“Si fuese una empresa, España se encontraría quebrada”

Docente e investigador en Economía Aplicada en la Universidad de Málaga, el economista andaluz propone aplicar “la lógica de la austeridad a la deuda pública”. En esta entrevista, asegura que España debería salir del euro y explica por qué existe la decisión política de no hacerlo. Europa, la posición de Alemania y los procesos “prorrecesivos”.


–¿Por qué usted plantea que España es un país “quebrado”?

 

–Porque el volumen de sus pasivos, sus deudas, son superiores a sus activos. Si fuese una empresa, España se encontraría quebrada. El volumen de deuda que han contraído los particulares, las empresas, los hogares y el sistema financiero, sumado a la que ahora está contrayendo el sector público, en un contexto marcado por sus problemas de déficit fiscal, hace que sea absolutamente imposible pagar la deuda.

 

–¿Qué decisiones debería tomar el gobierno de España?

 

–Reestructurar la deuda, no sólo alargando los plazos, cambiando los tipos de interés y estableciendo un período de carencia, sino además haciendo una quita. Gran parte de esa deuda debe ser asumida por los acreedores que prestaron el dinero y que no evaluaron correctamente parte del riesgo en el que estaban incurriendo al prestar globalmente tal volumen de crédito. Aunque cada acreedor individualmente hubiera tomado una postura cuidadosa, el resultado global es una adjudicación de endeudamiento imposible de atender.

 

–¿Cree que hay voluntad política para llevar a cabo esa iniciativa?

 

–No, ninguna. Esto es la América latina de finales de los ’80 y principios de los ’90. Se trata de que los acreedores expriman a los deudores hasta que no puedan más. Y en ese momento, pasar a plantear lo que ya se sabe.

 

–¿Qué es lo que ya se sabe?

 

–Que no vamos a poder pagar la deuda, entonces; ¿para qué tanto ajuste, tanto sacrificio, si va a llegar un momento en que esta solución se va a tener que plantear? ¿Por qué tanto dolor sobre los pueblos, sobre la sociedad, cuando la solución al final es una? No se puede pagar la deuda.

 

–Hay países que han impulsado una reestructuración de su deuda, aunque con diferencias. Argentina es un caso, Grecia es otro. ¿Qué análisis hace de esas decisiones?

 

–Ninguna crisis financiera de esta naturaleza se ha resuelto nunca –cuando existe tamaño endeudamiento– sin un proceso de reestructuración de la deuda. Lo primero que debemos tener en claro es que existen precedentes que muestran que la solución pasa siempre por esa vía. Los acreedores pierden una parte, los inversores pierden otra, se establece un compromiso de pagos que sea asumible por una parte y que no perjudique a la otra. Cuanto antes se produce esa reestructuración entre acreedores y deudores, menos sufren los pueblos. Cuando ya no se puede sacar más agua de las piedras, la reestructuración empieza a aparecer en la agenda política.

 

–En un escenario marcado por esta falta de voluntad política para impulsar una reestructuración de la deuda, ¿cómo evalúa la posición de la izquierda española respecto de esta decisión?

 

–El gobierno está comprometido con un discurso absolutamente ortodoxo: las deudas hay que “honrarlas”. Esa palabra tiene una carga simbólica importante. Yo creo que la izquierda no ha terminado de asumir que el proyecto de la Eurozona y el euro no es un proyecto que la izquierda pueda defender en estos momentos, bajo ninguna perspectiva. Durante todo el proceso de Maastricht y la creación de la Eurozona, la ofensiva de la izquierda fue: “Esto va a ser la Europa del capital”. Y hoy, esto es la Europa del capital. Ahora nos encontramos con que tenemos una Europa completamente controlada por el capital, que se ha convertido en un espacio de rentabilización de los capitales periféricos y centrales, aunque más centrales que periféricos. La izquierda va transitando entre la incredulidad de no tener ningún tipo de discurso frente a esto –no termina de entenderlo y no termina de asumirlo– y plantear, en algunos casos, una respuesta socialdemócrata keynesiana.

 

–¿Cuál es esa respuesta, concretamente?

 

–La izquierda dice: “Podemos quedarnos dentro (de la Eurozona) pero articulando políticas fiscales diferentes, sobre las que tengamos soberanía”. Lo cual es absolutamente imposible desde el momento en que tienes unas reglas cada vez más cerradas y con menos margen para el poder de hacer política a nivel de toda Europa. Menos margen de discrecionalidad para los gobiernos nacionales.

 

–¿Usted cree que los gobiernos deberían contar con mayor discrecionalidad?

 

–Claro, absolutamente. Si no ¿para qué elijo un gobierno? Si tengo reglas que me dicen cómo dividir el presupuesto, entonces ya no puedo hacer política a partir del presupuesto. Una segunda cuestión que yo creo es que le tienen mucho miedo.

 

–¿Por qué?

 

–Se ha planteado abiertamente, en algunos encuentros, la ruptura con el euro. Temen que eso pueda producir una debacle en la economía, que efectivamente puede ocurrir, o un descenso en el nivel de vida de los ciudadanos, que efectivamente se va a producir. Pero nada garantiza que dentro del euro no vaya a seguir produciéndose. El caso griego es claro. En los últimos años, Grecia ha perdido el 25 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Es un ajuste sobre la economía brutal en apenas tres o cuatro años. España está perdiendo en torno del 4 y el 5 por ciento de su PIB.

 

–Dada la inviabilidad de seguir en el euro, que usted sugiere, ¿qué beneficios podría traer para España salir del euro, en términos de soberanía política y económica, por ejemplo?

 

–Absoluto. Salir del euro no implica salir de la Unión Europea, que es uno de los primeros errores que se plantean. De hecho, inteligentemente, ni Suecia ni Dinamarca ni el Reino Unido entraron en el euro. Y si vemos la evolución de sus variables, todas las variables macroeconómicas relevantes para los grandes mecanismos internacionales (inflación, desempleo, déficit público, deuda pública), todas en promedio, a lo largo de los diez años de vida del euro, son mejores fuera de la Eurozona que dentro. Eso con datos de la propia Comisión Europea. En segundo lugar, tenemos un discurso muy poco movilizador.

 

–¿Por qué?

 

–Porque no le podemos decir a la gente: “Mira, para que vaya todo mejor de la noche a la mañana, tus niveles de vida deben caer”. La gente se encuentra en esa situación, que Naomi Klein denomina “estado de shock”. Cada viernes que tenemos una comunicación de los ministros es para informar sobre un recorte en los derechos sociales, las libertades y los niveles de vida. Pero como lo va asumiendo con cuentagotas, al final no se da cuenta de que eso es una merma muy importante de sus condiciones de vida.

 

–¿Qué efectos positivos tendría salir del euro?

 

–En principio, recuperar la soberanía y la moneda. Eso es básico, porque permite no estar tan dependientes de los Estados a la hora de la financiación y que ellos no sean los que marquen la política, sino que haya un resorte del Banco Central que diga: “Vale, si usted no me compra la deuda del Tesoro, me la va a comprar el Banco Central y luego veremos cómo hacemos”. Tienes las posibilidades de recuperar tu economía. La economía española se ha desmantelado en los últimos diez años orientándose hacia los sectores claves: por un lado, en la construcción ya hemos visto el resultado de una burbuja inmobiliaria que ha provocado una caída tremenda del PIB y un incremento del desempleo muy importante. Por otro lado, el sector servicios. Dentro de la Eurozona se preveía desde un principio que lo que iba a haber era una especialización internacional del trabajo.

 

–Una decantación entre países poderosos, con estructuras económicas sólidas, y países débiles, cuya debilidad se incrementó dentro de la Unión Europea.

 

–Por mucho que entráramos y compartiéramos una moneda común, nuestras empresas no iban a ser tan competitivas como lo eran las alemanas. A España le quedaba especializarse en lo que fuese competitiva: en el turismo, en la cerveza fría y en tener playas, y algunas cosas más. De hecho, gran parte de la burbuja inmobiliaria se explica por las expectativas que tienen los constructores y el gobierno español sobre el turismo y, sobre todo, el turismo residencial.

 

–Es decir...

 

–Es decir que los del Norte no son extranjeros sino que vienen a vivir sus últimos años en el Sur, a gastarse sus jubilaciones y vivir en un lugar con más sol. Eso va unido a los inmigrantes y su mano de obra y a la locura especulativa de comprar hoy para vender mañana mucho más caro... lo que necesitas para recuperar tu economía es volver a diversificar tu estructura productiva. Evidentemente, todos los productos del exterior se van a volver mucho más caros, pero también habrá que producir dentro cosas que ya no se podrán comprar fuera, o se generará una demanda dentro para productos del interior que van a ser más competitivos en precio aunque no en calidad, respecto de los del exterior. No todos llevaremos autos Mercedes-Benz, pero tendremos que acostumbrarnos a ir con un coche más modesto y local. Eso te permite hacer una economía... desde la perspectiva de la izquierda se convierte en positivo por la recuperación de la soberanía económica y de la economía autocentrada. Salir de esta lógica loca de la globalización donde todos los bienes vienen desde muy lejos y, al mismo tiempo, se desmantelan empresas locales que producen lo mismo, pero un poco más caro.

 

–Si la moneda común no beneficia a los países periféricos, ¿en qué beneficia a los países centrales?

 

–A Alemania la ha beneficiado porque ha tenido un tipo de interés depreciado respecto del que tendría con el marco. El tipo de cambio está marcado por la dinámica económica interior de la Eurozona y no sólo por la demanda externa de productos alemanes, por eso el tipo de cambio del euro en estos diez años ha sido más bajo que el que habría debido tener el marco si Alemania hubiera adoptado una moneda propia. Esto se da como consecuencia de que su demanda externa es muy grande y eso revaloriza su moneda. De manera que, de entrada, Alemania se ha beneficiado con un tipo de cambio depreciado respecto del tipo de cambio de equilibrio de su economía. En segundo lugar, le ha permitido abrir un mercado enorme, gracias al cual ha desaparecido uno de los riesgos centrales: el riesgo de cambio.

 

–¿Por qué?

 

–Porque los países no pueden devaluar su moneda para hacer frente a la competitividad alemana. Entonces, al apoyar ese proceso de construcción europea, Alemania se garantizaba un mercado donde sus competidores iban a estar en desigualdad de condiciones por la menor competitividad de sus industrias. Pero sobre todo, porque no contarían con el resorte necesario para reequilibrar las condiciones comerciales, ya que perdieron el mecanismo del tipo de cambio. Eso favoreció a Alemania, que sustituyó su demanda interna –que ha sido tradicionalmente débil– por una demanda externa, con exportaciones mucho más potente frente a la que no cabía posibilidad de competencia, ni por la vía de la competitividad ni por la vía de los tipos de cambio. Y que, al mismo tiempo, le generaba un superávit comercial que “enjuagaba” financiando la compra de sus productos a los países periféricos. Es decir que no sólo era un beneficio para el sector industrial alemán sino también para el sector financiero alemán, ya que no iba a poder canalizar la cantidad de recursos que estaban teniendo por la vía del superávit comercial, y lo “enjuagaban” hacia el exterior.

 

–En la actualidad, con países “quebrados” como España y Grecia, ¿le sigue siendo útil a Alemania que estos países sigan en la Eurozona?

 

–Mientras sigan honrando sus deudas, evidentemente sí. Entre otras cosas, porque la situación de su sistema financiero, tanto de las cajas como de los bancos, es muy delicada. Por ejemplo, si un banco español grande decidiera que las cédulas hipotecarias que ha vendido a los bancos alemanes bajo soberanía española valen cero, quiebra todo el sistema financiero alemán. A Alemania le interesa que se “enjuague” el interior de todo el sistema bancario español para evitar que llegue a su sistema, que ya tiene el virus aunque le falta para que la enfermedad se desarrolle.

 

–¿Cuáles son las consecuencias de que el ajuste que se está llevando a cabo en países periféricos de la Unión Europea represente un porcentaje tan alto del PBI?

 

–Los programas de ajuste duros, blandos y moderados que están aplicando los países periféricos más Bélgica, Holanda y Francia afectan más del 60 por ciento de la economía europea. Es decir que tenemos dos tercios de la economía europea con políticas prorrecesivas, que no estimulan el crecimiento. Sólo queda un tercio de la economía europea tratando de tirar de toda la locomotora europea. En economías como la española, el déficit por cuenta corriente no se está resolviendo porque estemos exportando más –aunque un poco más estamos exportando–, sino porque la actividad económica interna está prácticamente en estado de encefalograma... con lo que las importaciones caen brutalmente. Lo que se estaba importando de Alemania, Holanda u otros sitios ya no se importa porque no hay actividad productiva. Esto genera que los dos tercios de la Eurozona profundicen la crisis y necesariamente terminen arrastrando a todas las economías, porque estamos todas conectadas en un mismo proyecto pero sin los instrumentos que nos permitirían compensar los desequilibrios de una y de otra.

 

–¿Cree que la insistencia en políticas “prorrecesivas” parte de una convicción de los gobernantes o en realidad hay otros intereses a nivel de la Unión Europea que impiden –más o menos explícitamente– modificar el sentido de estas políticas?

 

–Yo no creo que la austeridad tenga motivos políticos, me parecería grave encontrarme a mí mismo pensando que las políticas del Norte son para castigar nuestro “excesivo gusto por la fiesta” (el feriado) frente a su ética protestante y calvinista del trabajo, por decirlo de alguna manera. Creo que la austeridad se impone como un mecanismo para cumplir dos objetivos encubiertos. El primero es que, al aplicar programas de austeridad donde se va imponiendo progresivamente la privatización de lo público, hay capitales privados que encuentran en la privatización de esos servicios públicos un nicho de rentabilidad en un entorno en el que las tasas del capital en Europa están cayendo de forma importante. En el desmantelamiento del Estado de Bienestar –jubilación, educación y pensiones– encuentran una fuente de rentabilidad. Y eso ayuda a que los planes de austeridad se llamen “privatización”. Porque lo que se privatiza son los bloques rentables, nadie compraría una empresa pública quebrada, ésa te la quedas y ves qué haces con los trabajadores.

 

–¿Por qué en España finalmente decidieron no privatizar el servicio de agua?

 

–No es que (esa decisión) haya sido una victoria de la movilización popular, sino que no encontraron a nadie que lo viera rentable. Sólo se privatizan educación, sanidad, prevenciones y aeropuertos. El segundo objetivo encubierto es que las políticas de austeridad están orientadas a... por ejemplo, la reforma del artículo 135 de la Constitución es un claro ejemplo.

 

–¿En qué sentido?

 

–En el sentido de que se nos dice: “El Estado puede hacer con los presupuestos lo que les dé la gana, pero lo primero es pagar los intereses de la deuda”. Es una política orientada a desmantelar el área del Estado de Bienestar social y mantener, al mismo tiempo, los pagos de los intereses y la deuda. En los presupuestos generales del Estado de este año se destina más presupuesto al pago de los intereses de la deuda que al pago de funcionarios públicos. No se imponen políticas de austeridad para decir: “Vamos a establecer un tope al pago de la deuda porque entendemos que eso supone una transferencia de renta desde los ingresos de los ciudadanos hacia el sector financiero”. La austeridad se impone siempre sobre determinadas partidas y no sobre otras.

 

–¿Como cuáles?

 

–Por ejemplo, sobre las pensiones tenemos una ofensiva, con el argumento de que “la sociedad española está envejeciendo y por tanto hay que reformar el sistema de pensiones porque es insostenible”. Y uno piensa: como el ingreso de las pensiones depende de los ingresos de las cotizaciones de la seguridad social de los trabajadores, por un lado, y de la partida de gastos de los pensionistas, por el otro; y si hay mucho desempleo y las cotizaciones bajan y, al mismo tiempo se sigue manteniendo la tendencia de la jubilación, pues claro, hay que corregir esto porque hay un desequilibrio presupuestario. Entonces uno cree que es razonable. Pero cuando se miran otras partidas presupuestarias, como el ejército, allí no hay cálculo de ingreso y beneficio, porque se plantea que hay que tener un ejército y lo tenemos que pagar entre todos, sea el gasto que fuere. Es una lógica perversa que aplicamos en función del resultado que queremos tener, porque la lógica de la austeridad también podríamos llevarla a la partida de deuda pública.

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Jueves, 24 Enero 2013 09:24

Cameron consulta la salida de la UE

Cameron consulta la salida de la UE

Desde Londres

 

En medio de la crisis económica europea, el primer ministro David Cameron abrió la puerta para la salida británica de la Unión Europea (UE). A 40 años de la incorporación del Reino Unido al proyecto paneuropeo, Cameron indicó que convocaría un referendo sobre la permanencia británica en la UE si los conservadores ganan las elecciones de 2015. "Es hora de que los británicos puedan pronunciarse sobre este tema. Es hora de que solucionemos el tema europeo en la política británica. Es lo que les digo a los británicos: ésta será su decisión", señaló Cameron en un discurso en Londres.

 

La crisis europea, y en especial la de los 17 países de la Eurozona que manejan el euro, han dado alas a la posición natural de la mayoría británica: un insular aislacionismo. Con una economía que marcha hacia la tercera recesión en cuatro años, con una fuerte tendencia euroescéptica entre sus propios diputados, con un partido antieuropeísta robándole votos, Cameron decidió que la mejor defensa es el ataque. "La desilusión con la Unión Europea ha alcanzado un punto máximo. No podemos seguir pidiéndoles a los británicos que sigan aceptando un acuerdo europeo en el que no han tenido ni voz ni voto. Por eso, cuando negociemos un nuevo acuerdo con Europa, lo someteré a un referendo con una clara opción: o aceptamos el nuevo acuerdo o nos vamos de la Unión Europea", dijo Cameron.

 

El primer ministro insiste en que la profundización de una unión fiscal y bancaria de la Eurozona en marcha requiere un nuevo tratado a nivel europeo que reemplace el de Lisboa, vigente desde 2009 y equivalente a una suerte de Constitución para los 27 miembros de la UE. Según la lógica de Cameron, el nuevo tratado requerirá una consulta popular para ratificarlo. En los hechos, el referendo está tachonado de oraciones condicionales. No hay ninguna garantía de que los conservadores ganarán las elecciones en 2015 con mayoría propia, la canciller alemana Angela Merkel puso paños fríos a la necesidad de un nuevo tratado que muchos consideran inevitable y, en caso de que se proceda con este tratado, no hay ninguna certeza de que el Reino Unido conseguirá renegociar las cláusulas de política social y laboral europea que está exigiendo. Pero toda esta condicionalidad tan hipotéticamente anclada en el futuro tiene efectos económicos, diplomáticos y políticos en el presente.

 

A nivel económico abre un signo de interrogación que puede afectar la inversión. En otras palabras, ¿se instalará en el Reino Unido una multinacional que mira al mercado europeo en su conjunto si existe un peligro de retirada británica de la UE? Un empresario británico que dialogó con la BBC desde la reunión de los multimillonarios en Davos señaló que había hablado con automotrices de Corea del Sur, India, China, Japón y Estados Unidos, quienes se habían manifestado profundamente preocupados sobre el compromiso británico con la UE. "El problema de este anuncio del primer ministro es que crea incertidumbre y eso es lo que menos necesitamos. No es positivo para la inversión", señaló Sir Martin Sorrell. En especial –cabría agregar– para una economía que está al borde de la recesión, ahogada por un duro programa de ajuste fiscal.

 

A nivel diplomático el mensaje fue inmediatamente condenado por la mayoría de los líderes europeos. El canciller francés Laurent Fabius habló de los peligros para el mismo Reino Unido de estar "fuera de la Unión Europea", mientras que el alemán Guido Westerwelle rechazó la posibilidad de que hubiera una renegociación de aspectos de la UE, un punto enfatizado también por el sueco Carl Bildt, quien señaló que si cada país obtiene una renegociación de las partes que no le gustan, la UE se convertiría en un "caos". En los días previos al discurso, el mismo Barack Obama llamó telefónicamente a Cameron para remarcarle que la relación especial bilateral con Estados Unidos se mantiene siempre que el Reino Unido esté en el interior de la Unión Europea.

 

La clave para Cameron es el impacto político. A corto plazo, el discurso logró recuperar el apoyo de los euroescépticos de sus propias filas y –habrá que ver la próxima encuesta– probablemente sirva para atraer a algunos compañeros de ruta del UKIP, partido antieuropeísta. A mediano plazo es una peligrosa apuesta que puede terminar con un resultado que el mismo Cameron –un reticente europeísta– no quiere: la salida de la UE.

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Lunes, 21 Enero 2013 06:12

Hacia una gran bifurcación

Hacia una gran bifurcación

El fin de 2012 estuvo marcado por una notable calma: los pronósticos de un estallido de la Zona Euro ya no son mayoritarios, ya que poco a poco los responsables políticos terminaron por evaluar los problemas y bosquejar un aggiornamiento de los procedimientos comunitarios e intergubernamentales. El vuelco aparece en el verano europeo de 2012, cuando Mario Draghi anuncia que el Banco Central Europeo está dispuesto a sostener el euro por todos los medios posibles; de hecho, el rescate en los bancos de los títulos de la deuda pública de los Estados más amenazados, como España e Italia, hizo bajar las primas de riesgo y tranquilizó a la comunidad financiera internacional, más allá de las reticencias de las autoridades alemanas. En el último trimestre del año pasado se decidió que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que era transitorio, dejará su lugar al Mecanismo Europeo de Estabilidad, un fondo permanente que apunta a responder a futuras crisis financieras. De manera similar, la interdependencia entre crisis de las deudas soberanas y crisis bancaria alcanzó tal amplitud en España que se decidió instituir una agencia europea de regulación de los bancos e instituciones financieras más grandes. Al término de un proceso relativamente complejo, esta agencia podrá intervenir directamente inclusive movilizando fondos europeos.

 

La nueva delegación a Europa de atributos altamente simbólicos de la soberanía nacional presenta fuertes resistencias, pero la estabilidad financiera se reconoce finalmente como objetivo comunitario, complemento necesario y descuidado por demasiado tiempo de la estabilidad monetaria. Finalmente, más allá de una “regla de oro” que limita los déficit públicos –que es un endurecimiento del PSC para el que la última década mostró las dificultades estructurales de aplicación–, se abre camino un esbozo de coordinación de las políticas económicas nacionales aun si no existe mayoría para contemplar un gobierno económico de la Zona Euro en debida forma.

 

Aun si fuera erróneo concluir que ha terminado la crisis del euro, los últimos meses marcaron avances significativos en dirección de un mayor federalismo, pero el proceso así engendrado sigue siendo muy incierto. Estos nuevos procedimientos europeos o intergubernamentales se presentan como soluciones técnicas en respuesta a la urgencia de la situación, pero distan de tener el aval de las opiniones públicas nacionales. En efecto, las ayudas aportadas se sometieron a la imposición de reformas a menudo drásticas y por lo tanto impopulares, independientemente o a veces contra la expresión democrática de los ciudadanos. Las propuestas de retorno al Estado-nación de una fracción de la soberanía delegada a Europa se multiplican, ya que las opiniones públicas nacionales tienen la impresión de que ya no son defendidas correctamente en ese nivel, y que hay que volver al imperativo de una democracia que se expresa esencialmente en el nivel nacional.

 

Se manifiesta sí el avance de los partidos y movimientos de extrema derecha, de los que es la propuesta central, en contra del consenso de hecho entre partidos conservadores y socialdemócratas. La tentación de un retorno del “cada quien por su cuenta” se manifiesta claramente en la discusión sobre la evolución a mediano plazo del presupuesto europeo. ¿Por qué gobiernos acosados por demandas sociales, vinculadas por ejemplo con la amplitud y duración de un desempleo masivo, y sometidos a medidas de austeridad fiscal, de reducción de los servicios públicos de salud y educación, aceptarían transferir una parte de su recaudación fiscal al presupuesto europeo que, hasta el momento, resultó incapaz de aportar una contribución a un retorno del crecimiento?

 

Así, en 2013 es claro que los tratados europeos mostraron sus límites, de manera que queda excluido volver a su aplicación. Sin embargo, los países miembros de la UE distan de ponerse de acuerdo sobre la reconfiguración de sus instituciones. Para el gobierno británico, es importante salirse de las obligaciones europeas que no corresponden a los intereses del país. Para el gobierno alemán, se trata, por el contrario, de construir nuevas reglas de juego, más sofisticadas y restrictivas que en el pasado, para caminar hacia una forma original de federalismo. La mayor parte de los otros gobiernos ven su poder de negociación limitado por la acumulación de desequilibrios mayores dentro de su economía, a lo largo de la última década.

 

A partir de esta constatación, se abren para la UE trayectorias muy contrastadas: retiro/exclusión de uno o varios Estados miembro, reconocimiento de la divergencia entre Europa del Sur y del Norte, evolución hacia una Europa à la carte en la que coexistiría toda una gradación de acuerdos parciales, en torno de una Zona Euro en marcha hacia un real federalismo. Como afirmaba un filósofo francés, “el futuro dura mucho tiempo”. Los años por venir nos reservarán muchas sorpresas, ya que son los movimientos políticos y sociales nacionales, en su confrontación con las fuerzas de la globalización económica y financiera, los que decidirán el futuro de la UE.

 

* Economista, Institut des Amériques, París, Francia.

 

Traducción: Irene Brousse. CEIL Conicet.

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El Mercado Común del Sur (Mercosur) consolidó este 2012 su estructura y base con la incorporación plena de Venezuela y se erige hoy como la quinta economía del mundo con un Producto Interno Bruto de 3,3 billones de dólares y el 20 por ciento de las reservas probadas de petróleo.

 

Con más de 311 mil 865 millones de barriles de crudo en reservas certificadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el Mercosur pasó a dominar una de las mayores provisiones de este combustible en el planeta.

 

Venezuela aparece con 296 mil 500 millones de barriles, seguida de Brasil, con 12 mil 860 millones y Argentina, con dos mil 505 millones, lo cual confirma la solidez de esta asociación regional.

 

Creado en 1991, el bloque transformó sus fronteras y ahora se extienden desde la Patagonia hasta el Caribe, lo cual representa un suspirado mercado de 275 millones de personas en un territorio de 12,8 millones de kilómetros cuadrados, el 72 por ciento de Sudamérica.

 

Además del petróleo, el Mercosur cuenta con grandes reservas comprobadas de gas natural al acumular más de 6,2 billones de metros cúbicos, de las cuales el 88,7 por ciento (5,5 billones de metros cúbicos) pertenecen a Venezuela.

 

Argentina aparece con 378 mil 800 millones y Brasil con 336 mil 400 millones. De concretarse al final del 2013 el ingreso de Bolivia, este próspero grupo sumaría otros 360 mil millones de metros cúbicos de gas natural.

 

En el espacio territorial de este bloque se concentran igualmente las dos terceras partes de la reserva de agua dulce del planeta, según estadísticas brasileñas.

 

Estos codiciados recursos vigorizan a tal mecanismo de integración, cuyos objetivos y propósito parecen retomar un nuevo rumbo que, sin despegarse de lo comercial, se inclinan por tornar la cooperación entre sus socios en un instrumento de la unión regional.

 

La presidencia pro tempore brasileña, concluida en la cumbre del 7 de diciembre último, abrió sus puertas además a Bolivia y Ecuador para que se integren al grupo, que mantiene suspendido a Paraguay desde junio pasado, luego de la amañada destitución del presidente Fernando Lugo

 

Medios políticos de Brasil llaman la atención de que después de la sanción aplicada al gobierno impuesto en Asunción, traslucieran con fuerza voces que hablan de inclusión y de libre circulación de personas y movilidad académica dentro del Mercado Común del Sur.

 

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, corroboró que durante la jefatura pro tempore del bloque se avanzó hacia nuevos mercados y Bolivia firmó el documento de adhesión, que establece un período de un año para concretar su entrada a este amplio mercado.

 

Guyana y Surinam solicitaron asimismo su alistamiento al bloque como asociados, para sumarse al conjunto de naciones con este estatus: Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia y Perú.

 

El gobierno ecuatoriano anunció asimismo que evalúa los pro y contra que representarían para su economía el ingreso a esta asociación.

 

Según el presidente Rafael Correa, les "sobra voluntad", pero la decisión adoptada por ese país en la década de los 90, de asumir el dólar estadounidense como moneda, los privó de contar con una divisa nacional.

 

Tenemos que reflexionar mucho sobre las oportunidades y riesgos para aceptar los acuerdos", "ver el efecto y saber los costos prácticos económicos de ingresar al bloque y conversarlos con franqueza con Mercosur", aseveró.

 

Al cierre de 2012, Mercosur ratificó la suspensión de Paraguay y decidió "seguir examinando la situación", pero "sin alterar" la sanción impuesta a esa nación en junio pasado, tras la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

 

El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, explicó que el bloque actuará "de la mano" con la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que también sancionó a Paraguay y su retorno está condicionado a la celebración de elecciones generales en ese territorio.

 

Para Brasil, los pasos dados este año denotan que América Latina hace la diferencia, con el fortalecimiento del Mercosur y el afianzamiento político de la Unasur, en medio de una crisis económica mundial que mantiene en jaque a Europa.

 

Los propósitos anunciados por el grupo se encaminan a aplicar medidas que reduzcan la pobreza y garanticen una mejor distribución de las riquezas.

 

Para Uruguay, que se encargará en el primer semestre de 2013 de la presidencia del Mercosur, está presente el desafío de aprovechar el poder acumulado para promover un amplio intercambio regional, y que incorpore de lleno a la sociedad y ofrezca resultados en beneficio de los ciudadanos.

 

(Tomado de Prensa Latina)

 

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Viernes, 28 Diciembre 2012 07:54

Irse o no, ésa es la cuestión

A días de que se cumplan cuarenta años del ingreso del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea, la relación de los británicos con Europa se parece cada vez más a la canción de Clash, “Should I stay or should I go?” (¿Debo quedarme o me voy?). En una encuesta publicada ayer por el matutino The Guardian, un 51 por ciento se inclinó por el “should I go”. En 2001 era al revés: un 68 por ciento se inclinaba por el “I should stay”. Ahora que la tortilla de la opinión pública parece estar dándose vuelta, la pregunta es a dónde “should they go”.

 

La crisis en la Eurozona ha desenterrado el siempre latente euroescepticismo británico expresado magníficamente por un titular de la preguerra: “Densa neblina. Europa quedó aislada”. Los sectores euroescépticos conservadores, que están presionando al primer ministro David Cameron para que convoque a un referéndum sobre el tema, tienen ahora el respaldo contundente de los números. La encuesta muestra que un 36 por ciento votaría “definitivamente por abandonar la UE” y un 15 también se inclinaría “muy probablemente” por la salida, mientras que sólo un 22 por ciento quiere quedarse y un 18 por ciento votaría “probablemente” por la permanencia. Para delicia de los euroescépticos, estos porcentajes reflejan claramente una tendencia. En octubre del año pasado, los porcentajes eran 49 por ciento a favor de dejar la UE y 40 por ciento que deseaba quedarse.

 

El tema europeo no sólo divide a los conservadores: abre un abismo entre éstos y sus socios en la coalición, los liberal demócratas. En una entrevista publicada en primera plana del The Guardian, el viceprimer ministro, el liberal demócrata Nick Clegg, lanzó una clara advertencia a los conservadores. “Lo que tenemos que hacer es concentrarnos en la crisis económica, cooperar activamente con la Eurozona para apagar el incendio y salir de la actual emergencia. No podemos quedarnos al margen de lo que sucede en Europa”, señaló Clegg. Los liberal-demócratas son tradicionalmente los más europeístas del arco político británico y tienen un poco más controlados las viejas añoranzas imperiales que tanto desvelan y confunden el razonamiento de sus socios conservadores.

 

En los próximos días el primer ministro Cameron va a pronunciar un muy esperado discurso sobre Europa que debería definir la posición de los conservadores al respecto. El consenso entre los analistas es que el discurso, comidilla política de los últimos dos meses, prometerá un referendo y la repatriación de ciertas potestades (en especial en temas financieros y laborales) si hay un sustancial cambio del Tratado de Lisboa, que rige el funcionamiento de la UE, para apuntalar al euro.

 

Cameron está luchando no sólo con sus euroescépticos sino con la creciente popularidad del antieuropeo UKIP, que se ha convertido en un depositario del voto protesta en elecciones locales o de renovación de escaños. En la encuesta de The Guardian, el UKIP mantenía por segundo mes consecutivo un apoyo del 7 por ciento del electorado, en su inmensa mayoría robados al Partido Conservador y su pobre manejo de la situación económica. Este drenaje de votos ha envalentonado a los euroescépticos conservadores, que hoy quieren reformular la relación con Europa y acercarla a la que tiene Suiza, en la que se preserva el derecho a gozar del mercado común, pero se mantiene una relativa autonomía respecto del presupuesto o las regulaciones europeas. En resumen, que los euroescépticos creen que el “should I stay or should I go?” puede convertirse en “I should stay and go”. ¿Para qué? Para desregular más el mercado laboral y el financiero y soñar que todavía son un imperio que puede mantener una olímpica distancia de Europa.

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Martes, 18 Diciembre 2012 20:36

Enterrar la Can

Enterrar la Can

El presidente de Bolivia ha resuelto solicitar la incorporación de su país al Mercosur, con un anuncio precipitado y polémico dentro de la propia Bolivia. El resultado más visible de la medida no sería solo la separación boliviana, sino el efectivo fin de la Comunidad Andina. Continuar con solo tres países en el proceso de integración andina sería inviable. Esto debería ser seriamente analizado.

 

El Pacto Andino nació en 1969 con el Acuerdo de Cartagena. Lo formaron Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Venezuela se incorporó unos años después y Chile se retiró. Recientemente, Venezuela lo abandonó. Es un ambicioso proyecto de integración inspirado en la iniciativa de Simón Bolívar, que dedicó su vida a la unidad de nuestros pueblos.

 

El Pacto Andino tuvo inicios auspiciosos, pero sus avances fueron limitados. Se han realizado varios reajustes, entre ellos el cambio de nombre a Comunidad Andina, CAN, y el establecimiento del Sistema Andino de Integración. Pero, aunque no se reconozca, la CAN ha traído sustanciales beneficios. El espectacular incremento del comercio entre los países miembros, la facilidad de viajar solo con cédula, no es casualidad, sino efecto del funcionamiento de los mecanismos de integración.

 

Hay ventajas económicas visibles que no se pueden despreciar sin más. Ecuador se beneficia de su pertenencia a la CAN. Muchas decisiones de sus organismos, que son obligatorias para los países, no solo han incrementado el comercio y la producción, sino que nos han hecho avanzar colectivamente en temas como integración fronteriza, protección del ambiente, educación superior, prevención de desastres, cohesión social y otras. Inclusive nuestro país es sede del Tribunal Andino de Justicia, reconocida como institución pionera a nivel mundial.

 

Desde luego, la integración andina no es un fin en sí, sino un eslabón para la integración sudamericana, como pensaba Germánico Salgado. Por ello, lo que debería hacerse es promover la convergencia ordenada de la CAN y Mercosur en un solo proceso cuyo embrión es Unasur. Pero para ello hay que asegurarse de que Mercosur tenga una institucionalidad adecuada, pues es más débil que la de la CAN. También es necesario que Unasur se constituya en el espacio efectivo de integración sudamericana. Y para ello se requiere firme voluntad política de los países.

 

Ser genuinamente bolivariano es sostener el ideal integracionista del Libertador. Y la vocación integracionista se ve en la práctica. No en los enunciados bolivarianos que, como en el caso del Presidente de Venezuela, ha promovido el abandono y desmantelamiento de la CAN. Ahora Evo Morales ha tomado una medida lamentable que contradice años de lucha por la integración que Bolívar inspiró. Solo podemos esperar que tenga el buen sentido y la consecuencia de rectificarla.

 

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/enrique_ayala_mora/Enterrar-CAN_0_827917348.html.

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Evo Morales da el visto bueno al ingreso de Bolivia al MERCOSUR

El presidente de Bolivia, Evo Morales, comentó este jueves las “razones fundamentales” por las que su país debería integrarse en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) como miembro pleno, entre ellas, el hecho de que ese bloque comercial no tenga un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.


 
En un acto con militares en La Paz, el gobernante señaló que ante la propuesta hecha por los embajadores del Mercosur para que Bolivia se sume al bloque, su Gobierno responde que está de acuerdo en avanzar “de verdad” hacia esa integración, aunque apuntó que “mucho dependerá también de los parlamentos” de los países miembros.


 
Dijo que uno de los motivos para aceptar la propuesta es que ese bloque no tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que solamente beneficiaría “a las trasnacionales y no las cooperativas, las asociaciones de productores, ni los pequeños productores”.


 
Morales lamentó que la Comunidad Andina (CAN), de la que forma parte Bolivia, tenga “ciertos problemas” porque “hay dos países (Perú y Colombia) que son parte del TLC con Estados Unidos”.


 
El Ecuador, cuyo gobierno es aliado de Morales, es el cuarto socio del bloque andino.


 
El mandatario también argumentó que el Mercosur “es un mercado mucho más grande que la CAN”, que Bolivia tendría “mucha más fuerza para cualquier negociación” con otros países y sería parte de las carreteras de integración entre el Pacífico y el Atlántico.


 
Destacó además que en el caso de que Bolivia y Ecuador se integren al Mercosur casi un 80 % de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) serían parte de primer grupo.


 
Bolivia es actualmente Estado asociado del Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y Paraguay, aunque este último país está suspendido temporalmente tras la destitución, en junio pasado, de Fernando Lugo de la Presidencia paraguaya.


 
Chile, Colombia, Ecuador y Perú también son Estados Asociados del Mercosur, al que Venezuela se incorporó como miembro pleno a fines de julio pasado.


 
Bolivia tiene previsto iniciar el diálogo para integrarse al bloque en su cumbre en Brasilia el próximo 6 y 7 de diciembre.
 El canciller de Paraguay, José Félix Fernández Estigarribia, advirtió hoy de que el eventual ingreso de Bolivia sin su acuerdo, como ocurrió con Venezuela, sería inválido.

 

22 Noviembre 2012


 
(Con información de EFE)

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Informe: Economía de AL crecerá 3,2% en 2012 y 4 % en 2013

La economía de América Latina crecerá un 3,2% este año y un 4 % en 2013, según el informe de la OCDE y la CEPAL difundido hoy en el marco de la Cumbre Iberoamericana en la ciudad española de Cádiz.


 
Pese a continúo crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de América Latina, las perspectivas económicas de la región “están sujetas a incertidumbre y volatilidad en el contexto externo”, señala el informe, presentado por el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, y la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.


 
El crecimiento en América Latina “es casi un cliché”, dijo Gurría al resaltar que la región sigue “resistiendo mejor los embates de la crisis global” y debe seguir haciéndolo pese a los “importantes desafíos” que afronta a largo plazo, como la reducción la demanda interna y la exportación de recursos naturales.


 
La recaudación tributaria “sigue siendo excesivamente baja” en América Latina, señaló, al recordar que ha pasado de un 14 % a un 19,4 % de 1990 a 2010, pero sigue lejos del 34 % de media en los países de la OCDE.


 
Este tipo de informe, que desde hace seis años se presenta en el marco de la Cumbre Iberoamericana, se centra en esta ocasión en la Pymes (pequeñas y medianas empresas) latinoamericanas y la forma de impulsarlas con cambios estructurales.


 
La economía mundial registrará una “lenta expansión”, debido a los problemas fiscales, la fragilidad financiera y los altos niveles de desempleo en la zona euro, según el documento que indica que la consolidación del crecimiento en Estados Unidos continuará débil.


 
En ese contexto, se estima que las economías de China e India, que han sido un motor importante para el crecimiento mundial, en particular para América Latina, registrarán una desaceleración.


 
Las tasas de desempleo en 2012 serán de un 6,5% en la región, frente a un 8% en la OCDE y un 11,5 en la zona euro, con tendencia a aumentar a un 12% en 2013, señaló Gurría.


 
América Latina en su conjunto ha fortalecido su posición en términos de reservas internacionales, un 16% del PIB, y muchos países de la región tienen una deuda relativamente baja y buen acceso a financiación internacional, lo que permitirá evitar una contracción de la economía, señala el estudio.


 
El informe recomienda, entre otros, una mayor inversión en infraestructuras y asegurar la coherencia entre las políticas de estabilización a corto plazo y las medidas estructurales para aumentar el crecimiento potencial.
 


Pese a que la mayoría de los países latinoamericanos han logrado combinar las tasas de crecimiento económico con la reducción de la pobreza en los últimos años, las desigualdades en la región siguen siendo de las más altas del mundo, con un 31 % de la población en niveles de pobreza.


 
En cuanto a las Pymes, el estudio subraya que son “actores clave para incrementar el crecimiento potencial de América Latina”, pero, indica que estas empresas presentan una baja productividad y gran heterogeneidad en su acceso a mercados tecnologías y capital humano.


 
Las pymes representan el 99% de las empresas en América Latina, donde emplean a 67 % de la población activa, y sin embargo, su contribución al PIB es relativamente baja.


 
Las grandes empresas en la región tienen niveles de productividad que llegan a ser 33 veces mayores que las de las microempresas y seis veces más que las pequeñas, comparado con 1,3 y 2,4 veces en los países de la OCDE, señala el informe.


 
La financiación y el acceso a la información son dos aspectos claves para un mejor desarrollo de las pymes en América Latina, según el informe, aspectos resaltados tanto por Gurría como por Bárcenas en su presentación, en la que intervinieron el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.


 
Tambien estuvieron el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, y Enrique García, presidente del CAF, banco de desarrollo de América Latina.

 

 17 Noviembre 2012
 
(Con información de NO365)

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Viernes, 19 Octubre 2012 06:31

Cortocircuitos en la cumbre de Bruselas

Cortocircuitos en la cumbre de Bruselas
El presidente francés, François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, no disimularon sus diferencias durante la apertura de la cumbre de Bruselas. El encuentro de dos días, que aglutina a los líderes de la Unión Europea (UE) para evaluar reformas económicas, fiscales y políticas, comenzó ayer con algunos cortocircuitos entre Merkel y Hollande. Mientras el mandatario galo pretende acelerar la supervisión integral de los bancos de la Zona Euro como una primera etapa de la anhelada unión bancaria, la canciller alemana aspira a reforzar la unión política y presupuestaria, según afirmaron ambos gobernantes ayer antes del inicio de la cumbre. “El tema de este Consejo Europeo no es la unión presupuestaria, es la unión bancaria. Le diré a Merkel que debemos avanzar en los últimos acuerdos”, manifestó Hollande al llegar a la sede de la UE. Por su parte, Merkel dejó en claro que no es momento para la unión bancaria, ya que para ello todavía hay que trabajar más profundamente.


Este nuevo entredicho entre Berlín y París, las dos economías principales de la Eurozona, tiene lugar en una cumbre que necesitará de numerosas reuniones entre ministros para acercar posiciones, algo que le permitirá a la UE salir del inmovilismo frente a la crisis económica que golpea a la Zona Euro. El socialista Hollande reafirmó su deseo de que un acuerdo en este punto sea logrado antes de fin de año, para instaurar un supervisor bancario único –previsto para el 1º de enero de 2013– que permita a los bancos en dificultad recapitalizar rápidamente, a fin de evitar que los Estados incrementen sus deudas.


No obstante, la conservadora Merkel aclaró: “No es en este Consejo donde tomaremos todas las decisiones, aquí vinimos a preparar las decisiones que tomaremos en diciembre”, dijo en referencia al último Consejo Europeo de 2012. Asimismo, el mandatario francés estimó que las diferencias entre Francia y Alemania quizá se encuentran en los calendarios electorales. “Nosotros salimos de una elección presidencial y Merkel tiene sus propias citas electorales en 2013. Pero es nuestra responsabilidad sacar a la Eurozona de la crisis que atraviesa desde hace dos años”, expresó.


Merkel y Hollande se reunieron minutos antes del encuentro con los restantes 25 jefes de Estado de los países que integran la UE. Finalizada la reunión, las cámaras de televisión pudieron captar una acalorada discusión entre ambos mandatarios. Según el diario francés Le Figaro, el contrapunto franco-alemán se debe a un error de traducción de lo acordado en el precedente Consejo Europeo que se llevó a cabo el 28 y 29 de junio. Citando versiones francesas e inglesas de lo acordado en junio pasado, el diario galo reveló una palabra extra en la versión anglosajona en la que se basa Berlín, para el que los bancos en dificultades sólo podrán ser recapitalizados una vez que el control sea establecido sobre sus bancos y no desde que sea designado el funcionario a cargo del control.


Este mediodía, Merkel aseguró querer avanzar con rapidez pero con mucha precisión en la creación del supervisor bancario único, tarea que asumirá el Banco Central Europeo (BCE). También señaló que serán los titulares de Finanzas quienes discutirán los detalles de esta iniciativa. Los ministros serán quienes deban aclarar si el uso del fondo de rescate para apoyar a los bancos debe limitarse o no a nuevos rescates, como exigen Berlín y otros países del Norte, o si cubrirá también los activos heredados, tal y como pretenden España, Italia o Irlanda.


Mientras tanto, el Ejecutivo alemán insiste con su idea de seguir impulsando la integración fiscal del euro y defiende la propuesta de crear un “supercomisario” europeo con capacidad para revisar los presupuestos nacionales e incluso vetarlos y devolverlos al Parlamento correspondiente. Sin embargo, Hollande –reticente a una medida que mermaría la soberanía francesa– sostuvo que no es el momento de abrir nuevos debates y agregó que ya existen varias normas en esa misma línea que todavía están en fase de ratificación.


El objetivo de esta cumbre, que una vez más parece destinada a naufragar, es aprovechar el momento de relativa calma en los mercados respecto de España y Grecia, para explorar ideas que posibiliten la construcción de un nuevo diseño político, económico y fiscal en la Eurozona, según adelantaron fuentes diplomáticas. El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, presentará a los líderes un informe para sentar las bases de una nueva arquitectura para la Eurozona a partir de 2013. El texto del funcionario belga plantea la creación de un presupuesto y un Tesoro propios de la Zona Euro, cuyo fin sería financiar reformas y amortiguar turbulencias en países con problemas. Hoy, en el inicio del segundo día de la cumbre de Bruselas, la canciller alemana mantendrá una reunión con el primer ministro griego Antonis Samaras, según confirmaron fuentes diplomáticas en el marco del encuentro. Se espera que los 27 jefes de Estado y de gobierno del bloque traten durante la última jornada temas vinculados con la política exterior. Ayer, los líderes de la UE se ocuparon del tema Grecia y escucharon a Samaras pedir apoyo para sus medidas de ahorro.


Por otra parte, la troika –compuesta por representantes de la UE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo– cerró la jornada de ayer con un acuerdo con las autoridades griegas sobre la mayoría de las medidas de ahorro, pero advirtió que aún se necesitan más discusiones.

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Martes, 16 Octubre 2012 06:19

AL-Medio Oriente: lazos crecientes

AL-Medio Oriente: lazos crecientes
La tercera cumbre de jefes de Estado y gobierno de naciones sudamericanas y árabes (ASPA), celebrada en Perú a principios de octubre, confirmó el creciente interés de países de ambas regiones por estrechar vínculos comerciales y desarrollar la inversión y la cooperación tecnológica. En la reunión, concebida originalmente por el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, participaron 11 de los 12 miembros de Unasur y 20 de la Liga Árabe.


La reunión dio testimonio del continuo interés de Sudamérica por diversificar socios comerciales, y del deseo de Medio Oriente de ganar acceso a fuentes alternativas de productos estratégicos, por ejemplo agrícolas y minerales. El comercio entre ambas regiones se ha expandido constantemente en años recientes, y hoy asciende a 30 mil millones de dólares (mdd), contra 11 mil (mdd) en 2008. Es probable que esta tendencia continúe, apuntalada por esfuerzos por explorar formas más estructuradas de cooperación bilateral, incluida la conclusión de acuerdos de libre comercio y el impulso a la inversión directa de compañías de Medio Oriente en Sudamérica, así como la expansión del tráfico aéreo entre las dos regiones (con la apertura de rutas nuevas y más frecuentes).


Los que abren camino


Brasil, Argentina y Perú han estado a la vanguardia de esta expansión. El comercio entre Brasil y países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) creció 31% en 2011 y llegó a 12 mil mdd; Brasil exporta carne, azúcar y metales a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, principalmente. El comercio entre Argentina y Medio Oriente llegó a 300 mdd en 2011 y la inversión directa árabe en territorio argentino ascendió a 500 mdd en los dos años pasados. Perú exportó casi 8 mdd en minerales y productos agrícolas a EAU e importó una cantidad más o menos equivalente en 2011. También ha firmado acuerdos de cooperación con el CCG, integrado por Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU).


Aerolíneas del GCC (como Emirates y Etihad, de EAU, así como Qatar Airways) abren rutas o exploran hacerlo, sobre todo a esos tres países. La presencia diplomática y empresarial sudamericana en Medio Oriente también se ha expandido, al instalarse más embajadas y compañías en países del golfo.


Aparte de la cumbre de ASPA, líderes árabes han emprendido una ofensiva para enamorar a América Latina (AL) en otros foros, incluida la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado. En particular, los ministros del Exterior del CCG se reunieron con sus contrapartes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) por primera vez el 29 de ese mes para explorar vías de incrementar el comercio y la inversión, así como la cooperación económica entre las dos regiones.


El desarrollo de vínculos de países sudamericanos con socios no tradicionales como los países de Medio Oriente se da en el contexto del estancamiento en Europa y Estados Unidos y el descenso del dinamismo en China (que representó 19.6% y 8.5% de las importaciones y exportaciones totales de la región en 2011). AL es rica en bienes agrícolas (los países del golfo importan 90% de los alimentos que consumen) y minerales, y el GCC en particular puede aportar a AL capital para financiar infraestructura y otros proyectos necesarios para fortalecer su competitividad y su potencial de crecimiento.


Por ejemplo, se espera que Brasil, México, Perú y Colombia emprendan importantes inversiones en infraestructura (en particular para tránsito masivo y proyectos de gas natural) por unos 136 mil mdd este año. Si se consolidan, la incipiente relación entre las dos regiones tiene el potencial de ser mutuamente benéfico y extenderse a zonas como la inversión directa y la cooperación tecnológica, lo cual apoyará la competitividad latinoamericana.


Traducción de textos: Jorge Anaya

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