Sábado, 26 Septiembre 2015 12:39

El Papa Francisco, ¿hace una revolución?

El Papa Francisco, ¿hace una revolución?

Las revoluciones en el cruce del desierto

 

El éxodo bíblico1 ocurrió muy seguramente cerca del año 1450 antes de nuestra era y debió de suceder bajo el reinado del faraón Amenhotep II, el séptimo de la dinastía XVIII de Egipto. El hecho es que el pueblo de Israel, con sus distintas tribus, vivía en ese país, muy cerca del delta del Nilo y en calidad de pueblo extraño. Era oprimido con durísimos trabajos y con brutales malos tratos. Un líder muy fuerte y decidido, nombrado en la biblia como Moisés, acaudilló la salida masiva del pueblo con dos propósitos, romper la opresión y establecerse en una tierra de libertad o "tierra de promisión". La travesía fue larga y penosa hasta llegar a la región de Canaán, entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán, región que hoy corresponde al Estado de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza.

 

Moisés representaba en los años de peregrinación por el desierto, la ortodoxia, es decir, lo que la oficialidad religiosa consideraba mandato y voluntad de su dios Yahveh. Sin embargo, cuando se empezaba a sentir que algo no funcionaba o que sería mejor de otra forma, cuando sentía que el guía y legislador Moisés se equivocaba y que su equivocación empezaba a imponer cargas innecesarias a los agobiados caminantes, el pueblo se rebelaba y actuaba de otra forma. Moisés, entonces, conciente que las cosas no volverían atrás, asumía pose de legislador, convencido de cuidador del "orden establecido" y, con tono mayestático, declaraba "a partir de hoy manda Yahveh..." y estatuía el cambio como voluntad de Dios y nueva norma. Es apenas normal suponer hoy que el pueblo debía de reírse socarronamente y decirse: "¡cuál Dios, cuál Moisés! ¡Hemos sido nosotros quienes lo hemos hecho!".

 

Cuando las revoluciones vienen de arriba, por decreto o por golpe de estado, cuando no tienen un pueblo en su base, un pueblo que las haya querido y buscado, que las haya luchado y exigido, es imposible que se sostengan. Una revolución, para que sea digna de su nombre, para que se construya y perdure como tal, debe ser construida por el pueblo que, fatigado de una situación amarga, injusta e indeseada, se rebela y se organiza para hacerla. Así, al menos, en la saga mosaica que acabamos de evocar.

 

Los papas del siglo XX que intentaron revoluciones

 

Saltando siglos y ubicándonos en la segunda mitad del siglo veinte, nos encontramos con tres papas de la iglesia romana que intentaron, el primero iniciar y los otros dos madurar procesos revolucionarios intensos al interior de su propia iglesia2. Juan XXIII, quien había llegado incluso a proponer una reconciliación de la iglesia católica con el socialismo como doctrina –como socialismo utópico– y a encontrar afinidades entre su propuesta de sociedad y las derivadas de las utopías cristianas, propició el gran revolcón que se llamó "Concilio Ecuménico Vaticano II"3 entre 1962 y 1965. Se abrieron las puertas a una gran revolución eclesiástica que continuó Paulo VI a la muerte de su mentor. A pesar de todos los empeños de la curia vaticana por abortar las transformaciones emprendidas por Juan XXIII, Paulo VI las ahondó con valentía y en extrema soledad, las mantuvo y las defendió de los ataques de los centros de poder del mundo entero. A su muerte, Juan Pablo I, el Papa que sólo duró 33 días, pretendió radicalizar aún más lo iniciado: el retorno a la pobreza evangélica, la renuncia a ser un Estado, el divorcio de los grandes centros de poder político del mundo, la alianza estratégica con los empobrecidos de la tierra. Hay pruebas documentales de que fue envenenado. Luego se desató una furibunda contrarreforma que se mantuvo por 35 años y retrocedió lo avanzado a épocas de mayor oscurantismo que el abordado inicialmente. Un Papa polaco, visceralmente anticomunista, y un Papa alemán –que había participado en las juventudes nazis– reversaron a la Iglesia hacia una época entre medieval y barroca4. ¡Tres papas revolucionarios!, los tres boicoteados sistemáticamente, uno asesinado, sus revoluciones reversadas. Una vez más, como en los tiempos del éxodo y de Moisés, la revolución no se hace si no nace desde las bases de un pueblo o de una organización.

 

Para entender la agenda política del papa Francisco

 

Francisco llegó al Vaticano cuando la contrarrevolución marchaba a galope firme y daba señales de instalar a la Iglesia para siempre en las glorias y esplendores del pasado. Cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio, una vez elegido, adoptó el nombre de Francisco, se estremeció de susto la anquilosis eclesial. Ese nombre susurraba cosas y evocaba las viejas rebeldías del Francisco del siglo trece, el de Asís, el poeta, pacifista y transgresor.

 

Si uno se atiene a la historia de Bergoglio, nada nuevo habría que esperar de él y de su presidencia de la Iglesia romana. Sus posturas como superior provincial de los jesuitas, como Obispo auxiliar y como Cardenal primado de Buenos Aires frente a las mujeres, el movimiento social, las diversidades sexuales y de género, los sacerdotes apresados por la dictadura, los religiosos en barrios de miseria, la teología de la liberación, los procesos libertarios y liberacionistas del continente, dan fe de un religioso conservador del statu quo político y religioso, centrado puramente en los intereses de la Iglesia como aparato controlador de los cuerpos, las opciones y las conciencias.

 

Si uno se atiene, en cambio, a la sensibilidad humana y espiritual de Francisco -hombre capaz de llorar con los más empobrecidos y enfermos, de oír a la gente triste, abandonada y sola–, y a su simplicidad de vida –hombre de pocas insignias de poder y jerarquía, de predicación sencilla y al alcance de los más humildes, capaz de andar en autobús y en metro como un ciudadano común, de comer y gustar lo que come y gusta la gente del pueblo–, puede esperar de él posturas con fuerza profética y capacidad para desmontar el aparataje imperial y soberbio del Vaticano y sus enclaves pequeños y grandes a lo largo y ancho del mundo. Esto solo contiene, ya de suyo, chispas capaces de incendiar revoluciones.

 

Si uno considera lo que ha pasado con jerarcas de la Iglesia –caso de Hélder Cámara en Brasil, de Oscar Arnulfo Romero en El Salvador y de Gerardo Valencia en Colombia, entre muchísimos otros– que al ser elegidos representaban lo más conservador, intransigente y cerrado de la Iglesia alrededor de proyectos políticos radicalmente de derechas y burgueses, pero que al comenzar a andar con los pueblos pobres asumieron una radical conversión cristiana hacia su proyecto político liberador y hacia sus luchas, queda mucho por esperar de Francisco en la línea de un apoyo decidido y eficiente a las luchas de los pueblos por su dignidad, sus derechos y sus libertades. Al fin y al cabo, nada es rectilíneo en la historia humana ni en la historia de las personas.

 

Francisco ha dado claras señales de una radical conversión a las luchas y búsquedas, aún revolucionarias y estructurales, de los pueblos, desde el momento mismo de su instalación en el máximo poder eclesiástico romano. Leamos algunas de las más sintomáticas: a) Ante los movimientos sociales, en Roma (2014) y en La Paz (2015), el Papa ha reiterado su compromiso y su alegría de ver a la iglesia involucrada plenamente con los movimientos populares porque "Queremos un cambio de estructuras, este sistema ya no se aguanta: no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos, no lo aguanta la tierra"5; b) La encíclica "Laudato sí" –"Alabado seas"–6, toda ella está confeccionada como un análisis estructural del problema ambiental del Planeta, no como un mero problema coyuntural; su análisis desemboca en audaces denuncias al sistema neoliberal de mercado y a los centros de poder imperial que masacran y aniquilan pueblos y la vida misma, convocando a todos los pueblos del mundo a rebelarse activa y organizadamente.

 

Francisco en Cuba y en E.U., ¿con que propósitos?

 

Cuando este periódico se difunda estará en curso o habrá trascurrido la visita a Cuba (19–22 septiembre) y habrá sucedido lo mismo con su visita de seis días a los Estados Unidos (22–27 septiembre) y tendremos balances de ambos eventos. Me aventuro, sin embargo, a unas suposiciones que derivo del comportamiento que ha adoptado el pontífice en sus largos dos años de gobierno de la iglesia católica: a) Se habrá afirmado como hombre de espíritu libre y profundo que anima a la revolución cubana a seguirse construyendo como alternativa frente a la deshumanización del libre mercado; la habrá invitado a la plena acogida de todas las diversidades humanas, incluidas las diversidades religiosas; desde la isla habrá llamado al gobierno de los Estados Unidos a un sincero y efectivo levantamiento del bloqueo, del embargo económico y de todas sus funestas derivaciones contra los derechos humanos. Obviamente, habrá hecho una defensa radical de los derechos humanos amenazados en el mundo entero, sobre todo en los países del que se cree primer mundo. Habrá valorado el socialismo como vía para la racionalización del uso de la tierra, del suelo y del subsuelo y para la garantía de un mundo en equidad y en justicia. Habrá levantado una vez más su voz contra los muchos crímenes que contra la humanidad ha cometido el capitalismo neoliberal depredador y eliminador de la vida; b) En los Estados Unidos, y ante la ONU, habrá repetido los mismos mensajes anteriores y algo más: habrá denunciado la pasión imperialista de los americanos y todas las formas de imperialismo. Se habrá ido lanza en ristre contra el colonialismo en todas sus formas, particularmente contra la colonización de los cuerpos y de los espíritus, de la economía, de la geografía y de la vida. Habrá desenmascarado los consumismos como rostros brutales del despiadado saqueo planetario, como irracionalidad y como evasión de las sendas espirituales del vivir humano.

 

Pero nunca un Papa va a hacer una revolución

 

Como no pudo el viejo Moisés hace 36 siglos, tampoco podrá un Papa solo promover revoluciones en lugar alguno del mundo o de la historia. Tal vez sí, y esto ya es un aporte valiosísimo, un Papa que se decida con audacia a cuestionar los aparatos de poder, las hegemonías capitalistas y las omnipotencias del mercado, a señalar nuevos caminos para la fe, a convocar a los pueblos a la unidad y a despertar conciencia crítica, vigilante y participante en sus feligresías del mundo, podrá promover revoluciones aplazadas y urgentes por distintos lados del Planeta. Queda claro que un Papa a solas no hará una revolución ni siquiera en su propia casa –allá donde se cree que él manda más–, pero puede, si pone su poder simbólico al servicio de esa causa, promover e impulsar el milagro político-religioso de las nuevas alianzas entre cristianos, otros creyentes, movimientos sociales de base y movimientos políticos revolucionarios.

 


 

* Animador de Comunión sin fronteras - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 El libro del Éxodo es el segundo de la Biblia cristiana y forma parte del llamado Antiguo Testamento. Es una saga que recoge distintos momentos del pueblo de Israel en su cruce del desierto hacia tierras de libertad, historia que se da, según "el libro de libros", en un período de cuarenta años.
2 Juan XXIII, papa entre 1958–1963; Paulo VI, entre 1963–1978; Juan Pablo I, un mes del año 1978.
3 Un concilio ecuménico es una asamblea magna de la iglesia católica que, convocado por el Papa, reúne a todos los obispos del orbe alrededor de asuntos conexos con el derecho eclesiástico, con los dogmas y sus interpretaciones, con sus posturas morales y/o con sus prácticas litúrgicas
4 Juan Pablo II gobernó entre 1978 y 2005; Benedicto XVI, entre 2005 y 2013.
5 Papa Francisco en La Paz, Bolivia, frente a los movimientos sociales, Julio de 2015.
6 El título "Laudato sí" es tomado del "Cántico de las criaturas" de San Francisco de Asís que en su original italiano empieza "Laudato sí, mi signore – Alabado seas, mi Señor".

Publicado enEdición Nº 217
Trabajo, tierra y libertad, ejes del discurso del Papa


Techo, trabajo, tierra y libertad y la proclamación de un derecho del ambiente fueron los ejes del mensaje del papa Francisco ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en su 70 aniversario.


En su segundo día en Nueva York, el papa Francisco habló ante los más altos y los de más abajo, desde la cúpula mundial a los jornaleros y trabajadores migrantes indocumentados.


Ante la Asamblea General, el Papa argentino ofreció un marco moral para la política mundial. Reconoció los grandes avances y logros que ha aportado la ONU en 70 años, pero afirmó que el panorama mundial hoy nos presenta muchos falsos derechos y, a la vez, grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos.


Subrayó que existe un verdadero derecho del ambiente, pues no se puede separar al ser humano del ambiente y éste impone límites éticos que la acción humana deber reconocer y respetar. Por ello sentenció: cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad.


En torno a la exclusión, llamó a que los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad, y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Este mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad de espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y todos los otros derechos cívicos.


Condiciones espirituales básicas


Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada, agua potable y libertad religiosa, y más en general de espíritu y educación. Al mismo tiempo, "estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida..."


Jorge Mario Bergoglio agregó que la exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son, al mismo tiempo, obligados a vivir del descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias del abuso del ambiente o lo que llamó la cultura del descarte


Propuso que los organismos financieros internacionales velen por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia


En torno al eterno problema para el cual supuestamente se creó la ONU, indicó que "la guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y los pueblos. Al mismo tiempo, pidió por la total prohibición de las armas nucleares.


Y se refirió a otra clase de guerra "que viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra 'asumida' y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción. Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones".


Ante diversos mandatarios, ministros y embajadores, entre ellos Raúl Castro, Angela Merkel y la premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai, citó un verso de su pueblo: "El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura de mi tierra natal, canta: 'Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera'".


Explicó: El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo todo fundamento de la vida social y por tanto termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses. [El discurso íntegro]


Aun no se sabe cual será el efecto Francisco en la sede de la comunidad mundial, pero algunos se preguntaban si fue responsable, al menos en parte, de la renuncia inesperada del hombre más poderoso del Congreso, el presidente de la cámara baja John Boehner –su anfitrión hace sólo 24 horas– anunciada mientras hablaba el Papa ante la ONU.


Pero su efecto en las calles de Nueva York era evidente, con miles de personas buscando por lo menos un vistazo del Papa. En sus rutas, en sus destinos, masas –no sólo de católicos– se acercaban lo mas posible mientras se desplegaba tal vez el mayor operativo de seguridad en esta ciudad.


De la ONU, Francisco fue a la zona cero a rendir homenaje a las víctimas del peor atentado terrorista extranjero en este país. Ahí convivó con familiares de víctimas y rescatistas, y rezó con líderes de otras religiones (incluyendo musulmanes y judíos). Lamentó una mentalidad que sólo conoce la violencia, el odio y la venganza. Advirtió contra la imposición de la uniformidad y a favor de una diversidad aceptada y reconciliada.


Del sur de Manhattan cruzó la ciudad hacia el norte para llegar al este de Harlem, más conocido como El Barrio, para encontrarse con alumnos de primaria de escuelas católicas, a quienes les dijo es bello tener sueños y poder luchar por ellos. Ahí mismo sostuvo un breve dialogo con decenas de trabajadores inmigrantes (entre ellos varios mexicanos) y menores de edad que llegaron al país sin compañía.


De regreso al centro de la isla recorrió una sección del Parque Central en su papamóvil, saludando a miles que habían esperado horas a lo largo de esa ruta.


La escala en Nueva York culminó en el Madison Square Garden, convertido en una megaparroquia, pues en lugar de partidos de basquetbol o de hockey se celebró una misa, con un Jesús crucificado, ante 20 mil fieles. Ahí se sentó en un sillón sencillo y frente un altar construido para él por jornaleros de México y Centroamérica.


Antes de la llegada de la superestrella se ofreció un show con la participación de cantantes como Gloria Estefan, Harry Connick y Jennifer Hudson (quien cantó el Aleluya de Leonard Cohen) y habló el actor Martin Sheen, entre otros.
La noche de este viernes, el Papa partió para Filadelfia en la escala final de su gira por Estados Unidos.


La casa común y las tres T

Por Washington Uranga

Página12


A Francisco se lo ha denominado, con justa razón, "el Papa de los gestos". Es así porque en gran parte de los casos se ha servido de la gestualidad tanto para transmitir su mensaje como para reforzar aquello a lo que quiere darle relieve.


Sin embargo, en etapa norteamericana de la gira, la fuerza ha estado en las palabras. Primero ante el Congreso de los Estados Unidos y ayer frente a la Asamblea General de Naciones Unidas. Y el Papa no desaprovechó el escenario que se le ofreció, seguramente por mérito propio –conseguido por lo hecho en su pontificado hasta convertirse en una importante personalidad de la política internacional– y también por las necesidades que la comunidad internacional tiene hoy de encontrar figuras que aglutinen, que sirvan de referentes y cuya voz sea reconocida como autoridad, aun al margen de las objeciones que se le puedan hacer. Estas son algunas de las razones que ubican hoy al Papa en el sitio y ante la posibilidad de ser escuchado pero también de impulsar y promover iniciativas concretas para aquellos que, a su juicio y según todas sus manifestaciones, son los problemas más graves de la actualidad: la exclusión que genera guerra, el atentado contra el ambiente que degrada la dignidad humana.


Para hacerlo Jorge Bergoglio mantiene un discurso coherente en todas sus intervenciones y es el mismo que ayer desplegó hablando en español ante la asamblea de los representantes de las naciones. Tampoco allí perdió su estilo. Antes de ingresar al estrado desde donde se dirigiría al mundo, decidió encontrarse con los trabajadores de la sede de Naciones Unidas. Habló con los traductores, los cocineros, los encargados de la limpieza y el personal de seguridad. "Ustedes son expertos y agentes en el campo", les dijo para valorar la contribución que con "su trabajo silencioso y fiel" hacen a las Naciones Unidas. Y después, en medio de un discurso cargado de mensajes fuertes, citó al Martín Fierro para argumentar en favor de la fraternidad y la solidaridad entre los hombres.


El discurso de Francisco siguió el mismo eje que viene sosteniendo en el último tiempo y que tuvo su expresión más sistemática en la encíclica Laudatio si (Alabado sea) sobre el cuidado del ambiente. En Naciones Unidas el Papa insistió en la necesidad del cuidado colectivo de la "casa común", diciendo que esta, que es una tarea vinculada con el medio ambiente, no puede estar desligada de la atención a los "pobres", los "excluidos", los "descartados", como suele mencionarlos. "El abuso y la destrucción del ambiente (...) van acompañados por un imparable proceso de exclusión" dijo, para agregar que "la exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentando a los derechos humanos y el ambiente". Una y otra vez reclamó atención de la dirigencia frente a la pobreza, exigió justicia y afirmó que para que los excluidos puedan escapar de la pobreza extrema "hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino". En esa clave de lectura y ante los representantes de todo el mundo volvió a repetir el eslogan levantado el 9 de julio pasado en Bolivia hablando en la reunión de los movimientos sociales: techo, tierra y trabajo. Las tres T. Y agregó a ello la "libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos".


Consciente de que los discurso abstractos pueden sonar vacíos y ser mal interpretados (en Bolivia cuando habló de "cambio" aclaró, "un cambio real, un cambio de estructuras" porque "este sistema ya no aguanta más"), ahora definió los contenidos de la "agenda para el desarrollo": "acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general, libertad del espíritu y educación". Casi un plan de gobierno.


No dejó de apuntar a los organismos financieros internacionales, que "han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia". Pobreza, exclusión, justicia y derechos fueron las palabras más asiduamente incluidas en el discurso.


El Papa hizo también un rápido diagnóstico del "panorama mundial" que, a su juicio, "hoy nos presenta muchos falsos derechos y grandes sectores indefensos (...) víctimas de un mal ejercicio del poder" por lo que hay que "afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión".


Para alcanzar este propósito Francisco reconoció el papel y la importancia de Naciones Unidas, también como garante y salvaguarda de la paz mundial, y en general, de los dirigentes políticos. Pero pidió una "adaptación a los tiempos" para que todos los países, sin excepción, tengan una participación e incidencia real en las decisiones. Solicitó además respetar y aplicar "con transparencia y sinceridad" la Carta de las Naciones Unidas, "no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias", y recordó "las consecuencias negativas de intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional".


Fue enfático al señalar que, sobre todo los temas, "no bastan los compromisos asumidos solemnemente" o el "nominalismo declaracionista", sino que se necesita de los gobernantes "una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica". Pidió particularmente "acuerdos fundamentales y eficaces" para la Cumbre de Cambio Climático que habrá de celebrarse en París en noviembre próximo.


En síntesis, el discurso de un líder religioso que demuestra inteligencia política y compromiso con los problemas reales, y que decide hablarle a los representantes políticos en su propio lenguaje. Para que nadie se haga el distraído.

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Viernes, 25 Septiembre 2015 06:21

Claves de lectura

Claves de lectura

El discurso que Francisco pronunció ante el Congreso de los Estados Unidos tuvo la impronta típica del Papa, que se ha convertido en un referente de primer nivel en el escenario político internacional. Por el estilo y por los temas.


Para hablarles a los congresistas –y desde allí al mundo– no dejó de lado su condición de jefe de la Iglesia Católica pero, con plena conciencia del escenario, lo hizo con un lenguaje universal, destinado a los católicos y a quienes no lo son y se ubicó en una perspectiva interreligiosa frente a un auditorio que también lo es. Comenzó citando a Moisés, "el Patriarca y legislador del Pueblo de Israel", y elogiando la labor de sus interlocutores, que "consiste en hacer que este país crezca como Nación". Y de inmediato el Bergoglio cómplice y seductor de la audiencia dio lugar al Francisco que fija posición: "Están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política", les dijo a los legisladores.


Ninguno de los temas importantes quedó por fuera del discurso. En su alocución utilizó siempre un lenguaje cuidadoso pero no exento de energía. Y siguiendo un estilo propio de sus intervenciones públicas, decidió dirigirse, a través de sus representantes, al "pueblo" de los Estados Unidos, en particular a los trabajadores, a los abuelos y a los jóvenes. Para su estrategia discursiva seleccionó, como modo de aproximación e identificación, utilizar cuatro figuras emblemáticas de la historia norteamericana: "Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios". Y los presentó como "cuatro representantes del pueblo norteamericano". Otro guiño a la audiencia.


Llamó a comprometerse, desde la perspectiva interreligiosa, en la defensa de la paz y a favor de la justicia: la cooperación entre las religiones "es un potente instrumento en la lucha por erradicar las nuevas formas mundiales de esclavitud, que son fruto de grandes injusticias que pueden ser superadas sólo con nuevas políticas y consensos sociales", cuando "el mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión". Y remarcó su prédica: esperanza, reconciliación, paz y justicia.


Habló de los inmigrantes y los refugiados y para hacerlo se reconoció él mismo como hijo de inmigrantes. Luego pidió una respuesta "fraterna" para los que llegan buscando mejores condiciones de vida y recurrió a una frase del Evangelio de Mateo: "Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes". La mencionó como "una regla de oro".


No tuvo pelos en la lengua para insistir, siguiendo a los obispos católicos de Estados Unidos, en la necesidad de abolir la pena de muerte. Muchos asistentes que habían aplaudido intervenciones anteriores permanecieron en silencio en ese momento. Y abogó por los pobres señalando que "la lucha contra la pobreza y el hambre ha de ser combatida constantemente, en sus muchos frentes, especialmente en las causas que las provocan".


También incluyó el tema ambiental y el cuidado de la naturaleza, una de las cuestiones que se descuenta serán centrales en su discurso de hoy en Naciones Unidas. Recordó lo dicho en su propia encíclica Laudatio Si, y dijo que "ahora es el tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una 'cultura del cuidado'".


Criticó el armamentismo y pidió convertirse en "agente de diálogo y de paz" para "acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo" y "con el tráfico de armas".


Hizo una firme defensa de la familia, con todo lo que ello significa desde la doctrina católica respecto del aborto y la indisolubilidad del vínculo, pero evitó usar tono polémico sobre estos puntos. Pidió "crear puentes" entre miradas diferentes e insistió en "iniciar procesos" antes que "mantener espacios".


Ante el Congreso de Estados Unidos un Francisco en todo su despliegue, con una agenda que incluyó los temas clave de su magisterio, hablando en inglés y con un lenguaje cuidado, buscando seducir a su audiencia (la presente y la virtual) apoyándose en la propia historia y tradición norteamericanas y destacando a sus figuras emblemáticas. Un nuevo despliegue de la estrategia político-institucional de Francisco. Habrá nuevos capítulos.

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Martes, 22 Septiembre 2015 06:27

Espontaneidad sí, improvisación nunca

Espontaneidad sí, improvisación nunca

El papa Francisco transmite imagen de espontaneidad en cada uno de sus gestos. También se ufana de ello, como lo hizo ahora en Cuba especialmente durante el encuentro con los religiosos y religiosas y con los jóvenes. En las reuniones con las autoridades se lo ve distendido y alegre. Pero sería un error confundir todo lo anterior con improvisación. Bergoglio es un hombre sumamente inteligente que piensa cada movimiento como un hábil ajedrecista. Nada está librado al azar.

Tampoco los gestos, las palabras y hasta los silencios. A lo anterior le agrega, como parte fundamental de la estrategia, la discreción acerca de cada movimiento. Tal como lo admitió el cardenal cubano Jaime Ortega en una entrevista ofrecida a la televisión cubana, éste también es un ingrediente "que le permite alcanzar los objetivos" que se propone.


La visita que está realizando a Cuba tiene, tal como el propio Bergoglio lo señaló, un objetivo inocultablemente "pastoral". Es decir, terminar de reinstalar a la Iglesia Católica en la vida de los cubanos, tarea iniciada por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI después de años de ostracismo durante la etapa más ortodoxa de la revolución. Pero las condiciones hoy son otras. Porque cambió el momento histórico para los cubanos y porque este papa cuenta con el prestigio y la legitimidad de haber colaborado efectivamente en el restablecimiento de las relaciones entre la isla caribeña y Estados Unidos. Este es un enorme saldo a favor que aumenta su crédito tanto ante el pueblo como frente a las autoridades cubanas. Así lo admiten todos los actores y hasta las críticas de los disidentes –que objetan que el Papa no los escuche– pierden significación en este contexto. Ayer en Holguín el Papa reconoció "el esfuerzo" de la Iglesia Católica cubana. Francisco quiere dejar como saldo de su visita una Iglesia fortalecida tanto en lo institucional como en cuanto a su feligresía.


Pero lo "pastoral" no excluye lo político. No todo lo que ocurre es lo que se ve y se transmite. Junto a las concentraciones multitudinarias hay también diálogos reservados que están ocurriendo en forma simultánea durante la visita y que apuntan a facilitar el fin del bloqueo. Y lo que resulta más curioso es que tanto las autoridades norteamericanas como las cubanas confían en que el Papa "convenza" a la otra parte de acceder a ciertas condiciones o facilitar determinadas cuestiones que harán más posible ir derribando todas las barreras existentes. En otras palabras: unos y otros aspiran a que Bergoglio se convierta en vocero y embajador de sus puntos de vista. Pero no menos cierto es que unos y otros también consideran que Francisco es el garante e impulsor del acercamiento y nadie se atrevería a imponerle una condición. Tampoco el Papa lo permitiría. Mientras tanto Francisco espera llegar en los próximos días a Estados Unidos con una carpeta llena de sus diálogos con los cubanos en la que se incluyen pedidos y también propuestas y concesiones. Con esos argumentos intentará, ante Obama y los suyos, dar un nuevo paso significativo hacia la total normalización de las relaciones entre los dos países.


Pero este propósito tampoco es una jugada aislada de su estrategia respecto de la búsqueda de paz en el mundo. En La Habana dijo que el proceso de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos es un "ejemplo de reconciliación para el mundo entero", en medio de la actual atmósfera "de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo". Esta es la idea que el Papa tiene acerca de lo que está sucediendo en el mundo. Y está convencido de que la Iglesia Católica, en general, y él, de forma particular, tienen un aporte que hacer en ese sentido.


Por eso también insiste en que lo logrado entre Cuba y Estados Unidos después de tantos años de enfrentamientos es un ejemplo que puede servir para otros. "Es un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo... por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos", dijo el Papa. Por ese mismo motivo también hizo una pedido en favor de los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), intercambios que se vienen realizando precisamente en La Habana. "No podemos permitirnos otro fracaso", dijo el Papa al respecto. El presidente colombiano Juan Manuel Santos se apresuró en agradecer las palabras de Francisco.
También dijo Francisco que "nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas".

Ese es el lugar donde quiere pararse. En una perspectiva humanista y al margen de las disputas políticas. No porque no las reconozca o porque no valore la política. Sí porque entiende que es el compromiso con el hombre el lugar desde el cual la Iglesia Católica y, en general, las religiones, pueden hacer sus mejores aportes al mundo. El cardenal Jaime Ortega, en la mencionada entrevista concedida a la televisión cubana poco antes del viaje de Francisco, sostuvo que "la Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos. La Iglesia está en el mundo para penetrar con el Evangelio el corazón de los hombres. Y los hombres cambiarán el mundo". La frase fue adjudicada por el propio Ortega al papa emérito Benedicto XVI pero, según relató, fue la idea que él transmitió a Bergoglio el mismo día en que fue proclamado como papa Francisco. Ortega asegura que Francisco hace suya esa perspectiva: una Iglesia que incide, que alienta, que ayuda pero, al mismo tiempo, deja las soluciones finales en manos de los dirigentes. Ese es el sentido de la estrategia político-institucional de Bergoglio.


El Papa que se da espacio para la espontaneidad, que se presenta como el hombre que no escatima franqueza y jovialidad, no deja nada librado a la improvisación. Cada paso está previsto, calculado y meditado. Tiene conciencia de que todos los ojos están puestos en él y que eso acrecienta las posibilidades de éxito en lo que se proponga. No está dispuesto a perder la oportunidad.

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Lunes, 21 Septiembre 2015 07:15

La trinidad

La trinidad

El Papa, el político, y el espíritu de un movimiento son una trinidad que en este país, en estos días, resucita un mensaje antiguo de condena contra el pecado de los ricos que roban a los pobres, el secuestro del futuro prometido, la amenaza a la vida del planeta y el veneno de la indiferencia (bueno, también suena como el inicio de un buen chiste: un Papa, un socialista y un movimiento llegan a una cantina...)


El 17 de septiembre marcó el cuarto aniversario de Ocupa Wall Street, movimiento que estalló con un mensaje sencillo: el 1 por ciento más rico acumula todo el poder económico y político contra el 99 por ciento, y que sacudió durante meses las calles de este país, asustó a las cúpulas económicas y políticas, ocasionó represión policiaca que resultó en miles de arrestos y cambió desde entonces el debate político nacional de este país.


Muchos expertos tanto de derecha como de izquierda primero afirmaron que esta expresión carecía de seriedad y pragmatismo y después proclamaron que había muerto, sin entender la dinámica histórica de los movimientos sociales en general y menos dentro de Estados Unidos.


El movimiento de Ocupa, contó uno de sus voceros a La Jornada, siempre fue más un estado de ser que algo organizado con metas concretas o un programa político. Ese espíritu, ese estado de ser se sigue expresando en varios ámbitos, pero su gran triunfo duradero es la transformación del debate político, en el que la desigualdad económica y su corrupción de la política son puntos centrales.


A la vez, veteranos y participantes de Ocupa –no sólo en espíritu, sino en la práctica– continúan su evolución en diversos frentes, desde la lucha contra la deuda estudiantil hasta nutrir las filas progresistas del movimiento ambientalista (el que se atreve a culpar a ese 1 por ciento con nombre y apellido por el desastre ambiental), pero también apareciendo dentro del campo de batalla electoral con un político que ha sorprendido a las cúpulas de este país.


El senador federal independiente Bernie Sanders, autoproclamado socialista democrático, es un precandidato presidencial demócrata cuyo mensaje central es el mismo que el de Ocupa Wall Street. Sanders es alguien que, igual que miles de progresistas, sindicalistas y más, lo viene diciendo de alguna manera mucho antes que Ocupa. Pero fue sólo después del movimiento que ese mensaje se volvió, como dicen los modernos, viral. Sanders aún goza de las multitudes más grandes en los actos de campaña de cualquiera de los precandidatos de ambos partidos, y en las encuestas nacionales avanza sobre la supuestamente inalcanzable Hillary Clinton, hasta estar por arriba en los dos estados que primero realizarán elecciones primarias: Nueva Hampshire y Iowa.


"Es una atrocidad moral que la décima parte del 1 por ciento más rico hoy día es dueño de casi tanta riqueza que el 90 por ciento de la población... un 58 por ciento de todo el ingreso nuevo se capta por el 1 por ciento más rico", afirmó Sanders la semana pasada en el programa nacional de televisión Late Show with Stephen Colbert. Al reiterar el mensaje central de sus discursos, Sanders afirmó que es hora de que el gobierno trabaje para todos, no sólo para unos cuantos.


Este mensaje ha provocado ovaciones y un entusiasmo nuevo en diferentes rincones de este país, sobre todo entre los jóvenes, a tal nivel que cada vez hay más alarma en la cúpula del Partido Demócrata mientras la derecha lo califica de antiestadunidense.


Entre las crecientes agrupaciones de voluntarios de la campaña de Sanders, los veteranos de Ocupa Wall Street participan en diversas tareas; prestan su experiencia de organización, autogestión y sobre todo el uso de las herramientas digitales. Uno de ellos comentó que "el surgimiento de Sanders es inconcebible sin que Ocupa Wall Street elevara la conversación sobre desigualdad... No se puede imaginar una cosa sin la otra", reportó The Guardian.


Mientras tanto, el mensaje del papa Francisco se suma al coro estadunidense en denuncia de la concentración de la riqueza, el abandono de los más pobres, la ola antimigrante, el ataque contra los derechos y libertades civiles y la relación entre el gran capital y la crisis ambiental en el mundo.


El Papa llegará esta semana a un país que sufre la peor desigualdad económica desde poco antes de la gran depresión. Mientras tanto, el ciclo electoral presidencial en curso será el más caro de la historia, con montos sin precedente de donaciones de multimillonarios que definen el proceso democrático y que confirma la conclusión de muchos –incluyendo el ex presidente Jimmy Carter– de que el país se está volviendo una plutocracia.


El mensaje del Papa sobre las consecuencias deplorables de cuando el gran capital toma el control del planeta es bien conocido, y provoca inquietud entre algunos de sus anfitriones políticos al esperar su llegada esta semana en la capital mundial de la libertad (del mercado). Pero para otros, este mismo mensaje ya tiene amplio eco aquí desde hace cuatro años.


Tal vez más que nada, esta trinidad –el cura, el socialista y el Ocupa– pueda ofrecer un antídoto vital para este país que a veces suele ser contaminado y abrumado por la indiferencia y apatía (el himno de esta trinidad podría ser la versión sencilla de Springsteen –una de las voces estadunidenses que ha recogido los versos, dolores, furias, sueños y solidaridad del 99 por ciento– de una canción argentina que empieza: "Sólo le pido a Dios/que el dolor no me sea indiferente".


Quién sabe si todo esto amerita permitirse un poco de fe par el futuro de este país, pero por ahora el eco popular de este mensaje es esperanzador. Mientras tanto, se aceptan sugerencias para un chiste sobre un cura, un socialista y un ocupa en una cantina.

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Domingo, 20 Septiembre 2015 06:02

Una visita político-pastoral

Una visita político-pastoral

Francisco llegó ayer a La Habana e inicia hoy sus actividades formales con una misa multitudinaria en la Plaza de la Revolución, a la que también asistirá Cristina Fernández. Se espera que la Presidenta, que viajó especialmente, salude al Papa al término de la ceremonia pero no está prevista una reunión privada ante ambos. Será esta la séptima vez que se encuentren desde que el argentino asumió como papa hace poco más de dos años. Cuatro de esas ocasiones fueron audiencias privadas.


Jorge Bergoglio permanecerá en la isla hasta el próximo miércoles y si bien ninguna fuente oficial lo confirmó, muchos trascendidos indican que tendrá un encuentro con Fidel Castro. El vocero vaticano Federico Lombardi dijo que "con toda probabilidad es previsible que (el encuentro) vaya a suceder". El Vatican Insider, un medio italiano que habitualmente maneja información de primera mano, afirmó citando "fuentes cercanas al entorno papal" que "el coloquio (...) lo solicitó el Vaticano y la diplomacia cubana dio su beneplácito".


El martes 15 de septiembre el diario Granmma, del Partido Comunista Cubano, le dedicó la tapa al papa. En el editorial se señala que "escucharemos las palabras de Su Santidad con respeto y atención, mostrando que somos un pueblo educado y noble, que como digno anfitrión, le presentará su historia, cultura y tradiciones". Y recuerda también que Cuba se encuentra "inmersa en el proceso de actualización de su modelo socioeconómico, comprometido en la defensa de la soberanía popular" para "preservar sus conquistas sociales y alcanzar el mayor bienestar para todos sin exclusiones". El primer encuentro entre Fidel Castro y un papa ocurrió el 19 de noviembre de 1996 cuando el entonces presidente de Cuba fue recibido en el Vaticano por Juan Pablo II. Dos años después, Karol Wojtyla visitó Cuba y Castro estuvo presente en la misa en La Habana. Benedicto XVI estuvo en Cuba en marzo de 2012 y en esa ocasión también hubo un encuentro con Fidel Castro –quien para entonces ya no era presidente– que se celebró en la sede la nunciatura (embajada del Vaticano) en La Habana.


En 1997, hablando en Jamaica, Castro había dicho que "Cristo fue un gran revolucionario... Era un hombre cuya doctrina toda se consagró a los humildes, a los pobres, a combatir la humillación del ser humano. Yo diría que hay mucho de común entre el espíritu, la esencia de su prédica, y el socialismo". En una introducción de 1998 para un libro que recogió las intervenciones de Juan Pablo II y Fidel Castro durante la visita del polaco a Cuba, Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro, el entonces arzobispo Jorge Bergoglio admitió que "desde que en 1980 Fidel Castro propone 'una alianza estratégica entre cristianos y marxistas', no ha cesado en sus intentos por encontrar y demostrar convergencias o puntos de conexión entre el catolicismo y los postulados de la revolución".


Frei Betto es un sacerdote católico brasileño, teólogo de la liberación, que tuvo gran acercamiento a la Revolución Cubana y permanente diálogo con Fidel. En mayo de 1985, el cubano y el brasileño se reunieron para conversar sobre religión y acerca de la experiencia personal del dirigente cubano sobre el tema. El encuentro dio lugar luego al libro Fidel y la religión. "Recuerdo esas horas de entrevista con mucha emoción", dice Frei Betto. "Esa entrevista fue un regalo de Fidel al pueblo de Cuba, que es un pueblo que tiene profundas raíces religiosas, un pueblo creyente, un pueblo que vive los valores del Evangelio, de la solidaridad, el altruismo, la creencia de que es posible crear una civilización y que todos vivan con sus derechos, o lo que teológicamente decimos, que todos vivan como hijos de Dios".


Guzmán Carriquiry, un laico uruguayo muy cercano a Bergoglio y que ocupa la vicepresidencia de la Comisión Pontificia para América Latina, dijo en un reportaje concedido a Vatican Insider que es "erróneo dar una lectura principalmente política al viaje de Francisco a Cuba y Estados Unidos" y sostuvo que el Papa "va a Cuba para abrazar el pueblo cubano en la caridad de Cristo, para confirmar a los fieles en la fe y para agradecer a la Iglesia de la isla por su fidelidad durante tiempos duros y difíciles que pertenecen al pasado".


De hecho las autoridades de la Iglesia en Cuba admiten que hoy las relaciones con el gobierno de Raúl Castro son buenas. El principal interlocutor eclesiástico es el cardenal Jaime Ortega, un hombre en buena sintonía con Bergoglio. La Conferencia Episcopal cubana reaccionó rápidamente "con profunda satisfacción" al indulto de más de 3500 presos anunciado por el gobierno con motivo de la llegada de Francisco. Se sabe también que discretamente, pero sin pausa, el Estado cubano ha reintegrado a la Iglesia Católica templos, recintos religiosos, casas parroquiales, terreno y edificaciones que le pertenecían y que habían sido confiscados por el gobierno revolucionario.


Por otra parte la disidencia cubana solicitó también una entrevista con Francisco y las llamadas Damas de Blanco pidieron hablar con el Papa "para que sepa qué está pasando en Cuba". Nada se conoce ni se ha confirmado sobre esta posible reunión. Pero, desde Miami, la vocera de las Damas de Blanco María Elena Alpizar dijo que es necesario que el Papa escuche directamente a los disidentes "porque su cardenal (Ortega) no le va a decir la verdad". El portavoz vaticano Federico Lombardi manifestó antes de partir de Roma que el Papa "no tiene en su agenda" una reunión con los grupos disidentes.


En declaraciones periodísticas Carriquiry admitió "la mejoría de las relaciones entre la Santa Sede y Cuba", respecto de las anteriores visitas pontificias, resaltó que "esta vez hay un papa latinoamericano" y subrayó "el reconocimiento que el presidente cubano, Raúl Castro, ha hecho por el aporte diplomático del Vaticano, un factor que refuerza aun más la autoridad y la esperanza que Francisco lleva consigo viajando a la isla".


Durante los cuatro días que durará su visita además de La Habana el Papa visitará Holguín y Santiago de Cuba y celebrará tres misas de las que se anticipa participarán multitudes. Si bien apenas el cinco por ciento de los cubanos se declaran formalmente católicos en la actualidad, el pueblo cubano mantiene una tradición religiosa en la que predominan los cultos sincréticos de origen africano. La Iglesia, que ha tenido un peso político institucional importante en la historia del país, perdió esa ascendencia con la llegada de la revolución, con quien también libró duras batallas. Las relaciones se recompusieron a partir de Juan Pablo II y el catolicismo sigue teniendo influencia cultural sobre todo en los sectores dirigentes. También dirigentes políticos identificados con el proceso revolucionario muestran hoy apertura a lo religioso e incluso insinúan su regreso a filas del catolicismo del que alguna vez formaron parte ellos mismos o sus familias.


EXPECTATIVAS, FESTEJOS, REACCIONES A LA VISITA DE FRANCISCO


En el viento de La Habana


La cobertura especial de Radio Rebelde, los que pasean por el Malecón, la historia de enfrentamientos entre Iglesia y gobierno revolucionario, que se está cicatrizando, y la muchedumbre de periodistas que cubre el evento.

 

Por Darío Pignotti
Desde La Habana


Francisco bajó del avión a las 16.04, en pleno viento de la época de tormentas cubana. Las sotanas y guayaberas flameaban, su solideo se voló. Unas cien mil personas saludaron el papamóvil, mientras Radio Rebelde, la estación fundada por otro argentino, el Che, hacía una cobertura especial sobre la visita de "Su Santidad". Los mensajes incluían criticar las medidas de EE.UU. sobre el embargo como "limitadas" y darle bastante espacio a la presencia de Cristina Fernández de Kirchner. Raúl Castro dio un discurso de bienvenida al Papa que incluyó un tema de la presidenta argentina, "la desestabilizadora" contra los gobiernos progresistas de Latinoamérica.


La Habana es una Babel de periodistas internacionales, peregrinos venidos de Latinoamérica y Estados Unidos, turistas transparentes de tan blancos que pasean con sandalias y medias por el Malecón, a la altura del Monumento al Maine, el navío norteamericano hundido en 1898 cuando estaba fondeado frente a costa. Uno de los viajeros "gringos" fotografía las dos columnas que recuerdan el incidente que sirvió de pretexto para la invasión a la isla. Otros se desentienden del monumento, que está a pocas cuadras de la embajada norteamericana reabierta en julio pasado.


"Es bueno que el papa argentino nos venga a visitar –dice una de las espléndidas morenas que pasean por el Malecón–. No soy católica pero me doy bien con los católicos." Esto es típico y si bien la acogida a Bergoglio es afectuosa, expansiva, bien a la cubana, no se percibe el fervor de México u otros países más arraigadamente católicos.


En la catedral, una joya de la arquitectura barroca, donde hoy estará el Pontífice, decenas de jóvenes oraron y cantaron hasta casi la medianoche del viernes, ellos sí con un entusiasmo místico. Los cubanos católicos representan una minoría de una población que es "muy religiosa" pero en su mayoría cultiva la santería, traída por los esclavos africanos "como sucede en Bahía", comparó ayer el teólogo Frei Betto. "Francisco merece recibir el Premio Nobel de la Paz por todo lo que ya ha hecho" para aproximar a los gobiernos cubano y norteamericano. "El hecho de que el Papa haya venido a Cuba antes que ir a Estados Unidos es un reconocimiento a la soberanía de este país. Alguien se preguntó por qué eligió ir a Holguín, es porque es la ciudad más cercana a la base de Guantánamo."


Betto recordó que en los años sesenta, la revolución enfrentó una verdadera sedición católica, con las iglesias funcionando como centros políticos. Hasta hubo "un cura loco" que llevó 14.000 chicos a Estados Unidos diciendo que "el comunismo los iba a apartar de sus padres". Sólo en los '80 y en parte gracias a Betto, mejoraron las relaciones con la institución.

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Sábado, 19 Septiembre 2015 05:16

Cuba se viste de blanco y amarillo por el Papa

Cuba se viste de blanco y amarillo por el Papa

En Cuba todo el mundo habla del "Papa argentino" y su colaboración en el deshielo con Washington, mientras aguardan sus palabras sobre el bloqueo. Avenidas y algunos organismos públicos están decorados con los colores del Vaticano.


Milagro cubano sin ayuda de dios: el haber vivido bajo el yugo del bloqueo durante más de medio siglo y mantener en pie la revolución. Faltando horas para el arribo de Francisco, aquí todo el mundo habla del "Papa argentino", su colaboración en el deshielo con Washington y aguardan sus palabras sobre el bloqueo.


Avenidas y algunos organismos públicos están decorados con listones amarillos y blancos, los colores del Vaticano, que se repiten en las lonas que cubren el tablado erigido en la Plaza de la Revolución donde Francisco celebrará misa el domingo, bajo la bendición de la imagen del Che Guevara.


El canciller, Bruno Rodríguez, declaró que aguarda el discurso papal por sus implicancias en la relación con Estados Unidos. "Lo escucharemos en todo lo que tenga que decir... lo escucharemos con profundo respeto sabiendo que el Santo Padre tiene una extraordinaria autoridad no sólo religiosa sino también ética a escala mundial". Por lo pronto, y pese a los progresos alcanzados en lo diplomático, gracias a la voluntad política de Barack Obama que Cuba reconoce como valiosa, el hostigamiento no cesó, afirmó Rodríguez, ante corresponsales extranjeros.


"En los últimos años, incluso en el período de diálogo y conversaciones confidenciales con el gobierno de EE.UU., ocurridas en los años 2014 y 2015, el bloqueo continuó fortaleciéndose con marcado y creciente carácter extraterritorial, en particular en el ámbito financiero". El jefe de la diplomacia cubana adelantó que el tema será planteado una vez más ante la ONU, donde se recordará que Obama cuenta com atribuciones constitucionales para mitigar la guerra comercial y financiera.
David Hernández es un taxista joven, menos de 40 años, que tiene su parada frente al Hotel Nacional, junto al mítico Malecón habanero. Comenzó a llover, Hernández desplegó el techo corredizo de lona blanca, antes de iniciar el viaje hacia el barrio La Habana Vieja en su Ford Victoria 1953 "V 8, de ocho cilindros", que está pintado de un furioso color rosado. "La pintura es nueva, se la hicimos hace dos años; el carro está viejo pero sigue aguantando. El problema de estos carros es que consumen mucho combustible, son carros americanos, ellos hacen carros para consumir combustible porque tienen de sobra, a nosotros nos falta."


Hernández, como todo cubano, hace gala de su sentido del humor: "Espero que este papa nos dé una ayuda para que se termine el bloqueo; mi carro ya tiene más años que el bloqueo, pero no sé cuánto tiempo más va a seguir andando, ya está viejo y las calles están llenas de pozos".


El mundo posó su mirada en Cuba: mil periodistas extranjeros solicitaron su acreditación ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para acompañar la visita del Papa, informó el jefe de prensa de ese organismo, Alejandro González. "A nosotros nos gusta hablar con la prensa para que afuera de Cuba se sepa que acá estamos luchando cada día, estamos esperando que las cosas mejoren, que haya más prosperidad, y tenemos fe en que este papa traiga un buen mensaje. Fíjate, he dicho que tengo fe, pero no soy creyente, soy uu ateo que tiene su propio dios", cuenta David, que me deja en la esquina de la angosta y bonita Calle Campanilla, una arteria colonial, donde se despide con un cordial "cuando quieras cuenta con nuestra ayuda".


El canciller Rodríguez anunció el viaje del presidente Raúl Castro en Naciones Unidas, en lo que será su primera visita a Estados Unidos desde 1959, cuando integró la comitiva encabezada por Fidel Castro pocos meses después del triunfo de la revolución. Raúl hablará posiblemente ante la Asamblea de la ONU, donde también pronunciarán discursos Francisco y Obama. Que la "troika" RaúlFranciscoObama coincida en el mismo recinto de la ONU ha dado lugar a todo tipo de especulaciones entre los periodistas que ya están trabajando en la sala de prensa del Hotel Nacional, decorado com imágenes del Che y Fidel durante sus años de combatientes en Sierra Maestra. Algunos colegas comentaron, entre otras tantas especulaciones, que hasta podría haber un encuentro entre ellos, lo cual sería, seguramente, la "foto del año". Por lo pronto lo único cierto es que el jefe de Estado cubano viajará a Estados Unidos con un clima de aproximación que anteayer fue celebrado por el canciller al hablar ante corresponsales extranjeros.


Por cierto, lo que ocurra este mes en Nueva York será el reflejo de los cabildeos diplomáticos discretos que ocurren en estos días en Cuba, el Vaticano y Estados Unidos. Contactos que seguramente se intensificarán a partir de hoy cuando el Papa desembarque en el aeropuerto internacional José Martí, tras lo cual podría tener un encuentro con Fidel. Es sabido que este Pontífice es un "animal político" habituado a la negociación cara a cara, un estilo muy personal que desplegó el año pasado durante sus encuentros privados, y por separado, que mantuvo con Raúl y Obama en la Santa Sede.


Más allá de que Raúl y Obama vuelvan a encontrarse, como ocurrió este año en la Cumbre de las Américas en Panamá, la visita del mandatario cubano a Nueva York trae a la memoria otros viajes legendarios. Como aquel de Fidel Castro hace más de medio siglo cuando se alojó en un modesto hotel del Harlem, luego de abandonar otro en el que su propietario temía que su imagen se contaminara de reputación "comunista". Ante ello Fidel fue acogido grandiosamente por la comunidad de ese barrio negro, y fueron los propios vecinos quienes establecieron un cordón de seguridad en torno del hotel, donde el líder de la revolución fue visitado por el presidente soviético Nikita Kruschev, el mandatario egipcio Nasser y Malcolm X, líder de la Nación del Islam estadounidense. Fidel literalmente revolucionó a los neoyorquinos fascinados con el guerrillero que había derrocado a la dictadura de Fulgencio Batista, y sobre quien había mil preguntas. Una de ellas era si Fidel era o no era comunista. Quien respondió esa pregunta fue el propio Kruschev, al decir: "No le pregunté a Fidel si era comunista, lo que yo sé es que soy fidelista".

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Viernes, 18 Septiembre 2015 05:15

El Papa lleva a Cuba sus críticas al embargo

El Papa lleva a Cuba sus críticas al embargo

A horas de su visita al continente americano (el Pontífice parte hoy y llegará mañana), Francisco conversó por videoconferencia con cinco estudiantes de diversas escuelas de Nueva York y otros cinco de colegios de La Habana.

 

En la víspera de la llegada de Francisco a Cuba, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, afirmó que el Vaticano es contrario al embargo impuesto hace 50 años por Estados Unidos a la isla. A horas de su visita al continente americano (parte hoy, llega mañana), el Papa conversó por videoconferencia con cinco estudiantes de diversas escuelas de Nueva York y otros cinco de colegios de La Habana.


El funcionario vaticano afirmó que la Santa Sede está en desacuerdo con el bloqueo económico que pesa sobre el país caribeño porque afecta negativamente a sus habitantes. "Es bien conocida la posición del Vaticano sobre este asunto del embargo, tiene una posición, digamos, contraria. El embargo, este tipo de sanciones, causa angustia y sufrimiento en la población que, digamos, los padece", aseguró Parolin en una entrevista. "La Santa Sede, a nivel de Naciones Unidas y de la Asamblea General, siempre apoyó las propuestas que piden una revocación del embargo en Cuba", agregó. A juicio del secretario de Estado vaticano, es de esperar que un eventual levantamiento pueda traer consigo una mayor apertura desde el punto de vista de la libertad y los derechos humanos.


Parolin individualizó los temas principales del viaje del Papa a Cuba y Estados Unidos del 19 al 28 de este mes. "El temario incluye el histórico deshielo entre ambos países, la crisis migratoria, la canonización del padre Junipero Serra y el encuentro mundial de las familias", señaló.


Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, opinó que durante los nueve meses de conversaciones entre ambos países para restablecer sus relaciones el embargo estadounidense continuó fortaleciéndose. "En los últimos años, incluso en el período de diálogo y conversaciones confidenciales con el gobierno de Estados Unidos, en los años 2014 y 2015, el bloqueo se intensificó con un marcado y creciente carácter extraterritorial, en particular en el ámbito financiero", señaló el miércoles el jefe de la diplomacia.


Mientras tanto, a través de un evento organizado por la entidad Scholas Ocurrentes, Francisco dialogó con jóvenes cubanos y estadounidenses. Según comunicó la Santa Sede, los estudiantes le transmitieron sus ganas de recibirlo y le realizaron algunas preguntas, pero el contenido no fue publicado. El encuentro será retransmitido hoy por la noche a través de la cadena estadounidense CNN. Francisco es bien considerado en Cuba debido a su papel en las conversaciones que llevaron al deshielo entre el gobierno de La Habana y Washington.


Bajo el lema "Misionero de la misericordia", Francisco arribará al aeropuerto José Martí de la capital cubana, en donde tendrá su recibimiento oficial para posteriormente trasladarse a la Nunciatura Apostólica, ubicada a unos 25 kilómetros de allí, en un día donde no están previstas actividades oficiales. En La Habana, se montarán gigantografías –que constan de collages de fotos alusivas a los gestos de caridad protagonizados por Francisco y otros líderes religiosos–; el color predominante en la Plaza de la Revolución será el azul; y además se colocarán banderines en alusión a las banderas cubana y vaticana. Por la tarde, y luego de un almuerzo privado, el Papa se trasladará al Palacio de la Revolución y saludará a las delegaciones diplomáticas y luego visitará la catedral de La Habana, en donde ofrecerá la Plegaria de las Vísperas con sacerdotes, religiosos y seminaristas. El lunes por la mañana, Francisco se dirigirá a la ciudad de Holguín, en donde está previsto que oficie una misa y visite la Loma de la Cruz, en donde se montó una gran cruz de madera, uno de los símbolos que identifican la ciudad. A media tarde, el Santo Padre volverá a subirse a un avión que lo trasladará a la ciudad de Santiago de Cuba. Allí, mantendrá un encuentro privado con los obispos y luego se dirigirá a la Basílica Menor del Santuario Nacional Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en donde ofrecerá una oración a la Virgen (que fue homenajeada por el papa Juan Pablo II en 1998, quien coronó y bendijo la imagen). El martes, en tanto, oficiará una ceremonia religiosa por la mañana. Tras finalizar la misa, Francisco partirá hacia la ciudad de Washington, destino que será la primera escala en su gira de seis días por Estados Unidos, que seguirá en Filadelfia y Nueva York.

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Domingo, 13 Septiembre 2015 05:54

El viaje de Francisco

El viaje de Francisco

El sábado que viene Bergoglio aterriza en Cuba y luego llega a Estados Unidos, donde hablará ante el Congreso y la ONU, y será huésped de Obama. Críticas, entusiasmos y las jugadas políticas sobre guerra y polución.


El próximo sábado el papa Francisco comenzará un viaje a Cuba y Estados Unidos que, al margen de los motivos religiosos y pastorales, será una prueba para la estrategia diplomática que Bergoglio viene llevando adelante desde el Vaticano y que lo ha llevado a involucrarse en temas candentes de la problemática mundial. El viaje de diez días le permitirá al máximo líder del catolicismo hablar también ante la Asamblea de Naciones Unidas, hecho que da cuenta por sí solo de la trascendencia que su figura alcanzó en el escenario político internacional. Será la primera vez que un pontífice católico ocupe ese estrado. También habrá un discurso papal ante el Congreso de Estados Unidos.


El pequeño maletín que el Papa lleva siempre consigo, en el que además de sus libros de oraciones acumula apuntes y anotaciones, y que no confía ni al más cercano de sus colaboradores, irá esta vez cargado de temas de agenda que sobrepasan las cuestiones estrictamente eclesiásticas e institucionales e incursionan en asuntos de trascendencia política, económica, social y cultural para todo el mundo.


En su estancia en Estados Unidos, el Papa se reunirá con el presidente Barack Obama y con el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon. No está confirmado aun pero se sabe que se está gestionando por canales diplomáticos otro encuentro con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.


¿Los temas? Entre los más urgentes la búsqueda de soluciones humanitarias para la crisis migratoria provocada por el desplazamiento de personas desde los países de Medio Oriente hacia Europa. Cuestión que no será considerada al margen de la situación que viven también los mexicanos y, en general, los latinos en Estados Unidos. Fuentes vaticanas no descartan que esta sea la ocasión para conocer una propuesta de la Iglesia Católica, por boca de Francisco, intentando aportar a la situación de los desplazamientos de personas y refugiados en todo el mundo.


A la luz de la última encíclica papal sobre las cuestiones ambientales, Laudato si, se descuenta que el Papa aprovechará la oportunidad de dialogar con líderes de todo el mundo para retomar problemas como el calentamiento global y la sustentabilidad del planeta, pero vinculando estos asuntos a otros como la necesidad del desarme, el tráfico internacional de armas y la competencia nuclear, relacionando todos estos temas y renovando en todos los casos las críticas al sistema global capitalista que sostiene este estado de cosas. Este podría ser uno de los principales ejes del discurso en la ONU y lo que diga el Papa pretenderá incidir de manera directa en la próxima conferencia mundial sobre medio ambiente de París el 30 de noviembre. Otra presentación que se aguarda con interés político es el discurso ante el Congreso, donde se espera que el Papa haga una fuerte apelación en favor de los migrantes hispanos y sobre la responsabilidad que le cabe al país anfitrión en el escenario internacional.


En la agenda diplomática del Pontífice tampoco faltarán otras cuestiones como los conflictos en Ucrania y Siria, y la necesidad de encontrar caminos para la paz entre Israel y Palestina, una cuestión que al Papa le sigue preocupando en extremo y en favor de la cual ha hecho ya varios intentos que hasta el momento no prosperan positivamente.
Respecto de Cuba y Estados Unidos también habrá una agenda particular. Fue notoria la participación del Vaticano en el acercamiento entre los dos países después de cincuenta años de enfrentamientos. El propio Francisco trató de quitarle trascendencia a su intervención. "Sucedió solo, no hubo mediación, fue la buena voluntad de los dos países. El mérito es de ellos, que hicieron esto. Nosotros no hicimos casi nada, sólo pequeñas cosas. En serio, no hay más", dijo el Papa en diálogo con los periodistas en el avión que lo regresó a Roma después de su reciente gira sudamericana.


Se sabe, no obstante, que las gestiones de la diplomacia vaticana a instancias de Francisco fueron fundamentales para generar el acercamiento y así lo reconocieron –y agradecieron– tanto Obama como el presidente cubano Raúl Castro. Pero más allá del restablecimiento de las relaciones diplomáticas ya concretadas, entre Cuba y Estados Unidos quedan varios temas pendientes que resultan espinosos. El primero de ellos es el levantamiento del embargo norteamericano, cuestión fundamental para la isla y para su futuro económico. Para alcanzar este propósito se necesita de un voto favorable del Congreso, donde los republicanos no se muestran para nada favorables. Otro tema delicado es el relativo a la base militar en Guantánamo, que opera como una cárcel en territorio cubano y en la que Estados Unidos retiene a presuntos terroristas con el argumento de su peligrosidad. Obama prometió, desde el comienzo de su primer mandato, avanzar en las negociaciones sobre esta cuestión pero a cambio –y como clara concesión a los conservadores– quiere entablar un diálogo sobre la vigencia de los derechos humanos en la isla. Antes de la llegada del Papa, el gobierno cubano decidió indultar a 3522 presos por distintos motivos.


Después de atravesar etapas de mucho enfrentamiento las relaciones entre Iglesia y gobierno en Cuba son hoy cordiales y caminan por andariveles institucionales. El cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, es el principal interlocutor del gobierno.


La etapa cubana de la gira papal será también la oportunidad para un nuevo encuentro entre Francisco y la presidenta argentina Cristina Fernández.


Frei Betto, un fraile dominico brasileño vinculado a la Teología de la Liberación y muy cercano a la Revolución Cubana, declaró al portal "Religión digital" que "este viaje equivale, en su visita a Cuba, al encuentro de Jesús con la multitud para compartir y repartir panes y peces; y en su etapa por los EE.UU., a la entrada de Jesús en el templo para dar azotes a los comerciantes de la fe". En estas palabras el sacerdote católico sintetizó lo que muchos sostienen: Francisco será recibido con entusiasmo en Cuba, a pesar de que apenas el cinco por ciento de los casi doce millones de cubanos se declara católico, y en Estados Unidos, al margen de la recepción oficial y del fervor popular que pondrán fundamentalmente los hispanos, será objeto de duras críticas por parte de los sectores conservadores y de partidarios del Partido Republicano.
"Señor, ilumínalo o elimínalo" es el lema que los conservadores de Estados Unidos enarbolan contrariados frente a la próxima visita de Francisco. En estos grupos cayó muy mal que frente a la invitación de Obama el Papa decidiera antes visitar Cuba y no pasar por Miami, base de los cubanos anticastristas. Greg Gutfeld, comentarista de la cadena Fox News, calificó a Francisco como "el hombre más peligroso del planeta" por sus críticas al sistema capitalista. "Es uno de la Teología de la Liberación. Critica el capitalismo salvaje y rehabilitó a Gustavo Gutiérrez, el padre de esa teología", dijo el profesor Mark Silk, del Trinity College (Connecticut).

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Miércoles, 09 Septiembre 2015 07:38

Para entender la visita a Cuba del Papa Francisco

Para entender la visita a Cuba del Papa Francisco

"Lo que voy a publicar aquí va a irritar o escandalizar a aquellos a quienes no les guste Cuba o Fidel Castro. Eso no me preocupa. Si no ves el brillo de la estrella en la noche oscura, la culpa no es de la estrella sino tuya". Leonardo Boff (1).

El 8 de julio de 2015, en el camino entre el aeropuerto de El Alto y la ciudad de La Paz, en Bolivia, el Papa Francisco se detuvo para orar cerca de Achachicala, sitio donde fue torturado y asesinado el sacerdote Luis Espinal en la noche del 21 de marzo de 1980, sólo dos días antes del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador y justo en el mismo año de la asamblea de obispos de Medellín, en la que sectores de la Iglesia elaboraron fundamentos teóricos y prácticos de una proximidad a las luchas de los pobres y oprimidos: la Teología de la Liberación. Luis Espinal ("Lucho" para los bolivianos), periodista y crítico de cine, además de sacerdote, fue asesinado por denunciar la situación miserable del pueblo boliviano y la represión militar. "Me detuve aquí –dijo el Papa a la muchedumbre reunida en el lugar- para saludarlos y sobre todo para recordar, recordar a un hermano, un hermano nuestro, víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia".

Mucho se ha especulado con el regalo de Evo Morales al Papa de un crucifico tallado en el cual la cruz está formada por una hoz y un martillo. Los detractores de Morales creyeron ver la oportunidad para acusar al mandatario boliviano de burlarse del Papa regalándole un "crucifico comunista". Sin embargo, la historia detrás del obsequio es que se trata de la copia de una talla realizada por el sacerdote Luis Espinal para expresar el anhelo común de cristianos y marxistas de una sociedad más humana y más justa. Además, después de recibir la Orden Nacional Cóndor de los Andes, el Papa fue condecorado con la Orden al Mérito que lleva el nombre del mártir jesuita. En esta última se encuentra también la imagen de Cristo sobre la hoz y el martillo.

Lucho era un jesuita, al igual que el Papa Francisco y su alineamiento con los oprimidos y con la justicia desde la fe cristiana estaba en armonía con el compromiso de la Compañía de Jesús definido en la Congregación General 32, a partir de la cual más de 50 jesuitas darían su vida, luchando al lado del pueblo, en diversos países, para defender una forma de fe concebida desde la comunión con los pobres, una fe ligada a la justicia.

La Congregación General 32 (1975) tuvo lugar en el espíritu del Concilio Vaticano II y de los Sínodos de Obispos que la precedieron con los temas: "La justicia en el mundo" (1971) y "La evangelización del mundo contemporáneo" (1975). Esta congregación redefinió la misión de los jesuitas, la cual se enfocaría en lo adelante en la consagración al servicio de la fe y a la promoción de la justicia. A ella asistió como Provincial de Argentina Jorge Mario Bergoglio, que más tarde sería Obispo y Cardenal de Buenos Aires y, por último, elegido Papa con el nombre de Francisco. El Papa Francisco es pues, un sacerdote jesuita comprometido con el Decreto 4: "Nuestra misión hoy" de la CG 32 de la Compañía de Jesús, el cual contiene impresionantes pronunciamientos. En ella los jesuitas afirman clarividentemente que "no trabajarían por la promoción de la justicia sin pagar un precio", y es ciertamente alto el precio que han tenido que pagar, regando con la sangre de numerosos mártires el suelo de América Latina y de otras regiones del mundo.

En el Decreto 4 se habla "[...] de la posibilidad evangélica, que es don de Dios, de una comunión entre los hombres basada sobre la participación y no sobre el acaparamiento, sobre la disponibilidad y la apertura y no sobre la busca de privilegios de castas, de clases o de razas, sobre el servicio y no sobre la dominación o la explotación" (4,16). Se afirma que "[...] no hay verdadero anuncio de Cristo, ni verdadera proclamación de su Evangelio, sin un compromiso resuelto por la promoción de la justicia" (4,27). Y sobre las estructuras de dominación explica: "Las estructuras sociales –de día en día se adquiere de ello más viva conciencia- contribuyen a modelar al mundo y al mismo hombre, hasta en sus ideas y sentimientos, en lo más íntimo de sus deseos y aspiraciones. La transformación de las estructuras en busca de la liberación tanto espiritual como material del hombre queda, así, para nosotros estrechamente ligada con la obra de evangelización [...]" (4,40). El Decreto 4 no sólo define líneas de pensamiento y de acción que se sitúan inequívocamente al lado de los pobres y de los oprimidos sino que proclama la necesidad de transformar las estructuras de la sociedad.

En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), que tuvo lugar en el Santuario de Aparecida, en Brasil, el entonces Cardenal Jorge Bergoglio fue elegido para presidir el comité encargado de redactar el documento final. Su elección, por supuesto, no fue accidental sino en reconocimiento de su relevante protagonismo en eventos similares anteriores que conformaron una tradición teológica y pastoral en América Latina: "La opción preferencial por los pobres y los marginados", que la Conferencia de Aparecida reafirmó y actualizó y en la cual se confirmó la decisión de dar la vida entera y llegar hasta el martirio en el ejercicio de este apostolado. Seguramente tampoco fue accidental que el encargado de revelar al público las palabras del futuro Papa Francisco durante su participación en la congregación general previa al cónclave fuese el cardenal cubano Jaime Ortega y Alamino. En ellas Bergoglio argumentó que la misión de la Iglesia debía ser "salir de si misma e ir a la periferia, que no es sólo geográfica, sino también existencial: donde hay pecado, dolor, injusticia, ignorancia e indiferencia religiosa, donde hay miseria humana".

Fidel Castro, antiguo alumno jesuita, reconoció la influencia de los maestros del colegio de Belén, rigurosos en organización, disciplina y valores -sacerdotes que sabían inculcar un gran sentido de la dignidad personal- en ciertos elementos de su formación (2). En 1985 el teólogo brasileño Leonardo Boff visitó Cuba por invitación de Fidel. Afirma Boff que en el contexto de las conversaciones que sostuvo con el líder de la revolución, éste confesó: "Cada vez me convenzo más de que ninguna revolución latinoamericana será verdadera, popular y triunfante si no incorpora el elemento religioso" (3). Su hermano, el actual presidente de Cuba, Raúl Castro, después de reunirse con el Papa Francisco en su visita a Italia en mayo de 2015, expresó: "El es un jesuita y yo, de alguna manera también lo soy, siempre estuve en escuelas de jesuitas [...]".

Ahora se produce un reencuentro en Cuba con los jesuitas, pero esta vez con un papa latinoamericano que conoce, porque las ha vivido, las desigualdades extremas de la sociedad en el continente y que sueña con una iglesia pobre y de los pobres mientras denuncia proféticamente la injusticia de un sistema económico que pone el dinero por encima de la persona humana. No escapa a Fidel la base común que existe entre militantes religiosos y revolucionarios: "[...] Estoy seguro de que sobre los mismos pilares en que se pueda asentar hoy el sacrificio de un revolucionario, se asentó ayer el sacrificio de un mártir por su fe religiosa. En definitiva, la madera del mártir religioso, a mi juicio, estuvo hecha del hombre desinteresado y altruista, de la misma que está hecho el héroe revolucionario. Sin esas condiciones no existen, ni pueden existir, ni el héroe religioso ni el héroe político"(4). Esta base común es la que permite que el Papa Francisco pueda dialogar con el gobierno y el pueblo cubanos utilizando un mismo idioma ético compartido.

¿Mantiene vigencia la Teología de la Liberación? –La actualidad de una teología, como muy bien explica Gustavo Gutiérrez (5), "depende en gran parte de su capacidad para interpretar la forma como es vivida la fe en unas circunstancias y en una época determinadas", es decir, de su contextualidad. La teología que comenzó a surgir en los tiempos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, protomártir colombiano de la Teología de la Liberación, el de la famosa frase: "Si Cristo estuviera vivo sería un guerrillero", pertenece a una época en que la lucha armada era seguramente la única opción viable para los pueblos oprimidos. Las circunstancias han variado mucho desde entonces, y Bergoglio, aclaremos, discrepó en ocasiones de algunos aspectos de esta teología, pero es incuestionable que la pobreza, la injusticia y la desigualdad, factores que se sitúan en el origen de la Teología de la Liberación, continúan, hoy más que nunca, como temas centrales de la reflexión teológica.

En el intervalo entre las Conferencias de Medellín (1968) y Puebla (1979), América Latina se convirtió no sólo en el centro demográfico del catolicismo sino también en su centro teológico y, dentro de este ámbito latinoamericano, Cuba ocupa una posición de extraordinario interés para los teólogos porque –digámoslo con palabras del dominico brasileño Frei Betto- "desde el punto de vista evangélico la sociedad socialista, que crea las condiciones de vida para el pueblo, está realizando ella misma, inconscientemente, aquello que nosotros, hombres de fe, llamamos los proyectos de Dios en la historia" (6). No por casualidad Cuba, un país de extensión territorial y población relativamente pequeñas, tendrá próximamente el privilegio de haber recibido la visita de tres papas en un corto período de tiempo.

El Papa Francisco visitará un país en el cual durante más de medio siglo se han exaltado los valores ético-morales; donde el precepto cristiano de amor al prójimo se traduce en igualdad, fraternidad, solidaridad e internacionalismo; donde la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre (Ochún en los cultos sincréticos) forma parte raigal de nuestra cultura; donde existe una amplia coincidencia entre el pensamiento cristiano y el pensamiento revolucionario. ¡Qué otra cosa ha sido el programa revolucionario cubano sino una "opción preferencial por los pobres"! Pero téngase en cuenta que el "pobre" cubano no es igual al pobre de otras latitudes donde la pobreza no solamente es carencia de bienes materiales sino privación de servicios de salud, educación y asistencia social, donde la pobreza significa ignorancia, alienación, discriminación, opresión, desempleo, exclusión, violencia, enfermedad e injusta muerte prematura. El niño "pobre" cubano puede que no tenga juguetes electrónicos y quizás no posea más de un par de zapatos, pero tiene médico, maestro, alimentación y techo asegurado y, lo más importante, se cría en un entorno de protección y amor.

El término "socialismo", como sabemos, abarca un amplio espectro semántico. El socialismo cubano es consecuente con una tradición revolucionaria que se puede seguir, sin solución de continuidad, desde los orígenes de nuestra nacionalidad, con la semilla sembrada por las enseñanzas del Padre Félix Varela a comienzos del siglo XIX y con gigantes del mundo ético-moral como Martí y Fidel. Si el bien común es la principal preocupación al definir la propiedad de los medios de producción, no debe haber dudas de que el socialismo cubano es el que mantiene más arraigo y solidez en los principios. Perfeccionar el socialismo cubano, hacerlo cada vez más participativo, más justo, más humano y, ¿por qué no?, más cristiano, debe ser la aspiración de todos y, en este sentido, estoy seguro de que la visita a Cuba del Papa Francisco, que se anuncia como pastoral, será también profética.

Bibliografía

- Leonardo Boff: "Los 80 años de Fidel: confidencias", CUBADEBATE, 24 de Agosto de 2006.
- Frei Betto: "Fidel y la Religión – Conversaciones con Frei Betto", p. 155, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1985.
- Leonardo Boff: Artículo citado.
- Frei Betto: Idem, p. 157.
- Gustavo Gutiérrez: La Densidad del Presente, p. 89, Ed. Sígueme, Salamanca, 2003.
- Frei Betto: Idem, p. 261.

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