Por Grecia se rompe el consenso franco-alemán

Tsipras ratificó la consulta y dijo que era erróneo afirmar que "con el No yo sacaré a Grecia de la UE". Los alemanes apuestan por una victoria del Sí y, en consecuencia, por la desaparición de la escena política del líder griego.


Alexis Tsipras rompió el consenso. El resultado más espectacular de la estrategia adoptada por el primer ministro griego en la brutal negociación que se está llevando a cabo entre los acreedores y Grecia se plasmó con el quiebre del sacrosanto eje franco-alemán. Tras varios meses de convergencia, François Hollande y Angela Merkel optan por dos caminos distintos: la canciller de Alemania no quiere entablar ninguna negociación con Atenas antes del referéndum del domingo 5 de julio. Los alemanes apuestan por una victoria del Sí y, por consiguiente, por la desaparición de la escena política de Tsipras y Syriza. Por primera vez y de forma cortante, Hollande defendió una opción contraria. El jefe del Estado francés dijo: "Tenemos que ser claros: el acuerdo es enseguida, no puede ser diferido, tiene que venir". Luego, en una nueva intervención televisiva, el premier griego salió a desmentir todas las falacias que el eje liberal y bancario hace circular sobre la consulta del próximo domingo. Tsipras dijo que no tenía "ambiciones secretas" y que era erróneo afirmar que "con el No yo sacaré a Grecia de la UE. Les están mintiendo". El jefe del gobierno reiteró que "el referéndum del domingo en Grecia nada tiene que ver con el euro o con Europa" y que constituye antes que todo "un arma" para negociar, un "paso decisivo para un mejor acuerdo". Tsipras pidió otra vez al pueblo griego que votara "No" para poder contar con "un futuro no hipotecado".


Los últimos sondeos provenientes de Atenas dan cuenta de una evolución del "Sí", aunque el "No" sigue siendo mayoritario (46 por ciento contra 37 por ciento). Por lo pronto, las declaraciones de Hollande marcan un hito en este antagonismo lleno de patrañas, malversaciones mastodónticas, ofensas públicas, mentiras, manipulaciones, abusos de toda índole y maltrato al pueblo griego. El pronunciamiento del presidente francés intervino luego de que trascendiera que Atenas había entregado un nuevo pliego de reformas que se acercaba bastante al modelo que le exige la troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo).


Sin embargo, el Eurogrupo cerró filas detrás de Berlín. Al cabo de una serie de intercambios mantenidos ayer, un comunicado firmado por el presidente del Eurogrupo, el intratable Jeroen Dijsselbloem, dice que este órgano esperará "el referéndum del domingo". En coordinación con ellos, el tétrico Fondo Monetario Internacional negó a Grecia el plazo que Atenas había pedido la víspera para hacer efectivo el reembolso pendiente de 1600 millones de euros. El único actor financiero que no le sacó la asistencia a Atenas es el Banco Central Europeo. Pese a la posición hostil de un Eurogrupo capitaneado por Berlín, el BCE no bajó el piso de la llamada "ayuda de emergencia" (Emergency Liquidity Assistance, ELA) destinada a los bancos griegos.


La narrativa de la jornada revela que algo denso pasó entre el martes y ayer. El Financial Times publicó una carta enviada por Grecia a Europa en la cual Atenas se rendía ante prácticamente todos los requerimientos de sus socios y del FMI, los mismos que había rechazado hace una semana. El texto circuló con ecos de victoria, pero luego desapareció de la discusión y el antagonismo regresó al primer plano. Los eurobancarios consideran que esta nueva propuesta vino a destiempo. En realidad, no le perdonan ni le perdonarán nunca a Tsipras que haya recurrido al referéndum, es decir, a buscar una mayoría nacional contra la mayoría financiera de Bruselas. El actual ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, publicó en su blog un texto de seis puntos que esclarece muchas cosas. En el numero uno, Varoufakis explica: "Las negociaciones se estancaron porque los acreedores de Grecia renunciaron a reducir nuestra impagable deuda pública e insistieron en que debe ser paramétricamente vuelta a pagar por los más débiles de nuestra sociedad, sus hijos y sus nietos".


Entre retórica de bombón y declaraciones amenazantes, la situación se tornó dramática, un juego de vida o muerte donde se busca poner de rodillas a un país y derrocar a sus representantes electos. Esta crisis nació con una falsificación: el maquillaje de las cuentas griegas para forzar el ingreso de Grecia al euro. Esa operación no la llevó a cabo Grecia por su cuenta, sino que contó con la complicidad de bancos internacionales, de la Unión Europea y sus supuestos mecanismos de control. La memoria bancaria es más corta que los plazos de un crédito. En 2001, Goldman Sachs ayudó a Grecia a realizar un intercambio ficticio de su deuda y, con ello, disimular la realidad de sus cuentas públicas. La deuda fue cambiada a una tasa del 2 por ciento menor a su peso real. El gobierno de Atenas le pagó 600 millones de euros a Goldman Sachs por esa operación. Pero luego, la institución financiera norteamericana vendió el producto derivado que se utilizó para esconder el montaje. De los 2,8 mil millones iniciales, Grecia se encontró con una deuda de 5,1 mil millones de euros en 2005. Esta es sólo una de las incontables triquiñuelas que se emplearon en ese entonces. En cuanto a la posición de Tsipras frente al euro, ésta ha sido constante. En una entrevista que el actual jefe de gobierno concedió a Página/12 en 2012, Tsipras decía: "El problema no es la moneda única, sino las políticas que acompañan esta moneda. El euro se ha convertido en una cárcel para los pueblos de Europa, en especial para las economías más débiles de la periferia que están enfrentando la crisis. La contradicción está en la base con que se construyó el euro. El euro es un polvorín que va a explotar si seguimos con este rumbo. Las políticas de ajuste que van mano a mano con el modelo neoliberal dentro del euro nos van a conducir a la destrucción del euro. Pero esta perspectiva la van a pagar los pueblos y no los bancos, que van a salvarse, o a tratar de salvarse. El sectarismo dogmático de las elites europeas que defienden ese modelo conduce a Europa a muchas décadas atrás".


El desenlace será tal vez incierto hasta este domingo. Pero, desde ya, el antagonismo griego se desplazó al corazón de la política francesa. La derecha más liberal brama sus sempiternas recetas de moralismo financiero y cumplimiento, mientras que, a la izquierda y en otros círculos conservadores, se han despertado sectores que exigen lucidez. En una tribuna publicada por el semanario Marianne, unas 40 personalidades francesas argumentan que "salvar a Grecia es salvar a Europa". Entre los firmantes están Thomas Piketty (autor de El Capital en el Siglo XXI); el presidente de la Asamblea Nacional, Claude Bartolome; el ex ministro francés de Economía Arnaud Montebourg, diputados del ala izquierda del PS, ecologistas, comunistas o diputados de la derecha como Henri Guaino. Todos alegan que si Europa fracasa en pactar un acuerdo equitativo con Atenas, "habrá que juntar dos cadáveres: el de Grecia y el de la idea europea". Esta megacrisis nos muestra que esa idea estaba guardada desde hacía mucho en la caja fuerte de los bancos.


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Grecia no le pagó al FMI y se calienta la crisis

La historia parecía dirigirse hacia un final feliz con la propuesta presentada por Tsipras, en la cual pedía un tercer plan para reestructurar su deuda. Pero el Eurogrupo rechazó la propuesta en una reunión de urgencia.


El Fondo Monetario Internacional sigue a punto de contar, en su base de datos de morosos, con el primer país desarrollado del eje occidental que se encuentra ante la imposibilidad de pagar. Grecia tenía plazo hasta esta medianoche –hora de Washington– para abonarle al FMI 1600 millones de euros de una deuda total que asciende a los casi 24.000 millones de euros. Al cierre de esta edición fuentes del FMI confirmaron que el pago no se había efectuado, mientras el viceprimer ministro griego, Yanis Dragasakis, le pidió al organismo un plazo suplementario para evitar la cesación de pagos y dio a entender que a cambio el gobierno levantaría el referéndum del domingo acerca de aceptar o no el ajuste que exigen los acreedores para aprobar un nuevo rescate.


Es preciso aclarar que la fecha de este martes 30 de junio era para Grecia una guillotina financiera de doble filo: uno, el plazo del FMI; el otro, el plan de rescate que Europa diseñó para Grecia y que estaba en curso desde 2012. Si no se arreglaba el tema del Fondo, Atenas perdía este mismo martes el acceso a los 17 mil millones de euros de dicho plan. En una carrera contrarreloj con el telón de fondo de un referéndum en Grecia y un masivo apretón bancario por parte de los socios europeos de Atenas, el primer ministro griego presentó un nuevo plan en Bruselas. Plasmar narrativamente una jornada llena de piruetas, de contrasentidos, de frases de una vulgaridad alucinante y de cambios de posición de los actores más intransigentes requiere un rigor de libro científico. La historia parecía dirigirse hacia un final feliz con la propuesta presentada por Alexis Tsipras en la cual el jefe del Ejecutivo griego pedía un tercer plan para reestructurar su deuda (180 por ciento del PIB) así como la extensión del rescate europeo que vence hoy. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, alentó la ilusión de una solución cuando dijo una frase enigmática: "Hay acontecimientos importantes a los que ustedes no están preparados que se están produciendo en Atenas". Todos pensaron que el expediente estaba resuelto. Mera ilusión. El Eurogrupo (ministros de Economía de los países de la Zona Euro) celebró una reunión de urgencia a cuyo término decidió no extender el rescate y remitió para este miércoles su decisión sobre el tercer plan de ayuda financiera propuesto por Tsipras.


Los términos que trascendieron de la última oferta griega son difusos. Se evoca un rescate vigente durante dos años por un monto de 29.000 millones de euros obtenidos mediante el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), y un plan de reestructuración de deuda. Ambas opciones, juntas, parecen imposibles. Primero, porque hace falta el visto bueno del Eurogrupo, lo que está lejos de ser evidente. Luego porque, para que entre en vigencia, el plan debe ser validado por los diferentes Parlamentos nacionales, entre ellos el alemán, la Bundestag. La canciller alemana ya advirtió a los diputados de su partido que Berlín no discutiría sobre ese tema antes del referéndum convocado por Alexis Tsipras para este domingo 5 de julio. Varios dirigentes de la UE continuaron haciendo presión sobre el electorado griego con el argumento según el cual un "no" en el referéndum equivaldría a salir del euro y de Europa. El más aguerrido ha sido el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy. Si fuera por las escabrosas condiciones morales de su gobierno, de sus bancos y de su partido hace mucho que Rajoy habría sido expulsado de Europa. Pero la moral bancaria es casta e impune. La frase sucia del día la pronunció Alain Juppé, ex primer ministro liberal francés y probable candidato a las presidenciales de 2017. Juppé dijo: "No podemos seguir llenando el barril de las Danaides. Los griegos deben poner orden en sus cuentas". En la mitología, las Danaides son las 50 hijas del rey Dánao condenadas al infierno y a llenar eternamente un barril sin fondo.


La confusión constituye, también, un dato permanente. No todos ven en el posible "sí" del domingo una salida automática de Grecia de la Zona Euro. El intransigente ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, explicó que si el "no" ganaba no se produciría el Grexit (salida de Grecia de la Zona Euro). Lo único masivo, transparente, es que, sea cual fuere la mayoría política de la que son oriundos, socialdemocracia o derecha, todos los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se apretaron baja el paraguas de las posiciones de la derecha.


La apuesta de los europeos sigue siendo la del miedo: atemorizar a los electores griegos con las consecuencias del "no" para promover una mayoría a favor del "sí" y, con ello, sacarse de encima a Alexis Tsipras y a Syriza. La inoperancia europea y la de los organismos internacionales de crédito es pasmosa. En el curso de los últimos 6 años, Grecia atravesó por 8 planes de austeridad, tuvo 4 gobiernos y dos planes de ayuda.


La bomba estalló en 2009 cuando el primer ministro socialista Georges Papandreu descubrió el maquillaje de las cuentas públicas heredado del precedente gobierno conservador. Papandreu se fijó el objetivo de reducir el déficit griego del 12,7 por ciento al 3 por ciento en 2013. En marzo de 2010 encajó un segundo y masivo plan de austeridad de 4,8 mil millones de euros. En mayo del mismo año, la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y la misma Grecia activaron un plan de rescate de 110 mil millones de euros en un período de tres años. 80 mil millones fueron asumidos por los Estados de la Unión y 30 mil por el FMI. Pocos días después, Atenas votó un nuevo plan de recortes y austeridad por unos 30 mil millones de euros. Un año más tarde, en junio de 2011, interviene otro ajuste por 28,5 mil millones de euros. En septiembre, la medida se repite con nuevos recortes por 7,5 mil millones de euros. En octubre, la UE llegó a un acuerdo con los bancos para borrar una parte de la deuda griega (pasó de 350 mil millones a 100 mil millones). De inmediato, un nuevo plan de crédito se pacta entre Atenas y sus acreedores. En febrero de 2012 llegó otro mega diseño de austeridad por un monto de 350 millones de euros.

Ese mismo mes, un programa internacional otorga a Grecia un rescate por 237 mil millones de euros, más una quita de 107 mil millones de euros de la deuda en manos de los acreedores privados, bancos y fondos de inversión. En noviembre de 2012 el gobierno de Antoni Samarás aplica otro ajuste que llega a los 18 mil millones de euros. El mismo mes, los ministros de Finanzas de la Zona Euro y el FMI deciden un dispositivo destinado a rebajar la deuda en unos 40 mil millones de euros.

Luego, en enero de 2013, antes de la victoria de Alexis Tsipras en las elecciones, el octavo y último plan de austeridad (2,5 mil millones de euros) entró en vigencia. La mayoría del dinero no fue al pueblo sino a pagar a los bancos y los intereses de la deuda (en especial los bancos de Francia, Alemania y Suiza). Como si fuera poco, los griegos fuero tratados de todos los nombres por la prensa y los políticos: vagos, gastadores, sucios, corruptos, irresponsables. Y todo sigue igual. O casi todo. Los sucesivos planes de la troika (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo) hicieron caer el PIB griego en un 25 por ciento al tiempo que el desempleo llegó a un pico del 60 por ciento entre los jóvenes. Por ahora, Grecia perdió su derecho a contar con el plan de rescate europeo vigente desde 2012, debe reembolsar 1600 millones de euros al FMI y aún no se sabrá hasta este miércoles qué decidirá el Eurogrupo. Las intenciones de los europeos no pueden ser más claras: provocar la caída de Syriza, precipitar la celebración de nuevas elecciones anticipadas para que de ellas salga una mayoría acorde con los violines de su política. Todos unidos pondremos de rodillas a los rebeldes. Es altamente probable que lo consigan. El cónclave de demócratas más importante de la historia y del mundo se han confabulado para ahogar una democracia en un ejercicio lamentable que es, en suma, la negación misma de la democracia. La Unión Europea está perfeccionando en el Viejo Continente el golpe de Estado bancario más masivo, consensual y perfecto de las sociedades humanas.
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Martes, 30 Junio 2015 06:43

Grecia, al borde

Es evidente, desde hace tiempo, que la creación del euro fue un terrible error. Europa nunca tuvo las condiciones previas para una moneda única de éxito, por encima de todo, el tipo de unión fiscal y bancaria que, por ejemplo, asegura que cuando la burbuja inmobiliaria estalla en Florida, Washington protege automáticamente a la tercera edad de cualquier amenaza sobre su atención sanitaria o sobre sus depósitos bancarios.

Abandonar una unión monetaria es, sin embargo, una decisión mucho más difícil y más aterradora que nunca; hasta ahora las economías con más problemas del Continente han dado un paso atrás cuando se encontraban al borde del abismo. Una y otra vez, los Gobiernos se han sometido a las exigencias de dura austeridad de los acreedores, mientras que el Banco Central Europeo ha logrado contener el pánico en los mercados.


Pero la situación en Grecia ha alcanzado lo que parece ser un punto de no retorno. Los bancos están cerrados temporalmente y el Gobierno ha impuesto controles de capital (límites al movimiento de fondos al extranjero). Parece altamente probable que el Ejecutivo pronto tendrá que empezar a pagar las pensiones y los salarios en papel, lo que, en la práctica, crearía una moneda paralela. Y la semana que viene el país va a celebrar un referéndum sobre la conveniencia de aceptar las exigencias de la troika —las instituciones que representan los intereses de los acreedores— de redoblar, aún más, la austeridad.


Grecia debe votar "no", y su Gobierno debe estar listo para, si es necesario, abandonar el euro.


Para entender por qué digo esto, debemos primero ser conscientes de que la mayoría de cosas —no todas, pero sí la mayoría— que hemos oído sobre el despilfarro y la irresponsabilidad griega son falsas. Sí, el gobierno griego estaba gastando más allá de sus posibilidades a finales de la década de los 2000. Pero, desde entonces ha recortado repetidamente el gasto público y ha aumentado la recaudación fiscal. El empleo público ha caído más de un 25 por ciento, y las pensiones (que eran, ciertamente, demasiado generosas) se han reducido drásticamente. Todas las medidas han sido, en suma, más que suficientes para eliminar el déficit original y convertirlo en un amplio superávit.


¿Por qué no ha ocurrido esto? Porque la economía griega se ha desplomado, en gran parte, como consecuencia directa de estas importantes medidas de austeridad, que han hundido la recaudación.


Y este colapso, a su vez, tuvo mucho que ver con el euro, que atrapó a la economía griega en una camisa de fuerza. Por lo general, los casos de éxito de las políticas austeridad —aquellos en los que los países logran frenar su déficit fiscal sin caer en la depresión—, llevan aparejadas importantes devaluaciones monetarias que hacen que sus exportaciones sean más competitivas. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, en Canadá en la década de los noventa, y más recientemente en Islandia. Pero Grecia, sin divisa propia, no tenía esa opción.


¿Quiero decir con esto que sería conveniente el Grexit —la salida de Grecia del euro—? No necesariamente. El problema del Grexit ha sido siempre el riesgo de caos financiero, de un sistema bancario bloqueado por las retiradas presa del pánico y de un sector privado obstaculizado tanto por los problemas bancarios como por la incertidumbre sobre el estatus legal de las deudas. Es por eso que los sucesivos gobiernos griegos se han adherido a las exigencias de austeridad, y por lo que incluso Syriza , la coalición de izquierda en el poder, estaba dispuesta a aceptar una austeridad que ya había sido impuesta. Lo único que pedía era evitar una dosis mayor de austeridad.


Pero la troika ha rechazado esta opción. Es fácil perderse en los detalles, pero ahora el punto clave es que los acreedores han ofrecido a Grecia un "tómalo o déjalo", una oferta indistinguible de las políticas de los últimos cinco años.


Esta oferta estaba y está destinada a ser rechazada por el primer ministro griego, Alexis Tsipras: no puede aceptarla porque supondría la destrucción de su razón política de ser. Por tanto, su objetivo debe ser llevarle a abandonar su cargo, algo que probablemente sucederá si los votantes griegos tanto la confrontación con la troika como para votar sí la semana que viene.


Pero no deben hacerlo por tres razones. En primer lugar, ahora sabemos que la austeridad cada vez más dura es un callejón sin salida: tras cinco años, Grecia está en peor situación que nunca. En segundo lugar, prácticamente todo el caos temido sobre Grexit ya ha sucedido. Con los bancos cerrados y los controles de capital impuestos, no hay mucho más daño que hacer.


Por último, la adhesión al ultimátum de la troika conllevaría el abandono definitivo de cualquier pretensión de independencia de Grecia. No nos dejemos engañar por aquellos que afirman que los funcionarios de la troika son sólo técnicos que explican a los griegos ignorantes lo que debe hacerse. Estos supuestos tecnócratas son, en realidad, fantaseadores que han hecho caso omiso de todos los principios de la macroeconomía, y que se han equivocado en cada paso dado. No es una cuestión de análisis; es una cuestión de poder: el poder de los acreedores para tirar del enchufe de la economía griega, que persistirá mientras salida del euro se considere impensable.


Así que es hora de poner fin a este inimaginable. De lo contrario Grecia se enfrentará a la austeridad infinita y a una depresión de la que no hay pistas sobre su final.


Por Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008.

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Merkel: "Si Grecia quiere, todavía es posible un acuerdo"

La canciller Angela Merkel ha apelado al Gobierno griego para cerrar un acuerdo que cada vez parece más difícil. "Sigo convencida de que cuando hay voluntad, se puede buscar un camino", ha dicho en la mañana del jueves la jefa del Gobierno alemán, una frase que en los últimos días ha usado como muestra de buena voluntad.


Merkel aporta así una gota de optimismo frente a los que ven muy difícil que los ministros de Hacienda que hoy se reúnen en Bruselas logren un pacto. Entre los escépticos está el propio presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem. Pero la canciller deja toda la responsabilidad en manos griegas. "Si los responsables griegos tienen esta voluntad, un acuerdo es aún posible", ha añadido en su discurso ante el pleno del Bundestag (Cámara Baja del Parlamento alemán).


El debate parlamentario en Berlín se celebra en un momento caliente no solo para Grecia, sino también para el propio liderazgo de Merkel en su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU). Cada vez más diputados democristianos muestran su cansancio ante la interminable crisis griega y ponen en duda su apoyo a un hipotético nuevo plan de ayuda para Atenas. Entre los partidarios de no ceder ni un milímetro ante el Gobierno de Alexis Tsipras está el poderoso ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble, al que se ha acercado la canciller antes de empezar su discurso, y con el que ha estado charlando ante las cámaras de los fotógrafos nada más abandonar la tribuna de oradores. La presión no le llega solo desde las filas de su partido. Recientes encuestas muestran que una ligera mayoría de alemanes preferirían que Grecia saliera del euro.


Horas antes de la decisiva reunión del Eurogrupo, Merkel ha exhibido dureza al recordar que Atenas ha recibido en los últimos años "un volumen de ayuda sin precedentes de los socios europeos" y que se ha comprometido a devolver el dinero prestado. La líder democristiana ha contrapuesto el modelo de los países que han hecho las reformas adecuadas –como España, Irlanda y Portugal- a una Grecia que, según ha recordado, debe poner en marcha ahora las reformas a las que se ha comprometido. "En la unión económica y monetaria, la solidaridad y la responsabilidad van juntas de la mano", ha añadido.


Merkel ha recordado también que la unión monetaria es ahora mucho más robusta que cuando empezó la crisis, un argumento que en los últimos meses han usado los halcones democristianos para sugerir que la zona euro estaría preparada para asumir sin grandes traumas la salida de Grecia del euro.


Mientras la canciller alababa el plan de ayudas diseñado en los últimos años, desde las filas del partido opositor La Izquierda (Die Linke) alguien le ha reprochado un plan de "asesinato en masa político y financiero". Más tarde, al ser preguntado el portavoz parlamentario de Die Linke, Gregor Gysi, si suscribe estas palabras, ha respondido que él prefiere definir el rescate europeo como "una catástrofe". "Usted pone en peligro la zona euro y, por lo tanto, todo el proceso de integración europea", ha reprochado Gysi a la canciller.


Según una comisión de expertos, Atenas no debe pagar la deuda


"Grecia es víctima del FMI"


"Queremos una solución que garantice la supervivencia económica", sostuvo el premier griego Alexis Tsipras, en momentos en que su país mantiene arduas negociaciones con los acreedores a fin de evitar el default.

Una comisión internacional de expertos que audita la deuda griega señaló en un comunicado que presenta los resultados preliminares de esa investigación, que Atenas no sólo no puede pagar la deuda, sino que no debe pagarla porque proviene de acuerdos con la troika que infringen directamente los derechos humanos de los griegos. El dictamen llega en momentos en que el gobierno heleno mantiene negociaciones con los acreedores (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea). El premier Alexis Tsipras dijo que, si su país no cierra un trato sostenible, el bloque europeo cargará con las consecuencias. "Queremos una solución que garantice la supervivencia económica", señaló Tsipras en rueda de prensa junto al canciller austríaco, Werner Faymann, que se mostró confiado en una solución de aquí a la cumbre europea que tendrá lugar el jueves de la próxima semana.


"Necesitamos unos días hasta la cumbre para encontrar una solución, no podemos negociar en público, pero las negociaciones y las soluciones hay que quererlas", dijo el líder de Syriza. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, exhortó a Atenas a aceptar las propuestas presentadas por sus acreedores, dirigidas a reducir su déficit público, reformar el IVA y las jubilaciones. Tsipras adelantó parte de su estrategia en caso de que los socios insistan en sus exigencias de subir drásticamente el impuesto sobre el valor añadido de medicamentos y la electricidad, o de recortar en 1800 millones de euros las pensiones. En este sentido, anticipó que, de no poder alcanzar un compromiso, no convocará a elecciones anticipadas o a un referéndum sino que asumirá personalmente, con apoyo de su gobierno y del Parlamento, la responsabilidad de decir no en nombre de Grecia.


Sobre las jubilaciones, Tsipras aseguró que su país propuso una serie de medidas para hacer más sostenible el sistema, con la eliminación paulatina de las prejubilaciones, pero reconoció que eso forma parte de un proceso que lleva su tiempo. Por eso, explicó, su gobierno prevé ingresos de 300 millones adicionales de euros para el próximo año y no los 1800 millones que le reclaman la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (troika).


Faymann, en tanto, dijo que no es partidario de recortar las pensiones bajas porque los jubilados deben vivir de sus pensiones y sostuvo que los recortes no son un instrumento adecuado para resolver las crisis. "Siempre dije que para salir de la crisis hay que invertir, no sólo aplicar la tijera, pero también acordar medidas necesarias como la lucha contra el fraude y la corrupción, dos capítulos problemáticos en Grecia sobre los que Tsipras me expuso sus planes", comentó. Para el funcionario austríaco la solución para Atenas pasa por ofrecerle un programa que le dé una perspectiva de cinco años, y no tenga que estar todos los meses con el problema de si puede financiarse y, a cambio, debe emprender reformas profundas, como por ejemplo, en el sistema de recaudación fiscal.


La comisión internacional de expertos que audita la deuda helena señaló que Grecia no sólo no puede pagar la deuda, sino que no debe pagarla porque proviene de acuerdos con la troika que infringen directamente los derechos humanos de los griegos. El informe del grupo de expertos recorre el período comprendido desde la firma del primer rescate con la troika en 2010 hasta la actualidad; el objetivo de la comisión es analizar el crecimiento de la deuda pública griega desde la década de 1980.


El grupo está coordinado por el politólogo belga Eric Toussaint y empezó a trabajar en abril de forma voluntaria. "El comité considera que Grecia ha sido y es víctima de un ataque premeditado y organizado por el FMI, el BCE y la CE. Esta misión violenta, ilegal e inmoral tiene como objetivo exclusivamente trasladar la deuda privada al sector público", destacó el comunicado.


Con todo, el titular del Banco de Grecia, Yanis Stournaras, señaló que el fracaso de las negociaciones entre el gobierno griego y la troika puede provocar el "Grexit". "Un fracaso en las negociaciones sería el inicio de un proceso doloroso que conduciría inicialmente a la quiebra y finalmente a la salida de la Eurozona y, probablemente, de la Unión Europea", afirmó Sturnaras en el Parlamento, donde presentó el informe sobre la política monetaria emprendida de 2014 a 2015.


Un revés en las negociaciones sería perjudicial para el proyecto europeo, estimó el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin. "Ninguno de nosotros puede resignarse a un fracaso, que sería gravísimo para Grecia, pero también extremadamente grave para el proyecto europeo", dijo Sapin ante los diputados franceses.


Londres, por su parte, toma sus recaudos ante la posibilidad que Grecia acabe en situación de default y abandone el euro, dijo una portavoz del Tesoro ayer. "Estamos tomando medidas para prepararnos y protegernos de tales eventualidades", señaló la portavoz. El ministro de Finanzas, George Osborne, se refirió a la crisis de la deuda el martes en el Parlamento, y aconsejó no tomarla a la ligera. "La gente no debería subestimar el daño que haría", aseguró el ministro, antes de enviar un mensaje a Atenas.


La presidenta del banco central estadounidense (Fed) Janet Yellen advirtió que la economía mundial podría sufrir perturbaciones importantes si Grecia y sus acreedores no alcanzan un acuerdo. "Es una situación muy complicada. En caso de que no haya un acuerdo puede que haya alteraciones que podrían afectar las perspectivas económicas europeas y los mercados financieros globales", advirtió Yellen.

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José Mujica: "La sobriedad es un lujo para poder ser libre"

"Nuestros intereses nacionales nos tienen atados, nos dividen. Pero los latinoamericanos pertenecemos a una nación común todavía no constituida y que está dividida en varios países", ha afirmado el expresidente de Uruguay, José Mujica, este viernes en Madrid. Ha celebrado que, "por primera vez en 10 o 15 años, los gobernantes de América Latina hablan entre ellos", pero les ha animado a avanzar en la integración. "El mundo no nos va a esperar". El exmandatario ha insistido en la importancia de crear una estructura política capaz de dirigir la globalización, sobre la que ahora mandan "los mercados", y ha vuelto a hacer gala de la austeridad como modo de vida: "La sobriedad es un lujo para poder ser libre".


Más de 300 personas han acudido a Casa de América para escuchar a Mujica en un acto en el que también han participado el director de la institución, Tomás Poveda, y el rector de la Universidad Pontificia de Comillas, Julio L. Martínez. Aforo completo. Ante ellos, el expresidente uruguayo ha lamentado que la globalización carezca de dirección política, con Gobiernos nacionales preocupados "por quién ganará las próximas elecciones". "No tenemos una estructura política para la civilización que hemos desatado. Funciona por los intereses del mercado. Es el problema más dramático de nuestro tiempo", ha apuntado. Por ello, después de enumerar contradicciones como que haya perros en Europa "que comen mejor que ciudadanos africanos", ha instado al ser humano a pensar globalmente: "El hombre puede llevar el agua al Sáhara. Nunca tuvo tantos recursos en la mano. Pero el hombre no razona como especie. Apenas está razonando con intereses nacionales, y eso en el mejor de los casos".


El reto al que ha aludido Mujica constituye un asunto político y no existen excusas. "No podemos escudarnos en falta de recursos en un mundo en el que gastamos dos millones de dólares al minuto en presupuestos militares", ha añadido. En la opinión del expresidente, es preciso atajar los problemas ecológicos y la pobreza de forma global. "Inventamos un comercio de cosas superfluas para poder mantener la economía. Y no tenemos el coraje de aplicar un keynesianismo para los indigentes del mundo. La economía del mundo tiene problemas de demanda, pero de cosas útiles: de casas, de escuelas, de aguas, de medidas contra la desertización... No tenemos que andar inventando un teléfono nuevo todos los meses para que las multitudes vivan pagando cuotas".


"[En América Latina] pensábamos que la salvación vendría por Europa. Pero nos equivocamos. Está metida en su digestión y sus problemas, que no son poca cosa", ha afirmado Mujica. "Ha aparecido China. Lenta, segura, sistemática. Por lo menos la parte de Latinoamérica a la que yo pertenezco, el sur, no puede renunciar a comerciar con China. Se lo ofrecimos a Europa. Pero no lo vieron", ha continuado antes de diagnosticar el problema de América Latina, "le falta estatura". Por eso pidió al papa Francisco, al que considera un amigo –"y lo dice un hombre que no cree en Dios"–, que le diera "una mano en la sesera a los gobernantes" para que construyan la integración. "A la Iglesia católica le tengo respeto político porque es uno de los ejes de la cultura latinoamericana", ha reconocido. "A pesar de todos sus pesares", ha matizado.


Mujica ha instado a trabajar por profundizar en los avances tecnológicos. Aunque ha hecho una advertencia: "Que el esfuerzo técnico no esté alejado de la moral. La ciencia, sin ética que la oriente, no necesariamente es factor del progreso. Puede ser factor de explotación y sumisión".


El exmandatario ha animado a aprender a vivir con lo necesario. "Mi mayor bien es la vida. Las posibilidades de no estar vivo son enormes. No me complica la cuestión material. Ya tengo 80 años. [El dinero] en la mortaja no vale", ha afirmado. "Hay que ser como la mayoría de la gente, y no como la minoría. Allá ellos [los que acumulan dinero]. A mí lo que me interesa es que paguen impuestos y no estafen. Y si ganan más, más les vamos a cobrar para repartir".


Mujica, el hombre "que de joven quería cambiar el mundo" pero ahora se limita a "intentar arreglar la vereda de su país", el dirigente que pasó 15 años encarcelado, dice que se equivocó. "Ser joven tiene muchas ventajas, ser pujante, no tener calambres en las piernas... pero se ve cortito porque se ha vivido poco. Yo creía que la ayuda social simplemente remendaba el sistema. Y yo quería cambiarlo. Pero son dos frentes de lucha. Hay que cambiar el mundo. Pero hay que comprometerse con el que no tiene para comer".

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Domingo, 24 Mayo 2015 06:22

Post Gran Bretaña: ¿acaso importa?

Post Gran Bretaña: ¿acaso importa?

A mediados del siglo XVII las Provincias Unidas (más o menos los actuales Países Bajos) eran el poder hegemónico del sistema-mundo capitalista, que en ese entonces era geográficamente más pequeño. Dentro del sistema-mundo era el país más rico y contaba con las empresas industriales más eficientes. Dominaba el comercio y las finanzas del sistema-mundo. Tenía el ejército más fuerte.


Luego comenzó su decadencia como potencia hegemónica. Y una por una perdió todas estas ventajas. Para salvar lo más que pudiera se volvió el socio menor de Gran Bretaña, aspirante a la hegemonía. La ventaja fue que se aferró lo más posible a su dominación financiera. Lo mantuvo hasta la década de 1780. En ese momento uno hubiera podido escribir un comentario titulado Post-Países Bajos: ¿acaso importa?


La cuestión real de entonces para los Países Bajos, como lo es ahora para Gran Bretaña, es a quién le importa. Si uno estudia los Países Bajos desde la década de 1780 notará que se ha mantenido como uno de los países más ricos del mundo. La vida ha sido más confortable materialmente que lo que es en casi todos los otros países. Pero en todos los otros sentidos, los Países Bajos se volvieron irrelevantes. No han sido la vanguardia de nuevas tecnologías. Sí, se ha mantenido como eje del comercio mundial pero no es indispensable para nada. No puede imponerle sus preferencias geopolíticas a otros países. De hecho, muy poca gente discute aún el papel de los Países Bajos como actor geopolítico: en efecto, disminuyó su luminosidad y pasó al fondo, costeando como beneficiario menor de las decisiones de sucesivas potencias hegemónicas –primero Gran Bretaña, luego Estados Unidos.


Gran Bretaña ha alcanzado la etapa en que se encontraban los Países Bajos en la década de 1780 –la de continuar con una riqueza relativa y una irrelevancia geopolítica definitiva. La gente más preocupada por esa situación es la de las instituciones financieras de Gran Bretaña, que hasta hace poco seguían siendo estructuras muy poderosas en el sistema-mundo.
El Financial Times, que más o menos sirve de voz pública para las élites financieras de Gran Bretaña, publicó un editorial el 5 de mayo de 2015. Su título era: Tras una notable victoria, hay la oportunidad de restaurar al Reino Unido. La notable victoria es, por supuesto, la estrecha pero decisiva mayoría obtenida por David Cameron y el Partido Conservador en las recientes elecciones británicas. Los subtítulos del editorial dicen: La tarea de David Cameron es salvar la unión y permanecer en Europa.
La incertidumbre es si Cameron puede cumplir con esa labor. Si podrá extender el poder de las instituciones financieras de Gran Bretaña por otros 10 años más o menos. Pero muchas personas, en Gran Bretaña y en otras partes, tienen otras prioridades. Salvar la unión significa de algún modo evitar que el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) logre su anunciado objetivo de una soberanía plena para Escocia.


El SNP también lo hizo bien, muy bien, en estas elecciones. Ganó 56 de los 59 escaños de Escocia en el Parlamento británico. Es difícil pensar en un respaldo más resonante de la opinión pública, sobre todo porque en las elecciones anteriores el SNP había obtenido tan sólo 6 escaños.


Sin embargo, esto no significa que el SNP ganaría un referendo de independencia. Pero le brinda al SNP mucho poder de negociación con Cameron e intenta hacer uso de este poder. De hecho, el SNP cuenta con un programa de tres pasos: A) obtener de inmediato un aumento significativo en la devolución de poder al interior de Gran Bretaña; B) celebrar un referendo de independencia, de preferencia autorizado, expresado en modos que puedan maximizar un voto positivo; C) volverse un Estado soberano pero mantenerse en la Unión Europea y, por supuesto, en Naciones Unidas. Cameron, aun más su delegación parlamentaria, quiere minimizar el paso A, resistir firmemente la idea del paso B y nunca arribar al paso C.

Si este fuera su único problema político, Cameron podría ganar con facilidad la lucha con el SNP y salvar la unión, pero no es así. Al mismo tiempo Cameron está bajo mucha presión para salirse de la Unión Europea, una llamada Brexit (o British exit o salida británica). Se dice que hay entre 60 y 100 miembros conservadores en el Parlamento, que lo único que quieren es la salida. Además, el partido dedicado a la retirada británica de la Unión Europea, el Partido de la Independencia del Reino Unido (o United Kingdom Independence Party-UKIP), recibió 12.6 por ciento del voto, convirtiéndose en el tercer partido en Gran Bretaña en porcentajes de votación.


Así que Cameron también tiene un programa de tres pasos implícito, justo como el SNP. El paso A es presionar a la Unión Europea para que se desfederalice aún más, permitiendo que Gran Bretaña se exima de aún más requisitos de la membresía. El paso B es llamar al referendo que le prometió al Partido Conservador para 2017, pero posponerlo lo más posible. El paso C es derrotar el referendo y mantenerse en la Unión Europea.


El paso A del SNP –una devolución significativa inmediata– es poco factible; el paso B, el de un referendo, cualquier clase de referendo, es más improbable; por tanto, el paso C, una plena soberanía negociada pacíficamente, es casi un espejismo.
El paso A de Cameron –lograr ulteriores exenciones de los requisitos de la UE– es poco probable, debido a la fuerte resistencia de otros miembros de la UE, notablemente Alemania. El paso B, derrotar el referendo, se vuelve más improbable. Y, por tanto, una "Brexit como paso C se vuelve altamente factible.


Si estas apreciaciones hacen sentido, entonces el objetivo de la élite financiera de Gran Bretaña –salvar la unión y permanecer en la UE– terminaría en victoria en el primer punto y en derrota en el segundo. ¿Qué pasaría entonces? ¿Seguiría el SNP por el sendero de las negociaciones pacíficas o la opinión pública consideraría una jugada de mayor fuerza?
Para mirar las consecuencias de una Brexit debemos dejar de ver a Gran Bretaña y mirar en cambio el resto del mundo. La UE ya se encuentra en dificultades. Su zona del euro enfrenta una posible Grexit (o retirada griega), que de ocurrir podría conducir a un desmadejamiento total de la zona del euro. Además, la opinión pública en más países que sólo Gran Bretaña se ha ido haciendo menos y menos entusiasta hacia la UE y los partidos que llaman a una retirada están ganando fuerza. La UE está dividida en cuanto a cómo responder a la reafirmación del papel político de Rusia en Europa, en especial en lo relacionado con Ucrania. Añadir una Brexit a esta mezcla de dificultades podría ser justo demasiado para la Unión Europea. La Unión Europea y la zona del euro son un castillo de naipes, el cual podría simplemente colapsar.


Sin embargo, un desmoronamiento ulterior de la Unión Europea, que forzara a su disolución, tendría consecuencias en todo el mundo. Estados Unidos, no siendo ya una potencia hegemónica incuestionada, no puede ya contar con el respaldo militar de Gran Bretaña, lo que para Estados Unidos resulta una evolución bastante inconveniente en este momento. Esto empuja a Estados Unidos, por lo menos al presidente Obama, a buscar, aun con más urgencia, un arreglo con Irán. Esta prioridad de Obama a su vez empuja a que Arabia Saudita sea más activa en desvincularse de Estados Unidos y persiga una alianza anti-iraní de facto con cualquiera y con todos, como ya lo dejó claro el rey Salman. Esto, en consecuencia, fortalece aún más la reafirmación geopolítica de Rusia, y China tal vez pueda decidir volverse el agente del poder geopolítico de Asia occidental.
Y no olvidemos el estado lamentable en que se encuentra la economía-mundo, pese a que de todas partes insisten que ésta se repone de sus dificultades. Este optimismo público es otro espejismo que puede no durar ya demasiado tiempo más. Para regresar al inicio de este análisis, Cameron debería saborear su inesperada victoria en las elecciones británicas porque él (y las élites financieras de Gran Bretaña) podrían de hecho lamentarse –bastante pronto.


Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

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Viernes, 15 Mayo 2015 06:26

El nuevo ciudadano del siglo XXI

El nuevo ciudadano del siglo XXI

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) trabaja en una serie de proyectos que tienen que ver con los retos de nuestra región y que pretenden, en definitiva, formar al ciudadano suramericano del siglo XXI.
Voy a concretar estos proyectos.


El Consejo Suramericano de Defensa lanzó el 17 de abril la Escuela Suramericana de Defensa para definir una nueva política de seguridad regional a través de las academias militares del hemisferio.


Esta decisión fue tomada el día en que conmemoramos el octavo aniversario de Unasur, cuya nueva y moderna sede está situada en la Mitad del Mundo, Quito.


A diferencia de la vieja Escuela de las Américas, de poco grata recordación, que trabajaba bajo la hipótesis de que los países suramericanos eran potenciales enemigos entre sí, la nueva escuela parte de la confianza de las fuerzas públicas de la región para enfrentar amenazas comunes como el tráfico de armas, la trata de blancas, el lavado de activos o los desastres naturales.
Así, Unasur aspira a ratificar su referente fundacional: la preservación de Suramérica como una zona de paz en medio de un planeta azotado por guerras étnicas, luchas religiosas y conflictos propios de la Guerra Fría.


Este compromiso con la paz (seguramente refrendado con los acuerdos de La Habana, por los que el Gobierno de Colombia y las FARC pondrán término a un conflicto armado de más de 50 años) confiere autoridad a Unasur para demandar una solución a Guántanamo y a las Islas Malvinas, fantasmas de un colonialismo tan inaceptable como trasnochado a la luz de las nuevas reglas de la globalización y el multilateralismo.


En vista de nuestro escenario político, Unasur sigue trabajando muy activamente en el mantenimiento de la democracia. El panorama desolador de un hemisferio agobiado por las dictaduras militares quedó atrás. A lo largo de más de 120 elecciones libres celebradas durante los últimos 30 años, la región ha fortalecido su indeclinable vocación democrática. Lo hizo con decisión en Bolivia, Ecuador y Paraguay. Y lo sigue haciendo, con discreción pero con firmeza, para que los sucesos que afectan a Venezuela no impidan la celebración de unas elecciones parlamentarias en las que los venezolanos decidan sobre los proyectos políticos que hoy los dividen.


La vocación integracionista de Unasur va más allá de su función tutelar de estos valores. Siguiendo el mandato de los Jefas y Jefes de Estado trabajamos para profundizar la integración mediante iniciativas como "la ciudadanía suramericana" y "la convergencia económica".


La ciudadanía suramericana busca asegurar la libre movilidad de los 400 millones de suramericanos por los 17 millones de kilómetros cuadrados que conforman nuestro territorio. Libre movilidad para que puedan conocer, estudiar, trabajar, disfrutar una pensión, recibir servicios y prestaciones sociales como parte de un "pasaporte suramericano" que reconocería, como en Europa, su doble nacionalidad. Que un médico colombiano pueda ejercer la medicina en Buenos Aires; que a un estudiante de Santiago de Chile le valgan sus estudios en Lima; que, como está sucediendo ya con la visa Mercosur extendida, los "sudacas" no necesiten emigrar a España para conseguir el trabajo que podrían encontrar en su propia región.


La propuesta de convergencia pretende sintonizar los distintos procesos subregionales que hoy actúan en Suramérica (Mercosur, Comunidad Andina, el Alba, la Alianza para el Pacifico, Aladi y Unasur) para aunar esfuerzos, eliminar duplicidades y sumar sus fortalezas a partir de tres agendas propuestas por Unasur.


Se trata de una Agenda Social encaminada a mejorar la inclusión social; una Agenda Económica que mejore las condiciones de competitividad mediante nuevas cadenas de producción que agreguen valor a lo que producimos o deberíamos producir, y, en fin, una Agenda Política centrada en la participación ciudadana. Pasemos, pues, de la visión a la acción. A una acción representada en bancos de precios de medicamentos; programas contra la obesidad infantil; facilidades de homologación de títulos; grandes proyectos de infraestructura, como un ferrocarril interoceánico; una Bienal de Arte de Buenos Aires que alterne con la de São Paulo, o la construcción de una red de fibra óptica regional, entre otras iniciativas.


Como decía: nuestro objetivo final es formar al nuevo ciudadano suramericano del siglo XXI: más solidario en lo social, más productivo en lo económico, más participativo en lo político y más comprometido en la defensa de su futuro, que es la preservación del medio ambiente.

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Viernes, 15 Mayo 2015 06:15

Mano dura con discurso blando

Mano dura con discurso blando

En su primera semana de gobierno, el primer ministro David Cameron está dejando en claro sus credenciales. Con un discurso soft, una política hard y mayoría parlamentaria propia, el gobierno ha rechazado la nueva iniciativa europea sobre inmigración, repelerá la Ley de Derechos Humanos, propondrá una nueva ley de emergencia antiterrorista y la complementará con medidas adicionales de vigilancia por Internet.


El gobierno que Cameron terminó de conformar este lunes tiene una mezcla de pragmáticos de derecha y ministros que oscilan entre un fuerte euroescepticismo y el discurso de mano dura. Entre los primeros se encuentra el principal aliado de Cameron y posible sucesor, el ministro de Finanzas George Osborne. Entre los segundos están la ministra del Interior, Theresa May que, como Osborne, reina en su puesto desde 2010, y el de Justicia, Michael Gove.


May y Gove están a cargo de áreas clave de la nueva agenda. Inmigración y antiterrorismo serán feudos de la Dama de Hierro II, mientras que el Caballero de Acero se encargará de derechos humanos: ambos tendrán a Europa en el centro de la mira.
La Dama comenzó este miércoles por dejar en claro que el Reino Unido no participaría de ninguna iniciativa de la Unión Europea (UE) para lidiar con el fenómeno de los inmigrantes en el Mar Mediterráneo, a pesar de que en lo que va del año, luego de la tragedia de abril, suman treinta veces más muertes que el año pasado. El Reino Unido junto a Dinamarca y la República de Irlanda están exceptuados por el Tratado de Lisboa de la UE de cumplir directivas europeas de asilo e inmigración: si lo hacen es por decisión propia. Este miércoles May dejó en claro su posición. "Ofrecerles asilo es estimular el tráfico de personas, que es la causa de este problema", señaló.


Ese mismo miércoles, la ministra del interior anunció que impulsará una nueva ley antiterrorista. "Nos centraremos en el extremismo de todo tipo, un extremismo que busca promover el odio, que busca dividir nuestra sociedad, que busca socavar los valores que nos hacen una gran nación", indicó.


La ministra no dio detalles, pero la iniciativa no es nueva. En la última conferencia del Partido Conservador el año pasado May propuso la proscripción de grupos o individuos que buscan incitar el odio racial o religioso, amenazan la democracia o promueven el desorden público, la violencia y el acoso u otros actos criminales. A una iniciativa caracterizada por la amplitud y vaguedad sumó la bautizada snooper charter (estatuto del fisgón), que busca vigilancia policial prácticamente ilimitada a los contenidos de Internet de todos sus ciudadanos.


Hasta aquí la Dama de Hierro II. El Caballero, Michael Gove –ministro de Justicia que en su época de periodista reivindicó la pena de muerte–, está embarcado en la abolición de la Ley de Derechos Humanos de 1998 que incorporó a la legislación británica una iniciativa de la posguerra que tuvo entre sus adalides al mismo Reino Unido: la Convención Europea de Derechos humanos. En su reemplazo los conservadores proponen una nueva Ley Británica de Derechos y Responsabilidades para "terminar con el vínculo formal existente entre las cortes británicas y la Corte Europea de Justicia".


En la práctica el Reino Unido seguiría siendo signatario de la Convención Europea de Derechos Humanos –sólo podría dejar de serlo si se separase de la UE–, pero ningún británico o residente podrá iniciar una demanda en el Reino Unido: para hacerlo tendrá que recurrir a la Corte Europea de Derechos Humanos en Estrasburgo, Francia. Según Shami Chakrabarti, directora de la ONG de libertades civiles Liberty, "los déspotas de todo el mundo deben de estar frotándose las manos porque si un país como el Reino Unido descarta derechos fundamentales, ¿por qué no lo van a hacer ellos?"


El tercer mosquetero de la pandilla, el nuevo ministro de Cultura, John Whittingdale, está a cargo de la batalla con la BBC, corporación pública de televisión y radio que siempre ha estado en la mira de la derecha conservadora y sus aliados mediáticos, liderados por el Grupo Murdoch. La primera estocada ha sido el anuncio de la despenalización por no pagar la licencia que financia la corporación. La licencia es un impuesto automático, equivalente a unos 200 dólares anuales por televisor, que financia la BBC a nivel nacional y mundial: la despenalización es una invitación a desfinanciarla. El ministro ha estado públicamente a la cabeza de los conservadores que quieren eliminar el impuesto y, en los hechos, privatizar la BBC.


Con una mayoría parlamentaria de diez diputados, los conservadores no deberían tener muchos problemas para llevar adelante la mayoría de sus iniciativas, pero con la ley de derechos humanos tendrán serias dificultades. En estos días ha quedado bosquejado el espacio para una amplia alianza entre laboristas, liberal demócratas, verdes, autonomistas de Gales, la izquierda en Irlanda del Norte y nacionalistas escoceses, junto a un grupo de diputados conservadores que se oponen a la medida, coalición a la que se suman ONG como Amnistía Internacional o Liberty. En la Cámara de los Lores, que puede obstaculizar hasta terminar ahogando la aprobación de una ley, hay mayoría opositora. Según el periódico ultra conservador Daily Telegraph, a esta coalición se suman enormes problemas legales que vuelven a la ley "difícilmente reversible".


El primer ministro David Cameron es el encargado de poner las palabras soft para evitar esa imagen que los conservadores cargan desde el thatcherismo de ser el nasty party (el partido "odioso, repugnante"), imagen que no les impidió ganar las elecciones con el 36,9 por ciento del voto. "Somos el partido de todos los británicos. El partido de una nación unida que da oportunidades a todos, sean pobres o ricos, sean de cualquiera de las naciones que forman nuestro Reino Unido. Somos eso. Nunca debimos dejar de serlo", dijo Cameron luego de su sorpresiva victoria la semana pasada. A la vista de los hechos, sus palabras recuerdan las de Margaret Thatcher luego de su primera victoria electoral, en 1979, cuando citó a San Francisco de Asís para asegurar que había triunfado a fin de que "donde hay conflicto reine la armonía", cita que precedió el más furibundo ataque sobre sindicatos, organizaciones populares y el Estado de Bienestar Social.

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Alianza del Pacífico, la nueva era del capitalismo dependiente  Ulises Noyola Rodríguez

ALAI AMLATINA, 28/04/2015.-La Alianza del Pacífico cumple cuatro años de existencia después de la Declaración en Lima en 2011. Los países miembros (México, Chile, Colombia y Perú) acordaron en dicha reunión los siguientes objetivos: 1) facilitar el libre tránsito de personas; 2) aumentar el comercio intrarregional y la cooperación aduanera; 3) apoyar la integración financiera por medio de la conexión de las bolsas de valores; 4) crear mecanismos para resolver los problemas de la integración regional.

La política comercial de la Alianza del Pacífico está inspirada en el regionalismo abierto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El regionalismo abierto postuló que las economías abiertas favorecerían la competitividad de los sectores orientados al exterior y que los proyectos de integración apoyarían la integración productiva de las economías latinoamericanas.

Las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico fueron apoyadas mediante la liberalización de las transacciones comerciales y financieras a partir de la década de 1990. De esta manera, las políticas de industrialización fueron reemplazadas por el régimen neoliberal que socavó las perspectivas de desarrollo de la región.

Por otro lado, los países miembros liberalizaron 92% del comercio intrarregional como parte del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico firmado en 2012, mientras que la parte restante se liberalizará gradualmente hasta 2030.

Sin embargo, la integración productiva de la Alianza del Pacífico permanece estancada, ya que el comercio intrarregional representa 3.5% del comercio total, proporción insignificante en comparación con las transacciones comerciales intrarregionales de Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea que representan 15 y 66% del comercio total respectivamente.

Por otro lado, la Alianza del Pacífico no llevará a cabo medidas para fortalecer el mercado interno, factor que desfavorece la integración productiva. El salario mínimo de los miembros no experimentó cambios significativos desde 2009, debilitando la recuperación de las economías nacionales (OIT, Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2014, 2014, http://bit.ly/1Co7Sfx).

Además, la ausencia de mecanismos de financiamiento tales como bancos de desarrollo, fondos estructurales, proyectos de inversión comunes señalan el desinterés de la Alianza del Pacífico por implementar medidas que favorezcan la integración regional.

La prioridad de la Alianza del Pacífico es encontrar nuevos mercados en expansión a causa de la baja rentabilidad que genera el mercado interno para las grandes empresas trasnacionales. De esta manera, los miembros de la Alianza del Pacífico desean profundizar las relaciones comerciales con la región Asia-Pacífico.

Los países de la organización buscan crear nuevas relaciones comerciales centradas actualmente en Estados Unidos que concentró 60% de las exportaciones totales en 2013, debido principalmente a la estructura comercial de México con Estados Unidos (BID, Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: sus perfiles de comercio, 2013, http://bit.ly/1GRcZK2).

Sin embargo, las negociaciones serán difíciles debido a la oposición de Estados Unidos al ascenso de los países asiáticos con el papel predominante de China que propuso una zona de libre comercio en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) incluyendo a los miembros de la Alianza del Pacífico en noviembre de 2014.

El establecimiento de esta zona de libre comercio está obstaculizado por el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que excluye a China con el fin de blindar a la Alianza del Pacífico ante el inminente ascenso del gigante asiático en Latinoamérica reforzando la hegemonía de Estados Unidos.

La consolidación de la Alianza del Pacífico dependerá de la evolución del papel geopolítico de Washington en América Latina. La estrategia norteamericana pretende aprovechar la debilidad de los procesos de integración y la escasa voluntad política de Brasil de liderar el desarrollo de la región.

De esta manera, Estados Unidos busca aumentar la influencia de la Alianza del Pacífico en América Latina con el objetivo de desarticular los proyectos de integración y cercar a los países latinoamericanos que mantienen una política anti-imperialista contra los intereses de Washington en Latinoamérica.

Por otra parte, la Alianza del Pacífico decidió establecer negociaciones con los miembros del MERCOSUR sin desafiar el rol geopolítico de Estados Unidos en la región. El interés reciente de Chile por estrechar los vínculos comerciales entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR representa el primer intento de proyectar las relaciones comerciales de los miembros hacia el exterior de la organización.

Las exportaciones de la Alianza del Pacífico al MERCOSUR alcanzaron la cifra de 23,700 millones de dólares en 2013, cantidad que representa 4.2% de las exportaciones totales. La liberalización de las relaciones comerciales entre ambos bloques aumentaría el comercio bilateral en un monto de 8,000 millones de dólares (CEPAL, La Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: Hacia la convergencia en la diversidad, noviembre 2014, http://bit.ly/1D0SJmP).

Las relaciones comerciales entre ambos bloques no son recientes, puesto que las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico establecieron operaciones en los países del MERCOSUR a partir de la década de 1990. La expansión geográfica de los grupos de capital incluyen los sectores de materias primas y servicios con el papel predominante de empresas como América Móvil, Cemex, Falabella, Arauco, LATAM.

La creación del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) también apoya la expansión de las empresas trasnacionales por medio de la integración financiera de los países miembros. La implementación del MILA consistió en la negociación de activos de renta variable de las empresas de mayor capitalización en las plazas financieras de los cuatro países.

La incorporación de la Bolsa Mexicana de Valores al MILA creó la plataforma financiera de mayor importancia en América Latina con una capitalización de mercado de 1,100 millones de dólares superando a la Bolsa de Sao Paulo de Brasil en 2014 (BID, México se integra al Mercado Latinoamericano Integrado, 2014, http://bit.ly/1Pq9M8k). Por lo tanto, la implementación del MILA intentó apoyar la proyección de las bolsas bursátiles de la Alianza del Pacífico, acción que intensificó la competencia entre las bolsas de valores más importantes de América Latina.

Sin embargo, la implementación del MILA estuvo precedida por la contracción del comercio mundial, la caída del precio de las materias primas y la reducción de la inversión extranjera en América Latina. De esta manera, la caída de rentabilidad de las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico está representada en la pérdida acumulada del índice S&P MILA Pacific Alliance Select (índice que mide el rendimiento de las empresas de mayor capitalización de la Alianza del Pacífico) de 20.92% desde su lanzamiento en julio de 2014.

La caída de Bolsa Mexicana de Valores fue la más representativa ya que posee el mayor peso en el MILA. El gobierno mexicano continuará llevando a cabo operaciones significativas en el mercado de divisas para estabilizar el peso mexicano y facilitar los flujos de inversión intrarregionales. Las operaciones de subastas de dólares del Banco de México fueron insuficientes ya que el peso mexicano acumula una depreciación anual de 17% (Banco de México, Mercado Cambiario, 2015, http://bit.ly/1BSIbTz).

La devaluación de las monedas afectó significativamente la Alianza del Pacífico ya que los miembros deben soportar el déficit en cuenta corriente por la apertura desmedida de las economías nacionales. En consecuencia, la descapitalización de las finanzas públicas aumentó con el encarecimiento de las importaciones.

Además, los países de la Alianza del Pacífico están dispuestos a emprender acciones para equilibrar los saldos negativos de las finanzas públicas con el fin de fortalecer la confianza en los mercados financieros internacionales. De esta manera, la coordinación de la política fiscal será realizada en detrimento de las economías nacionales.

Por otro lado, los miembros de la Alianza del Pacífico acordaron avanzar en ampliar la variedad de los instrumentos negociados en la última reunión en marzo del año en curso. El MILA podría empezar a negociar activos de renta fija que incluyen las obligaciones de los gobiernos nacionales y mayores instrumentos de las grandes empresas.

No obstante, las perspectivas son desfavorables ante la posibilidad del aumento de la tasa de interés en Estados Unidos que seguramente afectará las bolsas de valores en América Latina. De este modo, las consecuencias negativas de la dependencia financiera de las economías de la Alianza del Pacífico aparecerán con el ascenso del dólar y las instituciones financieras de Washington.

Por añadidura, el riesgo de la activación de la línea de crédito flexible por 70,000 millones de dólares otorgada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) permanece presente en México. De esta manera, la adopción de las medidas de ajuste impuestas por el FMI agravaría el panorama económico nacional en 2015.

En conclusión, la Alianza del Pacífico afianzó la nueva era de los proyectos de integración que apoyan la internacionalización de los grupos de capital, sin aportar ningún beneficio a las clases populares en América Latina. La dependencia de las economías de la Alianza del Pacífico se profundiza y pretende aumentar su influencia en Centroamérica con la posible incorporación de Panamá y Costa Rica.

Por Ulises Noyola Rodríguez
Periodista. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Uruguay contra Venezuela: ¿Otra vez el "Estado tapón"?

"La prisión de opositores es preocupante", dijo el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa. "Es enormemente preocupante. Sobre todo para un país que vivió las mismas condiciones que están viviendo parte de los venezolanos ahora, hace más de 30 años, y tuvimos que salir al mundo a pedir ayuda. Porque los derechos humanos es la única materia en la cual el argumento de la no injerencia en asuntos internas de un país no es válida" (El Observador, 7 de abril de 2015).

Las declaraciones del canciller uruguayo se producen horas antes de la Cumbre de las Américas en Panamá y confirman el hondo viraje de la política externa del gobierno de Tabaré Vázquez que asumió el cargo hace apenas un mes. Peor: de algún modo compara la situación en Venezuela con la dictadura militar uruguaya.

Llama la atención que el gobierno uruguayo enfoque sus críticas hacia Venezuela y pase por alto las miles de violaciones de los derechos humanos que se producen en México, incluyendo asesinatos y desapariciones. Sorprende que esas afirmaciones del canciller se produzcan cuando Estados Unidos emprende una fuerte campaña contra Venezuela y no se dice nada al respecto.

En rigor, no es la primera vez que el gobierno de Vázquez se enfrenta con otros gobiernos progresistas de la región. En 2011 reconoció que durante su primera gestión (2005-2010) durante el conflicto con Argentina por la instalación de la papelera Botnia en Fray Bentos pidió apoyo a Estados Unidos (en concreto a Condoleeza Rice, entonces secretaria de Estado, ante una eventual guerra entre vecinos).

Pero fue bastante más lejos en un intercambio con Hugo Chávez, cuando Vázquez quería firmar un TLC con Washington. Según el propio presidente uruguayo, le dijo a Chávez que Uruguay estaba dispuesto a declararle la guerra a Estados Unidos si Venezuela dejaba de venderle petróleo a ese país. Vázquez recordó que Chávez le dijo "Tabaré, vas a firmar un tratado de libre comercio con el imperio...". "Sí, si es favorable para Uruguay, sí. ¿Tú no le vendés petróleo a Estados Unidos? Si vos no le vendés más petróleo, yo le declaro la guerra a Estados Unidos", afirmó ante las risas de la platea. "Le quiero vender carne, lana, tierra, arena... lo que pueda porque es trabajo para nuestra gente", señaló Vázquez (1).

La conversación refleja un modo de ver el mundo que se ha vuelto hegemónico en buena parte del mundo. Una lógica que dice que todo lo que genere empleo es necesario para el bienestar de la población. Pero esa lógica no sólo es engañosa sino que puede llevar a situaciones en las que el único proyecto del país sea vender, ganar dinero, tener ingresos. Deja de haber proyectos de largo plazo, como la integración regional.

La actitud del gobierno uruguayo es doblemente problemática. En primer lugar, ignora que vivimos una transición hacia un mundo unipolar, en la cual habrá aún más conflictos que ahora, y cada quién deberá tomar partido. Es posible que, por puro pragmatismo, este gobierno ya haya elegido que su lugar en el mundo es junto a los Estados Unidos. Sería bueno saberlo.

En segundo lugar, pueden y deben formularse críticas a Venezuela. Pero cuando un país que vive un proceso complejo de cambios, es agredido por la principal potencia del mundo, es obligatorio ponerse del lado del agredido. Gobiernos conservadores como el de Juan Manuel Santos no han dudado en hacerlo. Por eso lo que está haciendo el canciller Nin Novoa, con indudable apoyo del presidente Vázquez, suena a ignominia.

La peor hipótesis sería que Uruguay haya optado por volver a jugar el papel de "Estado tapón" que le asignó la corona británica cuando apoyó la independencia, con el objetivo declarado de "poner un algodón entre dos cristales", como dijera Lord John Ponsonby cuando gestionó el nacimiento del país en 1830 evitando la continuación de las guerras entre Brasil y Argentina. Pero detrás de la creación de un nuevo país, estaba el interés de la nueva potencia hegemónica, Inglaterra, de asegurar la navegación de los ríos para facilitar el comercio, la principal arma en su expansión imperial.

Sería penoso que casi dos siglos después, el país juegue a dividir a la región, a ser usado como punta de lanza contra el Mercosur y, muy en particular, contra Argentina y Brasil.

 

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada. Integrante del Consejo de ALAI.

 

Nota:

(1) Las declaraciones completas en http://www.180.com.uy/articulo/21990_Vazquez-pidio-ayuda-a-Bush-por-posible-guerra-con-Argentina

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