Miércoles, 20 Marzo 2019 05:36

EE.UU. presiona sobre Venezuela

EE.UU. presiona sobre Venezuela

Las presiones diplomáticas y económicas se renovaron este lunes y ayer con la ocupación de tres sedes diplomáticas.

 

Donald Trump repitió en Washington lo que ya es el clásico “todas las opciones están sobre la mesa” al referirse a Venezuela. A su lado estaba Jair Bolsonaro, quien había dicho que era necesario “liberar a Venezuela” pero ratificado lo que ya se sabía, la negativa a enviar soldados en una eventual intervención militar. 

Durante el mismo día desde Roma, el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, también afirmó que “todas las opciones están sobre la mesa”. Agregó luego: “Decimos que EE.UU. ha elegido el camino para ejercer presión diplomática y económica sobre el régimen para el futuro pacífico de Venezuela”. Sus declaraciones se dieron luego de la reunión con el viceministro de relaciones exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, donde, como se preveía, no hubo acuerdo entre ambas partes.


Las presiones diplomáticas y económicas se dieron durante este lunes y martes. En el primer caso tuvo lugar la acción ilegal de ocupaciones de tres sedes diplomática de Venezuela en EEUU, en Washington y Nueva York. En simultáneo el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, recibió a la enviada por Juan Guaidó, a quién reconoció como embajadora y recibió sus credenciales.


En la cuestión económica el Departamento del Tesoro norteamericano sancionó ayer a la empresa estatal Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven) encargada del oro, un bien que fue nacionalizado en el año 2011. Las sanciones aplicadas prohíben a cualquier persona o compañía estadounidense realizar negocios con Minerven. Así se cumplió la amenaza de Abrams del 12 de marzo, al afirmar que EE.UU. preparaba “nuevas y significativas sanciones contra Venezuela”.


El nuevo ataque se enmarca dentro de la cronología de los ataques contra Venezuela, que, como señala la investigadora Pascualina Curcio, han generado U$S 114.302 millones de pérdidas. De ese total, 21.450 millones han sido producidos por las medidas coercitivas unilaterales, como, entre otras cosas, los bloqueos financieros, embargos comerciales, y el robo de activos de Citgo anunciado por John Bolton en el mes de enero. Los 92.852 restantes corresponde a lo que se ha dejado de producir como consecuencia del ataque a la moneda y su impacto sobre la inflación y la producción nacional.
Trump afirmó al lado de Bolsonaro que habrá “sanciones más duras”, y reiteró su llamado “a los miembros del ejército venezolano de terminar su apoyo a Maduro, que en realidad no es más que una marioneta de Cuba”.


“Todas las opciones” ha resultado hasta el momento la profundización del ataque sobre la economía, la conformación de un gobierno paralelo construido desde Washington, la demonización mediática coordinada entre grandes medios, el intento de ingresar a territorio venezolano el 23 de febrero, ataques paramilitares a cuarteles de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), el saboteo eléctrico que dio lugar al apagón que duró más de 72 horas en algunas partes del país. ¿Qué otras opciones? Esa es la pregunta a la que buscan respuesta quienes conducen el proceso golpista, es decir los hombres designados por Donald Trump.


Hasta el momento no se han dado tres elementos que podrían haber cambiado el curso de los acontecimientos a favor de su objetivo: un quiebre de la Fanb, un levantamiento popular inducido por las dificultades económicas y actos como el saboteo, y el apoyo masivo, policlasista, a Guaidó. El “cese de la usurpación” no parece posible sin esas variables.


Significa que para avanzar en el objetivo del derrocamiento necesitan implementar otro tipo de acciones, de opciones, junto a las que ya están en proceso permanente de ejecución y continuarán, en particular la económica y el intento de quebrar la Fanb. Es en ese punto donde ingresa la hipótesis bélica. El factor armado que podría tomar varios formatos.


Se puede pensar en una combinación de grupos armados que realicen acciones de saboteo sobre la industria petrolera con el fin de dinamitar la producción, el intento de desestabilizar un territorio particular –como el estado Táchira o Zulia–. Las posibilidades son varias, los actores también: bandas criminales paramilitarizadas, estructuras paramilitares importadas de Colombia, fuerzas mercenarias privadas previamente formadas en guerras de Medio Oriente.


Estas opciones serían “inorgánicas”, es decir dirigidas desde EE.UU. sin ser reconocidas como tales. La opción de una intervención abierta asumida como tal, resulta menos probable por el momento, tanto por falta de consenso dentro de EE.UU., como en la región. Tampoco es probable la conformación de una coalición continental, un peso que recaería mayoritariamente sobre Colombia, tomando en cuenta las declaraciones de Bolsonaro, que expresan la negativa de las Fuerzas Armadas de Brasil, que ya habían trascendido.


Una hipótesis es que este final de mes sea utilizado para agotar las opciones que ofrece Guaidó, quien prometió recorrer el país y regresar con una movilización nacional a Caracas. Si no logra un mayor apoyo ni conmoción interna, entonces podría comenzar la fase anteriormente analizada. Eso sería en caso de que los operadores norteamericanos mantengan la decisión de acelerar el ataque para buscar la caída o el acorralamiento de Maduro. La otra opción, a la cual parecen proclives, por ejemplo, en el partido demócrata, es no ir más allá de los ataques económicos y el aislamiento diplomático/comunicacional. En ese caso el escenario se prolongaría en estas variables actuales.

 

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Las 10 funciones de USAID, la mega agencia “humanitaria” de la CIA

Los camiones de caridad de la USAID destinados a Venezuela siguen estacionados en la frontera con Colombia, mientras Donald Trump, el hombre que personifica la solidaridad, amenaza al país suramericano con un ataque militar: quiere que miles de venezolanos que morirán por el impacto de bombas y balas lo hagan con el estómago lleno de galletas que no pudo vender en el mercado de los países desarrollados, quizás por utilizar semillas modificadas, o porque estaban a punto de caducarse.

La Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) fue creada en 1961 con la intención de ampliar el “Plan Marshal” a los países estratégicos del mundo, canalizando sus políticas para 1) impedir que las fuerzas comunistas, -que se fortalecieron al derrotar al fascismo en la Segunda Guerra Mundial-, tomasen el poder, y 2) abrir nuevos mercados a las empresas de EEUU. El vínculo entre la USAID y la Oficina de Seguridad Pública, entonces dirigida por el agente de la CIA Byron Engle, ha ido renovándose año tras año: en 2015 Barack Obama nombró a la directora del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Gayle Smith como la directora de la agencia.


Según WikiLeaks, entre 2004 y 2006, la USAID realizó diversas acciones en Venezuela y una donación de 15 millones de dólares a decenas de organizaciones civiles, con el fin de llevar adelante la estrategia del ex embajador de Washington Venezuela William Brownfield, basada en provocar fractura en el chavismo y organizar a los sectores descontentos con las reformas del Partido Socialista Unido de Venezuela.


Las funciones de USAID


1. Elegir el país adecuado para el proyecto elaborado por la Secretaria de Estado, y obviamente, no siempre es el más necesitado. Luego la agencia debe decidir en 7qué sector se va a implicar, aunque sus preferidos son el de energía, educación, salud, seguridad y agricultura. En éste suele sustituir la producción de cultivos alimentarios por los comerciales. Después, coloca a sus efectivos en los puestos claves para subvertir las economías locales. Las veces que contrata a valiosas personas solidarias nativas, es para reducir a quienes deberían militar en los partidos políticos para un cambio fundamental en meros gestores de caridad. En Irak colonizado, USAID inyecta la economía neoliberal, impone masivas privatizaciones, incluida una parte de la industria petrolífera, y obliga a la teocracia títere instalada comparar granos transgénicos de Monsanto. En Perú, la agencia donó 35 millones de dólares en los años 1990 a la campaña de Alberto Fujimori, cuyas medidas económicas hundieron al país en la miseria. La solución del protegido de USAID no fue reducir la pobreza sino a los pobres: Fujimori esterilizó de forma forzosa a 300.000 mujeres indígenas.

2. Debilitar e incluso eliminar las instituciones del país receptor, creando redes y entidades paralelas, promoviendo la desnacionalización de los sectores fundamentales en favor de la gestión de los “emprendedores”. Obviamente, el interés de la burguesía de EEUU no está en la autosuficiencia de otros países, sino todo lo contrario.

3. Facilitar a la CIA “plantar sus hombres en las policías de los países estratégicos de todo el mundo“, afirma el ex corresponsal de New York Times AJ Langguth. De hecho, el presupuesto de USAID en parte es el financiamiento oculta de las agencias de inteligencia de EEUU.

4. Fortalecer el dominio de EEUU sobre las finanzas mundiales. En India, país retén de China para Washington, USAID en coordinación con el gobierno ultraderechista de Narendra Modi implantó la “digitalización de la economía”, obligando a decenas de millones de personas de las clases más desfavorecidas del país abandonar el pago en efectivo en favor del digital, dándoles solo un mes -noviembre del 2016- para entregar sus billetes grandes al banco, cuando la mayoría ni tenían ni cuenta bancaria. y ¿Qué consiguió USAID?


a) Servir a los intereses de las Tecnologías de la Información (TI), a los proveedores de servicios de pago y a las compañías de tarjetas de crédito MasterCard, Visa y a la Fundación Gates que prometió a cambio donar un generoso cheque a la ONU


b) Empobrecer a los indios, acabando con los ahorros de muchos pequeños comerciantes y productores, que no consiguieron ingresar su dinero.
c) Hacerse con los datos de los usuarios.


d) Al reducir el uso de efectivo a nivel mundial, permite a EEUU fortalece el dólar mediante el predominio de sus empresas sobre las finanzas internacionales.

e) Vigilar el negocio global: Washington así puede sancionar, por ejemplo, a las compañías que trabajan con Irán, como la china Huawei.


5. Capacitar las fuerzas de represión de un estado, preparándolas para desmantelar la resistencia de la población. El hombre de USAID en Uruguay Dan Mitrione daba cursos en los años setenta sobre el “complejo arte del interrogatorio” y de cómo habría que torturar a los detenidos, utilizando “en directo” a hombres y mujeres sin techos como cobayas humanos. USAID, junto con Green Berets (Boinas verdes) y CIA, está implicada en la tortura, matanza y la desaparición de miles de hombres y mujeres progresistas guatemaltecos, al entrenar para esta misión a cerca de 30.000 policías y grupos paramilitares. En Brasil la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI), una contratista de USAID dedicada a desestabilizar los gobiernos no aliados, operó del mismo modo. Una de sus víctimas fue Dilma Rousseff, detenida y torturada por ser una estudiante marxista.


6. Crear miles de puestos de trabajo para las ONG estadounidenses y dotándolas de enormes fondos públicos y privados al servicio de los intereses de donantes como Rockefeller, Soros, Gates, Ford y Omidyar, mientras abre los mercados a las corporaciones de EEUU. La propia USAID afirma devolver a su país cerca del 80% del dinero invertido en esta organización. Una vez que Bus y sus aliados convirtieron a Irak en escombro a golpe de mentiras en 2003, uno de los contratistas de USAID, “Creative Creative Associates International Inc. (CAII)” se adjudicó un contrato por el valor de 157 millones de dólares destinados a comprar pizarras y tiza para los colegios previamente destruidos por los misiles estadounidenses. Otro, International Relief and Development (IRD), recibió 2.4 mil millones de dólares con los mismos fines, y Halliburton y Bechtel otros tantos. En Afganistán, el principal receptor de las ayudas de EEUU, y donde aterrizaron cientos de onges occidentales “expertas en género” para “salvar a las mujeres”, USAID destinó 216 millones de dólares en 2018 para empoderar a 75.000 mujeres: según el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán sólo empelaron a unas 50 y el dinero de los contribuyentes se esfumó. Pasó algo parecido a otros 89.7 millones de dólares. Arnold Fields, su director fue forzado a dimitir por el Congreso. La “Democratización de Afganistán” dirigida por Bush-Cheney y 300.000 soldados de la OTAN y decenas de miles de la subcontrata “Yihadista” del Pentágono, además de acabar con la vida de cerca de un millón de afganos y provocar la huida de millones de familias de sus hogares, ha significado borrar la memoria histórica de esta nación desde los libros de texto: pocos recuerdan que la República Democrático de Afganistán (1978-1992), dirigida por los comunistas, eliminó la usura, el cultivo del opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo, el convenio colectivo, la igualdad entre el hombre y la mujer, que permitió que por primera vez el 40% de los médicos fueron mujeres así como el 60% del profesorado de la Universidad de Kabul. Se declaró gratuita y universal la educación, al igual que la sanidad, duplicando además las camas en los hospitales. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el número de civiles muertos o heridos en los ataques de la OTAN en 2017 aumentó un 50% respecto al 2016, y que dos tercios del total eran mujeres, niños y niñas. Hoy en las escuelas de USAID no enseñan los valores de la colectividad, sino el individualismo más perverso de “sálvese quien pueda”.


7. Socavar la resistencia al imperialismo y a las dictaduras aliadas, en los países en tensión, paliando el hambre de forma puntual y en momentos concretos con una limosna, impidiendo que la población se organice exigiendo la justicia social. En Egipto, tanto en el periodo del régimen de Mubarak como hoy bajo el despotismo del general al Sisi, Washington obliga a El Cairo comprarle armas cuando miles de personas viven en los cementerios, y luego le envía a USAID para repartir pan en los barrios que se levantaron durante la secuestrada “Primavera” del 2011, socavando la resistencia. Ha hecho lo mismo en Haití: en los barrios donde los trabajadores habían organizado “ollas públicas” para demandar justicia, reparte míseras bolsas de comida, forjando lealtades: “todos besarían las manos que les da de comer”, ha pensado.


8. Provocar protestas populares contra los gobiernos que repudia bajo la bandera de “Promoción de la democracia”. USAID ha sido expulsada de Rusia, de los países del ALBA (Bolivia, Cuba, Ecuador, Dominica, Nicaragua y Venezuela) y de Burkina Faso. Aquí, el presidente de Thomas Sankara, El Che Guevara de Burkina Faso, fue derrocado por un golpe de estado patrocinado por Francia y asesinado en 1987 en castigo por sus grandes medidas dirigidas a la autosuficiencia de la nación. Libia, uno de los países más desarrollados de África, hoy es el mejor ejemplo de esta clase de “liberación”.


9. Crear sus propios medios de comunicación aparentemente despolitizados (Deportivos, musicales, etc.) enviando mensajes subliminales a beneficio de la economía de mercado, del consumismo, la insolidaridad, etc. USAID, a través de la OTI, introdujo en Cuba en 2010 un sistema de mensajería similar a Twitter llamado ZunZuneo. Mientras recopilaba los datos personales de cientos de miles de usuarios a través de sus móviles, pretendía organizar disidencias en la red y también en las calles. Creative Associates International Inc. (CAII), otra de los contratistas de USAID, patrocinó a algunos raperos para atrapar a los jóvenes.


10. Recibir más subvención por mayor destrucción a causa de la guerra: en marzo del 2017, EEUU bombardeó “por error” un edificio en Mosul matando a 105 iraquíes civiles: dos días antes USAID había presentado su solicitud de nuevos presupuesto para la reconstrucción de Irak: ¿Mercaderes de “guerra-construcción”? ¿Bomberos pirómanos? ¡Todo parecido a la escena de la película “Niño” en la que Charlot propone a su hijo romper los cristales del vecindario para lucrarse instalando vidrios nuevos es pura coincidencia!


Si la guerra y la pobreza no fueran tan rentables estarían prohibidas por la ley.

 

2 marzo 2019

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"Responsabilidad de proteger": el concepto ensayado en Libia que empieza a sonar en Venezuela

Líderes internacionales y venezolanos están solicitando una intervención militar contra Maduro basada en el concepto de la "Responsabilidad de proteger" (R2P)

El concepto, aprobado en 2005 por la ONU, exige la autorización del Consejo de Seguridad para una intervención militar, como la que se dio en Libia en 2011

En el caso de Venezuela, Rusia vetaría dicha intervención, pero sus defensores se apoyan en una corriente no consolidada que defiende que esta autorización no es necesaria en el caso de violaciones de derechos humanos muy graves

Nicolás Maduro logró el sábado su objetivo: impedir el acceso de la ayuda humanitaria solicitada por el autoproclamado presidente Juan Guaidó y enviada por sus aliados. Un mensaje que para algunos opositores venezolanos, políticos estadounidenses, exmandatarios de varios países –entre ellos José María Aznar– e influyentes centros de política exterior internacionales justifica una intervención militar de acuerdo con el principio de la responsabilidad de proteger (R2P).


La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en 2005 este concepto, definiéndolo como "la aceptación clara e inequívoca de todos los gobiernos de la responsabilidad colectiva internacional de proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. La disposición a tomar medidas colectivas de manera oportuna y decisiva para tal fin, por conducto del Consejo de Seguridad, cuando los medios pacíficos demuestren ser inadecuados y las autoridades nacionales no lo estén haciendo manifiestamente".


Traducido de forma más sencilla: el Consejo de Seguridad puede aprobar una intervención militar en un país donde se esté cometiendo genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica o crímenes de lesa humanidad y en el cual el Gobierno no esté protegiendo a la población o sea el responsable de estos crímenes. En la práctica, este concepto no introduce ningún cambio revolucionario ya que a excepción de la legítima defensa, el Consejo de Seguridad debe autorizar siempre el uso de la fuerza contra otro Estado.


El 17 de marzo de 2011 se utilizó por primera vez el concepto R2P en una resolución del Consejo de Seguridad para autorizar una intervención militar contra un gobierno. Rusia y China, que a menudo han vetado otras propuestas alegando el principio de no injerencia, se pusieron de perfil, se abstuvieron y permitieron la intervención de EEUU y la OTAN en Libia. Muamar al Gadafi fue asesinado y el resto es de sobra conocido. "Vinimos, vimos, murió", bromeó la entonces secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, parafraseando el famoso "vine, vi y vencí" de Julio César.


El senador estadounidense Marco Rubio se acordó de Maduro y le mandó un mensaje claro tan solo un día después de que este bloquease la entrada de ayuda humanitaria. Su mensaje era una foto de Gadafi moribundo. Rubio no es cualquier senador, es uno de los grandes impulsores de la estrategia de Trump en Venezuela. Un día antes de que Guaidó se proclamase presidente y estallase la crisis, Rubio y el congresista Mario Díaz-Balart se reunieron con el presidente. Por la noche escribía el siguiente tuit: "Mañana será un día muy bueno (e importante) para la democracia y el orden constitucional en Venezuela".


Mientras Trump y su gobierno insisten en la baza de "todas las opciones están sobre la mesa" y Guaidó y su equipo hablan sobre uso de la fuerza sin hacer una petición expresa, el término R2P cada vez está más presente.


"Quiero dirigirme en público tal y como he hecho en privado a nuestro presidente Juan Guaidó para pedirle que hoy mismo, sin titubeos, haga el planteamiento que corresponde en el Grupo de Lima y dirigido a toda la comunidad internacional. Ya es hora de invocar el principio de injerencia humanitaria conforme al concepto de responsabilidad de proteger aprobado el 16 de septiembre de 2005 en la ONU. Presidente Guaidó, actúe. Tiene nuestro respaldo", afirmó el destacado opositor Antonio Ledezma poco antes de la reunión del Grupo de Lima.
El opositor Julio Borges, cercano a Guaidó, afirmó: "Vamos a presentar posiciones firmes que signifiquen una escalada en medidas diplomáticas, políticas y de uso de la fuerza en contra del régimen por bloquear la ayuda humanitaria y generar una violencia sin presentes en la frontera".


Llegado su turno en la reunión del Grupo de Lima este lunes, Guaidó señaló: "Hemos ejercido todas las vías institucionales políticas y diplomáticas. Estamos buscando una salida a la crisis y por eso es el momento de toda la región de actuar con determinación y seguir construyendo esas capacidades con todos los escenarios internacionales posibles en respeto a la constitución de Venezuela toda la fuerza para que cese esa situación dramática en nuestro país. Dada la crisis, hoy no podía ser sutil con los términos".


Este martes, 16 expresidentes de varios países, entre ellos José María Aznar y Felipe Calderón (México), han pedido a los miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la UE, a los integrantes del Grupo de Lima y a la Asamblea Nacional de Venezuela "disponer de las distintas medidas colectivas que contemplan el derecho internacional y la obligación conocida como responsabilidad de proteger".


Richard Haass, presidente del think tank Council of Foreign Relations, entre los 10 más influyentes de EEUU y entre los 15 de todo el mundo, también ha solicitado una intervención. "Lo que el régimen de Maduro está haciendo al pueblo de Venezuela es contradictorio con las obligaciones que supone ser un Estado soberano. Ha llegado la hora de que la ONU, la OEA o el Grupo de Lima consideren cómo aplicar la doctrina de la responsabilidad de proteger".


Sin embargo, ninguno de estos defensores de la intervención militar hace referencia a la responsabilidad de proteger tal y como la definió la ONU en 2005, sino a una corriente nacida desde entonces que alega que se está gestando una nueva excepción al uso de la fuerza (como la legítima defensa o la autorización del Consejo de Seguridad) en el que no hace falta autorización del todopoderoso órgano de la ONU para iniciar una intervención militar –en el caso de que la intervención militar en Venezuela llegase al Consejo, Rusia ejercería su derecho a veto por su alianza con Maduro–.


Dentro de esta corriente, académicos y expertos en derecho internacional público como Antonio Cassese, primer presidente del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y primer presidente del Tribunal Especial para el Líbano, sostienen que para aplicar la R2P sin autorización de la ONU se deben dar varios criterios: ha de existir una situación de violación muy grave, masiva y reiterada de los derechos humanos fundamentales; el Consejo de Seguridad ha de haber conminado repetidamente al fin de dicha situación sin resultados; han de haberse demostrado inútiles todos los intentos de solución diplomática del conflicto; el empleo de la fuerza ha de realizarlo un conjunto de Estados; la mayoría de los miembros de la ONU no se ha de oponer al uso de la fuerza.


En definitiva, la responsabilidad de proteger sugiere que la soberanía no es solo el derecho a controlar un estado sin injerencias externas, sino que conlleva unas obligaciones básicas para con la población. Sin embargo, la R2P no está lo suficientemente desarrollada para determinar con claridad qué ocurre si el Consejo de Seguridad de la ONU no aprueba el uso de la fuerza.


A día de hoy, la legislación internacional no recoge la posibilidad de intervenciones militares sin la autorización del Consejo de Seguridad (a excepción de la legítima defensa). Aunque pudiesen ser legítimas en el plano moral, no lo son de acuerdo con la legalidad vigente. Sin embargo, que una intervención militar no esté amparada explícitamente en el derecho internacional no significa que no se haga, tal y como ocurrió con la campaña de bombardeos de la OTAN en 1999 contra el régimen de Milosevic en el marco de la guerra de Kosovo.

26/02/2019 - 20:22h

 

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EE.UU. se opuso a abrir un diálogo con Venezuela

Según Elliott Abrams, la salida de la crisis pasa por unas elecciones a las que calificó como libres, justas y transparentes, por lo que pidió a toda la comunidad internacional trabajar para presionar a Maduro y hacer que deje el poder de forma pacífica.

 

Posiciones de un extremo al otro frente a la crisis en Venezuela se encontraron ayer en la reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras que Estados Unidos llamó a más países a sumarse a sus sanciones contra responsables del Gobierno venezolano y a aumentar la presión para lograr la salida de Nicolás Maduro del poder, el canciller de Venezuela Jorge Arreaza pidió que se rechace la amenaza y el uso de la fuerza contra su país. Al cierre de esta edición no se había llegado a ninguna resolución.


“Los venezolanos necesitan nuestra solidaridad y nuestra ayuda para poder imponerse frente al despiadado y violento régimen, salir en democracia y empezar a reconstruir su país”, dijo al Consejo de Seguridad el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams. En su discurso, Abrams pidió a otros países que se sumen al suyo y sancionen a aquellos involucrados en la violencia del pasado fin de semana, además de que llamó a que aporten más ayuda humanitaria para el país.


En ese sentido, insistió en que Naciones Unidas no debe facilitar asistencia para la población a través del Gobierno, porque, según dijo, el Ejecutivo de Maduro robará parte y malversará el resto para reforzar su control sobre el poder. Abrams se expresó también en contra de los llamamientos al diálogo entre el Gobierno y la oposición de Venezuela, como los que repite el secretario general de la ONU, António Guterres.


Abrams explicó que su país pidió la reunión del Consejo de Seguridad en respuesta a la negativa de Maduro a aceptar ayuda humanitaria y a los choques violentos de este sábado. Según el enviado de Washington, la salida a la crisis pasa por elecciones que calificó como libres, justas y transparentes, por lo que pidió a toda la comunidad internacional trabajar para presionar a Maduro y hacer que deje el poder de forma pacífica.


Antes de la reunión, Abrams había expresado su deseo de que esta semana se vote una resolución sobre Venezuela. “Creo que tendremos una resolución esta semana, que sin duda llamará a la admisión de ayuda humanitaria en Venezuela y comentará los hechos de los últimos días”, aseguró. Además, el enviado especial apuntó que a Washington le gustaría que el texto pidiese unas elecciones libres en el país caribeño.


Por su parte, Arreaza pidió al Consejo de Seguridad la aprobación de una resolución que rechace la amenaza y el uso de la fuerza contra el país, en respuesta a las acciones de Estados Unidos. El canciller denunció supuestos preparativos de Estados Unidos para intervenir militarmente en Venezuela y llamó al máximo órgano de decisión de Naciones Unidas a pronunciarse para que se descarte esa opción por completo. El ministro insistió, además, en que la operación humanitaria impulsada el sábado por la oposición con el apoyo de Washington fue una agresión a la soberanía nacional. “Hay países donde se generan escándalos porque dicen que otro país interviene en sus campañas electorales, en Venezuela la intervención de los gobiernos de Estados Unidos ha ocurrido desde que la revolución bolivariana llegó al poder”, sentenció Arreaza.


El representante de Rusia también sostuvo esta postura. “Pedimos a los estados de la región que independientemente de su orientación política apoyen la Carta de las Naciones Unidas y rechacen el uso de la fuerza”, afirmó el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia. “Se está tratando de aplicar una solución militar a Venezuela, lo que podría tener consecuencias impredecibles para la región y para el mundo”, agregó.


Bolivia se sumó al rechazo de una intervención militar y pidió, además, que se despolitice y desmilitarice toda la asistencia humanitaria. “La situación que vive Venezuela reclama la atención del Consejo de Seguridad. Venezuela no constituye una amenaza para la paz y seguridad internacionales. Las acciones desplegadas contra Venezuela sí que son una amenaza a la paz de la región”, afirmó el embajador boliviano Sacha Llorente. “Mi región y el mundo han padecido las trágicas consecuencias cuando ‘todas las opciones están sobre la mesa’”, indicó. Esta misma línea siguieron los embajadores de China, Guinea Ecuatorial, Sudáfrica, Cuba, entre otros.

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Lunes, 25 Febrero 2019 06:02

Entre el bluf y la intervención externa

Entre el bluf y la intervención externa

Aparece de forma cada vez más abierta la hipótesis de la intervención militar de parte de funcionarios de EE.UU. y la oposición venezolana. “Los días de Maduro están contados”, dijo Mike Pence, secretario de Estado.

Desde San Antonio, frontera con Colombia


Algo no encaja al observar la situación el 24 de febrero en la frontera colombo-venezolana. Se vive una normalidad fuera de guión que contrasta con las declaraciones internacionales y de la derecha venezolana. La distancia es tal que una pregunta se presenta nítida: o se trata de un inmenso bluf, o una intervención internacional está en preparación.


“Los días de Maduro están contados”, afirmó Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano; Marco Rubio, senador por La Florida, tuiteó una imagen de Muamar Khadafi sonriente y luego linchado, y Miguel Pizarro, del partido Primero Justicia, sostuvo en una rueda de prensa junto a demás fuerzas de la oposición, que se está viviendo “un desenlace, una etapa final”.


Al seguir la línea declarativa el asalto no tiene vuelta atrás. Las puertas de la negociación no serán abiertas, “usurpan el poder, no hay nada que negociar, no hay igualdad de dos fuerzas que puedan entenderse para ver cómo reglamentar esto”, afirmó Pizarro, y todo parece volcarse al frente internacional. ¿Con qué objetivo? Juan Guaidó tuiteó la noche del sábado la línea que trabajarán: “Plantear a la comunidad internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones”.


Aparece de forma cada vez más abierta la hipótesis de la intervención militar. Julio Borges, encargado en el Grupo de Lima por parte de la derecha, twitteó: “Vamos a exigir una escalada de la presión diplomática y en el uso de la fuerza contra la dictadura de Nicolás Maduro”. La reunión del Grupo será hoy en la ciudad de Bogotá, a donde ayer llegó Guaidó. Asistirá el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, uno de los jefes, junto a John Bolton y Elliot Abrams, en la Operación Venezuela.


¿Qué saldrá públicamente de esa reunión? Se puede anticipar que declaraciones de condena a Maduro, acusación de todo tipo de violaciones, posibles nuevos cercos diplomáticos, y bloqueos económicos. Sería lo que ya se conoce. La pregunta es qué podría ser lo nuevo, desde la premisa siempre presente que una cosa es lo que se afirma y otra lo que se prepara por debajo de la mesa.


Pasado el 23 parece que la intervención es la única carta que pueden jugar para llevar adelante lo que afirman. Se puede suponer que no era la preferencial, que los primeros planes eran un quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), un efecto colapso-estallido desencadenado por los ataques económicos, una serie de acciones montadas para crear conmociones aún mayores. Una de esas no logró su objetivo, explicó el ministro de comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, al referirse al intento de atropellar gente con tanquetas la mañana del 23.


Respecto a la Fanb la campaña de la derecha ha buscado sobredimensionar las imágenes de integrantes desertores. Según Pizarro el número habría pasado los 100, mientras que, según fuentes gubernamentales, se afirma que fueron 15. El impacto fue mediático, ya que no se trata de integrantes con capacidad de conducción interna, de generar quiebres que puedan encabezar un asalto al palacio presidencial. El factor Fanb no ha aparecido hasta el momento para sumarse al golpe de Estado, lo que demuestra la falsedad de decenas de titulares, declaraciones, y análisis que anunciaban fracturas inminentes.


Llegados a ese punto, luego de más de un mes de la autoproclamación de Guaidó reconocido por Twitter por Donald Trump, la estrategia de derrocamiento se encuentra en la encrucijada en la que se metió: o avanzar en la última carta que es la intervención, o ser un nuevo bluf, esta vez conducido desde altas esferas de Estados Unidos.


¿Qué es un bluf? Una forma de jugar, que consiste en hacer creer al adversario que se tiene más de lo que se tiene, subir de rondas, y esperar que el otro se eche para atrás para no llegar al punto final. El bluf queda descubierto cuando finalmente es necesario mostrar las cartas. ¿Están dispuestos Trump y el equipo Operación Venezuela a mostrarse en un bluf?
¿Tienen posibilidad interna de acordar la intervención? ¿Sería a través de Colombia? ¿Las élites colombianas están dispuestas? Son muchas las preguntas que se pueden encadenar para intentar responder estas preguntas.


Tal vez los diferentes episodios centrales, como el 22 y 23 de febrero, han sido parte de lo que estuvo diseñado desde el primer momento: la intervención. Por eso se muestran tan seguros, por eso existe un orden de acciones, de acusaciones, con la última –que ya quedó demostrado con imágenes que fue montada– que sostiene que el gobierno de Maduro habría quemado camiones con ayuda humanitaria, lo que sería un crimen de lesa humanidad. ¿Se estuvo todo este tiempo ante un escenario que vendrá y siempre fue el principal? Se sabrá a medida que se den más declaraciones y actos.


Los días son largos en Venezuela, en la frontera, en este escenario que el ex candidato presidencial de izquierda Gustavo Petro –quien nunca ha manifestado simpatía por el gobierno de Nicolás Maduro– ha calificado como “guerra de facto” declarada por Colombia. El también ha expresado que “la estrategia de Duque y Trump es la invasión violenta”. La hora de mostrar las cartas parece estar llegando. Veremos si se trata de un bluf.

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En el Día D los camiones no pudieron entrar

A pesar del despliegue permanente de la confrontación en los puentes Bolívar y Santander, a la cual se sumó un intento de ocupar el aeropuerto de San Antonio, que fue desactivado, la oposición buscó hacer un uso político de la ayuda humanitaria.


El 23 de febrero, día de la anunciada entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela llegó, y terminó. Los pronósticos apocalípticos no tuvieron lugar, no cayó Nicolás Maduro, Juan Guaidó se quedó en Cúcuta, el país no entró en una confrontación cinematográfica. ¿Alta tensión? Mucha, en particular en la zona de frontera que separa los dos países a través de tres puentes sobre un río casi seco: Simón Bolívar, Tienditas, y Santander. De un lado Táchira, las ciudades de San Antonio y Ureña, del otro Norte de Santander, con la ciudad de Cúcuta. 

La jornada empezó temprano con lo que se esperaba, una presión frontal con fuerza mediática en los puentes. Las acciones tuvieron momentos de euforia, debido por ejemplo a que un puñado de integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) decidieron sumarse a las filas de Trump-Rubio-Duque-Guaidó. La euforia bajó y con el pasar de las horas se formó la certeza de que no pasarían para el otro lado ni la gente ni los camiones.


Esa situación se tradujo en dos elementos centrales. Por un lado, el despliegue de una confrontación permanente en los puentes Bolívar y Santander, a la cual se sumó un intento de ocupar el aeropuerto de San Antonio que fue desactivado, y por el otro la utilización de los camiones con la ayuda humanitaria.


La confrontación recordó las estrategias callejeras violentas desplegadas durante el 2014 y 2017 por la derecha en varias ciudades del país, conocidas como guarimbas. Con la diferencia de estar concentradas en puentes internacionales, y contar con el apoyo explícito de los cuerpos de seguridad del Estado colombiano. El ciclo fue repetido: avanzar hacia el lado venezolano, retroceder, intentar pasar por debajo del puente en el caso del Simón Bolívar. ¿Qué debería hacer un gobierno ante un intento de invasión guarimbera financiada internacionalmente?


La utilización de los camiones tuvo tres momentos centrales. El primero el de mostrar unas caravanas en camino hacia los puentes y explotar mediáticamente las imágenes, el segundo el de mentir al afirmar que habían ingresado a Venezuela –como lo hizo el cantante venezolano Nacho al dar por terminada la jornada– y el tercero generar un falso positivo, como fue la quema de dos gandolas. La matriz fue la de acusar a la GNB, cuando quedó filmado cómo fueron jóvenes de primera línea de confrontación.


El incendio de las gandolas parece haber sido planificado, y se tradujo en la acusación a Nicolás Maduro de haber cometido un crimen de lesa humanidad, la escalada de amenazas internacionales, como la que también twitteó el senador norteamericano Marco Rubio, quien afirmó que Venezuela había disparado en territorio colombiano, y que Estados Unidos defendería a Colombia en caso de agresión.


Lo cierto es que, por fuera de esos episodios, no ocurrió lo que habían anunciado. No ingresó la ayuda humanitaria a Venezuela por ningún punto, ni por Colombia, ni por Brasil ni por el mar, no se produjo un quiebre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los puentes se parecieron a las imágenes ya conocidas en la estrategia violenta de la derecha, ahora en un marco más complejo. Si era el día final no lo fue, si era el punto de quiebre tampoco parece haberlo sido en la dimensión que lo anunciaron. Otra vez se generó la desilusión de la base social de la oposición, confrontada a la distancia entre las promesas de sus dirigentes –que ahora son internacionales– y las correlaciones reales de fuerza.


El chavismo, por su parte, movilizó en Caracas, fue su quinta movilización consecutiva en cinco días. En ese contexto el gobierno anunció la ruptura de relaciones con el gobierno colombiano como medida central, que se suma a las decisiones tomadas en días anteriores de cerrar las fronteras con Brasil, Colombia, y las islas de Aruba, Bonaire y Curazao.
El resultado al finalizar el 23 fue de una gran ofensiva que planteaba ser la final y no logró sus objetivos, y un gobierno venezolano que se mantuvo de pie ante la embestida que, como se sabía, golpeó en simultáneo sobre varios flancos: armados, mediáticos, psicológicos, diplomáticos, territoriales. Ese saldo final era el esperable según las fuerzas reales –sin efecto inflado por redes sociales– y sin la aparición de una carta nueva por parte de Elliot Abrams, Iván Duque o Marco Rubio.


Existe otro saldo, que es la cantidad de noticias falsas, construcciones de rumores, de datos sin comprobar, sin fuentes creíbles. Forma parte de la avalancha, el aturdimiento, la justificación de nuevas posibles acciones. El caso de los camiones quemados fue la más clara el 23. La dificultad reside muchas veces en confirmar fuentes, números, veracidad de los hechos, algo que suele quedar barrido en las lógicas de guerra que tienen a la operación comunicacional como columna vertebral. Nadie puede sorprenderse de una mentira norteamericana dentro de un asalto, el derecho a la inocencia está prohibido, la necesidad de la sospecha es permanente.


¿Qué pasará el 24 o 25? Resulta temprano saberlo, pareciera, por cómo se han dado los acontecimientos, que seguirán las presiones en los puentes sin capacidad real de ingresar a Venezuela, irán en ascenso las amenazas y reuniones internacionales, y tal vez se de un falso positivo de alta envergadura. Yo la anunció Rubio la noche del 22 al 23 cuando escribió acerca de la posibilidad de que el Ejército de Liberación Nacional, de Colombia, asesine civiles. Anunció lo que ellos mismos parecen dispuestos a hacer, cómo disfrazarlo, y a partir de allí justificar nuevas acciones, y pasar de la forma “ayuda humanitaria” a un nuevo esquema.


La frontera termina en una noche tensa, como si algo pudiera ocurrir en cualquier momento. Estamos en horas y días complejos, donde uno de los objetivos centrales del gobierno de Venezuela, del chavismo, es el de prevenir las acciones-trampas, las imágenes de violencia, la violencia misma, que dejó 42 heridos del lado venezolano el día 23. Una idea del clima social en la noche del sábado la da la tendencia del Twitter, donde cinco de las etiquetas más posicionadas son para pedir la intervención internacional. La certeza de que no lograrán derrocar a Nicolás Maduro, democráticamente electo, por fuerza propia, parece ser mayoritaria.


 Los camiones que partieron desde Brasil tampoco entraron

Choques en el límite

La frontera venezolana con Brasil, también fue ayer territorio de disputa. El límite está cerrado desde el jueves luego de que el presidente de Venezuela Nicolás Maduro lo dispusiera, pero eso no impidió que llegaran ayer dos camiones con ayuda humanitaria desde Brasil. En simultáneo, la frontera fue escenario de enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. La secretaría de gobierno del estado de Roraima informó, por su parte, que hubo al menos cinco heridos. Por otro lado, un portavoz de la ONG venezolana Foro Penal aseguró que en los enfrentamientos murieron dos personas y la oposición venezolana denunció el deceso de cuatro.


Los dos vehículos con ayuda humanitaria consiguieron transportar solo una pequeña parte de las 200 toneladas que se acopiaron en el gigante suramericano y estuvieron ayer varias horas a 300 metros del puesto fronterizo de Pacaraima. A pesar de que el autoproclamado presidente Juan Guaidó anunciara que los camiones habían logrado entrar a Venezuela, horas después una exdiputada venezolana exiliada en Brasil desmintió la versión y aseguró que los vehículos con alimentos y medicinas se retiraron hacia el interior de Brasil por miedo a nuevos conflictos. “La idea es que esa ayuda ingrese pacíficamente y sin ninguna violencia”, señaló, la ex diputada Yuretzi Idrogo, después de que algunos grupos de manifestantes antichavistas amenazaran con prender fuego la bomba de gasolina de los vehículos.


Los incidentes comenzaron cuando un grupo reducido de manifestantes indígenas, que se congregaron en la zona neutral de la frontera entre ambos países para acompañar el frustrado envío de la ayuda, comenzaron a tirar piedras contra las autoridades venezolanas. Luego de unos minutos, decidieron lanzar varias bombas molotov contra la guardia venezolana, que respondió lanzando bombas lacrimógenas con intención de obligarlos a retroceder. En paralelo, la Policía del estado brasileño de Roraima entró en acción para intentar llevarse a esos manifestantes hacia el interior del territorio brasileño. Terminado el enfrentamiento, la opositora Asamblea Nacional venezolana denunció que la disputa terminó con cuatro muertos y más de 20 heridos de balas. “En Santa Elena de Uairén han matado a cuatro personas y dejaron más de 20 heridos”, dijo el diputado opositor Juan Andrés Mejía. El oficialismo, por su parte, aún no dio información. Este saldo se suma a otros dos muertos que dejó otro enfrentamiento la tarde del viernes.


En simultáneo, el mandatario venezolano presidía un acto en Caracas donde se refirió a su país vecino y dijo estar dispuesto a comprarle alimentos para subsanar las carencias de Venezuela. “Nosotros hemos estado dispuestos a comprar todo el arroz, toda la carne que nos manden de Brasil (...) pero pagándolo chin-chin al contado. No somos mala paga”, dijo Maduro en el acto “En defensa de la revolución” en Caracas. Seguidamente se refirió a la Unión Europea y dijo que también está dispuesto a una asistencia por parte de ellos pero en términos legales y formales. “¿Nos están bloqueando medicinas?, les dimos la lista completa de medicinas, ¿nos están bloqueando alimentos?, les dimos la lista completa de necesidades. Todo lo que envíe la UE lo vamos a pagar, no somos mendigos de nadie”, enfatizó en el mismo discurso en el que más tarde anunció el fin de las relaciones diplomáticas con Colombia.

 

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Sábado, 23 Febrero 2019 06:28

Rusia acusó a EE.UU. de armar a opositores

Rusia acusó a EE.UU. de armar a opositores

El Gobierno ruso acusó ayer a Estados Unidos y a sus aliados de la OTAN de trabajar en planes para entregar armas a la oposición venezolana.


“Hay información acerca de que empresas estadounidenses y sus aliados de la OTAN trabajan en la cuestión de la compra de grandes lotes de armas y munición en un país de Europa del Este para transferirlos seguidamente a las fuerzas opositoras de Venezuela”, afirmó en rueda de prensa la portavoz de Exteriores, María Zajárova.


Mencionó ametralladoras pesadas, lanzagranadas automáticas, sistemas de defensa aérea portátiles (Mapnads) y varios tipos de artillería como posibles suministros, según la agencia Interfax.


Sostuvo que Estados Unidos –que apoya al autoproclamado presidente encargado de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó– está planeando transferir las armas a la oposición de Venezuela “a principios de marzo” en varias tandas. Ello se hará con la ayuda de aviones de carga de “la empresa estatal (ucraniana de transporte y aviación) Antónov, entre otros”.


La portavoz del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, aseguró que Estados Unidos está desplegando “fuerzas especiales y equipamiento militar cerca de la frontera venezolana”. Zajárova alegó que Estados Unidos planea cruzar la frontera “bajo el pretexto del envío de ayuda humanitaria”.


Rusia, que apoya al presidente venezolano, Nicolás Maduro, cree que se prepara “una peligrosa provocación a gran escala” liderada e instigada por Estados Unidos para hoy, con el “cruce de la frontera venezolana de un supuesto convoy humanitario que puede provocar enfrentamientos entre partidarios y opositores” del mandatario.


Con ello Washington pretende crear “un pretexto conveniente para una acción militar para apartar del poder al actual presidente legítimo del país”, recalcó la portavoz de Exteriores. Guaidó reafirmó este jueves en un “decreto presidencial” la autorización para el ingreso de la ayuda humanitaria que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro se niega a aceptar, y pidió a los militares actuar de acuerdo a su instrucción.


Mientras aumenta la tensión en la frontera, ayer se supo que los venezolanos que han salido del país a causa de la crisis política y económica son ya a 3,4 millones, de los que 2,7 millones se encuentran en otras naciones de América Latina, de acuerdo con la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).


Los organismos de Naciones Unidas manejaban hasta ahora la cifra oficial de 3 millones de refugiados y migrantes venezolanos, 2,4 millones de ellos en países de la región. “Las salidas continúan creciendo sin parar”, señalaron en un comunicado los dos organismos, que calculan que unos 5.000 venezolanos huyen de su país cada día, por lo que si continúa el ritmo la cifra total superará los 5 millones a finales de este año.


Colombia es el principal país de acogida, con 1,1 millones de inmigrantes y refugiados, seguido de Perú (506.000), Chile (288.000), Ecuador (221.000), Argentina (130.000) y Brasil (96.000), según las cifras publicadas ayer por OIM y Acnur.


“Los países de la región han mostrado una enorme solidaridad con los refugiados y migrantes de Venezuela, y han puesto en práctica hábiles soluciones para ayudarlos”, destacó el representante de Acnur y OIM para el país suramericano, Eduardo Stein. Pese a ello, “las cifras muestran la presión que sufren las comunidades de acogida y la necesidad de apoyo por parte de la comunidad internacional, en un momento en que ésta sigue con atención los acontecimientos políticos en Venezuela”, añadió.


Las agencias de la ONU subrayaron ayer también un fuerte aumento de las demandas de asilo por parte de ciudadanos venezolanos, ya que sólo en 2018 presentaron 232.000, de un total de 390.000 en los últimos cinco años.


El viceministro de Comunicación Internacional de Venezuela William Castillo, dijo que la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) manipula las cifras de migraciones de venezolanos, que de acuerdo al organismo se ubica en 3,4 millones. “No nos extraña de Acnur, que particularmente ha venido participando activamente, a través de algunos funcionarios de Venezuela y de la región con la manipulación de cifras que no demuestran la realidad del informe”, expresó durante una entrevista en la emisora Unión Radio.
El viceministro indicó que han pedido a la OIM ayuda, para que los países liberen la data estadística que manejan, y así “no se siga manipulando la opinión pública con la cifra”. Las autoridades venezolanas aseguraron en reiteradas ocasiones que tales cifras han sido manipuladas para argumentar las denuncias internacionales de crisis humanitaria, y promover una invasión a su territorio.

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Medea Benjamin, cofundadora del grupo antiguerra Código Rosa, interrumpió ayer la rueda de prensa convocada por Carlos Vecchio (a su lado), el presunto "embajador" en Washington nombrado por Juan Guaidó, autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela.Foto de la cuenta de Twitter de Código Rosa

Nueva York. El gobierno de Donald Trump afirmó: el hemisferio occidental es "nuestra región", y con ello justifica su política de cambio de régimen de Venezuela, mientras el representante especial de Trump para Venezuela viajará para "apoyar la entrega" de la asistencia estadunidense programada para el sábado en la frontera de Colombia, adonde se trasladará el vicepresidente el próximo lunes para declarar que es hora de cambiar el régimen de Venezuela.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó que además de la preocupación estadunidense por la "enorme crisis humanitaria" en Venezuela, "también tenemos intereses de seguridad. Esta es nuestra región. No queremos que esto sea un Estado títere cubano en Venezuela", declaró en una entrevista para un programa matutino de NBC.

Agregó que "hay muchos intereses estadunidenses" en Venezuela y que el presidente Trump está determinado a proteger al pueblo estadunidense y proveer asistencia humanitaria a esta crisis real”. Indicó que este fin de semana "nosotros intentaremos entregar" cientos de toneladas de asistencia que "el pueblo estadunidense, nuestros contribuyentes, generosamente han pagado" (aunque no mencionó si se le preguntó a ese pueblo si deseaba hacerlo).

La Casa Blanca anunció que el vicepresidente Mike Pence viajará a Colombia el lunes para reunirse con los 14 integrantes del Grupo de Lima, con quienes se enfocará en la crisis en Venezuela "para definir pasos concretos de apoyo al pueblo venezolano y una transición a la democracia". Altos funcionarios del gobierno de Trump indicaron a McClatchy y a otros medios que Pence declarará en ese momento que "es hora de que Nicolás Maduro se haga a un lado".

A la vez, el Departamento de Estado anunció que Elliott Abrams, representante especial para Venezuela –quien fue codenado penalmente por mentir al Congreso durante el escándalo Irán-contras en los años 80 y encubrió la masacre de El Mozote, entre otras violaciones de derechos humanos en Centroamérica y quien ayudó a impulsar el fallido golpe de Estado en Venezuela en 2002– viajará a la base aérea militar de Homestead, en Florida, y de ahí a Cúcuta, Colombia, el 21 y 22 de febrero "para apoyar la entrega de asistencia humanitaria a la gente más vulnerable en Venezuela, en respuesta a la solicitud del presidente interino Juan Guaidó".

Abrams, agregó el comunicado, "encabezará la delegación del gobierno estadunidense" que acompañará el envío de asistencia desde Florida hasta Colombia por aviones militares, y donde se verá con el presidente colombiano y delegaciones de otros países.

En el transcurso de las semanas recientes, Trump y su equipo, junto con legisladores clave que han promovido esta operación de cambio de régimen, han dejado en la ambigüedad si están o no preparando el uso de fuerza militar en la confrontación con el gobierno de Maduro. Cuando se les ha preguntado al respecto, han repetido que "todas las opciones están sobre la mesa".

El miércoles, el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, encargado de operaciones militares en Sudámerica y el Caribe, dijo que aunque el gobierno estadunidense está buscando una "solución diplomática" y que "la única invasión que existe ahora es la de los cubanos y rusos que están apoyando al régimen" de Nicolás Maduro, "nuestra obligación como militares profesionales es estar listos". ( https://www.jornada.com.mx/ 2019/02/21/mundo/022n1mun ).

Por otro lado, Washington sigue apostando por la disidencia y hasta por la rebelión de los militares contra el gobierno de Maduro en vísperas de la confrontación programada para el sábado, cuando el "presidente interino", bautizado así por el gobierno de Trump, llamó a la entrega de asistencia estadunidense en una maniobra coordinada con el régimen estadunidense.

El New York Times reportó este jueves que en una entrevista exclusiva, Hugo Carvajal, el ex jefe de inteligencia militar de Venezuela hasta 2012 y actual diputado del partido chavista, denunció a Maduro como "dictador" rodeado de un grupo de "corruptos" ligados con el narcotráfico y Hezbollah, pidió a los oficiales militares romper con su jefe antes de este sábado para apoyar el ingreso de la ayuda "humanitaria" y respaldar a la oposición.

El rotativo señala que lo de Carvajal es parte de "una ola de deserciones" de funcionarios y oficiales militares del gobierno y la presión sobre el presidente, a sólo tres días de "la posible confrontación por el paso de la ayuda humanitaria en la frontera con Colombia".

El propio Carvajal, reportó el rotativo, también ha sido acusado de participación en el narcotráfico por autoridades estadunidenses.

Algunos observadores comentaron que sus declaraciones al Times en esta coyuntura parecerían ser parte de un acuerdo de denunciar a su gobierno a cambio de algo.

Por otro lado, activistas antiguerra de Código Rosa irrumpieron en una conferencia de prensa convocada por Carlos Vecchio, el autoproclamado embajador venezolano del "interino" Guaidó en Washington. Medea Benjamin, cofundadora de la agrupación, subió al podio y declaró que “esta gente son un fraude, no representan al pueblo venezolano, están representando un golpe orquestado por Estados Unidos… esta gente aquí quiere llevar a Venezuela en un camino hacia la guerra civil e intervención estadunidense”. Una colega la acompañó con una pancarta: "No al golpe en Venezuela" ( https://twitter.com/codepink/ status/1098653554204565504 ).

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Maduro cerró la frontera venezolana con Brasil

Maduro dijo que evalúa tomar una decisión similar con la frontera colombiana. Más tarde anunció el arribo al país 7,5 toneladas de medicamentos y material quirúrgico procedentes de Rusia para fortalecer el sistema de salud.

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cerró ayer la frontera con Brasil. La decisión llegó un día después de haberse tomado la misma medida con la isla de Curazao. El mandatario anunció, asimismo, que estaba evaluando un decreto similar que afecte la frontera con Colombia. En estos tres países se está almacenando la ayuda internacional humanitaria que el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó espera que entre a Venezuela el próximo sábado. Maduro reiteró que estas donaciones forman parte de un show para invadir militarmente el país y desalojar al chavismo del poder.


“He decidido que en el sur de Venezuela a partir de las 20.00 horas (hora local) de hoy jueves 21 de febrero (por ayer) queda cerrada total y absolutamente, hasta nuevo aviso, la frontera terrestre con Brasil”, dijo el mandatario durante una reunión con militares en el caraqueño Fuerte Tiuna, el mayor cuartel del país.


Además, el mandatario dijo estar evaluando cerrar la frontera con Colombia, donde también se almacenan ayudas para Venezuela. “En el año 2015 tomé la decisión de cerrar las fronteras con Colombia de manera temporal, yo no quiero tener que tomar una decisión de esas características, pero lo estoy evaluando, un cierre total de la frontera, lo estoy evaluando, hombre prevenido vale por dos”, dijo el gobernante. En ese sentido, afirmó que desde Colombia se alistan falsos positivos o fake news para justificar el ingreso a Venezuela de militares extranjeros, y responsabilizó al presidente de este país, Iván Duque, de cualquier acto de violencia que pueda ocurrir en la frontera entre las dos naciones. Al mismo tiempo, hizo un llamado a los militares colombianos a no prestarse a ninguna agresión contra Venezuela.


En la reunión con el alto mando militar, Maduro se refirió también al cese del tráfico aéreo privado y comercial y marítimo a las islas de Aruba, Bonaire y Curazao –donde también se acopia ayuda enviada desde Miami–, todas territorios políticos de Países Bajos donde se encuentran también bases militares estadounidenses–, y dijo que se vio obligado a hacerlo porque se estaba preparando una provocación. “Más vale prevenir que lamentar, tomen todas las medidas de aseguramiento y protección hasta nuevo aviso porque las provocaciones hay que trabajarlas con tiempo para desmontarlas, así de sencillo”, indicó.


Más tarde, en desde el Palacio de Miraflores, Maduro anunció que habían arribado ayer al país 7,5 toneladas de medicamentos y material quirúrgico procedentes de Rusia para fortalecer el sistema de salud. En una reunión con representantes de Rusia, Cuba y de la Organización Panamericana de la Salud, volvió a denunciar la existencia de una persecución económica y financiera contra su país, además de un bloqueo por parte de Washington, lo que provoca que a los venezolanos se les dificulte la adquisición de medicamentos.

“Afortunadamente tenemos buenos amigos en el mundo y contamos con el apoyo del sistema de Naciones Unidas, de la Organización Panamericana de la Salud, de la Organización Mundial de la Salud”, destacó el mandatario, citado por al cadena Telesur. Asimismo, Maduro hizo mucho énfasis en que el gobierno venezolano paga por los cargamentos con medicinas. “Es asistencia humanitaria, apoyo humanitario porque está venciendo un bloqueo, pero los venezolanos no somos mendigos de nadie y por eso nosotros procedemos a cancelar todas nuestras obligaciones”, sentenció, en referencia a los cargamentos que llegaron a Colombia, Brasil y Curazao y que la oposición pretende ingresar a Venezuela el próximo sábado.


En la caliente frontera entre Colombia y Venezuela, ayer se empezó a instalar una tarima en el puente Tienditas, que conecta el estado venezolano de Táchira con tierra colombiana, y que servirá para el concierto que comenzará el viernes y se extenderá hasta el domingo con una fuerte presencia militar en la zona. Medio centenar de agentes de la Policía Nacional Bolivariana y de la Guardia Nacional Bolivariana custodian el puente, una infraestructura sin estrenar que conecta la localidad venezolana de Ureña con la ciudad colombiana de Cúcuta pero que por las tensiones entre ambos países se ha mantenido cerrada.


La plataforma dispuesta por el Gobierno de Maduro para el llamado Gran concierto por la paz albergará a los más de 40 artistas que cantarán desde el viernes. El cartel de artistas incluye solo nombres de solistas y agrupaciones locales, exponentes de géneros como rock, pop, ska, reguetón, merengue, salsa y folklore nacional. Hasta ahora no se conoce si habrá invitados internacionales y la hora de inicio de este concierto tampoco se ha confirmado, aunque allegados a los organizadores estiman que comience sobre las 12 del mediodía (hora local), cuando las temperaturas regularmente son cercanas a los 30 grados centígrados. El recital en cuestión es una respuesta del mandatario a otro concierto que tendrá lugar también en el puente Tienditas pero del lado colombiano, organizado por la oposición.

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La oposición buscaría ejercer poder desde un espacio geográfico estratégico

Un recorrido fronterizo muestra a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana movilizada, alerta, en primera línea. Del lado colombiano, Cúcuta se construye como epicentro de la llegada de la ayuda enviada por EE.UU.

Desde Táchira


El primer paso fue el gobierno paralelo. Comenzó en el 2017 con el Tribunal Supremo de Justicia funcionando fuera de Venezuela, seguido de la Fiscal General prófuga, completado el reconocimiento de la Asamblea Nacional como único poder legítimo, y el autonombramiento de Juan Guaidó como presidente interino el 23 de enero. El segundo paso fue el reconocimiento internacional del gobierno, conducido por Estados Unidos (EEUU), sus aliados, el nombramiento de representantes diplomáticos, y directivos para Citgo, la petrolera situada en norteamérica de la cual Pdvsa es socia mayoritaria y ha sido objeto del ataque económico planificado por EEUU. La hipótesis es que el tercer paso sería el territorio.
Esa posibilidad se desprende de una periodización del ataque contra Venezuela. Existe un hilo con objetivos que se han cumplido, otros que están en desarrollo, y en función de los resultados, nuevas posibilidades. Es un rompecabezas donde se cruzan las variables de manuales de operaciones especiales del ejército norteamericano, experiencias como el caso sirio y libio, y la aplicación para el escenario venezolano.


La hipótesis del territorio liberado se extrae de la necesidad que tendría el intento de gobierno paralelo de ejercer poder desde un espacio geográfico determinado que no sean las redes sociales, y quebrar el territorio nacional. Para eso han barajado varios puntos, como el estado Falcón, por su distancia de veinte millas náuticas de Aruba y la presencia de la refinería Amuay, el estado Anzoátegui, por tener puerto, aeropuerto, y el complejo petroquímico donde se refina el 40% del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, y el estado Táchira. Lo explica Freddy Bernal, nombrado protector de Táchira por Nicolás Maduro luego de la victoria de la oposición en la gobernación.


Táchira es el punto que parece haber predominado dentro de esas posibilidades. Por la frontera con Colombia y sus características geográficas, Colombia como socio de la OTAN, las bases militares norteamericanas en su territorio, una retaguardia estratégica, el apoyo de fuerzas interventoras, y la presencia del paramilitarismo que tiene particular fuerza en esa franja. El análisis se reafirma con la lectura de las matrices comunicacionales, la construcción de Cúcuta como epicentro de la llegada de ayuda humanitaria, punto de consolidación de consensos con el concierto el día 22 de febrero, y desde el cual intentar armar el escenario de apertura de un corredor a partir del 23.


¿Cuánta distancia existe entre esa hipótesis –si fuera la correcta y predominante– y las posibilidades reales de llevarla adelante? La primera pregunta sería con qué fuerza armada podrían hacerlo. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), carta determinante en el esquema de asalto, no se ha quebrado ni a nivel central ni en Táchira. Un recorrido fronterizo muestra una Fanb movilizada, alerta, en primera línea. Si no es la Fanb, debería entonces ser un ejército irregular, paramilitar, es decir compuesto de un conjunto de elementos, como mercenarios formados en guerras de Medio Oriente, grupos paramilitares, bandas criminales, ejército colombiano presentado de forma de guarimba paramilitarizada, y generales norteamericanos tras las sombras.


¿Cuántos hombres y mujeres y qué tipo de armas deberían tener para liberar un municipio, una zona del estado, la mitad del estado, todo el estado? ¿Qué seguiría después? Liberar significa mantener bajo control, un esquema diferente al 2017 en su formato guarimba paramilitarizada que consistía en olas de violencia/terror y ataques militares focalizados a cuarteles, por ejemplo. Este formato implicaría que gobierno, Fanb, no pudieran recuperar ese territorio. ¿Existen condiciones para un esquema de esas características?


“Tenemos la capacidad de inteligencia, y la Fanb, con la capacidad para derrotar cualquier grupo apenas cruce la frontera para perturbar la paz y la tranquilidad de Venezuela. La fuerza aérea venezolana es de las más fuertes de América Latina, con el último equipamiento en aviones Sukoi, de alta tecnología y última generación. El sistema de defensa antiaéreo que compró Chávez a Rusia es de los mejores que existen en todo el continente, con capacidad de neutralizar misiles y aviones de cualquier tecnología hasta 200 kilómetros, y por supuesto nuestra Fanb tiene un apresto operacional que está desplegado a lo largo y ancho del país”, explica Bernal.


Junto a eso están preparados más de un millón quinientos mil milicianos y milicianas, de los cuales cincuenta y seis mil, repartidos en mil cien unidades están en Táchira.
Tal vez esa hipótesis no sea la predominante por la dificultad para llevarla adelante en el escenario venezolano. En ese caso la frontera sería el punto de condensación mediático-política para terminar de conformar la matriz de la imposibilidad del diálogo ante un gobierno que no dejaría entrar la ayuda humanitaria, y a partir de allí escalar en nuevas agresiones que podrían ser justificadas sobre hechos creados. En ese marco puede pensarse una acción de falsa bandera, alto impacto internacional, construida para justificar y pasar por encima de las partes internas que siguen con un freno hacia la escalada militarista.


“Los Estados Unidos, en connivencia con el gobierno de Colombia, podrían disfrazar a unos paramilitares con uniforme de Venezuela, y realizar un acto contra la población, contra algunos opositores, y luego tendrían las cámaras para demostrarle al mundo que aquí hay una dictadura que está asesinando al pueblo, y sería la excusa para poder llevarlo al Congreso de los Estados Unidos”, explica Bernal.


Otra posibilidad sería que el estado Táchira sea el foco de distracción mientras los ataques se preparan por otros flancos con menos aviso. ¿Bolívar, Zulia, la misma Caracas? O que las fuerzas paramilitares se activen bajo un esquema de acciones de saboteo, terror, asedio, en combinación con acciones internacionales. Estamos en un asalto conducido de primera mano por hombres como Elliott Abrams o John Bolton, arquitectos de masacres, que tienen todas las cartas sobre la mesa. Cada variable descartada, por imposibilidad de desarrollarla, o por desactivación gracias a la inteligencia del chavismo –como el arresto de García Palomo, quien iba a conducir acciones militares en Caracas– hará que apelen a hipótesis más complejas y directas. ¿Puede llegarse así hasta la intervención directa vía Colombia?


Son muchas las preguntas, el ejercicio de combinación de variables, posibilidades, análisis de los generales, sus fuerzas en cada ámbito, sus límites o no. Por el momento continúa la asimetría entre la correlación mediática/geopolítica/económica y la correlación en el terreno nacional. Guaidó, que sigue órdenes, mezcla un discurso de autoayuda, fe y golpismo que abiertamente plantea que la intervención norteamericana es una posibilidad. No tiene, ni él ni toda la derecha, cómo llevar adelante lo que afirman con fuerza propia.
El chavismo, por su parte, mantiene sus fortalezas que no han sido quebradas, a la espera de próximos pasos en cada uno de los ámbitos. El 23 es la próxima fecha de condensación y posible nuevo quiebre dentro de la secuencia. Eso en lo público. Los movimientos en las sombras avanzan, como lo ha denunciado, por ejemplo, Cuba al afirmar que EE.UU. mueve fuerzas de operaciones especiales hacia aeropuertos de Puerto Rico, República Dominicana y otras islas del Caribe sin conocimiento de sus gobiernos.


 El senador republicano llegó a Cúcuta, frontera con Venezuela

Marco Rubio apoya in situ

El legislador viajó a Colombia con el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, y el congresista Mario Díaz-Balart, con quienes supervisará la ayuda humanitaria que envió el gobierno de Trump.

El senador estadounidense Marco Rubio llegó ayer a la ciudad colombiana de Cúcuta para supervisar la ayuda humanitaria enviada por su país a Venezuela. Durante su estancia en esa localidad, capital del departamento de Norte de Santander, el republicano también tiene previsto reunirse con funcionarios del Gobierno colombiano y recorrer el puente Simón Bolívar, principal paso fronterizo entre los dos países. Rubio, senador por el estado de Florida, es uno de los congresistas más cercanos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y uno de los más férreos opositores al Gobierno de Nicolás Maduro.


“Llegué a Colombia esta mañana (por ayer). Hoy llegará una gran cantidad de ayuda humanitaria para Venezuela. Me reuniré con los funcionarios que lideran el esfuerzo de almacenar la ayuda en la frontera para entregarla al pueblo sufriente de Venezuela”, informó vía Twitter la oficina de prensa de Rubio. El legislador viajó con el embajador de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, y el congresista también republicano Mario Díaz-Balart, con quienes supervisará la ayuda humanitaria enviada por su país a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). Dicha agencia estuvo involucrada en una estrategia organizada desde Washington para socavar el poder del chavismo en Venezuela tras el efímero golpe de Estado en el país caribeño de 2002. Según informó el sitio de filtraciones WikiLeaks en el año 2013, fue el entonces embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, quien envió la lista de las operaciones contra el gobierno de Hugo Chávez que comenzaron a funcionar desde el 2004.

Entre ellas, figuraban los objetivos de dividir al chavismo, proteger los negocios vitales para Estados Unidos y aislar al mandatario internacionalmente. Para ello, según el documento filtrado, la Usaid donó cerca de 15 millones de dólares a 300 organizaciones antichavistas, algunas de las cuales se dedicaron a preparar falsas acusaciones de violaciones a los derechos humanos en el país para demandar a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia con el fin de desprestigiar internacionalmente la credibilidad de las acciones gubernamentales.


Este sábado, tres aviones C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos llegaron al aeropuerto de Cúcuta cargados con toneladas de suplementos nutricionales y kits de higiene, que se suman a la ayuda humanitaria que ese país envío hace una semana. Cúcuta, junto a Curazao y el estado brasileño de Roraima, son los puntos de acopio de las ayudas humanitarias, a los que se sumó, el pasado viernes, Miami.


La oposición de Venezuela instaló ayer, asimismo, una decena de campamentos a lo largo del país. En ellos se censó a miles de personas a las que, aseguran, se atenderá con la ayuda que se acopia en Cúcuta y que espera poder ingresar el próximo día 23.


Según el diputado Winston Flores, en los campamentos humanitarios se emplean sin lucro cientos de médicos, psicólogos, nutricionistas y voluntarios de los partidos políticos de la oposición, así como parte de los más de 600.000 voluntarios de una red que trabajará en el ingreso de las donaciones. En ese sentido, pidió a los militares permitir el ingreso de las ayudas ante las reiteradas negativas del Gobierno de Maduro a aceptarlas.


El autoproclamado presidente interino Juan Guaidó hizo una prioridad la entrada de ayuda humanitaria en Venezuela y ha señalado que las donaciones ingresarán el próximo 23 con el apoyo de los ciudadanos y la comunidad internacional, principalmente de naciones como Estados Unidos y Colombia, que lo reconocen como autoridad legítima del país. Guaidó convocó para ese día formar caravanas en las frontera para, dice, acompañar dicha asistencia.


El Gobierno venezolano, por su parte, niega la crisis humanitaria y dijo que no aceptará las donaciones, por considerar, entre otras cosas, que podría dar pie a una invasión armada. Así también lo cree el gobierno de Cuba, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel. “El Gobierno Revolucionario de cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de ‘intervención humanitaria’ en la República Bolivariana de Venezuela. La Comunidad Internacional debe impedirla”, había tuiteado la semana pasada el mandatario. El fin de semana, ante la llegada de los aviones estadounidenses a Colombia, reiteró su apoyo al gobierno bolivariano: “El pueblo cubano (…) exige que se respeten la soberanía y la paz. Las manos fuera de Venezuela”.

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