Miércoles, 04 Febrero 2015 07:14

Venezuela: imaginario económico vencido

Venezuela: imaginario económico vencido

La crisis que enfrenta Venezuela es resultado de la pobreza del imaginario económico del mal llamado socialismo del siglo XXI, que en realidad no ha sido sino una versión delirante del desarrollismo del siglo XX. El bolívar fuerte, que se estrenó con fanfarrias en 2007 para recuperar una moneda dura, hoy se cambia a 6.30 por dólar el oficial, cierto, pero a casi 30 veces esa cifra en el mercado negro (187 por dólar). Tras la bonanza petrolera mayor de su historia, Venezuela –que es un país de apenas 30 millones de habitantes– está al borde del abismo.


El presidente Nicolás Maduro le echa la culpa a una guerra económica que habrían declarado los enemigos del proyecto bolivariano. Por eso, tras aprobar una ley que autoriza al ejército a disparar sobre manifestantes, Maduro acusó a Estados Unidos de estar tramando un golpe de Estado, metió a la cárcel a los directivos de una empresa de farmacias supuestamente por saboteadores, y movilizó al ejército para asegurar la distribución de azúcar en una cadena de supermercados.


Pero, por más que los especuladores existan –de hecho, es imposible que no existan, dada la diferencia tan pronunciada entre el valor oficial y el valor extraoficial de la moneda–, no se le puede endilgar la debacle económica a los enemigos de la patria cuando se ha estado en el poder sin interrupciones desde 1999. Tras 16 años de ser gobierno, alguna responsabilidad tendría que asumir la política oficial en el desastre económico. Hoy se impone una crítica realista del modelo económico seguido. Las deficiencias no se podrán ocultar metiendo a la cárcel a cinco o seis especuladores, o acusando a Estados Unidos de estar manipulando los precios del petróleo.


En vez de ello, habrá que comenzar por reconocer que durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Maduro la dependencia en el petróleo, en lugar de reducirse, llegó a 96 por ciento del valor de las exportaciones. Al mismo tiempo, el desbarajuste interno de Pdvsa, que es la contraparte venezolana de Pemex, llevó a que Venezuela no consiguiera aumentar su producción petrolera en estos 16 años, pese a que el petróleo había alcanzado su precio máximo histórico (recordemos que el barril de petróleo se cotizaba por los 30 dólares en 1999, y que sobrepasó los 100 dólares en 2007 para mantenerse por ahí hasta la caída de 2014).


Ahora bien, de los 2.5 millones de barriles diarios que produce, Venezuela le entrega 500 mil a China en pago por los empréstitos recibidos. El paradero del dinero chino, y su impacto en la economía venezolana, es bastante debatido, y difícil de medir, por falta de transparencia; ha habido escándalos de corrupción, y sospechas de que parte de los fondos chinos fueron a parar al gasto social inflado de los años de campañas electorales. Como sea, el reflejo de ese empréstito en la producción interna parece ser insuficiente. Luego, Venezuela entrega 100 mil barriles diarios a Cuba, y otros 200 mil a Petrocaribe. Hay otros 600 mil barriles que se consumen dentro de Venezuela a precio de regalo (un dólar negro compra mil 135 litros de gasolina). Resultado: Venezuela recibe dinero contante y sonante sólo por alrededor de 1.2 millones de barriles diarios, y su cliente principal es, irónicamente, el siempre vilipendiado imperio.


A precios actuales, estos 1.2 millones de barriles corresponden casi exactamente al valor total de las importaciones venezolanas, ya reducidas a casi una tercera parte de lo que se importaba hace dos años, y dejan poco margen para que el país sirva sus deudas. Venezuela debe dos pagos de deuda este año, y los mercados especulan ya sobre una posible moratoria, con consecuencias impredecibles. Por lo pronto, el Fondo Monetario Internacional predice que la economía venezolana se contraerá en 7 por ciento en 2015.


Para responder a la falta de dinero, el gobierno de Maduro consideró vender Citgo, la refinería venezolana en Estados Unidos, considerada por Hugo Chávez como la perla de la corona de la industria nacional. Al final, el gobierno decidió no hacerlo, quizá por temor de que el pago sería incautado por alguna demanda judicial de las empresas trasnacionales cuya indemnización esté en litigio. Para evitar aquello, Citgo acaba de lanzar una emisión de bonos, o sea de deuda, por 2 mil 500 millones de dólares.


Pero aun si se venden bien los bonos de Citgo, todo indica que la economía venezolana enfrentará problemas graves. Venezuela importa casi todo, y cualquier importación que no se haga con dólares preferenciales tiene precios prohibitivos. Por eso Venezuela tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo –70 por ciento, según datos oficiales, y más del doble, según datos extraoficiales–. Por eso también enfrenta una escasez crónica de productos básicos. Al gobierno no le alcanzan los dólares para subsidiar tanta importación, y la escasez genera un mercado especulativo. Más que un oscuro complot, o una guerra económica, la escasez y la inflación son efectos predecibles de la política cambiaria, y no se resolverán metiendo a la cárcel a un puñado de empresarios.


Es hora de que los economistas progresistas ofrezcan un análisis serio de las ideas económicas del chavismo. La mejor y más duradera de ellas fue simple: entregar una proporción mayor de la riqueza petrolera a las clases populares. Pero hasta donde entiendo, lo demás se parece a las ideas que en su momento tuvieron un Luis Echeverría o un José López Portillo, sólo que sobredimensionadas por una bonanza petrolera sin par, por un caudillismo desbordado y por niveles de corrupción superiores incluso a los de México. Transparencia Internacional cataloga a Venezuela como el 162 país más corrupto, de un total de 179.


Por último, la adopción de parte de Nicolás Maduro de una visión de la política como una lucha sin tregua entre patriotas y traidores hace que su gobierno vea cualquier oposición como enemiga, aunque la protesta venga de amas de casa clamando para comprar productos básicos. El gobierno ya aclaró que cualquier disturbio será recibido a balazos.

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Petróleo barato, la pesadilla latinoamericana

El impacto de la caída del precio del petróleo, que a mediados de enero se situaba por debajo de los 48 dólares el barril, está teniendo un efecto devastador para las economías de los países productores en América Latina, donde se proyectan importantes déficit presupuestarios. Brasil cerró el ejercicio 2014 con un crecimiento de apenas un 0,2% del PIB, mientras Argentina y Venezuela entraron en recesión con resultados de -0.2% y -3.1% respectivamente.


Ya en 2014 América Latina había registrado una tasa de crecimiento apenas superior al 1%, la más baja de los últimos 12 años, con excepción de 2009, cuando el subcontinente sufrió los efectos de la crisis financiera internacional. Unos resultados motivados por el ajuste a la baja del precio internacional de las materias primas, también para 2015.


Para el analista y periodista uruguayo Raúl Zibechi, el país más beneficiado de esta situación es China, quien se ve obligado a importar el 60% de la energía que consume, mientras que Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina forman parte del club de los "grandes perdedores". Para Zibechi, "la región quedó a nivel de planificación, a la deriva, sin planes de futuro y sin propuestas serias". Desde una perspectiva más positiva, Germán Alarco, de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico de Lima, considera que esta situación genera "una llamada de atención para que estos países vayan ajustando sus modelos económicos y procuren una mayor diversificación productiva".


En todo caso, sobre lo que no cabe discusión es que el escenario actual plantea una prueba de estrés para las economías más importantes del subcontinente, declarándose el final de la era de la abundancia, periodo en el que se aplicaron políticas sociales que posibilitaron reducir la pobreza, mejorar la desigualdad e incorporar un sinnúmero de personas a las crecientes clases medias.


Venezuela, el más perjudicado


Venezuela, donde el petróleo supone el 96% de las exportaciones totales y algo más del 60% de los ingresos del Estado, es la nación más afectada de la región. Una situación aliviada en parte por los recientes acuerdos alcanzados con China, a través de los cuales recibirá más de 20.000 millones de dólares en inversiones para proyectos de carácter económico, energético y social.

Más allá del "balón de oxígeno" chino, Maduro se ha visto obligado a anunciar un Plan de Recu¬peración Económica para los seis primeros meses de 2015 que incluye una optimización del sistema de administración de divisas con el objetivo de influir en el crecimiento integral del país, controlar la inflación –que alcanzó en noviembre el 63,6%– y mejorar la inversión social.


La caída del precio del petróleo ha sembrado dudas sobre la rentabilidad de tres grandes proyectos energéticos en la región por sus altos costos: la explotación de las reservas de crudo extra pesado de la Faja del Orinoco en Venezuela; la explotación de las reservas en aguas profundas –presal– en Bra¬sil; y la explotación mediante fracking de las reservas no convencionales de Vaca Muerta en la Pata¬gonia argentina.


Esta misma situación se repite en Ecuador, en los bloques ITT, también de crudo extra pesado, del Parque Yasuní. El Gobierno de Rafael Correa pretendía en 2016 extraer entre 523.000 y 586.000 ¬barriles diarios, pero se ha visto obligado a recortar el presupuesto estatal para este año 2015, incrementando a su vez su deuda externa mediante amplias líneas de crédito con bancos chinos.


México es otro de los países más afecta¬dos. Según José Luis Con¬treras, vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas, los impactos graves en la economía se verán en el segundo trimestre, lo que afectará también a la ya muy deteriorada popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y podría aca¬rrear nuevos flujos migratorios ¬hacia los EE UU.
En Colombia, el 20º productor mundial de petróleo, la caída del precio del oro negro está generando millonarias pérdidas y el incremento también de su deuda externa.


En medio de este panorama, Bo¬livia es uno de los pocos países de la región al que esta situación no está afectando de momento. Según Car¬los Villegas, presidente de la petrolera estatal YPFB, dicha situación tendrá consecuencias para el país en ¬caso de prolongarse, dado que el sistema para calcular el coste del gas natural que exporta hacia Argentina (15,8 millones de metros cúbicos diarios de gas natural) y Brasil (33 millones diarios) es revisado semestralmente en función de las variaciones del precio del crudo. De momento, Bolivia prevé ahorrar entre 150 y 200 millones de dólares por la importación de derivados del petróleo.


Fruto de esta crisis, son varias las economías latinoamericanas que se están preparando para promulgar nuevas reformas, impuestos estatales e incrementos del IVA, así como otros tributos para inicios de 2016, con su consiguiente coste político.

Por su parte, Cuba y varios de los países pequeños de la zona dependen del crudo de Petrocaribe, un mecanismo específico de venta de petróleo a precios preferenciales de Venezuela ligado al ALBA. Según Eduardo Bueno, de la Universidad Iberoamericana de México, "el ALBA va a mantenerse, aunque con menos recursos para sus programas", lo que implica que las ayudas a estos países pasen a una situación de riesgo, mermando la capacidad de influencia del ALBA en la zona.


Causas de la caída


Existe una amplia coincidencia entre analistas y expertos del mercado de materias primas o commodities en que la baja del petróleo es consecuencia de una sobreoferta a nivel mundial y una desa¬celeración de las economías de Europa y China.


Una de las razones de este aumento en la oferta se debe al boom del shale oil o petróleo de esquistos bituminosos, que en EE UU generó un incremento exponencial de su producción: en 2005, EE UU importaba 12,5 millones de barriles de crudo; en 2013, tan sólo seis millones. Otro factor es que la Organización de Países Ex¬por¬tadores de Petróleo (OPEP) incrementó su producción después de que Libia haya recuperado los niveles de producción previos a la caída de Gadafi, junto al aumento productivo de Iraq y Nigeria. En su reunión semestral de noviembre pasado, a pesar de las tensiones internas, la OPEP decidió mantener los niveles de producción para 2015.


En todo caso, aparecen entremezcladas otras situaciones complejas y contradictorias de carácter geopolítico que se transversalizan respecto al precio del "oro negro".


Por un lado, en la disputa existente entre la OPEP y EE UU, el petróleo barato perjudica a la larga a EE UU, pues mientras su producción de shale oil –que alcanza el 49% de la producción estadounidense y es superior a la que diariamente se realiza en Iraq o Irán– ¬deja de ser rentable, la OPEP mantiene su cuota de mercado. Según el ministro de petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, "ellos resultarán heridos mucho antes de que nosotros sintamos algún dolor".


Sin embargo, más allá de retóricas declaraciones, la decisión de la OPEP significa el triunfo de Arabia Saudí y Kuwait –aliados de EE UU– frente a Venezuela, Ecuador, Irán o Nigeria, quienes defienden la necesidad de bajar la producción para incrementar el precio del crudo.


Esta estrategia vinculada a intereses estadounidenses explica por qué el pasado marzo –seis meses antes del comienzo de la crisis– Barak Obama solicitó al Con¬greso un aumento del presupuesto para 2015 destinado a incrementar las reservas estratégicas de EE UU. De ¬esta manera estarían cubriendo el déficit en sus mercados internos en caso de una disminución de la producción de shale oil mientras dura la crisis sin incrementar su demanda mundial, pues sus reservas estratégicas están cuantificadas por encima de los tres meses y medio de sus necesidades de importación neta.



Efectos de la caída sobre Rusia


La caída de los precios del crudo ha tenido un considerable impacto en la economía rusa. A pesar de que Rusia se encuentra en una mejor situación para gestionar una caída de los precios del petróleo que la que tuvo la vieja URSS, el propio exministro de economía, Alexander Kudrin, reconocía recientemente la generación de una "crisis económica de grandes proporciones". Esta situación complica las posibilidades rusas de superar con facilidad las sanciones aplicadas por los países occidentales como consecuencia del conflicto ucraniano, dado que los ingresos por exportación de energía representan más de la mitad del presupuesto del Estado. Sin embargo, la devaluación del rublo, el cual perdió casi un 50% respecto al valor del dólar, generando un desplome del parqué moscovita y su índice RTS, además de un incremento de la inflación y perspectiva económicas negativas, ha permitido que a través de la ingeniería financiera Putin recuperase el 30% de los activos rusos de petróleo y gas que estaban en manos occidentales.


El fracking ya no es rentable


El colapso de los precios del petróleo ha hundido la valoración de mercado de las principales compañías transnacionales de petróleo y gas natural en el índice bursátil S&P 500 –la capitalización de ExxonMobil ha caído más de 50.000 millones de dólares y Chevron y ConocoPhillips tienen disminuciones todavía mayores en su base porcentual–. Sin embargo, éstas son conscientes de que la actual situación les permite borrar del mapa del fracking a las petroleras pequeñas y medianas que operan en los yacimientos de Dakota del Norte y Texas, las cuales ya acumulan una deuda de 200.000 millones de dólares debido a la caída por debajo de los 50 dólares del barril de petróleo. Se estima que estos precios deben estar en un mínimo de 80 dólares para que la explotación por fracking sea rentable. En espera de que a mitad del 2015 el precio del crudo comience a subir moderadamente, ya hay empresas como WBH Energy, una de las primeras exitosas del "boom del shale", que a primeros de este año se declaró en quiebra.


El desplome de los precios sobre Irán


El desplome de los precios del crudo ha afectado duramente a las finanzas públicas iraníes, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones de combustible. Según el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, "la extraña caída de los precios del petróleo en tan corto tiempo es un complot y no está relacionada con el mercado", en clara alusión a las operaciones estadounidenses en el sector. El golpe ha sido tan duro para las arcas de esta república islámica, que el régimen ha llegado a ofrecer a los jóvenes iraníes la opción de contribuir con un tributo económico a cambio de ser liberados de los dos años de servicio militar obligatorio que rige en el país. Impactado por las sanciones globales por su supuesto programa nuclear, Irán está en peores condiciones que Rusia u otros países latinoamericanos para hacerle frente a la crisis actual, lo que llevó a Khamenei a llegar a un acuerdo con Nicolás Maduro que tiene como fin realizar una campaña coordinada contra el descenso de los precios del petróleo.


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6,3% Es la reducción del déficit energético (diferencia entre importaciones y exportaciones de energía) en España. Todo gracias a la reducción del precio del crudo.


115$ era el precio que tenía el barril de petróleo en junio. 48 dólares era el precio a mediados de este enero. Europa y China son los más favorecidos por esta nueva situación.


80$ El precio mínimo del barril de crudo a partir del cual se considera que el fracking o fractura hidráulica es un proceso rentable para la extracción de hidrocarburos.

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Jueves, 29 Enero 2015 07:01

La región a ritmo más lento

La región a ritmo más lento

La economía regional creció al 1,1 por ciento en 2014, mientras que anotaría una expansión del 2,2 por ciento en 2015, según lo estimó la Cepal en su informe Panorama Económico y Social de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. El organismo mencionó que estas tasas de crecimiento son las más bajas desde 2009, cuando estalló la crisis financiera internacional. Destacó que, pese al menor movimiento económico, la desocupación no anotó un incremento, al tiempo que el gasto público se mantuvo estable en relación con las tasas de la última década. La merma del comercio a nivel mundial, la dificultad de países desarrollados de la Zona Euro para salir del estancamiento, la caída de los precios internacionales de materias primas, entre otros, fueron algunos de los elementos centrales para explicar el menor dinamismo de América latina. Las tensiones del frente externo, con dificultades cambiarias, potenciaron la situación en Argentina, donde se anotó una caída de la actividad del 0,2 por ciento en 2014.


Desde la Cepal apuntaron que la tasa de desocupación regional se ubicó en 6 por ciento en 2014, cuando había sido del 6,2 por ciento el año anterior. "El bajo crecimiento económico redundó en una débil generación de puestos de trabajo. Sin embargo, pese a la debilidad de la generación de empleo, la tasa de desocupación abierta urbana no aumentó, sino que registró nuevas caídas", mencionó la Cepal. Aseguró que este comportamiento de la región se explicó a partir del desempeño de Argentina, México y Brasil. El organismo dependiente de Naciones Unidas también señaló que "la desocupación históricamente baja" no fue el único dato positivo en materia de mercado laboral. Resaltó que el año pasado hubo una baja de la tasa de subempleo horario, mientras que el salario en términos reales avanzó 1,3 por ciento.


El gasto del sector público en los distintos países de América latina fue otra de las variables macroeconómicas analizadas en el documento de la Cepal. "Pese a los diversos vaivenes que ha sufrido el ciclo económico, la tendencia regional ha consistido en un aumento real de los recursos disponibles para el financiamiento de servicios sociales y de transferencias monetarias a los hogares", mencionó. El informe destacó que el gasto social representaba el 13,8 por ciento del Producto a comienzo de los noventa, al tiempo que en 2013 se alcanzó una cifra del 19,1 por ciento.


La desaceleración del crecimiento regional, según el organismo, plantea un fuerte desafío para continuar avanzando en el bienestar social de la población. "Para una población de 623 millones de habitantes (en América latina) todavía hay 167 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 71 millones se encuentran en condición de indigencia. Todo lo anterior medido en términos de ingresos monetarios que es una medida poco exigente", señaló la directora de la Cepal, Alicia Bárcena. Aseguró que restan muchas cosas para hacer en materia de ampliación de derechos. "Los desafíos siguen latentes, la región requiere todavía de profundos cambios estructurales para avanzar en un camino de igualdad y prosperidad para todos", cerró.

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El Banco Mundial alerta del frenazo económico en América Latina

Divergencias es la palabra más utilizada por las instituciones financieras para representar la coyuntura. Esa tensión que va en los dos sentidos la ve también el Banco Mundial al analizar América Latina. La brusca moderación sufrida en 2014 le llevó a rebajar de nuevo sus proyecciones. Ahora habla de un crecimiento medio del 2,6% entre 2015 y 2017, que se apoyará en la solidez de Estados Unidos, el único motor de la economía global, pero que estará a la vez a expensas del rendimiento de China.


El año que se acaba terminar fue "decepcionante", con una tasa de crecimiento estimado del 2,6% para el conjunto de la economía mundial. Son dos décimas menos de lo anticipado en junio y los riesgos en las perspectivas siguen tirando a la baja pese al abaratamiento del petróleo, el fortalecimiento de EE UU y los bajos tipos de interés. Para este año proyecta que repunte al 3% -cuatro décimas menos de lo esperado- y al 3,3% en 2016 -dos menos-, para quedarse más o menos a ese nivel el siguiente.


En los países en desarrollo, la progresión ascendente iría desde el 4,4% en 2014, al 4,8% en 2015 y que suba medio punto más en 2016 y otra décima en 2017. Los economistas del Banco Mundial se esfuerzan por ser positivos al decir que, pese a la incertidumbre, "se ve la luz al final del túnel". Lo mismo se aplica para el caso de América Latina. La proyección del organismo es que el pobre 0,8% que ahora da para el año pasado repunte al 1,7% este 2015 y de ahí vuelva a subir al 2,9% en 2016 y al 3,3% en 2017.


Pero la rebaja es considerable cuando lo que se toma es como referencia la proyección que hizo hace seis meses. América Latina creció en 2014 a la mitad de lo que se predijo en junio. Entonces anticipó que la expansión para el ejercicio que acaba de comenzar sería del 2,9% y de ahí subiría al 3,5% en 2016. Explica que la robusta expansión de Bolivia, Colombia, Ecuador y Paraguay contrasta con el frenazo en Argentina, Brasil y Venezuela.

 

El crecimiento medio que el Banco Mundial espera ahora para la región durante los próximos tres años está, además, a mitad de camino del registrado entre 2004 y 2008. Antes de la crisis, el alza de las materias primas y la alta demanda externa hacían de viento de cola. El temor, como se dijo en la cumbre de otoño en Washington, es que esta tasa de crecimiento de entre el 2% y el 3% se convierta "en el nuevo normal" para la región a largo plazo.
Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, pide a los países en desarrollo que aprovechen la transferencia de la renta derivada del abaratamiento del petróleo de los países productores a los importadores para avanzar en las reformas estructurales e invertir los ahorros en programas sociales. Además, insiste en la importancia de que se retiren los obstáculos a la inversión privada, "que puede sacar a cientos de millones de personas de la pobreza".
Riesgo de volatilidad

Hablando de divergencias, uno de los riesgos para los países en desarrollo en general está en la manera en la que las principales economías gestionen sus estrategias monetarias, porque eso puede generar volatilidad en los mercados financieros. EE UU podría subir tipos de interés ya este verano, tras estar estancados cerca del 0% desde diciembre de 2008. La zona euro y Japón, sin embargo, siguen aumentando los estímulos para salir del estancamiento.

 

La debilidad del comercio internacional, las tensiones por los bajos precios del petróleo y el riesgo de deflación en la zona euro y Japón también hacen de lastre. "Lo más preocupante es que el estancamiento en algunos países de ingreso alto e incluso de ingreso medio puede ser síntoma de males estructurales más profundos", comenta Kaushik Basu, economista jefe del Banco Mundial, que cita en este punto la presión demográfica en la productividad.


La notable desaceleración de las economías latinoamericanas se explica así por factores internos que se vieron agravados por la moderación de sus socios comerciales, la depreciación de las divisas y la caída en el precio de las materias primas, "que causaron estragos en algunas de las economías más grandes de la región". Chile y Colombia, precisa el organismo, tendrá por ello dificultades para mantener el ritmo de crecimiento visto tras la crisis. La economía chilena crecerá un 2,9% este año y un 4,4% la colombiana.


Venezuela y Argentina son los más expuestos al abaratamiento de las materias primas y, además, juega en contra los desequilibrios internos. La actividad económica venezolana se contraerá un 2% este año, tras un 3% estimado en 2014, para tener un ligero positivo en 2016. La argentina sufrirá una contracción del 0,5% este año, un punto porcentual menos severo que la que estima hubo en 2014, aunque en su caso crecería al 1,6% en 2016.


México y Brasil


México, por el contrario, está en mejor posición que otros países para hacer frente un escenario de volatilidad en los mercados gracias a las reformas. También le ayudará enormemente el hecho de que su economía esté tan vinculada a la de EE UU. Su crecimiento será del 3,3% este año y del 3,8% en 2016, frente al 2,1% en 2014. Para Brasil proyecta un repunte del estancamiento en 2014 a un crecimiento del 1% en 2015 y un 2,5% en 2016, aunque la falta de reformas y la débil confianza externa lo lastran.


La esperanza es que el fuerte crecimiento en Estados Unidos de sustento al subcontinente a lo largo de 2015, 2016 y 2017. Aunque a renglón seguido advierte de que una desaceleración más fuerte de lo esperada en China y una caída más pronunciada de los precios de las materias primas "representan riesgos importantes a la baja". La proyección es que la economía china crezca un 7,1% este año y un 7% en 2016, aunque podría perder ese nivel en 2017.


Una tasa similar de crecimiento la da para India. En el caso de las economías de renta alta, el crecimiento será del 2,2% este año, cuatro décimas más que en 2014, para repuntar una décima el que viene. En este grupo, la proyección es de un 3,2% para EE UU este ejercicio y del 3% en 2016, para en 2017 moderarse al 2,4% que se vio el año pasado. La zona euro crecerá un 1,1% en 2015 y un 1,6% en 2016 y 2017, una progresión similar a la de Japón.
Kaushik Bau admite que la economía global atraviesa por un momento complejo, que planeta numerosos retos. El bajo precio del petróleo empezará este año a dar sustento al crecimiento. Pero señala que se necesitan más motores para lograr que la economía global vuelva a beneficiarse de tasas más robustas de expansión. Da así por descontado que el crecimiento a largo plazo vaya a estar al nivel previo a la última crisis financiera.

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Domingo, 11 Enero 2015 06:19

El aterrizaje de las materias primas

El aterrizaje de las materias primas

Una noche de mayo de 2011, unos ladrones entraron en el estudio del escultor Juan Ripollés en Burriana (Castellón). Su objetivo, tres manos y un brazo de la estatua en homenaje al entonces presidente de la diputación provincial, Carlos Fabra; en concreto, las 2,5 toneladas de cobre con la que estaban hechas. En enero de ese mismo año, un tren de alta velocidad que hacía la ruta entre Amsterdam y Düsseldorf descarriló tras golpear con un mercancías; la causa, un fallo de señales tras el robo de 300 metros de cable. Por todo el mundo desarrollado se desató una fiebre por el cobre; y el motivo era un mercado hambriento por el metal como nunca antes.


Y el hambre no era solo de cobre. Entre 2000 y 2012, el mercado de las materias primas vivió una expansión sin precedentes. Al contrario que en otros ciclos alcistas, este boom de las mercancías básicas (commodities, en inglés) se extendió por prácticamente todos los productos y todas las categorías. De la bauxita al caucho, del azúcar al zinc, el índice de precios de las materias primas no energéticas del Banco Mundial creció un 64% entre 1997 y 2011. La cotización de los fertilizantes se multiplicó por 2,9; la energía, por 3,7, y el índice de metales preciosos se cuadruplicó. La tonelada de cobre pasó de 2.061 dólares en 2001 a 8.103 en 2011.

El boom se ha terminado. Desde 2011, el precio del cobre ha caído más de un 28%. Y no es el único: el mineral de hierro desembarcado en el puerto chino de Qingdao se vende a un 63% menos que hace cuatro años; el carbón para metalurgia, a un precio 78% menor; la potasa —utilizada en fertilizantes— ha pasado de 483 dólares la tonelada en 2012 a menos de 290 hoy.


Y aún queda. "Puede que el precio de las materias primas se mantenga débil durante todo 2015", señala el último Panorama de los Mercados de Materias Primas, una publicación trimestral del Banco Mundial. "Hemos vivido un superciclo", apunta Daniel Briesemann, analista de materias primas de Commerzbank, "y estamos en un momento de corrección".
El informe es de octubre, antes de que la Organización de Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) decidiese mantener los niveles de extracción, lo que desencadenó una caída precipitada de los precios del petróleo crudo, ya bajo presión por el enorme crecimiento de la oferta gracias a las explotaciones por fracturación hidráulica y el aumento de la eficiencia energética.

Para Ole Hansen, jefe de estrategias de materias primas en el danés Saxo Bank, la caída de más del 40% de la cotización del barril Brent desde octubre no hace más que poner al petróleo en línea con el resto de materias primas. "Las guerras en Oriente Próximo y las primaveras árabes generaron una inestabilidad en el suministro que se ha mantenido prácticamente hasta ahora", considera. "Recordemos que el año pasado tuvimos la mayor interrupción de suministro desde la primera Guerra del Golfo".


¿De dónde salió el boom? Fundamentalmente, por una combinación de, por un lado, la expansión económica de los países emergentes, y por el otro, la combinación entre el alza del precio del petróleo y la caída de la cotización del dólar, en ambos casos por factores geopolíticos.

"Toda la revolución industrial en China ha desatado un apetito sin precedentes por materias primas", apunta Hansen. El extraordinario crecimiento económico del país asiático, cuyo PIB ha aumentado a una media del 10% anual desde 1979, fue gracias al crecimiento de una industria básica alimentada por las commodities. De pronto, China necesitaba de todo, y el mercado le tomó la palabra. "Ha habido mucha euforia", indica John Baffes, economista senior del grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial. Y los países productores de mercancías básicas se dispusieron a aprovechar ese filón.

Pero la persistente parálisis en la economía de la eurozona, uno de los principales clientes de los nuevos países industrializados, ha hecho caer la demanda global de productos elaborados y las materias primas que los componen. Ni siquiera la recuperación de EE UU ha sido suficiente para llenar ese vacío en la demanda.

Además, ahora China quiere cambiar el paso. El régimen de Pekín sabe que su modelo de crecimiento basado en la industrialización a toda costa —y sus consecuencias en el medio ambiente y en la calidad de vida de los ciudadanos— cada vez despierta más recelos en la misma clase media que ese modelo ha contribuido a crear. La "nueva normalidad", en palabras del presidente chino Xi Jinping, se basa un crecimiento "más moderado" y "basado no en las materias primas y la inversión sino en la innovación".

¿Hubo quizás exceso de confianza en que el modelo económico chino iba a durar para siempre? "Creo que los datos de China se convirtieron en algo parecido a un somnífero para el mercado", considera Hansen. "La caída de los precios se ha convertido en un toque de atención". El tirón de la locomotora china es tan potente que, sin él, el resto de la economía global no ha podido sostener el megaciclo.


Para Baffes, el alza del petróleo explica la subida de las materias primas agrícolas. "Por un lado, la agricultura es un sector muy intensivo desde un punto de vista energético", apunta. "El coste de producción de los fertilizantes está muy ligado al precio del gas natural. Por otro, el alza del petróleo hizo que muchas commodities alimentarias fueran desviadas a la producción de biocarburantes". Stefan Vogel, jefe de investigación de materias primas agrícolas de Rabobank International, matiza: la evolución del crudo no ha sido un factor tan importante. "El gasóleo de uso agrícola no responde a mucho más que al 2 o 3% de los costes de producción", señala. La pregunta es qué efecto puede tener la caída del precio del crudo en la demanda de las materias primas agrícolas, especialmente en la de oleaginosas como la colza o el ricino.

El ajuste está cayendo sobre el mercado, y, para quien no esté preparado, se avecina doloroso. "El verdadero problema es el frenazo en el precio del petróleo", comenta Baffes. "Hay muchos países sin una buena posición fiscal. La caída de las cotizaciones puede ahogar a los países productores hasta dejarles bastante al descubierto", confirma Hansen. "Sobre todo si no han diversificado sus economías y no han hecho reformas estructurales. Además, su deuda suele estar denominada en dólares, lo que puede agravar el problema si la moneda estadounidense se fortalece".

Aunque los efectos se prevén más dramáticos en países como Rusia o Venezuela, no son exclusivos de los países emergentes. Australia ha tenido que ajustar sus presupuestos para los próximos años a la caída de las cotizaciones del hierro y del carbón de uso metalúrgico.

No solo serán los Estados los que van a sufrir. "Las industrias extractivas son las que, en principio, deben llevarse la peor parte", comenta Briesemann. "Hay que tener en cuenta que una mina tarda entre cinco y diez años en ponerse en marcha". La pregunta es qué va a suceder cuando explotaciones abiertas al calor de la fiebre empiecen a sacar su producción al mercado.


"Las acciones mineras han sufrido un impacto muy fuerte", comenta Hansen. "Lo que vamos a ver es una consolidación del sector; se sacará del mapa a las explotaciones menos productivas y a las empresas más pequeñas. Las grandes corporaciones mineras tienen un colchón financiero más mullido".

Otro tema problemático son los efectos del boom en el entorno. Las consecuencias medioambientales de la expansión de la minería en China o la deforestación en la Amazonía brasileña para ampliar los cultivos de soja aún están por ver.
Pese a la contundencia de los datos, los expertos consideran que la caída de los precios es un ajuste, no una debacle. En un documento de junio de 2014, Otaviano Canuto, exvicepresidente del Banco Mundial, sostiene que los precios de las materias primas siguen históricamente por encima del inicio del ciclo expansivo, y, lo que es más importante: el proceso de urbanización y reducción de la pobreza en los países emergentes no tiene visos de dar marcha atrás. En consecuencia, "el que actualmente muchos mercados emergentes vivan un momento de menor crecimiento no da señales de que vaya a significar un cambio de sentido de la demanda".

John Baffes está de acuerdo. "Pongamos el caso del petróleo. Independientemente de lo que baje, al final del día vamos a tener menos crudo del que teníamos antes", apunta el experto del Banco Mundial. "Eso significa que no volveremos a ver un petróleo a 10 dólares, porque ya no se puede producir a ese precio". Ahora bien, la tecnología seguirá avanzando, por lo que, más que probablemente, tampoco lo vamos a ver a 200 [dólares]". Hansen indica otro factor: "Un menor coste de la energía puede abaratar los costes de extraer materias primas".

El efecto será aún menos visible en las commodities alimentarias. "El agrícola es un mercado muy intervenido, especialmente en la Unión Europea, y los granjeros reaccionan rápido ante los cambios", afirma Stefan Vogel. "Es la población es que mueve la demanda de productos alimenticios. Y no solo es que cada vez hay más gente; es que estamos hablando de comida. Al final del día, a la hora de hacer las cuentas, es lo último que se deja de comprar, y los productos agrícolas cotizados son, precisamente, los alimentos más básicos de todos", recuerda el analista de Rabobank.
También están los cambios en la dieta de los países emergentes. Al calor de los mayores ingresos familiares, alimentos como los cereales y, sobre todo, la carne, han ganado peso en la cesta de la compra de las clases medias de los nuevos países industrializados. "Una vez se encuentra el gusto a una alimentación mejor, es muy difícil dar marcha atrás", considera Ole Hansen, de Saxo Bank.

Para Vogel, ni siquiera el mercado de los biocarburantes va a sufrir en exceso. "Hay que tener en cuenta que en muchos países hay una obligación legal de incorporar un porcentaje de productos de origen agrícola a los carburantes, así que el efecto será menor".

Pero el principal factor que sostendrá la cotización de los productos agrícolas son las incertidumbres de un mundo políticamente convulso y dependiente de una meteorología cambiante. El intermitente conflicto en Ucrania, una de las mayores regiones trigueras del mundo, ha tenido un efecto sobre el precio del cereal.

Y, sobre todo, está la incertidumbre provocada por los potenciales efectos del cambio climático. Según el Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI, en sus siglas en inglés) en 2050 el efecto del cambio climático hará subir el precio de la soja hasta un 14,2% con respecto a un escenario en el que el clima se mantenga como está; mientras que la cotización del trigo se duplicará.

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El progresismo retrocede en clima global adverso

Hace poco más de una década, en los albores de los gobiernos progresistas del Cono Sur, medios de izquierda, analistas y dirigentes comenzaron a nombrarlos como gobiernos en disputa. Con dicho aserto pretendían dar cuenta de la heterogénea composición de gabinetes que contenían una doble orientación: progresistas y conservadores amalgamados en un mismo Ejecutivo. Era el modo, se dijo, de asegurar mayorías parlamentarias para asentar la gobernabilidad, sobre todo en el caso de Brasil, donde el Partido de los Trabajadores no alcanzaba siquiera un quinto de la representación parlamentaria.

Han pasado más de 10 años y ya no es posible seguir hablando de gobiernos en disputa. Más que el desgastante paso del tiempo, pesan en la nueva situación las consecuencias de la crisis de 2008 y, de modo muy particular, la ofensiva de Estados Unidos contra el BRICS, centrada por ahora en Rusia con la caída estrepitosa de los precios del petróleo como arma arrojadiza.


Atravesamos un cambio de ciclo, un nuevo clima económico y geopolítico. Si es cierto que 2015 registrará el colapso completo del mundo occidental como lo hemos conocido desde 1945, como pronostica el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, vendrá de la mano de un enorme huracán que agitará y hará temblar el planeta entero ( Geab No. 90, 15/12/14). La descomposición del sistema de gobernanza mundial de los precios del petróleo es apenas una de las más desastrosas consecuencias de dicho huracán.

De ello se derivan un par de consecuencias. La primera es que la guerra es una posibilidad real. No ya la guerra de agresión de una gran potencia contra pequeños estados periféricos, como viene sucediendo desde hace largo tiempo (Cuba, Vietnam y Nicaragua durante la guerra fría; Afganistán, Irak y Siria ahora), sino una guerra entre potencias, guerra mundial o guerra nuclear.


La segunda es que la potencia dominante no cederá su lugar sin pelear, y Occidente no dejará que Asia ocupe el lugar que le corresponde sin intentar antes hundir el Titánic, con la vana esperanza de que los pasajeros de primera clase se precipiten al mar después que los de tercera. Las clases dominantes también tienen sus utopías y en los momentos más difíciles suelen reflotarlas.

El mundo camina hacia el caos sistémico, de modo inexorable, y de ese caos puede salir un mundo mejor que el actual. En varias ocasiones hemos mencionado el papel que le cabe a los movimientos, a los pueblos organizados, en este periodo. Es evidente que aún no estamos preparados para enfrentar semejante perspectiva.

Este periodo también es un parteaguas para los gobiernos que han dado en llamarse progresistas, aunque también lo será para los conservadores. La nueva coyuntura está afectando a las economías más importantes. Brasil registra estancamiento general y fuerte retroceso industrial, agravado por el hundimiento del valor de mercado de Petrobras, la empresa más importante del país, cuyo desgobierno estratégico amenaza con arrastrar los proyectos de largo plazo del país. Es cierto que no todo lo que sucede con la empresa es responsabilidad del gobierno, pero la gestión de Dilma Rousseff no atina a resolver la situación.

En Argentina el contexto global lleva a una caída de 3 por ciento de la actividad económica, la destrucción de puestos de trabajo y un deterioro del poder adquisitivo de los salarios del orden de 10 por ciento, según el economista y diputado Claudio Lozano ( Sinpermiso, 4/1/15). Según Lozano, pese a los esfuerzos del gobierno el año pasado se cerró con un millón y medio más de pobres y medio millón más de indigentes.

Es evidente que las cosas no van a mejorar en lo inmediato. Estamos ante un momento crucial, de virajes, en el que se imponen cambios estructurales, un golpe de timón contra el capital financiero que es responsable de las dificultades mencionadas. Por eso llama la atención el nuevo gabinete que Rousseff estrenó el primero de enero. Dos de los cargos claves son una pesadilla. Joaquim Levy en Hacienda y Katia Abreu en Agricultura.


Levy es un economista neoliberal con larga experiencia en instituciones financieras internacionales y privadas, fue director del Bradesco Asset Management, de 1992 a 1999 trabajó en el Fondo Monetario Internacional y de 1999 a 2000 fue economista visitante del Banco Central Europeo. Su prioridad es un ajuste fiscal y la reducción de la inflación.


La ministra Abreu es la principal defensora del agronegocio en Brasil. Dirigió la Confederación Nacional de Agricultura, que agrupa a un millón de productores rurales. Para el Movimiento Sin Tierra, su nominación es una señal clara y explícita de que en este nuevo mandato los pueblos indígenas, comunidades afros y los sin tierra continuarán siendo tratados como trabas para el desarrollo que deben ser superadas para retomar el crecimiento (MST, 29/12/14).

El ministro de Deporte, pastor George Hilton, fue detenido con 11 maletas con dinero en un taxi aéreo, y ya cosechó el rechazo de buena parte de los deportistas. Gilberto Kassab, ministro de Ciudades, finalizó su mandato en São Paulo con la peor evaluación en décadas. Cid Gomes, ministro de Educación, del Partido Republicano del Orden Social (PROS), saltó a la fama cuando era gobernador de Pará, al declarar a los profesores en huelga que el que quiera mejor salario se vaya a la educación privada ( IG, 28/8/11).


Hay más. Eliseu Padilha, ministro de Aviación Civil, fue acusado por desvío de dinero de la merienda escolar; Edinho Araújo, de Puertos, tuvo sus derechos políticos suspendidos por inmoralidad administrativa durante su gestión en un municipio de São Paulo.

Se dice que son opciones forzadas por la correlación de fuerzas. Un argumento que vale para todo, menos para la ética y la coherencia. Habrá conflictos en Brasil en los próximos años. Los que siguen hablando de gobierno en disputa dirán que los manifestantes le hacen el juego a la derecha. ¿Qué derecha?

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Miércoles, 17 Diciembre 2014 05:14

Tensión en Rusia por la caída del rublo

Tensión en Rusia por la caída del rublo

El Banco Central aumentó drásticamente los tipos de interés pero la decisión no surtió efecto, mientras el gobierno prometió un nuevo paquete de medidas para estabilizar el mercado. En tanto, Estados Unidos anuncia nuevas sanciones contra Moscú.

Después de que el Banco Central anunciara el lunes por la noche que los tipos de interés se ubicarían en 17,5 por ciento, aumentando un 6,5 sólo ese día y en más de 10 puntos desde principio de año, la respuesta del mercado no fue justamente la esperada. A media tarde del martes, el rublo se devaluó un 20 por ciento y alcanzó nuevamente records históricos. Frente al euro superó los 100 rublos, en tanto que frente a la moneda estadounidense trepó hasta los 80.
Al caer la jornada logró recuperarse, descendiendo a 72 para el primero y 58 para el segundo; sin embargo, el pánico ya había hecho mella. Para entender el colapso de la moneda, vale retrotraerse a principio de año, cuando el rublo cotizaba a 32 frente al billete verde, y a 45 contra la divisa europea. En ese entonces, la crisis en Ucrania y el derrumbe del precio del petróleo eran sólo un fantasma para la economía rusa.

En medio de la zozobra, el gobierno se reunió de urgencia y después de analizar la situación, el ministro de Desarrollo Económico, Alexei Ulyukayeb, buscó llevar algo de calma afirmando que "la situación del rublo no refleja la macroeconomía del país" y anunció que "se proporcionará mayor equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado nacional por el aumento de la provisión de liquidez en moneda extranjera a los bancos en Rusia". Una decisión que refleja el daño que están causando las sanciones aplicadas por Occidente al sector bancario ruso, que desde mitad de año no puede acceder a los mercados financieros occidentales. La medida, sin embargo, no aclara el panorama respecto de si el Banco Central actuará con fuerza en el mercado o seguirá adelante con la idea de librar la cotización del rublo al humor de la plaza financiera. En la mañana, la directora del organismo, Elvira Nabiullina, defendió la decisión de dejar flotar la moneda y aseguró que de esa manera se les había quitado atractivo a quienes especulaban con la cotización frente a la banca central rusa. Además, aseguró que la subida de los tipos de interés tendría su impacto positivo, aunque no en el corto plazo.
En tanto, sorprendió el mensaje del ministro de Desarrollo Económico, al afirmar que "es importante que el Banco Central y el gobierno actúen de forma conjunta", después de que los medios locales hablaran de un posible cambio ejecutivo en el organismo y que legisladores de la Duma estatal lo acusaran de boicotear la economía nacional.

Mientras el rublo se derrumbaba, el precio del crudo continuaba su lento pero seguro descenso, y se ubicaba por debajo de los 60 dólares el barril. La marca amenaza seriamente el desempeño de la economía rusa, en tanto que la directora del Central ruso, Elvira Nabiullina, afirmó que si durante el 2015 la cotización se mantenía en torno de los 60 dólares, entonces la economía nacional podría contraerse más de un 4 por ciento.

Ajeno al sombrío panorama, el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, aseguró que para el año que comienza, el valor oscilará entre los 85 y los 90 dólares. Sin embargo, destacó que, con el precio actual, las empresas del país podría recortar el desarrollo de sus proyectos, lo que traería automáticamente una disminución de la producción. Eso explica que después de prometer que se produciría la misma cantidad de 525 millones de toneladas del 2014 durante el 2015, dijera, según Reuters, que las empresas rusas del rubro tendrán la última palabra.

La jornada, negra desde lo financiero, se ensombreció aún más al llegar la noche rusa, cuando el portavoz de Barack Obama anunció que el presidente estadounidense tenía la intención de aprobar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia por su actuación en Ucrania: más restricciones a las compañías armamentísticas y a las inversiones en proyectos petrolíferos de alta tecnología (ver aparte).


Consultado sobre el escenario financiero, el catedrático de la Universidad Plejanov de Moscú Andrés Landabaso sostiene que lo que se está viviendo es "una psicosis financiera", promovida por las proyecciones de los expertos en economía que presuponen ese escenario. Esto en parte a que "en algunos casos, y por el precio de las acciones de las principales empresas rusas, equivalente al que tenían en la crisis del 2008, podrían caer en default". Más profundo en el análisis, sostiene que detrás de las sanciones impulsadas por Estados Unidos y seguidamente la Unión Europea, podría estar gestándose un "golpe económico" contra el Estado ruso.

Este jueves, el presidente Putin tendrá su habitual conferencia de prensa anual con periodistas locales y extranjeros. Un evento de dimensiones que la última vez rondó las cuatro horas, con el que el líder ruso, además de repasar la agenda nacional y la internacional, puede permitirse realizar anuncios de gran impacto. El año pasado sorprendió con la noticia de que aceptaría el pedido de indulto de Mijail Jodorkovsky, uno de sus mayores enemigos, encarcelado por la imputación del cargo de delitos económicos por su actividad al frente de la expropiada petrolera Yukos. Hoy, entonces, quizá el mercado se tome un respiro para llegar con fuerzas a escuchar cuáles serán las novedades del mandatario ruso.


En las calles de la capital rusa se sintió el pulso de la jornada. Muchas casas de cambio no ofrecieron dólares ni euros y se formaron largas colas de ciudadanos que querían cambiar sus rublos. Marika, una ciudadana georgiana que debía cambiar 6 millones de rublos antes de viajar, ante la negativa y el miedo a perder el valor de su dinero tomó la decisión de comprar un auto de alta gama. Svetalana, profesora de yoga, me comentó que estaba aterrorizada porque su casa estaba en obra y no se imaginaba el salto que podrían dar los precios de los materiales.

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La coyuntura petrolera y minera y sus implicaciones económicas, fiscales y políticas.

El sector extractivo de la economía colombiana comprende varias actividades entre las que están los hidrocarburos y los minerales.

La importancia del sector de hidrocarburos en colombiano deriva de su rol central en el logro del pleno abastecimiento de la demanda de los distintos productos que consumen el sector productivo y las familias a costos eficientes y de su impacto en la economía y las finanzas del Estado. El peso de la minería descansa en las ventajas comparativas de Colombia en dicho ámbito y en la alta demanda global por los recursos. Este documento sobre el sector extractivo colombiano intenta, en primer lugar, aproximarse a la actual situación (2014) del sector con una descripción y análisis de la evolución de la industria petrolera y minera, incluyendo las cifras macroeconómicas y los datos más relevantes de su crecimiento. De igual manera, y en segundo lugar, intento una mirada de la evolución reciente del sector, en lo que corresponde a los años posteriores al 2010. Finalmente señalo los principales retos y dificultades del sector, así como su posible agenda de corto y mediano plazo para identificar oportunidades.


1. Situación actual del sector extractivo.


Subsector del petróleo. Su actividad, de acuerdo con los reportes de la Asociación Colombiana de petróleo/Acp, registra en los primeros siete meses del 2014 los siguientes indicadores y tendencias. Lo más visible consiste en el incremento en la actividad exploratoria y el retroceso en la producción.


Respecto de la exploración, al 31 de julio de 2014, la sísmica alcanzó 18,5 mil km equivalentes (eq), que son el 37% del programa del 2014, mostrando un aumento del 43% frente a lo ejecutado en el mismo periodo de 2013. En tierra firme se han adquirido 6 mil Km eq, esto es el 28% del programa 2014 y en costa afuera se han adquirido 13 mil km eq, esto es el 43% del programa 2014, lo que significa una ligera recuperación de la sísmica en tierra firme cuyo ritmo disminuye en los últimos años. Las empresas privadas han realizado el 87% de la sísmica adquirida y Ecopetrol el 13%. adicional (ACP, 2014). A julio 31 se perforaron 74 pozos, con 12% de incremento respecto del mismo periodo de 2013 (66 pozos). Comparado con la programación para 2014 (208 pozos), se registra un avance del 36%. Las empresas privadas han perforado 64 pozos y Ecopetrol los 10 restantes. (ACP, 2014). Coincidiendo con el crecimiento de la perforación, en julio de 2014 se registraron 257 taladros en el país. De estos, 155 se encuentran contratados, de los cuales 127 están operando y 11 están en stand-by por asuntos relacionados con la socialización ante comunidades (1 taladro), consulta previa (1 taladro), bloqueos (1 taladro) entre otros. Sobre la producción diaria estimada promedio anual de crudo alcanzó 979 KBPD (2,6% inferior al nivel registrado entre enero-julio de 2013). En julio la producción registro un promedio de 968 KBPD, disminuyendo 4,16% con respecto a junio/14 por causa de atentados en el oleoducto Caño Limón-Coveñas y en las instalaciones de producción, también por fallas operacionales y de mantenimientos en algunos de los principales campos productores. Los desfases en el cumplimiento de la producción llegan a niveles de 100 mil barriles diarios de petróleo (ACP, 2014).


En los primeros 7 meses de 2014 se registraron 119 atentados (contra oleoductos, torres de energía, vías y puentes), de los cuales 100 (81%) fueron contra oleoductos, es decir, más de 8 veces el número de atentados que los registrados en 2010. A julio de 2014 resalta una tendencia decreciente de los bloqueos en los departamentos de Casanare, Meta, Putumayo, Cesar y Arauca, pero un crecimiento importante en Santander, donde fueron reportados 63 reportes de bloqueos a las operaciones, por encima de los 39 registrados para igual periodo del 2013.


En el primer semestre del año, las exportaciones de petróleo y derivados retrocedieron 2,3% frente al mismo periodo de 2013, alcanzando una participación de 56% sobre las exportaciones totales.


El principal comprador de hidrocarburos colombianos sigue siendo Estados Unidos, con 4,4 mil millones USD a pesar de la alta reducción de las ventas de crudo a dicho país. China e India se ubican en segundo y tercer lugar respectivamente, siendo China el país que más ha compensado la caída de las exportaciones de petróleo a EEUU.


Conviene hacer un comparativo, en términos cuantitativos, el crecimiento de las exportaciones con el de las reservas. En 2002, se exportó, entre petróleo crudo y sus derivados, 20´042.176 toneladas métricas y en 2013 la misma fue de 47'645.668, un crecimiento del 137%; entre tanto, las reservas probadas pasaron de 1.632 millones de barriles a 2.445 millones, un incremento del 49,8%. Vale notar que lo exportado está aumentando alrededor del triple de los inventarios de crudo, un hecho más que impele a encontrar nuevos y abundantes yacimientos.
En la ronda petrolera de 2014 se ofrecieron 95 áreas para exploración y solo hubo oferta por 27, siendo el nivel más bajo de todas las rondas celebradas en el país cuyo promedio había sido del 45%. El panorama descrito de la ronda ha hecho que algunos observadores sugieran una caída del apetito por los hidrocarburos colombianos.


En este cuadro coyuntural de la industria, conviene señalar que el 68% del negocio petrolero lo tiene el sector público y el 32%, el sector privado.


Subsector minero. En el primer semestre del 2014 se produjeron 47,3 millones de toneladas de carbón. El Ministerio de Minas y Energía calcula que se podría llegar a las 95 millones de toneladas en el año. Aunque esa cifra seguiría por debajo del Plan Nacional de Desarrollo (114 millones), sí superará el dato de 2013 (85,5 millones).


De la producción total en los primeros tres meses del año, el 93,4 % se concentró en los departamentos del Cesar, con el 56,8 % y La Guajira, con el 36,6 % del total nacional. El 6,6 % restante corresponde a la producción de carbón del interior de país que alcanzó 1,6 millones de toneladas.


Durante el primer trimestre, el 97% de la producción total fue exportado a los mercados internacionales, mientras que el 3 % restante es para suplir el consumo interno.


A pesar de exportar casi la totalidad de la producción, durante este primer trimestre tales ventas cayeron 13,1%, al pasar de 17,4 toneladas en el primer trimestre de 2013, a 15,1 toneladas en igual periodo de este año.


Según la Agencia Nacional de Minería, esta reducción obedece a las restricciones impuestas por las autoridades ambientales reflejadas en la suspensión de cargue de buques en los puertos de Drummond y Colombian Natural Resources en los primeros meses del año.
El subsector del carbón se encuentra totalmente en manos privadas.


Este año ha sido más tranquilo para las empresas en materia de protestas y paros sociales.


La producción de oro disminuyó durante el primer trimestre del año a 445.543,59 onzas troy, lo que representa un 7% por debajo de la cifra registrada en el mismo periodo del año pasado. Según la ANM, el comportamiento estuvo relacionado con el menor precio del dólar. Además, el impacto en regalías derivadas del oro igualmente mostró una tendencia descendente, al pasar de $41.614.053.190 en el primer trimestre de 2013 a $32.770.881.766 en igual periodo de este año, con un decrecimiento del 21,25 por ciento.


El mineral de plata registró una producción de 107.983,41 onzas troy en el primer trimestre de 2014. En cuanto a platino, la producción llegó a 7.986,40 onzas troy en contraste con las 10.685,05 onzas troy producidas en el mismo periodo de 2013.
Más del 60% de la producción minera se exporta. (Martínez).


En la actualidad, China es el principal importador de carbón.


Impactos macroeconómicos. El sector de los hidrocarburos representa el 8% del PIB; el mismo genera más del 40% de los ingresos de la balanza de pagos; representa más del 70% de las exportaciones colombianas; llegando a representar el 85% de la inversión extranjera directa; es la principal fuentes del mercado de divisas; el sector aporta 1/5 del recaudo tributario del gobierno, excluyendo regalías y dividendos de Ecopetrol. El número de empleos generados por el sector de minas e hidrocarburos ha aumentado en 37,7% durante los últimos años, pasando de 175 mil en 2005 a 241 mil en el año 2012 (Martínez).


Las regalías para el 2014 se estiman en más de 10 billones de pesos.


2. Evolución reciente del sector.


La Locomotora minero energética quedó establecida como prioritaria en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, al asignársele a la misma el 41% de la inversión y tomar el 54% de la inversión privada prevista en el Plan. (DPN, 2010). En dicho Plan la producción de petróleo debía pasar de 990.600 bpd a 1.400.000, el carbón de 73 millones a 124 millones en el 2014 y el oro incrementarse desde 48 toneladas por año a 72 al cerrar el periodo presidencial.


El auge minero-energético global, logró que el PIB del sector pasara de crecer al 1.8% anual durante 2004-2007 a crecer un 10,2% anual durante 2008-2012 (Clavijo).


Subsector petrolero. Hoy en día están registradas en Colombia más de 150 compañías privadas invirtiendo en exploración y producción en el país. En 2013 la exploración sísmica llegó a 29 mil kms equivalentes (eq), lo que representa un crecimiento del 57% frente al 2012, asociado principalmente a la dinámica registrada costa afuera (23,5 mil kms eq) que creció casi cinco veces frente a 2012; y a pesar de la importante caída del 63% en la sísmica onshore. Esta última alcanzó en 2013 una ejecución de tan sólo 33% frente a lo programado. El retroceso en la ejecución de la sísmica onshore estuvo asociado a dificultades en la operación, que dejaron como resultado más de 7 mil kms de sísmica sin ejecutar, los principales problemas fueron: problemas de orden público (dejaron 4 mil kms sin realizar), bloqueos a las operaciones (1,2 mil kms sin realizar), demoras en las consultas previas 1,2 mil kms sin realizar), y restricción ambiental (900 kms sin realizar). En 2013 se registraron 115 pozos exploratorios perforados, lo que representa una caída de 12% frente al 2012 y una ejecución del 56% de los pozos programados a inicio de 2013 (206 pozos). Al igual que en la sísmica, las dificultades para realizar las operaciones impactaron el resultado final, dejando 48 pozos sin ejecutar. En cuatro años fueron perforados 471 pozos, firmándose 132 nuevos contratos de exploración (Santos, 2014). Entre los años 2002 y 2013, el incremento del petróleo registró un crecimiento de la producción –en barriles diarios– desde 578 mil a cerca de un millón (Aurelio). En 2013 el país cerró con una producción promedio de 1.006 kbpd, 7% por encima del 2012 aunque por debajo del crecimiento promedio del 12% observado en los últimos 5 años. Este hecho puede explicarse principalmente por restricciones de orden público y algunos imprevistos de carácter operacional. Frente a ello resaltan los 163 ataques a oleoductos registrados a noviembre 30, alcanzando el segundo nivel más alto desde 2008 (AC, 2014). Las exportaciones de crudo entre 2002 y el primer trimestre de 2014, llegaron a 136.750 millones de dólares, pasando de cerca del 20% del total exportado en 2003 a casi 50% en 2013. (Aurelio, 2014). En 2012 las exportaciones de petróleo alcanzaron la cifra histórica de USD$31.707 millones FOB, cerca del 53% del total de las exportaciones del país. En 2013 alcanzaron a U$ 32.483 FOB, el 55% de las exportaciones totales del país (Santos, 2014).


Al finalizar 2012, las exportaciones totales de crudo alcanzaron los 622 mil barriles día, 4,1% más que en 2011 cuando se llegó a 598 mil barriles día. En 2012, Estados Unidos fue el centro de recepción de los productos derivados con un 61% del total exportado pese a un significativa disminución con respecto a 2001, seguido por España y China con 10% respectivamente.


El PIB petrolero pasó de US$5.108 millones en 2002 a US$ 33.118 millones en 2011. Este crecimiento del548% del valor producido fue resultado principalmente de un aumento en la cotización de este bien seguido de un incremento en los niveles de producción. Los precios entre 2002 y 2010 se incrementaron en 310% y las cantidades en 58%. Más precio que cantidad (Aurelio, 2014).


Este sector acaparó un 50%-76% del total recibido bajo Inversión Extranjera Directa/IED durante 2008-2012, con niveles pico de US$7.500 millones por año durante 2011-2012. La inversión externa directa en hidrocarburos entre el 2002 y el primer trimestre del 2014, sumó 32.476 millones de dólares, que representa el 30% de toda la de este periodo (IED en hidrocarburos UPM/2013).


En la última década, las regalías petroleras han oscilado, como porcentaje del PIB, entre el 0,6% y el 1,5%. El government take, el porcentaje de las operaciones que quedan en manos del gobierno se ubica entre el 68% y el 70%, no obstante el Banco de la Republica, en un cálculo efectivo ya para el 2011, dice que es apenas del 43% y esto lo atribuye a que las deducciones tributarias a favor del sector petrolero y gas, hacen que la proporción de la renta que le corresponde al Estado sea inferior a lo planteado en los modelos teóricos (Aurelio).


Reservas. Al finalizar 2012, las reservas probadas ascendían a 2.377 millones de barriles de petróleo, producto de nuevos descubrimientos, reclasificaciones y revisiones, con un aumento de 20,5% en los doce años y una tasa de crecimiento promedio anual de 2,1% en el mismo período, en tanto que los últimos 9 años, es decir desde la creación de la ANH, este indicador se mueve alrededor de 4.3% promedio anual. En el año 2000 el país disponía de una R/P de 7,86 años, cifra incrementada hasta 8,35 en 2001, máximo valor alcanzado en lo corrido del siglo, que luego siguió una senda decreciente llegando al valor más bajo en 2011 con 6.76 años, el cual se mantiene en la actualidad. Hoy cerca del 90% del crudo producido procede de campos descubiertos hace más de dos décadas y en el mismo intervalo no han descubierto en Colombia campos mayores a 500 millones de barriles.


Subsector minero. Su producción minera más representativa es la del carbón, la cual ha aumentado de manera constante y sistemática en los últimos años, distribuyéndose en términos generales 90% para la producción de gran escala del norte del país y la producción del interior del país, que representa el 10% del total, donde los mayores productores son, en su orden: Boyacá, Norte de Santander y Cundinamarca. El carbón es el mineral que más aporta al valor de producción total, con el 66%, seguido por los minerales metálicos y los no metálicos, con 21% y 13% respectivamente (Martínez). La producción de carbón durante los últimos treinta años pasó de 4 millones de toneladas en 1980 a 89,2 millones de toneladas en el año 2012. Entre el 2004 y el 2013 saltó de 54 millones a 85 millones (Clavijo). Su crecimiento promedio anual es de 5,59%. Las exportaciones de carbón sumaron en 2012 un total de USD$7.805 millones FOB, el 13% del total de las exportaciones nacionales del mismo año.


A partir del año 2000, se presenta un incremento acelerado de los precios, que coincide con el aumento generalizado en el precio de los commodities en el nivel mundial, jalonado principalmente por la demanda de las economías emergentes. No obstante, la tendencia para los dos últimos años muestra una caída sostenida en los precios, pasando de alrededor de USD$115 por tonelada en agosto de 2008 a niveles por debajo de los USD$80 a principios de 2013. Colombia aparece en 2009 con el 0,8% de las reservas probadas de carbón en el mundo y ocupa el puesto 10 en la lista que encabezan Estados Unidos, Rusia, China, India, Ucrania, Kazakstán, Australia y Sudáfrica. Además el peso de la producción de carbón mineral en Colombia en 2009 llegó al 1,4% del total mundial, y si se llega en 2014 a 124 millones de toneladas año estaría en el 2,5% del total mundial. Esta cifra la sitúa en el primer lugar en Latinoamérica y el séptimo en el mundo.


Al igual que el carbón, la producción de níquel ha aumentado de manera notoria durante las últimas tres décadas, con algunas caídas durante los últimos años, unas 30 mil toneladas en promedio, entre 1982 y 2012. Sus precios, relativamente estables hasta el año 2000, presentaron un pico en el año 2007 y un posterior desplome, del cual todavía están en proceso de recuperación. En promedio 30 mil dólares por tonelada.
La producción de metales preciosos en los últimos años ha repuntado de manera importante, los altos precios del oro y la plata en el mercado internacional han incentivado positivamente el desarrollo de esta minería. En 2012 se produjeron 66,17 toneladas de oro, cifra que representa un cumplimiento del 91,9% de la meta del cuatrienio y es superior en 10,27 toneladas a la cifra registrada en 2011. Entre 2004 y 2011 la producción de oro creció a una tasa promedio anual de 18%, pasando de 37,7 toneladas a 55,9. Igualmente, la producción de plata prácticamente triplicó su producción pasando de 8,5 toneladas en 2004 a 24 en 2011, mostrando una tasa promedio de crecimiento anual de 11,8%.


La participación de la minería es de 20,85% en las exportaciones del país, llegando a US$12.496,5 millones FOB en el 2012 y a US$10.015,0 millones FOB en el 2013. Las exportaciones de minerales han crecido de manera significativa durante la última década. Este rubro, que en el año 2000 ascendía a 1.237 millones de dólares FOB, llegó a 12.496 millones de dólares FOB en el año 2012, aumentando su participación dentro de las exportaciones nacionales, de 14,2% al 21,3% durante el mismo periodo(Memoria, 2011).


La participación del carbón en el total de las exportaciones es de 11,37% para el año 2013, con US$6.687,9 millones FOB y de 13,56% para el período 2010 a 2013, siendo el de mayor contribución del sector minero y del rubro de las principales exportaciones; el ferroníquel tiene una participación en el total de las exportaciones de 1,16% para el año 2013, al llegar a US$680,1 millones FOB y de 1,63% para el período 2010 a 2013.


Mientras en el año 2004, las regalías aportadas por el sector minero correspondían al 9,9% del total de regalías, en el año 2012 representaron el 18,7% del mismo rubro. El valor pagado por concepto de regalías en el sector minero pasó de 285 mil millones de pesos en el año 2004 a 1,96 billones en el año 2012. Esta cifra ascendió a 2,03 billones de pesos cuando se tienen en cuenta los rendimientos financieros de las regalías recaudadas durante el último año.


Entre 2010 y 2013, el carbón representó en promedio el 71,83% del PIB minero, con un crecimiento del 6,83% durante este período, explicado principalmente por la mayor producción que pasó de 74,35 a 85,50 millones de toneladas. Otro de los factores que favoreció el incremento del PIB minero fue el comportamiento de los precios internacionales de los minerales especialmente del carbón y del oro, que creció a pesar de las variaciones presentadas durante el año 2013 (Memoria, 2013).


Los minerales metálicos tienen una participación en el PIB minero del 2013 que asciende a 20,24%, mientras que es de 0,44% con respecto al PIB total. Los minerales no metálicos presentan una participación en el PIB minero del 14,85% para el 2013 y de 0,32% con respecto al PIB total (Contraloría 2014. Fuente Memoria 2011).


Indicadores macroeconómicos. En el año 2013, para el sector minero la participación en el PIB asciende a 2,35% con $10.683.000 millones. Colombia se coloca entre los países más bajos en términos de ingresos fiscales por unidad de valor agregado por el sector de minas e hidrocarburos. El país comparte con Chile y Perú los niveles más bajos de participación del Estado en las rentas de este sector. En las últimas dos décadas, por cada dólar aportado al PIB por la minería y los hidrocarburos, el Estado percibe ingresos fiscales de menos de dieciséis centavos (en el mejor de los casos, durante los últimos años de bonanza de precios en los mercados mundiales). Bolivia y Venezuela se encuentran en un nivel intermedio, mientras que Ecuador y México presentan una situación mucho más favorable, sobrepasando cuarenta centavos de dólar de ingresos fiscales por cada dólar de valor agregado aportado por la minería y el petróleo (en particular al final del período, cuando fueron más altos los precios de estos bienes en el mercado mundial.


Entre 2010-2013, la IED en el sector minero presentó un crecimiento promedio de 20,06%. En el año 2013, el sector minero alcanzó 2.916,2 millones de dólares, con una participación de 17,39%. En cuanto a la participación del carbón, en el total de la IED resalta que para el período 2010 a 2013 fue de 14,78% y de 12,20% para el año 2013, con US$2.045,8 millones, lo cual representa el mayor aporte del sector minero. Por su parte, los minerales metálicos tienen una participación en la IED de 2,99% para el período 2010 a 2013, para el año 2013 fue de 3,19%, al llegar a US$535,3 millones.


El sector minero tiene un Plan Nacional de Desarrollo minero para el periodo 2012-2018. Recientemente fue adoptado el Plan Nacional de Ordenamiento Minero, PNOM, de acuerdo con lo ordenado por la Ley 1450 de 2011 en su artículo 109.


Con la caída de la ley 1382 de 2010 en la Corte Constitucional está vigente la Ley 685 de 2001.


3. Principales retos y dificultades. Agenda de mediano y corto plazo. Las oportunidades.


En la economía colombiana hay síntomas de un eventual fin anticipado del auge minero energético, por causa de una serie de problemas estructurales. El estancamiento de la Locomotora minero energética empezó a materializarse durante 2013-2014.


Esos problemas se manifiestan en continuos incumplimientos de las metas de producción de petróleo y carbón trazados en el Plan de Desarrollo 2010-2014. Por ejemplo, las brechas de incumplimiento han llegado ya a niveles de 100 mil barriles diarios de petróleo y unos 10-15 millones de toneladas año en lo referente al carbón, en este renglón la producción se ha estancado en 80-85 millones de toneladas año, muy lejos de la meta de 120 millones de toneladas-año que se había trazado para 2013.


Los crecimientos del 10% del sector minero-energético, como los observados durante 2008-2012 podrían estarse moderando en el futuro cercano, llegando a promedios tan solo del 2,5 anual durante la próxima década.


Solo resolviendo un conjunto de problemas legales y facticos, resultaría posible incorporar nuevas reservas de crudo –actualmente en niveles de 6,6 años de producción–, y además enfrentar los drásticos cambios que están ocurriendo a nivel global por cuenta de la revolución del "shale gas-oil" en Estados Unidos.


Tales problemas explican porque la economía no ha podido acelerar su crecimiento potencial hacia el añorado 6% anual y, de hecho, arriesga con bajarse del actual 4,5% a cerca del 4% durante el próximo quinquenio.


Subsector petrolero. Su producción alcanzó la meta del millón de barriles diarios en 2013, con cerca de un año de atraso, con serias dificultades para mantenerse en esos niveles. Según el Plan Nacional de Desarrollo a la altura del 2014 deberíamos estar perfilando hacia 1,2 millones de bpd y todo parece indicar que con dificultades estabilizaremos en los 950.000 bpd como consecuencia de una perversa combinación de voladuras de oleoductos y dificultades extractivistas (Clavijo). En su más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2014 (MFMP-2014), el Ministerio de Hacienda redujo sus estimaciones de producción hacia niveles de 1.062.000 bpd durante 2014-2025 (vs. los 1.143.000 bpd consignados en el MFMP-2013), aduciendo problemas de orden público y cuellos de botella en lo relacionado con las licencias ambientales-ANLA y las consultas previas.


Subsector minería. En el caso del carbón la producción estaría promediando unos 97.6 millones de toneladas/año durante 2013-2025. Descontando, por supuesto, la solución de los problemas coyunturales (laborales-ambientales) que han impedido el cumplimiento de las metas oficiales de los últimos años, lo que redundaría en producciones crecientes, incluso llegando a niveles de 105 millones de toneladas/año a la altura de 2025.


Estas proyecciones de incrementos en la producción del carbón están apalancadas en los continuos aumentos en la demanda mundial por dicho mineral, dado que su abundancia relativa y su atractivo en términos de precio seguramente terminarán por contrarrestar sus desafíos ambientales (ver The Economist 2014, Coal: The Fuel of The Future, unfotunately). Ello ya ha empezado a evidenciarse en países como India e Inglaterra, donde sus consumos de carbón vienen creciendo a tasas del 8%-11% anual durante los últimos dos años. Incluso en los Estados Unidos, cuna del shale gas-oil, la participación del carbón en la generación de energía eléctrica apenas se reduciría del 22% actual a niveles del 26% durante la próxima década (ver EIA, 2014). Por el contrario, el precio del carbón continuaría con su tendencia decreciente dada la mencionada abundancia relativa derivada del auge del shale gas-oil. Así, dicho precio promediaría niveles de US$77.7/tonelada durante la próxima década, equivalentes a caídas del orden del -3% anual.


La producción de ferroníquel estaría promediando unas 162.000 toneladas/año durante el período 2013-2025.


La producción del oro estaría promediando cerca de 2 millones de onzas/año durante 2013-2025.


La plata seguiría una dinámica similar, aunque con mayores volatilidades dado su mercado más "pando" y sus aplicaciones industriales (explicando cerca del 50% de su demanda). Dicha producción promediaría unas 440.000 onzas/año durante la próxima década, al tiempo que su precio bordearía valores de US$21.4/onza en el mismo período (vs. valores de US$22/onza actualmente).


Finalmente, la producción de esmeraldas lograría mantenerse en niveles de 560kg/año, en línea con su comportamiento histórico.
Los obstáculos y dificultades del sector. Los lastres estructurales que afectan el sector extractivista colombiano en la actualidad se pueden dividir en problemas de carácter legal (aquellos cuya solución depende de la expedición de nueva normativa o cuya reglamentación es aún incipiente) y los de facto (los cuales requieren una mejor aplicación de la normatividad vigente).


En el caso de los problemas legales, son de particular relevancia: i) los procedimientos de consulta previa con las comunidades; ii) las demoras en el otorgamiento de licencias ambientales, donde los tiempos de espera han aumentado de 5 a 16 37 meses durante 2006-2013; y iii) los importantes sobrecostos de transporte por cuenta de las deficiencias en materia de infraestructura minero-energética, con el agravante de los recurrentes atentados-voladuras por parte de los grupos armados. Los problemas de-facto se concentran en los frecuentes bloqueos (laborales-sociales) a lo largo de toda la cadena minero-energética (exploración-extracción-transporte). Su solución pasa por lograr mayor presencia del Estado en esas áreas petroleras apartadas, supliendo las necesidades-bienes públicos que las comunidades exigen a las petroleras.


Todo lo anterior deriva en serias complicaciones para el cumplimiento de las metas exploratorias. En efecto, dichos problemas legales y de-facto no permitieron la exploración de cerca de 50 pozos durante 2013 (equivalentes a 7.200km de sísmica en tierra firme, cerca del 25% del total efectivamente explorado). Allí, los problemas que introdujeron mayores trabas a la actividad exploratoria durante 2013 fueron: las licencias ambientales (30 pozos, 63% del total), las consultas previas (11 pozos, 23% del total) y los problemas de orden público (5 pozos, 10% del total).


Problemas de consulta con las comunidades. La Corte Constitucional (CC) sentenció que las consultas previas (Art.330) con los grupos étnicos constituyen un derecho fundamental de dichas minorías. El problema es que tal derecho se está extralimitando en dos sentidos: i) se cree que consultar es llegar a "negociar" con dichas etnias; y ii) que las consultas incluyen todo el espectro de la actividad económica y no está limitado a la protección ambiental y cultural-ancestral. Así, dichas consultas se han convertido en un verdadero veto para los proyectos en la explotación de hidrocarburos (ver Anif, 2012a). Las cifras más recientes indican cómo esos procesos de consulta previa se han duplicado, pasando de 724 en 2011 a unas 1.440 en 2012, donde el tiempo que toma cada proceso está bordeando los 13 meses (ver ACP, 2013).


Demoras en el otorgamiento de licencias ambientales. Los trámites de licencias ambientales venían siendo manejados por el Ministerio de Ambiente y Vivienda durante el período 2001-2011 (Ley 99 de 1993). Si bien esos trámites venían ejecutándose de manera expedita, tomándose cerca de 6 meses, era evidente la necesidad de trasladar esas funciones a una entidad con mejor capacidad técnica decisoria y con mayor autonomía para enfrentar las presiones políticas.


Con estos criterios a mano, la Administración Santos decidió crear la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), mediante el Decreto 3573 de 2011. Sin embargo, todo parece indicar que las asignaciones presupuestales para dicho organismo no han estado a la altura de lo requerido, lo cual está reflejado en tardanzas decisorias que afectan el costo de oportunidad de los capitales que quieren trabajar en dichos sectores minero-energéticos. Por ejemplo, los tiempos de espera para obtener o no las licencias ambientales se han más que duplicado desde la creación de la ANLA. Un trámite de solicitud de licencia ambiental que solía tomar cerca de 6 meses en el período 2001-2009, está requiriendo cerca de 15-16 meses actualmente. Asimismo, los tiempos de modificación de las licencias ambientales han aumentado de los 4-5 meses en 2001-2009 a los 14-15 meses actualmente.


Todo esto deriva en que las compañías petroleras afrontan dificultades en el cumplimiento de sus metas de exploración. Tan solo alcanzaron a explorar cerca de 112 pozos en promedio durante el último quinquenio vs. las metas de 130-150 que tenían. Estimaciones recientes sugieren que esos problemas en el licenciamiento llevaron a dejar de explorar cerca de 30 pozos durante 2013 (ver ACP, 2014).
Deficiencias en infraestructura minero-energética. Hay retraso en la infraestructura de oleoductos-gasoductos y de vías férreas, generando importantes sobrecostos de transporte.


Obstáculos de-facto.


Bloqueos a las operaciones. Este fenómeno de bloqueos a las operaciones petroleras se ha venido intensificando durante los últimos años, pasando de unos 91 casos en 2010 a un poco más de 500 en 2013. Allí, los bloqueos más comunes han provenido de los conflictos laborales-huelgas, los cuales totalizaron 181 casos durante 2013 (29% del total). En términos de importancia, le siguen los bloqueos por exigencias de vías (119 casos, 19% del total), el uso de proveedores locales (114 casos, 18% del total) y los de tipo social (exigencias de hospitales, escuelas, etc.; 89 casos, 14% del total). Estos bloqueos han resultado particularmente perniciosos, convirtiéndose prácticamente en una fuente de extorsión a las empresas petroleras por parte de individuos inescrupulosos.


Resulta preocupante que, en su mayoría, estos bloqueos tengan originen en la falta de presencia del Estado en las zonas apartadas del país, provocando esas demandas-expectativas "exageradas" por parte de las comunidades frente a las compañías petroleras (exigiéndoles escuelas-vías, etc.). De allí, que su solución no pase por la expedición de normativa adicional, sino por la aplicación de la normatividad vigente y el aumento de la presencia Estatal en esas comunidades remotas.


Las dificultades de Ecopetrol. La Empresa Colombiana de Petróleos/Ecopetrol, no es ajena a las dificultades que aparecen en el sector extractivista. Administrar el 68% del negocio petrolero en Colombia (las compañías privadas detentan el 32%); aumentar las reservas y la producción; readquirir y completar REFICAR, tomando sobrecostos y resintiendo por disponibilidad de recursos la modernización de la de Barrancabermeja; comprar 100% de OCENSA, HOCOL y la operación de BP en Colombia; participar en SAVIA (Perú) y distribuir utilidades a socios privados y al Estado, que no son compatibles con el comportamiento de la acción en el mercado, puede llevar a la asfixia de Ecopetrol; todo esto, mas los importes e impactos crecientes en los últimos años para el transporte de crudo por atentados a oleoductos e infraestructura, complica los problemas. Un análisis del flujo de caja disponible para el pago de dividendos (FCE) ratifica que "se fondea con nuevos préstamos y no es sostenible".


No todas las compañías petroleras, como ha sucedido con Ecopetrol, han visto caer en el mercado bursátil internacional la cotización de sus acciones o del ADR. Entre julio de 2009 y de 2014, la de Chevron subió de 69,47 dólares a 133; la de OXY de 71,34 a 100,09 y la de ENI de 49 a 53; y el ADR de Repsol de 23,80 a 25,31 y el de YPF de 34,75 a 35,70. Solamente bajó la de Petrobras, de 41,24 a 17,9.[4] Una caída proporcionalmente tan drástica –en promedios del 50%– como la del ADR de Ecopetrol.


Efectos macroeconómicos. Los problemas del sector extractivo se trasladan a las cuentas nacionales del Gobierno. Los diversos efectos de la actividad petrolera en la economía colombiana es que su actividad la impacta de manera importante y a través de diversos canales y que dichos impactos dependen del éxito de la actividad exploratoria. El déficit en cuenta corriente llegaría al peligroso umbral del 5% -5.5% del PIB para finales de la década, lo que llevaría a una caída del crecimiento económico porcentual, pasando del actual 4,56% real por año a solo un 4,5%.


Un menor dinamismo del sector desaparecerá el superávit comercial en 2016. Bajaría la IED del 4.4% del PIB al 2.2% del PIB durante la próxima década (partiendo de un valor actual del 0.7% del PIB en 2013), pudiendo llegar a causar déficits comerciales hasta del -2.5% del PIB a la altura del año 2025. En consecuencia, la cuenta corriente se estaría deteriorando del actual -3.4% del PIB en 2013 hacia valores del -5.5% del PIB en 2020 y del -5.2% del PIB hacia el año 2025.


Ese menor dinamismo del sector minero-energético podría traer aparejado un secamiento de la Inversión Extranjera Directa (IED), la cual estaría reduciéndose del 4.4% del PIB en 2013 al 2.3% del PIB durante la próxima década.


Ante los mencionados desbalances en la cuenta corriente, evitar una crisis de financiamiento externo implicaría entrar a sustituir dicha IED a través de un mayor endeudamiento público (a ritmos promedio del 1.6% del PIB por año). Ello conllevaría un fuerte deterioro fiscal, alcanzando niveles del 51% en la relación Deuda Pública/PIB (vs. el 37% del PIB actual). De ser así, Colombia entraría a arriesgar su bien ganado Grado de Inversión durante los años de auge de 2010-2012.Los ingresos minero-energéticos de la Nación se podrían estar reduciendo del actual 4.9% del PIB a solo un 1.5% del PIB a la altura del año 2025 (reducciones anuales promedio del 0.3% del PIB durante la próxima década). Si aislamos las pérdidas de recaudo concernientes tan solo al Gobierno Central (GC, sin regalías), podríamos estar hablando de menores ingresos por cerca de 2.5 puntos del PIB durante 2013-2025 (-2.5% del PIB = -1.5% en menores dividendos de Ecopetrol - 1% en menor Imporrenta minero-energético).


Los ingresos minero-energéticos del GC pasarían del 4.9% del PIB actual al 2% del PIB en 2025 (totalizando pérdidas por el 2.9% del PIB vs. pérdidas del 3.4% del PIB en el escenario base). Al considerar solo los ingresos del GC, dichas pérdidas llegarían a 2.2 puntos del PIB durante 2013-2025 (-2.2% del PIB = -1.3% en menores dividendos - 0.9% en menor Imporrenta).

Conclusión.


Colombia ha construido una importante estructura minero energética en los años recientes, como resultado de las importantes reformas constitucionales, legales e institucionales realizadas a partir de los primeros años del siglo XXI. Pero, hoy se presentan dificultades, tanto para la operación de Ecopetrol como para la inversión de las empresas internacionales, asociadas con asuntos como las Consultas previas, las Licencias ambientales, los bloqueos sociales y los atentados a la infraestructura. Problemas que, igualmente repercuten en el funcionamiento general de la economía y la composición fiscal del Estado. Sin embargo, las soluciones planteadas, además de agilizar las licencias ambientales y de limitar las consultas previas, como la incorporación de nuevas tecnologías para buscar el aumento del recobro de los pozos ya explotados, como la combustión in situ, con la fallida sincronización STAR; el frackering, o ruptura hidráulica de estructura rocosa, o los yacimientos "costa afuera" (off shore), bastante más agresivas con los ecosistemas locales, no parecen ser las más recomendables.


Según Oystein Noreng, hay otros elementos que gravitan en las dificultades petroleras como la condición del recurso como no renovable y en proceso de agotamiento, la "cartelización" del sector en manos de pocas compañías y la relevante incidencia de los aspectos geopolíticos, en especial, porque los países industrializados están subordinados al suministro proveniente de los exportadores. De la misma manera resaltan los costos de reemplazo, vinculados con el daño ambiental por contaminación; la oferta de otros energéticos sustitutos; los impactos de la demanda en los precios que esté dispuesta a pagar; la tecnología y la búsqueda de mayores inventarios y, a la vez, la incidencia del nivel –creciente o decreciente– de reservas sobre la cotización y la facilidad de acceso a yacimientos de mayor o menor costo de explotación.

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Alemania confirma la desaceleración de su economía

Hace ya tiempo que los expertos y organismos como el Fondo Monetario Internacional avisan de lo que ayer confirmó el Gobierno alemán: la primera economía del euro está peor de lo esperado. El ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, anunció que este año el PIB crecerá un 1,2% (en lugar del 1,8% pronosticado hasta ahora); la previsión para 2015 asciende al 1,3% (frente al 2% anterior). Esos recortes en los pronósticos provocaron el castigo en los mercados a la deuda española, italiana o griega, ante la constatación de que Europa está ante un largo estancamiento; ya ni siquiera es descartable una tercera recesión. Los datos, tozudos, van de mal en peor. Pero la UE sigue sin cambiar el paso de su política económica, enzarzada en luchas intestinas sobre si es más urgente reformar, estimular o dar margen fiscal a los países con problemas.


Alemania quiere reformas antes de abrir la mano a todo lo demás. Y sigue en sus trece, poco amiga de dar volantazos en la gestión de la eurozona. Gabriel no se limitó a ofrecer un discurso técnico plagado de cifras: aprovechó la presentación del nuevo panorama económico en Berlín para lanzar un mensaje político de primera magnitud. "No hay ningún motivo para cambiar nuestra política económica y fiscal", subrayó. Horas más tarde, su jefa en el Gobierno de gran coalición, la canciller Angela Merkel, insistió en ese discurso de ahorro y de rechazo de nuevas deudas. También el ministro Wolfgang Schäuble marcó esa línea roja ante sus colegas europeos en el Ecofin. La presión internacional —FMI, G-20, OCDE y BCE— no hace mella en Alemania: el mundo entero le pide que invierta, pero Schäuble se agarra al guion de la ortodoxia: "Vamos a invertir, pero sin histerias, sin volver a caer en el déficit público".

 

La inversión es la variable macroeconómica que más ha caído en el conjunto de Europa en lo que va de crisis, casi un 20%. Pero los datos de Alemania son especialmente sonrojantes, con cifras inferiores a las de España y solo ligeramente superiores a las de Portugal, dos países sumergidos en una crisis oceánica. "Que nadie espere grandes planes inversores en Alemania", decía ayer una alta fuente europea. Ante ese panorama en Berlín, los ministros de Economía de la UE reclamaron a la nueva Comisión que acelere sus planes de inversión, un paquete de 300.000 millones de euros para los tres próximos años del que se sabe poco y del que nadie termina de fiarse. "El riesgo es que ese plan no sea efectivo hasta 2017, y necesitamos un impacto significativo en 2015 y 2016 ante los nuevos riesgos que se ciernen sobre la recuperación", resumió el francés Michel Sapin.


Francia, que pide flexibilidad fiscal y a quien todo el mundo señala por su incapacidad para aprobar reformas, chocó abiertamente con Alemania en las reuniones de Luxemburgo. Y ese conflicto amenaza con llegar hasta Bruselas, que presiona para que París recorte algo más su presupuesto. A pesar del riesgo de que la crisis económica se transforme en una crisis política de incierto final, está claro que Berlín se resiste a los virajes: ni siquiera el ala izquierda de la coalición que dirige Merkel está por la labor. El número dos del Gobierno y líder de los socialdemócratas echó un jarro de agua fría sobre aquellos que le reclaman desde su propio partido un giro en la política de austeridad. "Endeudar más a Alemania no va a generar más crecimiento en Italia, Francia, España o Grecia", respondió Gabriel a los que recomiendan que el Gobierno reaccione al empeoramiento de la coyuntura.


Berlín considera que los problemas no son suyos. "Sobre todo Europa", fue la respuesta de Gabriel a la pregunta sobre los factores que explican la desaceleración de la economía alemana. "La crisis geopolítica, fundamentalmente Ucrania, ha aumentado la incertidumbre y el lento crecimiento mundial está pesando sobre la economía", añadió.


Frente a los desafíos externos, el Gobierno ve en casa factores para la esperanza. La demanda interna y el mercado laboral dan señales de fortaleza. Y decisiones adoptadas por la gran coalición, como la instauración de un salario mínimo, contribuirán a aumentar la renta disponible. "Los ciudadanos tendrán más dinero en su bolsillo", se enorgulleció.


El ministro se vio obligado a hacer encaje de bolillos al ofrecer un mensaje positivo cuando las malas noticias se acumulan. El mismo día en que anunciaba una drástica revisión de sus previsiones, otros indicadores como la producción industrial o los índices de confianza mostraban signos de flaqueza. Después de que el PIB retrocediera en el segundo trimestre del año, aumentan los temores de que el país vuelva a entrar en recesión. "No vemos cercana la recesión, pero la economía alemana depende del exterior. Y ahí es donde están los riesgos", explica Jens Ulbrich, el economista jefe del Bundesbank.


El PIB del euro se estancó en el segundo trimestre; tras el revés alemán, no hay un solo dato que haga pensar que el tercero va a ser mucho mejor. El riesgo es ya una tercera recesión: tres socavones en el PIB que en realidad son tres muescas de la misma crisis. "La recesión más grave de la posguerra requiere un amplio acuerdo político", apuntó el ministro italiano Pier Carlo Padoan al cierre del Ecofin. Ese acuerdo, a día de hoy, brilla por su ausencia.

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Las exportaciones de América Latina, estancadas por las materias primas

Por segundo año consecutivo, las exportaciones de Latinoamérica prácticamente se mantendrán estancadas. El año pasado se contrajeron el 0,2% y en 2014 subirían apenas el 0,8%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El comercio exterior explica en parte la desaceleración de la economía regional y obedece al abaratamiento de los precios de las materias primas, en especial las mineras, pero también de los alimentos. Así como al bajo dinamismo de la demanda del mercado latinoamericano y europeo.

A su vez, la caída de las cotizaciones de los productos básicos responde a la desaceleración del aún rápido crecimiento de China y al excedente de oferta que responde a años de altos precios. Las exportaciones de Brasil caerían este año el 3,4%, según la CEPAL. China, EE UU, Argentina y Alemania son los principales destinos de sus productos.

Así como Sudamérica sufre por la caída de los precios de las materias primas, México y Centroamérica se benefician por la recuperación de EE UU. Las exportaciones mexicanas se expandirían el 4,2% en 2014, según esta comisión. El 70% de los bienes que México destina al extranjero va a EE UU, en general productos de la maquila (ensamblaje de piezas importadas)


Argentina, con perspectiva de caída del PIB, exportaría este año un 10,1% menos, por la recesión de Brasil, principal destino de sus exportaciones manufactureras —en especial coches—, y por la bajada del precio de los alimentos. Los agricultores han guardado casi la mitad de la cosecha de soja en silos a la espera de una mejora de las cotizaciones.
Colombia padecería una merma del 4,4% en las ventas al extranjero, sobre todo por menor demanda dentro de la región y EE UU. A Colombia, que exporta sobre todo petróleo, carbón, oro y café, le afecta la crisis de Venezuela y el abaratamiento de las materias primas, que incluye la moderación del alto precio del crudo.


Las exportaciones de la petrolera Venezuela apenas caerían el 0,9%. A los países mineros de Chile y Perú tampoco les iría mejor: el primero elevaría el 0,1% sus ventas externas y el segundo las recortaría en un 10,2%. Ambas economías están desacelerando su crecimiento. Chile se diferencia de Perú en el hecho de que entre sus principales exportaciones aparecen algunos productos más elaborados, como pasta de madera y vino.

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