De la fiesta por la Democracia y la Libertad de 8ª Conferencia Latinoamericana y del Caribe de la CLACSO, al Estado de Sitio por La Cumbre del G-20

A Buenos Aires centro la recorre un fantasma en medio de la bronca que se armó por el quilombo bochornoso en la antesala de la final fallida de la Copa Libertadores de América entre River Plate y Boca Juniors.

 

El silencio es un habitante desconocido que aparece en cada esquina mimetizado en la soledad de las calles, auspiciado, ordenado más bien por el Gobierno de Mauricio Macri para recibir a los representantes del gran capital financiero transnacional que del 29 de noviembre al 1 de diciembre realiza en la Capital Argentina la reunión del G-20. Es la materialización de la globocolonización del Norte, que demanda de los ciudadanos bonaerenses y de los extranjeros presentes, el confinamiento en su ciudad. El centro ha sido dividido en parcelas con fronteras cerradas por gendarmes policiales que impiden la salida y entrada a las mismas. La ciudad estará cercenada: el espacio aéreo, los aeropuertos, el mismo Río de La Plata, La Plaza de Mayo y por ende la zona aledaña a la casa de Rosada. El Obelisco, los trenes y el subte (metro) al servicio de los intereses del sistema financiero internacional que controla los gobiernos.

 

 

Los avisos luminosos que en la avenidas y calles regularmente informan a los conductores con “Siempre prioridad al peatón” ahora se cambiaron por ordenanzas micro que espetan los cortes, las prohibiciones, los impedimentos que deben guardar los bonaerenses y los miles de turistas so pena de infringir la ley autoría de Macri que obsecuente desaloja a quienes construyen la vida cultural de esta magnifica ciudad para que la habite el miedo donde el proyecto Neoliberal se sienta a todo confort: finalmente el silencio y el miedo son su alimento. Las mismas órdenes se leen en los ascensores de los edificios, en los hoteles y en las mas diversas páginas de internet.

 

En la Avenida de Mayo, el silencio es interrumpido por los radios que los efectivos de la fuerza de Policía Federal Argentina portan apostados en cada esquina. En los kioscos donde se adquieren los diarios cuelga la portada de Página 12: “ALERTA ROJA” y en la parte superior desnuda la situación: “El Gobierno se prepara como para una posible guerra” En el marco del G-20 los principales hospitales de la Ciudad de Buenos Aires suspendieron las cirugías y las licencias de los profesionales. Sólo atenderán pacientes de PAMI si hay riesgo de vida. Se menciona “la presencia de una inminente hipótesis de conflicto”.

 

 

Aunque las marchas y otras manifestaciones fueron prohibidas la fuerza social se impuso y a expensas del Premio Nobel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el gobierno se vio obligado a permitirla poniendo la responsabilidad de lo que suceda por fuera de los márgenes institucionales, en los convocantes a la protesta. El Nobel responde que la seguridad es responsabilidad del Estado: la marcha fue convocada para las 15 horas de éste 29 de noviembre. Llegará este bullicio multicolor de dignidad frente a la Casa Rosada donde durante 2.119 semanas las madres de la Plaza de Mayo marchan por la justicia y la memoria de los desaparecidos. Ellas los están esperando. En la última marcha, hace 8 días un jueves como hoy la icónica fundadora del movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo Hebe de Bonafini manifestó “Este Gobierno es lo más terrible después de la dictadura”

 

Contrasta este aire rioplatense contaminado por la presencia imperial del G-20, con la fiesta contrahegemónica que se vivió en esta ciudad durante La 8ª Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales y La 26ª Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y El Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico que enarbolaron las banderas de la luchas por la igualdad, la justicia social y la democracia, realizados entre el 17 y el 23 de este emblemático noviembre.

 

En consonancia Hebe de Bonafini frente a los operativos de seguridad por la cumbre del G-20 manifiesta: “Tienen mucho miedo porque son una basura, están cagados”.

 

 

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*Educador popular, profesor universitario

Foto tomada de: L20 Argentina 2018 | Labour 20

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Viernes, 19 Octubre 2018 06:04

Peligros reales y virtuales de la novela

Peligros reales y virtuales de la novela

Una literatura social o políticamente correcta es la muerte de la invención

En el ensayo El mundo impreso en peligro (la edad del 'homo virtualis' está sobre nosotros), publicado en el último número de la revista Harper's, el escritor británico Will Self advierte, con nostalgia anticipada, que igual que las sinfonías y la pintura de caballete, que son ya ajenas al mundo contemporáneo, la novela, pieza central de la civilización, tiende a convertirse en un “tema de conservatorio”, relegada a los talleres de creación literaria.

La novela, que ha dependido de la relación íntima entre el lector y el autor, vendrá a ser sustituida por la experiencia de alguien que, con un casco en la cabeza y provisto de un taje sensorial, entra en calidad de protagonista virtual en un universo de imágenes, percepciones y sensaciones, en el que ya no tiene que descifrar palabras. El papel de lector que imagina queda abolido.


Atrapados en la formidable maquinaria de la BDDM (medios digitales bidireccionales), seremos engullidos dentro de una matriz operativa alimentada por megacomputadoras, codificadores y cables de fibra óptica. La disolución de la imaginación en un miasma cibernético, las aguas del oscuro río Leteo donde en lugar de la memoria de lo leído nos aguarda la desmemoria de la olvidoteca.


Pero antes de eso, temo una amenaza más palpable y cercana contra la novela, y contra la imaginación que la alimenta, y es la obediencia temerosa a la implacable censura de quienes exigen corrección política, o corrección social, que es lo mismo. Es cuando, quienes ejercemos este oficio libérrimo, debemos recordar que la escritura es transgresora por su naturaleza y que toda compostura la vuelve neutra y por tanto la anula. Quienes dictan los cánones de la nueva decencia pública exigen el silencio o el subterfugio.


El temor de quedar mal con los censores sociales conduce por un camino de perdición, que es la autocensura. Las mentalidades cerradas que buscan conjurar los demonios de la libertad creadora han existido en cada época y lo que varía son los temas; recordemos que no pocas obras literarias capitales se han enfrentado a la intolerancia: Las flores del mal, Madame Bovary, Ulises, El amante de Lady Chatterley. Antes el blanco era prohibir o censurar la incitación al pecado de la infidelidad, el erotismo, la impudicia. En México una dama de no sé qué asociación exigió que no se proyectara la película basada en Memoria de mis putas tristes, de García Márquez.


Los demonios necesitados de agua bendita hoy son el machismo, la homofobia, violentar la proclama de igualdad de géneros, como si se tratara de bandos en los que sólo se puede estar a favor o en contra. Pero la literatura es mucho más compleja y desafía las alineaciones. Convertir la escritura creativa en un campo de propaganda siempre va en su detrimento y liquidación, no sólo respecto a esos temas, sino en lo que hace a la política y las ideologías

.
Una literatura social o políticamente correcta es la muerte de la invención. Contar historias felices es siempre aburrido y rompe con la regla de la contradicción, del conflicto, que está en la esencia dramática de la construcción narrativa. Es un absurdo convertir al autor en responsable moral de las acciones y palabras de sus personajes. Si todos los maridos en las novelas son ecuánimes, cambian los pañales a los niños, comparten las tareas domésticas, y eliminamos los triángulos amorosos, por ejemplo, volveríamos todo gris y quitaríamos verdor al árbol de la vida.


La ficción no es educativa, es por principio incorrecta, disruptiva. La pedagogía moral es ajena a la novela y se vuelve una aberración. Tratar de quedar bien con los censores, es quedar mal con los lectores. Si no se está dispuesto a ser transgresor, hay que abandonar el oficio y dejárselo a otros que no se cuiden del canon. La literatura está contaminada sin remedio. La vida es oscura y sucia, y lo que hace el escritor es buscar cómo entrar en sus honduras que nunca son asépticas.


Flaubert fue llevado a juicio acusado de que Madame Bovary era “una afrenta a la conducta decente y la moralidad religiosa". Pierre Pinard, el fiscal de la causa, se permitió elaborar una tesis sobre el papel del arte: “Imponer las reglas de decencia pública en el arte no es subyugarlo sino honrarlo". Peligrosa concepción. ¿Y Lolita? Todavía se sigue acusando a Nabokov de perversión. Si ambos hubieran honrado al arte de la manera que quería Pinard, habría dos obras maestras menos en el mundo.

Por Sergio Ramírez, es escritor, Premio Cervantes 2017.
17 OCT 2018 - 17:00 COT

Publicado enCultura
Comunicado a la opinión pública. ¡No nos vamos a callar!

El pasado 10 de septiembre, la periodista Martha Delgado, integrante del medio de comunicación comunitario y alternativo El Macarenazoo, recibió un panfleto firmado por el Bloque Capital del grupo paramilitar Águilas Negras, que la amenaza de muerte junto a Guillermo Castro, director de El Macarenazoo; J. Manuel Arango, director de Clarín de Colombia; y Omar Vera, director de El Turbión, además de declarar como objetivo al periódico Desde Abajo y la agencia Colombia Informa.


Los medios y periodistas amenazados rechazamos estas intimidaciones de quienes, ocultos tras un cobarde anonimato, pretenden acallar nuestro trabajo informativo sobre la grave problemática en materia de derechos humanos y conflictos sociales, ambientales y territoriales que existe en Colombia, especialmente en Bogotá y el departamento de Cundinamarca, donde tienen sede nuestras organizaciones.


A través de este tipo de actos violentos se pretende silenciar las voces críticas que existen en los medios independientes, alternativos y populares, restringir aún más la limitada libertad de expresión que existe en nuestro país y vulnerar los derechos de los colombianos a la comunicación y a informar y ser informados de manera veraz, intención a la cual no cederemos de ninguna manera.


Consideramos que este no es un hecho aislado sino que hace parte de un plan sistemático de agresiones contra líderes sociales, defensores de derechos humanos, ambientalistas y periodistas que, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo, ya completa al menos 282 víctimas mortales entre el 1 de enero de 2016 y el 27 de febrero de este año.


Esto resulta especialmente preocupante en la medida en que otros 89 periodistas han recibido amenazas durante el primer semestre de 2018, según la Fundación para la Libertad de Prensa, y cuando Colombia ocupa un oprobioso lugar histórico entre los países en los que más se asesina y persigue a quienes cumplen el deber cívico de informar a la ciudadanía sobre asuntos que resultan fundamentales para defender sus derechos y decidir en democracia, con 144 colegas asesinados entre 1980 y 2015, y una impunidad casi absoluta en estos casos, de acuerdo con la Federación Colombiana de Periodistas.


Ante esta grave situación, le pedimos al Estado colombiano que actúe para proteger la vida y labor de los periodistas que estamos siendo agredidos, tanto en los medios independientes, alternativos y populares como en las grandes cadenas informativas. En particular, emplazamos a la Unidad Nacional de Protección para que cumpla su labor y tome urgentemente las medidas necesarias para evitar nuevas agresiones, así como a la Fiscalía General de la Nación para que asuma una decisión tajante de no permitir este mar de impudidad y haga avanzar las investigaciones, de forma que se pueda determinar quiénes están detrás de estos ataques y por qué pretenden silenciarnos.


Estamos convencidos de que estos hechos son ecos de una violencia sistémica que por décadas se ha venido ejerciendo contra el pueblo y que ha dejado a su paso millones de víctimas. Asimismo, consideramos que el Estado no ha brindado garantías suficientes de derechos humanos en el territorio nacional ni ha hecho lo necesario por salvaguardar la libertad de expresión para quienes ejercemos el oficio del periodismo.


Estas agresiones no solo atentan contra la democracia y violentan el derecho fundamental a informar y estar informado sino que buscan limitar la participación de los diferentes sectores sociales en la definición del rumbo del país. Que este tipo de crímenes sigan sucediendo solo demuestra la resistencia que oponen los poderosos a que una ciudadanía informada y consciente impulse transformaciones sociales y construya paz con justicia social desde las voces de los territorios.


A pesar de estos hechos, reiteramos que no estamos dispuestos a callar ni nos dejaremos amedrentar. Por el contrario, nos reafirmamos en nuestro compromiso periodístico por contar el país que otros ocultan y reforzar lazos de solidaridad y unidad entre quienes nos sabemos parte de un pueblo que forja su destino de esperanza y vida digna.

 

Firman:
Clarín de Colombia
Colombia Informa
El Macarenazoo
El Turbión

Acompaña (propuesta):
Federación Colombiana de Periodistas
Reporteros Sin Fronteras

Con copia a:
- Ficalía General de la Nación.
- Unidad Nacional de Protección.
- Consejería Presidencial para los Derechos Humanos.
- Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH.

Ciudadanos y organizaciones que acompañan esta comunicación:

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Nicaragua se paraliza para exigir la libertad de los presos de Daniel Ortega

La huelga general convocada por la opositora Alianza Cívica y apoyada por la patronal logra un seguimiento masivo

La convocatoria de un cacerolazo doce de la noche del jueves al viernes marcó el inicio del tercer paro nacional en Nicaragua convocado para presionar al Gobierno de Daniel Ortega. Esta vez con la intención de exigir la liberación de centenares de personas apresadas por participar en las manifestaciones que desde abril exigen que el exguerrillero sandinista deje el poder. La huelga fue respaldada por la patronal, que instó a todas las empresas a echar el cierre durante 24 horas. Aunque hubo pequeños negocios que decidieron abrir sus puertas, el gran comercio, las franquicias internacionales, la banca y grandes compañías se unieron al paro. A media tarde de este viernes, la capital, Managua era una ciudad desolada.

El paro fue convocado por la opositora Alianza Cívica, la organización creada bajo la mediación de la Iglesia y que reúne a empresarios, estudiantes universitarios, sindicalistas, líderes campesinos, y académicos con el fin de negociar con el Gobierno una salida a la crisis política que ha dejado ya centenares de muertos, miles de heridos y un importante éxodo de nicaragüenses. Inicialmente, el trabajo de esta Alianza parecía limitarse a las negociaciones en el marco del llamado Diálogo Nacional. Pero con el recrudecimiento de la represión contra las manifestaciones pacíficas por parte del Ejecutivo de Ortega, la organización —que ha tratado de ejercer de freno a la deriva autoritaria del mandatario— ha recibido la crítica de algunos sectores de la sociedad que la acusan de falta de beligerancia.

La convocatoria de una huelga general era una de las principales demandas sociales a los miembros de la Alianza, como forma de presión extrema al régimen de Ortega, que enfrenta el deterioro de la economía tras casi cinco meses de crisis. Economistas consultados por este diario calculan que un día de parálisis de la actividad económica genera pérdidas cercanas a los 38 millones de dólares, además de una merma en la recaudación fiscal, uno de las principales fuentes de ingresos del Estado, que ha tenido que recortar su presupuesto por el orden de los 200 millones de dólares.

“Estamos frente a un régimen que no entiende de razones”, dice Azahalea Solís, abogada constitucionalista y uno de los rostros más visibles de la Alianza Cívica. “Aquí a las personas los raptan paramilitares, los capturan sin orden judicial, hay un enorme rosario de abusos en los que se violentan las garantías legales de los detenidos”.
Nuevas detenciones
Los nicaragüenses despiertan cada día con noticias de nuevas detenciones. Las personas apresadas son líderes del movimiento estudiantil que le planta cara a Ortega, médicos, profesores, activistas o cualquiera que haya participado activamente en las manifestaciones contra el régimen. Son detenidos por oficiales de Policía con apoyo de grupos irregulares fuertemente armados, que en Nicaragua son identificados como paramilitares por organizaciones de derechos humanos, pero que Ortega ha llamado “policía voluntaria”. Estas personas son trasladas a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocidas popularmente como El Chipote y denunciadas como centro de torturas y se les imputan cargos relacionados a terrorismo. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) calcula más de 400 personas han sido encarceladas en el marco de las protestas.

El joven Edwin Carcache fue apresado el martes. Forma parte del movimiento estudiantil y de la Alianza Cívica y era una de las caras más visibles de las protestas. Alentaba a los manifestantes en las marchas, megáfono en mano, gritando consignas contra el Gobierno de Ortega. Larguirucho, risueño y decidido, se le conocía por llevar siempre un sombrero con los colores de las bandera de Nicaragua. Fue uno de los estudiantes atrincherados en la Universidad Politécnica (UPOLI), una de las primeras en revelarse contra el Gobierno. Su detención conmocionó al país.
A Carcache —que fue detenido junto a otras cinco personas que más tarde fueron liberadas— las autoridades lo señalan de ser el líder de una banda “terrorista” y lo acusan por al menos ocho delitos: tenencia ilegal de armas de fuego, tentativa de homicidio e incendio en perjuicio del Estado. “Mi hijo es inocente, su único delito ha sido alzar la voz en las marchas, tomar un micrófono y denunciar a este régimen”, se reafirmaba el jueves Mercedes Dávila, madre del estudiante, en conversación con este diario.

Carcache es otro de los miembros de la Alianza Cívica apresados por el Gobierno. A inicios de julio fueron detenidos los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena, que son acusados por el asesinato de cuatro policías en una lejana localidad del sur de Nicaragua. La Alianza también ha informado de amenazas de captura contra otros de sus miembros.

Por estas detenciones, consideradas ilegales, la Alianza Cívica convocó a la huelga general del viernes, que fue respaldada por el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), la principal cámara empresarial del país. Managua y las principales ciudades del país lucían casi vacías y sus comercios cerrados, aunque el Gobierno intentó demostrar normalidad convocando a sus simpatizantes y trabajadores del Estado a ferias de alimentos y artesanías y obligando a todas las instituciones a mantener abiertas sus puertas y la circulación del transporte público. Millones de nicaragüenses, sin embargo, se mantuvieron encerrados en sus casas a la espera de que llegara la media noche y unirse a un “cacerolazo” que diera por concluida la huelga general, la enésima medida de presión para exigir el fin del Gobierno de Ortega. El mandatario, pese a todo, se mantiene atornillado en el poder.

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Miércoles, 05 Septiembre 2018 09:43

Erotizar el consentimiento

Erotizar el consentimiento

Si dices: “oye, ¿te gustaría tomar una taza de té?” y te responde: “¡oh, sí, por supuesto, me encantaría tomar una taza de té, gracias”, entonces sabes que aceptó la taza de té. Pero, si no quieren té, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen.

 

Si dices: “¿Te gustaría una taza de té?” y te responden: “Mmm, no sabría decirte.” Entonces, puedes preparar el té sin saber si se lo van a tomar. Pero, si no quieren, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen. Solo porque lo preparaste no tienes derecho a obligar a nadie a que se lo tome.

 

Si te responde: “no quiero, gracias”, ni siquiera prepares la taza de té. No lo hagas. No hagas que se lo tome. Tampoco te enojes con la persona si rechaza el té. Simplemente no lo quieren, ¿vale?

 

También puede pasar que te digan: “sí, por favor, eres muy amable”, y cuando esté en la mesa ya no quieran el té. Seguro que es molesto después del esfuerzo empleado en preparar el té, pero aun así no está obligado a tomarlo. Las personas cambian de opinión desde que hierve el agua, agregas el té, la leche y lo sirves. Querían. Ahora no. Está bien que las personas cambien de opinión. Aun así, no tienes derecho a obligarles a que se lo tomen.

 

Si se desmayan, no les prepares té. No quieren té. No pueden responder, están inconscientes. Bien, tal vez estaban conscientes cuando quisieron el té, pero mientras lo preparabas se desmayaron. Deja el té. Asegúrate de que la persona está bien. Y una vez más, no hagas que se tomen el té. Te dijeron que sí en ese momento, pero una persona inconsciente no quiere tomar té.

 

Imagina que la persona quiere té, lo toma, pero se desmaya antes de terminarlo. No le des más. Deja el té y asegúrate de que está bien. Porque la persona que está inconsciente no quiere té. Tenlo por aseguro.

 

Si alguien aceptó tomar té en tu casa el sábado pasado, no quiere decir que lo quiera todo el tiempo. Tampoco quieren que le visites de forma sorpresiva para tomar el té diciéndole: “pero sí querías té la semana pasada.” Mucho menos quieren despertar porque les estás dando de tomar té, diciéndole: “pero si querías té anoche”.

 

Si puedes entender lo ridículo que es forzar a alguien a que tome té cuando no lo quiere, y ser capaz de entender cuando la gente no quiere té… entonces, por qué es tan difícil entenderlo cuando se trata de tener sexo. Ya sea preparar té o tener sexo, el consentimiento lo es todo. (1)

 

Al comparar una propuesta de compartir té o cualquier otra cosa con tener sexo, se hace evidente la extraña concepción que solemos tener del sexo. Recordemos que el sexo se ha convertido en la norma jurídica como “deber conyugal” y si la jurisprudencia condena hoy el abuso sexual en las parejas, la línea del abuso termina siendo delgada.

 

Des-educarse

 

Nos educaron pensando que el acto sexual, en general entendido como coito (penetración del pene en la vagina), es prueba del amor, lo que ha podido llevar incluso a querer tener sexo para sentirse amados o amadas más que por gusto sexual. Cuántas veces una persona ha accedido a tener relaciones o prácticas sexuales, sin desearlas; porque tocaba o se pensaba que era lo que tenía que hacer para satisfacer a la otra persona. Al pensarlo, parece obvio que la falta de entusiasmo, de deseo o de voluntad clara de la otra persona debería quitarnos las ganas. Sin embargo, erotizar el consentimiento es un proceso que supone una toma de conciencia.

 

Preguntémonos, ¿cómo nos puede excitar una situación confusa en la que no se sabe si la otra persona está bien? Aunque hasta diga que sí o si dudamos que al día siguiente no se arrepienta. Todas estas situaciones fuera del consentimiento explícito y entusiasta deberían despertar nuestras alarmas.

 

Insistir, cuando la otra persona dijo que no, es otro de estos curiosos aprendizajes que debemos cuestionar. ¿Cómo puede ser que al tener a una persona que nos gusta o que amamos a nuestro lado, pero que en ese momento expresa la ausencia de deseo, sin tener que inventar excusas o explicitar motivos, nos invada una frustración tan grande que nos lleve a hacer sentir culpables la otra persona? ¿Por qué algunas personas sienten la necesidad de pedir disculpas por no tener ganas de sexo? ¿Por qué no imaginar un mundo en el cual la ausencia de deseo de la otra persona, automáticamente baje el nuestro?

 

Si salimos con ganas de comer hamburguesa con nuestra pareja, que prefiere ir a comer postre, lógicamente buscaremos un antojo común y no culparemos a nadie por querer comer hamburguesa o postre.

 

El consentimiento se valida y se puede revocar en cualquier momento. Tal vez bailamos delicioso, nos fuimos juntos a casa, nos besamos, nos acariciamos, pero una de las personas prefiere finalmente dormir, ¿por qué no nos podemos alegrar del delicioso baile, de las deliciosas caricias, y en cambio la frustración de una expectativa no cumplida nos trasnocha?

 

El mito de la agresión

 

Solemos imaginar la agresión sexual, incluso la violación, como un hecho perpetrado por seres malvados en callejones oscuros. Sin embargo, se estima que 75 por ciento de las agresiones sexuales son cometidas por un ser cercano con quien había algún grado de confianza. Y en muchos casos el agresor no expresa la intención de hacer un daño, ni reconoce haber cometido un abuso.

 

“Dijo que no, pero su cuerpo dijo que sí”, “se lo buscó”, “qué hacía vestida así”, “por qué vino a la casa entonces” son algunos ejemplos de frases que justifican las agresiones y que escuchamos a menudo. Si los sociópatas, que cometen agresiones conscientemente existen, no constituyen la mayoría de los agresores, un muchacho angustiado, un hombre demasiado seguro de sí mismo, o centrado en sí mismo pueden fácilmente convertirse en agresor, sin darse ni cuenta, legitimado por una educación sentimental que menos precia el consentimiento.

 

En los recientes casos de denuncia, que llevaron a la campaña en redes #YoTambién, se abrieron discusiones interesantes. Algunos comentaristas no entendían cómo algunas mujeres pueden seguir en contacto con su violador y denunciarlo años después. Sencillamente porque ellas también habían interiorizado su culpa y se demoraron años en entender que lo que sucedió fue una agresión.

 

Todas las personas nos podemos convertir en un agresor, ignorar ese hecho puede tener desastrosas consecuencias para nuestras potenciales víctimas y para nosotras mismas. Lo que define la agresión no es nuestra intención, sino la percepción de quien la vive. Por lo tanto, si no queremos agredir a las personas debemos tener plena seguridad del consentimiento libre e informado continuo de las personas.

 

Preguntar no debería dañar nada

 

Muchas veces podemos pensar que no hay que hablar en el sexo, que eso rompe el encanto. Sin embargo, con palabras o gestos podemos guiar a las personas con quienes exploramos nuestros cuerpos, para garantizar que todo lo que sucede sea agradable.

 

Si no nos gusta hablar mucho, podemos guiar, por ejemplo, una mano tímida hacia donde queramos ser tocadas, levemente dejando la opción a esta mano de cambiar de ruta, si por ahí no iba. Podemos susurrar, muéstrame, guíame, y hacer de esa exploración un momento de intimidad y de confianza.

 

Y podemos ir perdiéndole el miedo a la palabra. Una pregunta abierta, tipo: ¿qué quieres? puede obligar a pensar demasiado, pero propuestas claras que pueden responderse con un sí o un no, siempre sirven. Preguntar: ¿te gusta más aquí o acá, más rápido, más lento? Y dejar claro que siempre se puede parar, no decir nada más, sin que esto sea un problema o deba ser explicado. Nos puede sorprender escucharlo, pero más que reprocharlo se puede agradecer la sinceridad y el cuidado.

 

Por eso, se trata de escuchar el cuerpo, al nuestro y al del otro hablar. Y cuando tengamos dudas, preguntar. Es mejor reírse de una frase torpe que vivir experiencias no deseadas, que por ello mismo dejarán consecuencias en nuestras vidas y relaciones.

 

Y recordar algo clave: “No es No”, “No sé, es No”, “Hoy no, es No”, “Ahorita no, es No”, “Estás borracha, es No”, cualquier cosa que no es un sí entusiasta y erótico es No. Sí es sólo sí cuando el No siempre es posible (2).

 

1 Texto del video “Analogía entre abuso sexual y taza de té”, en: https://www.youtube.com/watch?v=FSleY0yTrM4
2 Puede visitar la sección “Desde Abajo, la otra posición para el placer” para conocer algunos consejos sexuales en www.desdeabajo.info

 

Publicado enColombia
Jueves, 23 Agosto 2018 14:44

Erotizar el consentimiento

Erotizar el consentimiento

Si dices: “oye, ¿te gustaría tomar una taza de té?” y te responde: “¡oh, sí, por supuesto, me encantaría tomar una taza de té, gracias”, entonces sabes que aceptó la taza de té. Pero, si no quieren té, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen.

 

Si dices: “¿Te gustaría una taza de té?” y te responden: “Mmm, no sabría decirte.” Entonces, puedes preparar el té sin saber si se lo van a tomar. Pero, si no quieren, y esta es la parte importante, no hagas que se lo tomen. Solo porque lo preparaste no tienes derecho a obligar a nadie a que se lo tome.

 

Si te responde: “no quiero, gracias”, ni siquiera prepares la taza de té. No lo hagas. No hagas que se lo tome. Tampoco te enojes con la persona si rechaza el té. Simplemente no lo quieren, ¿vale?

 

También puede pasar que te digan: “sí, por favor, eres muy amable”, y cuando esté en la mesa ya no quieran el té. Seguro que es molesto después del esfuerzo empleado en preparar el té, pero aun así no está obligado a tomarlo. Las personas cambian de opinión desde que hierve el agua, agregas el té, la leche y lo sirves. Querían. Ahora no. Está bien que las personas cambien de opinión. Aun así, no tienes derecho a obligarles a que se lo tomen.

 

Si se desmayan, no les prepares té. No quieren té. No pueden responder, están inconscientes. Bien, tal vez estaban conscientes cuando quisieron el té, pero mientras lo preparabas se desmayaron. Deja el té. Asegúrate de que la persona está bien. Y una vez más, no hagas que se tomen el té. Te dijeron que sí en ese momento, pero una persona inconsciente no quiere tomar té.

 

Imagina que la persona quiere té, lo toma, pero se desmaya antes de terminarlo. No le des más. Deja el té y asegúrate de que está bien. Porque la persona que está inconsciente no quiere té. Tenlo por aseguro.

 

Si alguien aceptó tomar té en tu casa el sábado pasado, no quiere decir que lo quiera todo el tiempo. Tampoco quieren que le visites de forma sorpresiva para tomar el té diciéndole: “pero sí querías té la semana pasada.” Mucho menos quieren despertar porque les estás dando de tomar té, diciéndole: “pero si querías té anoche”.

 

Si puedes entender lo ridículo que es forzar a alguien a que tome té cuando no lo quiere, y ser capaz de entender cuando la gente no quiere té… entonces, por qué es tan difícil entenderlo cuando se trata de tener sexo. Ya sea preparar té o tener sexo, el consentimiento lo es todo. (1)

 

Al comparar una propuesta de compartir té o cualquier otra cosa con tener sexo, se hace evidente la extraña concepción que solemos tener del sexo. Recordemos que el sexo se ha convertido en la norma jurídica como “deber conyugal” y si la jurisprudencia condena hoy el abuso sexual en las parejas, la línea del abuso termina siendo delgada.

 

Des-educarse

 

Nos educaron pensando que el acto sexual, en general entendido como coito (penetración del pene en la vagina), es prueba del amor, lo que ha podido llevar incluso a querer tener sexo para sentirse amados o amadas más que por gusto sexual. Cuántas veces una persona ha accedido a tener relaciones o prácticas sexuales, sin desearlas; porque tocaba o se pensaba que era lo que tenía que hacer para satisfacer a la otra persona. Al pensarlo, parece obvio que la falta de entusiasmo, de deseo o de voluntad clara de la otra persona debería quitarnos las ganas. Sin embargo, erotizar el consentimiento es un proceso que supone una toma de conciencia.

 

Preguntémonos, ¿cómo nos puede excitar una situación confusa en la que no se sabe si la otra persona está bien? Aunque hasta diga que sí o si dudamos que al día siguiente no se arrepienta. Todas estas situaciones fuera del consentimiento explícito y entusiasta deberían despertar nuestras alarmas.

 

Insistir, cuando la otra persona dijo que no, es otro de estos curiosos aprendizajes que debemos cuestionar. ¿Cómo puede ser que al tener a una persona que nos gusta o que amamos a nuestro lado, pero que en ese momento expresa la ausencia de deseo, sin tener que inventar excusas o explicitar motivos, nos invada una frustración tan grande que nos lleve a hacer sentir culpables la otra persona? ¿Por qué algunas personas sienten la necesidad de pedir disculpas por no tener ganas de sexo? ¿Por qué no imaginar un mundo en el cual la ausencia de deseo de la otra persona, automáticamente baje el nuestro?

 

Si salimos con ganas de comer hamburguesa con nuestra pareja, que prefiere ir a comer postre, lógicamente buscaremos un antojo común y no culparemos a nadie por querer comer hamburguesa o postre.

 

El consentimiento se valida y se puede revocar en cualquier momento. Tal vez bailamos delicioso, nos fuimos juntos a casa, nos besamos, nos acariciamos, pero una de las personas prefiere finalmente dormir, ¿por qué no nos podemos alegrar del delicioso baile, de las deliciosas caricias, y en cambio la frustración de una expectativa no cumplida nos trasnocha?

 

El mito de la agresión

 

Solemos imaginar la agresión sexual, incluso la violación, como un hecho perpetrado por seres malvados en callejones oscuros. Sin embargo, se estima que 75 por ciento de las agresiones sexuales son cometidas por un ser cercano con quien había algún grado de confianza. Y en muchos casos el agresor no expresa la intención de hacer un daño, ni reconoce haber cometido un abuso.

 

“Dijo que no, pero su cuerpo dijo que sí”, “se lo buscó”, “qué hacía vestida así”, “por qué vino a la casa entonces” son algunos ejemplos de frases que justifican las agresiones y que escuchamos a menudo. Si los sociópatas, que cometen agresiones conscientemente existen, no constituyen la mayoría de los agresores, un muchacho angustiado, un hombre demasiado seguro de sí mismo, o centrado en sí mismo pueden fácilmente convertirse en agresor, sin darse ni cuenta, legitimado por una educación sentimental que menos precia el consentimiento.

 

En los recientes casos de denuncia, que llevaron a la campaña en redes #YoTambién, se abrieron discusiones interesantes. Algunos comentaristas no entendían cómo algunas mujeres pueden seguir en contacto con su violador y denunciarlo años después. Sencillamente porque ellas también habían interiorizado su culpa y se demoraron años en entender que lo que sucedió fue una agresión.

 

Todas las personas nos podemos convertir en un agresor, ignorar ese hecho puede tener desastrosas consecuencias para nuestras potenciales víctimas y para nosotras mismas. Lo que define la agresión no es nuestra intención, sino la percepción de quien la vive. Por lo tanto, si no queremos agredir a las personas debemos tener plena seguridad del consentimiento libre e informado continuo de las personas.

 

Preguntar no debería dañar nada

 

Muchas veces podemos pensar que no hay que hablar en el sexo, que eso rompe el encanto. Sin embargo, con palabras o gestos podemos guiar a las personas con quienes exploramos nuestros cuerpos, para garantizar que todo lo que sucede sea agradable.

 

Si no nos gusta hablar mucho, podemos guiar, por ejemplo, una mano tímida hacia donde queramos ser tocadas, levemente dejando la opción a esta mano de cambiar de ruta, si por ahí no iba. Podemos susurrar, muéstrame, guíame, y hacer de esa exploración un momento de intimidad y de confianza.

 

Y podemos ir perdiéndole el miedo a la palabra. Una pregunta abierta, tipo: ¿qué quieres? puede obligar a pensar demasiado, pero propuestas claras que pueden responderse con un sí o un no, siempre sirven. Preguntar: ¿te gusta más aquí o acá, más rápido, más lento? Y dejar claro que siempre se puede parar, no decir nada más, sin que esto sea un problema o deba ser explicado. Nos puede sorprender escucharlo, pero más que reprocharlo se puede agradecer la sinceridad y el cuidado.

 

Por eso, se trata de escuchar el cuerpo, al nuestro y al del otro hablar. Y cuando tengamos dudas, preguntar. Es mejor reírse de una frase torpe que vivir experiencias no deseadas, que por ello mismo dejarán consecuencias en nuestras vidas y relaciones.

 

Y recordar algo clave: “No es No”, “No sé, es No”, “Hoy no, es No”, “Ahorita no, es No”, “Estás borracha, es No”, cualquier cosa que no es un sí entusiasta y erótico es No. Sí es sólo sí cuando el No siempre es posible (2).

 

1 Texto del video “Analogía entre abuso sexual y taza de té”, en: https://www.youtube.com/watch?v=FSleY0yTrM4
2 Puede visitar la sección “Desde Abajo, la otra posición para el placer” para conocer algunos consejos sexuales en www.desdeabajo.info

 

Publicado enEdición Nº249
Aborto Legal, Ley en las calles pero no en el Senado

El miércoles 8 de agosto se cumplió una jornada histórica en la Argentina, ya que dos millones de mujeres salieron a las calles para colmar los alrededores del Congreso de la nación para escuchar un debate esperado por más de 40 años y que por fin lograba ser debatido por los 72 senadores. Sin embargo, la jornada estuvo marcada por el No mayoritario, rechazando así la posibilidad de que las mujeres pudieran decidir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad.

 

La plaza del Congreso, la Avenida Callao, la Calle Rivadavia, la histórica Corrientes, la 9 de julio, todas abarrotadas de mujeres portando pañuelos verdes. Por todo lado se divisaba alegría, fuerza, diversidad, unidad en la lucha, en la libertad y la desobediencia. Un mar de generaciones se mezclaron para acompañar una jornada que marcará un antes y un después del feminismo en Argentina, a pesar de la negativa del Senado, pero lo hecho, hecho está, en tanto que la partida más importante no se jugó dentro del Senado sino en las calles, en donde ni la Iglesia por intermedio del papa Francisco y la represión policial, pudo invisibilizar al movimiento de mujeres que venía fortalecido de la reciente jornada del 13 de junio.

 

72 senadores se congregaron a debatir la media sanción aprobada por la Cámara de Diputados el día 13 de junio, sin embargo, los votos no cambiaron durante la jornada que se extendió por más 16 horas, dejando una votación de 38 votos en contra, 31 a favor y 3 abstenciones, lo que marcaría el destino de la ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

 

30 minutos fue el tiempo estimado que tuvo cada senador para exponer los pros y los contra respecto a la ley. De todo se escuchó en ese recinto, desde los argumentos más lúcidos, hasta las más terribles apologías al patriarcado, el machismo y la religión. Ejemplo de esto fue la exposición del senador Rodolfo Urtubey del Partido Justicialista quien afirmó: “hay casos en los que la violación no tiene violencia sobre la mujer”1.

 

Por su parte la escritora Verónica Gago, en ensayo publicado por la revista Anfibia acertaba al decir que “Lo que el senador Urtubey (a quien hay que exigir desafuero ya) explicitó sin tapujos: que el hogar, en el sentido patriarcal, es el lugar donde la violación está permitida. Porque el hogar se constituye como “privado” cuando legitima el acceso violento y privilegiado por parte de los varones al cuerpo de las mujeres y a los cuerpos feminizados (lo cual incluye niñxs). Lo privado acá es lo que garantiza el secreto y la legitimidad (lo que el senador llama “no violencia”) de la violencia”2.

 

Otras intervenciones a favor de la ley, como la del director de cine y hoy senador de la nación Pino Solanas, demostraron a través de sus argumentos todo el entramado que existe respecto al disciplinamiento de los cuerpos y el goce, poniendo en evidencia el desprecio que sufren las mujeres al decidir sobre sus cuerpos y su sexualidad en una cultura patriarcal.

 

La senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien en su periodo presidencial se negó a dar el debate sobre el aborto legal –porque estaba en contra de esta ley–, en esta ocasión no tuvo reparos al presentar su exposición a favor y anotó lo siguiente: “Algunos dicen que fue mi hija la que me hizo cambiar de opinión. No. La verdad, señores legisladores y legisladoras, me abrió la cabeza a abordar la cuestión feminista desde un lugar diferente”

 

En otro aparte de su discurso, concluyó: “Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a las calles. Verlas abordar la cuestión femenina, criticar, pero también describir la realidad de una sociedad patriarcal, nos debe colocar a todos en un lugar distinto”3.

 

La mano oscura de la Iglesia apretó los hilos

 

La Iglesia argentina nunca mostró una posición a favor del debate sobre la interrupción del aborto en Argentina, mucho más cuando su cabeza está representada por el papa Francisco, quien después de saber sobre la media sanción aprobada el 13 de junio por la Cámara de Diputados, empezó a mover los hilos de las maquinarias políticas dentro del Senado para ganar la mayoría de legisladores para votar en rechazo a la media sanción y el proyecto de ley que había llegado de la Cámara de Diputados.

 

Ante este escenario, diputados y legisladores que estaban a favor de la ley y la campaña por el aborto seguro legal y gratuito, aceptaron introducir algunas modificaciones para que el proyecto ganará más votos a favor dentro del Senado y así poderle ganar a la Iglesia en su carrera por conseguir adeptos. Esas modificaciones fueron: bajar las semanas de interrupción del embarazo de 14 a 12; la introducción de un artículo para permitir la objeción de conciencia; el tratamiento de una asesoría profesional entre el pedido de la práctica del aborto y su realización; la modificación respecto de cómo funcionaría la ley en embarazos de adolescentes de entre 13 y 16 años.

 

Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, esa mayoría no pudo conseguirse, ratificando así la votación negativa del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo y poniendo como ganadora a la Iglesia, quien ratificó una vez más su poderío dentro de las bancadas del senado y afuera de este recinto, ya que varias senadoras y senadores sufrieron diversos ataques, desde llamadas telefónicas clandestinas, amenazas en redes sociales y hasta algunos episodios de violencia en contra de sus familias. Por otro lado, esas mismas escenas de violencia se replicaron al conjunto de mujeres que se actuaban en favor del aborto, desde insultos –en su mayoría por hombres en contra del aborto–, hasta hechos de violencia y agresión por parte de la fanaticada de católicos y religiosos que enfilaron a sus feligreses a no permitir que se siga replicando los mensajes del feminismo, ni sus símbolos en ningunas de las calles argentinas.

 

Simbólicamente la avanzada por parte de la Iglesia y su discurso de defender a las dos vidas, empezó a ocupar lugares en las calles con pañuelos azules que también servían como una apología al nacionalismo, los medios de comunicación agrietaron el debate y terminaron haciéndose descaradamente más cercanos a los discursos pro vida, poniendo a circular en sus canales, emisoras y redes sociales mensajes aleccionadores hacia las mujeres que portaban el pañuelo verde y seguían a favor del aborto legal.

 

Este capítulo, ya es frecuente en Latinoamérica, ejemplo de esto es lo ocurrido en Colombia cuando sectores de la ultraderecha conservadora organizaron una serie de movilizaciones en contra de la supuesta ideología de género que estaba al interior de los acuerdos de paz de La Habana y que en la votación del plebiscito se expresaron con el NO, dejando a un lado la necesidad de formar a futuras generaciones en relación a la educación sexual.

 

Estos discursos se imponen, sobre todo en clases más populares, pues la mayoría de personas que portaban el pañuelo azul y que defendían el discurso de la Iglesia eran los mismos que hoy están sufriendo la fuerte crisis económica, el ajuste establecido por el FMI, la subida del dólar; los mismos que hoy protagonizan las escenas de discriminación, xenofobia y explotación por parte de la clase que se supone defiende la vida de un feto pero que después no se hace cargo en defender las vida de los que ellos mismos someten.

 

La lucha se multiplica

 

En el otro lado se vio un discurso muy otro, el cual se expresó en las calles de Argentina. Todos los espacios estaban colmados de verde, color que simbolizaba y defendía la decisión de los cuerpos de las mujeres para no ser tratadas como mercancías o como simples vientres dispuestos a la maternidad. Pañuelos que no solo defienden el feminismo sino la condición de clase de las que se han visto sometidas por el sistema capitalista –donde son doblemente explotadas por su condición de género– y en donde dominan los discursos patriarcales que tratan de limitar la libertad de la mujer al designio del patriarcado; esas mujeres fueron 2 millones en la calle.

 

No es casual que la escena global se haya dado cuenta del enorme acontecimiento al que asistimos durante este último periodo en la argentina, en la lucha de las mujeres por los derechos sexuales y reproductivos, acontecimiento recogido en portadas como las del New York Times y The Guardian, y reportajes como los de la revista Time4, dan cuenta de la magnitud de la movilización y del llamado masivo de las mujeres a ser escuchadas.

 

A pesar de no haber sido aprobada la legalización del aborto por el Senado, lo que demostraron las mujeres en las calles durante toda la noche de vigilia es que la lucha continúa en 2019, y que éste tan solo fue uno de los escalones que puso a soñar a las mujeres y que hizo posible la unidad en las calles en la disputa de los derechos sexuales y reproductivos.

 

El 2019 será un año de carácter electoral en donde es posible que veamos el tema del aborto como uno de los ejes de las distintas campañas de las/os candidatos presidenciales para tratar de ganar adeptos, ya que la organización feminista que acompañó en los debates y en las plazas hace que esta población se convierta en un grupo atractivo de interpelar por el número de personas, sobre todo de mujeres, que atrae y aglutina.

 

Aunque no se logró el propósito central que llevó a millones de mujeres a las calles, la votación negativa no puede leerse como una derrota absoluta para el movimiento feminista, sin duda es un gran triunfo porque luego de 40 años de haber sido construida esta ley, es la primera vez que se logra que el poder político la discuta, pero además es la primera que masivamente logró interpelar a la sociedad en su conjunto: medios de comunicación, Iglesia, escenarios académicos, artísticos, partidos políticos, movimientos sociales, etcétera.

 

Vienen nuevos escenarios para retomar fuerza y orientar propósitos. En octubre 12-15, en la provincia de Chubur, se realizará el XXXIII encuentro nacional de mujeres, un escenario que aglutina anualmente 170.000 mujeres y donde será el escenario para construir la ruta de movilización y acción a trabajar en los meses y años venideros respecto al aborto seguro, legal y gratuito, y otros 72 temas en relación a los cuerpos y la vida de las mujeres y las disidencias sexuales.

 

1 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=-TqgzqzhakM
2 Ver en Revista Anfibia: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/nos-tienen-miedo/
3 Ver intervención en: https://www.youtube.com/watch?v=Vo_POL_nXvc
4 Ver en: http://time.com/5358823/argentina-abortion-vote-latin-america/

Publicado enEdición Nº249
Una persona fotografía la Torre Eiffel con su smartphone JANETTE | WIKIMEDIA COMMONS

Cada día son compartidas más de 95 millones de imágenes y vídeos en Instagram, una cifra que aumenta si además se tienen en cuenta el resto de redes sociales. Muchas de ellas, además, son tomadas en los mismos lugares, entre los que se encuentran el Coliseo de Roma o la catedral de Notre Dame de París. Solo basta con sacar el móvil, abrir la cámara y hacer una foto. El problema es que, quizá, aunque ningún cartel lo indique, ese monumento público esté regulado por un copyright especial.

Es el caso de la Torre Eiffel, uno de los edificios más emblemáticos del mundo y, precisamente por ello, una parada obligatoria para cualquier turista. Especialmente, si es de noche y su estructura brillante reluce entre el cielo oscuro de la capital francesa. Regular el encuadre o la exposición son algunos de los aspectos a tener en cuenta, pero también otro que normalmente no es demasiado reconocido por los visitantes: los derechos de autor.

A pesar de que la obra fue construida por Gustave Eiffel en 1889, según informa Europa Press, todavía se encuentra sujeta a los derechos de autor y de marca de las diferentes iluminaciones instaladas desde 1985. ¿La consecuencia? Como explican en la web del monumento, que "el permiso y los derechos para publicar las fotos de la torre iluminada deben solicitarse a la Société d'Exploitation de la Tour Eiffel". Una norma que, ya sea por desconocimiento o por atrevimiento, muy pocos cumplen. Aun así, la revista National Geographic asegura que por ahora "no ha afectado a ningún turista".

No es la primera vez que las leyes de la propiedad de los edificios se encuentran rodeadas de incertidumbre. Ya lo estuvieron cuando, en 2015, la Eurocámara sometió a votación a una enmienda que pedía que las instantáneas de obras públicas no pudieran realizarse sin previa autorización de sus representantes. Se trataba de una medida en contra de la conocida como libertad de panorama, que impide a los propietarios de pinturas o estructuras tomar acciones legales contra aquellos que distribuyan sus imágenes.

 

Mapa de Libertad de panorama realizado por Wikipedia

Mapa mundial de la situación de la libertad de panorama realizado por Wikipedia

 

Finalmente el Parlamento Europeo rechazó la norma, dejando a los Estados decidir sobre una regulación que todavía no se encuentra a gusto de todos. Es el caso de Wikipedia, que cerró temporalmente el pasado mes de julio para protestar contra la última reforma del copyright y apoyar la "extensión de la libertad de panorama a toda la UE". Países como Bélgica, Francia o Italia son señalados por la enciclopedia online como lugares non gratos para crear imágenes.

En principio solo afectaría a aquellas capturas para usos comerciales, pero, como explica la BBC, esta ley deja un "área gris" que alcanza a aquellos que comparten fotos de los monumentos a través de redes sociales. "A pesar de que estos usuarios no tengan fines comerciales, los términos y condiciones de Facebook dan a esta compañía la licencia para utilizar las fotografías para lo que considere oportuno", indica la cadena británica.

Como el abogado Carlos Sánchez Almeida explica a eldiario.es, en España no hay razones para preocuparse, ya que así lo especifica el artículo 35 de la Ley de Propiedad Intelectual: "Las obras situadas permanentemente en parques, plazas u otras vías públicas pueden ser reproducidas, distribuidas y comunicadas libremente por medio de pinturas, dibujos, fotografías y procedimientos audiovisuales". Básicamente, como añade el profesional, "si está en la calle se puede fotografiar".

 


La "Wikipedia" de la propiedad intelectual

 

Debido a la confusa regulación del copyright, la cual cambia según el país y según el propietario de la obra, los encargados de Getty Images han creado una "Wikipedia" en la que se pueden consultar las normas de cada monumento. Y no solo eso, también recopila paisajes, productos e incluso personas que pueden fotografiarse sin miedo a qué pasará después. Hemos seleccionado algunos de los más destacados, pero la lista es extensa. Mucho más de lo que se podría pensar.

La Sirenita de Copenhague: es una escultura de bronce situada en Dinamarca que, como se puede ver en su propia entrada de Wikipedia (con su figura recortada), no cuenta con licencias demasiado permisivas. Según la página especializada en fotografía Peta Pixel, la familia de su autor, el escultor Edvard Erikson, es "extremadamente protectora" con respecto a los derechos. Debido a esto, solo puede aparecer cuando se sitúe en contexto y no como elemento principal de la imagen.


Pirámide del Museo del Louvre: algo parecido ocurre con la estructura diseñada por el arquitecto Ieoh Ming Pei a las puertas del museo nacional de París. Según Getty Images, deben evitarse las imágenes que muestran "todo el edificio y la pirámide" o aquellas donde son "el foco primario" a menos que se obtenga una autorización.


El Atomium: esta estructura de acero con forma de átomo ubicada en Bruselas también cuenta algunas limitaciones de copyright. En la página de la obra explican que solo puede reproducirse bajo "ciertas condiciones" para garantizar que "no se tergiverse o se distorsione" su significado. No obstante, sus responsables matizan que sí se acogen a los casos establecidos por la libertad de panorama siempre y cuando no consideren que tiene naturaleza comercial.


Letrero de Hollywood: cada vez que alguien reproduce el popular letrero con fines comerciales, este debe abonar la cuota correspondiente a sus derechos de imagen. El cartel colocado en el Monte Lee de Los Ángeles (California), al igual que ocurre con el Paseo de la Fama, son marcas registradas que solo pueden ser utilizadas de forma editorial dependiendo del contexto en el que aparezcan.
Casa de la Ópera de Sídney: al igual que sucede con otras construcciones similares, el emblemático edificio dedicado al ballet o al teatro no puede ser el elemento principal de una captura empleada con fines comerciales y solo se permite cuando aparece en el horizonte como complemento de la instantánea. De lo contrario, esa publicación en Facebook podría salir cara.

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El momento de la verdad. La ley del aborto legal en Argentina cayó en el Senado.

La tramitación en el Senado del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo demostró el poder que sigue teniendo la Iglesia en Argentina, el enorme potencial de movilización que tienen los derechos de las mujeres, sobre todo entre las generaciones más jóvenes, y el alcance trasnacional de la batalla por el aborto legal en el país. La Cámara alta rechazó asegurar este derecho a las mujeres y cuerpos gestantes, pero el proceso que llevó a la votación parlamentaria del jueves es irreversible.


Había que ser 2 millones en las calles. Ese fue el llamado de los feminismos durante la última semana; frente a un panorama adverso en el Senado, y las amenazas y presiones que sufrieron varios senadores en los últimos días, la consiga fue duplicar la presencia y que el grito colectivo resonara. Parecía difícil superar la épica del 13 de junio, cuando el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (Ive) obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, tras una vigilia histórica, pero se logró. La lluvia tenaz desde la tarde, el viento que hacía volar paraguas y el frío helado de la noche no impidieron que Buenos Aires y gran parte del país viera marchar, acampar, cantar y llorar a 2 millones de personas durante 16 horas, tiempo que duró el debate en Senadores. Pasadas las dos de la mañana, se confirmó lo que ya se sabía: no se había aprobado el proyecto de ley y no hubo sorpresas en las votaciones de los senadores. En contra de la Ive votaron 38 senadores, a favor 31 y hubo dos abstenciones y una senadora ausente en lo que fue una discusión en general pobre de argumentos y que por momentos resultó anacrónica. El debate en el Senado en la sesión del miércoles contrastó enormemente con lo que sucedía fuera de sus muros. Desde los movimientos feministas y la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito –la gran impulsora de la ley en los últimos 13 años– repetían: “La calle ya votó”, “ganamos en las calles”, “la historia se hizo acá afuera”, frases que recogen el espesor de una lucha y movida que desde hace meses tiene a gente en todo el mundo mirando con mucha atención. Desde la teórica de género Judith Butler hasta la actriz Susan Sarandon, pasando por el presidente de España, Pedro Sánchez, quien lamentó en Twitter el desenlace de la votación. Desde las kurdas revolucionarias hasta las uruguayas, chilenas, peruanas y francesas (y más) que se movilizaron frente a las embajadas de Argentina en sus países.

 

LA IGLESIA CONTRATACA

 

Pero el entusiasmo global no fue suficiente. Si bien la “marea verde” ya cambió para siempre el destino de las nuevas generaciones argentinas, en estos últimos dos meses quedó clarísimo el peso que tiene también la Iglesia Católica, la otra red global, en la sociedad y política argentinas. Y eso también se reflejó en las calles, donde la presencia de los autodenominados “defensores de las dos vidas” se multiplicaron con respecto a la vigilia que organizaron para la votación en Diputados el 13 de junio pasado. El ala reservada de la Plaza del Congreso a los representantes del pañuelo celeste (el símbolo que enarbolaron) esta vez fue mayor. Llegaron al miércoles más visibles y más virulentos. Se los vio caminar en grupos por las “zonas verdes” y tuvieron mayor presencia mediática. Después del 13J la Iglesia se despertó y redobló esfuerzos. Las Ong religiosas pusieron primera y el dinero evangelista fluyó con ganas. A la capital argentina llegaron decenas de ómnibus del interior, y las marchas y fetos gigantes se sucedieron. Esto mismo hizo que durante las semanas previas, y este miércoles en particular, los vendedores de pañuelos ampliaran su gama de colores a tres: los verdes, los celestes y los naranjas, que representan la lucha por la separación entre la Iglesia y el Estado, que según una creciente parte de la población, es el próximo paso a seguir.


Después de las declaraciones del papa Francisco –que comparó las prácticas de abortos con el nazismo–, las argumentaciones políticas cargadas de razonamientos religiosos dejaron muy claro el problema que arrastra Argentina desde su fundación. El naranja llegó para quedarse.
La inmensidad de jóvenes (muy jóvenes, al igual que durante las movilizaciones del 13 de junio) que colmaron las calles adhirieron a la campaña de secularización.


CONTRA EL VIENTO, LA MAREA

 

Mara, de 17 años, vestida toda de verde y con glitter en los ojos, se vino desde Villa Ballester con sus primos y una caja llena de cintas anaranjadas y verdes. La lleva colgada del cuello con un cartel que dice: “compañera, agarrá tus cintas contra el aborto clandestino”. “Fui a un colegio católico privado como muchos chicos de clase media, porque están subvencionados por el Estado y son más baratos que otros privados. Son mediopelo, pero a muchas familias les da seguridad, aunque no sean católicas. Entonces vos estás ahí y te están bajando línea religiosa cuando te tienen que estar educando. Empecé a militar con mis primas por el Ni Una Menos y ahora ya no pienso parar hasta que salga la ley del aborto y la Iglesia no forme más parte del Estado”, dice a Brecha. Mara está parada en la esquina de Corrientes y Callao. Son las cinco de la tarde, pero llegó pasado el mediodía. Llueve y se resguarda junto con decenas de personas bajo el techo de una pizzería.


A partir de esta hora, prácticamente no se puede circular y eso que faltan ocho cuadras para el Congreso y como siete horas para que se termine el debate. Las carpas y escenarios con nombres de militantes feministas históricas, como Dora Coledesky, Diana Sacayán o Lohana Berkins, están atiborradas y allí habrá actividades durante 12 horas: conciertos, charlas, entrevistas públicas, lecturas de poesía, llenando de contenido a la vigilia. Otros lugares funcionan de refugio y centros de reunión. Así, el hotel Bauen, autogestionado por sus trabajadores desde la crisis de 2001, recibió en su bar y lobby durante toda la tarde y noche a miles de personas e integrantes de movimientos sociales, sobre todo aquellos que viajaron desde otras provincias y necesitaban recargar teléfonos, agua para el mate o descansar un poco de la intemperie. Hay una pantalla gigante y, sentadas en mesas y en el piso, jóvenes militantes, familias, niños y grupos de amigas siguen lo que pasa adentro del Senado. Los abucheos se alternan con los cantos de “ahora que estamos juntas/ ahora que sí nos ven/ abajo el patriarcado/ se va a caer/ se va a caer” que irrumpen en oleadas y retumban en el espacio cerrado.


Entre esa multitud está Nina Brugo, abogada laboralista y militante histórica del movimiento de mujeres, con su pañuelo y la cara pintada con brillantina violeta y verde. “Estoy impresionada porque estamos golpeando y dando puñetazos al patriarcado. Y seguiremos así hasta que el feminismo sea una realidad total en una historia de Argentina y América Latina”, asegura a Brecha.

 

“CUERPOS GESTANTES” 

 

Entre las feministas históricas y el activismo más joven se coló con fuerza en la discusión la perspectiva de la diversidad sexual, que aporta complejidad conceptual y pliegues a la discusión del aborto y la autonomía de los cuerpos. Así, el debate se enriqueció gracias a la visibilización de los varones trans y sus “cuerpos gestantes” (la expresión aparece en el proyecto de ley de Ive) y a la reivindicación del rol de las lesbianas y su militancia aguerrida por el aborto legal. También las personas trans tuvieron cosas que decir sobre la clandestinidad y un Estado que proscribía sus cuerpos y deseos. “No son solamente las mujeres que tienen la capacidad de gestar: la gran batalla es contra la Iglesia y la moral cristiana. Las diversidades sexuales históricamente hemos dado esas batallas”, comentó a Brecha Mariana, una militante joven de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) desde uno de los stands.

 

VIRULENCIA EN EL SENADO 


Mientras afuera todo fue manifestación pacífica y proclama, adentro del Senado primó la virulencia, el autoritarismo y la prepotencia. Varias periodistas fueron revisadas y se les prohibió la entrada con pañuelos verdes. A los fotógrafos se les pedía “por orden de Michetti” (la vicepresidenta de Argentina y presidenta del Senado) que mostraran sus imágenes antes de salir, relataron a Brecha varios periodistas. Al grupo de diputadas de distintos bloques que militaron por el aborto legal (autodenominadas “las sororas”) se les negó la entrada al recinto y tuvieron que escuchar el debate en la calle. A la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, con 88 años y en silla de ruedas, también le prohibieron entrar. Cuando el senador Fernando “Pino” Solanas, en un discurso encendido con fuerte contenido feminista, le achacó esto a Michetti, la vicepresidenta dijo que saludó a Cortiñas y habló con ella diez minutos. Pero no la dejó pasar y Solanas le tuvo que prestar su despacho. El dispositivo de seguridad ordenado por Michetti se condijo con su apuro en terminar temprano la sesión y sus declaraciones de semanas anteriores. En una entrevista a La Nación (1-VII-18), mandó parir a las mujeres violadas (“no sé, que vayan al psicólogo”). También hizo todo para obstaculizar el debate. Quiso enviar la ley a la Comisión de Presupuesto (presidida por Esteban Bullrich, el senador que escribió un poema desde la perspectiva de un feto) y quiso evitar la trasmisión en vivo de las audiencias. Pero fue el senador peronista de Salta Rodolfo Urtubey el que se llevó el primer puesto, al afirmar que en las violaciones intrafamiliares no hay violencia: “Hay algunos casos donde la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer, sino que a veces la violación es un acto no voluntario con una persona que tiene una inferioridad absoluta de poder frente al abusador, por ejemplo, en el abuso intrafamiliar, donde no se puede hablar de violencia, pero tampoco se puede hablar de consentimiento”. A los minutos, sus declaraciones ya eran titulares de todos los portales de noticias.


A los dichos de Urtubey se le sumaron la gran mayoría de las declaraciones en la Cámara alta, que, salvo escasas excepciones, estuvieron faltas de argumentos y cargadas de falacias –datos inventados, conspiración internacional, síndromes inexistentes–. También abundaron las referencias locales; a la supuesta “opinión” de las respectivas provincias de los senadores. Pero sobre todo las declaraciones de los legisladores fueron largas. Prácticamente todos los senadores se excedieron en el tiempo de exposición, lo que hizo que quienes se encargaron del cierre (destacó el discurso secular de Miguel Ángel Pichetto y la adhesión al feminismo de Cristina Fernández) arrancaran bien pasada la medianoche.


A las dos y media de la mañana, cuando se pasó a la votación y no se logró la aprobación de la ley, estallaron los fuegos artificiales de los militantes celestes. Aún con el micrófono abierto, se escuchó a Michetti exclamar: “¡Vamos todavía!”.


La marea verde se fue dispersando mientras se cantaba que tarde o temprano el aborto legal sería ley. Marta, una vecina del barrio de Balvanera, cansada y empapada no se sentía triste. Se veía venir el resultado. “Ya sacamos el debate a las calles. Tenemos más de 70 años y hoy vinimos con nuestras hijas y nietas. Tres generaciones militando por nuestros derechos. Esto antes era impensado”, comentó a Brecha.

 

EL DEBATE EN NÚMEROS


Del total de votos en el Senado del Frente para la Victoria, el 89 por ciento lo hizo a favor y el 11 por ciento en contra del proyecto de ley. Días anteriores a la votación, la senadora Silvia García Larraburu, de la provincia de Río Negro, se dio vuelta y no votó en bloque. Del oficialista Pro, el 40 por ciento de los senadores votó a favor y el 60, en contra; del Partido Justicialista, el 39 por ciento a favor, el 50 por ciento en contra y el 11 por ciento sin definir. La Ucr, a contrapelo de la defensa de los derechos civiles, votó con 73 por ciento a favor y 27 por ciento en contra. El resto (Frente Renovador; Pares, Frente Popular; Frente Cívico y Social, y proyecto Sur) votaron 38 por ciento a favor del proyecto de ley, 54 por ciento en contra y 8 por ciento de sus senadores no se definieron.


Durante el debate por la ley Ive, que empezó en Diputados el 10 de abril, pasaron por el Congreso 770 expositores. Según el relevamiento de la organización Economía Femini(s)ta, más de la mitad fueron médicos y abogados. En ambos casos se presentaron más en contra que a favor.


Según un informe del Centro de Estudios Sociales y Legales (Cels), que toma cifras del Ministerio de Salud de la Nación y el Conicet, en Argentina se practican entre 460 mil y 600 mil abortos clandestinos cada año. En los hospitales públicos de todo el país se registran 53 mil internaciones por abortos al año. Del total, alrededor del 15 por ciento corresponde a adolescentes y niñas menores de 20 años, y aproximadamente el 50 ciento a mujeres de entre 20 y 29 años.


La Constitución prevé, en su artículo 81, que todo proyecto de ley desechado por una de las Cámaras sólo podrá volver a tratarse durante las sesiones del año siguiente. El año que viene seguirán los mismos legisladores que el jueves de madrugada rechazaron el aborto legal. Pero 2019 será un año electoral y hay que ver qué impacto real tuvieron estas sesiones parlamentarias en la intención de voto de los electores.

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Tras 40 años en prisión, Debbie Africa, de “Los 9 de MOVE”, obtiene por fin la libertad

Hace cuarenta años, el 8 de agosto de 1978, la policía de Filadelfia llevó a cabo un fuerte ataque contra la sede y casa colectiva de la organización MOVE , un grupo político radical, ecologista, que luchaba contra la brutalidad policial y era en gran parte afroestadounidense. Mientras las mujeres y los niños de MOVE se acurrucaban en el sótano, los bomberos arremetieron contra la casa con al menos cuatro mangueras de incendio de alta presión, lo que inundó el sótano. La policía usó una topadora y disparó gases lacrimógenos hacia el interior de la casa. Un joven miembro de la organización, Delbert Orr Africa (todos los miembros de MOVE asumieron el apellido “Africa” ​​en honor del fundador del grupo, John Africa), salió de la casa sin camisa, con los brazos en alto. Con las cámaras de TV grabando, la policía lo golpeó sin piedad, lo pateó en las costillas y en la cabeza.

Esa mañana, durante la redada y en medio de una ráfaga de disparos, murió el oficial de la policía de Filadelfia James Ramp. Si bien todos los miembros de MOVE negaron haber usado armas de fuego, nueve de ellos fueron declarados culpables de asesinato en tercer grado por la muerte del oficial, y cada uno recibió condenas de 30 a 100 años de prisión. Este grupo es conocido como “Los 9 de MOVE”. El periodista de Filadelfia Linn Washington Jr., de larga trayectoria, escribió en junio: “La evidencia indica que fueron disparos de la propia policía los que mataron al oficial por accidente”.

Dos de “los 9 de MOVE” murieron tras las rejas. Debbie Sims Africa tenía 22 años de edad y ocho meses de embarazo ese día de verano de 1978. Después de casi 40 años fue la primera en obtener la libertad condicional, diez años después de su fecha de liberación mínima. Salió de la cárcel el 16 de junio de 2018 abrazada a su hijo, Michael Jr.

El grupo MOVE procura honrar y proteger “a todos los seres vivos… ya sean seres humanos, perros, pájaros, peces, árboles, hormigas, hierbas, ríos, viento o lluvia”, según un sitio web de la organización. Abogan por un aire limpio, agua limpia y comida pura. Debbie Africa fue entrevistada por Democracy Now! en la casa de su hijo, en un barrio de los suburbios de Filadelfia, ya que sus condiciones de libertad condicional le prohíben viajar al centro de la ciudad.

En la entrevista relató que, poco después de ser arrestada, dio a luz en su celda sin alertar a los guardias: “[Di a luz] casi en total silencio porque, ya saben, no quería que ellos se enteraran. Y lo hice armada con el principio de la maternidad y con las enseñanzas de John Africa. Estaba decidida a no avisarles, porque no quería que hicieran algo que yo no quisiera. No quería que me obligaran a ir al hospital. No quería ser alimentada por la fuerza, por vía intravenosa. No quería ningún tipo de violación contra mi cuerpo o contra [mi hijo]. Quería hacer todo lo posible para protegerlo”.

Debbie Africa logró ocultar a su hijo de los agentes penitenciarios durante tres días. Cuando descubrieron al bebé, Michael Africa Jr., se lo llevaron. En la entrevista, sentado junto a su madre recién liberada y a pocos días de cumplir 40 años, Michael contó que había sido criado como “un niño de la comunidad”:

“He pensado en la forma de responder a esta pregunta durante muchos años, y la mejor respuesta que pude elaborar es que era un niño de la comunidad. Así me crié. Hubo tantas mujeres diferentes con las que estuve durante un año, dos años, tres años, aquí y allá, hasta ser adulto. Y uno de los hermanos de MOVE , Mo Africa, fue la principal figura masculina en mi vida, y me quedé con él y su esposa. Estuve desplazándome de casa en casa hasta ser adulto”.

En 1985, el grupo MOVE fue atacado nuevamente por la policía de Filadelfia en otro intento de expulsarlos, esta vez de un hogar diferente. Ramona Africa estaba adentro. En una entrevista para Democracy Now! de varios años atrás describió lo sucedido:

“En relación con el bombardeo, tras ser atacados primero con cuatro mangueras de incendio del departamento de bomberos y luego toneladas de gases lacrimógenos, y luego recibir disparos –la policía admite haber disparado más de 10.000 balas contra nosotros en los primeros noventa minutos– la cosa se aquietó. Estuvo todo en silencio por un momento. Y después, sin ninguna advertencia de ningún tipo, dos miembros del escuadrón de bombas del Departamento de Policía de Filadelfia subieron a un helicóptero de la Policía del Estado de Pensilvania, sobrevolaron nuestra casa y lanzaron un paquete que contenía C4, un poderoso explosivo militar, que ningún departamento de policía municipal se había atrevido a obtener del gobierno federal, del FBI . Y sin ningún anuncio, advertencia ni nada, arrojaron esa bomba sobre el techo de nuestra casa”.

La policía mató a seis adultos y cinco niños que estaban en la casa. Ramona Africa fue la única sobreviviente adulta. El fuego se extendió y finalmente destruyó más de 60 hogares en varias cuadras de la ciudad. Fue la primera vez en la historia de Estados Unidos en que un departamento de policía municipal arrojaba una bomba sobre sus propios ciudadanos.

Mientras Debbie y Michael Jr. recordaban este evento, las lágrimas surcaban sus rostros. Debbie estaba en prisión en ese momento. Varias de sus hermanas encarceladas perdieron niños en ese incendio. Nos contó que un guardia se acercó a la puerta de la celda y le anunció a una de sus compañeras: “Tu bebé está muerto”. Michael tenía 6 años en ese momento. Recuerda haber visto cómo el humo negro cubría el cielo a más de un kilómetro de distancia.

“No sé qué era. Solo recuerdo haber visto humo negro, mucho. Y recuerdo haber visto que parecía que nunca iba a terminar. Y creo que todavía no llegué a asumir lo que realmente sucedió. Pero sí recuerdo ese momento. Incluso ahora, si miro hacia arriba cuando estoy haciendo algo, a la edad que tengo ahora, si estoy conduciendo o corriendo o en algún lugar y veo humo negro en el aire, aunque la atmósfera de confrontación hacia MOVE en la ciudad de Filadelfia no es la misma que en 1985, todavía me encuentro llamando a todos los hogares de MOVE para asegurarme de que no es nuestra casa la que está en llamas”.

Los seis miembros sobrevivientes de “Los 9 de MOVE”, entre ellos Michael Africa Sr., el padre de Michael, siguen tras las rejas. En todos los casos, como en el de Debbie Africa, hace ya 10 años que podrían haber sido beneficiados con la libertad condicional.

Sentada en el hogar de su hijo, en declaraciones para Democracy Now!, Debbie Africa compartió su última petición: “Liberen a ‘Los 9 de MOVE’, liberen al resto de los compañeros que siguen en la cárcel. Como dije antes, fuimos arrestados juntos, enjuiciados juntos, enjuiciados como una familia. Libérennos entonces como una familia”.

 

© 2018 Amy Goodman

 

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2018/8/10/tras_40_anos_en_prision_debbie

 

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