Sábado, 25 Mayo 2019 06:31

El verdadero fraude financiero

El verdadero fraude financiero

El primero de diciembre de 2018 Meng Wanzhou, ejecutiva de la empresa china de telecomunicaciones Huawei e hija de su fundador, fue detenida en Canadá en tránsito hacia México por agentes estadounidenses bajo la acusación de haber hecho negocios con Irán (y luego por fraude financiero) por lo cual podría enfrentar una pena de cárcel por más de una década sin haber violado ninguna ley canadiense ni estadounidense. 

Antes que Estados Unidos rompiera de forma unilateral el acuerdo firmado con Irán, hacer negocios con aquel país no era ilegal. Por supuesto que cuando hablamos de legalidad nos referimos a las leyes de un solo país, no a las leyes internacionales, que han sido sistemáticamente violadas por ese mismo país. Estados Unidos no solo dicta las leyes sino que las puede cambiar abruptamente según su conveniencia y según el estado de humor del nuevo presidente, lo que convierte la saludable “alternancia en el poder” en el comodín (joker) de un juego de naipes. El acuerdo que firma un presidente con la mano lo borra el próximo con el codo.


Pero nada de esto es caprichoso sino parte de una lógica de intereses financieros y económicos, organizados por la propaganda y la guerra ideológica. A Venezuela y a Cuba se los bloquea de las formas más brutales en nombre de la democracia y los derechos humanos para demostrar que el “socialismo no funciona” (y de paso no hablar de los casos donde sí ha funcionado) mientras a dictaduras absolutas como Arabia Saudita se las protege por la simple razón de proveer a Occidente con petróleo y ser uno de los principales consumidores de armamentos de la poderosa industria militar. A otras dictaduras poderosas como China nunca se les reclama por los Derechos Humanos sino por alguna que otra tarifa (los campeones de la democracia nunca critican ni acosan a las dictaduras que protegen los grandes capitales, sean de izquierda o de derecha).


Esta actuación extraterritorial (que es colonialista e ilegítima de por sí porque nunca es recíproca) es justificada por la “lucha contra la corrupción”. En muchos casos puntuales y publicitados es así, como cuando jueces estadounidenses han multado a diferentes bancos europeos por permitir el lavado de dinero de, por ejemplo, el narcotráfico. Dejemos de lado la participación de Estados Unidos en el tráfico de drogas y de armas, pero veamos que esta extraterritorialidad no solo es ilegítima sino que además se sostiene por la mera fuerza de la corrupción legalizada del poder financiero. ¿Cómo? Los ejecutivos de bancos y de grandes transnacionales no estadounidenses temen este tipo de sanciones multimillonarias. Muchas empresas han quebrado o han tenido que ser liquidadas o venidas. No por mera casualidad la división de Energía de Alstom de Francia fue venida a la alicaída General Electric luego de ser acusada por jueces estadounidenses de pagar coimas en Indonesia, Egipto, Taiwán y otros países, pese al decreto en contra que había emitido el gobierno francés un año antes. Más recientemente, la asociación de Alstom con la alemana Siemens fue vetada por la Unión Europea. Una reciente investigación de The Economist ha señalado un patrón curioso: los jueces estadounidenses reducen las penas de las “compañías corruptas” cuando prometen vendérselas a alguna otra compañía estadounidense.


Como alguien ha notado, basta que dos personas en cualquier parte del mundo se envíen un correo por Gmail (o por casi cualquier otro medio electrónico) para que un juez en Estados Unidos considere el caso tratado bajo su jurisdicción, ya que Google es una compañía con base en California.


Pero la extraterritorialidad de un país no solo es ilegítima sino parte de la corrupción misma que dice combatir. Recordemos que los jueces, aparte de su propios criterios para aplicar las leyes (por algo las abiertas luchas políticas para nominar a los representantes de la Suprema Corte), también deben aplicar las leyes aprobadas. Para aprobar una ley primero hay que escribirla. ¿Quiénes escriben las leyes? Supongamos, en el mejor caso de ingenuidad democrática, que la escribe el pueblo estadounidense. Aun así deberían ser leyes aplicables solo al territorio estadounidense. Pero es necesario ser muy ingenuo para creer que las leyes en Estados Unidos las escribe el pueblo. Es más, ni siquiera la escriben los legisladores. Los legisladores votan, muchas veces y a pesar de la masiva propaganda mediática, contra la opinión del pueblo estadounidense, como ya lo han demostrado diferentes estudios, entre ellos el de Princeton University. Pero como esto no es suficiente, las leyes las redactan comités integrados por políticos y por representantes de grandes compañías privadas, las que normalmente son sus mayores donantes (de ahí que donen dinero a dos candidatos opuestos que se disputan una banca en el senado). Los grandes inversores no tienen más ideología ni principios morales que las de sus intereses privados –en nombre del interés general, claro.


La existencia de estos casos de corrupción legal, que hacen de la corrupción ilegal un derivado casi irrelevante, cuando no útil para perseguir a la competencia, han sido siempre negados por aquellos que consideran que criticar un gobierno o un país es una forma de traición patriótica y no un servicio a la verdad y la justicia. El patriotismo es la distracción de quienes han perdio la patria que habitan. Demonizar a los críticos es parte de la lógica mientras los tiburones continúan su exitoso camino. Recientemente, el USA Today demostró, en una extensa y detallada investigación, que en los últimos años todos los congresos de la unión pasaron miles de leyes (por lo menos 2100) y todas fueron burdas “copia y pega” digitadas por los representantes de las grandes compañías privadas. Tanto los legisladores estatales como los nacionales están sumergidos en esta lógica y tráfico (legal) de influencias, casi todos procedentes de los llamados “intereses especiales” y de poderosos lobbies financieros (los sindicatos podrían ser considerados los lobbies de los de abajo, pero no por casualidad desde los 80s han sido debilitados hasta su casi irrelevancia). Todo lo cual explica que el 40 por ciento de la población estadounidense no sea dueña ni del uno por ciento de toda su riqueza, pero fanáticamente defiende la idea de que el cinco por ciento posea más del 60 por ciento de todo, porque lo ha logrado “por mérito propio” y no por una sistemática y globalizada corrupción legal. Aunque, claro, convencer a un pueblo que es asaltado por su propio interés no deja de ser un mérito.


Así, los exitosos dueños del gran capital escriben las leyes en Estados Unidos en su beneficio propio, las que luego irán a aplicar los jueces de forma extraterritorial para luchar contra la corrupción, las que luego el poderoso Ejecutivo nacional impondrá a nivel global bajo presión y acoso (narrativo, económico, y militar).


Por supuesto que no es mi interés, ni por lejos, defender ninguna empresa, ningún multimillonario chino, ni al gobierno chino, ni al de Irán ni a nadie sino, lisa y llanamente, la verdad. Sobre todo esa verdad que no se deja ver debajo de tantas banderas que flamean los fanáticos medievales en beneficio de la ya inalcanzable aristocracia financiera.

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Miércoles, 10 Abril 2019 05:47

Encono en las redes sociales

Encono en las redes sociales

No se trata de dialogar, sino de avasallar al oponente. El ágora, la plaza publica, en la que confluyen los usuario(a)s de la redes sociales rompen lanzas unos contra otros. La declaratoria de guerra es cotidiana, no hay convicción de persuadir, sino de eliminar simbólicamente al contrincante.

Ejercer la persuasión implica, primero, tener integrada una posición informada sobre determinada temática para, después, exponer el punto de vista con el fin de intentar convencer a la contraparte de las razones por las cuales hemos adoptado cierta óptica. El reconocimiento del otro(a) como interlocutor con derecho a exponer su posición es importante para sostener una conversación, presencial o virtual, fructífera. Pero cuando la consigna es demeritar, considerando inferior al otro, lo buscado es aniquilarle, no reconocerle derechos.

Ryszard Kapuscinski, el gran trotamundos y periodista polaco, sintetiza experiencias y aprendizajes en sus recorridos geográficos e interculturales en el libro Encuentro con el otro (Editorial Anagrama, Barcelona, 2007). El autor dice que en la extensa historia humana localiza tres "posibilidades ante el encuentro con el otro: podía elegir la guerra, aislarse tras una muralla o entablar un diálogo". Es decir, intentar la conquista mediante la violencia, encerrarse y tratar de ignorar la existencia del mundo, o aventurarse a encontrar puntos de contacto con quienes nos resultan extraños inicialmente.

Los otros son aquellos que no son como yo, los que tienen idioma, color de piel, gustos, creencias y prácticas distintas a las mías. De una constatación fáctica, su diferencia, se procede a sacar conclusiones valorativas: lo mío es mejor y más valioso, lo de ellos es peor y deleznable. De ahí que muchos conglomerados humanos se describan a sí mismos como el parámetro de lo que es la humanidad y, por consiguiente, los demás son falsificaciones.

En el origen de toda justificación para agredir a los otros encontramos el ejercicio de cuestionar o infravalorar su humanidad. La hermenéutica de la deshumanización de los otros para intentar explicar que lo mejor es eliminarlos, o mantenerlos a raya tras murallas o alambradas, si no físicas al menos cibernéticas, la encontramos diseminada por todos los periodos de la historia. Trátese de los nazis contra los judíos, o de la infernal masacre de los hutus perpetrada contra los tutsis en Ruanda, o la inmisericorde liquidación en Camboya de cientos de miles de quienes los jemeres rojos consideraban enemigos del pueblo. Y en América Latina los pretextos usados por los dictadores que desataron guerras sucias y su horrible saldo de torturados, desaparecidos y ejecutados con saña porque así, según ellos, defendían a la civilización occidental y cristiana de sus enemigos.

En las redes sociales pululan linchamientos simbólicos, holocaustos purificadores con víctimas propiciatorias, cuyo sacrificio se justifica con infinidad de consignas que buscan exculpar a quienes perpetran el ataque. Los guardianes de la pureza ideológica, religiosa, política, cultural y en otros campos, son creativos para minimizar las voces que presentan puntos de vista alternativos y que por exponerlos en las redes sociales resultan vituperados copiosamente.

En la sociedad global, y más globalizada que nunca, pululan los aldeanismos que buscan excluir a los otros, los extraños que irremediablemente son un peligro para la estabilidad, la pureza y la sobrevivencia del grupo que pretende imponer la normatividad. Las personas que hacen reiterados esfuerzos por marginar otras opiniones niegan igualdad a los adversarios, por ello los cosifican o se refieren a los otros como animales depredadores a los que es necesario extinguir o al menos silenciar.

El autoritarismo aniquilador que se expresa en el ágora virtual, que a diferencia del ágora ateniense donde el derecho a expresarse lo ejercían unos pocos, literalmente le ha dado voces a todo(a)s los que deseen participar y solamente necesitan una conexión de Internet. La democratización opinativa ha expropiado a los medios tradicionales el monopolio de dar a conocer puntos de vista sobre asuntos públicos. La multiplicación de voces y miradas es benéfica y muestra la diversificación de la sociedad. Sin embargo, cuando los vociferantes buscan disminuir o acallar del todo la pluralidad de voces, están menoscabando un espacio que debe ser policromático.

El intercambio de conocimientos situados, de argumentos sustentados con datos verificables, la toma de posición en pro o en contra de lo sustentado por otra persona o colectivo potencia la construcción de ciudadanía democrática. En contraparte, socavan dicha construcción quienes sustituyen el ejercicio argumentativo/persuasivo con acumulación de ofensas, diluvio de adjetivaciones ominosas, multiplicación de ridiculizaciones y evasivas para tomar en serio los cuestionamientos que hacen los demás. Requerimos más voces y menos vociferantes.

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Lunes, 04 Febrero 2019 06:42

El juez

El juez

Es un país que secuestró y desapareció a miles de niños, es un país donde la corrupción política es legal, es un país que ha torturado con impunidad, un país que ha lanzado guerras ilegales, es un país cuyos narcotraficantes más exitosos son doctores y ejecutivos en jefe de farmacéuticas, es un país que amenaza a los periodistas y los declara oficialmente “enemigos del pueblo”, es un país que le niega derechos básicos a las mujeres, y en el que la xenofobia es política oficial, es el país con más encarcelados en el mundo, es el más armado del mundo, y este es el país que se declara, sin pena ni ironía, el juez del mundo.

Es una sensación muy extraña andar en medio de esto mientras reportamos sobre dos cosas muy distintas: la proclamación hecha por Washington de un cambio de régimen en Venezuela y el juicio de El Chapo en Brooklyn. No tienen nada que ver, pero a fin de cuentas ambos dependen de una ilusión oficial estadunidense de que aquí, por alguna razón, se puede enjuiciar a todos los demás.

La idea de que Washington con cualquier presidente, pero sobre todo con el actual, puede seriamente pretender que está preocupado por la democracia y los derechos humanos en otro país, o que está haciendo justicia con la “guerra contra las drogas”, debería provocar carcajadas históricas, pero sigue sorprendiendo que tantos políticos, asesores, analistas y, tristemente, periodistas lo aborden como si fuera en serio.

Las múltiples y constantes violaciones de derechos humanos y civiles, la violencia oficial, el hecho de que en gran medida este país se ha convertido en una plutocracia con toda la corrupción que eso implica (hasta el ex presidente Jimmy Carter lo ha denunciado), es más que suficiente para descalificar a este país como juez.

Apenas la semana pasada el gobierno de Trump acaba de reconocer que miles de niños más de los anteriormente reportados fueron arrebatados de los brazos de sus padres inmigrantes y que no saben dónde están. Eso es oficial. Pero esta administración no está obligada a rendir cuentas por estas violaciones masivas de derechos y aún no hay un coro masivo ni dentro ni fuera de este país exigiendo cuentas y enjuiciando a este gobierno.

¿Otro país, ya sea Venezuela, México, o uno europeo o árabe podría emplear la misma retórica estadunidense para exigir un cambio de régimen en Washington o amenazar una intervención para “rescatar a la democracia” en Estados Unidos? No cabe duda de que hay una crisis democrática dentro de Estados Unidos con graves consecuencias internacionales. ¿Qué le pasa a esa “comunidad internacional” que dice estar tan preocupada por la democracia, ese Grupo de Lima, esa OEA, esos europeos y canadienses que no están llamando por el cambio de régimen de Estados Unidos? No se oyen. ¿Por?

Por otro lado está el caso de El Chapo. Su juicio es reportado aquí en gran medida como un espectáculo (a muchos se les olvida la tragedia real que este show representa, incluso para algunos de los reporteros aquí cuyos colegas fueron asesinados por estos narcos y/o sus cómplices) y concluyen que México “es aún más corrupto y violento de lo que se suponía”. Esto nutre la retórica de Trump sobre México y los mexicanos, y El Chapo es buena publicidad para su insistencia en la necesidad de un muro fronterizo. El caso ofrece a todos una narcoserie en vivo, incluso con actores y productores de Narcos: México en Netflix visitando el “set” real en el tribunal de Brooklyn para compararlo con sus versiones ficticias. Nadie habla de las políticas antinarcóticos fallidas que se originaron en Washington, y sus masivas consecuencias humanas, incluyendo la encarcelación sin precedente de gente pobre en este país.

Mientras culminaba el juicio, se reportó que la familia Sackler, dueña de la farmacéutica que produce el opioide OxyContin, responsable en parte de una epidemia mortal en este país (casi 48 mil muertes causadas por opiaceos en 2017), obtuvo ganancias por más de 4 mil millones de dólares.

Los capos son acusados de ordenar miles de asesinatos y hasta masacres, pero lo mismo también se ha documentado a lo largo de la historia de otros empresarios, cuyos negocios también dependen de corrupción y violencia, pero por alguna razón nunca son enjuiciados. ¿Será porque entre ellos hay apellidos como Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie y más, o que hoy tienen nombres de algunas de las empresas más “prestigiosas” del mundo?

A veces un juez no tiene nada que ver con la justicia.

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Miércoles, 15 Agosto 2018 07:13

Por qué el dólar preocupa tanto

Por qué el dólar preocupa tanto

Los investigadores del Conicet analizan la historia social y cultural de la moneda del Norte. Papeles verdes que condensan sentidos políticos y económicos y, en la actualidad, funcionan como termómetro de la dinámica cotidiana del país.

 

El dólar “trepa por las nubes”, “se estaciona” y “se mantiene estable”; “vuelve a escalar” y “explota”. Ninguna estrategia logra atenazarlo, está “indomable”, “escurridizo”, “caprichoso”. Esta batería de adjetivos y verbos es empleada en el discurso mediático toda vez que intentan describirse las características y las acciones que definen el comportamiento de los papeles verdes. El consenso legitima el valor y las representaciones sociales de una moneda que –no conforme con medir los intercambios en Estados Unidos– también funciona como referencia de la economía y la política en países semiperiféricos. En Argentina, los billetes del Norte se constituyeron en un auténtico termómetro social y permiten calcular la eficacia de las decisiones del gobierno de turno.


Los argentinos ahorran, hacen sus cuentas e invierten pensando en el dólar. Pero, ¿desde hace cuánto? ¿Por qué es tan popular? ¿Solo constituye un medio de intercambio, o bien su popularidad emerge gracias a la cantidad de significados y sentidos que condensa en el marco de la relación entre ciudadanos y Estado? A estos interrogantes responden Ariel Wilkis y Mariana Luzzi. Wilkis es decano del Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), doctor en Sociología e investigador del Conicet. Es autor de los libros The Moral Power Of Money (Standford University Press) y El laberinto de las finanzas. Nuevos estudios sociales de la economía (Editorial Biblos). Luzzi, por su parte, es doctora en Sociología, investigadora del Conicet y profesora en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Publicó –junto a Carla Del Cueto– Transformaciones en la estructura social de la Argentina, 1983-2008.


Ambos son especialistas en sociología del dinero y las finanzas y, en la actualidad, concentran sus esfuerzos en la publicación de un libro que versará sobre la historia cultural y social de los usos del dólar en Argentina. El material pretende arrojar nuevas pistas para comprender cómo los retratos de Benjamin Franklin, Abraham Lincoln y George Washington se volvieron tan famosos en el país. Aquí, un adelanto al respecto.


–¿Qué abordaje propone la sociología del dinero?


Mariana Luzzi: –En las últimas décadas, la sociología volvió a interesarse en fenómenos y prácticas económicas que habían pertenecido a los intereses de la disciplina en sus inicios. De hecho, aunque se trata de un área a priori novedosa, a fines del siglo XIX ya había sido abordada por los padres fundadores del campo. Una de las obras más importantes de Georg Simmel fue Filosofía del dinero, de la misma manera que Max Weber se interesó por los orígenes del capitalismo y Émile Durkheim por la división del trabajo. El objetivo, desde aquí, es preguntarse qué es eso que llamamos dinero, cómo circula, cuáles son sus usos legítimos e ilegítimos y cuáles sus representaciones sociales.


Ariel Wilkis: –Los problemas clásicos de la sociología –el poder, la jerarquía, el estatus– pueden ser explorados a partir del dinero. Si la ciencia económica lo define a partir de su transparencia y neutralidad, la ciencia social produce un movimiento inverso, al analizar cómo las prácticas monetarias contribuyen y producen esas diferencias morales y jerárquicas. Esto es: puede funcionar como un punto de entrada para comprender las dinámicas sociales.


–En este sentido, ¿por qué a los argentinos les interesa tanto lo que ocurre con los dólares? ¿En toda Latinoamérica sucede lo mismo?


M. L.: –Si bien Argentina no constituye ninguna excepción, es cierto que nos preocupa mucho lo que sucede con el dólar. En el país, por ejemplo, hace cuarenta años que el mercado inmobiliario está dolarizado y eso no ocurre necesariamente en otras latitudes con historias y trayectorias económicas parecidas. Además, funciona como reserva de valor primordial y como medida de referencia respecto a las monedas nacionales. Pienso que el dólar interesa tanto porque conjuga prácticas económicas, significados y relaciones políticas. Más allá del poder de compra real que cada ciudadano tenga, también opera como un termómetro tanto del estado de la economía así como de las políticas económicas que implementan los gobernantes de turno. Y todo eso hace que su cotización se comunique con la misma asiduidad con que se transmiten los datos del tiempo y el estado del tránsito.


A. W.: –El dólar es una institución política. Cuando los ciudadanos piensan su relación con la moneda también reflexionan acerca de su vínculo con el Estado. Y coincido con Mariana, es un termómetro de la vida social y política: no solo porque los actores financieros tienen capacidad para presionar a los gobiernos a través de mercados cambiarios sino porque también los habitantes, en sus prácticas cotidianas, leen el escenario de poder a partir de lo que acontece con el dólar.


–No obstante, aunque “la fiebre del dólar” parece estallar este año, la ciudadanía se preocupa por la salud de la moneda del Norte desde hace bastante.


M. L.: –Tal cual, en el pasado también formaba de las agendas mediáticas; el asunto es que no aparecía de manera continua. Entre fines de 1950 y principios de 1960, o bien, entre 1975 y 1980, constituyeron dos períodos en que la temática tuvo una cobertura considerable por parte de la prensa. Su emergencia depende de los contextos y el presente (con corridas cambiarias, disminución de reservas y devaluaciones constantes) es muy favorable para que nos preocupemos.


A. W.: –Con la popularización del dólar en Argentina, a principios de los sesenta, no solo la prensa sino también la publicidad comienza a referirse a la moneda y se instala su presencia en los medios de comunicación masiva. Desde aquí, la temática interpela no solo a los “hombres de negocios” sino también a todos aquellos lectores que empiezan a observar cómo funciona el mercado y reciben un discurso pedagógico. Así, los periodistas especializados y los economistas explican al público en qué consiste cada concepto.


–De modo que el asunto del dólar ya constituye un problema desde 1960.

 

A. W.: -Sí, claro, en aquella época los diferentes actores económicos ya habían instalado la necesidad del ahorro y el juego de la especulación vinculada a la moneda extranjera. El dólar constituye un problema crónico a los ojos de nuestro país desde hace más de 50 años. Aunque se trata de un mercado pequeño –ya que no posee el volumen suficiente como para despertar tanta importancia– nadie podría negar que es muy relevante.


–¿Es posible dejar de pensar en los dólares? ¿Cómo quebrar el consenso y la legitimidad de estos papeles extranjeros que valen y significan tanto?


M. L.: –La pregunta, tal vez, no sea tanto si es posible desprendernos de la moneda de Estados Unidos, sino más bien comprender cómo devino en un objeto tan fundamental para pensar las prácticas sociales, económicas y políticas. Nuestra investigación sobre el dólar en Argentina implica un análisis extendido, pues si bien su presencia no tuvo siempre la misma magnitud, su cronicidad es un elemento a destacar. De este modo, si la temática del dólar no es nueva, quizás, los problemas económicos de nuestro país no se vinculen de modo directo con los dólares sino con una redistribución más equitativa de los ingresos.


A. W.: –Se tiende a pensar que cuando los individuos consigan crear un instrumento financiero que les brinde mejores rendimientos que la moneda de Estados Unidos se logrará “desdolarizar” las mentes de los argentinos. No obstante, desde mi perspectiva, esta hipótesis es errónea en la medida en que los sujetos no son seres racionales ni maximizadores de ganancias sino que establecen una relación política con el dólar. De hecho, si los ciudadanos no abandonan el dólar es porque les permitió un aprendizaje de autonomía y escape respecto a sus relaciones con el Estado. Por este motivo, nuestro país conforma una cultura dolarizada.


–En definitiva, su importancia radica en que no solo permite invertir.


M. L.: –Por supuesto, justamente esa es nuestra hipótesis. Si solo sirviera a tales efectos sería fácilmente reemplazable por el primer bono que funcione y brinde confianza en la gente. El asunto es que el dólar cumple un montón de funciones, más allá de la tradicional y transparente de operar como medio de intercambio.


A. W.: –En esta línea, la presencia del dólar no puede ser –solo– leída a partir de variables macroeconómicas, sino que existe un proceso específico de aprendizajes sedimentados que, en definitiva, termina por explicar cómo una moneda externa a un país se expande de la manera en que lo hizo.


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Lunes, 30 Julio 2018 07:08

Trump, dictador en ciernes

Trump, dictador en ciernes

En uno de sus tuits, el presidente estadunidense, Donald Trump, intentó utilizar ayer al editor de The New York Times, Arthur Gregg Sulzberger –con quien sostuvo un encuentro en días pasados– al insinuar que el jefe editorial del rotativo neoyorquino estaba de acuerdo con su opinión paranoica acerca de los medios informativos, a los que ha descrito en conjunto como el enemigo del pueblo.


Pocas horas después, en un comunicado, el periodista aclaró que en el encuentro le advirtió al jefe de Estado que sus crecientes ataques a los medios son divisionistas, peligrosos y dañinos, y su discurso incendiarioestá provocando un incremento en las amenazas a los periodistas que podría derivar en agresiones violentas.


Este desmentido, enésima confirmación de la manera inescrupulosa en la que Trump maneja sus relaciones públicas, es un episodio más en la cruzada que el presidente republicano ha emprendido en contra de los informadores.


La semana pasada ordenó que se prohibiera el acceso a una conferencia de prensa en la Casa Blanca a la reportera de la cadena CNN Kaitlan Collins, porque previamente había formulado preguntas inapropiadas, en un hecho que indignó a la comunidad periodística de Washington.


En un comunicado, la Asociación de Corresponsales de la Cssa Blanca dijo que ese veto era absolutamente inapropiado, erróneo y pusilánime.


Lo cierto es que las embestidas del mandatario hacia los medios han llegado a un grado de descalificación total, como cuando el martes anterior, en un discurso pronunciado en la ciudad de Kansas, en la convención anual de los veteranos de guerra, afirmó: lo que estás viendo y lo que estás leyendo no es lo que está sucediendo, y pidió a los ciudadanos que no crean en la mierda de las noticias falsas.


En suma, en su ataque frontal a los medios informativos y al periodismo en general, Donald Trump muestra la contundencia de su autoritarismo, su intolerancia y su espíritu antidemocrático.


Cabe esperar que la sociedad estadunidense, en lugar de seguir las arengas presidenciales cuya finalidad es generar un ambiente de linchamiento en contra de la información independiente y crítica, sea capaz de darse cuenta del peligro que el ocupante de la Casa Blanca representa para la institucionalidad de la nación y para los derechos a la información y a la libertad de expresión.


Y ojalá que logre presionar a los contrapesos de la Presidencia para que actúen a tiempo, porque con estas expresiones, el magnate republicano se ha mostrado como un dictador en ciernes.

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Macron sella la reforma laboral pese a las protestas en la calle


Con su primer gran proyecto, el presidente francés envía una señal a Europa: Francia es reformable

 

Emmanuel Macron cae en los sondeos de popularidad y afronta un otoño de protestas, pero siempre podrá decir que cumple las promesas. El Consejo de Ministros aprobó este viernes el primer gran proyecto de su presidencia: una reforma laboral que flexibilizará la contratación y el despido. Aunque la reforma está pendiente de la aprobación definitiva en el Parlamento, Macron envió varias señales al estampar su firma. A los sindicatos: las protestas no frenarán sus planes. Al resto de franceses: el propósito de transformar Francia va en serio, mensaje similar al que envía a los socios europeos, y en particular a Alemania. Francia es reformable. Tras la reunión del Consejo de Ministros, Macron firmó las nuevas normas en el Elíseo, ante las cámaras de televisión, en una escenificación que algunos comentaristas consideraron "americana", al estilo de los presidentes estadounidenses firmando leyes en el Despacho Oval de la Casa Blanca. La liturgia presidencialista resaltaba el poder del jefe de Estado y el significado del momento. El presidente —elegido en mayo ante la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen— evita la maldición de otros presidentes, que o bien quisieron imponer reformas inesperadamente, sin haberlas propuesto en campaña electoral, o dieron marcha atrás cuando constataron su impopularidad.


Con la adopción de los cinco textos legislativos de la reforma —las llamadas ordenanzas—, Macron se apunta el primer triunfo de su joven presidencia. Y desafía de quienes aventuraban que, una vez en el poder, sería incapaz de aprobar una reforma ante la resistencia de los sindicatos y quizá de la calle. Lo ha logrado, entre otros motivos, gracias a unas rondas de consultas en verano con los actores sociales y a la habilidad para dividir a los sindicatos. También le ha ayudado la legitimidad que le otorga haber prometido la reforma en campaña, y contar con una mayoría cómoda y cohesionada en la Asamblea Nacional. "Creo en la democracia, y la democracia no está en la calle", dijo esta semana a la cadena CNN.


La reforma no es una revolución, pero sí un cambio en el código laboral hacia una mayor liberalización. Contempla, por ejemplo, baremos a las indemnazaciones por despidos improcedentes. Permite a las multinacionales instaladas en Francia invocar una situación de crisis local para despedir a trabajadores, aunque la empresa prospere en el resto del mundo. También autoriza que las negociaciones en las pequeñas empresas esquiven a los sindicatos, y fusiona las múltiples instancias de representación laboral en las empresas. Es un primer paso, casi más simbólico que efectivo a la hora de bajar desempleo crónico: la etapa inicial de una serie de reformas que incluyen la formación profesional, el seguro de desempleo o a la política impositiva, entre otros ámbitos, y que desembocarán, según Macron, en "una transformación inédita [del] modelo social".


El debate no ha terminado. El peculiar instrumento legislativo que eligió Macron —las ordenanzas— impone un calendario pautado. Las ordenanzas son textos legislativos que pueden adoptarse sin pasar por el complejo proceso de largos debates y enmiendas parlamentarios. Primero, el Gobierno debe pedir permiso al Parlamento para actuar por esta vía, cosa que ocurrió en agosto. Una vez firmado el texto, entra en vigor, pero de manera provisional. Hasta que el Parlamento lo ratifique no se convertirán en ley, y esto debe ocurrir en un plazo de tres meses. Algunos flecos todavía son susceptibles de modificarse, pero en su esencia la reforma avanza. Macron podrá decir que ha ganado la primera ronda de su batalla con la oposición y con la calle.


La oposición mide su fuerza


Una protesta de baja intensidad —insuficiente, como mínimo, para frenar los planes del presidente Emmanuel Macron— se está instalando en Francia. No han sido hasta ahora manifestaciones masivas, ni movimientos populares amplios que señalen un rechazo definitivo al nuevo presidente.


Pero evidencian un malestar que se refleja también en los sondeos: un 44% de franceses considera que Macron es un buen presidente, doce puntos menos que en junio, según un sondeo del instituto Odoxa publicado esta semana. Un 52% rechaza la reforma laboral, según otro sondeo de OpinionWay.


Los sindicatos ya han celebrado dos jornadas de huelga y protestas, el 12 y el 21 de septiembre. De las tres grandes organizaciones, la movilización sólo ha contado con el apoyo oficial de la CGT, aunque han participado miembros y grupos locales de los otros sindicatos. Según datos del Ministerio del Interior, en la primera protesta participaron 223.000 personas en todo Francia, y 132.000 en la segunda.


La manifestación más esperada es la de este sábado 23 de septiembre, organizada por La Francia Insumisa, el partido de izquierda alternativa de Jean-Luc Mélenchon. Mélenchon ha logrado erigirse en el principal opositor político a Macron. Un éxito de convocatoria —se comparará la cifra de asistentes con la de las manifestaciones sindicales— le servirá para afianzarse en este papel.


Las protestas están movilizando a otros sectores. El jueves hubo una huelga encubierta de agentes de la policía antidisturbios, la semana que viene protestarán los camioneros, y más tarde están previstas movilizaciones de funcionarios y jubilados.


El inconveniente de la manifestación de Mélenchon el sábado es que llega un día después de que el Gobierno francés haya aprobado la reforma laboral, probablemente demasiado tarde para frenarla. Pero las protestas miran más allá. No apuntan a esta reforma sino a las siguientes que están en la agenda gubernamental, y en realidad a la figura del presidente Macron.

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Sábado, 25 Julio 2015 05:03

El coraje de la desesperanza

El coraje de la desesperanza

Según el reconocido filósofo esloveno, a los griegos no se les pide que traguen muchas píldoras amargas para un plan realista de reactivación económica, se les pide que sufran para que otros puedan seguir soñando su sueño imperturbables.


Giorgio Agamben dijo en una entrevista que "el pensamiento es el coraje de la desesperanza", una visión que es especialmente pertinente para nuestro momento histórico, cuando como regla general aun el más pesimista de los diagnósticos termina con una insinuación optimista de alguna versión de la proverbial luz al final del túnel. El verdadero coraje no es imaginar una alternativa sino aceptar las consecuencias del hecho de que no hay una alternativa claramente discernible: el sueño de una alternativa es una señal de la cobardía teórica, sus funciones como un fetiche que evita que pensemos hasta el final de nuestro predicamento. En otras palabras, el verdadero coraje es admitir que la luz al final de túnel es la luz de otro tren que se nos acerca en la dirección opuesta.


No hay mejor ejemplo de la necesidad de tal valor que Grecia hoy.


La doble vuelta en U que tuvo la crisis griega en julio de 2015 no puede sino aparecer como un paso no sólo de la tragedia a la comedia, sino, como Stathis Kouvelakis apuntó, de la tragedia llena de reveses cómicos directamente al teatro del absurdo (¿hay alguna otra manera de caracterizar el cambio de un extremo a otro, que pudiera deslumbrar incluso al filósofo hegeliano más especulativo?). Cansado de las interminables negociaciones con los ejecutivos de la Unión Europea (UE), en la que una humillación siguió a otra, Syriza llamó al referendo del domingo 5 de julio, que preguntaba al pueblo griego si apoyaba o rechazaba la propuesta de nuevas medidas de austeridad de la UE. Aunque el propio gobierno claramente apoyó el No, el resultado fue una sorpresa para el propio gobierno: la sorprendentemente abrumadora mayoría de más del 61 por ciento votó No al chantaje europeo. Los rumores comenzaron a circular de que el resultado –la victoria para el gobierno– era una mala sorpresa para Tsipras, que secretamente tenía la esperanza de que el gobierno perdiera, de modo que una derrota le permitiría salvar el honor al rendirse a las exigencias de la UE ("tenemos que respetar la voz de los votantes"). Sin embargo, literalmente, a la mañana siguiente, Alexis Tsipras anunció que Grecia estaba dispuesta a reanudar las negociaciones, y días más tarde Grecia negoció una propuesta con la UE, que es básicamente la misma que habían rechazado los votantes (en algunos detalles, aún más duras). En resumen, actuó como si el gobierno hubiera perdido, no ganado, el referéndum:
"¿Cómo es posible que un devastador No a las políticas de austeridad se interprete como una luz verde para un nuevo memorando de entendimiento? El sentido de lo absurdo no es sólo un producto de este cambio inesperado. Surge sobre todo del hecho de que todo esto se está desarrollando ante nuestros ojos como si nada hubiera pasado, como si el referendo fuera algo así como una alucinación colectiva que terminara repentinamente, dejando que continuemos haciendo libremente lo que hacíamos antes. Pero debido a que no todos nos hemos convertido en comedores de loto, vamos al menos a dar un breve resumen de lo que ocurrió en los últimos días. Desde el lunes por la mañana, antes de que los gritos de victoria en las plazas públicas del país hubieran desaparecido totalmente, empezó el teatro del absurdo. El público, aun en el estado de goce por el resultado del domingo, observaba cómo el representante del 62 por ciento se subordinaba al restante 38 por ciento en el período inmediatamente posterior a una resonante victoria para la democracia y la soberanía popular. Pero el referendo ocurrió. No era una alucinación de la que todo el mundo ahora se ha recuperado. Por el contrario, la alucinación es el intento de rebajarla a un temporario "dejar que se ventile el humo antes de reanudar el descenso hacia un tercer acuerdo".


Y las cosas siguieron en esa dirección. En la noche del 10 de julio, el Parlamento griego le dio a Alexis Tsipras la autoridad para negociar un nuevo plan de rescate, por 250 votos contra 32, pero 17 diputados del gobierno no apoyaron el plan, lo cual significa que tiene más apoyo de los partidos de la oposición que del suyo propio. Días más tarde, la Secretaría de Política de Syriza, dominada por el ala izquierda del partido, concluyó que las últimas propuestas de la UE eran "absurdas" y que "exceden los límites de la resistencia de la sociedad griega" –¿extremismo izquierdista?–. Pero el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), en este caso una voz del capitalismo mínimamente racional, hizo exactamente lo mismo: un estudio del FMI publicado el día anterior mostró que Grecia necesita mucho más alivio de la deuda de los gobiernos europeos que lo que éstos estaban dispuestos a contemplar hasta ahora. Los países europeos tendrían para dar a Grecia un período de 30 años de gracia para cumplir con toda su deuda en Europa, incluidos nuevos préstamos, y una extensión de la madurez dramática. No es de extrañar que el propio Tsipras declarara públicamente su duda sobre el plan de rescate: "No creemos en las medidas que nos impusieron", dijo Tsipras durante una entrevista de televisión, dejando en claro que la apoya por pura desesperación, para evitar un colapso económico y financiero total. Los eurócratas utilizan tales confesiones con impresionante perfidia: ahora que el gobierno griego aceptó las sus duras condiciones, dudan de la sinceridad y la seriedad de su compromiso: ¿cómo puede Tsipras realmente luchar por un programa en el que él no cree? ¿Cómo puede el gobierno griego estar realmente comprometido con el acuerdo cuando se opone al resultado del referendo?


Sin embargo, declaraciones como las del FMI demuestran que el verdadero problema es otro: ¿la UE realmente cree en su propio plan de rescate? ¿Realmente cree que las brutales medidas impuestas promoverán el crecimiento económico y por lo tanto el pago de las deudas? ¿O es que la motivación final de la brutal presión extorsionista sobre Grecia no es puramente económica (ya que es obviamente irracional en términos económicos), sino política e ideológica –o, como dijo Krugman, "la rendición no es suficiente para Alemania"–, que quiere el cambio de régimen y la humillación total de Grecia. Y hay una facción importante que sólo quiere sacar a Grecia de la UE, y más o menos le daría la bienvenida a un estado fallido como una advertencia para el resto. "Uno siempre debe tener en cuenta el horror que Syriza representa para el establishment europeo" (un miembro conservador polaco del Parlamento Europeo apeló incluso directamente al ejército griego para dar un golpe de Estado con el fin de salvar al país).


¿Por qué este horror? A los griegos ahora se les pide que paguen el alto precio, pero no para una perspectiva realista de crecimiento. El precio que se les pide que paguen es la continuación de la fantasía de "extender y pretender". Se les pide que asciendan a su sufrimiento real con el fin de sostener el ensueño de otros (eurócratas). Gilles Deleuze dijo hace décadas: "Si vous êtez pris dans le rêve de l'autre, vous êtez foutus" ("si estás dentro del sueño de otro, estás en problemas") y ésta es la situación en cual Grecia se encuentra ahora: a los griegos no se les pide que traguen muchas píldoras amargas para un plan realista de reactivación económica, se les pide que sufran para que otros puedan seguir soñando su sueño imperturbables. El que ahora necesita despertar no es Grecia, sino Europa. Todo el mundo que no está atrapado en este sueño sabe lo que nos espera si el plan de rescate se promulga: otros 90 mil millones de euros, más o menos, serán arrojados al cesto griego, aumentando la deuda griega a unos 400 mil de millones (y la mayoría de ellos volverán rápidamente a Europa occidental. El verdadero plan de rescate es el rescate de los bancos alemanes y franceses, no de Grecia), y podemos esperar que la misma crisis estalle en un par de años...


Pero ¿ese resultado es realmente un fracaso? A nivel inmediato, si se compara el plan con su resultado real, obviamente sí. A un nivel más profundo, sin embargo, no se puede evitar la sospecha de que el verdadero objetivo no es darle a Grecia una oportunidad, sino transformarlo en un estado semicolonizado económicamente, mantenido en la pobreza y la dependencia permanente como una advertencia a otros. Pero en un nivel más profundo, hay nuevamente un fracaso, no de Grecia, sino de la propia Europa, del núcleo emancipatorio del legado europeo.


El No del referéndum fue sin duda un gran acto ético-político: contra una propaganda enemiga bien coordinada que difundía mentiras y temores, sin ninguna perspectiva clara de lo que yace delante, contra todas las probabilidades pragmáticas "realistas", el pueblo griego rechazó heroicamente la presión brutal de la UE. El No griego fue un gesto auténtico de la libertad y autonomía, pero la gran pregunta es, por supuesto, lo que ocurre el día después, cuando tenemos que volver de la extática negación al sucio negocio de todos los días, y aquí surge otra unidad, la unidad de las fuerzas "pragmáticas" (Syriza y los grandes partidos de la oposición) contra el Syriza de Izquierda y Amanecer Dorado (ultraderecha). Pero ¿significa esto que la larga lucha de Syriza fue en vano, que el No del referéndum fue sólo un vacío gesto sentimental destinado a hacer más palpables los dictámenes de capitulación?


Lo realmente catastrófico de la crisis griega es que en el momento en que el referendo aparecía como la elección entre el Grexit (salida de la Zona Euro) y la capitulación a Bruselas, la batalla estaba ya perdida. Ambos términos de esta elección se mueven dentro de la eurocrática visión predominante (Recuerde que los alemanes de línea dura antigriega, como el ministro de Finanzas, Schauble, ¡también prefieren el Grexit!) El gobierno de Syriza no estaba luchando sólo por un mayor alivio de la deuda y por más dinero nuevo dentro de las mismas coordenadas globales, sino por el despertar de Europa de su sueño dogmático.


Ahí reside la grandeza auténtica de Syriza: en la medida en que el ícono de la agitación popular en Grecia fueron las protestas en la plaza Syntagma, Syriza se comprometió a la labor hercúlea de promulgar el cambio del Syntagma al paradigma que, en el largo y paciente trabajo de traducir la energía de la rebelión en medidas concretas que cambiarían la vida cotidiana de las personas. Tenemos que ser muy preciso aquí: el No del referéndum griego no era un No a la "austeridad" en el sentido de los sacrificios necesarios y el trabajo duro, era un No al sueño de la UE de seguir con el negocio como de costumbre. Varoufakis (el ministro de Finanzas que renunció poco antes del referendo) repetidamente dejó en claro un punto: no alcanza con endeudarse más, hace falta una rehabilitación global para darle a la economía griega la oportunidad de recuperarse. El primer paso en esa dirección debería ser un aumento en la transparencia democrática de nuestros mecanismos de poder. Nuestros aparatos estatales democráticamente electos están cubiertos por una red espesa de "acuerdos" (TISA, etc.) y los órganos "expertos" no electos que ostentan el poder económico (y militar) real. Aquí está el informe de Varoufakis en un momento extraordinario en sus tratativas con Jeroen Dijsselbloem:


"Hubo un momento en que el presidente del Eurogrupo decidió actuar contra nosotros y nos excluyó efectivamente, e hizo saber que Grecia estaba esencialmente saliendo de la Eurozona. Hay una convención que los comunicados deben ser unánimes, y el presidente no puede convocar una reunión de la zona euro y excluir a un Estado miembro. Y él dijo: 'Oh, estoy seguro de que puedo hacer eso'. Así que pidió una opinión legal. Creó un poco de jaleo. Durante unos 5 a 10 minutos la reunión se detuvo, los secretarios, funcionarios estaban hablando entre sí, por sus teléfonos, y, finalmente, algún funcionario, algún experto legal se dirigió a mí y dijo: 'Bueno, el Eurogrupo no existe legalmente, no hay un tratado que haya convocado a este grupo'. Así que lo que tenemos es un grupo inexistente que tiene el mayor poder para determinar la vida de los europeos. No le tiene que rendir cuentas a nadie, dado que legalmente no existe y es confidencial. Así que ningún ciudadano sabe lo que se dice ahí adentro dentro. Estas son decisiones casi de vida y muerte, y ningún miembro tiene que rendir cuentas ante nadie."


¿Suena familiar? Sí, para cualquiera que conozca cómo funciona el poder de China hoy en día, después de que Deng Xiaoping puso en marcha un sistema dual único: el aparato y el sistema legal amparan las instituciones del partido que son, literalmente, ilegales, o, como dijo He Weifang, un profesor de Derecho en Beijing, sucintamente: "Como organización, el partido se sienta por fuera y sobre de la ley. Debería tener una identidad legal, en otras palabras, una persona a la que demandar, pero ni siquiera está registrada como organización. El partido existe fuera del sistema legal totalmente". Es como si, en palabras de Benjamin, la violencia del estado fundador permanece presente, encarnada en una organización con un estatuto jurídico confuso:


"Parecería difícil ocultar una organización tan grande como el Partido Comunista de China, pero cultiva su rol de trasfondo con cuidado. Los departamentos grandes del partido que controlan a los medios de comunicación y a su personal mantienen un perfil público deliberadamente bajo. Los comités del partido (conocidos como 'conductores de grupos pequeños') que guían y dictan la política a los ministerios, que a su vez tienen la tarea de ejecutarlos, trabajan ocultos. Rara vez se hace referencia a la composición de todos estos comités, y en muchos casos incluso su existencia, en los medios de comunicación controlados por el Estado, para no hablar de cualquier discusión sobre la forma en que se llegan a las decisiones."


No es de extrañar que exactamente lo mismo que a Varoufakis le sucedió a un disidente chino que, hace algunos años, se presentó formalmente al juzgado y acusó al Partido Comunista Chino de ser culpable de la masacre de Tiananmen. Después de un par de meses, recibió una respuesta del Ministerio de Justicia: no pueden continuar con su acusación ya que no hay organización llamada "Partido Comunista Chino" oficialmente registrado en China. Y es fundamental señalar cómo esta opacidad del poder es falso humanitarismo: después de la derrota griega, hay, por supuesto, tiempo para preocupaciones humanitarias. Jean-Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) dijo hace poco en una entrevista que él está tan contento por el acuerdo de rescate porque va a aliviar de inmediato el sufrimiento del pueblo griego que tanto le preocupaba. Escenario clásico: después de una represión política llega la preocupación humanitaria y la ayuda, incluso posponiendo los pagos de deuda, etc.


¿Qué se debe hacer en una situación tan desesperada? Uno debería especialmente resistir la tentación del Grexit como un gran acto heroico de rechazar nuevas humillaciones y salirse... ¿adónde? ¿Estamos entrando en un nuevo orden positivo? La opción Grexit aparece como el "verdadero-imposible", como algo que llevaría a una desintegración social inmediata: "Tsipras aparentemente se dejó convencer, hace algún tiempo, de que la salida del euro era completamente imposible. Parece que Syriza ni siquiera hizo una planificación de contingencia para una moneda paralela (espero descubrir que esto es un error).

Esto lo dejó en una posición de negociación desesperada". El punto de Krugman es que el Grexit es también un imposible-verdadero que puede suceder con consecuencias imprevisibles y que, como tal, puede ser arriesgado: "todos los jefes sabios diciendo que el Grexit es imposible, que daría lugar a una implosión completa, no saben de que están hablando. Cuando digo esto, no necesariamente significa que están equivocados. Creo que lo están, pero cualquiera que confía en algo aquí se está engañando a sí mismo. Lo que quiero decir, en cambio, es que nadie tiene ninguna experiencia de lo que estamos viendo". Si bien, en principio, esto es cierto, no obstante, hay demasiados indicios de que un Grexit súbito ahora llevaría a una total catástrofe económica y social. Los estrategas económicos de Syriza están muy conscientes de que tal gesto causaría una caída inmediata del nivel de vida adicional del 30 por ciento (como mínimo), llevando la miseria a un nuevo nivel insoportable, con la amenaza de descontento popular e incluso de dictadura militar. La perspectiva de este tipo de actos heroicos es por lo tanto una tentación que debe ser resistida.


Luego están las convocatorias de Syriza para volver a sus raíces: Syriza no debe convertirse en otro partido parlamentario gobernante más. El verdadero cambio sólo puede venir de las bases, desde el pueblo mismo, desde su propia organización, no de los aparatos estatales, otro caso de posturas vacías, ya que evita el problema crucial de cómo hacer frente a la presión internacional con respecto a la deuda, o cómo ejercer poder y dirigir un estado. Las bases de autoorganización no pueden sustituir al Estado, y la pregunta es cómo reorganizar el aparato para que funcione de manera diferente.


Sin embargo, no es suficiente decir que Syriza luchó heroicamente, probando lo que es posible. La lucha continúa, acaba de empezar. En lugar de insistir en las "contradicciones" de la política de Syriza (después de una triunfal NO, acepta que el mismo programa que fue rechazado por el pueblo), y de ser atrapado en recriminaciones mutuas sobre quién es culpable (la mayoría de Syriza cometió una "traición" oportunista, o la Izquierda fue irresponsable en su preferencia por Grexit). Uno debería centrarse en lo que el enemigo está haciendo: las "contradicciones" de Syriza son un reflejo de las "contradicciones" del esta-blishment de la UE que están socavando gradualmente los fundamentos mismos de la Europa unida. En el disfraz de las "contradicciones" de Syriza, el establishment de la UE está simplemente recibiendo su propio mensaje en su verdadera forma. Y esto es lo que Syriza debería estar haciendo ahora. Con un pragmatismo despiadado y cálculo frío, debe explotar las grietas más pequeñas en la armadura del rival. Debería utilizar todos aquellos que se resisten a las políticas predominantes de la UE, desde los conservadores británicos a UKIP en el Reino Unido. Debería coquetear descaradamente con Rusia y China, jugando con la idea de darle una isla a Rusia como su base militar en el Mediterráneo, sólo para asustar totalmente a los estrategas de la OTAN. Parafraseando a Dostoievski, ahora que el Dios UE falló, todo está permitido.


Cuando uno escucha las quejas de que la administración de la UE ignora brutalmente la difícil situación del pueblo griego en su ciega obsesión por humillar y disciplinar a los griegos, que incluso los países del sur europeo como Italia o España no mostraron solidaridad con Grecia, nuestra reacción debería ser: ¿es sorprendente todo esto? ¿Qué esperaban los críticos? ¿Que la administración de la UE va a entienda mágicamente la argumentación de Syriza y actúe de acuerdo a ella? La administración de la UE simplemente está haciendo lo que siempre hizo. Luego está el reproche de que Grecia está buscando ayuda en Rusia y China, como si la propia Europa no estuviera presionando a Grecia en esa dirección con su presión humillante.


Luego está la afirmación de que fenómenos como Syriza demuestran cómo la tradicional dicotomía izquierda / derecha sobrevive. En Grecia, Syriza es llamada la extrema izquierda, y en Francia, Marine Le Pen la extrema derecha, pero estos dos partidos tienen mucho en común efectivamente: ambos luchan por la soberanía, contra las corporaciones multinacionales. Por lo tanto, es bastante lógico que en la propia Grecia, Syriza está en coalición con pequeño partido derechista pro soberanía. El 22 de abril de 2015, François Hollande dijo en la televisión que Marine Le Pen hoy suena como George Marchais (un líder comunista francés) en la década de 1970. La misma defensa patriótica de la difícil situación de los franceses comunes explotados por el capital internacional. No es de extrañar que Marine Le Pen apoye a Syriza, una rara afirmación que no dice mucho más que el viejo liberalismo sabio acerca de que el fascismo es una especie de socialismo. En el momento en que ponemos en el tapete el tema de los trabajadores inmigrantes, todo este paralelo se desmorona.


El problema final es uno mucho más básico. La historia recurrente de la izquierda contemporánea es la de un líder o partido elegido con entusiasmo universal, prometiendo un "nuevo mundo" (Mandela, Lula), pero, entonces, tarde o temprano, por lo general después de un par de años, se topan con el dilema fundamental: ¿se atreven a tocar los mecanismos capitalistas, o se deciden a "seguir el juego"? Si uno perturba los mecanismos, uno es muy rápidamente "castigado" por las perturbaciones del mercado, el caos económico y el resto.


El heroísmo de Syriza fue que, después de ganar la batalla política democrática, se arriesgaron a un paso más perturbando el buen funcionamiento del capital. La lección de la crisis griega es que el capital, aunque en última instancia sea una ficción simbólica, es nuestra realidad. Es decir, las protestas y revueltas de hoy se sostienen por la combinación (superposición) de los diferentes niveles, y esta combinación explica su fortaleza: luchan por la democracia (parlamentaria "normal") contra los regímenes autoritarios; contra el racismo y el sexismo, sobre todo contra el odio dirigido a inmigrantes y refugiados; por el Estado de Bienestar contra el neoliberalismo; contra la corrupción en la política y la economía (empresas contaminando el medio ambiente, etc.); por nuevas formas de democracia que van más allá de los rituales multipartidistas (participación, etc.); y, por último, el cuestionamiento del sistema capitalista global como tal, tratando de mantener viva la idea de una sociedad no capitalista. Ambas trampas deben ser evitadas aquí: el falso radicalismo ("lo que realmente importa es la abolición del capitalismo parlamentario liberal, el resto de las peleas son secundarias"), así como el falso gradualismo ("ahora luchamos contra la dictadura militar y por la simple democracia, olviden sus sueños socialistas, esto viene después, tal vez..."). Cuando tenemos que hacer frente a una lucha específica, la pregunta clave es: ¿cómo será nuestra participación en ella o la retirada de la misma afectará a otras luchas? La regla general es que, cuando una revuelta comienza contra un régimen opresivo semidemocrático, como fue el caso en el Oriente Medio en 2011, es fácil movilizar a grandes multitudes con lemas que uno no puede sino caracterizar para agradar a la multitud –por la democracia, contra la corrupción, etc.–. Pero entonces nos acercamos poco a poco a decisiones más difíciles: cuando nuestra rebelión tiene éxito en su objetivo directo, nos damos cuenta de que lo que realmente nos molestó (nuestra no-libertad, la humillación, la corrupción social, la falta de perspectivas de una vida digna) continúa en una nueva forma. En Egipto, los manifestantes lograron deshacerse del régimen opresivo de Mubarak, pero la corrupción permaneció, y la perspectiva de una vida digna se alejó aún más. Después del derrocamiento de un régimen autoritario, los últimos vestigios de la atención patriarcal para los pobres pueden caer lejos, de modo que la libertad recién adquirida se reduce de hecho a la libertad de elegir la forma preferida de la propia miseria. La mayoría no sólo sigue siendo pobre, pero, para colmo de males, se les dice que, ahora que son libres, la pobreza es su propia responsabilidad. En tal situación, tenemos que admitir que hubo fallas en nuestra propia meta, que la meta no era suficientemente específica. Por ejemplo, que la democracia política estándar puede también ser la forma misma de no-libertad: la libertad política puede fácilmente proporcionar el marco legal para la esclavitud económica, con los más desfavorecidos vendiéndose "libremente" a la servidumbre. Por lo tanto hemos de exigir más que sólo democracia política. También la democratización de la vida social y económica. En resumen, tenemos que admitir que lo que al principio tomamos como el fracaso de no darnos cuenta plenamente que un principio noble (el de la libertad democrática) es un fracaso inherente a este principio en sí. Aprender este paso de la distorsión de una noción, su realización incompleta, a lo inmanente distorsión a esta noción es el gran paso de la pedagogía política.


La ideología dominante aquí moviliza todo su arsenal para impedirnos llegar a esta conclusión radical. Empiezan diciéndonos que la libertad democrática trae su propia responsabilidad, que tiene un precio, que no estamos todavía maduros si esperamos demasiado de la democracia. De esta manera, nos culpan por nuestro fracaso: en una sociedad libre, por lo que se nos dice, somos todos capitalistas invirtiendo en nuestras vidas, decidiendo poner más en nuestra educación que en divertirnos si queremos tener éxito, etc. En un plano político más directo, la política exterior de Estados Unidos elaboró una detallada estrategia de cómo ejercer el control de daños re-canalizando un levantamiento popular hacia limitaciones parlamentarias capitalistas aceptables. Como se hizo éxitosamente en Sudáfrica tras la caída del régimen del apartheid, en Filipinas después de la caída de Marcos, en Indonesia después de la caída de Suharto, etc. En esta coyuntura precisa, la política emancipatoria radical se enfrenta a su mayor desafío: cómo llevar las cosas más allá después de que la primera etapa entusiasta termina, cómo dar el paso siguente sin sucumbir a la catástrofe de la tentación "totalitaria". En resumen, cómo moverse más lejos de Mandela sin convertirse en Mugabe.


El coraje de la desesperación es crucial en este punto.


Slavoj Zizek, filósofo y crítico cultural, es profesor en la European Graduate School, director internacional del Birkbeck Institute for the Humanities (Universidad de Londres) e investigador senior en el Instituto de Sociología de la Universidad de Liubliana. Su obra magna Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico (Akal) se publicará en español en septiembre de este año.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Sábado, 25 Julio 2015 04:50

Alemania como problema

Alemania como problema

El mayor problema de Europa no es Grecia. Es Alemania. Hace poco más de dos años (3 de mayo de 2013) publiqué un texto titulado "El Diktat alemán", en el cual describía las justificaciones dadas por Alemania en el inicio de la Primera Guerra Mundial para las atrocidades que cometió contra un pequeño país, Bélgica, que se negaba a colaborar con sus designios bélicos. El modo destempladamente cruel como Alemania se está vengando de un acto de desobediencia de otro pequeño país, Grecia, nos obliga a examinar la historia reciente de Europa y, a partir de ella, pensar nuestro futuro común.


No se trata de desenterrar fantasmas enterrados hace mucho tiempo y menos de alentar supuestos sentimientos antigermánicos que sólo podrían accionar, por oposición, sentimientos filogermánicos. Eso sucedió hace setenta años y las discusiones que hubo de poco valieron a los pueblos europeos (y no europeos) masacrados por una guerra cruenta. Se trata solamente de repasar las soluciones que fueron dadas al problema alemán después de la Segunda Guerra Mundial, de analizar sus límites e imaginar otras soluciones posibles.


El problema alemán siempre fue el de ser demasiado grande para Europa y demasiado pequeño para el mundo. Por un lado, el expansionismo de los imperios alemán y austro-húngaro; por otro, una de las más pequeñas potencias coloniales europeas, con un corto período colonialista (1884-1919), y sin dejar siquiera la lengua alemana entre los colonizados, al contrario de lo que sucedió con las otras potencias europeas. Para no hablar de la guerra franco-prusiana (1870-1871), dominada por el deseo de Bismarck de unificar Alemania bajo la égida de Prusia y por el temor de Francia de que el resultado fuese un excesivo dominio alemán sobre Europa, la arrogancia bélica de Alemania en las dos guerras mundiales del siglo XX causó una devastación sin precedentes. Sólo en la Segunda Gran Guerra murieron 60 millones de personas, el tres por ciento de la población mundial de entonces. En 1945, la solución encontrada para contener el problema alemán fue la división de Alemania: una parte bajo control soviético y otra bajo control occidental. Esta solución fue eficaz mientras duró la Guerra Fría. Con la caída del Muro de Berlín (1989) y la subsecuente reunificación alemana hubo que encontrar otra solución.


Debe notarse que la reunificación alemana no fue diseñada como un nuevo Estado (como muchos demócratas de Alemania Oriental querían), sino como una ampliación de Alemania Occidental. Ello condujo a pensar que la solución estaba finalmente dada desde que en 1957 se creara la Comunidad Económica Europea (más tarde Unión Europea), con la participación de Alemania Occidental y con el objetivo, entre otros, de contener el extremo nacionalismo alemán. La verdad es que esta solución funcionaba "automáticamente" en tanto Alemania estuviese dividida. Después de la reunificación, tal solución dependería de la autocontención de Alemania. Esta autocontención fue durante los últimos veinticinco años el tercer pilar de la construcción europea, siendo los otros dos el consenso en las decisiones y la progresiva convergencia entre los países europeos. El modo como fue siendo "profundizada" la UE reveló que los dos primeros pilares estaban cediendo y que la creación del euro dio un golpe final en el pilar de convergencia. La importancia trascedente de la crisis griega es la de revelar que el tercer pilar también colapsó.


Debemos a los griegos el trágico mérito de mostrar a los pueblos europeos que Alemania no es capaz de autocontenerse. La nueva oportunidad dada a Alemania en 1957 acaba de ser desperdiciada. El problema alemán está de vuelta y no augura nada bueno. Y si Alemania no es capaz de autocontenerse, los países europeos tienen que hacerlo rápidamente. El antiguo canciller alemán, Helmut Schmitt, vio este peligro con impar lucidez al afirmar hace muchos años que, para su propio bien y el bien de Europa, Alemania no debería ni siquiera intentar ser el primero entre iguales. Mal podía imaginar él que Alemania se convertiría en pocos años en el primero entre desiguales. Y no nos tranquiliza pensar que la Alemania de hoy es una democracia, si esa democracia es über alles (sobre todos).


No olvidemos que la terapia de imposición violenta ejercida hoy contra Grecia fue practicada antes contra una región derrotada de Alemania, la Alemania Oriental, durante el proceso de reunificación. Y de facto estuvo dirigida por el mismo personaje, Wolfgang Schäuble, entonces ministro del canciller Helmut Kohl. La diferencia crucial fue que, en ese caso, la furia financiera de Schäuble tuvo que ser políticamente contenida por tratarse del mismo pueblo alemán. Los griegos y, de aquí en adelante, todos los europeos pagarán caro no ser alemanes. Esto a menos que Alemania sea democráticamente contenida por los países europeos.


No veo muchas ventajas en reaccionar defensivamente ante el regreso del soberanismo. En verdad, el soberanismo está ya instalado en Europa, sólo que bajo dos formas: el soberanismo ofensivo de los fuertes (encabezado por Alemania) y el soberanismo defensivo de los débiles (procurado por los países del sur a los que se junta, todavía medio aturdida, la propia Francia). En el contexto europeo, el soberanismo o el nacionalismo entre desiguales es una invitación a la guerra. De ahí que, por más tenue que sea la posibilidad de éxito, hay que tratar de reconstruir la Unión Europea sobre bases democráticas: una Europa de los pueblos donde dejen de dominar burócratas grises y no electos al servicio de los clientes más fuertes, ante la distracción fácil de representantes democráticamente electos pero políticamente desarmados.


Estas soluciones no resolverán todo, pues el problema alemán tiene otras dimensiones, principalmente culturales e identitarias, que se revelan con particular virulencia en relación a los países europeos del sur. En una carta dirigida a su amigo Franz Overbeck, el 14 de septiembre de 1884, Friedrich Nietzsche reprendía el "mediocre espíritu burgués alemán" por su prejuicio contra los países del sur de Europa: "Frente a todo lo que viene de los países meridionales asume una actitud entre la sospecha y la irritación, y sólo ve frivolidad... Es la misma resistencia que experimenta en relación a mi filosofía... Lo que detesta en mí es el cielo claro". Y concluía: "Un italiano me dijo hace poco: 'En comparación con lo que nosotros llamamos cielo, el cielo alemán es una caricatura". Traducido a los tiempos de hoy, es crucial que los europeos del sur convenzan a los alemanes que el cielo claro del sur no está solamente en las playas y el turismo. Está también en la aspiración de respeto por la diversidad como condición de paz, de dignidad y de convivencia democrática.

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Miércoles, 03 Diciembre 2008 15:56

Colombia, instalada mesa de negociación salarial

El lunes primero de diciembre se instaló la mesa de negociación salarial, con participación del Gobierno, los trabajadores y los empleadores.

Cada año, en su último mes, se repite este ejercicio de la “democracia”, que más parece de la simulación, ya que las propuestas que presentan cada año los trabajadores no son aceptadas por las contrapartes, y el Gobierno termina imponiendo, en acuerdo con los empleadores, el reajuste al salario mínimo legal que regirá para el año siguiente, en este caso, para el 2009. Esto se vaticina.

La Mesa es un espacio limitado, pues en ella no se discute ni concerta el conjunto de lo que debería ser una política salarial. Reducida en estricto al dinero, desconoce que el mundo del trabajo es algo mucho más complejo, que involucra, además, derecho a la organización sindical, salud, estabilidad, pensionados, desempleados, etcétera. Para los patrones, su mayor preocupación, además del reajuste limitado, es la productividad, por la cual ofrecen unos pequeños emolumentos.

Las centrales han tratado de abrir la discusión a estos otros aspectos, pero no lo han logrado. La correlación de fuerzas no lo permite. Los patronos y el Estado están aún a la ofensiva, pero los signos de una mejor situación de los trabajadores y de otros sectores sociales promete que las cosas irán cambiando.

Con iniciativa

Para la discusión del aumento salarial 2009, las centrales entraron con una propuesta dura: 14%. No es una exageración, es la realidad que retoma la pérdida del poder adquisivo de los trabajadores.

En efecto, se considera que el salario mínimo que se percibe a finales del 2008 ($ 461.500) es igual al que se recibía por igual trabajo en el 2005. Pérdida del poder adquisitivo generada por la inflación.

Las respuesta inmediata del Gobierno, en boca de su ministro del Trabajo, es que la propuesta es inaceptable. El argumento, risible: el crecimiento económico obtenido en el 2008 es inferior en 3 o más puntos a lo proyectado, y la situación calculada para el 2009 será aún más difícil.

Decimos que este argumento es risible, pues en los años que los patrones obtuvieron buenos dividendos nunca incrementaron lo suficiente como para que en los hogares se fuera superando la precaridad con que viven, producto del menguado salario mínimo y de la política social dominante.

Es tal esta realidad, que se considera que cada año, al llegar al mes 12, el salario percibido por los obreros es igual al que le cancelaban el año inmediatamente anterior. Pero este 2008 fue peor, los 27.800 pesos del reajuse salarial aprobado (6.4%) se había esfumando para mitad de año, cuando la inflación acumulada sumaba 6.5%. Es decir, precariedad y miseria que nunca encontró en los patrones ni el Estado voluntad para quebrarla.
Ahora, ante la crisis que se anuncia se pretende que los obreros continúen cargando con el peso de las pérdidas. Como siempre, las disculpas están a flor de labios y la propaganda justifica lo que digan. Corresponde a los trabajadores hacerse sentir públicamente para que la sociedad conozca sus propuestas y determine de dónde proviene la injusticia.

Propuesta de los trabajadores


Bogotá, diciembre 3 de 2008
 
Doctor
DIEGO PALACIO BETANCOUR
Ministro de la Protección Social
Señoras y señores de la comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y laborales
Bogotá, D.C.
 
 Señor Ministro:
 
A continuación el movimiento sindical y pensional aglutinado en el comando Nacional unitario, nos permitimos expresar las solicitudes de la clase Trabajadora  en el marco de la negociación  de la política salarial  y social para el año 2009
 
  1.    La Comisión de concertación
 
El Gobierno Nacional se compromete de conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo del Articulo 56 de la Constitución Política, al cumplimiento de la ley 278\96 y en particular al Articulo 5 con la efectiva participación de los Ministros del Despacho y Jefe de Planeación en las sesiones de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, dotándola de los recursos y la logística necesaria para el cumplimiento de su función, hacia una concertación con resultados.
 
Los empleadores y el Gobierno respetarán y promoverán el derecho de asociación, negociación colectiva y huelga, como parte integral de la democracia y por consiguiente, se comprometen a dar pleno cumplimiento a los convenios de la OIT, en especial los ratificados por Colombia, en el marco del Acuerdo Tripartito firmado en Ginebra el 1 de junio de 2006.
 
2. Cumplimiento salario mínimo
 
Gobierno y empleadores garantizarán el respeto al cumplimiento del salario mínimo para todos los trabajadores, acordando medidas coercitivas para el cumplimiento cabal de esta obligación.
 
3. Eliminación de toda forma de  intermediación laboral
 
El Gobierno Nacional en concordancia con los requerimientos de la OIT y de la Constitución Política sobre el trabajo decente, se compromete a presentar a consideración de la Comisión Nacional de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, para su trámite en el Congreso, un proyecto de Ley  que elimine toda forma de intermediación laboral. Dicho proyecto será presentado en el primer semestre de 2009
 
4. Fortalecimiento de la inspección del trabajo
 
El Gobierno Nacional se compromete a fortalecer la inspección en el trabajo de tal forma que ejerza funciones de vigilancia y control, en todo el territorio nacional, para proteger los derechos de los y las trabajadoras de todo abuso de que puedan ser objeto en especial los derechos al trabajo, de asociación y libertad sindical, negociación colectiva, huelga, seguridad social y no discriminación por razones de sexo, raza, religión o condición social o política.
 
5. Defensa aportes parafiscales
 
Gobierno y Empresarios se comprometen en mantener y defender los aportes parafiscales, preservando su actual destinación.
 
6. Pensionados
 
La Comisión Nacional de Concertación se compromete a dar trámite, buscará  y requerirá solución efectiva del Gobierno Nacional, al memorando de exigencia presentado el 17 de septiembre de 2008 ante el Presidente de la República  y otras autoridades nacionales, departamentales y municipales.
 
El Gobierno por vía ejecutiva decretará que los trabajadores y pensionados con salarios y pensiones hasta dos salarios mínimos legales, no estarán obligados a pagar al sistema bancario por las tarjetas de débito, los servicios de manejo y uso de cajero automático en el retiro de fondo, consultas de saldos y pago de servicios públicos domiciliarios.
 
7. Servicios Públicos
 
El Gobierno Nacional establece un sistema tarifario redistributivo en los ajustes a los servicios públicos domiciliarios, sin que excedan del 50% de la inflación causada para los estratos 1, 2 y 3. Asimismo, los reajustes a las tarifas de transporte público no excederán el 50% de la inflación causada.
 
Eliminar los reajustes mensuales al precio de los combustibles.  Sólo hará un reajuste anual equivalente  a la inflación causada.
 
Las tarifas de los peajes no se incrementarán por encima del 50% de la inflación causada.
 
8.   Política Agraria
 
El  gobierno propenderá por la formalización de la actividad agropecuaria a través de instrumentos de política y apoyos internos con el fin de lograr el pleno cumplimiento de las obligaciones laborales, la seguridad social y los aportes parafiscales. De igual manera, se creará una mesa de concertación para tratar los problemas económicos y sociales del sector agrario.
 
9. Control costos educativos
 
El Gobierno eliminará el cobro de costos académicos en la educación pública y velará por que los costos educativos en el sector privado no superen la inflación causada.
 
El Gobierno pondrá en marcha todas las medidas necesarias para garantizar la gratuidad en la educación, mejorar su calidad, aumentar la cobertura, y estimular la permanencia en las aulas de la población de bajos ingresos. De igual manera, dotará a los establecimientos educativos de todos los equipos necesarios para brindar a los alumnos una educación de calidad, como bibliotecas, salas de sistemas, laboratorios, etc.
 
10. Actualización salarial sector público
 
El Gobierno, los empleadores y los trabajadores, acuerdan actualizar el salario de los empleados públicos en 10 %, a partir del 1 de enero de 2009.
 
En desarrollo del Acuerdo Tripartito, los representantes del Gobierno, de la CUT, CGT, CTC y de las confederaciones estatales: Fenaltrase, Unete, Fenaser y Fecode, instalarán en el mes de enero de 2009, una mesa para discutir, en el marco de las leyes 411 de 1997 y 4ª de 1992, el aumento salarial que en el año 2009 se realizará para el sector público.
 
Para la discusión de los incrementos salariales del sector público del año 2010, el Gobierno Nacional presentará a la Comisión Nacional de Concertación, al mes de junio, el proyecto de incremento salarial, para que los trabajadores estatales discutan las condiciones salariales que definan dicho incremento.
 
11. Negociación Colectiva en el Sector Público
 
El Gobierno Nacional se compromete a cumplir con lo dispuesto en la Ley 411 de 1997 que ratificó el convenio 151 de la OIT y, en consecuencia, a expedir el Decreto reglamentario sobre la materia.
 
12. Salud Pública
 
El Gobierno garantiza resolver la problemática laboral de los trabajadores de la salud, en todos sus niveles y detener el proceso de privatización de los hospitales y demás entidades del sector público, así mismo, el Gobierno se compromete a convocar la Mesa Nacional de Salud, con agenda especifica, en el marco de la Comisión Nacional de Concertación.
 
13. Comisiones sindicales
 
En desarrollo del Articulo 39 de la Constitución Política que consagra los permisos sindicales como una de las garantías necesarias para el cumplimiento de la gestión de los representantes sindicales, se acuerda que para el otorgamiento de los mismos en el sector público, se debe tener en cuenta que es competencia del nominador, mediante acto administrativo, concederlos previa solicitud de las organizaciones sindicales, en las cuales se precise, nombres completos de los representantes, finalidad del permiso y duración periódica.
 
El Gobierno Nacional aplicará los criterios anteriores en las entidades del orden nacional. En lo que tiene que ver con las entidades territoriales, expedirá una circular informativa que permita que, en uso de su autonomía administrativa, los alcaldes y los gobernadores expidan los actos administrativos, referentes a los permisos sindicales para empleados públicos del sector educativo y demás trabajadores del sector público, conforme a lo establecido en la ley.
 
De ser necesario, el Gobierno Nacional coordinara una reunión con los entes territoriales para que, conjuntamente con las organizaciones sindicales, se pueda explicar el alcance de la circular y de la autonomía de los entes territoriales. Se reconoce que los permisos sindicales, respetando la individualidad de cada caso, son un instrumento importante para le desarrollo de la actividad sindical.
 
14. Madres comunitarias
 
Entre el 2009 y el 2010 el Gobierno Nacional adelantará un programa de educación básica para Madres Comunitarias, el cual hará énfasis en psicología y pedagogía infantil. En el horizonte de su profesionalización  las madres comunitarias  accederán a créditos educativos para estudios superiores, a través de los programas de crédito educativo existentes en el ICETEX.
 
Teniendo en cuenta la concertación que se adelanta con el ICBF, que las partes apoyan, empresarios y trabajadores instan al gobierno a avanzar en un proceso que permita mejorar sustancialmente la bonificación que reciben las madres comunitarias y el balance nutricional de la dieta infantil.
 
15.  Política de empleo
 
El Gobierno Nacional se compromete a implementar una política que propenda por la erradicación del trabajo informal, estimulando el trabajo decente por medio de la contratación directa sin discriminación de edad, sexo, raza o condición política o social, eliminando todas las formas de precarizacion de las relaciones laborales y protegiendo a los trabajadores y trabajadoras cabeza de familia.
 
16. Actualización salarial
 
El Gobierno, los empleadores y los trabajadores, acuerdan actualizar el salario mínimo legal en el 14 % y el subsidio de transporte en el 20%, a partir del 1 de enero de 2009.
 
 
TARSICIO MORA GODOY                                              DOMINGO TOVAR ARRIETA
Presidente CUT                                                                    Secretario General CUT
 
JULIO ROBERTO GÓMEZ ESGUERRA                      WILLIAM MILLAN MONSALVE
Secretario General CGT                                                  Secretario General Adjunto CGT                     
 
 APECIDES ALVIS FERNANDEZ                                    MIGUEL MORANTES
Presidente CTC                                                                  Secretario General CTC
    
JESUS ERNESTO MENDOZA                                         ANSELMO GÓMEZ
Presidente CPC                                                                 Secretario General CPC

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