El fallido golpe en Turquía y las conexiones con Estados Unidos
El presidente Erdogan se ha sumado a sus compatriotas que sospechan que el fallido golpe de Estado no fue solo obra de un grupo de militares, sino que los golpistas actuaron de acuerdo con potencias extranjeras. La prensa turca ha publicado algunas informaciones que apuntan en esta dirección.

 

 


JERUSALÉN.- Los medios turcos han sugerido desde el primer momento del fallido golpe de Estado del pasado viernes la existencia de una posible conexión entre los militares golpistas y potencias extranjeras. Se ha mencionado en más de una ocasión a Estados Unidos, e incluso al “sionismo”, en alusión a Israel, aunque no se han aportado pruebas más allá de ciertos vínculos que podrían ser circunstanciales.

 

Pero el miércoles, en una entrevista con Al Jazeera, el presidente Recep Tayyip Erdogan se sumó a las teorías de la conspiración hablando de algunos “países”, en plural, que podrían haber impulsado el golpe. Naturalmente, Erdogan declinó especificar a qué países se refería aunque dijo que la fiscalía está investigando esta posibilidad.

 

“Puede haber otros países implicados también. La organización terrorista gülenista tiene también otra mente superior, si podemos decirlo así, y llegará el tiempo en que se descifrarán las conexiones (...) No creo que sea necesario esperar mucho tiempo”, declaró Erdogan.

 

De sus palabras se deduce que el presidente turco sigue pensando en Fethullah Gülen, el predicador religioso que reside en Pensilvania y que mantiene buenas relaciones con Estados Unidos, lógicamente, y con Israel, a través de importantes organizaciones sionistas, algunas de ellas controvertidas, de Estados Unidos.

 

Ankara ha solicitado esta semana de manera oficial la extradición de Gülen. Los dos países cuentan con un acuerdo de extradición que se remonta a 1981, aunque distintos expertos consideran que es muy difícil que el presidente Barack Obama dé la luz verde a la entrega de Gülen por distintos motivos.

 

La acusación de “traición” que los turcos han colgado a Gülen no figura como motivo de extradición en el mencionado acuerdo. Además recientemente, en una entrevista publicada en abril por la revista americana Atlantic, Obama calificó a Erdogan de “fallido y autoritario”, y no tendría mucho sentido que ahora entregara a Gülen, tanto si el predicador está realmente implicado en el golpe como si no lo está.

 

La de Wadah Khanfar, ex director de Al Jazeera y presidente del Foro al Sharq, ha sido una de las múltiples voces que han expresado su convencimiento de que el fallido golpe ha sido dirigido, o al menos alentado, desde el extranjero. “Un golpe de esta magnitud no habría sido capaz de nada sin consultar o notificar a los americanos” previamente, ha declarado Khanfar.

 

En Moscú, un diputado de Rusia Unida ha manifestado que el presidente Vladimir Putin “está convencido” de que detrás de los golpistas está Estados Unidos. Curiosamente, Rusia podría ser uno de los países que más beneficiados por el fracaso del golpe. Putin, que ha mantenido un alejamiento de varios meses con Erdogan a causa de la crisis siria, llamó rápidamente a Erdogan para expresarle su apoyo.

 

Los medios turcos han destacado que en la noche del viernes, inmediatamente después de que los militares salieran a la calle, el secretario de Estado John Kerry formuló una confusa declaración diciendo que esperaba que la unidad y la estabilidad de Turquía no se echaran a perder. Solo más tarde, cuando ya se intuía que el golpe no se iba a consumar, la Casa Blanca se expresó a favor de la democracia y aclaró que Kerry también estaba a favor de la democracia.

 

Otro punto de cierta relevancia que las autoridades turcas están investigando está relacionado con la enorme base militar de Incirlik, que se encuentra a menos de cien kilómetros de la frontera de Siria y donde, según ha publicado esta semana la revista New Yorker citando a un general americano, Estados Unidos guarda alrededor de medio centenar de bombas atómicas.

 

Los americanos usan la base de Incirlik para bombardear al Estado Islámico en Siria e Irak pero no está claro para qué son necesarias tantas bombas atómicas en esa localización. El domingo, dos días después del golpe, el jefe de la base, el general Bakir Arkan, fue detenido por su presunta implicación en el golpe.

 

Un día antes, el sábado por la mañana, es decir apenas unas horas después de que los golpistas salieran a la calle, la embajada de Estados Unidos en Ankara publicó un comunicado urgente en el que se afirmaba que las autoridades turcas “están prohibiendo la entrada y la salida de la base de Incirlik y han cortado la electricidad”.

 

La prensa ha publicado que en Incirlik había golpistas y el mismo hecho de que el jefe de la base fuera detenido al día siguiente indica que eso era cierto. La base es compartida por el ejército turco y el ejército americano, y a muchos turcos les resulta difícil explicar que los americanos de la base no supieran nada de lo que se tramaba.

 

Aún más, las autoridades turcas prohibieron el sábado todos los vuelos previstos por los americanos, y también por los turcos, y solo autorizaron la reanudación de los vuelos el domingo, cuando la sublevación se había sofocado definitivamente.

 

Todos estos hechos han servido para que la opinión pública turca sospeche que el golpe no fue obra de un grupo de militares disgustados con el autoritarismo de Erdogan sino que fue cuidadosamente planeado con asistencia del exterior, y que solamente fracasó cuando las multitudes favorables a Erdogan salieron a la calle.

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Golpe nuclear abortado en Turquía: pierde EU, gana Rusia

Mi primera reacción por Twitter a los pocos minutos del golpe militar contra el nuevo sultán Erdogan fue que había sido resultado del espectacular acercamiento de Turquía con Rusia (http://goo.gl/kk9jQF).

 

El centro operativo del golpe milagrosamente fallido, como "regalo de Alá" (Erdogan dixit), fue la base Incirlik (en la ciudad de Adana, a 112 km de la incandescente frontera siria), controlada preponderantemente por EU, con 5 mil efectivos, y mínimamente por Gran Bretaña, en representación de la "OTAN" en Turquía, su segundo miembro más relevante después de EU, donde se encuentran 90 bombas nucleares: 50 de EU y 40 del ejército turco (http://goo.gl/LW13kM). Tales bombas, en su mayoría de hidrógeno, están destinadas contra Moscú desde la guerra fría.

 

Según Eric Schlosser, el intento golpista “puso en riesgo la seguridad de una cuarta parte (¡supersic!) de las armas nucleares de la OTAN en la base militar de Incirlik (http://goo.gl/PSVOqE)”.

 

El jefe turco de la base, general Bekir Ercan Van, y otros de sus nueve oficiales fueron detenidos por encontrarse detrás del golpe castrense (http://goo.gl/1yikz4). El líder del golpe fue el mandamás retirado de la fuerza aérea Akin Ozturk, quien había sido agregado militar en Israel (¡supersic!) y, según The Times of Israel, “mantuvo vínculos del ejército turco con el Estado judío en la década de los 90 (http://goo.gl/XLtf4C)”.

 

¿Habrá tenido el siniestro Mossad participación en el golpe?

 

El nuevo sultán Erdogan, implacable perseguidor de las redes sociales, fue paradójicamente salvado por su mensaje, vía Face Time conectado a CNN Turk, a sus pletóricos seguidores islamitas desde su avión privado, donde culpó de instigador a Fathulá Gulen, imán promotor de un "islamismo moderado (sic)", hoy exiliado en Pensilvania y con óptimos vínculos con la CIA, el macabro grupo Carlyle, la pestilente Fundación Clinton (http://goo.gl/S06bSb) y el principal rabino de Israel, Eliyahu Bakshi Doron (http://goo.gl/plSRmw).

 

Gulen ha replicado que Erdogan montó su "golpe" (http://goo.gl/xJXiNf).

 

MK Bhadrakumar, ex diplomático de India en Turquía y Asia Central, aporta una lectura geopolítica a la reconciliación entre el nuevo sultán Erdogan y el zar Vlady Putin, en detrimento de EU: “Es una ‘fuerza multiplicadora’ para los esfuerzos de Moscú por fortalecer al régimen sirio; promete revivir el proyecto del oleoducto ruso-turco por 15 mil millones de dólares, además de la construcción de varias plantas nucleares por 20 mil millones de dólares con reactores rusos; bloquea los planes de EU de establecer una presencia permanente de la OTAN en el Mar Negro (que requiere la cooperación de Turquía, según la Convención de Montreux de 1936); pone en riesgo las operaciones de EU en Irak y Siria, que dependen preponderantemente de la base Incirlik; opera contra la balcanización de Siria; cambia en su totalidad la orientación de la policía exterior de Turquía, y opera contra los intereses de Israel, Arabia Saudita y Qatar en Siria (http://goo.gl/yJ01Fx)”.

 

En un artículo ulterior, Bhadrakumar comenta la "interesante" comandancia de los altos militares detenidos: amén de los militares de la base Incirlik, “el comandante de la fuerza de contingencia de la OTAN en Estambul, el comandante del ejército a cargo de la frontera con Siria e Irak, y los anteriores agregados militares en Israel (¡supersic!) y Kuwait (http://goo.gl/14hJoS)”.

 

No se dice en voz alta, pero el ejército turco mantiene presencia en suelo iraquí, cerca de Mosul (http://goo.gl/5IH1C0), para impedir las veleidades balcanizadoras del futuro Kurdistán fomentadas por EU e Israel. Recurro a mi método multidimensional para ponderar las consecuencias geoestratégicas y geopolíticas a escala global/regional/local.

 

A nivel global: gana Rusia, pierde EU.

 

El ministro turco del trabajo Suleyman Soylu acusó a las autoridades de EU de organizar el golpe (http://goo.gl/rgbfwM), mientras el secretario de Estado John Kerry, a la defensiva, desmiente las "insinuaciones" de que "Washington conspiró el golpe mediante su aliado Gulen", de quien Erdogan pide la extradición para ser juzgado (http://goo.gl/vdeqCv).

 

De inmediato el zar Vlady Putin llamó por teléfono a Erdogan y acordaron reunirse a principios de agosto, mientras Obama tardó dos días en comunicarse con el nuevo sultán para controlar los daños (http://goo.gl/i5oR1n). Primer obsequio del sultán al zar: los dos pilotos turcos que derribaron el avión ruso han sido detenidos y, al parecer, serían los mismos que intentaron derribar el avión privado de Erdogan (http://goo.gl/stKRD8). ¿Serán "pilotos de la CIA"?

 

A nivel regional: realineamientos y caos.

 

Como sublime metáfora del Bósforo y sus dos célebres puentes –donde se escenificó el salvamento del régimen gracias a sus partidarios islamitas alentados por los almuédanos de sus 85 mil mezquitas–, que dividen su parte europea de su parte asiática, Turquía se encuentra fracturada y se aleja(rá) de la Unión Europea y la OTAN, no se diga de EU, mientras se acerca a Rusia y a los componentes de los pueblos túrquicos en Asia Central hasta la frontera china en su provincia de Xinjiang (http://goo.gl/ggI8dT). Los analistas chinos prevén la exacerbación del yihadismo desatado en su provincia islámica (http://goo.gl/Z9LXCa).

 

Un gran vencedor es Irán, que no dudó en ser el primero en apoyar al nuevo sultán (http://goo.gl/YOP8iF).

 

A nivel local: choque etno-demográfico.

 

Como el Bósforo, la sociedad turca se encuentra dividida, cuando Erdogan goza del máximo de popularidad con sus feroces partidarios que llevarán a Turquía a una intensa islamización (http://goo.gl/LmK8WF) y a su des-secularización.

 

Turquía, miembro del disfuncional G-20 y con población juvenil de 42 por ciento menor a 25 años y 43 por ciento entre 25 y 54 años, mezcla hoy su descomposición a la explosividad de 3 millones de refugiados sirios, quienes, en un escenario de guerra civil (https://goo.gl/dtMRCD), se pueden desparramar a Europa.

 

¿EU desestabilizará aún más al nuevo sultanato mediante sus poderosas fichas que le quedan: los partidarios de Gulen, los alevis (http://goo.gl/CAGGwd), los kurdos y los encapsulados militares "laicos" con el fin de balcanizarla, sin contar la economía turca, que todavía controlan Wall Street y la City?

 

¿Podrá el nuevo sultán reintegrar al 20 por ciento de los kurdos y al otro 20 por ciento de los alevis sunitas muy cercanos al sufismo y al imán de la CIA, Gulen? ¿Cómo quedarán las vulnerables cuan permeables ocho fronteras terrestres de Turquía?

 

Un parámetro del futuro será la evolución de la economía de Turquía: cotización de la lira y su bolsa, al unísono de sus inversiones y/o fuga de capitales, cuando la industria del turismo se ha desplomado.

 

¿Qué advendrá de la relación, ya de por sí tormentosa, entre Turquía y la OTAN (https://goo.gl/Eyxqkk)? ¿Adónde va Turquía entre el golpismo de EU y la flamante autocracia islámica?

 

La respuesta vino en la periferia los dos siguientes días al fallido golpe: captura de una estación de policía en Armenia –311 km de frontera con Turquía– y atentado yihadista en Kazajstán (http://goo.gl/DxIdAX).

 

Queda pendiente el destino de las 90 bombas nucleares en la base de Incirlik.

 

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 Miles de seguidores del presidente Erdogan han salido a las calles durante este sábado para celebrar.

 

A partir de la escasa información disponible sobre los acontecimientos del 15 de julio, se me ocurren las siguientes ideas:


1. Aunque el régimen de Recep Tayyip Erdogan es capaz de cometer un atentado de bandera falsa (había planeado destruir el mausoleo de Sha Solimán, fundador de la dinastía otomana situado en Siria, y lanzar un misil sobre sus propios ciudadanos culpando de ambos actos al gobierno de Bashar al Assad, como se reveló el marzo del 2014), no lo haría desde el ejército. Sería demasiado arriesgada una operación con armas reales desde una institución en la que desconfía el presidente turco.


2. También es dudoso que Fathola Gülen, el clérigo sunnita turco afincado felizmente en EEUU, haya podido, como señala Erdogan, movilizar a miles de militares de un ejército profundamente laico. Además, su método es tomar el poder infiltrándose en los puestos claves del poder, que no patrocinar un alzamiento de amateurs.


3. ¿Es posible organizar un golpe de Estado en un país de la OTAN (que no sólo está ubicado en la región más estratégica del mundo, además está en guerra) sin el conocimiento y/o la autorización del Pentágono? Los al menos 1.500 militares de EEUU presentes en las bases de Turquía deberían saber algo del plan de unos golpistas, que para más inri, actuaron como aficionados.


4. EEUU pretende acabar con el régimen unipersonal de Erdogan. Esta chapuza de golpe, al igual que el atentado del aeropuerto de Ataturk dos semanas antes, suceden justo cuando Ankara pretendía corregir, a su manera, los graves errores en la política exterior que le ha enfrentado con todos sus vecinos. El diálogo entre EEUU y Turquía se ha roto: a las discrepancias sobre la situación de Siria, Irak y la cuestión kurda, se ha añadido la solicitud de Turquía a ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde el presidente turco participó el 29 de junio en Tashkand, diciendo que “es mucho mejor que la Unión Europea”. ¡No puedes ser miembro de la OTAN y acercarte a China y Rusia (en parte como consecuencia del Brexit y la pérdida de interés de Bruselas por integrar a Turquía) ofreciéndole a Rusia suculentas propuestas comerciales que romperán las sanciones impuestas por Occidente, o estar en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC), en vez de potenciar la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP/ATCI)! EEUU necesita un socio obediente en la región que lleve adelante la estrategia de la contención militar y económica de Rusia, China e Irán. Algunos medios rusos apuntaron el 31 de marzo también a este deseo o plan de EEUU a un “cambio de régimen” en Turquía.


5. Barack Obama, que empezó su mandato respaldando a los Hermanos Musulmanes, apostó fuerte por el Islamismo de corbata frente a la nefasta alianza de Bush con el islamismo de turbante de los jeques wahabíes de Arabia Saudí. Recibió con brazos abiertos a Erdogan y su esposa, y aplaudió las conversaciones de paz con la guerrilla kurda de PKK, ignorando que el astuto dirigente turco había tendido una trampa a los kurdos. El desencanto posterior de Obama hacia el líder turco no fue por haberle visto sin máscara, sino porque su aliado tenía su propia agenda en la política exterior, saliendo de la órbita de EEUU. Por lo que le castigó duramente, empujándole al infierno de la guerra de desgaste de Siria. El 28 de marzo pasado, Obama rechazó recibirle en audiencia en Washington e inaugurar juntos una mezquita turca en Maryland.


6. Más allá de la responsabilidad del Erdogan y su partido en la deriva del país, Turquía ha sido víctima de las estrategias equivocadas de Washington (incluso para sus propios intereses). Convirtió al peso pesado de Eurasia en “Pakistán 2.0”, desde donde la CIA envía grupos terroristas religiosos al país vecino, Siria, para desmantelar su gobierno semilaico, perdiendo a un aliado clave como Turquía. ¿No ve que Pakistán ha sido recogido por China?


7. Aunque hoy el presidente de Turquía se presenta como el “héroe nacional” y parezca el principal beneficiario del motín militar, no lo es: El fin del erdoganismo empezó con su derrota en las elecciones del junio del 2015. Ahora, ni podrá controlar a tantos enemigos que se ha creado dentro y fuera del país, ni gobernar a la sociedad que ha fragmentado tan vilmente.


8. Este no iba a ser un golpe contra la democracia. El golpe le asestó el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo, cuando bombardeó la población kurda, retiró la inmunidad de los parlamentarios opositores, cerró a decenas de diarios, encerró a un cientos de periodistas, estudiantes, alcaldes, jueces y políticos.

 

 

La pantomima de un golpe de Estado


Sorprende que los golpistas de un ejército de medio millón de hombres y un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares no siguieran los más elementales pasos de tomar el poder:


9. Contar con las figuras más destacadas y de mayor rango del ejército. Los comandantes de las fuerzas terrestres y marina turcos no se involucraron en la intentona.


10. Haber inmovilizado los aviones y buques militares, controlando los aeropuertos, carreteras principales, etc. ¡los golpistas fueron atacados por un cazabombardero, por tanques y helicópteros!


11. Haber detenido o asesinado al jefe del Estado o al resto del gobierno. Se cuenta que llegaron a bombardear el hotel donde estaba Erdogan, pero sólo cuando él ya lo había abandonado. Luego aterrizó en el aeropuerto internacional de Ataturk, que no había sido ocupado por los golpistas.


12. Haberse hecho con el control de todos los medios de comunicación. Salvo la Radio Televisan turca, donde dieron una penosa imagen de golpistas sin ánimo de triunfar, se olvidaron del resto de los medios, incluidas las redes sociales (que Erdogan suele bloquearlas incluso cuando hay manifestaciones pacíficas en su contra). Desde la televisión no presentaron a un líder decidido y firme, ni leyeron una declaración de intenciones atractivas, ni dieron la imagen de personas que iban a tomar el poder de verdad. Así, era imposible reclutar a los sectores sociales anti-Erdogan ni mucho menos a los indecisos. En cambio, el presidente (al parecer) sólo con un móvil y con la CNN turca, consiguió arrastrar a miles de sus seguidores a las calles. El resto lo hicieron las mezquitas, animando a los fieles para que fueran a la guerra contra “los enemigos del Islam”.


13. Los militares se equivocaron pensando que la actual sociedad iba a apoyar un golpe de Estado. Los ciudadanos, los partidos de la oposición, e incluso los kurdos que viven una verdadera masacre, recuerdan aún las dictaduras despiadadas de los uniformados: “Ni Erdogan, ni militares”, ha sido el lema de los partidos de izquierda.


14. No atrajeron el apoyo de otros países. En las tres primeras horas que Obama mantuvo un extraño silencio, Irán y Qatar se opusieron al golpe, y Arabia lo consideró un asunto interno.


15. No hubo ninguna condición objetiva, ni subjetiva para el triunfo del levantamiento. “Alguien” se la jugó a los amotinados, tendiéndoles una trampa. Lo cual no impide que en el futuro el ejército turco actué, pero de verdad, y esto será cuando EEUU no vea la posibilidad de una transición no violenta para desmantelar el régimen de Erdogan.


16. Los militares forman una casta, lo cual significa que se protegen desde la lealtad corporativista. Por lo que cuando fracasa su intento de golpe de Estado, los mandatarios suelen moverlos de sus puestos o jubilarlos, en vez de detenerlos o ejecutarlos. Así, evitarán contragolpes. Lo que haga Erdogan al respecto, mostrará el grado de su habilidad y el sentido común.


17. La principal lección de estos hechos es que Erdogan no controla la situación, y su permanencia en el poder podrá empujar a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas: nadie puede garantizar que Turquía estará inmune a caer en una “sirización” total.

 

 

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Turquía: el movimiento Gülen o la amenaza de un Estado dentro del Estado
El presidente Recep Tayyip Erdogan ha responsabilizado de la asonada a Fethullah Gülen, el guía de una organización religiosa moderada que cuenta con un gran apoyo. Gülen está en el exilio desde 1999, pero desde allí mueve hábilmente los hilos a su disposición.

 


JERUSALÉN.- Fethullah Gülen, de 75 años y salud delicada, raramente habla con la prensa pero es un hombre muy activo dentro de Hizmet (Servicio), la líquida y exitosa organización que dirige desde su madriguera en Pensilvania. Después de permanecer en silencio durante varias horas después del fallido golpe de Estado del viernes, ha sugerido que detrás del levantamiento militar se encuentra el propio presidente, Recep Tayyip Erdogan.

 

Aunque no siempre fue así, los dos hombres son desde hace años enemigos mortales, de ahí que no sea sorprendente que la primera reacción de Erdogan tras tener noticia del golpe fuera acusar a los gülenistas. De hecho, Erdogan acusa a Gülen de haber creado un “Estado paralelo” dentro del Estado, una acusación que no parece exagerada.

 

Se desconoce completamente el número de asociados con que cuenta el movimiento Hizmet. Algunos estiman que son un millón de personas, mientras que otros le adjudican ocho millones. La dificultad para contarlos estriba en que numerosos gülenistas obran de manera discreta y no dan a conocer públicamente su filiación, una circunstancia que se incita desde la dirección del grupo. Además, los gülenistas se ayudan entre ellos como si de una secta se tratara.

 

Gülen vive en Pensilvania desde 1999 porque asegura que en Turquía no hay libertad, y que sus seguidores son “perseguidos y reprimidos”. El 18 de junio de ese mismo año varios canales de televisión difundieron un video presuntamente grabado por los servicios de inteligencia en el que Gülen hablaba con libertad en el marco de una reunión privada con sus principales asesores.


La imágenes del video son muy claras y también el sonido. Gülen aparece diciendo a su círculo más próximo que los seguidores de Hizmet deben infiltrarse sigilosamente en todas las instituciones del Estado, en todos los cuerpos de la administración, y que sus miembros deben acceder a los puestos clave de manera que más adelante se consiga cambiar el régimen, todo ello mediante un proceso de infiltración callada.

 

Este video, que Gülen dice que fue manipulado por los servicios de inteligencia, causó una gran conmoción en Turquía y dividió aún más a la opinión pública entre gülenistas y antigülenistas. Sin embargo, la tarea del movimiento Hizmet ha seguido adelante y las diferencias entre Gülen y Erdogan se han incrementado significativamente en los últimos años.

 

Recientemente, en 2013, Erdogan acusó a Gülen de orquestar una campaña contra la corrupción desde la policía, los medios de comunicación y la judicatura. La campaña, según Erdogan, se dirigía contra él mismo y una de las denuncias que se llevaron a cabo y en las que la prensa gülenista puso más saña fue la que se dirigió contra Bilal, uno de los hijos de Erdogan.

 

Hizmet es un movimiento muy popular que cuenta con el servicio de numerosos intelectuales, de medios de comunicación poderosos, de negocios financieros de alta estatura, de escuelas, de universidades y de los inefables “centros de estudios estratégicos” que diseminan su ideología en las cuatro direcciones. Todo ello le proporciona una influencia enorme en los distintos ámbitos de la sociedad turca.

 

La ideología religiosa de Gülen es un islamismo moderado, es decir más moderado que el de Erdogan, de ahí que amplios sectores de la sociedad se sientan identificados con Hizmet, incluso dentro del ejército, puesto que los laicistas ven en Gülen un contrapeso para lo que consideran una deriva religiosa peligrosa por parte del presidente.

 

En sus primeras palabras tras el golpe, Erdogan justamente prometió hacer una “limpieza” dentro del ejército, donde todavía hay muchos laicistas que no soportan el islamismo de Erdogan y quieren acabar con él. El ejército ha sido siempre el impulsor del laicismo, pero los sentimientos del país están cambiando y haciéndose cada vez más islamistas, algo que rechazan los oficiales de la vieja escuela.

 


Esta circunstancia puede explicar las acusaciones de Erdogan, es decir que los gülenistas y los laicistas se hayan aliado para acabar con el “autoritarismo” del actual presidente en un intento de golpe de Estado que al final ha resultado fallido y que ahora parece más difícil que vuelva a producirse, al menos en el futuro más inmediato.

 

Erdogan ha pedido a Estados Unidos que detenga a Gülen o que lo extradite a Turquía. Los americanos han respondido que están dispuestos a extraditarlo si Ankara aporta pruebas de que Gülen ha estado implicado en el golpe. Todo parece indicar que Gülen continuará en su exilio dorado y que desde Pensilvania seguirá dirigiendo el movimiento Hizmet.

 

Un hecho que no ha pasado desapercibido es que el secretario de Estado, John Kerry, en sus primeras declaraciones tras el golpe manifestó que Washington quería una Turquía unificada y estable, pero no hizo ninguna referencia a la democracia. Solo más adelante la Casa Blanca divulgó una declaración hablando de la democracia y añadiendo que Kerry también estaba a favor de la democracia en Turquía.

 

Otra circunstancia que se ha comentado es la publicación por parte del diario hebreo Yediot Ahronot de que el principal general de la revuelta, Akin Öztürk, estuvo destinado en Tel Aviv como agregado militar durante varios años. Gülen ha mantenido contactos sólidos con Israel desde hace muchos años e incluso criticó a Erdogan por permitir la flotilla de la libertad que en 2010 fue abordada por el ejército israelí cuando llevaba ayuda humanitaria a Gaza.

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Domingo, 17 Julio 2016 07:32

Lula, PT y el golpe casi consumado

Lula, PT y el golpe casi consumado

 

Falta poco más de un mes, si se cumple el calendario previsto, para que el pleno del Senado termine el juicio destinado a destituir a Dilma Rousseff. A menos que ocurra una muy poco probable sorpresa, el destino de los 54 millones 500 mil votos que la llevaron al segundo mandato presidencial ya está sellado. Todo indica que el más insidioso, silencioso y traicionero golpe triunfará.


Durante el desarrollo del largo y tedioso juicio, encubierto por el diáfano manto de una farsa jurídica, los brasileños se acostumbraron a la resignación. Hay, claro, amplios sectores que persisten en su indignación, pero sus protestas apenas llegan a la mayoría de la población: parte del golpe cuenta con otro manto –nada diáfano, por cierto: sumamente pesado–, el del silencio cómplice de los medios hegemónicos de comunicación.


Desde el inicio del juicio formal que teóricamente examina las acusaciones contra Dilma Rousseff surgieron, más que indicios, pruebas demoledoras contra la acusación. Hasta entre los testigos convocados para comprobar que la presidenta había cometido crímenes, dos presentaron argumentos favorables a la acusada.


Los peritos nombrados por el Senado examinaron toda la documentación y llegaron a la conclusión de que no ocurrieron los delitos imputados a Rousseff.


Además, quedó claro que su gobierno, contrario a lo que se le acusa, no infringió ningún señalamiento constitucional: la resolución emitida por el Tribunal de Cuentas de la Unión –que pese a la solemnidad del nombre no es más que una institución destinada a asesorar el Congreso, sin poder legal efectivo–, la cual determinó que alteraciones en el presupuesto pasen por la aprobación de los nobles diputados y senadores, entró en vigor después de que Rousseff las había autorizado. Y, al menos por ahora, ninguna norma, regla o ley puede tener efectos retroactivos.


Para culminar, esta semana el Ministerio Público federal pidió que todos los procedimientos que transcurren en el ámbito judicial para determinar si Rousseff cometió crímenes de responsabilidad sean directamente archivados, por carecer de base.


De manera estrepitosa se derrumbaron todos los argumentos jurídicos en esa historia plagada de torpezas. E igualmente escandaloso es el silencio de los grandes medios de comunicación. Al fin y al cabo, lo que interesa es el juicio político, cuya sentencia parece claramente establecida de antemano.


Consumado el golpe, restará a Dilma Rousseff la débil expectativa de recurrir al Supremo Tribunal Federal, instancia máxima de la justicia.


Otra opción está igualmente condenada: lograr que seis senadores cambien su voto derrumbando el golpe y permitiendo a Rousseff reasumir un mandato destrozado, sin la más mínima condición para gobernar. La política de tierra arrasada que el interino Michel Temer ya empezó a imponer es casi imposible de revertir: cuenta con el apoyo mayoritario de un Congreso experto en cambiar votos por prebendas, es la alegría de la banca, el sueño del empresariado y el deseo intransigente de los medios hegemónicos de comunicación.


Cuando sus efectos empiecen a ser sentidos por la sociedad, será demasiado tarde.


Frente a ese cuadro desalentador, la izquierda y los movimientos sociales redoblan sus esfuerzos para convencer a una apática y anestesiada opinión pública de los peligros que pairan a muy pocos centímetros de la cabeza de los brasileños. Por ahora, en vano.


Mientras Temer no se atreve a salir a las calles, Lula da Silva sigue en peregrinación por las zonas más pobres del país pidiendo resistencia al golpe. Lo mismo hace Dilma Rousseff, pero en un mapa más amplio. Dicen que el golpe es reversible, que es posible derrotar a los traidores, reasumir el gobierno y proponer un nuevo diseño económico que retome el crecimiento y asegure los programas sociales desarrollados en los últimos trece años.


Los dos conocen muy bien el cuadro político y saben que la realidad es otra, absolutamente otra.


Rousseff trata de salvar su biografía de militante cuya honestidad es inatacable. Su futuro político es inmensa incógnita.


Para Lula da Silva, quien pese a todo el desgaste sufrido sigue siendo la figura política más importante del país (sobre todo para bien del PT), lo importante es trazar, a partir de ahora, una estrategia no sólo de supervivencia, sino de rescate y recuperación del espacio perdido, con la mirada puesta en las elecciones de 2018.


Además de reconquistar posiciones, le toca la difícil misión de recuperar la credibilidad, fuertemente corroída. En ese sentido, la consumación del golpe abrirá al menos una puerta: en la oposición y en la denuncia persistente de la traición cometida, el PT y Lula sabrán condenar los desmandes que Michel Temer seguramente cometerá. Si en su interinato ya hace lo que hace, es fácil imaginar qué hará cuando le toque asumir el gobierno de manera efectiva.


Será el más profundo retroceso desde el otro golpe, el militar, de 1964. Con la gran diferencia de que, esta vez, no habrá tropas ni tanques en las calles para defenderlo y silenciar a la oposición.

 

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Policías aprehendieron ayer a miembros de las fuerzas armadas que se encontraban atrincherados en el palacio de justicia de Bakirkoy, Estambul

 

Ankara.

 

Tras el fracasado intento de golpe de Estado, que dejó saldo de 265 muertos, el mandatario Recep Tayyip Erdogan exigió a Estados Unidos, particularmente al presidente Barack Obama, la extradición o detención del clérigo Fethullah Gulen, experto islámico turco que vive en Pensylvania, a quien acusó de estar detrás de la intentona lanzada la noche del viernes en Turquía.

 

"Si Estados Unidos y Turquía realmente son aliados estratégicos, Obama debe actuar y entregar a esa persona", aseveró Erdogan en un discurso ante miles de partidarios en Estambul. El predicador, sin embargo, negó estar relacionado con el golpe, y en un comunicado divulgado la noche del viernes condenó el asalto.

 

El gobierno turco considera que Gulen, ex aliado de Erdogan, encabeza una "organización terrorista".

 

Erdogan dijo que comentó a Obama que Gulen iba a intentar un golpe de Estado y exhortó a los turcos a "seguir siendo dueños de la calle, porque siempre es posible un nuevo estallido".

 

 

Washington ayudará en las investigaciones

 

El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, indicó que su país evaluará el pedido de extradición de Gulen, pero pidió a las autoridades turcas entregar las pruebas de las acusaciones. Añadió que ayudará en la investigación para esclarecer quién tramó y respaldó el intento de golpe.

 

"Las insinuaciones o afirmaciones públicas sobre cualquier participación de Estados Unidos en el fallido intento de golpe son totalmente falsas y perjudican nuestras relaciones bilaterales", dijo Kerry a su homólogo turco, el ministro del Exterior Mevlut Cavosoglu, según el texto de una conversación telefónica entre ambos difundido por el Departamento de Estado.

 

El intercambio entre las partes ocurrió con un telón de fondo en el que Turquía cerró su espacio aéreo y dejó varados los aviones de guerra de Estados Unidos que estaban atacando a las fuerzas del grupo Estado islámico en las vecinas Siria e Irak.

 

Por lo pronto, el gobierno turco comenzó a limpiar las filas militares, como anunció Erdogan, y procedió también con dureza contra los jueces. El primer ministro, Binali Yildirim, informó del arresto de 2 mil 839 soldados por su "relación directa" con los hechos, entre ellos el comandante del tercer ejército, el general Erdal Ozturk. "Estos cobardes tendrán la pena que se merecen", subrayó.

 

Unos 200 militares atrincherados en la sede del Estado Mayor se rindieron, igual que una unidad del ejército compuesta por casi 60 soldados rebeldes, quienes ocuparon el viernes uno de los puentes sobre el Bósforo, en Estambul. Además, la justicia turca pidió a Grecia la extradición de ocho golpistas que llegaron a bordo de un helicóptero castrense a Alejandrópolis.

 

El ejército de Turquía, que según datos obtenidos por Dpa tiene unos 640 mil miembros, es uno de los más grandes del mundo. Después del de Estados Unidos, el turco es el segundo de mayores dimensiones miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

 

Autoridades judiciales turcas anunciaron que 2 mil 745 jueces de todo el país van a ser relevados de sus funciones, entre ellos uno de la Corte Constitucional, la más alta instancia legal de la nación, acusados de haber apoyado la intentona.

 

El premier aseguró que "la situación se encuentra bajo control", y confirmó que el número de víctimas en los enfrentamientos en Ankara y Estambul es de al menos 265 personas, de las cuales 161 son civiles o miembros de las fuerzas de seguridad fieles al gobierno, y 104 golpistas. Hay unos mil heridos.

 

Debido a la preocupación por la asonada en Turquía, Obama se reunió este sábado con sus consejeros de seguridad, reiteró "el apoyo incondicional de Estados Unidos al gobierno civil y democráticamente electo de Turquía", y exhortó a las autoridades turcas a "respetar el estado de derecho" al tratar con quienes respaldaron el golpe.

 

"El presidente y su equipo lamentan la pérdida de vidas y destacan la necesidad vital para todas las partes en Turquía de actuar dentro del respeto al estado de derecho y evitar toda acción que pueda suscitar nuevos hechos de violencia o de inestabilidad", señala un comunicado de la Casa Blanca.

 

Obama destacó "los desafíos compartidos que requerirán la cooperación continua de Turquía, incluyendo los esfuerzos comunes en la lucha contra el terrorismo".

 

Estados Unidos realiza parte importante de sus operaciones aéreas contra el movimiento yihadista Estado Islámico (EI) desde la base de Incirlik, sur de Turquía. Unos mil 500 militares y personal civil de defensa estadunidense están en esa base, y unos 2 mil 200 en todo el país.

 

Las misiones aéreas estadunidenses contra el EI desde esa base fueron suspendidas por el cierre del espacio aéreo turco, informó el Pentágono.

 

La canciller alemana, Angela Merkel, condenó el intento de golpe y mostró su apoyo al presidente Erdogan, pero advirtió que se deben respetar los valores democráticos en la persecución de los responsables.

 

En ese sentido, explicó que un cambio en el gobierno de Turquía sólo podrá darse a través de la convocatoria libre a elecciones. "Las modificaciones políticas deben producirse en el marco de instituciones políticas y de conformidad con las reglas democráticas".

 

Rusia estimó que el intento de golpe aumenta la amenaza contra la estabilidad regional e internacional, mientras la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, pidió "respeto a las instituciones democráticas".

 

Desde la llegada al poder de Erdogan, la jerarquía militar ha enfrentado purgas. El ejército dio tres golpes de Estado en el país (1960, 1971, 1980) y forzó la salida del poder de un gobierno islamita en 1997.

 

 

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El golpe de Estado en Turquía fracasa tras la resistencia de la población en las calles

El Gobierno llama a sus seguidores a que continúen en las vías públicas para evitar nuevas intentonas.

 

Un golpe de Estado fallido sumió en la noche de este viernes en una situación caótica a Turquía, un aliado estratégico para Europa y miembro de la OTAN. Sectores de las fuerzas armadas turcas se sublevaron para tratar de hacerse con el poder en el país y decretaron la ley marcial. Casi siete horas después el presidente Recep Tayyip Erdogan apareció ante los medios de comunicación para dar por sofocado el golpe y advirtió de que "los involucrados pagarán un alto precio". Sin embargo, la inestabilidad permanece en las principales ciudades del país, la capital, Ankara, y Estambul. Y el Ejecutivo ha llamado a sus seguidores a que continúen en la calle para evitar nuevas intentonas golpistas.


A través de la televisión se pudo ver cómo los golpistas comenzaban a ser detenidos y los militares eran expulsados del canal de televisión estatal desde el que estaban controlando la información. El Gobierno cifra en 1.563 los militares arrestados.


Las horas que siguieron al golpe han sido sangrientas: hay al menos 90 muertos y más de 1.000 heridos, según la agencia de noticias estatal. Durante su intervención, Erdogan dijo que habían tratado de derribar su avión con los F-16 del ejército y que bombardearon su hotel justo cuando ya había salido.


Sin embargo, el mandatario insistió en que "esto terminará bien" e hizo una llamada a los golpistas: "Sois nuestros hijos". "Es inaceptable que dirijáis vuestras armas contra padres, madres e hijos. Si apuntáis las armas al pueblo que os las dio, pagaréis las consecuencias", señaló.


El presidente turco exigió que "todos aquellos que estén conduciendo tanques en la calle que regresen a sus cuarteles". "Ya han comenzado las detenciones y llegaremos hasta lo más alto", señaló en tono sereno y vestido con corbata, acompañado de varios funcionarios y frente a una imagen de Atatürk, el padre de la Turquía moderna.


Paralelamente, la llamada de Erdogan a la población a defender el poder "democrático" derivó en enfrentamientos a tiros en Ankara y Estambul. La agencia progubernamental Anadolu informó de que 17 policías de las fuerzas especiales fueron asesinados en una academia de policía en la capital. En esa misma ciudad varios tanques dispararon en las inmediaciones del Parlamento turco y un avión de combate utilizado por los golpistas fue derribado.

 

También se escucharon bombas lanzadas desde los aviones de combate que sobrevolaron Ankara.


En el centro de Estambul seguía el descontrol mientras los tanques recorrían las calles y los simpatizantes del presidente se echaban a las calles y tomaban las principales plazas agitando banderas nacionales.


Los movimientos comenzaron en torno a las diez de la noche cuando camiones de transportes de tropas se estacionaron a la entrada de los puentes que cruzan el estrecho del Bósforo en Estambul y los cerraron al tráfico. Poco después, en Ankara, los blindados y los tanques tomaron posiciones en las calles y varios cazas pasaron en vuelo rasante sobre la capital. Un pelotón de soldados golpistas se dirigió al Estado Mayor de Turquía y con el apoyo del fuego aéreo de un helicóptero de guerra Sikorski penetró en el edificio y tomó como rehén al jefe del Estado Mayor, el general Hulusi Akar.

 

Todo se desarrollaba con gran rapidez y en medio de una gran confusión. Pero, en general, de acuerdo a lo planificado con los golpistas. Como en anteriores asonadas, rodearon varios edificios importantes en la estructura del Estado e instalaciones como el Aeropuerto de Estambul y se hicieron con el control de la radiotelevisión pública TRT donde, tras cortar la emisión, hicieron a una presentadora leer un comunicado en el que afirmaban haber tomado el poder ante las "amenazas" a las que se enfrenta Turquía y que el Gobierno es "incapaz" de atajar, así como a la deriva "autocrática" del presidente Erdogan, al que acusaron de "traidor". Asimismo anunciaron un toque de queda en todo el país, que pasaría de forma temporal a ser dirigido por el llamado Consejo de Paz en Casa.


Tampoco contaban los militares sublevados con que el presidente Erdogan, considerado un islamista moderado, además de un fuerte rechazo, concita igualmente un enorme apoyo popular en Turquía. Solo hay que ver cómo fue recibido de madrugada en el aeropuerto. El levantamiento militar le pilló fuera de Ankara, pero "desde un lugar seguro" —según una fuente de su entorno, que no quiso revelar la localización— lanzó un llamamiento mediante una intervención telefónica en la cadena CNN-Türk: "Salid a la calle, tomad las plazas, id al aeropuerto (de Estambul). ¿Qué van a hacer? ¿Van a disparar al pueblo? Esto es un ataque contra la democracia". Como en otras ocasiones en que el mandatario turco ha apostado al todo o nada, esta vez también triunfó.

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