Viernes, 07 Mayo 2021 06:27

Lecciones de la revuelta en Colombia

Lecciones de la revuelta en Colombia

Una semana de huelga general con movilizaciones que insinúan insurrecciones agrietaron el modelo de dominación administrado por la ultraderecha de Álvaro Uribe. El saldo provisional es de alrededor de 30 muertos por la represión policial, 10 violaciones, mil 400 casos de brutalidad policiaca con más de 200 heridos y cerca de mil arrestados. Algunas reflexiones sobre este monumental y esperanzador movimiento:

  1. El sistema capitalista es genocida y criminal, en particular en este momento de declive y en los países de América Latina. Su carácter no depende del gobierno que administre el modelo, porque es un régimen estructuralmente genocida, toda vez que se asienta en un modo de acumulación por despojo y robo que sólo puede funcionar sobre la violencia, la exclusión y marginación de las mayorías.

La brutal represión a manos del Escuadrón Móvil Antidisturbios responde a que medio país, medio continente, sobra desde la lógica del capital y debe ser despachado, encerrado en sus barrios/guetos o muerto si se atreve a protestar. Las ejecuciones sumarias, los crímenes contra jóvenes, no son errores ni desviaciones de algún uniformado, sino política de Estado y del capital.

“Si supuestamente hay unos actos de vandalismo, se supone que las personas son capturadas y llevadas ante un juez, pero lo que vemos es que directamente se ejecutan manifestantes”, sostiene el colombiano Richard Tamayo Nieto (https://bit.ly/2RmGqCu). El sistema ya no aspira a integrar ni a domesticar a los de abajo, por eso se dispone a eliminar a los manifestantes, a los que considera terroristas.

En la medida que la población sobrante abarca a la mitad de nuestro continente, no tiene derecho a la protesta, que se considera un riesgo para el Estado y "las manifestaciones sociales deben ser abordadas militarmente", observa Tamayo. Como se trata de una realidad estructural, el gobierno que suceda al de Iván Duque puede moderar la represión, pero sólo puede hacer eso.

  1. Es necesario centrarnos en elabajo, una vez que conocemosel arriba genocida. Lo más destacable es que cientos de miles de jóvenes desafiaron la represión, el estado de excepción y la criminalidad policial durante siete días (por lo menos hasta el 5 de mayo). Este es el principal cambio en Colombia y en toda la región.

Estamos ante un recambio generacional que enseña modos de hacer distintos a los anteriores. Para luchar, resistir y rebelarse contra el sistema no hacen falta vanguardias que, las más de las veces, se convierten en obstáculos, ya que pretenden dirigir, desde sus despachos, sin siquiera preguntar o escuchar a las personas que están en las calles. Aprendieron a cuidarse en ellas porque ya pertenecían a grupos de afinidad, artísticos y de vecindad en los que se socializan.

Las mujeres jóvenes están en la primera fila, a la par de los varones, impulsando formas de protesta que no buscan la confrontación, sino decir lo que creen y defenderse colectivamente de los asesinos de uniforme. Esta generación sabe a qué se enfrenta, pero perdió el miedo y hace resonar un grito que escuchamos en todas las geografías de nuestro sur: "sí se puede".

  1. No hay salida de este modelo sin potentes movilizaciones abajo y a la izquierda. Se sale sólo con crisis política, porque quienes se benefician del extractivismo, probablemente 30 por ciento de la sociedad, van a defender sus privilegios con violencia generalizada.

De lo que se trata, más que de un cambio de gobierno, es de cambiar el modo de acumulación que destruye las sociedades y el medio ambiente. Si no frenamos este modelo especulativo financiero (minería, monocultivos, megaobras y especulación inmobiliaria), entraremos en un periodo de barbarie en el cual dos terceras partes de la sociedad seremos sometidos en campos de concentración a cielo abierto, con el otro tercio vigilándonos, consumiendo y votando.

  1. No vamos hacia gobiernos mejores, sino hacia un lapso de ingobernabilidad, más allá de quienes estén al mando en los palacios de gobierno. Gane quien gane las elecciones, no tendrá descanso ni tregua. Entramos en un periodo caótico, en el cual no hay fuerzas capaces de imponer un orden que no sea el de los cementerios.

Como sucede desde la escala global y geopolítica hasta el más remoto rincón del planeta, el desorden se ha convertido en la norma, en lo cotidiano; lo que el EZLN denomina "tormenta", provocada por la imparable vocación depredadora de la hidra capitalista. Que desafía nuestros saberes, las formas de acción y los objetivos de los movimientos antisistémicos consistentes en la toma del poder.

  1. Las y los de abajo debemos aprender a vivir y convivir con la incertidumbre, la violencia sistémica y los permanentes intentos por desaparecernos. Los cuidados colectivos deben colocarse en el timón de mando, en espacios autocontrolados fuera del alcance de los machos armados del capital. Ésta es la forma que adquiere la autonomía durante el caos sistémico.
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Renovación resistente: La causa rejuvenece

Sangre nueva circula por las arterias de Bogotá: es la de los estudiantes de algunas de las universidades privadas, así como otros jóvenes que se sumaron al paro nacional convocado para el miércoles 5 de mayo.

Llegaron a su cita seguramente sintiendo el tenso ambiente que se respiraba en la ciudad, en la que sus avenidas no estaban colmadas por el masivo flujo de vehículos que siempre la ahoga; una ciudad donde gran parte de quienes la habitan decidieron no salir a sus conocidas y sufridas rutinas, ante el temor de un descontrol social que culminara entre nubes de gases lacrimógeno, tiros de muerte y carreras desesperadas.

Son jóvenes para los cuales seguramente esta es su primera participación en una acción de expresión antigubernamental, para llegar a la cual debieron dar un debate en sus centros de estudio, propiciado por sus rectorías, y producto del cual decidieron en ellos declarar una especie de “día cívico” para que educandos y educadores pudieran sumarse a la protesta sin riesgo de perder clase o dejar pendiente algún examen. Una motivación condicionada desde las rectorías que recuerda iniciativas del empresariado, como la que obligó en 1957 al dictador Rojas Pinilla a su exilio español.

Mujeres y hombres, ya no peinados con la uniformidad de hace 64 años. En este caso centenares de estudiantes de la universidad Javeriana, Fundación universitaria de las ciencias de la salud, Antonio Nariño y Universidad de ciencias aplicadas y ambientales, establecieron como punto de encuentro el Parque Nacional y su entrada colindante con la Carrera Séptima, al cual también concurrió un importante grupo de profesores.

Pese a su inexperiencia en las lides de la demanda social y de la confrontación con el establecimiento, llegaron cargados de energía, y con algunas representaciones artísticas que les servirían para comunicar de otra manera lo que piensan sobre el actual gobierno, sus diversas políticas y la sociedad que somos.

El punto de encuentro se va llenando de jóvenes, se saludan, conversan. Pasan los minutos y el eco de las conversaciones gana espacio, pero no por mucho tiempo. El silencio total se impone en un tramo de la Séptima con calle 39, y la razón es un grupo de estudiantes que: vestidos de negro yacían inmóviles en el áspero asfalto, rodeados de cámaras y mirones, una flor amarilla descansaba en los dedos de una joven cuyo cuerpo estaba totalmente cubierto por tela negra dejando la mano izquierda de la artista como única parte visible. Su mensaje está estructurado a través de un performance realizado por jóvenes artistas para honrar a las víctimas de la violencia estatal. Tras un prolongado lapso de silencio, los estudiantes se levantaron enérgicos para gritar firmemente su petición, “No más asesinatos”.


Aunque pueda sonar a obviedad, en un país donde la vida parece valer tan poco resulta una petición más que contundente, una exigencia legítima de vida desde la dignidad y creatividad de una juventud consciente de la realidad que vive el país en el cual habitan.

El punto de encuentro fue solo eso, y una vez allí ya sabían hacia dónde marcharían, tomando como rumbo el monumento que recuerda a los Héroes de la gesta independentista y no hacia la tradicional Plaza de Bolívar. Para llegar a su destino tomaron rumbo por la Caracas y por la Carrera Séptima.


Quienes recorren la Séptima, al llegar a la calle 60 se encuentran con otras delegaciones unversitarias, entre ellas estudiantes de las universidades Rosario, Externado y Andes, que habían seleccionado el parque conocido como de los hippies como punto de referencia para la marcha.


Hacia Héroes


El sector está totalmente colmado por la vitalidad juvenil, sus vistosos colores, la música y las arengas alusivas a la inconformidad, descontento e indignación por todos los jóvenes y adultos asesinados desde el 28 de abril, como también alusivas a demandas populares que se desprenden del generalizado descontento con la reforma tributaria.


La marcha continúa. Con paso lento, consignas entonadas con energía y sentimiento de inconformidad por las decenas de flores arrancadas violentamente en primavera, flores impactadas por tiros de los cuerpos de seguridad del establecimiento durante estos días de alzamiento juvenil y social. En simultáneo, otras varias marchas, de jóvenes pero también de sindicatos y otras organizaciones sociales, partían al mismo tiempo desde otros puntos de encuentro y recorrían otros sectores de la ciudad.


De manera similar otras muchas marchas estarían tomando cuerpo en el resto del país, en decenas de ciudades, pequeñas o grandes, en todas ellas sus participantes unidos por el descontento con el mal gobierno, con su irrenunciable uso de la violencia homicida, con una oligarquía que gobierna pensando solo en cómo sacar beneficio de aquello que es de todos y todas pero que ha terminado por ser de unos pocos, el conocido 1 por ciento. Marcha, marchas, en las que no está ausente el temor al ataque inesperado del Esmad y la posibilidad de una muerte también inesperada o un disparo de bala de goma que reviente un ojo, o que haga inservible alguna otra parte del cuerpo. Pero, pese a ello, todas y todos, como ha sido común durante estos días, decididos a tomar el riesgo para así dejar testimonio de inconformidad.


El sector está totalmente colmado de juventud, y sus pies se enrutan hacia su destino previamente seleccionado, llegan hasta la calle 72 y bajan a la Caracas para finalmente colmar todos los entornos del territorio que ocupa el monumento a la memoria de quienes se batieron y ofrendaron su vida por una causa, derrotando a los colonizadores y dando paso a la fundación de la república que aún somos, y su Estado oligárquico, el mismo que pasados 211 años debiera sufrir igual suerte y así dar paso a una nueva organización social, política y económica.


Legitimidad a la protesta social

Las marchas durante la mañana y la tarde se llevaron a cabo de manera tranquila y alegre, las grandes cantidades de manifestantes solo se sobresaltaban con la aparición de efectivos de la policía quienes en algunos casos estaban apostado como defensores de la propiedad privada, protegiendo edificios, puertas y logros, como el que identifica al banco de Bogotá en sus oficinas principales, y otras entidades de renombre que no tolerarían los estragos de los grafittis.


Sin el más mínimo atisbo de violencia, los estudiantes se movilizaron hasta caer la tarde, solo exasperados puntualmente por quienes causan su malestar y cólera, aquellos que estimulan los desordenes al provocar e instigar, la mal llamada fuerza pública y su cuerpo élite de choque, el Esmad.


Estamos ante una juventud que merece como reconocimiento que las organizaciones del más diverso cuño –sindicales, ambientales, de género, culturales, territoriales, y otras muchas– reivindiquen en su interlocución y le exijan la implementación de todas y cada una de aquellos factores que concretan la negación de vida digna para el amplio segmento juvenil:


- Derecho a la educación universitaria y superior gratuita, fortaleciendo para ello el sistema público educativo en todos sus niveles y dejando a un lado la política de girar dinero para pagarle a las universidades, sobre todo privadas, por demanda.

- Empleo estable y bien remunerado, poniendo en marcha de inmediato, un plan extraordinario de trabajo que asegure chamba para no menos de dos millones de personas, plan ampliado en el mediano plazo a por lo menos otro millón de empleos para jóvenes.

- Erradicar la criminalización de la juventud.

- Implementar una política de inclusión juvenil en todos los aspectos de la gobernanza

- Desmilitarizar la policía, dejando atrás la idea de que todo aquel que protesta es enemigo, y acabar con el Esmad.

 

Ellos y ellas quieren, exigen y merecen un presente placentero y un futuro luminoso.

 

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“En todo el barrio están dando bala”

“[…] íbamos marchando por la Avenida de Los Cerros, cuando empezaron a dispararnos bala, gases … desde un helicóptero también caían gases y todos comenzamos a correr hacia el barrio…”. Así narra un joven del popular Siloé de Cali la situación vivida en la noche del 3 de mayo, cuando se sumaron al alzamiento juvenil que conmociona a Colombia.

Según narra, en procura de proteger la vida se resguardan en sus viviendas o en cualquiera donde encontraban una puerta abierta; Kevin Agudelo, de escasos 19 años de edad, estudiante del Sena y quien hacía parte de la protesta, quien estaba acompañado de su novia, se resguarda en una panadería del barrio donde fue alcanzado por las balas disparadas por sus perseguidores, perdiendo de inmediato la vida.

Las voces de denuncia de los habitantes de este popular barrio caleño indican que otros dos jóvenes también fueron asesinados, pero no tienen sus nombres y la denuncia queda en manos de los organismos de derechos humanos para que la verifiquen, denuncia que indica que los heridos suman más de una decena.

La acción represiva de la policía, acompañada de unidades del ejército, sobre el grupo de jóvenes, permite visualizar que la potencia de fuego era enorme y la decisión tomada de acallar la protesta a como de lugar es evidente, disparando a diestra y siniestra, “en todo el barrio están dando bala”, como si fuera una zona de guerra, comenta uno de sus jóvenes pobladores.

En esta misma ciudad, queda registrada otra evidencia más que relevante sobre la mentalidad militarista que domina a los cuerpos armados del Estado, sin miramiento alguno con los derechos humanos (palabra que les debe sonar extraña), en la manera como “atendieron” una comisión verificadora de la situación que viven algunos de los jóvenes presos y que fueron recluidos en la estación de Fray Damián (ubicada en el centro de la ciudad). Al llegar la misma a este lugar es recibida inicialmente por un policía y luego por otros varios de sus compañeros que  con insultos, amenazas, disparos e incluso una bomba aturdidora lanzada por el Esmad, les obligan a retirarse del lugar. Según los atacados lograron salir ilesos por la protección que les prestaron varios “habitantes de calle”. La comisión estaba integrada por delegados de la Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Alta Comisionada de Naciones Unidas, organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil (como la alianza “Defender la libertad Asunto de todas), la Cut, la Arquidiócesis de Cali, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, es atendida inicialmente

Por todo el país

Mientras la población de Siloé vivía la situación referida, en otros muchos lugares del país grupos de jóvenes alzaban su voz para reclamar un gobierno diferente, con una realidad social y económica que permita dejar a un lado las penurias, y acceder a derechos tales como educación universitaria o superior, vivienda, salud, transporte, y otros muchos más que por ahora solo figuran en el papel o accede a los mismos quien tiene con que comprarlos.

Así ocurrió en Floriblanca, ciudad conurbana con Bucaramanga, donde la protesta juvenil, luego de ser reprimida por la mal llamada “fuerza pública” dejó como salto 15 heridos, 4 de ellos graves, entre estos uno con la mandíbula destruida, además de 57 detenidos. Por redes sociales los manifestantes circularon un video donde Cristian Barrios, joven estudiante, cae al suelo luego de ser atacado, seguramente por una descarga de pistola taser. Los lo lesionan son 4 policías que circulan en moto y que así evidencian el tipo de formación que reciben, su disposición para desatar violencia y para llegar, incluso, al máximo grado de la misma.

Más al sur del país, en Popayán, una marcha que recorría el centro de la ciudad sufre la ofensiva policial de la cual queda un saldo de 53 heridos.

En otras ciudades como Armenia, Tunja, Pasto, Bogotá, también se registran protestas, aunque no en todas la acción represiva toma forma-

Cierres de vías

Mientras los jóvenes reclaman en la calle derechos inexistentes, e incluso otro gobierno, en varias autopistas del país los camioneros interponen sus vehículos e impiden el paso normal de automotores. Demandan reivindicaciones propias, aunque ahora las suman a la dinámica que caldea al país.

Es una situación reinante en Cundinamarca en municipios como Facatativá, Gachancipá, Nemocon, Cajicá, Fusagasugá, Choachí, Ubaté, Sibaté, Caqueza-, En Antioquia, a la altura del municipio de Santuario. En Boyacá en las vías que llevan hacia Santander.

En el municipio de Zulia, cercano a Cúcuta, con cierres en las vías que llevan hacia Ocaña y Tibú, pero en este caso por acción liderada por campesinos campesinos que rechazan las fumigaciones con glifosato y exigen la implementación del Acuerdo de Paz. Una acción que también lleva a cabo en Nariño indígenas yasingas y pastos.

Otras regiones del país también tienen sus vías cerradas y las quejas del empresariado, en procura de solución, se escucharon sin cesar: en Pasto, dicen, se agota la gasolina; las granjas avícolas alertan que millones de pollos morirán por falta de alimento; los lecheros avisan que están perdiendo el producto de su trabajo pues no pueden llevarlo a las plantas procesadoras. En las ciudades los comerciantes se lamentan por las pérdidas que dejan las protestas y diversos almacenas de cadena informan del límite a que van llegando sus existencias.  Como si fuera poco, ante la renuncia del Ministro de Hacienda el dólar se dispara y con él la deuda pública, y las agencias calificadoras de riesgos avisan de la decaída en la confianza que tenían en el país. Es decir, la economía al piso.

Una realidad, la económica, que atrae con energía de imán, a las diversas expresiones del establecimiento que llaman a un pronto acuerdo de la crisis.

Sin pisarse los cayos

El alzamiento juvenil y social se va ampliando como mancha de aceite, y en la medida que esto sucede, como evidencia de su debilidad y desespero que lo descuaderna, el gobierno militariza más y más. Su actuar desbocado puede terminar en cualquier desfiladero: una mayor masacre, un autogolpe, o cosa similar. Una recurso al cual no renunciará, aunque por lo pronto y como quedó evidente a lo largo del día 4 de mayo, acudió al llamado a un Acuerdo Nacional al cual respondieron de manera favorable, y en primera instancia, los partidos tradicionales en sus distintas vertientes. Personajes como Juan Manuel Santos, quien ha liderado una acción subrepticia para descuadernarlo y por su conducto acorralar al innombrable, tampoco se negó. El tamaño de la crisis es tal, así como la necesidad a que se enfrenta el establecimiento para resolverlo en el menor tiempo posible, que hasta tres de las universidades privadas del país de mayor reconocimiento le dieron el miércoles 5 de mayo libre a sus estudiantes y los invitaron a sumarse a la protesta contra el mal gobierno. Una medida que responde, es claro, a las fuerzas subterráneas que actúan, desde el propio establecimiento, contra el gobierno Duque.

Queda por conocerse la manera como procederán las fuerzas llamadas alternativas y los diversos movimientos sociales, entre ellos indígenas y sindicalistas, y unos actores claves de la coyuntura: los jóvenes, aunque con una dificultad mayor: ¿quién los representa, quién o quiénes pueden asumir una vocería legitima como totalidad?

Un escenario realmente complicado para las fuerzas alternativas, que desde hace dos años han tratado de llevar al gobierno a una negociación abierta de un inmenso pliego de reivindicaciones el cual ahora sí podría ser negociado. El dilema es claro: Si se participa de la negociación se le brinda a Duque el aire necesario para dilatar la crisis, pero si no se participa será testigos mudos de la negociación que haga el establecimiento con el establecimiento o los mismos con las mismas.

La dificultad para resolver el dilema está en la postura expresada por algunas de estas fuerzas que demandan como precondición para un posible diálogo: la desmilitarización del país, el cese de la violencia represiva, renuncia de la cúpula policiva-militar, entre algunas de sus exigencias.

Mientras así cierra el día siete del alzamiento juvenil/popular, y termina el 4 de mayo, la luz se dirige al siguiente día donde el país está llamado a una inmensa manifestación de repudió en contra del régimen y del gobierno. Una jornada donde el movimiento indígena incorpora sus fuerzas y ampliará los bloqueos de autopistas.El desenlace de la jornada podría dar pistas sobre lo que está por venir.

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28A. ¡No a la reforma tributaria! rompió la pasividad y el silencio en Colombia

¡Fuera! ¡Abajo! Otro símbolo del poder y de la memoria oprobiosa colonial muerde el polvo. La jornada de Paro nacional del 28 de abril inició con la destrucción de una estatua más del invasor Sebastián de Belalcázar, esta vez instalada en Cali, y a manos del mismo pueblo indígena Misak, que en septiembre pasado derrumbó la que usurpaba un territorio Misak sagrado en Popayán. Con esta carga simbólica desplegada en Cali, comenzó una nueva jornada de protesta en Colombia, a la cual le sobran causas para su razón de ser.

“A parar para avanzar, viva el paro nacional”, así resonaba el cántico entonado por una de las agrupaciones de jóvenes que conformaron la masiva marcha que recorrió la parte central de Bogotá y que partiendo del Parque Nacional se dirigió a la Plaza de Bolívar. Las 9 am era la hora para arrancar la marcha, que iniciada una hora después, comenzó a llenar su punto de llegada hacia medio día.

 

Alegría, colorido y juventud de la mayoría de quienes respondieron al llamado del Comité Nacional de Paro que desde el 26 de marzo había convocado a la protesta. Colorido y alegría que fueron parte de las notas preponderantes de esta nueva jornada de protesta vivida en Colombia, en esta ocasión centrada en el rechazo a la pretendida reforma tributaria radicada el 15 de abril en el Congreso de la República por el gobierno Duque. Masividad que derrotó la campaña de terror por posible contagio por covid-19 que desplegó el gobierno nacional y de Bogotá, con parlante en todos los grandes medios de comunicación.

 

Al tiempo que las arengas antigubernamentales y que denunciaban la relación entre gobierno y paramilitarismo eran entonados con fuerza, batucadas integradas en su mayoría por festivas y alegres jóvenes descargaban en cada golpe de tambor la convicción con que asistían y aportaban a la exitosa demanda de renuncia por parte del gobierno a su pretendida reforma tributaria. Así, con mayoría de juventud, tomó cuerpo la primera acción de inconformismo popular de gran envergadura que conoce Colombia desde cuando fue declarado el confinamiento de su población en marzo de 2020, manifestación que retoma con vitalidad las protestas que conmovieron al país a partir del 21N de 2019.

Mientras la juventud relucía como tronco fundamental de quienes respondieron al llamado del Comité convocante “Por la paz, por la vida, por la democracia y contra el paquetazo de Iván Duque”, las ausencias de viejos liderazgos sindicales, políticos y de diversos movimientos sociales eran evidentes, aunque unos pocos de ellos asistieron a la marcha pero se retiraron de manera apresurada. Con seguridad, su avanzada edad y posibles enfermedades que los hacen débiles ante un posible contagio del virus, fue el motivo para su ausencia o esquiva presencia.

En todo caso, un relevo generacional comienza a sentirse, notable en la estética que empieza a ganar espacio en medio de la marcha, no solo marcado por las batucadas sino también por performance instalados en una u otra parte del recorrido, como en una sincronizada danza de Vogue desplegada por un grupo trans que denunciaba el golpe económico sufrido por el encierro producto de la prohibición de apertura de teatros y otros espacios donde diversidad de colectivos culturales presentan sus creaciones artísticas.

 

    

 

Tensiones, defensa y ataque

 

Con la plaza que colinda con la Casa de Gobierno abarrotada de manifestantes, llamó la atención que la gente permaneciera en ella incluso a pesar de la lluvia y de la provocación del Esmad, que con su sola presencia enardece los ánimos de la juventud. Permanencia, realidad totalmente diferente respecto a otras protestas, sobre todo las realizadas en exclusividad por sindicatos y movimientos sociales afines, ocasiones en las cuales los concurrentes entran y salen de la Plaza de manera apresurada.

A pesar del colorido y festividad que marcó la marcha del 28 de abril, cerca de la una de la tarde el Esmad empezó a lanzar gases lacrimógenos y con ello a provocar la retirada de los miles de manifestantes temerosos de la violencia represiva de este cuerpo de choque policivo entrenado para violentar todo tipo de derechos. La lluvia ya arreciaba y era otro motivo para la retirada. Sin embargo, un importante grupo de personas regresó a su sitio de protesta una vez el agua dejó de caer a raudales.

El ánimo de la concurrencia no disminuía, como tampoco las provocaciones del Esmad el cual logró su propósito de atomizar la protesta hacia las 3, rodeando esta parte de la ciudad, contaminando el aire con una inmensa descarga de gases lacrimógenos y dificultando la salida del mismo de quienes en ese momento sí querían partir para sus casas. A esa hora, la reducción del transporte público ya era evidente, un motivo más para desalojar el centro de la ciudad.

 

 

En la retirada, sectores periféricos a la movilización fueron epicentro de múltiples altercados e intentos de saqueos. El inconformismo de algunos colectivos juveniles quedó expresado en la ruptura de cajeros automáticos, 38 estaciones de Transmilenio, el ataque a sedes bancarias, así como a emisoras claramente oficialistas y en ocasiones parlantes del paramilitarismo como RCN.

Mientras así acontecía en Bogotá, en Cali, sin establecerse hasta ahora quiénes obraron en contra del servicio público de transporte, fueron destruidos 8 buses del MIO, así como otros tantos averiados.

En esta ciudad, en el barrio Mariano Ramos, perdió la vida Rafael Marín, un joven que tras pegarle una patada a una moto de la policía recibió el impacto de las balas salidas del arma accionada por el agente que la conducía. Otros 3 jóvenes perdieron la vida en medio de refriegas, uno en Palmira, otro en Neiva –al parecer por ataque cardiaco o similar– y uno más en Pereira. En Neiva, además, la estatua del mal recordado Misael Pastrana, el presidente del fraude llevado a cabo el 19 de abril de 1970.

El eco de la protesta alcanzó a escucharse con fuerza en otra serie de ciudades, como Bucaramanga, Armenia, Pereira, Medellín, Barranquilla, Cartagena y muchas más.

En esta última ciudad la jornada de rechazo a la pretendida reforma tributaria del gobierno fue encabeza por su alcalde, William Dau, quien además se opuso a la presencia del Esmad. Precisamente allí, a pesar de la ausencia del Escuadrón represivo, no se presentó ninguno altercado o bronca alguna.

Una actitud, la de este funcionario elegido como candidato independiente, distante de la comportada por la alcaldesa de Bogotá, que no cesó en sus llamados a que la gente no saliera a la protesta, proponiendo reducirla a las redes sociales, y quien autorizó la presencia del Esmad en las calles.

 

 

Como continuidad de la jornada, una vez la luz del día dio paso al final del mismo, los sonidos de las cacerolas empezaron a escucharse por diversidad de barrios de las distintas ciudades del país. Sin duda, tanto con la presencia callejera, con la disposición a defender el derecho a la protesta, con el riesgo de infectarse por covid-19 (a lo cual se expone cada día en el transporte público), como con el sonido de las cacerolas, miles de personas hicieron sentir su desacuerdo y rechazo a la pretendida reforma tributaria duquista, así como su inconformidad con un gobierno autoritario que está decidido a seguir gobernando para los ricos.

 

 

El mensaje del país ya fue expresado, pero por ahora no encuentra oídos dispuestos. Duque persiste en su empeño de más impuestos y más pobreza, y por ahora solo ofrece retirar tres apartados de la reforma: no aplicarle el IVA del 19 por ciento a los servicios públicos, como tampoco a los funerales ni a las pensiones.

 

 

El reto sigue abierto. El Comando Nacional de Paro tiene ante sí el reto de saber conducir el inconformismo social, y saber hacerlo en medio del pico pandémico el cual el establecimiento usa y usará como recurso para aterrorizar, pero también para criminalizar: sin duda pasadas unas semanas dirán que los contagios no bajan sus cuotas diarias producto de las protestas.

Entonces, saber maniobrar, saber comunicarse con el país nacional en medio de estas circunstancias, mostrará la real capacidad de conducción que reúne el citado Comité.

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Viernes, 23 Abril 2021 06:16

El comunicador y los cumpleañeros

La Habana, marzo de 2021 AFP, YAMIL LAGE

El Congreso del PC y la oposición en Cuba

Completado el traspaso entre Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, la designación de nuevas autoridades del partido único arroja luz sobre el futuro vínculo con la disidencia y el rol a jugar por la «economía militar».

 

Al fin de semana pasado causó sensación en Twitter la imagen del periodista Humberto López mientras recargaba el depósito de combustible de un moderno auto con matrícula particular. Fuentes del Instituto Cubano de Radio y Televisión revelarían después que el vehículo le fue asignado junto con un apartamento en uno de los edificios destinados a funcionarios de alto nivel del gobierno y el Partido Comunista (PC).

La noticia encontró confirmación implícita este lunes, al anunciarse el nuevo Comité Central del PC y conocerse que el abogado y presentador televisivo se incluía entre sus 95 miembros. El Comité Central es la «asamblea nacional de militantes» encargada de dirigir el PC entre congreso y congreso. Como esos encuentros se celebran cada cinco años –y la Constitución considera al PC la «fuerza política dirigente superior de la sociedad y el Estado»–, las decisiones del Comité Central trascienden por mucho las fronteras de la organización que preside.

Frente a los más de 600 diputados que sientan plaza en la Asamblea Nacional del Poder Popular, los miembros del Comité Central –la mayoría de ellos, también parlamentarios– conforman una suerte de vanguardia de la vanguardia. Significativamente, es un grupo en el que predominan los dirigentes políticos y administrativos (apenas 11 de sus integrantes son trabajadores sin cargos de dirección y sólo dos desempeñan oficios manuales en la agricultura; no hay ningún cuentapropista).

La buena estrella de López comenzó a iluminar hace casi tres años, cuando fundó el programa de información política Hacemos Cuba, que todavía conduce y dirige. La exposición mediática que le propició ese espacio determinó que más adelante le llegara –todo indica que desde el Palacio de la Revolución– la propuesta de convertirse en el rostro visible de la campaña antidisidencia de la prensa estatal.

Desde finales de 2019, en varias emisiones del Noticiero nacional de televisión, un segmento conducido por él ha buscado poner en entredicho a las principales figuras de la oposición, al mostrar su dependencia respecto de los fondos federales de Estados Unidos y sus vínculos con organizaciones terroristas radicadas fuera de la isla. Las publicaciones en redes sociales de los propios opositores, así como grabaciones y documentos acopiados por la Seguridad del Estado (la policía política), son el pan cotidiano de la sección y le han garantizado un alto rating.

Este éxito le ha valido una defensa acérrima por parte de los partidarios del gobierno de La Habana y críticas y amenazas desde el campo opositor. Abogados como Eloy Viera, residente en Canadá, han convocado a presentar demandas judiciales en contra de López por delitos como injurias y violación de la correspondencia. «Esta persona tomó una llamada por teléfono con una asesoría legal y colocó el audio en la televisión nacional», denunció Viera la semana pasada a medios opositores en el exterior.

Difícilmente un tribunal cubano aceptaría un caso así. Pero el ascenso del polémico comunicador al Comité Central puede tomarse como referencia de que en el futuro la confrontación será incluso más radical. Así lo anticipó el presidente de la república, Miguel Díaz-Canel, durante su discurso de aceptación del cargo de primer secretario del Comité Central del PC este lunes: «El dinero corre a raudales para atacarnos, [pero] no somos una revolución débil». Tres días antes, al inaugurarse el congreso, Raúl Castro había proclamado: «Jamás le negaremos a nuestro heroico pueblo el derecho a defender su revolución». Una salva de aplausos cortó sus palabras.

¿EL NUEVO HOMBRE FUERTE DE CUBA?

Como es habitual, el octavo Congreso del PC transcurrió entre el 16 y el 19 de abril, en homenaje a la batalla que desde 1961 la propaganda oficial cubana califica como «primera gran derrota del imperialismo en América». En esencia fue eso lo que ocurrió en Playa Girón, el minúsculo poblado de la costa centrosur de la isla, donde Estados Unidos pretendía establecer una cabeza de playa que justificara su intervención militar. Fue aquella una victoria por la que Fidel Castro manifestó siempre especial orgullo. Pero las décadas transcurridas han puesto a sus sucesores ante otros retos no menos notables.

Entre todos, pocos superan en urgencia el planteado por el envejecimiento poblacional. Uno de cada cinco cubanos tiene hoy más de 60 años de Edad y para 2030 se prevé que los ancianos representen alrededor de un tercio del censo nacional. Los jóvenes más calificados suelen plantearse la emigración como proyecto de vida, y entre los que se quedan predominan los matrimonios con uno o, cuanto más, dos hijos.

En respuesta, las autoridades han impulsado la «política de los tres hijos», que compromete a los gobiernos locales a construir viviendas y proveer ayudas a las madres solteras que cuidan familias numerosas. Sin embargo, a juicio de lo dicho a Brecha por una funcionaria del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, esa estrategia comienza a ser contraproducente: «Lo que incita es a parir sin lo mínimo indispensable y después exigirle al Estado que resuelva los problemas. Muchos territorios han caído en una espiral de “gastos sociales” difíciles de sostener».

El número y la condición de los futuros cubanos centraron buena parte de las reflexiones de Raúl Castro durante la lectura del Informe Central al Congreso. Su preocupación apuntó al peligro que la actual tendencia demográfica implica para la defensa del país. «El envejecimiento de la población […] limita el número de ciudadanos que arriban a la edad reglamentaria para sumarse al servicio militar. […] Esta cuestión es más importante en la medida en que pasa el tiempo». Entre sus recomendaciones estuvo no «admitir la promoción a cargos superiores de compañeros que, por motivos injustificados, no hayan cumplido el servicio militar».

El octavo congreso sirvió de escenario para la salida de la «generación histórica» de los cargos que había ocupado por más de 60 años. Y también para que se visibilizara el poder de la «economía militar», personificada en la figura del presidente del poderoso Grupo de Administración Empresarial, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja. Exgeneral de las Fuerzas Armadas y exyerno de Raúl Castro, López-Calleja es considerado una pieza clave dentro de la nomenklatura isleña. Su promoción al Buró Político, la mesa directiva del PC, integrada por 14 miembros, fue resaltada por opositores como el exprofesor universitario José Raúl Gallego, emigrado a México. «Si en años anteriores lo vimos viajando en calidad de “asesor” o de “incógnito”, ahora abandona las sombras. Ante la cercanía de la muerte de Raúl Castro, el poder real empieza a afincarse también como poder formal», señaló Gallego en sus redes sociales.

Es ese el enfoque preponderante fuera de la isla y entre los grupos disidentes, pero puede que no sea completamente acertado. Al repasarse los nombramientos de los últimos dos años se pone de manifiesto el protagonismo del ahora presidente y primer secretario del PC. Con la anuencia de Raúl Castro, Díaz-Canel designó a figuras de su entorno para cargos tan estratégicos como los de primer ministro y primer secretario del PC en la provincia de La Habana (donde reside uno de cada cinco cubanos). Más aún, este congreso determinó erigir a Díaz-Canel como cabeza única del PC, algo inédito y no contemplado en los estatutos de la organización.

Otro hecho que ameritaría un segundo análisis es la postergación de que fueron objeto algunos de los dirigentes más populares del país. Dos viceprimeros ministros (una de ellos, mujer y negra) y el primer secretario del PC en la estratégica provincia de Santiago alcanzaron, apenas, a incluirse en la nómina del Comité Central. El caso de este último resultó más llamativo por la designación para el Buró Político de una homóloga suya proveniente de una pequeña provincia occidental.

LA VULGARIZACIÓN DE LA DISIDENCIA

Poco antes del congreso, el 4 de abril, los miembros del Movimiento San Isidro (MSI) transmitieron en vivo una suerte de aquelarre callejero en que se burlaban de Díaz-Canel y los policías que poco antes habían fracasado en el intento de arrestar a uno de sus líderes. Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo Castillo –las cabezas del MSI que quedan en Cuba– habían anunciado que ese domingo organizarían una fiesta para los niños de San Isidro, una barriada pobre ubicada a no más de un quilómetro de la ciudadela colonial de La Habana.

La fecha que habían escogido no era casual. El 4 de abril cumplía 60 años la Organización de Pioneros José Martí, el movimiento creado por el PC para agrupar a los niños de hasta 15 años de edad. Cualquier niño que en Cuba cursa las enseñanzas primaria y secundaria –es decir, todos– es considerado de manera automática «pionero» y pasa a jurar en cada comienzo de semana una consigna que a muchos opositores lleva tiempo causándoles urticaria: «Pioneros por el comunismo, ¡seremos como el Che!».

No sólo a la disidencia declarada, sino también a muchos de los cubanos residentes en otros países. La sangría migratoria alcanza con particular fuerza al liderazgo opositor. Activistas como Anamely Ramos –la «cara intelectual y femenina del MSI»– han decidido poner en pausa su «lucha frontal contra el régimen» y cruzar la frontera; en su caso, para cursar un doctorado en Antropología dictado por una universidad mexicana.

La metamorfosis política que se produce luego de abandonar la isla tiene su manifestación más dramática en la comunidad asentada en el sur de Estados Unidos. A mediados de 2020 un estudio de la Universidad Internacional de la Florida resaltó que, a diferencia de lo que ocurría con el resto de los hispanos, entre los cubanoestadounidenses el presidente Donald Trump acaparaba dos tercios de las intenciones de voto; más aún, de acuerdo con la investigación, «76 por ciento de los encuestados que llegaron entre 2010 y 2015 dijeron ser republicanos».

El domingo de marras, apenas Osorbo logró escapar de los policías, miles de personas se conectaron en vivo a las transmisiones por Facebook del MSI. La dramaturgia de la protesta era simple: Osorbo, Otero Alcántara y sus correligionarios habían ocupado la calle frente a la sede de su organización y a voz en cuello convocaban, a las decenas de espectadores reunidos en el lugar, a ofender al presidente. «Cuando yo diga: “Díaz-Canel”, ustedes dicen: “¡Singao!”», grita Otero Alcántara en el video. Aunque a sus espaldas algunas voces lo respaldan, desde el público la reacción es mucho más tibia, nula casi. Sólo dos incidentes jalonan la transmisión: en un punto, los miembros del MSI vuelven a entrar a la casa para dejar paso libre a un puñado de policías que atraviesa la concurrencia; en otro momento, una anciana sale al ruedo contoneándose a ritmo de twerking para bailar con Otero Alcántara; mientras, los amigos de este aplauden y aseguran que «algo grande está ocurriendo en Cuba».

Las transmisiones originales del suceso encontraron amplio respaldo en el ecosistema disidente y entre las figuras del periodismo no estatal en Cuba. Mas la conmoción nacional que anticipaban desde el MSI nunca ocurrió. Al día siguiente, cuando Otero Alcántara pretendió retomar la idea del cumpleaños y salió a buscar niños para animarlo, la Policía cargó con él y con el payaso que había contratado para el festejo, sin que nadie en el barrio intercediera en su favor. Desde entonces, tanto él como Osorbo Castillo han tratado de llamar la atención con performances y declaraciones polémicas, pero, más allá de alguna detención de pocas horas, el asunto no ha pasado a mayores.

Desde Miami, la tarde del propio domingo 4, el humorista Ariel Mancebo se aventuró a analizar las razones de esa indiferencia, en un post que le granjeó ataques del autotitulado exilio. «El problema grave que yo tengo con los de San Isidro y su discurso es que me causan más miedo que respeto. Su actitud es de guapos, no de disidentes que proponen un cambio. Su protesta no es patriótica, es marginal y agresiva. […] Alguien que camina dando saltos como si fuese un guapo en medio de una bronca, sin camisa, gesticulando a más no poder […] es más carne de presidio que líder».

Ni Osorbo ni Otero Alcántara parecen interesados en desligarse de esa aureola de marginalidad. La semana pasada, por ejemplo, Osorbo cuestionó sin pruebas las estadísticas oficiales sobre la covid-19 y se burló del destino que estaría dándoles el gobierno a los cadáveres que supuestamente esconde: «Al zoológico, para echárselos a los leones, no los están llevando, porque yo tengo un socio que vive por allá y me hubiera avisado. Nada, mi gente, seguro que los están cogiendo para alimentar los cocodrilos de la Ciénaga de Zapata. Ustedes saben cómo funciona la dictadura». Por esas fechas, el director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública prácticamente había estallado en llanto durante su conferencia televisiva de las mañanas al anunciar la primera muerte de un niño cubano a causa del virus. Y en los días siguientes se notificaría el fallecimiento de otra niña y de una madre que acababa de dar a luz.

Desde hace semanas, La Habana Vieja, el municipio capitalino al que pertenece el barrio San Isidro, se mantiene como el de mayor índice de contagios del país, con una incidencia de nuevos casos que decuplica el promedio nacional. El hacinamiento de sus más de 91 mil habitantes en poco más de 4,5 quilómetros cuadrados no es una baza a su favor, pero al empeoramiento de la situación epidemiológica ha contribuido también con la indisciplina social.

Tras el frustrado arresto policial de Osorbo buena parte de la discusión en las redes se centró en la actitud de sus defensores, en particular de uno que se había involucrado en la disputa con un niño pequeño en brazos. Si bien hubo quien consideró ese gesto un símbolo de rebeldía, otros lo vieron como una decisión sencillamente irresponsable. Las normas establecidas por el gobierno para enfrentar la epidemia prohíben a los menores de edad permanecer en espacios públicos. Ante la violación de ese precepto, sus padres o tutores pueden ser sancionados con multas elevadas.

A una penalización similar se exponen los asistentes a actividades recreativas. Sin embargo, a comienzos de abril, Otero Alcántara se filmó participando en una fiesta con varios de sus vecinos. Como anticipando las críticas que le sobrevendrían por esa violación de las normas sanitarias, este reiteró que no aceptaba las órdenes de la dictadura y volvió a convocar a la desobediencia civil. Desde su punto de vista, «la epidemia es culpa del régimen». Más allá de la comedia de golpe y porrazo que llevan meses protagonizando, tampoco es que Otero Alcántara y los suyos tengan mucho que proponer. Al menos, si se dejan de lado sus transmisiones de Facebook y la sección de revelaciones con que, desde hace más de un año, López hace más animadas las soporíferas emisiones del Noticiero nacional de televisión

La Habana, marzo de 2021 

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Disturbios en Belfast, Irlanda del Norte, el 7 de abril de 2021Jason Cairnduff / Reuters

Los disturbios, que involucraron hasta a adolescentes de tan solo 12 años de edad, comenzaron el pasado 29 de marzo.

 

Más de 70 agentes resultaron heridos en disturbios esporádicos en varios pueblos y ciudades de Irlanda del Norte en los últimos 10 días, lo que, según la Policía, es el peor estallido de violencia en años, informa la BBC.  

Los disturbios, que involucraron hasta a adolescentes de tan solo 12 años de edad, comenzaron el pasado 29 de marzo en una parte de la ciudad de Londonderry (Derry), controlada por unionistas (partidarios de mantenerse en el Reino Unido). Desde entonces se produjeron disturbios en varios pueblos y ciudades, incluida la capital, Belfast. 

Durante las protestas, los jóvenes quemaron automóviles y llantas, lanzando además piedras y fuegos artificiales contra las fuerzas de seguridad. Este miércoles la violencia se intensificó hasta desembocar en enfrentamientos sectarios cerca de un llamado 'muro de la paz' (oeste de Belfast). La construcción divide a las comunidades predominantemente unionistas y otra parte de la ciudad, poblada por republicanos, quienes están a favor de salir del Reino Unido y formar parte de una Irlanda unificada.

¿Cuáles son las causas?

Existen varias explicaciones de esta ola de violencia. Por ejemplo, algunos integrantes del Partido Unionista Democrático (DUP, por sus siglas en inglés) sugieren que la gente no está contenta con la decisión de la Fiscalía de no procesar a los miembros del partido nacionalista Sinn Féin, que en junio pasado asistieron al funeral del excombatiente del IRA (Ejército Republicano Irlandés) Bobby Storey. En aquel entonces, a pesar de las estrictas restricciones por el coronavirus, cerca de 2.000 personas participaron en el evento. 

Asimismo, el DUP pretende demostrar que la Policía es la culpable de la agudización de los enfrentamientos. El partido pidió la renuncia de varios funcionarios de las fuerzas de seguridad. A su vez, el Sinn Féin tilda este paso de exagerado y critica a sus oponentes por la estrategia. 

Otra versión es la insatisfacción con las condiciones del Brexit. Los unionistas no están contentos con el acuerdo. Muchos de ellos se sienten engañados por el Gobierno del Reino Unido, que aceptó la instalación de una frontera aduanera entre Irlanda del Norte y el resto del país. 

Otra versión más sugiere que los paramilitares unionistas pueden haber aprovechado la existencia de la insatisfacción del pueblo para vengarse de las fuerzas de seguridad, después de una serie de operaciones exitosas contra la delincuencia organizada. No obstante, este viernes la Policía de Irlanda del Norte descartó que estos grupos puedan estar detrás de las manifestaciones. 

En la década de 1960 en Irlanda del Norte comenzaron los enfrentamientos sangrientos entre los partidarios de la unidad con el Reino Unido y los que estaban a favor de la unificación con la República de Irlanda, en un conflicto que fue denominado 'The Troubles' y llegó a durar varias décadas. En 1998 las partes firmaron los Acuerdos de Belfast y formaron un gobierno bajo principios de igualdad.

El reciente estallido de violencia en Irlanda del Norte fue condenado por Belfast, Londres y Dublín. EE.UU. también se unió a esta petición. No obstante, los disturbios continúan. 

Publicado: 10 abr 2021 04:02 GMT

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Lunes, 01 Marzo 2021 05:18

Confesiones de un vicioso

Confesiones de un vicioso

En una conversación de días pasados con Elena Poniatowska, mediada por Antonio Ramos Revilla, director de la Casa del Libro de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hablamos del universo infinito de las lecturas, empezando por aquellas de la infancia que se recuerdan siempre con el gusto de la nostalgia.

Para Elena su primer libro, leído en francés, fue Heidi, la novela sobre la huerfanita de las montañas alpinas, de la escritora suiza Johanna Spyri, famosa en muchas lenguas a partir de su publicación en 1880, y que lo sigue siendo al punto de que ha pasado a convertirse en una historieta anime en Japón.

Yo recordé que había hallado el sentido de la aventura en los personajes de las historietas cómicas de identidad oculta, como El fantasma, creado por Lee Falk en 1936, "el duende que camina" sentado en el trono de la Calavera en una cueva en lo profundo de la selva, desde donde salía a vérselas con sórdidos malandrines.

Y decía también que la mejor manera de inducir a alguien a volverse un vicio­so de la lectura es colocarlo frente a una vitrina de libros prohibidos, encerrados bajo llave, pues sin duda se hará de una ganzúa para sacarlos y leerlos en ­clandestinidad.

Cuando terminaba la escuela primaria, tuve acceso a un cuaderno mecanografiado con pastas de papel manila y cosido con hilo como los folios judiciales, que amenazaba deshacerse de tan manoseado. Su dueño era un lejano primo por parte de mi madre, llamado Marcos Guerrero, de pelo y barba rizada y ojos de fiebre, como un personaje de D.H. Lawrence. Vivía solitario en una casa desastrada, sus gallos de pelea por única compañía.

Lo guardaba con celo en un cajón de pino, de esos de embalar jabón de lavar ropa, junto con libros tan dispares como El conde de Montecristo, Gog, de Giovanni Papini, o Flor de fango, de Vargas Vila, y sólo lo prestaba bajo juramento de secreto. De modo que mi lectura de ese cuaderno, que no tenía título ni autor, fue mi iniciación no sólo en el rito de la lectura, sino también en el de la ­sensualidad.

Trataba acerca de la condesa Gamiani, refinada en juegos sexuales no sólo con hombres de cualquier calaña, criados o nobles, y con otras mujeres, sino también con animales, principalmente perros de caza. Sólo muchos años después, en mis correrías por tantas librerías, volví a encontrarme con este libro que se llamaba, en verdad, Gamiani: dos noches de excesos, y descubrí que no había sido escrito por una mano anónima, sino por Alfred de Musset.

Esa sensualidad de las lecturas ha permanecido intacta en mí desde entonces, y se ha trasladado al cuerpo mismo de los libros. Siempre entro en ellos oliendo primero su perfume, y no dejo de recordar aquellos tomos en rústica de cuadernillos cerrados que era necesario romper con un abrecartas, una manera de ir penetrando poco a poco en los secretos de la lectura oculta en cada pliego sellado. Por eso es que desconfío tanto de esas horribles predicciones de un futuro en que esas caricias deberemos traspasarlas a las frías pantallas de cuarzo.

Pero también volvemos en la memoria a los libros que fueron herramientas para aprender a escribir. A Chejov regreso con toda confianza, como quien visita una casa a la que se puede entrar sin llamar porque sabemos que la puerta no tiene cerrojo, y lo imagino siempre sosteniendo sus quevedos de médico provinciano para examinar a las legiones de pequeños seres que se mueven por las páginas de sus cuentos, tan tristes de tan cómicos, y tan desvalidos.

Como O. Henry también, ahora tan olvidado, pero cuyos cuentos, que repasé tantas veces en un tomo de tapas rojas, siguen siendo para mí una lección de precisión matemática, como perfectos teoremas que se resuelven sin tropiezos; y lo imagino aburrido en su exilio del puerto de Trujillo en la costa del Caribe de Honduras, adonde había huido después de defraudar a un banco, y donde escribió su novela De coles y reyes, en la que inventó el término banana republic.

Y hay otros libros que tampoco se olvidan porque fueron puertas de entrada a otras lenguas. La perla, de John Steinbeck, el primero que leí en inglés, esforzándome en noches de desvelo con el diccionario Webster de bolsillo, durante aquel curso de verano en la escuela de idiomas de la Universidad de Kansas en 1966. Y la vez que recostado bajo un tilo en el Volkspark de Berlín en 1973, cerré el ejemplar de La metamorfosis y le dije triunfalmente a Tulita, mi mujer: "Ya puedo leer a Kafka en alemán".

Lecturas infinitas e infinitas esperan por más lecturas. Tengo más libros de los que alcanzaré a leer durante mi vida y, sin embargo, cada vez que entro en una librería me domina la avidez de quien no es dueño de uno solo. Todo vicio tiene su ingrato síndrome de abstinencia.

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Manifestantes participan en una multitudinaria marcha de protesta en la plaza San Martín de Lima (Perú). — Paolo Aguilar / EFE

Tras ocho días consecutivos de marchas pacíficas protagonizadas por los jóvenes, Perú espera que Francisco Sagasti, titular del Congreso y opositor a la vacancia de Martín Vizcarra, juramente este martes como nuevo presidente interino.

 

Eran apenas unos recién nacidos cuando sus padres tuvieron que salir a las calles para exigir la caída del autoritario exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), han padecido casi toda su vida una educación y una sanidad públicas fuertemente precarizadas por políticas neoliberales, y tienen hoy como hábitat alternativo a las redes sociales. Así son los centennials peruanos, los protagonistas del desenredo de una crisis política que dejó como saldo la muerte de dos de ellos, decenas de heridos y desaparecidos, y que Perú se haya liberado en seis días del Gobierno de Manuel Merino de Lama, acusado de golpista y usurpador.

La juramentación este martes del congresista Francisco Sagasti como presidente de Perú, opositor junto a otros 18 congresistas a la vacancia de Martín Vizcarra (2018-2020), ha sido la señal de que lograron su propósito: torcer a una mayoría del Congreso acusada de golpista por haber utilizado la figura constitucional, aunque polémica por su amplio margen de interpretación, de vacancia por "incapacidad moral permanente" para remover a Vizcarra del poder.

La lucha empezó la noche del lunes en que el Legislativo vacó a Vizcarra, por 105 votos a favor, 19 en contra y 4 abstenciones, pero que se fue acrecentando desde la toma de mando del congresista de centroderecha Manuel Merino de Lama, y la posterior juramentación de su gabinete de ministros el jueves. Miles de ellos tomaron las calles y plazas y se ubicaron en la primera fila, para bloquear, con creatividad y recursos aprendidos en Youtube, las excesivas bombas lacrimógenas y perdigones que la Policía Nacional lanzó contra marchas pacíficas de protesta en todo el país. Resistieron con gritos de "Merino no me representa" y cubiertos con banderas del Perú, a una brutal represión que fue condenada por organismos nacionales e internacionales como Human Right Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Las manifestaciones se dieron consecutivamente hasta el sábado, día en que se convocó a una marcha nacional, y en el que las abusivas acciones de represión perpetradas por la Policía provocaron la muerte de los jóvenes universitarios Jack Bryan Pintado (22), que fue disparado con diez proyectiles en el rostro, cabeza y tórax; e Inti Sotelo Camargo (24), con cuatro proyectiles, uno de ellos en el corazón. Se sumaron también casi un centenar de heridos con perdigones, graves y leves, decenas de desaparecidos, y por lo tanto el pedido de gran parte de la clase política peruana de que Merino renuncie, algo que terminó por hacer al día siguiente.

Por ello, fue a los jóvenes a los que se refirió este lunes el congresista Francisco Sagasti Hochhausler, del centroderechista Partido Morado, en sus primeros segundos como flamante presidente del Congreso de Perú; y que luego ocupará interinamente el cargo de presidente de la República, hasta culminar el quinquenio de 2016-2021, el 28 de julio de 2021.

"Hoy no es un día de celebración porque hemos visto la muerte de dos jóvenes expresando sus puntos de vista, y prácticamente sin violencia. Inti Sotelo y Jack Bryan Pintado han fallecido, no podemos retroceder, no podemos volverlos a la vida, pero sí podemos, desde el Ejecutivo, tomar las medidas para que esto no vuelva a suceder", dijo este lunes en el hemiciclo, ante los aplausos de los presentes.

La tensa mañana del lunes

Sagasti, un ingeniero industrial, reconocido investigador académico y catedrático de 76 años, que tiene en su hoja de vida haber sido consultor y asesor de organismos internacionales como la UNESCO, las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la OEA, llegó este lunes a presidir la mesa directiva del Parlamento, en un segundo proceso de votación por una nueva mesa directiva.

Y es que el mismo domingo de la renuncia de Merino, en el hemiciclo solo existía un único acuerdo claro: que la nueva mesa estuviera integrada exclusivamente por congresistas que hubieran votado en contra de la vacancia (19 de 130), como gesto de respeto al sentir popular. Por ello, la conformación de la primera lista presentada el domingo por la noche, encabezada por la izquierdista Rocío Silva Santisteban y que tenía como vicepresidente al propio Sagasti, no alcanzó los votos necesarios, aún cuando había sido planteada con el compromiso de apoyo de otras bancadas.

Así las cosas, Perú se acostó el domingo y amaneció este lunes prácticamente acéfalo, sin un presidente en el Ejecutivo ni en el Legislativo, solo dirigido por el gabinete de ministros del presidente saliente. Hasta que la tarde del lunes, el Partido Morado, el único que votó en bloque contra la vacancia, decidió reemplazar una lista presentada a primeras horas de la madrugada del lunes, que integraban solo los miembros de su bancada, y por ello con poca aceptación previa, por una que conformaba junto con otros partidos.

Llegó así, minutos antes de las dos de la tarde, la que terminó siendo la lista única (hubo una intención de los congresistas provacancia de presentar una segunda, pero no prosperó). Esta estuvo presidida por Sagasti, cuyo carácter democrático y conciliador había sido resaltado como clave para lograr un consenso entre bancadas, y la completaron la congresista izquierdista Mirtha Vásquez, del Frente Amplio; el congresista de centroderecha Luis Roe, de Acción Popular; y la congresista de centroderecha Matilde Fernández, de Somos Perú; que ganó con un total de 97 votos a favor, 26 en contra y 0 abstenciones.

Generación del Bicentenario

Algo que han reconocido diversos políticos ha sido la importancia de la participación juvenil, y sobre todo de los chicos centennials, en el reencauzamiento del orden democrático en Perú. Un trascendental papel que les ha valido ser llamados Generación del Bicentenario, en referencia a la próxima conmemoración de los 200 años de la independencia del país latinoamericano, y por el halo de heroicidad que atañe. Entre ellos, la congresista Mirtha Vásquez, recientemente electa primera vicepresidenta del Legislativo, que agradeció este lunes ante los medios "a todos esos jóvenes" por haber dado "una lección para poder reconducir lo destinos del Estado".

 17/11/2020 07:55 Actualizado: 17/11/2020 07:57

Mercedes Palomino

@mercepalm

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Denuncian el "asesinato masivo" de nueve jóvenes en una estación de policía colombiana

El suceso se produce en medio de críticas y acusaciones de abusos contra la Policía de Colombia por sus acciones para contener las manifestaciones de sindicatos y estudiantes.

 

Nueve jóvenes que estaban detenidos en una estación de la Policía del municipio colombiano de Soacha, al sur de Bogotá, murieron en un incendio que se desató en una celda, denunció este martes el concejal de la ciudad capitalina Diego Cancino, quien calificó los hechos de "criminalidad policial".

El siniestro ocurrió el 4 de septiembre en la estación de San Mateo, y esa "masacre" no ha sido publicada "de manera suficientemente contundente y las investigaciones no se han dado", publicó Cancino en su cuenta de Twitter junto a un video de lo ocurrido. Según afirmó, en el lugar había unos 20 jóvenes, quienes estaban siendo torturados y a sus familiares no se les permitía el ingreso para visitarlos.

De acuerdo con el concejal de Alianza Verde, quien cita a testigos y familiares de las víctimas, uno de los retenidos prendió fuego a una cobija y la llama se intensificó rápidamente con un artefacto lanzado a la celda por un oficial. "Se salieron los policías y dejaron a los chicos encerrados, no dejaban entrar a nadie, los extintores no los dejaron usar, los chicos se quemaron", manifestó.

"Una hoguera humana"

"Esto es completa y absolutamente escabroso, intolerable. La Policía es cómplice y quizás es agente de un asesinato masivo, de una hoguera humana", condenó Cancino en una segunda publicación, exigiendo justicia a la Procuraduría y Fiscalía, así como una reforma policial.

Reuters informa que la Policía admitió el incendio y la muerte de ocho personas detenidas, pero aseguró que los efectivos que se encontraban en el lugar procedieron a apagar las llamas, prestar primeros auxilios y trasladar a los heridos a hospitales.

La Policía de Colombia enfrenta duras críticas y acusaciones de abusos por sus acciones para contener las manifestaciones de sindicatos y estudiantes, que desde noviembre del año pasado se intensificaron tras la muerte de un adolescente herido por un proyectil de gas lacrimógeno disparado por un oficial antidisturbios.

Publicado: 11 nov 2020 09:48 GMT

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Educación en América Latina Casi tres millones de niños están en riesgo de no volver al colegio en América Latina

Según un informe de Unicef, solo la mitad de los alumnos de las escuelas públicas tiene acceso a clases a distancia de calidad mientras en 18 de los 36 países  de la región las puertas de las aulas permanecen cerradas por la pandemia.

 

Casi tres millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe están en riesgo de no regresar nunca a la escuela, una de los muchos efectos negativos del cierre de los colegios por la pandemia de la covid-19, alertó este lunes un informe de Unicef.

El estudio "Educación en pausa" da cuenta de que están a punto de cumplirse casi ocho meses de pausa prolongada para 137 millones de niños, niñas y adolescentes latinoamericanos, un tiempo cuatro veces más alto que la media global, que pueden abocar a una "catástrofe generacional".

El informe constata que la covid-19 ha ampliado las brechas sociales también en la educación. En la región, solo la mitad de los alumnos de las escuelas públicas tiene acceso a clases a distancia de calidad, mientras que en las escuelas privadas esa cifra sube al 75 %, estimó Unicef.

La desigualdad es más acuciante en grupos vulnerables con niños con discapacidad, migrantes indígenas o en zonas rurales donde la educación a distancia no llega, resaltó la entidad de las Naciones Unidas (ONU).

También se advierte de que el porcentaje de niños que no recibe educación alguna, ni presencial ni remota, se ha disparado del 4% al 18% en los últimos meses.

Impacto prolongado

"Si no hay realmente procesos de nivelación adecuados, esos niños van a tener un vacío durante toda su vida", afirmó Ruth Custode, especialista de educación de la Oficina Regional de Unicef para América Latina y el Caribe. Y esa pérdida terminará reflejándose en unos "peores salarios".

El cierre de las escuelas no solo aplaza la educación para algunas familias, sino que supone la pérdida "de una cantidad enorme de servicios, como el de la salud, de apoyo psicosocial y de protección" para la infancia, añadió la especialista.

Al menos 80 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina han perdido las comidas escolares y corren el riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales.

Los niños, niñas y adolescentes también están más desprotegidos ante la violencia en el hogar.

Reabrir las escuelas debería ser la prioridad

Mientras muchas escuelas en África, Asia y Europa están reabriendo gradualmente, en 18 de los 36 países y territorios de la región las puertas de las aulas permanecen cerradas por la pandemia de la covid-19, que suma 11 millones de casos en América Latina.

Si bien una de cada seis escuelas no tienen acceso al agua, Unicef instó a los gobiernos a acelerar la apertura segura de las escuelas mediante mejoras en el sistema.

Ante la suspensión masiva de los servicios educativos, Unicef ha brindado apoyo contribuyendo a que 42 millones de estudiantes en la región reciban aprendizaje a distancia y en el hogar a través de la radio, la televisión, Internet y otras plataformas. 

09/11/2020 16:45 Actualizado: 09/11/2020 19:33

EFE

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