Aborto Legal, Ley en las calles pero no en el Senado

El miércoles 8 de agosto se cumplió una jornada histórica en la Argentina, ya que dos millones de mujeres salieron a las calles para colmar los alrededores del Congreso de la nación para escuchar un debate esperado por más de 40 años y que por fin lograba ser debatido por los 72 senadores. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por el No mayoritario, rechazando así la posibilidad de que las mujeres pudieran decidir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad.

 

La plaza del Congreso, la Avenida Callao, la Calle Rivadavia, la histórica Corrientes, la 9 de julio, todas abarrotadas de mujeres portando pañuelos verdes. Por todo lado se divisaba alegría, fuerza, diversidad, unidad en la lucha, en la libertad y la desobediencia. Un mar de generaciones se mezclaron para acompañar una jornada que marcará un antes y un después del feminismo en Argentina, a pesar de la negativa del Senado, pero lo hecho, hecho está, en tanto que la partida más importante no se jugó dentro del Senado sino en las calles, en donde ni la Iglesia por intermedio del papa Francisco y la represión policial, pudo invisibilizar al movimiento de mujeres que venía fortalecido de la reciente jornada del 13 de junio.

 

72 senadores se congregaron a debatir la media sanción aprobada por la Cámara de Diputados el día 13 de junio, sin embargo, los votos no cambiaron durante la jornada que se extendió por más 16 horas, dejando una votación de 38 votos en contra, 31 a favor y 3 abstenciones, lo que marcaría el destino de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

 

30 minutos fue el tiempo estimado que tuvo cada senador para exponer los pros y los contra respecto a la ley. De todo se escuchó en ese recinto, desde los argumentos más lúcidos, hasta las más terribles apologías al patriarcado, el machismo y la religión. Ejemplo de esto fue la exposición del senador Rodolfo Urtubey del Partido Justicialista quien afirmó: “hay casos en los que la violación no tiene violencia sobre la mujer”1.

 

Por su parte la escritora Verónica Gago, en ensayo publicado por la revista Anfibia acertaba al decir que “Lo que el senador Urtubey (a quien hay que exigir desafuero ya) explicitó sin tapujos: que el hogar, en el sentido patriarcal, es el lugar donde la violación está permitida. Porque el hogar se constituye como “privado” cuando legitima el acceso violento y privilegiado por parte de los varones al cuerpo de las mujeres y a los cuerpos feminizados (lo cual incluye niñxs). Lo privado acá es lo que garantiza el secreto y la legitimidad (lo que el senador llama “no violencia”) de la violencia”2.

 

Otras intervenciones a favor de la ley, como la del director de cine y hoy senador de la nación Pino Solanas, demostraron a través de sus argumentos todo el entramado que existe respecto al disciplinamiento de los cuerpos y el goce, poniendo en evidencia el desprecio que sufren las mujeres al decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad en una cultura patriarcal.

 

La senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien en su periodo presidencial se negó a dar el debate sobre el aborto legal –porque estaba en contra de esta ley–, en esta ocasión no tuvo reparos al presentar su exposición a favor y anotó lo siguiente: “Algunos dicen que fue mi hija la que me hizo cambiar de opinión. No. La verdad, señores legisladores y legisladoras, me abrió la cabeza a abordar la cuestión feminista desde un lugar diferente”

 

En otro aparte de su discurso, concluyó: “Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a las calles. Verlas abordar la cuestión femenina, criticar, pero también describir la realidad de una sociedad patriarcal, nos debe colocar a todos en un lugar distinto”3.

 

La mano oscura de la Iglesia apretó los hilos

 

La Iglesia argentina nunca mostró una posición a favor del debate sobre la interrupción del aborto en Argentina, mucho más cuando su cabeza está representada por el papa Francisco, quien después de saber sobre la media sanción aprobada el 13 de junio por la Cámara de Diputados, empezó a mover los hilos de las maquinarias políticas dentro del Senado para ganar la mayoría de legisladores para votar en rechazo a la media sanción y el proyecto de ley que había llegado de la Cámara de Diputados.

 

Ante este escenario, diputados y legisladores que estaban a favor de la ley y la campaña por el aborto seguro legal y gratuito, aceptaron introducir algunas modificaciones para que el proyecto ganará más votos a favor dentro del Senado y así poderle ganar a la Iglesia en su carrera por conseguir adeptos. Esas modificaciones fueron: bajar las semanas de interrupción del embarazo de 14 a 12; la introducción de un artículo para permitir la objeción de conciencia; el tratamiento de una asesoría profesional entre el pedido de la práctica del aborto y su realización; la modificación respecto de cómo funcionaría la ley en embarazos de adolescentes de entre 13 y 16 años.

 

Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, esa mayoría no pudo conseguirse, ratificando así la votación negativa del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y poniendo como ganadora a la Iglesia, quien ratificó una vez más su poderío dentro de las bancadas del senado y afuera de este recinto, ya que varias senadoras y senadores sufrieron diversos ataques, desde llamadas telefónicas clandestinas, amenazas en redes sociales y hasta algunos episodios de violencia en contra de sus familias. Por otro lado, esas mismas escenas de violencia se replicaron al conjunto de mujeres que se actuaban en favor del aborto, desde insultos –en su mayoría por hombres en contra del aborto–, hasta hechos de violencia y agresión por parte de la fanaticada de católicos y religiosos que enfilaron a sus feligreses a no permitir que se siga replicando los mensajes del feminismo, ni sus símbolos en ningunas de las calles argentinas.

 

Simbólicamente la avanzada por parte de la Iglesia y su discurso de defender a las dos vidas, empezó a ocupar lugares en las calles con pañuelos azules que también servían como una apología al nacionalismo, los medios de comunicación agrietaron el debate y terminaron haciéndose descaradamente más cercanos a los discursos pro vida, poniendo a circular en sus canales, emisoras y redes sociales mensajes aleccionadores hacia las mujeres que portaban el pañuelo verde y seguían a favor del aborto legal.

 

Este capítulo, ya es frecuente en Latinoamérica, ejemplo de esto es lo ocurrido en Colombia cuando sectores de la ultraderecha conservadora organizaron una serie de movilizaciones en contra de la supuesta ideología de género que estaba al interior de los acuerdos de paz de La Habana y que en la votación del plebiscito se expresaron con el NO, dejando a un lado la necesidad de formar a futuras generaciones en relación a la educación sexual.

 

Estos discursos se imponen, sobre todo en clases más populares, pues la mayoría de personas que portaban el pañuelo azul y que defendían el discurso de la Iglesia eran los mismos que hoy están sufriendo la fuerte crisis económica, el ajuste establecido por el FMI, la subida del dólar; los mismos que hoy protagonizan las escenas de discriminación, xenofobia y explotación por parte de la clase que se supone defiende la vida de un feto pero que después no se hace cargo en defender las vida de los que ellos mismos someten.

 

La lucha se multiplica

 

En el otro lado se vio un discurso muy otro, el cual se expresó en las calles de Argentina. Todos los espacios estaban colmados de verde, color que simbolizaba y defendía la decisión de los cuerpos de las mujeres para no ser tratadas como mercancías o como simples vientres dispuestos a la maternidad. Pañuelos que no solo defienden el feminismo sino la condición de clase de las que se han visto sometidas por el sistema capitalista –donde son doblemente explotadas por su condición de género– y en donde dominan los discursos patriarcales que tratan de limitar la libertad de la mujer al designio del patriarcado; esas mujeres fueron 2 millones en la calle.

 

No es casual que la escena global se haya dado cuenta del enorme acontecimiento al que asistimos durante este último periodo en la argentina, en la lucha de las mujeres por los derechos sexuales y reproductivos, acontecimiento recogido en portadas como las del New York Times y The Guardian, y reportajes como los de la revista Time4, dan cuenta de la magnitud de la movilización y del llamado masivo de las mujeres a ser escuchadas.

 

A pesar de no haber sido aprobada la legalización del aborto por el Senado, lo que demostraron las mujeres en las calles durante toda la noche de vigilia es que la lucha continúa en 2019, y que éste tan solo fue uno de los escalones que puso a soñar a las mujeres y que hizo posible la unidad en las calles en la disputa de los derechos sexuales y reproductivos.

 

El 2019 será un año de carácter electoral en donde es posible que veamos el tema del aborto como uno de los ejes de las distintas campañas de las/os candidatos presidenciales para tratar de ganar adeptos, ya que la organización feminista que acompañó en los debates y en las plazas hace que esta población se convierta en un grupo atractivo de interpelar por el número de personas, sobre todo de mujeres, que atrae y aglutina.

 

Aunque no se logró el propósito central que llevó a millones de mujeres a las calles, la votación negativa no puede leerse como una derrota absoluta para el movimiento feminista, sin duda es un gran triunfo porque luego de 40 años de haber sido construida esta ley, es la primera vez que se logra que el poder político la discuta, pero además es la primera que masivamente logró interpelar a la sociedad en su conjunto: medios de comunicación, Iglesia, escenarios académicos, artísticos, partidos políticos, movimientos sociales, etcétera.

 

Vienen nuevos escenarios para retomar fuerza y orientar propósitos. En octubre 12-15, en la provincia de Chubur, se realizará el XXXIII encuentro nacional de mujeres, un escenario que aglutina anualmente 170.000 mujeres y donde será el escenario para construir la ruta de movilización y acción a trabajar en los meses y años venideros respecto al aborto seguro, legal y gratuito, y otros 72 temas en relación a los cuerpos y la vida de las mujeres y las disidencias sexuales.

 

1 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=-TqgzqzhakM
2 Ver en Revista Anfibia: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/nos-tienen-miedo/
3 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=Vo_POL_nXvc
4 Ver en: http://time.com/5358823/argentina-abortion-vote-latin-america/

Publicado enEdición Nº249
Macri propone reformar el código penal. En Argentina, un juez decidirá en cada caso punibilidad del aborto

Buenos Aires

Tras el rechazo del Senado argentino a la legalización del aborto hasta las 14 semanas de embarazo, el gobierno del presidente Mauricio Macri indicó este jueves que evalúa incluir la despenalización de esta práctica en el nuevo Código Penal, aunque la iniciativa señala que la decisión final de cada caso quedará en manos de cada juez.

Mariano Borinsky, presidente de la Comisión de Reforma del Código Penal, indicó que el anteproyecto será presentado el 21 de agosto ante la cámara alta, y de confirmarse, los congresistas deberán de debatir sobre el aborto en cuestión de pocas semanas.

La iniciativa, elaborada por un panel de expertos a petición de Macri, propondrá que un magistrado pueda eximir de pena a la mujer que realice un aborto. "No va a haber sanción a la mujer, porque por fuera de los casos de excepción, el juez podrá dejar en suspenso la punibilidad o eximirla de una sanción penal", profundizó Borinsky en declaraciones al canal Todo Noticias.

Aclaró que en el texto del anteproyecto se tomará en cuenta el fallo F.A.L de la Corte Suprema, que en 2012 precisó los alcances del aborto no punible en los casos de violación y garantiza un protocolo de asistencia médica para los embarazos interrumpidos por una agresión sexual o que expongan la vida de la mujer o el producto.

A ellos se agregaría una nueva causal: "evitar un peligro para la salud mental de la mujer", aclaró el titular de la comisión.

La nueva iniciativa mantendrá la penalización a los médicos que practiquen las cirugías o emitan recetas con medicamentos o prácticas caseras. El Código Penal actual sentencia hasta con cuatro años de prisión a cualquiera de los practicantes.

"(El aborto) seguirá siendo un delito. Seguirá penalizado tal como se venía haciendo", reiteró Borinsky.

Tras casi 17 horas de debate, el Senado rechazó la madrugada de este jueves con 38 votos a favor, 31 en contra y dos abstenciones el proyecto que proponía legalizar el aborto hasta la semana 14 de gestación. La propuesta fue aprobada por la Cámara de Diputados en junio.

Hasta el amanecer de este jueves millones de mujeres ataviadas con pañuelos verdes –color de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, además de la ampliación de sus derechos– se manifestaron frente al Senado pese a la incesante lluvia.

Algunas de ellas lanzaron piedras y quemaron basura, mientras la policía las reprimía con chorros de agua y gas lacrimógeno. Los incidentes dejaron siete detenidos, según la policía.

La decisión fue recibida con júbilo por manifestantes con prendas color celeste, quienes se oponían a la norma, y cuyo número fue sensiblemente menor a las defensoras por el derecho a decidir.

"¡Vamos todavía, vamos!", festejó la presidenta del recinto, Gabriela Michetti, tras emitir el veredicto de la jornada y segundos antes de apagar el micrófono de su lugar. Durante la maratónica sesión también interrumpió fuera de reglamento a varios senadores e intentó, con el argumento de una supuesta falta de garantía de seguridad, concluir el debate antes de las 10 de la noche.

Momentos antes, el senador Fernando Pino Solanas increpó a Michetti con un discurso en el que abordó los derechos de la mujer a "gozar y a decidir sobre su cuerpo". Consideró que en todos los debates parlamentarios "hubo un gran y lamentable ausente: la mujer".

Solanas también reclamó a Michetti por qué se negó el acceso a la cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, quien está en silla de ruedas y presenció el debate bajo la lluvia y en medio de las multitudinarias protestas, pese a que se le aprobó el acceso a la sesión.

La ex presidenta (2007-2015) y actual senadora Cristina Fernández sostuvo que "se puede estar de acuerdo o no, pero lo más grave de esta noche es que estamos rechazando un proyecto sin proponer nada alternativo y la situación va a seguir siendo la misma", en alusión a los abortos clandestinos.

La bióloga Andrea Zamparini, del equipo de prensa de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, dijo que "el Senado terminó siendo mucho más conservador de lo que pensábamos. Claramente, nosotras vamos a volver a presentar esto en marzo del 2020... Vamos a poner presión social".

La directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, Mariela Belski, advirtió que esta decisión "no hace más que perpetuar el círculo de violencia que se ejerce contra las mujeres, niñas y personas con capacidad de gestar".

La periodista Luciana Peker tuiteo: "Ganó la presión de la Edad Media. No los votos. No escucharon a las mujeres en la calle."

Las iglesias católica y evangélicas felicitaron por separado a los senadores por "honrar la dignidad de la vida del niño/a por nacer".

La tarde de este jueves, el presidente Mauricio Macri comentó en la Casa Rosada, tras una reunión de gabinete, que el aborto y otros temas como la educación sexual son debates "que se van a seguir sucediendo, porque los argentinos estamos entendiendo qué significa vivir en democracia".

El mandatario consideró importante trabajar "en la educación integral de los docentes, que incluya el capítulo de educación sexual, la asesoría integral en las escuelas e introducir métodos anticonceptivos de larga duración".

La prioridad del gobierno será comenzar en las provincias del noreste y noroeste argentino y en la de Buenos Aires, donde se registran los mayores índices de embarazos adolescentes. "El problema está y tenemos que seguir trabajando para que esas chicas tengan esas posibilidad de elegir y planificar sus vidas", subrayó Macri.

En Argentina cada año se practican 354 mil 627 abortos, según estimaciones oficiales divulgadas por el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, aunque informes de organizaciones civiles indican que alcanzan hasta los 500 mil.

Las complicaciones en abortos generan un promedio de 49 mil hospitalizaciones anuales, mientras en los pasados 30 años más de 3 mil mujeres murieron a causa de abortos clandestinos. Rubinstein reconoció estar "un poquito frustrado" con el final del debate parlamentario, pero reconoció que "los grandes cambios no se pueden dar de una sola vez y necesitan un proceso de decantación y de maduración".

Publicado enSociedad
Una breve historia de los deleites sexuales

Más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual, muestran a todas luces que el goce del cuerpo ha sido una reivindicación, desde siempre, de las mujeres. Aquí un recorrido en la historia con el ojo puesto en el presente y la reivindicación femenina.

 

A veces creemos que el placer es un imaginario burgués y elitista, construido desde las comodidades de la modernidad. A veces pensamos que es más urgente sobrevivir y entonces olvidamos que la vida digna también implica una vida placentera y, como parte de ello, que la búsqueda de placer sexual data de miles de años atrás.



Una búsqueda constante, materializada en el presente, con el favor de la técnica y la transformación de materias primas, en este caso del polietileno y la silicona quirúrgica, de los juguetes sexuales, algunos de ellos conocidos desde mucho antes. Estos, dependiendo de su costo, llevan pilas y son de diferentes formas para estimular distintas partes del cuerpo; estas características no son otra cosa que el resultado de miles de años en desarrollo, a veces con más libertad, a veces con menos, a veces para la liberación, a veces para patologizar los cuerpos de las mujeres.

 

¿Desde cuándo hay juguetes sexuales?

 

El objeto más antiguo que se piensa fue usado para el placer sexual, fue encontrado en una cueva en Ulm, Alemania; se trata de una piedra tallada en forma de falo de 20 centímetros de largo y 3 de ancho. Dicen que pudo haber sido usado como “ayuda sexual” hace unos 28.000 años, en la Edad de hielo1. Aunque resulta imposible saberlo con certeza, se especula, por la manera como están elaborados, que estos objetos fueron utilizados como representaciones religiosas, pero también para el placer sexual. En China se han encontrado dildos con 12.000 años de antigüedad, de materiales como madera, jade y marfil, y en una tumba de la dinastía Han se encontraron siete dildos de bronce2.

 

La mayoría de los hallazgos, sin embargo, han sido realizados por arqueólogos hombres, así que nos preguntamos, ¿es posible que hubiera otros objetos, que no reprodujeran la figura del falo, y que sirvieran para estimular los cuerpos? ¿Es posible que la representación fálica de placer sexual esté más presente en la mirada académica que en la experiencia corporal de hace miles de años? ¿Acaso nuestra lectura del placer antiguo es falocéntrca? ¿Podemos imaginarnos otras figuras del placer? Estamos ansiosas por conocer los análisis de las arqueólogas feministas al respecto.

 

De forma explícita podemos remontarnos a la Antigua Grecia, pues de esa época datan ya textos que tematizan la utilización de juguetes sexuales por parte de las mujeres, además de haber sido una sociedad occidental que tematizaba el placer y el sexo de forma explícita, tanto en los dioses que adoraban como en la cotidianidad de las personas. El argumento central de Lisístrata, la obra teatral de Aristófanes, es que si los hombres hacen la guerra las mujeres no hacen el amor, así que las mujeres se encuentran en huelga sexual. En esta obra se encuentran fragmentos donde las mujeres hablan de usar y compartir dildos para mantener su huelga. Aunque es un texto literario, muestra que en esa época ya existían objetos utilizados para el placer sexual3.

 

También se conoce, que tanto mujeres como hombres entregaban a las mujeres, cuyos esposos se iban a la guerra, objetos llamados “Olisbos; existen envases del siglo VI a.C. con imágenes de objetos fálicos usados para el placer sexual4. Acá vale la pena reconocer que las fuentes usadas para referirse a los Olisbos son fuentes escritas por hombres y es difícil saber si el placer sexual en la vida cotidiana estaba solo relacionado con matrimonio y los genitales masculinos. Una vez más, las experiencias de las mujeres –y especialmente de las mujeres que no pertenecían a la clase alta– no se han analizado. Sin embargo, es interesante ver que los juguetes sexuales eran asunto de las mujeres, era a ellas a quienes los entregaban, ¿acaso la autonomía del placer es una práctica tradicional olvidada?

 

Tenemos también el Kamasutra, que fue desarrollado entre el siglo I y VI d.C. o los huevos de jade, usados en China desde hace más de 2000 años. Este es un tema para analizar, y sería interesante entender por qué el mundo Occidental, en vez de apreciar y retomar los conocimientos sobre sexualidad presentes en otras culturas, se dedicó siglos enteros a reprimirla e invisibilizar las formas ya desarrolladas de vivir el placer.

 

 

Dildos y vibradores

 

Se cree que Cleopatra fue la inventora del vibrador: en una época sin electricidad, se dice que llenó cascabeles con avispas para que vibrara. Aunque esto no sea cierto, ¿cómo saberlo? Existe registro de Julio César dándole a Cleopatra una escultura de un pene, muy elaborada y tallada en oro. Durante diferentes épocas y en distintos lugares se usaron objetos tallados o naturales, como frutas, para la satisfacción sexual de las mujeres. Sin embargo, en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento, los dildos se volvieron más ornamentales, y en general sobre esta información hay escasas fuentes. No sabemos muy bien qué hacían las mujeres en sus casas, y lo que se ha estudiado es que los dildos eran admirados artísticamente y en algunos casos usados como ayudas durante las orgías. En el siglo XII d.C. se conocen dos palabras para el dildo, en Francia “Godemichè” (pene artificial) y en italiano “delitto” que significa deleite y es la raíz de la que se usa ahora “dildo”5. Sin embargo, pocos estudios hay sobre otros tipos de juguetes, y la aparición más clara es en “Justine” del Marqués de Sade, novela publicada en 1791 donde se usaban cadenas y látigos.

 

En el siglo XVII, la “histeria” fue una enfermedad comúnmente diagnosticada a mujeres de las clases altas europeas y estadounidenses. Aunque las razones de esta supuesta enfermedad psiquiátrica no eran muy claras, ni tampoco sus síntomas, que eran descritos como espasmos corporales, falta de apetito, insomnio e irritabilidad, los médicos de la época desarrollaron masajes pélvicos para tratarla. Es a partir de este tratamiento que en 1869 el médico George Taylor creó el primer vibrador a vapor, que con la frotación del clítoris buscaba calmar los síntomas de la “histeria”. Lo llamó “Manipulator”. El tema de la “histeria” fue estudiado y los médicos que trataban a las mujeres diagnosticadas debían hacerles masajes pélvicos hasta que ellas llegaran al orgasmo y así se “calmaran”. Más adelante, cuando comenzó a utilizarse energía eléctrica tomaron forma los vibradores eléctricos en 18836.

 

En la Exposición Universal de 1900, en París, fueron presentados más de una docena de modelos de vibradores eléctricos para el hogar, argumentando que mantendría a las esposas jóvenes y bellas. En 1902 la empresa Hamilton Beach lanzó su colección de vibradores eléctricos para la venta comercial, con lo que este objeto se convirtió en el sexto electrodoméstico creado, antes que la aspiradora y la plancha. Un dato interesante en la historia de los electrodomésticos, pero más interesante aún, en la historia de la gestión social y política de los cuerpos femeninos. ¿En qué momento la insatisfacción sexual de las mujeres se convirtió en un asunto de interés para la medicina y para la industria?

 

Los vibradores no se vendían como juguetes sexuales, eran comercializados como un electrodoméstico para el tratamiento de esta supuesta enfermedad. Por otra parte, ya para la segunda década del siglo XX había catálogos y se hablaba de la estimulación prostática para hombres. Además, durante la Segunda Guerra Mundial las tropas de los alemanes y los japoneses comenzaron a adquirir muñecas inflables para que los soldados se masturbaran. Curiosamente, según lo que nos cuentan los documentos existentes, a diferencia de los dildos y otras representaciones fálicas, la estimulación erótica de los soldados no estuvo centrada en el placer anatómico genital, sino que se basó en la representación del cuerpo femenino en su totalidad. ¿Es a través de esta representación que se ha construido el cuerpo de las mujeres como objeto erótico, atractivo y susceptible de ser poseído?

 

Durante el siglo XX, los vibradores y los dildos se transformaron radicalmente. Hasta entonces los materiales habían sido madera, metal, pasta, cuero, vidrio y piedras minerales, y se fueron introduciendo otros como la silicona (que es hipoalergénica). Además, luego de la popularización del vibrador como electrodoméstico, en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerar a la histeria como una enfermedad. Aunque no es muy claro el motivo, hay especulaciones que van desde la importancia de los estudios de Freud sobre el inconsciente, la imposibilidad de acordar unos síntomas claros de la histeria y los movimientos feministas que ya estaban poniendo en jaque las aseveraciones no fundamentadas sobre el cuerpo de las mujeres7. Además, al popularizarse la industria del porno, los dildos y vibradores fueron relegados a fetiches sexuales y por esto dejaron de aparecer en las revistas femeninas y los catálogos del hogar. Ahora se consiguen en tiendas especializadas o por internet.

 

Buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad

 

Los diferentes desarrollos, objetivos y usos de los juguetes sexuales más conocidos, como el dildo y el vibrador, muestran una doble moral: el desconocimiento del cuerpo de las mujeres y la búsqueda del control por parte de los discursos médicos, pero también la búsqueda del placer y el deleite sexual. Esta historia que conocemos es la posible de encontrar por análisis arqueológicos de hombres y fuentes creadas en su mayoría por hombres, como los análisis médicos. Habrá que buscar cómo las distintas mujeres de diferentes lugares crearon juguetes para el placer sexual. Es una tarea por venir: buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad.

 

Mientras tanto, lo que conocemos ahora nos muestra más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual. También que su desarrollo en Occidente fue acompañado por teorías misóginas sobre el comportamiento de las mujeres y que luego, con la revolución sexual en los 1960 y las imposiciones capitalistas, los vibradores empiezan a ser patentados y distribuidos por empresas grandes. Así, en vez de mayor acceso y disfrute de los juguetes, se obtuvo una diversa gama de juguetes de lujo, que pueden costar millones de pesos. Además, el mercado se ha centrado fuertemente en la continuidad de las representaciones fálicas y la construcción de imaginarios de belleza mediante la homogeneización de un “deber ser” del cuerpo, tanto de los femeninos como de los masculinos, en su tamaño, forma, color, olor, lubricación. Aunque, claro, hay otras opciones y en esas es que nos inscribimos.

 

Las mujeres seguimos construyendo espacios y formas de vivir el placer: escondidas, paralelas y disidentes de las impuestas por el mercado, la medicina y la moda. Por eso los juguetes sexuales no son necesariamente los vibradores de silicona, sino cualquier otro objeto, cosa, fruta, tela con que podamos explorar sus texturas, formas y tamaños, con erotismo y con el objetivo de vivir libre y placenteramente la sexualidad.

 


 

1 http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/
nature/4713323.stm
2 https://www.ur.se/mb/pdf/arbetsblad/176000-176999/176374-1_63010272409_arb.pdf
3 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
4 https://www.acast.com/secretcabinet/episode11-the-electrifying-cultural-history-of-dildos
5 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
6 https://gizmodo.com/5466997/the-steam-powered-vibrator-and-other-terrifying-early-sex-machines-nsfw
7 https://rua.ua.es/dspace/bitstream/
10045/40068/3/Cultura_Cuidados_39_08.pdf

Links... en inglés
https://eugesta-revue.univ-lille3.fr//pdf/2011/King.pdf
https://web.archive.org/web/20150426234531/http://usatoday30.usatoday.com/news/health/wellness/story/2012-05-29/
vibrators-and-sex-toys-sales/55289424/1
http://bigthink.com/videos/
big-think-interview-with-rachel-maines

Publicado enColombia
Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo: Millones de argentinas y latinoamericanas ansían con esperanza ¡Que sea Ley!

Es un momento histórico importante. Los ojos y el corazón de millones de mujeres argentinas y latinoamericanas estarán puestos este 8A en el recinto del Senado de la Nación Argentina, en el que se debatirá la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, ya con media sanción en la Cámara de Diputados.

Una marea de mujeres de todas las edades se apresta a velar en las calles por su derecho a decidir, ataviadas con el mítico pañuelo verde que ya ondea como bandera en toda América Latina.


Una gran cantidad de argumentos fueron expuestos en el debate desarrollado durante las sesiones previas y las previstas para el tratamiento parlamentario de la Ley. La controversia – y como no había sucedido en ningún momento de la gestión macrista en el ejecutivo – transformó el parlamento en un verdadero foro y se constituyó en una extensa muestra de real discusión democrática, con participación de organizaciones y referentes sociales, de académicxs, de activistas, desde diversos ángulos y posturas de la sociedad.


Debate que logró unir adversarios políticos, aspecto imprevisto para un gobierno que hizo lugar a la instalación del tema para distraer y que apuntó a dividir a potenciales aliados para evitar una contundente oposición a su programa antisocial.


La estrategia gubernamental se dirigió a clavar una cuña entre las agrupaciones opositoras de raigambre católica, en particular en el peronismo. El tiro por elevación se dirigió también contra los movimientos sociales de base que la iglesia romana está apoyando para reinstalarse en los sectores populares y recobrar así, al menos en parte, una influencia otrora absoluta, hoy parciamente desplazada por las legiones pentecostales en muchas periferias de la región.


A su vez, el activismo feminista – que desde hace tiempo venía reclamando que ni los espacios conservadores, ni los progresistas, ni siquiera aquellos revolucionarios, colocaron el tema en la agenda política – aprovechó el espacio y el clamor se extendió. Ganó los colegios, los hogares, la plaza pública.


Sacar la cuestión del aborto de su ocultamiento forzado, socializar su realidad cotidiana, develarlo como una problemática social, destacar la desigualdad que expone, todo ello significó en sí mismo una primera gran victoria.


Y ante el debilitamiento de un patriarcado de siglos, una decidida marea feminista encarnó en una porción mayoritaria de la generación joven y generó la presión suficiente. Esto abrió las puertas a la inminente posibilidad de aprobación de una ley que garantice, a todas las mujeres que decidan interrumpir un embarazo no deseado, una adecuada protección médica, el acompañamiento del Estado y la correspondiente equidad que proveen la gratuidad y la legalidad.


La sanción definitiva de la Ley en Argentina – cuya aprobación pionera en la región corresponde a Uruguay – desataría un efecto dominó de proporciones indetenibles en América Latina, masificando el reclamo, colocando el tema entre las prioridades y poniendo en jaque a los gobiernos de todos los signos políticos.


Es probable que todo ya haya sido dicho en las incalculables discusiones sostenidas. Pero en circunstancias tan relevantes como ésta, la historia exige no guardar silencio y sentar posición, dejando de lado toda pretensión de originalidad o exégesis.


Desigualdad social- embarazo adolescente- desigualdad social: un ciclo nefasto


El embarazo no deseado es un motor primario entre las causas de pobreza, de desigualdad de género y de privación de futuro elegido para millones de adolescentes y niñas.


Según cifras actualizadas, en el mundo tan sólo el 52% de las mujeres casadas o en otro tipo de unión es libre de tomar sus propias decisiones respecto a las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y la atención sanitaria.


Por otra parte, los embarazos no deseados ocurren con mucha mayor frecuencia en contextos de pauperización y segregación. Los datos son contundentes: En Argentina, por ejemplo, según se informa en una nota del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), nueve de cada diez madres de 15 a 19 años pertenecen al 30% de los hogares de menores ingresos.


La misma nota señala que “15% de los bebés que nacen al año tiene una madre adolescente menor de 20 años” y que “el 67% de esos embarazos no es intencional o planificado”. En gran parte de los casos, la maternidad a temprana edad va de la mano con el abandono de la escuela: el artículo citado puntualiza que “un 30% de las mujeres de entre 15 y 29 años que abandonó el secundario lo hizo por embarazo o maternidad”. Con ello, se recortan las posibilidades de formación profesional y se cierra el círculo de pobreza, dependencia económica y desigualdad.


Este es el cuadro real de una de las principales fuentes de reproducción de miseria y de vulneración de igualdad de oportunidades en toda América Latina y el mundo. La legalización de la interrupción voluntaria del embarazo no deseado es un aporte importante a la lucha por superar la exclusión y la postergación de la mujer.


La prohibición mata, la culpa asfixia


Nada nuevo diremos confirmando que muchas muertes podrían ser evitadas brindando un marco legal a procedimientos de aborto que, al desarrollarse de manera clandestina, lo único que garantizan es un alto grado de riesgo para la mujer. Esto se verifica, nuevamente, en los estratos más pobres, en las periferias urbanas y en entornos rurales.


La criminalización de un número significativo de mujeres en una situación comprometida es de por sí un hecho inaceptable. Mucho más si el mismo hecho, en la mayor parte del mundo, está legalmente garantizado.
Por otro lado, la prohibición no detiene ni minimiza el número de abortos. Simplemente los oculta, los exilia, los complica.


Pero hay acaso un arma tan o más letal que se introduce en la argumentación antiabortista, una sustancia invisible que envenena por dentro. Que es infinitamente más dolorosa, que también mata, pero más lentamente. Es la culpa inducida. Es la acusación de asesinato inoculada por una moral acusadora y ciertamente hipócrita, a juzgar por los actos de muchos de los que la defienden y promulgan.


La culpa debilita, atemoriza y justifica el castigo. En definitiva, la culpa es un mecanismo de control. Un instrumento para mantener la sumisión. Por eso es que la culpa la promueven quienes detentan un poder conquistado a base de imposiciones y no desean perderlo. Es tiempo de acabar con el tormento de la culpa. Ella es la verdadera asesina y sus cómplices, quienes la multiplican.


La ley que permita el aborto, en tanto norma democráticamente sancionada, en tanto canon de moralidad social aceptado, en tanto posibilidad de elegir con mayor libertad las propias acciones, es un aporte a la liberación de la culpa y por tanto, de ganar en fortaleza y felicidad interior, lo cual, indudablemente es el objetivo de toda construcción social evolutiva.


La lucha perenne entre lo humano y lo natural


De trasfondo, la pugna que suscita el tema de la interrupción voluntaria de un “hecho natural”, es entre los defensores de un derecho natural, dado, divino e inconmovible y quienes apuestan por el desarrollo humano a partir de la intencionalidad presente en su conciencia y expresada en sus actos. Entre un destino impuesto y un futuro construido desde un impulso interior. Entre un espíritu esclavo y una redención creativa.


Es justo reconocer que el ser humano es – paradójicamente “por su propia naturaleza”- un transgresor, un transformador, un inconforme y un rebelde a las condiciones impuestas por la misma naturaleza. En su respuesta no mecánica ante cualquier acontecimiento, reside su posibilidad de elegir y de cambiar lo dado.

Es la eterna lucha entre la inmovilidad y la intención transformadora, ésta última tarde o temprano, invencible.


Progresión histórica de derechos


Ver en perspectiva histórica aclara el panorama. Si uno observa la progresión histórica en la conquista de derechos, es evidente que el avance de los derechos de las mujeres es indetenible.


Hubo un larguísimo tiempo en que la mujer era apenas un instrumento de procreación, un mero apéndice de la voluntad masculina, que decidía de forma omnímoda sobre la vida de toda mujer a su alrededor. Un tiempo en que no existía divorcio, o que éste requería de la voluntad masculina para realizarse. Un tiempo en que la mujer no podía amar a quien quisiera.


Hubo que luchar con determinación para que la mujer tuviera derecho a votar, a constar como propietaria de tierras, pudiera estudiar o ejercer determinadas profesiones. Para poder ser recibida en todos los ámbitos con deferencia, respeto e igualdad de condiciones. Muchas trabas fueron removidas – aunque aún de forma parcial – para que cada vez más mujeres asuman posiciones decisivas en ámbitos políticos, sindicales o empresariales.


Aunque buena parte de esta flagrante discriminación va siendo dejada atrás, importa recordar lo que sucedió. No solamente para disponerse decididamente a reparar tamaña injusticia, sino también para no interponerse inútilmente ante transformaciones que sin duda ocurrirán. Es más, mirar en perspectiva alienta a convertirse en protagonista de dichos cambios. Las mujeres que hoy empujan el avance de derechos, son heroínas históricas, como lo fueron, sin duda alguna, sus miles de antecesoras.


¡Que sea Ley! Porque así lo requiere el avance de derechos y en definitiva, la historia.

 

06.08.2018 - Córdoba, Argentina - Javier Tolcachier
Pressenza

Publicado enInternacional
Una breve historia de los deleites sexuales

Más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual, muestran a todas luces que el goce del cuerpo ha sido una reivindicación, desde siempre, de las mujeres. Aquí un recorrido en la historia con el ojo puesto en el presente y la reivindicación femenina.

 

A veces creemos que el placer es un imaginario burgués y elitista, construido desde las comodidades de la modernidad. A veces pensamos que es más urgente sobrevivir y entonces olvidamos que la vida digna también implica una vida placentera y, como parte de ello, que la búsqueda de placer sexual data de miles de años atrás.



Una búsqueda constante, materializada en el presente, con el favor de la técnica y la transformación de materias primas, en este caso del polietileno y la silicona quirúrgica, de los juguetes sexuales, algunos de ellos conocidos desde mucho antes. Estos, dependiendo de su costo, llevan pilas y son de diferentes formas para estimular distintas partes del cuerpo; estas características no son otra cosa que el resultado de miles de años en desarrollo, a veces con más libertad, a veces con menos, a veces para la liberación, a veces para patologizar los cuerpos de las mujeres.

 

¿Desde cuándo hay juguetes sexuales?

 

El objeto más antiguo que se piensa fue usado para el placer sexual, fue encontrado en una cueva en Ulm, Alemania; se trata de una piedra tallada en forma de falo de 20 centímetros de largo y 3 de ancho. Dicen que pudo haber sido usado como “ayuda sexual” hace unos 28.000 años, en la Edad de hielo1. Aunque resulta imposible saberlo con certeza, se especula, por la manera como están elaborados, que estos objetos fueron utilizados como representaciones religiosas, pero también para el placer sexual. En China se han encontrado dildos con 12.000 años de antigüedad, de materiales como madera, jade y marfil, y en una tumba de la dinastía Han se encontraron siete dildos de bronce2.

 

La mayoría de los hallazgos, sin embargo, han sido realizados por arqueólogos hombres, así que nos preguntamos, ¿es posible que hubiera otros objetos, que no reprodujeran la figura del falo, y que sirvieran para estimular los cuerpos? ¿Es posible que la representación fálica de placer sexual esté más presente en la mirada académica que en la experiencia corporal de hace miles de años? ¿Acaso nuestra lectura del placer antiguo es falocéntrca? ¿Podemos imaginarnos otras figuras del placer? Estamos ansiosas por conocer los análisis de las arqueólogas feministas al respecto.

 

De forma explícita podemos remontarnos a la Antigua Grecia, pues de esa época datan ya textos que tematizan la utilización de juguetes sexuales por parte de las mujeres, además de haber sido una sociedad occidental que tematizaba el placer y el sexo de forma explícita, tanto en los dioses que adoraban como en la cotidianidad de las personas. El argumento central de Lisístrata, la obra teatral de Aristófanes, es que si los hombres hacen la guerra las mujeres no hacen el amor, así que las mujeres se encuentran en huelga sexual. En esta obra se encuentran fragmentos donde las mujeres hablan de usar y compartir dildos para mantener su huelga. Aunque es un texto literario, muestra que en esa época ya existían objetos utilizados para el placer sexual3.

 

También se conoce, que tanto mujeres como hombres entregaban a las mujeres, cuyos esposos se iban a la guerra, objetos llamados “Olisbos; existen envases del siglo VI a.C. con imágenes de objetos fálicos usados para el placer sexual4. Acá vale la pena reconocer que las fuentes usadas para referirse a los Olisbos son fuentes escritas por hombres y es difícil saber si el placer sexual en la vida cotidiana estaba solo relacionado con matrimonio y los genitales masculinos. Una vez más, las experiencias de las mujeres –y especialmente de las mujeres que no pertenecían a la clase alta– no se han analizado. Sin embargo, es interesante ver que los juguetes sexuales eran asunto de las mujeres, era a ellas a quienes los entregaban, ¿acaso la autonomía del placer es una práctica tradicional olvidada?

 

Tenemos también el Kamasutra, que fue desarrollado entre el siglo I y VI d.C. o los huevos de jade, usados en China desde hace más de 2000 años. Este es un tema para analizar, y sería interesante entender por qué el mundo Occidental, en vez de apreciar y retomar los conocimientos sobre sexualidad presentes en otras culturas, se dedicó siglos enteros a reprimirla e invisibilizar las formas ya desarrolladas de vivir el placer.

 

Dildos y vibradores

 

Se cree que Cleopatra fue la inventora del vibrador: en una época sin electricidad, se dice que llenó cascabeles con avispas para que vibrara. Aunque esto no sea cierto, ¿cómo saberlo? Existe registro de Julio César dándole a Cleopatra una escultura de un pene, muy elaborada y tallada en oro. Durante diferentes épocas y en distintos lugares se usaron objetos tallados o naturales, como frutas, para la satisfacción sexual de las mujeres. Sin embargo, en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento, los dildos se volvieron más ornamentales, y en general sobre esta información hay escasas fuentes. No sabemos muy bien qué hacían las mujeres en sus casas, y lo que se ha estudiado es que los dildos eran admirados artísticamente y en algunos casos usados como ayudas durante las orgías. En el siglo XII d.C. se conocen dos palabras para el dildo, en Francia “Godemichè” (pene artificial) y en italiano “delitto” que significa deleite y es la raíz de la que se usa ahora “dildo”5. Sin embargo, pocos estudios hay sobre otros tipos de juguetes, y la aparición más clara es en “Justine” del Marqués de Sade, novela publicada en 1791 donde se usaban cadenas y látigos.

 

En el siglo XVII, la “histeria” fue una enfermedad comúnmente diagnosticada a mujeres de las clases altas europeas y estadounidenses. Aunque las razones de esta supuesta enfermedad psiquiátrica no eran muy claras, ni tampoco sus síntomas, que eran descritos como espasmos corporales, falta de apetito, insomnio e irritabilidad, los médicos de la época desarrollaron masajes pélvicos para tratarla. Es a partir de este tratamiento que en 1869 el médico George Taylor creó el primer vibrador a vapor, que con la frotación del clítoris buscaba calmar los síntomas de la “histeria”. Lo llamó “Manipulator”. El tema de la “histeria” fue estudiado y los médicos que trataban a las mujeres diagnosticadas debían hacerles masajes pélvicos hasta que ellas llegaran al orgasmo y así se “calmaran”. Más adelante, cuando comenzó a utilizarse energía eléctrica tomaron forma los vibradores eléctricos en 18836.

 

En la Exposición Universal de 1900, en París, fueron presentados más de una docena de modelos de vibradores eléctricos para el hogar, argumentando que mantendría a las esposas jóvenes y bellas. En 1902 la empresa Hamilton Beach lanzó su colección de vibradores eléctricos para la venta comercial, con lo que este objeto se convirtió en el sexto electrodoméstico creado, antes que la aspiradora y la plancha. Un dato interesante en la historia de los electrodomésticos, pero más interesante aún, en la historia de la gestión social y política de los cuerpos femeninos. ¿En qué momento la insatisfacción sexual de las mujeres se convirtió en un asunto de interés para la medicina y para la industria?

 

Los vibradores no se vendían como juguetes sexuales, eran comercializados como un electrodoméstico para el tratamiento de esta supuesta enfermedad. Por otra parte, ya para la segunda década del siglo XX había catálogos y se hablaba de la estimulación prostática para hombres. Además, durante la Segunda Guerra Mundial las tropas de los alemanes y los japoneses comenzaron a adquirir muñecas inflables para que los soldados se masturbaran. Curiosamente, según lo que nos cuentan los documentos existentes, a diferencia de los dildos y otras representaciones fálicas, la estimulación erótica de los soldados no estuvo centrada en el placer anatómico genital, sino que se basó en la representación del cuerpo femenino en su totalidad. ¿Es a través de esta representación que se ha construido el cuerpo de las mujeres como objeto erótico, atractivo y susceptible de ser poseído?

 

Durante el siglo XX, los vibradores y los dildos se transformaron radicalmente. Hasta entonces los materiales habían sido madera, metal, pasta, cuero, vidrio y piedras minerales, y se fueron introduciendo otros como la silicona (que es hipoalergénica). Además, luego de la popularización del vibrador como electrodoméstico, en 1952 la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerar a la histeria como una enfermedad. Aunque no es muy claro el motivo, hay especulaciones que van desde la importancia de los estudios de Freud sobre el inconsciente, la imposibilidad de acordar unos síntomas claros de la histeria y los movimientos feministas que ya estaban poniendo en jaque las aseveraciones no fundamentadas sobre el cuerpo de las mujeres7. Además, al popularizarse la industria del porno, los dildos y vibradores fueron relegados a fetiches sexuales y por esto dejaron de aparecer en las revistas femeninas y los catálogos del hogar. Ahora se consiguen en tiendas especializadas o por internet.

 

Buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad

 

Los diferentes desarrollos, objetivos y usos de los juguetes sexuales más conocidos, como el dildo y el vibrador, muestran una doble moral: el desconocimiento del cuerpo de las mujeres y la búsqueda del control por parte de los discursos médicos, pero también la búsqueda del placer y el deleite sexual. Esta historia que conocemos es la posible de encontrar por análisis arqueológicos de hombres y fuentes creadas en su mayoría por hombres, como los análisis médicos. Habrá que buscar cómo las distintas mujeres de diferentes lugares crearon juguetes para el placer sexual. Es una tarea por venir: buscar la historia y seguirla escribiendo con nuestro propio placer y creatividad.

 

Mientras tanto, lo que conocemos ahora nos muestra más de 28.000 años de búsqueda de placer sexual. También que su desarrollo en Occidente fue acompañado por teorías misóginas sobre el comportamiento de las mujeres y que luego, con la revolución sexual en los 1960 y las imposiciones capitalistas, los vibradores empiezan a ser patentados y distribuidos por empresas grandes. Así, en vez de mayor acceso y disfrute de los juguetes, se obtuvo una diversa gama de juguetes de lujo, que pueden costar millones de pesos. Además, el mercado se ha centrado fuertemente en la continuidad de las representaciones fálicas y la construcción de imaginarios de belleza mediante la homogeneización de un “deber ser” del cuerpo, tanto de los femeninos como de los masculinos, en su tamaño, forma, color, olor, lubricación. Aunque, claro, hay otras opciones y en esas es que nos inscribimos.

 

Las mujeres seguimos construyendo espacios y formas de vivir el placer: escondidas, paralelas y disidentes de las impuestas por el mercado, la medicina y la moda. Por eso los juguetes sexuales no son necesariamente los vibradores de silicona, sino cualquier otro objeto, cosa, fruta, tela con que podamos explorar sus texturas, formas y tamaños, con erotismo y con el objetivo de vivir libre y placenteramente la sexualidad.

 


 

1 http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/
nature/4713323.stm
2 https://www.ur.se/mb/pdf/arbetsblad/176000-176999/176374-1_63010272409_arb.pdf
3 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
4 https://www.acast.com/secretcabinet/episode11-the-electrifying-cultural-history-of-dildos
5 https://www.alternet.org/sex-amp-relationships/sex-toy
6 https://gizmodo.com/5466997/the-steam-powered-vibrator-and-other-terrifying-early-sex-machines-nsfw
7 https://rua.ua.es/dspace/bitstream/
10045/40068/3/Cultura_Cuidados_39_08.pdf

Links... en inglés
https://eugesta-revue.univ-lille3.fr//pdf/2011/King.pdf
https://web.archive.org/web/20150426234531/http://usatoday30.usatoday.com/news/health/wellness/story/2012-05-29/
vibrators-and-sex-toys-sales/55289424/1
http://bigthink.com/videos/
big-think-interview-with-rachel-maines

Publicado enEdición Nº248
“Te transformas en una mujer usable, desechable”

En el 2002, con 17 años, llegó a España vendida por 300 euros por una red de trata que operaba desde Rumania. Pasó por 40 prostíbulos. Logró salir cinco años después, una vez que la consideraron descartable. Se define como una “combatiente” contra la trata. Tomó conciencia de la esclavitud a la que la sometieron a partir del descubrimiento de lecturas feministas.

 

“La gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como que hacen el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres”. Así habla Amelia Tiganus. Es rumana, pero se expresa en perfecto español. A España llegó hace 16 años vendida por 300 euros para ser explotada en 40 prostíbulos durante cinco años. Sobrevivió y lo cuenta. Llana, franca, directa. Desmenuza en esta entrevista cómo fue captada, de qué forma funciona el sistema prostituyente en España y cómo hizo para salir: “Me dejaron marchar porque no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas (chicas) de 18 añitos recién cumplidos”.


–¿De dónde es Amelia?


–Nací en 1984, en Galati, al este de Rumania. Una ciudad industrial. Una familia de clase obrera, soy la mayor de dos hermanas. Y bueno mi vida era como la de cualquier otra en esa situación. A destacar mi buen nivel de estudio y mi deseo de ser profesora o médica, también que nunca pasé por necesidades económicas. Quizás esas necesidades sí las sufrí a nivel emocional porque dentro del núcleo familiar era una situación generalizada. Quizás porque es una sociedad… que ha pasado por la época del comunismo, de vivir en dictadura y tanto mujeres como hombres tenían unos horarios, eran unas dinámicas bien marcadas y se quedaba como al margen la vida afectiva, el valor de lo afectivo. Entonces nos hemos criado, en mi generación y las que vivieron en esas épocas de cambio, en esas dinámicas de ausencia de afecto parental.


–¿Qué pasó? ¿Cuál fue el desencadenante, cómo cae en la explotación sexual?


–Bueno, yo siempre digo que eso lo vi con la perspectiva del tiempo y tuve herramientas para analizar lo que había vivido… Llevo 16 años en España. El desencadenante, lo que cambió mi vida fue el haber sufrido a los 13 años una violación múltiple. Eran chicos del barrio, conocidos. En la calle, volviendo del colegio me rodearon y empezaron a insistir y eso se desencadenó en una violación múltiple. Pero eso no fue lo peor porque fue un hecho muy traumático pero que mi mente lo guardó en un rincón y siento que se borró de mi memoria, lo peor fue lo que vino después cuando mi entorno no supo responder a aquello quizás por miedo o por faltas de herramientas…


–¿Le contó a sus padres?


–No le conté a mis padres porque tenía mucha vergüenza, miedo a defraudarles, no quería que sintieran vergüenza ni que pusieran en duda lo que sucedió…


–Pensaba que la podían culpar de algo…


–Sí, pensaba, porque eran muy conservadores, y me crié con esa idea de que si a una mujer le pasa algo así es porque no ha tenido el suficiente cuidado o porque ha estado vestida de alguna manera. Ese mensaje lo tenía muy bien incorporado. Pero sí de cara hacia afuera se difundió y se me marginó. Primero, y más importante, las notas bajaban porque ya no rendía, decían que me había vuelto una vaga y no vieron los indicadores. Tampoco el vecindario, que se dedicaba a señalarme, a decir que era una puta. Esos padres de mis amigas no les dejaban hablar conmigo porque decían que les iba a ocurrir lo mismo…


–Entonces, sus padres se enteraron.


–Sí. Seguramente les agarró mucho dolor, lo pienso ahora pero en ese momento me sentí bastante defraudada por su actuación. Pues me vi totalmente marginalizada por una sociedad, muy vulnerada. Entonces en esa situación, en donde además las violaciones se volvieron sistemáticas porque me perseguían, tenía dos opciones: una era suicidarme por no aguantar todo eso y otra era asumir que eso era así, que yo era una puta. Y adquirí esa falsa salvación, me agarré de esa idea… A partir de ese momento pensé “bueno, no pasa nada, me acuesto con todos” pero también para evitar las situaciones de mayor violencia, para sobrevivir, un mecanismo de defensa.


–¿Cuánto tiempo duró eso?


–Esto desde los 13 hasta los 17 y medio. Y a los 17 y medio fue cuando me empezaron a hablar de ir al Estado Español a ejercer la prostitución para en unos años, tener una casa, un coche. Me ponían de ejemplo a otras chicas que venían de ahí, que eran muy queridas y admiradas, porque dentro del sistema eres lo que tienes, el valor que tienes. Y me ilusioné mucho, me lo creí y dije que sí. Tenía 17 años, era menor de edad y ese hombre me vendió por 300 euros. Tenía un prostíbulo en Alicante, en donde enseguida cumplí la mayoría de edad. Fue así como llegué al Estado Español y al sistema prostibulario.


–¿Y con sus padres, nunca más?


–En esa ecuación mis padres se quedaron de lado porque yo intenté sobrevivir a mi manera, a los 16 años empecé a trabajar en la fábrica, sacar adelante mi vida y se quedaron en un lugar secundario.


–¿Repensó ese consentimiento que supuestamente dio a esa edad?


–Claro. Lo más llamativo es que yo no me identifiqué como víctima de trata hasta hace cuatro años. O sea, siete años después de salir del sistema prostituyente, sin apoyo –luego lo conseguí porque nadie se salva solo—, en tremenda soledad. Yo durante todo este tiempo pensé que como di mi consentimiento, sin pensar cómo lo di, tengo que apechugar. La revictimización que siempre o casi sufrimos las mujeres.Y me di cuenta de que era víctima de trata por el feminismo…


–¿Cómo llegó al feminismo?


–De casualidad, empezando a leer. Fue un momento de abrir los ojos, darme cuenta que todas las preguntas que me fueron rondando por la cabeza, todo tenía un sentido, una explicación y entonces pude ponerle palabras a lo vivido. Pude entender mi historia y sacarla de lo personal a lo político, y así entender que parte de mi historia personal formaba parte de un gran entramado que arroja en la prostitución a millones de mujeres en todo el mundo. Y luego empecé a estudiar sobre la trata y fue al conocer el Protocolo de Palermo cuando me di cuenta de que yo había sido víctima de trata primero porque di ese “consentimiento” siendo menor de edad y segundo, aunque no hubiera sido menor de edad, en una condición de vulnerabilidad como la que estaba, tampoco. Por eso pienso que el consentimiento es un término muy tramposo porque no se puede demostrar.


–Dijo alguna vez que los prostíbulos son campos de concentración.


–Sí, después de escuchar a Sonia Sánchez que dijo que “la prostitución es un campo de concentración a cielo abierto”, empecé a reflexionar sobre eso, a hacer conexiones y entonces empecé a pensar qué era la prostitución dentro de los prostíbulos, que era lo que yo conocía. He pasado por más de 40 prostíbulos durante los cinco años que fui explotada en el Estado Español. Y tener los sentidos puestos en sobrevivir las 24 horas del día; estar expuesta a ver pornografía (películas) las 24 horas del día y como forma de tortura, como mandando un mensaje muy claro de “para esto estás y sirves”; tener que hacer fila para todo, para cambiar las sábanas, para comer, para entrar a las habitaciones con los puteros. También la desconexión total con la sexualidad, con el deseo, simplemente un acto mecánico para dominar. Ser en función de lo que los otros te demandan porque primero pierdes la identidad, te transformas en una mujer usable, desechable; en un cuerpo y podes resistir a todo eso a través de un mecanismo de desviación porque es cuando se quiebra tu humanidad.


–¿Cuándo pensó por primera vez en irse, escaparse?


–La primera vez fue a las tres semanas de llegar al Estado Español cuando me di cuenta que el proxeneta que me había comprado no cumplía con su parte porque me había dicho que después de pagar la deuda que había acumulado por pasaporte, el viaje, las ganancias se iban a repartir un 50 y un 50. Pero me di cuenta que después de pagar esa deuda, de ese 50 por ciento que me tenían que dar a mí, me quitaban el alojamiento, las sábanas. Me habían dicho primero que era para ganar mucho dinero y sacar a tiro en dos años, y si no lo cumplía era porque no me esforzaba lo suficiente. También hay un sistema de multas por no cumplir los horarios, por no estar a las cinco en punto en las salas cuando se abría la puerta (ahí entraban los puteros y estábamos en filas otra vez). Por tardar más en habitaciones, por masticar chicles, por contestar mal a un putero. Entonces todo eso de la libertad de elección no es cierto: no puedes tratar mal a un putero porque el proxeneta va a perder la clientela y porque ese (el prostituyente) le dirá a otros que ahí hay chicas complicadas. Y me di cuenta como me quedaba sin nada. Lo que me quedaba era para sobrevivir y seguir enganchada a la droga y el alcohol. Nos enganchamos a eso para poder resistir y sobrevivir.Y a las tres semanas cuando me doy cuenta de todo eso, porque era aun bastante lúcida, decidí escaparme en el día en que tuve el pasaporte en la mano (me lo habían sacado el primer día. Me dijeron que tenían una caja fuerte porque las chicas me lo podían robar). Pero me devolvieron el pasaporte un día que el proxeneta recibió el llamado de un policía avisándole que esa noche iba a haber una redada: esa noche teníamos todas el pasaporte en mano y las que parecían menores de edad no estaban esa noche. Y lo que hice fue pedirle a algún putero que me llevara a otro prostíbulo. Y la gente me decía “si tú estabas tan mal, ¿por qué te fuiste a un prostíbulo?”. Primero, queda claro que no quería volver a Rumania y segundo, estaba en un país totalmente desconocido, no hablaba el idioma. Desconocía mis derechos. Y todavía pensaba que eso era posible, que yo ganara ese dinero para solucionar mi vida. Y acabé en otro prostíbulo. Y de ahí en otro y otro porque trabajan en red y cada 21 días renuevan para tener chicas nuevas, para tener mercancía siempre variada y nueva para que los puteros no se aburran. Y el sistema era el mismo: explotar. Estuve cinco años. Tardé cinco años porque me resistía a salir sin llevarme nada. Tenía dolor de salir de eso sin llevarme nada y me prometía un año más, otro año más hasta llegar a los cinco. Autoengañarme.


–¿Cómo salió?


–Salí. Un día me senté en una silla y pensé que no quería que nadie más me tocara. Y me aguanté dos semanas. Me hacían muchas presiones porque acumulaba deudas con el club. Pero estaba totalmente bloqueada, intentaba pensar pero no tenía herramientas para hacerlo. Le pedí a un putero que me llevara a su casa a cambio de sexo. Y yo pensé que esa sería una manera de buscar un trabajo, poder pagar un alquiler. Fue así, pero me dejaron marchar porque después de todas esas insistencias era simplemente que no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas de 18 añitos recién cumplidos, con mis mismas ilusiones.


–¿Qué dice la ley española de la prostitución?


–Es alegal. Es decir, es una nube que beneficia a proxenetas, al Estado. Significa que no está penalizada ni para quien ejerce ni para quien explota –los puteros–. Está perseguido el proxenetismo, lo único que de una manera tramposa, hay prostíbulos en las carreteras, cada vez más pisos. No persigue el rufianismo ni el proxenetismo coactivo. Y volvemos al consentimiento, es decir, si una mujer consiente –sin tener en cuenta la vulnerabilidad– ser explotada, no pasa nada.


–¿Hay presiones para legalizar?


–Muchísimas, cuando ejercer la prostitución no es ilegal. ¿Y a quién beneficia? A los proxenetas porque quieren convertir la explotación sexual en explotación laboral. Y de esa ecuación quien gana es el proxeneta porque se convierte en empresario que explota. Y hay muchísima presión y el lobby proxeneta a nivel global. Y la gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como hacer el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres. A mí cuando me preguntan que es la prostitución, respondo que es un mundo masculino. Para poder analizar hay que ver el sistema, hay que hablar del Estado que permite que exista y que lucra con ello porque en el Estado Español el dinero que mueve la trata está incluido en el cálculo del PIB desde 2014. Después están los proxenetas y los tratantes: cuando cae alguna red, siempre caen los extranjeros. Los intocables son los poderosos.


–Las chicas son también en general extranjeras…


–Sí porque las que estamos en situación de prostitución y trata, se retroalimentan y solapan. El 90 por ciento son países de origen de las redes de trata.Y luego está el gran invisibilizado que es el putero.


–El cliente, le decimos acá…


–Pero decirle cliente es eximirle de responsabilidad porque cliente podemos ser cualquiera y compramos y ahí se acaba. Y lo llamamos allí “putero” y aquí, “prostituyente”. Pero lo llamamos así porque es el hombre que paga para acceder al cuerpo de una mujer, no es cualquier cliente.


–¿Cuál es su sueño ahora?


–Tengo muchos, gracias al universo no he perdido la capacidad de soñar ni de perder las esperanzas. Mi sueño es que esta sociedad pueda abrir los ojos y pensar sobre qué modelo de Estado, de sociedad queremos. Se supone que si luchamos porque nuestros derechos como mujeres estén asegurados, es inocente pensar que legalizando la prostitución nos pueden garantizar eso porque el mismo acto en sí es discriminatorio hacia todas las mujeres porque pone a disposición de los hombres en lugares físicos en donde las mujeres que están ahí son convertidas en hoyos, en mujeres utilizables y desechables.


–¿Cómo vive hoy?


–Yo llevo mi activismo desde feminicidio.net y cuando hablo lo hago en nombre de una organización… no soy yo sola, tengo un equipo multidisciplinario detrás. Lo primero que hacemos es ir contra los feminicidios en el Estado Español, los del sistema prostitucional (prostituyente). Desde el año 2010 hasta hoy, tenemos documentados 42 casos. Seguramente habrán sido más. Lo que hacemos es rastrear las noticias de los periódicos y a través de eso hacemos informes. Un dato muy importante para destacar del informe es que la gran mayoría de estas 42 mujeres han sido asesinadas por puteros. La gran mayoría provenían de países de origen de las redes de trata (Europa del Este, Rumania y Ucrania. En América Latina, Brasil, República Dominicana. En Asia, China. En África, Nigeria), todos los puntos en donde las mujeres fuimos convertidas en materia prima para ser explotadas. También que esos asesinatos son llevados a cabo con gran odio, dejando en evidencia la misoginia. Es como si esos puteros hubieran hecho una declaración, como si el cuerpo de esas prostitutas fuera el campo de batalla de la misoginia, violencia contra todas las mujeres. Dentro de la organización coordino el proyecto de sensibilización, formación y prevención de prostitución, trata y violencia sexual. Me dedico a dar talleres, sensibilizar, a hacer activismo.

 

Publicado enSociedad
Enfrentadas al patriarcado. Ola feminista en Chile

Un presunto caso de acoso sexual en la Universidad de Chile bastó para que estudiantes chilenas de todo el país alzaran barricadas contra una sociedad de raíces profundamente patriarcales y autoritarias, construyendo una suerte de mayo del 68 feminista.

 “Pink Lady usará Facebook e Instagram para conquistar a las mujeres chilenas (…) se enfocará en el público femenino y se vinculará con conceptos como coquetería y glamour.” Esta noticia de una campaña de venta de manzanas se publicó en El Mercurio, el diario más importante de Chile, mientras más de una docena de facultades universitarias de todo el país se encuentran tomadas por las estudiantes en lo que los medios han bautizado como “la ola feminista”, al tiempo que el gobierno trata de sacar todos los trucos de la manga para contenerla.


Todo comenzó hace un mes, cuando las estudiantes de derecho de la Universidad de Chile ocuparon su facultad para exigir la conclusión de un sumario, muy demorado, a Carlos Carmona, un catedrático de nota y ex presidente del Tribunal Constitucional, quien habría hecho caricias bastante más que paternales a una estudiante ayudante. En una asamblea estudiantil de la Facultad de Derecho, unos 600 participantes votaron el 27 de abril pasado a favor de esta medida de protesta que no sólo denunciaba el caso particular de la compañera denunciante, sino “una institucionalidad completamente rebasada que ya hace tiempo ha demostrado ser incapaz de dar soluciones reales a los problemas que enfrentamos las mujeres en nuestros espacios”, según un comunicado que emitió esa asamblea.


La movilización se extendió con rapidez a otras universidades y colegios secundarios, se prolongó en el tiempo (para hoy está prevista una jornada nacional de protesta feminista con convocatorias en varios puntos del país), amplió su horizonte de reivindicaciones y puso en la agenda pública todos los temas relacionados con el abuso y la discriminación contra las mujeres. El 16 de mayo una marcha por el centro de Santiago tuvo decenas de miles de asistentes, incluidos muchos hombres jóvenes.


Una encuesta realizada por la empresa Cadem puede indicar cuánto deberá golpear la ola feminista en Chile para derribar los acantilados del conservadurismo: el 69 por ciento de los entrevistados apoyó las reivindicaciones de las mujeres, pero el 71 por ciento manifestó su disgusto porque algunas de ellas habían marchado el 16 de mayo con los senos al aire.


Por otra parte, continúa el debate por los intentos de las actuales autoridades de salud del nuevo gobierno de Piñera de permitir que reciban fondos del Estado las instituciones asistenciales privadas que se niegan a cumplir la ley de terminación del embarazo, promulgada durante la última presidencia de Michelle Bachelet. Debido a la influencia parlamentaria de los sectores conservadores, dicha ley creó la figura de la “objeción de conciencia institucional”, pero el gobierno de Bachelet había dispuesto que se cancelaran los convenios con el Ministerio de Salud de aquellos establecimientos de salud que se negaran a realizar abortos. En una campaña iniciada por la Universidad Católica, que maneja una de las clínicas más grandes del país, la objeción de conciencia institucional se convirtió en una herramienta eficaz de boicot a la ley, porque existen muchas instituciones sanitarias bajo la influencia de la Iglesia. Además, las poco discretas presiones de ésta, reforzadas durante la visita del papa Francisco, hicieron que decenas de médicos del sistema público se declararan objetores, al punto que en algunas ciudades no hay profesionales disponibles para los procedimientos de aborto. El rector de la Universidad Católica, quien había mandado izar la bandera universitaria a media asta el día de la aprobación de la ley de terminación del embarazo, incluso presentó un recurso de protección contra ella.


RADIOGRAFÍA DE UNA DESIGUALDAD

 

Las cifras del Registro Civil indican que el porcentaje de hijos no matrimoniales llega al 73 por ciento, y aunque 85 por ciento de ellos son reconocidos por ambos padres, la mayoría vive en hogares monoparentales encabezados por mujeres. Casi la tercera parte de esos hogares pertenece al sector más pobre de la población. Una encuesta realizada por el gobierno anterior reveló que los hombres perciben el 62,3 por ciento de los ingresos del hogar, mientras que las mujeres sólo ganan el 37,7 por ciento, sin que los años de educación reduzcan esa brecha. En Chile las mujeres conforman casi la mitad de la masa laboral, pero, en iguales condiciones de función, experiencia y edad, pueden ganar entre 25 y 30 por ciento menos que los hombres. La discriminación se revela en muchos otros datos: las mujeres jóvenes (en “edad fértil”, según las empresas de salud privadas) pagan seguros de salud hasta 200 por ciento más caros que los hombres, por los supuestos costos de dar a luz; de las 61 universidades nacionales, públicas y privadas, solamente tres tienen rectoras, y aunque casi el 54 por ciento del alumnado es femenino, las profesoras no llegan al 44 por ciento; pese a la ley de cupos, que se aprobó el año pasado, en el parlamento hay 47 legisladoras en un total de 205 escaños, y según dijo recientemente a la prensa Maya Fernández, nieta de Salvador Allende y presidenta de los diputados, fue necesario un acuerdo político especial para garantizar que ese puesto corresponda a una mujer durante el período de gobierno en curso.


Además de las estadísticas de agresiones sexuales (la jefatura de Delitos contra la Familia, de la Policía de Investigaciones, informó en abril que se denuncia un delito sexual cada 17 minutos, y que ha habido un aumento importante en 2017), las cifras de los hechos de violencia también muestran un panorama dramático de la situación de las mujeres chilenas. Según el Ministerio de Salud, hay en promedio 65 casos al día de agresiones a mujeres, y son frecuentes las noticias de hombres que matan a sus parejas por celos, tratan de quemar la casa con ellas y sus hijos dentro, las apalean o las torturan. Uno de los casos más horribles que alcanzaron notoriedad en los últimos años fue el de Nabila Rifo, de 28 años, a quien en 2016 su ex concubino le destruyó los ojos con una piedra y la dejó ciega. De acuerdo con lo informado a Brecha por la Corporación Humanas, dedicada a proteger los derechos de las mujeres desde una posición feminista, más de 100 mil mujeres denuncian anualmente sufrir violencia doméstica, pero pueden ser más, porque muchas tardan años en reconocer que están en una situación de violencia, ya sea porque mantienen una relación patológica con el agresor o, lo más frecuente, porque las circunstancias económicas y familiares crean obstáculos para la separación. Por otra parte, si bien existe una extensa estructura del gobierno y las organizaciones no gubernamentales para la protección de las mujeres maltratadas, es poco lo que se logra respecto del comportamiento de los hombres agresores: apenas uno de cada diez que aceptan someterse a un programa de reeducación lo termina, los otros nueve desertan.


COSTUMBRES, TRADICIONES Y LEYES


Chile es una sociedad con profundas raíces autoritarias y patriarcales, en cuya habla diaria las mujeres son “niñas” o “chiquillas”; no es raro que en el trabajo los hombres traten a las colegas de “m’hijita”, y la hipocresía y el disimulo envuelven a las relaciones sexuales y de pareja. Los “cafés con piernas”, unos locales a media luz que abundan en el centro de Santiago, son un invento nacional en el que jóvenes muy ligeramente vestidas sirven bebidas a oficinistas y otros ociosos, y donde ocasionalmente se practica la prostitución.


El adulterio fue despenalizado sólo en 1994, y la ley anterior castigaba a la mujer pero no al hombre, excepto si éste cometía la infidelidad “con escándalo público”. Hasta fines del siglo XX el marido era dueño y señor de los bienes del matrimonio. Después de varias reformas legales, el cónyuge masculino continúa siendo el administrador de la sociedad conyugal, a pesar de que en 2003 la Corte Interamericana de Derechos Humanos recomendó el fin de ese régimen.


La Iglesia ha tenido un papel históricamente favorable a mantener la subordinación de las mujeres, con más peso que en muchos otros países de la región, y la influencia en algunos medios y universidades de importancia nacional de grupos como el Opus Dei, el movimiento Schoenstatt o los Legionarios de Cristo contribuye a mantener las imágenes tradicionales de los roles femeninos y familiares. Esos sectores conservadores, a los que en los últimos años se han unido los evangélicos, obstaculizan permanentemente las campañas y programas de educación sexual, así como la creación de leyes favorables a la equidad de género. La ola de denuncias de abusos sexuales cometidos por eclesiásticos (véase análisis de Felipe Portales) parece estar debilitando la confianza en la Iglesia como institución, pero existe una religiosidad social que aún justifica muchos estereotipos de la familia y la mujer.


No es de extrañar que las jóvenes chilenas alcen hoy sus barricadas, en una suerte de revolución feminista. Ésta preocupa al gobierno, como lo demuestra el conjunto de medidas en pro de la equidad de género anunciadas hace una semana por el presidente, Sebastián Piñera. Unas medidas que ya están siendo criticadas porque, entre otras cosas, no apuntan a rebajar los costos de la salud privada para las mujeres –sino a subir los de los hombres–, y no incluyen el problema de la objeción de conciencia institucional como instrumento de boicot a la ley del aborto.

Publicado enSociedad
Lunes, 28 Mayo 2018 10:01

Eyacular: venirse a chorros

La idea de venirse a chorros se ha vuelto un fetiche cada vez más presente en círculos feministas, pero también en la estética porno y en los consejos de sexualidad de las revistas. Sin embargo, hay tendencias que sostienen que no es posible una eyaculación femenina. ¿Mito o realidad? ¿Alguna vez ha experimentado una eyaculación o sabe cómo producirla?

 

Si le preguntamos a Wikipedia qué es la eyaculación femenina, nos dirá que es un asunto controversial. La literatura científica emite dudas de la probabilidad fisiológica que posibilita la eyaculación y argumentará que sin completa certeza no se puede hablar de un patrón, aunque algunas mujeres dicen eyacular y, en efecto, expulsan grandes cantidades de líquido durante el acto sexual, el cual tiene componentes que están presentes también en la orina, por lo que hay cierta correlación, que puede llevar a la duda y, sobre todo, a tener un momento incómodo durante el acto sexual.

 

Para hablar de eyaculación femenina debemos adentrarnos en los terrenos desconocidos de nuestra propia anatomía, en primer lugar porque suele decirse que la eyaculación ocurre durante el orgasmo de una mujer, lo que no es cierto. Tanto hombres como mujeres pueden vivir estos dos fenómenos simultáneos –más común en los hombres–, pero también en momentos distintos.

 

¿De dónde proviene la eyaculación?

 

El orgasmo femenino es provocado por el clítoris, un órgano más grande de lo que se piensa, pues además de la cabecita visible arriba de los orificios vaginales y de la uretra tiene dos patas con tejidos eréctiles (ver imagen). El clítoris tiene erecciones cuando esta excitado, es decir se hincha, se hinchan los labios y toda la zona. Puede estimularse este órgano tocando la parte visible, directa o indirectamente, pero también desde las paredes de la vagina, especialmente desde la parte superior, dos centímetros hacia dentro, como empujando hacia el hueso púbico. Ahí, en ese tejido rugoso se encuentra lo que llaman próstata femenina, glándulas de skene o punto G, dependiendo en dónde se indague. Estas glándulas son las que producen el fluido que se eyacula.

 

¿Cómo se eyacula?

 

Todas somos distintas, pero hay mecanismos que ayudan. Una vez excitada –después de unos orgasmos, por ejemplo– se sigue estimulando la punta del clítoris y puede presionarse la próstata; se siente hinchada y rugosa, y cuando nos dan ganas de orinar, en vez de contraer los músculos para detener el fluido, se expulsa. Puede necesitarse mucha práctica, y hacerlo fuera de la cama donde nos da miedo hacer reguero (ver imagen paso a paso para masturbarse).

 

¿Qué se eyacula?

 

Estudios tuvieron que reconocer el fenómeno, pero siguen insistiendo en que a veces, o más bien, la mayoría de los casos, es orina, aunque ya se sabe que contiene –como el esperma masculina– alta concentración de antígeno prostático específico, fosfato ácido prostático, fosfatasa ácida específica de próstata y glucosa. Intentan separar la verdadera eyaculación que sería de poca cantidad con el “squirting” –el chorro– que sería mezclado o totalmente hecho de orina, según las versiones.

 

Sin embargo, lo más contundente son los numerosos testimonios de su sabor dulce, su textura y su olor que dejan claro a quienes nos conocemos que no es orina. El fluido puede tener aspecto mucoso, de color claro, lechoso o amarillento, o puede ser tan claro como el agua. Esto depende de varios factores, como la cantidad de líquido eyaculado, el momento del ciclo menstrual o los diferentes tipos de excitación.

 

¿Y nadie nos dice nada?

 

Algunas mujeres eyaculamos porque queremos, pero para otras ha sido un fenómeno incontrolable. Muchas mujeres sufren al pensar que se están orinando, incluso hay médicos que sugieren la ablación del clítoris como remedio a lo que llaman incontinencia. Diana T. es una de estas mujeres que tras descubrir en el 2005 que aquel liquido no era orina, escribió un libro donde cuenta ese largo camino de descubrimiento “coño potens”, en España, y “Putcha Potens”, en América Latina. Otras, antes de ella, se dedicaron desde los márgenes de la sociedad a difundir esa maravilla, como lo ha hecho en sus películas porno-educativas Nina Hartley.

 

La eyaculación femenina es un aspecto más para explorar dentro de la sexualidad y los placeres femeninos, querer hacerlo, poder hacerlo o no, son posibilidades abiertas, no debe ser visto como una obligación o como tabú. Vamos conociéndonos para que nuestros cuerpos disfruten la sexualidad de la manera más plena y placentera posible.

Publicado enEdición Nº246
Viernes, 27 Abril 2018 19:26

Sin orgasmos no hay revolución

Sin orgasmos no hay revolución

La discusión sobre lo corporal nos lleva a pensar, desde esa relación armónica generada entre células diversas para construir un ser vivo, hasta las distintas teorizaciones y experiencias existentes y vividas sobre este particular. Como humanos ampliamos la complejidad de dicho concepto a partir de las distintas maneras en que experienciamos la vida, y es a partir de este nutrirse de visiones que reconocemos la implicación de los diversos sistemas de opresión en la configuración de los cuerpos, unos capaces de amar y ser amados (abstractos e idealizados) y otros sentenciados a la muerte, tortura, discriminación, burla y humillación por no hacer parte de ese estereotipo blanco, europeo, adinerado, heterosexual.

 

Reconocemos que esta transmisión de opresiones nos ha relegado a ser opresores-oprimidas como única manera de existir o ser con otros; un ejemplo de esto es que pareciera que no pudiéramos concebir otras maneras de ver la sexualidad más allá de lo establecido, alejados de los dictámenes de la industria pornográfica y sus esquemas narrativos.

 

Nos hemos enfrentado a ser hipersexualizados por el sistema heteropatriarcal con el fin de dominarnos, de interiorizarnos y negarnos un espectro amplio de posibilidades, condenados a ser eternamente jóvenes, delgados, sin cualquier tipo de discapacidad física, adinerados, etcétera, o de lo contrario arriesgarnos a no ser amados o respetados en general.

 

Una historia de violencias que marca nuestros cuerpos y sexualidades

El machismo, como le llamamos coloquialmente, ha encarcelado los cuerpos en un modelo de identidades binarias en las que todas las personas debemos encajar; las mujeres deben asumir unas sexualidades sumisas, calladas, entregadas y serviciales disponiendo su cuerpo para la mirada y el disfrute masculino. De esta manera la sexualidad femenina activa es sancionada socialmente, a diferencia de la sexualidad masculina que tiene un lugar de depredación e insaciabilidad para justificar las rupturas a sus acuerdos de fidelidad y compromiso establecidas en su contrato heterosexual.

Es así como la heterosexualidad, como modelo, determina a los hombres como sujetos activos y penetradores y a las mujeres pasivas y penetradas, delimitando la experiencia sexual a prácticas meramente genitales penetrativas, encaminadas a la reproducción o limitadas al orgasmo masculino.

Por otra parte, y como clara expresión del poder realmente existente y la cultura dominante, las personas que no se ajustan a esos parámetros de sexualidad sufren múltiples violencias: personas trans, no binarias, marikas y lesbianas que viven fuera de ese modelo hegemónico no pueden acceder fácilmente a educación, trabajo, salud, reconocimiento y validez social, lo que termina confiándonos a sufrir diversos tipos de opresión y exclusión, así como de violencia sexual. Por esta vía, y como manifestación de uno de los tipos de opresión padecidos, la colonialidad y el racismo nos somete a estereotipos de belleza blancos y eurocentrados que alimentan percepciones destructivas hacia nuestros propios cuerpos.

 

¿Cómo cambiar esta situación?

 

Al igual que sucede con las células, reconocemos que solo uniéndonos, trabajando organizadamente en el encuentro más diverso de grupos, lograremos concretar un mundo sin opresores ni oprimidas, resistiendo de esta manera a la muerte y a la negación sistemática de las vidas; desde el respeto, la horizontalidad, la autonomía y el afecto revolucionario.

 

De esta manera, alineándonos con aportes de los movimientos feministas, reconocemos la importancia de destruir la visión machista que marca a las personas como objetos sexuales y que, por lo tanto, nos obliga a someternos a sexualidades egoístas y penetrativas, lo que limita y/o reduce nuestras múltiples maneras de vivir las prácticas sexuales y los placeres del cuerpo reduciéndolos al servicio y limitantes del machismo.

 

En el marco del capitalismo nuestros cuerpos han sido reducidos a simples mercancías para vender, comprar, usar y desechar; contrario a lo cual consideramos que es posible embarcarnos en prácticas en las que nos demos cariño, cuidado y placer.

 

No existen muchas posibilidades de libre acceso para conocer otras maneras de experimentación corporal y sexual; las industrias de la pornografía industrial, heteropatriarcal y hegemónica han delimitado nuestros orgasmos y los han secuestrado de nuestra creatividad y nuestras relaciones vitales configurando nuestros deseos y placeres. Iniciativas como el posporno, por ejemplo, son una propuesta por deconstruir el deseo y plantear rutas concretas desde nuestros cuerpos, modos de querer y sentir para ejercer resistencia a la construcción masculina, patriarcal y capitalista que reduce el contacto con otros a un acto de consumo, violento, penetrativo y distante.

 

Por eso creemos necesario permitirnos conocer esas otras posturas, esas otras posibilidades para la vida. Una opción en esta perspectiva es la “Muestra audiovisual Arrecheras heterodisidentes”, por presentarse éste 28 de abril a las 7pm en Video Roma en Chapinero, Bogotá (para más info. buscar en Facebook), para visibilizar un poco más las producciones audiovisuales que están reflexionando sobre el posporno, las sexualidades, géneros y cuerpos en América Latina.

 

Proponemos además, en esta búsqueda-resistencia alternativa, la autogestión: explorarnos nosotros mismos, así como la posibilidad de explorarnos con la ayuda de otros en prácticas que avancen en la construcción de sexualidades más colectivas, más placenteras y menos dominadas por la violencia heteropatriarcal, el miedo al cuerpo, el castigo a la sexualidad y la desnudez mediante la expansión sensorial, desde el reconocer nuestros cuerpos, olores, texturas, temperaturas, sonidos y un sin fin de ejercicios colectivo-individuales que implican no solo pensar en nuestro placer egoístamente, sino en pensarnos lo que implica el consenso y la importancia de la comunicación, diversas maneras de consentirnos, amarnos entre todas y a nosotras mismas.

 

Publicado enSociedad
Lunes, 23 Abril 2018 16:51

Desnudo y arte

Desnudo y arte

Resulta sorprendente pensar que algo tan íntimo, tan personal secreto incluso como el propio cuerpo desnudo, el femenino pero también masculino, que se ha visto obligado a cubrirse y esconderse en público en todas las culturas occidentales y en muchas otras por siglos, sea expuesto descaradamente en todas las calles, plazas, edificios y rincones urbanos en forma de arte escultórico o pictórico. Una mujer que se desnuda en público es sumamente impúdica y hasta obscena pero impúdicamente los hombres (y mujeres) la han mostrado públicamente desnuda por doquier a su antojo. Lo considero una gran paradoja.