El capitalismo universitario, el papa Francisco y el ciclo reaccionario

Vivimos un tiempo en el que las mayores anomalías ocurren bajo el manto de la más rutinaria normalidad y en el cumplimiento escrupuloso de todos los reglamentos vigentes. Son afloramientos de una cultura política y burocrática que se caracteriza por la manipulación de las reglas en la convicción de que quien es víctima de ella no tiene condiciones para identificarla o reaccionar contra ella. Constituyen la falacia de la democracia: cuando se desconoce la ética democrática, lo excepcional deja de serlo por la simple frecuencia con la que ocurre. Los verdaderos designios que lo promueven son ocultados por el barniz burocrático. Entre los ejemplos más recientes podríamos mencionar el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y la manera injusta en la que se condenó y encarceló al expresidente Lula da Silva.

El pasado 29 de agosto, la comunidad de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) fue sorprendida por un documento del Consejo Superior de la Fundación São Paulo (Fundasp), órgano mantenedor de la universidad, dirigido por el cardenal Odilo Pedro Scherer. En apariencia, una normalidad impecable: la Fundación tiene legitimidad para enviar el documento, estaba prevista la revisión de los estatutos actualmente vigentes, la comunidad tiene sesenta días para responder y proponer cambios, puesto que la Fundación decidirá. Sucede que las medidas propuestas implican la destrucción de la PUC-SP tal como la conocemos y el periodo de discusión coincide (y no por casualidad) con el actual periodo electoral, en el que muchos de los miembros de la comunidad PUC-SP están comprensiblemente preocupados por el futuro de la democracia en el país y ciertamente más concentrados en esa lucha que en cualquier otra. Entre las medidas "propuestas": acabar con la elección del rector y de los coordinadores departamentales, el poder académico pasa a la Fundación, de quien el nuevo rector pasará a ser un... vicerrector, y el propio control del conocimiento producido y publicado por la editorial también pasa a la Fundación. El eufemismo de un "documento de trabajo" para lanzar una bomba atómica emerge aquí como una cruel manifestación más de la falacia de la democracia.


No abordo los detalles de algunas de las propuestas y admito que se necesitan algunas revisiones, siempre que se lleven a cabo con la participación plena y de buena fe de la comunidad de la PUC-SP y con el objetivo de preservar y profundizar la identidad de una institución cuyo trabajo académico e intervención social nos acostumbramos a respetar y admirar. Pienso sobre todo que la investigación tiene que ganar un nuevo impulso y que la situación de los docentes y funcionarios que dedicaron toda su vida a la institución debe protegerse plenamente. Me gustaría resaltar aquí (y, si es posible, denunciar) los designios más profundos a los que obedece esta iniciativa de la Fundación San Pablo decidida en este momento, un momento que es cualquier cosa menos inocente. El primer designio puede llamarse capitalismo universitario. Se trata de un movimiento global de política universitaria que ha sido promovido por el Banco Mundial, la OCDE y otras instituciones multilaterales para transformar las universidades en empresas que producen mercancías con alto potencial mercantil: conocimiento con valor de mercado (especialmente el que genera patentes) y diplomas que dan acceso a salarios de nivel medio o superior. Para ello, la gestión debe seguir la lógica empresarial: los profesores y empleados son colaboradores proletarizados y los estudiantes, clientes solventes; la responsabilidad social de la universidad reside en su consonancia con las exigencias del mercado; las áreas no rentables de la universidad deben deshabilitarse progresivamente; la precariedad de las relaciones laborales es la más adecuada para responder a las exigencias siempre cambiantes de los mercados; los productos universitarios deben someterse a unidades universales de medida que en el futuro permitan la libre comercialización global de los cursos universitarios (de ahí, los rankings y las publicaciones evaluadas según factores de impacto). En este contexto, el tradicional gobierno universitario democrático, además de ineficiente, constituye un obstáculo a la imposición de las exigencias del mercado.


El designio del capitalismo universitario está siendo promovido hoy a nivel global en las universidades privadas y en las mismas universidades públicas. Estas últimas están sujetas a la asfixia financiera con el objetivo de forzarlas a producir recetas propias que, a su vez, las obligan a actuar como si fuesen empresas privadas. Es un movimiento poderoso, pero ha encontrado resistencias fuertes, tanto en las universidades públicas como en las universidades privadas más antiguas, creadas sin la lógica de la universidad-negocio, como es el caso de las universidades pontificias. La PUC-SP es, en este momento, el laboratorio para la aplicación plena del capitalismo universitario en las universidades que todavía no son universidades-negocio. Para el efecto está contribuyendo también el hecho de que la PUC-SP es hoy (como lo fue en tiempos de la dictadura) un bastión de lucha contra el vértigo autoritario y antidemocrático que asola el país en la actualidad con la bendición del Cardenal ultraconservador que preside la Fundación São Paulo. De ahí que para esta Fundación ya no basta ser mantenedora de la PUC-SP. Es necesario ser dueña.


Pero la acción de la Fundación obedece a otro designio. Consiste en la conspiración del ala conservadora de la Curia Romana contra el papa Francisco a fin de forzarlo a su renuncia. La conspiración está en curso y los católicos brasileños deben saber que el cardenal Odilio Scherer forma parte de la misma. La Iglesia Católica osciló siempre entre la burocracia o el evangelio, entre estar del lado de los opresores o del lado de los oprimidos, entre escandalizar por la ostentación o por la penuria. En general, reservó el papado y el obispado para la burocracia, la bendición de los opresores y el escándalo de la ostentación, dejando para el bajo clero y los laicos el evangelio, la defensa de los oprimidos y el escándalo de la penuria. Siempre que se intentó transgredir esta “división del trabajo” hubo turbulencia y los Concilios no siempre fueron eficaces para neutralizarla. Con todas sus ambigüedades y fragilidades humanas, el papa Francisco ha estado dando la mano al evangelio. Las ambigüedades y fragilidades tienen que ver sobre todo con el modo en que ha tratado el tema del abuso sexual de niños y jóvenes por parte de curas y obispos. El papa Francisco ha sido vacilante en este campo, incluso cuando hizo más para denunciar tales situaciones que todos sus antecesores más recientes, en especial aquel a quienes los conservadores perdonaron todo en vista de los inestimables servicios que les prestó con su descontrolado proselitismo anticomunista: el papa Juan Pablo II. Pero no es por tal fragilidad que el papa Francisco se convirtió en un blanco a derribar. En el actual contexto, dar la mano al evangelio no es solo un acto con valor eclesial progresista. En una sociedad extremadamente desigual e injusta, dar la mano al evangelio significa no únicamente destacar la elasticidad y la prudencia aquiniana de la teología moral ante situaciones de divorcio y homosexualidad, sino también enfrentar a los poderes políticos conservadores que fomentan la desigualdad y la injusticia y se alimentan de ellas, rebelarse contra la política migratoria de Europa y de Estados Unidos, denunciar la avaricia y la miopía que agravan de manera irresponsable los cambios climáticos, declarar como anticristiana la decisión de construir muros para impedir la entrada de los condenados de la tierra, denunciar la inmoralidad general del capitalismo global que salva bancos pero no familias.


Por eso, el poder ultraconservador laico y el poder ultraconservador religioso están hoy más unidos que nunca contra el papa Francisco. Así se explica, por ejemplo, que el exconsejero de Donald Trump, Steve Bannon, al mismo tiempo que funda en Bruselas la organización “Movement” para promover la extrema derecha en Europa, esté preparando el plan de estudios del colegio religioso Instituto Dignitatis Humanae, en los alrededores de Roma, para “entrenar líderes y activistas políticos católicos conservadores”. No me queda ninguna duda de que el cardenal Odilio Scherer quiere transformar la PUC-SP en un campo de adiestramiento. No lo hará solamente si los ciudadanos y las ciudadanas progresistas, católicos o no católicos, de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo y de Brasil, se le oponen democráticamente. Sabiendo que, con eso, estarán también defendiendo el magisterio evangélico del sitiado papa Francisco.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Martes, 28 Agosto 2018 06:49

Con un psicólogo alcanza

Con un psicólogo alcanza

Luego de que Francisco dijera que los padres deberían recurrir a psiquiatras cuando constataran tendencias homosexuales en sus hijos y que, en caso contrario, caerían en “un defecto de paternidad o maternidad”, el Vaticano borró del registro oficial la polémica frase que pronunció el jefe de Estado durante el vuelo de regreso de Irlanda a Roma, y le ordenó a un portavoz aclarar que aquella desafortunada afirmación no era lo que el Papa había querido decir. 

"Cuando eso se manifiesta desde la infancia, hay muchas cosas por hacer por medio de la psiquiatría, para ver cómo son las cosas. Otra cosa es cuando eso se manifiesta después de los 20 años", señaló Jorge Bergoglio el domingo pasado al ser consultado sobre los consejos que le daría a los padres que detecten orientaciones homosexuales en sus hijos. En la misma ocasión había destacado también que lo primero que debían hacer era recurrir a la fe. "Les diría, en primer lugar, que recen, que no condenen, que dialoguen, entiendan, que den espacio al hijo o a la hija", agregó.


Luego fue más allá y afirmó que quienes no actúen a tiempo serían malos padres. "Nunca diré que el silencio es un remedio. Ignorar a su hijo o hija con tendencias homosexuales es un defecto de paternidad o de maternidad", insistió.


Un día después, mientras se multiplicaban las críticas, el Vaticano retiró de la versión oficial de la conferencia de prensa la palabra “psiquiatría”, "para no alterar el pensamiento del Papa", según aclaró su portavoz. "Cuando el Papa se refiere a 'psiquiatría' está claro que quería dar un ejemplo sobre las diferentes opciones de lo que hay que hacer", explicó la española Paloma García Ovejero, quien precisó que Francisco “no quería decir que se tratara de una enfermedad psiquiátrica”.


Según la oficina de prensa del Vaticano, "con esa palabra no quiso decir que fuera una enfermedad psiquiátrica, sino algo psicológico". Esta no es la primera vez que el Vaticano modifica sus propias declaraciones a pedido del mismo Bergoglio. Según la agencia I.Media, el servicio de prensa de la Santa Sede retiró en 2013 una frase completa pronunciada por el Papa argentino, quien había declarado que el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 mientras oficiaba una misa, merecía "ser beatificado", aunque se debía "considerar el contexto" en el que se había producido su asesinato.

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Anuncian paro nacional en Nicaragua en repudio al presidente Daniel Ortega

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) anunció un paro nacional en Nicaragua para este viernes 13 en repudio al presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, además de que acompañará la multitudinaria movilización del jueves 12, llamada “Juntos Somos un Volcán”, y una caravana por Managua el 14 de julio.


El paro será para exigir a Ortega que dé respuesta sobre el adelanto de las elecciones. “Su falta de voluntad es el tranque que nos deja sin una salida clara a la crisis que cada día deja más muertos, secuestrados, lisiados, heridos, desaparecidos y personas vulnerables a caer en situación de pobreza”, explicó la Alianza.


La movilización del jueves partirá a las 10 horas de la Rotonda Cristo Rey hacia los semáforos de Auto Lote el Chele, para después alcanzar el monumento a Alexis Argüello y finalizar en la rotonda Jean Paul Genie.


“No abandonaremos las calles, ¡porque las calles son del pueblo!”, aseguraron los integrantes de la ACJD.


“Hemos decidido no sólo marchar, sino también, hacer un paro nacional y sumarnos a una caravana por los barrios de Managua”, agregaron.


Desde el 18 de abril, la violencia en las calles nicaragüenses por la represión del presidente Daniel Ortega a las protestas ciudadanas ha dejado más de 200 muertos y cientos de heridos, de acuerdo con la información de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Redacción Desinformémonos
9 julio 2018


 Caos en la ciudad de Diriamba

Agreden partidarios de Ortega a comitiva religiosa en Nicaragua

Rescatan a un grupo de opositores que se refugiaron en la basílica

Dpa y Afp


Diriamba, Nicaragua


Una misión de la Iglesia católica integrada por obispos y el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, logró salir ayer de la ciudad de Diriamba, en el sur del país, tras ser agredida por un centenar de seguidores del gobierno y paramilitares.


Los seguidores del presidente Daniel Ortega irrumpieron en la Basílica de San Sebastián cuando obispos y sacerdotes llegaban a apoyar a una decena de personas que se había refugiado en el templo, en medio de un enfrentamiento el domingo entre fuerzas del gobierno y manifestantes que tenían barricadas en las calles.


“Asesinos”, “mentirosos”, “hijos de puta”, gritaron los partidarios del gobierno cuando llegó a Diriamba la comitiva de religiosos, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio Sommertag, constató un equipo de la agencia de noticias Afp.


Los jeracas católicos, que se trasladaron en caravana desde Managua, fueron rodeados por seguidores del gobierno a la entrada del templo, en cuyos alrededores había encapuchados y policías. Decenas de ellos entraron con los religiosos, a quienes no dejaban de insultar. En un rincón, cerca del altar, estaban las personas que se habían refugiado.


Minutos después entró un grupo de encapuchados –al menos tres con pistola o lanzamorteros–, forcejearon con los sacerdotes, algunos de los refugiados y se agudizó el caos. Los religiosos, acompañados por periodistas, se refugiaron en la sacristía.


El Canal 15 de televisión transmitió imágenes del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, quien denunció que fue herido en el brazo derecho y golpeado en el estómago. Otro de los lesionados fue un periodista de esa emisora, cuyos equipos fueron robados y apareció en imágenes con la nariz sangrante.


El reportero dijo al canal que lograron abandonar el lugar tras la llegada de dos patrullas de la policía que los escoltó hasta la salida de Diriamba. Antes había informado que otros colegas también sufrieron golpes y el robo de cámaras, teléfonos y otras pertenencias.


“Lo que hemos sufrido los obispos no es nada comparado con lo que ha sufrido el pueblo de Nicaragua en estos días”, dijo Báez. “Lo importante es que logramos sacar a las personas que estaban en la Basílica”, añadió, en declaraciones para el Canal 15 cuando regresaba a la capital.


Acompañados por el representante del Vaticano, el cardenal Leopoldo Brenes y otros obispos viajaron ayer “en misión humanitaria” a la sureña provincia de Carazo, donde el domingo paramilitares atacaron a manifestantes opositores desarmados, con saldo de varios muertos, de acuerdo con organismos de derechos humanos.


Los religiosos planeaban llegar a las ciudades de Diriamba y Jinotepe, a unos 43 kilómetros de Managua, para mediar en el conflicto, en una misión similar a la del 21 se junio en Masaya, informó la Arquidiócesis de Managua.


Los religiosos viajaron a Carazo “para acompañar a la población en estos momentos difíciles”, tuiteó la Conferencia Episcopal, que advirtió que valora “seriamente la continuación en el diálogo”, luego de que Ortega descartó llamar a elecciones anticipadas, y calificó de “delincuentes” y “golpistas” a los manifestantes.


La opositora Alianza Cívica, integrada por estudiantes, campesinos, empresarios y sociedad civil, y la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, condenaron los sucesos en Diriamba.
Al menos 12 personas murieron en horas recientes en Nicaragua como resultado de violentos ataques de fuerzas paramilitares contra manifestantes civiles opositores al gobierno en por lo menos cuatro localidades del país, informaron organismos de derechos humanos y dirigentes sociales.


Nicaragua vive su peor crisis política en 40 años desde que comenzó la protesta estudiantil el 18 de abril en rechazo a una reforma al sistema de seguridad social, que fue derogada. Las protestas siguieron en respuesta a la represión que según organizaciones de derechos humanos independientes ha dejado 309 muertos.

Fuente: Periódico La Jornada

 

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Descolonizando la revolución sexual: Rompiendo cadenas de opresión

Construir una lucha política, desde las disidencias sexuales y de género en un país latinoamericano como Colombia, demanda ubicar la lucha y las corporalidades que las ejercen como sujetos históricos y culturales. En tal ubicación nos encontramos con que existimos dentro de sistemas de explotación y opresión nacidos con los procesos de colonización en nuestros territorios, los cuales siguen vigentes en la actualidad.


Este sistema colonial moderno, eurocentrado y heterosexual, se caracteriza por mantener una jerarquía de privilegio en cuya cima se encuentra el hombre blanco hetero. Para poder mantener esta jerarquía violenta y artificial, dicho sistema ha constituido a lo largo de los siglos la existencia de categorías ficticias que permitan explotar y oprimir a quienes no están en la cima de la jerarquía. Estas categorías son de raza, clase y género, las cuales no funcionan por separado, sino que tejen un entramado que atraviesa todos los espacios de existencia posible.
Un pasado muy presente


En medio del racismo histórico que hemos vivido en nuestros territorios latinoamericanos, comúnmente son ignoradas e invisibilizadas experiencias y realidades étnicas y culturales que se salen de un modelo de sociedad blanca –impuesta mediante la violencia–. La colonización es vista como un suceso distante en la historia en cuanto a la manera como se conformaron lo que hoy conocemos como naciones y estados.


En esta historia fue cotidiano que las personas africanas fueran esclavizadas y explotadas por parte de hacendados europeos y sus descendientes; las personas indígenas nativas fueron despojadas de sus territorios y culturas. Ese proyecto colonizador –que junto a la evangelización cristiana ha destruido miles de culturas y comunidades– continua su avance por implantar una sola verdad, un solo paradigma. Así que la colonización no está solo en el pasado, en el presente nos hace a todas y a todos esclavos de un modelo de pensamiento de universalidad occidental eurocentrado que se materializa en el acaparamiento y acumulación de la tierra y la propiedad, la destrucción de lenguas y prácticas culturales, la destrucción de economías agrarias autónomas, y la imposición de modelos de sexualidad y corporalidad que niegan los placeres y el bienestar.


Este modelo que heredamos de la colonización impuso que las poblaciones estaban divididas entre hombres y mujeres, entre propietarios y personas obligadas a ser explotadas y al trabajo; entre blancos, negros e indios, situando a las gentes blancas europeas como modelo a seguir, y las personas y comunidades asignadas en las otras categorías estaban destinadas a sufrir la violencia y la explotación.


La totalización de lo intotalizable


Una herramienta importante que nos permite entender la hegemonía blanca occidental es la de epistemicidio, la cual evidencia la gran cantidad de culturas, saberes, cosmovisiones y conocimientos basados en otras corporalidades que fueron destruidos, negados, invisibilizados y robados por ser parte de otras culturas que en el paradigma del colonialismo imperial racista fueron y siguen siendo vistas como culturas salvajes, primitivas, inferiores y premodernas. No por nada aun la palabra indio es un insulto y las múltiples culturas indígenas que aún sobreviven enfrentan graves dificultades para defender el agua, la tierra, los resguardos y sus vidas ante el avance de la colonización que se manifiesta actualmente en forma de extractivismo de recursos naturales.


La colonización también impuso un sistema sexo-género que universalizó tanto las categorías únicas y binarias de hombre y mujer, como los roles y comportamientos asignados a cada una. De manera que las múltiples maneras de las culturas para reconocer las corporalidades y las sexualidades que no encajaban en las visiones europeas de feminidad y masculinidad fueron relegadas para su destrucción. No por nada se marcó a las comunidades indígenas como pecadoras sodomitas por vivir sus cuerpos y sexualidades desde otras culturas y cosmovisiones


Es por estas razones que vemos la necesidad de reconocer el carácter colonial de la manera en la que habitamos el mundo y en las múltiples formas de violencia racista, heteropatriarcal, capitalista que vivimos en la actualidad. Por lo tanto, podemos repensarnos este modelo que domina nuestras vidas, y como personas de múltiples disidencias sexuales y de género proponemos entender el carácter histórico de las categorías sexuales; no queremos seguir reproduciendo esos modelos de masculinidad y feminidad binarios que nos confinan a violencias machistas; no queremos seguir viviendo la imposición de la heterosexualidad sobre nuestros cuerpos y sostener el ideal de familia burguesa, y el sistema de explotación capitalista que conforma.


El llamado a la descolonización


Las categorías gay, homosexual, heterosexual y transexual, entre otras, nos han llegado importadas del paradigma anglo y han configurado nuestras resistencias, pero si nuestra mirada reconociera las múltiples experiencias de vivir los cuerpos y sexualidades de comunidades racializadas, nos daríamos cuenta de la gran multiplicidad de posibilidades de experimentar nuestras maneras para rebelarnos ante la violencia heteropatriarcal. Por ejemplo, las experiencias de las comunidades “Dos Espíritus” en Estados Unidos, que promueven espacios seguros para disidencias sexuales y de género de las comunidades indígenas en Norteamérica; las experiencias Muxe en México que les permiten a personas asignadas como hombres asumir su identidad femenina, con el respeto de su comunidad.


Creemos necesario luchar contra el paradigma gay y blanco que se alió con el capitalismo al reconocer derechos con la condición de alimentar el consumismo y el mercado. Creemos necesario reconocer que nuestras comunidades de disidencias sexuales en Colombia y Nuestramérica son racializadas, empobrecidas, morenas, mestizas, que no encajan en ese ideal del gay blanco exitoso que nos venden los medios. Creemos necesario organizarnos para luchar contra la violencia heterosexual y machista dentro y fuera de comunidades urbanas, rurales, mestizas, indígenas, campesinas y afro.


El llamado a la descolonización pasa por reconocer las resistencias de gentes que se rebelaron ante las opresiones coloniales, personas empobrecidas, violentadas por la procedencia, el color de piel o por las ideas asociadas a nuestros genitales o a lo que hacemos con ellos; esas luchas nos permiten soñar y construir comunidades de libertad y rebeldía.


"Que vengan los hijos y las hijas de los bosques, que vengan los hombres y mujeres de montaña, que vengan las hermanas del río, que vengan los hijos de la calle, que nos acompañen todos nuestros dioses. Porque ese día entonaremos cantos de resistencia y nadie más se burlará de nuestros sueños".


*Kimy Pernía Domicó. Líder y defensor embera, a quien le quitaron la vida los paramilitares en 2001 por oponerse al proyecto Hidroeléctrico Urrá I; y su pueblo, fue despojado de su territorio ancestral, para ser inundado.

 

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Sábado, 19 Mayo 2018 06:48

Pactan tregua de 48 horas en Nicaragua

Pactan tregua de 48 horas en Nicaragua

El gobierno de Nicaragua se comprometió ayer a retirar de las calles a policías, fuerzas de choque y activistas sandinistas, como parte de una tregua por 48 horas acordada con los manifestantes, quienes comenzaron protestas hace un mes.

Esto ocurrió luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos, exigió al presidente Daniel Ortega el cese de la represión de las protestas. Ello, en la primera declaración pública de una delegación que arribó al país.

El texto del acuerdo fue anunciado por el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la conferencia espiscopal, al concluir la primera sesión de trabajo del diálogo nacional, instalado el pasado miércoles, del cual los obispos son mediadores. “Todos los sectores se comprometen a realizar una tregua el sábado 19 y domingo 20.

Por su parte, la sociedad civil deberá aunar esfuerzos para propiciar mejores condiciones para el diálogo, normalizar el tránsito y continuar (las conversaciones) en un mejor clima el lunes 21 mayo, agregó.

En su primera intervención, la misión de la CIDH, encabezada por la relatora especial de derechos humanos para Nicaragua, Antonia Urrejola, exigió a Managua tomar medidas urgentes para garantizar las libertades públicas.

El organismo reiteró su condena a las muertes, desapariciones y detenciones arbitrarias de manifestantes, activistas y periodistas que se han registrado en el país desde el inicio de las protestas, e instó a las autoridades a investigar esos hechos, juzgar y sancionar a los responsables y reparar a las víctimas.

La misión de la CIDH llegó el jueves a Managua tras obtener la anuencia de Ortega para realizar una visita de campo de cuatro días, con el fin de observar la situación de los derechos humanos en el contexto de las protestas.

Al tiempo que la CIDH realizaba su trabajo en el país, manifestantes protestaron en la capital, frente a la sede donde se realiza el diálogo nacional, y demandaron justicia para las víctimas de la violencia, y se registraron enfrentamientos entre policías antimotines y manifestantes en la norteña ciudad de Jinotega.

Tambiém hubo choques en otros puntos del país, pese al diálogo entre gobierno, estudiantes, empresarios y grupos de la sociedad civil, con mediación de la Iglesia católica.

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Una multitud presenció la misa final del Papa en la base de la Fuerza Aérea de Las Palmas.

 

Ante multitudes, Francisco defendió el medio ambiente y los derechos de los pueblos originarios. No dijo nada de los abusos sexuales en el interior de la Iglesia. Tampoco del indulto a Fujimori.

 

Ayer terminó la visita del papa Francisco al Perú con una multitudinaria misa a la que se informó asistieron más de un millón y medio de personas, más de lo esperado. Ha sido una visita que movió multitudes, un entusiasmo popular que siguió al Papa a cada lugar que fue, a todas las rutas por las que pasó. Una visita que tuvo su punto más importante en el mensaje del Pontífice desde la Amazonia en defensa de los pueblos indígenas y el medioambiente,y de crítica a “los grandes intereses económicos” que explotan los recursos naturales sin tomar en cuenta los costos para el ambiente y la vida de los pueblos originarios. Y que también tuvo notorios y cuestionables silencios. Ni una palabra de Francisco sobre los abusos a menores al interior de la Iglesia y el encubrimiento de estos actos, a pesar de que el país enfrenta un escándalo de abusos en una organización católica. Ni siquiera hubo un pedido de perdón, como había hecho días antes en Chile. Otro tema silenciado por el Pontífice fue el de los derechos humanos y los reclamos de justicia de las víctimas de la dictadura de Alberto Fujimori, condenado en 2009 a 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción y recientemente indultado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski. En ambos casos, las víctimas habían pedido reunirse con Francisco, pero eso no ocurrió.

Una treintena de víctimas han denunciado que fueron abusados al interior de la sociedad de vida apostólica Sodalicio de Vida Cristiana, organización católica de extrema derecha fundada en 1971 por Luis Figari, hoy con pedido de detención por parte de la fiscalía y protegido en Roma por el Vaticano. Las víctimas han acusado al arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, de haber encubierto estos crímenes cuando recibió las denuncias de esos abusos. Cipriani tuvo lugar protagónico al lado del Papa en su paso por el Perú. Este caso, que afecta a víctimas de la clase alta del país, es el más notorio, pero no el único de abusos a menores al interior de la Iglesia peruana.

Pero Francisco no solamente eludió el tema, sino que el obispo José Antonio Eguren, miembro del cuestionado Sodalicio y muy cercano a Figari, dio el mensaje de bienvenida al Papa nada menos que en un encuentro con seminaristas. A diferencia de lo ocurrido en Chile con el obispo Juan Barros, en el Perú este hecho pasó desapercibido por los grandes medios, embargados en un fervor por el Papa que redujo a cero cualquier posibilidad de análisis crítico de esta visita.

“En la Iglesia se mantiene la misma estructura de encubrimiento institucional a estos abusos, se está comportando como una violadora sistemática de derechos humanos. Si Francisco quisiera tiene toda la potestad para hacer cambios”, le señaló a PáginaI12 el ex sacerdote mexicano Alberto Athié, que estos días estuvo en Lima con un grupo de activistas contra los abusos a menores en la Iglesia y que fue uno de los denunciantes de los abusos de Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo.

Los familiares de los asesinados y desaparecidos por la dictadura del indultado Fujimori esperaban que el Papa diera un mensaje de respaldo a la necesidad de justicia y contra la impunidad en los casos de violaciones a los derechos humanos que significa este indulto. Pero eso no sucedió.

La multitud que fue a la misa final del Papa en la base de la Fuerza Aérea de Las Palmas hizo largas colas para ingresar desde la noche anterior. Esperaron toda la noche y el día al Pontífice, que comenzó la misma a las 16:15 horas (18:15 hora de Argentina). Los bomberos debieron lanzar agua a la multitud que esperaba para bajar en algo el intenso calor. Alrededor de un millar de personas debieron recibir atención médica. Para facilitar la llegada de la gente, el gobierno, interesado en promover el fervor por el Papa y bajar la atención sobre la crisis que vive el país, ordenó que el transporte en el subte sea gratuito, para lo cual debió pagarle 700 mil soles (poco más de 200 mil dólares) al concesionario. La visita del Papa le costó al Estado peruano unos 15 millones de dólares.

Lo más relevante del mensaje de Francisco en la multitudinaria misa con la que cerró su paso por el país fue una breve referencia a las desigualdades económicas. “Mirando la ciudad podríamos comenzar a constatar que existen ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar, y eso nos alegra; el problema está en que son muchísimos los no ciudadanos, los ciudadanos a medias o los sobrantes urbanos que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna y duele constatar que muchas veces entre estos sobrantes humanos se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes, el rostro del futuro”, dijo Francisco.

Al mediodía de ayer, el Papa trasladó el tradicional Angelus, que suele dar todos los domingos desde un balcón de la Iglesia San Pedro, a un balcón de la Catedral de Lima, que da a la Plaza Mayor de la ciudad. Antes se había reunido en la Catedral con los 49 obispos peruanos. Fue un encuentro con una jerarquía eclesiástica atravesada por divisiones y enfrentamientos entre conservadores y progresistas.”Queridos hermanos obispos, trabajen por la unidad, no se queden presos de las divisiones”, fue el mensaje del Papa a los obispos peruanos. Minutos antes, en un encuentro con monjas de clausura en una Iglesia del centro de la ciudad les había pedido a las religiosas: “recen por la unidad de esta amada Iglesia peruana, que está tentada de divisiones”.

Sentado a la derecha de Francisco durante este encuentro con los obispos en el que el Papa habló de la unidad de la Iglesia, estaba el arzobispo Cipriani, considerado un factor central de división al interior de la Iglesia peruana. Miembro del ultraconservador Opus Dei y nombrado en el cargo por Juan Pablo II, La Comisión de la Verdad y Reconciliación señaló que el ex obispo de Ayacucho encubrió violaciones a los derechos humanos. Cipriani es un partidario de la dictadura de Fujimori y defensor de los represores acusados de violaciones a los derechos humanos, y no pierde oportunidad en utilizar el púlpito para lanzarse contra las libertades y derechos sociales e individuales y atacar a sus críticos. Su figura es cuestionada fuera y dentro de la Iglesia.

En su diálogo con los obispos, el Papa habló de “un capitalismo liberal inhumano que hace daño a la gente” y criticó con severidad la corrupción. Señaló que la política estaba “en crisis” y “muy enferma” por la corrupción y cuestionó “el fenómeno de los paraísos fiscales”. Aterrizó el tema de la corrupción a la actualidad peruana: “¿Qué le pasa al Perú que a cada presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo, Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García está que entra o no entra”. Francisco olvidó en esa relación al actual presidente, también involucrado en la trama de corrupción de Odebrecht y que hace un mes estuvo a punto de ser destituido por el Congreso por esa causa.

El cuestionado arzobispo Cipriani se ha esforzado durante esta visita del Papa en estar todo el tiempo posible a su lado, ocultando sus diferencias con Francisco y buscando aprovechar esa cercanía con el fervor que despierta Francisco para mejorar su muy deteriorada imagen. No ha sido el único.

El presidente Kuczynski, hundido en una alta impopularidad que bordea el 80 por ciento, aislado y en medio de una grave crisis social y política a raíz del indulto a Fujimori, también ha tratado de seguir al Papa todo lo posible en sus actividades públicas –incluso viajó a Madre de Dios y Trujillo para estar cerca del Pontífice– para tratar de sacarle algún provecho personal a esta visita pontificia que desató el entusiasmo popular. Los días que Francisco estuvo en el país le han dado un respiro al agobiado Kuczynski. Ayer, cuando el avión del Papa despegaba, volvía la dura realidad para el presidente peruano.

 

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AFP

El Papa bendijo a una mujer en la Catedral de Lima, donde dio su tradicional Angelus.

 

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Francisco, el papa, entre pederastas y genocidas

La Iglesia chilena es una de las más conservadoras del continente. Su participación en el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende la escoró más. Un tedeum en la catedral de Santiago elevó a los golpistas a la condición de salvadores de la cristiandad. Los escándalos durante décadas afectan a todas las congregaciones, ninguna está exenta de casos de violación a menores. Salesianos, maristas, dominicos, legionarios, jesuitas, Opus Dei. Existe un centenar de casos documentados.

La institución niega y considera las acusaciones, insidias para socavar la labor pastoral de sus miembros. Aún abiertas las heridas del prelado Fernando Karadima, durante años violando menores, el papa Francisco no ha querido reunirse con sus víctimas. Se ha limitado a pedir perdón. Karadima sigue siendo sacerdote. En sus 50 años de oficios religiosos amasó una gran fortuna personal. Condenado por pederastia, oficia misa a pesar de estar inhabilitado. Igualmente, resulta significativo que el papa Francisco reniegue de las acusaciones por encubrimiento de quien fue discípulo de Karadima, Juan Barros Madrid, hombre de confianza del Papa, nombrado obispo de Osorno. No menos impactante ha sido el nombramiento del ex arzobispo de Santiago, miembro del consejo cardenalicio, Javier Errázuriz Ossa, amigo personal de Pinochet, anticomunista declarado, en la actualidad empeñado en desarticular toda acción pastoral ejercida desde la Teología de la Liberación. Enemigo acérrimo de la Iglesia de los pobres, ha patrocinando querellas contra los sacerdotes militantes de la Iglesia de la opción por los pobres y del Cristo de los condenados de la Tierra, José Aldunate, Mariano Puga y Felipe Berríos.

Sin embargo, la Iglesia chilena cuenta con el apoyo de la clase política para realizar sus fechorías. La Democracia Cristiana, principal partido político durante décadas, hoy en declive, de ideología católica practicante, se alineó con las posiciones más reaccionaras del clero, siendo su correa de trasmisión. En cuanto a sus propiedades y bienes, el Episcopado posee canales de televisión, universidades, editoriales, centros comunitarios, clubes deportivos, clínicas privadas, instituciones seglares, colegios, agroindustrias y una red de empresas dedicadas a la divulgación de la fe. No hablemos de la riqueza acumulada gracias a las prerrogativas concedidas por el Estado. No paga contribuciones. Por ley se le exime del IVA. Tampoco necesita desembolsar dinero a la hora de los envíos postales. Todo lo que entra a sus arcas se convierte en patrimonio. Igualmente, su influencia se hace sentir a la hora de evitar que sean juzgados los capellanes militares y sacerdotes que prestaron colaboración en las sesiones de tortura durante los años de la dictadura.

La Iglesia católica se inhibió de investigar los casos de sacerdotes asesinados, torturados y desaparecidos, como Joan Alsina (31 años), Miguel Woodward (42), Antonio Llidó (38) y los fusilados Andrés Járlan (43) y Gerardo Poblete (31).

La Iglesia chilena no pasa por sus mejores momentos. La visita de Francisco precede la realizada por el papa polaco Juan Pablo II, hoy declarado santo por sus milagros, tal vez por transformar curas violadores y pederastas en hombres del señor, libres de polvo y paja. Su periplo está lleno de contradicciones. Mientras predica austeridad, critica el liberalismo económico, el consumo exacerbado, se manifiesta contra el calentamiento global y llama a una revangelización, no alude al coste de más de un millón de dólares desembolsado por el Estado chileno para sus fastos y mítines, además de la seguridad.

Guarda silencio ante la represión ejercida por el Estado chileno contra el pueblo mapuche. Su misa en Temuco contó con la acción de las fuerzas armadas y de Carabineros limpiando el terreno, deteniendo a los lonkos de las organizaciones del pueblo mapuche. El cordón de seguridad le garantizó una misa tranquila, con mapuches ad hoc, complacientes y sumisos. Así se ocultó el comunicado de la Conferencia Internacional de Pueblos Indígenas en cerro Ñielol, en el cual se señala: Los representantes de los pueblos indígenas ratificamos nuestros derechos colectivos, como a la libre determinación, hasta la conformación de un autogobierno. Asimismo, reafirmamos el derecho de restitución de las tierras usurpadas, exhortaremos a los estados y, en especial, a Chile, Argentina, el Vaticano y las iglesias a que depongan su política de colonialismo y domesticación con los pueblos indígenas. Exigiremos perdón del papa Francisco por los crímenes de genocidio y por la toma, confiscación y ocupación de los territorios y los recursos de los pueblos indígenas.

Al igual que sucedió con Juan Pablo II, Francisco hizo oídos sordos, llamó, como no podía ser de otra manera, al diálogo, sin mencionar el acoso, violación, asesinato y encarcelamiento de los dirigentes mapuches, donde no se respeta el habeas corpus. Calló ante las campañas contra el portavoz de la Coordinadora Arauco-Malleco, Héctor Llaitul.

Bergoglio ha tenido que hacer frente, en Santiago, Temuco e Iquique, ciudades visitadas, a manifestaciones de protesta por su actitud condescendiente con el poder, el silencio guardado frente a las demandas de justicia y su actitud protectora de una Iglesia, como la chilena, sumida en la corrupción y el descrédito. Su visita, sin tomar partido por la justicia social y denunciar a sus prelados, resulta irrelevante. Y ahora, en Perú, ¿rogará por el alma de Fujimori?

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La presidenta Michelle Bachelet recibió al Pontífice argentino; hoy tendrán un encuentro privado.

 

Tras 15 horas de vuelo –el más largo de su pontificado– y sesenta minutos antes de lo previsto, pasadas las 19.20 horas (la misma que en Argentina), el papa Francisco pisó suelo chileno. Como señala la costumbre, levantó una de sus manos y saludó a quienes llegaron al Aeropuerto Internacional de Santiago. A los pocos minutos, recibió el abrazo de la presidenta Michelle Bachelet y miembros del Gobierno, para que luego sendas caravanas comenzaran a movilizar a su comitiva, liderada por el Hyundai azul (auto híbrido y pensado en la huella medioambiental que quiere dejar) que llevaba al Pontífice, quien –lejos de todo acto de grandeza– se acomodó en el asiento del copiloto, con destino hacia la Nunciatura Apostólica. Ya en el centro de Santiago, cambió de vehículo para subirse al Papamóvil, un Jeep altamente reforzado. También aprovechó el recorrido para visitar y rezar frente la tumba del Obispo de Los Pobres en la populosa comuna de Pudahuel.

En el trayecto, miles de personas apostadas en las veredas y calles del recorrido, lo saludaron visiblemente emocionados. Muchos argentinos, de vacaciones y que viajaron para la ocasión, fueron parte de este saludo masivo que recibió Jorge Mario Bergoglio, que si bien convocó a muchos, no fue una aglomeración tan numerosa como se esperaba. Los vendedores ambulantes dieron más colorido a una jornada histórica.

En ese mismo momento, los miles de carabineros dispuestos para garantizar su seguridad, se pusieron en guardia para que nada falle en los días en que los ojos de la Iglesia Católica y los millones de creyentes desparramados por el mundo estarán posados en lo que haga, diga y piense el Santo Padre.

“No será un viaje simple”, decían los cercanos al Papa en Roma, antes de subirse al Pastor 1, el Boeing 777 de Alitalia que lo trajo a Chile. “Les pido que me acompañen con la oración en este viaje apostólico”, pidió Bergoglio el domingo desde el Palacio Apostólico, en un mensaje con la situación mundial de los migrantes y refugiados aún sobrevolando la Basílica de San Pedro. Ya en el avión, los últimos acontecimientos ocurridos en la primera escala de este periplo, como los ataques –algunos incendiarios– a seis templos católicos, la situación compleja provocada por los diversos abusos sexuales de curas chilenos, que han llevado a un quiebre entre buena parte de la ciudadanía y la Iglesia, mantuvieron inquieto al Santo Padre. Tal vez, los recuerdos de su estadía en Chile, a comienzos de su vida religiosa, lograron calmar la ansiedad de una aventura que además lo llevará a Perú en su cuarto arribo a Sudamérica desde que asumió la cabeza de la Santa Sede. “Yo conozco Chile”, repitió varias veces.

Según el Vatican News, el secretario de Estado, Pietro Parolin, quien acompaña al Pontífice durante su recorrido por Chile y Perú, sostuvo que “el Papa, como pastor de la Iglesia universal, va a encontrar a las iglesias locales (...), iglesias particularmente activas, pero que tienen que enfrentar numerosos desafíos”.

Estos serían la situación de las poblaciones indígenas –un tema que el Papa abordaría durante su visita a Temuco, en el sur, en pleno territorio mapuche– y la corrupción que, aseguró, “impide el desarrollo y la superación de la pobreza y de la miseria”.

Andrea Tornielli, uno de los periodistas más cercanos al Pontífice y editor del sitio especializado Vatican Insider, dijo en La Tercera que la visita de Francisco a Chile será un viaje complejo. “Las protestas en Santiago, el resentimiento hacia la Iglesia por los casos de pedofilia y la cuestión mapuche hacen difícil la visita, en especial por la reciente revelación de una carta en la que el Papa reconoce ante el episcopado chileno los problemas de la situación del obispo de Osorno, Juan Barros (acusado de abusos).

Tornielli agrega que para salir al cruce de esta pérdida de credibilidad de la Iglesia chilena en la opinión pública, “deberá saber moverse fuera de los programas preestablecidos y de los protocolos de un viaje que se preanuncia complicado. Incluso puede ser el más complejo de sus cinco años de pontificado”.

“Hemos tenido problemas serios de abusos que no sólo se han publicado, el periodismo te busca y te revuelca, eso ha generado una desconfianza en la Iglesia. No sólo los políticos y las instituciones perdieron credibilidad en los últimos años. Por esto la misma Iglesia es hoy, dentro de América Latina, la menos prestigiada”, aseguró Fernando Montes, sacerdote y amigo de vieja data del Papa, con quien coincidió como provincial de la Compañía de Jesús en Chile, en La Stampa.

“Todos tienen aún en la memoria el caso de Fernando Karadima. Un poderoso sacerdote, párroco de una tradicional iglesia de un barrio acomodado en Santiago, formador de vocaciones y “hacedor” de obispos. Su obra, que incluía una asociación pía, se derrumbó cuando se conoció su propensión a abusar de jóvenes bajo su cuidado”, agrega la publicación italiana.

El sábado y siguiendo con la tradición, antes de cada viaje, Francisco visitó la Basílica de Santa María Mayor en Roma para encomendarle su peregrinaje a la Virgen. En la celebración Bergoglio hizo un fuerte llamado a acoger a los migrantes, pese a lo que calificó de “legítimos temores y dudas que su llegada genera en las poblaciones locales”. La declaración se da en un escenario que en Chile se ha vuelto complicado con la llegada masiva de migrantes, ya no solo peruanos ni bolivianos sino que también colombianos y haitianos, que, en un gran número, han tenido problemas de adaptación, laborales, actos xenófobos y abusos. La ley chilena debe modernizarse y de acuerdo a la nueva realidad del país, coinciden muchos actores.

Es esperable, entonces, que el Pontífice reitere lo dicho en Roma: “las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales”.

Su agenda incluye una visita a la Cárcel de Mujeres, en San Joaquín; la Universidad Católica y el encuentro con los jóvenes en Maipú. Su gira tiene planificadas cerca de 10 actividades oficiales, donde no se sabe con certeza que otros temas abordará.

Lo claro es que se juntará con los obispos y el mundo consagrado en la Catedral, donde podría referirse a la situación de la Iglesia mundial y chilena.

El costo de la organización de la visita ha sido otro de los focos de conflicto de este evento, unos 4 mil millones de pesos. Este monto generó de inmediato la molestia de muchos ciudadanos que criticaron que se usara plata del Estado para pagar por la visita del líder de una religión que, si bien es mayoritaria en el país, no representa al total de los chilenos.

Pero las revelaciones de varias denuncias por abuso sexual de parte de sacerdotes en los últimos años, y su encubrimiento por parte de altas autoridades eclesiásticas del país, será el tema más conflictivo que deberá tratar Bergoglio. Se habla que son 78 clérigos los que fueron denunciados públicamente por abuso sexual de menores en Chile, la mayoría de ellos ocurridos a partir del año 2000. Tal situación ha horadado la fe católica y la confianza en la Iglesia. De hecho, se estima que de un 70 por ciento de la población en 1987 (año en que vino Juan Pablo II), los adherentes han bajado a 66 por ciento en 2007 y a 59 por ciento el año pasado.

Según Emol, en Iquique, al extremo norte del país, la misa será dedicada a la Virgen del Carmen, pero, además de la religiosidad popular, los migrantes ocuparán un lugar significativo del mensaje en Tarapacá. El sacerdote Juan Carlos Cortez, que trabaja con inmigrantes haitianos en la Parroquia San Saturnino, explica que “viene a visitarnos un Papa que tiene un corazón muy sensible frente al tema de la migración y que ha hecho llamados internacionales, a todos los gobernantes, a abrir las puertas y tomar una postura de acogida, de integración y de protección, con todos”.

Sobre el posible mensaje que puede dar en Playa Lobito, el presbítero cree que el Papa “no va a adaptar el discurso, sino que mantendrá lo que ya ha dicho anteriormente, que es un llamado a vivir esta realidad con un espíritu de naturalidad. No verlo como un fenómeno amenazante o peligroso, sino que asumir que es una nueva etapa en nuestro proceso demográfico y que el derecho humano no está enmarcado por el lugar de origen de las personas”.

Mate frío y sopaipillas (un plato muy popular) será la comida que compartirá el Papa en su visita al Santuario del Padre Hurtado, donde se reunirá con los jesuitas y distintos rostros de la pobreza en Chile. Un lugar clave para abordar la situación que afecta a los más de dos millones de chilenos que viven bajo la línea de pobreza.

Por el lado político, hoy tras la una reunión con autoridades de la sociedad civil y con el cuerpo diplomático del Palacio de Gobierno, sostendrá un encuentro privado con la presidenta Michelle Bachelet. Además de aquellas autoridades, el presidente electo Sebastián Piñera también estará invitado a la actividad. Sin embargo, según detallaron del Ejecutivo, “no está contemplado” un saludo del Papa al líder de Chile Vamos.

“No está contemplado un saludo al presidente electo”, señaló ayer el canciller Heraldo Muñoz. “El protocolo del Vaticano es que habrá un saludo a la sociedad civil, a las representantes del gobierno, dos discursos y luego una reunión separada de los dos jefes de Estado a solas”, agregó.

Sin embargo, el ministro precisó que “no puedo excluir la posibilidad de que en algún momento lo salude, es algo que no puedo predecir”.

Sin duda “un viaje que no será fácil”, pero que puede cambiar el rumbo de la Iglesia chilena para siempre, tal como hace 30 años Juan Pablo II, pasó a la historia cuando llegó a Chile para aplacar los ánimos en medio de una dictadura que secuestraba, torturaba y secuestraba, a manos del peor dictador de este lado del mundo.

 

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Viernes, 12 Enero 2018 06:31

Víctimas peruanas alzan su voz

Manifestación en contra de la liberación del ex presidente Alberto Fujimori, acusado de genocidio.

 

Denuncian ante el Papa abusos sexuales y violaciones de DD.HH.

Por los abusos y violaciones en una organización católica peruana y los asesinatos y torturas del gobierno del ex dictador Alberto Fujimori, familiares de víctimas pidieron hablar con Francisco durante su visita al Perú.

 

Desde Lima

Dos temas fuera de la agenda oficial serán el centro de atención sobre lo que el Papa Francisco diga, o calle, durante su visita al Perú, entre el 18 y el 21 de este mes: el escándalo de abusos y violaciones en una organización católica peruana y las demandas de justicia de los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos ante el reciente indulto al ex dictador Alberto Fujimori. Las víctimas de la sociedad de vida apostólica Sodalicio de Vida Cristiana y de la dictadura de Fujimori han expresado su interés de reunirse con el Papa durante su visita al Perú para exponerle sus casos. No hay respuesta de la Iglesia de si Francisco los recibirá.

Una semana antes de la llegada del Papa al Perú, previa escala en Chile, el Vaticano decidió intervenir el Sodalicio y así intentar bajar el tono a las duras críticas a la Iglesia por su inacción, o acción encubridora, en este nuevo caso de abusos en su seno, y desactivar un potencial problema durante la visita de Francisco. La Santa Sede dispuso la intervención del Sodalicio de Vida Cristiana, fundado en 1971 por Luis Figari como una sociedad de vida apostólica formada por laicos y sacerdotes que viven en comunidad, y nombró al obispo colombiano Noel Antonio Londoño como interventor de esa agrupación. Figari y otros miembros de la cúpula del Sodalicio han sido denunciados por violaciones sexuales, abusos físicos y maltrato psicológico. La fiscalía ha pedido prisión preventiva para Figari.

El Vaticano asegura en un comunicado que el Papa ha venido siguiendo “con preocupación” las informaciones sobre los abusos al interior del Sodalicio, que califica como de “notable gravedad”, y que ha pedido “con insistencia” una “particular atención” de los organismos competentes de la Iglesia a esa situación.

Luis Figari, un “laico consagrado” admirador del fascismo español, reclutó a sus seguidores entre adolescentes de la clase alta del país. Con mucho dinero a su disposición, esta organización religiosa de extrema derecha se ha ido extendiendo y ahora opera en nueve países, incluyendo Argentina. Las denuncias de abusos a sus integrantes eran un rumor extendido, pero el secretismo de la sociedad apostólica no permitía traspasar sus muros. Hasta que las víctimas de los abusos rompieron el silencio.

En 2015, el periodista Pedro Salinas, quien en su adolescencia y juventud formó parte del Sodalicio, publicó el libro “Mitad Monjes Mitad Soldados”, en el que narra las interioridades y abusos de la organización, con una treintena de testimonios de víctimas de violaciones sexuales, golpizas, humillaciones, que eran práctica común. Todos ellos fueron captados siendo adolescentes. Se rompió el dique del secreto, aparecieron más denuncias y se puso en evidencia el infierno que se vivía al interior de la organización religiosa.

Con las denuncias en su contra aumentando, Figari, que en 2010 había dejado la jefatura de la organización que fundó, se mudó a Italia. En diciembre pasado, la fiscalía peruana pidió su detención preventiva para procesarlo por los delitos de asociación ilícita para delinquir, secuestro agravado y lesiones físicas y psicológicas. No se han incluido en el proceso judicial los cargos de violaciones sexuales porque han prescrito. Figari, cuyo caso ha sido comparado a los del mexicano Marcial Masiel y el chileno Fernando Karadima, sigue en Italia, lejos de la Justicia peruana, bajo la protección del Vaticano, que lo ha enviado a un exilio dorado en una casa en las afueras de Roma pagada por la Iglesia y le ha ordenado no regresar al Perú. En junio pasado, las víctimas del Sodalicio anunciaron que pedirían una cita con el Papa para exponer sus denuncias y pedir sanción a los responsables.

También han pedido reunirse con el Papa los familiares de las víctimas del gobierno de Fujimori, que quieren denunciar ante Francisco el indulto que el presidente Kuczynski le dio en la Nochebuena al ex dictador condenado por crímenes de lesa humanidad y pedir su respaldo en el rechazo a esa medida de impunidad y su solidaridad con su lucha en búsqueda de justicia.

“Argentina es un país que ha vivido las violaciones a los derechos humanos y todavía tiene pendientes temas de justicia, por eso creemos que el Papa, que es argentino, puede entender la magnitud de la decisión del presidente Kuczynski de indultar a Fujimori. Sería valioso que él pueda conocer el contexto de lo que estamos viviendo en el Perú y sepa que el término reconciliación está siendo muy manoseado por el gobierno para justificar un indulto ilegal que atropella nuestro derecho a la justicia y no se preste a sellar esa falsa reconciliación. Ojalá el Papa tenga expresiones de solidaridad con las víctimas que nos sentimos afectadas por este indulto”, señaló Gisela Ortiz, hermana de uno de los nueve estudiantes de la Universidad La Cantuta secuestrados y asesinados en julio de 1992 por un grupo militar que operaba bajo las órdenes del gobierno de Fujimori. La Cantuta es uno de los casos por los cuales el ex dictador fue condenado a 25 años.

La visita del Papa al Perú se dará en un contexto de tensión política y social por el indulto dado a Fujimori. Ayer, miles de ciudadanos volvieron a movilizarse en rechazo al indulto.

 

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Viernes, 29 Diciembre 2017 10:37

“Sueño con despatriarcalizar la Iglesia”

“Sueño con despatriarcalizar la Iglesia”

El teólogo brasileño ostenta una enorme ventaja sobre los demás intelectuales que se reivindican de izquierda: vive de forma sencilla, rechaza los oropeles del poder y se ha mantenido alejado de toda institución, incluso de la eclesiástica desde que renunció a la institucionalidad de la Iglesia Católica. Aún discutibles, sus ideas son tan auténticas como el personaje que las enarbola, desapegado de toda pretensión de verdad y superioridad.


Es uno de los más destacados referentes de la izquierda en el mundo. Fundador de la teología de la liberación, teólogo, filósofo y ex sacerdote franciscano, Leonardo Boff estuvo en Montevideo para recibir una distinción de la Fundación Benedetti. En 1985 fue condenado a un año de “silencio” (suspensión a divinis) y apartado de todas sus funciones en el campo religioso por las ideas expuestas en el libro Iglesia: carisma y poder. Ironías de la vida, tres décadas después fue uno de los principales redactores de la encíclica papal Laudato Si (“alabado seas”, en español) con la cual el papa Francisco realiza una crítica frontal al capitalismo y al consumismo como responsables de la destrucción del planeta.


Con Brecha repasó algunas de sus principales propuestas para rejuvenecer la Iglesia Católica, que se pueden resumir en su polémica frase “despatriarcalizar la Iglesia”, que suena casi tan quimérica como la que pronuncia el gobierno boliviano en el sentido de “descolonizar el Estado”. No ahorró críticas a las izquierdas que se corrompieron durante su paso por los gobiernos, pero se mostró esperanzado en un triunfo electoral de Lula en octubre de 2018.


—En los últimos 30 años una porción de nuestros pueblos ha abrazado las religiones pentecostales. ¿Por qué razón se ha producido esta migración?

—Yo creo que la Iglesia Católica ha dejado un vacío, porque tiene una estructura muy piramidal, muy doctrinaria, por lo que no tiene una inserción directa en el pueblo, se ha hecho muy burocrática. Ese vacío ha sido aprovechado por los pentecostales, en particular entre los pobres que tienen necesidades urgentes. Las iglesias tienen una doble función: una religiosa y otra vinculada a los problemas de las familias, el alcoholismo, la violencia, y los evangélicos han dado respuestas a las familias y cohesión social a las comunidades, ya que han creado un sistema de ayuda mutua entre los pobres.
En Brasil hubo hasta 100 mil comunidades de base y hoy tenemos apenas 17 mil sacerdotes, cuando debíamos tener cinco veces más, por eso digo que los católicos hemos fracasado institucionalmente.


—¿Qué sucedió con las comunidades eclesiales de base en este período?
—Eran muy fuertes durante la dictadura militar porque la Iglesia servía como protección social y política. Pero en democracia aparecieron los partidos y los sindicatos, de modo que las comunidades se han hecho más invisibles, siguen existiendo pero no aparecen de un modo tan directo. Las comunidades habían creado una liturgia popular, una iglesia popular, una teología de la liberación vinculada a los más pobres que ahora aparece dispersa.


—Hoy se observa una presencia fuerte de la teología de la liberación sólo en el Movimiento Sin Tierra (Mst), mientras en el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Única de Trabajadores (Cut) esa presencia es más débil.
—Gran parte de los dirigentes del Mst vienen de las comunidades de base, y conservan una dimensión mística, a través de canciones, celebraciones y representaciones en cada reunión, lo que les da mucha fuerza en su lucha. Muchos de ellos vienen de nuestros seminarios y al ser un movimiento nacional les da mucha visibilidad; son los únicos que realizan grandes encuentros que otros movimientos de base no están en condiciones de realizar.


—El coordinador del Mst, João Pedro Stédile, dice que el impacto de la teología de la liberación pertenece a un período en el cual predominaban las familias nucleares y el empleo fijo en la industria, pero ahora predominan las familias donde sólo está la madre y el empleo precario. En las nuevas condiciones sociales los pentecostales parecen responder mejor a las demandas de la población de las favelas.
—Es así. Los evangélicos se focalizan en un evangelio de la prosperidad basado en el Antiguo Testamento e ignoran la opción por los pobres, hacen énfasis en resolver los problemas de forma inmediata con gran destaque en el éxito material. Cuando la población está dispersa, en el sentido de que hay poca organización social colectiva, este tipo de religiones los reúne de nuevo, les da un sentido de vida. Pero es también un reto para la izquierda, para poder trabajar con los excluidos, con los marginados, con los que es necesaria una nueva pedagogía.


—Usted está muy cerca del papa Francisco, incluso ha redactado partes de la encíclica Laudato Si. ¿Cree que Francisco podrá producir un viraje en la Iglesia, sobre todo entre los cristianos de los sectores populares? ¿Conseguirá revertir la influencia conservadora de los papados de Wojtila y Ratzinger?
—Del total de católicos en el mundo, sólo el 24 por ciento está en Europa. El 62 por ciento está en América Latina y los demás en países de Asia y África. El cristianismo es hoy una religión del Tercer Mundo. Creo que Francisco ha fundado una nueva genealogía de papas que vendrán de las nuevas iglesias que se han encarnado en las distintas culturas. Europa hace una oposición enorme porque está acostumbrada a papas faraones, con ritos y ceremonias fastuosas. Francisco es un pastor, no es un doctor. No habla como alguien que enseña y da lecciones, sino que busca abrazarse a la gente para darle esperanzas.
Francisco es muy crítico del capitalismo, como nunca lo ha sido ningún otro papa. Juan XXIII hizo una crítica teórica al capitalismo, pero Francisco hace una crítica concreta, se apoya en los movimientos sociales y denuncia los efectos dañinos del capitalismo. Ha introducido una primavera en la Iglesia con base en la teología de la liberación y la opción por los pobres. Rechaza el asistencialismo de las políticas sociales y defiende cambios estructurales. Creo que este será el camino de la Iglesia en el futuro.


—¿Hay que descolonizar la Iglesia?
—Creo que hay que despatriarcalizarla, desoccidentalizarla, quitarle la arrogancia de tener la exclusividad de la herencia de Jesús. Lo importante es que las iglesias se reconozcan mutuamente y entre todas sirvan al mundo. Hoy el problema fundamental, según Francisco, no es optar por tal o cual iglesia, sino por el planeta, la casa común de la humanidad. Lo más importante es salvar el planeta, porque si no lo hacemos, no hay futuro para ningún proyecto, sea eclesial o social.


—Pero Francisco es heredero de los sacerdotes del Tercer Mundo en Argentina, la corriente a la que perteneció el padre Carlos Mugica, asesinado por la Triple A, que se continúa ahora a través de los curas villeros, con los que tiene gran afinidad y sintonía. ¿En Brasil sobrevive algún sector de la Iglesia en esa misma orientación?
—Tenemos más o menos un millón de grupos que leen la Biblia y la discuten. Un millón de grupos que se reúnen todos los viernes, debaten y sacan conclusiones sobre la realidad del país, con mucha presencia en los colectivos de derechos humanos. Ahí está la vitalidad de la Iglesia y la verdadera teología de la liberación que no está en las cátedras. En mi generación éramos todos profesores y ahora somos los jurásicos del movimiento. El mes pasado nos reunimos en México y comprobamos la vitalidad de los jóvenes, y fue una sorpresa porque ellos trabajan focalizados en los indígenas, las mujeres, los Lgtb, son chicos que van más allá de la opción por los pobres.
Ese es el futuro del cristianismo, no ya el sindicato, sino nuevas organizaciones de base que pueden referenciarse en el PT pero no forman parte del partido.


—¿Qué medidas habría que tomar para despatriarcalizar la Iglesia Católica?
—La primera es abolir el celibato y hacerlo opcional. Tenemos una petición oficial de la Conferencia de Obispos de Brasil en ese sentido, por lo menos en la región amazónica, donde se propone que los casados puedan ser ordenados. La segunda es superar la arrogancia de tener la razón y la tercera es superar el doctrinarismo, la ortodoxia. El diálogo con otras religiones existe, pero siempre en una situación de superioridad con muy poca humildad. Creo que hay que apostar por pequeñas iglesias locales que se organicen en comunidades que se encarnen en las más diversas culturas. La Iglesia debería ser una red de esas iglesias locales y el papa sólo una referencia que va circulando por el mundo para animar a las comunidades.


— ¿Las mujeres tendrían algún papel?
—Los judíos abrieron la posibilidad de que las mujeres sean sacerdotisas y eso es muy bueno. No se trata de que ellas actúen como los hombres, sino que ejerzan como mujeres, con sus modos. El 70 por ciento de las comunidades de base son dirigidas por mujeres y lo hacen mucho mejor que los hombres porque tienen más sensibilidad y espiritualidad. No sólo hay un dios padre, sino una diosa madre. El papel de María nunca fue valorado en la Iglesia Católica.


—Los pentecostales están en una guerra contra las religiones afro, atacan los terreiros porque los consideran diabólicos. ¿Es posible asumir la cultura negra, no para integrarla sino para “negrizar” la Iglesia?
—Una de las cosas buenas de los últimos años es el reconocimiento de que los cultos afro no son ritos sino verdaderas religiones, que tienen sus propias teologías, con liturgias diferentes a las tradicionales de la Iglesia Católica. Son caminos diversos para llegar a Dios.


—En Brasil es evidente que la derecha está a la ofensiva, que están haciendo reformas muy regresivas, con movimientos como Escuela Sin Partido, que pretende incluso borrar la historia de Paulo Freire, con manifestaciones contra la presencia de (la filósofa posestructuralista) Judith Butler y atacando la idea de diversidad sexual. Sin embargo, desde la izquierda no se reconocen errores, no hay la menor autocrítica, toda la culpa de la derrota es de los otros.
—Cuando Lula aceptó hacer un gobierno de coalición con los demás partidos, entró en un proceso de corrupción al asumir la cultura política hegemónica, a través de negociaciones en las que se compran cargos y se ofrece dinero para proyectos. Lo peor es que dejó de lado una articulación orgánica con los movimientos sociales que lo llevaron al gobierno. Hubo un corte entre el Planalto y la planicie (se ríe). Fue el gran error del PT y de todas las izquierdas, se dejó de lado la formación política, los debates y llevaron a muchos dirigentes populares a cargos en el Estado, con lo que se terminaron de vaciar las organizaciones de base.
No realizaron una autocrítica pública, con el argumento de no darle armas al enemigo, pero es un error porque la verdad tiene mucha fuerza y la gente comprende. Hay que ser verdadero, la verdad tiene que triunfar y deben reconocer la corrupción. Esta falta de autocrítica provoca una gran desconfianza y desarticulación en las izquierdas.


—Cuando las izquierdas llegan al gobierno tienden a asumir la cultura de las clases dominantes, como sucedió en Rusia y en China, donde los dirigentes del partido se hicieron millonarios, pero también en Nicaragua. ¿La ética es suficiente para que no te pique la mosca azul de la corrupción, como dice Frei Betto?
—Yo creo que más importante que la ética es la espiritualidad, pero no en sentido religioso, sino como valores no tangibles que implican un nuevo paradigma de habitar la tierra, una sinergia con la tierra para crear una nueva civilización que no esté basada en la competencia sino en la solidaridad.


—Pero esa relación con la vida y la tierra no se encuentra en Occidente, sino que apenas sobrevive entre algunos pueblos indígenas y algunas comunidades negras. ¿No cree que estamos ante una crisis de la civilización moderna, occidental, capitalista?
—Nuestra civilización llegó a su fin. Consiguió todos sus objetivos, que giraban en torno a la dominación de la naturaleza y la vida, y todo eso lo convirtió en negocio, en mercancías, no para mejorar la vida sino para acumular. Por otro lado, nuestra civilización ya no tiene mecanismos para resolver los problemas que ella misma está creando.


—Es un estado de metástasis...
—Por eso la alternativa es cambiar o morir. Creo que quien va a derrotar al capitalismo no seremos nosotros, sino la tierra que empieza a negar las bases sobre las que se produce la acumulación capitalista.


—Podemos considerar a los movimientos sociales como especies de arcas de Noé, donde la parte de la población que los integra se prepara para el colapso civilizatorio y crea las bases para la reconstrucción de la humanidad sobre nuevas bases.
—Las arcas de Noé pueden ser islas y puertos desde donde crear un nuevo tipo de civilización, porque hay que tener claro que vendrá un calentamiento global abrupto que destruirá gran parte de la humanidad, y gran parte de la naturaleza también va a desaparecer. Los que han cambiado de mentalidad no deben reproducir lo viejo, sino crear lo nuevo, superando el antropocentrismo. La crisis actual no es una tragedia, sino un escenario de purificación y de creación.



Señas


Su verdadero nombre es Genésio Darci Boff. Nació en Concórdia (Brasil), en 1938. En 1970 se doctoró en teología y filosofía en la Universidad de Múnich. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, en 1959. Es doctor honoris causa en política por la Universidad de Turín (Italia) y en teología por la Universidad de Lund (Suecia). Es uno de los fundadores de la teología de la liberación, junto con Gustavo Gutiérrez Merino, y ha escrito más de sesenta libros (entre ellos Evangelio del Cristo Cósmico, El despertar del águila, La dignidad de la Tierra y el referido Iglesia: carisma y poder).

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