Alicia Bárcena: “América Latina ha perdido el tren de la política industrial y la innovación”

Desigualdad, discriminación, cultura del privilegio, evasión fiscal, política industrial. Tras media vida lejos del debate público, este quinteto de conceptos ha pasado a primera línea en los círculos de poder en América Latina. Más aún desde el inicio de las protestas en Chile y, en menor medida, en Colombia. "La gente está cansada; y el modelo económico, agotado", repite la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena (Ciudad de México, 1952). Entre respuesta y respuesta, y con la megafonía del aeropuerto de Barajas como melodía de fondo, la jefa del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo económico de la región apura a toda prisa un refresco antes de embarcar rumbo a Roma para participar en una cumbre de economistas auspiciada por el Papa en el Vaticano. Todo, a ritmo de vértigo.


Pregunta. La secuencia se repite desde hace años: tanto ustedes como el resto de organismos internacionales publican sus previsiones de crecimiento para América Latina y la realidad acaba desmintiéndoles poco después. ¿Demasiado optimismo?
Respuesta. Con este año van a ser ya siete de crecimiento muy bajo, y eso debe ser una señal de alerta. El contexto externo no ayuda, pero la región tiene un problema importante de productividad: es muy baja y no ha avanzado. Hay excepciones, claro, como Perú y Colombia, economías que sí crecen.


P. La región ha dejado pasar la estela del resto del bloque emergente.
R. A diferencia de muchos países asiáticos, América Latina ha perdido dos trenes: el de la política industrial y el de la innovación, dejando la toma de decisiones a las fuerzas del mercado. Está claro que ese modelo de desarrollo, sin una estrategia productiva, se agotó. Tanto en materia económica, como demuestra el bajo crecimiento, como en materia de distribución: que sigamos siendo la región más desigual del mundo quiere decir que no hemos sido capaces de repartir esa aparente expansión.


P. Durante años se dijo que el orden en política fiscal y monetaria traería el crecimiento, pero...
R. Con excepciones, la macro ha estado ordenada y estable. Y eso es importante, pero no suficiente. El problema es que no se ha diversificado la matriz productiva con conocimiento, con contenido nacional y con encadenamientos con pequeñas y medianas empresas. La gran fábrica latinoamericana de desigualdad sigue siendo la brecha entre las grandes y las pequeñas compañías. El caso de México es claro: exporta más de 1.000 millones de dólares al día, pero eso no se siente en la sociedad.


P. Estamos viviendo un proceso de reprimarización en varias economías de la región, que hacen descansar sus exportaciones casi exclusivamente en las materias primas.
R. Sí. Es un tema muy gordo, sobre todo en Sudamérica: son países que dependen de pocos productos —petróleo, cobre, plata...— y pocos mercados. Las esperanzas son Brasil, que es un país muy diverso, y Argentina, donde el nuevo Gobierno viene con la fuerza de plantear una política industrial.


P. ¿Por qué la política industrial ha sido, por muchos años, un anatema en Latinoamérica?
R. Por el neoliberalismo puro y duro; por la escuela de Milton Friedman. El consenso de Washington tuvo un gran impacto en países como Chile, y el resultado es una economía desigual y nada diversa. En general, el modelo económico que se ha aplicado en América Latina está agotado: es extractivista, concentra la riqueza en pocas manos y apenas tiene innovación tecnológica. Nadie está en contra del mercado, pero debe estar al servicio de la sociedad y no al revés. Tenemos que encontrar nuevas formas de crecer y para eso se requieren políticas de Estado. No es el mercado el que nos va a llevar, por ejemplo, a más innovación tecnológica.


P. Llevan años apuntando a la desigualdad y a la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo de la región. Sin mucho éxito: los Gobiernos apenas les han hecho caso. ¿Siente que han predicado en el desierto?
R. Lo que ocurre es que no hemos logrado penetrar en la estructura misma: no hemos logrado un pacto social entre Estado, empleadores y trabajadores, como el de los países nórdicos, para cerrar la enorme disparidad entre el trabajo y el capital. Ahí sí siento que hemos predicado en el desierto: todos hablamos de mayores y mejores empleos, de formalización… Lo que hace falta es una vuelta estructural del modelo. En América Latina ha habido un movimiento de personas de estratos [sociales] bajos a estratos medios, pero más de la mitad de ellos no ha completado ni siquiera 12 años de estudios. El reto ahora es cómo apostarle a la educación y a las nuevas tecnologías.


P. El caso de las energías verdes es especialmente paradigmático: Latinoamérica es una de las regiones del mundo con más sol y más viento, pero en muchos países no terminan de despegar...
R. Es otro tren que América Latina no puede perder y para eso hacen falta políticas activas. Costa Rica es un caso de éxito, que pronto va a dejar de depender de las energías carbónicas. Y Chile, por el estilo. México también debe apostarle a ser carbono neutral: me queda claro que tiene que seguir produciendo petróleo, pero debe sumarse a las energías renovables.


P. El Gobierno de López Obrador no va, precisamente, en esa dirección.
R. México está en un proceso de reflexión que me gusta. El presidente ha formado un consejo de inversiones, con Alfonso Romo a cargo, y creo que en él podemos encontrar justo este equilibrio entre inversión y respeto al medioambiente.


P. Pero la apuesta de su Administración por el crudo es inequívoca.
R. Inequívoca no sé. Lo que creo que está buscando México, y veo muy razonable, es dejar de depender de las importaciones petroleras. Siendo un país que tiene reservas, debe aprovecharlas con la mejor tecnología disponible, pero también tiene que compensar esa producción con otro tipo de desarrollos más sostenibles. Tengo confianza en Romo: tiene una visión más amplia y sabe que el mundo está yendo en esa dirección, como acaba de demostrar el Foro de Davos.


P. Algunos apuntan a la aparente paradoja que supone el hecho de que las protestas, sobre todo en Chile, lleguen en el momento de mayor prosperidad material de la historia. ¿Es una cuestión de expectativas?
R. El telón de fondo es el desencanto y el enojo; un punto de quiebre del modelo concentrador de riqueza y de privilegios con instituciones que solo benefician a algunos. Eso la sociedad lo percibe, como también percibe la evasión fiscal, la corrupción y la impunidad. Hay que salir de esa propensión rentista, de concentración de la propiedad y las ganancias, y, sobre todo, de una cultura del privilegio que ha naturalizado la desigualdad y la discriminación. La gente está cansada.


P. ¿Se ha subestimado la desigualdad?
R. Definitivamente sí. Siempre se había calculado a partir de las encuestas de hogares y cuando las comparas con los registros tributarios, te das cuenta de cuánto hemos subestimado la desigualdad desde hace años. Tenemos que afinar nuestra forma de medirla. En Chile, por ejemplo, esa encuesta dice que el decil más rico gana, de media, 7,5 veces más que el más pobre, pero en los registros tributarios esa diferencia es de 25 veces. Y en algunos países de Centroamérica, de hasta 70. La desigualdad siempre se ha visto desde la perspectiva de la pobreza, pero hay que verla desde la de la riqueza.

 

La jefa de la comisión económica de Naciones Unidas para la región cree que "la cultura del privilegio ha naturalizado la desigualdad" y ve "agotado" el modelo del subcontinente

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¿Guerra comercial 'in crescendo'? China se acerca a los niveles de innovación global de EE.UU.

El gigante asiático ocupa actualmente los dos primeros lugares del mundo en cuanto a gasto de I+D y número de investigadores, patentes y publicaciones.

 

China se está acercando a gran velocidad a los niveles de innovación de Estados Unidos, según indica el recientemente publicado informe del 2018 del Índice de Innovación Global, reportó este martes la revista Forbes.

Cada año, la Universidad de Cornell, la escuela de negocios y centro de investigación INSEAD y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y sus socios realizan de manera conjunta este índice basándose tanto en el número de solicitudes de patentes a nivel internacional como en la actividad de publicaciones científicas para identificar grupos de innovación en 126 países.


En la lista del año pasado, China ocupa el puesto número 17, mientras que el país norteamericano se sitúa en sexto lugar. Desde 2016, el gigante asiático figura entre los 25 países con mayor innovación global y su posición mejora de manera constante. Estos datos van acorde con el ranking de innovación de Bloomberg, que ubica a China y EE.UU. en los puestos 19 y 11, respectivamente.


De acuerdo con el índice, las capacidades de innovación chinas son evidentes en distintas áreas "como la investigación y el desarrollo globales de sus empresas, las importaciones de alta tecnología" o la calidad de sus publicaciones, entre otras. Asimismo, se destaca que el país asiático ocupa en la actualidad los dos primeros lugares del mundo en cuanto a gasto de I+D y número de investigadores, patentes y publicaciones.


¿Un cara a cara entre Washington y Pekín?


"China presenta un impresionante ejemplo para que otros países de ingresos medios lo sigan cuando busquen unirse a los escalones de las economías de altos ingresos", reza el informe, que añade que el objetivo de Pekín es centrarse en "la calidad y el impacto de la innovación".


En opinión de Xiaomeng Lu, gerente de Políticas Públicas Internacionales de Access Partnership, las compañías chinas Alibaba y Tencent "han crecido para rivalizar con sus contrapartes estadounidenses" como Amazon y Facebook. Asimismo, Xiaomeng indica que China ha logrado asimismo éxitos en tecnologías militares, como los satélites Beidou.
Panos Mourdoukoutas, autor del artículo de Forbes, opina que el país asiático necesita cambiar su enfoque desde productos que requieren mucha mano de obra a productos que requieran mucha tecnología, siguiendo el modelo japonés de la década de 1980, lo cual haría que China se enfrente cara a cara con EE.UU., un importante exportador de productos tecnológicos.


Mourdoukoutas concluye el escrito subrayando que una intensificación de la competencia en alta tecnología podría añadir más leña al fuego a la guerra comercial entre Washington y Pekín.

 

Publicado: 23 ene 2019 05:50 GMT | Última actualización: 23 ene 2019 10:20 GMT

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Ray Dalio: “Hay que rediseñar el capitalismo para que funcione para todos”

El fundador del fondo de alta rentabilidad Bridgewater, con activos equivalentes al 11% del PIB español, dice que la próxima crisis será peor y pide que limemos nuestras diferencias políticas para salvar la democracia

 

Este hombre ha ganado —y ha hecho ganar— dinero a espuertas. Creó en los años setenta el fondo de alta rentabilidad Bridgewater, que en 2016 manejaba 135.000 millones de euros, el equivalente al 11,6% del PIB español. Igual que ganó dinero, en sus comienzos también lo perdió. Se arruinó, pero resurgió de sus cenizas, así que conoce de primera mano los vaivenes de los mercados y también de las malas decisiones. Hijo único de una pareja de italoamericanos, nació en Queens (EE UU) en 1949. Su padre era músico de jazz y para su desesperación a su vástago nunca le interesó buscar seguridad laboral. Le iba demasiado la marcha. Con lo que ganó siendo cadi en un campo de golf más 4.000 dólares que la prestaron sus padres, empezó la aventura de las finanzas.


Ahora, 40 años más tarde, acaba abandonar la primera línea de su empresa. Ha publicado Principios (editorial Deusto), en el que detalla con exhaustividad los suyos. Lo primero que se exige a sí mismo y a todos sus empleados es sinceridad radical, lo que da una idea del estilo Dalio. Atiende en la sede de la Fundación Rafael del Pino. Habla despacio, con la determinación y la paciencia de quien quiere pasar su mensaje. Conoce España. Lleva 40 años casado con una mallorquina, con la que tiene cuatro hijos. Reparten su tiempo entre Connecticut, Nueva York y Andratx, en la isla de donde es su mujer.


PREGUNTA. Usted habla en su libro sobre la lucha entre los dos yos que todos tenemos dentro, el que busca el bien universal y el egoísta. ¿De qué forma determina eso el mundo?


RESPUESTA. Muchísimo. Estamos en una batalla constante. Todos sufriremos si gana el yo egoísta porque haremos cosas ilógicas y dañinas los unos a los otros.


P. Predijo hace tiempo que aumentarían los extremismos. ¿Cómo rebajamos el miedo de quienes temen que los inmigrantes les quiten el trabajo?


R. La única forma de lograrlo es con un líder que reconozca que solo hay un camino: el compromiso y la unidad, no la fragmentación. Si yo me presentara como presidente, crearía un Gabinete con todas las sensibilidades políticas, intentaría aunar las facciones razonables de ambos lados para trabajar los problemas. El extremismo te mata. Recordad vuestra Guerra Civil.


P. La mayoría la tiene en mente.


R. Ambas partes tienen que esforzarse por entender a su opositor. Por otro lado, la desigualdad de oportunidades está en marcha a causa de los cambios tecnológicos, que empeorarán la desigualdad, y ambas partes tienen que tratar el tema como una emergencia nacional. Si tuviéramos un buen líder, se daría cuenta. Creo que el capitalismo está en riesgo, así como la democracia. Está en riesgo porque no está funcionando para un porcentaje significativo de la población.


P. ¿Y cómo lo solucionamos?


R. Creo que habría que rediseñar el capitalismo para que funcione para todos. A través de microfinanzas… Se pueden hacer muchas cosas o nos cargaremos el capitalismo. Y que la democracia funcione con ambas partes trabajando y haciendo concesiones constantes.


P. ¿Por qué tiene interés en propagar sus principios?


R. No busco que los adopte nadie, pero sí me gustaría que la gente los considerara y que desarrollara unos propios. Tener unos principios claros en los que creo me ha ayudado.


P. Muchos tienen principios, pero no tan detallados.


R. Hay que ir al detalle. En el pasado había unas normas comunes, la mayoría religiosas… Hoy estamos demasiado ocupados pensando en cómo ser funcionales. No puedes quedarte en “seré una buena persona”. Es demasiado vago. Debes detallarlos y cumplirlos. ¿Cuáles son los principios que unen a los españoles? Nadie lo sabe. ¿Queremos estar unidos o lo contrario? ¿Queremos tener suficientes principios que nos unan?


P. En 2007 avisó a la Casa Blanca de que se avecinaba una crisis financiera. ¿Siente ahora en la nuca los ojos de la gente esperando su próximo aviso?


R. Así es. Y creo que tendremos problemas de nuevo. Será diferente a 2008. Más gradual y más severo. Veo deuda externa, el peso de las pensiones y de la sanidad… Los bancos centrales ya no tienen apenas munición para estimular la economía. Con los tipos de interés casi a cero es difícil promover el crédito, la locomotora de la economía. Además, ahora tenemos una desigualdad enorme. Va a ser mucho más difícil salir de la próxima crisis con la gente dividida y luchando entre sí.


P. El hecho de ser hijo de un músico de jazz, ¿de qué manera cree que le ha influido?


R. La idea de la improvisación típica del jazz afectó a mi manera de pensar. Sí veo su influencia en mi determinación y mi acercamiento a la vida. Se necesita flexibilidad y creatividad para hacer lo que hago, tienes que pasártelo bien. Es una aventura muy divertida.


P. ¿No le paraliza la idea de arruinarse de nuevo?


R. Si eliminas los riesgos, no experimentas. El riesgo está más en tu mirada. Tu acercamiento al dinero se parece mucho a tu acercamiento a la vida. Mi visión era esta: ¿tiene mi familia una cama en la que dormir? ¿Tengo suficiente para la educación de mis hijos? ¿Puedo pagar el seguro de salud? Si la respuesta es sí, ya no hay riesgo ninguno. A partir de ahí, puedo arriesgar y arriesgar bien.


P. ¿Cómo aconseja a los inversores particulares que sorteen los momentos de turbulencia?


R. Tienen dos opciones: pueden intentar surfear el mercado, anticipando los movimientos mejor que los profesionales, no lo recomiendo, o buscar un equilibrio en sus inversiones. El que te vaya bien o mal depende del ciclo económico, y lograr ese equilibrio es más complicado de lo que parece. Aconsejo tener activos que funcionen en todas las circunstancias: si la economía crece o cae, si aumenta o baja la inflación… Conocer la relación entre esos activos es el secreto de un buen inversor. Y no se fijen en el pasado, y menos aún en el reciente. El mayor fallo es pensar que lo que ha funcionado volverá a hacerlo.

Por CARMEN PÉREZ-LANZAC
14 ENE 2019 - 18:00 COT

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E-democracia: la innovación democrática que no termina de arrancar

Varios países han avanzado mucho en la participación ciudadana a través de mecanismos de e-información, consulta y toma de decisiones. Sin embargo, sus expertos alertan de la dificultad de implicar a la ciudadanía en herramientas que pueden hacer de dique ante la progresiva reducción a lo representativo de la política institucional.

Más de una década llevan la Universidad de Wanseda en Japón y la Academia Internacional de CIO estudiando las tendencias globales de Gobierno Digital. Con indicadores como la infraestructura digital, la política de Datos Abiertos o la participación ciudadana a través de mecanismos de e-información, consulta y toma de decisiones, elaboran un ránking mundial. El de 2017 lo lidera Singapur, por su uso de la Inteligencia Artificial en la administración pública, seguido de Dinamarca, reconocida "pionera" en la utilización de tecnologías emergentes en ese ámbito. Desde su creación en 2015, el país escandinavo también lidera el DESI, índice de Desarrollo de Sociedad y Economía Digitales realizado por la Comisión Europea.

"Seamos sinceros, hace dos o tres décadas la digitalización en Dinamarca estaba muy dirigida a la eficiencia; gracias a ella podías reducir la burocracia por ejemplo. Pero ahora estamos en una encrucijada: el foco de atención está en cómo la tecnología puede realmente mejorar los servicios públicos, la protección del consumidor, en mantener los valores democráticos ...", afirma Casper Klynge, su embajador Tecnológico desde 2017.


Tras digitalizar el sector público, incluidos algunos experimentos con robótica y automatización, la diplomacia danesa propone la TechPlomacia. "La influencia de la tecnología en los temas globales va a ser enorme. Así que, en lugar de hablar con el Ministerio de Asuntos Exteriores o el de Transporte, lo hacemos con algunas de las grandes tecnológicas, no solo en la UE y Estados Unidos, sino en todo el mundo", explica. Con oficina en Copenhague, Pekín y Silicon Valley, reconoce que vela por los derechos de los daneses "vigilando a los gigantes tecnológicos" con especial atención a los asiáticos como Alibaba, Tencent o Baidu, " cada vez más grandes y poderosos".


GIGANTES TECNOLÓGICOS Y MÍNIMOS DEMOCRÁTICOS

"Puede que no estemos de acuerdo con todo lo que pasa en Silicon Valley o con cómo lidian con ello los reguladores europeos o la Comisión, pero tenemos que mantenernos unidos ya que la ética de estas empresas es muy cuestionable. Algunas de ellas operan en el vacío normativo más absoluto, sin tener en cuenta fundamentos democráticos básicos", advierte Klynge.

Mientras, plataformas como Uber concentran toda la preocupación de gobiernos y legisladores. Suecia, Noruega y Dinamarca después, le prohibieron operar en sus territorios. "Estamos muy a favor de la economía colaborativa, pero tiene que haber un mínimo, algunos contrapesos donde los operadores cumplan con nuestra forma de vida. Hemos trabajado muy duro los últimos 50 años en Escandinavia y en Europa para desarrollar algunos de los principios básicos con los cuales regimos nuestras sociedades. Y de eso se trata: de proteger la democracia", recalca Klynge.


Además, valora como un “gran avance” que Dara Khosrowshahi —CEO de Uber— admitiera que su plataforma “no estaba cien por cien alineada con los valores democráticos” y su intención de “reinventar la empresa y ser más responsables con los operadores y consumidores”. Considera ésta una “tendencia” en el resto de plataformas y el punto donde “gobierno y sector privado tenemos que trabajar para asegurarnos de no alterar la forma en que hemos vivido en las últimas décadas”.


La aplicación fue expulsada también de Taiwán. Dos meses después, Taipei resolvió el conflicto entre Uber y los taxistas locales con una herramienta de mediación online. Esta visualizaba las comunidades de opinión y establecía un diálogo en directo entre las partes, buscando coincidencias. El resultado fue tan positivo que dio pie al Public Digital Innovation Space, un lugar desde el que “compartir la agenda del poder con la gente”. Audrey Tang, ministra Digital taiwanesa, lo explicaba en el Personal Democracy Forum de Nueva York. “Antes, la democracia era una especie de enfrentamiento entre dos visiones diferentes. Ahora, debe convertirse en una conversación entre visiones diversas”. Y añadía, “en Taiwán, internet y democracia no son dos cosas, sino una sola”.


En el Báltico se encuentra la que, según Wired, es la “Sociedad Digital más avanzada del mundo”. Tras independizarse de la URSS en 1991, Estonia vislumbró en la tecnología una salida a su situación de “recursos limitados”, como recuerda la experta de E-Governance Academy Kristina Reisalu. “Éramos un país muy pobre, con menos de un millón y medio de habitantes y la tecnología estaba ahí, disponible”, cuenta.


Ese fue el punto de partida para mantener las instituciones públicas al mínimo y hacer realidad su aspiración de entrar en el euro. La crisis de 2009, con la producción desplomándose un 15%, se resolvió con la devaluación interna: reducción de los presupuestos en un 9% del PIB y recorte del salario del 61% de los funcionarios y del 40% de los trabajadores del sector privado —porcentajes que un año después se ampliaron al 71 y al 44 por ciento—. La baja afiliación y presencia sindical, garantizaron una escasa respuesta social ante las medidas de austeridad.


Hoy, la digitalización de historiales médicos y de recetas es prácticamente total en el sistema de salud estonio. Un avance que lo coloca por delante de los países de su entorno, pero por debajo del promedio en la UE: Estonia dedica el 6,5% de su PIB a la salud, frente al 9,9% de media comunitaria, Además, su apuesta por el modelo Bismarck, donde cada trabajador destina el 13% de su nómina a financiar su seguro médico, lo convierte en un “sistema vulnerable” por su “extrema confianza en las nóminas”, según un informe del Observatorio Europeo de Políticas y Sistemas de Salud.


Reinsalu explica este desequilibrio entre Sociedad Digital y bienestar. “El objetivo era construir de cero la estructura de un e-Gobierno, por lo que servicios electrónicos se concentraron en la Administración, en facilitar la vida de los funcionarios en la gestión de datos; el foco se ha puesto recientemente en nuestros ciudadanos”.


“Incluso aquellos con menos recursos o que viven en zonas rurales tienen acceso a los e-servicios del Estado, ya que lo primero fue garantizar el acceso a internet a través de puntos gratuitos”, añade. Para esta experta, lo verdaderamente importante es el potencial de la tecnología para “cambiar la toma de decisiones en la Sociedad de la Información, haciéndola abierta y distribuida”.


"NO SOLO ES LA CAPACIDAD TECNOLÓGICA; ES LA INICIATIVA POLÍTICA"

Es decir, aportar innovaciones democráticas que no se limiten a “incluir a más ciudadanos en el proceso político”, sino que consigan, mediante la participación ciudadana, “que los gobiernos tengan mayor capacidad de dar respuesta a las demandas ciudadanas, que las instituciones sean más responsables respecto de sus acciones, fortalecer el estado de derecho y promover la igualdad social”, como afirma LATINNO, la mayor base de datos sobre estas experiencias en América Latina.

“No es solo la capacidad tecnológica, es la legislación y la iniciativa política”, explica Yago Bermejo, responsable de proyectos de Inteligencia Colectiva para la Democracia en MediaLab Prado. “Cuando unimos, como sucedió en el 15M, la deliberación en red y los espacios presenciales, se genera conocimiento, una especie dethink-tank colectivo. ¿No se puede usar esta inteligencia colectiva para decidir cómo hacer las cosas en una democracia?”. La respuesta es Decide Madrid, la plataforma de iniciativas ciudadanas del Ayuntamiento: “Ahora mismo hay gente pensando propuestas de manera distribuida (crowdsourcing) que a la institución no le daría tiempo a pensar. Con ideas bottom-up [de valoración sencilla mediante un botón que apoya o descarta una idea] puede abordar las necesidades sociales de manera distribuida. Por eso los presupuestos participativos son un buen punto de partida”, cuenta Bermejo.


Bermejo reconoce que a la gente le cuesta participar, puesto que “requiere un esfuerzo”. “Aunque los canales para la participación están abiertos, ni los agentes sociales ni la ciudadanía los han incorporado a sus prácticas. Se lanzan propuestas para cambiar cosas en Change.org en las que el consistorio tienen competencia, pero no desde Decide Madrid. ¿Por qué?. Porque mucha gente aún sigue la lógica de 'tenemos que convencer o presionar a alguien'. Y ese es el salto que tenemos que dar”, critica.


“En Estonia muchas veces, el problema radica en la pasividad de los ciudadanos”, asegura Kristina Reinsalu. “No es tanto un desafío tecnológico, ya que generalmente se trata de programación, sino de cómo cambiar la actitud de las personas cuando dicen "soy escéptico", "no soy nadie", "a mí no me molesta", etc. La sociedad civil debería mostrar más responsabilidad; la e-democracia es un proceso de decisión iniciado por un lado donde el otro debería estar participando electrónicamente. La tecnología lo ha facilitado, pero el cambio drástico aún no se ha producido”, concluye.

 

2018-07-22 05:00:00

 

 

 

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La formación docente en la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad

En el presente la formación docente está siendo interpelada desde distintos lugares y miradas para repensar sus dinámicas, bases epistemológicas y referentes éticos. La cuarta revolución industrial y la era de la singularidad están acelerando la percepción de crisis epocal de la formación inicial y continua de los maestros y profesoras. Lo cierto es que los referentes están cambiando a un ritmo y velocidad mayores que lo que ocurre en las instituciones encargadas de la formación de las y los educadores. Muchos de los debates que se presentan como impulsores del cambio lucen conservadores y ello puede poner en riesgo las posibilidades de actualizar dinámicas y procesos de la escuela en la sociedad del siglo XXI. La formación docente sigue siendo la más clara garantía para una educación para todos y todas, por ello estamos obligados todos y todas a encarar el presente con compromiso pedagógico, ético y social para ir al encuentro del mañana desde el presente.

 

Premisas de quiebre paradigmático en la formación docente

 

Muchos de los debates que se realizan hoy sobre formación docente (inicial y continua) evidencian desenfoques respecto a lo que está ocurriendo en la cotidianidad social, política, económica y tecnológica del siglo XXI. Buena parte de las narrativas que se manifiestan en los debates sobre formación docente se podrían considerar políticamente correctos en los años setenta, ochenta o noventa del siglo XX, pero aportan muy poco a la comprensión de las actuales tensiones entre tradición e innovación que sacuden a los centros de formación docente. Son contadas las excepciones como la que encontramos en la escuela internacional de posgrados en educación de CLACSO 2018, que posibilitan repensar el horizonte de la formación docente desde la historia y el contexto.

Los problemas de focalización epocal de los debates pareciera darse por la construcción arquetípica que presenta a los centros de formación docente como el lugar de enunciación de lo correcto en la definición de políticas públicas, fundamentalmente en materia de diálogo entre la tradición y la innovación, más aún, cuando estos institutos e instituciones son homologables a la lógica epistémica de una educación que se autodefine como superior. La realidad es que las instituciones formadoras de formadores(as) no solo no escapan al impacto telúrico de la crisis civilizatoria actual, sino que sus dinámicas están en el ojo del huracán que sacude en el presente las certezas epistemológicas y paradigmáticas sobre educación y escolaridad.

No podemos pretender comprender el presente y trazar una ruta hacia el horizonte con la mirada clavada en el retrovisor. Mucho menos cuando la velocidad y la aceleración continua de las innovaciones nos increpan sobre el futuro de la formación docente. No se trata de abrazar el discurso ideológico sobre el presente como referencia significante, que desestima el peso de lo histórico concreto en la modelación del mañana. El problema surge cuando las afirmaciones que formaban parte del “marco conceptual” resultan insuficientes y caemos en cuenta que la necesaria cultura de la tradición pedagógica no siempre logra empalmar con la aceleración epocal de la innovación y su impacto en los procesos de enseñanza aprendizaje. Se trata entonces de una revaloración dialéctica del vínculo indisoluble entre tradición, presente y futurica para garantizar que la formación docente le siga resultando útil como referente epistémico y paradigmático al ejercicio de la profesión docente.

Una rápida indagación empírica sobre las dinámicas de algunos de los centros de formación docente, nos permitió encontrar la presencia de regularidades que explican esta especie de auto suficiencia descontextualizada que caracteriza a la formación de formadores en el presente. Primero, no existen mecanismos para ir y venir de la praxis del aula de educación inicial, primaria y bachillerato a la investigación reflexiva que es inherente a la formación docente. Las instituciones de formación docente se convierten en un punto de llegada y no en una estación más en procesos sistémicos de encuentro entre experiencia, teorías y praxis reflexiva. Hoy se requiere un modelo de carrera docente que tenga una mirada horizontal, no jerárquica, en la cual todos y todas vayan y vengan del aula escolar a la formación docente y viceversa durante distintos momentos de su desempeño docente, rompiendo con la profesionalización en si misma de la labor de formación inicial y continua de las maestras y profesores. Se trata de construir dispositivos, mecanismos y lógicas de gestión que permitan que profesoras y profesores quienes durante tres o cinco años han estado en al aula de primaria o bachillerato, vayan a la formación de formadores durante un periodo similar y vuelven a la escuela por otro periodo equivalente, en el desarrollo de ciclos sistémicos de encuentro entre práctica, reflexión, investigación, teorías, asimilación crítica de la innovación y prácticas innovadoras en y desde los centros educativos. Esto implica un repensar de los propios centros de formación docente en su recorrido histórico y devenir, en un tiempo de aceleración de la innovación que obliga a aprender haciendo.

Segundo, una parte importante de los centros de formación docente cuentan con una planta profesoral perteneciente a grupos etarios formados en los paradigmas educativos de la segunda revolución industrial, quienes valoran la informática como la expresión de lo nuevo que trae la tercera revolución industrial. Si bien, muchos(as) pedagogos(as) investigadores(as) hacen una labor excepcional en los procesos de cruce entre tradición e innovación, no es menos cierto que se requiere urgentemente de un dialogo profesional entre los(as) formadores(as) de formadores(as) que nacimos antes y después del crecimiento exponencial de la innovación comunicacional y tecnológica que caracteriza a las fases más recientes de la tercera revolución industrial, fundamentalmente en materia de imaginarios, narrativas, performance educativo, paradigmas y teleología de los procesos educativos. El momento de la ruptura de diálogo intergeneracional, lo ubico a finales de la década de los ochenta e inicios de los noventa por ello preocupa el bajo o nulo porcentaje de pedagogos(as) nacidos después de 1985 que forman parte de la planta profesoral de los centros de formación docente. Esto contribuye a generar un clima de auto referencia que limita la asimilación de las agendas emergentes de las nuevas generaciones en materia de escolaridad y educación, en el marco de eclosión y expansión de la llamada sociedad del conocimiento o de la abundancia de información y el acelerado ciclo de la actual revolución científico tecnológica.

Tercero, muchos(as) formadores(as) de formadores(as) no provienen del campo práctico-teórico de las pedagogías y eso constituye una limitante en el proceso de empalmar con la forma de construir imaginarios que le son inherentes a las y los maestros y profesores de los primeros niveles de los sistemas educativos. No se trata de negar la convergencia disciplinar, inter y transdisciplinaria en la formación docente, sino de subrayar la importancia de contar con una mirada mayoritaria “desde adentro” respecto a las dinámicas del aula.

 

 

Cuarto, el proceso de despedagogización de la profesión docente tiene expresiones concretas en los propios centros de formación docente. Ello se expresa en la fragmentación de los componentes y discursos pedagógicos, que difícilmente se rearman y logran tener sentido de unidad sistémica en cada curso que se desarrolla en los centros de formación docente. Son múltiples las evidencias que se tienen al respecto, pero una que llama especialmente la atención es la dificultad que hoy tienen las y los formadores de formadores con los cuales he participado en múltiples espacios de encuentro y reflexión, para identificar los componentes de la pedagogía y las interacciones que entre ellos se generan.

Ciertamente la verdad formativa se ve increpada por la verdad política por parte de quienes deciden e instrumentan las reformas. Las brechas experenciales, epistemológicas y paradigmáticas que cada día se evidencian de manera más nítida entre el lugar de enunciación de la formación docente y lo concreto del aula educativa, son aprovechadas por instancias de gobierno anti escuela pública, para justificar el uso de “externalidades” como referentes en la toma de decisión en materia de políticas públicas educativas. Las bancas de desarrollo, tipo Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo u OCDE, conforman “laboratorios de ideas educativas” que presentan propuestas que aparecen coherentes con las necesidades del modo de producción actual y del mercado y que al asociarlas con las aspiraciones de empleo y desarrollo profesional de las y los estudiantes y sus familias adquieren algún grado de legitimidad que es utilizado para lanzar al vuelo reformas y contrarreformas educativas.

Como en un diálogo de sordos, tres actores que deberían estar articulados miran para lugares distintos y diseñan prospectivas de cambio que no siempre integran las otras miradas. Escuela y magisterio, centros de formación docente y formadores(as) de formadores(as), gobiernos y decisores en políticas educativas, expresan tensiones que los desarticulan de manera irreflexiva, generando el odioso resultado de agendas de dominación unificadas y resistencias dispersas.



La escuela como epicentro de la formación docente

 

Para los organismos económicos globales y los gobiernos neoliberales las reformas y contrarreformas educativas suelen estar focalizadas en la educación inicial, primaria y bachillerato. La formación docente (inicial y continua) es vista como un comodín que se adapta o se deja a un lado. Esto es posible por la construcción jerárquica y no sistémica de la formación docente. Por ello volvemos a insistir en la escuela como epicentro no solo nominal sino real de la formación docente y el pensamiento crítico en educación. Una nueva arquitectura organizacional de la formación docente, fundamentada en la práctica reflexiva en el aula, que posibilite que, por periodos nunca mayores a los cinco años, las y los formadores de formadores provengan de los planteles y vuelvan a ellos al ejercicio pedagógico con estudiantes de inicial, primaria y bachillerato, permitiría construir teoría, sistematizar buenas prácticas y captar la enorme potencia de las innovaciones en los procesos de enseñanza aprendizaje. Pero ello implica un repensar de la formación docente, más allá de los rituales y prácticas que le son atribuidas a la tradición.

 

Las instituciones escolares en la actual vorágine de cambios

 

La escuela es una construcción social que ha posibilitado la democratización del conocimiento, el pensamiento científico y la cultura. La escuela moderna, que es la institución educativa que en su mayoría conocemos, es el resultado de un desarrollo exponencial en el modo de producción, el cuál requería un salto cuántico en la educación ciudadana. Si queremos hallar las pistas de lo que será la escuela en el siglo XXI como insumo sustantivo para el desarrollo de una formación docente en sintonía no sólo con la sociedad del conocimiento y la llamada ley de los rendimientos acelerados de la tecnología, tenemos que estudiar el impacto de la última ola de la tercera revolución y el emerger de la cuarta revolución industrial en los sistemas escolares y la educación en general.

La llamada crisis de diálogo intergeneracional actual, está signada en buena medida por las limitaciones que tenemos las y los mayores para entender los imaginarios, performance, expectativas y necesidades de formación de los más chicos, impactados estos últimos por un mundo que tiene como referentes de presente y futuro, las mediaciones tecnológicas. La lenta democratización tecnológica no impide que quienes acceden a ella y su uso, modelen el futuro de quienes quedan al margen. Respecto a la dinámica de democratización tecnológica y de la información, Unesco (2015) muestra que menos del 40% de la población mundial tiene acceso a la conectividad a internet, pero como lo señalo en otro texto (1) solo una décima parte de la población del planeta usa la conectividad para fines de crecimiento académico y laboral. Esto último genera nuevas formas de exclusión (2) que demandan una lectura y praxis alternativa, de carácter incluyente por parte de las instituciones educativas y por ende de los centros de formación docente (inicial y continua).

La llamada crisis civilizatoria actual, es en realidad una crisis de mecanismos para la integración armónica de percepciones y modos de vida, que desafía conceptos como construcción de ciudadanía y desarrollo integral de la personalidad que son constitutivos de la escuela y la formación docente. Por ello, rescatando la importancia de la escuela no solo como un espacio para la construcción compartida de conocimientos científicos, valores humanos y referentes éticos sino fundamentalmente como un escenario para aprender a convivir juntos, a aprender juntos, a caminar juntos, se considera fundamental actualizar sus narrativas, ética, estética, performance lo cual demanda una formación docente del siglo XXI con referentes históricos, pero que viva el presente y anticipe el mañana.

 

Revoluciones industriales y formación docente

 

Las cuatro revoluciones industriales impactan el desarrollo de la escuela, la formación docente y los sistemas escolares. La primera revolución industrial (1760) posibilitó el emerger del paradigma de universalización del modelo de escuela moderna, laica, científica (3) y abrió paso a la noción de sistemas escolares unificados con parámetros homologables; como lo hemos señalado en otros trabajos, ello implicó también el inicio de la ruptura con el modelo de escuelas que no solo eran regentadas por religiones, de carácter colonial, sino que su formación era básicamente dogmática, teológica y anticientífica.

La primera revolución industrial implicó nuevas necesidades de formación para el trabajo y la consolidación del modelo de sociedad capitalista en el marco de la cultura burguesa, lo cual redimensiona el papel y la utilidad de la escuela. Se requiere que el Estado burgués asuma como suya la tarea de garantizar educación. Por ello, al calor del florecimiento de la burguesía como clase dominante presenciamos la fundación el 30 de octubre de 1794, de la “Escuela Normal” francesa, con el primer curso de cuatro meses, para “preparar” a quienes asumirían la responsabilidad de enseñar, impulsando una tipología de profesión docente y la idea de Estado docente, que tendrían un impacto determinante en el modelamiento de la formación docente a escala planetaria. El concepto de escuela primaria se populariza.

Nuevas fuentes de energía que sustituyen al carbón, especialmente el petróleo, el gas y la electricidad, catalizan el surgimiento de la segunda revolución industrial (1820-1850/1870-1914/1914-1945/1945-1960 ). Los descubrimientos y las innovaciones de ese periodo permiten escalar la producción de mercancías, la ampliación de mercados, el potenciamiento de la investigación asociada al mundo productivo y nuevas expresiones de plusvalía. La transferencia tecnológica, los paradigmas culturales, la regulación de mercados y las limitaciones en vías de transporte para las mercancías, hacen lento –en la perspectiva presente– la expansión fabril en el propio centro capitalista, pero su marcha se hace inexorable. Los sistemas escolares como demanda de las burguesías triunfantes, orientados en su mayoría por los Estados nacionales post independencia, plantean renovadas demandas para la formación docente (inicial y continua). Se expande la idea y praxis de la formación docente por todo el continente, tensionada por las necesidades de formación del mercado capitalista.

Los procesos de independencia nacional en América Latina y el Caribe y la decisión de asumir formas republicanas de gobierno para las naciones que se emancipaban, constituyeron solo el primer paso para la creación de los Estados Nación que requería el orden mundial del momento. Ello implicó la construcción e impulso de un tejido legislativo educativo (cartas magnas, leyes orgánicas y especiales, códigos, leyes sectoriales, decretos, resoluciones), una red de instituciones públicas y, narrativas de gobernabilidad que hicieran posible construir ideología y hegemonía cultural. En el periodo pos independencias nacionales en América Latina y el Caribe y, en el marco de la institucionalización de la vida republicana, se inicia un ciclo de creación y redimensionamiento de los ministerios de Educación, de Instrucción, Enseñanza, es decir de creación de los sistemas escolares modernos, que van acompañados del surgimiento de leyes y regulaciones que concretan la necesidad del capitalismo en ese momento histórico. En el marco de la segunda revolución industrial los gobiernos de América Latina y el Caribe asumen desde distintas perspectivas ideológicas, el derecho a la educación gratuita regentada por el Estado y la supervisión de la formación docente, como premisas que en realidad eran necesarias para la homologación epistémica que demandaba el capitalismo en esa etapa histórica.

Fueron necesarias dos guerras mundiales para acordar y estabilizar los mecanismos de comercio derivados de la elevación de la producción impactada por las crecientes innovaciones tecnológicas. En ese marco de la paz posguerras mundiales, se genera el Tratado de Bretton Woods, el surgimiento del sistema de Naciones Unidas (ONU) y se crea la Unesco como acuerdo global para masificar la educación a través del fortalecimiento de los sistemas escolares, creciendo la demanda global por la profesionalización de tercer y cuarto nivel en la formación docente.


La tercera revolución industrial (1960-2011) precede y acompaña la irrupción y auge del neoliberalismo como “nueva” ideología del gran capital. El neoliberalismo educativo introduce con fuerza el concepto de rentabilidad y costos de los sistemas escolares, planteando, ya sin cortapisas, que para cumplir con los fines del capitalismo la escuela debería ser financiada por la propia sociedad y cada vez en menor medida por los Estados nacionales. Se promueve la privatización y mercantilización de los sistemas escolares. Se posiciona con fuerza la idea de la internacionalización de la educación y se da un nuevo giro en la rueda de la estandarización cultural. La universalización de procesos y resultados educativos se convierte en la dinámica que inicia una fase nueva en la disolución de la escuela y los sistemas escolares como se conocen hasta la fecha. De hecho, las pruebas estandarizadas para evaluar tanto estudiantes como docentes y los rankings universitarios, se instalan como indicadores predilectos para valorar la utilidad de los sistemas escolares. Este proceso sacude los cimientos de la formación docente institucionalizada, la cual pugna entre la asimilación acrítica y las resistencias que no terminan de superar los límites paradigmáticos de la formación docente en el marco de la segunda revolución industrial.

 

 

La tercera revolución industrial introduce renovadas y no siempre comprendidas demandas para la formación docente. Ya no se trata solo de innovación para el mundo del trabajo en el cual la escuela debería jugar un papel socializador y democratizador de las oportunidades, sino que ahora el desarrollo científico y tecnológico abre las puertas para nuevas formas de entender la sociabilidad y nuestro papel en el mundo, incluidos los campos de la educación y el mundo laboral. En este periodo la cultura evaluativa, con los mecanismos de evaluación de estudiantes y docentes, asociados a parámetros de calidad y pertinencia, se convierten en un referente de primer orden para la actividad en el aula y la propia formación docente. Las pruebas del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad Educativa (LLECE) de la OREALC-UNESCO y de PISA se convierten en los marcadores de la eficacia y legitimidad de la acción escolar, presionando hacia la instrumentalización de la formación docente. Y no habíamos terminado de estudiar la relación de la tercera revolución industrial con la escuela, los sistemas escolares y la formación docente cuando se anuncia el desembarco de la cuarta revolución industrial.

A criterio de Klaus Schwab, director ejecutivo del Foro Económico Mundial o Foro de Davos, la cuarta revolución industrial “no se define por un conjunto de tecnologías emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital (anterior)” (2016, p.18). Cinco años antes (2011) de la definición expuesta por Schwab, el salón de tecnología de la Feria de Hannover fue escenario de debates que anunciaban la inminente llegada de la cuarta revolución industrial. En ese mismo escenario, en el año 2013, fue presentado un informe detallado que ilustraba el surgimiento de este nuevo ciclo de cambios estructurales en las tecnologías que reconfigurarían el propio modo de producción capitalista. En el año 2016 Klaus Schwab presentaría su libro La cuarta revolución industrial, en el cual se esbozan los rasgos que distinguen este nuevo ciclo del capitalismo.


La columna vertebral de lo que requiere el modo de producción capitalista en los albores de la cuarta revolución industrial es una formación concentrada en las cuatro áreas de aprendizaje sobre las cuales PISA fundamenta su trabajo. Precisamente los informes PISA se han encargado de hacer ver estas cuatro áreas como un fin en sí mismo de la educación primaria y el bachillerato, proceso que algunos se atreven a mencionar que puede ser adelantado sin la presencia física de maestros o preferiblemente desde la casa. Ello tensiona a la formación docente, por una parte, entre su instrumentalización para cualificar el trabajo en el aula conforme a la cultura evaluativa y el impacto de la nueva ola tecnológica, mientras que, por la otra, para que incorporando estas nuevas “expectativas” se actualice la visión humanista de la construcción de ciudadanía y el desarrollo integral de la personalidad conforme a las exigencias del siglo XXI. En cualquier caso, la crisis civilizatoria y la vorágine de innovación científico tecnológica asociada al modo de producción demandan movimiento, revolución, actualización de la formación docente. Sobre el particular expondremos algunas claves interpretativas y operativas.

 

Desarrollo exponencial de la innovación tecnológica y era de la singularidad

 

La cuarta revolución industrial anuncia una nueva transformación del mundo productivo y la sociabilidad humana, caracterizada por la integración de nanotecnología, inteligencia artificial, robótica, neo arquitectura del genoma humano, pensamiento híbrido y poder de conectividad de la nube tecnológica con formas biológicas de vida. La cuarta revolución industrial y el inicio de la era de la singularidad, en la sociedad capitalista del siglo XXI plantea ‒para la escuela, la profesión docente, la formación docente, las pedagogías y la humanidad‒ desafíos nunca vistos.

Raymond Kurzweil, quien ocupa desde el año 2012 la Dirección de Ingeniería del gigante Google, se ha dedicado en los últimos tiempos a divulgar el impacto que, a corto y mediano plazo, tendrá el cruce de horizontes de los distintos componentes de la cuarta revolución industrial con el crecimiento exponencial de la tecnología, en lo que él denomina los albores de la era de la singularidad. Si bien el panorama que nos presenta el cofundador del Foro de Davos o Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, en su libro Cuarta Revolución Industrial (2016), es que estamos a las puertas de la más profunda crisis civilizatoria laboral de los últimos doscientos años, crisis que impactará todos los campos del conocimiento y la vida humana, Kurzweil en “La Singularidad está cerca: cuando los humanos trascendemos la biología” (2012) y “Cómo crear una mente: el secreto del pensamiento humano” (2013), así como en sus conferencias TED, nos lleva por un sinuoso sendero que promete que el más osado futuro se puede concretar en cualquier momento, como resultado de la revolución científico-tecnológica en ciernes. El inminente salto tecnológico demanda, entre otras cosas, conectividad a Internet y plantea drásticos desafíos epistémicos para la humanidad y un resituarnos pedagógicamente las y los docentes. El capitalismo del siglo XXI se debate entre la segmentación del acceso a internet en la lógica del FMI o la propuesta de corporaciones como Google de expandir y universalizar el acceso a la red para hacer posible el internet de las cosas y la apertura de un nuevo modelo de sociedad, con nuevos modos de convivencia y por ende de educación.

Kurzweil plantea que “la evolución es un proceso de creación de patrones de orden creciente” y que “la evolución biológica y tecnológica, la visualiza en seis eras” (2012, p.15). La primera era correspondería a la física y la química, en la cual se dio el proceso de conformación de los átomos (física) y luego de las moléculas (química). La segunda era la de la biología y el ADN, en la cual los compuestos de carbono se hicieron complejos, hasta que las moléculas se hicieron replicantes surgiendo la vida, dando pie a los cuerpos biológicos quienes desarrollaron el mecanismo digital preciso que es el ADN. La tercera era es de los cerebros, en la cual estos surgen y los sistemas nerviosos aparecen en distintas formas de vida orgánica. La actividad central de los cerebros –señala Kurzweil- fue la de reconocer patrones y actuar a partir de su interpretación. Durante esta era nuestra especie desarrolló la capacidad de crear modelos mentales abstractos del mundo, generar ideas para cambiar cosas y ponerlas en marcha. La cuarta era es la de la tecnología. En esta era la combinación del pensamiento abstracto, mente racional y pulgar oponible hizo posible el diseño y construcción de aparatos simples y luego complejos. Señala este investigador la presencia en esta era de desproporción entre avance biológico y tecnológico. Plantea que “la mayoría de mamíferos avanzados han añadido alrededor de una pulgada cúbica de materia cerebral cada cien mil años, mientras que nosotros prácticamente doblamos la capacidad computacional de los ordenadores cada año” (2012, p.18). La cuarta era hace posible el surgimiento de la primera, segunda y tercera revolución industrial y, constituyen el paradigma fundante de la cuarta revolución industrial. La quinta era: la fusión de la tecnología humana con la inteligencia humana. Afirma que la singularidad se dará en esta era, caracterizada por “la fusión entre el enorme conocimiento alojado en cerebros y la enormemente superior capacidad, velocidad y agilidad para compartir información de nuestra tecnología” (2012, p.22). La sexta era la denomina el universo despierta en la cual es la propagación de la especie humana por el cosmos a partir del desarrollo tecnológico y la saturación de materia y energía de su medio, creando un nivel óptimo de lógica computacional” (2012, p.23). Lo impactante es que coloca como horizonte para el inicio de la era de la singularidad, la próxima década.

 

 

Esta perspectiva futurista quedaría en el plano de la novelística de ciencia ficción si no fuera el resultado de una reflexión coherente de uno de los líderes tecnológicos mundiales en el presente, que muestra en sus libros y conferencias evidencias claras de las rutas que se están recorriendo para llegar a este punto. Se puede estar de acuerdo o no con Kurzweil, se puede analizar sus ideas de manera crítica pero lo que es innegable es la influencia de su pensamiento en la prospectiva tecnológica del capitalismo del siglo XXI. Joseph E Aoun, presidente de la Universidad de Northeastern, en su libro “Robot-Proof: Higher Education in the Age of Artificial Intelligence” (2017) plantea la necesidad que la educación superior entienda que buena parte de las profesiones conocidas desaparecerán en el futuro próximo y que la formación debe concentrarse ahora en la capacidad para crear, inventar y descubrir necesidades de las sociedades que ni siquiera el más potente desarrollo de la inteligencia artificial puede presentar. Este es un debate que aún no termina de despegar entre quienes trabajamos reformas y cambios en la formación docente y para actualizar las dinámicas de los maestros y profesoras en el aula. En mi libro “Apagón Pedagógico Global: las instituciones educativas ante la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad” (2018) intento abordar algunas aristas de esta nueva realidad. Lo cierto es que por primera vez pareciera que la ciencia ficción se está quedando corta en sus anuncios del mañana. En otro de mis textos, “Mafaldas o Zombis: el complejo industrial en el siglo XXI” (2017), deslizo la idea de que las mercancías inmateriales que llamamos películas de ciencia ficción, más que entretenimiento son un acto de divulgación no solo ideológica sino tecnológica, para prepararnos para el futuro cercano; por eso no debemos ni podemos desestimar sus producciones. Ahora esto tiene un impacto enorme en la percepción social de la educación y los sistemas escolares, debate que aún es abordado de manera precaria y marginal en los centros de formación docente.

En su libro más reciente “Como crear una mente” (2013) Kurzweil afirma que el 2029 “será el año en el que la inteligencia artificial no podrá distinguirse de la humana” (p.18) Para ello Ray Kurzweil presenta su modelo del neocórtex y su Teoría de la Mente basada en reconocimiento de patrones (PRTM) que le sirve para postular la alucinante posibilidad de crear un neocórtex digital que albergue mente humana. El trabajo de Kurzweil introducido de manera ingenua a la educación con el debate de la neurociencia, plantea no solo desafíos éticos humanos, civilizatorios y pedagógicos, sino que tensiona la realidad de la relación capital-trabajo abriendo posibilidades de desarrollo de niveles de explotación laboral, dominación política y control cognitivo sin precedentes en la historia. Por ello, considero que el aparato escolar que es el sistema de organización social más difundido y extenso en el planeta deben abordar con carácter de urgencia el debate sobre las implicaciones de esta vertiente tecnológica en sus dinámicas, más aún en la formación de formadores(as). No se trata de cerrarnos a lo nuevo, por el contrario, debemos tener la capacidad epistemológica para aproximarnos, estudiar, analizar y detectar cuales son las potencialidades de esta nueva ola de procesos tecnológicos para el desarrollo humano integral y la educación. Mi punto de vista es que no podemos dejar esa carga solo en el ejercicio de la profesión docente, sino que los centros de formación docente deben liderar los debates y actualizaciones sobre el particular.

Los datos y la información disponible anuncian un tsunami cultural en ciernes, pero el grueso del debate educativo del presente pareciera estar anclado en los referentes epistemológicos de la segunda revolución industrial, con dramáticas consecuencias para la formación inicial de lasa y los docentes. Hoy muchos de los debates al respecto, llamados de avanzada se limitan a plantear la dotación en las instalaciones educativas de computadores y conexión a internet. El debate paradigmático sobre el rol de la escuela en la sociedad de la abundancia de información, se plantea más como una preocupación desde la perspectiva conservadora del saber respecto a lo nuevo, qué como un desafío para rediseñar las dinámicas del aula, hacia actividades que centren las dinámicas pedagógicas en aprender a aprender de manera crítica, acorde a un mundo que aprende distinto.

 

Crisis civilizatoria, problemas de diálogo intergeneracional y tensiones en la formación docente

 

Hasta el desembarco de la cuarta ola de la tercera revolución industrial el profesor, la maestra, las y los educadores eran la expresión del saber existente en la escuela. Vivíamos en sociedades de escasez de información. La prensa escrita, el libro, las bibliotecas públicas y familiares constituían fuentes ricas en información. Por ello insistimos que para entender el presente debemos estudiar la relación de las instituciones educativas y en especial de los centros de formación docente con los paradigmas de las distintas revoluciones industriales. De este modo es posible entender las crisis de diálogo intergeneracional a lo largo del siglo XX, pero, además ‒y fundamentalmente‒ lo que ocurre en la Torre de Babel que encarna el desencuentro entre los nacidos antes y después del decenio 1985/1995. En consecuencia, podemos hablar de ciclos recurrentes, de conflictos generacionales inherentes a las distintas olas que acompañan las revoluciones industriales en ALC. Incluso algunas de estas olas se solapan, entrecruzan o fusionan haciendo más difícil la comprensión de los desfases en el dialogo intergeneracional.

Como lo he referido en otros textos, los conflictos intergeneracionales no son únicamente un tema de diferencias entre adultos y jóvenes, ni de autoridad versus rebeldía, ni de narcisismo versus sentido colectivo de la vida, son más bien producto del potenciamiento de estas diferencias por parte de la cultura capitalista que promueve desarraigo, individualismo e incomprensión en los distintos momentos históricos. Estas dinámicas tensionan para que tengamos una perspectiva unidimensional, auto centrada del mundo, que hace difusa la integración de las particularidades dentro de la totalidad y viceversa. El “yo”, la visión individual como único referente de realidad dificulta el encuentro con el otro, que es necesario para nuestra constitución como sujetos históricos.

La ciencia y la tecnología no son neutras, por el contrario, su epistemología de uso e implementación conlleva una fuerte carga ideológica. La producción, la innovación suelen ir acompañadas de discursos de satisfacción colectiva, pero se enfatiza en su uso como evidencia del éxito personal basado en la apropiación de procesos, adquisición de habilidades y competencias que determinan el ascenso social. Nos van convirtiendo en tribus colectivas del goce y el deseo, que se fragmentan en individualidades competitivas que transitan una larga marcha por alcanzar metas y éxitos que se concretan en la capacidad de adquirir bienes, servicios, mercancías, es decir, en el consumo. Lo que ocurre es que los productos del deseo, lo que estimula el goce de la competencia capitalista, varían según los vaivenes del mercado y su popularización mercantil mediante la publicidad. Al igual que para las generaciones nacidas antes de 1985 el monto de la jubilación, la casa y el auto eran indicadores de éxito profesional, para las nuevas generaciones viajar, el espectáculo, la diversión, las distintas expresiones del mundo digital se convierten en sinónimos de logro, y ya no los que identificaban sus mayores. Las y los adultos “pre85” no podemos entender el desenfado de los jóvenes ante el mañana, y aquellos se sorprenden de la prisión del discurso del futuro en la cual viven las generaciones anteriores. Las innovaciones y cambios que traen las revoluciones industriales tienen un impacto en la organización de la vida y la sociedad en cada época, creando dificultades en el diálogo intergeneracional. En consecuencia, el diálogo tiene una raíz epistemológica económica concreta.

Veamos algunas de las expresiones de estos conflictos generacionales que afectan directa o indirectamente a la escuela y la formación docente. Es posible decir que el siglo XX fue escenario de once crisis generacionales, transversales a las perspectivas de vida de cada una de las clases sociales inmersas en la disputa capital-trabajo. La escuela, la educación, es escenario de primer orden en cada uno de estos momentos. Estas crisis de dialogo generacional están asociadas a: 1) la palabra escrita; 2) la idea democrática; 3) la migración como partida a otro mundo; 4) la dicotomía entre ¿Alternativas? democracia representativa, dictaduras burguesas, estalinismo, fascismo; 5) El imaginario entre guerras propias de la cultura Gardel en oposición al desenfado social al estilo Elvis Presley; 6) las fresas de la amargura propias del emerger de la sexualidad como tema abierto; 7) el agotamiento de la representación política y las narrativas de crisis de eficacia y legitimidad de los sistemas políticos y, de calidad y pertinencia de la escuela; 8) la expansión de la estética como rebeldía, como contra cultura; 9) la popularización de lo digital, de lo virtual que marca la mutación de lo lúdico, del ludo a Call Duty y GTA; 10) el cambio cognitivo de mudarnos del noticiero de TV por cable al youtuber y 11) la posibilidad de estudiar y certificar aprendizajes desde casa, en un modelo de educación virtual que diluya a la escuela que conocimos.

 

¿Pistas para una formación docente para el siglo XXI?

 

Defender la escuela pública como espacio de aprendizaje y de construcción de sociedad implica una revaloración del impacto de la aceleración de la innovación y la tecnología en los procesos educativos. La formación docente juega un papel clave en esta redefinición de la escuela como espacio de aprendizaje. Algunas de las pistas que considero fundamentales asumir para abrir los necesarios debates para alcanzar una formación docente en el presente están referidas a: (a) redimensionar el perfil del docente, quien pasa de ser el que más sabía en el salón de clases a quien tiene mayores habilidades para armonizar los distintos tipos de inteligencias y la multiplicidad de aprendizajes que convergen en el hecho educativo; (b) preparar al maestro para que vuelva a ser el/la gran comunicador(a) de lo nuevo en el aula, armonizando tradición e innovación como procesos complementarios; (c) preparar para la actividad en el aula centrada en aprender a aprender y resolver problemas concretos; (d) Lo universal debe expresarse en clave local y la localidad debe emerger conectada a lo global. Ante los problemas de resistencia aislacionista debemos insistir en la dialéctica de lo local con lo global; (e) conocer y defender que el adecuado manejo de la singularidad de la cultura propia pasa por conocer y trabajar puntos de encuentro y la diferenciación con las otras culturas, como camino para la construcción de la identidad amigable con la diversidad; (f) Enseñar a pasar del currículo cosificado como referente, a estándares por año, nivel y modalidad como guías interactivas para el desarrollo creativo y en permanente expansión de la base curricular del ejercicio pedagógico; (g) Actividad en el aula que cuente con una fuerte base disciplinar articulada con desarrollo transdisciplinario para la comprensión y el abordaje transformador de la realidad; (h) nuevo pacto ético de la escuela con la vida, en el marco del crecimiento exponencial de la tecnología, especialmente de la inteligencia artificial.



Breve conclusión

 

La formación inicial de las y los docentes está en el corazón del hecho educativo. Es un error iniciar los procesos de reformas educativas de manera segmentada entre niveles educativos, por el contrario, el lugar de enunciación de los cambios debería ser la formación docente (inicial y continua), compartiendo protagonismo y en permanente diálogo franco, reflexivo y crítico con el ejercicio de la profesión docente en la educación inicial, primaria, bachillerato y la propia universidad. Hoy el cambio se nos presenta multireferenciado, altamente dinámico y nos obliga a marchar de manera compartida hacia lo nuevo, teniendo como referentes la justicia social, la igualdad de oportunidades y la auténtica democratización del mundo. La educación para todos y todas está atravesando por una encrucijada civilizatoria que demanda de un especial compromiso en lo interpretativo, conceptual y la praxis por parte de las y los formadores de formadores.

 

 

Referencias bibliográficas

Aoun, Joseph E. (2017). Robot-Proof: Higher Education in the Age of Artificial Intelligence MIT Press. EEUU. Disponible en Amazom.
Bonilla-Molina, Luis Compilador (2000). Educación comparada, identidades y globalización. Ediciones IESALC UNESCO. Caracas Venezuela
Bonilla-Molina, Luis (2015). Calidad de la educación: Ideas para seguir transformando. Ediciones Fonacit-MPPEUCT. Caracas Venezuela.
Bonilla-Molina, Luis (2016). Apagón Pedagógico Global (APG): las reformas educativas en claves de resistencias. En revista Viento Sur Nº 147. Pp. 92-101. Madrid. España.
Bonilla-Molina, Luis (2017) Mafaldas o Zombis: el complejo industrial cultural en el siglo XXI. Ediciones Misión Sucre. Caracas. Venezuela
Bonilla-Molina, Luis (2018). Apagón Pedagógico Global: las instituciones educativas en la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad. Ediciones Bancoex. Caracas – Venezuela (En imprenta)
Kurzweil, Ray (2012). La singularidad está cerca: cuando los humanos trascendemos la biología. Ediciones Lola Books. Alemania.
Kurzweil, Ray (2013). Cómo crear una mente: el secreto del pensamiento humano. Ediciones Lola books. Alemania.
Schwab, Klaus (2016) La cuarta revolución industrial. Colección debates. Penguin Random House, Grupo Editorial. México. México.
Unesco (2015). Informe de la Unesco sobre la Ciencia: Hacia 2030. Ediciones Unesco Paris

Notas

 

[1]                     Estos periodos se refieren a las fases de implantación de la segunda revolución industrial, que no solo fueron complejas, sino que demandaron de dos guerras mundiales para estabilizar el impacto de las innovaciones en el sistema

[1]                      Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes cuyas siglas en inglés significan Programme for International Student Assessment)

[1]                     Pensamiento lógico-matemático, lectura y escritura, nociones básicas de ciencias y cada vez más contenidos que se asocian al manejo tecnológico.

 

*Docente con 40 años de experiencia pedagógica en el aula. Doctor en Ciencias Pedagógicas con especialización del IIPE Unesco, es miembro del Consejo de Gobierno del IESALC UNESCO, del LLECE UNESCO y CEO del portal de los maestros http://www.otrasvoceseneducacion.org

1 Bonilla-Molina, Luis (2018). Apagón Pedagógico global: las instituciones educativas en la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad. En imprenta.

2 El “Informe de Unesco sobre la Ciencia: hacia 2030” (2015, p. 27) señala que la conectividad mundial en 2013 era de 37,97%, mostrando un claro incremento respecto a 2008, cuando era de 23,13%. Sin embargo, muestra claras variaciones en el acceso a la conectividad entre la población del centro y la periferia capitalista. Los datos existentes al 2013 evidencian que en países con economías de altos ingresos el acceso de la gente a Internet es de un 78,20%, en economías de ingresos medianos altos es de 44,80%, en economías de ingresos medianos bajos es de 21,20%, y en economías de bajos ingresos es de 7,13%. Es decir, el soporte de conectividad que demandan la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad y con base a los datos analizados al respecto, se prevé la estratificación en el desembarco de las nuevas realidades, lo que reitera el surgimiento de nuevas formas de exclusión. Centro de evolución capitalista caracterizado por creciente conectividad a la internet y la nueva internet, mientras existe una periferia con limitado o precaria capacidad de conexión.

3 Esto tuvo un capítulo especial en la mutación no siempre terminada de la escuela colonial en nuestra región al modelo de escuela moderna que demandaba el capitalismo emergente.

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¿Cuáles son las mayores corporaciones del mundo?


Crece rápido o muere lento. Es el lema de las tecnológicas, que están superando en riqueza y tamaño a los emporios clásicos porque al menos el 40% de los negocios actuales perecerá

Crece rápido o muere lento. El lema que acuñaron las punto.com a comienzo de este siglo -y que se puso en tela de juicio durante su crisis sectorial, con repercusión global, allá por 2003, que desencadenó la primera de las dos recesiones de la era George W. Bush-, ha cumplido con los augurios. Fundamentalmente, procedentes de gurús de las nuevas tecnologías. El credit-crunch de 2008 ha llevado en volandas a sus compañías más emblemáticas a la cima de la globalización. Sobran botones de muestra. Tesla, por ejemplo, pionero fabricante de coches inteligentes que fundó Elon Musk, superó en 2017 a Ford o General Motors en capitalización bursátil. Adaptarse a los cambios o desaparecer. Esa es la cuestión. Porque, como alerta John Chambers, presidente de Cisco Systems, “al menos el 40% de los negocios actuales perecerá en los próximos diez años si sus directivos no son capaces de averiguar cómo realizar una conversión de arriba a abajo en sus compañías para adecuarlas a la innovación tecnológica”.


Un sorpasso, el de los unicornios -término con el que se conoce a las firmas que superan los mil millones de dólares de facturación- a las blue chips -o empresas bien establecidas, con ingresos estables, valores sin grandes fluctuaciones y que no precisan de ampliaciones de su pasivo para conservar su estabilidad en los mercados- que también representan la nueva economía, digital, en la que la información, el Big Data, y el economics analytics, ha dirigido al sector privado hacia una nueva dimensión. Facebook, una de las señaladas por las autoridades fiscales americana y europeas por disfrutar de las ventajas impositivas que confieren las regulaciones mercantiles y tributarias a los domicilios sociales y fiscales y el principal agente empresarial involucrado en los cambios de tendencia en las urnas británicas y estadounidenses, en 2016, que condujeron al Brexit y al triunfo de Donald Trump, gestiona más de 300 millones de gigabytes en información personal de sus usuarios. Datos equivalentes a que cada uno de ellos tuviera archivados 126 e-books en sus cuentas. Y un arsenal de perfiles que le permite disponer de una de las plataformas on line más importante del mundo. Indispensables para beneficiarse de modelos de negocio que amplían consumidores y diversifican mercados al calor del incremento productivo de los robots y la automatización industrial, y del boom de ventas propiciado por el e-commerce. Apenas dos decenios después de que Sergey Brin y Larry Page registraran el dominio google.com y once de que Steve Jobs presentara en sociedad, en San Francisco, el primer iPhone.


En este intervalo, el primer decenio desde la crisis de 2008, el quinteto de grandes firmas, según la consultora Statista, lo acapara las tech de referencia. Apple, con 752.000 millones de dólares de capital bursátil (tres cuartas partes del PIB español), encabeza el ranking de 2017, seguida de Alphabet, cabeza del emporio Google, con 579.500 millones; de Microsoft, con 507.500; Amazon (427.000) y Berkshire Hathaway, el oráculo inversor de Warren Buffet, uno de los clásicos, junto a Bill Gates y Carlos Slim, del top-three de mayores fortunas del mundo en la clasificación anual de Forbes de los últimos lustros, con 409.900 millones. Casi la misma cotización mundial que la firma de Mark Zuckerberg -Facebook concluyó el pasado ejercicio con un valor de mercado de 407.300 millones- y antecedió en este selecto club a la primera de las petroleras, Exxon Mobil, con 242.000 millones, las históricas y hegemónicas creadoras de riqueza para sus accionistas de otros tiempos.


El liderazgo por ingresos anuales en 2017


Sin embargo, los expertos de Statistic, modifican substancialmente su top-ten, al sondear las cuentas de resultados de las firmas y evaluarlas por el volumen de ingresos. Quizás el parámetro más fiel del tamaño de una empresa. Según sus valoraciones, de abril pasado, cuando se cerró, por tanto, el primer trimestre de actividad de este año, cuando la capitalización bursátil de Apple se catapultó hasta los 913.170 millones de dólares, Walmart registró unos ingresos, al término de 2017, para el conjunto del último ejercicio, de 485.900 millones. Fruto de los incrementos de ventas a través de e-commerce y del dinamismo consumista de su principal mercado: EEUU. Aunque opera con plataformas digitales en once naciones y tiene diseminados 11.000 centros comerciales por 28 países. Walmart, con sede en Bentonville (Arkansas) y que es propietario de los almacenes británicos Asda, emplea a más de 2,3 millones de trabajadores en todo el mundo, de los que 1,5 son empleados en EEUU. Para 2018, planea crear más de 200.000 nuevos empleos y mejorar los salarios de toda su plantilla. Además de aumentar los cursos formativos y adecuar así a sus trabajadores, presentes y futuros, a las demandas del mercado digital, promete su CEO, Doug McMillon.


A continuación, esta consultora sitúa a tres empresas chinas. El segundo escalafón del peldaño es para State Grid Corporation, con una facturación de 315.200 millones de dólares en 2017. La firma es el monopolio del mercado eléctrico del gigante asiático. Gestiona 24 firmas del sector de ámbito estatal, además de cinco regionales. Fundada en 2002, da trabajo a casi 2 millones de personas y dispone de 1.100 millones de clientes. Exporta a Italia, Filipinas, Australia y Brasil y va a realizar un plan de inversión de 11.000 millones de dólares en Sarawak (Malaisia) con la que iniciará su salida al exterior. Otra china, la petrolera Sinopec, con 267.500 millones de ingresos, completa el pódium. Esencialmente, por su expansión contractual en Rusia y Mongolia. Emplea a más de 810.000 trabajadores, principalmente a través de sus subsidiarias de petróleo y de la industria química. Ha desembolsado más de 120.000 millones de dólares en adquisiciones entre 2009 y 2013. Le sigue la China National Petroleum Corporation, con 262.600 millones. CNCP es un conglomerado de empresas energéticas con más de 1,7 millones de trabajadores, aunque su principal fuente de negocio es el petróleo y el gas. En la actualidad, dispone de unas reservas de crudo de 3.700 millones de barriles y mantiene joint-ventures de exploración y producción con Venezuela, Irán, Tailandia y Canadá.


El quinto y el sexto puesto son para dos emporios automovilísticos. Toyota, con 254.700 millones lidera las ventas de coches eléctricos, con más de 6 millones de unidades vendidos, casi todos de su modelo Prius. Si bien, buena parte de sus ingresos también proceden de sus otras marcas: Daihatsu, Ranz, Hino y Lexus. La compañía de la región japonesa de Aichi mantiene una plantilla de 348.000 trabajadores. Desde 2012, fabrica más de 12 millones de vehículos al año. Le sigue los pasos su gran rival global, Volkswagen, con 240.300 millones. A pesar del escándalo por las emisiones contaminantes de sus modelos, que estalló en 2015, y por el que ha desembolsado más de 15.300 millones de dólares en indemnizaciones y reparaciones y sanciones a autoridades regulatorias de EEUU, su política de diversificación de fabricantes (son dueños de Skoda, MAN, Scania, Bugatti, Bentley, Lamborghini, SEAT y Audi) y de vehículos (también se dedica a producir autobuses y camiones, principalmente) mantiene a más de 600.000 trabajadores.


Para desvelar a la segunda petrolera, Royal Dutch Shell, hay que remontarse al séptimo puesto. Facturó 240.000 millones de dólares. Es una de las clásicas de los seis supermajors del sector. Su catálogo de negocios es la base de su facturación. Está inmersa en exploración, producción, refino, distribución, electricidad, industria petroquímica, marketing y en la comercialización de energías renovables, especialmente eólicas y de biocarburantes. Gestiona unos 3,7 millones de barriles diarios y está presente en más de 70 países. En 2016 gastó 53.000 millones de dólares en la adquisición del grupo BP y se convirtió con esta operación en la primera compañía de gas natural licuado. Berkshire Hathway, con 223.700 millones, es la octava firma que, en su registro contable, incluye la facturación de sus marcas subsidiarias: NetJets, Pampered Chef, FlightSafety International, Long & Foster, Helzberg Diamonds, Lubrizol, BNSF Railway y Dairy Queen. Aunque el 75% de los ingresos declarados por Warren Buffet con su buque insignia, ya no proceden del ámbito financiero, sino de sus inversiones en conglomerados de sectores muy variopintos, que van desde el ferrocarril, hasta aseguradoras como Geico.


En novena posición aparece Apple, con 215.600 millones. Tiene 478 centros comerciales en 17 países y emplea a más de 110.000 personas. Y cierra el top-ten Exxon Mobil (205.000 millones y más de 77.000 empleados).


Aramco, la compañía con más beneficios del mundo


La era digital, en cualquier caso, no ha logrado desbancar a viejos teloneros del mercado. Por mucho que, en 2017, el número de unicornios repuntara como nunca en la historia económica reciente. O que china empezara a tutear a EEUU en esta faceta, al encumbrar nada menos que a 45 nuevas firmas al listado de empresas con más de 1.000 millones de facturación. Aramco, la petrolera estatal saudí, es la más rentable. Con diferencia. Sólo en los seis primeros meses del pasado ejercicio, consiguió 33.800 millones de dólares para las arcas del reino saudí. Vende más de 10 millones de barriles cada día. Las cuatro décadas de existencia de la mega-petrolera saudí ha sido uno de los secretos mejor guardados del Reino de Riad. Gobernada, como ha estado, por príncipes y ejecutivos y directivos del círculo íntimo de la monarquía Saud. Esta cifra ha sido entregada a los posibles inversores. A propósito de la privatización del 5% de su accionariado, operación inmersa dentro del programa de modernización económica del país impulsado por el heredero a la corona, Mohammed bin Salman, que valora a la petrolera en nada menos que 2 billones de dólares. Y la venta de esa porción de sus acciones en torno a los 100.000 millones.


Los 33.800 millones de ingresos en los seis primeros meses de 2017, con el precio del crudo aún por debajo de los 50 dólares, casi la cuarta parte de los que llegó a cotizar el barril en su valor histórico, rebasa la facturación conjunta de Samsung, Microsoft y Volkswagen. Y ha sido extraída de notas oficiales de varios bancos de inversión que preparan el acuerdo de salida a bolsa de Aramco.


Lista Forbes de las 500 mayores


El que Apple lidere el ranking de mayores empresas por capitalización bursátil y Walmart la lista por ingresos, no quiere decir que sean las compañías más grandes del mundo. Otra clasificación, la de la publicación Forbes, se considera la más completa por cuanto incluye en su catalogación una valoración de ventas, beneficios, activos y valor de mercado de cada una de las firmas que componen su indicador. El más extenso, incluye las 500 de mayor dimensión. En su edición sobre los resultados de 2017, el top-ten es el siguiente: los bancos chinos ICBC y China Construction Bank; Berkshire Hathaway; JP Morgan Chase; Wells Fargo; Agricultural Bank of China; Bank of America; Bank of China; Apple y Toyota Motor.


En su enumeración, registra nueve empresas hispanas. La primera que aparece es Santander, en el puesto 33, con 48.300 millones de ventas, 6.900 de beneficios, 1,4 billones de activos y 89.400 millones de valor de mercado. Le sigue BBVA, en el 105; Telefónica, en el 110; Iberdrola, en el 145; Repsol, en el 240; Inditex, en el 276; Gas Natural Fenosa, en el 307; La Caixa (321) y Mapfre (475).


Otra clasificación de referencia es la que ofrece las diez mayores firmas por valor de marca. La elabora la consultora Interbrand, que sitúa a Apple como la primera, con una enseña de 184.000 millones de dólares. La parte esencial de su valoración la extraen de los ingresos, pero también incluyen otros componentes, más o menos tangibles, relacionados, en esencia, con la ejecución de medidas de renovación de la imagen corporativa o, en su defecto, con decisiones o casos que pudieran deteriorar su marca. Acompañan a la firma de la manzana Google (141.700 millones de dólares de valoración); Microsoft, con 80.000 millones; Coca-Cola, con 69.700; Amazon, con 64.800; Samsung, con 56.200; Facebook, con 48.200; Mercedes-Benz, con 47.800 e IBM, con 46.800.


Pero, ¿cuáles son las más innovadoras en la era digital? La firma Boston Consulting Group tiene su ranking 2018. Sobre datos del pasado ejercicio. En el que calibran sus inversiones en I+D+i o el desarrollo de nuevos productos con denominación online, así como su aceptación en mercado y su éxito de ventas. La mayoría de sus empresas innovadoras (siete de las diez primeras) se consideran nativas digitales y obtienen la vitola de innovadoras por sus programas de inversión y la evolución de sus modelos de negocios y las industrias en las que operan y producen. En su listado, no aparece ninguna firma española. Los cinco primeros son Apple, Google, Microsoft, Amazon y Samsung.

 

02/05/2018 20:44 Actualizado: 03/05/2018 06:30
DIEGO HERRANZ

Publicado enEconomía
Viernes, 26 Mayo 2017 18:05

Hambre de poder

Hambre de poder

Este drama cuenta la verdadera historia de cómo Ray Kroc conoció en 1950 a los hermanos Mac y Dick McDonald, cuando cocinaban hamburguesas en el sur de California. Kroc quedó impresionado por la velocidad para hacer la comida, viendo en ello el potencial para crear una franquicia. Es así como pasó de vender máquinas de batidos a convertir la marca en un imperio tras comprársela a los hermanos en 1961. De esta forma convirtió McDonalds en el imperio mundial de comida rápida que es hoy, amasando millones de dólares.

 

El título ‘The Founder’ es de alguna manera un término singular y ciertamente desconcertante para una película biográfica sobre Ray Crock, el hombre que gracias a una visión amplia y ambiciosa convirtió un simple restaurante de hamburguesas en una de las marcas más exitosas del mundo, en un gigante del capitalismo.

 

Y es que el fundador de McDonald’s no es precisamente el señor Crock; él llegó cuando ya el negocio estaba en marcha, detectando un gran potencial en lo que apenas era una empresa familiar de comida rápida; decidiendo así darle forma a un negocio en el que vio éxito.

 

Así que la traducción del título al español resulta más coherente con lo que veremos en la cinta: ‘Hambre de poder’. Varias lecciones de marketing y una perseverancia absoluta de Ray Krock, personaje interpretado por Michael Keaton, quien deja ver nuevamente que es tan versátil como cada historia lo pida; su gran actuación salva la película en aquellos momentos en que tiende a volverse floja y plana.

 

Kroc, todo un comerciante típico de los Estados Unidos de la época: vende batidoras de varios ejes desde la cajuela de su carro, acompañando cada venta con un discurso propio de publicista, dejando pensar a los posibles compradores que esas máquinas podrían ser todo lo que necesitan para obtener éxito en sus negocios.

 

Recorre así Estados Unidos en busca de alguna oportunidad que lo aparte del fracaso económico en que se encuentra; en San Bernardino (California) se encuentra con la hamburguesería McDonald’s, y los hermanos Mac y Dick McDonald, quienes han desarrollado un “método rápido” de vender comida, la innovación de la hamburguesa: “de la parrilla al cliente”.

 

Es aquí cuando nuestro personaje ‘Ray Kroc’, identifica una muy buena idea de negocio, desaprovechada; decidiéndose por convertirse en socio de los hermanos y crear tantas franquicias como sea posible. En este proceso, la ambición de Krock desconoce límites éticos, sacando a flote todo el potencial visionario y de negociante que siempre cargó, pero que hasta ahora no había encontrado la oportunidad de potenciar con toda fuerza y ambición,marcando así la caída de los McDonald’s, dejándolos en un papel secundario. Llegamos así a la conocida realidad del capitalismo, donde el éxito de uno es la explotación del otro.

 

John Lee Hancock; director de la cinta, tiene facilidad para adaptar historias reales y hacer de los personajes de sus diferentes filmes, seres humanos ordinarios y regulares, dejando ver así esa notoria idiosincrasia y cultura norteamericana, alejándolos de lo que puede ser satírico o caricaturesco; de ello da testimonio otra película: ‘The Blind Sade’, en la que cuenta la historia de ‘Michael Ofer’ y su camino de superación desde la pobreza hasta llegar a la NFL. Ahora, también lo hizo con ‘The Founder’, dejando ver a un Ray Krock como un hombre insistente y perseverante y no como un dios del capitalismo, pero tampoco como el americano heroico; de este modo, la película es flexible en no juzgar o encasillar al personaje; es un tema que queda a juicio de los espectadores. Ray Krock, el visionario o el antihéroe...

 

“Hambre de poder” estará en cartelera en las siguientes salas de cine desde el 25 de mayo, en las principales ciudades del país

 

Cine Colombia
http://www.cinecolombia.com/bogota
Cinemas Procinal
http://www.procinal.com.co/proximos-estrenos
Cinemark
http://www.cinemark.com.co/newface/estrenos.aspx?current=estrenos
Royal Films
https://www.royal-films.com/bienvenido

Publicado enEdición Nº235
Europa debe regresar a la escuela del mundo, como alumna

 

Un sentimiento de agotamiento histórico y político recorre Europa y el norte global en general. Tras cinco siglos de imponer soluciones al mundo, Europa parece incapaz de resolver sus propios problemas, y entrega su resolución a empresas multinacionales a través de acuerdos de libre comercio, cuyo objetivo es eliminar los últimos resquicios de cohesión social y de conciencia ambiental adquiridos después de la Segunda Guerra Mundial.

En Estados Unidos, Donald Trump es más una consecuencia que una causa de la descomposición de un sistema político altamente corrupto, disfuncional y antidemocrático, donde el candidato más votado en elecciones nacionales puede ser derrotado por el candidato que obtuvo tres millones menos de votos de los ciudadanos. Domina la convicción de que no hay alternativas al estado crítico al que se llegó.

Los líderes mundiales, reunidos recientemente en el Foro Económico de Davos, reconocieron que los ocho hombres más ricos del mundo acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial más pobre, pero no por ello les pasó por la cabeza apoyar políticas que contribuyan a redistribuir la riqueza. Por el contrario, instaron a los desgraciados del mundo a mejorar su desempeño para ser ricos el día de mañana.

Mientras tanto, los instrumentos de análisis y comunicación social global de que disponemos nos impiden ver que fuera de Europa y de los países del norte global hay mucha innovación social y política que podría servir de estímulo para buscar nuevas soluciones globales que garanticen un futuro políticamente más democrático, socialmente más solidario y ecológicamente más sostenible. Curiosamente, algunas de estas soluciones han partido de ideas y experiencias europeas (aunque abandonadas por Europa) reinterpretadas y reconfiguradas a la luz de los diferentes contextos concretos y liberadas de dogmas y ortodoxias. Al mismo tiempo, Europa parece encoger, mientras que el mundo no europeo se expande. El futuro del mundo será mucho menos europeo de lo que lo fue su pasado.

Sería lógico pensar que Europa tiene gran interés en conocer mejor lo innovador que está emergiendo en el mundo. Pero para ello Europa debería estar dispuesta a interrogarse sobre la forma en que a lo largo de la Era Moderna se vio como maestra del mundo e imaginarse a sí misma como alumna del mundo, como coaprendiz del futuro junto con otras regiones y culturas del mundo. Resulta que Europa tiene grandes dificultades para aprender de las experiencias no europeas, sobre todo cuando tienen origen en el sur global, debido a un persistente prejuicio colonial. Al y fin y al cabo, ¿cómo podría Europa beneficiarse de experiencias de “regiones y culturas más atrasadas”, soluciones que, además, remiten a problemas que Europa supuestamente resolvió hace tiempo?

¿Cómo vencer este prejuicio y crear una nueva disposición para aprendizajes mutuos a escala global? Para responder necesitamos dar un paso atrás en el tiempo. El periodo álgido de Europa como poder global e imperial terminó en 1945. Cuando los países periféricos del sur global, muchos excolonias europeas, se volvieron independientes y trataron de escribir su propia historia en un mundo poseuropeo, el camino fue accidentado, con Europa y Estados Unidos cuestionando cualquier intento de desvinculación del sistema capitalista y la Unión Soviética rechazando cualquier alternativa que no fuera la suya. El movimiento de los no alineados, iniciado en 1955 con la Conferencia de Bandung convocada por los presidentes Nehru (India), Sukarno (Indonesia), Nasser (Egipto), Nkrumah (Ghana) y Tito (Yugoslavia), fue la primera manifestación de la intención histórica de diseñar un camino más allá de la visión bipolar y contradictoria que Europa ofrecía al mundo, ora liberal y capitalista, ora marxista y socialista, dos sistemas poco sensibles a las realidades extraeuropeas, y ambos con exigencias de lealtad incondicional. Esta dicotomización en los asuntos mundiales, dramáticamente ilustrada por la Guerra Fría, planteó dilemas políticos irresolubles a las nuevas élites políticas del sur global, incluso a las más distanciadas de la cultura occidental capitalista y comunista, que veían en ambos sistemas trampas gemelas basadas en la supremacía del “hombre blanco”.

Pero el movimiento de los no alineados fue neutralizado por el neoliberalismo global y la caída del muro de Berlín, y el llamado Tercer Mundo se diversificó hasta el punto de perder contenido. No obstante, esto no impidió que nuevas soluciones siguieran siendo diseñadas y ejecutadas. Siempre que cuestionaran el dominio del norte global y, en particular, del imperialismo norteamericano, este tipo de soluciones se combatieron violentamente: del embargo a Cuba a la destrucción de Irak, Libia y Siria; del Nuevo Orden Económico Mundial a la neutralización de los BRICS (la cooperación entre los llamados países emergentes: Brasil, Rusia, China y Sudáfrica).

La verdad es que, a pesar de ello, la tenacidad con que los pueblos del mundo van buscando soluciones de liberación y autonomía continúa sorprendiendo a los analistas. No se trata de romantizar tal tenacidad o de aceptar acríticamente las soluciones resultantes de ella. Se trata solamente de iniciar una conversa del mundo que no se agote en la discusión de las soluciones que una pequeña parte del mundo, el eurocéntrico, legitimó en el pasado. Esas soluciones fueron, sucesiva o simultáneamente, el colonialismo, la evangelización, el neocolonialismo, el imperialismo, el desarrollo, la globalización, la ayuda externa, los derechos humanos, la asistencia humanitaria. Dependiente de estas soluciones, el mundo no europeo terminó casi siempre por adoptarlas, voluntaria o forzadamente, residiendo ahí su condición subalterna respecto a Europa y Estados Unidos. Pero nunca dejó de pensar fuera de la caja eurocéntrica. En este tiempo de aparente eliminación de las alternativas, ese pensamiento puede ser hoy muy valioso para impulsar la posibilidad de nuevos aprendizajes globales como alternativa a la parálisis y a la guerra.

Por parte de Europa, hay dos condiciones principales para ese aprendizaje y ninguna de ellas responde a soluciones rápidas. Ambas implican la construcción de una nueva visión de Europa. La primera condición consiste en someter a un debate profundo el propio concepto de Europa. Debemos comenzar asumiendo que no existe una definición oficial de “europeo”, por lo menos en términos de políticas culturales. ¿Cuántas Europas existen? ¿Cuántos son los países europeos? ¿Qué significa ser europeo? La desintegración de la Unión Soviética, la reunificación alemana y el movimiento a gran escala de migrantes, trabajadores y refugiados por toda Europa crearon una nueva complejidad, tanto en el dominio de las identidades como en el de las fronteras. Por esta razón, muchos autores sostienen que el discurso de “la identidad de Europa” es prematuro. Así como no hay “una Europa”, sino una pluralidad de definiciones históricas específicas y concurrentes entre sí, existen “identidades europeas” contrastantes y rivales, subordinadas al diseño de las fronteras y a la percepción de la naturaleza de la “europeidad”. Los servicios de inmigración y de fronteras van desarrollando sus propias ideas sobre Europa y la identidad europea, pero sin ninguna conexión con otros niveles de discusión.

La segunda condición, íntimamente relacionada con la primera, se refiere a lo que se entiende por sur global en cuanto mundo no europeo. El sur que confronta a Europa como “el otro” existe tanto dentro como fuera de Europa. En las primeras décadas del siglo XIX, el estadista austriaco Metternich escribía que “Asien beginnt an der Landstrasse”, es decir, que Asia comienza en una calle de la periferia de Viena, la calle donde vivían inmigrantes provenientes de los Balcanes. Entonces, como ahora, la distinción entre los Balcanes y Europa parece clara, como si aquellos no perteneciesen a Europa. Hoy, el sur dentro de Europa son los inmigrantes; los gitanos; los hijos de inmigrantes, algunos de los cuales nacieron en esta misma Europa hace varias generaciones, portadores de pasaportes europeos sin, por ello, ser reconocidos como “europeos como los otros”. Y todavía hay otro sur dentro de Europa que particularmente nos interesa. Es el sur que, siendo periférico en sentido geográfico, lo es también en muchos otros sentidos. Me refiero a Portugal, España, el sur de Italia y Grecia. Históricamente, siempre hubo dos Europas, la del centro y la de la periferia, y la primera nunca imaginó que pudiese aprender algo positivo de la experiencia de la segunda.

El sur fuera de Europa ha sido entendido desde el siglo XV de una forma groseramente reduccionista. Son los países proveedores de materias primas y, más tarde, mercados de consumo a explotar; países cuyas catástrofes naturales hacen necesaria la ayuda humanitaria europea; países incapaces de cubrir las necesidades de su población, dando origen al problema de la inmigración que “aflige” a Europa; países que crean terroristas contra los cuales es necesario luchar con el máximo de inclemencia. Esta visión del sur global continúa dominada por la empresa colonial. Esta estipulaba que las poblaciones y las naciones sujetas al dominio europeo, independientemente de la diversidad de su pasado, estaban condenadas a un solo futuro: el futuro dictado por Europa. Así, el futuro de Europa quedó rehén de los límites que imponía al mundo no europeo. ¿Cuántas ideas y proyectos fueron descartados, desacreditados, abandonados, demonizados dentro de Europa simplemente por no servir al proyecto colonial?

Europa tiene que regresar a la escuela del mundo y de su diversidad infinita. Para aprender, tiene que estar dispuesta a desaprender muchas de las concepciones sobre sí misma y acerca del mundo no europeo que la trajeron hasta aquí, a este momento de grado cero de innovación social y política en el que se encuentra.

 

 

Publicado enInternacional
En 2017 China buscará ser líder mundial en ciencia y tecnología
Con una serie de avances científicos alcanzados el año pasado, China ha marcado el comienzo de 2017 intentando ser uno de los países innovadores más importantes del mundo.

 

En su discurso del Año Nuevo, el presidente chino, Xi Jinping, habló de muchos éxitos científicos y tecnológicos logrados en 2016, como la entrada en operación del Telescopio de Apertura Esférica de 500 metros (FAST, por sus siglas en inglés), y el satélite Wukong, explorador de partículas de materia oscura (Dampe), el cual ha estado en órbita un año.

 

También mencionó el lanzamiento de un satélite cuántico y las misiones espaciales de Shenzhou-11 y Tiangong-2.

 

Hemos logrado avances, además de definir una serie de regulaciones y un sistema de garantía de calidad. También hemos creado un grupo joven y capaz, señaló Li Jian, director del Centro de Control Aeroespacial de Pekín.

 

El FAST, el mayor radiotelescopio del planeta, entró en operación en septiembre pasado en el suroeste de China para observar el espacio y buscar vida extraterrestre.

 

El telescopio podrá ayudar al ser humano a entender mejor el origen y la estructura del universo y acelerar la búsqueda de vida más allá de la Tierra.

 

Detector de materia oscura

 

El primer satélite de detección de materia oscura de China, Wukong, por el nombre en chino mandarín del personaje del Rey Mono de la obra clásica china Viaje al Oeste, fue enviado al espacio en diciembre de 2015 para buscar señales de materia oscura, que es invisible, pero representa la mayor parte de la masa del universo, según los científicos.

 

El satélite cuántico fue lanzado al espacio en agosto con el fin de interceptar comunicaciones cuánticas mediante la transmisión de claves indescifrables desde el espacio hasta la Tierra.

 

La aeronave Shenzhou-11 fue lanzada el 17 de octubre y se acopló dos días después con el primer laboratorio espacial chino, Tiangong-2, donde dos astronautas vivieron por 30 días, el tiempo más largo que los astronautas chinos se han quedado en el espacio.

 

Además de la tecnología espacial, China ha experimentado éxitos extraordinarios en otros campos de vanguardia en 2016.

 

En junio, el nuevo sistema de supercomputación de China, Sunway-TaihuLight, fue reconocido como la computadora más rápida del mundo en la Conferencia Internacional de Supercomputación celebrada en Alemania.

 

En septiembre se abrió un banco genético nacional con más de 10 millones de muestras biológicas para investigar sobre la salud humana y conservar la diversidad biológica global.

 

Aparte de los sectores de vanguardia, la fuerza innovadora del país también se ve en las compañías individuales en todos los campos.

 

Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés), China se ubica en el primer puesto del mundo en cuanto a las solicitudes de patentes, al recibir más de un millón de pedidos en 2015.

 

China se encuentra entre las 25 mayores economías innovadoras del mundo en el índice global en la materia emitido por la Universidad Cornell, INSEAD y WIPO en agosto.

 

“Eso concuerda con todos los desarrollos que hemos observado en China en los años recientes, incluido el uso de la innovación como un componente principal en la transición de la economía china desde ‘Hecho en China’ hasta ‘Creado en China”’, señaló Francis Gurry, director general de WIPO.

 

China, una nación determinada a buscar el desarrollo impulsado por la innovación, está dispuesta a hacer mayores avances.

 

Según una directriz dada a conocer en mayo, el país dará tres pasos importantes para alcanzar el desarrollo impulsado por la innovación.

 

Será una nación innovadora en 2020, un líder internacional en la innovación en 2030 y una potencia mundial de innovación científica y tecnológica en 2050, según señala el documento.

Viernes, 16 Diciembre 2016 07:15

Una larga recesión pesa sobre Italia

Una larga recesión pesa sobre Italia

Valentino, profesor de Economía de la Universidad La Sapienza, de Roma, plantea que los problemas fundamentales son la falta de innovación tecnológica y la baja eficiencia del sector público, sumadas a la inestabilidad política.


Italia no logra despegar de la recesión que la tiene aplastada desde la crisis del 2008-2009. Según las previsiones oficiales, el 2016 se cerrará con un crecimiento del PBI cercano al 0,8 por ciento. Una cifra bajísima (casi igual a la de 2015), en comparación con otros países de la Unión Europea, que si bien no brillaron por su crecimiento llegaron al 1,7 por ciento (Alemania) y 1,3 por ciento (Francia). Sobre el Reino Unido pocos se animan a hacer previsiones, porque luego del Brexit de junio se dijo que la economía se iba a caer y ahora parece que no es así. Italia no ha pasado por un Brexit, pero sí por un referendo que llevó a la renuncia del primer ministro y a una crisis de gobierno, así como a la elección de un nuevo gobierno provisorio que durará hasta que se puedan hacer nuevas elecciones. Y por cierto esto no ayuda ni a la estabilidad ni al crecimiento económico. Pero no son sólo estos elementos los que contribuyen al estancamiento de la economía italiana. Sobre esto y las perspectivas para el 2017 PáginaI12 conversó con el economista Pietro Valentino, profesor de Economía de la Universidad La Sapienza, de Roma.


–¿Cuál es su balance de la economía italiana 2016?


–Estamos todavía en una fase de estancamiento porque las variaciones son modestas. La salida efectiva de la recesión todavía no se ha verificado enteramente.


–¿Y esto por qué?


–El problema radica en que este país debería renovarse. Se ha modernizado sólo en algunos sectores. No hay un cambio profundo en la estructura de la economía. Italia es competitiva sólo en algunas áreas, no en todas. Se habla de baja productividad media del sistema en Italia y esto quiere decir que el país produce cosas que tienen una gran competencia a nivel internacional. Por lo cual Italia debería innovar para mejor competir, pero eso no se realiza.


–¿En cuáles sectores principalmente?


–Todo el sector de los servicios es muy tradicional, el sector de las nuevas tecnologías está poco desarrollado en comparación con otros competidores internacionales. En el industrial –a excepción del Made in Italy de alta calidad– todavía hay bajos niveles de productividad. En la mecánica algunos sectores han sido innovados pero relativamente poco. Hay un espacio importante para la innovación en el área alimentaria pero no es explotado, también porque la dimensión productiva es relativamente modesta en comparación con otros países. Es decir que no hay innovación prácticamente en ningún sectores. A esto se agrega que el sector público tiene una muy baja eficiencia. Esto hace que todo sea más trabajoso y costoso y que se retrasen todos los apoyos a las inversiones y el uso de los recursos disponibles, incluso a nivel europeo.


–¿Qué rol ha tenido la desocupación en todo esto, que llegó a ser casi del 40 por ciento en estos años pasados, sobre todo al sur de Italia?


–Con el llamado “Job Acts” (una reforma de las leyes laborales que hizo el ex primer ministro Matteo Renzi entre 2014 y 2015, ndr) la desocupación disminuyó un poco, sobre todo por el hecho de que muchos que trabajaban en negro, fueron blanqueados. Hay una desocupación muy alta también debido a que entre el mercado del trabajo y la calificación profesional no siempre hay sintonía. Es decir, por una parte las empresas, siendo escasamente innovadoras, no buscan gente muy calificada. Por el otro la universidad produce muchos profesionales para sectores donde no hay una gran oferta de trabajo. Los jóvenes estudian y después se tiene que ir a buscar trabajo a otros países.


–¿Y la corrupción ha jugado su parte en todo esto? Se sabe de innumerables casos en los que, pagando a los políticos de turno abundantemente, ciertas empresas ganan las licitaciones que después cuestan al Estado mucho más.


–La corrupción ha tenido más que nada un efecto sobre el gasto público. Lo ha tenido menos en los sectores productivos. Por ejemplos en algunos sectores, más que la corrupción han influido otros factores. Por ejemplo el turismo, ellos no innovan porque piensan algo así como, “total, a Italia los turistas vienen de todas maneras”. La corrupción está presente en todo el país más o menos pero principalmente en las regiones del Sur.


–Según sus previsiones, ¿a dónde irá la economía italiana en 2017?


–Creo que el PBI crecerá, pero poco. El inmovilismo del sistema político no favorece seguramente las inversiones, sobre todo de capitales extranjeros. Un gobierno provisorio como éste que tenemos, hace que todo sea más inestable... Habrá seguramente el próximo año un leve aumento de la demanda interna gracias a algunas leyes sancionadas últimamente. Países como Francia o Alemania marchan muy bien porque tienen sistemas productivos innovadores, producen en sectores con alto contenido tecnológico, desde aviones a autos, y están menos sujetos que Italia a la competencia de los mercados extranjeros. Italia no tiene proyectos a este nivel. Si se analizan las propuestas económicas de los partidos políticos, se ve que no hay ideas contundentes. Además, si se cambia el gobierno a cada rato y no se sabe quién estará dentro de seis meses, todo se hace más difícil. Esa inestabilidad es mucho peor que la corrupción, dejando bien claro que la falta de innovación y la corrupción son dos elementos que estrangulan la economía.


–Se habla también de los problemas de algunos bancos, como el Monte dei Paschi di Siena. ¿Eso podría poner en riesgo la economía italiana?


–Sustancialmente no, porque en el caso del Monte dei Pashi di Siena se trata de un banco regional y pequeño. El problema podrían ser otros bancos más importantes, como Unicredit, que se extendió demasiado a los países del Este europeo y ha tenido inconvenientes. De todas maneras parece que las cosas se han solucionado. El problema mayor para la economía en general era que los bancos habían bloqueado las financiaciones a las empresas, a causa de sus problemas. Pero según el Banco de Italia (Banco Central, ndr) esta cuestión ha sido resuelta. Por ahora, de todas maneras, los bancos no hacen grandes inversiones en las empresas porque la salida de la recesión es todavía débil y no quieren riesgos.

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