Lunes, 11 Febrero 2019 06:57

La frontera, una puerta que hoy no cede

La frontera, una puerta que hoy no cede

Al llegar a la frontera no se ve un territorio militarizado del lado venezolano ni una zona de acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. Es un lugar de comercio binacional marcado por la relación bolívar-peso.

Desde Táchira. Las cámaras apuntan a la frontera entre Venezuela y Colombia. El set montado la presenta como una puerta que estaría por ceder. Todo parece listo, faltaría que llegue el día indicado que, a seguir declaraciones de presidentes, títulos de noticieros, estaría por ocurrir. La narrativa de la inminencia es central desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente: inminente caída de Nicolás Maduro, inminente gobierno de transición y resolución de todos los problemas de Venezuela. 

Las imágenes al llegar a la frontera son otras. En particular en el punto que se ha construido como zona crítica: los municipios Simón Bolívar y Ureña, en el estado Táchira, frente a la ciudad de Cúcuta, Colombia. Allí debería verse un territorio conmocionado, militarizado del lado venezolano y transformado en un acopio masivo de ayuda humanitaria del lado colombiano. La realidad es diferente, una superposición de normalidad de una de las fronteras más complejas del continente, y el clima de un escenario en construcción.


Comprender las dinámicas de frontera demanda cruzar algunas variables. En primer lugar, la conformación histórica de ese territorio como zona de comercio binacional, marcado en las direcciones de compra-venta según la relación entre el bolívar venezolano y el peso colombiano. En segundo lugar, la puesta en marcha desde el año 2013 –con señales anteriores– del contrabando de extracción como parte de un plan de desangre de la economía venezolana. En tercer lugar, la presencia de actores claves al mando de las operaciones del contrabando, como grupos paramilitares. En cuarto lugar, los tres puntos anteriores dentro del cuadro económico actual. Las variables se cruzan y retroalimentan.


Dentro de esa geografía las cámaras se enfocan sobre dos cruces, el puente Las Tienditas, y el puente Simón Bolívar. El primero fue tapa de periódicos por los conteiners puestos del lado venezolano, presentados como un cierre del paso. Ese puente nunca estuvo abierto. Su construcción fue por iniciativa venezolana, saboteado en su concreción por las políticas colombianas que apuestan a magnificar el contrabando ilegal de gasolina en vez de ordenar un sistema de precios acordados entre ambos países en las gasolineras fronterizas.


La cuestión de la gasolina es clave para comprender la frontera: un litro del lado colombiano cuesta cerca de 60 centavos de dólares, mientras que del lado venezolano el tanque completo no cuesta un dólar. Esa gasolina contrabandeada permite abastecer las zonas fronterizas colombianas empobrecidas, a la empresa colombiana Ecopetrol destinar el combustible a otros sitios, a los paramilitares amasar millones, y a quienes manejan el control de la cocaína –paramilitares y carteles– contar con gasolina económica para su procesamiento. El gobierno colombiano ha autorizado por ley el contrabando de gasolina.


El segundo puente enfocado es el Simón Bolívar. Abierto de 6 a 21 al paso de peatones, y de 21 a 12 al paso de gandolas (camiones). Por allí pasan cerca de 30 mil personas diarias, de las cuales cerca de 2 mil sellan pasaporte, es decir que las demás van y vienen en el mismo día. Tiene una ventaja cinematográfica: es angosto, por lo cual puede generarse una gran cola de gente con solo frenar el paso unos minutos. Es lo que hacen las autoridades colombianas cuando la campaña mediática requiere fotografías que muestren masividad. De lo contrario el tránsito de personas es grande y fluido.


El ida y venida es comercial y familiar. Del lado colombiano se consiguen determinados productos a precios más económicos que en Venezuela, por lo que mucha gente cruza a comprarlos, para consumo personal o para revenderlos más caro del lado venezolano. Otros productos, regulados o subsidiados, son más baratos del lado venezolano, por lo que la dirección es la opuesta. Se trata de una economía de miles de personas de la frontera, de otros estados del país –como gente venida de Barinas o Barquisimeto– ampliada por las dificultades económicas que se deben a la combinación del bloqueo financiero, el ataque sobre la moneda, la dificultad para detener la hiperinflación, entre otros puntos.


Sobre esa cotidianeidad está en construcción la narrativa humanitaria, la ayuda, la posible intervención. Han hecho de la frontera el set donde se encuentran las grandes agencias de comunicación, voceros de diferentes gobiernos, organizaciones internacionales. El objetivo es mostrarla como el punto crítico por donde cederá la puerta.


Todos saben, por ejemplo, que el puente Las Tienditas nunca estuvo abierto, aunque afirmen que el gobierno venezolano lo bloqueó ante esta situación. En el recorrido que brindó Freddy Bernal, nombrado protector del estado Táchira por Maduro –la gobernadora pertenece a Acción Democrática, de oposición– estuvieron presentes medios colombianos y agencias internacionales. No importa que sepan la verdad del puente, afirman lo contrario, la campaña en marcha para aislar a Venezuela requiere la construcción de una matriz, donde están articulada agencias, funcionarios de gobiernos, organismos, presidentes, ingenierías de redes sociales, entre otros.


En ese contexto la ayuda humanitaria se ha construido como el ariete para derribar la puerta. Con varias particularidades: en primer lugar, que lo que hasta ahora ha llegado es insignificante, dos gandolas, cuando se reparten 40 en una sola jornada de distribución de comida en Táchira a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. En segundo lugar, que no importa el impacto real que podría tener, sino la construcción del escenario, que será el de mostrar de un lado la ayuda, del otro a población venezolana pidiéndola –para lo cual la derecha movilizará sus fuerzas– y en el medio el gobierno cerrando el paso. Esa es la imagen que, al parecer, buscarán construir.


Dentro de ese cuadro puede generarse hipótesis. Una de ellas es que ese sea el territorio donde la estrategia del asalto pueda construir el elemento detonante, la operación montada para justificar nuevos ataques de mayor potencia. Necesitan elevar el impacto en la opinión pública, conseguir acuerdo en el Senado norteamericano para dejar por escrito que la intervención militar puede ser contemplada, crear conmoción interna.


El escenario parece estar en una excesiva normalidad para los objetivos que se han propuesto alcanzar. Eso se debe a que algunas maniobras no les resultaron, como por ejemplo la detención de García Palomo, quien iba a encabezar una serie de acciones militares en Caracas. Esta semana podría ser la elegida para activar el escenario frontera, sería el punto donde se unirían el frente internacional con el nacional para buscar un quiebre. Por el momento la superficie continúa calma.

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Vano intento de 500 migrantes del éxodo para cruzar hacia EU

Tijuana. La ilusión de poder asaltar el cielo con consignas y banderas duró poco más de tres horas para medio millar de desplazados del éxodo centroamericano. El vano intento de esta mañana de cruzar sin documentos la frontera hacia el país más poderoso y mejor armado de la tierra, sólo con la indoblegable voluntad que los ha empujado desde hace seis semanas a transitar más de 5 mil kilómetros, terminó mal.

La Patrulla Fronteriza estadunidense los repelió a la altura de la garita de El Chaparral con gases lacrimógenos y balas de goma disparados desde Estados Unidos hacia territorio mexicano, con un saldo de cuatro heridos.

Uno de los lesionados es el defensor de derechos humanos Rubén Figueroa, del Movimiento Migrante Mesoamericano, quien observaba el desarrollo de los hechos a varios metros de distancia del muro fronterizo. Una cápsula de gas lacrimógeno disparada desde el norte lo descalabró. Fue dado de alta después de ser atendido en el hospital general.

Además, del lado mexicano fueron detenidas 36 personas, todos hondureños. Del lado estadunidense fueron apresados 73 que habían logrado burlar el muro divisorio a través de un hueco.

Varios testigos aseguraron que los detenidos no realizaron ningún acto violento; que cuando los manifestantes se replegaron y regresaban a pie hacia el albergue, unas patrullas los detuvieron y los fueron a entregar a la estación migratoria. Éstos, al parecer, serán los acusados de "causar disturbios, riñas, alterar el orden público y agredir a los ciudadanos", según la policía municipal. Y serán deportados.

La marcha hacia la garita de El Chaparral fue planeada hace días. La comisión de representantes y la organización Pueblo sin Fronteras aceptaron acompañar al grupo con la condición de que fuera una caminata pacífica.

Las mantas y pancartas estaban ya listas. En una se anotó: "Trump, no te odiamos". Otra rezaba: "Venimos en son de paz". Y otra: "Catrachos (hondureños): 100% trabajador". Una aludía a la campaña xenófoba que se ha sentido de este lado: "México, disculpa si en algo te he ofendido". Algunos niños llevaban banderitas de Estados Unidos.

Salieron pasadas las 10 de la mañana con el plan de manifestarse frente a la garita que divide El Chaparral y San Ysidro. La mayoría de los que acampan el sobresaturado albergue optaron por no sumarse a la columna. Muchos iban con la idea de que se trataba de una manifestación de protesta. Otros se hicieron la ilusión que podrían dar el salto definitivo. Llevaban pequeñas mochilas y una cobija amarrada a la espalda.

Al llegar al puente vehicular que sube al puerto de entrada de El Chaparral toparon con una barrera de antimotines de la Policía Federal. Sin éxito intentaron dialogar para seguir adelante. Pasó media hora y todo indicaba que la manifestación regresaría.

Pero inexplicablemente la fuerza policiaca descuidó los flancos del puente vehicular. La tentación fue demasiado grande. En un instante, los migrantes centroamericanos arrancaron a correr por los carriles laterales y al grito de "¡vámonos, vámonos!" invadieron la zona restringida del puerto fronterizo.

Encabezados por un joven que portaba una bandera mexicana, varios centenares se descolgaron por la canalización del río Tijuana, pasaron a la otra orilla, quizá pensando que ya estaban en territorio estadunidense, y avanzaron hacia el puerto de entrada. Pero equivocaron el camino y avanzaron hacia la salida vehicular. Estaba cerrada a piedra y lodo. Otro pequeño puñado corrió hacia otra dirección, vio una reja abierta y entró directamente a la boca del lobo: el estacionamiento del INM. Unos cuantos terminaron directamente en las perreras del Grupo Beta.

En un lapso caótico, desde lo alto del puente vehicular se podía observar la escena surrealista: unos grupos corrían por un pasillo que los llevaba a un callejón sin salida. Instantes después regresaban y volvían a tomar un camino equivocado. Otro contingente caminó por la zona comercial y se aproximó a las alambradas del puerto de entrada, en medio de miles de automóviles varados por el cierre de la garita. Otros caminaron hacia la frontera, treparon por un terraplén que los llevó a las vías del tren en desuso y ahí desembocaron directamente al gigantesco muro metálico. Era el fin del viaje. Y también el fin de la naturaleza pacífica de la marcha.

Varios migrantes encontraron un hueco en el muro. Unos 73 se atrevieron a atravesarlo. Fueron detenidos. Un agente de la Patrulla Fronteriza disparó la primera cápsula de gas. De ahí siguieron muchas más. Y balas de goma. En su retirada, otros muchachos recogían piedras cerca de las vías del tren y las lanzaban contra el muro. Eso es lo que la secretaria de Seguridad Interna estadunidense, Kirstjen Nielsen, interpretó en un comunicado emitido en Washington está tarde como "un intento de transgredir la infraestructura de la valla fronteriza y un intento de lastimar al personal de la Patrulla Fronteriza lanzándoles proyectiles".

Minutos después, por el mismo terraplén los grupos de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos bajaban decepcionados y alarmados. Algunos venían llorosos y con dificultades para respirar. Otros sólo vieron a lo lejos las nubes de gas.

Javier Bauluz, un experimentado fotógrafo que ha registrado muchos otros éxodos en el mundo, intenta distenderse un momento frente a una cerveza en la pintoresca Plaza Santa Cecilia, el Garibaldi tijuanense. Y de pronto recuerda un episodio, en 2015, cuando decenas de miles de sirios e iraquíes huyendo de la guerra intentaban viajar hacia Europa. Habían llegado hasta Budapest. El gobierno austriaco suspendió la corrida de trenes hacia Alemania. Los fugitivos quedaron varados, en terribles condiciones, en un país que los rechazaba.

Estaban totalmente contra la pared, acogotados. Y una noche un hombre llegó a sacudirlos. "Los tomaba de la solapa y les gritaba: vámonos. En 24 horas de organizó una caravana que caminó cerca de 16 horas por la carretera, hasta quedar exhausta. Y esa escena fue la que movió al gobierno de Ángela Merkel para acogerlos. Y los mandó llevar a Alemania en autobuses".

No son condiciones similares. Pero sí da la impresión de que para el épico desplazamiento de centroamericanos este día puede ser un momento de quiebre. Y tal vez en el albergue más de uno no pudo dormir, pensando en lo que se aproxima.

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¿Por qué murieron tres periodistas ecuatorianos en la frontera con Colombia?

Una veintena de periodistas de Ecuador y Colombia han seguido durante seis meses las pistas de sus colegas secuestrados y asesinados por una milicia colombiana. Las evidencias arrojan preguntas inquietantes sobre la actuación de ambos estados durante las negociaciones de rescate y sobre el proceso de paz

El pasado marzo, el periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra del diario ecuatoriano El Comercio partieron hacia la provincia de Esmeraldas, en la frontera norte con Colombia. Querían llevar a cabo una investigación sobre el narcotráfico en la zona. Nunca más volvieron. “Nos faltan tres”, coreaban poco después manifestantes en Quito. La sociedad ecuatoriana se mostraba profundamente afectada por el crimen. Tres meses más tarde, en medio de la selva colombiana, los tres hombres eran hallados sin vida. Fueron baleados en la nuca a bocajarro, al parecer por miembros del grupo armado colombiano Frente Oliver Sinisterra, una escisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que continúa activa en la zona.


La investigación, titulada Frontera cautiva: tras los rastros de los periodistas ejecutados , busca honrar la memoria de los periodistas asesinados y esclarecer qué ocurrió en los días previos a que se tuviese noticia del fallecimiento. Para ello han contado con el apoyo de la ONG Forbidden Stories. La periodista Soraya Constante ha participado en dicho consorcio de periodistas. Los registros muestran cómo tanto el gobierno de Ecuador como el de Colombia quisieron ocultar detalles de las negociaciones con el grupo de rebeldes. De hecho, en la primera rueda de prensa en la cual se informó del secuestro, ni siquiera se comunicó la identidad de los periodistas.


En un vídeo publicado una semana después del secuestro, los tres hombres aparecían encadenados. Javier Ortega aseguraba: “Presidente Lenín Moreno, en sus manos están nuestras vidas”. El grupo autor del secuestro exigía la liberación de tres miembros detenidos en Ecuador, así como la retirada de un acuerdo conjunto entre ambos países para acabar con el narcotráfico. El diario El tiempo de Bogotá llegó a anunciar la liberación de los periodistas en base a “fuentes oficiales” fiables. De hecho, un fiscal ecuatoriano les esperaba para llevarlos al aeropuerto de Esmeraldas, donde estaba planeado que tomasen un avión con rumbo a Quito. Lenín Moreno habría tenido una conferencia de prensa lista para anunciar la liberación de los periodistas. Según la versión del estado ecuatoriano, se llevó a cabo una negociación en lugar de apostar por la vía militar. Lo cierto es que al final los periodistas fueron asesinados y hasta hoy no se sabe el porqué.


Las FARC se distanciaron del asesinato


El secuestro y asesinato de los periodistas ecuatorianos se atribuye al excombatiente de las FARC Walther Patricio Arizala Vernaza, conocido en Colombia como Luis Alfredo Pai Jiménez y que en ambos países responde al alias de ‘Guacho’. En la única entrevista en vídeo que se ha publicado hasta el momento, concedida al canal RCN, asegura haber sido comandante de las FARC y no estar de acuerdo con el proceso de paz. “Somos guerrilleros activos”, asegura, además de decir que llevan a cabo una “lucha proletaria”. La milicia que comanda tendría unas 250 unidades según sus propias palabras y asegura no tener relación alguna con las mafias de la droga. Según fuentes cercanas a las negociaciones que se llevaron a cabo en La Habana, el ‘Guacho’ habría sido expulsado durante dichas negociaciones de las FARC.

La organización FARC, que abandonó oficialmente la lucha armada en 2016 y pasó a ser un partido político llamado Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, condenó “de manera rotunda” el asesinato de los periodistas de Ecuador, en palabras de su senador Pablo Catacumbo. Asimismo, el presidente de dicho partido, Rodrigo Londoño, escribió en Twitter: “Mis más sinceras condolencias con los familiares de los periodistas ecuatorianos tras la irreparable pérdida. Lo sucedido evidencia la necesidad de seguir trabajando por la paz”.

El proceso de desarme de las FARC, con la creación de los llamados Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, parece no estar funcionando todo lo bien que debiera. “El acuerdo de paz no se está cumpliendo”, explica Constante. “En uno de sus apartados, el tercero, se recoge que el estado colombiano se compromete a controlar que las disidencias de las FARC, que serían unos 1200 hombres, no formarán parte de bandas armadas en la frontera y el estado colombiano no lo está cumpliendo”.


Por otro lado, los crímenes de los que se acusa al ‘Guacho’ en ambos países incluyen no solo el narcotráfico en la región de Nariño al sur de Colombia, sino otros brutales asesinatos y secuestros, así como ataques con bomba que han tomado a la sociedad ecuatoriana por sorpresa. En enero volaron un artefacto en un cuartel policial y pocos días más tarde asesinaron a cuatro militares con una bomba que estalló al paso de un convoy militar. Las autoridades colombianas le buscan además por una matanza de campesinos en Tumaco.


Una frontera pobre altamente militarizada


Mientras los gobiernos mantienen la zona en un estado de práctica ocupación militar por ambas partes, como denuncia el grupo de periodistas autor de la investigación, los campesinos que viven en el área sur de Colombia se dedican sobre todo al cultivo de la coca. En una zona que el estado colombiano tiene marginada, las familias incluso financian los maestros con el usufructo de la venta de coca, como explica el alcalde de una de las localidades al programa de investigación Testigo Directo. El gobierno de Colombia estaría por tanto no solo dejando de lado esta zona de su país con sus habitantes, sino incumpliendo otro punto del acuerdo de paz, el cuarto, en el cual se recoge el fomento de cultivos alternativos a la coca, así como la protección de los agricultores frente a los grupos ilegales armados.

Soraya Constante explica que la región siempre se ha caracterizado por un alto desempleo y pobreza. El territorio está controlado por las mafias de la droga, con 19.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca y toneladas de cocaína producida cada mes con destino a México y los Estados Unidos. “Siempre ha sido una zona caliente por el tema de la droga, antes controlada por la guerrilla de las FARC, que se cree que podría haber tenido acuerdos con el gobierno de Ecuador, aunque todo ello está siendo investigado aún”, afirma la periodista. Según Constante, con el gobierno de Lenín Moreno esta política del “dejar hacer” habría cambiado hacia un mayor control. “Ahora lo que tenemos es una disputa de varias bandas criminales que son disidentes de las FARC y que pugnan entre ellos para controlar esa mina que supone el control de los campos de coca, así como las rutas de distribución”, diagnostica.

Hasta ahora los periodistas no se sentían amenazados en esta frontera y es por ello que sus colegas han levantado la voz de alarma y quieren sensibilizar más allá de sus países. “A ambos lados de la frontera operan dos disidencias de las FARC: el Frente Oliver Sinisterra y las Guerrillas Unidas del Pacífico, así como el Ejército de Liberación Nacional, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y bandas delincuenciales como Gaula NP y Las Lágrimas”, describen la situación. Los habitantes de la región siguen esperando la llegada de un estado que responda y condiciones de vida dignas y seguras, los familiares de los periodistas, por otro lado, aún esperan un esclarecimiento y explicaciones oficiales, así como la captura y condena de los responsables de la matanza.

Por Carmela Negrete

publicado
2018-11-04 07:00:00

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Temer planea militarizar la frontera con Venezuela

El proyecto del gobierno de Brasil supone el despliegue de unos 3500 efectivos a pedido de la gobernadora de Roraima

El ministro de Defensa, Raúl Jungman, es quien más expresa la voluntad oficial de multiplicar el número de soldados en la frontera y dentro de Brasil en misiones relacionadas con la seguridad interna, como en Río.



¿Fronteras calientes entre Brasil y Venezuela?. Junto al congelamiento de las relaciones diplomáticas entre Michel Temer y Nicolás Maduro, quien retiró a su embajador tras denunciar el “golpe” contra Dilma, comenzaron a surgir informaciones (no siempre fidedignas) sobre problemas en los 2.200 kilómetros de fronteras prácticamente despobladas entre ambos países. A raíz de la crisis venezolana hubo un incremento del número de personas que ingresan diariamente a comprar alimentos, y algunas a radicarse, en la localidad de Pacaraíba, de 5 mil habitantes, en el extremo norte de la provincia de Roraima.


Temer recibió oficialmente una propuesta para enviar a las Fuerzas Armadas hacia la región presentada por la gobernadora de Roraima, Suely Campos, perteneciente a un partido aliado al gobierno federal, publicó ayer el diario Estado de San Pablo.


“El presidente se mostró muy atento a nuestro problema y dijo que se reunirá con el ministro de Defensa (Raúl Jungmann) para tratar este tema” declaró la gobernadora Campos .


La situación en el norte brasileño es “delicada” y el gobierno tiene que estar preparado para “todas las hipótesis” declaró recientemente el ministro Raúl Jungman. El titular de Defensa ha viajado con frecuencia a la Amazonia, donde se reunió con autoridades de Colombia y Perú, para “progresar” en el intercambio de informaciones y en las operaciones militares contra el narcotráfico.


El ministro es uno de los funcionarios que mejor expresa la voluntad oficial de multiplicar el número de soldados junto a Venezuela y dentro del país en misiones relacionadas con la seguridad interna. Fue Jungmann uno de los articuladores del despliegue del Ejército en mayo pasado en Brasilia durante una manifestación que exigía la renuncia de Temer y en julio fue quien participó en la articulación para el envío de 8,5 mil soldados a Río de Janeiro.


El proyecto de militarización de la frontera con Venezuela que está en la mesa de trabajo de Temer supone el despliegue de unos “3.500 efectivos “ , reportó ayer la estatal Radio Nacional, en un informe donde se mencionó que debido al flujo de inmigrantes cada vez más numeroso aumentó el “tráfico de drogas, de personas y de armas”. La radio del gobierno subrayó la “preocupación” de las autoridades ante ese cuadro de situación.


Paralelamente el general Gustavo Dutra, jefe de la Primera Brigada de Infantería de la Selva se reunía con la gobernadora Campos para tratar la situación.
El mes pasado la autoridades de los estados de Roraima y Amazonas habían solicitado fondos federales para reforzar servicios públicos como la educación y la salud, que habían “colapsado” a raíz de la demanda incrementada por la llegada de los inmigrantes. El escenario casi apocalíptico descripto en la narrativa oficial no coincide con lo mostrado por organismos independientes.


La agencia de Naciones Unidas para los Refugiados ACNUR y entidades humanitarias vinculadas a la Iglesia Católica reportaron datos preocupantes sobre las penurias sufridas por los venezolanos y el negocio de los traficantes de personas. Los informes de estas organizaciones no hicieron eje en la supuesta amenaza que representan los desplazados venezolanos sino en la “xenofobia” y “explotación” de la que son víctimas, especialmente los indígenas que se acamparon en la ciudad de Manaus, capital de Amazonas.


Como se ve, el tema ha conquistado un espacio cada vez mayor en la agenda informativa y en los escritorios del poder: la semana pasada el comandante del Ejército, general Eduardo Villas Boas demandó más presencia castrense en los 17 mil kilómetros de fronteras secas, para controlar el ingreso de drogas y armamento utilizado por los narcos en las favelas de Río.


Por cierto la armas incautadas en los morros cariocas no sólo llegan de afuera de Brasil, una parte de ellas es originaria de los robos frecuentes en cuarteles militares y policiales brasileños.


Por lo pronto estos indicios muestran la disposición de Temer de insistir en la escalada con Venezuela, en línea con el parecer de Washington. Guerra diplomática o militarización de la diplomacia.


Si la iniciativa prosperara dará lugar a un foco de tensión capaz de poner en riesgo la estabilidad en una región geopolítica delicada como es la Amazonia, siempre presente en el radar de Estados Unidos. A propósito, dentro de dos meses efectivos norteamericanos participarán en los ejercicios militares que realizarán la Amazonia, junto a otros países de la región, denominado América Unida.


Mientras en el Palacio del Planalto se evaluaba colocar militares frente a Venezuela, en Perú el canciller Aloysio Nunes Ferreira participaba de la cumbre regional que trató la situación en Caracas.


El ministro de Exteriores prácticamente dinamitó los puentes de diálogo hacia el país caribeño donde, dijo, impera una “dictadura”. El canciller y recomendó a sus colegas acciones que conducen al aislamiento diplomático del gobierno bolivariano. Confirmando la política externa iniciada con el gobierno de facto en mayo del año pasado.

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Lunes, 13 Marzo 2017 06:58

La frontera del caos y la penuria

El puente se cruza a pie en ambos sentidos; no hay aduana ni control de pasaportes (Andy Robinson)

 

Venezolanos y colombianos trafican con todo y sin ningún control a través del puente Simón Bolívar

 

Cúcuta (Colombia)

 

Hay un tráfico de dos sentidos en la frontera entre Venezuela y Colombia. Y se trafica con todo. Hay venezolanos que van en busca de alimentos y colombianos que necesitan refugio. Se comercia con arroz y cocaína, gasolina y ganado. Lo hacen guerrilleros de izquierdas y paramilitares de ultraderecha. Últimamente, muchos venezolanos, no sólo los de la ciudad fronteriza de San Antonio, cruzan a Cúcuta por el puente de Simón Bolívar, dejando atrás los carteles que anuncian: “En esta aduana no se habla mal de Chávez”. Se dirigen a los supermercados cargados de billetes venezolanos para abastecerse de productos crónicamente escasos en Venezuela. “Voy a comprar antibióticos”, dice un joven estudiante que venía de San Cristóbal a 30 kilómetros de distancia. Pero para no alimentar otra historia mediática de la tiranía bolivariana, otro venezolano recuerda que los fármacos esenciales se consiguen gratuitamente en el sistema de sanidad pública.

Germán Parra ya ha llegado a La Parada, un conjunto de oficinas de cambio de divisas y supermercados baratos en el lado colombiano del puente. Vive en Cúcuta y trabaja en la construcción. Pero a los venezolanos no se les ven con buenos ojos en Cúcuta en estos momentos. Los colombianos les echan la culpa de un aumento de la delincuencia aunque muchos robos se hacen desde motocicletas y en Venezuela es casi imposible comprarse una moto.

Crece la xenofobia en una ciudad que se siente abandonada por Bogotá. El vicepresidente colombiano Germán Vargas llegó a decir al inaugurar un proyecto de viviendas nuevas el mes pasado: “Estas son para ustedes y no para los venecos”, un término que muchos consideran insultante. “Aquí los venezolanos somos subversivos, ladrones, paramilitares, narcotraficantes”, sostiene Parra. Pese a ello, entran sin mucho control. Hay que tener permiso para cruzar pero en el puente Bolívar ningún policía pedía papeles y la gente pasaba de un lado a otro sin el miedo que se palpa en otras fronteras.

A doscientos metros del puente, los residentes de La Invasión, un asentamiento ilegal en el lado venezolano que la policía intenta desalojar, cruzan el río en balsa para ir a trabajar en Colombia y volver a casa por la tarde. Una de ellas, la colombiana Kailin Vélez de 28 años, trabaja de camarera en una casa de comidas en La Parada. ¿Por qué vivir en San Antonio y trabajar en Cúcuta? “Porque la vivienda y los servicios públicos en Venezuela son mucho más baratos que en Colombia pero los salarios son mucho más bajos”. En cuanto a la comida depende de si queda algo de precio regulado. Escribe en el cuaderno una tábula con los precios comparativos, todo convertido a pesos colombianos. Salario mínimo: Venezuela, 140.000; Colombia, 737.000. Alquiler más luz y agua: 15.300 pesos al mes en Venezuela; 750.000 en Cúcuta. Patatas: 800 el kilo en Colombia; 1.500 en Venezuela. Frijoles: 6.000 en Cúcuta. ¿Y en San Antonio? “No hay”.

Todo tiene matices en la frontera, aunque nadie lo creería viendo la televisión o leyendo el periódico. En los medios colombianos la historia es la del venezolano que huye del desabastecimiento causado por el socialismo bolivariano hacia la cornucopia del capitalismo colombiano. Pero el matiz es que los bachaqueros, los vendedores del mercado negro, y los contrabandistas han aprovechado los precios tirados de bienes esenciales subvencionados en Venezuela para venderlos a venezolanos en Cúcuta. O para reexportarlos a Venezuela. “Un bachaco es una especie de hormiga. Los bachaqueros en la cola trabajan a sueldo de bachaqueros de cuello blanco y de mucho dinero”, dice Guiomar Caminos, residente de San Cristóbal. “Cuando llegamos al supermercado, muchas veces, ya no queda nada”, añade Esther Julia, su mujer, mientras cena macarrones a la boloñesa en su casa.

Luego está la cuestión de la gasolina. A lo largo de la frontera de 2.000 kilómetros, hay ríos o caminos de tierra, las trochas, como dicen los venezolanos, donde cruzan los contrabandistas de gasolina fuera de la vista de las fuerzas de seguridad. Puesto que en Venezuela se puede llenar el depósito por el equivalente a un dólar, todo el estado colombiano de Santander se abastece de gasolina venezolana. El gobierno en Caracas cerró la frontera durante varios meses el año pasado con el fin de afrontar ese tráfico ilegal. Incluso ahora, solo pueden pasar peatones por el puente con la excepción de las horas de madrugada cuando pasan camiones cargados de alimentos. Pero si Donald Trump piensa que la frontera entre EE.UU. y México es porosa, la de Colombia y Venezuela es un colador.

La narrativa dominante en la frontera es que miles de venezolanos hambrientos llegan en busca de refugio económico desde el desastre al otro lado. Pero, por dura que sea la escasez, cuesta encontrar a alguien en San Cristobal con aspecto de muerto de hambre. Hay más indigentes a la vista en Colombia. Es más, hay otros refugiados, aún más desesperados, que cruzan la frontera en el otro sentido. Hace dos semanas, trascendió que casi 200 campesinos colombianos de una comunidad en Catatumbo, en el norte del estado de Santander, a 200 kilómetros de Cúcuta, habían llegado a un pueblo venezolano en busca de santuario tras ser desplazados por paramilitares de ultraderecha.

Esto ocurre en un momento en el que la guerrilla de las FARC se ha desmovilizado. Hasta ahora justificaba su lucha armada por la necesidad de defender a los campesinos de los paramilitares. Por eso, quizás las autoridades colombianas desmintieron la noticia pese a que existen múltiples testimonios de que ocurrió. Los paramilitares “se dedican a intimidar a los campesinos para que no reivindiquen sus derechos de acceso a la tierra y compensación por sustituir sus cultivos de coca”, declara Yefri Torrado, experto en derecho de la Universidad Libre de Cúcuta.

¿Por qué cruzarían los campesino a Venezuela? “Porque hay indicios de que los paramilitares cuentan con aliados en la administración local y en el ejército colombiano; cuando se ha visto a los paramilitares del Águila Roja suele ser en lugares próximos a las bases militares”, añade. Al otro lado, aún pueden contar con la protección de los guerrilleros que se esconden en territorio venezolano, y las fuerzas de seguridad están más dispuestas a denunciar violaciones colombianas aunque sólo sea para relativizar las suyas.

Cuando el presidente venezolano Nicolás Maduro se mostró preocupado por las cuestiones humanitarias en la frontera tras la llegada de los refugiados, las autoridades colombianas lo acusaron de querer desviar la atención de la crisis humanitaria en Venezuela. Puede ser verdad pero quizás hay otra explicación: con la inminente entrada de las FARC en política, hay que dejar muy claro que el camino de la izquierda, al igual que el puente de Bolívar. conduce al caos y la penuria. “Aquí, en la frontera, se está jugando la hegemonía política”, remacha Torrado.

 

 

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Políticas mundiales de Trump: los dos puntos álgidos

El presidente Donald Trump ha dejado claro que su presidencia tendrá una posición sobre todo y en todas partes. También dejó claro que él solo tomará la decisión final sobre las políticas que seguirá su gobierno. Él ha escogido dos áreas prioritarias para implementar sus políticas: México y Siria/Irak, que es la zona de fuerza del Califato o Estado Islámico (EI). Podríamos llamar a estas dos áreas puntos álgidos (hotspots), donde el magnate está actuando en su modo más provocador.


Se suponía que México fue el principal asunto de toda su campaña, primero en su nominación republicana y luego durante la elección presidencial. Es probable que sus incesantes comentarios ásperos hacia el país y los mexicanos le hayan ganado más apoyo popular que cualquier otro tema, y por tanto le dieron la presidencia.


Trump se da cuenta correctamente de que si no hubiera priorizado realizar acciones contra México arriesgaba la rápida y seria desilusión de sus más ardientes simpatizantes. Así que eso hizo.


En sus primeros días en el cargo, ha reiterado que construirá un muro. Ha asegurado que busca una revisión importante del TLCAN, y que si eso falla repudiará el tratado. Y ha repetido su intención de hacer que México pague por el muro instituyendo un impuesto a todas las importaciones mexicanas a Estados Unidos.


¿Puede realmente hacer todo eso? Hay problemas legales y políticos para que implemente el programa. Los obstáculos legales, de acuerdo con las leyes estadunidenses e internacionales, probablemente no son tan grandes, pese a que pudiera acusarse a Estados Unidos de estar violando previsiones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Si eso fuera a suceder, Trump probablemente estaría dispuesto a retirar a Estados Unidos de la OMC.


Hay obstáculos políticos más serios, que hacen menos posible que pueda llevar a cabo su programa pronto y totalmente. Hay seria oposición en Estados Unidos al proyecto, sobre bases tanto morales como pragmáticas. La objeción pragmática es que un muro sería ineficaz para reducir la entrada de trabajadores indocumentados y meramente incrementará el costo y el riesgo para los individuos que crucen la frontera. Es interesante que las objeciones pragmáticas las estén expresando aun los rancheros texanos, que son de sus más fuertes simpatizantes. Y, por supuesto, hay muchas empresas estadunidenses que dependen de los trabajadores indocumentados y que serían grandes perdedoras. Ellos constituirán una fuerza de presión en el Congreso para debilitar dicha política.


Tampoco es claro que pueda transferir el costo de construir el muro a los exportadores mexicanos. Ya hay muchos análisis que argumentan que, vía el aumento en el costo de las importaciones, eventualmente el costo terminará pesando sobre los consumidores estadunidenses también, o en sustitución de los exportadores mexicanos.


En el lado mexicano, el presidente Enrique Peña Nieto inicialmente hizo el esfuerzo de negociar los asuntos fronterizos con el presidente Trump. Envió a dos secretarios de Estado a Washington a comenzar las discusiones preliminares. Le dio la bienvenida a México y anunció que viajaría a visitarlo personalmente. Esta suave respuesta a las declaraciones de Trump resultó muy impopular en México. Y Peña es atacado en casa por muchos otros asuntos ya desde hace tiempo.


El evidente desinterés del mandatario estadunidense por acomodar algo con su homólogo mexicano fue la gota que derramó el vaso. En México fue considerado humillante. Peña canceló su viaje y asumió una postura de desafío a Washington. Haciendo esto ha logrado que muchos de sus críticos internos se reúnan en torno suyo, reivindicando el orgullo nacional.


Pregunto de nuevo: ¿puede Trump hacer que México se doble a su voluntad? A muy corto plazo, puede parecer que logra cumplir sus promesas de campaña. A mediano plazo, sin embargo, no es nada seguro que Trump emerja de este punto álgido con un récord de logros.


Siria/Irak es un punto álgido aún más difícil. Trump ha dicho que tiene el plan secreto para eliminar al Estado Islámico. Típicamente le dio al Pentágono 30 días para que concrete propuestas. Sólo entonces anunciará su decisión.


Hay ya una serie de problemas para Trump. Ahora Rusia parece el actor político individual más fuerte en la región. Ha avanzado por el camino de crear un proceso de paz política que incluye al gobierno de Bashar al-Assad, a la principal fuerza de oposición en Siria, a Turquía e Irán (junto con Hezbolá). Estados Unidos, Europa occidental y Arabia Saudita están todos excluidos.


Tal exclusión es intolerable para el mandatario estadunidense, que ya habla ahora de enviar tropas terrestres para golpear a Isis. Pero, ¿con quién se aliarán dichas tropas en Siria o Irak? Si lo hacen con el gobierno dominado por los chíitas, impedirán el apoyo de las fuerzas tribales sunitas que Estados Unidos había estado cultivando pese al respaldo que alguna vez otorgaron a Saddam Hussein. Si se alían con los peshmerga turcos, antagonizarán más aún con los gobiernos turcos e iraquíes. Si se junta con las fuerzas iraníes, habrá gritos en el Congreso estadunidense y en Israel, tanto como en Arabia Saudita.


Si a pesar de esto Trump envía tropas, se encontrará con que será muy difícil extraerlas, como le pasó a George W Bush y a Barack Obama. Pero con las inevitables bajas estadunidenses puede desaparecer el respaldo en casa. Entonces recibirá aplausos de más corto plazo que en el caso de México, y probablemente más frustraciones de mediano plazo. Tarde o temprano, tanto él como sus simpatizantes aprenderán la amarga verdad sobre los límites del poderío geopolítico estadunidense y, como tal, sobre los límites del poderío mundial de Trump.


¿Qué ocurrirá entonces? ¿Explotará y cometerá actos peligrosos? Esto es lo que casi todo el mundo teme; un Estados Unidos demasiado débil en poder real y muy fuerte en armamento. Trump tendrá que decidir entre dos opciones: utilizar las armas con que cuenta, lo cual es fútil, pero terrible, o retirarse calladamente de la geopolítica hacia la Fortaleza América, admitiendo implícitamente su fracaso. En cualquier caso, será una decisión muy poco confortable para él.
Traducción: Ramón Vera Herrera

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Muro Trump: ¿arma geopolítica de Exxon Mobil vs el “México neoliberal itamita”?

El "muro Trump" –programado por Bill Clinton y construido en su tercera parte por Baby Bush ante las narices anósmicas de los panistas locuaces Fox y Calderón (https://goo.gl/n7UF65)– comporta lecturas multifactoriales, como la contención de la epidemia de heroína/fentanilo (https://goo.gl/WCp3aj), que supera el vulgar mercantilismo unidimensional del fracasado TLCAN (https://goo.gl/5QEUMA).

Steve Horn aporta su hermenéutica: “el muro de Trump en la frontera con México puede ser el caballo de Troya para incrementar las exportaciones petroleras de EU (https://goo.gl/v2haKx)”.

Trump califica la terminación del ignominioso muro transfronterizo de "grande, bello, poderoso", avalado por un tuit del premier israelí Netanyahu, quien opera el supremacismo racista del sionismo, similar al de los WASP (blancos protestantes anglosajones) del presidente 45.

Según Horn, "Trump ha citado la penetración de drogas en la frontera, el incremento de crímenes y otras preocupaciones de seguridad nacional como la razón de su construcción". El inicuo pago del "muro Trump" por México puede ser "resuelto" mediante la aplicación de un 20 por ciento de impuestos a las importaciones mexicanas: el famoso "ajuste fronterizo" del Partido Republicano, que retribuye las materias primas exportadas por EU con un "impuesto de rembolso" mientras golpea las importaciones con una tarifa de 20 por ciento. A juicio de Horn, parte de esos impuestos "podría ser generada ofreciendo incentivos al incremento de las exportaciones petroleras de EU a México".

Marc Thiessen, del ultraconservador neoliberal AEI, arguye que el "ajuste fronterizo" aliviaría el "amplio déficit comercial" de EU con México al recaudar 13 mil millones de dólares al año (https://goo.gl/XOtZu0). Así el "muro Trump" podría ser pagado en dos años.

Sin muro de por medio, en Alemania, primera potencia geoeconómica de Europa, el gobierno de Angela Merkel sufre también las consecuencias de su déficit comercial con EU por 59 mil millones de dólares, que Trump amenazó corregir (https://goo.gl/Pn1qac).

La contraparte del "ajuste fronterizo" radica en las "exportaciones de petróleo" de EU, y uno de sus proponentes es el representante texano por el Partido Republicano Kevin Brady, mandamás camaral del Comité Medios y Métodos, con poderosos vínculos con la gigante petrolera Exxon Mobil, que le ha gratificado su campaña electoral (https://goo.gl/0ysmbK).

Viene la parte fina, a juicio de Horn: “EU posee un puñado de gasoductos propuestos para atravesar la frontera de EU con México, varios propiedad del constructor TransCanada, de Keystone XL, y otro, el gasoducto Dakota Access, propiedad de Energy Transfer Partners, que enviaría el gas natural obtenido mediante fracking al sur de la frontera (https://goo.gl/lWR3CA)”.

En forma caústica, Horn había bautizado a TransCanada como "TransMéxico" cuando ganó la licitación para el gasoducto submarino a lo largo del Golfo de México (https://goo.gl/HhXAiU).

Por cierto, el premier de Canadá, Justin Trudeau –quien vendió al “México neoliberal itamita” como lo han hecho Israel y Japón hasta ahora–, cambió su gabinete con antelación a su renegociación comercial bilateral con EU, y su primera medida fue dar a Trump el acceso a los gasoductos Keystone XL/Dakota Access que había prohibido Obama.

Según US IEA, México es el mayor importador de los productos (sic) de petróleo crudo de EU en el mundo.

Horn rememora cómo la secretaria de Estado Hillary Clinton abogó por la privatización de Pemex, según filtración de Wikileaks (https://goo.gl/HK8tNA).

Según Desmog, a partir de las reformas constitucionales de diciembre del 2013, “las llaves de la industria de petróleo y gas de México están ahora abiertas a las trasnacionales (https://goo.gl/c6u9Uz)”, a lo que contribuyeron "varios funcionarios importantes de EU" que “ahora trabajan de cabilderos, consultores y analistas de think tanks”, con la fauna de entreguistas locales aglutinados en el Wilson Center/ITAM por los súbditos "mexicanos" de Condy Rice, ex secretaria de Seguridad Nacional con Baby Bush y hoy accionista de Chevron (https://goo.gl/DfhRdO).

De acuerdo con el esquema de "ajuste fronterizo", las pocas exportaciones que quedan en el entreguista “México neoliberal itamita” se verían afectadas con 20 por ciento de impuestos, mientras las exportaciones de Exxon Mobil a México gozarían de la retribución generosa de EU con rembolsos por sus exportaciones.

El déficit comercial global de EU es de 500 mil millones de dólares y el trumpismo se lo hará pagar al mundo y, en imitación al reaganomics y su polémica curva de Laffer, recortaría los impuestos a sus megatrasnacionales.

Rex Tillerson, ex mandamás de Exxon Mobil ahora a cargo de la Secretaría de Estado, apoya la política exportadora de petróleo, mientras se oponen los refinadores American Fuels and Petrochemical Manufactures y Koch Industries.

Durante su confirmación en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Tillerson declaró que apoyaba “usar las exportaciones de petróleo y gas como instrumento geopolítico (¡supersic!, https://goo.gl/lIaZ35)”.

En el Comité de Finanzas del Senado el Partido Demócrata se opone al "ajuste fronterizo",mientras el megabanco Goldman Sachs juzga que “serviría como una bendición (sic) para las exportaciones petroleras, que perjudicaría a los consumidores y a los refinadores domésticos, al elevar potencialmente el precio global del petróleo en 25 por ciento (https://goo.gl/isYgLa)”.

Uno de los beneficiarios de las dos órdenes ejecutivas de Trump para aprobar los gasoductos de Dakota Access y Keystone XL es el mandamás de Continental Resources –que opera el fracking del gas esquisto en Bakken (Dakota del Norte)–, Harold Hamm, uno de los mayores donadores a la campaña del presidente 45.

Así, Dakota Access transportará el gas/petróleo esquisto del polémico fracking desde Bakken hasta las refinerías, así como al mercado global de exportación, al conectarse con el gasoducto de Energy Transfer Crude Oil Company (https://goo.gl/qC2vKa).

Según The Economist, portavoz de la agónica globalización financierista, el "ajuste fronterizo" tendrá dos consecuencias: 1) una apreciación de 25 por ciento del dólar, lo cual pondrá en peligro el valor de las deudas en dólares de los mercados emergentes, entre los que destaca el “México neoliberal itamita”, que pondrá en riesgo a sus economías, y 2) beneficiaría "irónicamente" el portafolio de 3 billones de dólares de China, que se apreciaría en su cuarta parte (https://goo.gl/DTNxoS).

En sincronía con la geopolítica del trumpismo petrolero en conjunción con Exxon Mobil, desde Rusia (la gran triunfadora) hasta el “México neoliberal itamita (el supremo perdedor)”, el Partido Republicano “se ha apresurado a abolir las reglamentaciones/regulaciones restrictivas del petróleo y gas (https://goo.gl/dQENHN)”.

Global Witness resalta “el gran regalo del Partido Republicano a la megaindustria petrolera de EU (https://goo.gl/ivvSLL)” y opina que la industria del petróleo/gas/minas es “la más corrupta del planeta (https://goo.gl/ohKHRQ)”.

El Partido Republicano, apuntalado por el trumpismo WASP, regresó a sus orígenes petroleros geopolíticos.

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Domingo, 29 Enero 2017 05:55

O todos somos México o Trump nos borra

O todos somos México o Trump nos borra

El muro empezó a levantarse bajo la administración de Bill Clinton, en 1994, y lo completó el ex presidente George Bush en 2006. Ya existen muros, alambrados y vallas en un tercio de los 3180 kilómetros de la frontera sur de Estados Unidos.


Donald Trump le puso a México un muro en la cabeza, un fardo suplementario en su economía y una humillación en el alma. El Primer Mentiroso Mundial exportó al otro lado de la frontera la “guerra no lineal”, la táctica que le copió al inventor de la versión más actualizada del mundo moderno, el consejero del presidente ruso Vladimir Putin, Vladislav Sourkov. Insultos y menosprecios, tratados comerciales por el piso, presiones para impedir las inversiones norteamericanas en México, groserías, muros y amenazas renovadas: Donald Trump ejecuta a su vecino con varias lanzas al mismo tiempo. El acoso a México y la nauseabunda propaganda electoral se prolongaron en una política de Estado. “¿Qué hacer, qué hacer contra ese pinche gringo?”, se pregunta con los ojos henchidos de ira un policía que hace guardia nocturna en un acomodado barrio de Ciudad de México, Polanco. No hace falta ser mexicano para sentir el chuchillo de Donald Trump removiéndose en el estómago. Hoy, somos todos mexicanos, por deber y compromiso. El Muro de Trump se metió en las venas de cada mexicano. Las recorre como un veneno al que la clase política, superada por la velocidad y la indecencia de los acontecimientos, no le encontró un antídoto. El ex canciller mexicano Jorge Castañeda le dijo el New York Times: “Peña Nieto es un presidente débil, en un país débil y en un momento débil”. La frase más memorable la pronunció el escritor Juan Villoro: “Tenemos a un presidente de los Estados Unidos que construye un muro y a un presidente de México que sólo habla con la pared”.


La gente siente la construcción del muro y la idea de que su costo lo asuma México equivale a forzar a un condenado a que pague su propio entierro. “Ya estábamos mal porque éramos dependientes en todo. Ahora nos han puesto la cabeza en el barro”, dice Lucia, estudiante de la UNAM. En las últimas horas, Peña Nieto y la administración Trump pactaron un compromiso que le evite a México continuar bajo los atropellos públicos del sádico vecino: ambos acordaron no hablar públicamente del muro. La prensa, tan mansa como la dirigencia política, celebraba ese intermedio como una victoria. Pero es falsa. A la sociedad no sólo le duele el sadismo político del presidente norteamericano, sino también la forma en que el Ejecutivo se entregó al bochorno con los brazos abiertos. La secuencia del papelón oficial comenzó en agosto del año pasado cuando el hoy canciller mexicano Luis Videgaray convenció al presidente Peña Nieto de recibir en México al entonces candidato de los republicanos. Trump se sirvió de la ocasión para pisotear a México. Convirtió su visita en un acto de humillación y en una inversión electoral. Esa crisis forzó la salida de Videgaray del gobierno hasta que fue reincorporado como jefe de la diplomacia con la misión de desplegar una estrategia de distención. El canciller se pintó como un “amigazo” del yerno de Trump, Jared Kushner, recién estrenado como asesor del presidente. Pero Videgaray volvió a meter al país en las fauces del lobo. Fue él quien organizó el encuentro, en Estados Unidos, entre Peña Nieto y Trump previsto para el 31 de enero y luego anulado tras las dos nuevas agresiones del presidente estadounidense: primero, en el mismo momento en que Videgaray estaba en Estados Unidos negociando la visita, Trump firmó la orden ejecutiva que abre paso a la construcción del muro; en segundo lugar, Donald Trump publicó un mugriento tuit donde decía: “si no pagan (el muro), que no vengan”.


Trump juega a asfixiar a su vecino, a probar con México los mecanismos de lo que será su diplomacia de matones frente a los más débiles. El 80 por ciento de las exportaciones mexicanas van hacia Estados Unidos. De los 12 millones de mexicanos que residen en Estados Unidos, 5,6 son ilegales. En total, en 2016, esos migrantes enviaron a México remesas por un monto de 25 mil millones de dólares (1,8 por ciento del PIB). “El muro es, básicamente, un insulto para México y un horrible símbolo de la ignorancia”, dice el ex congresista mexicano (PRD) y presidente del Think Thank Fundación Imagen de México, Agustín Barrios Gómez. El descaro pendenciero de Trump dejó atónito a todo un país. Barrios Gómez no entiende cómo se puede llegar a esos extremos cuando, asegura, en realidad “la seguridad nacional y la prosperidad norteamericanas dependen directamente de un México estable y cooperativo”. El presidente estadounidense arremete contra ambos principios: la estabilidad y la cooperación. De muros y divisiones México es un congreso de sabios, pero ahora la temática rebasó lo admisible. Ya existen muros, alambrados y vallas en los 3180 kilómetros de la frontera. En un tercio de esa extensión (1050 kilómetros) hay paredes, alambrados, barrotes, sensores, equipos y patrullas de vigilancia, drones más miles de norteamericanos civiles excitados y armados que se restauran de sus amarguras cazando mexicanos vestidos con ropa militar. Los muros empezaron a levantarse bajo la administración de Bill Clinton, en 1994, y los completó el ex presidente Georges Bush en 2006. Los tramos construidos se extienden a lo largo de estados como Baja California/California, Sonora/Arizona y Chihuahua/Texas/Nuevo México. El muro no es una idea original: “lo nuevo es el ensañamiento, el racismo, el odio y la declaración de guerra implícita que lo acompañan”, dice Matías Urriate, un profesor de matemáticas oriundo de Tijuana.


La sociedad busca y manifiesta su unidad para responder a las necedades del sádico marqués. Unas 40 radios del país decidieron difundir al unísono y a primera hora de la tarde una canción del grupo mexicano Caifanes, “Aquí no es así”. El hastag #to2unidos convocó a millones de personas a sumarse a esa forma de repudio pacífico contra un analfabeto que ganó la presidencia de la primera potencia mundial y ha hecho de México su “enemigo nacional”, según escribe en su editorial el diario El Universal. La canción dice:” Sigues caminando / sobre viejos territorios / invocando fuerzas / que jamás entenderás / Y vienes desde allá / donde no sale el sol / donde no hay calor / donde la sangre nunca se sacrifico por un amor / pero aquí no es así”. El coordinador de la radio RMX, Gonzalo Oliveros, explicó que la canción contiene al mismo tiempo “un mensaje de unidad y de contundencia”. Varias multinacionales ya habían iniciado la contraofensiva en los medios. La cerveza Corona y otras cinco marcas le pusieron a Trump un prendedor burlándose de su consigna de campaña “Make America Great Again” (Haz que Estados Unidos vuelva a ser grandioso). Mediante el hashtag #AméricaesGrande, Corona montó una publicidad donde interpela a Donald Trump diciéndole más o menos que América no es un país, sino un continente entero.


Trump y su muro son hoy figuras obsesionales. Nadie se levanta sin pensar en él, en el muro y en los estragos que causaría en México la deportación masiva de indocumentados y otras categorías prometida por el presidente. El ex presidente mexicano Ernesto Zedillo (de 1994 al 2000) publicó un artículo de opinión en el diario Washington Post donde asegura que “México puede prosperar sin Trump”. Zedillo calificó el muro como un proyecto “extravagante, ofensivo e inútil” y reconoció que, en el futuro, no existe posibilidad alguna de que se llegue a cualquier acuerdo con los Estados Unidos “mediante el dialogo o la negociación”. Algo se ha roto en el alma de cada mexicano. Es un pueblo muy diverso, trabajador y noble, oprimido entre una clase política e instituciones corruptas, la violencia de los narcos y la impunidad, la pobreza, el clasismo de otras eras, la desigualdad y, ahora, el megalómano amenazante de Trump que se ha erigido en demiurgo y verdugo todo poderoso del país que está del otro lado de la frontera. “Trump intoxicó a su país y ahora a nosotros”, dice con resignación Patricia, una empleada de banco que trabaja muy a menudo con los Estados Unidos. El muro aún no existe, pero es tan real que se lo puede ver en cada sombra. El mandatario inoculó su veneno en dos sociedades al mismo tiempo. De este lado, consiguió lastimar, pisotear, agraviar, infundir miedo e inseguridad y, al mismo tiempo, ha modificado la relación de fuerzas entre los movimientos políticos. En siete días de mandato, Donald Trump destruyó la poca legitimidad que le quedaba al presidente Peña Nieto, dejó en un tosco ridículo a la diplomacia y su jefe, Luis Videgaray, colocó fuera de órbita la narrativa blanda y nacionalista entonada por la dirigencia política y la oposición y restauró la imagen del principal líder opositor, Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato a la presidencia y dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Sus diatribas, sus posiciones, sus denuncias contra la inoperancia política han animado y llenado un debate que nunca estuvo a la altura de la magnitud de lo ocurrido. Este líder de la izquierda mexicana resucitó ese patriotismo revolucionario arrullado en el corazón de cada mexicano que tan bien supieron despertar presidentes como Lázaro Cárdenas o Benito Juárez, ambos tenaces opositores a las políticas de Washington durante el Siglo XIX y XX. La escabrosa twittocracia de Donald Trump contra México llevó a Obrador a pedirle a Peña Nieto que presentara “con urgencia en la ONU la demanda por violación a derechos humanos”. El PRI parece haber perdido hoy su pujanza y su dignidad. A lo largo de toda esta crisis ha mostrado un modesto perfil que el líder de Morena aprovechó para ir izándose poco a poco como una alternativa verosímil de cara a las elecciones de 2018. Mientras todos celebraban el pacto de silencio al que llegaron el viernes Trump y Peña Nieto consistente en no hablar del muro, Obrador apuntó hacia la evidencia: “Ya llegaron a un acuerdo, imagínense lo que es un acuerdo para no tratar el tema del muro y de la persecución de migrantes, es un acuerdo en lo oscurito, es la ignominia”. El líder de Morena se apresta a realizar una gira por Estados Unidos en contra de la política migratoria de Washington. Por ahora, ha sabido leer el momento de soledad esencial por el que atraviesa México con un poder menoscabado por el presuntuoso de al lado y una prensa hegemónica que no ha dado batalla y se ha plegado a una suerte de mansedumbre poco decorosa ante semejantes exabruptos. No por nada lo apodan “El Peje”, en referencia a un pez del sureste mexicano que sabe ser muy rápido y difícil de atrapar. Antes de levantar su ignominioso muro, Donald Trump lanzó sus buldóceres y excavadoras contra México. Su populismo es una enfermedad mental que atraviesa todos los tejidos. México aún no encontró el antídoto para protegerse de la invasión del mal. Es mejor no dejar a México solo. Lo que está ocurriendo aquí se trasladará a toda América. Las batallas de la dignidad, la soberanía y el derecho se están jugando en esta frontera. Son un molde en manos de un energúmeno loco. México enfrenta con pocos respaldos el primer movimiento de una guerra sucia. O somos todos mexicanos, o Trump nos borrará del mapa.

 

Por Eduardo Febbro
Desde Ciudad de México

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Domingo, 11 Septiembre 2016 06:16

El muro Trump sería construido por Israel

El muro Trump sería construido por Israel

La tercera parte del muro transfronterizo del lado de Estados Unidos ya fue construida por Baby Bush a un costo mayor a 3 mil millones de dólares ante las narices de los fariseos panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes ahora se desgarran las vestiduras por la erección de las restantes dos terceras partes del proyectado muro Trump.

En su momento, el muro Baby Bush fue aprobado por la entonces senadora por Nueva York Hillary Clinton, hoy contrincante presidencial del polémico Donald Trump, y fue financiado por los contribuyentes de Estados Unidos mediante la "seguridad del hogar", que parece más bien un nuevo modelo de cómo hacer negocios basado en la permanente inoculación del terror sicológico colectivo que de garantizar la "seguridad" propiamente dicha.

A diferencia del muro Baby Bush, el polémico financiamiento del proyectado muro Trump –en caso de un triunfo todavía lejano de su autor– se encuentra en agria discusión cuando el controvertido candidato republicano exigirá sea pagado en forma absurda por el gobierno mexicano –ya que se trata de un acto de hostil "seguridad" unilateral–, lo cual ha gestado la insólita proliferación desbordada de grotescos "nuevos Niños Héroes" aquende la transfrontera –coincidentemente en su gran mayoría vinculados a los intereses del maligno megaespeculador George Soros, el sembrador del caos global (http://goo.gl/wgx2HP)–, quienes han llegado hasta proclamar la demencial (por estérilmente hueca e inoperante en la coyuntura presente) "revocación" del tratado de 1848 con Estados Unidos (http://goo.gl/e3EDi1), cuando callaron estridentemente y apoyaron tácitamente la cataclísmica entrega del petróleo mexicano instigado por su "favorita electoral" Hillary Clinton, aliada de Soros y, por cierto, "coautora" de la fallida reforma energética de México, según sus fétidos correos expuestos por el Departamento de Estado (http://goo.gl/wISo6k). ¡No, bueno: las incoherencias, incongruencias e inconsistencias a lo que dan los rugidos de ratón de la travesti “izquierda ( sic) mexicana”!

Ni a quien irle entre Trump y Hillary cuando México, que opera lastimosamente como país conquistado y ocupado por Estados Unidos, con republicanos y demócratas por igual, se encuentra en plena orfandad geopolítica y devastación soberana.

Jonathan Ferziger, de Bloomberg (http://goo.gl/JOiQ10), enuncia que la empresa Magal Security Systems de Israel se ha posicionado como la principal candidata para concluir el muro Trump.

Ahora con la triple crisis, muchas veces convergente, de migrantes, refugiados y terroristas, la erección de muros se ha vuelto un gran negocio global que ha sido aprovechado por la empresa israelí Magal, que se frota las manos para construir otro costoso muro en la transfrontera de Kenia y Somalia, por 12 mil 500 millones de dólares.

Las acciones bursátiles de Magal se dispararon 23 por ciento y uno de sus "exitosos" muros es el de Gaza, la mayor cárcel viviente del mundo, que profundizó el hambre y la sed de los casi 2 millones de miserables palestinos acorralados.

El orgullo de Saar Koursh, mandamás de Magal, es la erección de su muro en Gaza: su "muestra de exhibición" de "muros inteligentes", que están "integrados con cámaras de videos, sensores terrestres, detectores de movimiento y monitoreo satelital", según Jonathan Ferziger.

El muro de Israel en Gaza no ha podido detener la infiltración de "milicianos palestinos por túneles", por lo que ahora Magal construirá un muro subterráneo ( sic) en octubre, con “sensores para detectar actividades de excavación y rodeará por completo la franja de Gaza (http://goo.gl/KOlTg4)”.

Pero nada detiene a Saar Koursh, mandamás sin escrúpulos de Magal, de ser el principal candidato en construir el muro Trump, considerado una afrenta para México aquende la transfrontera, con el fin de frenar la intrusión de inmigrantes indocumentados: “Uniremos fuerzas con una de las principales empresas estadunidenses de defensa que tiene experiencia ( sic) en tales proyectos en el mundo”.

Sin desparpajo, Saar Koursh expele que “el mundo está cambiando y las fronteras están regresando con grandes tiempos (http://goo.gl/F0ikZc)”.

Este maligno personaje, Saar Koursh, con tal de encender su cigarro es capaz de incendiar al mundo.

¿Cuál será la asociación pecuniaria entre Magal y Jared Kushner, yerno judío ( sic) de Trump ( The Times of Israel dixit), quien organizó en forma extraña con Videgaray Caso, hoy defenestrado secretario de Hacienda, la repelente visita de Trump al palacio presidencial? (http://goo.gl/QTVHqs).

Más allá del tolerado ciberespionaje de celulares de los mexicanos por la empresa israelí NSO Group (http://goo.gl/3DpM17), Magal alardea la erección de muros aquende sus fronteras –en Egipto y Jordania– y allende sus confines, desde México hasta Somalia.

Magal –fundada por Israel Aerospace Industries (IAI), propiedad del gobierno de Israel con fines militares y civiles– se encuentra instalada en 75 ( sic) países, entre ellos México, donde operan sus más variados "sistemas de seguridad", por lo que se garantiza tendrá inusitada libre operación a los dos lados del río Bravo.

La omnipotente con patente de corso, IAI, una de las joyas gubernamentales de Israel, posee hoy 26 por ciento de Magal, la constructora de los muros globales de Israel.

La filial estadunidense de la empresa israelí Elbit Systems fue contratada por el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, creado después del 11/9, para construir torres de vigilancia en Arizona, con la bendición invaluable del senador John McCain, ídolo del panista Calderón (http://goo.gl/m8osyZ).

¿Será desplegada pronto la panoplia militar de ensueño de Rafael Advanced Defense Systems de Israel en la transfrontera de Estados Unidos-México, convertida en un nuevo teatro de batalla?

En forma contrastante, Yiftach Shapir, prominente becario con especialidad en tecnología militar en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional en Tel Aviv, citado por Jonathan Ferziger, aduce que tales muros “no son impermeables ( sic), en especial cuando se trata de una extensa frontera como el sur de Estados Unidos, que necesita un patrullaje constante”.

A juicio de Jonathan Ferziger, "la incrementada violencia yihadista y las olas de migración han creado una emergente demanda para fronteras fortificadas", cuando los "críticos cuestionan la efectividad de tales defensas en el largo plazo, ya que el espionaje, mejorado con soluciones a los problemas políticos, sociales y económicos, sería más efectivo".

La "seguridad" de la transfrontera de Estados Unidos y México se volvió un gran negocio para las empresas de Israel desde que el primer Netanyahu despotricó en su indeleble conferencia en Dallas, Texas, que los palestinos son para los israelíes lo que los mexicanos son para los estadunidenses (http://goo.gl/uOB3rk), cuando juzga que “la creación de un Estado palestino en Cisjordania tendrá graves repercusiones en Estados Unidos, provocando que la minoría latina exija su propio Estado en la parte sudoccidental, un hostil ‘segundo México’, que hará que los anglosajones teman por sus vidas (http://goo.gl/4U0607)”.

¿Existe diferencia alguna entre las perturbadoras cosmogonías racistas de Trump y Netanyahu y sus respectivos muros mexicanófobos y arabófobos de los mismos mercaderes israelíes de Magal?

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Viernes, 12 Agosto 2016 07:30

Maduro y Santos reabren la frontera

Maduro y Santos reabren la frontera
Se decidió crear una cédula especial para los residentes en la zona limítrofe y un aumento de los controles de seguridad para la lucha conjunta contra el tráfico de drogas, el contrabando de combustibles y el crimen organizado.

 

 

Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Colombia, Juan Manuel Santos, acordaron ayer abrir la frontera de forma ordenada, controlada y gradual en beneficio de ambos pueblos. En una reunión en Puerto Ordaz, en Venezuela, los mandatarios escucharon los informes de sus respectivas delegaciones, que trabajaron en la normalización de la frontera.

 

El jefe de Estado colombiano explicó que será un apertura transitoria y ordenada, que empezará con permitir el paso a los pobladores a partir del sábado 13 de agosto: “Se va a expedir un documento de facilitación fronteriza para que los habitantes de la frontera tengan las facilidades, pero también para controlar quién entra y quién sale”. Indicó que el tema más importante discutido en la reunión fue la seguridad, un punto que va a contribuir a la normalización de la zona limítrofe. En este sentido, anunció la creación de un centro binacional para luchar contra el crimen transnacional en la frontera.

 

Se habilitarán cinco puntos entre ambos países para el paso de las personas. También habrá dos horarios: desde las 17 hasta las 20 (hora colombiana) y desde las 18 hasta las 21 (hora venezolana).

 

Maduro explicó que la jornada de varias horas de conversación se realizó “con la mayor voluntad de fortalecer nuestras relaciones integrales entre gobiernos y los pueblos”. Indicó que estuvo motivada por las buenas noticias de ambas delegaciones “para la regularización y el mejoramiento de la vida en nuestra frontera”.

 

A su llegada al Club Macagua, Maduro estrechó la mano del gobernante colombiano, quien llegó acompañado de su canciller María Angela Holguín y del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, entre otros funcionarios. El encuentro fue anunciado la semana pasada por Holguín y su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, como el escenario en que Maduro y Santos definirá la normalización de los pasos limítrofes. Unas 14 citas de comisiones binacionales antecedieron a esta cumbre presidencial.

 

En esos encuentros se discutieron aspectos migratorios, comerciales y de seguridad en el territorio de 2219 km, afectado por el contrabando y bandas criminales ligadas al narcotráfico, según las autoridades.

 

Se espera una declaración conjunta para el final de la jornada sobre el cronograma de reapertura de los pasos fronterizos, que será progresiva.

 

Maduro ordenó el cierre de la frontera el 19 de agosto de 2015 tras un ataque de paramilitares colombianos contra una patrulla militar venezolana, que dejó tres heridos. En ese entonces también declaró el estado de excepción. Inicialmente fue clausurado el paso por el estado de Táchira, pero la medida se extendió luego a los demás corredores fronterizos.

 

En la reunión de cancilleres de la semana pasada, se resolvió la creación de una cédula de identidad especial para los residentes en la frontera, así como un aumento de los controles de seguridad, en el marco de la lucha conjunta contra el tráfico de drogas, el contrabando de combustibles y el crimen organizado.

 

Otro encuentro entre autoridades policiales y militares tuvo lugar el martes pasado en la ciudad venezolana de San Antonio del Táchira, fronteriza con la colombiana Cúcuta. Allí se creó una instancia de cooperación contra el crimen organizado y se acordó un nuevo esquema aduanero. El llamado Centro Binacional contra el Crimen Organizado se formalizó como resultado de un acuerdo alcanzado en junio por los ministros de Defensa Vladimir Padrino López (Venezuela) y Luis Carlos Villegas (Colombia). La cooperación en seguridad había quedado en suspenso tras la medida de cierre. Con miras a la reapertura, los dos países también pactaron la instalación de gasolineras venezolanas en el lado colombiano. Sobre esos expendios, la canciller Rodríguez explicó que fue un planteamiento de su gobierno y consiste en vender la nafta venezolana –la más barata del mundo– en pesos colombianos.

 

El cierre de la frontera crispó las relaciones bilaterales, tras la deportación y el éxodo de miles de colombianos por parte de las autoridades del país vecino. Según cifras de Naciones Unidas citadas en un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desde el 21 de agosto al 9 de septiembre de 2015 un total de 1482 colombianos indocumentados fueron deportados, mientras que 19.952 retornaron por miedo a ser expulsados. También salieron debido a que, por su condición migratoria, ya nos les vendían alimentos y sufrían “discriminación y persecución’’ por parte de autoridades, de acuerdo con el reporte. La CIDH denunció en esa oportunidad una crisis humanitaria y violaciones de derechos de los deportados, lo que fue rechazado por Caracas.

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