Presenta la Usaid estrategia contra la "influencia maligna del Kremlin"

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) publicó ayer una estrategia con el título: Contrarrestar la influencia maligna del Kremlin (CMKI, por sus siglas en inglés), lo cual recibió el rechazo de Moscú.

 

"La estrategia de la Usaid responde al desafío que representa la influencia maligna del Kremlin, construye una resistencia democrática y económica en los países contra los que apunta (la influencia) y trabaja para mitigar los intentos del Kremlin de socavar una serie de instituciones clave", dice el documento, publicado en el sitio web de la agencia estadunidense.

 

El plan se centra en cuatro objetivos: defender la labor de las instituciones democráticas y el imperio de la ley, resistir la manipulación de la información, reducir las vulnerabilidades energéticas, así como las económicas.

 

En particular, la iniciativa busca eliminar la vulnerabilidad de los procesos electorales y políticos ante la injerencia externa.

 

Respecto al sector energético, la estrategia prevé aumentar la seguridad de los países socios y disminuir la dependencia de las fuentes de energía "controladas por el Kremlin".

 

En cuanto al aspecto económico, recomienda diversificar las exportaciones y asegurar la competitividad de las empresas en los mercados occidentales.

 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia repudió este sábado la estrategia estadunidense para luchar contra la presunta "influencia maligna" del Kremlin.

 

"El nombre sugiere que la Usaid no pretende en absoluto crear un ambiente de cooperación en el escenario mundial, sino que sirve de instrumento de la lucha ideológica y de propaganda", denunció el ministerio en un comunicado.

 

Subrayó que el documento busca atizar la rusofobia en el mundo, sobre todo entre los países vecinos.

 

Subrayó "el carácter constructivo" de la reciente reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladimir Putin y Donald Trump, respectivamente, en la cumbre del G-20 en Osaka.

 

"Es obvio que los influyentes funcionarios de Washington se esfuerzan por todos los medios para impedir que se normalicen las relaciones ruso-estadunidenses".

 

La cancillería lamentó que "la propaganda antirrusa desde Washington, que aspira al dominio global", anule todos los esfuerzos que se toman.

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Sábado, 08 Junio 2019 04:45

Papelones de la OEA

Papelones de la OEA

Ha surgido en América Latina una diplomacia irresponsable, bélica, arrogante, indocta y muy peligrosa. La derecha diplomática contemporánea es un horror y debe suscitar una suerte de mueca de asco entre los conservadores latinoamericanos que, en décadas anteriores, sugirieron trazar las líneas estratégicas del lugar geopolítico que ocupaba América Latina. Nadie representa mejor la barbarie que corroe la diplomacia latinoamericana como el actual Secretario General de la Organización de Estados Americanos, la OEA, el señor Luis Almagro. El diplomático uruguayo recibió en nombre de la OEA el premio a la democracia otorgado por el Comité Judío Americano por la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y las dictaduras. Pero Almagro, en su discurso, se equivocó de continente, de temática, de época, de enemigos y le faltó el respeto a todo que lo somos. Este títere de Washington osó decir que “Irán y Hezbollah tienen una sólida base de operaciones en Sudamérica en alianza con la narcodictadura de Nicolás Maduro. Si fracasamos en Venezuela, representa una victoria para el terrorismo, la delincuencia transnacional organizada y el antisemitismo”. Esto es imperdonable. Ni siquiera está en juego el tema de Nicolás Maduro, o que sea de derecha o de izquierda, o que se tenga una visión ultraconservadora de las relaciones internacionales o de las alianzas oportunas o inoportunas, ni que se esté por o contra Maduro. Se trata de un acto de barbarie diplomática monumental. Irán y el Hezbollah no son nuestro tema ni nuestro conflicto sino de Occidente. Es sí, por la imborrable tragedia de los atentados contra la Embajada de Israel en la Argentina y el de la AMIA, un tema de la justicia argentina. En ningún caso un dirigente latinoamericano, en nombre de una organización panamericana, puede hacer nuestra la agenda de Washington, ni expandir la obscenidad del antisemitismo ni, menos aún, olvidar los cientos de miles de muertos que ha dejado el narcotráfico en varias de nuestras democracias. En lo que atañe al antisemitismo, seguramente el señor Almagro desconoce la extraordinaria capacidad de América Latina para hacer suyos a los semejantes. Nunca se paseó por Buenos Aires, ni por el barrio de Polanco, en Ciudad de México. No estamos en Europa y nada tuvimos que ver con la Shoah, con Auschwitz y el nazismo. Habrá habido y aun persisten retazos nauseabundos de antisemitismo, pero jamás ha sido una política de Estado. Muchos de nuestros países, en especial la Argentina, son hijos de la integración de los millones de judíos que llegaron a este lado de América huyendo del exterminio europeo. La insensatez del Secretario General de la OEA es una amenaza para nuestra identidad, nuestra soberanía, nuestra credibilidad en la escena internacional y nuestra manera de entender y aceptar a los otros. 

Pero su alegato contiene otros atentados contra la verdad y la razón. Tratar a Venezuela de narcodictadura es ignorar las decenas de miles de muertos que el narcotráfico provoca en México o Colombia. El imperio de arriba tampoco es inocente: los narcos mexicanos y colombianos producen, transfieren al Norte su producto y los beneficios. El dinero del narcotráfico se blanquea en el sistema financiero occidental mientras los muertos por la violencia del narcotráfico ennegrecen las calles de nuestra América. Excelentísimos señores presidentes de Argentina y Brasil, saquen de ese puesto a ese personaje grosero, patotero e ignorante que repite, en nuestro nombre, lo que el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo dijo en febrero de este año.


“Hezbollah tiene células activas y, con su accionar, los iraníes, están afectando a los pueblos de Venezuela y de toda América del Sur”. Si se quiere ser amable, lo que diga Pompeo representa muy bien la licuadora donde el Departamento de Estado mezcla los ingredientes del cóctel con el sabor de sus intereses, es decir, su confrontación con Irán, su pacto con Arabia Saudita, sus aficionados movimientos en el Líbano y Siria y, desde luego, su cruzada en Venezuela. Son sus temas y los destila con el mal gusto y la inoperancia que la administración de Donald Trump ya ha patentado en todo el planeta.


Nosotros no tenemos nada ver con eso. Sólo que sí, ahora nos compromete por deber Venezuela así como en los años 80, América Latina se comprometió en América Central para frenar la guerra que la Rusia comunista y la administración de Ronald Reagan habían exportado a Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras. Un compromiso con sensatez y neutralidad, no ideológico. ¿Y dónde están los hombres del Hezbollah y los iraníes que aún no los hemos visto en esta década? Todo mezclado, armado con escoria y un oportunismo desenfrenado que rompe todos los pisos de la decencia diplomática. El Secretario General de la Organización de Estados Americanos ha sobrepasado la línea roja. Las confrontaciones ideológicas están atravesadas por muchos excesos. Esta exuberancia diplomática no es admisible. No hay narcodictaduras sino narcodemocracias. No hay antisemitismo sino antisemitas. Requerimos de diplomáticos juiciosos, con sagacidad y capacidad pedagógica, que puedan expresar lo que somos y no los odios ideológicos o los caprichos dictados por los imperios. Sus guerras nunca fueron las nuestras: hemos sido víctimas de ellas. El señor Secretario General de la OEA se cayó del mapa y del calendario. Es un hombre del pasado. No nos está representando como latinoamericanos sino que nos está insultando y degradando ante cualquier perspectiva de negociación. Nadie nos podrá tomar en serio. ¿Alguien puede imaginar a este Señor hablando ante la Unión Europea donde prima la cultura del diálogo y la negociación por más extenuante que sea? Es una vergüenza para cada una de nuestras democracias, para nuestro sueño de paz común, para nuestra tolerancia y nuestra identidad forjada por la conjugaciones de orígenes plurales.


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Más de cuatro millones de migrantes venezolanos

Según la ONU, es una de las poblaciones desplazadas más grandes del mundo

 La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur) anunciaron ayer que el número de venezolanos que abandonaron su país por la crisis superó la barrera de los cuatro millones, por lo que se convirtieron en uno de los grupos de poblaciones desplazadas más grandes del mundo.


“El ritmo de salidas de Venezuela ha sido asombroso. Unos 695.000 a finales de 2015, la cantidad de refugiados y migrantes de Venezuela se disparó a más de 4 millones a mediados de 2019, y desde el 1 de enero de 2016 el ritmo se aceleró y se mantiene en la actualidad”, señalaron la OIM y Acnur en una declaración. En solo siete meses, contados desde noviembre de 2018, el número de refugiados y migrantes venezolanos aumentó en un millón, según datos de las autoridades nacionales y de otras fuentes creíbles utilizados por ambos organismos de la ONU.


Venezuela atraviesa una profunda crisis económica, agravada por la escasez de comida, medicinas y otros bienes básicos, mientras se mantiene una puja de poder entre el presidente Nicolás Maduro y el líder opositor Juan Guaidó, autoproclamado presidente interino reconocido por más de 50 países, entre ellos Estados Unidos.


La actriz estadounidense y embajadora de buena voluntad de la ACNUR Angelina Jolie viajará hoy a la región colombiana fronteriza con Venezuela “para evaluar la respuesta humanitaria al éxodo”, dijo la agencia.


La gran mayoría de venezolanos se han trasladado a otros países de la región, como Colombia, que recibió a 1,3 millones de ellos, seguido de Perú, con 768.000; Chile con 288.000; Ecuador con 263.000; Argentina con 130.000; y Brasil con 168.000.


“Estas cifras son alarmantes y resaltan la necesidad urgente de apoyar a las comunidades de acogida en los países receptores”, comentó el representante especial de Acnur-OIM para refugiados y migrantes venezolanos, Eduardo Stein. Citado en la declaración, Stein alabó a los países de América Latina y el Caribe “por estar haciendo su parte para responder a esta crisis sin precedentes”, pero agregó que no pueden seguir haciéndolo solos, sin ayuda internacional.


Ambos organismos están intentando prestar parte de ese apoyo mediante un plan regional lanzado el pasado diciembre y que les permitiría asistir a 2,2 millones de venezolanos en los países receptores y a 580.000 personas en comunidades de acogida en 16 países. El gran problema con el que se han topado es la escasa financiación que ha recibido ese plan, cuyo presupuesto actualmente solo está cubierto en un 21 por ciento.


Maduro anunció ayer que se firmarán nuevos acuerdos para incrementar el apoyo técnico humanitario en materia de salud, entre el Ministerio del Poder Popular para la Salud y la Federación Internacional de la Cruz Roja Internacional y la Media Luna Roja, informó la cadena Telesur.


“La verdadera ayuda humanitaria está llegando a Venezuela de la mano de China, India, Rusia, Turquía. ¡Han llegado cientos de toneladas de medicinas!”, dijo el presidente durante una jornada de trabajo con el sector salud, en el Palacio de Miraflores.

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¿Quién es Philip Goldberg, el polémico hombre que Trump quiere como embajador en Colombia?

Fue expulsado de Bolivia y tuvo diferencias con el presidente de Filipinas.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, nominó al diplomático Philip Goldberg como embajador de su país en Colombia, para tratar de sustituir a Kevin Whitaker, designado por su antecesor en la Casa Blanca, Barack Obama.


Goldberg, de 62 años, se desempeñó como encargado de negocios interino en la Embajada de EE.UU. en Cuba, entre febrero y julio de 2018.


Expulsado de Bolivia


Pero antes de ese cargo, Goldberg fue protagonista de varias controversias en los países que estuvo. En 2008 fue expulsado de Bolivia, tras dos años en la representación de Washington en ese país, por el presidente, Evo Morales.


"Sin miedo a nadie, sin miedo al imperio. Hoy día delante de ustedes, delante del pueblo boliviano, declaro al señor Goldberg, embajador de EE.UU., persona no grata", dijo Morales, el 11 de septiembre de 2008, tras calificar al diplomático de "experto en alentar conflictos separatistas" y acusarlo de conspirar con la oposición boliviana contra su Gobierno.
Morales recordó, en ese entonces, que Goldberg, entre 1994 y 1996, estuvo como jefe de oficinas del Departamento de Estado de EE.UU. para Bosnia, durante la guerra separatista de los Balcanes; y, entre 2004 y 2006, fue jefe de misión en Prístina, Kosovo, cuando se abría paso a la separación de esa región.


Su despedida en Filipinas


Entre entre 2013 y 2016, Goldberg ocupó el cargo de embajador en Filipinas.


En agosto de 2016, dos meses antes de dejar el cargo, hubo una controversia con el presidente de ese país, Rodrigo Duterte, quien había asumido el cargo en junio de ese año.
En un discurso ante militares en el centro del país, en Campo Lapu-Lapu, de la ciudad filipina de Cebu, Duterte llamó "gay" e "hijo de puta" a Goldberg.


El mandatario explicó su molestia con el entonces representante de EE.UU. en Filipinas por supuesta intromisión durante los comicios: "se entrometía durante las elecciones, dando declaraciones sobre mí aquí y allá. No tenía que hacer eso", dijo el mandatario en esa oportunidad.
Cerca del Plan Colombia


Además de estos cargos, el aspirante a diplomático en Bogotá se desempeñó, entre 2010 y 2013, como subsecretario de Estado adjunto para Inteligencia e investigación.
Goldberg es el segundo candidato que propone Trump para sustituir a Whitaker en Colombia. Su primera propuesta fue el diplomático Joseph Macmanus, pero el Senado no dio su visto bueno.


Para Goldberg, Colombia no es algo nuevo, ya que se desempeñó en ese país como coordinador del controversial Plan Colombia, que EE.UU. impulsó en el país suramericano.

Publicado: 6 may 2019 21:36 GMT

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Estados Unidos y la hipótesis del bloqueo naval a Venezuela

Fracasado un nuevo intento de golpe de Estado en Venezuela, el Gobierno de Estados Unidos comienza a pensar en una nueva etapa de aislamiento contra el país suramericano.

Por un lado, amenaza a Cuba con un embargo "absoluto" si mantiene su apoyo al Gobierno venezolano, por el otro presiona al Gobierno de Malta para que prohíba a Rusia usar su territorio para llegar al país suramericano y aplica sanciones contra barcos que transportan petróleo venezolano para ahogar la economía del país.


Todo hace suponer que en El Pentágono sí que están barajando con mucho interés un bloqueo total para ahogar definitivamente al Gobierno de Nicolás Maduro y lograr su tan ansiada implosión social.


Ideólogos del bloqueo


La idea del cerco definitivo hacia Venezuela, ya había sido analizada durante una reunión secreta del 'think tank' estadounidense "Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales" (CSIS), llevada a cabo el 10 de abril de este año.


Uno de los invitados a la reunión fue Fernando Cutz, a quien el periodista Max Blumenthal ha llamado "el arquitecto del golpe de Estado en Venezuela".


Cutz, quien perteneció al Consejo de Seguridad Nacional del Grupo Cohen, asesoró estrechamente al embajador estadounidense William Brownfield, en torno a una estrategia para "dividir el círculo íntimo de Nicolás Maduro", reporta Blumenthal.


Cutz, una semana después a la mencionada reunión y sin ningún tipo de complejo, declaró al diario La Vanguardia que en el caso venezolano "No es posible una invasión, pero algo de baja intensidad, como un bloqueo naval, tal vez serviría para salir de esta situación de tablas".


La 'opción Cutz' cobra relevancia visto el fracaso del Pentágono en su intento de dividir la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Sin embargo, puede que no sea algo de corto plazo visto el poco consenso alcanzado en la región para apoyar una acción de corte militar en Venezuela.


Si evaluamos sus declaraciones bajo el prisma de teóricos de la geopolítica como Nicholas Spykman, al parecer han entendido que lo importante no es controlar el 'Heartland' o núcleo de Venezuela, sino cercarlo (Rimland). Al considerar que las rutas terrestres y marítimas desde y hacia Venezuela están controladas en su totalidad por EEUU o por sus aliados regionales, esto le permitiría bloquear casi instantáneamente una o todas estas rutas sin la necesidad de una invasión o movilización de flotas.


Hay que matizar el hecho de que esto no sería una decisión sencilla. Un bloqueo naval representaría una agresión militar tan importante que Rusia y China se verían obligadas a sentar posición. Por un lado intervenir para resguardar al Gobierno continental latinoamericano con el que tiene mejores relaciones o renunciar a su avance en la región y devolver su espacio de influencia a los EEUU, con hegemonía continental. No obstante, aun cuando un escenario de estas dimensiones es improbable en un corto plazo, Estados Unidos se ha preparado para él.


Antecedentes peligrosos


En el 2017 EEUU realizó unos ejercicios militares denominados Tradewings a 600 kilómetros de las costas venezolanas. Los identificaron como "una maniobra multinacional de seguridad marítima y respuestas a desastres en el Caribe". En el 2018, llevaron a cabo los ejercicios multinacionales Unitas, donde Colombia era el anfitrión y participaron más de 18 países. La razón esgrimida para hacer el despliegue de exploración radioelectrónica y fuerza aerotransportadas, era supuestamente luchar contra el crimen trasnacional y prestar apoyo durante una crisis humanitaria. Dos argumentos que constantemente usa Washington para atacar al Gobierno venezolano.


Además de estos ejercicios, por solo citar los que mayor perfil naval tienen, existe el antecedente de la Zona de Exclusión Aérea sobre Libia en el año 2011. Una zona libre de vuelos (con la excepción de vuelos de ayuda humanitaria) establecida luego de un embargo naval de armas. En la práctica, la Zona de Exclusión Aérea representó la presencia de una gran flota de la OTAN frente a las costas libias, que acabaron en cuestión de horas con todas las defensas antiaéreas del ejército libio, seguido de un intenso bombardeo aéreo sobre objetivos militares.


Estos ejercicios, como el Unitas o el Tradewings, debemos entenderlos bajo la óptica de lo que el periodista y político Thierry Meyssan, considera es la estrategia de destrucción del Caribe por parte de Estados Unidos. Es decir, usar a los países que conforman esta gran área del mundo con dos objetivos: presionándolos para reducir los aliados de Venezuela y además usarlos como plataforma logística de ataque contra el país suramericano, pero también, contra Cuba y Nicaragua.


Áreas amenazadas


La fuente más importante de recursos económicos para Venezuela es el petróleo y sus derivados, la mayor parte de su explotación se encuentra en el centro y sur del país, en lo que se ha denominado el yacimiento petrolero más grande del mundo, la faja petrolífera del Orinoco.


No obstante, esta faja cuenta con una gran desventaja geoestratégica: un rápido acceso marítimo, que por el delta del Orinoco permite la entrada y salida de materiales y medios navales, a su vez, este delta se encuentra muy próximo a Trinidad y Tobago y Guyana, ambos países muy cercanos políticamente a Reino Unido.


Por el Sur, la exclusividad de la conexión terrestre que existe entre Venezuela y Brasil es una espada de Damocles. Representa un acceso muy prolongado a una región que carece de objetivos estratégicos, con excepción obvia de la Central Hidroeléctrica del Guri, que ofrece una fácil defensa terrestre para Venezuela pero una sola vía comercial hacia el exterior, con facilidades para la obtención de inteligencia desde Brasil.


Por el Oeste, tenemos dos accesos terrestres importantes pero accidentados, por los andes, una cordillera que retrasa cualquier tipo de avance con transporte pesado y al norte una sierra que protege al estado Zulia con un solo acceso a un territorio sin objetivos militares estratégicos, que además ha sido defendido en el pasado con mucho éxito, recordemos la crisis del Caldas entre Colombia y Venezuela.


Por tanto, cuando pensamos en bloqueo naval debemos mirar al Norte de Venezuela. El frente más amplio y accesible que representa la segunda línea costera más extensa y la zona económica exclusiva más grande de la cuenca del Caribe. Además, este frente Norte es el asiento de los poderes públicos del país, posee los puertos más importantes y uno de los complejos refinadores más grandes del mundo, ubicado en la península de Paraguaná, lo cual lo hace el objetivo primario de una estrategia como esta.


Si hacemos una sumatoria, las condiciones para que se cumplan los planes de los asesores de seguridad nacional de Trump y El Pentágono en torno a un bloqueo naval, existen. Al menos en la teoría. Sin embargo, para que los planes se pongan en práctica, y más aún, tengan éxito deben suceder muchas otras circunstancias.


Una de ellas, y es a la que más deben estarle dando vueltas los militares y políticos en Washington, es: ¿Vamos a impedir que un avión o barco ruso, chino, iraní o turco entre a Venezuela con alimentos y medicinas? Y de ser positiva la respuesta, surgiría una última y muy importante cuestión ¿Cómo lo harían? No es del todo fácil, verle la cara a la tercera guerra mundial ¿verdad?

18:02 03.05.2019 (actualizada a las 09:37 04.05.2019) URL corto

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Domingo, 05 Mayo 2019 05:54

Tranquilidad de tiempos de guerra

Tranquilidad de tiempos de guerra

Caracas vive una tranquilidad de tiempos de guerra. Algunos días, como el martes y miércoles pasado, se aceleran como un disparo viniendo de frente, otros, como los que le siguieron, recobran el ritmo de la cotidianeidad. En esos días post precipicio las horas se parecen a las horas: mercados, colegios, autobuses, ventas de zapatos, jugos, teléfonos, reggaetones, trap y salsa, mototaxis, caribe, cielos de azules o a punto de lluvias, conversaciones sobre lo que pasó, pasa y pasará. Nadie es indiferente a lo que sucede, la política se debate en las esquinas, en los mensajes de watsap, las redes sociales, en la preocupación ante un nuevo aumento de precio, de dólar, o una amenaza norteamericana. 

Ese ritmo es costumbre ya. No solamente desde enero de este año, cuando fue activada la fase desconocimiento del mandato de Nicolás Maduro y autoproclamación de Juan Guaidó bendecido con un twitt de Donald Trump, sino desde el 2013 y antes, desde que Chávez comenzó a gobernar Venezuela. Esa costumbre enseña a reconocer la gravedad de las amenazas, los escenarios, las armas a las que se enfrenta el chavismo, las posibilidades de triunfo, o no, de los planes golpistas. Preguntas que están hoy en su punto máximo. No ha cesado de multiplicarse la cantidad de especulaciones e hipótesis sobre cuáles eran los planes de la operación del 30, luego de que Leopoldo López finalizara su recorrido de doce horas escondido con su familia en la embajada de España.


Acerca de la acción del 30 ha predominado un consenso sobre el fracaso de la misma en diferentes medios de comunicación de América latina, Estados Unidos y Europa. Ni el discurso siempre positivo de “vamos bien” de Guaidó, ni su narrativa acerca de la multitudinaria respuesta popular que habría tenido el llamado del 30, pudieron esconder lo que efectivamente fue visible: la incapacidad para alcanzar los objetivos militares, sociales y políticos planteados para ese día.


Podría pensarse que sí lograron objetivos secundarios: la fuga de López, aunque luego terminara en la embajada, la demostración de que Guaidó es capaz de ponerse al frente de una acción de esta naturaleza, la imagen de militares dispuestos a encabezar un golpe de Estado.


Varias causas han sido esgrimidas para explicar por qué no sucedió lo que –se estima– debía pasar: acuerdos con altos mandos del chavismo que finalmente no se habrían cumplido, una trampa construida por el mismo Maduro para que Guaidó, López y el puñado de militares saltaran al vacío, el mismo error de cálculo mostrado en repetidas oportunidades en los planes de asalto, una capacidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a mantenerse unida, junto con una crisis de la derecha en su relación con su misma base social que no logra activar de forma masiva en las calles.


Esto último quedó expuesto el día viernes, cuando el presidente Donald Trump se refirió a la conversación telefónica mantenida con el presidente de Rusia, Vladimir Putin. Allí, sobre el punto Venezuela, afirmó: “Putin no está pensando en intervenir en Venezuela, más allá de que quiere que ocurra algo positivo en el país, y yo siento lo mismo”. Esa declaración enfrió la escalada de declaraciones anti rusas mantenida por, entre otros, el consejero de seguridad nacional, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo. Este último había afirmado que el día 30 Maduro tenía un avión listo para llevarlo a Cuba, pero Rusia le había ordenado montarse.


En cuanto a Bolton, su explicación de la permanencia de Maduro había sido que: “Solo resiste en el poder porque tiene el apoyo de Rusia y Cuba, que son los únicos países extranjeros con tropas en el país”.


La declaración de Trump se alejó del tono amenazante del “todas las opciones están sobre la mesa”, repetida por miembros de su administración, y trabajado con fuerza en la Organización de Estados Americanos que, en los últimos días, había, en su seno, comenzado a plantear la necesidad de aplicar la “responsabilidad de proteger” –R2P– una forma de activar una intervención extranjera en Venezuela bajo una figura que le daría una presentación democrática.


El mismo día de la llamada tuvo lugar una reunión en una sala conocida como “el tanque” en el Pentágono. Allí estuvieron, entre otros, el secretario interino de defensa, Patrick Shanahan –quien canceló un viaje a Europa para abordar el tema Venezuela y el de la frontera con México– junto con Pompeo y Bolton. Shanahan le había pedido a su vez al jefe del Comando Sur, Craig Faller, quedarse en EE.UU. para debatir acerca de la situación venezolana. El secretario de Defensa, al hacer declaraciones sobre la reunión, sostuvo que “todas las opciones están sobre la mesa”, ratificó la confiabilidad de sus fuentes de información, y mantuvo respuestas evasivas acerca de posibles planes militares.


Son varias las preguntas sobre qué conclusión y planes por activar tiene EE.UU. Trump había dicho el miércoles por la noche que vendrían nuevos acontecimientos en la próxima semana. Por el momento el fin de semana termina sin nuevos acontecimientos de asalto, con un nuevo fracaso de convocatoria a una acción de calles por parte de Guaidó el día sábado, una tranquilidad de tiempos de guerra.

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Inteligencia rusa: "EE.UU. quiere cambiar el poder en Venezuela con las manos de Colombia"

Estados Unidos tiene la intención de llevar a cabo un "cambio de poder" en Venezuela por medio de la fuerza utilizando para ello "las manos de Colombia", ha aseverado el jefe adjunto del Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso), el vicealmirante Ígor Kostiukov.

"Continúan las actividades subversivas de EE.UU. contra la República Bolivariana. Se están llevando a cabo varias opciones para cambiar al gobierno chavista, que van desde la creación de condiciones para un incremento de sentimiento de inconformidad en la población y su posterior transformación en una explotación social, hasta la implementación de escenarios de fuerza contra Caracas", dijo este jueves Kostiukov.


Washington quiere organizar una invasión del territorio venezolano "con las manos de sus aliados, principalmente Colombia", ha añadido.


Según Kostiukov, en la actualidad se están conformando grupos armados ilegales integrados por desertores venezolanos, miembros de organizaciones criminales de países centroamericanos y de grupos rebeldes colombianos, que ya están operando en los sabotajes contra las infraestructuras de la nación bolivariana.


No obstante, a EE.UU. "no le importa" que la primera víctima en sufrir las consecuencias de sus acciones sea la población civil, cuyos intereses Washington dice supuestamente defender, añadió el jefe adjunto del GRU.

Publicado: 25 abr 2019 10:02 GMT | Última actualización: 25 abr 2019 10:38 GMT

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Trump reaviva hoy la pugna contra Cuba con la Helms-Burton

Washington. El gobierno de Donald Trump activará este miércoles una norma que permitirá demandar en Estados Unidos a empresas extranjeras presentes en Cuba que gestionan bienes confiscados tras la revolución, terminando así con una exención que se mantenía desde hace dos décadas, indicó este martes un funcionario estadunidense.

Esta ley, que lleva los nombres del senador de extrema derecha Jesse Helms y del representante Dan Burton, fue aprobada después de que Cuba derribó sobre sus aguas territoriales dos aviones fletados por activistas cubanos exiliados. Fue promulgada el 3 de marzo de 1993 y puso fin a los intentos del entonces presidente Bill Clinton para reconstruir los vínculos entre ambos países.

John Bolton, consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, anunciará la medida este miércoles durante un acto en Miami en el que se reunirá con veteranos de la fallida operación de Playa Girón.

El 12 de abril, Bolton anunció que participaría en un acto con los veteranos para anunciar importantes pasos dados por el gobierno con la finalidad de enfrentar las amenazas a la seguridad relacionadas con Cuba, Venezuela y la crisis democrática en Nicaragua.

El portal Cubadebate indicó sobre este tema: “el título tercero viola la legislación internacional al permitir demandas contra entidades cubanas o extranjeras que ‘trafiquen’ con propiedades nacionalizadas de manera soberana y con apego a la legalidad tras el triunfo de la revolución en enero de 1959”.

Agregó que Cuba llegó a acuerdos de compensación con países como Reino Unido, Canadá, España, Suiza, Italia y Francia, cuyas empresas también fueron nacionalizadas. Pero Washington se negó a aceptar las condiciones ofrecidas por La Habana, dado que para entonces ya planificaba la invasión de Playa Girón, en abril de 1961.

Pero desde la aprobación de la norma, los gobernantes estadunidenses habían postergado la entrada en vigor de esa cláusula cada seis meses, para evitar problemas con países aliados que tengan empresas en la isla que podrían ser objeto de tales demandas.

Por otra parte, Estados Unidos acusa a las autoridades de La Habana de apoyar al gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y como parte de las sanciones contra el sector petrolero de Caracas ha penalizado a empresas que llevaban crudo venezolano a la isla.

El vínculo entre Cuba y Estados Unidos se deterioró aún más desde la llegada a la Casa Blanca de Bolton, quien en noviembre pasado anunció acciones directas contra lo que denominó la “troika de la tiranía”, integrada por Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Los años de consecutivas prórrogas (de la aplicación del título tercero de la ley Helms-Burton) han creado una falsa sensación de impunidad, sostuvo el representante anticastrista Mario Díaz-Balart.

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La desembozada presión de EE.UU. sobre Maduro

El ex director de la CIA reunió apoyos en Chile, Paraguay, Perú y Colombia para la estrategia de sancionar al gobierno venezolano. Hoy se reúne el Grupo de Lima.

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, ex director de la CIA, estuvo ayer por la tarde en la ciudad colombiana de Cúcuta, frontera con Venezuela. Estuvo acompañado del presidente Iván Duque, el canciller Carlos Holmes, y la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez. Recorrieron el centro de acopio de ayuda humanitaria, y el puente internacional Simón Bolívar, puntos que el 23 de febrero pasado habían sido centro de atención mediático-política cuando, según habían anunciado, ingresarían camiones con ayuda a Venezuela.


Pompeo y Duque brindaron una rueda de prensa conjunta luego de reunirse. “Los Estados Unidos continuarán utilizando toda vía económica y política a nuestra disposición, para ayudar a los venezolanos a través de sanciones, cancelaciones de visas, otros medios”, afirmó Pompeo, quien finalizó con esa jornada la gira que realizó entre el viernes y el domingo a Chile, Paraguay, Perú y finalmente Cúcuta, donde el punto principal en cada reunión fue Venezuela.


Duque, por su parte, se refirió al compromiso de mantener su apoyo para lograr la “defensa irrestricta de los principios democráticos en Venezuela”, resaltando la importancia de haber logrado el reconocimiento del enviado por el autoproclamado Juan Guaidó a la Organización de Estados Americanos, y la reunión del Grupo de Lima de hoy en Chile. “Estamos con ustedes para la derrota de la dictadura y recuperar la libertad”, finalizó.


Pompeo regresa así a Estados Unidos luego de su gira y reunión con los presidentes de cada uno de los países, en un contexto marcado por la necesidad de reordenar estrategias respecto a Venezuela, luego de una serie de acciones que no lograron su objetivo para forzar la salida de Nicolás Maduro. En simultáneo a su recorrido estuvo el de Elliot Abrams, encargado especial de norteamérica para Venezuela, quien fue a España y Portugal.


Los ejes principales abordados en cada caso y país fueron la necesidad de aumentar las sanciones tanto macroeconómicas –como el caso de Repsol que podría tomar medidas– así como sobre dirigentes del chavismo, la dimensión de la situación humanitaria, y el señalamiento de la dimensión geopolítica en la amenaza que representa Venezuela para EE.UU., a través de lo que señalan son sus alianzas con Rusia, Cuba, China e Irán.


La cuestión de la intervención militar estuvo presente de manera menos marcada. Pompeo y Abrams volvieron a ratificar que todas las opciones se encuentran sobre la mesa, aunque nuevamente no profundizaron al respecto en un contexto donde sus aliados, tanto del Grupo de Lima, como de la Unión Europea, han insistido en que toda resolución debe ser pacífica y democrática.


En ese marco de la gira de Pompeo también fueron abordados temas bilaterales con cada uno de los países, a la vez que una dimensión transversal que fue repetida en cada rueda de prensa: la amenaza que representan las inversiones chinas en el continente. El caso paradigmático fue en Chile, donde el secretario de Estado declaró que “cuando China hace negocios en lugares como América Latina, a menudo inyecta capital corrosivo en el torrente sanguíneo económico, dando vida a la corrupción y erosionando el buen gobierno”. A su vez amenazó con “tomar decisiones sobre donde ponemos nuestra información”, en caso de que el gobierno de Chile avance en una posible alianza con la empresa Huawei. Xu Bu, embajador de China en Chile, respondió: “El Sr. Mike Pompeo ha perdido la cabeza y ha llegado demasiado lejos”.


La tensión alrededor de ese punto ratificó el destiempo existente entre la dimensión política de los vínculos entre los gobiernos alineados a la estrategia norteamericana y la dimensión económica. No es la primera vez que esto queda evidenciado, forma parte de las tensiones que esta vez fueron parte de la agenda central en una etapa marcada por la disputa entre EE.UU. y China, que tiene el epicentro en la dimensión de la tecnología y la innovación.


La gira de Pompeo fue seguida con atención desde Venezuela, en días donde la agenda política tuvo dos tiempos. Por un lado, el chavismo recordó las jornadas de abril del 2002 cuando el golpe de Estado contra Hugo Chávez logró ser derrotado, para lo cual tuvieron lugar tres días de actividad de movilización, con el cierre el día 13 de abril con una gran demostración de fuerza de la Milicia Bolivariana, que, según anunció Nicolás Maduro, llegó a 2 millones 200 mil milicianos y milicianas.


La derecha por su parte mantuvo su agenda de actividades centradas en zonas de Caracas, y luego, el fin de semana, en el estado Zulia, frontera con Colombia. Allí Guaidó realizó recorridas, discursos, una movilización en la ciudad de Maracaibo, en una hoja de ruta que sigue sin proponer horizontes y objetivos que parezcan cerca de poder realizarse, lo que explica parte de las dificultades para no tener un decrecimiento de expectativas.


La reunión del Grupo de Lima de hoy tendrá lugar a más de un mes de la anterior. Allí se verán resultados de los acuerdos tomados en la gira de Pompeo, en particular en lo económico y lo diplomático. La hipótesis militar sigue fuera de agenda pública, aunque sí en los ámbitos privados: se supo que el pasado miércoles tuvo lugar una reunión organizada por el think tank Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), en Washington, donde acudieron enviados de Guaidó en EE.UU., el ex jefe del Comando Sur, funcionarios y ex funcionarios del Departamento de Estado, de la Usaid, asesores de Donald Trump, entre otros, para abordar este tema.


 Un mensaje disciplinador

Por Gustavo Veiga

 

Estados Unidos profundiza en estos días su ofensiva hacia los países de América Latina que no se disciplinan a su política. Su secretario de Estado Mike Pompeo culminó una gira por la región porque ve “una oportunidad de asociarnos con verdaderas democracias”. Ergo, aquellos gobiernos que se suman a la arremetida contra Nicolás Maduro como Chile, Paraguay, Perú y Colombia. Para este miércoles 17, en el 58º aniversario de la fracasada invasión a Cuba en Playa Girón, John Bolton, el asesor en seguridad nacional de Donald Trump, prometió anuncios injerencistas desde Miami. EE.UU. también sancionó el viernes pasado a cuatro empresas que trasladan el petróleo con que Venezuela abastece a la isla del Caribe. Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro, lo informó en un comunicado. En el recrudecimiento de medidas cada vez más duras hasta la ligó el presidente de Bolivia, Evo Morales. El Senado norteamericano se pronunció el jueves por unanimidad contra la posible reelección del mandatario en octubre. Es muy factible que esta dinámica de intervención progrese. Estados Unidos siempre invocó cuestiones estratégicas para entrometerse en los asuntos internos de cada nación indócil.


En la primera escala de su viaje por América del Sur, Pompeo llenó de elogios al mandatario chileno: “Quiero aplaudir al presidente Piñera por ayudar a aislar al presidente Maduro y demostrar compasión por las personas inocentes que escapan de la crisis económica y humanitaria en su país”. De Santiago partió hacia Paraguay, no sin antes agradecerle al gobierno trasandino la creación del Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur). Un nuevo bloque regional de gobiernos de derecha que pretende presentarse como la contracara de la Unasur.


A su llegada a Asunción, el secretario de Estado declaró: “Hay que trabajar en equipo” en alusión a cómo hay que intervenir en Venezuela junto a los países aliados de EE.UU. Se reunió con el presidente Mario Abdo Benítez y definió una pretensión obvia, aunque la historia lo desmienta. “Paraguay y Estados Unidos son aliados estratégicos”, dijo. Lo real es que un funcionario de la jerarquía de Pompeo no viajaba a la tierra de Augusto Roa Bastos desde 1965. Pasaron 54 años. La gira continuó el sábado en Lima, donde el funcionario fue recibido por el presidente peruano Martín Vizcarra y finalizó ayer en Cúcuta, Colombia, ciudad fronteriza con Venezuela.


En su breve estadía en esta localidad convulsionada por la migración de venezolanos y que acumula toneladas de ayuda humanitaria, Pompeo hizo una recorrida junto al presidente colombiano Iván Duque, uno de sus principales aliados. Su presencia en el lugar sonó a una nueva provocación diplomática. Si a eso se pareció la visita del secretario de Estado en la frontera con Venezuela, el anuncio de que Bolton brindará un discurso en Miami pasado mañana –cuando se cumpla el 58º aniversario de la invasión a Cuba en 1961– es la reivindicación de un fracaso armamentista. “Encantado de anunciar que el 17 de abril me uniré a la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos en Miami para dar un discurso sobre los importantes pasos que está dando el gobierno para afrontar amenazas a la seguridad relacionadas con Cuba, Venezuela y la crisis democrática en Nicaragua”, escribió en Twitter. Bolton definió en noviembre pasado a los tres países que mencionó como “la troika de la tiranía” o el “triángulo del terror”.


Estas expresiones de cowboy para todo servicio suelen relativizar el afán de lucro que buscan las corporaciones de EE.UU. Citado por Efe, John Kavulich, el presidente del Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba, considera que Bolton podría aprovechar su discurso para volver a incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo para el Departamento de Estado, aunque ésa sería una atribución de Pompeo y no de este asesor presidencial. El empresario Kavulich es el mismo que en 2017 definió al expresidente Barack Obama como “el último de los salvavidas de la Revolución Cubana, porque ya no había más personalidades disponibles para salvar a Cuba”. Crítico del gobierno de La Habana, pero hombre de negocios al fin, lo único que le interesa es que funcionarios como Bolton no dinamiten los pocos puentes que quedan tendidos entre los dos vecinos.


Resulta evidente que el gobierno de Trump quiere que se produzca un efecto dominó con Cuba y Venezuela. Si se endureciera aún más la ley Helms-Burton de marzo de 1996, como lo determina su título III –y que ha estado congelado por 21 años–, cualquier compañía que no sea de EE.UU y comercie con Cuba podría ser sometida a represalias si se valiera de bienes confiscados por la Revolución. A sus dueños incluso podría prohibírseles el ingreso a Estados Unidos. En otras palabras, se reforzaría el principio de extraterritorialidad a que son tan afectos en la Casa Blanca.


El presidente cubano, Miguel Díaz Canel, responsabilizó el sábado a Estados Unidos de haber hecho retroceder las “precarias” relaciones bilaterales “hasta el peor nivel” en 60 años. Lo hizo ante la Asamblea Nacional en La Habana, que también cuestionó de manera “total” lo que ya se descuenta. Una vuelta al pasado bajo las peores condiciones del bloqueo como se determina en el título III de la ley del ‘96. El parlamento cubano se pronunció así dos días después de que el Senado de EE.UU. le pidiera a Bolivia que Evo Morales evite su aspiración de ir por un cuarto mandato.


La Cámara Alta aprobó el jueves un proyecto de los legisladores del Partido Demócrata, Bob Menéndez y Dick Durbin y el republicano Ted Cruz bajo el argumento de que “Bolivia se encamina a una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos e ilegales, incluido el de Maduro en Venezuela”. La respuesta del vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, no demoró: “Estados Unidos es una potencia decadente en las que sus clases medias están siendo duramente golpeadas. Es un país que tiene problemas de pobreza, exclusión. Son problemas que tienen que ser resueltos por sus autoridades en vez de entrometerse en asuntos internos de otros países”.


El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) habilitó a Morales para que se postulara a una tercera reelección en noviembre de 2017. Un referéndum celebrado el 21 de febrero de 2016 había arrojado un 51 % por la negativa a esa aspiración en votación muy cerrada. El Senado, uno de los poderes del Estado en EE.UU, se sintió con derecho a intervenir en los asuntos internos de Bolivia. Igual que lo hizo el secretario del Tesoro Mnuchin con relación a Venezuela: “el petróleo pertenece al pueblo venezolano, y no debería ser usado como una herramienta de negociación para respaldar dictadores y prolongar la opresión”, dijo el banquero que aplica las sanciones de Estados Unidos en un comunicado. Igual concepto que el aplicado en Irak y Libia.


La detención de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres completó la escalada de ataques a países, gobiernos o personas que no se disciplinan al nuevo orden planetario. Sobre el fundador de WikiLeaks pesa un pedido de extradición de Washington porque lo considera una amenaza a su seguridad. Igual que Cuba, Maduro, Evo y ahora el activista australiano al que entregó de pies y manos el presidente ecuatoriano Lenín Moreno.

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EE.UU. agrega sanciones contra Venezuela y busca afectar a Cuba

Estados Unidos anunció la imposición de sanciones contra cuatro empresas y nueve embarcaciones del sector petrolero venezolano, con el objetivo expreso de afectar al Gobierno de Nicolás Maduro y ”aumentar la presión sobre Cuba”.


El Departamento norteamericano del Tesoro informó en un comunicado que sudesignó como blanco de esos castigos a las empresas Jennifer Navigation Limited, Lima Shipping Corporation y Large Range Limited, las tres con sede en Monrovia, Liberia; y PB Tankers S.P.A., ubicada en Italia.


‘Además, la OFAC identificó nueve embarcaciones, algunas de las cuales transportaban petróleo de Venezuela a Cuba, como propiedad bloqueada perteneciente a las cuatro compañías’, añadió el documento.


Como resultado esta acción, todos los bienes e intereses en propiedad de estas empresas, o de cualquier entidad que les pertenezca, directa o indirectamente, en un 50 por ciento o más, y que se encuentren en Estados Unidos o en posesión de norteamericanos, están bloqueados y deben ser reportados a la OFAC.


En la declaración de este viernes, el Gobierno de Donald Trump mantiene su postura de no reconocer al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro, quien fue reelegido como presidente venezolano con el 68 por ciento de los votos.


Diversas voces acusan a Washington de promover un golpe de Estado en la nación sudamericana con acciones como su apoyo a Juan Guaidó, diputado de la Asamblea Nacional en desacato que se autoproclamó mandatario del país sudamericano.


‘Continuamos apuntando a las compañías que transportan petróleo venezolano a Cuba, ya que se están beneficiando mientras el régimen de Maduro saquea los recursos naturales’, expresó en el comunicado el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.


Del mismo modo que hizo la semana pasada, cuando anunció medidas similares, el titular pretendió justificar las sanciones con el argumento de que La Habana tiene responsabilidad en la crisis en Venezuela, cuando varias fuentes denuncian el impacto de los castigos y hostilidad de Washington en la situación en el país sudamericano.


La OFAC designó el pasado 5 de abril a otras dos compañías que operan en el sector petrolero de la economía venezolana, así como a 34 embarcaciones que propiedad u operadas por Petróleos de Venezuela.


En ese momento el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó de piratería económica las sanciones contra el país sudamericano, dirigidas también a golpear a la isla caribeña, que enfrenta un bloqueo de casi 60 años impuesto por el Gobierno estadounidense.


‘Denuncio escalada de agresiones ‘monroístas’ de Estados Unidos contra Nuestra América y el uso de mentiras escandalosas contra Cuba’, escribió en su cuenta en Twitter.


El canciller afirmó que los castigos se enmarcan en el objetivo de la actual administración en la Casa Blanca de robar los recursos del país sudamericano, pero consideró que ese propósito fracasará.

 

12 abril 2019 
(Con información de Prensa Latina)

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