Para muchos suecos, su epidemiólogo, Anders Tegnell, ha encarnado un enfoque racional de la pandemia de COVID-19. (Magnus Andersson/TT News Agency/vía REUTERS)

Rechazó el confinamiento que casi todo el mundo aplicó y escuelas, restaurantes, gimnasios y hasta las fronteras permanecieron abiertos en Suecia. Llegó a recibir amenazas de muerte pero hoy muestra logros importantes en la caída de la transmisión del coronavirus

 

Si en los Estados Unidos la fama de Anthony Fauci, principal epidemiólogo de la Casa Blanca hizo que Brad Pitt lo personificara en SNL, la de Anders Tegnell en Suecia le ha valido cosas más asombrosas, como que muchos ciudadanos se tatúen su cara. Y del mismo modo que el director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) desde Ronald Reagan, el epidemiólogo del gobierno sueco ha despertado pasiones en contra por sus actos —en su caso, las responsabilidades del cargo van más allá del consejo— durante la pandemia de COVID-19.

Pocas personas en el mundo, y aun entre los 10 millones de habitantes de Suecia, conocían a Tegnell a comienzos de 2020; hoy, sin embargo, es “una de las figuras más famosas —y más polémicas— de la crisis global del coronavirus”, según lo describió Financial Times (FT). Este médico de 64 años, con gran experiencia en enfermedades infecciosas en África y Asia, decidió enfrentar el SARS-CoV-2 sin atender al manual habitual, que China aplicó con la cuarentena luego del brote en Wuhan y luego siguió buena parte del mundo. Así en Suecia la escuelas, los restaurantes, los gimnasios y las fronteras permanecieron abiertos.

“Para muchos suecos, su epidemiólogo estatal ha encarnado un enfoque racional, mientras otros países parecían sacrificar la ciencia en el altar de las emociones”, siguió el periódico financiero. “Muchos en la derecha estadounidense y británica han aprovechado a Tegnell como un campeón de las libertades que ellos sienten haber perdido durante el confinamiento”.

No obstante —aclaró Richard Milne, corresponsal del FT en los países escandinavos y bálticos— para una minoría local e internacional resultó una figura más problemática. “Los demócratas suecos, populistas, han pedido su renuncia luego de que miles de ancianos murieran en las residencias geriátricas”, ilustró. Esa consecuencia del COVID-19 llevó a Suecia hasta el quinto lugar en mayor mortalidad per capital en Europa, una tasa cinco veces mayor a la de su vecina Dinamarca y 10 veces mayor a la de Noruega y Finlandia. “The New York Times dijo que Suecia era ‘un estado paria’ y ‘una fábula para el mundo entero’".

Su fama, dijo Tegnell, se ha convertido en “un problema”; además, nunca había ambicionado tenerla. “Está a favor de la libertad de expresión pero los comentarios que lo comparan con Hitler o Stalin ‘no están bien’ y ha debido hablar con la policía por las amenazas de muerte”.

La moraleja de la fábula, al cabo de varios meses, no fue la esperada. Hoy Suecia tiene una caída estable en los casos. En opinión del epidemiólogo, el país tendrá “un bajo nivel de transmisión” con brotes locales ocasionales. “Lo que sucederá en otros países, creo, será más grave. Es probable que sean más vulnerables a esa clase de picos”, dijo al FT. La cantidad de casos en el otoño y el invierno europeo aumentará allí donde “no se cuente con un nivel de inmunidad que de algún modo pueda frenarlos”.

No se trata de un concepto sencillo: acaso la inmunidad colectiva sea la cuestión más discutida en la crisis extendida de COVID-19. Y si bien el experto aseguró que las políticas suecas nunca tuvieron como objetivo permitir que el virus siguiera su naturaleza hasta que una porción suficiente de los habitantes hubiera sido expuesta y la tasa de infección comenzara a bajar, argumentó que “la inmunidad es responsable, al menos en parte”, de la reciente baja notable de los casos en Suecia.

Una de las razones por las cuales el caso sueco se alza como singular es que el gobierno del país también lo es. Las decisiones de la agencia de salud pública nacional no están en manos de los políticos, sino de las autoridades independientes del sector. En la práctica eso tiene un nombre: Tegnell.

“Eso hace que su capacidad de independencia, mientras el resto del mundo se cerraba, parezca aún más notable”, destacó el corresponsal del FT, quien le preguntó al epidemiólogo sueco al respecto:

—¿No sería más fácil seguir la corriente?

—Sí, por supuesto que lo es. Pero no estoy solo —le respondió, en referencia a los 500 empleados de la agencia de salud pública, el gobierno y la mayor parte de la población de Suecia.

Tegnell repitió la frase que lo hizo famoso —o fastidioso, para algunos— cuando se negó al confinamiento en su país: “Es como usar un martillo para matar una mosca”. Su enfoque ha sido casi el opuesto: no apuntó a un insecto concreto sino a la posibilidad de la aparición de insectos y buscó otra clase de herramientas. En su caso, para desarrollar una estrategia que pueda funcionar durante años si llegase a ser necesario.

“Este tipo de confinamiento drástico, con aperturas y cierres, no nos parece viable”, siguió. “No se puede abrir y cerrar las escuelas. Va a ser un desastre. Y probablemente no se puede abrir y cerrar los restaurantes y cosas así demasiadas veces. Una vez o dos veces sí, pero luego la gente se cansaría y los comercios probablemente sufrirían más que si los cerraran completamente”.

El enfoque sueco se basó en considerar la salud pública en un sentido más amplio que tratar de mantener el sistema de salud en funcionamiento o reducir las muertes de la primera ola. “Es bueno tener la clase de experiencia que yo tengo”, dijo, a la vez como reaseguro y como defensa. "He trabajado en hospitales. He visto la epidemia de gripe y la gente que llega de a montones y satura los hospitales. He trabajado con el ébola en África. Me doy cuenta de los desastres que la enfermedad puede hacer a una sociedad y a un sistema”.

En Suecia continuaron los deportes infantiles, las clases en la escuela primaria, las sesiones de yoga, las visitas a los bares y los restaurantes, las compras. Y más: es uno de los pocos países que no recomienda el uso de máscaras en público. Por lo demás, el paisaje local es parecido al de los vecinos: los suecos han dejado de viajar y los hoteles y los restaurantes se han visto gravemente afectados.

Básicamente, las actividades públicas tienen restricciones detalladas sobre cuánta gente puede estar en un espacio y cómo se las tiene que tratar. “Este tipo de restricciones no existen casi en otro lado”, siguió el epidemiólogo. “Tratamos de concentrarnos realmente en los lugares que sabíamos que iban a ser realmente peligrosos. Ir a una tienda de música y comprar un álbum no va a hacer que se infecten cientos de personas”, dio como ejemplo.

Además de la epidemia del ébola, Tegnell viajó mucho por el mundo en campañas de vacunación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A esa formación, cree, le debe mucho su capacidad de “pensamiento amplio en la salud pública". Para él las escuelas no son solamente un lugar donde el virus se puede transmitir, sino también la parte más importante de la salud de una persona joven.

“Si uno tiene éxito en la escuela, su vida irá bien", argumentó al FT. "Si fracasa, su vida será mucho peor. Va a vivir menos. Va a ser más pobre. Eso, por supuesto, nos ronda la mente cuando nos ponemos a hablar sobre cerrar las escuelas”. Por eso cuando en junio regresó la premura por clausurar actividades en Europa y los Estados Unidos, sintió que “el mundo se había vuelto loco”.

Del mismo modo que ante el resto de los factores de la pandemia, Tegnell mantiene una perspectiva independiente sobre la vacuna contra el COVID-19: cuando llegue, si llega, no será una solución mágica. “No me inclino mucho por las soluciones fáciles a los problemas complejos, por creer que una vez que tengamos la vacuna podemos volver a vivir como hemos hecho siempre", cerró el diálogo con Milne. "Creo que es peligroso transmitir ese mensaje, porque no va a ser tan sencillo”.

15 de Septiembre de 2020

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La vacuna rusa –llamada Sputnik V, en honor al satélite de la era soviética– entre las que encabezan el ranking para enfrentar el Covid-19 .Foto Afp

La vacuna británica AstraZeneca tuvo un fuerte tropiezo en la fase 3 cuando ya había mostrado su fracaso con los monos y ahora fue “atrapada entre sus iatrogenias y sus juegos bursátiles (https://bit.ly/32nW03Y)”, además de que coloca en la picota la complicidad de la OMS y los engaños de sus rankings.

Hoy los primeros sitiales globales los ocupan la vacuna rusa Sputnik V y la china de CanSino. Ahora Rusia y China ostentan más vacunas en sus arsenales, varias de las cuales se han experimentado con sus militares (sic).

A propósito, la vacuna Sputnik V ya existía desde la década de los 80 en la URSS –¿Para contrarrestar una guerra con "armas biológicas"?–, cuando lo único que hizo fue "reutilizar una técnica existente con una ligera modificación, lo cual explica el éxito de su rapidez", se-gún el escritor e ingeniero ruso-estaduniden-se Dmitry Orlov (https://bit.ly/33bYrFS).

La OMS aún no se repone de su ominosa colusión con la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates –en el tema de sus vacunas contra la polio que resultaron nocivas en África/India/Irán/Pakistán/Afganistán (https://bit.ly/3itssHO)– y mantiene obcecadamente en el "primer lugar"de su polémico ranking (del 9 de septiembre) a la británica de AstraZeneca, pese a su estrepitoso fracaso (https://bit.ly/2RjjfFW).

La vapuleada taxonomía de la OMS coloca a cuatro vacunas chinas entre los 10 primeros sitios: CanSino (segundo), Sinovac (quinto), Wuhan Institute of Biological Products/Sinopharm (sexto) y Beijing Institute of Biological Products/Sinopharm (séptimo).

Por arte de magia aparece ahora en un cuestionado tercer lugar –en realidad, sería el primero, empatado con Cansino– la vacuna rusa Sputnik V, del Instituto Gamaleya.

Del lado estadunidense aparecen cuatro vacunas: Johnson& Johnson (cuarto lugar), Moderna (octavo) –de la que es accionista el zar de las vacunas Anthony Fauci (AF)– BioNTech/FosunPharma/Pfizer (noveno) y Novavax (décimo).

Por cierto, la exageradamente publicitada vacuna Inovio, del polémico Bill Gates, ha quedado muy rezagada (en el lugar 15).

Hoy la mayoría apabullante de las 10 primeras vacunas en su fase final son chinas (cuatro), estadunidenses (cuatro), una rusa, y una más británica, de AstraZeneca, con calzador de la OMS.

Ahora resulta y resalta que la ditirámbica "vacuna electorera" que tenía planeado lanzar antes de la elección presidencial del 3 de noviembre la Food and Drug Administration y los CDC era nada menos que la hoy hibernada británica de AstraZeneca, según revelaciones del Financial Times (24/8/20).

El infectólogo AF ve muy improbable que una de las nueve (sic) vacunas finalistas se encuentre disponible a finales de octubre y llamó poderosamente la atención que haya llegado a confesar que estaba dispuesto a aceptar una vacuna que “sea mínimamente 70 por ciento (¡mega-súper-sic!) efectiva (https://washex.am/2FsvQUE)”. ¿Por qué tanta prisa?

Luego, AF aseveró que en caso de que "una vacuna fuese aprobada a finales de 2020 o a inicios de 2021 (sic), tomaría todavía un año (sic) más para que sus desarrolladores la manufacturen y así distribuyan un par de 100 millones de dosis, suficientes para inmunizar a la mayoría de la población de EU".

Destaca que dentro de la "guerra nacionalista de vacunas" y su corolario de "juegos bursátiles", vayan en paralelo las "guerras de propaganda mercadológica", como es el caso de The Wall Street Journal que “fustiga a China por inocular centenas de miles (sic) de vacunas experimentales (sic) contra el Covid-19 fuera de los ensayos clínicos, pese a sus peligros (https://on.wsj.com/3ihQs0h)”.

Al WSJ le enfada que tres empresas farmacéuticas chinas, que aún se hallan en la fase 3, hayan iniciado la inoculación experimental fuera de los cánones rigurosos (sic) de la polémica OMS, en particular, con sus militares (sic).

WSJ critica que "China y Rusia parecen ansiosos de iniciar el uso de sus vacunas domésticas, en búsqueda de reiniciar sus economías y exclamar una victoria global de relaciones publicas".

Los primeros sitiales de Rusia y China tienen a Estados Unidos contra la pared.

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Bill Gates, durante una audiencia en el Senado estadunidense en Washington, DC.Foto Xinhua

Antecedentes: En medio de la guerra de vacunas de tres bloques –el anglosajón, el ruso y el chino– que buscan el liderazgo global (https://bit.ly/2R8Cvpm), perturbó el sabotaje de la OMS y Microsoft a la vacuna rusa, cuando expuse la letanía de anteriores controversias de la OMS (https://bit.ly/3maQaeb). Después de la publicación por The Lancet, que contempla una gran promesa de la vacuna rusa, ahora EU operó una espectacular voltereta cuando se apresta a lanzar su vacuna electorera a tres días antes de su elección presidencial (https://bit.ly/3m1acrl).

Hechos: el pasado 2 de septiembre, Maria Cheng de la agencia estadunidense AP, desde una de sus sedes en Londres (sic), tituló que “la ONU reporta un nuevo brote de polio en Sudán, causado por la vacuna oral (https://bit.ly/3bHVCAm)”. El reporte de AP fue retomado por 21st Century Wire (https://bit.ly/3m55F7l) y por el lapidario Zero Hedge en EU(https://bit.ly/339h90X). 21st Century Wire impugna sin tapujos que la “vacuna oral contra la polio está patrocinada por la Iniciativa de Erradicación Global de la Polio (GPEI, por sus siglas en inglés), consorcio apoyado y financiado por la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates (https://gates.ly/337ceO4)”. 21st Century Wire comenta que la OMS ha sido obligada a admitir que una principal iniciativa internacional de vacunas actualmente provoca un brote mortal de la misma enfermedad que supuestamente debía erradicar causando “las muertes de montones (sic) de jóvenes que viven en África (https://bit.ly/3bBuoeC)”. Según 21st Century Wire, la más reciente pandemia inducida por fármacos inició en Chad y Sudán y el culpable es una vacuna derivada del virus de la polio tipo 2, que es una nueva cepa peligrosa que pronto puede saltar continentes causando brotes letales en el mundo. Quizá esta frase suene alarmantemente fatalista, pero de todas maneras debe poner en alerta a la misma OMS, tan permisiva.

Causa estupor que la vacuna Bill Gates haya resultado teleológica y teológicamente nociva en tres países islámicos: Pakistán, Afganistán e Irán, lo cual se puede prestar a conjeturas geopolíticas.

También en 2019 el gobierno de Etiopía –de donde es oriundo Tedros Adhanom, el director de la OMS– ordenó la destrucción de 57 mil ampolletas de la vacuna oral contra la polio tipo 2 (https://bit.ly/3jXiTkp). El mismo incidente sucedió en India (https://bit.ly/2Fj4wb4).

El portal de marras reporta que la debacle del big pharma –el oligopolio farmacéutico anglosajón, que ahora cuenta con la alta competitividad de China– no es nueva y que después de haber gastado 16 mil millones de dólares en 30 años para la erradicación de la polio, ahora la fauna del GPEI/Fundación Bill & Melinda Gates han reintroducido en forma accidental a la poliomielitis, lo cual hizo añicos su exageradamente cacareada “esperanza de erradicar la polio en 2019 (https://bit.ly/2Fdm1K2)”. 21st Century Wire pone en alerta la filantropía para el primer experimento de la vacuna contra el Covid-19 en África mediante la Alianza de Vacunas GAVI, también financiada por la Fundación Bill & Melinda Gates. Lo más irónico es que una semana anterior al brote letal, la OMS había exultado que África estaba libre del salvaje virus de la polio, que calificó como “un día emotivo e increíble (https://bit.ly/3mddgki)”. No comment!

Conclusión: al menos que esté subreportado, o sea deliberadamente ocultado, se antoja pequeño el número de casos del nuevo brote mortal. También perturba que la misma OMS, financiada masivamente por el polémico filántropo Bill Gates, admita que su vacuna haya sido nociva en 12 (sic) países de África –sin contar su afectación islámica en Pakistán, Afganistán e Irán.

Mejor aquí me detengo, porque no deseo emitir una hipótesis de limpieza étnico-farmacológica y geopolítica por medio de cierto tipo de vacunas que promueven los filántropos (sic) globalistas, quienes empujan sin tapujos la agenda de “un gobierno mundial (https://bit.ly/2ZhiQYS)”, desde la plaza financierista de la City en Gran Bretaña.

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Miércoles, 09 Septiembre 2020 05:44

Proclama China que venció a la pandemia

Asistentes a un acto de homenaje al personal sanitario chino entran al Gran Palacio del Pueblo en Pekín, el 8 de septiembre de 2020. Foto Ap

Pekín. Difícil pero histórica. Así calificó el martes el presidente chino, Xi Jinping, la victoria de su país frente a la pandemia del coronavirus, que brotó en su territorio en diciembre antes de propagarse por el mundo, donde las muertes, el miedo, las cuarentenas y los rebrotes siguen marcando las vidas de millones de personas.

Europa registra importantes y preocupantes nuevos focos de la enfermedad y el número de contagios aumenta significativamente en Francia, Reino Unido y España, donde ya se superó el medio millón de contagios registrados y se contabilizan entre siete mil y ocho mil nuevas infecciones diarias.

En total, la epidemia ha matado a 893 mil personas desde finales de diciembre e infectado a más de 27 millones, según el recuento de AFP realizado este martes a partir de fuentes oficiales.

Mientras tanto en China, kilómetro cero del Covid-19, Xi aseguró que se superó "una prueba histórica y extremadamente difícil", en una grandiosa ceremonia celebrada en Pekín en homenaje al personal sanitario.

Oficialmente, China solo registró cuatro mil 634 muertos por Covid-19 desde que brotó en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan (centro del país).

"Hemos librado una gran batalla contra la epidemia que resultó ser abrumadora para todos (...) Ahora estamos a la vanguardia mundial en términos de recuperación económica y de lucha contra el Covid-19", dijo el mandatario.

Sin embargo, China está en el punto de mira de Estados Unidos, que acusa al país de haber ocultado la gravedad del nuevo coronavirus.

La pandemia y la campaña 

 Justamente en Estados Unidos, país con mayor número de contagios y fallecidos por coronavirus (6.3 millones de infecciones y casi 190 mil muertos) la pandemia se infiltró inevitablemente en la campaña para las presidenciales de noviembre.

El lunes, el presidente Donald Trump llamó "estúpido" a su rival demócrata, Joe Biden, y lo acusó de tener una "retórica antivacunas".

El mandatario incluso especuló con la posibilidad de tener una vacuna antes de las elecciones, algo que los expertos consideran muy improbable.

Y mientras diversos laboratorios siguen buscando una vacuna, los expertos se felicitan por el afortunado uso de algunos medicamentos para paliar los efectos del coronavirus.

Oxigenoterapia, corticoides o anticoagulantes han demostrado su eficacia, conforme los médicos iban conociendo más el virus y sus consecuencias.

Por ejemplo, y según una serie de trabajos publicados en la revista médica estadounidense Jama, los corticoides permiten reducir en un 21 por ciento la mortalidad al cabo de 28 días entre los pacientes aquejados severamente de Covid-19, al combatir la inflamación.

Europa sufre 

En Europa, donde la pandemia mató ha matado a más de 218 mil personas y contagió a más de 4.2 millones, el número de nuevos casos aumenta.

En España, país de 47.3 millones de habitantes, la proporción de casos respecto a la población duplica la de países vecinos como Francia o Italia, según cálculos de la AFP. La región más afectada sigue siendo la de Madrid, con 16 mil 501 casos detectados en los últimos siete días.

Pero pese a estas cifras, la mortalidad es muy inferior a la del momento crítico de la pandemia en España, en marzo y abril.

En Francia, donde se contabilizaron más de cuatro mil nuevos contagios en las últimas 24 horas, se contempla recortar de dos semanas a una el aislamiento domiciliario de las personas con Covid-19.

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más castigada del mundo con más de 298 mil fallecidos y 7.8 millones de contagios.

En Brasil, donde se registraron más de 126 mil muertes por coronavirus y más de 4.1 millones de contagios, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva acusó al presidente ultraderechista Jair Bolsonaro de haber convertido la pandemia en un "arma de destrucción en masa" y aseguró que "habría sido posible evitar tantas muertes".

Afp | martes, 08 sep 2020 07:46

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Comidas ultraprocesadas y refrescos favorecen el envejecimiento biológico

Análisis revela que el consumo frecuente de esos alimentos acorta una estructura protectora del patrimonio genético

 

París. Los alimentos industriales ultraprocesados, como algunas comidas preparadas, galletas, refrescos o hamburguesas, son baratos y fáciles de usar pero, según varios investigadores, favorecen el envejecimiento biológico si se consumen con frecuencia.

El estudio, que ha medido un marcador del envejecimiento biológico, la longitud de componentes genéticos llamados telómeros, en 886 españoles de más 55 años, considerando su consumo diario de esos alimentos, sugiere que una mala dieta puede hacer que las células envejezcan más rápido.

Los participantes, divididos en cuatro grupos, desde los grandes consumidores de alimentos ultraprocesados (tres o más por día) hasta los más moderados (menos de dos), dieron muestras de saliva, que se analizó genéticamente, y comunicaron su consumo diario de alimentos.

La ciencia ya determinó una relación entre estos alimentos ultraprocesados, en su mayoría demasiado grasos, dulces y salados, con enfermedades como la obesidad, la hipertensión, la diabetes y algunos cánceres.

Los grandes consumidores de estos alimentos (más de tres porciones o platos al día) casi duplicaban el riesgo de tener telómeros cortos en comparación con los que consumían menos, según el estudio presentado en el Congreso Europeo e Internacional sobre la Obesidad que se celebra en línea desde ayer y hasta el 4 de septiembre.

Los telómeros son estructuras protectoras que preservan la estabilidad y la integridad de nuestro patrimonio genético y, por tanto, del ADN necesario para el funcionamiento de cada célula del cuerpo. Cuando envejecemos se acortan porque cada vez que una célula se divide pierde una pequeña porción de ellos.

Este fenómeno se repite dando lugar a la senescencia o envejecimiento biológico de las células, que entonces dejan de dividirse y de funcionar normalmente.

La longitud de los telómeros se considera un marcador de la edad biológica a nivel celular.

Se necesitan más estudios para confirmar estas observaciones, según los autores, antes de que se pueda afirmar que hay una relación causa-efecto.

Los alimentos ultraprocesados suelen contener aromas, colorantes, emulsionantes y productos manipulados (aceites hidrogenados, almidones modificados).

Los participantes que más alimentos ultraprocesados consumían eran más susceptibles de tener antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, diabetes y grasas sanguíneas anormales, y de picotear más entre las comidas.

También consumían más grasas, grasas saturadas, comida rápida y carnes procesadas, así como menos frutas y verduras.

El estudio, llevado a cabo por Lucía Alonso-Pedrero y sus colegas bajo la dirección de Amelia Martí, de la Universidad de Navarra (Pamplona, España), fue publicado en el American Journal of Clinical Nutrition.

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Coronavirus: ¿Qué vacunas podrían llegar a las personas primero?

Son seis los proyectos que ya se encuentran en la Fase III de su desarrollo

 

Si bien, desde hace semanas, la OMS ha anunciado que el centro de la pandemia se desplazó hacia el continente americano, diversos países europeos experimentan rebrotes que amenazan la situación de relativa estabilidad alcanzada meses atrás. A nivel doméstico, mientras tanto, la cifra de infectados y fallecidos aumenta en cada jornada. En este escenario de ansiedades e incertidumbres, ya son 167 las investigaciones registradas que se proponen desarrollar la vacuna, aunque solo seis ofrecen las mejores perspectivas a mediano plazo. El gobierno argentino ha trabado acuerdos con tres: producirá a nivel local la variante de AstraZeneca (Reino Unido), prueba en voluntarios la de Pfizer (EEUU) y BioNTech (Alemania) y de manera reciente acordó con Sinopharm (China) para que el país también forme parte de los ensayos en Fase III. Además, en carrera se hallan las de otros gigantes de la industria biotecnológica, como Moderna (EEUU), CanSino y SinoVac (China). Un párrafo aparte merecen las opciones de Rusia y Cuba que, desde atrás, procuran dar pelea. A continuación, en medio de tantas variantes disponibles, el detalle de aquellas fórmulas que están en carrera.

AstraZeneca (Reino Unido)

Hace apenas unos días, Alberto Fernández anunció que el Laboratorio AstraZeneca había firmado un acuerdo con la fundación Slim (México) para producir 250 millones de vacunas destinadas a toda Latinoamérica, con excepción de Brasil. Estarán disponibles para el primer semestre de 2021 y serán distribuidas equitativamente entre los países que así lo demanden. La Argentina se encargará de la producción de la materia prima, mientras que México será quien envase y distribuya el producto. Cada dosis costará entre tres y cuatro dólares y los primeros que las recibirán serán los adultos mayores y los grupos de riesgo. En Argentina, AstraZeneca eligió al laboratorio mAbxience, parte del grupo Insud, que será el responsable de la producción de la sustancia activa. La fórmula se encuentra en fase III y está basada en adenovirus, un patógeno que suele infectar a humanos y también a otros animales. La candidata de Oxford ya atravesó con éxito una primera etapa: fue probada en 1077 voluntarios sanos de Reino Unido (entre 18 y 55 años) y demostró el desarrollo de defensas. A mediados de julio éstos resultados fueron presentados en The Lancet, la prestigiosa revista del rubro médico. En el presente está siendo evaluada en miles de voluntarios en Brasil, Reino Unido, Sudáfrica y en Estados Unidos.

Pfizer y BioNTech (EEUU y Alemania)

Ya comenzaron las pruebas en Fase III de la vacuna elaborada por ambas compañías en Argentina. Desde el Hospital Militar, los ensayos son coordinados por el equipo del doctor Fernando Polack, que espera seguir testeando la seguridad y la eficacia de la candidata. Se estima la participación de aproximadamente 15 mil voluntarios, la muestra será variada e incluirá a personas con diferentes perfiles. Los postulantes seleccionados para los estudios recibirán dos dosis, la primera en estos días y la segunda luego de tres semanas.

En una primera etapa, el fármaco sorteó el examen de seguridad y toxicidad en Alemania y Estados Unidos, con lo cual recibió la aprobación de la FDA (Food and Drugs Administration, institución equivalente a la Anmat) para avanzar hacia las siguientes fases. En aquella oportunidad fue suministrada a 45 adultos (entre 18 y 55 años) que recibieron dosis distintas entre sí (10, 30 y 100 mg) y a nueve de ellos les tocó placebo. Las personas que se sometieron a las pruebas desarrollaron una cantidad de anticuerpos que superan a los que presentaron los pacientes recuperados de la covid-19. Cuando la vacuna esté finalmente lista y si esta versión que se prueba a nivel local obtiene buenos resultados, el país podrá colocarse en un lugar de preferencia al momento de disputar el acceso a las dosis necesarias.

Sinopharm (China)

El miércoles, Liu Jingzhen, presidente de la estatal Sinopharm, comunicó que la vacuna que están desarrollando “podría estar en diciembre”. La noticia llega en un momento inmejorable para Argentina que acaba de cerrar el acuerdo que le permitirá a la empresa estatal china realizar los ensayos de Fase III en territorio doméstico. La variante de Sinopharm costará menos de mil yuanes (145 dólares aproximadamente) y sería aplicada en un esquema de dos dosis. Se establecerá, además, un régimen de prioridad en residentes de grandes ciudades que, por su densidad demográfica, cuentan con mayores riesgos de contraer la enfermedad. Un aspecto clave es que la planta industrial que la farmacéutica tiene en Pekín es la fábrica de vacunas para covid-19 más grande del mundo. En efecto, podría producir nada menos que 200 millones de dosis anuales.

Durante las Fases I y II, los expertos comprobaron que la variante creada era segura y generaba una respuesta inmune. 320 voluntarios (entre 18 y 59 años) recibieron sus dosis y, de acuerdo a los resultados, produjeron anticuerpos suficientes para neutralizar al virus. El estudio, en esta instancia, fue publicado por la revista de la American Medical Association. En el presente, se encuentra en su última fase, por lo que buscan probar si será efectiva en grandes poblaciones. Hace apenas unos días comenzó este procedimiento en Baréin, con pruebas que incluyen a 6 mil voluntarios y se prolongarán durante un año; mientras que el mes pasado realizó ensayos similares en Emiratos Árabes Unidos.

Moderna (EEUU)

Donald Trump estableció un acuerdo con Moderna para recibir 100 millones de dosis. Mediante el pacto, cerrado unos días atrás, los ciudadanos de aquel país podrán recibirla sin costo alguno. Para su fabricación, la corporación biotecnológica estadounidense trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. Diseñan su candidata a partir de la utilización del ARN mensajero del virus. ¿Cómo actúa? Una vez dentro de las células, este ARN las induce a producir proteínas del patógeno que, en un paso posterior, son identificadas y atacadas por el sistema inmunitario. Desde el 27 de julio, se realizan ensayos clínicos de Fase III para evaluar la seguridad y la eficacia. 30 mil voluntarios distribuidos en 89 centros a lo largo y a lo ancho del país recibirán sus dosis y Anthony Fauci, el reconocido epidemiólogo y asesor de la Casa Blanca, cree que podrá llegar a la ciudadanía incluso antes de fin de año.

CanSino Biologics (China)

La semana pasada China patentó su primera vacuna, elaborada por el Instituto Científico Militar y la empresa CanSino Biologics, con sede en el país. De acuerdo a los voceros de la corporación, “podría ser escalada en masa en un breve período de tiempo”, aunque todavía se desconoce cuándo estaría disponible. En la etapa actual, continuarán las pruebas de ensayos clínicos de fase III aquellos que por su profesión están más expuestas al patógeno (profesionales de la salud). Tras superar la Fase II, fue la Oficina Estatal de Propiedad Intelectual la que dio el visto bueno para seguir adelante. En junio demostró ser segura y generar inmunidad cuando en junio fue suministrada a miembros del Ejército chino. En total se realizaron pruebas en 508 personas, los resultados fueron alentadores y publicados a fines de julio en The Lancet. En la actualidad, naciones como Arabia Saudita, Rusia, Brasil y Chile se ofrecieron para probarla. Con una estrategia similar a la que utilizan otras farmacéuticas (como la de AstraZeneca), la variante de CanSino emplea un adenovirus que, habitualmente, causa el resfriado común. Se inyectan virus modificados que sirven para introducir en las células del cuerpo humano la información genética del Sars CoV-2, la proteína Spike (“S”), que funciona como llave y habilita el ingreso a la maquinaria celular. Frente a ello, el organismo genera la respuesta inmune. CanSino Biologics ya había trabajado en una plataforma similar en 2017, cuando diseñó una vacuna para combatir el Ébola.

Sinovac (China)

Los desarrollos de esta compañía completan el tridente de opciones orientales para combatir al coronavirus. La vacuna, basada también en la técnica de virus inactivados, fue denominada “CoronaVac” y es una de las que más expectativas generan en el mundo, porque fue de las primeras que inició con los ensayos. De hecho, en enero comenzó con el desarrollo de la tecnología y tres meses más tarde, Pekín autorizó las pruebas clínicas. En días pasados comenzó con la fase III en 1600 voluntarios de Indonesia. También cerró un acuerdo para hacer lo propio con 9 mil voluntarios de 12 centros en siete estados de Brasil. Allí los exámenes son coordinados por el Instituto Butantan de San Pablo.

Esta semana, la farmacéutica firmó un acuerdo con la Pontificia Universidad Católica de Chile para iniciar su fase III allí. Será con 3 mil postulantes, podría comenzar en los próximos días y ello habilitaría al gobierno de Sebastián Piñera a contar con las dosis suficientes una vez que se compruebe el éxito del fármaco. Los resultados preliminares habían conseguido despertar anticuerpos neutralizantes en el 90% de las personas que, además, no experimentaron efectos secundarios de gravedad. Del examen participaron 743 voluntarios sanos (entre 18 y 59 años), de los cuales 143 pertenecían a la Fase I y los otros 600 en la II. Según las declaraciones de los voceros de Sinovac Biotech, pronto, estarán en condiciones de fabricar 100 millones de dosis.

Las variantes de Rusia y Cuba: Sputnik V y Soberana 01

Rusia aprobó la primera vacuna para combatir el coronavirus. El proyecto, liderado por el centro de investigación Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversión Directa (RFPI), se propone fabricar nada menos que cinco millones de dosis desde diciembre hasta enero (los profesionales de la salud serían quienes tendrían prioridad), 500 millones de dosis anuales y desplegar su producción hacia naciones latinoamericanas. La opción presentada por el gobierno de Putin aún no completó la fase III y tampoco fue difundida en ninguna revista de prestigio científico. Frente a ello, el ministro de Salud, Mijail Murashko, afirmó que las críticas a Sputnik V –así bautizaron a la fórmula en una clara alusión a la carrera espacial durante la Guerra Fría del siglo pasado– de buena parte de la comunidad científica son “absolutamente infundadas” y las atribuyó a la “competencia” que hay en el mercado internacional por encontrar una solución a la pandemia. Las pruebas iniciaron el 18 de junio en la Universidad Séchenov (Moscú). La variante emplea partículas creadas a partir de adenovirus, similar a la de Oxford.

Cuba, por su parte, iniciará este lunes la fase I/II de los ensayos clínicos de su vacuna. Los resultados, de acuerdo al Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos, estarán disponibles en enero de 2021. Los estudios preliminares abarcan a 676 personas (entre 19 y 80 años) y serán liderados por el Instituto Finlay. En esta instancia examinarán su seguridad y la inmunogenicidad en un tratamiento que, según se prevé, tendrá dos dosis. El fármaco ya fue bautizado como “Soberana 01”. El presidente Miguel Díaz-Canel, en conferencia, destacó la relevancia de poseer un fármaco propio contra la covid-19, aunque otras naciones tengan el suyo, “por una cuestión de soberanía”.

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foto Nasa

No es ciencia ficción. Es real. Los científicos alertan de que hay un 50 por ciento de posibilidades de que una enorme eyección de la masa coronal solar golpee la Tierra. Sus efectos serían muy graves: nos dejaría sin electricidad y sin tecnología y dañaría nuestra salud. Pero nos podemos preparar para afrontarlo. Te contamos cómo. 

¿Ha llegado la hora de crear el Ministerio de los Cisnes Negros? Los eventos de baja probabilidad y alto impacto son una realidad, como ha demostrado la pandemia. ¿Cuál será la próxima catástrofe? Nadie lo sabe, pero deberíamos estar preparados para lo que sea: virus, asteroides, terrorismo, clima… Sin embargo, el riesgo más sorprendente (y subestimado) proviene del Sol.

La probabilidad de que una eyección devastadora de la masa coronal (algo así como la tormenta solar perfecta) golpee de lleno a la Tierra es del 50 por ciento en este siglo, según los últimos modelos predictivos. En cualquier caso, no es desdeñable. Y una lección de la COVID-19 es que, si tienes boletos para la lotería, tarde o temprano toca. El problema es que la mayoría de los gobiernos prefiere reaccionar sobre la marcha ante los ‘cisnes negros‘ en lugar de tener un plan de contingencia. Una temeridad que ya no nos podemos permitir, según The Economist. «Los individuos buscan protección en los gobiernos y, si pueden, en las aseguradoras. Pero los ejecutivos han demostrado una inclinación por ignorar los riesgos, incluso cuando el precio de la previsión es pequeño. Es una abdicación de la responsabilidad y una traición al futuro», argumenta el semanario británico.

El peligro de la gran llamarada, una mezcla de viento solar y pulso magnético, siempre nos ha acompañado. La paradoja es que la humanidad nunca ha sido tan vulnerable como ahora, que depende de la tecnología para casi todo. Y la tecnología hay que enchufarla a la corriente. «La corona solar arroja de manera intermitente grandes chorros de partículas electromagnéticas al espacio. Estas causan las auroras boreales y australes, y pueden estropear las redes eléctricas y las de telecomunicaciones. Pero durante el siglo más o menos en el que la electricidad se ha convertido en una parte crucial de la vida humana la Tierra nunca ha sido golpeada por uno de estos eructos solares. Si se produjera una eyección de masa coronal, todo tipo de sistemas satelitarios para la navegación, las comunicaciones, los sistemas de advertencia sobre ataques de misiles… estarían en peligro. Grandes extensiones del planeta se podrían quedar meses o años sin electricidad», advierte The Economist.

Apagones, incendios, cáncer…

¿Otras consecuencias? Incendios en los transformadores y apagones en la red eléctrica. De prolongarse en el tiempo estos cortes, también afectarían al suministro de agua. Las centrales nucleares podrían ver comprometida su refrigeración. La red GPS se vería afectada, así como las comunicaciones por radio en VHF y HF, aunque buques y aeronaves tienen instrumental alternativo. Internet sufriría caídas, pero la robustez de las líneas transoceánicas y la arquitectura de las conexiones, basada en la redundancia, esto es, equipos y rutas alternativos con los que seguir operando, paliarían los efectos. En lo que se refiere a la salud, podría producirse un ligero aumento en las tasas de cáncer de piel y afecciones oculares por el aumento momentáneo de la exposición a los rayos ultravioletas. Y en cuanto al coste, un estudio de la compañía de seguros Lloyds calculó que solo en Estados Unidos podría alcanzar los 2,5 billones de dólares y que su red eléctrica podría verse afectada hasta dos años.

Hay antecedentes como para preocuparse. Al evento más potente del que se tiene constancia se lo conoce como ‘la llamarada de Carrington’. Golpeó el planeta en 1859, friendo literalmente las estaciones de telégrafo, que era el Internet de la época victoriana (todavía no existían las comunicaciones de radio). En 2012 se produjo otro de una magnitud similar, pero afortunadamente el cañonazo que disparó el Sol en dirección a la órbita terrestre no llegó a hacer diana y se perdió en el cosmos. Sin embargo, las eyecciones de masa coronal -la mayoría, de dimensiones modestas- son fenómenos frecuentes. Nuestra estrella ‘escupe’ hasta tres diarias durante los periodos de máxima actividad. Y alterna una fase de aletargamiento con otra de hiperactividad. Cada fase dura unos once años. Y justo ahora está desperezándose, como un oso que ha hibernado y sale de la cueva. Su máximo apogeo llegará en 2025.

Cuándo llegará la tormenta

¿Cuál es la probabilidad de que una tormenta geomagnética de gran intensidad afecte a la Tierra a corto plazo? El investigador Pete Riley pronostica que ronda el 12 por ciento en la próxima década, aunque un modelo matemático elaborado por un equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona y publicado en 2019 por Scientific Reports (Nature), reduce la probabilidad a menos del 2 por ciento. «No es nada despreciable si se tienen en cuenta sus consecuencias», advierte el catedrático y coautor del estudio Pere Puig. «Los gobiernos deberían tener protocolos de actuación ante estos desastres, informar y tranquilizar a la población que se pueda haber quedado sin energía eléctrica e incomunicada. Recordemos que habrá muy poco margen temporal antes de la llegada imprevista de una tormenta de estas características».

¿Cuál es ese margen? Entre 15 y 60 minutos. Un evento así no se puede controlar, pero se puede detectar con cierta anticipación cuando sucede. El satélite encargado de dar la señal de alerta apenas nos avisaría con 30 minutos de antelación antes de que el viento solar barra la atmósfera terrestre. Este satélite es el Observatorio de Clima del Espacio Profundo (aunque originalmente se llamó Triana, en honor del navegante español Rodrigo de Triana, el primero de la tripulación de Colón en avistar tierra en América). Fue lanzado en 2015 desde un Falcon 9 -el vehículo de lanzamiento de SpaceX, la empresa de Elon Musk-, tras pasar doce años arrumbado en un almacén de la NASA, que no tenía presupuesto ni motivación política para ponerlo en órbita hasta que la administración Obama se empeñó. Se está trabajando para tener pronósticos de al menos tres días, basados en la aparición de manchas solares que pueden indicar una actividad anómala.

Actuación de emergencia

«La cuestión no es si va a pasar, sino cuándo; cómo afectará a nuestra civilización y qué se puede hacer al respecto», advierte Jorge Eiras, profesor de Física de la Universidad de Vigo, que elaboró en 2018 un informe titulado Las tormentas solares geomagnéticas, amenaza silenciosa de una sociedad hipertecnológica, a petición del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, un organismo consultivo que depende de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Eiras se lamenta de que solo Estados Unidos y Canadá cuenten con planes de actuación en caso de producirse un evento de este estilo. «Nuestra capacidad de respuesta dependerá de la rapidez para acometer actuaciones que reparen el suministro eléctrico, garanticen la seguridad de las aeronaves en vuelo y disminuyan la posibilidad de que la situación derive en un caos -advierte-. El desconocimiento de este fenómeno tanto entre la población como en los organismos públicos es un gran inconveniente».

Avi Loeb, director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Harvard, va más allá y opina que habría que tomar medidas para desviar las partículas solares antes de que alcancen la atmósfera. Para ello propone la puesta en órbita de un escudo magnético. «Sería una proyecto de ingeniería mayúsculo, con un coste de unos 100.000 millones de dólares. Pero me temo que antes de que los políticos actúen tendremos que sufrir un evento similar a la llamarada de Carrington», vaticina.

Manos de investigador o técnico manipulando muestras en un laboratorio EFE

El riesgo de que una o varias de las vacunas más prometedoras en estos momentos contra el coronavirus no lleguen a salir adelante ha llevado a que múltiples países inviertan miles de millones de euros en diferentes farmacéuticas

 

Los enormes daños sanitarios, sociales y económicos que el virus SARS–CoV–2 está causando a la humanidad en prácticamente todo el mundo están llevando a una urgencia inusitada en la investigación y desarrollo de potenciales vacunas. Hasta la fecha, el récord de velocidad en la obtención de una primera vacuna contra un virus reside en la vacuna contra las paperas, que requirió "tan solo" cuatro años. Todo parece indicar que este récord podría romperse en un futuro cercano gracias a una inversión económica descomunal –de miles de millones de euros– en más de 200 proyectos de vacunas diferentes y al esfuerzo global de multitud de investigadores. Si los pronósticos de diversos expertos sanitarios se cumplen, es posible que exista al menos una vacuna con seguridad y eficacia demostrada para finales de 2020 o comienzos de 2021.

La gran celeridad en el desarrollo de las vacunas contra el coronavirus y su potente inversión no son, ni mucho menos, los únicos elementos extraordinarios que rodean a estos tratamientos preventivos experimentales. Otras circunstancias que están teniendo lugar en su proceso de I + D son, hasta ahora, excepcionales en el mundo farmacéutico. AstraZeneca, la compañía farmacéutica que está detrás de una potencial vacuna contra el coronavirus, junto a la Universidad de Oxford, lleva ya tiempo fabricando en masa este producto para que en septiembre haya alrededor de un millón de dosis. CanSino Biologics, la biotecnológica china responsable de una de las vacunas en fases más avanzadas, comenzó en marzo la construcción de una fábrica para su producción masiva. La farmacéutica china Sinopharm también anunció recientemente que había finalizado la construcción de una nueva planta para producir más de 100 millones de dosis de su vacuna al año. Todas estas empresas tienen en común que sus vacunas son aún experimentales, en la fase III de ensayos clínicos, en la que se evalúa la efectividad de una vacuna sobre miles de personas sanas.

Belén Tarrafeta, farmacéutica experta en gestión sanitaria y acceso a medicamentos, explica que "lo normal es fabricar las cantidades necesarias para las pruebas clínicas y después para las agencias reguladoras (en la forma en la que se quieren comercializar)". Sin embargo, esta preparación para la producción masiva de vacunas o incluso el comienzo de la producción masiva antes de que finalicen los ensayos clínicos en fase III y se conozcan sus resultados resulta algo totalmente inaudito. Nunca se había destinado tanto esfuerzo y dinero en la producción masiva de vacunas sin tener garantías ni certezas sobre su eficacia. Aunque la fase III sea la última etapa experimental antes de la comercialización, el riesgo de que en esta fase no se demuestre una mínima eficacia protectora de una vacuna sigue presente. De hecho, son muchas las vacunas contra otros agentes patógenos (especialmente aquellas contra el VIH) las que han fracasado en esta fase y no han llegado a comercializarse.

¿Quién paga si las vacunas no son eficaces?

Precisamente, es el riesgo de que una o más de las vacunas más prometedoras en estos momentos contra el coronavirus no lleguen a salir adelante lo que ha llevado a que múltiples países inviertan miles de millones de euros en diferentes farmacéuticas. También se busca aumentar el acceso a la mayor cantidad posible de distintas vacunas efectivas, dada la enorme demanda y la aún limitada producción. El ejemplo de Estados Unidos es especialmente llamativo. Su presidente, Donald Trump, ha recibido grandes críticas por su gestión de la pandemia y, ahora mismo, su principal baza política está en conseguir la preciada vacuna contra la COVID–19 cuanto antes, a través de la Operación Warp Speed. El gobierno de este país ha destinado 1.700 millones de euros a Pfizer para comprar 100 millones de dosis antes de fin de año, casi 1.000 millones de dólares a Moderna por su vacuna265 millones de dólares a Fujifilm, 1,2 mil millones para dosis de la vacuna de AstraZeneca y la lista sigue y sigue... De forma similar, la Comisión Europea también ha diversificado su apuesta inversora hacia múltiples vacunas que podrían ser efectivas.

Este panorama inversor es una situación totalmente atípica. Tarrafeta reflexiona: "Creo que está en el margen de la legalidad respecto a la reglamentación farmacéutica de cualquier país, porque en principio no se pueden comprar medicamentos que no están registrados y no se puede registrar lo que no existe o lo que no cumple aún con criterios de registro. En algunas ocasiones se otorga un plazo de tiempo de registro en una licitación pública si es un medicamento nuevo, o un nuevo fabricante. Pero sobre medicamentos existentes, que ya tienen aprobación de alguna agencia reguladora estricta, no sobre medicamentos en desarrollo".

¿Qué ocurriría con aquellas vacunas que no siguieran adelante al finalizar la fase III y cuyo volumen de dosis ya fuera abundante? A la potente inversión en la producción masiva de una potencial vacuna fallida que caería en saco roto se uniría el coste de destruir todas las dosis. La destrucción de vacunas es un proceso muy caro, ya que se consideran residuos sanitarios y requieren plantas de tratamiento y procesos especiales para llevarlo a cabo. Además, las vacunas vivas y atenuadas se consideran residuos peligrosos o de riesgo, lo que implica mayores precauciones para su transporte, manejo y tratamiento.

¿Quiénes afrontarían el riesgo económico de destinar grandes sumas de dinero a la producción masiva o a la preparación para la producción masiva si finalmente fallase en la fase III? Como informa Tarrafeta, en general, hay mucho secretismo detrás de los acuerdos de gobiernos y agencias filantrópicas con estas empresas. "No se sabe tampoco lo que está negociando GAVI (Alianza para la Vacunación), para qué países o con qué precio. Lo cierto es que hay muy poca transparencia sobre los acuerdos que se están negociando, ni a qué precio se está negociando la vacuna, lo cual no es nada nuevo. Es lo que muchas organizaciones denuncian siempre de la industria farmacéutica: hablan de lo que se invierte en I+D sin mencionar la cantidad de esos fondos que viene del sector público, quién debería tener el derecho de patente, y los costes reales de la inversión. Lo que estamos viendo entre líneas es que las grandes (farmacéuticas) van a ganar, aunque pierdan".

Por Esther Samper

29 de julio de 2020 21:55h

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Las pandemias que no se combaten en América Latina

¿Hay vacuna para la pobreza? ¿Existe remedio para la evasión de capitales? ¿Se puede luchar contra el hambre? ¿Son viables una vivienda digna y una educación pública de calidad? Estas son algunas preguntas sobre las cuales reflexionar en medio de una hipersensibilización sobre las consecuencias humanas del Covid-19. Mientras los pobres mueren de enfermedades menos espectaculares, causas de la pobreza, y para las cuales hay cura como el sarampión o la difteria, la carrera por ver quién patenta primero la vacuna contra el Covid-19 concentra la atención mundial. No nos engañemos, a sus promotores les mueve la codicia. El beneficio económico. Detrás no hay causa humanitaria, interés por el bien común o preocupación social. Para saber de qué hablamos, baste señalar que mil 600 millones de personas, es decir, 22 por ciento de la población mundial, no reciben atención médica, sin olvidar los 115 millones, menores de cinco años, afectados por desnutrición crónica. A lo cual debemos sumar los 700 niños muertos diariamente por diarrea. Según Manos Unidas, organización nada proclive a la exageración, en 2020 se podría haber evitado la muerte de 5.4 millones menores de cinco años. Sin embargo, el hambre, la falta de condiciones higiénicas, la explotación infantil, el desempleo, la trata de mujeres no son considerados pandemia. Morir por esas causas es algo "natural". La necropolítica hace su aparición como forma de organización social del capitalismo. Achille Mbembe, teórico que acuñó el concepto, señala que el poder de la muerte y la política de la muerte, refleja "los diversos medios por los cuales, en nuestro mundo contemporáneo, las armas se despliegan con el fin de una destrucción máxima de las personas y de la creación de mundos de muerte, formas únicas y nuevas de existencia social en las que numerosas poblaciones son sometidas a condiciones que le confieren el estatus de muertos vivientes".

La pandemia del Covid-19, y de todas las demás, evidencia la condición de muertes vivientes en las calles de Quito, Lima, Santiago, Bogotá, Río de Janeiro o Sao Paulo. Los cadáveres abandonados en las calles, producto de una desarticulación del sistema sanitario, convertido en negocio para las empresas de capital riesgo, atentan contra la dignidad humana. Los gobiernos que han privatizado la salud, quebrado el sistema sanitario, desprotegiendo a sus ciudadanos, son responsables. Aplican la necropolítica como arma de guerra. Y lo seguirán haciendo con o sin vacuna contra el Covid-19. Así ocurre con otras enfermedades donde el tratamiento es propiedad de una empresa. La pobreza, desnutrición o falta de higiene no son negocio. A las farmacéuticas les tiene sin cuidado su erradicación. No realizan investigación básica, sólo aplicada y con fines de rentabilidad. En este caso, hablamos de beneficios estratosféricos, que engrosarán la fortuna de empresarios, especuladores y consejos de administración. De esta pandemia unos pocos saldrán con los bolsillos llenos. La economía de mercado se encargará de ello. Con sólo pensar en la posibilidad de vender 2 mil millones de dosis para restablecer el equilibrio entre el virus y la inmunidad de rebaño, las ganancias serán obscenas. Siempre ha sido igual. Basta ver el tratamiento contra la hepatitis C. Su costo aproximado es de 1.5 euros y la dosis se vende por alrededor mil euros. Otro tanto ocurre con la vacuna contra la meningitis, del laboratorio británico GlaxoSmithKline, cuya inversión en I+D fue de 300 millones de euros. En tres años de comercialización (2015-2018) han obtenido beneficios por mil 200 millones. ¿Y para el tratamiento de Covid-19?, mientras no existe una vacuna, el Remdesivir es un paliativo que reduce el tiempo de recuperación, en otros términos, libera antes una cama de hospital. Su costo de producción, según los especialistas, no supera los cinco euros, la empresa lo vende en2 mil euros. A la hora de promover una investigación de cualquier enfermedad, la medida se realiza en términos de costo-beneficio.

Médicos Sin Fronteras, en un estudio de 2018, señaló que una vacuna o medicamento, en un país pobre cuesta 68 veces más que en uno desarrollado. No se discute la necesidad de encontrar una vacuna contra el Covid-19. Pero su distribución y venta no está pensada para toda la población. Los millones de ciudadanos que han soportado el confinamiento bajo el hambre, recurren a las ollas comunes, la solidaridad de clase y la resistencia para hacer frente a la pandemia. La crisis humanitaria no está en Venezuela, está en países donde el hambre, la evasión de impuestos, la pobreza, la desigualdad y la explotación se han cronificado, son pandemia y no interesa combatirlas.

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El gobierno del Reino Unido dispuso que desde el próximo viernes la venta de barbijos se ofrezca en la vereda de los locales comerciales, como en este caso  en Oxford Street, Londres.   ________________________________________ Imagen: Andy Rain/EFE/EPA

Porqué afirman que se trata de una "infección endémica humana"

 

El coronavirus perdurará durante décadas, incluso si se encuentra una vacuna, advirtieron hoy los asesores sanitarios del Reino Unido. Jeremy Farrar, miembro del Grupo de Asesoramiento Científico del gobierno británico (SAGE ), aseguró que "esta infección no va a desaparecer".

"Ahora es una infección endémica humana. Incluso, si tenemos una vacuna o tratamientos muy buenos, la humanidad seguirá viviendo con este virus durante muchos, muchos años", alertó el científico, quien también dirige Wellcome Trust , una organización benéfica de investigación biomédica con sede en Londres.

El mensaje contradice al pronóstico hecho por el propio primer ministro británico, Boris Johnson, quien había adelantado que a fin de año se podría volver a la normalidad anterior a la pandemia.

"Si tenemos alguna idea de que esto ha quedado atrás, entonces sin duda tendremos una segunda ola y podríamos fácilmente estar en la misma situación de nuevo", advirtió el científico, quien opina que en el Reino Unido se implementó "demasiado tarde" la cuarentena.

El profesor de la Universidad de Oxford, John Bell, coincidió con Farrar y aseguró que el virus "estará aquí para siempre, no se va a ninguna parte y habrá inviernos en los que el coronavirus estará de vuelta".

"Miren cuántos problemas han tenido para eliminar, por ejemplo, la poliomielitis. El programa de erradicación estuvo funcionando durante quince años y todavía no lo han conseguido”, agregó durante una exposición.

El Reino Unido registra 296.277 infectados y 45.501 muertes por coronavirus, tras sumar 560 contagios y 79 fallecidos en las últimas 24 horas. Con esta cifra de muertes, Londres se posiciona como el país más afectado de Europa y el tercero a nivel global.

En el mundo, los casos positivos de coronavirus confirmados superaron hoy los 15 millones de contagios desde el inicio de la pandemia, según el registro de la Universidad Johns Hopkins .

La entidad, que carga datos de todo el planeta en forma permanente, registró este mediodía un total de 15.000.424 contagiados de Covid-19 y 617.832 muertos.

Los países que más contagios presentan son Estados Unidos (3.919.550), Brasil (2.159.654), India (1.193.078), Rusia (787.846) y Sudáfrica (787.846). EEUU y Brasil también se mantienen al tope de países con más pérdidas de vidas, con 142.312 y 81.487, respectivamente.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que suele ir a la saga de la Universidad Johns Hopkins, confirmó 14.731.563 casos, y 611.284 muertos.

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