Alexandria Ocasio-Cortez y la política del baile

Se cuenta que Emma Goldman, gran pensadora anarquista, escritora y activista por la justicia social de principios del siglo XX, manifestó alguna vez: “Si no puedo bailar, no quiero ser parte de tu revolución”. Si bien es posible que no haya pronunciado exactamente estas mismas palabras, el sentido de la frase tuvo su actualización en el Congreso de Estados Unidos la semana pasada cuando empezó a circular en las redes sociales un video de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez bailando con amigos cuando era estudiante de la Universidad de Boston, hace 10 años. El video salió a la luz en un intento fallido de desacreditar a la nueva integrante del Congreso mientras asumía como la mujer más joven electa para integrar la Cámara de Representantes en la historia de Estados Unidos.

La respuesta de Ocasio-Cortez a las críticas en internet fue concisa y brillante: un tuit con un video de ella bailando mientras se dirigía a su nueva oficina del Congreso. El video captó una atención tremenda. Lo que se pasó por alto fue el son al que bailaba: el clásico himno contra la guerra de 1970, “War”, cantado por Edwin Starr. Este tema se convirtió rápidamente en el número uno en el verano de 1970 y ha sido un importante himno contra la guerra desde entonces. “Guerra / Para qué sirve / Para absolutamente nada”, dice el estribillo. Ocasio-Cortez va pronunciando las palabras mientras baila hacia la puerta de su oficina en el Congreso.

El sitio web de la campaña de Ocasio-Cortez detalla una serie de políticas progresistas, entre las que se incluye la propuesta de una “economía de paz”. “Desde 2018 participamos en acciones militares en Libia, Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán y Somalia. Cientos de miles de civiles en estos países han muerto como daño colateral de los ataques estadounidenses o por la inestabilidad causada por las intervenciones de Estados Unidos. Millones más han huido de sus fracturados países, lo que contribuye a la crisis mundial de refugiados (…) Debemos poner fin a la “guerra eterna” implementando la retirada de nuestras tropas y poniendo fin a los ataques aéreos que perpetúan el ciclo del terrorismo en todo el mundo”.

Ocasio-Cortez corrigió recientemente a Sean Hannity, presentador de Fox News y asesor no oficial del presidente Donald Trump, quien la acusó de la herejía de exigir el “fin de los ataques aéreos militares”. La representante respondió con un tuit en el que afirma estar a favor de “acabar con las guerras injustas” por completo.

Desde su victoria en las elecciones primarias demócratas para representar al 14° Distrito de Nueva York, en las que derrotó al poderoso demócrata Joe Crowley, en aquel momento congresista en funciones, Ocasio-Cortez ha sido atacada regularmente por la derecha. En julio del año pasado declaró en una entrevista para Democracy Now!: “Los temas en los que basé mi campaña eran muy claros y creo que fueron una parte importante de nuestra victoria: mejorar Medicare y ampliarlo a toda la población, educación superior pública gratuita, un New Deal ecológico, justicia para Puerto Rico, una plataforma sin concesiones en torno a la reforma de la justicia penal y el fin de la guerra contra las drogas, y también afrontar al poder con la verdad y hablar sobre el dinero en la política”.

El New Deal ecológico —en referencia a las políticas implementadas en Estados Unidos por el presidente Franklin D. Roosevelt para luchar contra los efectos de la Gran Depresión de 1929— exige una descarbonización rápida y radical de toda la economía, con una transición de los combustibles fósiles hacia fuentes de energía renovable, con la esperanza de evitar los peores efectos del cambio climático mientras aún quede tiempo. El New Deal ecológico también exige una “transición justa”, que asegure que los trabajadores desplazados de las industrias a cerrar, como la minería del carbón, obtengan el apoyo que necesitan para pasar a otro trabajo productivo.

Ocasio-Cortez se unió a una protesta del movimiento Sunrise, liderado por jóvenes, que tuvo lugar en la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Ocasio-Cortez estaba reclamando que la nueva mayoría demócrata de esta cámara promoviera un “Comité Selecto para un New Deal ecológico”, que tendría amplia autoridad, incluido un poder de citación, para impulsar el proyecto. Claramente, la campaña de presión tuvo efecto, pero no alcanzó las demandas de los activistas. Pelosi reactivó el Comité Selecto de la Cámara de Representantes para la Crisis Climática pero con carácter exclusivamente asesor. La nueva presidenta de ese comité será la demócrata Kathy Castor, de Florida, quien, según críticos, ha recibido decenas de miles de dólares de intereses de los combustibles fósiles (aunque un portavoz de la congresista manifestó que iba a renunciar a tales contribuciones en el futuro). Ocasio-Cortez tuiteó en respuesta: “No tenemos tiempo para quedarnos de brazos cruzados mientras nuestro planeta arde. Para las personas jóvenes, el cambio climático es más importante que la elección o la reelección. Es un asunto de vida o muerte”.

En la ceremonia de jura en el Congreso el 3 de enero, la representante Alexandria Ocasio-Cortez vistió de blanco, según indicó, “para homenajear a las mujeres que pavimentaron el camino antes que yo, y para todas las mujeres que están por venir. Desde las sufragistas hasta Shirley Chisholm, no estaría aquí si no fuera por las madres del movimiento”.

Alexandria Ocasio-Cortez respeta a sus mayores. La vieja guardia del Congreso, tanto republicana como demócrata, no debería temer que esta mujer, la más joven en ser electa para el Congreso, se ponga a bailar en círculos a su alrededor. En su lugar, deberían imitar sus pasos.

Columna 11 de enero 2019

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta

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Miércoles, 09 Enero 2019 06:30

Xi Jinping y los cinco puntos sobre Taiwán

Xi Jinping y los cinco puntos sobre Taiwán

No fueron tantas las novedades introducidas por Xi Jinping en su discurso conmemorativo del “Mensaje a los compatriotas de Taiwán”. Y la menor de todas fue la alusión al recurso al uso de la fuerza para lograr la reunificación. En realidad, esta invocación es una constante de larga data en la política del PCCh hacia Taiwán. Y, paradójicamente, aquel discurso de 1979 que ahora se rememora en realidad supuso todo lo contrario: el otorgamiento de la primacía a la reunificación pacífica señalando el uso de la fuerza como último recurso. Xi no ha cambiado ese principio.

Taiwán es un interés central en la política china. La asociación entre la revitalización nacional y la reunificación de aquellos territorios cuya pérdida de soberanía se relaciona con la decadencia y humillación del país forma parte de su imaginario y en el caso de Taiwán habría que remontarlo no al fin de la guerra civil, en 1949, sino a 1895, al Tratado de Shimonoseki, cuando debió ceder la isla a Japón.

Los cinco puntos de Xi (promoción conjunta del renacimiento chino con el propósito de lograr la reunificación; estudio de un modelo de unificación próspero con dos sistemas; persistencia en el principio de una sola China y la unificación pacífica; profundización del proceso de integración de ambas partes sobre la base de la paz; realización de la comunión espiritual de todos los compatriotas en el reconocimiento de la unidad) vienen a sustituir los ocho puntos proclamados por Jiang Zemin en enero de 1995.

Quizá la principal novedad introducida por Xi en su alocución sea el peso atribuido al Consenso de 1992, que en los últimos años se sumó por la vía de hecho al principio de Una Sola China y de “un país, dos sistemas”, como nervios estructurales de la política continental en relación a Taiwán. El Consenso de 1992, cuyo reconocimiento divide a la sociedad taiwanesa, resultó de los encuentros llevados a cabo por las entidades instituidas por ambas partes para implementar aquel cambio de política establecido en 1979, la continental ARATS (Asociación para las Relaciones a través del Estrecho de Taiwán) y la taiwanesa SEF (Fundación para los Intercambios en el Estrecho). El actual gobierno taiwanés reconoce el “hecho histórico” de esos encuentros pero niega que se estableciera consenso alguno. El KMT (Kuomintang) lo acepta, aunque su percepción no coincide con la versión del PCCh.

Sea como fuere, el Consenso de 1992 vino a simbolizar la conformidad con la existencia de una sola China y sirvió de base para impulsar el acercamiento a través del Estrecho. Para el KMT, el principio significa aceptar la existencia de “una China, dos interpretaciones”, mientras que para el PCCh significa “una China, una interpretación”. En su discurso, Xi incorporó la unificación como parte de la definición del consenso y lo redefinió negando cualquier posibilidad de sostener dos interpretaciones. También incluyó el principio de “un país dos sistemas” (respondido en su día por el ex presidente Chiang Ching-kuo diciendo que “un país necesita solo un buen sistema”) dentro del consenso. Las palabras de Xi impedirían al KMT interpretar aquella una sola China como la República de China asentada en la isla a partir de 1949. Algunos sectores de la formación nacionalista, liderados por Hung Hsiu-chu, aceptan la versión continental.

Como cabía esperar, la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen reaccionó rechazando de plano el planteamiento de Xi Jinping. En un tono áspero y contundente, Tsai reiteró la negativa de su gobierno y su formación, el soberanista PDP (Partido Democrático Progresista), a aceptar el Consenso de 1992 como base para cualquier diálogo a través del Estrecho. Según Tsai, Beijing debe reconocer sin más la existencia de la República de China, respetar su sistema de gobierno democrático, resolver las diferencias de forma pacífica y equitativa y desarrollar negociaciones con el gobierno de Taiwán (y no con entidades taiwanesas afines). Las posiciones, por tanto, se han alejado más.

Carrera electoral

El discurso de Xi cabe referirlo igualmente al pistoletazo de salida de la larga carrera electoral hacia las presidenciales y legislativas que probablemente tengan lugar de forma simultánea en enero de 2020. El PCCh solo puede valorar en positivo los resultados de los comicios locales del 24 de noviembre último, resumidos en una apabullante derrota del PDP y una no menos sorprendente recuperación del KMT. ¿La política de aislamiento y hostigamiento de Beijing respecto a los independentistas ha dado resultado? Ese factor probablemente ha influido, aunque no es el único a tener en cuenta en tal fiasco. En cualquier caso, es de imaginar que Beijing acentuará su presión contra el gobierno del PDP (militar, económica, estratégica, internacional) mientras tenderá aún más la mano hacia aquellos partidos y actores que suscriben el Consenso de 1992 con el apoyo ahora de un poder local ampliamente favorable a sus tesis.

Xi Jinping ya dijo en 2013 que el asunto de Taiwán no puede ser dejado de generación en generación. Su discurso vino a reafirmar no solo la tónica general de la posición china en este asunto sino también su prisa por habilitar un diálogo bilateral que proyecte una solución a corto plazo. Una hipotética victoria del KMT en 2020 abriría paso a una nueva fase de la tercera cooperación iniciada en 2005 con el PCCh si bien tendría que salvar las reticencias de una buena parte de la sociedad taiwanesa que duda de la sinceridad de las propuestas que llegan del continente, especialmente a la vista del deterioro de la salud democrática en Hong Kong. Pero con el KMT en el gobierno de Taipéi si serían posibles las consultas democráticas y el acuerdo institucional reclamado por Xi, aun a pesar de que la formación azul quiso guardar distancias sobre su discurso.

Mientras, EEUU, tercer vértice del triángulo y también destinatario del envite, toma nota del mensaje. El mandato de Donald Trump ha supuesto una inyección de vitalidad en los vínculos con Taiwán. No solo se han mantenido las ventas de armas sino que los contactos oficiales y los vínculos militares se han intensificado. Esto supone un claro aliento para las posiciones soberanistas aunque muchos dudan de un involucramiento efectivo de EEUU en caso de conflicto. Trump, advierten muchos, solo usa a Taiwán como una pieza más de su presión estratégica sobre China.

La agregación de nuevos conceptos al Consenso de 1992 representa una nueva vuelta de tuerca que aventura más conflictos este año en las relaciones a través del Estrecho propiciando una realidad a cada paso más dual: palo para los independentistas, zanahoria para los nacionalistas. Y con un agravante adicional: un deterioro de la situación interna en el continente y/o de las relaciones con EEUU podría pasar a primer plano el contencioso taiwanés convertido en chivo expiatorio y providencial distracción respecto de otras tensiones que hierven a fuego lento en el escenario continental.

09/01/2019

El autor es Director del Observatorio de la Política China. Acaba de publicar “La China de Xi Jinping” (Editorial Popular)

 

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La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, teme una reunificación forzosa con China.Foto Afp

Suena contradictorio que el mandarín Xi, también presidente de la omnipotente Comisión Militar del Partido Comunista Chino, se haya comunicado con Trump la víspera de Año Nuevo para avanzar en las negociaciones comerciales, y al mismo tiempo se prepare para una guerra contra Taiwán y/o Estados Unidos.

China ya no se confía. Después de la hazaña del alunizaje de un vehículo espacial en el lado oscuro de la Luna (https://nyti.ms/2AwYXAN), publicó la detonación de su "mega-bomba", versión de "la madre de todas las bombas" que lanzó EU en Afganistán en 2017 (https://lemde.fr/2SFlyly).

No es casual en esta delicada fase del caos global (https://bit.ly/2BqHOcJ). La prensa china ha sido muy tersa con la reanudación de las negociaciones con EU, como no deseando perturbarlas, cuando se aprecia en el horizonte la vulnerabilidad de Trump quien, a juicio del NYT, está a punto de ceder a su intempestivo abordaje (https://nyti.ms/2AvqQsS).

El portal SCMP, con sede en Hong Kong y propiedad de Alibaba, exhibe la musculatura militar del mandarín Xi, quien ha dado la primera orden a su Ejército a inicios de 2019: "¡Estén listos para la batalla!" (http://bit.ly/2AsVHX2).

Xi arengó que China "enfrenta riesgos y desafíos sin precedente" por lo que "todas las unidades militares deberán entender correctamente las grandes tendencias de seguridad y desarrollo y fortalecer su sentido de inesperadas batallas, crisis y privaciones". Enfatizó que "deben ser profundizados los preparativos para la guerra (sic) y el combate para garantizar una respuesta eficiente en tiempos de emergencia", por lo que "debe prepararse a una batalla militar integral desde un nuevo punto de partida".

El "nuevo punto de partida" es el giro geoestratégico del Pentágono cuyo objetivo primario es "China, China, China", según el mantra bélico de su flamante interino Patrick Shanahan, de carrera civil y anterior ejecutivo de Boeing, quien sustituyó al general James Mattis, quien no se pudo entender curiosamente con Obama ni con Trump (http://bit.ly/2AvsQ4C). ¡Qué parecido con el "Bombardear, bombardear, bombardear , bombardear, bombardear Irán" del pugnaz senador fallecido John McCain! (https://bit.ly/2Vx8tww)

SCMP cita al periódico oficial del Ejército chino que exclamó en su editorial que "no hay tiempo para aflojar en los preparativos bélicos". También alude al experto militar Ni Lexiong, quien comenta que los "gestos de alto perfil" estaban "quizá diseñados como amenaza para quienes buscan obstruir los planes de China para su reunificación con Taiwán".

El coronel retirado chino Yue Gang comentó que la arenga de Xi a los militares "era una respuesta a la creciente incertidumbre sobre la lucha geopolítica con EU" cuando "China tiene las mejores soluciones para los peores desenlaces, sea en relación con EU o a través del Estrecho de Taiwán".

El abismo es colosal entre Taiwán –23.5 millones de habitantes; superficie de 35 mil 980 kilómetros cuadrados; y 600 mil millones de dólares en PIB nominal– y la República Popular China: con mil 385 millones de habitantes; 9 millones 596 mil 960 kilómetros cuadrados; y 3.45 billones de dólares en PIB nominal. El pequeño Estado insular depende de los intercambios comerciales con el restante del "circuito étnico-chino"–China Popular, Hong Kong, Macao y Singapur (70% de chinos).

El mandarín Xi propuso a Taiwán su "reunificación pacífica", siguiendo el modelo exitoso de "un país y dos sistemas" de Hong Kong y Macao, que ha sido rechazado tajantemente por la desafiante presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen (http://bit.ly/2AvqmD4).

Es suicida la confrontación taiwanesa con su "madre patria", sin tampoco tener en cuenta la capacidad nuclear/hipersónica de China Popular (https://bit.ly/2Rs9yq9). La amazona presidenta de Taiwán, vulgar marioneta de EU, ha exacerbado sus incendiarias proclamaciones secesionistas contra Beijing.

¿A qué alucinación militar apuesta Taiwán? Una cosa es que Trump, como sus antecesores, la usen como carnada barata y otra es que los inteligentes taiwaneses se suiciden.

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Sábado, 05 Enero 2019 06:43

Reiterada advertencia

Reiterada advertencia


Poco antes de bajar la cortina en el quehacer político local por la tradicional y prolongada pausa de fin de año –ocho días feriados consecutivos, los primeros de este 2019 recién iniciado–, el presidente Vladimir Putin hizo una reiterada advertencia a quienes pretenden obtener ventajas unilaterales y romper el equilibrio estratégico, lo cual podría, en una perspectiva de largo plazo, afectar la seguridad nacional de Rusia.


Así se interpretó –como respuesta a la intención proclamada por Estados Unidos de abandonar cruciales acuerdos de desarme nuclear, que reducen pero distan de eliminar el irracional potencial de destrucción de sus arsenales–, el subliminal mensaje navideño que Moscú envió a Washington: una prueba exitosa de un nuevo misil hipersónico.
Denominado Avangard (Vanguardia), este misil puede superar la velocidad del sonido hasta un máximo de 20 veces, es mucho más eficaz que los misiles balísticos intercontinentales con trayectorias calculables, y, por sus constantes cambios de rutas de vuelo hasta impactar en el blanco, resulta invulnerable frente a cualquier escudo antimisiles como el que EU está levantando en Europa, cerca de la frontera rusa.


Los constructores de armamento rusos –formados en la escuela de los geniales físicos e ingenieros de la época soviética– dieron un paso adelante en materia de misiles hipersónicos, capaces de recorrer miles de kilómetros en cuestión de minutos sin ser detectados; los chinos casi los alcanzan y los estadunidenses, que este año gastarán 23 mil millones de dólares en mejorar su arsenal nuclear, no tardarán en hacerlo.

Estados Unidos, tan sólo en 2019, va a gastar 35 veces más que Rusia en lo referente a investigación y diseño de nuevas armas, mientras la diferencia en la dotación de sus ejércitos con armamento será de ocho veces.


Garantizar el equilibrio estratégico cuando el presupuesto militar de Rusia, este año, es 15 veces más bajo que el de Estados Unidos sólo es posible con medidas asimétricas o blandiendo armas que no tienen los eventuales enemigos, pero todo va a depender de qué medidas adopte el adversario para contrarrestarlo y volver a adelantarse, desatando una carrera armamentista que implica el riesgo de hundir a Rusia en una debacle económica como la que aceleró la desaparición de la Unión Soviética.

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El Presidente Vladimir Putin habló en su mensaje de Año Nuevo sobre la importancia de la coordinación para los objetivos como nación.Foto del Kremlin proporcionada por Ap.

El experto militar ruso Vladislav Shurygin consideró que Moscú consiguió cuatro armas vanguardistas que definirán el rumbo tecnológico de los siguientes 30 o 40 años (http://bit.ly/2QaKTSt):

1. Avangard: Complejo de misiles intercontinentales balísticos provisto de ojivas nucleares controladas que alcanzan velocidades hipersónicas para penetrar la defensa aérea del enemigo. Sus exitosas pruebas, el 26 de diciembre, alcanzaron velocidad de mach 27 con maniobrabilidad multiaxial, pues en el transcurso de su vuelo realiza constantemente maniobras evasivas. La azorante combinación de una velocidad insuperable, 30 mil kilómetros por hora (¡mega-sic!), y maniobras impredecibles de deslizamiento, lo hacen invulnerable a ser interceptado por ninguno de los sistemas de defensa aérea existentes.

2. Kinzhal: Misil Iskander modificado para el lanzamiento aéreo que se encuentra en su fase experimental. Supera los mach 10 y tiene un alcance de 3 mil kilómetros.

3. Poseidon: Dron submarino que puede desplazarse a 185 kilómetros/hora a una profundidad de hasta mil metros, que puede ser equipado por una ojiva termonuclear (sic) de 100 megatones y está en fase experimental.

4. Peresvet: Cañón láser que ya entró en servicio de las Fuerzas Armadas de Rusia el primero de diciembre consagrado a la defensa aérea (http://bit.ly/2VmBATi).

The National Interest –revista bimestral de los neoconservadores straussianos de EU vinculados a Israel– comenta que la Unión Americana carece de cualquier tipo de defensa (http://bit.ly/2Qh6Krs) frente al Avangard y se pregunta si EU cayó atrás de Rusia y China en el desarrollo de las armas hipersónicas, lo cual ya había adelantado hace casi un año en Hermenéutica Geopolítica (http://bit.ly/2OTZvX3).

Quedaron en ridículo NYT y The Washington Post, los cuales juzgaron que los anuncios del zar Vlady Putin eran falsos alardes, mientras el general de la Fuerza Aérea, John Hyten, a cargo del Comando Estratégico (Stratcom), juzga (ba) que había que tomar en serio los adelantos de armas supersónicas de Rusia (http://bit.ly/2Vp5LcH).

El pensamiento estratégico del ajedrecista Vlady Putin detrás del Avangard es prístino: con pocas invulnerables ojivas nucleares, Moscú rebasa la producción conjunta de las armas convencionales de la OTAN.

El Coronel retirado ruso Viktor Baranets, comentó que la sorpresa para Estados Unidos fue tal que incluso podría modificar su doctrina militar, puesto que armas como el Avangard cambian el concepto de la guerra moderna, por lo que exhortó a que la Unión Americana “piense bien ahora si vale la pena salir de los tratados del INF y Start 3 –contra los misiles transcontinentales y en favor de la reducción de armas, respectivamente” (http://bit.ly/2Dd93JR) y exultó de que ninguna computadora del mundo, aunque sea del tamaño de la Casa Blanca, podrá calcular la trayectoria del Avangard. Baranets presumió que EU necesitará 20 años para alcanzar a Rusia (http://bit.ly/2VooHIf).

Sobre las bravatas de cantina del comandante de la Flota de EU en el Pacífico, Scott Swift, de que su nación se encuentra preparada para lanzar un ataque nuclear contra China (https://reut.rs/2Vm3GxS), Baranets comentó que si lo llegase a ejecutar, ese mismo día el mundo diría adiós a esa potencia llamada EU. En su lugar surgiría un canal entre el sur de Canadá y el norte de Latinoamérica.¡No se puede bromear así con China! El militar estadunidense se pasó claramente de la raya (http://bit.ly/2Vp5kia).

The National Interest informa que China pose un deslizador hipersónico análogo a Avangard, el DF-ZF, que sería operativo en 2020 (http://bit.ly/2Vg3LmV) Según el South China Morning Post, los misiles hipersónicos desarrollados por China y Rusia son usados para justificar la reanudación de sistemas misilístico de defensa desde el espacio por el Pentágono (http://bit.ly/2Vm44MQ): EU se encuentra particularmente (sic) preocupado por los misiles guiados 'hiperveloces' desarrollados en China que pueden poner en riesgo los barcos y las bases de Estados Unidos en Asia.

¿Serán los misiles hipersónicos de Rusia y China la causa principal del redespliegue de Trump en Medio Oriente (http://bit.ly/2Vmg7Kj)?

 

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Sábado, 29 Diciembre 2018 07:32

Los kurdos se acercan a Assad

Los kurdos se acercan a Assad

El anuncio de Trump de la retirada de tropas de Siria tuvo su primer efecto inesperado. Ante la amenaza de una invasión turca, las milicias kurdas le pidieron ayuda a Damasco después de siete años de combate y autonomía.
 
El reciente anuncio del presidente Donald Trump sobre el retiro de tropas norteamericanas en Siria acaba de tener un resultado inesperado. La mayor milicia kurda en territorio sirio, las Unidades de Protección del Pueblo, acaba de pedirle al gobierno de Bashar al-Assad protección militar contra una muy posible invasión turca al territorio que controla. La voltereta es inesperada porque en los siete años de guerra civil siria, los kurdos fueron enemigos del gobierno de Damasco, lograron claros triunfos militares y tomaron territorios importantes. Pero los kurdos lograron esos objetivos con una mínima ayuda norteamericana en el terreno y un fuerte apoyo aéreo y político, que ahora se acaba. Los kurdos interpretan el retiro de EE.UU. como una traición y se reacomodan.


Las Unidades pidieron específicamente tropas para proteger la ciudad de Manbij contra un posible ataque turco. Manjib es uno de los centros urbanos del territorio controlado por los kurdos en el noreste sirio, un área tomada con ayuda norteamericana contra el Estado Islámico. La región, una cuarta parte del territorio de Siria, es importante por su fertilidad y sus reservas petroleras, y todavía aloja a unos dos mil soldados de EE.UU. El área es además fronteriza con las regiones kurdas en Turquía, lo que hace tiempo alarma a Ankara, que se suma así de facto a un frente anti turco ya compuesto por Rusia, Siria e Irán, que buscan que Damasco vuelva a controlar esa región. El territorio no fue atacado por el paraguas político norteamericano. El anuncio de Trump parece haber convencido a los kurdos que es mejor negociar con Assad antes de ser atacados.


La negociación no va a resultar fácil, ya que hasta este primer paso está generando mensajes contradictorios y problemáticos. Los kurdos anunciaron que invitaron a las tropas del gobierno a pasar por Manjib para tomar posiciones en la frontera con Turquía, como un disuasorio de una posible invasión. Si fuera así, la presencia de tropas que obedecen a Assad sería realmente una barrera, ya que un ataque turco involucraría a Ankara en una guerra civil en la que logró mantenerse bastante prescindente. Lo que no queda en absoluto claro es qué significaría la presencia militar siria en el territorio para los kurdos, que hasta ahora se vienen manejando como una autonomía.


Como para preocuparse, el ejército sirio anunció ayer que sus tropas ya habían entrado a Manjib y que la bandera nacional volvía a ondear sobre la ciudad. Pero los vecinos de Manjib desmintieron la presencia militar en el lugar a todas las agencias de noticias que llamaron. El comunicado oficial sirio ni menciona a los kurdos y solamente dice que el ejército “sigue comprometido con la tarea de restaurar la plena soberanía nacional en cada centímetro del territorio sirio”. El tono del comunicado no augura una solución flexible para los turcos en un territorio que se acostumbraron a gobernar como propio.

 

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"Cerca del 40 % del presupuesto de Colombia se destina a la guerra y a la deuda”

El economista colombiano William Gaviria Ocampo hace una alarmante descripción de la situación que afronta el pueblo colombiano tras culminar la negociación de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

 

William Gaviria Ocampo es un economista y profesor universitario colombiano. Forma parte del movimiento sindical del país y desde hace más de 30 años en el que es dirigente del sindicato de Industria Unión Nacional de Empleados Bancarios (UNEB). Además es el Fiscal Nacional de la Federación Colombiana de Sindicatos Bancarios, Fenasibancol, organizaciones que hacen parte de la red del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) y de la Plataforma para la Auditoría Ciudadana de la Deuda Pública en Colombia.


¿Cuál es la situación del pueblo colombiano respecto a la satisfacción de necesidades elementales?


Colombia ha sido un país privilegiado en América Latina porque es uno de los más ricos en biodiversidad, recursos naturales y producción de materias primas en el mundo. Es un país que tiene recursos para mantener a toda la población con una calidad de vida excelente. No obstante, históricamente ha sido un país saqueado y sometido por el Imperio y por los países que han tenido una posición dominante sobre el resto de los países del sur. Situación que ha llevado a que Colombia no le garantice una buena calidad de vida a su población. Por el contrario, los gobiernos que se sucedieron al poder en los últimos 50 años han implementado mecanismos para conseguir recursos de crédito y para garantizar el pago de la deuda.


También imponen una política monetaria y fiscal restrictiva en contra de la población, lo que hace que el saqueo a los más pobres se haya desorbitado y la concentración de la riqueza sea escandalosa. Según el Banco Mundial , qué es la misma entidad que coloca recursos de crédito para continuar desangrando a los más pobres, Colombia ocupa el vergonzoso y aberrante segundo lugar como país con una mayor desigualdad de América Latina.


¿Cuánto representa el presupuesto nacional en Colombia y cuál es la evolución de lo que se dedica para las fuerzas armadas y para la deuda respecto de servicios sociales esenciales?


Colombia tiene un presupuesto para 2018 de 235,6 billones de pesos equivalente a unos 80.000 millones de dólares, de los cuales una cuarta parte, 59,1 billones de pesos (20.000 millones de dolares), están destinados al servicio de la deuda pública interna y externa. Al tiempo que para gastos militares se destinarán 31,6 billones de pesos, unos 11.000 millones de dolares. Cerca del 40 % del presupuesto colombiano se destina a la guerra y a la deuda.


Suena paradójico que después de haber suscrito un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, el Gobierno colombiano siga incrementando el presupuesto para gastos militares. Si verdaderamente el objetivo del acuerdo fuera la paz, este presupuesto tendría que ser considerablemente inferior, para dedicar mayor cantidad de recursos a la educación, niñez, salud y otras necesidades fundamentales que la población requiere. Sin embargo, si se revisa el presupuesto, solo a manera de ejemplo, se puede encontrar que para el sector agropecuario, con relación al año 2017, que tuvo 2,9 billones de pesos, para el 2018 se redujo el presupuesto en un 20,5 % porque solo se destinarán escasos 2,3 billones de pesos (unos 793 millones de dolares). Cantidad abiertamente insuficiente para garantizar la restitución de tierras para reparar a las víctimas con los terrenos y baldíos que perdieron por el desplazamiento forzoso de campesinos que ocasionó la guerra.


Resulta apenas obvio que para el posacuerdo tendría que haber mayor inversión del Estado para dinamizar económicamente el sector productivo en el campo, lo que permite concluir que el proceso de paz del Gobierno no garantiza la inclusión ni justicia social en un Estado supuestamente democrático como Colombia.


¿Cuál ha sido la evolución de la deuda en los últimos años?


Primero hay que explicar que históricamente Colombia ha incrementado su deuda casi geométricamente. Entre los años 1976 y 2006, la deuda colombiana se duplicó cada diez años. Fue así como en 1976 era de unos 3.600 millones de dolares, en 1986 ascendía a 7.200 millones; en 1996 era de más de 16.000 millones de dolares y de 36.000 millones en el 2006.


Como consecuencia de la crisis de 1998, que fue desastrosa, la deuda en Colombia se duplicó en cinco años porque en 2011 ascendió a 72.000 millones de dolares y en 2017 a 124.000 millones, lo que demuestra que en menos de 10 años la deuda externa colombiana se triplicó. El saldo vigente de la deuda externa es el 40 % del PIB, situación preocupante porque a pesar de estar dedicando alrededor de 20.000 millones de dolares anuales al pago de la deuda, esta crece de manera galopante. Colombia está afrontando una crisis progresiva de la cual no va a salir en el corto plazo.


¿Cómo ves el panorama colombiano en el contexto del posacuerdo de paz respecto a cómo ha venido funcionando?


El conflicto armado que existió desde 1964 hasta el año pasado entre las fuerzas regulares del Estado y las FARC se degradó en la década de los setenta debido a que se crearon los grupos paramilitares con el auspicio del Estado a través de sus fuerzas regulares y el apoyo financiero y militar de muchos empresarios colombianos de las élites del poder económico. Degeneró en una guerra fratricida para la cual todos los gobiernos destinaron entre el 20 % y el 40 % de los presupuestos anuales desde la década de los años 60, incrementando el endeudamiento externo y desde los años 90 también el endeudamiento interno.


Aunque para que la población aceptara el proceso de paz con las FARC, el Gobierno siempre argumentó que al acabar el conflicto armado el presupuesto para la guerra se reduciría considerablemente, liberando recursos para la inversión social. Pero el presupuesto para 2018 demuestra que ese rubro sigue en ascenso: 59,1 billones de pesos (20.000 millones de dólares) y al mismo tiempo el propio Gobierno afirma que la puesta en marcha del posconflicto costará unos 80.000 millones de dolares en los próximos 10 años, que servirán para dinamizar y fortalecer cada uno de los sectores, de manera que se garantice el fortalecimiento del agro y la industria para mejorar el empleo y la educación entre todos los factores necesarios para que haya una paz viable y duradera. Esto permite suponer que el nivel de endeudamiento se disparará unos 10.000 millones de dólares anuales y que la política fiscal será más restrictiva, trayendo consigo un incremento de la carga tributaria que afectará a la población más pobre de Colombia.


Esta breve descripción de la situación colombiana permite afirmar que de 124.000 millones de dólares a los que asciende hoy la deuda externa, podrá subir a unos 220.000 millones en los próximos 10 años, porque a la necesidad de recursos para el posconflicto hay que sumarle dinero que se requiere para garantizar otras inversiones para el bienestar de la población y el desarrollo del país. Así, la deuda externa en los próximos 10 años crecerá alrededor de 100.000 millones de dólares. Entonces hay que preguntarse, ¿quién pagará la deuda? Y la respuesta resulta elemental: el pueblo, que será víctima de la oleada de reformas estructurales que el Gobierno impondrá y que de hecho empezaron hace 2 años.


Hay que recordar que hace muy poco tiempo se le hicieron ajustes a la nefasta política de seguridad social en pensiones y que en el año 2017 se impuso una reforma tributaria que además de disminuir la base gravable para el impuesto de renta incrementó el IVA del 16 al 19 %, afectando a la población más pobre, incorporando al circuito tributario a millones de colombianos trabajadores que también tendrán que seguir declarando renta. Lo peor es que muy seguramente Colombia no se va a sobreponer de la desaceleración económica y la crisis que ha venido afrontando los últimos años y que se van a incrementar las vergonzosas desigualdad e inequidad que han profundizado las diferencias sociales en la historia reciente de este país.


Por Jérôme Duval, miembro del CADTM, Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (www.cadtm.org) y de la PACD, la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda en el Estado español (http://auditoriaciudadana.net/). Es autor junto con Fátima Martín del libro Construcción europea al servicio de los mercados financieros, Icaria editorial 2016 y es también coautor del libro La Deuda o la vida, (Icaria, 2011), libro colectivo coordinado por Damien Millet y Eric Toussaint, que ha recibido el Premio al libro político en Lieja, Bélgica, en 2011.

 

 

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EEUU se sienta a negociar con los talibanes, que han aumentado en un 50% su control sobre Afganistán

El objetivo de EEUU en Afganistán es crear unas fuerzas de seguridad afganas fuertes que obliguen a los talibanes a negociar, pero hoy en día estas fuerzas no podrían ni "sobrevivir" solas

En dos años, los talibanes han pasado de controlar el 8% del territorio al 12%, mientras que el Gobierno ha pasado del 63% al 55,5%

Talibanes y EEUU han mantenido negociaciones este lunes y martes en Abu Dabi

 

"Nunca han sido más reales", afirmó el enviado especial de Naciones Unidas para Afganistán, Tadamichi Yamamoto, sobre las negociaciones entre EEUU y los talibanes celebradas este lunes y martes en Abu Dabi. Los talibanes se han sentado en la mesa con el objetivo de conseguir una retirada de las tropas de EEUU y no están dispuestos a hablar con el Gobierno de Afganistán. Además, lo hacen desde una posición reforzada: controlan un 50% más de territorio que hace dos años, superan en número de efectivos al Ejército y la Policía nacionales y en la última etapa han intensificado la violencia para consolidar su posición negociadora.


Ese no era el plan inicial de EEUU. Su objetivo de crear un Gobierno afgano sólido que obligase a los talibanes a negociar y que finalmente no hiciese necesaria la presencia estadounidense está lejos de hacerse realidad. Las fuerzas de seguridad del Estado apenas controlan o tienen influencia sobre el 55'5% del territorio, llevan años estancadas y cada vez tienen menos efectivos. Hoy, los talibanes quieren negociar, pero no lo hacen obligados ante la fuerza del Estado afgano.

 

En la sesión de confirmación del general Kenneth McKenzie como nuevo comandante de Centcom –mando del ejército de EEUU al cargo de 27 países situados entre el Cuerno de África y Asia Central– el pasado 4 de diciembre, el militar aseguró: "La misión está centrada en asegurar que las fuerzas de seguridad de Afganistán están en la mejor posición militar posible para tener éxito en el campo de batalla y poner la presión suficiente sobre los talibanes para llevarles a la mesa de negociaciones con el Gobierno de Afganistán". Sin embargo, durante la misma sesión advirtió: "Hoy sería muy difícil para las fuerzas de seguridad afganas sobrevivir sin nuestra asistencia".

McKenzie informó que los talibanes tienen aproximadamente 60.000 combatientes "disponibles por todo Afganistán", una cifra bastante superior a los 40.000 que conforman el cuerpo de Policía y el Ejército nacionales. Con esta cifra, las fuerzas de seguridad nacionales registran su número más bajo desde 2012 y solo llegan al 11% de la cifra de 352.000 establecida como objetivo. En el último año, las fuerzas de seguridad afganas han perdido 8.827 efectivos, según el último informe de SIGAR, la agencia del Gobierno EEUU encargada de supervisar el proceso de reconstrucción en Afganistán.
Los talibanes dicen estar dispuestos a negociar con EEUU, pero no con el Gobierno de Afganistán. "El principal punto de discusión ha sido la retirada de las tropas extranjeras", afirmó el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, a través de su canal de Telegram. EEUU no ha informado sobra las negociaciones, pero los insurgentes aseguran que en ellas no ha participado el Gobierno afgano. "Toda la agenda está centrada en asuntos que conciernen a los ocupantes y las negociaciones solo se mantendrán con ellos", añadió.


"Recibimos dos mensajes diferentes de los talibanes. Han aumentado la violencia en algunas partes del país, pero a su vez han mostrado un mayor interés por la reconciliación", afirmó el secretario de Defensa de EEUU, James Mattis. La interpretación del entonces comandante de la misión de EEUU en Afganistán, John Nicholson, era clara: "Los talibanes están combatiendo para ganar influencia en las negociaciones y mantener su cohesión".


Desde 2009, la cifra de civiles muertos se ha casi duplicado, pasando de 2.814 a 5.252. Aun así, la cifra se ha mantenido estable respecto al año pasado, según datos de la Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA). Según Naciones Unidas, el 65% de estas muertes está causado por la insurgencia y el 22% por fuerzas progubernamentales.


En cualquier caso, la UNAMA ha registrado 649 muertes de civiles por operaciones aéreas de fuerzas progubernamentales entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2018, lo que supone un aumento del 39% respecto al mismo periodo del año anterior y un récord desde que la misión de ONU empezó a registrar muertes de civiles en el año 2009. Los talibanes han llevado este asunto a las negociaciones de esta semana.


"Ahora tenemos la oportunidad de dar a la Unión Soviética su guerra de Vietnam", le dijo Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter, a su jefe el mismo día en que los soviéticos entraron en Afganistán. Y lo fue. La URSS estuvo allí 10 años y se marchó derrotada. Hoy, ese mismo territorio se ha convertido en una nueva Guerra de Vietnam para EEUU en la que, 17 años después, no ve la salida. La evolución en la política de Trump es un buen ejemplo de ello, que pasó de apostar por la retirada inmediata a ordenar un aumento de tropas para desequilibrar la batalla. Sin conseguirlo.

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Jueves, 20 Diciembre 2018 08:47

Estados Unidos retira sus tropas de Siria

Estados Unidos retira sus tropas de Siria

La decisión, anunciada por el mandatario estadounidense vía Twitter, se tomó el martes y será ejecutada lo más rápido posible. Actualmente hay 2000 efectivos estadounidenses en Siria, la mayoría de ellos en misiones de apoyo.

 

Estados Unidos va a retirar sus tropas de Siria. Así lo indicó ayer el presidente Donald Trump al afirmar que ya se había alcanzado el objetivo de vencer al grupo islamista radical Estado Islámico (EI) en ese país. Esta decisión tendría importantes consecuencias geopolíticas y plantea muchos interrogantes relativos al futuro de las milicias kurdas apoyadas por Estados Unidos que combaten contra el EI en la zona.


“Hemos derrotado al grupo EI en Siria, mi única razón para permanecer ahí durante la administración Trump”, indicó el propio mandatario en su cuenta de la red social Twitter. “Retiro total”, dijo, por su parte, un funcionario que habló bajo anonimato. Dicho funcionario especificó, además, que la decisión se tomó el martes y que será ejecutada lo más rápido posible. Al cierre de esta edición, el Pentágono todavía no había confirmado la medida.


La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, indicó ayer que este retiro marcaba una nueva fase en la campaña contra el EI. “Hace cinco años, el EI era un grupo muy poderoso y peligroso en Medio Oriente y ahora Estados Unidos ha hecho que fracase su califato territorial. Estas victorias sobre el EI en Siria no marcan, sin embargo, un final de la coalición global o de esta campaña”, indicó. Para Sanders, la decisión de la Washington se trata de transición hacia una nueva fase de dicha campaña. “Estados Unidos y nuestros aliados están listos para volver a comprometerse en todos los niveles para defender los intereses estadounidenses cuando sea necesario”, agregó.


Actualmente hay 2.000 efectivos estadounidenses en Siria. La mayoría de ellos en misiones de apoyo de entrenamiento y asesoramiento a las fuerzas locales de combate. Washington apoya a las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), que son la columna vertebral de una coalición árabokurda denominada Fuerzas Democráticas Sirias. Pero para Turquía, las YPG son una organización terrorista activa del insurgente Partido de los Trabajadores del Kurdistán, proscripto por el gobierno turco. Los kurdo-sirios anhelan crear una región autónoma en el noreste de Siria (frontera con Turquía), similar a la región kurda de Irak. Por ello, Ankara advirtió que lanzará una operación en los próximos días contra el territorio controlado por las fuerzas kurdas en esa zona.


El vínculo entre Estados Unidos y Turquía, un importante aliado en el seno de la OTAN, se ha tensado en los últimos tiempos debido a esta alianza de Washington con los kurdos. La tirantez se agudizó cuando la Casa Blanca estableció un puesto de observación en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, que tenía como objetivo evitar enfrentamientos entre las fuerzas turcas y las YPG.


Charles Lister, investigador principal del Instituto de Medio Oriente de Washington, estimó que la decisión revelaba una visión extraordinariamente cortoplacista e ingenua. “Esta medida va a parecer más como una ‘retirada’ que una ‘victoria’ y es otra evidencia más de la peligrosa imprevisibilidad del presidente estadounidense”, afirmó Lister. El académico agregó que este panorama no sólo favorece al grupo EI sino que también beneficia a Rusia, Irán y al líder sirio, Bashar al Asad.


Así lo pensaban también miembros del gobierno estadounidense. Según informó el diario The New York Times, en los últimos días se llevaron a cabo reuniones frecuentes y conferencias por teléfono en las que el Secretario de Defensa, Jim Mattis, y otros importantes oficiales de seguridad nacional intentaron disuadir a Trump de llevar adelante una retirada en masa. Los funcionarios argumentaban que el cambio en la política de seguridad nacional cedería influencia en Siria a Rusia e Irán, precisamente en momentos en que Estados Unidos pide desafiar a los dos países.


Otro de los argumentos expuestos es que el EI no había sido totalmente derrotado en los pequeños territorios que controla en la frontera sirio-iraquí, según el Times. Dicho territorio viene siendo defendido por el EI por más de un año a pesar de los ataques de los aliados estadounidenses.


Wendy Sherman, quien fuera la principal negociadora del acuerdo nuclear con Irán (que Trump abandonó), criticó la decisión al afirmar que retirarse no constituye una estrategia para Estados Unidos. “Hubo progresos con el EI, pero Rusia quedó a cargo, Israel sigue en riesgo y al Asad, un dirigente cruel, queda reafirmado. No hay una verdadera estrategia sobre Irán (...) Quedan muchas preguntas y pocas respuestas”, afirmó.


Sin embargo, y a pesar de todos los argumentos de su equipo y de especialistas, el mandatario había prometido durante la campaña presidencial de 2016 que retiraría las tropas de Siria, y desde que asumió estuvo buscando una manera de llevarlo a cabo. Como ejemplo de esto, cuando en abril el Departamento de Defensa pidió más tiempo para terminar la misión, Trum accedió a regañadientes, según el New York Times.


Más aún, la estrategia estadounidense ha cambiado a lo largo del tiempo y la prioridad ya no es desplazar a al Asad del asiento presidencial, según expresó esta semana el enviado especial de Estados Unidos para Siria, James Jeffrey. “Queremos ver un régimen fundamentalmente diferente. No un cambio de régimen, no estamos intentando deshacernos de al Asad”, dijo el funcionario el pasado lunes. Al contrario, la prioridad ahora para Washington son el retorno de refugiados y la reconstrucción de las infraestructuras. Sin embargo, Jeffrey aseguró que hay un acuerdo entre las naciones occidentales de no aportar ni un dólar hasta cerciorarse de que el gobierno sirio está dispuesto a comprometerse y evitar, dijo, un horror semejante en el futuro.


La reconstrucción de Siria -que al Asad estima que llevará entre 250.000 y 400.000 millones de dólares- también es importante para Rusia. Tal es así que la semana pasada el viceprimer ministro ruso, Yuri Borísov, se reunió en Damasco con el presidente sirio para tratar asuntos relacionados con la reconstrucción del país árabe y la cooperación bilateral, informaron fuentes oficiales rusas.

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“Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”

La paz, ese viejo sueño de la humanidad encuentra en Colombia un amplio territorio de anhelos, así como un mar de promesas, intentos de negociarla, logros parciales y fracasos. Desde cuando en 1984 el gobierno del entonces presidente Belisario Betancur abrió la fase que aún no llega a su fin de paz negociada con las guerrillas revolucionarias, múltiples diálogos y Mesas para darle curso se han llevado a cabo e instalado por los gobiernos que desde entonces ha conocido el país. De tales episodios brotaron, en una primera fase, firmas de paz entre las guerrillas con una columna vertebral urbana y el establecimiento, y en la segunda, la recién concretada firma con las Farc, de arraigada raíz campesina.


En esos años, que ya suman 34, el Ejército de Liberación Nacional (Eln) ha tenido asiento en varias Mesas bilaterales, frente a frente con el gobierno nacional en Costa Rica, México, Caracas, La Habana (vez anterior) …, todas ellas truncas. En todas y cada una de estas ocasiones participó, en una u otra de sus fases, Antonio García, segundo comandante al mando de esta guerrilla, y con quien este periódico sostuvo una entrevista vía electrónica en procura de respuestas ante un conjunto de interrogantes que hoy acompañan a líderes sociales, políticos, periodistas, de Colombia y otros países de la región y del mundo.


En ese ciclo de paz lograda con diversos grupos guerrilleros e intentos de diálogo abortados con otras, el pasado 30 de marzo de 2016 un nuevo intento fue oficializado entre esta veterana agrupación guerrillera y el gobierno nacional. Transcurridos dos años largos, con una agenda de 5 puntos concertada entre las partes, y luego de cuatro ciclos en Quito –Ecuador– la Mesa que debió ser trasladada a La Habana, no solo cojea sino que está sufriendo el corte de sus patas. La razón: las reglas de juego cambiaron: Ahora, a pesar de sus avances, los aspectos acordados no tienen peso alguno. así parece desprenderse de lo dicho una y otra vez por el presidente Duque: “Si quieren hablar de paz estamos listos, pero si y solo si le ponen fin a todas las actividades criminales y liberan todos los secuestrados”.


Al respecto, Antonio García subraya que “esa declaración desconoce que hubo un acuerdo de agenda, de orden temático y un orden de discusión con el anterior gobierno y dicho acuerdo debe respetarse”. Afirmación que este mando guerrillero no deja solo ahí. Puntualiza que el actual Gobierno “[…] desconoce que el Eln es una organización alzada en armas y que en esta condición no acepta el sometimiento al Estado […]. No somos una organización sometida a su normatividad, no hemos hecho ese acuerdo, al menos no está en la agenda. El derecho a la rebelión nos confiere la potestad para romper los monopolios atribuidos al Estado, según el Tratado de Westfalia” (1).


Desde la campaña electoral estaba casi seguro que de ser ungido como presidente, Duque no le daría continuidad a la negociación con ustedes, le escribimos a nuestro entrevistado, de lo cual podría inferirse que lo expresado ahora por el Presidente es una forma ‘disimulada’ de enfriar la negociación y descargar en la contraparte el costo político de romper la mesa, ¿qué piensa de eso?

García retoma cuáles fueron los términos acordados con el gobierno Santos: “Tres condiciones fueron las que nos puso: que las conversaciones fueran en el exterior, directas y secretas en la fase exploratoria, y en medio de la confrontación militar. El Eln no compartía algunas de ellas, pero se aceptaron, pues eran condiciones de tiempo, de espacio y operacionales mas no referidas a la naturaleza de nuestra organización”.

Así las cosas, para el Eln el Gobierno no es caballero en la Mesa. García amplía su opinión, “el asunto no es la Mesa, que está siempre ahí, o en cualquier lugar. El lío es quiénes se sienten en ella. El Eln está sentado y no ha dicho que vaya a romperla, además ha cumplido siempre. La delegación de Duque no asiste a las conversaciones. Eso lo pueden adornar como quieran o pueden vociferar cuanto quieran, pero es tan evidente que no requiere de explicaciones. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior (2). Mal precedente, ¿quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos? Y de nuestra parte, pregunto: ¿En qué ha incumplido el Eln?”.


Esta respuesta nos lleva a insistir en un interrogante anterior: parece que Duque no quiere asumir el costo de levantarse de la Mesa, ustedes tampoco, ¿cómo van a asumir ese tiempo de espera? ¿Consideran que tal paréntesis irá en contra del gobierno?


Tratado el tema antes, encontramos que nuestro interlocutor mantiene interés en retomarlo: Sería mezquino responder que queremos que sea el Presidente quien pague un costo político. No nos interesa eso. Es la sociedad en su conjunto quien resulta afectada. Nos interesa la paz de Colombia que traiga justicia, felicidad y equidad para las actuales y futuras generaciones. Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: ‘sí ganamos los ricos, ¿para qué negociar?’”.


Y continúa en la misma letra: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o como dice el sentido común: no ha llegado el tiempo, o como diría otro: no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda. Pues son recurrentes las negociaciones y acuerdos incumplidos por los gobiernos a todas las protestas y conflictos sociales. Los gobiernos no pueden seguir mamando gallo”.


La respuesta, con tantos bemoles, nos deja dubitativos pues podemos pensar que esta guerrilla está de verdad dispuesta a una paz negociada, pero también a un alargue del conflicto armado por el tiempo que sea. El ciclo de las negociaciones de paz en Colombia seguirá abierto por mucho más tiempo, pensamos. Una perspectiva del conflicto armado, en cuyas escaramuzas, maniobras, distracciones y golpes de opinión es determinante el aspecto militar, pero asimismo la geopolítica, la misma que, con la caída del Muro de Berlín en 1989, condujo a las insurgencias urbanas a pensar que su escenario estaba cerrado y que era la hora de buscar una paz dialogada. Por eso, es una inquietud muy repetida: ¿De qué manera influye en el estado actual de la Mesa y en sus orientaciones como Comandante con la máxima responsabilidad militar, la situación internacional y, en particular, la de América Latina, o es que la Mesa expresa simplemente el deseo de derrota militar que no oculta un sector de quienes dominan en Colombia?


En el otro lado de la red, de un lugar tal vez lejano, en el monte o en la ciudad, cercano o lejos de una frontera, llega escrito. “El tiempo lleva implícito unas circunstancias, una realidad y muy seguramente el contexto internacional tiene una incidencia, pero lo esencial está en nuestro país. Por ejemplo, hay falta de consenso en la clase dominante, pues para unos la negociación debe hacerse como remate de un triunfo militar; para otros como parte de una victoria en curso, y de otros que consideran que para superar la confrontación militar se requiere la vía política, que contemple cambios en muchos órdenes, que no se trata sólo del silenciamiento de los fusiles”.


Suponemos que en este momento, posiblemente hizo una pausa o escuchó una noticia en radio como acostumbran los guerrilleros. “Hace unos días volví a leer una entrevista con María Alejandra Villamizar en 2005, ahí encontramos las mismas exigencias que hoy nos hace Duque, pero colocadas por Uribe; no es una coincidencia. A parte de lo anterior, y lo más grave es que se asume como política de Estado, que al no haber consensos en los sectores de la clase dominante, ni en los poderes del Estado, cualquier acuerdo debe someterse a sucesivas negociaciones que terminan triturando cualquier acuerdo, eso aconteció y sigue aconteciendo con el acuerdo con las Farc, sin desconocer que ellos cometieron errores en su forma de negociar; aunque también, en los contenidos de la negociación expresan su visión, una negociación más centrada en ellos mismos”.


En lo concerniente con la paz, el presidente Duque obra apegado al relato opositor del Centro Democrático y su discurso tras el resultado del Referendo, que acusa a Santos de “burlarse y dar un golpe de Estado” a la victoria del No. Por tanto, a la Mesa le está tocando el barro y un lapso de dificultades más grandes que las normales de una negociación. En este marco, es primordial saber si con el propósito de no cerrar el diálogo, ¿el Eln estará listo a recomenzar de cero. Está dispuesto a aceptar que ante un nuevo gobierno y su ventaja, el paso sea definir una nueva agenda que guíe la negociación? Pronto, en el buzón de entrada nos llegó un mensaje electrónico. “El que no quiere negociar no es el Eln, ni hemos amenazado con cerrar nada, solo se trata de continuar en los puntos que se acordaron. Hay un problema de fondo, es la manera como los gobiernos hacen sus empalmes, en cómo le dan continuidad como Estado a los asuntos que son de orden constitucional como es el asunto de la paz. Si el problema es de este orden, es pertinente que haya una política de Estado clara, al igual que los roles para las delegaciones de los gobiernos, pues se requiere saber con quién se negocia, si es con el poder ejecutivo, con el legislativo, con el judicial o con el militar; o si es con un empleado, a quien le interesa más el salario que el futuro del país”.


Negociación versus sometimiento


El tiempo, en medio de las matrices de opinión existentes acerca de la insurgencia, corre a favor del gobierno, ¿qué van a hacer? ¿Van a esperar indefinidamente? ¿En esta circunstancia, no tendrían que replantear el diseño estratégico? En ese caso, ¿en cuáles aspectos en cuál mínimo pondrían el énfasis? Es notorio que nuestro entrevistado piensa más en el país como conjunto y no en nosotros, como sus entrevistadores. Su respuesta más que un sí o un no es una explicación: “Nosotros acordamos una Agenda, un orden temático, que se anunció con toda formalidad. Todo mundo la conoció el 30 de marzo de 2016. ¿Por qué nosotros debemos cambiar un acuerdo que hicimos con el gobierno anterior? Ese es un asunto de Estado. y la paz no es un juego. ¿Por qué nosotros tenemos que resolver un problema del establecimiento?”.


Y sigue de inmediato. “Si quieren usar el tiempo como presión, lo pueden seguir haciendo, en eso perdemos todos, pero aceptar imposiciones no va con nosotros. Corresponde que Duque envíe su delegación a la Mesa y ahí, con mucho gusto, se conversan las cosas. Ahí, lo que sea razonable y en el marco del respeto que somos una organización rebelde alzada en armas, se examinará con igual respeto y consideración. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Retomando las consideraciones que recalcan y difunden una y otra vez los medios de comunicación, preguntamos: en una perspectiva o viraje, de recomenzar, ¿estarían dispuestos a ofrecer un cese unilateral de fuego, incluyendo lo que el gobierno llama devolución de secuestrados? Con énfasis, dando por sentado que el Eln constituye otro Estado, ya sea en formación o ejerciendo en territorios pequeños y delimitados dentro del Estado que es conocido como Colombia, el segundo al mando del Eln escribe: “Los gobiernos son caprichosos. Santos dijo que la negociación debía ser en medio de la confrontación militar. Luego, se le ocurrió que debía ser como a él se le antojara”.


En este punto, García precisa el procedimiento en una conversación para dar fin a las hostilidades. “El principio elemental de una negociación es que se habla sobre lo que las dos partes acuerdan, y no lo que una sola quiera. Es así de sencillo”. Un sencillo que en los hechos no resulta así. “Siendo francos, a costa de qué el Eln debe hacer lo que el gobierno quiere, pues si a nosotros se nos antojara exigir otro tanto, estaríamos con el mismo derecho. Si aceptáramos las imposiciones del gobierno no estaríamos en una negociación, sino en un proceso que se llama sometimiento. Nosotros no estamos para eso. Si hablamos de reciprocidad podríamos considerar el asunto”. Y quien está al otro lado de la red recuerda una vez más que, “hemos hecho gestos puntuales, la mayoría sin reciprocidad del gobierno, por eso los gobiernos se malacostumbran y creen que todo es a precio de huevo –un dicho que toca replantear, pues ahora los huevos están muy caros”.


¿Y los secuestrados? “Sobre el tema de las retenciones, en derecho se denominan acciones de privación de la libertad, es pertinente tratarlo con franqueza. Todos los gobiernos del mundo, todos, sin excepción, realizan acciones de privación de la libertad por diversas razones, motivos o justificaciones: políticos, tributarios, control social y protección, etcétera. ¿En qué se diferencian de las que hace una organización rebelde en armas? La única diferencia es que ellos dicen que pueden hacerlas, dizque porque son legales, porque están dentro de sus leyes. Conclusión: las que hacen los gobiernos son legales y las nuestras no. ¡Qué bonito!, la relatividad del derecho y la justicia. Como si la legalidad fuera ‘patente de corso’ para hacer de manera ‘legal’ cualquier delito. Es un asunto político”.

Y prosigue en su alegato: “Pregunto, ¿qué son las cárceles?, no me digan que son centros d reclusión voluntaria o espacios de retiros. Para salir de allá también hay que pagar, así los detenidos cumplan las condenas; hay mucha gente sin causa justificada o sin condena establecida, no por uno o dos años, ¿cómo puede llamarse este fenómeno? Como les decía antes, la rebelión armada es la ruptura de esos tres monopolios de los Estados, ahí radica el fondo del asunto. Si ellos lo hacen, nosotros también. La rebelión es una ruptura de la legalidad existente sobre la que se soportan dichos monopolios”.

Cabe reconocer que hay coherencia doctrinaria en esta consideración con desafío que hace García. Pero, nos interesa tocar la coyuntura y volvemos a la carga: ¿no creen que un “gesto de paz” es el paso que esperan, tanto la comunidad internacional como los más amplios sectores de la opinión pública? “Sería muy bueno un gesto de paz recíproco, no lo estoy negando, pues las dos partes debemos ser generosas, que bueno sería. Pero es como todo, aquí volvería a cumplirse la máxima de la vida, que solo es generoso el pobre, que comparte el pedazo de pan con el necesitado; mientras el rico, en medio de la opulencia, solo ofrece las migajas”.

La guerra y la política

En toda lucha militar hay cinco aspectos que son determinantes, según el pensamiento de Sun Tzu: la vía, el tiempo, el terreno, el mando y la disciplina. En lo relativo a la negociación de un conflicto no hay un modelo acerca de los pasos a dar. No hay una experiencia reconocida con aporte universal. La clave es descubrir y afrontar ante las cosas inesperadas. Todos sabemos que en el logro de una solución política está de por medio el efecto de la correlación de fuerza en la opinión. Aquí, el gobierno cuenta con factores a favor y se siente más fuerte, con pretensiones para imponer sus criterios. Entonces, ¿cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto? “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación, lo que ustedes plantean es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues una negociación, si es con voluntad, no debe colocarse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese instante se convertiría en un campo de batalla, y lo que se trata es de superarla”.


La respuesta nos lleva a recordar que el Eln no es un ejército, como en su caso se autodefinían las Farc, sino una organización político-militar, que ahora le está dando más peso a lo político: ¿Y no han pensado, inquerimos, que el movimiento por la paz y los 8 millones que votaron distinto también están esperando lo mismo? ¿No tienen demasiada confianza en ese movimiento? “Ojalá pudiésemos escuchar a los ocho millones directamente, que nos contaran qué es lo que quieren y a quién le hacen las exigencias” –empieza por escribir Antonio García. Y prosigue: “No nos vamos a comer el cuento que dicen que dijeron; estamos muy grandecitos para eso. No es la primera negociación en la que estamos. Preferimos la certeza a la confianza. Confianza viene de con-fio, de fiar. La confianza nace de un camino de certezas. La movilización cierta es la de los estudiantes que poco son escuchados, al igual de los demás sectores sociales que protestan y nadie los escucha, y cuando por milagro los escuchan es para mamarles gallo y seguir los incumplimientos. Por eso, poco confían en el gobierno, al que siempre le fían y casi nunca paga. En sentido contrario, al gobierno le interesa la certeza de nuestros gestos, que no actuemos militarmente, y quieren que la sociedad y nosotros les fiemos los cambios, las transformaciones. Hagámosle primero a las certezas”.


En el lugar de las certezas, la reciente firma con las Farc es un capítulo con preguntas pendientes. ¿Las Farc repitieron el modelo de otra desmovilización?, ante la desventaja en la correlación política entre las fuerzas populares y las del poder. O, ¿sin tamaño, las Farc intentaron un procedimiento diferente de dejación de armas que no empelotara el cumplimiento de los Acuerdos? Que lo dejara desvestido ante las trampas institucionales y burocráticas, y los intereses del Estado y el poder. Son preguntas que por supuesto, le quitan fondo y blanco a la Mesa Gobierno-Eln. En concreto, si ustedes llegaran a admitir que la opinión pública quiere la paz, “como sea”, ¿estarían dispuestos a “someterse a la justicia”, a ‘rendirse’? O ¿preferirían, como en su momento lo hicieron las Fuerzas armadas de liberación nacional (Faln) en Venezuela y recientemente la ETA, unilateralmente, dar por terminado el proyecto revolucionario armado? “Cada organización y cada pueblo son autónomos de escoger sus propios caminos, es una lección dejada por la historia, por la soberanía de sus actores. Por nuestra parte, hemos sostenido con claridad que someterse no le ha pasado al Eln por la cabeza, menos claudicar. Para nosotros la búsqueda de la paz debe ser un camino hacia los cambios para bien de los colombianos, sobre todo de los más empobrecidos, es el mismo camino hacia una democratización de la sociedad y un camino de revolución; pues revolución debe ser cambio, equidad, empoderamiento de la sociedad, que los de abajo gobiernen y cada día sean más como seres humanos disfrutando de una vida mejor. En esta ruta de sociedad o de ‘paz para la sociedad’ nos identificamos con muchos sectores y organizaciones sociales del país, lo que habría que mirar es si eso es posible de conseguirse en una Mesa, o de qué otra manera. Habría que preguntarle a los sectores que controlan el poder económico, político, militar y demás, si están en la misma ruta, pues todos dicen ser ‘demócratas’, pero a la hora de las verdades les duele mucho el bolsillo. Como puede ver, eso no sólo depende de nosotros, sino de cómo puede ser posible concretar un deseo de cambio de la sociedad; porque el Eln existe como expresión de esa necesidad de cambio. Si la dirección de un proceso de paz no abre las puertas para los cambios, el Eln no va”.


Leemos con atención la respuesta y continuamos desgranando el momento que vive el país y su entorno: El gobierno de Duque ha logrado que la Unión Europea avale su exigencia con respecto a ustedes, ¿rompe esta complacencia la neutralidad que debieran mantener con respecto a la mesa en curso? ¿Esto obliga a recomponer los acompañantes de la misma, ya de por sí diezmados por el rechazo del gobierno a la presencia de Venezuela en ella? “En las conversaciones que nuestra delegación ha mantenido con la comunidad internacional, personalidades nacionales e internacionales, se recibe el apoyo a la continuidad de las negociaciones. Ahora, es fastidioso meterse en los problemas de los demás. Siempre ha sido fácil querer que otros hagan lo que uno nunca hizo en el pasado. Me sucedió hace unos años, había un país europeo que se consideraba muy pacífico y nos cuestionaba el uso de explosivos en la guerra, hasta que me vi obligado a mostrarle una factura de una empresa de dicho país donde constaba un envío, a la industria militar del gobierno colombiano, de materia prima para fabricar explosivos; aún recuerdo la cara que puso; no volvió a tocar el tema. […] Para no meterme en honduras, quien esté de buena fe, con verdadera voluntad, es quien debe estar, cada cual escoge su camino, pero todo país tiene sus aliados, unos de oportunidad y otros estratégicos, en eso no nos llamemos a engaños […]. Siempre estaremos agradecidos de quienes con honestidad ayudan en la construcción de la paz. Cuando se configuró el grupo de países garantes negociamos un relativo equilibrio entre las dos partes, es eso lo que vale”.


Entorno regional, soberanía y guerra híbrida


Para la mayoría de analistas y estudiosos de la geopolítica regional es claro que con el agotamiento de los gobiernos progresistas el espacio y favorecimiento para una negociación entre iguales, con beneficio general para quienes habitan Colombia, ha quedado atrás, ahora gana espacio la derrota del contrario, así sea en la Mesa. Mirando hacia Venezuela, y la tensión de su relación con los Estados Unidos, así como el interés de este país en que caiga el gobierno de Nicolás Maduro, incluso vía magnicidio o golpe de Estado –para lo cual han logrado concretar una alianza con buena parte de los países de la región, incluida Colombia–, con el escenario de una guerra civil abierto, continuamos con la impersonal entrevista, ¿afecta este escenario la negociación de paz que ustedes intentan proseguir con el gobierno Duque?


"Todo lo que afecte el vecindario nos afectará a los colombianos. Si no hay paz en la región, muy difícilmente la habrá en nuestro país”. Este sentido de mirada global, tan ajena en Colombia, donde la mayoría de sus dirigentes y población han crecido ensimismados, contemplándose en sus fortalezas y debilidades, nos lleva a pensar que lo que ahora está sucediendo ante nuestros ojos pasa desapercibido para la mayoría, por lo cual desean que el gobierno del país vecino caiga, a como de lugar, como si ello no tuviera consecuencias inmediatas y mediatas. Mientras así compartimos, recordamos que debemos acabar de leer la respuesta para dar paso a otra posible pregunta.


"Hay un derecho o normatividad internacional que debe respetarse, la soberanía de los pueblos, gobiernos y naciones para tratar y solucionar sus diferencias, sus problemas. Los demás lo que deben hacer es cooperar. Estados Unidos y sus aliados han hecho de todo, desde cuando estaba Chávez, bloquear, impedir y golpear los procesos de cambio. Lógico, en la Venezuela de 2002, hubiesen querido que aconteciera lo del Chile de Allende en 1973, pero no fue. ¿A qué costo para la sociedad, para el pueblo? (3). Venezuela ha demostrado su compromiso por la paz de Colombia, por encima de muchos incrédulos. El escenario de negociación, o lo que nosotros llamamos espacio, se negoció que fuera en el entorno de Colombia y sobre todo en América del Sur. Al Gobierno le gusta más Estados Unidos, y los tienen de aliados, deberíamos compensar con China o Rusia, por aquello de los equilibrios”.


¿Y no temen que un escenario de ese tenor inscriba a nuestro país en un posible conflicto entre potencias, donde actuemos como simples peones, como le ocurrió a Siria? “Nosotros, precisa Antonio García, no somos los que andamos ofreciéndonos a la Otan para sus planes intervencionistas en otras latitudes, como gran potencia militar regional, o somos los que tenemos como objetivo de nuestra Doctrina Militar el ser líder militar regional, como sí lo tienen las Fuerzas Armadas del Estado colombiano, es bueno que lean la Doctrina Damasco. Para hacer esto no se requiere justificaciones internas, pues el gobierno colombiano ya había decretado el fin del conflicto, y se prepara para una ‘guerra hibrida’ en el entorno regional y continental, que mucho se estudió en la Universidad Nueva Granada”.

Tomando en consideración los dardos soltados por nuestro entrevistado, vamos estructurando una nueva inquietud: Los acuerdos de paz logrados por las Farc han entrado en un escenario poco claro, tanto por su incumplimiento por parte del Gobierno como por el rearme de una parte de esa fuerza. Valorando tal realidad, y con la interrupción o ruptura de la negociación que ustedes llevaban con el gobierno ¿podríamos decir que la anhelada fase de paz duradera en Colombia ha quedado en el congelador? ¿Qué implicará esto para el país y que opciones le quedan a los movimientos sociales para no verse afectados de manera violenta por esta realidad?

“La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del gobierno, y cuando nos logra golpear le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes, se han especializado en ocultar los ataques exitosos de nuestra fuerza (4). La guerra mediática para nosotros juega, como también la paz mediática juega para la opinión. Pero la cruda realidad son los centenares de asesinatos de dirigentes sociales a lo largo de este último año, eso dice qué tan cierta es la paz, o mejor la crudeza de la realidad. Dicen los entendidos que cuando se hacen solicitudes a los gobiernos y estos las conceden en el marco de la institucionalidad, sin que nada cambie, se llama reformismo, pero la cruda realidad del capitalismo actual y de siempre, es que solo acepta las reformas cuando siente la amenaza de una revolución, le da temor y cede”.


La respuesta nos lleva a pensar en la inexistencia de una teoría global que le de base a una acción revolucionaria que rompa al capitalismo, como también a la inexistencia de apoyos por parte de país alguno para que fuerzas irregulares alternativas se mantengan en pie y avancen, de ahí que escribamos en el nuevo mensaje: pero, precisamente, esa situación de posible revolución es lo que se reconoce ampliamente como perdida o, por lo menos, envolatada, ¿consideran ustedes que aún es posible una revolución en Colombia? Y de ser así, ¿cuáles son las ideas fuerza y las acciones básicas que así lo posibilitaran? La historia jamás es en línea recta, hay muchas curvas, así como subidas y bajadas. Sería muy fácil luchar cuando uno tuviese más fuerza que el oponente –dice el segundo al mando en esta guerrilla–, de eso se trata una guerra de resistencia, los pueblos tienen más edad que un individuo, ellos van entregando a las nuevas generaciones los objetivos de su futuro; eso está suficientemente claro en el Eln”. Cuandopensamos que ya había argumentado, prosigue: “Si no hubiese razones para luchar por los cambios y transformaciones de una realidad injusta, no existiría la guerrilla y tampoco habría las movilizaciones de estas semanas, tan masivas y de carácter nacional, donde se muestra muy poca capacidad del gobierno para buscar y construir soluciones. Cuando al menos en Colombia se acepte la existencia de los presos políticos, podrá decirse que un gobierno ha empezado a pensar en la solución política como una posibilidad real, le respondo esta pregunta de manera inversa, porque de toda esta lucha actual se seguirán llenando las cárceles con dirigentes y activistas sociales, y los muertos, por la misma razón, siguen sin parar”.


Las respuestas de nuestro entrevistado dan un ángulo mayor en la mirada de la disputa por la Mesa, por su (re)instalación o quiebre, lo que estará en disputa durante los años que dure el gobierno Duque, y la paz negociada, esa ventana abierta en 1984 por primera vez tardará unos años más en ver cerrado su ciclo. El segundo al mando del Eln deja en claro la disposición de esta fuerza insurgente para negociar la paz como para afrontar la guerra. ¿Tienen fuerza los movimientos sociales para cambiar este escenario?

1. Según este Tratado, los monopolios aludidos al Estado son: el uso de la fuerza y de las armas, el monopolio para recoger tributos o impuestos y aplicar su normatividad jurídica, en la que cabe el monopolio para realizar acciones de privación de libertad.
2. En su disertación coloca un ejemplo: “Qué tal que un arrendatario de una vivienda, por el solo hecho que la empresa arrendadora cambie de dueño, al día siguiente se encuentre en la calle desconociendo que había firmado con el anterior dueño un contrato legal, con respaldo jurídico. Es un asunto elemental, de sentido común. De cortesía diría otro”.
3. Y enfatiza: “A los gringos no le interesa la democracia o la gente, pues no vengan con el cuento que en Chile se imponía a Pinochet para reposicionar la democracia. La historia no puede seguir siendo la justificación de la ignominia: yo debí ser bueno en el pasado”.
4. “Ocultan numerosos ataques contra instalaciones militares con cargas explosivas de gran envergadura, cierran calles o sus instalaciones para que los medios no lleguen ni se enteren. También cuando sus embarcaciones, como nodrizas o tanquetas son igualmente atacadas por nuestras fuerzas, por ningún lado se sabe, pero pregúntele a la gente en las regiones donde están ubicadas nuestras fuerzas”.

 


Correlación de fuerzas y fakenews

Cabe decir aquí que según la historia, las negociaciones de conflictos armados toman uno u otro sendero, uno u otro ritmo, de acuerdo a la correlación de fuerzas que se desprende del campo de batalla, de manera que en Colombia, pese al mayor peso de las Fuerzas Armadas oficiales la guerra irregular está en tablas. Entonces, cada una de las partes estará tratando de asestar un golpe que incline la Mesa a su favor. Sin embargo, algo en que concuerdan los analistas es que el Eln no cuenta con la fuerza militar para eso, ¿qué sigue, entonces? Desde el Eln los términos son de reafirmación en la Agenda que acordaron: “Si tenemos o no capacidad operativa para que el actual gobierno respete lo acordado –enfatiza Antonio García–, por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación. La afirmación que ustedes señalan suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir. Si eso es así, habría que examinar el asunto. Aunque sobre este tema también hay enfoques caprichosos: a los gobiernos y los operadores de opinión les gusta decir que la guerrilla del Eln no tiene capacidad militar, pero cuando se hace cualquier acción militar ponen el grito en cielo, entonces uno no los entiende”.


Con su presencia en la Mesa, el Eln quedó a la vista, en el escenario de los titulares y la política de por medio, con mayor blanco de la “maniobra política” del poder y de los fake news, en ese marco que no es exclusivo de la clandestinidad, tiene el Eln cómo contrarrestar y cómo aclarar el mensaje dominante? La respuesta aporta en una definición acerca de cómo conciben una negociación. “Estamos, se trata de una negociación, no de lo que se quiera decir por un micrófono. En una negociación el instrumento es la mesa de conversaciones, la agenda que se pacta, las regulaciones que pactan las dos partes para adelantar el debate. Si se tratara de adelantar una campaña política, los instrumentos y los acuerdos serían de otra naturaleza. No hay nada que hayamos incumplido a la luz de lo acordado, quien está incumpliendo es el gobierno al no querer hacer presencia en la Mesa”.

 


Coca, narcotráfico, ética y el Catatumbo

 

Cada día es más frecuente escuchar por los medios de comunicación que ustedes son narcotraficantes, ¿cómo han pensado contrarrestar esta propaganda oficial y mediática?
“Dicen que en una guerra lo primero que se pierde es la verdad. Inglaterra mintió sobre Irak, siguen mintiendo Inglaterra y Francia sobre Siria, y las agresiones militares continúan. La propaganda no es un tipo de guerra sutil o un accesorio de ella, no, es la misma guerra, y es más brutal que la física. Por ejemplo, en una guerra una persona se muere, y ya. Pero con la guerra mediática se sigue matando la historia, la dignidad y por tanto el futuro. ¿Narcotraficantes nosotros? ¡Ave María!, como diría un paisa, primero eleno muerto, que ... Pues ¿se podrían imaginar al cura Camilo Torres o al cura Manuel Pérez con un alijo de cocaína? En el Eln primero está nuestro espíritu de servicio por encima de todo”.


Entonces, ¿tal información es desinformación?
“No hay la menor duda. Jamás han agarrado ni van a agarrar a un militante nuestro con un gramo de cocaína, menos tenemos laboratorios o rutas o ventas en el exterior. Como tampoco andamos como la DEA armando trampas para agarrar y penalizar incautos, para luego quedarse con los alijos de cocaína; ni tampoco lo que hacen otras agencias financiando operaciones de intervención a otros países con este tipo de negocios. La gente nos conoce, tenemos historia en nuestras regiones”.


¿Cuál es la relación entonces que tienen con este asunto?
“Cobramos un impuesto, como lo hacemos con cualquier actividad productiva. Ahora, si el gobierno o los gobiernos quieren pasar por rigurosos, penalizando el daño que causan actividades ilícitas, deberían empezar con la corrupción, que es el robo, de frente y con apoyo de la ley y de las instituciones de los bienes, recursos y riquezas de todas las gentes; por eso la población se queda sin salud, sin educación y pare de contar. Al Eln la gente lo puede ver sin tapujos, nuestra gente sabe como vivimos, como vestimos y comemos, muy humildemente, como todos los pobres de Colombia y del mundo”.


Cuando los medios aluden a este tema del narcotráfico, en relación con el Eln, lo relacionan con la famosa “disputa” por territorios y “corredores” con las mafias. Así explican, por ejemplo, ciertas acciones en el Chocó y, en especial, el enfrentamiento con el Epl en el Catatumbo. ¿Creen que es posible quitarse de encima ese “San Benito”? ¿Cómo?


“El enfrentamiento con el grupo del Epl, o como popularmente los llama la gente, “los pelusos” o “paramegas”, ese es otro cuento. Con el llamado Mando Nacional del Epl, la conducción estratégica del Eln realizó varias reuniones para establecer acuerdos, pero nunca se cumplieron donde ellos existen, en el Catatumbo, pues no están en otro lado; siempre los incumplieron. La razón del incumplimiento estaba en la alianza que tenían y tienen con los paramilitares en la región, para repartirse el control territorial y supuestamente el vacío dejado por las Farc, y por tanto controlar los negocios. Esa alianza se demostró, los paramegas están revueltos con los paramilitares, incluso varios de sus mandos operativos en el territorio son paramilitares; alguna gente nos dice que debemos llegar a un acuerdo con ellos, ¿cómo hacer acuerdos con los paramilitares?, ¿será que se puede? Complicado este asunto. Nosotros no somos los que estamos negando la naturaleza revolucionaria de una fuerza, si es ella la que hace las alianzas, y eso viene desde hace rato, desde cuando estaba vivo Megateo.


Si una fuerza paramilitar nos quiere cortar un corredor de movilidad, nosotros no podemos quedarnos quietos, pues es elemental mantener la libertad de movimientos y de acción, es uno de los tres principios de la guerra. No somos ingenuos, los paramilitares son una fuerza funcional al Estado, eso está documentado ahora y en el pasado.


El tema del ‘San Benito’, es un asunto mediático, y en eso el que tiene el micrófono es el que habla, pero nosotros no vamos a asustarnos por eso y dejar de hacer lo que tenemos que hacer. Por fortuna toda guerra deja sus registros. Por ejemplo, luego de los ataques que nuestra unidades realizaron el 1 de noviembre, contra varios grupos paramegas, ubicados en las veredas de Mesitas, Limoncito y Castrillón, en la Provincia de Ocaña, los paramegas sacaron unos comunicados hablando falsedades sobre nuestra actuación; nuestros mandos permitieron la entrada a los sitios de los combates de unas comisiones del Cicr y de la Defensoría del Pueblo para que miraran lo que había sucedido, que hablaran con la población y ellos mismos se llevaran la información de manera directa. Seria bueno escuchar lo que esas instituciones tengan para informar, por eso de la objetividad que hay que tener con la opinión”.


La condición impersonal de la entrevista nos impide ver el rostro de quien nos responde. En todo caso, imaginamos al segundo al mando del Eln repasando las debilidades no superadas como guerrilleros, el efecto de sus operaciones y la distancia con la opinión pública, los coletazos en ciertos territorios de la “guerra contra las drogas” atizada por los Estados Unidos, el efecto de la crisis económica, política, social y humana de Venezuela sobre toda la frontera, la inanición en que cayó la Mesa de negociación, y otros muchos aspectos que cuestionan la existencia, o cuando menos la posibilidad histórica del Eln, la última de las insurgencias sobrevivientes en Colombia, dispuesta, como lo deja entrever Antonio García, para la guerra o para la paz.

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