"Da miedo la muerte de la democracia": Rousseff

A eso de las 11 de la noche de ayer, y a punto de cumplir 14 horas seguidas de preguntas y respuestas, la presidenta Dilma Rousseff seguía impávida, aunque evidentemente exhausta, enfrentando al pleno del Senado. A esas alturas había quedado más que claro que cualquier palabra de la presidenta suspendida –y a punto de quedar con su mandato anulado– no impediría su destitución. Lo que ella misma calificó de "golpe parlamentario" seguía su ruta victoriosa.

Pese a esa evidencia, Dilma Rousseff seguía repitiendo lo mismo que había dicho a eso de las 10 y media de la mañana, más de 12 horas antes: no cometió ningún "crimen de responsabilidad", condición única establecida por la Constitución para que un mandatario sea destituido. Justificó cada uno de sus actos, negó la acusación de haber manipousseff, PT, goulado las cuentas públicas, reiteró que Fernando Henrique Cardoso, del mismo PSDB que ahora se envalentona rumbo al poder, emitió, en sus dos mandatos presidenciales (1995-2002), más de cien decretos de crédito suplementario, frente a los tres atribuidos a ella.

Mantuvo una calma imprevista –la mandataria es conocida por casi no tener paciencia frente a estupideces– a cada provocación de sus adversarios. Y repitió, en el transcurso de la larga jornada, un mismo mantra: efectivamente, enfrentaba un juicio que, en las formas, respetaba cada uno de los requisitos para dar un manto de legalidad al proceso que enfrentaba. Pero advirtió que la forma no dispensaba algo inexistente, el contenido. En otras palabras, denunció el golpe institucional cubierto por un tenue manto de legalidad. "Lo que me da miedo es la muerte de la democracia", sostuvo.

Sus adversarios, mientras tanto, decían que utilizar la palabra "golpe" –que repitió a lo largo de la jornada– era una incongruencia, pues el juicio estaba presidido por el presidente del Supremo Tribunal Federal, en presencia del presidente del Congreso, y que la misma Dilma Rousseff seguía, aunque apartada, en posesión de su mandato de presidenta de la República. El argumento: con un proceso que contaba con la presencia de los presidentes de los tres poderes, ¿cómo hablar de golpe?

Dilma Rousseff, cuyas calidades de oradora no son criticables porque son inexistentes, supo mantenerse fría y firme: una cosa es la forma, otra, el contenido. Y ninguna de las acusaciones que enfrenta es sólida, y ninguna justifica que se destituya a una mandataria que no cometió crimen de responsabilidad y se ignore la voluntad de los 54 millones de brasileños que votaron por ella en octubre de 2014.

En el transcurso de las más de 12 horas de la sesión de ayer, Rousseff repitió cada 20 minutos los mismos argumentos para explicar la crisis económica que sacude al país. Recordó que el disparador del juicio, Eduardo Cunha, entonces presidente de la Cámara de Diputados, aceptó abrir el juicio parlamentario en venganza personal contra la decisión de los representantes del PT en la Comisión de Ética de respaldar la apertura del proceso destinado a expulsarlo de su mandato y entregarlo a la justicia común. Y que eso no era suposición: es algo que fue admitido por el mismo Cunha, quien sigue impune pese a las toneladas de pruebas en su contra.

Dilma Rousseff, en sus intervenciones, resaltó la complicidad de los que ahora ocupan el poder con Cunha. Con serenidad y firmeza dijo en repetidas ocasiones que Cunha es el verdadero líder del golpe que pretende destituirla, en favor de los derrotados en las últimas cuatro elecciones presidenciales. Mencionó todos los programas anunciados por el gobierno del todavía interino Michel Temer, que van en dirección exactamente contraria a la que el PT defendió durante los 13 años en que ocupó el poder, y que ahora están bajo la clara amenaza de ser extinguidos a gran velocidad.

Faltaba poco para la medianoche de ayer cuando el abogado Miguel Reale Junior, hijo de uno de los adalides de la versión brasileña del fascismo en la década de 1930 del siglo pasado, uno de los autores del pedido de destitución de Rousseff y sus 54 millones de votos, empezó a interrogar a la mandataria acusada.

Permanecía, en el aire, la sensación de que de nada servirían las respuestas de la presidenta. Ese era y es un juego jugado.

El día había empezado tenso. Alrededor de las nueve de la mañana de ayer hubo un desayuno en el Palacio de la Alvorada, la espléndida residencia presidencial diseñada por el genio de Oscar Niemeyer y todavía ocupada por la presidenta apartada. Entre los presentes, además de ex ministros y asesores directos, dos presencias destacaban: la del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva y la del compositor y cantor Chico Buarque de Hollanda.

Chico justificó su presencia con ironía: dijo que estaba al lado de Dilma Rousseff para respaldarla y, al mismo tiempo, para conocer la residencia presidencial diseñada por Niemeyer. "Es que nunca más volveré aquí", dijo, dejando claro que jamás atendería a una invitación de Michel Temer.

Chico Buarque aguantó el maratón hasta poco más de las cinco de la tarde, cuando volvió a Río. Cuando le preguntaron qué le había parecido la jornada, dijo: "Es un juego sucio. Si fuera limpio, ella ganaría". Y completó: "Es un golpe". Hace cuatro meses, en un acto público en Río, él había dicho: "Otro golpe ¡no!", con relación al levante militar de 1964. Ni modo: ayer reconoció que, pese a la ausencia de tanques y tropas en las calles, el juego es sucio.

Faltando minutos para la medianoche, el presidente del Supremo Tribunal Federal, que por determinación constitucional preside el juicio en el Senado, suspendió la sesión, luego de casi 15 horas de trabajo.

A las diez de la mañana de hoy, todo empieza otra vez.

Muchos brasileños se preguntan para qué: al fin y al cabo, como dijo Chico Buarque, el juego ya fue jugado. Y es un juego sucio.

Publicado enInternacional
Erdogan acusa a Occidente de apoyar a los golpistas turcos

El presidente de Turquía reclama a Washington que, pese a ser su aliado, no extradite a Gülen

 


En su más incendiaria reacción desde el fallido golpe de Estado del 15 de julio, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha acusado este martes a Occidente de “apoyar al terrorismo y a los golpistas”. El mandatario turco cargó explícitamente, con diferentes argumentos, contra países como Estados Unidos, Alemania o Italia. La escalada retórica de Erdogan lleva a un nivel de máxima tensión una relación con un alto contenido estratégico. Turquía, miembro de la OTAN y actor clave en el conflicto sirio, es la pieza fundamental en la estrategia europea de contención del flujo migratorio.

 

En un discurso pronunciado en el palacio presidencial de Ankara, Erdogan sostuvo que “el golpe tuvo actores turcos, pero su guion fue escrito en el exterior”.“En el pasado”, dijo el presidente, “dejasteis a los líderes de la organización terrorista PKK [Partido de los Trabajadores del Kurdistán] hablar a través de una videoconferencia en Alemania. Ahora yo pregunto: ¿está Occidente apoyando el terrorismo aquí o no? ¿Está Occidente del lado de la democracia o de los golpes y el terrorismo? Desgraciadamente, Occidente está apoyando el terrorismo y apoyando a los golpistas”, señaló Erdogan durante un acto con inversores extranjeros televisado por las cadenas locales.

 

El mandatario cargó contra Estados Unidos por no extraditar al clérigo Fetulá Gülen, autoexiliado en Pensilvania desde 1999, a quien considera instigador de la intentona. “¿Qué clase de socios estratégicos somos si todavía acogéis a alguien cuya extradición he pedido?”, dijo Erdogan, quien también atacó a Italia por las investigaciones de la justicia sobre las actividades de su hijo mayor, Bilal.

 

Entre los países occidentales acusados de apoyar el terrorismo y el golpe, Erdogan se cebó especialmente con Alemania, al haber prohibido sus autoridades que el mandatario se dirigiera a través de videoconferencia el pasado fin de semana a decenas de miles de turcos que salieron a la calle en Colonia en apoyo al presidente.

 

“¡Bravo! ¡Los tribunales en Alemania trabajan muy deprisa!”, señaló Erdogan con clara ironía al comparar esta prohibición con la videoconferencia que el líder del PKK Murat Karay protagonizó en 2011 en un festival kurdo en Colonia. El PKK está considerado un grupo terrorista por la UE, EE UU y Turquía.

 

Erdogan añadió que ha entregado a Alemania una lista de 4.000 militantes en busca y captura y que no ha obtenido respuesta hasta ahora.

 

La tensión amenaza con afectar el pacto migratorio entre UE y Turquía. En una entrevista el lunes con el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, el ministro turco de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, señaló que si Europa no concede la exención de visado a los ciudadanos turcos para viajar a Europa, Ankara no garantizará la aplicación del acuerdo por el cual retiene en su territorio a casi tres millones de refugiados, en su mayoría sirios, ni aceptará la deportación de todos aquellos que hayan llegado a Grecia.

 

El propio Erdogan señaló: “Europa no ha mantenido sus promesas. Cuando decimos esto en voz alta, los señores [de la UE] se ponen nerviosos. Pero disculpen, este no es un país de esclavos”.

 

La purga continúa

 

Mientras tanto, las autoridades turcas prosiguen la gran purga emprendida tras la asonada y que ya afecta a más de 65.000 personas entre destituidos y detenidos. Este martes se añadieron otras 98 órdenes de arresto entre el personal del Hospital Militar de Ankara. Según el diario Hürriyet, el Gobierno tiene planeado un cambio drástico en la agencia de inteligencia, el MIT, tras su fracaso en prever el golpe, y será dividido en servicios internos y exteriores siguiendo el modelo británico. El Hürriyet añade, citando fuentes gubernamentales, que el fallido golpe podría costar 100.000 millones de dólares a la economía turca, ya bastante dañada por una caída del turismo del 40% en junio tras un año de ataques terroristas e inestabilidad.

 

Las destituciones para limpiar a todas las instituciones de Turquía de supuestos infiltrados han llegado este martes hasta el fútbol.

 

La Federación Turca de Fútbol (TFF) ha anunciado el despido de 94 funcionarios, incluyendo árbitros nacionales y regionales, árbitros asistentes, observadores y miembros del comité regional de arbitraje.

 

Según el diario Hurriyet, está incluido un funcionario de la máxima categoría futbolística del país. Todos los funcionarios del TFF habían renunciado el fin de semana para "permitir una inspección de seguridad" que comprobara si había vínculos de sus miembros con Fetulá Gülen, señalado como autor intelectual del fallido golpe.

Publicado enInternacional
La Base Aérea en Turquía tendría el mayor arsenal de bombas de hidrógeno fuera de EE.UU.

 

La inmediatez con la que Irán y Rusia repudiaron el golpe militar en Turquía, presuntamente fraguado por EU, acelera la recomposición cartográfica de los principales actores en el teatro de batalla medio-oriental.

 

En medio del golpe "nuclear" abortado en Turquía (http://goo.gl/mRU14j) ya había señalado el relevante papel que jugó en su gestación y despliegue la base militar estadunidense Incirlik.

 

Yeni Safak, tabloide turco muy cercano al sultán Erdogan, ha indiciado al general del ejército estadunidense JF Campbell de ser el cerebro del golpe abortado (http://goo.gl/Rgvr1d), cuyo corazón se encontró en la base estadunidense Incirlik, que detenta 90 bombas nucleares en suelo turco.

 

La prensa árabe, según reportan sus antagónicos colegas persas, reveló que el espionaje ruso en Siria (en la cercanía de la base Incirlik) alertó con antelación a los servicios análogos turcos (el MIT) sobre los preparativos golpistas, lo cual abortó el intento y salvó la vida del sultán Erdogan (http://goo.gl/2qU8uF).

 

Todavía es muy temprano para afirmar la existencia de un nuevo eje Turquía-Irán-Rusia, pero las relaciones entre EU y Turquía, hasta ahora miembro de la OTAN, han quedado severamente dañadas y tienen como termómetro el destino de la base Incirlik.

 

Más allá de las perturbadoras purgas masivas (http://goo.gl/mA6903), que definirán la islamización y/o la balcanización de Turquía, quedan expuestas tanto su permanencia en la OTAN como su tormentosa relación con EU.

 

Se dice fácil, pero "casi la tercera parte de los mayores oficiales militares de Turquía serán enjuiciados por el golpe", según The Washington Post (https://goo.gl/g3LXDB); a mi juicio, una genuina "des-estadunización", que presagia su "des-otanización" y hasta su "des-europeización".

 

Eric Schlosser ahonda en el futuro de las 90 bombas atómicas en la base estadunidense Incirlik (http://goo.gl/PSVOqE), que comparten los sistemas de lanzamiento ( delivery) tanto de EU (60 bombas) como de Turquía (30).

 

Schlosser rememora que la base de Incirlik fue construida por EU cuando Turquía se adhirió a la OTAN en 1952 y que durante la guerra fría se convirtió en uno de los principales puntos militares de ataque contra la ex URSS, que, por cierto, siguen apuntando a Rusia.

 

Schlosser asevera que las bombas están almacenadas en una bóveda subterránea segura (sic) y están equipadas con interruptores: "ligas de acción permisiva (PAL, por sus siglas en inglés)" diseñadas para prevenir la detonación de una bomba si el usuario no entra con el código adecuado.

 

En forma ominosa, Schlosser pone en tela de juicio todo el sistema de seguridad de los interruptores y las bóvedas.

 

Según la BBC, la base aérea de Incirlik ostenta el mayor arsenal nuclear de la OTAN fuera de EU (http://goo.gl/6J39Un) –¡la mitad!–, además de servir el supuesto combate de EU contra el Califato Islámico en Siria e Irak: un verdadero caballo de Troya contra el RIC (Rusia, India y China).

 

La BBC apunta que “la OTAN financia la infraestructura necesaria para almacenar ‘armas especiales’ en instalaciones seguras (sic) en Bélgica, Alemania, Italia, Holanda y Turquía”. Cita a The Washington Post de que las "armas especiales" son "parte de un acuerdo nuclear entre miembros de la OTAN que incluye a Turquía y a EU", que data de 1960, mediante el cual “los aliados permiten el almacenamiento en su territorio de bombas nucleares B61 –bombas de hidrógeno 11 veces más letales que la arrojada en Hiroshima por EU–, mientras otros países se comprometen a tener aparatos aéreos capaces de distribuir las armas”.

 

La BBC asevera que "EU mantiene la posesión de las armas y ofrece seguridad (sic) para las bombas", pero que durante el golpe, "las autoridades turcas cortaron la electricidad de la base Incirlik y cerraron el espacio aéreo", lo cual dejó aislado al personal.

 

Las instalaciones de Incirlik operan también con fuentes internas de energía propia, por lo que sus operaciones no fueron afectadas, pero han llegado a su límite.

 

Se ha filtrado que el jefe militar turco a cargo de la base militar de Incirlik pidió asilo político a EU, que le fue negado.

 

Hay que tomar con pinzas, debido a su adicción a la desinformación, al portal israelí Debka (http://goo.gl/PRxzt6), que dramatiza la situación de la base nuclear de Incirlik, que "se encuentra en un estado de sitio (sic) virtual por pletóricos contingentes policiacos que han cortado la electricidad por varios días" y que se mantiene a flote por los generadores locales que pronto agotarán su combustible.

 

Debka conjetura que este es "el método de Erdogan de convertir en la base a centenas de estadunidenses en rehenes (¡supersic!) para forzar a Washington a extraditar a Fethulla Gulen".

 

Según Debka, "las víctimas (¡supersic!) de la estrategia de extorsión (sic) de Erdogan son varias unidades de EU desplegadas en Incirlik bajo un escuadrón de comando que incluyen ingeniería, comunicación, logística, control aéreo, un hospital militar con instalaciones médicas y operativas, y transporte aéreo".

 

En el portal estadunidense The National Interest (http://goo.gl/0ikN0k), Bonnie Kristian, becaria de Defense Priorities, comenta que el despliegue de las bombas de hidrógeno en Europa aportan "poco valor defensivo a EU, pese a su cercanía con Rusia", para que "las bombas actúen como disuasivos a una agresión", ya que hoy constituyen "reliquias anacrónicas desde el punto de vista tecnológico y político".

 

Si EU fuera a emplear su arsenal nuclear no usaría ninguna de estas reliquias caducas cuando consta de otros "misiles que transportan ojivas nucleares que alcanzan sus objetivos más rápido, en forma más confiable y con mayor precisión", anota Kristian, quien arguye de manera persuasiva que "regresar a nuestras tropas de Europa puede no encontrarse en el horizonte, pero sí se debe traer nuestras bombas a casa".

 

Se repite el mismo escenario de "talibanización" y/o "yihadización" de las armas nucleares: antes en Pakistán –donde se abultó la probabilidad de que los talibanes pudieran controlar las 110 bombas nucleares de Islamabad–, y ahora en Turquía, cuya base de Incirlik se encuentra a 112 kilómetros de la transfrontera incandescente de Siria, donde operan los yihadistas.

 

The Guardian coloca en relieve que el "intento de golpe en Turquía incrementó los temores sobre la seguridad de las armas nucleares de EU": antes del golpe abortado, “la amenaza potencial terrorista a la base llevó a un significativo incremento del perímetro de seguridad de la base de Incirlik (https://goo.gl/uVVO7Q)”.

 

Del total de 180 bombas nucleares de la OTAN/EU en Europa, 90 se encuentran posicionadas en la volátil Turquía, cuyo ejército ostenta demasiadas vulnerabilidades de codependencia militar, ya que su equipamiento, no se diga el entrenamiento de su personal, depende de EU cuando, "pese a las tensiones", su trasnacional Lockheed se prepara a librar una flotilla de aviones F-35 a Turquía (http://goo.gl/IpgHnM).

 

Dada la aleatoria situación en Turquía, lo recomendable sería que EU desmantele sus obsoletas 90 bombas nucleares que mantiene en nombre de la OTAN y que están dirigidas para amedrentar a Rusia.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Irán ve la mano de Arabia Saudita en el fallido golpe militar en Turquía
Irán se pronuncia en contra de cualquier tipo de golpe de Estado en la región y señala a determinados países que, en su opinión, estuvieron involucrados en los recientes acontecimientos en Turquía.

 

Las autoridades de Irán sospechan que Arabia Saudita estuvo implicada de alguna forma en el intento de golpe de Estado en Turquía llevado a cabo por grupos militares la noche del 15 al 16 de julio. En este sentido, el diputado iraní Gholamreza Jafarzadeh se ha hecho eco de las palabras del ministro de Exteriores de la República Islámica de Irán, Mohammad Javad Zarif, en una sesión cerrada del Parlamento celebrada el pasado 17 de julio en la que sentenció: "Dada la postura de los saudíes respecto a los asuntos en Turquía, concluimos que, probablemente, Arabia Saudita estuviera involucrada en este golpe de Estado", informa FARS News Agency.

 

"Nuestro ministro de Exteriores dijo durante una sesión cerrada del parlamento que Estados como Arabia Saudita y Catar no sienten aversión en cuanto al reforzamiento del golpe de Estado en Turquía y se requiere reflexionar más sobre este asunto", dijo por su parte Akbar Ranjbarzadeh, miembro de la Mesa Directiva del Parlamento.

 

Sin embargo, las acusaciones no se limitan a Arabia Saudita y a Catar, ya que otro informe publicado por Iran Front Page ha revelado que Hossein Sheikholeslam, consejero del portavoz del parlamento iraní, también acusa a EE.UU., Israel y Egipto, además de a Arabia Saudita, de haber participado en la intentona golpista.

 

En opinión de Sheikholeslam, esto tiene que ver con el hecho de que Turquía sugirió recientemente que no tiene muchas razones para continuar su lucha contra el presidente sirio. "Si Turquía corta las rutas utilizadas anteriormente por Arabia Saudita para el tráfico de armas, explosivos e incluso mercenarios a Siria, la erradicación del terrorismo será mucho más fácil", ha señala Sheikholeslam. "No veo improbable que lo sucedido en Turquía no fuera el resultado de los esfuerzos hechos por los estadounidenses, sauditas, egipcios y sionistas", añade.

 

Mientras tanto, Irán, al igual que otros países, ha expresado su respaldo al Gobierno turco, repudiando la intentona golpista. Aclarando la posición de su país, Javad Zarif escribió en Twitter: "los golpes de Estado no tienen lugar en nuestra región y están condenados a fracasar". A su vez, el rey de Arabia Saudita llamó por teléfono a Erdogan para felicitarle Además, el canciller iraní se felicitó por el hecho de que haya restablecido el control en el país.

Publicado enInternacional
“Hay un nuevo paradigma golpista pseudoinstitucional”

Dilma cuenta su pelea para restablecer la normalidad democrática quebrada con “este golpe organizado por un corrupto pertinaz”.

 


Desde Brasilia


Tres campesinas trabajan codo a codo en el cuadro Recogiendo café ubicado detrás de Dilma Rousseff que acaba de sentarse en un sillón mullido en un amplio salón del Palacio de Alvorada. Afable, la presidenta saluda sin protocolos y se arremanga el blazer de lino gris con el gesto de quien dice “manos a la obra”. Es ella quien comienza con las preguntas. Está interesada en saber que pasa en Argentina, quiere conocer detalles sobre los festejos del bicentenario de la Independencia, la visita del rey de España, el aumento de las tarifas de energía. Escucha con atención y luego indaga sobre YPF, Vaca Muerta, jueces y Mauricio Macri. Cuenta que espera poder viajar “en algún momento a La Plata” para recibir el premio Rodolofo Walsh de la Facultad de Periodismo.

 

Antes del inicio de la entrevista de 72 minutos la presidenta, suspendida del cargo mientras se lleva adelante el “impeachemnt”, repasa informalmente algunas anécdotas diplomáticas. Recuerda una cumbre del G-20 donde al ex premier británico David Camerón “se lo veía algo asustado” y evitaba pasar cerca de Cristina Fernandez, temiendo que ella volviera a plantearla su reclamo sobre Malvinas “que Brasil siempre apoyó”.

 

Ya es casi mediodía, el sol domina por completo la “Sala del Estado” avivando los rojos y amarillos de un tapiz del artista chileno Kennedy Bahia.

 

¿Podemos empezar a grabar, Presidenta? “Sí, adelante”, responde y autoriza que ingrese el equipo de documentalistas que la sigue a sol y sombra para registrar su pelea para restablecer la normalidad democrática quebrada con “este golpe organizado por un corrupto pertinaz como es el señor Eduardo Cunha (ex jefe de diputados) , que es la persona que realmente manda en el gobierno interino de (Michel) Temer”.

 

Rousseff habla sobre el golpe en gestación contra su gobierno y lo sitúa en el arenero de una América Latina en la que vislumbra estallidos sociales y democracias degradadas. “Considero importante estudiar las raíces de esta nueva forma de golpe que ocurren en América Latina. Lo primero que vemos es el comportamiento de las elites formando alianzas amplias para derrocar a los gobiernos populares a fin de impedir que continúen con sus programas sociales y de impulso al desarrollo. Vemos también que cambió el patrón del golpe. En los años 60 y 70 era el paradigma del golpe militar, con las oligarquías utilizando a las fuerzas armadas para separar del poder a los gobiernos legítimos.

 

Lo que resulta muy extraño es que este nuevo paradigma golpista procura mantener una apariencia institucional. Estoy hablando de esa modalidad que surgió en Honduras cuando derrocaron al presidente Manuel Zelaya (2009), después vino Paraguay con la caída de Fernando Lugo (2012) y ahora llegó a Brasil, aunque todavía este proceso está en curso. Sin olvidar los intentos desestabilización contra los presidentes Evo Morales y Rafael Correa.”

 

–Pero los ataques a los líderes populares no son patrimonio de los golpistas, es una modalidad que también aplican los gobiernos conservadores.

 

–Es cierto, no sé en detalle lo que está ocurriendo en todos los países de América Latina, pero me parece que existe un modelo de ataque a los líderes populares donde se combina un cierto tipo de periodismo de guerra, las filtraciones selectivas de procesos judiciales, jueces que investigan de una forma severa a unos y a otros no. Yo quedé escandalizada al saber que un periodista argentino recientemente dijo que durante el gobierno de Cristina se hizo un “periodismo de guerra”, eso se parece mucho a lo que sucedió contra mi gobierno. Ese ese tipo de periodismo es la antítesis de la democracia. Son casos con varias similitudes los que vemos en Brasil y Argentina. Vemos como se usa el combate a la corrupción como un instrumento de acción ideológico y político. Acá vemos como se ataca permanentemente al presidente Lula, atribuyéndole cosas, acusaciones, que no corresponden con la realidad, y posiblemente esté ocurriendo lo mismo en Argentina con la presidenta Cristina, por quien tengo un gran respeto, creo que ella es una mujer de garra, ella dejó una gran contribución para América Latina y por su puesto para Argentina. Yo fui testigo de las relaciones de solidaridad que ella estableció con todos los países de continente, de su trabajo a favor de Unasur, del Mercosur y la Celac.

 

–Funcionarios del gobierno interino compararon las manifestaciones con “guerrilla urbana”. ¿Teme represión contra las manifestaciones convocadas durante las Olimpíadas?

 

–Sería grave si el Ministerio de Justicia o cualquier otro ministerio quisiera criminalizar a las manifestaciones . Yo lamento inmensamente que el ministro de Justicia interino (Alexandre de Moraes) iguale las manifestaciones a una forma de guerrilla urbana, eso compromete a la democracia. Es típico que los procesos golpistas quieran callar las manifestaciones, que los gobiernos que no tienen votos sean intolerantes, los golpistas siempre quieren el silencio. En cambio nosotros jamás criminalizamos las manifestaciones por el impeachment, porque la legitimidad que tiene un gobierno elegido permite escuchar todas las voces y permitir las manifestaciones.

 

–¿Imagina explosiones en cadena en la región?

 

– Creo que quienes están apostando en estos golpes en América Latina corren el riesgo de causar una desestabilización profunda. Estos procesos golpistas pueden traer consecuencias imprevisibles donde es probable que haya explosiones sociales, me parece que ni los propios golpistas saben lo que podrá desencadenarse en el futuro, lamentablemente el precio a pagar será muy alto. Usted puede esconder las cosas, pero al final un golpe es un golpe, nadie puede creer que alguien da un golpe y todo queda como estaba, nadie puede suponer que estos procesos ilegítimos no dejarán marcas.

 

–Un paisaje regional sombrío en un mapa global incierto.

 

–Vea, lo que está ocurriendo en el mundo con esta globalización que benefició a las grandes empresas oligopólicas mientras originó un retroceso para el conjunto de la población que está padeciendo las consecuencias sin que nadie le ofrezca ninguna compensación.

 

En Estados Unidos tenemos ciudades inmensas que están hundidas en la decadencia y la pobreza. Es un cuadro tan grave que hasta la propia prensa neoliberal reconoce que es un problema grave que haya una la desigualdad creciente y la concentración llegue al punto donde el 0, 01% de la población que detenta casi el 40 % de la renta. Si las ganancias aumentan por encima del 300% y el salario crece un 10 o 12% durante un período muy largo es algo que nos llevará a conflictos, es inexorable que haya consecuencias graves en un sistema donde la mayoría pierde sus derechos básicos. Estos procesos que se prestan al surgimiento de soluciones raras permiten que aparezcan fenómenos como el de Donald Trump.

 

–Los salvadores de la patria.

 

–Lo que ya sabemos es que en todas partes los salvadores de la patria en realidad no hacen más que comprometer la suerte del salvado.
Y no tengo dudas que si todo este proceso de exclusión causa semejante impacto en la economía más desarrollada del mundo que es la de Estados Unidos, estamos frente a un fenómeno que también repercutirá en Brasil, y esa repercusión económica se verá agravada por la crisis política e institucional que tenemos por el golpe.

 

–¿Estados Unidos avaló el golpe?

 

–Yo creo que en estos golpes no existen esas interferencias externas tan claras como en los golpes militares, ahora son las propias fuerzas internas las grandes responsables. Las elites de nuestros países no requieren de Estados Unidos.

 

–¿No hubo ninguna interferencia externa?

 

–Ahora, si usted me pregunta quienes se benefician con el golpe, le digo que hay varios beneficiarios en diversos grados. Entonces se podría decir que a favor del golpe están aquellos grupos interesados en acceder al control de Petrobras con sus inmensas reservas en el área de pre-sal (aguas ultraprofundas). A favor del golpe pueden estar aquellos que no quieren tener la competencia en el mercado internacional de las grandes empresas constructoras brasileñas. Tenemos que recordar que en los últimos años tuvimos empresas brasileñas que estaban internacionalizándose a un ritmo muy significativo y conquistando espacios. Estoy refiriéndome a la constructora Odebrecht, que participó en la obra de (en el puerto cubano) Mariel, pero también a Odebrecht actuando en Miami, Odebrecht actuando en México, y hay otras empresas con presencia internacional fuerte como podría ser el caso de Andrade Gutiérrez, podemos mencionar empresas brasileñas actuando en en Ecuador. En fin, son varias empresas participando en varias áreas con éxito y esto afecta intereses. Uno puede suponer que algunas competidoras de esas empresas brasileñas que le cité tienen peso político en nuestro país , y podría ser (que tengan participación en el golpe).

 

Banalidad del mal

 

Pasaron 13 años desde que Luiz Inácio Lula da Silva llegó al Palacio de Alvorada, la residencia oficial, el 1º de enero de 2003 donde permaneció, reelección mediante, hasta el 31 de diciembre de 2010 cuando fue sucedido por su compañera. Al “Poder”, el que se escribe con mayúsculas y sobrevive a las administraciones presidenciales, siempre le resultó inaceptable tener que soportar la presencia del PT al frente del Estado.

 

El 12 de mayo pasado, poco después de llegar al Palacio Planalto, sede de la Presidencia, el mandatario interino Michel Temer suprimió las imágenes publicitarias y los esloganes de la era petista para establecer como nuevo lema oficial, el antiguo “Brasil, Orden y Progreso”, que evoca la simbología militar. Y paulatinamente fue desalojando toda la iconografía de la era petista, incluso despidió al mozo que durante años le sirvió café a Dilma y a Lula .

 

Tal vez Temer todavía no haya quitado los cuadros de mujeres laboriosas del pintor modernista Emiliano di Cavalcanti que Dilma hizo colocar cerca de su despacho, en el tercer piso del Planalto, pero posiblemente lo hará si finalmente es confirmado en el cargo para el que no fue electo.

 

En su última trinchera, la residencia de Alvorada, Dilma habla de “seguir peleando todos los días con el mismo optimismo” y de su admiración por la pintora surrealista española Remedios Varo, “una luchadora”.

 

Enciende su tableta para mostrarme pinturas de Varo. “Adoro sus obras, fue una artista ma-ra-vi-llo-sa que peleó por la República en España y después tuvo que asilarse en México, cuando vuelva a México quiero ir alguna de sus exposiciones”.

 

La conversación retoma lo político, y el impeachment que se tramita en el Senado integrado por 81 legisladores mayoritariamente opositores a la presidenta electa y el PT. Para ser absuelta y volver a su cargo Rousseff necesita contar con el apoyo de 27 congresistas, un número que parece improbable.

 

–¿Aún es posible vencer en el Senado?

 

–Creo que acá cabe citar a Antonio Gramsci, que nos decía que tenemos que ser pesimistas desde la razón y optimistas desde la voluntad. Yo soy muy optimista en mi voluntad porque creo que esta lucha es fundamental para Brasil y América Latina y al mismo tiempo hago un análisis realista sobre los pros y los contra de la realidad de cada día.

 

–¿Está hablando con senadores?

 

–Sin dudas que hablo con ellos habitualmente, pero no voy a decirle a usted el número de los senadores que hoy por hoy nos apoyan (riendo).

 

–Políticos y medios de comunicación intentan imponer la idea de que todo ocurre dentro de la ley. ¿Brasil vive una cotidianidad anómala?


–Voy a tomar prestada su definición para describir el momento que vivimos en Brasil, es verdad estamos ante una cotidianeidad anómala donde los que dieron el golpe quieren esconderlo detrás del proceso de impeachment, de la tramitación formal en el Senado y del aparato institucional, con todo su ritual. Lo que estamos viviendo es un cuadro de tranquilidad aparente que tarde o temprano acabará por estallar porque no se puede sostener indefinidamente ese ocultamiento de lo real, y lo real es el golpe. Quien mejor trató de este tipo de fenómenos fue la filósofa Hanna Arendt a través de la idea de la “banalidad del mal”.

 

No quiero ser exagerada en las comparaciones, pero cuando uno ve como se está encubriendo la realidad con tanta alevosía esto me recuerda otras situaciones más extremas como las que trata Arendt cuando escribe sobre el proceso contra el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann . Allí ella nos enseñó como es posible que el mal conviva tranqulamente con lo cotidiano, como el mal se esconde debajo del aspecto neutro de un burócrata de la muerte. Como Eichmann era capaz de llegar a su casa y besar a sus hijos como si no pasara nada en los campos de concentración.

Publicado enPolítica
Viernes, 22 Julio 2016 08:44

La bendición de Alá o del Tío Sam

La bendición de Alá o del Tío Sam

Una semana después del fallido golpe de Estado, que provocó la muerte de al menos 290 personas, aún no queda claro qué sucedió en Turquía. El gobierno acusa al clérigo Fethullah Gülen, autoexiliado en Estados Unidos, pero éste sostiene que se trató de un autogolpe del presidente Recep Tayyip Erdogan para aumentar su poder.

 

En su edición de mayo de 2008 la prestigiosa revista de política internacional Foreign Policy estampó la foto de Fethullah Gülen en su portada, en un número dedicado a consagrar al “intelectual público más influyente del mundo”. En la compulsa realizada por la revista, Gülen superó a destacadas personalidades, como los Nobel Orhan Pamuk y Mustafá Yunus, además de a Umberto Eco, a Al Gore, al entonces papa Benedicto XVI, a Paul Krugman y a Noam Chomsky, entre otros.

 

Así y todo, Gülen es un desconocido para Occidente, aunque no para las autoridades y los organismos de seguridad del país que lo cobijó. Tampoco para los 80 millones de turcos y buena parte de los musulmanes del mundo, sobre quienes ejerce cierto liderazgo espiritual y político a través del Hizmet (Servicio, en español), un movimiento que Gülen lidera desde su creación en la década de 1960.

 

Aunque en su momento apoyó al Partido por la Justicia y el Desarrollo (Akp) que dirige Erdogan, en 2013 Güllen rompió con el actual presidente, al cual acusó de corrupción. La tensión ha venido escalando desde aquel momento, a tal punto que en marzo el gobierno se apropió de Zaman, el diario identificado con el movimiento de Gülen.

 

Erdogan acusa a Hizmet de haber creado un “Estado paralelo” en base a una estrategia de copar las instituciones defendida por el propio Gülen en 1998, en una suerte de sermón que fue grabado por los servicios de inteligencia. “Tenemos que avanzar por las arterias del sistema hasta llegar a todos los centros de poder sin que nadie note nuestra existencia (...). Debemos esperar el momento y las condiciones adecuadas para conseguir llevar el mundo en nuestras espaldas”, dijo Gülen en aquel momento, poco antes de exilarse.

 

Ese fue el motivo por el cual se lo juzgó y condenó, aunque más tarde la Corte de Apelaciones lo absolvió. Sin embargo, nunca regresó a su país. Lo cierto es que su movimiento cuenta con más de siete millones de adeptos en 160 países, abrió miles de escuelas, universidades, tiene un banco y es apoyado por grupos financieros, fundaciones y medios de comunicación. Los miembros de Hizmet han ingresado masivamente en la administración de justicia y la policía, dos de los sectores que han sido “depurados” por Erdogan tras el intento de golpe de la semana pasada.

 

AÑORANDO EL IMPERIO.

 

Luego de la derrota del imperio otomano en la Primera Guerra Mundial y la ocupación del país por los aliados, el general Mustafá Kemal dirigió la guerra de independencia, que finalizó con la expulsión de los ocupantes y la proclamación de la República de Turquía en octubre de 1923. Kemal, bautizado como Atatürk (padre), fue el primer presidente del nuevo Estado, que se proclamó laico, democrático y moderno.

 

Su gobierno emprendió grandes reformas, en particular la desislamización del país, teniendo a Europa como modelo. Abolió los califatos y cerró las escuelas teológicas (madrazas), la ley islámica (sariá) fue sustituida por un código civil y concedió el derecho de voto y la posibilidad de ser elegidas para el parlamento a las mujeres. Kemal prohibió a su vez el uso del velo y símbolos y vestimentas tradicionales otomanas, por considerarlas feudales, y remplazó el alfabeto árabe por el latino. Las fuerzas armadas fueron a su vez particularmente beneficiadas por el kemalismo.

 

Sin embargo, pese a la occidentalización forzada, en Turquía sobrevive una fuerte identidad musulmana, al tiempo que el país es sentido como ajeno o extraño por el mundo islámico.

 

Esta contradicción entre modernidad y tradición, entre islamismo y laicismo se ha profundizado en los últimos años con un doble movimiento: el fracaso de la integración de Turquía a la Unión Europea y el crecimiento de las corrientes islamistas, representadas tanto por Erdogan como por Gülen, sobre todo desde las elecciones de 2002, con el triunfo del Akp, un partido conservador en lo social, liberal en lo económico y neo-otomanista en el escenario internacional. El movimiento de Gülen apoyó entonces al Akp, pero hay diferencias entre ambos. Gülen pretende recuperar el legado del imperio otomano y aboga, por lo tanto, por un nacionalismo expansionista. De hecho, según el periodista argentino Pablo Kendikian, director de Prensa Armenia y autor de un libro de investigación sobre Gülen, el movimiento “se está expandiendo por los países que pertenecieron al imperio otomano, sobre todo en los Balcanes”.1

 

UNA RED MÚLTIPLE.

 

La influencia del movimiento Hizmet puede cuantificarse en la importancia de algunas iniciativas afines a Gülen. La liberalización económica decidida por el régimen militar en la década de 1980 promovió el ascenso de una nueva clase media de comerciantes y pequeños y medianos empresarios que profesaban la religión islámica. Con los años, se fue creando lo que Kendikian define como “un imperio financiero”, a cuya cabeza está el Banco Asya, estrechamente vinculado a Gülen, que es “el mayor prestamista islámico de Turquía” (Punto de Vista, 23-I-15). La poderosa Confederación de Empresarios e Industriales (Tuskon, por su sigla en inglés), integrada por 140 mil compañías, 211 asociaciones y más de 55 mil empresarios, está también ligada al movimiento.

 

Pero lo más importante son las 400 instituciones privadas de enseñanza y los institutos que preparan a los estudiantes para el ingreso a la universidad, muchos de ellos gratuitos, que realizan cursos intensivos de inglés y promueven el islam y el estudio de las ciencias. “Los primeros graduados de las escuelas Gülen y muchos de sus miembros ocupan hoy posiciones clave dentro de la burocracia estatal turca, en especial en la policía y el poder judicial”, sostiene Kendikian.

 

En Asia Central hay otras 500 instituciones educativas vinculadas al clérigo que se expandieron tras la caída de la Unión Soviética, pero Rusia y Uzbekistán prohibieron la actividad de los simpatizantes de Gülen al considerarlos peligrosos para sus intereses nacionales (El Mundo, 18-XII-09). Gülen y el movimiento Hizmet mantienen una alianza más o menos estable con la Cia. The Washington Post publicó en 2011 las revelaciones de un ex director de los servicios secretos turcos, en las que afirmaba que el movimiento es una fachada de la Cia y que en la década de 1990 protegió agentes encubiertos en Uzbekistán y Kirguistán. Según varios analistas, el interés del movimiento Gülen para Estados Unidos consiste en ofrecer alternativas a la expansión del islamismo radical pero también como forma de contener a Rusia y a China, ya que las zonas de expansión del movimiento coinciden con los corredores energéticos más importantes de la región. No obstante, Washington parece moverse con pies de plomo en sus relaciones con Gülen, ya que el ejército turco es el segundo mayor de la Otan y el flanco que cubre es vital para la estrategia estadounidense.

 

GOLPE SÍ, GOLPE NO.

 

En los últimos meses se han sucedido situaciones complejas y contradictorias que tienen en Turquía uno de sus ejes nodales: el recrudecimiento de la guerra contra el pueblo kurdo; la presencia turca en la guerra de Siria, incluyendo el derribo de un caza ruso en noviembre pasado; el fuerte enfrentamiento entre Rusia y Turquía, que se saldó con el reciente acercamiento entre ambos gobiernos y la anunciada reunión entre Vladimir Putin y Erdogan; una serie de fiascos en las relaciones internacionales de Turquía, que la han llevado a oscilar entre su alianza con la Otan y Estados Unidos y un acercamiento a Israel, Irán y Moscú.

 

Sobre este telón de fondo se despliega la fuerte ofensiva contra Gülen, que llevó a la intervención del Banco Asya a principios de 2015 y al registro y acoso de instituciones educativas y de las oficinas de la confederación empresarial Tuskon. Y todo ello en pocos meses, lo que revela que Erdogan abrió demasiados frentes a la vez, quizá desesperado por el declive de su política, que lo llevó a fracasar en Siria y a encallar su proyecto de potencia regional.

 

Es evidente que el fallido golpe se produce en un momento de hondos virajes. Para muestra, un botón: la condena más fuerte y rápida provino de Irán, que hasta poco tiempo atrás estaba enfrentado con el régimen turco. Las tres hipótesis manejadas son plausibles: un autogolpe de Erdogan para fortalecerse (“Es una bendición de Alá”, dijo el presidente en su primer acto público poco antes de anunciar su ofensiva depuradora), el cansancio de los militares, y una efectiva participación en él de Gülen, como denuncia el gobierno.

 

En todo caso, quedan dos puntos en el aire que serán develados en las próximas semanas. Es demasiada casualidad que el golpe se haya producido en plena reconciliación turco-rusa, poco después de que Erdogan se disculpara por el derribo del caza ruso y días antes de la reunión entre los presidentes.

 

Hay dos temas vinculados a esta nueva alianza, ambos centrales: la guerra en Siria (que no puede continuar sin la activa participación turca contra el régimen de Bashar al Asad) y la construcción del oleoducto Turk Stream, suspendida por las presiones de Washington y Bruselas y que días antes del golpe se informó podía retomarse, para suministrar gas ruso a Europa a través de Turquía (Sputnik News, 28-VI-16).

 

GEOPOLÍTICA Y PICO.

 

El problema central para Occidente es el papel de las fuerzas armadas turcas, que son clave en el dispositivo militar de la Otan. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial la alianza atlántica ha sido una institución alineada con Estados Unidos. Los militares quedaron muy desprestigiados ante la población turca y ante la comunidad internacional, debilidad que se agrava con las purgas encaradas por Erdogan tras el golpe fallido.

 

Por otro lado, un ejército debilitado no puede jugar un papel de liderazgo en la región. Una semana atrás la Otan reaccionó con virulencia al acuerdo armamentístico entre Rusia y Grecia para la fabricación de fusiles Kalashnikov en el país heleno. Un alto funcionario de la alianza dijo: “Los intentos de un país miembro de la Otan, con una importancia estratégica, como Grecia, para construir su propia relación con Moscú podrían socavar gravemente la capacidad de la alianza para conformar un frente unido para impedir nuevos actos de agresión rusa” (The Telegraph, 8-VII-16).

 

El tablero geopolítico se está moviendo velozmente en Oriente Medio. Para completar el panorama, la guinda del pastel. Mientras las relaciones de Turquía con la Unión Europea y Estados Unidos se tensan y complican, el 29 de junio pasado Ankara solicita el ingreso en la Organización de Cooperación de Shanghái (Ocs), ocasión en la que Erdogan dijo que esa alianza “es mucho mejor que la Unión Europea” (Público.es, 19-VII-16).

 

Ahora le toca jugar a Occidente. El gobierno turco ya pidió la extradición de Gülen. Algunos ministros de Erdogan fueron aún más lejos al asegurar que la tentativa fue organizada por Washington. El secretario de Estado, John Kerry, salió al paso señalando con vehemencia que “las insinuaciones públicas sobre el papel de Estados Unidos en el fallido golpe de Estado son totalmente falsas y dañinas para nuestras relaciones bilaterales” (El Mundo, 17-VII-16).

 

Pero no se negó en redondo al pedido de extradición sino que invitó “al gobierno de Turquía a que nos presente pruebas legítimas que soporten un escrutinio”.

 

No será sencillo dilucidar si, efectivamente, Washington tuvo algún papel en el golpe fallido. Es difícil creer que no supiera nada. Pero, a la vista de la escasa “profesionalidad” de los golpistas turcos (un solo ejemplo: los golpistas tomaron el canal de la televisión pública, pero no los privados, de mucho mayor alcance) también sería extraño que Estados Unidos haya tenido alguna participación. Tal vez nunca se sepa.

 

Lo que sí es evidente es que la base aérea estadounidense en Incirlik, en el sureste de Turquía, está en el ojo geopolítico de la tormenta en curso. Desde que fue inaugurada, en 1955, juega un papel estratégico en el control de toda la región, y desde 2015 en los bombardeos al Estado Islámico en Siria.

 

Situada a apenas 50 quilómetros del Mediterráneo y cerca de la frontera siria, cuenta con una pista de tres quilómetros, tiene un personal de 5 mil uniformados estadounidenses y alberga armas nucleares, además de fuerzas turcas.

 

El lunes pasado la policía turca comenzó a registrar la base “por su supuesta implicación en el fallido golpe de Estado”, ya que de allí salieron aviones que reabastecieron a los cazas que bombardearon Ankara (Europa Press, 18-VII-16). Erdogan puede verse tentado de condicionar el uso de Incirlik a la entrega de Gülen. Sería acaso demasiado arriesgado.

 

El presidente turco parece inclinado a seguir sus impulsos, más que a administrar su victoria con cautela. Cuatro días después del golpe habían sido suspendidos 55 mil funcionarios de Justicia, Interior, Finanzas y, sobre todo, Educación, donde fueron cesadas 15 mil personas por su supuesta vinculación con el movimiento de Gülen, además hay 11 mil detenidos acusados de participar en el golpe. El gobierno pidió además la dimisión a más de 1.500 decanos de todas las facultades de universidades públicas y dependientes de fundaciones. Un despropósito, del que ya ha sido advertido por Bruselas. Erdogan maneja además restaurar la pena de muerte, suprimida por exigencia de la UE, cuando la incorporación de Ankara a la UE aparecía como inminente. E incluso habló de aplicarla retroactivamente, para castigar a los golpistas.

 

Prácticamente enterrada la opción europea, Erdogan no puede permitirse una ruptura drástica con Washington, que sería suicida. Pero tampoco le será sencillo sustituir a sus viejos aliados por otros. No se cambian aliados así nomás, sobre todo cuando se muestran comportamientos erráticos. Lo único seguro es que desde el Brexit, el caos sistémico ha avanzado varios casilleros, y es poco probable que retroceda al lugar previo. 


1. Fethullah Gülen. La enigmática red política turca llega a la Argentina, Ciccus, 2014.

Publicado enInternacional
El fallido golpe en Turquía y las conexiones con Estados Unidos
El presidente Erdogan se ha sumado a sus compatriotas que sospechan que el fallido golpe de Estado no fue solo obra de un grupo de militares, sino que los golpistas actuaron de acuerdo con potencias extranjeras. La prensa turca ha publicado algunas informaciones que apuntan en esta dirección.

 

 


JERUSALÉN.- Los medios turcos han sugerido desde el primer momento del fallido golpe de Estado del pasado viernes la existencia de una posible conexión entre los militares golpistas y potencias extranjeras. Se ha mencionado en más de una ocasión a Estados Unidos, e incluso al “sionismo”, en alusión a Israel, aunque no se han aportado pruebas más allá de ciertos vínculos que podrían ser circunstanciales.

 

Pero el miércoles, en una entrevista con Al Jazeera, el presidente Recep Tayyip Erdogan se sumó a las teorías de la conspiración hablando de algunos “países”, en plural, que podrían haber impulsado el golpe. Naturalmente, Erdogan declinó especificar a qué países se refería aunque dijo que la fiscalía está investigando esta posibilidad.

 

“Puede haber otros países implicados también. La organización terrorista gülenista tiene también otra mente superior, si podemos decirlo así, y llegará el tiempo en que se descifrarán las conexiones (...) No creo que sea necesario esperar mucho tiempo”, declaró Erdogan.

 

De sus palabras se deduce que el presidente turco sigue pensando en Fethullah Gülen, el predicador religioso que reside en Pensilvania y que mantiene buenas relaciones con Estados Unidos, lógicamente, y con Israel, a través de importantes organizaciones sionistas, algunas de ellas controvertidas, de Estados Unidos.

 

Ankara ha solicitado esta semana de manera oficial la extradición de Gülen. Los dos países cuentan con un acuerdo de extradición que se remonta a 1981, aunque distintos expertos consideran que es muy difícil que el presidente Barack Obama dé la luz verde a la entrega de Gülen por distintos motivos.

 

La acusación de “traición” que los turcos han colgado a Gülen no figura como motivo de extradición en el mencionado acuerdo. Además recientemente, en una entrevista publicada en abril por la revista americana Atlantic, Obama calificó a Erdogan de “fallido y autoritario”, y no tendría mucho sentido que ahora entregara a Gülen, tanto si el predicador está realmente implicado en el golpe como si no lo está.

 

La de Wadah Khanfar, ex director de Al Jazeera y presidente del Foro al Sharq, ha sido una de las múltiples voces que han expresado su convencimiento de que el fallido golpe ha sido dirigido, o al menos alentado, desde el extranjero. “Un golpe de esta magnitud no habría sido capaz de nada sin consultar o notificar a los americanos” previamente, ha declarado Khanfar.

 

En Moscú, un diputado de Rusia Unida ha manifestado que el presidente Vladimir Putin “está convencido” de que detrás de los golpistas está Estados Unidos. Curiosamente, Rusia podría ser uno de los países que más beneficiados por el fracaso del golpe. Putin, que ha mantenido un alejamiento de varios meses con Erdogan a causa de la crisis siria, llamó rápidamente a Erdogan para expresarle su apoyo.

 

Los medios turcos han destacado que en la noche del viernes, inmediatamente después de que los militares salieran a la calle, el secretario de Estado John Kerry formuló una confusa declaración diciendo que esperaba que la unidad y la estabilidad de Turquía no se echaran a perder. Solo más tarde, cuando ya se intuía que el golpe no se iba a consumar, la Casa Blanca se expresó a favor de la democracia y aclaró que Kerry también estaba a favor de la democracia.

 

Otro punto de cierta relevancia que las autoridades turcas están investigando está relacionado con la enorme base militar de Incirlik, que se encuentra a menos de cien kilómetros de la frontera de Siria y donde, según ha publicado esta semana la revista New Yorker citando a un general americano, Estados Unidos guarda alrededor de medio centenar de bombas atómicas.

 

Los americanos usan la base de Incirlik para bombardear al Estado Islámico en Siria e Irak pero no está claro para qué son necesarias tantas bombas atómicas en esa localización. El domingo, dos días después del golpe, el jefe de la base, el general Bakir Arkan, fue detenido por su presunta implicación en el golpe.

 

Un día antes, el sábado por la mañana, es decir apenas unas horas después de que los golpistas salieran a la calle, la embajada de Estados Unidos en Ankara publicó un comunicado urgente en el que se afirmaba que las autoridades turcas “están prohibiendo la entrada y la salida de la base de Incirlik y han cortado la electricidad”.

 

La prensa ha publicado que en Incirlik había golpistas y el mismo hecho de que el jefe de la base fuera detenido al día siguiente indica que eso era cierto. La base es compartida por el ejército turco y el ejército americano, y a muchos turcos les resulta difícil explicar que los americanos de la base no supieran nada de lo que se tramaba.

 

Aún más, las autoridades turcas prohibieron el sábado todos los vuelos previstos por los americanos, y también por los turcos, y solo autorizaron la reanudación de los vuelos el domingo, cuando la sublevación se había sofocado definitivamente.

 

Todos estos hechos han servido para que la opinión pública turca sospeche que el golpe no fue obra de un grupo de militares disgustados con el autoritarismo de Erdogan sino que fue cuidadosamente planeado con asistencia del exterior, y que solamente fracasó cuando las multitudes favorables a Erdogan salieron a la calle.

Publicado enInternacional
Golpe nuclear abortado en Turquía: pierde EU, gana Rusia

Mi primera reacción por Twitter a los pocos minutos del golpe militar contra el nuevo sultán Erdogan fue que había sido resultado del espectacular acercamiento de Turquía con Rusia (http://goo.gl/kk9jQF).

 

El centro operativo del golpe milagrosamente fallido, como "regalo de Alá" (Erdogan dixit), fue la base Incirlik (en la ciudad de Adana, a 112 km de la incandescente frontera siria), controlada preponderantemente por EU, con 5 mil efectivos, y mínimamente por Gran Bretaña, en representación de la "OTAN" en Turquía, su segundo miembro más relevante después de EU, donde se encuentran 90 bombas nucleares: 50 de EU y 40 del ejército turco (http://goo.gl/LW13kM). Tales bombas, en su mayoría de hidrógeno, están destinadas contra Moscú desde la guerra fría.

 

Según Eric Schlosser, el intento golpista “puso en riesgo la seguridad de una cuarta parte (¡supersic!) de las armas nucleares de la OTAN en la base militar de Incirlik (http://goo.gl/PSVOqE)”.

 

El jefe turco de la base, general Bekir Ercan Van, y otros de sus nueve oficiales fueron detenidos por encontrarse detrás del golpe castrense (http://goo.gl/1yikz4). El líder del golpe fue el mandamás retirado de la fuerza aérea Akin Ozturk, quien había sido agregado militar en Israel (¡supersic!) y, según The Times of Israel, “mantuvo vínculos del ejército turco con el Estado judío en la década de los 90 (http://goo.gl/XLtf4C)”.

 

¿Habrá tenido el siniestro Mossad participación en el golpe?

 

El nuevo sultán Erdogan, implacable perseguidor de las redes sociales, fue paradójicamente salvado por su mensaje, vía Face Time conectado a CNN Turk, a sus pletóricos seguidores islamitas desde su avión privado, donde culpó de instigador a Fathulá Gulen, imán promotor de un "islamismo moderado (sic)", hoy exiliado en Pensilvania y con óptimos vínculos con la CIA, el macabro grupo Carlyle, la pestilente Fundación Clinton (http://goo.gl/S06bSb) y el principal rabino de Israel, Eliyahu Bakshi Doron (http://goo.gl/plSRmw).

 

Gulen ha replicado que Erdogan montó su "golpe" (http://goo.gl/xJXiNf).

 

MK Bhadrakumar, ex diplomático de India en Turquía y Asia Central, aporta una lectura geopolítica a la reconciliación entre el nuevo sultán Erdogan y el zar Vlady Putin, en detrimento de EU: “Es una ‘fuerza multiplicadora’ para los esfuerzos de Moscú por fortalecer al régimen sirio; promete revivir el proyecto del oleoducto ruso-turco por 15 mil millones de dólares, además de la construcción de varias plantas nucleares por 20 mil millones de dólares con reactores rusos; bloquea los planes de EU de establecer una presencia permanente de la OTAN en el Mar Negro (que requiere la cooperación de Turquía, según la Convención de Montreux de 1936); pone en riesgo las operaciones de EU en Irak y Siria, que dependen preponderantemente de la base Incirlik; opera contra la balcanización de Siria; cambia en su totalidad la orientación de la policía exterior de Turquía, y opera contra los intereses de Israel, Arabia Saudita y Qatar en Siria (http://goo.gl/yJ01Fx)”.

 

En un artículo ulterior, Bhadrakumar comenta la "interesante" comandancia de los altos militares detenidos: amén de los militares de la base Incirlik, “el comandante de la fuerza de contingencia de la OTAN en Estambul, el comandante del ejército a cargo de la frontera con Siria e Irak, y los anteriores agregados militares en Israel (¡supersic!) y Kuwait (http://goo.gl/14hJoS)”.

 

No se dice en voz alta, pero el ejército turco mantiene presencia en suelo iraquí, cerca de Mosul (http://goo.gl/5IH1C0), para impedir las veleidades balcanizadoras del futuro Kurdistán fomentadas por EU e Israel. Recurro a mi método multidimensional para ponderar las consecuencias geoestratégicas y geopolíticas a escala global/regional/local.

 

A nivel global: gana Rusia, pierde EU.

 

El ministro turco del trabajo Suleyman Soylu acusó a las autoridades de EU de organizar el golpe (http://goo.gl/rgbfwM), mientras el secretario de Estado John Kerry, a la defensiva, desmiente las "insinuaciones" de que "Washington conspiró el golpe mediante su aliado Gulen", de quien Erdogan pide la extradición para ser juzgado (http://goo.gl/vdeqCv).

 

De inmediato el zar Vlady Putin llamó por teléfono a Erdogan y acordaron reunirse a principios de agosto, mientras Obama tardó dos días en comunicarse con el nuevo sultán para controlar los daños (http://goo.gl/i5oR1n). Primer obsequio del sultán al zar: los dos pilotos turcos que derribaron el avión ruso han sido detenidos y, al parecer, serían los mismos que intentaron derribar el avión privado de Erdogan (http://goo.gl/stKRD8). ¿Serán "pilotos de la CIA"?

 

A nivel regional: realineamientos y caos.

 

Como sublime metáfora del Bósforo y sus dos célebres puentes –donde se escenificó el salvamento del régimen gracias a sus partidarios islamitas alentados por los almuédanos de sus 85 mil mezquitas–, que dividen su parte europea de su parte asiática, Turquía se encuentra fracturada y se aleja(rá) de la Unión Europea y la OTAN, no se diga de EU, mientras se acerca a Rusia y a los componentes de los pueblos túrquicos en Asia Central hasta la frontera china en su provincia de Xinjiang (http://goo.gl/ggI8dT). Los analistas chinos prevén la exacerbación del yihadismo desatado en su provincia islámica (http://goo.gl/Z9LXCa).

 

Un gran vencedor es Irán, que no dudó en ser el primero en apoyar al nuevo sultán (http://goo.gl/YOP8iF).

 

A nivel local: choque etno-demográfico.

 

Como el Bósforo, la sociedad turca se encuentra dividida, cuando Erdogan goza del máximo de popularidad con sus feroces partidarios que llevarán a Turquía a una intensa islamización (http://goo.gl/LmK8WF) y a su des-secularización.

 

Turquía, miembro del disfuncional G-20 y con población juvenil de 42 por ciento menor a 25 años y 43 por ciento entre 25 y 54 años, mezcla hoy su descomposición a la explosividad de 3 millones de refugiados sirios, quienes, en un escenario de guerra civil (https://goo.gl/dtMRCD), se pueden desparramar a Europa.

 

¿EU desestabilizará aún más al nuevo sultanato mediante sus poderosas fichas que le quedan: los partidarios de Gulen, los alevis (http://goo.gl/CAGGwd), los kurdos y los encapsulados militares "laicos" con el fin de balcanizarla, sin contar la economía turca, que todavía controlan Wall Street y la City?

 

¿Podrá el nuevo sultán reintegrar al 20 por ciento de los kurdos y al otro 20 por ciento de los alevis sunitas muy cercanos al sufismo y al imán de la CIA, Gulen? ¿Cómo quedarán las vulnerables cuan permeables ocho fronteras terrestres de Turquía?

 

Un parámetro del futuro será la evolución de la economía de Turquía: cotización de la lira y su bolsa, al unísono de sus inversiones y/o fuga de capitales, cuando la industria del turismo se ha desplomado.

 

¿Qué advendrá de la relación, ya de por sí tormentosa, entre Turquía y la OTAN (https://goo.gl/Eyxqkk)? ¿Adónde va Turquía entre el golpismo de EU y la flamante autocracia islámica?

 

La respuesta vino en la periferia los dos siguientes días al fallido golpe: captura de una estación de policía en Armenia –311 km de frontera con Turquía– y atentado yihadista en Kazajstán (http://goo.gl/DxIdAX).

 

Queda pendiente el destino de las 90 bombas nucleares en la base de Incirlik.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
 Miles de seguidores del presidente Erdogan han salido a las calles durante este sábado para celebrar.

 

A partir de la escasa información disponible sobre los acontecimientos del 15 de julio, se me ocurren las siguientes ideas:


1. Aunque el régimen de Recep Tayyip Erdogan es capaz de cometer un atentado de bandera falsa (había planeado destruir el mausoleo de Sha Solimán, fundador de la dinastía otomana situado en Siria, y lanzar un misil sobre sus propios ciudadanos culpando de ambos actos al gobierno de Bashar al Assad, como se reveló el marzo del 2014), no lo haría desde el ejército. Sería demasiado arriesgada una operación con armas reales desde una institución en la que desconfía el presidente turco.


2. También es dudoso que Fathola Gülen, el clérigo sunnita turco afincado felizmente en EEUU, haya podido, como señala Erdogan, movilizar a miles de militares de un ejército profundamente laico. Además, su método es tomar el poder infiltrándose en los puestos claves del poder, que no patrocinar un alzamiento de amateurs.


3. ¿Es posible organizar un golpe de Estado en un país de la OTAN (que no sólo está ubicado en la región más estratégica del mundo, además está en guerra) sin el conocimiento y/o la autorización del Pentágono? Los al menos 1.500 militares de EEUU presentes en las bases de Turquía deberían saber algo del plan de unos golpistas, que para más inri, actuaron como aficionados.


4. EEUU pretende acabar con el régimen unipersonal de Erdogan. Esta chapuza de golpe, al igual que el atentado del aeropuerto de Ataturk dos semanas antes, suceden justo cuando Ankara pretendía corregir, a su manera, los graves errores en la política exterior que le ha enfrentado con todos sus vecinos. El diálogo entre EEUU y Turquía se ha roto: a las discrepancias sobre la situación de Siria, Irak y la cuestión kurda, se ha añadido la solicitud de Turquía a ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde el presidente turco participó el 29 de junio en Tashkand, diciendo que “es mucho mejor que la Unión Europea”. ¡No puedes ser miembro de la OTAN y acercarte a China y Rusia (en parte como consecuencia del Brexit y la pérdida de interés de Bruselas por integrar a Turquía) ofreciéndole a Rusia suculentas propuestas comerciales que romperán las sanciones impuestas por Occidente, o estar en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC), en vez de potenciar la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP/ATCI)! EEUU necesita un socio obediente en la región que lleve adelante la estrategia de la contención militar y económica de Rusia, China e Irán. Algunos medios rusos apuntaron el 31 de marzo también a este deseo o plan de EEUU a un “cambio de régimen” en Turquía.


5. Barack Obama, que empezó su mandato respaldando a los Hermanos Musulmanes, apostó fuerte por el Islamismo de corbata frente a la nefasta alianza de Bush con el islamismo de turbante de los jeques wahabíes de Arabia Saudí. Recibió con brazos abiertos a Erdogan y su esposa, y aplaudió las conversaciones de paz con la guerrilla kurda de PKK, ignorando que el astuto dirigente turco había tendido una trampa a los kurdos. El desencanto posterior de Obama hacia el líder turco no fue por haberle visto sin máscara, sino porque su aliado tenía su propia agenda en la política exterior, saliendo de la órbita de EEUU. Por lo que le castigó duramente, empujándole al infierno de la guerra de desgaste de Siria. El 28 de marzo pasado, Obama rechazó recibirle en audiencia en Washington e inaugurar juntos una mezquita turca en Maryland.


6. Más allá de la responsabilidad del Erdogan y su partido en la deriva del país, Turquía ha sido víctima de las estrategias equivocadas de Washington (incluso para sus propios intereses). Convirtió al peso pesado de Eurasia en “Pakistán 2.0”, desde donde la CIA envía grupos terroristas religiosos al país vecino, Siria, para desmantelar su gobierno semilaico, perdiendo a un aliado clave como Turquía. ¿No ve que Pakistán ha sido recogido por China?


7. Aunque hoy el presidente de Turquía se presenta como el “héroe nacional” y parezca el principal beneficiario del motín militar, no lo es: El fin del erdoganismo empezó con su derrota en las elecciones del junio del 2015. Ahora, ni podrá controlar a tantos enemigos que se ha creado dentro y fuera del país, ni gobernar a la sociedad que ha fragmentado tan vilmente.


8. Este no iba a ser un golpe contra la democracia. El golpe le asestó el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo, cuando bombardeó la población kurda, retiró la inmunidad de los parlamentarios opositores, cerró a decenas de diarios, encerró a un cientos de periodistas, estudiantes, alcaldes, jueces y políticos.

 

 

La pantomima de un golpe de Estado


Sorprende que los golpistas de un ejército de medio millón de hombres y un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares no siguieran los más elementales pasos de tomar el poder:


9. Contar con las figuras más destacadas y de mayor rango del ejército. Los comandantes de las fuerzas terrestres y marina turcos no se involucraron en la intentona.


10. Haber inmovilizado los aviones y buques militares, controlando los aeropuertos, carreteras principales, etc. ¡los golpistas fueron atacados por un cazabombardero, por tanques y helicópteros!


11. Haber detenido o asesinado al jefe del Estado o al resto del gobierno. Se cuenta que llegaron a bombardear el hotel donde estaba Erdogan, pero sólo cuando él ya lo había abandonado. Luego aterrizó en el aeropuerto internacional de Ataturk, que no había sido ocupado por los golpistas.


12. Haberse hecho con el control de todos los medios de comunicación. Salvo la Radio Televisan turca, donde dieron una penosa imagen de golpistas sin ánimo de triunfar, se olvidaron del resto de los medios, incluidas las redes sociales (que Erdogan suele bloquearlas incluso cuando hay manifestaciones pacíficas en su contra). Desde la televisión no presentaron a un líder decidido y firme, ni leyeron una declaración de intenciones atractivas, ni dieron la imagen de personas que iban a tomar el poder de verdad. Así, era imposible reclutar a los sectores sociales anti-Erdogan ni mucho menos a los indecisos. En cambio, el presidente (al parecer) sólo con un móvil y con la CNN turca, consiguió arrastrar a miles de sus seguidores a las calles. El resto lo hicieron las mezquitas, animando a los fieles para que fueran a la guerra contra “los enemigos del Islam”.


13. Los militares se equivocaron pensando que la actual sociedad iba a apoyar un golpe de Estado. Los ciudadanos, los partidos de la oposición, e incluso los kurdos que viven una verdadera masacre, recuerdan aún las dictaduras despiadadas de los uniformados: “Ni Erdogan, ni militares”, ha sido el lema de los partidos de izquierda.


14. No atrajeron el apoyo de otros países. En las tres primeras horas que Obama mantuvo un extraño silencio, Irán y Qatar se opusieron al golpe, y Arabia lo consideró un asunto interno.


15. No hubo ninguna condición objetiva, ni subjetiva para el triunfo del levantamiento. “Alguien” se la jugó a los amotinados, tendiéndoles una trampa. Lo cual no impide que en el futuro el ejército turco actué, pero de verdad, y esto será cuando EEUU no vea la posibilidad de una transición no violenta para desmantelar el régimen de Erdogan.


16. Los militares forman una casta, lo cual significa que se protegen desde la lealtad corporativista. Por lo que cuando fracasa su intento de golpe de Estado, los mandatarios suelen moverlos de sus puestos o jubilarlos, en vez de detenerlos o ejecutarlos. Así, evitarán contragolpes. Lo que haga Erdogan al respecto, mostrará el grado de su habilidad y el sentido común.


17. La principal lección de estos hechos es que Erdogan no controla la situación, y su permanencia en el poder podrá empujar a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas: nadie puede garantizar que Turquía estará inmune a caer en una “sirización” total.

 

 

Publicado enInternacional
Turquía: el movimiento Gülen o la amenaza de un Estado dentro del Estado
El presidente Recep Tayyip Erdogan ha responsabilizado de la asonada a Fethullah Gülen, el guía de una organización religiosa moderada que cuenta con un gran apoyo. Gülen está en el exilio desde 1999, pero desde allí mueve hábilmente los hilos a su disposición.

 


JERUSALÉN.- Fethullah Gülen, de 75 años y salud delicada, raramente habla con la prensa pero es un hombre muy activo dentro de Hizmet (Servicio), la líquida y exitosa organización que dirige desde su madriguera en Pensilvania. Después de permanecer en silencio durante varias horas después del fallido golpe de Estado del viernes, ha sugerido que detrás del levantamiento militar se encuentra el propio presidente, Recep Tayyip Erdogan.

 

Aunque no siempre fue así, los dos hombres son desde hace años enemigos mortales, de ahí que no sea sorprendente que la primera reacción de Erdogan tras tener noticia del golpe fuera acusar a los gülenistas. De hecho, Erdogan acusa a Gülen de haber creado un “Estado paralelo” dentro del Estado, una acusación que no parece exagerada.

 

Se desconoce completamente el número de asociados con que cuenta el movimiento Hizmet. Algunos estiman que son un millón de personas, mientras que otros le adjudican ocho millones. La dificultad para contarlos estriba en que numerosos gülenistas obran de manera discreta y no dan a conocer públicamente su filiación, una circunstancia que se incita desde la dirección del grupo. Además, los gülenistas se ayudan entre ellos como si de una secta se tratara.

 

Gülen vive en Pensilvania desde 1999 porque asegura que en Turquía no hay libertad, y que sus seguidores son “perseguidos y reprimidos”. El 18 de junio de ese mismo año varios canales de televisión difundieron un video presuntamente grabado por los servicios de inteligencia en el que Gülen hablaba con libertad en el marco de una reunión privada con sus principales asesores.


La imágenes del video son muy claras y también el sonido. Gülen aparece diciendo a su círculo más próximo que los seguidores de Hizmet deben infiltrarse sigilosamente en todas las instituciones del Estado, en todos los cuerpos de la administración, y que sus miembros deben acceder a los puestos clave de manera que más adelante se consiga cambiar el régimen, todo ello mediante un proceso de infiltración callada.

 

Este video, que Gülen dice que fue manipulado por los servicios de inteligencia, causó una gran conmoción en Turquía y dividió aún más a la opinión pública entre gülenistas y antigülenistas. Sin embargo, la tarea del movimiento Hizmet ha seguido adelante y las diferencias entre Gülen y Erdogan se han incrementado significativamente en los últimos años.

 

Recientemente, en 2013, Erdogan acusó a Gülen de orquestar una campaña contra la corrupción desde la policía, los medios de comunicación y la judicatura. La campaña, según Erdogan, se dirigía contra él mismo y una de las denuncias que se llevaron a cabo y en las que la prensa gülenista puso más saña fue la que se dirigió contra Bilal, uno de los hijos de Erdogan.

 

Hizmet es un movimiento muy popular que cuenta con el servicio de numerosos intelectuales, de medios de comunicación poderosos, de negocios financieros de alta estatura, de escuelas, de universidades y de los inefables “centros de estudios estratégicos” que diseminan su ideología en las cuatro direcciones. Todo ello le proporciona una influencia enorme en los distintos ámbitos de la sociedad turca.

 

La ideología religiosa de Gülen es un islamismo moderado, es decir más moderado que el de Erdogan, de ahí que amplios sectores de la sociedad se sientan identificados con Hizmet, incluso dentro del ejército, puesto que los laicistas ven en Gülen un contrapeso para lo que consideran una deriva religiosa peligrosa por parte del presidente.

 

En sus primeras palabras tras el golpe, Erdogan justamente prometió hacer una “limpieza” dentro del ejército, donde todavía hay muchos laicistas que no soportan el islamismo de Erdogan y quieren acabar con él. El ejército ha sido siempre el impulsor del laicismo, pero los sentimientos del país están cambiando y haciéndose cada vez más islamistas, algo que rechazan los oficiales de la vieja escuela.

 


Esta circunstancia puede explicar las acusaciones de Erdogan, es decir que los gülenistas y los laicistas se hayan aliado para acabar con el “autoritarismo” del actual presidente en un intento de golpe de Estado que al final ha resultado fallido y que ahora parece más difícil que vuelva a producirse, al menos en el futuro más inmediato.

 

Erdogan ha pedido a Estados Unidos que detenga a Gülen o que lo extradite a Turquía. Los americanos han respondido que están dispuestos a extraditarlo si Ankara aporta pruebas de que Gülen ha estado implicado en el golpe. Todo parece indicar que Gülen continuará en su exilio dorado y que desde Pensilvania seguirá dirigiendo el movimiento Hizmet.

 

Un hecho que no ha pasado desapercibido es que el secretario de Estado, John Kerry, en sus primeras declaraciones tras el golpe manifestó que Washington quería una Turquía unificada y estable, pero no hizo ninguna referencia a la democracia. Solo más adelante la Casa Blanca divulgó una declaración hablando de la democracia y añadiendo que Kerry también estaba a favor de la democracia en Turquía.

 

Otra circunstancia que se ha comentado es la publicación por parte del diario hebreo Yediot Ahronot de que el principal general de la revuelta, Akin Öztürk, estuvo destinado en Tel Aviv como agregado militar durante varios años. Gülen ha mantenido contactos sólidos con Israel desde hace muchos años e incluso criticó a Erdogan por permitir la flotilla de la libertad que en 2010 fue abordada por el ejército israelí cuando llevaba ayuda humanitaria a Gaza.

Publicado enInternacional