La dimisión del embajador británico en la UE demuestra que Reino Unido busca un Brexit radical

El embajador saliente representaba la esperanza de un compromiso negociado con los Estados miembros sobre las condiciones de salida de la UE

Rogers fue acusado de dejar caer a David Cameron al no presionar más duro para obtener más concesiones de la UE en las vísperas del referéndum

Tim Barrow, diplomático de carrera, ocupará el cargo de Rogers

La dimisión del embajador de Reino Unido en la Unión Europea es vista en ambos lados del cada vez más ancho Canal de la Mancha como un recordatorio de que Reino Unido se dirige a un Brexit radical.


Empujado o decidido a saltar, Sir Ivan Rogers era algo más que un mero representante del Gobierno británico en Bruselas. Era la mejor esperanza de Reino Unido para lograr un acuerdo negociado con los otros Estados miembro sobre los términos de la salida de la UE.


Para los más radicales en Westminster, la renuncia será recibida como un regalo de Navidad de última hora. La derecha ha acusado desde hace tiempo a Rogers de ofrecer "poco más que muerte y pesimismo" al centrarse en las diferencias entre lo que ellos creen que se podría lograr con una resuelta negociación británica y lo que los otros 27 quieren.


Theresa May ha nombrado este miércoles a Tim Barrow, diplomático de carrera, como el nuevo embajador británico para la Unión Europea en sustitución de Rogers. La decisión significa que ha ignorado las solicitudes desde dentro del partido para que nombrase a una figura que apoyase completamente el Brexit.


Barrow fue embajador de Reino Unido en Moscú hasta 2015 y en el mes de marzo del año siguiente sucedió a Sir Simon Gass como director político en el Ministerio de Exteriores.


Rogers, antiguo secretario particular del tory proeuropeo Kenneth Clarke, fue acusado de abandonar a David Cameron al no presionar más duro para obtener concesiones de la UE en vísperas del referéndum. Un nuevo libro sobre esta etapa afirma que Rogers amenazó con dimitir en varias ocasiones durante el difícil proceso.


Las informaciones de que el hombre británico en Bruselas había advertido recientemente de que las negociaciones de salida de la UE podrían alargarse durante una década pueden haber sido la gota que haya colmado el vaso, tanto para los exasperados ministros como para los presionados altos funcionarios, q ue no creen que saldrán ganando si el tiempo les da la razón.


Pero que los euroescépticos no se hayan sorprendido por su dimisión no significa que no tenga consecuencias. La noticia se recibió con consternación por muchos expertos en asuntos europeos, que ven la dimisión de Rogers como una señal de que Reino Unido ya no está interesado en escuchar las malas noticias, a pesar de sus consecuencias.


"Los euroescépticos radicales le criticaron por informar a Cameron de los límites de lo que podía pedir en su renegociación, pero dijo la verdad: que los 27 no estaban dispuestos a dar más de lo que ofrecían", explica Charles Grant, director del Centre for European Reform.


"Aquellos que dicen la verdad no siempre son bien vistos y, por ello, Ivan se convirtió en una figura impopular en amplios sectores del partido tory (conservador). Es lógico preguntarse si Rogers habría dimitido si no hubiese sentido que había perdido la confianza del Gobierno", añade el experto.


El establishment proeuropeo es desdeñado por los partidarios del Brexit como otro grupo de expertos incapaz de imaginar los beneficios de la independencia. Sin embargo, Rogers era visto en Bruselas como uno de los representantes británicos más euroescépticos en las últimas décadas. Un equipo de negociación británico más seguro debería, en teoría, haber estado contento de contar en sus filas con un experto que fuese capaz de ver dónde estaba el margen de maniobra.


"Ningún otro cargo, asesor o representante cercano al Gobierno británico se acerca a la experiencia de Ivan en la UE", señala Grant. "Fue uno de los pocos en el Gobierno que entendió cómo trabaja la Unión Europea y qué piensan otros líderes europeos. Theresa May y sus ministros echarán mucho de menos su experiencia", añade.


"En términos de conocimiento y experiencia en la UE, Sir Ivan Rogers no tiene igual", dice el excomisario de Comercio de la UE, el británico Peter Mandelson. "Su dimisión es una seria pérdida para nosotros en Bruselas". "Nuestra negociación no irá a ninguna parte si nuestros representantes se engañan a sí mismos sobre la inmensa dificultad y los retos a los que se enfrenta Reino Unido en la implementación de la decisión del referéndum".
Parece como si Rogers hubiese sido perseguido no por el crimen de deslealtad, sino por ser demasiado negativo y no ver las oportunidades que, según May, están a la vuelta de la esquina. Abundan los indicios de que los euroescépticos británicos seguirán viviendo en un planeta completamente diferente que el resto del mundo en 2017, no digamos ya en Europa continental.


El martes, el think tank de Michael Gove, Change Britain, afirmó que lejos de destruir comercio, abandonar la unión aduanera europea crearía 400.000 empleos al abrir oportunidades no reconocidas hasta ahora en el resto del mundo. Esta es una afirmación calificada de "fantasiosa" por la organización con la que compite, Open Europe.


En este contexto, Rogers representaba una tendencia peligrosa al intentar superar la división. Para políticos de ambos lados, ahora será un poco más fácil gritar al otro en lugar de buscar intereses comunes.


Grant concluye: "Los socios de Reino Unido lo tomarán como un signo de que el gobierno de May se dirige hacia un Brexit duro que pone la soberanía por encima de la integración económica con la Unión Europea".

theguardian
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

 

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Miércoles, 28 Diciembre 2016 07:55

La globalización ha muerto

La globalización ha muerto

El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarabía por la constante jibarización de los Estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminaría de cohesionarse como un único espacio económico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las élites globalófilas del planeta.

La renuncia de Gran Bretaña a continuar en la Unión Europea ‒el proyecto más importante de unificación estatal de los últimos 100 años‒ y la victoria electoral de Trump ‒que enarboló las banderas de un regreso al proteccionismo económico, anunció la renuncia a tratados de libre comercio y prometió la construcción de mesopotámicas murallas fronterizas‒, han aniquilado la mayor y más exitosa ilusión liberal de nuestros tiempos. Y que todo esto provenga de las dos naciones que hace 35 años atrás, enfundadas en sus corazas de guerra, anunciaran el advenimiento del libre comercio y la globalización como la inevitable redención de la humanidad, habla de un mundo que se ha invertido o, peor aún, que ha agotado las ilusiones que lo mantuvieron despierto durante un siglo.


Y es que la globalización como meta-relato, esto es, como horizonte político ideológico capaz de encausar las esperanzas colectivas hacia un único destino que permitiera realizar todas las posibles expectativas de bienestar, ha estallado en mil pedazos. Y hoy no existe en su lugar nada mundial que articule esas expectativas comunes; lo que se tiene es un repliegue atemorizado al interior de las fronteras y el retorno a un tipo de tribalismo político, alimentado por la ira xenofóbica, ante un mundo que ya no es el mundo de nadie.


La medida geopolítica del capitalismo


Quien inició el estudio de la dimensión geográfica del capitalismo fue Marx. Su debate con el economista Friedrich List sobre el “capitalismo nacional” en 1847 y sus reflexiones sobre el impacto del descubrimiento de las minas de oro de California en el comercio transpacífico con Asia, lo ubican como el primer y más acucioso investigador de los procesos de globalización económica del régimen capitalista. De hecho, su aporte no radica en la comprensión del carácter mundializado del comercio que comienza con la invasión europea a América sino en la naturaleza planetariamente expansiva de la propia producción capitalista.


Las categorías de subsunción formal y subsunción real del proceso de trabajo al capital con las que Marx devela el automovimiento infinito del modo de producción capitalista, suponen la creciente subsunción de la fuerza de trabajo, el intelecto social y la tierra, a la lógica de la acumulación empresarial, es decir, la supeditación de las condiciones de existencia de todo el planeta a la valorización del capital. De ahí que en los primeros 350 años de su existencia, la medida geopolítica del capitalismo haya avanzado de las ciudades-Estado a la dimensión continental y haya pasado, en los últimos 150 años, a la medida geopolítica planetaria.


La globalización económica (material) es pues inherente al capitalismo. Su inicio se puede fechar 500 años atrás, a partir del cual habrá de tupirse, de manera fragmentada y contradictoria, aún mucho más.


Si seguimos los esquemas de Giovanni Arrighi en su propuesta de ciclos sistémicos de acumulación capitalista a la cabeza de un Estado hegemónico: Génova (siglos XV-XVI), los Países Bajos (siglo XVIII), Inglaterra (siglo XIX) y Estados Unidos (siglo XX), cada uno de estos hegemones vino acompañado de un nuevo tupimiento de la globalización (primero comercial, luego productiva, tecnológica, cognitiva y, finalmente, medio ambiental) y de una expansión territorial de las relaciones capitalistas. Sin embargo, lo que sí constituye un acontecimiento reciente al interior de esta globalización económica es su construcción como proyecto político-ideológico, esperanza o sentido común, es decir, como horizonte de época capaz de unificar las creencias políticas y expectativas morales de hombres y mujeres pertenecientes a todas las naciones del mundo.
El “fin de la historia”


La globalización como relato o ideología de época no tiene más de 35 años. Fue iniciada por los presidentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher, liquidando el Estado de bienestar, privatizando las empresas estatales, anulando la fuerza sindical obrera y sustituyendo el proteccionismo del mercado interno por el libre mercado, elementos que habían caracterizado las relaciones económicas desde la crisis de 1929.


Ciertamente fue un retorno amplificado a las reglas del liberalismo económico del siglo XIX, incluida la conexión en tiempo real de los mercados, el crecimiento del comercio en relación al Producto Interno Bruto (PIB) mundial y la importancia de los mercados financieros, que ya estuvieron presentes en ese entonces. Sin embargo, lo que sí diferenció esta fase del ciclo sistémico de la que prevaleció en el siglo XIX fue la ilusión colectiva de la globalización, su función ideológica legitimadora y su encumbramiento como supuesto destino natural y final de la humanidad.


Y aquellos que se afiliaron emotivamente a esa creencia del libre mercado como salvación final no fueron simplemente los gobernantes y partidos políticos conservadores, sino también los medios de comunicación, los centros universitarios, comentaristas y líderes sociales. El derrumbe de la Unión Soviética y el proceso de lo que Gramsci llamó transformismo ideológico de ex socialistas devenidos en furibundos neoliberales, cerró el círculo de la victoria definitiva del neoliberalismo globalizador.


¡Claro! Si ante los ojos del mundo la URSS, que era considerada hasta entonces como el referente alternativo al capitalismo de libre empresa, abdica de la pelea y se rinde ante la furia del libre mercado ‒y encima los combatientes por un mundo distinto, públicamente y de hinojos, abjuran de sus anteriores convicciones para proclamar la superioridad de la globalización frente al socialismo de Estado‒, nos encontramos ante la constitución de una narrativa perfecta del destino “natural” e irreversible del mundo: el triunfo planetario de la libre empresa.


El enunciado del “fin de la historia” hegeliano con el que Fukuyama caracterizó el “espíritu” del mundo, tenía todos los ingredientes de una ideología de época, de una profecía bíblica: su formulación como proyecto universal, su enfrentamiento contra otro proyecto universal demonizado (el comunismo), la victoria heroica (fin de la guerra fría) y la reconversión de los infieles.


La historia había llegado a su meta: la globalización neoliberal. Y, a partir de ese momento, sin adversarios antagónicos a enfrentar, la cuestión ya no era luchar por un mundo nuevo, sino simplemente ajustar, administrar y perfeccionar el mundo actual pues no había alternativa frente a él . Por ello, ninguna lucha valía la pena estratégicamente pues todo lo que se intentara hacer por cambiar de mundo terminaría finalmente rendido ante el destino inamovible de la humanidad que era la globalización. Surgió entonces un conformismo pasivo que se apoderó de todas las sociedades, no solo de las élites políticas y empresariales, sino también de amplios sectores sociales que se adhirieron moralmente a la narrativa dominante.


La historia sin fin ni destino


Hoy, cuando aún retumban los últimos petardos de la larga fiesta “del fin de la historia”, resulta que quien salió vencedor, la globalización neoliberal, ha fallecido dejando al mundo sin final ni horizonte victorioso, es decir, sin horizonte alguno. Trump no es el verdugo de la ideología triunfalista de la libre empresa, sino el forense al que le toca oficializar un deceso clandestino.


Los primeros traspiés de la ideología de la globalización se hacen sentir a inicios de siglo XXI en América Latina, cuando obreros, plebeyos urbanos y rebeldes indígenas desoyen el mandato del fin de la lucha de clases y se coaligan para tomar el poder del Estado. Combinando mayorías parlamentarias con acción de masas, los gobiernos progresistas y revolucionarios implementan una variedad de opciones posneoliberales mostrando que el libre mercado es una perversión económica susceptible de ser reemplazada por modos de gestión económica mucho más eficientes para reducir la pobreza, generar igualdad e impulsar crecimiento económico.


Con ello, el “fin de la historia” comienza a mostrarse como una singular estafa planetaria y nuevamente la rueda de la historia ‒con sus inagotables contradicciones y opciones abiertas‒ se pone en marcha. Posteriormente, en 2009, en EE.UU. el hasta entonces vilipendiado Estado, que había sido objeto de escarnio por ser considerado una traba a la libre empresa, es jalado de la manga por Obama para estatizar parcialmente la banca y sacar de la bancarrota a los banqueros privados. El eficienticismo empresarial, columna vertebral del desmantelamiento estatal neoliberal, queda así reducido a polvo frente a su incompetencia para administrar los ahorros de los ciudadanos.


Luego viene la ralentización de la economía mundial, pero en particular del comercio de exportaciones. Durante los últimos 20 años, este crece al doble del Producto Interno Bruto (PIB) anual mundial, pero a partir del 2012 apenas alcanza a igualar el crecimiento de este último, y ya en 2015 es incluso menor, con lo que la liberalización de los mercados ya no se constituye más en el motor de la economía planetaria ni en la “prueba” de la irresistibilidad de la utopía neoliberal.


Por último, los votantes ingleses y norteamericanos inclinan la balanza electoral a favor de un repliegue a Estados proteccionistas ‒si es posible amurallados‒, además de visibilizar un malestar ya planetario en contra de la devastación de las economías obreras y de clase media, ocasionado por el libre mercado planetario.


Hoy, la globalización ya no representa más el paraíso deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realización del bienestar familiar anhelado. Los mismos países y bases sociales que la enarbolaron décadas atrás, se han convertido en sus mayores detractores. Nos encontramos ante la muerte de una de las mayores estafas ideológicas de los últimos siglos.


Sin embargo, ninguna frustración social queda impune. Existe un costo moral que, en este momento, no alumbra alternativas inmediatas sino que ‒es el camino tortuoso de las cosas‒ las cierra, al menos temporalmente. Y es que a la muerte de la globalización como ilusión colectiva no se le contrapone la emergencia de una opción capaz de cautivar y encauzar la voluntad deseante y la esperanza movilizadora de los pueblos golpeados. La globalización, como ideología política, triunfo sobre la derrota de la alternativa del socialismo de Estado, esto es, de la estatización de los medios de producción, el partido único y la economía planificada desde arriba. La caída del muro de Berlín en 1989 escenifica esta capitulación. Entonces, en el imaginario planetario quedo una sola ruta, un solo destino mundial. Y lo que ahora está pasando es que ese único destino triunfante también fallece, muere. Es decir, la humanidad se queda sin destino, sin rumbo, sin certidumbre. Pero no es el “fin de la historia” ‒como pregonaban los neoliberales‒, sino el fin del “fin de la historia”; es la nada de la historia.


Lo que hoy queda en los países capitalistas es una inercia sin convicción que no seduce, un manojo decrépito de ilusiones marchitas y, en la pluma de los escribanos fosilizados, la añoranza de una globalización fallida que no alumbra más los destinos. Entonces, con el socialismo de Estado derrotado y el neoliberalismo fallecido por suicidio, el mundo se queda sin horizonte, sin futuro, sin esperanza movilizadora. Es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intuía Shakespeare, “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Pero también por ello es un tiempo más fértil, porque no se tienen certezas heredadas a las cuales asirse para ordenar el mundo. Esas certezas hay que construirlas con las partículas caóticas de esta nube cósmica que deja tras suyo la muerte de las narrativas pasadas.


¿Cuál será el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? Imposible saberlo. Todos los futuros son posibles a partir de la “nada” heredada. Lo común, lo comunitario, lo comunista es una de esas posibilidades que está anidada en la acción concreta de los seres humanos y en su imprescindible relación metabólica con la naturaleza. En cualquier caso, no existe sociedad humana capaz de desprenderse de la esperanza. No existe ser humano que pueda prescindir de un horizonte, y hoy estamos compelidos a construir uno. Eso es lo común de los humanos y ese común es el que puede llevarnos a diseñar un nuevo destino distinto a este emergente capitalismo errático que acaba de perder la fe en sí mismo.


Por Álvaro Gaarcía Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia

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Suspenden a Venezuela del Mercosur; es un golpe de Estado, dice Caracas

Los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay suspendieron este viernes a Venezuela como estado parte del Mercado Común del Sur (Mercosur) por incumplir el plazo que le habían fijado para adecuarse a las normas del bloque, se informó en un comunicado de la cancillería argentina.

El gobierno venezolano calificó de "golpe de Estado" la decisión, lo cual representa la sanción más dura de un ente internacional en medio de la crisis interna.

Los cancilleres de los países socios "notificaron" a su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, "el cese del ejercicio de los derechos inherentes a la condición de Estado parte del Mercosur de la República Bolivariana de Venezuela", indica el texto.

La decisión está vinculada con el vencimiento del último plazo acordado en septiembre para que Caracas cumpliera sus obligaciones de adhesión al Mercosur, explica la nota, suscrita por los cancilleres de Argentina, Susana Malcorra; Brasil, José Serra; Paraguay, Eladio Loizaga, y Uruguay, Rodolfo Nin Novoa.

La suspensión, afirmaron los ministros, se fundamenta “en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, tanto en carácter de principio general del derecho como en su condición de norma consuetudinaria.

"Cabe destacar que Venezuela contó con cuatro años para incorporar la normativa vigente del Mercosur y que se le otorgó un plazo adicional para honrar sus obligaciones, que finalizó el primero de diciembre de 2016", subraya el comunicado.

Los ministros agregaron que esa medida contra Venezuela "regirá hasta que los estados partes signatarios del Tratado de Asunción convengan con ese país las condiciones para restablecer el ejercicio de sus derechos como Estado parte".

Venezuela tenía de plazo hasta el primero de diciembre para cumplir con el protocolo de adhesión al Mercosur, que entre otras cosas requería la adopción de normas en materia de derechos humanos y separación de poderes.

En tanto, Venezuela tildó de "golpe de Estado" la decisión de sus socios del Mercosur. "Es un golpe de Estado al Mercosur y constituiría una agresión a Venezuela de dimensiones realmente muy graves", aseveró este viernes la canciller Rodríguez en una rueda de prensa; afirmó que su país aún no ha sido notificado.

Al denunciar "una ley de la selva que está destruyendo el Mercosur", la ministra señaló que Caracas "no reconoce ese acto írrito", el cual empuja al grupo a la ilegalidad.

Rodríguez advirtió que la rica nación petrolera –sumida en una grave crisis política y económica– "seguirá ejerciendo la presidencia legítima (del mecanismo) y participará con derecho a voz y voto en todas las reuniones como Estado parte" del bloque.

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Viernes, 02 Diciembre 2016 16:07

La UE juega su futuro

La UE juega su futuro

Dentro de seis meses puede empezar a concretarse lo que hasta hace muy poco se consideraba imposible: que la Unión Europea inicie su desaparición. El “Brexit” ha sido un primer paso en ese camino. Este domingo pueden producirse dos nuevos episodios de ese proceso que algunas voces muy fiables consideran imparable.

 

Dentro de seis meses puede empezar a concretarse lo que hasta hace muy poco se consideraba imposible: que la Unión Europea inicie su desaparición. El “Brexit” ha sido un primer paso en ese camino. Por sus efectos reales, que empezarán a conocerse dentro de muy poco, y por su impacto psicológico en todo el continente. Este domingo pueden producirse dos nuevos episodios de ese proceso que algunas voces muy fiables consideran imparable. Si el No gana en el referendo sobre la reforma constitucional italiana, las elecciones que podrían seguir a ese resultado darían la victoria a partidos que están en contra de la UE y del euro. Y la salida de Austria de la Unión es uno de los puntos principales del programa de la ultraderecha que el día 4 puede ganar las elecciones para la presidencia del país.


En ese inquietante contexto también hay que colocar la elección del muy reaccionario y liberal François Fillon en las primarias de la derecha francesa. Que, según autorizadas opiniones, no han reducido, sino todo lo contrario, las posibilidades de que el antieuropeo y antieuro Front National de Marine Le Pen gane las presidenciales galas de mayo. Si esto ocurriera y se sumara a las hipótesis anteriores sobre Italia y Austria, la Unión Europea podría empezar a contar los días que le quedarían de vida y, de paso, el panorama geopolítico de Europa y del mundo que su existencia ha sostenido en el último medio siglo sufriría un cambio sustancial y lleno de graves incógnitas.


En Italia, las encuestas dan hasta 10 puntos de ventaja al No a la reforma que propugna el primer ministro Matteo Renzi, el democristiano que desde hace casi tres años encabeza el gobierno italiano. Renzi ha conseguido concitar en su contra una serie de distintas dinámicas que hoy por hoy parecen imparables.


De un lado, la del descontento popular hacia su gestión, que aun habiendo evitado que Italia siguiera hundiéndose en el abismo no ha mejorado en absoluto la situación de los sectores menos favorecidos de la sociedad. De otro, la de la oposición a los contenidos de la reforma misma, que va desde el premio de mayoría al partido vencedor en unas elecciones a la desaparición del Senado y del sistema bicameral, pasando por una fuerte recentralización de la gestión del Estado. Y por último, aunque resumiendo mucho, la de la convicción de los partidos de la oposición de que el referendo es la ocasión de echar del gobierno al partido de Renzi. Una oportunidad que, por cierto, éste les ha brindado sin que nadie se lo pidiera.
El movimiento Cinque Stelle de Beppe Grillo, la xenófoba Lega Nord y el partido del una vez más renacido, a sus 80 años, Silvio Berlusconi, propugnan el No. Junto con ellos, el sector del antiguo Partido Comunista que milita, cada vez más incómodo y opuesto a su líder, en la formación de Renzi. Y una miríada de movimientos sociales y personalidades de muy diversa orientación y práctica política.


En los últimos días los mercados parecen inclinarse por la victoria de esa amalgama. Las bolsas están cayendo y la prima de riesgo italiana está subiendo. Pero la pregunta que en esos ámbitos y en todas las cancillerías se están haciendo es qué ocurrirá a partir del lunes si esa hipótesis se verifica. En principio, caben tres salidas. Una, la de que Matteo Renzi y su Partido Democrático (PD) sigan en el gobierno, parece descartada porque su líder ha dicho y repetido que si no gana el Sí, dimitirá. La otra es la de un gobierno “técnico”, de personalidades independientes. Y la tercera, y más plausible, es la de que se convoquen elecciones.


La impresión generalizada es que el PD las perdería. El ganador podría ser el movimiento de Grillo, que desde hace unos meses ha proclamado su disposición para gobernar. La Lega y el partido de Berlusconi también aspiran a volver al Ejecutivo y la lista de posibles coaliciones es muy larga, teniendo además en cuenta que el PD podría desgajarse si lo que estuviera en juego fuera la posibilidad de seguir en el poder. Lo único claro es que todos están claramente comprometidos en una posición contraria a la permanencia de Italia en la UE y/o en el euro.


En Austria las posibilidades de la ultraderecha que encabeza Norbert Hofer son idénticas a las de la coalición que preside el independiente Alexander van der Bellen, y que apoyan socialdemócratas, ecologistas y personalidades del establishment, algunas de ellas marcadamente de derechas. Los sondeos dan empate técnico. En la primera vuelta de las presidenciales, en abril, ganó Hofer. En la segunda, en mayo, cuyos resultados fueron anulados por irregularidades, lo hizo Van der Bellen, pero sólo por 30.863 votos. Si Hofer gana, Austria puede encaminarse hacia el abandono de la UE. A escala continental el impacto de ese resultado sería muy inferior al de un No en Italia. Pero sumados ambos el efecto sería enorme.


Si en mayo, en la segunda vuelta, Marine Le Pen se hace con la presidencia de Francia, la situación se haría incontrolable. En el terreno financiero y en el diplomático. Aunque sólo sea porque la ultraderechista propugna un entendimiento de Francia con la Rusia de Putin en cuestiones tan calientes como la guerra de Siria y el conflicto de Ucrania. François Fillon también es partidario de un acercamiento a Moscú, con lo que el eje franco-alemán que hasta ahora ha dirigido la UE podría ser puesto abiertamente en cuestión.


La Unión Europea no está preparada para la salida de socios tan importantes como Italia o Francia. El “Brexit”, unido a fracasos como el de la política hacia los refugiados, entre otros, ya la ha sumido en lo que algunos creen que es una crisis existencial. Y la victoria de Donald Trump amenaza su statu quo comercial, económico, político y diplomático.


Por Carlos Elordi, periodista español. Tomado de eldiario.es.

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Viernes, 25 Noviembre 2016 06:33

Reino Unido, con rumbo incierto

Reino Unido, con rumbo incierto

El Brexit perforará las finanzas públicas, hará crecer más la inflación y aumentará la deuda pública: esta es la estimación oficial del efecto que tendrá para el país su divorcio de la Unión Europea, después de 43 años de matrimonio.


¿Quo vadis Reino Unido? El ministro de Finanzas Philip Hammond reconoció que el Brexit perforará las finanzas públicas y la Oficina de Responsabilidad Fiscal predijo menos crecimiento, más inflación y un salto en la deuda pública en la primera estimación oficial del impacto que tendrá la separación del Reino Unido de la Unión Europea (EU). En medio de este panorama sombrío la gerente general del circo, la primera ministra Theresa May, no acierta a dar una respuesta coherente respecto a este quo vadis británico.


En julio May dijo que “Brexit means Brexit”, manera de calmar las aguas y hacer la plancha a la espera de que su partido y un electorado polarizado bajaran los decibeles del referendo del 23 de junio. En octubre la primer ministro pareció inclinarse hacia el “Hard Brexit” (línea dura antiinmigratoria y completa separación de la UE) en vez del “soft Brexit” (mantener el máximo vínculo posible con la UE). Este lunes, ante los ansiosos empresarios del CBI (Confederación de la Industria británica), añadió una tercer variante: el “transitional Brexit”.


El “transitional Brexit” consistiría en un acuerdo provisorio cuando terminen los dos años de negociaciones que siguen a que el Reino Unido invoque el artículo 50. El acuerdo se extendería por unos cinco años mientras se negocia la laberíntica complejidad de un divorcio con la UE después de 43 años de matrimonio. “Nadie quiere estar al borde un precipicio. La gente quiere un poco de certeza sobre el futuro”, dijo May a los empresarios.


Con la vertiginosa velocidad que los caracteriza, los mercados reaccionaron al instante y la libra recuperó un poco del terreno perdido frente al dólar. El “mini” presupuesto que anunció el ministro Philip Hammond el miércoles ayudó a esta ligera recuperación de la divisa británica que desde el referendo registra una caída del 16% frente al dólar. El “minipresupuesto”, que es un anticipo del presupuesto del año próximo, contiene noticias alarmantes como que la economía británica caerá un 2,4% en los próximos cinco años y la factura para las finanzas públicas del Brexit ascenderá a 122 mil millones de libras (151 mil millones de dólares), pero los mercados, tan veletas como siempre, suspiraron con alivio porque Hammond anunció un fondo para obras públicas de 23 mil millones de libras y un fin de la austeridad que promovieron los conservadores desde que David Cameron ganó las elecciones de 2010.


Si con Cameron el objetivo mucho más retórico que real era un superávit fiscal para 2020, con Theresa May-Hammond se proyecta abiertamente un déficit de 21 mil millones de libras y una deuda que crecerá a 90% del Producto Interno Bruto (PBI). Aún así la reacción de los mercados parecen ganancia tan cortoplacista como las de unas fichas de ruleta. Los fondos para infraestructura anunciados son bastante modestos si se los compara con el tamaño de la economía (casi dos billones de libras): apenas por encima del 1%. Según el prestigioso y siempre crítico Institute for Fiscal Studies el salario real de los británicos en 2021 terminará por debajo del que tenían antes del estallido de 2008.


En esta realidad extremadamente volátil, la judicialización del Brexit es una posibilidad cada vez más fuerte. En diciembre habrá un audiencia final de apelación ante la Corte Suprema que dictaminará en enero si la decisión de invocar el artículo 50 para iniciar las negociaciones es prerogativa del ejecutivo (los tratados internacionales lo son) o del legislativo (la incorporación a la UE fue aprobada por el parlamento). A principios de noviembre la Alta Corte de justicia decidió que se trataba de una ley británica y no de un tratado, ergo, el parlamento debía decidir.


El dictamen dista de ser una mera formalidad constitucional en un país que no tiene constitución escrita. Si la Corte Suprema ratifica el fallo, el parlamento deberá debatir el tema. En teoría podría votar en contra de invocar el artículo 50, pero en la práctica no se opondrá al resultado de un referendo aunque sí podría condicionar qué tipo de Brexit negociará el gobierno. Las aguas están tan revueltas que ayer hasta el ex primer ministro laborista Tony Blair decidió que podía ser una oportunidad para salvar su reputación política, tan por los suelos debido a la guerra de Irak, y declaró que se “podría revertir el Brexit si los británicos concluyen que el costo es más grande que el beneficio”.


Esta película apenas ha comenzado.

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Martes, 04 Octubre 2016 09:16

“Del barrio a la academia”

“Del barrio a la academia”

El pasado 28 de septiembre fue realizada la rueda de prensa previa a la inauguración de la Segunda Liga de fútbol popular “Del barrio a la academia”. El motivo del evento fue la presentación de los actores que dieron origen a la Liga e invitar a la ciudadanía para que conozca y participe en los procesos deportivos que se adelantan en los barrios populares de Bogotá.

 

Uno a uno fueron llegando los invitados a la rueda de prensa, programada para las 5 de la tarde en el edificio P de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), sede principal. Allí estaban, los representantes de las 15 escuelas de fútbol popular de Bogotá, quienes contaron a los medios alternativos las experiencias arrojadas por los trabajos comunitarios con las escuelas de fútbol popular, el tiempo que llevan laborando y las razones que incentivaron la iniciativa de cada proyecto en particular, y la creación de la Liga en general.


El fútbol como herramienta de construcción social


Moderada por Luis Carlos García, licenciado en educación física de la UPN, encargado del programa de deportes de bienestar de la Universidad, dio la bienvenida y dijo: “Los procesos que han dado pie a la construcción de esta Liga son representados por cada una de las personas que nos acompañan y que representan a los colectivos que, desde los barrios, buscan la construcción de un fútbol alternativo, de un fútbol diferente, lejos de la lógica del mercado”. Con estas palabras dio comienzo a la rueda de prensa.


La Liga recoge un mismo propósito y es, como lo dice María Camila Vargas, estudiante de la UPN, integrante de Alianza FC, y de la Comisión de comunicaciones de la Liga. “Queremos visibilizar los procesos y los trabajos en los territorios que realizan las escuelas integrantes de la liga”.


Posteriormente, cada uno/a de las y los representantes de las escuelas, tomó la palabra para explicar lo que realizan y contar, de forma breve, la historia de sus proyectos. El primero en intervenir fue Carlos Ávila, estudiante de la UPN. “Llevo más o menos tres años trabajando con la Escuela de fútbol popular del barrio Los Alpes de Ciudad Bolívar. Contamos con la colaboración de la casa parroquial y del Padre Manolo, que siempre le ha apostado a construir tejidos sociales en la comunidad, no sólo en Ciudad Bolívar, también en San Cristóbal y Usme”.


Un factor preponderante en la formación de las escuelas es la necesidad de hacer frente al abandono estatal de la que son objeto los habitantes de la periferia y de los barrios más empobrecidos de la ciudad, tal y como enfatiza Cristian David González, estudiante de la UPN. “Nuestro proceso es Forza F.P. y se desarrolla en el territorio del barrio San Bernardo, en la parte centro de Bogotá. Un sector que se encuentra perjudicado por la lógica de las políticas de la actual alcaldía; es un territorio en disputa y muy violento”.


El fútbol aparece como una posibilidad de crear lazos en la comunidad, lazos de solidaridad y unidad en el contexto de una coyuntura histórica para Colombia. Sebastián Sánchez, representante y entrenador de Bukaneros FP, estudiante de la UPN, quien trabaja con la escuela en el barrio Danubio Azul, localidad de Usme, dijo. “Tenemos varias categorías de chicos y estamos también trabajando con la categoría femenina. Básicamente la escuela plantea y promueve la paz con justicia social, y cómo por medio del fútbol pueden plantearse espacios de construcción social, cómo los jóvenes pueden apropiarse del fútbol y verlo de una manera diferente [...]. Ofrecerle a los muchachos los espacios que el sistema les ha arrebatado”.


Fútbol, violencia, prevención y diálogo


Las lógicas de la violencia han permeado la vida cotidiana de niños, niñas y jóvenes y sus familias, la apuesta de la Liga y las escuelas que la conforman es, a través del fútbol, ofrecer un panorama diferente, que se piensen la calle y los espacios públicos no como zonas de guerra, al contrario, como territorios de paz y convivencia. Es el caso de Yhoiner Nieto, integrante del “Movimiento de niños, niñas y jóvenes líderes Gestores de paz” del barrio Potosí, la localidad de Ciudad Bolívar. “Este movimiento nace hace 10 años y crea diferentes estrategias pedagógicas para la construcción de paz territorial. Nace como una escuela popular con la idea de la participación política de nuestros niños, niñas y jóvenes que propusieron la creación de la escuela de fútbol”.


O el proceso que lidera Arturo Díaz, estudiante de la UPN, profesor de la escuela Pelota Rebelde FP de Patio Bonito en Kennedy. Reivindicamos el fútbol que se hace en los barrios populares y empezamos a hacer la construcción política y social desde el deporte que consideramos más cercano, es decir, el microfútbol [...]. El fútbol es una herramienta que puede y debe generar una base social, una plataforma política; en el fútbol encontramos ‘un proceso de unidad’. Llevamos dos años apostándole a eso desde la escuela”.


Por su parte Julieth Ramírez, estudiante de trabajo social de la Universidad Nacional, representante de la Escuela deportiva El Progreso FP del barrio Cazucá en Soacha, nos cuenta. “Empezamos hace dos años y medio, este proceso es el producto de la iniciativa de estudiantes que hacíamos parte de una práctica profesional de derechos humanos, enfocada en las personas desplazadas que habitan el sector [...]. Pensamos que este es un espacio de solidaridad con los territorios que permite la construcción de poder popular [...]. No sólo el fútbol, también la educación popular hace parte de estos proyectos, y eso aporta mucho a los jóvenes. La Liga permite también que los muchachos conozcan otras experiencias similares a lo que se trabaja en Cazucá, y así lograr que ellos y ellas se apropien de sus territorios”.


Mateo Martínez, quien habló a nombre de la Escuela Alianza FC, iniciativa barrial adscrita al Modep, y quienes trabajan en dos sitios de Bogotá –en Ciudad Bolívar, en el barrio Domingo Laín, y en Bosa, en el barrio Atalayas–, plantea otro problema de violencia social relacionado con el fútbol. “Nosotros también nos pensamos el fútbol de una manera diferente, de ahí que nuestro lema de trabajo sea: ‘Equidad, libertad y solidaridad’ [...]. Ciudad Bolívar y Bosa son dos localidades en las que la problemática de las barras bravas es preocupante. El fútbol no puede ser un espacio violento, de ahí que veamos la necesidad de intervenir para erradicar la violencia que se genera a partir del fútbol”.


Interrogando, cuestionando


“¿Qué clase de deportistas, aislados de la realidad, estamos formando?”, pregunta Sebastián de Bukaneros, a lo que él mismo responde: “Es importante el hecho de que muchas personas arreglen sus diferencias, no a punta de plomo, sino a punta de fútbol, y desde ahí construir procesos sociales y políticos con las comunidades. En consecuencia, empezar a mitigar la violencia, mitigar la guerra, para trabajar por la paz”.


Lina Hoyos, estudiante UPN, escuela Chesitos FP del barrio Prado Veraniego, nos contó: “La escuela fue fundada hace muy poco, y su propósito es formar deportivamente niños y niñas desde los cuatro años. Creemos que el acercamiento a ese tipo de procesos permite a los niños realizar una lectura más clara de sus realidades. Durante años el barrio ha presenciado la separación de la comunidad por causa de la violencia de las barras bravas; por eso decidimos que los más pequeños debían ser la razón de ser de este proyecto. Una vez que ellos, a su manera, sean conscientes de lo que pasa en su barrio o en su cuadra, discutan en sus casas con sus familias las problemáticas que los afectan, habremos abonado para cambiar en algo esta realidad”.


Luis Carlos, encargado del departamento de bienestar de la UPN, concluyó. “La liga ha sido un punto de encuentro entre los diferentes procesos de fútbol popular que existen en la ciudad, en su mayoría gestionados por estudiantes de la UPN que empezaron a trabajar en sus comunidades el pensamiento crítico a través del fútbol. La UPN se encontró con esos procesos y propició los espacios para una convergencia amplia, donde no solamente se dé la discusión y el análisis en torno al fútbol, sino que, además, se practique deporte, construyendo con éste tejido social”.


La Liga


La Segunda Liga de fútbol popular “Del barrio a la academia”, consta de 4 categorías:


Categoría Sócrates de Souza: de 7 a 9 años
Categoría Carlos Caszely: 10 a 13 años
Categoría Honey Thaljieh: 14 a 17 años
Categoría Éric Cantona 18 años en adelante


Una voz que cierra la rueda de prensa. “La Liga está organizada por territorios, de manera tal que las escuelas compitan en su sector, evitando así los problemas desprendidos de la movilidad y la falta de presupuesto para los transportes”, explicó Sergio Gamboa, entrenador de la escuela Suacha fútbol comunitario.


La Liga fue inaugurada el 29 de septiembre en las instalaciones de la UPN sede El Nogal, ubicada en la Calle 78 No. 9-92.

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Viernes, 16 Septiembre 2016 05:46

Merkel y Hollande ven a Europa en crisis

Merkel y Hollande ven a Europa en crisis

Junto a la canciller alemana, el presidente francés advirtió sobre la necesidad de tratar con lucidez la situación continental, que definió como una crisis que cuestiona la existencia y los fundamentos del armado regional.

 

La cumbre de la Unión Europea (UE) llega hoy a Bratislava con la promesa del eje franco-alemán de trabar acuerdos con el resto del bloque en propuestas vinculadas con seguridad, economía y defensa. Angela Merkel y François Hollande manifestaron su deseo de concretar una agenda de trabajo y una hoja de ruta en común con el resto de los países. En una entrevista en París junto a la dirigente alemana, el presidente francés advirtió sobre la necesidad de ser lúcidos con la situación que vive Europa, una crisis que, consideró, pone en cuestión la existencia y los fundamentos del armado regional.

Para eso, aseguró, hace falta mirar de frente las razones que empujaron a los británicos a salirse de la UE en el referéndum del 23 de junio, pero también se debe ser consciente de las inquietudes en el resto de países por el control de las fronteras o la migración. Merkel puso el acento en su voluntad de responder a las fricciones que se dieron en los últimos meses en el seno de la Unión entre países del norte y del sur, y entre los del este y del oeste.


Los mandatarios definieron a su vez las prioridades. Para Hollande, empiezan por la seguridad interior y exterior, asunto en el que los ministros de Interior de ambos países prepararon propuestas para que todos los socios comunitarios trabajen de forma más coordinada, por ejemplo, para descifrar las comunicaciones codificadas de los grupos terroristas.


En pos de aunar esfuerzos, Francia, Alemania y la Comisión Europea (CE) enarbolaron una serie de ideas en el área de defensa. París y Berlín anunciaron, después de los atentados de los últimos meses, su intención de reforzar el papel militar de la UE. Bajo ese espíritu, sugirieron el armado de un fondo de financiación europeo o la creación de un cuartel general para fuerzas en operaciones exteriores.


El ministro italiano de Relaciones Exteriores, Paolo Gentiloni, también propuso una estrategia de defensa común del bloque. “El reforzamiento de la defensa europea es un elemento clave de la estrategia global de la UE”, escribió Gentiloni en el portal Politico. Asimismo, el jefe de la diplomacia italiana reclamó que esa propuesta sea objeto de debate durante la cumbre de Bratislava.


La segunda gran prioridad es una apuesta por las nuevas tecnologías y la transición energética como fuentes de crecimiento económico y de empleo, para lo cual se prevé ampliar el plan de inversiones al que da nombre el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker. “Necesitamos una agenda clara para la transición digital”, afirmó la canciller alemana, que a modo de ejemplo recordó el objetivo de que en 2020 el wifi debe estar disponible en todas partes.


Como tercera prioridad se encuentra dar esperanza a la población para el futuro, en particular a los jóvenes, y demostrar que los europeos son capaces de ser portadores de valores. Para Hollande hay que subrayar lo que representa Europa en ese sentido, ya que es la primera potencia económica del mundo, con un modelo social que muchos envidian y una cultura compartida. Merkel, por su parte, hizo hincapié en que tiene que haber una promesa de empleo y de prosperidad para los jóvenes y para que eso pase, entre otras cosas, Europa debe ser un continente abierto al mundo y orgulloso de sus conquistas.


En respuesta a las críticas por tomar decisiones unilaterales con implicaciones para todos sus vecinos –como la acogida de refugiados–, la canciller explicó que se van a discutir las iniciativas que París, Berlín y Bruselas diseñaron las últimas semanas. “Ahora –señaló– la idea es ampliarlo a los otros Estados de la UE con los que queremos trabajar con un método incluyente. No queremos dejar a nadie en la zanja.” Para conseguirlo, sostuvo, son fundamentales la economía y la cohesión de la sociedad europea.


En su opinión, Europa atraviesa una crisis, un momento decisivo. “Creo que necesitamos una agenda clara”, insistió la mandataria, y consideró que debilidades y tareas deben afrontarse de forma conjunta. Existe la voluntad de trabajar más rápidamente y con objetivos más precisos, señaló Merkel, quien aprovechó la ocasión para saludar el discurso pronunciado esta semana por el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, sobre el estado de la UE.


El miércoles, el político luxemburgués pidió redoblar el multimillonario programa de inversiones para estimular la economía. Con respecto al Brexit, Hollande dijo que podría derivar en una crisis fundamental en Europa. “Conocemos los desafíos. Sabemos lo que está en juego”, dijo. Con referencia al plan de seguridad señaló: “Tenemos que proteger a los europeos”.
El deseo de fortalecer el bloque se manifestó en destacados políticos europeos, como el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien espera que de la cumbre en Bratislava surjan importantes impulsos para brindar una mayor cohesión y capacidad de acción a la UE. “Espero de la comunidad de los 27 una señal clara de que vamos a seguir unidos pese a los problemas y los temas controversiales”, afirmó Schulz a la revista alemana Der Spiegel. Si se considera la situación actual, eso ya sería un éxito, subrayó el político socialdemócrata alemán.

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Amenazas y debilidades en el regionalismo postneoliberal

ALAI AMLATINA, 24/08/2016.-Hace un par de semanas escribía sobre como América latina se había convertido en la principal región en la construcción de la multipolaridad en el Sistema Internacional. En esa construcción, sin duda alguna, jugaba un papel fundamental las nuevas orientaciones políticas y económicas que emanaban de lo que venimos denominando como regionalismo postneoliberal. Estos procesos de integración debían ayudar a consolidar los grandes cambios políticos, económicos y sociales acaecidos durante la última década, sin embargo, podemos observar que durante el último año, los procesos de integración regional y concertación política surgidos de la orientación política en la región durante la última década y media, están también en disputa.

El primero de los factores a tener en cuenta es el del cambio en la correlación de fuerzas en la región. El retorno de fuerzas políticas de derechas a algunos países de la región ha afectado sin ningún tipo de dudas al equilibrio de poder en la misma. Argentina y Brasil, las dos economías más grandes de América del Sur, han cambiado durante el último año a sus respectivos gobiernos. A esto podemos unir la difícil situación que atraviesa Venezuela a nivel interno, que ha impedido que Venezuela siga ejerciendo el liderazgo en la construcción regional tal y como lo había hecho durante la década anterior

Estos cambios al interior de los países, han tenido sus efectos en buena parte de los procesos de integración postneoliberal en la región. La UNASUR está sufriendo un debilitamiento paulatino y deliberado por parte de algunos países.Hasta hace poco tiempo, la UNASUR, era el principal mecanismo que apoyaba al mantenimiento del orden democrático y constitucional en los países de la región, habiéndose quedado actualmente en un segundo plano ante los intentos desestabilizadores en Venezuela y la destitución de Dilma Rousseff. La UNASUR a través de la Secretaría General ha levantado la voz, sí, pero ya no ha contado con el apoyo unánime del resto de los Presidentes.

Por su parte, el MERCOSUR, parece querer volver a sus orígenes. Aquellos orígenes que en 1991 estaban claramente marcados por el auge del neoliberalismo en la región. Muestra de esto ha sido la paralización durante varias semanas del traspaso de la Presidencia Pro Témpore (PPT) a Venezuela, el retorno a la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE) y la cada vez mayor sintonía con la Alianza del Pacífico. La CELAC, el foro que consigue aglutinar a todos los países del continente con las excepciones de EEUU y Canadá, también sufrió con la inasistencia de ciertos líderes a la última Cumbre presidencial que se celebró en enero de este año en Quito.... Acontecimientos que, si bien no buscan derrumbar los procesos, sí bajar su perfil o su orientación política.

El segundo de los factores que puede estar detrás de este debilitamiento de los procesos de integración es el marcado carácter intergubernamental de los mismos. Es cierto que la supranacionalidad de todas las instituciones se ha mostrado perjudicial cuando no existen las condiciones sociales, económicas y políticas de cohesión entre los países. Sin embargo, junto con el intergubernamentalismo para la toma de decisiones que afectan a la soberanía de cada uno de los países, es necesaria la creación y fortalecimiento de otras instituciones de carácter supranacional en aquellos ámbitos en que la heterogeneidad de los países no ponga en riesgo a la soberanía nacional.

Este tipo de instituciones ayudarían a construir ciertos mecanismos de irreversibilidad relativa que permitan lidiar con los intentos de debilitamiento de alguno de los países miembros. Algunas de las instituciones que se hacen necesarias en la región son: el Banco del Sur y del Fondo del Sur; mecanismos para la resolución de controversias a nivel regional y que no estén al servicio de los grandes capitales; creación de una Agencia Pública de Calificación que no esté a merced de los intereses especulativos; el fortalecimiento del comercio intrarregional con mecanismos propios como el SUCRE; y la ampliación o profundización de los proyectos y las empresas grannacionales.

Estas instituciones, a su vez, ayudarían a avanzar en otro de los grandes déficit de la integración postneoliberal y que constituye el tercer factor identificado de debilidad: la falta de integración productiva regional y concreción de una inserción diferente en la economía mundo. Se ha conseguido romper con el sofisma de la apertura comercial como punta de lanza de la integración regional, y en los discursos políticos han abundado las referencias al cambio de la matriz productiva y la complementariedad productiva entre los países de la región. Sin embargo, la realidad es que no se ha conseguido avanzar sustancialmente en la ruptura del modelo primario exportador y dejar atrás la tradicional División Internacional del Trabajo que ha condenado a los países de la región a su posición periférica.

La integración o complementariedad productiva, así como ciertas instituciones supranacionales, permitirían la creación de resistencias frente al intento de /tabula rasa/ que persiguen los gobiernos neoconservadores en la región. Es rompiendo con las lógicas de la dependencia como se construye soberanía. La complementariedad productiva a nivel regional, frente a la competencia y el comercio desigual extraregional, deben cimentar la construcción de un verdadero polo de poder en la región, ya no sólo a nivel político, sino acompañado de un fortalecimiento equilibrado del rol de los países de la región en la economía mundial.

23/08/2016

- @Sergio_MartinC

Unidad de Debates Económicos (UDE) de CELAG

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De la Bogotá Humana a Bronxgotá Para Todos.

“[...] las fronteras que separan los campos de la opresión y el de resistencia se han vuelto tenues y difusas, porque los de arriba aprendieron que deben disimular sus intenciones con discursos “políticamente correctos” .

 

Las noticias sobre aquellas personas que están arrojados a la calle, los mal llamados “habitantes de la calle”, los leprosos modernos, cada día son peores. Su dificil malvivencia sufrió un agravamiento desde que el pasado 27/28 de mayo fue allanado el Bronx por efectivos de la Policía, Fiscalía y otros entes del Estado distrital y central.

Esta intervención cada día es más cuestionada, pues tras los supuestos propósitos de control de una zona donde el expendio y comercio de estupefacientes era realizada a la luz del día, se esconde su verdadero propósito: avanzar en el control de un territorio para entregarlo a la especulación urbanística, la cual a paso lento pero continúo avanza por el centro de la ciudad y sus contornos, expulsando de sus moradas y territorios a sus habitantes de siempre. El barrio San Bernardo es el que sigue, y hacia él apuntan todas sus baterías los negociantes de la Lonja de Propiedad Raíz, con el beneplácito –por lo menos– de quien habita desde el 1 de enero pasado el Palacio Liévano.

Golpeado y roto por un palo, como si de un nido de avispas se tratara, quienes tenían el Bronx como su casa, salieron volando, dispersos en diferentes direcciones, picando allí y allá, a quienes encontraron a su paso. Las quejas de los afectados se hicieron sentir, evidenciando unos y otros –los picados como los que picaban– que la Alcaldía destruyó la casa de quienes habitaban el Bronx sin tener un plan exacto para proceder con ellos. Pero lo más grave, desconociendo las políticas puestas en marcha para esa población por el gobierno Distrital que lo antecedió.

San Bernardo, la sexta, la 30

Tras el palazo –en realidad balazos, golpes, hostigamiento, gases lacrimógenos–, cientos de los desalojados buscaron nuevo sitio para dejar caer sus humanidades, para reposar de la persecución policial, para consumir basuco, para rebuscar unas monedas. Dispersos por La Caracas, La 13, la 6, la 30, el barrio San Bernardo, La Estanzuela, Mártires, Santa Fe, “afearon” la ciudad. Ni en una ni en otra parte, alguien los quiere, todos desean que los saquen de allí, todos exigen que no meroden por sus lugares de tránsito o de habitación.

Pero en alguna parte hay que parar, en alguna parte hay que buscar un hueco o un rincón para dormir. Y la parte baja del puente de la calle 6 con carrera 30, por donde corren las aguas de la quebrada Comuneros –ahora un simple hilo de agua– fue el elegido por cuatro centenares de ellos para levantar cambuche.

Lo impensable. Ese simple hilo de agua, por efecto de fuertes aguaceros caídos en la parte superior de los Cerros Orientales el 16 y 17 de agosto, quedó transformado en lo que alguna vez fue: una quebrada con potencia de agua, la cual bastó para arrastrar, ahogar, maltratar, en fin, dejar en malas condiciones a muchos de ellos. ¿Cuántos? Las voces de algunos de quienes sufrieron esta pesadilla aseguran que no menos de veinte murieron, pero hasta ahora no hay registro en Medicina Legal que así lo confirme, aunque sí hay confirmación de centros de salud de que dos docenas de ellos quedaron afectados por golpes, hipotermia y otras dolencias. Pero como sucedía antes en el Cartucho y luego en el Bronx, la muerte de los nadie poco importa, entonces no es raro que los cuerpos de varios de ellos hayan terminado en algún recodo del caño, para luego ser recogidos sin revuelo, al fin y al cabo, ¿quién reclama por su cadáveres?

Menosprecio e improvisación

La segunda administración Peñalosa llegó negando –a barrer con– todo lo hecho por su antecesor: nada de lo realizado por la Bogotá Humana sirve, y si lo heredado es factible de ser vendido pues mucho mejor.

Las políticas públicas construidas para humanizar la cotidianidad de estos leprosos modenos, deambulantes de la ciudad, también sufrieron el desprecio del Gerente que ahora habita el Palacio Liévano.

Niegan una realidad y un acierto. Niegan el proceso diseñado e implementado por la administración Petro para atender esta población, empobrecida, negada, excluida, enferma, adicta, violentada, enrutado, primero que todo hacia valorar la condición de humanidad de esas miles de personas que cada día se daban cita –luego de ser expulsadas de El Cartucho, ¿casualmente? durante la primera administración Peñalosa– en El Bronx. Y, segundo, les brindaba una esperanza de vida.

Lo definido fue elemental: Al ser tan complejo el entramado de relaciones delictivas, y tan interconectadas, se sabía por lógica que no podía realizarse simplemente una acción punitiva respecto a los Ciudadanos en Habitabilidad en Calle (CHC), ya que estos no son más que víctimas de un sistema económico que en su misma lógica los deja consumiendo el residuo más bajo de un negocio que tiene muchos senadores, concejales, alcaldes, etcétera, financiados por quienes ellos deberían atacar.

Bajo esta óptica, y en el trascurso de muchas reuniones, se coordinaron acciones inter e intrainstitucionales, siempre buscando que las acciones por emprender fueran lo menos traumáticas tanto para el CHC como para la ciudadanía en general, intentando no caer en asistencialismos, generando procesos para lograr el restablecimiento de sus derechos. Como lo demostraron los hechos, acciones emprendidas poniendo el pellejo en juego, como le sucediera a nuestro compañero Óscar Javier Molina Trujillo.

Sabiendo que esta problemática no se resuelve bañándolos, alimentándolos y vistiéndolos, y que el tiempo es un factor determinante para reducir el daño ocasionado por el consumo de estupefacientes, las acciones fueron enfocadas hacia construir en la práctica. Muchos la llamaron improvisar, pero en realidad se trataba de ganarle terreno a la degradación que lleva al olvido del sentido de humanidad hacia esa misma población. Adecucación de casas para pasar el rato, para compartir, para realizar algunas tareas, consumo controlado, etcétera, iba cambiando el entorno de esta parte de la ciudad.

Y no era para menos. “El único Estado que conocemos es el “tombo” que nos casca y Bienestar Familiar que nos quita los chinos”, aseguró en alguna ocasión una futura mamita usuaria de la “La Libelulosa”, una Casa de desarrollo integral para la primera infancia adecuada en este degradado y despreciado sector de la ciudad. Así, el Estado iba presentando otra faseta de lo que debe ser. Fue así como la alcaldía Progresista afrontó un problema al cual toda la sociedad le había hecho el quite.

Hoy, cuando el problema “solucionado” mediáticamente por el Gerente por la semana en que necesitaba le aprobaran su Plan de Gobierno, la realidad muestra como la Alcadía señalada y denunciada por “improvisación” tenía razón. Pero los primeros frutos que arrojaba tal intervención, con prioridad y valoración del ser humano y sus derechos, ahora violentados, terminaron rotos y su población de nuevo violentada, negada, para ser dispersada por toda la ciudad y el país: se empiezan a conocer los casos de –como dice la gente– camionadas de “locos” –Ciudadanos en Habitalidad en Calle– que están empezando a llegar de manera extraña. en horas de la madrugada, a distintos sitios del país; y con ellos las problemáticas asociadas al consumo de droga, amenazas, y demás fenómenos asociados a esta realidad.

Manipulación

Para terminar, resaltar que esta acción, así como muchas de las tomadas por la actual administración, no se enmarca en lo leído en su Plan de Gobierno, y por desgracia la ciudad empieza a ver como, a 7 meses de la llegada del Gerente a la Alcaldía, un problema que se encontraba localizado e identificado en sus características, ha terminado por ser expandido y dispersado por la geografía capitalina y nacional; improvisación y desprecio por lo humano que termina por llevar a la ciudad de la “Bogotá humana a la Bronxgotá para todos”.

 

Por Edwin Andres Castillo Barrios. “Rulos”.
Licenciado en Ciencias Sociales.
Educador Popular.
Vendedor Ambulante.
El profe de La Libelulosa, Primer Centro de Atención Integral a la Primera Infancia del Voto Nacional.

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Miércoles, 15 Junio 2016 06:37

Brexit: el voto histórico

Brexit: el voto histórico

El 23 de junio los pueblos del Reino Unido votarán sobre una de las disyuntivas de mayor importancia en su historia reciente: ¿debe o no el Reino Unido permanecer en la Unión Europea? El debate se ha polarizado y las implicaciones político-económicas de esta decisión van más allá de las fronteras europeas.

Las encuestas indican que la opinión en favor de una salida o Brexit, como se le ha ido llamando al combinar las palabras "Britain" y "exit" ha ido ganando terreno. Las empresas encuestadoras fallaron en sus pronósticos el año pasado sobre las elecciones en el Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés), pero hoy la tendencia en favor de la Brexit es un hecho contundente. La repulsión a permanecer en la UE se fortalecerá seguramente por la publicación este lunes en The Sun, el tabloide londinense de mayor circulación de un espectacular llamado a votar por la Brexit.

¿Cuál será el efecto de una decisión en favor de la Brexit sobre el estancamiento y la prolongada crisis que hoy sufre la economía europea y el propio Reino Unido? Dicha crisis en Europa se ha agravado por la aplicación de una política macroeconómica que se apoya en la austeridad fiscal, más reformas estructurales neoliberales y una inyección de liquidez que no puede transformarse en crédito para la producción y el consumo. El impacto de la Brexit es incierto, pero muchos indicadores apuntan en la dirección de una mayor desestabilización para la economía europea. Ciertamente la decisión de abandonar la Unión Europea será un golpe a la ya muy discutida credibilidad de la Comisión en Bruselas y a las medidas promovidas activamente por Alemania.

Más allá de estos aspectos políticos están los datos duros sobre la crisis bancaria en Europa. La integración financiera entre los mercados europeos y lo que acontece en la City londinense es estrecha y serían muchas las repercusiones de una eventual salida. La espina dorsal del sistema bancario descansa en la capacidad de los bancos para acceder a mercados profundos con fácil acceso a una mayor liquidez. Hoy el flujo de préstamos interbancarios en Europa sigue estando perturbado por la fuerte desconfianza sobre el estado real de sus hojas de balance. Muchos bancos italianos y españoles, por ejemplo, se mantienen en una situación de gran fragilidad, para decirlo en términos diplomáticos, y sus esfuerzos para obtener fondos y apuntalar su estructura no están dando buenos resultados. La Brexit tendría el efecto de agravar esta desconfianza porque aumentará la incertidumbre mientras se rescribe el régimen regulatorio sobre transacciones con el Reino Unido.

En la actualidad se discute el sistema europeo unificado de pagos (SEPA, por sus siglas en inglés). El SEPA propone armonizar y estandarizar operaciones de bancos y cámaras de compensación para todos los países de la UE. La Comisión en Bruselas señala que tendría enormes beneficios (unos 227 mil millones de euros) en términos de acceso a líneas de crédito y mayor liquidez. Una salida de la UE podría excluir a los bancos ingleses de la fiesta y añadir desventajas a las operaciones en libras esterlinas en el mediano plazo.

Por el lado de los flujos comerciales, la Brexit también tendría efectos importantes. El resto de la Unión Europea mantiene un saldo positivo en la balanza comercial con el Reino Unido de 100 mil millones de euros. Si el pronóstico de muchos analistas sobre la reducción de la tasa de crecimiento en el Reino Unido se cumple, las exportaciones de la UE tenderán a disminuir, lo que no implica nada bueno para las economías de Europa continental.

Los que impulsan la Brexit argumentan que las aportaciones del Reino Unido al presupuesto de la Unión Europea es un dispendio absurdo que sólo sirve para alimentar a la euro-burocracia. La aportación asciende a 14 mil millones de euros, pero el Reino Unido recibe de Bruselas unos 7 mil millones de euros en forma de subsidios agrícolas y para desarrollo regional. La brecha en el presupuesto europeo tendrá que llenarse con un aumento de las aportaciones de Alemania principalmente. El "ahorro" para el Reino Unido es una parte marginal de su PIB. Además, la salida de la UE acarrearía costos importantes para la economía del Reino Unido porque muchos planes de inversión podrían ser reconsiderados.

Este tema de los flujos de inversión no puede ser ignorado. En la actualidad el Reino Unido recibe unos 23 mil millones de euros anuales de inversión extranjera directa. Pero muchas encuestas sobre grupos corporativos revelan que 72 por ciento de los inversionistas europeos acuden al Reino Unido precisamente porque tiene acceso al mercado de la UE. De romperse este vínculo, los inversionistas podrían desviar sus capitales hacia otros destinos.

La Brexit cerraría la puerta a una participación eficaz en favor de reformas al sistema de integración europeo. En el corto plazo fortalecerá las tendencias del populismo de derecha que ya representan una amenaza a la estabilidad en Europa y en el mundo entero, incluidos los desplantes de Trump en Estados Unidos.

Twitter: @anadaloficialBrexit: el voto histórico
Alejandro Nadal
El 23 de junio los pueblos del Reino Unido votarán sobre una de las disyuntivas de mayor importancia en su historia reciente: ¿debe o no el Reino Unido permanecer en la Unión Europea? El debate se ha polarizado y las implicaciones político-económicas de esta decisión van más allá de las fronteras europeas.

Las encuestas indican que la opinión en favor de una salida o Brexit, como se le ha ido llamando al combinar las palabras "Britain" y "exit" ha ido ganando terreno. Las empresas encuestadoras fallaron en sus pronósticos el año pasado sobre las elecciones en el Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés), pero hoy la tendencia en favor de la Brexit es un hecho contundente. La repulsión a permanecer en la UE se fortalecerá seguramente por la publicación este lunes en The Sun, el tabloide londinense de mayor circulación de un espectacular llamado a votar por la Brexit.

¿Cuál será el efecto de una decisión en favor de la Brexit sobre el estancamiento y la prolongada crisis que hoy sufre la economía europea y el propio Reino Unido? Dicha crisis en Europa se ha agravado por la aplicación de una política macroeconómica que se apoya en la austeridad fiscal, más reformas estructurales neoliberales y una inyección de liquidez que no puede transformarse en crédito para la producción y el consumo. El impacto de la Brexit es incierto, pero muchos indicadores apuntan en la dirección de una mayor desestabilización para la economía europea. Ciertamente la decisión de abandonar la Unión Europea será un golpe a la ya muy discutida credibilidad de la Comisión en Bruselas y a las medidas promovidas activamente por Alemania.

Más allá de estos aspectos políticos están los datos duros sobre la crisis bancaria en Europa. La integración financiera entre los mercados europeos y lo que acontece en la City londinense es estrecha y serían muchas las repercusiones de una eventual salida. La espina dorsal del sistema bancario descansa en la capacidad de los bancos para acceder a mercados profundos con fácil acceso a una mayor liquidez. Hoy el flujo de préstamos interbancarios en Europa sigue estando perturbado por la fuerte desconfianza sobre el estado real de sus hojas de balance. Muchos bancos italianos y españoles, por ejemplo, se mantienen en una situación de gran fragilidad, para decirlo en términos diplomáticos, y sus esfuerzos para obtener fondos y apuntalar su estructura no están dando buenos resultados. La Brexit tendría el efecto de agravar esta desconfianza porque aumentará la incertidumbre mientras se rescribe el régimen regulatorio sobre transacciones con el Reino Unido.

En la actualidad se discute el sistema europeo unificado de pagos (SEPA, por sus siglas en inglés). El SEPA propone armonizar y estandarizar operaciones de bancos y cámaras de compensación para todos los países de la UE. La Comisión en Bruselas señala que tendría enormes beneficios (unos 227 mil millones de euros) en términos de acceso a líneas de crédito y mayor liquidez. Una salida de la UE podría excluir a los bancos ingleses de la fiesta y añadir desventajas a las operaciones en libras esterlinas en el mediano plazo.

Por el lado de los flujos comerciales, la Brexit también tendría efectos importantes. El resto de la Unión Europea mantiene un saldo positivo en la balanza comercial con el Reino Unido de 100 mil millones de euros. Si el pronóstico de muchos analistas sobre la reducción de la tasa de crecimiento en el Reino Unido se cumple, las exportaciones de la UE tenderán a disminuir, lo que no implica nada bueno para las economías de Europa continental.

Los que impulsan la Brexit argumentan que las aportaciones del Reino Unido al presupuesto de la Unión Europea es un dispendio absurdo que sólo sirve para alimentar a la euro-burocracia. La aportación asciende a 14 mil millones de euros, pero el Reino Unido recibe de Bruselas unos 7 mil millones de euros en forma de subsidios agrícolas y para desarrollo regional. La brecha en el presupuesto europeo tendrá que llenarse con un aumento de las aportaciones de Alemania principalmente. El "ahorro" para el Reino Unido es una parte marginal de su PIB. Además, la salida de la UE acarrearía costos importantes para la economía del Reino Unido porque muchos planes de inversión podrían ser reconsiderados.

Este tema de los flujos de inversión no puede ser ignorado. En la actualidad el Reino Unido recibe unos 23 mil millones de euros anuales de inversión extranjera directa. Pero muchas encuestas sobre grupos corporativos revelan que 72 por ciento de los inversionistas europeos acuden al Reino Unido precisamente porque tiene acceso al mercado de la UE. De romperse este vínculo, los inversionistas podrían desviar sus capitales hacia otros destinos.

La Brexit cerraría la puerta a una participación eficaz en favor de reformas al sistema de integración europeo. En el corto plazo fortalecerá las tendencias del populismo de derecha que ya representan una amenaza a la estabilidad en Europa y en el mundo entero, incluidos los desplantes de Trump en Estados Unidos.

Twitter: @anadaloficial

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