El coronavirus está hundiendo al Gobierno de Bolsonaro

El "antipresidente", lo bautizó la periodista Eliane Brum. Quizá sea la mejor definición para Jair Bolsonaro que semana tras semana no deja de decir frases machistas, pelearse con los más diversos actores políticos y hasta abrir un frente insólito con China, su principal socio comercial.

 

Mientras todos los países sudamericanos han tomado medidas más o menos drásticas, la inacción y las contradicciones en que cae a diario Bolsonaro, que se refirió al coronavirus como una "gripezinha" (gripecita), provocó la irritación de las clases medias que lo llevaron al Gobierno, y que en la última semana se despacharon con sonoros cacerolazos durante siete días consecutivos.

"En diez ocasiones Bolsonaro minimizó la crisis del coronavirus", titula el diario O Globo, el de mayor circulación en Brasil, en evidente tono de burla hacia el presidente.

Este diario apoyó el golpe de Estado de 1964, mantuvo estrechos lazos con todos los gobiernos militares y fue opositor al Gobierno de izquierda de Luiz Inacio Lula da Silva. Por eso, sus críticas al mandatario actual pueden tomarse como un termómetro de lo que piensa el sector conservador de la sociedad.

Bolsonaro se enemistó con el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, de la socialdemocracia, a quien tildó de "lunático" y de "crear terror" por haber decretado la cuarentena en el estado más poblado del país, que junto a Rio de Janeiro concentra el 60% de los 2000 infectados del país.

El gobernador de Rio, el segundo estado más poblado de Brasil, el conservador Wilson Witzel, asegura que no tiene interlocución con el gobierno en medio de una crisis tan profunda. "Es inaceptable la falta de diálogo y de cordura. Nunca pensé que viviría esto en democracia".

Según los institutos de opinión pública, la popularidad de Bolsonaro se está derrumbando, aún cuando la epidemia no comenzó a escalar de forma vertical. El Centro de Modelamiento Matemático de Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Medicina Tropical de Londres, estima que el subregistro de contagiados en Brasil es enorme y que habría once veces más que los 2.000 detectados hasta el lunes 23 de marzo.

Lo más grave es que el sistema de salud no está en condiciones de atender a la población brasileña, y tampoco hay tests disponibles para un país de 210 millones de habitantes.

Una de las decisiones de Bolsonaro que muestra la improvisación y la falta de sensatez, fue la propuesta de suspender durante cuatro meses los contratos de trabajo y por lo tanto los salarios de los trabajadores. Debió dar marcha atrás ante la masiva y maciza oposición de todos los estratos sociales.

El presidente no está solo en estos dislates que van a contramano de las decisiones de los principales gobiernos del mundo, que buscan proteger los ingresos de la población. El dueño de la cadena de tiendas Havan, Luciano Hang, fanático bolsonarista, propuso recortar los salarios, suspender los seguros de desempleo y posponer las elecciones municipales de octubre.

Otro bolsonarista, Junior Durski, dueño de la cadena de restaurantes Madero, dijo en las redes que el confinamiento tendrá "consecuencias serán mucho mayores que las personas que morirán por cuenta coronavirus". Una parte del empresariado y del poder están más preocupados por las ganancias que por la vida de la población.

Según especialistas Brasil sigue una curva de infecciones similar a la de algunos países europeos, mientras Atila Iamarino, biólogo y doctor en microbiología apunta la mayor vulnerabilidad de Brasil: "China, Francia, España, Italia, Estados Unidos y Corea no tienen favelas".

"La ironía es que la enfermedad fue traída por los ricos a Brasil, pero va a explotar entre los pobres", dice Paulo Buss, director de la unidad de relaciones internacionales de Fiocruz, un prestigioso centro de investigación en salud pública.

Los habitantes de las favelas comenzaron a tomar precauciones, sabiendo que no tienen agua suficiente, que los servicios de salud son lejanos y que la precariedad de las viviendas hace casi imposible el aislamiento.

En el Complexo do Alemao, una de las mayores favelas de Rio, sus habitantes crearon un "gabinete de crisis" contra el coronavirus. Ante la ausencia de orientaciones del Estado, los vecinos buscan promover una campaña para conseguir fondos para la compra de agua (ya que varias comunidades no la tienen desde hace mases), jabón y alcohol en gel.

Es evidente que Bolsonaro y los ultras brasileños no entienden ni a los brasileños ni, muchos menos, que el mundo ya cambió en una dirección que les molesta profundamente. Buena parte de los europeos agradecen la ayuda de China, Rusia y Cuba, que enviaron médicos y material sanitario a varios países afectados por la epidemia.

China es "el único país capaz de suministrar mascarillas a Europa en tal cantidad", dijo el ministro del interior checo, Jan Hamacek. Los chinos "son los únicos que pueden ayudarnos", ha afirmado el presidente serbio, Aleksandar Vucic, que ha calificado al jefe de Estado de este país, Xi Jinping, de "hermano". China está enviando material protector que escasea en el mundo a varios países, lo que no ha hecho más que acrecentar su prestigio.

En contra de esa tendencia, un hijo de Bolsonaro, el diputado Eduardo, se permitió insultar a China acusando a "la dictadura" de Beijing de ser la responsable de la pandemia.

El embajador de China en Brasil respondió con aspereza diciendo que el hijo del presidente padecía un "virus mental". El presidente Bolsonaro intentó hablar con Xi Jinping, pero éste se negó en primera instancia a escucharlo.

Aunque no se disculpó, el Gobierno sabe que no se puede permitir el menor roce con el dragón, ya que es su principal socio comercial. Cuando la Bolsa de Sao Paulo perdió casi el 50% de su valor desde fines de enero, algo inédito en otros países, y la economía sigue estancada, una crisis con China terminaría por hundir al país en una profunda recesión.

Bolsonaro no es sólo el "antipresidente" de Brasil, sino el contraejemplo de toda una región que está tomando medidas drásticas para afrontar la pandemia.

16:34 GMT 24.03. 2020(actualizada a las 18:16 GMT 24.03.2020)URL corto

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Coronavirus: Bolsonaro dice que Brasil puede "salir de la normalidad democrática"

Sostuvo que "el caos aparece en el horizonte"

El presidente brasileño repitió que hay que salir a trabajar porque el Covid-19 es una enfermedad de gravedad menor, una "gripecita".  Se multiplicaron los cacerolazos en su contra y los pedidos de impeachment.

 Desde Brasilia. Jair Bolsonaro afirmó (más bien amenazó) que la democracia corre el riesgo de "acabarse" si la crisis causada por el coronavirus desemboca en una "caos". "Lo que pasó en Chile va a ser una ´fichita´ ( nimiedad) al lado de lo que puede acontecer en Brasil, todos vamos a pagar un precio que llevará años para ser pagado, si no es que Brasil sale de la normalidad democrática".

Está en vilo "esa normalidad que ustedes tanto defienden, nadie sabe lo que puede pasar en Brasil", repitió dirigiéndose con desprecio este miércoles por la mañana a un grupo de periodistas apostados frente al Palacio de Alvorada .

Lo dijo durante una conferencia de prensa en la que hubo una serie de consultas sobre el avance del coronavirus , que en poco más de una semana pasó de cuatro a cincuentaysiete víctimas fatales , lista que incluye el primer fallecimiento en la región amazónica, un cuadro sanitario alarmante frente al cual algunos gobernadores decretaron la cuarentena para contener los contagios.

Bolsonaro habló de la dolencia pero demostró que su intención era poner el acento en la zozobra democrática que podría avecinarse. "Brasileños despierten ante la realidad (..) si no nos despertamos ante la realidad en pocos días , dejo claro, en pocos días, puede ser demasiado tarde (...) el caos aparece en el horizonte".

El desprecio por las instituciones es intrínseco al capitán retirado del ejército, quien con frecuencia evoca las dictaduras brasileña y chilena, y a lo largo de sus primeros quince meses en el gobierno se ha dedicado a erosionar lo que aún resta de democracia. Paradójicamente esta crisis de salud pública, que está en condiciones de devorar a su gobierno, al mismo tiempo puede ofrecerle a Bolsonaro una oportunidad para atizar el caos del cual sabe sacar provecho.

El especialista en derecho penal José Carlos Portella, miembro de Abogadas y Abogados por la Democracia, definió al mandatario como un "animal agonizante en el poder intentando salvar su último suspiro de vida tal vez arrastrando consigo a mucha gente hacia la tumba".

El ocupante del Palacio del Planalto ya ha cometido varios delitos que justifican un impeachment, entre ellos varias de sus medidas respecto al Covid-19 , apuntó Portella al sitio Brasil Actual, ligado a la Central Única de los Trabajadores (CUT).

El periodista Bernardo Mello Franco escribió en el diario conservador O Globo que "Bolsonaro usa el coronavirus para hacer una amenaza explícita a la democracia".

El caso es que el mandatario de ultraderecha comienza a ser visto como una rareza mundial: se opone a la cuarentena con el mismo autismo con que rechaza implementar medidas económicas de salvataje para los desocupados y los trabajadores que perderán sus empleos, iniciativas a las que están apelando hasta los gobiernos conservadores y centristas de los países de economías más desarrolladas. Incluso el própio Donald Trump , de quien Bolsonaro es devoto, acepta liberar fondos para campear la crisis.

En su carrera desestabilizadora ( en la que confía sacar partido) el presidente carga contra trabajadores y partidos populares y democáticos, pero al mismo tiempo lo hace contra dirigentes derechistas que hasta poco tiempo atrás fueron sus aliados como el gobernador de San Pablo, Joao Doria, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) y Wilson Witzel, jefe del gobierno de Rio de Janeiro, del Partido Social Liberal (PSL).

A Doria y Witzerl los calificó como "demagogos" por haber determinado la suspensión de las actividades económicas y cierre de escuelas, para evitar que la población circule por San Pablo y Rio de Janeiro.

Alegó que el aislamiento en masa derivará en un parate de la economía, desocupación y descontento. Durante una videoconferencia con gobernadores finalizada el miércolese al mediodía el mandatario no se privó de ataques casi ofensivos que lo aislan cada vez más, generando un vacío político considerable.

En ese sentido hoy repitió parte lo dicho en cadena de radio y televisión el martes por la noche: hay que salir a trabajar porque el virus es una enfermedad de gravedad menor, una "gripecita".

El mensaje en cadena por reprobado por sonoros cacerolazos en San Pablo, Rio de Janeiro, Brasilia, Porto Alegre y prácticamente todas las capitales del país. Desde los balcones de barrios de clase media y media alta se gritó , con bastante enojo, "Fuera Bolsonaro" e "Impeachment".

La protesta ocurrida ayer en Brasilia tuvo una magnitud inédita abarcando varias regiones de la capital que hasta ahora se habían mantenido indiferentes.

Todavía no se tiene una dimensión de la repulsa en barrios pobres, pero hay noticias iniciales de desconento en algunas barriadas de Rio de Janeiro, donde hubo una serie de reuniones de la Central Unica de Favelas. En Rio y San Pablo viven unos 2,7 a 3 millones de favelados a quienes el virus golpeará más duro por la fa falta de saneamiento y hacinamiento de las viviendas.

Este martes fue el octavo día seguido de protestas con tachos y cacerolas, de miles de indigados (quizas cientos de miles ) que se manifestaron desde casa ante la imposibilidad de ocupar las calles debido a la cuarentena.

Mientras tanto el Partido de los Trabajadores, la CUT y los campesinos sin tierra comenzaron a organizar un cacerolazo que promete ser ensordecedor para el 31 de marzo, aniversario del golpe militar de 1964. 

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Pie de foto: twitter Ministerio de Justicia

Ante tanto cinismo no queda mucho por decir, “Orgullosa del cuerpo de custodios. Lo que hicieron anoche fue, es decir yo creo que ustedes no se han alcanzado a imaginar lo que hicieron anoche. Ustedes le dieron tranquilidad al país…”. No es la expresión de una persona cualquiera, no, así se pronunció la ministra de Justicia de Colombia, Margarita Cabello Blanco, luego de conocerse que en la cárcel nacional La Modelo –Bogotá– 23 presos habían perdido la vida a manos de la guardia carcelaria, y más de 80 quedaron heridos.


Cinismo que, más allá de la Ministra, resume el de un establecimiento, el colombiano, negado a considerar a los negados y desprotegidos de siempre, para quienes no hay derechos ni justicia ni paliativo alguno –como los demandados por distintas instituciones y personalidades ante la crisis de salud que vive el mundo, y Colombia como parte del mismo–. Para ese inmenso grueso de la población lo único que extienden los cínicos es la violencia.


Tensión


Una respuesta, la muerte, que no amedrenta a los presos del país que ahora aguantan las requisas permanentes de sus pocos enseres, así como las amenazas de la guardia que con sus “bastones de mando”, en “terapia sicológica”, pasan por las celdas golpeando paredes y rejas, como lo denuncian desde el interior de La Modelo y de La Picota.


Una situación que tiende a peor, como puede deducirse de reprimir a quienes protestas, presos y presas ahora sometidos a traslados inmediatos hacia cualquier parte del país, alejándolos de sus familiares, como denuncian desde la cárcel “El Buen pastor” quienes de forma arbitraria han sido trasladadas con destino desconocido en la madrugada del martes 24 de marzo, entre ellas Lizeth Rodríguez, Alejandra Méndez y Lina Jiménez.


“Estos traslados son una forma de castigo para los internos y desarraigarlo del sitio donde se encuentra”, comentó en entrevista con desdeabajo Rommen Durán Castellanos, abogado y miembro del Equipo Jurídico Pueblos. Agregó que para esto se ha aplicado un habeas corpus al Inpec solicitando la libertad de varios internos al igual que requiriendo información sobre el paradero de presos que estaban en la cárcel La Modelo de Bogotá que, por los motines del pasado sábado 21 de marzo, de los cuales ahora sus familias desconocen su paradero.


Un ambiente de miedo y zozobra que se extiende al Complejo carcelario y penitenciario de Cúcuta, en donde, desde primeras horas de la mañana del martes 24 de marzo la guardia ataca a los presos con gases lacrimógenos y todo tipo de armamento antidisturbios, para ahogar las exigencias de cientos y miles de presos. Hay que recordar que esta cárcel registra un hacinamiento del 57.65 por ciento. Un penal donde, según cifras y testimonios del Movimiento Nacional Carcelario, los patios que están habilitados para 50 personas cuentan con una población aproximada de 170.


Paliativo


En medio de todo ello el Inpec expidió el día 23 de marzo la resolución 1144 mediante la cual declara la emergencia carcelaria en todo el país, recurso legal que le otorga amplios poderes al director de este Instituto, general Norberto Mujica, para reubicar recursos económicos, realizar compras en menor tiempo, contratar obras de diversos tipos, así como otorgar algunas libertades –a espera de lo que digan los jueces–, pero también trasladar presos con el supuesto prurito de la “descongestión” de la cárcel de donde los sacan. Como está anotado, los traslados ya empezaron pero no para descongestionar sino para reprimir y castigar las voces rebeldes que se alzan al interior de los presidios en defensa de sus derechos a la salud y la vida en medio de la pandemia Covid-19.


El general Mujica comentó esta mañana en RCN Radio que proyectan dar libertad a entre 8.000 y 10.000 presos mediante esta resolución, pero la cifra real está sujeta a decisión del presidente Iván Duque y del Ministerio de Justicia, así como de los jueces. A este dato se refirió el abogado Durán Castellanos “es un avance pero esa cifra termina siendo menos del 10 por ciento de la totalidad de presos en Colombia, donde aproximadamente el 60% son sindicados”.


Queda por conocerse los decretos con los cuales el gobierno nacional acompañará esta resolución, para brindarle recursos económicos y legales al director del Inpec.


Mientras así sucede, y mientras la represión y el cinismo son las monedas de cambio del gobierno, por distintos conductos se siguen conociendo solicitudes de pronta excarcelación de presos, como mecanismo para así proteger sus vidas, al tiempo que mejorar las condiciones de sobrevivencia de quienes permanezcan tras los barrotes.


Deseosos de ello, sabiendo que todo esto depende no de los jueces ni del director del Inpec sino de voluntad política por parte del poder nacional, desdeabajo hizo público en días recientes las siguientes propuestas:
“Acción urgente. […] 4. “Descongestionar cárceles y centros de detención.

 

Una situación dramática, conocida y prolongada a pesar de las sentencias de la Corte Constitucional, es el hacinamiento en cárceles de todo tipo, así como de los centros de detención transitorios. El hacinamiento, además de la insalubridad que caracteriza a todas las edificaciones del encierro, es una realidad que atenta contra el derecho a la vida de quienes ahora ven correr los días tras las rejas. ¿Qué puede ocurrirle a cientos de presos/as que conviven casi sin distancia alguna entre unos y otros, si uno de ellos/as llega a padecer el virus?


Para superar esta realidad y esta posibilidad, para cumplir en parte con lo señalado en reiteradas ocasiones por la Corte Constitucional, para proteger la vida de miles, es urgente: 1. Otorgar casa por cárcel a todas las personas presas de manera preventiva; 2. Liberar en igual condición domiciliaria a los menores de edad sometidos a encierro en calabozos improvisados, preventorios y centros similares, para el caso de Bogotá las Unidades de Reacción Inmediata y Centro Especializados para Adolecentes –Cespa–. 3. Brindar el beneficio de casa por cárcel también a todas aquellas personas que ya han purgado por lo menos el 50 por ciento de su pena”.

 

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Tras conocerse la masacre de 23 reclusos, o tal vez más, y 85 o más heridos, los alrededores de la cárcel Nacional Modelo, con ubicación en Bogotá, quedaron ocupados por familiares de quienes allí purgan condena. Eran alrededor de 300 familiares los que en horas de la tarde del domingo 22 de marzo, destrozadas por la angustía, por la falta de información precisa sobre los hechos en curso y los nombres de quienes perdieron su vida o fueron heridos por la arremida de la guardia, reforzada por su cuerpo especial represivo, el Cores – Comando Operativo de Remisiones de Especial Seguridad–, presionaban a la guardia y al Esmad para llegar hasta las puertas del presidio.

 

 

Jorge Villamizar llegó en taxi hacia las 8:40 de la noche del 21 de marzo, junto con su padre, avisados vía whatsapp de lo ocurrido al interior de La Modelo. Preocupados esperaron hasta las 2:30 de la madrugada después de que el Esmad disparó aturdidoras y gases varias veces a las familias que fueron llegando al penal para buscar respuesta sobre lo sucedido con sus familiares. Los disparos cesaron cuando llegaron –muchos hombres con camuflados– dice Jorge.

 

 

Vecinos del sector contaron que desde la madrugada empezaron a salir furgonetas con cuerpos, y mientras realizábamos este cubrimiento pudimos comprobar, a lo largo de dos horas, el ingreso y salida del penal de alrededor de 7 ambulancias. La mayoría de los presos del bloque 4 -5, supuestamente los más peligrosos del penal, murieron en el potrero y el rancho. Los mismos que se ven en ese vídeo que circula en redes sociales, donde una persona, tal vez un guarda del Inpec, empieza a contar los cuerpos. En el vídeo se observa un muchacho vestido con camisa a cuadros y aparentemente un tiro en un ojo, se trata de Jhon Ortiz Ardila de 24 años. Su hermana, Johana Ardila, de 38 años, llegó a la cárcel desde las 10 de la mañana, y todavía no le han dicho si está muerto o herido. “Lo más probable es que a mi hermano lo dejaron morir ahí”, contó Johana con los ojos llorosos.

Al preguntarle a los familiares sobre la cantidad muertos, unos indicaban que 50, otros que 70, y a lo lejos se vía una tela denunciaba que son más de 30. Aparentemente la cifra brindada por la Ministra de Justicia, Margarita Cabello, no es cierta. En todo caso, la falta de información crea zozobra pero también especulación. Es normal, y por ello es indispensable que el gobierno publique la lista de los muertos y de los heridos, además de la condición de estos.

 

 

En su presión por tener información precisa, impedidos por vallas protegidas por guardia del Inpec y en segundo plano por el Esmad, los familiares gritaban: “que nos den repuestas, que nos den respuestas”.

 

 

Los presos convocaron a un cacerolazo por la ausencia de medidas por parte del gobierno después de denunciar varias veces las condiciones de salud paupérrimas a que están sometidos, y luego de conocerse de la cuarentena y aislamiento obligatorio decretado para todo el país. Los presos, ya asilados, ahora sufren un doble aislamiento pues no podrán recibir visita de sus familiares, temen y denuncian el alto riesgo de contagio del Covid-19 al que están expuestos por la falta de implementos sanitarios para la guardia, además de no implementarse medidas sanitarios con ellos –arreglo de baños, ampliación de espacios para superar el hacinamiento en que viven, garantía de agua a toda hora–.

 

 

Paradojas de la vida. Los 23 o más asesinados en la madrugada del 22 de marzo de 2020 en la Cárcel Modelo de Bogotá, murieron en su lucha por evitar que el coronavirus los matara, así como exigiendo que muchos de ellos pudieran salir a domiciliara, y así salvarse de la pandemia que agobia al mundo.

Publicado enFotorreportajes
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Tras conocerse la masacre de 23 reclusos, o tal vez más, y 85 o más heridos, los alrededores de la cárcel Nacional Modelo, con ubicación en Bogotá, quedaron ocupados por familiares de quienes allí purgan condena. Eran alrededor de 300 familiares los que en horas de la tarde del domingo 22 de marzo, destrozadas por la angustía, por la falta de información precisa sobre los hechos en curso y los nombres de quienes perdieron su vida o fueron heridos por la arremida de la guardia, reforzada por su cuerpo especial represivo, el Cores – Comando Operativo de Remisiones de Especial Seguridad–, presionaban a la guardia y al Esmad para llegar hasta las puertas del presidio.

 

 

Jorge Villamizar llegó en taxi hacia las 8:40 de la noche del 21 de marzo, junto con su padre, avisados vía whatsapp de lo ocurrido al interior de La Modelo. Preocupados esperaron hasta las 2:30 de la madrugada después de que el Esmad disparó aturdidoras y gases varias veces a las familias que fueron llegando al penal para buscar respuesta sobre lo sucedido con sus familiares. Los disparos cesaron cuando llegaron –muchos hombres con camuflados– dice Jorge.

 

 

Vecinos del sector contaron que desde la madrugada empezaron a salir furgonetas con cuerpos, y mientras realizábamos este cubrimiento pudimos comprobar, a lo largo de dos horas, el ingreso y salida del penal de alrededor de 7 ambulancias. La mayoría de los presos del bloque 4 -5, supuestamente los más peligrosos del penal, murieron en el potrero y el rancho. Los mismos que se ven en ese vídeo que circula en redes sociales, donde una persona, tal vez un guarda del Inpec, empieza a contar los cuerpos. En el vídeo se observa un muchacho vestido con camisa a cuadros y aparentemente un tiro en un ojo, se trata de Jhon Ortiz Ardila de 24 años. Su hermana, Johana Ardila, de 38 años, llegó a la cárcel desde las 10 de la mañana, y todavía no le han dicho si está muerto o herido. “Lo más probable es que a mi hermano lo dejaron morir ahí”, contó Johana con los ojos llorosos.

Al preguntarle a los familiares sobre la cantidad muertos, unos indicaban que 50, otros que 70, y a lo lejos se vía una tela denunciaba que son más de 30. Aparentemente la cifra brindada por la Ministra de Justicia, Margarita Cabello, no es cierta. En todo caso, la falta de información crea zozobra pero también especulación. Es normal, y por ello es indispensable que el gobierno publique la lista de los muertos y de los heridos, además de la condición de estos.

 

 

En su presión por tener información precisa, impedidos por vallas protegidas por guardia del Inpec y en segundo plano por el Esmad, los familiares gritaban: “que nos den repuestas, que nos den respuestas”.

 

 

Los presos convocaron a un cacerolazo por la ausencia de medidas por parte del gobierno después de denunciar varias veces las condiciones de salud paupérrimas a que están sometidos, y luego de conocerse de la cuarentena y aislamiento obligatorio decretado para todo el país. Los presos, ya asilados, ahora sufren un doble aislamiento pues no podrán recibir visita de sus familiares, temen y denuncian el alto riesgo de contagio del Covid-19 al que están expuestos por la falta de implementos sanitarios para la guardia, además de no implementarse medidas sanitarios con ellos –arreglo de baños, ampliación de espacios para superar el hacinamiento en que viven, garantía de agua a toda hora–.

 

 

Paradojas de la vida. Los 23 o más asesinados en la madrugada del 22 de marzo de 2020 en la Cárcel Modelo de Bogotá, murieron en su lucha por evitar que el coronavirus los matara, así como exigiendo que muchos de ellos pudieran salir a domiciliara, y así salvarse de la pandemia que agobia al mundo.

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La historia del Ñeñe, que se iba de parranda, piscina y fototeca con el presidente nos recuerda que somos una narcorepública

Narcocultura

En el fondo, el asunto del Ñeñe Hernández, del que tanto se ha hablado últimamente, no involucra solo a Duque, o a Uribe.

Aquél no es simplemente el mundo de Álex Char, Aida Merlano o Pablo Escobar. Aquí no es Ordóñez, no es Pretelt, no es De la Espriella, no es Popeye: somos los colombianos. Es lo que somos. Nos comportamos y actuamos como Ñeñes.

Nos gusta el visaje, la vía fácil. El billete mata cabeza; la silicona diluye belleza; el griterío elude la ética; el matoneo goza; y la justicia se va de baile con los matones y corruptos. Somos ñeñes y en ñeñes nos hemos convertido.

A eso lo podemos llamar narcocultura, pero es narcocapitalismo y no es solo colombiano, sino universal.

El Neñe

José Guillermo “Neñe” Hernández era un reconocido ganadero de una familia tradicional del Cesar, casado con bella reina convertida en silicona. Millonario, entrador, extrovertido. Hablaba duro, amenazaba con sus amistades, delinquía con whisky. Un gran personajazo a la colombiana.

Lo asesinaron el año pasado mientras iba en un taxi en un pueblo de Brasil. Se dice que por robarle un Rolex de oro que costaba millones. Lo cierto es que a raíz de su muerte se destapó su relación de años con Marquitos Figueroa —reconocido narcotraficante— y se conoció que era investigado por el asesinato de un joven de Barranquilla —el hijo de un prestamista al que le debía plata—.

Así y todo, narcoamigo y acusado por mandar matar, era amigo íntimo de los militares —que lo paseaban en helicóptero y se tomaban fotos con él—; se codeaba con personalidades de la música vallenata y de la política local y nacional, incluyendo al propio Iván Duque —con quien compartió parrandas e incluso fue invitado de honor a su posesión—.

De él, el señor del ganado —José Félix Lafaurie— dijo “es un GRAN señor”; el ejército dice “simpatiquísimo y de buena familia”; Duque —que no se ha enterado de que es presidente— dice «las fotos que están en las redes son en eventos públicos», o sea en la campaña, en la piscina, en la parranda… pero que “no tuvo hermandad con él”; de él Uribe dice que “nunca [lo] conoció ni mucho menos fue [su] amigo”, a pesar de la foto en la que salen juntos.

La ñeñepolítica

Es a ese mismo Ñeñe al que le interceptaron llamadas en las que dice que “hay que buscar una plata para pasar bajo la mesa para soltarla en los departamentos” y María Claudia ‘Caya‘ Daza —quien trabajaba en la unidad de apoyo legislativo de Uribe—, le responde que consiguió mil “paquetes”. Ambos estaban preocupados y trabajando —a la colombiana— por la exitosa elección de Duque-Uribe en los departamentos de La Guajira y Cesar.

Finalmente, la escudera moral de Uribe, la señora Daza, renunció y huyó del país y afirma que hizo un “sacrificio mediático” para salvar a su jefe. Y su jefe, como siempre, dice “he luchado con toda pulcritud” y que, si su ex mano derecha compró votos, él ni se enteró.

Nada raro:

  • • Las malas conductas de Uribe y sus negaciones son costumbre;
  • • Que Duque parezca la primera dama del país—y en vez de poner la cara hable de humos como la economía naranja o el coronavirus en manos de su ministro de salud— es normal: no manda, obedece y huye en el humo digital; y
  • • Que el Ñeñe Hernández sea un delincuente con licencia para delinquir y aprobación de las fuerzas militares, la justicia y las fuerzas ganaderas: esa es la Colombia de siempre.

Por eso, como bien lo dice Francisco Gutiérrez, “no se trata de un hecho aislado”, esto es “la radiografía de las estructuras del poder en Colombia”.

ÑeñeColombia

El Ñeñe no es un personaje nuevo o extraño. Al contrario, es el más fiel representante del éxito en Colombia. El Ñeñe es nuestro ídolo. Así es como se triunfa en esta sociedad del cinismo y la apariencia.

La negación del Ñeñe no habla mal de Uribe. Así es como siempre se ha comportado el senador-finquero: negando todo, asumiendo nada, atacando a otros. Y la negación del Ñeñe por Duque tampoco hace quedar mal al presidente. Él no se ha enterado de que gobierna, ni cómo, ni por qué.

El Ñeñe Hernández es el espejo donde nos vemos en la moral colombiana. En él se junta lo mejor de nuestra tierra: todo por la plata, todo por el trago, todo por las mujeres, todo por el matoneo. Este es el evangelio de Ñeñe y Uribe, de los grandes empresarios, los ganaderos y los terratenientes: los poderosos de familia, dios y propiedad triunfan porque obligan a la justicia a actuar a su favor, arrodillan políticos y pisotean gobiernos.

Colombia es una narco–sociedad no porque trafique con drogas sino porque se comporta con sus valores:

  • • Billete mata cabeza;
  • • El éxito es el trago, las mujeres, los Rolex, el vallenato y los caballos;• La ley se compra;
  • • Delinquir y corromper paga; y
  • • Evadir la responsabilidad pública es la norma.

Para que esto sea posible, la justicia mira para otro lado —si el fiscal general de la nación sirve a Duque, poco se puede esperar de él—; los militares apoyan al delincuente —“con usted, pa´ las que sea”—, los políticos se amparan en su cinismo —estoy en la foto, pero nunca he hablado con él—. Y todo esto representa el Ñeñe Hernández.

Todo es posible porque la fiesta a la colombiana lo olvida todo: nuestra única moral es Silvestre Dangond cantando, Uribe mandando, Duque obedeciendo, la justicia a favor de los ricos, el coronavirus distrayendo y todo con el patrocinio de la iglesia católica, las reinas y los medios.

To be continued…

No se si quiero ver en la próxima bionovela de Caracol:

  • • La cenicienta de la política: Aidagate, ‘esa maravillosa mujer que venida de abajo pone en evidencia la podredumbre del poder político en Colombia’; o
  • • La maravillosa y fastuosa vida de El Ñeñe, esa manera de ser exitoso a la colombiana donde se hace todo por la plata.

Ambas demostrarían como somos de perversos y cínicos en el poder a la colombiana: esa oda al bolsillo y ese olvido de la democracia. A su vez, servirían para mostrar cómo somos de divertidos y exuberantes en nuestra ética pública.

Si el Ñeñe no existiera, habría que inventarlo. La paradoja es que ñeñes existen muchos, y son quienes gobiernan a Colombia.

Por Ómar Rincón | 23/03/2020

Omar Rincón, Profesor del Centro de Estudios en Periodismo, CEPER, de la Universidad de los Andes, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enColombia
Covid 19, oportunidad popular, Sin dilaciones, un país para todos y todas

Como lo habíamos previsto, el país entra a partir del próximo martes 24 de marzo, en una larga cuarentena, con posibilidades de prolongación. La decisión del gobierno Duque, sin permitir un día de respiro para las poblaciones que ya estaban en aislamiento obligatorio –para que pongan en orden al menos parte de aquello que lo requiera–, resume con claridad la disputa del gobierno nacional con los municipales. La ausencia de una acción pública de los sectores alternativos, entre ellos el Comando nacional de paro, demandando medidas previas en favor del conjunto nacional, reduce el espacio social y político para liderar la construcción de otro modelo social y económica, uno donde la democracia sea real, directa, radical, y no simplemente formal, uno donde la riqueza no quede en manos de unos pocos, con un gobierno sometido y actuando en favor de ellos.

 

Las cifras sobre el avance del Covid-19 en Colombia no dejan lugar a dudas: poco a poco el conjunto de nuestra población se verá afectada por esta pandemia. No es casual que así sea, ya que gobernantes y empresarios actuaron de manera mancomunada para mantener los aeropuertos abiertos, las empresas de aviación en plena operación, sin obligar a quienes administran las terminales a implementar verdaderos sistemas de control para toda aquella persona que llegara procedente de otro país. Los que viajaban desde el interior del país también deberían someterse a medidas de control.

Paralelo a ello, como radiografía de nuestro sistema de salud pública, la posibilidad de acceder a pruebas médicas sin costo alguno –test Coronavirus– para verificar si es una gripe tradicional o si en efecto se trata del virus, tampoco fue implementado. Medida que no se cumple, incluso, en el momento actual, expresión de Improvisación, negligencia, que llega hasta al punto que la persona diagnosticada de padecer el virus, sale para su casa a cumplir una terapia de aislamiento voluntario, con unos controles laxos por parte de las secretarías de salud y centros hospitalarios, algunas/os de ellas/os, por ejemplo en municipios que no son capitales de departamento, mal dotados, lo que obliga al personal médico a prestar atención con alto riesgo de contagio.

Como es conocido, por decretos y comunicaciones oficiales, la destinación de ayudas financieras por el gobierno nacional tiene como preocupación central extender la mano a los grandes empresarios, inyectarles liquides, facilitarles créditos de diverso tipo, además de autorizarles acudir al recurso de vacaciones individuales o colectivas anticipadas de los trabajadores. En tanto, para los pequeños y medianos empresarios, no hay opciones, como tampoco las facilitan los bancos (ver propuesta No. 7). Situación igual para los sectores populares, para quienes no han destinado recursos extras a los existentes en programas como Familias en Acción y otros similares, en este caso centralizados o reorientados para atender esta coyuntura.

En estas condiciones, asumiendo que la pandemia no terminará en pocos días, no menos de 8 semanas, y que estamos ante una oportunidad para ahondar relacionamientos sociales, profundizar solidaridades y fraternidades, así como levantar una alternativa ante lo estatal, es imperioso, a la par de la demanda de la respuesta del Estado (ver artículo, https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39098-covid-19-oportunidad-popular-construyamos-un-pais-para-los-50-millones-que-somos.html), precisar medidas por implementar entre y para los marginados y excluidos de siempre.

Pero antes de proponer algunas medidas para el debate, las que demandan coordinación de experiencias sociales existentes, así como potenciar recursos de todo orden, además de disposición popular para dejar a un lado la atomización que desde siempre ha sido su sello, algunas demandas que no podemos dejar de plantear (en próximo artículo desarrollaremos las medidas por acordar e implementar desde el campo popular).

Acción urgente

  1. Reubicación de partes del presupuesto nacional.

En el momento actual vivimos una confrontación entre la vida y la muerte, y para que venza la vida necesitamos muchos más recursos orientados hacia la vida, y esos recursos existen. La sociedad debe exigir que por lo menos el 50 por ciento del presupuesto 2020 de las Fuerzas Armadas, se destine para la financiación de un plan de salubridad pública y de asistencia social de emergencia, para atender las demandas a las cuales nos expone la pandemia.

  1. Disposición de hospitales, edificios, hoteles y otros para atender la pandemia.

Una de las mejores dotaciones con que cuenta el país a nivel de atención médica está en manos de los militares, instalaciones que hoy tienen menor ocupación como efecto directo de la reducción de heridos producto de la guerra. Bien, el hospital militar, así como aquellos bajo la administración de la Policía, deben prepararse, reorganizar secciones y alistar personal para atender esta coyuntura.

De igual manera debe hacerse con secciones de cuarteles, para atender infectados en caso de no poderlos atender en otras instalaciones.

Muy importante concretar la utilización de hoteles que disponen de infraestructura que rápidamente se puede adecuar para esta contingencia, y de otras edificaciones, colegios y coliseos. Con todos ellos hay que pasar a reorganizarlos y prepararlos para recibir y cuidar gente diagnosticada como portadora pasiva o activa del virus.

  1. Vincular más personal médico.

La demanda de personal médico es palpable. Hay que hacer una convocatoria nacional a todos los médicos, enfermeras, técnicos de atención prehospitalaria, egresados en las promociones de los últimos años, que no hayan prestado su año rural y que estén desempleados, para que se presenten para contratación, al menos por 6 meses. Este personal tiene el conocimiento básico para atender el potencial de pacientes que se tendrán, y a la par son jóvenes, quienes, según los informes de prensa, son menos propensos a caer dominados por el virus.

El llamado a este personal por los diversos medios de comunicación o, simplemente, a partir de la base de datos construida para citarlos al sorteo en el que participan para realizar el año rural.

  1. Descongestionar cárceles y centros de detención.

Una situación dramática, conocida y prolongada a pesar de las sentencias de la Corte Constitucional, es el hacinamiento en cárceles de todo tipo, así como de los centros de detención transitorios. El hacinamiento, además de la insalubridad que caracteriza a todas las edificaciones del encierro, es una realidad que atenta contra el derecho a la vida de quienes ahora ven correr los días tras las rejas. ¿Qué puede ocurrirle a cientos de presos/as que conviven casi sin distancia alguna entre unos y otros, si uno de ellos/as llega a padecer el virus?

Para superar esta realidad y esta posibilidad, para cumplir en parte con lo señalado en reiteradas ocasiones por la Corte Constitucional, para proteger la vida de miles, es urgente: 1. Otorgar casa por cárcel a todas las personas presas de manera preventiva; 2. Liberar en igual condición domiciliaria a los menores de edad sometidos a encierro en calabozos improvisados, preventorios y centros similares, para el caso de Bogotá las Unidades de Reacción Inmediata y Centro Especializados para Adolecentes –Cespa–. 3. Brindar el beneficio de casa por cárcel también a todas aquellas personas que ya han purgado por lo menos el 50 por ciento de su pena.

  1. Plan urgente para traer al país a todos los nacionales que ahora están bloqueados en distintos países del mundo.

La inesperada realidad que ahora afecta al mundo en su totalidad sorprendió a muchos nacionales en diversas geografías, bloqueados por la cancelación de tiquetes aéreos, sin recursos propios para prolongar su estancia por semanas y meses. Es imperioso realizar un censo de todos ellos y diseñar un plan de urgencia para traerlos de regreso. Como es obvio, antes y después de abordar el transporte aéreo, someterlo a todas las medidas de rigor, además del aislamiento por el tiempo requerido en centros especialmente dispuestos para ello.

  1. Viendo por todos y todas

Varias ciudades y departamentos del país implementaron planes experimentales –pequeñas ‘cuarentenas’– este fin de semana y en la noche del viernes 20 de marzo se decretó, desde el próximo martes 24 de marzo, aislamiento preventivo obligatorio en todo el país, extendido hasta el 13 de abril, que con seguridad se ampliará en término por varias semanas más. No olvidar que las personas mayores de 70 años estarán asiladas por ahora hasta el 31 de mayo.

Es así como iniciamos un prolongado encierro generalizado en el país, una medida que no puede dejar de lado, a su suerte, a miles de miles que viven del rebusque diario. Un plan urgente de entrega mensual, de un salario mínimo por familia, para garantizar su manutención, es indispensable. Estos recursos se pueden conseguir en acción conjunta del gobierno central con los presupuestos municipales y distritales. Una emisión extraordinaria por parte del Banco de la República, en caso de ser indispensable, puede ser la solución para el permanente lamento del gobierno nacional.

Que nadie quede tirado a su suerte, y que los recursos públicos lleguen a una parte ampliada de la ciudadanía.

  1. Apoyo y crédito para pequeños y medianos empresarios, así como para comerciantes.

Desde esta semana se viene cerrando todo, y los empleadores, solo algunos, han dispuesto que sus trabajadores salen a vacaciones anticipadas, y solo con 15 días de salario en el bolsillo, pero la gran mayoría serán despedidos porque el tipo de contrato lo permite, o la calamidad pública lo habilita, y el empleador no tiene cómo pagar sino produce. De acuerdo al discurso del empresariado, nadie quiere despedir, pero ese es el resultado más visible sino hay una acción urgente, de cambio, desde el poder central. El país es de todos, y no de la minoría que ha concentrado la riqueza (revise cada uno las ganancias de los bancos, por ejemplo, para que llegue a conclusiones), y en pos del país todo hay que actuar.

Por ello, sino queremos empezar a escuchar al empresariado diciendo “tuve que despedir a los trabajadores pues no tengo con que pagar la nómina”, pues el gobierno central tiene que liberar apoyos económicos, cubrir parte de la nómina, obligar a los bancos a conceder créditos diferidos para su cancelación con cero intereses. Todo esto es posible, el gobierno inglés acaba de promulgar medidas similares. Lo fundamental es mantener la producción en pie, y si algunos tienen que cerrar que los trabajadores/as tengan un ingreso para sobrevivir en esta calamidad.

Además muy pocos trabajos pueden realizarse en casa, y en estos casos, si bien el empleo puede mantenerse, a los pequeños empresarios y comerciantes les queda imposible cumplir con las cargas laborales. Entonces, insistimos, debe disponerse que las entidades bancarias faciliten el dinero para cancelar estos salarios, sin interés, por lo menos por 8 semanas, y los empresarios se comprometen a cancelar el crédito luego de salir de la crisis. La nóminas de estas empresas está bancarizada, y la entidad puede consignar a cada trabajador el valor de su salario, en los términos que desde tiempo atrás lo venía haciendo el empleador.

El gobierno dispuso que se faciliten créditos para estos empresarios, pero hoy los bancos solo refinancian deudas, y dicen que no puede realizar nuevos créditos para estos efectos. Saben el riesgo y por eso no sueltan el dinero, en un claro mensaje de lo que están visualizando, y de la crisis en la que esta situación nos dejará sumidos.

  1. Protección para quienes atienden a las personas infectadas

Debe disponerse, de manera inmediata, la compra de suministros para proteger a quienes atienden a los infectados. La precariedad con que se labora en las instituciones de salud pública es lamentable y en la situación es que entramos conlleva poner al límite a su personal. Protegerlo con todas las garantías es un acto ético indiscutible así como una manifestación de responsabilidad y respeto con el conjunto que lo integra.

  1. Transportistas en general

De igual manera hay que proceder con quienes transportan alimentos, medicinas, elementos de primera necesidad en general, así como aquellos que mantienen las instalaciones de los servicios públicos, el combustible, para todos los cuales hay que disponer medidas y recursos para protegerlos en su integridad.

Que nadie pierda la vida como resultado de no invertir para impedir que quienes atienden a la mayoría de la sociedad, ahora obligada al resguardo, terminen infectados por el virus.

Para hacerlo posible

Las propuestas y acciones aquí extendidas para el debate y la acción, no se harán efectivas si quienes detentan el poder no sienten pisadas de animal grande. Sin descuidar las medidas de protección requeridas hay que actuar, entre todas y todos, para que asì sea. 

 

 

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El coronavirus no da tregua y Trump sigue atacando a China

Estados Unidos superó la barrera de los 10 mil contagios y ya son 154 los muertos

El mandatario habló de las bondades de la cloroquina, un medicamento eficaz contra la malaria, que podría ser util para combatir al Covid-19. Sin embargo, su implementación podría llevar mucho tiempo.

El coronavirus crece a pasos agigantados en Estados Unidos . El jueves superó la barrera de los 10 mil contagios y sumó 154 muertos, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins usado como referencia nacional. Fiel a su estilo, el presidente Donald Trump consideró que el mundo está pagando "un alto precio" por la lentitud inicial de China a la hora de transmitir informaciones sobre la pandemia. También dijo, en una conferencia desde la Casa Blanca, que el país aprobó el uso de la cloroquina, un medicamento eficaz contra la malaria, para combatir al Covid-19. La locura desatada por la pandemia en Estados Unidos llevó a que el alcalde del estado de Baltimore, Jack Young, le pidiera a los habitantes que dejen de utilizar armas de fuego porque necesitan las camas de los hospitales para atender a los enfermos. Para hacer frente a la expansión del virus, el Departamento de Estado le sugirió a los ciudadanos estadounidenses que eviten viajar al extranjero y vuelvan al país de ser posible.

"Todo habría ido mucho mejor si nos hubiéramos enterado de todo esto unos meses antes, esto podría haberse contenido en una región de China de donde salió", afirmó Donald Trump. "El mundo paga un gran precio por lo que hicieron", agregó durante su rueda de prensa en la Casa Blanca, apuntando una vez más sus dardos hacia el gigante asiático.

El Covid-19 fue detectado por primera vez en diciembre pasado en Wuhan, China. Las autoridades del país fueron criticadas inicialmente por su falta de transparencia. Pero China tomó luego medidas drásticas de confinamiento de su población, lo cual le valió un claro enlentecimiento que contrasta con el crecimiento registrado por el virus en el extranjero, fundamentalmente en Europa .

El mandatario aprovechó su encuentro con periodistas para declarar que su país aprobó el uso de la cloroquina, un medicamento contra la malaria, como tratamiento para combatir el nuevo coronavirus. Las autoridades sanitarias, sin embargo, pusieron un freno al anuncio del mandatario, sugiriendo que esa opción podría llevar bastante tiempo, ya que su uso no ha sido autorizado para el tratamiento del coronavirus.

El tratamiento fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA), organismo que supervisa la comercialización de medicamentos en Estados Unidos. "Queremos hacerlo implementando un ensayo clínico extendido y pragmático para obtener informaciones y responder a todas las interrogantes que se plantean", dijo el director de la FDA, Stephen Hahn.

Se espera que el número de casos de coronavirus, que ya llega a los 10.755, aumente abruptamente en los próximos días debido a un incremento de las pruebas de diagnóstico, después de retrasos iniciales. En ese contexto, Washington instó a los ciudadanos estadounidenses a no viajar al extranjero bajo ningún pretexto, y a regresar a Estados Unidos de ser posible. El Departamento de Estado afirmó que los estadounidenses que no regresen al país "deberían prepararse a permanecer en el extranjero por un tiempo indefinido". 

La paranoia frente al nuevo virus tampoco parece tener fin. El aumento de venta de armas en todo el territorio llegó hasta el estado de Baltimore, que por el momento solo registra cinco víctimas fatales por el Covid-19. Su alcalde, Jack Young, debió pedirle a los vecinos que cesen los tiroteos con armas de fuego porque necesitan las camas de los hospitales para atender a los contagiados. "Podrían ser sus madres, sus abuelas o alguno de sus parientes, así que téngalo en cuenta", declaró.

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Erick Foronda. Foto: ABI.

Erick Foronda es un periodista que se desempeñó como encargado de prensa de la Embajada de Estados Unidos en La Paz desde 1995, hasta 2008 cuando el gobierno de Evo Morales expulsó al embajador rompiendo relaciones diplomáticas con EE.UU.

En los 13 años de trabajo en la embajada de la plaza Avaroa, Foronda colaboró con cinco embajadores: Curtis Warren Kamman, Donna Jean Hrinak, Manuel Rocha, David N. Greenlee y Philip Goldberg. Después de la expulsión dispuesta por el gobierno de Morales, Foronda partió a Washington junto con el embajador Goldberg en septiembre de 2008. Radicó en la capital de Estados Unidos durante 12 años, adquirió nacionalidad norteamericana y se hizo votante del Partido Republicano.

Durante su permanencia en Washington, según un informe de El Deber, “trabajó para diversas organizaciones”. Fuentes en Estados Unidos aseguran a Sol de Pando que una de esas organizaciones es la Agencia Central de Inteligencia donde adquirió pericias de “negociador político”. Fue el ex embajador Philip Goldberg quien lo introdujo en la CIA.

Su retorno a Bolivia para asumir el cargo de secretario privado de Añez y “contribuir en la pacificación del país”, según dijo a Página Siete, fue inicialmente atribuida Carlos Sánchez Berzaín, con quien se le vio en el Estado de Florida en abril de 2018 haciendo una especie de cobertura al juicio que se ventiló en Fort Lauderdale contra Sánchez de Lozada y su Ministro de Defensa, por las muertes de El Alto en octubre de 2003.

El agente de la CIA se apresuró en deslindarse de Sánchez Berzaín negando ser su “enviado”. Declaró en una entrevista publicada por Página Siete: “No tengo ninguna vinculación o relación de ningún tipo con Sánchez Berzain. No me gustaría tenerla porque siento que nada me une a él”.

Una vez instalado en Bolivia, desplegó un intenso lobby para afianzar su situación de alto privilegio en el régimen provisional que emergió tras la salida de Evo Morales. Suele ofrecer “parrilladas de confraternidad” en los jardines de su mansión invitando a influyentes políticos y periodistas; y habitualmente Jeanine Añez almuerza en su casa.

Interfiere en diversas áreas del aparato estatal, desplegando un rol acaparador muy similar al de Juan Ramón Quintana. Impuso la designación de la hermana del ministro de Gobierno, Arturo Murillo, como cónsul de Miami alegando “razones humanitarias” y mantiene a raya a la canciller Karen Logaric decidiendo por sí mismo la política exterior del Gobierno transitorio. Mientras Longaric se hallaba fuera del país, Foronda obligó a Añez romper relaciones con Cuba.

En el área de seguridad, donde la prioridad norteamericana es reactivar la presencia de la DEA en el país, Foronda tiene en su bolsillo al verborreico ministro Murillo.

Agente de la CIA ordenó cambios en Canal 7

El ex asesor de prensa de la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Erick Foronda Prieto, actualmente emisario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), fue quien decidió la destitución del Gerente de BoliviaTv, el canal estatal.

Por decisión de Erick Foronda, el reconocido presentador y jefe de prensa de Unitel Jorge Tejerina asumiría este lunes la Gerencia de BoliviaTv, en reemplazo de Gonzalo Rivera, cuya abrupta destitución generó críticas en círculos de la prensa nacional. Tejerina hizo público, el sábado, su retiro de Unitel. No obstante también se menciona el nombre del periodista Andrés Rojas.

Foronda Prieto viene concentrando todo el poder del Gobierno transitorio en sus manos (lo mismo que Quintana en la época de Evo Morales), al ejercer como secretario privado de la presidente Añez. Tiene entre sus habituales funciones asesorar a la Jefa de Estado en su campaña electoral y redactar sus discursos de gestión. Oficia también como vocero presidencial.

Fuentes confiables del Ministerio de Comunicación informaron a Sol de Pando que, por presiones suyas, la red Unitel estaría recibiendo una carga privilegiada de publicidad estatal incidiendo en un elevado nivel de cobertura por parte de dicho canal privado a las intensas actividades proselitistas de Añez desde la gestión transitoria.

Lizárraga y la sobrina de Foronda

Según versión de un funcionario del Ministerio de Comunicación, la renuncia de la anterior titular de esa cartera, Roxana Lizárraga, se habría precipitado por discrepar respecto a los negocios con Unitel. Lizárraga no aceptó la contratación eventual de periodistas de Unitel en el staff de BoliviaTV sin que dicho personal se desvincule totalmente del canal privado.

Nicole Bisbal Brito, una sobrina de Foronda que trabajó como presentadora del noticiario de Unitel junto con Jorge Tejerina, fue motivo de una disputa entre el secretario privado de la Presidente y la entonces Ministra de Comunicación; Lizárraga se negó a contratar a la sobrina. Sin embargo, la familiar de Foronda fue contratada por la actual ministra Isabel Fernández (también proveniente de Unitel), quien forma parte del entorno íntimo del ex funcionario de la Embajada norteamericana.

Jeanine Añez cercada por Foronda

Lizárraga acusó a Erick Foronda de sabotear su gestión ministerial. Comenzó bloqueando el acceso de la Ministra al despacho de Jeanine Añez. Dijo que en los días previos a su renuncia —presentada el 25 de enero— sólo se podía contactar con la Presidente “mediante mensajes de celular” debido al cerco de Foronda que le  impedía a la Ministra un contacto directo con la Presidente-candidata.

También denunció que Foronda ordenó la transmisión completa del lanzamiento de la candidatura de Añez para las elecciones del 3 de mayo, acto televisado por BoliviaTv que se efectuó el 24 de enero, endilgando ese uso indebido del medio estatal a Lizárraga. “Yo pregunté quién había ordenado la transmisión y me dijeron que fue el secretario privado de la Presidenta, Erick Foronda, mediante una llamada”, reveló Lizárraga en entrevista publicada por el portal Asuntos Centrales.

La destitución de Gonzalo Rivera, el pasado viernes, tendría los mismos móviles. Foronda vio que Rivera no era “funcional” a la estrategia de usar el canal estatal con fines electorales y de sistemática promoción de la imagen “glamorosa” de Jeanine Añez, descuidando y poniendo en segundo plano las tareas específicas del proceso de transición. La estrategia de Foronda se basa en una especie de alianza entre Unitel y BoliviaTv.

La ministra Isabel Fernández, que ejerce el cargo en estricta subordinación a Foronda —aseguran nuestras fuentes—, fue la encargada de separar a Rivera por instrucciones del mismo Foronda, arguyendo “falta de coordinación” entre el Ministerio y la Gerencia del canal para definir los contenidos de la programación.

“La señora Ministra tiene razón cuando afirma que es un tema de coordinación, lo que no dice es que ella no quiso coordinar una reunión para mirar el proyecto del canal de todos los bolivianos, lo que no dice es que impuso personal y quiso imponer programas muy parecidos a los del anterior gobierno”, aclaró Gonzalo Rivera en sus redes sociales

18 marzo 2020

(Tomado de Plurinacional)

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Ómar Rivillas, sin título (Cortesía del autor)

El establecimiento colombiano está resultando un mal hechicero pese a sus muy experimentadas habilidades, puestas a prueba durante décadas que son siglos. Tales habilidades han sido comprobadas en repetidas oportunidades, con hechizos en los que sabe mezclar sustancias enceguecedoras, asperjar conformismos –en no pocas ocasiones, validos del apoyo de las armas– y soplar alientos paralizantes. Es hechicería con efectos descontrolados, como permiten colegirlo los coletazos desprendidos de las declaraciones de la exsenadora Aída Merlano y del coronel Álvaro Amórtegui.


Química electoral. Es un conjuro con el que crean, mantienen y amplían su clientela. Para desatarlo con toda su potencia, deben contratar una base social que intermedie la búsqueda y la identificación de personas dispuestas a vender su voto, reunir cédulas, reclutar pregoneros y ayudar a mover dineros para pagar miles de votos en una u otra campaña, así como a dinamizar la estructura organizativa y logística que todo ello demanda. Es un conjuro usado por décadas y con efectos evidentes a lo largo de todo el país, pero que en los últimos años, ante el espacio ganado por nuevas tecnologías y formas de control social, ya no es tan enérgico, pese a lo cual y para variados sectores de la clase política no ha pasado al olvido.


En el conjuro de sus palabras mágicas –potenciadas por el riego de miles de millones acumulados en negocios mayormente impuros– y en la conjugación de energías e invocación de diferentes espíritus –con respaldo en instituciones estatales y privadas–, no está de más que aparezca alguna joven que a la vez les despierte apetitos sanos e insanos, con quien terminen mezclados el trabajo de pregonera, pagadora de votos y administradora de secretos, así como de cultivadora de satisfacciones y alegrías privadas, ganando con todo ello la confianza requerida para llegar a representar a un clan regional en el Congreso de la república. Una decisión, un ascenso de la base a la dirección del clan que terminó por romper su propia unidad.


Precisamente, esta práctica y las formas de proceder para el control político regional y del Estado en general saltó en esta ocasión por los aires luego del hechizo deshecho, producto del allanamiento de la “Casa Blanca” (1) en marzo de 2018, doce días después de las recientes elecciones legislativas y la posterior orden de detención preventiva que recayó sobre Aída Merlano por mandato de la Corte Suprema de Justicia el 19 de abril de 2019.


Con las paredes de su feudo al piso y la información de todos sus movimientos contables y de otro orden en manos de la Fiscalía, no le quedaba como protección sino el poder de quienes la habían llevado hasta el Senado, el mismo que para ese momento estaba neutralizado entre contradicciones intestinas de la clase política del Atlántico. En estas circunstancias, ¿qué hacer con esa aprendiz de hechicera? La fuga apareció como recurso óptimo para evitar que decidiera declarar ante la Corte y denunciar a sus protectores, opción de ‘arrepentida’ ante los 15 años de prisión a que fue condenada el pasado 13 de septiembre. ¿Por qué solamente yo? era seguramente un interrogante que acosaba a la detenida. Pero también como mecanismo expedito para que, una vez prófuga la inculpada, dejara de existir, como ella misma lo ha testimoniado. ¿Por qué siguió viviendo? es una pregunta sin respuesta clara y que tiende neblina sobre gran parte de su testimonio.


No cabe duda de que, entre gamonales y caciques, el temor a lo que pudiera salir de su boca ante un juez, en caso de arrepentimiento, no los dejaba tranquilos, sobre todo cuando las aspiraciones de algunos de ellos llegan, incluso, hasta la campaña presidencial de 2022. De por medio estaba, entonces, la supervivencia misma de varios clanes y su proyección como poder nacional, realidad que podían potenciar los contradictores, también con aspiraciones presidenciales, atizando las pugnas intestinas que desde años atrás libra la clase dominante colombiana con dos expresidentes a la cabeza, cada uno de ellos con visiones encontradas, por ejemplo, sobre la cuestión agraria, las formas de la guerra, o la cuestión internacional, entre algunos de los aspectos que los mantienen distantes.


Este era el marco que rodeaba el embrujo deshecho, pese a la destreza de los hechiceros mayores, caciques y potentados regionales, a quienes algo les salió mal entre sus conjuros y convocatorias de energías superiores, toda vez que la fuga fue un éxito pero no así la vida oculta de quien no podría ser recapturada. ¿Mala decisión optar por Venezuela como territorio para permanecer oculta? ¿Por qué no fue valorado el posible interés del régimen vecino en contar a su haber con una ficha como esta, puesta a jugar en el tablero de la geopolítica regional y global?


En tales circunstancias, sucedido lo que no debía ocurrir, una vez Aída en manos de la autoridad venezolana, el frío volvió a recorrer la piel de los gamonales de los clanes Gerlein y Char, mucho más cuando el ventilador Merlano, como viento huracanado, optó por su pellejo sin importar el precio de su decisión. Y habló, haciendo realidad lo temido reiteradamente. Los vientos desprendidos por su ventilador golpearon por todo el país, aunque su impacto mayor tuviera como epicentro a Barranquilla, y en menor medida a Bogotá y otras ciudades.


Con las aspas del ventilador a todo dar, con energía controlada desde un lugar distante de la mano de los poderes criollos, la declarante no ahorró denuncias en contra de unos clanes que concentran de manera espuria el poder político, económico y de otros órdenes en Barranquilla y mucho más allá. Se trata de un poder ampliado con empresas de diverso orden, de la salud y el deporte, pero también con otras destinadas a la contratación pública, mecanismo para enriquecer a unos pocos y no para servir a la sociedad, y por su conducto mantener un círculo infernal de: compro votos, gano elecciones, controlo la cosa pública, gano licitaciones, amplío la base social, someto conciencias, compro votos, gano elecciones…


Un poder debilitado. En el intento por parar el ventilador y sus vientos huracanados, no resultaron suficientes los contraconjuros rezados desde distintas orillas del poder político del país, ni la solicitud de su Cancillería ante Juan Guaidó –“el presidente reconocido por cerca de sesenta países”, como dicen una y otra vez los medios de comunicación cuando a él se refieren– para que extradite a la detenida, prófuga de la justicia colombiana. Tampoco sirvió la intermediación de la OEA e instancias semejantes, no reconocidas por el país en el cual ahora está en prisión la denunciante, a la espera de ser declarada perseguida política y, por tal razón, no extraditable.


La diplomacia colombiana, es meridiano, ha sido ‘elevada’ al ridículo como efecto de un suceso que en otro momento sería un simple caso policivo y de trámite diplomático menor. Como están las cosas, es un asunto que a la vez extiende sus efectos sobre la diplomacia de los “cerca de sesenta países” que reconocen al “legítimo presidente de Venezuela”, ahora, una vez más, desnudo en su parafernalia.


El ventilador, en su batir de aspas, le recuerda a todo el país que hay sectores políticos y personas como Álvaro Uribe, Germán Lleras y el propio Iván Duque –un sector amplio del establecimiento que hoy tensa las riendas del poder en Colombia– que actúan a la sombra, sin ahorrarse procedimientos ilícitos para ahondar y prolongar el poder que acumulan personas y sectores políticos aliados de los clanes ahora en la picota pública.


Nada nuevo bajo el cielo podrá refutar el lector desprevenido, ya que es vox populi que el poder político en Colombia compra votos siempre, corrompe al elector intimidado violentamente, coopta el establecimiento, desangra las arcas del Estado, impone un modelo socioeconómico que lleva a millones a la pobreza, haciendo mofa de la democracia, incluso la formal, además de infiltrar y manipular las delegaciones de la Registraduría. “Quien escruta elige”, alcanzó a decir alguien a propósito de esta práctica; esto en el mejor de los casos, pues en otros no renunció al impulso, la configuración y el mantenimiento del paramilitarismo, y así, con la conjunción de todas las ‘formas de lucha’, controló en forma absoluta el poder en departamentos y municipios del país, al igual que el Legislativo y el Ejecutivo mismo. Una real privatización del Estado, en medio de la cual quedó un río de cadáveres como testimonio de que los hechizos del poder desatan violencias descomunales que mantienen al país en duelo permanente.


Parte de esto quedó al desnudo en reciente declaración ante el poder judicial venezolano de la excongresista Aída Merlano, dolida por los malos tratos recibidos de sus otrora protectores, declaraciones ofrecidas una vez que comprendió que era una simple ficha dentro del juego de poderes del cual hizo parte, pero para el cual ahora es un estorbo.


El poder de la muerte. Este conjuro, de amplia y subrepticia utilización en la historia de la humanidad por todo tipo de poderes, que evidencia de modo inmediato su fuerte y desmoralizador impacto, no deja de ser puesto a prueba en Colombia en distintas etapas de su historia, corroborando una y otra vez su potencia aniquiladora de contradictores y enemigos, luego de lo cual, bajo alegatos de la defensa del “orden legalmente constituido”, sus pócimas son resguardadas en punto seguro.


La memoria y los resortes para su control y su utilización son transmitidos intergeneracionalmente por quienes detentan el poder, que se forman en los rituales para su uso, el recurso de los sicarios o la acción de agentes secretos de organismos de espionaje al servicio del Estado, sabiendo –y así se lo explican– que su uso puede desmovilizar y desmoralizar, pero también desatar cóleras incontrolables, todo dependiendo de la correlación de fuerzas y el eficiente manejo tanto de los legalismos en que se ampara la clase dominante para su control y operatividad del Estado, como de los medios de comunicación.


Miles de miles son los muertos que este recurso de hechicería estatal ha dejado en el país, pero, para conseguir ese reguero de cadáveres, desde hace unos años se ha acudido al asesinato aleve de personas indefensas por parte del ejército nacional –verdaderos crímenes de Estado–, muchas de ellas llevadas a su tumba con engaños de falsos trabajos o promesas de mejor vida, y presentadas a la sociedad como ‘enemigos’ –guerrilleros– “muertos en combate”.


Así lo dejó claro el teniente coronel Álvaro Amórtegui el pasado 19 de febrero en denuncias contra el general Mario Montoya, otrora comandante de la Cuarta Brigada y luego comandante del Ejército, recordando con sus declaraciones lo que otros oficiales también han testimoniado a lo largo de varios años (2): que ese cuerpo uniformado, constituido supuestamente para cuidar las fronteras nacionales, está transformado en una máquina de guerra contra su propio pueblo. Es esta una demencial transformación en la cual, de la mano de terratenientes, empresarios y comerciantes, la fuerza pública perdió toda referencia ética y moral, derivando por tanto en un ejército de ocupación, enemigo de aquel a quien debiera proteger.


¿Qué sucedió aquí con los hechiceros que, desde su refugio en la Casa de Nariño y otros lugares de acción con que cuentan a lo largo y ancho del país, manipulan sustancias y rezan trabalenguas que conjuran la muerte? ¿Cómo actuaron para que sus rezos produjeran ese tipo de monstruo humano, encarnado en miles de oficiales y soldados que, amparados en una ideología anticomunista, y fanatizados en una causa que consideran cruzada contra el mal, llegan al extremo incluso de liquidar la vida de quien saben y son conscientes que nada tiene que ver con el enemigo que pretenden vencer?


Precisamente, la actuación de este tipo de oficiales, con órdenes sobre sus subordinados, desangrando al país que debieran proteger para que en tales tierras germinaran siempre la justicia y la paz, a la par de la clase política que ha privatizado el Estado en todos sus niveles e instancias, dibuja al régimen político que ha tomado forma en Colombia desde las décadas finales del siglo XX y comienzos del XXI: policivo-militarizado y por tanto autoritario, soporte de su carácter excluyente, neoliberal en lo político-económico y social, un régimen, por consiguiente, de minorías y para minorías.


Esta desavenencia de sus hechizos es una realidad que seguramente tiene cavilando, con signos de angustia, a los brujos mayores en su refugio gubernamental, batiendo inciensos y rezando conjuros, concitando energías y reclamando el apoyo de sus antecesores ya difuntos y de quienes aprendieron y heredaron sus malas artes de dominio, buscando con todo ello que aquellos a quienes mantienen bajo su potestad no se zafen. Todas sus potencias actúan y contienen energías que braman bajo el piso y en sus alrededores, con furia y con pasión, pues cada vez es más evidente que quienes controlan el Estado colombiano están carcomidos por todos los males de quien gobierna de espaldas a su pueblo: la violencia, el terror, la injusticia, los privilegios, la corrupción, la privatización de lo público, la manipulación, el engaño…

1. Así era conocida la base de operaciones que coordinaba Aída Merlano.
2. Entre los militares que han dejado tal testimonio ante la JEP figuran: “[…] Gabriel de Jesús Rincón Amado, Santiago Herrera Fajardo, Álvaro Tamayo Hoyos, Paulino Coronado Gámez, Sandro Mauricio Pérez Contreras, Juan Carlos Chaparro Chaparro, Rubén Darío Castro, Gustavo Enrique Soto Bracamonte, Jaime Alberto Rivera Mahecha, Zamir Humberto Casallas Valderrama, Alexander Valencia y Henry William Torres Escalante. https://www.eltiempo.com/justicia/jep-colombia/mario-montoya-se-reservo-su-derecho-a-guardar-silencio-ante-la-jep-461560.

 

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