Europa, América Latina y el Caribe: reforzar convergencias

Bruselas acoge a partir de este lunes un nuevo encuentro entre las y los líderes de Europa y América Latina y el Caribe, señal positiva de la voluntad compartida de reforzar puentes y consolidar vínculos que tienen profundas raíces en nuestro pasado y portentosas posibilidades para el futuro.


Actualmente, la Unión Europea mantiene pactos comerciales con 26 países de América Latina y el Caribe, lo que la convierte en el socio extrarregional con la mayor red de convenios de comercio en la región, seguida por Estados Unidos, que mantiene acuerdos de libre comercio con 11 países.


Si bien la Unión Europea continúa siendo el segundo mercado de destino (después de Estados Unidos) para las exportaciones regionales, desde 2010 se ha visto desplazada por China como la segunda fuente de origen de sus importaciones.

Paralelamente, la participación de América Latina y el Caribe en el comercio exterior del bloque sigue siendo muy modesta, tanto en bienes como en servicios: en 2013 la región fue destinataria de 6.6 por ciento de las exportaciones de bienes de la Unión Europea al resto del mundo y el origen de sólo 5.7 por ciento de sus importaciones. Más aún, las exportaciones de la región hacia el bloque comunitario siguen concentrándose en materias primas y derivados de bajo contenido tecnológico.
El diálogo de políticas entre las instituciones más representativas de Europa y de América Latina y el Caribe abordará una rica agenda de temas birregionales y mundiales. Será una ocasión para subrayar la importancia de la cooperación entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), marcada por la complejidad y la rapidez de los cambios tecnológicos, económicos, sociales, ambientales y culturales en marcha. Estamos ciertos de que este diálogo suscitará iniciativas orientadas a los ciudadanos, encaminadas a fomentar la innovación para el crecimiento sostenible, asegurar una educación de calidad para todos, garantizar la seguridad y combatir el cambio climático.


La reciente década y media muestra una diferencia significativa en la dinámica de crecimiento entre ambas regiones. Mientras la Unión Europea creció en promedio 0.8 por ciento en el periodo 2003-2014, América Latina y el Caribe lo hicieron a una tasa media de 3.6 por ciento. Asimismo, esta región, después de registrar una caída de –1.3 por ciento en 2009, se recuperó rápidamente y se expandió 6.1 por ciento en 2010, con un promedio de 3.4 por ciento entre 2010 y 2014. El bloque europeo, por su parte, tuvo una contracción en 2009 de –4.5 por ciento y ha mostrado tasas de crecimiento bajas desde entonces, con un promedio de 0.7 por ciento entre 2010 y 2014.


En medio de un cambio del contexto externo, caracterizado por el fin del superciclo de las materias primas, la creciente volatilidad y costos financieros, y limitaciones a la demanda agregada doméstica en varios países, la región muestra una significativa desaceleración. Por su parte, Europa, apuntalada por estímulos monetarios significativos, ha iniciado una lenta recuperación en su dinámica de crecimiento.


Así, ambas regiones enfrentarían un periodo, de duración incierta, de lento crecimiento y de renovadas presiones para aumentar su competitividad. En este escenario, con sus similitudes y diferencias, resulta urgente y necesario que América Latina y Europa articulen esfuerzos para encarar la desigualdad, garantizar derechos sociales universales y asegurar la centralidad de la dignidad de los ciudadanos. Son todas dimensiones donde ya existe un rico intercambio de experiencias, lecciones aprendidas y buenas prácticas.


Esta cumbre, donde estarán representados 61 países (un tercio de los estados miembros de las Naciones Unidas y casi la mitad de los integrantes del Grupo de los 20, G20), será uno de los mayores foros mundiales a celebrarse antes de que la comunidad internacional apruebe los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ello los resultados de la concertación birregional adquieren una dimensión protagónica a la hora de discutir las nuevas formas de organizar nuestros estados, economías y sociedades.

Por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)

Publicado enEconomía
Auge de materias primas en América Latina no impactó el mercado laboral

De 2003 al 2013 se produjo un auge del comercio de materias primas en América Latina, lo que aumentó los salarios pero no generó más oportunidades de trabajo, reveló hoy un reporte del Banco Mundial (BM).


Por el contrario, en países no exportadores, los salarios se vieron disminuidos, destacó el informe "Trabajando para terminar la pobreza en América Latina y el Caribe: trabajadores, empleos y salarios".


"En los últimos años, el momento para ganancias sociales ha menguado en América Latina y el Caribe", señaló la administradora para la región en Práctica de Pobreza Global del BM, Louise Cord.


Y añadió que ahora, con el declive del boom de materias primas, es "crítico" redoblar esfuerzos para promover la inclusión social y reducción de la pobreza.


Asimismo señaló la necesidad de eliminar restricciones a la participación de las personas de menor ingreso en el mercado laboral, mejorar su acceso a educación de alta calidad y a sectores de mayor productividad, toda vez que el ingreso ha sido el factor principal para reducir la pobreza en la región.


Según el informe, la pobreza en América Latina y el Caribe -definida como aquellos que viven con menos de cuatro dólares al día – bajó del 25.3 por ciento en 2012, a 24.3 por ciento en 2013.


Mientras la pobreza extrema (aquellos que viven con 2.50 dólares al día) disminuyó de 12.2 a 11.5 por ciento en el mismo periodo.


"El progreso en la reducción de la pobreza no fue uniforme, con un desempeño en Centroamérica y México por debajo de otras subregiones", señaló.


El BM subrayó que desde los primero años de este milenio, los salarios de los trabajadores no calificados (aquellos con mayor probabilidades de ser pobres y la mitad de los hogares en la región) aumentaron en 4.0 por ciento en promedio.


Mientras, el ingreso de aquellos con estudios de primaria y de los trabajadores calificados aumentó solo 2.0 por ciento.
Sin embargo, indicó que la participación en el mercado laboral no ha sido la fuerza detrás de la reducción de la pobreza para los trabajadores no calificados o el 40 por ciento de la población que viven en la pobreza en la región.


Entre 2003 y 2013, la participación en la fuerza laboral de los trabajadores no calificados cayó 1.6 por ciento, mientras se incrementó en 44 por ciento para el resto de los trabajadores.


El informe indicó que las razones de esa disparidad pueden ser el incremento de los hogares mantenidos por las mujeres, así como un aumento en cambios de empleo que hace a los trabajadores esperar por puestos de trabajo mejor remunerados.
"Esto podría significar que encontrar un trabajo se está volviendo cada vez más difícil para los hombres no calificados", alertó.
"Los gobiernos en la región han ayudado a mejorar tanto el ingreso como la participación en el mercado laboral incluyendo programas de guarderías, educación temprana, impulso al acceso de las mujeres a la fuerza de trabajo, entrenamiento, incentivos y legislaciones para el salario mínimo", apuntó.


Subrayó que si se establece de forma correcta, el salario mínimo puede operar como una fuerte señal para salarios más altos, incluso en el sector informal donde muchos de los pobres trabajan.


Advirtió que si el salario mínimo se establece muy alto o muy bajo puede debilitar su efecto tanto en la economía formal como en la informal.


(Con información de las agencias)

Publicado enEconomía
Viernes, 22 Mayo 2015 07:48

La encrucijada latinoamericana

La encrucijada latinoamericana

La evolución de las formaciones económicas latinoamericanas siempre ha estado en estrecha relación con los avatares de la economía mundial. Los ciclos de auge se asocian al incremento de los precios de las materias primas y la llegada de flujos de capital. Mientras que lo primero depende de la demanda de las economías industriales, lo segundo se relaciona con los niveles de la tasa de interés en estas economías. Bajas tasas de interés en las potencias promueven el flujo de capitales a las economías periféricas y viceversa. En fases de altos precios de los commodities y dinero barato, nuestros estados consiguen que se valorice una mayor porción del capital mundial en nuestros territorios y la economía florece: crece el Pbi, la población obrera sobrante se reduce y en el frente externo se aleja temporalmente (se posterga) el problema de la restricción externa (falta relativa de divisas). En tales escenarios se comienza a hablar de "los logros de la política económica", y ciertamente los habrá, pero más importante que esto será la propia dinámica de la acumulación capitalista a nivel global y su impacto en los ciclos por los que transitamos.


Cuando las condiciones señaladas se revierten ocurre lo contrario. El crecimiento disminuye, y la baja en el valor de las exportaciones y una menor llegada de capitales comienzan a presionar la balanza de pagos. En otras palabras, la región comienza a experimentar una disminución relativa como espacio de valorización del capital a nivel mundial y esto tiende a manifestarse en las cuentas externas. Inicialmente los gobiernos podrán recurrir al uso de sus reservas internacionales y/o al endeudamiento externo. Cuando estos mecanismos de diferimiento del problema ya no basten entonces la presión será a la devaluación de la moneda, lo que, sin mediar otras transformaciones clave, se acabará traduciendo en un proceso inflacionario que empobrece a los sectores populares.


El proceso que se abre luego de las sucesivas crisis neoliberales de fines del siglo pasado fue un claro ejemplo de ciclo de auge. Todo indica que hace algunos años estamos arribando lentamente al fin del ciclo. Los precios de las materias primas ya comenzaron a descender y la política monetaria expansiva de los países centrales (que mantiene la tasa de interés baja) comenzará a revertirse.


Una vez revertido el ciclo, lo que traerá de la mano la disminución de la porción del valor mundial que es valorizado en América Latina, o que ésta se apropia por vía de la captación de renta de la tierra, el ajuste será inevitable. Lo que está y estará crecientemente en juego es sobre quién se aplica.


Si se apuesta al "libre juego del mercado" dejando flotar las monedas locales, tal como recomienda en su último informe el Fmi,1 entonces se procesará una presión inflacionaria que será combatida con políticas monetarias y fiscales contractivas, y que en los hechos acabará desplazando del acceso a bienes a los sectores con menor poder adquisitivo, caerá la producción y se incrementará el desempleo y la pobreza. Por medio de la devaluación, el ajuste se procesa básicamente por la disminución de las importaciones que se destinan al flujo de consumo de los sectores populares (ya sean bienes finales o intermedios), lo que disminuye considerablemente la magnitud de mercancías que en esa economía reproducen la vida de estos sectores, es decir, disminuye el salario real. Si esto no se acompaña de un menor gasto público y políticas contractivas de la demanda interna agregada, será la inflación la que haga su parte dejando fuera del mercado a los sectores de menores ingresos. El ajuste monetario (devaluación, contracción de demanda interna, inflación) ajusta por rango de ingresos y viene a ratificar el lugar que ya no tiene en el mercado un segmento importante de la población.


Instrumentos como el control de precios y de cambios podrán ayudar en un primer momento, pero luego, si no se acompañan de otras medidas, siendo aún nuestras economías de carácter privado y mercantil, los controles darán lugar a la escasez, la especulación y los mercados paralelos.
La única manera de evitar la aplicación del ajuste clásico o la caotización económica es desarrollar un nuevo ciclo de reformas que, al mismo tiempo que ataquen frontalmente la de­sigualdad escandalosa que hay en nuestra región, permitan la recuperación de la soberanía del Estado y de los trabajadores sobre las áreas estratégicas de la economía y el producto social que resulta del trabajo común. Esto implica afectar seriamente los intereses del 10 por ciento de la población latinoamericana que controla casi el 40 por ciento del ingreso, según datos de la Cepal, y de la porción del capital internacional que se valoriza con dividendos e intereses que nuestras economías transfieren.


Concretamente, este nuevo ciclo de reformas debe tener un frente tributario orientado a la disminución de la desigualdad y a la recuperación por parte del Estado de parte del excedente económico hoy en manos privadas. Al mismo tiempo, deberá orientarse a la recuperación de la soberanía de la política económica sobre áreas clave, como la banca y el comercio exterior.


La encrucijada parece ser entre una nueva serie de ajustes de tipo "neoliberal" o un nuevo ciclo de reformas que permita consolidar los logros y continuar avanzando en materia de soberanía económica e inclusión social. Cuanto mayor sea la pérdida de espacio económico de la región en el proceso de valorización mundial, mayor será la acentuación de la encrucijada planteada.


En este escenario, lo mejor que le puede pasar a las derechas latinoamericanas es que los gobiernos progresistas y populares privilegien el pacto con las elites regionales y sean ellos quienes apliquen el ajuste regresivo que nuestros capitalismos requieren toda vez que la dinámica de la acumulación capitalista global nos desplaza como espacio de valorización.


Por Rodrigo Alonso, economista.
1. "Fmi. Las Américas. El norte se recupera, el sur aún espera. 2015" (disponible en www.imf.org).

Publicado enEconomía
¿Cuáles son las mayores economías del mundo? ¿Y las más diminutas?

Siete billones de dólares separan a China de EE UU, así que el gran sorpasso, esperado y temido desde años, aún tendrá que esperar. Las nuevas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) mantienen a la economía estadounidense a la cabeza del mundo por volumen del producto interior bruto (PIB) medido en dólares corrientes (es decir, sin el efecto de la inflación), hasta 2020. Les siguen Japón, Alemania, Reino Unido y Francia, pero en el cuarto puesto habrá un cambio este mismo año si se cumplen los pronósticos: India superará a Brasil.


Está previsto que la economía brasileña se contraiga un 1% este año, la confianza del sector privado en mínimos, incluso después de que las elecciones presidenciales disiparan la incertidumbre, crece el temor a racionamientos de agua y electricidad. La guinda es la investigación de Petrobras por un caso de corrupción. En cambio, India acelera del 7,2% al 7,5% por el bajo precios del petróleo y un repunte de la inversión. Eso sí, si se mira la riqueza por habitante, la foto cambia radicalmente: los 1.626 dólares de los indios palidecen ante los 11.640 de los brasileños.


Tras Brasil, en la octava posición del mundo, siguen Italia, Canadá, Corea del Sur y Australia en los puestos nueve, 10, 11 y 12. También ahí ha habido otro adelantamiento, de Corea sobre Australia, muy castigada por la caída del precio de las materias primas.


A España la superará México este mismo año, con lo que quedará relegada a la plaza 14. La crisis ha bajado a la economía española seis posiciones, desde la novena plaza que llegó a ocupar. Incluso Rusia, muy castigada por las consecuencias del conflicto con Ucrania, superará a España en 2016.


Pero si esta misma carrera se hace midiendo el tamaño de las economías en paridad de poder de compra (eliminando las distorsiones que crean los diferentes niveles de precios en cada país, especialmente para tener en cuenta el valor de bienes y servicios que no participan en el comercio internacional), las cosas cambian. China ya superó a EE UU y se colocó como primera potencia el año pasado con este baremo, le sigue Estados Unidos, pero en la tercera plaza ya no está Japón, sino India. La economía nipona estaría cuarta, seguida de Alemania, Rusia, Brasil e Indonesia.


En el otro extremo, entre las economías más pequeñas de los 189 países que forman parte del Fondo, destacan Tuvalu, un grupo de islas de la Polinesia (antes llamadas Ellice) y la República de Kiribati, un archipiélago situado al noroeste de Australia. El producto interior bruto (PIB) del primero será de 35 millones de dólares este año y el del segundo de 168 millones. Las Islas Marshall, en tercer puesto por la cola, tendrá un PIB de 195 millones.

 

Publicado enEconomía
América Latina rebaja sus perspectivas de crecimiento del 2,2 al 1% en 2015

En solo cuatro meses, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha rebajado de forma drástica las previsiones de crecimiento de la región para 2015 del 2,2% a solo un 1%. Este organismo de la ONU cambió sus cálculos a raíz del empeoramiento de las perspectivas de expansión de los países desarrollados, con excepción de EE UU, y por la persistente desaceleración de las naciones emergentes. La caída del precio del petróleo y de otras materias primas exportadas por México y Sudamérica se suma a la mayor volatilidad financiera internacional por el fortalecimiento del dólar y el debilitamiento del euro y el yen para componer un cuadro complicado para América Latina, según la CEPAL.


El organismo que dirige la mexicana Alicia Bárcena no los menciona, pero los conflictos políticos internos en cada país también están dañando el clima económico, según reconocen economistas como el brasileño Francisco Eduardo Pires de Souza, profesor de las universidades federales de Río de Janeiro y Fluminense. El PIB de Brasil, donde se combinan el escándalo de Petrobras, el ajuste fiscal del Gobierno de Dilma Rousseff y el impacto del abaratamiento de los productos básicos, se contraerá este año 0,9%, según ha pronosticado este martes la CEPAL. En diciembre pasado preveía una expansión del 1,3%.


Pese a los beneficios que México recibe del crecimiento de Estados Unidos, la CEPAL ha rebajado su perspectiva de evolución de la economía del 3,2% al 3%. La violencia y el descenso del precio del crudo, que provee el 35% de los ingresos fiscales el país, afectarán a la actividad mexicana. De hecho en estos días, el Nobel de Economía Paul Krugman recomendó al Gobierno de Enrique Peña Nieto que elevara el gasto público.


El organismo de Naciones Unidas ya no prevé un aumento del PIB argentino del 1% en 2015. Ahora habla de un 0% en este año de elecciones presidenciales. Argentina, que padece escasez de divisas desde 2011 y una crisis de deuda desde 2014, se ve afectada por el abaratamiento de la soja, su mayor exportación, y la recesión de Brasil, principal destino de sus ventas externas de manufacturas.


En Colombia, donde el petróleo supone el 7,6% de la economía, la rebaja también ha sido drástica: del 4,3% previsto hace cuatro meses al 3,6% actual, un nivel considerable en este contexto pero lejano a los de los recientes años de bonanza latinoamericana. La perspectiva para Venezuela pasó de una contracción del 1% a una del 3,5%. También afectada por la escasez de divisas, con una inflación mayor a la de Argentina y una dependencia casi absoluta de las exportaciones petroleras (el crudo supone el 41% de los ingresos fiscales), Venezuela además enfrenta su crisis política.


Chile, pese al descenso del precio del cobre y el escándalo de corrupción que afecta a la familia de la presidenta Michelle Bachelet, se mantiene en una previsión del 3% de expansión para 2015. Perú, que también enfrenta sus contratiempos políticos y la caída de las cotizaciones de los minerales, crecería el 4,2%, en lugar del 5% calculado en diciembre.


Los países con mejores perspectivas para este año son Panamá (6%), Bolivia, Nicaragua y República Dominicana (5%). Los demás se encuentran con las siguientes proyecciones: Paraguay (4,2%), Guatemala (4%), Ecuador (3,5%), Costa Rica (3,4%), Honduras, Uruguay y Cuba (3%) y El Salvador (2,2%). Los países centroamericanos y caribeños se benefician de la recuperación de Estados Unidos y el abaratamiento del petróleo que importan.

Publicado enEconomía
"América Latina debió ahorrar más en la época de bonanza"

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica un crecimiento del 1,3% para América Latina en 2015, casi como en 2014. El director del organismo para la región, Alejandro Werner (Buenos Aires; 1967), desgrana el escenario de presente y futuro.
Pregunta. ¿Cuál es el estado de salud de la región?


Respuesta. El 1,3% de crecimiento es bastante bajo. Veníamos de niveles del 4%. Es el reflejo del ajuste en América del Sur a la caída del precio de los commodities, los minerales y productos agropecuarios, después de un periodo de crecimiento sostenido; del efecto negativo de la caída del petróleo; y del fin del impulso de las reformas que se hicieron en los noventa. Ese impulso no se ha sostenido y su efecto se agota.


P. ¿Cómo convive América Latina entre EE UU y Europa?


R. El crecimiento de EE UU va a traer beneficios a las economías más vinculadas a ellos: México, Centroamérica, Caribe. Hay una rotación geográfica: menor crecimiento en Sudamérica y mayor en Centroamérica. La apreciación del dólar está provocando un movimiento hacia la debilidad de las monedas en América Latina. La situación en Europa afecta menos porque los vínculos comerciales son primero con el mundo de las materias primas, luego con EE UU y luego con Europa. Y además, vemos en 2015 más crecimiento europeo que en 2014.


P. ¿Cómo se fortaleció Latinoamérica en los años de bonanza?


R. Aprovecharon para bajar la deuda, fortalecer la capitalización del sistema financiero, mejorar la situación de las familias y avanzar en temas sociales. América Latina llega más fuerte al final de este proceso. Ahora bien, hubo oportunidades que no se maximizaron. América Latina debió ahorrar más de esta bonanza que ahora se ve que es más transitoria de lo que se creyó. El impulso a la infraestructura se debió haber dado antes, y en educación y salud el enfoque de calidad se debió dar al mismo tiempo que el enfoque de cobertura. La región está mejor posicionada que en otras épocas para hacer frente a la crisis. El boom de los commodities se aprovechó mejor que en el pasado, pero no tan bien como podía haberse hecho.


P. ¿Venezuela es un ejemplo de lo que se hizo mal?


R. Es un ejemplo de la dependencia del petróleo. Lo que en inglés llaman resource curse, la maldición de la abundancia de los recursos primarios. Esta riqueza llevó a abandonar otros sectores de la economía, y cuando se ha caído esa fuente de ingresos, no hay otros motores de crecimiento. Venezuela ya venía con un crecimiento negativo, con escasez, y para una economía que exporta el 30% de su producto en petróleo, el choque es muy grande. Anticipamos una caída del 7%.


P. ¿Y Brasil?


R. Ha tenido que poner en marcha un programa financiero y fiscal muy fuerte para estabilizar la inflación y restablecer la confianza en las variables macroeconómicas. El reto es que esto afecte lo menos posible a los programas sociales, y enfocarse en la calidad.


P. ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen los fuertes vínculos de América Latina con China, puede haber una excesiva dependencia de sus inversiones?


R. Más que dependencia financiera, yo hablaría de introducción de un nuevo actor. Tener un nuevo socio en la región debería ser bueno, es un nuevo jugador, hay más diversificación. Pero es un jugador que responde de manera diferente y la manera en que puede reaccionar a los choques internos o externos es incierta. Ese es el riesgo adicional. América Latina debe entender mejor a China para maximizar esa oportunidad. Aunque China no responde a los patrones tradicionales de EE UU y Europa.


P. ¿Por qué es diferente?


R. Porque tiene un ciclo económico que no está correlacionado con Europa y EE UU. Los inversionistas atraviesan por situaciones diferentes. Si uno está en crisis, China no tiene por qué estarlo. Y está más influido por decisiones de política económica de medio plazo, y donde la actividad privada y la pública actúan de manera más conjunta. Son inversiones más estables, que no reaccionan a choques a corto plazo; pero si se van, van a tardar más en regresar. Si las inversiones de China sirven para diversificar la financiación de los países, como un jugador más, y se usa su conocimiento tecnológico, es una buena oportunidad. Si China reemplaza a las inversiones que se van, como un financiador de última instancia, sube la dependencia. China es un salvavidas que probablemente no será un salvavidas permanente.


P. ¿Es posible una moneda única latinoamericana?


R. En este momento, eso es una situación totalmente utópica. América Latina es mucho más heterogénea de lo que era Europa hace décadas. Y no hay factores políticos que lleven a la necesidad de una integración para evitar conflictos mayores. En América Latina se han dado acuerdos que han favorecido la integración de pequeños bloques. La experiencia europea muestra que es muy prematuro buscar una integración monetaria cuando la integración económica no existe. Ahí debe estar el foco, sobre todo en la parte comercial

Publicado enEconomía
Continúan las negociaciones en el paro camionero

En las negociaciones que adelantan los camioneros con el Gobierno Nacional, el precio de la gasolina ya pasó a segundo plano, sin embargo, los voceros del gremio consideran que hay limitantes de fondo que hacen más complejas las negociaciones.


Los camioneros y el Gobierno Nacional llevan una semana de negociaciones. La Ministra de Transporte, Natalia Abello, dijo en medios de comunicación que las reuniones han servido para la construcción de confianza entre las partes. Sin embargo, Luis Orlando Ramírez, director de la ATC, considera que la falta de gestión de ese ministerio durante los últimos años ha impuesto limitantes jurídicos muy complejos a la negociación en curso: "Nosotros estamos preocupados porque si el Gobierno no tiene herramientas para trabajar es muy difícil".


Según la Ministra, son dos los puntos centrales en negociación: el precio de los combustibles, junto a la refinación con Ecopetrol, y los fletes.
En cuanto al primer punto, el Director de la ATC, le dijo a desdeabajo que, "El tema de combustible ha pasado a otro plano. Claro que se acerca el fin de mes y el Gobierno Nacional tiene que volver a explicar el tema de la política y debería bajar un dinero adicional. Entonces, estamos a la espera de esa reacción así como al compromiso del Ministerio de Transporte, como el de Minas, de refinar y utilizar las refinadoras para poder proveer lo nuestro".


Por su parte, la Ministra dijo que realizarían una mesa de conversaciones con Ecopetrol para ayudar al gremio de camioneros en la refinación, pues dijo que eso no depende directamente del Gobierno. Ramírez considera que debe ser una política integral de gobierno, "Vamos a mirar cómo se organizan las cosas, pero sí tiene que ser un trabajo conjunto del Ministerio de Transporte, del Ministerio de Minas, de Ecopetrol. Debe ser todo un plan de acción", afirmó.


¿Libertad o no?


Luego de la eliminación de la tabla de fletes y de la implementación del Sistema de Información de Costos Eficientes (Sice), la libertad vigilada es la base para establecer el pago de los transportistas. Es decir, el mercado va diciendo cuánto se les debe pagar por tonelada transportada, según costos de referencia.


Las asociaciones de camioneros declaradas en paro alegan que por dejar a las empresas libres para decidir cuánto les deben pagar, están trabajando a pérdidas. La Ministra asegura que no fijarán fletes sino que reglamentarán las condiciones para intervenir en un mercado con libertad.


Por lo anterior, es posible que más tarde que temprano la intervención tome forma. Sin embargo, habló de la posibilidad de establecer un costo de referencia obligatorio cuando los costos del mercado estén muy por debajo de lo que necesitan.


Ramírez le dijo a desdeabajo que un precio de referencia obligatorio "[...] es lo que le hemos pedido. Ese es el camino. Si pone un precio obligatorio, el sector respirará más tranquilo".


Por el momento, la Ministra les propuso a los camioneros intervenir tres rutas. Pero, en un comunicado de prensa de la ATC, explican que no acceden a la propuesta porque no quieren que se centralicen las políticas en las ciudades más grandes y se desconozca las necesidades en todas las regiones del país.


A pesar de esa apreciación Ramírez acepta que la propuesta es un comienzo pero advierte que "[...] debe tener la fundamentación jurídica y, sobre todo, la celeridad y el compromiso en aplicarla porque de lo contrario va a pasar lo mismo: dilatar en el tiempo".


No bloqueos, no violencia


El 25 de febrero se registró un bloqueo en la vía Yumbo-Cali por parte del gremio declarado en paro. Según medios regionales, se formó un trancón que duró, al menos, dos horas. Al respecto, Ramírez dijo que "Siempre se presentan situaciones. Nos reportaron que hubo algún tipo de discusión entre autoridades, la Policía, y los camioneros se acaloraron", y aseguró, "[...] eventualmente no bloquearon la vía, las autoridades no dejaron seguir, entonces se generó el trancón. Esa es una situación compleja pero se solucionó de inmediato cuando la reportaron aquí, porque nuestra política es no bloqueos, no violencia"


Finalmente el dirigente gremial le expresó a desdeabajo que la cifra de los camiones inmovilizados ha crecido sustancialmente. Estiman que alrededor de 250 mil vehículos están parqueados o en zonas de mantenimiento. "Hay regiones en que el paro es más fuerte que en otras, pero seguirá creciendo porque nosotros mantenemos la inmovilización".

 

Artículos relacionados

Así se vivó la marcha de los maestros, Jueves 26 de febrero

Los maestros en marcha, Miercoles 25 de febrero

Los sindicatos en marcha, Miércoles 25 de febrero

 

Publicado enColombia
Jueves, 26 Febrero 2015 06:06

El triunfo del post extractivismo en 2015

El triunfo del post extractivismo en 2015

Mientras algunos dirigentes políticos sudamericanos, tanto neoliberales como nacionalistas populares, se empecinan en fomentar las exportaciones primarias e incluso aseguran que para salir del extractivismo hace falta más extractivismo (en opinión del presidente Rafael Correa), se acumulan datos que indican un fracaso económico.


Comprobamos que Brasil registró en 2014 un déficit de 3.930 millones de dólares en su balanza comercial, el primer saldo rojo en 14 años. Mientras las exportaciones alcanzaron 225.101 millones de dólares (7% menos que el año anterior), el monto de las importaciones fue de 229.031 millones. La causa: el menor precio del mineral de hierro y de la soja. Brasil sigue exportando muchísimas más toneladas que las que importa, pero vende barato, "a precio de banana", como se dice en portugués. La reacción irracional de algunos ministros es fomentar más las exportaciones primarias.


En Colombia, entre enero y noviembre de 2014 el déficit comercial alcanzó 4.807 millones de dólares, y eso no va a mejorar, pues los precios del carbón y del petróleo siguen bajos, ya que existe sobreoferta mundial. El valor de las importaciones subió 7,5% en los 11 meses analizados de 2014, a 55.868 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo del año previo. En contraste, las exportaciones colombianas totalizaron 51.060 millones de dólares, lo que equivale a una caída de 4,7%.


Hace pocos años se hablaba en América del Sur de la "enfermedad holandesa": crecía la entrada de divisas por el buen precio de las exportaciones. Eso hacía subir el valor de la moneda nacional y perjudicaba la industria frente a importaciones baratas (como había ocurrido en Holanda en su momento, hace décadas, mucho antes del euro, cuando el florín se apreció por la exportación de gas). Ahora no hay enfermedad holandesa, sino depreciación del peso o del real. Hay un "contagio chino". La economía china estornuda y va a estornudar más, y Sudamérica agarra una gripe y hasta una pulmonía.


Perú registró en 2014 el mayor déficit comercial de su historia, debido a la caída de los precios internacionales de los metales, los cuales representan 60% de sus exportaciones. El déficit comercial de Perú el año pasado (2014) se ubicó en 2.555 millones de dólares, mientras en 2013 la cifra era de solamente 40 millones de dólares. Las exportaciones peruanas en 2014 cayeron 9,3%, para ubicarse en 38.252 millones de dólares, mientras sus importaciones sumaron 40.807 millones de dólares, una caída del 3,3%. En Colombia las importaciones aumentaron, pero en Perú ya cayeron.


Sin embargo, Perú, Brasil y Colombia exportan, en toneladas, mucho más de que lo importan, y no consiguen ni pagar sus importaciones. Lo mismo ocurre en Ecuador, que registró en 2014 un déficit en la balanza comercial de 727 millones de dólares por la caída en los ingresos por la venta de petróleo, según ha informado en febrero el banco central. Aquí, en Ecuador, el "contagio chino" se nota de manera particular: un menor ritmo de la economía china disminuye en general la demanda de materias primas y en Ecuador (y otros países sudamericanos) aumentan al mismo tiempo las deudas financieras con los chinos, encubiertas a veces de ventas anticipadas de materias primas.


Muchos daños ambientales y sociales en los lugares de la extracción y transporte de materias primas, mucha contaminación de agua, muchos agrotóxicos que afectan la salud y, sin embargo, esos países no alcanzan ni a pagar las importaciones. Se ha llamado "post extractivistas" a los autores, activistas y algunos ex ministros que, en pleno boom de los precios de las materias primas, alejados de los gobiernos neo-libs o nac-pops, gente como Eduardo Gudynas, Maristella Svampa, Alberto Acosta, Carlos Monge, Edgardo Lander, Raúl Prada Alcoreza, ha advertido de los males sociales, ambientales y económicos de las políticas extractivistas, incluso si han ido unidas a una mayor captura de rentas y a su reparto entre la población. Señalaron que los términos de intercambio eran estructuralmente negativos (en promedio, una tonelada importada ha sido siempre más cara que una tonelada exportada, incluso en pleno boom de precios de materias primas) y que además podía llegar un ciclo de baja de las materias primas. Apoyaron los cientos de protestas sociales del ecologismo popular. Se llamaron "post extractivistas". Su hora está llegando.

Publicado enEconomía
Sudamérica: el triunfo del post extractivismo en el 2015

Mientras algunos dirigentes políticos sudamericanos, tanto neoliberales como nacionalistas populares, se empecinan en fomentar las exportaciones primarias e incluso aseguran que para salir del extractivismo hace falta más extractivismo (en opinión del presidente Rafael Correa), se acumulan datos que indican un fracaso económico.


Comprobamos que Brasil registró en 2014 un déficit de 3 mil 930 millones de dólares en su balanza comercial, el primer saldo rojo en 14 años. Mientras las exportaciones alcanzaron 225 mil 101 millones de dólares (7 por ciento menos que el año anterior), el monto de las importaciones fue de 229 mil 31 millones. La causa: el menor precio del mineral de hierro y de la soya. Brasil sigue exportando muchísimas más toneladas que las que importa, pero vende barato, a precio de banana, como se dice en portugués. La reacción irracional de algunos ministros es fomentar más las exportaciones primarias.


En Colombia, entre enero y noviembre de 2014 el déficit comercial alcanzó 4 mil 807 millones de dólares, y eso no va a mejorar, pues los precios del carbón y del petróleo siguen bajos, ya que existe sobreoferta mundial. El valor de las importaciones subió 7.5 por ciento en los 11 meses analizados de 2014, a 55 mil 868 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo del año previo. En contraste, las exportaciones colombianas totalizaron 51 mil 60 millones de dólares, lo que equivale a una caída de 4.7 por ciento.


Hace pocos años se hablaba en América del Sur de la enfermedad holandesa: crecía la entrada de divisas por el buen precio de las exportaciones. Eso hacía subir el valor de la moneda nacional y perjudicaba la industria frente a importaciones baratas (como había ocurrido en Holanda en su momento, hace décadas, mucho antes del euro, cuando el florín se apreció por la exportación de gas). Ahora no hay enfermedad holandesa, sino depreciación del peso o del real. Hay un contagio chino. La economía china estornuda y va a estornudar más, y Sudamérica agarra una gripe y hasta una pulmonía.


Perú registró en 2014 el mayor déficit comercial de su historia, debido a la caída de los precios internacionales de los metales, los cuales representan 60 por ciento de sus exportaciones. El déficit comercial de Perú el año pasado (2014) se ubicó en 2 mil 555 millones de dólares, mientras en 2013 la cifra era de solamente 40 millones de dólares. Las exportaciones peruanas en 2014 cayeron 9.3 por ciento, para ubicarse en 38 mil 252 millones de dólares, mientras sus importaciones sumaron 40 mil 807 millones de dólares, una caída de 3.3 por ciento. En Colombia las importaciones aumentaron, pero en Perú ya cayeron.


Sin embargo, Perú, Brasil y Colombia exportan, en toneladas, mucho más de que lo importan, y no consiguen ni pagar sus importaciones. Lo mismo ocurre en Ecuador, que registró en 2014 un déficit en la balanza comercial de 727 millones de dólares por la caída en los ingresos por la venta de petróleo, según ha informado en febrero el banco central. Aquí, en Ecuador, el contagio chino se nota de manera particular: un menor ritmo de la economía china disminuye en general la demanda de materias primas y en Ecuador (y otros países sudamericanos) aumentan al mismo tiempo las deudas financieras con los chinos, encubiertas a veces de ventas anticipadas de materias primas.


Muchos daños ambientales y sociales en los lugares de la extracción y transporte de materias primas, mucha contaminación de agua, muchos agrotóxicos que afectan la salud y, sin embargo, esos países no alcanzan ni a pagar las importaciones. Se ha llamado post extractivistas a los autores, activistas y algunos ex ministros que, en pleno boom de los precios de las materias primas, alejados de los gobiernos neo-libs o nac-pops, gente como Eduardo Gydynas, Maristella Svampa, Alberto Acosta, Carlos Monge, Edgardo Lander, Raúl Prada Alcoreza, ha advertido de los males sociales, ambientales y económicos de las políticas extractivistas, incluso si han ido unidas a una mayor captura de rentas y a su reparto entre la población. Señalaron que los términos de intercambio eran estructuralmente negativos (en promedio, una tonelada importada ha sido siempre más cara que una tonelada exportada, incluso en pleno boom de precios de materias primas) y que además podía llegar un ciclo de baja de las materias primas. Apoyaron los cientos de protestas sociales del ecologismo popular. Se llamaron post extractivistas. Su hora está llegando.


Joan Martínez Alier ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

Publicado enEconomía
Viernes, 13 Febrero 2015 07:03

Señales de alerta para América latina

Señales de alerta para América latina

El panorama laboral de América latina en 2015 estará fuertemente influenciado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad. Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región. Uno de los avances más destacables fue la reducción de la tasa de desempleo en las zonas urbanas. A comienzos de este siglo ese indicador estaba en 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico de 6,1 por ciento a fines del año pasado. También se registraron un moderado descenso de la informalidad y mejoras salariales.
Pero esta tendencia positiva se ha detenido. Al finalizar 2014 habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo. No es que se haya despedido gente a la calle, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa. La única vez que se había dejado de generar empleo en la última década fue en 2009, el año de la crisis financiera internacional, y la región se recuperó rápidamente de este episodio. Ahora la situación es diferente porque los pronósticos de la economía indican que el crecimiento lento podría durar algunos años.


Por otra parte, la evidencia recopilada revela que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, en 2014 creció más el empleo por cuenta propia que el empleo asalariado, lo cual indica que la informalidad puede volver a subir.


Después de años de dinamismo en el mercado de trabajo ahora predominan la incertidumbre y el temor de que se reviertan algunos logros alcanzados. No hay que olvidar que el empleo es clave para la reducción de la pobreza y la de-sigualdad.


Pese a esta baja en la generación de empleos, el desempleo se mantuvo bajo en 2014 porque también se redujo la participación en la fuerza laboral. Un importante número de personas dejó de trabajar, en su mayoría mujeres y jóvenes, a veces por motivos positivos, como ir a la escuela, pero en otros casos por desaliento y frustración.
Este año muchos de aquellos que salieron temporalmente del mercado de trabajo en 2014 intentarán volver pues necesitan esos ingresos para mantener a sus familias, sumándose a los jóvenes que recién entran a la vida laboral. La región necesitará crear casi 50 millones de plazas en los próximos 10 años solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.


En un mercado laboral afectado por la desaceleración también será difícil avanzar en el cierre de las brechas de empleo. Aunque las mujeres se han incorporado al trabajo, su tasa de participación es 30 por ciento inferior a la de los hombres y cuando buscan colocarse enfrentan una desocupación más alta. Los jóvenes también están en desventaja, ya que 40 por ciento de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y tasas de desocupación de 2 a 4 veces mayores que los adultos.


Asimismo hay problemas de calidad del empleo que podrían agudizarse. Existen 130 millones de ocupados informales, habitualmente en malas condiciones laborales, desprotección, inestabilidad y falta de derechos.
Las estimaciones de crecimiento económico en 2015 son de apenas por encima del 2 por ciento para la región, lo que no resulta suficiente para evitar que el desempleo urbano aumente.


En estas condiciones la tasa de de-sempleo urbano subirá de 6,1 a 6,3 por ciento con crecientes dificultades para avanzar en la formalización de la informalidad. En un contexto de desaceleración económica prolongada, será urgente que América latina se enfoque en el objetivo de producir más empleos y de mejor calidad. Esta situación coloca a los países frente al desafío de repensar las estrategias para impulsar el crecimiento económico y la transformación productiva. Esta es una tarea de grandes dimensiones.

 

Publicado enEconomía