Tres zapatistas abordo de una de las embarcaciones de madera que construyeron. EZLN

La conquista al revés: zapatistas inician su viaje a Europa

 

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) iniciará el 3 de mayo una travesía inversa a la que hace más de 500 años hicieron a través del Atlántico los conquistadores que invadieron el continente americano. Un grupo de siete zapatistas ha partido este lunes desde las montañas del Estado de Chiapas, al sur de México, hacia Isla Mujeres, en Quintana Roo. Desde allí, esperan zarpar en un navío el próximo lunes. La comitiva prevé llegar a las costas de Galicia, en España, a mediados de junio. Se trata de una “travesía por la vida”, según ha informado este lunes la organización en un comunicado firmado por el subcomandante Galeano, conocido antes como subcomandante Marcos. En el mismo escrito, se evoca una leyenda maya según la cual Ixchel, diosa del amor y la fertilidad, dijo: “Del oriente vino la muerte y la esclavitud. Que mañana al oriente naveguen la vida y la libertad en la palabra de mis huesos y sangres”.

El escuadrón está formado por siete personas, todas mexicanas y descendientes de los mayas, que “comparten dolores y rabias con otros pueblos originarios de este lado del océano”, según ha comunicado el EZLN a través de su página web. Los miembros de esa delegación que este lunes han iniciado la travesía llegarán “a más tardar” el viernes a Isla Mujeres y abordarán la embarcación en la que emprenderán el viaje hacia Europa, La Montaña. Permanecerán en el navío “dos o tres días” antes de zarpar. A bordo, llevarán otros tres cayucos que han sido tallados y pintados por miembros del movimiento político y militar que se levantó en Chiapas en 1994, durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y puso de manifiesto las desigualdades en las que vivía la mayoría de la población indígena del país.

La comitiva que viajará —Lupita, de 19 años; Carolina, de 26; Ximena, de 25; Yuli, de 37; Bernal, de 57; Darío, de 47, y Marijose, de 39— ha pasado los últimos 15 días aislada, según ha informado el EZLN, para asegurarse de que ninguno de los siete integrantes esté contagiado de covid-19. Durante esas dos semanas, han vivido en una réplica de la embarcación y se han preparado para la “dura travesía por mar”. Los voluntarios que se postularon para viajar eran “más de 20″, de acuerdo con la organización, pero solo siete contaban con pasaporte. Finalmente, el grupo ha sido llamado “Escuadrón 421″ porque está conformado por cuatro mujeres, dos hombres y una persona que no se identifica ni como hombre ni como mujer.

El viaje “mucho tiene de desafío y nada de reproche”, se lee en un comunicado. Cuando anunciaron la travesía por el mundo, en octubre pasado, aseguraron que hablarían “al pueblo español”. “No para amenazar, insultar ni reprochar, ni exigir, no para que nos pida perdón… Ya basta de jugar con el pasado lejano para justificar, con demagogia e hipocresía, los crímenes actuales”, expresó en una carta el movimiento, que desde sus orígenes se ha definido como feminista y anticapitalista. El comunicado confrontaba con la petición que el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo en 2019, cuando reclamó que el Rey de España y la Iglesia pidan perdón por los abusos cometidos durante la conquista.

“La delegación recibió el mandato de los pueblos zapatistas para llevar lejos nuestro pensamiento, es decir, nuestro corazón. No solo para abrazar a quienes en el continente europeo se rebelan y resisten, también para escuchar y aprender de sus historias, geografías, calendarios y modos”. El objetivo es llegar a las costas de Vigo, en Galicia, en “seis u ocho semanas”. Una vez allí, los zapatistas contemplan dos escenarios: que reciban una autorización para desembarcar o que no. Si se da la segunda situación, están “preparados” para desplegar una gran manta que diga “¡Despertad!”. “Esperaremos a ver si alguien lee el mensaje y luego otro tanto a ver si, en efecto, despierta, y otro tanto más a ver si hace algo”, se lee en su página web. Si eso no sucede, emprenderán el regreso.

Si logran desembarcar, han afirmado, “habrá fiesta, baile, canciones, y cumbias”. La primera persona en pisar tierra será Marijose, según el comunicado, que tiene experiencia en cayuco y lancha y “habla la castilla con fluidez”. Además de visitar España, el escuadrón espera recorrer una veintena de países, entre los que están Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, Reino Unido, Rusia, Suecia, Turquía, entre otros. “En ambos lados del océano, un mensaje breve inundará todo el espectro electromagnético, el ciberespacio y eco será en los corazones”, concluye el comunicado difundido este lunes, que acude al humor en varias ocasiones: “La invasión ha iniciado”

Por Constanza Lambertucci

México - 26 abr 2021 - 18:57 COT


 Desde la Lacandona para el mundo

por Luis Hernández Navarro

La historia de la colonización del Nuevo Mundo y de la expansión capitalista sigue la ruta del Atlántico. A través del océano llegaron a América los primeros colonizadores y religiosos, acompañados de sus armas y su fe. Inseparables, la cruz y la espada surcaron los mares, seguidas de esclavos y mercaderías. Transportadas por vientos y corrientes marítimas, las naves retornaban a Europa cargadas con los frutos del saqueo y la expoliación.

Este 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, Chan Santa Cruz, el nombre que se dio al santuario y gobierno maya autónomo que durante medio siglo mantuvieron vivos los indígenas rebeldes, se invertirán los papeles. En esa fecha, también a través del Atlán-tico, el barco zapatista La Montaña, zarpará de Isla Mujeres rumbo al puerto de Vigo, en España, para encontrarse con sus camaradas y con una multifacética serie de figuras y movimientos sociales. La antigua ruta de la Conquista será la vía para que la expedición emancipatoria bautizada por el EZLN como "Travesía por la Vida", arribe a Europa.

Se reeditará así, ahora en sentido contrario, el apasionante encuentro entre insumisos, proscritos y protagonistas de las revueltas populares anticapitalistas de los dos continentes, narrado por Peter Linebaugh y Marcus Redinker, en su maravilloso libro La Hidra de la Revolución. Marineros, esclavos y campesinos en la historia oculta del Atlántico. Los marineros –escriben Linebaugh y Redinker– traían a Europa relatos que hablaban sobre las sociedades alternativas de América. En el camino "enlazaron el comunismo primitivo del Nuevo Mundo con el comunismo plebeyo del Viejo Mundo".

El alcance de la iniciativa sólo puede comprenderse a plenitud si se deja de lado la mistificación de suponer que todo se resuelve en el Estado y por el Estado. Las luchas actuales, tomadas en su mundialidad, en lugar de aceptar la homogeneidad del Estado, del capitalismo, de la técnica, conducen a diferencias. La nostalgia por la Cortina de Nopal nada tiene que ver con la izquierda. Las luchas emancipadoras han sido siempre internacionalistas.

Ciertamente –como señalaba el historiador social inglés Edward P. Thompson– intentar influir el curso de la historia por medio de movimientos desde abajo es una tarea desagradecida y terriblemente larga. Pero, a la larga, es uno de los pocos lugares honorables para estar.

En su etapa europea, la delegación marítima del EZLN, a la que se sumarán otros delegados que llegarán por vía aérea, visitará más de 30 países. Y se encontrará allí con miles de activistas que, desde 1994, han visitado y vivido por temporadas en las comunidades autónomas zapatistas. Van a ver a sus viejos conocidos altermunistas, que hoy (como ayer), son incansables luchadores contra el fascismo, generosos organizadores de migrantes, constructores vitales de nuevas formas de convivencia urbana, aguerridos sindicalistas en un mundo laboral precarizado, aguerridos derrumbadores de estatuas de tratantes de esclavos y colonialistas (https://bit.ly/2PluaBF).

Las conexiones entre los zapatistas y sus interlocutores europeos, perdurables y sorprendentemente vitales, a pesar del paso de los años, han sido ignoradas o pasado inadvertidas para quienes ven el mundo desde arriba. Sin embargo, han marcado profundamente la dinámica de las luchas antisistémicas. Aunque formalmente lo sea, Bruselas no es ya más la capital de la Unión Europea. En el mapa de las resistencias, Atenas, Génova, Gibraltar o los centros donde llegan los migrantes han cambiado el mapa de las resistencias y ocupan su lugar.

Hay entre ambos una larga historia de cooperación, solidaridad desde abajo, lenguaje compartido, reivindicación y reinvención de lo común; un "nosotros". Han elaborado un horizonte colectivista, antiautoritario e igualitario. Sus modos de vida alternativos están profundamente imbricados. Han forjado lazos de amistad, afecto y comunión a prueba de adversidades. Son una comunidad unida por ideas, sentimientos y experiencias comunes. Hay entre ellos, aunque sea de manera incipiente, un destino global creado conjuntamente (https://bit.ly/3gDMd14).

La travesía zapatista puede leerse como un éxodo del entramado organizativo en el que las ortodoxias se institucionalizan. Los rebeldes de ambos continentes comparten el que sus herejías nacieron de las periferias. Como señala el filósofo francés Henri Lefebvre, lo periférico se sitúa, a veces, en el centro, o es la clave para llegar a él. Sólo los periféricos alcanzan la conciencia y el conocimiento de los centros. La conciencia periférica dirigida metódicamente permite –dice– alcanzar el conocimiento del centro y de la mundialidad.

Muy lejos de la waltdisneyzación del pasado, con el reconocimiento de las memorias de los pueblos históricos del continente americano en prenda, confrontados radicalmente a la persistencia de la arrogancia colonial, muy lejos del victimismo paralizante que no rompe con la lógica del poder, han echado a andar una otra política por la vida, que no está sujeta al reloj de los negocios ni al calendario de los de arriba. Su propuesta, que evita repetirse y surge de sus realidades terrenales, evade los tiempos de la economía y los momentos de la representación.

En la hora de la palabra, desde la Lacandona para el mundo, a punto de levar anclas en Isla Mujeres para surcar las aguas del Atlántico, los zapatistas, como los marineros, no hablarán bajo, porque, como se sabe, el mar habla alto.

Twitter: @lhan55

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El EZLN inicia la travesía rumbo a Europa. La delegación zapatista se concentra en el Semillero Comandanta Ramona

Ciudad de México. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunció hoy que está “ya en camino rumbo a Europa”. En un comunicado informaron que esperan desembarcar en Europa a mediados del mes de junio, continente al que llegarán en una embarcación llamada “La Montaña”, que partirá el tres de mayo de “algún puerto” de México.

A partir del 10 de abril, indicaron, empezaron a concentrarse en el “Semillero Comandanta Ramona” los y las delegadas del primer grupo de la llamada Travesía por la Vida, capítulo Europa, donde se encontrarán con luchas de al menos 30 países. 

“Con una pequeña ceremonia, según nuestros usos y costumbres, la delegación recibió el mandato de los pueblos zapatistas para llevar lejos nuestro pensamiento, es decir, nuestro corazón.  [email protected] delegad@s llevan un corazón grande.  No sólo para abrazar a quienes en el continente europeo se rebelan y resisten, también para escuchar y aprender de sus historias, geografías, calendarios y modos”, señalaron en el comunicado difundido por Enlace Zapatista.

Informaron que este primer grupo “permanecerá en cuarentena por 15 días, aislados en el semillero, para garantizar que no están contagiados del llamado COVID 19 y para que se preparen para el tiempo que dura su travesía por mar.  Durante esas dos semanas, estarán viviendo dentro de la réplica de la embarcación que, para eso, construimos en el Semillero”. Y adjuntaron fotos de la réplica en la que permanecerá dos semanas la delegación.

El día 26 de abril partirán rumbo a un puerto de la República Mexicana del que no dijeron nombre ni ubicación, a donde “llegarán a más tardar el 30 de abril”. Y luego permanecerán a bordo del barco dos días, y el día 3 de mayo del 2021, día de la Santa Cruz, Chan Santa Cruz, el navío “La Montaña” zarpará con destino a las costas europeas, “en un viaje que se supone tomará de 6 a 8 semanas”, por lo que se calcula que en la segunda mitad del mes de junio del 2021 estarán frente a las costas europeas.

En el comunicado firmado por el subcomandante Moisés, señalaron que a partir de este 15 de abril del 2021, desde los 12 caracoles zapatistas, las bases de apoyo irán realizando actividades para despedir a la delegación zapatista que, por mar y aire, viajará a la geografía que llaman “Europa”. 

La comisión zapatista se encontrará con quienes colectivos y organizaciones que los han invitado “para platicar sobre nuestras historias mutuas, dolores, rabias, logros y fracasos”, de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Cataluña, Cerdeña, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, Estado Español, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría, Italia, Luxemburgo, Noruega, País Vasco, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, Rusia, Serbia, Suecia, Suiza, Turquía, Ucrania.

12 abril 2021


¿Encuentro entre dirigentes o entre movimientos?

Por Raúl Zibechi

En un encuentro con la Caravana Nacional e Internacional de Observación y Solidaridad con las Comunidades Zapatistas, realizado en el 2 de agosto de 2008 en La Garrucha, el subcomandante Marcos explicó cómo entienden los encuentros internacionales entre movimientos en el marco de La Sexta Internacional.

Dijo que se trataba de un “encuentro de rebeldías” para intercambio de aprendizajes directos, no mediáticos sino reales.

Como el zapatismo pone todo patas arriba, en estos momentos de preparación de giras vale volver sobre sus modos plebeyos (que es como decimos en mi tierra las relaciones entre abajos) de establecer relaciones y de trabajar.

Relató que esos meses recibieron delegaciones de varias partes del mundo y que a miembros de Via Campesina les dijeron: “El encuentro entre dirigentes para nosotros no vale nada. Ni siquiera la foto que se tomen. Si las dirigencias de dos movimientos no sirven para que los movimientos se encuentren y se conozcan, esas dirigencias no sirven”.

Estamos ante una cultura política completamente opuesta a la que practican, incluso, los movimientos que se reclaman como anti-capitalistas o revolucionarios, y esto es tan trascendente que merece algunas explicaciones.

La primera es que la cultura capitalista y patriarcal no sólo es hegemónica en la sociedad en general, sino también entre los sectores populares, pueblos negros y originarios y, por lo tanto, también en los movimientos y organizaciones. Reconocerla y evitar que se reproduzca es una tarea central, ya que no podemos cambiar el mundo con los modos del sistema.

La segunda es que para acotar la cultura del capital en los movimientos, no digo eliminar porque es un proceso muy largo, es necesario comenzar a hacer las cosas de otro modo, rehuir las inercias, poner en discusión todas y cada una de las prácticas, y hacerlo abiertamente, en el diálogo entre las y los de abajo organizados.

Un rasgo típico de la cultura capitalista en el interior de los movimientos consiste en darle prioridad a los dirigentes; a los varones sobre las mujeres; a los militantes más experimentados y reconocidos sobre los menos conocidos; a quienes se expresan mejor en la lengua que manejan los medios, desplazando a las que hablan lenguas originarias.

En los medios del sistema hay una clara tendencia a “reconocer” y darle voz a los dirigentes que mejor se expresan, los que se destacan por alguna razón en la que se espeja la cultura dominante, convirtiéndolos a menudo en los favoritos de los periodistas que siempre los buscan y con los cuales se sienten más cómodos. De este modo, los medios terminan eligiendo a los dirigentes en vez de hacerlo las bases.

Como aprendimos en la educación popular, la cultura de abajo ha sido colonizada por el capitalismo y ella se expresa de forma compleja y distorsionada, con muchos matices de la cultura dominante. Sin embargo, aún persisten rasgos de lo mejor de las culturas negras, originarias, campesinas y populares, pero es necesario hacer un trabajo interior, en el seno de nuestras comunidades, para aventar –separar la paja del trigo- los aspectos opresores de los liberadores.

Eso no se puede hacer en una sola asamblea, ni lo deben hacer sólo los organismos superiores de la organización y los dirigentes, sino es tarea permanente de todas y todos los que integramos un colectivo.

Como señala el EZLN, la foto entre dirigentes no tiene sentido, no va a ningún lugar salvo a ocupar espacios en los medios. Lo importante es que las personas que integran movimientos se encuentren, dialoguen, aprendan unas de otras, consigan intercambiar saberes y experiencias. Esto es más fácil de hacerlo en rondas, en fogones, en los que hay tiempo para compartir, hablar y escuchar sin interferencias externas. Pero también valen las fiestas, los partidos de fútbol y los bailes para cumplir esos objetivos.

Los modos públicos de los movimientos son incluso más importantes que sus programas y declaraciones, ya que emiten mensajes de mayor profundidad porque escenifican el mundo por el que luchan. Muchos hablan contra el capitalismo y el neoliberalismo, pero actúan de forma opuesta. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, es una cuestión ética que, finalmente, es el norte que debería guiar todas las acciones.

 

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Domingo, 07 Marzo 2021 05:15

De Rojava a Chiapas

De Rojava a Chiapas

El Kurdistán es un pueblo con lengua y cultura propias que habita entre los ríos Tigris y Éufrates. Desde hace años y de distintas formas, este pueblo lucha por su autodeterminación. En el pasado, los territorios kurdos estuvieron divididos por los imperios otomano y persa. Después del reparto imperial que vino con la Primera Guerra Mundial, el pueblo kurdo quedó dividido entre Irak, Irán, Siria y Turquía.

La lucha del pueblo kurdo por su liberación se ha vuelto también una lucha por la sobrevivencia, en la que enfrentan a ejércitos de gobiernos nacionales, del Estado islámico y de potencias imperiales. Las organizaciones kurdas son varias y diversas entre ellas, incluso estas diferencias suelen ser usadas por los actores interesados en el petróleo de la región para disminuir la resistencia.

Entre las organizaciones del pueblo kurdo destaca el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), fundado en 1978, marxista-leninista, y que formó parte de las luchas anticoloniales que estallaron por aquellos años. Con el paso del tiempo, el PKK fue transformándose intelectualmente para encontrar un "camino propio", el Confederalismo Democrático, un proyecto que, según Abdullah Öcalan –figura ideológica y prisionero político– se caracteriza por ser "flexible, multicultural, antimonopólico, orientado hacia el consenso" y en donde la "ecología y el feminismo son pilares centrales".

El confederalismo democrático puede enunciarse como un proyecto anticapitalista, antipatriarcal, popular, construido por el pueblo kurdo, el cual experimentó entre 2012 y 2014 un momento paradigmático: la declaración de la autonomía de facto de Rojava, una región en el Kurdistán sirio, proceso que encontró eco internacional. En este proceso jugaría un papel determinante la resistencia armada encabezada por las mujeres kurdas y su congreso Kongra Star.

Para la socióloga Azize Aslan, "Rojava no es sólo el territorio donde está teniendo lugar una revolución, es también un territorio donde la idea de una revolución está redefiniéndose". Su argumento es potente: ahí se construye una red de asambleas en donde los pueblos toman las decisiones respecto de su futuro. Son esas asambleas las que posibilitan la democracia directa y el autogobierno: "El propósito del sistema de asambleas populares en Rojava es organizar un modelo anticapitalista y autónomo para una sociedad sin Estado, antipatriarcal y ecológica" (https://bit.ly/2MJ0NYG).

La profundidad teórica y práctica de la crítica y alternativa que se construye en Rojava destaca por varios elementos: es un cuestionamiento a la modernidad capitalista, al Estado-nación, a la ciencia hegemónica, al patriarcado y al ecocidio. La crítica viene acompañada de una praxis encaminada a la construcción –no sin contradicciones– de una "modernidad democrática" con su confederalismo, su autonomía, su economía alternativa, con el protagonismo de las mujeres y también con su ciencia crítica, una ciencia que dio lugar a la Jineolojî o "ciencia de las mujeres", basada en la ética, la estética, con poder práctico y relacionada con la economía.

Alessia Dro, del Movimiento de Mujeres del Kurdistán, ha señalado que una de las contradicciones más grandes de nuestro tiempo es la existente entre la resistencia de las mujeres y el patriarcado. Esa contradicción, recuperada como vertebral por la revolución kurda, es lo que propicia que miles de mujeres de todo el mundo se identifiquen con esa lucha: "Para hacer una transformación, tenemos que lograr cambiar a la sociedad con una perspectiva de liberación de las mujeres. La liberación de las mujeres significa liberar la sociedad entera. Eso es algo que los movimientos revolucionarios en el mundo aún no han elaborado como eje prioritario, y creo que por eso hay mujeres de muchos lugares que nos unimos al movimiento" (https://bit.ly/2PucW4H).

La solidez teórica y política que ha alcanzado la revolución kurda se refleja en el reconocimiento de sus pares en otros lugares del mundo. Es con el EZLN y con las mujeres zapatistas con quienes ha establecido un diálogo fraterno. En diciembre de 2019 la palabra de las mujeres de Rojava llegó hasta territorio zapatista, al semillero Huellas del Caminar de la comandanta Ramona, en donde se realizaba el II Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan: "Hoy, querríamos haber estado junto a las mujeres zapatistas en el encuentro de mujeres que se ha celebrado allá, pero está claro que en nuestra situación y con los ataques a nuestro pueblo, esto no ha sido posible. Pero podemos decir que nuestros corazones están allá y con todas las mujeres en lucha por su libertad y la de sus pueblos. Porque estamos luchando contra todo tipo de ocupación impuesta a los pueblos, todo tipo de esclavitud impuesta a las mujeres. Y estamos juntas en la lucha".

En Rojava y en la Chiapas zapatista se construyen alternativas emancipatorias de nuevo tipo. No son las únicas, hay otras con sus propias formas y tiempos. Una nueva historia se está construyendo y hay que aprender a escucharla.

Por Raúl Romero, sociólogo

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Lunes, 23 Noviembre 2020 05:12

Engels recargado

Engels recargado

Este mes se cumplen 200 años del nacimiento de Friedrich Engels, el dirigente revolucionario que, codo a codo con Marx, elaboró buena parte de lo que hoy conocemos como las bases teóricas del marxismo, y construyó las primeras organizaciones internacionales de “esclavos insurrectos” que adoptaron para sí el objetivo (y el nombre) del comunismo.

 

No es para nada extraño que “la vuelta de Marx”, es decir, el renovado interés en sus ideas especialmente a partir de la crisis capitalista de 2008, esté acompañado también, entonces, por una –más moderada– vuelta de Engels, con nuevos estudios y análisis de sus elaboraciones y de su participación en el movimiento revolucionario –también ayudados por el trabajo filológico y de reconstrucción de los contextos en los que Marx y Engels elaboraron y debatieron que se viene realizando sobre los manuscritos de ambos para preparar una edición completa, y definitiva, de los trabajos de los fundadores de marxismo–

Por qué esos fundamentos se identificaron con el nombre de Marx es algo que el mismo Engels defendió: “Al lado de Marx, siempre toqué el segundo violín”, le escribía a I. Becker allá por 1884, reconociendo siempre el aporte fundamental de su viejo amigo –la historia de esa amistad ha sido analizada en abundancia desde diversas perspectivas, aunque en general apelando a las características personales de los dos amigos; lo cierto es que una amistad tan generosa como fructífera demuestra, también, lo poderoso que puede ser el lazo de compartir un objetivo revolucionario común–.

La biografía de Terrel Carver, The life and thought of Friedrich Engels, revisada y actualizada para este aniversario, señala un aspecto no tan positivo de estas recientes “vueltas”: en muchos casos, aún con sus puntos positivos, lo que se rescata en libros como los de Tristram Hunt o películas como El joven Marx son los “aspectos humanos” de Marx y Engels, es decir, el relato de sus biografías en términos de sus relaciones personales, entre sí y con sus familias y allegados, a tono más con una moda de rescate de personalidades “vistosas” que en muchos casos trivializa sus ideas y posiciones políticas. Engels cobraría allí un nuevo espacio no por una mayor o mejor apreciación de sus trabajos sino porque su biografía, al lado del comparativamente “duro y serio Marx”, tendría más posibilidades de convertirse en un personaje colorido.

Lo cierto es que la tarea teórica de Engels supo ampliar, para el marxismo, el campo de batalla, incursionando en terrenos en los que Marx no llegó a meterse –o en los que se nutrió, más bien, de las elaboraciones de su amigo–. Buscando propagandizar, sistematizar y medir la fortaleza del marxismo con distintos enemigos y adversarios, la obra de Engels nos permite acercarnos, además de los ejes que compartió con Marx, a problemas tan amplios como la definición del Estado, la cuestión militar, el urbanismo, el feminismo o la ecología, muchos de los cuales, además, han cobrado mayor actualidad y fuerza en los últimos años.

Algunos ejemplos de las últimas décadas, no todos escritos desde un posicionamiento marxista, muestran el amplio abanico de temas en que las elaboraciones de Engels cobran protagonismo, señalando puntos fuertes y críticas desde distintas posiciones. Siguiendo el camino del antropólogo Stephen Jay Gould, que había defendido la perspectiva engelsiana de la evolución humana centrada en el trabajo, Richard Lewontin y Richard Levins encabezaron su libro El biólogo dialéctico con una dedicatoria a Engels, quien “se equivocó muchas veces, pero que acertó en lo importante”. En relación a esa área de trabajos de Engels, también son muchos los que lo han destacado como pieza fundamental para pensar la relación entre el capitalismo y la ecología: es el caso de Paul Blackledge en su libro del año pasado, Friedrich Engels and Modern Social and Political Theory, y de John Bellamy Foster en numerosos trabajos. En un artículo reciente, este lo resume así: “Dos siglos después de su nacimiento, la profundidad de la comprensión de Engels de la naturaleza sistemática de la destrucción capitalista del ambiente natural y social, junto con su desarrollo de una perspectiva naturalista dialéctica, lo convierten hoy, junto con el trabajo de Marx, en el punto de inicio para una crítica ecosocialista revolucionaria”. A su vez, ha sido considerado por geógrafos como David Harvey, un precursor de los abordajes críticos sobre el urbanismo: en una entrevista reciente recordaba que su interés por la teoría marxista en el estudio urbanístico empezó cuando revisó el folleto de Engels de 1873 sobre el problema de la vivienda.

El trabajo de Engels El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, como señala Martha Giménez en su último libro Marx, Women, and Capitalist Social Reproduction, “fue el que estableció las bases teóricas para el feminismo marxista”. Las múltiples lecturas que de dicho trabajo se hicieron, en muchos casos críticas, no dejan de reconocer que el intento engelsiano de ubicar la opresión de las mujeres en el nivel de las relaciones de producción de las sociedades de clase, alejaba al marxismo de los tratamientos meramente “morales” que otros socialistas habían hecho del problema, a la vez que sistematizaba elementos que en otros trabajos, con y de Marx, habían aparecido más lateralmente. A su vez, las potentes denuncias que allí se hacían sobre el dominio masculino, de las cuales Engels no excluía a la familia trabajadora, fueron, como indica Wendy Goldman en su estudio sobre el problema de la mujer en la Revolución rusa, un antídoto con el que combatir los prejuicios antifeministas del que los movimientos socialistas no estaban exentos y una inspiración para revolucionarias como Clara Zetkin.

Ya en el terreno de la estrategia y del problema militar, son numerosos los análisis que reconocen la importancia de Engels, en este terreno incluso por encima del propio Marx. Es el caso por ejemplo del trabajo de Michael Boden en First Red Clausewitz [El primer Clausewitz Rojo], que lo considera uno de los principales contribuyentes al campo de la historia y la teoría militar de los siglos XIX y XX, o de Sigmund Neumann y Mark von Hagen, que en el libro Makers of Modern Strategy rescatan también la capacidad que tuvo de entrever desarrollos futuros en el terreno de la estrategia y la técnica militar (un área de estudio que consideran poco transitada en los estudios marxistas, sorprendentemente para una teoría cuyo objetivo es la acción revolucionaria). Wolfgang Streeck, en un artículo reciente, amplía la importancia de estas elaboraciones para la teoría del Estado: “Su contribución en este campo creo que deriva en buena medida de la especial afinidad existente entre la naturaleza peculiar de la guerra moderna en el contexto del desarrollo capitalista y la predisposición de Engels a observar de modo no dogmático la realidad, lo que le permitió establecer los cimientos de un complemento teórico sobre el Estado, que resultaba realmente necesario para la crítica de la economía política desarrollada por Marx y él mismo”.

Para citar un ejemplo local, el libro de Martín Mazora, Marx discípulo de Engels, intenta reevaluar el peso que los escritos juveniles de Engels tuvieron en el núcleo duro del pensamiento económico de Marx y sus formulaciones en El capital.

Más allá de los acuerdos o diferencias que puedan tenerse con estas elaboraciones, la larga lista que podría agregarse muestran el renovado interés en la obra de Engels. Sin embargo, hay que decir que dentro del marxismo, en las décadas previas –desde mediados del siglo XX–, primó más bien una tendencia a separar a Engels de Marx. Así lo resume en un trabajo reciente Kaan Kangal:

Un relato sugiere que Engels no solo es co-fundador del socialismo moderno sino también su malévolo detractor. Como precursor del materialismo dialéctico, Engels supuestamente co-inventó el “marxismo” y lo dañó a la vez. […] Engels es acusado de metafísica, dogmatismo, eclecticismo, positivismo y así. […] Otro relato refuerza lo positivo: sean cuales sean los puntos vigentes o las fallas de la dialéctica materialista, no es una invención de Engels sino el producto de la colaboración de Marx y Engels. Por lo tanto, no divergen sino que más bien se complementan uno a otro. […] Aquellos que inventan acusaciones extrañas contra Engels lo hacen por razones políticas. Lo que está por detrás de sus recuentos es un anticomunismo escondido bajo la máscara de la erudición [1].

El motivo de fondo para el surgimiento de estos dos relatos opuestos no es difícil de encontrar: el stalinismo había enarbolado una visión monolítica e indiscutible de los “padres fundadores” y de sus herederos (que ceremonialmente pasaba por Lenin y culminaba, claro, con Stalin), extendida en todo el mundo a través de los distintos PC, que solía abrevar en folletos y artículos de Engels, más aptos para compilaciones temáticas y manuales que los intrincados o incompletos textos de Marx (muchos de los cuales permanecían, por ese entonces, todavía inéditos). Cuando dicha versión del “marxismo-leninismo”, mecanicista, simplificadora y utilitaria del marxismo, entra en crisis, no son pocos quienes renuncian al marxismo de conjunto, mientras otros exploran las raíces de ese dogmatismo atribuyéndoselas a Engels –si bien incluso en los estudios actuales no se ha encontrado demasiada apoyatura bibliográfica para esta hipótesis y más bien son persistentes los ejemplos de intercambio permanente y el acuerdo manifestado por el trabajo firmado por uno u otro–. El análisis del legado de Engels tiene por eso, hacia mediados del siglo XX, un tono, de mínima, defensivo.

A ello deben sumarse las distintas operaciones que, sobre su obra, ya había realizado la socialdemocracia alemana con la que compartió la organización de la Segunda Internacional ya muerto Marx, cuyos dirigentes, tras un falso respeto impostado al “colaborador de Marx”, no dudaron, incluso en vida del propio Engels, de adaptar sus textos a sus objetivos revisionistas. Pero el problema no solo se limitaba a la justificación de posiciones políticas reformistas: el mismo Engels había entrevisto críticamente en el tratamiento que distintos grupos ligados a la socialdemocracia hacían de la teoría marxista, contribuyendo a “reducir la teoría del desarrollo de Marx a una rígida ortodoxia a la que no se espera que lleguen los trabajadores por medio de su propia conciencia de clase; por el contrario, sin preparación y rápidamente, se lo hace tragar a la fuerza como un artículo de fe” [2].

En las evaluaciones más benevolentes de ese último período de la obra de Engels, ya sin Marx, suele argumentarse, a modo de disculpa, que al más joven de los amigos le tocó propagandizar y sistematizar las ideas del marxismo para un creciente movimiento comunista, y que fue esa tarea de “divulgación” la que impuso simplificaciones y polarizaciones que no estaban presentes en el legado de Marx. Sin negar que en todo trabajo teórico, sobre todo de semejante envergadura, pueda haberlas, suena a débil defensa que las tareas de divulgación de las ideas revolucionarias para que se hagan carne en el movimiento obrero sean un problema o un obstáculo más que una necesidad y una tarea apasionante –que, por otro lado, no requiere menos, sino probablemente mayor, comprensión de sus fundamentos–.

No defendemos aquí una unidad forjada en granito de ambos autores –ni de ningún otro marxista–, y creemos que distinguir las posibles diferencias entre enfoques de Marx y de Engels puede aportar matices y novedades que hagan a una mejor comprensión del desarrollo del marxismo y, sobre todo, que sean fructíferas para las tareas revolucionarias de hoy. Pero sí opinamos que debería objetarse su carácter defensivo, que persiste en muchos casos, forzando distinciones que amenazan ser tan estériles como el monolitismo en el que se reflejan. Marx no necesita “ser salvado” de Engels, ni a Engels le escasean argumentos propios para ser ampliamente discutido en sus propios términos sin tomar, como él mismo pedía en sus cartas, “cada palabra que he dicho como un evangelio” [3].

Como puede verse en los cambios de perspectiva con que se abordaron sus textos en estos casi 200 años, las discusiones y evaluaciones del legado marxista están ligados a los desarrollos históricos que atravesó y, en definitiva, a las relaciones de fuerzas que da la lucha de clases, aquella que puso en centro del Manifiesto comunista escrito con Marx. En todo caso, si algo puede destacarse de su legado, es la persistente voluntad de no deslindar una crítica implacable al sistema capitalista, en todos los terrenos, de la necesidad de acabar con él.

Para aportar a estas discusiones, en este dossier –que además de esta edición ocupará la de la próxima semana– abordaremos distintos aspectos de su obra en artículos propios, en entrevistas o en traducciones inéditas de su propia pluma o de algunos de sus más recientes estudiosos.

 

NOTAS AL PIE


[1] Kangal, Kaan, Friedrich Engels And The Dialectics Of Nature, Cham, Palgrave Macmillan, 2020 (edición digital). El libro de Kangal se dedica a recontextulizar y discutir el trabajo de Engels publicado tras su muerte como compilación de proyectos diversos, donde están las elaboraciones más cuestionadas de Engels, Dialéctica de la naturaleza.


[2] Carta de Engels a Sorge, 12/05/1894, en Marx & Engels Collected Works Vol. 50, Lawrence & Wishart, 2010, p. 301.


[3] Carta de Engels a Borgius, 25/01/1894, en Marx & Engels Collected Works Vol. 50, ob. cit., p. 267.

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Rojava . “Si no fuera por las mujeres, esta revolución no existiría”

Entrevistamos a Arîn Hêlîn, internacionalista de Castilla que forma parte del movimiento de mujeres del Norte y Este de Siria: “La lucha de las mujeres en Rojava me ha hecho sentir más amor hacia mi propio género y hacia el resto de compañeras, y entender que el patriarcado trata de dividir a las mujeres porque así somos más vulnerables y no podemos defendernos”.

 

Conversamos con Arîn Hêlîn, internacionalista procedente de Castilla, miembro de la academia de Jineolojî de Rojava en el Norte y Este de Siria y participante de la campaña Women Defend Rojava impulsada por Kongra Star, la organización paraguas del movimiento de mujeres en el territorio. Esta campaña trata de impulsar y organizar el papel de las mujeres en la defensa de la Revolución de Rojava alrededor del mundo, con una perspectiva muy clara: no sólo se busca que las mujeres se levanten para defender Rojava, sinó que se levanten contra el patriarcado.


  • • Haciendo un poco de retrospectiva, porque llevas aquí mucho tiempo, ¿qué es lo que te trajo a Rojava?
    Después de estar un tiempo en el Estado español trabajando en apoyo a la revolución de Rojava y a la causa del movimiento de liberación del Kurdistán, y de haber hecho varios viajes a Bakur (el Kurdistán del norte, bajo el Estado turco), decicí venir a Rojava con la intención de ver con mis propios ojos cómo se estaba desarrollando esta revolución, tratar de profundizar en el sentir, en la filosofía del movimiento de liberación y al mismo tiempo conocer a la sociedad y el desarrollo de la revolución desde un lado más práctico.
  • • Entonces ya estabas envuelta en el movimiento de liberación desde antes de venir a Rojava, ¿por qué?
    En 2015 yo estaba bastante agotada de las dinámicas contraproducentes sobre todo del movimiento anitautoritario o anarquista en el Estado español, y de repente se hizo famosa la revolución de Rojava por la guerra contra el Estado Islámico en la ciudad de Kobane. Empecé a investigar un poco más el movimiento de liberación kurdo y empecé a implicarme, a conocer a personas interesadas en el mismo tema y rápidamente me moví a Bakur a conocer a los refugiados de Kobane. Ver la ilusión, la esperanza, la motivación y la resistencia que tenían por recuperar Kobane frente a ISIS, a pesar de la guerra y la dureza de la sitación en la ciudad de Suruç, me dio mucha fuerza para continuar con los trabajos de solidaridad y apoyo al movimiento kurdo cuando volví al Estado español.
  • • ¿Qué has estado haciendo en Rojava?
    Estuve primero en la Comuna Internacionalista, trabajando con la sociedad. Cuando estalló la guerra en Afrîn tuve la suerte de poder estar allí participando en el centro de información para la resistencia, para dar visibilidad a la invasión turca en el cantón. Fue un trabjao muy duro porque fue una guerra muy cruenta y la resistencia fue histórica, pero como mi especialidad son los medios de comunicación, creo que hicimos una gran labor. Cuando se estabilizó la situación, ya que la guerra y la violencia en Afrîn nunca se han detenido, comencé a participar en la Academia de Jineolojî, lo que más tarde se convertiría en el instituto Andrea Wolf. Hicimos educaciones, investigaciones, estuvimos escribiendo un libro sobre el movimiento de las mujeres kurdas, su historia, su filosofía... Más tarde, cuando volvía a haber un cierto riesgo de que hubiera otra ocupación del territorio de Rojava, empecé a participar en el movimiento de mujeres de Kongra Star para levantar la campaña de Women Defend Rojava y así organizar la solidaridad de las mujeres con la revolución de Rojava.
  • • ¿Cómo funciona el movimiento de mujeres, tanto en su base ideológica como en la práctica?
    Lo primero es que creo que el área de la mujer ha sido lo que más se ha desarrollado en todos estos años en la revolucion de Rojava. El movimiento de mujeres e individualmente mujeres de todo tipo son la vanguardia de esta revolución. Esta revolución, si no fuera por las mujeres, no existiria. Y te hablo de casos particulares como del movimiento entero, como puede ser Kongra Star, o las casas de mujeres de Mala Jin, o la academia de Jineolojî. Y te hablo de mujeres de todas la etnias (he conocido mujeres árabes, siríacas, kurdas, yazidíes) que han dado grandísimos pasos para que realmente haya un desarrollo de las mujeres en esta región del mundo.

Respecto a cómo funciona, el movimento tiene una estructura general, donde trabajan hombres y mujeres juntos, y luego tiene una estructura paralela donde sólo participan mujeres. Esto es muy importante, porque una de las cuestiones teóricas dentro de la filosofía de Abdullah Öcalan es que las mujeres necesitan tener espacios propios para poder desarrollarse, para poder acompañarse, para poder empoderarse entre ellas. Esto no quiere decir dejar de lado todo el trabajo que tenga que ver con el resto de géneros, pero sí que hacen falta espacios propios donde las mujeres puedan desarrollar según sus perspectivas, según sus lineas, segun sus necesidades.

Entonces hay de todo: dentro de las comunas debería haber un comité de mujeres donde se reunen para debatir y discutir sus problemas y buscar soluciones conjuntas, existe Kongra Star como organización paraguas del movimiento de mujeres con los diferentes comités que la conforman (el de justicia, el de sociedad, el de economía), donde se promueven crear cooperativas para que las mujeres tengan independencia económica, o donde impulsan una serie de asambleas judiciales donde las mujeres tratan por ejemplo casos concretos de violencia de género... Son estructuras o asambleas donde las mujeres deciden sobre todos estos temas que atañen directamente a la mujer.

Tanto en el territorio de mayoría kurda como en el de mayoría árabe las mujeres, tanto en el área de las mujeres como en el área general, son las que impulsan los trabajos, las que llevan las iniciativas a cabo, las que ponen energía y entusiasmo y las que además están convencidas de que no van a tolerar un retroceso al sistema anterior. Todo lo que han ganado estos años es para ellas completamente un cambio de vida, ya que antes una mujer no podía divorciarse, no tenía la custodia de sus hijos, no tenia derecho a heredar o heredaba la mitad que sus hermanos varones, o no podían salir de su casa a trabajar... Las mujeres no están dispuestas a volver atrás, y esto es lo que hace tan poderoso el sistema de estructura mixta y no mixta que se ha creado en Rojava.

Desde Europa y todo Occidente, tenemos una mirada concreta, cargada de prejucios, sobre la mujer en Oriente Medio. ¿A ti te ha cambiado esa mirada?

Para cualquier europea estar aquí siempre es un relativo choque por cuestiones como el velo, la manera que tienen de expresarse, sus propias concepciones o culturas... Pero después de estar aquí un timepo largo esas cosas se normalizan y ya te da igual si una mujer lleva un velo o no porque lo que tienen dentro de la cabeza resulta que es muchísimo más importante. Yo he conocido mujeres que llevan velo y que tienen una ideología o una filosofía política muchísimo más radical que la mía, o una gran valentía para exponerse y para luchar, como mujeres que después de vivir bajo ISIS han sobrevivido y han decidido montar un movimiento de mujeres en Raqqa. A veces, desde nuestra cómoda postura occidental, ni tan solo les preguntamos a estas mujeres qué es lo que quieren, por qué se ponen un velo o no, qué les supone la religión en su vida... Cuando tratamos de buscar las respuestas sin preguntar a las personas implicadas directamente resulta un poco paradójico.

¿Qué te ha aportado a ti como mujer tu experiencia en Rojava?

Como mujer específicamente lo que más me ha aportado es una nueva visión o sentimiento de respeto y valoración al resto de mujeres. El hecho de trabajar en un movimiento no mixto, convivir 24h con el resto de compañeras, con toda la filosofía del movimiento de liberación de las mujeres kurdas, la filosofía de Abdullah Öcalan y de las mártires que han dado la vida por esta lucha, me ha aportado más amor a mi propio género, me ha hecho sentir más amor, respeto y dar mucho más valor al resto de compañeras, y entender que el patriarcado trata de dividir a las mujeres porque así somos más vulnerables y no podemos defendernos.

Muchos colectivos y militantes empezamos a ver desde la batalla de Kobane un referente en la lucha de las mujeres del Kurdistán. Hemos hablado de las mujeres como vanguardia o de las estructuras autónomas de mujeres, por ejemplo, pero ¿qué otras cosas nos puede aportar el movimiento de liberación de las mujeres al movimiento feminista en el Estado español?

Para mi hay dos cosas muy básicas en que el movimiento de mujeres son un gran ejemplo. La primera es la autoorganización. No es possible llevar una lucha a largo plazo, una lucha que realmente sea radical y que busque cambios reales en la sociedad si no nos autoorganizamos formalmente. Sin esta organización no podremos dar pasos tanto para la liberación de la mujer como para la liberación del resto de géneros oprimidos y de esta manera, a su vez, una liberación total para toda la sociedad.

¿Qué quieres decir con organizarnos «formalmente»?

Va muy combinado con lo segundo que quería decir. Cuando una persona tiene una organización para la que trabaja y al mismo tiempo con la que se compromete y asume una serie de responsabilidades, es possible dar pasos tanto tácticos como estratégicos a medio y largo plazo. Esto es una de las bases para buscar cambios que afecten a la vida de las personas. Uno de los grandes problemas que tenemos en Europa es la informalidad que viene dada por el individualismo, en que hoy estoy aquí con este colectivo, trabajo un tiempo aquí, pero luego por ciertas circunstancias individuales o por problemas que no se saben resolver, los colectivos se parten y se tiene que volver a empezar desde el principio. Se dan por este motivo problemas como los saltos generacionales o no conocer nuestra historia. No se pueden lograr avances o planes a largo plazo porque la mayoría de las personas no quieren tener compromisos a largo plazo: hoy estoy aquí y mañana me marcho a Cuba, o a México o a la Índia, porque mi individualidad me lo permite.

El nivel de compromiso que tienen aquí estas mujeres es el que hace que realmente una revolución, en mejor o peor medida, haya sido y continúe siendo posible ocho años después. Sin ese nivel de compromiso, sin ese nivel de organización, esto no sería posible. Es para mí una de las cosas que en la sociedad occidental tenemos que mirar: qué nivel de compromiso tenemos y a qué nivel de organización podemos llegar.

Otro tema que hablábamos era la unidad de las mujeres, cómo valorarnos más entre nosotras, por ejemplo. Nos encontramos que en nuestro territorio hay una infinidad de corrientes y matices que dividen la lucha en mil colectivos. ¿Cómo construyen aquí la unidad de las mujeres?

En mi opinión se construye la unidad a través del respeto. Un respeto mutuo por las individualidades, por los colectivos y por las diferencias. Claramente una mujer árabe casada de 50 años no es lo mismo que una mujer siríaca de 20, por ejemplo, pero coinciden en ciertas cosas: viven bajo un mismo estado, en un mismo territorio, tienen una serie de objetivos comunes de liberación de género y también de liberación de la tierra en contra de la opresión, pero aún así respetan sus diferencias. En base al respeto a las diferencias y al respeto por la autonomía, porque tanto la mujer siríaca como la árabe como la kurda tienen sus organizaciones, pero se juntan todas ellas por ejemplo en la asamblea de mujeres del Norte y Este de Siria. Y esa asamblea, recogiendo todas las diferencias, recogiendo todas las necesidades, recogiendo todos los proyectos que necesitan los diferentes colectivos que existen, logran desarrollar una política común donde se respeta la autonomía y las diferencias de cada una de ellas.

Creo que esto también tiene mucho que ver con dónde enfocamos los problemas. Cuando tu problema es que un invasor como Turquía va a venir y va a asesinarte, te va a violar o te va a raptar, ciertos otros problemas pueden pasar más desapercibidos, sean problemas de diferencias ideológicas, étnicas, culturales o religiosas. Hay una serie de problemas comunes y esos son vistos como problemas de todas. Y no estoy diciendo que necesitemos ese tipo de problemas para organizarnos colectivamente o coordinadamente dentro de un territorio como el Estado español. Estoy diciendo que cuando seamos capaces de evaluar cuáles son los problemas que todas sufrimos, así como entender y respetar cuáles son los problemas que sufren ciertos colectivos de mujeres o de otros géneros en concreto, en los territorios en los que convivimos, seremos capaces de lograr ciertos acuerdos y objectivos comunes para luchar contra esos problemas. Siempre respetando las diversidades que existen.

Me venía a la cabeza que las diferencias en Rojava son entre grupos étnicos o religiosos, pero en nuestro territorio, aunque también existan grupos de colectivos específicos como por ejemplo Gitanas Feministas, a menudo entre los colectivos autónomos de mujeres se trata más de diferencias ideológicas o de dónde ponemos el foco de la lucha que no porque los perfiles de mujeres sean muy diferentes. ¿Es por la diferencia cultural o por diferencias en la manera como planteamos nuestra militancia y organización?

Creo que hay una gran diferencia histórica. Nosotras no podemos compararnos con las mujeres de Oriente Medio a nivel histórico, a nivel cultural, a nivel religioso o a otros niveles. No tiene sentido tratar de transportar una cosa que existe directamente a otra parte del mundo porque no va a funcionar. Hay ciertas bases que pueden servirnos como modelos, reajustándolos a los lugares de donde provenimos, pero nunca puedes hacer un copia y pega.

Lo que sí que considero que deberíamos preguntarnos si todas esas diferencias lo son o no y de dónde vienen. Yo creo que lo que ocurre particularmente y profundamente en Europa con la mujer es la pérdida total de la historia. Ahora se está recuperando la historia de la mujer con muchos libros, investigaciones... pero necesitamos mirar la historia con un objetivo que vaya más allá de «estos fueron los hechos y hemos llegado hasta aquí», sinó que a partir de estos hechos veamos de qué manera nos ha influenciado para que ahora estemos en este punto. Ver de qué manera nos afecta a nuestra personalidad como mujeres europeas, porque con una revisión de la historia desde el punto de vista de la mujer y analizando mucho más profundamente cuál es la historia común que hemos vivido vamos a ser más capaces de dar pasos a objetivos y necesidades comunes.

Otro de los temas que generan mucha división y debate es el tema del sujeto. Aquí vemos una reivindicación clara del sujeto «mujeres», tanto en el movimiento de mujeres como en la campaña internacional Women Defend Rojava, por ejemplo. ¿Cómo lo podemos analizar desde la perspectiva feminista en el estado?

Esta es una de las grandes preguntas, y es a lo que me refería antes. No podemos traducirlo porque hay unas grandes diferencias, y con esto no quiero decir que en Oriente Medio no existan los transexuales, la homosexualidad, las personas no binarias... Sinó que tal y como conciben aquí los géneros, cuál es su cultura, su tradición y su historia, la reivindicación del sujeto mujer es una cuestion muy importante, igual que creo que lo es para todo el planeta. Porque hay una realidad y es que hay muchas personas en este planeta que se identifican con el sujeto «mujer», que están oprimidas, y que acumulan una serie de características comunes que hacen que tengan una lucha común. Y no es una cuestión de no visibilizar otras identidades de género, que son oprimidas por el mismo sistema que ha oprimido a la mujer, y han de ser respetadas. Lo importante al final es cómo respetando nuestras diferencias podemos generar alianzas para luchar contra un patriarcado que nos tiene a todas violentadas.

Delante de esa violencia, uno de los aspectos centrales de la liberación del Kurdistán, y uno de los más famosos, es la cuestión de la autodefensa. ¿Se entiende de la misma manera que en el Estado español, dónde cada vez más toma más fuerza este concepto?

En general todo el mundo occidental ve a las mujeres kurdas con el kalashnikov en la mano luchando contra el Daesh, y es cierto que la defensa física o militar es una parte muy importante, sobre todo en una región donde la guerra está siempre presente. Pero la autodefensa no se reduce a eso sinó que es un concepto holístico que supone defenderte de todas las amenazas, de todas las violencias que se practican contra nuestros cuerpos, contra nuestras mentes y contra nuestras vidas desde todas las áreas. La autoeducación, por ejemplo, es una de las más importantes áreas de la autodefensa, para poder tomar tus propias decisiones. O también proteger el medioambiente, porque tenemos que defender aquello que nos está permitiendo la vida.

La teoría de la rosa dice que la autodefensa es como una rosa: mantiene su belleza, da alegría al mundo, pero al mismo tiempo tiene espinas con las que defenderse para no ser cortada. Todos los seres vivos tienen mecanismos de autodefensa mientras que los seres humanos la hemos dejado en manos de grupos externos como puede ser la policía, el ejército, un marido, unos padres... Cuando nosotras no somos capces de autodefendernos a nivel individual y colectivo – que quiere decir proteger el lugar donde vivmos, protegernos a nosotras mismas físicamente, nuestra capacidad de pensamiento, de decisión, tener una capacidad económica para sostenernos tanto individual como colectivamente... – estamos perdiendo una de las facultades que son propias de cualquier ser que está vivo. Y esto es lo que resulta absurdo.

Respecto al papel de los hombres en la liberación de la mujer en Rojava, ¿cuál es y cómo se aplica en la práctica?

Las mujeres no necesitan a los hombres para liberarse, las mujeres se liberan a sí mismas, y lo importante es que las mujeres se liberen a sí mismas para poder también liberar a la sociedad. El papel que tienen que jugar los hombres – no en la liberación de las mujeres sinó en su propia liberacion y en la liberación de la sociedad –, es reconstruirse a sí mismos. Si ellos mismos no son capaces de entender que también están oprimidos por este sistema patriarcal, y rechazar los privilegios que este sistema patriarcal les da porque suponen violencias para otras personas, la liberación completa de la sociedad no es posible. Las mujeres y otros géneros podemos apoyar, pero si ellos mismos no quieren va a ser una lucha entre enemigos más que entre compañeros.

A nivel práctico resulta muy complejo, requiere todavía de mucho tiempo. Por ejemplo en Rojava siempre que se dan educaciones se da Jineolojî, dónde se habla de la historia de la mujer, del patriarcado... para que los hombres se hagan preguntas tanto sobre las mujeres como sobre sí mismos que a menudo ni siquiera se habían planteado antes.

Has mencionado varias veces Jineolojî, ¿podrías explicarnos qué es?

Es una propuesta que nace de Abdullah Öcalan y que es desarrollada por el movimiento de las muejres kurdas, pero se trata de una propuesta para todas las mujeres del mundo. Básicamente lo que plantea es una ciencia de la mujer y de la vida, es decir, revisar las ciencias y conocimientos que han sido desarrollados hasta ahora y mirarlos desde el punto de vista de la mujer. Por ejemplo, ver desde qué punto de vista se ha escrito la historia y reinterpretarla y reescribirla como mujeres. Y así con todas las áreas de la vida: la sociología, la etimologia, la epistemología, la economía... Es un proyecto muy amplio que las mujeres del movimiento de liberación del Kurdistán ponen sobre la mesa y es una invitación al resto de mujeres del mundo a que participen de redefinir esos conocimientos de manera que nos lleven a la libertad, a una sociedad que utilice los conocimientos en favor de la sociedad y no en favor del poder.

Para acabar, ¿alguna historia de alguna mujer o alguna experiencia que te haya marcado respecto a la lucha de las mujeres en Rojava?

Vamos a poner dos ejemplos. El primero es de una internacionalista: yo pasé un tiempo relativamente largo con Şehîd Hêlîn Qeraçox, Anna Campbell, y para mí a parte de ser una gran compañera y una gran amiga fue un gran ejemplo de vanguardia de mujer revolucionaria, que creo que es indispensable. La manera que tenía de acercarse a las personas, el interés por conocer, su mente completamente abierta a comprender y a replantearse todos los dogmas, conocimientos o teorías que ella tenía antes, con los que ella había venido en su mochila desde Europa... Sus ganas de combatir, su respeto por la diversidad, su felicidiad, el cuidado que hacía de las compañeras, prestándoles atención... Şehîd Hêlîn es el ejemplo de que no sólamente las mujeres kurdas pueden ser vanguardia sinó que cualquier mujer que este realmente decidida a luchar por la liberación de las mujeres y de toda la Humanidad, da igual si es en su tierra o en otra, es una vanguardia para el movimiento de mujeres en el mundo.

El otro caso es el de una mujer madre de dos hijos şehîd, sus dos hijos mayores. Uno es Agîrî, que cayó en Raqqa, y el otro Saxin; que cayó en Afrîn. Esta mujer está activa en la comuna de su barrio, ayudando a los refugiados que han venido de Serêkaniyê, va a todos los entierros que hay, a todas las manifestaciones... Ella es kurda, su marido es árabe, y puedes ver un poco la nación democrática y el impulso del movimiento de mujeres dentro de la casa. Y sobre todo puedes ver esa energía de la que hablan tanto el movimiento de liberación de las mujeres: tiene una energia muy especial, capaz de sobrellevarlo todo, de sentir empatía, de poner energía, de dar valor a todas las personas que tiene a su alrededor. Ella siempre cuenta que tiene una conexión especial con sus hijos que han caído mártires, y que cuando su primer hijo cayó, ella lo sintió. Sabía antes de que vinieran a darle la noticia que su hijo había caído mártir y que se encontraba en el lugar donde ponen los cuerpos. Decía: «eran las 10 de la mañana y de repente tuve mucho frío. A partir de unas horas vinieron a buscarme y me dijeron que exactamente a esa hora habían puesto a mi hijo en la cámara frigorífica.» Y de alguna manera cuando lo necesita sus hijos vienen a verla. Siempre dice: «vosotras quizás como europeas estas cosas no os las creáis, diréis que estamos un poco locas, pero esto es una realidad para mí.» Las mujeres kurdas, y árabes yo creo, tienen una conexión muy fuerte con sus hijos, con la naturaleza. Esta energía que puede parecer muy mística, muy inexplicable, es una realidad muy fuerte que hace tener una conexión muy diferente con todo el entorno en el que viven y con las personas que quieren. Es una de las cosas que yo nunca jamás voy a olvidar y que me hace pensar dónde ha quedado dentro de nuestra naturaleza como personas esa conexión con las personas a las que amamos, con la naturaleza que nos rodea, dónde ha quedado toda esa energía que ya no somos capaces de sentir de esa manera. Y para mí es una de las cosas más impresionantes y esta mujer es increíble, ¡tienes que conocerla!

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2020-02-13 09:00

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USAID admite que desde 2017 ha entregado 467 millones de dólares a la oposición venezolana

Parte del dinero fue destinado al autoproclamado presidente Juan Guaidó y la Asamblea Nacional en desacato, bajo el concepto de "ayuda humanitaria".

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) ha suministrado, desde 2017, casi 467 millones de dólares a la oposición venezolana en concepto de "ayuda humanitaria", según reconoce el organismo en su sitio web oficial.

Además, detalla que, tras un acuerdo alcanzado en octubre de 2019, la USAID ha comprometido 128 millones de dólares para "ayudar" a Guaidó y la Asamblea Nacional en desacato "a seguir desarrollando planes para recuperar la economía e implementar servicios sociales durante una transición a la democracia".

En el documento, publicado en diciembre, la agencia norteamericana reconoció también haber asignado fondos para "compensación, costos de viaje y otros gastos para algunos asesores técnicos de la Asamblea Nacional y la administración interina de Guaidó a través de fondos de asistencia".

El informe, titulado "USAID en Venezuela", aclara que el organismo "no transfiere fondos" directamente a la "administración de Guaidó", sino que "se otorgan de manera competitiva a organizaciones privadas a través de contratos, donaciones o acuerdos de cooperación". No obstante, no se detalla cuál fue el destino de los recursos.

Ya en septiembre del año pasado,  la agencia estadounidense informó que entregaría 52 millones de dólares para apoyar al líder opositor, con el fin de "restaurar la gobernanza democrática" en el país sudamericano. 

Los fondos no aparecen

El pasado 29 de noviembre, el exembajador designado por Guaidó en Colombia, Humberto Calderón Berti, acusó al "entorno" de Guaidó por irregularidades en el manejo de los fondos destinados a la ayuda humanitaria. "Las autoridades colombianas me dieron la alerta y me mostraron documentos donde se hablaba de prostitutas, licor, mal manejo de recursos, doble facturación, facturación ficticia", afirmó.

Asimismo, en diciembre el portal Armando.info denunció la supuesta participación de once parlamentarios opositores en una "trama de corrupción para otorgar indulgencias" a empresarios relacionados con las importaciones de los alimentos, entre los que se encuentran tres del partido político de Guaidó (Voluntad Popular).

Estas acusaciones mutuas de corrupción y opacidad en el manejo de los recursos fue lo que contribuyó a acelerar la fractura a lo interno de las filas opositoras, que devino en el nuevo conflicto legislativo que se vive en Venezuela, donde dos sectores del antichavismo se atribuyen la presidencia del Parlamento.

Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha afirmado que Guaidó "maneja millones de dólares" de los fondos bloqueados por EE.UU. a Venezuela, que son usados por el parlamentario opositor para impulsar sus planes "terroristas" en el país.

Publicado: 16 ene 2020 23:53 GMT

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“En Rojava conocí la humildad y la generosidad”

Cientos de voluntarios internacionales han participado en el norte de Siria en la lucha armada contra la organización yihadista liderada por Abu Bakr al Baghdadi. Brecha conversó con uno de ellos, que partió de Barcelona para integrar en los últimos meses las fuerzas de autodefensa del pueblo yazidí.


Cuando vio las “barbaridades” que Estado Islámico (EI) cometía en Siria e Irak, tomó una decisión que nunca se le hubiera pasado por la cabeza. Robin Poe –nombre que utiliza por cuestiones de seguridad– es un ciudadano de Barcelona con “casa, moto, coche y mujer”, como él mismo dice. Hace varios meses, decidió viajar a Rojava (el Kurdistán sirio) y ponerse a disposición de las fuerzas de autodefensa kurdas para combatir al grupo yihadista, que, en su esplendor, llegó a tener bajo su control entre ocho y diez millones de personas.


Desde que las Unidades de Protección del Pueblo (Ypg/Ypg, por sus siglas en kurdo) comenzaron a defender el territorio sirio, cientos de internacionalistas viajaron para sumarse a la resistencia contra EI, que fue coronada en marzo, cuando los últimos yihadistas fueron derrotados en la pequeña aldea de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor, fronteriza con Irak (véase Brecha, 29-III-19).


Poe –que todavía se encuentra en el norte de Siria– recuerda, en diálogo con Brecha: “Mi vida antes de tomar la decisión de partir hacia Rojava era la de cualquier persona de a pie, con un trabajo humilde”. Para el internacionalista, el punto de inflexión fue ver todos los días “en los noticieros las barbaridades que cometía Estado Islámico ante los ojos del mundo y que nadie hiciera nada”.


Sin explicar demasiado de qué forma, cuenta que se puso en contacto con las Unidades de Resistencia de Shengal (Ybs), las fuerzas de autodefensa aliadas a las Ypg/Ypg que el pueblo yazidí organizó cuando EI arrasó las regiones del norte de Irak en 2014, y masacró y secuestró a miles de pobladores. “Tras unos meses conversando, me dijeron que podía viajar cuando estuviese listo para unirme”, confirma. Durante un mes, luego de arribar al territorio, recibió un curso de formación militar y política, un proceso por el que pasan todos los voluntarios internacionales.


Los yazidíes son un pueblo originario de Oriente Medio que profesa una religión sincrética, monoteísta, que toma conceptos del cristianismo, el islam y el zoroastrismo. Erróneamente, son conocidos como

“adoradores del diablo”. El pueblo yazidí se encuentra distribuido en el norte de Irak –especialmente en la planicie y las montañas cercanas a Mosul–, en el sur de Qamishli –en Rojava– y en la provincia de Mardin, en el Kurdistán turco. También hay yazidíes en Armenia, Georgia y Europa central, sobre todo en Alemania, como parte de la diáspora que escapó luego de sufrir persecuciones, masacres y hasta genocidios.


LA LUCHA POR EL TERRITORIO.


Una vez en Rojava, Poe se sumó a las fuerzas de autodefensa con el objetivo principal de redoblar los combates contra EI. “He luchado durante siete meses; en concreto, en la zona de Deir Ezzor, en el desierto”, cuenta. Reconoce que participó en 14 operaciones –emboscadas, sabotajes, ofensivas y contraofensivas– y que hubo momentos en los cuales pensó en cometer “locuras” luego de arrestar a los yihadistas de EI. El odio que le despiertan los miembros de ese grupo es tan grande que ni siquiera intentaba comunicarse con ninguno cuando se entregaban luego de las derrotas.


Si bien las Fuerzas Democráticas de Siria (Fds), que nuclean a las Ypg/Ypg y a milicias de otras nacionalidades de la región, tienen el apoyo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, Poe reconoce que lo que más le impactó “fue ver que Estados Unidos y sus aliados han podido parar este conflicto desde el minuto cero, y no lo han hecho, por el único interés que mueve al mundo: el dinero; hay que tener en cuenta que todas las guerras tienen un fin, y es el económico”.


Al ingresar a las Ybs, el barcelonés se sintió contenido y apoyado. “La relación con los combatientes de las Ybs siempre fue genial: son personas muy agradecidas. Desde el primer momento, nos hicieron sentir como en casa. Nos daban sus propias mantas cuando había, algún colchón flaquito, comida, en fin, de todo. Lo poco que tuviesen era primero para nosotros”, relata.


“En las Ybs son auténticos guerreros, sin miedo a morir”, remarca. “No creo que conozcan qué es el miedo en combate; son increíbles. Todos fuimos a luchar por algo en lo que creíamos y contra la barbarie radical islamista, contra el maldito Daesh.”


Al referirse al pueblo yazidí, no duda en calificarlo como “maravilloso, muy hospitalario”: “Nos hacían todo más fácil”. “Lo que me asombró de la población yazidí es la generosidad y la hospitalidad con el extranjero”, dice. “A veces, he llegado a sentir vergüenza de cómo nos han tratado: como si fuéramos reyes, preparándonos manjares. Ellos robaron un pedacito de mi corazón.”


INTERNACIONALISMO CONTRA EI.


La lucha del pueblo kurdo despertó admiración en muchas partes del mundo. Desde militantes de organizaciones de izquierda hasta personas sin contacto alguno con la historia de Kurdistán, estas personas decidieron lanzarse a un territorio que todavía se encuentra cruzado por la violencia armada, el desplazamiento forzado de personas y una disputa geopolítica en la que confluyen las principales potencias mundiales y regionales.


Robin Poe tiene presente todo el tiempo los días de guerra cruenta. “En las operaciones de Deir Ezzor estaba todo minado; había cadáveres, bombas trampa por todos lados”, rememora. “Las personas apenas tenían comida: Estado Islámico las estaba matando de hambre y sed.” Cuando las milicias kurdas avanzaban liberando pueblos y aldeas, los miembros de EI “huían y mataban a todos los que podían”. “Por eso, me ponía muy contento cuando acabábamos con ellos. Sabía que así nunca más violarían a una niña.”


Las masacres cometidas por EI –ahora transformadas en atentados focalizados en diferentes partes el mundo– dejaron una marca que será muy difícil borrar. Las heridas todavía están presentes en los pueblos que sufrieron a manos de los seguidores de Abu Bakr al Baghdadi, que después de cinco años reapareció, a fines de abril, en un video de 18 minutos difundido por Al-Furqan, medio vinculado a EI.


“Después de haber combatido, creo que soy mejor persona –analiza Robin Poe–. Sabía que, llegado el momento, no me temblarían las manos para acabar con esos criminales. Pero jamás pensé que se me daría acabar con esa gentuza. En Rojava conocí también la humildad, la generosidad, que la gente se entregara toda sin querer nada a cambio.”


Ahora, Robin Poe espera salir del territorio, luego de que las Fds ordenaran el retiro de algunos contingentes de internacionalistas. Por estos días, disfruta, junto con los pobladores, de los festejos por haber liberado Baghouz y haber dado uno de los golpes mortales más poderosos a EI. Los días futuros de Robin son una incógnita. Sabe que en su país volverá a los trabajos esporádicos de siempre. Uno de sus sueños, aunque luego de la guerra pueda sonar simple, es aprender el oficio de soldador. “Ahora toca volver, pero antes, terminar con lo que vinimos a hacer”, dice.


Por estos días, en Rojava se define un futuro incierto. La autonomía defendida por los kurdos y los pueblos que habitan el norte de Siria se encuentra amenazada por Turquía y, en menor medida, el propio gobierno sirio. Ninguno de estos poderes muestra interés en el proyecto que encabezan los kurdos, basado en el empoderamiento de las mujeres y la convivencia entre nacionalidades y religiones.
Como última reflexión de su experiencia, Robin Poe afirma: “La revolución en Rojava ha sido maravillosa desde el punto de vista de cómo hombres y mujeres caminan juntos a luchar, a la guerra, sin miedo, con la alegría de defender y luchar por lo que ellos creen: la consigna ‘mujer, vida, libertad’”.

Por Leandro Albani
31 mayo, 2019

 

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Lunes, 17 Diciembre 2018 05:40

El falso dilema del patriotismo

El falso dilema del patriotismo

En mis años como profesor en diferentes universidades de Estados Unidos, me ha tocado tener en mis clases a estudiantes que estaban realizando la carrera militar. Marines, aviadores y todo tipo de futuros integrantes de las elites del ejército estadounidense. Este grupo es minoritario en universidades no militares (normalmente no pasa del cuatro por ciento). Como profesor consejero, me fueron asignados algunas veces excombatientes de las guerras de Afganistán y de Iraq (esa misma que, desde enero de 2003, desde España, denunciamos en diferentes medios como un crimen internacional y el origen de la futura crisis estadounidense). Estos jóvenes reventados, física y emocionalmente, muchos de ellos con PTSD (trastorno de estrés postraumático) me confesaron sus experiencias, frustraciones y hasta fanatismos, alguno de los cuales habitan en mis novelas, con otros nombres y en otras historias.

En mis cursos sobre América Latina intento que no falten los eventos más relevantes de la historia de las Américas, ampliamente ignorados por el público en general y hasta por los mismos estudiantes universitarios. Eventos donde el papel que jugó Estados Unidos frecuentemente ha sido, como cualquier persona medianamente informada sabe, patético: despojo de los territorios indios, de los mexicanos; sangrientas intervenciones en los países caribeños y centroamericanos en defensa de las grandes compañías internacionales, arrogancia y racismo explícito, instalación o respaldo de sangrientas dictaduras por todas partes, represiones populares, destrucción de democracias como en Guatemala y en Chile, apoyo al terrorismo de Estado o a terroristas depuestos, como los Contras (“Freedom Fighters”), asesinato de religiosos, obreros, campesinos, sindicalistas, periodistas e intelectuales bajo diferentes excusas por parte de mafiosos entrenados en instituciones como la Escuela de las Américas o por sus soldados, que tanto obedecían la orden de limpiar los baños de sus superiores como de masacrar una aldea de sospechosos. Y un largo, larguísimo etcétera.

A pesar de proceder de las narrativas populares que todos los países repiten hasta el hastío, del siempre subyacente adoctrinamiento de Nosotros-somos-los-buenos-y-los-otros-los-malos, estos jóvenes, cada vez que se enfrentaron a la dura realidad documentada y probada de los hechos históricos, han sido siempre respetuosos. Al menos en el salón de clase. Respetuosos de una forma que rara vez se encuentra entre los mismos latinoamericanos procedentes de las tradicionales elites dominantes de las diversas repúblicas bananeras del sur o de las clases subalternas que apoyaron todo tipo de atrocidades contra sus propios pueblos, siempre en nombre de alguna excusa, dependiendo del momento histórico: negros quilomberos, indios borrachos, pobres haraganes, obreros parásitos, sirvientas putas, curas comunistas, intelectuales marxistas, and so on.
Una vez, uno de esos excombatientes del ejército estadounidense me propuso escribir un ensayo sobre Ernesto Che Guevara. Le di luz verde, como no podía ser de otra forma ante la petición de un estudiante interesado por investigar algo, pero luego nunca apareció por mi oficina para discutir el proyecto. Cuando se vencía el plazo de entrega, apareció y me dijo, con el tono de voz de alguien que está hablando muy en serio:


“Aunque no tiene ninguna importancia académica, debo decirle que soy anticomunista y que nunca me cayó bien Ernesto Guevara. Mis amigos de Miami dicen que era un asesino. Pero si yo hubiese sido un guatemalteco o un boliviano en los años sesenta, no tengo dudas que me hubiese unido a los guerrilleros del Che”. Me dejó su ensayo en la mesa y se fue.


Sería casi imposible que un latinoamericano fuese capaz de este tipo de apertura. Los latinoamericanos suelen ser más fanáticos. Porque el colonizador no necesita ser fanático para defender sus intereses. El colonizado, alguien que defiende a muerte su propia opresión, sí.


Aquí en Estados Unidos conocí a muchos latinoamericanos (por suerte no la mayoría) que dicen venir escapando de alguna dictadura comunista (que en la historia latinoamericana son raras excepciones comparadas con la rica y centenaria tradición de las dictaduras capitalistas) donde no podían expresarse libremente. Apenas uno menciona algo que no les gusta, te invitan a abandonar el país de la Libertad y mudarte a Venezuela. Mentalidad intolerante y autoritaria que, obviamente, dice mucho sobre la realidad que supuestamente dejaron atrás. Como aquella otra estudiante que no le gustó que dijese que el FBI consideraba a Posada Carriles como un peligroso terrorista porque su abuelito cubano también había trabajado para la CIA y también vivía en Miami (de hecho, el abuelito solía seguir mis clases por su teléfono, según me confesó la misma estudiante).


Cierta vez, uno de mis estudiantes latinoamericanos me lanzó una de esas típicas preguntas que son como caballitos de Troya.


“Según tengo entendido –dijo–, usted es ciudadano uruguayo y estadounidense. Tiene doble ciudadanía. Mi pregunta es: en caso de una guerra entre Uruguay y Estados Unidos, ¿a qué país defendería usted?”


La pregunta era reveladora. Revelaba un paquete conocido de preceptos ideológicos que suelen manipularse a la perfección por los políticos y por todos aquellos que creen que un país es un monolito ideológico, una secta, un ejército, un equipo de futbol. Escuché preguntas similares en otros países, aplicadas como un martillo sobre judíos, musulmanes, y todos aquellos que son percibidos como binacionales.


Mi estudiante, al que aprecio como persona, con su uniforme caqui de los marines esa tarde, sonrió, como quien acaba de dar jaque en una partida de ajedrez.
Sólo me limité a aclararle que la pregunta era muy fácil de responder, a pesar de que siempre se respondía mal, cuando se respondía.


“Como ciudadano de ambos países, ese dilema no me produce ningún conflicto. En un caso hipotético (y absurdo) entre una guerra entre Uruguay y Estados Unidos, no dudaría en ponerme de lado de la verdad y la justicia, es decir, de quien, a mi juicio, está en lo justo. Defendería a quien tiene razón en la disputa. De esa forma, les haría un favor, aunque modesto y seguramente irrelevante, a los dos. A uno por defender su razón y derecho, y al otro por resistir su error”.


El muchacho dijo entender. Quién sabe. No soy tan optimista con respecto a otra gente que ya ha fosilizado convicciones como eso del “patriotismo” y otras prestigiosas ficciones lacrimógenas. Ciudadanos honestos y otros no tanto quienes han sido adoctrinados desde la tierna edad preescolar a dar más importancia a un trapo de colores que a la verdad y a la justicia

 

Por Jorge Majfud, escritor uruguayo-estadounidense. Profesor en la Jacksonville University.

 

Publicado enSociedad
Un nuevo eje autoritario requiere un frente progresista internacional

Bernie Sanders hace un llamamiento global a la reacción contra la regresión en muchos países hacia una nueva derecha nacionalista

Debemos examinar honestamente cómo ese orden ha fracasado en cumplir muchas de sus promesas y cómo los autoritarios han explotado hábilmente esos fracasos


Se está llevando a cabo una lucha global que traerá consecuencias importantísimas. Está en juego nada menos que el futuro del planeta, a nivel económico, social y medioambiental.


En un momento de enorme desigualdad de riqueza y de ingresos, cuando el 1% de la población posee más riqueza que el 99% restante, estamos siendo testigos del ascenso de un nuevo eje autoritario.


Si bien estos regímenes tienen algunas diferencias, comparten ciertas similitudes claves: son hostiles hacia las normas democráticas, se enfrentan a la prensa independiente, son intolerantes con las minorías étnicas y religiosas, y creen que el gobierno debería beneficiar sus propios intereses económicos. Estos líderes también están profundamente conectados a una red de oligarcas multimillonarios que ven el mundo como su juguete económico.
Los que creemos en la democracia, los que creemos que un gobierno debe rendirle cuentas a su pueblo, tenemos que comprender la magnitud de este desafío si de verdad queremos enfrentarnos a él.


A estas alturas, tiene que quedar claro que Donald Trump y el movimiento de derechas que lo respalda no es un fenómeno único de los Estados Unidos. En todo el mundo, en Europa, en Rusia, en Oriente Medio, en Asia y en otros sitios estamos viendo movimientos liderados por demagogos que explotan los miedos, los prejuicios y los reclamos de la gente para llegar al poder y aferrarse a él.


Esta tendencia desde luego no comenzó con Trump, pero no cabe duda de que los líderes autoritarios del mundo se han inspirado en el hecho de que el líder de la democracia más antigua y más poderosa parece encantado de destruir normas democráticas.


Hace tres años, quién hubiera imaginado que Estados Unidos se plantaría neutral ante un conflicto entre Canadá, nuestro vecino democrático y segundo socio comercial, y Arabia Saudí, una monarquía y estado clientelar que trata a sus mujeres como ciudadanas de tercera clase? También es difícil de imaginar que el gobierno de Netanyahu de Israel hubiera aprobado la reciente "ley de Nación Estado", que básicamente denomina como ciudadanos de segunda clase a los residentes de Israel no judíos, si Benjamin Netanyahu no supiera que tiene el respaldo de Trump.


Todo esto no es exactamente un secreto. Mientras Estados Unidos continúa alejándose cada vez más de sus aliados democráticos de toda la vida, el embajador de Estados Unidos en Alemania hace poco dejó en claro el apoyo del gobierno de Trump a los partidos de extrema derecha de Europa.


Además de la hostilidad de Trump hacia las instituciones democráticas, tenemos un presidente multimillonario que, de una forma sin precedentes, ha integrado descaradamente sus propios intereses económicos y los de sus socios a las políticas de gobierno.


Otros estados autoritarios están mucho más adelantados en este proceso cleptocrático. En Rusia, es imposible saber dónde acaban las decisiones de gobierno y dónde comienzan los intereses de Vladimir Putin y su círculo de oligarcas. Ellos operan como una unidad. De igual forma, en Arabia Saudí no existe un debate sobre la separación de intereses porque los recursos naturales del país, valorados en miles de billones de dólares, le pertenecen a la familia real saudita. En Hungría, el líder autoritario de extrema derecha, Viktor Orbán, es un aliado declarado de Putin. En China, el pequeño círculo liderado por Xi Jinping ha acumulado cada vez más poder, por un lado con una política interna que ataca las libertades políticas, y por otro con una política exterior que promueve una versión autoritaria del capitalismo.


Debemos comprender que estos autoritarios son parte de un frente común. Están en contacto entre ellos, comparten estrategias y, en algunos casos de movimientos de derecha europeos y estadounidenses, incluso comparten inversores. Por ejemplo, la familia Mercer, que financia a la tristemente famosa Cambridge Analytica, ha apoyado a Trump y a Breitbart News, que opera en Europa, Estados Unidos e Israel, para avanzar con la misma agenda anti-inmigrantes y anti-musulmana. El megadonante republicano Sheldon Adelson aporta generosamente a causas de derecha tanto en Estados Unidos como en Israel, promoviendo una agenda compartida de intolerancia y conservadurismo en ambos países.


Sin embargo, la verdad es que para oponernos de forma efectiva al autoritarismo de derecha, no podemos simplemente volver al fallido status quo de las últimas décadas. Hoy en Estados Unidos, y en muchos otros países del mundo, las personas trabajan cada vez más horas por sueldos estancados, y les preocupa que sus hijos tengan una calidad de vida peor que la ellos.


Nuestro deber es luchar por un futuro en el que las nuevas tecnologías y la innovación trabajen para beneficiar a todo el mundo, no solo a unos pocos. No es aceptable que el 1% de la población mundial posea la mitad de las riquezas del planeta, mientras el 70% de la población en edad trabajadora solo tiene el 2,7% de la riqueza global.


Los gobiernos del mundo deben unirse para acabar con la ridiculez de los ricos y las corporaciones multinacionales que acumulan casi 18 billones de euros en cuentas en paraísos fiscales para evitar pagar impuestos justos y luego les exigen a sus respectivos gobiernos que impongan una agenda de austeridad a las familias trabajadoras.


No es aceptable que la industria de los combustibles fósiles siga teniendo enormes ingresos mientras las emisiones de carbón destruyen el planeta en el que vivirán nuestros hijos y nietos.


No es aceptable que un puñado de gigantes corporaciones de medios de comunicación multinacionales, propiedad de pequeño grupo de multimillonarios, en gran parte controle el flujo de información del planeta.


No es aceptable que las políticas comerciales que benefician a las multinacionales y perjudican a la clase trabajadora de todo el mundo sean escritas en secreto. No es aceptable que, ya lejos de la Guerra Fría, los países del mundo gasten más de un billón de euros al año en armas de destrucción masiva, mientras millones de niños mueren de enfermedades fácilmente tratables.


Para poder luchar de forma efectiva contra el ascenso de este eje autoritario internacional, necesitamos un movimiento progresista internacional que se movilice tras la visión de una prosperidad compartida, de seguridad y dignidad para todos, que combata la gran desigualdad en el mundo, no sólo económica sino de poder político.


Este movimiento debe estar dispuesto a pensar de forma creativa y audaz sobre el mundo que queremos lograr. Mientras el eje autoritario está derribando el orden global posterior a la Segunda Guerra Mundial, ya que lo ven como una limitación a su acceso al poder y a la riqueza, no es suficiente que nosotros simplemente defendamos el orden que existe actualmente.


Debemos examinar honestamente cómo ese orden ha fracasado en cumplir muchas de sus promesas y cómo los autoritarios han explotado hábilmente esos fracasos para construir más apoyo para sus intereses. Debemos aprovechar la oportunidad para reconceptualizar un orden realmente progresista basado en la solidaridad, un orden que reconozca que cada persona del planeta es parte de la humanidad, que todos queremos que nuestros hijos crezcan sanos, que tengan educación, un trabajo decente, que beban agua limpia, respiren aire limpio y vivan en paz.


Nuestro deber es acercarnos a aquellos en cada rincón del mundo que comparten estos valores y que están luchando por un mundo mejor.


En una era de rebosante riqueza y tecnología, tenemos el potencial de generar una vida decente para todos. Nuestro deber es construir una humanidad común y hacer todo lo que podamos para oponernos a las fuerzas, ya sean de gobiernos o de corporaciones, que intentan dividirnos y ponernos unos contra otros. Sabemos que estas fuerzas trabajan unidas, sin fronteras. Nosotros debemos hacer lo mismo.


Le pedimos a Yanis Varoufakis que comente el artículo Bernie Sanders. Aquí está la respuesta:


Bernie Sanders tiene toda la razón. Los inversores hace tiempo que han formado una "hermandad" internacional para garantizarse rescates internacionales cuando sus pirámides de cartón se derrumban.


Hace poco, fanáticos de la derecha xenófoba también formaron su propia Internacional Nacionalista, llevando a que los pueblos orgullosos luchen entre sí y así ellos puedan controlar las riquezas y el poder político.


Ya es hora de que los demócratas de todo el mundo formen una Internacional Progresista, que luche por los intereses de la mayoría de cada continente, de cada país. Sanders también tiene razón cuando dice que la solución no es volver al status quo cuyo fracaso estrepitoso dio lugar al ascenso de la Internacional Nacionalista.


Nuestra Internacional Progresista debe llevar adelante una visión de prosperidad compartida y ecológica que podemos lograr gracias a la ingenio humano, siempre que la democracia le dé la oportunidad de desarrollarse.


Para eso, debemos hacer más por unirnos. Debemos formar un consejo común que escriba el borrador del New Deal Internacional, un nuevo acuerdo de Bretton Woods progresista.

14/09/2018 - 21:27h

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Sábado, 17 Marzo 2018 07:09

Las mujeres y el bosque

Las mujeres y el bosque

Del 8 al 10 de marzo de 2018 se realizó el primer encuentro internacional, político, artístico, deportivo y cultural de mujeres que luchan en el caracol zapatista de la zona Tzotz Choj en Chiapas, México. A la convocatoria acudieron más de 5 mil mujeres de 38 países del mundo, que fueron recibidas por otras 2 mil provenientes de los cinco caracoles de todas las zonas zapatistas de Chiapas.


Fue un encuentro significativo, fuerte, emocionante, lleno de contenidos y horizontes. Con raíces profundas que llevan creciendo muchos años, con brotes y ramas que se extienden y entrelazan con muchas otras. En esos días el mundo se coloreaba de tonos violetas y arcoiris, con movilizaciones y acciones de mujeres en muchas partes del mundo, algunas masivas, otras emergentes, todas marcando a su manera que el patriarcado está en cuestión y no estamos dispuestas a soportar más violencia, discriminación, sexismo, machismo y abusos.


Siendo fundamental, el tema no es sencillo ni tampoco sus manifestaciones. Las compañeras zapatistas que abrieron el encuentro, en la palabra de la capitana insurgente Erika, nos nombraron a todas como un bosque o un monte. En ese bosque hay muchos árboles que son diferentes. Hay ocote o pino, caoba, cedro, bayalté y muchos tipos de árboles. Y sabemos que cada pino o cada ocote no es igual, sino que cada uno es diferente. Pero cuando los vemos le decimos monte o bosque. Aquí estamos todas como un bosque. Todas somos mujeres. Pero hay de diferentes colores, tamaños, lenguas, culturas, profesiones, pensamientos y formas de lucha. Decimos que además somos mujeres que luchan. Entonces somos diferentes, pero iguales. Y aunque hay mujeres que luchan y no están aquí, las pensamos aunque no las veamos. Y también sabemos que hay mujeres que no luchan, que se conforman, que se desmayan. En todo el mundo hay mujeres, un bosque de mujeres, que lo que las hace iguales es que son mujeres. Como mujeres zapatistas vemos que algo más está pasando. Y también nos hace iguales la violencia y la muerte. Así vemos lo moderno de este pinche sistema capitalista. Vemos que hizo bosque a las mujeres de todo el mundo con su violencia y su muerte que tiene la cara, el cuerpo, la cabeza pendeja del patriarcado. (https://tinyurl.com/y7l5gtzn)


Desde el monte nos invitaron para hablarnos, escucharnos, mirarnos, festejarnos. Podemos escoger dijeron. Podemos competir entre nosotras para ver quien es mejor, habla mejor, es más liberada, juega mejor al fútbol, o piensa o escribe mejor y al final veremos que nadie ganó. O podemos acordar luchar juntas, como diferentes que somos, en contra del sistema capitalista patriarcal que es quien nos está violentando y asesinando.


Resonó fuerte, clara y al mismo tiempo dulce la voz de la insurgenta Erika. Una voz, nos dijo, revuelta con muchas edades, lenguas e historias, porque habló a nombre de todas las mujeres zapatistas, que desde cada comunidad y caracol se reunieron por muchos meses para pensar, organizar y trasmitir este mensaje.


Por su voz sentimos el sufrimiento de la campesina e indígena que fue sirvienta en la ciudad, sin sueldo, sufriendo mil humillaciones no sólo de hombres, también de mujeres, pero que encontró otras con las que se fue formando para rebelarse como zapatistas; sentimos el dolor por las hijas que murieron de enfermedades curables, sentimos el miedo por ser explotadas y más por ser mujeres, ante los atropellos de militares, capataces y patrones. Sentimos también a las niñas, jóvenes y adultas, que crecieron con la resistencia, la guerra y la construcción de autonomía zapatista. Mujeres que antes solo podíamos morir por ser indígenas, pobres y mujeres, ahora construimos en colectivo otro camino de vida: la libertad, nuestra libertad.


Mucha diversidad hubo en el bosque de este encuentro, con denuncias, intercambios intelectuales, artísticos, musicales, de teatro, poesía, talleres para aprender desde a cuidarnos en Internet hasta nuestros cuerpos y lugares, para construir, pensar y luchar en colectivo desde la diversidad. La gran mayoría de las participantes fueron jóvenes, tanto zapatistas como del resto del mundo.


Llegaron también las madres y hermanas de víctimas de feminicidio, desaparecidas, presas, violentadas, las madres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa a quienes las zapatistas y todas dijimos que no están solas, que seguiremos reclamándolos con vida y por justicia. Moira Millán, mapuche de Argentina, nos hizo conocer las luchas contra la guerra de exterminio contra su pueblo, que como el caso de los estudiantes de Ayotzinapa parece ser un ejercicio desde el poder para ver hasta donde pueden atropellar a las y los que resisten y de allí seguir con todas.


Conocimos luchas de las mujeres de Vía Campesina contra las transnacionales, en defensa del territorio y por feminismo campesino y popular. Pueblos indígenas de América Latina, Estados Unidos y Canadá, compañeras de movimientos de Black Lives Matter, de Palestina, Marruecos y del Movimiento Sin Tierra de Brasil cerraron con sus reflexiones y saludos este encuentro, que se abrió a continuar el próximo año.


Las zapatistas nos despidieron dándonos una luz para llevar y prender cuando nos sintamos solas, cuando pensemos que la lucha es muy dura, cuando tengamos miedo, pero también para llevarle a las desaparecidas, las presas, las asesinadas, las migrantes, las violadas, las golpeadas, las explotadas. Para decirles que no nos rendiremos, que no están solas, que luchamos con ellas y para que el dolor que cargan no se vuelva a repetir. Para juntarla a otras luces y prender fuego al sistema capitalista patriarcal.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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