Miércoles, 08 Marzo 2017 08:22

Mujeres

Mujeres

 

Una larga lucha por pasar de objeto a sujeto


Un ocho de marzo más la historia se repite. Celebración de una onomástica y denuncia de una inequidad que no parece tener arreglo, al menos hay poca voluntad política de que lo tenga. Han pasado ciento sesenta años desde aquel 8 de marzo de 1857 en que un grupo de mujeres trabajadoras del textil se declararon en huelga y salieron a la calle a reclamar derechos. Casi tantos años como los que dicen los datos que son necesarios para que la mujer “alcance” al hombre en condiciones económicas y laborales.

Este 2017 el Día Internacional de la Mujer será el día del Paro Internacional de Mujeres para reclamar derechos, para denunciar la inacabable desigualdad y la reincidente violencia de género. Porque más que para celebrar es un día para seguir luchando.

La mujer, por suerte, no es igual que el hombre. Las mujeres no piden esa igualdad repetida hasta la saciedad e ignorada hasta la saturación. Lo que la mujer quiere, y me arriesgo a suponerlo porque me podrían tachar, y con razón, de no serlo, es equidad.

 

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No hay que irse a países mal llamados tercermundistas para ver esa discriminación. La vieja Europa, los EE.UU. u otros territorios “desarrollados” también tienen esa lacra hacia quienes nos dan la vida. Y tampoco se libran de ella en los medios masivos de difusión de noticias, donde el lugar de las periodistas está por debajo de sus capacidades y en condiciones de desigualdad respecto de sus compañeros.

Esa diferencia se aprecia en casi todos los sectores sociales, culturales y económicos. Entre ellos en el cine, donde la mujer sigue siendo más objeto que sujeto y donde los papeles se les van cerrando según van llegando a una madurez que, como a todo ser humano, las enriquece y mejora pero que parece lastrarlas frente a una cámara.

El cine, como gran medio de comunicación, debe ser una de las esferas para luchar por la equidad, por la justicia social y el pleno reconocimiento de la mujer como ciudadana con los mismos derechos. La gran pantalla debe ser ejemplo de lucha por superar las tradiciones aferradas a lo femenino como deudor o vicario.

¿Hay alguna actividad en la que, a lo largo de su existencia, la mujer haya sido más utilizada como objeto que en el cine? Pues creo que, publicidad aparte, la respuesta es no. Objeto de deseo, por supuesto. Sólo hay que recordar aquel casposo cine español de finales de los ´70, el llamado del destape, hecho para aplacar los picores de una sociedad pacata, y machista, que empezaba a ver la luz. Un destape que solamente se imponía a las mujeres. O es que alguien recuerda haberle visto algún pelo que no fuera del pecho a los Landa, Pajares, Esteso, etc...

Pero el cine puede aprovecharse para educar desde la equidad. Equidad que todavía hoy, en pleno siglo XXI, sí aunque parezca que socialmente volvemos hacia el XIX estamos en la segunda década del veintiuno, es necesario pelear y cuesta conseguir. El cine es una gran herramienta de comunicación y concienciación, un arte para hacer visible el papel de la mujer, como persona, como ciudadana, en situación de igualdad y contra el patriarcado que domina la sociedad. Porque, pese a que el cine y la televisión han reforzado estereotipos sobre la mujer, han sido también, sobre todo el primero, más crítico, muestrario de los cambios sociales y altavoz para reclamar el lugar de la mujer como sujeto activo de la sociedad.

Hemos de superar las narraciones ancladas en mujeres negociables (esposas, madres) o mujeres consumibles (casquivanas, prostitutas), como decía el profesor Jesús Ibáñez, siempre deudoras del hombre, para reivindicar a la mujer como sujeto, como persona: ni más ni menos que como MUJER. La lucha por la igualdad no se soluciona con decretos, que hay que ponerla en práctica en la vida diaria, en la familia, en la escuela, en la calle y en el trabajo.

Por eso quiero hacer un reconocimiento a las mujeres a través del séptimo arte. El lugar de la mujer en el cine ha estado, casi siempre, frente a la pantalla, en roles protagonistas o secundarios, encasillados o no. Pero, qué decir de otras profesiones relacionadas como guionistas, productoras o directoras. Difícil, muy difícil.

La historia de las mujeres directoras de cine, como en otras muchas profesiones, ha sido ardua, muy cuesta arriba y hoy lo sigue siendo. Pese a ello, hay grandes nombres, grandes mujeres que han hecho más grande el séptimo arte. La lista completa de mujeres dedicadas a la realización cinematográfica no nos cabría en este espacio. Tan sólo queremos mencionar nombres de autoras destacadas, algunas reconocidas y otras injustamente olvidadas, como ocurre con demasiada frecuencia, de la historia del cine.

Empecemos por Alice Guy-Blaché (París, 1873 – New Jersey, 1968), la verdadera pionera del cine. Adelantada a su tiempo, incluso al padre de este arte, George Meliés. Realizó, en 1896, la primera película narrativa de la historia, La Fee aux Choux (El hada de los repollos). Productora y directora independiente, usó grabaciones sonoras simultáneas a las imágenes, utilizó efectos especiales como la doble exposición del negativo, el retoque o los movimientos hacia atrás de la cámara. En 1912 dirigió la primera película interpretada íntegramente por personas de raza negra, Un tonto y su dinero, y tuvo su propio estudio.

 

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Alice Guy Blaché

 

Charlotte (Lotte) Reiniger, (Berlín, 1899 – 1981), precursora del cine de animación. Guionista y directora de la película animada más antigua que se conserva, Las aventuras del príncipe Achmed. Realizada con más de 300.000 imágenes individuales, tenía una duración de 65 minutos.

 

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Las aventuras del príncipe Achmed

 

En España, las precursoras fueron Helena Cortesina (Valencia, 1904 – Buenos Aires, 1984) primera directora de cine española con Flor de España o la leyenda de un torero en 1921, estrenada dos años después, y Rosario Pi (Barcelona, 1899 – Madrid, 1967) productora y directora, fue la primera en realizar una película sonora, El gato montés, en 1935. Posteriormente, no hemos de olvidar a Ana Mariscal, que llegó a rodar diez películas, la última El paseíllo (1968), en una época nada fácil; Cecilia Bartolomé, autora de la considerada primera película feminista española, Vámonos, Bárbara (1978); Ana Diez, primera mujer ganadora de un Goya como directora por Ander eta Yul, (1989); Pilar Miró, guionista y directora, primera mujer en dirigir RTVE; Icíar Bollaín, actriz, guionista y directora, Goya en 2004 por Te doy mis ojos; o Isabel Coixet, Goya como directora por La vida secreta de las palabras (2006). Las tres últimas son las únicas mujeres que han obtenido el Goya como directoras en las 31 ediciones del premio. Recordemos que el primer Óscar a una mujer directora fue para Katrhyn Bigelow, en 2009, por The hurt locker (En tierra hostil). Sólo tuvo que esperar a la 82ª edición de los premios de Hollywood.

En Colombia, Gabriela Samper, la primera directora, guionista y productora (Páramo de Cumanday, 1965); Marta Rodríguez, una gran documentalista (de Chircales, 1972, a Testigos de un Etnocidio, memorias de resistencia, 2011) con tal vez más reconocimiento fuera que dentro de su país; Camila Loboguerrero, primera mujer en filmar largometrajes en Colombia (Con su música a otra parte, 1984); Libia Stella Gómez, directora y guionista (Ella, 2015); Patricia Ayala, documentalista (don Ca, 2013), o Patricia Cardozo, ganadora del premio especial del Jurado y del Público en el Festival Sundance, 2002, con Las mujeres de verdad tienen curvas. Mencionar aquí al colectivo Mujeres al borde, iniciativa producto del sueño de dos amigas para dotar de un espacio a las mujeres desobedientes, transgresoras, que quieren crear un mundo distinto practicando el artivismo (arte + activismo) sexodisidente.

Terminamos el recorrido con un recordatorio a otras cineastas que, desde diferentes culturas, han dicho y hecho mucho por el papel de la mujer en el cine y en la sociedad: Deepa Metha (India), Julie Bridgham (EEUU), Niki Caro (N. Zelanda), Mira Nair (India), Marguerite Duras (Francia), Claudia Llosa (Perú), Hana Makhmalbaf (Irán), Lucía Puenzo (Argentina), Rebeca Chavez (Cuba), Liliana Cavani (Italia), Ma Liwen (China), Doris Dörrie (Alemania), Agnieszka Holland (Polonia), Fina Torres (Venezuela), Samira Makhmalbaf (Irán) o Djamila Sahraoui (Argelia).

Y hay muchas, muchísimas más, en el cine y en otros muchos ámbitos de la vida. En un día como el 8 de marzo y el resto de los días del año. Ya va siendo hora de que lo femenino se tome la palabra. Porque son, ni más ni menos y en definitiva, MUJERES.

 

 

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foto: En Movimiento TeVe

 

Nosotras, mujeres, lesbianas, trans, indígenas, campesinas, urbanas, afros, trabajadoras, estudiantes, feministas integrantes de los Movimientos Sociales del Alba, paramos el 8 de marzo en nuestros países para visibilizar las luchas que por más de cinco siglos han dado las mujeres en nuestro continente, para visibilizar el trabajo cotidiano de la reproducción y cuidado, trabajo no reconocido como tal y por tanto no remunerado y precarizado. Paramos para visibilizar nuestros cuerpos desaparecidos por las redes de prostitución y trata, nuestros cuerpos asesinados en femicidios, nuestros cuerpos maltratados por la violencia obstétrica, en definitiva nuestros cuerpos golpeados por la violencia patriarcal.

Nosotras paramos para denunciar que las guerras nos toman como botín y que incluso en procesos de paz como en Colombia, nos siguen asesinando, por lo que seguiremos luchando por hacer de la implementación del Acuerdo de las FARC-EP y el diálogo del ELN oportunidades para construir la paz de Colombia que es la paz del continente.

El 8M paramos para denunciar los femicidios, que están desangrando a México y Centroamérica, creciendo de manera alarmante en todo el continente, con complicidad de los Estados y las redes del narco, de la prostitución, de la trata y del crimen organizado. Nosotras paramos para denunciar los femicidios territoriales de las mujeres defensoras de la naturaleza, de los bienes comunes, de los ríos, de los bosques, como Berta Cáceres en Honduras, Laura Leonor Vásquez Pineda en Guatemala, Macarena Valdés en Chile, Ruth Alicia López Guisao, Emilsen Manyoma, Yoryanis Bernal y Luz Herminia Olarte en Colombia. Paramos para reconocer el lugar que las mujeres venimos asumiendo en el enfrentamiento a las políticas neoliberales, extractivistas, del capitalismo patriarcal y colonial.

Denunciamos que desde la mayoría de los gobiernos del continente, y los fundamentalismos religiosos se siguen negando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, se sigue penalizado el aborto causando muertas por abortos clandestinos y mujeres encarceladas por ejercer el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Continúa la represión a las identidades LGTBI, y se establecen medidas de control de nuestros cuerpos. Exigimos que se implemente la educación sexual integral en todos los niveles de escolaridad pública, y que se desarrolle una comunicación no sexista.

El 8M paramos para gritar que todas somos migrantes. Expulsadas de nuestros territorios, criminalizadas en los lugares a los que llegamos, vamos tejiendo nuestras propias redes de encuentro y de rebeldía.

El 8M paramos para que sepan de nuestra fuerza, de nuestra capacidad de llenar las calles y las plazas, de salir de las casas al espacio público y ocuparlo con nuestras exigencias antipatriarcales, anticapitalistas, antirracistas. Para gritar que vivas y libres nos queremos.

El 8M paramos para expresar nuestro rechazo a los golpes de estado, a la militarización, a la represión sobre nuestros pueblos. Porque frente a la feminización de la pobreza, respondemos con la feminización de la resistencia.

Ante la pérdida de conquistas, de derechos sociales, de libertades, las mujeres avanzamos en nuestra potencia organizativa y política. Por eso decimos también, que nuestras luchas no son solamente defensivas.

Seguiremos defendiendo los procesos populares asediados por el gran capital, como en Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Cuba. Defenderemos siempre la Revolución Cubana, como estrella que sigue dando ejemplo de dignidad antimperialista.

El 8M paramos para denunciar la agresión imperial contra Venezuela, el bloqueo silencioso de las transnacionales y de los gobiernos derechistas dirigidos a aislar a la Revolución Bolivariana, atacando específicamente a las mujeres, e intentando agobiarlas económicamente.

El 8M paramos en solidaridad con las luchas descolonizadoras y antimperialistas de las mujeres y el pueblo de Puerto Rico, colonia de Estados Unidos por más de 500 años, que también estarán parando en reclamo de su independencia total.

Exigimos la libertad de Milagro Sala, de Ana Belén Montes, y de todas las prisioneras y prisioneros del imperio.

Paramos para exigir la salida y denunciar a las tropas de la MINUSTAH que han violado a mujeres haitianas que valientemente resisten la ocupación.

Paramos porque nuestras luchas no reconocen fronteras, porque seguiremos de pie enfrentando el capitalismo y el patriarcado por nosotras y nuestros pueblos, hasta a ver a toda Nuestramérica Libre, Socialista y Feminista.

El 8M paramos en abya yala, y la tierra toda temblará

Sin el protagonismo de las mujeres, no hay revolución

Las mujeres reivindicamos nuestro derecho al placer, a la libertad, y al deseo

Revolución en las calles, en las plazas y en las camas

Sin feminismo no hay socialismo

Ni una Menos

Vivas nos queremos

 

Texto y portada:http://www.albamovimientos.org

 

 

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Miércoles, 01 Marzo 2017 08:22

La menstruación secuestrada

La menstruación secuestrada

 

Mancha, huele y en muchos casos duele. Pero en los anuncios sigue apareciendo como un líquido azul. Aunque cada vez se habla más de la menstruación (gracias a la labor pedagógica de las activistas menstruales), aún es un tema que permaneceoculto. Porque tiene que ver con el cuerpo de la mujeres. Si los hombres menstruaran igual hoy tendríamos otro sistema social y laboral. Y tal vez se hubiera investigado más la regla. Y quizá no se aceptaría el dolor como ‘normal’.

 

SILVIA MELERO ABASCAL @SilviaMeleroAba


“La menstruación es un tabú porque poner el foco en ella plantearía hacer un cambio en el sistema social y laboral”. Alicia Domínguez es especialista sanitaria, psicóloga, doula y autora del blog Üteropías. “Empecé a fantasear con la idea de cómo sería una sociedad organizada desde la salud femenina. Me la imagino más centrada en lo creativo que en lo productivo o lo competitivo, con un tono de relación amable, sin prisa, sin estrés asumido como normal, desde el cuidado, donde seamos dueñas de nuestro cuerpo y funcionemos según nuestras necesidades biológicas de descanso, placer o actividad. Desde un punto de vista auto-regulado y no socio-regulado”.

Cuando empezó a conocer los condicionantes socioculturales que influyen en la salud uterina (provocando patologías) se dedicó a profundizar en los procesos ginecológicos y fisiológicos. “Es revelador y revolucionario conocer tu cuerpo, tu menstruación, tus ciclos... Tiene una capacidad de generar cambios muy potente”.

Con su proyecto La Vía del Útero ofrece talleres a grupos de mujeres. “Nuestro útero responde a determinadas emociones. Vemos cómo es un útero que funciona de una forma saludable. Se trata de recuperar un lugar de referencia que no tenemos. Durante mucho tiempo ha sido concebido sólo como un espacio para tener hijos o un lugar de enfermedad y de dolor, no como vivencia en el cuerpo de la mujer. El útero fisiológicamente es un lugar de placer y de salud”.

El problema es que toda esa información no es tan accesible. Cuando a una niña le viene la regla, la frase que suele recibir es: “Ten cuidado, a partir de ahora te puedes quedar embarazada’. Desde ese momento, vivirá la menstruación como un tabú. Para normalizarla y visibilizarla, Diana Fabianoba dirigió el documental La Luna en ti, una película que ha cambiado la vida de muchas mujeres. “Las cartas que recibo me emocionan, mujeres que entendieron que no son las únicas a las que les pasan cosas, no son raras, no son cosas suyas. El dolor no es parte de ser mujer, no es su destino por ser mujer. Los médicos nos dicen que es lo normal, que la menstruación duele, que vas a parir con dolor. Lo han convertido en Biblia. Nadie debería sentir dolor, hay que cambiar eso. No hay una receta única, pero sí caminos individuales para cada una. Yo encontré el mío y me funcionó”.

 

 

"El útero es un lugar de placer y de salud"

 


El documental muestra, por ejemplo, cómo la danza del vientre de la terapeuta Mónica Lanzadera provoca cambios en las mujeres que se dedican a ellas mismas y ponen su atención hacia adentro”. El 80% de las mujeres sufre molestias físicas y psicológicas durante la menstruación. Sólo al síndrome premenstrual se le atribuyen 150 síntomas diferentes. Diana se fijó en que a nadie parece importarle que haya millones de mujeres infelices y un extraño silencio en torno a la menstruación. “Si a las mujeres se les deja espacio para menstruar sin presión, ellas son mucho más productivas en el resto del mes, si se acepta su propia naturaleza con sus espacios de descanso y cuidado, luego se rinde mucho más. Es bueno para la economía”.Para seguir divulgando, la directora hizo un segundo documental (Monthlies) dirigido a adolescentes, en el que desmonta mitos y aborda el tema con información y claridad.

 

Menstruar mola


Erika Irustra, investigadora, pedagoga y activista menstrual, asegura que ‘menstruar mola’. Lleva años dedicada a la educación a través de El Camino Rubí, una web que alberga la primera comunidad sobre ciclo menstrual (con escuela online incluida). “No puede ser que la mitad del planeta tenga el cuerpo mal. Yo no estoy mal. El mundo se ha diseñado sin la mitad del planeta y sobre ella. El problema es cómo se gestiona. Asumimos que el dolor es cosa nuestra, que es intrínseco o propio del cuerpo femenino, no del entorno estresante del sistema productivo. Nos sentimos culpables todo el rato y eso genera estrés y alteración hormonal con puntos de dolor. La manera en que comemos o dormimos (o no) nos afecta. Esto nos enferma. Aceptamos que somos nosotras las que fallamos. Respuesta que te dan: Ibuprofeno o ten un hijo”.

 

 

"El mundo se ha diseñado sin la mitad del planeta y sobre ella"

 


La investigadora explica que los temas de educación sobre la regla están en manos de la industria de higiene femenina o reproducción, sin tener en cuenta factores biológicos o emocionales, abordando la cuestión sólo desde la parte médica, farmacológica o de productos como compresas o tampones. A la industria tampoco le interesa hablar de la copa menstrual, una opción más ecológica, económica y saludable.

“La causa fundamental del tabú es que nosotras menstruamos y ellos no. Tenemos cuerpos de segunda. Si menstruaran ellos, el sistema social se organizaría en torno al ciclo menstrual. Seguimos regidos por una cultura judeocristiana, con cimientos culturales por los que las mujeres tenemos que superar el cuerpo que somos”. Y aunque hablar de la menstruación cada vez es más frecuente, asegura que se da una falsa normalización. “Hay una idea de que no es un tabú, es normal, es algo fisiológico, no pasa nada. Pero eso es mentira. Las compresas en los anuncios de televisión siguen manchándose de líquido azul. Las mujeres seguimos creyendo que no nos afecta, con un discurso normalizador que hace que no entendamos necesario conocernos. Pero cuando compartimos, nos damos cuenta. Tienes razón. No estás loca. Eres cíclica. No te pasa sólo a ti. Nos pasa a todas”.

 

 

"Las compresas en los anuncios de televisión siguen manchándose de líquido azul"

 


Para Diana, hay mucho interés aún hoy en que siga siendo un tabú por varios aspectos, uno de ellos económico. “Se convierte en vergüenza social menstruar, manchar la ropa. Muchas mujeres se ponen tampón e incluso compresa a la vez para asegurar que no se manchan, o cambian con más frecuencia la compresa para que no se note. Las multinacionales lo saben, les interesa que nos siga dando vergüenza. Las mujeres en Inglaterra hace unos meses salieron a la calle para decir que no quieren pagar el impuesto de lujo que llevan estos productos. Saben que nos callamos, que nos da vergüenza hablar de esto, que lo tapamos. Hacemos invisible la regla, como si no existiera. Estar guapa y deseable es estar sin sangre”.

Y recuerda también el aspecto político. “La menstruación fue un argumento para que una mujer no fuera piloto o jefe porque no se podía confiar en su capacidad y responsabilidad, dada su inestabilidad. Argumento también para no ser sacerdotisas, son impuras, no son limpias, no hay que tocarnos cuando menstruamos. Llevamos milenios con esto en las religiones”.

En su documental habla de esa impureza por la que el catolicismo dictaba qué podían hacer o no las mujeres dado que la sangre menstrual ‘nublaba’ su capacidad para pensar.

 

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Sobre tradiciones y mitos


Aunque la mayoría de las supersticiones sobre la menstruación son negativas, en Eslovaquia una antigua tradición cuenta que durante el invierno las chicas que estaban menstruando eran arrastradas en trineo por los campos para fertilizar la tierra. Diana entrevistó en México a la abuela Margarita, una sabia curandera maya. “Aprendí muchas cosas, ella y su tribu ven la sangre menstrual como algo muy valioso que hay que agradecer a la Madre Tierra. Riegan plantas y flores con sangre menstrual, les parece terrible tirar esos nutrientes, establecen ese vínculo con la tierra y la fertilidad”. Hay culturas en las que se enseñaba a las chicas desde edades tempranas a trabajar con sus cuerpos, aprendiendo a ejercitar el útero (el músculo más elástico). Los partos era indoloros, incluso orgásmicos. Lo que en otras épocas fue fuente de poder femenino, hoy es motivo de pérdida de poder y se vive como algo sucio.

Alicia subraya que en los años 50 se hicieron investigaciones sobre el útero y encontraron que en determinadas culturas no se concebía el dolor del parto y que para algunas mujeres incluso era un proceso placentero. “Luego Casilda Rodrigáñez ha hecho un trabajo precioso de recuperación de la información sobre sexología (que se ha quedado fuera de la información masiva a la que accedemos).

 

 

"Lo que en otras épocas fue fuente de poder femenino, hoy es motivo de pérdida de poder"

 


Los partos son dolorosos porque el útero está contraído. Durante una menstruación, un orgasmo y un parto, lo que pasa en el útero es lo mismo: se está moviendo. El útero en su estado de salud tiene un movimiento libre, tiene pulso”. Nuestras posturas corporales, la rigidez, la autoestima, la exigencia e imposición de un canon estético, las tensiones y otros factores lo contraen y eso genera dolor.

Una propuesta es recuperar la sensación física del útero y relajarlo. “Si tienes contracciones muy fuertes durante la regla, puede ser un desajuste bioquímico, a lo mejor lo puedes resolver con la alimentación, con magnesio. Pero otro aspecto importante es la relajación del útero”. Cita a Mónica Felipe-Larralde, autora del blog (Estudio sobre el útero), en el que plantea una relajación sencilla. Los resultados de su estudio demostraron que al hacer diariamente la relajación uterina, la mayoría de las mujeres dejaron de tener dolores menstruales. Para Alicia, liberar el cuerpo de la mujer es una revolución social. “Que la mujer conecte con su cuerpo y libere su sexualidad (la sexualidad no es sólo genitalidad, es energía vital), sus procesos hormonales, su capacidad creativa en sus ciclos de fertilidad. Tenemos muy avanzado el discurso de la igualdad y el feminismo pero en la práctica cotidiana tenemos muchos condicionantes interiorizados (sumisión, no demostrar demasiado placer, no expresar sensualidad).Se trata de recuperar eso pero para nosotras mismas, no con el fin de ser objeto de deseo. Recuperar nuestro sistema de placer como sistema de salud”.

Erika afirma que el autoconocimiento implica una revolución mundial. “Implica una cultura de la menstruación, del cuidado, para no tener enfermedades que no se investigan porque son nuestras. Yo creía que tenía un problema, que tendría que ir al psicólogo. De repente una semana me pongo a llorar, otra me río, ¿qué es esto? Me siento bien ahora en mi pellejo, menos vulnerable. Dejar de ser tu mayor enemiga para sentirte adecuada, apropiarte de tu cuerpo. Cuando naces niña es tuyo pero te lo alquilan. Hasta el Estado puede legislar sobre él. Vivimos como zombis en un cuerpo que no conocemos”.

 

 

 

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Miércoles, 28 Septiembre 2016 07:03

Comunicación con perspectiva de género

Comunicación con perspectiva de género

Alba Fajardo sostiene que la perspectiva de género es una opción política y ofrece una serie de sugerencias para el tratamiento periodístico en los medios de comunicación.


Existen muchos errores en las noticias que hablan sobre violencia hacia las mujeres: imprecisión de datos revelados; falta de dimensión ética; enfoque sensacionalista, descripción excesiva del desarrollo del crimen (usados la mayoría de las veces para dar ambiente de crónica al artículo); falta de contextualización y de perspectiva de género a la hora de comunicar.


¿Qué es la comunicación con perspectiva de género? La doctora en Comunicación Social, María Florencia Cremona, que estuvo a cargo del “Seminario interdisciplinario comunicación y género” en la Universidad Nacional de La Plata señala que: “La perspectiva de género es una opción política para develar la posición de desigualdad y subordinación de las mujeres en relación a los varones. Pero también es una perspectiva que permite ver y denunciar los modos de construir y pensar las identidades sexuales desde una concepción de heterosexualidad normativa y obligatoria que excluye”.


Es decir, que al escribir se debe favorecer la igualdad entre los géneros y la eliminación de estereotipos que afecten la dignidad o que marquen la supremacía de uno sobre el otro. Ejemplos donde hace falta esta dimensión hay muchos. El diario popular de Chile, La Cuarta, tituló así el caso de asesinato de la joven colombiana Yuliana Aguirre: “El amor y los celos la mataron”. La presidenta del Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, señaló que ese tipo de lenguaje “naturaliza el feminicidio”.


Pero ¿por qué lo naturaliza? Porque hace que parezca un fenómeno natural y espontáneo dentro de una relación amorosa. Está dejando de decir que fue Edwin Vásquez quien asesinó a su pareja, para señalar que los celos y el amor acabaron con la vida de alguien, socializando además un concepto tóxico de lo que este sentimiento.


Pero este no es el único periódico que comunicó erróneamente, veamos otros titulares: “La joven descuartizada en Chile”; “Este martes repatriarán restos de Yuliana Andrea, colombiana desmembrada en Chile”; “De historia de amor en Andalucía a película de Terror en Chile”; “El amor violento de la bella colombiana que fue descuartizada”.


Los dos primeros hacen un enfoque hacía el “cómo” de los hechos, al decir “descuartizada” o “desmembrada” tanto la figura de asesinato como la autoría del crimen pierden fuerza al no estar nombrados. Con los dos últimos titulares podríamos jugar a preguntarnos: ¿dependiendo del lugar es una historia de amor o una historia de terror?; ¿está bien nombrar la violencia dentro de una categoría de amor?


En esta oportunidad compartiremos algunos puntos señalados por la organización Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista que en su “Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia de género en los medios” indican como primer punto, que estos temas son concernientes a la defensa de los derechos humanos y se deben tratar como tal. Citan textualmente: “desterramos de nuestras redacciones la figura de ‘crimen pasional’ para referirnos a al asesinato de mujeres víctimas de violencia de género. Los crímenes pasionales no existen”.


Las autoras además recomiendan utilizar nombres como: violencia de género y violencia machista (podríamos agregar a esta lista el feminicidio). También señalan la importancia de proteger la identidad de la víctima, no la del agresor y contar dentro de la noticia cuáles pueden ser las actitudes y situaciones que ponen en riesgo la vida de la mujer e incluir teléfonos de emergencia para realizar las denuncias respectivas.


No es recomendable y resulta ofensivo utilizar diminutivos, apodos, apócopes para nombrar a la víctima, y se debe revisar que las fotografías publicadas no sean obscenas o desvíen la atención del crimen perpetuado.


A este catálogo podríamos agregar el tratamiento de los testimonios de la familia. Al estar hablando de una muerte, el acercamiento para las entrevistas, debe ser pensado desde la ética del periodismo. Esta tiene en cuenta que el comunicador debe cuidar al entrevistado, ya que éste puede exponerse (emocional y psicológicamente) sin darse cuenta, dado el momento de dolor por el que transita.


Profundizar sobre estas herramientas de comunicación es una tarea que todos los comunicadores debemos hacer, y para todo aquel que quiera un lenguaje más respetuoso, constructivo y solidario que nos acerque a la equidad de género y a una sociedad más justa.

 

Por Alba Fajardo, comunicadora Social-Periodista de la Universidad Externado de Colombia. Estudiante de la Maestría Comunicación y Cultura de la Fundación Walter Benjamin.

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Miércoles, 21 Septiembre 2016 08:26

¿Es la familia el núcleo de la sociedad?

¿Es la familia el núcleo de la sociedad?

 

Edición 2013.Formato 22 x 27 cm.56 páginas.
P.V.P: $20.000  ISBN:978-958-58826-2-1

 

Reseña:

Estamos en un escenario de luchas, fuerzas y necesidades económicas, políticas e ideológicas que dan nacimiento a un nuevo campo histórico de profundos impactos en la sociedad, del cual no escapan la familia y sus diversas variables.Las transformaciones en la estructura demográfica, por ejemplo el aumento de madres solteras, madres adolescentes, padres solos, familias reconstruidas, familias diversas, familias que no están unidas por parentesco o consanguinidad, son un hecho social incontrovertible, así sigan existiendo múltiples resistencias que persisten en ideas en torno al modelo tradicional de familia, aferradas a valores morales que quieren seguir imponiendo esa moralidad en los ordenes públicos y legales

 


 

Indice.

 

Familias, cambio social y resistencia (Carlos Iván Pacheco)

Mis dudas políticas acerca de la familia como una entidad necesaria a la convivencia social. (Francesca Garallo Celentani)

Cultura, amor y monogamia (Norma Mogrovejo)

Cultura patriarcal, amor romántico y monogamia (Julia Antivilo)

Sexualidad humana y revolución feminista ( Helio Gallardo)

 

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Lunes, 01 Agosto 2016 07:40

Periodismo feminista en la región

Periodismo feminista en la región

Convocadas por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Chile, y otros países, lanzaron la Rpvga. Entre otras cuestiones debatieron sobre cupos, discriminación y acosos.

 

“Si el periodismo puede bajar gobiernos y subirlos, tiene que tener el poder para que las mujeres vivamos mejor en el mundo.” Se podría decir que esta idea, expresada por la periodista Liliana Hendel, resumió el leitmotiv del encuentro realizado el viernes y sábado entre periodistas feministas de toda América para lanzar la Red de Periodistas con Visión de Género de las Américas.


“Cuando una de nosotras llega, llegamos todas, no importa a qué partido político pertenezca”, siguió Hendel, coordinadora junto a Silvina Molina, de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (Ripvgar). Fue en el marco de la apertura del encuentro, en el conversatorio “Periodismo de género: alianzas y trabajo en red”, que se llevó a cabo en la sede de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la presencia de Fabiana Túñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres y la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano.

 

Túñez, dijo que “cuando las mujeres nos unimos, cuando trabajamos juntas, cuando nos enredamos, somos poderosas. Y no es el poder del patriarcado, es el poder transformador, revolucionario del feminismo”. Desde ese lugar habló de su relación con las y los periodistas en estos últimos años desde la ong de la que es fundadora La casa del encuentro: “Con algunas fue una relación de mucha complicidad y con otros de hacer docencia porque era difícil hace ocho años que no hablaran de crimines pasionales, que no los pusieran en policiales”.

 

Además habló de la necesidad de la unión para definir estrategias regionales. Y por ese motivo celebró la conformación de esta red. “Necesitamos compartir experiencias y saberes desde un feminismo popular. Es necesario que las periodistas se unan contra el patriarcado y el machismo”, dijo.

 

A su turno, Ottaviano planteó que “hoy el desafío que tenemos es el de la construcción de una comunicación igualitaria, no sexista, en un contexto adverso. Ha cambiado la situación de la región”. “Es muy complejo poder construir desde la función pública en un entramado que nos excede y que sigue siendo excluyente para las mujeres y machista. La estructura del Estado también es machista”, agregó.

 

En la misma línea que Túñez, habló de la necesidad de construir “nuevas pedagogías” para “la transformación cultural, porque ésta es una batalla cultural”. “En el ámbito comunicacional el mayor flagelo en Latinoamérica es la comunicación concentrada con lógicas clasistas, machistas y mercantilistas, que violan derechos todos los días”, dijo.

 

Fabiola Calvo, de Colombia, explicó el contexto en el que se trabaja en su país, con 60 años de guerra a cuestas, en el marco de la reciente firma de acuerdos de paz, que no garantiza que la violencia haya terminado.

 

Rachel Moreno, de Brasil, dijo que desde la comunicación hay que “garantizar la permanencia de lo conseguido en términos de derechos”. Explicó que en su país “mujeres y negros son los más golpeados” por el nuevo gobierno, que entre otras medidas regresivas, redujo el ministerio de la Mujer a Secretaría, y nombró al frente a una mujer que está en contra de la despenalización del aborto.

 

Desde Perú, Silvia Quevedo, contó que se está gestando con mucha fuerza la movilización #Niunamenos en su país, para el 13 de agosto y que los medios están muy comprometidos en la difusión de esta convocatoria contra la violencia machista. Quevedo, que vive en la zona de la selva peruana, dijo que en las provincias el machismo es muy fuerte: “Si las mujeres salen, se dice que descuidan al marido y a los hijos”. Zuliana Láinez, también peruana, habló de la precarización laboral de las mujeres periodistas.

 

 

Explicó que el 70 por ciento de los periodistas son mujeres, que las redacciones están altamente feminizadas, pero que las mujeres no ocupan cargos de decisión: “En TV solo hay una mujer directora. El techo de cristal es muy grueso”. Además dijo que hay una brecha salarial importante entre mujeres y hombres periodistas y que la conciliación entre la vida profesional y familiar es un “gran problema”.

 

También señaló que el acoso sexual hacia las mujeres periodistas es alto, en las redacciones y también en las redes sociales, donde “no se ataca su trabajo, sino su vida personal”.

 

En este diagnóstico coincidió Vanessa Rodríguez, de Paraguay. En su país, dijo, la brecha salarial es del 35 por ciento y solo un 7 por ciento de las mujeres llegan a puestos de decisión. En relación al acoso, dijo que “el riesgo está en el propio lugar de trabajo y en las coberturas. Más de la mitad de las mujeres experimentan abuso, acoso, hostigamiento de sus jefes y de sus compañeros”.

 

Victoria Uranga sintetizó la situación en Chile diciendo que no hay medios de comunicación públicos, “tenemos un sistema mediático comercial”. “¿Cómo se construye periodismo allí con enfoque de derechos y de género?”, se preguntó. También coincidió con Ottaviano acerca de la concentración mediática: “Más del 70 por ciento de los avisos del Estado se da a dos grupos periodísticos”.

 

Como se vio, el diagnóstico regional tiene varios puntos de contacto, desde Canadá a la Argentina. A nivel laboral: precarización, brecha salarial, acoso sexual, feminización del periodismo y techo de cristal. A nivel mediático, concentración y tratamiento sexista de la información y los contenidos en general.

 

Tal como resumió Calvo, la nueva red se propone trabajar tomando como eje la visibilización de las mujeres en los medios. Y como identidad, el hilo conductor del feminismo.

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Wassyla Tamzali: “El feminismo no habla de moral, habla de libertad”

Wassyla Tamzali (Béjaia, Argelia, 1941) ha dirigido durante 20 años diversos programas de la Unesco sobre los derechos de las mujeres. Esta abogada denuncia el papel de la religión como elemento de control.

Los medios occidentales difunden una imagen de las mujeres árabes como mujeres oprimidas. ¿Qué hay de mito y qué hay de realidad?


Hay una realidad: la única región del mundo que rechaza reconocer el principio de la igualdad de los hombres y las mujeres son las regiones del mundo que dicen pertenecer al islam. He dicho reconocer, porque en muchas regiones del mundo que reconocen la igualdad no la aplican. Pero el primer paso de reconocer la igualdad de los hombres y las mujeres en la sociedad no se ha dado en los países árabes. Sin embargo, hay una utilización por los medios de esa imagen de la mujer árabe. Los medios no están realmente interesados por la realidad de las cosas, sino por la diferencia. Es eso lo que les interesa. Por ejemplo, si en esta sala hay cien mujeres árabes de las que hay dos con velo, van a fotografiar a las dos mujeres con velo y no a las otras 98. Me ocurrió en España.

Cuando inauguramos un centro de mujeres árabes en Madrid, éramos unas 200 mujeres, muchas españolas de origen magrebí, y vinieron tres mujeres de la mezquita para participar en el proyecto. Y al día siguiente todos los periódicos las habían fotografiado a ellas.


Telefoneamos a todos los periodistas, y tuvimos una respuesta terrible de un gran periódico, que nos dijo "pero hemos fotografiado a las mujeres con velo porque así no podemos equivocarnos, son marroquíes". ¿Qué interesa a la prensa? No es tanto la condición de las mujeres árabes, sino lo que las diferencia de la condición de las mujeres occidentales. Si muestras que hay una sola manera de ser, prácticamente haces una definición racista de un pueblo.


Las mujeres jugaron un papel importante en las revoluciones árabes. ¿Qué queda de aquello?


Túnez y Egipto son los dos países interesantes para analizar. En Egipto hubo una revolución rápidamente cubierta por una contrarrevolución. De Egipto todo el mundo guardó la imagen de la mujer que fue violada en la plaza. Esa imagen circuló mucho y fue interpretada de manera distinta. Los que estaban contra las revoluciones utilizaron esta imagen para mostrar que las revoluciones iban a ser peores que la situación en ese momento. Para la gente como yo, feminista, demócrata, no es la revolución la que violó a esa mujer. Es la contrarrevolución. Publicaron fotos de mujeres sin sujetador en la plaza de Tahrir, y las mujeres se quedaron en casa. Utilizaron el elemento sexual como un medio de opresión, para que las mujeres se queden en casa.
En segundo lugar, las revoluciones árabes me han hecho pensar en el deshielo de los glaciares. La gente ha dicho “es la primavera”, luego dijeron “es el otoño, el invierno”. Yo diría que es el deshielo. Es decir, que durante 50 años esas sociedades han estado bloqueadas, han estado heladas, sepultadas bajo capas de hielo: el nacionalismo, el islam, la policía, el Ejército... La revolución hizo que el hielo se fundiera.


En el caso de Túnez hemos visto que la revolución se abría sobre un mundo en el que el lugar de las mujeres era primordial. Cuando los islamistas llegaron al poder, cuando quisieron cambiar en la constitución la palabra "igualdad" por la palabra "complementariedad"... todos los tunecinos bajaron a la calle, no sólo las mujeres, y también las mujeres con velo. No se puede imaginar la revolución con una mujer que va a volver al hogar, no es posible.


¿Qué opina del feminismo islámico?


No existe. Es imposible. Puedes ser musulmana y feminista, pero no puedes hacer feminismo con el islam. En primer lugar, el papel de la religión no es el feminismo y no es la democracia. No se puede querer que la religión haga lo que no le corresponde. La religión conduce a la espiritualidad o a la moral y puedes estar a favor o en contra. El feminismo es otra cosa. El feminismo no habla de moral. Habla de libertad.


Sabemos que históricamente, por tomar como ejemplo el cristianismo, ha hecho falta que el movimiento feminista se confronte violentamente con la Iglesia para poder avanzar. Por ejemplo, con el aborto, con el divorcio. En un momento dado, en la religión hay un obstáculo que sólo se puede superar saliendo de esa idea conservadora. ¿Estás contra la poligamia? Entonces di que estás contra la poligamia, di "soy musulmana pero estoy contra la poligamia porque mi conciencia me lo prohíbe". No hay que explicar que la poligamia es una mala interpretación del islam. Pero las feministas islámicas retoman un viejo discurso que ya vimos en los años 70 para explicar el lugar de la poligamia en el Corán y decir que no existe.


El trabajo que hacen sobre la interpretación ya se hizo en los años 70, y en 30 años se explicó todo, también se usó la lingüística, todos los medios modernos, para tratar de comprender lo que estaba escrito en el Corán, para extraer elementos a favor de las mujeres. ¿Por qué se hizo esto? Se hizo porque querían llegar a las mujeres que creían en dios y en la religión. Y a esas mujeres había que hablarles, darles argumentos. Pero una vez que ya no hubo más pasos que dar, se decidió dejar de lado la religión porque no se puede reducir el islam a una interpretación jurídica, y no es el objetivo del islam reglamentar la familia.


En segundo lugar, es peligroso. Primero porque es un movimiento que nació para deslegitimar el feminismo. Y porque reúne una serie de imágenes sobre el mundo femenino en el mundo árabe. Es decir, volviendo a los medios, ellas van hacia los medios y los medios van hacia ellas. Hay hoy una especie de conspiración general que quiere que una mujer árabe sea una mujer con velo, pero el velo es un símbolo de opresión, lo mires por donde lo mires. Yo no estoy contra el velo, estoy contra el discurso sobre el velo. Porque una mujer que quiere estar oprimida, tiene derecho a estarlo, no puedo obligarla a ser libre, pero hacer un discurso de libertad sobre el velo es peligroso.


Tras las revoluciones, parece haber una situación de regresión en el mundo árabe... ¿Cuál es la situación en Argelia?


Los movimientos no son fuertes, porque en Argelia hay un régimen político que ha roto la sociedad civil. El movimiento feminista no es fuerte, pero sigue habiendo un movimiento de las mujeres. Y hoy el contexto político, el contexto internacional, no es muy favorable a un discurso sobre los derechos de las mujeres, porque hoy tenemos preocupaciones graves por las que los derechos de las mujeres pasan a un segundo plano. Desgraciadamente es así. Porque en menos de diez años se han destruido cuatro países árabes importantes, entre ellos Iraq y Siria, el corazón de la civilización mediterránea, y Libia y Yemen. Otra preocupación es el camino tomado por El Cairo, que en vez de ir hacia adelante, ha vuelto atrás. Han hecho un poco lo mismo que hicieron en Argelia en el año 2000 cuando los islamistas fueron elegidos y los militares volvieron a tomar el poder.


La situación tunecina es la que trae esperanza, aunque sea muy difícil. Pero trae esperanza porque continúa y está viva. En Argelia la sociedad civil está empezando a organizarse. Yo trabajo mucho en el ámbito del arte, porque el discurso político no existe ya, así es que me centré en el arte contemporáneo, la escena artística argelina, que nos permite comprender mejor la situación. Hay un discurso muy rico sobre las mujeres, sobre la democracia, sobre el individuo, que están en el interior de esas expresiones artísticas, y hay una movilización, aunque no sea grande, incluso en los pueblecitos, hay asociaciones culturales que se han creado. La cultura parece ser hoy el territorio sobre el que se ha concentrado un poco la vitalidad de la sociedad.

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Lunes, 02 Mayo 2016 08:31

¿Nuestros ojos son nuestros ojos?

Doña Agustina

Tiempo atrás, tras un intenso recorrido de diez días por pueblos y comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca, apoyando a una amiga documentalista en un trabajo de campo, llegué a la mítica ciudad zapoteca de Mitla. En uno de los corredores laterales del palacio municipal, nos topamos con una exposición de fotografías en blanco y negro, ordenadas en tres o cuatro mamparas una cerca de la otra. Por azar, y no tanto por convicción, empecé a recorrerlas al revés, es decir, de la última a la primera. Todos los títulos de las fotografías incluían el nombre de las personas retratadas y entonces dije en mis adentros “¡órale, qué detalle tan significativo!”.

 

Eran imágenes antiguas que recogían estampas de la vida cotidiana lugareña: vendedores y vendedoras de metates, escenas de mercado, espinas de maguey en ofrenda a quién sabe qué divinidad, cruces y pedimentos en piedra, fiestas, bodas, mayordomías y, al final, es decir, al inicio, la fotografía de Doña Agustina, una mujer de edad avanzada y rasgos indígenas que, envuelta en huipil de tonos claros y sentada de rodillas sobre un petate, estaba adivinando el maíz.


Elsie Clews Parsons

Busqué enseguida la autoría de las fotos y al percatarme de que se trataba de Elsie Clews Parsons, proferí en silencio, es decir, en mis adentros otra vez, “¡uauu!”. Y es que de repente me parecía que, desde los albores del siglo XX, esta mujer, originaria de los Estados Unidos, respondía afirmativa y rotundamente con su presencia y su obra a la pregunta formulada décadas más tarde por destacadas pensadoras del arte: “¿Pueden las mujeres construir una mirada diferente, con sus propias categorías, posiciones y modos de relación con los seres y las cosas?” O sea, ¿nuestros ojos son nuestros ojos?


Elsie Clews Parsons no era una fotógrafa per se, sino una antropóloga de la primera mitad del siglo pasado que utilizaba el arte de la fotografía para hacer lo que sabía hacer tan bien: cuestionar y reformular los supuestos teóricos de la antropología de su tiempo, para tratar una construcción más cabal e integradora del conocimiento sobre la realidad. ¿Y cómo? Simplemente integrando a la mujer en su campo de estudio, enfocando el lente de su cámara en ella y deteniendo largamente la mirada en sus quehaceres, en sus prácticas, en sus creencias, en sus rituales para luego, acto seguido, incorporarla donde debiera estar siempre, a saber, en el reparto de los actores participantes en la gran obra que es la cultura.


No es tarea menor ya que, como bien sostiene Lourdes Méndez en su ensayo La antropología ante las artes plásticas, “la mirada masculina ha estructurado la realidad social y ha construido imágenes y representaciones de la mujer”. Y sucede que la mirada vertida desde el arte está íntimamente relacionada con la mirada antropológica que, teniendo como principal objeto de estudio a la cultura misma, aparece directamente implicada en la persistencia de la imagen que se tiene todavía hoy en día de la mujer en la cultura. Y esto porque la mirada antropológica clásica, aquella a la que Elsie Clews se enfrentó desde su activismo político y académico, aquella que aún así ha calado hasta nuestros tiempos y se infiltra invicta en un sinnúmero de libros de divulgación, ha pecado de no poca parcialidad en la medida que ha estado persistentemente sesgada por una óptica un tanto –demasiado- androcéntrica. Es decir, ha colocado al hombre (al ser humano de sexo masculino) en el centro, cual motor, de los procesos de desarrollo cultural de la humanidad entera, soslayando la participación femenina.


De ahí viene el mito del gran cazador, o el gran mito del cazador, como prefieran. Según éste, la cultura sería consecuencia directa de la caza ya que, al organizarse para ir a matar a los mamuts, los hombres habrían desarrollado habilidades intelectuales a la par que capacidades de planificación, cooperación, comunicación y elaboración de objetos artísticos, que los habría alejado definitivamente del estado animal y que los habría diferenciado désormais de la naturaleza. Aquí precisamente se asentaría la gran quimera (o esquizofrenia) civilizatoria occidental desparramada todavía al día de hoy por doquier: el afán de estar por encima de la naturaleza para dominarla, someterla y explotarla.


¿Y la mujer en este sistema jerárquico de valores? Pues un ser esencialmente nebuloso, sin demasiada trascendencia, predestinada a un rol secundario por unos atributos biológicos-reproductivos que la confinarían inexorablemente a un segundo plano, a un quehacer instintivo, a parir y de vez en cuando recolectar hierbas y raíces, a un lugar mucho más cercano a la naturaleza que a la cultura, a un lugar por lo tanto despreciable y de sujeción.
“El dar la muerte a un animal es considerado superior a la capacidad de dar vida y cuidarla”, así constata María Eugenia Carranza; así de crudo. Así duele. El matar tiene más valor que el parir. ¿Cuántos muertos llevamos en México? Ya perdimos la cuenta. Vacuo intento de ahogar el espanto.
En fin, regresando a Elsie Clews: muy bien hubiera podido contentarse, conformarse y exclamar algo así como “aquí no pasa nada, la prueba es que yo soy mujer y estoy donde estoy”, tal como sucede incontables veces con mujeres que alcanzan a ocupar un rinconcito en el salón de la fama; y ella efectivamente lo logró, ya que culminó su carrera académica como la primera mujer presidenta de la American Anthropological Association. Mas aprovechó su situación privilegiada para mirar desde ella, desde sus propios ojos, para poner sobre la mesa de debate y reflexión temas que retomarían a lo largo de los años un sinfín de especialistas en antropología y arte, para pregonar la urgencia de humanizar a la mujer, pero sobre todo para poner en práctica sus convicciones y, con el zoom de su cámara, acercarse e inmortalizar a Doña Agustina que, sentada cuidadosamente en el petate, leía en el maíz los designios del destino.

 

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Resistencias y alternativas: una mirada desde la Marcha de las Mujeres

Cajamarca, Perú.- Mujeres participantes en el IV Encuentro Regional de las Américas de la Marcha Mundial de Mujeres (MMM) intercambiaron aquí los problemas y alternativas femeninas para la vida en sus territorios, lo que permitirá la construcción de un mapa regional común, que implica el fortalecimiento de las acciones desde las Coordinaciones Nacionales.


Este nuevo instrumento surgió a partir de las intervenciones de representantes de las delegaciones que desde la víspera, y hasta este domingo, analizan los principales problemas que afectan el desarrollo de este sector básico de la sociedad, aún sometida a la discriminación y la violencia de género, en especial.


Durante la jornada hablaron delegadas de varios países, entre ellos Cuba, Estados Unidos, Perú, Canadá, y Guatemala, quienes se refirieron a las situaciones particulares en cada lugar donde se desempeñan como parte de la MMM.
Hablan las delegadas


Las representantes de Cuba fueron de las primeras en intervenir en este IV Encuentro que se celebra en La Hacienda San Vicente, en Cajamarca, un departamento del norte de Perú.


La delegada cubana Johana Lezcano, del Centro Martin Luther King, se refirió, entre otros temas, al injusto y criminal bloqueo de Estados Unidos contra Cuba -que dura ya más de medio siglo-, y su impacto negativo en la vida de las mujeres y del pueblo.


Bloqueo que, pese al sufrimiento que ha dejado en varias generaciones isleñas, resultó un fracaso político, según expresó en fecha reciente el presidente Barak Obama, pues no doblegó a cubanas y cubanos en la defensa de su proceso revolucionario.
En su intervención, Lezcano se refirió a la resistencia de las residentes en la oriental localidad marina de Caimanera, donde Washington mantiene la ilegal base naval de Guantánamo, en contra de la voluntad de la población isleña.


La devolución de ese territorio es uno de los puntos clave de las conversaciones que actualmente realizan Cuba y Estados Unidos, luego del restablecimiento de sus relaciones el pasado 17 de diciembre.


Guantánamo, llamada La primera trinchera antiimperialista de Cuba, fue sede de la actividad central de las "24 horas de acción feminista" el 24 de abril último, donde se escucharon conmovedores intervenciones de varias generaciones de caimaneras que exigieron el cierre de esa plataforma militar, desde donde se han realizado acciones violentas contra la soberanía cubana, que han dejado como saldo varios muertos y heridos, además de impedir el desarrollo económico local y la saga de efectos psicológicos para los siempre amenazados lugareños.


En su análisis ante el plenario, la delegada cubana también se refirió a que luego del surgimiento en la Isla de las nuevas formas de trabajo no estatal se aprecia que la mayoría de los negocios particulares –en pleno desarrollo- son dirigidos por hombres y en menor cuantía por mujeres, aun cuando estas demuestran preparación y capacidad para asumirlos.


Lezcano planteó también que aún existen en Cuba manifestaciones de machismo y violencia de género, al tiempo que consideró que se requiere de un marco legal mucho más fuerte contra esos flagelos sociales, pese a las conquistas alcanzadas por las mujeres desde el triunfo de la Revolución en 1959.


Se refirió también a la importancia de la educación popular y las experiencias del trabajo con quienes se destacan como emprendedoras.


En esa misma línea, la también representante cubana Paula Companioni expresó el interés de instituciones de su país de colaborar con las mujeres mediante la celebración de talleres sobre economía feminista.


Elpidia Moreno, presidenta de la Coordinación Nacional en Cuba, resaltó la integración de las jóvenes al Capitulo Cubano de la Marcha y destacó que las muchachas son el presente y también el futuro.


Durante la jornada, la delegación de Guatemala se refirió a la pobreza, la ineficiencia del sistema de justicia, la crisis económica y la falta de acceso de las indígenas a los servicios de salud con calidad, como algunas de las mayores dificultades que enfrenta el sector femenino en ese país centroamericano.


Representantes de esa misión indicaron que una de las principales resistencias que tienen las mujeres hoy son los megaproyectos de las hidroeléctricas, los trabajos de minería en los territorios y la remilitarización de la población, luego de varias décadas de guerra civil superadas oficialmente.


La alternativa frente al modelo económico en Guatemala es la defensa del territorio donde se reside y de la naturaleza porque, puntualizaron, es el espacio donde hacen sus vidas.


Explicaron que para alcanzar una mejor calidad de vida desarrollan como alternativa la agricultura sostenible, por lo que realizan una ardua tarea en la recuperación las semillas de sus lugares, con uso de abono orgánico para cuidar la tierra.


Las representantes de la ciudad canadiense de Quebec, donde un amplio movimiento protagonizó la victoriosa marcha "Pan y Rosas" en 1995, y se realizó el Primer Encuentro de la MMM en 1998, explicaron que en la actualidad se han perdido en ese estado norteño derechos adquiridos por las mujeres en la educación y la salud.


Refirieron que en las regiones del norte de Canadá existe un problema puntual, que es la explotación minera con afectaciones para las poblaciones autóctonas, a la vez que denunciaron la falta de voluntad del gobierno central para intervenir contra las expresiones de violencia hacia las mujeres, que se manifiestan de diversas maneras, pero sobre todo a nivel institucional y estructural.


Frente a esta situación de desventaja que ellas poseen y que se expresa además en la ausencia en las instancias de toma de decisiones, la delegación de Quebec dijo que se trabaja en las alianzas con grupos femeninos y asociaciones de la sociedad civil, entre otras acciones.


Por su parte, las estadounidenses asistentes a este evento regional de las Américas expresaron que su participación en la Marcha es muy reciente, pero comienzan a aprender de quienes llevan tiempo en esta lucha por las reivindicaciones de las mujeres. Nuestras acciones, expresaron, han estado encaminadas a enfrentar el racismo y a desarrollar una base fuerte en las comunidades.


Hablaron también de la búsqueda de alternativas al capitalismo y en ese sentido expresaron que desde la Coordinación Nacional tratan de establecer un dialogo que hable del tránsito hacia una sociedad más justa.


Acerca de las resistencias y alternativas de las mujeres brasileñas, la delegación de ese país hizo un recorrido por las diferentes situaciones que se presentan en las cinco grandes regiones de la nación suramericana.


En particular, se refirieron a la situación de las habitantes del estado de Minas


Gerais, quienes se enfrentan a los trabajos de minería emprendidos por empresas canadienses.


También hablaron de la Marcha de las Margaritas -una de las principales movilizaciones de las mujeres rurales de Brasil- y de las formas de lucha en sus territorios.


Resistencias comunes


Tras la intervención de las representantes de las distintas Coordinaciones Nacionales, las mujeres de la Marcha en las Américas identificaron como resistencias comunes la dominación patriarcal, la militarización, la explotación de los cuerpos, la violación de los derechos humanos, la criminalización y la lucha contra el racismo, entre otras.


Coincidieron en que la educación popular, la economía feminista y solidaria, la construcción de un lenguaje común para tratar el tema del aborto, la soberanía alimentaria, la recuperación de la memoria histórica devienen alternativas feministas.
Hoy la MMM se encuentra organizada en Coordinaciones Nacionales integradas por cientos de mujeres y grupos de apoyo. Tiene un comité internacional conformado por activistas feministas de los cinco continentes y un secretariado internacional, actualmente con sede en Mozambique, África, que coordina el Movimiento.

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Hillay Clinton, su falso feminismo y el comodín de los indocumentados

Para nada causó sorpresa la notica del lanzamiento como presidenciable de Hillary Clinton, el camino se lo preparó Obama. En su momento él representó un paso hacia delante en la cuestión de equidad en el país, del alto al odio racial, estrategia muy bien utilizada y que dio sus frutos. Ahora le toca a ella, bajo el manto del feminismo y que en Estados Unidos ya es hora de ver una mujer presidente.

 

Tiene muchas cartas a su favor. La primera: su falso discurso feminista que la ha convertido en prácticamente un ícono. Viene preparando la táctica desde que Obama se hizo presidente, supo muy bien que llegaría a las masas si utilizaba el tema de la equidad de género, de justicia y de conciencia.

 

De pronto viaja por el mundo acudiendo a eventos de causas humanitarias y habla de combatir la violencia sexual. Por supuesto que la denuncia es bienvenida y que se visibilice la opresión y violencia que vivimos al mujer alrededor del mundo. Pero el punto no es ése, aquí el asunto es que a ella le sirve de plataforma esa falsa conciencia. No hay que olvidar su postura como primera dama cuando su esposo Bill Clinton fue presidente. La humillación de una infidelidad pública. Le tocó tragársela y jugar al papel de la esposa comprensiva que entiende los deslices de un hombre que porque es hombre. ¿Cuánto había en juego para que no exigiera el divorcio? ¿Acaso desde ese entonces tenía en la mira la candidatura y un divorcio le costaría muy caro en materia de proyección ante una sociedad de doble moral?

 

Es miembro del Partido Demócrata que invadió Vietnam, ¿quién recuerda las muertes de miles de personas a causa del gas naranja? El mismo que avaló las invasiones a Irak y Afganistán y que ha declarado a Venezuela a través de Barack Obama una amenaza para Estados Unidos . ¿Qué tipo de mujer feminista se enfila en un partido que tiene que ver con tanta muerte? Ella misma apoyó la invasión a Irak. En sus discursos habla de combatir la opresión a las mujeres, para eso tendría que enfrentarse al sistema que ella misma representa. ¿Doble discurso? Para acabar con la opresión hay que terminar primero con el capitalismo, ¿cómo podría ella atacar algo de lo que se está beneficiando? Por el momento y creo que seguirá así porque el género y el feminismo son su carta de presentación y el auge de su campaña política, la veremos todos los días en anuncios publicitarios rodeada de mujeres de todos los colores, etnias, nacionalidades y edades. Sería hermoso que Estados Unidos abriera paso a las mujeres en los altos cargos públicos como el de la presidencia, pero Hillary no es la opción, es falsa, oportunista y capitalista a morir.

 

El comodín de los indocumentados ya se lo dejó listo Obama. El día 19 de mayo era para que entrara en vigencia la Acción Ejecutiva sin embargo sigue detenida en las Cortes del país, pretexto perfecto para que los presidenciables echen mano de esa herramienta fundamental para ganar con el voto latino. Le sirvió a él para agenciarse el puesto de presidente y también les servirá a los presidenciables, somos los indocumentados el comodín electoral de siempre. Los burlados. En sus discursos políticos habla de una Reforma Migratoria que incluya la ciudadanía, lo mismo dijo Obama y ya va para afuera campante y a los indocumentados los dejó peor que antes porque los hizo soñar y los defraudó clavándoles un puñal por la espalda.

 

Tiene carácter para la oratoria y es muy precisa en sus discursos, es muy fácil creerle como se le creyó a Obama. Uno por negro y otra por mujer. El tema de la equidad ha jugado a favor de ambos. En su caso la discriminación por su género no va, ella la tiene a su favor.

 

Se le ha visto en reuniones con grupos de estudiantes latinos que fueron parcialmente beneficiados con DACA y les ha prometido hacer realidad la Reforma Migratoria. Despierta el entusiasmo en los jóvenes y en las mujeres que la ven como una opción. Lo cierto es que Hillary le lleva enorme ventaja a sus oponentes, por su falso discurso feminista, porque Estados Unidos necesita una mujer presidente y porque apoya la Reforma Migratoria. Nuevamente (como Obama) probablemente se echará a la bolsa el voto latino y el de muchas mujeres que la admiran por su postura feminista, su energía con la juventud y su promesa de la Reforma Migratoria.

 

No creo que el descontento que tengan los Republicanos con Obama la empañe, como muchos lo han expuesto, al final de cuentas el partido Demócrata ha demostrado que es igual de totalitario que el Republicano, solo que tiene labia y delicadeza para clavar las estocadas. Ahí está el ejemplo de Obama que continuó la invasión a Irak, que ahora declara a Venezuela una amenaza, que tuvo que ver con el intento de desestabilización a los gobiernos de Cristina y Dilma. Que apoyó el Golpe de Estado en Honduras. Que no autoriza para quitar el bloqueo a Cuba. Que está llenando de solados Centroamérica, Perú Colombia y Paraguay. Que no nos sorprenda que de ganar Hillary autorice una invasión a Venezuela y que quiera arrasar con Argentina, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Brasil. Hay mucha tela que cortar en su falsedad de mujer y como ser humano mucha más.

@ilkaolivacorado.

Mayo 23 de 2015.

Estados Unidos.

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