Viernes, 15 Mayo 2015 06:26

El nuevo ciudadano del siglo XXI

El nuevo ciudadano del siglo XXI

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) trabaja en una serie de proyectos que tienen que ver con los retos de nuestra región y que pretenden, en definitiva, formar al ciudadano suramericano del siglo XXI.
Voy a concretar estos proyectos.


El Consejo Suramericano de Defensa lanzó el 17 de abril la Escuela Suramericana de Defensa para definir una nueva política de seguridad regional a través de las academias militares del hemisferio.


Esta decisión fue tomada el día en que conmemoramos el octavo aniversario de Unasur, cuya nueva y moderna sede está situada en la Mitad del Mundo, Quito.


A diferencia de la vieja Escuela de las Américas, de poco grata recordación, que trabajaba bajo la hipótesis de que los países suramericanos eran potenciales enemigos entre sí, la nueva escuela parte de la confianza de las fuerzas públicas de la región para enfrentar amenazas comunes como el tráfico de armas, la trata de blancas, el lavado de activos o los desastres naturales.
Así, Unasur aspira a ratificar su referente fundacional: la preservación de Suramérica como una zona de paz en medio de un planeta azotado por guerras étnicas, luchas religiosas y conflictos propios de la Guerra Fría.


Este compromiso con la paz (seguramente refrendado con los acuerdos de La Habana, por los que el Gobierno de Colombia y las FARC pondrán término a un conflicto armado de más de 50 años) confiere autoridad a Unasur para demandar una solución a Guántanamo y a las Islas Malvinas, fantasmas de un colonialismo tan inaceptable como trasnochado a la luz de las nuevas reglas de la globalización y el multilateralismo.


En vista de nuestro escenario político, Unasur sigue trabajando muy activamente en el mantenimiento de la democracia. El panorama desolador de un hemisferio agobiado por las dictaduras militares quedó atrás. A lo largo de más de 120 elecciones libres celebradas durante los últimos 30 años, la región ha fortalecido su indeclinable vocación democrática. Lo hizo con decisión en Bolivia, Ecuador y Paraguay. Y lo sigue haciendo, con discreción pero con firmeza, para que los sucesos que afectan a Venezuela no impidan la celebración de unas elecciones parlamentarias en las que los venezolanos decidan sobre los proyectos políticos que hoy los dividen.


La vocación integracionista de Unasur va más allá de su función tutelar de estos valores. Siguiendo el mandato de los Jefas y Jefes de Estado trabajamos para profundizar la integración mediante iniciativas como "la ciudadanía suramericana" y "la convergencia económica".


La ciudadanía suramericana busca asegurar la libre movilidad de los 400 millones de suramericanos por los 17 millones de kilómetros cuadrados que conforman nuestro territorio. Libre movilidad para que puedan conocer, estudiar, trabajar, disfrutar una pensión, recibir servicios y prestaciones sociales como parte de un "pasaporte suramericano" que reconocería, como en Europa, su doble nacionalidad. Que un médico colombiano pueda ejercer la medicina en Buenos Aires; que a un estudiante de Santiago de Chile le valgan sus estudios en Lima; que, como está sucediendo ya con la visa Mercosur extendida, los "sudacas" no necesiten emigrar a España para conseguir el trabajo que podrían encontrar en su propia región.


La propuesta de convergencia pretende sintonizar los distintos procesos subregionales que hoy actúan en Suramérica (Mercosur, Comunidad Andina, el Alba, la Alianza para el Pacifico, Aladi y Unasur) para aunar esfuerzos, eliminar duplicidades y sumar sus fortalezas a partir de tres agendas propuestas por Unasur.


Se trata de una Agenda Social encaminada a mejorar la inclusión social; una Agenda Económica que mejore las condiciones de competitividad mediante nuevas cadenas de producción que agreguen valor a lo que producimos o deberíamos producir, y, en fin, una Agenda Política centrada en la participación ciudadana. Pasemos, pues, de la visión a la acción. A una acción representada en bancos de precios de medicamentos; programas contra la obesidad infantil; facilidades de homologación de títulos; grandes proyectos de infraestructura, como un ferrocarril interoceánico; una Bienal de Arte de Buenos Aires que alterne con la de São Paulo, o la construcción de una red de fibra óptica regional, entre otras iniciativas.


Como decía: nuestro objetivo final es formar al nuevo ciudadano suramericano del siglo XXI: más solidario en lo social, más productivo en lo económico, más participativo en lo político y más comprometido en la defensa de su futuro, que es la preservación del medio ambiente.

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Viernes, 15 Mayo 2015 06:15

Mano dura con discurso blando

Mano dura con discurso blando

En su primera semana de gobierno, el primer ministro David Cameron está dejando en claro sus credenciales. Con un discurso soft, una política hard y mayoría parlamentaria propia, el gobierno ha rechazado la nueva iniciativa europea sobre inmigración, repelerá la Ley de Derechos Humanos, propondrá una nueva ley de emergencia antiterrorista y la complementará con medidas adicionales de vigilancia por Internet.


El gobierno que Cameron terminó de conformar este lunes tiene una mezcla de pragmáticos de derecha y ministros que oscilan entre un fuerte euroescepticismo y el discurso de mano dura. Entre los primeros se encuentra el principal aliado de Cameron y posible sucesor, el ministro de Finanzas George Osborne. Entre los segundos están la ministra del Interior, Theresa May que, como Osborne, reina en su puesto desde 2010, y el de Justicia, Michael Gove.


May y Gove están a cargo de áreas clave de la nueva agenda. Inmigración y antiterrorismo serán feudos de la Dama de Hierro II, mientras que el Caballero de Acero se encargará de derechos humanos: ambos tendrán a Europa en el centro de la mira.
La Dama comenzó este miércoles por dejar en claro que el Reino Unido no participaría de ninguna iniciativa de la Unión Europea (UE) para lidiar con el fenómeno de los inmigrantes en el Mar Mediterráneo, a pesar de que en lo que va del año, luego de la tragedia de abril, suman treinta veces más muertes que el año pasado. El Reino Unido junto a Dinamarca y la República de Irlanda están exceptuados por el Tratado de Lisboa de la UE de cumplir directivas europeas de asilo e inmigración: si lo hacen es por decisión propia. Este miércoles May dejó en claro su posición. "Ofrecerles asilo es estimular el tráfico de personas, que es la causa de este problema", señaló.


Ese mismo miércoles, la ministra del interior anunció que impulsará una nueva ley antiterrorista. "Nos centraremos en el extremismo de todo tipo, un extremismo que busca promover el odio, que busca dividir nuestra sociedad, que busca socavar los valores que nos hacen una gran nación", indicó.


La ministra no dio detalles, pero la iniciativa no es nueva. En la última conferencia del Partido Conservador el año pasado May propuso la proscripción de grupos o individuos que buscan incitar el odio racial o religioso, amenazan la democracia o promueven el desorden público, la violencia y el acoso u otros actos criminales. A una iniciativa caracterizada por la amplitud y vaguedad sumó la bautizada snooper charter (estatuto del fisgón), que busca vigilancia policial prácticamente ilimitada a los contenidos de Internet de todos sus ciudadanos.


Hasta aquí la Dama de Hierro II. El Caballero, Michael Gove –ministro de Justicia que en su época de periodista reivindicó la pena de muerte–, está embarcado en la abolición de la Ley de Derechos Humanos de 1998 que incorporó a la legislación británica una iniciativa de la posguerra que tuvo entre sus adalides al mismo Reino Unido: la Convención Europea de Derechos humanos. En su reemplazo los conservadores proponen una nueva Ley Británica de Derechos y Responsabilidades para "terminar con el vínculo formal existente entre las cortes británicas y la Corte Europea de Justicia".


En la práctica el Reino Unido seguiría siendo signatario de la Convención Europea de Derechos Humanos –sólo podría dejar de serlo si se separase de la UE–, pero ningún británico o residente podrá iniciar una demanda en el Reino Unido: para hacerlo tendrá que recurrir a la Corte Europea de Derechos Humanos en Estrasburgo, Francia. Según Shami Chakrabarti, directora de la ONG de libertades civiles Liberty, "los déspotas de todo el mundo deben de estar frotándose las manos porque si un país como el Reino Unido descarta derechos fundamentales, ¿por qué no lo van a hacer ellos?"


El tercer mosquetero de la pandilla, el nuevo ministro de Cultura, John Whittingdale, está a cargo de la batalla con la BBC, corporación pública de televisión y radio que siempre ha estado en la mira de la derecha conservadora y sus aliados mediáticos, liderados por el Grupo Murdoch. La primera estocada ha sido el anuncio de la despenalización por no pagar la licencia que financia la corporación. La licencia es un impuesto automático, equivalente a unos 200 dólares anuales por televisor, que financia la BBC a nivel nacional y mundial: la despenalización es una invitación a desfinanciarla. El ministro ha estado públicamente a la cabeza de los conservadores que quieren eliminar el impuesto y, en los hechos, privatizar la BBC.


Con una mayoría parlamentaria de diez diputados, los conservadores no deberían tener muchos problemas para llevar adelante la mayoría de sus iniciativas, pero con la ley de derechos humanos tendrán serias dificultades. En estos días ha quedado bosquejado el espacio para una amplia alianza entre laboristas, liberal demócratas, verdes, autonomistas de Gales, la izquierda en Irlanda del Norte y nacionalistas escoceses, junto a un grupo de diputados conservadores que se oponen a la medida, coalición a la que se suman ONG como Amnistía Internacional o Liberty. En la Cámara de los Lores, que puede obstaculizar hasta terminar ahogando la aprobación de una ley, hay mayoría opositora. Según el periódico ultra conservador Daily Telegraph, a esta coalición se suman enormes problemas legales que vuelven a la ley "difícilmente reversible".


El primer ministro David Cameron es el encargado de poner las palabras soft para evitar esa imagen que los conservadores cargan desde el thatcherismo de ser el nasty party (el partido "odioso, repugnante"), imagen que no les impidió ganar las elecciones con el 36,9 por ciento del voto. "Somos el partido de todos los británicos. El partido de una nación unida que da oportunidades a todos, sean pobres o ricos, sean de cualquiera de las naciones que forman nuestro Reino Unido. Somos eso. Nunca debimos dejar de serlo", dijo Cameron luego de su sorpresiva victoria la semana pasada. A la vista de los hechos, sus palabras recuerdan las de Margaret Thatcher luego de su primera victoria electoral, en 1979, cuando citó a San Francisco de Asís para asegurar que había triunfado a fin de que "donde hay conflicto reine la armonía", cita que precedió el más furibundo ataque sobre sindicatos, organizaciones populares y el Estado de Bienestar Social.

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Alianza del Pacífico, la nueva era del capitalismo dependiente  Ulises Noyola Rodríguez

ALAI AMLATINA, 28/04/2015.-La Alianza del Pacífico cumple cuatro años de existencia después de la Declaración en Lima en 2011. Los países miembros (México, Chile, Colombia y Perú) acordaron en dicha reunión los siguientes objetivos: 1) facilitar el libre tránsito de personas; 2) aumentar el comercio intrarregional y la cooperación aduanera; 3) apoyar la integración financiera por medio de la conexión de las bolsas de valores; 4) crear mecanismos para resolver los problemas de la integración regional.

La política comercial de la Alianza del Pacífico está inspirada en el regionalismo abierto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El regionalismo abierto postuló que las economías abiertas favorecerían la competitividad de los sectores orientados al exterior y que los proyectos de integración apoyarían la integración productiva de las economías latinoamericanas.

Las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico fueron apoyadas mediante la liberalización de las transacciones comerciales y financieras a partir de la década de 1990. De esta manera, las políticas de industrialización fueron reemplazadas por el régimen neoliberal que socavó las perspectivas de desarrollo de la región.

Por otro lado, los países miembros liberalizaron 92% del comercio intrarregional como parte del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico firmado en 2012, mientras que la parte restante se liberalizará gradualmente hasta 2030.

Sin embargo, la integración productiva de la Alianza del Pacífico permanece estancada, ya que el comercio intrarregional representa 3.5% del comercio total, proporción insignificante en comparación con las transacciones comerciales intrarregionales de Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea que representan 15 y 66% del comercio total respectivamente.

Por otro lado, la Alianza del Pacífico no llevará a cabo medidas para fortalecer el mercado interno, factor que desfavorece la integración productiva. El salario mínimo de los miembros no experimentó cambios significativos desde 2009, debilitando la recuperación de las economías nacionales (OIT, Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2014, 2014, http://bit.ly/1Co7Sfx).

Además, la ausencia de mecanismos de financiamiento tales como bancos de desarrollo, fondos estructurales, proyectos de inversión comunes señalan el desinterés de la Alianza del Pacífico por implementar medidas que favorezcan la integración regional.

La prioridad de la Alianza del Pacífico es encontrar nuevos mercados en expansión a causa de la baja rentabilidad que genera el mercado interno para las grandes empresas trasnacionales. De esta manera, los miembros de la Alianza del Pacífico desean profundizar las relaciones comerciales con la región Asia-Pacífico.

Los países de la organización buscan crear nuevas relaciones comerciales centradas actualmente en Estados Unidos que concentró 60% de las exportaciones totales en 2013, debido principalmente a la estructura comercial de México con Estados Unidos (BID, Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: sus perfiles de comercio, 2013, http://bit.ly/1GRcZK2).

Sin embargo, las negociaciones serán difíciles debido a la oposición de Estados Unidos al ascenso de los países asiáticos con el papel predominante de China que propuso una zona de libre comercio en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) incluyendo a los miembros de la Alianza del Pacífico en noviembre de 2014.

El establecimiento de esta zona de libre comercio está obstaculizado por el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que excluye a China con el fin de blindar a la Alianza del Pacífico ante el inminente ascenso del gigante asiático en Latinoamérica reforzando la hegemonía de Estados Unidos.

La consolidación de la Alianza del Pacífico dependerá de la evolución del papel geopolítico de Washington en América Latina. La estrategia norteamericana pretende aprovechar la debilidad de los procesos de integración y la escasa voluntad política de Brasil de liderar el desarrollo de la región.

De esta manera, Estados Unidos busca aumentar la influencia de la Alianza del Pacífico en América Latina con el objetivo de desarticular los proyectos de integración y cercar a los países latinoamericanos que mantienen una política anti-imperialista contra los intereses de Washington en Latinoamérica.

Por otra parte, la Alianza del Pacífico decidió establecer negociaciones con los miembros del MERCOSUR sin desafiar el rol geopolítico de Estados Unidos en la región. El interés reciente de Chile por estrechar los vínculos comerciales entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR representa el primer intento de proyectar las relaciones comerciales de los miembros hacia el exterior de la organización.

Las exportaciones de la Alianza del Pacífico al MERCOSUR alcanzaron la cifra de 23,700 millones de dólares en 2013, cantidad que representa 4.2% de las exportaciones totales. La liberalización de las relaciones comerciales entre ambos bloques aumentaría el comercio bilateral en un monto de 8,000 millones de dólares (CEPAL, La Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: Hacia la convergencia en la diversidad, noviembre 2014, http://bit.ly/1D0SJmP).

Las relaciones comerciales entre ambos bloques no son recientes, puesto que las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico establecieron operaciones en los países del MERCOSUR a partir de la década de 1990. La expansión geográfica de los grupos de capital incluyen los sectores de materias primas y servicios con el papel predominante de empresas como América Móvil, Cemex, Falabella, Arauco, LATAM.

La creación del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) también apoya la expansión de las empresas trasnacionales por medio de la integración financiera de los países miembros. La implementación del MILA consistió en la negociación de activos de renta variable de las empresas de mayor capitalización en las plazas financieras de los cuatro países.

La incorporación de la Bolsa Mexicana de Valores al MILA creó la plataforma financiera de mayor importancia en América Latina con una capitalización de mercado de 1,100 millones de dólares superando a la Bolsa de Sao Paulo de Brasil en 2014 (BID, México se integra al Mercado Latinoamericano Integrado, 2014, http://bit.ly/1Pq9M8k). Por lo tanto, la implementación del MILA intentó apoyar la proyección de las bolsas bursátiles de la Alianza del Pacífico, acción que intensificó la competencia entre las bolsas de valores más importantes de América Latina.

Sin embargo, la implementación del MILA estuvo precedida por la contracción del comercio mundial, la caída del precio de las materias primas y la reducción de la inversión extranjera en América Latina. De esta manera, la caída de rentabilidad de las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico está representada en la pérdida acumulada del índice S&P MILA Pacific Alliance Select (índice que mide el rendimiento de las empresas de mayor capitalización de la Alianza del Pacífico) de 20.92% desde su lanzamiento en julio de 2014.

La caída de Bolsa Mexicana de Valores fue la más representativa ya que posee el mayor peso en el MILA. El gobierno mexicano continuará llevando a cabo operaciones significativas en el mercado de divisas para estabilizar el peso mexicano y facilitar los flujos de inversión intrarregionales. Las operaciones de subastas de dólares del Banco de México fueron insuficientes ya que el peso mexicano acumula una depreciación anual de 17% (Banco de México, Mercado Cambiario, 2015, http://bit.ly/1BSIbTz).

La devaluación de las monedas afectó significativamente la Alianza del Pacífico ya que los miembros deben soportar el déficit en cuenta corriente por la apertura desmedida de las economías nacionales. En consecuencia, la descapitalización de las finanzas públicas aumentó con el encarecimiento de las importaciones.

Además, los países de la Alianza del Pacífico están dispuestos a emprender acciones para equilibrar los saldos negativos de las finanzas públicas con el fin de fortalecer la confianza en los mercados financieros internacionales. De esta manera, la coordinación de la política fiscal será realizada en detrimento de las economías nacionales.

Por otro lado, los miembros de la Alianza del Pacífico acordaron avanzar en ampliar la variedad de los instrumentos negociados en la última reunión en marzo del año en curso. El MILA podría empezar a negociar activos de renta fija que incluyen las obligaciones de los gobiernos nacionales y mayores instrumentos de las grandes empresas.

No obstante, las perspectivas son desfavorables ante la posibilidad del aumento de la tasa de interés en Estados Unidos que seguramente afectará las bolsas de valores en América Latina. De este modo, las consecuencias negativas de la dependencia financiera de las economías de la Alianza del Pacífico aparecerán con el ascenso del dólar y las instituciones financieras de Washington.

Por añadidura, el riesgo de la activación de la línea de crédito flexible por 70,000 millones de dólares otorgada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) permanece presente en México. De esta manera, la adopción de las medidas de ajuste impuestas por el FMI agravaría el panorama económico nacional en 2015.

En conclusión, la Alianza del Pacífico afianzó la nueva era de los proyectos de integración que apoyan la internacionalización de los grupos de capital, sin aportar ningún beneficio a las clases populares en América Latina. La dependencia de las economías de la Alianza del Pacífico se profundiza y pretende aumentar su influencia en Centroamérica con la posible incorporación de Panamá y Costa Rica.

Por Ulises Noyola Rodríguez
Periodista. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Uruguay contra Venezuela: ¿Otra vez el "Estado tapón"?

"La prisión de opositores es preocupante", dijo el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa. "Es enormemente preocupante. Sobre todo para un país que vivió las mismas condiciones que están viviendo parte de los venezolanos ahora, hace más de 30 años, y tuvimos que salir al mundo a pedir ayuda. Porque los derechos humanos es la única materia en la cual el argumento de la no injerencia en asuntos internas de un país no es válida" (El Observador, 7 de abril de 2015).

Las declaraciones del canciller uruguayo se producen horas antes de la Cumbre de las Américas en Panamá y confirman el hondo viraje de la política externa del gobierno de Tabaré Vázquez que asumió el cargo hace apenas un mes. Peor: de algún modo compara la situación en Venezuela con la dictadura militar uruguaya.

Llama la atención que el gobierno uruguayo enfoque sus críticas hacia Venezuela y pase por alto las miles de violaciones de los derechos humanos que se producen en México, incluyendo asesinatos y desapariciones. Sorprende que esas afirmaciones del canciller se produzcan cuando Estados Unidos emprende una fuerte campaña contra Venezuela y no se dice nada al respecto.

En rigor, no es la primera vez que el gobierno de Vázquez se enfrenta con otros gobiernos progresistas de la región. En 2011 reconoció que durante su primera gestión (2005-2010) durante el conflicto con Argentina por la instalación de la papelera Botnia en Fray Bentos pidió apoyo a Estados Unidos (en concreto a Condoleeza Rice, entonces secretaria de Estado, ante una eventual guerra entre vecinos).

Pero fue bastante más lejos en un intercambio con Hugo Chávez, cuando Vázquez quería firmar un TLC con Washington. Según el propio presidente uruguayo, le dijo a Chávez que Uruguay estaba dispuesto a declararle la guerra a Estados Unidos si Venezuela dejaba de venderle petróleo a ese país. Vázquez recordó que Chávez le dijo "Tabaré, vas a firmar un tratado de libre comercio con el imperio...". "Sí, si es favorable para Uruguay, sí. ¿Tú no le vendés petróleo a Estados Unidos? Si vos no le vendés más petróleo, yo le declaro la guerra a Estados Unidos", afirmó ante las risas de la platea. "Le quiero vender carne, lana, tierra, arena... lo que pueda porque es trabajo para nuestra gente", señaló Vázquez (1).

La conversación refleja un modo de ver el mundo que se ha vuelto hegemónico en buena parte del mundo. Una lógica que dice que todo lo que genere empleo es necesario para el bienestar de la población. Pero esa lógica no sólo es engañosa sino que puede llevar a situaciones en las que el único proyecto del país sea vender, ganar dinero, tener ingresos. Deja de haber proyectos de largo plazo, como la integración regional.

La actitud del gobierno uruguayo es doblemente problemática. En primer lugar, ignora que vivimos una transición hacia un mundo unipolar, en la cual habrá aún más conflictos que ahora, y cada quién deberá tomar partido. Es posible que, por puro pragmatismo, este gobierno ya haya elegido que su lugar en el mundo es junto a los Estados Unidos. Sería bueno saberlo.

En segundo lugar, pueden y deben formularse críticas a Venezuela. Pero cuando un país que vive un proceso complejo de cambios, es agredido por la principal potencia del mundo, es obligatorio ponerse del lado del agredido. Gobiernos conservadores como el de Juan Manuel Santos no han dudado en hacerlo. Por eso lo que está haciendo el canciller Nin Novoa, con indudable apoyo del presidente Vázquez, suena a ignominia.

La peor hipótesis sería que Uruguay haya optado por volver a jugar el papel de "Estado tapón" que le asignó la corona británica cuando apoyó la independencia, con el objetivo declarado de "poner un algodón entre dos cristales", como dijera Lord John Ponsonby cuando gestionó el nacimiento del país en 1830 evitando la continuación de las guerras entre Brasil y Argentina. Pero detrás de la creación de un nuevo país, estaba el interés de la nueva potencia hegemónica, Inglaterra, de asegurar la navegación de los ríos para facilitar el comercio, la principal arma en su expansión imperial.

Sería penoso que casi dos siglos después, el país juegue a dividir a la región, a ser usado como punta de lanza contra el Mercosur y, muy en particular, contra Argentina y Brasil.

 

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada. Integrante del Consejo de ALAI.

 

Nota:

(1) Las declaraciones completas en http://www.180.com.uy/articulo/21990_Vazquez-pidio-ayuda-a-Bush-por-posible-guerra-con-Argentina

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Nota de calificadora provoca temores en la UE por posible salida de Grecia de la eurozona

El próximo lunes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, presentará un plan de reformas exigido por sus acreedores internacionales para desbloquear los fondos que necesita.


Un comunicado de la agencia de calificación Fitch aumenta hoy las preocupaciones generalizadas sobre una posible salida de Grecia de la Eurozona, aunque descarta una reacción en cadena dentro del bloque. Según el documento los ministros de Economía de todo el mundo están en alerta, en particular los de la moneda única, por lo que llaman el efecto Grexit que podría golpear las economías de todo el mundo.


Fitch ve muy probable una salida de Atenas de la Eurozona, al tiempo que consideró que esa región sufriría un impacto significativo aunque las consecuencias serían menos negativas si hubiera ocurrido en 2012, o si se produjera el abandono de otro país.


Para esa agencia de calificación, el peligro inmediato de que Grecia abandone la moneda única creció después del acuerdo con los acreedores oficiales, pero la intransigencia por ambas partes durante la negociación pone de manifiesto la posibilidad de un futuro error político, señaló.


Sin embargo, significó que ese no es la posibilidad más cercana, porque los intercambios entre Atenas y sus socios europeos avanzan y el Ejecutivo heleno trata de mantener el apoyo interno para alejar ese riesgo.


El comunicado sostiene, además, que un hipotético Grexit conllevaría la imposibilidad de que Grecia hiciera frente a sus obligaciones con los socios, y por lo tanto supondría el impago de al menos una parte de su deuda.


No obstante, dentro de la Unión Europea se mueven criterios sobre un posible tercer rescate para Grecia, que de convertirse en realidad podría alcanzar entre 30 mil millones y 50 mil millones de euros.


La nación helena ha recibido ayudas de 240 mil millones de euros en total desde 2010, y su primer ministro Alexis Tsipras repitió su rechazo a ese mecanismo, que en su opinión ha menoscabado la soberanía del país.


El próximo lunes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, presentará un plan de reformas exigido por sus acreedores internacionales para desbloquear los fondos que necesita.


La iniciativa incluye medidas contra la pobreza, un proyecto de ley para regularizar las deudas de contribuyentes al Estado, las cajas de seguridad social, la reforma de la administración fiscal y la creación de un nuevo cuerpo de inspectores de hacienda.
(Con información de Prensa Latina)

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Piketty: "Con la eurozona hemos creado un monstruo"

El economista francés Thomas Piketty calificó de "monstruo" a la eurozona y de "verdadera catástrofe" el pacto de estabilidad en una entrevista que publica este sábado el semanario Der Spiegel, en la que aboga por una unión fiscal y la armonización presupuestaria.

"Con la eurozona hemos creado un monstruo", aseguró el experto, quien recordó que, a pesar de tener una moneda comunitaria, los 19 países que la comparten cuentan cada uno con su propio sistema fiscal y políticas en esta materia que nunca han sido armonizadas.

Según Piketty, "esto no puede funcionar", como demuestra el caso de Grecia, que como miembro de la zona euro no ha tenido la opción de devaluar su moneda para ganar competitividad.

"Necesitamos una unión fiscal y una armonización presupuestaria. Necesitamos para Europa un fondo común de amortización de la deuda", señaló el economista, quien agregó que "cada país sería responsable de pagar su parte de la deuda", pero "habría un tipo de interés común para los eurobonos con los que se refinancia la deuda".
El comportamiento de Europa en la crisis ha sido "simplemente catastrófico", según el economista
Según el economista, el comportamiento de Europa en la crisis ha sido "simplemente catastrófico" y recordó que hace cinco años la tasa de desempleo y la deuda pública en Estados Unidos y en Europa estaba al mismo nivel.

Ahora, mientras el índice de desempleo ha caído en Estados Unidos, en Europa se ha disparado y la economía europea se encuentra todavía por debajo del nivel de 2007, y en España y Grecia se ha contraído incluso un 10 % y un 25 %, respectivamente, advirtió.

En ese sentido, señaló que el propio Fondo Monetario Internacional reconoció ya hace tres años que "se había ido demasiado lejos con las políticas de austeridad" y agregó que la obligación de los países afectados de reducir en poco tiempo su déficit ha tenido "consecuencias terribles" para el crecimiento.

Según el experto, "el pacto (de estabilidad) es una verdadera catástrofe", y "acordar unas reglas fijas de déficit para el futuro no puede funcionar".
"Hemos convertido la crisis económica en una crisis de la deuda por culpa de nuestros instrumentos políticos impracticables"
Los estados no pueden reducir su déficit si la economía no crece, agregó Piketty, y recordó que ni Alemania ni Francia, altamente endeudados después de 1945, pagaron jamás la totalidad de su deuda.

Pero "precisamente estos países dicen ahora a los europeos del sur que tienen que liquidar sus deudas, euro por euro", agregó el economista, que calificó es actitud de "amnesia histórica" de "graves consecuencias".

"Nosotros los europeos, mal organizados como estamos, hemos convertido la crisis económica, que originariamente surgió en Estados Unidos, en una crisis de la deuda por culpa de nuestros instrumentos políticos impracticables. Trágicamente, esto se ha convertido en una crisis de confianza a nivel europeo", señaló.

Según Piketty, Europa se encuentra en una "situación grave" en la que "las pequeñas reformitas estructurales de las que todos esperan que vayan a contribuir al crecimiento poco pueden cambiar".

En opinión del economista, Europa debería invertir más en la formación de sus jóvenes, en la innovación y la investigación como "el objetivo más importante de una iniciativa europea para el crecimiento"

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Viernes, 06 Marzo 2015 06:41

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?

¿Uruguay en la Alianza del Pacífico?

Si el gobierno de Dilma Rousseff empezó mal, como señala Joao Pedro Stedile, coordinador del Movimiento Sin Tierra, el de Tabaré Vázquez parece encaminado en una dirección peor aún. La presidenta de Brasil nombró a un Chicago boy al frente del Ministerio de Economía y su gabinete tiene tintes claramente conservadores, incluyendo una destacada representante del agronegocio en el Ministerio de Agricultura.


A la ceremonia de posesión de Vázquez asistieron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; la de Chile, Michelle Bachelet; el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Cuba, Raúl Castro; el de Paraguay, Horacio Cartes, y el de Perú, Ollanta Humala. Evo Morales llegó un par de días antes, mantuvo una reunión con el presidente saliente, José Mujica, y se fue sin asistir a la toma de posesión. Las relaciones con Vázquez nunca fueron buenas, siendo el uruguayo uno de los pocos presidentes latinoamericanos que faltaron a su primera toma de posesión, en 2006.


También faltó la presidenta Cristina Fernández, quien sabe que las relaciones entre Argentina y Uruguay no volverán a ser tan buenas como lo fueron en el quinquenio de Mujica, cuya primera medida de gobierno fue solucionar el conflicto por el corte del puente binacional San Martín sobre el río Uruguay. Mientras Mujica tiene una clara orientación latinoamericana y regional, a favor del Mercosur y la Unasur, el gobierno de Vázquez parece inclinado a repetir el acercamiento a Estados Unidos que ensayó en su primer gobierno (2005-2010), frustrado por una potente movilización social.


El viraje central de la política de Vázquez girará en torno a las relaciones internacionales, propiciando un nuevo alineamiento de Uruguay en la región. El vicepresidente Raúl Sendic, hijo del principal dirigente guerrillero, desconcertó cuando hizo referencia a la situación en Venezuela: Ellos están hablando de injerencias externas. Nosotros no tenemos elementos para poder acompañar esa afirmación ( El Observador, 3/3/15).


Tomando clara distancia del proceso bolivariano, dijo que Nicolás Maduro debe abrir un espacio de diálogo permanente con todos los sectores políticos. Esta posición parece más cercana a la de los gobiernos conservadores, como los de Perú y Colombia, que a los demás gobiernos de la región.


El nuevo canciller, Rodolfo Nin Novoa, que fue vicepresidente en el primer gobierno de Vázquez, exigió un sinceramiento del Mercosur y dijo que el derecho comercial debe estar por encima de la política, en alusión crítica a Mujica. El canciller desdeña la integración regional. Los procesos de integración en América Latina no han alcanzado el desarrollo esperado y se necesitan sinceramientos impostergables para poder estar a la altura de los desafíos del contexto internacional actual ( El País, 2/3/15).


El sinceramiento y el pragmatismo que postula tienen nombres y apellidos. Malas relaciones con Argentina, desconfianza con Brasil y Venezuela, distancias crecientes con el Mercosur y mano tendida a los gobiernos que conforman la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, México y Chile). El primero en alertar sobre el asunto fue el propio Mujica, quien en una de sus últimas entrevistas como presidente adelantó que el nuevo canciller no tendrá el perfil latinoamericanista y puede ser una de las contradicciones que tenemos dentro del frente ( Brecha, 27/2/15).


El papel de Uruguay en la región puede ser uno de los cambios más notables en los próximos años. Si se alineara nuevamente con Estados Unidos, en esta ocasión con la Alianza del Pacífico, estaría dando un golpe mortal al Mercosur y a la integración regional. La situación geopolítica actual es mucho más compleja que la de cinco años atrás. Estados Unidos está jugando pesado en todo el mundo y también en la región.


El lugar que la potencia asigna a Uruguay está en consonancia con su papel histórico, un Estado tapón entre Argentina y Brasil para abrir espacios a las políticas imperiales.


En 1828 la Convención Preliminar de Paz selló el nacimiento de Uruguay, ante el estancamiento de la guerra entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina). El diplomático británico lord John Ponsonby fue el encargado de gestionar el nacimiento del nuevo Estado, que no sólo buscaba restablecer la paz sino, sobre todo, consolidar el libre comercio e impedir que Brasil y Argentina dominaran el estuario del Plata.


Para el ascendente imperio británico se trataba de perpetuar una división geográfica de estados que beneficie a Inglaterra, como mencionó Ponsonby en una carta a Londres. El nacimiento de Uruguay como Estado independiente traicionaba el legado de José Artigas, quien pretendió crear una provincia confederada a las Provincias Unidas, inicialmente a través de la alianza de la Banda Oriental (hoy Uruguay) con las actuales provincias argentinas Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. Exiliado en Paraguay, se negó a volver a un país que ya no consideraba suyo.


En la actual encrucijada histórica, en la cual Suramérica aspira a dejar de ser el patio trasero del imperio, no hay lugar para cálculos mezquinos. Menos aún, como postula el nuevo canciller uruguayo, para poner el comercio por delante de la política. La alianza estratégica de Brasil con Argentina y Venezuela es uno de los motores de la soberanía de la región. La Alianza del Pacífico, por el contrario, remacha la dependencia.


Ciertamente la competencia entre estados tiene lógicas distintas a las luchas de clases y de los diversos abajos por su emancipación. Siendo esto lo central, aquello no nos puede resultar indiferente. La lucha contra el dominio imperial es hoy un dato central, lo que no significa alinearnos con dirigentes como Putin, Xi Jinping, Rousseff o Narendra Modi. El más elemental antimperialismo, que dejó de ser seña de identidad de muchas izquierdas, implica oponernos a cualquier alineamiento con la política de Washington.

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Lunes, 02 Febrero 2015 06:16

Piratas del Caribe de nuevo al ataque

Piratas del Caribe de nuevo al ataque

ALAI AMLATINA, 01/02/2015.-La ciudad de Washington, DC, ha sido la sede de La Primera Cumbre de Seguridad Energética en el Caribe, bajo el lema "Un nuevo paradigma". Esta cumbre, realizada esta semana, es la primera convocada por Estados Unidos, pero la primera cumbre entre los países del Caribe la convocó el presidente Hugo Chávez, en la ciudad de Puerto La Cruz (Venezuela) en el 2005, es decir una década atrás. El objetivo de esta primera cumbre, bajo el liderazgo de Estados Unidos, fue claramente definido en su intención geoestratégica: reducir la dependencia del programa de subsidio de Petrocaribe. Esto por supuesto viene marcado por el avance del proceso de integración no dependiente que impulsó el presidente Chávez y el proceso Bolivariano en los últimos quince años. Este camino solidario de Venezuela, sin discusión alguna, estimuló el espíritu soberano de muchos países del Caribe que en total de diez y ocho asistieron a la primera cumbre de Puerto La Cruz. En esa oportunidad el presidente Chávez fue muy claro al expresar: "Venezuela quiere compartir su potencial energético con Suramérica y el Caribe y no estar secuestrado por el Norte".

 

Petrocaribe o la solidaridad energética

 

La Cumbre del 2005 creó una propuesta de integración energética que lleva el nombre Petrocaribe, que es una instancia de suministro del crudo venezolano a precios justos, con bajo interés y créditos a largo plazo, más favorable para los importadores que los Pactos de Caracas y San José(1), pero también incluyen la planificación e integración de la política energética de los 14 países integrantes, a cargo de un Comité Ministerial, que contemplará desde la exploración y extracción hasta el transporte, nuevas capacidades de refinación, desarrollo de la petroquímica, comercialización, capacitación y asistencia tecnológica y la creación de compañías estatales de energía donde no existan.

 

Geopolíticamente Petrocaribe tiene tres direccionamientos de suministros desde Venezuela que abarca los catorce países petrocaribeños: Cuba-Jamaica; República Dominicana-Haití; y una tercera dirección hacia el Caribe oriental. En esa cumbre participaron los siguientes países que integran hoy Petrocaribe: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nevis, Surinam. Lamentablemente Barbados y Trinidad y Tobago participaron, pero no suscribieron el acuerdo y me atrevo a decir por presiones externas en el caso concreto de Trinidad, que suministraba grandes proporciones de Gas licuado a USA. Petrocaribe es parte de la nueva estrategia de integración que delineó Chávez sumándose a ALBA, CELAC, así como los proyectos de Unasur y Mercosur.

 

La Cumbre Energética USA-Caribe o piratas del Caribe

 

Petrocaribe es un nuevo tipo de relacionamiento de América del Sur con el Caribe, región donde siempre sus aguas azules estuvieron manchada de sangre por decenas de Golpes de Estados, estrangulamiento económico y control gubernamental. Hoy el Caribe es otro, pero esta Cumbre direccionada desde USA, envalentonado por el espejismo del gas y petróleo de esquistos, pretende desestructurar los lazos solidarios que energéticamente el proceso bolivariano ha tejido en esta década. Pero ¿que propusieron en esa Cumbre? Primero, erradicar la dependencia energética del Caribe con Venezuela, como dijera Amos Hochstein, representante para Asuntos de Energía Internacional de USA, "Esto no se trata de Petrocaribe, ni de ninguna otra iniciativa... Estados Unidos no cree sea bueno para ningún país apoyarse en un solo proveedor de energía". Por otro lado, la participación del Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo marcan el sentido de inversión privada. En otras palabras, como USA tiene sus reservas llenas de gas y petróleo para este año, necesita venderlas a los países del Caribe que no tienen ni gas ni petróleo y que solo le compran a Venezuela a unos precios solidarios. Por otro lado, como USA bajará sus grandes compras de gas licuado de Trinidad, esta isla debe buscar ahora a quien vendérselo. Petrocaribe es un obstáculo y por lo tanto le tocará su turno tratar de desmontarlo. Ese fue el objetivo de esta Cumbre, así como la próxima Cumbre de las Américas en Panamá sería debilitar la Celac y Alba. Los Piratas del Caribe andan al acecho.

 

(1) NdE: Con el Pacto de San José, desde 1980, Venezuela y México suministran una cuota de petróleo a Centroamérica y el Caribe en condiciones favorables. Desde 2000, se suma a este el Acuerdo de Caracas, firmado entre Venezuela y varios países Centroamérica y el Caribe, para proveerles petróleo a precios preferenciales.

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La unidad latinoamericana como proyecto histórico

La coyuntura latinoamericana contemporánea está marcada por grandes avances en los proyectos y procesos de integración regional. Nunca antes en la historia, la región tuvo una densidad diplomática tan dinámica y un conjunto tan amplio y diverso de mecanismos de intercambio y acción política conjunta. A la dinámica compleja de integración de las naciones, acompaña también la integración de los pueblos y de los movimientos populares, con un creciente poder de presión social y participación en la elaboración de políticas públicas que reflejan la afirmación del movimiento democrático. En este contexto, un principio que adquiere cada vez mayor centralidad es de la soberanía, como la capacidad de autodeterminación de los Estados, de las naciones, de los pueblos y de las comunidades.

El debate actual en torno a la integración regional y sus perspectivas tiene fuertes antecedentes que muestran la profundidad de la unidad latinoamericana como proyecto histórico. Sin detenernos en un desarrollo más extenso de estos antecedentes, buscamos presentar algunos ejemplos de lo que constituyen las bases doctrinarias del actual proceso de integración regional. Este enfoque muestra, sobre todo, los límites de un intento de convertir este proceso de integración en un simple intercambio comercial.

 

Integración regional y proyecto estratégico

 

La geopolítica de la integración regional latinoamericana está profundamente impactada por una disputa de intereses entre el proyecto hegemónico de Estados Unidos, expresado en una estrategia compleja de dominación y apropiación de recursos naturales considerados "vitales", lo que convierte el acceso a estos recursos, que se encuentran fundamentalmente fuera del territorio continental y de ultramar de Estados Unidos, en un asunto de "seguridad nacional" para este país. Por otro lado, se desarrollan procesos de integración regional herederos de las luchas continentales por la independencia durante el siglo XIX, que encuentran en la renovación del bolivarianismo un proyecto de afirmación soberana que ha avanzado y se ha profundizado durante los últimos años.

Sin embargo, el fortalecimiento de la integración regional exige una nueva visión estratégica elaborada a partir de una amplia discusión sobre la dinámica y las tendencias del sistema mundial, la emergencia de nuevas potencias a nivel global, el desarrollo de una visión geopolítica que articule los intereses en juego y la conformación de nuevas territorialidades a partir de una amplio movimiento social de "abajo hacia arriba". Este momento de elaboración del pensamiento regional tiene como desafíos la construcción de una estrategia de reapropiación social de los recursos naturales y de su gestión económica y científica, lo que exige una rediscusión profunda de la propia noción de desarrollo, del concepto mismo de soberanía y de la posición de América Latina en la geopolítica mundial.

El análisis de las diversas dimensiones que implica la disputa global por los recursos naturales considerados estratégicos, requiere un balance de la historia mundial reciente que tiene en la emergencia de China en el sistema mundial, un aspecto fundamental. La nueva centralidad de China en la economía y política mundial nos conduce a destacar la importancia del enfoque de larga duración (desde la perspectiva Braudeliana) y de los procesos civilizatorios en la construcción de los instrumentos teórico-metodológicos para el análisis de la coyuntura. En este contexto, y desde un enfoque que se esfuerza en capturar la complejidad del mundo contemporáneo, la cuestión estratégica trasciende ampliamente el marco de la política de seguridad y de la defensa nacional, para insertase en el análisis de los procesos históricos de larga duración y de la dimensión civilizatoria de las visiones estratégicas.

América Latina tiene, en relación a China, una oportunidad histórica de desarrollar una cooperación estratégica de largo plazo, orientada a romper la relación de dependencia que marcó su inserción en el sistema mundial. Cabe a la región aprovechar esta oportunidad o reproducir la lógica de la dependencia y la dinámica de exportación de materias primas de bajo valor agregado, que tiene como base la lógica del llamado extractivismo, que ajeno a cualquier proyecto nacional, restringe nuestro horizonte económico a los intereses de las economías centrales y de las empresas transnacionales que se constituyen en agentes económicos de estos intereses.

 

De la hegemonía unipolar a la hegemonía compartida

 

Durante la última década, el debate teórico y político estuvo profundamente marcado por la crisis de la hegemonía unipolar y por la configuración de un espacio global con hegemonía compartida, o multipolar. La creciente importancia económica y política de las potencias emergentes, los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y, recientemente, Sudáfrica), colocan elementos nuevos para pensar la dinámica económica y política de un mundo multipolar, donde los procesos y proyectos de integración regional se conviertan en mecanismos necesarios para la compartimentación del poder mundial y regional y para el fortalecimiento de los proyectos de desarrollo desde y para el Sur.

La colaboración sur-sur encuentra su inspiración más profunda en la afirmación de la lucha anticolonial del tercer mundo y en el surgimiento de los países no alineados. La Conferencia de Bandung, celebrada en abril de 1955, significó uno de los momentos más importantes de este proceso. Esta reunión, en la que participaron 23 países asiáticos y 5 africanos, se sustentó en los principios de la lucha anti-colonial y antiimperialista, elaborando un amplio llamado de autodeterminación y desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad y cooperación económica y cultural y buscando crear un espacio político independiente en relación a los bloques militares y la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante el periodo de la Guerra Fría. El foco principal estaba puesto en las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del tercer mundo.

El espíritu de Bandung permitió crear un amplio consenso entre los principales líderes y los pueblos de Asia, África y América Latina en relación a la afirmación de la paz y los principios de coexistencia pacífica, en un momento en que el mundo vivía una situación de extrema tensión y amenaza de guerra: la invasión a Guatemala organizada por Estados Unidos para derrocar al presidente Jacobo Árbenz, el desplazamiento de la Séptima Flota de Estados Unidos hacia el mar de China, la sustitución de las tropas francesas por estadounidenses en la región sur de Vietnam, después de la derrota francesa en Dien Bien Phu en 1954 y la guerra de Corea (1950-1953).

Los cinco principios de coexistencia pacífica, propuestos por el primer Ministro chino Chou En-lai y ratificados por el Premier hindú Jawaharlal Neru en 1954: no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros Estados, igualdad y ventajas mutuas y coexistencia pacífica, fueron asumidos por la Conferencia de Bandung como parte de los diez principios generales, que incluían:

 

- El respeto a los derechos fundamentales de acuerdo a la Carta de la ONU de 1948;

- Respeto a la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones;

- Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y naciones, sin importar el tamaño;

- No intervención y no injerencia en los asuntos internos de otros países;

- Respeto a los derechos de cada nación a defenderse, individual o colectivamente de acuerdo a la Carta de la ONU;

- Rechazo a participar de los preparativos de defensa destinados a servir a los intereses particulares de las superpotencias;

- Abstención de todo acto o amenaza de agresión o empleo de fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros países;

- Solución pacífica de los conflictos internacionales, de acuerdo a la Carta de la ONU;

- Estímulo a los intereses mutuos de cooperación;

- Respeto a la justicia y obligaciones internacionales.

 

El movimiento de los no alineados dio contenido diplomático, dentro de las Naciones Unidas, a sus líneas de acción. Bajo influencia latinoamericana se crea la United Nations Conference on Trade and Development -UNCTAD. Surgen también expresiones radicales de la lucha política revolucionaria, como la organización Trilateral, que se crea en La Habana, en 1973. La emergencia de gobiernos como el de Velasco Alvarado en Perú, Juan José Torres en Bolivia, Omar Torrijos en Panamá, Salvador Allende en Chile, y el regreso de Perón en Argentina, conducen a iniciativas estatales que se expresan en la transformación de la ALALC en ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración). Se crea también el Sistema Económica Latinoamericano y del Caribe (SELA) en 1975, destinado al estudio de la integración regional y a la formulación de sus políticas. Sin embargo, la organización interestatal más fuerte se crea en 1960 con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). En este mismo momento, la votación de la "Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados", en 1972, promovida por el presidente mexicano Luis Echeverría, consagra los principios del no-alineamiento en las Naciones Unidas.

Son varias las iniciativas internacionales que forman parte de esta ofensiva del tercer mundo, que tiene en la victoria de la revolución vietnamita y la liberación de Laos y Camboya una epopeya de la lucha antiimperialista mundial. La respuesta del centro imperial a esta ofensiva se empieza a articular en torno a la formación de la Comisión Trilateral (Trilateral Commission) en 1973, que reúne Estados Unidos, Europa y Japón en una estrategia de recuperación de poder mundial. Esta estrategia alcanzará sus resultados en la década de 1980, durante los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y se expresa en el establecimiento de la hegemonía del pensamiento único que logra, incluso, transformar el Glasnost y la Perestroika, iniciadas por los soviéticos, en la disolución de la Unión Soviética.

Durante la década de 1990 se inician fuertes movimientos de reestructuración de la ofensiva de los gobiernos y movimientos del tercer mundo, que tiene en el éxito económico de China e India y, en parte, de Brasil a inicios del siglo XXI, una búsqueda de formas institucionales que expresan esta nueva situación.

Si en la década de 1970 se creó el Grupo de los 7 principales países desarrollados, en la década del 2000, además de la incorporación de Rusia, se incluyen también varios países emergentes conformando el grupo de los 20. Se consagra así el principio de la hegemonía compartida como sucesor de los desastres causados por la política del unilateralismo que se impuso con el gobierno de Bush hijo(1).

El legado histórico de las luchas del tercer mundo se revela de gran utilidad para una estrategia de afirmación de un sistema multipolar y para orientar, desde el punto de vista estratégico, el proceso de integración latinoamericana y su impacto en la geopolítica mundial contemporánea.

 

América Latina y la construcción de la unidad continental

 

En este mismo momento América Latina vive un proceso a través del cual la diplomacia regional adquiere una densidad hasta entonces desconocida. Un conjunto de nuevas articulaciones se traducen en instituciones subregionales, regionales y continentales, que transforman el proceso de integración en una compleja realidad que involucra a jefes de Estado, ministerios de relaciones exteriores y varias otras agencias nacionales, lo que al mismo tiempo, está acompañado de un proceso de integración de los pueblos y de los movimientos sociales, incluyendo los sindicatos y los movimientos campesinos y estudiantiles que ya tenían una cierta tradición de integración regional.

En el plano de las ciencias sociales, se desarrolló un proceso creciente de integración regional con nuevas instituciones de estudio, universidades y redes académicas que permiten avanzar hacia el estudio de la problemática regional, fortaleciendo una visión de conjunto. Tal vez algunos de los ejemplos más notables de este proceso sea el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuya primera sesión se realizó en Lima, en 1968; o la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que se crea en 1954, en Chile, y luego se amplía hacia Argentina, México, Brasil, Ecuador y América Central.

En el ámbito de la investigación se crearon, después de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), en Chile (1957); la Escolatina, en el área de economía (Chile); el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES); la Maestría Latinoamericana de Administración Pública de la Fundación Getulio Vargas, en Brasil; el Consejo Superior Universitario Centro Americano (CSUCA), que coordina las universidades de esta sub-región; la Coordinación de Universidades del Cono Sur y, más recientemente, el Foro Universitario del Mercosur (FOMERCO) y la Universidad de Integración Latinoamericana (UNILA), con sede en la ciudad de triple frontera, Foz de Iguaçú (Brasil). Entre las varias asociaciones profesionales que se constituyeron a lo largo de las últimas décadas se destacan la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe (AEALC) y la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Esto muestra que se están creando condiciones para una integración de largo plazo a través de una red de instituciones que permitan la cooperación y el intercambio en diversas áreas del conocimiento.

Un balance histórico mínimamente informado muestra la creciente densidad de la integración regional, al contrario de lo que sostienen los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso.

Los parlamentos latinoamericanos del Mercosur, de la Comunidad Andina, del Pacto Amazónico, son también mecanismos de ampliación del proceso de integración. Este marco institucional creciente abre camino para el debate sobre una estrategia común sudamericana y latinoamericana, con posibilidades de convertirse en políticas concretas. El fortalecimiento del Mercosur y la posterior creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); el creciente impacto subregional de la Comunidad y Mercado Común del Caribe, que actualmente lleva el nombre de Comunidad del Caribe- Caricom y más recientemente, la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), son expresión de la creciente densidad y dinamismo de la integración regional, al contrario de lo que sostiene los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso y que persisten en sus intentos de desestabilizar y debilitar un proyecto histórico de unidad de los pueblos de la región que se revela, en última instancia, como un proyecto histórico da larga duración.

- Monica Bruckmann es Doctora en ciencia política, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Directora de Investigación de la Cátedra UNESCO sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable –REGGEN. Integrante del Consejo de ALAI.

Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml

(1) Véase SANTOS, Theotonio. The future of geopolitical alignments. En: The Ritsumeikan Journal of International Relations, Kyoto, Vol 4, N°3, marzo de 1992, p. 1-32. y Unipolaridad ou hegemonia compartilhada, En: Os impasses da globalização: Hegemonia e contra-hegemonia (Vol. 1), Loyola: São Pulo, 2003, p. 46-106.

La unidad latinoamericana como proyecto histórico

Monica Bruckmann

ALAI AMLATINA, 24/12/2014.-La coyuntura latinoamericana contemporánea está marcada por grandes avances en los proyectos y procesos de integración regional.  Nunca antes en la historia, la región tuvo una densidad diplomática tan dinámica y un conjunto tan amplio y diverso de mecanismos de intercambio y acción política conjunta.  A la dinámica compleja de integración de las naciones, acompaña también la integración de los pueblos y de los movimientos populares, con un creciente poder de presión social y participación en la elaboración de políticas públicas que reflejan la afirmación del movimiento democrático. En este contexto, un principio que adquiere cada vez mayor centralidad es de la soberanía, como la capacidad de autodeterminación de los Estados, de las naciones, de los pueblos y de las comunidades.

El debate actual en torno a la integración regional y sus perspectivas tiene fuertes antecedentes que muestran la profundidad de la unidad latinoamericana como proyecto histórico. Sin detenernos en un desarrollo más extenso de estos antecedentes, buscamos presentar algunos ejemplos de lo que constituyen las bases doctrinarias del actual proceso de integración regional. Este enfoque muestra, sobre todo, los límites de un intento de convertir este proceso de integración en un simple intercambio comercial.

Integración regional y proyecto estratégico

La geopolítica de la integración regional latinoamericana está profundamente impactada por una disputa de intereses entre el proyecto hegemónico de Estados Unidos, expresado en una estrategia compleja de dominación y apropiación de recursos naturales considerados “vitales”, lo que convierte el acceso a estos recursos, que se encuentran fundamentalmente fuera del territorio continental y de ultramar de Estados Unidos, en un asunto de “seguridad nacional” para este país.   Por otro lado, se desarrollan procesos de integración regional herederos de las luchas continentales por la independencia durante el siglo XIX, que encuentran en la renovación del bolivarianismo un proyecto de afirmación soberana que ha avanzado y se ha profundizado durante los últimos años.

Sin embargo, el fortalecimiento de la integración regional exige una nueva visión estratégica elaborada a partir de una amplia discusión sobre la dinámica y las tendencias del sistema mundial, la emergencia de nuevas potencias a nivel global, el desarrollo de una visión geopolítica que articule los intereses en juego y la conformación de nuevas territorialidades a partir de una amplio movimiento social de “abajo hacia arriba”.  Este momento de elaboración del pensamiento regional tiene como desafíos la construcción de una estrategia de reapropiación social de los recursos naturales y de su gestión económica y científica, lo que exige una rediscusión profunda de la propia noción de desarrollo, del concepto mismo de soberanía y de la posición de América Latina en la geopolítica mundial.

El análisis de las diversas dimensiones que implica la disputa global por los recursos naturales considerados estratégicos, requiere un balance de la historia mundial reciente que tiene en la emergencia de China en el sistema mundial, un aspecto fundamental.  La nueva centralidad de China en la economía y política mundial nos conduce a destacar la importancia del enfoque de larga duración (desde la perspectiva Braudeliana) y de los procesos civilizatorios en la construcción de los instrumentos teórico-metodológicos para el análisis de la coyuntura. En este contexto, y desde un enfoque que se esfuerza en capturar la complejidad del mundo contemporáneo, la cuestión estratégica trasciende ampliamente el marco de la política de seguridad y de la defensa nacional, para insertase en el análisis de los procesos históricos de larga duración y de la dimensión civilizatoria de las visiones estratégicas.

América Latina tiene, en relación a China, una oportunidad histórica de desarrollar una cooperación estratégica de largo plazo, orientada a romper la relación de dependencia que marcó su inserción en el sistema mundial.  Cabe a la región aprovechar esta oportunidad o reproducir la lógica de la dependencia y la dinámica de exportación de materias primas de bajo valor agregado, que tiene como base la lógica del llamado extractivismo, que ajeno a cualquier proyecto nacional, restringe nuestro horizonte económico a los intereses de las economías centrales y de las empresas transnacionales que se constituyen en agentes económicos de estos intereses.

De la hegemonía unipolar a la hegemonía compartida

Durante la última década, el debate teórico y político estuvo profundamente marcado por la crisis de la hegemonía unipolar y por la configuración de un espacio global con hegemonía compartida, o multipolar.  La creciente importancia económica y política de las potencias emergentes, los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y, recientemente, Sudáfrica), colocan elementos nuevos para pensar la dinámica económica y política de un mundo multipolar, donde los procesos y proyectos de integración regional se conviertan en mecanismos necesarios para la compartimentación del poder mundial y regional y para el fortalecimiento de los proyectos de desarrollo desde y para el Sur.

La colaboración sur-sur encuentra su inspiración más profunda en la afirmación de la lucha anticolonial del tercer mundo y en el surgimiento de los países no alineados.  La Conferencia de Bandung, celebrada en abril de 1955, significó uno de los momentos más importantes de este proceso.  Esta reunión, en la que participaron 23 países asiáticos y 5 africanos, se sustentó en los principios de la lucha anti-colonial y antiimperialista, elaborando un amplio llamado de autodeterminación y desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad y cooperación económica y cultural y buscando crear un espacio político independiente en relación a los bloques militares y la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante el periodo de la Guerra Fría. El foco principal estaba puesto en las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del tercer mundo.

El espíritu de Bandung permitió crear un amplio consenso entre los principales líderes y los pueblos de Asia, África y América Latina en relación a la afirmación de la paz y los principios de coexistencia pacífica, en un momento en que el mundo vivía una situación de extrema tensión y amenaza de guerra: la invasión a Guatemala organizada por Estados Unidos para derrocar al presidente Jacobo Árbenz, el desplazamiento de la Séptima Flota de Estados Unidos hacia el mar de China, la sustitución de las tropas francesas por estadounidenses en la región sur de Vietnam, después de la derrota francesa en Dien Bien Phu en 1954 y la guerra de Corea (1950-1953).

Los cinco principios de coexistencia pacífica, propuestos por el primer Ministro chino Chou En-lai y ratificados por el Premier hindú Jawaharlal Neru en 1954: no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros Estados, igualdad y ventajas mutuas y coexistencia pacífica, fueron asumidos por la Conferencia de Bandung como parte de los diez principios generales, que incluían:

-    El respeto a los derechos fundamentales de acuerdo a la Carta de la ONU de 1948;

-    Respeto a la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones;

-    Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y naciones, sin importar el tamaño;

-    No intervención y no injerencia en los asuntos internos de otros países;

-    Respeto a los derechos de cada nación a defenderse, individual o colectivamente de acuerdo a la Carta de la ONU;

-    Rechazo a participar de los preparativos de defensa destinados a servir a los intereses particulares de las superpotencias;

-    Abstención de todo acto o amenaza de agresión o empleo de fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros países;

-    Solución pacífica de los conflictos internacionales, de acuerdo a la Carta de la ONU;

-    Estímulo a los intereses mutuos de cooperación;

-    Respeto a la justicia y obligaciones internacionales.

El movimiento de los no alineados dio contenido diplomático, dentro de las Naciones Unidas, a sus líneas de acción. Bajo influencia latinoamericana se crea la United Nations Conference on Trade and Development -UNCTAD. Surgen también expresiones radicales de la lucha política revolucionaria, como la organización Trilateral, que se crea en La Habana, en 1973.  La emergencia de gobiernos como el de Velasco Alvarado en Perú, Juan José Torres en Bolivia, Omar Torrijos en Panamá, Salvador Allende en Chile, y el regreso de Perón en Argentina, conducen a iniciativas estatales que se expresan en la transformación de la ALALC en ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración). Se crea también el Sistema Económica Latinoamericano y del Caribe (SELA) en 1975, destinado al estudio de la integración regional y a la formulación de sus políticas. Sin embargo, la organización interestatal más fuerte se crea en 1960 con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).  En este mismo momento, la votación de la “Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados", en 1972, promovida por el presidente mexicano Luis Echeverría, consagra los principios del no-alineamiento en las Naciones Unidas.

Son varias las iniciativas internacionales que forman parte de esta ofensiva del tercer mundo, que tiene en la victoria de la revolución vietnamita y la liberación de Laos y Camboya una epopeya de la lucha antiimperialista mundial.  La respuesta del centro imperial a esta ofensiva se empieza a articular en torno a la formación de la Comisión Trilateral (Trilateral Commission) en 1973, que reúne Estados Unidos, Europa y Japón en una estrategia de recuperación de poder mundial. Esta estrategia alcanzará sus resultados en la década de 1980, durante los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y se expresa en el establecimiento de la hegemonía del pensamiento único que logra, incluso, transformar el Glasnost y la Perestroika, iniciadas por los soviéticos, en la disolución de la Unión Soviética.

Durante la década de 1990 se inician fuertes movimientos de reestructuración de la ofensiva de los gobiernos y movimientos del tercer mundo, que tiene en el éxito económico de China e India y, en parte, de Brasil a inicios del siglo XXI, una búsqueda de formas institucionales que expresan esta nueva situación.

Si en la década de 1970 se creó el Grupo de los 7 principales países desarrollados, en la década del 2000, además de la incorporación de Rusia, se incluyen también varios países emergentes conformando el grupo de los 20.  Se consagra así el principio de la hegemonía compartida como sucesor de los desastres causados por la política del unilateralismo que se impuso con el gobierno de Bush hijo(1).

El legado histórico de las luchas del tercer mundo se revela de gran utilidad para una estrategia de afirmación de un sistema multipolar y para orientar, desde el punto de vista estratégico, el proceso de integración latinoamericana y su impacto en la geopolítica mundial contemporánea.

América Latina y la construcción de la unidad continental

En este mismo momento América Latina vive un proceso a través del cual la diplomacia regional adquiere una densidad hasta entonces desconocida.  Un conjunto de nuevas articulaciones se traducen en instituciones subregionales, regionales y continentales, que transforman el proceso de integración en una compleja realidad que involucra a jefes de Estado, ministerios de relaciones exteriores y varias otras agencias nacionales, lo que al mismo tiempo, está acompañado de un proceso de integración de los pueblos y de los movimientos sociales, incluyendo los sindicatos y los movimientos campesinos y estudiantiles que ya tenían una cierta tradición de integración regional.

En el plano de las ciencias sociales, se desarrolló un proceso creciente de integración regional con nuevas instituciones de estudio, universidades y redes académicas que permiten avanzar hacia el estudio de la problemática regional, fortaleciendo una visión de conjunto.  Tal vez algunos de los ejemplos más notables de este proceso sea el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuya primera sesión se realizó en Lima, en 1968; o la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que se crea en 1954, en Chile, y luego se amplía hacia Argentina, México, Brasil, Ecuador y América Central.

En el ámbito de la investigación se crearon, después de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), en Chile (1957); la Escolatina, en el área de economía (Chile); el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES); la Maestría Latinoamericana de Administración Pública de la Fundación Getulio Vargas, en Brasil; el Consejo Superior Universitario Centro Americano (CSUCA), que coordina las universidades de esta sub-región; la Coordinación de Universidades del Cono Sur y, más recientemente, el Foro Universitario del Mercosur (FOMERCO) y la Universidad de Integración Latinoamericana (UNILA), con sede en la ciudad de triple frontera, Foz de Iguaçú (Brasil).  Entre las varias asociaciones profesionales que se constituyeron a lo largo de las últimas décadas se destacan la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe (AEALC) y la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Esto muestra que se están creando condiciones para una integración de largo plazo a través de una red de instituciones que permitan la cooperación y el intercambio en diversas áreas del conocimiento.

Un balance histórico mínimamente informado muestra la creciente densidad de la integración regional, al contrario de lo que sostienen los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso.

Los parlamentos latinoamericanos del Mercosur, de la Comunidad Andina, del Pacto Amazónico, son también mecanismos de ampliación del proceso de integración. Este marco institucional creciente abre camino para el debate sobre una estrategia común sudamericana y latinoamericana, con posibilidades de convertirse en políticas concretas. El fortalecimiento del Mercosur y la posterior creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); el creciente impacto subregional de la Comunidad y Mercado Común del Caribe, que actualmente lleva el nombre de  Comunidad del Caribe- Caricom y más recientemente, la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), son expresión de la creciente densidad y dinamismo de la integración regional, al contrario de lo que sostiene los defensores del panamericanismo, que descalifican sistemáticamente los avances de este proceso y que persisten en sus intentos de desestabilizar y debilitar un proyecto histórico de unidad de los pueblos de la región que se revela, en última instancia, como un proyecto histórico da larga duración.

- Monica Bruckmann es Doctora en ciencia política, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Directora de Investigación de la Cátedra UNESCO sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable –REGGEN. Integrante del Consejo de ALAI.

Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml

(1) Véase SANTOS, Theotonio.  The future of geopolitical alignments.  En: The Ritsumeikan Journal of International Relations, Kyoto, Vol 4, N°3, marzo de 1992, p. 1-32.  y Unipolaridad ou hegemonia compartilhada, En: Os impasses da globalização: Hegemonia e contra-hegemonia (Vol. 1),  Loyola: São Pulo, 2003, p. 46-106.

 

 

 

 

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Cumbre con ausencias y en tensión por la tragedia

La XXIV Cumbre Iberoamericana comenzó ayer en la ciudad mexicana de Veracruz con el reto de su refundación y la ausencia de varios de los 22 presidentes de la región, entre ellos, el venezolano Nicolás Maduro, la brasileña Dilma Rousseff, la argentina Cristina Fernández de Kirchner y el nicaragüense Daniel Ortega. Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y el de Cuba, Raúl Castro, asistían a otros encuentros internacionales. Estas cumbres iberoamericanas han perdido la convocatoria de otras épocas, al surgir organismos de integración regional que han dado respuesta más eficaz a las problemáticas regionales. Ya a la cumbre del año pasado, que se celebró en Panamá, no asistió la mitad de los mandatarios.


"Este mundo no está hecho para andar solo, este mundo está hecho para andar acompañado", dijo la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, en el mensaje de apertura, en el que hizo una defensa de la integración a través de estas cumbres. Grynspan afirmó que ante la proliferación de iniciativas de integración en la región desde la primera cumbre, de 1991, es necesario hacer un esfuerzo de todos para buscar el perfil propio de cada mecanismo. "Lo fundamental aquí es complementar y no competir", afirmó la funcionaria. "El espacio iberoamericano debe orientarse a la construcción de una verdadera ciudadanía iberoamericana". agregó.


El cónclave de mandatarios se celebra hasta el martes bajo el lema "Educación, cultura e innovación". Es la primera Cumbre Iberoamericana a la que acude el nuevo rey de España, Felipe VI. La cita de Veracruz cierra el proceso de renovación que comenzó en Cádiz en 2012 en un intento por salvar al foro de la irrelevancia en la que fue cayendo en los últimos años. El encuentro está marcado además por la política interna que lleva adelante el presidente anfitrión, Enrique Peña Nieto, golpeado por la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero. La identificación de los restos de uno de ellos en un laboratorio de Austria reavivó el caso.


A las ausencias anunciadas desde hace tiempo de Rousseff y Fernández de Kirchner se unieron las del venezolano Maduro, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega. Al arranque de la cumbre tampoco acudió el cubano Raúl Castro. La reunión tiene la cultura, la educación y la innovación como ejes centrales y, más allá de la previsión de que ponga en marcha un plan de movilidad académica iberoamericano parecido al Erasmus en Europa, se espera que sirva como relanzamiento de unas cumbres a las que cada vez les resulta más difícil competir con foros como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).


A partir de Veracruz, la periodicidad de las cumbres que desde 1991 reúnen a los países de América latina más España, Portugal y Andorra pasará a ser bienal en lugar de anual. La próxima cita será en 2016 en Colombia. En la cita mexicana no sólo se produce la primera presentación del rey Felipe VI. Lo hace también Rebeca Grynspan como secretaria general iberoamericana. La funcionaria costarricense aludió a la historia común de cinco siglos y a unas raíces que generaron un "tronco de identidades, con un ramaje de diversidad cultural que es parte de nuestro asidero vital". Recordó además un viejo proverbio africano, según el cual "si uno quiere ir de prisa, va solo, pero si quiere ir más lejos, va acompañado".


La cumbre comenzó a sesionar con el objetivo de repensar el bloque regional "construyendo el futuro" y trabajar en un documento que además de los temas de educación, cultura e innovación se pronuncie, a sugerencia de los cancilleres, sobre la reestructuración de las deudas soberanas, los diálogos de paz en Colombia y el bloqueo a Cuba. Veracruz, que además del principal puerto mexicano es un importante destino turístico sobre el Golfo de México, amaneció con el centro histórico vallado, al igual que todo el malecón que rodea al World Trade Center, epicentro del encuentro internacional.


En el mediodía mexicano se produjo el anunciado respaldo del gobierno de España a las reformas anunciadas por Peña Nieto para mitigar el volcán político que puso en erupción la desaparición de los 43 estudiantes. "Creo que ambos compartimos la convicción de llevar adelante las reformas necesarias, por más que sean gestos que no se vean en el corto tiempo, por más que sean usados para atacarnos", dijo el presidente del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, ante los más grandes empresarios de la comunicación de México y España reunidos en un Foro de Comunicación, integrado a la cumbre, ante la mirada agradecida del mandatario anfitrión. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, expresó su disposición a dar a México la ayuda que le pida en relación al caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala y descartó que el tema vaya a ser abordado en los documentos finales de la Cumbre Iberoamericana. "Cualquier cosa que ocurra en México, los españoles la sentimos como propia", dijo el ministro, y señaló que "el gobierno está adoptando las medidas que se pueden adoptar en un acontecimiento tan trágico como los que hemos vivido estos días".


El ministro español de Asuntos Exteriores también dijo que no cree que las inversiones se frenen a raíz de lo sucedido en Iguala, un caso que generó conmoción dentro y fuera del país por la participación de policías locales en la desaparición de los jóvenes, en complicidad con el grupo criminal Guerreros Unidos. "Las inversiones mexicanas ahora son tan importantes como las inversiones españolas en México y van a continuar", aseguró el ministro. Destacó que la nación azteca "es un país políticamente muy estable que garantiza la seguridad jurídica de las empresas que aquí invierten con un porvenir brillante, esas relaciones se van a intensificar", advirtió.


Por otra parte, los cancilleres iberoamericanos apoyaron las conversaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mediante una resolución emitida en el marco de la cumbre. A principios de noviembre el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, hizo una gira por seis capitales europeas para buscar financiación a la etapa que puede abrirse en Colombia si se consolida el proceso de paz con las FARC. En ese sentido, el ministro español aseguró que llevará el tema al Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea el 14 de diciembre. Fuentes diplomáticas españolas señalaron que el gobierno peninsular respalda la creación de un fondo que financie políticas del posconflicto en ayuda de Colombia.


Aparte de la estancia de Santos en Madrid, el propio Margallo se reunió con la canciller colombiana, María Angela Holguín, en encuentros que tuvieron lugar tanto en la capital española como en Bogotá a fines de noviembre. Tras ese viaje, Margallo estuvo en La Habana, donde tuvo oportunidad de conocer de primera mano el proceso mediante encuentros con representantes de ambas partes.


El presidente de Colombia viajó al puerto de Veracruz para participar en la reunión de Jefes de Estado. "Es una cumbre muy importante y los temas centrales van a ser los temas de educación e innovación, que son dos temas que nosotros hemos asumido como parte de nuestros pilares en materia de desarrollo", dijo el mandatario en el programa semanal de televisión Agenda Colombia, poco antes de viajar. Santos recordó que Colombia será anfitriona de la próxima Cumbre Iberoamericana 2016, por lo cual resaltó que en México "nos entregan en cierta forma la presidencia de la cumbre para los próximos dos años".

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