Miércoles, 27 Noviembre 2019 10:36

Contrarreforma* laboral y pensional a la vista

Contrarreforma* laboral y pensional a la vista

Como parte de una ofensiva neoliberal de tercera generación, Gobierno y empresarios buscan incrementar beneficios y garantias para el capital a costa de los trabajadores. Es un viejo cuento que nada bueno ha dejado para las mayorías que viven de su fuerza de trabajo. Es indispensable actuar como un solo cuerpo para no perder la batalla que está próxima a tomar cuerpo.

 

“Las reformas laboral y pensional son necesarias para crear empleo”; “los costos laborales son demasiados”; “necesitamos ser competitivos”, “es necesario incrementar los años de cotización”. Parece que el tiempo no pasara ya que estos y otros argumentos falaces fueron los esgrimidos en los años 80 y 90 del siglo anterior y lo son hoy, varias décadas después, por parte del empresariado, sus abogados, cuotas políticas en el poder legislativo, para justificar, una y otra vez reformas como la pensional y laboral. Como parte del poder realmente existente, la presión patronal siempre ha logrado sus propósitos y las reformas han pasado en el Congreso, pese a lo cual el desempleo prosigue, la industria es cada vez más precaria, los empresarios son cada vez más ricos y los trabajadores cada vez más pobres.

Todas estas falsas declaraciones lo que ocultan es la histórica disputa entre el capital y el trabajo, y la permanente pretensión del primero de reducir sus costos de producción arrebatando o reduciendo los derechos del segundo. Con la llegada del actual gobierno y la coalición que lo respalda, la posibilidad de que una nueva contrarreforma laboral y pensional se concrete es mucho mayor1.

Aunque el ataque sobre los derechos de los trabajadores tuvo sus primeros golpes en los años 80 del siglo anterior, cuando se aprobaron medidas que dieron entrada a las empresas tercerizadoras, el proceso de contrarreforma empezó con la globalización, el neoliberalismo y las privatizaciones del patrimonio público, en 1990. Han sido 30 años de violencia permanente contra los trabajadores y el movimiento sindical, de despojo a los trabajadores y de incremento de la riqueza para los capitalistas. (ver recuadro)

Ahora, los empresarios y el gobierno del señor Iván Duque pretenden arrebatar el resto de los derechos laborales progresivos. Se proponen hacer lo que han acordado con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, que son los voceros de las multinacionales y del capital imperialista.

El proyecto de contrarreforma lo iban a presentar luego de las elecciones de octubre de 2019, pero debido a la declaratoria de inexequibilidad de la ley de financiamiento (o nueva ley tributaria) y, sobre todo, debido a las formidables luchas en el Ecuador y en Chile contra la desigualdad y las políticas neoliberales de los gobiernos, pospusieron su presentación para el año 2020. Pero la están preparando y la van a presentar.

 

¿Qué están proponiendo los empresarios?

 

No tenemos espacio para reseñar todas las propuestas de los gremios empresariales; por lo tanto, nos contraemos a las más representativas. La Asociación Nacional de Instituciones Financieras –Anif– publicó en el mes de agosto de 2018 una Propuesta de Reforma Estructural Laboral2. Sus aspectos centrales son las siguientes:

Anif: reducir el 5 por ciento de la nómina

–Eliminar parte de los aportes a las Cajas de compensación que representan, según ellos, un 4 por ciento del valor de la nómina y eliminar el 1 por ciento, que son los intereses mensuales que los empleadores pagan a los trabajadores por sus cesantías antes de ser depositadas en los fondos de cesantías. El 4 por ciento de las Cajas más el 1 por ciento de los intereses de las cesantías da un 5 por ciento de la nómina, que los empleadores se ahorrarían. A cambio prometen la formalización de 300.000 trabajadores al año y 3.000.000 en la próxima década.

–Crear un seguro de desempleo con las cesantías de los trabajadores, limitando la posibilidad que el trabajador retire la cesantía; lo que sólo podría hacer por sumas mensuales, cuando quede sin trabajo. Es decir, crear un subsidio de desempleo con la plata de los trabajadores.

–Abaratar los costos de los despidos reduciendo los montos de la tabla de indemnización por el despido sin justa causa por parte del empleador; en otras palabras: reducir o eliminar dicha indemnización.
–Establecer que el salario mínimo legal mensual se reajusta en lo fundamental teniendo en cuenta la productividad y que quien fije ese reajuste sea una comisión de tecnócratas y no la Comisión Nacional de Concertación y Conciliación. Así mismo, establecer un salario mínimo equivalente al 75 por ciento del Salario Mínimo Legal vigente para los jóvenes menores de 25 años.

Fenalco: ahondar la flexibilización laboral

Por su parte, la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco)3, por intermedio de su presidente, señor Jaime Alberto Cabal, también ha planteado modificaciones a la legislación laboral.

“La primera y más importante es la flexibilización para la contratación por horas. […] Hay que flexibilizar la contratación por horas, para que estas modalidades de emprendedores, de talentos especializados, encuentren trabajo formal […] La propuesta […] va dirigida únicamente a los informales y a los desempleados, especialmente a los jóvenes que buscan su primera oportunidad laboral, que hoy tienen una tasa de desempleo cercano al 20 por ciento […] La propuesta es tener un régimen alternativo, para desempleados e informales, respetando lo que hay […] Insistimos en que esta reforma aplicaría para nuevos contratos […]”, respetando los derechos de quienes hoy están contratados. Igualmente se plantea evaluar muy bien los costos, es decir los recargos, del trabajo dominical y de las horas extras diurnas y nocturnas.

Proponen, asi mismo, un salario mínimo de acuerdo con la productividad, competitividad e inflación. Ese salario mínimo sería diferencial, es decir, un salario mínimo para el campo, otro para la ciudad y por regiones.

Andi: quebrar la estabilidad laboral

La Asociación Nacional de Industriales (Andi) publicó en el año 2017 un libro discutiendo, en lo fundamental, la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre estabilidad laboral reforzada por discapacidad y proponiendo modificar toda la reglamentación sobre esta materia, debido, según ellos, a que garantizar este derecho tiene unos costos muy altos para las empresas. Igualmente, proponen establecer un salario integral para salarios inferiores a los 10 salarios mínimos. El otro problema sería el de la multiafiliación sindical y los fueros sindicales4.

 

¿En qué están de acuerdo empresarios y gobierno?

 

La señora Alicia Arango, Ministra del Trabajo, ha dicho “Tengo confianza en que medidas como la ley de financiamiento y la reducción de estándares en seguridad y salud ocupacional, para micro, pequeñas y medianas empresas, comiencen pronto a surtir efectos positivos para el empleo. Lo importante es generar crecimiento económico y mayor productividad”5. Esto quiere decir que la salud y la seguridad en el trabajo no es lo más importante para ella; lo más importante es el crecimiento económico y la productividad, es decir la ganancia capitalista.

Según la Ministra, el remedio para el desempleo, la informalidad y las frustraciones de los trabajadores es la “flexibilización laboral, trabajo por horas con cotización, formación para el trabajo con pertinencia…”.

Como vocera del gobierno, la Ministra propone reformar las plantas de personal, “para que el 10 por ciento de la planta sea para personas de entre 18 y 28 años aún sin experiencia. El emprendimiento y la economía naranja son otras herramientas”. Para suavizar un poco el asunto, afirma que es necesario discutir la reducción de la jornada laboral, pero para aumentar la productividad y los resultados.

Afirma, de igual manera, que hay que discutir la flexibilización de las cargas laborales, o sea las prestaciones sociales, los recargos por trabajo extra y dominical, los parafiscales y, de ser posible, afirma, subir los salarios. Llama a pensar en el salario mínimo diferencial.

Cumpliendo lo que le han pedido los empresarios, la Ministra Alicia Arango afirma que van a intervenir y atacar a fondo el problema de las incapacidades de los trabajadores: “Con el Ministerio de la Salud vamos a hacer mayor control a los médicos y EPS, pues no pueden seguir autorizando incapacidades de 1 y 2 días cuando no son necesarias”. Y en muchos casos relacionados con las incapacidades, el Ministerio del Trabajo autorizaría el despido del trabajador, lo que permite deducir que ahora no corresponderá al médico, dentro de la autonomía que le otorga la Ley Estatutaria de la Salud, quien defina las incapacidades sino la señora Alicia Arango y la burocracia del Ministerio del Trabajo. ¡Son los “avances” que en materia de derechos humanos va ganando el país!

Aunque no lo ha dicho de manera expresa la Ministra del Trabajo –si lo han pedido los empresarios– no puede descartarse que en la contrarreforma le metan la mano al derecho colectivo del trabajo, sobre todo a la multiafiliación sindical, a los fueros sindicales y a aspectos relacionados con la negociación colectiva.

Para que no quede ninguna duda, la Ministra sintetiza su “brillante” pensamiento así: “Primero, respetar los derechos adquiridos. Segundo, que se pueda contratar de muchas maneras y para muchas cosas. Tercero, contratar por horas”.

 

Dividir para reinar

 

La estrategia del Gobierno y los empresarios para imponer las contrarreformas en lo laboral y en pensiones es la misma de siempre: divide y reinaras.

Cuando la ley 50 de 1990 se les respetó, aparentemente, los derechos adquiridos a los trabajadores que tenían contrato de trabajo y 10 o más años de antigüedad. La nueva normatividad sólo se le aplicaría a los que cuenten con menos de 10 años de antigüedad y a quienes hayan ingresado al mercado laboral por primera vez o estuvieran desempleados. Pero una vez aprobada la ley 50 de 1990 a los trabajadores antiguos los llamaban a las jefaturas de personal y les decían, más menos lo siguiente: “le aumento el salario, lo asciendo o le pago una bonificación, pero se tiene que pasar a la ley 50, si no lo hace no tiene aumento, se queda en el mismo cargo e incluso lo puedo despedir”. En un poco tiempo la inmensa mayoría de trabajadores terminó en la ley 50 de 1990. Fue un proceso masivo de extorsión laboral.

Como si fuera una novedad, ahora también proponen que respetarán los derechos adquiridos de quienes están contratados y trabajando, y que las nuevas normas sólo se aplicaran a los desempleados y los informales. Pero no puede quedar en el olvido que los informales suman el 60 por ciento a nivel nacional y en el campo alcanzan al 85 por ciento; y que los desempleados representan el 14 por ciento, alcanzando incluso al 20 por ciento –cuando de jóvenes –población económicamente activa– se trata.

Esto quiere decir que la contrarreforma laboral es para aplicarla a la mayoría de los trabajadores. Además, lo que buscan es dividir: los que están contratados hoy, ante la ausencia de la solidaridad de clase, podrían decir: “yo no voy a luchar, a mí no me van a tocar. Que luchen los informales, los desempleados y los jóvenes que están llegando al mercado laboral”.

 

¿Cómo tendrían que responder los trabajadores?

 

Los trabajadores no tienen sino una sola alternativa: responder como un solo cuerpo, mujeres y hombres, jóvenes y adultos, fuertemente unidos, los que tienen vinculación laboral y los que no la tienen, los sindicalizados y los no sindicalizados, los informales y los desempleados, los pensionados, los que están por pensionarse y los que posiblemente no se puedan pensionar.

A unos y a otros, todos juntos, les corresponde pararse duro y negarse a discutir la contrarreforma laboral que están proponiendo los empresarios y el Gobierno, y, por el contrario, exigirles que le garanticen a los más de 22 millones de personas ocupadas que existen en el país un trabajo en condiciones dignas y justas; es decir, un trabajo con vínculo estable, un salario suficiente, prestaciones sociales y afiliación a salud, riesgos laborales y pensión, tal como lo ordenan los artículos 25 y 53 de la Constitución Política.

Aunque aún muchos de quienes lo integran no están vinculados al mundo laboral, pero pronto sí lo estarán, el movimiento estudiantil y la juventud debería agregar a sus consignas relacionadas con la educación el respeto a la actual legislación laboral, el derecho al trabajo estable, con todas las prestaciones sociales y de la seguridad social.

También corresponde asumir el preseente con memoria. Hay que exigir que se produzca la reparación colectiva a los trabajadores como víctimas del conflicto armado. Que se repare a los familiares de los trabajadores asesinados, desaparecidos, desplazados y despedidos. Y que la reparación colectiva a los trabajadores, es decir a la clase obrera, se traduzca en la derogatoria de todas las leyes en las que se concretó la contrarreforma laboral de los últimos 30 años, y se le devuelvan los derechos de que fue despojada.

Con la experiencia hasta ahora dejada por los espacios institucionales, es claro que el escenario adecuado para lograr estos objetivos no es ni la Comisión Nacional de Concertación y Conciliación de Políticas Laborales ni la Mesa Permanente de Concertación para la reparación Colectiva del Movimiento Sindical.

El escenario adecuado son las calles y la plaza pública; así lo han comprobado de manera irrefutable la juventud y los trabajadores de Hong Kong, los indígenas, campesinos y trabajadores del Ecuador, los trabajadores y la juventud chilenos y los indomables catalanes. Los trabajadores no pueden olvidar, ni por un solo minuto, que los empresarios y su gobierno son muy pocos, que los trabajadores son la inmensa mayoría, son millones y que deben hacer valer su superioridad moral y numérica.

Para terminar, recordar las palabras que el gran poeta inglés P. B. Shelley dirigió a los trabajadores y al pueblo después de la masacre obrero de Peterloo, en Manchester en 1819:

 

“Levantaos cual leones tras el sueño
En número invencible,
Arrojad vuestras cadenas a la tierra como un rocío
Que mientras dormíais cayó sobre vosotros.
Vosotros sois muchos, ellos pocos”6 .


 

Treinta años de neoliberalismo y contrarreforma laboral: 1990 - 2019


La ley 50 de 1990: representa la más violenta contrarreforma laboral padecida en nuestro país: eliminó la retroactividad de las cesantías, suprimió la acción de reintegro después de diez años de servicios, estableció el salario integral para sueldos superiores a diez salarios mínimos, debilitó la contratación a término indefinido, fortaleció la contratación a término fijo y la intermediación laboral (trabajadores en misión), creó los fondos de cesantías a favor del capital financiero.

La ley 200 de 1995 o Código Disciplinario Único: eliminó los procedimientos disciplinarios acordados por los trabajadores oficiales con el Estado en las convenciones colectivas y las normas disciplinarias del Estatuto Docente, y que eran más favorables a los trabajadores.

La ley 550 de 1999: permitió reestructurar las empresas y sus deudas y en ese proceso suspender las convenciones colectivas de trabajo, quedando los trabajadores con los mínimos legales.

La ley 789 de 2002: amplió la jornada diurna hasta las 10 pm, eliminando el recargo nocturno; redujo el recargo para el trabajo en domingos y festivos –que era del 100 al 75 por ciento–; modificó la tabla de la indemnización por despido sin justa causa, la indemnización moratoria por el no pago oportuno de lo adeudado al trabajador al momento de la terminación del contrato de trabajo –artículo 65 del Código Sustantivo del Trabajo–; redujo para los trabajadores que ganan más del salario mínimo, solo se paga la moratoria por los primeros 24 meses y luego los intereses moratorios más altos certificados por la Superbancaria; el contrato de aprendizaje fue despojado de las características que tiene el contrato laboral y despojó el aprendiz del derecho a afiliarse al sindicato y beneficiarse de la convención colectiva de trabajo.

La ley 797 de 2003: introdujo una nueva causal para terminar el contrato de trabajo o la vinculación legal y reglamentaria de los empleados públicos, al cumplir los requisitos para pensionarse.

El Acto Legislativo 01 de 2005: elevó a norma constitucional la prohibición de la negociación colectiva en relación a las pensiones, es decir, la ley no puede modificarse por pactos colectivos, convenciones colectivas o laudos arbitrales.

A partir de la ley 80 de 1993, artículo 32, se generalizó el contrato Administrativo de Prestación de Servicios (Caps), el trabajador no es ni empleado público ni trabajador oficial, sino trabajador independientes, no tiene prestaciones sociales y la seguridad social la debe pagar él mismo, con sus honorarios.

Las leyes 79 de 1988 y 10 de 1991: generalizaron las cooperativas de trabajo asociado como mecanismo de tercerización de los trabajadores, para burlar los salarios, las prestaciones sociales y la seguridad social de miles y miles de trabajadores.

La ley 1258 de 2008: creó la sociedad por acciones simplifica -SAS- que establece que los socios de estas sociedades no están obligados a responder por las acreencias laborales.

El Decreto 1429 de abril de 2010, el Decreto Único Reglamentario (DUR) 1072 de 2015 y Decreto 36 de 2016, modificaron las normas del contrato sindical y lo transformaron en el mecanismo para reemplazar las Cooperativas de Trabajo Asociado y en el más importante mecanismo de tercerización desde adentro del propio movimiento sindical.

El Decreto 160 de 2014: aparentemente reconoce el derecho a la negociación colectiva de los empleados públicos, pero realmente se limita a reconocer el derecho a presentar pliegos de solicitudes, les niega el derecho, en caso de desacuerdo, a acudir al tribunal de arbitramento o a la huelga, y mantiene la prohibición de que firmen convenciones colectivas y se beneficien de ellas.

El Decreto 1333 de 2018: se refiere al supuesto abuso del derecho de los trabajadores en relación a las incapacidades.

La Circular 049 de 2019 del ministerio del Trabajo, relacionada con el despido de trabajadores que tengan estabilidad laboral reforzada.

Para una historia más completa de la Contrarreforma Laboral en Colombia, puede consultarse la obra Derecho Colectivo del Trabajo, de Edgar Ospina Duque, cuarta edición, Bogotá, editorial Ibáñez, 2019.

 


 

* Reformar quiere decir cambiar algo para mejorarlo. La contrarreforma es un movimiento en contra de la reforma o busca cambiar algo regresivamente. Para una explicación amplia de estos conceptos el lector puede consultar de Edgar Ospina D. y Emilce Garzón “Política Laboral, empleo y pobreza”, donde se explica en detalle los conceptos de revolución, contrarrevolución, reforma y contrarreforma. Cuadernos de Investigación del SUI, Universidad Autónoma, 2006.
1 En este artículo nos vamos a referir a la contrarreforma labora; en relación a la pensional recomendamos a los lectores visitar el canal de YouTube: Derecho laboral para luchar, en el que encontraran cinco videos sobre todo lo relacionado con la contrarreforma pensional.
2 Anif-reflaboral0818.pdf
3 El Tiempo, domingo 29 de septiembre de 2019, La entrevista de Yamit. Todas las citas entre comillas y los comentarios que se hacen, tienen como fuente esta publicación.
4 ANDI, 2017, Salud y estabilidad en el empleo, retos jurídicos y económicos para la sostenibilidad de las empresas. Página web espacio de la Andi.
5 El Tiempo, domingo 6 de octubre de 2019, La entrevista de Yamit. Todas las citas entre comillas y comentarios que se hacen, tienen como fuente esta publicación.
6 P.B. Shelley, La necesidad del ateísmo y otros escritos de combate, Edición Pepitas de calabaza, ed. marzo de 2015. La máscara de la anarquía, poema escrito con ocasión de la matanza de Manchester el 16 de agosto de 1819.
** Abogado laboralista y profesor universitario.

Publicado enColombia
Miércoles, 27 Noviembre 2019 09:38

Contrarreforma* laboral y pensional a la vista

Contrarreforma* laboral y pensional a la vista

Como parte de una ofensiva neoliberal de tercera generación, Gobierno y empresarios buscan incrementar beneficios y garantias para el capital a costa de los trabajadores. Es un viejo cuento que nada bueno ha dejado para las mayorías que viven de su fuerza de trabajo. Es indispensable actuar como un solo cuerpo para no perder la batalla que está próxima a tomar cuerpo.

 

“Las reformas laboral y pensional son necesarias para crear empleo”; “los costos laborales son demasiados”; “necesitamos ser competitivos”, “es necesario incrementar los años de cotización”. Parece que el tiempo no pasara ya que estos y otros argumentos falaces fueron los esgrimidos en los años 80 y 90 del siglo anterior y lo son hoy, varias décadas después, por parte del empresariado, sus abogados, cuotas políticas en el poder legislativo, para justificar, una y otra vez reformas como la pensional y laboral. Como parte del poder realmente existente, la presión patronal siempre ha logrado sus propósitos y las reformas han pasado en el Congreso, pese a lo cual el desempleo prosigue, la industria es cada vez más precaria, los empresarios son cada vez más ricos y los trabajadores cada vez más pobres.

Todas estas falsas declaraciones lo que ocultan es la histórica disputa entre el capital y el trabajo, y la permanente pretensión del primero de reducir sus costos de producción arrebatando o reduciendo los derechos del segundo. Con la llegada del actual gobierno y la coalición que lo respalda, la posibilidad de que una nueva contrarreforma laboral y pensional se concrete es mucho mayor1.

Aunque el ataque sobre los derechos de los trabajadores tuvo sus primeros golpes en los años 80 del siglo anterior, cuando se aprobaron medidas que dieron entrada a las empresas tercerizadoras, el proceso de contrarreforma empezó con la globalización, el neoliberalismo y las privatizaciones del patrimonio público, en 1990. Han sido 30 años de violencia permanente contra los trabajadores y el movimiento sindical, de despojo a los trabajadores y de incremento de la riqueza para los capitalistas. (ver recuadro)

Ahora, los empresarios y el gobierno del señor Iván Duque pretenden arrebatar el resto de los derechos laborales progresivos. Se proponen hacer lo que han acordado con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, que son los voceros de las multinacionales y del capital imperialista.

El proyecto de contrarreforma lo iban a presentar luego de las elecciones de octubre de 2019, pero debido a la declaratoria de inexequibilidad de la ley de financiamiento (o nueva ley tributaria) y, sobre todo, debido a las formidables luchas en el Ecuador y en Chile contra la desigualdad y las políticas neoliberales de los gobiernos, pospusieron su presentación para el año 2020. Pero la están preparando y la van a presentar.

 

¿Qué están proponiendo los empresarios?

 

No tenemos espacio para reseñar todas las propuestas de los gremios empresariales; por lo tanto, nos contraemos a las más representativas. La Asociación Nacional de Instituciones Financieras –Anif– publicó en el mes de agosto de 2018 una Propuesta de Reforma Estructural Laboral2. Sus aspectos centrales son las siguientes:

Anif: reducir el 5 por ciento de la nómina

–Eliminar parte de los aportes a las Cajas de compensación que representan, según ellos, un 4 por ciento del valor de la nómina y eliminar el 1 por ciento, que son los intereses mensuales que los empleadores pagan a los trabajadores por sus cesantías antes de ser depositadas en los fondos de cesantías. El 4 por ciento de las Cajas más el 1 por ciento de los intereses de las cesantías da un 5 por ciento de la nómina, que los empleadores se ahorrarían. A cambio prometen la formalización de 300.000 trabajadores al año y 3.000.000 en la próxima década.

–Crear un seguro de desempleo con las cesantías de los trabajadores, limitando la posibilidad que el trabajador retire la cesantía; lo que sólo podría hacer por sumas mensuales, cuando quede sin trabajo. Es decir, crear un subsidio de desempleo con la plata de los trabajadores.

–Abaratar los costos de los despidos reduciendo los montos de la tabla de indemnización por el despido sin justa causa por parte del empleador; en otras palabras: reducir o eliminar dicha indemnización.
–Establecer que el salario mínimo legal mensual se reajusta en lo fundamental teniendo en cuenta la productividad y que quien fije ese reajuste sea una comisión de tecnócratas y no la Comisión Nacional de Concertación y Conciliación. Así mismo, establecer un salario mínimo equivalente al 75 por ciento del Salario Mínimo Legal vigente para los jóvenes menores de 25 años.

Fenalco: ahondar la flexibilización laboral

Por su parte, la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco)3, por intermedio de su presidente, señor Jaime Alberto Cabal, también ha planteado modificaciones a la legislación laboral.

“La primera y más importante es la flexibilización para la contratación por horas. […] Hay que flexibilizar la contratación por horas, para que estas modalidades de emprendedores, de talentos especializados, encuentren trabajo formal […] La propuesta […] va dirigida únicamente a los informales y a los desempleados, especialmente a los jóvenes que buscan su primera oportunidad laboral, que hoy tienen una tasa de desempleo cercano al 20 por ciento […] La propuesta es tener un régimen alternativo, para desempleados e informales, respetando lo que hay […] Insistimos en que esta reforma aplicaría para nuevos contratos […]”, respetando los derechos de quienes hoy están contratados. Igualmente se plantea evaluar muy bien los costos, es decir los recargos, del trabajo dominical y de las horas extras diurnas y nocturnas.

Proponen, asi mismo, un salario mínimo de acuerdo con la productividad, competitividad e inflación. Ese salario mínimo sería diferencial, es decir, un salario mínimo para el campo, otro para la ciudad y por regiones.

Andi: quebrar la estabilidad laboral

La Asociación Nacional de Industriales (Andi) publicó en el año 2017 un libro discutiendo, en lo fundamental, la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre estabilidad laboral reforzada por discapacidad y proponiendo modificar toda la reglamentación sobre esta materia, debido, según ellos, a que garantizar este derecho tiene unos costos muy altos para las empresas. Igualmente, proponen establecer un salario integral para salarios inferiores a los 10 salarios mínimos. El otro problema sería el de la multiafiliación sindical y los fueros sindicales4.

 

¿En qué están de acuerdo empresarios y gobierno?

 

La señora Alicia Arango, Ministra del Trabajo, ha dicho “Tengo confianza en que medidas como la ley de financiamiento y la reducción de estándares en seguridad y salud ocupacional, para micro, pequeñas y medianas empresas, comiencen pronto a surtir efectos positivos para el empleo. Lo importante es generar crecimiento económico y mayor productividad”5. Esto quiere decir que la salud y la seguridad en el trabajo no es lo más importante para ella; lo más importante es el crecimiento económico y la productividad, es decir la ganancia capitalista.

Según la Ministra, el remedio para el desempleo, la informalidad y las frustraciones de los trabajadores es la “flexibilización laboral, trabajo por horas con cotización, formación para el trabajo con pertinencia…”.

Como vocera del gobierno, la Ministra propone reformar las plantas de personal, “para que el 10 por ciento de la planta sea para personas de entre 18 y 28 años aún sin experiencia. El emprendimiento y la economía naranja son otras herramientas”. Para suavizar un poco el asunto, afirma que es necesario discutir la reducción de la jornada laboral, pero para aumentar la productividad y los resultados.

Afirma, de igual manera, que hay que discutir la flexibilización de las cargas laborales, o sea las prestaciones sociales, los recargos por trabajo extra y dominical, los parafiscales y, de ser posible, afirma, subir los salarios. Llama a pensar en el salario mínimo diferencial.

Cumpliendo lo que le han pedido los empresarios, la Ministra Alicia Arango afirma que van a intervenir y atacar a fondo el problema de las incapacidades de los trabajadores: “Con el Ministerio de la Salud vamos a hacer mayor control a los médicos y EPS, pues no pueden seguir autorizando incapacidades de 1 y 2 días cuando no son necesarias”. Y en muchos casos relacionados con las incapacidades, el Ministerio del Trabajo autorizaría el despido del trabajador, lo que permite deducir que ahora no corresponderá al médico, dentro de la autonomía que le otorga la Ley Estatutaria de la Salud, quien defina las incapacidades sino la señora Alicia Arango y la burocracia del Ministerio del Trabajo. ¡Son los “avances” que en materia de derechos humanos va ganando el país!

Aunque no lo ha dicho de manera expresa la Ministra del Trabajo –si lo han pedido los empresarios– no puede descartarse que en la contrarreforma le metan la mano al derecho colectivo del trabajo, sobre todo a la multiafiliación sindical, a los fueros sindicales y a aspectos relacionados con la negociación colectiva.

Para que no quede ninguna duda, la Ministra sintetiza su “brillante” pensamiento así: “Primero, respetar los derechos adquiridos. Segundo, que se pueda contratar de muchas maneras y para muchas cosas. Tercero, contratar por horas”.

 

Dividir para reinar

 

La estrategia del Gobierno y los empresarios para imponer las contrarreformas en lo laboral y en pensiones es la misma de siempre: divide y reinaras.

Cuando la ley 50 de 1990 se les respetó, aparentemente, los derechos adquiridos a los trabajadores que tenían contrato de trabajo y 10 o más años de antigüedad. La nueva normatividad sólo se le aplicaría a los que cuenten con menos de 10 años de antigüedad y a quienes hayan ingresado al mercado laboral por primera vez o estuvieran desempleados. Pero una vez aprobada la ley 50 de 1990 a los trabajadores antiguos los llamaban a las jefaturas de personal y les decían, más menos lo siguiente: “le aumento el salario, lo asciendo o le pago una bonificación, pero se tiene que pasar a la ley 50, si no lo hace no tiene aumento, se queda en el mismo cargo e incluso lo puedo despedir”. En un poco tiempo la inmensa mayoría de trabajadores terminó en la ley 50 de 1990. Fue un proceso masivo de extorsión laboral.

Como si fuera una novedad, ahora también proponen que respetarán los derechos adquiridos de quienes están contratados y trabajando, y que las nuevas normas sólo se aplicaran a los desempleados y los informales. Pero no puede quedar en el olvido que los informales suman el 60 por ciento a nivel nacional y en el campo alcanzan al 85 por ciento; y que los desempleados representan el 14 por ciento, alcanzando incluso al 20 por ciento –cuando de jóvenes –población económicamente activa– se trata.

Esto quiere decir que la contrarreforma laboral es para aplicarla a la mayoría de los trabajadores. Además, lo que buscan es dividir: los que están contratados hoy, ante la ausencia de la solidaridad de clase, podrían decir: “yo no voy a luchar, a mí no me van a tocar. Que luchen los informales, los desempleados y los jóvenes que están llegando al mercado laboral”.

 

¿Cómo tendrían que responder los trabajadores?

 

Los trabajadores no tienen sino una sola alternativa: responder como un solo cuerpo, mujeres y hombres, jóvenes y adultos, fuertemente unidos, los que tienen vinculación laboral y los que no la tienen, los sindicalizados y los no sindicalizados, los informales y los desempleados, los pensionados, los que están por pensionarse y los que posiblemente no se puedan pensionar.

A unos y a otros, todos juntos, les corresponde pararse duro y negarse a discutir la contrarreforma laboral que están proponiendo los empresarios y el Gobierno, y, por el contrario, exigirles que le garanticen a los más de 22 millones de personas ocupadas que existen en el país un trabajo en condiciones dignas y justas; es decir, un trabajo con vínculo estable, un salario suficiente, prestaciones sociales y afiliación a salud, riesgos laborales y pensión, tal como lo ordenan los artículos 25 y 53 de la Constitución Política.

Aunque aún muchos de quienes lo integran no están vinculados al mundo laboral, pero pronto sí lo estarán, el movimiento estudiantil y la juventud debería agregar a sus consignas relacionadas con la educación el respeto a la actual legislación laboral, el derecho al trabajo estable, con todas las prestaciones sociales y de la seguridad social.

También corresponde asumir el preseente con memoria. Hay que exigir que se produzca la reparación colectiva a los trabajadores como víctimas del conflicto armado. Que se repare a los familiares de los trabajadores asesinados, desaparecidos, desplazados y despedidos. Y que la reparación colectiva a los trabajadores, es decir a la clase obrera, se traduzca en la derogatoria de todas las leyes en las que se concretó la contrarreforma laboral de los últimos 30 años, y se le devuelvan los derechos de que fue despojada.

Con la experiencia hasta ahora dejada por los espacios institucionales, es claro que el escenario adecuado para lograr estos objetivos no es ni la Comisión Nacional de Concertación y Conciliación de Políticas Laborales ni la Mesa Permanente de Concertación para la reparación Colectiva del Movimiento Sindical.

El escenario adecuado son las calles y la plaza pública; así lo han comprobado de manera irrefutable la juventud y los trabajadores de Hong Kong, los indígenas, campesinos y trabajadores del Ecuador, los trabajadores y la juventud chilenos y los indomables catalanes. Los trabajadores no pueden olvidar, ni por un solo minuto, que los empresarios y su gobierno son muy pocos, que los trabajadores son la inmensa mayoría, son millones y que deben hacer valer su superioridad moral y numérica.

Para terminar, recordar las palabras que el gran poeta inglés P. B. Shelley dirigió a los trabajadores y al pueblo después de la masacre obrero de Peterloo, en Manchester en 1819:

 

“Levantaos cual leones tras el sueño
En número invencible,
Arrojad vuestras cadenas a la tierra como un rocío
Que mientras dormíais cayó sobre vosotros.
Vosotros sois muchos, ellos pocos”6 .


 

Treinta años de neoliberalismo y contrarreforma laboral: 1990 - 2019


La ley 50 de 1990: representa la más violenta contrarreforma laboral padecida en nuestro país: eliminó la retroactividad de las cesantías, suprimió la acción de reintegro después de diez años de servicios, estableció el salario integral para sueldos superiores a diez salarios mínimos, debilitó la contratación a término indefinido, fortaleció la contratación a término fijo y la intermediación laboral (trabajadores en misión), creó los fondos de cesantías a favor del capital financiero.

La ley 200 de 1995 o Código Disciplinario Único: eliminó los procedimientos disciplinarios acordados por los trabajadores oficiales con el Estado en las convenciones colectivas y las normas disciplinarias del Estatuto Docente, y que eran más favorables a los trabajadores.

La ley 550 de 1999: permitió reestructurar las empresas y sus deudas y en ese proceso suspender las convenciones colectivas de trabajo, quedando los trabajadores con los mínimos legales.

La ley 789 de 2002: amplió la jornada diurna hasta las 10 pm, eliminando el recargo nocturno; redujo el recargo para el trabajo en domingos y festivos –que era del 100 al 75 por ciento–; modificó la tabla de la indemnización por despido sin justa causa, la indemnización moratoria por el no pago oportuno de lo adeudado al trabajador al momento de la terminación del contrato de trabajo –artículo 65 del Código Sustantivo del Trabajo–; redujo para los trabajadores que ganan más del salario mínimo, solo se paga la moratoria por los primeros 24 meses y luego los intereses moratorios más altos certificados por la Superbancaria; el contrato de aprendizaje fue despojado de las características que tiene el contrato laboral y despojó el aprendiz del derecho a afiliarse al sindicato y beneficiarse de la convención colectiva de trabajo.

La ley 797 de 2003: introdujo una nueva causal para terminar el contrato de trabajo o la vinculación legal y reglamentaria de los empleados públicos, al cumplir los requisitos para pensionarse.

El Acto Legislativo 01 de 2005: elevó a norma constitucional la prohibición de la negociación colectiva en relación a las pensiones, es decir, la ley no puede modificarse por pactos colectivos, convenciones colectivas o laudos arbitrales.

A partir de la ley 80 de 1993, artículo 32, se generalizó el contrato Administrativo de Prestación de Servicios (Caps), el trabajador no es ni empleado público ni trabajador oficial, sino trabajador independientes, no tiene prestaciones sociales y la seguridad social la debe pagar él mismo, con sus honorarios.

Las leyes 79 de 1988 y 10 de 1991: generalizaron las cooperativas de trabajo asociado como mecanismo de tercerización de los trabajadores, para burlar los salarios, las prestaciones sociales y la seguridad social de miles y miles de trabajadores.

La ley 1258 de 2008: creó la sociedad por acciones simplifica -SAS- que establece que los socios de estas sociedades no están obligados a responder por las acreencias laborales.

El Decreto 1429 de abril de 2010, el Decreto Único Reglamentario (DUR) 1072 de 2015 y Decreto 36 de 2016, modificaron las normas del contrato sindical y lo transformaron en el mecanismo para reemplazar las Cooperativas de Trabajo Asociado y en el más importante mecanismo de tercerización desde adentro del propio movimiento sindical.

El Decreto 160 de 2014: aparentemente reconoce el derecho a la negociación colectiva de los empleados públicos, pero realmente se limita a reconocer el derecho a presentar pliegos de solicitudes, les niega el derecho, en caso de desacuerdo, a acudir al tribunal de arbitramento o a la huelga, y mantiene la prohibición de que firmen convenciones colectivas y se beneficien de ellas.

El Decreto 1333 de 2018: se refiere al supuesto abuso del derecho de los trabajadores en relación a las incapacidades.

La Circular 049 de 2019 del ministerio del Trabajo, relacionada con el despido de trabajadores que tengan estabilidad laboral reforzada.

Para una historia más completa de la Contrarreforma Laboral en Colombia, puede consultarse la obra Derecho Colectivo del Trabajo, de Edgar Ospina Duque, cuarta edición, Bogotá, editorial Ibáñez, 2019.

 


 

* Reformar quiere decir cambiar algo para mejorarlo. La contrarreforma es un movimiento en contra de la reforma o busca cambiar algo regresivamente. Para una explicación amplia de estos conceptos el lector puede consultar de Edgar Ospina D. y Emilce Garzón “Política Laboral, empleo y pobreza”, donde se explica en detalle los conceptos de revolución, contrarrevolución, reforma y contrarreforma. Cuadernos de Investigación del SUI, Universidad Autónoma, 2006.
1 En este artículo nos vamos a referir a la contrarreforma labora; en relación a la pensional recomendamos a los lectores visitar el canal de YouTube: Derecho laboral para luchar, en el que encontraran cinco videos sobre todo lo relacionado con la contrarreforma pensional.
2 Anif-reflaboral0818.pdf
3 El Tiempo, domingo 29 de septiembre de 2019, La entrevista de Yamit. Todas las citas entre comillas y los comentarios que se hacen, tienen como fuente esta publicación.
4 ANDI, 2017, Salud y estabilidad en el empleo, retos jurídicos y económicos para la sostenibilidad de las empresas. Página web espacio de la Andi.
5 El Tiempo, domingo 6 de octubre de 2019, La entrevista de Yamit. Todas las citas entre comillas y comentarios que se hacen, tienen como fuente esta publicación.
6 P.B. Shelley, La necesidad del ateísmo y otros escritos de combate, Edición Pepitas de calabaza, ed. marzo de 2015. La máscara de la anarquía, poema escrito con ocasión de la matanza de Manchester el 16 de agosto de 1819.
** Abogado laboralista y profesor universitario.

Publicado enEdición Nº263
Jueves, 03 Enero 2019 07:52

El aumento de los trabajos de mierda

El aumento de los trabajos de mierda

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario que incluso la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Y de estos empleos hay ahora más que nunca.

Suzi Weissman, autora de Victor Serge: A Political Biography, entrevista a David Graeber.

 

En su último libro, David Graeber, autor del libro Debt: The First 5000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 años), argumenta que muchos empleos hoy son esencialmente inútiles, o como el título del libro les denomina, trabajos de mierda.

Suzi Weissman de Jacobin Radio se sentó con Graeber para descubrir lo que son trabajos de mierda y por qué han proliferado en los últimos años.

 

Una taxonomía

 

SW

Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?

 

DG

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor.

 

SW

En el libro, comienzas haciendo una distinción entre los trabajos de mierda absurdos de los trabajos basura. Quizás deberíamos comenzar haciendo eso justamente ahora, así que podemos hablar sobre ello. ¿Qué son los trabajos de mierda?

DG

Cierto, la gente a menudo comete este error. Cuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo irónico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que estés en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto más beneficioso sea tu trabajo para los demás, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. Así, puede verse casi como una contradicción.

Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil.

 

SW

Divides los capítulos según las diferentes clases de empleos de mierda. Hay los lacayos, los fantoches, los cinta-adhesiva, los cumplimenta-casillas, los manda-faenas, y lo que yo pienso como contadores de frijoles. Tal vez podamos ir contando qué son estas categorías.

DG

Claro. Esto viene de mi propio trabajo, de pedirle a la gente que me envíe sus testimonios. Reuní varios cientos de testimonios de personas que tenían trabajos de mierda. Pregunté a la gente, “¿Cuál es el trabajo más absurdo que has tenido? Cuéntame. Cuéntamelo todo de él; cómo crees que sucede, cuál es la dinámica, ¿lo sabía tu jefe?”. Conseguí ese tipo de información. Hice pequeñas entrevistas con la gente después, material de seguimiento. Y así, de algún modo, ideamos un sistema de categorías juntos. La gente me sugeriría ideas, y gradualmente las junté en cinco categorías.

Tal como dices, tenemos, primero, los “lacayos”. Esa categoría es algo evidente. Un “lacayo” existe solo para hacer que algún otro luzca. O que se sientan bien consigo mismos, en algunos casos. Todos sabemos qué tipo de empleos son, pero un ejemplo obvio sería, digamos, un recepcionista en un lugar que realmente no necesita un recepcionista. Algunos lugares obviamente necesitan recepcionistas, que están ocupados todo el tiempo. En otros lugares el teléfono suena quizá una vez al día. Pero aun así tienen a alguien, a veces dos personas, sentados allí pareciendo importantes. Así que no tengo que llamar a nadie por teléfono, tendré a alguien que dirá “hay un bróker muy importante que quiere hablar con usted.” Eso es un lacayo.

Un fantoche es un poco más sutil. Pero de algún modo tenía que hacer esta categoría porque la gente no dejaba de decirme que sentían que sus empleos eran una mierda, fueran un agente de televenta, fueran abogados corporativos, estuvieran en relaciones públicas, marketing, cosas así. Tenía que aceptar que se sentían de esa manera.

El esquema parecía ser que estos trabajos son realmente útiles en muchas ocasiones para las compañías para las que trabajan, pero ellos sentían que toda esa industria no debería existir. Son básicamente gente que está ahí para molestarte, para presionarte de alguna manera. Dentro de lo que sea necesario, solo es necesario porque otras personas los tienen. Tú no necesitas un abogado corporativo si tu competidor no tiene un abogado corporativo. No necesitas un televendedor para nada, pero en la medida que puedas fabricar una excusa para decir que los necesitas, es razón para que los otros tipos tengan uno. Bien, así que es bastante fácil.

Los “cinta-adhesiva” son gente que está ahí para resolver problemas que ya en primer lugar no deberían existir. En mi antigua universidad, parece que teníamos solo un carpintero, y era realmente difícil conseguir uno. Hubo un momento en que la estantería se desplomó en mi despacho en la Universidad, donde yo trabajaba en Inglaterra. El carpintero se supone que vendría porque había un gran agujero en la pared, se podía ver el daño. Y él nunca parecía que se fuera a asomar por allí, siempre tenía algo más que hacer. Finalmente entendimos que habría un tipo sentado allí todo el día, lamentándose por el hecho de que el carpintero nunca venía.

Hace muy bien su trabajo, es muy agradable aunque siempre parecía un poco triste y melancólico, y era muy difícil enojarse con él, que es, por supuesto de lo que va realmente su trabajo. Ser un frena críticas, efectivamente. Pero llegado un punto pensé, si despidieran a ese hombre y contrataran a otro carpintero, no le necesitarían. Así que es el clásico ejemplo de un “cinta-adhesiva”.

 

SW

Y luego los ¿“cumplimenta-casillas”?

DG

Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso.

Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.

 

SW

Entonces entras en los “manda-tareas”.

DG

Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”

De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.

 

Administración inflada

 

SW

En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.

DG

Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.

Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie? Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.

Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.” Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.

 

SW

¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?

DG

Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado.

Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.

 

SW

Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.

DG

Exactamente. Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.

El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes.

 

SW

Así que la actitud, que tú señalas, desde la época de Thatcher–Reagan, es que el Estado es siempre el problema y en el Estado es donde están todos estos empleos. Por tanto, fue un ataque al sector público. Mientras que tu muestras que un montón de ellos vienen del sector privado, esta burocratización. ¿No es acaso la necesidad de maximizar beneficios y recortar costes — que es lo que pensamos en términos de capitalismo y la presión de la competencia — los que militan en contra de la creación de estos empleos inútiles en ese sector privado?

DG

Uno piensa que así sería, pero parte de la razón por la que eso no sucede es que, cuando nosotros imaginamos el capitalismo, aún estamos imaginando un puñado de empresas medianas implicadas en fabricación y venta, y compitiendo unas con otras. Y eso no es realmente lo que parece en el panorama actual, especialmente en los sectores financiero, de seguros e inmobiliario.

Igualmente, si miras lo que la gente realmente hace, hay toda esta idea de reducir y simplificar. Si tú eres un CEO (director ejecutivo), recibes elogios por la cantidad de personal que despides, que reduces, y a la que metes prisa. La plantilla que está siendo despedida y acelerada son los trabajadores, los productivos, los tipos que realmente están haciendo las cosas, moviéndolas, manteniéndolas, haciendo el trabajo real. Si estoy en UPS (United Parcel Service), los conductores están taylorizados constantemente.

Sin embargo tú no le haces eso a los tipos en las oficinas. Sucede exactamente lo contrario. Dentro de la corporación, está todo este proceso de construcción de imperios, por el cual diferentes gerentes compiten entre sí, principalmente sobre la cantidad de personas que trabajan para ellos. No tienen incentivos, en absoluto, por librarse de personal.

Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.

Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal. Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc. Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso.

 

SW

También ves un paralelismo con el ascenso de los trabajos de mierda, que es el ascenso de los “no-trabajos de mierda.” Los llamas trabajos de cuidados. ¿Puedes describir estos empleos? ¿Por qué hay un ascenso en esos empleos, y en qué sectores están?

DG

Estoy tomando el concepto fundamentalmente de la teoría feminista. Creo que es muy importante, porque la noción tradicional de trabajo, pienso, que es muy teológica y patriarcal. Tenemos esta noción de producción. Viene con ese concepto de que el trabajo debe ser penoso, es el castigo que Dios nos ha infligido, pero también es una imitación de Dios. Sea Prometeus, o sea la Biblia, los humanos se rebelan contra Dios, y Dios dice, “Ah, querías mi poder, bien, puedes crear el mundo, pero va a ser miserable, sufrirás cuando lo hagas.”

Pero también es visto como esta quintaesencia del contrato masculino: las mujeres parirán y los hombres producirán cosas, es la ideología. Naturalmente, se invisibiliza todo el trabajo real que las mujeres hacen, de mantenimiento del mundo. Esta noción de producción, que se encuentra en el corazón de las teorías del movimiento obrero en el siglo XIX, la teoría laboral del valor es un poco engañosa.

Pregunta a cualquier marxista sobre empleo y valor del trabajo, siempre van inmediatamente a la producción. Bueno, aquí hay una taza. Alguien tiene que hacer la taza, es verdad. Pero hacemos una taza una vez, y la lavamos diez mil veces, ¿cierto? Ese trabajo precisamente desaparece completamente en la mayoría de esas cuentas, la mayor parte del trabajo no es produciendo cosas, es mantenerlas igual, es mantenerlas, cuidarlas, pero sobre todo cuidar la gente, cuidar las plantas y los animales.

Recuerdo un debate que hubo en Londres sobre trabajadores del metro. Estaban cerrando todas esas oficinas expendedoras de tickets en el metro de Londres. Un montón de marxistas estaban diciendo, “Ah, sabéis, es probablemente en cierto sentido un trabajo de mierda, porque tu no necesitarías tickets realmente bajo un comunismo total, el transporte sería gratuito, así que quizá no deberíamos defender estos empleos". Recuerdo haber pensado que había algo bastante superficial allí.

Y entonces vi este documento que fue publicado por los huelguistas, donde decían, “Buena suerte os deseamos en el Nuevo Metro de Londres sin nadie trabajando en la estación de metro. Esperemos que vuestro hijo no se pierda, solo esperemos que no pierdas tus cosas, solo esperemos que no haya ningún accidente. Solo esperemos que nadie se asuste y tenga un ataque de ansiedad o se emborrache y empiece a acosarte.”

Se repasa la lista de todas las diferentes cosas que ellos realmente hacen. Te das cuenta que incluso un montón de estos empleos clásicos de clase trabajadora son realmente trabajos de cuidados, se trata de cuidar de la gente. Pero no lo piensas como tal, no te percatas. Son mucho más como una enfermera que como un obrero de fábrica.

 

Más allá de un trabajo de mierda

 

SW

Una de las cosas que dices en tu libro es que pensaste en que el movimiento Occupy podría ser el comienzo de la rebelión de la clase de cuidadores.

DG

Ahí está ese “somos el 99%” en una página del blog Tumblr, y era para las personas que estaban de hecho demasiado ocupadas trabajando para tomar parte en las manifestaciones de manera continua. La idea era: puedes escribir un pequeño cartel donde hables de tu situación vital y por qué apoyas el movimiento. Terminaría siempre con el “yo soy el 99%”. Tuvo una tremenda respuesta; miles y miles de personas hicieron esto.

Cuando lo repasé, me di cuenta de que casi todos ellos estaban en el sector de cuidados en algún sentido. Incluso si no lo estaban, los escritos parecían ser muy similares. Básicamente estaban diciendo, “Mira, yo quería un empleo donde al menos no estuviera haciendo daño a nadie. Donde estuviera realmente haciendo algún tipo de beneficio para la humanidad, quería ayudar a la gente de algún modo, quería cuidar de los demás, quería beneficiar a la sociedad.” Pero si acabas en el sector salud o en educación, servicios sociales, haciendo algo donde cuidas de otras personas, te pagarán tan poco, y te meterán tan profundamente en deudas, que ni siquiera podrás cuidar de tu propia familia. Esto es totalmente injusto.

Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo.

 

SW

Todos soñamos con una sociedad que nos libre a todos de un trabajo que nos agote mentalmente, de modo que podamos perseguir nuestras pasiones y nuestros sueños y cuidar unos de otros. Por tanto, ¿Es solo una cuestión política? ¿Es algo que la RBU, Renta Básica Universal, pueda encarar?

DG

Bien, creo que sería una demanda transitoria, eso tiene sentido para mí. Marx de hecho en alguna parte sugirió que no hay nada malo en las reformas, mientras sean reformas que mejoraran un problema, pero crean otro problema que solo puede ser resuelto mediante reformas más radicales. Si haces esto continuamente, puedes finalmente llegar al comunismo, dijo. Era un poco optimista, quizás.

 

Ya sabes, soy anarquista, no quiero crear una solución estatista. Una solución que hace que el estado sea más pequeño, pero al mismo tiempo mejora las condiciones y hace que las personas sean más libres para desafiar al sistema, eso me resulta difícil de discutir. Y esa es la razón por la que me gusta la RBU.

No quiero una solución que vaya a crear más trabajos de mierda. Un empleo garantizado suena bien, pero, como ya sabemos por la Historia, tiende a crear puestos de gente pintando rocas de blanco, o haciendo cosas que no necesariamente necesitan ser hechas. Además también requiere de una administración gigante para gestionar eso. Frecuentemente parece que sea la gente con las actitudes de la clase dirigente profesional la que prefiere ese tipo de solución.

Mientras la renta básica universal trata de dar a todo el mundo suficiente para que pueda subsistir; a partir de ahí ya es cosa tuya (me refiero a las versiones radicales, obviamente; no estoy por la versión de Elon Musk). La idea es separar empleo de remuneración, en cierto sentido. Si tú existes, mereces una garantía de existencia. Podrías llamarlo libertad en la esfera económica. Puedo decidir cómo quiero contribuir a la sociedad.

Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados.

Porque, sabes, ¿de qué me quejo? Si me lamento con alguien me dirán simplemente, “Oye, estás consiguiendo algo por nada y ¿estás lloriqueando?” Pero ahí se muestra nuestra idea básica de la naturaleza humana, que se inculca a todos por los economistas, por ejemplo — que todos estamos intentado conseguir la mayor recompensa con el mínimo esfuerzo — que no es cierta. La gente quiere contribuir al mundo de algún modo. Así, que se demuestra que si le das a la gente una renta básica, no van simplemente a sentarse a ver la televisión, que es una de las objeciones.

La otra objeción, naturalmente, es que, quizás quieran contribuir a la sociedad pero van a hacer algo estúpido, así que la sociedad va a estar llena de malos poetas y molestos músicos callejeros, mimos callejeros por todas partes, gente creando sus propios dispositivos de movimiento continuo y todo tipo de chismes. Estoy seguro que habrá algo de eso, pero mira: si el 40% de la gente ya cree que sus trabajos son completamente inútiles, ¿cómo va a ser peor que lo que ya hay? Al menos van a ser mucho más felices haciendo esas cosas que estando rellenando formularios todo el día.

 

David Graeber
es antropólogo y activista. Da clases en la London School of Economics, tras ser expulsado de Yale y ser rechazado de todas las universidades de su país, Estados Unidos, por declararse anarquista. Fue uno de los líderes del movimiento Occupy Wall Street.
Fuente:
​ https://jacobinmag.com/2018/06/bullshit-jobs-david-graeber-work-service
Traducción:
Txema Sánchez

Publicado enSociedad
Domingo, 08 Julio 2018 11:12

El aumento de los trabajos de mierda

El aumento de los trabajos de mierda

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario que incluso la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Y de estos empleos hay ahora más que nunca.

Suzi Weissman, autora de Victor Serge: A Political Biography, entrevista a David Graeber.

 

En su último libro, David Graeber, autor del libro Debt: The First 5000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 años), argumenta que muchos empleos hoy son esencialmente inútiles, o como el título del libro les denomina, trabajos de mierda.

Suzi Weissman de Jacobin Radio se sentó con Graeber para descubrir lo que son trabajos de mierda y por qué han proliferado en los últimos años.

 

Una taxonomía

 

SW

Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?

 

DG

Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir. Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor.

 

SW

En el libro, comienzas haciendo una distinción entre los trabajos de mierda absurdos de los trabajos basura. Quizás deberíamos comenzar haciendo eso justamente ahora, así que podemos hablar sobre ello. ¿Qué son los trabajos de mierda?

DG

Cierto, la gente a menudo comete este error. Cuando hablas sobre trabajos de mierda, ellos piensan justo en trabajos que son malos, trabajos que son degradantes, trabajos que tienen condiciones terribles, sin seguros, etc. Pero incluso, lo irónico es que esos trabajos de facto no son de mierda. Si tienes un mal empleo, es posible que estés en realidad haciendo algo bueno en el mundo. De hecho, cuanto más beneficioso sea tu trabajo para los demás, probablemente menos te paguen, y posiblemente sea en ese sentido un trabajo malo [en el sentido de explotador]. Así, puede verse casi como una contradicción.

Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil.

 

SW

Divides los capítulos según las diferentes clases de empleos de mierda. Hay los lacayos, los fantoches, los cinta-adhesiva, los cumplimenta-casillas, los manda-faenas, y lo que yo pienso como contadores de frijoles. Tal vez podamos ir contando qué son estas categorías.

DG

Claro. Esto viene de mi propio trabajo, de pedirle a la gente que me envíe sus testimonios. Reuní varios cientos de testimonios de personas que tenían trabajos de mierda. Pregunté a la gente, “¿Cuál es el trabajo más absurdo que has tenido? Cuéntame. Cuéntamelo todo de él; cómo crees que sucede, cuál es la dinámica, ¿lo sabía tu jefe?”. Conseguí ese tipo de información. Hice pequeñas entrevistas con la gente después, material de seguimiento. Y así, de algún modo, ideamos un sistema de categorías juntos. La gente me sugeriría ideas, y gradualmente las junté en cinco categorías.

Tal como dices, tenemos, primero, los “lacayos”. Esa categoría es algo evidente. Un “lacayo” existe solo para hacer que algún otro luzca. O que se sientan bien consigo mismos, en algunos casos. Todos sabemos qué tipo de empleos son, pero un ejemplo obvio sería, digamos, un recepcionista en un lugar que realmente no necesita un recepcionista. Algunos lugares obviamente necesitan recepcionistas, que están ocupados todo el tiempo. En otros lugares el teléfono suena quizá una vez al día. Pero aun así tienen a alguien, a veces dos personas, sentados allí pareciendo importantes. Así que no tengo que llamar a nadie por teléfono, tendré a alguien que dirá “hay un bróker muy importante que quiere hablar con usted.” Eso es un lacayo.

Un fantoche es un poco más sutil. Pero de algún modo tenía que hacer esta categoría porque la gente no dejaba de decirme que sentían que sus empleos eran una mierda, fueran un agente de televenta, fueran abogados corporativos, estuvieran en relaciones públicas, marketing, cosas así. Tenía que aceptar que se sentían de esa manera.

El esquema parecía ser que estos trabajos son realmente útiles en muchas ocasiones para las compañías para las que trabajan, pero ellos sentían que toda esa industria no debería existir. Son básicamente gente que está ahí para molestarte, para presionarte de alguna manera. Dentro de lo que sea necesario, solo es necesario porque otras personas los tienen. Tú no necesitas un abogado corporativo si tu competidor no tiene un abogado corporativo. No necesitas un televendedor para nada, pero en la medida que puedas fabricar una excusa para decir que los necesitas, es razón para que los otros tipos tengan uno. Bien, así que es bastante fácil.

Los “cinta-adhesiva” son gente que está ahí para resolver problemas que ya en primer lugar no deberían existir. En mi antigua universidad, parece que teníamos solo un carpintero, y era realmente difícil conseguir uno. Hubo un momento en que la estantería se desplomó en mi despacho en la Universidad, donde yo trabajaba en Inglaterra. El carpintero se supone que vendría porque había un gran agujero en la pared, se podía ver el daño. Y él nunca parecía que se fuera a asomar por allí, siempre tenía algo más que hacer. Finalmente entendimos que habría un tipo sentado allí todo el día, lamentándose por el hecho de que el carpintero nunca venía.

Hace muy bien su trabajo, es muy agradable aunque siempre parecía un poco triste y melancólico, y era muy difícil enojarse con él, que es, por supuesto de lo que va realmente su trabajo. Ser un frena críticas, efectivamente. Pero llegado un punto pensé, si despidieran a ese hombre y contrataran a otro carpintero, no le necesitarían. Así que es el clásico ejemplo de un “cinta-adhesiva”.

 

SW

Y luego los ¿“cumplimenta-casillas”?

DG

Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso.

Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.

 

SW

Entonces entras en los “manda-tareas”.

DG

Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”

De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.

 

Administración inflada

 

SW

En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.

DG

Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.

Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie? Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.

Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.” Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.

 

SW

¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?

DG

Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado.

Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.

 

SW

Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.

DG

Exactamente. Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.

El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes.

 

SW

Así que la actitud, que tú señalas, desde la época de Thatcher–Reagan, es que el Estado es siempre el problema y en el Estado es donde están todos estos empleos. Por tanto, fue un ataque al sector público. Mientras que tu muestras que un montón de ellos vienen del sector privado, esta burocratización. ¿No es acaso la necesidad de maximizar beneficios y recortar costes — que es lo que pensamos en términos de capitalismo y la presión de la competencia — los que militan en contra de la creación de estos empleos inútiles en ese sector privado?

DG

Uno piensa que así sería, pero parte de la razón por la que eso no sucede es que, cuando nosotros imaginamos el capitalismo, aún estamos imaginando un puñado de empresas medianas implicadas en fabricación y venta, y compitiendo unas con otras. Y eso no es realmente lo que parece en el panorama actual, especialmente en los sectores financiero, de seguros e inmobiliario.

Igualmente, si miras lo que la gente realmente hace, hay toda esta idea de reducir y simplificar. Si tú eres un CEO (director ejecutivo), recibes elogios por la cantidad de personal que despides, que reduces, y a la que metes prisa. La plantilla que está siendo despedida y acelerada son los trabajadores, los productivos, los tipos que realmente están haciendo las cosas, moviéndolas, manteniéndolas, haciendo el trabajo real. Si estoy en UPS (United Parcel Service), los conductores están taylorizados constantemente.

Sin embargo tú no le haces eso a los tipos en las oficinas. Sucede exactamente lo contrario. Dentro de la corporación, está todo este proceso de construcción de imperios, por el cual diferentes gerentes compiten entre sí, principalmente sobre la cantidad de personas que trabajan para ellos. No tienen incentivos, en absoluto, por librarse de personal.

Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.

Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal. Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc. Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso.

 

SW

También ves un paralelismo con el ascenso de los trabajos de mierda, que es el ascenso de los “no-trabajos de mierda.” Los llamas trabajos de cuidados. ¿Puedes describir estos empleos? ¿Por qué hay un ascenso en esos empleos, y en qué sectores están?

DG

Estoy tomando el concepto fundamentalmente de la teoría feminista. Creo que es muy importante, porque la noción tradicional de trabajo, pienso, que es muy teológica y patriarcal. Tenemos esta noción de producción. Viene con ese concepto de que el trabajo debe ser penoso, es el castigo que Dios nos ha infligido, pero también es una imitación de Dios. Sea Prometeus, o sea la Biblia, los humanos se rebelan contra Dios, y Dios dice, “Ah, querías mi poder, bien, puedes crear el mundo, pero va a ser miserable, sufrirás cuando lo hagas.”

Pero también es visto como esta quintaesencia del contrato masculino: las mujeres parirán y los hombres producirán cosas, es la ideología. Naturalmente, se invisibiliza todo el trabajo real que las mujeres hacen, de mantenimiento del mundo. Esta noción de producción, que se encuentra en el corazón de las teorías del movimiento obrero en el siglo XIX, la teoría laboral del valor es un poco engañosa.

Pregunta a cualquier marxista sobre empleo y valor del trabajo, siempre van inmediatamente a la producción. Bueno, aquí hay una taza. Alguien tiene que hacer la taza, es verdad. Pero hacemos una taza una vez, y la lavamos diez mil veces, ¿cierto? Ese trabajo precisamente desaparece completamente en la mayoría de esas cuentas, la mayor parte del trabajo no es produciendo cosas, es mantenerlas igual, es mantenerlas, cuidarlas, pero sobre todo cuidar la gente, cuidar las plantas y los animales.

Recuerdo un debate que hubo en Londres sobre trabajadores del metro. Estaban cerrando todas esas oficinas expendedoras de tickets en el metro de Londres. Un montón de marxistas estaban diciendo, “Ah, sabéis, es probablemente en cierto sentido un trabajo de mierda, porque tu no necesitarías tickets realmente bajo un comunismo total, el transporte sería gratuito, así que quizá no deberíamos defender estos empleos". Recuerdo haber pensado que había algo bastante superficial allí.

Y entonces vi este documento que fue publicado por los huelguistas, donde decían, “Buena suerte os deseamos en el Nuevo Metro de Londres sin nadie trabajando en la estación de metro. Esperemos que vuestro hijo no se pierda, solo esperemos que no pierdas tus cosas, solo esperemos que no haya ningún accidente. Solo esperemos que nadie se asuste y tenga un ataque de ansiedad o se emborrache y empiece a acosarte.”

Se repasa la lista de todas las diferentes cosas que ellos realmente hacen. Te das cuenta que incluso un montón de estos empleos clásicos de clase trabajadora son realmente trabajos de cuidados, se trata de cuidar de la gente. Pero no lo piensas como tal, no te percatas. Son mucho más como una enfermera que como un obrero de fábrica.

 

Más allá de un trabajo de mierda

 

SW

Una de las cosas que dices en tu libro es que pensaste en que el movimiento Occupy podría ser el comienzo de la rebelión de la clase de cuidadores.

DG

Ahí está ese “somos el 99%” en una página del blog Tumblr, y era para las personas que estaban de hecho demasiado ocupadas trabajando para tomar parte en las manifestaciones de manera continua. La idea era: puedes escribir un pequeño cartel donde hables de tu situación vital y por qué apoyas el movimiento. Terminaría siempre con el “yo soy el 99%”. Tuvo una tremenda respuesta; miles y miles de personas hicieron esto.

Cuando lo repasé, me di cuenta de que casi todos ellos estaban en el sector de cuidados en algún sentido. Incluso si no lo estaban, los escritos parecían ser muy similares. Básicamente estaban diciendo, “Mira, yo quería un empleo donde al menos no estuviera haciendo daño a nadie. Donde estuviera realmente haciendo algún tipo de beneficio para la humanidad, quería ayudar a la gente de algún modo, quería cuidar de los demás, quería beneficiar a la sociedad.” Pero si acabas en el sector salud o en educación, servicios sociales, haciendo algo donde cuidas de otras personas, te pagarán tan poco, y te meterán tan profundamente en deudas, que ni siquiera podrás cuidar de tu propia familia. Esto es totalmente injusto.

Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo.

 

SW

Todos soñamos con una sociedad que nos libre a todos de un trabajo que nos agote mentalmente, de modo que podamos perseguir nuestras pasiones y nuestros sueños y cuidar unos de otros. Por tanto, ¿Es solo una cuestión política? ¿Es algo que la RBU, Renta Básica Universal, pueda encarar?

DG

Bien, creo que sería una demanda transitoria, eso tiene sentido para mí. Marx de hecho en alguna parte sugirió que no hay nada malo en las reformas, mientras sean reformas que mejoraran un problema, pero crean otro problema que solo puede ser resuelto mediante reformas más radicales. Si haces esto continuamente, puedes finalmente llegar al comunismo, dijo. Era un poco optimista, quizás.

 

Ya sabes, soy anarquista, no quiero crear una solución estatista. Una solución que hace que el estado sea más pequeño, pero al mismo tiempo mejora las condiciones y hace que las personas sean más libres para desafiar al sistema, eso me resulta difícil de discutir. Y esa es la razón por la que me gusta la RBU.

No quiero una solución que vaya a crear más trabajos de mierda. Un empleo garantizado suena bien, pero, como ya sabemos por la Historia, tiende a crear puestos de gente pintando rocas de blanco, o haciendo cosas que no necesariamente necesitan ser hechas. Además también requiere de una administración gigante para gestionar eso. Frecuentemente parece que sea la gente con las actitudes de la clase dirigente profesional la que prefiere ese tipo de solución.

Mientras la renta básica universal trata de dar a todo el mundo suficiente para que pueda subsistir; a partir de ahí ya es cosa tuya (me refiero a las versiones radicales, obviamente; no estoy por la versión de Elon Musk). La idea es separar empleo de remuneración, en cierto sentido. Si tú existes, mereces una garantía de existencia. Podrías llamarlo libertad en la esfera económica. Puedo decidir cómo quiero contribuir a la sociedad.

Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados.

Porque, sabes, ¿de qué me quejo? Si me lamento con alguien me dirán simplemente, “Oye, estás consiguiendo algo por nada y ¿estás lloriqueando?” Pero ahí se muestra nuestra idea básica de la naturaleza humana, que se inculca a todos por los economistas, por ejemplo — que todos estamos intentado conseguir la mayor recompensa con el mínimo esfuerzo — que no es cierta. La gente quiere contribuir al mundo de algún modo. Así, que se demuestra que si le das a la gente una renta básica, no van simplemente a sentarse a ver la televisión, que es una de las objeciones.

La otra objeción, naturalmente, es que, quizás quieran contribuir a la sociedad pero van a hacer algo estúpido, así que la sociedad va a estar llena de malos poetas y molestos músicos callejeros, mimos callejeros por todas partes, gente creando sus propios dispositivos de movimiento continuo y todo tipo de chismes. Estoy seguro que habrá algo de eso, pero mira: si el 40% de la gente ya cree que sus trabajos son completamente inútiles, ¿cómo va a ser peor que lo que ya hay? Al menos van a ser mucho más felices haciendo esas cosas que estando rellenando formularios todo el día.

 

David Graeber
es antropólogo y activista. Da clases en la London School of Economics, tras ser expulsado de Yale y ser rechazado de todas las universidades de su país, Estados Unidos, por declararse anarquista. Fue uno de los líderes del movimiento Occupy Wall Street.
Fuente:
​ https://jacobinmag.com/2018/06/bullshit-jobs-david-graeber-work-service
Traducción:
Txema Sánchez

Publicado enSociedad
“Los despidos en la ETB corresponden a una masacre laboral con tintes de persecución en contra del Sintrateléfonos”

El gerente de ETB, Jorge Castellanos, advirtió durante la última semana de junio que despediría al menos 130 trabajadores, el 5 por ciento aproximadamente de los casi 2.700 trabajadores con que cuenta la empresa. Hasta la fecha van 83 despidos injustificados, los cuales fueron concretados el pasado 27 de junio, en menos de 24 horas. De acuerdo a lo anunciado por el gerente, concretarán otros 50 despidos arbitrarios. Sintrateléfonos afirma que los despidos son represalias del alcalde Peñalosa en contra de este sindicato.

Ante lo ocurrido, los sindicatos en los que están organizados los trabajadores de esta empresa, dejando en claro su postura. Así lo hizo Atelca, quien rechazó los despidos “[…] por considerarlos como un ejercicio arbitrario de las facultades del artículo 64 del Código Sustantivo del Trabajo, en cuanto los despidos de estos trabajadores se tratan de cargos misionales y permanentes […] que han aportando a la consolidación de la ETB como patrimonio de todos os bogotanos”.

Por su parte, la Central Unitaria de trabajadores de Colombia –CUT–, dejó en claro que “Con su slogan ‘Bogotá mejor para todos’, la Administración Distrital en cabeza del alcalde Enrique Peñalosa y su gerente en la ETB, Jorge Castellanos, ejecutan masacre laboral en la ETB, camino a la privatización de la empresa, dejando en la calle a las familias de los trabajadores, desestabilizando el normal funcionamiento de la empresa y generando zozobra y un pésimo clima laboral”.

Asimismo, Alejandra Wilches, integrante de Atelca, informó a desdeabajo que el sindicato planea continuar con las denuncias en redes sociales, además, hacer público el estado técnico y financiero de la empresa, esto con el propósito de desmentir la justificación que da la junta directiva de la ETB para realizar la masacre laboral. “Nos vamos a enfocar en mostrar las cifras reales –como lo hemos venido haciendo– del estado de la empresa, mostrar también cómo ha sido la política del presidente en su afán de desprestigiar a la ETB tanto en la calidad de su servicio como en la rentabilidad para la ciudad”. En cuanto a la presencia de la fuerza pública en las diferentes centrales de la empresa de telefonía, Atelca presentará las denuncias penales correspondientes.

Por otro lado, Carlos Velásquez, integrante de la CUT (Bogotá-Cundinamarca), quien perteneciera a la junta directiva de Sintrateléfonos, afirma que la masacre laboral es un revanchismo del alcalde Peñalosa, pues este sindicato encabezó la revocatoria de su mandato. Y es que las 83 personas despedidas pertenecen al sindicato, uno de ellos, Andrés Rico (quien se encadenó en la central de Kennedy luego de su despido) es un activista con trayectoria y lleva más de 20 años trabajando en la empresa.

“La administración no pidió la autorización al Ministerio del Trabajo para realizar el despido del 5 por ciento de los trabajadores. No obstante, existe el tecnicismo jurídico que justifica un despido masivo que no alcance la cantidad equivalente al 5 por ciento, cosa que no deja de ser una masacre laboral con tintes de persecución en contra del sindicato”, aseveró Velásquez.

Según él, hay una táctica muy bien planeada por la administración distrital. “Esperaron a que pasara la ley de garantías; durante la última semana de junio despiden a una cantidad y durante la primera semana de julio despiden a otro tanto, porque tienen la posibilidad de despedir anualmente a un número de trabajadores equivalente al 5 por ciento; como durante el primer semestre no despidieron esa cantidad, para el segundo semestre pueden hacer la misma jugada. Esa es una táctica perversa que está haciendo curso en empresas como esta”.

La reacción inmediata de la organización sindical fue “convocar una asamblea extraordinaria el 27 de junio y se monta un sindicato de industria para proteger a los compañeros con fuero circunstancial de fundadores de un sindicato. Luego, el 28 de junio, se realizó una asamblea en la plazoleta Eduardo Umaña Mendoza, se comunicó a todos los afiliados al sindicato de la medida y se radicó ante la administración la creación del sindicato de industria” dijo Velásquez.

Y agregó, “[…] además tenemos pensado poner una tutela colectiva, por eso estamos convocando a todos los compañeros despedidos, basados en el abuso de poder de las directivas de la ETB. Previamente el sindicato había rechazado el despido de personal, por esa razón actuaron de esta manera. Aquí hay una cosa muy grave y es el constreñimiento del que fueron víctimas, teniendo en cuenta la presencia de la policía, no sólo en las afueras de las centrales, en las oficinas habían policías vestidos de civil y en las diferentes salas donde fueron citados los compañeros. Allí se les dijo ‘o firma este plan retiro voluntario, o lo despedimos’; se aseguraron que hubieran testigos –hasta psicólogos– pero como ocurrió en el caso en la central San José, donde los encerraron hasta que los trabajadores se pronunciaran, porque muchos no aceptaron firmar ningún documento. Esas son las anomalías que se presentaron con los despidos, un total atropello”.

Junto a estas irregularidades hay que resaltar incongruencias en las liquidaciones de los trabajadores y. sobre todo. que ninguno de los argumentos que presenta Jorge Castellanos a la opinión pública tienen real fundamento, pues ni la empresa está en quiebra, ni los trabajadores representan un gasto excesivo para sus finanzas.

Mientras tanto, trabajadores y trabajadoras quedan expectantes ante la posibilidad de una nueva ola de despidos.

Publicado enColombia
El impacto de la reforma laboral de Brasil: ¿Habrá un 'efecto dominó' en Sudamérica?

Tras aprobarse la legislación en la economía más importante de Sudamérica, en Argentina crece la preocupación por los derechos de los trabajadores.

 

 

 

El pasado 11 de julio el Senado brasilero aprobó la reforma laboral con 50 votos a favor y 26 en contra, generando grandes manifestaciones en las calles, huelgas generales y el repudio generalizado hacia el mandatario Michel Temer, quien se quedó con la presidencia tras el impeachment y destitución de Dilma Rousseff el 31 de agosto de 2016. El pueblo no lo votó.

Después de 13 años en los cuales gobernó el Partido de los Trabajadores, ahora los obreros de Brasil deben enfrentar las modificaciones en muchos de sus derechos. Entre los puntos más importantes, se destaca que de ahora en más los acuerdos salariales fijados entre empleadores y empleados -es decir, en desigualdad de condiciones- prevalecerán por encima de los convenios colectivos de trabajo.

También posibilitan la extensión de una jornada simple hasta las 12 horas y se reduce el típico descanso de una hora a tan solo 30 minutos. Uno de los aspectos polémicos, entre otras vulneraciones, es que las vacaciones podrán dividirse en tres tramos. Además, los trabajadores autónomos, aunque tengan siempre un mismo patrón, no tendrán una relación laboral normal.

A pesar de ser empleados, estarán bajo una incesante inestabilidad y muchos gastos extras, como la cobertura médica, saldrán de sus bolsillos. Por otro lado, le quitan fuerza a los sindicatos: la contribución de los trabajadores deja de ser obligatoria y pasa a ser optativa.

 

¿Habrá un 'efecto dominó' en Sudamérica?

 

"No creo, más allá de que las derechas locales en cada país le harán eco", responde el coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, Gabriel Puricelli. El sociólogo añade:"En la mayoría de los países sudamericanos, con la excepción de Argentina y Uruguay, las condiciones para los trabajadores no son de mayor calidad que en Brasil".


El problema es que la reforma brasilera podría ser el techo para las naciones con los trabajadores más vulnerados y el piso para aquellos lugares con legislaciones consagradas. Se trata del territorio más extenso de América del Sur, con 207 millones de habitantes y, ahora, mano de obra más flexible. Su influencia en el mercado internacional es enorme.

 

Alertas en el Cono Sur

 

El principal socio comercial de Argentina es Brasil, por ello no es extraño que desde el Cono Sur se observe de reojo lo que sucede en la economía más importante de la región. El director de la Unión Industrial Argentina (UIA), Diego Coatz, expresó a Cadena 3 que hace falta una reforma "porque no se puede competir contra sueldos bajos", y sumó: "Tenemos salarios altos para ser un país en vías de desarrollo".

El empresariado local muestra sintonías con las medidas de Temer, a pesar de que el mandatario no fue legitimado con una elección democrática. Consultados para este artículo, desde la UIA dijeron que no van a hablar sobre el tema porque "todavía no hay una reforma".

La intención patronal de reducir los costos es clara, pero Puricelli sostiene: "La reforma laboral brasileña, que borra de un plumazo el legado varguista, no debería impactar directamente sobre Argentina, al menos desde el punto de vista de los inversores". En muchos medios de esta nación se difunde la idea de que los inversores extranjeros preferirán hacer sus negocios en el país vecino por sus nuevas y ventajosas condiciones.

Sin embargo, el experto en coyuntura internacional añade que "los derechos de los trabajadores ya eran mucho más débiles allí que aquí, las potenciales inversiones no tienen incentivos para elegir Brasil antes que Argentina a raíz de este retroceso". Por otro lado, destaca que "el Gobierno de derecha argentino sí va a intentar servirse de ese retroceso como un ejemplo a seguir para tratar de imponer el tema en la agenda política local".

Puricelli también destaca que "dada la condición de minoría en el parlamento que tiene la derecha en Argentina, es poco probable, aunque no imposible", que Mauricio Macri impulse una reforma laboral. "A ello hay que sumarle que Michel Temer no solo es inmensamente impopular en su país, sino que es un ejemplo poco edificante para la opinión pública de los países vecinos", considera el especialista en geopolítica.

 

"El principal temor es que Macri introduzca la reforma por decreto"

 

Desde el Ejecutivo argentino ya nadie habla al respecto; este domingo se disputa la primera ronda de las elecciones legislativas y es preferible no perder seguidores. Los partidos que no obtengan un mínimo del 1,5% de los votos no podrán participar del sufragio definitivo de octubre y, lógicamente, tampoco colocarán representantes en el Congreso. La composición del parlamento será fundamental para la continuidad del Gobierno.

A pesar de las trabas burocráticas que tendría el macrismo para alterar la regulación laboral, el sistema político local, altamente presidencialista, le otorga capacidades para impulsar normas salteándose el Congreso, cualquier tipo de debate y la voluntad de 44 millones de ciudadanos.

El Presidente de Argentina, Mauricio Macri, habla durante una entrevista en la Casa Rosada de Buenos Aires, Argentina 8 de agosto de 2017 / Marcos Brindicci / Reuters
"Mi temor es que quieran introducir la reforma por decreto", advierte Héctor Recalde, el jefe del bloque de diputados del Frente Para la Victoria (FPV), la fuerza que gobernó el país bajo los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner. La única forma de lanzar este mecanismo sería que existiera una necesidad nacional, real e inminente, de implementar una norma evitando la lentitud burocrática en su aplicación, por eso su nombre: Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). Hasta enero de este año, Macri ya había firmado 18 de ellos, pero el número sigue en aumento.

"Hasta hoy, no hay avances legislativos presentados por el Ejecutivo nacional que tengan contenido flexibilizador", continúa Recalde, y hace una pregunta retórica: "¿Por qué? Por las elecciones, no quieren demostrar ahora lo que van a hacer". De todas formas, ¿no es necesario hacer cambios en la ley sancionada en 1974 para regular las innovaciones tecnológicas y de otra índole? El trabajo a distancia ("home office") es un claro ejemplo de ello. "Podemos modificar cosas, siempre y cuando no se perjudiquen a los obreros", contesta.

 

"Quienes quieran imitar la legislación brasilera, ni lo sueñen"

 

El político opositor cree que después de los comicios el oficialismo presentará un proyecto formal, aunque tiene esperanzas de que no prospere. Pero destaca: "Hasta ahora la única que aprobaron fueron los cambios en las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART), pero con la complicidad de dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT)", recuerda el letrado, que fue abogado laboralista en aquella central obrera -la más importante del país- desde 1964 hasta 2012.


Sobre las barreras que tiene el macrismo, resalta: "Antes presentaron un proyecto flexibilizador sobre el empleo joven, pero ni salió de la cámara de diputados". En cuanto al contexto latinoamericano, expresa que "la región sufre el embate de la derecha y el neoliberalismo, eso es claro", y se explaya: "Si hay algo que profundizó la desprotección de los trabajadores, fue la reforma de Brasil. Ponen al empleado en paridad de condiciones con el empleador. Es como si un obrero cualquiera, Juan Pérez, del rubro automotor, tiene que discutir su salario con General Motors. Es absurdo".

Por último señala que los derechos de los trabajadores "no pueden ser entendidos como privilegios", y sentencia: "A quienes quieren imitar la legislación brasilera, les advierto que ni lo sueñen. Los gremios también van a resistir, porque para avanzar deberían aniquilar los colectivos de organización sindical".

 

La izquierda argentina pide una respuesta internacional

 

"Los sindicatos argentinos deberían llamar a un frente común con los brasileros contra la aplicación de la reforma", le dice a RT el candidato a diputado nacional por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), Marcelo Ramal. También vocifera: "La lucha contra la reforma laboral debería ser continental".

El postulante a representar a la Ciudad de Buenos Aires en el parlamento agrega que aunque hoy existe una legislación vigente, en Argentina "hay precarización laboral de hecho". Sobre los pedidos empresariales, Ramal replica: "Reclaman una competencia entre trabajadores, el problema de la falta de competencia de la industria argentina tiene otros factores de fondo".

Y ejemplifica: "Tenemos los aumentos de tarifas (luz, gas y agua) que golpearon la capacidad de competencia industrial. Hay una serie de desequilibrios económicos cuyo costo quiere ser trasladado a los obreros".

 

"Despojo de los trabajadores en favor del capital"

 

"Para todo el empresariado alto de Latinoamérica, la reforma anti trabajadores de Brasil es como un modelo a imitar", dice Ricardo Aronskind, economista de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Magíster en Relaciones Internacionales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

El docente también considera que sería difícil aplicar la reforma en Argentina, porque hay "una tradición bastante más fuerte de lucha sindical y social, y aunque haya un gobierno de derecha electo de forma legítima, el panorama es diferente". Y detalla: "En Brasil hay una grieta enorme entre lo que pasa en el Congreso y la opinión pública. Hay mucho rechazo a la reforma laboral, aunque no se refleje en el sistema político".

Aronskind coincide con el sociólogo sobre las falencias regulatorias, incluso antes de la normativa de Temer: "En muchos países de América Latina, por la precariedad del mercado laboral, las cosas implementadas en Brasil ya ocurren de hecho. La falta de respeto a los derechos de los trabajadores, con contratos flexibles acomodados a las necesidades empresarias, ya estaba vigente. Perú es un claro ejemplo de ello, pero en toda la región la ley en materia laboral es muy relativa".

Un trabajador pinta un automóvil en la línea de montaje del Complejo Industrial de Nissan en Resende, 160 km al oeste de Río de Janeiro, Brasil, el 3 de febrero de 2015. / Yasuyoshi Chiba / AFP
Para el experto, el contexto de cada país es casi tan importante como los marcos regulatorios, y menciona: "En Argentina en la década de los '90, con el proceso de flexibilización, si bien la legislación laboral no cambió, su cumplimiento se redujo fuertemente". Y va más allá: "Además de las leyes, hay que tener en cuenta la capacidad del Estado de cumplir las normas y el contexto del mercado, como las condiciones laborales concretas, la informalidad y el desempleo. Aún con los Kirchner acá teníamos a un tercio de los trabajadores en condiciones informales, imaginate ahora en condiciones más desfavorables".

 

"Se busca aumentar las ganancias empresariales, con cualquier excusa"

 

Mientras en los medios se repite la idea de que las inversiones ahora se van a dirigir a Brasil por las últimas modificaciones, el académico replica que "es una excusa porque Brasil históricamente suele tener salarios más bajos que Argentina". Y profundiza: "No existe una estrategia para una competitividad real. No se habla de inversión en nuevas tecnologías, solo existe una táctica de despojo de los trabajadores en favor del capital".

Aronskind ridiculiza los argumentos típicos que proponen recortar salarios para sumar productividad: "Un sueldo promedio en Bangladesh es el equivalente a 1000 pesos (55 dólares), si se baja el sueldo a ese nivel, el trabajador argentino se muere hambre, no hay forma de bajar el costo laboral, la estrategia debe ser otra. Cuando hablan de bajar el costo laboral, solo se busca aumentar las ganancias empresariales, con cualquier excusa".

Si bien es cierto que en comparación con América Latina los salarios argentinos medidos en dólares "son relativamente altos", también hay que considerar el elevado costo de vida. ¿Se puede reducir el tan mencionado costo laboral sin achicar salarios? "La mejor forma es bajar los costos de los alimentos, el transporte o el alojamiento, para mejorar el nivel de vida de los trabajadores y alivianar los gastos de las patronales", responde el especialista, y concluye: "Esto sería una verdadera revolución económica".

 

Publicado enEconomía
Viernes, 23 Junio 2017 15:35

El ahogado

El ahogado

“¡Abro los ojos! Una noche más sin poder conciliar el sueño, inmóvil, intentando adormitar el dolor que corre por mi espalda, intenso, una presión como si dos manos gigantes me tomaran por pecho y espalda, como si fuera un dentífrico al que presionan de afuera hacia adentro para extraer la crema que guarda.

 

Me duele el cuerpo. Intento tomar aire, labor cada vez más ardua: inhalar se convierte en una constante pelea con mi tórax, que golpetea como si fuese un motor descompuesto. Me duele el cuerpo. Cada vez es más complicado para mis agotados pulmones realizar su función; inhalan y hacen ruidos cual sapos saltando en los charcos.

 

Miro mi cuerpo de abajo hacia arriba. Sigo quieto, tanto como lo estuve toda la noche. Escucho que mi esposa se levanta. Cierro los ojos, escucho sus movimientos en la habitación; ahora sale y un alboroto de ollas suena, aunque muy sigiloso; oigo que abre la regadera.

 

Sigo en mi lecho, inmóvil. Mi pecho continúa pegado a la espalda; cada vez me es más difícil mantener la lucha contra las contracciones. Toso de nuevo la misma tos de perro, pero esta vez la tos trae una bocanada de sangre con mucosa; empalidezco y siento como mis ojos se van cerrando, adormecidos como si el cansancio de todo este esfuerzo me estuviera venciendo; mis pulmones son como un horno, más y más de esa mezcla oscurece la almohada, intento gritar para avisar a mi esposa pero es en vano pues los pulmones no me responden. Me atraganto, intento ponerme de pie, el pantalón abandona la cintura y cae “en las dos últimas semana he bajado ocho kilos”, intento sujetarlo pero la mente se nubla, un mareo gana espacio dentro de mí y caigo al suelo; debo resistir, pienso, trato de sujetarme al borde la cama y siento como otra bocanada de sangre sale por mi boca y nariz, una masa de todo ello me va tapando la garganta, me angustio y ahora solo deseo que mi esposa salga pronto del baño; cierro los ojos, intento incorporarme pero no lo logro; escucho que abren la puerta del baño, lucho contra el peso que me oprime y que arrebata las fuerzas hasta quedar de cara al suelo, sin sentido. Soy un náufrago que espera a ser encontrado”.

 

Así es el día a día de Humberto, adulto que ya refleja en su rostro la marca que deja el paso de los años, que ya son 58; sus ojos, profundos, como una fosa en la cual van a parar las alegrías y tristezas de toda una vida. Este hombre, un obrero cargado de esfuerzos y vivencias, y ahora de dolores, que por su estado me lleva a que me pregunte si la justicia en nuestro país es realmente imparcial o solamente favorece a quien mejor la seduzca.

 

Su dolor lo siento tan cerca que parece arrebatarme la tranquilidad. Me pregunto, les pregunto: ¿Alguna vez se han interrogado qué sería de su vida si la capacidad de valerse por sí mismo disminuyera? ¿De qué viviría? ¿Cómo cubriría sus necesidades? ¿Qué haría si la empresa para la que trabajó durante buena parte de su vida, responsable de su estado de salud, es indiferente ante su angustia? ¿Si la institución a la cual le canceló durante años el seguro se niega a reconocerle un derecho fundamental, en este caso la pensión?

 

A Humberto lo asiste la razón, y como a otros muchos obreros el poder los desdeña y arrincona, una vez enfermos, como útiles viejos, negándoles también el derecho a vida digna. Su historia de dolores e incapacidades se remonta al veinte de mayo del 2004, cuando fue internado por primera vez en el hospital producto de una dificultad respiratoria que el diagnostico médico resumió como una silicosis pulmonar grave “la tisis del minero”, ordenando diez días en cuidados intensivos, trece meses de incapacidad y, como consecuencia de ello, el final de su vida laboral.

 

El médico se lo dijo con toda claridad: alejarse de cualquier partícula de sílice que le pudiera seguir afectando, es lo primero por hacer; no retomar su labor en Filpa, la fábrica de insumos para fundición, en donde trabajaba con asbesto, arena, fibra de vidrio y otros compuestos desde hacía 25 años.

 

Trabajo arduo, constante, con esmero, pero sin protección o seguridad industrial alguna, por lo cual adquiere la enfermedad diagnosticada. “Lo que allí nos daban era una simple máscara, sencilla, de esas de trapo”. Luego de evidenciada su lesión el dueño de Filpa empieza a dar la dotación adecuada a sus empleados, aunque el mal sobre su cuerpo ya estaba hecho. Unos ganan con la pérdida que afecta a otros, así acumulan su riqueza los patrones y así pierden los obreros. Pero ¿qué se puede esperar de alguien que despide a un trabajador estando en incapacidad médica?, sin cumplir ni con una indemnización, porque esto fue lo que sucedió.

 

Resistir, es lo que corresponde para defender un derecho ganado tras años de labor ininterrumpida. Humberto interpone una demanda legal, tras cuyo resultado desnuda una vez más lo inconsistente y arbitraria que es la justicia en Colombia. ¿Justicia, cuando quien tiene dinero hace con la ley lo que quiera?

 

La noticia de su enfermedad dejó a Humberto prácticamente en la calle, más cuando la seguridad social no apareció por parte alguna. En defensa de sus derechos demandó y ganó en primera instancia, pero luego de doce meses le dicen que se vencieron los términos de la demanda y que no le van a responder por nada más, convirtiéndose en otra víctima de la explotación laboral y de la justicia de bolsillo.

 

El brazo no se da a torcer. Humberto se encuentra luchando contra la Aseguradora de Riesgos Laborales para recibir la pensión a que tiene derecho, la misma que debió recibir desde el mismo momento en que le diagnosticaron la silicosis, enfermedad profesional y de tipo incapacitante.

 

Mientras la justicia toma su lugar, Humberto sobrelleva sus dolores con el apoyo incansable de su esposa. Ella lo llama a comer, como lo ha hecho durante todos estos años de enfermedad incapacitante. En realidad son dos que parecen uno. Esto lo sabe el otrora obrero, que aún a pesar de las dolencias que parecen partirlo, colabora en su hogar, donde en la parte trasera de su casa se esconde una huerta en la cual siembran algunas matas de maíz, alverja, plátano, naranjas, banano, guayaba, yuca, auyama, curuba y frijoles; también se las ingeniaron para construir un galpón en el que se mueven unas veinte gallinas de las cuales obtiene huevos, y al fondo un corral con una cabra de la que goza un poco de leche.

 

Donde hay decisión de lucha, hay posibilidad de vida, así lo sabe él: la enfermedad está ahí, no lo dejará, pero contra ella se bate. También la injusticia está ahí, allí y más allá, por toda Colombia, pero contra ella también la lucha impedirá que se posesiona como diosa.

Publicado enEdición Nº236
Colombia. Entorno económico y condiciones laborales en sector de la construcción y la madera

A lo largo de la última década el sector de la construcción ha tenido un gran crecimiento, jalonado principalmente por la construcción de vivienda y obras civiles relacionadas con sistemas de acueducto y alcantarillado. Y su participación en el PIB nacional también es cada vez mayor.

Y en cuanto al empleo, la dinámica también ha sido de crecimiento. En 2010 el sector empleaba cerca de millón de personas, y a julio de 2014 empleaba 1'220.000, con una participación porcentual que también creció: pasó de 5.3% al 5.7%. El registro más alto fue en el periodo diciembre 2013- febrero 2014, cuando el total de ocupados en el sector fue 1'350.000 personas.

La preponderancia del sector se explica en buena medida por la política de 100.000 viviendas gratis impulsada por el Gobierno Santos, y dado que esta política se va a mantener y ampliar (se habla de un nuevo programa de 200.000 viviendas entre 2014-2018), se infiere que el efecto sobre el empleo de este subsector se mantendrá y acrecentará.

 

 

Considerando las condiciones laborales del sector, no ya desde la perspectiva de su demanda y absorción de mano de obra, sino de la calidad del empleo, la situación se torna sombría. La tasa de informalidad, medida en términos de la afiliación de los trabajadores a la seguridad social (salud, pensiones y ARL), en 2013 fue 75.5%. Si se suma además la afiliación a cajas de compensación familiar, la cifra se eleva a 82.9%. Quiere decir que hay mucho empleo pero en muy malas condiciones, algunas rayanas en lo calamitoso.

La baja tasa de afiliación al régimen contributivo y la magra afiliación al sistema de riesgos laborales (ARL) son un peligro enorme para la vida e integridad de los trabajadores de la construcción, tal vez la actividad laboral más riesgosa. En 2013 hubo oficialmente 542.406 accidentes laborales, y el 38.7% de ellos (206.114) se presentaron en este sector. Y de las 750 muertes en el trabajo que hubo ese año, 270 (el 36.8%) fueron de trabajadores de la construcción.

En conclusión, frente a la enorme capacidad de enganche laboral y empleabilidad que tiene el sector, existe un desastroso panorama en materia formalidad laboral, que pone en evidencia la fragilidad de la condición de los trabajadores, que no solo perciben salarios de subsistencia que los constriñe en un círculo vicioso de pobreza y desigualdad, sino que padecen un índice de accidentalidad y muerte en el trabajo demasiado alto.

Para cerrar su enorme brecha de infraestructura y atender la demanda futura, se estima que Colombia deberá invertir el 3.1% de su PIB durante los próximos diez años. Tal escenario refleja las enormes perspectivas de crecimiento del sector de la construcción y buenas expectativas respecto a la demanda de trabajo. Pero estas deberán estar acompañadas de actividad sindical en materia de formalización laboral, algo que resulta más pertinente en cuanto los mismos empresarios del sector de la construcción reconocen que, en materia de vivienda, la informalidad laboral tiene un impacto negativo en el acceso a crédito de vivienda, lo cual genera un círculo vicioso sobre el sector.

 

El sector de la madera

 

Colombia posee poco más de 17 millones de hectáreas de tierras aptas para el desarrollo de proyectos forestales, pero increíblemente sólo existen a 2013 plantaciones por un total de 477.000 hectáreas, lo que representa un pobrísimo promedio del 2.81% del potencial existente.

Tanto desde los empresarios como desde el Estado ha habido acciones para revertir tal situación, pero los avances son pocos y lentos, lo que ha tenido efectos desastrosos, como la tala indiscriminada de madera ilegal que está deforestado el territorio de manera acelerada y destruyendo ecosistemas, tala que está entreverada con economías criminales que financian a grupos armados ilegales, especialmente "neoparamilitares", lo que conlleva graves consecuencias para las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. Otro efecto es la pérdida progresiva de competitividad de la industria nacional, con destrucción de empresas y empleos.

 

 

Una característica propia del sector es la alta concentración del área reforestada comercialmente en un puñado de empresas grandes (Smurfit Kappa, Grupo la Primavera, Forcaribe, Pizano, Reforestadores el Guásimo, etc.), que acaparan el 80% del área sembrada. Además, se resaltan los niveles de integración propios de las grandes empresas, el uso de mano de obra especializada, el nivel de tecnología disponible y el uso de incentivos gubernamentales, tales como el Certificado de Incentivo Forestal (CIF), además de contar con un importante músculo económico. En contraste con las pequeñas empresas de carácter familiar y artesanal, casi siempre informales, con bajo nivel de tecnología e insuficiente músculo financiero, lo que repercute en su menor productividad y en peores condiciones laborales.

En cuanto a su situación económica, el PIB muestra una tendencia decreciente a lo largo de los tres últimos lustros. Entre las causas de ese decrecimiento cabe mencionar el enorme impacto de la crisis económica global de 2008, la ruptura de las relaciones económicas con Venezuela, la entrada de grandes empresas al país, que se han hecho de una alta participación en el segmento de muebles para estratos altos, y la invasión masiva de productos chinos.

En cuanto a la generación de empleo, la dinámica de este sector ha sido de crecimiento absoluto en los último ocho años, aunque estancada en términos relativos en los 25.000 empleos. La mayor generación de estos se da en el segmento fabricación de muebles, que representa, él solo, el 75.8% del total de la oferta de mano de obra, seguido de lejos por la fabricación de madera para enchapado y tableros, y la fabricación de otros productos de madera.

 

Fuente: MADR

 

La perspectiva de mediano plazo es positiva. Las medidas antidumping adoptadas por el MINCIT, aunadas al crecimiento de la demanda nacional de tableros y al crecimiento sostenido, aunque leve, del área reforestada, el encadenamiento del eslabón de extracción de madera en rollo con el de aserrado y producción de tableros mantendrá presumiblemente una tendencia creciente. Esto repercutirá en el aumento de la demanda de fuerza laboral dentro del segmento de tableros, aunque previsiblemente no vaya acompañado de un incremento en participación porcentual respecto al total de la cadena.

Sin embargo, las características laborales que se desprenden de la anterior situación son alarmantes. Primero, porque la informalidad laboral es inusitadamente elevada, en buena medida en correlación con el enorme peso que tiene el subsector de muebles, en el cual la informalidad empresarial es significativamente alta, estando constituido en buena medida por empresas unifamiliares, y casi siempre con bajísimos niveles de tecnología. También porque los niveles de escolaridad, y por lo tanto las posibilidades de ascenso laboral y social, son mínimas en este sector: el 80% de los trabajadores tienen un nivel educativo básico (33% primaria, 47% secundaria).

Este panorama difícilmente será revertido mientras la cadena no logre el despliegue de su eslabón primario, el de plantaciones, que según las previsiones de empresarios y el Gobierno será de 1´500.000 hectáreas, como mínimo, lo que genera optimismo sobre el futuro del sector. Esto lo deben tener presente las organizaciones sindicales, dado que, aunque de manera lenta, el área sembrada viene creciendo, así como los intereses de inversionistas extranjeros, no sólo en el eslabón de reforestación sino también en los de transformación de la madera.

Los sindicatos también deben tomar atenta nota de otras señales positivas, como la devaluación del peso, consecuencia del fin de la política de "flexibilización cuantitativa" de la Reserva Federal norteamericana, hecho que hace más competitivas las exportaciones y beneficia enormemente a las empresas transformadoras de madera y fabricadoras de muebles. Las ventas y las utilidades aumentarán, y con ellas aumentan también las posibilidades de reclamar derechos por parte de los sindicatos. La tarea es identificar las empresas y comenzar el trabajo de agitación y organización sindical.

Por otra parte, el cierre a la entrada ilegal de productos de madera, especialmente desde China, y la suspensión de ciertos beneficios a la importación de estos productos, permitirá mejorar la competitividad, ventas y beneficios de las empresas.

Un tercer elemento, no menos importante, es la política de construcción e infraestructura del gobierno para el próximo periodo, que tanto en su programa de viviendas como concesiones 4G jalonarán fuertemente la demanda de materiales de madera para la construcción (la madera representa al menos un 6% de la construcción de vivienda, porcentaje que aumenta según el estrato social). Esta política permite prever un periodo de vacas gordas para el sector, hecho que refuerza las perspectivas del movimiento sindical al interior de la cadena forestal.

Por último, las cifras sobre reforestación comercial de los últimos 4 años, y la política del gobierno frente a este sector, parecen hacer previsible un mejoramiento de la cadena en los próximos años. Con todo, los incentivos estatales a la reforestación son de largo plazo, pues las plantaciones comienzan a ser explotables a partir de los 11-14 años, como mínimo, por lo que sus efectos serán de mediano plazo.

Publicado 3 de noviembre de 2015.

Publicado enColombia
Los derechos laborales en el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo

Así como el proyecto de PND no considera los acuerdos de las negociaciones que se desarrollan en La Habana entre el Gobierno y las Farc, ni prevé los desarrollos legales e institucionales que se deben implementar para la consolidación de los mismos, en materia laboral no contempla las recomendaciones de los órganos de control, ni de la misión de Alto Nivel de la OIT, ni los compromisos adquiridos en el Plan de Acción Laboral con el Gobierno de EE.UU, como tampoco el Acuerdo Colectivo Nacional suscrito el 16 de mayo de 2013, resultante esta última de la primera negociación en derecho adelantada entre el Gobierno Nacional y las centrales y federaciones estatales, y las sentencias de la Corte C–614 del 2009 y C–171 de 2012.

Una mirada a los temas laborales en el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo (PND) que se discute en el Congreso desde el enfoque de Trabajo Decente, nos muestra que una política pública en tal sentido seguirá siendo una cuestión más enunciativa que transformadora de la realidad laboral. Una realidad cuyos indicadores son bastante precarios: informalidad del 66%; el 30% de la población ocupada con formas de contratación y tercerización ilegales; grandes restricciones a los derechos de libertad sindical, prueba de ello es una afiliación sindical inferior al 5% y una cobertura de la negociación colectiva del 6% (incluyendo los desarrollos recientes en el sector público); una gran debilidad institucional en las funciones de inspección y vigilancia del Ministerio de Trabajo; la persistencia de una cultura de violencia antisindical y altos niveles de impunidad.

Para empezar, las metas del proyecto de PND en indicadores de Trabajo Decente y desigualad son bastante pobres, como lo muestra el siguiente cuadro:

Reducir el indicador GINI de desigualdad de 0.54 a 0.52, aumentar la tasa de formalización laboral en 2%, mantener la tasa de desempleo de jóvenes y femenina por encima de dos dígitos, y un avance marginal en la tasa de cobertura en seguridad social, expresan el poco compromiso del proyecto de PND y del gobierno Santos con una agenda que haga sostenible y duradera la paz que se pretende construir a partir de los acuerdos de La Habana.

 

Adicional a lo anterior, el proyecto de PND, denominado "todos por un nuevo país, tiene varios obstáculos que dificultan avances en el logro de Trabajo Decente, como los siguientes:

 

1- El ajuste fiscal que pretende resolver el impacto negativo de la caída del precio del petróleo y la devaluación del peso, mediante una contracción de la planta de personal del sector público, una política salarial restrictiva y ningún compromiso en concertar una estrategia de formalización laboral en el Estado, como se expresa en la respuesta gubernamental al pliego nacional de las federaciones sindicales del sector público.

2- Insiste en políticas que han desmantelado la industria y la agricultura, y generado un cuantioso déficit de 6% del PIB en cuenta corriente, impulsando altas tasas de crecimiento que generan poco empleo y precarizan el existente. Por ejemplo, se mantiene la importancia del extractivismo minero–energético dentro de la dinámica de la economía y las finanzas públicas; se da continuidad a la agro-industria de exportación del PND 2010 -2014 como locomotora del desarrollo; se continua dependiendo de la inversión extranjera como motor económico; se insiste en un modelo orientado a los mercados externos y no en el fortalecimiento de la demanda interna. Se plantea explícitamente que el desarrollo depende de las exportaciones a los países con los que tenemos acuerdos de libre comercio, cuando las cifras de comercio exterior y de empleo nos dicen otra cosa. Es decir, neoliberalismo refrito.

3- Si bien el proyecto de PND plantea que la creación de empleo y la inclusión productiva se harán en el marco del trabajo decente, existe cierta ambigüedad en este propósito cuando plantea que "debe ampliarse el concepto de relaciones laborales, de manera que cobije todos los tipos de vinculación laboral. Esto requiere entre otras acciones la actualización del marco normativo laboral, de manera que se ajuste a las condiciones actuales del mercado de trabajo". En vez de ajustar la realidad laboral al marco normativo, se pretende reformar el marco normativo para ajustarlo a la realidad laboral. El camino correcto debe ser que el país cumpla las recomendaciones de los órganos de control de la OIT en materia de libertad sindical, lo que implicaría una reforma al Código Sustantivo del Trabajo de manera concertada entre los diferentes actores del mundo del trabajo.

4- En el Artículo 72 del proyecto de ley del PND se dice: "El Gobierno Nacional bajo la coordinación del Ministerio de Trabajo, adoptará la política nacional de trabajo decente... También fijará las reglas para garantizar que las empresas cumplan plenamente las normas laborales en los procesos de tercerización". Es positivo que el proyecto adopte la política nacional de trabajo decente, pero la parte subrayada genera cierta ambigüedad por la similitud con el discurso de los gremios económicos, que plantean que todas las actividades de las empresas se pueden tercerizar con la única condición de respetar los derechos laborales. Esto se opone al artículo 63 de la Ley 1429 de 2010 que de manera clara prohíbe la tercerización de actividades misionales.

5- Se proponen objetivos para masificar la negociación colectiva, tanto pública como privada, con acciones muy vagas, como "El Ministerio del Trabajo deberá generar instrumentos para garantizar los procesos de negociación colectiva...". "Se garantizarán los derechos de asociación de los trabajadores y la protección a las organizaciones sindicales y sus miembros". Pero nada dice de los compromisos del Plan de Acción Laboral, ni de las recomendaciones de la Misión de Alto Nivel de la OIT, ni cuál es la estrategia del Ministerio de Trabajo y del Estado para formalizar el trabajo y garantizar el respeto al derecho de asociación, como pasos previos al derecho de negociación colectiva.

6- En el proyecto de PND se plantea "Fortalecer la inspección, vigilancia y control del trabajo", pero no se incluye uno de los compromisos contenidos en el Plan de Acción Laboral, que es el reforzamiento del Ministerio de Trabajo con más inspectores, mejor remunerados, capacitados y especializados, para el sector minero, para el sector de infraestructura, para el sector de comunicaciones, entre otros.

 

Si el éxito de las negociaciones de La Habana o la construcción de la paz y su sostenibilidad en caso de la firma de un acuerdo que ponga fin al conflicto armado, dependen del Plan Nacional de Desarrollo 2014–2018, no es posible albergar mayores esperanzas de una Colombia equitativa y en paz, construida a partir de una cultura y política pública de trabajo decente.

 

Publicado 16 de abril de 2015.

Publicado enColombia
Tras 20 años de vigencia, el Sistema de Riesgos Laborales se "raja" en el país

El Sistema de Seguridad Social en Riesgos Laborales de Colombia fue diseñado en 1994 con el criterio de aseguramiento e intermediación a cargo del sector privado, y con un modelo de competencia regulada por el mercado de los seguros de vida y financieros. Se eliminó así el monopolio del estado, lo que trajo como consecuencia la concentración del aseguramiento en el sector privado.

Hoy, transcurridos 20 años, podemos decir que el sistema no ha cumplido los objetivos por el cual fue diseñado, puesto que los problemas estructurales de salud y trabajo continúan aumentando. A diciembre de 2013 solo el 38,2% de los y las trabajadoras del país estaba afiliado a una Administradora de Riesgos Laborales (ARL), o sea 8´269.950 personas .

 

Gráfico 1. Promedio anual de trabajadores afiliados

Fuente: Cámara Técnica de Riesgos Laborales de FASECOLDA. Consultada en Junio de 2014.

 

Los propósitos importantes, como la prevención y la promoción de la salud laboral, no se han cumplido, lo mismo que no ha cedido la precarización de las condiciones de trabajo ni ha mejorado la calidad del empleo, dando como consecuencia un preocupante aumento de las muertes por el trabajo y de los accidentes y enfermedades laborales.

Una de las razones de este fracaso es que, para su viabilidad financiera y la prestación de servicios, el modelo de aseguramiento fue diseñado con base en el contrato de trabajo. Pero como el empleo que se ha generado en el país es básicamente precario, carece de contrato directo y tiene altos índices de informalidad y tercerización que no garantizan los mínimos derechos laborales para las y los trabajadores, la consecuencia es que más del 61.8% de la población ocupada, es decir 12´800.000 trabajadores, no tiene ninguna posibilidad del acceso a la afiliación en riesgos laborales.

Hoy el Sistema de Seguridad Social en Riesgos Laborales es administrado por 10 ARL, 9 de ellas con capital privado y una pública, que es la ARL Positiva. Pero al analizar los afiliados a las ARL en relación con el porcentaje de las empresas, se observa que Positiva, la ARL pública, aunque tiene el menor número de afiliados (36,1%) cuenta con el mayor número de empresas: el 77%. Es decir, las ARL del sector privado tienen la mayoría de los trabajadores afiliados, con un 63.9% en tan solo el 33% de las empresas, lo que significa que estas ARL concentran las empresas más grandes y formalizadas .

El promedio de afiliados por empresa a la ARL Positiva es de 6,4 de trabajadores, es decir, solo afilia las pequeñas y medianas empresas. Mientras que el sector privado tiene un promedio de 38 trabajadores por empresa.

En relación con la cobertura por regiones, los datos son preocupantes. Existen departamentos donde prácticamente no hay afiliados, como si allí no existiera población trabajadora, casos Guaviare, Guainía y Vaupés. La afiliación se concentra en 3 departamentos: Bogotá-Cundinamarca, Antioquia y Valle, que agrupan el 69.4%, en contraste con los otros 28 departamentos, que tienen coberturas muy bajas, en algunos inexistentes, como se ve en siguiente cuadro:

 

Cobertura de riesgos laborales por departamentos. Año 2013.

 

Fuente: Cámara Técnica de Riesgos Laborales de FASECOLDA, Consultada en Junio de 2014.

 

Medida la afiliación a riesgos laborales por actividad económica, las actividades con más peso son las agrupadas en el sector inmobiliario: 2´142.241 trabajadores (corresponde al 27.0%) en 2013. En este sector se agrupan las llamadas actividades de obtención y suministro personal, que incluye agencias de empleo, las cooperativas de trabajo asociado, los servicios de intermediación laboral, la seguridad privada entre otras. La segunda es la industria manufacturera (11.31%) con 898.493 afiliados. Sin embargo, la industria ha venido perdiendo importancia respecto al resto de sectores en número de trabajadores afiliados, pues en 2010 representaba el 11.91% del total de afiliaciones, y en 2013 el 10.93%.

El sector construcción ha aumentado su participación. Pasó de representar el 8.83% en 2010, al 11.33% en lo que va de 2014. El promedio de trabajadores de la construcción afiliados a ARL en los últimos 4 años fue de 879.115.

 

La enfermedad y accidentalidad laboral no se detiene

 

Desde que se inició la cobertura del sistema de riesgos profesionales en el país, los indicadores de enfermedad y accidentalidad laboral no han parado de crecer.

Algunos explican este incremento como la consecuencia del número de afiliados al sistema, es decir, hay más trabajadores en riesgo de accidentarse y enfermarse. Pero si se hace un comparativo entre la afiliación y el porcentaje del aumento de los indicadores de accidentes y enfermedad laboral, según el Min-Trabajo y Fasecolda, la tasa de accidentalidad es dos veces más alta que la de afiliación, y la de enfermedad es 3 veces mayor. La tasa de accidentalidad pasó de 3,78% a 11,06% en 20 años, con un porcentaje promedio de variación de 10,5, mientras que la variación de la tasa de afiliación fue en promedio de solo el 5%.

En 2013 se reconocieron 542.406 accidente laborales, es decir, más de un accidente cada minuto. Pero ojo: esa cifra no representa los accidentes ocurridos sino los calificados, puesto que existe una diferencia de alrededor del 4,8% entre los accidentes ocurridos y los calificados por las ARL. En otras palabras, no se reconocen ni pagan, y por tanto no se previenen, 28.829 accidentes promedio año.

El sector económico donde la accidentalidad es más frecuente, es el inmobiliario con un 24.51% (133.096 accidentes), que es a la vez el sector con mayor número de trabajadores afiliados: 2´142.241 promedio anual. La segunda actividad es la industria manufacturera con el 16.63% (90.213 accidentes), que también ocupa el segundo lugar en cuanto a afiliados: 898.493. La tercero es la construcción con el 14.21% (77.083), cuarta actividad en número de afiliados: 879.115. Le sigue la agricultura con el 8.50% de los accidentes (46.097), transporte, almacenamiento y comunicaciones, servicios comunitarios, sociales y personales, hoteles y restaurantes y minería.

 

La enfermedad laboral

 

Continúa en aumento la incidencia y prevalencia de las enfermedades laborales. Diariamente se reconocen 27 enfermedades por trabajo, es decir, más de un enfermo cada hora. En total en el 2013 se reconocieron 10.189 enfermedades laborales.

Y son las y los trabajadores de la industria manufacturera quienes más sufren de enfermedad laboral. Entre 2010-2013 la media anual en este sector fue de 2.577 trabajadores enfermos, con una tendencia creciente año a año. La tasa de enfermedad laboral se incrementó del 39,49 por cada 100.000 afiliados en el año 2010, a 45,35 en el 2012, llegando al 48,52 por 100.000 en 2013 .

En este mismo periodo 1.513 trabajadores(as) del sector inmobiliario sufrieron algún tipo de enfermedad laboral, haciendo de éste el segundo sector de mayor incidencia. En tercer lugar está el sector agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que presentó anualmente una media de 1.039 trabajadores con enfermedad calificada como laboral, que representan el 10.89% sobre el total de casos.

Las actividades relacionadas con la administración pública y defensa, y la actividad del comercio, ocupan respectivamente el cuarto y quinto puesto de las actividades con mayor frecuencia de enfermedades laborales. Entre 2010-2013 las primeras presentaron como promedio anual 708 trabajadores con enfermedad laboral, o sea una media del 7.61% sobre el total de casos calificados. Y las actividades del comercio representan el 7.48% del total de casos calificados, y un promedio anual de 670 trabajadores con enfermedad laborales.

 

Mortalidad laboral

 

Este es un indicador claro de precariedad del trabajo, y entre 2011 y 2013 aumentó en forma alarmante: se duplicó, pasando de 379 muertes. Es decir se pasó de una muerte diaria por motivos del trabajo, a 753 (dos muertes diarias).

Clasificada por actividad económica, el sector inmobiliario, en el que clasifican las actividades de agencias de empleo y suministro de personal temporal, agencias de intermediación laboral como las CTA, las actividades de investigación, seguridad privada, conserjería, conductores de autos particulares, etc., es el que presenta mayor incidencia de muerte en el trabajo. Y en segundo lugar están actividades de alto riesgos como la construcción y la minería.

 

 

Ante el anterior panorama, es urgente y necesario que la sociedad y el movimiento sindical defina una política de acción en salud laboral, que contenga la propuesta de un debate público y de control político a los actores responsables del sistema de riesgos laborales, en particular a las ARL y a las empresas, puesto que el cumplimiento de los objetivos y propósitos que la ley vigente (decreto 1295 del 1994) les exige, no se han cumplido.

Es urgente también que el Estado y el gobierno desarrollen la política pública a partir de un Plan Nacional de Salud Laboral, que entre muchas acciones contemple que la inspección del trabajo no solo aumente sus acciones de control y vigilancia, sino que se especialice en los temas de salud laboral, y que las acciones de educación e investigación se cumplan como lo estable la ley.

Publicado 14 de octubre de 2014.

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