Lunes, 29 Febrero 2016 06:36

Tinieblas (y rayos de luz)

Tinieblas (y rayos de luz)

Cuidado, por favor, si uno anda dando vueltas por este país. El Klu Klux Klan reaparece en las noticias, gobiernos envenenan a sus ciudadanos, se repiten amenazas de más guerras contra quien sea, se defiende la tortura como técnica legítima, se aplastan sindicatos, mientras continúan las guerras contra los derechos de las mujeres, los afroestadunidenses, los musulmanes, y se intensifica la ola antimigrante, y eso sin mencionar la risa del 1 por ciento más rico ante la desesperación de buena parte del otro 99 por ciento, o lo que los científicos informan sobre el fin del mundo. Estamos viviendo en la tinieblas.


Todos los días se reporta sobre lo más oscuro y ominoso, y las conversaciones versan sobre qué tan mal va la cosa. Aquí huele cada vez más a algo que podría ser fascismo. ¿Pasarán?


Mucho de esto se manifiesta en el fenómeno de Donald Trump, aunque lo más preocupante no es el bufón peligroso en sí, sino la ola de apoyo de que está gozando, y que ahora lo más retrógrada y lo peor de este país tienen un mensajero que podría llegar a la Casa Blanca. Amo a los poco educados, gritó después de su triunfo en Nevada, al señalar que esa es una de sus bases más fieles. Es elogiado cuando declara que desea golpear en la cara a un manifestante anti Trump. Y continúa con sus promesas de construir un muro para que los mexicanos no vengan a violar y a matar estadunidenses, de perseguir a los musulmanes y más (pobre de quien sea musulmán mexicano en este coyuntura). Y todos aplauden, gritan.


Hasta los periodistas ahora corren peligro. Durante los últimos meses, en los multitudinarios actos de campaña de Trump, los reporteros y fotógrafos son enviados a sitios reservados para la prensa, donde están acorralados. En cada acto, como parte del discurso, llega un momento en que Trump señala hacia donde están los periodistas para acusarlos de mentir, engañar y más, incluso los llama mugre (scum), mientras sus seguidores les gritan insultos. Hace un par de meses esto llegó a tal nivel que un reportero comentó a su jefe que tal vez necesitaría una escolta de seguridad para su protección al seguir cubriendo esta campaña.


Pero ahora Trump amenaza con que al llegar a la Casa Blanca cambiará las leyes para poder demandar a cualquier medio –mencionó al New York Times y al Washington Post como “los medios más deshonestos que he visto en mi vida (ambos han criticado al multimillonario repetidamente)–, entre otros, si se atreven a publicar artículos a propósito negativos, horribles y falsos. No mencionó que eso implica anular buena parte de la Primera Enmienda constitucional, que garantiza la libertad de expresión.


Muestras aún más ominosas de la ola racista que acompaña al fenómeno oscuro en estos últimos días fue el respaldo a Trump de David Duke, ex líder del Ku Klux Klan (KKK), quien comentó que “votar contra Trump... es en verdad una traición a tus antepasados”. Por otro lado, el líder ultraderechista francés, Jean-Marie Le Pen, también ha expresado su apoyo a Trump.


No es sólo Trump: todos los precandidatos republicanos se distinguen por su rabia antimigrante, por su posición anticientífica de negar la existencia del calentamiento global, y todos usan la Biblia para argumentar justo lo opuesto del mensaje de Jesucristo.


Mas allá del ámbito electoral continúa la ofensiva derechista contra esta sociedad. La guerra contra los sindicatos de gobernadores y legisladores conservadores que buscan destruir su poder político con nuevas leyes diseñadas para debilitarlos en lugares como Wisconsin y hasta en California.


Una cuarta parte de las clínicas de aborto del país han cerrado, afectando el acceso a más de 30 millones de mujeres, como resultado de leyes antiaborto promovidas por varios estados.


El sábado hubo un enfrentamiento entre integrantes del KKK que pretendían hacer un mitin antimigrante y opositores cerca de Disneylandia, en California, donde por lo menos tres antiKlan fueron heridos –uno de gravedad– con cuchillos y otro aparentemente con la punta del asta de una bandera de la Confederación (las fuerzas del sur de la Guerra Civil).


En Texas, el decano de la escuela de arquitectura de la Universidad de Texas renunció a su puesto en parte por la aprobación de una ley estatal que permite que la gente porte armas ocultas en instalaciones académicas públicas, incluidas las aulas.


En Michigan, el gobernador republicano, feliz de recortar servicios y programas públicos, encubrió las consecuencias de un cambio en el servicio de agua potable en la ciudad de Flint, Michigan, que resultó en el envenenamiento con plomo a miles de familias.


Todos los días hay más huellas del paso de esta derecha en este país. Y no pasa un día en que alguien mencione que Hitler llegó al poder mediante el voto.
Rayos de luz


Por supuesto vale recordar que las fuerzas extremistas de derecha no cuentan con el apoyo mayoritario de esta población. Mas aún, hay expresiones esperanzadoras en varios ámbitos: la lucha por un salario digno de trabajadores de servicios y Walmart, Black Lives Matter, rebeliones contra esfuerzos para privatizar la educación pública y, por supuesto, la campaña sorprendente del socialista democrático Bernie Sanders con su masivo apoyo de jóvenes.


Y obviamente se está generando cada vez mayor oposición entre varios sectores minoritarios ante la retórica racista de los republicanos, y algunos pronostican un incremento dramático en la participación electoral de afroestadunidenses y latinos en la elección general, lo cual podría poner en jaque un triunfo nacional republicano. Una encuesta del Washington Post/Univision registró que 8 de 10 latinos tienen opinión desfavorable de Trump (aunque eso hace pensar sobre quiénes serán ese 20 por ciento que no).


Pero tal vez es hora de que los defensores de los mejores principios universales por todo el mundo piensen en organizar Brigadas Internacionales para apoyar a sus aliados dentro de Estados Unidos en un grito de no pasarán y rescatar a esta república de las tinieblas.

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La liberación de Europa, el aprisionamiento de la historia (I)

La vieja premisa la verdad es la principal víctima de la guerra es llevada al extremo por las nuevas guerras híbridas –guerra convencional / irregular / mediática / cyberwarfe–, que se tratan de puras mentiras y medias verdades.

¿Un ejemplo? El conflicto en –y alrededor de– Ucrania. ¿Y la verdad histórica? Es aun otra víctima.


Si bien por ejemplo los combates en Donbas confirmaron según algunos analistas la importancia del viejo tanque para el moderno campo de batalla, la más poderosa arma de esta guerra era la historia.


Matar a un enemigo importa, pero antes conviene sujetarlo a nuestra propia versión del pasado.


Quizás nunca antes el revisionismo histórico iba tan de la mano con la guerra y la geopolítica. Las fechas redondas que caían este año: el 70 aniversario de la liberación de Europa (8-9/5/45) o Auschwitz (27/1/45), ofrecieron un escenario particularmente propicio.


Las torceduras de la historia de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), algo en que incurrían todas las propagandas –occidental/polaca/ucrania y rusa–, eran responsables incluso por la radicalización del conflicto. Echaban gasolina al fuego.


Según Kiev, Ucrania defendía a Europa de la invasión de Putler –Putin+Hitler– (¡sic!); según Moscú, los separatistas de Donbas "la defendían de los neo-banderovsty"/herederos del hitlerismo (algo más acertado, pero igualmente instrumental).


Tal vez lo único que uniría hoy a Europa sería la memoria del Holocausto, si no fuera por el hecho de que éste funciona ya como algo autónomo, cuasimetafísico, estéril y ahistórico, sin conexión con el contexto europeo y/o la modernidad.


Así los revisionistas logran descubrir que los ucranios liberaron a Auschwitz, no el Ejército Rojo (véase La Jornada, 13/2/15), o lavar la imagen de las fuerzas involucradas en él (los fascistas ucranios de la OUN/UPA).


Claramente no todos los revisionismos son iguales: responden a los mismos impulsos y procesos macro, pero difieren en forma y objetivos. Mientras los revisionismos a) occidental (EU/UE/OTAN) y b) ruso son revisionismos del centro: pragmáticos, funcionales, estado-nacionales, imperiales, los revisionismos c) polaco y d) ucranio son revisionismos de la periferia: nostálgicos, reaccionarios, tribales, post comunistas.


Pero todos rescriben los conflictos en términos conservadores, sustituyen las divisiones de clase con el nacionalismo y/o etnicismo, ocultan a la gente como agentes de cambio (sólo hay grandes actores), y si bien parecen ultrapolitizar la historia, en efecto la despolitizan tal como lo requiere el capitalismo tardío.


Reflejos de todos estos procesos estaban en las diferentes narrativas sobre la liberación de Europa.


En la saneada versión del Occidente, donde la lucha contra el fascismo fue sustituida por el imaginario pop (con su símbolo: flor de amapola) y el papel de la industria cultural que prioriza sólo los episodios propios (D-Day, etcétera).


Y en el bombástico show militar en Moscú organizado para legitimar la agenda rusa en Ucrania (derrotamos al peor mal de la historia, también tenemos razón ahora) y subrayar las legítimas ambiciones neoimperiales del neozar Putin.


Dos razones por las que el imperio en/de decadencia (EU/UE/OTAN) boicoteó estos festejos y un ejemplo de cómo las rivalidades interimperiales desembocan en los choques de políticas históricas.


Un momento. ¿No que la URSS acabó la guerra rompiendo –de verdad– la espina de la máquina nazi a un enorme costo de 27 millones de víctimas, liberando de paso a una buena parte de Europa? Sí. La Gran Guerra Patria (1941-1945) –término que subraya la excepcionalidad de la contribución soviética y cuyo fin se festeja el día 9/5, no el 8, por la diferencia de horario en Moscú al momento de firmarse la capitulación en Berlín– ha sido crucial.


No obstante también ayudó a... empezarla.


El pacto de no agresión Ribbentrop-Mólotov (23/8/39) –¡un shock para el movimiento comunista internacional!– partió a Polonia en dos (la URSS atacó 16 días después del Tercer Reich), dio tiempo a Hitler a derrotar a Francia y preparar su ataque a Stalin (que no lo podía creer...).


Los estalinistas invirtieron esta historia insistiendo en que fue Stalin quien quería ganar tiempo, algo que (básicamente) repitió... Putin (en la conferencia con la canciller Merkel), tildando al pacto de inevitable –¡sic!– (Gazeta Wyborcza, 10/5/15).


Para los revisionistas el pacto Hitler/Stalin es la máxima prueba de la verdadera naturaleza de los dos totalitarismos; para el gran Eric Hobsbawn fue un episodio oportunista sin ninguna importancia (Histoire et illusion, en: Le Débat, núm. 89, 1996, p. 138).
¿Nos quedamos a la mitad del camino?


Si bien el conflicto en Ucrania destapó la nueva política histórica rusa, el proyecto estaba en marcha ya desde hace tiempo. Escuchemos a Ilya Budraitskis, un historiador ruso:


Putin quería una historia donde cupieran el zar, Stalin y Yeltsin y que subrayase la continuidad desde Rus de Kiev hasta hoy. Algo sin conflictos ni contradicciones (¡sic!).


Hasta la Revolución de 1917 empezó a ser considerada no en términos de ruptura sino de... continuidad (¡sic!), y si Lenin resultaba demasiado controvertido, Stalin y la mitología de la Gran Guerra Patria quedaban ideales.


La guerra contra los nazis es un pilar de la historia sin contradicciones, la única manera en que la narración nacionalista y comunista puede encajar en algo coherente. De hecho fue Stalin quien inventó este modelo, legitimándose con las figuras nacionalistas, incluso chovinistas y comunistas. Usó hasta a la Iglesia (Krytyka Polityczna, 16/1/15).


También en los ojos de Slavoj Zizek la política –no sólo histórica– de Putin es una extraña fusión de zarismo y estalinismo –¡sic!– (Lenin v. Stalin en Kiev, en: LRB, 8/5/14).


La materialización de esto estaba en las –¿esquizo¬frénicas?/¿delirantes?– banderas que portaban algunos separatistas en Donbas: mitad soviética (roja/hoz y martillo), mitad zarista (negra/amarilla/blanca).


El nombre de la ya frustrada confederación de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk que buscaba independizarse de Ucrania era Novorrusia. Bien podía haber sido Novohistoria. (Continuará.)

Maciek Wisniewski, eriodista polaco
Twitter: @periodistapl

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Sábado, 09 Mayo 2015 12:10

Ellas vencieron al fascismo

Ellas vencieron al fascismo

Fueron entre 800 mil y un millón las mujeres enlistadas en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Casi el 10 por ciento de las tropas movilizadas por la Unión Soviética. Este fue el único frente de aquella guerra en el que las mujeres combatieron junto a los hombres. Vale la pena recordarlas en el 70 aniversario del Día de la Victoria.


El acusado mal de Alzheimer que padece la memoria histórica occidental respecto de la Segunda Guerra Mundial –inducido en parte por el poderío internacional de la industria de Hollywood en la configuración de imaginarios colectivos– provoca entre otras cosas que ser mujer y soviética sea sinónimo de inexistencia. Debido a esto, cuando pensamos en el papel de la mujer en la Segunda Guerra Mundial nos vienen a la mente imágenes de su rol asistencial de enfermera en el frente, o bien de obrera y madre en la retaguardia. Y a pesar de que en nuestra memoria no existen artilleras, francotiradoras, partisanas y pilotas, su labor en el campo de batalla fue clave para la derrota del fascismo, siendo además pioneras en las acciones e hitos que llevaron a cabo.

 

SURCANDO LOS CIELOS

 

Inicialmente fueron subestimadas por el resto de los pilotos porque, además de ser mujeres, apenas superaban los 20 años de edad. Sin embargo su trabajo desde el aire es el aspecto que más reconocimiento aglutina a nivel institucional.

La iniciativa corrió a cargo de la ya entonces mítica pilota rusa Marina Raskova, nombrada heroína de la Unión Soviética en 1938 por haber batido el récord mundial de vuelo sin escalas. Ella fue la responsable de la integración femenina a divisiones de combate en la fuerza aérea soviética, presionando a las autoridades militares para formar secciones formadas íntegramente por mujeres.

Así fueron fundados el 586º Regimiento de Cazas, el 587º Regimiento de Bombardeo, y el 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno, los cuales se estipula que realizaron entre 25 mil y 30 mil misiones de combate. En el 586º combatió Lydia Litvak, una joven que a sus 21 años logró su duodécima victoria en solitario sobre cazas enemigos, siendo, junto a su camarada Katya Budanova, las dos únicas mujeres en la historia mundial consideradas "ases de combate".1 Una flor blanca que dibujó en el costado de su caza dio lugar a su célebre apodo: "La rosa blanca de Stalingrado".

Pero sería el 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno el que pasaría a la historia debido a la temeridad y efectividad de sus acciones. Sus integrantes, a bordo de los precarios Polikarpov PO-2, serían conocidas entre los nazis como "Las brujas de la noche", ya que lanzaban sus ataques sobre campamentos, depósitos de abastecimiento y bases de apoyo en la retaguardia alemana siempre desde la oscuridad nocturna del cielo. Su estrategia era especialmente arriesgada ya que, debido a la lentitud de sus máquinas y para aligerar su peso, prescindían de ametralladora, paracaídas y radio, portando únicamente las seis bombas que les permitía su biplano. Estas pioneras volaban a muy baja altura sobre los campamentos alemanes, poniendo su motor en ralentí en pro de un mayor sigilo hasta soltar su carga sobre el objetivo, tras lo cual aceleraban haciendo un ruido peculiar con sus motores que llegó a enloquecer a los soldados nazis, ya que cuando éstos los escuchaban sabían que tenían una lluvia de proyectiles cayendo sobre ellos.


Este regimiento había logrado una especial eficiencia, cumplía cerca de 18 misiones por noche, alterando a los miembros de la Wehrmarcht hasta el punto de que comenzaron a ofrecer la honrosa Cruz de Hierro a aquellos que lograsen abatir a algún PO-2 de estas combatientes, que algunos llegaron a considerar no-humanas. El comandante alemán Johannes Steinhoff declaró: "No podíamos creer que los aviadores soviéticos que nos habían ocasionado los mayores problemas fueran en realidad mujeres. Esas mujeres no le temían a nada. Venían noche tras noche en biplanos muy lentos, y durante algunos períodos no nos dejaban dormir en absoluto". En 1943 el 588º Regimiento fue galardonado con la denominación 46º Regimiento de Guardias, entrando así en las unidades de elite del Ejército Rojo.

En ningún otro lugar las mujeres desempeñaron un rol similar, y mucho menos obtuvieron alguna condecoración militar. Su actividad en los aires siempre se limitó al vuelo de carga, para liberar a pilotos masculinos para el combate. En Estados Unidos las féminas tendrían que esperar hasta 1993 para que las autoridades las considerasen capaces de combatir en los cielos.

 

EN LA MIRA

 

Por excelencia el rol de francotiradora es el que más trascendió en el imaginario bélico ruso, debido, además de sus hazañas, a la especial compatibilidad del carisma y fotogenia de estas soldados con los cánones estéticos masculinos.

Entre 1.500 y 2 mil profesionales fueron formadas en la Escuela Central de Entrenamiento de Mujeres Francotiradoras, de las cuales se estipula que sólo sobrevivió una cuarta parte, ya que pocas se dejaban hacer prisioneras y reservaban siempre una última bala para sí mismas, en caso de caer en manos del enemigo.

Tenían más facilidad que los hombres para infiltrarse tras las líneas enemigas, haciéndose pasar por pastoras o campesinas, ya que éstas quintuplicaban en número a los habitantes masculinos en las zonas ocupadas por la Wehrmacht, y era más difícil su control. Se calcula que causaron alrededor de 12 mil bajas entre las tropas nazis. Su actividad se destinaba preferentemente a la eliminación de oficiales, servidores de ametralladoras y morteros, así como a los observadores que dirigían el fuego de la artillería.

La más destacada fue sin duda Lyudmila Pavlichenko que en junio de 1942, cuando fue retirada del frente tras ser herida por un mortero, acumulaba 309 muertes, incluyendo a 36 francotiradores enemigos, superando las 225 del archiconocido Vasily Zaytsev. Pavlichenko fue nombrada heroína de la Unión Soviética y acabó siendo recibida con honores por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, siendo la primera ciudadana soviética en visitar oficialmente Estados Unidos.

 

AL PIE DEL CAÑÓN

 

La labor de las mujeres soviéticas en la infantería no fue en absoluto desdeñable. Se desempeñaron como partisanas, tanquistas y soldados, teniendo bajo su mando a unidades enteras. En Leningrado, por ejemplo, cuyos habitantes resistieron desde 1941 a 1944 el más bárbaro y atroz sitio, se estipula que el 75 por ciento de la población era de género femenino, ya que los hombres habían sido trasladados a servir en otras zonas del país, por lo que muchas de ellas se vieron obligadas a integrar y organizar la defensa de la ciudad.

Por otro lado, en la batalla de Stalingrado trascendió la heroica resistencia del 1077º Regimiento de Artillería Antiaérea ante el imprevisto ataque realizado sobre una fábrica de tanques por la 16ª División Panzer alemana. El factor sorpresa de la ofensiva nazi hizo que este regimiento formado íntegramente por chicas muy jóvenes tuviese que afrontar, solo y sin el armamento adecuado, a toda una división de carros blindados de la Wehrmatch. Dos días aguantó su resistencia. Varios testimonios de los alemanes dan cuenta de su asombro al descubrir, tras esta batalla, que sólo había cuerpos de mujeres al pie de los cañones que les habían destruido nada menos que 83 blindados.

El hecho de que niñas que ni habían terminado la secundaria se hicieran cargo de piezas de artillería en el infierno de Stalingrado sólo puede pasar cuando un pueblo entero se resiste con uñas y dientes a su propio genocidio. Sin embargo, en 2004 el 57 por ciento de la población francesa identificó a Estados Unidos como la nación que más contribuyó a la derrota del nazismo. Sólo un 20 por ciento señaló a la Urss.2 Algo paradójico cuando el 75 por ciento de las fuerzas militares alemanas fueron destruidas en el frente soviético, y muchos capitalistas estadounidenses, como Rockefeller o Henry Ford, no hicieron sino financiar directamente a los nazis en aras de desarticular la organización del movimiento obrero en Europa.

Ante este atentado cultural, y en el 70 aniversario del Día de la Victoria, conviene recordar al pueblo soviético en su totalidad como al verdadero protagonista de la historia, y en este caso a aquellas heroínas que debido a su género son aun más proclives a ser sepultadas por la historiografía oficial masculina.
1. Categoría militar internacional reservada a aquellos aviadores que durante su carrera derribaron a más de cinco aviones enemigos.
2. Según datos del Instituto Francés de Opinión Pública (Infop).

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Viernes, 05 Julio 2013 06:37

Tres despachos desde Polonia

La realidad ignorada. Antes de que Zygmunt Bauman pudiera empezar su ponencia en la Universidad de Wroclaw (22/6/2013) para conmemorar los 150 años de la socialdemocracia alemana –Ferdinand Lassalle, uno sus padres, nació en esta ciudad (antes Breslau)–, en la sala irrumpió un grupo de nacionalistas que con gritos le reclamó” su servicio (1945-1953) en una unidad del ejército estalinista que combatía a los partisanos de derecha. Más allá de la historia personal de Bauman (que siempre subrayaba que “sólo redactaba panfletos” y que luego también se convirtió en un blanco del gobierno comunista y tras una purga antisemita y nacionalista en 1968 fue expulsado del país), el incidente, otro en una serie de ataques a las conferencias de figuras asociadas con izquierda o liberalismo, es un producto de procesos más amplios: 1) el fracaso de la izquierda (el mismo Bauman analizó en Wroclaw sus razones: la claudicación de la socialdemocracia, la “guerra cultural” ganada por la derecha, el triunfo del imaginaire burgués, el crecimiento del precariado a costa del proletariado organizado), 2) la crisis como fuente de frustración sobre todo entre los jóvenes, 3) el auge del nacionalismo que la acapara, y 4) la “derechización” de la historia, que primero iguala los dos totalitarismos y luego ve en toda la izquierda un “brote de estalinismo”. En el mismo tiempo: mientras la centroderecha repite más y más “¡En Polonia no hay fascismo!”, más le abre la puerta.

 

El ejemplo incómodo. Incluso a 70 años del levantamiento en el Gueto de Varsovia (19/4/1943), el heroico gesto de un puñado de combatientes “para no morir de rodillas, ni en las cámaras de gas de Treblinka, sino con una pistola en la mano” –en palabras de Marek Edelman (1926-2009), uno de sus comandantes y de los pocos sobrevivientes–, resulta incómodo para la mayoría del mundo: 1) en Polonia el recuerdo de que en la capital hubo dos levantamientos cuestiona la visión derechista de la historia donde el posterior alzamiento de Varsovia (1/8/1944) tiene el monopolio para el heroísmo; revive también la historia del antisemitismo polaco, la indiferencia a la tragedia del gueto y la escasa ayuda militar a sus combatientes, 2) en la historiografía occidental dominante que en las últimas décadas vivió un “giro conservador”, el levantamiento fue oscurecido por las narrativas sobre “víctimas” donde ya no hay diferencia entre el atacante y el atacado, el ocupante y el ocupado, Leningrado o Dresden; como apunta Enzo Traverso en este giro, mientras se prestaba más atención estéril al “exterminio” (salvo, por ejemplo, las contribuciones como la de Bauman en Modernidad y Holocausto, 1989) y a los judíos como sus “víctimas pasivas”, se ignoraba más la historia de la resistencia judía activa, “como si el recuerdo de las víctimas no pudiera coexistir con la memoria sobre sus luchas” (según Traverso el “culto de las víctimas” va de la mano también con la rehabilitación del fascismo y el nacionalismo antisemita), 3) finalmente en Israel la memoria del levantamiento desafía su ideología fundacional: gente como Edelman u otros miembros de Bund que no querían migrar y preferían cultivar la cultura judía en Polonia y el yiddish en vez del hebreo (el ex comandante se mudó a Lodz y trabajo como médico) demostró que la alternativa sionista –la “víctima en diáspora” o el “ocupante en Palestina”– fue falsa (Przemyslaw Wielgosz, “Niewygodne powstanie”, en: Le Monde Diplomatique, edición polaca, abril de 2013).

 


El legado negado. La primera rebelión obrera armada en el imperio ruso parte de la ola revolucionaria de 1905 –el levantamiento de Lodz, un gran centro textil (22/6/1905)– siempre tuvo una suerte trágica: la historiografía comunista la ignoraba por su espontaneidad, el componente bundista y lumpenproletario; la historiografía después de 1989 lo ignoraba por “comunista”, tratando de enfatizar sus demandas nacionalistas (el polaco en las escuelas), por encima de las laborales y universales (la jornada de ocho horas). Pero ya fue una farsa cuando justamente en junio pasado (13/6/2013) el Parlamento polaco derogó la jornada de ocho horas “para mejor combatir la crisis” y “aprovechar la coyuntura por venir” (¡sic!). Ni en Lodz (hoy desindustrializada, sumergida en desempleo), ni en toda Polonia (“un país sin izquierda”), nadie salió a manifestarse por la eliminación de aquella normativa fundamental (“el precariado ni lo notará”). Y “apenas” el siglo pasado Lodz era un punto de referencia para la izquierda: Rosa Luxemburgo (que frente al reformismo de Lassalle representaba la socialdemocracia revolucionaria) estudiando la lucha entre el capital y el trabajo en Lodz y la ola de 1905 escribía sobre su “huelga de masas”; para Edelman y para miles de socialistas de Bund o Poalej Syjon (una rica tradición política que pereció en las ruinas de guetos y en los campos de exterminio) el levantamiento de Lodz era “el más importante suceso en la historia de Europa”.

 

Coda. Los tres casos se juntan en una imagen más grande no sólo de Polonia, sino de la modernidad: el auge de la ultraderecha y de los nacionalismos, el fracaso y la falta de la izquierda, la “derechización” de la historia, el ataque al mundo del trabajo y sus conquistas.

 

Aunque el panorama parezca poco alentador, nos llama a aprender de los viejos sucesos y a prestar atención a los nuevos.

 

Para Lenin la rebelión de Lodz era un gran ejemplo del heroísmo revolucionario y de las “formas superiores de lucha” ( The struggle of the proletariat and the servility of the bourgeoisie, 1905).

 

Para Traverso el levantamiento en el Gueto de Varsovia es un símbolo ético y el mejor ejemplo de la dignidad para todas las luchas emancipadoras, un mensaje universal por el humanismo y la esperanza ( Understanding the nazi genocide, marxism after Auschwitz, 1999).

 

Para nosotros el ataque a Bauman debería ser un “aviso de incendio” ante el retorno del fascismo.

 


Por Maciek Wisniewski*Periodista polaco

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Martes, 29 Marzo 2011 06:04

La Guerra Fascista de la OTAN

No había que ser adivino para saber lo que preví con rigurosa precisión en tres Reflexiones que publiqué en el sitio Web CubaDebate, entre el 21 de febrero y el 3 de marzo: “El plan de la OTAN es ocupar Libia”, “Danza macabra de cinismo”, y “La Guerra inevitable de la OTAN”.

Ni siquiera los líderes fascistas de Alemania e Italia fueron tan sumamente descarados a raíz de la Guerra Civil Española desatada en 1936, un episodio que muchos tal vez hayan recordado en estos días.

Han transcurrido desde entonces casi exactamente 75 años; pero nada que pueda parecerse a los cambios que han tenido lugar en 75 siglos, o si lo desean, en 75 milenios de la vida humana en nuestro planeta.

A veces parece que, quienes serenamente opinamos sobre estos temas, somos exagerados. Me atrevería a decir que más bien somos ingenuos cuando suponemos que todos debiéramos estar conscientes del engaño o la colosal ignorancia a que ha sido arrastrada la humanidad.

Existía en 1936 un intenso enfrentamiento entre dos sistemas y dos ideologías aproximadamente equiparadas en su poder militar.

Las armas entonces parecían de juguete comparadas con las actuales. La humanidad tenía garantizada la supervivencia, a pesar del poder destructivo y localmente mortífero de las mismas. Ciudades enteras, e incluso naciones, podían ser virtualmente arrasadas. Pero jamás los seres humanos, en su totalidad, podían ser varias veces exterminados por el estúpido y suicida poder desarrollado por las ciencias y las tecnologías actuales.

Partiendo de estas realidades, son bochornosas las noticias que se transmiten continuamente sobre el empleo de potentes cohetes dirigidos por láser, de total precisión; cazabombarderos que duplican la velocidad del sonido; potentes explosivos que hacen estallar metales endurecidos con uranio, cuyo efecto sobre los pobladores y sus descendientes perdura por tiempo indefinido.
Cuba expuso en la reunión de Ginebra su posición respecto al problema interno de Libia. Defendió sin vacilar la idea de una solución política al conflicto en ese país, y se opuso categóricamente a cualquier intervención militar extranjera.
En un mundo donde la alianza de Estados Unidos y las potencias capitalistas desarrolladas de Europa, se adueña cada vez más de los recursos y el fruto del trabajo de los pueblos, cualquier ciudadano honesto, sea cual fuere su posición ante el gobierno, se opondría a la intervención militar extranjera en su Patria.

Lo más absurdo de la situación actual es que antes de iniciarse la brutal guerra en el Norte de África, en otra región del mundo a casi 10 000 kilómetros de distancia, se había producido un accidente nuclear en uno de los puntos más densamente poblados del planeta tras un tsunami provocado por un terremoto de magnitud 9 que a un país laborioso como Japón ha costado ya casi 30 mil víctimas fatales. Tal accidente no habría podido producirse 75 años antes.
En Haití, un país pobre y subdesarrollado, un terremoto de apenas 7 grados en la escala de Richter ocasionó más de 300 mil muertos, incontables heridos y cientos de miles de lesionados.

Sin embargo, lo terriblemente trágico en Japón fue el accidente en la planta electronuclear de Fukushima, cuyas consecuencias están todavía por determinarse.

Citaré solo algunos titulares de las agencias noticiosas:

“ANSA.- La central nuclear de Fukushima 1 está difundiendo “radiaciones extremadamente fuertes, potencialmente letales”, dijo Gregory Jaczko, jefe de la Nuclear Regulatory Commission (NRC), el ente nuclear estadounidense.”
“EFE.- La amenaza nuclear por la crítica situación de una central en Japón tras el sismo, ha disparado las revisiones de la seguridad de las plantas atómicas en el mundo y ha llevado a algunos países a paralizar sus planes.”
“Reuters.- El devastador terremoto de Japón y la profundización de la crisis nuclear podría generar pérdidas de hasta 200.000 millones de dólares en su economía, pero el impacto global es difícil de evaluar por el momento.”
“EFE.- El deterioro de un reactor tras otro en la central de Fukushima siguió alimentando hoy el temor a un desastre nuclear en Japón, sin que los desesperados intentos para controlar una fuga radiactiva abrieran un resquicio a la esperanza.”
“AFP.- Emperador Akihito expresa preocupación por el carácter imprevisible de la crisis nuclear que golpea a Japón tras el sismo y el tsunami que mataron a miles de personas y dejaron a 500.000 sin hogar. Reportan nuevo terremoto en la región de Tokio.”

Hay despachos que hablan de temas más preocupantes todavía. Algunos mencionan la presencia de yodo radiactivo tóxico en el agua de Tokio, que duplica la cantidad tolerable que pueden consumir los niños más pequeños en la capital japonesa. Uno de los despachos habla que las reservas de agua embotellada se están agotando en Tokio, ciudad ubicada en una prefectura a más de 200 kilómetros de Fukushima.

Este conjunto de circunstancias determinan una situación dramática para nuestro mundo.

Puedo expresar mis puntos de vista sobre la guerra en Libia con entera libertad.

No comparto con el líder de ese país concepciones políticas o de carácter religioso. Soy marxista-leninista y martiano, como ya he expresado.

Veo a Libia como un miembro del Movimiento de Países No Alineados y un Estado soberano de los casi 200 de la Organización de Naciones Unidas.

Jamás un país grande o pequeño, en este caso de apenas 5 millones de habitantes, fue víctima de un ataque tan brutal por la fuerza aérea de una organización belicista que cuenta con miles de cazabombarderos, más de 100 submarinos, portaaviones nucleares, y suficiente arsenal para destruir numerosas veces el planeta. Tal situación jamás la conoció nuestra especie y no existía nada parecido hace 75 años cuando los bombarderos nazis atacaron objetivos en España.
Ahora, sin embargo, la desprestigiada y criminal OTAN escribirá una “bella” historieta sobre su “humanitario” bombardeo.
Si Gaddafi hace honor a las tradiciones de su pueblo y decide combatir, como ha prometido, hasta el último aliento junto a los libios que están enfrentando los peores bombardeos que jamás sufrió un país, hundirá en el fango de la ignominia a la OTAN y sus criminales proyectos.

Los pueblos respetan y creen en los hombres que saben cumplir el deber.

Hace más de 50 años, cuando Estados Unidos asesinó a más de cien cubanos con la explosión del mercante “La Coubre”, nuestro pueblo proclamó “Patria o Muerte”. Ha cumplido, y ha estado siempre dispuesto a cumplir su palabra.
“Quien intente apoderarse de Cuba -exclamó el más glorioso combatiente de nuestra historia- solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre”.

Ruego se me excuse la franqueza con que abordo el tema.


Fidel Castro Ruz
Marzo 28 de 2011
8 y 14 p.m.
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Sábado, 22 Enero 2011 08:22

EE.UU. Caldo de cultivo fascista

Caldo de cultivo es cuando permanezco enganchado a un videojuego intentando matar figuras virtuales. Según Newsweek, el videojuego más vendido en Estados Unidos en 2010 fue  Grand Thief Auto 3 (El gran robo de coches 3). El jugador progresa más cuanto más crímenes comete. Si el jugador roba un coche y mata a un peatón, la policía lo perseguirá. Si dispara al policía, aparece el FBI. Si asesina al agente federal, entran en escena los militares…
 
Caldo de cultivo es cuando mi hermano lucha en Afganistán, así como mi padre lo hizo en Irak y mi abuelo en Vietnam.
 
Caldo de cultivo es entrar, a los 23 años, en una tienda y comprar, sin el menor trámite burocrático, una pistola Glock 9mm y un cargador extra que me permite disparar 33 tiros seguidos sin necesitad de rastrillar,  como hizo Jared Lee Loughner, en Tucson (Arizona), el sábado, 8/1, matando a 6 personas, entre ellas al juez federal John M. Roll, e hiriendo gravemente a varias, incluida la diputada demócrata Gabrielle Giffords.
 
Los Estados Unidos están en un impasse. La elección de un presidente negro con un discurso progresista no ha sido asimilada  por amplios sectores racistas y conservadores. Esto ha dado origen al más reciente caldo de cultivo fascista: el Tea Party, liderado por Sarah Palin, ex-gobernadora del Alaska y candidata a vicepresidenta por el Partido Republicano en 2008.
 
El movimiento Tea Party se sitúa a la derecha del Partido Republicano. Para sus adeptos, las libertades individuales están por encima de los derechos colectivos. Aunque muchos estén contra la guerra, ellos coinciden con los ultramontanos al reprobar la unión de los homosexuales y la legalización de los inmigrantes, y defender la abstinencia sexual como el mejor preservativo frente al riesgo del SIDA.
 
Obama es una decepción para muchos de sus electores. En las elecciones legislativas de noviembre,  la abstención entre jóvenes, negros y latinos que votaron por él fue alta.  No parece saber lidiar con la crisis económica que afecta al país desde 2008. Muchos perdieron sus casas debido al estallido de la burbuja especulativa;  8,5 millones de trabajadores se quedaron sin empleo y 8 millones carecen de seguro de desempleo. El propio gobierno admite que en 2012 la tasa de desempleo rebasará el 8%.
 
Pese a su Nobel de la Paz, Obama no puso fin a las guerras en Irak y en Afganistán; no redujo la amenaza terrorista; no avanzó en la cuestión ambiental; no mejoró las relaciones con Cuba; no reformó el proyecto de ley de inmigración; y no tiene seguridad de que su reforma de la salud será aceptada por el actual Congreso.
 
Hoy, los Estados Unidos están más a la derecha de la que estaba en la elección de Obama. En el pleito de noviembre, el Partido Republicano avanzó 63 sillas. Ahora, son 242 diputados republicanos y 193 demócratas.
 
Obama  se siente acorralado. No es atrevido como Roosevelt ni reformador como Kennedy. Ya cedió ante los republicanos al incumplir su promesa de campaña y anunciar, el 6 de diciembre, la prórroga de los privilegios tributarios a los más ricos, herencia de la era Bush. Dio un regalo de navidad de US$ 400 mil millones a la élite usamericana. Y redujo del 6,2% al 4,2% el impuesto  recaudado en la declaración del impuesto a la renta y destinado a financiar la Seguridad Social, ahora con menos US$ 120 mil millones.
 
Y el Senado, donde los demócratas mantienen mayoría, no dio paso, el 18 de diciembre, a la legalización de 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.
 
La democracia queda aún más amenazada desde que la Suprema Corte, hace un año, dio luz  verde para las grandes corporaciones financieras engrosen la caja dos de las campañas electorales. Se estima que en las elecciones de noviembre,  los republicanos recolectaron US$ 190 millones, y los demócratas la mitad. Y la pandilla  de la privatización de la salud contribuyó con US$ 86,2 millones para intentar boicotear la reforma propuesta por Obama al sector. En suma, el modelo usamericano de democracia es rehén del dinero.
 
El nuevo Congreso va a golpear fuerte en la tecla del recorte de gastos del gobierno. Eso significa, en un país en crisis, reducir los servicios sociales y multiplicar la exclusión social y la criminalidad. Incluyendo la  de los fanáticos como Loughner, convencidos  de que las cabezas que no piensan como las de ellos merecen una sola cosa: bala. (Traducción: J.L.Burguet . revisión  ALAI)
 
Por Frei Betto es escritor, autor de “Cartas da Cartas da Prisão” (Agir), entre otros libros. www.freibetto.org  - twitter:@freibetto

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Miércoles, 02 Junio 2010 07:14

65 años después de la derrota del nazismo

Mayo de 1945: la Alemania nazi derrotada, su ideología vencida, el fin de la Segunda Guerra Mundial. Fueron seis años de guerra, sesenta millones de muertos. Han pasado 65 años. Mucho se ha escrito sobre la tragedia, el conflicto bélico, las víctimas, la destrucción.
 
Desde esa fecha hasta la actualidad, los conflictos y las guerras en nuestro mundo no cesaron y las víctimas se siguieron multiplicando. ¿Quiénes son las víctimas? Algunos investigadores incluyen en la categoría de “muertes en guerras y conflictos” sólo a los muertos en “campos de batalla”. Algunos excluyen muertes causadas por bombas y muchos no consideran a aquellos seres humanos muertos por hambrunas o enfermedades, resultado de enfrentamientos y otros conflictos armados.
 
Las discusiones son interminables y complejas. Pero lo que no deja de inquietarme es el empecinamiento que tenemos por deshumanizar a estas víctimas. Se habla casi siempre de guerras entre ideologías o en contra de ellas. Se justifican y explican por motivaciones geopolíticas y económicas. Siempre excusas para alejar el fantasma que nos aterra como seres humanos: nuestra propia agresividad, injustificable, siempre.
 
No puedo dejar de remitirme a mi propia experiencia. De niño, oía hablar de la Guerra Civil Española, de la lucha armada entre nacionalistas y republicanos. De la crueldad de los enfrentamientos, de los muertos que éstos provocaban. Pero esos muertos sólo eran franquistas o republicanos. Se trataba de ideologías enfrentadas, no de compatriotas que se aniquilaban, de seres humanos enfrentados de la manera más terrible. No eran españoles contra españoles, campesinos luchando contra campesinos, hombres de ciencia contra hombres de ciencia, vecinos contra vecinos. Sólo ideologías. Este argumento fue utilizado y sigue siéndolo a la hora de explicar lo inexplicable. Yo mismo tardé muchos años en poder deshacerme de todas las excusas y justificaciones y enfrentar el dolor y aceptar que se trató de hombres contra hombres. O más bien en singular: del hombre contra el hombre.
 
Muchas veces pienso que la necesidad de deshumanizar viene de la imposibilidad de aceptar que el ser humano es el peor enemigo de sí mismo. Esta mirada, la que nos lleva a cuestionarnos el origen de las guerras, o más bien las explicaciones que damos para poder digerir estas tragedias que nosotros mismos generamos, me deja en un lugar distinto frente a la tragedia de la cual fui testigo y víctima.
 
A comienzos del nazismo, las víctimas eran aquellos alemanes que se oponían al régimen. Los primeros campos de concentración fueron para terminar con comunistas, socialdemócratas –éstos constituían una fuerza política muy importante en la Alemania de preguerra– y con aquellos integrantes del propio partido nazi que ejercían alguna oposición interna. Las víctimas del nazismo no fueron sólo judías. A ellas se sumaron los gitanos, los testigos de Jehová, pueblos eslavos, aquellos llamados pueblos asiáticos de la Unión Soviética considerados pertenecientes a razas inferiores y las elites política, intelectual y cultural de Polonia y de la Unión Soviética, incluyendo a numerosos miembros de la Iglesia Católica.
 
El nivel de autodestrucción del pueblo alemán no tuvo límites. En 1942 un joven alemán de 17 años, Helmuth Hübener, fue guillotinado por los nazis en la prisión de Berlín. Arrestado por la Gestapo por distribuir panfletos contra el régimen, fue sentenciado a muerte. La corte que lo juzgó tomó esa decisión basada en que el joven “mostraba una inteligencia superior a la promedio para un joven de su edad”. Por esta razón, debía ser castigado como un adulto. El juez que lo envió a la guillotina no fue juzgado, ya que murió unos días antes del final de la guerra, en un bombardeo. Actualmente un Centro Juvenil en la ciudad de Berlín lleva el nombre del joven alemán. Una historia que estremece.
 
Una vez más, a pesar de los años que pasan, siguen siendo muchos los misterios que guardan las conductas humanas.
 
*Por Por Jack Fuchs, Pedagogo y escritor. Sobreviviente de Auschwitz.
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El gigante alemán de las autopartes, el grupo Schaeffler, hoy herido de muerte por la crisis global, fue acusado ayer de usar las cabelleras de al menos 40.000 víctimas del campo de exterminio nazi de Auschwitz. La empresa germana se habría servido de los cabellos para hacer telas en sus fábricas ubicadas en la Polonia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Las acusaciones fueron hechas luego de que historiadores polacos del mayor campo de concentración nazi encontraran nueva evidencia: en efecto, los estudiosos del museo que lleva el nombre del campo y funciona allí hallaron rollos de telas hechos con pelos de los internos en una antigua dependencia utilizada por la empresa en aquella época en la región de Silesia, al sur de Polonia.
 
El hallazgo fue el último de una serie de malas noticias para la golpeada empresa. El grupo, que emplea a alrededor de 200.000 personas en todo el mundo (cuyos productos son comercializados a través de las marcas LUK, INA y FAG), acusa actualmente una deuda de unos 14 mil millones de dólares y, además, enfrenta la perspectiva de la bancarrota.
 
El mes pasado, Maria-Elisabeth Schaeffler, la extravagante dueña del grupo –siempre vestida con tapados de piel–, apareció en un acto sindical y lloriqueó pidiéndole a la canciller alemana, Angela Merkel, que le concediera a su empresa un rescate millonario. En un intento por blanquear el comportamiento de su empresa durante aquellos tiempos, la señora Schaeffler reconoció que la compañía se sirvió para sus fábricas de trabajo esclavo proporcionado por los campos nazis. Curioso: en las publicaciones oficiales la historia de la empresa sólo empieza en 1946.
 
De hecho, el historiador de la empresa desechó las acusaciones y dijo que no había evidencia que apoyara la teoría de que el grupo Schaeffler procesara industrialmente los cabellos de los prisioneros de los campos nazis durante la Segunda Guerra. Pero el doctor Jacek Lachendro, historiador del museo de Auschwitz, le dijo al canal de televisión alemán Der Spiegel que 1,95 tonelada de tela hecha de cabellos humanos había sido descubierta en una fábrica de Schaeffler de telas y partes de tanques, en la ciudad de Kiertz, luego del retiro de los alemanes tras el fin de la guerra. La cantidad de tela, proveniente de los cabellos de 40.000 prisioneros de Auschwitz, fue descripta por el canal Der Spiegel como rollos de tela compacta amarronada. El doctor Lachendro declaró que posteriores análisis mostraron que algunos de ellos contenían rastros de gas Zyklon-b, el gas utilizado por los nazis para exterminar a millones.
 
Ex trabajadores de la fábrica en Kiertz que fueron entrevistados en el programa dijeron que ellos recordaban la entrega en 1943 de dos vagones llenos de cabello humano. Kiertz queda a tres horas en automóvil del campo de Auschwitz.
 
A los prisioneros, por rutina, se les cortaba el cabello al momento de llegar a los campos. El aparato de muerte nazi lo usaba para hacer frazadas para el ejército y medias para la marina. Aún hoy en día, en el museo de Auschwitz se exhibe un depósito lleno hasta el techo con cabello de los prisioneros, originalmente destinado al llamado “reciclado humano”.
 
 
La fábrica textil de Kiertz, donde se habrían procesado todos estos rollos de cabello pertenecía, antes de la guerra, al grupo Davistan AG, de origen judío. Pero como muchas otras empresas con este origen, fueron expropiadas por los nazis. Así, el imperio de los Schaeffler se fundó sobre las cenizas del Davistan luego de que los hermanos Wilhelm y Georg ocuparan sus inmuebles. Durante la guerra, los hermanos fabricaron armas para el ejército nazi. Luego de la guerra, adaptaron sus máquinas y se convirtieron en uno de las principales autopartistas.
 
Sin embargo, la ruinosa adquisición por parte del grupo del fabricante de neumáticos Continental, unido a los efectos de la crisis, pusieron hoy al grupo al borde de la quiebra.

Por Tony Paterson *
Desde Berlín
 
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
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