Perú, inesperado huésped de una cumbre difícil

PPK ya no está, pero se mantiene la profunda contradicción de que el país sea sede de una cumbre presidencial cuyo tema es la lucha contra la corrupción y la gobernabilidad en un país en crisis por la corrupción.

 

La caída del ahora ex presidente Pedro Pablo Kuczynski por acusaciones de corrupción a solo tres semanas de la Cumbre de las Américas, que se realizará en Lima el 13 y 14 de abril, dejó flotando dudas sobre lo que pasaría con este encuentro de jefes de Estado, que tiene como tema central, precisamente, el problema de la corrupción. Días antes de verse obligado a renunciar, PPK, como se le conoce al ex mandatario, había amenazado diciendo que si él dejaba el cargo ningún presidente vendría a esta cumbre. Pero la amenaza no ha pasado de ser una bravata. “La salida de PPK no va a afectar la Cumbre de las Américas. No creo que algún presidente deje de venir a esta cumbre por esa razón, porque no se ha producido una destitución del presidente, sino una renuncia”, le señaló a PáginaI12 el analista internacional Ramiro Escobar.


Luego de la caída de Kuczynski, el gobierno de Estados Unidos saludó al nuevo presidente. Se ha confirmado la presencia de Trump en la Cumbre de las Américas. Será el primer viaje del presidente estadounidense a Latinoamérica. El norteamericano aprovechará este viaje para ir también a Colombia. La presencia de Trump será la gran atracción mediática en este encuentro presidencial. Los oídos y las miradas estarán puestos sobre lo que vaya a decir y hacer.


En diálogo con este diario, el internacionalista Francisco Belaunde opinó sobre la participación de Trump en la Cumbre de las Américas: “Probablemente Trump va a querer aprovechar su primer viaje a la región y su participación en esta cumbre para intentar mostrar otra cara para mejorar su imagen en la región, que él sabe no es la mejor, pero no veo qué podría decir para lograr eso. El tema de la cumbre es democracia y lucha contra la corrupción, y Trump no es un entusiasta defensor de la democracia, y la lucha contra la corrupción no es uno de sus temas. Creo que el viaje de Trump a esta cumbre va a ser más protocolar, de tomarse la foto con los presidentes de la región, pero no creo que haya algo muy concreto. En este viaje, más importante para Trump será la visita que después haga a Colombia, donde sí verá intereses muy específicos de Estados Unidos”.


Hay gran expectativa con lo que vaya a ocurrir con Nicolás Maduro, a quien el gobierno de PPK invitó y después le retiró la invitación a esta cumbre. Maduro respondió diciendo que, aunque no esté invitado, igual viajaría a Lima para asistir a este encuentro de presidentes. Se especula si algunos gobiernos podrían boicotear la cumbre en solidaridad con Maduro si se impide su presencia. Un gran problema que el nuevo presidente, Martín Vizcarra, hereda de su antecesor.


Sobre esto, Vizcarra ha dicho que “ya hay decisiones tomadas”, lo que sugiere que mantendrá el veto a Maduro, pero ha agregado que en estos temas es la Cancillería “la que toma esas decisiones, que nosotros respetaremos”, lo que parece dejar entrever que el asunto no está del todo cerrado. El veto a Maduro fue una decisión política del ex presidente PPK. Vizcarra todavía no nombra a su nuevo canciller, lo que ocurrirá el lunes.


“Con sus declaraciones, Vizcarra está diciendo que dejará el tema de Venezuela en manos de la diplomacia y que no le pondrá la excesiva carga política que le puso PPK. De entrada, Vizcarra no puede abrirse un frente, y si levanta el veto a Maduro se abriría un frente especialmente en el plano interno, con el fujimorismo (que controla el Congreso), con el Partido Aprista (del ex presidente Alan García) y otros sectores políticos que han impulsado este veto, y con buena parte de la opinión pública peruana que es muy crítica con Maduro. Lo más probable es que no levante el veto a Maduro, pero que busque alternativas diplomáticas para evitar un conflicto con el gobierno venezolano y mejorar las cosas. Creo que Vizcarra va a bajar el tono confrontacional que tenía PPK frente al régimen de Venezuela, va a negociar con Maduro, y con esa negociación probablemente Maduro decida no venir a la cumbre y enviar a su vicepresidente o a su canciller, y así el conflicto queda superado”, afirma Escobar.


La Cumbre de las Américas no solamente sigue adelante, sino que ya no carga con el peso de tener como anfitrión de un encuentro presidencial sobre la lucha contra la corrupción, a un mandatario, como PPK, acusado de corrupción. “Eso habría sido una broma de mal gusto”, dice Belaunde, quien opina que por esta razón la salida de Kuczynski “le ha hecho bien a esta cumbre”.


El cuestionado Kuczynski ya no está, pero se mantiene la profunda contradicción de tener como sede de una cumbre presidencial que tiene como tema la lucha contra la corrupción y la gobernabilidad a un país en crisis por causa de la corrupción, en el cual su presidente acaba de caer por esta razón y que tiene a cuatro ex mandatarios comprometidos en denuncias de corrupción.


“Que en este momento una cumbre regional contra la corrupción se haga en el Perú puede tomarse como una ironía, una humorada del destino, pero también como la realización de este encuentro en un país que es una de las principales víctimas de este fenómeno”, indica Belaunde. Y agrega: “Pero no hay que olvidar que el escándalo de corrupción por el caso Odebrecht que estalló en Brasil afecta a muchos países, y que a esta cumbre va a venir un presidente como Temer con serios cuestionamientos de corrupción, además de otros”.


Sobre lo que se puede esperar de la Cumbre de las Américas, Belaunde estima que terminará en un fracaso, sin decisiones efectivas. “No creo que podamos esperar nada significativo de esta cumbre. Con las discrepancias que hay en la región, probablemente no tendremos una declaración común, y si la hay seguramente será algo muy general, gaseoso, nada significativo”. Escobar es menos pesimista: “Tengo la expectativa de que por lo menos salga un comunicado que sea mínimamente autocrítico con el problema de la corrupción”.

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Una Italia antisistema, antieuro y antiinmigrante

Si se suman los resultados obtenidos por Movimiento Cinco Estrellas, Lega y Fratelli d’Italia, se llega casi al 55 por ciento de los votos. Los tres están a favor del cierre de Italia respecto de Europa y del mundo.

 Italia no logrará formar un gobierno rápidamente. Y esto era más o menos previsible dado los resultados de las elecciones del domingo donde ningún partido consiguió la mayoría. Pero lo que no se esperaba eran los importantes saltos, hacia atrás y hacia adelante, que dieron algunos partidos según muestran los datos oficiales de estas elecciones.


El partido más votado, en efecto, fue el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), fundado por el cómico Beppe Grillo y hoy liderado por un joven de 31 años, Luigi Di Maio. El M5S pasó del 26% en las elecciones de 2013, al 33 por ciento ayer. Es decir tuvo un crecimiento de 7 puntos. “Hoy inicia la tercera República -dijo a los periodistas Di Maio que se candidatea como primer ministro- y será una república de los ciudadanos italianos. El de estas elecciones ha sido un resultado post-ideológico, que va más allá de los esquemas de derecha y de izquierda y que se refiere a los temas sin resolver que tiene la nación”.


La coalición más votada en cambio, fue la de centroderecha (Forza Italia de Silvio Berlusconi, la Lega y Fratelli’d’Italia), que pasó del 31% en 2013 al 37% ayer, es decir ganó seis puntos. Pero quien se lleva la corona dentro del centroderecha esta vez no es el ex premier Silvio Berlusconi sino la racista, antiinmigrantes y antieuropeísta Lega (ex Liga Norte) que de apenas un 4% en 2013 pasó a casi el 18% ganando 14 puntos. El líder de la Lega, Matteo Salvini, que durante toda la campaña electoral aseguró que él sería el próximo primer ministro, en rueda de prensa dijo ayer que su coalición es “la escuadra a la que le faltan menos números para tener la mayoría en el Parlamento” y que él y sus aliados trabajarán “para conseguir esa mayoría parlamentaria”. Pero también, como suele hacer, se lanzó contra Europa: “El euro fue y sigue siendo una elección equivocada”, dijo. Y refiriéndose a los dirigentes del Partido Democrático concluyó: “El voto ha castigado la arrogancia de Renzi y sus amigos”.


El secretario del PD Matteo Renzi, un personaje muy criticado dentro del PD y en principio la causa de importantes divisiones que tuvo el partido en estos añosb formalizó ayer su renuncia como secretario general. Algunos atribuyen a su accionar que el partido haya pasado del 27% en las elecciones de 2013 al 19% ahora, perdiendo 8 puntos. “Para nosotros ha sido una derrota clara y neta -dijo Renzi al presentar públicamente su renuncia en una rueda de prensa-. Hemos cometido errores pero al mismo tiempo estoy orgulloso de todo el trabajo que hemos hecho estos años. He pedido a la dirección que se convoque una asamblea y luego un congreso para elegir el nuevo secretario”.


La alianza de centroizquierda (PD, Más Europa y otros) consiguió el 23% de los votos mientras Libres e Iguales (formado por los ex PD) se llevó sólo un 3%.
En el total de las mesas electorales del exterior, según los datos oficiales, el PD mantuvo su porcentaje de 2013, es decir cercano al 27% de los votos, seguido del centroderecha con el 22% y de M5S con el 18%. En Argentina en particular, sin embargo, consiguieron colocarse primeros dos movimientos que se dicen liberales o centristas, el MAIE (Movimiento Asociativo de Italianos en el Exterior), fundado en Argentina en 2007, que consiguió en torno al 35% de los votos. Y USEI (Unión Sudamericana de Italianos Emigrantes) cuya base está en Argentina y Brasil y obtuvo en torno al 28%. Estas dos formaciones locales fueron seguidas por el PD con el 12%, la alianza de centro-derecha Berlusconi-Salvini y Meloni (la misma alianza de centroderecha de Italia) con el 8% y Libres e Iguales con el 5%. El M5S se colocó séptimo en esta clasificación en argentina con sólo el 4% de los votos.


Los posibles caminos


“Creo que el futuro de las alianzas políticas en Italia no hay que mirarlo sólo en clave interna sino también en relación a Europa -explicó a PáginaI12 el politólogo Gianni Bonvicini, actual consejero científico del Instituto de Asuntos Internacionales de Italia del cual fue presidente vicario y director durante varios años-. De modo particular, si se analizan los resultados obtenidos por M5S, Lega y Fratelli d’Italia, se llega casi al 55% . Son tres partidos que se consideran antisistema, antieuropeístas y antiinmigrantes y que están a favor del cierre de Italia respecto de Europa y del mundo. El PD, y las otras formaciones menores, y en parte Forza Italia, tienen posiciones distintas en este sentido, por lo cual es muy difícil pensar que sea posible una coalición entre M5S y PD. Es más fácil pensar en una división en el centroderecha, particularmente Lega y Fratelli d’Italia que hagan algún acuerdo con el M5S. Lo que hay que preguntarse es cuáles pueden ser las consecuencias que una alianza de este tipo para Italia y Europa. Nuestros colegas europeos y los mercados financieros internacionales están particularmente preocupados ante la eventualidad de un acuerdo de este tipo”.


–¿En su opinión de experto, por cuál razón el PD ha perdido tantos votos?


–Creo sobre todo porque perdió el referendo sobre la reforma constitucional y también porque Renzi no comprendió suficientemente los errores que había cometido y sobre todo la cuestión de su presencia, muy criticada dentro del PD. El no cambio de la clase dirigente del PD ha sido uno de los motivos. Y a eso se agrega la escisión de la izquierda del PD, que no ayudó a consolidar la imagen del partido. El tercer elemento es que muy probablemente el PD ha perdido el contacto con el país real, cosa que en cambio han logrado construir el M5S y hasta la Lega. Lo han hecho sobre temas muy nacionalistas: contra la inmigración, contra Europa, es decir una política estilo Trump.


–Pero también Forza Italia ha perdido bastante..

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–Si, por dos motivos: el primero porque propone el mismo líder, después de 20 años en la escena política. Es un riesgo fuerte. El segundo porque Forza Italia tiene posiciones más moderadas que Salvini y la Lega.


–¿La radicalización hacia la derecha que están sufriendo algunos países europeos como Austria y Polonia puede haber influido en el avance de la Lega?
–Lo que sucede en Italia es una muestra de lo que está sucediendo en Europa. En Austria el crecimiento de un partido xenófobo, de extrema derecha, con actitudes antiinmigración y autoritarias, el riesgo de que Francia fuera a parar a manos del Frente Nacional, el crecimiento en Alemania de los sectores conservadores, permite entender que el tema de la globalización y de la inmigración da miedo a mucha gente.


–¿Pero Italia podría tomar el camino de Austria?


–Esto es un poco más difícil porque en Italia la democracia es más sólida. No creo que éste sea un peligro inmediato para Italia.


–Si no se logra hacer un acuerdo para formar el gobierno ¿qué sucederá, se volverá a debatir sobre una ley electoral como se ha hecho en estos últimos años con los resultados que hemos visto ayer?


–No creo que los parlamentarios apenas elegidos quieran suicidarse para volver a nuevas elecciones luego de haber conseguido con mucha fatiga un puesto en el Parlamento. Sobre todo no querrán hacerlo las fuerzas que han perdido, FI y PD, porque una nueva ley electoral sería muy dificultosa. Para cambiarla habría que tener un gobierno con una gran mayoría parlamentaria, cosa que por ahora no parece posible. Lo más probable es que tendremos un largo período sin gobierno, de gran incertidumbre.


–¿Por qué los políticos italianos no piensan en hacer una ley electoral más simple, por ejemplo con la doble vuelta como hay en muchos países, que permitiría más rápidamente tener un gobierno?


–El verdadero problema es que frente al crecimiento de nuevos movimientos políticos como M5S o la Lega, cada uno trata de sacar ventajas para su propio partido. Simplificar demasiado el sistema electoral podría no ser ventajoso. Este es un país que ha tenido siempre una idea compleja de la política y en esto hemos sido una anomalía en Europa. La doble vuelta sería demasiado simple para nosotros. No somos ingleses..

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Domingo, 12 Noviembre 2017 06:27

Integración o aislacionismo

Imagen: AFP

 

Los miembros de APEC firman una declaración

 

Jefes de Estado y gobierno del Foro de Cooperación Económica de Asia (APEC) acordaron hoy a potenciar una integración comercial “justa y mutuamente ventajosa”, al cabo de una cumbre en Vietnam marcada por el rechazo a la multilateralidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El documento, acordado al cabo de dos días de deliberaciones de los líderes de la APEC en la ciudad vietnamita de Danang, sella los principios planteados por el país anfitrión al inicio del encuentro, el lunes pasado, con reuniones primero de técnicos y luego de ministros de Comercio y Relaciones Exteriores.

Los dirigentes de las 21 economías se comprometieron a promover un crecimiento inclusivo y sostenible, estimular la competitividad de las Pymes, potenciar una mejora de la seguridad alimentaria y promover la sustentabilidad agrícola para hacer frente al cambio climático.

“Tenemos la determinación de construir una región pacífica, estable, interconectada y dinámica en Asia Pacífico que tenga en su centro a la gente y los negocios”, dijo el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang (Foto, izq., junto a Trump, Xi y el premier australiano Turnbull), en declaraciones a la prensa al término del encuentro. Quang evitó hacer referencias a las discrepancias con Estados Unidos, por cuya oposición, se postergó, el miércoles, la firma del acuerdo. El presidente Trump, en su debut en una cumbre de la APEC y de una gira por Asia, se expresó ayer en el foro a favor del bilateralismo, y su influencia como el líder de la economía más grande del grupo y del mundo se hizo patente en el comunicado final.

En el documento, firmado al término del encuentro, los líderes del grupo se pronunciaron a favor de un comercio “no discriminatorio, recíproco y mutuamente ventajoso” que ponga fin a “prácticas comerciales injustas”.

“Llamamos con urgencia a eliminar subsidios y otros tipo de ayudas de gobiernos y entidades relacionadas que distorsionan el mercado”, sostuvo la declaración. Además, de Vietnam, el APEC está formado por Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Taipei y Tailandia.

 

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“En este round ganó el sistema, hay que estar preparados para el próximo”

Uno de los principales protagonistas de la región en la última década analiza el retroceso de las fuerzas populares en Brasil y la Argentina, el desafío que implica la crisis venezolana y las alternativas de futuro.

 

La revista estadounidense Foreign Policy definió, en el año 2009, a Celso Amorim como el mejor Ministro de Relaciones Exteriores en el mundo por su trabajo en el posicionamiento de Brasil como actor global. Comprender el momento de auge que transitaba Brasil podía entenderse en tres figuras, mencionaba el artículo, el liderazgo y carisma del presidente Lula da Silva y sus principales espadas ministeriales, Dilma Rousseff y Celso Amorim. Esta charla –que podrá verse completa en Latinoamérica Piensa esta noche, a las 22.00 horas, por el Canal A24– se hizo en el Instituto Lula, en San Pablo, en un Brasil golpeado, con su democracia jaqueada y en pleno auge de las políticas neoliberales que afectan a los sectores más humildes. Pero también en un Brasil que resiste el ajuste y la tradicional concentración de riqueza desde sus movimientos sociales, organizaciones sindicales y partidos populares. La anomalía que significó Lula y el Partido de los Trabajadores es una luz de esperanza para la mayoría popular del Brasil.

–¿Cómo analiza el presente de Latinoamérica frente al golpe parlamentario en Brasil y el avance de las fuerzas conservadoras?

-Es un momento especialmente difícil. Lo que pasó en Brasil es muy grave. Cuando tengo que explicar a mis amigos argentinos digo que es como un cambio de Kirchner a Macri sin una elección de por medio. Es mucho más grave por la falta de legitimidad del gobierno. Es un momento difícil para toda Sudamérica que tiene que ver con la crisis de la economía mundial. Existe mucha interferencia externa que hace que todo eso sea muy complicado.

–La amenaza de agresión de Trump a Venezuela sintetiza la agenda de los EEUU, la prepotencia reafirmada, inclusive a partir de una oratoria que no tiene velo alguno. Muchas veces la influencia de los EE.UU. en nuestros países era subterránea, era ocultada, y hoy tenemos la mirada de un Presidente que no tiene ningún problema en hablar de intervención militar.

–Eso demuestra nuestro debilitamiento como región, eso no hubiera pasado hace cinco o seis años con Kirchner, Lula, Evo. Inmediatamente hubieran llamado a una reunión de Unasur para considerar esta amenaza, independientemente de los méritos de la situación de Venezuela, esa es otra cuestión que se puede mirar, pero no hay reacción o declaración del Mercosur que hable de todos los problemas de Venezuela. Una amenaza de agresión no solamente es violatoria, digamos así, de nuestra vecindad, sino que es violatoria de la propia carta de las Naciones Unidas.

–El debilitamiento que se produce en el proceso de integración de nuestros países y en la propia agenda regional tiene un correlato en el cambio de gobiernos pero también desnuda la incapacidad de consolidar los procesos de integración durante los gobiernos progresistas.

–Yo estoy muy a favor de la autocrítica pero no creo que este debe ser el caso. El tiempo ha sido corto, empieza con Duhalde incluso antes de Kirchner, hasta el final de Cristina, se inicia con Lula hasta el final de Dilma. Son 12 o 13 años, no es mucho tiempo en términos de historia para consolidar un proceso. Yo creo que es casi un milagro lo que logramos hacer en términos de creación, primero de la Comunidad Sudamericana de Naciones, después Unasur, el fortalecimiento del Mercosur, los países que entran como asociados, los que quieren ser miembros plenos. Todo eso ha sido muy fuerte en poco tiempo, pero para consolidarse necesitas 30 años. Claro, quizás podríamos haber hecho algo más pero creo que el resultado no hubiera sido otro, lo que necesitamos es prepararnos para el futuro.

–¿Y era posible imaginar que se podía retroceder una década en un año como uno tiene la sensación que ocurre en nuestros países?

–Yo soy un ingenuo profesional. Siempre dije, ser pesimista suena más inteligente pero el gran desafío es ser optimista y también ser realista y a largo plazo sigo siendo optimista. Pero no era posible pensar que todo fuera de la manera que ocurrió en Argentina o en Brasil, unos con elección, otros sin elección, la propia crisis de Venezuela. Quizás se podía ganar o perder la elección, como hay una gran influencia del poder económico en nuestro país, pero una cosa ilegítima como tenemos, no creía que fuera posible. Es el peor momento desde el gobierno militar de los setenta.

–Del Brasil que impulsaba la institucionalización de los Brics, que fue un actor central en impedir el ALCA en Mar del Plata en 2005, al Brasil que vuelve a sufrir mucha injerencia de los EE.UU., ¿cómo imagina el corto plazo del Brasil como actor regional?

–A muy corto plazo con este gobierno lo veo muy mal. Afortunadamente hicieron menos cosas malas que lo que anunciaron, por ejemplo no fueron capaces de cerrar las embajadas en Africa. Pero en América latina es un desastre y, digamos, la política de condena en relación a Venezuela hizo que Brasil no sea en realidad un actor en ese proceso.

–Venezuela es un caso muy complejo. ¿Cuál sería el camino que deberían asumir nuestros gobiernos para intentar fortalecer el diálogo y lograr que disminuya el conflicto en ese país?

– Lograr ayudar no es sencillo. Lo primero es intentar comprender que Venezuela, como el resto de Latinoamérica –pero ahí de manera muy marcada– es una sociedad muy desigual. Por un lado, aquellos que se beneficiaban directamente del petróleo, que vivían como si estuviesen en EE.UU., como ocurría en el pasado, la parte de la clase media alta, y por el otro la mayoría, al mismo tiempo, viviendo en la pobreza y la exclusión.

Surge Chávez e impulsa un gobierno que está destinado a los pobres y eso creó un problema enorme además del problema internacional. Hay que entender esa complejidad y que la raíz de los problemas venezolanos está en esa profunda desigualdad, en una élite que siempre fue golpista. Eran democráticos porque había dos partidos que tenían la misma visión, que eran dos ramas de la oligarquía que se cambiaban el poder. Incluso yo estuve una vez cuando fui canciller en el gobierno de Caldera y en un almuerzo en la embajada de Brasil con los empresarios, lo que se hace normalmente, en un determinado momento empezaron a discutir esencialmente entre ellos como si yo no estuviera ahí, como si el embajador no estuviera ahí, sobre posibilidades de golpe. Golpe contra Caldera, ¡no era Chávez! era Caldera, ni se puede decir que era de centroizquierda, era un hombre de centro pero liberal. El pueblo no contaba para nada, entonces es necesario comprender la raíces profundas de la crisis, no para decir que Maduro está correcto en todo, pero si uno no comprende eso, si uno toma solamente, digamos, un hecho, la Constituyente, que aunque le guste o no le guste, no va a comprender, no va a ayudar, y para comprender y ayudar, uno tiene que promover el diálogo, pero con esa comprensión profunda de que, más allá de que quizá cometió errores, los cambios del chavismo en favor de las poblaciones más pobres en materia de salud, en materia de educación han sido sustantivos. Todo eso tiene que ser tomado en cuenta, ¿Cómo hacerlo? Muy complejo, pero países como Argentina, Brasil y Colombia, tienen que estar involucrados.

–¿Cómo evalúa el rol de la OEA en la crisis venezolana?

–Siento mucho hablar de mi amigo Almagro (Secretario General de la OEA) que es una persona con quien tengo personalmente una buena relación, incluso me llamó para ser, en un cierto momento, observador en Haití. Las declaraciones de Almagro son lamentables y solamente hacen aumentar la resistencia. Cuando creamos el grupo de amigos de Venezuela, por la crisis, que empezó en 2002 por el golpe y se prolongó en 2003 y 2004, cuando Brasil formó ese grupo de amigos puso a EE.UU. (Argentina aún no quería), Chile, México y dos países europeos, para no parecer muy Doctrina Monroe, y logramos tener el referendum revocatorio y también la participación de la OEA en la época. La única exigencia que hizo Chávez fue que el jefe de la delegación fuera brasileño, bueno, era nuestro embajador, lo fue de (Fernando Henrique) Cardoso, no era ningún bolivariano ni mucho menos. Ahí se hizo un referéndum que ganó Chávez y fueron cosas que se pasaron con normalidad, con todas las tensiones que existen siempre en Venezuela. Hoy eso es impensable, la OEA creo que no tiene ningún rol.

–¿Cuál piensa que ha sido la injerencia de los EE.UU. en el golpe parlamentario a Dilma Rousseff?

–Lancé mi último libro en los EE.UU., Acting Globally, con apoyo de Noam Chomsky, y en varias partes decía, un poco en broma, que “hoy solamente creo en teorías conspirativas”. No es posible tanta coincidencia. El espionaje que hubo con la presidenta Dilma, en Petrobras, en el Ministerio de Minería y Energía. No estoy diciendo que lo malo no debe ser analizado, pero todo ha sido muy coordinado. Hay que preguntarse cómo ha sido posible todo junto, ese no soy yo, es Snowden, después Wikileaks. Todo es muy curioso en el caso de Brasil, Petrobras es obvio, petróleo, pero también energía nuclear. Brasil no tiene armas nucleares e íbamos a tener un submarino de propulsión nuclear basado en un sistema de enriquecimiento de uranio, todo desarrollado en Brasil; y ahora, el Almirante que era el padre de todo el sistema está en prisión. No sé si hizo alguna cosa rara, probablemente puede ser que haya hecho alguna cosa rara, pero es todo mucha coincidencia.

Con el liderazgo de Brasil, si lograba consolidarse un bloque sólido sudamericano, se podría haber cambiado la fotografía de poder de la posguerra.

– Hacer de América del Sur un actor global, que no era. América del Sur era el patio trasero. La revista The Economist colocó en su tapa el mapa de las Américas en la posición contraria, el sur al norte, y el título era “Nobody’s backyard” (El patio trasero de nadie). O sea que era verdad que América del Sur empezaba a tener una personalidad, que tenía una posibilidad de influencia en las acciones globales, eso era la gran cosa. Mujica lo percibió cuando Lula vino de Irán, le dijo que eso era un motivo de gran importancia para todos nosotros porque América del Sur iba a tener más influencia y creo que eso, cuando se percibió, inicialmente se enfrió un poco en relación al propio acuerdo con Irán, que quien lo pidió fue EE.UU. Lo que logramos hacer con Turquía era exactamente lo que EE.UU. había pedido y ahí volvimos para atrás, y ahí, con Dilma también intentaron en el inicio pero después dijeron que tenían que cambiar, en Argentina lo mismo. Es difícil. Había una canción que les gustaba a mis hijos, un rock and roll que dice “I fought the law and the law won” (Peleé contra la ley y ganó la ley), me gusta decir que “We fought the system” (Peleamos al sistema). En este round ganó el sistema, pero va a haber muchos rounds. Tenemos que estar preparados para el próximo.

 

* Rector de UMET - @trottanico

 

 

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Naufraga propuesta sobre Venezuela; la reunión de la OEA fue suspendida

El documento que promovió un grupo de países –México y Estados Unidos entre ellos– para que el gobierno de Venezuela supere su crisis interna, no logró los 23 votos necesarios para ser aprobado en la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se realizó hoy aquí.

Tampoco fue aprobada una propuesta presentada por San Vicente y las Granadinas. Ante el impasse, esta reunión de consulta –a la que Caracas califica de contraria a la legislación del órgano interamericano– se suspendió temporalmente con la posibilidad de volver a ser convocada en cualquier momento.

Tras este resultado, al que el canciller Luis Videgaray evitó llamar ‘‘fracaso’’, los ministros de 11 naciones, encabezadas por Estados Unidos y México, manifestaron en un posicionamiento conjunto su decepción por la falta de un consenso regional y dijeron que persistirán en buscar, mediante una ‘‘nueva negociación’’, una salida concertada ‘‘en beneficio del pueblo venezolano’’.

Si bien reconocieron que llegar a un acuerdo requiere de tiempo, no descartaron que el tema se pueda llevar a la 47 Asamblea General de la OEA, abierta esta misma noche. Esto mantiene vivo el conflicto con el gobierno de Nicolás Maduro.

Los firmantes de esta carta son: Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Honduras, Paraguay, Guatemala y Perú.

Sin embargo, aunque no alcanzaron las dos terceras partes de los 34 votos de la OEA, en el cabildeo previo a la sesión sí lograron que seis de los 14 países caribeños, que sostenían una posición más respetuosa a la autodeterminación venezolana, cambiaran de bando. Ante el debilitamiento de este bloque, quien dio la cara para defender su postura ante el poderoso grupo que encabeza Norteamérica fue uno de los más pequeños de las Antillas, San Vicente y las Granadinas.

El presidente de la mesa de debates de la reunión de consulta de los cancilleres, el guatemalteco Carlos Raúl Morales, informó que el planteamiento de Estados Unidos y sus acompañantes fue resultado de las negociaciones que los países miembros realizaron desde el 31 de mayo, cuando tampoco se pudo llegar a un acuerdo.

Dicha propuesta retoma elementos de las dos declaraciones que se analizaron en la ciudad de Washington a finales de mayo y que fueron retiradas.

La segunda declaración votada hoy fue la presentada por San Vicente y Granadinas. Esta prácticamente era la misma que los países caribeños estuvieron defendiendo en la capital estadunidense, donde en resumen urgen a retomar un diálogo para resolver la crisis venezolana. Ésta obtuvo ocho votos en favor, 14 en contra, 11 abstenciones y la ausencia de Venezuela.

La propuesta promovida por el bloque norteamericano, que tuvo 20 votos a favor, hacía un llamado a la administración de Maduro ‘‘a reconsiderar’’ la realización de la Asamblea Nacional Constituyente, como está actualmente concebida, y su decisión de retirarse de la OEA. Este fraseo matizó una primera versión que exigía ‘‘dejar sin efecto’’ dicho proceso.

Igualmente, hacía un llamado a cesar los actos de violencia y hostilidad que provengan de cualquiera de los involucrados en el conflicto y a respetar de modo absoluto los derechos humanos, el estado de derecho, la separación de poderes y los procesos constitucionales del país sudamericano.

La votación de ambos escritos se realizó cuando la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, ya había abandonado los trabajos del encuentro por considerar que fue convocado sin respetar los lineamientos de la OEA.

Visiblemente decepcionado, el canciller Luis Videgaray dijo que estos resultados ‘‘ponen en evidencia la incapacidad para lograr un acuerdo y eso no debe pasar inadvertido, porque mientras tanto en Venezuela continua la violencia.

‘‘¿Qué le vamos a decir a los venezolanos que están en las calles, a las familias que han perdido a alguno de sus miembros? ¿Qué les diremos a quiénes no tienen que comer y buscan comida en los basureros, a los enfermos que en los hospitales no tienen medicinas?’’

Enfocando el resultado de manera positiva, destacó en conferencia de prensa al final de la sesión, que hubo 20 naciones, incluidas seis del Caribe, ‘‘que le dijeron a Maduro que reconsidere su propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente’’.

Por Estados Unidos, John J. Sullivan, subsecretario de Estado, lamentó que no se haya podido llegar a un acuerdo y externó su interés en que continúe el diálogo para seguir tratando de encontrar una salida negociada.

De quienes respaldaron al gobierno de Maduro, la representación nicaragüense pidió que la OEA deje de intervenir en cuestiones internas de Venezuela y reconozca que el gobierno de esa nación sigue intentando el diálogo. Consideró inaceptable que continúe abierta la reunión de consulta.

Previo a la votación, a lo largo de toda la discusión los países presentes se enfrascaron en un debate sobre la pertinencia de que el organismo emitiera una resolución sobre la situación de Venezuela. Argumentos en favor de que la OEA tenga un papel más decisivo sobre cuestiones de la democracia, aunque sean decisiones internas de los países, chocaron contra las opiniones de quienes defendían los valores de la no intervención. ‘‘Antiguos’’, los llamó el canciller de Chile, Heraldo Muñoz Valenzuela.

Por su parte, el ministro de Brasil, Marcos Bezerra, calificó de ‘‘falsos’’ los argumentos de no intervención y aseguró que el gobierno de Michel Temer ‘‘seguirá levantando su voz para decir que Venezuela es una dictadura. Lo haremos solos o acompañados’’.


Venezuela se retira de la reunión de la OEA, reitera su canciller

 

Blanche Petrich y Georgina Saldierna

Cancún, QR.

La canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, reiteró que su país se retira de la Reunión de Consulta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), porque ésta fue convocada, en su opinión, ‘‘de manera fraudulenta’’. Advirtió también que no reconocerá ninguna resolución o documento que emane de esta sesión.

La diplomática pidió la palabra anticipadamente, apenas iniciada la sesión, para afirmar que después de la decisión del presidente Nicolás Maduro, del 27 de abril, de retirarse de la organización, Venezuela ‘‘no volverá mientras sea un país soberano e independiente’’. Y expresó que Venezuela no necesita ningún tipo de tutelaje para resolver sus problemas.

Ni siquiera la decisión de los grupos que presentaron documentos preliminares para retirar los textos contrarios a la posición venezolana persuadieron a la canciller de modificar su postura. ‘‘No tengo que esperar el resultado de esta reunión –reiteró más tarde, en conferencia de prensa– para asegurarles que Venezuela no va a reconocer ningún producto que provenga de esta reunión, que no fue convocada conforme a las normas internacionales’’.

Ante los periodistas, la diplomática denunció que un grupo de países le propusieron ‘‘una negociación en la oscuridad, que Venezuela jamás aceptará’’. Sin precisar nada más, sugirió que en esta oferta ‘‘incluso están dispuestos a sacrificar al señor Almagro (Luis, secretario general de la OEA’’.

Recordó que desde abril su gobierno denunció que en la Organización de los Estados Americanos se fomenta la violencia contra Venezuela. Existe –dijo– una ‘‘simbiosis perversa’’ entre Almagro y ‘‘una élite opositora contraria a los canales y principios constitucionales con los que cuenta la República Bolivariana de Venezuela’’.

Aclaró que, aunque su delegación ya no participará en la reunión de consulta, sí seguirá participando en la Asamblea General. Informó que el gobierno de Caracas tiene listas 10 propuestas para la agenda hemisférica.

Como suele hacerlo, Delcy Rodríguez pronunció duras palabras contra esta instancia interamericana. Dijo que los ataques recibidos por su país, principalmente por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, ‘‘son todos dirigidos por Estados Unidos’’.

Asimismo, defendió la convocatoria de su gobierno para realizar una asamblea nacional constituyente, pues tiene el propósito de distender la situación en su país. La definió como una vía para superar los déficit de seguridad y democracia de Venezuela, ‘‘como un espacio de diálogo masivo y como la única solución que vemos para salvar la coyuntura’’. Informó que a pesar del rechazo de la oposición a la asamblea constituyente, ya hay algunos de sus representantes inscritos para participar en el proceso.

Acompañamiento de la Celac

En otro momento de la conferencia de prensa informó que su gobierno ha iniciado ‘‘un proceso de expansión del acompañamiento del proceso de diálogo’’ con cinco países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). ‘‘De la OEA no necesitamos nada. Vamos a profundizar nuestra integración y unión. De la Celac vamos a recibir de forma humilde, pero también de forma soberana, el apoyo a su diálogo’’.

Interrogada sobre si veía que en el futuro la Celac iría desplazando a la OEA en algunas funciones, respondió: ‘‘Hay otros gobiernos que empiezan a pensar en su retiro en función de la desviación profunda que sigue exhibiendo la Organización de los Estados Americanos’’. Recordó que fue el ex presidente de Ecuador Rafael Correa quien decía que la Celac es un espacio de concertación y que la OEA debería ser un puente de encuentro entre Estados Unidos y el resto del continente. ‘‘Pero me temo que ni siquiera para eso sirve’’, apostilló. No quiso abundar sobre cuáles son estos otros países.

Sobre el contenido de la propuesta que promueven Estados Unidos, México y otros países respondió que en la reunión de consulta ‘‘hay sordos que no quieren oír’’ y que ella ya les había informado sobre las resoluciones de las autoridades electorales de Venezuela sobre el cronograma electoral vigente.

El 30 de julio habrá elecciones para la Asamblea Nacional; en agosto se convocarán comicios pospuestos para los gobiernos de los estados, a realizarse en diciembre, y en diciembre de 2018 habrá elecciones presidenciales en Venezuela.

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“Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal”: un horizonte humanista

 El 20 y 21 de Junio se lleva a cabo la Conferencia Mundial de los Pueblos “Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal” en el municipio de Tiquipaya, Bolivia.

El evento, convocado por el Gobierno y los movimientos sociales del Estado Plurinacional de Bolivia, cuenta con la presencia de unos 2500 delegados de organizaciones sociales, defensores de derechos de los migrantes, académicos, juristas y autoridades gubernamentales de distintos puntos del planeta.

Según el texto de convocatoria, esta conferencia tiene el “propósito de constituirse en un espacio inclusivo de reflexión, que busque desmontar muros físicos, muros legales invisibles y muros mentales, como la discriminación y el racismo, recuperando paradigmas y visiones propias de los pueblos, promoviendo alternativas y propuestas que contribuyan a superar fronteras, a construir puentes de integración y a trabajar un plan de acción de los pueblos para alcanzar la “ciudadanía universal”.

Honrando la invitación, la presente nota pretende ser un aporte a la discusión sobre la cuestión y acerca del paradigma de futuro que este importante cónclave reclama.

 

Migrantes, desplazados, refugiados

 

Bien vale aclarar algunos términos que suelen utilizarse indistintamente generando confusión. Migrante es una persona que vive en un lugar distinto a aquel en el que nació. Desplazado es quien se ve obligado a dejar su lugar de asentamiento habitual. La migración o el desplazamiento pueden ocurrir dentro de las fronteras del propio país o más allá de ellas, convirtiéndose entonces el migrante o desplazado en emigrante. Se considera refugiado, según la Convención de Viena de1951 a aquellas personas con temor fundado a ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas que han debido abandonar su país. A estas definiciones que tipifican el reconocimiento de status de refugiado para la ACNUR, se suman algunas otras Declaraciones regionales como la de la Organización de la Unión Africana (OUA) de 1969 y la de Cartagena de 1984 que amplía el concepto “a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”[i]

O sea, no todo migrante es un refugiado, pero todo refugiado sí es migrante, mientras que un desplazado puede o no emigrar y si bien su condición es en general precaria, no se considera un refugiado en sentido formal.

En este contingente de personas que abandonan sus lugares de residencia, ya sea de manera voluntaria o forzada, están incluidos los migrantes internos entre las regiones de un mismo país, generalmente migrando de la ruralidad hacia los distintos conglomerados urbanos y, en éstos, hacia sus periferias.

Hechas estas distinciones primarias, creemos necesario abordar como un todo la complejidad de estos fenómenos diferenciados entre sí, pero que se entremezclan tanto en sus raíces como en sus efectos.

Por otra parte, la cuestión migratoria en su conjunto presenta dos facetas distintas: una, en sentido positivo, se refiere a la posibilidad de elegir en qué país uno quiere vivir, a diferencia de la imposición de circunstancias que obligan a un conjunto humano a distanciarse de su lugar de residencia habitual.

En este último caso, confluyen guerras civiles e internacionales, agresiones armadas extranjeras, hambrunas, desastres climáticos, situaciones de pobreza extrema, la omnipresencia del crimen organizado, pero también persecución política, racial, de género, de orientación sexual u otras formas de vulneración de los derechos humanos. Asimismo una desocupación extendida, la explotación socioeconómica y la depredación medioambiental suelen asociarse indisolublemente a las motivaciones para buscar desesperadamente ámbitos donde sea posible sobrevivir.

Pero también es necesario mencionar causales migratorias que no se originan en los lugares de origen sino en los de destino. Nos referimos a que los países económicamente poderosos succionan intencionalmente inmigrantes para bajar sus costos laborales, realizar labores que los trabajadores locales se resisten a hacer por ser consideradas de inferior calidad, flexibilizar de facto condiciones laborales, evitar cargas impositivas o transgredir normas de seguridad a través de la contratación de migrantes no autorizados. En el caso de la inmigración formalizada, lo que motiva a los países supuestamente “benefactores” es la imperiosa necesidad de rejuvenecer su composición demográfica, apuntando a que jóvenes trabajadores extranjeros equilibren con sus aportes las arcas que destinan los estados a la seguridad social.

Se hace entonces evidente que, en todos los casos, la violencia en sus distintas formas (física, económica, racial, religiosa, psicológica, etc.) juega un papel central en la migración forzada tanto interna como externa y en muchos casos, hasta en la movilidad aparentemente voluntaria. Dicha violencia es la matriz objetiva y valórica del sistema imperante, que reduce la vida a un circuito de enajenación y condena al ser humano a la tragedia de vivir entre carencias inadmisibles y deseos sufrientes.

 

Un mundo de personas en movimiento

 

En la actualidad, uno de cada siete habitantes del planeta es un migrante. De los mil millones de migrantes, un 75% lo hace dentro de las fronteras nacionales mientras que 244 millones son migrantes internacionales, 71 millones más que a principios de milenio[ii]. Se calcula que aproximadamente cincuenta millones de los migrantes internacionales lo hacen en situación irregular. Muchas de estas personas enferman o mueren debido a las enormes dificultades que deben atravesar en su periplo.

Por su parte, a finales de 2015 había 65,3 millones de personas desplazadas, un 10% más que el año anterior. El informe de ACNUR indica que de éstos, 21,3 millones eran refugiados, 40,8 millones desplazados internos y 3,2 millones solicitantes de asilo.”[iii] El número total de desplazados internos se ha casi duplicado desde el año 2000 y aumentado fuertemente en los últimos cinco años. En 2016, se registraron 31.1 millones de nuevos casos de desplazamiento interno, equivalentes a una persona desplazada por segundo.

Todo ello convoca a medidas inmediatas, pero sobre todo, tal como lo propone la Conferencia en Bolivia, a una reflexión revolucionaria.

 

Migrar es un derecho humano

 

La migración es un fenómeno histórico permanente, motivado por circunstancias externas que dificultan la supervivencia de un grupo humano o por la exploración de nuevos y mejores ámbitos de desarrollo individual o colectivo. En la situación actual, el volumen, ritmo de crecimiento del fenómeno migratorio y sus características de expansión global, nos muestran un nuevo momento de la humanidad. Un momento de interconexión total, inédito en la historia: la primera civilización humana a escala planetaria. Un momento de enormes posibilidades pero también de conflictos.

En la situación actual, a la exponencial ampliación del transporte y a las posibilidades que desprende el conocimiento de otras realidades mediante las comunicaciones, se corresponde el desplazamiento veloz de cada vez más grandes grupos humanos. Todo indica que estos flujos, lejos de disminuir, van a continuar en aumento a futuro.

Ante este movimiento masivo se levantan muros que repelen, reprimen y excluyen. Vallas que cercenan el derecho a transitar libremente por esta Tierra donde sólo el capital puede moverse a sus anchas. Límites que intentan proteger el botín robado por las potencias coloniales a quienes, en justísimo reclamo, quieren ahora compartir una porción de ese bienestar arrebatado.

Las fronteras de los estados no son hechos naturales ni decididos por sus poblaciones, sino elucubraciones artificiales de poderes paradójicamente transfronterizos – imperialistas en palabras sencillas – para delimitar la administración y explotación de áreas de influencia. Por ello es que esas fronteras suelen dividir en países distintos a personas pertenecientes a un mismo pueblo y cultura.

Pero las barreras a demoler no son tan sólo corpóreas, sino que se encuentran finalmente en la interioridad humana. Prueba de ello es que, aun atravesando las fronteras entre países, ingresando a las tierras prometidas o prohibidas, persiste la discriminación, la explotación, la segregación de las comunidades inmigrantes, siendo éstas percibidas por un importante núcleo poblacional nativo con extrañeza y en muchos casos, con rechazo. La gran pregunta es qué hacer frente a estos impedimentos localizados en regiones no tan sencillas de acceder.

 

Todos somos migrantes, todos somos mestizos

 

La cultura en la que se crece conforma el molde inicial del pensar, sentir y actuar de cada persona. Sin embargo, la cultura no es un hecho inamovible sino dinámico, que se nutre del aporte de sucesivas generaciones en su construcción. Por otra parte, al revisar distintos aspectos de cada cultura se observa sin mayor dificultad de qué manera éstas han incorporado elementos de otras culturas con las que entraron en contacto. Aún en la imposición, en el avasallamiento colonial, la cultura invasora se impregna de distintos aspectos de la sometida, produciéndose una síntesis distinta y nunca unilateral.

Es posible – e imprescindible en los tiempos novedosos que corren – pensar en una existencia intercultural, no tan sólo como convivencia estanca entre naciones diferentes, sino como un enriquecimiento mutuo de saberes y experiencias adquiridas. Este dar y recibir requiere por parte de las poblaciones comprensión sobre las ventajas de abrirse al cambio, disposición a experimentar y paciente aprendizaje, lo cual será facilitado si los liderazgos exhiben coherencia y una cercana docencia.

Docencia que debe además señalar sin dobleces la responsabilidad del gran capital especulativo en la crisis económica que genera ajuste, desocupación y miseria. El esclarecimiento es fundamental, ya que de otro modo, el poder económico de las corporaciones – tal como ha sucedido en otros momentos de la historia – busca enfrentar a trabajadores locales contra sus pares inmigrantes, para así ocultar el real funcionamiento sistémico destructivo e impedir que las fuerzas populares se consoliden en torno a cuestionamientos de fondo.

Este esfuerzo de diálogo, de comunicación y participación es la única vía para forjar y consolidar un renovado sentido común que permita torcer el actual rumbo político intolerante que parece ampliar su influencia. Signo fascista, revestido indistintamente con perorata proteccionista o ropaje neoliberal, que aprovecha pragmáticamente el malestar que experimentan las poblaciones ante la inestabilidad producida por rasantes transformaciones del paisaje social y la imposición de un estilo de vida individualista que corroe lazos interpersonales y colectivos.

En términos políticos, lo primero es garantizar a cada ser humano la libertad de vivir donde quiera, en condición de ciudadano universal.

En cuanto a medidas que ayuden a abrir el camino de una migración libre y no forzada en esta selva gobernada por salvajes de traje y corbata y perfumes caros, hay que detener de inmediato y a futuro todas las guerras. Dejar de producir, comprar o almacenar armas, prohibir su tenencia particular, transformar fuerzas armadas como ejército y policía – que son los principales focos de proliferación de tenencia de armas irregulares – en cuerpos de servicio civil.

A fin de contrarrestar las presiones económicas que impulsan la migración no deseada, es menester generar mecanismos distributivos como los que emanan de las formas cooperativas o comunitarias, impedir la libre circulación de capitales hacia guaridas fiscales, limitar la economía especulativa con altos impuestos a las transacciones financieras y rechazar el genocidio mercantilista, que en su avance territorial extingue distintas formas de vida de comunidades que son obligadas a exiliarse. Lograr términos justos de intercambio internacional, exigir transferencias de alta tecnología como compensación al expolio colonial y resistir con decisión los embates de anteriores o nuevos imperialismos en formas de tratados librecomercistas son imperativos para generar mejores condiciones de vida en los lugares empobrecidos. En el mismo sentido, multiplicar la inversión social, descentralizando el acceso a bienes y servicios es imprescindible para lograr una distribución poblacional equilibrada y evitar el hacinamiento en conglomerados urbanos.

Un aspecto geopolítico vital es el fortalecimiento de la integración regional, no tan sólo desde una mirada economicista competitiva o desde una interestatalidad sujeta al vaivén cambiante de los vientos políticos, sino como práctica permanente desde los pueblos, que permita ir ampliando fronteras hasta su desaparición empírica. Un hermanamiento que pueda alimentarse de un proyecto común a futuro y no tan sólo de raíces comunes – que no todos sienten del mismo modo – ofrece una clave de solidez y una dirección permanente a la integración.

 

La nación humana universal[iv]

 

Es posible incluso ir más allá. La tendencia hacia la mundialización – distinta de la globalización en manos del capital – es evidente. El contacto entre pueblos se irá haciendo cada vez más intenso, lo cual nos permite preguntar acerca del futuro sentido de comunidad necesario para acometer tareas colectivas.

La universalidad de lo humano es una posible respuesta a esa pregunta. Más allá de la diferencia, de bienvenidos matices culturales diversos, todos queremos felicidad, bienestar y una existencia plena para nosotros y nuestros seres queridos. Sin embargo, lo imaginamos por diferentes vías y en ocasiones, creemos que la felicidad de unos se opone a la de los demás.

Tal falacia genera innumerables problemas y en definitiva, impide el avance histórico. Si por el contrario, se reconoce la humanidad ajena como equivalente a la propia, su diversidad como riqueza y la posibilidad de una convergencia horizontal entre pueblos y culturas, entonces se está invitando a atravesar el umbral de la historia hacia un horizonte radicalmente distinto. Posiblemente ésa sea la puerta de entrada y la convocatoria del momento: hacer de esta primera civilización planetaria de la historia una verdadera nación humana universal.

 

[i] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Módulo autoformativo Nº 2 : La Determinación del Estatuto de Refugiado : ¿Cómo identificar quién es un refugiado?, 1 Septiembre 2005, http://www.refworld.org.es/docid/4c65080ad38.html [Accesado el 17 Junio 2017]

[ii] United Nations, Department of Economic and Social Affairs (2015). Trends in International Migrant Stock: The 2015 revision (United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2015) recuperado Junio 2017 de http://www.un.org/en/development/desa/population/migration/data/estimates2/estimates15.shtml

[iii] Informe Tendencias Globales 2016 de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(ACNUR).

[iv] Del Documento Humanista, Silo, Obras Completas, Vol. I, Carta a mis Amigos, Ed. Plaza y Valdés, México (2004).

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/186238

Conferencia mundial de los Pueblos en Bolivia:

“Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal”: un horizonte humanista

Javier Tolcachier

El 20 y 21 de Junio se lleva a cabo la Conferencia Mundial de los Pueblos “Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal” en el municipio de Tiquipaya, Bolivia.

El evento, convocado por el Gobierno y los movimientos sociales del Estado Plurinacional de Bolivia, cuenta con la presencia de unos 2500 delegados de organizaciones sociales, defensores de derechos de los migrantes, académicos, juristas y autoridades gubernamentales de distintos puntos del planeta.

Según el texto de convocatoria, esta conferencia tiene el “propósito de constituirse en un espacio inclusivo de reflexión, que busque desmontar muros físicos, muros legales invisibles y muros mentales, como la discriminación y el racismo, recuperando paradigmas y visiones propias de los pueblos, promoviendo alternativas y propuestas que contribuyan a superar fronteras, a construir puentes de integración y a trabajar un plan de acción de los pueblos para alcanzar la “ciudadanía universal”.

Honrando la invitación, la presente nota pretende ser un aporte a la discusión sobre la cuestión y acerca del paradigma de futuro que este importante cónclave reclama.

Migrantes, desplazados, refugiados,

Bien vale aclarar algunos términos que suelen utilizarse indistintamente generando confusión. Migrante es una persona que vive en un lugar distinto a aquel en el que nació. Desplazado es quien se ve obligado a dejar su lugar de asentamiento habitual. La migración o el desplazamiento pueden ocurrir dentro de las fronteras del propio país o más allá de ellas, convirtiéndose entonces el migrante o desplazado en emigrante. Se considera refugiado, según la Convención de Viena de1951 a aquellas personas con temor fundado a ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas que han debido abandonar su país. A estas definiciones que tipifican el reconocimiento de status de refugiado para la ACNUR, se suman algunas otras Declaraciones regionales como la de la Organización de la Unión Africana (OUA) de 1969 y la de Cartagena de 1984 que amplía el concepto “a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”[i]

O sea, no todo migrante es un refugiado, pero todo refugiado sí es migrante, mientras que un desplazado puede o no emigrar y si bien su condición es en general precaria, no se considera un refugiado en sentido formal.

En este contingente de personas que abandonan sus lugares de residencia, ya sea de manera voluntaria o forzada, están incluidos los migrantes internos entre las regiones de un mismo país, generalmente migrando de la ruralidad hacia los distintos conglomerados urbanos y, en éstos, hacia sus periferias.

Hechas estas distinciones primarias, creemos necesario abordar como un todo la complejidad de estos fenómenos diferenciados entre sí, pero que se entremezclan tanto en sus raíces como en sus efectos.

Por otra parte, la cuestión migratoria en su conjunto presenta dos facetas distintas: una, en sentido positivo, se refiere a la posibilidad de elegir en qué país uno quiere vivir, a diferencia de la imposición de circunstancias que obligan a un conjunto humano a distanciarse de su lugar de residencia habitual.

En este último caso, confluyen guerras civiles e internacionales, agresiones armadas extranjeras, hambrunas, desastres climáticos, situaciones de pobreza extrema, la omnipresencia del crimen organizado, pero también persecución política, racial, de género, de orientación sexual u otras formas de vulneración de los derechos humanos. Asimismo una desocupación extendida, la explotación socioeconómica y la depredación medioambiental suelen asociarse indisolublemente a las motivaciones para buscar desesperadamente ámbitos donde sea posible sobrevivir.

Pero también es necesario mencionar causales migratorias que no se originan en los lugares de origen sino en los de destino. Nos referimos a que los países económicamente poderosos succionan intencionalmente inmigrantes para bajar sus costos laborales, realizar labores que los trabajadores locales se resisten a hacer por ser consideradas de inferior calidad, flexibilizar de facto condiciones laborales, evitar cargas impositivas o transgredir normas de seguridad a través de la contratación de migrantes no autorizados. En el caso de la inmigración formalizada, lo que motiva a los países supuestamente “benefactores” es la imperiosa necesidad de rejuvenecer su composición demográfica, apuntando a que jóvenes trabajadores extranjeros equilibren con sus aportes las arcas que destinan los estados a la seguridad social.

Se hace entonces evidente que, en todos los casos, la violencia en sus distintas formas (física, económica, racial, religiosa, psicológica, etc.) juega un papel central en la migración forzada tanto interna como externa y en muchos casos, hasta en la movilidad aparentemente voluntaria. Dicha violencia es la matriz objetiva y valórica del sistema imperante, que reduce la vida a un circuito de enajenación y condena al ser humano a la tragedia de vivir entre carencias inadmisibles y deseos sufrientes.

Un mundo de personas en movimiento

En la actualidad, uno de cada siete habitantes del planeta es un migrante. De los mil millones de migrantes, un 75% lo hace dentro de las fronteras nacionales mientras que 244 millones son migrantes internacionales, 71 millones más que a principios de milenio[ii]. Se calcula que aproximadamente cincuenta millones de los migrantes internacionales lo hacen en situación irregular. Muchas de estas personas enferman o mueren debido a las enormes dificultades que deben atravesar en su periplo.

Por su parte, a finales de 2015 había 65,3 millones de personas desplazadas, un 10% más que el año anterior. El informe de ACNUR indica que de éstos, 21,3 millones eran refugiados, 40,8 millones desplazados internos y 3,2 millones solicitantes de asilo.”[iii] El número total de desplazados internos se ha casi duplicado desde el año 2000 y aumentado fuertemente en los últimos cinco años. En 2016, se registraron 31.1 millones de nuevos casos de desplazamiento interno, equivalentes a una persona desplazada por segundo.

Todo ello convoca a medidas inmediatas, pero sobre todo, tal como lo propone la Conferencia en Bolivia, a una reflexión revolucionaria.

Migrar es un derecho humano

La migración es un fenómeno histórico permanente, motivado por circunstancias externas que dificultan la supervivencia de un grupo humano o por la exploración de nuevos y mejores ámbitos de desarrollo individual o colectivo. En la situación actual, el volumen, ritmo de crecimiento del fenómeno migratorio y sus características de expansión global, nos muestran un nuevo momento de la humanidad. Un momento de interconexión total, inédito en la historia: la primera civilización humana a escala planetaria. Un momento de enormes posibilidades pero también de conflictos.

En la situación actual, a la exponencial ampliación del transporte y a las posibilidades que desprende el conocimiento de otras realidades mediante las comunicaciones, se corresponde el desplazamiento veloz de cada vez más grandes grupos humanos. Todo indica que estos flujos, lejos de disminuir, van a continuar en aumento a futuro.

Ante este movimiento masivo se levantan muros que repelen, reprimen y excluyen. Vallas que cercenan el derecho a transitar libremente por esta Tierra donde sólo el capital puede moverse a sus anchas. Límites que intentan proteger el botín robado por las potencias coloniales a quienes, en justísimo reclamo, quieren ahora compartir una porción de ese bienestar arrebatado.

Las fronteras de los estados no son hechos naturales ni decididos por sus poblaciones, sino elucubraciones artificiales de poderes paradójicamente transfronterizos – imperialistas en palabras sencillas – para delimitar la administración y explotación de áreas de influencia. Por ello es que esas fronteras suelen dividir en países distintos a personas pertenecientes a un mismo pueblo y cultura.

Pero las barreras a demoler no son tan sólo corpóreas, sino que se encuentran finalmente en la interioridad humana. Prueba de ello es que, aun atravesando las fronteras entre países, ingresando a las tierras prometidas o prohibidas, persiste la discriminación, la explotación, la segregación de las comunidades inmigrantes, siendo éstas percibidas por un importante núcleo poblacional nativo con extrañeza y en muchos casos, con rechazo. La gran pregunta es qué hacer frente a estos impedimentos localizados en regiones no tan sencillas de acceder.

Todos somos migrantes, todos somos mestizos

La cultura en la que se crece conforma el molde inicial del pensar, sentir y actuar de cada persona. Sin embargo, la cultura no es un hecho inamovible sino dinámico, que se nutre del aporte de sucesivas generaciones en su construcción. Por otra parte, al revisar distintos aspectos de cada cultura se observa sin mayor dificultad de qué manera éstas han incorporado elementos de otras culturas con las que entraron en contacto. Aún en la imposición, en el avasallamiento colonial, la cultura invasora se impregna de distintos aspectos de la sometida, produciéndose una síntesis distinta y nunca unilateral.

Es posible – e imprescindible en los tiempos novedosos que corren – pensar en una existencia intercultural, no tan sólo como convivencia estanca entre naciones diferentes, sino como un enriquecimiento mutuo de saberes y experiencias adquiridas. Este dar y recibir requiere por parte de las poblaciones comprensión sobre las ventajas de abrirse al cambio, disposición a experimentar y paciente aprendizaje, lo cual será facilitado si los liderazgos exhiben coherencia y una cercana docencia.

Docencia que debe además señalar sin dobleces la responsabilidad del gran capital especulativo en la crisis económica que genera ajuste, desocupación y miseria. El esclarecimiento es fundamental, ya que de otro modo, el poder económico de las corporaciones – tal como ha sucedido en otros momentos de la historia – busca enfrentar a trabajadores locales contra sus pares inmigrantes, para así ocultar el real funcionamiento sistémico destructivo e impedir que las fuerzas populares se consoliden en torno a cuestionamientos de fondo.

Este esfuerzo de diálogo, de comunicación y participación es la única vía para forjar y consolidar un renovado sentido común que permita torcer el actual rumbo político intolerante que parece ampliar su influencia. Signo fascista, revestido indistintamente con perorata proteccionista o ropaje neoliberal, que aprovecha pragmáticamente el malestar que experimentan las poblaciones ante la inestabilidad producida por rasantes transformaciones del paisaje social y la imposición de un estilo de vida individualista que corroe lazos interpersonales y colectivos.

En términos políticos, lo primero es garantizar a cada ser humano la libertad de vivir donde quiera, en condición de ciudadano universal.

En cuanto a medidas que ayuden a abrir el camino de una migración libre y no forzada en esta selva gobernada por salvajes de traje y corbata y perfumes caros, hay que detener de inmediato y a futuro todas las guerras. Dejar de producir, comprar o almacenar armas, prohibir su tenencia particular, transformar fuerzas armadas como ejército y policía – que son los principales focos de proliferación de tenencia de armas irregulares – en cuerpos de servicio civil.

A fin de contrarrestar las presiones económicas que impulsan la migración no deseada, es menester generar mecanismos distributivos como los que emanan de las formas cooperativas o comunitarias, impedir la libre circulación de capitales hacia guaridas fiscales, limitar la economía especulativa con altos impuestos a las transacciones financieras y rechazar el genocidio mercantilista, que en su avance territorial extingue distintas formas de vida de comunidades que son obligadas a exiliarse. Lograr términos justos de intercambio internacional, exigir transferencias de alta tecnología como compensación al expolio colonial y resistir con decisión los embates de anteriores o nuevos imperialismos en formas de tratados librecomercistas son imperativos para generar mejores condiciones de vida en los lugares empobrecidos. En el mismo sentido, multiplicar la inversión social, descentralizando el acceso a bienes y servicios es imprescindible para lograr una distribución poblacional equilibrada y evitar el hacinamiento en conglomerados urbanos.

Un aspecto geopolítico vital es el fortalecimiento de la integración regional, no tan sólo desde una mirada economicista competitiva o desde una interestatalidad sujeta al vaivén cambiante de los vientos políticos, sino como práctica permanente desde los pueblos, que permita ir ampliando fronteras hasta su desaparición empírica. Un hermanamiento que pueda alimentarse de un proyecto común a futuro y no tan sólo de raíces comunes – que no todos sienten del mismo modo – ofrece una clave de solidez y una dirección permanente a la integración.

La nación humana universal[iv]

Es posible incluso ir más allá. La tendencia hacia la mundialización – distinta de la globalización en manos del capital – es evidente. El contacto entre pueblos se irá haciendo cada vez más intenso, lo cual nos permite preguntar acerca del futuro sentido de comunidad necesario para acometer tareas colectivas.

La universalidad de lo humano es una posible respuesta a esa pregunta. Más allá de la diferencia, de bienvenidos matices culturales diversos, todos queremos felicidad, bienestar y una existencia plena para nosotros y nuestros seres queridos. Sin embargo, lo imaginamos por diferentes vías y en ocasiones, creemos que la felicidad de unos se opone a la de los demás.

Tal falacia genera innumerables problemas y en definitiva, impide el avance histórico. Si por el contrario, se reconoce la humanidad ajena como equivalente a la propia, su diversidad como riqueza y la posibilidad de una convergencia horizontal entre pueblos y culturas, entonces se está invitando a atravesar el umbral de la historia hacia un horizonte radicalmente distinto. Posiblemente ésa sea la puerta de entrada y la convocatoria del momento: hacer de esta primera civilización planetaria de la historia una verdadera nación humana universal.

[i] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Módulo autoformativo Nº 2 : La Determinación del Estatuto de Refugiado : ¿Cómo identificar quién es un refugiado?, 1 Septiembre 2005, http://www.refworld.org.es/docid/4c65080ad38.html [Accesado el 17 Junio 2017]

[ii] United Nations, Department of Economic and Social Affairs (2015). Trends in International Migrant Stock: The 2015 revision (United Nations database, POP/DB/MIG/Stock/Rev.2015) recuperado Junio 2017 de http://www.un.org/en/development/desa/population/migration/data/estimates2/estimates15.shtml

[iii] Informe Tendencias Globales 2016 de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(ACNUR).

[iv] Del Documento Humanista, Silo, Obras Completas, Vol. I, Carta a mis Amigos, Ed. Plaza y Valdés, México (2004).

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“Si no nos unimos, somos boleta”

El ex presidente uruguayo conversó con periodistas sobre la situación en el continente y en particular la crisis en Venezuela. Dijo que la solución no es que se vaya Maduro y que podría terminar en “una intervención gringa”.

 

El ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica afirmó que Latinoamérica es rica en recursos naturales, pero aún así mantiene una deuda social que es necesario reparar “si nos unimos, porque, de lo contrario, somos boleta”. El ex mandatario, conocido popularmente por su manera despojada y coloquial de expresarse, participó en la mañana del sábado de una charla en la sala ATE-Casa España, organizada por Apyme en Santa Fe, pero antes conversó con los periodistas acerca de la situación en el continente y, particularmente, de la crisis en Venezuela. El ex jefe de Estado señaló que el problema en el país caribeño no se resuelve por arte de magia, manifestó que “si no llegan a un acuerdo van a llegar a lo peor”. “Que se vaya el presidente Nicolás Maduro no es la solución tampoco”, consideró.


Asimismo, remarcó que uno de los principales problemas de Venezuela reside en que no produce alimentos, ya que se acostumbraron a vivir de lo que generaba el petróleo, y eso se resuelve trabajando la tierra. Mujica puso el acento también en los hechos de violencia cotidianos, que en los últimos 40 días causaron al menos 39 muertos en distintas circunstancias. “La gente les patea (protesta) y se les va la mano, yo no soy partidario de los presos políticos; no hay negociaciones, no atemperan. Están todos locos. Nadie habla, nadie razona, todos los días hacen manifestaciones, pero hay que laburar”, sentenció el ex presidente uruguayo.


Luego, volvió a referirse a la delicada situación que atraviesa Venezuela. “¿Cómo sostenés la olla si no trabajás?, es como una actitud deportiva de las manifestaciones, de la represión, que genera para los dos lados graves pérdidas. Esto puede terminar en una intervención ‘gringa’, porque ellos se creen que son el veredicto de la democracia”, indicó. En cuanto a la situación regional, insistió en que “si bien somos ricos en recursos naturales, tenemos una deuda social, nuestra inteligencia desperdigada y el único recurso inagotable es el conocimiento, pero en nuestras universidades ni se mira, no se coordina una masa crítica y a la integración hay que construirla”, agregó.


El referente del Frente Amplio también hizo una referencia a las políticas neoliberales. “Siento temor por la historia, por el endeudamiento, porque algún día hay que pagar y ahí viene el ajuste, esa película ya la vi muchas veces. No deben desembocar en confrontaciones abiertas, Se pueden tener muchas diferencias, pero que la sociedad no pierda la tolerancia, la convivencia”, expresó. “Eso significa que hay que tener política, y política es negociar. Y negociar es aprender a ceder para la conveniencia colectiva. Nadie tiene la verdad absoluta”, consignó.


Finalmente, Mujica destacó que en el mundo, las principales potencias invierten en comprar conocimiento. “Así lo hacen China, Japón, Estados Unidos. Ellos saben adonde va el mundo. Los latinoamericanos debemos unirnos, ser propietarios de conocimiento y no usar el de otros. Necesitamos vertebrar la inteligencia de nuestros países, para que trabajen para si mismos y no para las multinacionales”, afirmó. “Eso necesita voluntad política, gobiernos que se pongan y que los trabajadores asuman su rol, darse cuenta que su propio porvenir esta en juego”, concluyó.


Hace diez días, en un encuentro que compartió con Luiz Inácio Lula da Silva en la apertura de un congreso regional del Partido de los Trabajadores (PT) en San Pablo, Mujica recomendó a Brasil emprender una reforma política ante la gran cantidad de partidos que hay en el gigante sudamericano, pues “no puede haber 30 proyectos de país” ya que hacen muy difícil la gobernabilidad. También instó a los trabajadores brasileños a no cometer los mismos errores que la burguesía paulista y a buscar aliados en todo el continente porque la batalla será larga.

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Lunes, 08 Mayo 2017 07:02

Una sociedad fracturada

Una sociedad fracturada

Cuanta más prosperidad hay en una zona, más votos cuentan para Macron. La otra Francia fue objeto de evocaciones, pero nadie se ocupa de ella.



Un espacio político divido en cuatro y una sociedad fracturada en dos: la elección del centrista liberal Emmanuel Macron es el espejo exacto que refleja mucho más que la frontera entre izquierda y derecha, o aquella que definió el electo presidente entre “progresistas y nacionalistas”. Hay cuatro fuerzas políticas en el nuevo escenario: la del centro liberal presidencial, la de la extrema derecha, la de los conservadores de tradición gaullista y la de la izquierda radical. Y hay dos Francia netas, visibles en la geografía electoral:una, urbana y capacitada, a menudo joven e implicada en el mundo globalizado, y otra rural, suburbana y poco calificada. La primera votó a Emmanuel Macron, la segunda a la extrema derecha de Marine Le Pen. La primera Francia es la de las redes y la conquista, la segunda la de la exclusión y el resentimiento. Pocos votos habrán tenido como este una lectura social tan intensa, y pocos, también, habrán remitido a la imagen de quienes componen la sociedad. Las sucesivas contaminaciones y escándalos de la campaña nunca empañaron el espejo de la “fractura social” (Jacques Chirac, ex presidente 1995-2007), ni el de la fractura digital, ni el del centro y las periferias desiertas y pauperizadas. Las elecciones francesas han tenido el mérito profundo de derrotar al populismo nacionalista y de sacar de los cuentos míticos del progreso la realidad en la que viven la mayor parte de las democracias del mundo, aisladas en zonas de prosperidad y dinámicas de ascenso y, otras, en espacios de confinamiento, de precariedad y sensación de derrota. Trump, en los Estados Unidos, puso la batuta sobre la nota racial, Francia restauró la dimensión social con una transparencia rotunda. Los datos son elocuentes:cuanto más prosperidad hay en una zona, más votos se cuentan a favor de Emmanuel Macron. La otra Francia ha sido objeto de relatos y evocaciones, pero nadie se ocupó de ella. Contrariamente a lo previsto, no fue la infección radial la que monopolizó el debate sino la desesperanza social.


La izquierda está ausente de lo que siempre ha sido su identidad histórica:reconectar, a través de la igualdad, las sociedades fracturadas. La misión le incumbe paradójicamente a un liberal profeso, que carece de partido y cuya próxima y cercana misión, el próximo 21 de junio, consiste en armar una mayoría legislativa para gobernar. ¿Con quién ? ¿Cuántos socialistas irán bajo sus afiches ? Hoy se perfilan dos sólidos ejes de oposición:la ultraderecha, y la izquierda radical de Mélenchon. Su respectivos porcentajes en estas elecciones les permiten conjeturar una traducción legislativa de sus fuerzas presidenciales. Emmanuel Macron está en el centro de ese tablero cuyas complejas realidades fueron más rebeladas por el cambio de retórica del lepenismo que pasó de la xenofobia a la denuncia social que por sus propios diagnósticos. Con esta elección, la desigualdad cifrada en estudios y trabajos sociológicos adquirió el rostro de la gente, reconquistó su identidad. Con Trump, el mundo dejó de ser lo que era y, con la elección francesa, de pronto se recupera la pregunta sobre lo que quiere ser. No sólo hay consumidores de los últimos modelos de celulares, sino, millones de personas que tienen otras preocupaciones más inestables que atender. La elección francesa sopló la cortina de humo de la tecno ilusión, la de la digitalización feliz, la de un mundo integrado y mega conectado donde basta con cliquear sobre un “like” para ser parte de él. Quienes cliquearon en la urna tangible de la extrema derecha no son todos fascistas, ni xenófobos, ni anti mundo. Tal vez sólo hayan pedido, mediante el resentimiento, que los incluyan, que les construyan rutas, sucursales bancarias, mejores escuelas, internet más rápido, mejor acceso a la educación de sus hijos, que les pinten la escabrosa tristeza en la que tantos y tantos suburbios del mundo viven sumidos. La desigualdad social y el enriquecimiento de unos pocos sobre el empobrecimiento de muchos ha sido la narrativa reflexiva de los últimos años. Nunca se había hablado tanto y visto y debatido tan poco. Francia la puso en la pantalla ampliada de la híper realidad, allí donde Trump la había ocultado con sus patrañas raciales y sus insultos a las elites intelectuales.


La apuesta de la recomposición social se la llevó Emmanuel Macron. Sus primeras medidas van en contra de la reconexión. El electo presidente se pondrá, como primera medida, manos a la obra para hacer adoptar una “reforma en profundidad” de la ley sobre el derecho laboral, la misma que, desde el año pasado, levantó un muro de protestas callejeras y terminó de hundir un poco más la tenue presidencia de François Hollande. Todo lo contrario de una política social o de atención a la Francia que está del lado menos floreciente de la fractura. Esta vez, sin embargo, toda anticipación suena a disparate. La elección presidencial, hasta el final, ha sido una sinfonía de singularidades que fueron contradiciendo a los más acertados analistas. Entramos, con Francia, en la quinta dimensión. Los esquemas de antes se quedan cortos y los nuevos habrá que inventarlos para comprender la frondosa y cambiante realidad humana. Lo que, por encima de las retóricas diseñadas por los comunicadores y propagadas por Macron, sí persiste y se ha renovado es el eje izquierda derecha. Nunca fue tan pujante, ni tan evidente la necesidad de una izquierda poderosa que mire y se comprometa cuerpo y alma allí donde siembra su futuro la ultraderecha.

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La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde; el gobernador del Banco de México y presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional, Agustín Carstens, y el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ayer en la sede del FMI en Washington

 

Washington.

 

Ministros de finanzas de todo el mundo cerraron la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) sin refrendar su anterior compromiso de resistir a cualquier forma de proteccionismo. Evitaron usar esa palabra en el comunicado final, pese a que fue el tema que centró las discusiones en los tres días de la reunión.

Los países miembros del FMI se comprometieron a trabajar para reducir los desequilibrios mundiales. Nos abstendremos de las devaluaciones competitivas y no enfocaremos nuestros tipos de cambio con fines competitivos, dijo el FMI en el comunicado final. Agregó que se debe promover y apoyar un crecimiento mundial más incluyente para reducir los riesgos de políticas aislacionistas y reafirmar los beneficios que el comercio y la integración han aportado.

El texto adoptó en gran parte el lenguaje comercial de una declaración del G-20 emitida el mes pasado en la ciudad alemana de Baden Baden, donde el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, había dicho que la promesa contra el proteccionismo ya no era relevante.

“El uso de la palabra ‘proteccionismo’ es muy ambiguo”, ya que no hay un país en el mundo que no ponga algún tipo de restricción al comercio, dijo el presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional, el mexicano Agustín Carstens, durante una conferencia de prensa al fin de las reuniones.

El presidente estadunidense, Donald Trump, ha elevado el lema Estados Unidos primero al centro de sus políticas, amenaza con romper tratados comerciales y desmontar las regulaciones surgidas de la crisis mundial de 2008.

Con esta política de America first la delegación estadunidense bloqueó hace un mes una clara declaración a favor del libre comercio y contra el proteccionismo en el encuentro de ministros de Finanzas y jefes de bancos centrales de los principales países industrializados y emergentes (G-20) en Alemania.

Sin embargo, durante la reunión del FMI y el Banco Mundial realizada en octubre pasado, cuando Estados Unidos aún estaba en campaña electoral y una victoria de Trump no era seriamente considerada, el comité había cerrado los trabajos con un comunicado en que condenaba de forma explícita la adopción de medidas proteccionistas en el intercambio comercial.

La otra gran diferencia con relación al comunicado de la reunión de octubre pasado es que el documento no hace referencia alguna al cambio climático. De acuerdo con Carstens, el texto final divulgado este sábado contiene visiones muy claras sobre asuntos que tienen que ver con el cambio climático, aunque añadió que esa posición resultó expresada de forma implícita en el documento.

La cuestión de una oleada de medidas proteccionistas al comercio global se convirtió en uno de los temas centrales de la reunión de ministros de finanzas y banqueros a raíz de la amenaza de Trump de imponer barreras a las importaciones, incluso la proveniente de países con los cuales Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio, entre ellos México.

Carstens dijo que en vez de discutir el significado del concepto (de proteccionismo), nos concentramos en lo que podemos llamar un marco más positivo, más constructivo. El objetivo final es aprovechar lo mejor del comercio. Nadie niega eso. Creo que todos estamos de acuerdo en que es necesario un comercio libre y justo, y pienso que eso está reflejado en el comunicado, señaló.

Por ello, para el comunicado final las partes coincidieron en limitarse a alertar contra políticas de repliegue y apuntar que es preciso fortalecer la contribución del comercio a nuestras economías. Hubo un fuerte consenso sobre esto, dijo Carstens, gobernador del Banco de México.

 

Llama Lagarde a un crecimiento incluyente

 

En cuanto más incluyente es el crecimiento, menos riesgos existe de políticas aislacionistas, señaló la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien consideró que este debe ser uno de los aspectos cruciales en los esfuerzos para impulsar el crecimiento, a partir del buen momento que vive la recuperación.

Mnuchin pidió FMI que mejore la vigilancia de los tipos de cambio de sus miembros, ya que los grandes desequilibrios comerciales dificultarían un comercio libre y justo. Dijo que la economía global continúa exhibiendo grandes y persistentes desequilibrios externos, lo que contribuye a la percepción de que el actual sistema monetario y comercial internacional no beneficia a todos. En nuestra opinión, los excesivos superávits comerciales no son propicios para apoyar un sistema comercial libre y justo, dijo Mnuchin en un comunicado al Comité Monetario y Financiero Internacional, el organismo directivo del FMI.

La reunión del FMI y delBM de este año es la primera con Donald Trump como presidente de Estados Unidos y su política económica es un tema constante entre la élite de casi 190 países que se desplazaron a Washington para participar en el encuentro. Trump no es amigo de las organizaciones multilaterales como el FMI o la Organización Mundial de Comercio y mucho menos de las regulaciones internacionales.

Por eso, tanto Lagarde como el presidente del BM, Jim Yong Kim, subrayaron que no puede haber vuelta atrás en la globalización. Nadie menciona a Trump por su nombre, pero todos saben a quién va dirigido el mensaje.

 

 

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Lunes, 27 Marzo 2017 07:54

De Roma a Londres

De Roma a Londres

 

En el mundo de Facebook, 60 años de historia son tal vez demasiados. Ahora las cosas ocurren de manera inmediata, a la vez que el tiempo se aleja más rápidamente.

Las relaciones, además de instantáneas, son diferentes; ocurren con una mayor distancia en cuanto a su personalización. La forma en que se consiguen los amigos y el número de ellos que se tienen ha cambiado; en línea se cuentan por decenas y hasta por centenas, y lo único que se necesita para añadirlo a la lista es un like. No es necesario saber mucho de ese otro, tal vez mientras menos se sepa sea mejor, y de preferencia por medio de una pantalla de cualquier tamaño.

Esa empresa internacional persigue ahora el ensueño de su fundador. Según el manifiesto que publicó Zuckerberg recientemente, su proyecto es construir una comunidad global. Ahí plantea que Facebook ya no es solamente un negocio, ni siquiera una plataforma, sino que se está convirtiendo en un movimiento ideológico a escala mundial.

Al respecto es recomendable leer la crítica del historiador Yuval Harari sobre las implicaciones de este tránsito que se propone Facebook, en términos de las posibles repercusiones para la empresa y, sobre todo, como proyecto político (ver Financial Times, 25/3/17).

En todo caso, medido en relación con la vida de las personas, 60 años es un periodo considerable. Aunque es corto en un sentido histórico. Cuando menos en la mitad de ese tiempo ha habido un considerable proceso de innovación tecnológica en el campo de las telecomunicaciones. Hoy estamos en pleno impulso del efecto de esa tecnología, la misma que ha sostenido el surgimiento y la enorme expansión de Facebook, entre otras empresas de ese sector.

Pues hace 60 años, el 25 de marzo de 1957, se firmó el Tratado de Roma, que estableció la Comunidad Económica Europea, el origen de la actual Unión Europea. Aquel tratado creó un mercado común y también una unión aduanera, una forma incipiente de integración, entre los miembros.

El tratado lo firmaron Francia, Alemania Occidental, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y entró en vigor el primero de enero de 1958. Constó de cuatro instituciones: una comisión, un consejo de ministros, una asamblea parlamentaria y una corte de justicia.

La primera expansión de la comunidad fue en 1973, cuando entraron Dinamarca, Irlanda y Reino Unido; la más reciente fue en 2013, con la entrada de Croacia. Con esto la Unión Europea, creada en 1993, cuenta ahora con 28 países miembros. El Brexit, que podría implementarse próximamente, provocará la primera merma de la organización. No parece que vaya a ser la única.

A los 60 años el proyecto europeo expresa males geriátricos. Se parece demasiado a lo que sucede a las personas, incluso podría decirse que los achaques son anticipados, dados lo avances de la medicina, que por cierto no van de la mano de los avances de la política. Uno de los miembros, Reino Unido, quiere ser extirpado de ese cuerpo colectivo; en el camino se extiende el contagio y otros se alinean para salirse también.

El proyecto de integración europeo ha cambiado a esa región, pero en medio de grandes contradicciones que provocan el distanciamiento creciente de parte relevante de la población. En este proceso han contado la burocratización de los órganos de gobierno de la unión y las consecuencias de una profunda crisis económica desde 2009, que ha puesto en entredicho el funcionamiento del euro como moneda común. También han pesado las repercusiones de la guerra en Medio Oriente y el desquiciamiento social en el norte de África con su efecto en el incremento de la migración. Los instintos más individualistas se reafirman incluso como proyecto económico.

Políticamente existe en Europa un predominio del gobierno alemán, que expresa igualmente la preminencia de la economía de ese país. La idea de tener una Europa de dos velocidades se está imponiendo, lo que relegaría aún más a los países más pobres, como Grecia, y aun Portugal, y con ellos a otros.

El rebrote de la mancuerna de nacionalismo y populismo es muy visible y enmarca los procesos electorales en muchos de los países de la región: Francia, Italia, Polonia (el gobierno ni siquiera avala al ex primer ministro Donald Tusk como actual presidente del Consejo Europeo) y Hungría son casos visibles, también Reino Unido.

Tal como está la Unión Europea, ya es un instrumento insostenible. Aún no se advierte que la imaginación y la capacidad políticas de sus líderes puedan enderezar la nave. Es más, parece que la corriente aislacionista tiende a prevalecer. Hasta Trump afirma que los británicos hacen bien en dejar el barco.

La Unión Europea representará a finales de siglo sólo 4 por ciento de una población mundial que se calcula en 10 mil millones de personas. Estos 60 años, desde la firma del Tratado de Roma, se verán insignificantes en ese momento. Ese es el dilema que tienen los políticos europeos, tanto los que controlan la unión como los que quieren renunciar a ella. Mucho antes del final del siglo el mundo será muy distinto al que vivimos ahora. La idea de Europa, tal como es hoy, no puede trasladarse muy hacia adelante.

 

 

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