Trump recibió a Guaidó en la Casa Blanca

Nuevas acciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro

El encuentro se produjo luego de que Trump lo invitara al Congreso, donde fue aplaudido tanto por demócratas como republicanos. El gobierno de Venezuela denunció un nuevo intento golpista del país del Norte.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump se reunió con el autoproclamado presidente interino de Venezuela Juan Guaidó. El encuentro se produjo luego de que Trump lo invitara ayer al Congreso donde fue aplaudido tanto por demócratas como republicanos. Guaidó es un experimento de presidente virtual, sin existencia de peso en Venezuela, pero invitado y nombrado por el líder republicano en el discurso del Estado de la Unión. El canciller venezolano Jorge Arreaza denunció un nuevo intento golpista de la administración Trump. 

A poco más de una año de la autoproclamación de Guaidó, Estados Unidos vuelve a la carga contra Venezuela jugando otra vez esa carta. Este miércoles el dirigente venezolano fue recibido por el vicepresidente Mike Pence. Luego Trump lo invitó a pasar al Salón Oval.

En un comunicado la Casa Blanca manifestó su interés por un cambio de gobierno en Venezuela. "La visita es una oportunidad de reafirmar el compromiso de Estados Unidos con el pueblo de Venezuela y para discutir cómo trabajar con el presidente Guaidó para acelerar una transición democrática", dijo el gobierno estadounidense.

Durante la noche del martes, Guaidó asistió como invitado al discurso anual sobre el Estado de la Unión en el Congreso. Trump lo presentó como el verdadero y legítimo presidente de Venezuela. "Es un hombre muy valiente que carga consigo las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos". Luego prometió aplastar la tiranía del gobierno de Nicolás Maduro. 

La pelea que están teniendo demócratas y republicanos tuvo un insólito impasse cuando todo el Congreso se paró para aplaudirlo. “Llevá este mensaje del pueblo estadounidense a Venezuela”, le dijo Trump. Guaidó sólo atinó a levantar la mano y saludar, con el rostro duro, casi como si no pudiera creer lo que estaba viendo. "Vamos a seguir trabajando con nuestros socios en la región para confrontar a la dictadura ilegítima en Venezuela", dijo la Casa Blanca.

Sin embargo algunos legisladores demócratas manifestaron su rechazo a la política de Trump con respecto a Venezuela. Varios congresistas pidieron que el apoyo al presidente interino se traduzca en beneficios migratorios para los venezolanos. "Una invitación es fácil. Garantizar una protección TPS para quienes huyen de Venezuela requiere que Trump desafíe a su base xenófoba", dijo en Twitter la congresista Debbie Wasserman Schultz. La legisladora hizo alusión al Estatuto de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que Estados Unidos concede a países cuyas circunstancias eximen de deportación a sus ciudadanos.

Trump impulsa una dura política migratoria, que fue la base de su campaña electoral. Por el contrario varios congresistas en la Cámara de Representantes y en el Senado buscan impulsar una legislación para proteger a los migrantes venezolanos. Al mismo tiempo, no disimulan su apoyo a un derrocamiento de Maduro. El jefe de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo que la política de Trump sobre Venezuela fracasó. "Si la política estuviera funcionando, Juan Guaidó no estaría en la tribuna, estaría en Venezuela, estaría sentado en el palacio presidencial", dijo el líder demócrata. "El régimen de Maduro es más poderoso hoy que cuando el presidente comenzó su política en contra", agregó Schumer.

En paralelo llegó la respuesta del gobierno venezolano. El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, desató toda su furia con el presidente de Estados Unidos. En un comunicado emitido por la cancillería se refirió a Trump como un charlatán soberbio con ínfulas de emperador. "La República Bolivariana de Venezuela rechaza enérgicamente y cumple con denunciar ante la comunidad internacional, las expresiones injerencistas y las groseras intromisiones en sus asuntos internos realizadas por Donald Trump durante el discurso anual ante el Congreso estadounidense", informó el comunicado de la cancillería.

Arreaza consideró que tanto las palabras del presidente estadounidense como su invitación a Guaidó forman parte de un nuevo plan golpista contra Venezuela. "Haciendo uso de un discurso lleno de mentiras, 'chovinismo' y declaraciones supremacistas, Trump ofende e irrespeta al pueblo venezolano, al proferir violentas amenazas contra su integridad y contra el Gobierno constitucional, legítimo y democrático del presidente, Nicolás Maduro", sostuvo Arreaza.

Tampoco ahorró críticas hacia el autoproclamado presidente interino. “La vergonzosa complicidad de quienes se dedican a vender la Patria a cambio de las humillantes migajas que les arroja su jefe, el señor Trump, dependiendo de su estado de ánimo", afirmó el ministro. Arreaza afirmó la necesidad de defender la autoderminación de su país sin injerencias extranjeras. "Venezuela es y será irrevocablemente libre e independiente. Solo el pueblo venezolano determina y determinará su presente y su futuro victorioso, soberano y socialista", sostuvo el ministro.

Hace poco más de un año Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela con el apoyo inmediato del gobierno estadounidense. Sin embargo, fue muy poco lo que pudo lograr durante todo el 2019. Hace algunas semanas perdió la presidencia de la Asamblea Nacional. Este nuevo apoyo de Estados Unidos busca reflotar su figura y genera expectativa sobre los próximos pasos que realizará el gobierno de Trump.

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La gira de Pompeo busca socavar el poder de Rusia y China

En Uzbekistán el secretario de Estado de EE.UU. termina su visita a exrepúblicas soviéticas

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, llegó a Uzbekistán, última etapa de una gira por varias exrepúblicas soviéticas para afirmar la voluntad de Washington de defender la "soberanía" de los aliados de Moscú y de hacer frente a la influencia de China.

Pompeo visitó Ucrania, que está enfrentada a Moscú, Bielorrusia y Kazajistán, estos dos últimos, miembros de una alianza militar y de una unión económica con Moscú.

Llegado en la tarde del domingo a Taskent, la capital uzbeca, Pompeo se reunirá este lunes con el presidente Shavkat Mirziyoyev.

Poco antes, en Kazajistán, Pompeo pidió a la comunidad internacional que se implique más para frenar la represión de las autoridades chinas contra las minorías musulmanas de Xinjiang.

Según las organizaciones de defensa de derechos humanos, cerca de un millón de chinos musulmanes, en su mayoría uigures de Xinjiang, pero también kazajos, fueron internados en "campos de reeducación".

"Estados Unidos pide que todos los países se nos unan para exigir que cese (esta persecución). Solicitamos el asilo para aquellos que quieren encontrar refugio y huir de China", declaró Pompeo.

Beijing desmiente el dato de un millón de internados y habla de "centros de formación profesional", destinados a ayudar a la población a encontrar empleo y a alejar la tentación del extremismo religioso.

Kazajistán mantiene relaciones estrechas con China. Pero esta exrepública soviética también se ha convertido en un lugar de movilización para las organizaciones que tratan la causa de las minorías musulmanas.

Antes de Uzbekistán y Kazajistán, Pompeo visitó el viernes Ucrania, donde aseguró a las autoridades locales que su país seguirá apoyándolos en la crisis con Moscú y contra los separatistas prorrusos del este del país. El enviado de Trump prometió "avances reales" en la relación con Bielorrusia, el aliado más cercano de Rusia.

Antes de su visita, Pompeo afirmó que estos países que ganaron la independencia tras la disolución de la URSS "quieren ser independientes y soberanos" y aseguró que Washington cuenta con "ayudarlos a conseguirlo".

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Sábado, 01 Febrero 2020 07:00

Corrupción a la medida de Occidente

Corrupción a la medida de Occidente

Heredero de Agostinho Neto, primer presidente de la Angola emancipada, José Eduardo dos Santos, su sucesor, estuvo la friolera de casi tres décadas en el poder. La petrolera estatal Sonangol, responsable del 94 por ciento de las exportaciones angoleñas, es el pilar de la economía del país y del régimen nacido con la independencia de Portugal, en 1975, de la mano del Movimiento Popular para la Liberación de Angola.

Sonangol fue también la empresa que le permitió a la hija mayor de Dos Santos, Isabel, amasar una enorme fortuna: alrededor de 2 mil millones de dólares, que la convirtieron en la mujer más rica de África. En su momento, cuando dirigía los destinos de la petrolera, fue también la más poderosa, aunque su reinado fue breve y finalizó de forma abrupta.

A LA SOMBRA DEL ESTADO. 

Bajo el nombre de Luanda Leaks, 120 profesionales del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (Icij, por sus siglas en inglés) analizaron 715 mil registros financieros y comerciales confidenciales, entregados por la Plataforma de Protección de Denunciantes en África, con sede en París. La investigación fue publicada por 36 medios del mundo, algunos de la talla de The New York Times y The Guardian.

Con profusión de detalles, la investigación revela cómo la hija del “autócrata” Dos Santos se beneficiaba de contratos públicos, incentivos fiscales, licencias de telecomunicaciones y derechos de explotación minera de diamantes, que le permitieron enriquecerse mediante el desvío de fondos públicos.

El informe asegura que Isabel hacía “transferencias de millones de dólares del monopolio estatal de petróleo hacia una empresa de fachada que era controlada por un socio en el paraíso fiscal de Dubái”. En total, Isabel y su esposo, el congoleño Sindika Kongolo, controlaban más de quinientas empresas y subsidiarias en 42 países, entre ellas, 94 compañías localizadas en “jurisdicciones sigilosas”, como Malta, Mauricio y Hong Kong. Esas empresas conseguían jugosos contratos del gobierno de Angola. Entre ellas, estaba la telefónica Unitel, de la que Dos Santos posee el 25 por ciento, que controla el 80 por ciento de la telefonía móvil angoleña, además de emplear a miles de trabajadores.

Buena parte de la riqueza amasada por la hija del exmandatario está invertida en inmuebles, energía y medios de comunicación, y protegida en paraísos fiscales y empresas fantasma, como suelen hacer las grandes fortunas del planeta. Los periodistas cuentan con documentos que acreditan un estilo de vida algo más que lujoso, a expensas del poder estatal: Dos Santos invirtió 2,5 millones de dólares en reformar un dúplex en Lisboa, 50 mil dólares en cortinas y 9.200 dólares en hamacas. Además, es dueña de un yate de 35 millones de dólares.

En 2017, su padre decidió entregar el cargo de presidente a João Lourenço, elegido por él a dedo, para trasladarse a vivir a un barrio amurallado en Barcelona. En tanto, la multimillonaria heredera de 46 años, que vive entre Londres y Dubái, tiene ahora sus activos congelados y Angola reclama su extradición, ya que el nuevo presidente busca legitimarse combatiendo la corrupción.

La cobertura mediática de estas últimas semanas insiste en que Isabel es “la mujer más rica de África”, a pesar de provenir de uno de los países más pobres del mundo. Larry Diamond, acádemico de la Universidad de Stanford, entrevistado por el Icij, se lamenta de que a nivel internacional la corrupción “aumenta el peligro de violencia política y de violaciones a los derechos humanos”.

EL SOSPECHÓMETRO. 

Hay dos hechos que apenas aparecen mencionados en el informe: el pasado colonial de Angola y la presencia de China en el país. Cuando la tardía independencia de Portugal, en 1975, Estados Unidos y el gobierno racista de Sudáfrica apoyaron la guerrilla disidente de Jonas Savimbi, en una larga guerra civil que finalizó recién en 2002.

El país quedó devastado y su infraestructura completamente destruida. China se ofreció a “colaborar” en la reconstrucción, sin preguntar por las credenciales del régimen de Dos Santos, ya que le interesaban –y todavía le interesan– el petróleo y las inversiones en África. El pragmatismo chino, de claro tinte neocolonial, benefició al país –y a sus elites–. Angola muestra en la actualidad un importante crecimiento económico, una rápida modernización y una creciente dependencia de las exportaciones de petróleo con destino al dragón.

Además, hoy es la tercera mayor economía en el África subsahariana. Más aun, es el mayor aliado económico y político de China en el continente. “De todo el petróleo importado por China, más del 20 por ciento proviene de África. La mayor parte de estas importaciones se origina en Angola, que, desde la primera década de este siglo, ha figurado como un importante proveedor, sólo superado por Arabia Saudí”, destacan en un trabajo1 de 2017 los economistas Ricardo Ouriques y Amanda Nunes.

Al finalizar la guerra civil, con la asistencia técnica y financiera de China se iniciaron más de cien proyectos de desarrollo en las áreas de energía, agua, salud, educación, telecomunicaciones, pesca y obras públicas. En este escenario, Angola se erige como el principal socio estratégico de China entre los países africanos, puesto que es también uno de los destinos privilegiados de la inversión china directa. También es uno de los países más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional.

Lo que genera inquietud es que este informe del Consorcio de Periodistas, con sede en Washington y París, parece formar parte de la pugna por la hegemonía en África, en la que hoy China parece llevar las de ganar. Aunque el país asiático repite la historia colonial de comprar materias primas y vender productos manufacturados, hay algunos cambios en el modelo de subordinación que llevan a muchos gobiernos africanos a preferir asociarse con el país asiático.

Los préstamos de China, señalan Ouriques y Nunes, a diferencia de los préstamos de organismos internacionales, como los del Fmi y el Banco Mundial, no exigen acordar con las premisas neoliberales del Consenso de Washington. “Sólo les impone la condición de reconocer [el principio de] ‘una sola China’ y desconocer a Taiwán.” Aun así, es penoso que el periodismo de investigación resulte funcional a uno de los imperios.

  1. “Las relaciones entre Angola y China (2000-2014)”, Estudios de Asia y África, México, mayo-agosto de 2017.
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Jueves, 30 Enero 2020 05:39

Protestas y huelgas en Palestina

Palestinos rezan durante una protesta en Tubas, Cisjordania.   ________________________________________ Imagen: AFP

La población palestina se levantó en rechazo al plan de paz ideado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Al menos dos palestinos fueron heridos por armas de fuego en el marco de las manifestaciones realizadas en varias zonas de Cisjordania. La población palestina se levantó en rechazo al plan de paz ideado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump. También hubo una huelga general en la Franja de Gaza y manifestaciones en el valle del Jordán, territorio que el plan deja en manos israelíes.

Dos palestinos fueron heridos en las extremidades tras ser tiroteados cerca del asentamiento de Psagot en Cisjordania, según informaron fuentes médicas a la agencia palestina de noticias WAFA. Asimismo decenas de personas resultaron heridas con balas de goma disparadas por las fuerzas de seguridad en los alrededores de Abú Dis, Arrub, Fouar y Dura. La policía israelí colocó puestos de control en los accesos a la zona de protestas para evitar que entre más gente, periodistas incluidos, denunció WAFA.

https://twitter.com/WAFANewsEnglish/status/1222202828145549318

En Franja de Gaza la huelga general fue convocada a última hora del martes por el Comité de las Facciones Nacionales e Islámicas en Gaza contra “el acuerdo del siglo”. Comercios, edificios gubernamentales y centros académicos no abrieron sus puertas, por lo que el territorio palestino quedó prácticamente paralizado. Los manifestantes quemaron imágenes de Trump y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. "Palestina no está en venta", pudo leerse en algunas pancartas. También hubo protestas en las localidades de Rafá y Bureij. El mismo martes, miles de palestinos marcharon hacia la sede de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Franja de Gaza.

La huelga general también se extendió a buena parte de los campamentos palestinos de Líbano. Allí hay unos 600.000 refugiados. El plan de paz contempla que los palestinos que huyeron con la creación del Estado de Israel obtengan la nacionalidad de los países de acogida. De esta manera se les negaría el derecho a regresar a su país. En el valle del Jordán también hubo represión con bombas aturdidoras y gases lacrimógenos. La represión policial dejó al menos once heridos.

El plan presentado el martes por Trump junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu señala a Jerusalén como la capital "indivisible" de Israel, que retendría el control de las colonias judías y del valle del Jordán. Palestina tendría su capital en Jerusalén Este. Trump había manifestado que es una solución realista para garantizar la convivencia pacífica de los dos estados. Y urgió a los palestinos a aceptar esta oportunidad. “Podría ser la última”, manifestó el presidente norteamericano durante el anuncio del plan.

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Imagen satelital que muestra los preparativos en una plataforma de lanzamiento de cohetes en el Centro Espacial Nacional Imán Jomeini en la provincia de Semnan en Irán.Foto Ap

El "Reloj del Día del Juicio Final" del Boletín de los Científicos Atómicos, con casi 75 años de vigencia, colocó por primera vez sus ominosas manecillas en segundos, en vez de sus aterradores minutos.

El prestigiado Boletín, que cuenta con 13 Premios Nobel, movió las manecillas de los previos dos minutos para la medianoche a unos aterradores 100 segundos. Se le podrá criticar que se trata de un amarillismo barato para llamar la atención ya que 100 segundos equivalen a 1.66 minutos. A los dos minutos previos les redujeron 0.34 segundos.

Así son los artefactos mercadotécnicos para atraer la atención en forma dramática, lo cual no obsta para subrayar su espeluznante contenido sobre el "empeoramiento de la amenaza nuclear", el "incremento de las campañas de desinformación promovidas cibernéticamente", y la consabida parálisis sobre el cambio climático (https://bit.ly/38H8bJj).

El boletín subraya que la “humanidad enfrenta dos simultáneos peligros existenciales –la guerra nuclear y el cambio climático– que son combinados por una amenaza multiplicadora, la guerra de la desinformación por la vía cibernética, que socava la capacidad de respuesta de la sociedad” cuando la "situación de la seguridad internacional es urgente, no sólo por que tales amenazas existen, sino debido a que los líderes (sic) del mundo han permitido que se erosione la infraestructura política internacional para su manejo".

Trump ha exacerbado la inseguridad internacional con su triple retiro unilateral: 1. Del creativo acuerdo nuclear de Obama que descolgó con Irán; 2. Su repudio al acuerdo climático de París; y 3. Su suspensión del INF– Tratado de Armas Intermedias Nucleares de alcance entre 500 y 5 mil 500 kilómetros firmado en 1987 (https://bit.ly/38H3wXK).

El Boletín penetra los dédalos de la desinformación cibernética, la novedad del siglo XXI: "la persistente corrupción (sic) de la ecósfera (sic) de la información, de la que dependen la democracia y la pública toma de decisiones, ha escalado las amenazas nuclear y climática" cuando "varios (sic) gobiernos usaron el año pasado campañas de desinformación cibernética para sembrar desconfianza en las instituciones y entre los países, socavando los esfuerzos domésticos e internacionales para fomentar la paz y proteger al planeta".

Sobre su verdadera expertise, el boletín aduce que "es inexistente la cooperación de Estados Unidos y Rusia en materia del control de armas nucleares y su desarme", por lo que propone "pasos posibles de acción para retroceder las manecillas del Reloj del Juicio Final en materia nuclear": los "líderes de EU y Rusia deben regresar a la mesa de negociaciones para: reinstalar el tratado INF o tomar otra acción para restringir una innecesaria carrera armamentista para misiles de alcance intermedio; extender los límites del nuevo Tratado Estratégico de Reducción de Armas Nucleares (START, por sus siglas en inglés) más allá de 2021; buscar mayores reducciones en armas nucleares; discutir la disminución del estatuto de alerta de los arsenales nucleares en ambos países; limitar los programas de modernización nuclear que amenazan crear una nueva carrera armamentista nuclear; e iniciar charlas sobre la ciberguerra, defensa de misiles y la militarización del espacio, la tecnología hipersónica (sic) y la eliminación de armas nucleares en los campos de batalla".

Como que su propositiva lista es demasiado extensa, mezclada y ambiciosa que habría que jerarquizar mediante pequeños pasos y la edificación de confianza mutua entre Rusia y EU.

Quien inició la negativa cuan ominosa espiral nuclear hacia el abismo fue Baby Bush –lo cual no alude el boletín– cuando se retiró unilateralmente en junio de 2002 del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) que inició en 1972 en conjunción con la ex URSS.

El retiro unilateral del AMB por Baby Bush fue calificado de "grave error" por el zar Vlady Putin (https://nyti.ms/2RPAwq6).

El inicio del drama nuclear fue con Baby Bush, mientras que el retiro del INF por Trump constituyó un clavo más en su féretro.

www.alfredojalife.com

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Boris Johnson tiene por delante mucho por negociar con la UE.   ________________________________________ Imagen: AFP

El Brexit se concreta este 31 de enero, pero el proceso llevará su tiempo y tendrá sus complejidades

El caballo de batalla de Boris Johnson es un modelo de bajos impuestos, escasa regulación laboral y enormes incentivos a la inversión extranjera. El problema es que choca con el modelo regulatorio europeo. 

 

A más de tres años del referendo, luego de dos elecciones generales, tres primer ministros y tres extensiones de los plazos de negociación, el Reino Unido saldrá de la Unión Europea este viernes 31 de enero a la medianoche hora del continente europeo, 11 británicas, que hasta en el reloj hay divergencias. Aún así la separación no sucederá de un saque. El viernes se consumará el divorcio de un matrimonio de 47 años, pero la pareja seguirá bajo el mismo techo. El Reino Unido continuará tanto en el mercado común europeo como en la unión aduanera y contribuirá al presupuesto del bloque hasta el 31 de diciembre mientras las dos partes intentan negociar un tratado de libre comercio post-Brexit.

El primer ministro Boris Johnson quiere un amplio tratado de libre comercio con el bloque europeo, pero al mismo tiempo, desea que el Reino Unido post-Brexit sea un “Singapur en el Támesis”, frase que no terminó de definir, aunque alude a un modelo de bajos impuestos, escasa regulación laboral y enormes incentivos a la inversión extranjera. La Unión Europea ha sido muy clara. Es imposible cerrar un “amplio tratado de libre comercio” en un año como desea Johnson y, además, el acuerdo se debe basar en el mantenimiento de las regulaciones y estándares europeos para la industria, el comercio, los servicios y las finanzas, algo que se da de cabeza con el “Singapur en el Támesis”.

Página12 dialogó con John Christensen, fundador y director de Tax Justice Network (TJN) la organización que el matutino británico The Guardian describe como “líder mundial de la lucha contra la evasión impositiva y las guaridas fiscales”

-- ¿Cómo definiría este concepto de Singapur en el Támesis?

– Es el caballo de batalla de Boris Johnson. La idea es un país ultra desregulado, con bajos impuestos, un paraíso fiscal en la puerta misma de la Unión Europa. Johnson quiere que el Reino Unido aproveche la ventaja comparativa que le da la geografía respecto a la UE de la misma manera que Singapur aprovecha su proximidad con las economías asiáticas, las más dinámicas del mundo. Con este modelo el Reino Unido, que ya tiene en la City de Londres a uno de los paraísos fiscales del mundo, se convertiría en un imán para oligarcas financieros, multinacionales y todas las formas posibles de lavado de dinero. El problema de este modelo es que para poder implantarlo necesita hacer a un lado toda la regulación europea en lo que concierne al intercambio automático de información, a los impuestos a multinacionales, a la publicación de información de compañías y a los fideicomisos, los Trusts, que son clave en el secreto financiero británico.

-- Como usted dice la City de Londres ya es uno de los grandes centros de secreto financiero y evasión global. ¿Qué impacto puede tener un modelo que va a extremar aún más estos rasgos en el Reino Unido, la Unión Europea y el mundo?

-- Creemos que eso es una amenaza no solo para la Unión Europea sino para el mundo, porque el objetivo es liderar una carrera a la baja en la política impositiva y en la regulación de servicios financieros. El peligro es que así se erosione la regulación en la Unión Europea, Estados Unidos y el resto del mundo precipitando una carrera des-reguladora total. Londres es el segundo centro de wealth managment (gestión patrimonial de grandes fortunas) después de Suiza. Creemos que muy pronto superará a Suiza. Estos centros de “wealth managment” sirven para que los ricos evadan dinero y también para atraer fondos del crimen organizado y la corrupción. Con un "Singapur en el Támesis" se convertirían en la principal fuente de riqueza a expensas del resto de la economía y la sociedad, en especial, del "Welfare State" (Estado de bienestar).

-- ¿Qué impacto específico tendrá sobre la Unión Europea?

-– La Unión Europea se viene moviendo hacia una armonización económica, con mayor regulación y transparencia. Lo que tendrá enfrente es un modelo que compite yendo en la dirección exactamente opuesta. Por eso pensamos que la Unión Europea tiene que adoptar una posición dura en la negociación que se hará después de este 31 de enero. Si el Reino Unido quiere tener acceso completo al mercado europeo financiero y productivo debe seguir el modelo regulatorio de la Unión Europea. Este alineamiento con las regulaciones europeas debe ser dinámico, es decir, que el Reino Unido no solo tiene que mantener el actual alineamiento con el marco regulatorio europeo, sino que tendrá que actualizarlo en caso de que el bloque apruebe nuevas normas como condición para tener pleno acceso al mercado europeo.

-– Hasta ahora Boris Johnson ha rechazado este tipo de alineamiento. ¿Le parece que el primer ministro es capaz de apostar a todo o nada con tal de cumplir este proyecto del Singapur en el Támesis? ¿O cree, por el contrario, que es una táctica para presionar a la Unión Europea?

-–A mi juicio es una postura negociadora dura inicial para obligar a la Unión Europea a flexibilizar su posición. Por su parte, la UE ha sido muy clara de que quieren un acuerdo rápido siempre que el Reino Unido acepte que tiene que estar alineado con la regulación europea para tener acceso a su mercado. Es decir, que haya reglas de juego equitativas (“level playing field”) para la competencia económica. No se ve cómo se pueden compatibilizar estas posiciones. Está claro que Johnson va a estar bajo una intensa presión de su propio partido para no mantener un alineamiento regulatorio con la Unión Europea, de manera que la negociación va a resultar muy complicada. Existe el peligro de que terminemos con un “Hard Brexit”. Al mismo tiempo Johnson sabe que esto va a ser tan perjudicial para el conjunto de la economía que no lo va a hacer. El acuerdo va a tomar mucho más que este año de negociación.

-– Pero Johnson ya aprovechó bien su mayoría absoluta en el parlamento para cambiar la ley. Y la cambió prohibiendo que haya una extensión del período de transición con la UE más allá del 31 de diciembre.

-– Las leyes las aprueba el parlamento. El parlamento puede cambiarlas. Está muy bien eso de ir a una negociación con las manos atadas, pero no creo que la UE le preste atención porque saben que a Johnson no le conviene salir de la Unión Europea sin un acuerdo. Saben también que Johnson quiere un acuerdo, pero en el que no tenga que alinearse con las regulaciones europeas. Por eso las negociaciones van a tomar mucho más tiempo. Cinco años. Quizás 10.

-– Imaginemos el escenario opuesto. Que el Reino Unido por propia voluntad de Johnson, por la presión de su propio partido o los accidentes de una negociación político-diplomático, termina saliendo de la UE sin acuerdo. ¿Qué impacto tendrá para el Reino Unido?

-– El impacto será muy fuerte en el sector industrial, el financiero, el de los servicios porque el Reino Unido no tendrá el mismo acceso al mercado europeo con el que tiene la mitad de sus intercambios comerciales. La UE es el mercado financiero más importante que tiene el Reino Unido. La industria automotriz estará terminada porque su producción está integrada a la europea y los aranceles que deberán pagar con un Hard Brexit harán que este sector sea muy poco competitivo. Las multinacionales japonesas del sector automotriz, por ejemplo, necesitan que el Reino Unido esté dentro de la UE, no afuera. Esa fue la premisa para elegir al Reino Unido como base de operaciones: su pleno acceso al mercado europeo. Es muy posible que sea también el fin del sector agrícola que se verá inundado por la producción mucho más barata de otros países, Estados Unidos por ejemplo.

-– A muchos extranjeros les asombra esta obsesión del Reino Unido con la Unión Europea que terminó en la salida del bloque. Ahora la propuesta de Johnson es la del “Singapur en el Támesis”. Pero esto también parece basarse en una idea distorsionada. En Singapur el 22 por ciento de la producción se debe a empresas estatales, más del doble del promedio internacional y mucho más todavía que lo que tiene el Reino Unido. Entre el 80 y el 85% de la vivienda es del estado. No creo que este sea el Singapur en el Támesis que están persiguiendo los conservadores.

-– Para nada. Singapur es un modelo social demócrata en lo que tiene que ver con la educación, con la vivienda, con la industria. Al mismo tiempo es un centro financiero de lavado de dinero igual que Londres. Esta es la parte que reivindica Johnson. Pero es curioso porque la primera vez que leí de este modelo del Singapur en el Támeses fue en Alemania después de una reunión entre la entonces primer ministra Theresa May y Angela Merkel. Menciono esto porque este modelo se ha discutido en Europa, pero no aquí en el Reino Unido. Los medios prácticamente no lo han cubierto. No he visto nada en la BBC. Algo en el  Financial Times. Pero el ciudadano de a pie no es lector del Financial Times. Estamos avanzando hacia un modelo que nadie conoce.

-– El modelo choca con lo que quiere la Unión Europea. Pero parecería que tampoco las élites, a las que este gobierno representa, quieren pagar el precio de este modelo que muy probablemente sería un Hard Brexit.

 -– El Partido Conservador está repleto de lobistas de los sectores financieros y multinacionales. La retórica será populista de derecha, pero la realidad es otra. La retórica es que hay que ser competitivos. Esa es la palabra clave que usan. Yo hablé con ministros, incluido el de finanzas, Sajid Javid, que dicen que quieren bajar el impuesto corporativo a un 15 y hasta un 10 %. El impuesto corporativo no es solo importante por las multinacionales. La mayoría de los multimillonarios tienen sus activos invertidos en las corporaciones. El impuesto a los ingresos no significa nada para ellos: el corporativo sí. Esto es parte de la estrategia del Singapur en el Támesis. Es la idea de atraer a los multimillonarios y élites para que vengan a Londres a disfrutar una tasa corporativa que puede ser reducida al 15, al 10%, que hasta podría ser abolida en el curso de esta década. Pero el precio será muy alto para el sector financiero y el industrial.

-- ¿Cómo afectaría este “Singapur en el Támesis” al mundo en desarrollo?

-– Va a ser desastroso no solo porque son los más afectados por el lavado de dinero, la evasión y elusión impositivas, sino porque están más expuestos a esta dinámica de la carrera a la baja para reducir impuestos a las corporaciones y desregular el mercado laboral como incentivos para atraer inversiones. Si se reducen mucho los impuestos corporativos acá, si incluso se eliminan, como algunos en el gabinete lo han discutido conmigo, la presión será muy fuerte sobre otros países del mundo desarrollado, pero aún más del mundo en desarrollo. 

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dan la mano después del discurso de Trump en el Museo de Israel en Jerusalén el 23 de mayo de 2017. REUTERS / Ronen Zvulun / ARCHIVO

Coincidiendo con el debate en la Kneset sobre la inmunidad de Benjamín Netanyahu, está previsto que Donald Trump revele el trabajoso "acuerdo del siglo" para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos. Las posibilidades de que el plan prospere son nulas. Su anuncio responde a los problemas internos de ambos presidentes con la justicia más que a un intento de alcanzar la paz.

El "acuerdo del siglo" que ha preparado la administración estadounidense para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos es una iniciativa que no tiene ninguna posibilidad de prosperar, y lo saben todas las partes implicadas, empezando por el presidente Donald Trump, pasando por el primer ministro Benjamín Netanyahu y terminando por el presidente Mahmud Abás.

La administración americana ha estado trabajando en su plan durante tres años. El lunes Netanyahu dijo que durante ese tiempo ha hablado en decenas de ocasiones con Trump y con su equipo, presidido por Jared Kushner, yerno del presidente y amigo de Netanyahu. La relación entre Kushner y Netanyahu viene de lejos. Cuando Kushner era niño le cedía su cama cada vez que Netanyahu era huésped de su padre.

Por el contrario, los palestinos dejaron de hablar con Trump hace más de dos años, cuando la administración reconoció Jerusalén como capital del estado judío y trasladó su embajada a la ciudad santa. Además, Trump ha reconocido como israelíes los asentamientos judíos de los territorios ocupados, ha suprimido la ayuda a los refugiados palestinos y ha cerrado la representación palestina en Estados Unidos, sin contar que también ha reconocido la anexión del Golán sirio.

Queda demostrado que la ley internacional, lo último que preocupa a Netanyahu, también es lo último que preocupa a Trump. El acuerdo del siglo es simplemente un grotesco paso en esa dirección que permitirá a Israel decir una vez más que los palestinos pierden todas las oportunidades que se les presentan para alcanzar la paz.

En Ramala ni siquiera echan humo. Están de sobras acostumbrados a los desplantes de Israel y Estados Unidos. Un alto funcionario dijo que con el acuerdo del siglo se alumbra a un niño que murió mucho antes de su nacimiento. Es posible que haya protestas en los próximos días, pero no servirán de mucho: Israel seguirá construyendo a destajo en las colonias judías mientras la comunidad internacional, es decir Europa, se cruza de brazos.

"Trump y Netanyahu son dos socios que se necesitan mutuamente; los dos se encuentran atrapados con problemas ante la justicia, de modo que van a apoyarse uno al otro hasta el final", comenta a Público un funcionario palestino. "Trump miente cuando dice que ha hablado con los palestinos, porque no es así. Esto no es el comienzo de nada, es un plan que va a fracasar porque legitima la anexión a Israel de los territorios ocupados".

Pero la farsa no se detendrá ocurra lo que ocurra. El lunes Trump recibe en la Casa Blanca al líder de la oposición israelí, Benny Gantz, y el martes, a Netanyahu. Se ha dicho que les quiere informar de su acuerdo del siglo, como si Netanyahu desconociera este plan que el mismo ha trazado en compañía de sus amigos americanos incondicionales.

Acuerdo e imputaciones

El elemento más tangible de la farsa es que Trump ha decidido hacer público el acuerdo la misma semana que la Kneset aborda la solicitud de inmunidad de Netanyahu, quien está imputado en tres graves casos de corrupción. El primer ministro está haciendo todo lo humanamente posible para librarse de las imputaciones, y en Israel se señala que el inesperado anuncio de Trump es otro intento de salvar de la justicia a su amigo.

Tras la reunión en la Casa Blanca, Gantz regresará inmediatamente a Israel. Al día siguiente, el martes, a partir de las 11.00 horas, el pleno de la Kneset tiene que confirmar a la comisión que abordará la inmunidad de Netanyahu. La oposición cuenta con mayoría en esa comisión y en el pleno de la cámara, de manera que lo más probable, si no ocurre nada inesperado en las próximas horas, es que la comisión rechace en los próximos días la petición de inmunidad.

"Estos no son día normales para Israel", dijo Gantz antes de emprender el viaje. "Después de la importante reunión (con Trump) regresaré a Israel para liderar de cerca los debates en relación a la inmunidad de Netanyahu". La oposición parece determinada a llevar este asunto hasta el final. Sin embargo, Netanyahu no estaría obligado a dimitir si se le retira la inmunidad aunque ello representaría un duro golpe para él.

Éxtasis en la derecha israelí

La derecha y los medios hebreos vinculados a la derecha han entrado en éxtasis. El propio Netanyahu ha dicho que el plan de Trump, que en realidad es el plan del primer ministro israelí, es una oportunidad única, que solo se da una vez en la historia. Uno de esos periódicos ha reconocido que el acuerdo del siglo no ha sido negociado entre Israel y los palestinos sino entre Netanyahu y Trump, aunque sería más correcto decir que es un acuerdo dictado al pie de la letra por Netanyahu.

El acuerdo da permiso a Israel para anexionarse todas las colonias judías y mantiene el control exclusivo de Israel sobre toda Jerusalén. En cuanto a los refugiados palestinos, prevé una especie de compensación internacional que exime a Israel de cualquier responsabilidad. Además, Israel mantendrá la presencia de su ejército en la Cisjordania ocupada.

A los palestinos se les ofrece una limitada soberanía sobre partes de Cisjordania, soberanía que no podrán ejercer debido a la presencia masiva de asentamientos y tropas israelíes. Israel tendría que tragarse el sapo de que se proclamara un Estado palestino, aunque en la práctica esta proclamación no tendría ninguna repercusión sobre la realidad.

En resumen, el acuerdo está directamente relacionado con la política interna de Israel y de Estados Unidos más que con los palestinos, y más concretamente con las tribulaciones que Netanyahu y Trump tienen con la justicia. No existe ninguna posibilidad de que prospere, pero sí de que Israel siga expandiendo su presencia colonial en los territorios ocupados.

JERUSALÉN

27/01/2020 08:08

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Lunes, 27 Enero 2020 07:02

El aislacionismo de EU

El aislacionismo de EU

En el momento en que Donald Trump condenaba a los ambientalistas en Davos por ser "los perennes profetas de la fatalidad", su juicio de destitución empezaba en Washington. Por pura casualidad, en ese mismo instante yo leía la nueva edición de un libro escrito por un niño sobreviviente al holocausto armenio de 1915, el cual, de manera conmovedora y poética, decía más acerca de Estados Unidos que cualquier cosa que Trump –o el Congreso de su país– pudiera jamás expresar.

Leon Surmelian perdió a sus dos padres en 1915 y, poco después de la Segunda Guerra Mundial, publicó Yo les pregunto, señoras y señores, pleno de horrorosos detalles como los que únicamente los relatos del Holocausto judío, un cuarto de siglo después, llegarían a incluir. Recordaba el cuerpo desnudo y mutilado de una joven en un río de Turquía –"sus largos cabellos flotaban río abajo"– y "un brazo humano atrapado en las raíces de un árbol", así como "una larga, larga franja de sangre espumosa pegada a las riberas".

No es raro que los judíos hablen actualmente de la shoah armenia –el holocausto, en hebreo–, que primero golpeó a los cristianos del imperio otomano. Pero fue la salvación de Surmelian, cuando más tarde viajó a Constantinopla y visitó el Robert College, operado por Estados Unidos sobre una colina, cerca del Castillo de Roma, en Estambul, lo que me llamó la atención en su libro. El colegio, hoy de 154 años de antigüedad y aún situado entre los dos puentes del Bósforo, coeducacional e independiente, causó una honda impresión en el joven armenio, cuyo sueño era emigrar a Estados Unidos.

Esto es lo que escribió:

“El campus del Robert College… con sus modernos edificios, laboratorios, gimnasio, canchas de tenis y pista de atletismo, era un impresionante ejemplo de la educación estadunidense. En ninguna parte de la ciudad había edificios tan magníficos, semejante despliegue de riqueza y educación para los jóvenes. Pero para mí lo más notable era esto: allí muchachos armenios y griegos se sentaban en la misma clase con alumnos turcos, estaban… en contacto cotidiano como miembros de una sociedad civilizada, sin peleas, sin disputas raciales. También había estudiantes búlgaros, rusos, judíos, ingleses, persas, todos viviendo en armonía. Como Estados Unidos no tenía ambiciones territoriales en nuestra parte del mundo, disfrutaba de una autoridad moral única. Y, más que las maravillas mecánicas, el progreso industrial y el poder, era esta autoridad moral lo que ninguna otra nación sobre la Tierra poseía. En mi mente, el concepto de Estados Unidos se basaba en eso…”

Allí lo tienen. Todo lo que Estados Unidos era es lo que Trump no es. Y todo lo que Estados Unidos es hoy no existía en Medio Oriente al final de la Primera Guerra Mundial. Como la Universidad Americana de Beirut, que era un faro de educación e ilustración estadunidense. Piensen en Trump, y luego reflexionen en estudiantes étnicamente mezclados y diversos –muchos de cuyos padres habían sido enemigos apenas unos meses antes–, sentados lado a lado como miembros de la "sociedad civilizada" que Surmelian identificaba rápidamente como estadunidense. La prohibición de inmigrantes musulmanes y los muros en la frontera con México hubieran sido impensables en el Robert College.

¿Y qué queda de la "autoridad moral única" cuando el presidente actual hace pedazos tratados nucleares con Irán, acuerdos sobre cambio climático y alianzas militares, traiciona a los kurdos, destruye las esperanzas de un Estado palestino y exige dinero por todo lo que sus soldados hacen en Medio Oriente… pagar por su presencia o pagar si los árabes quieren que se vayan?

Surmelian habría entendido la obsesión de Trump con las "maravillas mecánicas", con el "progreso industrial" y el poder. Al mismo joven armenio le fascinaban estos aspectos de Estados Unidos. Sin embargo, pese a tener aún pocos estudios, entendía lo que significaba la moral –y la "autoridad moral"–: la existencia de una nación poderosa que quería guiar al mundo por el ejemplo más que por la fuerza bruta, que prefería ofrecer educación a los pobres y no miles de millones de dólares en armas a quienes los oprimían, que quería guiar por el ejemplo y no por el amedrentamiento. Trump pretende "capturar audazmente el día"; el viejo Estados Unidos quería llevar la luz del día a otros.

¿O de veras eso quería? Porque, detrás de cada mito edificante en Medio Oriente, por lo regular asoma un negro futuro. A ese mismo Estados Unidos que Surmelian tanto admiraba se le ofreció después de la Primera Guerra Mundial, en 1919, el mandato de la devastada Armenia y de los kurdos carentes de un Estado nacional; un mandato similar al cáliz envenenado que se dio a los británicos en Palestina e Irak y a los franceses en Siria. Todo era parte del principio de Woodrow Wilson del "derecho de los pueblos a la autodeterminación". Incluso se envió a las ruinas de Armenia una misión militar estadunidense, encabezada por el general James Harbord de la Primera Guerra Mundial. Uno de sus hallazgos concluyó que, en muchas zonas de lo que había sido el oeste de Armenia, los turcos ya sobrepasaban en número a los armenios, lo que no era sorprendente, puesto que los turcos habían masacrado a millón y medio de armenios, entre ellos los padres de Surmelian, en 1915.

Había demasiado odio en el ambiente, pensaba Harbord, como para que Estados Unidos asumiera el mandato en Armenia, el cual habría dado a lo que queda del Estado armenio algo del territorio interior turco-otomano alrededor de Van y Trabzon, incluso con un acceso al Mar Negro. Los estadunidenses también decidieron que no querían administrar el Kurdistán. Así fue como los armenios –y los kurdos– fueron en verdad traicionados por Estados Unidos. Y esto, recuerden, fue cien años antes de que Turquía asustara tanto a la presidencia estadunidense (desde Carter, Clinton, los Bush y Obama hasta Trump) que Estados Unidos jamás reconocería formalmente que la matanza de armenios en 1915 fue un genocidio. Y un siglo antes de que Trump entregara a los kurdos de Siria a la ocupación turca.

Tal vez el aislacionismo alcance su capítulo final en el narcisismo, la codicia, la deshonestidad y la locura del trumpismo. Puede que Trump se presente ahora como el mayor amigo de Israel y traslade a Jerusalén la embajada de su país, pero sus predecesores les cerraron las puertas a los refugiados judíos europeos que huían de los nazis. O tal vez el entusiasmo de un Estados Unidos más joven –fermentado con un celo misionero cristiano– no iba a producir jamás la "autoridad moral" que Surmelian vio en ese país. Debemos recordar que Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial para combatir a los nazis y a los japoneses, pero no hasta que éstos atacaron Pearl Harbor en 1941 y hasta que Hitler le declaró la guerra (y no al revés).

Aún quedan almas valientes en Medio Oriente que creen que la educación universal, la sustancia, calidad y esencia de lo que Surmelian reconoció en Constantinopla, sigue siendo el único futuro viable de la región… y de nosotros, en nuestra ignorancia de sus pueblos. Pero es agua en el desierto si continuamos traicionando a los palestinos, los kurdos y las millones de personas que sufrirán bajo nuestros bien armados dictadores locales, ya sea el "dictador favorito" de Trump, el presidente Al Sisi de Egipto –a quien me pareció ver en Davos, ¿cierto?–, o el aún más siniestro Mohammed bin Salmán, o Assad (armado por los rusos, desde luego) o las milicias de Libia, Yemen o Irak. Si Trump es capaz de mezclar a Al Qaeda con los kurdos –como hizo alguna vez– y destacar que éstos (por alguna extraña razón) no participaron en el Día D, y luego exigir que los palestinos acepten dinero a cambio de renunciar al derecho a tener un Estado… bueno, entonces los estadunidenses están acabados en Medio Oriente. Sabemos, claro, quién no está acabado en la región.

Pero, repito, cuando se tiene un presidente estadunidense que cree que su país debe recibir una paga por intervenir militarmente en Medio Oriente, y luego otra por retirarse –de ahí la amenaza de sanciones contra Irak (cuyo presidente fue descrito de paso esta semana como "presidente de Irán" en un video de la Casa Blanca) entonces el dinero y más dinero ha remplazado la largamente olvidada autoridad moral.

Después de todo, Moscú parece tener ahora más "ambiciones territoriales" (de nuevo en palabras de Surmelian) en Medio Oriente que Washington.

Y ustedes deberían leer lo que Surmelian pensaba de la revolución rusa y del bolchevismo. Pero esa es otra historia.

© The IndependentTraducción: Jorge Anaya

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Fernando Mayorga. Sociólogo y doctor en ciencias políticas. Catedrático en la Carrera de Sociología y Director general del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

Con el politólogo boliviano Fernando Mayorga.

Sociólogo y doctor en ciencia política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Mayorga dialogó con Brecha sobre la situación boliviana y el escenario político de cara al próximo 3 de mayo, día de las elecciones presidenciales.

—¿Corre riesgo el Estado plurinacional, que acaba de cumplir 14 años?

—Para modificar el Estado plurinacional como entidad constitucional sería necesaria una asamblea constituyente y eso no parece posible hoy. Si bien es cierto que Carlos Mesa prefiere volver a la República y Fernando Camacho se inclina por hablar de un nuevo federalismo, las nuevas autoridades deberán seguir con el Estado plurinacional. Pero si bien no podrán modificar esa denominación, es cierto que hoy el país se encuentra en un retroceso en sus políticas públicas y que ha vuelto a estar en manos de una oligarquía histórica.

—¿Cuál es la situación del Mas para las próximas elecciones? ¿Hay críticas en Bolivia a la fórmula integrada por Luis Arce y David Choquehuanca?

—El Mas, pese a todas las críticas recibidas desde la oposición –que hoy es gobierno a partir del golpe de Estado– sobre la dictadura que habría impuesto Evo Morales, es la fuerza política más democrática del país. La candidatura del binomio Luis Arce-David Choquehuanca es cuestionada aquí por algunas fuerzas y organizaciones sociales del Pacto de Unidad [la alianza de las principales organizaciones sociales que apoyan al Mas],y eso hay que leerlo en dos claves complementarias. Por un lado, porque es parte de la lógica asambleísta y comunal de los bolivianos, y es también parte de los mecanismos históricos del sindicalismo boliviano. Y por otro lado, porque demuestra la expresión democrática en el interior del Mas.

—¿Cómo podría describirse al gobierno actual de Bolivia?

—En este momento el gobierno de Bolivia está en manos de lo que fuera la oposición al Mas, que está fragmentada. La propia presidenta Jeanine Áñez es parte del movimiento Bolivia Dice No, surgido para oponerse a la candidatura de Morales en la elección de octubre. Se trata de un partido que no alcanzó el 5 por ciento de los votos. Quienes hoy gobiernan fueron parte de una oposición que desde el triunfo del Mas en las presidenciales de 2005 no logró articular una fuerza que pudiera enfrentarlo. El único candidato que mantiene su partido y está listo para presentarse legalmente es Carlos Mesa, con Comunidad Ciudadana. Por eso se da la curiosa paradoja de que el liberal Jorge “Tuto” Quiroga será el candidato presidencial del Movimiento Nacionalista Revolucionario, cuando en 2014 fue candidato del Partido Demócrata Cristiano y viene originalmente del partido liderado por el general Hugo Banzer, Acción Democrática Nacionalista, un partido de derechas. Otro que espera presentarse, pero aún no está claro con qué sello lo hará, es el empresario Samuel Doria Medina, derrotado en las elecciones de 2005 y 2009.

—¿Hay garantías para la presentación electoral del Mas en los comicios?

—Hubo un pedido de proscripción que fue desechado por el Tribunal Supremo Electoral. La personería jurídica del Mas está intacta para presentar candidatos en todos los cargos, en todo el país. Es pronto para elaborar hipótesis sobre el curso que puedan tomar los hechos electorales. Todo está en permanente movimiento y cambio. Hay que esperar que las cosas decanten con el correr de los días y ver qué ocurre con las candidaturas. Pero a fines de diciembre, cuando las encuestadoras preguntaban la intención de voto de Andrónico Rodríguez a la cabeza del Mas, su candidatura alcanzaba el 40 por ciento. Luego cuando ya Evo Morales se estableció en Buenos Aires y los debates por los candidatos fueron mayores, algunas encuestadoras preguntaban por el voto al Mas independientemente de cuál fuera el candidato y la intención de voto se mantuvo en ese 40 por ciento.

—Las acusaciones de corrupción parecen ser un elemento común de las nuevas derechas de la región. ¿Qué pasa hoy en Bolivia con la acusación en este sentido contra Luis Arce?

—No sólo Arce es acusado de corrupción, también lo es Carlos Romero, exministro de Gobierno. Andrónico Rodríguez es acusado de “sedición y terrorismo”. Estas dos palabras son las más usadas para acusar a dirigentes sociales, dirigentes del Mas o exfuncionarios del gobierno depuesto. Tanto jueces como fiscales aceptan esas acusaciones para perseguirlos y minar la unidad del Mas o de algunas agrupaciones sociales con miras a las elecciones del 3 de mayo. Habrá que esperar que efecto surten. Por lo pronto el Mas denunció que detrás de algunas de esas acusaciones está la mano de la Usaid, una agencia de Estados Unidos que fue invitada por la presidenta Áñez a supervisar las elecciones del 3 de mayo.

 

Por Fabián Kovacic 

24 enero, 2020

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"Esta determinación obedece a las recientes e inadmisibles expresiones del canciller Bruno Rodríguez Parrilla", dice el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El Gobierno de facto de Bolivia, que encabeza la autoproclamada mandataria Jeanine Áñez, anunció la suspensión de las relaciones diplomáticas con Cuba.

El canciller en funciones, Yerko Núñez, dijo en conferencia de prensa que tal decisión responde a los supuestos “agravios” del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.

El Gobierno de facto encabezado por Áñez, desde que usurpó el poder en el contexto del golpe de Estado contra Evo Morales, arremetió contra Cuba, especialmente contra el personal de la Salud que laboraba en ese país.

A pesar de que los médicos cubanos regresaron a su nación, las autoridades golpistas continúan atacando su labor solidaria, que beneficiaba a cientos de miles de familias bolivianas, sobre todo humildes, tal como hizo Áñez este 22 de enero en el acto para celebrar la fundación del Estado Plurinacional.

Áñez afirmó que del total de gastos por cada médico, que era de 9 000 bolivianos (1 300 dólares), "80% era desviado para financiar al castrocomunismo".

Rodríguez calificó de "vulgares mentiras" las declaraciones de la autoproclamada presidenta, señalando que esta es "otra muestra de su servilismo a EE.UU.".

Desde que se registró el golpe de Estado contra el mandatario Evo Morales, en noviembre pasado, y Áñez asumió la Presidencia, hubo hostigamiento contra los trabajadores cubanos en Bolivia.

Cuatro ciudadanos de Cuba fueron detenidos arbitrariamente, acusados de ser los responsables del financiamiento de las protestas contra el Gobierno de facto, tras retirar una cantidad considerable de dinero.

No obstante, se demostró que esos fondos eran para el pago de salario de un centenar de trabajadores de la Salud Pública en Bolivia, por lo que fueron puestos en libertad.

24 enero 2020

(Con información de Abi, RT en Español y Prensa Latina)

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