Viernes, 27 Marzo 2020 06:42

Un precio para la cabeza de Maduro.

Un precio para la cabeza de Maduro.

 Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares para capturarlo

El nuevo paso dado por EE.UU. coincide con la acusación del gobierno venezolano de la activación de un nuevo plan golpista.

 

Desde Caracas.15 millones de dólares, es el precio ofrecido por la justicia norteamericana para quien brinde información “que puedan llevar a la detención y arresto” del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. 10 millones son ofrecidos en el caso de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, y otros dirigentes actuales, como Tareck El Aissami, y ex funcionarios.

Han quedado así procesados por el Departamento de Justicia norteamericano, un anuncio que fue hecho por el Fiscal General, William Barr, junto a fiscales federales de tribunales de, entre otros, Nueva York y Florida. “Tengo un mensaje para los altos cargos del chavismo: la fiesta se les está acabando”, dijo, por ejemplo, Ariana Fajardo, fiscal para el sur de Florida.

Dentro de los acusados se encuentran también Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

La acusación es por narcoterrorismo. Barr señaló que el gobierno venezolano busca “inundar a Estados Unidos (EEUU) con cocaína”, y que ha enviado entre 200 y 250 toneladas de cocaína, lo que equivale, explicó, a 30 millones de dosis. Esa operación de “inundación” estaría coordinada, según explicó, con el sector de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que retomaron las armas.

La acusación, sin embargo, no se sostiene según datos internos a EEUU, donde aparece que alrededor del 90% de la cocaína con destino a los EEUU se trafica a través de las rutas del caribe occidental y el pacífico oriental, y no a través de los mares del caribe oriental de Venezuela.

La razón esgrimida para ponerle precio a la cabeza del presidente venezolano y a Cabello, con un rol de liderazgo central dentro del chavismo, cumple el rol de argumento formal para justificar una declaración de nuevo punto de no retorno en el ataque contra el gobierno venezolano.

El nuevo paso dado por EEUU sucede en simultáneo con la acusación del gobierno venezolano del intento de activación de un nuevo plan golpista. El presidente denunció que el 23 de marzo había sido incautado un cargamento de armas en Santa Marta, Colombia, que iba con destino a Venezuela.

Esa denuncia tuvo un giro inesperado pocas horas después del anuncio del Departamento de Justicia norteamericano: Cliver Alcalá, un mayor general prófugo en Colombia señalado varias veces por su participación en tramas golpistas, reconoció públicamente estar detrás de las armas incautadas que iban a ser “para hacer una unidad militar que se conformó con la idea de libertar al país y eliminar quirúrgicamente los objetivos”.

Las declaraciones de Alcalá revelaron no solamente su participación protagónica, sino la de Juan Guaidó que, según explicó Alcalá, “firmó un contrato en Colombia con asesores norteamericanos” para la compra de las armas. El prófugo afirmó que el gobierno colombiano estaba al tanto de la operación.

La particularidad de la declaración de Alcalá es que se trata de una de las personas a las cuales el gobierno norteamericano puso precio a su cabeza junto con la de Maduro y Cabello. Es decir, que luego de la denuncia del Departamento de Justicia en su contra, decidió revelar la existencia del plan y de varios de sus actores.

Al respecto, Jorge Rodríguez, ministro de comunicación, explicó que Alcalá habría sido incluido en la lista por no haber logrado acelerar los objetivos de las operaciones militares. En cuanto a su confesión, se debió, explicó Rodríguez, al temor de ser asesinado, como el mismo Alcalá denunció: “estoy en mi casa, no estoy huyendo, me informaron de la posibilidad de un falso positivo”, es decir un asesinato.

Esta serie de acontecimientos pusieron entonces sobre la mesa tres puntos. En primer lugar, que EEUU profundizó la apuesta en el intento de derrocamiento contra Maduro a través de acciones de fuerza. En segundo lugar, que esas operaciones están en marcha, tienen a Colombia como territorio principal de preparación y asesores norteamericanos en el mando. Y, por último, que una de esas operaciones centrales logró ser frenada.

Esa política norteamericana sucede a contracorriente de las voces internacionales que piden que, ante el escenario de pandemia, exista una descompresión contra Venezuela. Así, por ejemplo, la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, afirmó: “en este momento decisivo, las sanciones sectoriales deberían atenuarse o suspenderse”.

En ese mismo sentido, Josef Borrell, canciller de la Unión Europea, sostuvo: “Hemos acordado apoyar la solicitud de Irán y también de Venezuela al FMI para tener apoyo financiero (…) se encuentran en una situación muy difícil especialmente debido a las sanciones estadounidenses que les impiden obtener ingresos por la venta de petróleo”.

Sin embargo, en un cálculo de crisis de coronavirus, disputas geopolíticas, y campaña electoral, la política norteamericana encabezada por Donald Trump no solamente no descomprime el bloqueo, sino que acelera y pone precio público a la cabeza de la dirección del gobierno venezolano. 

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Lunes, 09 Marzo 2020 06:20

Alianza militar Brasil-EE.UU.

Alianza militar Brasil-EE.UU.

Bolsonaro firmó un acuerdo de defensa con Trump en Miami

El acuerdo, de ser ratificado, permitiría el ingreso de la industria brasileña como proveedor del sector de defensa norteamericano.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, firmó un acuerdo militar con Estados Unidos que, según el jefe del Comando Sur, Craig Faller, ayudará a enfrentar amenazas como la que supone Venezuela en la región. El tratado permite el ingreso de la industria brasileña como proveedor del sector de defensa norteamericano, el mayor del mundo. El acuerdo, que debe ser ratificado por los parlamentos de ambos países, fue firmado en la sede del Comando Sur (Southcom) de Estados Unidos en Miami, con motivo de la visita al país de Bolsonaro , quien se reunió con el presidente Donald Trump el sábado.

"Es un acuerdo histórico", dijo Faller, quien recibió a Bolsonaro en la sede del Southcom ubicada en Doral, un suburbio de Miami habitado mayormente por venezolanos. Faller dio una conferencia de prensa junto al ministro de Defensa brasileño, el general Fernando Azevedo, para dar mayores precisiones. "Este ha sido un viaje muy provechoso en materia de defensa para Brasil y nuestras fuerzas armadas", destacó Azevedo al respecto, según el diario Folha de São Paulo.

El instrumento firmado el domingo permitirá ampliar el acceso brasileño al mercado de defensa estadounidense, así como otros acuerdos para el sector, al reducir los procesos burocráticos para el comercio bilateral en ese rubro. Además podría facilitar la entrada de productos brasileños en los otros 28 países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la mayoría de los cuales tiene acceso al fondo de defensa estadounidense.

El tratado estaba bajo análisis desde que Michel Temer gobernaba Brasil (2016-18). Las negociaciones se aceleraron bajo el mandato de Bolsonaro, un capitán retirado de muy buena sintonía con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El año pasado, Trump anunció al Congreso de su país su interés en declarar a Brasil como aliado militar estratégico de Estados Unidos fuera de la OTAN, tal como sucedió en 1998 con Argentina.

Bolsonaro, que estuvo presente en la firma del convenio, cenó el sábado por la noche con Trump en Mar-a-Lago, el club privado que el mandatario estadounidense posee en Palm Beach, a unos 110 kilómetros al norte de Miami. En la comida, los presidentes ratificaron la "alianza estratégica" entre sus países y reiteraron el apoyo a "la democracia en la región, incluyendo a Guaidó y a la Asamblea Nacional venezolana democráticamente electa", según un comunicado conjunto.

También acordaron agilizar las medidas para lograr en 2021 la entrada de Brasil en el programa Trusted Trader, que supondrá un aumento del intercambio comercial bilateral. A su vez, Trump reiteró el apoyo de Washington para la entrada de Brasil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y urgió a los otros países miembros a trabajar para alcanzar ese objetivo.

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Juan Guaidó cruzó a Colombia en busca de respaldo

El opositor venezolano se reunirá con el presidente Iván Duque y participará de la Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo en la que estará presente Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano. 

 

El presidente de Colombia, Iván Duque, fue el primero en anunciar el arribo de Juan Guaidó a Colombia. Afirmó que mantendría una reunión de trabajo con quien llamó el “presidente de Venezuela”, que también, según anunció Duque, participará de la Cumbre Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo que se celebrará el lunes en Bogotá, con la presencia del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

Luego fue el mismo Guaidó quien confirmó estar del otro lado de la frontera y prometió un regreso al país “lleno de buenas noticias”, sin anunciar cuándo sería, ni cuál será su agenda para los próximos días, aunque trascendió por diferentes medios que podría ir al Foro de Davos, en Suiza, que comienza el 21 de enero.

La llegada de Guaidó a Colombia conllevó especulaciones acerca de cómo habría cruzado la frontera debido a la prohibición de salir de Venezuela. La única vez que salió del país fue en febrero del año pasado cuando cruzó a Cúcuta desde donde, había jurado, entraría junto a los camiones de ayuda humanitaria.

Fue recién en septiembre cuando se confirmó que había cruzado a Colombia a través de un operativo montado entre el gobierno colombiano, la derecha venezolana y el grupo paramilitar Los Rastrojos, con los cuales se tomó varias fotografías.

La noticia, fue ampliamente difundida en aquella oportunidad, confirmando las acusaciones de las vinculaciones tanto del gobierno de Colombia como de Guaidó con el paramilitarismo colombiano que opera, entre otras zonas, en la frontera colombo-venezolana.

Esta nueva ida a Colombia ocurre en un momento de crisis sostenida de su fórmula para lograr su objetivo tantas veces anunciado de “cese la usurpación”, es decir el derrocamiento por la fuerza de Maduro, que debería abrir paso a un “gobierno de transición” para dar paso a “elecciones libres”.

Esa crisis comenzó en gran parte luego del intento fallido de aquel febrero, al cual se sumó la acción también fallida de tomar las armas junto a un grupo de militares el 30 de abril. Desde entonces Guaidó decayó a lo interno de Venezuela, sin capacidad de movilizar y volver a generar expectativas en la base social opositora.

Esa crisis que se agudizó con las acusaciones de corrupción ocurridas con el dinero recibido para el evento de Cúcuta, así como al interior de la Asamblea Nacional (AN).

El Guaidó que cruzó a Colombia ya no es el dirigente estrella fabricado con una inmensa operación mediática y política que lo mostraba como imparable. Ahora es un dirigente que además de las derrotas del 2019 ha sumado una más, central, el 5 de enero pasado: la pérdida de la presidencia de la AN.

Esa derrota en el Poder Legislativo, producto de una disputa interna de la oposición sobre la cual el chavismo maniobró, no fue reconocida por Estados Unidos. La administración de Donald Trump sostiene que Guaidó sigue siendo el presidente de la AN y, en consecuencia, el presidente encargado de Venezuela.

Su ida a Colombia tiene entonces varios objetivos. Por un lado, volver a darle fuerza desde el frente internacional, a través de declaraciones y fotografías acompañado por Duque y Pompeo y quienes asistan a la Cumbre. Guaidó tendrá un momentáneo oxígeno político que necesita para seguir generando noticias.

Por otro lado, allí recibirá nuevas instrucciones para hacer frente a un 2020 que ha comenzado con un nuevo retroceso para la ingeniería del gobierno paralelo 2.0 que encarna Guaidó.

¿Qué plan tiene el gobierno norteamericano para enfrentar este escenario? ¿Qué rol cumplirá Colombia en esta nueva etapa? Esas son algunas de las preguntas centrales. Por el momento se sabe que el gobierno norteamericano no reconocerá el próximo llamado a las elecciones legislativas en Venezuela, que he hecho declaraciones acerca de la necesidad de un diálogo, y que mantendrá las operaciones encubiertas armadas.

En tercer lugar, Guaidó buscará a través de esa salida del país crear una expectativa al interior de Venezuela para mostrarse respaldado. En ese marco intentará hacer de su regreso otro hecho político. En ocasión de su salida en febrero del 2019 su ingreso había sido por el aeropuerto internacional de Maiquetía.

El conflicto venezolano atraviesa uno de sus momentos determinantes. La apuesta del gobierno es lograr unas elecciones a la AN con la mayor participación de fuerzas de la oposición, para lo cual cuenta con que el sector opositor que se ha alejado de la estrategia norteamericana es cada vez más numeroso.

Lograr ese objetivo sería un paso importante en la reconfiguración del mapa política y su correlación de fuerzas internas. Pero, como bien se sabe, el conflicto venezolano transcurre sobre variables nacionales, así como también y sobre todo variables internacionales.

El último paso del frente internacional había sido el de activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. La ida de Guaidó por Colombia será importante para saber qué líneas de acción han decidido priorizar quienes conducen el intento de golpe de Estado en Venezuela que, contra muchos pronósticos, no ha lograr sus objetivos.  

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Martes, 05 Noviembre 2019 06:02

75 años del FMI y Banco Mundial, la rapiña

75 años del FMI y Banco Mundial, la rapiña

En julio de 1944 fueron fundadas en Bretton Woods esas dos instituciones siniestras para los países periféricos. Hace unos días, su reunión anual conjunta celebró sus 75 años como parte decisiva de la gobernanza económica mundial por parte de los líderes de los países centrales: la dirección del FMI en manos de Europa, la del BM en las de Estados Unidos. En los hechos también el FMI está en manos de EU: es su principal accionista. EU es el único país con poder de veto –por el peso de sus acciones– en las decisiones de esa organización financiera que opera como un banco privado a favor de los intereses de Wall Street. EU también domina la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (Swift, por sus siglas en inglés).

¿Motivos para festejar el cumpleaños 75? A la vista están las sombrías perspectivas de la economía mundial, recesión o lento crecimiento en todo el mundo (China aparte); amenazas de un inmenso nuevo quebranto financiero mundial; aumento de las tensiones comerciales; una enloquecida desigualdad, ahora ya no sólo entre los países centrales y los periféricos, sino dentro de ambos polos; una descomunal crisis odiosa –creada contra los intereses de los ciudadanos– de los países ­periféricos.

El norte continúa con su cuento del crecimiento y el desarrollo mientras sigue operando en favor de la especulación financiera sobre todas las cosas, y atizando sin cesar el aumento de la deuda eterna en los países del sur. A la vista está, también, la acción de consuno entre el FMI y el BM y los grupos políticos y económicos globalizados de los países del sur. En México tenemos ahora hasta generales del Ejército (Gaytán) cabalmente subyugados por la ideología neoliberal de esas instituciones.

En su reunión conjunta FMI y BM advierten sobre una nueva crisis internacional de la deuda y subrayan los nubarrones que ven en los severos problemas de deuda que enfrentan Ecuador, Argentina y Haití, como si no hubiera sido el FMI el creador de los programas "de ajuste" y de "reforma estructural" que llevaron a esa crítica situación. El Comité para el Desarrollo y el Comité Monetario y Financiero Internacional, dependientes de la Junta de Gobierno del FMI, señalan el empeoramiento de la situación de la deuda de los países dependientes, pero nada dicen sobre los programas para resolver las crisis de la deuda una vez desatadas; se sabe: sólo mayores dosis de su misma medicina.

Es clara la necesidad de una restructuración completa de la arquitectura del sistema financiero internacional, comenzando por ubicarlo en el lugar de servicio a los sectores productivos que siempre debió corresponderle, y evitando volver a erigir una moneda nacional como divisa internacional con indecibles ventajas para succionar ingreso de todas partes, como ha ocurrido con el dólar.

Pero mientras ello no ocurra –o acaso sea compensado o sustituido por el sistema cuya construcción ha iniciado el BRICS– es apremiante reformar el modo en que el FMI concede sus préstamos en situaciones de endeudamiento insostenible, como la que viven países como Argentina, Ecuador o Haití. Es imperioso que la evaluación para la concesión de créditos, en cualquier circunstancia, incluya por sistema los efectos de los montos, tasas y plazos, sobre los derechos humanos, las prioridades del desarrollo convenidas internacionalmente, como los objetivos 2030 de la ONU, y la impostergable agenda de las cuestiones de género. Estos criterios se tornan acuciantes en condiciones de deuda impagable, como es el caso de los países referidos.

Entre las mayores intervenciones del FMI están: México 1994, 18 mil millones de dólares (mmd); Asia 1997, 36 mmd; Rusia 1998, 22.6 mmd; Brasil 1998, 41.5 mmd; Turquía 2000, 11 mmd; Argentina 2001, 21.6 mmd; Grecia 2010, 139.7 mmd; Portugal 2011, 99 mmd; nuevamente Argentina 2018, 57.1 mmd. Con las intervenciones del FMI las economías de esos países no hallaron caminos a la estabilidad, sino eficaces recetas hacia el desastre nacional y social.

En Argentina, no sólo el FMI y el BM se hicieron cargo del gobierno después de la administración kirchnerista. Junto con Macri llegó un equipo de banqueros y financieros argentinos a "poner orden": la deuda externa pasó de 38 por ciento del PIB al término del gobierno de Cristina Fernández a 93 por ciento del PIB con Macri; y es uno, entre muchos otros adversos indicadores financieros de la gestión neoliberal.

El mundo ha pasado, empeorando, del consenso de Bretton Woods, al Consenso de Washington y, de ahí, al Consenso de Wall Street. Con un centro que rapiña y una periferia cada vez más atracada.

Alberto Fernández, el presidente electo de Argentina, se encuentra en México. Las reglas que rigen el endeudamiento del FMI deben ser profundamente reformadas. En alguna parte, en algún momento, los acuerdos internacionales entre los países de la periferia deben comenzar, al efecto de procesar esa reforma: ¿por qué no empezar ahora mismo?

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Guaidó, la narcopolítica y la invisibilización mediática

Dirigentes políticos, directivos de medios, periodistas y blogueros opositores quedaron en medio de una inquietante crisis tras la difusión viral de las fotografías y el video del autoproclamado presidente Juan Guaidó con dos peligrosos cabecillas de la banda narcoparamilitar colombiana Los Rastrojos, que lo escoltó en su ingreso a Colombia el 22 de febrero último, presuntamente por pedido del gobierno colombiano.

Guaidó, quien había asegurado no saber quiénes eran las personas con las que se estaba fotografiando fue duramente cuestionado por partidarios de la oposición, quienes dudan de su ingenuidad, sobre todo porque en las imágenes uno de los identificados como líder de la agrupación paramilitar porta un armamento en la cintura.

El Presidente Nicolás Maduro hizo referencia a los hechos del pasado 23 de febrero, momento en que Guaidó apareció en Colombia, pese a medidas cautelares que le prohibían salir de Venezuela. “Tremendo bandido, tremendo criminal, que ha elegido el gobierno de los Estados Unidos para ser el líder de la oposición. Tengo la seguridad de que fue Álvaro Uribe Vélez quien dio la orden a Los Rastrojos de prestar ayuda y seguridad a Juan Guaidó. Más temprano que tarde te llegará la justicia”, acotó.

Mientras El País titulaba “Las polémicas fotos de Juan Guaidó con Los Rastrojos en la frontera, el líder opositor colombiano Gustavo Petro señalaba que “si un senador de la República de Colombia estuviera en una foto así, sería de inmediato procesado por la Corte Suprema de Justicia”.

En las redes venezolanas, el filósofo e influencer opositor Erick Del Bufalo tuiteó que una persona con la apariencia del líder de Los Rastrojos debe tener “mínimo 10 muertos encima”. Francesco Manetto, corresponsal de El País español en Colombia, destacó que las fotos “son suficientes para levantar sospechas muy graves” sobre los posibles vínculos de Guaidó con grupos paramilitares y narcotraficantes.

Por supuesto que la mayor responsabilidad de la explicación de las fotos la tenía en este caso el empresario mediático Alberto Federico Ravell, en su condición de “ministro de información” de Guaidó.

Tras no hallar justificativo, optó por la excusa de la popularidad extrema de Guaidó, un tipo tan carismático que miles de personas pugnan por hacerse fotos con él, inclusive algunos delincuentes de alta estofa, como John Jairo Durán Contreras, apodado “el Costeño” o “el Menor” y Albeiro Lobo Quintero, alias “el Brother”.

Si las fotos podrían servir para explicar una ingenuidad de Guaidó, al sacarse selfies con “cualquiera”, el video no dejó ninguna duda, pues muestra el cruce del puente hacia Colombia rodeado exclusivamente por narcos y algunos de sus ayudantes.

Quizá ese verso de la ingenuidad es lo que la audiencia opositora quiere oír, dispuesta a aceptar hasta las historias más inverosímiles, siempre que refuercen las creencias y los puntos de vista cristalizados es la base sociológica del fenómeno de la posverdad que funciona, en este caso, a favor del liderazgo de la derecha, señala Clodovaldo Hernández.

Desde Bogotá, el seudoembajador de Guaidó Humberto Calderón Berti fue el encargado de dar la explicación, con aire de diplomático conservador del siglo pasado, acerca de que los grandes líderes no pueden solicitar antecedentes penales a todo aquel que quiera tomarse una foto.

Varias horas después y por orden de los laboratorios de comunicación, el propio Guaidó quiso pasar a la ofensiva al señalar que la gente no debe preguntarse por qué él se fotografió con los paracos, sino mediante qué conexiones criminales llegaron esas fotos a manos del gobierno venezolano.

Al esfuerzo por sacar a Guaidó del pantano se sumaron el presidente colombiano, Iván Duque, el expresidente Andrés Pastrana y otras figuras de la misma laya. El primero -a quien el escándalo lo involucra directamente ante evidencias de que su gobierno realizó una operación con esta banda criminal para trasladar a Guidó al lado colombiano -lo llamó héroe y titán, al margen de con quién aparezca en fotos; el segundo lanzó la tesis de que Guaidó le tendieron una trampa.

El escándalo de las fotos con los narcoparacos trató de ser invisibilizado por las agencias trasnacionales de noticias y las televisoras cartelizadas. Los medios colombianos usaron epítetos asépticos, descafeinados como “incómodas” o “polémicas” y un arsenal de presuntos y supuestos, que quieren invisibilizar la realidad, lo evidente.

Deliberadamente se oculta que las fotos fueron difundidas por Wilfredo Cañizares, un activista colombiano de derechos humanos que ya ha denunciado las actividades criminales de los Rastrojos, entre las que se incluyen las terribles casas de pique, lugares donde la organización delictiva descuartiza personas.

Los laboratorios de faknews trabajan en un escándalo alternativo que minimice o haga olvidar el de Guaidó.

Estas revelaciones confirman que los líderes de la derecha venezolana no sólo no experimentan ningún escrúpulo en conspirar contra su país con gobiernos extranjeros e instancias multilaterales completamente desprestigiadas, sino que además basan sus operaciones en una red de complicidad con grupos criminales y sus cabecillas confesos sin que les represente algún inconveniente ético la gravedad de los ilícitos perpetrados por éstos, señaló un editorial del diario mexicano La Jornada.

Queda pues demostrada por enésima ocasión la bancarrota moral de la derecha venezolana o, cuando menos, del sector de la derecha elegido por Estados Unidos y sus gobiernos satélite en la región para desestabilizar al gobierno legítimo de Venezuela e impulsar una salida violenta a la crisis que atraviesa la nación caribeña, añadió

Por Victoria Korn, periodista venezolana asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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Grupo en la OEA busca abrir la puerta a una intervención armada en Venezuela

Washington. Doce países integrantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) votaron ayer en favor de convocar a los cancilleres de las 19 naciones signatarias para que aborden la crisis venezolana, durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), lo que abre la puerta a una intervención armada regional a la república bolvariana, que a su vez consideró "nula" la decisión.

Varios países que no integran el TIAR se pronunciaron contra invocar el tratado. Bolivia se retiró de la sala y México y Uruguay dijeron que el TIAR es inapropiado para responder a una crisis interna como la venezolana. Más aún, México rechazó de forma "rotunda" la propuesta al argumentar: "consideramos que no hay un conflicto armado en el continente que amerite" su aplicación.

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, tuiteó que su país "repudia" la infame pretensión de un reducido grupo de gobiernos belicistas de la OEA que pretenden alterar la paz de nuestra patria y la región valiéndose de un írrito instrumento para satisfacer la ansias de Estados Unidos por derrocar al gobierno de Venezuela”.

Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Guatemala, Haití, Honduras, El Salvador, Estados Unidos, Paraguay, República Dominicana y Venezuela, representada por el emisario de la oposición Gustavo Tarre, aprobaron que los cancilleres del TIAR se reúnan durante la segunda mitad de septiembre, sin precisar sitio ni fecha. Trinidad y Tobago, Uruguay, Costa Rica, Panamá y Perú se abstuvieron y Bahamas se ausentó.

El secretario estadunidense de Estado, Mike Pompeo, señaló que la convocatoria demuestra que el gobierno de Nicolás Maduro tiene una "influencia desestabilizadora" en la región.

El TIAR prevé opciones que van desde la negociación, la ruptura de relaciones diplomáticas, la suspensión de comunicaciones económicas, de transporte terrestre, marítimo, aéreo, comunicaciones radioeléctricas, radiofónicas y la opción de acciones coercitivas de carácter militar.

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La Zona Temporalmente Autónoma: el plan del Pentágono para la frontera colombo-venezolana

Jeff Cooper, el creador del código de colores con el que solemos asociar los niveles de amenaza, escribió en su libro Principios de Defensa Personal, que mucho más importantes que las armas o la experticia en el manejo de estas, es constituir una verdadera mentalidad de combate.

 

No hay otra manera, según el ex marine, de sobrevivir a un evento que amenace la seguridad de un individuo.

En la actual coyuntura venezolana, el presidente Nicolás Maduro, ha ordenado al Ministerio de Defensa en pleno, en especial al Comando Estratégico operacional, "elevar el nivel a alerta naranja" ante un posible ataque al territorio nacional por parte de Colombia.

Aunque los protocolos específicos que se corresponden con este nivel, sean confidenciales o restringidos, es posible avizorar las acciones que se corresponde a un estado que podríamos considerar de pre-bélico y abrir el debate en torno a cómo plantear una defensa integral de la nación.

Construir la Zona Temporalmente Autónoma

Estados Unidos aprendió de su fatal experiencia en Vietnam, importantes lecciones sobre el tipo de guerras que se lucharían en el futuro. En vez de satanizar la guerra de guerrillas y el combate asimétrico, los metabolizó y convirtió en parte de su doctrina militar, en especial, con la conocida guerra de cuarta generación.

Luego, bajo el gran paraguas de la estrategia no convencional, el teniente coronel de la marina Frank Hoffman, impulsó la noción de Guerra Híbrida para definir "...guerras polimorfas por su naturaleza…" que pueden ser conducidas y peleadas tanto por los Estados, así como por  "una variedad de actores no estatales, que incorporan una variedad de modos de guerra diferentes, incluyendo capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas incluyendo coerción, violencia indiscriminada y desorden criminal. Estas actividades multimodales pueden ser conducidas por unidades separadas o aún por la misma, pero son dirigidas operacional y tácticamente dentro del mismo campo de batalla para lograr los efectos sinérgicos en todos los niveles de la guerra...", resalta el militar estadounidense.

El general Váleri Guerásimov, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, diría a propósito de la perspectiva Híbrida que en el siglo XXI había una tendencia a "borrar las líneas entre el estado de guerra y paz".

Las guerras ya no se declararían y tampoco se desarrollarían siguiendo "un patrón habitual". Los métodos y tácticas no militares, además, serían más importantes que las propias armas, añade el militar ruso.

Hoffman ha declarado que el objetivo de una guerra híbrida sería avanzar en "la desintegración social interna y el quiebre de la voluntad política del adversario". No es una estrategia militar propiamente dicha, sino sociopolítica.

Es por esta razón que tomamos del ensayista Hakim Bey su noción de Zona Temporalmente Autónoma, para aplicarla a los terrenos sinuosos de la guerra híbrida.

Aunque Bey utiliza el concepto como un alegato en favor de nuevas formas de relación humana y de organización social donde no medie el control social de las instituciones erigidas bajo el modelo del Estado-Nación, las características que ofrece son clarificadoras en cuanto a lo que puede ocurrir en los próximos meses en los más de 2 mil kilómetros de frontera común entre Venezuela y Colombia, y quién sabe si en la zona Sur (Guayana) y este (Esequibo) del país bolivariano.

La zona temporalmente autónoma define un espacio dónde los límites del poder establecido por el Estado se han difuminado. El relacionamiento de los individuos se establece a partir de pautas locales y de una expectativa de la vida que no obedece a reglas supra individuales, sino que son tejidas a partir de la coyuntura que se impone.

Al fracturarse el Estado o la lógica societal, por no responder a la expectativas de los individuos, estos se rehacen en una cantidad de formas y mecanismos de interacción donde las nuevas éticas surgen y los territorios ya no siguen las coordenadas impuestas por las constituciones nacionales sino por las expectativas de entender la nueva circunstancia.

Para cualquiera que conozca la realidad de la frontera colombo venezolana, se le hará familiar estas consideraciones. La línea fronteriza no la determinan los Estados, sino las necesidades de las comunidades locales. Los colombianos pasan la frontera para atenderse en los hospitales gratuitos en Venezuela y muchos venezolanos cruzan para trabajar de manera temporal o hacer compras en Colombia. Se crean nuevas identidades fronterizas, donde es muy difícil para muchos decirse venezolanos o colombianos, simplemente se sienten como “gente de frontera”  con posibilidades de ser y pensar de acuerdo a lógicas mucho menos dicotómicas que las que les impone la nacionalidad en uno u otro lado del territorio.

Si a esto le sumamos la situación propia del lugar, con redes de bandas de narcotráfico, paramilitares y fuerzas guerrilleras, cada una con su agenda y objetivos particulares. La zona se complejiza y poco a poco se desapega del cuerpo nacional. Así como la economía de guerra, ha impulsado en Venezuela una variedad de islas sociales que no se adhieren a ninguna ley, ni ética o moral estatal, como los comerciantes que remarcan los precios esté o no el dólar a la baja, o funcionarios que tejen redes de corrupción para transar los bienes de la nación venezolana, de la misma forma, una escalada en el nivel de violencia en la frontera puede degenerar en la aparición de un nuevo tipo de territorio de facto, que no será ni venezolano, ni colombiano, sino que tendrá a la guerra como única identidad.

En la ZTA, convive el narco-paramilitarismo y las bandas criminales en lucha contra la guerrilla colombiana. La guerra planteada por Washington busca convertir dicho territorio en una zona desregulada, y por lo tanto correr la línea fronteriza desapareciendo la capacidad del Estado venezolano de actuar en dicho espacio. Pero el desplazamiento por la vía de hecho, de la línea territorial, intenta llevar el ataque contra la guerrilla hacia Venezuela. Una persecución en caliente, con esa excusa, es el falso positivo más probable. Obligaría a la FANB a pasar de alerta naranja, a roja.  No es descartable que el inicio de hostilidades en la frontera con Colombia, derive en otras ZTA al sur (Guayana) y al este (Esequibo)  de Venezuela.

Estudiar lo ocurrido en la frontera entre Ucrania y Rusia, especialmente en las zonas orientales de Donetsk y Lugansk, sería una tarea de primer orden para entender qué clase de conflicto se puede avecinar.

Tal y como lo consideramos en un artículo anterior, existen formas de balcanizar los países a través de la promoción de enclaves, que al multiplicarse terminan haciendo metástasis y sesionando amplios espacios de un territorio.  En la hipótesis planteada por el Pentágono, puede que no esté previsto una intervención militar directa sobre Venezuela, sino un deterioro de las condiciones de vida en la frontera. Washington demostraría así que no solo está en capacidad de vulnerar la economía de Venezuela, sino su integridad territorial.

Redes Híbridas de Información: Inteligencia social para la defensa territorial

El despliegue de los sistemas anti misilísticos decretado por el Presidente Maduro, sirve como un potente factor disuasivo para el caso de una agresión convencional. Los equipamientos rusos, ideales para la guerra electrónica en rangos mayores a los 300 kilómetros, como el Krasuja-4 y el Moskva-1, tienen capacidad de neutralizar "radares terrestres y de aviones, sistemas de autoguiado de bombas y misiles, crear interferencias en el funcionamiento de aviones no tripulados e incluso satélites espías", y además detectan y recopilan información "sobre las fuentes de ondas electromagnéticas de aviones, radares, dispositivos de autoguiado de misiles, transmisores de radio". Los S-300 completan la cúpula de hierro para la defensa de la nación suramericana.

No obstante, aunque tenga la capacidad, puede que no sea con aviones y misiles que Estados Unidos estime desestabilizar Venezuela. El gobierno bolivariano hace bien en desplegar el sistema, pero no se puede usar un misil para defenderse de un ataque de abejas. El conflicto planteado es de otro tenor, por lo que la estrategia debe contemplar otros aspectos.

Freddy Bernal, enviado especial de Miraflores para la zona fronteriza, relató hace algunos meses que la única manera en que logró atrapar al líder de los Rastrojos, fue a través de la utilización de una "estrategia de carácter social". Es decir, entendió, luego del análisis situacional in situ, que a la guerra híbrida se le derrota con acciones híbridas.

Venezuela avanza bien en este aspecto, posee una doctrina de defensa integral que es la "guerra popular prolongada o guerra de todo el pueblo" soportada en lo que se llama el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria. Sin embargo, bastaría algo más. Posiblemente acompañar estas acciones con el despliegue de un conjunto de medidas para desarrollar la prospectiva o intuición estratégica de la amenaza, con el uso de la inteligencia social o como algunos expertos llaman "las redes híbridas de información multidimensional de amplio espectro".

Todos los organismos de seguridad, así como los ciudadanos del país, deben estar en alerta para detectar cualquier individuo y cualquier actividad que vaya en contra de la seguridad del Estado. Si la defensa territorial se hace con el despliegue de armamento, también debe existir la capacidad de análisis y prospectiva defensiva, una inteligencia colectiva o también podríamos llamarla, apoyándonos en la doctrina militar venezolana: “la inteligencia de todo el pueblo”. 

Mary Kaldor, experta en nuevas guerras, consideraba que en la actualidad "la victoria ya no se basa en la capacidad de infligir una destrucción masiva, sino en la capacidad de luchar contra el apoyo popular de los oponentes". Por ello, si Venezuela está inmersa en una guerra donde se ataca todo el espectro social para debilitar la moral y el apoyo al gobierno nacional, cualquier crítica o señalamiento dirigido a atacar los múltiples flancos, deben verse como insumos para la lucha contra el enemigo real que es, en última instancia, el imperialismo estadounidense.

Redes hibridas de amplio espectro que detecten posibles sabotajes, acciones terroristas, movimientos inusuales de actores considerados potencialmente perjudiciales. Podría ser una descripción perfecta para los llamados de la población a lograr una acción más eficiente por parte del Estado en la prestación de servicios públicos, en la mejora de salarios y en la protección de la calidad de vida de la población venezolana. Para un analista estratégico, para un Ministro de Defensa, para un jefe de Estado no debería haber diferencia. Son, en resumidas cuentas, lo mismo.

Nadie parece objetar el poder de unos S-300, tampoco se les acusa de traición o de querer desertar del proyecto político. Lo mismo debería pasar con quienes desde la legítima preocupación y deseo de preservar la integridad de la nación, apuntan hacia las vulnerabilidades que existen en el tejido social. Asumir y actuar sobre la necesaria crítica popular, es desarrollar una verdadera mentalidad de combate, posiblemente la única que garantiza la legitimidad gubernamental y la cohesión social. Si la estrategia que se aplica contra Venezuela no es tradicional, ¿por qué debe serlo su esquema de análisis y defensa?

19:00 07.09.2019(actualizada a las 19:02 07.09.2019) URL corto

Por José Negrón Valera

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Putin apoya a Venezuela frente a la avanzada de EE.UU.

Rusia ratificó hoy su respaldo a la resistencia venezolana frente a los "intentos de Estados Unidos de cambiar a las autoridades electas”, tras una reunión compartida por los cancilleres de ambos países en Moscú.

"Destacamos la presión sin precedentes de Washington, encaminada a desestabilizar la situación en su país", afirmó el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoig, en una reunión que celebró con su par venezolano, Vladimir Padrino López. "Apoyamos los esfuerzos de las autoridades (venezolanas) de llevar a cabo una política exterior independiente y oponerse a los intentos de Estados Unidos de cambiar el gobierno legítimo electo", agregó

El ministro ruso celebró el hecho de que el gobierno venezolano frustrara un plan, que le atribuyó a Estados Unidos, para organizar protestas masivas y dividir a la sociedad bajo la excusa de recibir ayuda humanitaria. "Consideramos que sólo los venezolanos tienen derecho a definir su futuro. La injerencia externa, especialmente en una situación tan tensa como la actual, es inadmisible", remarcó.

Shoig también afirmó que Rusia observa "con atención los acontecimientos que tienen lugar en Venezuela". "Destacamos la presión sin precedentes de Washington, encaminada a desestabilizar la situación en su país", añadió, subrayando que las Fuerzas Armadas de Venezuela son las verdaderas garantes de la integridad territorial del país.

Por su parte, Padrino López también condenó el accionar de Estados Unidos y acusó a Washington de violar el derecho internacional. El ministro de Defensa venezolano subrayó que su país se mantiene firme y continúa dando batalla, al tiempo que agradeció a Shoigú y al presidente ruso, Vladimir Putin, la invitación para participar en los Juegos Militares Internacionales Army 2019, y aseguró que los uniformados venezolanos que participen del certamen regresarán a su patria con valiosas experiencias.

El gobierno de Putin es uno de los mayores aliados de Venezuela, y se opone con firmeza a la ofensiva diplomática que lidera Estados Unidos para desalojar a Nicolás Maduro del poder. Se ha pronunciado en reiteradas oportunidades a favor del diálogo entre la oposición y el gobierno de Maduro, en el marco de la legalidad vigente como única salida posible a la crisis que atraviesa el país.

Rusia es, junto a China y Cuba, uno de los países que no reconoce como presidente a Juan Guaidó, quien se juramentó a la cabeza del Poder Ejecutivo por encargo de la Asamblea Nacional. 

Venezuela no sólo abrió las puertas a las inversiones de Rusia, sino que además es el principal importador de armas rusas en América Latina, con compras de miles de millones de dólares en los últimos años, que incluyen desde aviones de combate y helicópteros, hasta fusiles Kaláshnikov.

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Presenta la Usaid estrategia contra la "influencia maligna del Kremlin"

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) publicó ayer una estrategia con el título: Contrarrestar la influencia maligna del Kremlin (CMKI, por sus siglas en inglés), lo cual recibió el rechazo de Moscú.

 

"La estrategia de la Usaid responde al desafío que representa la influencia maligna del Kremlin, construye una resistencia democrática y económica en los países contra los que apunta (la influencia) y trabaja para mitigar los intentos del Kremlin de socavar una serie de instituciones clave", dice el documento, publicado en el sitio web de la agencia estadunidense.

 

El plan se centra en cuatro objetivos: defender la labor de las instituciones democráticas y el imperio de la ley, resistir la manipulación de la información, reducir las vulnerabilidades energéticas, así como las económicas.

 

En particular, la iniciativa busca eliminar la vulnerabilidad de los procesos electorales y políticos ante la injerencia externa.

 

Respecto al sector energético, la estrategia prevé aumentar la seguridad de los países socios y disminuir la dependencia de las fuentes de energía "controladas por el Kremlin".

 

En cuanto al aspecto económico, recomienda diversificar las exportaciones y asegurar la competitividad de las empresas en los mercados occidentales.

 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia repudió este sábado la estrategia estadunidense para luchar contra la presunta "influencia maligna" del Kremlin.

 

"El nombre sugiere que la Usaid no pretende en absoluto crear un ambiente de cooperación en el escenario mundial, sino que sirve de instrumento de la lucha ideológica y de propaganda", denunció el ministerio en un comunicado.

 

Subrayó que el documento busca atizar la rusofobia en el mundo, sobre todo entre los países vecinos.

 

Subrayó "el carácter constructivo" de la reciente reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladimir Putin y Donald Trump, respectivamente, en la cumbre del G-20 en Osaka.

 

"Es obvio que los influyentes funcionarios de Washington se esfuerzan por todos los medios para impedir que se normalicen las relaciones ruso-estadunidenses".

 

La cancillería lamentó que "la propaganda antirrusa desde Washington, que aspira al dominio global", anule todos los esfuerzos que se toman.

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Sábado, 08 Junio 2019 04:45

Papelones de la OEA

Papelones de la OEA

Ha surgido en América Latina una diplomacia irresponsable, bélica, arrogante, indocta y muy peligrosa. La derecha diplomática contemporánea es un horror y debe suscitar una suerte de mueca de asco entre los conservadores latinoamericanos que, en décadas anteriores, sugirieron trazar las líneas estratégicas del lugar geopolítico que ocupaba América Latina. Nadie representa mejor la barbarie que corroe la diplomacia latinoamericana como el actual Secretario General de la Organización de Estados Americanos, la OEA, el señor Luis Almagro. El diplomático uruguayo recibió en nombre de la OEA el premio a la democracia otorgado por el Comité Judío Americano por la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y las dictaduras. Pero Almagro, en su discurso, se equivocó de continente, de temática, de época, de enemigos y le faltó el respeto a todo que lo somos. Este títere de Washington osó decir que “Irán y Hezbollah tienen una sólida base de operaciones en Sudamérica en alianza con la narcodictadura de Nicolás Maduro. Si fracasamos en Venezuela, representa una victoria para el terrorismo, la delincuencia transnacional organizada y el antisemitismo”. Esto es imperdonable. Ni siquiera está en juego el tema de Nicolás Maduro, o que sea de derecha o de izquierda, o que se tenga una visión ultraconservadora de las relaciones internacionales o de las alianzas oportunas o inoportunas, ni que se esté por o contra Maduro. Se trata de un acto de barbarie diplomática monumental. Irán y el Hezbollah no son nuestro tema ni nuestro conflicto sino de Occidente. Es sí, por la imborrable tragedia de los atentados contra la Embajada de Israel en la Argentina y el de la AMIA, un tema de la justicia argentina. En ningún caso un dirigente latinoamericano, en nombre de una organización panamericana, puede hacer nuestra la agenda de Washington, ni expandir la obscenidad del antisemitismo ni, menos aún, olvidar los cientos de miles de muertos que ha dejado el narcotráfico en varias de nuestras democracias. En lo que atañe al antisemitismo, seguramente el señor Almagro desconoce la extraordinaria capacidad de América Latina para hacer suyos a los semejantes. Nunca se paseó por Buenos Aires, ni por el barrio de Polanco, en Ciudad de México. No estamos en Europa y nada tuvimos que ver con la Shoah, con Auschwitz y el nazismo. Habrá habido y aun persisten retazos nauseabundos de antisemitismo, pero jamás ha sido una política de Estado. Muchos de nuestros países, en especial la Argentina, son hijos de la integración de los millones de judíos que llegaron a este lado de América huyendo del exterminio europeo. La insensatez del Secretario General de la OEA es una amenaza para nuestra identidad, nuestra soberanía, nuestra credibilidad en la escena internacional y nuestra manera de entender y aceptar a los otros. 

Pero su alegato contiene otros atentados contra la verdad y la razón. Tratar a Venezuela de narcodictadura es ignorar las decenas de miles de muertos que el narcotráfico provoca en México o Colombia. El imperio de arriba tampoco es inocente: los narcos mexicanos y colombianos producen, transfieren al Norte su producto y los beneficios. El dinero del narcotráfico se blanquea en el sistema financiero occidental mientras los muertos por la violencia del narcotráfico ennegrecen las calles de nuestra América. Excelentísimos señores presidentes de Argentina y Brasil, saquen de ese puesto a ese personaje grosero, patotero e ignorante que repite, en nuestro nombre, lo que el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo dijo en febrero de este año.


“Hezbollah tiene células activas y, con su accionar, los iraníes, están afectando a los pueblos de Venezuela y de toda América del Sur”. Si se quiere ser amable, lo que diga Pompeo representa muy bien la licuadora donde el Departamento de Estado mezcla los ingredientes del cóctel con el sabor de sus intereses, es decir, su confrontación con Irán, su pacto con Arabia Saudita, sus aficionados movimientos en el Líbano y Siria y, desde luego, su cruzada en Venezuela. Son sus temas y los destila con el mal gusto y la inoperancia que la administración de Donald Trump ya ha patentado en todo el planeta.


Nosotros no tenemos nada ver con eso. Sólo que sí, ahora nos compromete por deber Venezuela así como en los años 80, América Latina se comprometió en América Central para frenar la guerra que la Rusia comunista y la administración de Ronald Reagan habían exportado a Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras. Un compromiso con sensatez y neutralidad, no ideológico. ¿Y dónde están los hombres del Hezbollah y los iraníes que aún no los hemos visto en esta década? Todo mezclado, armado con escoria y un oportunismo desenfrenado que rompe todos los pisos de la decencia diplomática. El Secretario General de la Organización de Estados Americanos ha sobrepasado la línea roja. Las confrontaciones ideológicas están atravesadas por muchos excesos. Esta exuberancia diplomática no es admisible. No hay narcodictaduras sino narcodemocracias. No hay antisemitismo sino antisemitas. Requerimos de diplomáticos juiciosos, con sagacidad y capacidad pedagógica, que puedan expresar lo que somos y no los odios ideológicos o los caprichos dictados por los imperios. Sus guerras nunca fueron las nuestras: hemos sido víctimas de ellas. El señor Secretario General de la OEA se cayó del mapa y del calendario. Es un hombre del pasado. No nos está representando como latinoamericanos sino que nos está insultando y degradando ante cualquier perspectiva de negociación. Nadie nos podrá tomar en serio. ¿Alguien puede imaginar a este Señor hablando ante la Unión Europea donde prima la cultura del diálogo y la negociación por más extenuante que sea? Es una vergüenza para cada una de nuestras democracias, para nuestro sueño de paz común, para nuestra tolerancia y nuestra identidad forjada por la conjugaciones de orígenes plurales.


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