El Mercado Común del Sur (Mercosur) consolidó este 2012 su estructura y base con la incorporación plena de Venezuela y se erige hoy como la quinta economía del mundo con un Producto Interno Bruto de 3,3 billones de dólares y el 20 por ciento de las reservas probadas de petróleo.

 

Con más de 311 mil 865 millones de barriles de crudo en reservas certificadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el Mercosur pasó a dominar una de las mayores provisiones de este combustible en el planeta.

 

Venezuela aparece con 296 mil 500 millones de barriles, seguida de Brasil, con 12 mil 860 millones y Argentina, con dos mil 505 millones, lo cual confirma la solidez de esta asociación regional.

 

Creado en 1991, el bloque transformó sus fronteras y ahora se extienden desde la Patagonia hasta el Caribe, lo cual representa un suspirado mercado de 275 millones de personas en un territorio de 12,8 millones de kilómetros cuadrados, el 72 por ciento de Sudamérica.

 

Además del petróleo, el Mercosur cuenta con grandes reservas comprobadas de gas natural al acumular más de 6,2 billones de metros cúbicos, de las cuales el 88,7 por ciento (5,5 billones de metros cúbicos) pertenecen a Venezuela.

 

Argentina aparece con 378 mil 800 millones y Brasil con 336 mil 400 millones. De concretarse al final del 2013 el ingreso de Bolivia, este próspero grupo sumaría otros 360 mil millones de metros cúbicos de gas natural.

 

En el espacio territorial de este bloque se concentran igualmente las dos terceras partes de la reserva de agua dulce del planeta, según estadísticas brasileñas.

 

Estos codiciados recursos vigorizan a tal mecanismo de integración, cuyos objetivos y propósito parecen retomar un nuevo rumbo que, sin despegarse de lo comercial, se inclinan por tornar la cooperación entre sus socios en un instrumento de la unión regional.

 

La presidencia pro tempore brasileña, concluida en la cumbre del 7 de diciembre último, abrió sus puertas además a Bolivia y Ecuador para que se integren al grupo, que mantiene suspendido a Paraguay desde junio pasado, luego de la amañada destitución del presidente Fernando Lugo

 

Medios políticos de Brasil llaman la atención de que después de la sanción aplicada al gobierno impuesto en Asunción, traslucieran con fuerza voces que hablan de inclusión y de libre circulación de personas y movilidad académica dentro del Mercado Común del Sur.

 

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, corroboró que durante la jefatura pro tempore del bloque se avanzó hacia nuevos mercados y Bolivia firmó el documento de adhesión, que establece un período de un año para concretar su entrada a este amplio mercado.

 

Guyana y Surinam solicitaron asimismo su alistamiento al bloque como asociados, para sumarse al conjunto de naciones con este estatus: Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia y Perú.

 

El gobierno ecuatoriano anunció asimismo que evalúa los pro y contra que representarían para su economía el ingreso a esta asociación.

 

Según el presidente Rafael Correa, les "sobra voluntad", pero la decisión adoptada por ese país en la década de los 90, de asumir el dólar estadounidense como moneda, los privó de contar con una divisa nacional.

 

Tenemos que reflexionar mucho sobre las oportunidades y riesgos para aceptar los acuerdos", "ver el efecto y saber los costos prácticos económicos de ingresar al bloque y conversarlos con franqueza con Mercosur", aseveró.

 

Al cierre de 2012, Mercosur ratificó la suspensión de Paraguay y decidió "seguir examinando la situación", pero "sin alterar" la sanción impuesta a esa nación en junio pasado, tras la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

 

El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, explicó que el bloque actuará "de la mano" con la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que también sancionó a Paraguay y su retorno está condicionado a la celebración de elecciones generales en ese territorio.

 

Para Brasil, los pasos dados este año denotan que América Latina hace la diferencia, con el fortalecimiento del Mercosur y el afianzamiento político de la Unasur, en medio de una crisis económica mundial que mantiene en jaque a Europa.

 

Los propósitos anunciados por el grupo se encaminan a aplicar medidas que reduzcan la pobreza y garanticen una mejor distribución de las riquezas.

 

Para Uruguay, que se encargará en el primer semestre de 2013 de la presidencia del Mercosur, está presente el desafío de aprovechar el poder acumulado para promover un amplio intercambio regional, y que incorpore de lleno a la sociedad y ofrezca resultados en beneficio de los ciudadanos.

 

(Tomado de Prensa Latina)

 

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Viernes, 28 Diciembre 2012 07:54

Irse o no, ésa es la cuestión

A días de que se cumplan cuarenta años del ingreso del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea, la relación de los británicos con Europa se parece cada vez más a la canción de Clash, “Should I stay or should I go?” (¿Debo quedarme o me voy?). En una encuesta publicada ayer por el matutino The Guardian, un 51 por ciento se inclinó por el “should I go”. En 2001 era al revés: un 68 por ciento se inclinaba por el “I should stay”. Ahora que la tortilla de la opinión pública parece estar dándose vuelta, la pregunta es a dónde “should they go”.

 

La crisis en la Eurozona ha desenterrado el siempre latente euroescepticismo británico expresado magníficamente por un titular de la preguerra: “Densa neblina. Europa quedó aislada”. Los sectores euroescépticos conservadores, que están presionando al primer ministro David Cameron para que convoque a un referéndum sobre el tema, tienen ahora el respaldo contundente de los números. La encuesta muestra que un 36 por ciento votaría “definitivamente por abandonar la UE” y un 15 también se inclinaría “muy probablemente” por la salida, mientras que sólo un 22 por ciento quiere quedarse y un 18 por ciento votaría “probablemente” por la permanencia. Para delicia de los euroescépticos, estos porcentajes reflejan claramente una tendencia. En octubre del año pasado, los porcentajes eran 49 por ciento a favor de dejar la UE y 40 por ciento que deseaba quedarse.

 

El tema europeo no sólo divide a los conservadores: abre un abismo entre éstos y sus socios en la coalición, los liberal demócratas. En una entrevista publicada en primera plana del The Guardian, el viceprimer ministro, el liberal demócrata Nick Clegg, lanzó una clara advertencia a los conservadores. “Lo que tenemos que hacer es concentrarnos en la crisis económica, cooperar activamente con la Eurozona para apagar el incendio y salir de la actual emergencia. No podemos quedarnos al margen de lo que sucede en Europa”, señaló Clegg. Los liberal-demócratas son tradicionalmente los más europeístas del arco político británico y tienen un poco más controlados las viejas añoranzas imperiales que tanto desvelan y confunden el razonamiento de sus socios conservadores.

 

En los próximos días el primer ministro Cameron va a pronunciar un muy esperado discurso sobre Europa que debería definir la posición de los conservadores al respecto. El consenso entre los analistas es que el discurso, comidilla política de los últimos dos meses, prometerá un referendo y la repatriación de ciertas potestades (en especial en temas financieros y laborales) si hay un sustancial cambio del Tratado de Lisboa, que rige el funcionamiento de la UE, para apuntalar al euro.

 

Cameron está luchando no sólo con sus euroescépticos sino con la creciente popularidad del antieuropeo UKIP, que se ha convertido en un depositario del voto protesta en elecciones locales o de renovación de escaños. En la encuesta de The Guardian, el UKIP mantenía por segundo mes consecutivo un apoyo del 7 por ciento del electorado, en su inmensa mayoría robados al Partido Conservador y su pobre manejo de la situación económica. Este drenaje de votos ha envalentonado a los euroescépticos conservadores, que hoy quieren reformular la relación con Europa y acercarla a la que tiene Suiza, en la que se preserva el derecho a gozar del mercado común, pero se mantiene una relativa autonomía respecto del presupuesto o las regulaciones europeas. En resumen, que los euroescépticos creen que el “should I stay or should I go?” puede convertirse en “I should stay and go”. ¿Para qué? Para desregular más el mercado laboral y el financiero y soñar que todavía son un imperio que puede mantener una olímpica distancia de Europa.

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Martes, 18 Diciembre 2012 20:36

Enterrar la Can

Enterrar la Can

El presidente de Bolivia ha resuelto solicitar la incorporación de su país al Mercosur, con un anuncio precipitado y polémico dentro de la propia Bolivia. El resultado más visible de la medida no sería solo la separación boliviana, sino el efectivo fin de la Comunidad Andina. Continuar con solo tres países en el proceso de integración andina sería inviable. Esto debería ser seriamente analizado.

 

El Pacto Andino nació en 1969 con el Acuerdo de Cartagena. Lo formaron Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Venezuela se incorporó unos años después y Chile se retiró. Recientemente, Venezuela lo abandonó. Es un ambicioso proyecto de integración inspirado en la iniciativa de Simón Bolívar, que dedicó su vida a la unidad de nuestros pueblos.

 

El Pacto Andino tuvo inicios auspiciosos, pero sus avances fueron limitados. Se han realizado varios reajustes, entre ellos el cambio de nombre a Comunidad Andina, CAN, y el establecimiento del Sistema Andino de Integración. Pero, aunque no se reconozca, la CAN ha traído sustanciales beneficios. El espectacular incremento del comercio entre los países miembros, la facilidad de viajar solo con cédula, no es casualidad, sino efecto del funcionamiento de los mecanismos de integración.

 

Hay ventajas económicas visibles que no se pueden despreciar sin más. Ecuador se beneficia de su pertenencia a la CAN. Muchas decisiones de sus organismos, que son obligatorias para los países, no solo han incrementado el comercio y la producción, sino que nos han hecho avanzar colectivamente en temas como integración fronteriza, protección del ambiente, educación superior, prevención de desastres, cohesión social y otras. Inclusive nuestro país es sede del Tribunal Andino de Justicia, reconocida como institución pionera a nivel mundial.

 

Desde luego, la integración andina no es un fin en sí, sino un eslabón para la integración sudamericana, como pensaba Germánico Salgado. Por ello, lo que debería hacerse es promover la convergencia ordenada de la CAN y Mercosur en un solo proceso cuyo embrión es Unasur. Pero para ello hay que asegurarse de que Mercosur tenga una institucionalidad adecuada, pues es más débil que la de la CAN. También es necesario que Unasur se constituya en el espacio efectivo de integración sudamericana. Y para ello se requiere firme voluntad política de los países.

 

Ser genuinamente bolivariano es sostener el ideal integracionista del Libertador. Y la vocación integracionista se ve en la práctica. No en los enunciados bolivarianos que, como en el caso del Presidente de Venezuela, ha promovido el abandono y desmantelamiento de la CAN. Ahora Evo Morales ha tomado una medida lamentable que contradice años de lucha por la integración que Bolívar inspiró. Solo podemos esperar que tenga el buen sentido y la consecuencia de rectificarla.

 

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/enrique_ayala_mora/Enterrar-CAN_0_827917348.html.

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Evo Morales da el visto bueno al ingreso de Bolivia al MERCOSUR

El presidente de Bolivia, Evo Morales, comentó este jueves las “razones fundamentales” por las que su país debería integrarse en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) como miembro pleno, entre ellas, el hecho de que ese bloque comercial no tenga un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.


 
En un acto con militares en La Paz, el gobernante señaló que ante la propuesta hecha por los embajadores del Mercosur para que Bolivia se sume al bloque, su Gobierno responde que está de acuerdo en avanzar “de verdad” hacia esa integración, aunque apuntó que “mucho dependerá también de los parlamentos” de los países miembros.


 
Dijo que uno de los motivos para aceptar la propuesta es que ese bloque no tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que solamente beneficiaría “a las trasnacionales y no las cooperativas, las asociaciones de productores, ni los pequeños productores”.


 
Morales lamentó que la Comunidad Andina (CAN), de la que forma parte Bolivia, tenga “ciertos problemas” porque “hay dos países (Perú y Colombia) que son parte del TLC con Estados Unidos”.


 
El Ecuador, cuyo gobierno es aliado de Morales, es el cuarto socio del bloque andino.


 
El mandatario también argumentó que el Mercosur “es un mercado mucho más grande que la CAN”, que Bolivia tendría “mucha más fuerza para cualquier negociación” con otros países y sería parte de las carreteras de integración entre el Pacífico y el Atlántico.


 
Destacó además que en el caso de que Bolivia y Ecuador se integren al Mercosur casi un 80 % de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) serían parte de primer grupo.


 
Bolivia es actualmente Estado asociado del Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y Paraguay, aunque este último país está suspendido temporalmente tras la destitución, en junio pasado, de Fernando Lugo de la Presidencia paraguaya.


 
Chile, Colombia, Ecuador y Perú también son Estados Asociados del Mercosur, al que Venezuela se incorporó como miembro pleno a fines de julio pasado.


 
Bolivia tiene previsto iniciar el diálogo para integrarse al bloque en su cumbre en Brasilia el próximo 6 y 7 de diciembre.
 El canciller de Paraguay, José Félix Fernández Estigarribia, advirtió hoy de que el eventual ingreso de Bolivia sin su acuerdo, como ocurrió con Venezuela, sería inválido.

 

22 Noviembre 2012


 
(Con información de EFE)

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Informe: Economía de AL crecerá 3,2% en 2012 y 4 % en 2013

La economía de América Latina crecerá un 3,2% este año y un 4 % en 2013, según el informe de la OCDE y la CEPAL difundido hoy en el marco de la Cumbre Iberoamericana en la ciudad española de Cádiz.


 
Pese a continúo crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de América Latina, las perspectivas económicas de la región “están sujetas a incertidumbre y volatilidad en el contexto externo”, señala el informe, presentado por el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.


 
El crecimiento en América Latina “es casi un cliché”, dijo Gurría al resaltar que la región sigue “resistiendo mejor los embates de la crisis global” y debe seguir haciéndolo pese a los “importantes desafíos” que afronta a largo plazo, como la reducción la demanda interna y la exportación de recursos naturales.


 
La recaudación tributaria “sigue siendo excesivamente baja” en América Latina, señaló, al recordar que ha pasado de un 14 % a un 19,4 % de 1990 a 2010, pero sigue lejos del 34 % de media en los países de la OCDE.


 
Este tipo de informe, que desde hace seis años se presenta en el marco de la Cumbre Iberoamericana, se centra en esta ocasión en la Pymes (pequeñas y medianas empresas) latinoamericanas y la forma de impulsarlas con cambios estructurales.


 
La economía mundial registrará una “lenta expansión”, debido a los problemas fiscales, la fragilidad financiera y los altos niveles de desempleo en la zona euro, según el documento que indica que la consolidación del crecimiento en Estados Unidos continuará débil.


 
En ese contexto, se estima que las economías de China e India, que han sido un motor importante para el crecimiento mundial, en particular para América Latina, registrarán una desaceleración.


 
Las tasas de desempleo en 2012 serán de un 6,5% en la región, frente a un 8% en la OCDE y un 11,5 en la zona euro, con tendencia a aumentar a un 12% en 2013, señaló Gurría.


 
América Latina en su conjunto ha fortalecido su posición en términos de reservas internacionales, un 16% del PIB, y muchos países de la región tienen una deuda relativamente baja y buen acceso a financiación internacional, lo que permitirá evitar una contracción de la economía, señala el estudio.


 
El informe recomienda, entre otros, una mayor inversión en infraestructuras y asegurar la coherencia entre las políticas de estabilización a corto plazo y las medidas estructurales para aumentar el crecimiento potencial.
 


Pese a que la mayoría de los países latinoamericanos han logrado combinar las tasas de crecimiento económico con la reducción de la pobreza en los últimos años, las desigualdades en la región siguen siendo de las más altas del mundo, con un 31 % de la población en niveles de pobreza.


 
En cuanto a las Pymes, el estudio subraya que son “actores clave para incrementar el crecimiento potencial de América Latina”, pero, indica que estas empresas presentan una baja productividad y gran heterogeneidad en su acceso a mercados tecnologías y capital humano.


 
Las pymes representan el 99% de las empresas en América Latina, donde emplean a 67 % de la población activa, y sin embargo, su contribución al PIB es relativamente baja.


 
Las grandes empresas en la región tienen niveles de productividad que llegan a ser 33 veces mayores que las de las microempresas y seis veces más que las pequeñas, comparado con 1,3 y 2,4 veces en los países de la OCDE, señala el informe.


 
La financiación y el acceso a la información son dos aspectos claves para un mejor desarrollo de las pymes en América Latina, según el informe, aspectos resaltados tanto por Gurría como por Bárcenas en su presentación, en la que intervinieron el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.


 
Tambien estuvieron el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, y Enrique García, presidente del CAF, banco de desarrollo de América Latina.

 

 17 Noviembre 2012
 
(Con información de NO365)

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Viernes, 19 Octubre 2012 06:31

Cortocircuitos en la cumbre de Bruselas

Cortocircuitos en la cumbre de Bruselas
El presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, no disimularon sus diferencias durante la apertura de la cumbre de Bruselas. El encuentro de dos días, que aglutina a los líderes de la Unión Europea (UE) para evaluar reformas económicas, fiscales y políticas, comenzó ayer con algunos cortocircuitos entre Merkel y Hollande. Mientras el mandatario galo pretende acelerar la supervisión integral de los bancos de la Zona Euro como una primera etapa de la anhelada unión bancaria, la canciller alemana aspira a reforzar la unión política y presupuestaria, según afirmaron ambos gobernantes ayer antes del inicio de la cumbre. “El tema de este Consejo Europeo no es la unión presupuestaria, es la unión bancaria. Le diré a Merkel que debemos avanzar en los últimos acuerdos”, manifestó Hollande al llegar a la sede de la UE. Por su parte, Merkel dejó en claro que no es momento para la unión bancaria, ya que para ello todavía hay que trabajar más profundamente.


Este nuevo entredicho entre Berlín y París, las dos economías principales de la Eurozona, tiene lugar en una cumbre que necesitará de numerosas reuniones entre ministros para acercar posiciones, algo que le permitirá a la UE salir del inmovilismo frente a la crisis económica que golpea a la Zona Euro. El socialista Hollande reafirmó su deseo de que un acuerdo en este punto sea logrado antes de fin de año, para instaurar un supervisor bancario único –previsto para el 1º de enero de 2013– que permita a los bancos en dificultad recapitalizar rápidamente, a fin de evitar que los Estados incrementen sus deudas.


No obstante, la conservadora Merkel aclaró: “No es en este Consejo donde tomaremos todas las decisiones, aquí vinimos a preparar las decisiones que tomaremos en diciembre”, dijo en referencia al último Consejo Europeo de 2012. Asimismo, el mandatario francés estimó que las diferencias entre Francia y Alemania quizá se encuentran en los calendarios electorales. “Nosotros salimos de una elección presidencial y Merkel tiene sus propias citas electorales en 2013. Pero es nuestra responsabilidad sacar a la Eurozona de la crisis que atraviesa desde hace dos años”, expresó.


Merkel y Hollande se reunieron minutos antes del encuentro con los restantes 25 jefes de Estado de los países que integran la UE. Finalizada la reunión, las cámaras de televisión pudieron captar una acalorada discusión entre ambos mandatarios. Según el diario francés Le Figaro, el contrapunto franco-alemán se debe a un error de traducción de lo acordado en el precedente Consejo Europeo que se llevó a cabo el 28 y 29 de junio. Citando versiones francesas e inglesas de lo acordado en junio pasado, el diario galo reveló una palabra extra en la versión anglosajona en la que se basa Berlín, para el que los bancos en dificultades sólo podrán ser recapitalizados una vez que el control sea establecido sobre sus bancos y no desde que sea designado el funcionario a cargo del control.


Este mediodía, Merkel aseguró querer avanzar con rapidez pero con mucha precisión en la creación del supervisor bancario único, tarea que asumirá el Banco Central Europeo (BCE). También señaló que serán los titulares de Finanzas quienes discutirán los detalles de esta iniciativa. Los ministros serán quienes deban aclarar si el uso del fondo de rescate para apoyar a los bancos debe limitarse o no a nuevos rescates, como exigen Berlín y otros países del Norte, o si cubrirá también los activos heredados, tal y como pretenden España, Italia o Irlanda.


Mientras tanto, el Ejecutivo alemán insiste con su idea de seguir impulsando la integración fiscal del euro y defiende la propuesta de crear un “supercomisario” europeo con capacidad para revisar los presupuestos nacionales e incluso vetarlos y devolverlos al Parlamento correspondiente. Sin embargo, Hollande –reticente a una medida que mermaría la soberanía francesa– sostuvo que no es el momento de abrir nuevos debates y agregó que ya existen varias normas en esa misma línea que todavía están en fase de ratificación.


El objetivo de esta cumbre, que una vez más parece destinada a naufragar, es aprovechar el momento de relativa calma en los mercados respecto de España y Grecia, para explorar ideas que posibiliten la construcción de un nuevo diseño político, económico y fiscal en la Eurozona, según adelantaron fuentes diplomáticas. El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, presentará a los líderes un informe para sentar las bases de una nueva arquitectura para la Eurozona a partir de 2013. El texto del funcionario belga plantea la creación de un presupuesto y un Tesoro propios de la Zona Euro, cuyo fin sería financiar reformas y amortiguar turbulencias en países con problemas. Hoy, en el inicio del segundo día de la cumbre de Bruselas, la canciller alemana mantendrá una reunión con el primer ministro griego Antonis Samaras, según confirmaron fuentes diplomáticas en el marco del encuentro. Se espera que los 27 jefes de Estado y de gobierno del bloque traten durante la última jornada temas vinculados con la política exterior. Ayer, los líderes de la UE se ocuparon del tema Grecia y escucharon a Samaras pedir apoyo para sus medidas de ahorro.


Por otra parte, la troika –compuesta por representantes de la UE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo– cerró la jornada de ayer con un acuerdo con las autoridades griegas sobre la mayoría de las medidas de ahorro, pero advirtió que aún se necesitan más discusiones.

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Martes, 16 Octubre 2012 06:19

AL-Medio Oriente: lazos crecientes

AL-Medio Oriente: lazos crecientes
La tercera cumbre de jefes de Estado y gobierno de naciones sudamericanas y árabes (ASPA), celebrada en Perú a principios de octubre, confirmó el creciente interés de países de ambas regiones por estrechar vínculos comerciales y desarrollar la inversión y la cooperación tecnológica. En la reunión, concebida originalmente por el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, participaron 11 de los 12 miembros de Unasur y 20 de la Liga Árabe.


La reunión dio testimonio del continuo interés de Sudamérica por diversificar socios comerciales, y del deseo de Medio Oriente de ganar acceso a fuentes alternativas de productos estratégicos, por ejemplo agrícolas y minerales. El comercio entre ambas regiones se ha expandido constantemente en años recientes, y hoy asciende a 30 mil millones de dólares (mdd), contra 11 mil (mdd) en 2008. Es probable que esta tendencia continúe, apuntalada por esfuerzos por explorar formas más estructuradas de cooperación bilateral, incluida la conclusión de acuerdos de libre comercio y el impulso a la inversión directa de compañías de Medio Oriente en Sudamérica, así como la expansión del tráfico aéreo entre las dos regiones (con la apertura de rutas nuevas y más frecuentes).


Los que abren camino


Brasil, Argentina y Perú han estado a la vanguardia de esta expansión. El comercio entre Brasil y países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) creció 31% en 2011 y llegó a 12 mil mdd; Brasil exporta carne, azúcar y metales a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, principalmente. El comercio entre Argentina y Medio Oriente llegó a 300 mdd en 2011 y la inversión directa árabe en territorio argentino ascendió a 500 mdd en los dos años pasados. Perú exportó casi 8 mdd en minerales y productos agrícolas a EAU e importó una cantidad más o menos equivalente en 2011. También ha firmado acuerdos de cooperación con el CCG, integrado por Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU).


Aerolíneas del GCC (como Emirates y Etihad, de EAU, así como Qatar Airways) abren rutas o exploran hacerlo, sobre todo a esos tres países. La presencia diplomática y empresarial sudamericana en Medio Oriente también se ha expandido, al instalarse más embajadas y compañías en países del golfo.


Aparte de la cumbre de ASPA, líderes árabes han emprendido una ofensiva para enamorar a América Latina (AL) en otros foros, incluida la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado. En particular, los ministros del Exterior del CCG se reunieron con sus contrapartes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) por primera vez el 29 de ese mes para explorar vías de incrementar el comercio y la inversión, así como la cooperación económica entre las dos regiones.


El desarrollo de vínculos de países sudamericanos con socios no tradicionales como los países de Medio Oriente se da en el contexto del estancamiento en Europa y Estados Unidos y el descenso del dinamismo en China (que representó 19.6% y 8.5% de las importaciones y exportaciones totales de la región en 2011). AL es rica en bienes agrícolas (los países del golfo importan 90% de los alimentos que consumen) y minerales, y el GCC en particular puede aportar a AL capital para financiar infraestructura y otros proyectos necesarios para fortalecer su competitividad y su potencial de crecimiento.


Por ejemplo, se espera que Brasil, México, Perú y Colombia emprendan importantes inversiones en infraestructura (en particular para tránsito masivo y proyectos de gas natural) por unos 136 mil mdd este año. Si se consolidan, la incipiente relación entre las dos regiones tiene el potencial de ser mutuamente benéfico y extenderse a zonas como la inversión directa y la cooperación tecnológica, lo cual apoyará la competitividad latinoamericana.


Traducción de textos: Jorge Anaya

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Uruguay cuestiona ante ministros la existencia de la Junta Interamericana de Defensa
Punta del Este, 8 de octubre. Uruguay cuestionó hoy la existencia de Junta Interamericana de Defensa (JID), el consumismo, el sistema financiero y los gastos militares, durante la inuguración de la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que se celebra en este balneario, a la cual asisten delegaciones de 29 de los 34 países que integran el foro.


“La JID tiene 70 años, los mismos que tengo yo, está vieja y estoy viejo, y nació cuando en el mundo pasaban cosas feas”, declaró el ministro uruguayo de Defensa y presidente protémpore de la conferencia, Eleuterio Fernández Huidobro, ante sus colegas de la región, incluido el estadunidense Leon Panetta.


Subrayó que “saber que con una pequeña parte de los colosales gastos militares que dilapida la humanidad podrían resolverse los más graves problemas que hoy nos afligen, es constatar la hondura de la estupidez que nos afecta”. Por ello, destacó que “no puede haber un producto mejor ni más deseable que la paz trasnacional, regional, hemisférica y mundial”.


El ex líder de la antigua guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de los años 60 y 70 del siglo pasado, citó la desigualdad como el gran problema que subyace a muchos otros, y cuestionó el sistema financiero que en gran parte es generador de actividades delictivas trasnacionales peores que el tráfico de drogas, armas, terrorismo, personas, órganos o desechos tóxicos.


El presidente uruguayo José Mujica también habló de que “la gran guerra es contra la desigualdad y la pobreza”, al poner en marcha la reunión. Explicó que el continente americano cuenta con grandes recursos naturales y humanos, pero aún mantiene una “deuda social tremenda”. Añadió que además del sentimiento de patria, “es necesario pensar en los problemas de la humanidad con sentido global”.
En la conferencia, que culminará el miércoles, el ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, pidió a sus pares pronunciarse sobre el reclamo de su país en torno a las islas Malvinas y criticó los ejercicios militares y la exploración petrolera de los británicos en ese territorio. Calificó de inexplicable que esto suceda en un territorio usurpado ilegítimamente cuando se habla de trabajar por la paz regional.


Aunque no estaba en la agenda inicial, el tema que más ha generado roces es la propuesta sudamericana de que la conferencia reconozca una zona de paz y cooperación del Atlántico sur, lo que implica un respaldo al reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas, bajo control británico desde 1833, y un rechazo a los ejercicios militares y la exploración petrolera de Londres en las islas.


El reconocimiento de una zona de paz en el Atlántico sur es un tema que se ha discutido en comisiones desde el domingo para incluir la propuesta en una declaración final. Pero hay un grupo de países que rechazan que el asunto sea incorporado al documento final, dijo el viceministro uruguayo de Defensa, Jorge Méndez.


Los ministros de Defensa de América también han debatido sobre la vigencia del sistema interamericano de defensa, al que varios países de la región dan por muerto desde la guerra de las Malvinas de 1983. No obstante, Estados Unidos se comprometió a fortalecer asociaciones de defensa regional y ha estado presionando en favor de la estrategia del Pentágono.


Afp, Pl, Dpa y Reuters
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Ocho desafíos para la integración latinoamericana y un nuevo rol para Asia
“Es necesario ir acercando lo que ha de acabar por estar junto”[1]
 
Con la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) se rompió la inercia que inmovilizaba a la integración regional. Hasta ese momento, parecía inconcebible que este continente, forjado en una historia compartida y el pensamiento de sus Libertadores, careciera de un organismo independiente y ajeno de las injerencias estadounidenses y europeas.
 
Más de doscientos años, después de iniciado el camino de la independencia, fue necesario para que al fin pudiera concretarse un espacio llamado a convertirse en el foro de la unidad latinoamericana.
 
Esta unidad, bajo las actuales condiciones, resulta estratégica para los pueblos y los gobiernos de la región. En estos tiempos, donde por doquier se levantan alianzas económicas, y se conforman y reconfiguran grandes bloques para la competencia en el mercado mundial, resulta esencial disponer de un espacio soberano que defienda los intereses comunes.
 
Frente a la crisis, además, la integración se concibe como una oportunidad para resguardar el comercio e incentivar el crecimiento económico.
 
Pero el camino a transitar no es sencillo, sino más bien está plagado de obstáculos y desafíos, de cuya superación depende la materialización de todas las expectativas que se han depositado en la Celac.
 
Sería oportuno entonces comenzar analizando –sin pretender ser exhaustivos, pero como un ejercicio imprescindible- algunos de esos obstáculos a los cuales se enfrenta la integración latinoamericana. Identificar las dificultades es parte del camino a transitar para su solución.
 
(1)En primer lugar, nuestra región no ha podido evitar la presencia de múltiples conflictos entre sus países. Disputas territoriales –pudiera mencionarse la solicitud boliviana realizada a Chile para recuperar su salida al mar-, conflictos de naturaleza política, o inclusive confrontaciones en el ámbito militar –recuérdese la incursión de tropas colombianas en Ecuador en 2008-, lastran las potencialidades reales de impulsar un proyecto común.
 
(2) A ello habría que sumar el sesgo ideológico de ciertos líderes latinoamericanos, en ocasiones mucho más interesados en contubernios con las grandes economías que en desarrollar el potencial de la región. Detrás de ellos, están por supuesto, los poderes económicos que buscan la ganancia a toda costa y no dudan en enrolarse en el juego de la subordinación-conjunción con los capitales provenientes del Norte.
 
La integración, resulta entonces la alternativa que una vez surgida desde la defensa de “lo latinoamericano” entra en contradicción con esos poderes e influencias foráneas, que constituyen un serio obstáculo para su consecución.
 
Así asoman la cabeza, los “Judas” a los que se refirió José Martí, al hablar sobre “El agrupamiento de los pueblos de América” en 1883, que actúan dispersando el esfuerzo continental y de cierta forma desdeñan la construcción de esquemas genuinos dentro de la región, lo cual, a la larga, contribuye a su des-integración.
 
(3) En tercer lugar, en muchas de las esferas de la integración, se carece del sustrato teórico que sea capaz de satisfacer las necesidades de los países implicados. Cuanto se ha concebido hasta ahora –con la excepción del ALBA- posee una fuerte influencia librecambista, neoliberal y a partir de allí resulta en extremo difícil –considerando las relaciones de producción capitalistas dominantes- brindar un tratamiento adecuado a las asimetrías entre los países, más allá del otorgamiento de ventajas comerciales  que resultan generalmente transitorias.
 
(4) Tampoco resulta fácil conciliar las demandas del conjunto de países latinoamericanos, determinada por la poca complementariedad entre sus economías. Nuestra región, subdesarrollada y dependiente, en la mayoría de los casos ve limitada su oferta a recursos naturales o servicios tradicionales, como el turismo, y esto en la práctica desestimula el esfuerzo integrador, que se diluye en la competencia entre sus países por captar cuotas de mercado e inversiones.
 
(5) Ello se ve agravado por la falta de una infraestructura adecuada (energía, telecomunicaciones, transporte, etc.), es decir, de un “sistema circulatorio” que viabilice las iniciativas de la integración. En este ámbito, aunque se trabaja en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y se realizan esfuerzos similares en Centroamérica, sus resultados aún resultan insuficientes en relación con las necesidades de la región.
 
Pero aún pensando que estos valladares puedan ser superados, quedan al menos otros tres no menos importantes a la hora de concebir el proyecto de unión continental
 
(6) Aunque América Latina no dispone de un espacio de integración diseñado a escala regional, los esquemas subregionales, una densa red de Tratados de Libre Comercio (TLCs) y otros acuerdos similares, conllevan a que –en ciertas ocasiones- los compromisos ya alcanzados obstaculicen la posibilidad de avanzar en nuevos acuerdos.
 
(7) En séptimo lugar, el papel clave que desempeña América Latina en el contexto geoeconómico y geopolítico mundial, entre otras causas, por las enormes reservas de recursos naturales, la hace una región no desdeñable para los objetivos imperialistas de las grandes potencias y destino de sus esfuerzos encaminados a obstaculizar el esfuerzo de unificación. Para estas, resulta muy distinto influir sobre las posiciones de países aislados, que en una concertación capaz de ofrecer singular resistencia a habituales prácticas de dominación.
 
(8) Por último la “integración real” presiona los avances en la firma de acuerdos integracionistas y sobrepasa los límites de la integración “dirigida” desde los Estados. Esta pudiera ser, una de las fuerzas que actualmente está determinando la materialización de diferentes variedades de asociaciones con los países asiáticos, y no puede descartarse que su influencia vaya en detrimento de los esfuerzos centrados en la integración latinoamericana.
 
Sin embargo, todos estos obstáculos no han sido suficientes para frenar la voluntad de la integración regional, ni para detener las fuerzas que la van conformando. Sobre las individualidades y las divisiones, entonces se imponen la necesidad de la unidad y la visión del futuro compartido, que resultan apoyadas desde los gobiernos y desde los pueblos, representados por sus movimientos sociales. De estas voluntades –a pesar de todos los desafíos- es que se renuevan las esperanzas y las oportunidades para América Latina. La Celac forma parte de ellas.
 
Y es bajo estas condiciones que surge la llamada Alianza del Pacífico.
 
Esta nueva entidad, que agrupa a México, Perú, Colombia y Chile, e incorpora como observadores a Costa Rica y Panamá[2], fue creada para alcanzar “el libre flujo de bienes, servicios, capitales y personas, a fin de situar a esos países en mejores condiciones para el acercamiento y consolidación de las relaciones económicas y comerciales con la dinámica región asiática”[3]. A pesar de este objetivo declarado, su verdadera razón de ser puede llevarla más allá. En el complicado ajedrez de la integración latinoamericana, faltaba la cofradía de países representantes de la derecha y defensores a ultranza del libre mercado.
 
Es por esta causa que tras su arribo al contexto latinoamericano, la Alianza del Pacífico inaugura una época, donde se pasa de un modelo de integración subregional, basada en la comunidad territorial (Sistema de la Integración Centroamericana, Comunidad del Caribe, Comunidad Andina de Naciones, etc.) a una integración sustentada por las afinidades ideológicas. En la actual coyuntura, al menos para lo político, la Alianza del Pacífico es percibida como la antítesis del ALBA, y en el ámbito económico, del Mercado Común del Sur (Mercosur).
 
Para comprender esta última idea, tendría que señalarse el potencial efecto que tendría en el ámbito regional un grupo de países, que priorizando en su relacionamiento exterior a ciertos países asiáticos, pudieran colocar en un segundo plano las oportunidades que brinda el fomento de la integración orientada hacia América Latina y en especial hacia sus economías más dinámicas. Nótese que esto tampoco se encuentra reñido con los deseos de algunas grandes potencias de obstaculizar la unión de los pueblos latinoamericanos, a las cuales se les estaría haciendo un gran favor.
 
Pero en el relacionamiento entre los América Latina y Asia, a la Alianza del Pacífico habría que adicionar, al menos, otros dos instrumentos de acercamiento birregional, la denominada Alianza Transpacífica y el Foro de Cooperación Asia – Pacífico (también conocido como APEC, por sus siglas en inglés), los cuales incluyen en su membresía a países asiáticos[4].
 
La “mirada” hacia los países asiáticos, resulta absolutamente lógica y estratégica para nuestra región, considerando el nuevo papel que dicha área desempeña en las relaciones económicas internacionales.
 
Desconocer esa realidad sería un suicidio económico para América Latina.
 
La asociación con Asia responde entonces a la necesidad de redimensionar las relaciones con una región que ha ido adquiriendo un papel protagónico dentro de la economía latinoamericana. Por ejemplo, pudiera considerarse el rol que previsiblemente ocupará China en los intercambios comerciales entre ambas regiones. De mantenerse el actual ritmo de crecimiento de la demanda de los productos latinoamericanos en los Estados Unidos, la Unión Europea y el resto del mundo, y si la demanda de ese país asiático crece solo a la mitad del ritmo registrado en la década 2001-2010, China superará a la Unión Europea en 2014 como segundo mayor mercado para las exportaciones de la región. De forma similar, en el caso de las importaciones se prevé que China supere a la Unión Europea en 2015[5].
 
Por esas razones, no todo el esfuerzo de acercamiento económico entre Asia y América Latina ha de reducirse a la sencilla y rutinaria práctica de mejorar las relaciones bilaterales a través de mecanismos para la facilitación del comercio o las inversiones. El problema fundamental que se plantea, radica en cómo se van a ir construyendo esos lazos, si se van a ir creando nuevos mecanismos que resulten mutuamente ventajosos, o si por el contrario, se continuará copiando el modelo neoliberal de integración, que a la larga reproduce la posición subordinada de nuestra región y afianza el modelo primario extractivista que la reduce a suministrador de materias primas de bajo valor agregado.
 
En este sentido, uno de los peligros a los que se somete la economía latinoamericana, consiste en desaprovechar la oportunidad de establecer nuevas relaciones que pudieran ser promotoras de su progreso y simultáneamente, bajo la seducción que los mercados asiáticos producen en varios países, desestimar lo poco alcanzado en materia de integración regional, boicoteando las oportunidades que esta pudiera proveer.
 
Y es sabido que la frustración de la unidad latinoamericana, sería bienvenida por todos aquellos países que se aprovechan de ella, por ejemplo, para continuar negociando en absoluta tranquilidad Tratados de Libre Comercio.
 
Habiendo sintetizado hasta este punto algunos de los más relevantes desafíos que ha de enfrentar la integración latinoamericana, resulta conveniente concluir identificando un conjunto de premisas que no pueden ser pasadas por alto a la hora de llevarla hacia adelante.
 
Retomando la idea de que su consecución resulta una necesidad para nuestro continente, no puede perderse de vista que la integración regional, no es solo un tema de interés para los pueblos latinoamericanos, pues esta debe hacerse en confrontación con las ansias de dominación hegemónica de los Estados Unidos, o de otras potencias que se benefician de la subordinación y dependencia de América Latina.
 
También es necesario insistir en que la integración por sí misma no resolverá los múltiples problemas que aquejan a los pueblos de la región, aunque pudiera ser un poderoso instrumento para hacerlo.
 
Para que cumpla con esa función, entonces tendría que ser edificada partiendo de las condiciones reales de los países latinoamericanos, sin pretender copiar ningún otro esquema por sólido o exitoso que en determinado momento hubiese podido parecer, en esta área o en otras latitudes.
 
De ahí que los senderos por los cuales ha de transitar la integración latinoamericana tengan que construirse sobre la base de un pensamiento propio, que se remonte a los fundadores de la independencia latinoamericana y que se asiente en la cultura y la historia compartidas. Ya desde 1875 Martí había dicho que “La economía ordena la franquicia; pero cada país crea su especial Economía. (…) Aquí se va creando una vida; créese aquí una Economía. Álzanse aquí conflictos que nuestra situación peculiarísima produce: discútanse aquí leyes, originales y concretas que estudien, y se apliquen y estén hechas para nuestras necesidades exclusivas y especiales”[6].
 
Finalmente, en su concepción y avance, la integración latinoamericana no puede vincularse solo al ámbito de la circulación, sino que debe incluir dentro de la dimensión económica esferas como la productiva y la tecnológica, guardando el espacio necesario para lo social y cultural, como imprescindibles ejes articuladores del esfuerzo integrador. Asimismo el tratamiento a las asimetrías entre los países no podrá faltar en la agenda.
 
Sobre estas bases, es que la recién creada Celac, se constituye como una oportunidad para ir concretando, a partir de un proyecto propio, ese espacio de integración profunda que tanto tiempo se ha buscado. El proceso será largo y no estará exento de contradicciones. Desde este momento, resulta una tarea urgente fortalecer su posición, yendo mucho más allá de ser un foro político, pues de lo contrario, corre el riesgo de verse suplantada por otros esquemas de integración que satisfagan esa necesidad regional.
 
En el futuro, sin lugar a dudas, la integración latinoamericana seguirá siendo uno de los grandes temas de la agenda continental.
 
Por ello ha de continuar el debate. Bienvenido sea.
 
Notas:
 
[1] Martí, José. Agrupamiento de los pueblos de América. Publicado en La América, Nueva York, en octubre de 1883.
[2] Uruguay también ha solicitado su incorporación al bloque
[3] Sobre los países integrantes de la Alianza del Pacífico, así como su participación en la economía regional, véanse Bullón, Mariano (2012). La Alianza del Pacífico. Posible impacto en la integración latinoamericana. Disponible en: http://www.alainet.org/active/57525&lang=es. En ese trabajo también puede encontrarse una descripción de la Alianza Transpacífica y el Foro de Cooperación Asia – Pacífico.
[4] Conforman la Alianza Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés) once países: Chile, Perú, México, Canadá, Estados Unidos, Vietnam, Singapur, Australia, Malasia, Brunei y Nueva Zelanda, con la existencia además de negociaciones por parte de Japón para sumarse a este esquema. El APEC (21 países) se encuentra integrado por: Australia; Brunei Darussalam; Canadá; Chile; República Popular China; Hong Kong, China; Indonesia; Japón; República de Corea; Malasia; México; Nueva Zelanda; Papua Nueva Guinea; Perú; República de las Filipinas; Federación Rusa; Singapur; Taipei chino; Tailandia; Estados Unidos; y Viet Nam. Al respecto véanse Bullón (2012). Ob. Cit. y el sitio http://www.apec.org/About-Us/About-APEC/Member-Economies.aspx
[5] Véase de Rosales, Osvaldo y Kuwayama, Mikio (2012). China y América Latina y el Caribe. Hacia una relación económica y comercial estratégica. Documento de CEPAL, disponible en: www.eclac.org
[6] Martí, José. Trabajo publicado en la Revista Universal, México el 14 de agosto de 1875.
 
- Guillermo L. Andrés Alpízar es Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, Cuba.


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Domingo, 26 Agosto 2012 06:50

Europa ya piensa en un euro sin Grecia

 Europa ya piensa en un euro sin Grecia
"La gente habla de una suspensión de pagos ordenada, pero nadie sabe qué significa eso. Lo que vivió Argentina hace una década es un juego de niños en comparación con lo que puede pasar aquí. El orden social y económico que conocemos se iría por el desagüe". Yanis Sturnaras prevenía contra la catástrofe hace menos de un año desde el centro de Atenas, en su despacho del think tank que dirigía. Este hombre es ahora, como ministro de Finanzas de Grecia, uno de los responsables de impedir que se cumpla la profecía del fin de la unión monetaria.

 
Los dos líderes más poderosos de Europa, Angela Merkel y François Hollande, han reiterado esta semana su voluntad de que Grecia siga dentro del club. "Las reformas tienen que ir hasta el final y ser soportables para la población", dijo ayer el francés. "Tras las palabras, deben llegar las acciones", había exigido la alemana un día antes. Presionada por sus socios de Gobierno y por un electorado reacio a seguir soltando dinero, Merkel ha desplegado un discurso más duro que Hollande. Ninguno quiere dar un veredicto final hasta conocer los avances que ha hecho Atenas en estos meses. Pero mientras el tiempo pasa, se acumulan las señales de que los países más ricos de la Eurozona ven cada vez con menos reticencia un Grexit (acrónimo en inglés de Grecia y salida).

 
Hay encuestas que muestran el hartazgo de los ciudadanos por los rescates, que consideran un saco sin fondo y que apuntan a una mayoría favorable a expulsar a los socios más débiles; planes de contingencia que preparan Gobiernos como el de Alemania o Finlandia por si finalmente ocurre lo peor; declaraciones cada vez más directas y cada vez más habituales de ministros que desde Berlín, Viena, Ámsterdam o Helsinki abogan por resolver el entuerto enseñando a Atenas la puerta de salida…


El último ha sido el líder de los socialcristianos de Baviera, partido coaligado a los democristianos de Merkel. "Veo a Grecia fuera del euro en 2013", asegura Alexander Dobrindt en una entrevista que publica hoy el periódico Bild. Incluso cargos tan relevantes como el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, o uno de los dos alemanes en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Jörg Asmussen, han asegurado que, aunque no es deseable, esta posibilidad sería "manejable".

 
No son solo palabras, también hay números. El prestigioso Instituto de Investigación Económica de Múnich calculó hace un mes que a Alemania y Francia le saldría más caro mantener a Grecia en el euro que expulsarla: en el primer caso, los dos países perderían un total 155.000 millones, y en el segundo, 144.000. Los defensores de esta opción consideran que ya se han preparado para lo peor, básicamente deshaciendo posiciones en deuda griega y desinvirtiendo en el país.


Pero no existen antecedentes, y muchos temen que los líderes que juegan con esta posibilidad estén abriendo la caja de Pandora. "No solo Grecia saldría muy mal parada, sino el resto de Europa y del mundo. Estoy convencido de que los alemanes entienden esto. No creo que quieran echar a Grecia, sino hacer explícita la presión para ver progresos ya", asegura Zsolt Darvas, del centro de estudios belga Bruegel. "Nadie puede garantizar que no habría un efecto contagio a Portugal o, mucho peor, a España o Italia", añade Piotr Kaczynski, del Center for European Policy Studies.

 
Pese a los riesgos, las probabilidades de un desenlace fatal crecen cada día. "Es casi imposible salvar a Grecia. Vemos fugas de depósitos, contribuyentes y empresas que retrasan sus pagos, directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Comisión y periodistas que dejan caer la idea de un Grexit. La economía no puede hacer otra cosa que empeorar", señalaban hace unos meses Peter Boone y Simon Johnson en su documento El fin del euro: una guía de supervivencia.

 
Mientras los rumores y especulaciones crecen día a día, en Atenas reclaman algo de margen para cumplir con sus compromisos. El primer ministro, el conservador Antonis Samarás, ha visitado esta semana Berlín y París para convencer a sus socios de que una caída de Grecia no conviene a nadie. "Si un país se ve forzado a salir de la eurozona, probablemente no sería el último. Así lo verían los mercados", dijo al Bild. La elección no fue casual. Los 12 millones de alemanes que cada día ojean este periódico sensacionalista llevan ya mucho tiempo leyendo que van a tener que pagar los desaguisados causados por los vagos e irresponsables griegos.


Samarás insiste en que no pretende esquivar las reformas a las que se ha comprometido, sino tan solo ganar algo de tiempo para ponerlas en marcha. Con una economía en picado -este año será el quinto consecutivo de recesión-, un desempleo que ha repuntando hasta el 23% y al 55% entre los jóvenes, el Gobierno pide desesperadamente que le concedan dos años más para rebajar el déficit al 3%.
 

Pero el primer ministro se ha dado de bruces con el hartazgo de los líderes europeos tras dos años en los que los dos rescates y la quita concedida este año para el pago de la deuda no han servido para mejorar la situación, sino todo lo contrario. "No es una cuestión de generosidad. Es irresponsable arrojar dinero a un pozo sin fondo", dijo esta semana el poderoso ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. "Más tiempo suele significar más dinero", ataca de nuevo Schäuble en una entrevista que se publica hoy.

 
En Bruselas nadie oculta la decepción con los anteriores gobernantes, que arrastraban los pies cuando tenían que poner en marcha las reformas pactadas. La fecha clave para decidir el futuro del euro llegará a finales de septiembre o, a principios de octubre, cuando los inspectores de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) hayan finalizado su informe.

 
"Grecia está ahora mejor que hace unos meses. Tiene un Gobierno con una mayoría cómoda y con gente competente, se han identificado las reformas básicas y las privatizaciones, y el déficit antes de pagar los intereses por la deuda mejorará las previsiones de la troika. Pero en lugar de encontrar apoyos, asistimos a una nueva ronda de especulaciones basadas tan solo en clichés", critica Nick Malkutzis, director adjunto de la edición inglesa del periódico Kathimerini. Pero esos rumores y comentarios a media voz ya han hecho mucho daño a la credibilidad griega. "¿Cómo vamos a convencer a los inversores de que acudan a las privatizaciones si no saben qué va a ser de este país en unos meses?", se pregunta este periodista.


Por Luis Doncel Bruselas 25 AGO 2012 - 22:12 CET

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