Representación artística del robot al momento de descender en el cuerpo celeste a investigarFoto Afp

Recolectar alrededor de 60 gramos de partículas del cuerpo celeste, el objetivo // La masa exacta se conocerá hasta el sábado

 

Washington. La sonda estadunidense Osiris-Rex entró brevemente en contacto este martes con el asteroide Bennu, tal como estaba previsto, confirmó la NASA, aunque el nivel del éxito de la operación de toma de muestras no se conocerá hasta dentro de algunos días.

"Aterrizaje confirmado", "Muestreo terminado", anunció la agencia espacial durante la retransmisión en vivo de las operaciones, arrancando una ovación entre el equipo al terminar esta intervención de algunos segundos, que llega más de cuatro años después del lanzamiento de la sonda.

"Todo fue perfecto", explicó minutos más tarde Dante Lauretta, jefe de la misión, emocionado.

"Escribimos una página de la historia esta tarde", añadió.

Tras arrojar nitrógeno comprimido a la superficie de Bennu, el brazo del robot debía recoger las partículas de menos de 2 centímetros de diámetro. El objetivo era acumular al menos 60 gramos durante esos pocos segundos, lo que sería la mayor muestra extraterrestre recogida desde las misiones lunares Apolo.

Sin embargo, la masa exacta de la muestra no se conocerá hasta sábado.

Hasta ahora, Osiris-Rex sólo ha podido enviar mensajes de confirmación, pero ninguna imagen: la sonda apenas lo hizo la noche del martes al miércoles, en cuanto regrese a su órbita y se encuentre a distancia segura del asteroide, tras cargar las baterías.

En las próximas horas y días, enviará numerosos datos e imágenes que darán una estimación del resultado de la toma de muestras.

Existe la posibilidad de que el brazo de la sonda no se haya podido posar sobre una superficie plana y aspirar el polvo, por ejemplo si ha caído sobre una gran roca.

En caso de fracaso, se podría decidir hacer un nuevo intento, en otro punto, en enero.

"En realidad no podemos aterrizar en la superficie de Bennu, así que sólo se besó la superficie", agregó Beth Buck, de Lockheed Martin.

El interés de analizar la composición de los asteroides del sistema solar se basa en que están hechos de los mismos materiales que formaron los planetas.

Es "casi una piedra Rosetta, algo que está ahí fuera y cuenta la historia de toda nuestra Tierra, del sistema solar durante los pasados miles de millones de años", aseguró Thomas Zurbuchen, científico jefe de la NASA.

Las muestras regresarán a la Tierra el 24 de septiembre de 2023, con un aterrizaje planeado en el desierto de Utah. Con ese material, los laboratorios podrán llevar a cabo análisis mucho más potentes de sus características físicas y químicas, informó Lori Glaze, directora de la división de ciencia planetaria de la agencia espacial estadunidense.

Bennu no es un asteroide liso, cubierto por una "playa" inofensiva de arena fina, que esperaba la NASA. En realidad, se eligió porque está convenientemente cerca y es antiguo: los científicos estiman que se formó en los primeros 10 millones de años de la historia del sistema solar, hace 4 mil 500 millones de años.

(Con información de Ap)

Hacia una Muralla Tecnológica (Digital) Global

 

Se dice que la actividad espacial sólo es posible si se alcanzan los mayores logros tecnológicos que ella implica.

En estos momentos, esos logros están compartidos, por lo menos, por EEUU y China; lo que, sumado a las guerras en curso, puede desembocar en la formación de dos universos (Occidente y Oriente) separados por una muralla virtual pero eficiente, de base tecnológica, digital y espacial.

Cuando en junio China lanzó el último de los 30 satélites que integran el grupo orbital de Beidou, estaba dando un paso enorme para romper la hegemonía de EEUU en el espacio. No sólo se sitúa a la par del sistema GPS (de EEUU), sino que adquiere autonomía en el terreno militar, al no depender de otros sistemas para el lanzamiento de misiles y la defensa.

Una buena síntesis es que la de la emisora estatal china CCTV, al explicar la importancia estratégica de Beidou: "Un sistema de navegación es como una llave de oro de tu hogar que debe mantenerse sólo en tus propias manos".

Aunque EEUU acusa a Rusia y China de pretender "controlar el espacio", lo cierto es que si no dispusieran de sus propios sistemas de navegación espacial serían naciones desnudas frente a sus enemigos.

La decisión de China de construir Beidu fue tomada luego de que en 1996 perdiera dos misiles disparados a través del Estrecho de Taiwán, para "frenar un movimiento percibido hacia la independencia por parte de la isla". Los científicos chinos realizaron concluyeron que "las fallas de los misiles podrían haber sido causadas por interrupciones en el sistema GPS".

La construcción de Beidou tiene un carácter puramente defensivo y de autonomía nacional. Algo similar a lo que sucede con las otras dos redes existentes, la europea Galileo y la rusa Glonass.

Lo que realmente molesta a Washington es la pérdida del dominio casi absoluto de las comunicaciones y de los sistemas de navegación, y la velocidad con la que China ha sido capaz de montar su red.

"Sólo este año, envió su primera sonda independiente a Marte, completó la constelación de 30 satélites para su sistema de navegación Beidou, probó un nuevo tipo de nave espacial tripulada y su nuevo cohete de carga pesada Larga Marchs-5B. El lanzamiento más notable será la misión de exploración lunar Chang'e-5, que está programada para finales de noviembre", escribe el South China Morning Post.

Además, el próximo año comienza la construcción de la misión espacial permanente. Todo esto lo ha conseguido China de forma independiente, ya que Washington no le permite participar en programas espaciales liderados por EEUU.

​El sistema Beidou tiene otras implicancias que realmente molestan a la superpotencia. La más importante es que China pretende expandirlo a todo el mundo, entrando en colisión frontal con GPS, el sistema estadounidense que es por lejos el más utilizado en el mundo, iniciando su expansión por lo que algunos denominan "La Ruta de la Seda Espacial".

Para el Dragón son 20 años de desarrollo espacial imparable. China lanzó los dos primeros satélites a fines de 2000, para la primera versión de Beidou. En 2011 comenzó a desplegar la segunda generión de Beidou, con diez satélites que cubrían sólo China, para ampliarse luego a 20 satélites que ofrecen cobertura a la región Asia-Pacífico. Desde 2015, la tercera generación comienza a completarse, con 30 satélites y otros cinco experimentales, el último lanzado en junio.

Ya son 30 los países de la Ruta de la Seda que utilizan Beidou. El mapa podría ser el siguiente, según análisis de The Epoch Times: Beidou será un gran impulso a la infraestructura de la Ruta de la Seda, a la vez que "proporciona la brújula digital y el mapa para el sistema de objetivos militares del Ejército de Liberación Popular".

El mismo medio sostiene que el GPS de Estados Unidos, "es cada vez más vulnerable a las interferencias y ataques físicos, y necesita una actualización".

Por eso, días después del estreno de Beidou, el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de EEUU "propuso una legislación que reemplazaría el sistema GPS de Estados Unidos en los próximos tres años", para superar la exposición del sistema a interferencias. La furibunda reacción de Trump creando la Fuerza Espacial, definida como "el sexto brazo de las Fuerzas Armadas", en diciembre pasado, es parte de la misma reacción a Beidou.

China descoloca a Occidente por la velocidad de sus avances tecnológicos. Entre 1957 y 1991, durante la guerra fría, los soviéticos completaron la impresionante cantidad de 2.309 lanzamientos exitosos,  más del doble de los 938 lanzamientos de EEUU. China lanzó sólo lanzó 28 cohetes durante el mismo período.

Entre 2010 y 2019, China realizó 207 lanzamientos. Desde 1992, Rusia ha realizado un promedio de 30 lanzamientos por año y EEUU 23 por año.

En marzo de 2020, había 2.666 satélites en órbita. El 13,6% (363 satélites) son chinos, más del doble del número de satélites rusos (169) en funcionamiento. EEUU mantiene la superioridad con 1.327 satélites, pero las distancias se acortan a pasos de gigante.

De la mano del crecimiento de China, observamos cómo el mundo tiende a dividirse en dos grandes macro-regiones, que en algunos años tendrán su correlato en el terreno espacial, tecnológico y de internet. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, una compañía con base en Hong Kong que investiga el mercado satelital, sostiene que esta "bifurcación" tendrá hondas repercusiones.

"Aquellos que se sitúan a favor de China es probable que desconfíen más de los servicios de navegación por satélite de Estados Unidos y Europa", explica Curcio a la BBC.

El panorama se va despejando, aunque para peor. Cuando la globalización retrocede y el mundo tiende a regionalizarse, es imposible que siga existiendo una red de internet controlada y gestionada por EEUU, que maneja también el sistema de geolocalización GPS. Cada potencia tiende a evitar depender de otras, sobre todo de sus adversarios o enemigos.

Así como China tiende a ofrecer Beidou a sus aliados involucrados en la Ruta de la Seda, EEUU busca aislar esa expansión, de ahí la frenética actividad contra Huawei. La compañía de teléfonos china no es el problema, porque no compite directamente con ella. El problema para Washington es la pérdida del monopolio de las tecnologías más avanzadas, como lo demuestra el caso de los satélites, rubro en el que acarició el dominio casi absoluto luego de la implosión de la URSS en 1991.

En las próximas décadas, es posible que emerja un mundo tecnológicamente fragmentado. Una región asiática y euroasiática centrada en China y sus sistemas, llegando hasta Oriente Medio de la mano de Irán. Otra probablemente europea. Una alrededor de Rusia, probablemente aliada con China o con desarrollos propios, involucrando a algunas ex repúblicas soviéticas.

EEUU busca hacerse fuerte en América Latina y el Caribe, donde tiene mayor poder de chantaje. El continente africano está en disputa, aunque China cuenta con aliados importantes. La gran pregunta es qué sucederá con Europa, que en estos momentos es el centro de una disputa estratégica de incalculables consecuencias. Años atrás habríamos asegurado que marchaba hacia su independencia, pero ahora oscila, duda y no sabe qué rumbo tomar.

15:35 GMT 15.10.2020

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Un grupo de jóvenes en una feria de empleo en Shenzhen, en una fotografía tomada el 10 de octubre (VCG / Getty)

Más del 90% de la población procede de fuera de la ciudad y la edad media no rebasa los 30 años

 

En 1978, dos años antes de que Shenzhen fuera elegida para acoger la primera zona económica especial (ZEE) de China, el industrial hongkonés Chen Ho Ming apostó por iniciar la producción de bolsos en colaboración con una empresa estatal en lo que entonces era un puñado de depauperados pueblos de la costa sureña. Tras atravesar el único paso fronterizo existente -hoy hay nueve-, se topó con un paisaje rural del que sobresalían la vegetación tropical, los insectos y el barro, con solo una estrecha carretera de cemento para acceder a su pequeña factoría. “Ninguno de los edificios superaba los cinco pisos y solo había un restaurante en todo el barrio”, recuerda.

Poco podía imaginar Chen que, tras experimentar con el capitalismo híbrido (o “socialismo con características chinas”, como lo calificó el Partido Comunista), aquellos villorrios de pescadores se convertirían en una innovadora metrópoli de 13 millones de almas en la que han echado raíces las mayores tecnológicas del país.

En solo cuatro décadas, los pantanales han dado paso a grandes avenidas y futuristas rascacielos -más de cien edificios rebasan los 200 metros de altura- y es la primera ciudad del mundo con un despliegue integral de redes 5G. “El tiempo es dinero, la eficacia es vida”, es uno de los lemas que más se repiten en las calles de esta gran ciudad. Con esta filosofía, su economía ha sido capaz de crecer a un ritmo anual del 22% -con picos de hasta el 45%-, su renta per cápita ha pasado de 73 euros anuales a 23.000 y su PIB superó en 2018 los 370.000 millones de dólares, dejando atrás al de una Hong Kong a la que no hace mucho emigraban los chinos, a nado si era necesario, para mejorar su vida.

La historia de su vertiginoso éxito –en el país se habla de “la velocidad de Shenzhen”- comenzó a fraguarse en 1978 con el ascenso al poder de Deng Xiaoping y su política de “reforma y apertura”. La ZEE de Shenzhen se estableció oficialmente el 26 de agosto de 1980. Más de 2.000 kilómetros cuadrados de territorio capitalista con exenciones fiscales e incentivos a la inversión extranjera. Un plan innovador que iba en contra de las esencias del comunismo pero que, si funcionaba, se pensaba aplicar en el resto de la nación, como finalmente sucedió.

Shenzhen representa como ninguna otra ciudad o territorio la evolución del modelo chino y el milagroso desarrollo económico de las últimas décadas. Con el despegue de la globalización, la urbe supo capitalizar la vasta mano de obra a precio de saldo que ofrecía el país y su proximidad con Hong Kong para atraer a cientos de empresas y convertirse en una importante base manufacturera, sobre todo de productos electrónicos baratos.

Jugaron fuerte en el campo de la innovación tecnológica y decretaron numerosas políticas favorables para el sector. La jugada dio sus frutos y atrajo a importantes líderes de la industria. Como consecuencia de ello, en sus calles conviven hoy las sedes de empresas tan punteras como Tencent, la propietaria de Wechat; la tecnológica Huawei, el segundo mayor fabricante de teléfonos del mundo y líder en el 5G; o el fabricante de chips ZTE.

En esas mismas calles surgen cada año decenas de empresas emergentes que se aprovechan de la enorme masa de talento con voluntad emprendedor que acude a la ciudad y de las sinergias que se acaban creando: más del 90% de la población proviene de fuera y la media de edad ronda los 30 años. “Esta ciudad tiene algo especial, porque acepta el fallo como alternativa, algo que si fundas una start up va a pasarte tarde o temprano. Es algo que no casa con la tradición china, pero que aquí está permitido”, contaba a este periodista hace años Adam Najbert, por entonces director de comunicación de la firma de drones DJI.

Ahora, ante la joya de la corona china se abren numerosos interrogantes. Por un lado, el conflicto comercial y tecnológico abierto con Estados Unidos amenaza con torpedear, o al menos intentarlo, a alguno de los buques insignias de la ciudad como Huawei o ZTE. Además, si por una parte se enfrenta a los retos globales derivados de la crisis del coronavirus, por otra debe responder a problemas locales como la mejora de los servicios pú­blicos o el precio de la vivienda.

Pekín ya ha dejado claro que seguirá apostando por la gran urbe del sur para afianzarse como uno de los centros de innovación más avanzados del mundo y ser parte capital del Área de la Gran Bahía. Con este proyecto, pretenden integrar los territorios semiautónomos de Hong Kong y Macao con otras nueve ciudades chinas para crear un centro tecnológico, financiero y académico capaz de competir con otras grandes cunas de la innovación como Silicon Valley o Tokio.

En esta línea, el domingo Pekín anunció un paquete de medidas que le otorgan a Shenzhen autonomía para tomar decisiones sobre una amplia gama de políticas locales, desde el uso de la tierra hasta la contratación de talento global. El presidente Xi Jinping visitará hoy la ciudad para celebrar el 40.º aniversario de la ZEE, y se espera con atención su discurso, en el que podría dar nuevas pautas para que la ciudad de los milagros siga deslumbrando en el futuro.

Por Ismael Arana | Hong Kong, China. Corresponsal

14/10/2020 00:37 | Actualizado a 14/10/2020 10:24

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México y Argentina firman un acuerdo para crear la Agencia Espacial Latinoamericana y del Caribe

El canciller Marcelo Ebrard dio el anuncio a través de un mensaje en redes. El proyecto busca poner satélites en órbita y desarrollar la industria aeroespacial.

 

México y Argentina firmaron un acuerdo para crear la Agencia Espacial Latinoamericana y del Caribe (ALCE), informó este viernes el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, a través de un mensaje difundido sus redes sociales.

"Firmamos compromiso con Argentina para crear la Agencia Espacial Latinoamericana y del Caribe (ALCE). Gratitud a Felipe Solá y al Gobierno de Alberto Fernández, así como a todos los miembros de la CELAC. Construimos futuro hoy desarrollando tecnología propia. ¡Buena noticia!", escribió Ebrard.

"A mayor cohesión en América Latina y del Caribe, mayor autonomía relativa y mayor posibilidad de negociación en el mundo. Es un tema geopolítico y estratégico", dijo Ebrard.

La iniciativa contempla que las agencias de cada país latinoamericano realicen aportes en función de una misma agencia regional, que además de explorar el espacio, ayude a compartir imágenes satelitales y tenga como fin la observación del planeta. 

El proyecto fue presentado por Javier López Casarín, presidente Honorario del Consejo Técnico del Conocimiento y la Innovación de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), a través de una videoconferencia en internet.

"Marca una nueva etapa en la cual la región se incorpora a una ruta de búsqueda del conocimiento y en pro de la humanidad", sostuvo López Casarín.

La idea de crear una agencia espacial regional surgió como una de las iniciativas de México cuando asumió la presidencia temporal de la CELAC, en 2020. 

Durante la reunión estuvieron presentes funcionarios de México y Argentina, así como el director de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue; el embajador de Argentina en México, Carlos Tomada; y Dolly Montoya Castaño, rectora de la Universidad Nacional de Colombia.

"Nuestro país tiene grandes expectativas en la posibilidad de avanzar en una colaboración con los países de la región", señaló Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia de Argentina. 

El eje México-Argentina

No es el primer acuerdo que ambos países firman este año. En agosto pasado, México y Argentina anunciaron que producirían de manera conjunta la vacuna contra el covid-19, desarrollada por la Universidad de Oxford y los laboratorios AstraZeneca, para distribuirla a otros países de América Latina.

Sin embargo, diversos problemas con las pruebas experimentales de la vacuna detuvieron momentáneamente el proyecto que, sin embargo, ha evidenciado la cooperación entre los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Alberto Fernández.

Otro punto de la cooperación entre ambos países se produjo cuando Fernández pidió a López Obrador interceder en la negociación de la deuda de Argentina con sus acreedores, lo que resultó en una solución satisfactoria para el país sudamericano.

Publicado: 9 oct 2020 16:12 GMT

¿Sociedad del conocimiento sin conocimiento?

Persisten las voces según las cuales el conocimiento está en la red al alcance de cualquiera y, por lo tanto, no es necesario estudiar. Es más, según estas teorías, el conocimiento se convierte en obsoleto rápidamente a causa del desarrollo vertiginoso de la I+D+i (que, por lo visto, se consigue sin conocimientos), de modo que el 65% de los trabajos del mañana no se han inventado todavía y no los podemos ni imaginar. Y entonces, ¿cómo podemos saber que serán el 65%?

De modo que el alumnado no necesita aprender cosas, sino “aprender a aprender”. No importarían los conocimientos, sino las “competencias”, preferiblemente transversales: trabajar en equipo, manejar las nuevas tecnologías, comunicar, hablar idiomas… Y, puesto que el profesorado actual estaría desfasado, sería imprescindible una “innovación docente”, consistente en poner gran énfasis en el uso de nuevas tecnologías y la autoformación ‘on line’.

Quien afirma que todo el conocimiento está en la red olvida la gran diferencia entre conocimiento e información. Y olvida también que la red contiene tanto información como desinformación. El conocimiento es, precisamente, lo que permite discernir una de otra. Por eso hay que aprender a aprender, me dirán. Cierto, pero ¿cómo se puede aprender a aprender si no es afianzando conocimientos sólidos, sobre los cuales poder ir adquiriendo nuevo conocimiento, hasta ser capaz de discernir y volar con alas propias? Cuando llegamos a conocer, y solo entonces, resulta útil saber comunicar o trabajar en equipo.

El eco que reciben estas teorías se explica, en realidad, como resultado de las tendencias del mercado de trabajo, que está viviendo una gran polarización: en palabras de la OCDE, “se necesitan trabajadores altamente cualificados para trabajos relacionados con la tecnología, y trabajadores poco cualificados para servicios que no pueden ser automatizados, como el cuidado personal. Las habilidades de nivel medio están siendo reemplazadas por robótica inteligente.” En consecuencia, según la OCDE, “no todo el mundo elegirá una carrera en el dinámico sector de la ‘nueva economía’ –de hecho, la mayoría no lo hará– por lo que los planes de estudios no pueden diseñarse como si todos debieran llegar lejos”.

Y ¿cómo deberían diseñarse? Lo deja claro un documento de la Comisión Europea: “Para una demanda dada de ciertas habilidades, un aumento en la oferta de este tipo de habilidades resultará en un salario real más bajo para todos los trabajadores con estas habilidades”. En consecuencia, ¿de qué habilidades necesita disponer esa mayoría que ocupará puestos de trabajo poco cualificados, para que sus salarios no suban? Hasta ayer bastaba con saber leer, escribir, contar y disponer de permiso de conducir. Hoy se han añadido competencias como saber comunicar en diversas lenguas, manejar un ordenador y adaptarse a los cambios con iniciativa. Para entender por qué, no hay más que pensar en la velocidad a la que cambian los modelos y productos a la venta en cualquier tienda de ropa o de electrónica, o en las cafeterías de comida rápida, y en los idiomas que hay que manejar para atender a turistas en el globalizado mundo actual.

Por otro lado, tras esa formación inicial, cada persona deberá “hacerse cargo de su formación a fin de mantener al día sus competencias y preservar su valor en el mercado de trabajo”, según una de las agencias de la Unión Europea. Así, de paso, se producirá una mercantilización de la enseñanza que permitirá reducir el gasto público y fomentar un nuevo filón de negocio. No es casualidad que las grandes multinacionales de las nuevas tecnologíasse encuentren entre los promotores principales de esta “innovación docente”.

Cuesta creer que estos argumentos se hayan difundido con aún más fuerza en medio de una pandemia que ha puesto de manifiesto la importancia del conocimiento para nuestro bienestar, y de una crisis climática y ambiental sin precedentes causada por nuestra forma de vida. De imponerse definitivamente la idea de que los planes de estudios “no pueden diseñarse como si todos debieran llegar lejos”, nuestra sociedad en su conjunto saldrá perjudicada. Y, una vez más, quienes más lo sufrirán serán las hijas y los hijos de las familias socialmente más desfavorecidas, a quienes no se ofrecerá siquiera la posibilidad de “llegar lejos”. Pues la Escuela, así, en mayúscula, es la única institución que les puede ofrecer la posibilidad de comprender el mundo y de cambiarlo.

Por Vera Sacristán | 02/10/2020

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200923/sociedad-sin-conocimiento-educacion-articulo-vera-sacristan-8125201

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09/07/2020 Un ciudadano chino se somete a la prueba de la COVID-19. POLITICA ASIA CHINA ASIA INTERNACIONAL XINHUA

Primero, la dosis fue distribuida entre los trabajadores de las empresas que son propiedad del Estado. Luego, los funcionarios gubernamentales y personal de las empresas que produjeron las vacunas. Después, maestros, empleados de supermercados y la gente que viaja a lugares riesgosos en el extranjero

 

28 de Septiembre de 2020

El mundo todavía no tiene una vacuna probada en contra de la COVID-19, pero eso no ha detenido a los funcionarios chinos, quienes han intentado inocular a decenas de miles de personas, si no es que a cientos de miles, con lo que han evitado el proceso tradicional de ensayos clínicos. Se están administrando tres vacunas candidatas a los trabajadores que el gobierno considera esenciales, además de muchos otros, entre ellos empleados de las mismas farmacéuticas.

Los funcionarios están presentando planes para que todavía más personas sean inyectadas, para lo cual citan un uso de emergencia, una gran apuesta a que las vacunas demostrarán ser seguras y eficaces con el tiempo.

La premura de China ha desconcertado a los expertos del mundo. Ningún otro país le ha administrado a su gente vacunas que no hayan pasado por el proceso usual de ensayo de fármacos a una escala tan inmensa. Las vacunas candidatas están en la fase 3 de los ensayos (la última etapa), los cuales se realizan en su mayor parte fuera de China. Las personas de esos ensayos son rastreadas y monitoreadas de cerca. No queda claro si China está tomando esas medidas para todo aquel que se esté inyectando en el país.

Las vacunas sin probar podrían tener efectos secundarios perjudiciales. Las vacunas ineficaces podrían generar un falso sentido de seguridad y fomentar un comportamiento que podría producir incluso más infecciones.

El uso generalizado de las vacunas también plantea problemas de consentimiento, en especial para los empleados de los fabricantes chinos de vacunas y las empresas que posee el Estado, quienes podrían sentirse presionados a arremangarse. Las empresas les han pedido a las personas que se han puesto las vacunas que firmen un acuerdo de confidencialidad para evitar que hablen sobre ellas con los medios.

 “Me preocupa que a los empleados de las empresas les pueda ser difícil rehusarse”, externó Kim Mulholland, un pediatra del Instituto de Investigación Infantil Murdoch en Melbourne, Australia, quien ha estado involucrado en la supervisión de muchos ensayos para vacunas, incluidos los de una vacuna para la COVID-19.

Aunque China está compitiendo con Estados Unidos y otros países para desarrollar una vacuna, sus rivales se están moviendo con mayor cautela. Las empresas estadounidenses han prometido aprobar una vacuna antes de darle un uso generalizado, a pesar de la presión del presidente Donald Trump por apresurar el paso. En Rusia, el primer país en aprobar una vacuna incluso antes de que terminaran los ensayos, las autoridades todavía deben administrarla en una gran población, de acuerdo con funcionarios y expertos en salud.

En China, no se sabe bien cuántas personas han recibido vacunas en contra de la COVID-19. Sinopharm, una empresa propiedad del Estado chino con una vacuna candidata en la última fase de los ensayos, ha mencionado que cientos de miles de personas han recibido sus inyecciones. Sinovac, una empresa con sede en Pekín, señaló que más de 10.000 personas habían sido inyectadas en la capital china. Por otro lado, esta última anunció que se la habían puesto casi todos sus empleados —alrededor de 3000 en total— y sus familiares.

El viernes, Zheng Zhongwei, un funcionario de la Comisión Nacional de Salud de China, declaró que la Organización Mundial de la Salud había “comprendido y apoyado” al gobierno después de que el Gabinete de China aprobó el programa para el uso de emergencia. El sábado, un vocero de la OMS mencionó que China había emitido una “autorización para el uso de emergencia a nivel nacional”, las cuales se emiten a discreción de los países y no están sujetas a la aprobación de la OMS.

Las vacunas candidatas en la fase 3 de los ensayos clínicos ya se habían probado en grupos más pequeños de personas. La fase 3 involucra administrar una candidata y un placebo a cientos más de personas, para ver si es seguro administrarla y eficaz deteniendo el coronavirus. Más o menos 100.000 personas están involucradas en esos ensayos, según las divulgaciones de las empresas chinas. Sin embargo, casi todas están en otros países, porque en esencia el coronavirus ha sido controlado en China.

No obstante, el gobierno chino ya había aprobado tres vacunas para usarlas de emergencia en otras personas a nivel nacional. En julio, el gobierno mencionó que iba a priorizar la administración de las vacunas a los profesionales de la salud, el personal de prevención epidémica, los funcionarios de inspecciones fronterizas y la gente que “protege las operaciones básicas en las ciudades”.

Ahora, parece que esos grupos podrían expandirse.

Este mes, el gobierno de Shaoyang, una ciudad de la provincia de Zhejiang, les pidió a los funcionarios locales que identificaran a más gente que pudiera calificar como “usuarios de emergencia”. Personas en escuelas, jardines de niños y hogares de ancianos fueron recomendados para ser incluidos, así como viajeros que se dirigían a “zonas de medio y alto riesgo”.

El gobierno ha enviado otras notificaciones para pedirles a los funcionarios locales que identifiquen a personas que pudieran ser candidatas para recibir vacunas, aunque no siempre ha quedado claro si las van a inocular antes o después de que las vacunas hayan superado los ensayos de la fase 3.

Este mes, un alto funcionario chino declaró que una vacuna podía estar disponible al público este mismo noviembre. El día de este anuncio, una vocera del Ministerio del Exterior de los Emiratos Árabes Unidos mencionó en Twitter que el gobierno había autorizado que los trabajadores de primera línea recibieran la vacuna de Sinopharm después del éxito en los ensayos clínicos de fase 3 en los emiratos.

Raina MacIntyre, quien dirige el programa de bioseguridad en el Instituto Kirby de la Universidad de Nuevo Gales del Sur en Sídney, comentó que no iba a recomendar el uso de emergencia de las vacunas antes de la conclusión de los ensayos de la fase 3. Este mes, AstraZeneca, la empresa británica-sueca, detuvo las pruebas de la última fase de una vacuna candidata en Estados Unidos después de que un voluntario se enfermó gravemente por razones desconocidas.

c.2020 The New York Times Company

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Segundo tropiezo grave de la vacuna británica de AstraZeneca

El New YorkTimes (NYT) coloca en la picota la vacuna sueco-británica de AstraZeneca con la exhumación de un segundo caso "neurológico" grave (https://nyti.ms/3iUkJCt), de dos mujeres con mielitis transversa (inflamación de la médula espinal): "los expertos están preocupados (sic)" de que AstraZeneca no sea transparente con los casos aludidos.

La experimentación de las pruebas clínicas en la “fase 3 (https://bit.ly/301Yxiv)” ha desembocado en un enorme escepticismo en la opinión pública de EU, de acuerdo con recientes encuestas. Con el debido respeto a todas las vacunas, en particular a la polémica de AstraZeneca, un servidor había expuesto el fracaso en su fase de experimentación con monos (https://bit.ly/3ckYTWm). EU, que hubiese sido el principal consumidor de la fracasada vacuna, ha detenido su prueba clínica.

En su sofista protocolo de 111 páginas, AstraZeneca ha disminuido hasta “50 por ciento (sic) su efectividad (https://bit.ly/3mJKYOE)”. ¿Como está eso? La tambaleante vacuna sueco-británica se ha brincado todas las trancas, incluyendo el número mínimo de casos experimentales bajo la falacia de contar con una vacuna para "uso de emergencia".

El doctor Eric Topol, "experto" de pruebas clínicas en Scripps Research (San Diego, EU), indicó que tanto la vacuna de AstraZeneca como las dos estadunidenses de Moderna y Pfizer exhiben una "característica problemática: cuentan con casos relativamente leves (sic) de Covid-19 para medir su eficacia, lo cual puede obstaculizar los esfuerzos para determinar si la vacuna previene la enfermedad moderada o severa", cuyos "planes no son compartidos por el público" cuando los "reguladores de Gran Bretaña" no han sido transparentes en su decisión de reanudar las pruebas. ¿Y quién regula a sus seudorreguladores?

En forma inusitada, el portal ruso Sputnik coincide con NYT: “La prueba de la vacuna basada en adenovirus de chimpancés (sic) se había cuestionado repetidamente por la "peligrosa" falta de ensayos suficientes acerca de los virus de chimpancés, así como por las consecuencias poco claras de la nueva tecnología grave (https://bit.ly/32SsfYZ)”. Llama la atención que "el adenovirus de chimpancé" experimentado por AstraZeneca "nunca se había utilizado antes en ninguna vacuna aprobada en el mundo", a diferencia del "vector adenoviral humano, que ha sido ampliamente estudiado y utilizado". Los científicos rusos alegan que "debido a la ausencia de estudios a largo plazo de estas vacunas, nadie sabe si presentan riesgo de cáncer o afectan la fertilidad".

Dato nodal: "el adenovirus de chimpancés (sic) sólo lo usa AstraZeneca, mientras las otras vacunas de CanSino, de China, Johnson&Johnson, de EU, y la rusa Sputnik V (del Instituto de Investigación Gamaleya) usan adenovirus de humanos (sic)".

La prestigiosa revista británica medica, quizá la mejor del planeta, The Lancet (https://bit.ly/2EsR18W) había aprobado los resultados de las fases 1 y 2 de los ensayos clínicos de Sputnik V, concluyendo que la vacuna rusa es "segura, eficaz y no causa ningún efecto adverso". Ya había señalado en Bajo la Lupa que la muy controvertida vacuna de AstraZeneca era la "vacuna electorera" de Trump para ser usada antes del 3 de noviembre y ayudarle a su relección, además de haber demostrado su carácter eminentemente bursátil (https://bit.ly/32T5jcl).

En realidad, el "momento Sputnik" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3hTvXWN) y el éxito de dos chinas (CanSino y Sinovac), además de tres de EU –la de Johnson&Johnson, la de Moderna (donde ostenta intereses el célebre infectólogo italoestadunidense Anthony Fauci) y la de Pfizer– no han mostrado hasta ahora ningún tropiezo antes de la otrora ineludible "fase 3" que parece haber vivido sus mejores tiempos debido a la premura y a los alcances geopolíticos de (ob)tener el liderazgo global.

A Gran Bretaña se le está cayendo su control global de las vacunas mediante su monopólica "alianza de vacunas" y su perturbador GAVI: “llave médica para el gobierno mundial de Davos (https://bit.ly/32QCn4K)”.

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Ingenieros y técnicos del Centro Espacial Kennedy, en Florida, trabajan en el robot, considerado el más avanzado de la NASA hasta el momento.Foto Ap

El robot de la NASA viajará en el Atlas 5, cuyo lanzamiento está previsto para hoy // Probarán equipamiento a fin de producir oxígeno en el planeta rojo a partir de su atmósfera

 

La NASA comenzará este jueves una misión ambiciosa a Marte, con el lanzamiento del cohete Atlas 5 que llevará al planeta rojo a Perseverance, un robot de última generación, encargado de desplegar un mini helicóptero, probar equipos para futuras misiones humanas y buscar rastros de vida en el pasado.

A bordo del cohete, producido en una asociación de Boeing y Lockheed denominada United Launch Alliance, Perseverance llegaría a Marte en febrero.

La nave, parte de una misión de 2 mil 400 millones de dólares, despegará, según se programó, de Cabo Cañaveral, en Florida. Se trata del noveno viaje de la agencia espacial estadunidense a la superficie marciana. Emiratos Árabes Unidos y China también lanzaron sondas al planeta rojo este mes.

Perseverance se posará en el cráter Jezero, lago extinto de 3 mil 500 millones de años de antiguedad que los científicos sospechan podría contener evidencia de vida microbiana en el pasado de Marte.

"Es la primera vez en la historia que iremos a Marte con la misión explícita de encontrar vida en otro mundo", sostuvo Jim Bridenstine, administrador de la NASA, en una conferencia de prensa realizada ayer.

Uno de los siete experimentos de Perseverance abordará en específico futuras misiones humanas a Marte.

Moxie (Mars Oxygen In Situ Resource Utilization Experiment) ayudará a prepararse para esas primeras misiones al demostrar que es posible producir oxígeno en Marte a fin de utilizarlo como propulsor para cohetes y para la tripulación cuando pise suelo marciano.

Moxie fue propuesto y desarrollado a través de una colaboración entre investigadores del Observatorio Haystack del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y el Departamento de Aeronáutica y Astronáutica de esa institución (AeroAstro), junto con ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

En la película de 2015 The Martian (de Ridley Scott), el astronauta Mark Watney (Matt Damon) se queda varado en Marte, donde logró sobrevivir el tiempo suficiente para coordinar una misión que le permitiera encontrar a la tripulación de la nave. A partir de la cinta se muestra el principio básico detrás de la utilización de recursos in situ, o ISRU, y Moxie representa un primer paso importante en ese sentido para futuros exploradores del planeta rojo.

"La gente y los cohetes necesitan oxígeno. Si estos últimos queman combustible, lo requieren", destacó Michael Hecht, investigador principal de Moxie y director de investigación en el MIT.

Los lanzamientos consumen una gran cantidad de combustible: impulsar una nave espacial para salir de la atracción gravitacional de la Tierra requiere una gran cantidad de energía, y regresar al planeta, también.

Además, los tanques a fin de transportar el oxígeno necesario para una misión determinada ocupan un valioso espacio en una nave espacial cuidadosamente calibrada. Aquí es donde entra en juego el enfoque ISRU.

"En lugar de llevarlo, ¿por qué no hacerlo cuando llegamos allí?", preguntó Hecht. "El oxígeno existe en Marte, pero no de forma que podamos usarlo. Ese es el problema que tratamos de resolver con Moxie".

Una fuente potencial de oxígeno es el hielo que hay debajo de la superficie marciana. Sin embargo, extraerlo requeriría maquinaria compleja; cavar y perforar provocaría un desgaste significativo en el equipo, lo cual es un problema cuando una persona de reparación está en un planeta de distancia. Por fortuna, había otro recurso potencial que el equipo puede aprovechar para generar oxígeno: la atmósfera.

"La atmósfera marciana es de alrededor de 96 por ciento de dióxido de carbono, por lo que construimos un pequeño árbol mecánico".

El objetivo es recolectar el dióxido de carbono, convertirlo en oxígeno y medir la pureza de éste. Después, el sistema filtra el polvo, lo comprime y lo introduce en el electrolizador de óxido sólido, elemento clave que toma dióxido de carbono a presión y utiliza una combinación de electricidad y química para dividir la molécula en oxígeno. y monóxido de carbono. Se analiza la pureza del oxígeno, y luego se devuelve a la atmósfera marciana.

Imágenes tomadas del sitio de la Universidad de Sevilla y del Nhgri.

Permitirá entender y tratar mejor enfermedades y trastornos vinculados con mutaciones de ese material genético, explican

 

Logran la secuencia completa, ininterrumpida y de mayor calidad de un cromosoma humano, un avance en genómica que ayudará a entender y tratar mejor enfermedades y trastornos vinculados con mutaciones en el cromosoma X.

Investigadores del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (Nhgri), parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, han producido la primera secuencia de ADN de extremo a extremo de un cromosoma humano, publican en Nature.

Los resultados muestran que ahora es posible generar una secuencia precisa, base por base de un cromosoma humano, y permitirá a los investigadores producir una secuencia completa del genoma humano.

"Este logro comienza una nueva era en la investigación genómica. La capacidad de generar secuencias completas de cromosomas y genomas es una hazaña técnica que ayudará a obtener la comprensión integral de la función de ese material e informar de su uso en la atención médica", destacó Eric Green, director del Nhgri.

Después de casi dos décadas de mejoras, la secuencia de referencia del genoma humano es la de vertebrados más precisa y completa producida. Sin embargo, hay cientos de huecos que se desconocen.

Estas brechas suelen contener segmentos de ADN repetitivos, excepcionalmente difíciles de secuenciar. Sin embargo, incluyen genes y otros elementos funcionales que pueden ser relevantes para la salud.

Debido a que un genoma humano es increíblemente largo y consta de alrededor de 6 mil millones de bases, las máquinas de secuenciación de ADN no las pueden leer todas a la vez. En cambio, los investigadores cortan el genoma en piezas más pequeñas, luego analizan cada una para producir secuencias de unos cientos de bases a la vez. Esas secuencias de ADN más cortas se deben volver a unir.

Adam Phillippy, autor principal e integrante del NHGRI, compara este problema con la resolución de un rompecabezas.

"Imagine tener que reconstruir un rompecabezas. Si está trabajando con piezas más pequeñas, cada una contiene menos contexto para averiguar de dónde vino, especialmente en partes del rompecabezas sin ninguna pista única, como un cielo azul. Es igual para la secuenciación del genoma humano. Hasta ahora, las piezas eran demasiado pequeñas y no había forma de unir las partes más difíciles", señaló.

De los 24 cromosomas humanos (incluidos X e Y), los autores del estudio Phillippy y Karen Miga, de la Universidad de California Santa Cruz, optaron por completar primero la secuencia de cromosomas X, debido a su vínculo con varios males, incluyendo hemofilia, enfermedad granulomatosa crónica y distrofia muscular de Duchenne.

Los humanos tienen dos juegos de cromosomas, uno de cada progenitor.

Por ejemplo, los humanos biológicamente femeninos heredan dos cromosomas X, uno de su madre y otro de su padre. Sin embargo, no son idénticos y contendrán muchas diferencias en sus secuencias de ADN.

En este estudio, los investigadores no secuenciaron el cromosoma X de una célula humana normal. Usaron un tipo especial, que tiene dos cromosomas X idénticos. Dicha célula proporciona más ADN para la secuenciación que una masculina, que tiene una sola copia de esa estructura genética.

Un vial utilizado en las investigaciones para hallar una vacuna contra la covid-19 en los laboratorios de Novavax en Rockville, Maryland (EE UU), en marzo.ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP

La empresa de biotecnología estadounidense nunca ha sacado un producto al mercado

 

El Gobierno estadounidense le ha otorgado 1.600 millones de dólares (1.400 millones de euros) a la compañía de biotecnología Novavax para acelerar la producción de la vacuna contra el coronavirus en la que está trabajando. La inversión es parte del programa Operación Warp Speed, creado a mediados de mayo para apoyar económicamente a las compañías que están desarrollando los tratamientos más prometedores para controlar la pandemia. Novavax, que nunca ha sacado un producto al mercado, informó este martes que utilizará el dinero para completar los estudios de las últimas etapas de ensayos, la fabricación a gran escala y entregar 100 millones de dosis a finales de 2020 y comienzos de 2021, si es que los resultados de las pruebas concluyen que la vacuna (NVX-CoV2373) es segura y efectiva.

El millonario acuerdo con la firma de biotecnología, con sede en Maryland, es el mayor de los que ha cerrado la Administración de Donald Trump como parte de la Operación Warp Speed. A finales de mayo, Novavax entró en la fase experimental del tratamiento con 130 personas en Australia, cuyos resultados deberían conocerse este mes. La vacuna había logrado altos niveles de anticuerpos en las pruebas previas, según dijo la compañía, por lo que la describieron como una “candidata altamente inmunogénica en humanos, con lo que protegerá de Covid 19 y ayudará a controlar el contagio de esta enfermedad”. El acuerdo con el Gobierno permitirá a la compañía comenzar a fabricar las vacunas antes de que concluya la última etapa de los ensayos clínicos, prevista para este final de año.

“Agregar a la candidata de Novavax a la diversa cartera de vacunas de la Operación Warp Speed aumenta las probabilidades de que tengamos una vacuna segura y efectiva tan pronto como finalice este año”, afirmó el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, en un comunicado de prensa. Nunca una vacuna ha estado disponible de manera generalizada para el público en un periodo de tiempo tan corto como el que se proponen. Por eso también la Administración está invirtiendo en varias compañías simultáneamente, ya que da por hecho que no todas serán exitosas en su cometido. Anthony Fauci, miembro clave del equipo de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, es menos optimista. El epidemiólogo dijo que el calendario más probable era que entre comienzos de 2021 y mediados estuvieran disponibles las primeras vacunas.

Una portavoz de Novavax dijo el domingo por la tarde que el dinero que recibirán provenía de una “colaboración” entre el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Departamento de Defensa. En mayo, el Gobierno anunció que otorgaría hasta 1.200 millones de dólares al fabricante británico AstraZeneca, que dijo que su vacuna podría estar disponible en octubre. Otras cuatro compañías, Moderna Therapeutics, Johnson & Johnson, Merck y Sanofi, también han recibido asistencia federal para sus vacunas experimentales contra el coronavirus. Las acciones de la compañía se han disparado a medida que su nombre suena cada vez con más fuerza sobre una posible vacuna. En enero los papeles cotizaban por debajo de los 5 dólares, y este martes ha escalado un 28%, hasta los 107 dólares.

Por Antonia Laborde

Washington - 07 jul 2020 - 13:34 COT

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