Viernes, 01 Noviembre 2013 08:12

Bajar salarios no es bueno

Bajar salarios no es bueno

La revista Social Europe Journal acaba de publicar un artículo, "How Quarterly Capitalism Stifles Investment And Wages", escrito por George Tyler, que muestra la falsedad de los argumentos utilizados por los economistas liberales que acentúan la necesidad de bajar los salarios como la mejor manera de salir de la crisis actual, mediante el aumento de la productividad y de la competitividad, incrementando las exportaciones. El autor presenta evidencia del error de este supuesto.

 

Para ello compara los salarios por hora de los trabajadores en EEUU con los salarios por hora de los trabajadores de los países nórdicos de Europa, los cuales son mucho más elevados que los primeros. En realidad, los trabajadores del norte de Europa reciben por hora diez dólares más que los estadounidenses, lo cual es una cifra más que respetable. Y a pesar de ello, la productividad es mucho mayor en los países nórdicos que en EEUU.


George Tyler muestra las causas de este diferencial. Una de ellas es que las empresas nórdicas invierten mucho más que las estadounidenses. Y lo mismo ocurre en cuanto a investigación y desarrollo (I+D). Las nórdicas invierten más que las estadounidenses en dicha actividad.


Otra causa del diferencial de productividad es el mayor nivel educativo de la ciudadanía (resultado de tener mejores escuelas públicas en los países nórdicos) y, dato también importante, estos países tienen mayor inversión de las empresas en el propio trabajador y mejores relaciones laborales dentro de la empresa. La participación del trabajador (individual y colectivamente) en la gestión de las empresas es mucho mayor en las empresas nórdicas que en las estadounidenses, donde tal participación es casi nula. Previsiblemente, el trabajador se siente más cómodo e identificado con la empresa en los primeros que en EEUU. La estabilidad laboral en las empresas estadounidenses es mucho menor.


Añádase a ello que el empresariado estadounidense controla no solo los salarios, sino también el nivel de beneficios sanitarios que el trabajador y su familia tienen, con lo cual, cuando el primero despide al segundo, este pierde la cobertura sanitaria de él y/o ella y de su familia. Este es el mayor sistema de control que el empresariado de EEUU tiene sobre sus empleados. El impacto disciplinario de esta medida es enorme y explica que EEUU sea el país de la OCDE que tiene menos días perdidos como resultado de huelgas y paros laborales. Tal situación no ocurre en los países nórdicos, donde los servicios sanitarios son públicos, en lugar de privados.


Otra causa de que la productividad sea mayor en los países nórdicos que en EEUU es la actitud del mundo empresarial, muy fijada en conseguir el máximo nivel de beneficios en un tiempo corto. Esta orientación "cortoplacista" contrasta con una visión más a largo plazo del empresariado nórdico. Tyler muestra como la orientación de conseguir beneficios empresariales lo más pronto posible se consigue con una baja inversión, con unos salarios bajos, y con insatisfacción laboral, que el empresario intenta contener con las medidas disciplinarias citadas anteriormente. Este es el tipo de comportamiento empresarial más común también en España, que explica que España sea también un país, como EEUU, que tiene menor productividad horaria que los países nórdicos.


Es un síntoma del enorme poder del mundo empresarial en los medios de comunicación así como en las instituciones políticas, que todo el enfoque en aumentar la productividad haya sido en España el de bajar los salarios. Y mientras, los beneficios empresariales se están disparando en España, mientras que la economía y productividad en el país continúan estancadas. Esta es la consecuencia de lo que solía llamarse poder de clase, que ahora no se denomina así por considerarse "anticuado".

 

Artículo publicado en Sistema Digital, jueves 31 de octubre de 2013

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Sábado, 09 Marzo 2013 07:03

Liderazgo

Liderazgo

El recorrido de la economía venezolana en los últimos 14 años de liderazgo de Hugo Chávez exhibe resultados sólidos en varios frentes y débiles en otros. La reducción de la pobreza y de la desocupación, con una mejor distribución del ingreso y extensión de la cobertura de salud y alfabetización total de la población, se coloca en el lado del haber. La frágil estrategia de industrialización y de soberanía alimentaria de una economía con predominio de la renta petrolera e incapacidad administrativa de un Estado que no se termina de reconstruir son parte del debe, en un balance esquemático. Quienes rescatan los logros de la Revolución Bolivariana destacan avances sustanciales en indicadores socioeconómicos. Quienes se ubican en la oposición critican los elevados índices de inflación y la fuga de capitales como síntoma de la falta de confianza y el control de cambio, prediciendo en todo momento la inminencia del colapso, deseo frustrado una y otra vez. Los procesos económicos entendidos como parte de un proyecto político reúnen diferentes facetas, puesto que, se sabe, el paraíso no existe en el mundo terrenal de la economía. El elemento orientador para abordar una evaluación primaria en ciclos tan vitales y controversiales es en qué medida mejoraron las condiciones materiales y simbólicas de las grandes mayorías como sujetos de derechos. En ese sentido, la casi década y media de Chávez en el poder ofrece un saldo muy favorable en términos históricos para Venezuela y en comparación con otros países de la región.

 

La crítica conservadora más habitual señala que los avances en materia social y el crecimiento de la economía venezolana se explican por la fabulosa renta petrolera. Es así. La cuestión es observar qué se hacía antes de Chávez y qué hizo él con esa renta. La petrolera Pdvsa informa que de 1999 a 2012 el Estado tuvo un ingreso de 383.233 millones de dólares provenientes del petróleo por la mejora de los precios internacionales, el aumento de las regalías que pagan transnacionales, otros cambios impositivos y por el incremento de la participación de Pdvsa en áreas petroleras antes en manos de grandes compañías extranjeras. Semejante masa de recursos fue utilizada para saldar la inmensa deuda social. Esta es una de las claves para entender el significado profundo de la economía política.

 

El argumento que busca minimizar los progresos en áreas de la salud, cobertura social, educación y viviendas populares por haber sido financiados por la renta petrolera brinda precisamente elementos interpretativos sobre cómo circulan y se reparten los excedentes de una economía. La renta petrolera en Venezuela no irrumpió con Chávez. Los gobiernos anteriores también la tuvieron con mayor o menor intensidad según la evolución de la cotización internacional del crudo. En los momentos de bonanzas, ninguno de ellos aplicó esos recursos para distribuirlos hacia los grupos más vulnerables, sino que fueron apropiados por la elite empresaria y política local y por petroleras multinacionales.

 

Entre 1980 y 1998, la economía de Venezuela tuvo una caída del PIB por persona de 14 por ciento. “Esto representó uno de los peores rendimientos económicos en una región que, en conjunto, experimentó el peor fracaso en un siglo de su crecimiento económico a largo plazo”, explican Mark Weisbrot y Jake Johnston en “¿Es sostenible la recuperación económica de Venezuela?”. Desde 1998 la economía ha tenido un crecimiento moderado del PIB por persona, y uno mucho más alto desde la restauración de la estabilidad política y desde que el gobierno de Chávez tomó el control sobre la industria del petróleo, en 2003. Esos dos investigadores del Center for Economic and Policy Research, de Washington, destacan que si se mide desde 2004, cuando la economía alcanzó los niveles registrados antes de la recesión precipitada por el paro petrolero de 2002, el PIB por persona ha crecido a un ritmo anual promedio de 2,5 por ciento. “Este crecimiento impulsó una importante reducción de los niveles de pobreza y pobreza extrema, así como varios otros logros en los sectores de asistencia médica y educación como resultado de aumentos en el gasto social”, afirman Weisbrot y Johnston.

 

De ese modo se va definiendo la base conceptual de la política económica y la legitimidad social del liderazgo político. Precisar cuál es el destino de excedentes extraordinarios sirve para caracterizar la orientación de ciclos políticos. Esos recursos pueden ser la renta petrolera, la renta sojera o los originados de la emisión de deuda externa. Son fondos adicionales en la economía determinados por diferentes circunstancias locales o externas. El aspecto central es observar cómo circulan en el espacio económico y quiénes se los apropia.

 

En los noventa, los gobiernos de Carlos Menem tuvieron un importante ingreso de fondos vía endeudamiento público, elevando el stock de deuda de 65.300 millones de dólares del gobierno de Raúl Alfonsín hasta los 121.877 millones de dólares del final de su mandato. Los 56.577 millones de dólares de esa deuda incremental fueron recursos que financiaron la fuga de capitales y el consumo suntuario de sectores sociales acomodados alentado por la apertura comercial y el atraso cambiario. En cambio, sin contar con el acceso al financiamiento externo, desde la megadevaluación de 2002 y el alza de las cotizaciones internacionales de las materias primas, la renta agraria, en especial la sojera, entrega fondos extraordinarias a la economía. Parte de esos recursos son capturados con la aplicación de derechos de exportación al complejo oleaginoso y a otros granos, ingresos fiscales direccionados a desarrollar el gasto público en áreas de la obra pública y prestaciones sociales.

 

El discurso ortodoxo cuestiona ese tipo de utilización de la renta agropecuaria o de la petrolera. Dicen que es un despilfarro de gobiernos que hacen un mal uso de esos fondos y que en lugar de consolidar las cuentas fiscales los utilizan para financiar gastos “populistas”, como denominan satisfacer necesidades básicas de la población (salud, educación, vivienda e ingreso mínimo garantizado). Por ejemplo, en el caso argentino, la Asignación Universal por Hijo; en el gobierno de Chávez, la construcción de 347 mil viviendas populares en el bienio 2011-2012. Confunden problemas en el frente inflacionario o en el mercado cambiario por la fuga de capitales con la política de distribución de ingresos provenientes de rentas extraordinarias (petrolera o agraria). Les molestan los avances sociales fruto de una reasignación diferente de esos ingresos, que deja en evidencia, además, que las grandes mayorías pueden vivir un poco mejor desestimando las falsas promesas de bienestar futuro de las recetas conservadoras.

 

Las impresionantes muestras de dolor popular por la muerte de Chávez tienen explicación en que mayorías marginadas históricamente fueron reconocidas como sujetos de derechos sociales, económicos y políticos, reparación cuyo origen nace en el cambio de paradigma sobre cómo se reparte la renta petrolera. Aquí es donde aparece el punto clave del debate sobre la orientación de la economía política, pues en las críticas se refleja la incomodidad de las elites tradicionales por no poder apropiarse de la totalidad de esos fondos, y el rechazo a que hayan sido orientados en cambio a cubrir demandas sociales insatisfechas. La contrariedad aumenta en forma sustancial porque los progresos sociales financiados con rentas extraordinarias han provocado la lógica reafirmación de fuertes liderazgos políticos, aquí como en la Venezuela de Chávez.

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Sábado, 23 Febrero 2013 07:33

El bolívar

El bolívar

La cuestión económica está dominada con la idea de que algún tipo de colapso es inminente que, en general, no termina ocurriendo. Esto no significa que no haya tensiones, dificultades ni errores de gestión porque, como se sabe, el paraíso no existe. El aspecto relevante en ese escenario de permanentes desafíos económicos es detectar qué tipo de política se implementa en cada momento para abordar los inevitables problemas que se van presentando. En la economía intervienen sujetos sociales con intereses contrapuestos, lo que deriva en una dinámica con elevadas cuotas de incertidumbre, aunque haya profetas que prometan minimizarlas mientras se dedican a exacerbarlas en el marco de una intensa disputa político-mediática. Para alimentar el estado de ansiedad económica, la mayoría de los pronósticos de las usinas tradicionales ha sido pesimista en los últimos años. Esa inspiración negativa ha tenido diferentes fuentes, de acuerdo con las circunstancias. No ha ignorado ninguna estación, comenzando por la crisis externa, el conflicto con el campo, el peligro de la caída del precio de la soja, la debacle energética, el supuesto atraso cambiario, el amenazador desborde inflacionario, la devaluación del real o el estancamiento de Brasil, el incremento de los subsidios en servicios públicos, la emisión monetaria, la cuestión fiscal, hasta el fantasma del Rodrigazo. La última adquisición ha sido la devaluación de la moneda venezolana como espejo de lo que le espera a la argentina. Cada una de esas amenazas luego se fue diluyendo o relativizando a fuerza del recorrido de las principales variables macroeconómicas. Los vaticinios estuvieron más cerca de los deseos de los divulgadores de lo que fue el desarrollo efectivo de la economía. Ahora es el turno de las advertencias a partir del fuerte ajuste cambiario en Venezuela, lo que exige precisar las características de esa economía y las diferencias y los parecidos con la Argentina.

 

El 8 de febrero pasado, el gobierno venezolano anunció una serie de medidas financieras, entre las que se destacó la modificación de la paridad cambiaria del bolívar con el dólar, al subir de 4,30 a 6,30 bolívares por unidad, es decir que se produjo una devaluación del 31,7 por ciento (la variación nominal fue de 45,5 por ciento; vale observar un error generalizado: una moneda no puede devaluarse un ciento por ciento, puesto que implicaría que deja de ser). El gobierno bolivariano estableció el régimen de control de cambio en 2003. Desde entonces ha mantenido una política cambiaria de paridad fija y la ha modificado en tres oportunidades, incluyendo la última. La anterior fue en febrero de 2010, cuando la subió de 2,15 a 4,30, una devaluación del 50 por ciento.

 

n Primera diferencia: Venezuela sigue con una paridad fija, incluso luego de la última devaluación, mientras que Argentina implementa desde hace diez años una política de tipo de cambio administrado de constantes pequeñas devaluaciones, aliviando en parte las tensiones cambiarias, sumando presión inflacionaria.

 

En el mercado ilegal, la cotización se ubicaba en 18 bolívares por dólar, brecha del 300 por ciento respecto de la oficial, diferencia que no se redujo luego del ajuste cambiario. Prueba que el precio de la divisa en el circuito informal está ligado al movimiento de excedentes de la actividad no registrada y a su fuga al exterior más que a la relación con otras variables de la economía. En el caso venezolano, la brecha también está vinculada con la debilidad en el control sobre las importaciones. Las maniobras de sobrefacturación de grandes firmas que recibían los dólares por parte del gobierno alimentaban el mercado paralelo. Para obturar esa operación que les reportaba abultadas ganancias a esas empresas se anunciaron dos medidas, además de la devaluación: una de ellas es implementar un control de seguimiento de la ruta de los dólares asignados a cada importador para verificar el ingreso de la cantidad de productos declarados, y la otra es que divisas a la cotización oficial sólo serán giradas para importaciones de bienes necesarios para satisfacer demandas sociales.

 

n Segunda diferencia: recién con las últimas medidas, Venezuela intenta instrumentar un régimen de administración del comercio exterior más efectivo, en especial sobre las importaciones, mientras que Argentina en comparación tiene una mejor estructura de fiscalización, lo que no significa que no sean indispensables mayores controles en la Aduana.

 

La economía venezolana tiene una industria muy poco desarrollada y, por lo tanto, fuertemente dependiente de las importaciones, destacándose el rubro alimentos, muy sensible para el presupuesto de los hogares, en especial para los de medios y bajos ingresos. A la vez exhibe un marcado carácter rentístico determinado por la producción petrolera. En un informe sobre la devaluación venezolana publicado en el sitio web sinpermiso, el economista Rolando Astarita señala que, de acuerdo con datos de la compañía estatal Pdvsa, de 1999 a 2012 el Estado tuvo un ingreso de 383.233 millones de dólares provenientes del petróleo. “Este ingreso no dio lugar a un proceso de industrialización sostenida, ni al desarrollo de sectores productivos de alto valor agregado”, observa, pero a la vez señala que una parte importante de esos recursos fue destinada a mejorar la calidad de vida de la población más humilde, sobresaliendo el plan de viviendas. Mark Weisbrot y Jake Johnston, del Center for Economic and Policy Research, de Washington, detallan en el documento “¿Es sostenible la recuperación económica de Venezuela?” que el programa del gobierno para la construcción de viviendas en 2011 alcanzó las 147 mil viviendas, siendo el sector público responsable de las dos terceras partes del total, mientras que el sector privado, el tercio restante. El año pasado, la cantidad de viviendas construidas fue de 200 mil.

 

n Tercera diferencia: Venezuela es monoexportador, concentrado en el petróleo, generando una renta extraordinaria, con una muy débil industria local y dependiente de la importación, fundamentalmente de alimentos. Argentina tiene una estructura de comercio exterior diversificada, aunque con importante peso del complejo oleaginoso (soja), que evitó la reprimarización de sus exportaciones en la primera década del nuevo siglo, a contramano de la mayoría de los países de la región, según la Cepal (por ejemplo, en Venezuela, el 96 por ciento de los ingresos por exportaciones del año pasado provinieron de la petrolera Pdvsa y sus asociadas). Además posee una industria local más compleja y tiene garantizada su soberanía alimentaria al no requerir importaciones para cubrir los bienes de la canasta básica de los hogares.

 

La breve descripción del caso venezolano y sus diferencias con el argentino revela que la devaluación del bolívar respondió a particularidades de esa economía, que el año pasado creció 5,5 por ciento y en el anterior se había expandido el 4 por ciento, con un superávit de cuenta corriente del 4,5 por ciento del Producto, detallan Weisbrot y Johnston.

 

Las dos economías registran similitudes en transitar el actual ciclo político con aumentos de precios bastante por encima del promedio regional y fuga de capitales (de febrero de 2003 a fines de 2012 sumó 144.900 millones de dólares, de acuerdo con el Banco Central de Venezuela), con conflictos específicos en cada país, pero que reflejan en ambos la resistencia de las tradicionales elites empresarias.

 

El intento de mostrar la fuerte devaluación venezolana como destino inevitable de la economía argentina se basa en consolidar en el sentido común que las presiones del “mercado” inexorablemente terminarán por imponerse frente a cualquier regulación de Estado, ya sea en la plaza cambiaria o en el control de precios. La prédica incansable afirma que la única economía sana y posible es la que se sustenta en la absoluta libertad de mercado. Para escapar de ese jaque, cantado diariamente con el tema precios y el dólar ilegal, la gestión económica se enfrenta al desafío de ser eficiente en los hechos cotidianos, respondiendo a las demandas de las mayorías. De ese modo podrá minimizar el daño simbólico del discurso conservador que descalifica permanentemente la imprescindible intervención del Estado en la economía.

 


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La responsabilidad de los desequilibrios económicos globales se extiende en una gran planicie. Estados Unidos, principal deudor mundial, tiene una parte significativa de la culpa: su déficit fiscal representará 10% de su PIB de este año. Pero luego de años de desdeñar el problema, ahora abunda en propuestas para contener el gasto. El proceso no será rápido ni bien diseñado, pero habrá avances.

Los desequilibrios, sin embargo, son de ida y vuelta. En el otro lado de los déficit de EU están los países acreedores que exportan capital y tienen superávit, en parte porque sus ciudadanos consumen muy poco. Los tres principales países acreedores –China, Japón y Alemania– están en posición única al ganar impulso la recuperación.

Desde hace tiempo los economistas sostienen que los países acreedores necesitan elevar la demanda de consumo, pero los instrumentos para hacerlo no se usan o no son efectivos. Las tasas de interés ya son sumamente bajas en Japón, y años de presión deflacionaria han minado el incentivo para el gasto.

Permitir que se fortalezca el tipo de cambio, para hacer menos caras las importaciones en términos de moneda local, podría elevar la demanda interna, pero ya el yen se comercia a niveles muy altos. De hecho, luego del reciente desastre natural y el salto en el valor de esa moneda –por especulaciones de que las empresas repatriarían fondos del extranjero–, los gobiernos se movilizaron para impulsar el yen a la baja y fortalecer la competitividad japonesa. Bajo estas circunstancias, hay poco margen para recomendar una mayor apreciación del yen. Por ahora, Japón parece estar fuera de la mesa en el juego del requilibrio mundial.

Alemania, la otra gran acreedora entre los países ricos, está muy en el juego. Un auge exportador ha conducido a acusaciones de que el país no hace lo que le corresponde para reducir los desequilibrios globales. Pese a una fuerte recuperación domésica en 2010, en la que el PIB real se elevó 3.5%, el gasto de consumo se elevó apenas 0.4% en términos reales. Dicho esto, el euro se ha apreciado fuertemente ante el dólar, lo cual limitará el crecimiento de las exportaciones alemanas. Además los consumidores germanos por fin muestran cierto apetito de gasto. El Banco Central Europeo ha comenzado a elevar su tasa de interés de referencia, lo que también fortalecerá el euro, a la vez que elevará el poder de compra de importaciones en Alemania.

Queda China, cuya dirección en materia de políticas ha generado acalorados debates. Es la segunda economía mundial (detrás de EU) y por lo regular reporta grandes superávit externos (el superávit actual en cuenta corriente casi igualó 10% del PIB en 2008 y más de 5% en los dos años pasados). La creciente demanda de productos primarios importados ha reducido un tanto estos desequilibrios, pero el superávit bilateral chino con EU, su mayor crítico, sigue siendo enorme. Una consecuencia de la eficiencia exportadora de China es que ha acumulado gigantescas reservas en divisas extranjeras, por unos 2.9 billones de dólares a finales de 2010.

El instrumento más inmediato para enfrentar los desequilibrios de China es el tipo de cambio, pero las autoridades siguen manejando muy de cerca la divisa y el ritmo de apreciación ha sido muy lento. El renminbi, que se volvió a adosar al dólar al tipo de 6.83 por unidad en 2008, fue decuplicado el año pasado, pero se ha apreciado apenas a 6.53 por dólar.

China es renuente a revaluar el renminbi porque reduciría el crecimiento de sus exportaciones. El gobierno reconoce los beneficios potenciales de requilibrar la economía hacia la demanda doméstica: si todo se mantiene igual, dejar apreciar la divisa estimularía el consumo al abaratar las importaciones. Contra esto se cierne el riesgo de que una divisa más fuerte conduciría a la pérdida de empleos en el sector exportador, lo que afectaría la demanda interna. El gobierno no parece dispuesto a dejar que esto ocurra.

La cuestión inflacionaria

Pero aun si la principal tasa de referencia sigue en ascenso, las tasas de interés reales permanecerían bajas. Así, pese a las preocupaciones del gobierno de que elevar precios acabe por socavar la estabilidad social, la respuesta política en esencia es tolerar cierto grado de inflación.

Parte de la inflación en China, sin duda, obedece a factores transitorios, como el mal tiempo, que eleva los precios agrícolas, o el retiro de subsidios a la electricidad y el agua bajo la bandera de la reforma de precios. Pero la política monetaria de los dos años pasados ha dejado una significativa inflación de activos en las grandes ciudades chinas. Por tanto, la inflación podría mantenerse elevada por un tiempo, pese a las respuestas políticas.

Dados los riesgos políticos y sociales, ¿por qué el gobierno toleraría la inflación? Tal vez porque a final de cuentas querría eliminar algo de la subvaluación del renminbi. Es claro que Pekín tiene poco interés en hacerlo mediante una sola devaluación de la moneda, a causa del impacto adverso sobre los exportadores. Permitir que el tipo real de cambio se eleve a consecuencia de la inflación ofrece una alternativa menos visible, aunque a la larga el impacto de la elevación de precios domésticos tendría un impacto igualmente negativo en la competitividad de las exportaciones.

En todo caso, cada vez se ve más a China como el único país acreedor grande que no ha hecho lo suficiente para estimular la realineación de los tipos de cambio o promover la demanda interna. No sólo EU y Europa se quejan de la política monetaria china. Mercados emergentes, entre ellos Brasil, se han sumado al coro. Incluso algunas economías asiáticas con problemas menos graves de inflación que China continúan restringiendo sus políticas monetarias mediante la elevación de tasas de interés (Taiwán y Taliandia) o la apreciación de sus divisas (Corea del Sur y Singapur).

¿Cuáles son, pues, las opciones de China? El gobierno podría aumentar el ritmo de la apreciación del renminbi, tal vez 4-5% frente al dólar en la primera mitad de 2011, y tratar de reducir el impacto sobre los exportadores mediante una variedad de medidas administrativas. Esto rendiría beneficios en sus relaciones con otros países. En segundo lugar, podría recortar los impuestos y derechos a la importación de muchos artículos (por ejemplo carne, automóviles, bienes suntuarios), lo cual reduciría las presiones sobre el superávit comercial del país.

Nada de esto detendrá por completo las quejas sobre la política monetaria china, pero enviaría una señal correcta. De hecho, conforme los trazadores de políticas en la mayoría de las naciones trabajan hacia una economía global más equilibrada, crecerá la presión sobre los gobiernos que no captan el mensaje. Estados Unidos, luego de un prolongado periodo de imprudencia fiscal, al menos reconoce que tiene un grave problema y da pasos –aunque torpes y melodramáticos, hay que decirlo– para enfrentar su gran déficit presupuestal. En cambio, China parece indiferente a los llamados a una acción más concertada para corregir sus desequilibrios. Por ello se ve cada vez más aislada –posición peligrosa para cualquier país– mientras echa los cimientos de la próxima crisis económica.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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El Gobierno chino tomará todas las medidas necesarias para luchar contra la inflación, las desigualdades sociales y la corrupción, con objeto de garantizar la estabilidad social para continuar el desarrollo del país, según ha asegurado hoy el primer ministro chino, Wen Jiabao, en la apertura de la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional en Pekín. Wen ha reconocido que estos y otros problemas han creado un "gran resentimiento" entre la población.

"Debemos hacer del incremento de la mejora del nivel de vida de la gente el pivote que une reforma, desarrollo y estabilidad (...) y garantizar que la gente esté contenta con sus vidas y sus trabajos, la sociedad esté tranquila y en orden, y el país disfrute de paz y estabilidad duraderas". China "resolverá de forma efectiva los problemas que causan gran resentimiento en las masas", ha afirmado el primer ministro ante unos 3.000 diputados, llegados de todo el país, en el imponente anfiteatro del Gran Palacio del Pueblo. En el exterior, las banderas rojas ondeaban sobre los edificios que rodean la plaza Tiananmen mientras cientos de soldados y policías de uniforme y de paisano peinaban la zona e inspeccionaban los bolsos de los grupos de turistas que se acercaban a fotografiarse bajo el retrato de Mao Zedong, a la entrada de la Ciudad Prohibida.

Wen Jiabao ha hecho en su discurso -equivalente al del estado de la nación- un repaso al plan quinquenal 2006-2010, y ha presentado los objetivos del siguiente (2011-2015), con el que China pretende bascular hacia un país más igualitario con una economía más verde y sostenible, más orientada al consumo interno y menos a las exportaciones y la inversión. El objetivo de crecimiento medio anual del PIB (producto interior bruto) para los próximos cinco años es del 7% (8% para 2011). El quinquenio pasado, el PIB aumentó una media del 11,2%, frente al 7,5% planificado. Para 2015, el PIB deberá exceder 55 billones de yuanes (5,9 billones de euros), según ha dicho.

El primer ministro ha citado la palabra "estabilidad" en repetidas ocasiones, lo que revela que el Gobierno tiene en el retrovisor las revueltas que desde hace semanas agitan el mundo islámico y quiere desactivar cualquier posibilidad de contagio. Para ello, cuenta con el cóctel habitual: continuar mejorando el nivel de vida de la población, censurar los medios de comunicación e Internet, y seguir reprimiendo con dureza a los disidentes.

Pasos contra el desempleo y la corrupción

Wen Jiabao no se ha referido a las revoluciones en el mundo árabe. Sin embargo, su discurso de dos horas y cinco minutos -emitido por la televisión- ha parecido en buena medida dirigido a explicar que Pekín está dando pasos decisivos para afrontar algunos de los problemas que han provocado estas revueltas, como las desigualdades sociales, el precio de los alimentos, el desempleo y la corrupción.

El dirigente no ha hablado de reformas democráticas, una de las demandas detrás de las protestas en Túnez o Egipto, pero que en China pocos ciudadanos -por falta de tradición, desinterés, ausencia de debate o censura- piden, y que para Pekín son asunto tabú. Wen ha dicho, sin embargo, que se potenciarán los sistemas de supervisión del poder.

El político ha mencionado también como problemas las desigualdades regionales, el desequilibrio de la economía, la falta de sistemas educativo y sanitario de calidad, el precio de los alimentos y la vivienda, las expropiaciones ilegales, la contaminación y el desempleo.

Limitar la subida de precios al 4%

La prioridad por la estabilidad ha marcado tradicionalmente la política china, pero este año ha adquirido una dimensión añadida. De ahí que Pekín haya declarado la lucha sin cuartel contra la inflación, uno de los factores que avivaron las protestas a favor de la democracia de la plaza Tiananmen en 1989. "Recientemente, los precios han subido bastante rápido. Este problema afecta al bienestar de la gente, tiene que ver con los intereses de todo el mundo y afecta a la estabilidad social. Debemos, por tanto, convertir en prioridad total del control macroeconómico el mantener la estabilidad de los precios", ha señalado. Wen ha fijado como objetivo de inflación a no sobrepasar este año el 4%. En enero pasado, fue del 4,9%.

Los líderes del Partido Comunista Chino (PCCh), encabezados por el presidente, Hu Jintao, han seguido la pauta fijada por el autor de las reformas chinas, Deng Xiaoping, quien dijo que había que permitir que algunos se hicieran ricos antes. Pero parecen pensar, por convencimiento o forzados por el descontento popular, que ha llegado la hora de paliar con decisión las desigualdades.

El primer ministro ha asegurado que se impulsará el gasto en educación, sanidad y vivienda pública, y se controlarán los precios de los alimentos y del sector inmobiliario, con objeto de disminuir la brecha entre ricos y pobres, una de las mayores del mundo. También ha dicho que los salarios serán incrementados y se "harán más esfuerzos para ajustar la distribución de la riqueza", por ejemplo con la modificación del sistema de impuestos

Las desigualdades son especialmente graves entre las zonas urbanas y las rurales, donde viven dos tercios de la población. La renta per cápita mensual en las primeras -1.752 yuanes (171 euros)- más que triplica la de las segundas -493 yuanes (53 euros)-. Wen ha vaticinado que en el próximo quinquenio los ingresos per cápita aumentarán a una media anual del 7% en ambos lugares.

'Concentraciones jazmín'

La urgencia del Gobierno en calmar el "gran resentimiento" existente en parte de la población se produce en medio de las convocatorias de concentraciones jazmín en China cada domingo realizadas por organizadores anónimos en una web estadounidense dirigida por disidentes, que han recibido una respuesta contundente de las autoridades. El Departamento de Seguridad Pública ha detenido o puesto bajo vigilancia domiciliaria a decenas de activistas -algunos de los cuales han sido acusados de querer subvertir el poder del Estado por difundir las convocatorias- y ha prohibido a los corresponsales extranjeros que acudan a los lugares designados para las protestas en Pekín y Shanghai, bajo amenaza de ser detenidos y expulsados de China.

La medida ha colocado estas zonas de las ciudades que organizaron los Juegos Olímpicos en 2008 y la Exposición Universal en 2010 al nivel de Tíbet, que está vetado a la prensa extranjera. El Diario de Pekín, órgano oficial del Gobierno municipal, ha advertido hoy en un artículo a los lectores que ignoren los llamamientos a las concentraciones jazmín porque revueltas similares en otros países solo han traído caos. La sesión anual de la Asamblea Popular Nacional dura 10 días.
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Martes, 01 Marzo 2011 10:53

Amenaza la inflación

La recuperación cíclica en la economía global se profundiza, entre el continuo crecimiento de los mercados emergentes y signos más saludables de muchos países desarrollados. Sin embargo, las presiones inflacionarias aumentan, lo cual causa creciente inquietud. Si bien los principales pronósticos de Economist Intelligence Unit cambian poco este mes, hemos elevado significativamente nuestro pronóstico de inflación.

Esperamos que el PIB mundial se eleve 4.1% en paridad de poder de compra en 2011. Es mucho más lento que el año pasado, cuando consideramos que un repunte posterior a la recesión (apoyado por una dosis sustancial de estímulo fiscal y monetario) produjo un crecimiento global de 4.8%. Sin embargo, somos más optimistas respecto de las perspectivas globales en 2011 que hace unos meses.

Las razones de este mejor panorama no son difíciles de encontrar. La economía estadunidense ha recuperado vigor, ahora que los consumidores parecen más dispuestos a abrir la cartera. Las empresas alemanas tienen más confianza que nunca. En Japón, el producto industrial se ha recuperado, conforme los fabricantes de automóviles y aparatos electrónicos han respondido a la creciente demanda en EU y China. Lo más notable es que la economía china sigue en plena marcha, lo cual ha dado ímpetu al crecimiento global hacia 2011, aun cuando algunos mercados emergentes han perdido un poco de empuje.

Con todo, no se puede asegurar una recuperación tersa y continua, pues debajo de la superficie permanecen varios obstáculos. La economía de EU no ha creado empleos suficientes, y el desendeudamiento de los hogares de ese país aún tiene mucho trecho por recorrer. Ambos factores podrían socavar la demanda local y dañar a los exportadores del mundo. En la zona euro, la crisis de la deuda soberana continúa necesitando medidas de austeridad que harán más difícil a los socios de la divisa única crecer en 2011. Los sucesos políticos en Medio Oriente también han elevado la incertidumbre económica, si bien hasta ahora la perturbación se ha confinado a mercados relativamente pequeños.

Una preocupación mayor es el impacto del alza de precios de productos básicos, la cual desata la inflación en muchos países. Esto es un quebradero de cabeza sobre todo para mercados emergentes en rápido crecimiento (China y Brasil), pero también los países ricos se ven afectados. Ahora esperamos que los precios al consumidor a escala mundial se eleven en promedio 3.3% en 2011, en comparación con 2.7 en nuestro pronóstico anterior. También hemos elevado nuestro pronóstico de inflación para 2012.

Todo esto apunta a la necesidad de que los bancos centrales suban más pronto las tasas de interés. Hemos adelantado nuestra previsión del momento en que se elevarán las tasas en GB y la zona euro. Ahora creemos que el Banco de Inglaterra elevará su tasa de referencia en el segundo trimestre de 2011, y que el Banco Central Europeo (BCE) lo hará a principios de 2012. En el mundo emergente la historia es un poco distinta, pues muchos bancos centrales ya restringen la política monetaria. Pero necesitarán elevar mucho más las tasas, para mantener controladas las expectativas inflacionarias este año. En consecuencia, los mercados de acciones y bonos pueden verse presionados.

Mercados emergentes

Datos recientes sugieren que el coctel de estímulos domésticos y demanda externa que impulsó la recuperación en la primera mitad de 2010 se ha debilitado. Por ejemplo, el crecimiento del PIB en Sudcorea, buen caso del ciclo manufacturero mundial, se redujo sustancialmente en la segunda mitad de 2010. En Asia y Australasia emergentes, esperamos que el PIB regional se reduzca de 8.2% en 2010 a un más sostenible 6.8% este año. El crecimiento de China bajará de dos dígitos a 9%, todavía alto, en 2011, pero la inflación aún es un serio peligro.
América Latina también crecerá menos en 2011, luego de tener uno de los desempeños más fuertes el año pasado. El auge de los básicos benefició a muchos países de la región en 2010, pero una demanda doméstica inesperadamente fuerte fue también un factor importante. Esperamos que el PIB regional se reduzca a un más sustentable 4.1% este año, aunque el panorama relativamente positivo del crecimiento en EU limitará el daño. Por esta razón hemos elevado a 3.9% nuestra previsión de crecimiento del PIB para México, que tiene estrechos nexos con el vecino del norte.

Continúa la recuperación en Europa oriental. Las exportaciones y la producción industrial van bien en general. El crecimiento regional del PIB se acelerará a 3.6% este año y a 4.1 en 2012. Sin embargo, el sentimiento en empresas y consumidores aún es frágil, y la recuperación de los Balcanes va rezagada.

En Medio Oriente y África del Norte, la incertidumbre política oscurece las perspectivas económicas tras los sucesos extraordinarios en Túnez y Egipto. Sin embargo, al menos por ahora el crecimiento regional del PIB parece continuar al mismo ritmo robusto de 2010, impulsado por los altos precios del petróleo y el gasto gubernamental. En África subsahariana, los productores de básicos continuarán beneficiándose de la demanda china de materias primas, la cual impulsará no sólo las exportaciones, sino también la inversión en los próximos años. El gasto fiscal también se elevará. Prevemos que el crecimiento del PIB en la zona subsahariana será de 4.6% este año y se acelerará a 5.6% en 2012.

Productos básicos

Los precios de los básicos se han elevado fuertemente desde finales de 2010, lo cual refleja una combinación de renovado optimismo económico (en particular por las perspectivas en EU y la UE), abundante liquidez global y apetito de riesgo en los inversionistas. Las preocupaciones por las reservas de petróleo y alimentos también han sido un factor. En las seis semanas iniciales de 2011 el valor del petróleo rebasó 100 dólares por barril por primera vez desde el comienzo de la recesión, en 2008, en tanto los costos del cobre, el latón y el caucho alcanzaron niveles sin precedente. Los precios de los básicos blandos también han tenido un fuerte ascenso, en particular por el mal tiempo.

El mercado petrolero es ahora tema de debate particular, por las preocupaciones de que la perturbación civil en Túnez y Egipto pueda extenderse por la región. Sin embargo, si bien esperamos más turbulencia política este año, no vislumbramos una interrupción sostenida del abasto. La interrupción de embarques por el canal de Suez tendría mínimo impacto global, y la producción en los principales estados del golfo Pérsico no parece especialmente vulnerable. Por tanto, esperamos que se desvanezca el sobreprecio de riesgo en el mercado, y que el valor de la mezcla Brent a fecha determinada promedie 90 dólares por barril durante 2011.
Básicos agrícolas

En 2010 los precios de básicos agrícolas fueron impulsados por el retorno del apetito de riesgo de los inversionistas y las interrupciones del suministro causadas por el mal tiempo en muchos productores claves. Los reportes de una severa disminución en las cosechas de trigo en la ex Unión Soviética y Canadá condujeron a un salto en los precios en el segundo semestre. A raíz del daño a las cosechas en 2010 y principios de 2011 (inundaciones en Pakistán, China, Australia e India, y sequía e incendios forestales en Rusia), de las consecuentes restricciones al comercio y del continuo interés de los inversionistas, se espera que los precios de los productos agrícolas se mantengan fuertes en 2011. Se estima que nuestro índice de alimentos, preparados alimenticios y bebidas se ha elevado 11.7% en 2010, pero se prevé que subirá hasta 27% en 2011. (Esto es en parte un efecto base porque los precios fueron relativamente bajos en la primera mitad de 2010, pero comenzaron a subir hacia el final del año.) Suponiendo condiciones normales del clima, se espera que los superávit del mercado regresen en 2012 y que los precios disminuyan un poco.

En general, los precios agrícolas se verán reforzados en 2013-15 por un cambio estructural al alza en la demanda, dado el incremento del consumo en mercados emergentes (en particular en cárnicos), el aumento de la población y el impacto en la producción de biocombustibles. También ocurre un cambio estructural en la oferta, que refleja la creciente urbanización (y menos tierra cultivable), los menguantes niveles de agua en el mundo y las impredecibles consecuencias del calentamiento global en el clima.

Fuente: Economist Intelligence Unit –EIU-
Traducción de texto: Jorge Anaya


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París, 24 de enero. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre los riesgos que representan la inflación y un recalentamiento de la economía para América Latina, en un foro sobre la región que se realiza en París.

"Los altos precios de las materias primas y el aumento de los precios de los alimentos han agregado complejidad a las perspectivas, ya que la inflación y la expectativa inflacionaria empiezan a acelerarse", dijo el primer vicedirector gerente del FMI, John Lipsky.

"La inflación ya está por encima del objetivo en varias economías emergentes", agregó Lipsky al presentar el análisis del FMI. "Las economías emergentes necesitan mantener bajo control las presiones de recalentamiento, al tiempo que sacan ventajas de las bajas tasas de interés internacionales y, en algunos casos, explotan los ingresos de las exportaciones de materia primas", continuó.

Lipsky se refirió también al tema del flujo de capitales hacia los países emergentes, motivado por inversionistas en busca de mejores rendimientos, y dijo que esta tendencia será una característica de los mercados financieros mundiales en los próximos años.

Para aprovechar los flujos correctamente, la región deberá aplicar una serie de "reformas estructurales" a fin de "desarrollar más y profundizar sus mercados financieros", además de "eliminar obstáculos de larga data a la productividad".

A corto plazo los flujos hacia las economías emergentes ya contribuyen a una demanda interna robusta, dijo Lipsky, pero advirtió que ello también puede ocasionar "recalentamiento y desequilibrios en el sector financiero" que se reflejan por ejemplo en la cotización de divisas.

A pesar de esta advertencia, el responsable del fondo señaló que el panorama para América Latina es "brillante" y que la región vive un "momento excepcional de abundancia".

"Las economías emergentes han representado la fuerza conductora de la expansión global posterior a la crisis: una fuerte demanda doméstica, impulsada por una postura política expansiva y nuevas entradas de capital externo propulsaron una recuperación bastante robusta, incluso otorgándole cierto impulso a economías avanzadas", mencionó.

Lipsky señaló que las economías avanzadas no tienen mucho espacio político para maniobrar y así asegurar un crecimiento más rápido mediante cambios en políticas macroeconómicas locales.

Por su parte, el presidente de Francia y actual presidente del G-20 y G-8, Nicolás Sarkozy, anunció que México y Alemania dirigirán un grupo de trabajo sobre el sistema monetario internacional. En un discurso sobre sus planes al frente del G-8 (los siete países más ricos y Rusia) y del G-20 (que reúne a naciones industrializadas y emergentes), Sarkozy presentó "nuevas ideas para un mundo en transformación" que incluyeron, además del tema de las divisas, una mayor intervención estatal para la estabilización de los mercados financieros, una tasa bancaria que recaude fondos para el desarrollo y la regulación de los precios de las materias primas. "Sin precios máximos para los alimentos aumenta el peligro de que haya revueltas por hambrunas", subrayó.
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Pekín, 19 de octubre. El banco central chino sorprendió a los mercados este martes con su primer aumento de tasas de interés desde 2007 para poner un freno a su pujante economía. “La economía china parece estar desacoplándose de otras grandes economías, y sus políticas también deberían hacerlo”, indicó Rob Subbaraman, del banco de inversión Nomura, en Hong Kong.

La medida refleja la preocupación de Pekín por el incremento en los precios de los activos domésticos y la persistente inflación. El banco central dijo que elevará sus tasas de interés de referencia para los depósitos y los préstamos a un año en 25 puntos básicos, a 2.5 y 5.56 por ciento, respectivamente.
El impacto de la decisión se sintió en los mercados del mundo: las bolsas de valores y los precios del petróleo cayeron, mientras el dólar subió ante una canasta de monedas.

La sorpresiva decisión del gigante asiático surge en momentos en que se esperan nuevas medidas de alivio monetario de la Reserva Federal de Estados Unidos. Por otro lado, el ajuste monetario de China también atizó el temor a una baja en la voraz demanda de materias primas de ese país, lo cual podría dañar el proceso de recuperación global.

Tras el anuncio de Pekín los precios del petróleo cayeron más de 4 por ciento, a menos de 80 dólares por barril, su mayor retroceso en más de ocho meses. El crudo para entrega en noviembre en Estados Unidos retrocedió 3.59 dólares para cerrar en 79.49 dólares el barril, su mayor descenso diario desde comienzos de febrero; el Brent de Londres para entrega en diciembre bajó 3.27 dólares, a 81.10, mientras la mezcla mexicana de exportación perdió 2.55 dólares, al cerrar en 72.61 por barril.

La decisión de China –motor de la demanda de energía en los últimos años– de elevar sus principales tasas de interés por primera vez en tres años implicaría un poco menos de crecimiento en la demanda de materias primas. Hoy es el mayor impacto de los mercados de materias básicas, dijo Jochen Hitzfeld de UniCredit.

La medida del banco de China también impactó los mercados bursátiles del mundo. La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cayó en línea con los mercados externos, a causa del anuncio del banco central chino y también por el descenso en las acciones del sector bancario de Estados Unidos. El índice de precios y cotizaciones (IPC) perdió 1.34 por ciento a 34 mil 452 puntos, su peor caída desde el 24 de agosto. El mercado accionario mexicano terminó negociaciones minutos antes del cierre oficial, debido a una suspensión de operaciones por un receso administrativo. “La razón es la subida de tasas en China más los reportes de algunas empresas en Estados Unidos que no gustaron”, explicó Gerardo Román, director de la mesa de capitales de Actinver.

La bolsa de Nueva York registró su mayor caída diaria en dos meses, pues el promedio industrial Dow Jones bajó 1.48 por ciento; el tecnológico Nasdaq, 1.76, y el Standard and Poor’s 500, 1.59 por ciento.

Por su parte, el peso mexicano se depreció ante el dólar, al cerrar en 12.65 contra los 12.52 de lunes en ventanillas bancarias.

Reuters
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El papel de los costes laborales como nudo gordiano de las migraciones empresariales y de capacidad productiva ha sido, sin duda alguna, el ámbito más frecuentado y controvertido en buena parte de los estudios realizados hasta el momento. La pregunta, en su formato más genérico, puede formularse en los siguientes términos: ¿la existencia de un gap o hiato salarial Norte-Sur está dando lugar a un proceso de sustitución del factor productivo relativamente más caro, el trabajo asalariado de los países ricos, por el más barato, el de los países pobres? ¿Está provocando dicho hiato un flujo relocalizador desde los países del Norte próspero a los del Sur subdesarrollado?

No son pocos los autores que sostienen que el elevado nivel de los costes laborales en las economías prósperas, a mucha distancia del alcanzado en el mundo no desarrollado y en los capitalismos emergentes, explicaría en gran medida la movilidad internacional de capital, siempre en busca de nuevos horizontes de negocio. En otras palabras, la moderación salarial y la abundancia de fuerza de trabajo, junto a una escasez crónica de capital y el consiguiente diferencial de productividad, ofrecerían altas cotas de rentabilidad a los inversores foráneos en los países de menor desarrollo económico; aumentaría, así, la magnitud de los movimientos relocalizadores en dirección a los países del Sur.

Esta línea de argumentación admite diferentes puntualizaciones. Empezando por las economías más prósperas, las que ofrecen salarios más elevados, acordes a sus asimismo elevados estándares de productividad. Es verdad que es en estos países donde nacen la mayor parte de las deslocalizaciones internacionales (DI), al menos las que tienen más proyección mediática y social. Pero, con la limitada información estadística disponible, dista de ser evidente la existencia de una correlación positiva entre el nivel de remuneración de los asalariados y la fuga de empresas; dicho de otra manera, los países con salarios más altos no son, al menos con carácter general, los que sufren en mayor medida la migración empresarial.

Más aún, estas economías continúan siendo un importante polo de atracción de capital foráneo, especialmente de aquel que busca –que necesita, en realidad- activos estratégicos, materiales e intangibles, para organizar con éxito una estrategia competitiva en mercados que discriminan sobre todo por la calidad. Una paradoja añadida: algunas economías de altos salarios relativos son territorio de acogida de una parte, sustancial sobre todo desde una perspectiva cualitativa, de las ­empresas que deciden deslocalizarse. Más paradójico aún: algunas de estas empresas recorren un camino Sur-Norte.

La perspectiva microeconómica acaso resulta todavía más significativa a este respecto. Los costes laborales (incluidas, por tanto, las cotizaciones sociales) representan una parte relativamente pequeña de los costes totales de explotación; y, además, este porcentaje tiende a reducirse; si bien, obviamente, las diferencias entre sectores, ramas de la actividad y empresas son muy marcadas, dependiendo, entre otros factores, de la relación capital-trabajo del proceso productivo en cuestión. Adicionalmente, las empresas situadas en los tramos de media y alta tecnología, donde intervienen criterios de competitividad más complejos que los de naturaleza estrictamente salarial, son las que en los últimos tiempos están participando más activamente en la dinámica deslocalizadora. En este contexto, hay que forzar (retorcer) mucho la argumentación para sostener que los altos costes laborales en las economías prósperas están detrás de las operaciones de deslocalización. Dicha argumentación tendría, en todo caso, cierta virtualidad si se hace referencia a “pools” de empresas que operan con parecidos parámetros estructurales y que, por esa razón, podrían hacer valer sus ventajas (o padecer sus desventajas) competitivas de índole salarial.

Es verdad, con todo, que las economías del Sur han ganado cuota de mercado en el stock mundial de inversión extranjera directa (IED). Pero, de nuevo otra paradoja, los países periféricos que han atraído las mayores cantidades de IED, entre los que se incluyen algunos procedentes del mundo comunista, aunque indudablemente se caracterizan por sus bajos salarios –inferiores, desde luego, a los de las economías de donde proceden las empresas deslocalizadas-, no son los que exhiben las remuneraciones más reducidas en el contexto del mundo no desarrollado, ni tampoco en el contexto de las regiones donde se localizan.

Más bien se encuentran en zonas intermedias o, caracterizados por sus bajos salarios relativos, ofrecen otras ventajas estratégicas, como una adecuada localización geográfica en el caso de aquellas producciones, sobre todo manufactureras, donde los costes de transporte son elevados, o cuentan con un gran mercado interno, o han conseguido avances notables en lo que concierne a la cualificación de su fuerza de trabajo.

 Debe tenerse en cuenta, además, que muchos de los países en desarrollo que han estado entre los objetivos prioritarios de las ETNs a la hora de distribuir sus inversiones han visto cómo aumentaban los salarios de los trabajadores ocupados en las subsidiarias, sobre todo en aquellos tramos de cualificación más escasos, reduciéndose en este ámbito una parte de sus ventajas comparativas. De hecho, la competitividad de estos países en los bienes y servicios de mayor complejidad tecnológica –que han ganado relevancia en su estructura exportadora-, reside, más que en unos costes laborales bajos, en una combinación salarios-productividad favorable.

Esta combinación abre un interesante espacio de análisis: el delimitado por las transacciones intrafirma, que, según los cálculos realizados por la UNCTAD (estimaciones, pues resulta imposible disponer de datos precisos) representan un porcentaje muy importante de la inversión y el comercio mundiales. En este contexto se puede entender, por ejemplo, el atractivo para los inversores foráneos de los países procedentes del mundo comunista que han protagonizado las últimas ampliaciones de la Unión Europea (UE).

Esta aparente paradoja se desvanece cuando se comparan los salarios con la productividad laboral dentro de la firma. En el caso de las subsidiarias que producen para la exportación, teniendo en cuenta que las inversiones realizadas han renovado y creado nueva capacidad productiva, operan con niveles de productividad similares o aún superiores a los de las otras subsidiarias del grupo, emplazadas en economías con mayor nivel de renta por habitante.

En fin, si la perspectiva de la firma es necesaria para entender algunas de las claves del proceso deslocalizador, se impone asimismo una reflexión sobre el papel de las regiones y las áreas dinámicas (clusters), pues, en buena medida, la competitividad (factores de atracción y de expulsión) se articula en esos espacios. Esta combinación de perspectivas, además de matizar y enriquecer la que considera el país como unidad de análisis, ayuda a dotar de mayor complejidad la visión de las DI centrada en los costes laborales.

Sirvan las consideraciones anteriores para concluir que ni la pérdida de competitividad (que explicaría la fuga de empresas en las economías prósperas) ni la ganancia en la misma (que podría arrojar luz sobre el creciente atractivo del mundo periférico) puede abordarse en clave exclusiva o básicamente salarial. Más bien la competitividad alude a un proceso complejo, que recorre los planos micro y macroeconómico, y que incumbe a, y necesita de la intervención de, las firmas, las administraciones públicas y los actores sociales. Esta perspectiva desborda con nitidez las costuras de los costes salariales (y, por qué no decirlo, pone muchos interrogantes sobre las políticas de moderación salarial).

Fernando Luengo es Profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid y director del Grupo de Investigación del Instituto Complutense de Estudios Internacionales «Países del Este y nuevo entorno Internacional» y de la revista Papeles del Este. Autor de diferentes libros, monografías y artículos sobre el mercado de trabajo, el comercio exterior y las inversiones extranjeras directas en los países de Europa central y oriental.

Fernando Luengo
Sin Permiso

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Sábado, 14 Marzo 2009 20:03

Chávez lanza el móvil más barato

El presidente Hugo Chávez se ha propuesto frenar el alto costo de la vida en Venezuela. Y lo ha hecho con dos medidas inusitadas: la creación de los restaurantes Chávez y el lanzamiento del teléfono Vergatario, el móvil más barato del mundo.

¿Cómo combatir el alza del 43% del precio de los alimentos que se ha registrado en el país en el último año? Creando una cadena de restaurantes populares que llevaría su nombre y su sello. El mandatario venezolano hizo pública su idea el 6 de marzo pasado, después de enterarse de que la inflación en el sector de restaurantes y hoteles en febrero (2,6%) fue superior al índice general (1,3%). "Voy a tener que inventar unos restaurantes populares para que la gente vaya. ¿Quiere cenar con su señora el día de los enamorados? Restaurantes Chávez le servirá con exquisitez. Con su velita y todo, te la pongo cómo quieras. Con vino, si quieres vino te pongo vino venezolano, chileno o brasileño. ¿Eh? Lo que quieras. Atención esmerada, de lo mejor. Vista al río, vista al mar o en una colina", dijo Chávez.

Pero las ocurrencias del Gobierno no acaban ahí. La Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (CANTV) y la operadora de servicios móviles Movilnet -ambas, compradas por el Estado en enero de 2007- ensamblarán el móvil más barato del mercado. El aparato, bautizado por Chávez El Vergatario [equivalente a "cojonudo" en España"], costará 30 bolívares fuertes (10 euros) y estará a disposición del público a partir del segundo fin de semana de mayo, en medio de una promoción especial para el Día de la Madre.

"[El Vergatario] es el regalo ideal para las madres", ha dicho el presidente, que de tanto combatir al capitalismo con su socialismo del siglo XXI, se ha convertido en todo un empresario. El móvil estará dotado de juegos, reproductor MP3 y MP4, radio, cámara y vibrador. El teléfono es de confección china y será ensamblado en Venezuela por la Fábrica Venezolana de Telecomunicaciones (Vetelca). Se trata de una empresa chino-venezolana creada exclusivamente para este fin, en la que el Gobierno de Caracas tiene una participación del 85% y el de Pekín, el restante 15%. China se ha reservado por ahora el manejo de la tecnología y promete transferirla a Venezuela en un futuro.

Con el Vergatario, informó la presidenta de CANTV, Socorro Hernández, la empresa pretende reducir las divisas que se invierten cada año en la importación de teléfonos móviles: "Más de siete millones de celulares se importan al año, y con el Vergatario se desea obtener el 28% del mercado y reducir así el uso de divisas en este rubro". Desde 2003, el Gobierno venezolano mantiene atado el tipo de cambio a la tasa de 2,15 bolívares fuertes por dólar. Sin embargo, sólo en 2008 ha aprobado la inversión de unos 55.000 millones de dólares en importaciones de alimentos, vehículos, armas y hasta gasolina, que ya no se producen en Venezuela.

[El Gobierno podrá retirar a las autoridades regionales el control de aeropuertos, puertos, carreteras y autopistas. El Parlamento, informa Efe, aprobó el jueves una ley de descentralización que faculta al Ejecutivo a asumir competencias concedidas a los Estados en la gestión de infraestructuras. Para la oposición, se trata de un paso más hacia la "disolución de la institucionalidad"].

MAYE PRIMERA - Caracas - 14/03/2009
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