Sábado, 24 Noviembre 2012 06:51

Ganó Obama; ¿qué pasará ahora?

Ganó Obama; ¿qué pasará ahora?

Obama ganó las elecciones estadunidenses con un margen significativo tanto en la votación popular como en el Colegio Electoral. Los demócratas ganaron todos los competidísimos asientos en el Senado, excepto uno. Esto alivió a los demócratas, quienes se habían preocupado, y sorprendió a los republicanos, quienes se sentían seguros de la victoria. Ahora todo el mundo quiere saber lo que esto significa en el futuro inmediato de Estados Unidos y del mundo. La respuesta no es simple.

 

Comencemos con la política exterior. El gobierno estadunidense sigue empeñado en proseguir una política imperial por todo el mundo. El problema que enfrenta es muy simple. Su capacidad para hacerlo ha decaído dramáticamente, pero las élites (incluido Obama) no quieren reconocerlo. Siguen hablando de Estados Unidos como la nación “indispensable” y como el “más grande país” jamás visto. Esto es una contradicción que no saben como manejar. En cuanto al ciudadano estadunidense ordinario, una sondeo de salida, que preguntó qué motivaba los votos de los encuestados, encontró que solamente 4 por ciento dijo que la política exterior. Sin embargo, casi todos los ciudadanos ordinarios siguen creyendo el mantra de que Estados Unidos es el ejemplo dorado del mundo.

 

Por tanto, es de esperarse que Obama continúe haciendo lo que ha estado haciendo: hablar duro, pero actuar con prudencia vis-à-vis Irán, Siria, Israel, Egipto, Pakistán, China, México y, de hecho, con casi todos los países. Esto, por supuesto, exaspera a casi todos los otros países y a toda suerte de actores políticos por todo el mundo. No podemos garantizar que Obama pueda seguir caminando por esta angosta cuerda floja sin caerse, especialmente cuando Estados Unidos ya no controla en realidad lo que hace la mayor parte de los actores. Obama es casi tan indefenso también en lo relacionado con la economía –la estadunidense y la economía-mundo. Dudo que pueda reducir seriamente el desempleo en Estados Unidos, y en 2014 y 2016 esto puede ayudar al rebote republicano. El punto crucial en el momento es el mal llamado acantilado fiscal. El punto real aquí es quién va a soportar la carga más enorme de la decadencia económica estadunidense.

 

En estos asuntos Obama fue electo sobre promesas populistas, aunque de hecho mantenga una posición de centroderecha. Le está ofreciendo a los republicanos un trato: impuestos mayores para los ricos, junto con significativos recortes en salud y, tal vez, en los gastos de las pensiones para la mayoría de la población. Ésta es la versión estadunidense de la austeridad.

 

Y es un trato muy malo para la vasta mayoría de estadunidenses, pero Obama lo ejerce con vigor. El trato, sin embargo, puede derrumbarse si el ala derecha republicana se niega estúpidamente a seguirlo. Las élites de negocios en Estados Unidos están presionando a los republicanos para que acepten el acuerdo. Los sindicatos y los liberales (dentro y fuera del Partido Demócrata) pujan contra el trato. Hasta ahora la puja liberal contra el convenio es más débil que la élite de negocios en pro del trato. Esencialmente, es ésta una lucha de clases de lo más tradicional y 99 por ciento no siempre gana estas luchas.

 

En los llamados aspectos sociales, que fueron un verdadero punto de división entre republicanos y demócratas en las elecciones, la población votante derrotó a los trogloditas, sin levantar las manos. El matrimonio entre parejas gay ganó en las elecciones en cuatro estados y el viraje en la opinión pública indica que la tendencia continuará.

 

Más importante fue el voto totalmente en favor de Obama y los demócratas entre los afroestadunidenses y los latinos. Parece que los feroces intentos de los gobernadores republicanos por impedir el voto de estos grupos estimuló una reacción, por la que incluso votaron más de ellos que antes. Para los latinos, el punto clave fue la reforma migratoria. Y las figuras importantes del Partido Republicano (incluido Jeb Bush, él mismo un potencial candidato presidencial en el futuro) está diciendo ahora que, a menos que los republicanos cooperen con la reforma migratoria, no podrán confiar en ganar las elecciones nacionales (y las de muchos estados). Mi suposición es que alguna legislación relacionada podrá ser aprobada en el Congreso.

 


Obama ha sido un gran desencanto para el enorme grupo de sus simpatizantes motivado por las preocupaciones ambientales y ecológicas. Él habla con buena línea, pero ha hecho muy poco. Una razón es que otro grupo de simpatizantes –los sindicatos– ha estado arguyendo en la dirección contraria por el riesgo que esto implica en términos de empleo. Obama parlotea y seguramente seguirá parloteando. Marginalmente esto es mejor que Romney, que habría cerrado las agencias que aún protegen el ambiente.

 

En cuanto a los puntos relacionados con las libertades civiles el récord de Obama ha sido malo, de hecho, de algún modo, peor que el de George W. Bush. Ha actuado agresivamente contra los denunciantes. No ha cerrado Guantánamo y apoya con decisión la ley patriota. Ha utilizado drones (aviones no tripulados) para asesinar supuestos enemigos de Estados Unidos. En estas acciones ha tenido el respaldo de casi todos los miembros del Congreso y las cortes en general. No hay razón para asumir que cambiará su conducta a este respecto.

 

Una razón importante invocada cada cuatro años para respaldar al candidato demócrata a la presidencia son las designaciones a la Suprema Corte. Es cierto que si Romney hubiera sido electo y un juez no conservador hubiera muerto o renunciado, la Corte se habría movido bastante a la derecha por una generación.

 

¿Qué sucederá ahora que religieron a Obama? Hay cuatro magistrados mayores de 70 años. No hay una edad obligatoria para retirarse. Ninguno de los cuatro parece a punto de renunciar, ni siquiera el magistrado Ginsburg, quien ha estado enfermo. La oportunidad de que Obama haga un cambio sustancial depende, sin embargo, de que el magistrado Kennedy renuncie o fallezca, o de si el magistrado Scalia se muere (ciertamente, no renunciará). Esto es por completo impredecible. Pero si esto sucede, la relección de Obama, de hecho, habrá hecho una diferencia.

 

Finalmente, ¿cuál es el futuro de la política estadunidense? Éste es el elemento más incierto de todos. El Partido Republicano parece estar comenzando una guerra civil interna entre los conservadores del partido del té y todos los demás. Y todos los demás se dan cuenta de que los republicanos quemaron sus oportunidades de ganar el senado por derrotas en las elecciones primarias de “seguros ganadores” ante los candidatos bastante extremistas con respaldo del partido del té. Sólo 11 por ciento de los votos en favor de Romney provinieron de votantes no blancos. Y los porcentajes de votantes latinos crecen incluso en los estados republicanos, como Texas y Georgia. Pero si los republicanos comienzan a hablar con línea más centrista, ¿perderán una parte significativa de su base, que se abstendrá de votar?

 

Los demócratas tienen un problema semejante, aunque no tan serio. Sus votos provinieron de una “coalición arcoiris” –mujeres (en especial las solteras y las trabajadoras), afroestadunidenses, latinos, judíos, musulmanes, budistas, hindúes, sindicalistas, jóvenes, pobres y personas ilustradas. Sus demandas son bastante diferentes de las preferencias de quienes controlan el partido, incluyendo a Obama. Esta vez la base se mantuvo leal. Aun aquellos que apoyaban candidatos de terceros partidos parecieron hacerlo sólo en los estados donde los demócratas no podían perder. No hubo algún estado que promoviera el vaivén mediante el cual los candidatos de algún tercer partido inclinaran la votación.

 

¿Será que ahora los liberales dentro del partido se moverán a terceros partidos? Parece poco probable en este momento, pero no es imposible. Depende en parte de qué tan dramática sea la caída de Estados Unidos en los próximos cuatro años. Depende de qué tanto ceda Obama en los puntos “populistas”.

 

El fondo del asunto es que la relección de Obama ha hecho alguna diferencia, pero mucho menos de lo que afirma él o lo que temían los republicanos. Una vez más, le recuerdo a todos que estamos viviendo un caótico mundo en transición, en el que los virajes alocados de todo tipo son parte de nuestra realidad actual, incluidas las lealtades políticas.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

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Primera gira asiática del relegido Obama para contener a China

Mientras suceden cosas muy extrañas en el ejército de Estados Unidos, que huelen a una purga” masiva, Obama realiza su relevante viaje de cuatro días a Asia que comprende a un vecino de China –Myanmar (con una frontera común de 2 mil 185 kilómetros)– y a otros dos muy cercanos: Camboya y Tailandia.

 

En medio del grave “affaire multisexual/cosmopolita” de los generales Petraeus/Allen –salpicado de una “explosión impresionante” en Indianápolis el 10 de noviembre que ha sido ocultada (Le Monde, 15/11/12)–, del delicado “despeñadero fiscal”, la asombrosa “petición” de secesión de 20 estados de Estados Unidos encabezados por Texas (Russia Today, 14/11/12), y del infanticidio de palestinos que libra el premier israelí Netanyahu en Gaza (el “mayor campo de concentración del mundo”), la primera gira que realiza el relegido Obama ha sido conspicuamente a Asia: con el fin de “contener” a la superpotencia emergente China, en aplicación del “pivote” de Estados Unidos (Ver Bajo la Lupa, 4 y 18/12/11; 4/1/12; 27/5/12; 23/9/12 y 14/11/12).

 

Ante una audiencia del think tank Centro de Estudios Internacionales de Seguridad (CICS, por sus siglas en inglés), Tom Donilon, consejero en Seguridad Nacional de Obama, recalcó que el viaje “habla de la importancia que coloca en la región asiática y en su centralidad”, ya que “Estados Unidos es una potencia del océano Pacífico, cuyos intereses están inextricablemente vinculados con el orden político, económico y la seguridad de Asia”, por lo que “el éxito de Estados Unidos en el siglo XXI está ligado al éxito de Asia”.

 

Edward Luce, del Financial Times (18/11/11), aduce que detrás del peregrinaje se encuentra el “mayor juego (¡supersic!) que será siempre sobre el ascenso de China”, cuando el “principal legado diplomático de Obama en 2006” habrá sido el “requilibrio de Estados Unidos en Asia”.

 

A su juicio, el grave problema radica en la espada de Damocles de Medio Oriente que pende sobre la cabeza de Obama en el estrecho de Ormuz.

 

Edward Luce señala el redespliegue del Pentágono a un nuevo 60 por ciento de sus efectivos para su armada en Asia Pacífico, que cuenta con una nueva base en Darwin (Australia) con 2 mil 500 marines. Apunta la “paranoia (sic) de China sobre las intenciones de Estados Unidos”, exacerbada por la nueva “Asociación Transpacífica” (TPP, por sus siglas en inglés), que pretende desmantelar las barreras comerciales asiáticas en detrimento de China, política confrontativa de “ejes” a la que se sumó insensatamente, a mi juicio, el presidente saliente de México con su incorporación a la “Alianza del Pacífico” sometida a los designios de Estados Unidos.

 

No es ningún secreto que la relación entre Estados Unidos y China “se deterioró desde 2009”, y Edward Luce rememora el fallido ofrecimiento de Obama para un “G-2 con China” (ver Bajo la Lupa, 23/1/11, 5/6/11, 10/8/11 y 24.8.11) para “manejar los desafíos comunes, como el cambio climático e Irán (sic)”, que fue desechado por la dupla saliente Hu Jintao/Wen Jiabao de China (ver Bajo la Lupa, 18/11/12).

 

El analista británico Edward Luce abulta el “alcance naval de China” y su “área de negación” que se extiende cada año, lo cual ha reclamado una “mayor presencia de Estados Unidos de parte de sus vecinos”. Considera que en este juego de posicionamientos navales de Estados Unidos y China, Obama ostenta mayores cartas que el nuevo mandarín Xi Jinping (ver Bajo la Lupa, 19/11/12).

 

Sigue un punto muy atrayente de Edward Luce, que suena a un quid pro quo impronunciable entre Estados Unidos y China y que se centra en la carta energética que puede manejar Obama para que prevalezca el poder de Estados Unidos.

 

Sucede que “Estados Unidos importa la décima parte de su petróleo de Medio Oriente y se recortará a cero (¡supersic!) cuando Obama deje el cargo”, mientras que China “importa la mitad de su petróleo de Medio Oriente, que aumentará (...) en 2020”. Más diáfana ni el agua fresca: o negocia China bajo las condiciones coyunturales de Estados Unidos u Obama es capaz de desestabilizar todo Medio Oriente con el fin de elevar el precio del petróleo, cuando Estados Unidos se dirige a la autosuficiencia energética mediante la extracción depredadora y contaminante del gas de esquisto (gas shale). Como que suena a chantaje geopolítico.

 


Vienen los matices nada sutiles ya que, según Edward Luce, Medio Oriente “nunca podrá estar estable sin un arreglo árabe-israelí”, como lo supo Obama en 2009, cuando “fue humillado (sic) por Netanyahu”.

 

Agrega que “tampoco la política de pivote en Asia puede sobrevivir a una guerra con Irán”.

 

Obama puede alcanzar un gran bazar con China: una “confianza estratégica” en Medio Oriente cuando “su camino a Xanadú pasa por Teherán y Jerusalén”, mientras “intenta lidiar con el ascenso de China entre presupuestos de defensa planos o decrecientes y la amenaza constante de una guerra en Medio Oriente”, tan desafiante en sus consecuencias como el despeñadero fiscal.

 

Russia Today (19/11/12) destaca la primera visita de un presidente de Estados Unidos a Myanmar, la cual “forma parte de la política de pivote en la región”, mediante la cual “Estados Unidos desafía a China en su esfuerzo por ganar hegemonía en la región de Asia Pacífico”.

 

El portal ruso cita a Brian Becker, coordinador nacional de ANSWER Coalition, quien arguye que “la política de Estados Unidos en la región de Asia Pacífico consiste en la prescripción de un primer golpe militar potencial contra China”, la que después de las “lecciones aprendidas en Libia y en Medio Oriente cesó de apaciguar las ambiciones foráneas de Estados Unidos y ahora recalibra su política”.

 

Brian Becker llega hasta considerar que la “verdadera agenda de Estados Unidos” consiste en “un género de estrategia desintegradora (sic) en China para derrocar y sustituir al Partido Comunista, desestabilizando a China, cuyo ascenso consideran una amenaza directa a su hegemonía mundial”.

 

Con su estilo apacible, la agencia Xinhua (20/11/12) aduce que “China espera que la visita de Obama a Myanmar conduzca a la paz”. Hasta suena a sarcasmo.

 

Se celebraron dos cumbres simultáneas en Phnom Penh, la capital de Camboya, eclipsadas por las atrocidades en Gaza: 1) la del “ASEAN +3” (10 países del “sureste” asiático sumados de tres del “noreste” asiático: China, Japón y Corea del Sur), y la del “este de Asia” 18 –que incluye a los 10 del ASEAN más ocho de la región Asia Pacífico: Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos–, a la que concurrió Obama. El Financial Times (20/11/12) resalta que la primera cumbre concluyó con alta tensión sobre disputas territoriales que confrontaron a Filipinas contra China y Camboya.

 

Lo relevante de la otra cumbre del este de Asia-18 fue el anuncio de iniciar negociaciones de libre comercio el año entrante (Bangkok Post, 20/11/12). A mi juicio, lo más relevante fue la reunión de Obama con el premier chino Wen y el premier japonés Yoshihiko Noda (Voice of America, 20/11/12).

 

Wen “apremió a una mayor cooperación en el este de Asia” (Xinhua, 19/11/12), que contempla un acuerdo regional de divisas swap (“Iniciativa Chiang Mai”), la creación de una “comunidad del este de Asia”, y la promoción de una infraestructura (sic) trasnacional.

 

Sigue el acordeón de las dos letras “C” entre Estados Unidos y China, “cooperación y competencia”, ahora expuestas bajo la espada de Damocles del petróleo de Medio Oriente: el as abierto del póker global de Obama.

 

¿Como replicará el nuevo mandarín Xi y cual será la postura determinante de Rusia?

 

Desde hace mucho Estados Unidos ya no juega solo.

 

alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

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Lunes, 12 Noviembre 2012 07:17

Guerreros

Guerreros

Desfiles, banderas, himnos, medallas, conciertos, reconocimientos en espectáculos deportivos, elogios y homenajes a los que se sacrificaron” para “defender la libertad” decoran el panorama estadunidense para festejar el Día de los Veteranos, aquellos jóvenes que los políticos escondidos detrás de sus escritorios enviaron a matar a otros jóvenes en grandes batallas y guerras que han marcado de manera incesante la historia de este “país imprescindible” para el mundo, como suele decir el comandante en jefe recién relecto.

 

Pero detrás del festejo, los ritos y los honores, está el rostro de los veteranos de guerra, casi siempre de clases populares, que han regresado a un país cada vez más cansado de guerras y que en su gran mayoría ni se fija ya en esos conflictos, ofreciéndoles una bienvenida poco entusiasta con menos empleo y sin remedio para sus heridas tanto abiertas como ocultas. El presupuesto de “defensa” de Estados Unidos es de más de 700 mil millones de dólares al año, lo que representa algo así como la mitad del gasto militar mundial, pero para demasiados veteranos el costo es incalculable, hasta inaguantable.

 

Los veteranos de ese poder militar supremo hoy día suman 21 millones 500 mil (cifras de 2011, las más recientes del censo de Estados Unidos), un millón 600 mil mujeres, 2 millones 300 mil afroestadunidenses, un millón 200 mil latinos. Los veteranos vivos de los tiempos de la guerra de Vietnam suman 7 millones 500 mil (no todos fueron a la guerra, pero sirvieron en las filas armadas en esa época); un millón 800 mil son de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, 2 millones 400 mil de la guerra en Corea y sólo 5 millones 400 mil son veteranos de tiempos de paz.

 

Los más recientes son los que estaban en el servicio militar en el periodo de las largas guerras del Golfo y Afganistán (de 1990 a 2012), que suman más de 5 millones; dos y medio millones de ellos participaron en las guerras de Irak y Afganistán.

 

Pero estas estadísticas no cuentan todo el cuento.

 

Según una investigación de la Alianza para la Política sobre Drogas, aproximadamente 30 por ciento de los veteranos de las guerras de Irak y Afganistán reportan síntomas de estrés postraumático, daños traumáticos al cerebro, depresión, enfermedad mental o algún tipo de discapacidad cognitiva. Si no obtienen tratamiento, estas condiciones contribuyen al abuso y adicción de drogas, y con ello están más expuestos a ser “víctimas de la guerra más larga del país: la guerra contra las drogas”.

 

Para Daniel Robelo, coordinador de investigaciones de esa organización, los integrantes del servicio militar han tenido que pagar un alto precio durante la última década de guerra, “y los militares les han recetado cualquier droga que necesiten para que sigan luchando, pero el cuento es diferente cuando regresan a casa. Arrestamos a muchos veteranos por cuestiones de drogas, los encarcelamos durante demasiado tiempo y los dejamos con fichas criminales que les hacen casi imposible conseguir empleo, vivienda, educación y otros servicios, creando frecuentemente un círculo vicioso de adicción y encarcelamiento”.

 


Por otro lado, más veteranos militares se suicidan cada año que todos los soldados muertos en Irak y Afganistán combinados desde que iniciaron esas guerras, reportó hace unos meses el columnista Nicholas Kristof del New York Times; esto es, más de 6 mil 500 cada año. Por cada soldado muerto en los campos de batalla este año, aproximadamente 25 veteranos se suicidan. Los veteranos se suicidan a un ritmo promedio de uno cada 80 minutos.

 

Casi una de cuatro personas sin techo en el país es veterano militar y casi un tercio de los hombres sin techo son veteranos, según la Coalición Nacional para Veteranos sin Techo. La Secretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano del gobierno federal calculó en 2011 que 67 mil veteranos militares estaban sin techo en cualquier noche en Estados Unidos. De éstos, 47 por ciento sirvieron en Vietnam, y 17 por ciento en la era postVietnam.

 

Ni hablar de los veteranos que regresan sólo para encontrar que han perdido sus casas por la crisis hipotecaria, o que al retirarse no encuentran empleo por la crisis económica. Y esto empeora con el retiro de tropas de los campos de batalla en Irak y Afganistán, al sumarse más de un millón de veteranos a la fuerza laboral en los próximos cinco años, según cálculos oficiales. La tasa de desempleo en los veteranos militares entre 20 y 24 años de edad ha registrado promedios hasta de 30 por ciento, y 12 por ciento en general, comparada con 8 por ciento en la población en general.

 

¿Y quién da las órdenes para crear a los veteranos? Los dos comandantes en jefe durante los últimos 12 años de guerras –George W. Bush y ahora Barack Obama– no son veteranos militares y no participaron en ninguna guerra. Como señala Aaron O’Connell, profesor en la Academia Naval de Estados Unidos y oficial de reserva de los marines, “la mayoría del discurso político sobre asuntos militares proviene de civiles, quienes son más vehementes sobre ‘apoyar a nuestras tropas’ que las propias tropas”. En un artículo publicado en el Times, señala que hay menos veteranos en el Congreso hoy día que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. Aproximadamente 4/5 de todos los legisladores federales son no veteranos.

 

Muchos veteranos han cuestionado las guerras y las políticas bélicas de las que fueron parte durante las últimas décadas, incluidos los Veteranos de Irak contra la Guerra (www.ivaw.org), así como sus compañeros Veteranos de Vietnam contra la Guerra, que se fundó en 1967 (www.vvaw.org) y los Veteranos por la Paz (www.veteransforpeace.org). De hecho, la creciente rebelión de veteranos en Vietnam fue parte clave del movimiento de paz hace más de 40 años, algo que sus contrapartes intentan hacer hoy día. Cada vez más desean festejar un día en el cual ya no haya veteranos de guerra.

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Gadaffi murió asesinado por un agente francés
El diario italiano ‘Corriere della Sera’ reveló este domingo que el ex líder libio Muammar al Gadaffi murió asesinado por un agente de la inteligencia francesa y no por un miembro de las bandas opositoras armadas, tal como aseguran las versiones oficiales.
 

Fuentes diplomáticas en la capital de Libia, Trípoli, han señalado que el responsable de la muerte de Gadaffi es un agente extranjero y, muy probablemente, un agente francés.

 
El espía galo se habría infiltrado en las filas rebeldes, bajo las órdenes del entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, para llevar a cabo el asesinato cuando las circunstancias lo permitieran.

 
Esta versión concuerda con la del ex primer ministro libio Mahmoud Jibril, que en una entrevista a la televisión egipcia ha denunciado que Gadaffi fue asesinado “por un agente extranjero que se infiltró en las brigadas revolucionarias”, apunta la cadena Al Arabiya.
 

Gadaffi murió el 20 de octubre de 2011. La OTAN divisó un convoy gubernamental y lo bombardeó, aunque sin saber que Gadaffi iba en su interior. Poco después, un grupo de rebeldes llegó al lugar y encontró al coronel.

 
En este punto, las informaciones se vuelven confusas. Un vídeo difundido en Internet muestra al ex mandatario ensangrentado que, casi incapaz de andar, es trasladado y golpeado por los rebeldes a un vehículo. Entonces se escuchan disparos y la imagen se vuelve borrosa.

 
Hasta ahora la muerte del ex dirigente se ha atribuido a Omran Shaban, de 22 años de edad, que supuestamente encontró al coronel en un tubo de drenaje en Sirte y le disparó con la pistola de oro del ex mandatario.


 1 Octubre 2012
 
(Con información de Europa Press)

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Miércoles, 26 Septiembre 2012 06:42

Obama dijo que impedirá un Irán nuclear

Obama dijo que impedirá un Irán nuclear
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó ayer por el fin del régimen de Bashar al Assad durante un discurso ante la 67ª Asamblea General de Naciones Unidas, en la que también abordó el plan nuclear iraní y los recientes ataques a embajadas estadounidenses. El líder demócrata, quien aspira a ganar la reelección en noviembre, dijo que su país no permitirá que Irán fabrique un arma nuclear e exigió que Teherán cumpla con el mandato internacional.


Obama destacó el apoyo de su país a las fuerzas de cambio desatadas en la llamada Primavera Arabe, donde –según dijo– “los norteamericanos reconocimos nuestras propias creencias y aspiraciones” en Túnez, Libia, Egipto y Yemen, entre otros países. En ese sentido justificó el rol de su país en la revuelta libia, que terminó con la muerte de Muammar Khadafi. “La intervención en Libia con una coalición amplia y bajo el mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas permitió detener la matanza de ciudadanos”, consideró el mandatario demócrata en su discurso.


Luego fue enfático al advertir que Estados Unidos desplegará las herramientas que considere oportunas para evitar que Irán desarrolle un arma nuclear, y matizó que el tiempo para una solución diplomática no es ilimitado. “No nos equivoquemos: un Irán con armas nucleares no es un desafío que se pueda contener. Eso amenazaría con la eliminación de Israel, la seguridad de las naciones del Golfo y la estabilidad de la economía global”, dijo Obama ante los líderes mundiales reunidos en Nueva York. “Es por eso que Estados Unidos hará todo lo necesario para prevenir que Irán obtenga un arma nuclear”, dijo Obama, durante una breve visita a Nueva York, una pausa en su campaña hacia las elecciones del 6 de noviembre. Ultimamente, Obama recibió frecuentes dardos en relación con su política exterior de su rival republicano, Mitt Romney.


Asimismo, el presidente norteamericano afirmó que acciones como la que causaron la muerte del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, “constituyen un ataque contra los ideales mismos de la ONU”, y llamó a los países miembro a luchar unidos contra los extremismos. El mandatario demócrata aludió de este modo al ataque al consulado norteamericano en Benghazi, Libia, que causó la muerte del embajador y otros tres estadounidenses, en el marco de las protestas desencadenadas a raíz de la publicación en Internet de un film que parodia al profeta Mahoma, considerado “blasfemo”.


Sin embargo, Obama sostuvo que la violencia puesta de manifiesto en estas protestas durante los últimos días no representa el espíritu de los musulmanes. “Hay que marginar a quienes construyen su política en base al odio a Occidente”, clamó el mandatario, tras precisar que el controvertido film, producido en Estados Unidos, llamado La inocencia de los musulmanes, tampoco representa el sentir estadounidense sobre el Islam.


“Creo que la obligación de todos los líderes en todos los países es hablar de modo contundente en contra de la violencia y el extremismo”, agregó. “Es hora de marginar a aquellos que, incluso cuando no hacen uso de la violencia, usan el odio hacia Estados Unidos, hacia Occidente o hacia Israel como el principio central de su política”, continuó.


“Porque eso sólo les sirve para encubrirse y a veces para formular excusas a aquellos que hacen uso de la violencia”, advirtió. “Los ataques contra nuestros civiles en Benghazi fueron ataques contra Estados Unidos y no debería caber duda alguna de que no descansaremos hasta que hallemos a los asesinos y los llevemos ante la Justicia”, concluyó.


Además del programa nuclear iraní, que las potencias occidentales insisten busca fabricar un arma atómica, algo que niega Teherán, Obama se refirió a la guerra civil en Siria, donde dijo que el régimen del presidente Bashar al Assad debe finalizar. “El futuro no debe pertenecer a un dictador que masacra a su pueblo”, dijo Obama, al reiterar su llamado a la comunidad internacional a actuar para frenar la sangrienta guerra civil, que dura ya un año y medio. “Este es el camino por el que trabajaremos: sanciones y consecuencias para aquellos que persigan, asistencia y apoyo para aquellos que trabajan por el bien común”, señaló.


Tras su discurso ante la Asamblea, Obama tuvo la tradicional reunión de cortesía con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con el presidente de la Asamblea General del organismo, el serbio Vuk Jeremic. Obama y Ban hablaron de la importancia de luchar contra la incitación al odio y a la violencia, así como de proteger la libertad de expresión, informó la oficina del portavoz del secretario general de la ONU. Ambos subrayaron asimismo la importancia de la labor de la ONU para promover la tolerancia y repasaron la situación en Siria, donde es imperativo hacer frente a las necesidades humanitarias de la población. Obama pasó apenas 24 horas en Nueva York para asistir al período de sesiones 67ª de la Asamblea General de la ONU y no tuvo reuniones bilaterales con ningún mandatario extranjero.

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Sábado, 08 Septiembre 2012 07:28

De Siria a Palestina: ¿un cambio de foco?

De Siria a Palestina: ¿un cambio de foco?
Si analizamos la geopolítica de Medio Oriente, ¿cuál debería ser el foco principal? Hay muy poco acuerdo en cuanto a la respuesta y, no obstante, la pregunta es clave. El gobierno israelí ha sido diligente y constante en su intento por hacer que el foco sea Irán. Esto, muchos observadores lo consideran un esfuerzo israelí por desviar la atención de su falta de voluntad para continuar con unas negociaciones serias con los palestinos.


En cualquier caso, tal esfuerzo israelí ha fallado, de una manera espectacular. Netanyahu ha sido incapaz de lograr que el gobierno estadunidense se comprometa a apoyar un ataque israelí contra Irán. La habilidad de Irán para convocar a casi todo el mundo no occidental –incluido Pakistán, India, China, Palestina, y al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon– a la reunión del Movimiento de los No Alineados (MNA) en Teherán, subraya la imposibilidad política de que los israelíes logren que la atención se concentre en Irán.


Durante el último año, el centro de atención fue Siria, no Irán, aun cuando haya un vínculo entre ambos. Son primordialmente Arabia Saudita y Qatar quienes han luchado, con un éxito considerable, por hacer de Siria el foco de atención. Algunos observadores afirman que se trata de un esfuerzo por desviar la atención de los problemas internos de Arabia Saudita y de la opresión antishiíta en los Estados del Golfo, especialmente en Bahrain.


Sin embargo, este foco puesto en Siria está por llegar a su fin, por dos razones. En primer lugar el gobierno sirio y su principal oposición, el Ejército Libre de Siria, están más o menos empantanados en su combate militar. No parece que alguno de los dos bandos pueda destruir por completo al otro. Esto significa que lo que ahora pudiera llamarse una guerra civil está destinada a continuar por tiempo indefinido.


Ciertamente, lo que podría hacer que la lucha alcanzara un fin rápido sería que hubiera una intervención militar seria desde el exterior. Pero ni Estados Unidos, ni Europa occidental, ni Turquía, Arabia Saudita o algún otro, están dispuestos a enviar tropas a Siria. Solamente están dispuestos a amenazar con hacerlo. Esto no es suficiente para ponerle fin a los combates en Siria.


Lo segundo es que hay una reaparición espectacular de Egipto en la escena geopolítica, ahora que tiene un gobierno dominado por la Hermandad Musulmana. El presidente, Mohamed Morsi, parece tener una agenda bastante diferente de la de sus predecesores. Y Morsi resultó ser un operador político mucho más astuto que lo que la mayoría de la gente pensaba al principio. Le Monde apuntó esto en un editorial titulado “El ingenioso y sorprendente M. Morsi”. Para la reunión del MNA, Morsi voló a Teherán, haciendo una escala en Pekín. Al hacerlo, pospuso hasta septiembre la invitación que Obama le hiciera para visitar oficialmente Estados Unidos, la cual tenía por objeto evitar el viaje que ahora está haciendo. Morsi argumenta que el objetivo de sus visitas es ayudar a resolver el asunto sirio.


Si Siria es lo que tiene en mente, tiene una manera curiosa de mostrarlo. Comenzó con una propuesta imaginativa –que Egipto uniera fuerzas con Turquía, Arabia Saudita e Irán para formar un grupo que intente resolver políticamente los asuntos que dividen a ambos bandos en Siria. Esto es de hecho imaginativo. Pero seguramente Morsi sabe que, al menos por el momento, Arabia Saudita lo va a rechazar, como también es posible que lo haga Turquía. Entonces, ¿para qué se molestó en hacer la propuesta? Primero que nada, por supuesto, está buscando colocar a Egipto y a la Hermandad Musulmana en posición de ser el negociador más poderoso de la política en Medio Oriente. Por supuesto, no hay nada que satisfaga menos a los saudíes. Esta centralidad egipcia no sólo les arrebata este papel; los saudíes y la Hermandad Musulmana llevan mucho tiempo en una relación hostil.


Habiendo ofrecido la propuesta como “solución” al asunto sirio, Morsi está demostrando que, por el momento, no hay solución a la cuestión siria. Eso prepara el terreno para un gran viraje –de Siria a Palestina.


Debemos recordar dos cosas acerca de la relación de Egipto con Israel/Palestina. Una es que Hamas fue fundada por miembros de la Hermandad Musulmana. Los vínculos son reales, aun cuando Hamas busque jugar un papel independiente en la región.


Pero aún más importante es que el tratado de Egipto con Israel es muy, muy impopular en Egipto. Morsi no pretende romper el tratado. Siente, y tal vez está en lo cierto, que no es lo suficientemente fuerte al interior del país ni a escala internacional para hacerlo. Y no necesariamente ve una gran ventaja de que Egipto lo haga.


Pero sí está interesado en revisar sus términos de forma importante. En particular, quiere cambiar las reglas acerca de cómo se relaciona Egipto con la lucha en Palestina. Los egipcios quieren continuar intentando mediar las diferencias entre la Autoridad Palestina y Hamas. Y quieren crear una frontera más abierta con Gaza. Podrían entonces ofrecerse directamente como negociadores honestos, un papel que Estados Unidos ha reivindicado como su propiedad exclusiva por algún tiempo ya.


Parece al menos una buena predicción que, para 2013, Egipto habrá acallado la discusión mundial en torno a Siria y habrá logrado remplazarla con una discusión mundial en torno Palestina. Los israelíes se sentirán profundamente infelices. Los saudíes se verán hechos a un lado y por tanto necesitarán reafirmar con más vigor sus propias credenciales pro Palestina. Y Estados Unidos –sea que su próximo presidente se llame Romney u Obama– se hallarán en una posición donde tendrán relativamente poca influencia en lo que ocurra en Israel/Palestina, Egipto, Arabia Saudita, o Irán.


Traducción: Ramón Vera Herrera


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La “trampa Tucídides”: guerra de EU por temor al ascenso de China
Un analista posmoderno debe estar siempre en interacción con sus lúcidos lectores, quienes han mostrado, para mi gran asombro, una gran cultura y un enorme interés sobre la geoestrategia de China.


Fueron muy tonificantes los profundos comentarios y las acertadas correcciones de los lectores el miércoles pasado sobre “Vulnerabilidades de China: alimentos, hidrocarburos, control financierista y portaviones” (ver Bajo la Lupa, 30/5/12).


Los principales militares de Estados Unidos, general Martin Dempsey, jefe de estado mayor de las fuerzas conjuntas, y general James Cartwright, anterior vicedirector de las fuerzas armadas conjuntas, durante una conferencia en Virginia Beach, Virginia, Guerra conjunta, se pronunciaron en contra de un conflicto con Rusia y China.


El general Martin Dempsey advirtió sobre el peligro de caer en la “trampa de Tucídides”: decretar la guerra simplemente por temor al poder ascendente de China.


En su Historia de la guerra del Peloponeso, el genial Tucídides (siglo V a.C.) redactó que “lo que hizo la guerra inevitable (sic) fue el crecimiento del poder de Atenas y el miedo que esto provocó en Esparta”.


A juicio del general Martin Dempsey “existe amplia historia sobre el trato de una superpotencia con una potencia en ascenso”, por lo que Estados Unidos “debe ser la superpotencia que rompa ese paradigma”. Indicó que existen excelentes (sic) relaciones militares con China “a nivel de servicio” y que se está tratando “de elevarlas uno o dos puntos”.


En efecto, el general Martin Dempsey hace mucho que ha advertido en contra de caer en la trampa de un conflicto con China simplemente por el temor de su acenso como potencia global.


Los dos importantes militares son unas “palomas” frente a los superhalcones del Partido Republicano y su flamante candidato Mitt Romney (el tercer Bush), quienes en su vida no han disparado una arma pero están dispuestos a detonar la tercera guerra termonuclear contra China y Rusa, valiéndose del inflamatorio contencioso de Irán.


En la principal conferencia del 15 de mayo, el general James Cartwright fustigó el proceso en el Congreso y el ala ejecutiva (sic) donde se están acumulando recursos para llevar agua al molino de la estrategia bélica de la administración Obama, que se basa primordialmente en el concepto de “batalla aire-mar” (“air-sea battle”: ASB).


El concepto ASB ha sido desarrollado conjuntamente por la fuerza aérea y la marina en contra de medidas “anti acceso”/ “negación de territorio” (anti access/ area denial): tomadas por ciertos (sic) países para mantener a las fuerzas de Estados Unidos lejos de un rango en caso de un conflicto.


El antecedente de ASB fue la doctrina “batalla aire-tierra” (“air-land battle”: ALB) de la década de los 80, en la que el ejército terrestre y la fuerza aérea desarrollaron un plan de batalla en contra de la formación de tanques soviéticos estacionados en Europa.


El Pentágono es muy ambiguo en admitir que ASB está destinado a China y, en menor medida, a Irán.


¿El teatro de batalla en Irán sería la experimentación de ASB contra China?


Los proponentes de ASB no se atreven a tocar ni siquiera con el pétalo de una rosa sin espinas a Rusia, cuyo arsenal nuclear puede hacer desaparecer del mapa a Estados Unidos en 15 minutos; los dos, Estados Unidos y Rusia, se extinguirían mutuamente. Corre una broma geoestratégica, de que en caso de una guerra entre Estados Unidos y Rusia el gran vencedor resultaría China.


El general James Cartwright criticó a quienes ven en el ASB el Santo Grial para el Pentágono en el futuro y señaló que su grave problema versa en la innecesaria “demonización de China”, lo cual “no está en los mejores intereses de nadie”. So what?

El general James Cartwright reconoció que la reciente estrategia “pivote” –la doctrina Obama para Asia: retiro de tropas de Irak y Afganistán y reposicionamiento en las salidas de los mares de China (mar del Sur, mar Amarillo y mar del Este)– ha sido interpretada como si Estados Unidos hubiese abandonado al resto del mundo para concentrarse en “contener” a China. Rechaza que esto sea así pero reconoce la contradicción inherente entre la estrategia “pivote” de Obama para Asia y el concepto ASB, con el fin de formular una estrategia homogénea.


Esta búsqueda de la estratégica “cuadratura del círculo” se complica más debido a la impugnación de Rusia en contra del despliegue de Estados Unidos de su escudo misilístico de defensa en Europa, por lo que el general James Cartwright aconsejó reconsiderar la estrategia de Estados Unidos con China y Rusia antes de entrar a “un conflicto estratégico (sic)” con ambos.


El general James Cartwright divulgó las dos preocupaciones que le han sido expresadas en su diálogo con Rusia: 1) la posibilidad de que el escudo misilístico de defensa de Estados Unidos sea capaz de “alcanzar y tocar” su sistema intercontinental balístico de misiles (ICBM, por sus siglas en inglés) y, por consecuencia, desajustar el equilibrio de poder”; 2) “la potencialidad de que se genere un escenario en que Estados Unidos lance un ataque preventivo y luego utilice el escudo misilístico para eliminar sus fuegos residuales” (v.gr. lanzamiento de represalias de sus remanentes ICBM).


The last but not the least: la preocupación de Rusia sobre el escudo de misiles de Estados Unidos (Block IIB Standard) a instalar en Polonia y Rumania, que el general ruso Nikolai Makarov ha amenazado destruir en forma “preventiva”.


Al unísono de la mencionada conferencia de Virginia Beach, se celebró un debate sobre el concepto ASB bajo los auspicios de Brookings Institution en Washington en el que el jefe de estado mayor de la fuerza aérea, general Norton Schwartz, y el almirante Jonathan Greenert, jefe de operaciones navales, intentaron convencer a su audiencia de las supuestas bondades del ASB, negando que estuviese “destinado a cualquier potencial adversario en particular”. ¡Cómo no! ¿Cuál sería entonces su utilidad, en última instancia, en momentos del recorte del presupuesto del Pentágono y de la grave crisis económica de Estados Unidos?


Lo que emergió de la discusión en Brookings Institution fue el reparto de tareas de la fuerza aérea y la marina con la “necesidad” de Estados Unidos para mantener la libertad militar de acción en cualquier parte del mundo. ¡Uf!


Según el almirante Jonathan Greenert, no se trata de una campaña particular, sino de “un importante objetivo estratégico” para el “acceso (sic)”, es decir, Estados Unidos no puede permitir la inaccesibilidad de cualquier punto del planeta que considere fundamental para el libre intercambio global de bienes y servicios.


Se desprende que la palabra “acceso” es jerárquicamente prioritaria para la presencia de Estados Unidos en el océano Pacífico, responsable en gran medida del crecimiento económico y la estabilidad en la región, como ha sucedido en las pasadas décadas. Ergo, la estratégica “cuadratura del círculo” que no despejó el general James Cartwright, su colega más bélico, el almirante Jonathan Greenert la resolvió a su manera sofista: conectó el concepto ASB con el “pivote” estratégico en la Cuenca del Pacífico.


A mi juicio, si se trata del océano Pacífico, es evidente que todo tipo de “contramedidas” se aplica específicamente a China y a su economía orientada a las exportaciones. La palabra “acceso” se refiere a los mares de China que son su oxigenación al océano Pacífico. Estados Unidos desentierra a Tucídides 26 siglos más tarde.


http://alfredojalife.com

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Los horrores que el Imperio nos ofrece

Un despacho de  la principal agencia de noticias norteamericana AP, fechado hoy en Monterrey, México, lo explica con irrefutable claridad. No es el primero, ni será sin duda el último, sobre una realidad que echa por tierra la montaña de mentiras con que Estados Unidos pretende justificar el destino inhumano que reserva a los pueblos de Nuestra América.

 
¿Qué narra el despacho?

 
“MONTERREY, México (AP)   Cuarenta y nueve cadáveres decapitados y mutilados fueron hallados en un charco de sangre abandonados en una carretera que conecta el norte de la metrópoli mexicana de Monterrey con la frontera de Estados Unidos, en lo que parece ser el golpe más reciente de una escalada de la guerra de intimidación entre bandas de narcotraficantes.

 
“Los cadáveres de 43 hombres y 6 mujeres fueron encontrados a las 4 de la mañana del domingo cerca del poblado de San Juan, en una carretera que no cobra peaje y que conduce a la ciudad fronteriza de Reynosa. En el arco de piedra que recibe a los visitantes al pueblo alguien escribió con aerosol la leyenda ‘100% Zeta’.”

 
“El vocero de seguridad del gobierno del estado norteño de Nuevo León, Jorge Domene, dijo en conferencia de prensa que junto a los cuerpos en descomposición se encontró una ‘narcomanta’, en la que el grupo de Los Zetas se atribuyó la matanza.

 
“Los cuerpos podrían haber tenido hasta 48 horas sin vida, por lo que las autoridades creen que no fueron asesinados en el sitio. ‘Ninguno tiene cabeza y fueron mutilados de sus extremidades inferiores y superiores, lo que complica la identificación’, dijo el funcionario.”

 
“El procurador del estado, Adrián de la Garza, dijo que no existe denuncia de desaparecidos en los últimos días, por lo que podría tratarse de gente de otros estados mexicanos o incluso migrantes centroamericanos que buscaban dirigirse a Estados Unidos.”

 
“Los Carteles mexicanos de la droga han estado librando una guerra cada vez más sangrienta para controlar las rutas de contrabando, así como el mercado local de drogas y la extorsión, cuyas víctimas incluyen a los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

 
“En lo que va de mayo, 18 cuerpos fueron encontrados en una zona turística cerca de Guadalajara; 23 cadáveres aparecieron decapitados o colgados de un puente en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, donde la violencia entre los Carteles ha escalado. Este año han aparecido cuerpos en los estados de Veracruz, Guerrero, Morelos, Jalisco, Tamaulipas y Nuevo León.”

 
“Afirmó que no existen pistas de que la nueva ola de violencia tenga relación con las elecciones presidenciales que se celebrarán en julio. ‘Es la dinámica de la guerra entre Carteles’, dijo.”

 
Por su parte el portal de Internet BBC Mundo, informa que:

 
“Las escenas de cuerpos decapitados y mutilados en Nuevo León, donde 49 cuerpos fueron arrojados a la carretera este domingo, sacudieron a muchos por la extrema barbarie exhibida por los asesinos. Incluso en México, que después de cinco años de intensa guerra entre cárteles parecía haberlo visto todo.”
 

No pocos de los países de Nuestra América están afectados por estos problemas.
 

En nuestra Patria, los problemas que aquí se relatan, no existen; ¿será por eso que el imperio trata de rendirla por hambre y hostilidad? Medio siglo no ha sido suficiente, y dudo mucho que el imperio disponga de otro medio siglo antes de que, más temprano que tarde, se hunda en su propio fango.
 


Fidel Castro Ruz
 
Mayo 14  de 2012
 
4 y 36 p.m.
 

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Viernes, 20 Abril 2012 06:54

Lo que viene después del patio trasero

Lo que viene después del patio trasero

Después de la reciente sexta Cumbre de las Américas quedan pocas dudas de que la región latinoamericana ha cambiado. Dejó de ser el patio trasero de un decadente imperio que tiene muy poco para ofrecerle salvo bases militares y flotas amenazantes. El doble fracaso estadunidense, de Barack Obama en Cartagena y de Hillary Clinton la semana siguiente en Brasilia, muestra la falta de propuestas constructivas para la región.
 

Como señaló Dilma Rousseff, los países de la región reclaman “relaciones entre iguales”, lo que fue interpretado por algunos analistas como “una rebelión contra Estados Unidos”. La principal consecuencia de la cumbre es la constatación del aislamiento de Estados Unidos y su inexistencia de políticas capaces de atraer al conjunto de la región como sucedió hasta mediados de la década de 1990. Encuentro cinco razones para el deterioro de las relaciones de Washington con todo el continente, que anticipan el nuevo escenario en formación.
 

La primera es el doble fracaso de la guerra contra las drogas y del embargo a Cuba. Luego de la caída de la Unión Soviética Washington debió fabricar un enemigo para seguir forzando la militarización de las relaciones internacionales. El tráfico de drogas ilegales cumplió con esa función durante un tiempo, pese a que nunca fue creíble porque no incluyó la reducción del consumo en los países del norte, los grandes consumidores de drogas ilegales.
 

Ahora la guerra contra las drogas perdió la batalla de la legitimidad. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos acaba de lanzar un estudio en el que afirma que no sólo fracasó en combatir el consumo y el tráfico, sino que la guerra contra las drogas “ha creado una amenaza importante contra la seguridad internacional” (La Jornada, 17 de abril). ¿No era ese acaso el objetivo buscado?
 

La segunda es el fin del tiempo de la OEA y la consolidación de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que excluyen a Estados Unidos y Canadá y se ajustan a la nueva realidad global. Siguiendo la tendencia ya marcada por la Unasur desde 2009, la Celac se está convirtiendo rápidamente en el organismo capaz de resolver los problemas de la región y de trazar el rumbo de su soberanía frente a las potencias extracontinentales. Puede discutirse si ese es el tipo de integración que necesitan los pueblos latinoamericanos, pero no cabe duda de que, sea cual sea el camino que elijan, están excluyendo a los antiguos propietarios del patio trasero.
 

En tercer lugar, Estados Unidos ya no es el principal socio comercial de los principales países de la región, en particular de Sudamérica, y su decreciente mercado interno ya no tiene el atractivo de antaño ni se muestra en condiciones de captar las exportaciones latinoamericanas. La tendencia es que China y el conjunto de Asia sustituyan el papel que tuvo Estados Unidos desde principios del siglo XX hasta la crisis de 2008 como aliado comercial, y político, decisivo.


Hasta 2005 Estados Unidos compraba 1.5 millones de barriles diarios a Venezuela, cifra que cayó en 2011 a menos de un millón. Por el contrario, las exportaciones venezolanas a China, que eran casi inexistentes en 2005, treparon a casi medio millón de barriles diarios en 2011 (Geab No. 60, diciembre de 2011). La tendencia es que un mercado sustituya al otro.
 

Estados Unidos y la Unión Europea, en cuarto lugar, van camino de ser desplazados como los principales inversionistas en América Latina. China es el principal inversor en Venezuela, primera reserva mundial de petróleo, tercera de bauxita, cuarta reserva de oro, en sexta posición en gas natural y décima reserva de hierro en el mundo. China cuenta también con fuertes inversiones en Argentina y Brasil, las dos mayores economías suramericanas.
 

La segunda petrolera china, Sinopec, estaba interesada en comprar la parte de Repsol en YPF por 15 mil millones de dólares antes de la estatización decidida por el gobierno de Cristina Fernández (Financial Times, 18 de abril de 2012). Ahora puede ampliar sus inversiones en Argentina, donde es responsable de 6 por ciento de la oferta de crudo y de 1.7 por ciento de la de gas.
 

La región tiene también capacidades endógenas de inversión. El mejor ejemplo es el anuncio de la inversión de 16 mil millones de dólares por tres empresas brasileñas (Petrobras, Odebrecht y Braskem) en Perú, para extraer gas en Camisea, construir un gasoducto de más de mil kilómetros hacia el sur y un polo petroquímico en la ciudad portuaria de Ilo, el primero de la costa del Pacífico.
 

En quinto lugar, Estados Unidos ya no es el único aliado militar de la región. Venezuela mantiene una sólida alianza con Rusia, Brasil tiene acuerdos de cooperación con India en aeronáutica y con China en la industria espacial. Pero lo más notable es la progresiva integración de las industrias militares de la región, o sea el acople de los países suramericanos con la creciente industria militar brasileña.
 

El caso más notable es la alianza estratégica entre Brasil y Argentina, que se traduce en el desarrollo conjunto de blindados, un carguero militar que sustituirá a los Hércules, el desarrollo de misiles aire-aire que Brasil trabaja con África del Sur, y aviones no tripulados para vigilancia de fronteras. Ambos países conforman una masa crítica capaz de arrastrar a los demás para poner en pie una industria militar regional autónoma del norte.
 

El inminente triunfo del socialista François Hollande en las elecciones francesas “activará una serie de cambios estratégicos” que acelerarán las transiciones geopolíticas en curso, según estima el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab No. 54, 17 de abril de 2012). Uno de los principales virajes será la formación de una alianza estratégica Europa-BRICS. De alguna manera, esta alianza ya comenzó con el acuerdo militar Francia-Brasil de 2009 para construir submarinos y cazas de ataque. La autonomización de la región puede contar con aliados inesperados.
 

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Lunes, 27 Febrero 2012 07:31

Choque entre civilizaciones

Choque entre civilizaciones
Debajo de las calles un trombón y una trompeta de dos afroestadunidenses se divierten persiguiendo notas de una rola estilo Nueva Orleáns. Del otro extremo de una larga estación del metro, un chino ofrece invitaciones a unas notas muy diferentes del otro lado del mundo con un instrumento tipo violín, pero de una sola cuerda. Un trío poblano acaba de bajar de un vagón donde ofreció una canción de amores derrotados, y un banjo y pandero en otra estación de las catacumbas de Nueva York resucita rolas de raíces escocesas e irlandesas que se conocieron en los montes Apalaches, zona minera y de extrema pobreza. Los que escuchan sonríen, a veces hasta se mueven al compás; son árabes, africanos, latinoamericanos, asiáticos que representan multitud de civilizaciones e historias. Pero uno sube a la superficie después de este viaje subterráneo lírico y de cantos entre una cultura y otra sólo para encontrarse con sangre y tambores de guerra.

En la superficie, uno vive en un país que lleva más de una década en estado de guerra. Un país donde todos los días unos políticos deciden si bombardear o no los orígenes de esta música. Donde todos los días la conversación entre políticos, "expertos" y estrategas geopolíticos, educados en las mejores universidades, contemplan el próximo ataque y tratan de medir qué grado de brutalidad debe tener. No se detienen mucho en considerar cuántos músicos morirán, cuántos maestros y estudiantes, cuántos poetas, cuántos astrónomos, cuántos bailarines, cuántas madres, hijos, hermanos, novios más serán las próximas víctimas anónimas de la actividad más absurda y obscena del poder. Vivir esta cotidianidad es una sensación muy particular, difícil de describir, casi inaguantable de sentir. Vivir en un país que lleva a cabo matanzas de otros pueblos mientras todos observan las escenas macabras por televisión, o ahora Internet, como si fuera un show más.

Claro que todos afirman que "la guerra es el infierno" y que hay que evitarla a cualquier costo. Desde el presidente a cualquier ciudadano. Pero impera la versión oficial (aunque hay que reconocer que se expresa amplia disidencia por todas partes) de que, ante tanto "mal" en el mundo, este país, más que cualquier otro, tiene la "responsabilidad" de velar por el "bien", por la "libertad" y los "derechos y valores humanos fundamentales". La propaganda tan exquisitamente desarrollada en este país sigue funcionando.

No es nada nuevo. Estados Unidos proclamó que éste era el “siglo americano” desde hace décadas, junto con toda la retórica casi desde el origen del país de que éste era ahora el "pueblo elegido". Así se exaltó durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial, y fue después de ella cuando este país surgió como la potencia suprema del planeta. Como recordó recientemente el historiador Andrew Bacevich, de la Universidad de Boston, en un ensayo en Chronicle of Higher Education, fue Henry Luce, editor de Life, quien en 1941 definió eso del “siglo americano” como un tiempo en el que Estados Unidos "compartiría" tanto su Constitución como sus productos con el mundo. Además, tendría una misión casi religiosa: "ahora tenemos que ser el buen samaritano del mundo entero", y que eso implicaba responder a un deber “como la nación mas poderosa y vital del mundo… para ejercer sobre el mundo el impacto pleno de nuestra influencia para los propósitos que veamos convenientes y por los medios que consideremos convenientes”.

Esa retórica continúa casi textual hoy día. Mitt Romney, el favorito de los precandidatos presidenciales republicanos, recientemente pronunció un discurso en el que afirmó que “este siglo tiene que ser un siglo americano, en el cual América tiene la economía más fuerte y el poder militar más fuerte del mundo”.

El presidente Barack Obama afirmó que Estados Unidos es "la única nación indispensable en los asuntos mundiales, y mientras sea presidente, mi intención es mantenerla así". En su informe a la nación a finales de enero agregó: “América está de regreso. Cualquiera que les diga otra cosa, cualquiera que les diga que está en declive o que nuestra influencia ha disminuido, no sabe de lo que está hablando”.

Pero claro que todos saben que Estados Unidos pierde su supremacía mundial en todos los rubros, menos uno.

Bill Ayers, veterano activista contra las guerras, desde los 60 hasta ahora, comentó a La Jornada hace poco: "vivimos en una potencia imperial en declive económico, político y cultural, pero que sigue siendo la potencia militar suprema del mundo; eso es sumamente peligroso para todos".

Esta insistencia casi histérica en ser "la potencia militar sin igual" se promueve de mil maneras todos los días en este país. Casi todo acto deportivo incluye un rito de homenaje a los militares. En la televisión se promueve el estreno de una nueva película de Hollywood, Acto de valor, que se distingue porque todo el elenco es integrante de la fuerza de operaciones especiales SEALs (la que asesinó a Osama Bin Laden). Los juegos de video más promovidos son los de guerra. El anuncio publicitario más reciente de la marina en televisión afirma que ese servicio militar es "a global force for good", frase que tiene dos sentidos: "una fuerza global para el bien" y "una fuerza global para siempre".

La cúpula política y varios sectores de este país parecen no hartarse de sangre.

Mientras tanto, la música se escucha en las catacumbas de Nueva York y en otras partes por todo este país. La convivencia entre versos, ritmos y armonías rescata milagrosamente la vida abajo mientras se debate la muerte arriba. Ojalá un día toda esa música salga a la superficie y alcance tal volumen que calle los tambores de guerra. Tal vez entonces se podrá empezar a limpiar tantas manchas rojas que empapan la historia de este siglo que dicen que es americano, pero que es de todos nosotros.
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