Medios japoneses: China y Rusia desdolarizan su comercio para avanzar hacia una "alianza financiera"

En 2015, la participación de la moneda estadounidense en las transacciones bilaterales era de alrededor del 90 por ciento, y ahora se ha reducido al 46 por ciento.

 

Rusia y China unen esfuerzos para reducir su dependencia del dólar, lo que, según algunos expertos, podría llevar a una "alianza financiera" entre ambas naciones, escribe en un artículo para la revista japonesa Nikkei Asian Review el politólogo estadounidense Dimitri Simes.

Moscú y Pekín han reducido drásticamente su uso del dólar en el comercio bilateral durante los últimos años. En 2015, aproximadamente el 90 % de las transacciones bilaterales se realizaban en dólares estadounidenses. Sin embargo, tras el comienzo de la guerra comercial declarada por Washington y un impulso comun por parte de Rusia y China para alejarse del dólar, la cifra había caído al 51 % en 2019.

En el primer trimestre de 2020, la participación del dólar se ha reducido al 46 %, mientras que la participación del euro alcanzó un máximo histórico del 30 % y la de las monedas nacionales, el 24 % (este también es un nuevo máximo), señala el medio.

En junio del año pasado, ambos países firmaron un acuerdo interestatal para usar sus monedas nacionales en el comercio bilateral, en el marco del proceso de desdolarización anunciado en 2018.

Alexéi Máslov, director del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia, aseguró a la revista que la desdolarización del intercambio comercial entre Rusia y China se acercaba a un "momento decisivo" que podría elevar su relación a una alianza de facto.

El inicio de la desdolarización se remonta a 2014, cuando Occidente impuso sanciones a Rusia por la reunificación de Crimea con el país. Pekín, por su parte, se vio obligada a unirse al proceso después de que el presidente Donald Trump impusiera aranceles a los productos chinos por valor de varios cientos de miles de millones de dólares, reseña el medio.

8 ago 2020 19:49 GMT

Publicado enEconomía
Bill Gates durante una intervención en Barcelona en el 2010 (Pedro Madueño)

Hace justo 25 años, un día de finales de agosto de 1995, en Redmond, Estados Unidos, la empresa Microsoft de Bill Gates lanza al mercado el sistema operativo Windows 95.

 

Es un producto revolucionario –aunque inspirado en un sistema anterior que funcionaba en los Apple Macintosh de Steve Jobs–, porque introduce un sistema de interfaz gráfico con ventanas mucho más sencillo que el anterior, basado en el MS-DOS y que abrirá las puertas de las oficinas (y de los hogares) a la informática para siempre.

Meses después, saldrá también el navegador Explorer. En 1995 La Vanguardia dedica varias páginas al lanzamiento, que es acompañado con un gira mundial al ritmo de la canción Start me up de los Rolling Stones. En uno de sus artículos –que hoy inspira casi ternura– el diario destaca como, gracias a Windows 95, “un simple clic con el puntero y el ratón en una X situada en la parte superior derecha de la pantalla cierra el programa o documento al instante”.

El programa cuesta 19.900 pesetas y no todos los ordenadores podían soportarlo. Estamos en los albores de internet. Los motores de búsqueda más populares en estos momentos son Altavista y Yahoo! y el módem se activa emitiendo unos pitidos ruidosos, con una conexión muy lenta.

Pocos imaginan entonces el impacto que tendrá, pero Bill Gates tiene olfato y pone la primera piedra de su imperio, que le situará de forma estable entre los hombres más ricos del planeta. Un imperio que hoy, más de dos décadas después, poco tiene que ver con el de aquel entonces.

Microsoft es líder indiscutido de los sistemas operativos de los ordenadores, con una presencia apabullante en el entorno empresarial. Pero ya no solo vende productos físicos, sino actualizaciones en la nube. A lo largo de los años, la empresa ha ido diversificándose y ha llevado a cabo adquisiciones que la han transformado de forma profunda.

“En estos 25 años parece que han innovado poco, pero no es así. Su sistema operativo se ha convertido en un estándar mundial hegemónico, en la base de la ofimática
y nadie puede hacerle sombra. También su paquete de programas Office, del que no se habla tanto, ha sido a la base del aumento de productividad de las empresas”, comenta Enrique San Juan, director de Community Internet- The Social Media Company, empresa de Barcelona centrada en la consultoría digital. “Ahora más que productos vende servicios. Es una empresa que parece algo dormida, pero no. Es muy efectiva”, añade.

Entre los peldaños de su crecimiento, hubo varios momentos significativos. Por ejemplo, la compra de Skype en 2011, cuando era lo único que había en el sector de las videoconferencias le permitió acceder a una herramienta que, no sin dificultades, posteriormente ha conseguido recolocar en el sector empresarial y que le ha permitido sucesivamente el desarrollo de Micorsoft Teams.

Otro movimiento significativo ha sido el de LinkedIn en el 2016, que ha transformado de un contenedor de currículum a una plataforma de datos que se venden a los recursos humanos, con un modelo de suscripción. Hoy es la única red social Business to Business, que reúne la élite productiva con casi 700 millones de usuarios (siendo ausente en mercados claves como Rusia o Japón).

Menos afortunada en cambio fue su incursión en la telefonía móvil. En el 2014 pagó 7.500 millones de dólares por Nokia, que no ha podido resucitar y que costó 7.800 despidos. Mejor le fue con el sector de los videojuegos, con la consola X-Box, que se ha consolidado como una de las opciones de referencia de un mercado en pleno crecimiento después del confinamiento de la pandemia.

La bolsa ha premiado a Microsoft, especialmente desde la llegada Satya Nadella en el 2014: el valor de sus acciones se han casi multiplicado por seis. En su primer correo que escribió a los empleados el directivo afirmaba: “Nuestra industria no respeta la tradición, sólo respeta la innovación”. Y así, casi en sordina, sin anuncios espectaculares, la compañía ha superado 1,6 billones de dólares en capitalización bursátil (cerca del PIB de toda España).

Incluso en tiempos de coronavirus ha consolidado, junto al resto de tecnológicas, su liderazgo en el sector. En lo que va de año, en medio de la peor recesión desde la Gran Depresión sus acciones se han revalorizado un 35%. Hoy los ingresos son muy diversificados, desde Office (25%), el cloud Azure (23%), Windows (17%), se extiende a ventas de PC, juegos y otros servicios. Como curiosidad, la empresa en la actualidad cuenta con 715 millones de suscriptores a Azure, cuatro veces más que los abonados a Netflix.

En los últimos días, está negociando dar el enésimo salto al vacío y vuelta de tuerca, con la adquisición de la red social china Tik- Tok, la preferida de los preadolescentes y de la generación Z. ¿Por qué meterse en un terreno tan ajeno a la filosofía de Microsoft?

“Porque TikTok ha hecho envejecer a Instagram de golpe”, sentencia San Juan. “Es una red social divertida, chispeante. Pero sobre todo tiene un algoritmo sofisticado basado en Inteligencia Artificial que permite detectar las preferencias de los usuarios y ofrecerles un contenido diferente y personalizado”.

Una vez más, los datos. El petróleo del siglo XXI. Conocer los gustos de la próxima generación puede ser una mina de oro, porque potencialmente puede obtenerse una radiografía detallada del mercado. El acceso a un know how representa un valor añadido que la firma de Bill Gates, como ha demostrado en otras ocasiones, sabrá rentabilizar. Como las canciones de los Rolling Stones de hace 25 años, que funcionan siempre.

El fiscal general venezolano, Tarek William Saab. Foto tomada de @MinpublicoVE.

Dos estadounidenses fueron condenados a 20 años de cárcel en Venezuela, acusados por terrorismo, entre otros delitos, por una fallida incursión armada al país caribeño en mayo pasado, informó el fiscal general, Tarek William Saab.

Luke Alexander Denman, de 34 años, y Airan Berry, de 41, "admitieron haber cometido delitos" de "conspiración, asociación (para delinquir), tráfico ilícito de armas de guerra y terrorismo", condenados a "pena de prisión de 20 años", publicó Saab en Twitter sobre la medianoche del viernes.

El funcionario difundió en esa red social fotografías de vehículos, armamento y documentos de identidad.

Denman y Berry se encuentran entre decenas de detenidos por una incursión armada por las costas del norte de Venezuela, que el gobierno de Nicolás Maduro dijo haber frustrado el 3 de mayo, con saldo de al menos ocho muertos. Caracas asegura que la operación tuvo apoyo de Estados Unidos y la vecina Colombia.

El plan, según el gobierno de Maduro, buscaba la "captura, detención y remoción" del mandatario socialista y la "instalación" de Juan Guaidó, líder parlamentario opositor reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países, entre ellos Estados Unidos.

Guaidó fue acusado de haber contratado a "mercenarios" con fondos bloqueados por las sanciones de la Casa Blanca contra Venezuela y su estatal petrolera PDVSA.

El gobierno de Maduro sostiene que el líder parlamentario opositor firmó para ello un contrato con una empresa privada de seguridad y defensa llamada Silvercorp USA.

Denman y Berry, según la acusación, pertenecían a esa compañía, fundada por el militar retirado estadounidense Jordan Goudreau, un ex boina verde.

Un asesor de Guaidó, que posteriormente renunció, reconoció en una entrevista con CNN haber firmado un contrato con Silvercorp, pero aseguró que fue un acuerdo "exploratorio" y que no se le dio luz verde a una operación en Venezuela.

8 agosto 2020 

(Con información de AFP)

Publicado enInternacional
La alternativa al dólar: el trabajo pendiente de la transición a un nuevo orden económico

El ascenso de China y el retroceso de Estados Unidos se perciben con mayor claridad si comparamos dos fechas: 2008 y 2020.

En este breve lapso, la transición hacia un mundo centrado en Asia no ha dejado de progresar, pero para cerrar este ciclo falta una alternativa a la previsible, y no necesariamente cercana, "muerte del estándar del dólar".

Los datos sobre la producción material hablan solos.

Según la World Steel Association, en 1991 China producía el 9,6% del acero del mundo, pero en 2019 ya produce el 53,3%, mientras los países del NAFTA apenas llegan al 6,3%. Esa abrumadora diferencia no ha hecho más que ensancharse durante la pandemia: en junio China alcanzó el 61% de la producción, mientras Occidente retrocede.

El punto de inflexión fue la primera década de 2000, ya que en 2007 producía ya el 36,5% del acero mundial.

Si ponemos la lupa en la producción de vehículos, el ascenso chino es tan impresionante como el estancamiento de Occidente: las fábricas del Dragón lanzaron dos millones de vehículos en 2000 para ascender a 29 millones en 2019. En tanto EEUU, Alemania y Japón retrocedieron o se estancaron.

Para quienes crean que el ascenso chino está focalizado en la producción masiva de mercancías de baja y mediana tecnología, la lista top500.org que analiza las 500 supercomputadoras más potentes del mundo, es más que ilustrativa. Recién en 2002 China entró en la lista, cuando EEUU sumaba el 48,6% de las mejores supercomputadoras.

En junio de 2020, la última lista difundida, China obtiene el 45,5%, duplicando a EEUU que obtiene sólo el 23,4% de las supercomputadoras.

Si nos fijamos en el sector financiero, en 1999 EEUU copaba la lista de los 10 mayores bancos por capitalización, con seis bancos, encabezados por Citigroup. Entre los 20 mayores no había ninguno chino. En julio de 2020, la lista la encabezan cuatro gigantes chinos, con el ICBC a la cabeza, habiendo sólo dos estadounidenses entre los diez mayores.

El diplomático Alfredo Toro Hardy nos recuerda en el Observatorio de la Política China, que el Dragón es ya una superpotencia tecnológica, que "posee nueve de las 20 mayores empresas de alta tecnología en el mundo", encabezadas por Alibaba, Tencent, AntFinancial, Bytendance y Baidu, pero a renglón seguido nos dice que "las 11 remanentes son todas estadounidenses".

El último dato es importante porque EEUU está en declive, pero en modo alguno es una potencia derrotada, ni siquiera en lo económico. China es el segundo mayor inversor del mundo en investigación y desarrollo tecnológico después de Estados Unidos, aunque el Dragón crece cuatro veces más deprisa.

Por eso, Toro Hardy concluye: "Estados Unidos y China mantienen una competencia en la que el primero lleva aún la delantera, pero donde la segunda descuenta aceleradamente la ventaja. Como en las carreras de caballos, quien alcanza gana".

Creo que es un buen ejemplo que echa luz sobre los conflictos en curso. Sin embargo, la gran ventaja de Washington es el dólar. Como destaca el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP), "el tema más crítico de toda la transición mundial, es la reforma del sistema monetario internacional".

Según este think tank francés, luego de la crisis de 2008 que golpeó al dólar, el mundo se ha abocado a "resolver la paradójica obligación de liberarse de su dependencia de la moneda estadounidense, protegiendo, al mismo tiempo, el valor de las inmensas reservas de divisas denominadas en dólares, acumuladas en las arcas de los bancos centrales".

Más de una década después, aún no está claro cómo se resolverá la sucesión del dólar. Uno de los cambios más notables, anotados por el LEAP, es que el mercado de futuros del petróleo, que cotizan en yuanes en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai, ya representan el 10% de los volúmenes de hidrocarburos comercializados en el mundo.

Se trata de un importante avance, pero insuficiente. El último boletín del LEAP anticipa que "las monedas vinculadas al dólar perderán; mientras que las monedas vinculadas a la potencia china y al euro serán áreas de estabilidad monetaria".

Estamos en un punto decisivo y delicado. El ascenso de China es un hecho, pero EEUU aún tiene la capacidad de impedir que siga avanzando. Si nos basamos en la historia de las transiciones hegemónicas (de España a Inglaterra y de ésta a EEUU, por mencionar las más recientes), todas implicaron guerras que consagraron las tendencias de fondo.

En este momento, todo apunta al Mar del Sur de China como escenario de una conflagración entre ambas potencias. El analista Pepe Escobar cita un informe chino no publicado, que asegura que la aviación del Pentágono está siendo neutralizada por "dispositivos de interferencia electrónicos ubicados en islas y arrecifes en el Mar del Sur de China".

Añade que "no hay absolutamente ninguna manera de que la Flota del Pacífico de EEUU pueda ganar una guerra de disparos en el Mar del Sur de China".

Es posible que sea así, aunque el anti-imperialismo suele exagerar las capacidades de quienes se oponen a EEUU y desconsiderar las fortalezas que conserva y desarrolla aún la superpotencia.

Por el contrario, el especialista en seguridad mundial Michael T. Klare, considera que la principal limitación de EEUU es su frágil situación interna. Si la guerra fría en curso se deslizara hacia una guerra caliente, EEUU afrontaría la limitada capacidad de reclutamiento del Pentágono:

"A diferencia de la Guerra Fría original, los hombres jóvenes en este país ya no están obligados a servir en el ejército de los EE. UU", argumenta Klare.

En efecto, en las guerras de EEUU desde el 11S, se utilizaron incentivos económicos para alentar a los soldados profesionales y así "evitar la protesta pública por esas guerras", como sucedió en Vietnam, una guerra perdida en las ciudades y campus estadounidenses.

Eso fue posible, agrega Klare, "porque el número de soldados que participaron en combate no era enorme en comparación con las épocas de la Guerra de Corea o Vietnam". Pero una guerra contra China, y probablemente también contra Rusia, necesita de un nivel de reclutamiento que sería imposible en la situación interna que vive EEUU.

Una sociedad quebrada por el empobrecimiento de la clase media y el brutal enriquecimiento de los más ricos y la 'epidemia de opioides', que se traducen en la disminución de la esperanza de vida, un caso único entre los países desarrollados.

Un país que está "demasiado roto para combatir el coronavirus", como señala una columna de The New York Times, no puede encarar ninguna empresa seria. El casi amotinamiento que vivió la tripulación del portaaviones Theodore Roosevelt, en apoyo al comandante Brett Crozier, ante el brote de coronavirus en la tripulacion y desobedeciendo al alto mando, es una pequeña muestra de lo que puede suceder en una sociedad en pie de guerra contra el 1%.

15:32 GMT 07.08.2020URL corto

Publicado enEconomía
Visita del secretario de Salud de EEUU a Taiwán: peligroso desafío contra China

La próxima visita del secretario de Salud de EEUU, Alex Azar, a Taiwán ha puesto al rojo vivo la confrontación multidimensional contra China en vísperas de la reunión de los jerarcas del Partido Comunista Chino en la ciudad costera de Beidaihe.

Para Pekín, el tema de Taiwán representa una línea roja existencial trazada desde 1979.

Mucho más que una chispa bélica en el mar del Sur de China —que sería el equivalente estratégico del mar Caribe para EEUU y que le brinda a China su salida al océano Índico—, el sacudimiento del avispero de Taiwán puede orillar ineluctablemente a China a responder al desafío de Trump.

Taiwán constituyó en 1979 la piedra de toque del establecimiento de las relaciones de Pekín y Washington, y que hoy es puesto en alto riesgo.

Según Samson Ellis y Cindy Wang, de Bloomberg, "la visita al más alto nivel de EEUU a Taiwán en décadas es un desafío a China".

Con el pretexto de que EEUU tiene la intención de aprender las enseñanzas del manejo del COVID-19 en Taiwán —que tuvo pocos infectados (476) y pocos muertos (7)—, el secretario de Salud y Servicios Humanos, el libano-estadounidense Alex Azar, encabezará la semana entrante una delegación a la isla renegada de Taiwán con la que, en forma oficial, EEUU había roto sus relaciones diplomáticas hace más de 40 años.

El desafiante anuncio no hizo esperar la increpación de China que, mediante el portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores Wang Wenbin, denunció su "firme oposición" y calificó a Taiwán —un archipiélago de 35.980 km cuadrados con 23,6 millones de habitantes— como "el tema más importante y sensible de las relaciones de China y EEUU".

Justamente la visita de Nixon en 1973 a China durante la que se reunió con el timonel Mao Zedong y el primer Zhou Enlai —que en realidad desprendió a China de la URSS, desde el punto de vista geoestratégico— plasmó el desde entonces axioma inamovible de una sola China para el establecimiento de relaciones diplomáticas con Pekín en 1979.

Ya en 2014, durante la presidencia del Partido Demócrata con Barack Obama, Gina McCarthy, administradora —que no secretaria— de la Agencia de Protección Ambiental, dio un discurso en Taipéi en 2014 que provocó la ira de los funcionarios chinos en Pekín.

El manejo del COVID-19 por Alex Azar ha sido más que catastrófico, y muy bien podría aducir tras bambalinas lo que queda de la diplomacia estadounidense. Que se trata de una misión de sanidad pedagógica —en la etapa aciaga del pugnaz Mike Pompeo, secretario de Estado, exdirector de la CIA y zelote evangelista sionista que busca ser el sucesor de Trump en caso de su reelección—.

En plena deriva, Mike Pompeo ha llegado hasta el atrevimiento inconcebible para un diplomático de alentar el cambio de régimen del Partido Comunista en China y de haber sancionado en forma circense a 92 millones de chinos. 

Lauren Meier y Ben Wolfgang, del The Washington Times —de los famosos moonies surcoreanos vinculados a la CIA y al nepotismo dinástico de los Bush—, confirman que la visita planeada a Taiwán de Alex Azar "escala las tensiones entre EEUU y China".

Según The Washington Times, esta atrevida jugada  —y una nueva agenda de jugadas de Mike Pompeo diseñadas para limitar el alcance del sector high-tech de China— "muestra el deseo de la Administración Trump de escalar la campaña de presión contra Pekín aún en medio de las elecciones de noviembre". 

The Washington Times da pie a la postura de Joseph Biden, el todavía presunto nominado presidencial por el antidemocrático Partido Demócrata, quien "reveló que tiene planes para revertir muchas de las tarifas recientemente impuestas a Pekín, que forman parte central de la agenda contra China del presidente Trump". Biden ha calificado las medidas de Trump como "contraproducentes" y acusa a la Administración de fracasar en colaborar con los aliados para formular una respuesta más efectiva frente a China.

The Washington Times subraya que "China siempre ha reaccionado con una especial intensidad a las señales de que EEUU estimula la independencia de Taiwán, a quien China considera parte integral de su territorio".

Nada menos que Kevin Rudd, ex primer ministro de Australia y presidente del Asia Society Policy Institute (con sede en Nueva York) redactó un alarmante artículo para la influyente revista Foreign Affairs: Hay que tener cuidado de las armas de agosto en Asia: cómo preservar las tensiones de EEUU y China para que mo detonen una guerra,que resume el deterioro en espiral descendente de la tormentosa relación entre EEUU y China durante medio siglo.

Kevin Rudd consagra un amplio capítulo al tema de Taiwán y comenta el argumento de Pekín de que "Washington se acerca peligrosamente al cruzar las líneas rojas de China sobre el estatuto internacional de Taiwán, y consecuentemente pone en riesgo la base de la entera relación de EEUU y China".

Para Rudd, el mundo se encuentra ante "el prospecto no solamente de una nueva guerra fría, sino de una guerra caliente", cuando los "riesgos serán especialmente elevados en los próximos pocos meses críticos desde ahora hasta la elección presidencial de EEUU" y donde la "lista de puntos de fricción es extensa, desde el ciberespionaje y la militarización del dólar hasta Hong Kong —donde EEUU carece de una base legal internacional para una virtual intervención— y el mar del Sur de China", lo que "hace el manejo de la crisis aún mas difícil".

Rudd llega hasta a recomendar el libro clásico de Christopher Clark Los sonámbulos, que exhuma las fallas de la diplomacia de 1914 y que con "un relativamente menor incidente (el asesinato del archiduque austriaco en Sarajevo) puede escalar en una guerra entre las grandes potencias en solo unas semanas".

El secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, anunció los lineamientos de la relación con China durante su reciente discurso en el Foro de Seguridad de Aspen.

En este tenor llama la atención la petición de Mark Esper de haber dialogado por teléfono, un día después del Foro de Seguridad de Aspen, con su homólogo chino Wei Fenghe. Quizá para atenuar una probable confrontación bélica desde el mar del Sur de China hasta Taiwán cuando Pekín le ganó la partida a EEUU y al Reino Unido con la aplicación de su ley de seguridad a Hong Kong. A Trump solo le quedó el recurso retórico de amenazas y de nuevas sanciones que llevaron al cierre mutuo de dos consulados, el de Houston y el de Chengdu.

Pareciera que los jerarcas chinos, que en estos días de agosto se reúnen en su conclave secreto anual en la ciudad costera de Beidaihe, apuestan a la reelección de Biden, por lo que no valdría la pena de atizar el fuego de aquí a 88 días.

Entretanto queda más claro que la belicosidad multidimensional de Trump y su gabinete sinófobo comporta un carácter notoriamente electoral, del que tampoco habría que desprender los temas trascendentales que irán in crescendo y que denotan la fuerte competencia de EEUU contra China y Rusia, según diversos reportes del Pentágono.

El mayor desafío para China será una reelección nada improbable de Trump.

10:25 GMT 07.08.2020URL corto

Publicado enInternacional
Elon Musk

El multimillonario sudafricano justifica los golpes de Estado para controlar recursos naturales como el litio en Bolivia. Y, sin embargo, mantiene su imagen de hombre clave para la transición ecológica

 

Elon Musk, el magnate de Tesla, SpaceX o Paypal, soltó hace unos días una verdadera bomba en Twitter, donde cuenta con más de 37 millones de seguidores: “Daremos un golpe de Estado a quien queramos, asúmelo”, le espetó a un internauta desconocido en un tuit que, cosa muy rara en él, ha borrado. El intercambio de pareceres era referente al derrocamiento de Evo Morales en Bolivia hace menos de un año. El país con mayores reservas de litio del mundo. En ese periodo de tiempo, las acciones de Tesla, una compañía que depende del llamado oro blanco para la producción de baterías, han subido alrededor de un 500%. Musk posee cerca del 20% del capital. Una frase que viene de maravilla para explicar este complejo tema con ramificaciones económicas y geopolíticas, la dijo él mismo, el flamante séptimo hombre más rico del planeta: “Está bien poner todos los huevos en una canasta, siempre y cuando uno controle lo que pasa con esa canasta”. Antes de borrar el tuit, aclaró que Tesla consigue el litio en Australia, aunque allí las reservas son mucho más exiguas. 

Parece una tontería, ¿no? No es para tanto. ¿Quién no ha explotado alguna vez en redes sociales? A él ya le ha pasado varias veces. Como cuando dijo en marzo que temer al coronavirus era una tontería, o cuando desafió al cierre de su planta en California y pidió que si arrestaban a alguien, que fuera sólo a él. El empresario sudafricano tan afincado en Sillicon Valley que casi podría creerse que lo preside tiene serios problemas para contenerse. En septiembre de 2018 tuvo que abandonar la presidencia de Tesla durante tres años y pagar una multa millonaria (35 millones de euros) debido a una investigación abierta por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) tras unos tuits de principios de agosto en los que anunció que estaba planteándose que la empresa dejará de cotizar en bolsa. El organismo regulador consideró esos mensajes como un fraude para los inversores.

Quizá Musk pretende aparentar fortaleza para disfrazar sus debilidades. Y por eso, es un símbolo tan perfecto de este capitalismo agonizante, es el producto lógico de un sistema diseñado para poner los beneficios económicos en primer lugar y que se basa en la apariencia de éxito. 

El millonario tiene también un carácter explosivo, que le ha hecho formar parte de la cultura pop. Apareció en Big Bang Theory, ha sido dibujado para South Park y los Simpsons, y hasta hizo un cameo en la película Iron Man.

No se puede negar que es un genio. Lo que no está tan claro es de qué tipo. Proveniente de una familia privilegiada en la época del apartheid, el debate sobre si es un superhéroe de nuestros tiempos o, más bien, el malo de la película crece en intensidad a cada tuit polémico que publica y a cada propuesta descabellada que sale de su cabeza. Uno de esos momentos que más le acercan a la posición de villano loco es cuando propuso bombardear nuclearmente los polos de Marte para hacer su clima más habitable. Como para fiarse de un tipo con esas ideas para llevar adelante los proyectos de neurociencia que pretende su empresa Neuralink. ¿Superhéroe o supervillano? Él mismo quizá te pueda ayudar a decidirlo.  

Que uno de los diez hombres más ricos del planeta, modelo para muchos que se llaman emprendedores, y supuesta clave en la transición energética – a acometer sí o sí en un planeta de recursos cada vez más finitos– diga claramente que apoya que se organicen golpes de Estado para apoderarse de recursos de países como Bolivia, no debería ser pasado por alto. ¿Qué es el ecofascismo, Elon Musk? El ecofascismo eres tú. 

Pero no, él es el idolatrado hombre que nos llevará a Marte después de salvar la tierra en coche eléctrico cero emisiones. Seguro que habrá sido una broma, argumentan algunos de sus seguidores. En el caso de que así fuera, algo poco creíble, sería la broma de más mal gusto posible si tenemos en cuenta el historial de golpes de Estado financiados por EE.UU. en su patio trasero, América Latina. Y si además pensamos que el autor del chiste fue incluso asesor de Donald Trump y se codea con los halcones, cuervos, y buitres de la política mundial, poca broma. En su defensa podemos argumentar que al menos dejó de colaborar con el presidente norteamericano cuando Trump abandonó el acuerdo de París en 2017. Pero esa no es defensa suficiente. 

Y no puede olvidarse que, bajo la presidencia ‘interina’ de Jeaninne Áñez –la misma que recomendó rezar y ayunar para vencer a la pandemia–,  Bolivia ha vuelto a abrir la puerta a empresas estadounidenses, vetadas por el gobierno de Evo Morales, quien antes de ser destituido y exiliado, tras una acusación de fraude electoral, que cada vez está más claro que no existió, negociaba con empresas alemanas y chinas la explotación del litio del país para que parte de los beneficios redundaran en el pueblo boliviano.

Además, hay otro factor que daría para un análisis más pormenorizado, el tema ya mencionado de la cotización de las acciones. ¿Es Tesla una de las mayores burbujas de la historia? La compañía no ha conseguido beneficios anuales desde su fundación pero acaba de sobrepasar a Toyota como la empresa con más valor de mercado del sector automovilístico. Aquí tampoco podía faltar un tuit de su dueño: en mayo señaló que le parecía que el precio de sus acciones era muy alto –en ese momento estaban en 780 dólares– y cayeron más de un 10% en un solo día. Dos meses después han estado por encima de los 1.700. Y si hay algo que da valor a la compañía son sus baterías, las mejores del mercado, las que más autonomía dan. Su principal activo, más allá de marketing o expectativas. Y las baterías están hechas con litio.

El tema del oro blanco boliviano es muy complejo. Se parece al caso del poco rentable petróleo extra pesado de Venezuela. Bolivia tiene una gran cantidad de reservas de litio, de momento las mayores conocidas, pero las condiciones atmosféricas de Bolivia –llueve más que en Chile o Argentina–  y la cantidad de magnesio que hay que depurar hacen menos provechoso el recurso que el que hay en otros lugares. No obstante, al litio le llamaron oro blanco por algo. Y como ocurrió con el negro, allí donde encontraron petróleo, u otros recursos clave, como el gas o el uranio, llegaron los problemas, o peor, las “guerras por la paz”. Salvo que seas una de las potencias que las ocasiona, claro. Que Bolivia y Venezuela se parezcan también en los frecuentes intentos por desestabilizar sus gobiernos no es casualidad tampoco. Por muchos defectos que Evo y Maduro tengan. Aunque no es posible explicar el interés en un cambio de gobierno sólo por el litio; en Bolivia hay otros recursos como gas natural o petróleo. En última instancia se trata de controlar bienes y lugares estratégicos para evitar que caigan en manos equivocadas por si la eficiencia de la extracción aumenta o el mercado evoluciona.

El capitalismo está entrando en una fase de cambios que puede ir hacia posiciones ecofascistas como la que abandera el accionista mayoritario de Tesla. Decía Walter Benjamin: “Nada ha corrompido tanto a los obreros alemanes como la opinión de que están nadando con la corriente. El desarrollo técnico era para ellos la pendiente de la corriente a favor de la cual pensaron que nadaban”. El ecofascismo simplemente es la respuesta del capitalismo al problema de la escasez. Su única mutación posible en un mundo de recursos cada vez más escasos si seguimos abrazando el mito del progreso y la religión del eterno crecimiento. Una religión que exigirá también crecientes sacrificios. Progresar en la dirección equivocada –hacia Marte, por ejemplo, cuando tu planeta lo que necesita es que se reduzca la huella ecológica– es mucho peor que quedarse quieto y cuidar del suelo que pisas y te alimenta.  

Por Juan Bordera 4/08/2020

Publicado enInternacional
Hizbolá e Israel: el riesgo limitado de otra guerra

En las últimas semanas han sucedido varios incidentes armados entre el Ejército Israelí y la organización libanesa, tanto en Siria como en la frontera de Líbano. Netanyahu ha advertido a Hizbolá de que se arriesga a otra guerra, aunque ni Tel Aviv ni el líder de la organización chií, Hassan Nasrallah, parecen interesados a meterse a fondo en un conflicto abierto.

 

En febrero de 1992, un helicóptero Apache israelí de fabricación estadounidense mató a Abbas Musawi, cofundador y líder de Hizbolá. Con él murieron su esposa, su hijo de cinco años y otras cuatro personas. Israel descabezó la organización chií libanesa y se libró de uno de sus perores enemigos, pero los israelíes no imaginaban que quien iba a suceder a Musawi se convertiría en un enemigo todavía más hábil, hostil y encarnizado.

Así, en las tres últimas décadas, Hassan Nasrallah ha dirigido la organización con mano de hierro, ha reforzado las relaciones con Irán, se ha armado hasta los dientes y ha mantenido a raya al poderoso ejército del sur con un sinfín de enfrentamientos y escaramuzas, y con algunas guerras que, entre otras cosas, consiguieron expulsar a Israel de Líbano en 2000 para evitar el constante goteo de soldados muertos.

La semana pasada, un militar israelí dijo que su país no tiene miedo de ningún ejército de la región ya que es consciente de su absoluta superioridad. Si un ejército regular árabe se atreviera a incordiar al estado judío más de la cuenta, los israelíes solo tendrían que enviar unos cuantos aviones para defenestrar a cualquier régimen de la zona. Es una hipótesis descartada. Sin embargo, este no es el caso de Hizbolá, que opera como una guerrilla, aunque al mismo tiempo dirija la política libanesa desde el gobierno y el parlamento de Beirut.

 Es natural que los aliados de Israel consideren que Hizbolá es una organización terrorista. Hace solo unos días la embajadora de Estados Unidos en Beirut arremetió públicamente contra Hizbolá y Nasrallah, y fue necesario pararle los pies. La intromisión de EEUU en la política libanesa viene de antiguo y se produce a diario. Washington, cuya acción exterior en Oriente Próximo es la que dicta Israel, querría acabar de una vez por todas con esa mosca que molesta a su aliado más estrecho.

Eso explica las declaraciones de la embajadora en Beirut, que ni son las primeras ni serán las últimas de ese tenor. Los americanos están estrangulando la economía libanesa con una fuerza sin precedentes únicamente con el deseo de que Líbano deje en la cuneta a Nasrallah, algo que no va a ocurrir puesto que Hizbolá es el partido esencial para el sostenimiento del país. Si Hizbolá desapareciera, reinaría un caos absoluto.

La influencia de Nasrallah en la política de Oriente Próximo es enorme, y su prestigio también. Un sondeo realizado hace unos años reveló que los israelíes se fían más de lo que dice Nasrallah que de lo que dicen sus propios líderes. Cuando el líder chií libanés abre la boca en público, las televisiones hebreas recogen y analizan sus palabras al detalle, y en ocasiones hasta las transmiten en directo para satisfacer la avidez de sus telespectadores.

 

Narallah nació en el área de Beirut en 1960, el noveno de los diez hijos de una familia chií que no tenía inclinaciones religiosas. Estudió en Líbano y en la ciudad iraquí de Nayaf antes de ser deportado de ese país por Saddam Hussein en 1979, en el marco de una amplia expulsión de chiíes. Al poco de regresar a su país, Israel puso en marcha la invasión de 1982, lo que hizo que muchos chiíes libaneses se afiliaran a Hizbolá.

Es lo que hizo Nasrallah, que un tiempo antes estuvo afiliado al partido chií secular Amal. Sus estudios religiosos lo condujeron a la ciudad iraní de Qom, pero volvió a Líbano tras el asesinato de Musawi para hacerse cargo del liderazgo de Hizbolá, imprimiendo a la organización un carácter de resolución y eficacia que desde entonces han sido marca de la casa.

Nasrallah cree que el islam no es una religión como las demás, sino que tiene una explicación para cada situación y problema que se plantea a nivel individual, social y planetario. Es una opinión muy extendida entre los islamistas, ya sean suníes o chiíes, que buscan siempre soluciones en el marco de la religión, como ocurrió por ejemplo con los Hermanos Musulmanes egipcios tras la revolución contra Hosni Mubarak de 2011.

El conflicto armado más destacado entre Israel y Hizbolá se produjo en 2006, después de que las milicias chiíes ejecutaran una operación dentro del territorio enemigo que costó la vida a tres soldados. Los milicianos capturaron además a dos soldados y mataron a otros cinco en la fallida operación de rescate israelí.

La guerra se prolongó 34 días durante los cuales Israel causó una tremenda destrucción de objetivos civiles en todo Líbano. El número de víctimas mortales se elevó a más de 1.200 en Líbano, mientras que murieron 165 israelíes, la mayoría soldados. Aunque la guerra fue criticada dentro de Líbano y por los dirigentes árabes de algunos países, la reputación de Nasrallah se disparó entre las capas populares árabes por ser capaz de plantar cara al poderoso ejército israelí.

Su prestigio no ha disminuido desde entonces, a pesar de que desde 2007 permanece oculto y apenas participa en actos públicos, es decir que la mitad de su vida como líder de Hizbolá ha transcurrido en la clandestinidad. La sola mención de Nasrallah inquieta a muchos israelíes. En los últimos años Hizbolá ha incrementado su arsenal de armas y se cree que si hubiera otra guerra tendría para las dos partes mayores consecuencias que la de 2006.

Es por este motivo que tanto Israel como Hizbolá no parecen estar interesados en otro conflicto armado, aunque este podría llegar después de cualquiera de los incidentes que tienen lugar periódicamente. En esta situación, lo que hacen Israel y Hizbolá es seguir armándose y preparándose para la próxima guerra.

JERUSALÉN

05/08/2020 08:16

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Publicado enInternacional
Domingo, 02 Agosto 2020 06:04

Trump prohibe la red social china Tik Tok

Trump prohibe la red social china Tik Tok

El mandatario dijo que la prohibición es por las sospechas de que es utilizada por los servicios de inteligencia de China. Sin embargo, representantes de la red social pusieron en duda que Trump pudiera imponer dicha medida  

 

El presidente Donald Trump anunció  que prohibe en Estados Unidos la red social TikTok por las sospechas de que es utilizada por los servicios de inteligencia de China. "En lo que respecta a TikTok, lo vamos a prohibir en Estados Unidos", dijo Trump en declaraciones a periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One rumbo a Washington desde Tampa (Florida). "Tengo esa autoridad. Puedo hacerlo con una orden ejecutiva", afirmó el mandatario, quien precisó que planea tomar la decisión este mismo sábado.

Sin embargo representantes de la aplicación usieron en duda la afirmación del mandatario estadounidense, dando a entendr que no tiene el poder legal para hacerlo. "Estamos aquí para quedarnos", aseguró Vanessa Pappas, responsable de la rama estadounidense de la popular aplicación TikTok, luego del anuncio de Trump. "Hemos escuchado su creciente apoyo y queremos agradecerles. No tenemos planes de irnos", insistió en un video publicado en la aplicación y destinado a calmar a los usuarios preocupados.

TikTok, una aplicación de videos muy popular entre los jóvenes cuya casa matriz es ByteDance, con sede en China, tiene alrededor de mil millones de usuarios en todo el mundo. La plataforma es objeto de una investigación de CFIUS, la agencia estadounidense encargada de vigilar que las inversiones extranjeras no supongan riesgo para la seguridad nacional.

Funcionarios y legisladores estadounidenses expresaron en las últimas semanas su preocupación por la posibilidad de que TikTok sea utilizado por China con fines de espionaje, pero la compañía ha negado cualquier vínculo con el gobierno de Pekín. Steven Mnuchin, el secretario estadounidense del Tesoo, dijo el miércoles que haría una "recomendación" sobre la plataforma a la Casa Blanca esta semana.

TikTok ha tenido que defenderse a menudo de sus vínculos con China, donde ByteDance posee una aplicación similar pero con otro nombre. Siempre ha negado que comparta información con las autoridades chinas y aseguró que no tiene la intención de aceptar peticiones en este sentido. Su popularidad ha crecido aún más en medio de los meses de pandemia y distanciamiento social.

El viernes, antes del anuncio de Trump, algunos medios estadounidenses aseguraron que el presidente iba a obligar al grupo ByteDance a vender TikTok. Según The Wall Street Journal y la agencia Bloomberg, el presidente se disponía a firmar una orden oficial para obligar a la casa matriz china a separarse de la popular aplicación estadounidense en nombre de la protección de la seguridad nacional.

La red social no quiso comentar las informaciones sobre la supuesta venta forzada. "Confiamos en el éxito a largo plazo de TikTok. Cientos de millones de personas vienen a TikTok para entretenerse y conectarse, incluida nuestra comunidad de creadores y artistas que viven gracias a la plataforma", afrmó en un comunicado. 

TikTok se comprometió a tener un alto nivel de transparencia y a permitir el control de sus algoritmos para tranquilizar a usuarios y reguladores. "No somos políticos, no aceptamos publicidad política y no tenemos una agenda política", dijo el directo ejecutivo de TikTok, Kevin Mayer

Publicado enInternacional
Viernes, 31 Julio 2020 06:01

La nueva Guerra Fría

La nueva Guerra Fría

La semana pasada se realizó una cumbre virtual de once cancilleres de América Latina y el Caribe con su par chino, Wang Yi (foto). China anunció allí un fondo de mil millones de dólares para la región y garantizó accesibilidad a tratamientos y medicinas: el gigante asiático considera a su potencial vacuna como un "bien público mundial". Esa idea, que había sido planteada por el presidente de ese país, Xi Jinping, durante la Asamblea Virtual de la Organización Mundial de la Salud en mayo pasado, fue ahora retomada por Wang Yi: el canciller remarcó que la vacuna que CanSino Biologics está desarrollando junto al Instituto Científico Militar será un bien público de acceso universal.

China parece estar apuntando a varias bandas en simultáneo: América Latina, Asia y África como lugares donde llegar prioritariamente con su vacuna. Es parte de una estrategia general post pandemia: achicar los "costos" de que el Covid 19 haya surgido en Wuhan. Por eso implementó la famosa "diplomacia de los barbijos": Xi Jinping le mandó materiales sanitarios a más de 150 países cuando este planeta tiene 193, según la propia ONU. Un globalismo y multilateralismo del que Washington hoy reniega, enfrascado en las múltiples crisis internas.

También días atrás, Donald Trump anunció un acuerdo con Pfizer. 1950 millones de dólares es la cifra que el gobierno estadounidense abonará a esta farmaceútica que está trabajando en conjunto con la alemana Fiontech. ¿Qué compra Trump con esos casi dos mil millones de dólares? Unas 100 millones de dosis para el mercado local. Pero tiene la posibilidad de adquirir hasta 500 millones de dosis más. "Creo que tenemos un ganador ahí" fueron las palabras elegidas por el Jefe de Estado de la principal potencia mundial para dar cuenta de las novedades. Como con la compra del 95 por ciento del stock de remdesivir, el fármaco que sirve contra el Covid, realizada semanas atrás, Trump se focaliza en el plano interno: tratar de resolver la crisis del Covid-19 dentro de Estados Unidos. Por ello tampoco miraría con malos ojos si hay avances de Moderna y Astrazeneca, los otros grandes laboratorios occidentales que han hecho sustantivos avances en esta carrera de tiempo: también servirían para abastecer el mercado estadounidense en caso de que todo empeore aún más.

Mientras Trump anunciaba el "histórico acuerdo" con Pfizer se producía un duro discurso de Mike Pompeo, Secretario de Estado de los EE.UU., en relación a China. Pompeo habló de los supuestos planes hegemónicos del Partido Comunista de ese país a nivel mundial y dijo que "no se puede tratar a esta encarnación de China como un país normal como cualquier otro". A la par que Pompeo, ex hombre de la CIA, pronunciaba "el mundo libre ha de triunfar sobre esta nueva tiranía", el consulado chino en Houston era cerrado por la administración Trump, aduciendo que allí se desarrollaban tareas de espionaje. Xi Jinping contestó casi al instante: cerró y luego ocupó el consulado de EEUU. en Chengdu. La sobreideologización en las palabras de Pompeo -China parece más dispuesta a "disputar" dentro del capitalismo que fuera de él, independientemente del ideario "socialismo con características chinas"- pueden tener como interlocutor a los cancilleres de la Unión Europea. Y también, claro, a un sector de los votantes norteamericanos: dos de cada tres ciudadanos expresan su desconfianza en el gigante asiático, de acuerdo a estadísticas del Pew Research Center.

Espionaje cruzado

Las acusaciones mutuas de espionaje parecen sacar a flote lo obvio: ambas potencias se están espiando en simultáneo, como parte de la escalada que ya lleva años y deteriora aún más el vínculo bilateral. La detención de Tang Juan, una científica china a la que EE.UU. acusa de fraude y que permanecía en el consulado chino de San Francisco, es parte de esa estrategia. Si la vacuna de la segunda potencia mundial está siendo elaborada por el Ejército de ese país, ¿el objetivo de esta detención sería obtener información en torno al estado de situación de esa vacuna? Son especulaciones que no habría que descartar, visto y considerando lo tarde (muy tarde) que llegó la administración Trump a las noticias sobre el Covid-19 y su expansión durante los primeros tres meses del año en Asia. Más allá del hermetismo de Beijing, Washington parece estar admitiendo cierta ceguera sobre lo que allí sucede: conoce menos de lo que quisiera.

El presidente de EE.UU. encuentra incentivos lógicos para que la vacuna esté lo antes posible. El principal tiene que ver con las elecciones de noviembre: todas las encuestas lo muestran muy por debajo de Joe Biden, el poco carismático candidato del Partido Demócrata que aprovecha la crisis sanitaria, económica y social de EE.UU. y se encamina a ser favorito en las presidenciales. Si Trump concreta la vacuna antes, o al menos pone una fecha posterior al 8 de noviembre pero cercana, demostrará estar en competencia, con posibilidades de revalidar, o al menos de disputar en el escenario de tormenta perfecta que le tocó vivir.

China tiene varios incentivos para que la vacuna esté lo antes posible. Uno es ampliar su influencia como articulador global, como aspirante a líder del multilateralismo disperso. En la reunión de cancilleres que mencionamos, China juntó a los Ministros de Relaciones Exteriores de Ecuador y Cuba, por poner dos ejemplos de países cuyas conducciones políticas son antagónicas en su orientación ideológica. México fue el articulador de este encuentro, en el que participó también la Argentina; ambos países forman el eje progresista en la región y tienen fluidos vínculos con Beijing. El segundo incentivo de China tiene que ver con limpiar aún más su imagen ante el mundo, tras haberse originado el Covid 19 en Wuhan. Xi Jinping tiene un escenario que Trump envidiaría: ninguna elección por delante, luego de haber sido reelecto por la Asamblea Nacional Popular hasta el año 2023 y de haber ingresado a la Constitución de su país al nivel de Mao.

La puja por la vacuna esconde otra contienda, decisiva, estructural: quién va a ser la principal potencia de este planeta en las próximas décadas. En eso no hay grieta entre el Partido Republicano y el Partido Demócrata: sea quien sea el presidente de EE.UU. el año próximo, China seguirá siendo la principal preocupación de la política exterior del todavía hegemón. Con espionaje y aranceles cruzados, más disputa tecnológico-científica en pleno desarrollo, la pandemia reforzó las tensiones. Y la nueva Guerra Fría, como el Coronavirus, ya está entre nosotros.

Analista internacional. Politólogo-UBA

Publicado enInternacional
Guerra fría entre EU y China es una amenaza a la paz mundial: expertos

Expertos internacionales señalaron ayer que los comentarios y acciones agresivos del gobierno de Estados Unidos contra China representan una amenaza para la paz mundial, y una potencial nueva guerra fría sobre China es contraria a los intereses de la humanidad. Los comentarios surgieron durante una reunión virtual sobre la campaña internacional contra una nueva guerra fría sobre China, que reunió a expertos de varios países incluyendo Estados Unidos, China, Reino Unido, India, Rusia y Canadá.

Jenny Clegg, conferencista de estudios internacionales de la Universidad de Lancashire Central, dijo que el deterioro en las relaciones entre las dos potencias es una significativa amenaza para la paz mundial.

John Ross, importante miembro del Instituto Chongyang, de la Universidad Renmin de China, describió la actitud hostil de Estados Unidos con sus ataques verbales y bélicos a Irán, Irak y Libia, el abandono del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) y las sanciones unilaterales sobre Irán y Venezuela.

"Por supuesto, la amenaza de guerra con China por sí misma sería una catástrofe inimaginable", indicó.

Medea Benjamin, cofundadora de Codepink, una organización de bases dirigida por mujeres que trabaja para dar fin a las guerras, comentó que es preocupante que líderes estadunidenses reclamen por una agresión china cuando Estados Unidos tiene bases militares en todo el mundo. "Estados Unidos necesita entender que China no es nuestro enemigo, pedimos cooperación con China", indicó Benjamin.

Dirección equivocada

Magaret Kimberley, columnista de Black Agenda Report, señaló que Washington acusó erróneamente a China sobre asuntos relacionados con la pandemia del Covid-19, y ha escalado en su agresión al clausurar el consulado de China en Houston, en violación al derecho internacional.

Expertos asistentes a la reunión emitieron un comunicado en el que piden a Estados Unidos retirar su amenaza de una guerra fría y también de otros peligrosos amagos hacia la paz mundial en que se ha involucrado.

Dijeron que Estados Unidos sigue una dirección equivocada al retirarse del Tratado INF, del Acuerdo de París sobre cambio climático, así como su creciente separación de organismos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"Apoyamos a China y a Estados Unidos basando sus relaciones en el diálogo mutuo y centradas en asuntos comunes que unan a la humanidad", dijo el comunicado, pidiendo un esfuerzo colectivo para manejar desafíos globales como cambio climático, pandemia y desarrollo económico.

Uniformados entran en consulado chino

Pekín condenó la entrada de fuerzas de seguridad de Estados Unidos en el territorio del consulado general chino en Houston, Texas, declaró este sábado el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Wang Wenbin.

El periódico Houston Chronicle informó ayer que varios uniformados estadunidenses entraron en el consulado chino en Houston cerrado por orden del gobierno de Donald Trump, 40 minutos después de que lo abandonaran los diplomáticos chinos.

"El edifico del consulado general de China en Houston es un territorio del consulado diplomático, así como una propiedad estatal de China. Con arreglo a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, la parte estadunidense no debe entrar en ningún caso en el territorio del consulado", dijo Wang.

Según el diplomático, “China expresó una fuerte insatisfacción y una enérgica protesta contra una entrada forzada de la parte estadunidense en el territorio del consulado.

"China, por lo tanto, tomará medidas necesarias y legales de respuesta", indicó.

Washington ordenó a China que cerrara este fin de semana su consulado en Houston por las acusaciones de que los diplomáticos estaban involucrados en operaciones de espionaje ilegal e injerencia en el país.

El viernes, Pekín ordenó el cierre del consulado de Estados Unidos en Chengdu.

Una científica china, acusada de ocultar sus vínculos con el ejército de China en su solicitud de visa para trabajar en Estados Unidos, fue fichada en una cárcel del norte de California y está previsto que el lunes comparezca ante una corte federal.

Los registros carcelarios del condado de Sacramento muestran que Juan Tang, de 37 años, fue encarcelada el viernes en nombre de las autoridades federales tras ser arrestada por agentes del Servicio de Alguaciles Federales de Estados Unidos.

Publicado enInternacional