Caterine Ibargüen: “Cuba tiene mucho en este oro”

 

Una de las “sobradas”, de las favoritas, de las reinas con antelación del atletismo olímpico de estos Juegos era la triplista colombiana Caterine Ibargüen, doble titular mundial (2013 y 2015), y plata en la edición anterior de Londres-2012. Y lo confirmó en noche perfecta con brinco de 15,17 metros.

 

Sonriente, carismática y muy amable con todos los reporteros que la esperábamos en la zona mixta, la nacida hace 32 años en Antioquia, tuvo un aparte con los periodistas cubanos que la esperábamos en el estadio Joan Havelange, una sede inmensa para el deporte rey.

 

“Cuba ha aportado grandemente a mi preparación y tiene mucho en este oro. Soy el resultado de un excelente trabajo de los entrenadores cubanos desde mi principio: Regla Sandrino, Jorge Luis Alfaro, y hoy Ubaldo Duany”, comenzó su diálogo la poseedora de la novena mejor marca de todos los tiempos (15,31, logrado en 2014).


“Le debo mucho a ese país, desde la parte psicológica hasta mi amor por el atletismo. Y ahora estoy súper agradecida porque sin Duany y sin esas personas que te mencioné, que se han convertido parte de mi vida y mi proceso, no fuera lo que soy hoy”, apuntó.


Sobre el cambio de dominio de esta especialidad, de Europa a América, coincidió que el resultado de los últimos años lo dice todo. “Tenemos ahora todos los mayores títulos en esta área y hay que seguir trabajando fuerte para que no solo sea el triple salto, sino otras pruebas”.


Sobre la marca registrada comentó: “Este era mi sueño más anhelado. Lo único que esperaba era la medalla de oro, ese era el gran trabajo. Luego los objetivos fueron creciendo y queríamos seguir saltando y aumentado la distancia, pero el gran objetivo era el título y lo conseguimos”.


Muy entusiasmada sobre la posibilidad de haber ganado en los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Sudamérica señaló: “Haberse celebrado en esta área le dan más importancia a mis resultados, porque pocos podemos vivir una cita como esta y si además estamos cerca de casa, pues contamos con el apoyo de gente colombiana que vino a verme y eso me hace sumamente feliz”.


Antes de la despedida y aprovechando el detalle que había tenido con nosotros, le soltamos la pregunta inesperada: ¿visitarás a Cuba este 2016? “Sí, seguro. Pienso ir antes de que acabe el año porque es uno de los países que más me gusta y quiero compartir este oro con ustedes”

 

 

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Una oleada de "fuera Temer" persiguió al presidente interino en el inicio de los JO

"Luego de este espectáculo maravilloso, declaro abiertos los Juegos de Río, celebrando la 31ª Olimpiada de la era moderna". La frase proferida por el presidente interino Michel Temer duró menos de los 10 segundos previstos. Pero cuando iba por la mitad ya estaba sepultada por una silbatina que alcanzó 105 decibelios y duró casi el triple.

 

Él debería haber empezado la frase con "Declaro abiertos", pero decidió romper el riguroso protocolo por cuenta propia. De todas formas, no fue la primera ruptura de la noche: antes, al principio de la ceremonia, sólo se mencionó la presencia del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach. Contrariando el procedimiento supuestamente de rigor extremo, no se mencionó el nombre del presidente del país donde se realizan los Juegos. Hubo otra novedad más: en ningún momento las pantallas gigantes instaladas en el estadio Maracaná mostraron la figura de Temer. Fue como si él no estuviese donde estaba.

 

La razón obvia: mencionarlo sería despertar una oleada de abucheos y silbidos que empañaría el espectáculo.

 

En un primer momento se comentó que la omisión se debió a un pedido del gobierno brasileño. Luego asesores del interino dijeron que la iniciativa fue del COI.

 

Nadie pudo impedir, en todo caso, que al final de la ceremonia explotase otra fuerte oleada de gritos de "Fuera, Temer".

 

El cartelito de Veloso

 

Caetano Veloso, una de las estrellas máximas del espectáculo inaugural, divulgó por redes sociales, luego de su presentación, una foto cargando un cartelito donde se leía "Fora Temer".

 

Ninguna sorpresa: a ejemplo de la casi totalidad de la especie artística y cultural brasileña, Caetano también se opone al golpe en marcha. Con él coinciden, de acuerdo con un sondeo de opinión pública divulgado ayer, 79 por ciento de los brasileños, que declararon rechazar Temer, mientras escasos 14 por ciento de los entrevistados aprueban su permanencia.

 

Nada, en todo caso, parece suficiente para impedir que el golpe institucional en marcha esté consumado a fines de este mes. Lo que pasará después, en las calles, nadie sabe.

 

Las protestas empezaron hace dos días, cuando la antorcha olímpica llegó al estado de Río. A medida en que los conductores de la antorcha se acercaban a la capital, aumentaban las medidas de seguridad.

 

En una ciudad vecina a Río, el conductor en turno, un cantante de "escuela de samba" del carnaval, no tuvo dudas: bajó sus pantalones para mostrar, pintadas en las nalgas, las palabras “Fora Temer”. Fue detenido en el acto, pero la imagen fue a parar a las redes sociales y ha sido un éxito inmediato.

 

Ayer, por la mañana, una manifestación en la playa de Copacabana cerró la avenida al borde del mar y forzó otro caso inédito en la historia de los Juegos Olímpicos: se hizo necesario cambiar el trayecto previsto para el desfile de la antorcha. A eso de las dos de la tarde soleada y amena, seis horas antes de la ceremonia de inauguración, ya había centenares de manifestantes en la entrada del Maracaná, protestando no sólo contra el golpe en marcha y el interino Temer, sino también contra la realización de la justa.

 

La policía disparó bombas de efecto moral para dispersar a los manifestantes. En San Pablo, los que se reunieron para criticar a Temer y la realización de los "juegos de excepción" tuvieron peor suerte: fueron duramente reprimidos por la policía local.

 

Temer llegó al Maracaná 15 minutos antes de que la ceremonia empezara. Venía de una recepción ofrecida en la sede de la representación del Ministerio de Relaciones Exteriores en Río, que reunió alrededor de 500 invitados. Menos de 10 por ciento de los presentes eran jefes de Estado o de Gobierno. La confusa situación política vivida en Brasil, con una presidenta electa por 54 millones de votos apartada de su cargo mientras es juzgada por 81 senadores, y con su lugar ocupado interinamente por un vicepresidente, que hasta hace poco era puramente decorativo, provocó que los Juegos Olímpicos realizados en Brasil concentraran el menor número de mandatarios de la historia reciente. Contra el centenar que estuvo en la edición anterior, en Londres, ahora menos de 40 han comparecido. Presencias de destaque han sido las del francés François Hollande, el argentino Mauricio Macri, el primer ministro italiano Matteo Renzi y poco más. La gran atracción de la recepción, sin embargo, no fue ninguno de ellos, sino Juliana Awada, la esposa de Macri.

 

Policías en la playa

 

Se espera que las manifestaciones contra Temer y el golpe en curso sean la tónica callejera mientras duren los Juegos. E igualmente se espera que, pese a todo el despliegue de fuerzas de seguridad –hay casi 80 mil hombres esparcidos por las calles de la ciudad, en un escenario rocambolesco en que soldados fuertemente armados surgen, en las playas, al lado de muchachas escasamente vestidas– seguirán los casos de violencia.

 

El mayor espectáculo deportivo del planeta apenas empezó, pero la delegación de periodistas chinos ya se vio en medio de un violento tiroteo entre traficantes y policías; el equipo de la televisión italiana fue asaltado en un barrio bohemio del centro de Río y muchos atletas sufrieron robos dentro de la misma Villa Olímpica.

 

Si no se cumplió el protocolo en la ceremonia inaugural, se cumple el duro protocolo de vivir en una ciudad abandonada a su propia suerte.

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Orden, progreso y protesta en los Juegos de Río
Los contrastes se agravaron en las últimas semanas a medida que tanquetas militares y helicópteros artillados redoblaron su presencia en los barrios periféricos. El retorno de los militares a los morros marca una nueva fase en la lucha contra los narcos y los pobres.

 

Desde Río de Janeiro

 

Orden, progreso y abucheos. Todo el mundo da por seguro, incluso el propio Michel Temer, que hoy habrá una silbatina de reprobación contra su gobierno durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. “Estoy preparadísimo” para recibir la repulsa del público reconoció el gobernante en ejercicio desde mayo pasado luego del putch parlamentario que expulsó del Palacio del Planalto a Dilma Rousseff, la presidenta electa sometida a un impeachment que se tramita en el Senado.

 

Unos 3 mil millones de telespectadores asistirán al show de esta noche en el Maracaná, en el que será montado un sistema de sonido para “disimular” los eventuales silbidos contra Temer, con el propósito de evitar el bochorno internacional, reveló el diario Folha.

 

A través de una mordaza desinformativa avalada por las empresas periodísticas, el nuevo sistema político insiste en mostrarse como “democrático” ante la opinión pública brasileña, pero será difícil que ese dispositivo logre engañar por completo a toda la prensa mundial.

 

Ni a la comunidad diplomática, donde ya están advertidos de las anomalías democráticas de las que adolece el Brasil post Dilma.

 

Como lo indica el hecho de que menos de 50 presidentes y jefes de gobierno estarán este viernes en el palco oficial, menos de la mitad de los que participaron en la fiesta inicial de los Juegos de Londres de 2012. La mayoría de los presidentes latinoamericanos no viajará a Río, al igual que los líderes del grupo Brics, advertidos del nuevo rumbo que adoptó la política externa tras el desalojo de Dilma y el PT del gobierno.

 

Otro síntoma de la fractura institucional serán las ausencia seguras de Rousseff y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y los faltazos probables de sus colegas, Fernando Henrique Cardoso, José Sarney y Fernando Collor de Mello. Y más allá de lo que suceda dentro del Maracaná, fuera del estadio seguramente habrá actos de protesta.

 

Desde su última trinchera, el Palacio de Alvorada, Dilma instó a la militancia democrática a que salga a la calle para denunciar el impeachment horas antes de la fiesta que marcará el inicio de los Juegos en Río, hacia donde ayer viajaron miembros de varias organizaciones sociales.

 

“Vamos a tener un gran acto aquí, denunciando a todo el mundo el golpe” prometió ayer Marcelinho Rodrigues, de la Central Unica de los Trabajadores, frente al hotel cinco estrellas Copacabana Palace.

 

El Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, dirigido por Guilherme Boulos, y los Campesinos Sin Tierra, coordinado por Joao Pedro Stédile, anunciaron protestas en la Ciudad Maravillosa y militarizada, ocupada por decenas de miles de efectivos del ejército y la policía prestos a cumplir la nueva Ley Antiterrorista, por la cual un manifestante provisto de un cóctel Molotov puede ser preso bajo el cargo de poner en riesgo la seguridad nacional.

 

Antes de viajar Río para pronunciar las palabras de apertura de los Juegos, Temer habló ante generales y almirantes a los que expresó su confianza, durante un discurso en el que enalteció la importancia de la “disciplina y la jerarquía”, como requisitos del nuevo orden autoritario en gestación. Y pronunció el lema “orden y progreso”, el eslogan que se repite en todos los anuncios oficiales sobre las Olimpíadas, evocando el lenguaje y los valores de la dictadura.

 

Estos juegos serán un momento fundacional de la nueva era política que se cristalizará con la probable destitución de Dilma.

 

En los años 70 el gobierno militar asociado a la cadena Globo desarrolló un sofisticada máquina de propaganda que sacó provecho de las gestas deportivas. “Brasil ámelo o déjelo” era una de las consignas propaladas para exaltar el patriotismo verde oliva a caballo de la Copa del Mundo conquistada por la selección de Pelé en México.

 

Ayer los jugadores de la selección china de básquet quedaron atrapados en un tiroteo en la zona norte de Río, donde continúa la guerra urbana entre los narcos, y la de éstos contra la policía, ahora apoyada por el ejército.

 

El retorno de las fuerzas armadas a los morros para garantizar la seguridad olímpica tal vez sea el preludio de una nueva fase de militarización de la guerra de baja intensidad contra los narcos, pero al mismo tiempo contra los cerca de 1,6 millones de pobres que habitan esas barriadas.

 

Los contrastes de Río de Janeiro se agravaron en las últimas semanas a medida que tanquetas militares y helicópteros artillados redoblaron su presencia en los barrios periféricos.

 

Un chico de seis años fue fotografiado esta semana mientras dormía en el patio de una vivienda humilde de la favela Complexo do Alemao, el único lugar relativamente seguro de la casa, ubicada en una zona donde hay enfrentamientos armados casi diariamente.

 

La madre del chico y otros vecinos se quejaron de los ataques indiscriminados de las fuerzas de seguridad, mientras Amnistía Internacional denunció el aumento del 40 por ciento de asesinatos policiales, en lo que caracterizó como una política deliberada para imponer el terror antes de los Juegos.

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Viernes, 05 Agosto 2016 07:17

A un paso de la destitución

A un paso de la destitución
El nuevo oficialismo del interino Temer no apoyó a los peritos del Senado ni al fiscal Iván Marx, que indicaron que Rousseff no tuvo responsabilidad en la remodelación de las prioridades de gastos del presupuesto.

 

 

La comisión de juicio político del Senado brasileño aprobó por 14 votos contra 5 y giró al plenario de la Cámara alta el informe que recomienda la destitución del cargo de la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, por supuestas irregularidades en la distribución de recursos del presupuesto 2015. El informe será recibido por el plenario del Senado el próximo martes, día en el que se iniciará un trámite que debe terminar a fin de mes, luego de los Juegos Olímpicos Río 2016, con una votación clave en la cual se define el futuro de Rousseff.

 

En una sesión donde no faltaron gritos, nervios e interrupciones, los senadores discutieron sobre la legalidad del informe, calificado como fraude y golpe por parte del Partido de los Trabajadores y sus aliados. “Esperemos que después de este proceso existan chances para pacificar el país”, dijo Raimundo Lira, titular de la comisión especial de impeachment, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), la misma fuerza política del presidente interino, Michel Temer, vicepresidente de Rousseff que se pasó a la oposición y apoya el juicio político.

 

El informe acusatorio realizado por el senador Antonio Anastasia, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado del interinato de Temer, indica que Rousseff incurrió en ataque a la Constitución por valerse de decretos de contingencia presupuestaria, sin autorización del Congreso, y de reorganizar partidas de dinero para hacerles frente a los programas sociales agrícolas. “Este proceso es una farsa, un proceso golpista de los que perdieron las elecciones desde 2002; se está juzgando a una presidenta inocente en base a supuestas irregularidades contables que ni siquiera eran responsabilidad de ella”, dijo el senador Humberto Costa, del Partido de los Trabajadores (PT).

 

Costa comparó la votación en el Senado con el guiño que los generales les dieron a los golpistas de 1964, en referencia al levantamiento militar que en aquel año destituyó y empujó al exilio al presidente laborista Joao Goulart e instaló una dictadura que se mantuvo hasta 1985. “Ahora no hay tanques en las calles, apenas en Río de Janeiro, cuidando de los Juegos Olímpicos”, le respondió el senador Cristovam Buarque, ex ministro de Luiz Inácio Lula da Silva en 2003, quien dijo que no le importará ser acusado de golpista porque ahora forma parte de la base de apoyo a Temer. “La historia le reserva el mote de golpista”, dijo, por su parte, un encendido Lindbergh Farias, del PT, defensor de Rousseff y quien en 1992 fue uno de los jóvenes que comandaron las protestas callejeras universitarias para la renuncia de Fernando Collor de Mello, también objeto de juicio político en la época.

 

“Este es un golpe frío, sin tanques, que les da la mano a Temer y a los perdedores en las elecciones para aplicar una política contra las conquistas sociales y laboristas”, sostuvo Farias, en medio de réplicas de los que respaldan el juicio político.

 

El nuevo oficialismo de Temer no apoyó a los peritos del Senado ni al fiscal Iván Marx, que indicaron que Rousseff no tuvo responsabilidad en la remodelación de las prioridades de gastos del presupuesto.

 

“Estos delitos graves no pueden quedar impunes. Crímenes cometidos en nombre de un proyecto político, un fraude fiscal. Brasil ruega poner fin a este proceso; no se puede esperar más”, sostuvo por su parte Cassio Cunha Lima, del PSDB, ex gobernador del estado de Paraíba.

 

El próximo martes el plenario del Senado se reunirá para acoger el documento votado en la comisión tras cien días de sesiones. El martes, el Senado deberá votar si recibe el informe, por mayoría simple, algo que se da por descontado, y a partir de ese momento se encaminará el trámite hacia la votación final, que deberá llevarse a cabo el 29 de agosto. Para destituir a Rousseff, deberán votar afirmativamente al menos dos tercios de los legisladores (54 votos de los 81 senadores), un número difícil de evitar para la mandataria ya que con 55 votos fue suspendida del cargo el 12 de mayo, cuando Temer asumió.

 

El PT, el Partido Democrático Trabalhista (PDT) y el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), más la ex ministra de Agricultura Katia Abreu, del PMDB, fueron los defensores de Rousseff en la comisión, que terminó sus trabajos tras cien días, en plena crisis política en el país.

 

La senadora Abreu llegó a decir que si Temer creía que el primer gobierno de Dilma estaba mal, debió haberse bajado de la candidatura a vice en la reelección. “El motivo de todo esto es clasista, quieren proscribir a Lula”, dijo el senador Farias, mientras que Alvaro Dias, del Partido Verde, pro Temer, afirmó que la búsqueda de decencia reflejada en las manifestaciones populares le dieron apoyo al juicio político.

 

La votación se produjo un día antes de las manifestaciones previstas en Río de Janeiro contra Temer por parte de movimientos sociales y sindicales, en paralelo con la inauguración de los Juegos Olímpicos 2016 que deberá hacer en el estadio Maracaná el interino Temer, acompañado por al menos 42 jefes de Estado.

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Los Juegos Olímpicos de Rio, más que competencias.

 

Los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, que inician el próximo 5 de agosto, seguramente serán, hasta el momento, los de mayor rendimiento deportivo para Colombia.


Así lo permite anticipar los 147 los deportistas clasificados, que superan en cerca de un 50 por ciento los 104 clasificados a Londres 2012 (http://bit.ly/2akE8sb), además del buen momento que atraviesa el deporte nacional. Si la lógica funciona, por tanto, en estas justas serán superadas las 8 medallas (1 oro, 3 plata y 4 bronce) alcanzadas en territorio Ingles, hecho que sin duda hará vibrar a todos y todas los colombianos que disfrutamos del deporte.

 

 

Mucho más que deporte

 

Sin embargo debemos recordar que el deporte no se reduce a las competencias, y que encierra toda una serie de aspectos económicos, sociales, personales, etcétera, reflejo de las dinámicas más amplias bajo las que opera la política, la economía y la sociedad en general, tanto a nivel local como global.

 

De esta manera, con la intención de procurar una visión más amplia del deporte, existen algunos elementos que vale la pena resaltar sobre las próximas justas olímpicas

 

1) En esta edición de los juegos se competirá en 42 modalidades deportivas, amplia muestra para apreciar la diversidad corporal que posbilita el deporte. En un sentido amplio, es la posibilidad de observar las capacidades del cuerpo humano y las formas físicas que este adopta según los esfuerzos físicos a los que es sometido.

 

La relevancia de esta posibilidad reside en que, de cierta forma, contribuye a desmitificar la idea de que el cuerpo “atlético” (y en relación a éste conceptos como “saludable”) se reduce a aquellos que normalmente son promocionados por los medios de comunicación. Revalorar dicha idea no solo nos permitiría ser más abiertos a la hora de juzgar a una persona por su físico, sino que es saludable desde el punto de vista deportivo y de la medicina, dado que en muchas ocasiones –sobre todo deportistas aficionados–, con intereses más estéticos que deportivos, recurren a suplementos nutricionales (proteínas en polvo por ejemplo) que no son necesarios para su carga física, y sí les pueden llegar a generar problemas de salud. Ello por no hablar del uso de esteroides anabólicos, de los cuales son conocidas las consecuencias y efectos secundarios que conllevan.

 

2) Hay que anotar que la competencia es solo la prueba de las habilidades adquiridas por el deportista durante su entrenamiento. Y aunque en la victoria tenga mucho que ver el tipo de apoyo brindado por el público, las instalaciones, etcétera, nunca debe menospreciarse el empeño de los deportistas para llegar a las justas, aunque no logren la victoria. Después de todo, aquellas personas que logran llegar a unos Olímpicos integran parte del grupo de los mejores exponentes del deporte a nivel internacional. Y en el caso de los más jóvenes, una participación sin medalla se convierte en la posibilidad de adquirir experiencia para una próxima participación.


Vivimos en un mundo en el que soñamos y pensamos en el corto plazo (el extractivismo que hoy afecta las economías y –la salud– de la región y del mundo es un ejemplo de esto), por lo cual olvidamos que el éxito, y de cierta forma la plenitud, se alcanzan tras un largo esfuerzo. Igualmente los títulos y menciones (deportivos, académicos...) están tan sobrevalorados que muchas veces consideramos que no poseer uno le resta valor a una persona.


Estas justas también son, entonces, una posibilidad para repensar la manera cómo vemos al mundo, incluidos nosotros en él.

 

3) Los Juegos Olímpicos (JO) constituyen todo un despliegue de esfuerzo y formas deportivas y corporales, además de técnica audiovisual, que seguramente disfrutaremos amenamente a través de una pantalla. Pero cuando así suceda no debemos olvidar que las favelas de Rio pasan una difícil situación, pues la represión policial sobre sus pobladores, incrementada desde que Rio fue elegida como sede de los Juegos 2009, ha conllevado la muerte de decenas de sus pobladores, así como el desplazamiento de otro tanto.

 

Un dato escándaloso: desde el año en cuestión 2.500 personas han perdido la vida a manos de la policía, y solo en 2015 el mismo cuerpo represivo ha terminado con la vida de 645 personas, el 77.2 por ciento de los afectados era de raza negra o mestizo.

 

PD: Frente a esta situación también cabría preguntarse por el papel que jugara el evento en medio del conflicto provocado por el impeachment de Dilma Rousseff.

 

Para profundizar ver los siguientes links: http://bit.ly/2aacyhE , http://bit.ly/2ai3o3y , http://bit.ly/2ajXEuW

 

4) Por último, resaltar que este año los JO vuelven a ser, de manera evidente, escenario de las luchas geopolíticas entre las potencias mundiales. En esta ocasión, mientras tropas de la Otan continúan en la frontera Rusa, la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) excluyó de estos juegos a 100 atletas rusos acusados de dopaje, investigación iniciada luego de los juegos de invierno de Soachi (2014).

 

El veto a los deportistas rusos se dio luego de que la IAAF revisara la solicitud individual de 68 atletas para participar en los Juegos, entre ellos Yelena Isinbayeva doble campeona Olímpica de salto con perdiga. La única solicitud aceptada fue la de Darya Klishina quien competirá en salto largo.

 

La decisión de la IAAF deja bastantes dudas ya que, como en el caso de la doble campeona, no existe historial de dopaje. Además, el Comité Olímpico Internacional (COI) como la IAAF, conocían desde hace años las sospechas que recaían sobre los atletas rusos, sin embargo no hubo amonestaciones ni llamado de atención alguno. Si a ello le sumamos el hecho de que el COI llegó a evaluar la expulsión de Rusia de los juegos (petición elevada por la Agencia Antidopaje de EE.UU antes del veredicto de la IAAF) y recordamos que este mismo organismo se hizo el de la vista gorda en otros casos de sospecha de dopaje, podemos concluir que en la decisión de excluir a la totalidad de los atletas rusos de los Juegos de Rio intervinieron más elementos que el simple olimpismo

 

Para profundizar ver: http://bit.ly/2aRKIIT , http://bit.ly/2a7d2tH , http://bit.ly/2a7daZU

 

Como sea, ahora toca relajarse, contemplar, valorar, gozar, aprender.

 

 

 

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La monumental estatua del Cristo Redentor, de 30 metros de altura, en primer plano; al fondo, Maracaná iluminado por el ensayo de la ceremonia inaugural

 

Río 2016

Una cola kilométrica serpenteaba en torno al estadio modernizado de Maracaná la noche del domingo. Miles de invitados esperaban a ver el ensayo de la ceremonia de apertura olímpica. Eran mucho más humildes que los miembros de la familia olímpica y demás vips que asistirán a la inauguración de verdad el próximo viernes. “No entiendo; me dijeron que sólo habría 3.000 personas y que entraríamos rápido”, dijo uno de los 80.000 voluntarios olímpicos, inconfundibles por sus camisetas amarillas y zapatillas verdes. Había venido de la India para prestar sus servicios gratuitamente al Comité Olímpico Internacional (COI) y sus socios de marcas multinacionales. Ni tan siquiera había vendedores ambulantes para comprar una cerveza Bohemia y matar el tiempo, o quizás una mazorca de maíz o un sándwich de tapioca. “Está prohibido vender en los alrededores del estadio”, dijo un voluntario que señalaba el lejano fin de la cola con un enorme dedo hinchable al estilo de Disneyland. Claro, este es territorio reservado para Coca-Cola, el patrocinador mas antiguo de los cinco anillos.


Lo que nadie sabía es que la demora podía tener que ver en realidad con el fracaso del modelo de externalización y privatización adoptado por el nuevo gobierno conservador y el elemento esencial del modelo olímpico de iniciativa privado-pública del alcalde de Río, Eduardo Paes. A principios de julio, el Gobierno federal había contratado a una empresa privada por 17 millones de reales (unos 5 millones de euros) para operar las máquinas de seguridad de rayos X, los detectores de metales y para registrar las bolsas en las entradas del estadio olímpico. Sería un buen ejemplo –calculaba el Gobierno que ha sustituido a la destituida presidenta de izquierdas, Dilma Rousseff– para ver cómo funcionaría la nueva ley de externalización privada de trabajos públicos, a punto de aprobarse en el Congreso.


Pero la empresa seleccionada en el precipitado concurso, Artel Recursos Humanos, con sede en el sur de Brasil, pronto descubriría lo difícil que resulta encontrar a miles de personas dispuestas a trabajar por menos de nueve euros al día. Intentó subcontratar parte del trabajo con otra empresa dedicada al nuevo negocio de externalización, Simetria. Pero no fue posible. La semana pasada, a última hora, el Gobierno tiró la toalla y llamó al ejército y la policía militar. Ahora, miles de soldados y policías hacen el trabajo. “A mí me ha venido bien porque me van a pagar 20.000 reales –unos 6.500 euros– hasta el final de los Juegos (el 21 de agosto)”, dijo un policía militar jubilado de 54 años que operaba la máquina de rayos X en el estadio Maracaná. “Me avisaron por correo electrónico la semana pasada”, añadió.


Los viejos militares hacían un buen trabajo en el estadio el domingo pero en tan poco tiempo debe de ser difícil reorganizar el sistema y, aún más, dado el miedo al terrorismo que recorre la ciudad. “A mí me preocupan los lobos solitarios; podría ser cualquiera”, decía Marilla, fisioterapeuta de 49 años, señalando las caras de póquer en la cola. Si esta improvisación de última hora parece un buen ejemplo de la forma caótica de hacer las cosas en Brasil, no es así. En los Juegos de Londres en el 2012, pasó exactamente lo mismo. El gobierno privatizador de David Cameron había contratado a G4S, la empresa más grande del mundo en seguridad privada, para fichar a mas de 10.000 trabajadores para tareas de seguridad como registrar bolsas y operar las máquinas de rayos X. El Estado británico pagó 458 millones de libras a G4S y contaba con que el sector privado haría mejor y más barato lo que el sector público siempre había hecho. Pero menos de dos semanas antes del inicio de los Juegos, G4S anunció que no había logrado contratar a los empleados necesarios, en parte porque sólo pagaba unos 10 euros por hora. La crisis quedó resuelta gracias al despliegue de miles de soldados. “Es una tendencia en el capitalismo olímpico: el Estado rescata a las empresas privadas cuando estas se colapsan bajo la presión”, resume Jules Boykoff, autor del nuevo libro sobre los Juegos Olímpicos Power games.


Mientras las colas se alargaban delante del nuevo Maracaná de elite, ya carente de su famosa gradería popular, el Geral, los bomberos (un servicio militar en Brasil) esperaban por si los temores a un atentado resultasen fundamentados. Pero los recortes del quebrado estado de Río han dejado estos servicios esenciales en condiciones precarias. “Suspendieron nuestros salarios durante un mes; hoy llevo diez horas trabajando sin comer”, se quejó un bombero.

 


Atraco a la chica de Ipanema

 

En Londres 2012, Danny Boyle, el director de Slumdog Millionaire, película sobre una favela en Calcuta, se atrevió a diseñar una ceremonia de inauguración olímpica subversiva con una suerte de historia popular del Reino Unido que molestó a diversos ministros de Cameron al incluir un homenaje a los sindicatos británicos y un baile de celebración por la sanidad pública.


A juzgar por el ensayo del domingo, la ceremonia de apertura para Río 2016, de tres directores de cine, entre ellos Fernando Meirelles, autor de Ciudad de Dios, es bastante más conservador en su planteamiento. Cuenta la historia oficial de Brasil sin grandes sorpresas. Hay una homenaje previsible a la bossa nova , Garota de Ipanema, de Tom Jobim, aunque al menos se permite un desenlace sorprendente en el cual la chica es víctima de un arrastao –robo colectivo por parte de jóvenes favelistas frecuentes en las playas opulentas de Río¬–. En otra escena, el avión de Santos Dumont –que según se insiste en Brasil voló antes que el de los hermanos Wright– sobrevuela el escenario. Un baile hermoso de indígenas que tejen formas geométricas con cables iluminados queda interrumpido cuando arriban las carabelas portuguesas. Pero la llegada de cinco millones de esclavos ocupa el mismo tiempo y espacio que un exagerado homenaje a los inmigrantes japoneses. Una escena de carnaval en los setenta al son de Jorge Ben Jor hace pensar que sería mejor volver en febrero. Se acierta más en la representación del levantamiento de las enormes metrópolis de Sao Paulo y Río mediante un baile de trabajadores de la construcción que trepan los rascacielos al son de la canción Construçao de Chico Buarque. Fernando Meirelles explicó que “hemos gastado una pequeña parte de lo que se gastó en Pekín o Londres, lo cual está bien porque hay cosas más importantes en las que gastar en Brasil”.

 

 

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“No somos basura, somos personas”: habitantes de las favelas en Río de Janeiro ante represión y desalojo por Olimpiadas

En Río de Janeiro, previo al inicio de los Juegos Olímpicos la situación cotidiana son los desalojos, la represión policiaca, las ejecuciones extrajudiciales y la impunidad ante la seguridad que se despliega previo el evento: “No estoy en contra de las Olimpiadas, pero sí en contra de que se utilice un megaevento para excluir y empeorar la vida de las personas que ya viven en una precariedad inmensa”, dice una ciudadana brasileña.

 

Peluches que simbolizan los tractores que han arrasado, estos últimos dos años, con cientos de favelas en Río de Janeiro. Un puzzle que recompone el coche tiroteado 111 veces por la Policía Militar en el que fueron asesinados cinco jóvenes del suburbio de Costa Barros, zona norte de Río de Janeiro. O sandalias con la estampa de negros siendo cacheados por su color de piel de camino a la playa. Estos son algunos de los polémicos “anti-souvenirs” olímpicos creados por el humorista y artista brasileño Rafael Puetter, conocido como Rafucko. Instantáneas cotidianas para el conjunto de la sociedad brasileña y que muestran el grado de represión policial existente en la inminente sede olímpica.

 

La brutalidad policial desangra el estado de Río de Janeiro, cuya mortandad se cobró la vida de 645 personas solo en el año 2015: el 77.2 por ciento era de raza negra o mestizo. En concreto, el año pasado, uno de cada cinco homicidios en la ciudad fue cometido por policías en servicio. En lo que va de 2016, más de 100 personas ya han sido asesinadas por estas fuerzas armadas, en su mayoría jóvenes negros y procedentes de las favelas, según denuncia Amnistía Internacional.

 

Esta realidad de muerte e impunidad, reservada a las áreas más desfavorecidas de la Ciudad Maravillosa, no parece que vaya a mejorar de cara a las Olimpiadas, en las que se espera que unos 85.000 agentes —entre policías y militares— garanticen la seguridad pública.

 

“Cuando Río fue galardonado con los Juegos Olímpicos en 2009 las autoridades prometieron mejorar la seguridad para todos. En lugar de ello, hemos visto 2.500 personas asesinadas por la policía desde entonces y muy poca justicia”, afirma Atila Roque, director de Amnistía Brasil. Este clima de impunidad bajo el que, según la ONG, en numerosas ocasiones se esconden ejecuciones extrajudiciales, es también denunciado por la organización Human Rights Watch en su último informe. Según este estudio, las amenazas a testigos o las alteraciones del escenario del crimen añadiendo pruebas falsas son algunas de las prácticas habituales para encubrir el uso ilegal de la fuerza letal.

 

Voces desde las favelas

 

“No voy a tener tiempo de animar a Brasil en los Juegos. Estaré atenta y preocupada con mi familia y con los habitantes de (la favela de) Manguinhos por causa de la violencia policial. Para los pobres, lo que nos queda es un legado de dolor, sangre y lágrimas”, escribió hace unos días para la columna feminista #AgoraÉQueSãoElas (“Ahora son ellas”), del diario Folha de Sao Paulo, la pedagoga Ana Paula Oliveira desde la sede de la ONU en Ginebra, Suiza.

 

Oliveira ha viajado desde Río hasta Europa con la única misión de denunciar ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU las consecuencias fatales que tales megaeventos ocasionan en la vida de sus ciudadanos más humildes. Denunciar la militarización de sus barrios y hogares, la exclusión a la que son sometidos con el fin de mostrar “una ciudad bonita” a los turistas o la muerte de cientos de jóvenes de las favelas. Ella lo ha vivido en primera persona. Su propio hijo fue asesinado por la policía militar un mes antes del Mundial de Fútbol, en mayo de 2014.

 

“Es verdad que estar en Europa ya es una gran victoria, es salir de la favela hacia el mundo con la responsabilidad de representar a millares de madres. Para nosotras, que vivimos en la invisibilidad, poder dar voz a nuestros niños es muy importante. Tengo la esperanza de que las personas escuchen lo que tengo que decir y se empeñen en cambiar esa realidad”, continúa Ana Paula. Una realidad de crímenes impunes y violaciones de derechos que hoy busca oídos.

 

La atención mediática que toda Olimpiada genera es uno de los pocos factores positivos con los que Theresa Denise Williamson, fundadora de la ONG Catalytic Communities , se complace: “Nunca antes la sociedad civil carioca ha estado tan fuerte, informada, consolidada y unida. La visión internacional de lo que es Río ahora se asemeja más con la realidad de la ciudad, lo que creará un estímulo de cambio entre una élite muy preocupada con su reputación en el extranjero”, afirma Williamson, quien también lucha por transformar esa imagen internacional a través del medio alternativo RioOnWatch, donde da visibilidad a lo que sucede en las favelas.

 

Otras formas de violencia

 

“Las personas a veces piensan en el pobre como basura que debe ser retirada. No somos basura. Somos personas con derechos que tienen que ser respetados”, explica una orgullosa María da Penha, símbolo de resistencia de la comunidad Vila Autódromo. Esta favela, colindante con el Parque Olímpico, ha visto su población reducida de 600 a 20 familias en apenas dos años. Pocos vecinos lucharon por su derecho de permanencia, los mismos pocos que hoy pueden celebrar que se quedan. La mayoría aceptó una indemnización o se mudó al complejo ocupacional Parque Carioca.

 

Un incierto tira y afloja que, lejos de ser una excepción, se repite en muchos otros asentamientos irregulares amenazados por la hambrienta reestructuración y revalorización urbana que asolan la ciudad. Comunidades históricas como la Favela do Sambódromo, Vila das Torres o Largo do Campinho ya han sido demolidas. Otras, como la Vila União de Curicica o la Colonia Juliano Moreira —esta última amenazada por el trazado de la novedosa BRT Transolímpica, un carril exclusivo para autobuses exprés— han sido mermadas poco a poco.

 

Las páginas del último dossier del Comité Popular de Río de Janeiro para la Copa Mundial y las Olimpiadas denuncian que al menos 4.120 familias han sido desalojadas de sus casas y 2.486 han vivido bajo esa amenaza por proyectos relacionados directa o indirectamente con los Juegos.

 

“Debido a estos desalojos muchos niños están viviendo en condiciones deplorables: sin acceso a agua, infraestructuras o posibilidad de ir a la escuela. Esto significa que podrían convertirse en víctimas de explotación, trabajo infantil o violencia sexual”, alerta la Federación Internacional de ONG Terres de hommes, centrada en los derechos de los niños. El fantasma del velado turismo sexual, que ya repuntó durante la Copa del Mundo, junto al flagrante trabajo infantil —que afectaba a 554 mil niños de entre 5 y 13 años en todo Brasil, según datos de 2014— constituyen, una vez más, los principales miedos.

 

Tampoco acaban aquí las violaciones de derechos humanos relacionadas con los Juegos Olímpicos. La misma organización denuncia que también se están produciendo desapariciones de personas sin hogar en algunos de los espacios públicos donde se celebrarán competiciones deportivas. En solo dos meses, de diciembre a febrero de 2016, unas 209 personas sin hogar han sido retiradas y 869 detenidas, según datos de la Secretaria de Estado.

 

“No estoy en contra de las Olimpiadas, pero sí en contra de utilizar un megaevento para hacer higienización social; para excluir y empeorar la vida de las personas que ya viven en una precariedad inmensa”, concluye con indignación Nathalia Silva, vecina de la combativa Vila Autódromo. “Hay que acabar con esa podredumbre oculta tras los Juegos”.

 

Texto publicado en El diario.es

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Los Juegos Olímpicos: proeza, belleza y destreza
 
En agosto de este año los aficionados al deporte tienen otra cita: los Juegos Olímpicos de Rio 2016, en donde una vez más los deportistas de más de 35 disciplinas lucharán por vestirse de gloria deportiva. Juegos Olímpicos herederos de los antiguos, aunque no son tan populares ni representantes genuinos de los deseos de los pueblos de fraternidad, inclusión y diversidad. Hoy debe preguntarse si el deporte puede aportar a resolver problemas de disciplina, higiene, voluntad y tolerancia, como en los antiguos juegos. En estas notas un acercamiento a la historia de los Juegos Olímpicos.

 

El origen de los Juegos Olímpicos es la mezcla de mitos y realidades. Cuenta Hesíodo en su Teogonía que el titán Prometeo se hizo amigo de los humanos y los defendió de Zeus que los quería destruir y reemplazarlos por una especie mejor. En su amistad, Prometeo le enseñó a la humanidad a hablar, les dio el fuego, les enseñó la escritura, a domesticar animales, a trabajar los metales, construir viviendas y también les dio la gimnasia, el atletismo y el deporte con el fin de que mantuvieran “un alma bella en un cuerpo bello”.

 

Desde allí comenzó el camino de los Olímpicos, pero según cuenta Píndaro, fue con Hércules, llamado el Dáctilo (también conocido como Heracles) que tomaron forma los juegos. En efecto, cuentan que este descendiente de dioses llevó a sus cuatro hermanos en una carrera desde Greta hasta la ciudad de Olimpia, y al ganador lo ciñó con una rama de olivo, árbol traído de la legendaria tierra de los hiperbóreos y plantado en la ciudad “con el fin de que fuera el más bello recuerdo de estas competencias”. Hércules en homenaje a sus hermanos estableció que los juegos se celebraran cada cuatro años. Otra leyenda dice que cincuenta años después del diluvio universal mandado por Zeus, un descendiente de Hércules reino en Olimpia y apoyó los juegos.

 

También Píndaro refiere que pudo ser Pélope el fundador de los Juegos, después de participar en unas justas por el derecho a casarse con la hija del rey Elide. En fin, la mayoría de los historiadores descargan en Hércules el origen de los Juegos Olímpicos.

 

 

La historia

 

Lo anterior muestra que los Juegos tuvieron un origen y práctica religiosa durante inmensidad de tiempo. Un festival religioso en honor a Zeus. La administración de los Juegos la ostentaban familias que representaban actividades religiosas de tipo mistérico y ninguna otra como la de los Oxilidas. Familias de eleos y etolios se disputaron ese honor de organizar las agonothesias, como les decían a los juegos. Los etolios fueron excluidos de ese honor cuando tuvieron responsabilidad en la violación de la tregua sagrada, considerando no sagradas las olimpiadas que no fueran organizadas por una familia designada; desde el año 320 a.d.n.e. hasta la llegada de los romanos, los Juegos fueron organizados por los eleos. A los Juegos Olímpicos en la Grecia antigua también les llamaron agon epitaphios, o juegos en honor de los muertos.

 

Según los registros históricos, los Juegos Olímpicos arrancaron en el año 776 a.d.n.e. y fue a raíz de las guerras médicas, o entre griegos y medos o persas en el siglo V a.d.n.e. cuando el espíritu atlético griego llegó a la celebridad. El primer campeón que registra la historia fue Corebo, un cocinero que triunfó en las carreras de relevos en el año 776 a.d.n.e.

 

Al inicio de los juegos solo existió una competencia: la carrera por la pista de Olimpia, hasta el 724 a.d.n.e. después en el 708 a.d.n.e se introdujeron la lucha libre, el pentatlón –que incluía el salto–, la carrera, el disco, la jabalina y la lucha. En el año 688 a.d.n.e fueron introducidos el boxeo y el hipódromo. En el 618 fue incluido el pancracio o boxeo, y lucha combinados y las carreras a caballo.

 

Las olimpiadas antiguas duraron cerca de mil doscientos años desde el 776 a.d.n.e hasta el año 394 cuando fueron abolidos por el emperador Teodosio. Treinta años más tarde el emperador Teodosio II ordenó incendiar el gran templo, bajo cuyas ruinas quedaron sepultados para siempre los doce siglos de los juegos en honor a Zeus olímpico.

 

 

¿Y las mujeres?

 

Han dicho muchas veces que la sociedad griega era machista, que no permitía la participación de las mujeres en los Juegos. Sin embargo, las investigaciones muestran lo contrario; mucho antes de que tomaran forma los Juegos Olímpicos existieron los juegos en honor de la diosa Hera, las heraclidas, desarrolladas cada cuatro años también en Olimpia, cuyas actoras eran mujeres, tanto niñas, como jóvenes y adultas; estas competencias arrancaban después que el comité de las Dieciséis tejía una manta para Hera. En Esparta las mujeres competían en gimnasia. Platón en su República y Las Leyes extiende una serie de recomendaciones para la participación de las mujeres en el deporte.

 

 

 

Los juegos modernos

 

El Barón de Coubertin propuso la realización de los Juegos Olímpicos en 1890 como homenaje a los antiguos Juegos, e inspirado en la teoría del gimnasio griego de 1896 y del “cristianismo muscular” de 1897. La primera edición de los Juegos Olímpicos fue desarrollada en Atenas en 1896.


Los actuales Juegos Olímpicos son de verano y de invierno, intercalados cada cuatro años. Corresponde este año los de verano; los próximos serán en Japón en el 2020, mientras que los de invierno fueron en Sochi, Rusia, en 2014 y los próximos serán en 2018 en Corea del sur. El lema de los juegos es: “Más rápido, más alto, más fuerte” (Citius, Altius, fortius).

 

En 1920 se estableció el juramento y la bandera Olímpica, en 1924 se arrió por primera vez esta bandera; en 1928 se estableció la antorcha Olímpica; en 1950 fue creada la organización técnica; en 1936 aparecieron los relevos. Las mujeres participaron por primera vez en unos Juegos Olímpicos en 1900, en tiro al arco y tenis. En el año 2002 se establecieron las reglas de los “cinco añillos” por medio de la interdisciplinariedad de los comités Olímpicos. Esa regla consiste en que el país que participe en cinco deportes olímpicos: fútbol, baloncesto, balonmano, hockey sobre césped y voleibol, y clasifica en cuatro de ellos, queda automáticamente inscrito. En la actualidad participan 28 deportes y 37 disciplinas.

 

 

Los otros juegos

 

 

Pero no todo es triunfo. Los Juegos Olímpicos han sido cuestionados por su falta de democracia y por incurrir en acciones ilegales como sobornos, y por asumir posiciones políticas contrarias al espíritu olímpico, como el racismo y la exclusión.

 

Producto de la mercantilización de la vida cotidiana, el deporte, y estos Juegos como expresión del mismo, han terminado sumidos en un bazar de ofertas y compras, obnubilando la importancia del juego y la recreación, y elevando a la cúspide la competencia. Tal inversión de valores terminó por sumir a las olimpiadas en la dinámica de la lucha de poderes entre las potencias, de ahí la exclusión este año de los atletas rusos bajo cargos de dopaje.

 

Resistiendo y mostrando otras alternativas. En la década de 1920 surgieron las Olimpiadas Obreras, tan fuertes y poderosas como las de los JJOO e incluso mejores; después las olimpiadas populares de Israel, las pruebas multiétnicas, las espartaquiadas de Moscú y las de la Amistad de Moscú, las dos últimas como parte de los conflictos de la Guerra Fría.
Sobre los deportistas partícipes en estos Juegos, ganen o no, puede decirse con el poeta Píndaro: “derramar el dulce roció de sus elogios”.

 

 

Publicado enEdición Nº226
Viernes, 22 Julio 2016 08:24

“Bienvenidos al infierno”

“Bienvenidos al infierno”

Con los Juegos Olímpicos a la vuelta de la esquina, la violencia en las favelas se ha disparado y ha sacado a la luz la guerra silenciosa entre policías y narcotraficantes. Los habitantes de estas comunidades son las principales víctimas del fuego cruzado. Tan sólo en mayo la policía mató a una persona cada nueve horas. Tres de cada cuatro eran jóvenes negros.

 

El miércoles 6 un grupo de policías se manifestaba en el aeropuerto internacional Galeão, de Rio de Janeiro, con una pancarta con la que provocaban a los turistas que recién llegaban a la “ciudad maravillosa”: “Bienvenidos al infierno”, decía. Esta era la respuesta de las fuerzas del orden ante el aumento de agentes asesinados en la guerra que se juega a diario en las favelas cariocas entre fuerzas armadas y facciones del tráfico de drogas.

 


Esa misma semana un informe de Human Rights Watch (Hrw) confirmaba que por cada policía asesinado en 2015, las fuerzas de seguridad mataron a 25 personas. En este sentido, los habitantes de los morros hace tiempo que viven en un infierno. Jóvenes, niños, adultos, muertos por balas perdidas, por estar en el lugar y el momento equivocados.

 


Desde que se supo que Brasil albergaría la Copa del Mundo, y después Rio de Janeiro los Juegos Olímpicos, la violencia en las favelas no ha hecho más que aumentar. Según datos de Amnistía Internacional, en los últimos seis años la policía carioca fue responsable de entre 13 y 21 por ciento del total de asesinatos en la ciudad. En 2015 fueron asesinadas 645 personas, y una de cada cinco murió por “homicidio derivado de acción policial”. El director de Amnistía Internacional de Brasil, Atila Roque, advierte que ese número “podría ser más elevado” ya que muchos de los asesinatos son registrados como “homicidios”, una etiqueta genérica que sirve para no colocar la culpa en las fuerzas de seguridad. Eso fue lo que sucedió con Eduardo Jesús, un niño de 10 años, asesinado por la Policía en abril de 2015 en la puerta de su casa, mientras esperaba que su hermana volviera de la escuela: “Como maté a tu hijo puedo matarte a vos también, porque él era un hijo de bandido”, le dijo el policía a la madre de Eduardo Jesús, mientras ella le gritaba desesperada.

 


El Instituto de Seguridad Pública reconoció que entre febrero y mayo de 2016 las muertes por acción policial aumentaron 78 por ciento con relación al año anterior. El 30 de junio la policía asesinó brutalmente a Jonathan Dalber, un menor de 16 años que salía de la casa de su tío, en el morro de Borel, con una bolsa de pop en la mano. Sin mediar palabra, un agente le pegó un tiro en la cabeza al pensar que lo que llevaba en la mano era una bolsa con droga. Los vecinos de la comunidad grabaron un video donde se ve cómo los policías, al darse cuenta del error, intentan socorrer al chico pero acaban abandonándolo y huyendo.

 

Asesinatos extrajudiciales, abuso de fuerza, invención de la escena del crimen y amenazas a posibles testigos forman parte del día a día de la Policía Militar, según denuncia el informe de Hrw “El buen policía tiene miedo: Los costos de la violencia policial en Rio de Janeiro”. La impunidad y el “vale todo” en aras de la seguridad permiten que la lógica de la vulneración de derechos humanos se mantenga: “Pocas veces llegan a la justicia los casos de policías que han hecho abuso de poder. La mayoría de las confrontaciones son encubiertas como legítima defensa”, reconoce el fiscal general Marfan Martins Vieira en ese documento.

 

LÓGICA DE GUERRA.

 

Rio de Janeiro es el estado brasileño con tasas de mortalidad más elevadas en el transcurso de operaciones policiales. En los últimos diez años más de 8 mil personas fueron asesinadas en el curso de invasiones “pacificadoras” en las favelas. Las políticas de seguridad pública se basan en la militarización de estas comunidades. Por un lado, desde las Unidades de Policía Pacificadora (Upp), y, por otro, desde operativos de guerra con tanques y armas letales.

 

La diferencia entre ambos tipos de control policial apenas existe: “Las Upp eran una buena idea y se convirtieron en un fracaso porque no trabajan como policía comunitaria sino como unidades militarizadas de control y represión”, le cuenta a Brecha Atila Roque.

 

Después de diez años de Upp el balance de los vecinos es desalentador: “Los militares que suben son muy jóvenes, sin experiencia, se ponen a pegar tiros en cualquier momento, entran en nuestras casas, nos roban, nos amenazan; es una pesadilla”, cuenta Irone Santiago, cuyo hijo fue tiroteado por la policía y hoy se encuentra parapléjico y con una pierna amputada. “Sabemos que en cualquier momento van a subir y volveremos a vivir entre los tiros”, dice Santiago, habitante de la favela de La Maré desde hace más de treinta años.

 

El Complejo de la Maré, una comunidad formada por 16 favelas donde viven alrededor de 140 mil personas, fue invadido por la Policía Militar poco antes de que empezara el Mundial. La previsión inicial era que se quedaran durante el evento, pero la Policía Militar permaneció allí un año más, hasta julio de 2015. En estos días están a punto de volver.

 

El secretario de Seguridad Pública del estado de Rio de Janeiro, Jose Mariano Beltrame, anunció que 60 mil policías y 20 mil militares ocuparán la ciudad para actuar durante los Juegos Olímpicos. No especificó cuántos de ellos “subirían” a las favelas, ni tampoco dejó claro cuánto tiempo se quedarían allí. En abril, Beltrame, tras la muerte de un integrante del Batallón de Operaciones Especiales a manos de un comando de narcotraficantes, había advertido que quien “se atreva a disparar a un policía va a recibir un tiro”.

 

Las muertes de policías también han aumentado en momentos en que el estado de Rio de Janeiro se encuentra en “estado de calamidad”. Las fuerzas de seguridad, al igual que los profesores, los funcionarios públicos y el personal sanitario, reciben sus salarios con atraso. En todos esos sectores los recortes han sido muy duros.

 

“Por un lado el policía es un verdugo, porque mata a una escala inaceptable, pero también es una víctima. La mayoría tienen el mismo perfil que sus víctimas, son negros o pardos, jóvenes y de origen humilde”, explica Roque. Desde Amnistía Internacional reconocen que la precariedad que sufre la policía de Rio de Janeiro por la crisis económica hace que “aumente el estrés y también la violencia”. Pero ello no justifica de manera alguna que se vulneren los derechos humanos: “No puede haber un estado de excepción para justificar la seguridad en los Juegos Olímpicos”, dice Atila Roque. El director de Amnistía Internacional no sólo se refiere a la militarización de las favelas y al aumento de los asesinatos sino también a la nueva ley antiterrorista, que desde el 4 de junio criminaliza cualquier manifestación que se haga en determinados puntos de la ciudad hasta pasados los Juegos Olímpicos. “Durante el Mundial fue lo mismo, hubo periodistas y activistas de derechos humanos presos e incluso heridos. No podemos permitir que avasallen la libertad de expresión”, apunta el militante humanitario.

 

“UN TIPO NORMAL.”

 

A sus 30 años, Víctor Santiago se ha convertido, junto a su madre, Irone, en un activista social de la favela de La Maré. Después de lo que le sucedió dice que lo único que le queda es denunciar su caso “para mostrar al mundo” lo que sucede a diario en las favelas de Rio de Janeiro, donde el Estado sólo llega en forma de fusil o de tanque.

 

Víctor repite constantemente que siempre fue un “hombre normal”: pagaba sus cuentas, trabajaba por la mañana y estudiaba por la tarde para ser técnico en seguridad. Explica todo esto para justificar “el absurdo” de lo que le sucedió la madrugada de aquel sábado de febrero de 2015 cuando volvía a casa en el coche de un amigo. Primero los paró un primer control militar para pedirles documentos. Pudieron seguir adelante esa vez, pero antes de llegar a su casa se toparon con un segundo control. Esta vez los militares, sin intercambiar palabra, comenzaron a disparar contra el vehículo. El conductor recibió un tiro y Víctor Santiago dos. Víctor estuvo una semana en coma y tres meses hospitalizado con el pulmón perforado y sesiones de hemodiálisis.

 

Las dos balas que recibió lo dejaron parapléjico y con una pierna menos. Él responsabiliza al estado de Rio. “Fue culpa de la incompetencia de los gobernantes, a quienes no les importamos nada”, dice. Cuenta que una de las cosas que más le dolió fue salir del hospital en silla de ruedas y sin ningún tipo de ayuda. “El Estado no me ha dado ni una curita.”

 

La silla de ruedas con la que se mueve, la cama de hospital en la que pasa prácticamente las 24 horas del día y los pañales que usa para sus necesidades son donaciones de los vecinos de la comunidad. Su madre dejó su trabajo de costurera para cuidarlo, y el resto del tiempo lo dedica a intentar conseguir que se haga justicia. “Recién un año después de los hechos vino la Policía Federal para hacer una pericia del cuerpo de Víctor, y lo más absurdo de todo es que en este caso mi hijo constaba como testigo y no como víctima”, se lamenta Irone.

 

La mujer afirma no tener miedo de posibles represalias. Sabe que la policía suele amenazar a los familiares de las víctimas, pero hasta ahora nadie le ha dicho nada. Asegura que como su hijo hay otras muchas personas, que tienen miedo de hablar: “No se imagina la cantidad de gente mutilada que hay en La Maré, por no hablar de los asesinatos. Quieren acabar con todos nosotros, no tenemos derecho a nada”.

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El equipo ruso de atletismo queda fuera de Río 2016

Moscú.

Malas noticias llegaron ayer a esta capital desde Lausana, Suiza, donde el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), máxima instancia para dirimir controversias legales en el deporte, declinó el recurso de apelación contra la decisión de dejar fuera de Río 2016 a todos los integrantes del equipo ruso de atletismo.

 

"El jurado del TAS confirma la validez de la resolución que tomó la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés), en el sentido de suspender a la federación rusa y a sus deportistas, quienes no podrán participar en ninguna competición organizada por la IAAF", dio a conocer mediante un comunicado.

 

El fallo aumenta las posibilidades de que el Comité Olímpico Internacional (COI) excluya a Rusia de todos los deportes, no sólo en atletismo, en la justa brasileña.

 

Esto marcaría la mayor crisis del movimiento olímpico desde los boicots de Estados Unidos y Rusia en la década de los 80, y sería un duro golpe a un país que se enorgullece de su estatus como potencia deportiva.

 

En un escueto comunicado, el COI informó que "toma nota de la decisión del TAS. Ahora vamos a estudiar y analizar todas las consideraciones del fallo".

 

El organismo presidido por el alemán Thomas Bach había asegurado que tomaría en consideración la respuesta del tribunal al momento de decidir sobre la situación de Rusia.

 

"Pagan justos por pecadores"

 

Presentado de manera conjunta por el Comité Olímpico de Rusia (COR) y 68 atletas considerados limpios de dopaje, el desestimado recurso –en opinión prevaleciente en Moscú– hace pagar a justos por pecadores, ya que los atletas que apelaron, según el titular del COR, Aleksander Zhukov, llevan al menos medio año sometiéndose a pruebas de control antidopaje en Gran Bretaña y otros países sin recibir señalamiento alguno de ingesta de sustancias prohibidas.

 

"El COR espera que el COI y las federaciones internacionales de los deportes olímpicos tomen una determinación justa y objetiva sobre la admisión de los deportistas rusos limpios para los juegos de 2016", indicó Zhukov.

 

"Es una decisión política, subjetiva y sin fundamentos jurídicos", arremetió el ministro del deporte ruso, Vitali Mutko, uno de los funcionarios del gobierno, a quien el COI negó acreditación en Río por su presunta participación en el escándalo de dopaje.

 

El gobierno de Rusia apelará de la decisión. "Vamos a seguir defendiendo nuestro honor y dignidad. Es momento de acudir a un tribunal civil. Esta medida viola los derechos de los atletas limpios y responsables y sienta un precedente de castigos colectivos", señaló Mutko.

 

Por su lado, la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zakharova, denunció que esto fue "una puñalada no sólo para nosotros, sino para el deporte mundial. Es una especie de crimen".

 

Entre los atletas más afectados por el veto figura la doble campeona olímpica de salto con pértiga Yelena Isinbayeva, quien difundió a través de las redes sociales su indignación: “Que todos esos deportistas extranjeros seudolimpios respiren aliviados y ganen sus seudomedallas de oro en nuestra ausencia. Siempre tuvieron miedo de nuestra fortaleza”.

 

Isinbayeva, monarca en Atenas 2004 y Pekín 2008, y bronce en Londres 2012, quería despedirse de las competiciones con una tercera medalla de oro. "Se esfumaron las esperanzas", lamentó.

 

"Gracias a todos por haber enterrado al atletismo. Esto es puramente político", afirmó a la agencia de noticias rusa TASS y pidió a Bach que revoque la decisión.

 

Hasta la fecha, el COI sólo ha autorizado la participación de dos atletas rusas: la saltadora de longitud Daria Klishina y la fondista Yulia Stepanova, quien denunció ante la WADA el sistema de dopaje en Rusia. Sin embargo, aún no está claro si las dos atletas residentes en Estados Unidos participarán en la justa.

 

La medida contó con el apoyo de la máxima estrella del atletismo mundial, el jamaiquino Usain Bolt. "Todo el caso ha sido decepcionante", dijo en Londres el seis veces campeón olímpico.

 

"Esto asustará a mucha gente, pero es un mensaje fuerte para aquellos que violan las reglas. Se trata de mantener limpio nuestro deporte. Las decisiones adoptadas demuestran que si uno hace trampas o va contra las normas, se tomarán medidas serias", afirmó.

 

Por su parte, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) pidió al COI que "considere su responsabilidad" cuando debata si debe prohibir o no a los deportistas rusos participar en Río.

 

En un comunicado, dijo sentirse "satisfecha" por la decisión del TAS y agregó que "ahora es turno de las federaciones internacionales de considerar sus responsabilidades bajo el Código Mundial Antidopaje en su relación con las federaciones nacionales rusas y del COI bajo la Carta Olímpica".

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