El triunfo de “nuestros” deportistas, no es el triunfo de “todos” los colombianos

El de Nairo Quintana no es un triunfo de toda Colombia, pero sí de sus mayorías. Es un aliento de esperanza, un ejemplo de superación para aquellos que con tesón tienen que labrar a diario la vida, nunca será una victoria para aquellos que condenan al sometimiento, a la explotación y al abandono a su propio pueblo. Humildes deportistas, poco apoyados por el Estado y por los gobiernos de turno, siguen aportando con su ejemplo y sus victorias motivos para creer y para soñar. Triunfan en el exterior de la misma manera que salen adelante millones de connacionales lejos del territorio nacional. La clase dirigente sigue reclamando la gloría que nunca cultivo para el país.

 

Las 21 etapas de la vuelta a España estuvieron matizadas por tres radiantes y familiares colores: amarillo, azul y rojo. Cuatro insignes colombianos pedaleaban por planicies, montañas y abruptos descensos, mientras centenares de connacionales alentaban metro a metro su esfuerzo: aguardaban el breve momento en que pasaran para gritarles con todas sus fuerzas pequeñas frases surgidas del corazón, para registrar en sus recuerdos la imagen de sus ídolos, de los paisanos que aquellos días trasmutaron sus nostalgias por la patria en orgullo, alegría y felicidad.

 

Fue evidente. Durante toda la competencia estuvieron presentes, etapa tras etapa, muchos de los 400 mil colombianos residentes en España1, el país europeo con mayor número de connacionales en su territorio. El pasado domingo 11 de septiembre durante la clausura de la Vuelta a España, una multitud de los nuestros esperaba eufórica la llegada triunfal a Madrid de Nairo Quintana (ver recuadro) como gran vencedor, de Esteban Chaves en el podio, de Jhonatan Restrepo y Darwin Atapuma como protagonistas destacados de la carrera.

 

Aquella tarde los aplausos, los vítores, los gritos a todo pulmón y las lágrimas de regocijo derramadas en las aceras de Madrid, provenían de miles de compatriotas que en algún momento compartieron la misma suerte de los deportistas que aquella tarde ovacionaban: la pobreza, la falta de oportunidades en el suelo de Colombia. Es la verdadera razón por la que proliferaron los tricolores en España durante toda la Vuelta: persistentemente fueron agitados en el aire por nuestros hermanos que preservan una identidad sustentada entre estas victorias y otros tantos artificios, aquellos que siguen apegándose a los símbolos patrios en la lejanía, mientras sueñan con regresar a una Colombia que sigue sin existir.

 

Fue por esto que nuestros ciclistas, aquella tarde memorable del 11 de septiembre y en todas las etapas anteriores galoparon en sus bicicletas como quien rueda por las calles de Tunja, Pasto o Bogotá.


La gloria deportiva viene por cuenta de los pobres

 

Para Nairo Quintana, el gran vencedor de la Vuelta España, no ha sido fácil alcanzar sus sueños. Este gigante de 1.67 metros de altura nació con serios problemas de salud, tanto así que en la vereda la concepción le diagnosticaron ‘tentado de difunto’ y no le daban más de dos años de vida. Poco se esperaba de él. Su padre, Luis Quintana y su madre, Eloísa Rojas, campesinos de toda la vida, siempre apoyaron a Nairo, la mayoría de veces con aliento y buenos deseos, porque sus recursos apenas daban para alimentarse y pagar el colegio de sus 5 hijos. Desde pequeño Nairo ayudó con las tareas del campo y el hogar; además de arar la tierra, ordeñar las vacas y cuidar los sembradíos, él y sus hermanos se ocupaban de reparar las rajaduras del techo de la casa, de cubrir los marcos de puertas y ventanas con tablones una vez llegada la noche y la hora de dormir. Había que evitar que el frío o las goteras se colaran por los agujeros.

 

Con “perrenque”, Nairo fue construyendo una reputación recia y de liderazgo en este deporte ingrato, pues en el ciclismo la mayor parte de los ingresos de los corredores los obtienen de la empresa privada y al ser este un deporte no tan popular como el fútbol, reciben muy poco dinero en comparación. A “Naironman” lo acompañaron los otros pedalistas colombianos quienes antes que vanagloriarse por sus triunfos, se escucharon pidiendo recursos para apoyar el ciclismo en Colombia, criticando las políticas estatales con los deportistas de alto rendimiento que con poco apoyo siguen entregando títulos y honores al país.

 

La situación no es exclusiva del ciclismo. María Isabel Urrutia, por ejemplo, tuvo que soportar dormir en hoteles de mala muerte y en el metro de Madrid, para poder entrenar al más alto nivel, porque Coldeportes sólo cubría los gastos de su formación deportiva, los viáticos iban por su cuenta; sucedía esto cuando ya había sido campeona mundial de pesas en 1990. Aunque la vida fue mucho más amable con Mariana Pajón, su carrera también se forjó sin la ayuda del Gobierno, por fortuna para ella, contó con los recursos de su familia para llegar a la cima. La historia de Catherine Ibargüen y Oscar Figueroa es más parecida a la de María Isabel. Ambos medallistas de oro en Río, tuvieron que hacer un lado la pobreza y demás adversidades para ser los deportistas consagrados de hoy.

 

El panorama es sombrío. Según Coldeportes el presupuesto asignado para el deporte en el 2017 lo convierte segundo sector con menos recursos. Para el próximo año el presupuesto será reducido en un 27,5 por ciento respecto a este año, es decir, de los 412 mil millones girados en el 2016, el deporte colombiano sólo contará con 299 mil millones el año entrante2. La falta de apoyo del Gobierno implica que sólo los deportistas de alto rendimiento (ganadores de medallas en competiciones internacionales) pueden acceder a sueldos y otros beneficios. Esto quiere decir que para vivir del deporte, antes hay que pasar penurias, llorar lágrimas de sangre, caminar a la deriva durante largos años y bregar para destacarse para obtener el apoyo estatal. Hoy el Gobierno sigue sin girar un peso para muchos deportistas que tienen que costear por su cuenta su indumentaria, hacer pilatunas para acceder a una buena alimentación, a un servicio médico y programas educativos de calidad.

 

Nuestros deportistas no olvidan su sacrificio, las penurias sufridas para poder cosechar los frutos de su constancia y mucho menos el origen humilde del que provienen. Aunque comparten sus hazañas con nosotros, cada una de sus victorias les pertenece a ellos, a sus familiares y las personas que creyeron en ellos y ellas, sus triunfos son un aliento de esperanza, un ejemplo de superación para aquellos que con tesón tienen que labrar a diario la vida. No en vano Esteban, Oscar, Catherine, María Isabel, Rigoberto, Mariana y el mismo Nairo, han criticado -sin pelos en la lengua- el abandono histórico del Gobierno para con sus deportistas, sobre todo cuando, descaradamente, sacan pecho por triunfos que no les pertenecen y que muy poco o nada han ayudado a conseguir.

 

A pesar de todo, es desde las barriadas, los municipios y departamentos más empobrecidos desde donde siguen regalándonos flores que, contra todos los pronósticos, germinan entre los légamos de la pobreza, miseria y el abandono gubernamental.

 

1 De acuerdo a cifras del Banco de la República, entre el 2013 y el 2015 estos 400 mil colombianos residentes en España enviaron a Colombia la suma de USD $2.703 millones de dólares. En términos de remesas, España es el segundo país (solo superado por EU) desde donde nuestros connacionales giran mayor cantidad de dinero a sus familiares en el país. Para ampliar consultar (“El oxígeno de la economía colombiana”: https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/29584-el-oxigeno-de-la-economia-colombiana.html)
2 “Deportes está en alerta por recortes del 27.5% en presupuesto nacional”. http://www.eltiempo.com/deportes/otros-deportes/alerta-por-recorte-en-el-presupuesto-nacional-para-el-deporte/16680502. 23 de agosto de 2016.

 

Recuadro

 

Nairo “Naironman” Quintana, boyacense de hierro

 

Nairo Alexander Quintana Rojas nació en Tunja el 4 de febrero de 1990, se crió en El Moral, en la vereda La Concepción, en Cómbita, Boyacá. Aunque lo daban por muerto antes de empezar a caminar, supo anteponerse a la adversidad y con voluntad de hierro a logrado la gloria. A Nairo no le gusta leer, tampoco le gustaba ir a la escuela, irónico, porque sería en los recorridos diarios de 18 km, desde su casa hasta la escuela Alejandro Humboldt de Arcabuco, donde encontraría al amor de su vida: el ciclismo. A los 15 años obtuvo su primera bicicleta de carreras y compitió en la clásica de Cómbita, haciendo polvo a sus rivales, aunque nadie daba un peso por él. Desde entonces demostró tener madera de campeón, un niño prodigio que interpretaba piezas musicales al compás de las bielas.


Inició su carrera amateur en 2009 en el equipo Boyacá es para vivirla; en 2010, con apenas 20 años, en el equipo 4-72 Colombia ganó el Tour del Porvenir. En 2012 fue contratado por el equipo español Movistar Team con el cual ha logrado 11 campeonatos en competencias locales; en 2013 terminó segundo en el Tour de Francia, además de ganar 1 etapa, la clasificación de la montaña y la clasificación de los jóvenes Lo mismo logró en 2015, esta vez sin ganar la clasificación de la montaña. En 2014 cumplió su profecía; ser el primer latinoamericano en ganar la segunda competencia ciclista más importante del mundo: el Giro de Italia. Hoy, con 26 años, es el flamante campeón de la Vuelta a España, la tercera grande de Europa.

Publicado enEdición Nº228
Lunes, 26 Septiembre 2016 11:31

Crímenes sublimes

Crímenes sublimes
Capítulo 5

 

Después de redactar a toda prisa algunos informes urgentes, Marlowe vuelve a salir y sube en su auto. Ha dejado de llover pero el cielo continúa gris y la atmósfera pesada. Marlowe conduce algunas cuadras hasta la sede de la Universidad Central que ocupa un amplio campus cerca al Palacio de Justicia. Después de preguntar en la recepción camina hasta la Facultad de Filosofía ubicada en el costado oriental del campus en un edificio colonial que ha pasado por varias reformas. A lo largo del corredor Marlowe observa varias fotografías lujosamente enmarcadas de filósofos eminentes. Una de las fotografías le llama la atención. El hombre de la imagen tiene algo particular en la mirada. Algo que lo hace distinto. Una mirada que Marlowe reconoce, que ha visto otras veces en el pasado. De súbito recuerda que el nombre bajo la foto es el mismo del libro sobre la mesa de Zubiria.

 

Al final del corredor, una secretaria rubia habla animadamente por teléfono. Marlowe estira el brazo y corta la llamada. La mujer lo mira indignada. Intenta decir algo pero Marlowe la interrumpe mostrándole su placa. “Philip Marlowe de la policía metropolitana, necesito hablar con el decano Ruiz”. La rubia lo encara por algunos segundos y después marca un número en el conmutador. “El señor Philip Marlowe de la policía...”. Se queda en silencio un instante. Después cuelga y mira a Marlowe. “En un momento lo atiende, señor Marlowe”. Pasados algunos minutos un hombre joven cargado de libros sale de la oficina del decano y pasa rápidamente a su lado lanzándole una mirada furtiva. El decano Ruiz se asoma a la puerta y hace un gesto con su mano derecha. “Puede seguir detective”.

 

Ruiz es un hombre de unos sesenta años, negro, de complexión delgada. Todavía restan algunos cabellos en su cabeza que brilla bajo la luz de una lámpara de cristales. Está vestido con saco y corbata oscuros y lleva unas gafas doradas con pequeños aros redondos. Sus maneras son delicadas, lentas y elegantes. “Es terrible lo que ha pasado con Eliseo”, dice Ruiz sentándose en su silla atrás del escritorio y mostrándole una de las sillas del frente a Marlowe. “Es terrible”, dice Marlowe, “sabe usted de alguna amenaza, de algún motivo para asesinarle”. “No, por Dios”, dice Ruiz moviendo las manos en el aire. “No entiendo quién pudo haber hecho algo así. Eliseo era un excelente profesor. Un ser humano excepcional”. Ruiz habla de manera pausada y melódica como si estuviera dando una lección o recitando un poema. “¿Tenía problemas con algún colega en particular o con algún estudiante?”. “Había diferencias de opiniones sí, pero nada que llegara a configurar un enfrentamiento violento más allá de la confrontación puramente intelectual”. “¿Con quién, por ejemplo?”, pregunta Marlowe de manera directa. Ruiz duda un instante. “Bueno... Eliseo discordaba de algunas líneas de pensamiento propuestas por otros colegas de la Facultad”. “¿Quién?”, repite Marlowe. “No podría decirle un nombre...”. “¿Por qué no?”. “Bueno... no quiero que se piense que estoy señalando algún sospechoso”. “Lo que se diga en esta sala no saldrá de esta sala, no se preocupe”. Ruiz se queda pensativo un instante. Junta ambas manos sobre el escritorio. “Eliseo discordaba radicalmente de las tesis defendidas por De Quincey y su grupo de investigación. Llegaron a tener algunos altercados en congresos y seminarios. Todo, como le digo, dentro de un espíritu académico y de confrontación de ideas”. “De Quincey”, piensa Marlowe, el hombre misterioso de la fotografía. “Pero eso no quiere decir que el doctor De Quincey fuera capaz de algo así. De ninguna manera”, dice Ruiz, como arrepentido de haber señalado a su colega, “las discusiones entre el doctor Zubiria y el doctor De Quincey estuvieron siempre pautadas dentro de las normas académicas e intelectuales más rigurosas. Era una disputa de ideas, restringida exclusivamente al campo teórico de la filosofía y siempre con el mayor respeto y cordialidad que existe entre colegas”. “No se preocupe decano, no soy alguien que saca conclusiones a la ligera”. “Eso espero detective. La Facultad y la Universidad tienen una reputación que mantener. Estamos en un centro tradicional de formación de pensadores y profesionales. De hombres que han servido al país en muchos campos. Usted entiende lo que quiero decir...”. “Lo entiendo. Muchas gracias”, dice Marlowe levantándose de su asiento de improviso y alargando la mano hacia el decano. “Quisiera pedirle que me mantenga informado sobre la investigación, detective. Es muy importante para mí y para la Universidad”. “Lo mantendré informado”, dice Marlowe al salir.

Publicado enEdición Nº228
Viernes, 23 Septiembre 2016 12:40

Franciscus Xavier Matiss. Americ Pinx

Franciscus Xavier Matiss. Americ Pinx

 

Edición 2015.Formato 14 x 21 cm.137 páginas. Imagenes a blanco y negro.
P.V.P:$25.000  ISBN:978-958-8926-12-4

 

Reseña:

¿Que hacia Francisco Javier en los años de 1830 a 1840? ¿Estaba en nuevas investigaciones y correrias por los pueblos y alrededores de la Nueva Granada? ¿Estaba nuevamente dedicado al pincel? Puede ser, en el ánimo de un pintor, como en el goce de todos los días, hacer hermosas producciones de la naturaleza en la que no falta la simetría no había confusión en el campo de los colores.Trataba de imitar o expresar el colorido de un durazno cubierto de flores en la primavera, y también el esmalte con la uniformidad y la simlicidad que reina en la preciosa corona de la granada o en la vistosa flor del ceibo que adorna la orilla de los ríos.

Uni dibujo de Francisco Matiss es el más delicado conjunto de colores de esas flores. La florescencua pictorica es prueba convincente de su sabiduría.Hasta su muerte siempre fue modesto, no siempre ajeno a la envidia de algunos, pero muchos lo veneran en la sapiencia botánica.Fue el Columela en la dominación española y un Abu Zaccaría para las nuevas generaciones.

 

 

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Miércoles, 21 Septiembre 2016 07:03

Cinco reflexiones sobre Marc Bloch

Cinco reflexiones sobre Marc Bloch

 

Edición 2016. Formato 17 x 24 cm. 133 páginas.
P.V.P:$30.000 ISBN: 978-958-8926-15-5

 

Reseña:

Los instigantes ensayos de Carlo Ginzburg que incluye este libro, giran todos en torno de la obra y los aportes de Marc Bloch, quien ha sido sin duda, en la primera mitad del siglo XX,el más importante historiador a nivel mundial.

En ellos, y como testimonio de un "dialogo imaginario" de más de medio siglo, a decir del propio Carlo Ginzburg, encontramos tanto muy ricas y originales reflexiones metodológicas sobre los modos hoy más avanzados de llevar a cabo el oficio de Clío, como también muy heurísticas hipótesis sobre la compleja herencia blochiana, por ejemplo, en torno de la historia y el desciframiento de las creencias populares, o respecto de la complicada relación entre la investigación histórica y la narración de los resultados de esa investigación, pero también en relación al significado de las plabras y de los conceptos, tanto de los actores históricos como de los propios historiadores, o en cuanto al estudio de las dimensiones de los documentos y de los testimonios, que nos lleva desde las revelaciones voluntarias en los testimonios voluntarios, hasta las revelaciones involuntarias en los testimonios voluntarios, o hasta en los testimonios involuntarios, entre otros de los importantes temas aquí abordados.

El apendice aquí incluido es el primer texto que en toda su vida le fue publicado a Carlo Ginzburg, y el quinto ensayo es el texto hasta ahora inédito en cualquier lengua, de la Conferencia con la que su autor inauguró, en el año 2014, la importante Cátedra Marc Bloch de la Escuela de Historia de la Nacional Autónoma Universidad San Carlos de Guatemala.

 

Carlo Ginzburg (Turín, 1939).

Es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Pisa. De 1988 a 2006 fue docente en el departamento de Historia en la Universidad de California (UCLA) y desde entonces es profesor de Historia de las Culturas Europeas en la Scuola Normale Superiore de Pisa. Asimismo, ha enseñado en las universidades de Bolonia, Harvard, Yale y Princeton, en el Warburg Institut en Londres y en la École Pratique des Hautes Études en París. Su labor le ha merecido muchos reconocimientos, entre ellos, el Aby Warburg Prize en 1992 y el Premio Salento en 2002.

Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas. Entre sus obras se cuentan: Los benandanti. Brujería y cultos agrarios entre los siglos XVI y XVII (1966), El queso y los gusanos. El cosmos según un molinero del siglo XVI (1976), Pesquisa sobre Piero (1981), Mitos, emblemas, indicios. Morfología e historia (1986), Historia nocturna. Un desciframiento del aquelarre (1989), El juez y el historiador. Acotaciones al margen del caso Sofri (1991), Ojazos de madera. Nueve reflexiones sobre la distancia (1998) y Ninguna isla es una isla. Cuatro visiones de la literatura inglesa desde una perspectiva mundial (2000).

 

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Miércoles, 31 Agosto 2016 08:30

Fotografías históricas que pocos han visto

Un niño austriaco recibe unos zapatos nuevos durante la Segunda Guerra Mundial.

Desde su invención en el siglo XIX, la fotografía ha sido el medio por excelencia para perpetuar un momento, una idea. Muchas imágenes han recorrido el mundo por su maravillosa factura y por el mensaje tan impactante que transmiten. Algunas de esas intantáneas como La niña afgana, Los tanques de la plaza de Tianamen o El Che del cubano Alberto Korda han recorrido el mundo entero.

 

Pero algunas fotos históricas y hermosas apenas se han difundido, por esa razón les mostramos estas trascendentales imágenes que casi nadie ha visto. Coméntenos cuál llamó más su atención.

 

Organizadores de la carrera intentando impedir a Kathrine Switzer competir en la Maratón de Boston. Ella consiguió ser la primera mujer en terminar la carrera, 1967.



Prisioneros judíos tras ser liberados de uno de los trenes de la muerte, 1945.

El capo mafioso de New York, Joe Masseria, líder de la familia Genovese, yace muerto en el suelo de un restaurante de Brooklyn sujetando un as de picas, 1931.


Padres de Alemania Occidental le enseñan los nietos a sus abuelos, que observan del otro lado del muro de Berlín.

 


Un hombre busca trabajo en los Estados Unidos deurante una de las crisis económicas más grande del capitalismo, 1930. El Cartel dice: "Yo sé 3 profesiones, hablo 3 idiomas, luché por 3 años, tego 3 hijos y no trabajo desde hace 3 meses. Pero yo sólo quiero un trabajo.



Dentro de la multitud, un único hombre permanece sin hacer el saludo nazi, 1936.


Impresionante, número acrobático en lo alto del Empire State Building, 1934.

 


Dorothy Counts, la primera chica negra en asistir a una escuela para blancos en EEUU, recibiendo las burlas de sus compañeros blancos en la Harry Harding High School de Charlotte, 1957.

 


El niño sordo Harold Whittles, en el momento que gracias a los adelantos tecnológicos puede escuchar sonidos por primera vez, 1974.
Las tumbas de una mujer católica y su marido protestante, Holanda, 1888.

 


Las tumbas de una mujer católica y su marido protestante, Holanda, 1888.

 


La Estatua de la Libertad en construcción en París, 1884.

Publicado enFotorreportajes
Sábado, 27 Agosto 2016 11:59

Don Máximo y Doña Italia

Don Máximo y Doña Italia

Se conocieron y se enamoraron hace ya varios años; el campo facilitó su encuentro. Ambos integran la guardia indígena, donde participan como comuneros. Vivieron la lucha por la recuperación de la tierra llevada a cabo en los años 80, de lo que hoy son resguardos y parte de consejos comunitarios afro.

 

Se miran como amigos, pero en sus ojos y en su risa se nota el cariño. Su estatura es similar y su piel diferente. Ella, Doña Italia Giraldo, es lideresa afrodescendiente; él Don Máximo Muscué, es indígena Nasa. Son pareja, y habitan en el resguardo de López Adentro y el Pilamo, departamento del Cauca.

 

Como si los años no pasaran, siguen luchando con toda fuerza por sus derechos. En este momento acompañan de manera decidida el proceso de liberación de la Madre Tierra cerca de López Adentro, particularmente en la hacienda La Albania, donde confluyen afros e indígenas por la liberación del territorio, caminando unidos hacia una construcción intercultural de su lucha.

 

En una visita a este territorio, compartiendo sueños y realidades con su población, nos encontramos con ellos, que sin reparos aceptan hablar con nosotros. Nos interesa –les decimos– reflejar su lucha pues la misma, que ya es toda una vida, evidencia mucho de la problemática histórica, agraria, cultural y política de quienes habitan el territorio colombiano; su vida es, sin duda, ejemplo de resistencia digna, y su experiencia muestra de sabiduría.


Sebastián Giraldo –SG–.: ¿Nos pueden contar un poco de su vida? ¿Dónde nacieron, algo de sus familias?


Don Máximo –DM–.: “yo nací el 15 de agosto de 1948, en Florida, Valle del Cauca. Mi familia es de Corinto pa’ arriba, unos de la vereda Miravalle, otros de La Cima, unos de Tacueyó y otros cerca de Toribío. Yo no conocí a mi madre porque murió en la violencia, en ese tiempo yo no sabía nada, ya grande es que conocí la violencia, que matan, que la guerra, que los desalojos, una parte, otra, que toca salir corriendo, apenas gateaba no más, yo no conocía nada, aquí donde me ve no tengo ni mamá, ni papá. Aquí solamente vivo yo por ella (doña Italia), mi mamá es ella, la mujer. Entonces, por eso estoy por aquí en esta vereda”.


Doña Italia –DI–.: “yo nací en abril de 1954, en una vereda llamada Llano de tabla, un corregimiento de Caloto, de familia campesina y con familiares en todas partes, unos se han ido para la ciudad, otros están en los campos. Lo que hace que llegué a este resguardo he vivido con los indígenas y he sabido compartir con ellos y no ha habido ninguna dificultad. Mi abuela contaba de la violencia, a ella le tocó la Guerra de los mil días y eso si fue una guerra dura, muy fuerte. En ese tiempo ella nos contaba, estábamos nosotros pequeñitos, vivíamos en el monte, era así como ahora que llegaba el ejercito, ahora es el Esmad y todo eso; con los niños andando, sufríamos mucho ese tiempo que nos tocó a los abuelos, y todos vivíamos en la parte plana”.

 

–SG–.: ¿Cuándo empezaron a trabajar con la comunidad?


–DM–.: Eso fue en el año 1980, yo no entendía que era eso de la lucha, que era eso de la comunidad y los cabildos, de ahí vine conociendo la ley indígena, que teníamos una ley que manda, que tenemos que respetar mucho, pero que ante un problema no es para meter a la cárcel, aquí se castiga y sanciona, pero estando libre, cumpliendo los trabajos, pagando, devolviéndole algo a la comunidad, trabajando, sin dejar de ser libre, andando por donde uno quiere ir. En cambio allá, ustedes, al castigado lo encierran por años. Aquí castigamos pero respetando la libertad, se encierra dos tres días, pero no más, es mediante el trabajo que uno va corrigiendo, entonces ahí uno va entendiendo cuál es la ley indígena. Hay muchos que no entienden, que dicen que no, que esta comunidad para qué, pero la verdad es que si, esto sirve mucho. La mayoría no entienden eso.


–DI–.: Lo mismo que la guardia, que es un deber que hay que cumplir, estar dentro de nuestros territorios, defendiéndolos, no utilizamos armas sino bastones de mando, así es que uno se inicia en el proceso que hay dentro de la comunidad.

 

–SG–.: ¿Cuentenos cómo fue el proceso del Pilamo y de López?


–DI–.: Cuando comenzó el proceso era recuperación de tierras, no había alimento todavía, así como se está haciendo hoy en Miraflores (Corinto), aquí no había nada todavía, era monte, luego la gente empezó a limpiar, a sembrar yuquita, así como están haciendo hoy, empezaron con cambuches y así era la lucha.


–DM–.: Primero fue López Adentro, allá la lucha fue muy dura, que desalojen, muchas mujeres heridas, niños golpeados, era toda la comunidad luchando, muchos baleados y muertos, pues eso fue muy tremendo, de 300 indígenas que habíamos, los que resistieron la pelea y nos balearon, por que vieron que íbamos ganando, fuimos pocos. Allí la pelea fue muy grave, todos los indígenas se armaron de garrote y piedra, los policías también salieron heridos, tal vez unos treinta en una refriega, y lamentablemente también alguno muerto. Muchos de parte y parte se cogieron mucha rabia. Al lado y lado de la séquia estaba el ejército y de un momento a otro dieron la orden: “Échenle bala a esos indios”. A las mujeres fue a las que más duro les dieron. Hoy en día los que lucharon ya no viven, son muy poquitos porque la pelea fue muy fuerte, los que quedaron son los que llegaron de último, cuando ya la cosa estaba más calmada, pero esos son lo que hoy luchan y así es el proceso.

 

–SG–.: ¿Bueno, y ustedes cómo fue que se conocieron?


–DI–.: Yo llegué con el pueblo afro, nosotros nos encontramos en el proceso por la necesidad que había, nos conocimos en una asamblea.


–DM–.: Si, así fue. Es que la necesidad no es solamente del indio, la necesidad también es del afro, también es del blanco, entonces para poder tener derechos tienen que juntarse con los indios. Unirrnos, todos parejos, de ahí viene la fuerza. Entonces, cuando ya se está adentro de la lucha uno no puede excusarse o discriminar, que es blanco, o que es negro, no, la necesidad es una sola. Cuando estamos acá, somos uno solo, así que también es indio, mi esposa es india, el blanco es indio, pero ahí si, yo no puedo decir que soy blanco, porque el blanco es el que viene del otro lado, a ese sí le decimos que son blancos, los conquistadores, los gringos, a ese sí le decimos blanco, porque ese no viene de aquí, los que están aquí ayudando a la comunidad, trabajando por defender lo que es suyo, ese es el indio, independientemente de su color.

 

–SG–.: ¿Y Doña Italia qué piensa de lo afro, de lo indígena y de lo blanco?


–DI–.: Es que todos venimos luchando desde muchas partes también, por las costas y las montañas, desde el Atlántico al Pacífico todo esto es territorio de lucha; los afros hemos venido desde mucho antes, pero no hemos sabido unirnos como los indios, con valentía en la lucha, que eso es lo que se requiere, que todos enfrentemos sin duda. Y el indio es muy fuerte, muchos afros los queremos mucho, así como muchos blancos también.


–DM–.: Claro, y es que el indio cuando huele la pólvora del cañón es peor, no se asusta, más se mete, mientras mas duro le den más se fortalece, eso es lo que tiene el indio.

 

–SG–.: ¿Entonces, ustedes se enamoraron en esa lucha?


–DM–.: Claro, porque uno en esta lucha va cogiendo amistades, del blanco y del negro que luchan como uno, y de amistad y amistad se va quedando con quien le gustó, y ella que le gustó un indio fuerte para el trabajo y fuerte para la lucha pues se quedó, ¿no?


–DI–.: Con una amistad muy allegada, él era de López Adentro y yo del Pilamo, aquí vecinos, y nos fuimos reconociendo hasta que nos quedamos, acostumbrándonos.

 

–SG–.: ¿Luego de eso decidieron entrar a servir a su comunidad en la guardia indígena?


–DM–.: Claro que sí, es que la guardia indígena nació fue en López, eso fue en el 99; lo que pasa es que en ese momento no se usaba el bastón, por el miedo, porque ¿cómo nos íbamos a defender con un simple bastón?, eso era llevarle la contraria a los grupos armados, entonces teníamos mucho miedo. Así como al principio el Estado no quería que tuviéramos alguacil, cabildo, gobernador, entonces fue muy difícil decidirnos por el bastón, pues teníamos mucho miedo, ¿cómo íbamos a resistir con un bastón? Pensábamos que los mayores estaban locos. Pero las armas ya las tuvimos y eso solo trajo maldiciones. Osea, si usábamos otra vez las armas, si hacíamos lo mismo que ellos, pues no seríamos distintos; luego nos dimos cuenta que el bastón es una gran fuerza, los mayores y la lucha nos hicieron caer en cuenta de su fuerza. Así nos dimos cuenta que el cabildo necesitaba de la guardia, porque ya no es más miedo, ahora somos una ley, la guardia es una ley y el cabildo es una ley, nos la ganamos y nos quitamos el miedo, juntándonos.

 

Por eso el bastón; donde usted vaya, entra en una oficina, y ya todo el mundo lo sabe, el bastón es una ley, se reconoce, se respeta y con el respeto usted ya sabe que no le pasa nada. No lo puedan tocar, el que se mete contra el respeto es grave, un alguacil, un coordinador, un guardia que le lleguen a atropellar, y jum la comunidad va encima. El que no respeta el bastón, pobrecito, ¿cómo hace pa’ solucionar? Este bastón es más que la ley de ellos, de los blancos, es más que su ley, porque este bastón no genera miedo, sino respeto. El respeto le da fuerza y la fuerza le da respeto, ¿me entiende lo que le quiero decir? Llegue con un bastón donde sea y usted entra, a cualquier oficina, a cualquier territorio, entra, pero llegué alguien con armas, sea quien sea, y ese no entra, si entra es con el miedo, y la rabia que genera el miedo, esa rabia lo saca. En cambio con bastón, con respeto, se entra donde quiera; el que maneje el bastón ese sí entra, por eso el guardia y el cabildo es libre, en cambio el ejercito, el policía, el guerrillero no, ese no entra donde quiera. ¿Me entiende lo que le quiero decir?

 

–SG–.: Entonces, ¿cuándo entraron ustedes a la guardia?


–DI–.: Yo llevo como 4 años; estoy es como aprendiendo, conociendo, con las personas, aprendiendo a compartir.


–DM–.: Jum, llevo un poco de años ya, desde que se fundó.

 

–SG–.: ¿Cómo fue la llegada de doña Italia como afro a la comunidad indígena?


–DI–.: Yo le dije a mi familia que tomaba la decisión de irme al resguardo del Pilamo, les dije que había unos territorios que se estaban luchando y que quería compartir con los indios, me idea era superarme, que pudiera conseguir algo más adelante, porque yo nací en una familia muy sufrida, a partir de ahí uno se inicia, del sufrimiento uno aprende a sufrir con ellos y a sufrir la lucha. En mi casa lo respetaron y aquí en la comunidad me recibieron bien. Uno sabe, y la gente sabe, que uno en la lucha debe ser muy valiente y aprender a sufrir.


–SG–.: ¿Ustedes tienen hijos?


–DI–.: Tengo un hijo que se quiso ir para Estados Unidos, hace 12 años desapareció, se llama Jhonny Alberto Díaz Vidal; y una hija que no ha tenido como graduarse en su carrera; estoy recogiendo, tratando de ayudarle.

 

–SG–.: Bueno, ¿y cómo ven el proceso de liberación de la madre tierra?


–DI–.: Pues está muy bueno, porque existen muchas personas que están desamparadas, que no tiene un terreno dónde ubicarse, entonces debemos seguir en la lucha, porque la familia siempre va creciendo y se necesita más tierra, y no es justo porque unos tienen mucho, a otros pues no les alcanza, entonces tenemos que liberar la madre tierra, entre todos, afros, campesinos, blancos, gente de la ciudad, no solo indios, todos. En una sola masa, una sola lucha.

 

–SG–.: ¿Qué le dirían a los otros pueblos, por ejemplo a la gente de la ciudad?


–DI–.: Que se unan, que entiendan la liberación de la madre tierra y que sean valientes, ¿que más podemos esperar?

 

–SG–.: Desde su experiencia, ¿qué le dirían a los jóvenes de las generaciones venideras?


–DM–.: Pues aquí la lucha siempre ha sido desde la fuerza de todos, porque uno solo nunca hace nada, la lucha siempre es de todos. Muchos jóvenes no saben cómo se empieza el trabajo, entonces se les explica, la siembra, los cultivos, cómo hacer las huertas, ya con la enseñanza uno debe empezar a trabajar, a servir, a hacerlo, vamos a sembrar, entre familias a hacer la huertas, y así, entonces ahí sí a la lucha de todos, pues esa fuerza es de todos y así todo va avanzando más. La gente, si tiene la tierra no tiene porque pedir limosnas. Entonces a los jóvenes pues decirles que hoy en día uno avanza es con la enseñanza y con la tierra.


–DI–.: Muy bueno que los jóvenes se vayan capacitando, porque ya los mayores se han gastado mucho, otros se han ido muriendo, los antepasados pues que han tenido las luchas de ellos, los jóvenes pues deben seguir ese mismo caminar de los mayores, aprender de los mayores.


–DM–.: La lucha siempre va siendo de los mayores, depende de ellos, los jóvenes van atrás de los mayores, por el mayor tienen las tierras, por el mayor tiene López Adentro, Guabito, Vista Hermosa, por el mayor tiene muchas cosas, entonces uno tiene que reconocer a ese mayor. La fuerza viene es desde el mayor, que va rompiendo, abriendo el camino; entonces, la juventud es pa’ que siga ampliando más el camino.

 

 

Recuadro

 

El proceso de liberación de la Madre Tierra inició en diciembre del 2014, producto del incumplimiento de indemnizar a la comunidad del resguardo Huellas –Caloto– con 20.000 hectáreas por la masacre del Nilo –diciembre de 1991–, en la cual fueron asesinados 21 indígenas por fuerzas oficiales y paramilitares. Esta liberación es la vía de hecho tomada por el pueblo Nasa para hacer valer su dignidad pero, con un sentido más profundo, esta liberación busca no solo ampliar resguardos y que la tierra cambie de dueños, sino armonizar el territorio, respetándolo, dándole espacio a los espíritus, desarrollando una relación ambiental con el mismo, en un sentido de integración de la Madre Tierra caucana como parte de la gran casa que habitamos como especie.

Publicado enEdición Nº227
Sábado, 27 Agosto 2016 11:33

Crímenes sublimes

Crímenes sublimes
TEXTO DE RAFAEL GUTIÉRREZ, ILUSTRACIONES DE JOSÉ MIGUEL

 

Capítulo 4

 

Es casi medio día cuando Marlowe entra a las oficinas centrales de la policía metropolitana en un viejo edificio del barrio Santa Fe. El barrio abriga otras edificaciones coloniales y concentra la mayoría de oficinas gubernamentales. A principios del siglo XX la ciudad comenzó a expandirse a partir de aquí hacia el norte y después al occidente. En 1948 casi fue destruido por las violentas manifestaciones que arrasaron la ciudad tras el asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán. Hoy continúa siendo el centro político y administrativo.

 

Parte de la entrada del edificio de la policía todavía conserva rastros del atentado de tres meses atrás. La bomba mató cuatro policías y tres civiles que estaban en el primer piso. Las esquirlas provocadas por la explosión llegaron hasta el quinto piso y alcanzaron la mejilla izquierda de Marlowe dejándole una pequeña cicatriz con forma similar a la de un rayo. Marlowe sube en el ascensor y al salir se encuentra de frente con el Capitán Ramírez.

 

Ramírez es un poco más alto que Marlowe, tiene la cara achatada como una tortuga, ojos grandes y nariz de boxeador. La cabeza le sale directamente de los hombros como si fuera un muñeco de nieve. “Vamos a mi sala”, dice Ramírez en tono autoritario. Marlowe lo sigue sin mucha convicción por el corredor. Entran a la sala y Ramírez se sienta atrás del escritorio. Marlowe permanece en pie frente a él. “Siéntese Marlowe”, dice Ramírez. “Estoy bien así”. “Como quiera. Dígame una cosa Marlowe, ¿usted todavía cree que es un detective particular, todavía cree que está en California?”. Marlowe observa la cara achatada del Capitán y trata de pensar en otra cosa. Le vienen a la mente las piernas contorneadas de la señora Braun y los senos que se insinuaban atrás de su vestido negro. “Usted tiene superiores. Usted tiene que obedecer órdenes. No es la primera vez que se lo digo. Ya está advertido. Además hay varias quejas de violencia en su expediente. Si todavía está aquí es por mi causa, pero mi paciencia tiene límites. No quiero más quejas, no quiero que tome decisiones por su cuenta. ¿Entiende lo que estoy diciendo?”. “Sí, Capitán”. “Ahora dígame, cómo va ese último caso”. “Estoy en eso”. “Estoy en eso... Hay gente poderosa interesada en el asunto. Así que tiene prioridad”. “¿Qué gente poderosa?”, pregunta Marlowe. “No es algo que usted necesite saber. Ahora puede retirarse”.

 

Al salir de la oficina del Capitán, Marlowe camina hasta el fondo del corredor y entra a una pequeña sala donde hay un hombre delgado y de gafas encorvado frente a un computador. “¿Cómo vamos García?”, dice Marlowe mientras le aprieta el cuello. García se sobresalta y trata de soltarse pero Marlowe es más fuerte que él. “¿Qué sabes de la gente que anda detrás del último caso?”. “No sé nada”, dice haciendo un esfuerzo para hablar. Marlowe aumenta la presión en el cuello. García trata de decir algo pero no se entienden sus palabras. Marlowe lo suelta. “Son del ejército”, dice por fin después de recuperar el aliento. “Gracias. Siempre es un gusto hablar contigo”. “El ejército”, piensa Marlowe mientras camina hacia su sala. “¿Qué tiene que ver el ejército con esto?”.

Publicado enEdición Nº227
Sábado, 27 Agosto 2016 11:25

La experiencia de la historia

La experiencia de la historia

Hace 25 años se puso de moda el juicio sobre el fin de la Historia. El colapso del socialismo burocrático ensayado en la Rusia de los zares, se asumió como el umbral de clausura de toda experiencia humana creadora. Francis Fukuyama fue el heraldo de esa buena nueva para el capitalismo planetario asumido como estado final y culminación del devenir humano.

El debate que hoy está emergiendo, sobre las cenizas de esa moda, es el de la superación de ese capitalismo planetario en crisis, especialmente desde el desinfle de la burbuja inmobiliaria en el año 2007 y 2008. El economista Joseph Schumpeter caracterizó las crisis capitalistas como experiencias de destrucción creativa. Esa retórica benévola es hoy insostenible. La actual crisis del capitalismo pone en peligro la existencia misma de la humanidad. Esa realidad está en la base de los debates en curso sobre la necesidad de asumir los retos del alumbramiento de una nueva época. El libro de Carlos Eduardo Maldonado, Complejidad de las Ciencias Sociales y de otras Ciencias y Disciplinas, presenta de un modo panorámico los problemas generados por esa situación inédita.

En el prólogo el autor nos interpela con entusiasmo, dice: “Debemos poder pensar lo imposible, debemos poder hacerlo visible, en fin, debemos incluso poder comprender que lo imposible puede estar a la mano. En eso consiste, generosamente entendida, la historia del arte, la historia de la ciencia y la historia de la filosofía, por ejemplo”.

Agregaríamos, la historia como una experiencia asumida en libertad y no como una triste clausura sin remedio de la lógica capitalista del cálculo egoísta y el frío interés. Si adoptamos el punto de vista intergeneracional, seis generaciones atrás (hacia 1848) en el Manifiesto comunista se reconocía con entusiasmo como el capitalismo creaba las condiciones de su propia superación, las condiciones para el surgimiento de una sociedad “[...] en que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos”. Esa expectativa le daba a la idea del socialismo un poder de seducción universal. Surgieron todo tipo de socialismos. Marx los diseccionó en el apartado III del Manifiesto. Allí mostró los rasgos básicos del socialismo feudal, conservador burgués, el utópico, el de las clases medias o pequeña burguesía.

El proceso histórico cristalizó en el socialismo burocrático ensayado en la antigua Rusia de los zares, y sobre cuyo fracaso se fabricó la idea del fin de la historia. Clausurado ese ciclo, el debate en curso hoy está despejando el horizonte y comienza a reconocerse la génesis de una nueva época que tiene en la actual revolución tecnocientífica uno de sus núcleos generadores.

Desdeabajo está cumpliendo 25 años de labores, y presenta sus resultados como un logro “[...] de toda nuestra sociedad”. Ahora, con este libro Carlos Eduardo Maldonado nos propone un logro a futuro y nos invita a obrar como agentes catalizadores de la realización de la nueva época en proceso en donde el trabajo comienza a ser una experiencia creadora, configurándose la idea de un nuevo humanismo.

Publicado enEdición Nº227
Una escena de El séptimo sello, del maestro Ingmar Bergman.

 

Una reseña histórica desde los inicios hasta la actualidad sobre las películas que han tomado el universo de los trebejos como objeto de análisis, accesorio o simplemente como musa inspiradora desde los más diversos ángulos: el humor, el drama, la política, la ciencia ficción.

 

 

A lo largo de los años, se ha definido al ajedrez ya meramente como un juego, ya como juego y arte, ya como juego, arte y ciencia, conceptualizándolo conforme apreciaciones subjetivas de su significado. Todas esas apreciaciones, por supuesto, son valederas. Tal vez por sus atractivas formas externas, o acaso por la complejidad de la combinación de sus movimientos, o por la sensación de magia que crean en el tablero los grandes ajedrecistas, se ha utilizado reiteradamente al ajedrez como un modelo para establecer analogías o utilizarlo como metáfora de distintas disciplinas del quehacer humano.

 

En este contexto, es interesante observar de qué manera el Cine ha permitido observar a nuestro juego desde ópticas distintas y se ha valido del mismo como motivo, ya sea principal o accesorio, de muchas de las historias de la pantalla grande. Un breve repaso, que ni de cerca agota el tema ni en extensión ni en profundidad, es el siguiente:


Ya en los tempranos inicios del cine, el ajedrez visto desde el humorismo fue el eje central de un cortometraje de algo más de un minuto: “A chess dispute” (“Una disputa de ajedrez”), es una película muda inglesa, rodada en 1903, donde dos señores sentados ante un tablero en un café, terminan a las trompadas luego de unas pocas jugadas. Pocos años más tarde, en 1925 y con motivo de la celebración del famoso Torneo de Moscú de ese año, el ruso Pudovkin filmó “La fiebre del ajedrez” que retrata la pasión que el torneo y la concurrencia al mismo de los mejores jugadores del mundo, despertó en la población soviética. El film, de 19 minutos, es francamente muy divertido y como condimento, tiene una breve actuación del mismísimo Capablanca, así como las apariciones de Reti, Grunfeld y Marshall y otros grandes jugadores de la época.


Mucho más adelante, en el año 1957 el genial cineasta sueco Ingmar Bergman se valió del ajedrez como hilo conductor de su largometraje El séptimo sello, que ha sido considerado un gran clásico del cine universal. En el mismo, un caballero cruzado juega una partida con la “muerte”, a fin de prolongar su vida. Metáfora sobre sentido de la vida, el enigma de la muerte y la misión del arte, la película lleva al ajedrez a un plano filosófico.


Con el correr de los años fueron apareciendo, cierto es que con cuentagotas, nuevas películas con el juego-ciencia ya sea como tema principal o accesorio. La literatura de ficción aportó lo suyo en distintas épocas, y literatura, cine y ajedrez se unieron para conformar películas de mérito: “Una novela de ajedrez” (Alemania, 1960), adaptación de la novela homónima de Stephan Zweig (acaso la mejor que se haya escrito sobre el tema ajedrez), “Uncovered” (Inglaterra, 1994), sobre “La Tabla de Flandes” de Arturo Pérez Reverte y “The Luzhin Defence” (traducido al castellano como “Alexander y Natalia”, Inglaterra, 2001) de la novela de Nabokov del mismo nombre, son tres films emblemáticos de esta simbiosis de las tres artes.


La crítica social no ha estado ausente en esta relación ajedrez y cinematografía: en 1977, el director indio Shatranj Ke Khiladi, filmó “Los jugadores de ajedrez”, en la que dos nobles ociosos se enfrascan en interminables partidas, ausentes de las necesidades y avatares del pueblo. Más adelante, en 2013, se estrenó la norteamericana “La vida de un Rey” y en 2014 la neozelandesa “El caballo negro”, ambas relativas a ajedrecistas dedicados a utilizar el juego para alejar de los peligros de la calle a adolescentes en situación de riesgo.

 

Cuando hoy en día hablamos de la informática aplicada a nuestro juego, lo hacemos de una disciplina que, sobre todo los más jóvenes, consideran ligada al ajedrez de forma poco menos que indispensable. Pero hace no tanto, pensar en inteligencia artificial y en computadoras que jugaran con éxito contra el hombre, era solamente un proyecto en la cabeza de algunos intrépidos investigadores y científicos (y aquí, sin dudarlo, hay que nombrar a Botvinnik como un esclarecido precursor). En el cine, también este tema ha resultado motivo de menciones, como la de la obra máxima de Stanley Kubrick “2001, una Odisea del espacio” que, si bien no es una película de tema ajedrecístico, prefigura en una escena memorable, ya en 1968: el triunfo de la máquina sobre el hombre, en la partida que el computador HAL9000 le gana al astronauta Poole. Y en 2013, la estadounidense “Computer Chess” ambientada en 1980, relata en tono de comedia un match entre humanos y computadoras programadas por expertos informáticos.

 

La política y más concretamente las Guerra Fría, ha estado también presente en la relación cine-ajedrez: en 1984, se presentó la película suiza “La diagonale du fou” (“La diagonal del loco”), una bien lograda realización en donde un Campeón Mundial soviético, leal al régimen imperante en su país, se enfrenta con su retador, un ruso exiliado. El relato tiene tintes relativos a la lucha de Viktor Kortchnoi, el disidente soviético, contra el campeón Anatoly Karpov y es una de los largometrajes más logrados desde el punto de vista ajedrecístico.


También algunos hechos biográficos han sido adaptados y llevados al cine: “Capablanca” (Cuba, 1987) dramatiza el episodio del viaje a Moscú, en 1925, del entonces Campeón Mundial, del que mas allá de sus triunfos sobre el tablero, nacerá una relación amorosa. En 1993 se estrenó “Searching for Bobby Fischer” (“Jaque a la inocencia” según su retitulado en castellano), que narra la precoz relación del niño Josh Waitzkin con el ajedrez y de la pertinaz insistencia de su padre para el logro de sus objetivos deportivos. Y por fin, la reciente “Pawn sacrifice” (retitulada “La jugada maestra), que historia en clave de drama, el período en el que el mítico Bobby Fischer alcanzó la cumbre de su carrera y su legendario encuentro con Boris Spassky.


El cine incluso ha logrado, con su ingenio ilimitado, pergeñar un relato de crimen y suspenso donde un asesino serial construye un andamiaje de problemas ajedrecísticos para marcar patrones que solamente ajedrecistas destacados podrán desentrañar, con el Campeón Mundial de ajedrez a la cabeza. La película se llama “Knight moves” y, otra vez, la magia de los retitulados la convirtió en “Enigma mortal”; es norteamericana y se estrenó en 1992. En la misma sintonía de intriga, en Canadá se produce desde 2011 una serie para TV, en capítulos, donde un ex campeón de ajedrez padece de agorafobia y, recluido en su habitación de hotel, se dedica a la investigación de crímenes casi imposibles de resolver, aprovechando su gran capacidad de análisis.


Hay, también, películas no referidas al ajedrez en concreto, pero que contienen escenas que, al menos para los ajedrecistas, resultan memorables. Hemos mencionado más arriba a la computadora derrotando al humano en “2001 Odisea del espacio” y no podemos dejar de hacerlo con esa inolvidable escena de la mítica “Casablanca” con Humprey Bogart (en el fascinante personaje de Rick) sentado frente a un tablero de ajedrez, conversando con el personaje interpretado por Peter Lorre. Bogart era un avezado jugador y según cuentan, influyó sobre el director para incluir esa escena en la película.


En el largometraje de la saga de James Bond “De Rusia con Amor”, una de las primeras escenas muestra a dos maestros jugando una partida de torneo; no sería nada remarcable si no fuera porque la posición que se deja ver brevemente en el tablero corresponde a una partida verdadera, hecho demostrativo del cuidado que el director (o alguien!) puso en los detalles. Se trata nada menos que de la partida Spassky-Bronstein, Leningrado 1960, ganada en estilo brillante por el primero, luego de un original sacrificio de torre.


Entre otras, hay escenas de ajedrez también en las muy conocidas “El affaire de Thomas Crown”, “Spectre” (también de la saga Bond) y “Atraco perfecto”.


Así entonces, esta breve reseña, que reiteramos no agota el tema, es un pequeño aporte a una visión de la forma en que la industria cinematográfica y el juego de ajedrez han unido su arte para el desarrollo de relatos en campos tan diversos como el humorismo, la historia, la filosofía, la investigación policial, la informática y la política.


En definitiva, ambas actividades comparten en alguna forma, su componente lúdico, artístico y científico.

 

 

 

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Estalla una nueva revolución industrial

La concentración de innovaciones científicas y técnicas han dado lugar a una nueva revolución industrial

 

 

Asistimos a una nueva revolución industrial. Los avances tecnológicos y científicos se suceden a una velocidad de vértigo. Su impacto no se limita a mejorar los productos y servicios existentes; el proceso innovador actual tiene un calado disruptivo, es decir, se están cambiando las reglas de juego en múltiples ámbitos. La robotización a gran escala, el big data, los teléfonos inteligentes, las fintech, el Internet de las cosas, la secuenciación del genoma humano, el bitcoin, las energías verdes, las plataformas digitales de intercambio entre particulares... En menos de una década el mundo ha asistido a una cascada de novedades tal que el resultado es una transformación radical de muchas industrias con la entrada de nuevos competidores.

 

“A lo largo de la historia ha habido muchos momentos disruptivos por los avances técnicos. La diferencia del momento actual es la velocidad a la que se suceden los cambios, una velocidad jamás vista”, sostiene Joao Saint-Aubyn, experto de Roland Berger, quien participó recientemente en unas jornadas organizadas por Cre100do. La primera revolución industria trajo innovaciones mecánicas como la máquina de vapor o el ferrocarril; la segunda supuso la producción en masa a través de la electrificación; la tercera popularizo los ordenadores e Internet. “Ahora estamos a las puertas de la cuarta revolución industrial, que estaría caracterizada por la conectividad de los dispositivos, las comunicaciones móviles, las redes sociales y la inteligencia artificial. Se trata de una época en la que las barreras entre el mundo físico y el digital son más confusas y el consumidor está siempre conectado”, describe Guillermo Padilla, socio responsable de Management Consulting en KPMG.

 

Uno de los rasgos característicos del momento disruptivo actual es que se trata de una revolución principalmente en el ámbito de la información. Los datos son el ingrediente esencial de las empresas y de la economía. “Esa es la diferencia: no es un proyecto, proceso o innovación tecnológica simple. De hecho, se está gestando desde hace años, con la informatización de procesos primero, y con Internet, después. Ahora lo que ocurre es que todos esos avances tecnológicos se están democratizado y eso lo hace global, poderoso y, en muchos aspectos aún incierto sobre quién ganará en cada sector, con qué tecnologías y con qué avances”, indica Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Bangor University (Reino Unido) e investigador de Funcas.

 

Una de las consecuencias económicas de tanta innovación disruptiva es que el eje del sistema se desplaza desde la oferta a la demanda. Los consumidores han tomado el mando en las relaciones comerciales. Además, hay un cambio sociológico, casi cultural, por el cual se está abandonando aquella idea burguesa según la cual la mejor forma de mostrar un determinado estatus es con la posesión de objetos materiales. Estos dos factores, junto al desarrollo tecnológico de plataformas digitales que ponen en contacto a los consumidores, están detrás del fenómeno de la economía colaborativa. Los expertos de PwC prevén que los ingresos de la denominada como sharing economy pasen de la cifra actual que apenas supera los 15.000 millones de dólares a 335.000 millones en 2025.

 

El intercambio entre particulares de bienes y servicios están poniendo contra las cuerdas a las empresas tradicionales en sectores como el turismo, el transporte, el ocio, las finanzas o la música. Airbnb, por ejemplo, oferta tres veces más camas que el mayor de los grupos hoteleros, mientras que Uber se ha convertido en solo cinco años de vida en la mayor red transporte del mundo.

 

Un apoyo millonario

 

Los expertos creen que la potencia de tiro de la economía colaborativa acabará entrando en otros negocios como el material deportivo, la joyería, el sector textil o el calzado. “Los negocios de la sharing economy reciben más financiación por parte del venture capital [capital riesgo para empresas en su fase inicial] que cualquier otra actividad, superando a las redes sociales en los últimos años. Desde 2009 han captado financiación por valor de 23.000 millones. Este respaldo económico crea una fuerza disruptiva en numerosos sectores”, advierte Solange Le Jeune, analista de la gestora de fondos Schroders.

 

Las empresas tradicionales se ven desbordadas porque los gustos de sus clientes han cambiado y porque los nuevos competidores no son sus pares, sino recién llegados cuyo ADN es 100% digital. Un caso evidente de agitación transformadora tiene como campo batalla el sector financiero. El auge del crowdfunding —el Banco Mundial estima que moverá 90.000 millones en 2020— y el desarrollo de las fintech (empresas tecnológicas que ofrecen servicios financieros) meten presión a los bancos de toda la vida. “La disrupción es algo traumático porque conlleva una transformación profunda. En el sector financiero la combinación de diferentes factores están generando una ruptura en la cadena de valor”, reconocía Álvaro Martín, jefe de regulación digital en BBVA Research, durante su intervención en el evento de Cre100do. “Hay que escuchar a los millennials, incluso copiar lo que han hecho con éxito otras empresas. Se requiere un cambio de cultura y un punto de humildad porque un cambio tan profundo no lo vas a poder hacer tu solo”, reconoce Martín.

 

La inversión en nuevas tecnologías relacionadas con el sector financiero ha crecido de manera exponencial en los últimos años, pasando de 1.800 millones de dólares en 2010 a 19.000 millones en 2015. La mayor parte de este dinero se ha concentrado de momento en el área de pagos. A pesar de toda esta inversión y la continua especulación sobre la extinción de los bancos, de momento solo un 1% de los ingresos en banca de consumo ha migrado hacia modelos digitales. “Aunque las compañías fintech tienen ventaja en todo lo relacionado con la innovación, los bancos tradicionales todavía tienen a su favor su escala. No hemos llegado al punto de inflexión de la disrupción digital. Sin embargo, dado el crecimiento de la inversión en fintech, esta situación no va a continuar por mucho tiempo”, reconoce Kathleen Boyle, analista de Citi, en un informe.

 

El automovilístico es otro sector abocado a una profunda transformación por los avances tecnológicos. Barclays calcula que la demanda de coches podría caer hasta en un 40% a medio plazo. “Muchos jóvenes no necesitan coche. Un vehículo compartido puede sustituir a ocho coches individuales. El concepto de movilidad a demanda, el uso del vehículo entre varias personas y la conducción automática ya están poniendo a prueba a la industria al romper la cadena de valor”, subraya Saint-Aubyn.

 

Mortalidad empresarial

 

La disrupción tecnológica ha tenido un primer impacto visible y es que la longevidad media de las empresas se ha dividido por tres en los últimos 50 años. Además, cada vez es más breve el liderazgo de una compañía en la clasificación global de beneficios o de ventas como consecuencia del acortamiento en los ciclos de innovación. “Una empresa que no asuma su transformación profunda y permanente como la herramienta fundamental para asegurar su competitividad ante la globalización de los mercados, no podrá mantener su posición de liderazgo”, advierten desde la Universidad Politécnica de Madrid en el estudio Sectores de la nueva economía.

 

Las compañías tradicionales suelen tener dos tipos de reacciones ante la amenaza de los nuevos competidores digitales. La primera de ellas es presionar a los Gobiernos para que impongan barreras de entrada. Los expertos consultados, sin embargo, creen que es imposible poner puertas al campo. “Se equivocan aquellos que quieren reaccionar ante la innovación con más regulación. Las normas nunca han solucionado nada en momentos de cambio salvo aquellas que han servido para garantizar la salud y las condiciones de vida de los trabajadores”, recuerda Josep Valor, profesor de Sistemas de la Información en IESE.

 

La otra reacción de las compañías de la vieja economía está siendo aplicar aquel axioma que recomienda unirse al enemigo sino se puede con él, es decir, sacar el talonario y comprar (a precio de oro) aquellas startups que en un futuro pueden hacerles sombra.

 

“Habrá fusiones, adquisiciones, joint ventures ... Pero ojo, comprar una empresa en sí mismo no vale de nada, lo que trae la disrupción es todo lo que viene después. La clave es cambiar la cultura y generar un entorno donde el talento pueda emerger”, avisa Carlos Emilio Gómez, directivo de Waze Europe, compañía de Google.

 

Además de en las empresas, la innovación disruptiva a la que asistimos también tienen un impacto importante en numerosas variables económicas, desde la productividad, pasando por el empleo, el déficit o las tasas de crecimiento. “La transformación digital que vivimos podría ser comparada con la transición que hubo desde una sociedad agraria a una sociedad industrial”, subrayan los expertos de Piooner en un informe titulado Invertir en un mundo disruptivo.

 

Desde esta gestora de fondos recuerdan que la economía mundial atraviesa un momento donde la mayor parte de los países sufren un exceso de endeudamiento. Una posible solución para reducir esa pesada carta sería aumentar el ritmo de crecimiento y así reducir el monto de la deuda en relación con el PIB. La otra solución pasaría por generar inflación. Sin embargo, muchas de las innovaciones que se están implantando son altamente desinflacionistas. “Los objetivos de precios se popularizaron en los años 70 después de la crisis petrolera para dar a los agentes económicos alguna certidumbre. Muchos bancos centrales tienen como mandato situar la inflación por debajo del 2%, pero debemos plantearnos si estos objetivos siguen siendo relevantes”, dicen en Piooner.

 

Aquellos que sostienen la tesis de que, tras la crisis financiera, la economía mundial ha entrado en una fase de estancamiento secular —caracterizada por bajo crecimiento y débil incremento de los precios— sostienen que las innovaciones que se están desarrollando no tienen el mismo poder de generar crecimiento que anteriores avances tecnológicos como la máquina de vapor o la automoción.”La paradoja de esta gran transformación es que no parece que de momento se hayan producido cambios suficientes como para hablar de una revolución económica clásica, con aumento del empleo y grandes expansiones. Es más un enorme cambio cualitativo que irá produciendo efectos en cada industria conforme la tecnología se imponga y se adopte. Esto está ocurriendo al mismo tiempo que en las economías avanzadas muchos ciudadanos se enfrentan a una pérdida de calidad en su empleo y a más desigualdades. El ajuste no va a ser sencillo ni cómodo”, admite Santiago Carbó.

 

El empleo es, sin duda, una de las variables que más se está poniendo a prueba con la concatenación de avances tecnológicos. Es cierto que la innovación generará una demanda de profesionales en nuevos campos, pero desarrollos como la robotización o la inteligencia artificial tienen un impacto evidente en aquellas industrias más intensivas en mano de obra. “La tecnología debe entenderse como un motor de crecimiento. En términos de empleo, por ejemplo, la innovación no puede concebirse como una amenaza. Es cierto que en algunas áreas determinadas las nuevas herramientas digitales pueden suplantar a los trabajos más mecánicos, pero esta transformación hará necesarios nuevos perfiles profesionales con otras cualificaciones”, concluye Guillermo Padilla, de KPMG.