Foto ▲ "El peor error de Barack Obama, por el que será juzgado por la historia, fue haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Donald Trump".Foto Afp

El peor error de Obama, por el que será juzgado por la historia, fue haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Trump, quien siguió los consejos de Kissinger, a sus 97 años, para crear un G-2 de EU y Rusia contra China, que fracasó rotundamente.

Financial Times ( FT; 26/07/20), portavoz de los banqueros Rothschild y sus globalistas, fomenta que EU "explote las fisuras (sic) en la relación entre Rusia y China" ya que su pregonada asociación "no es tan vigorosa como la formulan Xi y Putin".

Su pérfida intriga radica en una lacónica frase del secretario de Estado, Mike Pompeo, –ex director de la CIA y zelote "evangelista sionista"– quien espetó sobre la estrategia de usar con Rusia para contrarrestar a China: "pienso que existe esa oportunidad (sic)".

FT cita al influyente Steve Biegun, vicesecretario de Estado, quien “está confiado de que EU puede ser más ágil para encontrar la "costura (sic)" de la relación entre Rusia y China”, ya que tal "costura" se debe únicamente a su "mutua determinación de desafiar a EU".

FT cita a Elbridge Colbyn, anterior funcionario del Pentágono, quien trabajó para la "Estrategia Nacional de Defensa": "nuestro objetivo es asegurar mucho espacio (sic) entre Rusia y China" y que "EU reduzca los irritantes (sic) en su relación con Moscú".

Luego de amarrar navajas sobre simbolismos quiméricos que marcarían el alejamiento de Rusia y China, FT echa reversa con la opinión de "expertos (sin identificar)" quienes "desechan como cándida (sic) la idea de que Washington pueda usar a Moscú contra Pekín".

Cita a Bobo Lo, del Lowy Institute – think tank australiano ultraconservador y meganeoliberal– quien aduce que entre Rusia y China, Moscú "tiene poco interés en preservar el existente orden mundial" cuando Pekín "ha sido el mayor beneficiario de este orden (sic) y sólo busca ajustarse y ganar mayor peso en su seno".

FT cita una próxima publicación de Carnegie Endowment for International Peace que arguye como "pensamiento mágico (sic)" imaginar que EU puede meter su cuña entre Rusia y China.

El muy influyente portal Sputnik cuestiona si es "viable el plan" de que "EU se una con Rusia contra Rusia" (https://bit.ly/30gOHd9).

Sputnik cita al doctor en Ciencias Políticas, Visili Kashin, quien resalta las múltiples ventajas de Rusia en su relación con China: "Cualquier unión a una coalición antichina sería un suicidio para Moscú debido a una enorme frontera terrestre con el país asiático" –Nota: de un total de 4 mil 179 kilómetros.

Visili Kashin rememora que “el enfrentamiento a China fue uno de los factores principales que arruinaron la URSS porque la construcción de la infraestructura militar en los vastos territorios de la taiga (bosque boreal) golpeaba la economía soviética más que las respuestas a los desarrollos de alta tecnología de EU”.

Visili Kashin afirmó que “un acuerdo confidencial (sic) entre EU y Rusia es imposible técnicamente: "El propio Washington destruyó todos los canales de consultas con Moscú desde 2014 y tampoco está listo para cambiar su enfoque hacia las situaciones que llevaron al conflicto con Rusia": "Parecen sólo fantasías.Para poder hablar de ello, debe ocurrir una total revolución en la política exterior de EU".

María Zajárova, portavoz de la cancillería rusa, calificó de "ingenuo" el intento de EU de involucrar a Rusia en su campaña antichina: "las declaraciones de Pompeo sobre la posibilidad de arrastrar a Moscú a la campaña antichina de EU es otro intento ingenuo (sic) de complicar la asociación ruso-china, de abrir una brecha en los lazos amistosos entre Rusia y China".

Según María Zajárova, Rusia "tiene la intención de fortalecer aún más la cooperación con China, como el factor más importante para estabilizar la situación en el mundo".

Hoy Rusia y China contemplan la triple "guerra civil/guerra de clases/guerra cultural" y las fuerzas centrífugas que debilitan a EU y mejor esperan al resultado de la elección presidencial del 3 de noviembre para posicionarse con mayor vigor.

El mundo será tripolar o no lo será.

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El petróleo renace de sus cenizas con un claro vencedor: Arabia Saudí

Riad emergerá con mayor poder económico y geopolítico de la crisis del petróleo generada por el desplome de la demanda durante la Gran Pandemia, gracias al histórico recorte de la producción de crudo al que se han sumado con entusiasmo Rusia y EEUU.

 

Aseguran los analistas del mercado energético que en el negocio del petróleo juegan todos los grandes productores, pero siempre gana Arabia Saudí, parafraseando la máxima de los bancos en el terreno financiero.

Y, como suele suceder, el arma que ha vuelto a utilizar Riad para elevar el precio del crudo ha sido su efectiva política de recortes de cuotas desde el seno de la OPEP, ahora reconvertida en un club aún más numeroso, con la entrada de Rusia y nuevos productores más en la mesa de negociación del cártel.

La reconvertida, desde 2016, en OPEP + se ha labrado, para más inri, el beneplácito de EEUU, desde hace un par de ejercicios, el primer suministrador neto de barriles en el mercado. Por obra y gracia de una Administración Trump que sucumbe a los cantos de sirena del poderoso lobby petrolífero, instalado en la Casa Blanca desde su llegada al poder ante la ausencia de cualquier estrategia de combate contra el cambio climático por las nutridas voces de su Ejecutivo que enarbolan la bandera del negacionismo ecológico, y que han dado al traste durante su mandato con el más mínimo vestigio de crear un New Green Deal.

Las dificultades financieras en la industria del petróleo americano, muy instalada en Texas, ha visto cómo la hibernación económico propiciada por la Gran Pandemia y la paralización de los trabajos de extracción del fracking, junto a la histórica caída de la demanda de crudo, que ha dirigido las cotizaciones del West Texas Intermediate (WTI) a escenarios negativos -en varias jornadas del mes de abril se llegó a pagar por retirar barriles ante la saturación de los inventarios- ha dejado a las firmas del sector en la antesala de la quiebra. Fitch Rating identificaba hace unas fechas a 25 compañías petrolíferas de EEUU en las proximidades de calificaciones de bonos basura por la alta tensión financiera de sus balances. El 20 de abril el WTI, de referencia en EEUU, registró un precio de -37,63 dólares, la jornada más negra de su historia.

El acuerdo del doble cártel petrolífero, la OPEP +, después de semanas de fricción entre ambos bloques -con Riad y Moscú como maestros de ceremonias y Washington entre bambalinas- en las que arreció el retroceso de la demanda de crudo en los mercados, se forjó finalmente con la decisión de rebajar la producción global en un 23%. En nada menos que 10 millones de barriles diarios. Como en tantos otros antecedentes de la historia reciente, el crudo ha resurgido como un Ave Fénix. En mayo ha recuperado un 85% de su valor, afirma Market Insider. Un salto nunca visto. Ni siquiera en septiembre de 1990, tras el inicio de la intervención militar estadounidenses -Tormenta del Desierto- de la Primera Guerra del Golfo, cuando se incrementó un 44,6%, guarda parangón con el rally alcista actual.

Dejando atrás su peor comportamiento en los mercados energéticos desde la Segunda Guerra Mundial, con una caída de la demanda del 6% para este año, como prevé la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Un hecho también sin precedentes en época de paz, cuando la petición de compras de contratos a futuros se elevaba año tras año. Bien es cierto que el régimen saudí tratará ahora de que sus socios cumplan las nuevas cuotas. Un objetivo nada sencillo.

Tampoco para el príncipe heredero, Mohamed bin Salman (MbS) y su fiel equipo de ministros vinculado al petróleo. Porque países como México, unido al club dirigido desde Rusia, se han excluido del mismo. Mientras desde el bloque de la OPEP clásica, otros como Irak, Nigeria o Angola tienen un largo historial de incumplimientos a sus espaldas.

A los que se debería unir Kazajistán desde el espacio bajo la órbita rusa. Sin embargo, ahora, todos ellos, han dado compromisos específicos a Riad y Moscú de cumplimiento de sus cuotas este mes de junio y para abordar los contratos de futuros de julio y agosto, con recortes más drásticos que dejarán sus cuotas en los parámetros previstos por el cártel. Listos para operar en el tercer trimestre del año, justo cuando el consenso del mercado apunta al despegue inicial de la economía global. El resultado ya es visible. El barril de Brent para entrega en agosto ha superado los 40 dólares tras perder un 36% de su valor en los cuatro primeros meses del año.

A mitad de camino del objetivo -80 dólares- marcado por Riad como estratégico para sostener sus exigencias de ingresos con los que empezar a corregir el déficit presupuestario que le ocasiona, esencialmente, los altos gastos de la contienda militar en Yemen, que sufraga en su mayor parte junto a sus aliados del Golfo Pérsico. Además de la creciente repercusión de la pandemia sanitaria. Un esquema similar al que rige en la Rusia de Vladimir Putin.

Las presiones saudíes y rusas a sus aliados

Arabia Saudí regó el mercado con más de 12 millones de barriles diarios a principios del mes de abril. Preludio del descenso de la demanda, pero el gran detonante del inicio del pacto con Rusia. Riad lleva varias décadas de ventaja en el uso de la energía como herramienta de política exterior por mucho que Moscú haya aprendido a marchas forzadas desde la llegada de Putin al Kremlin.

Con la escalada de las últimas semanas, la coalición Riad-Moscú ha emprendido las presiones para que el resto de productores se ajusten rigurosamente a los recortes estimados. Hasta tal punto, que Irak ha dado su consentimiento a una reducción de más de 1,3 millones de barriles al día para ajustarse en las próximas fechas a los excedentes de mayo de su cuota asignada.

De igual manera que Nigeria, según Bloomberg, contraerá sus salidas al mercado en un 50%. Hasta dejar el suelo en los 40 dólares por barril, a la espera de que la recuperación impulse de nuevo la demanda. Sólo entonces, la OPEP + barajará una banda flexible, aunque tenue, de las cuotas productivas. A los ojos de Riad, la primera parte de la estrategia está alcanzada con la escalada de precios de mayo y el abandono del territorio negativo de cotización del mes precedente.

Y con Aramco, la supermajor entre las grandes, la mayor empresa del mundo, con contratos asegurados en Asia con abastecimiento a ritmos crecientes. Con alzas entre 5.60 y 7.30 dólares por barril suscritas por las economías asiáticas, que llevan varios meses de ventaja respecto a Europa y EEUU en la carrera por la desescalada hacia una cierta normalidad en la actividad. A expensas de posibles rebrotes de la pandemia. Pero, sobre todo, en esta maniobra, se ha apreciado la capacidad de influencia de Arabia Saudí.

Su uso de las herramientas políticas, energéticas y geoestratégicas para hacer renacer al barril de crudo de sus cenizas. Porque la reanimación del mercado lleva al mismo tiempo asociada la recuperación del resto de naciones productoras de petróleo y, muy presumiblemente, de las de gran parte de exportadoras de materias primas. Con el consiguiente acuse de recibo sobre ellas en poder de Riad. Y, de paso, una losa sobre las firmas propietarias de refinerías en Europa y Asia, que temen reducciones en sus márgenes de beneficio en tiempos de paralización económica o, a lo sumo, de despegue incierto de la actividad, con un repunte de las cotizaciones del crudo.

No hay mejor pinza estratégica para las autoridades saudíes que ostentar el apoyo de los países productores, compartir con ellos una táctica de precios y recortes y, a la vez, poner en jaque a las multinacionales occidentales. Por si fuera poco, además, cuenta con el beneplácito de EEUU, que ve en esta reacción una tabla de salvación para su industria petrolífera. En palabras del propio Donald Trump: "Hace sólo un mes, teníamos un escenario desastroso en materia energética, con los precios por debajo de cero. Hemos salvado el sector en un corto periodo de tiempo y, ¿quiénes nos han salvado? Rusia y Arabia Saudí".

El mensaje de Trump no esconde siquiera la cita electoral de noviembre, ni las críticas vertidas desde el bando demócrata sobre la docilidad diplomática de su gobierno hacia estos dos países. Pero también encierran el éxito de la política exterior energética de Riad. Más aliada que nunca de la Casa Blanca en Oriente Próximo por su rivalidad geoestratégica con Irán.

La resurgida fortaleza del gran productor global

Así lo atestigua Jason Bordoff en Foreign Policy. Con 4.000 millones de personas confinadas y el coronavirus en propagación aún por numerosas latitudes del planeta, la capacidad extractora de EEUU se ha reducido a la mitad en sólo dos meses, cuatro de cada diez firmas de este sector podrían acabar el año en estado de insolvencia y proyecciones de pérdidas de empleo para unos 220.000 trabajadores.

Estos datos son los que subyacen detrás de la versión de Trump. Pero en este contexto -dice Bordoff en su artículo-, Arabia Saudí emergerá este año como la triunfadora económica y geopolítica. A pesar de que el barril sigue lejos de los 80 dólares, de que su déficit fiscal haya superado los 9.000 millones de dólares en el primer trimestre del año, con la amenaza de recorte de su rating por parte de Moody’s y de la caída de recaudación derivada del descenso del crudo y de la agresiva expansión de la covid-19 por el reino wahabí.

Hasta el punto de que la Visión 2030, el megaproyecto de modernización económica y diversificación de la estructura productiva del país que dirige personalmente MbS ha retrasado su hoja de ruta. Porque Riad se erigirá en la referencia para abastecer de nuevo el mercado del crudo cuando la actividad global tire al alza de la demanda energética por habilidad para reactivar su capacidad de extracción. En contraste con países como Nigeria, Irak o Kazajistán, asolados por las batallas monetarias sobre sus divisas en los mercados cambiarios o Venezuela, en pleno avisto económico y social.

El recorte productivo auspiciado y tutelado por Arabia Saudí es, al mismo tiempo, el baluarte de su estrategia de llevar el barril a los 80 dólares a medio plazo. Riad tiene una deuda del 24% del PIB y su banco central, reservas por valor de 474.000 millones de dólares, cota que evoluciona muy por encima de los 300.000 millones en los que las agencias de rating sitúan un posible riesgo para defender su moneda de embestidas exteriores. El riyal tiene un currency board con el dólar.Un segundo factor que juega a favor de Riad son las previsiones de la EIA americana -la Agencia de Información Energética- de que la demanda de crudo retornará a los niveles previos a la covid ya a finales de este ejercicio.

Aunque su versión mundial, la Agencia Internacional de la Energía es algo más pesimista y calcula que se concluirá 2020 con entre un 2% y un 3% por debajo de los registros anteriores a la pandemia. En paralelo, también emerge el interés de la industria americana, dice el ex analista de Goldman Sachs, Arjun Murti, de que las firmas petrolíferas estadounidenses alcancen un punto de cierto equilibrio en sus ingresos con un barril a 50 dólares.

En el orden geopolítico, Arabia Saudí ha estrechado los lazos tanto con el Kremlin, que ha visto la conveniencia de tener como aliado a Riad en el manejo del precio del barril, como de la Casa Blanca. Después de meses en los que las bancadas demócratas del Congreso -en la Cámara de Representantes y en el Senado- y algunos versos sueltos republicanos clamaran contra el MbS por el affaire Khashoggi, el asesinato del periodista crítico con el régimen sobre el que aparece la figura del príncipe heredero, y que han estado detrás del intento legislativo de impulsar una iniciativa legal anti-OPEP por prácticas monopolísticas. Un asunto que emergen puntualmente en Capitol Hill.

Las relaciones Riad-Moscú, además, serán determinantes para inclinar la balanza de los conflictos geopolíticos en Oriente Próximo; en particular en Siria y respecto a Irán. Las de EEUU, por otro lado, serán claves para conocer si Riad extenderá o no el recorte productivo en la OPEP + en la reunión de finales de julio, en la que no se descarta, incluso, nuevas rebajas de cuotas. El estatus de Arabia Saudí como nación sobre la que gira la mano invisible del mercado del crudo volverá a brillar en los próximos meses.

 

madrid

22/06/2020 07:44

Por diego herranz

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 El presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante un mensaje desde el Palacio de Miraflores el pasado fin de semana, en el cual anunció arrestos relacionados con un intento fallido de derrocarlo y acusó a Estados Unidos de estar involucrado.Foto Afp/Presidencia de Venezuela

Si no dirigió la operación, sí la aprobó

La detención de dos estadunidenses implicados da pretexto para una invasión militar a Venezuela, asegura el académico Fulton Armstrong

 

Nueva York. El gobierno de Donald Trump rechaza haber participado de manera "directa" en la fallida intervención armada contra Venezuela, pero no hay duda de que la mano de Wa-shington dejó sus huellas por todo el escenario del crimen.

Desde que surgieron los detalles de una operación anunciada por el ex sargento de fuerzas especiales estadunidenses Jordan Goudreau –veterano de las guerras en Afganistán e Irak y director de una empresa de seguridad privada en Florida llamada Silvercorp USA– el domingo 3 de mayo destinada al fracaso antes de lanzarse, el gobierno de Donald Trump negó su participación.

El martes 5 de mayo Trump afirmó que el operativo "no tiene nada que ver con nuestro gobierno". Un día después, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó: "no hubo ningún involucramiento directo del gobierno de Estados Unidos en esto".

Pero el vínculo de Goudreau con algunos personajes ligados a Trump y la revelación de que la operación fue elaborada por figuras en Miami que tienen extensos contactos con el gobierno estadunidense, y que fue aprobada inicialmente por el hombre de Washington en Caracas, Juan Guiadó, dejan sin duda a especialistas de que aunque aun si agencias gubernamentales no estaban a cargo, es casi imposible contemplar que no sabían de su existencia durante meses.

Fulton Armstrong, académico del Centro para Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University y ex oficial de Inteligencia Nacional para América Latina (analista de más alto rango de la comunidad de inteligencia) entre 2000-2004 y en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, así como analista sobre América Latina del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, comentó: “cuando Pompeo tuvo que decir que Estados Unidos no estaba ‘directamente involucrado’, dejó claro que estábamos indirectamente involucrados”.

En entrevista con La Jornada, Armstrong señaló que Washington había dado todas las indicaciones de que daría visto bueno a un intento de golpe, y por lo tanto "no se puede decir que no fuimos responsables; nosotros establecimos el marco para lo que ocurrió".

Armstrong indica que cuando el gobierno de Trump apoya explícitamente el cambio de un régimen, empapa a la oposición con dinero, califica de narcoterroristas a los altos mandos del gobierno venezolano y hasta pone una recompensa de 15 millones de dólares por la cabeza de Nicolás Maduro y otra de 10 millones por otros líderes de ese gobierno, está invitando a operaciones como la que se realizó la semana pasada. "Estados Unidos ha puesto los incentivos para este tipo de operación", subrayó, y "aunque todo indica que esta operación no fue dirigida por Washington, todo también indica que sí fue aprobada ahí".

Señala que ahora, esta coyuntura posterior a la aventura fracasada, es tal vez la más peligrosa. “Ahora hay un pretexto para la acción militar directa de Estados Unidos, al calificar a los ex militares estadunidenses detenidos como ‘rehenes’ junto con los seis ejecutivos de Citgo con doble nacionalidad bajo arresto domiciliario en Venezuela”.

Pompeo afirmó hace una semana: "usaremos toda herramienta disponible para intentar" rescatar a los estadunidenses.

Armstrong recuerda que ya están desplegadas fuerzas navales estadunidenses en el Caribe para la supuesta operación "antinarcóticos" anunciada por Trump el primero de abril, después de presentar cargos por narcoterrorismo contra el gobierno de Maduro.

Otros observadores coinciden en que partes del gobierno de Trump –sobre todo las agencias de inteligencia, la DEA, y otros– tendrán que haber estado enterados del complot. Un veterano observador comentó a La Jornada que si resulta que es verdad, "deberían ser despedidos" por no hacer su trabajo, sobre todo porque la operación fue revelada al público dos días antes de lanzarse por un reportaje de la agencia Ap.

A la vez, nadie en Washington oculta el objetivo bipartidista de un cambio de régimen en Venezuela. La administración de Trump declaró "ilegítimo" el gobierno de Maduro, seleccionó a Guaidó como representante de ese país, quien ha sido elogiado en repetidas ocasiones por el liderazgo de ambos partidos en Washington, y ha dejado sobre la mesa la "opción militar" desde 2017. "Maduro se tiene que ir", rei-teró Pompeo después de negar la mano de su gobierno en este operativo para secuestrar al presidente.

Pero por ahora no se sabe quién sabía qué ni cuándo dentro del gobierno de Trump. El diputado federal demócrata Eliot Engel, quien preside el Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja, ha solicitado esa información del Departamento de Estado desde hace más de una semana sin recibir respuesta. "El Congreso necesita saber si las leyes estadunidenses fueron violadas por ciudadanos y empresas del país y si algún elemento del gobierno sabía lo que estaba ocurriendo", escribió Engel en su capacidad de presidente del comité.

Agregó que también se requiere información sobre si se exportaron armas estadunidenses, y “sobre las reuniones en Estados Unidos de cada uno de los contratistas de seguridad privados relacionadas a un asalto potencial en Venezuela, y… si el gobierno de Trump sabía de estas interacciones”.

 

Recuento de daños tras el fracaso del operativo

 

Tal vez fue en parte por estas investigaciones, junto con el daño político a Guaidó al ser vinculado al fracaso espectacular de este operativo, que motivó las renuncias de los asesores del venezolano en Miami, JJ Rendón y el legislador exiliado Sergio Vergara, el pasado lunes.

Rendón fue quien negoció con Goudreau y aprobó, con Guaidó en el teléfono desde Venezuela, un contrato ofreciendo más de 200 millones de dólares si lograba derrocar a Maduro, pero él contó hace unos días que poco después rompió la relación con en el estadunidense, en noviembre de 2019.

Ampliamente conocido por sus nexos latinoamericanos, Rendón renunció como jefe de estrategia de la campaña de relección del presidente colombiano Juan Manuel Santos al ser acusado de recibir sobornos de narcotraficantes, y antes fue señalado como parte de un operativo cibernético a favor de la campaña del PRI en 2012. Rendón ha dicho que ha trabajado a favor de candidatos priístas durante años (https://www.jornada.com.mx/2012/04/02/politica/010n1pol; https://www.jornada.com.mx/2018/01/14/politica/003n2pol).

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El presidente argentino, Alberto Fernández, pagó 250 millones de dólares de deuda externa a finales de marzo. Después abrió un proceso de renegociación con acreedores. CASA ROSADA

Las enormes cantidades desembolsadas por Ecuador y Argentina en época de crisis sanitaria y social recuperan el debate de si es legítimo negarse a pagar los pasivos que históricamente acompañan a la región.

 

La Asociación de Cartoneros de Guayaquil se preparaba para elaborar los primeros doscientos ataúdes de cartón, una vez colapsado el sistema sanitario municipal y la estructura funeraria, mientras el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, pagaba una cuota de 326 millones de dólares de deuda externa. Desesperante desde el prisma social y humano, escrupuloso desde la óptica del capitalismo liberal.

También a finales de marzo, con la covid-19 llamando a la puerta, pagó 250 millones de dólares Argentina, atrapado sin remedio en una deuda pública externa (multilateral, bilateral y privada) que se difumina en las estadísticas oficiales. Los números –a 31 de diciembre de 2019– marcan una deuda bruta de la administración central de 323.065 millones de dólares, de los cuales 73.399 millones correspondían a deuda externa con organismos multinacionales y bilaterales. Todavía habría que sumar la deuda pública externa en manos de bancos y fondos de inversión extranjeros, porque el 77,89% de esa deuda pública bruta es en moneda extranjera (251.635 millones de dólares).

En los años setenta, con las crisis del petróleo, se inauguró la nueva era de la deuda externa en América Latina. "Masas de capital del petróleo fueron depositadas en el sector bancario, fundamentalmente en Europa y Estados Unidos", describe para Público el economista José Castillo, de Izquierda Socialista. "De estas inmensas masas de capital especulativo salen los préstamos al tercer mundo, con una tasa de intereses flotante, que en el origen era bastante baja". En 1981, Paul Volcker, director de la Reserva Federal de Estados Unidos, subió los tipos de interés hasta más allá del 20%: "A partir de entonces, la deuda se convierte en impagable".

Ya estaba a todo vapor también la maquinaria de préstamos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La excusa de la necesaria modernización de los países en vías de desarrollo sirvió para apuntalar también la fase multilateral de la deuda externa pública de América Latina. "Estas deudas fueron tomadas, en la mayoría de los casos, por las dictaduras militares", recuerda Castillo. "En las sucesivas transiciones a regímenes democráticos, los países, en lugar de rechazar la deuda, la terminan aceptando".

La estrategia brasileña para su deuda pública externa

Haciendo frontera con casi todos los países en problemas, pero en las antípodas en lo que a posición deudora se refiere, se encuentra Brasil, que consiguió transformar deuda en dólares a deuda en reales. "Fue un proceso largo de acumulación de reservas y cambios en la estructura de emisión de deuda brasileña, hasta que en 2006 o 2007 se alcanzó la posición de acreedor", afirma Livio Ribeiro, economista del Instituto Brasileño de Economía (IBRE) de la Fundação Getúlio Vargas (FGV).

Lo relevante, según Ribeiro, "no es la deuda pública externa" en sí misma, "sino la cantidad de deuda indexada en moneda extranjera, que puede ser tanto interna como externa". Es precisamente uno de los laberintos de Argentina, que "sigue estancada en los años ochenta, con el mismo mix de políticas económicas, con el mismo tipo de problema que se observaba a finales de los ochenta en Brasil". Livio Ribeiro valora, en conversación con este periódico, que Argentina "no ha conseguido alcanzar durante los años noventa y los años dos mil un nivel de atracción, seriedad o seguridad que permitiera a los inversores extranjeros tener confianza para colocar dinero en su economía y financiar la deuda en moneda doméstica".

Brasil aumentó, durante ese mismo periodo, su base de activos en dólares –reservas internacionales–, al mismo tiempo que disminuía pasivos en dólares. "Se mostró atractivo al capital extranjero, lo cual permitió que el Banco Central comprara dólares para guardar. Así se consiguió voltear la situación: de deudor líquido pasó a ser acreedor líquido", apunta el analista del Instituto Brasileño de Economía. La mayor parte de los países de América Latina no lo logró.

Explicaba el presidente ecuatoriano el último episodio macabro de la relación de América Latina con la deuda externa con un razonamiento basado en que gracias a abonar al día las cuotas de la deuda, Ecuador sería reconocido por fin como un buen pagador, pudiendo optar con más facilidad a nuevos créditos. Y, aunque se trate de un callejón sin salida, pronto anunció el presidente la renegociación de cuotas con los acreedores, y la llegada de 700 millones de dólares prestados por el Banco Interamericano de Desarrollo y otros 643 millones de dólares prestados por el Fondo Monetario Internacional.

Mónica de Bolle, economista brasileña, trasladaba hace unos días una lectura similar a la de Ribeiro. Para Brasil, la parte menos mala de la crisis –desde el punto de vista financiero– es que, dado que la mayor parte de la deuda pública brasileña está en su propia moneda, dado que existen grandes reservas internacionales y además no hay problema en el balance de pagos, "no hay riesgo de que el país necesite acudir al Fondo Monetario Internacional para acceder a mayor liquidez".

No han podido salvarse de esa embarazosa petición al FMI, además de Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras. Todas estas líneas de crédito, excepto la de Colombia, son emergenciales –la de Honduras pertenece a un marco diferenciado: por encontrarse el país entre los 77 países más pobres del mundo, su deuda sí que podrá aplazarse durante unos meses–.

Consecuencias de negarse a pagar la deuda pública externa

El primer país en dejar de pagar la deuda pública externa, en 1982, fue México, provocando un efecto dominó. A partir de ahí se encadenan una sucesión de planes de ajuste para intentar renegociar y pagar esas deudas. "En los noventa ya se reconoce que es imposible", cuenta José Castillo, incluso con agresivos planes de ajuste e intervención de grandes compradores de deuda –a base, por ejemplo, de privatizaciones de lo público en los países afectados–. Ni vendiendo los países por pedazos se conseguía rebajar la deuda.

"Las cesaciones de pago (default) han sido una constante en la historia de la deuda pública externa de América Latina. Hay muchos casos, del más diverso tipo, de gobiernos revolucionarios y de gobiernos normales". En palabras de Castillo, que en 2001 llegara el momento del no pago de la deuda en Argentina "facilitó que una masa de fondos pudiera ser aplicada a la recuperación económica y social".

Consecuencias comerciales, según el economista argentino, "puede haber". Eso sí: "Las consecuencias apocalípticas –te invaden, te aíslan–, no existen. A Argentina le embargaron una fragata, y hubo años después un juicio en Estados Unidos contra los fondos buitre". Tanto él como su partido abogan por dejar de pagar la deuda externa. "En la relación costo-beneficio, hoy sale mejor no pagar. ¿Quién tiene crédito en el mundo de hoy? A escala mundial de están rompiendo las cadenas de pago". El Ejecutivo de Alberto Fernández, de momento, ha iniciado un proceso de renegociación con todos sus acreedores.

Argentina, Ecuador, en su día también Brasil, Uruguay, y el resto de países de la región saben por experiencia que los préstamos habitualmente llegan con severas condiciones. La mayoría de programas de las instituciones financieras internacionales, además de solicitar cuadrar el balance de pagos, exigen certezas, austeridad y ajustes, que traducido al español de América Latina significa recortes, pérdida de derechos y opresión.

06/05/2020 08:19

Por VÍCTOR DAVID LÓPEZ

@VictorDavLopez

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Foto aérea muestra icebergs mientras flotan a lo largo de la costa este de Groenlandia.Foto Afp

Ya he abordado la propuesta de Trump para "comprar" Groenlandia y sus implicaciones geopolíticas (https://bit.ly/2THgNth; http://bit.ly/2ZwVhsg); y (https://bit.ly/2Nm4qBG).

Se ha vuelto moda catalogar a Trump de "insano" para invocar la aplicación del artículo 25 de la Constitución para su destitución.

En The Washington Post, portavoz del establishment, Daniel Drezner, connotado internacionalista y becario de Brookings Institution, aporta "una propuesta modesta (sic) para que Trump compre Canadá" (https://wapo.st/33MOqOM).

La "propuesta" de Drezner se puede interpretar de sarcástica para unos, pero para otros puede significar la resurrección del irredentismo supremacista blanco evangelista de los WASP (White Anglo-Saxon Protestant) en su fase de Lebensraum ("espacio vital").

Daniel Drezner parece inclinarse al inicio por la ausencia de sensatez de la propuesta de Trump, que ni siquiera su staff toma en serio y que, a juicio de la agencia británica (¡ojo!) Reuters, "ha causado risa a algunos de sus consejeros como broma, pero que ha sido tomado más seriamente (sic) por otros en la Casa Blanca".

Daniel Drezner juguetea con los puntos de vista de otros columnistas del mismo Washington Post, donde "los ayudantes del presidente han empezado a investigar sus directivas para la compra de Groenlandia" (https://wapo.st/2Z9qtSk), mientras otros colegas del NYT filtran que aunque los consejeros de Trump "son muy escépticos", en lugar de disuadirlo, "han acordado investigar el asunto" (https://nyti.ms/2Zdt4uq).

Coloca en relieve que Larry Kudlow, consejero económico de la Casa Blanca, "hombre brillante" y usualmente precavido, comentó que la compra “se está desarrollando. Lo estamos viendo (…). Sólo digo que el presidente, que sabe de más sobre la compra de bienes raíces, desea echar un ojo” (https://wapo.st/2z9wv6Y).

Daniel Drezner sube su puja y expone un "editorial explosivo" del Washington Examiner que defiende a Trump: “no se rían; la compra de Groenlandia por EU puede representar un trato extraordinario en términos de la seguridad nacional de EU, sus intereses económicos y la protección ambiental(…). Los estadunidenses de todo el espectro político se beneficiarían con Groenlandia y sus 56 mil habitantes se incorporarían a nuestra familia nacional” (https://washex.am/2HqNiH7).

Daniel Drezner sopesa la "lógica del editorial": Groenlandia, "con un valor estratégico extraordinario" y "abundante con recursos primarios".

Daniel Drezner lleva su puja a límites antigravitatorios y enuncia que "Trump necesita pensar en forma más ambiciosa" por lo que si "desea pensar grande (sic), debería hacer una oferta por un aliado aún mayor, más rico, más estratégico y más pasivo-agresivo (sic) aliado en el Ártico": ¡Canadá!

Propone un paquete para la compra de Canadá: 1. Veinte billones de dólares en efectivo –10 billones para la Corona de Canadá/Inglaterra y 10 billones para los residentes; 2. La incorporación de sus 13 provincias y territorios como Estados de la Unión, con representación en el Congreso; y 3. La admisión de nuevos Estados como la capital (DC) y Puerto Rico para que EU tenga un total de 65 Estados. Estos tres puntos pueden sonar a chacota.

Según Daniel Drezner, su propuesta, en un tono burlón, constituye una ganancia para Gran Bretaña, que sería inyectada con una enorme liquidez, en época de gran precariedad frente a las consecuencias del ominoso Brexit (https://bit.ly/2OWt8L9).

Juzga que la absorción de Canadá –el segundo país más extenso del mundo– conformaría con EU una superpotencia geoeconómica y reduciría las barreras comerciales como "otro estímulo para el crecimiento económico".

En tono sarcástico, Daniel Drezner comenta la inyección expansiva bancaria, de corte monetarista, con la impresión de 20 billones de dólares.

Otro punto favorable es que "la mayoría de los canadienses son tan blancos (sic) como los republicanos".

¿Y que tal si Trump toma en serio la propuesta de Daniel Drezner?

¿Cómo se deben tomar en México las "bromas" de los neopiratas anglosajones, cuando se insinúan veleidades secesionistas en Baja California/Chihuahua/Nuevo León /Chiapas?

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China toma en sus manos la bandera de la globalización

La reciente cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés), finalizó por primera vez sin acuerdo para emitir una declaración conjunta. Las razones son sencillas: la confrontación entre Estados Unidos y China sobre comercio.


La APEC es un foro creado en 1989, integrado por 21 países para promover el crecimiento y fomentar el intercambio comercial, la cooperación y coordinación económica entre sus miembros. Su secretaría general está en Singapur y sus miembros son países del Pacífico, tanto asiáticos como americanos. México, Chile y Perú son los países latinoamericanos que integran la APEC. Entre las grandes potencias, figuran Rusia, EEUU y China.


El foro anual anterior se había realizado en Vietnam y el que recién finalizó en Papúa-Nueva Guinea. El primer ministro Peter O'Neill, en una conferencia de prensa de clausura el domingo 18, dijo que el gran obstáculo para llegar a acuerdos fue la reforma de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la competencia entre EEUU y China en el Pacífico.


Según la agencia Reuters, la polémica estalló cuando el principal diplomático de China, Wang Yi, se opuso a la mención de "prácticas comerciales desleales" en el comunicado final, lo que evidentemente pretendía hacer referencia al dragón. El presidente Xi Jinping avivó la polémica y la preocupación de EEUU cuando realizó una reunión con dirigentes de las islas del Pacífico para incluirlos en la Iniciativa Cinturón y Ruta de la Seda.


El vicepresidente estadounidense Mike Pence dijo que los aranceles no acabarían hasta que China cambie de actitud y atacó directamente la Iniciativa y la Ruta. En tanto, Xi atacó el proteccionismo y el unilateralismo que se ciernen sobre el crecimiento mundial.


Vale la pena detenerse en el discurso de XI Jinping, ya que muestra por dónde van las preocupaciones de ambas potencias y los objetivos de largo plazo que persiguen. El discurso fue publicado íntegramente en Global Times, el diario oficialista chino, en su edición del 17 de noviembre.


Comenzó diciendo que "el crecimiento mundial se ve ensombrecido por el proteccionismo y el unilateralismo", en clara referencia a EEUU. "Una nueva revolución en la ciencia, la tecnología y la industria está en ciernes; pero las fuerzas de conducción viejas todavía serán sustituidas por otras nuevas".


En primer lugar, China se presenta al mundo como defensora del cambio, de los más importantes avances científicos y plantea que lo viejo es una traba para el desarrollo. Se trata del mismo planteamiento que hacía EEUU un siglo atrás, cuando se erigían como la gran potencia ascendente, paladín de la libertad y la nueva economía que podía resolver los grandes problemas del mundo.


El presidente chino agregó: "La humanidad ha vuelto a alcanzar un cruce de caminos. ¿En qué dirección debemos elegir? ¿Cooperación o confrontación?". Ese cruce de caminos lo coloca el presidente chino en "las lecciones de la historia" que no conviene olvidar. Menciona la Segunda Guerra Mundial, como un momento en el cual la humanidad se "sumergió en un abismo de calamidades".


Esta es la segunda cuestión central que se debate en estos momentos en todo el mundo. El camino del proteccionismo es el camino de la guerra, que puede comenzar siendo comercial pero inevitablemente derivaría en guerra militar y, aunque Xi no lo dice, en guerra nuclear. China se presenta como abanderada de la paz frente al beliciismo de Washington.


En tercer lugar, China toma en sus manos las banderas políticas y económicas que hace muy poco tiempo defendía EEUU y todo el mundo capitalista occidental. Así, defiende la propuesta de la apertura económica y asegura que "la globalización es el camino seguro para la sociedad humana para lograr el desarrollo".


Xi aseguró que las barreras proteccionistas "trabajan en contra de las leyes de la economía y la tendencia de la historia". De ese modo coloca a EEUU como una potencia retardataria del progreso y el desarrollo que, naturalmente, anhelan los países más pobres en Asia, África y América Latina.


En mi opinión, este es uno de los puntos fuertes de la política china: ponerse del lado de la historia, del mismo modo que los Aliados hicieron durante la Segunda Guerra al combatir al nazismo, que fue visualizado como una fuerza reaccionaria. Este es su punto fuerte frente a las políticas de Trump: presentarse como lo nuevo frente a lo viejo.


Por último, Xi defendió un cambio profundo en la gobernabilidad global. "Con las lecciones dolorosas de dos guerras mundiales en mente, los países establecieron el marco de la gobernabilidad global respaldado por las Naciones Unidas y compuesto por el FMI, el Banco Mundial, la OMC y otras instituciones". Su mensaje dice que estas instituciones deben ser reformadas para asegurar un buen gobierno mundial y no deben seguir siendo utilizadas a favor del unilateralismo de EEUU.


Finalizó su discurso diciendo que la Iniciativa del Cinturón y la Ruta "es una plataforma abierta para la cooperación", que "no está diseñada para servir a cualquier agenda geopolítica oculta, que no está dirigida contra nadie y que no excluye a nadie". Es la respuesta a las acusaciones hechas por el vicepresidente de EEUU, Mike Pence.


Solo cabe agregar que la estrategia china tiene y tendrá cada vez más aliados entre los países del mundo, incluso entre los aliados estratégicos de EEUU que, como Alemania y Francia, están tomando distancias del unilateralismo trumpista.


Entre los problemas de la estrategia china, veo dos importantes.


El primero es que EEUU sigue siendo una gran potencia en el terreno de la tecnología y la ciencia, como lo demuestra la última lista de supercomputadoras Top500. En ella, EEUU retoma los dos primeros puestos de los ordenadores más veloces y suman cinco entre los diez primeros, frente a solo dos de China. De todos modos el dragón amplía su ventaja entre las 500 computadoras más potentes alcanzado el 45% del total, o sea 227 aparatos.


El segundo problema es el ambiental. EEUU tiene ventajas sobre China, ya que ha conseguido avanzar notablemente en cuanto a la sostenibilidad ambiental de sus industrias y grandes empresas. Si China no avanza en este terreno, tendrá dificultades para presentarse como lo nuevo frente a lo viejo.

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 Herb Stapleton, agente especial del FBI, junto al fiscal Benjamin C. Glassman, anuncian en Cincinnati la acusación John Minchillo AP

Yanjun Xu fue detenido en Bélgica y está imputado por tratar de robar información secreta de la rama aeronáutica de General Electric


La cruzada de Estados Unidos contra el espionaje industrial chino se adentró este miércoles en una nueva era cuando, por primera vez, un agente de inteligencia chino fue extraditado a EE UU para afrontar un proceso judicial. Yanjun Xu, director adjunto de una división de MSS, la agencia de inteligencia china, fue detenido en abril en Bélgica, país desde el que ha sido trasladado a EE UU. Se le acusa de cuatro delitos, incluido un intento de cometer espionaje económico y robo de secretos comerciales. Algunos de los cargos pueden acarrear hasta 15 años de prisión.

La extradición llega en un momento de creciente tensión entre Washington y Pekín. El Gobierno de Donald Trump ha redoblado su guerra arancelaria con la segunda economía mundial, a la que acusa de prácticas comerciales desleales, y también le ha acusado, sin presentar pruebas claras, de tratar de interferir en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que se renueva el poder legislativo.


Xu fue detenido el pasado 1 de abril en Bélgica tras una orden judicial estadounidense y la petición de un jurado en Ohio. Según la acusación anunciada este miércoles por el Departamento de Justicia estadounidense, entre diciembre de 2013 y hasta su arresto, el agente de inteligencia trató de infiltrarse en varias compañías de aviación, incluida General Electric. GE Aviation es uno de los principales fabricantes de motores para aviones comerciales y militares.


“Apuntó a ciertas compañías dentro y fuera de Estados Unidos que son reconocidas como líderes en el campo de la aviación”, señala la acusación. “Identificó a expertos que trabajaban para esas compañías y los contrató para que viajaran a China, frecuentemente bajo la pretensión de pedirles que hicieran una presentación universitaria. Xu y otros pagaron los costes de viajes de los expertos y les dieron estipendios”.


“Esta acusación alega que un oficial de inteligencia chino trató de robar secretos comerciales y otra información sensible de una compañía estadounidense que lidera el camino en el sector aeroespacial”, señaló en un comunicado John Demers, el fiscal general asistente en asuntos de seguridad nacional. “Este caso no es un incidente aislado, es parte de un conjunto de una política económica de desarrollar China a expensas de EE UU”.

Washington 10 OCT 2018 - 17:22 COT

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Viernes, 16 Marzo 2018 05:47

Apuntan a Putin

Apuntan a Putin

 Los líderes de Estados Unidos, Francia, Alemania y Reino Unido exigieron ayer explicaciones a Rusia en una declaración conjunta por el reciente atentado con un agente neurotóxico contra un exespía ruso en la ciudad inglesa de Salisbury.


“Se trata de un ataque a la soberanía del Reino Unido”, señalaron Donald Trump, Emmanuel Macron, Angela Merkel y Theresa May. “Tal acción viola claramente los términos del acuerdo sobre las armas químicas y el derecho internacional, y amenaza la seguridad de todos nosotros”, subraya la declaración conjunta.


Los líderes occidentales recordaron que el envenenamiento del ex agente doble Serguéi Skripal, supuestamente con la sustancia Novichok, desarrollada en la antigua Unión Soviética, supone el primer uso ofensivo de un agente nervioso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.


Según la declaración, Reino Unido explicó en detalle a sus socios que Rusia es con una alta probabilidad responsable del ataque. “Compartimos la evaluación del Reino Unido de que no hay otra alternativa plausible”, señalan.


Además, los mandatarios pidieron a Moscú revelar su programa de armas químicas y atenerse a las leyes internacionales. “Rusia debería revelar completamente el programa del Novichok a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (...) Llamamos a Rusia a vivir con arreglo a sus responsabilidades como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones unidas para mantener la paz y seguridad internacionales”. sentenciaron.


También el primer ministro belga, Charles Michel, condenó el ataque y pidió a Rusia que colabore para esclarecer el caso. Michel pidió además al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que coordine una respuesta conjunta de la Unión Europea.


El Ministerio británico de Defensa anunció, entre tanto, que miles de soldados serán vacunados contra el ántrax (carbunco), considerado como una potencial arma biológica. A su vez, informó que se creará un centro ultramoderno para la defensa ante armas químicas, al que Londres destinará 48 millones de libras (unos 54 millones de euros).”Si dudamos de la amenaza que supone para nuestra población Rusia, basta con mirar el chocante ejemplo del despiadado ataque en Salisbury”, afirmó en un discurso el ministro británico de Defensa, Gavin Williamson.


En tanto, la primera ministra May visitó ayer el lugar del atentado en Salisbury, donde, esta semana, personal militar y policial hicieron tareas de relevo y traslado de vehículos contaminados por el Novichok (foto). En su visita a la ciudad May se reunió con expertos en salud pública, agradeció a los servicios de emergencia y conversó con ciudadanos.


 Estados Unidos acusó a Rusia de hackeo e injerencia electoral

Trump aplicó sanciones a Moscú

Las medidas punitivas contra cinco entidades rusas y 19 ciudadanos rusos son las más fuertes adoptadas por Trump contra ese país. Hace meses que su administración es acusada de ser demasiado indulgente con Putin.

 

El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, aplicó ayer sanciones a ciudadanos y entidades rusas por su presunta injerencia en las elecciones presidenciales de 2016. Además, acusó a Moscú de una operación para hackear la red eléctrica e infraestructura clave de Estados Unidos, incluyendo el sector de la aviación.


Cinco entidades rusas y 19 ciudadanos fueron sancionados por la presunta interferencia de Rusia en las presidenciales norteamericanas de 2016 y por varios ciberataques, incluyendo uno que afectó a empresas de toda Europa hace 11 años. Entre los ciudadanos afectados por las sanciones figuran 13 personas que ya fueron imputadas por el fiscal especial estadounidense Robert Mueller como parte de la investigación que lleva adelante sobre si Rusia interfirió en las elecciones de 2016. Además, entre los cinco organismos sancionados por el Tesoro se encuentra la Agencia de Investigación de Internet (IRA) rusa. Supuestamente usó identidades falsas para hacerse pasar por estadounidenses en las redes sociales, con el fin de generar caos durante la campaña electoral.


. Las medidas son las más fuertes adoptadas contra Rusia por Trump. Hace meses que su administración es acusada de ser demasiado indulgente con Rusia y al presidente en particular de no querer confrontar con su par ruso, Vladimir Putin. Las penalidades anunciadas ayer consisten en el congelamiento de cualquier activo ruso en dólares estadounidenses, el bloqueo al acceso a sus propiedades en el territorio y una prohibición para que ciudadanos estadounidenses hagan negocios con los individuos y entidades castigadas, informó el Departamento del Tesoro.


Se trata de la primera ronda de sanciones anunciada por Estados Unidos desde que el Congreso aprobara un proyecto de ley de sanciones contra Rusia el año pasado. Aquella legislación fue firmada por Trump, pero hasta ahora no se había implementado. “La administración enfrenta y contrarresta la actividad cibernética maligna de Rusia, incluyendo su intento de interferencia en las elecciones estadounidenses, los ciberataques destructivos y las intrusiones dirigidas a la infraestructura crítica”, aseguró el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado. Funcionarios del Departamento del Tesoro aseguraron, además, que las sanciones forman parte de una serie de acciones futuras para seguir presionando a Rusia.


Según funcionarios de seguridad nacional, el FBI, el Departamento de Seguridad Interior y organismos de inteligencia concluyeron que la inteligencia rusa estuvo detrás de un amplio abanico de ciberataques. Estos comenzaron hace un año y lograron infiltrar los sectores energéticos, comercial, industrial, de la aviación y del agua, según informó el diario The Washington Post. Las fuentes, que prefirieron mantener el anonimato, afirmaron que los hackers rusos eligieron sus blancos, obtuvieron acceso a sistemas informáticos y realizaron lo que se llama “reconocimientos de redes” de sistemas que controlan elementos clave de la economía estadounidense. Luego, intentaron borrar sus rastros eliminando evidencia de su infiltración, agregó el diario capitalino. El gobierno ayudó a las industrias a repeler los ataques rusos de todos los sistemas que hasta ahora se sabe que se vieron intervenidos, dijeron los funcionarios, aunque advirtieron que continuaban los esfuerzos por proseguir con los ataques.


Por su parte, el vicecanciller ruso, Sergei Ryabkov, aseguró que Rusia tomaba las sanciones con calma, aunque advirtió que su país ya comenzó a preparar represalias. El viceministro insinuó que el gobierno de Trump eligió el momento del anuncio para que coincidiera con la recta final hacia las elecciones presidenciales de Rusia del domingo, en las que se espera una abrumadora victoria de Putin. “Esto está atado al desorden interno de Estados Unidos, atado por supuesto a nuestro calendario electoral”, dijo Ryabkov.


La acción de ayer contrarresta las actividades de Rusia, incluyendo la interferencia en las elecciones y ataques cibernéticos de gran magnitud, como el ataque NotPeya. En 2007, este ataque afectó a empresas de Europa y fue atribuido al Ejército ruso el 15 de febrero de 2018 por la Casa Blanca y el gobierno británico. Este ataque, considerado como el más destructivo y costoso de la historia causó miles de millones de dólares en daños en Europa, Asia y Estados Unidos, e interrumpió significativamente el envío, el comercio y la producción de medicamentos a nivel mundial.


La decisión de sancionar a los ciudadanos rusos se anunció poco después de que Trump, junto a los gobernantes del Reino Unido, Alemania y Francia responsabilizaran de manera conjunta a Rusia del envenenamiento del ex espía Serguei Skripal en Salisbury, en el sur de Inglaterra.

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