Desde la fe cristiana, construir caminos para la paz en Colombia

Me han formulado la pregunta ¿hay un ecumenismo para la paz? Yo quiero asumir la respuesta en forma de una meditación que voy a compartir con ustedes y que quiero titular "la riqueza que mata, la pobreza que da vida". Coloco como fundamento de mi meditación las cuatro consideraciones esenciales de la "Carta pastoral de líderes y lideresas de iglesias y del movimiento ecuménico por la paz en Colombia" que bien pueden entenderse como razones o puntos de partida para construir un ecumenismo desde abajo, desde los empobrecidos: 1) Lo que nos motiva a trabajar por la paz es nuestra fe y el compromiso con el evangelio que proclama las buenas nuevas de paz a la humanidad y a toda la creación; 2) El trabajo por la paz está sustentado en experiencias de comunidades locales e iglesias que sufren las diversas formas de violencia del conflicto y buscan construir alternativas de vida desde la esperanza del evangelio; 3) La búsqueda de la paz incluye una gran diversidad de formas organizativas, estrategias y acciones que valoramos como un gran potencial para aportar al movimiento social de paz en Colombia; 4) Los principales temas en los cuales está enfocado el trabajo por la paz son: la no violencia, los derechos humanos, la búsqueda de justicia, la incidencia, la reconciliación, el perdón, la recuperación de la memoria y el acompañamiento a las comunidades ("Desafíos para el movimiento ecuménico ante una salida negociada al conflicto armado en Colombia", Bogotá, Junio 27 y 28 de 2012).

 

Les planteo mi meditación en seis tesis que hacen, de alguna manera, una secuencia lógica pues se van derivando la una de la otra:

 

Tesis 1: la lucha no es contra la pobreza. Dos cosas declaró intocables, indiscutibles e inamovibles el estado colombiano desde antes de iniciar las conversaciones de paz en La Habana, el modelo económico y el sistema político. Solamente esto nos permite prever, que así se llegue a un acuerdo de cese bilateral al fuego por parte del estado y la guerrilla, no habrá cesación del conflicto; tal vez sí, temporal y parcialmente, de la guerra. Pero no del conflicto porque el conflicto no es el levantamiento de facciones del pueblo en armas. El conflicto es la pobreza producida por la orientación económica del estado que concentra riquezas en poquísimas manos, asunto que no será ni siquiera conversado y, mucho menos, entonces, cambiado. Es el sancta sanctorum del sistema, impenetrable, intocable, no se puede mirar a los ojos porque deben morir los que tocan a los dioses. En el modelo económico se sostiene todo el sistema; el conflicto es la política extractivista del estado que quita la tierra y los territorios a sus habitantes y dueños naturales y legítimos, los indios, los negros, los mestizos, los mulatos, los campesinos para entregarlas en manos de las multinacionales saqueadoras de las entrañas de la tierra y contaminadoras de las aguas; el conflicto es el ordenamiento político del país, asunto también intocable en los diálogos, ordenamiento que garantiza la corrupción, concentración de poder en pocas manos, propiedad de la tierra y de los medios de producción en poquísimas manos que son las mismas de quienes gobiernan. A ellos les va muy bien con ese tipo de economía y con ese tipo de estado y no van a permitir que persona o grupo alguno los cambie.

 

Lo anterior nos permite afirmar que técnicamente hablando el problema no es la pobreza ni la tarea es la eliminación de la pobreza como lo dice el estado colombiano; el problema es la riqueza y todo lo que ella produce en la mayoría del pueblo colombiano.

 

Tesis 2: la lucha es contra la riqueza. En suma, porque la riqueza es cosa de pocos y, por lo mismo, divide y mata. La riqueza divide porque es, por si misma, acumulativa. Los procesos de acumulación producen, necesariamente, separación, segregación y confrontación: entre los que van a ganar y los que van a perderlo todo. La riqueza se hace a fuerza de concentración de bienes en unas pocas manos, bienes que han sido arrebatados de otras manos. Un nieto rebelde le decía a su antioqueño abuelo católico y terrateniente "tu riqueza, abuelo, se ha hecho con el dinero que no les has pagado a tus trabajadores campesinos a lo largo de 50 años". Colombia pasó, en el coeficiente de Gini, de 0.47 en 1990, al 0.58 en 2014. Quiere decir que, a ese ritmo, en el 2050, 12 millones de personas tendrían derecho a la vida en Colombia y 58 millones no tendrían nada y estarían condenadas a morir. Según los cálculos anteriores, en Colombia está pelechando mortalmente la riqueza, a los ricos les está yendo muy bien y a los pobres les está yendo mortalmente mal. Y ésa es una bomba de muy corto tiempo: ¡En el año 2070, todo el país, con todas sus selvas y sus ríos, sus mares, sus riquezas del subsuelo, su producción y sus inmensas tierras pertenecería a un solo grupo familiar y todos los demás habitantes de Colombia sobrevivirían al ritmo de sus caprichosas o utilitaristas caridades! En una situación así, ¿puede haber paz? No olvidemos lo de la tesis uno: que a los diálogos de La Habana se llegó con dos certezas: que el estado no dejaría tocar ni cuestionar el aparato económico ni el régimen político. Es decir, de entrada supimos que las cosas seguirán absolutamente iguales, en absoluto escenario de muerte. Queda claro, pues, que la riqueza de pocos no sólo divide, ¡mata!

 

Tesis 3: si persiste la riqueza, se embolata la paz. La paz nunca y en ningún lugar del mundo es una condición previa para que se den situaciones de justicia, de bienestar, de equidad, de buen reparto, de buen vivir y de buen convivir, de armoniosa convivencia con los bienes naturales. Al contrario, la paz es el resultado de unas causas eficientes, es decir, que la producen como efecto. La paz tampoco es la dejación de las armas; el hecho de las armas en reposo no puede llamarse paz ni la paz puede reducirse a eso. Son dos mitos con los que nos están engañando los medios, la demagogia estatal, los ejércitos y la predicación de las iglesias aliadas con el poder y, a menudo también, el despistado movimiento ecuménico que cae ingenuamente en la publicidad de los medios: a) el mito de la paz como causa y b) el mito de la paz como armas silenciadas. Para entenderlo, preguntémonos ¿cuándo pierde la paz un grupo, un pueblo o una nación? Cuando la vida no es garantizada en forma integral. Y ¿qué estamos diciendo cuando decimos vida integral? Estamos diciendo, respeto a las diversidades, salud, alimentación saludable, vestido, techo saludable, digno y suficiente, trabajo, pago justo por trabajo con horarios y condiciones justas, derecho al fruto del trabajo, derecho al territorio sano y limpio, derecho a decidir soberanamente la forma de economía y de estado que conviene a toda la población, derecho a la intimidad, derecho a moverse libremente por el territorio nacional, derecho a no ser molestado ni intervenido en su conciencia, derecho a creer o a no creer en categorías metafísicas, derecho a organizarse, a movilizarse, a protestar, derecho a no ser intervenido política, militar, económica e ideológicamente por otras naciones. Cuando todo ese conjunto de derechos es garantizado por el estado, viene la paz como una consecuencia natural. Así las cosas, tenemos que plantear: pero si la riqueza de la nación en pocas manos es la fuente de la negación de todos esos derechos, la riqueza tiene que ser subvertida para que haya paz. Y mientras no sea subvertida, derrotada, eliminada como realidad y como posibilidad, no habrá condiciones objetivas para la paz, la paz seguirá embolatada.

 

Tesis 4: la pobreza nos junta para subvertir la riqueza. Para pensar esta tesis estoy recordando algunos momentos del evangelio: a) cuando Jesús dijo "no se pone vino nuevo en vasijas viejas porque el fervor del vino rompería los envejecidos cueros y se echaría a perder", b) "cuando el vestido está viejo y lleno de rotos, no le tapes sus rotos con remiendos de tela nueva porque ésta tirará y hará más grandes las miserias del vestido viejo", c) "no les eches tus joyas a los cerdos porque van a volverlas un desastre". Jesús está planteando un combate a las reformas que no hacen más que justificar los órdenes de injusticia y de pecado, los perpetúan, los mantienen incólumes y está planteando, en su lugar, una construcción emancipatoria de nuevas estructuras, de nuevas formas de ordenamiento de las relaciones entre humanos. Si para algo nos junta la pobreza, según el espíritu de Jesús, es para emprender juntos, sin dejarnos separar por poder alguno sobre la tierra, ecuménicamente, el desbaratamiento de las lógicas mortales de la riqueza y la construcción de un mundo sororal y fraterno.

 

Tesis 5: el lugar de juntura de los pobres es aquel en el que se posibilita la vida. Según el espíritu de la ecúmene, los pobres se juntan en el lugar donde se encuentre su interés común, es decir, en la construcción de un mundo donde quepan todas las formas de la vida, sin negaciones, sin inequidades, sin disputa ni expulsión de los territorios, con seguridad y soberanía alimentarias, con educación, vivienda, vestido, salud, participación, derecho a ser diversos y a no ser por ello eliminados. Para decirlo en una clave de fe cristiana, el lugar de juntura de los pobres es la cruz, según concepto de Martin Lutero: "Crux probat omnia", la cruz prueba todo, es decir, la cruz le da legitimación a lo que se hace en nombre del seguimiento de Jesús. Pues bien, la cruz de los pueblos empobrecidos es su pobreza y, entonces, tendríamos que traducir a Lutero hoy en Colombia diciendo "povertas probat omnia", la pobreza le da legitimidad a las alianzas ("juntanzas",si se nos permitiera el término) de los pueblos, y las comunidades, y las personas cristianas empobrecidas. La pobreza, en esta lógica, resulta siendo el punto de encuentro y prueba definitiva de nuestras prácticas ecuménicas. Jürgen Moltman también concuerda con esa lógica que acabamos de plantear: "El ecumenismo surge en la cruz, donde nos encontramos a nosotros mismos al pie de la cruz de Cristo, y bajo su cruz nos descubrimos como hermanos y hermanas, como hambrientos que sufrimos una pobreza común [...]. Al pie de la cruz estamos todos con las manos vacías [...]. Al pie de la cruz no estamos censados como protestantes, ni como católicos, ni como ortodoxos. Allí los [...] pobres somos enriquecidos y los tristes, colmados de esperanza. Por eso, al pie de la cruz nos descubrimos también como hijas e hijos de la misma libertad de Cristo y a la vez como amigos en la misma comunión del espíritu".

 

Tesis 6: somos los pobres los que construimos el ecumenismo. Por una razón simple y, a la vez, la más profunda de todas las razones: porque si nos juntamos podríamos sobrevivir, si nos mantenemos divididos, moriremos inexorablemente en el altar del Moloch riqueza: "Cuando el pobre crea en el pobre, ya podremos cantar libertad", cantaban en El Salvador. Y se decía por todo el continente "si además de pobres, divididos, doblemente oprimidos". Hay, a todas luces, un ecumenismo que no nos va a juntar o se va a postergar para después de que la riqueza nos mate, es el ecumenismo formal, o doctrinal, o institucional, o de consenso. Lo conversan y dicen negociarlo los jerarcas de las confesiones e iglesias. Sus conversaciones son lentas y no prometen llegar a destino alguno por tres razones básicas; a) porque ellos no tienen prisa, pues no tienen hambre, b) porque las religiones formales se la han pasado históricamente justificando y bendiciendo las políticas de los poderes establecidos y de ello devengan ganancia y bienestar, y c) porque sus discusiones son sobre la verdad y el poder y en esas cosas los grupos humanos nunca podremos ponerse de acuerdo. A los pobres nos queda una alternativa que se viene proponiendo desde la reflexión de quienes caminan la caminada de los pobres: el "macro-ecumenismo", originario de América Latina, con Pedro Casaldáliga; se insiste en abandonar el concepto de ecumenismo amarrado a asuntos doctrinales y abrir las puertas, en su lugar, a un "ecumenismo integral" (Julio de Santa Ana) que incluya a los empobrecidos; es una especie de "ecumenismo de las culturas" o "ecúmene de la justicia" (José Míguez Bonino), orientado hacia la búsqueda común del reino de Dios (Mt 6.33). En la propuesta se constata que hay una tensión práctica y liberadora entre el "ecumenismo de consenso" y el "ecumenismo práctico". "De cualquier manera, es fuerte el anhelo por ver rota la estrechez del ecumenismo "umbilical" de las Iglesias, que ha estado ocupado solamente con los disensos internos entre los cristianos" (Cf. Brakemeier, Gottfried: Diálogo interreligioso: ¿macro-ecumenismo?). Otros denominan a ese "macro-ecumenismo" con el nombre de "ecumenismo de base" y se entiende como una práctica de juntanza de laicos y laicas, comunidades de todos los signos, pastoras, pastores, sacerdotes y animadores de la fe y de la práctica comunitaria. El ecumenismo de base suele concretarse en pequeños grupos informales, en reuniones de oración, en prácticas de servicio y solidaridad, en asunción de compromisos políticos anti-sistémicos y emancipadores.

 

Ese ecumenismo que tenemos por construir y defender debe tener unas claridades epistemológicas, éticas, hermenéuticas y políticas, y celebrarlas a menudo en cualquier lugar convertido en templo, en cualquier momento convertido en momento salvífico y culto, olvidando disciplinas eclesiásticas y hermanando en el hecho de ser víctimas comunes de un mismo ídolo, la riqueza:


1. Tiene que construir la ontología política de las diferencias (Walter Benjamin).
2. Tiene que propiciar las emancipaciones de género como condición para que emerja la riqueza de los seres humanos.
3. Tiene que ejercitar la descolonización de las estructuras de poder y del ejercicio de la política.
4. Tiene que asumir la espiritualidad y las tareas políticas, sociales, económicas y humanas del Sumak Kausay, del buen vivir y del buen convivir de los pueblos originarios del Abya Yala.
5. Tiene que construir en cada seguidor o seguidora de las utopías de Jesús de Nazaret, los nuevos sujetos emancipatorios.
6. Tiene que predicar y orar, espiritualizar y volver ágape y fiesta, canto y poesía, el malestar permanente con el capitalismo liberal concentrador de la riqueza mortal.
7. Tiene que catequizar en las vertientes espirituales del acto político de la resistencia entendida como re-existencia.
8. Tiene que volver celebración y culto la sospecha ética y hermenéutica de todas las formas del poder, empezando por el poder vertical y dañino, corrompido y corruptor de las iglesias mismas.
9. Tiene que aprender en oración y discusión, las formas sutiles y brutales como el neoliberalismo ha colonizado nuestras conciencias y provocar la liberación de las mismas.
10. Tiene que confesar todos los días, -y hacer penitencia por ello-, que las iglesias están entre las instituciones que han codificado la realidad y a las personas, para someterlas, para mantenerlas en el sometimiento. Ese pecado se llama colonización de la realidad y colonización de los espíritus.

 

Sería una brutal contradicción decir que transitamos nuevos caminos de espiritualidad cristiana y profesar, al mismo tiempo, fe ciega y no cuestionada, esperanza inconsciente y silenciosa, y división ante las amenazas del poder mortal de la riqueza.

 

La Estrella, noviembre 7 de 2014

 

* Comunión Sin Fronteras
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Publicado enEdición 208
Miércoles, 19 Noviembre 2014 06:19

Un hombre de fe

Un hombre de fe

ALAI AMLATINA, 18/11/2014.-"Disculpe Pepe, pero Bergoglio es un conservador". No recuerdo si dije "facho".
José María Di Paola, padre Pepe para los del barrio, pelo largo, ropa informal, 46 años de edad de los cuales diez en la villa 21 o villa de Barracas, me miró con aire de desconcierto, como si no terminara de creerse aquella frase.


Sentado en la iglesia Nuestra Señora de Caacupé, construida por los emigrantes paraguayos en minga los fines de semana, me respondió con la misma serenidad y parsimonia con la que me había relatado cómo construyeron el templo. Cada domingo, las mujeres preparaban la comida mientras los varones levantaban la iglesia, ladrillo por ladrillo, hasta que un buen día decidieron ponerle el nombre de "su" virgen, como para decirle a la ciudad que era parte de sus vidas.


"Bergoglio", dijo refiriéndose al entonces arzobispo de Buenos Aires, "viene a la villa en micro, baja en la parada, camina hasta la iglesia y toma mate con los vecinos. No viene en el coche del arzobispado. Conoce nuestro trabajo, apoya a los curas villeros que vinimos a aprender de la gente, no a decirles lo que tienen que hacer". Mientras hablaba, los muros de la parroquia despedían la sonrisa eterna del padre Mujica, el cura-mártir de todos los pobres de la ciudad porteña, asesinado por la Triple A hace cuatro décadas.


Cinco años después de aquella lección de humildad de Pepe, no me pareció nada sorprendente que Francisco recibiera a los movimientos sociales del mundo, entre ellos al Movimiento Sin Tierra de Brasil, que los militares brasileños y la prensa derechista del Uruguay (como El País y El Observador), consideran como subversivos.


No sólo los recibió. Dijo: "No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar".


Les propuso "luchar contra las causas estructurales de la pobreza", advirtió contra "estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos" y terminó con un "sigan con su lucha", porque nos hace bien a todos.

Francisco Bergoglio no es un revolucionario. Es un hombre de fe, conservador, que se diferencia de los políticos de izquierda en un pequeño detalle: pisa el barro, no le teme a los pobres, se siente feliz con ellos, no los quiere domesticar ni utilizar, confía que en la pobreza, y sólo en ella, puede haber dignidad y comunión.

Pepe tenía razón.


Documentos Relacionados:
Impresiones de una jornada histórica - Ramonet. Ignacio, http://www.alainet.org/active/78385
Declaración final Encuentro Mundial Movimientos Populares, http://www.alainet.org/active/78404
Francisco: Este encuentro de Movimientos Populares es un gran signo - Papa Francisco, http://www.alainet.org/active/78382
Movimientos populares en el Vaticano: Articulando alianzas - León, Osvaldo, http://www.alainet.org/active/78763

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Jueves, 30 Octubre 2014 07:05

Impresiones de una jornada histórica

Impresiones de una jornada histórica

ALAI AMLATINA, 29/10/2014.- El martes 28 de octubre ha sido una jornada histórica.

Primero porque no es frecuente que el Papa convoque, en el Vaticano, a un Encuentro Mundial de Movimientos Populares en el que participan organizaciones de excluidos y marginados de los cinco continentes, y de todos orígenes étnicos y religiosos: campesinos sin tierras, trabajadores informales urbanos, recicladores, cartoneros, pueblos originarios en lucha, mujeres reclamando derechos, etc... En suma, una Asamblea mundial de los pobres de la Tierra. Pero de los pobres en lucha, no resignados.

Segundo, es menos frecuente aun que el Papa se dirija directamente a ellos, en el Vaticano, diciéndoles que quiere "escuchar la voz de los pobres" porque "los pobres no se conforman con padecer la injusticia sino que luchan contra ella" y que él (el Papa) "los quiere acompañar en esa lucha". También ha dicho Francisco que "los pobres ya no esperan de brazos cruzados por soluciones que nunca llegan; ahora los pobres quieren ser protagonistas para encontrar ellos mismos una solución a sus problemas" pues "los pobres no son seres resignados, sino protestan" y su protesta « molesta ». Ha dicho que espera que "el viento de la protesta se convierta en vendaval de la esperanza".


Asimismo ha afirmado el Papa: "La solidaridad es una forma de hacer historia". Y por eso se une al pedido de los pobres que reclaman "tierra, techo y trabajo", Y ha añadido: "Cuando pido para los necesitados tierra, techo y trabajo, algunos me acusan de que 'el papa es comunista'! No entienden que la solidaridad con los pobres es la base misma de los Evangelios."

También ha afirmado Francisco: "¡La reforma agraria es una necesidad no sólo política sino moral!" Y ha acusado (sin nombrarlo) al neoliberalismo de ser la causa de muchos de los males de hoy: "Todo esto ocurre -ha afirmado- cuando se saca al ser humano del centro del sistema y que en ese centro está ahora el dinero." "Por eso hay que alzar la voz", ha repetido. Y ha recordado que "los cristianos tenemos un programa que me atrevería a calificar de revolucionario: las bienaventuranzas del 'Sermón de la Montana' del Evangelio según San Mateo".


Un discurso fuerte, valiente que se inscribe en el filo directo de la Doctrina Social de la Iglesia que el Papa ha reivindicado explícitamente. Y en la opción preferencial por los pobres.


Hacía mucho tiempo que un Papa no pronunciaba un discurso tan social, tan "progresista" sobre un tema, el de la solidaridad con los pobres, que constituye la base misma de la doctrina cristiana.


Tercero. Todo esto ha sido tanto más importante cuanto que este discurso, el Papa lo ha pronunciado en presencia del Presidente de Bolivia Evo Morales, icono de los movimientos sociales y líder de los pueblos originarios. Un momento más tarde, el Presidente Morales, muy aplaudido, ha tomado la palabra ante el mismo auditorio de movimientos populares en lucha para explicar, con muchos ejemplos, que "el capitalismo que todo lo compra y todo lo vende ha creado una civilización despilfarradora". Ha insistido en que "hay que refundar la democracia y la política, porque la democracia es el gobierno del pueblo y no el gobierno de los capitales y de los banqueros". También ha puesto el acento en que "hay que respetar a la Madre Tierra" y oponerse a que "los servicios básicos sean privatizados". Ha sugerido a todos los Movimientos Populares aquí reunidos que creen "una gran alianza de los excluidos" para defender los "derechos colectivos".


El sentimiento general de los participantes, en este inédito Encuentro, es que estas dos intervenciones confirman el enorme liderazgo político y moral, a escala internacional, del Presidente Evo Morales; y el nuevo rol histórico del Papa Francisco, como abanderado solidario de las luchas de los pobres de América Latina y de los marginados del mundo.


Vaticano 27-29/X/14

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Miércoles, 02 Julio 2014 06:16

Salida en falso de Francisco

Al grano: se queja el papa Francisco del hecho de que el comunismo les ha quitado las banderas de los pobres. Una enorme salida en falso por parte del papa.


En primer lugar, la historia misma de la iglesia católica ha sido históricamente la de una enorme propietaria de tierras, acumulación de bienes materiales, el sempiterno apoyo al Óbolo de San Pedro, y el haber adoptado históricamente la posición de los más pudientes y ricos antes que de los necesitados y excluidos del mundo.


Olvida Francisco, por ejemplo, los escándalos del Vaticano con el Banco Ambrosiano. Sobre el particular, sencillamente se echó un manto de silencio y, como es habitual, se manejan los asuntos con discreción y por debajo de la mesa. El Banco Ambrosiano: utilizado por diestros y siniestros para lavar dineros vaya–uno–a–saber–su–procedencia.


El comunismo sí tomó las banderas de la pobreza y la solidaridad, que es lo que debió haber hecho la iglesia católica. Pero la pérdida de esta bandera y, por tanto, de feligreses, se observa igualmente en el crecimiento exponencial y sostenido de las iglesias cristianas de todo cuño. Disciplinadas ellas, ampliamente solidarias con los parias de la sociedad, no son, sin embargo, ajenas a los asuntos de enriquecimiento. Sólo que en el caso de las iglesias cristianas, es cosa de cada pastor, dada la estructura descentralizada de los cristianos, el favorecimiento económico propio. ¿Ha conocido alguien acaso a algún pastor pobre o que al cabo de un breve tiempo razonable no termine con bienes y lujos


Las iglesias son y han sido empresas, no cabe la menor duda. Ayer y siempre. En el sentido simbólico de la palabra, tanto como en el sentido literal.


Cabe observar, adicionalmente, que alrededor del mundo, debido fundamentalmente a la caída del Muro de Berlín, después de la Perestroika y el Glasnost y el desmoronamiento del llamado sistema del socialismo real, los partidos comunistas son endémicos. Con notables excepciones. En Chile como en Hungría, en Rusia como en Cuba, por ejemplo. Los partidos comunistas son endémicos, de lo cual, según puede desprenderse de las palabras de Francisco, no se sigue que los comunistas mismos lo sean, ¿o sí?


Desde luego que la iglesia católica ha perdido feligreses alrededor del mundo. Las iglesias andan vacías, muchas de ellas enmalladas o con sistemas velados o abiertos de seguridad, y los conventos y monasterios desaparecen a ojos vistas. La gran tarea de las órdenes religiosas es la de captar jóvenes de ambos sexos para sus filas. En un mundo secular, una tarea titánica. Y absurda por fallida al cabo.


El negocio está en crisis. Y no en última instancia, debido a la doble moral. En el caso de la iglesia católica: la pederastia y el moralismo, el llamado a la pobreza y castidad de un lado, y la riqueza de las mismas jerarquías, de otra parte. Un moralismo que se observa, por ejemplo, en el hecho de que en numerosas instituciones regidas por órdenes religiosas, los salarios y las condiciones de trabajo que no son siempre los más dignos. Con notables excepciones, claro (como siempre).


La pobreza es, sin lugar a dudas, uno de los más serios problemas del mundo contemporáneo. Como causa de la profunda inequidad, de la desigualdad y acumulación escandalosa de enormes capitales en muy pocas manos, la distribución de la riqueza altamente inequitativa, en fin, las mafias y los sistemas de corrupción en toda la línea de la palabra. La pobreza obedece, no en ultima instancia, a la violencia institucionalizada económica, política y militarmente.


Francisco hizo una salida en falso. Acusa a los comunistas de acciones que la propia iglesia católica debió haber afrontado históricamente. Con lo que se olvida que tales fueron exactamente los orígenes del cristianismo primitivo en la antigüedad. Y tal fue el llamado de Jesús de Nazaret y el sentido mismo del libro de los libros.


Guardadas proporciones, la queja de Francisco permite recordar las palabras de la Sultana Aixa a su hijo Boabdil ante la pérdida de Granada y la expulsión de la Alhambra: "No llores como mujer lo que no pudiste defender como hombre".


Francisco y el Vaticano: que no han querido reconocer los llamados de la propia Organización de las Naciones Unidas acerca de su responsabilidad política e institucional en el caso de los abusos históricos, sistemáticos y permanentes en el tiempo a menores de edad. La ONU exigió al papa que entregue a los pederastas ante lo cual el Vaticano guarda un sospechoso silencio. Y ahora sale a patinar de manera desafortunada y abierta.


Con una observación puntual final. Es preciso siempre distinguir las jerarquías de las iglesias de los creyentes y las bases de las mismas. Pero por sobre todo: es fundamental distinguir a las iglesias de Dios mismo. La experiencia religiosa ni comienza ni se agota en la afiliación a una iglesia. Y muchas veces, para muchas personas, ni siquiera pasa por ella.

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Viernes, 23 Mayo 2014 06:26

Conciliar y disciplinar

Conciliar y disciplinar

Después de tantos cuentos mediáticos y otro capítulo de la telenovela vaticana Francisco subtitulada De cómo Jorge Bergoglio escogió su nuevo nombre (con la actuación especial del cardenal brasileño Claudio Hummes: ¡no te olvides de los pobres! y llena de suspensos: ¿fue sólo por Francisco de Asís o también por aquel misionario jesuita?), los guionistas de la Santa Sede hicieron remake de la misma historia.


Ahora resulta (starring: el cardenal italiano Loris Capovilla, ex secretario de Juan XXIII), que no iba a ser Francisco, sino Juan XXIV –¡sic!– (Vatican Insider, 13/3/14).


Claramente esta filtración formaba parte de los preparativos para la doble canonización de Juan XXIII/Juan Pablo II (27/4/14).


Por las semejanzas con Wojtyla quizás mejor le hubiera quedado Juan Pablo III (véase: Canonizar y disciplinar, en: La Jornada, 9/5/14), aunque algunos analistas insistían (siguiendo a los spin doctors vaticanos) en la –supuesta– continuidad con Juan XXIII (Angelo Roncalli).


Stanislaw Obirek, ex jesuita polaco: (...) incluir a Juan XXIII no era sólo una medida para equilibrar la balanza (entre renovadores y conservadores) o para contrarrestar las críticas por la canonización de Wojtyla. Con su figura, Francisco quería subrayar la línea principal de su papado: la renovación. Todo lo que hace confirma su cercanía con Juan XXIII y con las esperanzas antes del Concilio. Juan XXIII es la antítesis de la política de cerrar filas de Juan Pablo II, y Francisco señala así que lo que importa en la Iglesia no es sólo la disciplina, sino también el diálogo y la apertura, (Krytyka Polityczna, 27/4/14).


Aunque algunos gestos –acercamiento personal con los teólogos de liberación, disposición al diálogo sobre algunos temas puntuales– lo diferencian del dúo Wojtyla/Ratzinger, la disciplina es justamente uno de sus principales objetivos.


Claramente Francisco no usa las mismas herramientas disciplinarias que Juan Pablo II; mientras éste se movía en los registros grandes, la especialidad de aquél es la racionalización utilitaria del detalle (Foucault): pequeñas medidas, gestos sencillos, constante flujo de mensajes y filtraciones controladas.
La misma doble canoniz

ación fue una medida para disciplinar (y conciliar) diferentes fracciones de la Iglesia; para suavizar las contradicciones y homogenizar su imagen. Además, el argumento de la cercanía con Juan XXIII parece confundir el estilo con el contenido (de Francisco, hasta ahora, sólo hemos visto lo primero), olvidar la historia e ignorar la naturaleza de ambos personajes.


Si bien en los tiempos del Concilio Vaticano II (1962-1965) Bergoglio era apenas un joven clérigo, simpatizaba más con los círculos integristas que temían la apertura y los cambios.


Luego se situó junto a la mayoría de la Iglesia argentina, afín a la dictadura y reacia al aggiornamiento, en las antípodas de los curas tercermundistas que mediante la acción social implementaban al espíritu del Concilio (aunque más tarde se inscribió a la llamada teología popular, una lectura conservadora de éste).


Mientras la grandeza de Roncalli residía en que se dejaba llevar y permitía actuar a otros, Bergoglio siempre ha sido más personalista. Mientras Roncalli con su buena fe caía víctima de intrigas y complots (por ejemplo cuando era nuncio apostólico), en Argentina fue Bergoglio quien armaba complots y jugadas políticas.


Si bien convocando al Concilio, Roncalli era igual de conservador que Bergoglio (tanto que se habla hoy de una necesidad/posibilidad de uno nuevo), los contextos de ayer y hoy son bien diferentes.


Hace 50 años la Iglesia estaba en crisis por un conflicto y lucha entre tradicionalistas y aperturistas.


Hoy la crisis no es fruto de un conflicto interno (Wojtyla y Ratzinger ya limpiaron la Iglesia de los círculos progresistas), sino de una atrofia e implosión por escándalos y rivalidades en la cúpula.


A diferencia de aquella renovación desde adentro (¿desde abajo?), la de Francisco, fiel a su estilo bonapartista –lo que lo asemeja a Juan Pablo II, el Napoleón de la Iglesia–, será más bien (si se da...) una renovación desde arriba.


Pero mientras el conflicto desde abajo puede traer cambios refrescantes, la conciliación desde arriba solo traerá disciplina.


Apenas al día siguiente de la doble canonización, Francisco tuiteó: La desigualdad es la raíz de los males sociales (@Ponitifex, 28/4/14).
Para algunos fue una prueba de crítica radical del capitalismo y diferencia sustancial con Juan Pablo II (The Guardian, 29/4/14).
Sólo que... Wojtyla también censuraba las desigualdades y su crítica del capital era mucho más profunda que la de Francisco (¡sic!).
Destacaba de hecho en los 90, mientras hoy ya casi todos se dicen críticos, sobre todo de las desigualdades (hasta que se volvió un sinónimo del anticapitalismo, y no lo es).


Incluso Benedicto XVI fustigaba la creciente brecha entre ricos y pobres, (News.va, 1/1/13).
La crítica de Francisco no es nada radical, más bien moral (muy diferente de la crítica estructural de la teología de la liberación).
Su objetivo es disciplinar no sólo a los pobres (conteniéndolos, en vez de empoderarlos), sino también al capital, para que regrese bajo el techo de la Iglesia.


Su carta a la élite de Davos, donde la disciplinaba de manera clásica aplaudiendo su capacidad de innovación –¡sic!– y regañando por perder de vista a la gente (The Guardian, 9/3/14), su llamado a una movilización ética mundial contra la injusticia y la pobreza, más allá de las diferencias de credo u opiniones políticas –¡sic!– (El País, 9/5/14), o Evangelli gaudium (2013), su primer documento que toca las cuestiones económicas, evidencian que su programa no son cambios fundamentales al sistema, sino el viejo sueño corporativista de la Iglesia (León XIII, Rerum novarum, 1891) y de una parte de la burguesía, una falacia de conciliar el trabajo con el capital (que significa supeditar el primero al segundo).


Sin embargo no es la conciliación, ni el consenso (elevarse por arriba de las diferencias) lo que nos puede sacar de donde estamos, sino el conflicto y la lucha según las divisiones ya existentes, que son una palanca de la acción política.


Lo mismo se aplica al futuro de la Iglesia y la suerte de su renovación

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"La pederastia está tan enraizada que la Iglesia teme una hecatombe"

Sara Oviedo Fierro (Ecuador, 28 de julio de 1952) fue elegida en 2012 vicepresidenta del Comité de la Convención de Derechos del Niño en la ONU ante el que compareció el Vaticano el pasado 16 de enero. La socióloga ecuatoriana, que empezó a los 13 años a defender los derechos de los indígenas, las mujeres y los niños, fue testigo de las respuestas esquivas y de la negativa de los portavoces de la Santa Sede a ofrecer datos y hechos concretos sobre los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia. Como coautora del durísimo informe emitido tras la comparencia, en el que la ONU exige a la Iglesia que entregue a los curas pederastas y que proteja a los niños, Oviedo afirma en esta entrevista, a través de videoconferencia, que el tema de la pederastia está "tan enraizado en las bases de la Iglesia" que sus autoridades tienen miedo a enfrentar el problema.

 

Pregunta. Hasta ahora nunca nadie había conseguido interpelar a la Santa Sede. ¿Fue difícil sentar al Vaticano?
Respuesta. Lo que hicimos fue cumplir con el procedimiento de realizar exámenes a todos los países firmantes del tratado de los derechos del niño, pero la diferencia es que teníamos la convicción de que había que hablar de la pederastia. El diálogo con la Santa Sede se dio en un momento en el que era factible. Existe una mayor apertura de la Santa Sede y existe una necesidad latente de las víctimas y la sociedad de reconocer este tema.


P. ¿Cumplirá el Vaticano los compromisos?
R. Yo insisto en que ya hay cosas que hemos logrado. La primera es reconocer el problema de la pederastia en todo el mundo. Hasta ahora ninguna autoridad, como la ONU en este caso, lo había verificado como un problema importante que existe y que debe ser tratado. Y otra cosa es reconocer el dolor de las víctimas, que han tenido en su ser esa sensación de culpabilidad y de no ser oídos. El Comité tuvo valentía y consistencia, sé que ellos sintieron en nuestras palabras esa posición madura al pedirles que muestren los datos que nunca han dado, que den cuenta de las acciones que están haciendo y que entreguen a los sacerdotes criminales a la justicia común.


P. ¿Cómo valora las respuestas de los portavoces ante el Comité?
R. La comparencia de ese día fue una suerte de sainete. Ellos plantearon que es un hecho que hay pederastas, que están muy avergonzados y que están haciendo una serie de medidas para evitarlo. El diálogo a la larga fue un tira y afloja. Nosotros insistíamos en conocer casos concretos y en decirles medidas que se deberían hacer. Ellos decían que sí, que hay que hacer cosas, pero no hechos concretos. No entregaron una lista de sacerdotes sacados del sacerdocio por pederastia. Como resumen, yo no les creo. O están haciendo muy poco o no están haciendo. Fue una situación bien ambigua, muy confusa.


P. ¿Cómo definiría su actitud?
R. Yo advertí mucho miedo, la inseguridad propia de quien es cogido en falta y de quien sabe que está defendiendo lo indefendible. Quien contesta así sabiendo todo el daño que se ha hecho a tantas vidas humanas tiene mucho cinismo.


P. ¿Mintieron los portavoces del Vaticano durante la comparecencia?
R. Yo no creo que hayan mentido. Sí creo, como dicen, que están preocupados y que han tomado tibias medias, pero el problema es ese, que creo que lo hacen para contentarnos y para que bajemos la presión. Usaron esa forma ambigua tratando de que nosotros cayéramos en el juego y que al final les dijéramos: "Qué bien que están pensando en todo eso y gracias". Pero no caímos, les dijimos claramente que no les creíamos, con diplomacia y en buen ambiente, sin gritos: "No les creemos, no se ve lo que hacen. Las víctimas siguen esperando respuestas".


P. ¿La Iglesia se siente impune?
R. Si analizamos sus respuestas ese día no les veo síntomas de sentirse impunes, aunque en los hechos sí han actuado así, con la lógica de seguirlos protegiendo [a los pederastas]. Si un militar es evidenciado en situaciones de este tipo se lo entrega a la justicia común, no se entiende por qué ellos no lo hacen. La única conclusión que saco es que el asunto de la pederastia es estructural y que está tan enraizado en las bases de la Iglesia que hace temer que si esto se comienza a enfrentar ocurre una hecatombe y salen comprometidas todas las estructuras y sus autoridades. Por la protección con la que tratan el asunto nos hacen pensar que el tema es muchísimo más grande.


P. Los portavoces del Vaticano les han acusado de interferir en la libertad religiosa ¿qué opina?
R. Yo pienso que eso fue una salida por la tangente para poder disminuir la presión. Quisieron decir que no solo estábamos siendo duros e injustos con el tema de la pederastia, sino que interferíamos en otros como el aborto, la homosexualidad o la cuestión de género, pero ellos saben que no hubo insistencia sobre esos asuntos.


P. ¿Cómo valora el silencio del papa Francisco tras el informe?
R. A mí me gustan las personas que hablan un poco tarde, pero con consistencia y con la verdad. Me parece coherente que no haya hablado, él debería hablar con hechos y para presentar las propuestas. Si hablase ahora para decir lo que están diciendo los portavoces de la Santa Sede defraudaría a mucha gente. Creo que se está tomando su tiempo para ofrecer respuestas concretas.


P. Para las víctimas esto ha sido una gran victoria. ¿Qué sigue ahora para ellas?
R. Las víctimas son las que tienen la sartén por el mango. Creo que nosotros cumplimos de manera madura y consistente. Ahora les corresponde a ellas hacer las demandas en sus países de origen, volver a la carga y proponerse agendas bien claras para ver cómo conseguir que en la práctica se vayan concretando los hechos que la Santa Sede reconoció ante el Comité que hay que hacer.


P. Las asociaciones mexicanas piden que se juzgue al Vaticano por crímenes de Estado, ¿cree que hay elementos para ello?
R. Yo no sé sinceramente cuáles son los elementos necesarios para eso, a mí eso ya no me compete juzgarlo.


P. El portavoz del Vaticano ante la ONU dijo que hay pederastia en la Iglesia igual que en otras profesiones.
R. Justamente ellos como guías espirituales están obligados a dar ejemplo. Además, no porque lo hacen los otros se justifica, son ellos los que han asumido ser guías espirituales y han asumido el celibato. La protección a los sacerdotes criminales ha creado ahí un lugar casi morboso, con situaciones muy insanas donde la sexualidad humana está absolutamente deformada.


P. ¿Cree que algún día se hará justicia a las víctimas?
R. Yo creo que el ser humano va avanzando y esa humanidad va a poner el límite a quien haya que ponérselo. Tal vez nosotros no lo veamos, pero sí llegará la justicia.


P. ¿Es usted creyente?
R. Es complicado. Yo creo en Dios, pero en el Dios de los pobres. A mí me cuesta mucho creer en la institución Iglesia, que ha cometido tantos errores y que está siempre del lado de los que tienen el poder. No me nace creerle.

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La ONU exige al Papa que entregue a los pederastas y blinde a los niños

Ya no son las víctimas, ni los periódicos, ni siquiera el propósito de enmienda —tímido y tardío—que Benedicto XVI ensayó en la agonía de su papado. Ahora es nada más y nada menos que la Organización de Naciones Unidas (ONU) la que, a través de un durísimo informe de la Comisión sobre los Derechos del Niño, acusa al Vaticano de haber dejado solos a los niños en manos de los sacerdotes pederastas. La ONU acusa a la Santa Sede de no haber reconocido jamás "la magnitud de los crímenes sexuales" cometidos por parte de sus religiosos y de "no haber tomado las medidas necesarias para proteger a los menores". El resultado, según la comisión, es espeluznante: los abusos "se siguen cometiendo de forma sistemática mientras la inmensa mayoría de los culpables disfruta de total impunidad". La Comisión sobre los Derechos del Niño exige al Vaticano que "destituya de sus cargos y entregue a la policía a todos aquellos que sean culpables de abusos sexuales a menores", para lo cual pide que haga público el contenido de sus archivos


Hay párrafos del informe, dado a conocer ayer en Ginebra, que señalan directamente a la jerarquía católica como responsable de las "decenas de miles de casos" que se han producido y se siguen produciendo. Según asegura la ONU ahora, y ya antes habían denunciado hasta la saciedad —y ante la sordera de la Iglesia— las víctimas de pederastia, el Vaticano ha utilizado desde hace décadas la táctica de transferir "de una parroquia a otra, o a otros países, a abusadores de niños bien conocidos, en un intento por encubrir sus crímenes". Una práctica "documentada por varias comisiones nacionales de investigación" que, además de revestir a los culpables de total impunidad, provoca un efecto aún más devastador: "La movilidad de los responsables", explican los expertos del Comité sobre los Derechos del Niño, "ha permitido a muchos sacerdotes mantenerse en contacto con menores y continuar abusando de ellos. Hay todavía muchos países donde los niños siguen padeciendo alto riesgo de abuso sexual. Se ha reportado —insiste el informe— que decenas de responsables de abusos sexuales siguen en contacto con niños".


La presidenta del Comité, la noruega Kirsten Sandberg, realizó unas declaraciones a la altura de la dureza del informe: "El Vaticano infringe la convención sobre los Derechos del Niño, porque no hizo todo lo que tendría que haber hecho para proteger a los menores. Y no estamos hablando de simples recomendaciones de buenas prácticas, sino de que el Vaticano viola la Convención —a pesar de haberla ratificado en 1990—porque no protege a los niños a pesar de que existe la posibilidad de hacerlo. Frente al escándalo de la pederastia, las autoridades eclesiásticas impusieron un código de silencio y prefirieron preservar la reputación de la Iglesia y proteger a los responsables por encima del interés supremo de los niños".


El informe se produce dos semanas después de que el representante de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Silvano Tomasi, acudiese a Ginebra para declarar ante la comisión, pero ni aportó datos ni mostró una preocupación acorde con la gravedad del problema y con las directrices que, al parecer, ha cursado el papa Francisco. Tomasi dijo entonces que sí, que se trata de "un hecho especialmente grave", pero que abusadores también hay "entre los miembros de las profesiones más respetadas del mundo". Ayer, al conocer el contenido del durísimo informe, monseñor Tomasi declaró: "La primera reacción es de sorpresa porque parece que ya estuviera preparado antes del encuentro de hace dos semanas entre el comité y la delegación de la Santa Sede. En el informe falta una perspectiva correcta y actualizada de la actuación de la Iglesia, que ha realizado una serie de cambios en relación a la protección de los niños difícil de encontrar al mismo nivel en otras instituciones o Estados (...). Se habla de 40 millones de casos de abusos sexuales a niños en el mundo. Por desgracia, algunos de ellos afectan a personas de la Iglesia. ¡Pero la Iglesia ha respondido y reaccionado! ¡Y lo seguirá haciendo!". Por su parte, el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, aseguró durante su visita a Madrid que "en los próximos días o semanas", el Vaticano explicará el funcionamiento de una nueva comisión creada al efecto por mandato del papa Francisco.


Una nota de la oficina de prensa del Vaticano, sin embargo, informó de que el Vaticano "lamenta ver en algunos puntos del informe un intento de interferir en las enseñanzas de la Iglesia católica sobre la dignidad de las personas y el ejercicio de la libertad religiosa", si bien aseguró que "toma nota" y reiteró el "compromiso de defender y proteger los Derechos del Niño, en línea con los principios promovidos por la Convención".
A este respecto, uno de los expertos de la ONU, Benyam Mezmur, puso de manifiesto las contradicciones del Vaticano: "Por un lado dicen que no pueden ser responsables por cada delito que cometen los católicos en el mundo, pero al mismo tiempo se niegan a cooperar con las autoridades de cada país. No se puede actuar por ambas vías. O se tiene influencia sobre el clero o no. Y la evidencia demuestra que sí hay influencia".

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Correa presiona al legislativo para que no legalice el aborto

Ecuador no incluirá la despenalización del aborto por violación en su nuevo código penal. La asambleísta Paola Pabón, del partido en el Gobierno Alianza País, retiró este viernes la moción de legalizar el aborto en caso de violación, que había propuesto durante la sesión del jueves y que fue secundada por una veintena de legisladores del oficialismo y de la oposición. La razón de este cambio repentino a todas luces está en la advertencia que hizo el presidente Rafael Correa durante una entrevista en Oromar Tv, la noche del jueves.

 

Correa hizo pública su posición frente al aborto y anunció que jamás aprobará la despenalización del aborto. "¿Dónde se habla de despenalizar el aborto? Por el contrario, la Constitución dice defender la vida desde la concepción", dijo y añadió que "si siguen estas traiciones y deslealtades, y si mañana (este viernes) se evidencia algo, muy lamentable, que está ocurriendo en el bloque oficialista de Alianza País, yo presentaré mi renuncia al cargo".

 

Con esa sentencia, el Legislativo, controlado por el oficialismo, con 100 de los 137 legisladores, retomó el debate del código penal este viernes y la primera en hablar fue Paola Pabón. "Aquí no están los traidores compañero presidente (...) con el inmenso cariño que te tenemos, te decimos que esta vez estás equivocado, (...) pero por la unidad de la bancada retiro la moción para que este bloque no tenga la posibilidad de evidenciar una ruptura".

 

La noticia fue un duro golpe para los grupos de mujeres que abrigaban la esperanza de por lo menos conseguir que se apruebe el aborto por violación. "Estamos viviendo en un momento de violencia machista, donde una mujer que se atrevió a transgredir este sistema de violencia tuvo que retirar la moción, nosotras nos solidarizamos con Paola Pabón y a los asambleístas que defendieron con dignidad y valentía nuestros derechos. Y convocamos a las mujeres ecuatorianas a que desobedezcan porque van a seguir abortando en la clandestinidad", dijo Virgina Gómez de la Torre, representante del Frente Ecuatoriano por la Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos.

 

Sarahi Maldonado, de la Coordinadora Juvenil por la Equidad de Género, dice que responsabilizan al presidente por todas las muertes de mujeres por abortos inseguros y de los suicidios de mujeres violadas. "Lo de hoy es la muestra más clara de la violencia, política, institucional que no nos reconoce como sujetas de derecho y que genera una práctica política basada en el chantaje, la presión y la manipulación, todo lo contrario a lo que se puede considerar revolucionario y la esencia profunda del pensamiento de izquierda".

 

Durante más de 20 meses, estos grupos de mujeres han acompañado la formulación y discusión del texto penal en la Asamblea. Han presentado argumentos de peso como las 1.962 denuncias por violación que se presentaron en 2011, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. "Esto indica que hay un promedio diario de cinco violaciones diarias y existe el riesgo de que entre el 10 y 15% de estas mujeres puedan quedarse embarazadas", dice desde su perspectiva médica Virgina Gómez de la Torre.

 

La cifra de abortos en el Ecuador es altísima. Un total de 125.000 mujeres abortan cada año. Esto equivale a un aborto cada cuatro minutos. Las mujeres por lo general acuden a los centros obstétricos que son conocidos por facilitar un aborto. No es difícil localizarlos. El gancho suele ser la oferta de un test de embarazo gratuito. Luego se paga entre 150 y 600 dólares por un aborto.

 

De momento, el artículo 149 del nuevo código penal sanciona el aborto, excepto cuando la víctima padezca discapacidad mental, que es lo mismo que decía el código antiguo aunque este usaba el calificativo de mujeres "idiotas o dementes". Este cambio semántico es la única diferencia entre el nuevo código y el texto que se formuló hace 70 años.

 

Para las activistas el nuevo código penal sigue penalizando a las mujeres, incluso porque todavía se debate un artículo que pone en riesgo del aborto terapéutico que ya era una conquista de las mujeres. Hay un artículo que habla de inhabilitar por seis meses los médicos que atiendan un aborto.

 

La discusión del texto penal, que tiene más de 1.000 artículos, podría alargarse hasta la próxima semana. Los puntos más polémicos, además del aborto, son la criminalización de la negligencia médica y la inclusión del feminicidio.

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Teología de la liberación: ¿remix, reloaded, o segundo tiempo?

Según parece indicarlo una parte de la historia, los cambios sociales y políticos, las revoluciones, si se quiere, no pueden hacerse, en determinadas circunstancias, sin la iglesia; esto es, sin una iglesia determinada, dado su papel en la cultura.
 

Es un secreto a voces y una noticia mundial: el papa Francisco está recomponiendo el terreno para la "reconcilización" del Vaticano con la teología de la liberación. Se veía venir, la verdad, luego de los gobiernos de Juan Pablo II y Benedicto XVI, los representantes de lo más retro en la iglesia católica. Con sus propias fuerzas, con nombre propio, apoyándolos.


 
La teología de la liberación fue ese movimiento dentro del catolicismo, a partir de las comunidades de base, que surgiera a raíz del Concilio Vaticano II y, notablemente, a partir de la Conferencia Episcopal en Medellín en 1968. Eran los tiempos de 1968: la protesta contra la guerra de Vietnam, la caída del neocolonialismo, el triunfo de la revolución cubana luego de todos los ataques, el Ché Guevara, Franz Fanon, Praga de 1968; en fin, Mayo de 1968. Que al decir de un historiador como E. Hobbsbawn, ha sido el cisma más grande al interior del sistema capitalista.
 


La teología de la liberación puede resumirse en unas cuantas frases: marxismo y catolicismo; liberación en la tierra; fe liberadora y no alienante; el Cristo de los pobres y para los pobres; por ejemplo. Los nombres originariamente de cuño latinoamericano incluyen, entre otros, a Gutiérrez, L. Boff, Hinkelammert, L. Múnera, Camilo Torres, Romero, Sobrino, Segundo, por ejemplo (ver Teólogos de la liberación).


 
Es decir, antes que una concepción sacrificial de la existencia, se trata de reconocer que la salvación del alma no es posible sin el cuerpo mismo, y que la salvación sucede aquí mismo en la tierra, y no en el cielo. Nadie que no se gane el respeto en la tierra podrá tenerlo en cualquier cielo o paraíso. O inversamente, la condena histórica se corresponde exactamente con la condena eterna.


 
Ahora, en la reconciliación propuesta por Francisco desde el Vaticano, es claro que (a las cosas por su nombre) varios jesuitas, que sin ser, en absoluto progresistas, se verán beneficiados por la sombra de teólogos de verdadero calibre como Hinkelammert, Boff, Sandino o Gutiérrez.


 
Culturalmente, la teología de la liberación se corresponde —es la contracara de la moneda de un pensamiento crítico y propio latinoamericano— con esa otra historia apasionante de pensamiento y ensayistas latinoamericanos: Mariátegui, Vasconcelos, Reyes, Romero, Henríquez Ureña, Fernández Retamar, Martínez Estrada, y tantos otros más. Todos originales, todos críticos, todos radicales e independientes. Profundamente comprometidos con lo social y con Nuestra América.

 


Con la reconciliación que propone y, con seguridad, llevará a cabo Francisco, son varios los beneficiados, así:


 • Se beneficia la iglesia católica, desde luego: Es un reloaded porque quiere así recuperar el terreno perdido, que parece a todas luces irreversible: laicización de la sociedad, pérdida de vocación, conventos y monasterios cerrados, ausencia de relevo en los cuadros directivos por crisis generacional al interior de las diversas órdenes religiosas del catolicismo, pluralismo ético y axiológico, y la pérdida del mercado de fieles por parte de las iglesias cristianas notablemente (ver Religión y sociedad: una visión política ).

 

•Se beneficia el liberalismo político y filosófico, pues ante la evidente derechización del mundo contemporáneo (este será el tema de otro texto aparte en el futuro), se requiere un segundo aire para el liberalismo. Que puede ser entendido como la socialdemocracia. Y que son la mayoría de los partidos "socialistas" de Europa, que no son otra cosa que partidos socialdemócratas; en el mejor de los casos (cuando no son directamente de derecha).

 

•Se beneficia la izquierda, la cual dada la crisis estructural de los discursos de la izquierda particularmente debido al fracaso del llamado socialismo real y la consiguiente desaparición del bloque socialista, puede encontrar un segundo tiempo para revitalizar sus discursos, y su accionar político.

 

•Pero se benefician, ante todo, los pobres y los necesitados, los excluidos y los invisibles, los sin–voz y los marginados. Pues pueden encontrar una fuerza de esperanza, un aliciente de fe y confianza. Pueden encontrar en la unión la fuerza que necesitan para vencer, de una vez por todas, los oprobios producidos por los grandes poderes predominantes.

 

 
Ahora bien, la teología de la liberación no existe ni es posible sin los teólogos de la liberación. El principal problema, sin embargo, es que los teólogos de la liberación están ya algo mayores. Por tanto, más sabios, pero menos osados en materia de acción, y de organización. Deberá, por tanto, formarse a jóvenes teólogos de la liberación, lo cual, dada la crisis de vocación dentro de las comunidades religiosas, implica que el impacto social y político no será el mismo que en los años de 1960 y 1970. Dada, además, la singularidad de que hoy en día la teología y la religión tienen una importancia menor que en el pasado.


 
En consecuencia, dos conclusiones rápidas se siguen, disyuntivas: o bien, esta situación implica un enorme reto social, cultural, teológico y político, o bien lo del papa Francisco no pasará de ser un acto que mira bienintencionadamente hacia el pasado, pero resulta artrítico ante el futuro. Sólo la capacidad de resiliencia de lo más progresista de las diversas comunidades religiosas podrá dar respuesta satisfactoria a este dilema. Y, mientras tanto, el tiempo apremia, pues la inequidad y la violencia, la pobreza y la indignación no disminuyen.


 
En honor a la verdad, hay que decir que el segundo tiempo de la teología de la liberación no será, en manera alguna, igual al primer tiempo —ese entre 1960 y 1970—. Porque el tiempo ha transcurrido, la historia ha variado. El segundo tiempo de la teología de la liberación será un remix, esto es, los motivos originales se alimentarán y fusionarán con otros recientes que el primer tiempo no conoció. Notablemente, el ecologismo, el feminismo, el movimiento LGTBI a nivel mundial, la Femen mismas, si se quiere, varios otros motivos de orden científico, filosófico y ético que, sin embargo, aquí por razones de espacio, no cabe precisar de manera puntual, pero que apuntan a los nuevos desarrollos del pensamiento de punta. Ya no es única y principalmente el marxismo —entonces vigente físicamente, antes de la caída del muro de Berlín en 1989, la Perestroika y el Glasnot—, el que será el primer o principal alimento complementario de la teología de la liberación.


 
La izquierda —las izquierdas, en rigor, deben re–alimentar su propio discurso ante la crisis ideológica del marxismo—, y correspondientemente, la teología de la liberación podrá buscar otras fuentes de nutrición en los mejores desarrollos de la ciencia y la epistemología contemporáneas.


 
Como quiera que sea, al fin y al cabo, según parece indicarlo una parte de la historia, los cambios sociales y políticos, las revoluciones, si se quiere, no pueden hacerse, en determinadas circunstancias, sin la iglesia; esto es, sin una iglesia determinada, dado su papel en la cultura.


 
Ulteriormente, para ser sinceros, el problema no es la iglesia católica o cualquier otra iglesia, o vertientes de ellas. Pues lo verdaderamente fundamental es el papel activo que juegan o pueden desempeñar en la democracia, en la defensa de los valores populares y nacionales, en la defensa y promoción de los derechos humanos; en fin, en la denuncia de las tiranías de todo tipo, los excesos, los desmanes y las violencias del poder institucional y del statu quo.


 
Con todo lo anterior, gana ante todo la esperanza, el optimismo y las posibilidades de la vida. Que es lo que verdaderamente cuenta e interesa. Todo lo demás son accesorios o coadyuvantes.

 

Publicado el Domingo, 15 Septiembre 2013 18:50

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Viernes, 16 Agosto 2013 07:39

El nuevo Papa y sus establos de Augías

Primero una aclaración: nadie y nada (hasta ahora) va a convencer a este articulista de que Jorge Mario Bergoglio, un pastor conservador, con el pasado a contracorriente de los procesos emancipadores en la Iglesia y con el presente a espaldas de la ola progresista en el continente, hará algo revolucionario.

De todos modos: ¿no es hablar de la necesidad de “revolucionar” más bien un indicio de la gravedad de problemas de la Iglesia (y no tanto del progresismo del nuevo Papa) o un espejismo de los círculos progresistas, también externos a la Iglesia, un deseo que ésta “cambie finalmente” (y no tanto un reflejo de su propia dinámica)?


Mientras tanto, el viaje a Brasil hizo creer a algunos optimistas que Francisco podría ser el “nuevo Moisés de la Iglesia, que la llevará a una tierra prometida”; otros, antes escépticos, se persuadieron de que sí hará mucha diferencia.


Al final, ¿no fueron Juan XXIII –el gran reformador–, o Samuel Ruiz –el obispo de los pobres–, unos duros conservadores antes de que fueran “convertidos” por las par­ticulares dinámicas sociales y eclesiásticas?


Sí. Pero después de la purga woj­tyliana-ratzingeriana los círculos progresistas son ya una clara minoría (seguramente en el Vaticano), sin influencia real sobre el Papa. La lucha no es entre progresistas y conservadores, sino entre conservadores y ultraconservadores
Francisco podrá ordenar un poco la Iglesia y devolverle legitimidad, sustituyendo la locura del ultraconservadurismo por su conservadurismo “razonable” y “popular”, pero no hará ninguna revolución.


Más que Moisés, es como Hércules, condenado a limpiar al Vaticano y sus diferentes “establos nacionales”. El hecho de que la curia romana se inquiete o de que en algunos países se escuche el descontento significa que ya viene la escoba.


Un buen ejemplo es la Iglesia polaca, dominada por los sectores ultrarreaccionarios, a quienes Francisco ya hizo parar los pelos.
Algunas voces de observadores críticos: “El nuevo Papa es el problema más grande de la Iglesia polaca” (¡sic!), “Si los obispos polacos pudieran, lo revocarían” (¡sic!), “Huele a cisma” (¡sic!), “Francisco avergüenza y ridiculiza a la Iglesia polaca” (¡sic!), o “Sus palabras suenan como revolución” (¡sic!).


Otra vez lo de la revolución es sólo cuestión de perspectiva, pero veamos.


Francisco dice: “¡Hagan lío!”, y quiere “que la Iglesia salga a la calle”.


La Iglesia polaca contesta silenciando a los curas que hacen “lío” (como Adam Boniecki, ex jefe del semanario Tygodnik Powszechny, uno de los pocos representantes de la “Iglesia abierta”) y atrincherándose en sus palacios.


Si tiene razón el sociólogo Luis Antonio Gomes de Souza, que Francisco no es revolucionario sino más bien un “concesionario”, que propicia un clima para discutir los temas a los que la Iglesia tenía miedo, en Polonia en vez de diálogo triunfan los prejuicios, el hermetismo y el divisionismo (destaca el círculo de Radio Maryja y su director, Tadeusz Rydzyk).


Dominan el clima preconciliar y el elitismo del clero ensimismado y alienado, que en vez de abrirse al mundo se siente su “víctima”, incluso –¡el verdadero teatro del absurdo!– “perseguido como judíos durante la guerra” (¡supersic!).


Francisco dice: “Quiero una Iglesia pobre y para los pobres”; “los obispos han de ser hombres que amen la pobreza”, o “duele ver a una monja o un cura con el último modelo de coche”.


La Iglesia polaca –por conducto del metropolitano de Varsovia, arzobispo Kazimierz Nycz– contesta: “¿Significa esto que el Papa sacará a los ricos de la Iglesia o se deshará de todas las obras del arte del Vaticano?” (¡sic!).


Los obispos polacos –príncipes y barones, cada uno con su Mercedes– piensan que “un pastor pobre es un pobre pastor”: abrazar la pobreza es condenarse a pauperismo ( dziadostwo) y ellos “tienen su dignidad”.


Francisco dice: “Un cristiano no puede ser antisemita”.


La Iglesia polaca, que ignora de facto las líneas del Concilio Vaticano II y la posición del mismo Juan Pablo II hacia los “hermanos mayores”, nutriéndose de los peores estereotipos antisemitas, contesta forzando a jubilarse a un cura, Wojciech Lemanski, vocero del dialogo polaco-judío, desde hace años “incómodo” y objeto de burlas. ¿La razón? Revelación del contenido de una plática con su obispo, Henryk Hoser, que investigaba la “verdadera razón de su compromiso”: “¿Es usted circuncidado, pertenece usted a aquella nación?” (¡sic!).
Francisco dice: “¿Quién soy yo para juzgar a los gays?”.


La Iglesia polaca, para la que los gays son “peores que los comunistas” (¡sic!), contesta –aunque el Papa no alteraba la doctrina diferenciando sólo los lobbys y las personas– que todo fue una “manipulación” y “homopropaganda” (¡sic!).


Francisco dice: hay que endurecer las penas por pederastia y reforma el Código Penal vaticano.


La Iglesia polaca pretende que “no hay ningún problema” y sigue protegiendo a los suyos: como si nada, a la conferencia del Episcopado sobre pederastia invita (ya hace tiempo) al arzobispo Juliusz Paetz, culpable de abusar sexualmente de los clérigos (mayores de edad, pero no deja de ser ofensivo); y a un cura acusado de abusar de 14 niños en República Dominicana, y requerido por la justicia, le brinda toda la protección en Polonia.


Todas estas negaciones y/o intentos de reinterpretar las palabras de Francisco demuestran que la Iglesia polaca sabe mejor qué es el catolicismo y que puede prescindir del Papa (siempre y cuando éste no sea polaco).


Ya hace más de 80 años, mucho antes de Wojtyla, Tadeusz Boy-Zelenski, un gran escritor y un agudo crítico de la Iglesia, apuntaba que “el catolicismo polaco es literalmente más católico que el Papa”.


Al concluir la visita en Brasil, Francisco anunció que la próxima Jornada de la Juventud (2016) tendrá lugar en Cracovia.


¿Cambiará hasta entonces la Iglesia polaca bajo la escoba del nuevo Papa, o cambiará él, bajo el peso de los sectores ultraconservadores y retrógrados del que el “establo polaco” es el principal recinto?


Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

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