Sábado, 18 Enero 2020 07:05

Dudosas credenciales

Dudosas credenciales

Bolivia va a elecciones en medio de persecuciones y amenazas.

Con el apoyo de los militares, de los medios de comunicación y del aparato de justicia, el gobierno boliviano continúa con el hostigamiento a los integrantes del Movimiento al Socialismo. A pesar de eso, los liderados por Evo Morales todavía conservan la mayor intención de voto de cara a los comicios del 3 de mayo.

Desde hace dos meses, los bolivianos se encuentran todos los días con noticias sobre la investigación, el procesamiento o el arresto de uno o de varios de los ex colaboradores y simpatizantes del exiliado ex presidente Evo Morales, sobre quien, además, pesa una orden internacional de captura solicitada por el gobierno transitorio de Jeanine Áñez.

La noticia más reciente fue la detención del ex ministro de Gobierno Carlos Romero, acusado por la fiscalía de un caso de corrupción. Romero entró a la cárcel judicial luego de haber estado arrestado informalmente –primero en su domicilio y luego en una clínica médica– por grupos de civiles que se llaman a sí mismos “la resistencia” y que tienen el aval de la Policía para imponer su ley en las calles. Morales los considera “grupos paramilitares y fascistas”.

Estas organizaciones civiles también operan cotidianamente en las inmediaciones de la embajada de México en La Paz, en la que están refugiados varios ex ministros y jerarcas del Movimiento al Socialismo (Mas) de Morales, quienes no pueden ni podrán obtener, del gobierno de Áñez, salvoconductos para salir del país. Los miembros de estos grupos se turnan para revisar los automóviles que entran y salen del exclusivo barrio La Rinconada, donde se encuentra la residencia diplomática.

Actúan por ahora en dos ciudades, La Paz y Cochabamba, escenario de la mayor parte de los duros choques entre seguidores y opositores de Morales antes de su derrocamiento. La “resistencia” al Mas está compuesta por vecinos organizados de clase media y por jóvenes estudiantes que, durante la crisis, se armaron con palos, cascos y escudos improvisados para enfrentar a las columnas de trabajadores y de campesinos que pretendían neutralizar las protestas en contra de lo que la oposición de entonces llamó el “fraude electoral del 20 de octubre”, las elecciones en las que Morales fue proclamado reelecto y que llevaron a la crisis política y al fin de su gobierno.

EN LA MIRA. 

El hombre más odiado por la “resistencia” es uno de los jerarcas del Mas asilados en la residencia mexicana, Juan Ramón Quintana, ex ministro de la Presidencia y hombre fuerte del anterior gobierno. Quintana está procesado por sedición y terrorismo. Junto a él están atrapados en la lujosa casa diplomática los ex ministros de Justicia, Héctor Arce; de Cultura, Vilma Alanoca; de Gobierno, Hugo Moldiz, y de Defensa, Javier Zavaleta, todos ellos también enjuiciados por distintos delitos comunes; los acompaña Nicolás Laguna, el antiguo encargado de informática del Estado, acusado de fraude electoral, así como otros altos cargos que, hasta ahora, no enfrentan procesos judiciales, pero tampoco obtienen salvoconductos.

Varias de las acusaciones se deben a algo que los imputados dijeron alguna vez: Morales es acusado de terrorismo y sedición por haber llamado a un dirigente campesino y haberle pedido bloquear a las ciudades con rigor, de modo que “no entren alimentos” en ellas. Hace poco, el ex presidente se consiguió otro juicio por haber afirmado, en Argentina, que si algún día volviera al poder, tendría que organizar milicias armadas, como hicieron los chavistas en Venezuela, para asegurar su mando. Quintana es acusado de terrorismo y sedición por haber declarado a la agencia rusa Sputnik que un golpe de Estado contra Morales se debía combatir intensamente, convirtiendo a Bolivia en “un moderno Vietnam”. El gobierno encarceló a la niñera de este personaje, así como a un mensajero que trabajaba con Romero. Estas y otras detenciones controversiales, como la de una doctora que atendió en una clínica a un ultraizquierdista herido de bala o la de unos jóvenes funcionarios que se dedicaban a hacer memes en contra del gobierno en computadores estatales, han provocado algunas quejas individuales en los principales medios de comunicación, los que, en términos institucionales, aplauden al gobierno de Áñez y celebran la existencia de la “resistencia”. Junto con Romero, decenas de personas son enjuiciadas por corrupción; también se investiga el patrimonio de 600 ex ministros, ex viceministros, ex directores, gobernadores y alcaldes del Mas.

EN RIESGO. 

Además de policial y judicial, la presión sobre el Mas es política. Andrónico Rodríguez, líder efectivo de los sindicatos cocaleros y precandidato del partido izquierdista, anunció que este 22 de enero, el día en el que el mandato de Evo Morales se habría cumplido, comenzará otra etapa de la “resistencia pacífica al fascismo”, con lo que sugirió que se realizarían movilizaciones de protesta. En respuesta, el actual ministro de Gobierno, Arturo Murillo, tuiteó: “Andrónico, cuidado, el radicalismo pone en riesgo tu liderazgo y tu futuro”. Rodríguez tuvo que salir a aclarar que no pensaba cometer ningún delito y denunció que el gobierno buscaba asfixiar a la dirigencia sindical con procesos y detenciones.

En un intento de frenar la ola represiva, el Mas aprobó en la Asamblea Legislativa una ley de cumplimiento de los derechos humanos, que exige al gobierno de Áñez pagar indemnizaciones a las familias de las 29 personas que murieron en la represión de las manifestaciones en su contra, poco después de su llegada al poder, y abre la posibilidad de que los dirigentes sindicales y políticos que se sientan injustamente perseguidos presenten recursos ante la justicia. El oficialismo ha considerado esta ley “innecesaria” y anticonstitucional.

Todo esto sucede con el apoyo de los segmentos medios y altos de la población, los que han convertido al expeditivo Murillo en una figura popular. El ministro, que antes de llegar al poder era cuestionado por la torpeza de su roces con Morales, hoy recibe aplausos cuando entra en algún café de La Paz.

EN CAMPAÑA. 

La “pacificación del país”, que es como se llama oficialmente a las citadas medidas en contra del Mas, ha convertido a la presidenta Áñez en la dirigenta política contraria a Evo con la mayor intención de voto (15 por ciento, según una encuesta realizada por Ciesmori para la televisión Unitel. El ex presidente Carlos Mesa, en cambio, sólo tiene el 13 por ciento). Pero Áñez aseguró que no se candidateará en las elecciones programadas para el 3 de mayo. En cambio, quiere impulsar a los diferentes candidatos a unirse en contra del Mas, que, sin que haya definido aún quién será su candidato, es la principal minoría del país, con el 20 por ciento de la intención de voto. Aunque, al mismo tiempo, este partido sea rechazado por la mayoría de los electores, evitar que los “tiranos” y los “narcoterroristas” saquen la cabeza en las nuevas elecciones se ha convertido en la principal preocupación de la parte de la población comprometida con el derrocamiento de Morales, que es la que domina la opinión pública.

La presión por la constitución de un frente antimasista unido no ha logrado impedir que muchas personas expresen su deseo de convertirse en candidatos en la inscripción de principios de febrero. Mesa se proyecta como la opción de centro, un puesto que probablemente le será disputado por el empresario Samuel Doria Medina, quien fuera el retador de Morales en las elecciones de 2014. Otro ex presidente, Jorge Quiroga, aspira a representar a la derecha tradicional. Luis Fernando Camacho, referente de la “resistencia” y principal dirigente del movimiento cívico que se atribuye haber tumbado a Morales, ha formado una candidatura con su colega Marco Pumari. Esta fórmula constituye la expresión de la nueva derecha, caracterizada por su religiosidad, sus “grupos de choque” y su fuerte presencia en las redes sociales.

Se preveía que Camacho y Pumari se convertirían rápidamente en la principal opción del antievismo, pero hasta ahora no han conseguido despegar en las encuestas, posiblemente porque el primer acercamiento político entre ellos terminó en un estruendoso fracaso. A principios de diciembre, Camacho dijo que no iría a las elecciones con Pumari y luego divulgó el audio de una conversación con este, en el que lo criticaba por haberle pedido, a cambio de su apoyo, 250 mil dólares y el control de la aduana de Potosí, la región de la que Pumari es oriundo. Este no negó haber tenido esta conversación, pero dijo que quería el dinero para financiar su campaña electoral y que la nominación de un representante cívico en la dirección de la aduana regional era una “reivindicación del pueblo de Potosí”.

La Asamblea Legislativa sigue estando en manos del Mas, pero la brigada parlamentaria de este partido se halla neutralizada por la popularidad del gobierno en las ciudades, el absoluto alineamiento con el oficialismo de militares, policías, fiscales y jueces, y su propia división entre un grupo “conciliador” y otro “leal” a Morales. El Tribunal Constitucional, que hoy como antes obedece las instrucciones del Ejecutivo, amplió el mandato de los parlamentarios, que debía acabar el 22 de enero, hasta la transmisión de mando, que se calcula para mediados de año.

Por Fernando Molina

17 enero, 2020

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Evo Morales: "Buscamos un candidato de unidad que garantice el modelo económico"

Morales visitó Página/12 donde relató las causas y las consecuencias del golpe en su país. Su tarea en la Argentina como jefe de campaña del MAS.

 

Evo Morales no pasa inadvertido y por donde anda genera revuelo de adhesión y solidaridad. Su visita a la redacción de PáginaI12 no fue la excepción. La totalidad de sus trabajadores esperó el fin de la entrevista para brindarle su respaldo a voz en cuello. El presidente de Bolivia, depuesto por un sangriento golpe cívico-militar, considera que es posible que su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), pueda ganar de nuevo las elecciones. Para ello trabaja desde Buenos Aires como el jefe de la campaña electoral,  aportando su experiencia de una vida de militancia y como gobernante los últimos 14 años. Desde su condición de refugiado político, asegura que está en la búsqueda del mejor candidato que debe ser el que garantice la unidad. 

--¿Cómo están sus hijos?

--Estuvimos en contacto permanente desde que llegué a México. Ellos tenían la posibilidad de salir hacia otro continente por ofrecimiento de varios embajadores de otros países. Sin embargo, tanto Evaliz como Alvaro decidieron venirse a la Argentina y garantizamos su presencia. Ahora estamos superando el miedo de esos días. Lastimaron a todos pero especialmente a Evaliz. A Alvaro no porque no se mete mucho en temas políticos. Solo recibía un poco de amenazas en donde vivía en la ciudad de Cochabamba. Alvaro tenía la posibilidad de continuar estudiando en Europa, tenía posibilidad de ir a Italia o Alemania pero me dijo que se quiere quedar acá y agradezco al pueblo argentino y al Gobierno por garantizar su presencia y seguridad. 

--¿Tuvo miedo por ellos?

--Evaliz estuvo en peligro. A ella le interesaba la política pero ahora quedó un poco asustada. La amenazaron a ella y a través de las redes. La que más sufrió fue mi hermana porque le quemaron la casa pero ahora está todo bien. Mantenemos contacto por teléfono. 

--¿Es por este contexto que decidió irse de Bolivia?

--(Piensa) Soporté tantas cosas en el pasado como cocalero, dirigente sindical, diputado. ¡Estuve muchas veces detenido! ¡En algún momento comenté que en mi carrera política solo faltaba el asilo y el refugio y ahora los completé! Y todo por ser anti-imperialista. Todo por nuestra patria grande, por luchar por los más humildes y por la dignidad y soberanía. Y como soporté tantos procesos, desde mi época de dirigente sindical donde los presidentes del neoliberalismo me procesaron por terrorismo. Sufrí expulsión del congreso nacional en 2002 por instrucción de la embajada de los Estados Unidos. El plan era impedir que me presente a las elecciones presidenciales. La historia se repite y se repite para los presidentes de izquierda, para los presidentes del pueblo. En estos tiempos hubo todo tipo de golpes. Me hicieron de todo pero yo les digo que no tengo miedo. En los días previos (al golpe) tuvimos reuniones y varios ministros recomendaban salvar la vida. Lo decían llorosos pero entendí que era necesario salvar la vida. Lo cierto es que todos esos días de noviembre estuve bajo la lupa de Estados Unidos. 

--¿La presidenta de facto Jeanine Áñez puede dificultar su regreso a Bolivia? 

--No sé si soy expresidente, tal vez sigo siendo el presidente porque mi texto de renuncia no ha sido aprobado ni rechazado.

--Bueno, formalmente usted todavía es presidente porque su mandato culmina el próximo 22 de enero. 

--Es verdad, por eso a mí y por Constitución tienen que hacerme un juicio de responsabilidades. Por eso cuando la presidenta de facto autonombrada habla como si fuera una fiscal no se entiende y amenaza con detenerme. Ellos siempre dijeron que respetaban la independencia de los poderes, de los órganos. Pero ahora piden detenciones.

--Esto fue un golpe instigado por EE.UU. donde llamó la atención la participación de las fuerzas armadas al estilo tradicional. 

--Creo que los Estados Unidos no nos perdona que sea un indio sea presidente que garantiza estabilidad política, crecimiento económico, reducción de la pobreza, la nacionalizaciones. En tiempos de neoliberalismo la renta petrolera era de 3000 millones de dólares. A partir de nuestro gobierno, entre 2006 y 2013 llegamos a 38 mil millones de dólares. Recuerdo que a poco de asumir recibimos el mensaje de que no iban a invertir en nuestro país y el me llamó el presidente (Néstor) Kirchner: Evo, si no invierten voy a invertir en Bolivia. Eso fue muy importante para un país que tiene 10 millones de habitantes.

--Y ahora está el litio.

--Ese es un tema central. Hemos demostrado lo que siempre dijimos en foros internacionales como el Foro de San Pablo que otro mundo es posible. Y lo hemos demostrado nosotros, en Bolivia que es posible otro mundo sin el Fondo Monetario Internacional. Sin el sistema capitalista. Nuestro delito fue comenzar a industrializar el litio. La mentalidad de los países centrales es llevarse la materia prima por eso nosotros trabajamos en la producción de las baterías de litio. Estaba programado para el próximo año la producción de 400 toneladas de carbono carbono litio.  El año pasado inauguramos una planta grande para producir cloruro de potasio de donde exportamos 15 mil toneladas a Brasil y una pequeña parte a Chile. Está el hidróxido de litio. La planta estaba prevista un plan que incluía 41 plantas de las cuales 14 solamente de litio litio. Luego, por una cuestión de mercado convocamos a socios. Se adjudica a China y  Alemania. Entonces que Estados Unidos se quede afuera de esta gran industria del litio, que es el futuro energético, no nos perdonan no estaba Estados Unidos. Por eso digo que esto fue un golpe del litio.

--¿Esos contratos quedaron seguros con Alemania y China? 

--Este gobierno podría intentarlo. Incluso alguna vez hablé con técnicos argentinos y les decía que debíamos hacer una alianza con la Argentina para industrializar nuestro litio. Hace cuatro años cinco años, Alvaro García Linera dijo que en el momento que tengamos la gran industria del litio como Estado vamos a poner el precio del litio para el mundo. 

--En ese momento se convirtieron en enemigos de los Estados Unidos. 

--Sí, en ese momento. 

--Allí comenzó a pergeñarse el golpe de Estado.

--Claro, comenzaron a usar eso del fraude. ¿De qué fraude me hablan? Ustedes saben que yo vengo de la cultura indígena originaria que nos enseña que lo más importante es no robar, no mentir y no ser flojos. Y esto lo hemos incorporado en nuestra Constitución. Entonces, ¿robar, mentir, que hagan fraude? No, no lo entiendo, no es posible. En mis reuniones con los organismos constitucionales les dije siempre que cumplan con su deber. Ahora de acuerdo un informe de la OEA. Realizaron una observación de 225 mesas y dijeron que había fraude porque en esas mesas el MAS obtenía el 70, 80 y el 90 por ciento. En el campo obteníamos más pero ellos dijeron que era fraude. Les digo que sin esas mesas igual ganábamos en la primera vuelta. Y lo mismo iba a ocurrir con el informe de la OEA y con las observaciones que hizo. El verdadero fraude es el informe de la OEA. 

--La oposición dijo también que si había una segunda vuelta usted iba a ser derrotado. A partir de lo sucedido está claro que no buscaron esa alternativa. 

--No para nada, pero igual hubieran perdido. Porque aquí estamos con el pueblo o estamos con el imperio. Aquí estamos con las privatizaciones o con las nacionalizaciones. Que digan que hay una tercera opción no la entiendo porque está la derecha y la izquierda. Para mí eso no es hacer política. Finalmente acaban siendo la derecha con ese discurso. 

--¿Le dolió la actitud de las Fuerzas Armadas?

--Me dolió la traición de las Fuerzas Armadas. Yo no pude entender. Fue una conspiración abierta. No entiendo cómo los militares podían decir "somos soldados antiimperialistas y apoyamos el proceso". Me ha dolido porque nosotros los hemos equipado. Cuando llegamos al gobierno recuerdo que no teníamos aviones ni helicópteros en medio de una crisis de inundaciones y que Argentina nos ayudó. Brasil, Venezuela de Chávez, hasta Chile nos ha ayudado para combatir las inundaciones. Había un solo helicóptero, caído hace tiempo. Ahora hay 25 helicópteros y veo en la televisión a helicópteros disparando a mis hermanos, matando a mis hermanos. Eso duele.

--Como jefe de campaña del Movimiento Al Socialismo, ¿cómo y desde dónde hará campaña para las futuras elecciones?

--Bueno, ya estamos en campaña. Estamos sosteniendo algunas reuniones. Gracias de verdad, estoy muy agradecido con el presidente Alberto Fernández. Ayer (por el lunes) nos hemos reunido con la vicepresidenta Cristina Fernández. Escucho sus recomendaciones, sus sugerencias. Entiendo perfectamente mi responsabilidad como refugiado, sobre cuál debe ser mi comportamiento político. Aportar mi experiencia para los nuevos políticos no solamente de Bolivia, sino también latinoamericanos.
Cuando uno hace campaña sin ser candidato gana más autoridad. No siempre uno tiene que ser candidato para hacer campaña. No soy presidente, o tal vez legalmente lo sea, pero ese es un debate jurídico. No soy candidato. Hay nuevos líderes hombres y mujeres, profesionales también. Antes solamente éramos campesinos, pero ahora hay otros sectores sociales. Vamos a organizarnos. Dos mil, tres mil compañeros me llaman telefónicamente.

--¿Qué perfil debería tener el candidato del MAS?

--Un candidato de unidad, que es difícil de encontrar. ¿Por qué Alvaro (García Linera) y yo dijimos que no seremos candidatos? Para unir a Bolivia, para que no haya confrontación. A veces me pregunto por qué siempre hay tanto miedo a Evo. Yo estaba habilitado constitucionalmente para ser candidato. Ahora es difícil que algún compañero pueda unir regiones o sectores sociales, que incluya el derecho del campesino indígena originario pero también el de la clase media profesional, que es otro movimiento importante. Alguien primero con compromiso político, con mucha conciencia social. Inclusive con mucho conocimiento y capacidad profesional. Nuestro fuerte fue el tema económico. Quién puede garantizar el crecimiento económico. Por ejemplo, nosotros desde el momento que llegamos al gobierno nunca hemos prestado ni un dólar del Banco Central de Bolivia para pagar los sueldos aguinaldos. El 10 de noviembre de este año la dictadura de Añez, Camacho y Mesa pidió prestados 2800 millones de bolivianos para pagar los salarios. Me duelen dos cosas: los muertos y que estén destrozando la economía. Con un paro en la ciudad de Santa Cruz solamente se pierde cada día 3.5 millones de dólares de acuerdo a los datos que tenemos. Entonces hay que buscar un perfil de candidato que pueda garantizar la unidad pero también el tema de crecimiento económico, porque es nuestro fuerte. La gente ya está pidiendo que sería bueno que busquen y debatan candidatos indígenas o no indígenas, sectores del altiplano o del Valle o del oriente.

--¿El candidato tiene que ser indígena?

--Que sea indígena es importante, pero también que sea un compañero profesional. El voto indígena no está en debate, es un voto sólido. Pero quién puede captar también el voto de clase media clase profesional, inclusive de inversionistas. Si alguna empresa dice que va a seguir apoyando porque les garantiza el crecimiento económico, porque garantiza la estabilidad económica. Ese es el debate que tenemos. 

--Usted dijo que estuvo reunido con Cristina Kirchner. ¿De qué hablaron?

--Es una buena compañera con mucha experiencia. Yo me acuerdo, por ejemplo, en su gestión de presidenta que EE.UU y Canadá nos habían bloqueado la venta de trigo y harina para el pan. Antes no podíamos producir en nuestro país nuestro pan.
Si faltaba pan, Evo era el culpable del sabotaje del imperio norteamericano. Entonces llamé a la hermana Cristina para que me venda trigo y harina. Me mandó trigo y lo resolvimos. Tengo mucho respeto, conversamos muchos temas importantes.

--¿Hubo diferencia en el trato para con usted entre el gobierno de Mauricio Macri y el de Alberto Fernández? 

--Yo quiero pedirle disculpas como refugiado. No tengo nada que decir sobre temas políticos económicos del país. Disculpe. Es por respeto al acuerdo del estatuto que tenemos.

--¿En el marco de esta campaña electoral piensa residir en una provincia del norte argentino para estar más cerca de Bolivia?

--Eso vamos a ver oportunamente. Aquí me siento más seguro gracias al gobierno argentino y al pueblo argentino que me sorprende y me da mucha energía. Para hacer política se necesita fuerza y energía y eso me lo da gente que me alienta. Mi centro de operación va a ser Buenos Aires.

--En la Argentina hay una comunidad boliviana muy grande. ¿Eso le da más valor, esperanza de poder revertir la situación en su país? 

--Hemos realizado muchas reuniones, incluso hay gente que quiere hacer huelga de hambre. La autoproclamada sabe que en la Argentina y en el trópico ganamos por un gran porcentaje y por eso dicen que en esa zona y en la Argentina no va haber votación. Después dicen que Evo es antidemocrático. 

--¿El golpe lo sorprendió, no lo vieron venir?. ¿Reconoce algún error al respecto?

--Nos tomó por sorpresa porque ni la inteligencia de la Policía ni la de las Fuerzas Armadas advirtieron sobre lo que ocurría. En una reunión de gabinete, faltando dos tres semanas para el golpe, yo dije que se estaba preparando pero no me creyeron. Una mujer, una trabajadora del hogar consiguió mi teléfono y me llamó. Me contó que había escuchado en la casa de sus patrones que se preparaba el golpe de Estado. Comenté eso pero nadie me ha creído. Tampoco lo he creído, soy sincero. Pero porque derrotamos a otros golpes. Pero para este hubo mucho dinero. Por ejemplo, hubo obreros de la construcción que ganan 120 bolivianos pero para bloquear carreteras le pagaban 300 bolivianos y por eso han dejado de ser obreros. Había mucha plata, mucha plata. Nos han sorprendido y nos hemos confiado.

--Ante ese escenario, con tanto dinero dando vuelta, ¿cree posible dar vuelta el resultado?

--Me imagino que se va a ser bastante complicado dar vuelta pero no imposible. Debemos tener veedores internacionales y yo estaba pensando en Naciones Unidas y el Centro Carter, también algunos países amigos de Europa pero no debe ser la OEA. Mi recomendación a los políticos de izquierda, a los presidentes progresistas, al gobernante que están con su pueblo: no confíen en la OEA. La OEA es el mejor instrumento de los Estados Unidos. La hemos visto de cerca. Vimos cómo la OEA se plegó al voto al golpe de Estado. 

--¿Qué es lo que extraña de la Presidencia?

-- El trabajo. Bolivia tiene nueve departamentos y cada día visitaba hasta cinco de esos departamentos. Comenzábamos a las cinco de la mañana hasta las 11 o las 12 de la noche. Alguna vez algún ministro me dijo de no trabajar desde las cinco de la mañana. Es inhumano vivir así, decían (y lanza una carcajada que es acompañada por Gabriela Montaño, su ex ministra de Salud)

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Evo Morales ya se mueve como jefe de campaña del MAS  

El expresidente boliviano Evo Morales ya se mueve como jefe de campaña del Movimiento Al Socialismo (MAS). Refugiado en Argentina desde el jueves pasado , Morales enciende los motores del MAS de cara a las elecciones que se celebrarán en Bolivia el próximo año. El sábado se reunió en Argentina con dirigentes del partido y luego se dirigió al público que lo siguió hasta el barrio porteño de Liniers, en lo que fue su primera aparición pública en Argentina. Como resultado del encuentro, se firmó el llamado Manifiesto de Buenos Aires, donde entre otros puntos los dirigentes convocan a recuperar la democracia "para el pueblo". El domingo, el MAS realizó un plenario en dos municipios bolivianos que reunió a la militancia joven.

Miles de seguidores del MAS se trasladaron hasta los municipios de Villa Tunari y Shinaota para participar de un plenario de la juventud del partido. Varios de los dirigentes que participaron recién habían llegado de Buenos Aires, donde el sábado se entrevistaron con el presidente Evo Morales. Entre ellos se destacaba la figura de Andrónico Rodríguez.

Este joven dirigente cocalero de 30 años se perfila como posible candidato presidencial. "Se cometieron muchos errores; tenemos que concentrar a todos los actores del MAS para que salgan muchas propuestas y se analicen los errores, hay que apostar a la unidad", dijo desde Shinaota quien también es vicepresidente de la Coordinadora de las Seis Federaciones de Cocaleros del Trópico, organización de la que surgió el expresidente Evo Morales.

El propio Morales se refirió a la reunión con dirigentes del MAS que tuvo lugar el sábado en el barrio porteño de Liniers, de la que participaron, además del mencionado Rodríguez, las legisladoras Adriana Salvatierra y Sonia Brito.

"A un mes del golpe de Estado en Bolivia, sostuvimos nuestra primera reunión en Buenos Aires con algunos dirigentes departamentales y nacionales de movimientos sociales, alcaldes, dirigentes del MAS y asambleístas para hacer una evaluación política y planificar para la campaña", dijo en su cuenta de Twitter.

Morales llegó a Argentina el jueves pasado en condición de refugiado y luego de ser designado como jefe de campaña del MAS de cara a las elecciones convocadas por el gobierno autoproclamado de Jeanine Añez, aún sin fecha definida pero previstas entre marzo y abril de 2020.

Desde la terraza del domicilio donde reside temporalmente el excanciller de Bolivia Diego Pary, Morales saludó a los cientos de seguidores que se acercaron al lugar. En un discurso improvisado, agradeció "al gobierno argentino y al pueblo argentino estar acá. Como siempre en América Latina y la Patria Grande hemos derrotado a los golpistas, vamos a volver pronto", expresó Morales.

Como resultado del encuentro del sábado, el MAS dio a conocer el Manifiesto de Buenos Aires, un documento que llama a recuperar la democracia y el poder "para el pueblo". En el texto, los dirigentes convocan a una "movilización pacífica permanente" en defensa de la democracia.

El Manifiesto también destaca que resolvieron "mejorar la estructura orgánica de todos los sectores sociales en todos sus niveles" y una consulta en las bases "para una candidatura que exprese unidad". El domingo, la plana del MAS en Cochabamba aprobó el texto como parte de las actividades realizadas en el municipio de Shinaota.

16 de diciembre de 2019

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"No nos preguntamos si los productos que consumimos están bañados en sangre"

La activista colombiana denuncia la complicidad del Estado colombiano en la minería ilegal, un cáncer que contamina sus ríos y deforesta sus tierras.



.-¡Negra¡, gritó la niña al verse en el espejo. //Desde entonces, ese es mi color favorito”. Ese fue el verso elegido por Francia Márquez, la mujer afrocolombiana que ostenta el premio Goldman, considerado como el Nobel del Medioambiente, en la presentación del libro "Horas de guerra", minutos de paz, de Emilio Polo. Era uno de los muchos actos que ha mantenido durante su gira por España para subrayar el abandono de sus comunidades por parte del Estado.


La activista es del Cauca, una de la zonas más golpeadas por la guerra en Colombia donde a pesar de los pactos firmados entre las FARC y el Gobierno, la guerra persiste. A esa violencia han de sumar la que trae la minería ilegal: un auténtico cáncer en sus territorios que se está comiendo su tierras –que son deforestadas en busca del metal- y ríos, envenenados por el mercurio utilizado para separar sustancias. Márquez empezó como activista siendo una adolescente, pero su “master” como defensora del medio ambiente le llegó tras una marcha que realizó para gritar al mundo, tras un sinfín de denuncias infructuosas, que la minería ilegal estaba acabando con sus tierras. Caminó 350 kilómetros durante 10 días junto con otras 130 mujeres y jóvenes. Consiguió sacar unas máquinas retroexcavadoras de sus tierras, pero solo unas; las hay por miles. Según fuentes de la Fiscalía colombiana, el 80% de todo el oro minado anualmente en Colombia se produce de forma ilegal con métodos que causan una devastadora destrucción ambiental. Un reciente estudio de la Universidad Externado de Bogotá encontró que hasta 80 ríos del país están contaminados. La Fiscalía también señala que diez importantes ríos están a punto de "desaparecer".


Francia Márquez, que tuvo que desplazarse de su tierra y vive amenazada, dice haberse inspirado en la sabiduría de sus mayores, “gente que no sabía leer pero que le decían: ‘ustedes tiene que cuidar al río como a su papá y a su mamá, porque eso es el ciclo de vida’”.


Usted denuncia una política extractivista por parte del gobierno colombiano que va en contra de las comunidades


Desde que se empezó a vender a Colombia como un país para la minería, se disparó la minería ilegal en toda la región del Pacífico. Para mí, la minería ilegal es una estrategia para justificar la gran minería y esa política extractivista en Colombia que no mira a las comunidades. Porque la minería ilegal ha llegado a nuestras regiones con la complicidad de las instituciones del Estado, que dejan pasar esas máquinas retroexcavadoras por nuestros caminos hasta llegar a los ríos. ¿Cómo llegan esas máquinas allí, no los ven los retenes de la fuerza pública? Pareciese que esas grúas y dragas fuesen cájas de fósforos se llevan en un bolsillo. ¿Quién permite esa compra de un mercurio que forzosamente debe ser importado del exterior? Con licencias o sin ellas, solo hay que asomarse y ver cómo se están destruyendo el territorio, pero eso no lo ven ni el ejército ni las instituciones ambientales.


Les acusan de ir contra el desarrollo


En muchos territorios donde el Gobierno ha entregado títulos mineros a empresas, se nos ha acusado de ser perturbadores de mala fe. Cuando nos dicen que nos oponemos al desarrollo, yo pregunto: ¿al desarrollo de quién? A la gente la han despojado de sus tierras y ahora se ven forzadas a trabajar en latifundios de caña de azúcar, monocultivos que solo dan intereses para los grandes terratenientes. ¿De qué desarrollo estamos hablando si para construir una represa han tenido que quedar sepultadas las tierras con las que vivíamos del café, cacao y plátano, la pesca y la minería artesanal?.


El problema de la minería ilegal viene de hace años, pero además ahora con el nuevo Gobierno estamos saltándonos la Constitución del 91 y retrocediendo a la del 86, donde los afrocolombianos no teníamos derechos. Esos derechos fundamentales que nos permitían proteger nuestros territorios, entendidos como espacio de vida, donde podíamos recrear nuestra cultura, se han ido menoscabando. Se está presentando un proyecto de ley para que el derecho fundamental de la consulta previa [otorgado para la poblaciones originarias] no sea un obstáculo para la élite que defiende que el desarrollo se mida en términos económicos y no en bienestar social.


Resulta paradójico que ríos en su país sean sujetos de Derecho y sus gentes no tengan ni agua potable, ni pescado que comer


Se explica si miras a sus habitantes: somos negros. Y yo no me olvido de nuestra historia, a nosotros nos dijeron que éramos salvajes. A nosotros nos quitaron nuestra humanidad. Y eso está ahí: el racismo hace que nosotros seamos considerados como cosas que no merecemos derechos. Y cuando nos dan derechos, se quedan en el papel. Y cuando los exigimos, nos replican: “Su derecho no puede obstaculizar nuestro desarrollo”.


Estamos hablando casi más de derechos humanos que de medioambiente


Es que no se pueden separar. Están totalmente relacionados. Para mí, la naturaleza no se desprende del territorio, que es vida. Y esa es parte de nuestra lucha, luchamos por nuestro modo de vida, luchamos por el río.


No parece que quede mucho espacio para los derechos humanos hoy en Colombia, a pesar del pacto entre las FARC y el Gobierno


Es cierto. Como comunidades afro, como campesinas y como mujeres hoy le apostamos a la paz, pero el nuevo panorama es muy duro: está el ELN, las disidencias de las FARC, los paras, los narcos… A mí se me parte el corazón, porque tenía la esperanza de que el conflicto iba a disminuir, y sí, ya no hay bombardeos, pero la violencia sigue, entre otras cosas, porque el Gobierno no cumple con su compromiso de implementación de esos acuerdos de paz.


No podemos hablar de paz cuando vivimos realidades como el horror del desplazamiento forzado. La semana pasada en una audiencia pública el gobernador de Nariño denunciaba que en este año se han desplazado por el conflicto armado 5.000 personas en su departamento. ¿No lo ven? Allí no hay que hablar de guerrillas, hay que hablar de gente que lucha todos los días por vivir de una forma digna y que por el contrario, les ha tocado vivir una guerra que no es la suya, una guerra que ha sido introducida por un mismo sistema económico de muerte.


Yo quisiera que no haya gente muriendo en los territorios, sobre todo porque muchos de los jóvenes, de la gente que está en esos grupos armados, son los nuestros. Y se van al ejército, a la policía o a los paramilitares por absoluta necesidad. En muchas comunidades el Estado no está en términos de inversión social. Las vías las levantan la gente a punta de pico y pala. No obstante, sí están para entregar nuestras tierras a empresas multinacionales.


La semana pasada daban el Nobel de la Paz a dos personas que luchan contra la violencia sexual ejercida contra las mujeres en la guerra. ¿Qué pasa en su país?


Ese tema no es algo que yo haya trabajado, pero por ejemplo en Buenaventura, en el mayor puerto de Colombia, el feminicidio ha sido una estrategia para generar terror en la comunidad y entrar allí con un megaproyecto sin tener oposición.


¿Qué responsabilidad tiene la comunidad internacional en esa compleja guerra?


Muchas de las presiones económicas que tenemos sobre los territorios tienen que ver con las empresas que se han lucrado y saqueado nuestros territorios, que son las mismas que esclavizaron a nuestros ancestros y ancestras. Unión Fenosa, entre ellas.


En Europa hay muchas empresas que están violentando y vaciando nuestros territorios. Y eso pasa en mi país, en el resto de Latinoamérica y en África. La gente que se está cruzando el Mediterráneo, que se está muriendo en él, es producto de cómo le han destrozado su casa, de no tener condiciones de vida dignas. Y los que tienen la suerte de llegar y no morir, deben soportar la discriminación y el maltrato, que les traten como basura.


Luego, cada persona debe ver qué hace y cómo consume. No nos preguntamos si los productos que consumimos están bañados de sangre, si el costo de obtenerlos implica la destrucción de ríos y envenenamiento del territorio. Hoy el cambio climático es una muestra de que es necesario transformar esa visión de vida basada solo en el consumo. Hay que repensarnos la vida. Pero algunos, quienes tienen una serie de privilegios, no quieren verlo: creen que los recursos son ilimitados. Quizás nosotros somos los primeros que nos vamos a morir allá, pero el planeta se está apagando día a día. Todos los días esa lucecita se va mermando y va a llegar un momento en donde ya no va a alumbrar más.

 

Madrid
Actualizado: 15/10/2018 07:32

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El exilio es un arma que mata en vida

Una reflexión desde vivencias ajenas del propósito de fondo que busca el poder reinante en una sociedad dada, con el exilio de quienes lo confrontan. Las transformaciones que suscita en quien lo padece.

Hay un mal estatal que acaba silenciosamente la vida de las personas, aquellas que no están de acuerdo con el actual modelo de sociedad, y que actúan para cambiarlo; no obstante, el Estado ha defendido la acumulación de capital y todos sus esquemas, hoy bajo la egida neoliberal en los campos económico, cultural, jurídico, mediático y educacional, así como en la combinación institucional y para institucional en el campo militar, con la violencia como eje transversal a todo su accionar.

 

En este caso es el exilio, herramienta silenciosa, empleada históricamente por el gobierno de las élites tradicionales, para bloquear a los sectores opositores al régimen imperante. La expulsión del territorio por vía –violencia– directa, obliga a la víctima a encontrar asilo en otro espacio y otra institucionalidad, para salvaguardar su vida y la de su familia, fragmentando su mundo interno por la irrupción súbita de un nuevo contexto socio-cultural, en muchas ocasiones radicalmente ajeno.

 

La condición de exiliado implica el desarraigo de la comunidad, la separación de un tejido social construido y re-elaborado con la experiencia. El exilio sacude los cimientos de la identidad que había sido construida en la práctica durante un tiempo prolongado y en un espacio determinado. Cuando se llega al país receptor, se deben comprender sus condiciones, prácticas, cultura y contexto para poder entablar una interacción adaptada a las nuevas exigencias del entorno, flexibilizando la identidad del sujeto exiliado, en el intento de no perder la que trae consigo, al tiempo que dialoga y toma lo que le exigen de la cultura receptora.

 

Pero, ¿por qué se exilia a una persona? ¿a quién se exilia? Principalmente, en nuestro país, la persona expulsada es aquella que critica el régimen imperante, a través del discurso y de la acción, buscando la manera de transformarlo, por lo que se denota un choque de intereses con la clase social que controla o incide directamente en el Estado, quien al tener el monopolio de la fuerza la emplea hacia esas voces críticas-opositoras.

 

Ahora bien, ¿por qué se menciona el carácter de arma silenciosa del Estado? Salvo en el caso de no ser una guerra inter-estatal, donde los pueblos que están en medio del conflicto armado deciden salir del territorio por miedo a ser asesinados por uno de los bandos en disputa; son los grupos armados para-estatales quienes presionan el exilio cuando el conflicto es interno. Los grupos paramilitares firman la amenaza, como presión psicológica que amedranta a quien la recibe, grupos armados fuera de la ley, por lo regular alineados con la defensa de los privilegiados del modelo económico, político y social imperante, lo cual les da un margen de acción más amplio.

 

Aquí destacamos algunos casos, como el del escritor Alfredo Molano, quien en su libro “Desterrados, crónicas del desarraigo” explica en la introducción cómo fue el proceso del exilio que padeció en 1998, a partir de sus columnas en el diario El Espectador acerca del paramilitarismo, sus masacres, sus vínculos con el narcotráfico y la fuerza pública, la crítica frente al gobierno de la época por su negligencia en no desarticular esos grupos armados, sus relatos del campesinado en las zonas de conflicto armado, y sus vivencias entre los cultivos de coca y el abandono estatal. “Mis artículos se hicieron muy críticos, en particular contra los paramilitares, que crecían masacrando campesinos, incendiando pueblos y asesinando selectivamente defensores de derechos humanos, crímenes cometidos todos en la más absoluta impunidad. Comencé entonces a recibir amenazas firmadas”.

 

Entre las amenazas directas recibidas por el académico, se encuentra este episodio días antes de exiliarse (2001) “Tres días después recibí una nueva carta en la que me advertían que los paramilitares no eran ‘desmontables’, como yo pedía, pero en cambio ellos si estaban dispuestos a desmantelar la ‘paraguerilla’, que le hacía más daño a las instituciones que los mismos guerrilleros”. En un editorial de El Espectador, también fue devuelta la respuesta que dio pie definitivamente a salir del país y llegar a Barcelona: “Tenemos pruebas fehacientes de que el señor Molano hace parte de la parasubversion, que no es enemigo de las autodefensas sino de la nación y que es un francotirador intelectual parcializado en sus juicios y sesgado en sus análisis”. Y remataba: “Señor Director, le reiteramos públicamente nuestro respeto por la libertad de expresión, la crítica y el disentimiento”.

 

Otro caso que traemos a colación, es del defensor de derechos humanos del departamento del Cesar, Guillermo Pérez Rangel, a quien la primera amenaza le llegó en 1997 por parte de los paramilitares en el municipio de Buena Seña (Sur de Bolívar) presionado a salir del municipio y dirigirse a Valledupar, después de participar en la organización de una movilización en contra de la explotación de oro que impulsaban varias multinacionales en aquel territorio.

 

En el 2014, cuando hacía las veces de defensor de las comunidades campesinas de la Serranía del Perijá, nuevamente fue blanco de las Autodefensas Gaitanistas quienes le señalaron como miembro de la insurgencia. Seguidamente, en el 2015, fue abordado por dos hombres armados quienes lo robaron y amenazaron. En junio del 2016, se vio presionado a ir a Bogotá cuando un día cualquiera le dieron plazo hasta las 3 de la tarde para irse de la casa. Actualmente fue elegido por su comunidad en la Asociación de Campesinos y Comunidades Sin Tierra del Cesar, como secretario de la Mesa de Derechos Humanos y Territorios.

 

El exilio no conoce edad ni género. Lola, es colombiana y trabaja en la ONG de Desarrollo Social en Europa1, dio a conocer su caso por medio de una entrevista. Frente a la pregunta ¿cómo fue su proceso de exilio?, respondió:

 

“No ha sido fácil abandonar la familia, el trabajo, el proceso social, y mi país donde lo tenía todo, para venir a partir de cero en una cultura que no es la mía, pero cuando uno está acostumbrado a luchar por un cambio social lo más importante es vincularse a las formas organizativas del país receptor para seguir apoyando las luchas de Colombia. Yo vine acogida por el Programa Asturiano de Atención a Víctimas de la Violencia en Colombia, por seis meses, al regresar a mi país la situación se me complicó por lo que me tocó regresar. Aquí me vinculé a trabajar con las organizaciones de derechos humanos y el sindicato, integrándome muy bien y rápido en esta sociedad, me casé aquí y al año me dieron la nacionalidad. Eso ha permitido que mi desarraigo y exilio no sea tan duros, pues hago muchas de las cosas que hacía antes, seguir vinculada a un proceso social, apoyando las luchas y la defensa de los derechos humanos en Colombia”2.

 

¿Qué tienen de común estos tres ejemplos?

 

En estos tres ejemplos de exilio colombiano, se expone la causa esencial de violencia política, donde las élites y las comunidades se enfrentan en un conflicto histórico, donde los sectores empobrecidos son víctimas de las clases gobernantes –cuyos intereses antagónicos tienen amplias consecuencias colectivas e individuales–. Sin embargo, otro factor en común en los ejemplos es la no declinación de la postura política que asumieron y por la cual fueron perseguidos y exiliados.

 

La violencia política sigue prolongándose al identificar el periodo y los gobiernos que han pasado durante estos tres ejemplos, por no nombrar otros tantos que se registran en la historia de nuestro país desde principios del siglo XX.

 

Según la teoría del exilio, lo que se plantea al culminar el exilio del sujeto que vive un tiempo determinado en el Estado receptor, es la desaparición de las condiciones de la violencia política, tal como sucedió en los casos de exilio causado por las dictaduras militares vigentes en América Latina durante el siglo anterior, que al cerrar su ciclo y empezar la transición hacia la democracia representativa, las victimas del exilio en muchos casos retornaron a sus países. Un factor que incide en el retorno, es la legitimidad que crea el exiliado en el Estado receptor, que junto al nivel de relación sostenida con su país de originen influyen en la decisión de retornar o no, pues en el proceso de diálogo con el contexto social diferente a veces se produce una apropiación que redefine la identidad del exiliado.

 

Esto rodea, por supuesto, la culminación de la violencia política que desencadenó el exilio, siendo ésta la causa principal del retorno. Sin embargo, en el caso colombiano, la prolongación del conflicto armado, ahora su mutación con la actuación militar de las disidencias de las Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), el aumento y mayor operatividad de los grupos paramilitares, el enfrentamiento entre las insurgencias del Ejército Popular de Liberación (Epl) y el Ejército de Liberación Nacional (Eln), la agudización del conflicto social, la persecución y asesinato de líderes sociales, no hay proyección de luces que indiquen la pronta desaparición de las causas que llevan al exilio.

 

No obstante esto, a pesar de las implicaciones subjetivas y colectivas que produce el exilio, en el caso colombiano se presenta que las víctimas de la represión estatal, conviviendo en contextos socio-culturales totalmente diferentes, continúan con el ejercicio organizativo y político. Con el exilio dentro o fuera del país, la víctima se mueve en una constante transformación individual que oscila entre la re-configuración de su identidad y la reafirmación de su postura política, siempre en la búsqueda de la desaparición de la violencia que le obligó a desplazarse contra su voluntad, para tener unas condiciones de vida diferentes y mejores en si y en las comunidades que dejó atrás.

 

* Comunicador social del Coordinador Nacional Agrario. Miembro de la Secretaría de Comunicación y Formación
1 Por seguridad se cita de esta manera a esta víctima del exilio político colombiano.
2 Lola, se encuentra en Europa sobreviviendo y apoyando las luchas de las comunidades en Colombia. Salió del país en Abril del 2005, regresa en diciembre de ese mismo año, pero tuvo que volver a exiliarse en abril del 2006.

 

Bibliografía

 

Molano, Alfredo (2001) Desterrados, crónicas del desarraigo. El Áncora, Editores. Bogotá.
Uribe, Maria Tila (2015) Los años escondidos, sueños y rebeldías en la década del veinte. Bogotá.
http://m.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/guillermo-perez-el-lider-campesino-de-cesar-que-luchas-por-el-territorio-206378

Publicado enEdición Nº246
Viernes, 22 Abril 2016 07:07

Tres despachos sobre Walter Benjamin

Tres despachos sobre Walter Benjamin

El migrante. Benjamin (1892-1940), al parecer, nace siendo un migrante, hecho solo para cambiarse de lugar. Nunca logra encontrarse uno fijo. Estando en uno ya quiere irse al otro. Su Berlín natal es su influencia principal. Aun así, no puede esperar a dejarlo atrás. Sólo que al mismo tiempo no sabe dejar atrás la casa de sus padres (una bien acomodada familia burguesa judío-alemana). Por años sigue viviendo con ellos, obligando a su padre a que lo mantenga. En los años 20/30 va y regresa. Primero del (auto)exilio en Suiza durante la Primera Guerra Mundial (donde hace el doctorado), luego de sus casas temporales en París, Capri o Moscú. La carrera académica que anhela tanto –pero a la que no puede decidirse bien: Trato de agarrar el viento de todos lados, anota en Capri ( Walter Benjamin: a critical life, Harvard, 2014, p. 217)– lo ataría a un lugar. Pero su habilitación es rechazada y queda libre. Aprovechando el auge mediático en la joven república de Weimar se vuelve un freelance writer: colabora con la prensa, la radio, hace traducciones y trabajos de redacción. Así puede estar en movimiento: siempre que logra juntar un poco de dinero –su situación económica es muy precaria– migra por toda Europa. El viaje –bien subrayan Eiland y Jennings, autores de su nueva, ya citada biografía (satisfactoria como fuente de información sobre su vida y entorno, pero decepcionante como lectura...)– es para él una medicina para las miserias (p. 335). Incluso la típica disyuntiva de los intelectuales judíos de su generación (y acto de rebelión contra sus familias burguesas): sionismo o comunismo, descrito así por su amigo Gershom Sholem ( LRB, 3/8/95), se presenta para él como una cuestión del destino migratorio. Aunque estudia las posibilidades de emigrar tanto a Palestina como a la URSS, no puede decidirse por ninguna (ni por rebelarse contra su familia...). Quiere evitar compromisos ideológicos y conservar su libertad intelectual y personal (p. 272). El hogar es donde puedo gastar el dinero, escribe (p. 332).

El exiliado. Con su precario modo de empleo, siempre está buscando un lugar más barato para comer, dormir, leer y escribir; en 1932, en plena bancarrota, quiere ir a vivir a una cueva en una isla en el Mediterráneo (Esther Leslie, Walter Benjamin: the refugee and migrant, en Verso blog, 14/10/15). Con la llegada de Hitler al poder, pasa de migrante a exiliado (igual que otras 100 mil personas que huyen de Alemania entre 1933-35). Sacado de su comodidad burguesa por las fuerzas de la historia y aventado al lado de los desposeídos, apunta Leslie, ve en el auge del nazismo la continuidad de la opresión y explotación capitalista. Exiliado en París con poco dinero y pocas oportunidades para publicar, anota: Hay lugares donde puedo ganar una cantidad mínima y lugares donde puedo subsistir con una cantidad mínima, pero no hay ninguno donde las dos cosas coincidan (p. 392). La atmósfera alrededor –los franceses tratando a los exiliados alemanes peor que a los alemanes que los exiliaron, los exiliados comiéndose a otros exiliados y los judíos humillando a otros judíos (Si estos dependerán solo de sí mismos y de los antisemitas, pronto no habrá muchos de ellos, p. 495)– profundiza su desesperación. Busca nuevas casas. En siete años cambia de dirección 28 veces. Se va a Ibiza, a Dinamarca (a ver a Brecht, quien lo tilda de huidizo incapaz de alcanzar un refugio), a Italia... Cada vez después de un rato, de un lugar ya quiere irse al otro. Cuando Adorno y Horkheimer –que junto con su instituto, su principal fuente de empleo en estos años, ya están en Nueva York– quieren traerlo a Estados Unidos, lo ve con esperanza. Vacila –como con todo– pero sabe que ya se le acaba el tiempo. A principios de 1939, la Gestapo descubre un artículo que una vez publicó en Moscú, transgresión suficiente para revocarle la ciudadanía alemana (p. 626). Del exiliado pasa al apátrida y al refugiado.

El refugiado. Cuando en septiembre estalla la guerra, el gobierno francés ordena la internación de miles de enemy aliens alemanes y austriacos. Benjamin queda encerrado por dos meses, primero en el Estadio Olímpico en Colombes, al norte de París, y luego en el campo en Nevers (p. 648-653). Aunque son campos de internamiento, las condiciones son terribles y él no está hecho para aguantarlas. Ya en libertad le escribe a Adorno: “En los últimos meses vi tantas vidas cuya ‘existencia burguesa’ no sólo se hundía, sino se ‘zambullía de cabeza’ de un día para el otro” (p. 669). La suya incluida. Cuando en mayo de 1940 los nazis invaden Francia, finalmente intenta huir del país. Tiene un visado estadunidense, pero para poder tomar un barco en Marsella necesitaría también uno francés. Siendo un apátrida, no puede sacarlo. Con un grupo de otros refugiados logra cruzar a España a través de los Pirineos. Pero la frontera en Port Bou está cerrada. Le dicen que será retornado a Francia y, mientras tanto, junto con otros, lo ponen en un hotelito bajo guardia. Temiendo ser enviado otra vez al campo de internamiento, el 26 o 27 de septiembre –en circunstancias poco claras, reconstruidas por Jeremy Harding ( LRB, 19/7/07)– decide suicidarse. Del refugiado pasa al náufrago y al ahogado. Al día siguiente la frontera queda reabierta (p. 675).

Coda. Para Benjamin la historia era una lucha entre el futuro y el pasado, con el presente como una viva imagen dialéctica de los dos; según él había momentos en que gracias a un particular alineamiento político-histórico, un fragmento del pasado, resonando con el presente, podía hablarnos directamente.

Este momento es ahora, cuando:

1) la suerte de los refugiados, como Benjamin, resuena con la vida y la muerte de miles en las fronteras de Europa y en sus campos de internamiento;

2) la suerte de los exiliados por el fascismo, como Benjamin, resuena con su actual renacimiento;

3) la suerte de los migrantes y trabajadores precarios, como Benjamin, resuena con la condición de millones de freelance workers.

Las imágenes del pasado y del presente encajan tan bien en un nuevo rompecabezas dialéctico, que simplemente parecen intercambiables.

*Periodista polaco

Twitter: @periodistapl

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Sábado, 29 Agosto 2015 11:39

Del miedo a la esperanza política

Del miedo a la esperanza política

 

La esperanza militante enarbola su pendón.

Ernst Bloch

 

Muchos de los que hoy en Colombia narramos revoluciones abortadas y empujamos revoluciones urgentes somos sobrevivientes apenas. Sobrevivientes de la desaparición y del miedo que instaló en los cuerpos y en las conciencias un engendro puesto en marcha en los años setenta con el nombre de Estatuto de seguridad1 bajo el régimen de Turbay Ayala. En sus brigadas, cuarteles y caballerizas, los cuerpos de cientos de fervorosos militantes fueron destrozados y desaparecidos. Los que sobreviviesen el espanto deberían quedar convertidos en eternos cadáveres políticos por la acción paralizante del miedo. Muerte y miedo fueron los ejes prácticos de su filosofía letal. Por eso la mayoría de sus sobrevivientes se agazapa todavía hoy, varios decenios después, en sus cavernas de quietud y de espanto, de resignación y de silencio.

 

Por esos mismos años en los escenarios cristianos de América Latina, cuando se cocían transformaciones políticas audaces al calor de transgresoras alianzas entre creyentes y militantes sociales, de teologías políticas, de fes subversivas, de pastoreos con conciencia de clase, se desató otra especie de estatuto eclesiástico de seguridad. Con la forma de nuevo tribunal de la santa inquisición2, el poder eclesiástico soltaba sus furias contra estas nuevas praxis de creyentes y desataba sofisticados mecanismos de eliminación de los cuerpos e instalación del miedo en las conciencias. Sus prácticas macabras incluían silenciamiento de teólogos y catedráticos, señalamiento de pastoralistas ante ejércitos, brigadas y escuadrones de muerte, suspensión de funciones ministeriales, expulsión de iglesias, escuelas y universidades, enclaustramientos, exilios y despidos laborales.

 

Acción con eco. El miedo de la gran masa de creyentes de América Latina y de Colombia sigue ahí con su secuela que es la parálisis para la acción, para el grito, para la denuncia, para el trabajo de alumbrar conciencias y de poner en marcha nuevas prácticas libertarias. Hijas del miedo son las prácticas religiosas ingenuas y carentes de sentido y de fuerza, mucho rezo y ninguna acción, las prácticas intimistas y supersticiosas, la religiosidad folclórica y tradicional, los fundamentalismos bíblicos, las esperanzas milagreras, las castraciones corporales y mentales, las reverencias ante sacerdotes y gurúes, las obediencias ciegas y acríticas, la incapacidad para conectar fe y política.

 

Desde el Pedro de Galilea de hace veinte siglos hasta el argentino Francisco de hoy, místicos, santos, iluminados, profetas, pastores y caudillos del pueblo creyente cristiano, todos, sin excepción alguna, han estado habitados por el miedo. Algunos han dejado que el miedo les hiciera de trampa y de escondite y con ello murió todo espíritu de lucha. Otros, en cambio, los que hicieron significativas transformaciones en su momento histórico o en su hacer de creyentes, lo lograron por haber sido capaces de saltar por encima de sus miedos, por haber ido –digo a menudo– del miedo paralizante a la audacia revolucionaria. Teresa de Jesús –por ejemplo–, la de Ávila, la monja carmelita reformadora en pleno corazón de la inquisición del siglo 16, tenía su método peculiar para vencer los miedos: ponía la muerte ante los ojos, tomaba conciencia de ella, la llamaba y la invocaba3. La exorcizaba y le quitaba poder sobre sus decisiones y actos. Se enfocaba, siguiendo la ruta que analiza Bloch4, en el efecto de lo que esperaba, de lo que soñaba realizar. En palabras de Bloch, este método consiste en trazar la línea "por la que se mueve la fantasía de las representaciones anticipadoras y por la que esta fantasía construye, después, su ruta deseada", su "terreno utópico"5. Es lo que Freire llamó a finales del siglo veinte, la acción esperanzada, acción contraria a toda resignación fatalista.

 

La profecía latinoamericana de la segunda mitad del siglo veinte ha seguido esa sabiduría de Teresa de Jesús y su terapia contra el miedo paralizante: No permitir que el miedo a la muerte –que es el miedo esencial en todas las circunstancias de la vida y, en nuestro caso, cuando las dictaduras se agitan y cuando los poderes se reconcentran–, les haga embolatar el objeto de su lucha y de su esperanza, de su esperanza mística y de su esperanza política: Gerardo Valencia Cano, el antioqueño obispo de los derechos de las comunidades negras del Pacífico, acorralado por el ejército, por los medios, por los jerarcas católicos y por el estado colombiano y finalmente eliminado en un atentado aéreo, rezaba "que el miedo no nuble mi mirada"; y Romero de El Salvador, con la bota y el fusil militar sobre su cabeza, rezaba en el nudo de sus miedos más azarosos "podrán matarme pero resucitaré en las luchas de mi pueblo". Pedro Casaldáliga, flaco, poeta, frágil, obispo de la Amazonía brasileña, acosado por la dictadura militar, rezaba y escribía en las paredes de su cuarto "por mi pueblo en lucha vivo, con mi pueblo en marcha voy". Esos testimonios, y de ellos está lleno el martirial de América Latina y de Colombia, nos dicen bien a las claras que la liberadora terapia contra el miedo paralizante es la mirada puesta en el objeto de la esperanza, es decir, en el suelo de libertades al que se quiere llegar.

 

Francisco, el papa, el que como jerarca argentino fue hombre de diplomacia y de prudencias, hombre de muchos cálculos que son hijos del miedo paralizante, nunca amigo declarado de las radicalidades de la teología de la liberación, al llegar a la cúspide del poder eclesiástico hace un poco más de dos años, marca una ruptura significativa: decide romper los cercos del miedo y, sabiéndose objetivo deseado de muchas balas y de muchas muertes, se enfoca en el objeto de su espera, en el objeto de la espera de la humanidad. Y desde esa postura se transforma, y transforma su palabra, y transforma su acción. Empieza a dibujar las parálisis del miedo y a invitar a vencerlas: "Actuemos sin miedo", "hagamos lío", "rompamos estructuras", "este sistema no aguanta, los pueblos no aguantan, la tierra no aguanta", repite por doquier y sin cesar.

 

¿Qué hace falta para romper el miedo?, ¿qué hace falta para que en Colombia rompamos el miedo y nos lancemos audazmente a construir unidad y a sembrar un ordenamiento social, político y económico incluyente, plural y equitativo, justo, hermanado y en paz?, ¿qué hace falta para que mujeres y hombres creyentes de Colombia, con fuerza nueva y lógicas nuevas derivadas de nuestra fe, volvamos a la lucha decididos a juntarnos con muchas y muchos otros para cambiar las cosas con radicalidad?

 

Tal vez una buena pista sobre estos interrogantes nos la brinda Ernst Bloch cuando nos invita a enfocarnos en esperar algo distinto, en creer que puede lograrse lo que esperamos y en actuar para que se dé: "La esperanza es [...], en último término, un afecto práctico, militante, que enarbola su pendón. Si de la esperanza nace la confianza, tenemos o casi tenemos el afecto de la espera hecho absolutamente positivo, el polo opuesto de la desesperación"6.

 


* Teólogo animador de Comunión sin Fronteras. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 Doctrina de la seguridad nacional es un concepto utilizado para definir ciertas acciones de política exterior de Estados Unidos tendientes a que las fuerzas armadas de los países latinoamericanos modificaran su misión para dedicarse con exclusividad a garantizar el orden interno, con el fin de combatir aquellas ideologías, organizaciones o movimientos que, dentro de cada país, pudieran favorecer o apoyar al comunismo en el contexto de la Guerra Fría, legitimando la toma del poder por parte de las fuerzas armadas y la violación sistemática de los derechos humanos. El Estatuto de Seguridad Nacional fue la aplicación en Colombia de esta Doctrina, según la cual las Fuerzas Armadas debían combatir al "enemigo interno" que amenazaba los "intereses nacionales". La analista Catalina Jiménez afirma que eso llevó a los militares a "considerar que cualquier opositor o crítico al Estado era una amenaza a los valores políticos trascendentales" de la nación".
2 Con el término Inquisición aludo a diversas instituciones creadas con el fin de suprimir la herejía dentro del seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivarían todas las demás, fue fundada en 1184 en el sur de Francia para combatir la herejía de los cátaros o albigenses, pero tuvo poco efecto al no proporcionarse apenas medios. La Inquisición en sí no se constituyó hasta 1231, con los estatutos Excommunicamus del papa Gregorio IX. Con ellos el papa redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción del pontificado, y estableció severos castigos. El cargo de inquisidor fue confiado casi en exclusiva a los franciscanos y a los dominicos, a causa de su mejor preparación teológica y su supuesto rechazo de las ambiciones mundanas. En un principio, esta institución se implantó sólo en Alemania y Aragón, aunque poco después ya se extendió al resto de Europa, siendo su influencia diferente según el país. En 1478 es fundado en España por los Reyes Católicos –Isabel y Fernando–, con la autorización del papa Sixto IV, el Tribunal de la Santa Inquisición, un Tribunal mixto, integrado por varios eclesiásticos, expertos conocedores del dogma y moral católicos, del Estado y de la Iglesia, que se ocupaba de juzgar los delitos relacionados con la fe y las buenas costumbres. El principal propósito del Tribunal era vigilar la sinceridad de las conversiones de judíos y musulmanes. El primer inquisidor general fue el célebre fray Tomás de Torquemada.
3 Cf. Zambrano, María. Algunos lugares de la poesía. Editorial Trotta, Madrid, 2007. p. 125.
4 Bloch, Ernst. El principio esperanza. Editorial Trotta, Madrid, 2004. La conciencia anticipadora, Tomo I
5 Bloch, Ernst. Op. Cit., p. 147
6 Ibídem

Publicado enEdición Nº 216
Fue un encuentro inesperado que tuvo poca cobertura de los medios, quizás porque los propios involucrados así lo quisieron. El presidente Juan Manuel Santos recibió en Colombia el 9 de abril a sus pares de Venezuela Hugo Chávez y de Honduras Porfirio Lobo. El gobierno de Lobo no es reconocido por los países de la Unasur, aunque sí por la mayoría de las naciones de Centroamérica. Días después de la cita en Cartagena de Indias, Manuel “Mel” Zelaya visitó a Chávez en Caracas. En una y otra cita se habló de dos regresos: el de Zelaya a su país y el de Honduras a la Organización de Estados Americanos. Desde su forzado exilio en República Dominicana y con ansias de volver, el depuesto presidente de Honduras destacó la mediación de sus colegas. “Nos dan la certeza de que no seremos burlados” dijo a Página/12.

–¿Usted estaba al tanto del encuentro entre Lobo, Chávez y Santos?

–Sí. Teníamos conocimiento previo tanto del deseo de mediar como de las gestiones de Colombia y Venezuela en el caso de Honduras. Durante este tiempo de mi destierro los países de América latina, especialmente República Dominicana, y en Europa, especialmente España, han hecho esfuerzos por encontrar una salida a la crisis hondureña. Así como la Organización de Estados Americanos. Debo hacer una mención especial a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA): ambas organizaciones mantienen una posición mayoritaria y sólida en el caso del no reconocimiento de Honduras por falta de enmienda a la situación imperante, especialmente los gobiernos de Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay junto a Nicaragua.

–¿Cómo se llega a esta mediación?

–La formalización de la mediación de Colombia y Venezuela a iniciativa de dos presidentes de Unasur es una opción con la cual podemos contar y darles todo el apoyo para que avancen ahora que se cumplen casi dos años del golpe de Estado. Las fuerzas sociales y políticas que integramos el Frente Nacional de Resistencia nos hemos sumado a las aspiraciones del pueblo hondureño de impulsar un proceso pacífico de lucha, que restaure la democracia y la justicia en nuestro país. Planteamos cuatro puntos al presidente Chávez: la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, el retorno de todos los exiliados, el respeto a los derechos humanos, y el reconocimiento del Frente Nacional de Resistencia como fuerza política y con garantías de participación política. La participación de Chávez y Santos nos dan certeza de que no seremos burlados como en el acuerdo Tegucigalpa-San José por un aprendiz de dictador.

–¿Usted podría volver a Honduras con garantías?

–Mi derecho a disentir abiertamente en la política de mi país, sin estar desterrado; mi derecho a construir propuestas para el bienestar de mis compatriotas en mi propia patria y en el propio terreno de los hechos; a profesar mi religión cristiana y defender mi ideología política como un “liberal pro socialista” contra la explotación y la pobreza que sufren tres cuartas partes de la sociedad hondureña: son garantías constitucionales que nadie debería de negarme, y claro que se pueden garantizar, esto es parte sustancial de los acuerdos de la mediación. La restauración de todas las libertades públicas y el respeto a los derechos humanos.
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Doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de México, el historiador argentino Pablo Yankelevich acaba de escribir un libro del que podría haber sido protagonista: Ráfagas de un exilio. Argentinos en México, 1974-1983, coeditado por Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México. Yankelevich dejó forzadamente la Argentina y vive en México. Pero su libro no es una autobiografía sino una minuciosa investigación.

–¿Por qué tantos exiliados eligieron México?
–Hay una cuestión interesante. Los más grandes en edad tenían referencias de la solidaridad mexicana durante el cardenismo para con los republicanos españoles. Para ellos México como destino ya flotaba en el aire.

–Pero Lázaro Cárdenas fue presidente entre 1934 y 1949 y la Guerra Civil había terminado en 1939. ¿No había referencias más recientes?
–Sí. Ya muerto Juan Perón, en julio del ’74, el presidente Luis Echeverría visitó la Argentina en septiembre. Viajó con un enorme contingente de intelectuales mexicanos. Y su discurso fue muy en línea con el discurso tercermundista, de No Alineados. No olvidemos que ese mismo año México rompió relaciones con Chile por el golpe de Augusto Pinochet de 1973. Los primeros exiliados se fueron a México en septiembre del ’74. Sobre todo Rodolfo Puiggrós, que se empleó en el diario El Día como encargado de la sección internacional. Ya había trabajado ahí en los años ’60, durante otro exilio.

–Y en el ’74 volvía luego de ser echado como rector de la Universidad de Buenos Aires.
–Sí. Una vez que se instaló en México, las noticias que el propio Puiggrós transmitía por la prensa daban la idea de un país con enorme apertura y solidaridad, con un clima de libertades para con los extranjeros.

–Pero México estaba en plena guerra sucia. En su guerra sucia.
–Esa es una de las enormes paradojas del sistema político mexicano, que conoció sus momentos más autoritarios en los años ’60. Fue creciendo la insurgencia urbana y rural, descabezada a mediados de los ’70 a través de una guerra que nada tiene que envidiarle a la nuestra, sólo que con menores proporciones. El grueso de los argentinos llegó en 1976, justo el año en que Echeverría terminaba su mandato. Son varios rostros. Si uno le dice a un chileno que Echeverría es un genocida, el chileno pensará que está hablando con un loco. El gesto de Echeverría para con los perseguidos y las víctimas de Pinochet fue impresionante. Hasta montó un puente aéreo por donde llegaron a transitar más de mil exiliados. Y además dio instrucciones precisas para salvar vidas. Pero México también fue muy generoso con los argentinos, y eso que era una situación más complicada de entender.

–¿Por qué?
–Si para los argentinos era difícil comprender que un gobierno peronista matase peronistas, eso era directamente ininteligible en México. En el mundo los chilenos, luego del derrocamiento de Salvador Allende, un socialista, recibieron la inmediata solidaridad de la Internacional Socialista. La pertenencia estaba clara.

–¿Y México no necesitaba esa identidad previa?

–Hay una tradición de asilo muy internalizada en el servicio exterior mexicano. Un ejemplo para agregar una paradoja, o para entender cuán internalizada estaba esa tradición: en octubre de 1968, dos semanas después de la masacre de Tlatelolco en México, el servicio exterior dio asilo político a dirigentes estudiantiles brasileños perseguidos por el AI5. Gobernaba Gustavo Díaz Ordaz. Una vez le pregunté por su historia a un brasileño que se asiló alrededor del 20 de octubre de 1968. “Ustedes estaban locos, ¿cómo se les ocurrió?”, le dije. Y me contestó: “Sabíamos perfectamente bien lo que estaba pasando, pero la verdad es que la historia fue más larga. En Brasil lo primero que hice fue ir a la embajada de Chile. Eramos varios. El embajador nos dijo: ‘Si no se van inmediatamente llamo a la policía’. En la embajada argentina dijeron lo mismo. Entonces llegamos a la de México. El embajador nos recibió y contestó esto: ‘Sí, cómo no, pero nunca digan que son estudiantes’”. Bueno, Echeverría caminó sobre esa inercia. En el caso de Chile desplegó algo que intentó ser parecido a la experiencia de Cárdenas con España.

–¿Qué hizo?
–Además de romper relaciones, dio facilidades extraordinarias en términos normativos al exilio (no tenían que exhibir títulos académicos para el ejercicio de profesiones porque habían salido escapados). Tengamos en cuenta que el chileno era un gobierno entero saliendo al exilio, y muchos de sus seguidores. La clase política argentina se queda en la Argentina, salvo algún peronista como el dirigente sindical Casildo Herreras. En Chile salieron el Ejecutivo, la familia del presidente, senadores, diputados... Parecía una reedición del exilio republicano. La Casa de España fundada entonces terminó siendo un organismo académico prestigioso, El Colegio de México. Echeverría les creó la Casa de Chile. Además, México era visto como un país de política exterior progresista proclive a las izquierdas. Claro que hay versiones que sostienen que no era más que una mascarada, un velo, para esconder el autoritarismo interno. Pero la cosa es tan compleja que el mismo echeverrismo recupera parte de la generación del ‘68 para trabajar en sus equipos propios. México fue en un momento de su historia profundamente represor hacia la izquierda, y sobre todo la izquierda armada, pero la historia revela que por México pasaron desde el Che Guevara y Fidel hasta la guerrilla centroamericana.

–En el libro aparecen referencias de que el Estado mexicano siempre conoció los movimientos de los exiliados.
–Sí. Siempre. Incluso una parte de la llamada contraofensiva montonera salió de México. Los servicios de inteligencia sabían perfectamente bien que Mario Firmenich y otros personajotes estaban tramando ese plan. El Ministerio del Interior también lo sabía.

–¿Y cómo lo puede saber un historiador?
–Mirando los archivos de la Dirección Federal de Seguridad, que vendría a ser algo así como una policía política. Por eso en el libro puedo contar seguimientos precisos. Puiggrós tenía un informante diario que era su secretario particular. Y lo quería mucho. Hay constancia detallada de reuniones entre autoridades del Ministerio del Interior y Firmenich.

–¿La libertad en relación con el país de origen era la misma para hacer política en México?
–Ni modo. Eso es central. El chiste es que los extranjeros tienen y tenían prohibido inmiscuirse en asuntos políticos de México. Y menos operar militarmente. Hubo un grupo del ERP que lo intentó. Duró segundos. Se les ocurrió secuestrar a una señorita de familia prominente. A las horas, nomás, fueron descabezados. Y fue encarcelado el mismo Roberto Guevara, hermano del Che. El caso centroamericano es aún más evidente, por la cercanía o por fronteras. Desde los años ’20 México fue territorio de confabulaciones.

–Toleradas.
–Toleradas, sí. Llegaban muchos refugiados y muchos asilados. Pero llegaban para tratar de volver lo antes posible. Se tejieron muchas confabulaciones. La mayoría fracasó. Una de las que triunfaron fue la revolución cubana. Fidel no hubiera salido de México sin el aval del gobierno mexicano. Del ’26 al ’28 México fue la retaguardia de Sandino y luego, en los ’70, fue la retaguardia de los sandinistas.

–Volviendo al exilio argentino, el libro habla del ejercicio académico, del teatro, del periodismo. Pareciera que el exilio era obviamente argentino, y el libro documenta las discusiones sobre la Argentina y las acciones de solidaridad, pero el trabajo era con mexicanos.

–Es que la vinculación cotidiana con México se da en los ejercicios profesionales. Los espacios eran obviamente mexicanos. Y los vínculos son con mexicanos. Otro lugar de anclaje son los hijos. Los mexicanos argentinos que nacieron en México o que llegaron muy chicos. Las redes de los hijos anclaron pertenencias. Lo interesante es el encuentro. Hay una manera de entender el mundo y de comportarse en ese mundo que causó muchísimo conflicto en la vida cotidiana. Pero hubo muchísima paciencia por parte de los mexicanos, y los argentinos de a poco fueron comprendiendo que también existía otra forma de vivir la vida. Los que rompieron el ghetto ataron solidaridades muy fuertes. La vida de ghetto es mítica. Ahí hago referencias al mito de la Villa Olímpica. Había muchos argentinos, sí, pero no más de 50 o 60 familias en un exilio de centenares. Allí vivían mayoritariamente mexicanos. La vida política de ese exilio tenía que transcurrir en sociabilidades argentinas, y probablemente también las opciones afectivas. El mundo laboral fue donde se descubrió la solidaridad, que los mexicanos llevan en el ADN. Octavio Paz dice que “más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad”. Los mexicanos descubrieron esta sobrevivencia frente a la adversidad de la dictadura y desplegaron solidaridades inauditas: en trabajos, casas, escuelas, dando alimentos, cuidando niños, falsificando papeles para que los niños que no los tenían porque sus padres estaban desaparecidos aparecieran como mexicanos... Digo que está en el ADN porque recibieron solidaridad los argentinos, los chilenos, los españoles, los salvadoreños. El propio pueblo mexicano está construido desde la adversidad y la solidaridad. Hablo del vecino que cuidaba a los chicos, no sólo del gobierno.

–¿A pesar de los argentinos?
–Los mexicanos suelen decir que los argentinos son muy buenos tipos siempre y cuando vengan de a uno, porque en el montón suelen ser insoportables. Pero, en serio, en la cotidianidad de la vida de las personas ese estereotipo convivió con otras formas de solidaridad. Y los argentinos hicimos nuestro autoaprendizaje, que se fue dando a lo largo de los años. Es una diferencia étnica, para empezar. Por supuesto, lo peor del racismo argentino afloró en sus momentos más o menos estelares. El aprendizaje fue lento, pero quienes lo consiguieron descubrieron que hay maneras distintas y más agradables de vivir la vida.

–¿Qué aprendieron de los mexicanos?

–Los argentinos no sabemos manejar la incertidumbre, y México es un país de incertidumbres. Dicen: “¡Pos quién sabe, manito!”. Esa es una forma de vivir la vida sin demasiadas certezas o sin las cosas que los argentinos creen que son certezas. En México todo puede salir muy bien, o no, trabajando a cualquier hora o siendo muy impuntual. La gente que aprendió los dos lenguajes la pasó razonablemente bien. Si no, no se entendería la nostalgia de la pérdida de México al regreso.

–Es una nostalgia que llama la atención, por la profundidad y por el cariño que trasunta.
–La gente no se fue de turismo al exilio. El exilio de por sí es una fractura profundísima: te vas porque estás en riesgo de perder tu vida o tu libertad, o la perdieron ya familiares tuyos, y te echaron de una u otra manera. Llegás y no tenés ninguna referencia de tu vida cotidiana. Por supuesto querés regresar a la primera de cambio. Entonces, ¿por qué la nostalgia? Quizá por el descubrimiento de una cultura distinta que a la vez es propia. Eramos muy latinoamericanos, pero todos carapálidas. Están las oportunidades laborales, la solidaridad inconmensurable y está la posibilidad de hacer tuya una cultura que termina cultivando chiles en Buenos Aires o preparando y comiendo moles. Están los que nacieron así y viven un segundo exilio cuando los padres los llevan de regreso a su tierra, gente que tiene la edad de sus padres cuando se fueron para el exilio: entre 20 y 30 años. Esos son los verdaderos argenmex. Van y vienen. Son los que más vínculos mantuvieron. Su primera sociabilidad fue mexicana.

–En el libro aparece muy destacado Gregorio Selser. Fue un gran periodista y hoy casi nadie lo recuerda en la Argentina.
–En México también fue profesor universitario. Se suicidó en 1991. Yo coordinaba una colección de libros sobre problemas claves de América latina. Le habíamos pedido a Don Gregorio que preparase un libro sobre el narcotráfico en América latina. Es lo último en que estaba trabajando. La última vez que lo vi fue en su casa. Me dijo que estaba muy enfermo, y que no creía que pudiera cumplir.

–¿Y cómo fue la relación con Puiggrós?

–No tuve ninguna relación personal. Tomé algunas clases con él en la Facultad de Ciencias Políticas. Puiggrós fue un viejo extremadamente generoso. Un auténtico patriarca. Un hombre de firmísimas convicciones políticas, equivocadas o no, pero que murió en la trinchera. No desertó. México en aquellos años fue lugar de exilio de uruguayos, chilenos, bolivianos, haitianos, centroamericanos, venezolanos, etcétera. La universidad nacional aprovechó ese capital humano y apostó a crear o potenciar centros de estudios latinoamericanos. Buena parte de ese exilio fue a parar al Centro de Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Puiggrós tiene un libro bastante bueno, una América latina en la crisis de 1930. También estuvieron allí Sergio Bagú, Selser, Theotonio dos Santos, Ruy Mauro Marini. Toda la teoría de la dependencia. Los argentinos se latinoamericanizan conociendo a otros exilios. México fue un lugar de encuentro de una intelectualidad exiliada, de izquierda o de izquierda radical. Algunos de estos sectores comienzan la reflexión en torno de la democracia y de la apuesta a procesos de redemocratización. México ayudó en mucho a pensar este tipo de cosas. Se discutió mucho la experiencia chilena. También la autocrítica sobre la experiencia armada. Leer hoy la revista Lucha armada en la Argentina es una continuidad. Sergio Bufano comenzó con esto en 1978, antes de la contraofensiva montonera. Lo mismo sobre la cuestión de la universalidad de los derechos humanos. Cuando el “Toto” Héctor Schmucler escribe o pregunta si los familiares de los militares no tienen derechos humanos, hay que imaginarse hoy la que se armó...

–La investigación revela que además Schmucler fue uno de los primeros en introducir el peso de la derrota política en las reflexiones y la práctica.
–Es que mientras teníamos la consigna “Con vida los llevaron, con vida los queremos”, políticamente no podías decir que estaban muertos. Cuando empiezan a aparecer los sobrevivientes de la ESMA se da una enorme discusión. Hay muchas polémicas interesantes. El grupo que de alguna manera fue heredero de la revista Pasado y Presente, que se encuentra en México con un peronismo de izquierda, es un núcleo de reflexión de temas que siguen estando vigentes. Y la revista Controversia también. No es lo mismo discutir hoy el “No matarás” que formular o prefigurar esto en medio de la dictadura, cuando no había llegado 1979 con el paso por la Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero hay temas que todavía se conservan en la jerga, de la agenda pública. Y en México los intelectuales participaron de la reflexión internacional sobre los modos de repensar el marxismo, lo que algunos retoman luego, ya en democracia, en la revista La Ciudad Futura o en el Club de Cultura Socialista, con implicaciones o cercanías o no con el alfonsinato. Fue muy rico. Aparecían no sólo los temas de la denuncia. También la reflexión, por ejemplo sobre el eurocomunismo, el propio exilio, sobre los de adentro y los de afuera, sobre los derechos humanos, sobre pensar o no pensar en un Nüremberg o en otra forma de juzgar a los militares. Fue muy fuerte cuando el Toto escribió desde la derrota y pidió asumir un proyecto de izquierda violentamente derrotado y ver qué hacer. Fueron muy interesantes las reflexiones de Juan Carlos Portantiero sobre la democracia y las de José “Pancho” Aricó con la revisión del marxismo desde horizontes gramscianos, pero sobre todo de un marxismo latinoamericano. La plataforma común empezaba a ser: “Perdimos, vamos a ver qué hacemos de ahora en adelante”.

–Situándonos en el 2010, ¿qué tono tiene el Bicentenario en México?
–Hay programada una enorme cantidad de eventos y monumentos. Es el Bicentenario de la revolución americana y el centenario de la Revolución Mexicana. Aquí hay otra paradoja. El partido de gobierno, el PAN, se constituye en el ‘39 en contra de la Revolución, que es tan poderosa en la mitología que no pudo ser reemplazada. De modo que el próximo 18 de abril el presidente Felipe Calderón, del PAN, conmemorará un nuevo aniversario de la muerte de Emiliano Zapata. En la mitología es tan poderosa que no ha podido ser reemplazada. La transición a la democracia amplió el panteón de héroes pero no bajó a ninguno. Cuando algunas revoluciones cayeron, cayó también parte de sus ídolos. Eso no ocurrió con la Revolución Mexicana, que sigue siendo constitutiva de la identidad, a punto que Zapata y Pancho Villa siguen cabalgando aun en un gobierno que no viene de ellos. Sí se está viendo cierta apertura a nuevos temas y nuevas reflexiones, y a revisitar procesos con otros ojos. La pluralidad que vive México, la enorme libertad de expresión, absoluta, abrió temas nuevos o temas viejos de otra manera, sin “censura historiográfica”. Hay mesas redondas sobre viejos caudillos pero aparecen temas nuevos, como la “guerra cristera”, la que libran entre 1926 y 1929 el Estado mexicano y un sector muy importante que se levanta al grito de “¡Viva Cristo rey!”.

–¿La que sirve de ambiente a Graham Greene en la novela El poder y la gloria?
–Sí, la misma. Hay una enorme pluralidad de discusión. Se habla hoy de racismo, discriminación, xenofobia, homofobia y ambigüedades en la política mexicana. La Historia se está haciendo más plural y mucho más tolerante.

–¿También más latinoamericana?
–Yo estudié América latina en México. Después los procesos de democratización en América latina marcaron el retorno de muchos profesores a sus países, o el fallecimiento de muchos otros por edad. Eso lamentablemente se cortó. En la sociedad argentina, brasileña o uruguaya hay más latinaomericanólogos académicos de los que hay actualmente en México. Los ‘90 marcan un corte brutal y una mirada más fuerte hacia Estados Unidos. América latina desapareció entre los expertos internacionalistas. Hablamos de historia contemporánea, que era la meca en los ‘70 y los ‘80. Los chilenos Luis Maira, que acaba de ser embajador en la Argentina, o Miguel Insulza, el secretario general de la OEA, daban clases de Chile. Después, la correa de transmisión no fue lo suficientemente poderosa para gestar una generación nueva de discípulos. Quizá porque los períodos fueron cortos. Los exilios argentino o uruguayo duraron ocho o nueve años. Es poco en términos académicos. México perdió el territorio del conocimiento. Y los países latinoamericanos redemocratizados ganaron, porque los colegas y profesores aplicaron su experiencia a los países de retorno. México, creo, se quedó atrás. Es una visión muy personal, pero es difícil encontrar en México un buen experto sobre, por ejemplo, Mercosur. O sobre Brasil. O sobre Honduras.

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Domingo, 02 Agosto 2009 07:33

Primeros 100 años de Juan Bosch

En 1961 Juan Bosch vivía en Costa Rica una de las etapas del largo exilio que lo había llevado por distintos países dejando libros guardados por todas partes, en cajas de cartón que nadie abriría ya nunca de nuevo, como suele ocurrir. Los libros, que luego esponja la humedad y se come la polilla, son la cauda de los exilios.

Fue el año en que lo conocí. Él era entonces un desterrado emblemático del Caribe revuelto, que al tiempo que escribía cuentos ejemplares reclamaba una alternativa democrática para la República Dominicana, dominada por un tirano a su vez emblemático, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Yo recordaba que Trujillo había enviado una banda militar a los funerales del viejo Somoza, muerto a tiros por un poeta en el curso de una fiesta, y que los músicos, vestidos de uniformes negros con bordaduras doradas, marchaban de cuatro en fondo por las calles desoladas de Managua tocando marchas fúnebres, los fuegos del sol de mediodía prendidos en el cobre de las bombardas; se lo conté, y se rio apaciblemente, con cierta melancolía. Ese mismo Trujillo de bigotito canalla que solía aparecer en los periódicos retratado con un bicornio en el que flameaba un airón de plumas de avestruz, copiado de algún viejo figurín de pompas militares. Emblemáticos los dos, Bosch y Trujillo, representantes de mundos opuestos.

Para entonces enseñaba historia de América Latina en la escuela que la hermandad de líderes socialdemócratas –José Figueres, Muñoz Marín, Haya de la Torre, Rómulo Betancourt y él mismo– habían abierto en San Isidro de Coronado, cercano a San José, para entrenar a jóvenes dirigentes políticos del continente. Recuerdo su figura delgada en mangas de camisa, la corbata formalmente anudada, sus ojos celestes, sus anteojos de marco de carey, su pelo rizado, prematuramente cano, y su acento neutro, que no tenía ningún deje caribeño, severo y cordial de voz y maneras.

Era para entonces un cuentista consumado, que no faltaba en ninguna antología latinoamericana del género, y escribía sus cuentos bajo unas reglas que parecían muy simples: persistir en el tema central; extraer al tema elegido las consecuencias últimas, con garra de animal de presa; hacer que el relato conserve el tamaño de su propio universo; no darle al relato medidas fraccionadas y distintas; y conseguir un final que sea siempre sorpresivo para el lector, todo resumido en la frase lapidaria de Horacio Quiroga: “el cuento es una flecha dirigida rectamente hacia el blanco”.

Abandonar para siempre la literatura resulta extraño en alguien que apenas sobrepasados los 50 años se encuentra en su plenitud creativa. Pero los acontecimientos se aceleraron. Cuando mataron a Trujillo en Santo Domingo, volvió triunfante, y resultó electo presidente al año siguiente, con más de 60 por ciento de los votos. Tomó posesión en febrero de 1963, y siete meses más tarde fue derrocado por un golpe militar.

Las reformas que desde la presidencia quiso imponer a la realidad arcaica de su país, vistas a la luz de hoy parecen moderadas, tan moderadas como lo fueron las que Jacobo Arbenz había querido para Guatemala una década atrás, y que le costaron también el derrocamiento y el exilio. No podía haber flores de invernadero en el páramo de la guerra fría.

La vida de Juan Bosch seguiría siendo azarosa tras sus pocos meses en el poder. Exiliado otra vez en Puerto Rico, hasta allá lo alcanzaron en 1965 los ecos de la rebelión nacionalista que trajo como secuela la intervención militar ordenada por Lyndon B. Johnson. Esa rebelión, encabezada por el coronel Francisco Caamaño en nombre de una facción juvenil del ejército, que seguía siendo dominado por los viejos generales trujillistas, pretendió restablecerlo en el poder. La historia había puesto en su camino a aquel joven oficial, encargado de custodiarlo durante el viaje del barco que lo había llevado al destierro en septiembre de 1963, y que ahora quería devolverlo a la silla presidencial.

Después, tampoco hubo el tiempo ni las circunstancias para volver a la literatura. Regresaría del exilio en 1965, sería otra vez candidato presidencial en las elecciones de 1966 ganadas por Joaquín Balaguer, heredero del trujillismo, abandonaría en 1973 el partido que él mismo había fundado, para organizar uno nuevo, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y dos veces más se presentaría como candidato, ya sin éxito.

La literatura era para él un oficio serio, que no podía compartirse con la política. Se podía ser ambas cosas a la vez, escritor y político, pero no ambas cosas a un tiempo, y ésta es una de sus reglas sabias: “No es cierto que la política perjudique a la literatura. Lo que ocurre es que la política es una actividad a la cual hay que dedicarle todo el tiempo y la literatura también es una actividad a la que hay que dedicarle todo el tiempo... de manera que para realizar la actividad literaria y la política al mismo tiempo, cualquiera de las dos es excluyente de la otra...”

Al fin y al cabo, en el Caribe de llamaradas revueltas, la historia privada no viene a ser la historia de las naciones, como señalaba Balzac, sino que la historia pública arrastra en su turbión a las vidas privadas, las transforma, y como una deidad funesta decide la suerte de los escritores, como decidió la de Juan Bosch, de quien celebramos ahora el primer centenario de su nacimiento.

Por Sergio Ramírez

Masatepe, junio 2009.

http://sergioramirez.com
 

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