Seis fases del modelo para provocar el cambio de Gobierno en Venezuela

En el 2012, el Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de los Estados Unidos, publicó un texto del profesor de estrategia militar Max Manwaring, titulado 'Venezuela como exportador de la Guerra de Cuarta Generación'.

En resumen, dicho documento trataba de argumentar que el para entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, a través de la conformación de las milicias y la doctrina de la guerra de todo el pueblo, buscaba hacer inviable los Estados latinoamericanos para "forzarlos a ser declarados como Estados fallidos" y permitir la insurgencia de un movimiento afín al proyecto Bolivariano.

Manwaring se lamentaba de que Estados Unidos no tuviese respecto a Venezuela "una estrategia unificada a largo plazo y una arquitectura organizacional interinstitucional multidimensional para enfrentar el socialismo del siglo XXI de Chávez y su guerra asimétrica asociada". Por tal motivo, hacía algunas recomendaciones al mando militar estadounidense.
Una de ellas, quizá a la que prestaron mayor atención fue la siguiente: "El Ejército podría desarrollar un diseño para usar las fuerzas armadas convencionales en roles no tradicionales encomendados por la nueva sociología del conflicto deliberado descrito anteriormente en el modelo de guerra asimétrica de Chávez y el modelo operativo paramilitar para el cambio radical obligatorio'.


El académico llegaba a la conclusión de que el mejor método para destruir el proyecto bolivariano era usar los preceptos de la guerra de cuarta generación —que arropa una cantidad enorme de doctrinas como la guerra no convencional, irrestricta, híbrida, molecular— en su contra. Manwaring apuntaba que "este tipo de conflicto es principalmente psicológico-político y está dirigido al terreno humano más que al territorio geográfico". A su parecer, el "centro de gravedad primario" no es militar, sino fundamentalmente de "opinión pública y liderazgo".
Las seis fases del modelo operativo paramilitar para el cambio radical obligatorio


Recientemente el senador ruso, Ígor Morózov, alertaba que Estados Unidos preparaba en Venezuela un cambio de Gobierno a través de la puesta en marcha de un nuevo plan de desestabilización. Expresaba la necesidad de que "todos los aspectos tecnológicos de la preparación de una nueva revolución de colores por Washington en Venezuela deben ser descubiertos y documentados. Hay que discutir obligatoriamente en el Consejo de Seguridad de la ONU los pasos ilegales que EEUU está preparando en este país".
Hacer visible y documentar la estrategia de desestabilización contra Venezuela, pasa por releer el texto de Manwaring. En este, quedan de manera bastante explícitas las fases que pretende transitar Estados Unidos para provocar un cambio de Gobierno en el país suramericano.


Primera fase (activada): se busca la inestabilidad y el caos en el país a través de la combinación de una guerra institucional (Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia), una guerra económica (sanciones financieras y comerciales) y de los medios de comunicación (desinformación y propaganda).

Segunda fase (activada): emergencia de "un frente popular (político) de las clases medias" y personas u organizaciones afines para competir y debilitar al Gobierno. Se pretende "apoyar política y psicológicamente las guerras señaladas en la fase uno". En Venezuela, la creación de la coalición denominada Frente Amplio Venezuela Libre y Plan País son pruebas de esto.


Tercera fase (activada): la irrupción de embarcaciones de la transnacional Exxon Mobil en aguas venezolanas, son parte de esta etapa. Según Manwaring se intenta "fomentar los conflictos regionales" a través de iniciativas políticas, como las declaraciones del denominado Grupo de Lima, pero también con acciones militares "encubiertas, graduales y preparatorias para desarrollar y fomentar el apoyo popular a la guerra". Un aspecto a tener en cuenta en esta etapa sería el establecimiento y la defensa de "zonas liberadas (cuasiestados) dentro del Estado".


Cuarta fase (por reactivar): para lograr el desgaste y deslegitimación del Gobierno, se ponen en marcha "manifestaciones, huelgas, violencia cívica, violencia personal, mutilaciones y asesinatos". El objetivo es presentar al Estado como incapaz de llevar las riendas del país.


Quinta fase (por activar): un elemento ineludible sería "desarrollar milicias" en una escala local y regional para luchar en regiones geográficas de interés. En el caso venezolano, la frontera con Colombia luce como el área más viable para este tipo de conflicto. Bandas paramilitares colombianas como los Rastrojos —de donde proviene uno de los elementos que supuestamente tenía previsto atentar contra la vida del presidente de Colombia, Iván Duque— y los Urabeños, brindarían el soporte inicial para estas acciones. Sin embargo, con la llegada al poder de Jair Bolsonaro, no puede descartarse una práctica de desestabilización contra Venezuela desde la región sur, especialmente en las zonas mineras.


Sexta fase (por activar): para Manwaring esta sería la última de las acciones a emprender, luego de lograr "la desmoralización" del Ejército que sirve de bastión defensivo. En este caso, los brazos paramilitares —fase 5— serían apoyados con una fuerza militar de intervención multinacional, tal y como lo ha planteado el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao.

Atacar la esperanza


En el Pentágono reconocieron, hace tiempo, que era imposible derrotar al proyecto bolivariano si no se lograba menguar el nivel de bienestar social y económico alcanzado durante el segundo periodo del Gobierno de Hugo Chávez. Es decir, lograron un "análisis correcto" de la motivaciones y expectativas del venezolano promedio. También reconocieron, al igual que lo hace Manwaring, que "Chávez y sus partidarios comprenden la importancia de los sueños sobre la supervivencia y una vida mejor para una gran parte de la población. Esas son las bases del poder, todo lo demás es ilusión".


En la guerra planteada contra Venezuela, lo vital no es tanto golpear directamente al Gobierno —a sus fuerzas policiales o militares—, como socavar su base de respaldo popular y legitimidad. El desgaste que sufre la población a través de las distintas estrategias de sabotaje y ataque a su seguridad y bienestar personal son "medios probados para el debilitamiento de los Estados", asegura Manwaring.

Y más adelante argumenta con abrumadora certeza: "A menos que una sociedad perciba que su Gobierno trata los asuntos de seguridad personal, bienestar y desarrollo socioeconómico de manera justa y efectiva, el potencial de las fuerzas internas o externas para desestabilizar y subvertir un régimen es considerable. Los regímenes que ignoran esta lección a menudo se encuentran en una crisis de gobierno".


Por tanto, en esta fase de acciones la guerra está dirigida a explotar las vulnerabilidades de sus adversarios y a sus preceptos psicológicos. El caso reciente del magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Christian Zerpa, que se ha marchado a Miami, es una prueba del escenario de corto plazo que se viene. No es una casualidad que algo así ocurriese, tal y como Manwaring lo explica: resulta sumamente efectivo utilizar "la complicidad, la intimidación, la corrupción y la indiferencia" para "cooptar discretamente a políticos, burócratas y personas de seguridad" del Gobierno a ser derrocado.

Por otro lado, existen tácticas que han sido probadas como ineficaces. Las protestas masivas son una de ellas. Aunque no vayan a ser descartadas, el enfoque ahora será la derrota sistémica del modo de vida de la población venezolana. El dólar paralelo rebasó la barrera de los 1.000 bolívares y el aumento de precios no da señales de ceder. En los centros de pensamiento del Ejército estadounidense, se dice con frecuencia que los cambios de Gobierno no son eventos, sino parte de un proceso.

Manwaring lo resume de la siguiente forma: "el proceso de fracaso estatal tiende a pasar de la violencia personal a un aumento de la violencia colectiva y el desorden social a los secuestros, los asesinatos la corrupción personal e institucional, la anarquía criminal y los desplazamientos internos y externos de la población. (…) El impulso de este proceso de violencia tiende a evolucionar hacia una violencia social más generalizada, una grave degradación de la economía y una capacidad gubernamental disminuida para brindar seguridad personal y colectiva y garantizar el Estado de derecho a todos los ciudadanos".


Si de algo debe cuidarse el Gobierno bolivariano es de caer en la trampa que la propia guerra no convencional produce: la crisis. Esto tiene dos lecturas, por un lado, el Gobierno no puede parecer irresponsable y mucho menos insensible ante el deterioro del bienestar de sus ciudadanos, pues tal como lo enseñó el filósofo Thomas Hobbes, una de las razones por la que los individuos ceden su libertad individual a un Estado, es para obtener a cambio garantías de protección. Devolvernos a la lógica del "hombre como lobo del hombre" es el arma para que los ciudadanos pierdan la fe en sus instituciones.


En un segundo aspecto y visto que el componente esencial de esta guerra va del plano de las condiciones materiales a las espirituales, y viceversa, resulta supremamente necesario que la comunicación política de un Gobierno sometido a una guerra multidimensional, no convencional, irrestricta, como la que se ve en Venezuela, no debe mantener a su base de apoyo en las tensas neblinas que la crisis promueve en los ánimos colectivos. Si no se habla con la verdad y de manera oportuna, las redes sociales digitales tomarán el asiento vacío que se les deje. Entonces, las falsas banderas y operaciones de información, estarán a la orden del día y la mente colectiva será guiada no por una política comunicacional que responda a la defensa de la soberanía territorial, sino por un laboratorio cuya agenda será la guerra civil.
Ganar o ganar, en el 'ajedrez del mago'


En los próximos días, la Asamblea Nacional de oposición y en franca alineación con el Departamento de Estado, ha dispuesto el tablero en el que aspiran se juegue la política venezolana de los próximos meses. Si queremos saber su naturaleza y alcance, veamos lo que tiene Max Manwaring que decir acerca de la guerra de cuarta generación.
Usando como metáfora el 'ajedrez del mago' que aparece en el libro 'Harry Potter y la piedra filosofal', Manwaring expone una cruda dinámica a la que no hace falta agregarle más palabras.


"En ese juego, los protagonistas mueven las piezas en silencio y sutilmente por todo el tablero de juego. Bajo la dirección estudiada de los jugadores, cada pieza representa un tipo diferente de poder directo e indirecto y podría realizar simultáneamente sus ataques letales y no letales desde diferentes direcciones. Cada pieza no muestra piedad contra su enemigo y está preparada para sacrificarse, para permitir que otra pieza tenga la oportunidad de destruir o controlar a un oponente, o de darle jaque mate al rey. Sin embargo, a largo plazo, este juego no es una prueba de pericia para crear inestabilidad, conducir la violencia o lograr algún tipo de satisfacción moral. En definitiva, es un ejercicio de supervivencia. La falla de un jugador en el ajedrez del mago es la muerte, y no es una opción", escribe Manwaring.

05:50 08.01.2019(actualizada a las 07:17 08.01.2019)

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Donald Trump y Melania Trump se reunieron el jueves con soldados de su país en la base aérea de Ramstein, Alemania. El presidente estadunidense aprovechó una visita relámpago a sus tropas en Irak para defender su retirada de Siria y declarar que ha llegado a su fin el papel de Estados Unidos como policía global.Foto Afp

En la Era de los misiles hipersónicos, como el icónico Avangard que exulta el zar Vlady Putin, cambiaron radicalmente las coordenadas del tiempo y el espacio, cuando una invasión militar puede ser paradójicamente más incómoda que benéfica (http://bit.ly/2QaKTSt)”.

 

Varios medios de Estados Unidos confesaron que carecen de "defensa alguna" contra el misil hipersónico ruso Avangard (http://bit.ly/2QbcQtc), lo cual adelanté hace casi un año (http://bit.ly/2OTZvX3).

 

Trump anunció en forma intempestiva la salida del ejército estadunidense de Siria y su retirada "a medias" en Afganistán, donde mantiene 14 mil tropas que serán reducidas a la mitad, mientras fortalece su presencia en Irak (http://bit.ly/2VhU3QX), lo cual orilló al secretario del Pentágono, general James Ma-ttis, a presentar su renuncia en términos poco amables (http://bit.ly/2rW2LGR).

 

Trump se queda sin los militares con quienes inició su polémico mandato: el teniente general Michael Flynn y los generales H.R. McMaster, James Mattis y John Kelly, pero en su calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas de Estados Unidos visitó, con su esposa Melania, la base aérea Al-Assad en Irak occidental, con el fin de diluir las protestas domésticas de sus adversarios e iniciar su campaña de relección.

 

A mi juicio, el redespliegue de Trump es para concentrarse en sus dos grandes guerras –geoeconómica y geopolítica– contra China, como declaré a CNN (http://bit.ly/2QawrK0).

 

La derrota de Estados Unidos desde Siria hasta Afganistán es de los Bush, Obama y Hillary Clinton; no de Trump.

 

La cartografía de Medio Oriente cambió dramáticamente con vencedores y perdedores: entre los primeros, Rusia, Irán, Turquía; y entre los segundos, Estados Unidos, los kurdos (http://bit.ly/2Q7RJYU), Israel y la mayoría de las seis petromonarquías del Golfo, con la excepción de Catar.

 

Durante mi reciente estancia en Estambul, detecté el eje conformado por Turquía/Irán/Catar/Hamas (Gaza), lo cual deja atrás el simplismo maniqueo de sunitas contra chiítas que beneficia las balcanizaciones israelí-anglosajonas.

 

Se gesta la división de Medio-Oriente entre su geografía norteña más poderosa (Turquía/Irán/Pakistán) y sureña, primordialmente empantanada con su guerra en Yemen –la cual había sido anticipada por Alastair Crooke, ex agente británico, luego asesor del canciller europeo Javier Solana y hoy connotado analista de Strategic Culture.

 

Es probable que, además de los dos trascendentales factores del misil supersónico ruso Avangard y de las dos guerras –geoeconómica y geopolítica– de Trump contra China, haya contribuido el "efecto Khashoggi".

 

No pasaron desapercibidos tanto la inusitada dureza del Congreso contra la presencia de Arabia Saudita en Yemen como el reporte de la CIA contra el príncipe heredero Mohamed Bin Salmán, quien nunca ocultó su repugnancia hacia sus "tres villanos": Turquía, Irán y el "extremismo islámico" (https://reut.rs/2Q7QngM ).

 

Los vacíos siempre se llenan. Sputnik anuncia que “Turquía continúa la concentración de tankers y artillería cerca de su frontera con Siria”, donde se concentran los kurdos “apoyados ( sic)” por Estados Unidos e Israel (http://bit.ly/2QaCIWc).

 

También el portal ruso asevera que el “Kremlin confirma el control de la estratégica ciudad de Manbij por el ejército sirio (http://bit.ly/2VciQWB)”.

 

La intempestiva salida de Trump de Siria y su media retirada de Afganistán han tenido reverberaciones con el trueque de las alianzas intermitentes: visita del presidente sudanés Omar al-Bashir a Siria; reapertura de la embajada de Emiratos Árabes Unidos en Damasco; probable invitación del presidente sirio Al Assad a la próxima cumbre de la Liga Árabe de marzo en Túnez; cambio del gabinete en Arabia Saudita, etcétera.

 

De no ser por la concentración del ejército de Estados Unidos en Irak –donde tampoco es muy bien recibido que se diga frente a la protesta de la mayoría de los chiítas pro-iraníes que piden la expulsión del ejército ocupante después de 17 años–, ahora estuviésemos ante la concreción del "corredor chiíta"–eco del famoso "Creciente chiíta" que adelanté hace 12 años (http://bit.ly/2Qcvcdo)– desde Teherán hasta Beirut.

 

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Sábado, 29 Diciembre 2018 07:32

Los kurdos se acercan a Assad

Los kurdos se acercan a Assad

El anuncio de Trump de la retirada de tropas de Siria tuvo su primer efecto inesperado. Ante la amenaza de una invasión turca, las milicias kurdas le pidieron ayuda a Damasco después de siete años de combate y autonomía.
 
El reciente anuncio del presidente Donald Trump sobre el retiro de tropas norteamericanas en Siria acaba de tener un resultado inesperado. La mayor milicia kurda en territorio sirio, las Unidades de Protección del Pueblo, acaba de pedirle al gobierno de Bashar al-Assad protección militar contra una muy posible invasión turca al territorio que controla. La voltereta es inesperada porque en los siete años de guerra civil siria, los kurdos fueron enemigos del gobierno de Damasco, lograron claros triunfos militares y tomaron territorios importantes. Pero los kurdos lograron esos objetivos con una mínima ayuda norteamericana en el terreno y un fuerte apoyo aéreo y político, que ahora se acaba. Los kurdos interpretan el retiro de EE.UU. como una traición y se reacomodan.


Las Unidades pidieron específicamente tropas para proteger la ciudad de Manbij contra un posible ataque turco. Manjib es uno de los centros urbanos del territorio controlado por los kurdos en el noreste sirio, un área tomada con ayuda norteamericana contra el Estado Islámico. La región, una cuarta parte del territorio de Siria, es importante por su fertilidad y sus reservas petroleras, y todavía aloja a unos dos mil soldados de EE.UU. El área es además fronteriza con las regiones kurdas en Turquía, lo que hace tiempo alarma a Ankara, que se suma así de facto a un frente anti turco ya compuesto por Rusia, Siria e Irán, que buscan que Damasco vuelva a controlar esa región. El territorio no fue atacado por el paraguas político norteamericano. El anuncio de Trump parece haber convencido a los kurdos que es mejor negociar con Assad antes de ser atacados.


La negociación no va a resultar fácil, ya que hasta este primer paso está generando mensajes contradictorios y problemáticos. Los kurdos anunciaron que invitaron a las tropas del gobierno a pasar por Manjib para tomar posiciones en la frontera con Turquía, como un disuasorio de una posible invasión. Si fuera así, la presencia de tropas que obedecen a Assad sería realmente una barrera, ya que un ataque turco involucraría a Ankara en una guerra civil en la que logró mantenerse bastante prescindente. Lo que no queda en absoluto claro es qué significaría la presencia militar siria en el territorio para los kurdos, que hasta ahora se vienen manejando como una autonomía.


Como para preocuparse, el ejército sirio anunció ayer que sus tropas ya habían entrado a Manjib y que la bandera nacional volvía a ondear sobre la ciudad. Pero los vecinos de Manjib desmintieron la presencia militar en el lugar a todas las agencias de noticias que llamaron. El comunicado oficial sirio ni menciona a los kurdos y solamente dice que el ejército “sigue comprometido con la tarea de restaurar la plena soberanía nacional en cada centímetro del territorio sirio”. El tono del comunicado no augura una solución flexible para los turcos en un territorio que se acostumbraron a gobernar como propio.

 

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Francia lanza una fuerza europea de intervención militar ajena a la UE

Nueve países, entre ellos España, conforman un grupo reducido para operaciones urgentes

Francia se alía con ocho Estados europeos para crear una fuerza común de intervención militar. El proyecto, ajeno a la Unión Europea, persigue agilizar los procedimientos para actuar conjuntamente en misiones de interés europeo, también de tipo civil. Los nueve países participantes, entre los que figura España, firmaron este lunes una carta de intenciones para sellar su compromiso. Aunque está en proceso de abandono del bloque comunitario, Reino Unido se adhiere a esta iniciativa. De esa forma, París logra mantenerlo como aliado militar clave tras el Brexit.


La defensa se ha convertido en uno de los ámbitos con más potencial de crecimiento en la UE. El marco de cooperación permanente que constituyeron a finales del año pasado 25 Estados miembros (PESCO, por sus siglas en inglés) y la existencia de fondos comunitarios para financiar desarrollos militares son la principal muestra. Pero Francia quedó algo descontenta con el perfil que adoptó ese plan de integración, más inclusivo que ambicioso, y ha optado por avanzar con un núcleo duro de países en el ámbito que más le interesa: las misiones militares en el exterior. La idea se denomina iniciativa de intervención europea, un nombre que, como casi todos los planes de defensa que emergen en el continente, excluye la palabra militar.


Además de Francia, España y Reino Unido, ese grupo limitado lo forman Alemania, Bélgica, Holanda, Portugal, Dinamarca y Estonia. Italia, que no atraviesa el mejor momento de relación bilateral con Francia tras los choques mantenidos en los últimos días a cuenta de la migración, queda fuera del plan. Este país, en cambio, sí figuraba en el núcleo inicial de Estados europeos que abogaron por una mayor integración en el ámbito de la defensa.


Con la excepción de Italia, el grupo incluye a todos los gigantes de la defensa en la UE más otros países de tamaño mediano. La gran excepción es Estonia, uno de los Estados con menos población del bloque comunitario, pero con gran experiencia en amenazas híbridas, especialmente en ciberataques. Esa vertiente es esencial para hacer frente a los principales desafíos de la seguridad europea.


La ministra española del ramo, Margarita Robles, ha confirmado la participación de España. “Hemos firmado este compromiso con [el presidente francés, Emmanuel] Macron, es un foro para abordar la cultura de compromiso en defensa y en inteligencia. Y España tiene protagonismo en este campo”, ha señalado desde Luxemburgo, donde participa en una reunión de ministros europeos de Defensa.


La iniciativa de intervención fue esbozada por primera vez en el discurso que Macron pronunció en la Sorbona el pasado mes de septiembre. Allí, Macron aludió a la necesidad de “ir más lejos” de lo que va la cooperación estructurada en el marco de la UE. El motivo, en su opinión, es que falta una estrategia común. “Nuestra incapacidad para actuar juntos de manera convincente cuestiona nuestra credibilidad como europeos”, dijo entonces.


Su ministra de Defensa, Florence Parly, aludió el domingo, en una entrevista con el diario francés Le Figaro, a un ejemplo concreto. “Si hubiera que volver a hacer una operación como Serval, iniciada en Malí en 2013, desearíamos poder hacerla entre varios. Pero los retrasos y las decisiones en la UE son todavía demasiado largos respecto a la urgencia que puede requerir una situación crítica”, argumentó.


África, un área de gran interés para la seguridad de Francia y España, es el ámbito de mayor potencial para estas operaciones. Pese a que el ámbito militar es prioritario, la ministra francesa subraya también la dimensión civil. "Queremos desarrollar una cooperación entre países con voluntad política y capacidad militar para intervenir, si así lo deciden, en varios escenarios. No solo militares, sino también civiles”, ha señalado la ministra Parly tras la firma de este acuerdo en Luxemburgo, según informa France Presse.


Alianza clave con Reino Unido


Francia intenta, por tanto, sortear los largos procesos de decisión en la UE para crear un grupo selecto más centrado en misiones. Esa fue su primera intención al construir la PESCO, pero la insistencia alemana en crear un proyecto inclusivo y más centrado en desarrollo de capacidades comunes que en misiones diluyó esta faceta de fuerza de intervención.


En ese espíritu, Alemania, siempre más cauta a la hora de hablar de proyectos excluyentes en un ámbito sensible como el militar, prefirió hablar de un foro que hay que conectar con la UE. La ministra, Ursula von der Leyen, insistió en la necesidad de "vincularlo lo más estrechamente posible a la defensa europea ", aunque admitió que dependerá directamente de los países que lo integran.


Fuentes diplomáticas destacan la importancia de mantener a Reino Unido en un círculo de cooperación europea en defensa, aunque sea fuera de la UE. “Se pretende armonizar la manera como concebimos las operaciones defensivas. Ahora Reino Unido es casi el único país con el que Francia comparte una cultura de estrategia. Queremos que, cuando nos planteemos una intervención exterior, no tengamos que decidir cada vez sobre cómo la organizamos”, abundan fuentes diplomáticas.


De momento no hay muchos más detalles de esta iniciativa, que no parece inquietar a Bruselas. “Esa estrategia de intercambios entre fuerzas armadas europeas no puede sino ayudar. No veo riesgos de duplicidad para la PESCO”, concluyó en conferencia de prensa la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini.


El plan selectivo queda también fuera de la OTAN, cuya relación con la UE se enfrenta ahora a enormes desafíos por la actitud del presidente estadounidense, Donald Trump, de exigir a los aliados europeos un aumento del gasto en defensa, que en buena medida revierte en compañías estadounidenses. La iniciativa francesa supone un elemento más en la reafirmación de autonomía que busca como mínimo una parte de los socios europeos.

Bruselas 26 JUN 2018 - 02:34 COT

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Viernes, 15 Junio 2018 07:05

Alcances imperiales del Comando Sur

Alcances imperiales del Comando Sur

En el documento del jefe del Comando Sur, almirante Kurt W. Tidd, presentado en el Comité Senatorial de Fuerzas Armadas de Estados Unidos en febrero, se reitera la narrativa sobre Venezuela que los imperialistas han impuesto en los medios de comunicación planetarios: la de un "régimen dictatorial" colapsado, convulsionado, con una crisis política, económica y humanitaria, marcada por la escasez de medicinas, comida y energía eléctrica, y en la que 93 por ciento de los venezolanos no pueden cubrir sus necesidades alimentarias y con un "éxodo" de medio millón de personas fuera del país. Claro, el inhumano bloqueo político, financiero y de mercancías de primera necesidad por parte de Estados Unidos, sus aliados y los grupos oligárquicos de la oposición fascista no son mencionados en el "acucioso" diagnóstico del almirante-sociólogo. Asimismo, el categórico triunfo electoral del presidente Nicolás Maduro, con 67 por ciento de los votos válidos y un acompañamiento de observadores electorales de diversas posiciones políticas, avalando la legitimidad del proceso, refutan esta visión catastrófica. La mentira cae por su propio peso.

El almirante advierte que, pese a amenazas y retos en el hemisferio de actores estatales y no estatales, internos y externos, Estados Unidos ha logrado construir una red regional de seguridad y fortalecer la capacidad, capacitación e interoperatividad, así como profundizar información y relaciones con sus aliados regionales "comprometidos y capaces". El jefe del Comando Sur destaca con mucho entusiasmo los avances de sus aliados: El Salvador, Guatemala, Honduras, Belice, Panamá, Colombia, Perú, Chile, Brasil, Trinidad, Tobago, Argentina y Ecuador.

Tidd rinde tributo a los aparatos de seguridad de estos países como piezas claves en la tarea de coadyuvar en labores de la seguridad nacional de Estados Unidos. Sin embargo, el aliado predilecto de Estados Unidos es Colombia; Tidd no ahorra adjetivos: "Como socio de la OTAN, ancla de la estabilidad regional y colaborador emergente de los desafíos de la seguridad global, Colombia sigue siendo un amigo leal cuyo liderazgo es fundamental para enfrentar las amenazas regionales".

Recomienda una reorganización interna del Comando Sur para enfrentar eficientemente "las amenazas criminales y extremistas desde su origen". Informa que Panamá, Trinidad y la República Dominicana, al igual que Guatemala y El Salvador han incrementado intercepciones marítimas exitosas en apoyo directo y bajo el mando de fuerzas militares de Estados Unidos, con operaciones navales y aéreas. Igualmente Brasil, Chile, Perú y Colombia participan en estas "operaciones multinacionales".

De todos estos países, el almirante vuelve a destacar a Colombia como "aliado indispensable": "Hoy en día es inconcebible que permitamos cualquier disminución de nuestros lazos con Colombia." Se refiere al papel de este país como "líder" y exportador neto en materia de seguridad para México, América Central y el Caribe.

Por medio del Comando Sur se fortalece la cooperación de los aparatos de seguridad de los "aliados" latinoamericanos con el FBI, la DEA y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Tidd hace apología de la "ayuda humanitaria" que Estados Unidos brinda desinteresadamente a los países de la región por conducto de su base aérea Soto Cano en Honduras, para responder presuntamente a desastres naturales y promover cooperación en materia de seguridad, todo ello en concurrencia con el Departamento de Estado y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, también conocida por sus siglas en inglés, USAID que, como hermanitas de la caridad, están muy preocupadas por mejorar la "gobernanza" y "prevenir el crimen y la violencia, promover la prosperidad y extender la presencia del Estado mediante sus compromisos médicos y humanitarios". Con estas coberturas "altruistas", la base Soto Cano de Honduras es la sede de un sofisticado centro de análisis de inteligencia conocido como Forensic Explotation and Analysis Center, el primero de su tipo en América Central.

Tidd también resalta el fortalecimiento de las relaciones del Comando Sur con el Comando Norte y el Cuerpo de Marinos Norte que han llevado a cabo operaciones combinadas multinacionales y trasregionales con fuerzas de seguridad mexicanas, guatemaltecas y beliceñas, de las cuales el Senado de México parece no tener noticia.

En suma, de este documento se infiere que una eventual acción militar de Estados Unidos, directa o indirecta, contra Venezuela, podría darse desde Colombia, ahora flamante integrante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Asimismo, es de lamentar el papel de las fuerzas armadas y los aparatos de seguridad de los países "aliados" (incluyendo México, en el Comando Norte) que, actuando como ejércitos de ocupación y represión de sus propios pueblos, están al servicio de los intereses estratégicos de Estados Unidos en América Latina, como dóciles instrumentos del imperio

 

Por Gilberto López y Rivas / II

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Tillerson, la militarización y el petróleo

En el contexto de una disputa geopolítica con competidores capitalistas extracontinentales (China, Rusia, Unión Europea) que desafían la hegemonía del imperio en su tradicional zona de influencia, la reciente gira del secretario de Estado, Rex Tillerson, por México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica tuvo una clara proyección expansionista con base en dos ejes principales: seguridad y energía.

Como integrante de la clase capitalista trasnacional, Tillerson, ex director ejecutivo de la corporación petrolera privada estadunidense Exxon-Mobil, cuarta compañía del ramo a escala mundial detrás de las estatales Aramco (Arabia Saudita), NIOC (Irán) y CNPC (China), esgrimió un enfoque "mercantilista primitivo" (Jorge Eduardo Navarrete dixit), tan anacrónico como la Doctrina Monroe en la que basó su discurso en la Universidad de Texas, en Austin, un día antes de su arribo a México.

El "modelo Tillerson" de relaciones hemisféricas encarna la tradicional diplomacia de guerra de Washington, acentuada ahora debido a la crisis estructural y de legitimidad del sistema capitalista mundial, caracterizada por William I. Robinson como la fusión del poder político reaccionario en el Estado, fuerzas ultraderechistas, autoritarias y neofascistas en la sociedad civil, y el capital corporativo trasnacional. Una triangulación de intereses que, en perspectiva, bajo la administración Trump, va configurando un "Estado policiaco global" de corte neofascista.

En ese contexto, las fracciones del gran capital más propensas a un fascismo del siglo XXI se sitúan en el sector financiero especulativo, el complejo militar-industrial-securitario-mediático y en las industrias extractivistas, entrelazadas con el capital de alta tecnología/digital.

Dada la magnitud de la crisis del capitalismo, su alcance global, el deterioro social y el grado de degradación ecológica que genera, para contener las protestas y/o rebeliones reales o potenciales, la plutocracia dominante viene impulsando diversos sistemas de control social de masas, represión y guerra (abiertas o clandestinas), que son utilizados, además, como herramientas para obtener ganancias y seguir acumulando capital frente al estancamiento. Lo que Robinson llama "acumulación militarizada" o "por represión".

Tal categorización alude al talón de Aquiles del capitalismo: la sobreacumulación. La creciente brecha entre lo que se produce y lo que el mercado puede absorber. Si los capitalistas no pueden vender sus productos, no obtienen ganancias. Dada la enorme concentración de la riqueza –con sus correlativos niveles de polarización social y desigualdad global sin precedente−, la clase capitalista trasnacional necesita encontrar salidas productivas rentables para descargar enormes cantidades de excedentes acumulados.

De allí que los complejos energéticos y extractivistas recurran a la intensificación y profundización del neoliberalismo vía la privatización de la infraestructura carretera, portuaria, aeroportuaria, ferrocarrilera, de oleoductos, gasoductos y electricidad (verbigracia, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad en el caso mexicano); la superexplotación laboral y precarización del trabajo (subcontratación, tercerización), y políticas de desregulación total y mayor subsidio al capital trasnacional.

Dichas políticas de relocalización de capitales, reindustrialización y acumulación por desposesión o despojo de territorios y materias primas en economías dependientes, se ha venido dando en México, Centro y Sudamérica por conducto de golpes suaves, la imposición de facto de un estado de excepción permanente y el establecimiento de estados policiacos, cuyo soporte son la militarización de la sociedad civil y distintas modalidades de guerras tácticas sin fin, camufladas como lucha antidrogas o contra "enemigos internos" −los mapuches bajo el (des)gobierno de Mauricio Macri−, con armamentos avanzados impulsados por la inteligencia artificial, incluidos sofisticados sistemas de monitoreo, rastreo, seguridad y vigilancia.

En ese contexto cabe resaltar que en su discurso en la Universidad de Texas, Tillerson colocó la energía, en particular los hidrocarburos (petróleo, gas, aceites no convencionales), como punto nodal de la renovada estrategia hemisférica de la administración Trump. Puso como "modelo" la fuerza energética de América del Norte; la apertura (privatización) de los mercados de energía en México, y el papel de Estados Unidos como proveedor de gas natural para nuevas generadoras de electricidad en la región.

De hecho, México −que desde 2007 con la Iniciativa Mérida encabeza la lista de ayuda encubierta de inteligencia militar del Pentágono y la CIA, después de Afganistán− va camino a ser reconvertido en una plataforma de exportación de petróleo, gas natural y gasolinas producidas en la Cuenca de Permian y Luisiana, hacia el mercado asiático (Japón, China, India, Corea del Sur, Taiwán), vía los puertos de Manzanillo y el eje Coatzacoalcos/Salina Cruz, en el Istmo de Tehuantepec, que aprovechando la infraestructura instalada de Pemex, dará a las corporaciones de energía ventajas por menor tiempo y bajo costo de transporte, que si lo hicieran mediante el Canal de Panamá.

Dado que los hidrocarburos son un componente central de la estrategia neocolonial militarizada y de "seguridad energética" de Donald Trump y las corporaciones del sector −en clave de restauración conservadora y de defensa de su hegemonía−, Petróleos de Venezuela (PDVSA, quinta empresa petrolera mundial) fue otro objetivo central de la gira de Tillerson. De allí que instruyera a los gobiernos colaboracionistas cipayos de Enrique Peña Nieto, Mauricio Macri, Pedro Kuczynski y Juan Manuel Santos, las nuevas modalidades que deberán desempeñar de cara a la intensificación del cerco militar, económico y financiero contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro, incluido un eventual embargo petrolero como nuevo precipitador de una "crisis humanitaria" que justifique una intervención militar multilateral.

 

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De los muros de Clinton/Baby Bush/Videgaray al muro israelíde Trump: neo-monroismo amurallado

Son momentos delicados y de ajustes en la política doméstica de EU cuando convergen cuatro eventos disruptivos: 1. El explosivo Memorándum Nunes que coloca en la picota a todo su sistema judicial, así como al FBI y a la legendaria perfidia de los Clinton, con el apoyo de Obama y George Soros; 2. El despido de Janet Yellen de la gubernatura de la Reserva Federal y su sustitución por Jerome Powell, abogado de Princeton quien no es economista –se ignora si eso es bueno o malo, a como están las cosas– y que fue recibido con un sonoro desplome de la bolsa de Wall Street con repercusiones globales; 3. La fatídica negociación en el Congreso para impedir el cierre financiero del gobierno, en donde se juega la construcción del muro Trump a cambio del permiso a los dreamers (https://goo.gl/9Bj2qw), entre los cuales 80 por ciento de los 800 mil es de origen mexicano; y 4. Retumban de nuevo los tambores de guerra trumpianos que busca su primer bautizo contra Norcorea mediante un ataque preventivo y bendito como nariz sangrienta (https://goo.gl/Nj9VQx).

Gran parte de la flagrante desinformación en México sobre el muro Trump, en el que han participado en forma mendaz dos ex presidentes panistas Fox –que ya se pasó al PRI– y el itamita Felipe Calderón –que espera el momento preciso para apoyar a Meade– quienes ocultan que existen ya dos muros, uno iniciado por Clinton y otro avanzado por Baby Bush y que en su totalidad han cerrado la tercera parte de la transfrontera.

Faltaría agregar el muro Videgaray (https://goo.gl/gxFsTz) proyectado por EU en la frontera de Chiapas con Guatemala y cuyo costo, hasta ahora, será cubierto por el gobierno trumpiano.

Es lamentable que dos ex presidentes supuestamente mexicanos no estén enterados que ante sus narices Clinton y Baby Bush hayan construido la tercera parte del ignominioso muro y que solamente se enfoquen a la otra tercera parte del muro Trump que será construido por empresas de Israel (https://goo.gl/CC8zez).

The New York Times acaba de publicar una ilustrativa infografía que sería conveniente leyesen los dos ex presidentes panistas y hoy neo-priístas, pero más que nada, el ignaro Congreso que ha llegado hasta el oprobio de disfrazarse en los recintos con las camisetas de la derrotada candidata Hillary Clinton.

Según NYT, el gobierno ha construido 700 millas (Nota: mil 126.54 kilómetros) del muro desde 2006, la mayor parte en terrenos federales y donde no existe una barrera natural: específicamente desde San Diego hasta un poco más allá de El Paso, es decir, cierra las transfronteras de California, Arizona y Nuevo México.

El muro faltante proviene primordialmente de Texas, aunque ya existe una pequeña parte del muro desde Brownsville hasta un poco más allá de McAllen (https://goo.gl/QRwJs8).

Trump ya elevó la puja de su muro al pasar de 18 mil millones de dólares a 25 mil millones que solicitó al Congreso y que incluye, por encima de la infraestructura, extras para su tecnología y su personal, siempre y cuando se convenga un acuerdo sobre los dreamers a cambio de no cerrar los gastos del gobierno (https://goo.gl/vwqmzf).

El portal Breitbart, ya sin el ideólogo defenestrado del trumpismo Steve Bannon, da mucho vuelo a la frase del presidente Trump, quien anhela un verdadero muro, no un pequeño muro en la transfrontera con México: proferida ante agentes del Border Patrol National Targeting Center, en Virginia, donde concurrió la secretaria de Seguridad del Hogar, Kirstjen Nielsen (KN; https://goo.gl/FapacD).

Kirstjen Nielsen reafirmó que gran parte del dinero para construir el muro será usado para un mayor número de agentes y una óptima tecnología.

Lo inédito del gran muro israelí de Trump, a diferencia de la anterior tercera parte construida por Clinton y Baby Bush, es que va acompasado de una nueva modalidad de la Doctrina Monroe: ideología del excepcionalísmo del pueblo elegido en 1823 por el presidente homónimo cuyo objetivo geopolítico era expulsar a los europeos del continente.

Por cierto, 195 años más tarde, EU se repliega a sus orígenes de los Padres Fundadores con su neo-monroísmo amurallado que intenta sacar a Rusia y China del continente americano (sic), basado sobre todo en las fake news que tanto critica, de un fantasioso intervencionismo ruso por doquier, incluyendo al “México neoliberal itamita”.

El repliegue histórico emprendido por Trump de 398 años, desde los peregrinos del May Flower de 1620, insta a una migración de noruegos en lugar de mexicanos.

¿Se saldrán de su país cinco millones de noruegos, debido a la fabricada amenaza rusa, para instalarse como nuevos colonos en EU?

Se ha intensificado la guerra demográfica del supremacismo blanco de los WASP en contra de los mexicanos, donde cunde el temor de la presencia de alrededor de 50 millones de mexicanos (sumados de los 11 millones de ilegales y de 80 por ciento de 800 mil dreamers).

Cada día se asienta más mi hipótesis de la palestinización de los mexicanos en EU (https://goo.gl/hmciu3).

El neo-monroísmo amurallado de Trump fue confirmado por la gira de Rex Tillerson, secretario de Estado y ex mandamás de Exxon Mobil, a algunos países de Latinoamérica (LA): México, Argentina, Colombia, Perú y Jamaica.

Lamentablemente el aprendiz itamita Videgaray literalmente se le tiró al suelo a Tillerson al alucinar que las relaciones de México son mejores ahora con Trump que con Obama. Es curioso que Videgaray alabe el neo-monroísmo amurallado de Trump y critique a Obama quien había anunciado el fin de la Doctrina Monroe.

Tillerson arremetió contra la presencia de Rusia –que ya ni caso le hace– y China.

La agencia china Xinhua replicó que el poco profesional Tillerson –cuya carrera no es la diplomacia, sino la ingeniería civil– resucita la obsoleta Doctrina Monroe que refleja el pensamiento arraigado de Washington LA como su patio trasero (https://goo.gl/VSCNAA).

El ingeniero Tillerson tildó a Rusia y a China de depredadores y poderes imperiales en LA.

Uno de los motivos del ingeniero Tillerson fue incitar a un cambio de régimen en Venezuela mediante un golpe de Estado, lo cual no ha sido rechazado por la genuflexa cancillería de México (segunda geoeconomía de LA) en su fase diplomática más aciaga, pero que fue criticado en forma vehemente por la cancillería de Brasil, primera geoeconomía de LA (https://goo.gl/kA2umB).

Ante el poco eco a un golpe militar inducido en Venezuela, el ingeniero Tillerson pasó a la amenaza de bloquear las ventas del petróleo venezolano (https://goo.gl/s9inWW).

Las fake news ya fueron adoptadas al más alto nivel de EU mediante la ominosa advertencia del general McMaster, asesor de Seguridad Nacional de Trump, quien pretende imponer líneas rojas a LA en general y a México en particular (https://goo.gl/sL9vEN), avalado por el muy influyente Council on Foreign Relations, con sede en Nueva York (https://goo.gl/98LRAj).

¿Existe veto de la administración Trump y sus dos generales McMaster y John Kelly a la asunción presidencial de López Obrador?

¿Entra la asunción de López Obrador en el esquema del neo-monroísmo amurallado?

 

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Lunes, 05 Febrero 2018 06:12

Codo a codo contra Venezuela

Codo a codo contra Venezuela

El secretario de Estado de EEUU llegó ayer al país y hoy se reunió con el canciller Jorge Faurie. Ambos redoblaron sus ataques al gobierno de Nicolás Maduro y dijeron que estudian implementar sanciones petroleras para presionar al mandatario. Esta semana Tillerson había llamado a que los militares sean “agentes de cambio” en Venezuela.

 

"Uno de los aspectos que se considera al sancionar el petróleo es cuáles serían las consecuencias sobre el pueblo venezolano. Al no hacer nada, es también pedir que el pueblo venezolano siga sufriendo", aseguró hoy el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, en una rueda de prensa junto al canciller argentino Jorge Faurie.


Tras mantener un encuentro privado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, ambos coincidieron en la necesidad de poner en marcha medidas que frenen la "deriva autoritaria" del Gobierno venezolano. En concreto, el jefe de la diplomacia estadounidense reveló que están estudiando "sancionar el petróleo", prohibir su venta en Estados Unidos o "refinar productos que vengan de Venezuela".


"No podemos permitir la destrucción de Venezuela", aseveró antes de insistir en que el "desacuerdo" de Argentina y Estados Unidos es "con el régimen" de Maduro y no con los ciudadanos, que están "sufriendo enormemente".


Con él coincidió Faurie, quien apuntó que "controlar el financiamiento" de Venezuela es una herramienta "absolutamente importante" que han considerado ambos durante su encuentro. Sobre la posibilidad de impedir la participación de Venezuela en la próxima Cumbre de las Américas, que se celebrará en abril en Lima, tanto Faurie como Tillerson aseguraron que respetarán la decisión del país anfitrión y destacaron que no pretenden condicionar su postura.


La visita de Tillerson a Argentina arrancó el sábado, en la Patagonia, y concluirá este lunes en la quinta presidencial de Olivos, donde lo recibirá Mauricio Macri.


Antes de partir hacia su gira que también lo llevará a Perú y Colombia, el funcionario estadounidense planteó que las fuerzas armadas venezolanas deberían derrocar a Maduro. “En la historia de Venezuela y los países de América del Sur, muchas veces los militares son agentes de cambio cuando las cosas están muy mal y los líderes ya no pueden servir al pueblo”, lanzó en un discurso en la Universidad de Austin. “Si este será el caso o no, no lo sé”, añadió.

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Gira de Tillerson augura peligros para la paz en América Latina y el Caribe

 

En la primera semana de febrero, el secretario del Departamento de Estado estadounidense Rex Tillerson realizará una gira por diversos países de América Latina y el Caribe. El objetivo central de la gira es incentivar y organizar una nueva escalada de ataques contra la República Bolivariana de Venezuela, bajo el ya remanido pretexto de la “ayuda humanitaria”. Los destinos a visitar, todos gobiernos implicados en el “grupo de Lima”, no dejan dudas.

Luego de una breve escala en la Universidad de Texas en Austin, donde disertará sobre las políticas previstas por la administración Trump en relación a la región, arribará a México el 1° de Febrero para reunirse con el canciller Videgaray y el presidente saliente Peña Nieto.

A partir del 3 de Febrero, el turno será de Argentina. Tillerson viajará primero a Bariloche y luego a Buenos Aires, para encontrarse con Macri y el ministro Faurie con el objeto de discutir – según informa el comunicado del DoS “la agenda bilateral de crecimiento económico y la cooperación en seguridad”.

Acto seguido, el secretario viajará a Lima, para encontrarse con el presidente Kuczynski y su ministra de Relaciones Exteriores Aljovin. Entre los asuntos a tratar figura la preparación de la próxima Cumbre de las Américas en Abril, en la que participará Donald Trump.

El día 6 Tillerson visitará Colombia. En la reunión con Juan Manuel Santos y su canciller Holguín se abordarán “el apoyo de Estados Unidos” – así el comunicado – “a los esfuerzos de Colombia para enfrentar el crecimiento de los cultivos de coca, la producción de cocaína, aspectos económicos y el crecimiento de la población de refugiados”.

Por último, Tillerson se encontrará con el primer ministro jamaiquino Andrew Holness y su ministra de Asuntos Exteriores Kamina Johnson-Smith. Entre los temas a tratarse en Kingston figuran “la seguridad bilateral y regional, esfuerzos energéticos y las exitosas reformas de Jamaica en materia económica.”

 

Nada bueno augura esta gira para la región

 

A la luz del anuncio de la realización de elecciones presidenciales en Venezuela en Abril próximo y de una oposición debilitada y desunida, el periplo de Tillerson se vislumbra como un nuevo capítulo de la opción intervencionista de la administración Trump.

Un propósito similar tuvo el recorrido que emprendió el vicepresidente Mike Pence en Agosto pasado por Colombia, Argentina, Chile y Panamá, En aquella oportunidad el saldo fue infructuoso debido al cerrado rechazo que recogió ante la mención de la “opción armada” contra Venezuela, incluso por parte de estrechos aliados.

Por lo demás, el viaje de Tillerson apunta a dar continuidad a la estrategia de fortalecer la acción concertada del bloque de gobiernos de derecha, hoy agrupada en el “grupo de Lima”, con el objeto de bloquear toda posibilidad de integración regional de carácter emancipador.

Esta es la primera vez que el secretario de Estado recorre la región y obedece también a la necesidad de EEUU de mostrar presencia, frente a la propuesta que hizo China a la CELAC en la reciente ronda de reuniones en Santiago de Chile de incorporar a la región al gigantesco proyecto de infraestructura conocido como La Franja y La Ruta o la Nueva Ruta de la Seda.

Asimismo la inminente concreción del Tratado Transpacífico entre once naciones de América Latina y Asia, a ser firmado en Chile en Marzo próximo sin la participación de EEUU, es un desafío comercial ante el cual el gobierno norteamericano no puede permanecer impasible.

El comunicado emitido por el Departamento de Estado informando sobre la gira prevista, indica que el secretario instará a sus socios a promover un hemisferio “seguro, próspero, democrático y con seguridad energética”. Por otra parte, la atención que Tillerson dedicará durante las conversaciones a Venezuela, es explícita.

Más allá de códigos formales, “seguridad” implica venta de armas y tecnología de vigilancia y represión ante posibles estallidos sociales, al par que un aumento de la retórica belicista contra Venezuela, bajo la excusa de constituir un peligro para la democracia. Democracia de la que ha dado una muestra espléndida el reciente fraude en Honduras, uno de los principales enclaves asociados a EEUU en la región.

Alarmante, más allá de los aspectos de retórica diplomática y propaganda, es la mención de “apoyo” a Colombia. En el marco de una campaña electoral presidencial que los sectores conservadores polarizarán con referencia a Venezuela para ocultar (y canalizar) el descontento social frente al retroceso económico del país, el “apoyo” estadounidense significa una cosa: apoyo a los sectores de derecha – presentables o impresentables - frente a la posibilidad cierta de una derrota política que descomprima la región fronteriza con Venezuela.

En un momento de recrudecimiento de los asesinatos a líderes campesinos y miembros del ahora partido FARC, la remilitarización es un escenario bienvenido por los halcones en Washington y Bogotá, echando así por tierra los avances logrados con la finalización del conflicto armado. La amenaza para Venezuela y el incremento de la tensión en la región sería el efecto directo de ese desatino.

Del mismo modo debe interpretarse el aspecto de “seguridad energética”. Es conocida la estrategia de EEUU para que los estados insulares del Caribe, beneficiados por la política preferencial de PetroCaribe, retiren su apoyo diplomático a Venezuela a cambio de integrarse en una política de “energías limpias”. Esta política implica, entre otras cosas, ampliar la reconversión energética que ya se viene llevando a cabo en América Central con el objetivo de minimizar la influencia de la exportación petrolífera de Venezuela, recortando así su principal ingreso.

Es difícil creer con seriedad que el ex ejecutivo de Exxon, ahora canciller de un país renuente a aceptar compromisos ecológicos retirándose del Acuerdo de París, esté interesado en políticas de conservación medioambiental.

Otro escenario a tener en cuenta es la Cumbre de las Américas de la OEA proyectada para Abril en Perú. Teniendo en cuenta las muestras de parcialidad dadas por el secretario Luis Almagro, constituyéndose en un alfil conspirativo de EEUU contra Venezuela, es altamente probable que en esa reunión – por enésima vez y a pesar del retiro en curso de la nación bolivariana de esa organización – se quiera lograr una “condena” contra el país caribeño que incluya sanciones a nivel regional. Para esto, EEUU y sus socios deberán contar con mayorías que no pudieron lograr anteriormente, a pesar de haberlo intentado repetidamente en los momentos más críticos del 2017.

A los problemas sociales que deberán afrontar los habitantes de varios países de América Latina y el Caribe gobernados por el dictamen neoliberal, se suma en el horizonte la posible tragedia de una escalada bélica. Frente a ello, el repudio generalizado a las acciones conspirativas de una potencia en declive y la defensa irrestricta de la paz son esenciales.

 

- Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista.

 

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Martes, 21 Noviembre 2017 07:27

¿Quién domina el mundo?

¿Quién domina el mundo?

 

Intervencionismo imperialista con ropaje nuevo, y no derecho de intervención humanitaria como se presenta en su propaganda oficial, así define y resume la política exterior estaduniense uno de los ideólogos más lúcidos de Estados Unidos y del mundo, Noam Chomsky, en su más reciente obra editorial, ¿Quién domina el mundo?

Si bien esa política se ha recrudecido con el ascenso al poder de la derecha neofascista, no es el sello distintivo de un partido, Demócrata o Republicano, o de una administración en particular, Roosevelt o Reagan por citar dos nombres, es una doctrina de Estado emanada de la exitosa y rentable participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, donde se erigió, en mercadotecnia y liturgia, como el custodio de los valores universales cuando en realidad sólo protege intereses geopolíticos particulares en una amplia franja del mundo que asume como propia, la doctrina del Área Grande.

Colaborador de este mismo diario, con artículos y ensayos siempre documentados y de vanguardia, el profesor Chomsky afirma sin ambages que se trata del territorio que Estados Unidos debía dominar y que abarcaba el hemisferio occidental (incluida América Latina), el lejano oriente y el antiguo imperio británico (el sudeste asiático y África). Al menos dos terceras partes del mapa mundial, pues.

Con ese concepto del Área Grande, Estados Unidos mantenía un poder indiscutido con supremacía militar y económica, al tiempo que garantizaba la limitación de cualquier ejercicio de soberanía por parte de estados que podrían interferir en sus planes globales.

La doctrina del Área Grande, observa Chomsky, autoriza la intervención militar a voluntad y cita para sustentarlo al propio ex presidente Clinton, uno de los más liberales y calificados como progresistas, quien declaró que “Estados Unidos tiene derecho a usar la fuerza militar para proteger el acceso sin restricciones a mercados, suministros de energía y recursos estratégicos clave... y debe mantener enormes fuerzas militares desplegadas en avanzada en Europa y Asia para moldear la opinión de la gente sobre nosotros y los sucesos que afecten a nuestra subsistencia”.

Pero no es la población de Estados Unidos, los ciudadanos promedio que con su trabajo cotidiano sostienen a ese país (apoyados en la contribución sustancial de los migrantes decimos nosotros), quien dicta esa política exterior intervencionista y avasallante, sino las élites políticas y económicas, en la línea de pensamiento del sociólogo y politólogo alemán Robert Michels, plasmada en la ley de hierro de las oligarquías.

Específicamente, quienes determinan la política de gobierno de ese país en general, incluida la política exterior, son, a juicio del profesor Chomsky, los grandes corporativos industriales, comerciales y financieros, la cúpula del ya de por sí reducido 0.1 por ciento de la población que concentra el poder y la riqueza.

De ahí, concluye que la democracia estadunidense, algún día tenida por paradigmática y vendida como ejemplar, es hoy día y desde hace varias décadas una democracia mercantil, dominada y al servicio de esas grandes corporaciones, con elecciones presidenciales cuyo costo rebasa los 2 mil millones de dólares. De tal suerte que el sistema político se ha ido destruyendo progresivamente y ha metido cada vez más a los partidos hegemónicos en los bolsillos de las grandes empresas, con una escalada de costos electorales; los republicanos en un nivel de farsa, los demócratas no muy detrás.

Una democracia que no ha vacilado en usar la tortura física y, sobre todo, sicológica en contra de ciudadanos inermes de países que, en distintas épocas, ha clasificado como adversarios de sus intereses estratégicos: Medio Oriente, Vietnam, Camboya, Laos, Brasil, Chile, Argentina, Centroamérica, algunos países africanos pro soviéticos o no alineados. De modo flagrante e ilustrativo, los presos de la Bahía de Guantánamo, el reducto territorial estadunidense en la Isla de Cuba.

Pero también advierte que se trata de un imperio en decadencia, un imperio que al culminar la Segunda Guerra Mundial concentraba 50 por ciento del PIB mundial, la mitad de la riqueza producida en los cinco continentes, para pasar a 25 por ciento en la década de los 70, porcentaje que se ha ido reduciendo. Pero además, con serios problemas de endeudamiento, desempleo, congelamiento de ingresos personales y contracción de derechos sociales, sobre todo en materia de salud y seguridad social.

Un país de contrastes en donde al tiempo que la riqueza y el poder se han concentrado cada vez más, los ingresos reales de la mayor parte de la población se han estancado y la gente se las ha apañado aumentando las horas de trabajo y su endeudamiento, y con una inflación de activos, regularmente destruidos por las crisis financieras que empezaron cuando se desmanteló el aparato regulador, a partir de la década de 1980.

Hoy, en el mejor de los casos, sin caer en visiones apocalípticas infundadas, se trata de una economía que se disputa la hegemonía política y económica con otros dos bloques de poder, la Unión Europea y el sudeste asiático, pero además con una China ascendente por sí sola en el extremo del viejo continente, todavía con serios pasivos sociales pero con inmensos activos económicos y con productividad al alza.

Otro grave problema que observa es la insensibilidad histórica de los gobiernos estadunidenses con el creciente problema ambiental, cuyo último capítulo es la indiferencia ante los Acuerdos de París, de diciembre del 2015, dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del calentamiento global, instrumento signado ya por 195 países, menos Estados Unidos y Siria. Si alguna posibilidad había se diluyó con el inicio del mandato de Donald Trump, en enero del año pasado.

En suma, imperio decadente, democracia mercantil, elecciones desvirtuadas, violación sistemática de los derechos humanos, concentración del poder y la riqueza, son algunas características que el profesor Noam Chomsky identifica como los rasgos dominantes hoy día, sin contar el retroceso autoritario del neofascismo, de la democracia liberal que deslumbró a Alexis de Tocqueville en el siglo XIX.

 

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