Putin afirma que Rusia ha registrado la primera vacuna contra la Covid-19 en el mundo

La medida prepara el camino para una vacunación masiva, mientras continúan las fases finales de los ensayos clínicos para probar la seguridad y la eficacia

 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció este martes que su país ha logrado ser el primero en el mundo en registrar una vacuna contra el nuevo coronavirus.

”Esta mañana se ha registrado, por primera vez en el mundo, una vacuna contra el nuevo coronavirus”, dijo el jefe del Kremlin en una reunión con el Gabinete de Ministros.

Según el mandatario, la vacuna rusa es “eficaz”, ha superado todas las pruebas necesarias y permite lograr una “inmunidad estable” ante la Covid-19.

El ministerio de Salud de Rusia ha dado este martes la aprobación regulatoria a la primera vacuna contra Covid-19, desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú, después de menos de dos meses de ensayos en humanos. La medida prepara el camino para una vacunación masiva, mientras continúan las fases finales de los ensayos clínicos para probar la seguridad y la eficacia.

La velocidad a la que Rusia se está moviendo para desplegar su vacuna pone de relieve su determinación de ganar la carrera mundial por un producto eficaz, pero ha despertado la preocupación de que pueda estar poniendo el prestigio nacional por encima de la ciencia y la seguridad.

11/08/2020 10:52 | Actualizado a 11/08/2020 11:37

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 Autoridades de Salud de Rusia anunciaron el lanzamiento de la primera vacuna en el mundo contra el Covid-19.Foto Luis Castillo

Según la OMS, seis vacunas entraron a la final "fase 3" de pruebas clínicas (https://bit.ly/3iwhpNF), donde resaltan: tres de China –Sinovac, Sinopharm y Sinophar–; otra anglosueca, Oxford/AstraZeneca; otra estadunidense, Moderna/NIAID; y una híbrida: de dos chinas BioNTech/Fosun asociadas a la estadunidense Pfizer, integrante del “ Big Pharma” (https://bit.ly/3gEEcpJ).

La controvertida OMS omite, malignamente o por "comisión", el sonoro lanzamiento de la vacuna rusa que será la primera en el mundo contra el Covid-19 y que el centro nacional de investigación Gamaleya de Rusia “se prepara para registrarla (https://bit.ly/2XDZtZg)”, la cual es entronizada como el "momento Sputnik", en alusión al lanzamiento satelital en 1957 que colocó a la ex URSS en el primer sitial de la carrera en el espacio antes que EU.

Desde hace cuatro meses sigo la carrera por el primer sitial de las vacunas entre las empresas chinas y las anglosajonas cuando la rusa no aparecía en el radar.

De allí que sea asombroso el anuncio de Kirill Dmitriev, director del "Russia Direct Investment Fund" –un "fondo soberano de riqueza"– quien anunció el lanzamiento de la primera vacuna en el mundo para estos días (https://bit.ly/3fCWiay), quizá el 10 de agosto (https://bit.ly/2ETi3Gb).

Mijail Murashko, ministro de Salud de Rusia, aseveró que "la vacuna masiva (sic) está programada para octubre, y los primeros en recibir el fármaco serán los médicos y los profesores".

Los golpes bajos de los competidores no se han hecho esperar en EU, donde abultan su "preocupación" sobre la "seguridad" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3gz4bPo).

Hace tres meses planteé el desencadenamiento de una "guerra nacionalista de vacunas entre Occidente y China" (https://bit.ly/3gEqTFX) ya que el primer país descubridor de la primera vacuna mundial obtendría una supremacía biotecnológica y un poder geopolítico sin igual.

The Wall Street Journal menciona el "nacionalismo de las vacunas" y su "nueva dinámica en la carrera para aplastar al coronavirus" que se (con)centra en el manejo nacional y sus alcances geopolíticos: la vacuna del coronavirus representaría un premio monumental para el país capaz de manufacturarla a gran escala, un triunfo civilizatorio (sic) comparable al alunizaje. Permitiría al vencedor revivir su economía muchos meses por delante de los demás y entonces seleccionar qué aliados obtendrían luego sus envíos” (https://on.wsj.com/3fFnlli).

En forma sorprendente, ninguna empresa rusa aparece en el top ten del Big Pharma, medido por sus ingresos, donde descuellan dos empresas chinas: China Resources (primer lugar del ranking) y Sinopharm (cuarto lugar), frente a tres de EU: Johnson&Johnson (segundo), Pfizer (quinto) y Merck (octavo).

Tampoco aparecían las dos empresas chinas cuando abordé hace 11 años el ranking del momento del Big Pharma que constituía un casi-monopolio anglosajón.

En 2009 aduje que "con o sin el brote súbito de infecciones inéditas, el siglo XXI estaba destinado a ser eminentemente biológico, donde la inmunidad, la genética, la bioquímica y la virología jugarán un rol determinante y cuando el armamentario farmacológico será de carácter estratégico, por lo que aquellos países que dispongan de la sapiencia nanobiotecnológica (un feudo de EU, guste o disguste) tendrán un gran avance y quizá dispongan hasta del control del género humano voluntaria o involuntariamente".

Y agregué tristemente en Bajo la Lupa: "Aquí resalta la inmensa vulnerabilidad del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ya no se diga de Latinoamérica y el mundo islámico, que han descuidado el rubro farmacológico tan relevante" (https://bit.ly/30DuLkN).

Hace dos meses alerté que "La guerra farmacológica y de vacunas entre el mundo anglosajón y China va viento en popa, pero ya van entrando otros actores poderosos como Rusia" (https://bit.ly/31tbMIV).

En 11 años cambió dramáticamente el panorama del Big Pharma: hoy con sus vacunas tanto Rusia y su "momento Sputnik" como la inventiva China están a punto de desbancar al casi-monopolio farmacológico anglosajón.

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Medios japoneses: China y Rusia desdolarizan su comercio para avanzar hacia una "alianza financiera"

En 2015, la participación de la moneda estadounidense en las transacciones bilaterales era de alrededor del 90 por ciento, y ahora se ha reducido al 46 por ciento.

 

Rusia y China unen esfuerzos para reducir su dependencia del dólar, lo que, según algunos expertos, podría llevar a una "alianza financiera" entre ambas naciones, escribe en un artículo para la revista japonesa Nikkei Asian Review el politólogo estadounidense Dimitri Simes.

Moscú y Pekín han reducido drásticamente su uso del dólar en el comercio bilateral durante los últimos años. En 2015, aproximadamente el 90 % de las transacciones bilaterales se realizaban en dólares estadounidenses. Sin embargo, tras el comienzo de la guerra comercial declarada por Washington y un impulso comun por parte de Rusia y China para alejarse del dólar, la cifra había caído al 51 % en 2019.

En el primer trimestre de 2020, la participación del dólar se ha reducido al 46 %, mientras que la participación del euro alcanzó un máximo histórico del 30 % y la de las monedas nacionales, el 24 % (este también es un nuevo máximo), señala el medio.

En junio del año pasado, ambos países firmaron un acuerdo interestatal para usar sus monedas nacionales en el comercio bilateral, en el marco del proceso de desdolarización anunciado en 2018.

Alexéi Máslov, director del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia, aseguró a la revista que la desdolarización del intercambio comercial entre Rusia y China se acercaba a un "momento decisivo" que podría elevar su relación a una alianza de facto.

El inicio de la desdolarización se remonta a 2014, cuando Occidente impuso sanciones a Rusia por la reunificación de Crimea con el país. Pekín, por su parte, se vio obligada a unirse al proceso después de que el presidente Donald Trump impusiera aranceles a los productos chinos por valor de varios cientos de miles de millones de dólares, reseña el medio.

8 ago 2020 19:49 GMT

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La alternativa al dólar: el trabajo pendiente de la transición a un nuevo orden económico

El ascenso de China y el retroceso de Estados Unidos se perciben con mayor claridad si comparamos dos fechas: 2008 y 2020.

En este breve lapso, la transición hacia un mundo centrado en Asia no ha dejado de progresar, pero para cerrar este ciclo falta una alternativa a la previsible, y no necesariamente cercana, "muerte del estándar del dólar".

Los datos sobre la producción material hablan solos.

Según la World Steel Association, en 1991 China producía el 9,6% del acero del mundo, pero en 2019 ya produce el 53,3%, mientras los países del NAFTA apenas llegan al 6,3%. Esa abrumadora diferencia no ha hecho más que ensancharse durante la pandemia: en junio China alcanzó el 61% de la producción, mientras Occidente retrocede.

El punto de inflexión fue la primera década de 2000, ya que en 2007 producía ya el 36,5% del acero mundial.

Si ponemos la lupa en la producción de vehículos, el ascenso chino es tan impresionante como el estancamiento de Occidente: las fábricas del Dragón lanzaron dos millones de vehículos en 2000 para ascender a 29 millones en 2019. En tanto EEUU, Alemania y Japón retrocedieron o se estancaron.

Para quienes crean que el ascenso chino está focalizado en la producción masiva de mercancías de baja y mediana tecnología, la lista top500.org que analiza las 500 supercomputadoras más potentes del mundo, es más que ilustrativa. Recién en 2002 China entró en la lista, cuando EEUU sumaba el 48,6% de las mejores supercomputadoras.

En junio de 2020, la última lista difundida, China obtiene el 45,5%, duplicando a EEUU que obtiene sólo el 23,4% de las supercomputadoras.

Si nos fijamos en el sector financiero, en 1999 EEUU copaba la lista de los 10 mayores bancos por capitalización, con seis bancos, encabezados por Citigroup. Entre los 20 mayores no había ninguno chino. En julio de 2020, la lista la encabezan cuatro gigantes chinos, con el ICBC a la cabeza, habiendo sólo dos estadounidenses entre los diez mayores.

El diplomático Alfredo Toro Hardy nos recuerda en el Observatorio de la Política China, que el Dragón es ya una superpotencia tecnológica, que "posee nueve de las 20 mayores empresas de alta tecnología en el mundo", encabezadas por Alibaba, Tencent, AntFinancial, Bytendance y Baidu, pero a renglón seguido nos dice que "las 11 remanentes son todas estadounidenses".

El último dato es importante porque EEUU está en declive, pero en modo alguno es una potencia derrotada, ni siquiera en lo económico. China es el segundo mayor inversor del mundo en investigación y desarrollo tecnológico después de Estados Unidos, aunque el Dragón crece cuatro veces más deprisa.

Por eso, Toro Hardy concluye: "Estados Unidos y China mantienen una competencia en la que el primero lleva aún la delantera, pero donde la segunda descuenta aceleradamente la ventaja. Como en las carreras de caballos, quien alcanza gana".

Creo que es un buen ejemplo que echa luz sobre los conflictos en curso. Sin embargo, la gran ventaja de Washington es el dólar. Como destaca el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP), "el tema más crítico de toda la transición mundial, es la reforma del sistema monetario internacional".

Según este think tank francés, luego de la crisis de 2008 que golpeó al dólar, el mundo se ha abocado a "resolver la paradójica obligación de liberarse de su dependencia de la moneda estadounidense, protegiendo, al mismo tiempo, el valor de las inmensas reservas de divisas denominadas en dólares, acumuladas en las arcas de los bancos centrales".

Más de una década después, aún no está claro cómo se resolverá la sucesión del dólar. Uno de los cambios más notables, anotados por el LEAP, es que el mercado de futuros del petróleo, que cotizan en yuanes en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai, ya representan el 10% de los volúmenes de hidrocarburos comercializados en el mundo.

Se trata de un importante avance, pero insuficiente. El último boletín del LEAP anticipa que "las monedas vinculadas al dólar perderán; mientras que las monedas vinculadas a la potencia china y al euro serán áreas de estabilidad monetaria".

Estamos en un punto decisivo y delicado. El ascenso de China es un hecho, pero EEUU aún tiene la capacidad de impedir que siga avanzando. Si nos basamos en la historia de las transiciones hegemónicas (de España a Inglaterra y de ésta a EEUU, por mencionar las más recientes), todas implicaron guerras que consagraron las tendencias de fondo.

En este momento, todo apunta al Mar del Sur de China como escenario de una conflagración entre ambas potencias. El analista Pepe Escobar cita un informe chino no publicado, que asegura que la aviación del Pentágono está siendo neutralizada por "dispositivos de interferencia electrónicos ubicados en islas y arrecifes en el Mar del Sur de China".

Añade que "no hay absolutamente ninguna manera de que la Flota del Pacífico de EEUU pueda ganar una guerra de disparos en el Mar del Sur de China".

Es posible que sea así, aunque el anti-imperialismo suele exagerar las capacidades de quienes se oponen a EEUU y desconsiderar las fortalezas que conserva y desarrolla aún la superpotencia.

Por el contrario, el especialista en seguridad mundial Michael T. Klare, considera que la principal limitación de EEUU es su frágil situación interna. Si la guerra fría en curso se deslizara hacia una guerra caliente, EEUU afrontaría la limitada capacidad de reclutamiento del Pentágono:

"A diferencia de la Guerra Fría original, los hombres jóvenes en este país ya no están obligados a servir en el ejército de los EE. UU", argumenta Klare.

En efecto, en las guerras de EEUU desde el 11S, se utilizaron incentivos económicos para alentar a los soldados profesionales y así "evitar la protesta pública por esas guerras", como sucedió en Vietnam, una guerra perdida en las ciudades y campus estadounidenses.

Eso fue posible, agrega Klare, "porque el número de soldados que participaron en combate no era enorme en comparación con las épocas de la Guerra de Corea o Vietnam". Pero una guerra contra China, y probablemente también contra Rusia, necesita de un nivel de reclutamiento que sería imposible en la situación interna que vive EEUU.

Una sociedad quebrada por el empobrecimiento de la clase media y el brutal enriquecimiento de los más ricos y la 'epidemia de opioides', que se traducen en la disminución de la esperanza de vida, un caso único entre los países desarrollados.

Un país que está "demasiado roto para combatir el coronavirus", como señala una columna de The New York Times, no puede encarar ninguna empresa seria. El casi amotinamiento que vivió la tripulación del portaaviones Theodore Roosevelt, en apoyo al comandante Brett Crozier, ante el brote de coronavirus en la tripulacion y desobedeciendo al alto mando, es una pequeña muestra de lo que puede suceder en una sociedad en pie de guerra contra el 1%.

15:32 GMT 07.08.2020URL corto

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Visita del secretario de Salud de EEUU a Taiwán: peligroso desafío contra China

La próxima visita del secretario de Salud de EEUU, Alex Azar, a Taiwán ha puesto al rojo vivo la confrontación multidimensional contra China en vísperas de la reunión de los jerarcas del Partido Comunista Chino en la ciudad costera de Beidaihe.

Para Pekín, el tema de Taiwán representa una línea roja existencial trazada desde 1979.

Mucho más que una chispa bélica en el mar del Sur de China —que sería el equivalente estratégico del mar Caribe para EEUU y que le brinda a China su salida al océano Índico—, el sacudimiento del avispero de Taiwán puede orillar ineluctablemente a China a responder al desafío de Trump.

Taiwán constituyó en 1979 la piedra de toque del establecimiento de las relaciones de Pekín y Washington, y que hoy es puesto en alto riesgo.

Según Samson Ellis y Cindy Wang, de Bloomberg, "la visita al más alto nivel de EEUU a Taiwán en décadas es un desafío a China".

Con el pretexto de que EEUU tiene la intención de aprender las enseñanzas del manejo del COVID-19 en Taiwán —que tuvo pocos infectados (476) y pocos muertos (7)—, el secretario de Salud y Servicios Humanos, el libano-estadounidense Alex Azar, encabezará la semana entrante una delegación a la isla renegada de Taiwán con la que, en forma oficial, EEUU había roto sus relaciones diplomáticas hace más de 40 años.

El desafiante anuncio no hizo esperar la increpación de China que, mediante el portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores Wang Wenbin, denunció su "firme oposición" y calificó a Taiwán —un archipiélago de 35.980 km cuadrados con 23,6 millones de habitantes— como "el tema más importante y sensible de las relaciones de China y EEUU".

Justamente la visita de Nixon en 1973 a China durante la que se reunió con el timonel Mao Zedong y el primer Zhou Enlai —que en realidad desprendió a China de la URSS, desde el punto de vista geoestratégico— plasmó el desde entonces axioma inamovible de una sola China para el establecimiento de relaciones diplomáticas con Pekín en 1979.

Ya en 2014, durante la presidencia del Partido Demócrata con Barack Obama, Gina McCarthy, administradora —que no secretaria— de la Agencia de Protección Ambiental, dio un discurso en Taipéi en 2014 que provocó la ira de los funcionarios chinos en Pekín.

El manejo del COVID-19 por Alex Azar ha sido más que catastrófico, y muy bien podría aducir tras bambalinas lo que queda de la diplomacia estadounidense. Que se trata de una misión de sanidad pedagógica —en la etapa aciaga del pugnaz Mike Pompeo, secretario de Estado, exdirector de la CIA y zelote evangelista sionista que busca ser el sucesor de Trump en caso de su reelección—.

En plena deriva, Mike Pompeo ha llegado hasta el atrevimiento inconcebible para un diplomático de alentar el cambio de régimen del Partido Comunista en China y de haber sancionado en forma circense a 92 millones de chinos. 

Lauren Meier y Ben Wolfgang, del The Washington Times —de los famosos moonies surcoreanos vinculados a la CIA y al nepotismo dinástico de los Bush—, confirman que la visita planeada a Taiwán de Alex Azar "escala las tensiones entre EEUU y China".

Según The Washington Times, esta atrevida jugada  —y una nueva agenda de jugadas de Mike Pompeo diseñadas para limitar el alcance del sector high-tech de China— "muestra el deseo de la Administración Trump de escalar la campaña de presión contra Pekín aún en medio de las elecciones de noviembre". 

The Washington Times da pie a la postura de Joseph Biden, el todavía presunto nominado presidencial por el antidemocrático Partido Demócrata, quien "reveló que tiene planes para revertir muchas de las tarifas recientemente impuestas a Pekín, que forman parte central de la agenda contra China del presidente Trump". Biden ha calificado las medidas de Trump como "contraproducentes" y acusa a la Administración de fracasar en colaborar con los aliados para formular una respuesta más efectiva frente a China.

The Washington Times subraya que "China siempre ha reaccionado con una especial intensidad a las señales de que EEUU estimula la independencia de Taiwán, a quien China considera parte integral de su territorio".

Nada menos que Kevin Rudd, ex primer ministro de Australia y presidente del Asia Society Policy Institute (con sede en Nueva York) redactó un alarmante artículo para la influyente revista Foreign Affairs: Hay que tener cuidado de las armas de agosto en Asia: cómo preservar las tensiones de EEUU y China para que mo detonen una guerra,que resume el deterioro en espiral descendente de la tormentosa relación entre EEUU y China durante medio siglo.

Kevin Rudd consagra un amplio capítulo al tema de Taiwán y comenta el argumento de Pekín de que "Washington se acerca peligrosamente al cruzar las líneas rojas de China sobre el estatuto internacional de Taiwán, y consecuentemente pone en riesgo la base de la entera relación de EEUU y China".

Para Rudd, el mundo se encuentra ante "el prospecto no solamente de una nueva guerra fría, sino de una guerra caliente", cuando los "riesgos serán especialmente elevados en los próximos pocos meses críticos desde ahora hasta la elección presidencial de EEUU" y donde la "lista de puntos de fricción es extensa, desde el ciberespionaje y la militarización del dólar hasta Hong Kong —donde EEUU carece de una base legal internacional para una virtual intervención— y el mar del Sur de China", lo que "hace el manejo de la crisis aún mas difícil".

Rudd llega hasta a recomendar el libro clásico de Christopher Clark Los sonámbulos, que exhuma las fallas de la diplomacia de 1914 y que con "un relativamente menor incidente (el asesinato del archiduque austriaco en Sarajevo) puede escalar en una guerra entre las grandes potencias en solo unas semanas".

El secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, anunció los lineamientos de la relación con China durante su reciente discurso en el Foro de Seguridad de Aspen.

En este tenor llama la atención la petición de Mark Esper de haber dialogado por teléfono, un día después del Foro de Seguridad de Aspen, con su homólogo chino Wei Fenghe. Quizá para atenuar una probable confrontación bélica desde el mar del Sur de China hasta Taiwán cuando Pekín le ganó la partida a EEUU y al Reino Unido con la aplicación de su ley de seguridad a Hong Kong. A Trump solo le quedó el recurso retórico de amenazas y de nuevas sanciones que llevaron al cierre mutuo de dos consulados, el de Houston y el de Chengdu.

Pareciera que los jerarcas chinos, que en estos días de agosto se reúnen en su conclave secreto anual en la ciudad costera de Beidaihe, apuestan a la reelección de Biden, por lo que no valdría la pena de atizar el fuego de aquí a 88 días.

Entretanto queda más claro que la belicosidad multidimensional de Trump y su gabinete sinófobo comporta un carácter notoriamente electoral, del que tampoco habría que desprender los temas trascendentales que irán in crescendo y que denotan la fuerte competencia de EEUU contra China y Rusia, según diversos reportes del Pentágono.

El mayor desafío para China será una reelección nada improbable de Trump.

10:25 GMT 07.08.2020URL corto

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 Foto ▲ "El peor error de Barack Obama, por el que será juzgado por la historia, fue haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Donald Trump".Foto Afp

El peor error de Obama, por el que será juzgado por la historia, fue haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Trump, quien siguió los consejos de Kissinger, a sus 97 años, para crear un G-2 de EU y Rusia contra China, que fracasó rotundamente.

Financial Times ( FT; 26/07/20), portavoz de los banqueros Rothschild y sus globalistas, fomenta que EU "explote las fisuras (sic) en la relación entre Rusia y China" ya que su pregonada asociación "no es tan vigorosa como la formulan Xi y Putin".

Su pérfida intriga radica en una lacónica frase del secretario de Estado, Mike Pompeo, –ex director de la CIA y zelote "evangelista sionista"– quien espetó sobre la estrategia de usar con Rusia para contrarrestar a China: "pienso que existe esa oportunidad (sic)".

FT cita al influyente Steve Biegun, vicesecretario de Estado, quien “está confiado de que EU puede ser más ágil para encontrar la "costura (sic)" de la relación entre Rusia y China”, ya que tal "costura" se debe únicamente a su "mutua determinación de desafiar a EU".

FT cita a Elbridge Colbyn, anterior funcionario del Pentágono, quien trabajó para la "Estrategia Nacional de Defensa": "nuestro objetivo es asegurar mucho espacio (sic) entre Rusia y China" y que "EU reduzca los irritantes (sic) en su relación con Moscú".

Luego de amarrar navajas sobre simbolismos quiméricos que marcarían el alejamiento de Rusia y China, FT echa reversa con la opinión de "expertos (sin identificar)" quienes "desechan como cándida (sic) la idea de que Washington pueda usar a Moscú contra Pekín".

Cita a Bobo Lo, del Lowy Institute – think tank australiano ultraconservador y meganeoliberal– quien aduce que entre Rusia y China, Moscú "tiene poco interés en preservar el existente orden mundial" cuando Pekín "ha sido el mayor beneficiario de este orden (sic) y sólo busca ajustarse y ganar mayor peso en su seno".

FT cita una próxima publicación de Carnegie Endowment for International Peace que arguye como "pensamiento mágico (sic)" imaginar que EU puede meter su cuña entre Rusia y China.

El muy influyente portal Sputnik cuestiona si es "viable el plan" de que "EU se una con Rusia contra Rusia" (https://bit.ly/30gOHd9).

Sputnik cita al doctor en Ciencias Políticas, Visili Kashin, quien resalta las múltiples ventajas de Rusia en su relación con China: "Cualquier unión a una coalición antichina sería un suicidio para Moscú debido a una enorme frontera terrestre con el país asiático" –Nota: de un total de 4 mil 179 kilómetros.

Visili Kashin rememora que “el enfrentamiento a China fue uno de los factores principales que arruinaron la URSS porque la construcción de la infraestructura militar en los vastos territorios de la taiga (bosque boreal) golpeaba la economía soviética más que las respuestas a los desarrollos de alta tecnología de EU”.

Visili Kashin afirmó que “un acuerdo confidencial (sic) entre EU y Rusia es imposible técnicamente: "El propio Washington destruyó todos los canales de consultas con Moscú desde 2014 y tampoco está listo para cambiar su enfoque hacia las situaciones que llevaron al conflicto con Rusia": "Parecen sólo fantasías.Para poder hablar de ello, debe ocurrir una total revolución en la política exterior de EU".

María Zajárova, portavoz de la cancillería rusa, calificó de "ingenuo" el intento de EU de involucrar a Rusia en su campaña antichina: "las declaraciones de Pompeo sobre la posibilidad de arrastrar a Moscú a la campaña antichina de EU es otro intento ingenuo (sic) de complicar la asociación ruso-china, de abrir una brecha en los lazos amistosos entre Rusia y China".

Según María Zajárova, Rusia "tiene la intención de fortalecer aún más la cooperación con China, como el factor más importante para estabilizar la situación en el mundo".

Hoy Rusia y China contemplan la triple "guerra civil/guerra de clases/guerra cultural" y las fuerzas centrífugas que debilitan a EU y mejor esperan al resultado de la elección presidencial del 3 de noviembre para posicionarse con mayor vigor.

El mundo será tripolar o no lo será.

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Viernes, 31 Julio 2020 06:01

La nueva Guerra Fría

La nueva Guerra Fría

La semana pasada se realizó una cumbre virtual de once cancilleres de América Latina y el Caribe con su par chino, Wang Yi (foto). China anunció allí un fondo de mil millones de dólares para la región y garantizó accesibilidad a tratamientos y medicinas: el gigante asiático considera a su potencial vacuna como un "bien público mundial". Esa idea, que había sido planteada por el presidente de ese país, Xi Jinping, durante la Asamblea Virtual de la Organización Mundial de la Salud en mayo pasado, fue ahora retomada por Wang Yi: el canciller remarcó que la vacuna que CanSino Biologics está desarrollando junto al Instituto Científico Militar será un bien público de acceso universal.

China parece estar apuntando a varias bandas en simultáneo: América Latina, Asia y África como lugares donde llegar prioritariamente con su vacuna. Es parte de una estrategia general post pandemia: achicar los "costos" de que el Covid 19 haya surgido en Wuhan. Por eso implementó la famosa "diplomacia de los barbijos": Xi Jinping le mandó materiales sanitarios a más de 150 países cuando este planeta tiene 193, según la propia ONU. Un globalismo y multilateralismo del que Washington hoy reniega, enfrascado en las múltiples crisis internas.

También días atrás, Donald Trump anunció un acuerdo con Pfizer. 1950 millones de dólares es la cifra que el gobierno estadounidense abonará a esta farmaceútica que está trabajando en conjunto con la alemana Fiontech. ¿Qué compra Trump con esos casi dos mil millones de dólares? Unas 100 millones de dosis para el mercado local. Pero tiene la posibilidad de adquirir hasta 500 millones de dosis más. "Creo que tenemos un ganador ahí" fueron las palabras elegidas por el Jefe de Estado de la principal potencia mundial para dar cuenta de las novedades. Como con la compra del 95 por ciento del stock de remdesivir, el fármaco que sirve contra el Covid, realizada semanas atrás, Trump se focaliza en el plano interno: tratar de resolver la crisis del Covid-19 dentro de Estados Unidos. Por ello tampoco miraría con malos ojos si hay avances de Moderna y Astrazeneca, los otros grandes laboratorios occidentales que han hecho sustantivos avances en esta carrera de tiempo: también servirían para abastecer el mercado estadounidense en caso de que todo empeore aún más.

Mientras Trump anunciaba el "histórico acuerdo" con Pfizer se producía un duro discurso de Mike Pompeo, Secretario de Estado de los EE.UU., en relación a China. Pompeo habló de los supuestos planes hegemónicos del Partido Comunista de ese país a nivel mundial y dijo que "no se puede tratar a esta encarnación de China como un país normal como cualquier otro". A la par que Pompeo, ex hombre de la CIA, pronunciaba "el mundo libre ha de triunfar sobre esta nueva tiranía", el consulado chino en Houston era cerrado por la administración Trump, aduciendo que allí se desarrollaban tareas de espionaje. Xi Jinping contestó casi al instante: cerró y luego ocupó el consulado de EEUU. en Chengdu. La sobreideologización en las palabras de Pompeo -China parece más dispuesta a "disputar" dentro del capitalismo que fuera de él, independientemente del ideario "socialismo con características chinas"- pueden tener como interlocutor a los cancilleres de la Unión Europea. Y también, claro, a un sector de los votantes norteamericanos: dos de cada tres ciudadanos expresan su desconfianza en el gigante asiático, de acuerdo a estadísticas del Pew Research Center.

Espionaje cruzado

Las acusaciones mutuas de espionaje parecen sacar a flote lo obvio: ambas potencias se están espiando en simultáneo, como parte de la escalada que ya lleva años y deteriora aún más el vínculo bilateral. La detención de Tang Juan, una científica china a la que EE.UU. acusa de fraude y que permanecía en el consulado chino de San Francisco, es parte de esa estrategia. Si la vacuna de la segunda potencia mundial está siendo elaborada por el Ejército de ese país, ¿el objetivo de esta detención sería obtener información en torno al estado de situación de esa vacuna? Son especulaciones que no habría que descartar, visto y considerando lo tarde (muy tarde) que llegó la administración Trump a las noticias sobre el Covid-19 y su expansión durante los primeros tres meses del año en Asia. Más allá del hermetismo de Beijing, Washington parece estar admitiendo cierta ceguera sobre lo que allí sucede: conoce menos de lo que quisiera.

El presidente de EE.UU. encuentra incentivos lógicos para que la vacuna esté lo antes posible. El principal tiene que ver con las elecciones de noviembre: todas las encuestas lo muestran muy por debajo de Joe Biden, el poco carismático candidato del Partido Demócrata que aprovecha la crisis sanitaria, económica y social de EE.UU. y se encamina a ser favorito en las presidenciales. Si Trump concreta la vacuna antes, o al menos pone una fecha posterior al 8 de noviembre pero cercana, demostrará estar en competencia, con posibilidades de revalidar, o al menos de disputar en el escenario de tormenta perfecta que le tocó vivir.

China tiene varios incentivos para que la vacuna esté lo antes posible. Uno es ampliar su influencia como articulador global, como aspirante a líder del multilateralismo disperso. En la reunión de cancilleres que mencionamos, China juntó a los Ministros de Relaciones Exteriores de Ecuador y Cuba, por poner dos ejemplos de países cuyas conducciones políticas son antagónicas en su orientación ideológica. México fue el articulador de este encuentro, en el que participó también la Argentina; ambos países forman el eje progresista en la región y tienen fluidos vínculos con Beijing. El segundo incentivo de China tiene que ver con limpiar aún más su imagen ante el mundo, tras haberse originado el Covid 19 en Wuhan. Xi Jinping tiene un escenario que Trump envidiaría: ninguna elección por delante, luego de haber sido reelecto por la Asamblea Nacional Popular hasta el año 2023 y de haber ingresado a la Constitución de su país al nivel de Mao.

La puja por la vacuna esconde otra contienda, decisiva, estructural: quién va a ser la principal potencia de este planeta en las próximas décadas. En eso no hay grieta entre el Partido Republicano y el Partido Demócrata: sea quien sea el presidente de EE.UU. el año próximo, China seguirá siendo la principal preocupación de la política exterior del todavía hegemón. Con espionaje y aranceles cruzados, más disputa tecnológico-científica en pleno desarrollo, la pandemia reforzó las tensiones. Y la nueva Guerra Fría, como el Coronavirus, ya está entre nosotros.

Analista internacional. Politólogo-UBA

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Según futurólogos es probable que China gane aproximadamente 1 por ciento del poder global en relación con EU en 2030 debido a los impactos económicos y la mortalidad del C-19.Foto Ap

Cuando se utilizan amplias medidas de "capacidades materiales (sic)", el panorama es "claro", según los futurólogos del Centro Pardee, de la Universidad de Denver, cuya especialidad versa en "el poder relativo entre los países" a futuro (https://bit.ly/2EtJBBV): el C-19 cierra la brecha en las capacidades relativas de EU y China y acelera la transición (sic) entre ambos. China "es probable que gane aproximadamente 1 por ciento del poder global en relación con EU en 2030 debido a los impactos económicos y de la mortalidad del C-19".

Moon of Alabama desmenuza los hallazgos del Centro Pardee bajo la pluma de Passer by: "existe un declive real (sic) y no solamente relativo (sic) de EU" (https://bit.ly/3hNMpIz) cuando "su esperanza de vida se ha caído", pésimo signo para un país desarrollado, "lo cual es extensivo a Gran Bretaña".

Passer by soslaya la fractura profunda de la sociedad de EU y la dinámica de la crisis del C-19 "que no ha podido ser controlada en EU", al contrario de China.

El triunfo de China durante la crisis del C-19 se (con) centra en el “poder bruto ( raw power)”, así como las ganancias de su PIB en relación con EU. Pero "también en niveles de deuda" cuando las de EU "explotaron debido a la crisis".

Rusia, a la que no toman en cuenta, sería el principal triunfador ya que ostenta una de las menores deudas del planeta.

Resalta la recuperación de China en "V", frente a la "W" de “recuperación de doble hundimiento ( double dip)” de EU.

Passer by no desdeña las relaciones publicas y el “poder blando ( soft power)” cuando, pese a las inculpaciones de EU contra China por una supuesta exportación de la pandemia, su manejo ha sido catastrófico para "contener la pandemia en comparación a otros países".

EU "perdió puntos al exorcizar a la OMS". El C-19 debilitó también al ejército de EU.

Passer by agrega una advertencia sonora del prominente economista Stephen Roach, quien vislumbra una fuerte devaluación del dólar –el último poder omnímodo de EU a mi juicio (https://bit.ly/32YhWmS).

Según Roach, el "dólar se desplomará en forma abrupta" (https://on.mktw.net/2P0KeVH): calcula un declive mínimo de 35 por ciento.

Sea lo que fuere, China e Irán han acordado un pacto "secreto (sic)" por 25 años con bendición militar de Rusia: inversiones de China en infraestructura iraní por 500 mil millones de dólares a cambio de hidrocarburos persas en sus respectivas divisas dándole la vuelta al dólar (https://bit.ly/309Bkvs).

Passer by cita a David P. Goldman de Asia Times quien en el tema de los chips/semiconductores es muy escéptico de que EU sea capaz de detener a China” (https://bit.ly/2DaS0ts).

Passer by juzga que "el problema para EU es que China es el mayor mercado de semiconductores del mundo y el mayor importador de chips del mundo": China "esconde (sic) grandes cantidades de chips y en 2025 debería ser capaz de sustituir la producción foránea por sus productos domésticos".

En su cronograma dinámico, los previsores estrategas de Pekín tenían contemplada la máxima autarquía posible con su proyecto "China 2025" (https://bit.ly/39EuuBg).

Para Passer by la "guerra de chips/semiconductores" es una situación "perder-perder" para EU y China.

El feroz boicot de EU contra el 5G de Huawei está a punto de orillar a que China expulse a la estadunidense Boeing para beneficiar a la europea Airbus, lo cual significaría un doloroso golpe a la aeronáutica de EU.

Es probable que la mitad de Europa use Huawei, en especial Alemania: su máxima superpotencia geoeconómica.

Passer by concluye que el feroz ataque multidimensional de Mike Pompeo contra China se deba más al "coraje (sic) de la élite de EU debido al debilitamiento de EU y a las ganancias de China durante la crisis del C-19".

Entre los numerosos y lúcidos comentarios al artículo de Passer by, viene uno sobre los vencedores y los perdedores del C-19: "vencedor Alemania", debido a su "íntima relación con China"; los "perdedores" son los "países mas cercanos a EU: GB, Francia, Italia, Brasil y México (sic)".

A mi juicio, ya es tiempo que México empiece a pensar cuáles son sus alcances autárquicos.

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Guerra fría entre EU y China es una amenaza a la paz mundial: expertos

Expertos internacionales señalaron ayer que los comentarios y acciones agresivos del gobierno de Estados Unidos contra China representan una amenaza para la paz mundial, y una potencial nueva guerra fría sobre China es contraria a los intereses de la humanidad. Los comentarios surgieron durante una reunión virtual sobre la campaña internacional contra una nueva guerra fría sobre China, que reunió a expertos de varios países incluyendo Estados Unidos, China, Reino Unido, India, Rusia y Canadá.

Jenny Clegg, conferencista de estudios internacionales de la Universidad de Lancashire Central, dijo que el deterioro en las relaciones entre las dos potencias es una significativa amenaza para la paz mundial.

John Ross, importante miembro del Instituto Chongyang, de la Universidad Renmin de China, describió la actitud hostil de Estados Unidos con sus ataques verbales y bélicos a Irán, Irak y Libia, el abandono del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) y las sanciones unilaterales sobre Irán y Venezuela.

"Por supuesto, la amenaza de guerra con China por sí misma sería una catástrofe inimaginable", indicó.

Medea Benjamin, cofundadora de Codepink, una organización de bases dirigida por mujeres que trabaja para dar fin a las guerras, comentó que es preocupante que líderes estadunidenses reclamen por una agresión china cuando Estados Unidos tiene bases militares en todo el mundo. "Estados Unidos necesita entender que China no es nuestro enemigo, pedimos cooperación con China", indicó Benjamin.

Dirección equivocada

Magaret Kimberley, columnista de Black Agenda Report, señaló que Washington acusó erróneamente a China sobre asuntos relacionados con la pandemia del Covid-19, y ha escalado en su agresión al clausurar el consulado de China en Houston, en violación al derecho internacional.

Expertos asistentes a la reunión emitieron un comunicado en el que piden a Estados Unidos retirar su amenaza de una guerra fría y también de otros peligrosos amagos hacia la paz mundial en que se ha involucrado.

Dijeron que Estados Unidos sigue una dirección equivocada al retirarse del Tratado INF, del Acuerdo de París sobre cambio climático, así como su creciente separación de organismos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"Apoyamos a China y a Estados Unidos basando sus relaciones en el diálogo mutuo y centradas en asuntos comunes que unan a la humanidad", dijo el comunicado, pidiendo un esfuerzo colectivo para manejar desafíos globales como cambio climático, pandemia y desarrollo económico.

Uniformados entran en consulado chino

Pekín condenó la entrada de fuerzas de seguridad de Estados Unidos en el territorio del consulado general chino en Houston, Texas, declaró este sábado el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Wang Wenbin.

El periódico Houston Chronicle informó ayer que varios uniformados estadunidenses entraron en el consulado chino en Houston cerrado por orden del gobierno de Donald Trump, 40 minutos después de que lo abandonaran los diplomáticos chinos.

"El edifico del consulado general de China en Houston es un territorio del consulado diplomático, así como una propiedad estatal de China. Con arreglo a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, la parte estadunidense no debe entrar en ningún caso en el territorio del consulado", dijo Wang.

Según el diplomático, “China expresó una fuerte insatisfacción y una enérgica protesta contra una entrada forzada de la parte estadunidense en el territorio del consulado.

"China, por lo tanto, tomará medidas necesarias y legales de respuesta", indicó.

Washington ordenó a China que cerrara este fin de semana su consulado en Houston por las acusaciones de que los diplomáticos estaban involucrados en operaciones de espionaje ilegal e injerencia en el país.

El viernes, Pekín ordenó el cierre del consulado de Estados Unidos en Chengdu.

Una científica china, acusada de ocultar sus vínculos con el ejército de China en su solicitud de visa para trabajar en Estados Unidos, fue fichada en una cárcel del norte de California y está previsto que el lunes comparezca ante una corte federal.

Los registros carcelarios del condado de Sacramento muestran que Juan Tang, de 37 años, fue encarcelada el viernes en nombre de las autoridades federales tras ser arrestada por agentes del Servicio de Alguaciles Federales de Estados Unidos.

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Gobiernos de Pekín y Washington avivan conflicto diplomático

Washington. China ordenó ayer el cierre del consulado de Estados Unidos en Chengdu, tres días después de que Washington hizo lo mismo con el consulado chino en Houston, ya ocupado por la policía, en medio de acusaciones mutuas de espionaje.

Los estadunidenses deberán cerrar su representación diplomática en Chengdu, anunció el Ministerio chino de Relaciones Exteriores, en el último episodio de un choque diplomático sin precedente entre las dos potencias.

Esta decisión constituye "una respuesta legítima y necesaria a las medidas no razonables de Estados Unidos", recalcó el ministerio en un comunicado.

"Algunos empleados del consulado de Estados Unidos de Chengdu realizan actividades que van más allá de sus funciones, se han inmiscuido en los asuntos internos de China y han puesto en peligro la seguridad e intereses chinos", acusó ante la prensa el portavoz del ministerio, Wang Wenbin.

La Casa Blanca llamó a Pekín al "cese" de sus "actos nefastos" en lugar de tomar represalias, aunque evitó blandir públicamente una amenaza como respuesta a las represalias chinas.

El martes, el gobierno de Donald Trump dio 72 horas a los diplomáticos chinos para desalojar su misión en Houston, polo mundial de investigación médica y biológica.

La sanción de Estados Unidos llegó unas horas después de que dos ciudadanos chinos fueran acusados de piratería informática en la búsqueda de investigaciones sobre la vacuna contra el Covid-19.

Sin embargo, funcionarios estadunidenses dijeron el viernes que la medida no responde a un caso específico.

"En determinado momento, simplemente dices: suficiente", dijo un alto responsable del Departamento de Estado.

La tensión entre China y Estados Unidos es alimentada por las disputas comerciales y las acusaciones mutuas sobre el origen de la pandemia de Covid-19, además de la ley de seguridad nacional para el territorio semiautónomo de Hong Kong.

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