Miércoles, 12 Febrero 2020 06:00

Oro para el analfabeto monetario

Oro para el analfabeto monetario

Desde hace tiempo la fantasía de regresar al patrón oro es discutida en Estados Unidos. En particular, los grupos políticos libertarios de derecha consideran que el retorno al patrón oro es una forma de controlar el gobierno centralizador y sus malos hábitos cuando se trata de monetizar sus deudas. El patrón oro es visto por estos políticos como una salvaguarda frente a los abusos del poder en materia de creación monetaria.

Ron Paul, representante de un distrito en Texas y precandidato a la presidencia por el Partido Libertario, ha promovido esta idea durante las últimas dos décadas. Su éxito electoral demuestra hasta qué punto se encuentra enraizada la idea de que el patrón oro es la mejor forma de controlar los vicios del gobierno para recuperar la confianza en la moneda estadunidense. Son famosas las confrontaciones entre este político tejano y los funcionarios de la Reserva Federal cuando han tenido que comparecer en el Congreso. El tejano propone privatizar la emisión de billetes y la desaparición de la Reserva Federal, porque ha contribuido a depreciar el dólar. Ron Paul era la cabeza política más visible de los que promovían la idea del regreso al patrón oro hasta que llegó Donald Trump.

En junio del año pasado Trump anunció que estaría nominando a su asesora económica Judy Shelton para ser miembro de la Reserva Federal. Las credenciales académicas y de servicio público de la señora Shelton no son impresionantes. En cambio, su ignorancia sí es sorprendente. Sus llamados para regresar al patrón oro y corregir el rumbo de la Reserva Federal son una constante muy llamativa y de seguro han deslumbrado el pequeño y desconectado cerebro de Trump.

Para darle un disfraz de seriedad académica, el Instituto Cato promueve el regreso al patrón oro a través de sus publicaciones e investigaciones. Shelton escribió hace poco en el boletín de este instituto que es necesario convocar a una conferencia internacional similar a la de Bretton Woods, pero esta vez en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump. El objetivo de esta nueva conferencia sería el regreso al patrón oro, pero no sólo para Estados Unidos, sino para la economía global. La señora Shelton coronó su ensayo con la idea de que para hacer a Estados Unidos grande otra vez es necesario hacer grande a su moneda nuevamente.

La conferencia de Bretton Woods organizó el sistema monetario internacional alrededor del dólar como moneda hegemónica, porque Estados Unidos era el país con la mayor cantidad de oro en sus reservas. El dólar podría ser intercambiado por oro a raíz de 35 dólares la onza, mientras que las demás monedas mantendrían su paridad fija (dentro de límites muy estrechos para ajustes en la balanza de pagos). Todo el sistema estuvo regulado por el Fondo Monetario Internacional y funcionó de manera razonable hasta 1971. Ese año, el 15 de agosto, el entonces presidente Nixon cerró la ventanilla de intercambios dólar-oro y la economía mundial y su sistema de pagos se transformaron para siempre. Bretton Woods mantuvo los residuos del sistema de patrón oro. Pero al terminar el sistema de respaldo metálico de la moneda estadunidense los vestigios del patrón oro desaparecieron para siempre en 1971.

El patrón oro descansó siempre sobre la idea de que un referente valioso y tangible daría siempre una base sólida para resguardar el valor de la moneda. Pero la Gran Depresión mostró que el patrón oro no sirve para evitar la volatilidad y la pérdida de valor de una moneda. Mientras los gobiernos buscaban rescatar el patrón oro en lugar de concentrarse en rescatar a sus economías, el patrón oro se convirtió en la gran cadena de transmisión de los efectos de la crisis. La Gran Depresión se profundizó y extendió precisamente porque los países clave se aferraron al patrón oro.

La ignorancia de Trump, Ron Paul y Judy Shelton en materia de política monetaria no tiene paralelo. Lo primero que deberían saber es que el patrón oro es una forma de maniatar y anular la política monetaria. Lo segundo es que regresar al patrón oro necesita algo más que una fastuosa conferencia en Mar-a-Lago. Tercero, deberían saber además que hoy por hoy el banco central (llámese Reserva Federal o Banco de Inglaterra) no controla la oferta monetaria. Son los bancos comerciales privados los que determinan la oferta de circulante en la economía y si sus operaciones son claramente procíclicas eso no es algo que pueda evitar el banco central. De hecho, el banco central no solamente no tiene control sobre la oferta monetaria. Tampoco sobre las reservas en dinero de alto poder que puede requerir el sistema bancario. Los bancos comerciales privados serán los primeros en rechazar la propuesta de retornar al patrón oro.

Es claro que el papel del sistema bancario en el mundo no es de lo más constructivo que digamos. Pero los problemas no se van a corregir con un sistema arcaico como el patrón oro. Ese sistema, que Keynes describió en 1924 como una reliquia bárbara, es imposible de resucitar.

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Brexit: las consecuencias económicas y financieras

Reino Unido ha abandonado definitivamente la Unión Europea. El referéndum del 23 de junio de 2016 ha llegado a su culminación. Los ciudadanos de Reino Unido ya no son ciudadanos de la Unión Europea (UE). Es un acontecimiento de gran importancia tanto para el proyecto de una Europa democrática como para Reino Unido. Y las repercusiones se harán sentir en el mundo entero.

Por el momento, sin embargo, en la vida cotidiana los ciudadanos de Reino Unido no van a experimentar grandes cambios. Eso se debe a que ahora se ha abierto un periodo de transición de 11 meses para negociar los términos de la relación que mantendrán en el futuro Reino Unido y la UE. Es decir, hasta diciembre de este año Reino Unido permanecerá en el mercado integrado y la unión aduanera de la UE. Mercancías y capitales, así como personas, seguirán circulando libremente dentro de la UE y de Reino Unido, tal como sucedía anteriormente. Transcurrido este plazo el nuevo paisaje dependerá de las negociaciones entre la Comisión de la UE (con sede en Bruselas) y Londres dentro del periodo de transición.

Las posturas de ambas partes para estas negociaciones se darán a conocer esta semana. El tema más urgente es el de las relaciones comerciales, y tanto para Bruselas como para Londres lo que se busca es un acuerdo comercial con cero cuotas y sin aumentos de aranceles a lo largo de toda la nomenclatura arancelaria. Pero aquí es donde comienzan las complicaciones. La Unión Europea no estará dispuesta a regalar a Reino Unido todas las ventajas de un acuerdo comercial reservadas para sus miembros. Además, la Comisión Europea, en Bruselas, buscará hacer las cosas difíciles a Londres para dejar bien claro a cualquier otro miembro de la Unión que la salida es muy costosa. Ese mensaje puede estar particularmente dirigido a países como Grecia.

Bruselas buscará un acuerdo comercial en el que Londres se comprometa a no socavar las normas sociales y ambientales para competir con la UE sobre bases desiguales. El primer ministro, Boris Johnson, ha manifestado que no piensa constreñirse por las reglas de Bruselas, lo que anuncia una confrontación con los halcones de la Comisión Europea. De no llegar a un acuerdo, el comercio entre Reino Unido y la UE tendrá que regirse por las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio. Para muchos rubros eso se traducirá en un aumento no despreciable de aranceles.

Otros temas delicados incluyen el acceso de la flota pesquera de la UE a las aguas de la zona económica exclusiva de Reino Unido. Los temas de seguridad, política exterior e intercambios escolares también pueden hacerse muy complicados. Pero, sin duda, el más problemático está en el capítulo de los servicios financieros, porque la integración financiera entre la City y la UE es muy profunda.

Un informe encargado por la City concluyó en 2016 que 23 por ciento de ingresos de la City provenían de actividades relacionadas con la UE. El estudio reveló que la mitad de esos ingresos se podría perder con la salida de la UE (véase Informe Wyman en www.oliverwyman.com). Junto con esos recursos desaparecerían hasta 32 mil empleos. Esas proyecciones no han cambiado mucho en análisis más recientes.

Los efectos del Brexit sobre la City ya se han comenzado a sentir. En las evaluaciones más recientes (septiembre 2019) la City descendió al segundo lugar, detrás de Nueva York, en el volumen de transacciones financieras, y Hong Kong está en tercer sitio. Pero, curiosamente, la incertidumbre que se había pronosticado desde hace tres años para el sector financiero no ha tenido los efectos anunciados.

Todo cambiará, porque la UE ya ha manifestado su oposición a incluir los servicios financieros en un acuerdo comercial con Reino Unido. Y es que la UE busca promover la mudanza de empresas y bancos de la City hacia otras capitales europeas. Eso contribuiría a erosionar las economías de escala que tiene la City y que le han permitido mantener su proyección global, sobre todo en el mercado de divisas. El Brexit va a transformar todo esto y llevar al desmembramiento de una parte de la red de servicios financieros que han hecho de la City un centro financiero global. La pérdida de economías de escala sería un golpe fuerte para los negocios y la rentabilidad de los operadores de la City, porque habría otros competidores que se beneficiarían. Las autoridades negociadoras de la UE esperan obtener algo de este proceso, que podría conducir a mudar parte del complejo de operaciones y servicios prestados por la City a otras capitales europeas. París y Fráncfort se han estado relamiendo los bigotes desde el día del referéndum.

La City, en Londres, tiene su propio estatuto jurídico en Reino Unido y las grandes aventuras imperiales fueron financiadas y aseguradas por esta entidad única en su género. Los nostálgicos de aquellas épocas se verán defraudados al darse cuenta que esos tiempos no volverán con el Brexit.

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Del Código Excalibur a las fuerzas anti alienígenas de Trump

En 1983 Ronald Reagan, un fanático religioso y actor del cine convertido en presidente de EEUU, lanzó su Guerra de las Galaxias con el código Excalibur: iba a enviar al espacio unos 2200 satélites equipados con unas armas portadoras de partículas subatómicas, aun por inventar, y que con una velocidad de la luz iban a destruir las cabezas nucleares soviéticas hipotéticamente disparadas en dirección a EEUU. El proyecto no se llevó a cabo: costaba unos 20.000 millones de dólares, y no servía más que para un video juego infantil.

Hoy, 34 años después, el Congreso de EEUU, de mayoría demócrata, ha aprobado un proyecto de ley de “defensa”, con un presupuesto de 738.000 millones de dólares que incluye la creación de la Fuerza Espacial (FE) propuesta por otro “presidente por accidente” llamado Donald Trump quien afirma que el espacio es el «nuevo dominio de combate».

Esta declaración de guerra al mundo, como de costumbre, va acompañada por una megamentira: que “EEUU ha perdido la supremacía militar en el espacio a Rusia y China” y no podría «sobrevivir a un ataque furtivo de China” o que el país de Mao «puede instalar una base militar en polo sur de la luna” y ¡convertir la Vía Láctea en la Ruta de Seda espacial! Pero ¿no es cierto -como afirma la versión oficial-, que el mayor ataque a EEUU, el 11S, fue realizado por una fuerza “llegada de la Edad de Piedra” que no con una “Espacial”?

Resulta que EEUU sigue liderando la capacidad satelital y la tecnología militar espacial, y posee unos 901 satélites (en comparación con 280 de China y los 150 de Rusia), y planea lanzar 1.300 satélites más.

El presidente Madman de rostro anaranjado de EEUU cree que las armas de destrucción masiva que hay en la Tierra no son suficientes para acabar con todos los seres vivos del cosmos.

La Odisea Espacial de Trump

Aunque desde 1982 ya existe el Comando Espacial en la Fuerza Aérea de EEUU, que emplea a 36.000 individuos, los motivos por los que Trump necesita crear otro, son:

  • Sobornar a la industria armamentísticaen la víspera de las elecciones del 2020. El Congreso, en un atraco sin precedente al dinero público aprobó un anticipo de 40.000 millones de dólares para la puesta en marcha de la FE, que contratará, inicialmente, a 16.000 personas. La dimensión de lo que va a ganar la industria militar sólo es comparable con lo que obtuvo con el 11S. y la farsa de la Guerra contra el Terror: el fin de la Guerra Fría le había cerrado el grifo y tuvieron que inventar un nuevo Coco contra quien luchar. El 12 de septiembre, es EEUU que golpea a sí mismo, otorgando sus rindas a unos pistoleros, que lanzaron operaciones militares ilimitadas, se deshicieron de las armas viejas, probaron las nuevas (como los drones), a costa de la destrucción de naciones enteras y la vida de cientos de millones de personas, entre muertas, heridas, mutiladas, desplazadas y refugiadas. Un dato revelador: Los cazas F-22, fabricados en los ochenta para enfrentarse a los cazas soviéticos semejantes (que ni se habían construido) nunca se utilizaron. ¿Qué más da? Lockheed Martin ahora está construyendo 2443 aviones F-35, por un valor de 323. 000 millones de dólares. El negocio de la “guerra perpetua”, trae ingresos perpetuos para este crimen organizado, y pérdidas perpetuas, no sólo para cientos de millones de personas de otros estados, sino para los propios ciudadanos de EEUU: según Children’s Defense Fund, en el país más rico del planeta, 40 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza -el doble que hace cincuenta años-, de ellos 13 millones son niños. El número de los menores sin hogar, 1.5 millones, es tres veces más que durante la Gran Depresión de la década de 1930.  Al presupuesto del Pentágono, que son 750.000 millones de dólares para 2020 se deben sumar los 70.000 millones destinados a las 16 agencias de inteligencia, otros 70.000 millones que va al Departamento de Seguridad Nacional, más 30.000 millones asignados al Departamento de Energía, los 200.000 millones para la Administración de Veteranos, y lo que se destina a otros departamentos para fines militares, como a de Justicia, que recibe miles de millones de dólares para buscar “terroristas” fantasmas contra quienes luchar: llegó a cambiar la definición del “terrorismo” para poder incluir a un mayor número de personas de todo el mundo. Este departamento está vinculado con la industria carcelera -cuyo negocio sin fronteras se extiende desde el Guantánamo en Cuba hasta el Bagram en Afganistán, pasando por Rumania y Polonia-, encargado de practicar la pedagogía del terror estadounidense. Muchos son los agujeros oscuros que absorben el pan, la salud y el techo de millones de personas de aquel país.
  • Mantener y ampliar la colosal máquina de matardel imperialismo de EEUU, ahora que va dejando de ser la superpotencia económica, comercial y tecnológica.
  • Privatizar el espacio, poniendo una puerta militar al cielo, y decidir qué países, qué corporaciones y en qué condiciones pueden acceder a él.
  • Convertir en un arma de guerra a la propia galaxia, que ya está militarizado, para mantener su dominio militar en la Tierra. De hecho, la FE será un comando geográfico al igual que el Comando Europeo (EUCOM), el Africano (AFRICOM), el Central (CENTCOM), el Pacífico (PACOM), el Norte (NORTHCOM), el Sur (SOUTHCOM) y el Estratégico (STRATCOM).
  • Colocar interceptores de misileso armas satelitales en el espacio, con el fin de bloquear o piratear las señales de los aparatos de otros países, ya no solo con las virguerías electrónicas sino también con armas antisatélite (y aviones de combate equipados con láser, e instalar ojivas nucleares en la órbita), atentando contra las comunicaciones, la navegación aérea, y otros servicios civiles de otras naciones.
  • Militarizar aun más la política exterior de EEUU: el cese de Rex Tillerson puso fin a la diplomacia en el gobierno de Trump.
  • Colar a Trump en alguna página de la historiapor algo tan grande como el tamaño del universo (ahora que no le vendieron Groenlandia) y también a la medida de la estupidez de quienes le aplauden ilusionados por “poner botas (militares) en la Luna” para 2024. ¡Es vital para la psique del estadounidense provinciano saber que está gobernando el mundo!

¿Y por qué los demócratas han apoyado el proyecto? En EEUU la economía basada en la guerra tiene un nexo directo con la dependencia política de EEUU del militarismo. Muchos gobernadores de ambos países no estarían en la Cámara sin el dinero de las compañías de armas de su región invertidos en sus campañas.

Así empezó el Star trek trampiano

La FE no es una ocurrencia de Donito Trumpolini  y su familia: él sólo tienen el encargo de llevar adelante esta nueva fase de la doctrina militar de EEUU. Fue después de la Segunda Guerra cuando Washington acogió a los científicos nazis quienes regalaron a los nuevos patrones su conocimiento técnico, empapado de la ideología supremacista: En Redstone Arsenal situado Huntsville, el corazón del militarismo espacial del mundo, fabricaron un misil balístico para transportar armas atómicas. Y cuando en 1957 la Unión Soviética lanzó Sputnik, exhibiendo su capacidad para explorar el espacio, EEUU aceleró el proyecto del presidente Eisenhower en crear la NASA en 1958, agencia de apariencia civil, que distraería la atención en los proyectos espaciales con fines militares.

En 1967, EEUU, la URSS y China y otros países firmaron el Tratado del Espacio Exterior, que autoriza la exploración y el uso del espacio exterior para todas las naciones y prohíbe que alguno pueda reclamar soberanía sobre él o desplegar armas de destrucción masiva, incluidas las nucleares, aunque se le olvidó impedir actividades militares en el Cielo.

En 2001, China propuso el Tratado de Prevención de una carrera Armamentista en el Espacio ante la ONU, sin conseguir que EEUU lo firme. Seis años después, el régimen de George W. Bush, formado por personas vinculadas con las compañías de armas y de petróleo, bloqueó la resolución de la ONU sobre el control de armas en el espacio, mientras derogó el Tratado sobre Misiles Anti-Balísticos firmado con la URSS en 1972. La Guerra del Golfo Pérsico de 1991 será la «primera guerra espacial»: en ella EEUU utilizará los satélites para atacar a Iraq con armas nuevas guiadas, como los drones.

Ahora, Trump rompe la primera medida del control de armas nucleares firmado en 1987 con la URSS (Tratado INF), y también el acuerdo nuclear con Irán, para tener las manos libres y ¿»Make America Great» con el asalto de la industria aeroespacial a la Casa Blanca y al Congreso?

EEUU no será más seguro: China basa su política exterior en coexistencia pacífica (el  respeto mutuo, no injerencia, negocio con beneficio mutuo) puede verse empujada a una carrera armamentística, como la URSS en los ochenta; lo que no solo perjudica a China y la economía mundial, sino también provocará lo que se llama el “Modelo espiral”: cuando un país aumenta sus fuerzas militares para garantizar su seguridad, provoca una mayor preocupación en otros estados, que por su parte se arman, disminuyendo la  seguridad del primero.

Con un multimillonario charlatán instalado en el Despacho Oval, la amenaza de una guerra espacial es muy seria. Y ¿saben por qué no existe un movimiento antimilitarista a nivel mundial?

Por Nazanín Armanian

31 DICIEMBRE 2019

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Jueves, 12 Diciembre 2019 07:06

China ya construye su séptimo portaviones

China ya construye su séptimo portaviones

China comenzó a construir su séptimo portaviones. Tiene uno operativo (el Liaoning, ex Varyag de la era soviética), dos en pruebas y tres más en los astilleros. El séptimo está en la fase preliminar de construcción.

 

Dos años atrás, la Marina china estimaba que en 30 años tendría seis grupos de portaviones operativos. Parece evidente que los tiempos se acortan.

Aunque ya se había mencionado en la prensa especializada china la construcción de un séptimo portaviones, ahora se confirma que su construcción ha comenzado y que el objetivo consiste en tener una flota de siete nada menos que en 2025

 Se especulaba que el séptimo sería de propulsión nuclear, pero la opción ha sido la de seguir con la propulsión convencional, ya que presenta costos de producción y de mantenimiento más bajos. Según la publicación Military Watch Review, en la medida en que el objetivo estratégico de China consiste en la protección de sus costas y las aguas marítimas disputadas por sus vecinos, los portaviones tipo Clase 002 (convencionales), "son más que suficientes y no parece haber ninguna necesidad de los buques de propulsión nuclear".

El tipo 002 de la Armada china desplaza unas 85.000 toneladas, más del doble que el primer portaviones (el Liaoning del tipo 001) y cuenta con sistema de catapulta electromagnética que es comparable con los más avanzados de los EEUU, ya que permite la operación de cazas más pesados y con mayor cantidad de combustible.

El aspecto que más llama la atención es la velocidad con que China construye su flota de guerra. Es evidente que sus astilleros muestran tanto eficacia y puntualidad como una capacidad de construcción masiva. No hay precedentes en tiempos de paz de esa velocidad en la construcción de portaviones. En 2012 botó al mar el primero. En 2018 el segundo. Para 2025 habrá siete.

En paralelo, los astilleros chinos comenzaron la construcción de tres buques de asalto anfibio de 40.000 toneladas, del mismo tamaño del francés Charles de Gaulle. De forma simultánea, se desarrolla una nueva clase de destructor letal, el Tipo 055, capaz de "conquistar el predominio en el Mar del sur de China, donde existe una fuerte disputa con EEUU", en una región vital para el crecimiento del dragón.

Los destructores tipo 055 poseen misiles guiados y por su avanzada tecnología son comparados por algunos expertos con los más nuevos destructores Zumwalt de EEUU, que además poseen tecnología stealth de baja detectabilidad. La embarcación está equipada con los últimos avances en sistemas de defensa contra aviones, misiles, barcos y submarinos.

El primer destructor de este tipo fue lanzado en junio de 2017 en Shanghai. En 2018 China anunció que ya había comenzado la construcción del sexto destructor, considerado líder mundial y se espera que en pocos años sean ocho que acompañarán a los portaviones.

El ritmo frenético de la industria naval china contrasta con la mediocridad de la estadounidense. El Pentágono tiene diez portaviones de la clase Nimitz, que se comenzaron a construir en 1975, y uno de la más moderna clase Gerald Ford, todos de propulsión nuclear y catapultas electromagnéticas. Sin embargo, ambas clases de buques han tenido problemas ya sea de mantenimiento, por ser viejos o dificultades de funcionamiento como sucede con el más moderno.

"De once portaviones, seis están actualmente en proceso de reparaciones o mantenimiento y no están disponibles para las operaciones de combate".

Lo más grave son los retrasos de los astilleros, lo que sumado al elevado costo de mantenimiento (no menos de un millón de dólares diarios cada portaviones, más el costo de todos los buques que lo acompañan y constituyen un “grupo de ataque”) ha hecho que la flota de portaviones entrara en una situación crítica.

Un reciente debate en una comisión del Senado de EEUU reveló un informe oficial que asegura que en los últimos cinco años los navíos de la Marina pasaron 33.700 días adicionales en reparaciones, o sea días no planificados, lo que equivale a 90 años varados en astilleros. El citado informe constata que en los años 2014 a 2019 la Marina no consiguió finalizar las tareas del mantenimiento programado según los plazos en el 75% de los casos .

De una flota de 290 naves, hay 19 que no están disponibles. "Una de las razones de los retrasos es el envejecimiento y desactualización de la infraestructura de los astilleros navales en todo el país", se dijo en la comisión del Senado. Para ponerse al día, sería necesaria una inversión superior a los 21.000 millones de dólares, cifra que la economía de los EEUU parece no estar en condiciones de aportar.

Entre los senadores surgió la duda y la preocupación acerca de si la Marina estaría en condiciones de mantener una flota de 355 naves (objetivo que se propone alcanzar en 2034), cuando ahora no es capaz de atender una cantidad mucho menor de buques.

Por último, China ha tomado decisiones pragmáticas e inteligentes para defender sus costas y mares, por donde llegaron desde el siglo XIX las más devastadoras invasiones. La primera es, como se comentó arriba, optar por más portaviones aunque menos sofisticados, lo que le permitirá tener siete "grupos de ataque" en la década de 2020. Los portaviones nucleares sólo son necesarios si se pretende operar en lugares lejanos a las bases de las marinas.

La segunda, es tener "grupos de ataque con portaviones mediocres pero excelente acompañamiento" (en referencia a buques como los destructores tipo 055). De ese modo, "tiene mayor oportunidad de prevalecer que un grupo de ataque con un excelente portaviones pero destructores mediocres", ya que las naves de compañía tienen suficientes ventajas para neutralizar tanto a la fuerza aérea enemiga como a otros buques y submarinos.

En todo caso, puede observarse que no son las armas las que vencen en el campo de batalla, sino las industrias pujantes y cada vez más sofisticadas, conducidas por pueblos dispuestos a darlo todo para defenderse de enemigos poderosos. Así fueron siempre las guerras y no parece que las tecnologías más avanzadas puedan modificarlas.

21:10 11.12.2019(actualizada a las 01:46 12.12.2019)URL corto

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Lunes, 11 Noviembre 2019 06:57

Plutocracia a la americana

El magnate Michael Bloomberg –en imagen de archivo– se está preparando para ingresar a la concurrida carrera para convertirse en el candidato demócrata rumbo a las elecciones presidenciales de 2020, informaron los medios estadunidenses.Foto Afp

En los últimos días uno de los hombres más ricos del mundo anunció que está contemplando ingresar a la contienda presidencial para retar a otro multimillonario que ahora encabeza el régimen estadunidense, dejando abierta la posibilidad de que la pugna por la Casa Blanca sea entre un multimillonario contra otro multimillonario, ambos afirmando que representan los mejores intereses del "pueblo".

La pregunta ya no es si Estados Unidos es una democracia, sino más bien si es una plutocracia o una oligarquía.

Michael Bloomberg, con una fortuna personal de unos 53 mil millones de dólares, está tomando pasos preliminares para postularse como precandidato demócrata, aparentemente porque cree que el elenco actual de aspirantes no logrará derrotar a Donald Trump, con una fortuna de 3 mil millones de dólares (aunque insiste que tiene más de 10 mil millones, pero rechaza comprobarlo).

Antes, casi todos los ricos estaban felices en influir, y en muchos casos controlar, el proceso electoral desde las tinieblas, a través de sus donaciones a candidatos de su preferencia. Todos saben que para ser un aspirante presidencial viable se requiere de cientos de millones de dólares; que el monto recaudado por un candidato determina en gran medida si ganará o no; que hay millones de dólares que son canalizados sin tener que revelar cuánto ni quién está detrás, a políticos quienes por supuesto saben quién los está apoyando y a quién le deben su chamba. La cúpula económica tiene hoy día tal vez más influencia sobre la cúpula política que en cualquier momento en el último siglo.

De hecho, las personalidades más ricas del país, como Jeff Bezos, de Amazon; Mark Zuckerberg, de Facebook; Bill Gates, de Microsoft; los Walton, de Walmart (su fortuna personal se incrementa por 4 millones cada hora); los hermanos Koch, de Koch Industries, y el propio Bloomberg, entre otros, han ejercido enorme influencia en el juego político y electoral del país. Su lana, dándoles mucho más poder que los votos y opiniones de millones de ciudadanos.

Hace unos 4 años el ex presidente Jimmy Carter comentó que Estados Unidos ya no es una democracia, sino "sólo una oligarquía, con soborno político ilimitado". Hay múltiples investigaciones serias que comprueban esta afirmación.

Pero mientras la oligarquía juega con volverse plutocracia (definición: gobierno por los ricos), todo esto sucede justo cuando el gran tema político es la desigualdad económica con la mayor concentración de riqueza desde justo antes de la Gran Depresión, y donde el tema que impulsó el movimiento Ocupa Wall Street, el uno por ciento más rico frente al 99 por ciento de los demás, ahora ocupa el centro del debate politico. Hoy día, el uno por ciento controla casi 40 por ciento de la riqueza; uno por ciento tiene más riqueza que el total de 99 por ciento de la población.

La clase multimillonaria ya no goza de admiración, sino de desprecio y sospecha. Crearon con su economía de mafia, un gobierno mafioso, como indicaba el historiador económico Karl Polanyi, y la ilusión que impulsaron (de libres mercados/libre comercio= "libertad"), deja de funcionar, sobre todo entre jóvenes.

De hecho, el candidato que está interrumpiendo la fiesta de los oligarcas, primero en 2016, y otra vez hoy día, es Bernie Sanders (y en menor grado, Elizabeth Warren), quien ha demostrado que no sólo puede competir (por ahora es el que más fondos ha recaudado entre los precandidatos demócratas), sino ganar sin el apoyo de ningún multimillonario, incluso definiendo su campaña como una lucha "contra la clase multimillonaria".

Una integrante socialista del concilio de Seattle, Kshama Sawant, acaba de triunfar en su relección, a pesar de que el dueño de Amazon, Bezos –el hombre más rico del planeta– invirtió más de un millón y medio para derrotarla. De repente, el gran dinero se enfrenta a fuerzas democráticas, algo que asusta, y no poco, a los oligarcas.

Por ahora, esta sigue siendo la mejor democracia que el dinero puede comprar. Pero hay indicios de una rebelión que enfrenta a los oligarcas y sus sueños plutocráticos y recuperar la democracia que tanto se ha prometido aquí.

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Así está desmontando Trump la regulación ambiental y climática de EEUU

Trump ha promovido también 115 intentos de desmontaje y desregulación sobre todo en áreas como la salud, especialmente el Obamacare, y la migración. 

 

Tres descosidos cada mes. Desde que el 20 de enero de 2017, el multimillonario de Nueva York y estrella televisiva Donald John Trump tomara posesión del sillón presidencial y se convirtiera oficialmente en el 45 presidente de Estados Unidos, ése es el promedio de acciones que ha realizado contra el marco normativo o la estructura administrativa norteamericanos con el objetivo de ir desmontando todo lo que suene a protección ambiental o sostenibilidad climática o energética.

Las acciones de Trump no dejan títere con cabeza y se dirigen desde al marco legal del país hasta la arquitectura institucional pasando por el vaciado de fondos de partidas o departamentos dedicados a menesteres ambientales. La última, la comunicación oficial el pasado lunes del Acuerdo del Clima de París.

En total, Trump ha firmado, ordenado o promovido con éxito desde la Presidencia del país 80 acciones en las 146 semanas que lleva en la Casa Blanca para desmantelar la herencia recibida, según el balance realizado por Público tras consultar las bases de datos de diversas organizaciones y universidades, como la Institución Brookings, National Geographic, el Programa de Legislación Ambiental y Energética de la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard o el Centro Sabin para Legislación de Cambio Climática de la Universidad de Columbia de Nueva York.

En total, de esos 80 ataques emprendidos por la administración Trump —en forma de órdenes presidenciales, iniciativas en el Congreso o el Senado, decisiones presupuestarias, memorándums o planes de acción y demás artillería política— 24 de ellos ya son efectivos, 26 están aprobados pero aún en desarrollo legal, cuatro están parcialmente efectivos, otros cuatro están aprobados pero su entrada en vigor ha sido pospuesta y cinco de ellos están paralizados por el momento. Apenas 17 han sido rechazados definitivamente en algún momento de su tramitación, lo que implica que los opositores a estas medidas sólo han podido frenar una de cada cinco.

Por supuesto, el recuento de retrocesos y ataques de la administración Trump no sólo se centra en el medio ambiente. Los citados registros señalan otros 115 intentos de desmontaje y desregulación sobre todo en áreas como la salud (especialmente el Obamacare) y la migración, otras de las dos obsesiones de Trump.

Tampoco se salvan otras materias como la vivienda, la privacidad ciudadana, los derechos del consumidor, la educación y la gestión empresarial. Los ataques a los asuntos medioambientales, eso sí, se llevan la palma.

El último y de mayor calado internacional, la comunicación oficial y por escrito de la salida del Acuerdo del Clima de París, que se hará efectiva el 4 de noviembre de 2020. Esta decisión, como el resto de acciones contra el clima llevadas a cabo por la administración Trump, se basa en una ecuación tan simple como falaz: proteger el clima es despilfarrar dinero y cuesta puestos de trabajo.

Cuando Trump anunció esta medida por primera vez el año pasado la defendió, de hecho, con el argumento de que el cumplimiento de los objetivos del acuerdo perjudicaría a Estados Unidos, cuyos trabajadores y contribuyentes "absorberán el coste en términos de pérdida de puestos de trabajo, salarios más bajos, fábricas cerradas y una producción económica muy reducida". Además, se trata de desmontar uno de los grandes logros de la era Obama, y eso es otro aliciente para el magnate norteamericano.

Pero la salida de París es la punta del iceberg de lo que está sucediendo en Estados Unidos. Entre dichos ataques, los más graves y de mayor calado se encuentran éstos:

Octubre de 2019: El Gobierno de Estados Unidos ordena cortar los fondos destinados a dos comisiones nacionales: el Comisión Federal Asesor sobre Áreas Protegidas Marinas —dirigido por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica— y la Comisión Asesora de Especies Invasoras del Departamento de Interior. La primera fue creada en 2003 y la segunda, en 1999. Asimismo, ese mismo mes la administración Trump retira los fondos al Consejo Asesor Presidencial sobre la Resistencia Bacteriana Antibiótica.

Septiembre de 2019: Rechazo de la regulación de aguas del Gobierno de Obama. Trump ordena a la Agencia de Protección Ambiental (APA) norteamericana que fije unas nuevas reglas que reemplacen a las establecidas en 2015. La nueva normativa dispone de unas coberturas y garantiza unas protecciones menores que la legislación anterior.

En la orden ejecutiva firmada por Trump, éste defiende que su interés pasa por una nación libre de aguas contaminadas, pero también, aclara, por la promoción del crecimiento económico y la erradicación de las normas que causen inseguridad jurídica. Los lobbies relacionados con esta ley ya habían demandado a la administración Obama por implementarla.

Agosto de 2019: El Gobierno norteamericano anuncia que facilitará los requerimientos y reducirá las exigencias a las empresas de petróleo y gas en cuanto a las emisiones de metano, uno de los gases más nocivos para el cambio climático, por encima del dióxido de carbono.

Junio de 2019: Trump firma una orden presidencia en la que ordena reducir un tercio de las comisiones asesoras federales en materias como la energía, el clima y la salud.

Abril de 2019: La APA elabora modifica la Ley de Aire Limpio norteamericana para relajar las exigencias sobre la emisión e incineración de residuos sólidos industriales o comerciales, entre ellos, residuos municipales, hospitalarios o aquellos procedentes de las fábricas. Los criterios modificados habían sido aprobados en el año 2000 —con algunas modificaciones posteriores—.

Diciembre de 2018: El departamento de Interior anuncia sus planes para permitir prospecciones petroleras en millones de hectáreas protegidas hasta el momento de la actividad industrial. La APA añadió además que anularía las normas que limiten las emisiones de carbón en las nuevas plantas de producción de energía.

Julio de 2017: El Servicio de Pesca y Fauna Silvestre y el Servicio Nacional de Pesca Marina promulgan una serie reglas para debilitar la Ley de Especies Protegidas norteamericana. Los cambios introducidos establecen criterios y procesos menos exigentes y más lasos para incluir o eliminar especies animales o vegetales de la Lista de Especies Amenazadas así como para la consideración de hábitats críticos. Después de un proceso legislativo tortuoso, finalmente la nueva norma entra en vigor el pasado mes de septiembre.

Marzo de 2017: Apenas dos meses después de tomar posesión, Donald Trump firma una orden presidencial en la que ordena eliminar muchas de las acciones a nivel federal dirigidas a combatir los efectos del cambio climático. Entre otras cosas, la orden presidencial ordena a la APA revisar y, en su caso, rescindir, regulaciones nacionales sobre la emisión de CO2 en plantas de producción energética existentes, los nuevos estándares de CO2 para las plantas de nueva construcción, los niveles de metano permitidos para la industria del petróleo y del gas. Asimismo, la orden revoca una estrategia para calcular el coste social de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la orden, asegura que la misma "evita las cargas regulatorias que innecesariamente obstruyen la producción de energía, constriñen el crecimiento económico e impiden la creación de empleo. Además, el prudente desarrollo de esos recursos naturales es esencial para garantizar la seguridad geopolítica de la Nación".

Washington

11/11/2019 08:52 Actualizado: 11/11/2019 08:52

Manuel Ruiz Rico

@ManuelRuizRico

Publicado enMedio Ambiente
Qué supone la salida de EEUU del Acuerdo de París

 El Gobierno de Trump ha comunicado de manera oficial a la ONU que abandona el tratado internacional contra el cambio climático. Su salida puede suponer un aumento de las emisiones y vuelve a activar las alertas por un posible efecto contagio en otros gobiernos negacionistas del planeta.

 

Trump ha dado el paso. Lo que ya anunció hace dos años se hace oficial y Estados Unidos inicia los trámites para abandonar el Acuerdo de París, el acuerdo internacional contra la crisis climática que fue firmado por 195 estados en 2015 en el que se establecía una hoja de ruta para tratar de evitar que la temperatura del planeta aumente más de dos grados a finales del siglo XXI.

"Hoy comenzamos el proceso formal de retirada del Acuerdo de París. Estados Unidos está orgulloso de su tradicional liderazgo mundial en la reducción de todas las emisiones, impulso de la adaptación, crecimiento de nuestra economía y garantía de energía para todos nuestros ciudadanos", anunciaba este lunes Mike Pompeo, secretario de Estado del país norteamericano.

Nada más llegar al poder, el político republicano, en un alarde de sus planteamientos negacionistas, anunció que abandonaría los acuerdos de París de 2017 tan pronto como la legislación se lo permitiera. Y así ha sido, en tanto que este tratado expone que cualquiera de las partes puede retirarse a partir del 4 de noviembre de 2020, siempre y cuando envíe una notificación formal a la ONU un año antes. Trump no ha fallado en los tiempos y ha anunciado a las Naciones Unidas que abandona los compromisos climáticos que se acordaron en 2015 en la capital francesa. Pero, ¿qué supone la salida de EEUU?

Sin frenos a las emisiones

Estados Unidos es, a nivel mundial, el segundo país más contaminante del mundo, sólo por detrás de China. Tanto, que se calcula que el país norteamericano es el responsable de cerca del 15% de las emisiones globales. Ante esto, el Acuerdo de París se presenta como uno de los escasos mecanismos internacionales que establece mecanismos para la reducción de las emisiones. Tanto, que Obama –el presidente que firmó el tratado– fijó compromisos para una reducción de las emisiones de CO2 de algo más del 25% para 2030. Sin embargo, la retirada de EEUU hace que ese escenario se vuelva aún más lejano.

“En parte el negacionismo de Trump tiene que ver con los vínculos de su administración con la industria de los combustibles fósiles”, opina Héctor de Prado, responsable de Justicia Climática de la organización Amigos de la Tierra, que señala a las repercusiones que puede tener su salida en cuanto a los compromisos financieros del tratado parisino que establecía, a grandes rasgos, que los países más contaminantes deberían destinar un porcentaje de sus fondos a financiar la adaptación y la resiliencia al cambio climático de los estados del cono sur.

“Es importante porque Estados Unidos aporta cerca del 21% del replenishment de los fondos del Global Environment Facility (Fondo para el Medio Ambiente Mundial) que empezó en París. Su retirada puede tener consecuencias nefastas para muchos países”, expone el ecologista. "La moraleja aquí es que uno de los mayores 'donantes' se retira, y lo que es peor, antes de haber completado íntegramente su promesa, con las evidentes implicaciones que eso conlleva tanto a países como a inversores", añade.

"Trump tiene vocación de genocida y usa la salida del Acuerdo de París para desviar de los problemas político que enfrenta con el impeachment.  Su decisión va a afectar a la vida de millones de personas en todo el mundo, perjudicando gravemente los derechos humanos, como el derecho al agua, a la alimentación, a la salud, entre otros", valora Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción.

La salida no es irrevocable

No todo es negro. En esta noticia que reafirma la línea discursiva de Trump en materia climática hay algunas aristas a las que la sociedad norteamericana –y el resto del mundo– puede agarrarse. Tanto es así que, el abandono del acuerdo no es irrevocable. Es decir, la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca, sea de manera anticipada o no, podría suponer que los EEUU volvieran a ratificar los compromisos de París.

En cualquier caso, la decisión de abandonar el multilateralismo medioambiental podría contrarrestarse dentro de los propios poderes estatales de EEUU, ya que los gobiernos de los diferentes estados tienen capacidad de impulsar sus propias medidas anticontaminación, como el reciente caso de la ciudad de Nueva York, que ha prohibido la circulación de coches en una de las avenidas principales de Manhattan. “Vemos que hay estados con políticas ejemplares en cambio climático y otros que son todo lo contrario. Quizá, esa capacidad interna sea más relevante a veces que estar en el acuerdo de París”, opina Javier Andaluz, portavoz de Ecologistas en Acción.

"Hay decisiones del gobierno de Estados Unidos que agravarán igual o mas el calentamiento global que la salida del Acuerdo de París, como por ejemplo la reactivación de proyectos como los oleoductos Keystone XL y Dakota Access Pipeline en tierras sioux o el Plan Energético América Primero, una apuesta decidida por la extracción y el uso sin límites de los combustibles fósiles. La administración Trump ha eliminado o está intentando eliminar restricciones a las tecnologías de perforación del fracking y reduciendo el gasto en las agencias públicas de regulación y control de temas medioambientales", añade Kucharz.

Efecto contagio

La posibilidad de que el discurso de Trump pueda calar en otros gobiernos conservadores como el de Bolsonaro en Brasil vuelve a saltar a la palestra. Pero no solo eso, sino que algunos estados euroescépticos pueden sumarse a la situación de bloqueo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que EEUU no saldrá del acuerdo hasta el próximo año, por lo que Trump mantendrá su asiento en la próxima Cumbre del Clima de Madrid (COP 25) desde el que podrá incendiar los debates y frenar la ambición de los acuerdos que se puedan alcanzar. “El hecho de que desde dentro propague la idea de que la lucha contra el cambio climático es una patraña es muy peligroso”, argumenta De Prado.

En cualquier caso la salida de Trump, que hasta ahora era un gran escollo en este tipo de cumbres, puede tener aspectos positivos de cara a las futuras negociaciones. “No es necesariamente una mala noticia para el cambio climática. Él fortalece claramente los intereses negacionistas y, en ese sentido, que se vaya puede suponer que se desatasquen algunas de las negociaciones por el clima”, opina Andaluz, centrándose en cómo podrían transcurrir las futuras cumbres sin la presencia de representantes estadounidenses.

No obstante, el abandono de EEUU y de cualquier otro estado que decida seguir sus pasos debería llevar a la ONU, según los colectivos ecologistas, a activar mecanismos sancionadores para aquellos ejecutivos que no cumplan en materia climática. 

madrid

05/11/2019 17:53 Actualizado: 05/11/2019 18:42

alejandro tena

Publicado enMedio Ambiente
El imperio humano sobre el universo. La filosofía natural de Francis Bacon

Bacon escribió en el siglo XVII, más o menos 400 años atrás, que el fin de la ciencia era, entre otras cosas, buscar "la prolongación de la vida, la restitución de la juventud en algún grado, la curación de las enfermedades consideradas incurables, la mitigación del dolor [...], el incremento de la fuerza y de la actividad, [...], la alteración de la complexión, de la gordura y la delgadez; la modificación de la estatura, la modificación de las características físicas, el acrecentamiento y la exaltación de las capacidades intelectuales, el trasplante de cuerpos dentro de otros cuerpos, la creación de especies nuevas, el trasplante de una especie dentro de otra especie".

Pues bien, este libro explicita los presupuestos epistemológicos y metafísicos de estas propuestas prometeicas que convirtieron al filósofo inglés en uno de los padres de la modernidad y de su proyecto técnico-científico. Y lo intenta hacer a partir del complejo y ambiguo concepto de Forma leído como ley natural. Con las Formas el Canciller buscaba construir obras que no sólo fueran garantía de la verdad natural, sino que estuvieran al servicio de las necesidades humanas, de hacer todas las cosas posibles y que posibilitara el "Imperio humano sobre el universo".

Por lo demás, es un libro que contribuye a la historiografía de la llamada "revolución científica de la modernidad" y presenta una lectura detallada y crítica de la filosofía natural de Francis Bacon.

 

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Publicado enCoediciones
Setenta años de la Revolución China: pertenece al pueblo y no a los imperialistas

La prensa internacional y nacional no ha dejado de repicar: “70 años de régimen dictatorial”, “Del maoísmo al neocapitalismo”, “La larga sombra del dragón”, “70 años la historia de un modelo totalitario” y así, otros calificativos despectivos, hasta la saciedad, todo un repertorio de anticomunismo disfrazado de democracia. Pero si bien es verdad que los pueblos del mundo sufrieron dos derrotas profundas con las pérdidas de la URSS y China socialista, y del conjunto del campo socialista, no es verdad que no haya salidas para los pueblos en sus luchas contra los poderosos, y tampoco es cierto que no se puedan encontrar lecciones positivas respecto a lo sucedido. Para ello, un semblante de lo sucedido en China socialista.

El maoísmo considera que el principal aporte de Mao a la revolución fue la tesis de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado, tesis relacionada al hecho histórico y político-ideológico de trascendencia de la restauración del capitalismo en la URSS en 1957, después del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (Pcus) y del golpe de Estado liderado por Jruscov.

Restauración del capitalismo que tenía varias explicaciones, según la posición ideológica desde donde se lea tal suceso: los maoístas sostienen la tesis anteriormente enunciada; los guevaristas, siguiendo las reflexiones del Che de 1964, ubicaban tal derrota en el momento de poner en marcha la Nueva Política Económica (NEP); otros marxistas consideraron que tal restauración capitalista había tomado forma en 1990 al desintegrarse la URSS, como sostienen los cubanos; por su parte los trotskistas sostienen que la URSS y China fueron desde siempre “Estados obreros burocratizados”. En fin, más allá de una u otra lectura de tal realidad, lo evidente es que hoy nadie niega el hecho de la restauración capitalista como categoría de análisis, como sucedía en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado.

Mao vio con claridad cómo había degenerado el socialismo en Rusia, a diferencia de Stalin que se equivocó en el análisis del problema; y porque lo entendía lanzó la Gran Revolución Cultural Proletaria (Grcp), lucha que duró diez años intentando que China no cambiara de color, es decir, no terminara en lo que es hoy, lo que por supuesto muchos celebran pues al fin de cuentas “el capitalismo es la única solución”.

Lenin llamó la atención de que durante la construcción del socialismo se presentaban los peligros del burocratismo y llamó a que el pueblo se vinculara a la construcción de los organismos soviéticos: “el bajo nivel cultural hace que los soviets, que son por su programa órganos de gobierno a través de los trabajadores, actúan en la realidad como órganos de gobierno para los trabajadores, a través de la capa avanzada del proletariado, pero no a través de las masas laboriosas”.

Esta reflexión y llamado de atención la comprendió Mao no en el sentido de que los partidos no son necesarios, ni de la negación de las organizaciones de masas, sino en la necesidad de preguntarse si China podría llegar a esa condición de los rusos, de si en el seno de los partidos comunistas de los países socialistas habían personas más interesadas en sostener el regreso del país hacia el capitalismo que avanzar hacia el socialismo. Entre los que sostuvieron el camino capitalista resaltó Deng Xioping, dirigente del Partido Comunista Chino.
Estas cuestiones de la manera cómo debe avanzarse en el desarrollo de las relaciones de producción y de todo el modelo de organización social, tienen que ver con las condiciones concretas de cada país. Para el caso particular chino, este país pasó por una revolución de Nueva Democracia, de luchar contra el feudalismo, en contra del capitalismo burocrático, así como contra el imperialismo, proceso alargado durante 24 años de guerra revolucionaria –1924 hasta 1949–. El 1 de octubre de 1949, al llegar Mao a Pekín triunfador, dijo: “China se ha puesto en pie”.

Pero no todos los que participaron en la revolución democrática, incluso de manera consecuente, estaban interesados en dar el paso a la construcción del socialismo. Pensaban que pasar de un país atrasado, con feudalismo, a tomar formas burguesas y avanzar con el capitalismo era suficiente. Que lograr la independencia nacional, al derrotar a los imperialistas, así como a los terratenientes más atrasados, y que la economía fuese controlada por el Estado era suficiente. Esas posiciones incluían elementos psicológicos y emocionales: no querían más guerra, no querían más confrontaciones, mucho menos con países extranjeros, léase con los EE.UU. Y por eso claudicaron.

Desde 1949 y hasta 1976, año en que murió Mao, esa construcción del socialismo estuvo atravesada por la lucha con los que no querían una sociedad socialista, lucha que a su vez tuvo que ver con el debate de los dos modelos de construcción del socialismo, en el sentido de los que defendían el modelo soviético de construcción de la URSS y los maoístas, que a partir sobre todo de 1958, se lanzaron a construir con un modelo diferente que Mao llamó “Tomar la agricultura como base, desarrollar la industria ligera y la industria pesada como factor dirigente”.

Era una lucha dinámica que también llevó a Mao a concluir que el núcleo de la restauración anidaba en la superestructura ideológica, a la que consideró como una relación social y por lo tanto muy vinculada a las relaciones sociales de producción, de ahí que los administradores, ejecutivos, técnicos, etcétera, fueran considerados básicos para la construcción del socialismo, y con ellos había que actuar con todo énfasis pues podían torcer el camino.

Valoración de la superestructura ideológica que, siguiendo a Lenin, también lo llevó a valorar la fuerza de la costumbre, para volver al capitalismo

Como consecuencia de todo ello, Mao impulsó derrumbar barreras en sectores por lo general considerados sacrosantos, como la cultura, el arte, el periodismo, la ciencia, la educación y la filosofía.

Una lucha de contrarios en la cual las masas populares tenían derecho a participar en esas esferas de la sociedad y el conocimiento, en cuanto eran las dueñas de la nueva sociedad. Por eso dijo Mao “la revolución socialista en la esfera económica solamente (en lo que respecta a la propiedad de los medios de producción) no es suficiente, y, además no asegura la estabilidad”. Por lo tanto “debe producirse también la revolución socialista completa en las esferas políticas e ideológicas”.

Así como no es muy cierto que en los debates en la URSS de la década de 1920 no participaron las masas de trabajadores e intelectuales, tampoco lo es en el caso de la revolución cultural china donde millones de mujeres y hombres de todas las edades, dirigentes y no dirigentes, participaron de los debates en torno al rumbo qué debería tomar la sociedad.
Pese a ello, es verdad, los revolucionarios chinos fueron derrotados por los defensores del camino capitalista. Fueron derrotas que llevaron a muchos al escepticismo y la desmoralización, pero a otros, en cambio, los llevó al estudio, reflexión, y la búsqueda de caminos hacia una salida a las condiciones de explotación y opresión capitalistas. Y vale decir que el camino de la transformación de la sociedad es sinuoso pero el futuro es luminoso.

Publicado enEdición Nº262
EEUU consagra su hegemonía militar en el mundo y triplica los recursos bélicos de su rival, China

El ranking de Global Firepower constata la supremacía del ejército de EEUU, por su arsenal atómico y sus operativos bélicos en el ámbito naval y aéreo, por delante de Rusia y China, que acorta distancias con sus presupuestos de crecimientos anuales intensos. 

La multinacional armamentística y consultora de seguridad Global Firepower acaba de publicar su ranking 2019 sobre el poder militar en el mundo. Una fuente de datos a la que acuden tanto los expertos en asuntos de Defensa, como altos cargos de los ejércitos de todo el planeta, o investigadores en su cometido de acceder a los últimos movimientos tácticos en un tema sobre el que la práctica totalidad de las naciones guarda una escrupulosa ocultación. Impera la ley del silencio. Sin embargo, esta corporación se ha convertido en la más recurrente referencia sobre la capacidad real de los distintos ejércitos. Hasta el punto de haber superado las históricas bases de datos de la CIA.

Su clasificación diagnostica 55 factores que determinan su nota final. Es su Índice de Poder que analiza en 137 países, después de que en esta edición se sumara a su repertorio Moldavia y que, en esta ocasión -según resaltan los autores del estudio- ha cambiado su metodología para ganar en precisión, enfatizan.

Los datos que manejan son el resultado de su acceso a una amplia variedad de especificidades de la capacidad armamentística de cada país. Con especial atención -destacan- a la productividad y eficiencia de la mano de obra que contribuye a la escalada y a la modernización de los distintos ejércitos, así como a parámetros geográficos, el acceso a fuentes naturales o el estatus de las industrias vinculadas a la producción de los arsenales militares.

En su calificación también otorgan puntuaciones específicas adicionales a las naciones con la vitola de potencias atómicas o a los socios de la OTAN, con el propósito de calibrar su valoración real dentro de una organización que comparte recursos operativos, financieros y estratégicos y que tienen fijado en sus estatutos un concepto de defensa colectiva en caso de ataque a alguno de sus miembros.

El ranking de Global Firepower constata la supremacía militar de EEUU y Rusia. En consonancia a otros informes metodológicos que otorgan a las dos grandes superpotencias nucleares el cetro del poder bélico mundial. Aunque ambas redujeron sus arsenales atómicos en 2018; una especie de tregua momentánea, un paso hacia atrás para tomar impulso. Porque en las dos se avecina un inminente incremento de sus censos armamentísticos, al calor de sus respectivos procesos de modernización de sus ejércitos, que elevarán en próximos años, aún más, su poder nuclear en una carrera sin cuartel a la que ha dado alas sus sendos abandonos -propiciado por la salida unilateral, una vez más, de la Administración Trump- de los tratados de no proliferación.

El resto de las siete potencias atómicas, en cambio, aumentaron su capacidad destructiva. De forma que, al inicio de este año, había 13.865 cabezas nucleares. Así lo atestigua el Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI, según sus siglas en inglés), un "think tank" con sede en Estocolmo y considerada la máxima autoridad independiente en la vigilancia armamentística de las grandes potencias.

La metodología de Firepower concede una nota de 0,0000 a la "meta inalcanzable, en realidad", según reconocen, de una supremacía plena. Pero que, sin embargo, sirve para evaluar bajo unos mismos parámetros, la capacidad armamentística de cada país analizado. Cuanto más próximo esté una nación de esta calificación, más capacidad militar posee.

Con estos criterios, estos son los veinticinco ejércitos más poderosos del planeta, por orden decreciente.

25. Arabia Saudí 

Rating de su Índice de Poder: 0,4268. Con una población de 33 millones de habitantes, destina 230.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 848 aviones, las decimosegundas del mundo, de los que 244 son de combate; 1.062 tanques y vehículos acorazados; 55 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 70.000 millones de dólares.

24. Polonia

Rating de su Índice de Poder: 0,4059. Con una población de 38,4 millones de habitantes, destina 105.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 469 aviones, en el puesto vigesimoséptimo del mundo, de los que 93 son de combate; 1.100 tanques y vehículos acorazados; 83 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 9.360 millones de dólares. Miembro de la OTAN.

23. Vietnam

Rating de su Índice de Poder: 0,3988. Con una población de 97 millones de habitantes, destina 5,4 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 318 aviones, en el puesto trigésimo tercero del mundo, de los que 108 son de combate; 2.575 tanques y vehículos acorazados; 65 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 3.365 millones de dólares.

22. Taiwán

Rating de su Índice de Poder: 0,3956. Con una población de 23,5 millones de habitantes, destina 1,8 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 837 aviones, en el puesto decimotercero del mundo, de los que 286 son de combate; 1.885 tanques y vehículos acorazados; 87 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 10.725 millones de dólares.

21. Canadá

Rating de su Índice de Poder: 0,3941. Con una población de 35,8 millones de habitantes, destina 94.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 384 aviones, en el puesto trigésimo primero del mundo, de los que 53 son de combate; 80 tanques y vehículos acorazados; 63 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 21.200 millones de dólares. Miembro de la OTAN.

20. España

Rating de su Índice de Poder: 0,3921. Con una población de 49,3 millones de habitantes, destina 139.500 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 522 aviones, en el puesto vigésimo tercero del mundo, de los que 136 son de combate; 327 tanques y vehículos acorazados; 46 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 11.600 millones de dólares. Miembro de la OTAN.

19. Australia

Rating de su Índice de Poder: 0,3277. Con una población de 23,4 millones de habitantes, destina 79.700 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 467 aviones, en el puesto vigésimo octavo del mundo, de los que 78 son de combate; 66 tanques y vehículos acorazados; 47 buques de guerra (dos de ellos portaviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 26.300 millones de dólares.

18. Corea del Norte

Rating de su Índice de Poder: 0,3274. Con una población de 25,3 millones de habitantes, destina 7,58 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 949 aviones, en el puesto undécimo del mundo, de los que 458 son de combate; 6.075 tanques y vehículos acorazados; 967 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 7.500 millones de dólares. Potencia nuclear.

17. Israel

 Israel. Rating de su Índice de Poder: 0,2964. Con una población de 8,4 millones de habitantes, destina 615.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 595 aviones, en el puesto décimo octavo del mundo, de los que 253 son de combate; 2.760 tanques y vehículos acorazados; 65 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 19.600 millones de dólares. Potencia nuclear no reconocida.

16. Indonesia

Rating de su Índice de Poder: 0,2804. Con una población de 262,7 millones de habitantes, destina 800.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 451 aviones, en el puesto trigésimo del mundo, de los que 41 son de combate; 315 tanques y vehículos acorazados; 221 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 6.900 millones de dólares.

15. Pakistán

Rating de su Índice de Poder: 0,2798. Con una población de 207,8 millones de habitantes, destina 1,2 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 1.342 aviones, en el puesto séptimo del mundo, de los que 348 son de combate; 2.200 tanques y vehículos acorazados; 197 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 7.000 millones de dólares. Potencia nuclear.

14. Irán

Rating de su Índice de Poder: 0,2606. Con una población de 83,02 millones de habitantes, destina 873.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 509 aviones, en el puesto décimo séptimo del mundo, de los que 142 son de combate; 1.634 tanques y vehículos acorazados; 398 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 6.300 millones de dólares.

13. Brasil

Rating de su Índice de Poder: 0,2487. Con una población de 208,8 millones de habitantes, destina 1,6 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 706 aviones, en el puesto décimo sexto del mundo, de los que 43 son de combate; 437 tanques y vehículos acorazados; 110 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 29.300 millones de dólares.

12. Egipto

Rating de su Índice de Poder: 0,2283. Con una población de 99,4 millones de habitantes, destina 920.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 1.092 aviones, en el puesto noveno del mundo, de los que 211 son de combate; 2.160 tanques y vehículos acorazados; 319 buques de guerra (de los que dos son portaviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 4.400 millones de dólares.

11. Italia

Rating de su Índice de Poder: 0,2277. Con una población de 62,2 millones de habitantes, destina 357.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 831 aviones, en el puesto décimo cuarto del mundo, de los que 94 son de combate; 200 tanques y vehículos acorazados; 137 buques de guerra (de los que cinco son portaviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 29.200 millones de dólares. Miembro de la OTAN.

10. Alemania

Rating de su Índice de Poder: 0,2097. Con una población de 80,4 millones de habitantes, destina 208.641 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 613 aviones, en el puesto vigésimo sexto del mundo, de los que 122 son de combate; 900 tanques y vehículos acorazados; 81 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 49.100 millones de dólares. Miembro de la OTAN.

9. Turquía

Rating de su Índice de Poder: 0,2089. Con una población de 81,2 millones de habitantes, destina 735.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 1.067 aviones, en el puesto décimo del mundo, de los que 207 son de combate; 3.200 tanques y vehículos acorazados; 194 buques de guerra y un presupuesto destinado a Defensa de 8.600 millones de dólares. Miembro de la OTAN.

8. Reino Unido

Rating de su Índice de Poder: 0,1797. Con una población de 65,1 millones de habitantes, destina 233.000 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 811 aviones, en el puesto décimo quinto del mundo, de los que 129 son de combate; 331 tanques y vehículos acorazados; 76 buques de guerra (un porta-aviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 47.500 millones de dólares. Miembro de la OTAN. Potencia nuclear.

7. Corea del Sur

Rating de su Índice de Poder: 0,1761. Con una población de 51,4 millones de habitantes, destina 5,8 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 1.614 aviones, en el puesto quinto del mundo, de los que 406 son de combate; 2.654 tanques y vehículos acorazados; 166 buques de guerra (un porta-aviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 38.300 millones de dólares.

6. Japón

Rating de su Índice de Poder: 0,1707. Con una población de 126,1 millones de habitantes, destina 303.157 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 1.572 aviones, en el puesto sexto del mundo, de los que 297 son de combate; 1.004 tanques y vehículos acorazados; 131 buques de guerra (de los que cuatro son portaviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 47.000 millones de dólares.

5. Francia

Rating de su Índice de Poder: 0,1584. Con una población de 67,3 millones de habitantes, destina 388.635 efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 1.248 aviones, en el puesto octavo del mundo, de los que 273 son de combate; 1.004 tanques y vehículos acorazados; 118 buques de guerra (de los que cuatro son portaviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 40.500 millones de dólares. Miembro de la OTAN. Potencia nuclear.

4. India

Rating de su Índice de Poder: 0,1065. Con una población de 1.296,8 millones de habitantes, destina 3,4 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 2.082 aviones, en el puesto cuarto del mundo, de los que 520 son de combate; 4.184 tanques y vehículos acorazados; 295 buques de guerra (un porta-aviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 55.200 millones de dólares. Potencia nuclear.

3. China

Rating de su Índice de Poder: 0,0673. Con una población de 1.384,6 millones de habitantes, destina 2,6 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 3.187 aviones, en el puesto tercero del mundo, de los que 1.222 son de combate; 13.050 tanques y vehículos acorazados; 714 buques de guerra (un porta-aviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 224.200 millones de dólares. Potencia nuclear.

2. Rusia

Rating de su Índice de Poder: 0,0639. Con una población de 142,1 millones de habitantes, destina 3,5 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 4.078 aviones, en el puesto segundo del mundo, de los que 869 son de combate; 21.932 tanques y vehículos acorazados; 352 buques de guerra (un porta-aviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 44.000 millones de dólares. Potencia nuclear.

1. EEUU

Rating de su Índice de Poder: 0,0651. Con una población de 329,2 millones de habitantes, destina 2,1 millones de efectivos a su ejército (cifra estimada). Dispone de unas fuerzas aéreas de 13.398 aviones, en el puesto primero del mundo, de los que 2.362 son de combate; 6.287 tanques y vehículos acorazados; 415 buques de guerra (de los que 24 son portaviones) y un presupuesto destinado a Defensa de 716.000 millones de dólares. Miembro de la OTAN. Potencia nuclear.

 

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23/10/2019 07:56 Actualizado: 23/10/2019 07:56

Por DIEGO HERRANZ

Publicado enInternacional