Domingo, 10 Noviembre 2019 06:09

"Vamos a hacer mucha lucha, todos los días"

"Vamos a hacer mucha lucha, todos los días"

Lula habló ante una multitud que lo esperaba en San Pablo

Se definió como "un joven de treinta" con la experiencia de uno de setenta, presentó a su novia, denunció a Bolsonaro como "un paramilitar" y prometió un "pronunciamiento".

Lula volvió. Con el vozarrón de toda la vida, más canoso, reencontró a sus compañeros del Sindicato de los Metalúrgicos del ABC en el cordón industrial de San Pablo donde recomendó seguir el ejemplo de Alberto Fernández, defendió a Evo Morales y deploró el intervencionismo de Donald Trump.

Una multitud lo aguardó desde la mañana -algunos militantes llegaron a la madrugada- en San Bernardo do Campo entonada por los temas propalados desde grandes parlantes, como el antiguo jingle "Lulalalá. brilla una estrella (...) sin miedo de ser feliz ", el de su primera campaña en 1989 y el mismo con el cual descendió la rampa del Planato el 1 de enero de 2010, al concluir su segundo mandato con el 80 por ciento de aprobación.

"Ustedes vieron que en Argentina el compañero Alberto Fernandez y Cristina (Fernández) le dieron una paliza a Macri", subrayó desde lo alto de uno camión similar a los utilizados en los desfiles carnavalescos donde fue montado el palco. Allí estaban Fernando Haddad, candidato presidencial del Partido de los Trabajadores en 2018, y sus compañeros Gleisi Hoffmann y Paulo Pimenta. Estaban dirigentes de la Central Unica de los Trabajadores, del Partido Socialismo y Libertad, y el Partido Comunista de Brasil, representantes de fuerzas que pueden ser el embrión de una coalición opositora al régimen de Jair Bolsonaro. Flameaban banderas rojas del PT y del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra y se vieron varios gremialistas con las remeras color naranja de la Federación Unica de trabajadores Petroleros.

La victoria del Frente de Todos en Argentina concentra la atención de Lula, que hace cuatro meses recibió la visita de Fernández en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba. Desde esa misma celda en el reclusorio policial saludó el triunfo peronista el 27 de octubre. Y el viernes, pocas horas después de recuperar la libertad autorizada por la Corte, envió un mensaje al mandatario electo que ayer se reunió con Dilma Rousseff en el marco de la cumbre del Grupo de Puebla. Gestos para recrear una integración regional demolida por los gobiernos conservadores. Lula dialogó con políticos y sindicalistas por cerca de una hora en el segundo piso del Sindicato, antes de bajar para hablar ante el público. Un fuerte esquema de seguridad fue montado en torno al predio. Esto porque el PT determinó un nuevo dispositivo debido a las fundadas sospechas de eventuales actos de violencia incentivados o consentidos desde el bolsonarismo.

Dos fuentes que estuvieron en el segundo piso del gremio metalúrigo, aunque no participaron en la reunión reservada con Lula, dijeron a este diario que hay "bastante interés" en viajar a Buenos Aires para la toma de posesión del 10 de diciembre. Pero temen alguna maniobra por parte de funcionarios ligados al ministro de justicia Sergio Moro, el ex juez de Lava Jato, para impedir ese viaje.

De saco y remera negros, Lula se mostraba de buen talante luego de 580 días encerrado en una "solitaria" del cuarto piso la Superintendencia en Curitiba. Dijo sentirse como un "león" para luchar "cada día" contra Bolsonaro y el programa del ministro de Economía Paulo Guedes, un "Chicago boy" que trabajó con la dictadura de Pinochet cuyo sistema de previdencia privada pretende aplicar en Brasil. En realidad es Bolsonaro quien comenzó a aplicar un modelo neoliberal extremo en harmonía con un estado policial-militar en el que se elimina casi por completo la legislación laboral y se agrava la represión política.

Al promediar su interención Lula presentó a su novia, la socióloga Rosangela Silva, de anteojos y sonrisa clara. con la que espera casarse luego de encontrar un lugar donde vivir en San Pablo. La gente aprobó el romance y futuro casamiento pidiendo a coro "que se besen" los novios.

El sindicato de los metalúrgicos, donde Lula construyó su carrera gremial, fue donde el político se entregó a la policía el 7 de abril de año pasado antes de ser trasladado a Curitiba en un operativo que incluyó helicópteros y aviones para agregar más espectularidad a la cobertura en tiempo real de los medios. "Espero que ahora la Globo filme y saque fotos" del acto desde el helicóptero que sobrevuela el acto, provocó ayer Lula, mirando hacia lo alto y recibiendo la aprobación de sus seguidores. A diferencia de abril de 2018, cuando se vivió una clima de angustia ante el arresto, ayer se observaba un espírituo festivo y la determinación de presentarle batalla a Bolsonaro. Y según observadores confiables, este 9 de noviembre hubo más gente que aquel sábado frío de abril del año pasado.

El fundador y jefe del PT trazó un paralelo entre el golpe que derrocó a Dilma Rousseff en 2016 y la crisis actual en Bolivia. "Evo Morales ganó las elecciones, él hizo el mejor gobierno desde que Bolivia fue creada, pero la derecha, al igual que sucedió acá con Ddilma, no quiere aceptar el resultado, tenemos que ser solidarios con Bolivia, con el pueblo de Argentina, con el pueblo uruguayo para que Daniel Martínez (Frente Amplio) gane las elecciones (en segunda vuelta)". "Estamos viendo lo que ocurre en Chile, ése es el modelo que Paulo Guedes quiere construir acá, es por eso que el pueblo está en la calle (...) tenemos que ser solidarios con el pueblo de Venezuela, es normal tener críticas sobre cualquier gobierno del mundo pero los problemas de cada país es su propio pueblo el que los debe resolver". 

Luego de repasar brevemente la situación en Caracas, empalmó una crítica a la injerencia norteamericana contra el gobierno de Nicolás Maduro (a quien no citó explíticamente)."Que Trump resuelva el problema de los norteamericanos y no hinche las bolas (sic) de los latinoamericanos, él no fue elegido para ser el sherif del mundo". "Ellos están construyendo un muro para no dejar que los pobres entren a Estados Unidos, nosotros no podemos ni debemos aceptar esto".El discurso de ayer fue más medular que el del viernes en las puertas del presidio cuando agradeció la lealtad de los militantes del MST y el PT que durante más de un año y medio hicieron una "vigilia" por su liberación.

Este sábado ofreció algunas pistas de lo que será su programa de acción del cual hablará con más detalle en un "pronunciamiento" que puede dar a conocer en las próximas semanas.Por lo pronto no quedaron dudas de que asumirá la vanguardia de la pelea contra el gobierno. Hizo mención a que el actual ocupante del Palacio del Planalto venció el balotaje del 28 de octubre de 2018 porque el entonces juez Sergio Moro lo sentenció con el fin de impedirle ser candidato. En uno de los tramos más firmes del discurso vinculó sin rodeos a Bolsonaro con las "milicias" paramilitares y no descartó alguna complicidad del capitán retirado con el asesinato de la activista Marielle Franco, ocurrido el 14 de marzo de 2018 en el centro de Rio de Janeiro. "No hay que tenerle miedo a los milicianos (...) vamos a hacer mucha lucha, todos los días (...) este joven de energía de treinta y experiencia de setenta estará en la calle con ustedes". Lula demostró esar dispuesto a dar batalla en un escenario de guerra política al decir: "tenemos que seguir el ejemplo del pueblo de Chile, tenemos que resistir, tenemos que atacar y no solo defendernos".

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Miércoles, 23 Agosto 2017 06:50

“La política y el fútbol son intensidad”

“La política y el fútbol son intensidad”

Ante un auditorio que combinó dirigentes políticos y sindicales, argentinos y brasileños, el ex presidente presentó el nuevo centro de producción de conocimientos creado por la UMET en acuerdo con Clacso. Las definiciones de un patrono.


Este señor de traje oscuro y remera azul eléctrico de mangas largas y cuello redondo explica que, hoy, para los directores técnicos el fútbol es intensidad. “Hay que tener la pelota, y si el contrario la tiene sacársela y conservarla, para avanzar”. Y explica: “La política, como el fútbol, también es intensidad”. Este señor que profesa la intensidad se llama Luiz Inácio Lula da Silva, fue presidente de Brasil entre el 1° de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2010 y ahora es el patrono de un nuevo centro: el Instituto Futuro Marco Aurélio García que acaba de crear la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.


Le divierte lo de patrono. “Todos los patronos que conozco están muertos”, dice. “Es lindo ser un patrono vivo.”


Hace tres meses el secretario del Sindicato de Encargados y presidente del peronismo porteño Víctor Santamaría, el rector de la UMET Nicolás Trotta y el secretario ejecutivo de Clacso Pablo Gentili se reunieron con el ex presidente brasileño en el Instituto Lula y decidieron lanzar un centro con base en la UMET y con alcance hacia Sudamérica y América Latina entera que a su vez se conectara con experiencias mundiales. El ex secretario general de la Presidencia con Lula, Luiz Dulci, actualmente uno de los responsables del Instituto Lula junto con Clara Ant, sería el director del nuevo centro. Un periodista llamado Martín Granovsky, como el autor de esta nota, sería el coordinador ejecutivo.


Desde entonces el acoso judicial a Lula fue implacable. Recibió citaciones para declarar en juicios contra otros y él mismo terminó condenado, sin pruebas, por el juez Sergio Moro. Murió su mujer, Marisa, y uno de sus colaboradores históricos, Marco Aurélio García, consejero internacional y compañero de luchas y viajes en el Partido de los Trabajadores y en la Presidencia. Ahora Lula espera la sentencia en segunda instancia de la cámara de Porto Alegre. El misterio reside en ver si confirma la condena y si después la Corte Suprema brasileña insiste en la noción, inconstitucional según juristas de todo el mundo, de que ésa es una sentencia firme. Si lo fuera, Lula quedaría inhabilitado para presentarse en las elecciones presidenciales de 2018. Hoy las encuestas lo dan ganando en primera y en segunda vuelta. Una virtual proscripción.


Por el acoso las fechas de lanzamiento fueron cambiando una y otra vez hasta que fue posible combinar un encuentro en un sitio histórico: el Sindicato Metalúrgico del ABC, a una hora del centro de San Pablo. El ABC es el cinturón industrial del monstruo paulista de 30 millones de habitantes. La A es de Santo André. La C de Sao Caetano. La B de Sao Bernardo. En Brasil los obreros de la automotrices y de las terminales, como el tornero Lula, también pertenecen a los metalúrgicos. El mismo Lula fue secretario del sindicato. Es como su casa. En la campaña del 2002, la que lo llevó a la primera presidencia, la encargada del bar le contó a PáginaI12 cómo lo mimaba con comidas especiales.


“Yo también mantengo el principio de intensidad para mi vida”, dirá Lula después de la presentación del instituto, en un salón del sindicato. “Si no...”, añadirá señalando a su cabeza con los dedos imitando el hocico de un animal como si un bicho se la fuera a comer. Es su forma de anunciar una gira de 20 días por el Nordeste, que con las presidencias del PT pasó de la miseria a la dignidad.


“Para sacudir a estos tipos millones de brasileños tienen que salir a las calles”, decía Marco Aurélio unos días antes de su muerte, el 21 de julio. “Si no los conservadores buscarán quedarse 20 ó 30 años en el poder.” Otro cultor de la intensidad.


“Este salón del sindicato es parte de la historia de la democracia en Brasil”, dice Lula cuando le toca hablar. “En 1968 era un barracón de madera muy precario. En 1973 montamos una escuela que llegó a tener 900 alumnos y yo era director de la escuela. Pónganlo en mi biografía. Aquí decidimos huelgas, cantamos, lloramos, hicimos bailes de carnaval.”


Relación


La mención de la intensidad vuelve cuando Lula narra las presidencias que arrancaron, años más o menos, en el siglo XXI. “Los cuatro años se terminan, como se terminaron muchos cuatro años en América del Sur y no creamos instituciones multilaterales, no consolidamos el Banco del Sur, no comerciamos sin el dólar de por medio. Que los jóvenes no olviden que hubo un pasado y sobre todo que hay un futuro. Que entiendan a quién le interesa debilitar a los sindicatos y despolitizar a la sociedad.”


“Getúlio Vargas y Juan Perón cayeron casi juntos”, recuerda, hablando del jaque al brasileño que terminó en su suicidio de 1954 y en la Libertadora contra el líder argentino. “Con Néstor Kirchner teníamos nuestras diferencias porque yo era mucho más bonito que él, pero un día de 2004 lo fui a ver, le dije que cualquier crítica o duda me la dijera directamente a mí y que desplegáramos juntos políticas de inclusión y de industrialización como habían hecho Getúlio y Perón. Y nació una relación extraordinaria.”


“Me acuerdo de Cristina, de Tabaré, de Mujica... Cuando asumió Tabaré pregunté quién era ese maestro de ceremonias tan mal vestido. Y era Pepe, senador, que terminó siendo presidente. Nicanor Duarte Frutos no era progresista. Pero era solidario. Evo me llamaba hermano mayor. Hugo Chávez tuvo más virtudes que defectos. Nicolás Maduro no es Chávez, pero no podemos permitir que, cualquiera sea el error que haya cometido, un presidente norteamericano diga que va a derribarlo por la fuerza. Queremos que Maduro acierte, pero creemos sobre todo en la autodeterminación de los pueblos.”


Wagner Firmino, el presidente del sindicato anfitrión, dice que “es posible un mundo mirado desde el punto de vista de los trabajadores”.


Trotta rescata los “más de mil estudiantes de la UMET”, recuerda que la universidad “no es un espacio neutral” y constata que “estamos en Brasil, un país que vive un estado de excepción después del golpe parlamentario y donde todos los días avanza la restricción de derechos”.


Gentili toma las dos partes del nombre del nuevo instituto. “Futuro significa que no nos quedamos en la nostalgia sino que pensamos en próximas conquistas. Y MAG no solo nos acompañó en los últimos 30 o 40 años a los latinoamericanos sino que nos ayudó a pensar.”


Celso Amorim, canciller de Lula y ministro de Defensa de Dilma, afirma que “el interés nacional es compatible con la solidaridad” y que por eso “América del Sur, América Latina y el Caribe o se desarrollan juntas y obtienen juntas su autonomía o nunca obtendrán esa autonomía”. Sobre la amenaza de Donald Trump contra Venezuela advierte: “En nuestros tiempos la Unasur se habría reunido contra esa violación del derecho internacional”.


Su ex colega argentino Jorge Taiana coincide. “Países como los nuestros pueden defender su soberanía si estamos integrados y si logramos pensar cómo acumulamos poder juntos frente a un poder financiero y mediático con un proyecto regresivo que ya está en plena aplicación”.


Héctor Daer, uno de los tres secretarios de la Confederación General del Trabajo, confiesa estar “emocionado porque nos hayan invitado a su casa”. Dice que “en la Argentina no tuvimos un golpe, fueron los votos, pero igual hay que revisar las políticas”.


Hugo Yasky, secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos, se refiere a “gobiernos con odio y sed de revancha hacia las organizaciones populares que nos culpabilizan a nosotros o de haber sido parte o de haber apoyado políticas populares”.


“¿Un mundo mejor es posible?”, se pregunta Santa María. “Sí, pero veamos sobre qué valores construirlo. Lula me dijo que solo planear la vuelta es muy conservador, que hay que pensar más.”


En la delegación argentina que viajó a Sao Bernardo para el lanzamiento del Instituto Futuro “Marco Aurélio García” estaban, también, el ex ministro de Educación Daniel Filmus, la encargada de relaciones internacionales de la Federación Nacional de Educadores Universitarios Yamile Socolovsky y el ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés. También participó el ex gobernador Daniel Scioli, quien estaba de gira por Brasil y quiso acercarse.


Por Uruguay participó Álvaro Padrón, de contacto fluido tanto con Tabaré como con Mujica y a quien Dulci definió “como una las personas más integradoras y unitarias del continente”.


La asistencia brasileña contó entre otros y otras con la secretaria de organización del PT Gleide Andrade, con el investigador Renat Vieira Martins de la Universidad de la Integración Latinoamericana, con el con el presidente de la Central Única de Trabajadores Vagner Freitas y con su par de la Unión General de Trabajadores Ricardo Patah.
“Cuidado con la posibilidad de nuevos estados de excepción”, alerta Freitas, campera de cuero negra a lo Saúl Ubaldini. “Nos juzgan por lo que estamos haciendo bien, que es el enfrentamiento de clase. El instrumento del golpe es demonizar a la lucha política, y la reforma laboral aprobada es para debilitar a los sindicatos en beneficio de lo individual y poner el aislamiento como valor superior a la construcción colectiva.”


El nuevo instituto realizará seminarios de reflexión y cursos a distancia con participación de dirigentes políticos, sindicales y sociales e investigadores. Formará una red para la producción de conocimientos que se extenderá más allá de la Argentina, Uruguay y Brasil y abarcará tanto el análisis de las experiencias de poder ya realizadas como los nuevos desafíos.


“Hay una inversión de valores, porque la política está judicializada y el Poder Judicial está politizado”, dice Lula, que está entusiasmado por la creación del instituto en tiempos adversos y por el baño popular que le espera con la caravana por el Nordeste. “Si los políticos no vuelven a hacer política, si no formamos nuevos políticos, no tenemos solución. Porque la solución no es técnica ni judicial.”


Palabra de patrono.


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Venezuela. Cuatro claves para entender lo que se esconde tras el supuesto alzamiento militar

¿Sublevación militar o ataque terrorista? ¿Militares o paramilitares? ¿División en el Ejército? Repasamos algunas de las incógnitas que se han sucedido tras el asalto al fuerte militar de Paramacay, en el estado de Carabobo.


Venezuela se despertaba este domingo con un vídeo en el que 15 personas con uniforme militar y portando armas largas se declaraban en rebeldía contra "la tiranía asesina de Nicolás Maduro". Al frente de esta supuesta rebelión militar se encontraba Juan Carlos Caguaripano Scott, que se autodenominaba “Comandante de la operación David Carabobo” e instaba a los militares de todo el país a sumarse a su rebelión "para restablecer el orden constitucional".


¿Estamos ante un intento alzamiento militar?


La mayoría de medios de comunicación internacionales hablan de "alzamiento" y "sublevación militar", algo que no está nada claro a juzgar por el reducido grupo de personas que han asaltado el fuerte de Paramacay, en la ciudad de Valencia, la tercera del país, en el estado de Carabobo (centro-norte).
En efecto, se ha producido un asalto al cuartel por parte de un grupo de personas armadas. Fuentes oficiales de las Fuerzas Armadas aseguran haber abatido a dos de los asaltantes y herido de gravedad a otro, además de haber detenido a siete personas. Posteriormente, el presidente, Nicolás Maduro, elevaba a dos los muertos y a diez los detenidos en el ataque.


Sin embargo, un comunicado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana habla de "ataque terrorista de tipo paramilitar" y que "los sujetos capturados han confesado haber sido contratados en los estados Zulia, Lara y Yaracuy por activistas de la extrema derecha venezolana en conexión con gobiernos extranjeros". Aseguran que los insurrectos son "delincuentes civiles portando prendas militares" y que entre los detenidos sólo hay un "teniente en situación de deserción".


Un militar expulsado, al frente del asalto


Al mismo tiempo, el cabecilla de este asalto es Juan Carlos Caguaripano Scott, un antiguo capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada), que en 2014 hizo pública su oposición a la revolución bolivariana por la represión a las protestas antigubernamentales de entonces, que se saldaron con 43 fallecidos, según datos oficiales. Caguaripano fue destituido en 2014 y un tribunal militar había ordenado detenerle por su implicación en una intentona golpista anterior conocida como "operación Jericó", en la que fueron detenidos tres generales de la Aviación y un capitán retirado de la GNB.


La FANB afirma que Caguaripano fue separado de la institución por traición a la patria y rebelión hace tres años, cuando "huyó del país y recibió protección en Miami, Estados Unidos". No consta que él esté entre los arrestados por el asalto al fuerte ni entre los fallecidos


¿Qué buscaba el asalto?


El mismo Caguaripano dejaba claro que no se trataba de un golpe de Estado, sino de un levantamiento cívico-militar en el que instaba a otros militares a defender la Constitución. El llamamiento ha prendido en Valencia, la ciudad del fuerte asaltado y la tercera del país. Decenas de personas han colocado barricadas en las calles y ha protagonizado enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad del Gobierno.


Un líder opositor del estado de Carabobo ha muerto por arma de fuego en estas protestas, según fuentes de la oposición. De confirmarse, sería la primera muerte que ocurre en el país durante las manifestaciones después de siete días y añadiría más leña al fuego en un país totalmente dividido en el que las partes no reconocen la legitimidad institucional del contrario.


¿División en el Ejército?


El asalto a esta base militar ha sido vendido por la oposición y por los medios como una muestra de la división en las Fuerzas Armadas de Venezuela en cuanto a la lealtad al Gobierno de Maduro. El presidente del Parlamento venezolano, el opositor Julio Borges, insisite en hablar de "militares" sublevados y tilda de "cuento chino" la versión oficial. Al mismo tiempo pide al Gobierno una "profunda reflexión", pues, a su juicio, "es muy claro" que "la Fuerza Armada es un ejemplo de un país que quiere un cambio". El vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, aseguró este domingo que lo sucedido refleja que el malestar de lo que pasa en el país "llegó a los cuarteles. Y, en la misma línea, el candidato a la Presidencia, el opositor Henrique Capriles, insinuaba en un acto de la oposición que "lo que explusa la cúpula militar no es lo que opina todo el Ejército".
Sin embargo, el número dos del Gobierno de Maduro, Diosdado Cabello, aseguró tras retomar el control del fuerte de Valencia, que la situación en los demás cuarteles era de "total normalidad". Tras la publicación del vídeo y la intervención en el cuartel, no se han tenido noticias de otros movimientos en las bases militares.


La Fuerza Armada insiste en que "permanece incólume, unida monolíticamente, aferrada a sus convicciones democráticas, con la moral en alto, apoyando de manera incondicional" al presidente Nicolás Maduro y a la Asamblea Nacional Constituyente instalada el viernes pese al rechazo de buena parte de la comunidad internacional.
"Después de 25 años, Venezuela late expectante a un golpe de Estado", titulaba la agencia EFE su análisis al cierre de las ediciones del domingo. Un texto que incide en las reestructuraciones recientes de todos los mandos militares y los cambios en la Comandancia de la Guardia Nacional, Ejército, Aviación, la Armada y la Milicias Bolivarianas y que recuerda el golpe de Estado fallido del propio Hugo Chávez en 1992, que desembocó finalmente en su victoria en la urnas años después.


¿Por qué ahora?


La reivindicación principal del grupo que ha asaltado sin éxito el cuartel era "restablecer el orden constitucional", justo un día después de que la Asamblea Nacional de Venezuela fuera remplazada por la nueva Asamblea Nacional Constituyente tras las elecciones de la pasada semana a las que no quiso concurrir la oposición.


La primera medida de esta Asamblea Nacional fue la de destituir a la fiscal general del país, crítica con el Gobierno y con el propio proceso electoral, pero que siempre fue una firme defensora del chavismo hasta hace relativamente poco. Su destitución poco tiene que ver con la supuesta misión de esta Asamblea: redactar una nueva Constitución.


Este asalto armado ha servido para captar un día más toda la atención internacional en un momento en el que el Gobierno de Maduro sufre una dura presión mediática e institucional. El sábado, Venezuela fue expulsada de Mercosur, la Unión Europea no reconoce la nueva Asamblea Nacional Constituyente y prepara sanciones internacionales en la misma línea de las aplicadas ya por EEUU

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Pirmer encuentro nacional Inter Club Colombia

 

Cristian Camilo Salazar Forero, director del Inter Club Iván Ramiro Córdova, Colombia

 


“Para mí el fútbol, más que todo el Inter, es una pasión, un estilo de vida”

 

 

Cristian Camilo Salazar Forero, de Ibague, es el actual director del Inter Club Iván Ramiro Córdoba Colombia. Organización de fans del inter de Milán, que hoy tiene sede en Colombia gracias a su iniciativa y al apoyo de muchos otros Interistas del país, quienes han conformado una comunidad alrededor de la pasión que les genera este equipo. El Inter Club es, a su modo, un ejemplo de la ruptura de aquellas barreras que muchas veces nos impiden salir de nuestros círculos y relacionarnos con otras personas tanto para el disfrute de pasiones y gustos colectivos como para la construcción de iniciativas y proyectos a nivel social.


Dada una oportunidad para conversar con él, quisimos saber más a fondo de qué trataba este tipo de organización y cómo se ha desarrollado en el país, al tiempo que conversamos sobre temas referentes al fútbol y a la incidencia que tanto los clubes, en este caso el Inter de Milan, como los mismos deportistas, tienen en la sociedad.

 

 ¿Cómo nace el Inter Club Colombia?


Camilo Salazar (CS) El Inter es un equipo que me gusta desde hace más de 8 años, lo seguía cada 8 días viendo sus partidos; la Champions del 2010, ganada por el Inter, fue un momento crucial. Me tocó ver ese partido sólo y bueno, si bien fue una alegría, pensé que esa alegría alguien más la debía compartir.

 

¿Es en ese momento cuando empieza a buscar la forma de conformar el Club?


CS. Sí, es cuando comienzo a buscar grupos, páginas y de todo; me entero de que en Colombia si bien había un grupo, era cerrado, eran muy pocos, entonces surge la idea de crear una página en Facebook. Ahí, hace 4 años, comienzo a trabajar la página, comienzo a postear información, voy encontrando más gente que le gusta esta pación, y encuentro apoyo.

 

¿El inicio del Club, entonces, es una página en Facebook?


CS. Comenzamos como una página, a través de la cual nos citábamos para ver los partidos importantes. De un momento a otro, cuando veo la posibilidad de hacer un Inter Club, es por medio de internet, voy buscando y veo que hay hinchas oficiales y todo. Entonces intento hacerlo, pero fallo en la convocatoria, porque el Inter pide mínimo 25 personas que sean hinchas oficiales, o sea que hagan un abono anual, y yo no contaba con 25 personas allegadas para extender esa invitación.

 

El camino recorrido tomó más tiempo...


CS. Después de los años comenzamos a ver todos los partidos cada 8 días, a jugar partidos de fútbol, esto nos ayudó a integrarnos muchísimo. Es así como conozco al diseñador de la página de la fundación de Iván Ramiro Córdoba, quien me dice “yo conozco la mano derecha de Iván Ramiro Córdoba, ella vive en Italia, se llama Maria Elonora Cardioli, ella le puede ayudar con la información”. Le escribo y me envía toda la información en italiano, la traduzco y busco personas. A finales del año pasado digo, bueno ya contamos con la gente, ya en distintas ciudades se hacen reuniones, ya hay gente que me conoce hace 4 o 5 años y saben que esto va en serio. Es así como en febrero de 2016 iniciamos el proceso de oficialización como tal. Fue muy complejo, porque conseguir 25 personas que en su mayoría no lo conocen a uno, poder que confíen en uno, que le entreguen dinero, datos personales y demás, eso es difícil. Básicamente así comenzó el Inter Club.


¿Dónde hace presencia Inter Club en Colombia?


CS. La idea que tengo es que solo haya un Inter Club, que sea inter Club Colombia, aunque por la cantidad de gente cada ciudad puede tener su sede regional y organizar eventos distintos a los que nosotros hacemos. Por ahora creo que somos 9 ciudades, entonces sería dispendioso que cada uno creara un Inter Club, la idea es consolidarnos todos bajo el Inter Club Iván Ramiro Córdoba Colombia, aunque no hacer reuniones solamente en Bogotá, es necesario hacer eventos en varias ciudades. Pero así como hay interistas en 9 ciudades, hay otras ciudades donde los hay pero que por X o Y motivo no pudieron hacer hinchas. Actualmente contamos con personas en Pie de Cuesta, Bucaramanga, Popayán, Armenia, Barranquilla, Cartagena, Bogotá –que es donde más hay–, Soacha y Neiva.

 

Inter Club-Popayán

 


¿Qué tipo de actividades desarrolla el Inter Club? ¿Tengo entendido que van a realizar un viaje a Italia?


CS. Bueno, las actividades que hacemos son varias: reunirnos cada 8 días para ver al Inter; si juega entre semana pues tratamos de precisar si hay personas que puedan asistir para verlo, tratamos de tener sitios fijos en los cuales las personas puedan ir y sepan que van a transmitir el partido; hacemos partidos entre nosotros; si juega la selección tratamos de asistir como hinchas del Inter, pues como comunidad, como hermandad que somos, tratamos de ir a verlo.
El viaje lo queremos realizar para el cumpleaños 110 del Inter, que es en el 2018, ir de Colombia unas 15-20 personas, ya algunos estamos ahorrando para eso, para poder ir y celebrar un cumpleaños del Inter allá, con toda la hinchada, y ya que somos hinchas oficiales tenemos ciertos privilegios de entradas al estadio, al retiro donde entrenan y demás actividades que hacen allá.


¿Cómo es la relación con Guarín, con Murillo, con Iván Ramiro?


CS. Guarín ya no pertenece al Inter, pero cuando vino hizo su firma de autógrafos; llego con una agenda demasiado apretada, medio conversé con él pero no hubo mucho. Iván Ramiro, por su parte, ha sido un apoyo fundamental para la comunidad, creo que él fue el motor y lo que hizo que la gente creyera en este Inter Club: ver sus fotos, el saludo de Iván Ramiro, la foto Massimo Moratti con exjugadores, eso pues nos alentó mucho. Iván Ramiro siempre ha estado pendiente de todo y Eleonora, que es su mano derecha, comunicación constante digamos para todo el papeleo que tocó enviar a Italia, Elonora siempre estuvo ahí ayudándonos, ha sido un apoyo fundamental. Con Jeison hubo una firma de autógrafos, pero como se va a casar entonces en esta oportunidad no tuvo mucho tiempo, nos dijo que para la próxima vez que venga con más tiempo sí puede compartir un poco más con nosotros, y no solo con Cali, sino también con Bogotá, o allí a donde vaya. También Iván Ramiro nos dijo que iba a sacar un tiempo para reunirse con nosotros.


¿Existen otros clubes de otros equipos en el país? ¿Por qué el Inter tiene este tipo de organizaciones? ¿Por qué en Colombia no se ve algo parecido, que tenga una dimensión internacional?


CS. Creo que eso va en el hincha, lo que quiere con el equipo. Yo empecé siendo un simple hincha en mi casa, levantarme a la hora que sea a ver los partidos, comprar la camiseta. Pero me di cuenta que se pueden hacer más cosas, llegar más allá del televisor y la camiseta, que en Italia nos conozcan como hinchas, que sepan que hay un Inter Club acá, que en este momento seamos el Inter Club más grande de Suramérica, superando a Argentina que tiene una cuna de jugadores en el Inter súper grande , como por ejemplo Zaneti que es un icono del fútbol y del Inter.


Hay más hinchas de bastantes equipos, por lo general los equipos ingleses, Arsenal, Liverpool, Chelsea, tienen mucha gente. Los equipos que ahora son más famosos –como Manchester Unided, Real Madrid, Barcelona– también tienen cualquier cantidad de gente. El ser hinchas oficiales varía según el club, porque cada club maneja sus parámetros. Además armar los clubs es dispendioso, es complicado decirle a las personas “venga, hagáse hincha oficial, asista a los partidos”, porque, sea como sea, muchos son hinchas de triunfos, y cuando el equipo va bien la gente va y ve los partidos, cuando el equipo va mal no va. Entonces, esto va en lo que de verdad quiera el hincha, si ser un hincha de televisión, de camiseta, o saber que los equipos le brindan la oportunidad a uno de pertenecer a esa familia del equipo.

 

Inter Club-Bogotá

 

 

 Normalmente vivimos el fútbol como un espectáculo, pero no solemos ver cosas más allá, como hincha del Inter ¿qué otros aspectos destacaría de este deporte?


CS. Para mí el fútbol, más que todo el Inter, es una pasión, un estilo de vida, porque cada equipo tiene unos valores y unos principios; me siento muy identificado con los del Inter. Para mí el inter es todo, y mi vida gira en torno a los valores que enseña el Inter, no solo dentro de la cancha sino fuera de ella. Por ejemplo, los Inter Campus que son sitios donde ayudan a niños a tener una mejor calidad de vida, a que no busquen, digamos, la vida fácil por buscar otras cosas. Digamos, del Inter Campus salen jugadores como Jeison Murillo, el Coco Perea, Ibarbo, son ejemplos de fundaciones futbolísticas que no tienen como principal objetivo crear jugadores sino formar personas, o sea, ser buenos hijos, ser buenos estudiantes, ser buenas personas para la sociedad. Si son buenos jugando fútbol, tener la oportunidad de jugar. El Inter campus tiene convenio con una fundación que es “Crecer jugando” y con el Deportivo Cali, entonces de ahí salen algunos jugadores. Pero lo principal es apórtale a la sociedad.


En ese orden de ideas, el inter ha sido para mi la manera de comunicarme con personas de todo el mundo, tanto así que tenemos un grupo en redes sociales que busca que toda Latinoamérica sea hincha oficial; nos hablamos constantemente; compartir la cultura del fútbol, cómo viven ellos, todo, no simplemente quedarnos como, sí, somos hinchas del Inter, y como dice el eslogan “somos hermanos alrededor del mundo”, sino serlo realmente. Por ejemplo, un venezolano estaba acá, en Bogotá, y me preguntó, ¿ustedes se reúnen?, sí, cada ocho días, entonces confirma que quiere asisitir. Le digo, listo nos vemos en tal lado, yo lo recojo, ve el partido con nosotros. Y eso fue gratificante para mí, ver que no solo en Colombia somos conocidos sino que tamibén en otras partes del mundo, y que una persona que desconoce este país llegue y confié en nosotros. Eso es lo que quiero, que si alguien, por ejemplo de Barranquilla se viene a vivir a Bogotá, que cuente con nosotros, así sea lo básico, donde vivir, sitios, ayudarlo en lo que necesite, ser como una hermandad, estar todos unidos a través del inter.


¿De que trata exactamente el Inter Campus?


CS. Bueno, el Inter se divide así: el equipo, que es el inter; los clubs de fans, que es el Inter Club, y el Inter Campus, que es como el centro de ayuda.


El Inter Campus está en todo el mundo, en Suramérica, si no estoy mal, está como en 6 países, en Colombia principalmente está en Tumaco-Nariño- y Cali. Son centros de entrenamiento en fútbol. El Inter Campus llega en el año 1999 a través de la fundación Crecer jugando. Por ejemplo, el evento donde está Iván Ramiro Córdoba con el cartel de nosotros y está Massimo Moratti, es una cena realizada por el Inter Club Reco (Italia), una recolección de fondos para la sede colombiana. Es la manera como el Inter ayuda a las personas que más lo necesitan, por decirlo así.


¿Solo participan niños que jueguen al fútbol, o cómo funciona?


Independientemente de si los niños juegan o no, hacen distintas actividades, no solo es jugar fútbol sino explicarles las reglas, explicarles valores. Porque a mucha gente no le gusta el fútbol, pero si es como tratar de mantener la mente ocupada, y buscarle alguna manera a los niños de enfocarse en cosas más productivas que la delincuencia.

 

Inter Club-Cali

 

 

Cambiando un poco de tema, ¿por qué cree que actualmente el fútbol colombiano se está proyectando internacionalmente?


CS. Uno, el mercado Suramericano, futbolísticamente hablando, es de los mejores, podemos ver que fue más llamativa la Copa América que la Eurocopa; dos, el valor económico de contratación de un jugador que es mucho más barato contratar uno latinoamericano –que sale de acá–, que por mucho costará 20-30 millones de euros, mientras que uno europeo no baja de 60-80 millones, caso Gareth Bale y sus 110 millones.


Económicamente Latinoamérica, si bien no vende mucho en camisetas sí en jugadores y sí en su estilo de fútbol, por eso uno de los clásicos más importantes del mundo esta acá, Boca-River, es un partido que en sus mejores momentos paralizaba todo el mundo, como lo hace ahorita Real Madrid y Barcelona. En lo futbolístico Suramérica es una potencia mundial, en el caso de Colombia, por ejemplo, hemos crecido bastante, los resultados se vieron en el Mundial, en esta Copa América –en la pasada no nos fue bien–, donde se vieron jugadores de mucha talla, de mucho nivel, que es lo esperado de la selección después de ese paso del 94, pues desde ahí no se vio nada de fútbol. Ellos, creo, fueron los que abrieron el campo en Colombia para el mundo, no solo para Europa sino para Suramérica.


Italia es uno de los destinos de varios jugadores colombianos, ¿por qué?


CS.  Italia es un mercado considerable por su influencia con los latinos; uno mira la mayoría de equipos y tienen mínimo 3-4 suramericanos, el Inter en este momento tiene en la plantilla, por lo general, un solo titular Italiano, por mucho. El Palermo son pocos los italianos. Esto llama la atención de los jugadores, pues saben que en Italia hay mucho movimiento de mercado, y que de allí salen a muchas partes, por ejemplo Alexis Sánchez que pasa a Italia para luego ir al Barcelona y ahorita está en Inglaterra. Entonces Italia es un buen mercado para los jugadores que lleguen.


Dicen que el fútbol es una cortina de humo, ¿qué dice de ello? ¿qué responsabilidad tienen el gobierno y los clubes de que así sea?


CS. Más que los clubes y el gobierno, es uno, porque no considero que sea una cortina de humo. En Colombia este problema es de forma y de fondo y en su mayoría tiene años, no es un problema surgido un día y que mágicamente ese día había Mundial. Lo que pasa es que muchas veces uno prefiere estar buscando en internet, no sé, la amiguita de la esquina, o el partido del Inter, buscar cualquier cosa en internet menos estar informado; cuando uno se informa sabe qué sucederá.


Un ejemplo, si ahora hubiese, no sé, el Tour de France por ejemplo, pero hay un paro camionero, quien decide si es una cortina de humo o no, yo, y esto depende de cómo me informo; si solo veo Caracol, RCN, o los medios de siempre pues solo voy a tener una visión de lo que está sucediendo.


Obvio, el gobierno controla, el maneja los medios de comunicación y pone lo que le conviene, pero uno no está en la obligación de verlos, si a mí me incomoda la noticia que están dando, porque solo es fútbol, pues sencillamente miro redes sociales para ver qué está sucediendo. En fin, hay alternativas y no desperdiciales depende de cada uno de nosotros.

 


¿Deportistas como Mohamed Alí, por ejemplo, fueron muy activos políticamente, ¿deberían hacer activismo los deportistas?


CS. Sí, sí, cómo le digo eso ya es decisión de uno, lo que uno quiera hacer. Por ejemplo, en la sala de entrenamientos del Inter hay un mural y está Mohamed Ali y una frase que en este momento no recuerdo. Digamos, Iván Ramiro Córdoba se retiró del fútbol y no se quedó con eso, como un exfutbolista, por ejemplo él quiere ser técnico, entonces hizo un curso con la mejor calificación posible, una calificación perfecta para ser manager deportivo. No se conforma con eso y hace una fundación, que es “Colombia te quiere ver”. Entonces así podría proceder cualquier persona que convoque, porque las personas que más influencian son las que más capacidad tiene para mover masas, ellos pueden hacer el cambio.


Entonces, esto va en cada uno. Por ejemplo, Cristiano Ronaldo dice que no se tatúa porque él dona sangre; asimismo, él donó el premio de la EURO a la Unicef –para ayudar niños–. Así hay futbolistas, cantantes, actores, y demás. ¿Es suficiente lo que hago por los demás? Es importante hacernos este interrogante pues la visión de uno no es solo pensar en uno sino tratar de aportarle algo a la sociedad, así sea mínimo. Hay gente que puede más, digamos Iván Ramiro envía un buque con ayudas de Italia para una misión médica por Guapi. Entonces, tratar de ayudar cuando uno mueve masas es más fácil, tamibén lo es convocar eventos, hacer más actividades, por ejemplo las subastas que normalmente hace Iván Ramiro para recolectar fondos y tratar de aportarle algo a la sociedad, al mundo en el que vivimos, que si bien está mal podemos ayudar para que mejore.


Finalmente, ¿dónde pueden encontrar las personas interesadas información acerca del Inter Club Colombia y cómo pueden vincularse?


CS. Nuestras redes sociales son: en Facebook estamos como Inter Club Colombia, en twitter como Interclub_col, lo mismo en instagram, el correó Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Siempre estamos pendientes de las redes sociales, en todas las ciudades. Si necesitan información, para eso estamos en todos los países, digamos, también tenemos hinchas oficiales en Italia, entonces la idea es poder ayudar a todas las personas que sean hinchas del inter a ser hinchas oficiales, cumplir su sueño, tratar de ayudarlos en lo que más se pueda.

 

 

Inter Club-Barranquilla

 

Inter Club-Medellín

 

Inter Club-Armenia 

 

Inter Club-Bucaramanga

 

 

 

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Lunes, 22 Diciembre 2014 17:30

Que participe y decida la gente

Que participe y decida la gente

Colombia va entrando en una fase de relativo y tibio auge democrático. Varios síntomas así lo señalan. El proceso de Paz abre expectativas a un ambiente de reconciliación que favorece la participación de la población en la acción política, aunque en sí mismo el proceso no es garantía de avance democrático. El cansancio con la politiquería y la corrupción es generalizado. Hay un rechazo cada vez más creciente a la situación privilegiada de congresistas, magistrados y altos funcionarios del Estado. La crisis del sistema de salud es otro motivo de protesta permanente y la necesidad de generar empleo formal y bien pagado es una demanda reiterada.


Pero además, surge una coyuntura que parece inesperada pero que se veía venir. Han confluidos dos fenómenos económicos en el mundo que afectan la situación fiscal del gobierno y la economía colombiana. El incremento de la producción de petróleo basada en el "fracking" por parte de EE.UU. y la caída del crecimiento de la economía china, además del mantenimiento de la recesión en Europa, han provocado el desplome de los precios internacionales del crudo lo que para el gobierno colombiano representa un faltante en el presupuesto nacional aproximado a 19 billones de pesos y disparará el monto de la Deuda Pública de forma exponencial (se calcula que ese costo será del 1% del PIB).


Ese hecho va a obligar de inmediato al gobierno a diseñar y aprobar una reforma tributaria con todas las consecuencias que trae para la población. También intentarán seguir privatizando y vendiendo a Ecopetrol. Van a tratar de presentar dicha situación como efecto exclusivo de factores internacionales tratando de ocultar su responsabilidad política. El aumento y extensión del IVA a nuevos productos, la re-estratificación de la población en las ciudades y otras medidas similares estarán en sus planes. Además los recursos destinados para la fase de "post-acuerdos" – que ya eran limitados – se verán fuertemente afectados. Esa situación golpea además el modelo de re-primarización de la economía que con la locomotora minero-energética la burguesía trans-nacionalizada pretendía obtener grandes ganancias en sociedad con grandes conglomerados capitalistas transnacionales.
Sin embargo para aprovechar plenamente ese relativo auge democrático y la coyuntura de "crisis fiscal y económica", se requiere un diseño estratégico de nuevo tipo. Los actuales partidos y movimientos independientes, alternativos, liberales, progresistas y de izquierda que hacen parte del "movimiento democrático" no han logrado interpretarlo plenamente, y por eso, no están en capacidad de liderar una propuesta que en verdad entusiasme a las mayorías ciudadanas.


Uno de los problemas que tenemos es que los procesos políticos que se reclaman de avanzada y promotores del cambio, continúan reproduciendo las costumbres políticas de los partidos oligárquicos tradicionales. El caudillismo y el gamonalismo hacen carrera en todas las agrupaciones, no hay un serio trabajo de construcción de equipos y niveles de decisión colectivos, las principales determinaciones están monopolizadas por cúpulas burocráticas que cierran los espacios y, el seguidismo al líder o dirigente es la práctica permanente.


Por ello, a pesar de los aciertos en algunos aspectos de la política progresista y de izquierda que no se pueden negar, esas agrupaciones políticas no desarrollan un accionar verdaderamente democrático, no dan ejemplo a la sociedad y como herramienta de transformación dejan mucho que desear.
Por lo tanto – insistimos –, se requiere una iniciativa de nuevo tipo, que sirva de dinamizador, contrapeso, catalizador, "empujador", desencadenador de nuevas dinámicas, impulsador de una nueva "ola democrática multicolor y poderosa", que sirva para barrer definitivamente con el clientelismo y politiquería propia de una sociedad "colonial" que se niega a entrar en la modernidad.


Se necesitan dos características fundamentales para que ese nuevo esfuerzo sea exitoso:


1. Desarrollar una práctica efectivamente democrática hacia adentro y hacia afuera.


2. Levantar e impulsar un programa táctico que logre movilizar a las mayorías de la población.


Práctica democrática integral


Necesitamos un movimiento que practique, hacia su interior y en su relacionamiento con la sociedad, un verdadero espíritu y práctica democrática. No es posible construir democracia si no somos capaces de contar con una herramienta cualificada que sirva de modelo y motivación para el conjunto de la población. La democracia se construye con ejemplo.


En Colombia no tenemos una verdadera tradición democrática. Incluso, en las organizaciones sociales el espíritu burocrático y el individualismo se imponen en los procesos de organización y decisión. En algunos casos se promueve la "democracia asamblearia" como la gran solución, pero si no existen instancias organizativas insertadas en la población que "desde abajo" canalicen la participación de las bases sociales, las grandes asambleas son sólo pantomimas y apariencia de democracia.


Un movimiento cualitativamente superior a lo que hemos tenido debe impulsar y construir por lo menos las siguientes prácticas:


- Organizar niveles de decisión "internos" democráticos, basados en el debate fraterno y franco, el estudio y análisis concienzudo de la realidad y en la consulta permanente a la población a través de medios como las redes sociales y los medios de comunicación.


- Impulsar procesos de organización de la población o interlocutar permanentemente con las existentes a fin de promover una actitud política que relacione lo sectorial (barrial, laboral, agrario, campesino, indígena, de género, etc.) con los problemas locales, regionales, nacionales e internacionales, a fin de combatir el espíritu estrecho que impide que las organizaciones sociales aporten de forma integral en la formulación de políticas públicas.

- Combinar creativa y flexiblemente el papel de los individuos y los equipos de trabajo colectivos con el fin de estimular la iniciativa, con base en lineamientos generales de política, con políticas gruesas que orienten a la militancia y simpatizantes en su accionar permanente con la población.


El programa coyuntural

 

Ese nuevo proyecto político debe levantar un programa político y de acción para que el "movimiento democrático" sea gobierno en 2018. Están dadas las condiciones para que esa meta sea conseguible. Sin embargo, si no se evalúa la experiencia de 2013 en donde la construcción de la "tercería" fue el fracaso de las prácticas que basaron su accionar – no en la construcción de un programa unificador – sino en los acuerdos entre cúpulas burocráticas de los dirigentes, llegaremos a 2018 divididos y dispersos como ocurrió en las elecciones pasadas. Y entonces, nos veremos obligados – para supuestamente derrotar al "uribismo" – a escoger entre lo malo y lo peor como acaba de ocurrir en 2014.

Se trata de elaborar un programa táctico para ganar la voluntad de las mayorías y derrotar a los políticos corruptos. El programa que empezamos a tener en mente debe contar – entre otras – con las siguientes características:


- Recoger aspectos de la vida de la población muy concretos y movilizadores.


- Temas como la corrupción y la ineficiencia, los privilegios de los políticos, congresistas, magistrados y altos funcionarios del Estado, la defensa de lo público y el medio ambiente, el empleo y la precariedad del trabajo, deben estar entre los principales.


Inicialmente no se debe pretender un programa para resolver totalmente problemas estructurales. Es un programa para acceder al gobierno central (nacional). Ya en el gobierno el "movimiento democrático" deberá impulsar un "proceso constituyente" – de acuerdo a la correlación de fuerzas – para avanzar en la solución de problemas estructurales con base en la combinación creativa entre transformación de la democracia representativa y la construcción y consolidación de democracia directa.


En lo que se debe insistir es en que no podemos pretender superar el capitalismo de un día para otro. Nuestras economías – dependientes, permeadas y dominadas casi totalmente por el gran capital financiero internacional –, sólo podrán ser verdaderamente autónomas en un proceso largo y dispendioso que debe pasar por el fortalecimiento de nuestra base productiva, la industrialización de nuestras materias primas, la apropiación de la comercialización internacional de nuestros productos por medio de grandes empresas "trans-latinoamericanas", ojalá de tipo comunitario y cooperativo, para disputar la ganancia que se realiza en el mundo desarrollado, y en fin, se requiere un proceso paulatino de acumulación de poder material real, nuevas tecnologías de punta, construcción de seguridad y soberanía alimentaria, recuperación de los medios de información y comunicación, y un proceso de construcción de condiciones materiales, culturales y sociales para poder dar más adelante saltos cualitativos hacia modelos y relaciones de producción post-capitalistas viables y sostenibles.


Lo contrario es pensar con el deseo. Los socialistas deben ser parte del "movimiento democrático", ser un sector paciente pero visionario, adecuado a la realidad del mundo globalizado, crítico del "socialismo estatista" del siglo XX que basó su accionar en el aparato estatal y no en la iniciativa de los trabajadores y de la población en general. Si así se comportan, podrán influir en el movimiento democrático, entendiéndose con otras corrientes de pensamiento liberal, socialdemócrata, humanista, y otros, sin afanes ni pretensiones hegemonistas que convertirían este experimento en un nuevo fracaso, quitándole su esencia plural y amplia para reducirlo a una nueva secta "esclarecida" pero aislada y sola.


Existen las condiciones para avanzar con ésta nueva experiencia. Cientos de dirigentes jóvenes que participaron del Polo, en la Ola Verde, que empiezan a cuestionarse los límites caudillistas y burocráticos del Progresismo, que están frustrados y escépticos, están a la expectativa y dispuestos a construir colectivamente esta nueva experiencia. ¡Intentémoslo!

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Una propuesta desde la utopía

   
“Ya lo ves, señor Nicetas -dijo Baudolino-, cuando no era presa de las tentaciones de este mundo, dedicaba mis noches a imaginar otros mundos. Un poco con la ayuda del vino, y un poco con la de la miel verde. No hay nada menor que imaginar otros mundos para olvidar lo doloroso que es el mundo en que vivimos. Por lo menos, así pensaba yo entonces. Todavía no había entendido que, imaginando otros mundos, se acaba por cambiar también éste”.
Humberto Eco 
 
“Sean realistas, pidan lo imposible”
Graffiti, Paris, mayo de 1968
 
A lo largo de la historia del capitalismo las crisis se han sucedido una y otra vez. Su explicación radica en la inestabilidad propia de este sistema, Su evolución -atada a las demandas de reproducción y acumulación del capital- es cíclica, con sus fases de auge y de posterior declinación. Esto nos obliga a superar las lecturas superficiales concentradas en las efervescencias financieras. Esas burbujas, en realidad, ocultan, al menos por un tiempo, los problemas estructurales del proceso de acumulación. Y no sólo eso, estas fases de predominio especulativo sirven para garantizar elevados niveles de acumulación del capital cuando el aparato productivo ha entrado en una fase declinante de sus tasas de ganancia, nos recuerda Jürgen Schuldt.
 
Cabe anotar, sin adentrarse en el análisis de de este tipo de crisis, que en su raíz se fraguan los cambios tecnológicos, que casi siempre han acompañado la recuperación de la economía mundial desde los centros. La nueva revolución tecnológica, vale reconocerlo, era esperada desde hace dos décadas. Hasta ahora, sin embargo, el sistema capitalista no ha encontrado esa ansiada respuesta al relevo tecnológico; esto constituye el reto fundamental.
 
Por otro lado, la actual crisis económica tiene una serie de facetas sincronizadas que no se agotan en el ámbito financiero, sino que se manifiestan en lo ambiental, lo energético, lo alimentario, quizás como antesala de una profunda y prolongada crisis civilizatoria. Todo esto hace cada vez más compleja una solución. Y por cierto, el sistema que emerja de la crisis será diferente al actual, lo que no necesariamente significa que será mejor.[2]
 
Simultáneamente debemos tener siempre presente que la factura de estas crisis se traslada, en un elevado porcentaje, a los sectores medios y pobres del mundo desarrollado, pero sobre todo a las economías empobrecidas por el sistema.
 
Desde esa perspectiva, la solución de los problemas inmediatos, derivados de esta crisis múltiple, es urgente y a la vez muy compleja. Hay que impedir que el comercio mundial se detenga de forma abrupta. Eso agravaría aún más las condiciones de vida de amplios sectores de la población. Por eso hay que tratar, simultáneamente, de ayudar a garantizar el mayor número de puestos de trabajo y sobre todo las inversiones que benefician a los sectores más desprotegidos de la población mundial. Y al mismo tiempo habrá   que establecer bases sólidas para enfrentar esta serie de retos diversos e interrelacionados -económico, ambiental, energético, alimentario- que amenazan a la humanidad. Por ejemplo, tratar de recuperar el aparato productivo simplemente canalizando ingentes sumas de dinero a las grandes empresas (industria automotriz), esperando retornar a la senda perdida por los desajustes financieros, sin cambiar los patrones de consumo[3], podría agravar otros problemas de creciente significación: ambientales, energéticos, alimentarios…
 
En síntesis, no se puede reducir la atención a los temas coyunturales. El mundo debe contar con una estrategia que permita sentar las bases estructurales para el cambio, aprovechándose inclusive de las actuales dificultades coyunturales y por cierto de las debilidades relativas de los centros de poder mundial. Este cambio no surgirá si se espera simplemente que los países desarrollados resuelvan sus problemas, olvidando el carácter interdependiente y desigual de la economía internacional.
 
Esta estrategia, que surge desde visiones utópicas, se fundamenta en la realidad del todavía vigente sistema capitalista y en la imperiosa necesidad de impulsar el Buen Vivir en el mundo; es decir la vida armónica entre los seres humanos y de estos en la Naturaleza; una vida que ponga en el centro la autosuficiencia y la autogestión de los seres humanos viviendo en comunidad. Un esfuerzo que también debería abrir la puerta a un proceso soluciones mundiales urgentes, como podría ser un desarme masivo para destinar esos recursos a satisfacer las necesidades más apremiantes de la humanidad. Es decir, el esfuerzo debe estar centrado en “las sustancias” (Ana Esther Ceceña), antes que en las formas (instituciones o regulaciones). Ese es, en definitiva, el gran desafío de la humanidad.
 
Esto implica tener en mente un cambio de era. Habrá que superar la postmodernidad, en tanto era del desencanto. Habrá que superar la idea del progreso entendida como la permanente acumulación de bienes materiales, tecnológicos y de conocimiento al tiempo que se rescatan las utopías. Esto implicaría fortalecer los valores básicos de la democracia: libertad, igualdad y ciudadanía. ¿Será posible que a partir de la actual crisis se procese una nueva organización civilizatoria para hacer realidad dichas transformaciones, que permitan reconstruir -potenciando lo local- otro tipo de Estados nacionales, renovados espacios regionales, para desde allí construir democráticamente espacios globales democráticos? Esto implicará la construcción de una nueva forma de vida más responsable con los seres humanos y, en consecuencia, con la Naturaleza.[4]
 
Las ideas que se exponen es estas páginas buscan simplemente abrir la puerta al debate.

De la gran discusión mediática a una propuesta política

La gran discusión, sobre todo en la actualidad, se erige en torno a la idea de que resueltos los problemas financieros, la economía mundial volverá a su cauce normal. En los últimos años, una y otra vez, la economía internacional, sobre todo norteamericana superó, al menos temporalmente, los problemas atados al mundo financiero. Hay quienes esperan, entonces, que más pronto que tarde las cosas vuelvan a su normalidad.
 
Como esto no sucederá fácilmente en esta ocasión, es preciso empezar a pensar en soluciones estructurales. Aún en el supuesto de que lo peor de la actual crisis financiera fuera superado en poco tiempo[5], bien vale la pena imaginar otro mundo para terminar de cambiar éste. Entre las muchas tareas que habrá que asumir en todos los ámbitos de acción estratégica, -global, regional, nacional y por cierto local-, es hora de construir una propuesta de sistema financiero internacional, que no simplemente viabilice un funcionamiento más racional del sistema capitalista, sino, en última instancia, contribuya a su sustitución por otro sistema civilizatorio. Esto nos lleva a una conclusión simple: el objetivo no es el sistema financiero, éste es apenas una herramienta.
 
El punto medular de esta propuesta radica en diseñar y aplicar una solución con un enfoque integral. Parches o simples mejoras a las normas e instituciones existentes apenas postergarían el aparecimiento de nuevas situaciones críticas. Para lograr dicha globalidad se debe incorporar a todas las categorías de actores. No es suficiente (¡ni tolerable!) que sólo intervengan los países más ricos: G-7, G-8, G-20, menos aún las instituciones financieras internacionales. El esfuerzo, por más complicado que aparezca, debería darse desde la estructura de Naciones Unidas, la única capaz de representar una soberanía internacional colectiva; siempre y cuando esta organización experimente una profunda reestructuración democrática; en la actualidad este organismos no es garantía para sostener respuestas efectivas y de largo aliento. Recordemos que, sobre todo en la última época, cuanto más poder y cuanto más influyentes son las instituciones mundiales, menores son los controles y los espacios de toma de decisiones sustentados en prácticas democráticas (Véase el FMI, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo - BID).
 
Por eso es indispensable contar con instituciones internacionales democráticas y comprometidas con el Buen Vivir de todos los pueblos.  Los países poderosos, lo demuestra la historia, intentarán siempre velar por sus intereses a costa de los países más débiles, y conforme alcanzan más poder utilizarán los medios necesarios para garantizar su bienestar, incluyendo el uso de la fuerza… La historia nos demuestra hasta la saciedad, como lo anticipó hace más de 150 años, Friedrich List, que su estrategia ha sido la de “patear la escalera”, para impedir que los países subdesarrollado alcancen el pedestal conseguido por los países ricos utilizando la misma senda que les resultó exitosa. Por eso hay que impedir que la institucionalidad internacional (incluyendo aquellas en el ámbito regional) sirva para que los países poderosos controlen la economía y por cierto la política mundial. Las instancias de control internacional no pueden ser mecanismos de dominación per se.
 
La solución tampoco pasa por hacer lo mismo que antes, aunque fuera con un comportamiento ético mejorado.[6] La ambición de unos cuantos Estados y de las empresas transnacionales siempre estará presente. Hay que pensar y hacer algo distinto. 
 
No hay que esperar el concurso de los actuales organismos internacionales, particularmente Banco Mundial, FMI y BID. Ellos son corresponsables directos de la crisis, sea por acción o por omisión. [7]
 
Cambiar las actuales estructuras de poder puede tener muchos caminos. Quizás son necesarios liderazgos colectivos -“ilustrados” y “humanistas”- para abrir la puerta a una etapa, que aborde la construcción de una nueva sociedad. Es decir, se requiere una batalla con las instituciones como mecanismos, pero en lo profundo es una guerra de ideas y de ideales.
 
En definitiva, hay que crear las condiciones para que los gobiernos de todos los países, con el concurso de su propia sociedad civil, sean sujetos en la construcción de un nuevo sistema financiero internacional. No debe quedar ningún actor fuera del proceso. Los organismos multilaterales, repensados íntegramente, deberán cumplir la tarea que les asigne la comunidad internacional.
 
En este punto debe quedar absolutamente claro que no se trata de construir una nueva arquitectura financiera internacional tecnocrática. El punto de partida es replantearse integralmente la lógica económica. El ser humano, como parte integrante de la Naturaleza, y por cierto la Naturaleza misma, deben estar por sobre la lógica de acumulación de capital. La lógica política debe primar sobre las demandas del mercado, los gobiernos democráticos sobre las empresas transnacionales. Y la concepción de esta estrategia de cambio debe basarse en los Derechos Humanos -políticos, económicos, sociales y culturales-, así como en los Derechos de la Naturaleza.
 
La pregunta de fondo es cómo hacer realidad los cambios indispensables; es decir cómo cristalizar las nuevas instituciones y regulaciones globales, inspiradas en una renovada lógica económica, sabiendo que los grupos de poder mundial no están dispuestos a ceder sus privilegios. Hasta poder cristalizar propuestas globales sólidas y duraderas, hay que trabajar en la construcción de organismos regionales que sean la base de la nueva institucionalidad mundial. Los países vecinos, que tienen mayores afinidades entre sí, asociándose entre ellos, pueden conseguir sus propósitos y regular sus relaciones productivas, financieras, comerciales, laborales, migratorias, ambientales, tecnológicas y por cierto políticas.
 
A nivel internacional cada uno de estos espacios regionales tendrá que interrelacionarse en un sistema de nodos, procurando minimizar el peso de una instancia única mundial dominada por pocas naciones. El resultado sería provocar una fragmentación del poder mundial concentrado, al  tiempo que el mundo se deconstruye. Así se neutralizaría, al menos en parte, el exceso de poder de unos pocos países sobre el resto. [8]  
 

Hacia la constitución de un Código Financiero Internacional

 
El mundo requiere un marco jurídico regulador del sistema financiero: un Código Financiero Internacional acordado por todos y al que se acojan todos los actores sin excepciones. Esta solución tiene que ser internacionalmente pactada para ser reconocida. Además, deben establecerse condiciones positivas para frenar o al menos aminorar los impactos negativos que se desprenden de la evolución cíclica del sistema capitalista.
 
Este Código, que aparece asociado a una resolución equilibrada de diferencias, debe abrir la puerta a un sistema que funcione como la suma de mecanismos reguladores de todas las transacciones financieras. Habrá que garantizar transparencia en todas las operaciones, así como un esquema de información igual de transparente y abierto para la calificación de riesgos crediticios, al margen de los que han monopolizado ese subsector.
 
La piedra angular de esta propuesta global radica en la construcción de este Código (que podría empezar a configurarse con una serie de códigos regionales). Este, a su vez, debería garantizar que la neutralidad no sea del territorio en referencia de un país determinado, por más influyente y neutral que fuese, ni dónde se establece el tribunal, sino del código jurídico. Los códigos jurídicos existentes hasta la fecha corresponden a la territorialidad de los acreedores por el tema de la ejecución de garantías, por ejemplo. La neutralidad del código debe asegurar la protección de todos los actores.
 
Lo que se propone, para evitar la figura de “tomar partido”, es que la jurisprudencia de un actor no sea la que se imponga sino una jurisprudencia internacional. [9]
 
No es aceptable, dentro del derecho internacional, que, por ejemplo, los diversos instrumentos financieros sirvan como herramientas de presión política para que un Estado grande o una instancia controlada por pocos Estados poderosos, impongan condiciones (con frecuencia insostenibles) a un Estado más débil, como las que se dieron a través del manejo de la deuda externa y del consiguiente ajuste estructural. Tampoco el pago de la deuda externa puede ser un freno para el desarrollo humano o una amenaza para el equilibrio ambiental. En este conflictivo ámbito de la deuda externa, no sólo estaría en la mira la resolución de los problemas del endeudamiento, sino el nacimiento de un sistema económico mundial más estable, sustentable y equitativo que redunde en beneficio de toda la humanidad.
 
La pretensión de sobreproteger a las inversiones extranjeras, sobre todo a las especulativas, resulta también inadmisible en la medida que frena las posibilidades de desarrollo autónomo de los países empobrecidos por las propias relaciones financieras internacionales. Los sistemas de arbitraje internacional, como el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial y al servicio de los intereses transnacionales, deberían ser sustituidos por esquemas regionales de arbitraje y control de las inversiones extranjeras; esquemas diseñados y manejados por los propios países de la región. Además, las inversiones extranjeras directas deben regirse por criterios sociales y ambientales. No es posible que se pretenda dotarles de marcos jurídicos protectores superiores a los de los inversionistas locales, incluso equiparables a los de los propios seres humanos...
 
En el marco de este Código, también hay que desarrollar diversos mecanismos de control de los flujos de capital a nivel internacional, como podrían ser la introducción largamente esperada del Impuesto Tobin. No puede faltar el impuesto Daly a la extracción de petróleo crudo u otros productos que afecten a la biodiversidad y el ambiente. Con los recursos que se obtengan de estas iniciativas se establecería un Fondo Fiduciario Mundial de Inversión con funciones de redistribución y transferencia, incluyendo entre sus tareas, acciones para prevenir cualquier tipo de ataque especulativo en contra de los países más vulnerables.
 
Por igual, es cada vez más urgente la desaparición inmediata de todos los paraísos fiscales, en donde se concentran muchas veces los capitales golondrina que alientan la especulación financiera internacional e, incluso, los recursos mal habidos productos de la corrupción. Es dinero de la corrupción, en sentido estricto, bien por venir de negocios ilícitos, o bien por la voluntad inequívoca de no pagar impuestos, yendo en contra de la redistribución y la justicia social. En la misma senda de acciones habrá que resolver los retos que se derivan del narcotráfico, reconocida fuente de acumulación de capitales especulativos (Un adecuado control y despenalización del consumo de las drogas no pueden ser desechado).
 
Habría que dotar al sistema económico internacional de redes de seguridad e información regionales para no tener que “disfrutar” de las crisis recurrentes. Para lograrlo se precisa un sistema de prevención de crisis y de minimización de los riesgos que éstas implican, con redes de contención  de los peores efectos de este tipo de crisis. Pero estas redes tendrían que crearlas los países de América Latina y el Caribe, Asia, África y Europa misma, desde el ámbito regional, al menos mientras no existan las condiciones democráticas para impulsar una reinstitucionalización del mundo desde espacios globales.
 
Un corolario de este proceso en ciernes es que el derecho penal internacional debe de incorporar -en un ejercicio continuado de globalización del derecho[10]- cláusulas de penalización a la corrupción de carácter internacional con castigos severos para todas las partes involucradas. Estableciendo, además, mecanismos de compensación para aquellos actores que han sido dolosamente perjudicados o estafados. En suma, se precisa construir una situación global de derecho.
   

Hacia un Banco Central Mundial

 
La creación de un Banco Central Mundial es indispensable. Sería un banco que no tendría absolutamente nada que ver con el Banco Mundial o el FMI. Tampoco se prevé una entidad que limite la soberanía económica de los países. Este Banco Central Mundial tendría varias tareas clave, como la de normar la emisión de una moneda global[11] (por ejemplo a través de un Sistema de Derechos Especiales de Giro -SDR, por sus siglas en inglés- ampliado, con emisiones periódicas y reguladas[12]) o de una canasta de monedas globales para el funcionamiento de las relaciones económicas mundiales.[13] Otra de las funciones de este nuevo Banco sería la de actuar como un consejo de coordinación internacional en el ámbito monetario y financiero, particularmente.
 
Debe quedar claro que no se trata de construir un nuevo Bretton Woods; aquel sistema que nació a mediados del siglo pasado y que propulsó al dólar como moneda mundial. Tampoco está en la mira simplemente la construcción un organismo internacional de supervisión financiera internacional, tal como lo propone la canciller alemana Angela Merkel, apoyada por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía.[14]
 
Para erradicar gran parte de los problemas financieros y monetarios existentes, el mundo debe liberarse de las ataduras del dólar. Un solo país, por más fuerte que sea, no puede ser más el regulador de los principales flujos financieros gracias al monopolio de la emisión monetaria.
 
Si se mantiene la primacía monetaria de un país, por más poderoso que sea, no se conseguirá sentar las bases para soluciones duraderas. Así, dentro de una canasta de monedas, en ningún caso es conveniente que exista una moneda de un país que resulte dominante, pues eso mantendrá las estructuras inequitativas y las tendencias de volatilidad e inestabilidad asociadas a la desigualdad. Este punto es crucial. Si no se resuelve este reto, los problemas económicos mundiales se mantendrán latentes. Y seguiremos atrapados por estructuras políticas desiguales y concentradoras.
 
En este punto cabe una advertencia. La evolución del dólar norteamericano presenta una serie de aspectos preocupantes. Más allá de la reciente (aparentemente incomprensible) revaluación del dólar, hay que estudiar lo que podría suceder con una moneda que está sujeta a presiones inflacionarias por efecto del multimillonario salvataje de sus bancos y varias empresas industriales a cargo del gobierno estadounidense. [15] Además, no se pueden ocultar los problemas que atraviesa la economía de los EEUU atrapada por dos déficits mayúsculos: fiscal y comercial; una economía que enfrenta un endeudamiento monumental (superior ya a los 11 billones de dólares), así como la quiebra de varios bancos y que tiene a su industria automotriz al borde del colapso.
 
Una de las tareas de un Banco Central Mundial podría incorporar también lo que J. M. Keynes propuso en Bretton Woods: un sistema en que aquellos países con superávit aportan y los países en déficit reciben automáticamente para buscar un mayor equilibrio económico. En su día se pensó en realidad entre potencias, pero éste podría ser un sistema global, que inicialmente podría darse al interior de las regiones. El Banco Central Mundial, en tanto espacio de compensación, acumularía recursos en tiempo de bonanza, para emplearlos en épocas de crisis, beneficiando a las poblaciones afectadas y no a los bancos causantes de la debacle, como sucede en la actualidad.
 
Para lograrlo, es necesario que el Banco Central Mundial, así como los nuevos organismos rectores del sistema financiero sean realmente instituciones especializadas de unas Naciones Unidas democratizadas. El FMI y el Banco Mundial (no se diga el BID en América Latina y el Caribe) han fracasado; no tuvieron ni la eficiencia, ni la relevancia requerida para anticipar la crisis, tampoco podrán resolverla. Han actuado como simples mandatarios de las grandes potencias y del gran capital. Han sido actores destacados en el montaje del casino financiero mundial, impulsando la liberalización y desregulación de los flujos financieros y de capitales. Nada han dicho, ni hecho para frenar el sobreendeudamiento de los países más ricos. Invadieron espacios para los que no fueron creados, sobre todo en el comercio mundial y en el desarrollo, en el caso del FMI. Ahora hay que impedir que estos organismos, aprovechándose de la crisis, pretendan volver a someter a los países subdesarrollados con un nuevo ciclo de endeudamiento y condicionalidades.
 
Estas instituciones expresan los intereses de los actores de mayor poder económico actuando bajo un doble rasero: por un lado, facilitan la acumulación ilimitada de ganancias a los inversionistas del Norte, incluso haciéndose de la vista gorda mientras lucraban desmedidamente especulando, y por otro lado, a los países del Sur les imponen medidas de ajuste bajo el argumento de garantizar la “estabilidad económica mundial”. Este accionar, en realidad, ha exacerbado los procesos descontrolados de acumulación del capital y por cierto la acción de los operadores de fondos especulativos que han actuado irresponsablemente, como producto de los esquemas de desregulación y liberalización desplegados sobre todo en las últimas décadas, bajo la égida de dichos organismos internacionales.
 
Parte del problema radica en la ausencia de controles democráticos sobre los organismos multilaterales. Los organismos financieros internacionales aparecen como inimputables. Se encuentran por encima de todas las leyes y de todos los controles. Es más, imponen cláusulas cruzadas, actuando de manera colusoria en forma perversa y hasta dolosa. Todo esto es inaceptable en un mundo más integrado donde se propone la democracia como el sistema de gobierno. Por lo tanto, debe quedar claro que no sólo se requieren cada vez mayores volúmenes de recursos financieros para trasladarlos a los países empobrecidos. De lo que se trata es de organizar otra economía, no simplemente de cambiar las reglas de juego.
 
Estos organismos internacionales, con nuevos y precisos marcos de acción, deben rendirle cuentas a la Asamblea General de las Naciones Unidas, la que, a su vez, podría servir para canalizar las demandas nacionales sobre estos organismos. Los espacios de control regional también deberán ser adecuadamente estructurados; es preciso apoyar, también, la creación de nuevos entes regionales que asuman esta tarea, como podría ser el caso de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) o mejor aún una Organización de Estados Latinoamericanos y Caribeños (OELAC).
 
Incluso deben diseñarse y constituirse mecanismos internacionales e instancias de sanción a los organismos internacionales y sus funcionarios. Esto moderará la actitud irresponsable que actualmente tienen estas instituciones frente a los problemas de las economías con las que trabajan. La impunidad ha sido la regla…
 
A nivel regional, desde donde en realidad se debería disputar el sentido histórico de los cambios globales, las propuestas afloran con creciente intensidad. Desde estos espacios regionales se podría empezar, entonces, a conformar la nueva institucionalidad mundial.
 
En América Latina, de la conformación del Banco del Sur y un Fondo de Estabilización del Sur, se ha pasado a pensar en un Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE) [16], que facilite los flujos comerciales regionales y aliente una progresiva desdolarización de las relaciones comerciales y financieras interregionales. Esta iniciativa podría ser la antesala de un sistema monetario y financiero regional, la que debería ser complementada con su propio código financiero. Esta sería la base para una reorientación de los flujos comerciales de los países latinoamericanos y caribeños hacia la misma región.
 
En Asia, una iniciativa del ASEAN en apoyo del Japón, propuso hace un par de años una serie de acuerdos bilaterales para asegurar la cooperación financiera regional de apoyo a las balanzas de pagos de los países miembros; también planteó la creación de un fondo monetario asiático, que incluiría una unidad monetaria regional para viabilizar el comercio intraregional y una cámara de compensación diseñada para asegurar el intercambio de las monedas de los Estados asociados.
 
La misma experiencia de la Unión Europea, con todas sus limitaciones, ofrece una multiplicidad de lecciones para la construcción de espacios regionales sobre los que debería sustentarse el nuevo sistema financiero mundial.
 
Por lo pronto, muchas de estas iniciativas regionales no han logrado convertirse en realidad. En América del Sur las propuestas formuladas en años recientes, en estricto apego a la verdad, aún no han superado el nivel discursivo. Incluso en Europa, a pesar de todos los avances en la conformación de una economía regional, que cuenta con una moneda común para gran parte de sus miembros, las respuestas frente a la actual crisis económica no han sido unitarias y menos aún internacionalmente trascendentes, como se podía haber esperado.
 
Propuestas existen. Discursos sobran. Falta todavía la voluntad política para cristalizarlas…
 

Hacia un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana

 
En este punto, para abordar uno de los temas más complejos en el mundo financiero, se precisa lo antes posible la creación de un Tribunal Internacional de Arbitraje de Deuda Soberana, en los términos propuestos por Oscar Ugarteche y el autor de estas líneas.
 
Todos los organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial [17], deben dejar de ser espacios de decisión sobre acuerdos de reestructuración de deudas en donde los acreedores imponen condiciones a los deudores. Igualmente deben desarmarse todas las condicionalidades cruzadas, las que, cual una telaraña construida y controlada por los organismos multilaterales de crédito y los países ricos, tienen presos a los países endeudados. Téngase presente que las inequidades en las relaciones económicas internacionales han sido también causantes de la propia incertidumbre financiera.[18]
 
Uno de los capítulos medulares, que debería contemplarse en este Tribunal, y por cierto en el Código Financiero Internacional, será el de la legalidad y la legitimidad de las actividades financieras. Es preciso separar las deudas adquiridas legal y legítimamente, que pueden ser pagadas, de aquellas deudas que pueden y deben ser impugnadas a partir de la doctrina de las deudas odiosas, usurarias y corruptas. El descubrimiento de aquellas deudas odiosas, es decir contratadas en contra del interés de los habitantes de un país, normalmente por gobiernos dictatoriales, no sólo conduciría a la suspensión de su pago, sino que podría constituirse en una barrera para prevenir aventuras dictatoriales. Para empezar esta tarea nada mejor que una auditoria con amplia participación y control de la ciudadanía.
 
En dicho Código, dentro de los temas vinculados al endeudamiento externo, también deberían considerarse aquellos elementos susceptibles de prohibición y sanción: cláusulas ilícitas, vicios de consentimiento, anatocismo, gastos y comisiones desproporcionados cubiertas por los deudores sin control alguno, operaciones simuladas, colusión dolosa, deudas “estatizadas” o “socializadas”, etc. Transparencia y acceso universal a la información son mecanismos que deben estar presentes en todo tipo de negociación financiera, tanto como mecanismos que aseguren el respeto a la Naturaleza.[19] Entonces, el procesamiento de la deuda ecológica e incluso de la deuda histórica, en la que los países pobres son los acreedores, no puede ser marginado.
 
En este punto también asoma como necesario el establecimiento de cláusulas de contingencia en los instrumentos rígidos de créditos. Si históricamente se sabe que las caídas en los precios de las materias primas, el alza en las tasa de interés y el cierre del flujo crediticio es lo que precipita una crisis de pagos, se entiende que las crisis de deuda son, en realidad, crisis por falta de ingresos que se expresan en una incapacidad de pagar deudas externas. Sería conveniente, entonces, disponer de una cláusula que explicite la posible suspensión del pago (y cobro) de las deudas, cuando los ingresos por exportaciones tuvieran una contracción por efecto de un problema ajeno a la economía nacional del deudor. Esta sería una forma de evitar  traumas a todos los actores y al mismo tiempo abriría la puerta a la posibilidad de un retiro ordenado y a tiempo, antes de que una debacle económica y social sea la antesala de una moratoria forzada de la deuda externa.
 
Las causales de cesación de pagos deben quedar establecidas de forma que los casos de fuerza mayor sean tratados de un modo distinto que los casos de mala administración. En el comercio internacional existen cláusulas de salvaguardia en caso de incumplimiento que se ventilan en el Tribunal Internacional de Arbitraje por la Cámara Internacional de Comercio de París cuando se entra en disputa. Estas cláusulas  tienen un criterio de fuerza mayor para los incumplimientos de contratos de entrega de bienes. No existe nada análogo para el sistema financiero internacional. Hay que establecer en el Código este tipo de situaciones. Y por cierto, habrá que pensar en cláusulas de acción colectiva, que son aquellas por las que si una mayoría calificada de acreedores bonistas está dispuesta a sentarse a negociar  un acuerdo de refinanciación, entonces la participación de todos los bonistas estaría representado. Hay que cerrar definitivamente la puerta a los especuladores.
 
   Por otro lado, cualquier arreglo no debe afectar las inversiones sociales y la capacidad de recuperación del aparato productivo. De ninguna manera se puede hipotecar el diseño y ejecución de las políticas económicas nacionales como consecuencia de los esquemas de renegociación de deuda. Así mismo, las rebajas en los saldos de la deuda deben ser directamente proporcionales a las restricciones comerciales de los acreedores. Es decir, a más barreras arancelarias en los países acreedores, más desendeudamiento de su parte.
 

Hacia un nuevo sistema económico internacional

 
El objetivo de estas tres propuestas, formuladas en forma sintética, es la construcción de un nuevo y sobre todo mejor sistema económico internacional. En concreto, sobre estos tres pilares se puede empezar a diseñar un nuevo sistema financiero y monetario mundial. Esto no se logrará con una simple reforma interna del FMI y del Banco Mundial. Se precisa un nuevo sistema que ayude a regular y normalizar otro proceso de globalización sobre bases de solidaridad, reciprocidad y sustentabilidad.
 
Las finanzas deben estar al servicio del aparato productivo, de un comercio mundial justo y sustentable, así como de las demandas sociales de los pueblos de la tierra. Es necesario desmontar la generación de riqueza financiera, sobre todo especulativa. [20] Se busca recuperar el aparato productivo y de servicios, en el marco de un nuevo estilo de vida sustentable, inspirado en el Buen Vivir.
 
Por cierto, en un esfuerzo de glocalización de una estrategia de este tipo, serán necesarias medidas en todos los ámbitos, sin descuidar el ámbito nacional, destinadas a viabilizar este cambio estructural. Es indispensable una transformación profunda del sistema bancario y del sistema bursátil en cada uno de los países. Los bancos deben ser bancos y nada más que bancos, por lo tanto, no deberían intervenir en actividades bursátiles. Por otro lado, se debe limitar los instrumentos financieros del mercado de capitales que dan espacio a la especulación y a las propias prácticas bursátiles que incentivan el juego financiero de búsqueda de ganancias en el corto plazo. Por igual se requiere profundas reformas tributarias, sobre bases de equidad y profunda transparencia (inclusive con criterios ecológicos), rescatando la justicia tributaria en su máxima expresión.
 
Otro error a ser evitado, es la aplicación de políticas monetarias y cambiarias que impliquen una pérdida de soberanía económica, como se da con  la dolarización de una economía, por ejemplo. Este tipo de decisiones tienen una serie de efectos que rebasan el horizonte nacional, ocasionando distorsiones que enrarecen las relaciones económicas con los países vecinos. Este es un llamado a la utilización de la política económica para corregir los desequilibrios y conseguir mayor igualdad, llave de un futuro mejor. Cooperación regional y uso de las herramientas disponibles son clave en este campo.
 
En complemento a los cambios radicales que requiere el sistema financiero, habrá también que abordar otros campos. Hay que normar las relaciones laborales, afectadas ahora también por la creciente restricción a la movilidad de trabajadores, lo que permite que los países ricos se beneficia de mano de obra barata y también de personas altamente capacitadas cuando les conviene. Las disparidades comerciales merecen una atención preferente: los términos de intercambio son muchas veces negativos para los bienes primarios, el proteccionismo afecta bienes manufacturados provenientes de los países subdesarrollo, los servicios que generan valor son controlados financiera y tecnológicamente por los países ricos. Esto implica repensar íntegramente la Organización Mundial de Comercio (OMC).
 
Y en esta nueva situación, que debe tender consecuentemente a la globalización del derecho, hay que comenzar a pensar también en una institucionalidad ecológica adecuada para dar respuesta a los retos internacionales en este campo; institucionalidad que tendrá que asumir, más temprano que tarde, los Derechos de la Naturaleza como norma básica para reinstaurar la armonía en la vida de los seres humanos con su entorno.
 
En este punto cobra fuerza la propuesta del presidente boliviano, Evo Morales:
 
“Necesitamos una Organización Mundial de Medio Ambiente y del Cambio Climático, a la cual se subordinen organizaciones comerciales y financieras multilaterales, para promover un modelo distinto de desarrollo, amigable con la Naturaleza y que resuelva los graves problemas de la pobreza. Esta organización tiene que contar con mecanismos efectivos de implantación de programas, verificación y sanción, para garantizar el cumplimiento de los acuerdos presentes y futuros... La humanidad es capaz de salvar el planeta si recupera los principios de solidaridad, complementariedad y armonía con la Naturaleza, en contraposición al imperio de la competición, del lucro y del consumismo de los recursos naturales”. [21]
 
Esta Organización podría asumir las tareas de superintendencia ambiental mundial. Conjuntamente con la creación de esta Organización Mundial de Medio Ambiente y del Cambio Climático se podría dar paso a la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza. Es relevante de cara al futuro, y también, desde la política económica, pensar en la promoción de un patrón de desarrollo que, por ejemplo, sea bajo en consumo de combustibles fósiles y emisiones de CO2.
 
En paralelo habría que dar paso al fortalecimiento de la Corte Penal Internacional , para perseguir y sancionar todo tipo de delitos económicos y financieros internacionales, incluyendo los ambientales.
 
Construir sistemas de indicadores de riesgo propios, alejados de los perversos índices de riesgo-país, es otra de las tareas a asumir. Sobre esto cuando ya hay varias experiencias que merecer ser fortalecidas y replicadas, por el ejemplo el “índice de riesgo-país alternativo” del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), Uruguay. Estos nuevos indicadores constituyen una gran oportunidad no sólo para denunciar las limitaciones y falacias de los sistemas de “riesgo-país” dominantes, que recrean permanentemente nuevas incertidumbres, sino que, al discutir metodologías para calcular de otra manera y con renovados contenidos otros índices de “riesgo-país”, se avanza en el diseño de nuevas herramientas para intentar medir cuán lejos o cuán cerca estamos de la construcción democrática de sociedades democráticas y sustentables.[22] Esto es, en sí, una demostración palpable de como la crítica puede dar un salto cualitativo al abrir la puerta al diseño de propuestas viables y renovadoras.
 
Para impulsar esta iniciativa desde una perspectiva global, se requieren instituciones globales -siempre con adecuados mecanismos de control democrático y participativo-. Sin embargo, tal como se lo ha señalado a lo largo de esta reflexión, estas instituciones surgirían inicialmente desde lo regional y por cierto también respaldadas desde los ámbitos nacionales y locales. Incluso para diseñar respuestas regionales es preciso tener claridad en el horizonte global.
 
El objeto de esta estratégica, apenas esbozada, es el Buen Vivir de la población, de toda la población de la tierra; así de fácil y así de fícil.-
 

Bibliografía 
  • Acosta, Alberto; Desarrollo Glocal - Con la Amazonía en la mira, Corporación Editora Nacional, Quito, 2005.
  • Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza; Derechos de la Naturaleza – El futuro es ahora, Abya – Yala, Quito, 2009.
  • Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza; El Buen Vivir – Una vía para el desarrollo, Abya – Yala, Quito, 2009.
  • Acosta, Alberto; Hacia un nuevo sistema financiero internacional - Propuestas desde la Utopía, en varios autores; La primera crisis global del siglo XXI – Miradas y reflexiones, CLAES, Montevideo, 2009.
  • Gudynas, Eduardo; La crisis de la ideología de mercado y el regreso de la política ambiental, en ALAINET, 4 de noviembre del 2008.
  • Gudynas, Eduardo (compilador); El otro riesgo país – Indicadores y desarrollo en la economía, ILDIS-FES, D3E y Abya-Yala, Quito, 2005.
  • List, Friedrich; Sistema nacional de economía política, Aguilar, Madrid, 1955.
  • Marx, Karl; Das Kapital - Kritik del politischen Ökonomie, Frankfurt am Main, 1972.
  • Molero Simarro, Ricardo y Montero Soler, Alberto; El SUCRE: frente a la crisis, un proyecto de integración monetaria al servicio de los pueblos, www.rebelion.org, (23.3.2009).
  • Quijano, Aníbal; Des/colonialidad del poder - Horizonte alternativo; en Acosta, Alberto y Martínez, Esperanza; Plurinacionalidad – Democracia en la diversidad, Abya – Yala, Quito, 2009.
  • Schuldt, Jürgen; La triple crisis de la economía norteamericana; en Análisis de Coyuntura Económica – Una lectura de los principales componentes de la economía, ILDIS y FLACSO, Quito, 2009.
  • Ugarteche, Oscar y Acosta, Alberto; Post Bretton Woods: Los problemas de la economía global, y el tribunal internacional de arbitraje de deuda soberana, en Acosta, Alberto y Falconí, Fander (editores); Asedios a lo imposible – Propuestas económicas en construcción, ILDIS-FES y FLACSO, Quito, 2005. (Nota: sobre este tema hay varias publicaciones de los autores).
 
Nota: Dejo constancia de mi agradecimiento por los valiosos aportes recibidos de varias personas para completar la elaboración de este texto: Ana Esther Ceceña, Esperanza Martínez, Jorge Marchini, Jürgen Kaiser, Hugo Jácome, José María Tortosa, Alexander Schubert, Alfredo Serrano, Oscar Ugarteche, Jaime Atienza, Alberto Acosta Burneo. Por cierto asumo totalmente la responsabilidad de  lo expuesto en estas líneas.
Esta propuesta debería ser asumida como parte de un proceso de construcción colectiva, por lo tanto se agradecen comentarios y críticas para seguir puliendo el texto.
[1] Economista. Profesor e investigador de la FLACSO. Consultor internacional. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente.
[2] Las tendencias monopólicas pueden salir fortalecidas. La concentración de riqueza en pocas manos o países puede aumentar. Véase, por ejemplo, como las empresas chinas “han salido de compras” por el mundo; aprovechando sus cuantiosas reservas en Bonos del Tesoro norteamericano, han empezado a comprar cada vez más diversos activos, como son los yacimientos mineros. China se perfila ya como una potencia en ascenso, empeñada en aprovechar de dichas reservas y su potencial económico emergente para conseguir una mayor presencia en los organismos multilaterales (este país ya es socio del BID). Las estructuras políticas, incluso, podrían ser cada vez más propensas al autoritarismo… El saldo sería la consolidación de una suerte de Edad Media de alta tecnología, con profundas inequidades congeladas en el tiempo y en el espacio, tal como lo plantea el autor de estas líneas en Desarrollo Glocal con la Amazonía en la mira (2005).
[3] El mundo, particularmente las sociedades de los países ricos y las élites de los países subdesarrollados, debe transitar aceleradamente del consumismo desenfredao a un consumo social y ambientalmente responsable.
[4] A más de impulsar otra filosofía en la relación con la Naturaleza, es preciso privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio. La mercantilización de todas las relaciones económicas es una aberración, mucho más si se trata de las relaciones sociales. En esta línea de reflexión, transformando a la crisis en una oportunidad de cambio, en un proceso de democracia continuada, habrá que rescatar lo público y la multiculturalidad.
[5] Una posibilidad cada vez más distante, en la medida que se conoce cada vez más sobre la magnitud de la crisis en las economías de los países centrales, particularmente.
[6] La opción de una “refundación ética del capitalismo” (Nicolás Sarkozy), no es la opción para superar "un sistema de valores, un modelo de existencia, una civilización: la civilización de la desigualdad", como definía al capitalismo el economista austríaco Joseph Schumpeter. Que quede claro al capitalismo no hay como humanizarlo, ni tampoco es viable un capitalismo ecologista.
[7] El BID, incluso, habría registrado pérdidas por casi 2 mil millones de dólares al haber comprado valores “tóxicos”, es decir, por especular…
[8] Es necesario avanzar en un verdadero sistema democrático de toma de decisiones, donde todos los países independientemente de sus reservas monetarias y sus aportes económicos a las instituciones internacionales, tengan el mismo peso en las decisiones, un país un voto. 
[9] Recuérdese que, con todas las críticas que se le puede hacer, existe el Código de Comercio Internacional elaborado a través de la UNCITRAL /CNUDMI (United Nations Commission on International Trade Law o Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional), que cuenta con varios componentes consensuados y uniformes.
[10] “La protección de las libertades, el otorgamiento de igualdad ante la ley, y el aseguramiento de la paz social ya no pueden ser  garantizados o comprendidos sólo como resultado del accionar de los sistemas jurídicos nacionales. Menos aún, cuando en muchos casos, parte sustantiva de  estos derechos  no ha sido  materializada en  el propio ámbito nacional.” (Alexander Schubert)
[11] El gobernador del Banco Central de China, Zhou Xiaochuan, ha planteado la creación de una moneda de reserva supranacional como parte de la reforma del sistema financiero y monetario mundial.
[12] El SDR es un activo (una suerte de moneda de cuenta internacional), que fue creado por el FMI en 1969. Sólo lo usan los gobiernos y los organismos multilaterales.
[13] Se podría recuperar alguna de las ideas de J. M. Keynes, que estuvieron presentes en las discusiones de Bretton Woods; por ejemplo, crear una divisa global de referencia anclada, con estrechos márgenes, en los precios de una veintena de productos básicos esenciales para la humanidad.
[14] El pedido de reformar las instancias de control y gobernanza global está presente en los gobiernos de los países más poderosos. "La reforma de la gobernación mundial no es una opción. Se trata de una necesidad, una urgencia”, reconoció a fines del 2008 el presidente francés Nicolás Sarkozy.
[15] Un comentario al margen: sorprende, por decir lo menos, la facilidad y rapidez con la que fluyeron billones de dólares para salvar a los banqueros en los países desarrollados, sin respetar los antes tan promocionados equilibrios macroeconómicos. Con seguridad, con el volumen de recursos gastados en este salvataje bancario se podía haber erradicado el hambre en el mundo…
[16] Ver las reflexiones de Ricardo Moreno Simarro y Alberto Moreno Soler, por ejemplo.
[17] El Club de París, que carece de base jurídica alguna, debe dejar de ser un instrumento de presión y chantaje de los países acreedores.
[18] En este punto, a modo de una sugerencia puntual, valdría reflexionar sobre la pertinencia de una suerte de moratoria de las deudas externas sin condicionalidad alguna, al menos para los países empobrecidos, tal como se instrumentó en los años treinta del siglo pasado: la conocida como moratoria Hoover. Tras el estallido de la crisis económica de fines de los años veinte en el siglo XX, el presidente norteamericano Herbert Hoover, convencido por los expertos económicos de que un factor decisivo de la crisis había sido el complejo problema de los pagos de reparaciones y deudas de guerra, propuso posponer por el plazo inicialmente de un año (1931) el pago de todas las deudas intergubernamentales. Por más que se amplió en un año adicional el plazo, fue una decisión adoptada aislada y tardíamente, que no logró revertir la avalancha de la gran depresión.
[19] “Por lo tanto es necesario implantar una regulación social que debe ser construida como una política. Bajo esta perspectiva, la política ambiental se asemejaría, por ejemplo, a lo que se espera en el terreno de la educación o la salud pública. No se puede generar una política ambiental dependiente de la rentabilidad de cada emprendimiento, sino que se la construye en atención a metas y compromisos sociales compartidos y que deben ser cumplidos independientemente de su costo. Esos objetivos no están en generar beneficios económicos sino en asegurar la calidad del entorno y la conservación de la biodiversidad. Por lo tanto, la actual crisis debe ser entendida como una oportunidad para recuperar esta discusión y avanzar al fortalecimiento de esa dimensión política del debate ecológico en América Latina.” (Eduardo Gudynas)
[20] Esta es una de las taras que desaparecerá quizás sólo cuando se haya superado el sistema capitalista. Ya Carlos Marx, en el capítulo 25, sobre Crédito y Capital Ficticio, en el tercer tomo de El Capital, reconocía la vinculación estrecha entre negocio y especulación. Marx recoge una cita decidora de J. W. Gilbart (The History an Principles of Banking, 1834): “Todo lo que facilita el negocio, facilita la especulación, los dos en muchos casos están tan interrelacionados, que es difícil decir, dónde termina el negocio y empieza la especulación”.
[21] El presidente Evo Morales escribió, en noviembre del 2008, una carta abierta a la Convención de la ONU sobre cambios climáticos en Polonia.
[22] “Estamos también aprendiendo a organizarnos y a movilizarnos desde esa misma perspectiva: produciendo ya nuestras propias formas de existencia social, liberadas de dominación, de discriminación racista/etnicista/sexista; produciendo nuevas formas de comunidad, como nuestra principal forma de autoridad política; produciendo libertad y autonomía para cada individuo, como una expresión de la diversidad social y de la solidaridad; decidiendo democráticamente lo que necesitamos y queremos producir; acudiendo a y usando los máximos niveles de la tecnología para producir los bienes y valores que necesitemos;  expandiendo la reciprocidad en la distribución de trabajo, de productos, de servicios; produciendo desde ese piso social la ética social alternativa a la del mercado y del lucro colonial/capitalista.  Eso es lo que significa la producción democrática de una sociedad democrática.” (Aníbal Quijano)

Alberto Acosta [1]
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Publicado enInternacional
¿Es posible que formas organizativas como los sindicatos recuperen el liderazgo que les compete dentro del conjunto social? La pregunta no es nueva. Está presente desde mediados de los 90 del siglo XX en distintos escenarios sociales, cuando la fase de acumulación capitalista –que hizo agua en lo económico en 2008– potenció y concretó profundas transformaciones en el mundo del trabajo.

Sin duda. Luego de representar en Colombia un soporte fundamental en la integración social y en la propia creación de un mercado interno, tras 60 años de reconocimiento, inclusión y en no pocos casos de instrumento de cooptación/enfriamiento de la rebeldía obrera, los sindicatos perdieron en gran medida su potencial. No es para menos. El mundo del trabajo nacional, atrofiado o atípico de acuerdo con las características de las experiencias europea y norteamericana, lo hacen prescindible para el establecimiento. Nuevas formas de control han nacido, y el mercado nacional ya está constituido, pero, además, la insignificancia de lo sindical con respecto al conjunto de la masa laboral permite hacerlo a un lado.

Sin embargo, aunque menguado, sobrevive. Trabajadores de diversa especialidad se esfuerzan por conservar sus formas organizativas con independencia de lo oficial y lo patronal, y otros, así sean relativamente pocos, bregan por reconstituir las formas que les permita disputar con el patrón unas mejores condiciones laborales, preocupados, además, por recoger dentro de sus esfuerzos el conjunto social.

Ese esfuerzo cae muchas veces en lo repetitivo (gremialerismo) y tradicional (economicismo), o lo ya gastado (mítines y formas de protesta sin fuerza de hecho), lo cual les deja a la patronal y al gobierno de turno todo el espacio de maniobra para descalificarlos. No sin razón, pues, sin reparar en las transformaciones culturales y económicas que vive la sociedad, repiten propuestas, formas de comunicación y mecanismos de organización que no están a la altura del presente y de las expectativas de aquellos con los cuales desean tender un puente de comunicación y acción.

Por ejemplo, en sus relaciones con el conjunto social no dan cuenta de la inmensa masa de trabajadores, ahora en su gran mayoría desempleados o sobrevivientes con “trabajo propio” o de trabajadores “informales”, es decir, vía rebusque diario, sin vinculación formal alguna con un patrón, sin seguridad social, sin derechos.

Hay desconexión de diverso tipo y modalidad. Pero los sindicalizados, en procura de una necesaria relación propositiva con el conjunto social, tampoco ponen en marcha experiencias piloto de integración-acción entre unos y otros, es decir, iniciativas colectivas de clase por y para una sociedad de justicia y bienestar.

Signos de avance

Un poco en este sentido se avanzó en la última negociación del salario mínimo, cuando las centrales enfatizaron en un debate que se preocupa más por el conjunto social que por definir el menguado incremento que ‘favorece’ máximo a unos dos o cuatro millones de trabajadores. Pero también, incluso, cuando enfatizaron en un alza real, que tome en consideración la inflación que afecta a los pobres, y no aquella que de manera ponderada afectó a todo el país.

Con total certeza reclamaron ante las argumentaciones de los patronos y del propio gobierno (¿acaso son diferentes?), y desnudaron su mezquindad, hoy amparada en la crisis global que ven venir pero que todavía no los afecta de manera ostensible.

Son avances importantes y profundizables por el lado de discutir ante toda la sociedad las circunstancias de vida y precariedad que sobrellevan millones de colombianos, la forma y características que deben revestir el trabajo y su remuneración, pero también la forma y las dinámicas que han de comportar los sindicatos en esta etapa del capitalismo. Para lograr ese debate, para entablar esa sintonía nacional, sus líderes, desde un diseño de sociedad necesaria y posible, deben poner en marcha unas amplias y persistentes campañas que los unan con el conjunto social, neutralizando cuando menos el discurso oficial, que se atreve incluso a criminalizar esta mínima organización social.

Con este propósito, tratando de avanzar en aquello que hemos caracterizado como societatos, llamamos al cambio, poniendo en consideración incluso una iniciativa hacia la patronal que procure mejores condiciones de trabajo y de vida para quienes laboran en las empresas que acepten el reto planteado, beneficios que de igual manera le llegarán por otros conductos al conjunto social.

Certificar respeto a los Derechos Humanos y al medio ambiente

Preocupadas por su imagen ante la sociedad, el conjunto de empresas busca en todo momento certificaciones de calidad. Y lo consiguen. Instituciones de uno u otro orden les avalan la calidad de sus productos o servicios, y con los ISO 9000. 9001, y otros, alardean. Pero ninguna institución les certifica su calidad total en derechos humanos y en aquellas empresas que tienen que ver con el medio ambiente, en su respeto y protección.

Espacio abierto y dispuesto. La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) o aquellas otras centrales existentes, así como sindicatos u otras organizaciones que ganen liderazgo, le pueden proponer a la patronal ese reto: pongan en veeduría el verdadero respeto a los derechos humanos que ustedes procuran y dicen garantizar, así como la protección y el cumplimiento con los parámetros necesarios para que el medio ambiente no se deteriore aún más.

Reto grande para la patronal. Muy seguramente, temerosa, lo despreciará. No importa. Incluso sin su aval se puede realizar, así tenga apenas un peso y un significado moral, un sello de calidad simbólico. Una interventoría que tenga claro en todo momento que las condiciones de vida y la seguridad de quienes trabajan en la fabricación de cada uno de los productos, así como su calidad, al igual que los servicios que se ofrecen al público en general (como responsbilidad social ante la población, los consumidores), no son negociables. Un seguimiento que permita establecer la atención que en verdad la patronal le presta a la seguridad laboral, a las políticas de salud ocupacional, a la estabilidad de los trabajadores. Se trata de un ejercicio que demanda conseguir –si de verdad queremos que tenga un impacto real– el aval de una organización nacional o internacional de amplio reconocimiento en el sector. Actuar de tal manera que se impida, con el simple argumento de la parcialidad, el desconocimiento de la importancia y la veracidad de lo investigado.

Es decir, poner en marcha una alianza de lo sindical con organizaciones y movimientos sociales que tengan como centro de acción los derechos humanos y el medio ambiente. He ahí el reto. Salir del estrecho mundo reivindicativo, particular y gremial, para insertarse en el amplio espectro social con propuestas que involucren al conjunto de la ciudadanía. Esta iniciativa, para su concreción, demandará de los propios sindicalistas unos conocimientos y el manejo adecuado de los temas de los derechos humanos (más allá de la violación del derecho a la vida) y del medio ambiente (mucho más allá de lo básico o elemental). Pero que a la vez les exigirá a los activistas de los derechos humanos y del medio ambiente el manejo del mundo del trabajo. Una alianza para romper fronteras, con la cual y de la cual muy seguramente surgirán nuevas pistas para la reconstrucción de lo social y lo político, en una perspectiva de nueva sociedad.

Calificación de la empresa


Aquí un ejemplo de algunos de los ítems que pueden hacer parte de una evaluación o seguimiento de una empresa, para determinar su calidad y su respeto a los derechos labores, que en este caso son parte del ítem de derechos humanos. Se pueden indicar otras muchas preguntas sobre derechos humanos y confeccionar una planilla para el caso del respeto por el medio ambiente. En todo caso, entiéndase esta planilla como un simple ejemplo.


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