Lunes, 20 Noviembre 2017 08:22

¿Merece la pena vivir esa vida?

¿Merece la pena vivir esa vida?

 

Traducido del inglés para Rebelion por Beatriz Morales Bastos.

 

El martes 29 de agosto Mohannad Younis se tragó un frasco de pastillas para dormir y acabó con su vida. Solo tenía 22 y parecía que las cosas le iban bien. Era un autor en ciernes que recientemente había terminado una serie de relatos cortos y acababa de terminar una obra de teatro, Escape. A Mohannad solo le quedaban dos meses para terminar un posgrado de Farmacia en la Universidad Al-Azhar y planeaba casarse con una compañera estudiante de medicina. Por consiguiente, su suicidio ha supuesto un shock para quienes lo conocían y querían.

Conozco el caso. Yo era amigo suyo, lo lloro y le echo de menos. Y estoy rabioso por lo que ha hecho. Pero la decisión de Mohannad de quitarse la vida es menos inusual de lo que era antes en Gaza, donde el suicidio está mal considerado debido a la tradición y la religión.

De hecho en 2016 hubo un fuerte aumento de la cantidad de suicidios y de intentos de suicidio en Gaza, tanto que las autoridades estaban tan preocupadas que el ministerio de Sanidad decidió hacer gratuitos los servicios de cualquier persona que necesitara tratamiento tras un intento de suicidio y ofreció asesoría gratuita.

Según el departamento de policía de Gaza, responsable de registrar estas cifras, en 2016 hubo 17 suicidios en Gaza y 80 intentos. No es una cifra muy alta para los dos millones de habitantes de la Franja, pero supuso un fuerte aumento respecto a 2015, cuando solo se registraron cinco suicidios y 35 intentos.

 
Atrapados

 

Los psicólogos no tienen que ir muy lejos para encontrar una explicación. “La gente está atrapada en todos los ámbitos de la vida”, afirmó Muhammad Abu al-Sabah, psicólogo del Programa de Salud Mental dela Comunidad de Gaza y neurocientífico que también dirige una clínica privada. Abu Al-Sabah se refiere al bloqueo que Israel y Egipto imponen a Gaza. “Las aspiraciones de la gente de viajar, trabajar y estudiar fuera se han visto truncadas. No hay oportunidades de trabajo ni perspectivas de una vida mejor”.

Abu al-Sabah afirmó que con el tiempo (y el bloqueo de Gaza dura ya más de diez años) este aislamiento junto con la extrema violencia infligida a Gaza por tres ataques militares israelíes diferentes han aumentado los índices de depresión y disparado los problemas psicológicos que ya existían, como los trastornos de personalidad. Es probable que ambas cosas provoquen el aumento de suicidios y de intentos de suicidio que está padeciendo Gaza.

Según una fuente bien situada en el ministerio de Sanidad que habló a condición de permanecer en el anonimato dado que no están autorizados a hablar a los medios, 2017 va camino de ser aún peor. Esta fuente afirmó que este año los hospitales están recibiendo una media de unos 20 intentos de suicidio al mes.

Según esta fuente, el perfil de quienes se suicidan o intentan suicidarse también parece ajustarse a un patrón. Aproximadamente un 80 % tiene entre 17 y 28 años, y aproximadamente un 60 % tiene estudios universitarios. En torno a un 60 % de quienes tratan de suicidarse son mujeres.

Según Abu al-Sabah las personas jóvenes son especialmente vulnerables. “Las personas jóvenes tiene poca esperanza en el futuro. No tienen apoyo para empezar sus carreras o seguir con sus estudios. Y a una edad en la que se quieren probar cosas nuevas, no tienen posibilidades de hacerlo”.

 

Tabú

 

El hecho de que tradicionalmente las familias sean reacias a hablar acerca de lo que se consideran un tabú cultural y religioso impide entender la magnitud del problema del suicidio. La presión que ejerce la comunidad impide a las familias admitir que algún miembro de la familia ha tratado de suicidarse.

En un pequeño pueblo al oeste de Beit Hanoun, situado al norte de Gaza, los gemelos Samar y Salem, de 24 años, accedieron a hablar acerca de lo que les llevó a intentar suicidarse juntos. Tanto el hermano como la hermana insistieron en que no se publicara su apellido por temor a ser juzgados por la comunidad.

Ambos hermanos se habían licenciado en administración de empresas por la Universidad Islámica de Gaza con buenas notas. Después de buscar sin éxito trabajo en Gaza, decidieron tratar de hacer un posgrado en Egipto. Solicitaron y obtuvieron una beca para estudiar literatura en Reino Unido, pero finalmente no pudieron salir de Gaza por el paso fronterizo con Egipto de Rafah, que estuvo cerrado prácticamente todo el año pasado. “Venimos de una familia pobre”, señaló Samar. “No encontramos trabajo en Gaza y cuando se desmoronó nuestro sueño a las puertas de Rafah, perdimos la esperanza de poder mantener a nuestra familia”. Los gemelos cayeron en una depresión. “No podemos mantener a nuestra familia y ella no puede mantenernos a nosotros”, afirmó Samar. “Nuestra comunidad no puede ayudarnos. La muerte parecía mejor que una vida atrapados aquí”.

Hicieron un pacto y un día a mediados del año pasado ambos tomaron una sobredosis de antidepresivos y pastillas para dormir que podrían haberlos matado si su padre, Said, no se hubiera dado cuenta de que faltaban las pastillas, no hubiera encontrado a los hermanos y avisado a sus familiares y vecinos, que acudieron a ayudar.

Sin embargo, Said, de 48 años, todavía teme por ellos. Este hombre, que había sido trabajador en la construcción y cuyo trabajo en el mejor de los casos es intermitente, y que ha visto como las oportunidades de trabajo menguaban a la par que la economía de la bloqueada Gaza, afirmó que teme que traten de matarse otra vez. “Espero poder proporcionar a mis hijos una oportunidad de trabajo o proporcionarles algo. Temo perderlos en una oscura noche sin luna. Gaza me ha destruido ahora está destruyendo a mis hijos que son muy trabajadores”.

 

Reiterados intentos de suicidio

 

Muhannad Iyad intentó suicidarse una vez. Después una segunda vez y luego una tercera. Contra toda lógica, este estudiante de medicina de 22 años puede considerarse increíblemente afortunado. En el lapso de un año se cortó las venas, se colgó y tomó una sobredosis de pastillas. Cada una de las veces lo descubrieron en el último momento y lo trataron a tiempo.

Achaca su depresión a la mezcla de su compromiso político, que le llevó a estar profundamente desanimado acerca de las posibilidades de Gaza, y a la presión de sus estudios en la Universidad Islámica. “Suspendí el primer curso. La política dominaba mi vida, me obsesionaba. Solo quería acabar con mi miseria”.

Después del tercer intento su familia reaccionó con determinación. Le consiguieron una beca de la Universidad Jordana de Ciencia y Tecnología en Amman y también lograron obtener un permiso para que pudiera salir de Gaza, que les costó 3.000 dólares en metálico pagados a los funcionarios egipcios y palestinos para que le dejaran salir.

El traslado ha cambiado a Muhannad Iyad. “Ahora nunca pienso en el suicidio”, afirmó al tiempo que se enorgullecía de ser el primero de su clase. “El ambiente de Gaza me arrastró hasta el fondo. Ahora estoy centrado en terminar mis estudios para poder volver y ayudar a mi familia y a mi deprimida ciudad”.

 

Fiel a todos

 

En Gaza hay muchas razones para perder las ganas de vivir, como le pasó a Mohannad Younis. Existen muy pocas posibilidades de tener una vida mejor. Aquí podemos estudiar, pero no podemos encontrar trabajo. Vivimos en una cárcel, abandonados y olvidados por el mundo. Hemos perdido a nuestros seres queridos, amigos o familiares, debido a una violencia contra la que no podemos luchar ni tampoco podemos escapar de ella.

Pero también hay razones personales para suicidarse. Los padres de Mohannad se divorciaron cuando él solo tenía dos años. Cuando creció trató de establecer un vínculo con su padre, que tiene un doctorado, pero por la razón que fuera no lo logró. Ya fuera esto la causa o el detonante, lo sumió en una depresión. La escritura fue una especie de terapia. Escribió acerca de Gaza, sus problemas y miserias. Pero acabó perdiendo al fe, en Gaza, en su familia y en sí mismo.

Yo también he luchado contra la depresión. Creo que el suicidio es un acto cobarde. Pero quizá solo sea cuando pienso acerca del suicidio en abstracto. He visto cómo ha luchado Mohannad contra sí mismo y solo siento cariño y respeto por él.

Mohannad tenía un carácter tan puro que sus amigos siempre lo describían como una persona fiel a todo el mundo excepto a sí mismo.

 

Hamza Abu Eltarabesh es un periodista freelance y escritor de Gaza.

 

Fuente:https://electronicintifada.net/content/life-worth-living/22246

 

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

 

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Miércoles, 15 Noviembre 2017 06:47

La diversidad en movimiento

La diversidad en movimiento

Días atrás, en un encuentro de geografía agraria en Curitiba (Brasil), tuvimos la oportunidad de conocer los cambios que se están procesando dentro de los movimientos sociales, en los principales colectivos latinoamericanos.


Mujeres sin tierra relataron cómo en los asentamientos de reforma agraria ligados al MST, se están formando colectivos de mujeres y de jóvenes LGBT. Aunque el activismo femenino en ese movimiento no es algo nuevo, la amplitud de la organización de las mujeres muestra una nueva tendencia. En casi todos los movimientos las direcciones tienden a ser masculinas, aunque en las bases la presencia de las mujeres sea mayoritaria.


En cuanto al colectivo LGBT dentro del MST, se trata de una novedad significativa en una organización campesina. A principios de noviembre hubo una reunión de unas 80 personas de varios estados del país en el marco de la Escuela Nacional Florestán Fernandes, para debatir sobre lucha de clases y diversidad sexual (goo.gl/b33vD5).
Según la página del movimiento, se trata de trabajar para que los asentamientos y campamentos “sean espacios de libertad de expresión y de vivencia de la sexualidad como parte integral del proyecto de sociedad socialista”. Destaca también que en el movimiento comenzó como una auto-organización de los sujetos LGBT, que luego fue articulada por el conjunto del movimiento.


En otros movimientos latinoamericanos puede constatarse la emergencia de sujetos nuevos, entre los que destacan las mujeres y los colectivos por la diversidad de opciones sexuales, así como negros, indígenas e integrantes de los más diversos pueblos originarios, como pescadores, recolectores y pueblos de tierras bajas, entre otros.
Deben destacarse dos aspectos. El primero es que los nuevos sujetos surgen en el seno de movimientos que tienen más de tres décadas, donde la presencia hegemónica de los varones ha sido la norma. Las más de las veces, estos movimientos tienden a replegarse en las instituciones y dejan de ser espacios de transformación de las personas y de la realidad, cuestiones que caminan de la mano.


La segunda es que la presencia de diversidades puede formar parte de un crecimiento interior del movimiento, como expresaron algunas compañeras en Curitiba. Se trata de abrir las puertas a la expresión y organización de sujetos diversos que no sólo no coliden con los sujetos tradicionales sino que enriquecen, en este caso, la identidad campesina.


En períodos anteriores, los hijos de los campesinos tendían a salir del campo para instalarse en las ciudades. Era la forma de poder realizar estudios que les permitieran un ascenso social, además de conseguir cierta autonomía como individuos, lejos de los prejuicios de sus padres y vecinos. Iniciativas como las que comentamos, pueden contribuir a reforzar la ligazón de los campesinos jóvenes con los movimientos y con la tierra, ya que expresan sus deseos y sueños en los mismos lugares donde nacieron.
La organización de nuevos colectivos al interior de los movimientos, puede contribuir a reforzar la lucha por la reforma agraria, a crear sujetos más heterogéneos y, por lo tanto, más sólidos. Hasta hace poco tiempo, digamos en los años de la hegemonía patriarcal, se pensaba que la homogeneidad (y su hermana la unidad) eran la clave de la solidez de la lucha revolucionaria.


Nada más errado. Como señalan los zapatistas, la unidad puede convertirse en forma de dominación fascista, ya que al aplastar la heterogeneidad se someten las diferencias a un proyecto uniformador que no hace más que reforzar la dominación. Por el contrario, la diversidad nos hace más fuertes como colectivos, al multiplicar y enriquecer las relaciones humanas en el interior de las organizaciones, lo que las hace más resistentes.


Nada de esto se consigue sin contradicciones y sin superar obstáculos internos, anclados en la inercia organizacional que tiende a frenar los cambios. Por todo esto, resulta necesario destacar los desarrollos que se están produciendo en el seno de los movimientos porque, siendo la herramienta principal de la transformación del mundo, que renueven su filo anti-sistémico es una buena noticia para compartir.

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Viernes, 10 Noviembre 2017 07:12

“Innovar es aprender a pensar distinto”

Cristóbal Cobo inauguró en Buenos Aires la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital.

 

Entrevista a Cristóbal Cobo, el director del Conectar Igualdad uruguayo, pero que funciona

 

Cobo dirige el Plan Ceibal que, en Uruguay, cumple los mismos objetivos que se propuso con el Conectar Igualdad, pero que no fue desfinanciado. El plan es un proyecto de inclusión social e igualdad dentro del sistema educativo uruguayo.

En la ciudad vieja de Montevideo, Mario Benedetti ya lo había anticipado. “Cuado creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron las preguntas”, escribió hace unas décadas. Ahora, del otro lado del charco, el investigador del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford Cristóbal Cobo retoma esa idea para explicar los nuevos objetivos del Plan Ceibal, el proyecto de inclusión social e igualdad de oportunidades del sistema educativo uruguayo. En diálogo con PáginaI12, el director del Centro de Estudios de la Fundación Ceibal sostuvo que la tecnología no es un sinónimo de revolución en las aulas y que “la búsqueda debe estar orientada a la innovación pedagógica”, justamente el área más desfinanciada de otro programa educativo de la región, el Conectar Igualdad, que sufrió masivos despidos y reducción del stock de computadoras en los últimos dos años. Cobo, además, profundiza las nociones sobre desobediencia tecnológica y formación docente. “La sociedad del conocimiento es tremendamente generadora de marginalidad. No solamente de infraestructura y de aparatos tecnológicos, sino cognitiva y de igualdad de oportunidades”, agregó.

En el cuarto piso del Centro Cultural de la Ciencia, en el barrio porteño de Palermo, Cobo es esa figurita difícil que completa el álbum: los docentes le piden selfies, ejecutivos de empresas intentan arreglar encuentros con él e incluso, el investigador chileno debió ser el encargado de inaugurar la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital con una charla para trescientos educadores y facilitadores pedagógicos digitales.

“Lo que vengo diciendo en las presentaciones y en mi último libro es una provocación para algunos: se puede seguir teniendo una educación conservadora aún con un montón de tecnología incorporada. Muchas de las conversaciones se centran en los aparatos y la verdad es que las cosas interesantes están por fuera de la tecnología. La innovación es, en realidad, aprender a pensar de una manera distinta”, comentó Cobo.

El Plan Ceibal fue la criatura que creó Cobo junto a otros especialistas pedagógicos y políticos del Uruguay. En el 2007, tres años antes que se firme el programa Conectar Igualdad en Argentina, el por entonces –y ahora también– presidente del país oriental, Tabaré Vázquez, entregó la primera laptop en el departamento de Florida, una de las regiones más pobres del interior. Dos años después, todos los estudiantes de primaria obtuvieron una computadora, a la vez que las escuelas, ya sean públicas o privadas, contaban con acceso a wi-fi. “Muchas de esas laptops fueron las primeras que tuvieron las familias. En Argentina seguramente haya ocurrido lo mismo. Pero hoy en día, en los sectores medios y bajos ya cuentan con teléfonos, que no sólo juegan un papel importante en la conectividad sino que ya no es factor de diferenciación social, por ejemplo, tener un Facebook”, reflexionó el director del Centro de Estudios que analiza el impacto de las políticas públicas del proyecto pedagógico.

“Ahora, el nuevo objetivo es construir de la escuela, un laboratorio”. Así sintetiza Cobo la próxima fase del Plan Ceibal. Luego de cumplir la conectividad, el proyecto educativo uruguayo se enfoca en vincular los saberes cognitivos, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) y las habilidades socioemocionales, como la creatividad, la sociabilización y la empatía. “Parece algo totalmente novedoso, pero nada que ver, son ideas que deambulaban en siglos anteriores, el tema es que nunca se le prestó mucha atención”, dijo Cobo. La nueva meta es, precisamente, lo que Cobo no observa ahora en el Plan Conectar Igualdad argentino. Lo que dice el educador chileno se asemeja al informe realizado por Ctera donde se alerta sobre el recorte del 43 por ciento del ahora Plan Nacional de Educación Digital en el presupuesto pronosticado para 2018. Y aquello se agrega a la falta de stock (en 2016 se compró la mitad de computadoras que en el año anterior) y el despido de equipos territoriales que articulaban el área de pedagogía con la tecnología. Dicho de otro modo: desfinanciamiento.

 

–En esta transformación del sistema educativo uruguayo, ¿cuál es el rol que deben cumplir, ahora, los docentes?

–Los maestros han sido, tradicionalmente, agentes que ayudan a llevar el conocimiento a la sociedad. Ellos traían el conocimiento experto a través de libros de textos, programas de estudio. Ahora, con la aparición de las tecnologías y, en particular, de las tecnologías digitales, existe un proceso de descentralización y de desintermediación de saberes. Están Google, Wikipedia, YouTube y muchos otros canales que generan circuitos de información que adquieren muchísima más atención. Entonces, el rol del docente entra en un proceso de transformación, que nada tiene que ver con lo tecnológico sino con la relación del conocimiento: él tiene que ayudar a discriminar el ruido de la señal, lo que es importante de lo que es basura. La metáfora podría ser la del sherpa, ellos te acompañan, te dan orientaciones, si no sigues su camino te puedes caer por un barranco, pero al final del día, la trayectoria la terminás haciendo tú.

 

–En su libro habla de la deso- bediencia tecnológica. ¿Cómo entiende ese concepto? ¿Se aplica para los más chicos?

–Absolutamente. La desobediencia tecnológica es animarse a hackear la tecnología. Y eso es lo que los chicos tienen que hacer. América Latina es un continente que, en su gran mayoría, consume tecnología creado por otros y eso te pone una situación de desventaja, porque uno consume la tecnología y otros lo crean. Es decir, alguien pone la música y los demás la bailamos, lo cual produce una dependencia total. Entonces, bueno, cómo hacemos para cambiar la relación con la tecnología, pensar de manera distinta y darle un propósito diferente. Y yo creo que esto ocurre en la actualidad, aunque el sector educativo en la región no lo estimula. En la escuela el profe tiene que cubrir un programa de estudios, evaluar ciertas asignaturas y ese sistema deja pocos espacios para la divergencia. En cambio, en los espacios extracurriculares, se da el lugar para la innovación, el pensamiento divergente y la creatividad.

Pero todavía hay un actor fundamental que no había sido nombrado durante la entrevista: el Estado. Por eso, en el final de la charla, Cobo no duda en incluirlo al indicar que “esta sociedad es tremendamente desigual, no sólo en cuestiones tecnológicas sino también en sistemas de aprendizajes y de igualdad de oportunidades. El Estado no puede ser ajeno a esa lógica”. “Por ejemplo, ahora está la inteligencia artificial. Eso implica una nueva brecha de pobreza: los que la comprenden y los que no logran entender. El Estado tiene que ayudar a regular a eso, pero, a la vez, tiene que buscar la manera de que existan otros actores jugando en la cancha”, completó.

La entrevista concluye. Y, otra vez, docentes le piden fotos al educador.

 

Informe: Jeremías Batagelj.

 

 

El melting pot, ¿creación de una nueva raza?

 

Una de las creaciones más interesantes de las décadas recientes, más interesantes e impresionantes, ha sido la construcción de lo que se ha llamado el melting pot en Estados Unidos, o lo que es lo mismo ese crisol de culturas, razas y naciones que se ha desarrollado en las décadas anteriores, originando nuevos y radicales modos de vida que, con un poco de detenimiento en su observación, nos remiten poderosa y claramente a ese alucinante espectáculo de los jóvenes actuales en Estados Unidos que no sólo podemos clasificar como de otra cultura, sino como una novedad radical en muchos aspectos de la expresión humana y cultural (gritos o verdaderos alaridos, vestimentas extravagantes, conciertos nunca vistos por sus ritmos y movimientos desconocidos, asombro ante sus películas y otras producciones alucinantes), etcétera.

Es decir, su observación más detenida nos remite no solamente a una cultura diferente, sino más radicalmente, para decirlo en una palabra, "casi, casi" a una nueva raza, a un nuevo producto humano que nos asombra por su versatilidad y atrevimiento, y que hemos declarado inédito y poco previsible, pero que contiene un sello sin duda original: la capacidad de influir en prácticamente todas las juventudes del mundo, condicionando su vida y cultura. Por supuesto que en ello está también el poder económico, militar y político de la gran potencia, y seguramente su vanguardia en los avances tecnológicos contemporáneos, pero no por ello resulta menos apasionante, sino más aún, la necesidad de entender, aun cuando sea mínimamente, las características y filamentos de esa nueva cultura y de esa "nueva raza" que, me parece bastante claro, debe entenderse en algún grado para aspirar a conocer más ricamente las características y nueva cultura de los días que corren.

Presencia e influencia avasalladoras en los centros de estudio y universidades de todo el mundo (¿cómo no podría ser así, con la presencia concentrada de tantos miles de jóvenes?), y desde luego por conducto de los medios de comunicación que se han transformado aceleradamente, y en los centros de la innovación tecnológica, sin que pudiera ser de otro modo por la presencia de tantos jóvenes en estos centros y medios, que además se comunican entre sí a través de mil y una formas que yo desde luego ni siquiera sospecho. Tal vez este conjunto de apreciaciones nos entregue algunas luces acerca del tiempo de Donald Trump, que tan extravagante nos parece.

Esta situación, desde luego, se irá comprendiendo cada vez más profundamente, a medida que se tome conciencia más plena de la "sustancia", diríamos, de las nuevas formas de expresión artística y cultural. Las características de esas formas nuevas de vivir y morir se irán decantando con el tiempo y un día (¿o ya lo son?) serán tan claras como el vino y el agua de manantial.

Con otra característica más que debemos anotar: estas formas de vida y de cultura han ayudado enormemente al capitalismo a asentarse y a desideologilizar, desde luego, la vigencia o presencia de los sistemas ideológicos alternativos. Hoy, entre los jóvenes parece mucho más interesante tener a la mano el repertorio de las distintas formas nuevas de la música que el complejo de reformas que puedan haber emprendido o no sus distintos y específicos sistemas de gobierno. Y sus ideologías correspondientes, que hace algunos años, entre los jóvenes de aquellos tiempos, parecía lo más fascinante posible desde el punto de vista intelectual.

La discusión de las ideas y de la política, es decir, la discusión sobre las formas de vivir y morir en este sistema y en otros que en el mundo han sido. La discusión ideológica y política, es decir, la discusión sobre el inmediato futuro del mundo, resaltando ciertamente la importancia de defender los derechos humanos y la democracia (¿cuál?), así como, cada vez más, acerca de las desigualdades en el mundo.

 

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Sábado, 22 Abril 2017 07:54

Sorpresas

Jornada de protestas y mitines en Rusia contra la corrupción

 

Aún faltan 11 meses para saber quién despachará en el Kremlin hasta 2024, pero el apacible panorama de la relección del presidente Vladimir Putin –o de la consagración de su sucesor designado, en caso de declinar éste– se está complicando.

Por paradójico que parezca, el único aspirante que ya está en campaña por ley formalmente no está habilitado para participar al encontrarse en libertad condicional: el opositor Aleksei Navalny, quien confía en que la Corte Constitucional dictamine en favor de anular la norma, mientras como forma de presión reunió ya el mínimo requerido de 300 mil firmas de apoyo a su candidatura y se plantea como meta llegar al millón.

Se creía que todo estaba bajo control hasta el 26 de marzo, cuando Navalny convocó a una manifestación contra la corrupción, acusando al primer ministro, Dimitri Medvediev, de beneficiarse, presuntamente, de esquemas ilícitos a través de prestanombres, denuncia que al día de hoy ha tenido casi 19 millones 600 mil visitas en la página de YouTube donde está alojado el video.

Ese día el Kremlin se llevó varias sorpresas, dos de ellas significativas de cara al futuro: la primera, la rebelión de los adolescentes, que salieron a la calle para protestar indignados por el comportamiento atribuido a Medvediev, mientras la generación anterior –aquellos que participaron en las manifestaciones multitudinarias contra el supuesto fraude electoral en las presidenciales pasadas y que propiciaron la represión aleatoria con condenas de cárcel a una treintena de inconformes– prefirió seguir por Internet la protesta. La mayoría de los más de mil detenidos que hubo tiene entre 15 y 20 años de edad.

La segunda sorpresa es que ese sector de potenciales nuevos electores no ve la televisión, que sigue teniendo como auditorio principal a los adultos mayores, y se moviliza mediante las redes sociales, que se están convirtiendo en un eficaz medio de comunicación horizontal.

La reacción del Kremlin a estos nuevos desafíos deja mucho que desear. Tras semanas de absurdo silencio, Medvediev insiste en ignorar la denuncia de Navalny, a quien ni siquiera menciona por su nombre y, en lugar de la respuesta puntual que cabría esperar, sólo ha dicho un par de veces que se trata de inventos sin fundamento de un delincuente.

Tampoco parecen muy convincentes las tardías y extrañas explicaciones que dieron dos de los implicados en los esquemas de presunta corrupción cuando anunciaron que demandarían a Navalny.

La Oficina de la Presidencia creó todo un departamento para desprestigiar a Navalny entre los jóvenes. El primer fruto de esa labor –un video donde se le compara con Hiltler– provocó el efecto contrario, en tanto Navalny convocó a otra gran manifestación para el 12 de junio, fiesta nacional de Rusia, que será clave para su futuro político.

El Kremlin no sabe qué hacer con Navalny. Las dos opciones son malas –meterlo a la cárcel o permitir que compita por la presidencia– y pronto deberá decidir cuál sería menos grave.

 

 

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Mercado laboral y trabajo decente no mejoraron en 2016. La informalidad está en 56.5%

Según el DANE, de la población colombiana en 2016 (47´343.492 habitantes), 23´550.504 (el 51.16%) constituye la población económicamente activa (PEA), o sea las personas en edad de trabajar que trabajan o buscan empleo[1].

La manera como se inserta esta población al mercado laboral es clave en el aseguramiento de sus derechos económicos y sociales, entre ellos los de salud, la protección contra riesgos laborales que puedan provocar enfermedades profesionales o incapacidades permanentes, y al aseguramiento de una vejez digna mediante la percepción de unos ingresos que protejan contra la pobreza. El acceso a un trabajo decente resulta clave para que las ideas de la libertad e igualdad se puedan realizar efectivamente en la vida cotidiana de las personas.


La situación del mercado laboral no le garantiza a la mayoría de la PEA las condiciones materiales de su libertad y de su igualdad, empezando porque Colombia presenta una tasa de desempleo muy alta para los estándares internacionales y países con características y desarrollo económico similares al nuestro. En 2016 la tasa de desempleo promedio para todo el año fue del 9.2%, sin ninguna mejora respecto del 2015, que fue del 8.9%, y además se situó por encima de la tasa promedio de desempleo de los países de América Latina: 7%, según la CEPAL. Esto equivale a una población de 2´248.801 personas, casi los mismos habitantes que tienen Cali y Yumbo juntas.


El desempleo es peor para los jóvenes (población entre 14 y 28 años), pero sobre todo para las mujeres jóvenes, y en general para los jóvenes de las barriadas pobres de las ciudades. Las mujeres presentan una tasa de desempleo del 12.5%, 5 puntos por encima de la de los hombres. En promedio, los jóvenes tienen una tasa de desempleo del 16.4%, y para las mujeres jóvenes el desempleo en 2016 fue del 21.4%, superior casi 9 puntos de la de los hombres jóvenes. En las comunas pobres de Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla las tasas de desempleo de la población joven son aún más graves, superan el 45%, situación que explica los altos niveles de delincuencia en estas ciudades, pues para muchos jóvenes es la única alternativa de ingreso y de reconocimiento que tienen, pues tampoco tienen acceso a la educación superior. Estos indicadores tampoco mejoraron con respecto de los indicadores del 2015.


El desempleo en general es muy alto en la mayoría de las ciudades. Para las 23 ciudades la tasa de desempleo en 2016 fue 10.2%; para las cabeceras fue 10.3%, y 5.3% para los centros poblados y rural disperso. En las zonas rurales el desempleo se enmascara bajo cualquier actividad, así no sea remunerada.


El promedio nacional de desempleo fue entonces 9.2%, y por encima del mismo estuvieron Bogotá (9.3%), Pasto (9.5%), Santa Marta (9.5%), Pereira (9.9%), Montería (9.9%), Sincelejo (10.1%), Manizales y Villa María (10.3%), Tunja (10.6%), Medellín y Valle de Aburrá (10.7%), Cali y Yumbo (10.8%), Neiva (11.0%), Valledupar (11.8%), Villavicencio (12.0%), Florencia (12.0%), Popayán (12.7%), Ibagué (13.2%), Riohacha (13.3%), Armenia (14.9%), Cúcuta, Villa del Rosario, Los Patios y El Zulia (15.4%) y Quibdó (17.5%). Únicamente en tres ciudades: Cali, Barranquilla y Pasto, la tasa de desempleo bajó en 2016.


Estas tasas de desempleo podrían ser peores sino fuera por la metodología con que el DANE define la población ocupada y la población inactiva, metodología que ha sido adoptada en el seno de la OIT. Según esta metodología, la población ocupada la conforman personas que durante el período de referencia se encontraban en una de las siguientes situaciones: a) trabajaron por lo menos una hora remunerada en la semana de referencia; b) los que no trabajaron en la semana de referencia, pero tenían un trabajo; c) los trabajadores sin remuneración que laboraron en la semana de referencia por lo menos 1 hora.


Así que si usted trabaja una hora en la semana, aunque no se la paguen, en las estadísticas hace parte de la población ocupada. En el 2016, por ejemplo, el 4.27% de la población ocupada (946.000 personas) se clasificó como “trabajador familiar sin remuneración” y “trabajador sin remuneración en empresas de otros hogares”. Adicionalmente, entre la población inactiva se incluyen personas que ya no buscan empleo, pues se cansaron de hacerlo y no encuentran atractivo ni dignificante el empleo precario que les resulta, por lo que tampoco figuran entre la población desempleada.


Empleo y Trabajo Decente

Cuando el DANE informa que la tasa desempleo baja o sube, no nos dice nada acerca de la calidad del empleo que se genera o se pierde. Los indicadores sobre trabajo decente en el país hay que buscarlos en otros datos que también entrega el DANE, pero que no son noticia en los medios.
Por ejemplo, los datos sobre trabajo informal que publica el DANE se refieren al trabajo en empresas que ocupan hasta 5 personas, incluyendo al patrono y/o socios, excepto los independientes profesionales[2], no a la protección social que deben tener todos los trabajadores en materia de salud y riesgos laborales, y en materia de ingresos para la vejez (pensiones) y para el desempleo. Para el primer caso, el DANE aplica una encuesta que cubre 23 ciudades y áreas metropolitanas, según la cual de cada 100 ocupados, 48.6 son informales, con una leve mejoría respecto a 2015, año en que fue de 49.2%, indicador que sigue siendo superior al promedio de América Latina. El 60.9% de estos trabajadores son cuenta propia, lo que indica que en Colombia trabajar por cuenta propia no representa en la mayoría de los casos una expresión de autonomía, sino simplemente una estrategia de sobrevivencia ante el poco capitalismo que tenemos, y ante la evidente debilidad del Estado Social para garantizar la protección de los ingresos a los desempleados, situaciones que obligan a millones de personas a auto emplearse en cualquier cosa para asegurarse algún sustento. La mayoría de los “cuenta propia” trabaja en actividades del comercio, hoteles y restaurantes (42.72%), en servicios sociales y personales (16.52%), en la industria manufacturera (11.74%), y en el transporte (11.34%).


En relación con la protección social, la Encuesta Continua de Hogares del DANE arroja datos reveladores sobre afiliación a salud y a pensiones: en 2016, de cada 100 trabajadores 49.1 cotizaban a salud y 36.2 a pensiones, con una leve mejoría respecto a 2015 (48.7% y 35.1% respectivamente). Sobre afiliación al sistema de riesgos laborales, el dato lo da FASECOLDA: en 2016, de cada 100 ocupados 45.3 están afiliados a riesgos laborales. Resumiendo: en 2016, de cada 100 trabajadores, 56.5 tenían un empleo precario por fuera del sistema de protección social.


Respecto de las actividades económicas en las que está empleada la población trabajadora, la mayor proporción, 27.9%, lo está en el comercio, hoteles y restaurantes. Le sigue la ocupación en el sector de servicios sociales, comunales y personales, con el 19.5%. Aquí se ubican los trabajadores del Estado, la fuerza pública, los trabajadores de la educación, la recreación y el deporte, los artistas, las trabajadoras domésticas, los que reparan todo tipo de aparatos personales y del hogar, las peluqueras, etc. Le sigue la ocupación en el sector agropecuario, incluyendo la pesca, con el 16.12%; industria (11.5%); almacenamiento, transporte y comunicaciones (8%); actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (7.9%); construcción (6.3%); intermediación financiera (1.5%); explotación de minas y canteras (0.8%), y suministro de electricidad, gas y agua (0.5%).


La calidad y/o precariedad del trabajo que tienen estas personas las entrega FASECOLDA, y hace referencia a su afiliación al sistema de riesgos laborales, un indicador claro acerca de qué tanto cumplen la ley los empleadores, y qué tanto el Estado la hace cumplir. Según FASECOLDA, en 2016 estaban afiliados 10´039.437 trabajadores, o el 45.31% de la población ocupada, entre ellos 532.165 por cuenta propia.


Aunque en el último año se presentó una mejora respecto a 2015, es evidente que en este terreno la desprotección es mucha, los avances demasiado lentos y exiguos, y la ausencia del Estado enorme. La mayor desprotección se encuentra en la agricultura, donde únicamente está afiliado el 10.29% del total de los trabajadores. El sector de comercio, hoteles y restaurantes tiene solo el 22.63% de afiliación; el transporte, almacenamiento y comunicaciones tiene una afiliación del 41.63%, y en los servicios sociales, personales y comunales la afiliación es de 45.31%.

Fecha: 13 febrero, 2017 


[1] DANE. https://www.dane.gov.co/files/faqs/faq_ech.pdf


[2] DANE, Ficha Metodológica. Gran Encuesta Integrada de Hogares. Proporción de informalidad según tamaño de empresa hasta 5 trabajadores.

Publicado enColombia
Martes, 25 Octubre 2016 17:32

Crece el porcentaje

Crece el porcentaje

La foto del momento en el cual delegados del Gobierno y del Eln informan la etapa pública de su agenda negociadora, desde el próximo 27 de octubre en Quito, es una buena noticia. La exigencia con actores juveniles en varias ciudades –que el Acuerdo con las Farc no se dilate–, evidencia un brote de disposición social para la discusión pública acerca del presente y futuro del país, es justo: esencia del método a tres bandas puesto en puja por el Eln. La foto pone de presente la ausencia de dos caras: Frank Pearl, del Gobierno, y Antonio García, del Eln.

 

En el tema de paz, Santos pone basa con la familia. En el caso de las Farc, la avanzada fue su hermano, con el Eln es su cuñado Mauricio Rodríguez, quien asumió los gajes de un segundo acercamiento. En tanto, la firma anunciada en marzo pasado de una agenda guía de la negociación quedó congelada, ante la intempestiva exigencia oficial de que la conversación no tomaría curso sino hasta cuando el Eln liberara a los civiles que tenía bajo su poder. Imposición no aceptada por los insurgentes, ya que no era parte de la hoja de ruta firmada entrado el tercer mes del 2016.

 

Seis meses debieron pasar para que el Gobierno aceptara la postura del Eln: “los gestos de buena voluntad deben ser de las dos partes, no solo de una de ellas”. Entre tensiones y conversaciones reservadas, asumidas por Mauricio Rodríguez, con la encomienda de Santos de recomponer el ambiente producto de la emboscada por él liderada, Rodríguez buen componedor, en condición provisional, encabezó la idéntica delegación gubernamental, junto con el general (r) Eduardo Herrera Berbel, José Noé Ríos y Jaime Arévalo. Pablo Beltrán –tercero en jerarquía del Eln, tras Nicolás Rodríguez Bautista, Gabino (Comandante, encargado político) y Antonio García (Comandante, encargado militar)– encabeza el lado insurgente, acompañado por Aureliano Carbonel, Gustavo Martínez, Bernardo Téllez y Consuelo Tapia. Uno de ellos, responsable militar en la Serranía de San Lucas y otro, con responsabilidad en el frente internacional. El ambiente lució distensionado.

 

Tal vez, el resultado del plebiscito y el Acuerdo logrado con las Farc por parte del gobierno Santos y la comunidad internacional, así obliga. O tal vez, el igual a igual en cuanto a la liberación por parte del Eln de los arroceros Pablo Emilio Sánchez Vargas y Ricardo Castellanos, y de presos de la fuerza levantada en armas por parte del gobierno, así lo permitía. Avance por redondear antes del 27 de octubre, con la puesta en libertad, entre otros, por parte del Gobierno, de Juan Carlos Cuellar Victoria y Eduardo Martínez, detenidos en la cárcel de Bellavista de Medellín.

 

De esta manera, aunque así no se reconozca en público, el primero de los ítems acordados para iniciar la negociación en Ecuador –gestos humanitarios– ya tomó un inicio. El otro acordado –participación ciudadana–, tendrá concreto, a través de un itinerario y mapa que indique temáticas, municipios, y fechas donde se concite a la sociedad civil a discutir y presentar propuestas. Ideas y medidas para resolver y avanzar en la concreción de vida digna en sus territorios.

 

Discordias en Palacio

 

Cuando el pasado 1 de abril Frank Pearl llegó a la Casa de Nariño para presentarle a Santos el texto de agenda suscrito con el Eln, quedó frío. El Primer mandatario manoteó de inconformidad. Entre razones, explicaciones e interrogantes, el desautorizado delegado oficial dejó sentada su renuncia a encabezar la delegación oficial. Desde aquel día, hasta el pasado 10 de octubre, cuando de nuevo las partes comparecieron en público, las veces que Pearl respondió a preguntas sobre esta negociación, fue de manera esquiva y personal.

 

Esta realidad, sumada al desconocimiento –de hecho– por parte del Gobierno del acuerdo firmado el 30 de marzo en Caracas, llevó al Eln a cambiar la cabeza de su delegación. Reservó a Antonio García para otro momento. ¿Aparecerá de nuevo el 27 de este mes? ¿Así lo exigirá su contraparte? ¿Mantendrá su cautela la organización insurgente?

 

Puede preverse que en Quito habrá rostros nuevos. Al menos, en la delegación oficial. El bajo perfil de la delegación que asistió el 10 de este mes, permite preverlo. ¿Vencerá Humberto de La Calle sus reticencias, ante la reiterada oferta de Santos? ¿Asumirá esta delegación Gustavo Bell? ¿A quién pondrá Santos para desprevenir a su contraparte. Para convencerla de que la negociación no caerá en los juegos comunicativos a que la sometió el Gobierno en los últimos seis meses?

 

La iniciativa

 

Sea cual sea la decisión y maniobra oficial, es conocido el contrato que firmó con una firma especializada para que diseñe una propuesta que de curso al ítem de participación ciudadana. La pretensión de Juan Manuel Santos con este contrato es agresiva: estructurar un plan para concretar tal participación en no menos de 1.000 municipios. Un plan que aboque a su contraparte a un esfuerzo imposible de cumplir. Aventajar con la realización de asambleas ciudadanas que superen y no coincidan con las que emanen de los municipios donde los insurgentes tengan alguna ascendencia. Confrontadas las memorias de unos y otros eventos, ¿cuál lectura prevalecerá? El pulso no será ni simple ni sencillo.

 

El tiempo durante el cual sesionará la Mesa, tampoco es posible determinarlo. Santos aspira a precisar acuerdos en el menor tiempo. Para él, con el sol a cuestas, parte del avance en La Habana debe refrendarse y reducir la discusión a pocos puntos. El deseo puede más que la razón, ¿qué dirá el Eln?

 

Son conocidas sus críticas al acuerdo firmado por las Farc, de lo cual puede deducirse, por tanto, que hará respetar todos y cada uno de los puntos de la agenda. La parte oficial está obligada a una nueva discusión sobre justicia, verdad, víctimas, armas, etcétera, que, sumada a la agenda ciudadana, permite concluir que la discusión ni será sencilla ni de pocos meses. En el correr de los mismos, con las luces que arroje la renegociación de los Acuerdos de La Habana, exigidos por los promotores del No en el plebiscito del pasado 2 de octubre, podrá visualizarse si el 2017 será el año definitivo para la paz en Colombia, o si el mismo vaya más allá, incluso del año 2018, año electoral y por lo tanto obstáculo politiquero para un suceso tal. En medio de esos avances, tensiones y porvenires, un sector de la Iglesia Católica hace gestiones para que la agenda con el Eln no sufra más interrupciones, y para que se abran otras negociaciones.

 

Los tiempos del deseo no parecen coincidir con los de la realidad, en la cual también existe el Epl, con una posible agenda de negociación, así como la necesaria discusión para el sometimiento de los paramilitares. Paquete por resolver en algún momento. En estas circunstancias, tal vez la exploración de la paz llegue hasta el 19, con una memorable conmemoración del Bicentenario. Doscientos años atrás las armas sentaron la base para la independencia, la soberanía, la libertad, proceso de difícil concreción. Doscientos años después, las armas dan paso al diálogo para cerrar el ciclo de confrontación armada abierto desde hace varias décadas, por acción de la exclusión y represión oficial, y por reacción y lucha por su vida y derechos el campo popular.

 

¿Podrán encontrar piso real, ahora sí, la independencia, la soberanía, la libertad, pero además, la justicia, la democracia, y un liderazgo regional necesario para impulsar la integración en pos de otra oportunidad para Nuestra América?

Publicado enEdición Nº229
Viernes, 23 Septiembre 2016 10:15

La política explicada a niños y jóvenes

La política explicada a niños y jóvenes

Primera edición 2002.Formato 28 x 21 cm.71 páginas. Ilustrado. P.V.P: $12.000

 

Reseña:

Este folleto muestra la política como algo del día a día, como algo real y practicable.Pero, además, como algo necesario, que tiene que ver contigo, con tus decisiones y realizaciones, con los demás, con aquellos más cercanos y con todos y todas.Pero también, con todo.

Este es un folleto sencillo, pero no por ello deja de ser serio y profundo.Se dice que las cosas serias son más sencillas.De la misma manera , este folleto es para hacer que las cosas y las ideas que cos conciernen, que son de nuestra creación, se nos vuelvan accción y nos enriquescan en su desarrollo.

 

Informes-Pedidos:

 

Transv 22 N 53D-42. Int 102 (Bogotá)

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Teléfonos: 345 18 08 / 217 89 92 (Bogotà y otras ciudades) / 291 09 69 ( Medellìn)

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Publicado enSerie Documentos
Oliver Stone, durante la presentación de 'Snowden' en la Comic-Con.

 

El director presenta en la Comic-Con de San Diego su película 'Snowden'
El filme repasa la historia del exanalista de la NSA y su filtración masiva

En la Comic-Con los superhéroes conviven con los trolls, legiones de tropas de asalto de La guerra de las galaxias comen pizza con lo que queda de los ejércitos elfos de El Señor de los Anillos y una gigantesca estatua del Capitán América celebra el 75º aniversario de este héroe de papel ahora trasladado al cine. Este es el paisaje que se respira en el foro de la cultura popular que tiene lugar estos días en San Diego y donde el polémico cineasta Oliver Stone presentó su último trabajo, Snowden. Fue un pase sorpresa que llenó hasta la bandera y donde asistió (vía satélite) hasta el mismísimo exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA), Edward Snowden, que dio pie a la filtración masiva de información secreta en la que se basa este thriller. “Es la historia de la mayor conspiración”, subrayó el director ante una audiencia aficionada a las teorías conspiroparanóicas, aunque en el campo de la ficción. En Snowden, como aclaró Stone, la historia es real. “Es algo gigantesco que está sucediendo ahora, bajo nuestras narices y que nos afecta a la mayoría; a vosotros también”, recalcó intentando llegar a un público joven que muchos consideran políticamente desconectado.


Stone dio muestras en su discurso del mismo fervor que posee toda su filmografía, ya fueran los ataques contra la guerra en Platoon (1986) o contra el capitalismo en su versión más salvaje en Wall Street (1987). Solo cambió el tipo de público, dirigiendo sus palabras a una nueva generación, un océano de todo lo que es friki como es la Comic-Con. Un foro nuevo para él, ya que esta es la primera vez que asiste en el casi medio siglo de historia de esta convención. Pero la producción de Snowden también fue diferente. El filme es un proyecto rechazado por todos los grandes estudios de Hollywood con los que Stone había trabajado con anterioridad y que se hizo posible gracias a financiación francesa y alemana y con la distribución de Open Road, ganadores el pasado año del Oscar a la mejor película con Spotlight.


Para ser un cineasta capaz de entrevistarse con algunos de los personajes más controvertidos de la historia reciente, incluido el propio Snowden, Stone se mostró confundido ante los miles de aficionados congregados en la Comic-Con, una muestra muy diferente a los festivales de cine que está acostumbrado a frecuentar (repetirá, fuera de concurso, en la próxima edición del certamen de San Sebastián). Ante ellos describió a Snowden como “un hombre que se mueve bajo el radar, muy reservado y que vive en su ordenador”. Alguien con gran fortaleza que no se amilana ante la oposición. “Solo le han hecho más fuerte”, añadió.


Pero las palabras de Stone también atacaron al consumismo que se respira en un foro contracultural como la Comic-Con donde todo está a la venta. Ante la que parecía una inocente pregunta de un miembro del público que quiso saber su opinión sobre el juego de realidad aumentada Pokémon Go que ha causado el frenesí entre los aficionados estadounidenses el director definió esta aplicación como el último arma del “capitalismo de la vigilancia”. “Es un nuevo nivel de invasión” contra la intimidad del individuo, subrayó.


El propio Edward Snowden participó en el acto, por videoconferencia, y habló de su presencia en la película: "Nos comunicamos a través de la narrativa. Yo no soy un actor y no creo que haya ningún político bastante carismático como para conectar con la gente hablando de estos asuntos tan abstractos. Pero tenemos a gente, que son estos avatares, de los que me gusta pensar que son campeones del bien público —como Joseph Gordon-Levitt y Shailene [Woodley, la protagonista del filme]— que pueden alcanzar nuevos públicos de maneras nuevas y conseguir que la gente hable de cosas que no tiene tiempo de leer o investigar a nivel académico".

 

 

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Entrevista:  El profesor Néstor García Canclini habla de los jóvenes y los cambios en el mundo del trabajo

Se encuentra en Medellín el destacado antropólogo y pensador argentino, Néstor García Canclini, quien participa de varios eventos académicos en atención a una invitación que le cursó la Universidad de Antioquia y la Escuela Nacional Sindical.

 

El profesor García Canclini, también doctor en filosofía, es uno de los antropólogos que más se ha ocupado del tema de la cultura, la modernidad y la posmodernidad desde una perspectiva latinoamericana. Uno de los conceptos que ha acuñado es el de "hibridación cultural", fenómeno que se materializa en escenarios donde diversos sistemas se “intersectan e interpenetran”. Y en algunos de sus textos también ha abordado asuntos del mundo del trabajo, en especial en su relación con la empleabilidad de los jóvenes y las nuevas tecnologías.

 

Autor de 14 libros, el profesor García Canclini ha desarrollado la mayor parte de su actividad intelectual en ciudad de México, donde reside desde 1976; y donde se desempeña como investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores, dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México.

 

Una de sus obras más conocidas es Consumidores y ciudadanos, en la que afirma que el consumo, producto de la globalización, ha generado una nueva concepción de ciudadano. También los libros Lectores, espectadores e internautas; Culturas híbridas, estrategias para entrar y salir de la modernidad; Diferentes, desiguales y desconectados.

 

En la entrevista que la Agencia de Información le hizo, el profesor García Canclini habla sobre el mundo del trabajo, los jóvenes y el sindicalismo en América Latina.

 

Hoy se habla mucho del emprendimiento como estrategia de inclusión laboral de los jóvenes. ¿Cómo valora usted ese fenómeno?

 

La condición de los jóvenes ha cambiado considerablemente. Las grandes transformaciones contemporáneas se manifiestan mucho más elocuentemente en la condición juvenil. Por ejemplo: la incorporación en las nuevas tecnologías, la precariedad del trabajo, la capacidad de innovación. A algunos sectores de la juventud los llaman emprendedores, o “trend settings”, que son los que se involucran con las nuevas tendencias tecnológicas, no siempre relacionadas con aparatos sino también con nuevos hábitos de vida, nuevos modos de comunicarse, de trabajar, de organizarse. El fenómeno surge por la aceleración de las innovaciones tecnológicas, pero también culturales; de la posibilidad de un mayor acceso a un caudal de información globalizada, de poder asociarse a emprendimientos más allá de lo local. Tiene lados ambivalentes. Lo positivo es que expande el horizonte y da mayor posibilidad de contrastar la información en fuentes diversas. Gracias a estos procesos los jóvenes hoy tienen más relaciones y repertorios culturales que en el pasado.

 

¿Y lo negativo?

 

Que es un fenómeno también impulsado por la precariedad e inestabilidad laboral, de la necesidad de estar pendientes de un próximo trabajo. El modelo neoliberal de flexibilización de las relaciones laborales, la pérdida de derechos laborales y de seguridad social, la desindicalización, ha generado la posibilidad de trabajar en actividades múltiples. Los jóvenes más capacitados, los que terminan carreras universitarias y manejan el inglés, pueden vincularse con un universo social, económico y cultural más extenso, y en redes que trascienden su lugar nativo, tanto para viajar físicamente o para comunicarse y viajar virtualmente.

 

Y los jóvenes que no tiene esa capacitación, ¿qué opciones tienen?

 

Tiene que ver con las nuevas formas de acceder a la información, al conocimiento, de auto-educarse. Hay muchos jóvenes que no han estudiado en la universidad, o que la abandonan sin terminar la carrera, porque encuentran otras formas de emplearse, de ganar dinero, y en oficios que los apasiona y en los que pueden innovar. La innovación es un componente clave en todos estos procesos de reconfiguración laboral y educativa. Muchos de los conocimientos no se obtienen en la universidad, se tienen con el acceso a la tecnología, a los aparatos y dispositivos, a las fuentes de información y de conocimiento que encuentran en las redes sociales. Para muchos de estos jóvenes se vuelve innecesario seguir en la universidad, se retiran porque consideran inútil ver una cantidad de materias que les dan una información sobre otros aspectos de la sociedad y cultura que no les interesa, por el contrario, no les permiten concentrarse en lo que verdaderamente les interesa. La expresión “trend settings” surgió en Estados Unidos cuando se vio que un alto porcentaje de la población trabajaba en actividades de innovación tecnológica, auto-empleados, en muchos casos desde su casa. Se creó la utopía de que todos deberían auto-emplearse, crear su propio trabajo, y desde allí generar riqueza. Pero por cada Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, o de otros iniciadores de innovaciones en redes sociales y otras aplicaciones tecnológicas, hay millones que no logran dar ese salto, y viven experiencias de desempleo y precariedad. La noción de jóvenes emprendedores, creativos, tiene mucho de ilusión. Oculta y disimula procesos de explotación.

 

¿O será que simplemente a los jóvenes les gusta saltar de un trabajo a otro? ¿Qué ha podido establecer a ese respecto?

 

Estamos en una época en que se ha pasado de las carreras profesionales que duraban toda la vida laboral, a vivir el trabajo por proyectos. Hay una dinámica de movilidad que no siempre es negativa, pero para la mayoría sí implica precariedad y dificultades de insertarse en el mercado de trabajo. Antes teníamos la convicción de que si hacíamos una carrera universitaria y nos especializábamos obteníamos buenos recursos de conocimiento y mostrábamos que éramos capaces de hacer tareas con eficiencia teníamos un futuro asegurado, podíamos llegar a ser gerentes de una empresa, dirigentes, diputados... Pero los jóvenes desde hace por lo menos dos generaciones han interiorizado la experiencia de que no se puede hacer carrera, y que aún quienes logran posicionarse en los mejores puestos tienen la tendencia a cambiar, no solo de empresa sino de oficio y profesión; de moverse a otra actividad más innovadora o que dé mejores ingresos.

 

En una conferencia usted mencionó un logro del emprendimiento en Francia...

 

En Francia desde hace muchos años se habla de esta condición laboral como de intermitentes. Comenzó aplicándose a algunos ramos de la producción artística y cultural, que por su propia naturaleza lo son. Los actores y directores teatrales que producen una obra después de varios meses de ensayo la ponen en cartelera y luego pasan un período sin trabajar, mientras logran articular, ensayar y poner otro proyecto en escena, porque tienen que seguir viviendo con sus familias. Entonces el Estado francés creó un sistema de asistencia para que esas personas recibieran beneficios básicos y tuvieran una cierta continuidad en seguro médico. Algunos de estos beneficios se han ido acabando, o no llegan a todos los que lo necesitan. Pero es otra manera de concebir una solución en un oficio que por su propio carácter es inestable. Claro que esa inestabilidad se ha acentuado para todas las profesiones.

 

¿Qué se puede esperar de los jóvenes que no logran engancharse en el conocimiento ni en la tecnología, y tampoco en el mercado laboral?

 

Hay derivaciones distintas que están por estudiarse. Hay un informe del Banco Mundial que correlaciona estadísticas de desempleo juvenil con la tasa de homicidios en México, y se ve cómo esa correlación crece, sobre todo en el norte del país, en los estados más cercanos a Estados Unidos, donde muchos no logran pasar al otro lado y se quedan del lado mexicano, agrandan el desempleo y la precariedad. Y también muchos desesperadamente recurren a ocupaciones ilegales o paralegales, a la violencia, a formas de participación en redes delictivas. Hay otros que no eligen el camino del delito, quedan en la precariedad, son sostenidos por la familia, a veces por padres que también han perdido sus trabajos y quedan al respaldo de la pensión de los abuelos. Hay quienes tratan de educarse o migrar a otros países. En fin, hay muchas salidas poco estudiadas; salidas reales, aunque signifiquen pérdidas de relaciones familiares, desarraigo de su sociedad y su cultura. Creo que una gran tarea es investigar más por parte de las universidades y los gobiernos.

 

La movilidad e inestabilidad que menciona lleva también a los jóvenes a no pensar en una jubilación, una pensión para la vejez. ¿Cómo ha cambiado en ese sentido la expectativa de los jóvenes?

 

La jubilación es la experiencia terminal, pero la experiencia de precariedad y desposesión de bienes y recursos viene desde mucho antes. Traigo al caso lo que me comentaba hace poco una artista visual mexicana, que tiene dos maestrías, sabe 3 idiomas, pero vive saltando de un trabajo a otro, y también pasa periodos desempleada. Dice que no puede acumular una estabilidad que le permita obtener con qué comprar un carro ni quedar embarazada, y menos una jubilación.

 

¿Cómo el movimiento sindical puede participar o involucrarse en los escenarios de jóvenes con esa movilidad y precariedad laboral?

 

El tema tiene varias o muchas aristas, depende de qué país miremos. Mi apreciación la baso en los países latinoamericanos que más conozco, Argentina y México. En los dos sigue habiendo una minoría de trabajadores sindicalizados. La mayor parte, sobre todo los jóvenes, no pertenecen a sindicatos, y también han interiorizado el hecho de que pertenecer a ellos es muy difícil. Están contentos si consiguen trabajo en un restaurante, en un taller, en una empresa de confecciones. Ya saben que van a ganar poco, y menos si son mujeres, y menos si son más jóvenes; saben también que ese trabajo les puede durar poco y que no tendrán seguridad social. Tienen que ingeniárselas para obtener otras satisfacciones, que no les van llegar por la vía laboral, o no directamente. Los sindicatos tienen el desafío de ampliar el espectro de sus demandas, darse cuenta de que no solo deben reclamar aumentos laborales o beneficios ligados a la empresa y al comercio en el cual laboran, sino otros beneficios complementarios que permitan obtener bienestar.

 

¿Cuál es, o debería ser, el papel de los Estados en relación con ese tema?

 

Los Estados han desmantelado el bienestar de la gente, han dejado a las empresas que manipulen con mayor libertad un conjunto de recursos, de contratos de trabajo que crean desigualdad entre los propios trabajadores, los divide y los excluye. Este desmantelamiento ha llevado a transferir la responsabilidad del Estado a los trabajadores, o a los desempleados que deben conseguir trabajo, a ver qué inventan. Hay que luchar por restablecer cierto estado de bienestar, no podemos confiar a las empresas cuyo objetivo principal es el lucro, y debemos exigirles responsabilidad a los políticos por los que votamos.

 

Una premisa de la que parte el sindicalismo es que éste es un valor de la democracia, necesario para que ésta exista. ¿Cómo ve la construcción de democracia en un contexto en el que los jóvenes no ven en la sindicalización una opción prioritaria?

 

Hay nuevas formas de ciudadanía que están surgiendo, muchas de ellas ligadas a internet, pero también que van más allá de lo digital; formas que facilitan una información más amplia, articulaciones de solidaridad que trascienden la frontera. Al mismo tiempo estos procesos relativizan las formas antiguas de sindicalización y de solidaridad.

 

Finalmente, y ya remitiéndonos a Colombia y al proceso de paz y el posconflicto, ¿podemos esperar más inclusión y oportunidades laborales? ¿Cuál es su propuesta?

 

Me da una gran esperanza que se pueda ya hablar del posconflicto en Colombia. He venido muchas veces en las últimas décadas, he acompañado a varios investigadores que han estudiado este proceso y sé de su complejidad, encuentro relatos que muestran la diversidad de situaciones del conflicto. Me atrae mucho y lo escucho con enorme interés. Lamentablemente no tengo nada para proponer, entre otras cosas porque ahora mismo la situación mexicana está mucho más rezagada, estamos en medio del conflicto, en una etapa cruel, desconcertada por parte de casi todos los actores, especialmente del gobierno y de las fuerzas que deberían contribuir a la solución. Estamos en una situación más fragmentada que la de Colombia, con más carteles, combates y disputas por el territorio entre esos carteles. Así que se me hace difícil decir algo productivo en relación con Colombia. Más bien vengo a escuchar y a entender cómo han llegado a este punto, que parece ser muy promisorio.

 

 

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