Martes, 13 Junio 2017 07:05

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.


Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

 

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La crisis económica, más allá del optimismo del gobierno

Duración: 31' 49''

2 de junio de 2017

 

 

Publicado enColombia
Sábado, 27 Mayo 2017 10:46

Crisis económica: Viene lo más duro

Crisis económica: Viene lo más duro


En picada, así va la economía colombiana, como lo confirman todos los indicadores. Contrario piensa el Ministro de Hacienda, quien afirma que “Están dadas las condiciones para que este año mejore la economía”. Opinión rebatida por Héctor-León Moncayo y Libardo Sarmiento.

 

Mes tras mes la economía colombiana arroja signos que confirman su entrada en crisis. No es de ahora, la mala racha ya cuenta con más de tres años. Las exportaciones, más allá del petróleo, el ferroniquel y el carbón, arrojan signos negativos; las importaciones no crecen pero se mantienen a un alto nivel; el consumo familiar decae; la producción industrial está contraída, la deuda externa e interna crece; la desconfianza de los productores sobre el futuro que viene les impide invertir en mejorar sus plantas.

 

Pese a las evidencias, reforzadas por las proyecciones de los organismos multilaterales que indican que el país no crecerá ni al 2 por ciento durante el 2017, el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas, negando lo estructural y amparándose en lo coyuntural, se atreve a decir que estos resultados “se debieron a la caída del precio del petróleo”, y que “lo peor ya pasó”. En su mar de optimismo facilista expresado en el programa “Pregunta Yamid” del 29 de marzo, se atreve a decir que “todo indica que la economía comenzará un proceso de recuperación que nos permitirá terminar el año con un crecimiento mucho mayor al que tuvimos en los primeros meses del año”.

 

¿Puede algún habitante del territorio colombiano asegurar que la economía está mejor ahora que hace 3 o 4 años? ¿Alguno puede confirmar que no le impactó en su capacidad de consumo la reforma tributaria?

 

El debate es necesario. También las acciones sociales exigiendo reformas que apunten a la mejora de la economía nacional. Para debatir sobre lo afirmado por el Ministro en la entrevista en cuestión, invitamos a los economistas Libardo Sarmiento (LS) y Héctor-León Moncayo (HM), con el propósito de analizar a fondo las verdades a medias que el Gobierno, representado por el Ministro de Hacienda, pretende que el pueblo colombiano crea.

 

da. Empecemos por el sentido y el tono de las afirmaciones del Ministro de Hacienda. ¿Qué opinión les merece?
HM. Contradecirlo sería hoy de buen recibo. En general hay desconfianza frente a los argumentos del Gobierno, hay un escepticismo generalizado. El Gobierno mismo se inventó el argumento de que había que ponerle cuidado al pesimismo, que era lo que estaba haciendo daño a la economía. Pero hay dos factores que dificultan la discusión. En primer lugar, que el mismo Gobierno –representado en el Ministro de Hacienda– es el que pone los parámetros con los que se debe juzgar su política económica (la inflación, el control monetario y la estabilidad o el equilibrio fiscal, lo que los economistas neoliberales llaman los “fundamentales” de la economía). Si eso está bien según el FMI o las calificadoras de riesgo, entonces estamos haciendo bien las tareas. Entonces, desde una lectura y propuesta diferente, hay que ir más allá de estas variables y analizar más a fondo la naturaleza de la política económica, y del modelo que han seguido.

 

El otro factor es que, tal como lo presenta el Ministro, la discusión es improcedente. Todo lo dicho son hipótesis. Mire bien que el argumento de fondo es: “ya hicimos el ajuste y ya tocamos fondo y a partir de ahí vamos a reanudar el crecimiento”. ¡Tocará creerle!!!. En realidad, más que hipótesis hay que discutir a partir del tema fiscal o el tema presupuestal, sobre los efectos de la reforma tributaria, sobre la evolución de la situación externa y la inversión extranjera, sobre las condiciones del aparato productivo y, en consecuencia, el tema del empleo. Entre otros aspectos.

 

da. El diagnóstico del ministro Cárdenas se reduce a que el problema de la contracción de la economía nacional fue la respuesta a factores externos: bajó el precio del petróleo y nos puso en una situación de “desaceleración” –evita así usar la palabra recesión o la palabra crisis. ¿La culpa, corresponde, al entorno internacional? ¿Aquí todo lo hicimos bien y lo seguimos haciendo bien?
LS. En lenguaje común se dice que cada quien juzga de acuerdo a como le va en la fiesta. El señor Cárdenas asegura que a él le va bien, pero eso no significa que suceda lo mismo con las mayorías colombianas. Hablar de que a Colombia le va bien o le va mal, es una abstracción; debemos mirar a qué sectores de la sociedad les va bien. A los ricos, claro que sí, pero ellos gobiernan, en particular el ministro de Hacienda; pero a la ciudadanía trabajadora, la que sufre los ajustes salariales, la que ha tenido que sufrir la reforma tributaria –golpeando el consumo de los hogares al subir el IVA del 16 al 19 por ciento, que ha sufrido una inflación que va galopante frente al salario mínimo–, le va muy mal. En ese sentido las dos caras del diagnóstico son distintas.

 

La economía va mal para el 90 por ciento del país. Venimos de un problema recesivo –así lo niegue el Ministro– sabemos que en 2015 la economía cayó al 3 por ciento, el año pasado cayó al 2 por ciento, y para este año todas las previsiones muestran que la economía ligeramente superará el 1 por ciento, o sea, está cayendo un 1 por ciento por año.

 

Los directores de los gremios lo confirman. El gremio de los comerciantes no lo oculta: durante el primer trimestre del 2017 cayó el consumo de los hogares en 7 por ciento, resultado provocado por el leve aumento del salario mínimo, el incremento del IVA en 3 puntos –que golpeó la capacidad de compra de los hogares–, y por la inflación. En casi el 80 por ciento de las ramas que componen el sector industrial el resultado es negativo.

 

Dice el gobierno que la inflación cae, permitiéndoles bajar las tasas de interés, afirmación que oculta una realidad: cuando a una economía que está en plena recesión le “ayudan” con una reforma tributaria que recorta los pocos ingresos del 90 por ciento de la población pues, obviamente, se resiente la demanda, con lo cual entramos en un problema deflacionario clásico.

 

da. Libardo, usted dice que al Ministro le debe ir bien, ¿a quiénes más les va bien?
LS. Al ministro de hacienda que ha estado en todas las jugadas de ventas de activos, de privatizaciones pues obviamente ha tenido buena participación en esos recursos, y le ha ido bien al sector financiero. “El sector financiero salvó la economía colombiana”. Ese fue el titular de El Tiempo cuando publicó que la economía colombiana había crecido el 2 por ciento y lo puso en un contexto de América Latina (y del mundo), también con un problema recesivo. Es importante revisarlo en sus detalles: 1) El crecimiento del 2 por ciento se explica porque el sector financiero creció el 5 por ciento, mientras que el sector minero-energético cayó el 6 por ciento. Transporte y comercio también cayeron.

 

Hay un poder financiero sobre el capital productivo del país ¿Quién lo decía? El Tiempo, cuyo dueño es el principal banquero del país, el señor Sarmiento Angulo. Entonces no solo es dueño de la firma financiera más importante del país, dueño de un importantísimo medio de comunicación, además tiene en el bolsillo al fiscal. Así, familias como los Cárdenas, familias como los Sarmiento Angulo, obvio, tienen que decir que en Colombia se vive perfecto.

 

da. ¿Por qué el crecimiento del sector financiero no beneficia realmente a la economía colombiana?
HM. En primer lugar observemos que es desde la mentalidad y la concepción del sector financiero desde donde se hace la política económica. Incluso, puede decirse que la teoría económica que hoy se enseña en las universidades viene de la ideología y del pensamiento de la cúpula financiera y, claro, todas las evaluaciones están pensadas desde la óptica de los financistas. Pues bien, aceptemos que fue el único sector que creció, según la forma como se mide el PIB. Pero podríamos hacer una lectura inversa si pensáramos que los sectores productivos materiales –que no crecieron– en realidad fueron perjudicados por el sector financiero, porque buena parte de los recursos generados fueron convertidos en ganancias para él. Es decir, el sector financiero no es el salvador sino el sector vampiro de la economía.

 

da. Es cierto que la caída del precio del petróleo afectó la economía, pero ¿Qué medidas aplicó el Gobierno? ¿Cómo incidió todo esto en la inflación?
HM. El derrumbe del precio del petróleo –ojo, de acuerdo a las condiciones de fragilidad de la economía colombiana– tenía que impactarla de gran manera en todos sus renglones, entre ellos la situación fiscal, la capacidad de compra en el exterior, la demanda interna y la inversión. En respuesta a eso dicen “por fortuna la tasa de cambio en Colombia es flexible, y se ajusta automáticamente”. Para ellos se ajustó con una devaluación, y agregan: “para eso se hizo una política económica”. El año pasado el proceso inflacionario era evidente, cerramos el 2015 con 6.7 por ciento que ya era bastante, a mediados de 2016 estábamos en casi 9 por ciento y seguía subiendo, luego hubo un pequeño descenso que garantizó que al final del año apenas estuviera en un poco más de 5 por ciento la variación anual. Pero si se calculaba a mediados de año el porcentaje anual, la inflación de los precios alcanzaba el 18 por ciento ¿Cuál es la solución? La que dicen los libros de texto: aumentemos las tasas de interés.

 

Esto significa contraer la economía, es decir, optar por un mecanismo perverso; “para evitar la inflación, refresquemos la economía con los costos que eso tenga”, y los costos son de pobreza, de desempleo, pero sobre todo el desmantelamiento del propio aparato productivo. Esa es una medida curativa de la medicina del siglo XIV, la sangría. Y dicen, “bueno, como ya lo resolvimos, comenzamos a bajar gradualmente las tasas de interés, porque ya se controló la inflación, y eso va a impactar positivamente el empleo y la producción”.

 

da. En realidad, ¿si está en recuperación la economía?
HM. Lo que se decía de la tasa de crecimiento estimada para este año, también es muy curioso. El Gobierno empezó estimando el 3, luego 2,5 y ahora el FMI y las calificadoras de riesgo lo están bajando a menos del 2 por ciento. El Banco de la República –y esto resulta muy simpático– estima el crecimiento entre 0,7 y 2,7 por ciento; una estimación de semejante rango no puede ser, para nada seria. Cabe resaltar que la comparación se hace respecto al año inmediatamente anterior con un nivel ya bajo. El impacto del alza de la tasa de interés sobre la inflación no es tan mecánico como suponen los monetaristas; se me hace que incidieron otros factores. En cambio sí puede ser fuerte en las decisiones de inversión. Pero más que todo cuando sube porque cuando el Banco de la República la baja se transmite muy lentamente al sector financiero. Y en eso es que confía Cárdenas!!!

 

Por otro lado, mienten cuando afirman que hay competencia en el sector financiero. ¡Por favor!, si el 70 por ciento de la cartera del país la manejan el señor Sarmiento Angulo y tal vez uno más. Hacia el futuro, continuarán con ese manejo de tasas de interés –porque a eso se reduce la política económica, todo lo demás es el mercado. ¿Qué podrán hacer de aquí en adelante? Poco recurren estos neoliberales a la política fiscal. En todo caso la situación no pinta nada bien. Ellos dicen que las condiciones van a mejorar por la reforma tributaria...

 

da. ¿Pero cómo está Colombia en cuanto al hueco fiscal y la deuda externa? ¿La reforma tributaria logrará mitigar el déficit?
LS. Hay un punto central en la entrevista que Yamid Amat le hace al ministro Cárdenas, en el que éste expone una tesis (además de la confianza y el optimismo) se asemeja a la canción mexicana que dice “ya pasó la amargura que tú me dejaste, ya te puedo mirar cara a cara”, esa es una mirada cínica de Cárdenas.

 

La realidad es tozuda. Los problemas estructurales de la economía colombiana se agudizarán este año. La hacienda pública históricamente ha sido deficitaria, sabemos que en este país los ricos no tributan, y que tenemos un endeudamiento estructural (que se mantiene y crece) por el cual pagamos al capital especulativo internacional. Cárdenas miente cuando dice que lo más duro ya pasó; al contrario, viene lo más duro. El endeudamiento externo aumentó el 100 por ciento (del 20 al 40 por ciento del PIB), lo que conlleva una sangría de recursos porque no solamente el monto de la deuda del país está unido a lo que es la deuda externa, sino que está unido a la tasa de cambio.
Estamos ante una sangría de divisas. La caída del precio del petróleo hasta los 20 dólares generó una devaluación del 36 por ciento en la tasa de cambio –es decir los pesos que tenemos que dar por cada dólar– y eso aumentó en 12 mil millones de dólares la deuda externa. El hueco fiscal dejado por la caída del petróleo fue de aproximadamente 23 billones de pesos, si lo sumamos al hueco producido por la devaluación –que fue de 14 billones de pesos–, tenemos un déficit de 37 billones de pesos aproximadamente.

 

La reforma tributaria, supuestamente, era para cubrir tal hueco, pero la misma, que empobrece más a los de siempre con el incremento de tres puntos del IVA, genera 26 billones de pesos, lo que mantiene el déficit fiscal en el 4 por ciento del PIB, un punto más de lo permitido por la Regla Fiscal. Unido a estos problemas tenemos el tema pensional que representa un hueco de otros 35 billones de pesos, que deben estar en caja del Estado colombiano pero que sabemos que han servido para cubrir sus urgencias, así como para la especulación de los más ricos.

 

da. Cárdenas dice que la reforma tributaria dará el impulso para la recuperación económica del país, ¿qué pasa con los recursos recaudados?
LS. Ese es otro tema importante: el de las finanzas públicas. ¿Para dónde van los recursos públicos? ¿Para dinamizar la economía? Lo que dice Cárdenas es que van para los 3 principios de su plan de desarrollo: paz, equidad y educación, sin mirar los temas de corrupción que le cuestan al país 22 billones de pesos, según los datos de la Contraloría; lo otro es pago de burocracia y funcionamiento.

 

Si miramos en qué se gasta la plata el Estado colombiano, encontramos que la misma está destinada, en lo fundamental a: pago de la burocracia, para todo el tema pensional, sostenimiento del aparato militar y pago de deuda externa. La pregunta consecuente es: ¿qué de eso jalona? Nosotros sabemos que el gasto militar es un gasto improductivo. Si uno lo divide per cápita, encuentra que por cada peso que gastado en educación, gastan 10 pesos en el sector militar, es decir, la relación es 10 a 1: por cada profesor con que cuenta el sector educativo, incluyendo universidades y todos los 300 mil profesores del sector, todo ello apenas es una tercera parte de la gente que hay en las fuerzas militares, lo que demuestra que no sólo es un país rentista, que vive de la extracción de recursos naturales, sino que también es un país policial y burocrático.

 

da. Según el ministro Cárdenas, “Hay confianza inversionista, está llegando la inversión” ¿Es así?
HM: Es bueno hacer una aclaración conceptual. Si uno mira la inversión en el sentido de economía política real, es formación bruta de capital fijo (ojalá tuviéramos datos de formación neta, pero dejemos así). Esa formación bruta de capital disminuyó en un 4,5 por ciento; entonces no hubo inversión real ni siquiera en el sector de minería y petróleo, tampoco en el sector transporte, y menos en la industria y la agricultura en general. Aumentó un poco en construcción de viviendas y principalmente obras civiles –ahí están las famosas 4G que se supone son “las que van a salvar el país” y más que todo a los corruptos!!. En conclusión, encontramos que en el tema de la inversión el país no va bien.

 

La que sí ha sido buena en Colombia, en los últimos tiempos, es la inversión puramente financiera: las inversiones financieras de corto, mediano y algunas de largo plazo. Hablamos principalmente de inversión de portafolio –es decir, que las opciones de economía real, material, que le plantean al país son muy reducidas. Lo peor consiste en que lo más dinámico en este aspecto son los bonos de deuda, los papeles de deuda pública. Como quien dice que las opciones financieras están apalancadas en las posibilidades de contratar más deuda (eso depende de la opinión de las calificadoras de riesgo y del FMI), lo cual, a su vez, lleva al país en una espiral de endeudamiento, para una economía que depende de un milagro.

 

da. El Gobierno se jacta de que durante su administración el desempleo bajó hasta mantenerse en un solo dígito, ¿cuál es la realidad del desempleo en Colombia?
HM. Resulta que las tasas de desempleo, en forma muy curiosa, en la mejor época de este modelo económico, bajaron de dos dígitos a uno, lo que consideraron un gran éxito, y en realidad nunca bajó del 8 por ciento –lo que no es grandioso. Pero viéndolo bien, con estas tasas de crecimiento de la economía, con el choque atribuido al descenso de los precios del petróleo, resulta que el desempleo si acaso sube un poco, por lo cual la pregunta que uno se hace es ¿por qué el desempleo no muestra una reducción o un aumento apreciable según el movimiento de la economía?

 

Curiosamente el mismísimo informe del Banco de la República, después de decir que han observado en Colombia una gran “resiliencia” (¡!) del empleo a los movimientos del ciclo económico, de todas maneras se asombra con lo ocurrido los últimos años. La tasa de desempleo terminó el año pasado en 8.2% (el nacional) cuando al finalizar 2015 estaba en 8 por ciento. Imagínense, y eso ¡¡en “desaceleración”!!!. Entonces, observa que si bien la ocupación en los peores momentos disminuye, la tasa de participación también, es decir, que disminuye la demanda pero también la oferta de trabajo y, por lo tanto, el desempleo se mantiene.

 

En todo caso es raro. El Informe termina entonces diciendo: “ya encargamos un equipo de especialistas para que nos explique a qué se debe este enigma”. Yo no sé si el enigma tiene que ver con la forma como se están haciendo ahora las estadísticas de empleo y desempleo o qué otra cosa será....

 

LS. El último informe del Banco de la República (abril), reconoció que este año, por todo el comportamiento de las principales variables macroeconómicas, va a subir el desempleo. Ahora bien, el gran tema es que uno puede hacer la relación entre crecimiento económico y generación de empleo; en el año 70 la elasticidad entre empleo y producto se daba de manera tal que por cada unidad de reducción del desempleo, la economía tenía que crecer un 2 por ciento. Hoy en día para que el desempleo caiga, la economía debe crecer un 4 por ciento, o sea, se volvió más inelástico (propio de una economía que es extractivista, rentista que no está generando empleo).

 

Un caso concreto: con el proceso de financiarización de la economía colombiana desde los años 70, el sector financiero da cuenta del 22 por ciento del PIB, que es casi más de una quinta parte y sólo genera 300 mil puestos de trabajo, eso equivale al 1 por ciento de empleo. El sector petrolero genera únicamente 105 mil puestos de trabajo, ese es el 0,6 por ciento de los 23 millones de personas que trabajan en Colombia.

 

da. En el tema del empleo hay mucho debate, por su calidad, por la metodología aplicada por el Dane....
LS. En lo concerniente a la calidad del empleo, durante los últimos 15 años el desempleo ha oscilado más o menos en 10 por ciento, eso son más o menos 3 millones de personas, de una población económicamente activa de unos 25 millones, trabajan formalmente 22 millones y los otros 3 trabajan informalmente. Pero de esos 22 millones el 60 por ciento en verdad es informal. El Gobierno es mentiroso y presenta la tasa de informalidad de las principales ciudades donde ha caído al 50 por ciento; por su parte el director del Dane dice que el empleo creado es de calidad. Pero no es así. Cuando uno mira la economía nacional, encontramos una informalidad del 66 por ciento, o sea que el porcentaje de quienes tienen un empleo formal y decente es apenas del 25 por ciento; es decir, 1 de cada 4 trabajadores. Sumado a esto, el 85 por ciento de los empleados del país ganan menos de 2 salarios mínimos, y el 60 por ciento de ese ingreso lo gastan en productos de la canasta básica.

 

da. ¿En cuáles sectores se genera empleo y podrá este mejorar?
LS. Con las políticas en boga, no hay como romper la dinámica que trae el país. Preocupa mucho el patrón de acumulación, el modelo de desarrollo; el desempleo y la calidad de empleo. Colombia es un país monoproductor, monoexportador, con un aparato productivo reducido a su mínima expresión, donde el empleo se genera en el comercio, en los servicios y en el sector gobierno, que es por lo demás bastante volátil y elástico, es decir, todas las maravillas que se hablan de la generación de empleo y de ingresos, e incluso de la famosa clase media que crece, pende de un hilo muy frágil que es la buena salud del sistema financiero.
da. Desempleo, empleo de mala calidad, informalidad, ¿de qué vive la gente?

 

La política dominante, además de los factores ya relacionados, aplica otro conjunto de fórmulas que también las aplican todos los países de la región: una política social que se reduce a subsidios al consumo, con lo cual el gobierno garantiza impulso a la demanda. Es decir, subsidian a los pobres y por su conducto garantizan capacidad de compra de lo producido por los ricos. Es claro, así no se quiebran.

 

Alrededor de 10 millones de colombianos reciben subsidios, que no es más que ponerle oxigeno a una población que está por fuera de todos los circuitos productivos; lo muestran como inversión pero no lo es. Dos millones de hogares en Colombia son subsidio-dependientes, es decir, están pegados a la manguera de oxígeno del Estado y con la caída de la economía vemos que las tasas de pobreza ya comenzaron a subir. Después de lo que hay que pagar en deuda externa e interna, ¿de dónde van a salir los recursos para financiar los subsidios? El ministro Cárdenas tiene que dejar de manipular, y decir la realidad que estamos atravesando como país, y lo que nos espera como sociedad.

 


 

Cuadro 1

 

                                                                                                                                                                                             Crecimiento real anual del PIB por tipo de gasto

 

 

Cuadro 1 p10

 

                                                                               Fuente: DANE; cálculos del Banco de la República.

 

 

Cuadro 2

 

                                                                                                                                                               Crecimiento real anual del PIB por ramas de actividad económica

 

 

Cuadro 2 p11

                  

                                                                               Fuente: Dane; cálculos del Banco de la República.

 

 

 

                                                                                                            Cuenta corriente de la balanza de pagos

                                                           

graf 1 p11

 

                                                                                  (pr): preliminar

                                                                                  Fuente: Banco de la República

Publicado enEdición Nº235
China se suma a la carrera militar entre EEUU y Rusia

El gigante asiático aumenta un 118% su gasto armamentístico e impulsa un crecimiento del mercado mundial de un 0,4%, de la mano de las dos potencias tradicionales


El gasto militar mundial ascendió en 2016 a 1,69 billones de dólares (1,57 billones de euros), un 0,4% más en términos reales respecto al año anterior, según un informe difundido este lunes por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).


El incremento estuvo impulsado por el aumento del gasto en Europa y en Estados Unidos, que mantiene su indiscutible posición hegemónica con un 36% de la inversión total, casi el triple que China y nueve veces más que Rusia, los siguiente países en la tabla.


El gasto mundial, que mantiene la tendencia de la ligera subida registrada en 2015, supone el 2,2 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, según el SIPRI, que resalta que los 15 principales países inversores en armamento acapararon el 81 % del total. Tras cinco años seguidos de reducciones por la crisis económica y la retirada de tropas en Afganistán e Irak, Estados Unidos subió su inversión en armas un 1,7 % en 2016 hasta 611.000 millones (569.000 millones de euros), debido a las reformas legales que permitieron atenuar los límites presupuestarios impuestos en 2011.


La inversión militar estadounidense se sitúa no obstante todavía un 20 % por debajo del nivel máximo alcanzado en 2010.
China gastó unos 215.000 millones de dólares (200.000 millones de euros) en armamento el año pasado, según estimaciones del SIPRI, y fue el país que registró un aumento relativo mayor en la última década, con una subida del 118 %; por delante de Rusia, con el 87 % y que arrebata la tercera plaza a Arabia Saudí.
La subida del 5,9% interanual registrada en la inversión rusa obedece a la decisión adoptada por Moscú a finales de año de hacer un pago de casi 12.000 millones (11.178 millones de euros) de la deuda contraída con los productores de armas nacionales, ya que de lo contrario su gasto habría caído un 12% interanual.
Arabia Saudí fue el exportador de petróleo que más redujo su gasto militar el año pasado, en casi 26.000 millones (24.033 millones de euros, un 30 % menos), aunque por debajo en porcentaje de Venezuela (56 %) o Irak (36 %), por ejemplo.
India, que sube dos plazas gracias a su mayor inversión en siete años; Francia, Reino Unido, Japón, Alemania y Corea del Sur completan por ese orden la lista de los diez primeros.
La inversión militar en Europa, el 20 % del total mundial con cuatro países entre los diez primeros, subió un 2,8 % el año pasado.
Pero mientras ni Francia ni Reino Unido lograron los planeados aumentos anunciados un año atrás, Alemania e Italia gastaron un 2,9 % y un 11 % más, respectivamente.
Los incrementos relativos más destacables se produjeron en países como Letonia (44 %) y Lituania (35 %), lo que sugiere "que persiste la percepción de una mayor amenaza de Rusia debido a la crisis en Ucrania", según el informe.
En América el gasto subió un 0,8%, aunque mientras en las regiones centro y sur cayó un 9,1 y un 7,5%, respectivamente, en Norteamérica -que acapara el 90% del total- subió un 1,7%.
Tras alcanzar su punto máximo en 2013, la inversión militar en Sudamérica continúa a la baja por el ambiente de seguridad benigno, los problemas económicos en Brasil y el "profundo impacto" de la caída de los precios del petróleo en los países exportadores.
Solo la reducción del gasto en Venezuela supuso el 68% de la caída en la región, y en Ecuador y en Perú hubo bajadas del 13% y del 20%, respectivamente. Brasil, principal inversor regional y que bajó del puesto 12 al 13 a nivel mundial, no ha conseguido revertir la recesión económica, lo que explica la caída del 7,2 % en su presupuesto militar. Frente a la tendencia descendente contrastaron los casos de Argentina y de Colombia, con subidas del 12% y del 8,8%.
La caída en Centroamérica y el Caribe estuvo impulsada por México, que acapara el 77 % del gasto regional y que tras los aumentos continuados desde 2004, registró la primera reducción (11 %) por el bajo precio del petróleo y los recortes presupuestarios.
En Asia y Oceanía el gasto militar aumentó un 4,6 %, debido a tensiones regionales como las de la zona sur del mar de China; y en África bajó un 1,3 %, destacó el SIPRI, que no ha publicado esta vez estimaciones sobre Oriente Medio debido a la falta de datos sobre Líbano, Siria, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Publicado enInternacional
Proyecciones negativas para la economía colombiana

Hay tensión en el ambiente tras conocerse nuevas cifras que confirman la inminente crisis económica en Colombia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reporte “Panorama Económico Mundial” del mes de abril bajó la perspectiva de crecimiento económico para el país, pasando de un 2,6% a un 2,3. Su proyección coincide con el informe presentado por el Dane el día 17 de abril sobre el desempeño de la industria y el comercio criollo, en el cual se informa de un bajonazo en estos dos sectores para el primer bimestre del presente año, en relación con el anterior. Según el Departamento de Estadísticas la industria cayó un 3.2% y el comercio un 7.2. A su vez, el jueves 20 de abril el Ministerio de Minas y Energías informó que “la producción promedio de crudo durante el mes de marzo fue de 804.000 barriles por día, presentando una disminución de 6,94% respecto al mes de febrero donde fue de 864.000 barriles” y una disminución del 12,2% con respecto a marzo del 2016.


Los reportes sorprenden pues, según las proyecciones oficiales, durante este año la economía superaría lo alcanzado en los años anteriores. Pero sucede todo lo contrario. De manera gradual y persistente, el Producto Interno Bruto registra una caída continua (2011: 6,6%; 2012-2014: 4; 2015: 3,1; 2016: 1,8). Especialistas en el tema afirman que el primer trimestre del presente año podría ser peor a su par del 2016. El augurio no es escalofriante dado que dicho año mostró el peor rendimiento económico desde 2009.

 


Por tal razón –razones– en Colombia predomina el pesimismo. «Muchas cosas van mal, hay otras que se le pueden echar incienso, pero no todas. Cuando uno tiene cifras en enero de menos 2,2%; cuando usted tiene cifras en febrero de menos 7,2% y cuando uno tiene en alimentos menos 1,1 eso es una realidad preocupante que la certifica una institución que es el Dane» dijo en entrevista para el programa «Pregunta Yamid», Guillermo Botero, presidente de Fenalco. «Este bimestre fue muy regular para la industria. La refinería en Cartagena mostró un 5% negativo» dijo en el mismo programa, Bruce Mc Master, presidente de la Andi.


Por el contrario y con aires embaucadores, Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, insiste en afirmar que la economía colombiana crecerá 2,5% para el presente año, cifra que, como señala Guillermo Botero, no parece corresponder a la realidad del país. Su falso optimismo se basa en la inversión que hará el gobierno en infraestructura del mismo modo como se hizo en los Estados Unidos para salir de la gran crisis del 29, una estrategia que desde entonces se conoce como política keynesiana, en referencia a su promotor el economista británico John Keynes. Sin embargo, esta estrategia, en últimas, abulta con dinero público el bolsillo privado gracias a las APP (Alianzas Público Privadas),en las cuales las empresas se encargan de ejecutar las obras; pero recordemos con el caso de Odebrech y el de los Nule toda la corrupción que entraña esto. El Ministro Cárdenas también confía en el repunte del oro negro, un repunte que, sin embargo, la mayoría de los analistas no ven para el futuro próximo ni mediano; el mismo pronóstico se estima para la balanza comercial.

Causas de la caída


La mayoría de presidentes gremiales y especialistas en la materia coinciden al señalar que la disminución en la demanda interna de las familias es la razón principal de dicho comportamiento económico. Argumentan en ese sentido que la reforma tributaria del 2016 provocó una disminución significativa en el gasto de las familias. Sin embargo, y por el contrario, análisis más agudos enfatizan que el problema radica en la disminución en la producción de materias primas de exportación como el petróleo, lo cual refleja un problema aún mayor: la gran inestabilidad de la economía colombiana al depender exclusivamente de la exportación de materias primas. De igual modo como sucedió en el país en los siglos XIX y XX con otros productos de la tierra como la quina y el café. Un problema histórico que las clases dominantes han sido incapaces de resolver.


Así, frente a la reducción fiscal, el Estado plantea como solución disminuir la inversión social, al gasto público y a su vez crear reformas tributarias con el supuesto de subsanar su carencia de ingresos. En el 2015 se recortó 8,5 a 9 billones, en el 2016 6 billones y en el presente año entre 4 y 5 billones. Los sectores más afectados son Hacienda y Trabajo.


La caída del ciclo económico


Lo que se vive a nivel económico corresponde, entonces, a un nuevo ciclo inherente a la dinámica del capitalismo. «Colombia, en particular, alcanzó un crecimiento económico máximo de 6,6% en 2011; durante 2012-2014 mantuvo un aumento del PIB por encima del 4 por ciento; en 2015, debido a la caída en los precios del petróleo, se desacelera la actividad productiva a 3,1%; en 2016 el ritmo económico anual se derrumba a 1,8%; para 2017, por el efecto recesivo de la reforma tributaria (contracción de la demanda de los hogares), el ajuste en el desbalance fiscal y el déficit acumulado en la balanza comercial, el crecimiento del PIB no logrará superar el 1,6%», según proyecta Libardo Sarmiento Anzola.


Esta contracción económica llevará por tanto a que el Gobierno central pretenda seguir empobreciendo con más impuestos a los hogares de nuestro país, sin tocar para nada a los grandes capitales. Como siempre, socializan la crisis y privatizan las ganancias.

Publicado enColombia
América Latina sale este año de la recesión pero con dificultad, según el FMI

La nueva proyección que hace el FMI para 2017 es de una expansión en la región del 1,1%, aún anémica

 

El Fondo Monetario Internacional certifica que América Latina superó la recesión. Pero también anticipa que la recuperación será más débil de la esperada. La nueva proyección que hace el organismo es de una expansión del 1,1% este año, aún anémica. Es una décima menos respecto a lo que se anticipó hace tres meses y está medio punto por debajo de lo proyectado en el informe de otoño. El crecimiento para 2018 será del 2%, también por debajo de las expectativas.


El recorte va en la dirección opuesta a la proyección que se hace para la economía global, que será del 3,5%, una décima más. El FMI también es menos optimista para el grupo de los países emergentes, cuyo crecimiento se rebaja al 4,5% este año precisamente por el deterioro de las perspectivas de grandes economías, especialmente en América Latina y señala directamente a México.


El ritmo de crecimiento de la economía mexicana, una de las más importantes, se modera del 2,3% el pasado ejercicio al 1,7% este, para de ahí repuntar al 2% el que viene. Está corrección, según los técnicos, se debe a que empeoraron las perspectivas de inversión y consumo por unas condiciones financieras más restrictivas. También cita la incertidumbre en las relaciones comerciales con Estados Unidos.


La esperanza del FMI es que las reformas estructurales emprendidas por el gobierno de Peña Nieto contribuyan a estimular el crecimiento de la actividad económica a medio plazo, aportando medio punto porcentual al producto interior bruto. Pero será insuficiente para compensar la corrección de 1,2 puntos porcentuales a la baja en el crecimiento que se producirá en el giro de dos años.


Los nuevos números para la economía brasileña son los siguientes. Se contrajo un 3,6% el año pasado, una décima más de lo esperado. El FMI anticipa que cierre el presente ejercicio con un crecimiento del 0,2%, muy tímido pero suficiente para dar por concluida la recesión. En este caso se mantiene sin cambio. Sin embargo, se revisa dos décimas al alza el previsto para 2018, que queda en el 1,7%.


Los factores que según el FMI contribuyen a esta recuperación de Brasil son la menor incertidumbre política y el avance en el programa de reformas, aunque la investigación por corrupción plantea un desafío. También cita el relajamiento monetario. La estabilidad interna también permitirá que Argentina deje de contraerse y se expanda a un ritmo del 2,2% este año y lo mantenga en el 2,3% el que viene conforme se recupere la inversión privada y las exportaciones.
Crisis profunda


Venezuela es el punto negro. Seguirá sumida en una crisis económica profunda, con una contracción del 7,4% este año y del 4,1% en 2018. “La monetización de los déficits fiscales, las amplias distorsiones económicas y las graves restricciones a las importaciones alimentan una inflación en rápido aumento”, advierte. La proyección es que los precios suban un 720% este año y un 2.070% el que viene.


El ajuste en el precio de la energía y de las materias primas es un factor fundamental que influye en las perspectivas a corto y medio plazo de países como Chile y Colombia, que crecerán un 1,7% y un 2,3% respectivamente en 2017. Pero desde el equipo que dirige Maurice Obstfeld se señala que pese a este estímulo, los países exportadores siguen por lo general en dificultad.


Bolivia, por su parte, tendrá la tasa de crecimiento más alta de la región este año, según la tabla que publica el FMI en el anexo con la actualización de las proyecciones. Será del 4%. Le sigue Perú, con un 3,5%, y Paraguay, con un 3,3%. Estos tres países avanzarán un 3,7% en 2018. Ecuador, por su parte, se contraerá un 1,6% y seguirá arrastrando un ligero negativo de tres décimas el año próximo.


Tipos y divisas


Las condiciones financieras también difieren por toda la región. Los tipos de interés suben en México mientras se recortan en Brasil. Algo similar pasa con el cambio de divisas. El movimiento más relevante en este sentido es el del peso mexicano, que sufrió una brusca depreciación tras las elecciones en EE UU y se fortaleció las últimas semanas hasta alcanzar el nivel previo a la victoria de Donald Trump.


Las políticas proteccionistas del nuevo inquilino de la Casa Blanca son, por lo general, una clara amenaza para la economía global y por extensión para América Latina. Esa incertidumbre provoca, en paralelo, que no pueda aprovechar que EE UU crezca a unas tasas próximas al 2,4% este año y el próximo. El FMI cita también como factor de riesgo a medio plazo la moderación de la productividad.


El Banco Mundial pide a América Latina que evite la tentación de disparar el gasto


El organismo recomienda que se aproveche el nuevo ciclo expansivo para ahorrar

Sandro Pozzi


Nueva York 18 ABR 2017 - 14:43 COT
La expansión económica vuelve a la región de América Latina, tras dos años de recesión. El Banco Mundial es incluso más generoso que el Fondo Monetario Internacional en sus pronósticos, al anticipar una expansión del 1,5% este año y un 2,5% en 2018. El organismo pide que las ganancias del crecimiento se utilicen para ahorrar, en lugar de caer en la tentación política de disparar el gasto.


El Banco Mundial confían en que los países latinoamericanos hayan aprendido la lección y se distancien de políticas que pueden recalentar sus economías. Los economistas en Washington admiten, además, que ya no se podrán lograr las tasas de crecimiento de las que disfrutó la región en gran parte de la década del 2000. Por eso deben medir muy bien como van a nutrir el crecimiento.


El incremento del gasto público durante la crisis hizo que el déficit subiera en la mayoría de países. La deuda media bruta, entre tanto, equivale al 50% del PIB. Carlos Végh, que se estrena como economista jefe para América Latina, recomienda que las autoridades fiscales actúen con prudencia para ajustar el gasto, frente a la presión política de gastar más en lugar cuando los cofres se llenan.


“Confiamos en que los países jueguen a lo seguro”, comenta el alto funcionario en la presentación del informe de perspectivas. Así, explicó, “permitirá pedir prestado con un coste más bajo en tiempos malos”. Valoró en este sentido la respuesta de países como Chile, Colombia, México y Perú, que estimularon la economía en tiempos de carestía y potenciar los ahorros “cuando las cosas van bien”.


La reflexión de Végh es que con un clima externo caracterizado por la volatilidad y convulsiones cada vez más frecuentes, “esa prudencia permite convertir las políticas fiscales en instrumentos que pueden ayudar a capear el temporal y preservar lo ganado”. Utilizar una política fiscal contracíclica, por tanto, aportará estabilidad a la región y acelerará la recuperación en malos tiempos.

Publicado enEconomía
Martes, 18 Abril 2017 06:52

El revés petrolero de América Latina

El revés petrolero de América Latina

EE UU da la vuelta a la historia y registra un superávit comercial en la venta del crudo a sus vecinos del sur


En 1971, el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano se preguntaba: “¿Que sería del imperio [haciendo referencia a Estados Unidos] sin el petróleo de América Latina?”. Hoy, 46 años después, el interrogante es a la inversa. La primera economía del mundo ya exporta mucho más derivados del oro negro de los que compra al sur de la frontera. El cambio se produjo en octubre de 2016, cuando el país norteamericano registró un superávit comercial de más de 80.000 barriles diarios de hidrocarburos, que llegó a ampliarse en diciembre a más de 335.000 barriles, según las cifras de la Oficina de Información de Energía estadounidense (EIA).


El viraje no es casual. Durante la última década, la economía de EE UU se ha atiborrado de petróleo debido a la fractura hidráulica (fracking), que le ha permitido incrementar la producción de crudo un 71,2% y reducir las importaciones un 26,4%, según la EIA. Así, los estadounidenses han podido aprovechar la sed de combustibles latinoamericana, que ha ido en aumento, tanto por las necesidades de su parque automovilístico como de las centrales eléctricas. Unas exigencias que los países de la zona han sido incapaces de saciar, puesto que sus refinerías se han quedado obsoletas por falta de inversión. “El surgimiento de EE UU como potencia petrolera casi autosuficiente no solo impone el reto de ser un competidor poderoso, sino también reduce su papel como consumidor”, explica Alfredo Coutiño, director de Moody’s para América Latina.


Por si fuera poco, Canadá ha estrechado su relación con EE UU en los últimos 10 años, y ha ampliado sus ventas de petróleo pesado, suplantando de esta forma a México y Venezuela, principales exportadores latinoamericanos de este producto. “El cambio en la balanza es radical”, señala Gonzalo Escribano, responsable del programa Energía del Real Instituto Elcano. En 2005, año en el que la economía estadounidense se entregó al fracking, los canadienses acaparaban el 17% de sus importaciones. Ahora controlan casi el 40%, según la EIA. En tanto, las ventas mexicanas se han reducido un 62% y las venezolanas un 40%. Brasil, Colombia, Ecuador y Argentina han sentido menos el golpe.


México ha jugado un papel fundamental en este nuevo escenario. La economía de ese país ha sufrido una bajada en la producción de hidrocarburos, derivada de la falta de inversiones en su infraestructura y aderezada con una caída en los precios de las materias primas. Este efecto combinado ha asestado un duro hachazo a las finanzas públicas. Los ingresos por la venta del petróleo han pasado de representar un 40% de los fondos del Gobierno en 2014 a un 16,3% en 2016, según la información del Ministerio de Hacienda mexicano. “La economía se ha despetrolizado de manera brutal y totalmente forzada”, espeta Luis Miguel Labardini, analista del sector energético del bufete Marcos y Asociados. Esto ha impedido hacer inversiones en Petróleos Mexicanos (Pemex), que se ha visto obligada a aumentar sus importaciones, principalmente de EE UU. En esta historia, la gasolina ha sido la gran protagonista. El país ha aumentado un 198% el volumen de sus compras foráneas de este combustible desde 2005. El próximo año, México también adquirirá petróleo crudo. En 2018, el país, que hace apenas siete años presumía de ser la octava nación que más crudo producía en el mundo, comprará 50.000 barriles diarios al vecino del norte. El pedido ya está hecho.


“En Venezuela, el país del petróleo, escasea el combustible”, titulaba El Nacional el 23 de marzo. El diario venezolano relataba que los automovilistas se quedaban hasta 72 horas en cola en las estaciones de servicio para abastecerse. El país produce menos de un tercio de petróleo de lo que hacía en 1999, cuando Hugo Chávez, ahora fallecido, tomó las riendas del país. A la espera de que los precios repunten, y a la par las inversiones en las refinerías, Venezuela ha tenido que abastecerse de combustibles en el exterior. Las importaciones de gasolina procedentes de EE UU se han multiplicado por cuatro entre 2014 y 2016, según la EIA. Venezuela es ya el segundo mayor comprador de gasolina a EE UU, tan solo detrás de México.


Brasil también se ha convertido en un gran importador de derivados del petróleo estadounidense. La balanza comercial del país es deficitaria desde 2007 y se ha ido acrecentando de manera considerable. Pero a diferencia de México y Venezuela, Brasil ha mantenido, con ciertos vaivenes, sus envíos de crudo hacia la primera economía del mundo, que ya no es su principal socio energético. China e India han dado vida a las exportaciones brasileñas a cambio de préstamos, como lo han venido haciendo con Venezuela. La apuesta de Asia en el mercado brasileño es de tal magnitud que, en 2016, China concedió a América Latina créditos por 21.200 millones de dólares, de los cuales más del 70% fueron a Brasil (concretamente a Petrobras, la firma estatal), según el centro de estudios Diálogo Interamericano.

 

Por Óscar Granados
Madrid 15 ABR 2017 - 17:32 COT

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Martes, 28 Marzo 2017 07:22

PIB crecerá poco por bajo consumo

Foto archivo: El Nuevo Siglo

 

El crecimiento de la economía colombiana no fue el mejor durante 2016. Con apenas 2%, según las cifras oficiales, muestra una pérdida de dinamismo de la producción en el país, que se vio afectado no solo por la baja en los precios internacionales del petróleo, la caída en las exportaciones que comenzaron su recuperación hacia el último trimestre, el fenómeno de El Niño y el paro camionero.

El crecimiento del último trimestre fue según las cifras oficiales de 1,6%. En el mismo trimestre de 2015 fue de 3,4%.

Las ramas con mayor crecimiento en el cuarto trimestre de 2016 fueron Servicios financieros e inmobiliarios con 5,0%, Construcción con 3,5% y Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca con 2,0%.

El investigador asociado de Fedesarrollo, Mauricio Reina, dijo que el crecimiento de la economía durante el primer trimestre que está por terminar sería del orden de 1,6%, es decir igual a lo registrado en el último cuarto de 2015.

Durante este primer tramo del año, en el que se definen muchos de los proyectos a nivel empresarial y gubernamental a desarrollar a lo largo del año, impactará el crecimiento de la economía, la entrada en vigencia de la reforma tributaria, que contempla un aumento de tres puntos en el Impuesto al Valor Agregado, al igual que beneficios para las empresas en el impuesto de renta, y la puesta en marcha del llamado impuesto verde y el monotributo, que están a punto de ser reglamentados por el Gobierno.

Para la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, dada la desaceleración de 2016 y la frágil recuperación internacional, el centro de estudios económicos ha decidido mantener inalterados sus pronósticos de crecimiento local en 2,2% para 2017 y en 2,8% para 2018. Teniendo en cuenta las evidentes señales de desaceleración y la disminución de la inflación total.

Los pronósticos de Fedesarrollo sobre el crecimiento de la economía en el mediano plazo se soportan en supuestos acerca de los principales indicadores macroeconómicos locales, los niveles de producción y precios de los productos básicos (commodities) y el desempeño económico de los principales socios comerciales.

 

No hay confianza

 

Sumado a lo anterior hay que mirar cómo influyen los aspectos subjetivos dentro de la economía. No hay duda que la confianza del consumidor en el país llegó en enero y febrero a los niveles más bajos desde que se hace esta medición y eso lleva a que el futuro no se vea tan halagüeño.

La baja en la confianza de los consumidores al arranque de 2017 ha lastimado las ventas de la industria y el comercio tal como lo han reflejado las encuestas realizadas por la ANDI y Fenalco, que han visto cómo la gente está adquiriendo menos productos, y parte de ello se refleja en el pesimismo reportado en la medición realizada por Fedesarrollo.

En enero, el Índice de Confianza del Consumidor, ICC, mostró una drástica reducción y se ubicó en el nivel más bajo desde que se realiza la encuesta.

La caída en la confianza obedeció a un deterioro tanto en el componente de expectativas como en el de condiciones económicas actuales, cuyos balances se situaron en mínimos históricos.

La confianza de los consumidores disminuyó en las cinco ciudades encuestadas, particularmente en Bogotá y Barranquilla.

La disposición a comprar vivienda y bienes durables disminuyó frente al mes anterior, pero se mantuvo en niveles superiores a los observados en enero de 2016.

La reducción en la confianza de los consumidores en el primer mes del año frente a los periodos anteriores se debe a un deterioro importante tanto en la percepción acerca de la situación económica del país como la del hogar.

Los balances para las preguntas relacionadas con la valoración del hogar se ubicaron en terreno negativo y en niveles inferiores a los del cuarto trimestre del año anterior.

Por su parte, la valoración del país disminuyó fuertemente y se mantuvo en balance negativo. La disposición a comprar bienes durables presentó un deterioro importante luego de la recuperación observada en los últimos trimestres, dice la encuesta.

 

Industria y perspectivas

 

El valor agregado del sector manufacturero se expandió un 3% real durante el año 2016, frente a 1,7% en 2015, según el DANE.

Así, la industria fue el tercer sector más dinámico de la economía, por debajo de los establecimientos financieros y la construcción.

Esta buena dinámica obedeció principalmente a tres factores: la entrada en funcionamiento de Reficar, derivando en crecimientos del 9,8% en la cadena petroquímica durante 2016; el buen dinamismo del sector de bebidas y sus conexos, como consecuencia de la ola de calor registrada el primer semestre del año; y la sustitución de importaciones que impulsó algunos sectores de producción nacional, dado el encarecimiento de los productos importados ante la fuerte devaluación de la tasa de cambio (de 37% en 2015 y 11,2% en 2016).

Ahora, señala ANIF, vale la pena analizar también el desempeño de la industria de manera más desagregada, a través de la Encuesta Mensual Manufacturera, EMM, del DANE.

De acuerdo con la EMM, al corte de enero de 2017, las ventas de la industria crecieron un 4,1% en su variación acumulada 12 meses, vs. 2% un año atrás, al tiempo que la producción industrial lo hizo en un 3,2% contra 2,5% y el empleo en un 0,6% frente a 1%.

Subsectorialmente, 20 de las 39 actividades industriales registraron expansiones en su producción real a enero de 2017, un leve deterioro frente a los 24 sectores observados un año atrás. Las actividades industriales con mejor desempeño fueron: refinación de petróleo con 20,6%; productos de caucho con 10,6%; productos elaborados de metal 9,5%; productos de panadería 6,8%; y elaboración de bebidas 5,3%.

En contraste, los sectores con el peor desempeño fueron curtido-recurtido de cueros que cayó 16,9%; otros tipos de equipo de transporte -14,6%; elaboración de azúcar -12%; carrocerías para vehículos y remolques -10,9%; y aparatos y equipo eléctrico -9,1%.

Estas cifras revelan que buena parte de las actividades que registraron caídas están atadas al sector de automotores, un marcado cambio frente a lo observado en 2015, cuando los peores desempeños estaban ligados a la cadena petroquímica.

En cambio, en 2016, buena parte de la recuperación de la industria obedeció al repunte observado en la cadena petroquímica. De hecho, si se excluye la refinación de petróleo, el crecimiento de la producción industrial fue de tan solo el 0,3% anual en enero de 2017, inferior al 1,7% observado un año atrás en la industria sin refinación.

 

 

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Coletazo comercial por la carne podrida

El coletazo internacional por la exportación de carne adulterada desde Brasil se hizo fuerte. Montados sobre la crisis causada por el operativo “Carne débil”, una denuncia de la Policía Federal que recayó sobre los hombros de JBS y BRF por vender supuestamente carnes vencidas y reses muertas por enfermedades, Chile, China, Corea del Sur y la Unión Europea (UE) decidieron interponer distintos tipos de barreras a la importación de carne brasileña. Con el escándalo golpeando a las puertas de los frigoríficos brasileños, el presidente Michel Temer intentó minimizar los daños causados a la industria debido a la investigación de la policía por corrupción en la inspección de alimentos.


Fue en vano el intento de generar confianza de Temer, que había invitado a una churrasquería a 40 embajadores el domingo para demostrar que la carne brasileña merecía seguir comercializándose en las grandes ligas mundiales, los principales mercados compradores de Brasil reaccionaron con desconfianza frente a las revelaciones de que 21 frigoríficos están investigados por la presunta adulteración de carnes para permitir el consumo incluso luego de la fecha de vencimiento.


Brasil es líder mundial en carne procesada y es el primero en el mundo en la producción de carne de pollo, con exportaciones que alcanzan a 150 países. Los frigoríficos JBS y BRF, las dos grandes locomotoras de la exportación brasileña de carnes y que están directamente impactados con las investigaciones, niegan los cargos. Temer intentó reducir los daños para la economía durante su presentación en la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos en San Pablo, donde afirmó que existe un número diminuto de frigoríficos involucrados en la supuesta red desbaratada por la PF la semana pasada.


“Para nosotros el agronegocio es importantísimo y no puede ser devaluado por un asunto menor, que debe ser sancionado, claro, pero que no puede comprometer a todo el sistema que creamos en los últimos años, con exportaciones a 150 países de la carne brasileña”, dijo Temer. El mandatario aseguró que Brasil tiene un sistema rigurosísimo de inspección sanitaria y afirmó que en el operativo fueron afectadas 21 unidades de producción de alimentos, ante 4850 plantas de frigoríficos existentes en el país. “Es un número diminuto”, subrayó el mandatario al intentar llevar confianza a la platea de empresarios de la cámara binacional.


“En las denuncias de la policía hay mucha fantasía, muchas idioteces”, dijo el ministro de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, Blairo Maggi, ex gobernador de Mato Grosso cuyos negocios agrícolas le hicieron ganar el apodo de rey de la soja la década pasada. El ministro anunció que China, principal socio comercial de Brasil, pidió explicaciones y detuvo los embarques destinados a su país a modo de prevención. Antes se había manifestado Corea del Sur, otro gran importador, a través de un vocero de su Ministerio de Agricultura, en Seúl, que informó sobre la suspensión de la importación de pollo brasileño.


Del pollo que importa Corea del Sur, 80 por ciento proviene de Brasil y la mitad de esta cantidad la produce BRF. Por su parte, el vocero de la UE para asuntos sanitarios, Enrico Brivio, dijo a la agencia local Estado que el bloque le pidió al gobierno de Brasil garantizar que todos los involucrados en el fraude no puedan exportar hacia Europa. “Les recomendamos a los 28 gobiernos europeos que sean extravigilantes con los embarques desde Brasil y que aumenten los controles en las aduanas”, sostuvo, aunque aclaró que no se había encontrado ninguna irregularidad hasta el momento.
El escándalo de la carne en Brasil alcanzó incluso a las negociaciones comerciales que mantienen el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la UE, con los agricultores europeos urgiendo a garantizar las normas de seguridad de los 28 miembros horas antes del inicio de una nueva ronda que tuvo lugar ayer en Buenos Aires. Los países de Mercosur –Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay– “no tienen las mismas normas que nosotros, tal como demuestra el caso descubierto en Brasil”, denunció el secretario general del principal sindicato europeo de agricultores Copa-Cogeca, Pekka Pesonen.


Desde el intercambio de ofertas arancelarias en mayo entre ambos bloques, todo como paso previo a la reanudación de las rondas de negociación formal en octubre, ese sindicato europeo expresó su oposición a un acuerdo de libre comercio, por la inclusión de productos agrícolas sensibles.


Los ganaderos europeos tampoco dudaron en lanzarse contra el mercado brasileño. “Es ultrajante darle una segunda chance a Brasil”, dijo Patrick Kent, de la asociación de productores irlandeses, citado por el diario O Estado de S.Paulo. En tanto Chile suspendió las importaciones hasta tener aclarado el origen de la carne que compra.


El presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil, José Augusto de Bastro, dijo que la imagen externa de Brasil será afectada y seguramente habrá pedidos de nuevos certificados en mercados exigentes como Arabia Saudita, China y Japón. La Asociación Brasileña de Industria Exportadora de Carne (Abiec) fustigó la operación policial, en la que se habla de que el ácido absorbico usado en las carnes podría ser cancerígeno.

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Camiones moviendo contenedores en el puerto de Shanghai

 

Nueva York

 

La economía de Estados Unidos arrancó el año anotándose un incremento mensual del 9,6% en el déficit comercial, que ascendió en enero hasta los 48.500 millones de dólares. Es la brecha más alta entre las importaciones y las exportaciones en cinco años. La tendencia al alza supone un nuevo reto para el presidente Donald Trump, que puede alimentar su retórica proteccionista.

El objetivo del magnate republicano de reducir el déficit está creando una atención especial en Wall Street hacia el indicador que publica cada mes el Departamento de Comercio. El valor total de las importaciones fue de 240.600 millones, un 2,3% de incremento. Se explica por una mayor entrada de productos de consumo desde China, como teléfonos móviles y productos textiles.

El dato refleja que las exportaciones rondaron los 192.100 millones. También crecieron, aunque a un ritmo de solo el 0,6%. El impulso llegó del lado de los envíos de coches y camiones, petróleo y de soja. Por países, el déficit con China creció un 12,5% en enero, hasta los 31.300 millones. El incremento mensual con México fue superior del 20%, hasta los 5.500 millones.

El alza del déficit comercial está en línea con el consenso de mercado, que anticipaba una brecha de 48.800 millones. El dato de diciembre queda en los 43.300 millones. Es la brecha más amplia desde marzo de 2012, cuando el déficit fue de 50.200 millones. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, advierte que será agresivo a la hora de garantizar que se respetan las reglas de juego.

El incremento del déficit tendrá, sin duda, un efecto lastre en el rendimiento general de la economía de EE UU. El cuarto trimestre se cerró con una tasa anualizada de expansión del 1,9%, que en el mejor de los escenarios podría mantenerse durante los tres primeros meses de 2017. La apreciación reciente del dólar hace las exportaciones menos competitivas aunque también abarata las compras de productos extranjeros.

La reducción del déficit comercial fue uno de los caballos de batalla de Donald Trump en pasada campaña a las presidencia. Peter Navarro, nombrado por el presidente para el consejo nacional de Comercio, un órgano de nueva creación dependiente de la Casa Blanca, insiste que el objetivo para conseguirlo es lograr que los acuerdos comerciales firmados con sus socios sean más “equilibrado”.

 

 

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Economía: I bimestre en blanco y negro

Al contrario de lo que muchos piensan o esperan, al despegue de 2017 el desempeño de la economía aunque muestra buenos síntomas también hay nubarrones. Se destaca el crecimiento de las exportaciones, el recaudo de impuestos al alza, pero el crecimiento está frenado y el desempleo sigue acosando a la población, con problemas de desarrollo de la infraestructura y con la confianza industrial en terreno negativo.

 

Inflación, tendencia a la baja


Tal y como lo estimaban los analistas el Índice de Precios al Consumidor viene a la baja desde septiembre de 2016. Al cierre de febrero de 2017 el costo de vida para los colombianos se ubicó en 1,01%, con una reducción importante en el precio de los alimentos. El acumulado de la inflación en los dos primeros meses del año llegó a 2,04% y en los últimos 12 meses la variación del IPC fue de 5,18%. De marzo 2015 a febrero de 2016 fue de 7,59%.

Aumentan las exportaciones


En enero de 2017 se exportaron US$2.614,4 millones Free On Board y en enero de 2016 se exportaron US$1.869,0 millones FOB con una variación de 39,9%. En enero de 2016 la variación fue -35,6%. A enero de 2017 se registran tres períodos consecutivos con tasas de crecimiento positivas. Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones colombianas, con una participación de 28,0% en el valor total exportado; le siguieron en su orden, Panamá, España, China, Ecuador y Bahamas.

Tasas de interés se reducen


En las últimas reuniones de la Junta Directiva del Banco de la República, los codirectores del Emisor han decretado una baja en las tasas de interés de referencia. Al cierre de 2006 la tasa repo del Banco Central se ubicaba en 7,50% y en su reunión de finales de febrero determinó otro recorte de 25 puntos básicos, con lo que la tasa de referencia del Emisor quedó en 7,25: Tanto el Gobierno como analistas económicos han solicitado una baja agresiva del costo del dinero a fin de reactivar la economía.

Cayó confianza del consumidor


Durante enero la confianza del consumidor en la economía cayó a sus niveles más bajos históricamente. Este indicador, medido por Fedesarrollo registró una reducción del 30,2%, lo que representa una contracción de 19,6 puntos porcentuales en comparación con diciembre de 2016. Este es el nivel más bajo desde que se realiza la encuesta desde 2001. el efecto se sintió con fuerza en la ciudad de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. A esto se suma que el índice de confianza se contrajo en todos los niveles socio-económicos.

Desempleo sigue a la baja


Las más recientes cifras del DANE indican que la tasa de desempleo en Colombia se redujo, aunque levemente en enero de 2017. En el primer mes del año, el desempleo fue 11,7% y la de enero de 2016 fue 11,9%. En el trimestre móvil noviembre 2016 – enero 2017 la tasa de desempleo para el total nacional se situó en 9,3% y completa 4 periodos consecutivos noviembre-enero con tasas de un dígito. Las tasas de desocupación más bajas se registraron en Santa Marta con 7,9%, Barranquilla con 8,1% y Bucaramanga con 8,6%. Las ciudades con tasas de desempleo más altas en el trimestre móvil fueron Cúcuta AM con 16,5%, Quibdó con 15,9% y Armenia con 15,2%.

El dólar, una moneda volátil


La divisa norteamericana abrió 2017 con un precio de $3.000,71. Durante enero la moneda estadounidense en el mercado colombiano registró una tendencia a la baja hasta llegar a los $2.855 y luego, durante febrero, un mes marcado por la volatilidad de los mercados internacionales comenzó a corregir su rumbo hacia los $2.960, gracias a los anuncios de la Reserva Federal de los Estados Unidos de una posible nueva alza en las tasas de interés en ese país, lo que daría como resultado una corrida de dólares de mercado nacional hacia la nación del norte.

Petróleo baja producción, precio estable


Colombia es uno de los países que más se vio afectado a nivel mundial por la caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales iniciada en 2014. Durante el llamado ‘boom’ petrolero las exportaciones del país superaban los US$60 mil millones de dólares, pero con la caída de los precios del crudo las ventas nacionales se redujeron en el último año hasta US$36 mil millones. Durante enero la producción promedio de crudo de 860 mil barriles por día, presentando un aumento de 2,74% respecto a diciembre del 2016. El crecimiento obedece al incremento de producción en los campos Casabe, Castilla Norte, Chichimene, Infantas, La Cira, Rubiales, Provincia y Quifa. El precio del barril en el mercado internacional ha oscilado alrededor de los US$53.

Gasolina más cara por impuestos


El valor promedio del galón de gasolina al inicio de 2017 era de $8.081, pero con la entrada en vigencia de la reforma tributaria de 2016, que contempla un impuesto de $135 por emisiones de carbono, el costo del carburante subió más de lo esperado. Para marzo el Ministerio de Minas y Energía reveló que en marzo el valor de los combustibles a los compradores quedó así: El precio de la gasolina subió $141 en Bogotá al pasar de $8.181 a $8.322. Por su parte el ACPM quedó en $7.756.

El recaudo de impuestos va bien


Durante enero de 2017, el recaudo bruto de los impuestos administrados por la DIAN alcanzó los $15,1 billones, valor que representa una variación nominal de 7,3% respecto al mismo período de 2016, en el que se logró recaudar la suma de $14,1 billones. El crecimiento del recaudo total se explica en buena medida por el comportamiento del recaudo del Impuesto al Valor Agregado, IVA, que presentó un incremento de 9,6% pasando de $5,5 billones en 2016 a $6,0 billones en 2017 mostrando una participación de 3,7% en la variación, es decir, que de los 7,3 puntos porcentuales en los que aumentó el recaudo del mes de enero de 2017 en relación con el mismo mes de 2016, el IVA explica 3.7 puntos porcentuales. De otra parte, por Retención en la Fuente a título de Renta, IVA y Timbre, en enero se logró un recaudo de $5,0 billones revelando un crecimiento de 5% en relación con el mismo período 2016 y una contribución a la variación de 1,7%.

Café mejora producción


La producción de café para el primer semestre del 2017 estará entre los 6,3 y 6,8 millones de sacos, que tendrá un comportamiento similar los últimos seis meses del año y una cosecha total entre los 14.2 y 14.5 millones de sacos. El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez, explicó que hoy la caficultura colombiana esta renovada y con un precio interno que ha venido mostrando una estabilización por encima de los US$800 mil, lo que lleva a decir que se ha recobrado la rentabilidad. "Hoy el cafetero está más tranquilo, está siendo capaz de pagar sus deudas, de empezar a pensar a futuro y en cómo manejar su finca hacia adelante", indicó el dirigente.

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