Sábado, 17 Diciembre 2016 07:16

“El gobierno de Michel Temer se acabó”

“El gobierno de Michel Temer se acabó”

“La derecha está fragmentada y busca un líder, porque Temer perdió la poca autoridad que tenía y ahora cada uno juega su propio juego. Las protestas van a seguir ya que la población está percibiendo que esta gente vino a robar.”

 


–Si se acabó Temer, ¿quién gobierna?


–Temer asumió después del golpe contra Dilma sin popularidad y teniendo el respaldo condicionado de sus socios, y ahora ese apoyo se desintegró porque la derecha está fragmentada. Está buscando un líder porque Temer perdió la poca autoridad que tenía y ahora cada uno juega su propio juego. El PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña) figura como partido de la coalición pero está con un pie afuera del gobierno, y lo mismo pasa con otros partidos que apoyaron a Temer sólo para sacar al PT del gobierno. ¿Quién va a apoyar a un presidente sin votos que tiene el 63 por ciento de la opinión pública pidiendo que renuncie y llame a elecciones como dice una encuesta del domingo pasado? ¿Quién va a acompañar a un presidente que en siete meses de gobierno, con todo el apoyo mediático, ya tiene peor imagen que Dilma antes de caer y cuando ella era masacrada por los medios?. Y esa impopularidad de Temer seguramente es más alta porque la encuesta de Datafolha se hizo antes de que se sepa que recibió 10 millones de reales (2,9 millones de dólares) de dinero sucio en 2014.


–¿Si Temer no termina el mandato, quién lo sucederá?


– Comenzaría por decir que estamos frente a un cuadro de descalabro general, que este gobierno se hundió mucho antes de lo que nosotros, en la CUT, esperábamos, y lo que esperaban las fuerzas de izquierda y los movimientos sociales. Creo que las protestas va a seguir creciendo porque la población está percibiendo que esta gente vino para robar y para obedecer a los banqueros. Y como estamos viendo a más protestas más represión, y están aplicando la ley de seguridad nacional contra los manifestantes. Nosotros como CUT exigimos elecciones directas y la convocatoria a una asamblea constituyente que tenga como punto principal la reforma política, pero la verdad es que no creo que logremos las directas porque para que eso pase la ley establece que Temer tendría que renunciar hasta el 31 de diciembre, y eso no sucederá. Lo probable es que haya elecciones indirectas a lo largo de 2017 y en ese escenario el candidato favorito es Fernando Henrique Cardoso (del PSDB), un político muy bien visto en las elites locales y por Washington, él es el nombre más confiable para el capital transnacional.


–Ningún golpe es nacional.


–Por su puesto, este golpe tiene una motivación estratégica desde el punto de vista global porque Brasil es un actor de peso en la región y Estados Unidos estuvo involucrado en la caída de Dilma.


Acá hubo temas que pesaron mucho como el petróleo, las reservas gigantes que quedaron en manos de Petrobras durante los gobiernos de Lula y Dilma, contrariando a las multinacionales. Y por supuesto hubo un apoyo decisivo de las elites brasileñas que quieren conservar sus intereses, y sus privilegios. Mientras hubo crecimiento las cosas estaban relativamente tranquilas. En 2010, el último año del gobierno de Lula se creció más del 7 %, luego y luego se siguió creciendo pero a tasas mucho más bajas hasta 2012. Pero en la medida en que la crisis se agravó se acabó la tolerancia de las elites con la distribución y las políticas sociales. Este año la economía va a caer cerca del 3,5 % y el año pasado cayó el 3,8%. Cuando hay recesión el capital no acepta perder su tasa de ganancia y lo primero que hace es echar al trabajador, y si ahora tentemos 12 millones de desocupados ese número va a seguir creciendo con la complicidad de este gobierno que ya avisó que sus prioridades son las reformas previsional y laboral. Este es el golpe de la concentración de riqueza y para garantizar que este país siga siendo injusto como siempre lo fue. La reforma laboral viene para retirar los mínimos derechos que tiene la clase trabajadora brasileña.

Golpe dentro del golpe

El bloque de diputados del PT deploró ayer por la noche a la “dictadura judicial” encarnada en los fiscales que, horas antes, presentaron una nueva denuncia contra Luiz Inácio Lula da Silva en la causa sobre el Petrolao.


“Estos fiscales y juez Sergio Moro (a cargo del proceso) perdieron el sentido de lo razonable con acusaciones inverosímiles, ellos utilizan las denuncias y las sentencias selectivamente para hacer política contra Lula y el PT” denunciaron los legisladores.


Antonio Lisboa comparte el cuestionamiento formulado por el PT a lo que añade “este golpe tuvo una componente judicial muy evidente, hay un grupo de fiscales y jueces que participaron de manera militante contra el gobierno democrático, y especialmente contra Lula, que es el mayor líder popular que tuvo este país. En una encuesta que hicimos hace unos meses Lula fue considerado el mejor presidente de la historia por el 50 % y Fernando Henrique Cardoso fue elegido por el 9 %”.


“El golpe no terminó con la caída de Dilma, tenemos ese grupo de fiscales y el juez Moro que se dedican a perseguir a Lula a partir de cargos irrisorios como el de acusarlo de el dueño de un departamento donde los mismos fiscales reconocen que él nunca estuvo”.


“Esa persecución no es inocente, ellos tienen una demostrada intención de impedirle a Lula que sea candidato en las elecciones de 2018, y este empecinamiento contribuye a aumentar el descalabro político porque ya hay sectores de la propia derecha que se distanciaron de Moro, que algunos piensan que quiere ser candidato presidencial”, sostiene Lisboa.
El dirigente de la mayor entidad sindical latinoamericana vuelve a la idea del “descalabro” para referir a las peleas públicas entre políticos oficialistas y jueces, a los que les reprochan una fiebre justiciera que alimenta la desestabilización. Son disputas que alimentan “intentos de golpe dentro del golpe”, plantea.


–¿Hasta donde pueden llegar esos golpes intestinos, tienen algún peso aquellos grupos extremistas que insinúan una salida militar?


–Para el capital transnacional, que es sobre todo el capital financiero, no es muy conveniente tener a los militares gobernando. Hoy los militares son vistos como factor de inseguridad para los inversores extranjeros. El problema es que en Brasil todo está volviéndose muy imprevisible y este fin de semana el comandante del Ejército, general


Villas Boas, declaró al diario Estado de San Pablo que las posibilidades de intervención militar son cero. Ahora es preciso entender por que un diario entrevistó al general justo cuando la crisis está en su peor momento. Una posible respuesta es que el diario Estado representa a los sectores de las elites que desde hace algún tiempo está señalando que la salida militar no está totalmente descartada. Pero en definitiva me parece que estamos hablando de una posibilidad remota porque los propios militares saben que ellos quedaron muy desprestigiados después del golpe y los 21 años de dictadura (1964-1985).

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Noam Chomsky: “La extrema impopularidad de Clinton y Trump es un reflejo del descrédito de las instituciones”

El pensador y lingüista alerta del peligro que tienen unas políticas neoliberales que dejan a la clase trabajadora sin derechos y con una frustración que alimenta el discurso del odio.


Estamos a pocas horas de conocer cuál de los dos candidatos presidenciales más impopulares de la historia gana las elecciones de los Estados Unidos. Más que una campaña electoral ha parecido una pelea de barro, que ha reflejado la polarización de una sociedad que hoy no votará al candidato que le entusiasma, si no al que menos detesta.
El pensador y lingüista Noam Chomsky observa estos comicios como reflejo de un fenómeno mucho más amplio: el hartazgo con el sistema. El intelectual estadounidense cree que la impopularidad de Hillary Clinton y Donald Trump es síntoma del descrédito de las instituciones; desde la política, a la banca, a las grandes empresas y los medios de comunicación. Y alerta del peligro que tienen unas políticas neoliberales que dejan a la clase trabajadora sin derechos y con una frustración que alimenta el discurso del odio. “Hay mucho por lo que estar preocupado”, reconoce.


Chomsky visitó Barcelona a pocos días de los comicios para hablar sobre la crisis de la inmigración en un acto organizado por el Instituto de Investigación de la Universidad de las Naciones Unidas sobre la Globalización, la Cultura y la Movilidad (UNU-GCM).


Esta campaña electoral nos ha deparado la paradoja de que dos candidatos a las primarias se han definido como ‘antiglobalización’. Uno es Bernie Sanders, y el otro Donald Trump, que podría ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca. ¿Cómo lo interpreta?


Globalización es una palabra extraña. Nadie se opone a ella en sí. Hoy estoy aquí hablando contigo, y eso es globalización. A lo que sí que hay oposición es a la globalización neoliberal, que es algo muy diferente. Lo que se denominan tratados de libre comercio, que son el núcleo de la llamada ‘globalización’, de hecho se oponen radicalmente al libre comercio. Son acuerdos altamente protectores para ciertas industrias y corporaciones o medios de comunicación. De hecho, gran parte de esos acuerdos tienen poco que ver con el comercio en un sentido serio. Se trata básicamente de acuerdos sobre los derechos de los inversores. En su mayoría, otorgan mecanismos que permiten a las corporaciones hacer cosas que la gente común no puede hacer y limitan la posibilidad de los gobiernos a implantar políticas que puedan tener un impacto en los beneficios futuros de esas corporaciones.


¿Cómo afecta eso a la gente?


Esto no son cosas abstractas, esto pasa todo el tiempo. Los efectos de las llamadas ‘medidas globalizadoras’ están diseñados intencionalmente para poner a la clase trabajadora en competencia a nivel global, lo que acaba bajando los salarios. La globalización neoliberal está diseñada para asegurar que las élites están protegidas, pero no la clase trabajadora. Por supuesto, el capital puede moverse con libertad, pero no la gente. Lo que es bastante contrario a los principios del libre comercio que defendía Adam Smith.


¿Cómo ha acabado la mayor potencia mundial viéndose en la tesitura de tener que elegir entre dos candidatos de perfil tan dudoso como Hillary Clinton y Donald Trump?


Son unas elecciones inusuales. Es la primera vez en la historia de los Estados Unidos en que ambos candidatos son extremadamente impopulares. Es un reflejo de la extrema impopularidad de todas las instituciones. Si miras al Congreso, por ejemplo, tienen un apoyo de tal vez el 10%, lo mismo casi con todas las instituciones incluyendo los bancos, las corporaciones... Hay un enfado generalizado por la forma en que la sociedad se mueve. Hay razones específicas para explicar porqué cada candidato es tan impopular, pero es también, en parte, un reflejo del declive general de las principales instituciones centristas a juicio del público en general, algo que está ocurriendo también en Europa.


¿Dónde empezó el declive?


Podemos encontrar los orígenes en las políticas neoliberales de las pasadas generaciones. Más recientemente, en Europa cogió la forma extrema de las medidas de austeridad que han sido muy perjudiciales económicamente y también para la población. Están tendiendo el efecto de minar los mayores logros de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que son la libre circulación de personas y el Estado del Bienestar socialdemócrata. Y hay razones para creer que esto es intencionado. Hay un esfuerzo consciente para ir en esa dirección. También en los Estados Unidos, y el modo en que mucha gente muestra su enfado está adoptando formas a veces bastante peligrosas. Para alguien de mi edad, que es capaz de recordar ciertos discursos que escuchaba en la radio cuando era niño, los resultados electorales en Austria o en Alemania evocan recuerdos muy desagradables. Hay mucho por lo que estar preocupado.

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Domingo, 06 Noviembre 2016 07:07

Brasil, el golpe y el golpe dentro del golpe

Brasil, el golpe y el golpe dentro del golpe

A estas alturas, pasados casi seis meses del nombramiento de Michel Temer como presidente interino y poco más de dos de haber sido elevado a la categoría de presidente efectivo, tras el golpe institucional que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff, el escenario político brasileño se ve cada vez más envuelto en nubarrones pesados y aciagos.


En los recientes días empezaron a ganar peso los rumores indicando que estaría en curso una nueva trama de los golpistas que elevaron Temer al poder: tumbarlo. Es decir: existen indicios clarísimos de que se acerca peligrosamente (para Temer) la hora y la vez del golpe dentro del golpe.


Hasta aquí la única demostración concreta de eficacia de parte del nuevo gobierno ha sido haber logrado un respaldo aparentemente sólido en el Congreso. Y aun así, ese respaldo sería una apuesta arriesgada: el sistema político brasileño se basa en el canje de intereses. Esa lealtad –no los principios ideológicos, éticos o políticos, sino puramente intereses– es algo muy relativo en mi país.


Del resto, Michel Temer y sus acólitos y cómplices lograron, en estos seis meses, hundir aún más un país que ya venía en muy mala racha.


La economía se desplomó de una vez, el desempleo sigue aumentando, y la tal retomada de la economía, así como de las inversiones, tan insistentemente mencionadas, siguen más lejos de la realidad que las niñas hermosas de Oaxaca de mi calle en Río de Janeiro.


Además, sigue pendiente, sobre el gobierno, la amenaza inminente de un desastre de proporciones olímpicas. Tan pronto se conozcan las denuncias del esquema de corrupción que hasta ahora sólo tuvo como blanco preferencial de una justicia parcial e injusta al Partido de los Trabajadores de Lula da Silva.


Para completar, el gobierno, como un todo, es un desastre y Michel Temer, en definitiva, no tiene la estatura moral y política para asumir el liderazgo de un país que está al borde de un precipicio oscuro.


Frente a tal cuadro, sería natural que empezasen a surgir rumores sobre la posible brevedad de su mandato. Temer no logró el tan soñado reconocimiento internacional (excepto del argentino Mauricio Macri, otro fundamentalista del neoliberalismo), enfrenta una dura resistencia de amplios sectores internos (todos, sin excepción, solemnemente ignorados o despreciados por la gran prensa brasileña) y, para completar, no logra hacer algo con que el país se mueva de su pantano. La principal resistencia no viene de los movimientos sociales o de los partidos de izquierda, sino de la juventud: hoy mismo, domingo 6 de noviembre, hay más de mil colegios de secundaria ocupados por miles de estudiantes protestando contra su gobierno. La resistencia se da lejos de las estructuras conocidas, lo que hace que sea más difícil deshacerla.


Lo que hasta hace poco eran puros rumores y especulaciones se hicieron palabra concreta.


Con la economía paralizada, sin haber conquistado legitimidad fuera de su círculo más estricto de fieles cómplices, Michel Temer está acosado.


Desde hace dos semanas empezó a barajarse el nombre del supuesto sucesor. La trama es clara: gracias al mismo Partido de la Social Democracia Brasileña PSDB), artífice del golpe que destituyó a Dilma Rousseff, corren, en el Tribunal Superior Electoral, un par de acciones pidiendo la impugnación del resultado de los comicios de 2014. Acusan a la planilla Dilma-Temer de haber cometido crímenes electorales, como abuso de poder económico y uso de recursos ilícitos para financiar su campaña.


Ahora se entra en la etapa final del juicio. Y condenar a los vencedores significa, directamente, alejar a Michel Temer de la presidencia que ocupa desde el golpe institucional alentado por el mismo PSDB: como Dilma ya fue destituida, el único reo del juicio es el actual mandatario.


Como sucesores suenan dos nombres. Uno, Nelson Jobim. Ha sido ministro de Fernando Henrique Cardoso, de Lula da Silva y de Dilma Rousseff. Fue diputado y presidente del Supremo Tribunal Federal. Más camaleónico, imposible.
El otro nombre que suena es el del mismo Fernando Henrique Cardoso, figura patriarcal del neoliberalismo fundamentalista en Brasil.


Ambos tienen características propicias: no se postularían a la relección en 2018, y circulan libremente entre los apoyadores del golpe. Y al menos hasta ahora, no aparecen en las listas de denunciados por corrupción, al contrario de siete entre cada diez acólitos de Temer.


Así es que mi país se prepara para el futuro inmediato: son altas las posibilidades de que ocurra el golpe dentro del golpe.
Mientras, Temer, sin lograr la tan ansiada legitimidad, destroza lo que tiene por delante. El acoso a los derechos individuales que conforman un Estado democrático crece día a día. Y a cada minuto aumentan las sombras que indican que un estado de excepción acecha a la vuelta de la esquina.

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Miércoles, 03 Agosto 2016 08:25

Las confesiones del FMI

Las confesiones del FMI

El Fondo Monetario Internacional siempre ha buscado mantener la reputación de que sus intervenciones están basadas en análisis técnicos de la mejor calidad. También pretende mantener una política de transparencia que proporcione mayor legitimidad a sus acciones. Por eso mantiene una Oficina Independiente de Evaluación (OIE), que lleva a cabo peritajes sobre diversos aspectos de su actividad. La OIE responde directamente al consejo de directores ejecutivos y su mandato está por arriba de la directora gerente, Christine Lagarde.

 

En su último reporte la OIE (disponible en ieo-imf.org) ofrece un escalofriante diagnóstico sobre la incapacidad técnica del máximo organismo responsable del sistema de pagos internacionales. El informe se concentra en el manejo de la crisis en el contexto de la eurozona y en las intervenciones del Fondo en las economías de Grecia, Irlanda y Portugal. Estos programas de "rescate" fueron los primeros casos de aplicación de programas de ajuste en países desarrollados en el marco de una unión monetaria. La experiencia de las intervenciones del FMI en América Latina y el sudeste asiático no es mencionada en el informe, pero vale la pena no perder de vista sus efectos nefastos a lo largo de los últimos 20 años.

 

La OIE destaca que los montos involucrados en las operaciones del FMI en esos tres países europeos fueron excepcionales porque se excedieron los límites normales de 200 por ciento del valor de la cuota para períodos de 12 meses o de un 600 por ciento acumulado para la duración del programa de intervención. En cada uno de los tres países el acceso a recursos del Fondo rebasó el 2,000 por ciento de la cuota correspondiente. Para el periodo 2011-2014 los fondos canalizados a estos tres países representan más de 80 por ciento del total de los préstamos hechos por el FMI.

 

La intervención del FMI en estos tres países se convirtió en una operación todavía más compleja porque se llevó a cabo en colaboración con otras instituciones: la Comisión de la Unión Europea en Bruselas y el Banco Central Europeo. Estos organismos también exigieron la aceptación por los gobiernos de estos países de sendos programas de condicionalidad y de reformas estructurales adicionales.

 

El informe de la OIE critica el mal diagnóstico sobre la crisis al interior del Fondo. Mientras se estaba dando el contagio desde el fracturado sistema financiero estadunidense hacia el sector bancario europeo los analistas del FMI siguieron capturados por el "pensamiento" tradicional sobre los orígenes de la crisis.

 

Peor aún, el FMI ni siquiera tenía planes de contingencia para enfrentar una crisis sistémica al interior de la unión monetaria por la sencilla razón de que el análisis al interior del organismo excluía por hipótesis la posibilidad de ese tipo de evento. La existencia de déficit externos en la cuenta corriente de países de la eurozona financiados por flujos de capitales (de corto plazo) y la posibilidad de que esos flujos pudieran revertirse era simple y sencillamente negada por los supuestos del análisis macroeconómico del FMI. Eso explica la parálisis del Fondo frente a los datos reales que demostraban que la unión monetaria era una economía enferma aún antes de la crisis.

 

En 2006 el déficit promedio de la cuenta corriente en los países de la periferia de la unión monetaria alcanzaba el 8 por ciento del PIB y el de Grecia rebasaba 12 por ciento. Esas señales alarmantes fueron sistemáticamente ignoradas por el FMI.

 

El Fondo también prefirió olvidar el hecho fundamental de que la unión monetaria excluye cualquier ajuste por cambios en la paridad y por acomodos en la política monetaria. En ese contexto, la crisis mudó de piel: de los peligros que acechan a los bancos se pasó al riesgo país en los mercados financieros internacionales. El único ajuste viene por la llamada devaluación interna, que conlleva la brutal caída de los salarios para alcanzar precios competitivos en los mercados internacionales. Pero eso conduce al estancamiento, a un crecimiento desorbitado del nivel de endeudamiento como proporción del PIB y a una degradación del riesgo país con las calificadoras en los mercados internacionales. Y si a eso le agregamos la imposición de medidas de austeridad fiscal, obtenemos la profundización y prolongación de la crisis.

 

La OIE señala además que para aplicar el plan de "salvamento" de la economía griega el Fondo tuvo que recurrir a excepciones que violaron la regla de oro del FMI sobre reducción efectiva del nivel de endeudamiento. Los funcionarios de línea mostraron gran creatividad para engañar a los máximos dirigentes del Fondo.

 

En realidad, el informe de la OIE ignora que el objetivo central de la intervención de la troika no era "salvar" a la economía griega o portuguesa, sino operar el rescate de los bancos de los países acreedores del núcleo de la eurozona. Esa también es la lección central de la larga lista de intervenciones del FMI en América Latina y Asia. El OIE busca transparencia, pero en el fondo, también cae presa del síndrome de pensamiento único que siempre ha prevalecido en el FMI.

Twitter: @anadaloficial

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Miércoles, 03 Agosto 2016 07:44

Dilma va a juicio aunque no cometió delitos

Dilma va a juicio aunque no cometió delitos
El relator del Senado emitió un dictamen condenatorio pese a que el fiscal federal Ivan Marx consideró que las pedaleadas fiscales por las que se llevó a Rousseff a juicio de destitución en el Congreso no configuran delito.

 

 

El instructor del juicio político en la comisión del Senado contra la suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recomendó ayer votar a favor de la destitución de la mandataria por supuesto atentado a la Constitución, a raíz de haber practicado maniobras presupuestarias en las cuentas públicas de 2015.

 

El senador Antonio Anastasia, relator de la comisión de juicio político del Senado y aliado clave del presidente interino, Michel Temer, presentó un informe de 440 páginas en las cuales realizó un esperado voto condenatorio de la mandataria por las llamadas pedaleadas o bicicleteadas fiscales. En su exposición aclaró que no tendría en cuenta que la fiscalía federal haya tirado abajo ese argumento, ya que el fiscal federal Ivan Marx consideró que las pedaleadas fiscales por las que se llevó a Rousseff a juicio de destitución en el Congreso, no configuran delito ya que no es una operación de crédito y pidió archivar el caso en la Justicia. Por lo tanto, se determinó que no hay un acto directo de Dilma, y lo más importante es que el Ministerio Público dice que Dilma no tuvo mala fe y que no hubo una actitud dolosa.

 

Anastasia, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y brazo derecho del derrotado candidato presidencial en 2014 Aécio Neves, dijo que Rousseff abrió créditos suplementarios en el presupuesto con autorización del Congreso y se sirvió de créditos de los bancos públicos para ejecutar políticas presupuestarias. La defensa de Rousseff, suspendida en el cargo desde el 12 de mayo, niega que estas maniobras fiscales configuren delito de responsabilidad como para ser llevada a juicio político, instrumento al cual calificó de golpe parlamentario llevado a cabo por el vicepresidente Temer, titular del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).

 

En su informe, Anastasia rechazó esos peritajes del propio Senado que afirman que la mandataria no tuvo responsabilidad en estructurar el sistema de pagos de partidas presupuestarias intra-ministeriales en cuestión. “El Poder Ejecutivo no puede unilateralmente estipular la meta fiscal que le conviene”, dijo Anastasia, ex gobernador del estado de Minas Gerais.

 

El fiscal Marx archivó la causa penal sobre al asunto, lo cual animó al Partido de los Trabajadores (PT) y a la defensa de Rousseff.

 

Sin embargo, el PT y sus aliados de izquierda fracasaron en intentar sumar al expediente la resolución del fiscal, que dice que estos movimientos contables (que se repiten históricamente en todos los gobiernos nacionales y provinciales brasileños) no configuran delito. “Esta decisión de un fiscal confirma que Dilma no es una presidenta que cometió delitos y sí demuestra que fue toda una artimaña para sacarla del poder por parte de Eduardo Cunha, ex presidente de la Cámara de Diputados y mentor del gobierno golpista de Temer”, bramó en la comisión de juicio político Lindebergh Farias, senador del PT.

 

Mañana, la comisión debe votar el informe de Anastasia y elevar –como se prevé– el expediente al plenario del Senado, que lo recibirá el próximo martes 9. El juicio contra Rousseff, si es que se cumplen todos los plazos, se sustanciará a partir del 29 de agosto, en sesión del Senado presidida por el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Ricardo Lewandowski.

 

Según el diario O Globo, Temer intentará negociar con el titular del Senado, Renán Calheiros, anticipar los plazos, siempre después de los Juegos Olímpicos de Río 2016, que comienzan el viernes y terminan el 21. “Esta interferencia de Temer es inaceptable”, comentó el senador Farias. “Este no es el papel de un presidente interino y es una falta de respeto al Senado Federal. Estamos dispuestos a utilizar con las armas del regimiento que tenemos para evitar esta interferencia”, dijo Farias que se quejó porque Temer y su equipo llevaron a cabo varias reuniones con senadores líderes del PMDB con el fin de pedirles que trabajen para anticipar la votación final sobre el juicio político.

 

El ministro de Agricultura del gobierno interino, Blairo Maggi, considerado el “rey de la soja” brasileño, explicó que Temer cree que se concretará la destitución de Rousseff pero quiere hacerlo antes de septiembre, debido a que busca participar y legitimarse internacionalmente en la cumbre del G-20, el 4 y 5 de septiembre en China.

 

Por su parte, Cunha, responsable de la apertura del juicio político a Dilma y marcado por ser uno de los perpetradores del golpe, advirtió que si es acusado por el pleno de la cámara, va a haber consecuencias. A punto de ser juzgado, por múltiple corrupción por el Supremo Tribunal Federal (STF) y de su consecuente renuncia a la presidencia de la Cámara baja, Cunha prepara un estudio detallado de cómo ayudó a sus aliados en los últimos años. El objetivo es consolidar el material para una posible negociación de los cargos en la corte. Cunha está recogiendo información de las finanzas de campaña, y tendría un pilar de documentos que indican la distribución de cargos y créditos. Incluso afirmó que va a pasar a la historia como el político que se cargó a dos presidentes, dirigiéndose a Temer.

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Lunes, 30 Mayo 2016 07:19

Al pueblo venezolano

Al pueblo venezolano

mayo 27, 2016 

 


AL PUEBLO VENEZOLANO

 

 

A LOS PODERES PÚBLICOS DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

 

Transcurridos tres meses desde que expusimos a través de los medios alternativos al país y al mundo la gravísima situación que padecemos todos los venezolanos, la misma se ha agravado peligrosamente convirtiéndose en un completo caos, expresado en la crisis económica brutal que sufrimos, la delincuencia que a diario asesina impunemente, el colapso de los servicios públicos y la violación descarada de principios constitucionales. Voces de alerta de venezolanos angustiados por evitar más deterioro, de la comunidad internacional y de funcionarios de países amigos, caen en saco roto sin ningún tipo de intención de enmienda para lograr la gobernabilidad, la paz y el bienestar tan anhelados por los ciudadanos.

 

El Proceso Constituyente, para nuestro pueblo fue, es y será, la oportunidad para que como iguales, con mucha fe, optimismo y entusiasmo en el porvenir decidamos el modelo de república que pueda materializar progreso, seguridad y bienestar para todos los venezolanos. Ni más ni menos como decimos en criollo, llegamos al llegadero, y en nuestra democracia la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente y que además los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos, mucho más cuando nuestra Constitución lo establece clara y expresamente en su articulado.

 

El Referendo Revocatorio, novel y extraordinario derecho político expresado en nuestra Carta Magna para afianzar la voluntad de las mayorías y con ella la soberanía popular, hoy luce pateado y burlado por algunos que hace más de tres lustros, manifestaban fervientemente a favor de su aprobación. El Referendo Revocatorio no es propiedad de ningún grupo político, ni de la oposición y sus intereses; ni del gobierno y su poder abusivo, y mucho menos de los intereses extranjeros que están expoliando nuestras riquezas. Es un derecho constitucional consagrado en los artículos 70 y 72 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de manera clara e inequívoca. Por ello es indignante que funcionarios del gobierno y del propio CNE expresen con burla que no habrá referendo este año.

 

¿Es miedo y cobardía a medirse ante la voluntad popular?¿O es apoyarse en unos cada día más cuestionados CNE y TSJ para intentar ganar tiempo y seguir abusando, atropellando y disfrutando de las mieles del poder? Aquí ningún venezolano debería temerle al Referendo Revocatorio, a menos que esté seguro que perderá prebendas y se abrirá paso a la anhelada justicia. Ningún civil o militar, con o sin autoridad, debería entonces negar la posibilidad de que sea el propio pueblo venezolano, en quien reside la soberanía, que active los mecanismos constitucionales que le permitan superar esta espantosa situación actual, en paz, en democracia. La revocatoria del mandato fue una de las banderas fundamentales de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. Quienes dicen defender el legado de Hugo Chávez deberían aprender de su actitud cuando en 2004 aceptó gallardamente ir a un referendo revocatorio y reiteró ser un apasionado defensor de esa idea.

 

El Estado venezolano, y particularmente, el gobierno, debería ser el más interesado en garantizar la paz. Tristemente, vemos a diario cómo por el contrario, el gobierno es el que se empeña en obstaculizar los caminos democráticos y constitucionales, y en permanente demostración de abuso, autoritarismo y falta de escrúpulos, en sintonía con una incapacidad extrema para resolver los ingentes problemas que padecemos, abona el camino para la violencia, algo que lamentablemente, algunos actores de la oposición parecieran empeñados también en materializar.

 

El Decreto de Estado de Excepción y Emergencia económica, está basado en una serie de presupuestos expresados en sus considerandos, que no son más que una nueva muestra de falsedad y manipulación, con lo que el gobierno demuestra una vez más su carácter mentiroso, abusivo, autocrático y de irrespeto al pueblo venezolano, insistiendo en crear y hablar de guerras y enemigos externos e internos para tapar su ineptitud y las corruptelas de funcionarios y allegados en la más grande estafa política de la historia venezolana.

 

Quedó demostrada la total incapacidad de lograr algún efecto positivo a través de los tan promocionados 14 motores y el anterior decreto de emergencia económica durante los 60 días que tuvo vigencia. Ahora el gobierno más allá de prorrogar ese adefesio le añade el carácter de estado de excepción, con lo que aspira justificar los atropellos, violaciones a los Derechos Humanos y acentuar la criminalización de la protesta, demostrando de hecho el desprecio profundo que sienten por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por la democracia y por la sociedad venezolana. Pretende este gobierno ilegítimo erigirse sobre las bombas lacrimógenas y bayonetas de sus órganos represivos, afianzado con espurias actuaciones de lo que debería ser el más alto tribunal de la República y ha devenido en verdugo de la institucionalidad venezolana, además del pranato delictual que campea impunemente en el país, intentando acallar el disenso creciente, el reclamo popular y peor aún, el hambre generalizada, el caos de los servicios públicos y la criminal situación de la salud en nuestro país. En otras palabras, caretas afuera, el gobierno pretende y actúa anulando de hecho la vigencia de nuestra Carta Fundamental.

 

Es tal la hipersensibilidad del venezolano común, que ante la sentencia del TSJ publicada en Gaceta Oficial 40.909, al establecer “con carácter vinculante” que si una persona posee “múltiples nacionalidades” y una de ellas es la venezolana “será ésta la que tenga prevalencia en todo lo concerniente al régimen jurídico aplicable a la misma”, surge suspicazmente la pregunta de si pretenderán agarrarse de esta sentencia para allanar el camino para la violación de los artículos 41 y 227 de la Carta Magna, específicamente ante la incertidumbre (¡el colmo!) de la nacionalidad del ciudadano Nicolás Maduro Moros.

 

Usted y su gobierno, Presidente Maduro, deberían de una vez por todas hablarle claro al país y dejar sus burlas y su cinismo, expresando lo que muchos sabemos: esto no es revolución, ni es socialismo y muchísimo menos tiene que ver con ideas bolivarianas. Díganle al país que no le da la menor gana acatar la Constitución y que Usted, su TSJ y su CNE, su partido y la fracción militar y policial en las que se apoya, están por encima de la Constitución y de la voluntad de las mayorías populares, que no va a renunciar, ni va a mostrar su partida de nacimiento, que no le importa el hambre que está pasando el pueblo y que van a seguir impulsando el enfrentamiento de pobres contra pobres para saciar su resentimiento, su mezquindad y garantizar aferrarse al poder y disfrutar con soberbia, arrogancia y descaro, las fortunas que algunos han amasado groseramente, derivadas del saqueo al tesoro nacional y del narcotráfico, entre muchas otras actividades delincuenciales. Vergüenza debería darles, pero definitivamente no saben ni les interesa el significado de esa palabra. Sigan hablando de lealtad, hablen de legado, hablen de patria, mientras con descaro siguen burlándose grotescamente de los venezolanos haciendo todo lo posible por acabar con Venezuela.

 

Venezolanos, venezolanas: llegó el momento de que cada quien asuma su responsabilidad en esta hora crítica que padecemos. Es imprescindible la unión de todos para enfrentar tanta burla, humillación, mentira y el grotesco intento de algunos de perpetuarse en el poder a como dé lugar. Hacemos un llamado sincero a deponer sectarismos e intereses particulares y grupales, a entender el compromiso que tenemos con nuestro futuro, con nuestros hijos, con nuestros nietos, para materializar la salvación nacional y evitar un desenlace fratricida que termine de arrasar con nuestra amada Venezuela. No son extranjeros los que van a resolver esta situación, tenemos que ser nosotros los venezolanos, que erigiendo como bandera la Constitución, reclamando su defensa, respeto y vigencia, superemos esta pesadilla y podamos reconocernos y reconciliarnos para reconstruir, ladrillo a ladrillo, entre todos, la Venezuela que nos merecemos. Que sea el pueblo venezolano, el soberano, quien diga si quiere salir de esta pesadilla o no.

 

“Con la verdad ni ofendo ni temo”. José Gervasio Artigas

 

Cap.(R), MSc., 4F, Ex–Const.
Florencio Antonio Porras Echezuría
6151584
Cap.(R), 4F
Luis Eduardo Chacón Roa
6049648
Cap.(R), Ing., 4F
Ismael Pérez Sira
4812682
May.(R), 4F
Carlos Guyón Celis
4309389
Gral.Brgda.(R), 4F
Rafael Virgilio Delgado 3629811
Cap.(R), Ing., 4 F Jesús Alberto García Rojas 8005829
TCnel.(R)
Emiro Brito Valerio
4523166
Cnel.(R), MSc.
Miguel Enrique Schmilinsky París
7606805
Phd., Prof. ULA
Wladimir Pérez Parra
7362580
Ing., Ex-Dip. AN
José Oscar Ramírez Rosales
8073655
Dra., Prof. ULA
Yajaira Romero 5778436
Abog.
Dolis Marina Sánchez Ramírez
14581843
Ex Constituyente Ernesto Alvarenga 5138985
Med.Vet., Ex – Dip. AN
Obdulio José Camacho
4666270
Abog. Javier Trejo 8029868
SM3era.(R)
Renny Ramiro Pedreañez Rincón
11393810
TCnel.(R), Ing. , MSc.
Luis Castellanos Hurtado 6851781
Prod. Agrop.
Manuel Moreno 11222725
Comerciante
Jean Josué Parra 14053793
Abog. Susana Kasrine Chidiak 8033364
Abog. Ubal Prado Santana 10832860
Ing. Germán A. Sánchez Ramírez 12039241
Tec. Julio César Rojas 8043341
MSc., Abog. Jim Morantes Monzón 12779215
Ing. Miguel Ángel Blanco 9693517
Polit., Prof. ULA José Domingo Sánchez 12347845
Lic. Eleida Katiuska Pérez Parra 9554393
Sr. José Luis Maldonado 1553170
Sr. Kais Bahsas 8088382
Lic. Yrak Nadechka Apolinar Zambrano 10749261
Prof. Rosa Pérez Sira 4362990
Lic. Jairo Debia 8089446
Lic Flor Porras Echezuría 6052250
Sra. Beatriz Debia 8070292
Abog. Marleny Devia 8076552
TSU Fátima Devia 8080376
Sra. Rita Devia 3296861
Abog. Alba Mayita Zambrano Álvarez 8085236
Abog. Carol Zambrano 12800727
Sra. Leidy Toscano 16020909
Polit. María Mercedes Flores Argote 21226128
Polit. Fabio Uzcátegui 15032972
TSU Deibi Mercado 19503709
Topog. Jesús Manuel Ramírez 4472489
Sgto.(R) Ramón Méndez 4702971
Transp. Orlando Puentes 9397832
Maestro Eglar Peña 19503709
Maestro José Araque 5768886
Sra. Dianora Devia 8074542
Sr. Alejandro Rodríguez 19146851
Sr. Miguel Devia 21330715
Estudiante universitaria Irochka Coromoto Porras Apolinar 19593710
Ing., Empresario Wilfredo Adrey Rojas Meléndez 7361405

 

 

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El Senado de Brasil consuma el golpe a Rousseff

“El impeachment de la presidenta Dilma Rousseff es impensable y generaría una crisis institucional. No tiene ninguna base política ni jurídica”.

 

La frase fue proferida hace menos de un año por un hombre denunciado como integrante de un esquema ilegal de compra de etanol, acusado de controlar la corrupción en el puerto marítimo de la ciudad de Santos y condenado por irregularidad en gastos en campañas electorales.

 

Ese hombre se llama Michel Temer. A partir de la tarde de hoy asume la presidencia del quinto país más poblado del mundo. Ocupará interinamente el puesto que pertenece a Dilma Rousseff hasta que termine en el Senado el juicio determinado ayer.

 

No tiene ninguna duda de que la presidenta no volverá, y que él gobernará el país hasta el 31 de diciembre de 2018. Por eso pasó las últimas semanas trazando lo que será su gobierno, atento también a lograr una base de apoyo en el Congreso, especialmente en la muy enredada Cámara de Diputados.

 

Hace días sufrió un duro golpe con la suspensión de su principal aliado, Eduardo Cunha, quien entre un juicio y otro, entre una acusación y otra, presidía la Cámara de Diputados.

 

Cunha, uno de los símbolos máximos de corrupción, sabría conseguir –a cambio, claro, de asegurar puestos y presupuestos en el nuevo gobierno– el respaldo necesario para posibilitar la implantación de una durísima política neoliberal que será el contrapunto a las políticas sociales llevadas a cabo por el PT de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff en los últimos 13 años.

 

De la mano del nuevo mandatario llegan al gobierno los que fueron sucesivamente derrotados en las últimas cuatro elecciones presidenciales: los del PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que se esmeró al máximo para que el golpe institucional fuera exitoso. Además, llegan políticos de la derecha más dura: el DEM (Partido Demócrata).

 

Temer pasó el fin de semana armando su gobierno. Los que dieron el respaldo necesario para que el golpe triunfara –los barones tradicionales del Congreso, los medios hegemónicos de comunicación, el empresariado, los que controlan el agronegocio, y el sacrosanto mercado financiero– tuvieron un papel fundamental en la elección de los nombres, aprobaron a unos y rechazaron a otros.

 

Serán 22 ministerios frente a los 32 actuales. El puesto clave: el Ministerio de Hacienda, el más poderoso, será entregado a Henrique Meirelles, el polémico presidente del Banco Central en los gobiernos de Lula da Silva. En ese periodo tuvo las políticas sociales del gobierno como límite a sus ímpetus de neoliberal radical Ahora, con Temer, tendrá manos libres.

 

No será, como se pretendió anunciar, un gobierno de notables. Primero, porque los mejores en cada especialidad difícilmente participarían en un gobierno ilegítimo. Y segundo, porque Temer sabe que carece de apoyo popular y de poder de decisión: está en manos de sus aliados.

 

En sus intentos por armar el gabinete cometió deslices espantosos, como intentar tener a uno de esos autonombrados pastores electrónicos evangélicos, ardiente defensor del creacionismo y negador furioso de Charles Darwin, como ministro nada menos que de Ciencia y Tecnología. Luego quiso destinar el Ministerio de Defensa a un joven diputado de 36 años, hijo de uno de los símbolos de la corrupción en Brasil. Los jefes de las tres armas hicieron llegar a Temer un mensaje corto y seco: jamás aceptarían ser comandados por semejante figura.

 

Al menos cinco políticos que integraron los gobiernos de Lula y Rousseff volverán al gobierno nacido de un golpe. Tendrán a su lado nombres de políticos conocidos no precisamente por la ética y la decencia.

 

Gobernará a la sombra del senador Aécio Neves, que en 2014, cuatro días después de su derrota, requirió a los tribunales la impugnación de la victoria de Rousseff. Ahora, Neves lo logró, pero en el Congreso.

 

Gobernará enfrentando al PT y otros partidos de izquierda, y algo aún más grave: las investigaciones que corren en el Supremo Tribunal Federal contra algunos de sus actos y muchos de sus aliados.

 

En la noche de ayer, mientras en el Senado se consumaba el golpe institucional, miles de personas se juntaban en ciudades brasileñas para protestar contra el golpe. También había, pero en número francamente inferior, los que aplaudían la irremediable defenestración de la presidenta. En Brasilia, la policía reprimió brutalmente una marcha de mujeres que se manifestaban en favor de la primera mujer que llegó a la presidencia de Brasil. Hubo quien preguntó si la brutalidad de la policía sería una muestra de lo que vendrá con Temer.

 

En los últimos días Dilma Rousseff sacó del palacio presidencial sus objetos y documentos personales. Ayer fue el día de sacar sus últimos libros y las fotos de su hija y dos nietos que estaban en su despacho personal.

 

Este jueves volverá al Palacio do Planalto para una conferencia de prensa. Será su último acto como la presidenta que recibió 54 millones 500 mil votos y cuyo mandato fue suspendido por los senadores.

 

A partir de ahora se defenderá en un juicio político que transformó el Congreso en un tribunal espurio, un tribunal de excepción.

 

 

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Dilma reclama ser juzgada por el voto soberano

ROUSSEFF RECHAZO LA LEGITIMIDAD DEL PROCESO LEGISLATIVO PARA DESPLAZARLA DE LA PRESIDENCIA BRASILEÑA POR ERRORES CONTABLES

 

Es la primera vez que Rousseff sugiere en público la celebración de elecciones, que los movimientos sociales y el propio oficialista PT e incluso el opositor PSOL consideran la única forma de salir de la crisis política que vive Brasil.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, rechazó ayer la legitimidad del proceso de destitución al que se enfrenta y sugirió que, si se quiere juzgar su gobierno, que el juez sea el pueblo por medio de elecciones, mientras se prepara la que será su residencia oficial si es apartada del cargo, el Palacio de Alvorada, donde la mandataria montará una suerte de gobierno paralelo ya que no reconoce y no transmitirá el mando a su vice, Michel Temer, a quien califica de golpista.


”Desde el punto de vista de la política, el gran juez es el pueblo brasileño. Si quieren hacer un juicio de mi gobierno, que acudan al pueblo brasileño y no al impeachment. Sólo quien tiene la legitimidad del voto, puede juzgar”, dijo Rousseff durante la ceremonia de inauguración de un centro de investigación agrícola de la empresa estatal Embrapa en Palmas, capital de Tocantins (norte). Esta es la primera vez que Rousseff sugiere en público la celebración de elecciones, que los movimientos sociales y el propio oficialista Partido de los Trabajadores (PT) e incluso el opositor Partido Solidaridad (PSOL) consideran la única forma de salir de la crisis política que vive Brasil, que puede llegar a profundizarse bajo el gobierno de Temer.


Rousseff reiteró que su destitución es un golpe de Estado, porque no tiene base legal y porque ella “ni siquiera” participó en los supuestos ilícitos que le imputa la oposición. La denuncia para el impeachment en su contra se basa en maniobras contables, supuestamente irregulares, realizadas en los últimos años y que han sido comunes en los gobiernos de los presidentes brasileños desde hace décadas.


Asimismo, Dilma acusó a la oposición de tratar de llegar al poder para acabar o reducir los programas sociales que ha impulsado su gobierno. Rousseff también reiteró que va a resistir hasta el fin, por lo que no renunciará aunque el Senado decida en los próximos días iniciar el juicio político, para lo que sería necesaria la mayoría simple de los 81 senadores. La votación crucial se celebrará previsiblemente el próximo miércoles en el pleno de la Cámara alta, aunque aún no ha sido confirmada oficialmente.


Si los senadores aprueban el inicio del juicio político, Rousseff se verá obligada a apartarse del cargo hasta que se culmine el proceso, que puede alargarse por un máximo de 180 días. Durante ese período Temer asumiría la Presidencia de forma temporal y, si el Senado se inclina por la destitución, completará el mandato de Rousseff que termina el 1 de enero de 2019.


Según trascendidos, Rousseff planea dejar el Palacio del Planalto por la rampa principal, donde la aguardará un grupo de mujeres del Partido de los Trabajadores (PT) y movimientos sociales. Por lo pronto, no está confirmado que el ex presidente Luiz Inácio Lula acompañe a su correligionaria. El líder del PT y mentor de Dilma se ha recluido en su casa desde la semana pasada debido a una fuere afonía que le impidió participar del acto del 1 de mayo en el que habló Rousseff. Con el hasta ahora no confirmado descenso por la rampa del Palacio del Planalto, la presidenta pretende demostrar que se va por la puerta grande, comentaron sus asesores, y sin realizar la transmisión de mando al vicepresidente Michel Temer.


El viernes último, durante uno de los últimos eventos encabezados en el Planalto la mandataria se refirió al futuro presidente interino como un “usurpador del poder” y “golpista”. La casi segura salida de Rousseff y la abrupta caída anteayer del poderoso y multiprocesado jefe de Diputados, Eduardo Cunha, uno de los principales impulsores de la remioción de la presidenta enmarcan los próximos capítulos de esta crisis que puede prolongarse durante el gobierno interino de Temer.


El vicepresidente Temer, alto dirigente del ahora opositor Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) como Eduardo Cunha, asumirá la primera magistratura con un gabinete nuevo, cuya formación continuaba negociándose este sábado en medio de disputas entre partidos del arco opositor. Hay varios nombres en danza para integrar el nuevo equipo de gobierno. El ex ejecutivo del Banco de Boston y ex presidente del Banco Central durante las presidencias de Lula, Henrique Meirelles, se perfila como titular del Ministerio de Hacienda. También se baraja el nombre del senador José Serra, ex candidato presidencial derrotado por Lula en 2002 y por Dilma en 2010, como posible ministro de Relaciones Exteriores, pero su designación no es segura debido a una serie de tironeos políticos.


Más allá de las especulaciones sobre la composición del próximo gobierno, lo cierto es que Temer tendrá que enfrentar varios nubarrones para garantizar la gobernabilidad de la mayor potencia latinoamericana sacudida por problemas políticos y económicos como la recesión que ha hecho que la economía se contraiga un cuatro por ciento este año.


El primero de esos problemas es que hasta el momento Temer no obtuvo un respaldo integral del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), la principal fuerza opositora, liderado por el ex candidato presidencial Aécio Neves, Serra y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. El segundo tema que puede jaquear la gobernabilidad de la nueva administración es la tensión surgida a partir de la caída del influyente Eduardo Cunha, imputado por diversos actos de corrupción por el Supremo Tribunal Federal, que ha sido un aliado importante de Temer.


Cunha fue el actor clave para que Diputados apruebe por amplia mayoría el impeachment contra Rousseff y es considerado el líder de un grupo de 200 congresistas de varios partidos que le son incondicionales, cuyos votos fueron decisivos para trabar el programa económico de Dilma Rousseff y también lo serán para apoyar el eventual plan de ajuste y emergencia económica que Temer le habría prometido alos grupos económicos y mediáticos que apoyan su ofensiva parta desplazar a la presidenta.


Cunha le habría hecho saber a Temer que la alianza de ambos puede saltar por los aires, si el futuro presidente no le tiende una mano para ayudarlo en el frente judicial, donde aparece comprometido por testimonuios de empresarios arrepentidos que reconocieronn haberle pagado coimas vinculadas a contratos de obra pública, y por el hallazgo de dos cuentas suyas en Suiza, oportunamente denunciadas por la justicia helvética ante un requerimiento judicial de su país. Imputado en el llamado “Petrolao”, la trama de corrupción que tgira alrededor de la petriolera estatal Petrobras, así como otros delitos, el senador habría enviado mensajes cifrados a Temer, reveló la periodista Renata Lo Prete de la cadena Globo. En Brasilia se rumorea que Cunha amenazó a Temer con el argumento de que si fuera preso por el Petrolao es “capaz de hablar” de asuntos que puede comprometer a miembros del futuro gobierno interino, comentó la periodista.


En ese marco, la Procuraduría General de Brasil (Fiscalía) denunció ante el Tribunal Supremo a la ex ministra y actual importante senadora del PT, Gleisi Hoffmann, y a su marido, Paulo Bernardo Silva, que fue titular de la cartera de Comunicaciones y de Planificación, quienes se sumana a una larga listas de empresarios, funcionarios públicos y dirigentes de todos los sectores del arco político que han sido involucrados en casos de corrupción en los últimos años.

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Golpe judicial para bloquear la jura de Lula

Un magistrado de primera instancia federal de Brasilia “suspendió” la designación del ex presidente como jefe de Gabinete alegando que con ello obtendrá foro privilegiado y quedará fuera de la órbita de otro magistrado de primera instancia.


“Estado de excepción”. Entre indignada y aguerrida la presidenta brasileña Dilma Rousseff denunció ayer, al poner en funciones al nuevo jefe de Gabinete, Luiz Inácio Lula da Silva, que la sociedad entre jueces y medios de comunicación privados avanza hacia su objetivo de implantar una democracia degradada que reemplazaría al régimen democrático vigente. El golpe blanco en gestación se ha fijado metas: obstruir la labor de Lula en el gabinete, acelerar el juicio político contra Dilma en el Congreso dominado por fuerzas conservadoras y acendrar la intolerancia de las clases medias neocons para finalmente derrocar al gobierno del Partido de los Trabajadores respaldado por 54 millones de votos en los comicios de octubre de 2014.


Para contener ese torrente de lama destituyente Dilma convocó a Lula, que a pesar de la corrosiva campaña de desinformación en su contra aún preserva una popularidad que, aunque no sea inoxidable, todavía se mantiene robusta especialmente entre los trabajadores y las clases populares, las que no se han sumado masivamente a los actos multitudinarios del domingo pasado y las protestas de ayer por el golpe.


“Me siento orgullosa de traer (al gabinete) al mayor líder político del país, sea bienvenido querido ministro Lula” resaltó Dilma, refrendada por una de las tantas ovaciones del público que colmó ayer el Salón Noble del Palacio del Planalto, a través de cuyas paredes vidriadas penetraba el estruendo de los gases lacrimógenos y balas de goma disparados por la policía militarizada en la Plaza de los Tres Poderes, tomada desde temprano por militantes petistas y de la Central Unica de los Trabajadores.


A unos doscientos metros de allí, en el Congreso, grupos por el impeachment se reagrupaban luego de haberse movilizado el miércoles por la noche cuando, enardecidos, intentaron invadir el Legislativo y luego derribar las vayas de protección del palacio presidencial. Pero el principal reducto golpista volvió a ser ayer San Pablo, donde inconformes con la democracia, Dilma y Lula acamparon en la Avenida Paulista frente al edificio de la Federación de Industrias de San Pablo, atravesado por una gigantesca franja negra que exige la salida de la presidenta.


“Cuento con su experiencia de ex presidente, con su identificación con el pueblo de este país, con su incomparable capacidad (...) de entender a ese pueblo y de ser entendido y amado por él”, afirmó la mandataria en referencia a Lula. “Usted tiene la grandeza de los estadistas y la humildad de los verdaderos lideres”. Durante la ceremonia de juramento Lula, de traje azul y corbata roja, permaneció callado, con gesto de preocupación. “El pueblo no es bobo, abajo la red Globo”, “Dilma guerrera del pueblo brasileño” y “No va a haber golpe”, fueron las consignas más repetidas por el público.


Infiltrado entre los ministros y dirigentes reunidos en el segundo piso del Planalto estaba el policía militar y diputado Mayor Olimpo, referente del bloque parlamentario por la “reeducación” de los gays, que intentó causar un disturbio pero fue prontamente reducido. El polidiputado, una especie política que ha crecido en los últimos años, integra el partido Solidaridad aliado del ex candidato presidencial Aecio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña que ayer demandó a la Corte la anulación del nombramiento de Lula en consonancia con la cautelar publicada por un juez Itagiba Catta Preta Neto. Ka Cámara de Diputados anunció en este contexto la conformación de la comisión de 65 diputados que debería realizar un informe sobre la conveniencia del impeachement contra Dilma.


Preta Neto es el magistrado de primera instancia federal de Brasilia que“suspendió” la designación del ex presidente como jefe de gabinete alegando que con ello obtendrá foro privilegiado y quedará fuera de la órbita de otro magistrado de primera instancia, Sergio Moro, a cargo de la causa por corrupción a costillas de Petrobras, el “Petrolao”. El abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo apeló la medida alegando, entre otras causas, la manifiesta parcialidad del juez brasiliense por ser un militante de los grupos destituyentes, algo reconocido por éste en declaraciones a la prensa. Por la noche otra jueza de primera instancia, Regina Formisano, repitió la maniobra con otra cautelar.


La confesión de Catta Preta sobre su activismo por el golpe ocurrió prácticamente a la misma hora que su colega Sergio Moro, a cargo del Petrolao, justificaba el haber invadido una conversación entre Rousseff y Lula, que minutos más tarde cedió a la cadena Globo para que ésta la utilizara en su campaña de agitación y propaganda. Premiado por esa empresa periodística en 2015 como el personaje del año junto a un actor de telenovelas, Moro devino una suerte de prócer entre los cientos de miles de opositores que se movilizaron el domingo pasado en San Pablo, Brasilia, Río de Janeiro y otras capitales.


La invasión del diálogo de Rousseff y Lula fue “ilegal” afirmó el abogado general Cardozo y además violatorio de la seguridad nacional. Dilma fue más lejos en su discurso de asunción de Lula cuando dijo que Moro, al que evitó nombrar, es parte del engranaje subversivo avocado a “pasar la frontera del estado de derecho, (para establecer) un estado de excepción, los brasileños estamos ante un hecho grave”.

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Lunes, 14 Marzo 2016 06:48

Un domingo de protesta en todo Brasil

Un domingo de protesta en todo Brasil

El epicentro de la reacción al gobierno de Dilma Rousseff, su partido y al ex presidente Lula da Silva fue, una vez más, San Pablo. El objetivo es fulminar el mandato de la presidenta. Los organizadores de las marchas, satisfechos con la convocatoria.


Los organizadores de las marchas de protesta que ayer colmaron las calles brasileñas cumplieron lo prometido: han sido las mayores manifestaciones, en números absolutos, de la historia. Hay, como siempre, divergencias entre los cálculos de la Policía Militar, de los organizadores y de institutos y empresas independientes. Pero también hay consenso en relación a un punto: nunca antes se reunió a tanta gente. El epicentro de la reacción al gobierno de Dilma Rousseff, su partido, el PT, y el ex presidente Lula da Silva, ha sido, una vez más, San Pablo.


El foco de las atenciones fue la avenida Paulista, donde se reunieron por lo menos 500 mil personas, según la consultora DataFolha. Para la Policía Militar, hubo un millón 400 mil. Los organizadores, en explosión de entusiasmo, dicen que han sido más de dos millones 500 mil. En todo el país las marchas pidiendo el fin del gobierno de Dilma Rousseff sumaron por lo menos tres millones de personas (los organizadores dicen que han sido seis millones, algo absolutamente improbable).


El movimiento cuyo objetivo es fulminar el mandato de la actual presidenta y, de paso, derretir la imagen de su partido, el PT, y la de Lula da Silva, recibió ayer un formidable refuerzo. La posibilidad de que el juicio político que pretende, en el Congreso, destituir la mandataria y entregar el sillón presidencial al vice Michel Temer gana impulso. Si en vísperas del domingo de protesta el principal (y nada fiable) partido aliado del gobierno, el PMDB, daba muestras de estar listo para saltar del barco a cualquier momento, ahora esa posibilidad gana espacio. El último apoyo del gobierno en el Congreso, el presidente del Senado, Renan Calheiros, del mismo PDMB, emitió, hace dos días, señales claras de que su lealtad tenía límites. Lo que se vio ayer en las calles seguramente reforzará, en el polémico senador, su vertiente más oportunista.


A partir de ayer, el cuadro inmediato de la crisis brasileña puede diseñarse así: del lado del gobierno, hay que buscar, muy rápidamente, una respuesta a una circunstancia profundamente adversa. Del lado de la oposición, esa búsqueda, igualmente urgente, se destina a encontrar el camino para el golpe decisivo, que liquide de una vez a un gobierno que considera agonizante. Hay, tanto en uno como en otro lado, dudas.


Los organizadores del movimiento, cuya estructura y financiación –conviene reiterar– permanecen encubiertas por misterio, negociaron, en días previos, el apoyo y la participación de los principales dirigentes de partidos políticos que apoyan el golpe institucional a ser desfechado en el Congreso. Lo de ayer sería la coronación, vía apoyo popular, de la participación de partidos tradicionales para, juntos, alcanzar el golpe parlamentario.


Sin embargo, tanto el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, como el senador Aécio Neves, derrotado por Dilma en 2014, dos de las estrellas golpistas, fueron sumariamente expulsados de la avenida Paulista por los manifestantes.


Ha sido curioso observar como los dos llegan, cercados por escoltas, luciendo sonrisas victoriosas mientras se preparan para subir al palco y hablar a la multitud. Y como, a medida en que se encaminan rumbo a su objetivo, esa misma multitud emite crecientes gritos de “¡fuera!”, “¡oportunistas!”, “¡ladrón!”, hasta que un contundente “¡hijo de puta!” les indicó que lo más prudente es dar marcha atrás y volver a casa.


En todo caso, la oposición salió fortalecida para seguir con su intento de golpe institucional.


Se espera que esta semana el Supremo Tribunal Federal, instancia máxima de la Justicia en Brasil, determine cuál será el ritual para que se lleve adelante el juicio, en el Congreso, para destituir a Dilma Rousseff. Si hasta hace dos o tres semanas ese movimiento había perdido fuerza, volvió a ganarla ayer.


Para Dilma, la batalla será más difícil: sus aliados son cada vez menos confiables. No importa que no existan razones jurídicas para destituirla: al fin y al cabo, se trata de un juicio esencialmente político.


Del lado del gobierno, los caminos para una solución se hacen cada vez más estrechos y difíciles. Lula da Silva está acosado por el complot mediático-policíaco-judicial. Existe la tenue posibilidad de que él asuma algún ministerio clave, para funcionar como un superministro y tratar de tornar a levantar un gobierno que apenas logra mantenerse parado. Dilma Rousseff sería transformada, como consecuencia, en una especie de Jefe de Estado, dejando la jefatura del gobierno en manos de Lula. Un parlamentarismo insólito, digamos.


Pero no es cierto que Lula acepte esa tarea ardua. Además, tiene que cuidar de su propia sobrevivencia política, amenazada por un juez de primera instancia que desconoce límites en su arbitraria labor de proyectarse a sí mismo como paladín de la virtud. No hay señal alguna de que instancias superiores de la Justicia se dispongan a frenarle la mano abusada.


Hay dudas sobre los pasos de la oposición rumbo al poder que le fue negado por las urnas electorales. Y hay dudas sobre cómo el gobierno pretende hacer valer un mandato conquistado por la vía del voto soberano de la mayoría de los brasileños.


El domingo 13 de marzo de 2016 no hizo más que reforzar dudas.

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