"Hay que cambiar el sistema, ya no se aguanta"

En un discurso de casi una hora, el papa Francisco condenó "el viejo y nuevo colonialismo" y, en ese marco, pidió perdón por los crímenes contra los pueblos originarios cometidos en nombre de la Iglesia en "la llamada conquista de América".


"Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América", aseguró el papa Francisco durante la clausura del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que respondió con largos aplausos a cada uno de los posicionamientos, pocas veces escuchados en alguien de su investidura. Además del pedido de perdón, en el discurso más largo desde que inició la gira por América (57 minutos), llamó a los campesinos, indígenas y trabajadores a luchar por la "triple T", tierra, techo y trabajo, y los convocó a organizarse para "poner la economía al servicio de los pueblos". "Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos. Y tampoco lo aguanta la Tierra, 'la hermana Madre Tierra', como decía San Francisco", aseguró.


"¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios?", dijo el Papa ante cinco mil representantes de organizaciones sociales llegados desde 40 países.


"¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza? Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza", diagnosticó el pontífice.


"Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos y la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo", comentó. En este aspecto, consideró que las organizaciones sociales pueden marcar la alternativa que hace falta.


"Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos. Les invito a construir una alternativa humana a la globalización excluyente. No se achiquen", los alentó Francisco.


"Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: 'Proceso de cambio'. Me gusta tanto la imagen del proceso, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, reemplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos y los movimientos sociales", aseguró el Papa.


Aunque dijo no tener recetas, Bergoglio hizo recomendaciones para ese cambio: el primero fue el de "poner la economía al servicio de los pueblos" y oponerse a "una economía de exclusión e inequidad". También consideró que "la propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos, no alcanza con las gotas que puedan llegar a derramar de la copa". "Podemos lograrlo, esta economía al servicio de los pueblos no es una utopía, los bienes disponibles son suficientes. El problema es el sistema", concluyó.


Afirmó entonces que "ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía" y lamentó la existencia de "nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia", y que "adoptan distintas fachadas como algunos tratados de libre comercio y la imposición de medidas de austeridad que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y los pobres".


Recordó entonces la importancia de que los pueblos y gobiernos latinoamericanos se sientan parte del concepto de la "Patria Grande", y alertó que a veces, "bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo, se imponen medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeoran las cosas". En ese momento incluyó "la concentración monopólica de los medios de comunicación social" como otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Y siguió definiendo: "El colonialismo, nuevo y viejo, reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato".


En ese contexto, introdujo el pedido de perdón por las matanzas promovidas en el continente por la misma Iglesia. "Alguno podrá decir, con derecho, que cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia. Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios", reconoció. Y recordó que ya lo habían dicho con anterioridad la Conferencia Episcopal de América Latina y Juan Pablo II. "Quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América", dijo.


Pero también pidió que se reconociera el valor de obispos, sacerdotes y laicos "que se opusieron a la lógica de la espada con la lógica de la cruz. Hubo pecados y abundantes, por eso pido perdón. Pero donde hubo pecado sobreabundó la gracia en quienes predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre".


El Papa y el presidente Morales recibieron de campesinos e indígenas el "Documento de Santa Cruz", fruto de tres días de debate.


"El pecado que tiene el ser humano es el capitalismo. Mientras exista el capitalismo y el imperialismo, la lucha va a seguir, por más que haya presidentes o dirigentes en todo el mundo. El pueblo vive de salario y del movimiento económico. Un discurso no es suficiente para garantizar la liberación democrática. A una liberación política hay que acompañar con una liberación económica", enfatizó el presidente boliviano.


Más allá de las definiciones sociales y políticas, la atención mediática se concentró ayer en un regalo que Morales le hizo al Papa el miércoles a la noche. Era una pequeña escultura de un Jesucristo crucificado en la hoz y el martillo. En este gesto, la mitad de los comentaristas interpretaron algo así como mensaje infernal. En realidad, el obsequio que permitió a muchos hacer gala de sus prejuicios implicaba un homenaje al cura Luis Espinal, asesinado por la dictadura de Luis García Meza en 1980 (ver aparte).

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Francisco: "Los pobres son la deuda que aún tiene toda América Latina"

Nada más aterrizar en el aeropuerto de Quito, el papa Francisco ofreció al presidente de Ecuador, Rafael Correa, "el compromiso y la colaboración" de la Iglesia católica para que "los logros en progreso y desarrollo que se están consiguiendo garanticen un futuro mejor para todos". El Pontífice, que durante los próximos ocho días visitará Ecuador, Bolivia y Paraguay, pidió a Correa que ponga "especial atención" en los "hermanos más frágiles". "Los pobres son la deuda que aún tiene toda América Latina", dijo.

El presidente ecuatoriano recibió a Jorge Mario Bergoglio con un fuerte abrazo, un discurso de marcado carácter político en el que destacó los logros de su Gobierno y un agradecimiento por la encíclica papal sobre la ecología. "Si alguien intenta acallar sus palabras", le dijo el presidente Correa a Francisco, "las piedras las gritarán".

La primera etapa del viaje del Pontífice —aunque circunscrita al recibimiento en el aeropuerto— ya dejó constancia de las líneas por las que transitarán unas jornadas que se esperan con máxima expectación. Es la primera vez que Bergoglio visita como Papa la América de lengua española, donde se fraguó la opción preferencial por los pobres que ahora quiere servir de guía a toda la Iglesia. "Francisco", subrayó el jesuita Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, "tendrá además la oportunidad de expresarse en su propio idioma, lo que con toda seguridad lo llevará a improvisar sobre las intervenciones ya previstas". El tercer aspecto que con toda seguridad marcará la diferencia será el calor del recibimiento al primer papa latinoamericano.
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En su discurso ante el presidente Correa, quien en las últimas semanas ha sufrido una gran contestación social a sus reformas, el Papa aseguró que en el Evangelio se pueden encontrar "las claves para afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias y fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones". Bergoglio, que reconoció los avances logrados por un país cuyo PIB ha crecido a un ritmo superior al 4% anual en la última década, resaltó, no obstante, la necesidad de que el progreso alcance también a los más vulnerables. "Para esto, señor presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia".

Liderazgo de Obama

Durante el vuelo entre Roma y Quito, Bergoglio saludó uno a uno a los 75 periodistas presentes en el vuelo papal fletado por Alitalia y que en los próximos días cubrirá más de 25.000 kilómetros entre Ecuador, Bolivia, Paraguay y el regreso a Roma el próximo lunes. Además del liderazgo moral reconocido por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y de su capacidad para corregir la derrota de la Iglesia, el Papa demostró tener más paciencia que el santo Job. Unos enviados se conformaron con saludarlo o intercambiar algunas palabras, pero otros se apuntaron sin complejos a los cansinos autorretratos con el móvil, las largas confidencias familiares o los ya habituales encargos para que bendiga el retrato de la abuela o una colección de rosarios. Una periodista le dijo que se tomará con calma un viaje tan largo y que incluye una etapa en La Paz, a más de 4.000 metros de altura. "No pasa nada", le contestó Bergoglio, "mascaré coca".

El Ecuador que recibe la visita del papa Francisco no es solo aquel país que cuenta con un 81% de católicos —según el Instituto Nacional de Estadística y Censos—. El Estado andino vive una polarización acentuada por las recientes movilizaciones en contra del presidente Correa, que han durado casi un mes. Los intentos por gravar las herencias y la plusvalía extraordinaria de bienes inmuebles activaron a la población, y aunque el primer mandatario retiró temporalmente estos proyectos de ley, el malestar ciudadano persiste. En su camino desde el aeropuerto de Quito al centro de la ciudad, decenas de personas rodearon el autobús en el que viajaba el Papa gritando consignas contra Correa.

La crispación de una parte de la población ha puesto en peligro la imagen de Ecuador que Correa quería vender al mundo durante la visita del Papa. Tan seguro estaba de su éxito como anfitrión que el 2 de junio invitó a sus homólogos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños a la misa campal en Quito. Ahora se ha bajado el perfil a estas invitaciones y según el Ministerio de Exteriores solo los presidentes de Honduras y Haití asistirán, informa Soraya Constante.

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Sobre la inútil beatificación de "San Romero de América"

Lo sucedido el domingo 23 de mayo de 2015 en la plaza El Divino Salvador de la capital de la república de El Salvador no fue, como dijeron los apologistas del poder religioso católico, un acto de magnanimidad del gobierno de la iglesia de Roma. Me refiero al acto de beatificación del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la misa, por orden del mayor Roberto D'Aubuisson, posterior fundador del partido ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista.

 

La beatificación de Romero obedeció –indudablemente– a la política adoptada silenciosa y sigilosamente por el cardenal Argentino Bergoglio desde el momento mismo en el que, elegido Papa, empezó a llamarse Francisco. Para Jorge Mario Bergoglio, cuando ejercía como arzobispo primado de Buenos Aires, la teología de la liberación era un asunto de muchas sospechas y sus seguidores, sujetos del máximo cuidado. Al entonces Cardenal siempre le preocuparon los pobres pero no desde el proyecto de liberación del cual eran y son llamados a ser sujetos, sino desde la pasión porque no le sean seducidos y sustraídos del rebaño sumiso por los proyectos políticos de izquierda. Él siempre miró con malos ojos los proyectos revolucionarios en cocción en el continente latinoamericano. Hoy, al frente del Vaticano, no le preocupa menos que los pobres latinoamericanos, engañados por los papas; polaco y alemán, y por la imposibilidad de hacer históricas liberaciones desde la militancia en credos religiosos, abandonen continuamente su iglesia, para agruparse bajo las toldas políticas de movimientos políticos de tinte revolucionario. El suyo –del papa Francisco– no es el proyecto histórico de la liberación sino el proyecto de recuperación masiva de efectivos católicos. Para lograrlo utiliza, y no sin maestría, la semiótica de las gestualidades y la demagogia de la simplicidad, cosa que en él, desgarbado natural y hombre de pocas vanidades, es asunto que fluye elementalmente y con apariencia de virtud.

 

Las mayorías empobrecidas de El Salvador llevan décadas esperando justicia. Fueron y son muchos sus muertos por obra y gracia de la acumulación de riquezas y tierras en pocas manos, y de los ejércitos oficiales y paramilitares. En tiempos de Romero, lo afirman los analistas del momento, eran 12 las familias poseedoras de todas las riquezas de la nación. Con la bendición del silencio de Roma, las tiranías asesinaron a los líderes e intelectuales católicos que acompañaban las luchas del pueblo. Con permiso del papa Wojtyla, que entendía el asunto como una defensa católica contra el monstruo del comunismo, los pobres, católicos, indígenas y campesinos, cayeron por decenas de miles, sin piedad alguna. La Iglesia que los acompañaba fue silenciada, sus pastores sobrevivientes fueron removidos de sus cargos, contra el derecho mismo de la Iglesia, prematuramente. En su lugar pusieron jerarcas probadamente proclives a los intereses de la ultraderecha criminal. Ese pueblo, con todo, y aunque a las puertas de la desbandada, continúa siendo mayoritariamente católico. La estrategia de número tenía que hacerles una mínima concesión; ésa debía ser, a todas luces, la beatificación de su santo Romero.

 

El pueblo siempre llega primero

 

Los relatos bíblicos aseguran que en momentos cruciales en los que la opresión de los egipcios arreciaba, y ciertas normas religiosas no operaban para encarar al enemigo, el pueblo conversaba, deliberaba y producía cambios. Moisés que era la personificación de la autoridad en nombre de Dios, luchaba contra esas transformaciones y las combatía con pasión hasta cuando se convencía de que el pueblo no volvería atrás lo decidido y puesto en marcha. Era esa el momento en el que el legislador se subía a lo alto para ser visto y oído por todos y con hierático porte de autoridad, decía "a partir de hoy manda Dios..." y le daba estatuto de legalidad a lo ya transformado por el soberano querer de la gente. El pueblo debía reírse del "mandato" legitimador a posteriori; y se reía porque sabía que no eran ni Dios, ni el legislador quienes mandaban, era el pueblo el que hacía los cambios según su talente y las urgencias históricas.

 

Esta ha sido una constante de la humanidad. Hoy y entre nosotros también es así. El lunes 24 de marzo de 1980, por ejemplo, no había caído el sol y ya todo el pueblo salvadoreño tenía declarado santo a Oscar Arnulfo Romero. Y al martes siguiente toda América Latina le rezaba letanías de esperanza "San Romero de América, ruega por nuestras luchas". Sin piruetas burocráticas, sin permiso de poder alguno, sin las manipulaciones mediáticas de milagros inventados, sin pagar un centavo a las curias, sin pudor, sin dudas, el pueblo estaba convencido de que Romero era santo. Santo suyo. Y le rezaba.

 

Los centros de poder siempre llegan tarde y mal

 

El Vaticano llegó con 35 años de tardanza. Y llegó muy mal. Cuando empezó la romanísima misa de beatificación, una coral de estilo español o italiano cantó, y bastante en su versión original, el canto de entrada de la "Misa salvadoreña", la misma que acompañó las luchas en los momentos considerados como el comienzo de la liberación. El mundo escuchó al pueblo entero unido en una sola voz emocionada "Vamos todos al banquete, a la mesa de la creación; cada cual con su taburete, tiene un puesto y una misión". Pero, ¡qué va!, fue un engaño para atraer espectadores y cautivar audiencia. La misa siguió al más puro estilo romano, sin moverse ni un tris de los ritos preestablecidos, romanos, curiales, hieráticos, verticales, incontaminados de emoción. En un primer plano, como un centenar de obispos; en un segundo plano, un millar de sacerdotes. Todos, machos y con ornamentos romanos. Eso no era la beatificación de un hombre del pueblo sino un desfile de machos ensotanados. El pueblo, el de Romero, por el que dio la vida, aquel cuyo lenguaje aprendió a hablar tardíamente, el pueblo cuyas luchas asumió como propias y hasta la sangre, ese pueblo, cuidadamente, calculadamente, estaba bien lejos; ni las mejores cámaras pudieron o quisieron enfocar por un solo momento a las gentes del pueblo que, según se oía, como un grito lejano y silenciado, gritaban consignas de liberación y de justicia. Y ni una sola mujer. Ni una monja, a pesar de que monjas hubo que dieran su sangre por la liberación del pueblo; ni una indígena, ni una campesina, y ellas fueron siempre guardaespaldas del pastor en riesgo y cuidadoras de la revolución.

 

La santidad que vivió y anunció Jesús

 

Jesús, el maestro que ha inspirado la entrega y la lucha de muchas mujeres y hombres en América Latina, moviéndolos a una articulación necesaria entre fe y revolución, vivió y predicó la santidad de otra manera muy diferente a como la conciben los centros de poderes religiosos. Dos testigos cercanos a Jesús traigo a la memoria: Juan y Santiago. Ambos escribieron evangelio y cartas para las comunidades que crecían en memoria del mártir Jesús. La santidad de éste, según el apóstol Santiago, es –y esto nos evoca mucho el principio del "amor eficiente" de nuestro Camilo Torres Restrepo– la entrega eficiente a la causa de los pobres1: "Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de ustedes les dice: Vayan en paz, caliéntense y sáciense, pero no les dan las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?". Juan, por su parte, entiende la santidad predicada por Jesús como una manera de abordar la existencia terrena y las relaciones de amor entre los humanos2: "Si alguien dice: "Yo amo a Dios," pero aborrece a su hermano, es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve".

 

Contra las equivocadas lógicas de las iglesias bien montadas y económicamente financiadas y aseguradas, lógicas que concuerdan solamente con las de los centros de poder económico, militar y político excluyentes, tienen los y las creyentes la tarea de desarrollar la liberadora dimensión de la fe que no es otra que su articulación con lo político. Y lo político no puede ser para el creyente honrado, cualquier tipo de políticas sino la del bien común, la que hermane pueblos y naciones, culturas, lenguas, fenotipos, edades, la que afirme los plenos derechos de todos y todo lo existente, incluidos humanos, animales, plantas, tierra, suelo y subsuelo, aire y agua, la que garantice justicia y equidad, cuidado del mundo y racionalidad en el uso de los bienes. Por esa santidad, sobre todo en los dos últimos años de su vida, Óscar Arnulfo Romero se jugó entero en el altar de los pobres y humillados de su patria, y en todos los altares de los empobrecidos de América Latina. Este hombre fue un santo que no necesita ser canonizado.

 

* Animador de comunión sin fronteras Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 Santiago 2, 14-17
2 1 Juan 4, 20

 


 

Recuadro

 

San Romero de América, pastor y mártir nuestro

 

Obispo Pedro Casaldáliga
Sao Felix do Araguaia, Brasil

 

El ángel del Señor anunció en la víspera...

 

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría
la aurora conjurada!

 

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez,
en tu muerte; como se hace muerte,
cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

 

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

 

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

 

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

 

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

 

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

 

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

 

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Publicado enEdición Nº 214
Domingo, 24 Mayo 2015 06:45

Santa pasteurización

Santa pasteurización

Arnulfo Romero fue canonizado por disposición del Papa Francisco, luego de un proceso de pasteurización. Se ocultan su nexo con la teología de la liberación y el rol que cumplió en su muerte el cardenal Quarracino. Alberto Methol Ferré fue el nexo entre Quarracino, quien rescató a Bergoglio del exilio interior que le había impuesto la Compañía de Jesús, y el actual pontífice. Documentos secretos y el diario de Romero señalan el nefasto papel de Quarracino.


La beatificación del arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, en una ceremonia organizada ayer por el Opus Dei, forma parte de una audaz reescritura de la historia y omite por completo la intervención del cardenal Antonio Quarracino en los acontecimientos que culminaron con su asesinato, el 24 de marzo de 1980. El martirio de Romero fue reconocido por un decreto del Papa Francisco, cuya carrera eclesiástica fue impulsada por Quarracino y por el papa Juan Pablo II, quienes lo rescataron del exilio interior al que lo había condenado la Compañía de Jesús por sus posiciones contrarias a la teología de la liberación durante su desempeño como Superior Provincial y Rector del Colegio Máximo. Quarracino propuso, y el Papa Wojtyla firmó la designación de Jorge Bergoglio como obispo coadjutor de Buenos Aires con derecho a sucesión.
Romero, Yorio y Jalics


El asesinato del salvadoreño tiene ostensibles puntos de contacto con el secuestro en la Argentina de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jálics, quienes recuperaron la libertad en octubre de 1976, luego de ciento cincuenta días de privaciones y torturas, en la ESMA y en una casa operativa de la Armada. En marzo de 1977, cinco meses después de la liberación de Yorio y Jálics, los escuadrones de la muerte salvadoreños asesinaron al sacerdote jesuita Rutilio Grande y a dos campesinos que lo acompañaban. Como el gobierno no investigó el crimen, Romero se negó a oficiar en cualquier ceremonia oficial y a partir de allí asumió un compromiso con los pobres y la teología de la liberación, que además de la ira oficial provocó resistencias en el resto del Episcopado centroamericano y en la Nunciatura Apostólica. Este año, en cuanto se anunció la canonizacion de Romero, su ex secretario y biógrafo monseñor Jesús Delgado, dijo que el beato "de la Teología de la Liberación no supo nada", que esos libros quedaron sin abrir en su biblioteca porque "no quiso informarse de eso, él se fue abriendo el camino con el Evangelio a una teología de Dios presente en los pobres", dijo Delgado.


Cuando el periódico de la diócesis de San Salvador, "Orientación", criticó el asesinato de inocentes en la Argentina por las "fuerzas llamadas de seguridad", la embajada argentina reclamó ante el gobierno salvadoreño.1 Para el embajador argentino Julio Peña, los medios críticos eran "voceros de grupos terroristas".2 El nuncio Emanuele Gerada le informó que sugeriría al Papa el reemplazo del arzobispo Romero, "ante su actitud hostil con autoridades y apoyo a izquierda subversiva". Con el mismo propósito viajó a Italia el canciller salvadoreño. Ambos cuestionaron a Romero por sus "homilías incitando a la rebelión contra el gobierno", su "enfrentamiento con otros obispos" y "la colaboración de sacerdotes con grupos subversivos".3


Ante la creciente hostilidad y las amenazas que recibía, Romero recurrió a Pablo VI. Lo recibió el 21 de junio de 1978, cuando la declinación del Papa Montini, quien estaba por cumplir 81 años, era evidente. Pablo VI le dijo que había que ayudar al pueblo a lograr sus reivindicaciones "pero jamás con odio ni fomentando las violencias" y que las dificultades con las fuerzas dominantes y con los propios colaboradores sólo podían superarse con el amor. Montini le tomó la mano entre las suyas, lo consoló con palabras de afecto, llamó al fotógrafo para que registrara ese momento y le indicó que tratara los problemas concretos con los distintos dicasterios de la curia romana. Esto no era muy alentador. Romero había encontrado en ellos "un criterio negativo, que coincide exactamente con las fuerzas muy poderosas que allí en mi Arquidiócesis tratan de frenar y desprestigiar mi esfuerzo apostólico". El domingo 25 de junio, Romero analizó la situación salvadoreña y la posición vaticana con el Superior General de la Compañía de Jesús, Pedro Arrupe, quien "tiene mucha experiencia en las malas interpretaciones que se suelen hacer de las obras de los jesuitas" y le ofreció toda su cooperación, "como de hecho la estamos recibiendo".4

 

En 1975 el papa Pablo había fijado límites a la teología de la liberación en su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, que Bergoglio cita con insistencia. Pero Montini murió un mes y medio después de la audiencia con Romero. Su sucesor, Juan Pablo II, convirtió esa crítica en una declaración de guerra a la teología de la liberación. Veía el mundo a través del cristal del anticomunismo polaco. No percibía la diferencia, o no le importaba que la hubiera, entre Mitteleuropa, donde el comunismo llegó tras las orugas de los tanques soviéticos, y Centroamérica, en cuyas luchas populares participaron sectores de la Iglesia Católica, en especial jesuitas. Coincidiría en esto con el gobierno estadounidense de Ronald Reagan, con quien celebraría una estrecha alianza. Según su biógrafo Georges Weigel, Wojtyla criticó ante la asamblea anual de presidentes de la Conferencia Jesuita la actuación de muchos de sus miembros en movimientos latinoamericanos que consideraba de izquierda y con las posiciones críticas de algunos de sus teólogos. 5 El giro que Juan Pablo II decidió imprimir a la Compañía de Jesús era el respaldo que Bergoglio necesitaba para seguir su propia línea de profilaxis ideológica en la provincia argentina de la Compañía de Jesús sin subordinarse al ya muy golpeado Arrupe.


Al mes de la coronación de Wojtyla, la XXXVIII Asamblea Plenaria del Episcopado argentino dispuso que Quarracino redactara el capítulo político del documento que se proponían difundir. El entonces secretario del departamento de laicos del CELAM argumentó que la Asamblea Episcopal nunca había condenado "la campaña exterior adversa al país" ni la "lamentable presencia" de laicos, clérigos y religiosos/as en la guerrilla, y las imprudencias de "varios venerables pastores".6


Quarracino presentó un esquema interpretativo de censura a los que llamó "ataques externos a la imagen del país" y a quienes dentro de la Iglesia vieron "la violencia como solución". 7 Esa era la línea que venía de Roma, donde nadie conocía o se preocupaba por la incongruencia de Quarracino, quien fue el obispo que con mayor insistencia predicó años antes el camino de las armas que ahora fulminaba.


Romero no volvería a escuchar palabras amables en la Santa Sede. Una de las primeras decisiones de Wojtyla fue enviar a San Salvador una misión investigativa de las denuncias contra el diocesano. Ese encargo fue asignado a Quarracino, quien luego de su visita de una semana a San Salvador, informó al Vaticano, pero también a la dictadura argentina, que las denuncias contra el arzobispo eran fundadas, que tal como decía el nuncio Gerada, Romero estaba enfrentado con el gobierno y con los demás obispos salvadoreños, que sus homilías incitaban a la rebelión y que sus sacerdotes colaboraban con grupos subversivos. Así se desprende del facsímil que ilustra esta nota, del 22 de diciembre de 1978. El paso de Quarracino por El Salvador no fue registrado por la prensa del país, según el relevamiento que realizó a mi pedido el especialista en comunicación Oscar Pérez, quien fue colaborador de monseñor Romero. Pero sí es mencionado en el diario personal de Romero, como el hombre que predispuso al nuevo Pontífice en su contra.


Disparen contra los jesuitas


El ascenso de Quarracino se hizo irresistible durante la Conferencia del Episcopado Latinoamericano que sesionó al mes siguiente, en enero de 1979. En cuanto su avión despegó de Roma, el Papa convocó a los periodistas y se despachó contra la teología de la liberación porque distorsionaba el Evangelio.8 Y al llegar a Puebla de los Angeles dijo que "esta concepción de Cristo como político revolucionario, como el subversivo de Nazareth, no se compagina con la catequesis de la Iglesia".9 También impugnó tanto la violencia como las desigualdades sociales, con ricos más ricos a expensas de pobres más pobres. Este es el discurso del populismo conservador que reaparecerá en Roma con el papa Francisco.


El diario mexicano Uno más Uno publicó en aquel momento una carta del cardenal conservador colombiano Alfonso López Trujillo al líder de la minoría conservadora del Episcopado brasileño, Luciano Cabral Duarte, muy despectiva contra Arrupe por su apoyo a la teología de la liberación. El obispo salvadoreño Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla acusó de la violencia en su país a los jesuitas que habían viajado a Puebla para argumentar a favor de Romero. Arrupe se reunió una vez más con Romero para analizar los riesgos que estas acusaciones causaban a los jesuitas,10 en una situación de inocultable parecido con la que habían enfrentado en Buenos Aires Yorio y Jalics. El 15 de febrero, el embajador Peña informó que el recibimiento apoteótico a Romero, sería utilizado "por elementos católicos tercermundistas izquierda subversiva".11


Con el apoyo del prefecto de la Congregación vaticana para los Obispos, cardenal Sebastiano Baggio, López Trujillo reemplazó al cardenal brasileño Aloisio Lorscheider en la presidencia del CELAM y Quarracino lo acompañó como Secretario General. Ambos se opusieron a incluir en la declaración final de Puebla la denuncia contra los gobiernos dictatoriales de El Salvador y de Nicaragua pedida por sus respectivos arzobispos. Quarracino escribió que ya no sería posible confundir el significado de "liberación, iglesia popular, evangelización e ideología, las relaciones básicas entre tarea evangelizadora y promoción humana, cristianismo y política".12


El 7 de mayo de 1979 Juan Pablo II recibió en Roma al arzobispo Romero, quien le entregó pruebas de la complicidad oficial con los escuadrones de la muerte y la persecución a la Iglesia13 y una foto tremenda del sacerdote Octavio Ortiz, con el rostro destrozado por un tanque que el Ejército hizo pasar sobre su cabeza. De regreso a San Salvador, durante una escala en Madrid, narró a una profesora de la Universidad Centroamericana el diálogo con el Papa:


–Le recomiendo mantenerse en los principios, con equilibrio y prudencia, porque es riesgoso caer en errores o equivocaciones al hacer las denuncias concretas –le dijo el Papa.


–En casos como éste hay que ser muy concreto porque la injusticia, el atropello ha sido muy concreto –insistió Romero mientras señalaba la foto del sacerdote.


–Tan cruelmente que nos lo mataron y diciendo que era un guerrillero...


–¿Y acaso no lo era? –contestó, frío, el Pontífice.


Luego lo instó a lograr una mejor relación con el gobierno de su país porque esa armonía, "es lo más cristiano en estos momentos de crisis".


–Pero, Santo Padre, Cristo en el Evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.
–¡No exagere!14


El Papa le reveló que Quarracino había recomendado la intervención al Arzobispado, como Romero consignó en su diario, preocupado por advertir "que influía una información negativa acerca de mi pastoral".15 Luego de analizar la situación con los sacerdotes jesuitas Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino, Romero objetó en una carta al cardenal Baggio "la sugerencia de monseñor Quarracino de nombrar un administrador apostólico, sede plena", porque demostraría "desconfianza acerca del propio obispo".16


Por su parte, el nuncio Gerada le comentó al embajador Peña que "lamentaba que el Vaticano no hubiera tomado aún las medidas propuestas por el obispo de Avellaneda, monseñor Antonio Quarracino, en el sentido de que Romero debía ser llamado al Vaticano para alejarlo de esta arquidiócesis".17


También la embajada argentina en Costa Rica seguía con interés cada paso de Romero. En octubre de 1979, el embajador Arnoldo Listre (un radical balbinista) informó que el arzobispo de San José, monseñor Román Arrieta, le dijo que su colega de San Salvador estaba "copado por elementos extremistas, dentro de los cuales se incluye un grupo de jesuitas radicalizados".18 Romero volvió a Roma en 1980. El 30 de enero asistió a la audiencia general del Papa, donde antes de recibirlo en una salita que utilizaba para audiencias especiales, Wojtyla lo hizo esperar que terminara la actuación de un circo y de un coro polaco. Ya a solas le reiteró sus críticas al papel de la Iglesia salvadoreña.


–No deben tener en cuenta sólo la defensa de la justicia social y el amor a los pobres, porque el esfuerzo reivindicativo popular de izquierda puede dar por resultado también un mal para la Iglesia –le advirtió.


De allí, Romero fue a la casa generalicia de la Compañía de Jesús, donde Arrupe le reiteró su solidaridad y el apoyo de los jesuitas. Al día siguiente, Romero fue recibido por el nuevo Secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli, quien le comunicó "que el embajador de Estados Unidos había venido a verlo con cierta preocupación de que yo estuviera en una línea revolucionaria popular, mientras que Estados Unidos apoya el Gobierno de la Democracia Cristiana". También le advirtió que la defensa de los derechos humanos y las reivindicaciones del pueblo no debían "suponer una hipoteca de la Iglesia y de los sentimientos cristianos ante las ideologías".19


Ya no habría paz para Romero. Listre, cuya principal tarea era presionar para que se clausurara la radio Noticias del Continente, que transmitía en onda corta informaciones sobre la situación represiva en toda la región, informó a su gobierno que monseñor Romero había anunciado que esa emisora de Montoneros transmitiría su homilía dominical en la que denunció amenazas contra su vida.20 El informe omitió que se trataba de una solución de emergencia porque la radio del Arzobispado había sido inutilizada por un atentado explosivo.


El nuncio en Costa Rica, el húngaro Lajos Kada, le recomendó a Romero que estuviera alerta porque había sido condenado a muerte. Kada fue el emisario que Juan Pablo II escogió como nuevo visitador apostólico luego de Quarracino. Reunido con los seis obispos salvadoreños, el 12 de marzo, Kada exigió que Romero cediera en sus posiciones para facilitar la unidad episcopal.

Romero aceptó un equilibrio de sectores, que incluía otorgar la presidencia al vicario castrense, José Eduardo Alvarez Ramírez, acompañado como vice por el único amigo de Romero en el Episcopado, Arturo Rivera y Damas. Pero al momento de la decisión, Rivera y Damas fue soslayado y resultó elegido Aparicio y Quintanilla, quien en una reunión previa había enrostrado a Romero que su "predicación era violenta, subversiva, que estaba dividiendo al clero y a las diócesis" y que sembraba ideas izquierdistas en el Seminario.21


Esta nueva humillación a Romero fue la definitiva. Abandonado por sus hermanos y por la Santa Sede, el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospitalito, un francotirador lo asesinó con un disparo al corazón. Durante su funeral en la Catedral, explosivos y disparos de metralla causaron otras decenas de muertes y centenares de heridos. No fue un hecho aislado. Dos días antes, paramilitares bolivianos secuestraron, torturaron y asesinaron en La Paz al jesuita español Luis Espinal, director de un semanario y de una radio, que la embajada argentina calificó "de extrema izquierda".22


En 1993 una comisión de la verdad presidida por el ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Thomas Buergenthal, y cuya directora ejecutiva fue la experta argentina Patricia Tappatá de Valdez, esclareció que el crimen de Romero fue ejecutado por el escuadrón de la muerte que respondía al ex mayor del Ejército Roberto D'Aubuisson, líder político de la ultraderecha salvadoreña. Cinco días después se dictó una ley de amnistía, convalidada por la Corte Suprema. En 2000, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el Estado salvadoreño había violado el derecho a la vida de Romero y había faltado a su deber de investigar y sancionar a los responsables23 y en 2004 un juez de California, condenó al ex capitán de la Fuerza Aérea salvadoreña Álvaro Saravia a indemnizar con 10 millones de dólares a la familia del asesinado Romero.24


Pero los jesuitas y la teología de la liberación habían recibido un golpe demoledor. Concluido el proceso de pasteurización, Bergoglio puede elevar a Romero sin riesgo a los altares.

 


(1) Carta del embajador Julio Peña al arzobispo Romero, del 31 de agosto de 1977, y nota a la cancillería Nº 340/77 ESALV, del 7 de septiembre de 1977, Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
(2) Secreto. Nota 250/78 del embajador Julio Peña a la Dirección de Prensa y Difusión de la Cancillería.
(3) Cable 144, Secreto, del embajador en El Salvador Julio Peña, 17 de mayo de 1977. Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.
(4) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 21 y 25 de junio de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL),
(5) "A los 20 años del controvertido padre Arrupe", Intereconomía, España, 9 de febrero de 2011.
(6) XXXVIII APCEA, 13 al 18 de noviembre de 1978, carta de Quarracino, 11 de octubre de 1978, caja 26, carpeta XXI, documento 17.520, ACEA.
(7) XXXVIII APCEA, 13 al 18 de noviembre de 1978, esquema propuesto por Quarracino, caja 26, carpeta XXI, documento 17.612, ACEA.
(8) Apuntes personales de Marco Politi, en Carl Bernstein y Marco Politi, Su Santidad. Juan Pablo II y la historia oculta de nuestro tiempo, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1996, p. 218.
(9) Juan Pablo II, homilía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe de Ciudad de México durante la solemne concelebración con los participantes en la Conferencia de Puebla, 27 de enero de 1979, http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1979/january/documents/hf_jpii_spe_19790127_messicoguadalupesacrelig_sp.html.
(10) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 3 de febrero de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(11) Secreto, San Salvador, 8610, del embajador Peña a la Cancillería, 15 de febrero de 1979. Archivo de Culto.
(12) Antonio Quarracino, "Después de Puebla", Clarín, 22 de marzo de 1979.
(13) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 7 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(14) María López Vigil, "Piezas para un Retrato", UCA Editores, San Salvador 1993.
(15) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 7 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/02.html
(16) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 28 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/03.html
(17) Secreta, 410/79, del embajador Peña al Canciller, 5 de septiembre de 1979, archivo de Culto.
(18) Cable secreto 622/625 del embajador Listre, 16 de octubre de 1979, Culto.
(19) Ibid, 31 de enero de 1980, http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/05.html
(20) Cable secreto N 123 del embajador Listre, 26 de febrero de 1980, Culto.
(21) Diario de monseñor Oscar Arnulfo Romero, 28 de mayo de 1979, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL), http://www.sicsal.net/romero/DiarioRomero/06.html
(22) Cable secreto 288, del 24 de marzo de 1980, DEL EMBAJADOR José María Romero, Culto.
(23) Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Informe N 37/00, caso 11.481, Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, El Salvador, 13 de abril de 2000.
(24) "Condenado en EE UU uno de los asesinos del arzobispo salvadoreño Oscar Romero", El País, Madrid, 5 de septiembre de 2004.
(25) "Segundo Encuentro Latinoamericano sobre Pastoral Castrense", Vicariato Castrense, N 53, abril de 1977, p. 16.
(26) Penny Lernoux, Cry of the People, Penguin Books, Nueva York, 1991, p.,420.
(27) Carta Pastoral País y Bien Común, del 15 de mayo de 1977.
(28) Alberto Methol Ferré, "Análisis de las raíces de la evangelización latinoamericana", Stromata, N 33, 1977, pp. 93-112.
(29) "Después de Puebla", La Nación, 16 de febrero de 1979.
Documento secreto de la Cancillería. Quarracino condenó a Romero ante el Vaticano.

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Miércoles, 20 Mayo 2015 09:25

Palestina: la nabka y el Vaticano

Palestina: la nabka y el Vaticano

Dicen que la política sería el arte de manejar las contradicciones, y a politólogos, historiadores o pensadores tocaría interpretarla, guiándonos por lo que la política es: un laberinto de espejos. Tarea incierta (a más de poco envidiable), que tiende a resumirse en lo políticamente correcto y en concreto nada.

V. gr.: en América Latina, la seguridad de los gobiernos antineoliberales reposa sobre China y Rusia, potencias neoliberales con armas atómicas que mantienen el precario equilibrio de la paz mundial. Misterio persa: ¿qué predomina en el espíritu de las naciones? ¿El sentido de justicia y la sensibilidad, o las movidas geopolíticas de quita y pon?


Reflexiones aparte, un barco acaba de hundirse con 700 africanos en el Mediterráneo. Y uno más, en los mares del sudeste asiático, flota ahorita a la deriva con 350 refugiados entre niños, ancianos y famélicos, sin que país alguno concurra en ayuda.


Frente al drama de los refugiados, de poco sirve el desgarre de vestiduras. Pero el de los palestinos se ha convertido en suerte de aleph que, en los cuatro puntos cardinales, simboliza como ningún otro la despiadada época que vivimos. No sólo porque el aleph encabeza la primera letra del alfabeto arábigo, hebreo y persa, sino porque en Palestina, donde empezó todo, el nuevo gobierno de Tel Aviv amenaza terminar con todo.


Desde hace 67 años, los palestinos conmemoran el 14 de mayo con el término nabka, que significa desastre. Día en que el complejo de culpa occidental y ciertos manejos de la geopolítica imperial le dieron luz verde a su vicario, Israel, para expulsar a todo un pueblo de la tierra prometida.
Con datos de 2008 registrados por la agencia especializada de Naciones Unidas (Unrwa, por sus siglas en inglés), fuera y dentro del Estado colonial la diáspora palestina asciende a:


• 4 millones, 360 mil en Cisjordania y la franja de Gaza.
• 1 millón 587 mil en Israel.
• 2 millones 839 mil 639 en Jordania.
• 422 mil 699 en Siria.
• 421 mil 292 en Líbano.
• 314 mil 226 en Arabia Saudita.
• 238 mil 721 en Estados Unidos.
• 303 mil 987 en otros países.


En total, 10 millones 487 mil 564 personas. De las cuales, 44 por ciento (4 millones 618 mil 141), son reconocidas por la Unrwa como refugiadas.
Básicamente, hay cinco grupos principales de refugiados y ¬desplazados:


Expulsados de sus hogares en 1948, que incluyen a los palestinos registrados como refugiados en la Unrwa, y otros que no son receptores de la ayuda.
Desplazados de sus lugares de origen en la guerra de junio de 1967: Cisjordania ( west bank), Jerusalén este y franja de Gaza.


Habitantes que abandonaron los territorios ocupados en 1967, y a los que Tel Aviv revocó su residencia, prohibiéndoles el retorno, negándoles la reunificación familiar y amenazándolos con deportación bajo el cargo de indigentes.


Habitantes a los que entre 1967 y los primeros años de 1990 se les revocaron sus derechos de residencia (aproximadamente, 100 mil), y padecieron la demolición de sus casas, campos de refugiados y la confiscación de miles de kilómetros cuadrados.


Desplazados internos que perdieron sus casas y villas, pero permanecieron en las áreas que Israel ocupó en 1948.
A finales de 2008, la organización no gubernamental palestina Badil estimó en más de 7.1 millones el número de refugiados y desplazados:


• 4.7 millones de desplazados en 1948, registrados para ayuda.
• 1 millón de desplazados en 1948, pero no registrados para ayuda.
• 955 mil 247 refugiados por primera vez, en 1967.
• 335 mil de los desplazados internamente en 1948, y 129 mil en 1967.


A más de la insostenible situación en Gaza, los palestinos están pagando los costos de la guerra en Siria. Con 18 mil personas y 3 mil niños entre ellas, el campo de Yarmuk (situado en las afueras de Damasco), ha sido escenario de combates entre el ejército sirio y los mercenarios del llamado Frente Al-Nursa, cuyos heridos son atendidos por médicos judíos en el hospital Zeif, en Safred, ciudad palestina ocupada por Israel.


Es por eso que el Comité Nacional Palestino para el Boicot, Desinversión y Sanciones Significativas contra Israel (Movimiento BDS) viene impulsando con la sociedad civil internacional (sindicatos, ONG, redes de base, partidos políticos, parlamentarios, gobiernos) medidas que impongan embargos militares y sanciones comerciales a Tel Aviv. Brasil, por ejemplo, acaba de cancelar un contrato de 2 mil millones de dólares con una empresa de seguridad judía para los Juegos Olímpicos de 2016.


A propósito de la política y sus contradicciones. Es claro que el papa Francisco pegó un gol de media cancha cuando en días pasados reconoció el Estado de Palestina. Y otro en contra al calificar de ángel de la paz a su presidente, Mahmoud Abbas.


A finales de marzo, Abbas pidió a la Liga Árabe realizar ataques contra Hamas en la franja de Gaza, similares a los que Arabia Saudita ejecuta en Yemen, so pretexto de ayudar al fugitivo presidente del paupérrimo país arábigo.

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Viernes, 10 Abril 2015 06:22

Francisco o las ambigüedades

Francisco o las ambigüedades

Pedro o las ambigüedades es una novela experimental de Herman Melville. Publicada aún en el aura del éxito de Moby Dick, en principio fue rechazada, por su enigmático e inaccesible estilo (y motivos homosexuales); décadas después fue redescubierta por la crítica y tratada como una joya de ficción sicológica.


Con el papa Francisco (heredero de San Pedro) ocurre algo al revés: desde el principio (casi) todos aplaudieron su estilo y lenguaje directo; pero conforme pasa el tiempo –el 13 de marzo se cumplieron dos años desde su investidura– sus pronunciamientos resultan cada vez más confusos y sus gestos cada vez más efímeros.


Mucha de esta ambigüedad viene de los tiempos cuando Francisco aún era Bergoglio (véase: El Papa de todas las ambigüedades, en La Jornada, 7/4/13), una particularidad que en vez de desaparecer con el cambio de nombre se volvió recurrente en su pontificado.


A pocos días del cónclave, Juan Gelman (1930-2014), el poeta argentino a contrapelo de la euforia que contagió aun a la gente antes crítica a Bergoglio (como Adolfo Pérez Esquivel), recordó una rara historia que tuvo con él en los años 90, cuando aún era arzobispo de Buenos Aires.


Tratando de averiguar algo sobre la suerte de su nieto (o nieta, aún no sabía; en 2010 por fin encontró a Macarena) fue a entrevistarse con él. Su respuesta: No puedo hacer nada. Pero más tarde, declarando como testigo en el juicio por el robo de bebés, Bergoglio puso a Gelman como ejemplo de sus amplios esfuerzos en la búsqueda de los nietos, y aseguró que seguía en contacto con el poeta.


Nunca volví a verlo y por ninguna vía supe de sus presuntas gestiones ni de su falta de éxito, escribió Gelman, poniéndole un nombre a esta actitud –ambigüedad– y lamentando que tan fácil pasan al olvido los costados oscuros del papa Francisco (Página/12, 25/3/13).


Decir una cosa y luego otra. O no decir nada. También le pasa.


Como eso de que este gran defensor de los derechos humanos –que siempre hacía todo para boicotear la búsqueda de justicia en Argentina– nunca dijo nada (¡sic!) sobre los 30 mil desaparecidos durante la guerra sucia (1976-1983). Aún no se ha enterado, dice Rubén Dri, teólogo y ex cura tercermundista (Agencia Paco Urondo, 8/1/14).


O decir demasiado.


Como eso de que se animó a justificar lo injustificable saliendo en defensa de Pío XII, que nunca dijo nada sobre el Holocausto y la suerte de los judíos exterminados por los nazis: Fue el contexto de su tiempo, dijo ( La Vanguardia, 12/6/14).
¿Hablaba sólo del silencio de Roncalli, papa germanófilo para quien Stalin, no Hitler, fue la principal amenaza a la civilización europea? ¿O fue también una voz en su propio caso de silencio ante el genocidio a manos de los militares-trogloditas que –según ellos– defendían del comunismo a la civilización occidental? Desde luego también fue el contexto de su tiempo.
Hasta aquí la historia. Miremos al presente:


• Si bien todos (casi) aplaudieron su apertura hacia los homosexuales (Quién soy yo para juzgar...), pocos notaron que no tocó en absoluto la doctrina sobre el tema; o que comparó las personas trans, con... las armas nucleares –¡sic!–, ambos igualmente peligrosos para la humanidad, o llamó a abolir la ley del matrimonio igualitario en Francia (2015), cosa que no logró parar en Argentina (2010).


• Si bien hay quienes dicen que este es un papa feminista (¡supersic!), su visión hacia el papel de la mujer es igual de progresista que la de... Juan Pablo II; o peor, juzgando por lo que piensa de la teoría de género (el nuevo bogeyman de la Iglesia): una colonización ideológica comparable con nazismo y fascismo (¡sic!).


• O esto: Nadie ha hecho más que la Iglesia en la lucha contra la pederastia, dice Francisco ( Corriere della Sera, 5/3/14), a lo que se antoja contestar simplemente que nadie ha hecho más para generar y luego encubrir estas prácticas.


• Y – last but not least– una frase que sintetiza el maquiavelismo de Bergoglio y su afán de reinventarse en la piel de Francisco: Jamás he sido de derechas ( La Civiltà Cattolica, 20/9/13). ¿No? ¡Viejo zorro! Los engañaste a todos. A la junta que pensaba que eras uno de los duros, al kirchnerismo que pensaba que eras un líder de la derecha peronista y a los curas tercermundistas que creían que estabas en contra de sus ideas cuando hoy resulta que a escondidas simpatizabas con ellos.


Pero lo más ambiguo de Francisco es la brecha entre las expectativas que genera y los hechos. ¿Tiene más razón la gente como Dri que asegura que la suya es la misma Iglesia de Juan Pablo II y Benedicto XVI, sólo con otro ropaje ( idem), o los que dicen que la suya es la misma Iglesia del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sus principios renovadores?


Hasta ahora tuvimos el sínodo de obispos donde Francisco orquestó un crash test entre conservadores como él y los sectores más retrógrados –en la Iglesia post wojtyliana ya no hay izquierda– pero el resultado fue sólo mucho polvo y vaguedades; él mismo aseguró que no fue tocado ningún punto de la doctrina de la Iglesia ( La Nación, 7/12/14). Falta la segunda ronda (en octubre), pero ¿de veras alguien cree que por ejemplo en las cuestiones de la sexualidad Bergoglio irá más allá de la encíclica Humanae vitae (1968) con la que Pablo VI frenó la apertura post concilio?


Para eso –y en general para reformar la Iglesia– se necesitaría un debate y una efervescencia teológica como la que hubo en los años 60, que Francisco no es capaz, ni está dispuesto a suscitar. No es un teólogo (ni tiene buenos teólogos); es un pastor que ofrece sólo gestos y soluciones ad hoc (como el trato más humano a los homosexuales).


No es poco, pero no alcanza para cambios duraderos. Él mismo dice que su pontificado será breve de cuatro o cinco años ( El País, 13/3/15); y después de dos apenas, sigue preparando su asalto al poder. Así su apertura corre riesgo de quedarse en lo anecdótico.


Y ahora un golpe así: la prensa italiana revela que el Papa, este campeón de austeridad personal... engordó; too much pizza y postres argentinos ( La Jornada, 3/4/15). Parece que por fin los lobos de la curia se infiltraron al hotel de Santa Marta (y su cocina), dejando al desnudo –de una vez por todas– a Francisco y/o sus ambigüedades.

Twitter: @periodistapl

 

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Martes, 24 Marzo 2015 14:41

Sacar la fe de las iglesias

Sacar la fe de las iglesias

Hubo un método de comunidades cristianas en sectores empobrecidos que hizo pelechar esperanzas por toda América Latina. Esperanzas y acciones. Acciones y procesos. Procesos y revoluciones. La revolución sandinista, por ejemplo, la que derrocó en Nicaragua una dictadura de varias décadas, tuvo ese método como acicate y motor. Llegó de Francia y en nuestras comunidades encontró suelo fértil. Era el final de los años 60 del siglo veinte, efervescentes y revolucionarios. El método juntaba celebración, vida, historia y tarea política, denominada revisión de vida y tenía tres elementos claves: ver, juzgar y actuar. Las iglesias se entendían como grandes comunidades de pequeñas comunidades.

El sujeto del método revisión de vida era una pequeña comunidad estrechamente ligada por circunstancias de vida: pobres, vecinos, se apreciaban, tenían problemas comunes, muchas de las preguntas que planteaban ante la vida les eran enteramente familiares. Se reunían cuando empezaba la noche, arrastrando el cansancio de la jornada, cantaban un poco o conversaban informalmente; sucedía en la vereda o en el barrio, en una piecita de la casa pobre o en un salón de la escuela; se alumbraban con una vela o con un bombillo de poca luz; el grupo era acompañado por un sacerdote, una religiosa, un pastor, un seminarista, una mujer o un hombre de la comunidad con formación para ese servicio. El encuentro tenía lugar, habitualmente, una vez por semana.

El momento del VER. Cada uno contaba, sin detalle, como quien enumera cosas de la vida, un hecho que le había marcado la semana o el tiempo transcurrido desde el último encuentro. Sin juicios, sin opinión, sólo se planteaban, sin demasiado detalle, hechos que habían marcado la semana: una situación con un vecino, un problema con un juez, un acuerdo de convivencia, el atropello de un policía, un maltrato de un empleador, el embarazo de la niña de 13 años, la fiesta del fin de semana, un desalojo, la minga para arreglar la toma del agua o el camino vecinal, la huelga recién iniciada, cómo un compañero o compañera resolvió una situación de injusticia.

El momento del JUZGAR. La persona que animaba el encuentro movía al grupo a seleccionar uno solo de los hechos relatados. No se trataba del hecho más grandioso o espectacular, o del más bien contado, o del relatado por la persona que tenía más influencia o del que más opinión movía. Se escogía el hecho que más importancia tenía para comprender la vida que estaban viviendo y para descubrir la tarea que tenían que asumir, juntando fuerzas, en el momento presente. Una vez seleccionado el hecho sobre el que iban a profundizar, se pedía al compañero o compañera que lo había dado a conocer que lo presentara con mayor detalle: por qué se dio, quiénes lo protagonizaron, en qué circunstancias ocurrió, cómo se resolvió, cómo lo reflexionaron, qué fuerzas se juntaron para afrontarlo, qué consecuencias estaba produciendo. Para juzgar el hecho –y aquí es muy importante la formación del animador o animadora del grupo– se buscaban algunos textos que pudieran dar nueva luz sobre el asunto con preguntas como ¿qué hubiera dicho y cómo hubiera actuado Jesús?, ¿conocemos algún texto del evangelio que nos pueda iluminar para dar un juicio sobre lo sucedido?, ¿qué dicen los teóricos al respecto: los científicos sociales, políticos, defensores de derechos?, ¿alguien puede leer algún otro texto, un cuento, una noticia, un poema, etcétera, que nos dé luces para un buen juicio?. Así equipado, el grupo podía empezar a juzgar con preguntas como, ¿qué conexión tiene lo vivido con la realidad social, política y económica del resto del país?, ¿cómo se conecta ese hecho con lo que sucede en América Latina y en el mundo?, ¿se hubiera podido actuar de otra manera?, ¿conocemos algún movimiento u organización política o social que nos pueda acompañar en el abordaje de hechos similares?, ¿esto les sucede a los más ricos o solamente nos pasa a los empobrecidos?, ¿esto podría ser de otra manera?

El momento del ACTUAR. La pequeña comunidad se declaraba suficientemente iluminada y fuerte espiritual e interiormente para asumir compromisos concretos en relación con los juicios dados al hecho revisado. Era el momento de plantear preguntas por la acción: ¿Cómo vamos a hacer frente a hechos similares en lo sucesivo?, ¿cómo vamos a fortalecer la unidad de vecinos para resolver hechos parecidos?, ¿podemos hacerles frente con eficacia si nos quedamos solos?, ¿qué aliados vamos a buscar?, ¿esos aliados están en las esferas del poder establecido o en las organizaciones populares?, ¿cómo nos podemos articular con otras experiencias de organización del pueblo? Después de estas preguntas, se tomaban unas decisiones concretas que seguirían siendo coordinadas y evaluadas por la propia comunidad.

Pues te cuento, querida lectora, querido lector, que eso sí era una fe viva. La gente solía comentar "¡con razón decía Jesús que llegará un día en el que la verdadera oración no se hará en los templos sino en las calles, en las casas y donde la gente se reúne y lucha!". Lo habitual era terminar la reunión tomando juntos algo sencillo pero acogedor, una aguapanela caliente y un pedazo de pan, comiendo y cantando juntos y evocaban la presencia de Jesús: "Cuando hagan eso, acuérdense que yo estoy en medio de ustedes". Se abrazaban y volvían a sus casas y sentían que algo nuevo había empezado a crecer en sus corazones.

* Animador de Comunión sin fronteras.
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Publicado enEdición 211
Lunes, 23 Febrero 2015 16:30

Las iglesias cuentan cuentos

El poder de las iglesias estriba, no en la posesión de la verdad –cosa que nadie posee en el complejo peregrinar de la historia–, sino en su capacidad de inventar cuentos, de contarlos con fuerza de verdad y de imponerlos con el refuerzo de amenaza de castigos ultrahistóricos. Jesús, el de Nazareth, no contaba cuentos. Lo de él eran las parábolas que son cosas bien distintas de los cuentos. Las parábolas de Jesús eran analogías pedagógicas para ilustrar conceptos complejos o lecturas de la realidad ajenas a la mentalidad semita que era la suya y en la que él se movía y predicaba: que la justicia de dios se parece a..., que el reino de dios se parece a..., que la misericordia es como..., que el amor auténtico es como tal o cual..., que la nueva ley de libertad se parece a... Me gusta la definición de parábola que da Abbagnano: "argumento que consiste en aducir una comparación o un paralelo, como cuando Sócrates afirma que no se deben elegir al azar los gobernantes, así como no se eligen al azar los atletas para una competencia".1.

El problema no es que las iglesias cuenten cuentos y obliguen a creerlos con fuerza de disciplinado mandato. El problema está en que lo público se construya y se explique desde el absurdo de los obligatorios cuentos. Y en que los colectivos humanos pretendan hacer historia y hacer política desde la carencia de lógica de los cuentos eclesiásticos. Y en que los individuos sacrifiquen el pensamiento en el altar de los cuentos.

En los "círculos de conversación"2 que animamos con niñas, niños y adolescentes en cualquier empobrecido rincón de las breñas antioqueñas, sucedió algo que es bien ilustrativo y lo voy a relatar: yo mismo animaba un círculo con 14 niñas y niños entre 10 y 11 años. Como es habitual en aquellos espacios, solté la consigna "háblame de vos". Chicos y chicas me miraron a los ojos con un brillito de malicia que parecía decir "como que tengo ganas, como que me da susto...". Uno se atrevió y dijo "cuando vivíamos en la finca, mi abuelito nos contaba que las ánimas conversan por las noches en las cascadas y que por eso uno debe pasar sin detenerse a mirar, puede convertirse en estatua o enloquecer por el miedo...". Obviamente, me percaté de que ese era el cuento. Pero la historia, lo que a mí como investigador me interesaba, ¿dónde estaba la historia? Ah, claro, la historia estaba agazapada en esa forma copretérita de los verbos vivir ("vivíamos") y contar ("contaba"). Sin castigarle el cuento que produjo erizamientos en los compañeritos, me enfoqué en la historia y le pregunté "¿y por qué ya no viven en la finca?"; el niño respondió "porque nos sacaron a la fuerza y nos tocó venirnos con pocas cosas a donde unos parientes que nos recibieron aquí" "Ah, le dije, ¿y por qué ya el abuelo no les cuenta cuentos?"; el niño, con inocultable pesadumbre, respondió "porque a él lo mataron".

¿Por qué a las iglesias no les interesa que las comunidades descubran y cuenten sus historias? Porque, como dice Paulo Freire, el que descubre su historia y se percata de que es una historia de opresión que le ha sido impuesta por los opresores, se convierte en un sujeto de liberación pues descubre la pregunta ¿y mi historia no puede ser distinta? Y, a partir de esa pregunta, empieza el camino político, con otros y otras, de la transformación de la misma. Lo corriente es que quien se zafa del cuento, se zafa también de quien le ha mantenido adormilado en el cuento y resignado en el sometimiento. Las iglesias, -a menos que sean porciones de iglesia comprometidas con las liberaciones históricas de la humanidad-, han sido y son en América Latina, o bien opresoras ellas mismas, o bien aliadas incondicionales e ideológicas de los opresores y no se resignan a que sus seguidores cultiven la fuerza del pensamiento. El que piensa, deja de creer en cuentos. Y deja de gobernar su vida por la irracionalidad de los cuentos. La persona que piensa, como decimos en Colombia, ya no come cuento.

Hay cuatro cuentos absolutamente aberrantes y alienadores que hacen de soportes del poder de las iglesias y que nosotros tenemos –como insoslayable compromiso político– que descodificar, interpretar y falsear. Cuento 1: "Es querer de Dios que nosotros mantengamos y defendamos los poderes establecidos porque devienen directamente de sus santísima voluntad". Según ese cuento, en Colombia Dios es de derecha, de ultraderecha, es neoliberal y patrocina el saqueo de la tierra, la acumulación de las riquezas en poquísimas manos y la muerte de los empobrecidos. Cuento 2: "Los que tocan a los ministros de lo sagrado son pecadores que deben morir porque los ministros de dios son de una masa distinta de la masa humana". Según ese cuento, hay que agachar la testuz ante los atropellos que muchos ministros del altar hacen a los derechos de las personas, a la vida y a la libertad. Cuento 3: "Las iglesias provienen directamente de la expresa voluntad de Dios y por eso sus dogmas, sus códigos de moral y sus liturgias no pueden ser controvertidas". Quiere decir, según ese cuento, que dios es inmovilidad, quietud mortal, resignado fatalismo, aliado esencial de todos los mecanismos de aniquilación y muerte. Cuento 4: "Las iglesias, por querer de Dios, son dueñas de los cuerpos y tienen el derecho y el deber de restringirlos, normatizarlos, castrarlos e impedirlos". La fatalidad de este cuento, del cual se derivan tantísimas neurosis, no necesita más comentarios.

Yo no me siento quién para proponerte, querida lectora, querido lector, fórmulas mágicas para liberarse del fatal poder de los cuentos eclesiásticos. Pero sí puedo decirte que he descubierto y practicado por largos años de mi vida una alternativa a la fe vivida en las estrecheces de las iglesias: la fe vivida, gozada, celebrada, madurada, cantada, bailada, conversada, racionalizada, criticada y comprometida en pequeños círculos hermanados que conversan e idean estilos de vida en libertad y dignidad y asumen las opciones políticas que sean coherentes con esa forma de apasionarse por la vida.

 

* Animador de "Comunión sin fronteras". Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


1 Abbagnano, Nicola, Diccionario de filosofía. Fondo de cultura económica, México, 1994, p. 888
2 Prometo enviar este texto a quienes lo soliciten expresamente por correo electrónico o a través del periódico desde abajo, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enEdición 210
Desoye el Vaticano llamado de la ONU contra pederastas

Víctimas de pederastia alertaron sobre casos de abuso dentro de la Iglesia católica en América Latina, a través de una serie de cartas abiertas al papa Francisco, a quien exigieron adoptar las recomendaciones emitidas por el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, así como castigar a los pederastas y a quienes los encubrieron.


Señalaron que tan sólo la Red de Sobrevivientes de Abuso de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés), que preside Barbara Blaine, aglutina a 25 mil víctimas en Estados Unidos y Canadá. Manifestaron que el número de afectados puede ser mucho mayor.


En conferencia de prensa, en el Centro Nacional de Comunicación Social, donde se enlazaron a través de Internet con víctimas y defensores de pederastia de Chile, Argentina, República Dominicana, Perú y Estados Unidos para exponer sus casos, acusaron que el Pontífice no ha sido coherente entre sus dichos y sus actos y no ha sancionado a los encubridores de la pederastia.


En un texto de 11 cuartillas, que leyó José Barba, ex legionario de Cristo, dijeron que no bastan las palabras y algunos gestos y menos aquellos que son ambiguos y contradictorios (del papa Francisco) que, finalmente, no corresponden a la tolerancia cero en contra de la pederastia clerical, sino que agravan el doble daño a las víctimas en el mundo y no generan procesos institucionales hacia la verdad de la justicia.


Lo que es absolutamente indispensable, aseguraron, es que como representante y responsable de toda la Iglesia católica en el mundo y como jefe del Estado Vaticano lleve a cabo los cambios estructurales que el Comité de los Derechos del Niño le recomendó en mayo de 2014.


Indicaron que sólo llevando a cabo ese cambio institucional, con un acto como autoridad máxima de dicha institución, comenzará el final de ese gran holocausto de miles de niñas y niños sacrificados para evitar escándalo y salvaguardar la imagen y el prestigio de los representantes de la Iglesia católica en el mundo. Está en sus manos esta gravísima responsabilidad.


Acompañado por el activista chileno Juan Carlos Cruz, José Barba, Joaquín Aguilar, José Antonio Pérez y Alberto Athié, ex sacerdote y defensor de derechos humanos, solicitaron de nuevo la destitución del cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, a quien acusaron de protector y encubridor sistemático de pederastas, como Marcial Maciel, Nicolás Aguilar y Carlos López, quienes se calcula abusaron más de 200 niños, y ni si quiera ha reconocido que cometió errores graves al respecto y mucho menos ha pedido perdón.


Joaquín Aguilar, de SNAP en México, explicó que buscan acusar al cardenal Norberto Rivera por omisión en denuncias de pederastia.


Al respecto, Alberto Athié añadió que Rivera Carrera se burla del Vaticano, pues no ha recibido a ninguna de las víctimas de abuso sexual de Marcial Maciel, como ordenó el pontífice.


El Papa no le pide cuentas al cardenal Rivera y el cardenal se sigue burlando de todos, porque se siente impune, porque sabe que no lo van a tocar, por eso actúa como actúa, porque se sabe protegido por las máximas autoridades del país y porque tiene contactos con empresarios, periodistas, incluyendo a su abogado, manifestó.


Nos sentimos traicionados por el papa Francisco. Cuando lo nombraron, se nos iluminó el corazón; y lo único que ha hecho es premiar a los encubridores, lamentó Juan Carlos Cruz, víctima del sacerdote Fernando Karadima, en Chile.
Durante el enlace que realizaron con Barbara Blaine, quien también envió una carta al Vaticano para solicitar que se sancionen a escala mundial los casos de pederastia, expresó que "es el momento de detener esto y tratar como héroes a quienes lo denuncian, porque miles de niños son los que han sido afectados por la violencia sexual.


Nos mantenemos unidos como víctimas, exigiendo el fin de la violencia sexual en la Iglesia y el comienzo de la colocación de la protección de los niños y adultos vulnerables por delante de los autores y la reputación.

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Miércoles, 03 Diciembre 2014 06:25

Cuba y la contrarrevolución hecha jirones

Cuba y la contrarrevolución hecha jirones

De Martí a Fidel, del Moncada a Cuito Canavale, de Sierra Maestra a Playa Girón y aquel obligado socialismo de guerra para conjurar la invasión, los tiempos heroicos de Cuba pasaron, y hoy emprende los nuevos caminos que le garanticen patria con independencia, justicia y más revolución.


Desde 1959, oigo que en Cuba hay dificultades. Que no hay... ¡uf! Nunca faltó en Cuba de lo necesario y siembre hubo más de lo que sobraba. ¿Que si la bloguera Yoanni Sánchez y sus hijos pasan hambre? Mayor razón aún para protestar, pues resulta injusto que a la señora no le alcancen los 10 mil dólares mensuales que recibe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y El País de Madrid.

Con lo que, científicamente, quedó probado que la vida en Cuba está carísima. Pero a ver... ¿cómo se miden las cosas? ¿Por las opciones prácticas que a veces no encajan con la teoría del socialismo, o por logros y conquistas que tampoco encajan con la teoría y práctica de sus enemigos?

Cosas en las que nadie duda ya. Bueno... nadie, con excepción de los chulos, mariachis y otras franquicias de la CIA que en México y España le hacen coro al marqués Mario Vargas Llosa y al beato Carlos Alberto Montaner, paladín del capitalismo eugenésico.

Hace unos años, siendo senador, el secretario de Estado John Kerry manifestó sus temores de que los fondos girados por el Departamento de Estado a la Usaid para impulsar la democracia y la libertad en Cuba tenían otros destinos. La olla se destapó, y de ella emanaron los fétidos vapores de lo que siempre fue negocio, industria, y sostén de aventureros, vividores y mafiosos.


Tomemos el patético caso de Alan Gross, mercen... perdón, contratista de la Usaid, y la insólita seguidilla de editoriales del New York Times ( NYT) planteando la necesidad de normalizar las relaciones con Cuba y reconociendo que Gross, fingiendo ser turista, viajó en 2009 cinco veces a La Habana, transportando furtivamente equipos de comunicación.
Detenido y condenado a 15 años de prisión, Gross envió al presidente Obama una carta pidiendo por su liberación, en la que dice: "Con el mayor respeto, señor presidente... temo que mi gobierno, el mismo gobierno al que yo servía... me ha abandonado".

En realidad, Gross era un eslabón más de las docenas de organizaciones que en los pasados 15 años recibieron fondos de la Usaid para estimular la democracia en Cuba. Programas, viajeros, tuiteros interesados en fomentar falsos flujos de información, para los que se distribuían equipos con instrucciones precisas (memorias flash, devedés, smart phones, etcétera).


El investigador Trace Eaton, ex corresponsal de The Dallas Morning News en México Distrito Federal, y creador del blog Cuba Money Proyect, con sede en Miami, elaboró una lista parcial de aquellas organizaciones: Creative Associates (7 millones de dólares, md), ECHO Cuba (1 md), Fundación para los Derechos Humanos (3.4 md), Grupo de Apoyo a la Democracia (1.5 md), International Relief and Development (3.5 md), International Republic Institute (3.5 md), National Democratic Institute (2.3 md), Pan American Development Foundation (3.9 md), Loyola University (3 md), Freedom House, etcétera.
C

on sus matices, todas buscan lo mismo: manipular, tergiversar, subvertir, cooptar, interferir en el proceso político cubano. Me detengo, entonces, en la que llamó mi atención, y de la que hasta hoy tenía buenas referencias: la Loyola University de Chicago. O sea, la prestigiada congregación de maestros laicos (los hermanos lasallanos), fundada a finales del siglo XVII por Juan Bautista La Salle (1651-1719), y que hoy cuenta con 5 mil maestros y cerca de un millón de alumnos en 85 países.


Al parecer, el proyecto Educación Lasallista para la participación en Cuba (2013) fue elaborado en la isla y su objetivo se dirige a 14 comunidades cristianas en barrios marginados de Santiago de Cuba, apuntando al crecimiento pacífico de la sociedad civil en la isla, poniendo las bases para una transición pacífica hacia la democracia.


Sigue: "El modelo educativo cubano en la práctica es 'conductista' (sic) y no ayuda a forjar personalidades bien definidas, con pensamiento propio, altos niveles de autoestima y grandes deseos de transformaciones sociales que permitan a la población construir proyectos de vida satisfactorios". Perdón... ¿conoce usted algún cubano sin alto nivel de autoestima?
Los contenidos de los cursos dirigidos a niños, jóvenes y adultos ofenden el prestigio académico de las escuelas l

asallanas. Pura basura seudoterapéutica, tomada de libros adquiridos en mesas de saldos: yo soy yo, de qué soy capaz, la cultura es la paz, cómo hacer amigos, derecho a expresar sentimientos, el amor humano, llamados a la felicidad, etcétera.

El programa de los hermanos lasallanos parece responder a objetivos que contradicen los místicos y asépticos recursos pedagógicos del Señor: cambio pacífico a mediano y corto plazo del modelo socio-político-económico que impera en la isla (sic), y alternativa educativa distinta a las propuestas del Estado, que tienen una gran carga de adoctrinamiento... En fin... ¡de pinga!

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