Nota de calificadora provoca temores en la UE por posible salida de Grecia de la eurozona

El próximo lunes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, presentará un plan de reformas exigido por sus acreedores internacionales para desbloquear los fondos que necesita.


Un comunicado de la agencia de calificación Fitch aumenta hoy las preocupaciones generalizadas sobre una posible salida de Grecia de la Eurozona, aunque descarta una reacción en cadena dentro del bloque. Según el documento los ministros de Economía de todo el mundo están en alerta, en particular los de la moneda única, por lo que llaman el efecto Grexit que podría golpear las economías de todo el mundo.


Fitch ve muy probable una salida de Atenas de la Eurozona, al tiempo que consideró que esa región sufriría un impacto significativo aunque las consecuencias serían menos negativas si hubiera ocurrido en 2012, o si se produjera el abandono de otro país.


Para esa agencia de calificación, el peligro inmediato de que Grecia abandone la moneda única creció después del acuerdo con los acreedores oficiales, pero la intransigencia por ambas partes durante la negociación pone de manifiesto la posibilidad de un futuro error político, señaló.


Sin embargo, significó que ese no es la posibilidad más cercana, porque los intercambios entre Atenas y sus socios europeos avanzan y el Ejecutivo heleno trata de mantener el apoyo interno para alejar ese riesgo.


El comunicado sostiene, además, que un hipotético Grexit conllevaría la imposibilidad de que Grecia hiciera frente a sus obligaciones con los socios, y por lo tanto supondría el impago de al menos una parte de su deuda.


No obstante, dentro de la Unión Europea se mueven criterios sobre un posible tercer rescate para Grecia, que de convertirse en realidad podría alcanzar entre 30 mil millones y 50 mil millones de euros.


La nación helena ha recibido ayudas de 240 mil millones de euros en total desde 2010, y su primer ministro Alexis Tsipras repitió su rechazo a ese mecanismo, que en su opinión ha menoscabado la soberanía del país.


El próximo lunes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, presentará un plan de reformas exigido por sus acreedores internacionales para desbloquear los fondos que necesita.


La iniciativa incluye medidas contra la pobreza, un proyecto de ley para regularizar las deudas de contribuyentes al Estado, las cajas de seguridad social, la reforma de la administración fiscal y la creación de un nuevo cuerpo de inspectores de hacienda.
(Con información de Prensa Latina)

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Piketty: "Con la eurozona hemos creado un monstruo"

El economista francés Thomas Piketty calificó de "monstruo" a la eurozona y de "verdadera catástrofe" el pacto de estabilidad en una entrevista que publica este sábado el semanario Der Spiegel, en la que aboga por una unión fiscal y la armonización presupuestaria.

"Con la eurozona hemos creado un monstruo", aseguró el experto, quien recordó que, a pesar de tener una moneda comunitaria, los 19 países que la comparten cuentan cada uno con su propio sistema fiscal y políticas en esta materia que nunca han sido armonizadas.

Según Piketty, "esto no puede funcionar", como demuestra el caso de Grecia, que como miembro de la zona euro no ha tenido la opción de devaluar su moneda para ganar competitividad.

"Necesitamos una unión fiscal y una armonización presupuestaria. Necesitamos para Europa un fondo común de amortización de la deuda", señaló el economista, quien agregó que "cada país sería responsable de pagar su parte de la deuda", pero "habría un tipo de interés común para los eurobonos con los que se refinancia la deuda".
El comportamiento de Europa en la crisis ha sido "simplemente catastrófico", según el economista
Según el economista, el comportamiento de Europa en la crisis ha sido "simplemente catastrófico" y recordó que hace cinco años la tasa de desempleo y la deuda pública en Estados Unidos y en Europa estaba al mismo nivel.

Ahora, mientras el índice de desempleo ha caído en Estados Unidos, en Europa se ha disparado y la economía europea se encuentra todavía por debajo del nivel de 2007, y en España y Grecia se ha contraído incluso un 10 % y un 25 %, respectivamente, advirtió.

En ese sentido, señaló que el propio Fondo Monetario Internacional reconoció ya hace tres años que "se había ido demasiado lejos con las políticas de austeridad" y agregó que la obligación de los países afectados de reducir en poco tiempo su déficit ha tenido "consecuencias terribles" para el crecimiento.

Según el experto, "el pacto (de estabilidad) es una verdadera catástrofe", y "acordar unas reglas fijas de déficit para el futuro no puede funcionar".
"Hemos convertido la crisis económica en una crisis de la deuda por culpa de nuestros instrumentos políticos impracticables"
Los estados no pueden reducir su déficit si la economía no crece, agregó Piketty, y recordó que ni Alemania ni Francia, altamente endeudados después de 1945, pagaron jamás la totalidad de su deuda.

Pero "precisamente estos países dicen ahora a los europeos del sur que tienen que liquidar sus deudas, euro por euro", agregó el economista, que calificó es actitud de "amnesia histórica" de "graves consecuencias".

"Nosotros los europeos, mal organizados como estamos, hemos convertido la crisis económica, que originariamente surgió en Estados Unidos, en una crisis de la deuda por culpa de nuestros instrumentos políticos impracticables. Trágicamente, esto se ha convertido en una crisis de confianza a nivel europeo", señaló.

Según Piketty, Europa se encuentra en una "situación grave" en la que "las pequeñas reformitas estructurales de las que todos esperan que vayan a contribuir al crecimiento poco pueden cambiar".

En opinión del economista, Europa debería invertir más en la formación de sus jóvenes, en la innovación y la investigación como "el objetivo más importante de una iniciativa europea para el crecimiento"

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Viernes, 06 Marzo 2015 06:41

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?

Si el gobierno de Dilma Rousseff empezó mal, como señala Joao Pedro Stedile, coordinador del Movimiento Sin Tierra, el de Tabaré Vázquez parece encaminado en una dirección peor aún. La presidenta de Brasil nombró a un Chicago boy al frente del Ministerio de Economía y su gabinete tiene tintes claramente conservadores, incluyendo una destacada representante del agronegocio en el Ministerio de Agricultura.


A la ceremonia de posesión de Vázquez asistieron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; la de Chile, Michelle Bachelet; el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Cuba, Raúl Castro; el de Paraguay, Horacio Cartes, y el de Perú, Ollanta Humala. Evo Morales llegó un par de días antes, mantuvo una reunión con el presidente saliente, José Mujica, y se fue sin asistir a la toma de posesión. Las relaciones con Vázquez nunca fueron buenas, siendo el uruguayo uno de los pocos presidentes latinoamericanos que faltaron a su primera toma de posesión, en 2006.


También faltó la presidenta Cristina Fernández, quien sabe que las relaciones entre Argentina y Uruguay no volverán a ser tan buenas como lo fueron en el quinquenio de Mujica, cuya primera medida de gobierno fue solucionar el conflicto por el corte del puente binacional San Martín sobre el río Uruguay. Mientras Mujica tiene una clara orientación latinoamericana y regional, a favor del Mercosur y la Unasur, el gobierno de Vázquez parece inclinado a repetir el acercamiento a Estados Unidos que ensayó en su primer gobierno (2005-2010), frustrado por una potente movilización social.


El viraje central de la política de Vázquez girará en torno a las relaciones internacionales, propiciando un nuevo alineamiento de Uruguay en la región. El vicepresidente Raúl Sendic, hijo del principal dirigente guerrillero, desconcertó cuando hizo referencia a la situación en Venezuela: Ellos están hablando de injerencias externas. Nosotros no tenemos elementos para poder acompañar esa afirmación ( El Observador, 3/3/15).


Tomando clara distancia del proceso bolivariano, dijo que Nicolás Maduro debe abrir un espacio de diálogo permanente con todos los sectores políticos. Esta posición parece más cercana a la de los gobiernos conservadores, como los de Perú y Colombia, que a los demás gobiernos de la región.


El nuevo canciller, Rodolfo Nin Novoa, que fue vicepresidente en el primer gobierno de Vázquez, exigió un sinceramiento del Mercosur y dijo que el derecho comercial debe estar por encima de la política, en alusión crítica a Mujica. El canciller desdeña la integración regional. Los procesos de integración en América Latina no han alcanzado el desarrollo esperado y se necesitan sinceramientos impostergables para poder estar a la altura de los desafíos del contexto internacional actual ( El País, 2/3/15).


El sinceramiento y el pragmatismo que postula tienen nombres y apellidos. Malas relaciones con Argentina, desconfianza con Brasil y Venezuela, distancias crecientes con el Mercosur y mano tendida a los gobiernos que conforman la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, México y Chile). El primero en alertar sobre el asunto fue el propio Mujica, quien en una de sus últimas entrevistas como presidente adelantó que el nuevo canciller no tendrá el perfil latinoamericanista y puede ser una de las contradicciones que tenemos dentro del frente ( Brecha, 27/2/15).


El papel de Uruguay en la región puede ser uno de los cambios más notables en los próximos años. Si se alineara nuevamente con Estados Unidos, en esta ocasión con la Alianza del Pacífico, estaría dando un golpe mortal al Mercosur y a la integración regional. La situación geopolítica actual es mucho más compleja que la de cinco años atrás. Estados Unidos está jugando pesado en todo el mundo y también en la región.


El lugar que la potencia asigna a Uruguay está en consonancia con su papel histórico, un Estado tapón entre Argentina y Brasil para abrir espacios a las políticas imperiales.


En 1828 la Convención Preliminar de Paz selló el nacimiento de Uruguay, ante el estancamiento de la guerra entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina). El diplomático británico lord John Ponsonby fue el encargado de gestionar el nacimiento del nuevo Estado, que no sólo buscaba restablecer la paz sino, sobre todo, consolidar el libre comercio e impedir que Brasil y Argentina dominaran el estuario del Plata.


Para el ascendente imperio británico se trataba de perpetuar una división geográfica de estados que beneficie a Inglaterra, como mencionó Ponsonby en una carta a Londres. El nacimiento de Uruguay como Estado independiente traicionaba el legado de José Artigas, quien pretendió crear una provincia confederada a las Provincias Unidas, inicialmente a través de la alianza de la Banda Oriental (hoy Uruguay) con las actuales provincias argentinas Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. Exiliado en Paraguay, se negó a volver a un país que ya no consideraba suyo.


En la actual encrucijada histórica, en la cual Suramérica aspira a dejar de ser el patio trasero del imperio, no hay lugar para cálculos mezquinos. Menos aún, como postula el nuevo canciller uruguayo, para poner el comercio por delante de la política. La alianza estratégica de Brasil con Argentina y Venezuela es uno de los motores de la soberanía de la región. La Alianza del Pacífico, por el contrario, remacha la dependencia.


Ciertamente la competencia entre estados tiene lógicas distintas a las luchas de clases y de los diversos abajos por su emancipación. Siendo esto lo central, aquello no nos puede resultar indiferente. La lucha contra el dominio imperial es hoy un dato central, lo que no significa alinearnos con dirigentes como Putin, Xi Jinping, Rousseff o Narendra Modi. El más elemental antimperialismo, que dejó de ser seña de identidad de muchas izquierdas, implica oponernos a cualquier alineamiento con la política de Washington.

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Lunes, 02 Febrero 2015 06:16

Piratas del Caribe de nuevo al ataque

Piratas del Caribe de nuevo al ataque

ALAI AMLATINA, 01/02/2015.-La ciudad de Washington, DC, ha sido la sede de La Primera Cumbre de Seguridad Energética en el Caribe, bajo el lema "Un nuevo paradigma". Esta cumbre, realizada esta semana, es la primera convocada por Estados Unidos, pero la primera cumbre entre los países del Caribe la convocó el presidente Hugo Chávez, en la ciudad de Puerto La Cruz (Venezuela) en el 2005, es decir una década atrás. El objetivo de esta primera cumbre, bajo el liderazgo de Estados Unidos, fue claramente definido en su intención geoestratégica: reducir la dependencia del programa de subsidio de Petrocaribe. Esto por supuesto viene marcado por el avance del proceso de integración no dependiente que impulsó el presidente Chávez y el proceso Bolivariano en los últimos quince años. Este camino solidario de Venezuela, sin discusión alguna, estimuló el espíritu soberano de muchos países del Caribe que en total de diez y ocho asistieron a la primera cumbre de Puerto La Cruz. En esa oportunidad el presidente Chávez fue muy claro al expresar: "Venezuela quiere compartir su potencial energético con Suramérica y el Caribe y no estar secuestrado por el Norte".

 

Petrocaribe o la solidaridad energética

 

La Cumbre del 2005 creó una propuesta de integración energética que lleva el nombre Petrocaribe, que es una instancia de suministro del crudo venezolano a precios justos, con bajo interés y créditos a largo plazo, más favorable para los importadores que los Pactos de Caracas y San José(1), pero también incluyen la planificación e integración de la política energética de los 14 países integrantes, a cargo de un Comité Ministerial, que contemplará desde la exploración y extracción hasta el transporte, nuevas capacidades de refinación, desarrollo de la petroquímica, comercialización, capacitación y asistencia tecnológica y la creación de compañías estatales de energía donde no existan.

 

Geopolíticamente Petrocaribe tiene tres direccionamientos de suministros desde Venezuela que abarca los catorce países petrocaribeños: Cuba-Jamaica; República Dominicana-Haití; y una tercera dirección hacia el Caribe oriental. En esa cumbre participaron los siguientes países que integran hoy Petrocaribe: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nevis, Surinam. Lamentablemente Barbados y Trinidad y Tobago participaron, pero no suscribieron el acuerdo y me atrevo a decir por presiones externas en el caso concreto de Trinidad, que suministraba grandes proporciones de Gas licuado a USA. Petrocaribe es parte de la nueva estrategia de integración que delineó Chávez sumándose a ALBA, CELAC, así como los proyectos de Unasur y Mercosur.

 

La Cumbre Energética USA-Caribe o piratas del Caribe

 

Petrocaribe es un nuevo tipo de relacionamiento de América del Sur con el Caribe, región donde siempre sus aguas azules estuvieron manchada de sangre por decenas de Golpes de Estados, estrangulamiento económico y control gubernamental. Hoy el Caribe es otro, pero esta Cumbre direccionada desde USA, envalentonado por el espejismo del gas y petróleo de esquistos, pretende desestructurar los lazos solidarios que energéticamente el proceso bolivariano ha tejido en esta década. Pero ¿que propusieron en esa Cumbre? Primero, erradicar la dependencia energética del Caribe con Venezuela, como dijera Amos Hochstein, representante para Asuntos de Energía Internacional de USA, "Esto no se trata de Petrocaribe, ni de ninguna otra iniciativa... Estados Unidos no cree sea bueno para ningún país apoyarse en un solo proveedor de energía". Por otro lado, la participación del Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo marcan el sentido de inversión privada. En otras palabras, como USA tiene sus reservas llenas de gas y petróleo para este año, necesita venderlas a los países del Caribe que no tienen ni gas ni petróleo y que solo le compran a Venezuela a unos precios solidarios. Por otro lado, como USA bajará sus grandes compras de gas licuado de Trinidad, esta isla debe buscar ahora a quien vendérselo. Petrocaribe es un obstáculo y por lo tanto le tocará su turno tratar de desmontarlo. Ese fue el objetivo de esta Cumbre, así como la próxima Cumbre de las Américas en Panamá sería debilitar la Celac y Alba. Los Piratas del Caribe andan al acecho.

 

(1) NdE: Con el Pacto de San José, desde 1980, Venezuela y México suministran una cuota de petróleo a Centroamérica y el Caribe en condiciones favorables. Desde 2000, se suma a este el Acuerdo de Caracas, firmado entre Venezuela y varios países Centroamérica y el Caribe, para proveerles petróleo a precios preferenciales.

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La unidad latinoamericana como proyecto histórico

La coyuntura latinoamericana contemporánea está marcada por grandes avances en los proyectos y procesos de integración regional. Nunca antes en la historia, la región tuvo una densidad diplomática tan dinámica y un conjunto tan amplio y diverso de mecanismos de intercambio y acción política conjunta. A la dinámica compleja de integración de las naciones, acompaña también la integración de los pueblos y de los movimientos populares, con un creciente poder de presión social y participación en la elaboración de políticas públicas que reflejan la afirmación del movimiento democrático. En este contexto, un principio que adquiere cada vez mayor centralidad es de la soberanía, como la capacidad de autodeterminación de los Estados, de las naciones, de los pueblos y de las comunidades.

El debate actual en torno a la integración regional y sus perspectivas tiene fuertes antecedentes que muestran la profundidad de la unidad latinoamericana como proyecto histórico. Sin detenernos en un desarrollo más extenso de estos antecedentes, buscamos presentar algunos ejemplos de lo que constituyen las bases doctrinarias del actual proceso de integración regional. Este enfoque muestra, sobre todo, los límites de un intento de convertir este proceso de integración en un simple intercambio comercial.

 

Integración regional y proyecto estratégico

 

La geopolítica de la integración regional latinoamericana está profundamente impactada por una disputa de intereses entre el proyecto hegemónico de Estados Unidos, expresado en una estrategia compleja de dominación y apropiación de recursos naturales considerados "vitales", lo que convierte el acceso a estos recursos, que se encuentran fundamentalmente fuera del territorio continental y de ultramar de Estados Unidos, en un asunto de "seguridad nacional" para este país. Por otro lado, se desarrollan procesos de integración regional herederos de las luchas continentales por la independencia durante el siglo XIX, que encuentran en la renovación del bolivarianismo un proyecto de afirmación soberana que ha avanzado y se ha profundizado durante los últimos años.

Sin embargo, el fortalecimiento de la integración regional exige una nueva visión estratégica elaborada a partir de una amplia discusión sobre la dinámica y las tendencias del sistema mundial, la emergencia de nuevas potencias a nivel global, el desarrollo de una visión geopolítica que articule los intereses en juego y la conformación de nuevas territorialidades a partir de una amplio movimiento social de "abajo hacia arriba". Este momento de elaboración del pensamiento regional tiene como desafíos la construcción de una estrategia de reapropiación social de los recursos naturales y de su gestión económica y científica, lo que exige una rediscusión profunda de la propia noción de desarrollo, del concepto mismo de soberanía y de la posición de América Latina en la geopolítica mundial.

El análisis de las diversas dimensiones que implica la disputa global por los recursos naturales considerados estratégicos, requiere un balance de la historia mundial reciente que tiene en la emergencia de China en el sistema mundial, un aspecto fundamental. La nueva centralidad de China en la economía y política mundial nos conduce a destacar la importancia del enfoque de larga duración (desde la perspectiva Braudeliana) y de los procesos civilizatorios en la construcción de los instrumentos teórico-metodológicos para el análisis de la coyuntura. En este contexto, y desde un enfoque que se esfuerza en capturar la complejidad del mundo contemporáneo, la cuestión estratégica trasciende ampliamente el marco de la política de seguridad y de la defensa nacional, para insertase en el análisis de los procesos históricos de larga duración y de la dimensión civilizatoria de las visiones estratégicas.

América Latina tiene, en relación a China, una oportunidad histórica de desarrollar una cooperación estratégica de largo plazo, orientada a romper la relación de dependencia que marcó su inserción en el sistema mundial. Cabe a la región aprovechar esta oportunidad o reproducir la lógica de la dependencia y la dinámica de exportación de materias primas de bajo valor agregado, que tiene como base la lógica del llamado extractivismo, que ajeno a cualquier proyecto nacional, restringe nuestro horizonte económico a los intereses de las economías centrales y de las empresas transnacionales que se constituyen en agentes económicos de estos intereses.

 

De la hegemonía unipolar a la hegemonía compartida

 

Durante la última década, el debate teórico y político estuvo profundamente marcado por la crisis de la hegemonía unipolar y por la configuración de un espacio global con hegemonía compartida, o multipolar. La creciente importancia económica y política de las potencias emergentes, los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y, recientemente, Sudáfrica), colocan elementos nuevos para pensar la dinámica económica y política de un mundo multipolar, donde los procesos y proyectos de integración regional se conviertan en mecanismos necesarios para la compartimentación del poder mundial y regional y para el fortalecimiento de los proyectos de desarrollo desde y para el Sur.

La colaboración sur-sur encuentra su inspiración más profunda en la afirmación de la lucha anticolonial del tercer mundo y en el surgimiento de los países no alineados. La Conferencia de Bandung, celebrada en abril de 1955, significó uno de los momentos más importantes de este proceso. Esta reunión, en la que participaron 23 países asiáticos y 5 africanos, se sustentó en los principios de la lucha anti-colonial y antiimperialista, elaborando un amplio llamado de autodeterminación y desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad y cooperación económica y cultural y buscando crear un espacio político independiente en relación a los bloques militares y la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante el periodo de la Guerra Fría. El foco principal estaba puesto en las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del tercer mundo.

El espíritu de Bandung permitió crear un amplio consenso entre los principales líderes y los pueblos de Asia, África y América Latina en relación a la afirmación de la paz y los principios de coexistencia pacífica, en un momento en que el mundo vivía una situación de extrema tensión y amenaza de guerra: la invasión a Guatemala organizada por Estados Unidos para derrocar al presidente Jacobo Árbenz, el desplazamiento de la Séptima Flota de Estados Unidos hacia el mar de China, la sustitución de las tropas francesas por estadounidenses en la región sur de Vietnam, después de la derrota francesa en Dien Bien Phu en 1954 y la guerra de Corea (1950-1953).

Los cinco principios de coexistencia pacífica, propuestos por el primer Ministro chino Chou En-lai y ratificados por el Premier hindú Jawaharlal Neru en 1954: no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros Estados, igualdad y ventajas mutuas y coexistencia pacífica, fueron asumidos por la Conferencia de Bandung como parte de los diez principios generales, que incluían:

 

- El respeto a los derechos fundamentales de acuerdo a la Carta de la ONU de 1948;

- Respeto a la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones;

- Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y naciones, sin importar el tamaño;

- No intervención y no injerencia en los asuntos internos de otros países;

- Respeto a los derechos de cada nación a defenderse, individual o colectivamente de acuerdo a la Carta de la ONU;

- Rechazo a participar de los preparativos de defensa destinados a servir a los intereses particulares de las superpotencias;

- Abstención de todo acto o amenaza de agresión o empleo de fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros países;

- Solución pacífica de los conflictos internacionales, de acuerdo a la Carta de la ONU;

- Estímulo a los intereses mutuos de cooperación;

- Respeto a la justicia y obligaciones internacionales.

 

El movimiento de los no alineados dio contenido diplomático, dentro de las Naciones Unidas, a sus líneas de acción. Bajo influencia latinoamericana se crea la United Nations Conference on Trade and Development -UNCTAD. Surgen también expresiones radicales de la lucha política revolucionaria, como la organización Trilateral, que se crea en La Habana, en 1973. La emergencia de gobiernos como el de Velasco Alvarado en Perú, Juan José Torres en Bolivia, Omar Torrijos en Panamá, Salvador Allende en Chile, y el regreso de Perón en Argentina, conducen a iniciativas estatales que se expresan en la transformación de la ALALC en ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración). Se crea también el Sistema Económica Latinoamericano y del Caribe (SELA) en 1975, destinado al estudio de la integración regional y a la formulación de sus políticas. Sin embargo, la organización interestatal más fuerte se crea en 1960 con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En este mismo momento, la votación de la "Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados", en 1972, promovida por el presidente mexicano Luis Echeverría, consagra los principios del no-alineamiento en las Naciones Unidas.

Son varias las iniciativas internacionales que forman parte de esta ofensiva del tercer mundo, que tiene en la victoria de la revolución vietnamita y la liberación de Laos y Camboya una epopeya de la lucha antiimperialista mundial. La respuesta del centro imperial a esta ofensiva se empieza a articular en torno a la formación de la Comisión Trilateral (Trilateral Commission) en 1973, que reúne Estados Unidos, Europa y Japón en una estrategia de recuperación de poder mundial. Esta estrategia alcanzará sus resultados en la década de 1980, durante los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y se expresa en el establecimiento de la hegemonía del pensamiento único que logra, incluso, transformar el Glasnost y la Perestroika, iniciadas por los soviéticos, en la disolución de la Unión Soviética.

Durante la década de 1990 se inician fuertes movimientos de reestructuración de la ofensiva de los gobiernos y movimientos del tercer mundo, que tiene en el éxito económico de China e India y, en parte, de Brasil a inicios del siglo XXI, una búsqueda de formas institucionales que expresan esta nueva situación.

Si en la década de 1970 se creó el Grupo de los 7 principales países desarrollados, en la década del 2000, además de la incorporación de Rusia, se incluyen también varios países emergentes conformando el grupo de los 20. Se consagra así el principio de la hegemonía compartida como sucesor de los desastres causados por la política del unilateralismo que se impuso con el gobierno de Bush hijo(1).

El legado histórico de las luchas del tercer mundo se revela de gran utilidad para una estrategia de afirmación de un sistema multipolar y para orientar, desde el punto de vista estratégico, el proceso de integración latinoamericana y su impacto en la geopolítica mundial contemporánea.

 

América Latina y la construcción de la unidad continental

 

En este mismo momento América Latina vive un proceso a través del cual la diplomacia regional adquiere una densidad hasta entonces desconocida. Un conjunto de nuevas articulaciones se traducen en instituciones subregionales, regionales y continentales, que transforman el proceso de integración en una compleja realidad que involucra a jefes de Estado, ministerios de relaciones exteriores y varias otras agencias nacionales, lo que al mismo tiempo, está acompañado de un proceso de integración de los pueblos y de los movimientos sociales, incluyendo los sindicatos y los movimientos campesinos y estudiantiles que ya tenían una cierta tradición de integración regional.

En el plano de las ciencias sociales, se desarrolló un proceso creciente de integración regional con nuevas instituciones de estudio, universidades y redes académicas que permiten avanzar hacia el estudio de la problemática regional, fortaleciendo una visión de conjunto. Tal vez algunos de los ejemplos más notables de este proceso sea el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuya primera sesión se realizó en Lima, en 1968; o la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que se crea en 1954, en Chile, y luego se amplía hacia Argentina, México, Brasil, Ecuador y América Central.

En el ámbito de la investigación se crearon, después de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), en Chile (1957); la Escolatina, en el área de economía (Chile); el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES); la Maestría Latinoamericana de Administración Pública de la Fundación Getulio Vargas, en Brasil; el Consejo Superior Universitario Centro Americano (CSUCA), que coordina las universidades de esta sub-región; la Coordinación de Universidades del Cono Sur y, más recientemente, el Foro Universitario del Mercosur (FOMERCO) y la Universidad de Integración Latinoamericana (UNILA), con sede en la ciudad de triple frontera, Foz de Iguaçú (Brasil). Entre las varias asociaciones profesionales que se constituyeron a lo largo de las últimas décadas se destacan la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe (AEALC) y la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Esto muestra que se están creando condiciones para una integración de largo plazo a través de una red de instituciones que permitan la cooperación y el intercambio en diversas áreas del conocimiento.

Un balance histórico mínimamente informado muestra la creciente densidad de la integración regional, al contrario de lo que sostienen los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso.

Los parlamentos latinoamericanos del Mercosur, de la Comunidad Andina, del Pacto Amazónico, son también mecanismos de ampliación del proceso de integración. Este marco institucional creciente abre camino para el debate sobre una estrategia común sudamericana y latinoamericana, con posibilidades de convertirse en políticas concretas. El fortalecimiento del Mercosur y la posterior creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); el creciente impacto subregional de la Comunidad y Mercado Común del Caribe, que actualmente lleva el nombre de Comunidad del Caribe- Caricom y más recientemente, la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), son expresión de la creciente densidad y dinamismo de la integración regional, al contrario de lo que sostiene los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso y que persisten en sus intentos de desestabilizar y debilitar un proyecto histórico de unidad de los pueblos de la región que se revela, en última instancia, como un proyecto histórico da larga duración.

- Monica Bruckmann es Doctora en ciencia política, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Directora de Investigación de la Cátedra UNESCO sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable –REGGEN. Integrante del Consejo de ALAI.

Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml

(1) Véase SANTOS, Theotonio. The future of geopolitical alignments. En: The Ritsumeikan Journal of International Relations, Kyoto, Vol 4, N°3, marzo de 1992, p. 1-32. y Unipolaridad ou hegemonia compartilhada, En: Os impasses da globalização: Hegemonia e contra-hegemonia (Vol. 1), Loyola: São Pulo, 2003, p. 46-106.

La unidad latinoamericana como proyecto histórico

Monica Bruckmann

ALAI AMLATINA, 24/12/2014.-La coyuntura latinoamericana contemporánea está marcada por grandes avances en los proyectos y procesos de integración regional.  Nunca antes en la historia, la región tuvo una densidad diplomática tan dinámica y un conjunto tan amplio y diverso de mecanismos de intercambio y acción política conjunta.  A la dinámica compleja de integración de las naciones, acompaña también la integración de los pueblos y de los movimientos populares, con un creciente poder de presión social y participación en la elaboración de políticas públicas que reflejan la afirmación del movimiento democrático. En este contexto, un principio que adquiere cada vez mayor centralidad es de la soberanía, como la capacidad de autodeterminación de los Estados, de las naciones, de los pueblos y de las comunidades.

El debate actual en torno a la integración regional y sus perspectivas tiene fuertes antecedentes que muestran la profundidad de la unidad latinoamericana como proyecto histórico. Sin detenernos en un desarrollo más extenso de estos antecedentes, buscamos presentar algunos ejemplos de lo que constituyen las bases doctrinarias del actual proceso de integración regional. Este enfoque muestra, sobre todo, los límites de un intento de convertir este proceso de integración en un simple intercambio comercial.

Integración regional y proyecto estratégico

La geopolítica de la integración regional latinoamericana está profundamente impactada por una disputa de intereses entre el proyecto hegemónico de Estados Unidos, expresado en una estrategia compleja de dominación y apropiación de recursos naturales considerados “vitales”, lo que convierte el acceso a estos recursos, que se encuentran fundamentalmente fuera del territorio continental y de ultramar de Estados Unidos, en un asunto de “seguridad nacional” para este país.   Por otro lado, se desarrollan procesos de integración regional herederos de las luchas continentales por la independencia durante el siglo XIX, que encuentran en la renovación del bolivarianismo un proyecto de afirmación soberana que ha avanzado y se ha profundizado durante los últimos años.

Sin embargo, el fortalecimiento de la integración regional exige una nueva visión estratégica elaborada a partir de una amplia discusión sobre la dinámica y las tendencias del sistema mundial, la emergencia de nuevas potencias a nivel global, el desarrollo de una visión geopolítica que articule los intereses en juego y la conformación de nuevas territorialidades a partir de una amplio movimiento social de “abajo hacia arriba”.  Este momento de elaboración del pensamiento regional tiene como desafíos la construcción de una estrategia de reapropiación social de los recursos naturales y de su gestión económica y científica, lo que exige una rediscusión profunda de la propia noción de desarrollo, del concepto mismo de soberanía y de la posición de América Latina en la geopolítica mundial.

El análisis de las diversas dimensiones que implica la disputa global por los recursos naturales considerados estratégicos, requiere un balance de la historia mundial reciente que tiene en la emergencia de China en el sistema mundial, un aspecto fundamental.  La nueva centralidad de China en la economía y política mundial nos conduce a destacar la importancia del enfoque de larga duración (desde la perspectiva Braudeliana) y de los procesos civilizatorios en la construcción de los instrumentos teórico-metodológicos para el análisis de la coyuntura. En este contexto, y desde un enfoque que se esfuerza en capturar la complejidad del mundo contemporáneo, la cuestión estratégica trasciende ampliamente el marco de la política de seguridad y de la defensa nacional, para insertase en el análisis de los procesos históricos de larga duración y de la dimensión civilizatoria de las visiones estratégicas.

América Latina tiene, en relación a China, una oportunidad histórica de desarrollar una cooperación estratégica de largo plazo, orientada a romper la relación de dependencia que marcó su inserción en el sistema mundial.  Cabe a la región aprovechar esta oportunidad o reproducir la lógica de la dependencia y la dinámica de exportación de materias primas de bajo valor agregado, que tiene como base la lógica del llamado extractivismo, que ajeno a cualquier proyecto nacional, restringe nuestro horizonte económico a los intereses de las economías centrales y de las empresas transnacionales que se constituyen en agentes económicos de estos intereses.

De la hegemonía unipolar a la hegemonía compartida

Durante la última década, el debate teórico y político estuvo profundamente marcado por la crisis de la hegemonía unipolar y por la configuración de un espacio global con hegemonía compartida, o multipolar.  La creciente importancia económica y política de las potencias emergentes, los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y, recientemente, Sudáfrica), colocan elementos nuevos para pensar la dinámica económica y política de un mundo multipolar, donde los procesos y proyectos de integración regional se conviertan en mecanismos necesarios para la compartimentación del poder mundial y regional y para el fortalecimiento de los proyectos de desarrollo desde y para el Sur.

La colaboración sur-sur encuentra su inspiración más profunda en la afirmación de la lucha anticolonial del tercer mundo y en el surgimiento de los países no alineados.  La Conferencia de Bandung, celebrada en abril de 1955, significó uno de los momentos más importantes de este proceso.  Esta reunión, en la que participaron 23 países asiáticos y 5 africanos, se sustentó en los principios de la lucha anti-colonial y antiimperialista, elaborando un amplio llamado de autodeterminación y desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad y cooperación económica y cultural y buscando crear un espacio político independiente en relación a los bloques militares y la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante el periodo de la Guerra Fría. El foco principal estaba puesto en las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del tercer mundo.

El espíritu de Bandung permitió crear un amplio consenso entre los principales líderes y los pueblos de Asia, África y América Latina en relación a la afirmación de la paz y los principios de coexistencia pacífica, en un momento en que el mundo vivía una situación de extrema tensión y amenaza de guerra: la invasión a Guatemala organizada por Estados Unidos para derrocar al presidente Jacobo Árbenz, el desplazamiento de la Séptima Flota de Estados Unidos hacia el mar de China, la sustitución de las tropas francesas por estadounidenses en la región sur de Vietnam, después de la derrota francesa en Dien Bien Phu en 1954 y la guerra de Corea (1950-1953).

Los cinco principios de coexistencia pacífica, propuestos por el primer Ministro chino Chou En-lai y ratificados por el Premier hindú Jawaharlal Neru en 1954: no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros Estados, igualdad y ventajas mutuas y coexistencia pacífica, fueron asumidos por la Conferencia de Bandung como parte de los diez principios generales, que incluían:

-    El respeto a los derechos fundamentales de acuerdo a la Carta de la ONU de 1948;

-    Respeto a la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones;

-    Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y naciones, sin importar el tamaño;

-    No intervención y no injerencia en los asuntos internos de otros países;

-    Respeto a los derechos de cada nación a defenderse, individual o colectivamente de acuerdo a la Carta de la ONU;

-    Rechazo a participar de los preparativos de defensa destinados a servir a los intereses particulares de las superpotencias;

-    Abstención de todo acto o amenaza de agresión o empleo de fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros países;

-    Solución pacífica de los conflictos internacionales, de acuerdo a la Carta de la ONU;

-    Estímulo a los intereses mutuos de cooperación;

-    Respeto a la justicia y obligaciones internacionales.

El movimiento de los no alineados dio contenido diplomático, dentro de las Naciones Unidas, a sus líneas de acción. Bajo influencia latinoamericana se crea la United Nations Conference on Trade and Development -UNCTAD. Surgen también expresiones radicales de la lucha política revolucionaria, como la organización Trilateral, que se crea en La Habana, en 1973.  La emergencia de gobiernos como el de Velasco Alvarado en Perú, Juan José Torres en Bolivia, Omar Torrijos en Panamá, Salvador Allende en Chile, y el regreso de Perón en Argentina, conducen a iniciativas estatales que se expresan en la transformación de la ALALC en ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración). Se crea también el Sistema Económica Latinoamericano y del Caribe (SELA) en 1975, destinado al estudio de la integración regional y a la formulación de sus políticas. Sin embargo, la organización interestatal más fuerte se crea en 1960 con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).  En este mismo momento, la votación de la “Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados", en 1972, promovida por el presidente mexicano Luis Echeverría, consagra los principios del no-alineamiento en las Naciones Unidas.

Son varias las iniciativas internacionales que forman parte de esta ofensiva del tercer mundo, que tiene en la victoria de la revolución vietnamita y la liberación de Laos y Camboya una epopeya de la lucha antiimperialista mundial.  La respuesta del centro imperial a esta ofensiva se empieza a articular en torno a la formación de la Comisión Trilateral (Trilateral Commission) en 1973, que reúne Estados Unidos, Europa y Japón en una estrategia de recuperación de poder mundial. Esta estrategia alcanzará sus resultados en la década de 1980, durante los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y se expresa en el establecimiento de la hegemonía del pensamiento único que logra, incluso, transformar el Glasnost y la Perestroika, iniciadas por los soviéticos, en la disolución de la Unión Soviética.

Durante la década de 1990 se inician fuertes movimientos de reestructuración de la ofensiva de los gobiernos y movimientos del tercer mundo, que tiene en el éxito económico de China e India y, en parte, de Brasil a inicios del siglo XXI, una búsqueda de formas institucionales que expresan esta nueva situación.

Si en la década de 1970 se creó el Grupo de los 7 principales países desarrollados, en la década del 2000, además de la incorporación de Rusia, se incluyen también varios países emergentes conformando el grupo de los 20.  Se consagra así el principio de la hegemonía compartida como sucesor de los desastres causados por la política del unilateralismo que se impuso con el gobierno de Bush hijo(1).

El legado histórico de las luchas del tercer mundo se revela de gran utilidad para una estrategia de afirmación de un sistema multipolar y para orientar, desde el punto de vista estratégico, el proceso de integración latinoamericana y su impacto en la geopolítica mundial contemporánea.

América Latina y la construcción de la unidad continental

En este mismo momento América Latina vive un proceso a través del cual la diplomacia regional adquiere una densidad hasta entonces desconocida.  Un conjunto de nuevas articulaciones se traducen en instituciones subregionales, regionales y continentales, que transforman el proceso de integración en una compleja realidad que involucra a jefes de Estado, ministerios de relaciones exteriores y varias otras agencias nacionales, lo que al mismo tiempo, está acompañado de un proceso de integración de los pueblos y de los movimientos sociales, incluyendo los sindicatos y los movimientos campesinos y estudiantiles que ya tenían una cierta tradición de integración regional.

En el plano de las ciencias sociales, se desarrolló un proceso creciente de integración regional con nuevas instituciones de estudio, universidades y redes académicas que permiten avanzar hacia el estudio de la problemática regional, fortaleciendo una visión de conjunto.  Tal vez algunos de los ejemplos más notables de este proceso sea el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuya primera sesión se realizó en Lima, en 1968; o la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que se crea en 1954, en Chile, y luego se amplía hacia Argentina, México, Brasil, Ecuador y América Central.

En el ámbito de la investigación se crearon, después de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), en Chile (1957); la Escolatina, en el área de economía (Chile); el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES); la Maestría Latinoamericana de Administración Pública de la Fundación Getulio Vargas, en Brasil; el Consejo Superior Universitario Centro Americano (CSUCA), que coordina las universidades de esta sub-región; la Coordinación de Universidades del Cono Sur y, más recientemente, el Foro Universitario del Mercosur (FOMERCO) y la Universidad de Integración Latinoamericana (UNILA), con sede en la ciudad de triple frontera, Foz de Iguaçú (Brasil).  Entre las varias asociaciones profesionales que se constituyeron a lo largo de las últimas décadas se destacan la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe (AEALC) y la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Esto muestra que se están creando condiciones para una integración de largo plazo a través de una red de instituciones que permitan la cooperación y el intercambio en diversas áreas del conocimiento.

Un balance histórico mínimamente informado muestra la creciente densidad de la integración regional, al contrario de lo que sostienen los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso.

Los parlamentos latinoamericanos del Mercosur, de la Comunidad Andina, del Pacto Amazónico, son también mecanismos de ampliación del proceso de integración. Este marco institucional creciente abre camino para el debate sobre una estrategia común sudamericana y latinoamericana, con posibilidades de convertirse en políticas concretas. El fortalecimiento del Mercosur y la posterior creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); el creciente impacto subregional de la Comunidad y Mercado Común del Caribe, que actualmente lleva el nombre de  Comunidad del Caribe- Caricom y más recientemente, la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), son expresión de la creciente densidad y dinamismo de la integración regional, al contrario de lo que sostiene los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso y que persisten en sus intentos de desestabilizar y debilitar un proyecto histórico de unidad de los pueblos de la región que se revela, en última instancia, como un proyecto histórico da larga duración.

- Monica Bruckmann es Doctora en ciencia política, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Directora de Investigación de la Cátedra UNESCO sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable –REGGEN. Integrante del Consejo de ALAI.

Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml

(1) Véase SANTOS, Theotonio.  The future of geopolitical alignments.  En: The Ritsumeikan Journal of International Relations, Kyoto, Vol 4, N°3, marzo de 1992, p. 1-32.  y Unipolaridad ou hegemonia compartilhada, En: Os impasses da globalização: Hegemonia e contra-hegemonia (Vol. 1),  Loyola: São Pulo, 2003, p. 46-106.

 

 

 

 

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Cumbre con ausencias y en tensión por la tragedia

La XXIV Cumbre Iberoamericana comenzó ayer en la ciudad mexicana de Veracruz con el reto de su refundación y la ausencia de varios de los 22 presidentes de la región, entre ellos, el venezolano Nicolás Maduro, la brasileña Dilma Rousseff, la argentina Cristina Fernández de Kirchner y el nicaragüense Daniel Ortega. Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y el de Cuba, Raúl Castro, asistían a otros encuentros internacionales. Estas cumbres iberoamericanas han perdido la convocatoria de otras épocas, al surgir organismos de integración regional que han dado respuesta más eficaz a las problemáticas regionales. Ya a la cumbre del año pasado, que se celebró en Panamá, no asistió la mitad de los mandatarios.


"Este mundo no está hecho para andar solo, este mundo está hecho para andar acompañado", dijo la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, en el mensaje de apertura, en el que hizo una defensa de la integración a través de estas cumbres. Grynspan afirmó que ante la proliferación de iniciativas de integración en la región desde la primera cumbre, de 1991, es necesario hacer un esfuerzo de todos para buscar el perfil propio de cada mecanismo. "Lo fundamental aquí es complementar y no competir", afirmó la funcionaria. "El espacio iberoamericano debe orientarse a la construcción de una verdadera ciudadanía iberoamericana". agregó.


El cónclave de mandatarios se celebra hasta el martes bajo el lema "Educación, cultura e innovación". Es la primera Cumbre Iberoamericana a la que acude el nuevo rey de España, Felipe VI. La cita de Veracruz cierra el proceso de renovación que comenzó en Cádiz en 2012 en un intento por salvar al foro de la irrelevancia en la que fue cayendo en los últimos años. El encuentro está marcado además por la política interna que lleva adelante el presidente anfitrión, Enrique Peña Nieto, golpeado por la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero. La identificación de los restos de uno de ellos en un laboratorio de Austria reavivó el caso.


A las ausencias anunciadas desde hace tiempo de Rousseff y Fernández de Kirchner se unieron las del venezolano Maduro, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega. Al arranque de la cumbre tampoco acudió el cubano Raúl Castro. La reunión tiene la cultura, la educación y la innovación como ejes centrales y, más allá de la previsión de que ponga en marcha un plan de movilidad académica iberoamericano parecido al Erasmus en Europa, se espera que sirva como relanzamiento de unas cumbres a las que cada vez les resulta más difícil competir con foros como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).


A partir de Veracruz, la periodicidad de las cumbres que desde 1991 reúnen a los países de América latina más España, Portugal y Andorra pasará a ser bienal en lugar de anual. La próxima cita será en 2016 en Colombia. En la cita mexicana no sólo se produce la primera presentación del rey Felipe VI. Lo hace también Rebeca Grynspan como secretaria general iberoamericana. La funcionaria costarricense aludió a la historia común de cinco siglos y a unas raíces que generaron un "tronco de identidades, con un ramaje de diversidad cultural que es parte de nuestro asidero vital". Recordó además un viejo proverbio africano, según el cual "si uno quiere ir de prisa, va solo, pero si quiere ir más lejos, va acompañado".


La cumbre comenzó a sesionar con el objetivo de repensar el bloque regional "construyendo el futuro" y trabajar en un documento que además de los temas de educación, cultura e innovación se pronuncie, a sugerencia de los cancilleres, sobre la reestructuración de las deudas soberanas, los diálogos de paz en Colombia y el bloqueo a Cuba. Veracruz, que además del principal puerto mexicano es un importante destino turístico sobre el Golfo de México, amaneció con el centro histórico vallado, al igual que todo el malecón que rodea al World Trade Center, epicentro del encuentro internacional.


En el mediodía mexicano se produjo el anunciado respaldo del gobierno de España a las reformas anunciadas por Peña Nieto para mitigar el volcán político que puso en erupción la desaparición de los 43 estudiantes. "Creo que ambos compartimos la convicción de llevar adelante las reformas necesarias, por más que sean gestos que no se vean en el corto tiempo, por más que sean usados para atacarnos", dijo el presidente del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, ante los más grandes empresarios de la comunicación de México y España reunidos en un Foro de Comunicación, integrado a la cumbre, ante la mirada agradecida del mandatario anfitrión. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, expresó su disposición a dar a México la ayuda que le pida en relación al caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala y descartó que el tema vaya a ser abordado en los documentos finales de la Cumbre Iberoamericana. "Cualquier cosa que ocurra en México, los españoles la sentimos como propia", dijo el ministro, y señaló que "el gobierno está adoptando las medidas que se pueden adoptar en un acontecimiento tan trágico como los que hemos vivido estos días".


El ministro español de Asuntos Exteriores también dijo que no cree que las inversiones se frenen a raíz de lo sucedido en Iguala, un caso que generó conmoción dentro y fuera del país por la participación de policías locales en la desaparición de los jóvenes, en complicidad con el grupo criminal Guerreros Unidos. "Las inversiones mexicanas ahora son tan importantes como las inversiones españolas en México y van a continuar", aseguró el ministro. Destacó que la nación azteca "es un país políticamente muy estable que garantiza la seguridad jurídica de las empresas que aquí invierten con un porvenir brillante, esas relaciones se van a intensificar", advirtió.


Por otra parte, los cancilleres iberoamericanos apoyaron las conversaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mediante una resolución emitida en el marco de la cumbre. A principios de noviembre el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, hizo una gira por seis capitales europeas para buscar financiación a la etapa que puede abrirse en Colombia si se consolida el proceso de paz con las FARC. En ese sentido, el ministro español aseguró que llevará el tema al Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea el 14 de diciembre. Fuentes diplomáticas españolas señalaron que el gobierno peninsular respalda la creación de un fondo que financie políticas del posconflicto en ayuda de Colombia.


Aparte de la estancia de Santos en Madrid, el propio Margallo se reunió con la canciller colombiana, María Angela Holguín, en encuentros que tuvieron lugar tanto en la capital española como en Bogotá a fines de noviembre. Tras ese viaje, Margallo estuvo en La Habana, donde tuvo oportunidad de conocer de primera mano el proceso mediante encuentros con representantes de ambas partes.


El presidente de Colombia viajó al puerto de Veracruz para participar en la reunión de Jefes de Estado. "Es una cumbre muy importante y los temas centrales van a ser los temas de educación e innovación, que son dos temas que nosotros hemos asumido como parte de nuestros pilares en materia de desarrollo", dijo el mandatario en el programa semanal de televisión Agenda Colombia, poco antes de viajar. Santos recordó que Colombia será anfitriona de la próxima Cumbre Iberoamericana 2016, por lo cual resaltó que en México "nos entregan en cierta forma la presidencia de la cumbre para los próximos dos años".

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Lunes, 10 Noviembre 2014 06:36

"El clima de solidaridad quedó atrás"

Diana Tussie conoce de cerca la historia del G-20, no sólo por su condición de experta en temas internacionales sino también por haber participado como asesora en las cumbres de Canadá, Corea del Sur y México. En diálogo con Página/12, esta investigadora de Flacso analiza cómo fue evolucionando la agenda de temas del organismo y las tensiones existentes en el interior del grupo. Además, anticipa lo que se puede esperar para la cumbre de presidentes que se llevará adelante el fin de semana próximo en la ciudad australiana de Brisbane.


–¿Qué cambió en las prioridades del G-20 desde la primera cumbre de presidentes en 2008 hasta la actualidad?


–En los primeros años, la urgencia de la crisis financiera global focalizó toda la atención. Había un clima de solidaridad para tratar de superar esa coyuntura y por parte de los Brics existía una especie de orgullo por haber sido invitados a ese foro a debatir, pero a medida que la crisis fue perdiendo urgencia la agenda del G-20 empezó a mutar. Los países anfitriones fueron agregando temas preciados para ellos, como si el G-20 fuera un arbolito de Navidad que se va decorando. Esto es posible porque el país anfitrión siempre tiene un liderazgo importante en el momento de armar la agenda, aunque los temas se tienen que consensuar. Por ejemplo, en 2012 México sumó a la cumbre que le tocó organizar dos iniciativas: el crecimiento verde y la participación de una red de think tanks para sostener la agenda, lo que se conoce como T-20. Ese espacio lo lidera Canadá a través del centro CIGI. Del mismo modo, Corea del Sur le había dado impulso en 2010 a la agenda del desarrollo, con la visión del Banco Mundial. Además, otros actores como Argentina y Francia fueron muy importantes para incorporar una agenda de temas laborales. Se manifestaron en contra de la flexibilización laboral y lograron que se incorporaran los sindicatos para participar, pues así como hay un Think 20 también hay un Labour 20. Después están el Business 20, Civil Society 20 y Youth 20. Esos espacios sirvieron para democratizar progresivamente la agenda, aunque está claro que algunos temas tienen mayor prioridad. La agenda del trabajo avanzó y se dio un debate muy importante sobre la flexibilización laboral en un contexto de crecimiento, sobre si había que seguir ajustando para poder crecer.


–Sin embargo, ahora Australia promueve una mayor flexibilización laboral como parte de la agenda del crecimiento y tiene una fuerte incidencia por su condición de organizador de la cumbre.


–Sí, el primer ministro de Australia es conservador y eso marca una impronta, pero se ha vuelto una rutina que la agenda la arme lo que se conoce como "la troika", compuesta por el país antecesor, en este caso Rusia, Australia como organizador de la cumbre actual y el responsable de la próxima, que se va a llevar adelante en Turquía. De este modo, los temas se negocian. Es cierto que Australia tiene un peso fuerte, pero está "custodiada" por el antecesor y el sucesor.
–¿Cuáles cree que serán los principales temas de debate de la cumbre de Brisbane?

–Uno de los focos va a estar puesto en el crecimiento y ahí los países se tiran dardos cruzados. Un primer enfrentamiento se observa entre Estados Unidos y Europa, que se responsabilizan mutuamente por no poder cumplir con la meta de crecimiento global. Al mismo tiempo, hay cruces entre los emergentes y los desarrollados. Los emergentes les piden a los desarrollados que calibren la reducción del estímulo monetario. Sobre todo Sudáfrica, Turquía y Rusia culpan a Estados Unidos por la caída de sus monedas y Estados Unidos les responde que es culpa de sus propios desórdenes.

–En la cumbre de 2010 hubo problemas similares cuando se acusaban mutuamente de llevar adelante una guerra de monedas.


–Sí, ahora pareciera que Rusia es el que está tomando la batuta en este tema. Y a eso hay que sumarle el conflicto geopolítico generado por los enfrentamientos en Ucrania y el derribe del avión MH17 de Malaysia Airlines. Ese es otro problema muy importante. Australia trató de que Rusia no asistiera a la cumbre y vio que estaba limitada en ese tema. Le exige a Rusia mayor colaboración con la investigación del derribo de ese avión. A su vez, un tercer tema de tensión, además de lo que ocurre con el crecimiento y con Ucrania, se genera por la caída de los precios del petróleo.

–¿Qué posibilidades tiene Argentina de sumar a la agenda su pedido para avanzar con la institucionalización de un mecanismo de reestructuración de las deudas de los países soberanos?

–El Fondo Monetario Internacional quiere darle impulso a ese tema y la delantera entre los países del G-20 la tomaron Brasil y Francia. A veces es bueno que otro encabece el pedido porque eso siempre supone costos, pero no sé hasta dónde pueden llegar. Al mismo tiempo, hay que tomar en cuenta que todavía no se pudo concretar la reforma de los organismos financieros internacionales porque el Congreso de los Estados Unidos no la aprueba. Hay mucha bronca del conjunto de los países con Estados Unidos por ese tema y uno entonces ve que ese clima inicial de solidaridad del G-20 fue quedando atrás.

–¿Cómo es el mecanismo para decidir si un tema entra en el documento final?
–Es por consensos que nunca se termina de saber cómo se arman.

–¿En algún momento votan?


–No, en este organismo no se vota. La agenda se arma de un modo muy poco estructurado. La troika integrada por el organizador de la cumbre, el país antecesor y el que sigue tiene un peso mayor, pero no hay un mecanismo explicitado.

–Pero al mismo tiempo hay dos potencias como Estados Unidos y Alemania, ¿cómo hacen para imponer su voluntad?

–Hablan y van marcando la agenda de una manera que los otros países no pueden. Es el poder. El poder se nota de maneras muy poco medibles.


–¿Cómo afecta el hecho de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no viaje? ¿Pierde peso la posición argentina si el líder del país no está presente?


–No creo que influya en la agenda, pero se va a notar en cuestiones más difíciles de medir. Por ejemplo, Cristina estableció en los últimos tiempos una relación muy cercana con Vladimir Putin. Una mirada entre ellos en la reunión formal vale un montón y eso va a faltar. Además, lo más importante en estas reuniones es lo que pueda pasar en los pasillos. Es una lástima que Cristina no pueda estar ahí. El contacto directo entre los presidentes es muy importante.


–En 2012 el primer ministro inglés, David Cameron, se acercó a Cristina y la Presidenta lo sorprendió al querer entregarle las resoluciones de las Naciones Unidas que ordenan a Gran Bretaña y a la Argentina sentarse a negociar por Malvinas.

–Exacto, los presidentes pueden hacer esas cosas. Hugo Chávez hizo algo similar en 2009 cuando se acercó a Barack Obama en la Cumbre de las Américas en Trinidad y le obsequió el libro Las venas abiertas de América latina. Eso no va a pasar ahora por parte de Argentina porque un ministro no puede hacer eso con un presidente.


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Samper: "Maduro es un hombre de diálogo"

A Ernesto Samper (Bogotá, 1950) se le había olvidado lo que era mudarse a otro país, o, como él dice, un "trasteo internacional: una especie de derrumbe". La última vez que dejó Colombia fue cuando se instaló en Madrid, en 1998, tras acabar su mandato como presidente. Un periodo salpicado por las acusaciones de haber utilizado dinero procedente del narcotráfico para financiar su campaña. Su principal rival político entonces, el también expresidente Andrés Pastrana, ha criticado su nombramiento como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Samper, que cuenta con el respaldo del actual mandatario, Juan Manuel Santos, prefiere no pronunciarse: "Creo que mi contribución a la estabilidad en la región no consiste en pisar incendios, sino en apagarlos", asegura por teléfono desde Bogotá.

 

El expresidente ultima sus días en Colombia antes de viajar el sábado a Quito (Ecuador), donde se instalará. Una semana, esta, de despedidas, llena de "nostalgia" por "separarse, poco a poco, de los nietos, que son muy querendones". "El lunes estaremos ya despachando", asegura sobre su nueva ocupación al frente del organismo de integración creado en 2008 y sobre cuya funcionalidad hay todavía muchas dudas.


Pregunta. ¿Cuáles son los principales desafíos de Unasur?
Respuesta. La región ha hecho muchos esfuerzos por reducir los niveles de la pobreza, pero el fenómeno de la desigualdad sigue siendo crónico. Otra tarea debe ser aprovechar los recursos naturales que tenemos. Habrá que tratar también temas que tendrán que ver con la gobernabilidad. La región está atravesada por muchas lanzas relacionadas con la inseguridad: la ciudadana, la alimentaria, naturales, como el calentamiento global... Más las patologías tradicionales, como el narcotráfico o el tráfico de armas. Aunque la región ha mostrado un comportamiento adecuado en los últimos 10 años, no está exenta de dificultades

 

P. ¿Por qué Unasur no termina de ser efectivo?
R. Porque de alguna manera ha abandonado su misión original, que era servir de escenario para establecer un diálogo político en la región. Ese papel hay que recuperarlo. Unasur tiene que redefinir los términos de relación con otros países, particularmente con Estados Unidos, pero no sobre la base de la confrontación.

 

P. ¿Va a participar Unasur en las negociaciones entre Colombia y las FARC?

R. No propiamente en las negociaciones, porque el esquema que se ha diseñado para el proceso que se está dando en La Habana es sin intermediación internacional. Un proceso en el cual ha servido muchísimo la tarea de facilitación que han tenido países como Cuba, como Venezuela, como la que podrían cumplir en el inminente proceso de negociación con el ELN otros países como Ecuador y Brasil. A partir de las negociaciones lo que vienen son una serie de procesos relacionados con la justicia para establecer la verdad, para hacer justicia, para ofrecer reparación a las víctimas. En toda esta etapa creo que el papel que puede cumplir Unasur es importante, porque tiene credibilidad en las dos partes.

 

P. Uno de los impulsores de la Unasur fue Lula. ¿Por qué cree que Dilma no se ha implicado tanto?
R. Ella ha estado encima de una serie de temas que le interesan. Le puedo asegurar que Brasil está metido en los temas de Unasur. En los temas que les interesan están muy entusiasmados.


P. ¿Qué impacto puede tener en la región un acuerdo de paz entre Colombia y las FARC?
R. Definitivo. Constituiría una zona de paz en el mundo. En Sudamérica no hay conflictos étnicos o religiosos al estilo europeo, no hay una presencia nuclear ofensiva. La cereza en el pastel era acabar con el conflicto armado más viejo en el mundo.


P. Recientemente se reunió con el presidente de Ecuador, Rafael Correa. ¿Concretaron la participación de Ecuador en una posible negociación con el ELN?
R. No. Estos no son temas que maneja Unasur. Son temas que se están manejando por el Gobierno colombiano y por las partes que se sentarían en la mesa. Pero debo reconocer que Ecuador ha sido un país muy solidario con los procesos de reconciliación de Colombia, incluso pagando un coste muy alto por ello.


P. Unasur logró que el Gobierno y la oposición venezolana iniciaran un diálogo tras los disturbios de febrero. Las conversaciones no llevaron a nada. ¿Le preocupa la situación de Venezuela?
R. Por supuesto, pero el diálogo en este momento está congelado, no roto. La acción que han venido desarrollando los cancilleres de Ecuador, Brasil y Colombia en nombre de Unasur ha sido una acción discreta, pero efectiva. Tengo elementos de juicio para pensar que en un plazo razonable habría posibilidades de volver a reiniciar esa tarea. Mi posición particular es que más importante que lo que se negocie en este tipo de mesas es lo que se prenegocie para que no fracasen y lleguen a buen término. Tenemos un buen ejemplo en lo que fue la preparación de los diálogos de La Habana, en los que se llegaron a más de 120 prenegociaciones antes de sentarse en la mesa.


P. ¿Venezuela es una de sus prioridades?

R. Sí, por supuesto. Temas como el de la paz de Colombia, la estabilidacion política de Venezuela, respetando las reglas de la democracia, la reivindicación de la soberanía económica que tienen los países del área a raíz del caso de Argentina con los fondos buitres... Todos son temas a los que habrá que prestar atención


P. El presidente Maduro ha celebrado su nombramiento. ¿Cómo es su relación con él?
R. Tenemos una buena relación. Era el puente de comunicación con el presidente Chávez cuando sucedieron algunos enfrentamientos entre Colombia y Venezuela hace algunos años. Yo intervine para tratar de calmar los ánimos y él era canciller. El presidente Maduro es un hombre de diálogo, un hombre de paz. Sobre eso se pueden trabajar muchas cosas para el bien de la región.


P. ¿Qué cree que habría que cambiar en la política de lucha contra las drogas?
R. Las opiniones que yo exprese no necesariamente comprometen de manera específica a los países de Unasur. El péndulo está cambiando. Estamos pasando de la prohibición hacia otra política. Personalmente no pienso que sea la de la legalización. No podemos saltar del fundamentalismo de la prohibición al de la legalización. Estamos siendo duros con los eslabones débiles de la cadena: con los consumidores, con los campesinos, con los pequeños correos que transportan la droga. Y estamos siendo blandos con los duros, que son los narcotraficantes y el crimen organizado, que es contra quienes tienen que ir destinados los esfuerzos de represión. Seguramente esos temas serán discutidos en la próxima cumbre [30 de octubre en Uruguay] de manera informal. No se trata de sacar resoluciones o producir decretos, pero sí ir ambientando unas posiciones concretas alrededor de esos temas.

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Jueves, 05 Junio 2014 16:23

Llamado a la Cumbre del G77

 

Desde América Latina y Caribe, declarada por la CELAC como Zona de Paz, saludamos a la Cumbre del Grupo de los 77 más China (G77+China) que se realizará en Santa Cruz (13-14 de junio), al cumplir 50 años en defensa de los intereses de los países del Sur global, a la vez que hacemos un llamado para que los acuerdos de este cónclave establezcan un firme compromiso con la paz mundial, la cooperación y el respeto mutuo entre pueblos, culturas y países.

 

Nos identificamos con los procesos de integración de Nuestra América, y en particular con el compromiso de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –CELAC- para que la región se consolide como Zona de Paz. Asumimos como nuestro "el compromiso de los pueblos de América Latina y el Caribe de fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o sus niveles de desarrollo; de practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos", como señala la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

 

Por lo mismo, llamamos al G77+China a hacerse eco de estos compromisos en el plano de las relaciones mundiales.


Más allá del temario específico de la Cumbre, entendemos que la paz es una condición y principio que sustenta toda la agenda que tratará el G77+China. Entre otros, apelamos a que se afirme en la Cumbre:

  • - el compromiso, siguiendo el ejemplo de la CELAC, de impulsar activamente la resolución pacífica de las diferencias entre naciones, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional;
  • - la decisión de fomentar el desarme nuclear y la eliminación del uso de otras armas que afectan de manera indiscriminada a la población civil, como las minas terrestres y los ataques con drones; avanzar en el proceso de reducción de las armas convencionales y evitar inútiles carreras armamentistas y el compromiso de propugnar una progresiva desmilitarización;
  • - una voluntad común para impedir que las grandes potencias desarrollen sus enfrentamientos en el terreno de terceros países, como está ocurriendo en Siria, o que amenaza suceder en Irán o Ucrania; así como para defender la inviolabilidad territorial y exigir la retirada de tropas extranjeras de todo suelo ocupado.
  • - el impulso de la propuesta de elaborar un pacto mundial para la prohibición de la ciberguerra y las ciber-armas;
  • - un rechazo contundente al ciberespionaje y acuerdos para desarrollar sistemas seguros y descentralizados en Internet, con plenas garantías de los derechos ciudadanos;
  • - compromisos claros para acelerar la adopción de acuerdos mundiales vinculantes para salvar nuestro planeta de la amenaza del cambio climático y la catástrofe ambiental;
  • - el compromiso de apoyar los esfuerzos para superar el colonialismo en el mundo;
  • - un rechazo firme a los intentos de injerencia externa, destinados a desestabilizar los procesos de cambio que se están construyendo en nuestra región y de minar la credibilidad y avance de los procesos de integración.

 

Por nuestra parte, como medios de comunicación, organizaciones sociales y ciudadanas, periodistas y comunicadores/as, activistas, académicos/as y demás ciudadanos/as, nos comprometemos a seguir impulsando y promoviendo la integración en nuestra región, así como la paz y la convivencia armónica en el mundo.

 

[Versión en inglés]

Firmas:

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz
Agencia Latinoamericana de Información -ALAI
AlbaTV
Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA
Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica -ALER
Fundación para la Integración Latinoamericana - FILA
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"La región debe dar el siguiente salto"

América latina es una región que muestra el progreso en medio de los retos. Para Rebeca Grynspan, flamante secretaria general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la región debe ser un actor fundamental para balancear el debate sobre el desarrollo en el escenario global. "No lo tenemos todo resuelto, pero es una región que va para adelante y con el esquema que queremos: un crecimiento con inclusión. América latina ha estado bastante imbuida en organizarse a sí misma. Ahora se trata de una mayor proyección hacia fuera. Muchos países ven que estamos pasando por los mismos retos que ellos y que tenemos algunas soluciones que dar", señaló a Página/12. Además sostuvo que los países latinoamericanos tienen que prepararse para aprovechar el potencial de una nueva fase de crecimiento económico. "La gran pregunta es si en el próximo ciclo vamos a poder tener los mismos resultados que en el que acabamos de pasar. Vamos a tener que dar un salto cualitativo, porque los beneficios de lo que hicimos ya los tenemos. Debemos pensar en una segunda generación de políticas públicas. Seguimos siendo una región inequitativa, entonces tenemos que dar el siguiente salto", aseveró.


Grynspan, que fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998, destacó la consolidación de los bloques regionales, un punto clave en un mundo que tiende a la multipolaridad. "Una de las características del mundo de hoy es un fenómeno que no hemos tenido antes: las economías más grandes del mundo van a ser al mismo tiempo economías en desarrollo. Esto cambia el discurso mundial, porque estos países tienen una doble responsabilidad. Es el caso de América latina también. Por un lado, tenemos que ser importantes actores globales y, por el otro, tenemos que cubrir las necesidades de nuestra población. Y hay una tensión dentro de esas dos cosas", indicó.


Desde su punto de vista es importante que la OEI se complemente con otros organismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). "Tenemos que complementar y no competir. El afianzamiento de las identidades regionales es incluyente y no excluyente. Yo no soy una sola cosa. Yo soy costarricense, centroamericana, latinoamericana e iberoamericana. Esas identidades deben enriquecernos. Pareciera paradójico que, en un mundo cada vez más interrelacionado, las identidades de los bloques se estén afianzando. Esto es lógico, porque hay que subir las escaleras del mundo global y hay que ir desde la unidad hacia el todo", añadió.


De esta forma, la OEI busca ser un puente entre América latina y Europa. "La OEI no es proyecto hegemónico ni jerárquico, es un proyecto plural, que suma, que une. El acervo cultural iberoamericano está compuesto por lo ibérico, pero también por lo indígena y lo afrodescendiente. Y de todos aquellos, como decía Rubén Darío, que se insertaron en el tronco de nuestras culturas. Pero lo que sería un error es pensar que Europa va a dejar de cumplir un rol en esa multipolaridad. En ese sentido sigue siendo importante este puente transatlántico. La multipolaridad significa fortalecer todos los puentes. Esa es la diferencia con el mundo del ayer", afirmó la ex funcionaria del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que se mostró optimista ante la recuperación de España y Portugal, los miembros ibéricos de la organización. "Hay una mayor simetría en la relación de América latina con la península ibérica. España, Portugal y Andorra nos llevaban mucho camino cuando comenzamos con esta comunidad iberoamericana. Ahora esas relaciones son más horizontales. Nosotros tenemos una experiencia de crisis. Creo en la recuperación no sólo de la península ibérica sino de Europa, y espero que vuelva a ser una región dinámica", dijo.


En la Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá en 2013 se decidió que el encuentro anual entre jefes de Estado se realizará cada dos años. Grynspan celebró este cambio, que beneficiaría la dinámica de las cumbres. "Fue una decisión correcta. Cuando la Cumbre Iberoamericana comenzó, era el único lugar donde se reunían todos los presidentes hispano y lusoparlantes. Hoy en día hay otras instancias, y por lo tanto los presidentes se juntan en muchas otras instancias. Hay un cierto cansancio de cumbres y debemos evitar eso. Vamos a ir a una cumbre cada dos años y en la intermedia tendremos reunión de cancilleres, y por lo tanto vamos a poder llegar con productos mucho más tangibles cuando sea la cumbre de presidentes", explicó. Asimismo, la secretaria general relativizó la ausencia de algunos presidentes latinoamericanos en las últimas cumbres. "Las cumbres no son exitosas dependiendo del número de presidentes que vengan. Han faltado presidentes, pero nunca un país. Nunca ha habido una silla vacía. Pero es cierto que el compromiso se demuestra con el nivel de representación. El tema es que ahora los presidentes pueden tener tres cumbres en un mes y, como ellos dicen, también tienen que gobernar sus países", declaró.


Grynspan destacó que la región aprendió a solucionar los conflictos entre vecinos gracias a la confianza y a una mayor hermandad. "Esta es una región de paz. Puede haber tensiones, pero no tenemos guerras entre nuestros países. Yo vengo de una generación que vio lo otro. Muchos amigos, muchos colegas, muchas familias tuvieron pérdidas en esos años. También venimos del período de las dictaduras y de conflictos fronterizos muy serios que en algún momento explotaron. Lo que vemos hoy en día es todo positivo. Las tensiones entre los países no se van a ir, pero las manejamos mucho mejor", concluyó.

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