El negocio de la guerra hace a Europa responsable de la "crisis de los refugiados"

Un exhaustivo informe del Centro Delàs para la Paz muestra como un tercio las exportaciones de armas de Estados de la UE han ido destinadas a países en conflicto permanente los últimos doce años. En 30 de estos países, la situación de inseguridad se mantiene o ha ido a peor, entre ellos, Yemen y Siria.



La Europa que cierra sus puertas a los refugiados, levanta vallas para frenar la inmigración y extiende sus fronteras físicas hasta países extranjeros para controlar los flujos migratorios es la misma que contribuye a que generar esos refugiados a quienes rechaza acoger.


Es lo que refleja el informe "Armas europeas que alimentan conflictos. Conflictos de los que huyen los refugiados", elaborado por el Centro Delàs de Estudios por la Paz de Barcelona, que concluye que la venta efectiva y la autorización de venta de armamento y material militar a países en conflicto está relacionada ─si no directa, al menos indirectamente─ con el aumento de los flujos migratorios hacia zonas más seguras.


El estudio, coordinado por Jordi Calvo, afirma que los Estados de la Unión Europea han exportado armamento y material de defensa por valor de 37.000 millones de euros entre 2003 y 2014 a 63 países en situación de conflicto armado o tensión. Una venta que, en la mayoría de los casos no ha contribuido a mejorar la seguridad de esos países y en otros muchos, la ha empeorado, llevando a lo que tuvimos a bien definir en 2015 como “crisis de los refugiados”.


En la actualidad hay 65 millones de personas que han huido de sus hogares. 41 de ellos son desplazados dentro de las fronteras de sus propios países y 21 son o tratan de obtener el estatus de refugiado en otros Estados. Son cifras del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que localiza en Siria la mayor emergencia humanitaria a la que se enfrenta actualmente, con casi cinco millones de refugiados tras seis años de guerra. Un drama que la UE, lejos de asumir alguna responsabilidad, ha confinado en Turquía previo pago de 3.000 millones de euros para que el régimen de Erdogán impida el acceso de refugiados a territorio de la UE. Pero no sólo se huye de Siria. Afganistán, con 2,7 millones de refugiados, y Somalia, con 1,1, son los siguientes países en el dramático ránking de personas que huyen por conflictos armados.


Lejos de buscar las causas y factores que fomentan este éxodo, las políticas de la UE se han centrado en el control y la vigilancia de la fronteras y, en menor medida, en la acogida de una pequeña parte de los refugiados, mientras no ha tenido problemas para autorizar la venta de armas que alimentan las guerras en estos países. Autorizaciones, en muchos casos, a países en los que era perfectamente apreciable un significativo aumento del número de refugiados y desplazados, indicador de inseguridad.


El informe resume en 89 los países que, entre 2003 y 2014, presentan cifras relevantes de refugiados y desplazados internos. 65 de ellos han estado en conflicto armado o tensión durante estos doce años y han generado el 88% de los refugiados de todo el mundo, es decir, más de 30,8 millones de refugiados al año como promedio.


En ese mismo periodo, los Estados de la UE han vendido armas y equipamientos a 63 de esos 65 países. En concreto, el 31% de las exportaciones de armas realizadas por países de la UE ha tenido como destino países envueltos en un conflicto armado o en tensión, lo que supone un montante de 37.000 millones de euros. Además, la UE ha autorizado la venta de material por valor de 122.000 millones de euros a estos 63 países, el 29% de todas las exportaciones.


Al mismo tiempo, Europa ha vendido armas a 30 países en conflicto permanente y en ninguno de ellos se ha reducido en nivel de inseguridad ─a juzgar por el aumento o la constancia del número de refugiados y desplazados que huyen de ellos─ sino que en algunos ha empeorado, como en Libia, Yemen, Siria, Mali, Burundi, Turquía, Pakistán, Etiopía o República Centroafricana.


Casi un tercio de los principales destinos de las armas europeas son países en conflicto o tensión, por lo que para el Centro Delàs “existe un grado de responsabilidad sino directa cuanto menos indirecta en la autorización y venta final de armamento europeo y la situación securitaria que puede provocar las condiciones para forzar la huida de sus hogares a las personas refugiadas y desplazadas porque han existido ventas de armas europeas a lugares en los que ha empeorado la seguridad”.


Para Calvo, coordinador del informe, “la existencia de refugiados y desplazados de un lugar determinado es un claro indicador de que la situación securitaria es deficiente en su país o región de origen. Este factor es uno de los criterios por los que un Estado debería rechazar una autorización o exportación de armamento, especialmente a países generadores de refugiados y desplazados”, afirma.


"Mientras continúen los conflictos en sus hogares, los refugiados seguirán sin tener otra alternativa. Y estos conflictos, en parte, persisten porque se les alimenta desde Europa con armas que acaban en países como Siria o Yemen. La relación de Europa con estas zonas en conflicto no se limita a las políticas de “asilo”, ni empieza cuando los refugiados llegan a sus costas. Empieza cuando desde las instituciones y empresas se decide invertir enel negocio de la guerra”, critica el estudio.

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Haití, dolores y alivios a tres años del terremoto*

A Emiliano lo conocí en febrero de 2010. Recuerdo que bajó de aquel avión como quien quiere comerse el mundo. Llovía esa mañana en Puerto Príncipe. No hubo tiempo para los actos. Y quizás los “ceremoniosos” se quedaron con deseos de dar bienvenidas en discursos. Era hora de alistarse e ir a sanar.


 
Esa mañana llegaba el primer grupo de muchachos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, que desde muchas partes de América se juntaron para aliviar a Haití. A Emiliano Mariscal, el argentino con aires de líder, lo esperaban en Croix des Bouquet, uno de los mayores hospitales de campaña montado por los cubanos, en donde amanecían diariamente cientos de haitianos haciendo filas frente a las consultas.
 

Desde entonces, lo vi todos los días, con esa sonrisa de esperanzas que lo acompañó siempre, aun en medio de la peor tragedia. No había espacio para el descanso. Y hasta el tiempo de alguna entrevista siempre fue esquivo. Solo un día, cuando estaba a punto de regresar temporalmente por una aflicción familiar, se sentó a conversar sus experiencias.


 
Entonces supe de su devoción por el Che: “Ojalá yo pudiera alcanzar algún día su sentido de la consecuencia. Eso de decir siempre lo que pensó, y hacer siempre lo que dijo”. Conocí además que Haití había cambiado su vida: “Recuerdo un profesor que decía siempre en clases que había que echarle dos vistazos a la vida y uno a los libros. Eso lo he comprendido aquí. Haití me cambió de tal manera que decidí cambiar de especialidad. Había empezado a estudiar Medicina Interna, pero luego de lo vivido en este país, me decidí por la Higiene y Epidemiología. El Che decía que había que curar pueblos por encima de curar personas, y por ahí voy”.
 

Pero por esos vericuetos inimaginables que tiene la vida, hace unos días volví a dar con Emiliano. Su página de Facebook “apareció” en la pantalla de mi computadora y no pude apartarme de querer saber siempre sobre Haití. Los meses que como corresponsal me unieron a su tragedia, también habían marcado para siempre mis días. Por eso, le pedí un tiempo para Cubahora, y aquí están sus respuestas, llenas de una madurez que solo se consolida ante sucesos extremos como los vividos en Haití, a donde solo se va si pretendes sentir el dolor de otros como si fuera el tuyo propio.


 
-¿Qué crees de la ayuda internacional a Haití?


 -Considero que, de cierta manera, la presencia de más de 10 000 ONG en Haití demuestra un poco el sinsentido de algunas ayudas, máxime cuando muchas de ellas se niegan incluso a trabajar de manera articulada con el gobierno. Pienso que más allá de buenas intenciones se ha convertido en un gran negocio y en una gran injusticia, pues parte sustancial de lo que ingresa al país por concepto de ayuda es utilizado para garantizar altos estándares de vida a quienes pretenden ayudar.
 


“En cambio, he tenido la posibilidad de ser parte de otra forma de ayuda como miembro de la Brigada Médica Cubana, cuya presencia ininterrumpida desde 1998 se ha convertido, sin lugar a duda, en un halo de esperanzas para el pueblo humilde de Haití. Se trata de una concepción diferente, cuyo eje esencial es el humanismo, que coloca al ser humano en el centro del asunto”.


 
-¿Me describes cómo fue el trabajo para luchar contra el cólera?


 -Se crearon 50 grupos de pesquisa activa con el objetivo de salvar a las personas deshidratadas graves -que de lo contrario deberían afrontar horas de largas caminatas- y, al mismo tiempo, atender a los enfermos en los primeros estadios de la enfermedad, brindarles tratamiento antibiótico e hidratación.


 
“Además, cada brigada desplegada en cualquiera de los remotos parajes del país tenía la misión de cortar la transmisión de la enfermedad, para ello se trataba con antibiótico a todos aquellos que tenían contacto directo con las personas enfermas diagnosticadas, se distribuían tabletas de cloro para ser utilizadas en los recipientes de almacenamiento de agua y se brindaban los elementos fundamentales de educación para la salud.


 
“Las brigadas daban por terminada su labor cuando ya no ocurrían casos en la comunidad, y repletos del cariño de la gente, entregaban los últimos materiales gráficos para la prevención. Aquellas mochilas que habían cargado repletas de insumos médicos contenían luego rostros de agradecimiento, admiración, de sonrisas, miradas que daban las gracias, otras que rogaban que regresáramos”.


 
-¿Algún momento especial?


 -Se había dado el alerta sobre un brote en un lugar llamado Fon Tortue, ubicado en el departamento Nippes. Hasta allí llegamos luego de casi 2 horas de camino en vehículo. No fue hasta la madrugada que comenzaron a aparecer pacientes deshidratados de los sitios más alejados, quienes al conocer sobre la presencia de “los cubanos” fueron rápidamente.


 
“Al amanecer salimos a buscar un sitio adecuado para la atención. El ideal se encontraba al otro lado de un río que cortaba en dos el poblado. Nos quedamos conversando sobre la dificultad que podrían encontrar los enfermos para atravesar aquel río. De repente nos llaman, pues querían mostrarnos el improvisado puente de piedras que en fracción de minutos habían construido.


 
“Volvimos luego en dos oportunidades, no han de borrarse jamás de mi memoria los rostros de alegría de aquellas personas. Recuerdo que una de las veces estábamos reunidos con a la gente, conversando, recordando las durezas del trabajo. Entre las voces se escuchó a un joven que hablaba español, quien sin planearlo provocó que todas las voces se apagaran. Dijo aquel muchacho: ‘Si le pedimos a Dios un médico, le pedimos que sea cubano’”.


 
-¿Qué papel han jugado los graduados de la ELAM en el bienestar de América Latina? ¿Qué futuro les ves?


 -Desde la primera graduación, en 2005, más de 12 000 graduados han arribado a Latinoamérica y al mundo. Hemos logrado diferentes experiencias que materializan la idea por la cual fue concebida la escuela desde el genio del Comandante en Jefe. Por ejemplo, la construcción del Primer Hospital Garífuna en Honduras, comunidad que por primera vez cuenta con servicios de salud. Médicos venezolanos salidos de la ELAM se incorporaron al Batallón 51 y en el transcurso de estos años han sido puntal de las importantes transformaciones que han ido lográndose en Venezuela, que abarcan desde la atención médica en lugares como la Amazonía hasta ocupar responsabilidades de primer nivel en el propio Ministerio de Salud. También está la experiencia en Haití, donde más de 300 egresados de la ELAM tuvimos el honor de formar parte del inmenso caudal de solidaridad e internacionalismo ofrendado por Cuba.


 
“Nos ilusionan las proyecciones sobre cooperación internacional que asumen mecanismos de integración como UNASUR, basados en la concepción de la Salud como Derecho Humano fundamental. De tal modo, estamos en el proceso de conformación de una organización internacional de egresados. En lo personal, ejerceré la presidencia de dicha asociación por un periodo de 4 años, en los cuales pretendemos dar los primeros pasos en la conformación de la estructura internacional amparada en las asociaciones nacionales que se han formado y en las que irán creando progresivamente”.


 
-Hace unos días amanecimos con la triste noticia de la muerte del profesor Juan Carrizo, rector de la ELAM. ¿Cuánto influyó en ti compartir tus días en Haití con un hombre como él?


 -El Doctor Carrizo era excepcional. Vivió en condiciones de campaña durante varios meses cuando el sismo, trabajaba a la par nuestra y más, cargando a cuestas sus problemas de salud y siempre preocupado por “sus muchachos”, recorriendo en pocos días todo el territorio para visitar a los más de 150 egresados que en momentos de la epidemia del cólera laboraban en el país. Tengo un compromiso eterno para con ese hombre que nos regaló su vida.


 
-Este enero se cumplen tres años del sismo que convirtió a Haití en infierno de este mundo. ¿Qué reflexiones te provocan Haití y sus desgracias?


 -En primer lugar, comprender la realidad de Haití desde el conocimiento de su historia, primer estado del continente en lograr la independencia, libertando a sus esclavos, ejemplo peligroso para los países dominantes que desde entonces se han empeñado en mantenerlo sojuzgado, mediante mecanismos económicos, políticos, invasiones directas de tropas norteamericanas, dictadores títeres de una crueldad inenarrable, inestabilidad permanente, golpes de estado gestados desde el exterior. Y en todo momento una resistencia heroica que, por supuesto, se han encargado de invisibilizar en el plano internacional y de la opinión pública.


 
“Invariablemente se le falta el respeto a este pueblo. Ejemplo es la Comisión Permanente para la Reconstrucción de Haití, mecanismo supranacional encargado de determinar el destino final de las donaciones recibidas desde el tiempo del terremoto, y que coordina Bill Clinton ¿Por qué un estado soberano no puede disponer de los fondos? ¿Por qué un estado soberano no puede disponer de su propia fuerza armada?, en la base de la cuestión hay un profundo racismo y desprecio para con ese pueblo, al que en definitiva temen, por su fuerza implacable, por los valores humanos que ha mantenido a pesar de las más adversas circunstancias”.


 

*El terremoto en Haití ocurrió el 12 de enero de 2010 y tuvo su epicentro a 15 km de Puerto Príncipe. En el sismo fallecieron 316 000 personas, mientras 350 000 más quedaron heridas

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Lunes, 24 Diciembre 2012 08:04

Actos de gracia

En medio de matanzas, huracanes, crisis fiscales en donde políticos seleccionados por ricos debaten qué tan poco deben los ricos a sus sociedades mientras le pasan la cuenta a los más vulnerables, en medio de la histeria en la calles decoradas de luces para que no se vea tan feo el lucro obsceno en nombre de Cristo, o sea, en medio de todo lo que anula la luz en estos los días más oscuros del año, nos salvan –a veces literalmente– infinitos actos de gracia.

 

Jóvenes de Ocupa Wall Street, religiosos, bomberos, veteranos de guerra, policías, artistas y músicos continúan apareciendo en zonas devastadas por el huracán Sandy para ayudar a desconocidos a limpiar los escombros, apoyarlos en su desolación, tratar de resucitar vidas casi ahogadas por las aguas y los vientos, e insistir en que sus voces sean escuchadas por políticos distraídos por desastres inventados como el precipicio fiscal.

 

Mientras tanto, en otra esquina, en un pueblo de Connecticut no tan lejos de estas escenas ya concluyeron los ritos fúnebres de los 20 niños y seis adultos asesinados por armas legalmente obtenidas. Victoria Soto fue enterrada rodeada de flores y lágrimas, una maestra que, junto con sus compañeros, en un país donde se ha denostado, demonizado, y acusado a los maestros de ser los culpables de casi todo, dio su vida para salvar a sus estudiantes, los hijos de todos. No sólo lo hizo frente a las balas de un loco, sino de la locura de un país inundado de armas de fuego y que desde sus mandos más altos afirma que es legítimo disparar y matar para resolver conflictos y disputas aquí y en el extranjero.

 

Mi hermana dio su vida para salvar a sus estudiantes, y si eso no es fortaleza y heroísmo real, no sé qué es, dijo Carlee en el funeral, al cual asistió Paul Simon y cantó Los sonidos del silencio, la canción favorita de Soto.

 

Lo de Soto no se trata de un acto aislado. Todos los días los maestros se dedican a dos cosas que de cierta manera son una sola: la tarea humana más noble de compartir luz, y el rescate de las vidas. Si no fuera por esta escuela, yo estaría muerto, comentó un estudiante latino a Sarah, maestra y ahora asesora de escuelas públicas en Nueva York. No era la primera vez que lo había escuchado: varios jóvenes nacidos con un futuro anulado y descartado, bajo sospecha permanente por ser jóvenes y negros o latinos, o sólo por ser pobres, se lo habían dicho de varias maneras a lo largo de los años.

 

Millones de estudiantes, todos anónimos (algunos después se vuelven famosos) son rescatados todos los días por maestros aquí y en todo el mundo. Los maestros se dedican al ejercicio humano más noble: pasar el fuego de Prometeo, la manzana de Eva, la conciencia y la sabiduría humana colectiva y acumulada a la próxima generación. Obviamente no lo hacen por remuneración, ni por fama, ni por ambición (esa profesión es inútil para todo eso), sino por ser la labor esencial de la civilización. Pero al estar entre lo universal y lo particular, entre el cosmos y el estudiante, también son a veces los que con un consejo, con un abrazo, con un poema o con sus cuerpos salvan a otro ser humano. Nada de esto está en los exámenes estandarizados, no hay calificaciones para registrarlo, no hay un empresario de la educación que sepa, o pueda, girar instrucciones para todo eso.

 

Acaba de pasar por aquí tal vez una de las expresiones supremas de la educación en el mundo: la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, corona del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Cientos de miles, ya tienen que ser millones, de jóvenes anónimos, casi todos de barrios populares, de repente son rescatados por la música clásica universal, para, a su vez, rescatarnos a todos a través de su luz sonora.

 

Mientras tanto, en una esquina de Nueva York, Leo, quien trabaja en las escuelas públicas en asuntos de seguridad (tuvo una semana intensa después de lo ocurrido en Connecticut) se detiene para comer algo en una de las miles de pizzerías comunes en esta ciudad. Ahí ofrecen un paquete económico: un pedazo de pizza y un refresco por sólo 2.75 dólares. Leo ve que trae 8 dólares y decide que alcanza para pedir una para él y regalarle una pizza y un refresco a otros dos. Compra el suyo y se queda por la caja, y le dice al que sigue en la fila que su pizza y refresco ya están pagados. ¿De verdad?, pregunta el otro cliente, y Leo le dice que sí, y le desea una Feliz Navidad. Hace lo mismo con el que sigue, quien ya tenía su billete de 5 dólares para pagar, y éste le dice que muchas gracias, y le da el billete a Leo, diciéndole que lo use para los que siguen; uno de los siguientes tenía un billete de a 10 dólares para pagar lo suyo, acepta el regalo de Leo, y le entrega el billete para convidar a los que siguen. Y los que seguían también aceptaron el regalo, pero le dieron más, para lo mismo, para invitar a los próximos. Leo se quedo más de media ahora así, uno tras otro, para finalmente acabar con la fila de generosidad.

 

En el metro y en las calles aquí, todos los días se ofrecen regalos, algunos rescatan del olvido, otros son para olvidar lo que no es bello. Dos músicos, uno con guitarra, otro con banjo, ofrecen melodías de las montañas Appalachia, en un vagón un trío de Puebla ofrece la música de las montañas del otro lado de la frontera, un chino ofrece los ecos de sus montañas en un tipo de arpa, mientras un hombre con lentes oscuros ofrece Jimi Hendrix, un pianista ofrece Beethoven, una banda de metales ofrece algunas rolas navideñas mezcladas con un tantito de jazz.

 

Algunos de estos son actos heroicos, otros son pequeños aunque a veces capacitan, preparan y hasta convocan a nuevos actos magníficos (nunca se sabe). Otros sólo son para compartir belleza, para expresar solidaridad, para bailar un poco, para hacer latir un corazón.

 

Son actos de gracia que, a pesar de todo, prometen nueva luz.

 

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“Teníamos dignidad; ésta es nuestra tragedia”
Campamento Bourj-el-Baranjen, Beirut. La tragedia de Siria comenzó 10 años antes de que naciera. Sus padres fueron echados de su hogar en Haifa –en esa parte de Palestina que se convirtió en Israel– y huyeron a Líbano en 1948, y luego a Siria en 1982. Nuestro padre, Dios bendiga su alma, me puso por nombre Siria y a otra hermana la llamó Palestina”, dice, sentada en el rincón de una choza donde impera un calor sofocante, en el mayor campo de refugiados de Beirut. Un abanico lucha contra el aire polvoso, a 35 grados Celsius.


Palestina, la hermana de Siria, escucha con ojos entrecerrados, asintiendo, pero con rostro inexpresivo la mayor parte del tiempo. Las dos visten de negro.


Siria –el país– era un lugar agradable cuando Siria la refugiada llegó allí con su joven marido, huyendo de la guerra civil libanesa. En los primeros años de Hafez Assad –con qué rapidez los occidentales y los enemigos árabes de Siria olvidan esto– se garantizaron hogares, derechos iguales como ciudadanos, empleo y servicios hospitalarios gratuitos al medio millón de palestinos que vivían bajo el régimen baazista: mejores condiciones de las que ofrecía cualquier otra nación árabe.


“El gobierno era estricto, pero nos trataba igual que los sirios”, dice Siria. “En Siria éramos neutrales.”


Ella inició su familia –tiene cinco muchachos y dos chicas, dice– en el campo de refugiados de Deraa, la ciudad del sur de Siria donde estalló la revolución, hace 18 meses, cuando agentes del gobierno torturaron y dieron muerte a un sirio de 11 años por pintar consignas contra el gobierno en un muro.


“Luego de 1982 fueron años hermosos y teníamos una vida bonita”, recuerda. “Nos trataban bien y con dignidad, y mis hijos sentían que pertenecían a Siria, no a Líbano, de donde venían sus padres. Mis hijos se casaron con sirias.” Aún no habla de su tragedia.


Um Asán expresa asentimiento. Tiene 48 años; es la hermana menor y madre de cinco hijos y cinco hijas. Se estableció en el campo de refugiados de Tel al-Zataar, en Beirut, que fue sitiado por la milicia cristiana Tigre de Dany Chamoun en 1975.


“Mis dos hermanos murieron en la masacre al año siguiente”, dice. “Se llamaban Nimr y Korfazé.” Habla sin emoción. Nimr, irónicamente, quiere decir “tigre”en árabe. Un tigre muerto por un tigre. Ella y su familia se mudaron a Deraa en 1981; sus recuerdos son los mismos de Siria. “Una vida segura; como palestinos, todo estaba disponible para nosotros, cualquier oportunidad de trabajo; los hospitales eran gratuitos.” Su sonrisa no dura mucho.


“Las cosas comenzaron a ponerse mal hace 18 meses. Nos trataban bien, pero comenzaron los tiroteos en Deraa y nosotros simpatizábamos con los ciudadanos sirios. Tratábamos de llevarles medicinas y ayudar a los heridos. Luego los rebeles armados invadieron nuestro campamento el mes pasado y se murmuró que los sitios querían que los palestinos dejáramos nuestros hogares.


“Algunos se fueron, otros se quedaron. Llegaron los helicópteros y comenzaron a bombardear las casas. Yo corrí con mi familia tan rápido que dejé la llave en la casa y la puerta sin cerrojo. Cuando regresé por un instante, encontré la casa destruida y todos nuestros muebles y pertenencias saqueados, robados por los rebeldes, por el régimen, hasta por nuestros vecinos.”


Siria se ha quedado en silencio mientras Um Asán hace su relato. “El gobierno creyó que había palestinos entre los manifestantes y detuvo a algunos. Se llevaron a uno de mis hijos a prisión y lo torturaron durante dos o tres semanas. Luego murió por las torturas.” La habitación queda en silencio.


Así pues, le sobreviven cuatro de los cinco hijos que mencionó al principio, observo en voz baja. “No, ya lo desconté del número total”, dice. “Tengo cinco hijos vivos; tenía seis.” Los que le sobreviven están ahora en una escuela y una mezquita en una aldea de las afueras de Deraa. Todos tienen documentos de identidad libaneses. Ella vino a Beirut para encontrar los documentos y llevárselos de nuevo a Siria, para que sus hijos e hijas puedan entrar en Líbano.


Los palestinos de Siria han recibido buen trato de los oficiales fronterizos libaneses; les permiten entrar en el país luego de registrar sus nombres y edades. Ahmed Mustafá, quien compila detalles de todos los refugiados palestinos que llegan a Beirut desde Siria, dice que hay 80 familias registradas en Bourj el-Barajné, 70 en Sabra y Chatila –lugar de la matanza cometida por milicianos cristianos aliados de Israel en 1982– y 10 en el pequeño campamento Mar Elías. Trescientas familias palestinas más llegadas de Siria se han asentado en el enorme campamento de Ein el-Helweh, en las afueras de Sidón, y otras 60 en Rashidieh, a escasos 30 kilómetros de la frontera israelí.


Ehud Barak, ministro israelí de Defensa, dice que su país no aceptará refugiados de Siria. Los palestinos de Siria –hay más de medio millón– creen que el comentario de Barak estaba dirigido a ellos. El hogar de los palestinos seguirá siendo territorio prohibido.


Um Jaled llegó de Deraa esta semana, pero su tragedia empezó, desde luego, 23 años antes de que naciera, cuando su abuelo, comerciante de camellos, huyó con su familia –incluido el padre de ella, entonces de 8 años– del suburbio de Tir al-Haifa, en lo que hoy es la ciudad más grande del norte de Israel: primero a Jordania y luego a Egipto, donde vivía la familia de su abuela. Cuando ésta murió, la familia se trasladó al suburbio de Doumar, Damasco, y luego al campamento palestino de Yarmouk. Um Asán tenía 17 años. Ahora tiene 10 hijos; su marido se fue a Europa hace cuatro años para buscar empleo. Ella huyó de Damasco hace apenas cuatro días y su historia es tan instructiva como trágica.


“Supongo que teníamos simpatías por los manifestantes en las calles y nos preocupaba que mataran personas indefensas en las calles. El comando general del Frente Popular para la Liberación de Palestina estaba con el régimen, pero algunos de sus oficiales no. Incluso algunos del Frente Palestino de Liberación (parte de las fuerzas armadas sirias) no están con el régimen. La violencia empezó en Yarmouk hace dos semanas. Hombres del FPL llegaron para proteger el campamento. Cayeron proyectiles; no sabemos quién los lanzó. Luego helicópteros sirios sobrevolaron la zona y dejaron caer panfletos en los que se vía la foto de un niño sonriendo, y el pie decía: “Si quieres mantener la sonrisa de tu hijos, desaloja la zona”.


Nueva ironía. En 1982, la fuerza aérea israelí dejó caer panfletos casi iguales sobre zonas civiles de la sitiada Beirut, los cuales decían: “Si valoras las vidas de tus seres queridos, vete de Beirut Occidental”. ¿Será que las autoridades sirias aprenden de los israelíes?


“Luego llegaron tanques sirios a la calle Araba y comenzaron a disparar. Un vecino mío, Maafeq Sayed, estaba en la zona de Araba y fue herido en el cuello por un francotirador y murió. Su madre dijo que la televisora gubernamental afirmó que era un terrorista. El hospital del gobierno lo registró como víctima de ataque al corazón. Los palestinos del comando central no devolvieron los disparos.


“Luego hubo rumores de que los alauitas del ejército sirio iban a masacrarnos. Algunas mujeres fueron asesinadas en la zona de Asali, cerca del campamento de Yarmouk. Llegaron palestinos a rescatar a personas atrapadas en sus hogares. Luego hubo más rumores de que habían llegado matones con cuchillos para asesinar a los alauitas.”


El viernes de la semana pasada cayeron proyectiles en todo Yarmouk; hubo 20 palestinos muertos y 54 heridos, 18 de los cuales perdieron miembros. Entre las víctimas hubo mujeres y niños. Um Asán vendió los muebles de su familia y se marchó a vivir con amigos en Beirut, rogando por que su marido –ahora refugiado sin empleo en la ciudad sueca de Malmo– tenga posibilidad de ayudarla. Ella insiste en que la vida era buena antes del conflicto en Siria. “Teníamos dignidad –dice–. Pero ésta es nuestra tragedia.”


Traducción: Jorge Anaya

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La política subterránea aflora. ¿Cambiará algo?
El vientre de Europa incuba desde hace un lustro el inquietante virus del malestar social. Mientras en las cumbres los líderes europeos intentan poner parches a los problemas, en los valles del continente grandes masas se reafirman cada vez más en un grave sentimiento de hartazgo y desconfianza hacia las instituciones políticas que rigen sus sociedades. En estos años, algunos han pedido un cambio manifestándose y celebrando asambleas en las plazas públicas; otros, entregando su voto a nuevos partidos; muchos, apuntándose a carros populistas, nacionalistas y extremistas. Es difícil pronosticar si el virus del malestar provocará un sano proceso de regeneración y fortalecimiento del cuerpo político europeo; un debilitamiento; o un estancamiento, que tendría todo el sabor de un coma inducido. Pero está claro que los equilibrios políticos están cambiando con rapidez.
 

El fenómeno no es exclusivo de los países con mayores dificultades económicas. Esta era de crisis, frustración y recelos está abriendo grietas por doquier en Europa. A través de ellas, afloran a la luz varios discursos alternativos a los dominantes desde la posguerra. Hay pujantes nuevos partidos, como los piratas alemanes y el Movimiento V Estrellas italianos; movimientos ciudadanos que han despertado amplias simpatías, como el 15-M y el Occupy The London Stock Exchange, y florecen formaciones populistas derechistas y antiinmigración, como los Auténticos Finlandeses, Demócratas Suecos o el Jobbik húngaro. Sus objetivos son dispares, pero comparten un común denominador: todos cogen impulso de la insatisfacción, en este duro tiempo, con el modelo político vigente.



Un reciente estudio publicado por la London School of Economics (LSE) define este fenómeno paneuropeo como el “brotar de la política subterránea”. Muchos ciudadanos europeos confían en que estos movimientos sean vehículos para promover un cambio. ¿Hay alguna posibilidad de que lo logren?

 
Mary Kaldor, directora de la unidad de investigación sobre sociedad civil de la LSE y coautora del estudio, cree que sí. “En varios aspectos, ya lo están logrando. Que países de la Unión Europea hablen de la tasa Tobin [impuesto sobre las transacciones financieras] o de la supervisión de las entidades bancarias tal y como se hace ahora hubiese sido impensable hace algunos años. Hay grandes cambios en acto en este preciso momento”, dice Kaldor, en conversación telefónica desde Reino Unido.


Yo no tengo dudas de que habrá cambios. El problema es ver cuáles”, prosigue la coautora del estudio, que se centra en radiografiar el fenómeno, pero no profundiza en sus consecuencias. “Hay impulsos para que la democracia sea más representativa y transparente o para una mejor redistribución de la riqueza; pero también hay un auge de sentimientos xenófobos y nacionalistas. Mi temor es que, si desde arriba no se empieza a abrir la puerta a ciertos cambios, estas últimas instancias puedan imponerse”.


Kaldor cree que las circunstancias en las que se producen brindan a estos movimientos extraordinarias oportunidades para obtener significativos cambios reales. “Recuerdo las movilizaciones en contra de la guerra de Irak o en contra del cambio climático. Quizá fueron más masivas que las actuales, pero no fueron tenidas muy en cuenta. En cambio, está claro que ahora estas protestas están teniendo un impacto en el establishment”, dice.


Las cúpulas no pueden permitirse desoír del todo las peticiones. Más allá del número de personas que se manifiestan en la calle o de la cantidad de votos obtenidos, las encuestas señalan que varias reivindicaciones de estos movimientos gozan de amplia y transversal simpatía en las sociedades; gozan además de gran visibilidad mediática y de las nuevas herramientas de movilización brindadas por la tecnología; y se enfrentan a un sistema mucho más frágil —y por tanto forzado a escuchar— que antaño.

 
Estos argumentos suenan razonables. Sin embargo, empíricamente, también lo es sostener que tanto el 15-M como el Occupy, objetos de mucha atención y simpatía en su momento, parecen haberse evaporado. ¿Pueden entonces movimientos de esa suerte influir de verdad o están condenados a que se los lleve el viento?


“Yo sí creo que van a dejar una marca, pero a ellos mismos probablemente se los va a llevar el viento”, responde Carlos Carnero, director gerente de la Fundación Alternativas y exeurodiputado del PSOE. “Van a dejar una marca porque conseguirán que los grandes partidos acepten algunas de sus propuestas, que realmente son sentidas por la mayor parte de la ciudadanía. La comodidad en la que han vivido en los últimos 50 años las dos grandes corrientes políticas europeas —la democristiana y la socialdemócrata— ha terminado. Estos partidos tienen que aceptar que hay que cambiar cosas. Sobre todo dos: su relación con la ciudadanía, y su funcionamiento interno. Está claro que hay un divorcio en ciernes que se puede evitar solo si cambian muchas cosas”.

 
Carnero subraya la erosión que sufren las dos grandes familias políticas en Europa. La racionalidad hace, por tanto, pensar que los partidos mayoritarios tienen interés en atender las demandas de cambio más populares. Pero, admitiendo que lo intenten, ¿mantienen todavía la credibilidad suficiente como para frenar la estampida de votantes?

 
Las encuestas sobre el grado de confianza de los ciudadanos europeos en los partidos son demoledoras. Según el Eurobarómetro, en muchos países el número de encuestados que confía en los partidos no supera el 20%. En España, según un reciente estudio de Metroscopia publicado por EL PAÍS, apenas llega al 9%. Ello se debe, naturalmente, sobre todo a la mala reputación de los partidos dominantes.

 
Kaldor considera que esta es una variable clave para resolver la ecuación. “¿Quién puede dar una respuesta a estos nuevos anhelos? Por un lado, aparecen nuevos partidos que cosechan buenos resultados. Pero, de momento al menos, ninguno parece tener una propuesta política realmente articulada y madura. Por el otro, entre los grandes partidos tradicionales, los socialdemócratas son aquellos que, en teoría, están mejor situados en el espectro político para dar respuestas a esos anhelos. Pero se hallan muy débiles, y no está claro que tendrán la capacidad de renovarse”, dice Kaldor.

 
“La situación recuerda mucho a los años veinte”, prosigue la académica. “En esa época los socialdemócratas estaban muy débiles, y esa debilidad causó los problemas que estallaron después. En las últimas dos décadas ha ocurrido algo parecido. Los socialdemócratas se han debilitado apuntándose al discurso del nuevo liberalismo. Después de la II Guerra Mundial, lograron renovarse. El dilema es: ¿pueden renovarse, como lo hicieron aquella vez? ¿O tiene que venir algo completamente nuevo? Claro está: si viene algo nuevo, no está garantizado que ese espacio político será ocupado por partidos de credenciales democráticas impecables”.
 

La referencia a los años veinte y treinta no es infrecuente en los análisis político-económicos actuales. El premio Nobel de Economía Paul Krugman, por ejemplo, insiste en los paralelismos entre las dos situaciones desde hace tiempo. Para neutralizar ese espectro, Kaldor considera indispensable que se actúe a escala europea. Según ella, el nivel global es políticamente inmanejable, mientras que el nacional-local es insuficiente para responder a muchos de los retos.
 

En Europa, por ejemplo, cobra cada vez mayor fuerza la idea de un impuesto sobre las transacciones financieras. Una decena de países están dispuestos a ir adelante aun sin el acuerdo de los demás. Esta es una iniciativa que tendría poca eficacia si la ponen en marcha por países aislados. Y es un caso prototípico de acción política que responde en buena medida a la presión social ejercida en los últimos años.

 
El furor popular contra los desmanes financieros también tiene mucho que ver con las iniciativas para poner límites a las retribuciones de banqueros y quizá incluso al activismo judicial sobre sus actuaciones, muy evidente recientemente en Reino Unido —el caso de Barclays— y España —caso Bankia—. También hay una clara correlación entre las protestas y la promesa del nuevo presidente francés, François Hollande, de establecer un tipo impositivo del 75% para las rentas superiores al millón de euros. Este también ha rebajado el sueldo de los miembros su Gobierno.

 
De la misma manera, la fortaleza de Auténticos Finlandeses y del Partido de la Libertad holandés tiene mucho a que ver con la estrenua resistencia de Finlandia y Holanda a que el fondo europeo de rescate pueda comprar títulos de deuda soberana en los mercados secundarios.

 
Las instancias de estos nuevos grupos de presión tienen repercusiones a gran escala. Pero también en lo local, su impacto potencial no debe de ser minusvalorado.

 
“Vivimos un momento de desconfianza generalizada”, comenta Ignacio Urquizu, sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid. “Por un lado, hacia las instituciones democráticas, que en muchos casos los ciudadanos perciben como vaciadas de poder en favor de técnicos que no pasan por elecciones. Por el otro, hacia la clase política. Los partidos están dejando de ser operativos como instrumentos para canalizar las demandas de los ciudadanos. Tomemos como ejemplo los desahucios. Si quieres oponerte a uno, no acudes a un partido político: vas a una plataforma. Los partidos están dejando de ser la correa de transmisión entre los ciudadanos y el poder político. Esto es un escenario perfecto para que surjan nuevas fuerzas o plataformas ciudadanas. A escala nacional es difícil que tengan éxito, porque las leyes electorales a menudo lo dificultan, pero pueden tenerlo a escala local. Enseguida pienso en el caso de Parma [en Italia, donde el Movimiento V Estrellas del cómico Beppe Grillo ha logrado la alcaldía] y en el de Torrelodones [donde una plataforma ciudadana local también se hizo con la alcaldía]”.

 
Por mucho que se reconozca su influencia en varias iniciativas políticas, los ciudadanos que desean profundos cambios en los sistemas europeos las percibirán como resultados insuficientes, muy distantes de los grandes anhelos que los animan. Sin duda, está muy extendida la sensación de que los pilares del sistema son inmutables. Eppur si muove. Y sin embargo, al menos un poco, se mueve, como dijo Galileo de la Tierra tras ser obligado a abjurar.


 Por Andrea Rizzi Madrid 7 JUL 2012 - 22:43 CET

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Domingo, 12 Septiembre 2010 08:03

Los caminos del viento

Querido Stig:

Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

(Por Eduardo Galeano, palabras de agradecimiento, al recibir el Premio Stig Dagerman, en Suecia, el 12 de septiembre, 2010)
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Sábado, 28 Agosto 2010 05:30

Cine, en Campamento Esperanza

Las primeras imágenes grabadas en alta definición de los trabajadores atrapados en la mina San José recorrieron todas las pantallas de los noticieros y conmovieron al puñado de familiares que las vieron a última hora del jueves en el Campamento Esperanza. “Parecían estar bien, con el ánimo en alto, estamos contentos de verlos. A Mario (Gómez) lo encontramos muy flaquito y ojeroso”, dijo Bélgica, hermana de Linialent Gómez, quien vio a su marido en los noticieros, desde un hotel en Copiapó. “La llamé. Estaba llorando y estaba contenta también”, comentó la mujer, que asistió a esa especie de función privada para los familiares, que ya empezaron a turnarse para aguantar la espera en el campamento. Ayer circuló una noticia acotada para no despertar expectativas ni adentro ni afuera de la mina: hay un plan B para rescatar a los 33 titanes antes de diciembre, como estaba anunciado.

La cámara, ingresada con el objetivo de diagnosticar enfermedades en la piel por la humedad y en los ojos por el polvo, fue operada por Mario Sepúlveda, ex dirigente sindical, y sirvió para que el equipo de psiquiatras y psicólogos advirtiera con preocupación cierta depresión o tristeza. De hecho, cinco mineros no quisieron aparecer en la filmación y otros, acostados, ni siquiera abrían los ojos para saludar. La transmisión de las imágenes en el campamento se convirtió en el momento más emotivo desde que el domingo pasado apareció la prueba de vida.

“Mario levantaba los brazos y se le caían las lágrimas, estaba tan emocionado como nosotros. Pero la verdad es que no estaban todos felices, ni abajo ni en el campamento. Muchos familiares se fueron preocupados porque los vieron muy mal a los suyos”, dijo Bélgica. Su cuñado, rosario en mano, pidió objetos para armar un altar. “Es una persona fundamental en términos espirituales, que tiene hartos conocimientos, nos ha ayudado mucho”, comentó Sepúlveda, iluminando el lugar con una linterna, al presentar a Gómez en el video que dura 25 minutos y se proyectó dos veces sobre la pared-lona del comedor del Campamento Esperanza, para que los familiares pudieran grabarlo con sus celulares.

Claro que lo religioso no opaca los chistes verdes, los propios rescatistas contaron que cuando sube “la paloma”, el aparato que sirve para enviar víveres y medicamentos principalmente, vuelve con mensajes como: “Nunca estuve tanto tiempo adentro. Firmado: el eyaculador precoz”. El ingenio, como se pudo ver en el video, transformó unos papeles en fichas de dominó. “Bueno, puedo decir que éste es nuestro casino”, bromeó Sepúlveda cuando mostraba a cuatro mineros con el torso desnudo, su-dados por el calor, y sentados alrededor de una tabla roja jugando al dominó, alumbrados con el casco de uno de ellos.

Las camillas que estaban en el refugio se transformaron en camas, al igual que algunos cartones. Más adelante, mientras los mineros mandaban saludos a sus padres, hijos, hermanos, novias e hijos, Sepúlveda mostró el tanque donde guardan agua y un tarrito que detalló: “Sirve para lavarse los dientes, la carita y la limpieza básica entre comillas”. También abrió el botiquín donde estaba el alcohol, el dentífrico y el desodorante. “Aquí oramos, hacemos reuniones y decidimos todo en asambleas”, dijo el conductor del video sobre el refugio.

Pocos pasos después, se oían las risas de los mineros. La linterna delató una pared donde había un almanaque con una chica semidesnuda y otra posando en un poster. Y nuevamente Sepúlveda: “No podía faltar esto”.

“Quiero agradecer a todas las familias de mis compañeros aquí presentes el tener ese coraje de no dejarnos desamparados. Supimos lo que hicieron allá afuera y les vamos a dar un aplauso”, dijo sobre el final Carlos Barrios. Luego cantaron el himno nacional y gritaron, al igual que la primera vez que hablaron con el exterior, el “ceacheí”, un cántico futbolero: “¡Chi chi chi, le le le! ¡Viva Chile!”. Sus familiares acompañaron los cantos con lágrimas y abrazos e iluminados con las fogatas que noche a noche comparten en el Campamento Esperanza.

Allí, cada vez se ve menos gente desde que el gobierno pidió a los familiares que retornen a la normalidad, prometiéndoles que los tendrán al tanto de las novedades. Ayer, el jefe técnico de las labores de rescate, André Sougarret, dijo que estaba lista la tercera sonda, que llegó hasta el taller de la mina, al que pueden acceder los mineros atrapados. Esta sonda de ocho centímetros de diámetro, comentó, sería el plan B paralelo para rescatarlos antes del tiempo estipulado.

“Tenemos también un plan C y un plan D”, dijo y no habló más para evitar “especulaciones”. La siempre sonriente intendenta de Atacama, Ximena Matas, sólo agregó que sobre esta sonda podría trabajar un taladro de aire reverso, como el que se utilizó al principio del rescate pero de mayor tamaño. La plataforma de cemento donde se ubicará la perforadora Strata 950, el plan A, ya está lista y la máquina operará entre el domingo y lunes próximo.

Abajo, los 33 titanes esperan con ansias la promesa de huevos duros, jugo de naranja y jamón que se les proveerá el fin de semana. Luego de que se les negara cerveza y alcohol, ayer algunos mineros pidieron, más bien rogaron, por atados de cigarrillos. Esta vez los rescatistas accedieron parcialmente al pedido, aunque la respuesta más bien parece un chiste de mal gusto: les enviarán chicles de nicotina.

Por Emilio Ruchansky
Desde Copiapó

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Acceder al gobierno nacional: un paso de esperanza

El gobierno que emergió en Bolivia en diciembre de 2005 y asumió en enero del 2006, que convocó y realizó la Asamblea Constituyente, que convocó y ganó el referéndum revocatorio en 2008 y que nuevamente convocó y ganó la presidencia del país y el gobierno nacional en las elecciones de 2009, es un gobierno de nuevo tipo: surgido de las luchas sociales de los pueblos indígenas, construido también con el protagonismo de los movimientos sociales, de trabajadores, de campesinas y campesinos, entre los que destaca el movimiento cocalero.

Evo Presidente, es la frase que sintetiza desde finales de 2005 la gran esperanza de los pueblos de Bolivia y del continente todo. El nudo central de su programa de gobierno constituye la búsqueda de soluciones a los reclamos históricos de las comunidades indígenas, organizaciones sindicales mineras, campesinas y urbanas. Por ello, entre sus primeros pasos destaca la convocatoria y realización de la Asamblea Constituyente y la recuperación de los recursos energéticos del país orientada, entre varias razones, a la creación de un fondo para atender las políticas sociales.

Entre los objetivos prioritarios del gobierno se encuentra la lucha contra la discriminación étnica y la exclusión social y cultural, la erradicación de la pobreza, poner fin a la dependencia y el saqueo, refundar el Estado a partir de reconocer y articular su carácter plurinacional, construyendo una sociedad intercultural, basada en una democracia participativa que abra cauce al florecimiento de las autonomías de las comunidades (de sus identidades, cosmovisiones y modos de vida), trabajando colectivamente para construir un Estado plurinacional, que proyecte a sus habitantes al centro del quehacer social, político, cultural del Estado y el gobierno, es decir, ampliando la democracia desde la raíz, transformándola. Tales serían, entre muchos, los ejes centrales del quehacer estatal-gubernamental en lo que puede considerarse el período inicial del primer gobierno de los movimientos indígenas y sociales del continente. De ellos, considero importante destacar –a los fines de este análisis-, elementos centrales de su propuesta integral, intercultural y descolonizada del desarrollo, el bienestar y el progreso sociales.

Una concepción diferente del desarrollo y el progreso

Por diversos caminos, las reflexiones actuales más maduras en este tema convergen en un punto: El “desarrollo” capitalista alcanzado (en el Norte), resulta hoy indeseable (además de inalcanzable). Es inalcanzable porque las “periferias” han sido excluidas del diseño y los planes de hegemonía del capital global actual (salvo como territorios sirvientes) y no tienen cabida en ellos. Es indeseable porque el carácter destructivo y devastador que conlleva va dejando claro que ese “modelo” va a continuar con la depredación de la naturaleza, con el saqueo, con las guerras, es decir, continuará sembrando la muerte. Precisamente por ello es incapaz de promover, defender y garantizar la supervivencia humana y natural del planeta; tampoco ofrece soluciones a la situación de miseria, enfermedades, analfabetismo, carencia de infraestructura y exclusión crecientes de amplias capas de la población del planeta.

Estas razones, entre otras, hacen que el debate del desarrollo integre lo político, social, cultural y ético, además de lo económico. Y en la Bolivia de hoy esto se articula directamente con la lucha por la erradicación de la pobreza, con la propiedad de los recursos energéticos, con las posibilidades de acceso a los servicios y el goce de los derechos por parte de toda la ciudadanía, es decir, con la democracia. Desarrollo y democracia guardan –en esta concepción- una relación directa biunívoca.

Tomando como punto de partida las propuestas de los movimientos indígenas, campesinos y sociales, el gobierno que encabeza Evo Morales Ayma presenta en 2006, un Plan Nacional de Desarrollo que condensa esta nueva cosmovisión integral de vida y modos de vida, y define políticas públicas para hacerla realidad. En esto se resume y proyecta –sustantivamente- lo nuevo: se supera el ámbito teórico reflexivo; las ideas y propuestas iniciales cobran vida, se concretan y desarrollan en la acción política-social transformadora.

Atendiendo a los alcances de este sucinto análisis, deseo llamar la atención sobre un elemento sobresaliente de dicho Plan: la unificación de los caminos del desarrollo con los de la erradicación de la pobreza, de la desigualdad y la exclusión étnica-social.

Una de las primeras cuestiones puestas en cuestión han sido los conceptos “pobreza” y “pobres”, pues ellos invisibilizan los procesos de empobrecimiento y exclusión a los que fueron sometidos histórica y sistemáticamente los pueblos indígenas desde los tiempos de la conquista y colonización. Consiguientemente, los programas orientados a la eliminación de la pobreza en Bolivia están anudados a la eliminación de los mecanismos de empobrecimiento constante de los sectores indígenas, campesinos y de trabajadores en general. Y se conjugan directamente con los planes de desarrollo en la perspectiva señalada.

Del “bienestar” individualista al “vivir bien” en comunidad

La expresión vivir bien, propia de los pueblos indígenas de Bolivia, significa, en primer término, “vivir bien entre nosotros”. Se trata de una convivencia comunitaria intercultural y sin asimetrías de poder. “No se puede vivir bien si los demás viven mal”, tal es el pensamiento que sintetiza el nudo central del planteamiento.

Es un modo de vivir siendo y sintiéndose parte de la comunidad, con protección de ella y en armonía con la naturaleza. Es decir, se trata de un modo de “vivir en equilibrio con lo que nos rodea”. También significa vivir bien con los otros seres humanos, diferenciándose del “vivir mejor” occidental, que es individualista y pretende alcanzarse generalmente a expensas de los demás y, además, separado y contrapuesto a la naturaleza.

El vivir bien articula en igualdad de importancia, desarrollo y democratización. “No existe desarrollo sin democracia, sin extender la participación social en la actividad y las decisiones políticas, económicas y culturales.” [PND, p. 16] Partiendo del reconocimiento de que Bolivia es un país multiétnico y pluricultural, los programas orientados al desarrollo hacen explícito su reconocimiento a los valores de la comunidad y de lo comunitario, establecen lo colectivo como sujeto con capacidad de decisión y de acción, reconociendo en la horizontalidad una ventaja comparativa respecto a las directivas verticales. Esto constituye, a la vez, un soporte ético e ideológico de los procesos de búsqueda y construcción de una civilización re-humanizada, basada en un sistema social raizalmente democrático, equitativo, humanista, liberador y superador de la destructiva hegemonía económica, social, cultural e ideológica del capital.

La naturaleza en el centro de la vida

Para la perspectiva del vivir bien, la naturaleza no es un objeto; no es una fuente de recursos y materias primas; es un ser vivo. Esta dimensión ecológica de la realidad, reconoce que la naturaleza está indivisible e intrínsecamente imbricada con la vida de los seres humanos; somos parte de la naturaleza. Tal es la perspectiva cosmo-céntrica que posibilita pensar y construir el futuro humano con un sentido y una concepción de progreso y bienestar diferentes desde la raíz y superadores de los patrones utilitarios consumistas del capitalismo.

Una perspectiva intercultural para el desarrollo

La interculturalidad concibe las relaciones entre varias culturas dentro de un mismo territorio sobre la base del reconocimiento, la aceptación y la reciprocidad con el otro. La visión intercultural del desarrollo “va más allá de la acumulación económica y está relacionada esencialmente con la libertad cultural para decidir el respeto a la diversidad, a la diferencia, la heterogeneidad social y con la forma en que se organizan la vida, la sociedad y el Estado.”

En tal sentido, “La clave del desarrollo radica en suprimir la estructura de dominación cultural y de discriminación racial vigente e instituir una práctica de diálogo, cooperación, complementación, reciprocidad y entendimiento. De esta manera el crecimiento económico se concibe como el proceso de consolidación, fortalecimiento e interacción de identidades, como la articulación de redes de intercambio e interculturalidad.” [PND, p. 16]

Apoyar el empoderamiento creciente de las comunidades

Las políticas de atención a los sectores más olvidados y desprotegidos que impulsa actualmente el Estado Plurinacional de Bolivia, podrían calificarse –a primera vista- como clientelares o asistencialistas, en tanto que se expresan a través de planes de “ayuda” y estímulos. Pero hay elementos a considerar que si bien revelan aristas coincidentes con el asistencialismo o el clientelismo, los diferencian.

Para que la “ayuda” se considere tal, su implementación debe implicar –como en este caso-, la construcción de canales efectivos para que los “ayudados” lleguen un día a tener la capacidad de actuar productiva y reproductivamente por sí mismos. En aras de ello, los planes de ayuda se articulan con procesos sostenibles de construcción de vías de salida de la situación de pobreza. Estos suponen –consiguientemente- la implementación de modalidades de sobrevivencia y desarrollo autónomo en el mediano plazo. Se trata, por tanto, de un singular asistencialismo, estratégicamente no clientelar. Su principal virtud es que contribuye a que la población involucrada en los planes de “ayuda” se re-descubra como parte de una ciudadanía con igualdad de oportunidades y condiciones, sin prejuicios ni perjuicios por pertenencia étnica, cultural, de género o geográfica.

Las políticas impulsadas por el Estado y el Gobierno bolivianos en este terreno trascienden el debate de la dicotomía asistencialismo-clientelismo. Ya no se trata solo de aquéllo de “enseñar a pescar”. Además de enseñar a pescar se crean ámbitos productivos donde los “pescadores” pueden construir los instrumentos de pesca, mantenerlos, arreglarlos, etcétera, y se crean también espacios de intercambio y distribución social de los productos.

Se trata de una articulación integral de problemas y soluciones en base a una lógica estrechamente ligada a la posibilidad/capacidad que tengan las comunidades o poblaciones en situación de pobreza de desarrollar un ciclo productivo-reproductivo de su vida para, desde ahí, replantearse su inserción plena en la sociedad (empoderamiento). Para ello, se trabaja en la recuperación de las experiencias y saberes interculturales de las comunidades, impulsando simultáneamente la participación protagonista de la población “afectada” en la construcción de las soluciones.

Hay un cambio de lógicas: Son los actores sociales y políticos del campo popular quienes definen, determinan, impulsan y realizan los cambios. La recuperación de sus saberes, conocimientos, experiencia, memoria histórica, identidades, pertenencias, conciencia crítica y poderes, aporta efectivamente al empoderamiento comunitario, social e individual. Se trata de una imbricación desde la raíz de sujetos, subjetividades, saberes, identidades, poderes, culturas y cosmovisiones.

Construir un Estado plurinacional descolonizado

La construcción de un nuevo Estado Plurinacional conjuntamente con los procesos de descolonización sintetizan la determinación de reconocimiento y respeto a la diversidad: de nacionalidades e identidades, de culturas y también de cosmovisiones y sus saberes respectivos. Se trata de promover diálogos interculturales desde la raíz, en equidad y complementariedad, es decir, sin exclusiones ni subordinaciones jerárquicas entre sujetos, ni sus saberes, ni los ámbitos donde estos se producen.

De ahí que la construcción del Estado plurinacional descolonizado sea parte de las fuerzas del cambio y expresión de un nuevo poder. Surgido de los sectores indígenas y populares promueve su participación protagonista en las instancias de las decisiones económicas y políticas correspondientes a los nuevos andamiajes de ese nuevo poder. He aquí otro de los avances civilizatorios de la revolución democrática [inter]cultural que se construye en Bolivia.

La realización de la Asamblea Constituyente ha sido uno de los pilares claves para ello, así como la recuperación de los recursos energéticos, la lucha por la erradicación de la pobreza, los planes de alfabetización, la construcción de infraestructuras en las zonas olvidadas y alejadas de las ciudades, etc. He aquí una muestra de la articulación de las decisiones y acciones políticas claves de la primera etapa de gobierno.

Ciertamente no todo son rosas y palmas. Surgen también nuevos reclamos, conflictos y contradicciones, incluso dentro de los sectores afines al gobierno. Es el tiempo de los sujetos sociopolíticos de la revolución para manifestar sus puntos de vista, luchar por sus derechos y fortalecer el proceso revolucionario, consolidando los avances e impulsando su profundización. Esto genera nuevos escenarios y tipos de conflictos, realidad que se torna frecuentemente incomprensible para quienes imaginan que los procesos de transformación social ocurren en un lecho de pureza inmaculada y son protagonizados por ángeles.

El tránsito hacia una civilización intercultural que supone la ruptura y superación de los paradigmas del capital acuñados por siglos en las conciencias y en las prácticas se asemeja al cruce de un extenso campo minado: acechan peligros, amenazas y trampas de todo tipo. Y no hay garantías de éxito. Es y será responsabilidad de los actores sociales y políticos definir estrategias y desarrollar las capacidades para superar los obstáculos –en primer lugar los propios-, en la misma medida que van creando y construyendo lo nuevo, renovando sus compromisos y el propio proceso revolucionario en todo momento.

La revolución democrática [inter]cultural emprendida en Bolivia está en esta dirección; se abre paso con nuevas prácticas, concepciones, cosmovisiones y pensamientos sociotransformadores, creados (o recreados) por los pueblos acorde con sus realidades y las del planeta, entrelazando subjetividades y culturas con las necesidades de supervivencia colectivas, en aras de alcanzar la armonía en la convivencia intercultural de la humanidad, haciendo realidad el deseo zapatista de construir un mundo donde quepan todos los mundos. Ella anuncia la posibilidad del advenimiento de un nuevo tiempo civilizatorio. Representa, por tanto, como sintetiza Fernando Huanacuni, el renacimiento del tiempo.

Por Isabel Rauber,  Doctora en Filosofía. Profesora universitaria, investigadora social y pedagoga política.
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América Latina es hoy el lugar más estimulante del mundo. Por primera vez en 500 años hay movimientos hacia una verdadera independencia y separación del mundo imperial; se están integrando países que históricamente han estado separados. Esta integración es un prerrequisito para la independencia. Históricamente, Estados Unidos ha derrocado un gobierno tras otro; ahora ya no puede hacerlo.

Brasil es un ejemplo interesante. Hacia principios de los 60, los programas de (Joao) Goulart no eran tan diferentes de los de (Luiz Inacio) Lula. En aquel caso, el gobierno de (John F.) Kennedy organizó un golpe de Estado militar. Así, el Estado de seguridad nacional se propagó por toda la región como una plaga. Hoy día Lula es el muchacho bueno, al que están tratando de cultivar, en reacción a los gobiernos más militantes en la región. En Estados Unidos no publican los comentarios de Lula favorables a (Hugo) Chávez o a Evo Morales. Los silencian porque no son el modelo.

Hay un movimiento hacia la unificación regional: se empiezan a formar instituciones que, aunque no funcionan del todo, comienzan a existir. Es el caso de Mercosur y Unasur.

Otro caso notable en la región es el de Bolivia. Después del referendo hubo una gran victoria, y también una sublevación bastante violenta en las provincias de la Media Luna, donde están los gobernadores tradicionales, blancos. Un par de docenas de personas murieron. Hubo una reunión regional en Santiago de Chile donde se expresó un gran apoyo a Morales y una firme condena a la violencia, y Morales respondió con una declaración importante. Dijo que era la primera vez en la historia de América Latina, desde la conquista europea, en que los pueblos habían tomado el destino de sus países en sus propias manos sin el control de un poder extranjero, o sea Washington. Esa declaración no fue publicada en Estados Unidos.

Centroamérica está traumatizada por el terror reaganiano. No es mucho lo que sucede allí. Estados Unidos sigue tolerando el golpe militar en Honduras, aunque es significativo que no lo pueda apoyar abiertamente.

Otro cambio, aunque atropellado, es la superación de la patología real en América Latina, probablemente la región más desigual del mundo. Es una región muy rica, siempre gobernada por una pequeña elite europeizada, que no asume ninguna responsabilidad con el resto de sus respectivos países. Se puede ver en cosas muy simples, como el flujo internacional de capital y bienes. En América Latina la fuga de capitales es casi igual a la de la deuda. El contraste con Asia oriental es muy impactante. Aquella región, mucho más pobre, ha tenido mucho más desarrollo económico sustantivo, y los ricos están bajo control. No hay fuga de capitales; en Corea del Sur, por ejemplo, se castiga con la pena de muerte. El desarrollo económico allá es relativamente igualitario.

Control debilitado

Había dos formas tradicionales con las que Estados Unidos controlaba América Latina. Una era el uso de la violencia; la otra, el estrangulamiento económico. Ambas han sido debilitadas.

Los controles económicos son ahora más débiles. Varios países se han liberado del Fondo Monetario Internacional a través de la colaboración. También se han diversificado acciones entre el sur, en lo que la relación de Brasil con Sudáfrica y China ha entrado como factor. Han podido enfrentar algunos problemas internos sin la poderosa intervención de Estados Unidos.

La violencia no ha terminado. Ha habido tres golpes de estado en lo que va de este siglo. El venezolano, abiertamente apoyado por Estados Unidos, fue revertido, y ahora Washington tiene que recurrir a otros medios para subvertir al gobierno, entre ellos ataques mediáticos y apoyo a grupos disidentes. El segundo fue en Haití, donde Francia y Estados Unidos tiraron al gobierno y enviaron al presidente a Sudáfrica. El tercero es el de Honduras, que es un asunto mixto. La Organización de Estados Americanos asumió una postura firme y la Casa Blanca tuvo que seguirla, y proceder muy lentamente. El FMI acaba de otorgar un enorme préstamo a Honduras, que sustituye la reducción de asistencia estadunidense. En el pasado éstos eran asuntos rutinarios. Ahora esas medidas (la violencia y el estrangulamiento económico) se han debilitado.

Estados Unidos está reaccionando y ha dado pasos para remilitarizar la región. La Cuarta Flota, dedicada a América Latina, había sido desmantelada en los 50, pero se está reahabilitando, y las bases militares en Colombia son un tema importante.

La ilusión de Obama

La elección de Barack Obama generó grandes expectativas de cambio hacia América Latina. Pero son sólo ilusiones

Sí hay un cambio, pero el giro es porque el gobierno de Bush se fue tan al extremo del espectro político estadunidense que casi cualquiera se hubiera movido hacia el centro. De hecho el propio Bush en su segundo periodo fue menos extremista. Se deshizo de algunos de sus colaboradores más arrogantes y sus políticas fueron más moderadamente centristas. Y Obama, de manera previsible, continúa con esta tendencia.

Giró hacia la posición tradicional. Pero ¿cuál es esa tradición? Kennedy, por ejemplo, fue uno de los presidentes más violentos de la posguerra. Woodrow Wilson fue el mayor intervencionista del siglo XX. El centro no es pacifista ni tolerante. De hecho Wilson fue quien se apoderó de Venezuela, sacando a los ingleses, porque se había descubierto petróleo. Apoyó a un dictador brutal. Y de allí continuó con Haití y República Dominicana. Mandó a los marines y prácticamente destruyó Haití. En esos países dejó guardias nacionales y dictadores brutales. Kennedy hizo lo mismo. Obama es un regreso al centro.

Es igual con el tema de Cuba, donde durante más de medio siglo Estados Unidos se ha involucrado en una guerra, desde que la isla ganó su independencia. Al principio esta guerra fue bastante violenta, especialmente con Kennedy, cuando hubo terrorismo y estrangulamiento económico, a lo que se opone la mayoría de la población estadunidense. Durante décadas, casi dos tercios de la población han estado en favor de la normalización de las relaciones, pero eso no está en la agenda política.

Las maniobras de Obama se fueron hacia el centro; suspendió algunas de las medidas más extremas del modelo de Bush, y hasta fue apoyado por buena parte de la comunidad cubano-estadunidense. Se movió un poco hacia el centro, pero ha dejado muy claro que no habrá cambios.

Las "reformas" de Obama

Lo mismo sucede en la política interna. Los asesores de Obama durante la campaña fueron muy cuidadosos en no dejarlo comprometerse con nada. Las consignas fueron la esperanza y el cambio, un cambio en el que creer. Cualquier agencia de publicidad sensata habría hecho que ésas fueran las consignas, pues 80 por ciento del país pensaba que éste marchaba por el carril equivocado. McCain decía cosas parecidas, pero Obama era más agradable, más fácil de vender como producto. Las campañas son sólo asuntos de mercadotecnia, así se entienden a sí mismas. Estaban vendiendo la marca Obama en oposición a la marca McCain. Es dramático ver esas ilusiones, tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

En Estados Unidos casi todas las promesas hechas en el ámbito de reforma laboral, de salud, de energéticos, han quedado casi anuladas. Por ejemplo, el sistema de salud es una catástrofe. Es probablemente el único país en el mundo en el que no hay una garantía básica de atención médica. Los costos son astronómicos, casi el doble de cualquier otro país industrializado. Cualquier persona que tiene bien puesta la cabeza sabe que es la consecuencia de que se trate de un sistema de salud privado. Las empresas no procuran salud, están para obtener ganancias.

Es un sistema altamente burocratizado, con mucha supervisión, altísimos costos administrativos, donde las compañías de seguros tienen formas sofisticadas de evadir el pago de las pólizas, pero no hay nada en la agenda de Obama para hacer algo al respecto. Hubo algunas propuestas light, como por ejemplo la opción pública, pero quedó anulada. Si uno lee la prensa de negocios, encuentra que la portada de Business Week reportaba que las aseguradoras celebraban su victoria.
 
Se realizaron campañas muy exitosas en contra de esta reforma, organizadas por los medios y la industria para movilizar segmentos extremistas de la población. Es un país en el que es fácil movilizar a la gente con el miedo, e inculcarle todo tipo de ideas locas, como que Obama va a matar a la abuela de uno. Así lograron revertir propuestas legislativas ya de por si débiles. Si en verdad hubiera habido un compromiso real en el Congreso y la Casa Blanca, esto no hubiera prosperado, pero los políticos estaban más o menos de acuerdo.

Obama acaba de hacer un acuerdo secreto con las compañías farmacéuticas para asegurarles que no habrá esfuerzos gubernamentales por regular el precio de las medicinas. Estados Unidos es el único país en el mundo occidental que no permite que el gobierno use su poder de compra para negociar el precio de los medicamentos. Un 85 por ciento de la población se opone, pero eso no significa diferencia alguna, hasta que todos vean que no son los únicos que se oponen a estas medidas.

La industria petrolera anunció que va a utilizar las mismas tácticas para derrotar cualquier proyecto legislativo de reforma energética. Si Estados Unidos no implanta controles firmes sobre las emisiones de dióxido de carbono, el calentamiento global destruirá la civilización moderna.

El diario Financial Times señaló con razón que si había una esperanza de que Obama pudiera haber cambiado las cosas, ahora sería sorprendente que sí cumpliera con lo mínimo de sus promesas. La razón es que no quería cambiar tanto las cosas. Es una criatura de quienes financiaron su campaña: las instituciones financieras, las energéticas, las empresas. Tiene la apariencia de buen tipo, sería un buen acompañante de cena, pero eso no permite cambiar la política; la afecta un poco. Sí hay cambio, pero es un poco más suave. La política proviene de las instituciones, no está hecha por individuos. Las instituciones son muy estables y muy poderosas. Por supuesto, encuentran la manera de confrontar lo que sucede.

Más de lo mismo

Los medios están un poco sorprendidos de que se esté regresando adonde siempre se estuvo. Lo reportan, es difícil no hacerlo, pero el hecho es que las instituciones financieras se pavonean de que todo está quedando igual que antes. Ganaron. Goldman Sachs ni siquiera intenta ocultar que después de haber hundido la economía está entregando jugosos bonos a sus ejecutivos. Creo que en el pasado trimestre acaba de reportar las ganancias más altas de su historia. Si fueran un poquito más inteligentes lo intentarían ocultar.

Esto se debe a que Obama está respondiendo a quienes apoyaron su campaña: el sector financiero. Miren nada más a quién escogió para su equipo económico. Su primer asesor fue Robert Rubin, el responsable de la derogación de una ley que regulaba al sector financiero, lo cual benefició mucho a Goldman Sachs; asimismo, se convirtió en directivo de Citigroup, hizo una fortuna y se salió justo a tiempo. Larry Summers, quien fue la principal figura responsable de detener toda regulación de los instrumentos financieros exóticos, ahora es el principal asesor económico de la Casa Blanca. Y Timothy Geithner, quien como presidente de la Reserva Federal de Nueva York supervisaba lo que sucedía, es secretario del Tesoro.

En un reportaje reciente se examinó a algunos de los principales asesores económicos de Obama. Se concluyó que gran parte de ellos no deberían estar en el equipo de asesoría, sino enfrentando demandas legales, porque estuvieron involucrados en malos manejos en la contabilidad y otros asuntos que detonaron la crisis.

¿Por cuánto tiempo se pueden mantener las ilusiones? Los bancos están ahora mejor que antes. Primero recibieron un enorme rescate del gobierno y los contribuyentes, y lo utilizaron para fortalecerse. Son más grandes que nunca; absorbieron a los débiles. O sea, se está sentando la base para la próxima crisis. Los grandes bancos se están beneficiando con una póliza de seguros del gobierno, que se llama demasiado grande para fallar. Si se es un banco enorme o una casa de inversión importante, es demasiado importante para fracasar. Si se es Goldman Sachs o Citigroup, no puede fracasar porque eso derrumbaría toda la economía. Por eso pueden hacer préstamos riesgosos, para ganar mucho dinero, y si algo falla, el gobierno los rescata.

La guerra contra el narco

La guerra contra la droga, que desgarra a varios países de América Latina entre los que se encuentra México, tiene viejos antecedentes. Revitalizada por Nixon, fue un esfuerzo por superar los efectos de la guerra de Vietnam en Estados Unidos.

La guerra fue un factor que llevó a una importante revolución cultural en los 60, la cual civilizó al país: derechos de la mujer, derechos civiles. O sea, democratizó el territorio, aterrorizando a las elites. La última cosa que deseaban era la democracia, los derechos de la población, etcétera, así que lanzaron una enorme contraofensiva. Parte de ella fue la guerra contra las drogas.

Ésta fue diseñada para trasladar la concepción de la guerra de Vietnam, de lo que nosotros les estábamos haciendo a los vietnamitas, a lo que ellos nos estaban haciendo a nosotros. El gran tema a fines de los 60 en los medios, incluso los liberales, fue que la guerra de Vietnam fue una guerra contra Estados Unidos. Los vietnamitas estaban destruyendo a nuestro país con drogas. Fue un mito fabricado por los medios en las películas y la prensa. Se inventó la historia de un ejército lleno de soldados adictos a las drogas que al regresar se convertirían en delincuentes y aterrorizarían a nuestras ciudades. Sí, había uso de drogas entre los militares, pero no era muy diferente al que existía en otros sectores de la sociedad. Fue un mito fabricado. De eso se trataba la guerra contra las drogas. Así se cambió la concepción de la guerra de Vietnam a una en la que nosotros eramos las víctimas.

Eso encajó muy bien con las campañas en favor de la ley y el orden. Se decía que nuestras ciudades se desgarraban por el movimiento antibélico y los rebeldes culturales, y que por eso teníamos que imponer la ley y el orden. Allí cabía la guerra contra la droga.

Reagan la amplió de manera significativa. En los primeros años de su administración se intensificó la campaña, acusando a los comunistas de promover el consumo de drogas.

A principios de los 80 los funcionarios que tomaban en serio la guerra contra las drogas descubrieron un incremento significativo e inexplicable de fondos en bancos del sur de Florida. Lanzaron una campaña para detenerlo. La Casa Blanca intervino y suspendió la campaña. Quien lo hizo fue George Bush padre, en ese tiempo encargado de la guerra contra las drogas. Fue cuando la tasa de encarcelamiento se incrementó de manera significativa, en gran parte con presos negros. Ahora el número de prisioneros per cápita es el más alto en el mundo. Sin embargo, la tasa de criminalidad es casi igual que en otros países. Es un control sobre parte de la población. Es un asunto de clase.

La guerra contra las drogas, como otras políticas, promovidas tanto por liberales como por conservadores, es un intento por controlar la democratización de fuerzas sociales.

Hace unos días, el Departamento de Estado de Obama emitió su certificación de cooperación en la lucha contra las drogas. Los tres países que fueron descertificados son Myamar, una dictadura militar –no importa, está apoyada por empresas petroleras occidentales–, Venezuela y Bolivia, que son enemigos de Estados Unidos. Ni México, ni Colombia, ni Estados Unidos, en todos los cuales hay narcotráfico.

Un lugar interesante

El elemento central del neoliberalismo es la liberalización de los mercados financieros, lo cual hace vulnerables a los países que tienen inversionistas extranjeros. Si uno no puede controlar su moneda y la fuga de capitales, está bajo control de los inversionistas extranjeros. Pueden destruir una economía si no les gusta lo que este país hace. Ésa es otra forma de controlar pueblos y fuerzas sociales, como los movimientos obreros. Son reacciones naturales de un empresariado muy concentrado, con gran conciencia de clase. Claro que hay resistencia, pero fragmentada y poco organizada, y por ello pueden seguir promoviendo políticas a las que se opone la mayoría de la población. A veces esto llega al extremo.

El sector financiero está igual que antes; las aseguradoras de salud han ganado con la reforma sanitaria, las empresas energéticas ganarán con la reforma energética, los sindicatos han perdido con la reforma laboral y, por supuesto, la población de Estados Unidos y la del mundo pierden porque ya de por sí la destrucción de la economía es grave. Si se destruye el medio ambiente, los que de veras sufrirán son los pobres. Los ricos sobrevivirán a los efectos del calentamiento global.

Por esto América Latina es uno de los lugares verdaderamente interesantes. Es uno de los sitios en los que hay verdadera resistencia a todo esto. ¿Hasta dónde llegará? No se sabe. No me sorprendería que haya un giro a la derecha en las próximas elecciones en América del Sur. Aun así, se ha logrado un avance que sienta las bases para algo más. No hay muchos lugares en el mundo de los que pueda decirse lo mismo.

Por David Brooks, Hermann Bellinghausen y Luis Hernández
 

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Noam Chomsky respondió a los lectores de BBC Mundo en una entrevista en la que destacó que lo mejor que le pudo pasar a América Latina fue que la administración de George W. Bush no le prestara demasiada atención.

Lingüista, activista, filósofo, Chomsky ha sido durante cuatro décadas uno de los más feroces críticos de la política exterior de su país.

Chomsky respondió desde la ciudad de Boston, donde enseña desde hace más de medio siglo en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachussetts. La entrevista fue conducida por Dalia Ventura.

Publicaremos esta entrevista en tres partes. Esta segunda reúne sus respuestas a las inquietudes de los lectores sobre los gobiernos de izquierda en Sudamérica y su relación con EE.UU.

LOS CAMBIOS EN BOLIVIA

 


Usted se ha referido en el pasado en forma muy positiva a algunos cambios en América del Sur. ¿Podría darnos algunos ejemplos?


En Sudamérica se han dado cambios muy interesantes. Por primera vez en 500 años los países sudamericanos han comenzado a integrarse en forma significativa, tras haber estado separados a lo largo de su historia.

También están comenzando a encarar algunos de sus grandes problemas internos y en este sentido pienso que algunos de los cambios que se están dando son inspiradores.

Tomemos, por ejemplo, el caso de Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, donde hay un movimiento popular que ha sido bastante espectacular, si lo comparamos con otros.

Se trata de la población más oprimida del Hemisferio, la población indígena, que ha estado luchando por años sobre asuntos muy importantes.

Hace una década lograron correr de Bolivia a la Corporación Bechtel cuando se trató de privatizar el agua, lo que significó que mucha gente no podía tener acceso a la misma. Fue una victoria sangrienta y grande. Siguieron adelante y finalmente en el 2005 entraron al campo político y eligieron a alguien de sus mismas filas, un campesino pobre, en una elección en la que se habló de temas muy serios sobre los que la gente estaba informada.

No era como en Estados Unidos, donde las campañas se conducen con base en imágenes y brillo, pero se dejan en segundo plano los problemas que hay que resolver.

En Bolivia los temas principales estaban en primer plano y venían del movimiento popular. Eran temas importantes como el control de los recursos, los derechos culturales en una sociedad multiétnica y multilingüe. Eso es democracia verdadera, que puede conducir a algo.

Claro que a las élites de la zona este del país esto no les gusta y por eso están tratando de minar el proceso, y naturalmente, EE.UU. los está apoyando.

El presidente Lula en Brasil es ahora de alguna manera el favorito de Washington, pero esto es así porque casi toda la región se ha movido tanto a la izquierda que Lula es su única esperanza. Y el de Lula es el tipo de gobierno que EE.UU. habría derrocado hace 40 años.

LA INFLUENCIA DE HUGO CHÁVEZ


Muchos lectores apuntan que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, habla mucho sobre usted. ¿Qué piensa usted de él?


Muchos de los programas que ha iniciado me parecen bastante prometedores, como las misiones (programas sociales), los esfuerzos para reducir la pobreza.

Ha impulsado los esfuerzos de integración en Sudamérica, como el Banco del Sur, o Petrocaribe. Todas estas cosas son muy positivas.

Creo que también hay grandes problemas en el país, como el alto nivel de crimen, enorme corrupción, elementos de caudillismo -la tradicional plaga latinoamericana.

Pero pienso que hay buenas señales de que puede ser una influencia positiva.

En realidad, lo que es importante no es mi opinión. Eso no importa, lo que realmente es importante es la opinión de los venezolanos y sobre eso sabemos bastante, aunque la información no se publique en EE.UU.

Cada año, la consultora chilena Latinobarómetro hace encuestas de opinión en América Latina sobre diferentes asuntos. Y desde que Chávez fue electo, Venezuela siempre ha estado en los primeros lugares junto a países como Uruguay en los temas de apoyo popular a la democracia, optimismo sobre el futuro, etc., y esto es mucho más importante que mi opinión.

OBAMA Y AMÉRICA LATINA


Otro tema que preocupa a los lectores es la relación del presidente Obama con América Latina. Elgui Palomino, de Colombia, pregunta cuál es el futuro de América Latina con Obama en el poder.


Hay un comentario frecuente en los círculos de análisis político de que George Bush no le prestó atención a América Latina y que debemos superar esto para beneficio de Latinoamérica.

Yo siento que una de las mejores cosas que le han pasado a América Latina es justamente que Bush no le prestó demasiada atención.

De hecho, esto fue bien formulado por Evo Morales. En septiembre, en el este de su país, hubo un intento bastante violento de socavar la autoridad del gobierno, muchos campesinos murieron, y Unasur, la recién creada unión de repúblicas sudamericanas que es parte de este proceso de integración, celebró una conferencia en Santiago de Chile.

Los participantes emitieron una declaración fuerte en apoyo del gobierno y criticaron la violencia y los levantamientos. Morales respondió agradeciéndoles el apoyo, pero también dijo algo interesante y correcto.

Dijo que por primera vez en 500 años América Latina está tomando el control de sus propios asuntos, sin estar bajo el control de una potencia extranjera. Y al hablar de potencia extranjera pensamos principalmente en Estados Unidos. Esto es muy importante y una señal de su importancia es que no se informó sobre el encuentro en Estados Unidos, se lo consideró una amenaza.

WASHINGTON Y CUBA


Hasta ahora, en relación con Obama, no se puede detectar ninguna posición sobre América Latina. Ha dejado sin efecto algunas de las medidas más extremas de Bush. Por ejemplo, Bush había impuesto restricciones en las relaciones con Cuba que eran muy impopulares incluso entre la comunidad de origen cubano en EE. UU. y Obama relajó esas restricciones.

Pero en cuanto al asunto crucial del embargo, es interesante que en 1962, EE.UU. era lo suficientemente poderoso para torcerle el brazo a los gobiernos de América Latina y forzar a la Organización de Estados Americanos, OEA, a aislar a Cuba. Ahora se da la situación contraria, EE.UU. está aislado dentro de la OEA.

En la última reunión hace unas semanas, EE.UU. apenas logró que se incluyeran algunas condiciones en el llamado relacionado con poner fin al embargo a Cuba.

En EE.UU. por décadas, desde que se han realizado encuestas, la mayoría de la población estadounidense está a favor de la normalización de relaciones con Cuba.

Muchos sectores económicos en EE.UU., en agricultura, industria farmacéutica, energía, también están a favor de esa normalización.

Típicamente, la población está marginalizada y no sorprende que el gobierno no esté de acuerdo con la opinión popular. En general, el gobierno tiende a seguir políticas que sean favorecidas por grandes sectores del sector corporativo, pero en el caso de Cuba esto no se da.

Es uno de los pocos casos en que el poder del Estado, que está en general determinado por las grandes empresas, toma una posición que las contradice.

Hay una especie de interés estatal en castigar a Cuba, que va más allá de los intereses usuales de ganancias y poder. Y es muy claro en qué consiste ese interés estatal. EE.UU. es un país muy libre y tenemos acceso a archivos internos y sabemos que a inicios de los 60 las administraciones de Kennedy y Lyndon Johnson estaban absolutamente furiosas porque Cuba no estaba sucumbiendo al poder de EE.UU. Esto fue descrito como una especie de insulto.

Los servicios de inteligencia identificaron el principal problema de Cuba como "el exitoso desafío a las políticas de EE.UU. durante 150 años", desde la doctrina Monroe, según la cual la intención de EE.UU. era dominar el hemisferio. Y no se podía tolerar un desafío exitoso así que el pueblo cubano "debía ser castigado".

Cuando uno ve el embargo, las medidas económicas y las guerras terroristas de aquel tiempo, estaban dirigidas explícitamente a castigar lo suficientemente al pueblo para que derrocara a su líder si lograba desafiar a EE.UU.

Es algo así como un complejo de la mafia, el Padrino no acepta desobediencia.

LA FIGURA DE CHÁVEZ EN EE.UU.


Algunos lectores como José Ávila se preguntan si debe cambiar la relación con Venezuela. Después de todo, tienen buenas relaciones en lo que más importa a EE.UU. que es el tema comercial.


Hay buenas relaciones comerciales, pero la imagen que se pinta de Chávez en EE.UU. es la de una especie de demonio imposible o monstruo. La imagen que se presenta de Chávez en la prensa es distorsionada y tendenciosa.

Les doy un ejemplo de la ciudad en la que vivo, Boston. El diario The Boston Globe, tal vez el más liberal de EE.UU., publicó la usual batería de ataques contra Chávez pero sí permitieron la publicación de una carta, corta, de un estadounidense que vive en Venezuela, en respuesta a uno de sus editoriales.

La carta decía "yo vivo aquí y las cosas no son como ustedes las describen", así que publicaron la carta, pero al lado colocaron una foto de Chávez en uniforme militar con la mano en el pecho como Mussolini.

¿Por qué hicieron esto? El objetivo es asegurarse de que el público no desvíe su atención y empiece a prestar atención a los hechos. Asegurarse de que el público crea que Chávez es un demonio que está tratando de destruirnos y al que nosotros tenemos que destruir.

Esto no es inusual, es la forma en que se suele presentar a los enemigos, pero en este caso es un ejemplo un poco extremo. Creo que ello se debe a que, al igual que en el caso de Castro, no logran encontrar la forma para librarse de él.

Después de todo, EE.UU. sí apoyó el golpe que brevemente derrocó al gobierno de Chávez hace siete años, pero esto no funcionó y entonces apoyaron una huelga para socavar a la economía y la industria petrolera. Esto tampoco funcionó, así que están buscando algo diferente.

¿Cree entonces que la relación con Venezuela cambiará o permanecerá igual?

Ciertamente me gustaría ver un cambio, pero no veo muchas señales de esto.

Podría decirse que en cierta forma es mutuamente conveniente para ambas partes mantener la relación como está.


En un sentido, pero no es sano ni bueno para ninguno de los dos países.

Por, BBC Mundo

http://www.bbc.co.uk/mundo/participe/2009/06/090618_participe_chomsky_amlatina_2.shtml

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