Viernes, 15 Enero 2021 05:47

2020: desde la A hasta la Z

2020: desde la A hasta la Z

 A como ‘Artsaj’. Hasta que en septiembre estallara la guerra entre Azerbaiyán y las fuerzas étnicas armenias de esta "republiqueta" de facto (bit.ly/3hSpw89), pocos ubicaban este nombre. Pero allí nació la guerra moderna y la táctica militar pasó del siglo XX al XXI. El uso masivo e innovador de drones armados (turcos e israelíes), empleados hasta ahora más en operaciones de inteligencia o asesinatos extrajudiciales, le dio la superioridad al lado azerí por encima de las viejas doctrinas postsoviéticas armenias e inauguró una nueva época, confirmando de paso la relevancia para la izquierda del análisis militar del que en su tiempo fue pionero Engels −el "cumpleañero" de 2020 (bit.ly/3ofsV33)−, con su mirada de como el avance tecnológico moldea el moderno campo de batalla (véase: W. Streeck bit.ly/3hO6W0z).

B como ‘biopolítica’. Hablando de "la invención de una pandemia" (bit.ly/3oinvEs) −a punto de ser acusado de negar su gravedad (bit.ly/3hF0n0t)− G. Agamben logró poner la luz a la enorme capacidad del Estado de restaurar los disciplinamientos (M. Foucault) y dominios perdidos en años recientes al sustituir el "terrorismo" por una "amenaza médica" (bioseguridad) y miedo al virus que despolitiza/paraliza la acción mediante el permanente "estado de excepción" (C. Schmitt).

B como ‘#BlackLivesMatter (BLM)’. El asesinato de George Floyd, en mayo, por un policía en Minneapolis ("¡No puedo respirar!") ha sido una chispa que encendió las protestas a los largo de Estados Unidos (y el mundo), dando a luz todo un movimiento en contra de la brutalidad policiaca, el racismo sistémico y la asfixiante −literalmente (véase: A. Mbembe, bit.ly/38a9xyU)− pandemia que mata de manera desproporcionada a las personas de color (bit.ly/2Xbn9Dz).

C como ‘colonialismo’. Si bien al principio el coronavirus fue tildado como "un gran igualador" (sic), pronto resultó que no todos sentían sus efectos por igual y que las poblaciones de color, marginadas o los refugiados eran los más vulnerables. La pandemia demostró también la persistencia del colonialismo −"todo aquel modo de dominación basado en la degradación ontológica de las poblaciones dominadas por razones etnorraciales" (véase: B. de Sousa Santos, bit.ly/2Ydmm6S)−, y de la “línea abisal que separa los cuerpos racializados y ‘blancos’” ( Ibíd., bit.ly/3cXZdtq), siendo Palestina el mejor ejemplo de cómo la pandemia, acelerando incluso el proyecto colonial de asentamientos israelíes, agravó aún más la precariedad de los cuerpos colonizados/ocupados palestinos y el trato desigual entre ellos y los ocupantes desde lockdown (bit.ly/2LmckvR) hasta el acceso a vacunas (bit.ly/2JNPtsN).

E como ‘esperanza’. En medio de la pandemia hubo también buenas noticias: la recuperación de la democracia en Bolivia y la arrasadora victoria del MAS, el triunfo del plebiscito que abrió la puerta para remplazar la Constitución pinochetista en Chile o la legalización del aborto en Argentina, pero abrazar la esperanza para 2021 implica también reconocer las fallas como las de Sanders o la incapacidad de construir un verdadero "bloque nacional progresista" en Estados Unidos (véase: M. Davis, bit.ly/3rT977P).

M como ‘monumento’. Los manifestantes que tiraban en el año pandémico a lo largo del mundo las estatuas de esclavistas, colonizadores y genocidas −un impulso inducido por el #BLM y un claro reclamo por el espacio público ( bit.ly/2MtEvcL)−, han sido acusados de "borrar la historia", pero en realidad lo que hacían era permitir que ésta sea contada por fin "desde el punto de vista de las víctimas" (W. Benjamin) y que se viera "más claramente" (véase: E. Traverso bit.ly/2JPXPAb).

M como ‘metáfora’. Junto con la pandemia llegó la infección del lenguaje: una avalancha de analogías sin ningún rigor que ocasionó "una verdadera infestación, contaminación y destrucción de la semántica" que más que explicar lo que acontecía, ayudaba sólo "a aislar el significado y trivializar la crisis" ( bit.ly/3bqRXc7); igualmente el uso de metáforas bélicas −alusiones a la Segunda Guerra, etc.− tendía más bien a "amenazar y limitar nuestras libertades" (véase: C. Ginzburg bit.ly/35eLU6s).

P como ‘pandemia’. Sin lugar a duda la palabra del año (bit.ly/3n3Aclc). El mundo −y nuestras vidas− quedaron "patas arriba" cuando el trabajar desde casa o el distanciamiento social se volvieron "la nueva normalidad". Cambió el año (el calendario gregoriano). Pero aún no se perfila una salida clara (bit.ly/38jj5Yv) y lo que arrancó con él −ahora en medio de la segunda ola de contagios, la re-imposición de las restricciones y el inicio de la vacunación− sigue. Y continuará.

Z como ‘Zoom’. Aunque al principio el traslado masivo, debido a las medidas del confinamiento, de actividades laborales, educativas y sociales a plataformas privadas en línea, se vislumbraba como "una gran explosión de la creatividad" y "una muestra de adaptación", pronto empezó a parecer lo que realmente era: el triunfo del "capitalismo de la vigilancia" (S. Zuboff), la extensión del control ejercido a través de las cámaras de video a cargo de la industria hightech y bigdata (Google, Facebook etc.), el avance de la "celularización social", despolitización, y −en el caso de la educación superior− la aceleración de la muerte de la universidad presencial (véase: G. Agamben, bit.ly/38Xlpn2).

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Las tres amenazas más graves para la vida en 2021

Enormes zonas del mundo, sin incluir a China ni a unos pocos países más, se enfrentan a un virus descontrolado que no se ha detenido a causa de la incompetencia criminal de los gobiernos.

El hecho de que estos gobiernos de países ricos dejaran de lado cínicamente los protocolos científicos básicos publicados por la Organización Mundial de la Salud y por las organizaciones científicas revela sus prácticas mezquinas. Todo lo que no sea centrar la atención en la gestión del virus mediante pruebas, rastreo de contactos y aislamiento -y si esto no es suficiente, entonces imponer un confinamiento temporal- es una temeridad. Es igualmente preocupante que estos países más ricos hayan seguido una política de “nacionalismo de vacunas” al acumular candidatos para las vacunas en lugar de una política para la creación de una “vacuna popular”. Por el bien de la humanidad, sería prudente suspender las normas de la propiedad intelectual y desarrollar un procedimiento que promueva vacunas universales para todos los pueblos.

Aunque la pandemia es el principal problema que ocupa nuestras mentes, hay otras cuestiones importantes que amenazan la longevidad de nuestra especie y de nuestro planeta. A saber:

Aniquilación nuclear

El 23 de enero de 2020, el Bulletin of the Atomic Scientistsestableció el Reloj del Juicio Final peligrosamente cerca, a 100 segundos para la medianoche. El reloj, creado dos años después de que se desarrollaran las primeras armas atómicas en 1945, es evaluado anualmente por la Junta de Ciencia y Seguridad del Bulletin, que decide si mover el minutero o mantenerlo en su lugar. Para cuando vuelvan a ajustar el reloj, bien podríamos estar aún más cerca de la aniquilación. Los tratados para el control de armamentos, que son ya bastante limitados, no son más que papel mojado en la medida en que las principales potencias poseen cerca de 13.500 armas nucleares (más del 90% de las cuales están solo en manos de Rusia y Estados Unidos). La producción de este armamento podría hacer fácilmente que este planeta sea aún más inhabitable. La Armada de los Estados Unidos ha desplegado ya ojivas nucleares tácticas W76-2 de bajo rendimiento. Es urgente incluir en la agenda mundial una serie de pasos inmediatos hacia el desarme nuclear. El Día de Hiroshima, que se conmemora cada año el 6 de agosto, debe convertirse en una fecha más sólida de meditación y protesta.

Catástrofe climática

Un artículo científico publicado en 2018 llevaba un titular sorprendente: “La mayoría de los atolones serán inhabitables a mediados del siglo XXI porque el aumento del nivel del mar intensificará las inundaciones provocadas por las olas”. Los autores descubrieron que pueden desaparecer todos los atolones desde las Seychelles hasta las Islas Marshall. Un informe de las Naciones Unidas de 2019 estimaba que 1 millón de especies animales y vegetales están en peligro de extinción. Agreguen a esto los catastróficos incendios forestales y el severo blanqueamiento de los arrecifes de coral, y está claro que ya no podemos perder más tiempo con clichés sobre una cosa u otra como canarios en la mina de carbón de la catástrofe climática; el peligro no está en el futuro, sino en el presente. Es esencial que las grandes potencias -que no quieren sacudirse los combustibles fósiles- se comprometan con el enfoque de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” establecido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992 en Río de Janeiro. Es revelador que países como Jamaica y Mongolia ajustaran sus planes climáticos a las prescripciones de la ONU antes de finales de 2020, como exige el Acuerdo de París, a pesar de que estos países producen una pequeña fracción de las emisiones globales de carbono. Los fondos comprometidos con los países en desarrollo para que participen en el proceso están prácticamente agotados y la deuda externa se ha disparado. Esto demuestra una falta de seriedad fundamental por parte de la “comunidad internacional”.

Destrucción neoliberal del contrato social

Los países de América del Norte y Europa han aniquilado su función pública en la medida en que el Estado se ha entregado a los especuladores y las fundaciones privadas han mercantilizado la sociedad civil. Esto significa que las vías de transformación social en estas partes del mundo se han visto obstaculizadas grotescamente. La terrible desigualdad social es el resultado de la relativa debilidad política de la clase trabajadora. Es esta debilidad la que permite a los multimillonarios establecer políticas que hacen que aumenten las tasas del hambre. Los países no deben ser juzgados por las palabras escritas en sus constituciones sino por sus presupuestos anuales; Estados Unidos, por ejemplo, gasta casi 1 billón de dólares (si se suma el presupuesto estimado de inteligencia) en su maquinaria de guerra, al tiempo que dedica una fracción de esa cantidad a bienes públicos (como atención médica, algo que se ha puesto en evidencia durante la pandemia). Las políticas exteriores de los países occidentales parecen estar bien lubricadas por acuerdos de armas: los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos acordaron reconocer a Israel con la condición de que compraran 23.000 millones y 1.000 millones de dólares, respectivamente, en armas fabricadas en Estados Unidos. Los derechos de los palestinos, los saharauis y el pueblo yemení no influyeron en estos acuerdos. El uso de sanciones ilegales por parte de Estados Unidos contra 30 países, entre ellos Cuba, Irán y Venezuela, se ha convertido en parte normal de la vida incluso durante la crisis de salud pública de la COVID-19. Es un fracaso del sistema político que las poblaciones del bloque capitalista sean incapaces de obligar a sus gobiernos, que en muchos aspectos son democráticos sólo de nombre, a adoptar una perspectiva global ante esta emergencia. Las crecientes tasas del hambre revelan que la lucha por la supervivencia es el único horizonte de miles de millones de personas en el planeta (siempre que China sea capaz de erradicar la pobreza absoluta y eliminar en gran medida el hambre).

La aniquilación nuclear y la extinción debido a la catástrofe climática son amenazas gemelas para el planeta. Mientras tanto, para las víctimas del asalto neoliberal que ha asolado a la generación pasada, los problemas a corto plazo para sustentar su mera existencia desplazan preguntas fundamentales sobre el destino de nuestros hijos y nietos.

Problemas globales a tal escala requieren de cooperación global. Las principales potencias, presionadas por los Estados del Tercer Mundo en la década de 1960, acordaron el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de 1968, aunque rechazaron la muy importante Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional de 1974. Ya no existe el equilibrio de fuerzas necesario que impulse esa agenda de clase en el escenario internacional; las dinámicas políticas en los países de Occidente en particular, pero también en los Estados más grandes del mundo en desarrollo (como Brasil, India, Indonesia y Sudáfrica) son necesarias para que cambie la naturaleza de los gobiernos. Es necesario un internacionalismo sólido que preste una atención adecuada e inmediata a los peligros de la extinción: por guerra nuclear, por catástrofe climática y por colapso social. Las tareas que tenemos por delante son abrumadoras y no pueden aplazarse.

Por Noam Chomsky, Vijay Prashad | 08/01/2021 | 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Noam Chomskyes un lingüista, filósofo y activista político legendario. Es profesor laureado de lingüística de la Universidad de Arizona. Su libro más reciente es Climate Crisis and the Global Green New Deal: The Political Economy of Saving the Planet.

Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es compañero de redacción y corresponsal-jefe de Globetrotter. Es editor-jefe de LeftWord Books y el director del Tricontinental: Institute for Social Research. Asimismo, es miembro destacado no residente del  Chongyang Institute for Financial Studies, Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos The Darker Nations y The Poorer Nations. Su último libro es Washington Bullets, con una introducción de Evo Morales.

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Trabajadores en una fábrica de ensamblaje de perforadoras en Zhangjiakou, provincia de Hebei, en el norte de China, en imagen del 19 de diciembre. Foto de STR/ Afp

Es mentalmente sano estar dialécticamente al tanto de lo que piensa la audible contraparte de China y Rusia. En fechas recientes, los dos principales portavoces del decadente globalismo anglosajón, The Economist y The Financial Times, exponen el ascenso irresistible de China en medio de la catatonia, para no decir catástrofe, de Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB).

En mi reciente libro Guerra multidimensional entre EU y China (https://amzn.to/2WyNJ9k), exteriorizo las tendencias multifactoriales y exponenciales que favorecen a China –con la salvedad de la superioridad militar/nuclear del Pentágono y la hegemonía del dólar de EU–.

Ryosuke Harada (RH), ejecutivo de la agencia nipona Nikkei, aborda angustiado "el ascenso creciente de China en un mundo inestable" y exhorta a "Japón (sic) y a Europa (sic) a sumarse para estabilizar el orden global". RH aduce que“las ambiciones de China determinarán (sic) el estado del mundo. ( Financial Times, 15/12/20)”.

¿Tan difícil será para que RH no se percate de que su "orden global" neoliberal, basado en los instrumentos de dominio anglosajón, ha fenecido en las esferas política, económica y cultural, no se diga científica con el azorante liderazgo chino en la Cuarta Revolución Industrial? No es nada personal, pero, ¿Japón y Europa, dos entidades sumamente respetables, tendrán la voluntad y la resiliencia de seguir los pasos hacia el precipicio de la decadencia anglosajona de EU y GB?

Es cierto que el "flagelo del coronavirus expuso la debilidad (sic) del capitalismo y la democracia (sic) en todo el mundo", como sustenta RH –mas ahora con la nueva mutación de la "cepa británica" del Covid-19, como la califica Sputnik–, pero no se puede soslayar que la epidemiología anglosajona noratlántica, con su cohorte de charlatanes globalizados y busatilizados, resultó un cataclismo, cuando "Occidente" ya venía tocado de muerte antes de la ominosa pandemia que sólo aceleró las tendencias que se condensaron desde la grave crisis financiera de Obama en 2008. Ya pasaron 12 años desde entonces…

RH no aporta nada nuevo sobre la desi-gualdad insultante de la plutocracia/tecnobancocracia de Wall Street y atribuye simplonamente el despegue chino a su "contención de la pandemia mediante su tecnología y su régimen autoritario", y juzga que "no es difícil (sic) imaginar que en 5 (sic) años las ambiciones de China y su progreso tecnológico, particularmente al mitigar el cambio climático, determinará el estado del mundo".

RH se atraganta toda la secuencia de eventos y sus tendencias triunfales desde que ingresó China a la OMC en 2001, es decir, durante una generación, para no decir desde 1978, con Deng Xiaoping: hace más de dos generaciones, y no desde el brote del C-19 a finales de 2019: los BRICS, el banco AIIB, la "asociación estratégica" con Rusia, el proyecto autárquico "China 2025", las tres Rutas de la Seda, el 15-RCEP (que incorporó creativamente a Japón y Sudcorea), las mayores reservas de dólares y oro, la máxima tenencia foránea de bonos del Tesoro de EU, sus hazañas tecnológicas –desde el 5G/6G, pasando por sus asombrosos alunizajes hasta su “supercomputadora cuántica (proyecto iniciado hace 20 años)–, etcétera. (https://bit.ly/3rlzTpa).

Ni Obama, con su "pivote contra China" y su desquiciante mercantilismo de la fracasada Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés); ni Trump con sus asfixiantes cuan inoperantes sanciones pudieron frenar a China ni a Rusia. RH sufre dos graves defectos ultrareduccionistas carentes de multidimensionalidad geoestratégica: se empecina en promover los tratados mercantiles caducos del globalis-mo, que benefician a Japón más que a Europa, cuando el planeta viró ya a la desglobalización, y no toma en cuenta a Rusia, a la que ni cita.

¿Puede resucitar el añejo "orden global neoliberal" sin Rusia, y sólo con el "estímulo" de Japón y Europa que han empezado a girar en consecuencia hacia China? A mi juicio, sin el paraguas militarnuclear/hipersónico de Rusia, hace mucho que EU, con Obama/Hillary o Trump y hasta con Biden, ya hubiera aniquilado a Pekín.

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Con Biden, el Pentágono intensifica la disputa por el mar de China

El último documento conocido del Pentágono, establece que China es la única amenaza estratégica para su dominación y que Rusia es un peligro militar. El texto fue divulgado el 18 de diciembre y firmado por los jefes de la Marina, del Cuerpo de Marines y de la Guardia Costera.

 

El breve documento, apenas 36 páginas, titulado Ventaja en el Mar, dice que siendo EEUU una "nación marítima", "nuestra seguridad y prosperidad dependen de los mares". El punto de partida del análisis consiste en señalar que el mundo llegó a un punto de inflexión: "Nuestras acciones en esta década darán forma al equilibrio de poder marítimo durante el resto de este siglo".

El documento señala que desde principios del siglo XXI, la Marina osberva "con alarma, el creciente poder naval de la República Popular China y el comportamiento cada vez más agresivo de la Federación Rusa". Y añade que las fuerzas navales de EEUU "interactúan diariamente con buques de guerra y aviones chinos y rusos".

Para el Pentágno, China es el "único rival con potencial económico y militar" que presenta una "amenaza estratégica global de largo plazo a los EEUU". Aunque a Rusia no la considera un adversario naval, destaca que proyectó poder cuando "a comienzos de diciembre movilizó dos de sus cuatro flotas".

Los jefes navales de EEUU coinciden en que el punto más caliente del planeta es el Mar del Sur de China, porque es "la principal ruta de entrada y salida del comercio chino, con puntos de fácil bloqueo naval".

Aunque algunos analistas, como el brasileño Igor Gielow de Folha de Sao Paulo, consideran el documento como "alarmista" y destinado a exigir más recursos económicos a la nueva Administración de Joe Biden, sostiene que "los militares temen las ventajas asimétricas, como que China pueda usar su poderío aéreo contra naves estadounidenses cerca de su territorio".

Una de las mayores amenazas es el destructor de clase Tipo 055 de China, considerado el buque de guerra más capaz de su tipo en el mundo, en una nacion cuyos astilleros lanzan de 8 a 10 destructores de alta gama por año.

En respuesta, el Pentágono apunta que sus fuerzas navales deberían enfocarse en barcos más ligeros y baratos, para encarar  operaciones ligeras, de bajo costo y móviles. Apunta también a "promover riesgos tácticos calculados y adoptar una postura más asertiva" en sus operaciones diarias, para asegurar "una ventaja estratégica a largo plazo sobre ambos rivales".

"Riesgos tácticos" que el analista Gielow considera "una invitación a cometer errores", como ya sucedió en noviembre cuando un destructor de EEUU ingresó en la bahía Pedro el Grande, en la costa rusa del Pacífico, siendo expulsado por otro destructor ruso que amenazó con abrir fuergo.

Incidentes de este tipo van a ser muy comunes en adelante, como ya ha sucedido en 2020 en el mar del Sur de China y en el mar Negro. Todos los datos apuntan a confirmar el aseito de Asia Times, de que "la Administración entrante de Biden apretará los tornillos a China, acercándose más a las duras políticas de la Administración Trump sobre China, que su predecesor Barack Obama".

Mientras tanto, China realizó ejercicios con fuego real en el mar del Sur de China, desplegando helicópteros y misiles antibuque avanzados en ejercicios de simulación de guerra.

Según EEUU, las actividades militares de China en el área, "incluidos ejercicios, entrenamientos, visitas a puertos y operaciones, aumentaron en un 50%, hasta 65 en 2020, de los 44 ejercicios que hubo en 2019".

El analista de Asia Times, Richard Heydarian, recuerda que "Jake Sullivan, elegido por Biden como asesor de seguridad nacional, ha pedido recientemente la intensificación de las operaciones de libertad de navegación contra China en el mar del Sur de China, lo que marca una posible escalada de la política que siguió Trump".

Agrega que Sullivan defiende dedicar más recursos a "mantener junto a nuestros socios, la libertad de navegación en el mar de China Meridional", porque "eso pone el zapato en el otro pie. Entonces China tiene que detenernos, lo que no harán".

Recordemos que la Administración de Trump aumentó la frecuencia de las operaciones de "libertad de navegación" (FONOP), respaldó más de dos mil misiones navales con patrullas aéreas en los primeros seis meses de este año, expandió el financiamiento militar a sus aliados y "tomó la decisión sin precedentes de respaldar efectivamente los reclamos marítimos de los rivales de China en el mar de China Meridional", señala Asia Times.

Por último está el masivo respaldo a Taiwán, autorizando la venta de material militar por cinco mil millones de dólares a la isla.

Sin duda el personal de confianza de la futura Administración Biden quiere intensificar la presión militar y diplomática sobre Pekín, aunque seguramente tendrá un lenguaje menos beligerante.

Por el lado de China, el gobierno ha tomado nota de la probable agravación de la situación. Un editorial del oficialista Global Times, de setiembre pasado, alertaba que "un ataque de EEUU a las islas chinas será respondido con un feroz contraataque".

El editeorial fue la respuesta a una provocación de la revista Air Force, donde los soldados aparecen con parches con el mapa de China, señalada como el próximo objetivo militar, en el marco de operaciones con drones en ejercicios marítimos de ataque. "La última vez que la Fuerza Aérea de EEUU puso a un país en el parche fue durante la Guerra de Vietnam", destaca Global Times.

El diario considera que "Washington está intensificando sus preparativos de guerra contra China, y los drones, que han estado involucrados en asesinatos y otros ataques en todo el mundo, también jugarán un papel".

Además enfatiza que China derribará aviones, tripulados o no, que ataquen sus islas artificales en el mar de Sur de China, atacando además "las plataformas y bases desde las que despegan esos aviones". Amenaza con convertir sus islas en bases militares en pleno funcionamiento. Exactamente lo que viene haciendo en los últimos meses.

Los preparativos militares abarcan todos los frentes, desde el marítimo al terreste. Días atrás la televisión estatal china emitió un reportaje señalando que el Ejército desplegaría dos de sus principales tanques en combate urbano si estallara una guerra contra Taiwán.

Las fuerzas armadas chinas tienen la convicción de que en un posible enfrentamiento con Taiwán, "una batalla callejera sería inevitable", añadiendo que "una guerra final para poner a todo Taiwán bajo control debe ser completada por las fuerzas de tierra y los marines".

Aún antes de que Biden asuma la presidencia, va cobrando forma un futuro inmediato nada promisorio: la tensión internacional no va a decrecer, sino todo lo contrario, con especial riesgo de conflicto armado entre potencias atómicas en las fronteras de Rusia y en el mar del Sur de China.

12:29 GMT 21.12.2020(actualizada a las 14:34 GMT 21.12.2020

Por Raúl Zibechi

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EU incluye a decenas de firmas chinas en lista negra comercial

Washington. El Departamento de Comercio de Estados Unidos confirmó que agregará a decenas de empresas chinas, incluido el principal fabricante de chips del país, SMIC, a una lista de veto comercial.

La medida se considera parte de la últimas decisiones del presidente Donald Trump para fijar su legado de mano dura sobre China y se produce semanas antes de que Joe Biden tome posesión como presidente el 20 de enero.

En una entrevista con Fox Business, el secretario de Comercio Wilbur Ross dijo que Estados Unidos sumará un total de 77 compañías y filiales a la denominada lista de entidades, incluidas 60 firmas chinas. Reuters reportó más temprano que el departamento agregaría unas 80 compañías, en su mayoría chinas.

Las designaciones incluyen a entidades chinas involucradas en supuestos abusos de derechos humanos y en la construcción y militarización de islas artificiales en el Mar de la China Meridional, señaló el Departamento de Comercio.

También citó entidades que adquirieron productos con origen estadunidense para apoyar programas del Ejército Popular de Liberación, así como compañías y personas que participaron en el robo de secretos comerciales de Estados Unidos.

Entre las firmas previamente incluidas en la lista están los gigantes de las telecomunicaciones Huawei y 150 filiales, y ZTE por violaciones de sanciones, así como el fabricante de cámaras de vigilancia Hikvision por su papel en la represión de la minoría uigur de China.

El Departamento de Comercio confirmó la decisión, asegurando que la medida “responde a la doctrina china de fusión militar-civil y pone en evidencia actividades entre SMIC y entidades preocupantes en el complejo industrial militar”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo que, de ser cierta, la decisión demostraría la opresión estadunidense sobre las empresas chinas, por lo que Pekín seguirá tomando las “medidas necesarias” para proteger sus derechos.

China anunció que mantendrá el apoyo a su política para la recuperación económica, evitando cambios repentinos, para ayudar a mantener el crecimiento durante 2021, reportó la agencia de noticias Xinhua.

Pekín ha puesto en marcha fuertes estímulos fiscales para lidiar con la recesión, reduciendo impuestos y permitiendo que los gobiernos locales emitan más deuda para financiar proyectos de infraestructura, pero los analistas afirman que ha cambiado a una posición más estable mientras la economía se recupera.

Se espera que la economía china crezca 2.1 por ciento este año, la única gran economía que se expandirá –aunque a su ritmo más lento desde 1976–, y después subirá 8.4 por ciento en 2021, según un sondeo de Reuters.

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 El país asiático, conocido por su desarrollo científico y tecnológico, lleva la delantera en inteligencia artificial y 5G, y ya empezó a experimentar el 6G en el espacio.Foto Afp

EU PADECE SU patología mental bélica –dominar por la fuerza al mundo, y a los masoquistas que lo anhelan, ahora con el dron más grande del mundo que lanzará cohetes en el espacio (https://bit.ly/3abFY1a), mientras la milenaria inventiva China, que no dominó al mundo desde el siglo 11 porque no quiso, arrebata a EU la supremacía cuántica con su nueva supercomputadora.

EN MI RECIENTE libro, Guerra multidimensional entre EU y China (https://amzn.to/3a9C8Wi)”, destaco la contienda tecnológica que definirá el siglo 21. Hasta hace poco China lleva(ba) la delantera en inteligencia artificial y 5G –cuando Beijing ya empezó a experimentar el 6G en el espacio–, mientras que EU le supera en la “guerra de los semiconductores/chips (https://bit.ly/3oTa4uE)” y con su supercomputadora Sycamore, de Google.

HOY, EL FANTÁSTICO anuncio de China del lanzamiento de su supercomputadora cuántica Jiuzhang, basada en fotones, publicado en la prestigiosa revista Science (https://bit.ly/381vUFm), deja atrás a EU. El equipo de investigación, encabezado por los connotados físicos Pan Jianwei y Lu Chaoyang (LC), anunció lo que se conoce en el medio computacional como ventaja cuántica: el punto cuando las computadoras cuánticas pueden realizar cosas más allá de las computadoras clásicas (https://bit.ly/3gQUlJB).

JIUZHANG –NOMBRE DE un antiguo texto matemático– supera a la estadunidense Sycamore en tres aspectos: 1) Velocidad computacional; 2) Adecuación ambiental; y 3) Poder computacional en problemas con muestras mayores. En forma prodigiosa, Jiuzhang puede buscar soluciones en sólo 200 segundos (¡mega-sic!) frente a los 2,500 millones de años que le tomaría a Sunway TaihuLight, la cuarta supercomputadora más poderosa en el presente (https://bit.ly/2K3iJfa).

SEGÚN GLOBAL TIMES, Jiuzhang es 100 billones (trillones en anglosajón) veces más veloz que la más poderosa supercomputadora de hoy y 10,000 millones de veces más veloz que Sycamore, de Google (https://bit.ly/34e2djo).

EL INVESTIGADOR LC, de la Universidad de Ciencia y Tecnología en Hefei (capital de Anhui), cita un proverbio chino: en el mundo de kung-fu, la velocidad define al vencedor, por lo que la velocidad computacional es el más importante indicador del progreso. Los circuitos de superconductores de Sycamore se manejan a ultrabajas temperaturas (-273 ºC), mientras que Jiuzhang es más ambientalmente adaptable en casi todas sus partes a temperatura natural, con excepción de la sección de detección. La computación cuántica tendrá innovaciones transformativas en la gente y estará íntimamente vinculada a la salud y a la vida cotidiana en el futuro.

EL PORTAL RUSO Sputnik comenta la hazaña de China que le arrebata a EU la supremacía cuántica y comenta que Jiuzhang “tiene potencial para ser usado en varios ámbitos, incluida la teoría de grafos, el aprendizaje automatizado y la química cuántica (https://bit.ly/2LCWNbd)”. La supremacía cuántica es el resultado de 20 años de esfuerzo cuando los investigadores chinos compiten contra las principales corporaciones tecnológicas de EU, desde Alphabet hasta Amazon y Microsoft, para alcanzar el liderazgo en la computación cuántica. Hoy China está construyendo un Laboratorio Nacional para Ciencias de Información Cuántica por un valor de US $10,000 millones.

LA REVISTA ESPECIALIZADA Wired diluye un tanto cuanto el vino chino y pone en tela de juicio que el prototipo fotónico de Jiuzhang “no es fácilmente reprogramable para realizar diferentes cálculos (https://bit.ly/387ATUW)”.

A REGAÑADIENTES, FINANCIAL Times (05.12.20) anuncia la pretensión (sic) china de haber alcanzado la supremacía cuántica y enuncia una frase atractiva del investigador chino LC, quien muy al estilo asiático le da su pase diplomático al admirable trabajo de Google: construir una computadora cuántica es una raza entre humanos y naturaleza, no entre países, cuando la máquina cuántica puede solamente operar una tarea específica, no todas las tareas. Todavía no es totalmente programable. ¿Lo asimilará el gabinete de Biden?

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La industria militar, el talón de Aquiles del Pentágono

 

La industria militar de los EEUU tiene un enorme poder, pero es en gran medida responsable del déficit presupuestario gigante que sobrelleva el país.

 

Un reducido grupo de grandes empresas (Lockheed Martin, General Dynamics, Boeing, Raytheon, BAE Systems, Huntington Ingalls, Textron y L3Harris Technologies) presiona constantemente al Departamento de Defensa para obtener más recursos.

En efecto, EEUU alcanzó en junio el mayor déficit presupuestario mensual en su historia, estimado en 864.000 millones de dólares. Una parte de ese déficit se debe a los enormes gastos que implica la industria militar que obtiene a su vez fabulosas ganancias.

Sin embargo, el crecimiento del presupuesto de Defensa que en 2019 alcanzó 716.000 millones, un 3,2% de su Producto Interior Bruto (PIB), no supone una mejora en la capacidad de las Fuerzas Armadas. La razón es simple y se relaciona con una industria militar que se dedica a embolsar miles de millones sin ser eficiente.

Miremos en detalle los precios de los aviones que encarga el Pentágono y los costos de vuelo por hora, para tener una idea de la vulnerabilidad de sus FFAA.

"El F-22 Raptor, el caza más avanzado de los Estados Unidos, requiere la friolera de 72.000 dólares por hora de vuelo; su rival ruso, el Sukhoi T-50, es casi cinco veces más barato", señala un informe de la revista digital Forum Libertas.

Los aviones de quinta generación F-22 Raptor y el F-35 forman parte del programa militar estadounidense más caro de la historia, a cargo de Lockheed Martin. El F-35 Lightning II combina sigilo avanzado con velocidad de combate y agilidad, destinado a ser "el avión del futuro" que contaría con capacidades inigualables de ataque, pero según un informe de BBC es un enorme dolor de cabeza para el Pentágono.

Se trata de "uno de los aviones de combate que más retrasos ha sufrido y uno de los más problemáticos de la historia", según le contó a la BBC Justin Bronk, analista militar del Instituto Real de Servicios Unidos para Estudios de Defensa y Seguridad. La aeronave estuvo más de 15 años en fase de desarrollo, sufrió varias fallas durante el proceso y el Pentágono estima que le costará más de un billón de dólares no solo fabricarlo, sino mantenerlo operativo.

Según el mismo especialista, "las autoridades estadounidenses van a hacer que funcione porque no tienen otra opción, no hay alternativa. Y gastarán todo el dinero que sea necesario para ello". Donald Trump corroboró a finales de 2016, antes de asumir la presidencia, que el costo del F-35 estaba "fuera de control".

Cada F-22 Raptor tiene un costo de 356 millones de dólares. El F-35 tiene un precio de casi 200 millones, la hora de vuelo vale algo más de 40.000 dólares, y la empresa fabricó un

Frente a estos importes, encontramos que el Saab Gripen sueco de cuarta generación tiene un precio de 40 millones de dólares y la hora de vuelo vale 10.000 dólares. El Sukhoi 57 de quinta generación, rival del F-22 y del F-35, tiene un precio de sólo 40 a 45 millones de dólares.

Algo más, pero fundamental. "El diseñador jefe de Sukhoi enfatizó que la aeronave se creó originalmente como un caza polivalente, mientras que los cazas F-22 y F-35 son capaces de solucionar eficazmente sólo ciertas tareas separadas". De ese modo, el fabricante Lockheed Martin consigue vender dos productos al Pentágono en vez de uno, multiplicando sus ganancias.

El problema es que tanto los precios de compra como de vuelo son mucho mayores para los cazas estadounidenses que los europeos más avanzados, como EuroFighter Typhoon (18.000 dólares la hora de vuelo) y Dassault Rafale (16.500 la hora de vuelo). Alguien debe explicar las razones por las cuales los aviones de EEUU son tan caros respecto a todos los demás.

La forma de operar de la industria de EEUU es una de las grandes responsables de estos problemas. EEUU se embarcó en la producción del F-35, la operación más costosa en su historia, sin haber realizado el primer vuelo de prueba. Así lo reconoció Frank Kendall, responsable de la compra de armamento: "Llevar el F-35 a la línea de producción años antes del primer vuelo de prueba fue una mala práctica".

En 2016 el entonces presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, el senador John McCain, interpeló a altos cargos del Pentágono sobre el F-35 y concluyó: "Ha sido un escándalo y los sobrecostos han sido vergonzosos". En el debate aseguró que sólo para supervisar el programa del F-35 se necesitan casi 3.000 personas y 300 millones de dólares al año, según Military Times.

La industria militar es un negocio de unas pocas empresas con CEOs que ganan fortunas, que los colocan entre las personas más ricas del mundo. El ex CEO de Boeing, Dennis Muilenburg, dejó al gigante aeroespacial con un salario de 80.7 millones anuales, pese a haber fracasado en la gestión del avión 737 Max 8 que provocó pérdidas 9.000 millones de dólares a la empresa.

El 737 Max 8 tuvo dos accidentes con 346 fallecidos, lo que obligó a dejar toda la flota en tierra. En las investigaciones aparecieron mensajes de los empleados que decían: "Este avión está diseñado por bufones, quienes, a su vez, son supervisados por monos".

Es evidente que a ese tipo de personas les interesan sus ganancias y nada más.

El informe de Forum Libertas compara la situación de la Fuerza Aérea de EEUU y sus rivales con lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial cuando Alemania desató la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética, ya que sus blindados se vieron totalmente superados por los Panzer nazis.

"El estado mayor soviético decidió aprovechar el chasis de los tanques desfasados para producir en masa grandes cantidades de cazacarros", que tenían poco blindaje y escasa munición. Pero los soviéticos "se lanzaban en grandes grupos contra los Panzer usando caños de gran calibre para romper la línea enemiga". Los carros de combate alemanes, fueron derrotados por la masividad del ataque con "cazacarros".

Naciones que no alcanzan la sofisticación de las fuerzas armadas de EEUU, pueden infligirle derrotas con armas menos dotadas pero en mayor cantidad. Un F-22 Raptor en principio es muy superior al Saab Gripen, pero cinco de éstos pueden abatirlo o neutralizarlo.

El gabinete de Joe Biden estará rebosante de miembros del complejo industrial-militar. Un solo ejemplo: Michèle Flournoy, favorita para liderar el Pentágono, funge en la directiva del contratista de defensa Booz Allen Hamilton y fundó el think tank Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense que recibe fondos de los gigantes de la industria militar como General Dynamics, Raytheon, Northrop Grumman y Lockheed Martin.

Una vez más, debemos concluir que las guerras no las ganan las armas, sino los pueblos que están decididos a defenderse. Las armas son apenas un instrumento, para ganar batallas o para enriquecerse, aunque suele olvidarse que las diseñan, fabrican y mantienen seres humanos con intereses propios.

16:08 GMT 07.12.2020URL corto

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Un componente de la computadora cuántica de Google en el laboratorio de la empresa en Santa BárbaraGoogle

La eficiencia de la nueva alternativa a las supercomputadoras 'comunes' ha quedado demostrada en tareas que resultan muy complejas para estas, según un experto ruso.

En octubre de 2019, Google se proclamó líder de la computación cuántica tras presentar una máquina capaz de realizar en 200 segundos un cálculo que la supercomputadora más potente habría realizado en varios miles de años. 

Sin embargo, hace unos días el proyecto Jiuzhang, con sede en Shanghái (China) presentó otra computadora cuántica "10.000 millones de veces más rápida" que la de Google.

El relevo de la 'supremacía cuántica' se efectuó de forma tan rápida e implica a tecnologías tan diferentes, que incluso para los expertos en informática supone un desafío hacer comparaciones y evaluar el progreso en términos de su uso científico. El jefe del equipo 'Tecnologías informáticas cuánticas' del Centro Cuántico Ruso, Alexéi Fiódorov, sostiene que las computadoras cuánticas construidas sobre distintos principios de funcionamiento pueden ser útiles en distintas misiones.

Los logros de la computadora cuántica china tienen naturaleza óptica y utilizan fotones como unidades portadoras de información cuántica, mientras que los inventores de Google recurrieron a los circuitos de superconductores, aclaró el experto en declaraciones al sitio web Meduza.

De momento, solo se trata de experimentos en los que las tareas se plantearon deliberadamente de tal forma "que fueran difíciles de resolver con ayuda de las computadoras clásicas", según Fiódorov. Así, Google mostró el modelado de unos circuitos cuánticos aleatorios, algo muy complicado para la computación común a causa del enorme número de posibles estados en que debe estar el sistema sucesivamente.

Costes operacionales

Operar las supercomputadoras, incluso para verificar las estimaciones del tiempo en los mencionados experimentos, tiene su precio. De hecho, el informático Scott Aaronson reveló recientemente en su blog que el cumplimiento de una tarea concebida por él para la mejora del cálculo supuso un gasto de 400.000 dólares del presupuesto del proyecto, debido a lo costoso que es el tiempo de una supercomputadora.

Aaronson, que hizo la revisión por pares del artículo chino en Science, preguntó a los autores por qué solo verificaron los resultados de su experimento hasta los 26 o 30 fotones, mientras que las computadoras disponibles permitirían llevar ese número a los 40 o 50. Dos semanas después los autores le reportaron que habían aumentado el número a 40, pero asumiendo los enormes gastos mencionados.

El futuro de los proyectos cuánticos

Además de estos dos sistemas, se llevan a cabo en varios países experimentos con dispositivos computacionales a base de los átomos ultrafríos e iones. En general, estas cuatro plataformas están consideradas como las más prometedoras en el desarrollo de las computadoras cuánticas, siendo capaces de demostrar su supremacía frente a las supercomputadoras 'comunes'. Sin embargo, no está claro cuál de ellas llegará a ser la más exitosa, admite Fiódorov.

Entre los usos prácticos prioritarios de la computación cuántica, el representante del centro ruso destaca la búsqueda por computadora de nuevas medicinas o la predicción de materiales con propiedades insólitas, entre otras tareas que usan el aprendizaje por máquina

Fiódorov pronostica que el próximo paso consistirá en demostrar la supremacía cuántica en alguna tarea útil y demandada, como el modelado de sistemas complicados físicos, químicos, biológicos u otros. Además, recuerda que Rusia también ha entrado en la carrera cuántica y tiene un 'mapa de ruta' para el desarrollo de los cálculos cuánticos.

Publicado: 8 dic 2020 00:33 GMT

Martes, 01 Diciembre 2020 06:07

Las dos espadas de China para frenar a EEUU

Las dos espadas de China para frenar a EEUU

El Dragón sigue avanzando a gran velocidad, poniendo en el fuego las dos espadas con las que combate la hegemonía estadounidense: la económica y la militar.

 

La tercera semana de noviembre se firmó la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) que incluye a 15 países de Asia-Pacífico, incluyendo Japón y Corea del Sur, pero excluyendo a EEUU y su ahora aliada India. Según observadores, el acuerdo largamente trabajado, coloca a China "en una mejor posición para moldear las reglas comerciales de la región

Esos días, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, fue recibido en Tokio y en Seúl por el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, y el primer ministro surcoreano, Moon Jae-in. El analista de Asia Times, Andrew Salmon, se formula una interesante pregunta: "¿Puede una China estable, segura, asertiva y económicamente en ascenso apalancar a Japón y Corea del Sur lejos de un Estados Unidos caótico, que se auto-desprecia, se cuestiona a sí mismo y se tambalea económicamente?".

Ambos países, señala el analista, están compatibilizando sus alianzas de seguridad con Estados Unidos, con el hecho de que China, el principal socio comercial de Corea del Sur y Japón, continúa "expandiéndose en todas las direcciones: económica, diplomática y estratégica". China consigue de este modo zurcir una alianza más que compleja, dadas las históricas desconfianzas entre las tres naciones más fuertes de Asia-Pacífico.

Respecto a las disputas entre Japón y Corea del Sur, Salmon señala: "Quizás ninguna excolonia en la tierra tiene más rencor hacia su excolonizador que Corea hacia Japón. Muchos coreanos, a quienes no se les enseña sobre el Holocausto en la escuela, creen que la colonización de la península por parte de Japón en 1910-1945 fue uno de los mayores crímenes en la historia de la humanidad".

Esta histórica desconfianza ha impedido la formación de una alianza trilateral Washington, Tokio y Seúl, bajo hegemonía estadounidense. Sin embargo, allí donde fracasa EEUU está avanzando China, lo que enseña dónde está la iniciativa y la capacidad de liderazgo.

Días después de haber firmado un acuerdo que comprende el 30% de la economía mundial y el 30% de la población mundial, alcanzando a unos 2.200 millones de consumidores, el presidente Xi Jinping, que es a su vez secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central, "ordenó a las fuerzas armadas fortalecer el entrenamiento en condiciones reales de combate y aumentar la capacidad de ganar guerras", según reporta la agencia Xinhua.

Xi pidió a los mandos un "nuevo tipo de sistema de entrenamiento militar" para mejorar la capacidad en "las operaciones integradas y conjuntas, aumentar el conocimiento científico y tecnológico de los oficiales y los soldados, y aplicar nuevas armas y nuevas fortalezas en el entrenamiento". El objetivo de China es desarrollar las Fuerzas Armadas en "un ejército de clase mundial".

Parte de este creciente despliegue militar es el avión Xian H-20, el nuevo bombardero furtivo de China con el que podría golpear la base de Guam y hasta Hawái, ya que está siendo "diseñado para penetrar las defensas antiaéreas y lanzar devastadoras cargas nucleares", informa Asia Times.

Un informe del Pentágono revelado por The Sun y analizado por Asia Times, entre otros, sostiene que el nuevo bombardero estratégico, "le daría a China una capacidad de proyección de poder verdaderamente intercontinental" ya que tendrá un alcance de 12.000 kilómetros y una carga útil de 45 toneladas. El bombardero estratégico, cuyas características resultan para Occidente "misteriosas", iba a hacer su primera aparición pública en el Zhuhai Airshow cancelado de este año.

Para la publicación The National Interest, el H-20 "podría alterar el cálculo estratégico entre EEUU y China al exponer las bases y flotas estadounidenses en todo el Pacífico a ataques aéreos sorpresivos". El H-20 es heredero del H-6, un bombardero estratégico birreactor, fabricado en China con licencia del bombardero soviético Tupolev Tu-16, de finales de los años 50.

La Fuerza Aérea china, según la publicación, "quiere un bombardero estratégico que pueda operar dentro de la tercera cadena, también conocida como el área que comienza con las Islas Aleutianas y se extiende más allá de Hawái". Aunque no existen aún imágenes del H-20, se sabe que tiene un diseño de fuselaje que recuerda a otros bombarderos de la próxima generación, como el B-21 Raider y el PAK DA de Rusia.

Lo impresionante es, una vez más, la velocidad del desarrollo de China. Mientras el B-21 Raider de Northrop Grumman estaría listo para 2025 y el PAK DA de Sukhoi podría ser entregado entre 2025 y 2030, se estima que "el H-20 entrará en producción en serie a mediados de la década de 2020", aunque "este mismo año puede estar haciendo su debut", según South China Morning Post citado por el analista Mark Episkopos de The National Interest.

El H-20 que está siendo construido por la Xi'an Aircraft Industrial Corporation, "viajará a velocidades subsónicas, dando prioridad al sigilo y las capacidades de penetración profunda" y "contará con un formidable paquete de contramedidas electrónicas" como lo establece la doctrina de combate de la fuerza aérea china.

Como puede observarse, tanto las ventajas económicas y de las alianzas comerciales, como las ventajas militares de EEUU, se están estrechando por el impresionante crecimiento cualitativo del Dragón que sigue un guión estratégico diseñado tiempo atrás.

La firma de la RCEP muestra que su economía es lo suficientemente potente como para promover la integración regional, arrastrando a adversarios como Japón y Australia a su órbita comercial.

El despliegue de nuevas armas, como el Xian H-20, además de un importante desarrollo de su flota de submarinos y portaaviones, y sus misiles de largo y medio alcance, ponen en la mira de sus fuerzas armadas tanto a las bases estadounidenses como a sus grupos de ataque en torno a los portaaviones. La superioridad estadounidense se disuelve a una velocidad alarmante para el Pentágono.

Lo hace, empero, por razones internas más que externas. Un nuevo informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno del Congreso de los EEUU (GAO), difundida por Military Watch, revela que la tasa de capacidad de misión de la fuerza aérea viene cayendo desde 2011, por sus altos requisitos de mantenimiento y la escasez de repuestos. Solo tres clases de aviones de combate, de varias decenas, superan la capacidad determinada por el Pentágono.

El informe estima que el bombardero estratégico B-1B, tiene hoy una capacidad de misión de menos del 10%, "debido a la antigüedad y complejidad del diseño". El problema es que su reemplazo, el B-21 (con un costo de 550 millones de dólares por unidad), tampoco será fácil de mantener. ¿A quién convienen aviones muy caros y de elevados costes de mantenimiento sino al complejo militar-industrial que vuelve a ganar espacios en el gobierno de Joe Biden?

Pero aquí está la paradoja: ni la agresividad de Donald Trump, ni el supuesto estilo negociador de Biden, pueden frenar la decadencia de EEUU. Este es el problema de fondo que lleva a la Casa Blanca a oscilar entre los extremos de guerra-negociación, lo que termina por desacreditar la política exterior de la exsuperpotencia.

20:35 GMT 30.11.2020URL corto

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La pandemia dispara una carrera entre grandes potencias y farmacéuticas para aprovechar el nuevo mercado de vacunas

El acaparamiento de sueros como los de Pfizer o Moderna por parte de los países ricos, que en algunos casos se han garantizado el suministro de hasta cinco dosis por habitante, abre el camino para la expansión de los proyectos de China y Rusia en los estados en desarrollo

 

La pandemia de COVID-19 ha creado un nuevo tablero mundial: el mercado de vacunas contra la infección. Estos medicamentos son, de momento, la herramienta más prometedora para superar una crisis sanitaria y económica total. Grandes actores como EEUU, China, Rusia o Gran Bretaña buscan un lugar preferente en ese escenario como revela la batería de anuncios sobre proyectos de vacuna que se han sucedido.

El 9 de noviembre, la farmacéutica estadounidense Pfizer declaraba que su vacuna contra el SARS-CoV-2 mostraba una eficacia, preliminar, del 90%. Acaparó titulares en todo el mundo. Solo dos días después, los desarrolladores del suero ruso Sputnik V contraatacaban: su producto apunta a un 92%. Este lunes, la empresa Moderna ha asegurado que su vacuna llega, de momento, al 94,5%. Ha pasado solo una semana.

Los anuncios sirven para, por un lado, afianzar las posiciones de las compañías en el mercado de las vacunas contra la COVID-19, que incluye a toda la población mundial. Todos los países necesitan vacunas. Millones de dosis. Y, previsiblemente, las necesitarán durante años mientras se produzcan rebrotes estacionales de COVID-19. Por otro lado, suponen un empujón en la cotización bursátil de las empresas. Moderna saltó un 11% este lunes. Pfizer subió un 8% hace siete días.

"Vamos a ir viendo una cascada de anuncios. A partir de ahora, esto va a ser un no parar", avisa la coordinadora de campaña en la Fundación Salud por Derecho, Irene Bernal. El hecho, como se ha observado en la última semana, es que las cotizaciones del sector farmacéutico están muy condicionadas por los resultados de sus investigaciones y los tiempos en los que se comunican. Las buenas noticias calientan el valor en bolsa de las compañías, las malas lo hunden.

Bernal explica que "es el momento de estas empresas porque están apareciendo sus datos de fase III que arrojan algo de luz y tienen un gran impacto en sus cotización y previsiones financieras. Ahora destaca porque estamos muy pendientes, pero es el comportamiento estándar de las farmacéuticas. Todas las grandes compañías de vacunas están metidas en esto y todas quieren comunicar buenos resultados porque eso redunda en sus acciones". El director de mercado de capitales de la Caja de Ingenieros, Bas Fransen, coincide en que esta dinámica es común. "Lo espectacular", matiza, "es la situación que vivimos y cómo, a medida que se acerca la recuperación económica, los inversores saltan de unos valores a otros".

Información muy limitada

Unos anuncios que se basan en lo que las farmacéuticas quieren comunicar. Pfizer informó de que 94 sujetos habían resultado infectados en su ensayo de 40.000 voluntarios. La rusa Gamaleya aseguró que fueron 20 infectados en su trabajo con otras 40.000 personas. Moderna ha dicho que lleva 95 infecciones, 90 de ellas en el grupo que recibe placebo de su ensayo con 30.000 voluntarios. No hay nada más. El presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amos García Rojas, reflexiona que "conviene que se presenten esos resultados preliminares en publicaciones de impacto, más que en notas de prensa".

García Rojas, que se confiesa "tremendamente optimista", añade: "No dudo de la veracidad de esos resultados, pero me gustaría analizarlos con precisión y para eso deben ser publicados". Una de las vacunas prometedoras de la compañía china Sinopharm, en unión con el Instituto Virológico de Wuhan, publicó sus "resultados intermedios" de fases 1 y 2 en The Lancet el 15 de octubre pasado. "Una vacuna prometedora", la definió. Una semana después comenzó su fase III.

El vacunólogo español, advierte de que "fruto de estas comunicaciones a través de notas de prensa, se puede hacer pensar a la ciudadanía que estamos ante una carrera a ver quién llega antes y mejor posicionado. Lo importante es que seamos conscientes de que la única carrera válida es la de conseguir modular la pandemia, con prudencia, con calma y con evidencias".

Pero la carrera existe. Porque, a medida que la investigación avanza con buenas perspectivas, más estados deciden asegurar suministro. "En los países de ingresos altos va a darse una competencia entre las farmacéuticas que primero se certifiquen como seguras y efectivas", cuenta Miriam Alía, coordinadora médica de emergencias en Médicos Sin Fronteras. "Entre los de ingresos bajos, entendemos que habrá ayuda con el mecanismo solidario COVAX y un precio más bajo, aunque el acceso siga siendo más difícil. Pero luego hay un montón de países de ingresos medios que no están en ese mecanismo de ayuda, ni pueden firmar contratos a riesgo", analiza Alía. "Los acuerdos de compra o precompra y las reservas exigen tener dinero ¿y quién tiene dinero? Los países de rentas altas. Parece cada vez más difícil que las vacunas lleguen sin problemas a los países más empobrecidos y de rentas medias", abunda Irene Bernal.

Geopolítica y diplomacia vacunal

En estas circunstancias, lo que se está produciendo hasta el momento es cierto acaparamiento de la producción por parte de los países más desarrollados. Intermon Oxfam ha denunciado que el 50% de las dosis ya estaba comprometida para países ricos. Solo para la vacuna de Pfizer-Biontech, el Observatorio Justicia Global ha recopilado los anuncios de los diferentes estados sobre acuerdos de compra y ha concluido que sus pedidos suponen el 37% de la capacidad teórica de producción. Si se añaden las pre-órdenes, llegarían a 1.100 millones de dosis sobre una capacidad anunciada de 1.350 millones (el 82%). Esas operaciones cubren una población de 1.045 millones de personas, el 14% del total mundial.

Según recopiló la revista científica Nature, si se mira el proyecto de vacuna de Johnson & Johnson –que solo exige una dosis, es decir, reduce el esfuerzo a la mitad–, entre EEUU, la Unión Europea y el Reino Unido ya suman un 30% de la fabricación estimada. Antes del anuncio de este lunes de Moderna, EEUU tenía reservada casi toda la producción prevista para 2020. EEUU tiene acuerdos de suministro que suponen dos dosis por cada ciudadano (con posible expansión a más de 4) y Reino Unido ya ha acordado el suministro equivalente a 5 dosis por habitante. La Unión Europea ha firmado contratos equivalentes a casi dos dosis por europeo, con posible ampliación a casi tres.

En ese panorama y con los sueros de Moderna y Pfizer a un precio inicial de más de 30 y 20 dólares por unidad respectivamente, se ha abierto un campo gigante para otras opciones más baratas y sencillas de distribuir.

El Centro Nacional Ruso Gamaleya ha ido sumando partidarios para su Sputnik V, una vacuna basada en adenovirus. Y el fondo soberano ruso FIDR ha ido cerrando acuerdos al mismo tiempo. Suministrará, al menos, 50 millones de dosis al estado brasileño de Bahía. México se ha reservado de entrada 32 millones de dosis. Perú también ha firmado contratos con FIDR. La secretaria de Acceso a la Salud argentina, Carla Viizzotti, viajó en secreto a Rusia el 17 de octubre para después encargar 25 millones de dosis. El laboratorio indio Reddy tiene un acuerdo para estudiar y fabricar 100 millones de dosis de Sputnik V.

En una línea parecida, China aprovecha estas circunstancias para desplegar lo que se está llamando "diplomacia vacunal" y extender sus relaciones con países en vías de desarrollo. Sus biotecnológicas tienen tres sueros en la última fase de ensayo. Y los acuerdos para distribuirlas crecen. Van desde Emiratos Árabes Unidos a Perú, Pakistán, Serbia, Turquía, Bangladesh, Thailandia, Laos, Vietnam, Birmania, Camboya, Filipinas o Marruecos. Sinovac, una de las empresas chinas con un suero en fase III, asegura tener acordada la distribución de 60 millones de dosis en el estado de Sao Paulo (Brasil) y otros 40 millones en Indonesia.

El presidente chino, Xi Jinping, comenzó a desplegar esta estrategia en mayo pasado cuando aseguró que la vacuna sería "un bien de interés público". Sin embargo, y aunque el Ejecutivo chino ha dicho que podrá fabricar 600 millones de dosis en 2020 y mil millones el año que viene, la población china por vacunar asciende a 1.400 millones de personas. El margen para la exportación se estrecha. Irene Bernal admite que "no hay acceso al seguimiento de los contratos de las vacunas chinas y rusas".

Algunas opciones occidentales como la vacuna de la Universidad de Oxford y Astrazeneca aseguran que distribuirán su producto sin buscar lucro. El precio supera por poco los tres euros. Esto la ha convertido en una candidata prioritaria para llegar a gran cantidad de países con escasos recursos mediante el fondo de financiación COVAX –que incluye otras farmacéuticas–. Moderna avisó de que, aunque sí impondrá un margen de beneficio, no piensa exigir los derechos de sus patentes para que sus hallazgos puedan aplicarse sin coste. En ambos casos, las compañías han añadido que esas disposiciones durarán hasta que se supere la pandemia. ¿Quién decide eso? Ellas mismas.

Moderna y Pfizer desatan la euforia inversora en los países más afectados

Las noticias de Pfizer y Moderna han desatado la euforia inversora. El Ibex35 cerró este lunes cerca de los 8.000 puntos, animado no solo por las novedades sanitarias sino por la venta de la filial de BBVA en Estados Unidos y su posterior anuncio de negociación para fusionarse con Sabadell. Ha subido un 15% desde finales de octubre. Otros índices europeos —como el Dax alemán, el Cac francés, el FTSE inglés o Mib italiano— se han anotado subidas similares. Los mercados están viendo el principio del fin y vuelven a los valores más castigados por la pandemia, ante la expectativa de un pronto regreso a la normalidad.

"Al ver estas noticias, los inversores dejan de lado otros índices y saltan de nuevo a países afectados por el confinamiento, como España, Francia, Italia, ante la expectativa de la vuelta del turismo y los viajes", continúa Fransen, de la Caja de Ingenieros. Meliá, por ejemplo, subió este lunes un 10% en bolsa tras conocerse la noticia de Moderna. IAG, un 9,8%. Aena, un 3%. "Si parece que la vacuna se agiliza, cambia la perspectiva en todo el tema de aerolíneas, restauración y hoteles. La rotación es espectacular".

Por contra, los valores tecnológicos que tanto han subido durante los meses de confinamiento han vivido el efecto contrario. El valor de la acción de Zoom, la popular aplicación de videoconferencias, ha pasado de 539 dólares a 390 en un mes (-38%). Algo similar ha sucedido con Netflix (-10%) y Peloton (una tecnológica dedicada al deporte en casa, que cae un 30%). Son valores a los que se ha denominado stay-at-home (quédate en casa) y sobre los que los inversores perciben que el crecimiento ya no será tan glorioso. "Los gestores de fondos y pensiones que los tienen en su cartera ven mejores perspectivas en bancos, materias primas y energía. Cambia su perspectiva. Es un poco lo que está pasando", dice Fransen.

Pero el optimismo financiero no es sinónimo de recuperación en la vida real. La segunda ola de la pandemia mantiene el consumo hundido en España. El gasto en restaurantes, que llegó a niveles pre-COVID en los meses de verano, está al -36% según los datos en tiempo real que ofrece BBVA. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, avisó este lunes de que los efectos de la vacuna sobre la actividad tardarán en percibirse, además de alertar del riesgo de que el problema de liquidez de las empresas se convierta en un problema de solvencia

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Por Raúl Rejón / Analía Plaza

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16 de noviembre de 2020 21:50h

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