Referencia a ‘la creación de Adán’, de Michelangelo. La imagen muestra una mano humana y una mano de mono que se acercan a un blastocisto humano-mono de quimera. — Ivan D. Gromicho (KAUST)

Juan Carlos Izpisúa ha vuelto a hacerlo. Como ya avanzó en 2019, su equipo ha inyectado células madre de personas en embriones de primates para desarrollar nuevos modelos de enfermedades humanas y generar órganos trasplantables. 

 

En biología, el término quimera se refiere a aquellos animales generados al mezclar células embrionarias de dos individuos distintos, de la misma o distinta especie. En los últimos años, la formación de quimeras interespecie ha supuesto una estrategia prometedora para diversas aplicaciones de medicina regenerativa, incluida la generación de órganos y tejidos para trasplantes.

Ahora, científicos de China y EE UU han inyectado células madre humanas en embriones de primates y han podido cultivar estos embriones quiméricos durante un periodo de tiempo considerable: hasta 20 días. El trabajo, publicado en la revista Cell, tiene implicaciones para el desarrollo de nuevos modelos de biología y enfermedades humanas.

"Este tipo de investigación es importante para desarrollar conocimientos sobre la comunicación celular y el desarrollo biológico durante la embriogénesis y la evolución, así como para una variedad de aplicaciones de investigación y medicina regenerativa", explica a SINC Juan Carlos Izpisúa Belmonte, investigador del Instituto Salk de Ciencias Biológicas y autor principal del estudio.

El especialista español enfatiza la importancia de este tipo de estudios: "Como no podemos realizar ciertos tipos de experimentos en humanos, es esencial que tengamos mejores modelos para estudiar y comprender con mayor precisión las enfermedades humanas en condiciones in vivo".

"Por ejemplo, algún día podría dar lugar a la posibilidad de cultivar tejidos humanos de sustitución, como los del corazón y los riñones. También ayudar a probar medicamentos candidatos para enfermedades humanas con más precisión que los modelos animales tradicionales, o entender procesos como el envejecimiento, el principal factor de riesgo en alzhéimer, enfermedades cardíacas o cáncer", añade.

Para Josep M. Canals, experto en células madre y medicina regenerativa de la Universidad de Barcelona (UBNeuro) que no ha participado en el estudio de Izpisúa, "el modelo utilizado de quimeras humano-mono muestra diferencias en las primeras fases del desarrollo entre estas dos especies. Este tipo de aproximaciones abre un fascinante campo de investigación que puede explicar las diferencias y especificidades del inicio del desarrollo humano".

Pero, a pesar de su relevancia, "estos modelos raramente llegarán a proveer de soluciones terapéuticas mediante el trasplante de órganos desarrollados por estas quimeras, aunque los autores apunten a esta posibilidad", puntualiza a SINC Canals.

El primer paso se dio en 2019

El avance que hizo posible el estudio actual se produjo en 2019, cuando el equipo de Izpisúa Belmonte —en colaboración con Weizhi Ji, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming, en Yunnan (China), también autor del nuevo trabajo— generó una tecnología que permitía a los embriones de macaco permanecer vivos y crecer fuera del cuerpo durante un periodo de tiempo prolongado, pero que "no incluyó quimeras, es decir, células de más de una especie", enfatiza el investigador español.

Sin embargo, en el estudio actual se inyectó a cada uno de los embriones de mono (que se encontraban en la fase de blastocisto, es decir, con seis días de desarrollo) 25 células humanas. Las células procedían de una línea celular pluripotente inducida conocida como células madre pluripotentes extendidas, que tienen el potencial de contribuir tanto a los tejidos embrionarios como a los extraembrionarios.

Al cabo de un día, se detectaron células humanas en 132 embriones. A los 10 días, 103 de los embriones quiméricos seguían desarrollándose. La supervivencia pronto empezó a disminuir y, en el día 19, solo tres quimeras seguían vivas. No obstante, los autores destacan que el porcentaje de células humanas en los embriones se mantuvo alto durante todo el tiempo que siguieron creciendo.

"Históricamente, la generación de quimeras entre humanos y animales ha soportado una baja eficiencia e integración de las células humanas en la especie huésped", afirma Izpisúa Belmonte.

"La creación de una quimera entre un humano y un primate no humano —una especie más estrechamente relacionada con nosotros que todas las especies utilizadas anteriormente, como el ratón o el cerdo— facilitará el mejor conocimiento sobre si existen barreras impuestas por la evolución para la generación de dichas quimeras y si hay algún medio para superarlas", continúa.

Con todo, hay que tener en cuenta que "todos los experimentos de este artículo se han ejecutado en el laboratorio y no se ha realizado ninguna implantación en animales para un desarrollo de tejidos u órganos más allá de las primeras fases embrionarias. Por tanto, no se sabe si esto sería científicamente posible y si estas quimeras podrían desarrollarse a estadios más complejos", aclara Canals.

Eso sí, insiste, "las diferencias que se muestran a escala celular entre las dos especies apuntan a que un desarrollo a estadios posteriores no sería viable. Y la implantación de estos preembriones en úteros que hoy en día la legislación no permite, tendría consideraciones ético-científicas muy relevantes".

Los dilemas éticos de esta técnica

Además de estos conceptos puramente técnicos, este trabajo no está exento de problemas éticos. En un artículo relacionado, publicado también en la revista Cell, se exponen las posibles consideraciones sobre la generación de quimeras de primates humanos y no humanos.

"La medicina necesita mejores modelos para comprender la biología y las enfermedades humanas y realizar en ellos experimentos que serían éticamente problemáticos en humanos", indican los autores. "Pero a medida que desarrollamos nuevos modelos vivos que se aproximan más a los humanos, nos acercamos a los mismos problemas éticos que intentamos evitar".

Según Canals, "como en todo trabajo realizado con células madre pluripotentes humanas, las consideraciones éticas vienen determinadas por su potencial de generar un ser humano cuando se desarrolla en el contexto de gestación dentro del útero de una mujer".

"En este artículo van un paso más allá, mezclando células humanas con preembriones de mono. Pero en ningún caso se implantan estos preembriones en el útero de monos gestantes para llevar el desarrollo más allá de la pura investigación en laboratorio: los estudios quedan circunscritos al ámbito de la investigación", especifica.

Eso sí, hay que tener en cuenta que este es el primer artículo que muestra la posibilidad de hacer quimeras humano-mono y, por tanto, abre la puerta a posibles estudios que vayan más allá en el desarrollo de las quimeras en países donde los controles éticos en la investigación no sean tan estrictos.

"De realizarse estudios de implantación de estas quimeras en úteros gestantes, las complicaciones éticas serían muy graves por la generación de posibles especies de primates nuevas que podría tener consecuencias inesperadas e incontrolables", vaticina Canals.

Izpisúa Belmonte defiende así su trabajo: "Antes de comenzar se realizaron consultas y revisiones éticas tanto a escala institucional como a través de la divulgación a bioeticistas no afiliados y con experiencia en políticas estatales y nacionales en esta área de investigación. Este proceso ayudó a guiar nuestros experimentos, que se centraron por completo en los embriones quiméricos ex vivo"

"La gente está preocupada por la investigación sobre quimeras, lo cual es comprensible. Es nuestra responsabilidad como científicos trabajar de forma reflexiva, siguiendo todas las normas éticas, legales y sociales vigentes. Todo nuestro trabajo se rige siempre por estas pautas y se someterá a la revisión y aprobación de todos los comités pertinentes", concluye.

madrid

15/04/2021 21:23

Por Verónica Fuentes (SINC)

El magnate Bill Gates en imagen del 21 de abril de 2018, durante una conferencia del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en Washington, DC.Foto Ap

Diez años antes de la caída del muro de Berlín, el centro de propaganda de Hollywood, muchos de cuyos guiones son controlados por el Pentágono, lanzó la película Apocalipsis ahora (https://bit.ly/2ZnGsuM)”. Pareciera que en su nueva versión, en medio de la dislocación interna de EU y su colisión geoestratégica con Rusia y China, su nuevo protagonista sería Bill Gates, polémico "filántropo (sic)" con discurso misántropo, otrora mandamás de Microsoft, miembro de la cibercracia de la Big Tech: GAFAM/Twitter (https://bit.ly/3brukyv). Un eslabón fundamental del añejo "bioterrorismo", que se puso de moda tras el montaje hollywoodense del 11/9, es el doctor Richard Hatchett, miembro del Consejo de Seguridad Nacional de Baby Bush imbuido del belicismo de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa e íntimo del entonces vicepresidente Dick Cheney.

Hoy Hatchett opera desparpajado como jefe ejecutivo de CEPI, financiada por Gates (https://bit.ly/3u7N3Hw), en conspicua asociación con el locuaz cuan errado epidemiólogo Neil Ferguson, del Imperial College de Londres.

Desde 2015, el apocalíptico Gates fue más explícito al rotativo británico The Telegraph: “Sería relativamente fácil hacer la ingeniería ( to engineer) de una nueva cepa de la gripe” combinando una versión que se difunde rápidamente con una que mata velozmente. A diferencia de la guerra nuclear, esta enfermedad híbrida no cesaría de matar una vez liberada (https://bit.ly/2N3oLhx). ¡Mega-uf!

En 2017, Gates había sentenciado en la Conferencia de Seguridad de Munich que el “bioterrorismo podía matar más que una guerra nuclear (https://wapo.st/3beL7nZ)”. En su sugerente página "The Davos Agenda", Arjun Kharpal retomó la ominosa advertencia de Gates al The New England Journal of Medicine (https://bit.ly/3baI54q) sobre el "daño del bioterrorismo" que exige “inversiones (sic) sustanciales (https://cnb.cx/2ZmQKv1)”.

Casi tres años antes de la pandemia del Covid-19, Gates vaticinó que "la próxima epidemia tiene una buena oportunidad de originarse en una pantalla de computadora (sic)": sea "por el trabajo de la naturaleza (sic) o las manos de un terrorista (sic)", por lo que instó a los gobiernos a "prepararse para estas epidemias igual que nos preparamos para la guerra (¡megasic!)". Agregó que el "mundo necesita un nuevo arsenal de armas, fármacos antivirales, anticuerpos, vacunas y nuevos diagnósticos". ¡Negocio redondo!

El polémico "filántropo/misántropo" vuelve, seis años después, a la carga con su discurso apocalíptico del "bioterrorismo" más cambio climático (https://bit.ly/2NfDmWy). A pocos días del brote "oficial" del Covid-19 en Wuhan, Gates patrocinó el premonitorio Event 201 al unísono del globalista Foro Económico de Davos y la bélica Universidad Johns Hopkins (https://bit.ly/3cYAk4a).

Lo grave de sus vaticinios apocalípticos es que hasta ahora se ha cumplido el de la pandemia del Covid-19.

En entrevista con la agencia británica Reuters, Gates glorificó a la triada Gavi/Covax/Cepi (https://reut.rs/3dwMSA3). Esta triada se encuentra bajo la égida de Gran Bretaña (GB), cuyos dos ex gobernantes "socialistas" Gordon Brown y Tony Blair confiesan que anhelan imponer un "gobierno mundial" bajo la férula del globalista Foro Económico de Davos (https://bit.ly/2OLdtPp). Gates se pone sensiblemente defensivo frente a las "locas teorías de la conspiración" que lo atacan a él y al no menos polémico infectólogo Anthony Fauci, lo cual se debe a la "combinación de una terrorífica pandemia viral y al ascenso de las redes sociales". ¿Impulsa Gates la censura en las redes sociales para que no sean escudriñadas sus aventuras farmacológicas?

Como que anda incontinentemente locuaz Gates en últimas fechas cuando suelta sus amenazas apocalípticas en medio de una grave pandemia que requiere de discursos más serenos.

¿Se trata de una amenaza del eje anglosajón a sus dos principales adversarios Rusia y China para advertirles que la dupla EU/GB posee un arma letal para impedir un nuevo orden tripolar que sustituya a su fallido "orden unipolar" globalista?

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El equipo de la OMS abandona China después de 27 días

Tras 27 días en Wuhan y 14 de ellos en un hotel, los expertos internacionales dan media vuelta con algunas pistas, sin saber cuándo podrán volver sobre el terreno y con Washington acusando a Pekín de ocultar información a la OMS

La misión que se anunció a bombo y platillo hace unos meses para rastrear el origen del coronavirus en China ha llegado a su fin. El panel de 17 expertos de la Organización Mundial de la Salud han puesto rumbo a sus países un mes después de aterrizar en Wuhan (la mitad del cual han guardado cuarentena en un hotel) y tras haber avanzado los resultados de su investigación el pasado martes junto a sus homólogos chinos. El informe completo será publicado por la OMS la próxima semana. 

Según los primeros resultados, la COVID-19 se trataría de una enfermedad de origen animal pero se desconoce aún qué especie contagió a un humano por primera vez. Descartan que fuese el murciélago o el pangolín, puesto que no había poblaciones de estos mamíferos cerca de Wuhan, y sus siguientes hipótesis son que otro animal actuase como intermediario o que llegase a través de los productos congelados que abastecen a los mercados de la región de Hubei. También han concluido que la lonja de Huanan no fue el origen de la transmisión comunitaria, como se creía en un inicio, y que el virus no se liberó a propósito de ningún laboratorio, hipótesis cargada de tintes racistas y extendida entre los críticos con el hermetismo de la República Popular China. No obstante, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que todas las teorías se siguen estudiando, incluida la del escape.

El país asiático ha sido acusado por el propio Ghebreyesus de torpedear la llegada del equipo extranjero y de dilatar la máximo la misión, que se ha llevado a cabo un año y dos meses después de haber registrado el primer caso. En la rueda de prensa, Liang Wannian, jefe de la delegación china, incidió en cambio en la estrecha colaboración que mantuvieron el gobierno de su país y sus científicos con los foráneos durante todo este mes. A su lado, Peter Ben Embarek y Marion Koopmans, cabecilla de la misión de la OMS y viróloga integrante de la misma, suscribieron sus palabras.

No fue hasta este fin de semana cuando otro de los miembros del equipo internacional, el australiano Dominic Dwyer, confesó a Reuters que China se había negado a compartir datos importantes durante la investigación. Un día antes, The Wall Street Journal había lanzado un reportaje acusando a Pekín de lo mismo según testimonios de investigadores anónimos de la OMS. 

La chispa de la polémica

El experto en infecciones contó a la agencia de noticias que cuando pidieron los perfiles en bruto de los primeros casos de COVID-19 las autoridades sanitarias chinas les entregaron un resumen. De los 174 primeros infectados en diciembre de 2019, solo la mitad había tenido relación de alguna manera con el mercado de Huanan, por lo que los investigadores internacionales necesitaban esos datos para llegar a otros posibles focos. "No sé si es por cuestiones políticas, de tiempo u otras dificultades (…) solo sería especular", añadió Dwyer. 

Inmediatamente después, el zoólogo Peter Daszak tuiteó que su experiencia había sido la opuesta: "Como líder del grupo de trabajo con animales y medioambiente, encontré confianza y aperturismo por parte de mis contrapartes en China". 

La epidemióloga danesa Thea K. Fischer se expresó en la misma línea, asegurando que su equipo también construyó una buena relación con los expertos chinos. "Nuestras palabras han sido retorcidas deliberadamente para lanzar sombras sobre una importante labor científica", escribió. Aún así, las reacciones no se hicieron esperar, sobre todo las de Estados Unidos, que exigió a China que entregaran el material sobre los primeros casos que les había requerido la OMS.

Fuego cruzado entre Washington y Pekín

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, manifestó el sábado en un comunicado la "profunda preocupación" de EEUU por la forma de presentar los hallazgos de la misión internacional y pidió un informe independiente "libre de alteraciones por parte del Gobierno chino". Cabe destacar que EE.UU se mantuvo al margen de esta misión por decisión de Donald Trump, que se apartó durante sus últimos meses de mandato de todo lo que tuviera que ver con la gestión de la COVID-19 por parte de la OMS. Joe Biden lo revocó durante sus primeros días en el Despacho Oval.

Aun así, los comentarios de Washington han ofendido sobremanera a Pekín, que no ha dudado en contraatacar y recriminar a EEUU de haber señalado “con el dedo a los países que han apoyado fielmente a la OMS y a la propia OMS". La embajada china en ese país les acusó de haber dañado gravemente la cooperación internacional y les pidió que mantuvieran "una actitud seria, transparente y responsable" y que asumieran "su responsabilidad legítima de apoyar a la OMS con acciones reales".

Es el primer enfrentamiento directo entre los dos países desde que Trump insinuase que el "virus chino" había sido propagado desde un laboratorio de Wuhan. También fue una de las hipótesis de las que partía la OMS (no como acción deliberada sino como accidente) y que han desechado tras semanas sobre el terreno, en las que el equipo dirigido por Peter Ben Embarek visitó el centro neurálgico de todas las conspiraciones.

Primeras conclusiones: mucho trabajo por delante

"¿Ha cambiado drásticamente la imagen de la que partíamos? Lo dudo. ¿Nos ha permitido conocer mejor como empezó todo? Absolutamente". Esta idea lanzada por Embarek en la rueda de prensa de hace una semana resume bien los resultados presentados. Quizá lo más novedoso fue desechar la posibilidad de que el murciélago o el pangolín hubiesen contagiado directamente a un humano y que todo ello ocurriese en el mercado de Wuhan, que fue uno de los principales focos de transmisión, pero no la raíz de la epidemia. 

No obstante, los portavoces de la OMS y de China pidieron seguir vigilando de cerca a las poblaciones de murciélagos y pangolines ya que, aunque "el tipo de coronavirus encontrado en esas especies no fue idéntico al SARS-CoV-2", se han demostrado como repositorios de virus parecidos como el MERS y no hay seguridad de que no infectasen a otro ser vivo intermedio que lo introdujese en Wuhan. El reto ahora está en encontrar qué animal del centenar que se vendían en diciembre de 2019 en Huanan fue el portador. Por lo pronto, se ha demostrado que los visones o los gatos muestran alta susceptibilidad al virus, pero ni siquiera eso sirve como una prueba del origen.

De hecho, pudo no haber sido una especie viva, sino congelada. Las cadenas de frío son otra de las actividades a perseguir según los investigadores de la OMS. Esto complica el trabajo puesto que China recibe diariamente importaciones de estos productos desde otros países, además de los producidos en el interior. "Sabemos que el virus persiste y sobrevive congelado, pero no sabemos si se puede transmitir a humanos y en qué condiciones puede producirse esa transmisión", reconoció Embarek.

Todas estas conclusiones han sido alcanzadas en un tiempo récord gracias también al avance de los estudios llevados a cabo en China desde verano, como desveló el equipo en la rueda de prensa. De hecho el portavoz chino lanzó la posibilidad de que el virus pudiese estar circulando fuera de Wuhan antes de diciembre de 2019. Sea como sea, quedan multitud de terrenos que abordar, por lo que sorprende la rápida vuelta a casa del equipo internacional, que ha dado por finalizada la "parte china" del proyecto origen de la OMS.

Lenta llegada y rápido regreso 

La prueba de que 27 días (14 de los cuales en cuarentena) sobre el terreno se han quedado cortos a los científicos de la OMS es que siguen llegando a conclusiones nuevas. Este domingo, Peter Ben Embarek declaró que el coronavirus estaba más extendido de lo que pensaban por Wuhan en diciembre de 2019. El virólogo hizo las declaraciones de regreso a Suiza, su país de origen, y lo definió como "un hallazgo nuevo". También han encontrado más de una docena de cepas del SARS-CoV-2 procedentes de finales de 2019. 

Aunque el responsable de la misión de la OMS ha declarado que espera volver a Wuhan en los próximos meses para continuar in situ, no hay fechas previstas. Poner un pie por primera vez en China no fue tarea fácil para los investigadores internacionales, que se enfrentaron a una compleja burocracia hasta los últimos momentos, a principios de enero de 2020. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se manifestó entonces "decepcionado" por el retraso de su esperada campaña. Todo esto se une a las críticas por que los científicos extranjeros hayan tenido capacidad limitada para interactuar con la población y el entorno y fueran guiados exclusivamente por las autoridades chinas.

El viernes pasado, en una rueda de prensa que puso el broche a la ofrecida desde Wuhan y a la salida de su equipo de Wuhan, Ghebreyesus incidió en que las cuatro hipótesis de las que partían los expertos se seguirán analizando, incluyendo la del escape del laboratorio: "Continuaremos trabajando para obtener la información que necesitamos para responder a las preguntas que aún deben responderse". Sin embargo, no especificó si esto sería en China o en cualquier otra parte del globo.

Por Mónica Zas Marcos

15 de febrero de 2021 22:20h

@MonicaZas

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Diseñan nanoprótesis de retina inyectable que devolvió la vista a ratas

Un equipo internacional de científicos, en el que participa la Universidad de Granada (UGR), desarrolló una nueva prótesis de retina artificial, basada en nanopartículas, que se puede inyectar en el ojo, y que ha permitido devolver la visión durante ocho meses a ratas ciegas sin necesidad de ser operadas.

Publicada en Nature Nanotechnology, la investigación fue desarrollada por expertos del Centro de Neurociencia y Tecnología Sináptica del Centro de Nano Ciencia y Tecnología, Instituto Italiano de Tecnología, Génova, en colaboración con expertos de las universidades de Pisa, Milán y Granada, así como de hospitales de Génova, Negrar y Mantova.

Las distrofias retinianas hereditarias y la degeneración macular relacionada con la edad, entre las causas más frecuentes de ceguera, siguen teniendo tratamientos limitados. En este trabajo, los investigadores demuestran cómo nanopartículas de polímero conjugado (P3HT-NP) pueden mediar la estimulación evocada por la luz de las neuronas retinianas y rescatan persistentemente las funciones visuales de las ratas ciegas. Para ello, las nanopartículas se han probado e inyectado por debajo de la retina en un modelo de retinitis pigmentosa en ratas.

Una primera ventaja de la nueva solución presentada por este equipo científico, explotando el enorme potencial de los materiales multifuncionales en la nanoescala, es una mayor resolución espacial comparada con las prótesis bidimensionales existentes. Además, las nanopartículas tienen un tamaño 300 veces más pequeño que el diámetro de un cabello, que les permite permanecer extracelulares a las neuronas manteniendo una alta biocompatibilidad.

La policía holandesa cifra en 18.900 millones el valor de las drogas sintéticas producidas en el país en 2017

El cuerpo culpa al Gobierno de "falta de interés" en la lucha contra el tráfico ilegal de éxtasis y speed

Los jefes de las drogas sintéticas en Holanda produjeron en 2017 pastillas de éxtasis y speed por valor de 18.900 millones de euros: “Más que el Producto Nacional Bruto (PIB) de Islandia, o el volumen de ventas de Philips”. La Academia Nacional de Policía ha calculado la cifra en función de su precio en el mercado, y dice que entre 3.000 y 5.000 millones de euros acaban en los bolsillos de los delincuentes. En un informe presentado este sábado sobre “el problema nacional de repercusiones internacionales para la imagen de Holanda, causado por este tráfico ilegal”, los agentes subrayan “la falta de interés del Gobierno y la escasez de efectivos para combatirlo”.

Holanda y las drogas sintéticas: una verdad incómoda, así se titula la versión en inglés del informe policial. En neerlandés el encabezamiento es algo distinto: Un país pequeño hecho grande: Holanda y las drogas sintéticas en los últimos 50 años. Dirigido por Pieter Tops, experto en administración pública, constata la “tolerancia hacia el consumo de drogas”, y el hecho de que “la sanidad pública, la economía y las relaciones internacionales son más importantes para Holanda que la lucha contra las drogas”. Los investigadores atribuyen el liderazgo nacional a “las excelentes infraestructuras que facilitan la exportación”. También al hecho de que el speed [sulfato de anfetamina] se fabrique desde 1970 a gran escala”. Con todo, “la especialidad nacional es mdma [3,4-metilendioximetanfetamina, conocida como éxtasis] producida desde 1985”. Elaborar una pastilla de éxtasis cuesta unos 20 céntimos de euro; en la calle, vale hasta 20 euros.


Si bien la mayoría de las sustancias químicas precursoras de estas drogas se importan en China, otras llegan de Polonia y Bélgica, según el trabajo. “Durante mucho tiempo, las redes criminales estaban formadas por holandeses del sur del país (…) últimamente hemos visto grupos de origen turco, polaco y marroquí en este mercado”. La Academia de Policía lamenta que “Holanda solo actúe contra las drogas sintéticas cuando la presionan a escala internacional. Ocurrió en los años 70, cuando Suecia se quejó de la presencia allí de grandes cantidades de pastillas holandesas de éxtasis. En 1980, cuando el mdma irrumpió en el mercado y solo lo prohibió en 1988. Y en 1990, cuando Estados Unidos calificó a Holanda de ´narcoestado´ y Francia la secundó”, reza el informe.


La producción interna holandesa ha aumentado, “y como ahora hay más competidores y violencia, las consecuencias se notan ya en la calle y el entorno”, asegura la policía. Se refieren a la presencia de laboratorios en barrios vecinales, “con el consiguiente peligro de peleas en la calle”, y “la contaminación derivada de los residuos abandonados en el campo”. También hay vertidos en alcantarillas y desagües, y mezclados con los fertilizantes para el campo.


En enero de 2016, las autoridades alimentarias hallaron los primeros restos tóxicos de esta clase en una plantación de maíz en la provincia de Eindhoven (sur del país). Los traficantes vaciaron sus bidones en la fosa séptica de la granja, y los principios activos del éxtasis acabaron, en bajas concentraciones, en el sembrado. Si bien el riesgo para la salud quedó descartado, desde entonces, han aparecido más bidones abandonados en prados y cobertizos. Tras la presentación del trabajo, Ferdinand Grapperhaus, ministro de Justicia, ha admitido que “no se ha prestado suficiente atención al problema”. Por ello, ha prometido una inyección de 100 millones de euros, y 1.100 agentes adicionales al año, entre ellos especialistas en drogas de diseño, “para reventar esta práctica delictiva”.

Por ISABEL FERRER
La Haya 26 AGO 2018 - 14:01 COT

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Edición genómica, mutaciones y armas de destrucción masiva

Cientos de mutaciones inesperadas por el uso de CRISPR Cas9 en ratones fueron reportadas recientemente por un grupo de investigadores de varias universidades de Estados Unidos, en un artículo científico en la revista Nature Methods. Es una información muy grave en sí misma, más aún porque la industria biotecnológica pretende hacernos creer que son tecnologías "precisas" y controlables, al grado que incluso actores del sector agrobiotecnológico afirman que no sería necesario pasar por evaluaciones de bioseguridad.

Es útil recordar que James Clapper, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA), declaró que la agencia considera a las nuevas tecnologías de edición genómica (nuevas formas de hacer transgénicos y otros productos de ingeniería genética) como potenciales armas de destrucción masiva. La declaración fue dada a la revista del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y refiere a las conclusiones de un informe realizado entre la CIA, la NSA y otros agente de seguridad de Estados Unidos en 2016. (Technology Review, 9/2/16, http://tinyurl.com/h76cq6b)

Aunque Clapper no nombró específicamente la tecnología CRISPR Cas9, queda claro que está muy alta en la lista de preocupaciones. La razón para ello es que las nuevas tecnologías de edición genómica, particularmente CRISPR Cas9, son baratas, fácilmente accesibles y tienen un amplio espectro de aplicaciones posibles. Por ejemplo, dijo Clapper, podría usarse para crear "insectos asesinos" contra humanos y animales, microorganismos que sean plagas fatales en las cosechas o virus que se inserten en el ADN humano. En particular, los sistemas de impulsores genéticos (gene drives), una construcción de CRISPR Cas9 diseñada para asegurar que una modificación genética permanezca en toda la progenie de una especie silvestre y se disemine agresivamente en el medio ambiente está en la agenda de la Convención sobre Armas Biológicas de Naciones Unidas. (https://tinyurl.com /hp2 gph5). A estas consideraciones hay que agregar que la tecnología tiene un vasto espectro de impactos inesperados e impredecibles, que se suman a los intencionales.

Son consideraciones que contrastan fuertemente con el intento de la industria biotecnológica de burlar incluso las insuficientes normas de bioseguridad, con la propaganda que vende que son tecnologías exactas, que solamente se trata de una mínima "edición" del genoma, que no necesariamente introduce nuevo material genético, sino que solamente silencia genes o elimina pequeñas partes de las secuencias. En realidad, en todos los casos se trata de ingeniería genética, de manipular genomas sobre los que hay enormes incertidumbres, se ignora una gran parte de las funciones de los genes y de las interacciones de éstos entre sí, con el organismo completo y el medioambiente.

No obstante, la industria ha conseguido introducir esta absurda discusión de que no pasen por aprobación de bioseguridad, en Europa, Estados Unidos, Argentina, Brasil, México y varios otros países. El argumento siempre es similar: se trata de "edición", son mucho más precisos que los transgénicos (¡por fin reconocen que los otros transgénicos no lo son!), son "pequeñas" modificaciones.

El artículo publicado en la revista Nature Methods da cuenta de un experimento que usó CRISPR Cas9 para corregir ceguera en ratones. Para evaluar efectos secundarios, realizaron una secuenciación de genoma completo de los ratones manipulados. Para su sorpresa, encuentran cientos de mutaciones no intencionales e inesperadas, no solamente en las regiones del genoma donde los algoritmos usados para el experimento contemplaban que podía haber mutaciones, sino en mucho lugares donde no estaba previsto. Mahajan, V. et al, Nature Methods, 30/5/2017 (https://tinyurl.com/y9kbfjmv)

Uno de los autores del artículo, Alexander Bassuk, de la Universidad de Iowa, explica que consideran estos resultados alarmantes, porque aún una sola mutación puede producir efectos graves e inesperados y aquí se trata de cientos de mutaciones.

Como este artículo afectó directamente a empresas que han invertido enormes sumas de dinero para la aplicación comercial de CRISRP Cas9, los científicos de dos de ellas, Editas Medicines e Intellia Therapeutics enviaron cartas criticando al artículo y demandando a Nature que se retracte de su publicación. Entre las críticas que hacen los científicos de las empresas que es que se usaron pocos animales y que deberían haber hecho secuenciación de genoma completo de los progenitores para descartar otras variaciones.

Un serio problema que las empresas fingen ignorar, es que más allá de este experimento –que no ha sido demostrado que sea erróneo– la mayoría de los experimentos con Crispr Cas9 producen efectos fuera de objetivo y mutaciones no intencionales, pese a que en general no se hace secuenciación de genoma completo para buscarlas. Ahora las empresas afirman que se debe hacer este tipo de secuenciación no sólo en los organismos manipulados, sino también en los progenitores para demostrar que son válidas. O sea, se necesitan no sólo las reglas de bioseguridad existentes, sino todo un nuevo aparato, normativas y estándares de bioseguridad y evaluación de riesgo mucho más complejos y que ni siquiera existen. Y que además, no pueden ser generalizados, porque las formas de ingeniería genética con CRISPR Cas9 en vegetales y su posterior multiplicación son muy diferentes que en animales u otros organismos.

Lo único sensato ante el océano de riesgos e incertidumbres a que nos quieren someter, es no permitir la liberación de ningún organismo (cultivos, insectos, animales) manipulado con ingeniería genética.

 

Jueves, 22 Septiembre 2016 06:12

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

El proyecto que pretende crear ADN desde cero

Tiene George Church el aspecto de un Walt Whitman o un Ernest Hemingway. Un tipo aguerrido pero elegante. Decidido pero con la mirada afable. O tal vez se parezca más a Charles Darwin, con quien comparte la barba y la fascinación por el origen de la vida. Separados por más de un siglo de diferencia, ambos han hecho aportes decisivos en este terreno. Dentro de la comunidad científica Church es conocido y respetado como genetista, químico e ingeniero molecular. Fuera de ella, sus aportes como pionero en la tecnología para secuenciar el genoma y su capacidad para salir airoso en cualquier debate (ético o científico) sobre las consecuencias que esto traerá en los próximos años, le han hecho también una celebridad.


Church comenzó a soñar con el futuro cuando sólo era un niño. Fue visitando una feria de tecnología en 1965. Los rudimentarios robots de la época le fascinaron, pero pronto quedó desilusionado ante la evidencia de que aquello que él imaginaba no iba a convertirse en realidad. “Si esto es lo que quiero, se dijo, tendré que ponerme a trabajar en ello”. Esta frase, recogida en una entrevista publicada por la web de la universidad de Harvard, refleja el carácter de Church. Porque aquel niño no lo tenía fácil para lograr convertirse en una eminencia científica. Dislexico -su relación con los libros y la lectura debido a esta enfermedad nunca fue fácil-, con narcolepsia -una circunstacia que, reconoce, ha provocado multitud de enfados entre quienes veían cómo echaba una cabezada durante una reunión- y diagnosticado con hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo, Church parecía tener más papeletas para ser objeto de estudio, en lugar de dirigir el laboratorio.


George Church ha estado implicado en descubrimientos relacionados con la secuenciación del genoma desde que comenzó a investigar para su tesis doctoral hace ya más de 30 años. Desde entonces, cada vez que tiene oportunidad defiende la necesidad de conocer y compartir la información genética de individuos y especies. Una postura que le ha generado no pocas polémicas, como cuando aseguró que sería posible resucitar al hombre de Neandertal -lo que considera factible en el plano teórico pero innecesario- o su experimento de introducir ADN recuperado de mammuts en elefantes asiáticos para que pueblen la tundra siberiana en un futuro (con consecuencias favorables para el medio ambiente).


Lo que parece evidente es que los avances en biotecnología auguran nuevos descubrimientos en el campo de la genética. Este mismo año Craig Venter, científico que lidero el proyecto Genoma Humano, anunciaba que su equipo había creado un organismo vivo con el menor número de genes posibles de todos los que habitan el planeta. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Un camino en el que George Church tendrá mucho que decir. En la actualidad sus investigaciones se centran en las aplicaciones médicas que pueden derivarse de la edición genética, como curar la ceguera o enfermedades de la sangre. También gracias a sus trabajos, el ADN sintético se ha revelado como el mejor método para almacenar información, lo que podría convertirlo en el sustituto de los actuales sistemas por su capacidad (todo lo que está en Internet, por ejemplo, cabría en la palma de una mano) y durabilidad (se ha recuperado ADN legible de hace 700.000 años). Y si empujando este proyecto se encuentra un tipo con la convicción de Church, seguro que lo veremos pronto. No puede ser de otra forma viniendo de alguien que asegura que en ciencia “si no estás fallando, probablemente es porque no lo has intentado con la suficiente fuerza”.


Edición: José Carlos Rodríguez / Marius Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Desarrollan el genoma viable más pequeño de la naturaleza

Investigadores estadunidenses crearon en un laboratorio el genoma viable más pequeño existente en la naturaleza, que contiene el número mínimo de genes necesarios para que un organismo funcione y se autorreproduzca, un nuevo avance para desentrañar los misterios de la vida.

El genoma sintético de este microbio llamado Syn 3.0 tiene sólo 473 genes. En comparación, un ser humano tiene alrededor de 20 mil y una flor japonesa llamada Paris japonica, con el genoma más grande conocido hasta la fecha, cuenta con 50 veces más.

El equipo que logró esta hazaña está dirigido por Craig Venter, pionero de la secuenciación del ADN, quien también creó el primer organismo controlado por un genoma sintético en 2010.

Los investigadores que han logrado crear este genoma al mínimo aún no han sido capaces de determinar las funciones de 149 de estos 473 genes, un tercio del total, según explicaron en sus trabajos publicados el jueves en la revista Science.

La creación de esta célula dotada sólo con los genes necesarios para que exista vida en su forma más básica podría ayudar a comprender la función de cada gen absolutamente esencial para la vida, según los biólogos.

La mejor manera de comprender la vida es crear el genoma más simple, explicó Craig Venter durante una conferencia de prensa telefónica.

Si no entendemos cómo vuela un Boeing 777, retiramos las partes una a una hasta que el avión ya no puede volar.

Este es el principio que el científico y su equipo, que incluye a Clyde Hutchison, emplearon con el genoma de una bacteria Mycoplasma, conocida por tener los genomas más pequeños de todas las células vivas capaces de autorreproducirse.

Crearon genomas hipotéticamente minimalistas en ocho segmentos diferentes para probar e identificar a los genes esenciales y los que no lo son.

Etapa importante

Durante este proceso, los investigadores también trataron de identificar los genes denominados casi esenciales, necesarios para asegurar un crecimiento robusto del organismo, pero que no son esenciales para la vida.

Para poner a prueba estos genes, los científicos han insertado secuencias genéticas exteriores para perturbar sus funciones y determinar así las que eran necesarias para la vida de las bacterias.

Los científicos repitieron el experimento hasta que consiguieron el genoma más pequeño capaz de funcionar.

Su trabajo también reveló que algunos genes clasificados como no esenciales realizan ciertas funciones que resultan esenciales y deben ser mantenidos en el genoma de por vida.

Casi todos los genes necesarios para la lectura y expresión de la información genética, así como la preservación de la información y su transmisión entre generaciones, también se conservan en este genoma.

Muchos se han encontrado en otros organismos, lo cual sugiere que podrían codificar proteínas universales cuyas funciones aún no se han definido, acorde a los investigadores.

Científicos consideran la creación de este genoma artificial mínimo un avance significativo. Este es un paso importante en la creación de una célula viva cuyo genoma está totalmente definido, dijo Chris Voigt, biólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge (noreste de Estados Unidos).

Sin embargo, añade el científico, queda por definir el papel de estos 149 genes de Syn 3.0 que permanecen desconocidos y que prometen traer nueva información sobre la base biológica de la vida.

Cuatro elementos sin nombre entran en la tabla periódica

MADRID.- Ununtrium, ununpentium, ununseptium y ununoctium son los números latinos que denominan provisionalmente a los cuatro nuevos elementos químicos que se acaban de incluir oficialmente en la tabla periódica, tras años de anuncios sobre su descubrimiento. Representan los elementos con números atómicos 113, 115, 117 y 118, que completan la séptima fila de la tabla (el número atómico es el número de protones en el núcleo). Ahora que se ha producido el reconocimiento oficial de los autores de los descubrimientos les corresponde a ellos proponer los nombres y los símbolos permanentes con los que pasarán a la historia de la química. Las propuestas se pueden basar en mitos, minerales, lugares, instalaciones, países o científicos.

La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) hizo pública el pasado 30 de diciembre su decisión de dar por buenos los anuncios realizados desde 2003 por varios equipos de Rusia, Estados Unidos y Japón de haber conseguido crear estos elementos a partir de la colisión y consiguiente fusión de núcleos atómicos más ligeros. Se trata de procesos muy complicados y tecnológicamente avanzados que sólo se realizan en muy pocos laboratorios especializados en todo el mundo.


El número 113 se ha adjudicado a los científicos japoneses del Centro Riken que lo "vieron" por primera vez en 2003, a pesar de que otros equipos optaban a este reconocimiento. Se trata del primer elemento que se descubre en Asia, lo que resaltó Kosuke Morita, el director del equipo, tras conocerse la decisión de la IUPAC. Los otros tres elementos descubiertos se han adjudicado a los científicos rusos y estadounidenses que trabajan de forma conjunta en los laboratorios de Dubna, en Rusia, y Lawrence Livermore y Oak Ridge, en Estados Unidos. El 115 y 117 lo comparten los tres centros de investigación por trabajos hechos en 2010, 2012 y 2013 y el 118, el más pesado, lo comparten Dubna y Livermore, que empezaron en 2006 a buscarlo.


Este hito en la historia de la tabla periódica ha resultado dificultoso de alcanzar porque los nuevos elementos superpesados tienen una vida extremadamente corta, de fracciones de segundo, antes de autodestruirse en una cascada de elementos más ligeros y partículas. "Establecer la existencia de estos nuevos elementos es especialmente difícil porque decaen en isótopos, hasta ahora desconocidos, de elementos un poco más ligeros que también tienen que ser identificados completamente", ha comentado Paul J. Karol, presidente del comité que ha tomado la decisión, "Sin embargo, en el futuro esperamos mejorar los métodos que puedan medir directamente el número atómico Z", ha añadido.

Por ejemplo, en el caso del elemento 117, sólo se consiguieron crear seis átomos en seis meses, disparando isótopos de calcio sobre un blanco de berkelio en un ciclotrón (un acelerador de partículas) especializado en Dubna. Los últimos elementos que habían entrado en la tabla hasta ahora habían sido el 114 y el 116, con los nombres Flerovio y Livermorio, respectivamente, que responden a los laboratorio Flerov, de Rusia y el citado Livermore.

Aunque no existen en la naturaleza y no tienen aplicaciones prácticas, estos elementos son un paso más para avanzar hacia otros de mayores números atómicos, en los que los investigadores tienen la esperanza de alcanzar lo que llaman una isla de estabilidad, algún isótopo de un elemento cuya combinación de protones y neutrones sea relativamente estable. Los números 119 y 120 están ya al alcance de la tecnología existente, creen los expertos, que ya están intentando detectarlos. Un ejemplo es Morita, que además de pensar este año que en un nombre para el elemento 113 (algunos hablan de japonio), también espera dar un paso más en su investigación: "Ahora que hemos demostrado sin duda alguna la existencia del elemento 113 queremos entrar en el territorio desconocido del elemento 119 y más allá, con el objetivo de estudiar las propiedades químicas de los elementos en las filas séptima y octava de la tabla periódica y algún día descubrir la isla de estabilidad", ha dicho. También ha resaltado que es muy importante rellenar los espacios vacíos de la tabla periódica porque puede que solo existan 173 elementos. Sin embargo, se supone que más allá del 120 resultará imposible crearlos.

Sábado, 29 Agosto 2015 06:51

Consecuencias de la prohibición

Consecuencias de la prohibición

Cerca del año 2006 comenzó a crearse una droga nueva, teniendo en consideración que la marihuana era una sustancia prohibida en casi todo el planeta. Así fue que surgió el cannabis sintético, hierbas silvestres rociadas con sustancias químicas que buscan emular el efecto del tetrahidrocannabinol (Thc), principal componente psicoactivo de la marihuana ordinaria. Esta droga de diseño es la que despierta hoy la alarma de las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

 

En apariencia, la marihuana sintética es similar a la común. Se trata de una sustancia vendida a precios absurdamente baratos en comparación con los de otras drogas, y que es consumida básicamente por la gente más pobre. Técnicamente, se comercializa sin ser ilegal, y no es registrada por los tests de drogas, por lo que ha encontrado un nicho de consumidores en personas que se encuentran en libertad condicional y, por tanto, sujetas a controles esporádicos.


Según informó a la radio pública estadounidense Chuck Rosenberg, director interino de la Dea, "la vemos en todas partes del país", y "las mezclas varían. Los productos químicos varían. Usted y yo podríamos comprar y usar el mismo paquete y tener reacciones muy diferentes", explicó. La lógica es la siguiente: cuando uno de los compuestos químicos utilizados es detectado por los departamentos de narcóticos y comienza a prohibirse, los fabricantes varían la fórmula levemente, logrando volver de esta manera a la legalidad. Se conoce a la marihuana sintética como K2, Spice, Fake Weed, Skunk, Kronik, Bizarro, Stoopid, Fuego de Yucatán, entre tantos otros nombres.


Según comentan los consumidores, hay tipos de marihuana sintética que suelen tener un efecto infinitamente más intenso que el de la común. Pero a diferencia del cannabis, se han detectado altos grados de toxicidad en sus diversas formas, y el compilado de efectos adversos incluye ansiedad extrema, taquicardia, insuficiencia renal, vómitos, alucinaciones, psicosis, ataques epilépticos, catatonia, parálisis, infartos cerebrales o cardíacos, y ocasionalmente la muerte tras un fallo multiorgánico. Puede elevar la presión arterial y provocar un suministro menor de sangre al corazón (isquemia miocárdica). Es que algunos compuestos actúan en el cerebro con mayor intensidad que el Thc, lo que genera efectos secundarios impredecibles debido a los vínculos de los receptores cerebrales con el corazón y los sistemas digestivo y respiratorio.


En el estado de Nueva York, el 19 de abril de este año las autoridades emitieron una alerta de salud ya que en nueve días 160 personas fueron hospitalizadas por reacciones derivadas del consumo de varios tipos de marihuana sintética. La asociación estadounidense de control de venenos registraba ese mes 1.500 casos de intoxicación por cannabinoides sintéticos, cinco veces más que el mes anterior.


Se cree que la mayoría de la marihuana sintética proviene de China, y es distribuida en todos los continentes. La Bbc informa que países como Francia, Reino Unido, Alemania, Rumania, Suiza, Suecia, Irlanda, Rusia y Austria, Puerto Rico, Chile y la mayoría de los estados de Estados Unidos y Australia han encontrado la forma de prohibir en su totalidad los cannabinoides sintéticos. Inglaterra busca aún la forma de establecer una prohibición general, para poner fin de una buena vez a una constante e interminable cacería de variedades y mutaciones de la sustancia. Claro que un camino mucho más corto y efectivo sería legalizar la marihuana verdadera, pero eso aún no entra en sus planes

Publicado enSociedad
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