Miércoles, 20 Febrero 2013 06:50

Patria chica y también patria grande

Patria chica y también patria grande

Al analizar el discurso de un mandatario es posible aproximarse a la construcción simbólica que hace de la realidad, sostienen algunos académicos. Desde esa perspectiva, Rafael Correa desde el balcón de Carondelet dejó en claro su interés por la región y su visión de la situación internacional. Dijo el domingo, ante la mirada atenta de sus seguidores: “Estamos construyendo la patria chica, Ecuador, y la patria grande, nuestra América”. Y minutos después agregó: “Tenemos que consolidar los procesos revolucionarios que se están dando en América latina”.

 

Antes de la llegada al poder de este economista con estudios en el exterior, Ecuador había mantenido una estrecha relación con Estados Unidos. Desde 2007, este país de 14 millones de habitantes se acercó con paso firme a sus vecinos, rechazando los tratados de libre comercio que proponía el Norte. Correa afirmó que su país recuperó soberanía durante su gobierno, con un enfoque centrado en la integración regional. El analista de Flacso Franklin Ramírez Gallegos destaca que la reelección de Correa abre perspectivas para que Ecuador tome mayor protagonismo en el proceso de integración. “Correa enfatizó la necesidad de una unión financiera, consciente de que hay una maduración geopolítica regional.”

 

Los rivales de Correa lo acusan de anteponer la ideología a los intereses del país y de no priorizar la inversión extranjera. A ellos se dirigió el presidente reelecto cuando dijo: “Bienvenida la inversión extranjera que está llegando, pero en el supuesto caso de que no estuviera llegando estamos alcanzando los objetivos, no hay que confundir medios con fines”. Dos de sus contendientes en esta campaña, el ex banquero Guillermo Lasso y el ex coronel Lucio Gutiérrez, propusieron comerciar acuerdos con Washington e integrarse a la Alianza del Pacífico, conformada por Chile, Perú, México y Colombia. Algo que no está en los planes de Correa, que se siente cómodo con pertenecer al ALBA, un bloque que surgió para contrarrestar al ALCA impulsado por Bush.

 

Las relaciones entre Ecuador y Estados Unidos han sido entre distantes y tensas. No sólo Correa acusó a Washington de infiltrarse en la policía ecuatoriana y de dominar la Organización de Estados Americanos (OEA), también en 2010 expulsó a la embajadora norteamericana por un cable filtrado de Wikileaks que sugería que él había nombrado a un jefe de la policía corrupto a sabiendas para controlarlo. En respuesta, el gobierno de Obama echó al embajador ecuatoriano. Más acá en el tiempo, reestablecieron el contacto diplomático.

 

A Correa le agrada la idea de que Ecuador integre el Mercosur. Sin embargo, algunos expertos advierten que si diera ese paso, no podría firmar un acuerdo comercial con la Unión Europea, su segundo mayor mercado, porque tendría que adoptar los aranceles exteriores comunes del bloque sudamericano, no pudiendo negociar tasas diferenciadas con Bruselas. El analista Ramírez Gallegos señala que Ecuador, como país dolarizado, tiene problemas de acceso a los recursos internacionales. “Para Ecuador apuntalar los acuerdos comerciales es sensible porque no tenemos soberanía monetaria y no está en la agenda de Correa salirse del dólar.” En su opinión, está por verse si los países son capaces de fortalecer los procesos con más instituciones. “Se necesita que den el salto de una diplomacia presidencial a una diplomacia más institucional, de consolidación de los mecanismos de integración.”

 

Frente a los críticas, Galo Mora, secretario ejecutivo de Alianza País, dijo en declaraciones a la agencia EFE que en política exterior Correa se guió por el cumplimiento del derecho internacional. Mora puso como ejemplo la terminación del contrato con Estados Unidos que le permitía el uso de una base militar –Manta– para la lucha antinarcóticos y la concesión de asilo a Julian Assange, fundador de Wikileaks. El hecho de que Ecuador haya alojado en su embajada en Londres al archienemigo de Washington y defensor de la libertad de expresión acaparó la atención de la prensa mundial como nunca.

 

Hay quienes ven a Correa como un sucesor de Hugo Chávez. Al respecto, Correa se mostró respetuoso y dijo que no se trata de un puesto que se encuentra vacante. Y que él estará donde la patria chica, Ecuador, y la patria grande, América, lo requieran.

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Sábado, 16 Febrero 2013 06:57

¿Se está muriendo Europa?

¿Se está muriendo Europa?

En 1935, Edmund Husserl pronunció sus dos famosas conferencias en la Sociedad Cultural de Viena acercad del estado de la crisis europea de aquel entonces. Crisis que desembocaría en el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ambas quedaron recogidas en la última obra del pensador judío austríaco bajo el título ya célebre de La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental. Imbuido todavía por la amarga memoria de la Primera Guerra Mundial, Husserl veía al viejo continente despeñándose por el vértigo de una nueva catástrofe. Y en un ejercicio de crítica prácticamente existencial se preguntaba:

 

“Si la historia no tiene otra cosa que enseñarnos que todas las formas del mundo espiritual, todas las condiciones de vida, los ideales, las normas sobre las que descansa la existencia del hombre, se forman y disuelven como las olas pasajeras, que siempre fue y ha sido así, que una y otra vez la razón se transforma en un sinsentido y el bienestar en la miseria, ¿cómo podemos entonces vivir en este mundo. donde el acontecer histórico no es más que una concatenación infinita de progreso ilusorio y amargo desasosiego?”

 

El desplegado que publicaron hace poco (“Europa o el caos”, El País, 21/1/13) un puñado de significativos intelectuales (Julia Kristeva, Umberto Eco, Antonio Lobo Antunes, Claudio Magris y Peter Schneider, entre otros) preocupados por el proceso de implosión y desgaste en el que ha entrado la unificación europea, comienza evocando el espíritu de las conferencias de Viena de Husserl con una dramática sentencia:

 

“Europa no está en crisis, está muriéndose. No Europa como territorio, naturalmente, sino Europa como idea…”

 

La idea de una Europa convencida de que podía edificar un orden que conjugara la prosperidad y la productividad con las condiciones de la vida democrática estaría deshaciéndose, en primer lugar, frente a una moneda única que no ha hecho más que balcanizar la utopía de una nueva e inédita forma política, la Comunidad de naciones. Pero sobre todo estaría sucumbiendo, según las palabras del mismo desplegado, en la indiferencia frente al renacimiento de una derecha irracional que ha estigmatizado a los países que hoy atraviesan por crisis mayúsculas, como son los del grupo de PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España). Las siglas (“cerdos” en inglés), que se han vuelto convencionales en la opinión pública, lo dicen ya todo.

 


El sueño de Maastricht de 1991, que finalmente consistía en edificar una sociedad que se apartase por igual tanto del “desgarrador modelo estadunidense” como del “pasado inadmisible de las sociedades controladas por el Estado”, estaría viniéndose abajo, no sólo por la voracidad de un sistema bancario que ha escapado al escrutinio de todas las instituciones reguladoras europeas, sino por el racismo creciente que ha encontrado en la inmigración reciente de África, América Latina y el mundo musulmán al chivo expiatorio de una crisis cuyos orígenes están en los mecanismos centrales del sistema mismo. Por el chovinismo de la Liga del Norte de Italia o de las fuerzas que siguen a LePen en Francia, y que han convertido a los dilemas de la unificación en el pasto de cultivo de un nuevo hipernacionalismo.

 

Pero si el diagnóstico de la crítica situación europea parece del todo agudo y preciso, las soluciones que propone esta franja del pensamiento europeo se antojan más bien como una opción defensiva, casi regresiva se podría decir.

 

“Europa –se dice– se viene abajo por culpa de esta interminable crisis del euro… ¿No existe una ley de hierro que dice que para que haya una moneda única tienen que haber un mínimo presupuesto, reglas contables, principios de inversión, es decir, políticas compartidas?... El teorema es implacable. Sin Federación, no hay moneda que se sostenga…Ya no queda otra opción: la unión política o la muerte.”

 

Más allá del dramatismo, por cierto totalmente documentado por la realidad misma, la pregunta sería ¿de qué se habla cuando se habla de “unión política”? Todos los intentos de unificación europea a lo largo de los siglos XIX y el XX fracasaron precisamente en el intento de una de sus grandes potencias tratando de unificar al universo europeo. La novedad actual es esa nueva forma llamada comunidad. Una forma inconcebible, si se le anida en la inconcebible ilusión de que el mercado puede proporcionar las identidades que precisamente el mercado quita. Tal vez no es la idea de Europa en general la que está feneciendo. Está muriendo la idea de una Europa en manos del fetichismo de una moneda y el control de la tecnocracia bancaria. Lejos de evocar las formas del pasado (la “Federación”), tendría acaso que percatarse de que no existen las reglas ni la experiencia para llevar a buen puerto el extraordinario experimento social que tiene en sus manos.

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La gravedad de la crisis mundial evidencia que no hay ninguna posibilidad de continuar con el actual modelo económico sustentado en la depredación y rapacidad del capitalismo, sostiene si ambages el economista, catedrático universitario, exministro de Estado y actual superintendente de Control del Poder de Mercado del Ecuador, Pedro Páez Pérez.Para este experto analista económico, "qué futuro nos puede esperar si seguimos exportando materias primas y postres de bajo valor agregado a una economía mundial cuya locomotora estaba basada en el crédito, cuando hay un nivel de sobreendeudamiento tan gigantesco". Por ello, sostiene que el camino es cambiar el modelo económico imperante, creando las condiciones institucionales y de mercado que permitan que otras lógicas productivas puedan ser viables."Hay que romper con la lógica totalitaria de la codicia y el consumismo y dar viabilidad y sustentabilidad a lógicas económicas distintas a las del capital, respetando y auspiciando la naturaleza interna de la propiedad estatal portadora del interés nacional, por un lado, y la heterogeneidad de modalidades de la economía popular, por otro. Estos serán cambios medulares e imprescindibles, pero muy complejos", precisa.

 

No obstante el gran reto, considera que en América Latina están dadas las circunstancias para enfrentar la crisis capitalista mediante una nueva arquitectura financiera internacional, porque lo que se observa hoy en día es que "hay un desmadre generalizado de los mecanismos de la economía del mercado, así como un problema de coherencia de producción y de consumo".

 

Pero es más, agrega, "América Latina no solo que tiene las condiciones políticas y económicas sino que tiene hasta la liquidez para hacerlo".

 

Para abordar este y otros temas como el proceso de institucionalización del Banco del Sur, los resultados que ha tenido la implementación del Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre) entre los países del ALBA, la superación del neoliberalismo en Ecuador y la integración latinoamericana, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano http://www.cronicon.net, dialogó en Quito con Pedro Páez.

 

Este investigador social y analista económico cuenta con una amplia hoja de vida tanto en el ámbito académico como en el desempeño de cargos públicos. Es Ph.D y M.Sc. en Economía por la Universidad de Texas, Máster en Desarrollo y Políticas Públicas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y economista de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Fue profesor visitante de la Universidad de Utah, y del Instituto de Altos Estudios de América Latina -IHEAL- Université Paris III, Sorbonne Nouvelle, Francia en la Cátedra Simón Bolívar, así como también de la Facultad de Economía de la Escuela Superior Politécnica del Litoral de Guayaquil. Es miembro de la Comisión Stiglitz de la ONU.

 

Durante la actual administración del presidente Rafael Correa ha ocupado importantes posiciones como director de la Comisión Técnica Presidencial del Ecuador para la Nueva Arquitectura Financiera, Viceministro de Economía y Ministro Coordinador de Política Económica. En septiembre de 2012 fue elegido como el primer Superintendente de Control del Poder de Mercado.

 

El sumak kawsay replantea el sistema capitalista

 

- ¿Se puede afirmar que el concepto del Buen Vivir, el Sumak Kawsay, que está inscrito en la Constitución del Ecuador, es un nuevo concepto de desarrollo?

 

- Creo que va más allá de eso. En realidad va más allá del modelo de desarrollo del régimen de acumulación, del modo de producción, y atañe al modo de vida. Es un nuevo concepto que desde la caída del muro de Berlín y del fracasó de los socialismos de carácter estatal da claves no solamente para entender esos procesos sino también para superar las actuales crisis: ecológica, demográfica, energética. El regresar a ver cuáles han sido los parámetros, los criterios de vida con los que las comunidades primordiales han construido sus sociedades ayuda a construir herramientas para el futuro, y por eso es interesantísimo inclusive ver las dificultades de traducción, porque Sumak Kawsay no es Buen Vivir propiamente dicho, Sumak Kawsay quiere decir vivir en plenitud, vivir en excelencia, con lo cual se rompe el tema del consumismo y del hedonismo que se lo plantea como única posibilidad realista de coexistencia entre seres humanos, esa cuestión de la unidimensionalidad del mercado, de la unidimensionalidad entre el placer y el dolor, de la necesidad de que el consumidor sea satisfecho y que se vea como la única posibilidad de realización de la gente.

 

El Buen Vivir abre justamente las puertas para replantearte el tema de la economía desde otras prioridades y creo que hay que enriquecer toda esa filosofía porque a nivel de la cosmovisión andina hay tres animales simbólicos muy referentes en torno a este tema: el cóndor, el puma y la serpiente. El cóndor como el animal solar de lo explicito, del futuro, de las responsabilidades con el futuro. El puma, el animal del presente, de enfrentarse a asumir las responsabilidades con el presente, y la serpiente, el inframundo, nuestras responsabilidades con nuestros antiguos, con nuestros ancestros. Esto grafica muy bien la presencia de otra cosmovisión, una visión holística en la definición de la vida que en la cuestión quichua además, plantea tres niveles de responsabilidad en cada una de esas dimensiones, es decir el no mentir, el no robar, el no ser perezoso, quiere decir el querer bien, el pensar bien, el actuar bien en cada uno de estos niveles. Creo que ahí se plantea la esencia de toda otra forma de organizar la sociedad, otra forma de organizar la economía.

 

- ¿Una nueva epistemología?

 

- Que es también una nueva epistemología que tiene que estar ligada a una nueva axiología, lo cual está además directamente vinculado a la orientación y las prioridades no solo del desarrollo sino a la orientación y prioridades del conocimiento científico, a la orientación y el desarrollo de las tecnologías que se aplican, cuáles son las prioridades en términos de la organización de la comunidad de la valoración de las cosas.

 

ESTADO Y MERCADO HASTA AHORA HAN SERVIDO A LOS MISMOS AMOS, POR ESO HAY QUE TRANSFORMARLOS A AMBOS

 

- El concepto del Buen Vivir elevado en el Ecuador a principio constitucional está enfocado a derribar los moldes y los esquemas neoliberales, pero debería servir también para avanzar hacia una alternativa al capitalismo. Sin embargo la Constitución ecuatoriana sigue teniendo como marco el dogma del mercado, ¿o me equivoco?

 

- No, yo creo que el tener esta nueva definición nos ayuda a sobrepasar ciertos dogmas o ciertas visiones muy estancadas del pasado, inclusive dentro de la izquierda en torno a las distintas etapas, a la secuencia de las cosas. En realidad la nueva Constitución inspirada en el concepto de vivir en excelencia pone como tareas del aquí y el ahora tanto la superación de las políticas neoliberales como el cambio de las políticas keynesianas a un nivel mucho mas profundo, no hablaríamos solamente de lo que se conoce como el modo de regulación sino del régimen de acumulación porque plantea una nueva forma de entender las cosas, una nueva convivencia lo cual implica una nueva correlación entre capital y el no capital con la presencia de la economía popular y solidaria. El hecho de que existan inclusive dentro del mercado otras prioridades, o dentro del Estado otras lógicas es porque esa vieja dicotomía entre Estado y mercado es una dicotomía totalmente falsa. El Estado y el mercado hasta ahora han servido a los mismos amos y de lo que se trata es de transformarlos a ambos, entonces tenemos a ese nivel un reto importantísimo que ayuda a cambiar de perspectiva. El cambiar de punto de vista, el cambiar de horizonte abre otra visión de la lucha política, de la construcción social y avanza ya no solamente a nivel de la política económica, del régimen de la acumulación del modelo de desarrollo, también plantea como tarea del aquí y del ahora no necesariamente pasando por una toma del gobierno o la estatización de los medios de producción como era en el pasado, una superación del modo de producción en el sentido de tener la lógica de la ganancia como único elemento organizador del conjunto de la sociedad. Es decir, el desmadre que está planteando la crisis global tiene como eje precisamente el absolutizar, que lo único que es viable lo tenemos interiorizado en nuestra cabeza, que lo único que es eficiente es lo que funciona como una ganancia de mercado, y cómo cada vez hay una concentración y centralización de capital más grande, y cómo cada vez esa concentración y centralización están volcadas hacia la prioridad especulativa. Resulta ser que con esa lógica quedan bloqueados, totalmente asfixiados, millones de proyectos productivos, porque no cumplen con las exigencias de tasas de ganancia altísimas, de cortísimos plazos, de altísima volatilidad y ductilidad de las inversiones que pueden pasarse de un lado para otro que es lo que exige el capital financiero. Entonces, hay otras lógicas productivas como se ha mostrado con las empresas recuperadas, son unidades productivas que no son viables desde la lógica del capital pero que son perfectamente viables desde la lógica de trabajo, y lo mismo sucede el rato que se incorpora el tema de las cooperativas, no tanto al nivel de lo productivo como al nivel del consumo, de la comercialización, como a nivel de iniciativas financieras distintas, con una lógica diferente a esta dictadura financiera mundial que impone la oligarquía especulativa. Por eso esta nueva visión del Sumak Kawsay, del vivir en excelencia, plantea retos y caminos para superar el problema de la política económica, para superar el problema de régimen de acumulación, los problemas de distribución del ingreso, de las distintas lógicas productivas, para superar el modo de producción, pero también va mas allá, que es el concepto de modo de vida, porque aquí, el recuperar esa visión holística de las culturas primordiales ayuda a replantearse. También está un aspecto espiritual que va mas allá del economicismo, que va mas allá de la sociología, digamos tanto de la sociología critica marxista como de la sociología posmoderna, que supera lo que es potable en medios académicos, incluso se puede ver como un tema cursi el tema de lo espiritual cuando el ser humano es un ser trascendente y la gravedad de la crisis que estamos viviendo ahora que no es una crisis financiera sino una crisis de civilización obliga a poner las expectativas a ese nivel de profundidad. Es decir, abre al mismo tiempo las puertas para una gran responsabilidad, un peso enorme, el darnos cuenta de la gravedad, los días que estamos viviendo, pero al mismo tiempo nos dice: estamos con las condiciones para cambiar aquí y ahora, y lo que haga cada uno de nosotros importa, por eso es tan importante estos tiempos históricos, esta historicidad tan intensa que estamos viviendo, porque como pocas veces se concentra, como que hay un proceso de condensación en cortísimos plazos de la historia lo que obliga a que cada uno tenga que asumir su responsabilidad y cree otro tipo de relación entre el individuo y la colectividad, porque ahora los temas de la creatividad, de la iniciativa, de la libertad son mas importante que nunca.

 

EL SUCRE, VEHÍCULO DE CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO TIPO DE SOCIEDAD

 

- Hablemos de políticas públicas puntuales. El Ecuador con el gobierno del presidente Correa le está apostando a la integración mediante el fortalecimiento de mecanismos como Unasur, ALBA, y dentro del ALBA se ha generado lo que se ha denominado la nueva arquitectura regional con políticas concretas como la implementación del Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre). ¿Qué es el Sucre y cómo ha avanzado?

 

- Algo tan cotidiano como el tema de la moneda que uno lo vería casi tan natural como la lluvia o como las montañas resulta ser que no, en el momento en que se plantea una visión crítica como la que permite este horizonte del vivir en excelencia se abre el interrogante de decir bueno, ¿qué es en esencia la moneda?, y romper el fetiche porque el problema de la moneda no es romper esa cosa, lo que estamos es encubriendo, tenemos metido en nuestra cabeza un papel, el dólar, el euro, o el peso colombiano, o el real brasileño nos está gobernando, cuando no es así. Detrás de esa cosa lo que hay son relaciones sociales, relaciones sociales fosilizadas, pero detrás de estas relaciones en última instancia tenemos relaciones humanas y lo que hace el Sucre es precisamente abrir las puertas desde una reconstrucción del concepto de la moneda y su operacionalidad, de un nuevo tipo de relaciones humanas, la capacidad de recuperar lo humano en esa relaciones sociales de producción fosilizadas y a través de algo que nos parecería totalmente inapropiado que es la moneda. Cuando nosotros estábamos empezando a discutir con los sectores populares el tema de la nueva arquitectura financiera nos decían, ¿pero un banco, pero una moneda?, pero fíjate lo que está pasando en Europa con el euro. Los bancos, los fondos, las monedas son creaciones humanas y tenemos que organizarnos recuperando lo humano y darle una intencionalidad política en términos de esta nueva construcción de sociedad, haciendo que la moneda sirva a nuestros intereses. En consecuencia, el Sucre es un nuevo tipo de moneda que no se convierte o no replica el papel del dólar, del euro, de las monedas nacionales hasta ahora presentes como un vehículo de la explotación, como un vehículo de la discriminación social, de la exclusión, sino que es más bien vehículo de la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de un nuevo tipo de relaciones humanas, de la validación del trabajo de la gente, inclusive de la valoración del trabajo por ejemplo de las mujeres, de los ancianos en las comunidades que día a día, sobre todo acá en el sur, están dando un subsidio gigantesco al gran capital transnacional a través de ese trabajo no pagado, de ese trabajo invisibilizado, de ese trabajo entre comillas "que no vale". Al cambiar esa axiología y esa epistemología de las que venimos hablando y descubrir que ese trabajo de las madres, ese trabajo de las esposas, de los niños dentro del hogar, de la comunidad en las mingas, vale y vamos a crear un mecanismo que permita validarlo. Los productos se convierten en vehículos de esos trabajos y el momento que haya un intercambio hay una relación que está receptando esa emisión hecha en primer lugar por quien originalmente hizo el esfuerzo, lo cual está creando un nuevo tipo de diplomacia y un nuevo tipo de dinámicas entre los pueblos. Está creando al mismo tiempo espacio para viabilizar otro tipo de formas productivas, que hasta ahora aparecen como totalmente ineficientes y que están condenadas a la asfixia por el mercado o hacer archivadas. Al crear este nuevo espacio de transaccionalidad, este nuevo espacio de validación del trabajo de la gente de la comunidad, estamos también no solamente cambiando las prioridades sino la forma en que se hacen las cosas e iniciativas que hasta hace poco parecían totalmente ilusorias o utópicas, de pronto se vuelven viables porque estamos poniendo la moneda al servicio de la gente, y no como hasta ahora es, la gente al servicio de la moneda.

 

- ¿Y cuáles han sido los resultados de intercambio entre los países?

 

- La importancia del Sucre no es la cantidad de transacciones que se han dado, a pesar de que en el año 2011 creció en el ocho mil por ciento solamente entre los países del ALBA, que no somos los socios comerciales más pesados recíprocamente...

 

- Pero señala que la importancia del Sucre no se puede medir en la transacción, ¿sino?

 

- El hecho de que a pesar de que la cuestión no es el volumen de transacciones que ya cubre más del 35% del comercio intra ALBA, es decir, un tema muy significativo, abre la posibilidad no solamente a cambiar las cosas a nivel micro de los operadores económicos que están involucrados sino que también abre unas nuevas perspectivas macro, ¿por qué? Porque el tema de la restricción externa, el hecho de que todas nuestras transacciones las hagamos en dólares significa una restricción, un yugo enorme, a diferencia de lo que pasa con el euro en el que se disputa de una manera absurda la soberanía, la capacidad de decidir supranacional entre los países hermanos, sacrificando la soberanía nacional. Nosotros estamos poniendo al alimón, trabajando conjuntamente esta construcción de nuevas capacidades. Pongamos por ejemplo a dos países que no están en el Sucre como Colombia y Perú. Si Colombia le compra mil millones a Perú y Perú le compra dos mil millones a Colombia, entre los dos tienen que comprar de manera totalmente innecesaria, si es que hacen transacciones formales, tres mil millones de dólares sobre el mercado local de divisas. Si solamente se cambia la planilla completa y se la paga el saldo, el neto de los dos mil, menos los mil, ya solamente se tiene que comprar mil millones y eso significa un ahorro de dos mil millones. Con el Sucre lo que se hace es utilizar una tarjeta de crédito reciproca que permite que opere durante seis meses, con lo cual el ahorro es muchísimo más grande y se alivia de manera masiva la presión sobre el mercado regional de divisas.

 

- No se utiliza el dólar...

 

- No se utiliza el dólar, o sea, se elimina una demanda totalmente artificial, innecesaria sobre el mercado del tipo de cambio, lo cual vuelve mucho más manejables los objetivos cambiarios del gobierno, da más grados de libertad en las políticas comercial, cambiaria y externa de un país, que a su vez ya no requiere manipular el tipo de interés para tener un objetivo cambiario, con ello se obtiene más grados de libertad en la política financiera y en la política monetaria. Además, el tipo de interés ya no es una variable de ajuste, es una variable para ajustar el tipo de cambio, se vuelve mucho menos volátil el tema de servicio de la deuda tanto para el gobierno como para las empresas y los hogares. Es decir, la sociedad en su conjunto está creando nuevos espacios de decisión liberando recursos que antes estaban dedicados al servicio de la deuda o que estaban planificados a futuro al servicio de la misma para invertirlo en nuevas capacidades productivas para el bienestar. Entonces es un elemento que permite cambiar una política. El tema del Sucre que es una moneda virtual al mismo tiempo permite cambiar las lógicas productivas. Igualmente, abre las puertas para cambiar el modelo de desarrollo porque si es que ya no hay presión por la restricción externa, por esta obligación innecesaria masiva, colosal permanente de tener que obtener dólares para poder insertase en el mercado mundial, o inclusive para poder relacionarse con los vecinos, resulta ser que ya se pueden destinar nuevos recursos para la cuestión interna, generar otro tipo de prioridades sin tener que preocuparse por la presión de vender en el mercado internacional, de la competitividad que obliga a bajar los costos laborales y los costos de la naturaleza, con lo cual se mata a la gallina de los huevos de oro, pues en forma sistemática durante estos 500 años se ha desfalcado a la fuerza, al talento humano y a la naturaleza. Bueno, de qué desarrollo estamos hablando, parecería entonces que es un tema retórico pero es absolutamente coherente ver cómo un tema tan tecnocrático como es el de un sistema de compensación de pagos como el Sucre puede abrir las puertas para una nueva transformación de las políticas económicas en lo inmediato, no solo las liberales sino también las keynesianas para transformar las políticas de desarrollo, las políticas sectoriales, agrícolas, industriales, las políticas de la pequeña y mediana empresa, pero también las políticas regionales, porque ahora regiones enteras que no estaban vinculadas al intercambio regional o subregional pueden insertarse porque bajan los umbrales de participación en este mercado. Eventualmente también se puede hablar ya no solamente de las exportaciones a través de las grandes empresas o de los bancos como ahora, sino que podría haber, por ejemplo, una relación de comunidad a comunidad, de comunidad indígena a comunidad indígena como en algún momento pretendimos hacer con Bolivia, entonces se cambia también el modo de producción y se abren posibilidades para construir la sociedad en otros términos, es decir, un nuevo modo de vida.

 

CAMBIAR LA LÓGICA CON LA QUE FUNCIONA UN BANCO MULTILATERAL, RETO DEL BANCO DEL SUR

 

- Ahora pasemos hablar de Unasur. ¿Por qué está estancado el Banco del Sur? ¿Es Brasil el que pone el palo en la rueda?

 

- Yo creo que hay muchos problemas, estamos todavía prisioneros del pasado, y de nuevo, es una excelente ilustración de cómo el concepto integral de vivir en excelencia es el que nos define la viabilidad del tema, sin plantearnos una cuestión dicotómica en blanco y negro, de quiénes son los culpables, o si es que este es más de izquierda o más de derecha. Ahora, uno de los elementos que desde hace algún tiempo está estancando el problema es la no comprensión del mandato final de los siete Presidentes de crear el Banco del Sur como instrumento financiero de Unasur. No se trata de que el Banco del Sur sea un Banco Mundial en chiquito, un BID en chiquito, o una CAF en chiquito, con eso no sacaríamos mayor cosa. De lo que se trata es de cambiar la lógica con la que funciona un banco multilateral, en lugar de seguir con las dinámicas de estas entidades internacionales de crédito que les imponen las condiciones a los países, ahora es el Consejo de Ministros de Unasur por ejemplo en Agricultura, el que decide, diseña, negocia y se pelea, si es que es el caso, por un coproyecto continental. El concepto de soberanía continental que está directamente apoyando, no menoscabando, el concepto de soberanía nacional. Por ejemplo, en el caso de soberanía alimentaria que está firmado como primera prioridad por los Presidentes, son los ministros los representantes del mandato popular los que deciden que es lo que tiene que hacerse y el Banco del Sur lo que hace con su músculo financiero es invitar a sentarse a todas las otras instituciones: Banco Mundial, bancos privados, bancos locales de desarrollo, subnacionales, nacionales, subregionales, públicos, privados, fundaciones, la FAO, la Unicef, para que pueden meterse en este tema de soberanía alimentaria y discutir qué parte quiere financiar cada uno. Y para eso el Banco del Sur encarga de organizar el sindicato de financiamiento, con monedas nacionales, con divisas, pero también con monedas regionales como el Sucre. Se da cuenta cómo cambia totalmente la cosa, la soberanía son los ministros, quienes soberanamente definen el proyecto.

 

- Pero institucionalmente el Banco del Sur no se ha concretado...

 

- Exacto. ¿Por qué? Porque todavía está prisionera la discusión, la negociación en temas como en qué país va a estar la sede, o cuál es el proyecto que se hace, pero esa es la lógica del viejo poder, de la vieja arquitectura financiera. En el mandato de los Presidentes, en lo que ha sido la propuesta ecuatoriana, en lo que veníamos discutiendo hasta hace un tiempo está claro que el Banco está al servicio de lo que deciden los representantes democráticamente electos de acuerdo al mandato popular, porque de lo contrario seguimos en el asunto de que es el BID el que decide cuáles son los proyectos energéticos que convienen o no, que además es lo que ha sucedido tradicionalmente. O cuáles son los proyectos en el tema de soberanía alimentaria o seguridad alimentaria que le conviene al Banco Mundial porque está de acuerdo con toda la lógica de los tratados de libre comercio. Unasur, precisamente, está cambiando esa lógica, simple y llanamente porque el otro concepto de integración comercial basado en la noción de las ventajas comparativas y de la liberación arancelaria es simplemente inviable, no es un problema de opinión.

 

- ¿Es inviable? ¿Por qué? En países como Perú y Colombia es una herejía decir que la cuestión de las ventajas comparativas es inviable...

 

- La noción de mercado común tiene como base un arancel externo común, es decir, una barrera hacia el exterior con la liberación de tarifas y la baja de los aranceles al interior. Esa es la idea con la que se está moviendo en los últimos años la Comunidad Andina que no era el proyecto original y es el proyecto con el que nació el Mercosur. Y es el eje en torno del cual gira la ALADI que se ha convertido básicamente en una notaría de todos los tratados de libre comercio entre los países miembros, ¿Cuál es el problema? Que ya cada uno de los países miembros ha perforado ese arancel externo común con compromisos extra regionales. De esta manera entonces es imposible la cláusula de nación mas favorecida. Por ejemplo, cuando México firma el Nafta ya está violando el tema de la cláusula de la nación más favorecida y tenía que haber dado exactamente las mismas condiciones para el resto de sus socios viejos, pero obviamente por una situación política claramente entendible a ninguno de los países miembros se le ha ocurrido reclamar al Estado mexicano eso.

 

El momento en que todas estas locuras de los tratados de libre comercio con Estados Unidos, con Europa, continúen perforando cada vez de manera más incisiva las capacidades de integración local, lógicamente esto es simplemente inviable. Pero no acaba ahí la cosa, la asimetría estructural fruto del proceso de desarrollo, ese proceso de desarrollo predatorio y desigual plantea que estructuralmente Brasil tiene un superávit comercial bilateral con cada uno de los países de Unasur, y eso que el real brasileño esta tremendamente apreciado. El momento en que haya entre comillas "una corrección de mercado", hay una devaluación, una depreciación del real brasileño, las condiciones de competitividad del resto de los países van a empeorar por tanto esos déficits bilaterales van a explotar, si eso lo ponemos en el marco de una crisis mundial, una crisis mundial de sobreproducción en la que además la supuesta receta, el supuesto remedio en el norte de los mercados más importantes es aplicar políticas de ajuste, se asfixian mercados. Estamos hablando de un proceso de sálvese quien pueda. La lógica de cada uno de los países atrapada por la restricción externa de la vieja arquitectura financiera es tratar de compensar el déficit que se les va aumentar o la posición desfavorable que se va aumentar en su balanza con el resto del mundo, con el país vecino, es decir, replicar el orden del picoteo. O sea, ¿a quién le friego yo? Entonces esto va a terminar reventando no solamente esa posibilidad que insisto es lógicamente inviable de un mercado común en los términos tradicionales de libre comercio sino que además va terminar agotando, reventando la propia retórica de la integración y todos los esfuerzos políticos y diplomáticos de integración latinoamericana.

 

AMÉRICA LATINA TIENE QUE APROVECHAR LO QUE TIENE

 

- ¿Entonces por qué Ecuador siguen en la Comunidad Andina de Naciones (CAN)?

 

- De lo que se trata es de transformar desde adentro todas estas instituciones.

 

- Pero la CAN esta anquilosada con gobiernos como los de Colombia y Perú que apuestan a tratados de libre comercio con Estados Unidos y Europa...

 

- Si, pero yo creo que aquí los Presidentes han tenido mucha perspectiva al plantearse un proceso de integración a varias velocidades que no es incompatible con tener al mismo tiempo ALBA, Unasur, CAN y CELAC, porque hay que trabajar con los ritmos que se puedan en cada uno de esos niveles para construir la Patria Grande. Ahora, la crisis internacional, la crisis global, esta crisis de civilización que estamos viviendo puede gatillar una explosión de este proceso, puede cerrar la ventana de oportunidades que hasta ahora está abierta, es decir precipitar algo parecido a lo que sucedió en los años 80 con la crisis de la deuda: caen los precios de nuestras exportaciones principales que hasta esta hora son las que han mantenido cierta holgura en el manejo macroeconómico y en la propia relación comercial interna, en la restricción externa de la que hemos hablado pero también se puede presentar una cerrada de grifo de lo que tiene que ver con los flujos públicos y privados de liquidez hacia nuestro continente y eso puede pasar cualquier rato, es un tema en el que todo el continente puede deslizarse rápidamente a una situación de riesgo. Esta situación tiene un efecto inmediato si es que América Latina no aprovecha lo que tiene. Creo que como pocas veces en la historia América Latina no solo que tiene las condiciones políticas y económicas sino que tiene hasta la liquidez para hacerlo. Distintos sectores más allá de la calificación de izquierda o derecha, incluso sectores empresariales, algunos de los cuales lucraban de la vieja arquitectura financiera, del viejo orden, cada vez tiene una percepción mas perspicaz de la gravedad de la crisis mundial y del hecho de que no hay ningún futuro en seguir con el modelo anterior, es decir, qué futuro nos puede dar el seguir exportando materias primas y postres de bajo valor agregado a una economía mundial cuya locomotora estaba basada en el crédito, cuando hay un nivel de sobreendeudamiento tan gigantesco. Ahora, la clave es recuperar mercados para el proceso productivo y entonces ahí viene el otro reto: ¿podemos nosotros realmente entrar a competir en las condiciones de "libre mercado" entre comillas de las ventajas comparativas británicas, con China por ejemplo, con la capacidad gigantesca que tiene este gigante asiático, o con la capacidad de integración que tiene Eurasia con todo el tema del tratado de cooperación de Shanghái? ¿Con todo el tema de las distintas iniciativas que se han dado por parte de Rusia por un lado, por parte de China y la India por otro, o con los BRICS? ¿Es posible que existan unos BRICS con un Brasil desarticulado del resto de América Latina? ¿Es posible que Brasil aspire a las ligas mayores sin América Latina? ¿Puede Brasil desplegar su potencial industrial disputando mercados a China o a Alemania para este caso? ¿O a India? No. América Latina es indispensable y no en un proceso de subimperialismo, no en un proceso de reproducir esas lógicas del pedazo de torta que yo me como es el pedazo que le he quitado al otro, eso es imposible. Estamos en una crisis mundial estructural de sobreproducción y la única opción es cambiar lógicas, crear las condiciones institucionales y de mercado que permita que otras lógicas productivas puedan ser viables.

 

HAY QUE ARMAR UN MODELO DE VIDA

 

- ¿Dentro de ese contexto, el reto de América Latina es superar el extractivismo y luchar por el valor agregado?

 

- Si, por lo demás el superar el extractivismo no es un problema moralista como algunos plantean. Superar el extractivismo es luchar y superar las raíces estructurales históricas que lo originaron. El problema en América Latina viene del momento del despojo colonial, de la conquista, en ese momento se mutilan a las sociedades que de alguna manera con distintas lógicas, prioridades y valores tenían una unidad orgánica entre producción y consumo. El monopolio colonial obliga a producir estas cosas y a importar otras, entonces hace quinientos años se empieza a troquelar otra forma de ser en la que la reproducción de la sociedad dependía ineludiblemente de la vinculación exitosa con el mercado mundial, el cual nos obligaba, nos arrinconaba precisamente en esa producción primario-extractivista. Es decir, el tema de la dependencia comercial está ligado directamente con una dependencia tecnológica. Además, el problema de la dependencia comercial está implicando una dinámica de dependencia tecnológica que tiene también un problema de colonialidad cultural que está íntimamente ligado con el alma de los latinoamericanos.

 

Precisamente lo que estamos armando ahora es un modelo de vida que tiene que ver con todas estas dimensiones. El tema por ejemplo de la construcción de mercados internos tiene que partir también de un proceso de una nueva reorganización social del espacio; de una nueva definición de prioridades de la sociedad que no son las que vienen del automatismo y del fetiche del mercado mundial sino que tienen que partir de una definición de la voluntad de la gente, en que cada individuo cuenta, lo cual está directamente vinculado con el tema de la democracia, una democracia cada vez más radical y participativa, y una democracia más consciente de decir si queremos la paz, sí queremos otro tipo de desarrollo, si queremos a la Patria Grande y la obligación de los economistas, de los técnicos, de los intelectuales es buscar esos caminos rompiendo todo tipo de dogmas, todo tipo de callos mentales y mostrar que la única vía de la integración no es el modelo europeo, eso es una mentira, mostrar que buena parte de lo que dicen los libros de texto sobre la moneda, sobre el crédito, es totalmente falso, que en última instancia detrás de la integración, detrás de la moneda, del crédito, de los mercados, detrás de todos estos elementos técnicos, está la gente y lo que hay que hacer es recuperar lo humano, y lo humano se caracteriza precisamente por esa actividad creativa consciente, por esa intención de hacer las cosas. En ese sentido, el mercado y el Estado tienen que ser reestructurados en torno a esos nuevos objetivos.

 

CRISIS CAPITALISTA REPRODUCE DE MANERA AMPLIADA LAS CONDICIONES DE DOMINACIÓN

 

- Ha sido sorprendente ver como los sobrevivientes de la crisis financiera básicamente de Estados Unidos y Europa siguen manteniendo su poder. ¿La crisis finalmente ha servido para la reproducción de un sistema capitalista más agresivo y del mantenimiento del modelo neoliberal?

 

- Claro, no solamente hay que estudiar la crisis del capitalismo sino también el capitalismo de crisis, es decir, cómo estos sectores del poder utilizan las situaciones de dificultades, de dolor del resto de la sociedad para imponer, para reproducir de manera ampliada sus condiciones de dominación y eso es lo que han hecho, no solamente que la crisis no ha afectado en absoluto a JP Morgan Chase, a Goldman Sachs, a Deutsche Bank, al Hong Kong y Shanghai Banking Corporation, banco organizado para el trafico del opio y que recién se lo vuelve a ver con el tema de lavado de dinero del narcotráfico, sino que ha aumentado su capacidad de chantaje sobre el conjunto de la sociedad y ha sido la extrema derecha la que empieza a capitalizar estos procesos, en lugar de que esto se convierta en una oportunidad para que la gente diga bueno, esto ya no nos sirve, ya no vale. En algún momento pudo haberse convertido en un factor de despliegue de potencialidades, ahora se convierte en un elemento de asfixia, de degradación social, de degradación moral. Justamente de lo que se trata, y regresamos al principio de esta entrevista, es de rebuscar cuáles son las herramientas que nos permitan cambiar ese modelo de desarrollo y de nuevo aparece la explicación totalmente congruente del papel de la moneda como un elemento central para reproducir esos viejos poderes, esos poderes oligárquicos que están planteando la degradación civilizatoria y probablemente generando un horizonte casi inmediato de más guerra, de más desestabilización, de más fraude y de mas corrupción. Frente a eso hay que crear otro tipo de moneda, planteamos nuestra moneda que viabilice este otro tipo de proyecto societal, el proyecto de la paz, el proyecto de la igualdad, el de la solidaridad frente a la banca que ahora se convierte en el agujero negro de una insolvencia estructural cada vez más masiva en el que el proceso inicial que era simplemente la cuestión de las hipotecas subprime ha hecho metástasis en todos los otros sectores de la economía y en el resto del globo con burbujas especulativas, inclusive en las grandes ciudades de América del Sur. Por ello, cambiemos esa lógica y planteemos una banca que realmente sirva a las necesidades de la gente como lo que se plantea el Banco del Sur. Para eso necesitamos hacer un cambio axiológico y epistemológico con nuevos indicadores financieros, con nuevas prácticas financieras, con nuestro nuevo manejo de la moneda frente a la cuestión de la asechanza del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional que están ahí, pendiente para regresar con sus mismas recetas que se han mostrado perniciosas, no solamente en el Sur sino que ahora en el propio centro del imperio. Plantémonos nuestra propia red de seguridad financiera, por ejemplo el Fondo del Sur que redefina el rol de la banca central y la forma de articulación de nuestras economías, de nuestras macroeconomías, de los mercados de liquidez internacional, y eso lo podemos hacer porque ahora como nunca tenemos la plata, solo los bancos centrales, tienen más de 780 mil millones de dólares en reservas monetarias internacionales. Gran paradoja, dónde está esa plata, la gran mayoría precisamente ahí donde es el foco de infección, el foco de corrupción, y que eventualmente ni siquiera vamos a ver a regresar a ver esa plata porque está precisamente en los grandes bancos quebrados del norte, y además recibiendo tasas de remuneración bajísimas, ni siquiera cumpliendo con el principio básico de la teoría de portafolios de la compensación entre riesgo y rentabilidad, estamos colocando todos esos recursos de liquidez inmediata con un sacrificio gigantesco.

 

- ¿Ecuador trajo las reservas?

 

- Sí, Ecuador trajo las reservas y estamos dando un tipo de utilización mucho más eficiente. No vamos a pagar las tasas de dividendo que da JP Morgan Chase sobre la base de la corrupción y del subsidio permanente y colosal de sus gobiernos, pero si vamos a crear una tasa de rentabilidad que va hacer un múltiplo, diez, quince veces un múltiplo de lo que están pagando los bonos del Tesoro de los Estados Unidos actualmente. Entonces, estamos creando una opción absolutamente sensata, absolutamente viable, que no está siendo precipitada por ningún tipo de idealismo, o por ningún tipo de pensamientos antojadizos, estamos hablando de realidades concretas que permitirán en el aquí y en el ahora cambiar la lógica de las políticas, del modo de regulación, del régimen de acumulación, del modo de desarrollo, de producción y del modo de vida.

 

- ¿La nueva Ley de control de mercado en Ecuador que crea la Superintendencia a su cargo, es un mecanismo para evitar la concentración de la economía en este país?

 

- Es un mecanismo débil, lleno de lagunas, sin embargo, tenemos por primera vez con un atraso enorme con respecto al resto de países del continente una normativa interna. En este tema creo que se abre la perspectiva de pagar una deuda con la sociedad porque los abusos monopólicos esta en el corazón de esta cultura oligárquica que ha sido en última instancia la raíz de los problemas del atraso de nuestro país. La cultura del acaparamiento, del no permitir que otros actores, operadores, y otras lógicas puedan participar en el proceso económico lo que ha generado son estrategias rentistas por parte de los mismos de siempre sobre la base del subdesarrollo, del arrinconarnos en esa división internacional del trabajo primario-extractivista. Es un esfuerzo modesto que en realidad no tendría mayor significación si no logramos, como estamos empeñados en hacerlo, la participación de la ciudadanía. Esto no se trata como lo plantea la visión neoclásica tradicional del contraste entre el monopolio versus la utopía de la competencia perfecta, que no existe en ninguna parte del mundo, sino que es un proceso de construcción de ciudadanía, de empoderamiento de la gente, de decir basta a los abusos en todas las transacciones, en todos los negocios, en tanto contratista, en tanto contratado, en tanto consumidor, en tanto proveedor, en tanto cliente, y eso es parte no solamente de un nuevo tipo de dinámica económica que va a permitir la incorporación de tecnologías, la articulación de oportunidades, el despertar de otra sinergia, la inclusión de otros actores, de otras lógicas, sino que también forma parte de ese buen vivir, de ese vivir en excelencia, vivir en dignidad todos los días, no permitir los abusos, no permitir la inequidad. En definitiva, ese es otro mundo, que es posible aquí y ahora. Esa es la lección de la crisis mundial.

 

Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=73505

 

Fernando Arellano Ortiz

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“¿Puede la globalización sobrevivir a 2013?”, es el título de la columna del periodista Robert Jacob Samuelson, de The Washington Post (30/12/12; a no confundir con Paul, premio Nobel de Economía del mismo apellido).

 

Robert Jacob Samuelson resume sesgadamente en el rotativo del establishment de Estados Unidos la tesis de David Smick, editor de la revista trimestral especializada International Economy y consultor de mercados financieros y macroeconomía global, quien denomina “desglobalización” a la “retirada de la globalización”.

 

Que un servidor lo haya enunciado hace 13 años en el libro El lado oscuro de la globalización, refrendado en otro libro, Hacia la desglobalización, siete años atrás, cobra simple valor teórico, con poco impacto, no se diga influencia, mucho menos cuando su audiencia latinoamericana es dominada en la periferia por el centro financiero de la globalización.

 

Que el economista francés Jacques Sapir –director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y de la Escuela Económica de la Universidad de Moscú– haya hace tres años abordado el tema en su libro La desmundialización se limitó a una influencia relativa en los circuitos académicos de Francia y Rusia.

 

Pero que David Smick, apuntalado a nivel más público por el periodista Robert Jacob Samuelson en un periódico sumamente influyente de Estados Unidos, se atreva a formular la “desglobalización” desde el centro primigenio del modelo neoliberal global, adquiere una advertencia de alcances estratégicos.

 

Robert Jacob Samuelson suaviza artificialmente el texto original de David Smick al escamotear sus matrices y matices.

 

Lo atractivo de David Smick subyace en su asociación gerencial a través de su empresa mancomunada de inversiones Johnson Smick International Inc con el economista Manuel H. Jonson, anterior vicepresidente del consejo de gobernadores de la Reserva Federal en la década de los 80 (en pleno thatcherismo/reaganomics anglosajón de la dupla neoliberal Hayek/Friedman), quien goza de conocimiento interno del modus operandi monetarista en la cúpula de la desregulada globalización financierista.

 

David Smick saltó a la fama pública con su libro El mundo es encorvado, que versa sobre los riesgos de la globalización: réplica al libro muy simplón El mundo es plano del columnista Thomas Friedman, de The New York Times, adicto al neoliberalismo global.

 

Ya David Smick había expuesto su ensayo “¿Puede resquebrajarse la globalización? (The International Economy, otoño de 2012) en su artículo “¿Qué sustituirá al modelo de la globalización?”, en The Washington Post (16/10/12).

 

Para algunos su leitmotiv podrá sonar catastrofista (v. gr. los asiduos turistas al Foro Económico Global de Davos), para otros realista (v. gr. un servidor): “la casa se incendia, el techo corre riesgo de colapso (¡supersic!) y el G-20 toma té y pastelillos sentado serenamente en el salón”.

 

Más allá de la identidad del ocupante en turno de la Casa Blanca, quien sufrirá el exorcismo ciudadano en castigo a los estragos, “los desafíos económicos son desalentadores” (¡supersic!), en referencia estructural a sus fundamentos: “el modelo de la globalización de los pasados 30 años se resquebraja”, sin ningún sucedáneo a la vista.

 

Sostiene que en el pico de “la era de la globalización financiera, los servicios financieros representaron en forma absurda un elevado porcentaje de las ganancias bursátiles en Estados Unidos –30 por ciento– y 40 por ciento de sus ganancias trasnacionales”, mientras el promedio industrial del índice Dow Jones pasó de 800 puntos en 1979 a 13 mil a finales de 2007.

 

Cita a Gary Hufbauer, de Peterson Institute, quien señala que “Estados Unidos se volvía más rico con un billón de dólares cada año debido al comercio globalizado”, sin contar el “bono hegemónico”: casi 10 por ciento del PIB global, según los académicos de China (ver Bajo la Lupa,16/1/13).


Luego estalló la burbuja y ahora se asienta el “escenario opuesto” cuando “nuestros bancos están quebrados (¡supersic!), sobrerregulados, con aversión al riesgo y reticentes a alimentar la expansión económica”.

 

¿Qué sustituirá el “vacío” del PIB de Estados Unidos “abandonado por los servicios financieros”?

 

David Smick no compra el nuevo mantra vigente en Estados Unidos sobre su milagrosa capacidad exportadora del “gas esquisto” (shale gas), cuando la experiencia enseña cautela sobre el consenso en la política energética: “la energía es un campo de batalla donde la promesa de independencia energética ha sido elusiva por varias décadas”.

 

Expone los consabidos datos duros de la economía global declinante cuando “el mundo se encuentra al borde de una guerra de divisas con por lo menos 12 países, más allá de China, manipulando sus monedas contra el dólar para sus ventajas comerciales”.

 

Cita al analista Criton Zoakos, de Leto Research, quien aduce que “la rápida inflación laboral en China y las nuevas tecnologías de software basadas en recorte de costos en la manufactura en Estados Unidos contribuyen a que el modelo de la globalización se vuelva obsoleto” (¡supersic!).

 

La liberalización financiera, que “también ha desembocado en una montaña rusa de terror financiero e infartos”, y el libre flujo de capitales, “se encuentran en asedio a escala mundial” cuando los bancos se han vuelto rápidamente nacionalistas” (¡supersic!); a mi juicio, con la notable excepción global del “México neoliberal itamita”, que se despojó absurdamente de su banca para sucumbir en las garras de la quebrada banca española/anglosajona.

 

Arguye que la “eurozona se encuentra en el corazón de la tendencia a la desglobalización” cuando los bancos europeos habían sido tradicionalmente la fuente de 80 por ciento del mercantilismo financiero en los mercados emergentes.

 

Hoy los bancos europeos se encuentran severamente subcapitalizados y repatrian sus capitales “y no queda claro que los bancos de Estados Unidos, China o Japón puedan llenar el vacío”, al unísono del incremento de tensiones geopolíticas debido al colapso (¡supersic!) de la globalización”.

 

Fustiga que la clase política, en lugar de tomar al toro por los cuernos del “peligroso cambio tectónico en los asuntos económicos del mundo”, se ha confinado a vagas generalizaciones sobre “reformas impositivas” y “mayor inversión gubernamental”.

 

Perturba el vacío conceptual de David Smick (en similitud al rey Luis XV: “después de mí el diluvio”), quien se queda sin sucedáneos cuando el mundo se instala en un hipercomplejo nuevo orden multipolar, al unísono de regulaciones financieras y hasta neoproteccionismos (del mismo Estados Unidos).

 

Si se extrapolan las tendencias tanto del G-7, en notoria declinación, como en el despegue gradual de los resplandecientes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el mundo se encamina a regionalismos puntuales con sus respectivas esferas de influencia concomitantes al retorno asombroso de nacionalismos y hasta de subnacionalismos que exhiben la vitalidad del género humano que rehúsa sucumbir bajo los espejismos teológicos del misántropo neoliberalismo global totalmente descerebrado y carente de creatividad samaritana.

 

David Smick soslaya que el mundo no se acaba como tal, ni siquiera después de Sodoma y Gomorra. Que cuando un mundo fenece amanece otro distinto, quizá mejor, o peor: todo depende de los humanos, en última instancia.

 

alfredojalife.com

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Cuba, al frente de la unidad latinoamericana

El presidente de Cuba, Raúl Castro, se comprometió a “construir un espacio de soberanía, concertación, solidaridad y cooperación” al asumir ayer la titularidad pro témpore de la Comunidad de Estados de América latina y el Caribe (Celac), completando el primer pase de manos desde la creación de este organismo, a fines de 2011. Así, la isla abandonó definitivamente el aislamiento que sufría desde la década del ’60 por la fuerte influencia que los Estados Unidos ejerció durante el último medio siglo sobre todo el continente y que, a partir del rechazo al ALCA en 2005, comenzó a dejarse atrás. La asunción de Castro fue el momento más destacado de la cumbre celebrada ayer en Santiago, donde todos los países miembro reafirmaron su voluntad de fortalecer la integración regional, logrando un “necesario equilibrio entre la unidad y la diversidad.”

 

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la lectura por parte del vicepresidente venezolano Nicolás Maduro de una extensa carta enviada por el mandatario de ese país, Hugo Chávez, a sus pares, en la que afirma que “la Celac es el proyecto de unión política, económica, cultural y social más importante en nuestra historia contemporánea” (ver aparte). El reclamo argentino sobre la soberanía de Malvinas y el Atlántico Sur obtuvo una vez más “el más firme respaldo” de los treinta y tres países miembro, incluyendo varias islas caribeñas que forman parte del Commonwealth británico, mientras que el pedido de Bolivia a Chile por una salida al mar generó un entredicho entre Evo Morales y Sebastián Piñera que no llegó, de todas formas, a empañar el clima del plenario. También se decidió la incorporación del país más vulnerable de la región, Haití, en tanto presidente pro témpore de Caricom, a la mesa directiva, que deja así de ser una troika para volverse un cuarteto.

 

Luego de dos días de cumbre conjunta entre la Celac y la Unión Europea –donde afloraron algunas diferencias en el seno continental respecto, principalmente, de la postura ante la regulación de mercados, donde los países de la llamada Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México) se mostraron más cerca de la postura europea que el eje que gira alrededor de Argentina y Brasil e incluye a Ecuador, Venezuela y Bolivia–, la reunión de ayer sirvió para volver a encontrar puntos en común y ratificar la voluntad de todos los países americanos al sur del Río Bravo de conformarse con voz propia en el escenario internacional.

 

Así quedó reflejado en el punto quinto de la Declaración de Santiago, donde los países firmantes reafirman “que la puesta en funcionamiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) constituye un hito en la historia de América latina y el Caribe al agrupar en forma permanente a los 33 países de la región en un mecanismo de diálogo y concertación, que se va conformando como un foro y actor político, para avanzar en el proceso de integración política, económica, social y cultural, logrando el necesario equilibrio entre la unidad y la diversidad.”

 

El paso de manos entre el anfitrión Sebastián Piñera, primer presidente pro témpore del organismo, y Castro, su sucesor, no estuvo exento de chicanas: ambos mandatarios representan, quizás, los dos extremos del arco ideológico presente en la Celac, y se notó en los últimos minutos de la ceremonia. Al hacer efectivo el traspaso, el chileno resaltó que “dentro de los objetivos” del organismo está “defender la democracia y las libertades”. Con humor, Castro le contestó a su turno: “No se preocupe, voy a estar al frente sólo un año”, y agregó que “a Chile no vuelve a tocarle hasta dentro de treinta y tres”, debido al sistema rotativo anual adoptado por el bloque.

 

Sacando ese intercambio, el momento de mayor tensión del día se vivió luego de que el mandatario boliviano y Piñera volvieran a cruzarse por el reclamo del primero de negociar una salida al mar para su país. Luego de que Morales ofreciera cambiar gas barato a cambio de acceso al Océano Pacífico y denunciara incumplimientos del “injusto” tratado de 1904, que estableció las fronteras definitivas, el anfitrión respondió con énfasis remarcando que “Chile no está dispuesto a cortar o dividir su territorio y eso no se le puede pedir a ningún país del mundo”. Morales, por su parte, en una última respuesta, comparó la situación con la del canal de Panamá y la de las islas Malvinas. “Cuando un tratado viola derechos humanos, no hay tratado que resista”, señaló. La disputa fue un nuevo round tras el encontronazo que también protagonizaron ambos mandatarios el año pasado, en Cádiz, en ocasión de la Cumbre Iberoamericana.

 

Entre los asuntos que se destacaron como prioritarios para el bloque de cara a este año, figuran “avanzar en rebajas de aranceles para lograr una mayor integración, resolver los problemas energéticos que tienen muchos países y fortalecer la coordinación para enfrentar situaciones de crisis económicas como las conocidas durante los últimos cinco años a nivel mundial”, destacó Piñera. La lucha contra el narcotráfico, la ayuda humanitaria ante desastres naturales, los emprendimientos científicos tecnológicos y las grandes obras de infraestructura que faciliten la comunicación interna del bloque también fueron parte del temario.

 

Por último, se anunció como novedad que la troika que hasta ahora funcionaba como mesa directiva de la Celac, conformada por el país que ejerce la presidencia, su predecesor y su sucesor (Cuba, Chile y Costa Rica), ahora incorporará un nuevo miembro: el titular pro témpore de Caricom, la comunidad que engloba a los países del Caribe, “para darle más peso al eslabón más débil de la cadena”, según explicó a Página/12 un diplomático argentino. En este caso, el honor corresponde a Haití. También se decidió por unanimidad que, luego de que los “ticos” tengan su turno al frente del organismo, en 2014, el honor recaerá en Ecuador. Para entonces, el grupo quedará completo ya que se reincorporará Paraguay, que este año tendrá elecciones democráticas que servirán para reemplazar al actual mandatario, Federico Franco, quien accedió al poder tras el golpe de Estado institucional orquestado contra Fernando Lugo, motivo por el cual ese país fue excluido de todos los foros continentales.

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Lunes, 28 Enero 2013 06:24

“Europa como proyecto se muere”

“Europa como proyecto se muere”

"La unidad de Europa era el sueño de unos pocos. Se volvió una esperanza para muchos. Hoy es una necesidad para todos nosotros”. La frase del ex canciller alemán Konrad Adenauer tiene un lugar en la historia. Fue pronunciada diez años antes de que Francia y Alemania firmaran, el 22 de enero de 1963, el tratado de cooperación franco alemán conocido como el “Tratado del Elíseo”. Ese texto marca un paso definitivo hacia la reconciliación entre París y Berlín y reforzó la construcción europea. Transcurrieron exactamente 50 años y ese “sueño” y esa “necesidad” están hoy en pleno marasmo. Europa se va a pique. Eso es precisamente lo que constata un grupo importante de intelectuales europeos que publicaron un manifiesto cuyos tres primeros párrafos dan cuenta de la orfandad que amenaza al Viejo Continente: “Europa no está en crisis, está muriéndose. No Europa como territorio, naturalmente. Sino Europa como Idea. Europa como sueño y como proyecto”.

 

Este grupo de filósofos, escritores, psicoanalistas y periodistas, entre los que se encuentran personalidades como Umberto Eco, Salman Rushdie, Fernando Savater, Bernard-Henri Levy, Claudio Magris o Julia Kristeva apela a la conciencia de los dirigentes para que no se empañe el sueño de la unidad europea surgido luego de la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, los intelectuales anotan que “esta Europa como voluntad y representación, como quimera y como obra, esta Europa que pusieron en pie nuestros padres, esta Europa que supo tornarse una idea nueva, que fue capaz de aportar a los pueblos que acababan de salir de la Segunda Guerra Mundial una paz, una prosperidad y una difusión de la democracia inéditas, pero que, ante nuestros propios ojos, está deshaciéndose una vez más”. En términos de producto interno bruto, PIB, Europa es sin dudas la potencia económica más grande que existe. Pero ello no basta porque, para los autores del manifiesto, esa potencia económica se ha tragado la idea de Europa y el Viejo Continente soñado por sus padres fundadores se está “deshaciendo en Atenas, una de sus cunas, en medio de la indiferencia y el cinismo de sus naciones hermanas”.

 

Modelo de integración y de paz para muchas democracias del mundo, Europa se muere por varias venas, empezando por uno de sus pilares, es decir, Grecia: “Da la impresión de que los herederos de aquellos grandes europeos, mientras los helenos libran una nueva batalla contra otra forma de decadencia y sujeción, no tienen nada mejor que hacer que retarlos, estigmatizarlos, pisotearlos y, desde el plan de rigor impuesto hasta el programa de austeridad que se les conmina a seguir, se los despoja del principio de soberanía que, hace tanto tiempo, inventaron ellos mismos”. Ese diagnóstico es igualmente válido para Italia, país donde se inventó la “distinción entre la ley y el derecho, entre el hombre y el ciudadano”, país “al origen del modelo democrático que tanto aportó”, y, hoy, está “enfermo de un “berlusconismo que no acaba de terminar”. Enfermedad crucial que envuelve también al ideal europeo y que hace de Italia “el enfermo del continente. ¡Qué miseria! ¡Qué ridículo!”. El llamado de estos intelectuales del Viejo Mundo es tan dramático como lúcido. En su breve y apasionada demostración, el texto se sumerge en la gran miseria europea contemporánea: miseria moral, ética, miseria de la solidaridad, miseria de los ideales que los europeos propulsaron por el mundo.

 

De allí que el manifiesto insista en que Europa se deshoja en todas partes: “De este a oeste, de norte a sur, con el ascenso de los populismos, los chauvinismos, las ideologías de exclusión y odio que Europa tenía precisamente como misión marginar, enfriar, y que vuelven vergonzosamente a levantar la cabeza. ¡Qué lejos está la época en la que, por las calles de Francia, en solidaridad con un estudiante insultado por el responsable de un partido de memoria tan escasa como sus ideas, se cantaba ‘todos somos judíos alemanes’! ¡Qué lejanos parecen hoy los movimientos solidarios, en Londres, Berlín, Roma, París, con los disidentes de aquella otra Europa que Milan Kundera llamaba la Europa cautiva y que parecía el corazón del continente! Y en cuanto a la pequeña internacional de espíritus libres que luchaban, hace 20 años, por esa alma europea que encarnaba Sarajevo, bajo las bombas y presa de una despiadada ‘limpieza étnica’, ¿dónde está? ¿Por qué ya no se la oye?”.

 

Sueño y realidad a la que, de pronto, millones de individuos se despiertan sacudidos por la crisis del euro, “esa moneda única abstracta, flotante porque no está endosada a la economía, a los recursos, a la fiscalidad convergente”. El horizonte que diseñan los firmantes del manifiesto para volver a darle cuerpo al sueño europeo es la unión política del Viejo Continente, sin la cual no habrá vida posible: “El teorema es implacable. Sin federación no hay moneda que se sostenga. Sin unidad política, la moneda dura unos cuantos decenios y después, aprovechando una guerra o una crisis, se disuelve”. El llamado que apareció este fin de semana plantea un paradigma curioso: “Antes se decía: socialismo o barbarie. Hoy hay que decir: unión política o barbarie. Mejor dicho: federalismo o explosión y, en la locura de la explosión, regresión social, precariedad, desempleo disparado, miseria. Mejor dicho: o Europa da un paso más, y decisivo, hacia la integración política, o sale de la Historia y se sume en el caos. Ya no queda otra opción: o la unión política o la muerte”. La carrera vertiginosa hacia ese fin de Europa ya ha comenzado, dicen los autores, y si no se toman las medidas adecuadas y no simples maquillajes ya nada la detendrá: “Europa saldrá de la Historia. De una u otra forma, si no se hace algo, desaparecerá. Esto ha dejado de ser una hipótesis, un vago temor, un trapo rojo que se agita ante los europeos recalcitrantes. Es una certeza. Un horizonte insuperable y fatal. Todo lo demás –trucos de magia de unos, pequeños acuerdos de otros, fondos de solidaridad por aquí, bancos de estabilización por allá– solo sirve para retrasar el fin y entretener al moribundo con la ilusión de una prórroga”.

 

¿Serán escuchados estos herederos del pensamiento crítico que aún parece conservar esa dimensión tan europea que consiste en nunca perder la capacidad crítica frente al comportamiento de los Estados? Apostar por ello sería otro sueño: entre socialdemócratas que diseñan políticas liberales, socialistas arrodillados ante las grandes corporaciones y capaces de volver a servir la bandeja de la “guerra contra el terrorismo islamista” para justificar intervenciones militares en otros países –Mali–, mientras la gente muere como moscas en Siria, entre gobiernos liberales azotados por niveles de payasismo y corrupción dignos de películas cómicas, no se ve por dónde puede aparecer alguien capaz de encarnar el gran sueño europeo. A menos que quienes lo fomentaron se levanten de sus tumbas.

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“Si fuese una empresa, España se encontraría quebrada”

Docente e investigador en Economía Aplicada en la Universidad de Málaga, el economista andaluz propone aplicar “la lógica de la austeridad a la deuda pública”. En esta entrevista, asegura que España debería salir del euro y explica por qué existe la decisión política de no hacerlo. Europa, la posición de Alemania y los procesos “prorrecesivos”.


–¿Por qué usted plantea que España es un país “quebrado”?

 

–Porque el volumen de sus pasivos, sus deudas, son superiores a sus activos. Si fuese una empresa, España se encontraría quebrada. El volumen de deuda que han contraído los particulares, las empresas, los hogares y el sistema financiero, sumado a la que ahora está contrayendo el sector público, en un contexto marcado por sus problemas de déficit fiscal, hace que sea absolutamente imposible pagar la deuda.

 

–¿Qué decisiones debería tomar el gobierno de España?

 

–Reestructurar la deuda, no sólo alargando los plazos, cambiando los tipos de interés y estableciendo un período de carencia, sino además haciendo una quita. Gran parte de esa deuda debe ser asumida por los acreedores que prestaron el dinero y que no evaluaron correctamente parte del riesgo en el que estaban incurriendo al prestar globalmente tal volumen de crédito. Aunque cada acreedor individualmente hubiera tomado una postura cuidadosa, el resultado global es una adjudicación de endeudamiento imposible de atender.

 

–¿Cree que hay voluntad política para llevar a cabo esa iniciativa?

 

–No, ninguna. Esto es la América latina de finales de los ’80 y principios de los ’90. Se trata de que los acreedores expriman a los deudores hasta que no puedan más. Y en ese momento, pasar a plantear lo que ya se sabe.

 

–¿Qué es lo que ya se sabe?

 

–Que no vamos a poder pagar la deuda, entonces; ¿para qué tanto ajuste, tanto sacrificio, si va a llegar un momento en que esta solución se va a tener que plantear? ¿Por qué tanto dolor sobre los pueblos, sobre la sociedad, cuando la solución al final es una? No se puede pagar la deuda.

 

–Hay países que han impulsado una reestructuración de su deuda, aunque con diferencias. Argentina es un caso, Grecia es otro. ¿Qué análisis hace de esas decisiones?

 

–Ninguna crisis financiera de esta naturaleza se ha resuelto nunca –cuando existe tamaño endeudamiento– sin un proceso de reestructuración de la deuda. Lo primero que debemos tener en claro es que existen precedentes que muestran que la solución pasa siempre por esa vía. Los acreedores pierden una parte, los inversores pierden otra, se establece un compromiso de pagos que sea asumible por una parte y que no perjudique a la otra. Cuanto antes se produce esa reestructuración entre acreedores y deudores, menos sufren los pueblos. Cuando ya no se puede sacar más agua de las piedras, la reestructuración empieza a aparecer en la agenda política.

 

–En un escenario marcado por esta falta de voluntad política para impulsar una reestructuración de la deuda, ¿cómo evalúa la posición de la izquierda española respecto de esta decisión?

 

–El gobierno está comprometido con un discurso absolutamente ortodoxo: las deudas hay que “honrarlas”. Esa palabra tiene una carga simbólica importante. Yo creo que la izquierda no ha terminado de asumir que el proyecto de la Eurozona y el euro no es un proyecto que la izquierda pueda defender en estos momentos, bajo ninguna perspectiva. Durante todo el proceso de Maastricht y la creación de la Eurozona, la ofensiva de la izquierda fue: “Esto va a ser la Europa del capital”. Y hoy, esto es la Europa del capital. Ahora nos encontramos con que tenemos una Europa completamente controlada por el capital, que se ha convertido en un espacio de rentabilización de los capitales periféricos y centrales, aunque más centrales que periféricos. La izquierda va transitando entre la incredulidad de no tener ningún tipo de discurso frente a esto –no termina de entenderlo y no termina de asumirlo– y plantear, en algunos casos, una respuesta socialdemócrata keynesiana.

 

–¿Cuál es esa respuesta, concretamente?

 

–La izquierda dice: “Podemos quedarnos dentro (de la Eurozona) pero articulando políticas fiscales diferentes, sobre las que tengamos soberanía”. Lo cual es absolutamente imposible desde el momento en que tienes unas reglas cada vez más cerradas y con menos margen para el poder de hacer política a nivel de toda Europa. Menos margen de discrecionalidad para los gobiernos nacionales.

 

–¿Usted cree que los gobiernos deberían contar con mayor discrecionalidad?

 

–Claro, absolutamente. Si no ¿para qué elijo un gobierno? Si tengo reglas que me dicen cómo dividir el presupuesto, entonces ya no puedo hacer política a partir del presupuesto. Una segunda cuestión que yo creo es que le tienen mucho miedo.

 

–¿Por qué?

 

–Se ha planteado abiertamente, en algunos encuentros, la ruptura con el euro. Temen que eso pueda producir una debacle en la economía, que efectivamente puede ocurrir, o un descenso en el nivel de vida de los ciudadanos, que efectivamente se va a producir. Pero nada garantiza que dentro del euro no vaya a seguir produciéndose. El caso griego es claro. En los últimos años, Grecia ha perdido el 25 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Es un ajuste sobre la economía brutal en apenas tres o cuatro años. España está perdiendo en torno del 4 y el 5 por ciento de su PIB.

 

–Dada la inviabilidad de seguir en el euro, que usted sugiere, ¿qué beneficios podría traer para España salir del euro, en términos de soberanía política y económica, por ejemplo?

 

–Absoluto. Salir del euro no implica salir de la Unión Europea, que es uno de los primeros errores que se plantean. De hecho, inteligentemente, ni Suecia ni Dinamarca ni el Reino Unido entraron en el euro. Y si vemos la evolución de sus variables, todas las variables macroeconómicas relevantes para los grandes mecanismos internacionales (inflación, desempleo, déficit público, deuda pública), todas en promedio, a lo largo de los diez años de vida del euro, son mejores fuera de la Eurozona que dentro. Eso con datos de la propia Comisión Europea. En segundo lugar, tenemos un discurso muy poco movilizador.

 

–¿Por qué?

 

–Porque no le podemos decir a la gente: “Mira, para que vaya todo mejor de la noche a la mañana, tus niveles de vida deben caer”. La gente se encuentra en esa situación, que Naomi Klein denomina “estado de shock”. Cada viernes que tenemos una comunicación de los ministros es para informar sobre un recorte en los derechos sociales, las libertades y los niveles de vida. Pero como lo va asumiendo con cuentagotas, al final no se da cuenta de que eso es una merma muy importante de sus condiciones de vida.

 

–¿Qué efectos positivos tendría salir del euro?

 

–En principio, recuperar la soberanía y la moneda. Eso es básico, porque permite no estar tan dependientes de los Estados a la hora de la financiación y que ellos no sean los que marquen la política, sino que haya un resorte del Banco Central que diga: “Vale, si usted no me compra la deuda del Tesoro, me la va a comprar el Banco Central y luego veremos cómo hacemos”. Tienes las posibilidades de recuperar tu economía. La economía española se ha desmantelado en los últimos diez años orientándose hacia los sectores claves: por un lado, en la construcción ya hemos visto el resultado de una burbuja inmobiliaria que ha provocado una caída tremenda del PIB y un incremento del desempleo muy importante. Por otro lado, el sector servicios. Dentro de la Eurozona se preveía desde un principio que lo que iba a haber era una especialización internacional del trabajo.

 

–Una decantación entre países poderosos, con estructuras económicas sólidas, y países débiles, cuya debilidad se incrementó dentro de la Unión Europea.

 

–Por mucho que entráramos y compartiéramos una moneda común, nuestras empresas no iban a ser tan competitivas como lo eran las alemanas. A España le quedaba especializarse en lo que fuese competitiva: en el turismo, en la cerveza fría y en tener playas, y algunas cosas más. De hecho, gran parte de la burbuja inmobiliaria se explica por las expectativas que tienen los constructores y el gobierno español sobre el turismo y, sobre todo, el turismo residencial.

 

–Es decir...

 

–Es decir que los del Norte no son extranjeros sino que vienen a vivir sus últimos años en el Sur, a gastarse sus jubilaciones y vivir en un lugar con más sol. Eso va unido a los inmigrantes y su mano de obra y a la locura especulativa de comprar hoy para vender mañana mucho más caro... lo que necesitas para recuperar tu economía es volver a diversificar tu estructura productiva. Evidentemente, todos los productos del exterior se van a volver mucho más caros, pero también habrá que producir dentro cosas que ya no se podrán comprar fuera, o se generará una demanda dentro para productos del interior que van a ser más competitivos en precio aunque no en calidad, respecto de los del exterior. No todos llevaremos autos Mercedes-Benz, pero tendremos que acostumbrarnos a ir con un coche más modesto y local. Eso te permite hacer una economía... desde la perspectiva de la izquierda se convierte en positivo por la recuperación de la soberanía económica y de la economía autocentrada. Salir de esta lógica loca de la globalización donde todos los bienes vienen desde muy lejos y, al mismo tiempo, se desmantelan empresas locales que producen lo mismo, pero un poco más caro.

 

–Si la moneda común no beneficia a los países periféricos, ¿en qué beneficia a los países centrales?

 

–A Alemania la ha beneficiado porque ha tenido un tipo de interés depreciado respecto del que tendría con el marco. El tipo de cambio está marcado por la dinámica económica interior de la Eurozona y no sólo por la demanda externa de productos alemanes, por eso el tipo de cambio del euro en estos diez años ha sido más bajo que el que habría debido tener el marco si Alemania hubiera adoptado una moneda propia. Esto se da como consecuencia de que su demanda externa es muy grande y eso revaloriza su moneda. De manera que, de entrada, Alemania se ha beneficiado con un tipo de cambio depreciado respecto del tipo de cambio de equilibrio de su economía. En segundo lugar, le ha permitido abrir un mercado enorme, gracias al cual ha desaparecido uno de los riesgos centrales: el riesgo de cambio.

 

–¿Por qué?

 

–Porque los países no pueden devaluar su moneda para hacer frente a la competitividad alemana. Entonces, al apoyar ese proceso de construcción europea, Alemania se garantizaba un mercado donde sus competidores iban a estar en desigualdad de condiciones por la menor competitividad de sus industrias. Pero sobre todo, porque no contarían con el resorte necesario para reequilibrar las condiciones comerciales, ya que perdieron el mecanismo del tipo de cambio. Eso favoreció a Alemania, que sustituyó su demanda interna –que ha sido tradicionalmente débil– por una demanda externa, con exportaciones mucho más potente frente a la que no cabía posibilidad de competencia, ni por la vía de la competitividad ni por la vía de los tipos de cambio. Y que, al mismo tiempo, le generaba un superávit comercial que “enjuagaba” financiando la compra de sus productos a los países periféricos. Es decir que no sólo era un beneficio para el sector industrial alemán sino también para el sector financiero alemán, ya que no iba a poder canalizar la cantidad de recursos que estaban teniendo por la vía del superávit comercial, y lo “enjuagaban” hacia el exterior.

 

–En la actualidad, con países “quebrados” como España y Grecia, ¿le sigue siendo útil a Alemania que estos países sigan en la Eurozona?

 

–Mientras sigan honrando sus deudas, evidentemente sí. Entre otras cosas, porque la situación de su sistema financiero, tanto de las cajas como de los bancos, es muy delicada. Por ejemplo, si un banco español grande decidiera que las cédulas hipotecarias que ha vendido a los bancos alemanes bajo soberanía española valen cero, quiebra todo el sistema financiero alemán. A Alemania le interesa que se “enjuague” el interior de todo el sistema bancario español para evitar que llegue a su sistema, que ya tiene el virus aunque le falta para que la enfermedad se desarrolle.

 

–¿Cuáles son las consecuencias de que el ajuste que se está llevando a cabo en países periféricos de la Unión Europea represente un porcentaje tan alto del PBI?

 

–Los programas de ajuste duros, blandos y moderados que están aplicando los países periféricos más Bélgica, Holanda y Francia afectan más del 60 por ciento de la economía europea. Es decir que tenemos dos tercios de la economía europea con políticas prorrecesivas, que no estimulan el crecimiento. Sólo queda un tercio de la economía europea tratando de tirar de toda la locomotora europea. En economías como la española, el déficit por cuenta corriente no se está resolviendo porque estemos exportando más –aunque un poco más estamos exportando–, sino porque la actividad económica interna está prácticamente en estado de encefalograma... con lo que las importaciones caen brutalmente. Lo que se estaba importando de Alemania, Holanda u otros sitios ya no se importa porque no hay actividad productiva. Esto genera que los dos tercios de la Eurozona profundicen la crisis y necesariamente terminen arrastrando a todas las economías, porque estamos todas conectadas en un mismo proyecto pero sin los instrumentos que nos permitirían compensar los desequilibrios de una y de otra.

 

–¿Cree que la insistencia en políticas “prorrecesivas” parte de una convicción de los gobernantes o en realidad hay otros intereses a nivel de la Unión Europea que impiden –más o menos explícitamente– modificar el sentido de estas políticas?

 

–Yo no creo que la austeridad tenga motivos políticos, me parecería grave encontrarme a mí mismo pensando que las políticas del Norte son para castigar nuestro “excesivo gusto por la fiesta” (el feriado) frente a su ética protestante y calvinista del trabajo, por decirlo de alguna manera. Creo que la austeridad se impone como un mecanismo para cumplir dos objetivos encubiertos. El primero es que, al aplicar programas de austeridad donde se va imponiendo progresivamente la privatización de lo público, hay capitales privados que encuentran en la privatización de esos servicios públicos un nicho de rentabilidad en un entorno en el que las tasas del capital en Europa están cayendo de forma importante. En el desmantelamiento del Estado de Bienestar –jubilación, educación y pensiones– encuentran una fuente de rentabilidad. Y eso ayuda a que los planes de austeridad se llamen “privatización”. Porque lo que se privatiza son los bloques rentables, nadie compraría una empresa pública quebrada, ésa te la quedas y ves qué haces con los trabajadores.

 

–¿Por qué en España finalmente decidieron no privatizar el servicio de agua?

 

–No es que (esa decisión) haya sido una victoria de la movilización popular, sino que no encontraron a nadie que lo viera rentable. Sólo se privatizan educación, sanidad, prevenciones y aeropuertos. El segundo objetivo encubierto es que las políticas de austeridad están orientadas a... por ejemplo, la reforma del artículo 135 de la Constitución es un claro ejemplo.

 

–¿En qué sentido?

 

–En el sentido de que se nos dice: “El Estado puede hacer con los presupuestos lo que les dé la gana, pero lo primero es pagar los intereses de la deuda”. Es una política orientada a desmantelar el área del Estado de Bienestar social y mantener, al mismo tiempo, los pagos de los intereses y la deuda. En los presupuestos generales del Estado de este año se destina más presupuesto al pago de los intereses de la deuda que al pago de funcionarios públicos. No se imponen políticas de austeridad para decir: “Vamos a establecer un tope al pago de la deuda porque entendemos que eso supone una transferencia de renta desde los ingresos de los ciudadanos hacia el sector financiero”. La austeridad se impone siempre sobre determinadas partidas y no sobre otras.

 

–¿Como cuáles?

 

–Por ejemplo, sobre las pensiones tenemos una ofensiva, con el argumento de que “la sociedad española está envejeciendo y por tanto hay que reformar el sistema de pensiones porque es insostenible”. Y uno piensa: como el ingreso de las pensiones depende de los ingresos de las cotizaciones de la seguridad social de los trabajadores, por un lado, y de la partida de gastos de los pensionistas, por el otro; y si hay mucho desempleo y las cotizaciones bajan y, al mismo tiempo se sigue manteniendo la tendencia de la jubilación, pues claro, hay que corregir esto porque hay un desequilibrio presupuestario. Entonces uno cree que es razonable. Pero cuando se miran otras partidas presupuestarias, como el ejército, allí no hay cálculo de ingreso y beneficio, porque se plantea que hay que tener un ejército y lo tenemos que pagar entre todos, sea el gasto que fuere. Es una lógica perversa que aplicamos en función del resultado que queremos tener, porque la lógica de la austeridad también podríamos llevarla a la partida de deuda pública.

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Jueves, 24 Enero 2013 09:24

Cameron consulta la salida de la UE

Cameron consulta la salida de la UE

Desde Londres

 

En medio de la crisis económica europea, el primer ministro David Cameron abrió la puerta para la salida británica de la Unión Europea (UE). A 40 años de la incorporación del Reino Unido al proyecto paneuropeo, Cameron indicó que convocaría un referendo sobre la permanencia británica en la UE si los conservadores ganan las elecciones de 2015. "Es hora de que los británicos puedan pronunciarse sobre este tema. Es hora de que solucionemos el tema europeo en la política británica. Es lo que les digo a los británicos: ésta será su decisión", señaló Cameron en un discurso en Londres.

 

La crisis europea, y en especial la de los 17 países de la Eurozona que manejan el euro, han dado alas a la posición natural de la mayoría británica: un insular aislacionismo. Con una economía que marcha hacia la tercera recesión en cuatro años, con una fuerte tendencia euroescéptica entre sus propios diputados, con un partido antieuropeísta robándole votos, Cameron decidió que la mejor defensa es el ataque. "La desilusión con la Unión Europea ha alcanzado un punto máximo. No podemos seguir pidiéndoles a los británicos que sigan aceptando un acuerdo europeo en el que no han tenido ni voz ni voto. Por eso, cuando negociemos un nuevo acuerdo con Europa, lo someteré a un referendo con una clara opción: o aceptamos el nuevo acuerdo o nos vamos de la Unión Europea", dijo Cameron.

 

El primer ministro insiste en que la profundización de una unión fiscal y bancaria de la Eurozona en marcha requiere un nuevo tratado a nivel europeo que reemplace el de Lisboa, vigente desde 2009 y equivalente a una suerte de Constitución para los 27 miembros de la UE. Según la lógica de Cameron, el nuevo tratado requerirá una consulta popular para ratificarlo. En los hechos, el referendo está tachonado de oraciones condicionales. No hay ninguna garantía de que los conservadores ganarán las elecciones en 2015 con mayoría propia, la canciller alemana Angela Merkel puso paños fríos a la necesidad de un nuevo tratado que muchos consideran inevitable y, en caso de que se proceda con este tratado, no hay ninguna certeza de que el Reino Unido conseguirá renegociar las cláusulas de política social y laboral europea que está exigiendo. Pero toda esta condicionalidad tan hipotéticamente anclada en el futuro tiene efectos económicos, diplomáticos y políticos en el presente.

 

A nivel económico abre un signo de interrogación que puede afectar la inversión. En otras palabras, ¿se instalará en el Reino Unido una multinacional que mira al mercado europeo en su conjunto si existe un peligro de retirada británica de la UE? Un empresario británico que dialogó con la BBC desde la reunión de los multimillonarios en Davos señaló que había hablado con automotrices de Corea del Sur, India, China, Japón y Estados Unidos, quienes se habían manifestado profundamente preocupados sobre el compromiso británico con la UE. "El problema de este anuncio del primer ministro es que crea incertidumbre y eso es lo que menos necesitamos. No es positivo para la inversión", señaló Sir Martin Sorrell. En especial –cabría agregar– para una economía que está al borde de la recesión, ahogada por un duro programa de ajuste fiscal.

 

A nivel diplomático el mensaje fue inmediatamente condenado por la mayoría de los líderes europeos. El canciller francés Laurent Fabius habló de los peligros para el mismo Reino Unido de estar "fuera de la Unión Europea", mientras que el alemán Guido Westerwelle rechazó la posibilidad de que hubiera una renegociación de aspectos de la UE, un punto enfatizado también por el sueco Carl Bildt, quien señaló que si cada país obtiene una renegociación de las partes que no le gustan, la UE se convertiría en un "caos". En los días previos al discurso, el mismo Barack Obama llamó telefónicamente a Cameron para remarcarle que la relación especial bilateral con Estados Unidos se mantiene siempre que el Reino Unido esté en el interior de la Unión Europea.

 

La clave para Cameron es el impacto político. A corto plazo, el discurso logró recuperar el apoyo de los euroescépticos de sus propias filas y –habrá que ver la próxima encuesta– probablemente sirva para atraer a algunos compañeros de ruta del UKIP, partido antieuropeísta. A mediano plazo es una peligrosa apuesta que puede terminar con un resultado que el mismo Cameron –un reticente europeísta– no quiere: la salida de la UE.

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Lunes, 21 Enero 2013 06:12

Hacia una gran bifurcación

Hacia una gran bifurcación

El fin de 2012 estuvo marcado por una notable calma: los pronósticos de un estallido de la Zona Euro ya no son mayoritarios, ya que poco a poco los responsables políticos terminaron por evaluar los problemas y bosquejar un aggiornamiento de los procedimientos comunitarios e intergubernamentales. El vuelco aparece en el verano europeo de 2012, cuando Mario Draghi anuncia que el Banco Central Europeo está dispuesto a sostener el euro por todos los medios posibles; de hecho, el rescate en los bancos de los títulos de la deuda pública de los Estados más amenazados, como España e Italia, hizo bajar las primas de riesgo y tranquilizó a la comunidad financiera internacional, más allá de las reticencias de las autoridades alemanas. En el último trimestre del año pasado se decidió que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que era transitorio, dejará su lugar al Mecanismo Europeo de Estabilidad, un fondo permanente que apunta a responder a futuras crisis financieras. De manera similar, la interdependencia entre crisis de las deudas soberanas y crisis bancaria alcanzó tal amplitud en España que se decidió instituir una agencia europea de regulación de los bancos e instituciones financieras más grandes. Al término de un proceso relativamente complejo, esta agencia podrá intervenir directamente inclusive movilizando fondos europeos.

 

La nueva delegación a Europa de atributos altamente simbólicos de la soberanía nacional presenta fuertes resistencias, pero la estabilidad financiera se reconoce finalmente como objetivo comunitario, complemento necesario y descuidado por demasiado tiempo de la estabilidad monetaria. Finalmente, más allá de una “regla de oro” que limita los déficit públicos –que es un endurecimiento del PSC para el que la última década mostró las dificultades estructurales de aplicación–, se abre camino un esbozo de coordinación de las políticas económicas nacionales aun si no existe mayoría para contemplar un gobierno económico de la Zona Euro en debida forma.

 

Aun si fuera erróneo concluir que ha terminado la crisis del euro, los últimos meses marcaron avances significativos en dirección de un mayor federalismo, pero el proceso así engendrado sigue siendo muy incierto. Estos nuevos procedimientos europeos o intergubernamentales se presentan como soluciones técnicas en respuesta a la urgencia de la situación, pero distan de tener el aval de las opiniones públicas nacionales. En efecto, las ayudas aportadas se sometieron a la imposición de reformas a menudo drásticas y por lo tanto impopulares, independientemente o a veces contra la expresión democrática de los ciudadanos. Las propuestas de retorno al Estado-nación de una fracción de la soberanía delegada a Europa se multiplican, ya que las opiniones públicas nacionales tienen la impresión de que ya no son defendidas correctamente en ese nivel, y que hay que volver al imperativo de una democracia que se expresa esencialmente en el nivel nacional.

 

Se manifiesta sí el avance de los partidos y movimientos de extrema derecha, de los que es la propuesta central, en contra del consenso de hecho entre partidos conservadores y socialdemócratas. La tentación de un retorno del “cada quien por su cuenta” se manifiesta claramente en la discusión sobre la evolución a mediano plazo del presupuesto europeo. ¿Por qué gobiernos acosados por demandas sociales, vinculadas por ejemplo con la amplitud y duración de un desempleo masivo, y sometidos a medidas de austeridad fiscal, de reducción de los servicios públicos de salud y educación, aceptarían transferir una parte de su recaudación fiscal al presupuesto europeo que, hasta el momento, resultó incapaz de aportar una contribución a un retorno del crecimiento?

 

Así, en 2013 es claro que los tratados europeos mostraron sus límites, de manera que queda excluido volver a su aplicación. Sin embargo, los países miembros de la UE distan de ponerse de acuerdo sobre la reconfiguración de sus instituciones. Para el gobierno británico, es importante salirse de las obligaciones europeas que no corresponden a los intereses del país. Para el gobierno alemán, se trata, por el contrario, de construir nuevas reglas de juego, más sofisticadas y restrictivas que en el pasado, para caminar hacia una forma original de federalismo. La mayor parte de los otros gobiernos ven su poder de negociación limitado por la acumulación de desequilibrios mayores dentro de su economía, a lo largo de la última década.

 

A partir de esta constatación, se abren para la UE trayectorias muy contrastadas: retiro/exclusión de uno o varios Estados miembro, reconocimiento de la divergencia entre Europa del Sur y del Norte, evolución hacia una Europa à la carte en la que coexistiría toda una gradación de acuerdos parciales, en torno de una Zona Euro en marcha hacia un real federalismo. Como afirmaba un filósofo francés, “el futuro dura mucho tiempo”. Los años por venir nos reservarán muchas sorpresas, ya que son los movimientos políticos y sociales nacionales, en su confrontación con las fuerzas de la globalización económica y financiera, los que decidirán el futuro de la UE.

 

* Economista, Institut des Amériques, París, Francia.

 

Traducción: Irene Brousse. CEIL Conicet.

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El Mercado Común del Sur (Mercosur) consolidó este 2012 su estructura y base con la incorporación plena de Venezuela y se erige hoy como la quinta economía del mundo con un Producto Interno Bruto de 3,3 billones de dólares y el 20 por ciento de las reservas probadas de petróleo.

 

Con más de 311 mil 865 millones de barriles de crudo en reservas certificadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el Mercosur pasó a dominar una de las mayores provisiones de este combustible en el planeta.

 

Venezuela aparece con 296 mil 500 millones de barriles, seguida de Brasil, con 12 mil 860 millones y Argentina, con dos mil 505 millones, lo cual confirma la solidez de esta asociación regional.

 

Creado en 1991, el bloque transformó sus fronteras y ahora se extienden desde la Patagonia hasta el Caribe, lo cual representa un suspirado mercado de 275 millones de personas en un territorio de 12,8 millones de kilómetros cuadrados, el 72 por ciento de Sudamérica.

 

Además del petróleo, el Mercosur cuenta con grandes reservas comprobadas de gas natural al acumular más de 6,2 billones de metros cúbicos, de las cuales el 88,7 por ciento (5,5 billones de metros cúbicos) pertenecen a Venezuela.

 

Argentina aparece con 378 mil 800 millones y Brasil con 336 mil 400 millones. De concretarse al final del 2013 el ingreso de Bolivia, este próspero grupo sumaría otros 360 mil millones de metros cúbicos de gas natural.

 

En el espacio territorial de este bloque se concentran igualmente las dos terceras partes de la reserva de agua dulce del planeta, según estadísticas brasileñas.

 

Estos codiciados recursos vigorizan a tal mecanismo de integración, cuyos objetivos y propósito parecen retomar un nuevo rumbo que, sin despegarse de lo comercial, se inclinan por tornar la cooperación entre sus socios en un instrumento de la unión regional.

 

La presidencia pro tempore brasileña, concluida en la cumbre del 7 de diciembre último, abrió sus puertas además a Bolivia y Ecuador para que se integren al grupo, que mantiene suspendido a Paraguay desde junio pasado, luego de la amañada destitución del presidente Fernando Lugo

 

Medios políticos de Brasil llaman la atención de que después de la sanción aplicada al gobierno impuesto en Asunción, traslucieran con fuerza voces que hablan de inclusión y de libre circulación de personas y movilidad académica dentro del Mercado Común del Sur.

 

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, corroboró que durante la jefatura pro tempore del bloque se avanzó hacia nuevos mercados y Bolivia firmó el documento de adhesión, que establece un período de un año para concretar su entrada a este amplio mercado.

 

Guyana y Surinam solicitaron asimismo su alistamiento al bloque como asociados, para sumarse al conjunto de naciones con este estatus: Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia y Perú.

 

El gobierno ecuatoriano anunció asimismo que evalúa los pro y contra que representarían para su economía el ingreso a esta asociación.

 

Según el presidente Rafael Correa, les "sobra voluntad", pero la decisión adoptada por ese país en la década de los 90, de asumir el dólar estadounidense como moneda, los privó de contar con una divisa nacional.

 

Tenemos que reflexionar mucho sobre las oportunidades y riesgos para aceptar los acuerdos", "ver el efecto y saber los costos prácticos económicos de ingresar al bloque y conversarlos con franqueza con Mercosur", aseveró.

 

Al cierre de 2012, Mercosur ratificó la suspensión de Paraguay y decidió "seguir examinando la situación", pero "sin alterar" la sanción impuesta a esa nación en junio pasado, tras la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

 

El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Antonio Patriota, explicó que el bloque actuará "de la mano" con la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que también sancionó a Paraguay y su retorno está condicionado a la celebración de elecciones generales en ese territorio.

 

Para Brasil, los pasos dados este año denotan que América Latina hace la diferencia, con el fortalecimiento del Mercosur y el afianzamiento político de la Unasur, en medio de una crisis económica mundial que mantiene en jaque a Europa.

 

Los propósitos anunciados por el grupo se encaminan a aplicar medidas que reduzcan la pobreza y garanticen una mejor distribución de las riquezas.

 

Para Uruguay, que se encargará en el primer semestre de 2013 de la presidencia del Mercosur, está presente el desafío de aprovechar el poder acumulado para promover un amplio intercambio regional, y que incorpore de lleno a la sociedad y ofrezca resultados en beneficio de los ciudadanos.

 

(Tomado de Prensa Latina)

 

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