Frank Ackerman y la economía para el peor escenario

La teoría económica neoclásica asume que los agentes económicos son racionales y están bien informados. Además, supone que en nuestro mundo los llamados eventos extremos casi no ocurren y, por tanto, pueden ser ignorados. Este supuesto es uno de los pecados originales de la teoría económica neoclásica, y va de la mano con la creencia de que la incertidumbre no existe.

Por eso decía John Maynard Keynes que los economistas se han asignado una tarea inútil que consiste en afirmar, en medio de una tormenta, que cuando concluya la tempestad el mar estará nuevamente en calma.

El economista Frank Ackerman acaba de publicar un importante libro cuyo título puede traducirse como Economía para el peor escenario (Londres: Anthem Press). El subtítulo de ese texto informa sobre su alcance: Eventos extremos en el clima y las finanzas. Y es que el punto de partida de Ackerman es el hecho de que los eventos extremos en los mercados financieros se han hecho cada vez más frecuentes, y en eso se parecen a los trastornos climáticos que hoy se repiten con mayor asiduidad e intensidad.

Para empezar, Ackerman nos recuerda que la teoría económica neoclásica está obsesionada por lo que acontece en el equilibrio o en su vecindad. Y en ese contexto uno de sus supuestos más importantes es que los eventos discretos que rodean el punto de equilibrio tienen una distribución normal (en forma de campana). Esencialmente, eso quiere decir que podemos ignorar la presencia de eventos extremos, que aquí definimos de manera poco rigurosa como aquellos acontecimientos que se encuentran lejos del promedio. En términos un poco más técnicos, se puede decir que los eventos que están a más de cuatro desviaciones estándar del promedio pueden ser ignorados tranquilamente.

Una de las virtudes de la exposición de Ackerman es que, mediante ejemplos sencillos, permite aclarar conceptos que son a la vez complejos y relevantes. Y los ejemplos le sobran para demostrar que esos eventos extremos son mucho más frecuentes de lo que la teoría tradicional nos quiere hacer creer. En efecto, las crisis financieras, los huracanes cada vez más poderosos y las ondas de calor más intensas tienen la peculiaridad de presentar su fea cara de manera recurrente, a diferencia de lo que el dogma de la distribución normal implica. Y para profundizar en el análisis, Ackerman propone un enfoque alternativo basado en la llamada ley potencial, según la cual la probabilidad de que ocurra cierto evento es inversamente proporcional a algún exponente o potencia de la magnitud del evento. Más allá de los detalles técnicos, la conclusión es que los eventos peligrosos son más frecuentes de lo que se piensa.

¿Por qué son más frecuentes los eventos extremos? Ackerman ofrece varias explicaciones. En materia de eventos climáticos, la respuesta está asociada al hecho de que la inestabilidad aumenta al acercarnos a ciertos umbrales críticos. Por ejemplo, la mayoría de los científicos considera que el umbral de un incremento de 1.5 grados centígrados en la temperatura global promedio ya fue rebasado y que a partir de ese punto los eventos extremos, como huracanes fuerza cinco en la escala Saffir-Simpson, serán cada vez más frecuentes.

En el ámbito de los mercados financieros, la inestabilidad se incrementa porque muchos títulos y activos (de papel) que son intercambiados carecen de un referente claro en la economía real. Su precio depende cada vez más de las expectativas de los agentes y es más vulnerable frente a eventos como el comportamiento de rebaño y las corridas irracionales. Además, Ackerman nos recuerda que la desregulación que se introdujo en los recientes decenios es una fuente adicional de inestabilidad y volatilidad. La crisis de 2008 es, desde luego, un ejemplo sobresaliente de la dificultad que experimenta la teoría convencional para dar cuenta de la presencia de eventos extremos. Y hoy los episodios de colapsos relámpago (flash crash) propiciados por las transacciones de alta velocidad y el empleo de algoritmos para (supuestamente) reducir riesgos están agravando la volatilidad. El resultado es que los eventos extremos se están haciendo cada vez más frecuentes.

¿Qué hacer frente a este escenario? Frank Ackerman aconseja abandonar el uso de herramientas tradicionales como el análisis costo-beneficio, que supone asignar un precio a todo lo que tiene valor, además de asumir que podemos lidiar con la incertidumbre suponiendo simplemente que el futuro será como el pasado. Al final del día, lo que se necesita es asumir una postura más cercana (aunque no idéntica) al principio de precaución. En realidad no existen los datos rigurosos para medir la probabilidad de que surja un evento extremo. Pero como sus efectos son tan devastadores, nadie debe ignorarlos. La conclusión es que estos eventos y sus consecuencias están regidos por mecanismos que no tienen nada que ver con una supuesta eficiencia de los mercados y su mítica capacidad de ajuste automático. Para reflexionar sobre todo esto, la lectura del libro de Ackerman es indispensable.

Twitter: @anadaloficial

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El Salvador libera a una mujer condenada a 30 años por aborto


Teodora Vásquez, que fue sentenciada por homicidio agravado, ha cumplido diez años de cárcel

Teodora Vásquez siempre dijo que había sufrido un aborto espontáneo cuando estaba trabajando como limpiadora en un colegio. Un empleado del centro, que halló al feto en los baños, denunció que había sido intencionado y, todavía con la hemorrágia, se la llevaron detenida. Vásquez, que hoy tiene 34 años, fue condenada a 30 años de prisión por el homicidio agravado de su hija en El Salvador, que prohíbe la interrupción del embarazo en cualquier situación. Hoy, tras años de movilización de ONG y activistas de todo el mundo y tras las sucesivas críticas de la ONU, el Gobierno de El Salvador le ha conmutado la pena. Ha cumplido más de una década entre rejas. Una situación en la que —conocidas como "las 17"— aún permanecen más de una treintena de mujeres en el país centroamericano, con una de las legislaciones más restrictivas del mundo.


"Me siento muy contenta de regresar nuevamente con mi familia. Durante 10 años y siete meses estuve separada de ellos", ha dicho Vásquez visiblemente emocionada a la salida del penal de Ilopango, una cárcel de mujeres y uno de los centros penitenciarios más masificados del país. "Estoy ilusionada por seguir luchando por otras compañeras que están presas injustamente. Sé que mi esfuerzo ha valido la pena y estoy muy contenta por estar de nuevo con mi familia", ha declarado mientras se abrazaba a sus familiares y amigos, que se agolpaban para recibirla. Vásquez tiene un hijo que ha cumplido 14 años al que apenas ha podido ver durante sus años en prisión.


La Corte Suprema de Justicia y del Ministerio de Justicia y Seguridad (CSJ) del país centroamericano no ha precisado en qué fecha decidió la excarcelación de Vásquez, cuyo caso ha visibilizado la situación de las mujeres —sobre todo de las más pobres y vulnerables— en El Salvador. De hecho, hace apenas dos meses, un tribunal de San Salvador ratificó la pena de 30 años de prisión que había dictado en 2008. Sin embargo, en el fallo que dispone su liberación, la CSJ determina de manera unánime que “existen razones poderosas de justicia, equidad y de índole jurídicas que justifican favorecerla con la gracia de la conmutación”. La resolución del juzgado de San Salvador que cumplió con la orden de liberar a Vásquez, indicó también que la Corte consideró que "la prueba científica no permite determinar ninguna acción voluntaria que condujera a la muerte de la criatura que estaba gestando".


El caso de Vásquez, que ha argumentado que sufrió una emergencia obstétrica no atendida y que su juicio, que asistieron activistas y expertos en todo el mundo, estuvo además plagado de irregularidades y ha suscitado una enorme atención internacional. A su última vista asistieron un buen número de ONG y activistas globales que han exigido a El Salvador que revise su legislación sobre el aborto. También la ONU ha reclamado en múltiples ocasiones al Gobierno salvadoreño que modifique la normativa que prevé penas de entre ocho y 50 años de cárcel cuando, como en el caso de Vásquez, se considera homicidio agravado. O al menos que, mientras se abre el debate de la reforma, aplique una moratoria a las penas, como pidió hace unos días la relatora especial sobre ejecuciones extrajudiciales de la ONU, Agnes Callamard, que ha alertado de que genera muertes arbitrarias atribuibles al Estado.


Con esa presión internacional de fondo y algunos casos similares al de Vásquez, han hecho que el gobernante Frente Farabundo Martí abra el debate sobre la legislación. En octubre de 2016, propuso al Congreso la despenalización del aborto en los casos de violación, riesgo de muerte de la mujer o inviabilidad fetal. Mientras, la oposición ha pedido incrementar las penas hasta los 50 años de prisión.


"Continuaremos luchando por la revisión de las 30 mujeres encarceladas por las mismas causas”, ha afirmado Morena Herrera, histórica del movimiento feminista americano y una de las líderes de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, que ha acompañado a Vásquez desde hace años. "La conmutación de la pena de Teodora es importante porque le permite regresar a su familia; sin embargo, no es suficiente porque no reconoce su inocencia. Es por ello que se realizarán acciones judiciales para demostrar que no cometió ningún delito y se le concedan medidas de reparación para su reinserción en la sociedad”, avisa.


Como El Salvador, otros países como Nicaragua, Honduras, Haití, Surinam, Andorra y Malta prohíben el aborto en todos los casos. Un veto total que, según distintos estudios, no solo no reduce el número de interrupciones del embarazo sino que las mueve a la clandestinidad y las hace más inseguras; un enorme riesgo de salud pública que provoca cada año miles de muertes.

 

San Salvador / Madrid 15 FEB 2018 - 18:10 COT

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Software Libre contra software privativo: batalla global

Desde que en 1991 Linus Torvalds empezara a trabajar en lo que más tarde sería Linux, la lucha entre los softwares libres y los softwares de pago ha alcanzado proporciones nunca imaginadas.

Para muchos escuchar los nombres de Linus Torvalds o Richard Stallman no significa mucho, pero los que conocen un poco de la historia de Internet y la mayoría de los programas utilizados por los usuarios del mundo, saben que esos nombres están estrechamente ligados a Linux y el Proyecto GNU, estandartes del software libre y el código abierto.


Hoy todavía la Microsoft es el gran monopolio en cuanto a software, pero ya con la adopción del software libre por numerosas empresas fabricantes de PC, muchas computadoras se venden con distribuciones GNU/Linux pre-instaladas. Ahora se ve que el GNU/Linux ha comenzado a tomar su lugar en el vasto mercado de las computadoras de escritorio y amenaza con desplazar al rey Bill Gates y su reino.


Muchas son las iniciativas que toman los amantes y desarrolladores de software libres para difundir su uso; una de ellas es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL), que figura como el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Esta iniciativa se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer al público en general su filosofía, alcances, avances y desarrollo y ya este año cuenta con presencia en más de 200 ciudades del subcontinente.


Para tal fin, las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad o localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala, de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.


Los softwares libres representan una ventaja enorme para los usuarios finales porque no tienen que pagar las licencias de los programas que usan. Existen muchísimas aplicaciones gratis, de código abierto y con gran calidad a disposición de los usuarios particulares y de empresas y para Cuba la implementación masiva de estos softwares aportaría muchos beneficios.


Algunos usuarios, quizás por desconocimiento, afirman que no existen softwares libres funcionales para todas las finalidades que pudiera desear el usuario. Pero la realidad es diferente. Hay muchos programas libres y de código abierto con excelentes prestaciones, similares a los que ofrece Microsft Office, pero simplemente son desconocidos para muchas personas. Tienen gran calidad y no precisan de grandes conocimiento técnicos ni prestaciones de las PC. No tienes que preocuparte por las licencias y puedes estar seguro de no estar usando programas pirateados.


En Cuba en estos momentos existen importantes iniciativas encaminadas a la implementación a gran escala de software libres, donde se destacan la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y su Facultad 10, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) y los Joven Club, que actualmente instalan laboratorios con estas tecnologías e imparten curso a la población interesada.


Los softwares libres en Cuba tienen una buena perspectiva. Es muy importante el trabajo que se hace en los Joven Club y en el MIC en cuanto a la migración al software libre, pero donde más avances se ven es la UCI: allí se trabaja con estos programas y además se crean otros libres también. Ya podemos ver sus resultados con el lanzamiento del NOVA, que es un sistema operativo completamente creado en Cuba.
La gran batalla que se vive en el mundo entre los softwares libres y los de pago está teniendo ahora nuevas escaramuzas. Ya es noticia vieja la derrota de la Encarta frente a Wikipedia y asimismo se ve como muchos sistemas operativos y aplicaciones libre gana cada día terreno frente a los productos de la Microsoft, que ve ya las grietas en su resquebrajado imperio.
Artículo publicado originalmente en Perlavisión

Jueves, 12 Octubre 2017 06:06

Prófugos pero bendecidos

Prófugos pero bendecidos

Dos presos que almorzaban con Francisco en Bologna aprovecharon para fugarse. Ocurrió el 1º de octubre. Recién se supo ahora: los buscan en toda Italia.

 

La visita del papa Francisco a Bolonia quedará en el recuerdo por un hecho curioso que se conoció hoy, diez días después del paso del pontífice argentino por esa ciudad del norte de Italia. Dos reclusos de origen napolitano se fugaron durante el almuerzo que el Papa compartía con los reclusos.


Ocurrió en la basílica de Santo Petronio, en Bolonia, donde Jorge Bergoglio ofició misa. Un rato antes, compartió la mesa del almuerzo con veinte detenidos en la casa de Trabajo y Reclusión de Castelfranco Emilia, en Módena, donde se aloja a presos para la reinserción social. Allí drogadictos en recuperación y detenidos considerados socialmente peligrosos. A ese segundo grupo pertenecían los evadidos.


¿Cómo se produjo el escape? Al parecer, aprovecharon un descuido de los guardias mientras compartían el almuerzo con el jefe de la Iglesia Católica. Los reos aprovecharon su condición de un régimen de encarcelamiento abierto en la cárcel de Módena, de donde los llevaron a Bolonia para el encuentro con el Papa.


Según se informó, los detenidos tienen informes negativos en su estadía en la cárcel y cuando los guardias se percataron de su ausencia, no informaron a Francisco ni alteraron la agenda de la visita papal. Habían llegado a Bolonia junto a un capellán, varios voluntarios de una parroquia y un pequeño grupo de guardias.


Bergoglio se fue al estadio de la ciudad, donde cerró la visita a Bolonia con un encuentro ante 40 mil personas. Mientras, y con sigilo, comenzaba la búsqueda de los fugitivos: son buscados por la Policía, que ayer se presentó en la Curia, en Vía Altabella, para pedir información a la jerarquía eclesiástica. Ayer, la policía se presentó ante la curia de Bolonia para pedir información.


No es la primera vez que Bergoglio acostumbra reunirse con presos. De hecho, no es el primer pontífice en hacerlo: ya lo había hecho Juan XXIII, el Papa del Concilio Vaticano II. Desde Roma, se informó que Francisco seguirá teniendo este tipo de actividades.


El Vaticano informó que el papa Francisco presta una atención especial a la situación de los presos, y acostumbra a reunirse con grupos de reos durante sus viajes dentro y fuera de Italia. Y que a pesar de este hecho, no dejará de hacerlo.

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Walter Benjamin. La narración como artesanía de la comunicación

Walter Benjamin Schönflies, nació en Berlín el 15 de julio de 1892 y murió en Portbou en septiembre de 1940 (probablemente el 26 o 27 de ese mes). ¿Suicidio, sobredosis involuntaria de morfina, asesinato? Su muerte sigue siendo un misterio, como lo es el contenido de la famosa maleta con la que cruzaba los Pirineos. ¿Tendría el manuscrito de Tesis sobre la historia...? Tal vez nunca lo sepamos, pero podemos arriesgar que esa valija llevaba parte de los sueños del pensamiento utópico y adelantado a su tiempo de un autor necesario y actual, de un narrador excepcional.


Tan adelantado, certero y crítico que en El narrador (1936) ya observaba que “Con el dominio de la burguesía –uno de cuyos mejores instrumentos en el alto capitalismo es sin duda la prensa–, surge una forma de comunicación la cual, por más remoto que sea su origen, nunca había influido de manera tan determinante sobre la forma épica como tal. Pero ahora lo hace claramente. Y así queda claro que esta nueva forma de comunicación no es menos ajena a la narración que a la propia novela, siendo más peligrosa para la primera mientras provoca la crisis de la segunda. Esta nueva forma de comunicación es lo que se llama información.”


Si tuviéramos que elegir entre los grandes pensadores de la historia, Benjamin estaría entre los más destacados. Socio “rebelde” de la Escuela de Fráncfort, la obra del filósofo alemán supera su figura, que influye en gran parte de la teoría crítica del siglo XX en adelante. En su pensamiento, las preguntas son una parte fundamental en la búsqueda de una explicación para intentar comprender el mundo, cuestionarse la existencia y su presencia en él.


En su obra, la narración ocupa un lugar destacado. Una manera de contar para dejar constancia, para que no se acabe el arte de relatar. Dicen que el poder de su palabra viene de los cuentos que su madre, Pauline Schönflies, le leía de pequeño. De ahí su trabajo sobre el poder de la narración y de la palabra sobre el cuerpo.
Narrar frente a novelar, la existencia colectiva contada al mundo frente al punto de vista de la privacidad. Benjamin no escribió novelas, compuso narraciones. “El narrador pertenece al grupo que forman los maestros y los sabios”, decía.


Para él, “La experiencia que se transmite de boca en boca es la fuente de la que se han servido todos los narradores. Y los grandes de entre los que registraron historias por escrito, son aquellos que menos se apartan en sus textos, del contar de los numerosos narradores anónimos.”


En la emisión “El Berlín demoníaco”, al aire por Radio Berlín el 25 de febrero de 1930, Benjamin se preguntaba ¿por qué escribe un autor? Y se respondía “Por mil motivos. Porque le gusta imaginar cosas: o porque esas ideas o imágenes se adueñan de tal modo de él, que solo puede descansar cuando las ha dejado escritas; o porque le mortifican ciertas cuestiones y dudas para las que encuentra alguna solución en los destinas de personas imaginarias: o simplemente porque ha aprendido a escribir; o bien, y este es desgraciadamente un caso muy frecuente, porque no ha aprendido nada en absoluto.”


En ese mismo programa radial, se cuestionaba sobre el para qué escribía Hoffmann, autor prusiano de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Y contestaba asumiendo que tal vez no tuviera una finalidad consciente, pero que pretendía “ofrecer una fisiognómica: mostrar que su Berlín prosaico, sobrio, instruido y sensato está plagado de cosas excitantes para un narrador –no solo en sus rincones medievales y en sus calles solitarias y casas deshabitadas, sino también en sus ocupados habitantes de todas las clases sociales y todos los barrios-, que solo pueden detectarse a fuerza de observación.”


Observar la realidad y narrarla, para hacer visibles las historias de las gentes del común, las que están en la plaza o en el parque, las que conforman esa otra realidad, tantas veces invisible, que nos rodea y en la que nos movemos.
En El narrador, escribe “El arte de narrar está acabado. Es

cada vez más raro encontrar a personas que resulten capaces de contar algo bien. Y es cada vez más habitual que la propuesta de contar historias cause embarazo entre los presentes. Como si nos hubieran arrancado una facultad que nos parecía inalienable [...]: la facultad concreta de intercambiarnos experiencias.”


Un día de septiembre del año 1940, Benjamin moría en el pueblo gerundense de Portbou. Tal vez se quitó la vida ante la imposibilidad de huir de la expansión del nazismo. Este año se cumplen ciento veinticinco años de su nacimiento y setenta y siete de su muerte, y no parece haber tenido, en mi opinión, la suficiente repercusión en los medios. Una lástima, porque Benjamin es probablemente, o al menos es mi impresión, el más destacado autor de la famosa escuela alemana de pensamiento crítico. Su obra aborda numerosas temáticas, y sobre todas ellas reflexiona y profundiza para intentar entenderlas, explicarlas y acercarlas a lo cotidiano.


Uno de los pocos recordatorios de los que he tenido conocimiento ha sido la exposición “La maleta de Walter Benjamin. Dispositivos migratorios”, que ha estado en Portbou, Madrid y Barcelona, y en la que se han reunido maletas creadas por diversos artistas a partir de la interpretación de cada uno de Tesis sobre la Historia.


Su bibliografía, todavía hoy, parece seguir dispersa y no ha sido bien catalogada. Sus trabajos abarcaron la crítica social y literaria, la traducción, el ensayo, la filosofía y la radio. Para Mariana Dimópulos, experta en la labor “dialéctica lenta” de Benjamin, sus obras son un carrusel. Afirma que para leer y entender al autor hay que hacer reconversiones de sus obras, para no quedarnos solamente con una de las múltiples facetas intelectuales que abordó en su vida, que fueron muchas y muy prolíficas para una vida tan corta.
La afición y profesión de Benjamin por el medio radiofónico es tal vez una de las menos conocida y difundida. Hace dos años, la editorial akal publicó Radio Benjamin, un texto traducido de la obra homónima en inglés del año 2014. Según la editora, los trabajos sobre la radio de Benjamin nunca se habían traducido al inglés, tampoco al castellano, por lo que esta obra recopila toda una serie de textos inéditos del autor.


Clasificada en cuatro secciones, Radio Benjamin nos presenta gran parte de las entre ochenta y noventa conferencias que escribió para este medio. Una primera sección recoge sus alocuciones radiales englobadas en “La hora de la juventud: historias radiofónicas para niños”; en la segunda se encuentran las “dos comedias radiofónicas para niños”; “charlas, comedias, diálogos y modos de audición” conforman la tercera, y cierra con un epígrafe que incluye sus “escritos sobre la radio no radiados.”


Para la editora, en las piezas para la radio la mirada de Benjamin “se detiene a menudo en rastros de desapariciones y vestigios de formas sociales obsoletas.” Mientras que para Adorno, los trabajos de Benjamin para la radio tienen algo que hace que “Bajo la mirada de sus palabras se transforma todo como si se hiciera radiactivo.”
En el “país de la voz”, el territorio de la radio , ese “marco para el espacio incierto y las fronteras invisibles de la transmisión radiofónica”, según Lecia Rosenthal, pide Benjamin que hay que “desentenderse de los aspectos materiales del cuerpo.”


Su producción son puros fragmentos, por la manera en que escribía y por lo disperso todavía hoy de su producción, concepto que él consideraba “el material más noble de la creación barroca”. En el Libro de los pasajes, obra publicada en 1983 en Alemania, se recogen algunas de esas fracciones, nobles pedazos de sus pasadizos intelectuales.
Pasajes se llama precisamente la obra escultórica que el artista israelí Dany Karavan construyó en la ciudad donde Benjamin falleció. Esta especie de museo instalado en PortBou es una joya de la arquitectura paisajística dedicada a la memoria del ensayista bávaro. Son una serie de escalones que se introducen como pedazos de vida en la tierra para terminar dando al mar. Una escalera de la que se entra y se sale como si fuera un laberinto de ideas y sentimientos. Como sus pasajes, que son su idea de la filosofía de la historia establecida de manera no definitiva, trozos unidos en libros como entradas y salidas.


Todo eso constituye, como lo recoge el Círculo de Bellas Artes (CBA) de Madrid en la web que le tiene dedicada, un verdadero atlas. Un mapa lleno de referencias y citas, esas que él mismo denominaba como “salteadores de caminos que irrumpen armados y despojan de su convicción al ocioso paseante.”


Según César Rendueles y Ana Useros, en las “instrucciones de uso” del libro Constelaciones, editado por el CBA con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Benjamin “se ha convertido en el intérprete privilegiado de las transformaciones más características de nuestra contemporaneidad: la mercantilización generalizada, las nuevas formas cognitivas, la crisis de la experiencia histórica tradicional o las propuestas estéticas en un contexto tecnológico avanzado.”


Si hay un representante de la historia crítica, esa que es analítica y que sirve como sustento intelectual para luchar contra la historia oficial, al margen de Marx, es Walter Benjamin. Su Tesis sobre la historia, nombrada inicialmente por su primer editor, Theodor W. Adorno, como Sobre el concepto de historia, es toda una apuesta por construir otro discurso, más reflexivo y crítico. En palabras del propio autor, confesadas por carta a su amiga Gretel Adorno, es, más que “un conjunto de tesis”, un puñado de ideas, “un manojo de hierbas juntado en paseos pensativos.”


Para Bolívar Echevarría, introductor de la versión de esa obra publicada por ediciones desde abajo, sus reflexiones “pertenecen a ese género escaso de los escritos de náufragos, borroneados para ser metidos en una botella y entregados al correo aleatorio del mar.”


Indignación frente a la derrota política, dolor histórico, indefensión, naufragio. Todo lo social que se vive en la antesala de la II Guerra Mundial es aplicable a Benjamin como sujeto, como ciudadano que ha cruzar sus propias fronteras para no caer en las manos del nazismo. Como le dedicó Brecht “adelantándote a los verdugos, has levantado la mano contra ti mismo (...) empujado finalmente a una frontera incruzable, has cruzado, me dicen, otra que sí es cruzable. Imperios se derrumban. Los jefes de pandilla se pasean como hombres de Estado. Los pueblos se han vuelto invisibles bajo sus armamentos. Así el futuro está en tinieblas, y débiles las fuerzas del bien. Tú veías todo esto cuando destruiste el cuerpo destinado a la tortura.”


Walter Benjamin, como Freire, es otro de los pensadores incómodos, cuyas reflexiones tienen hoy más pertinencia y actualidad frente al capitalismo excluyente y colonizador que expande el pensamiento único.

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Domingo, 02 Julio 2017 09:45

¡Nosotros somos la justicia!

¡Nosotros somos la justicia!

Cualquier desprevenido pensaría que los diplomáticos gringos han terminado por aprender, y con asombrosa rapidez, el proverbial santanderismo colombiano. Por lo menos es lo que se deduce de la carta que el Embajador asignado a nuestro país acaba de dirigir –con fecha del 7 de junio– al presidente de la sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, el Magistrado Eugenio Fernández Carlier. Del contenido de sus tres páginas, en áspero texto de mecanografía descuidada, puede concluirse lo siguiente: a su juicio, la decisión de otorgar la libertad al guerrillero de las Farc, Julio Enrique Lemos, el mismo que estaba siendo solicitado en extradición por una Corte de los Estados Unidos, acusado de secuestro de un “ciudadano americano”, entra en contradicción con el espíritu de la cooperación entre las dos naciones en materia de justicia. Allí, detrás de la infaltable expresión del “respeto a la soberanía” aparece un concepto, de veras preocupante: “Justicia Bilateral”.

 

Pero la rabia, que la misiva no trata de ocultar, se produjo, al parecer, por un hecho meramente circunstancial. El guerrillero había salido de su zona veredal y se había desplazado a Medellín para una cita médica. Fue allí donde lo capturaron, el 22 de febrero. La oportunidad, según dicen, la pintan calva. La Embajada de los Estados Unidos hace saber, el 20 de abril, la solicitud de extradición. En este punto no queda claro por qué se dice que la captura se hizo precisamente para extraditarlo. En todo caso, resulta que el 31 de mayo la Corte decide ordenar su libertad. En pocas palabras: ¡ya lo tenían en sus manos y se lo arrebatan! Curiosamente, en la carta se dedica un largo párrafo a demostrar la ilegalidad del permiso otorgado al guerrillero para concurrir a la cita médica. ¡El colmo de la incoherencia si se tiene en cuenta que fue este desplazamiento el que permitió su captura!

 

La única explicación de esta incoherencia consiste en que, como lo sabe todo abogado, con tal de alcanzar el objetivo buscado, cualquier irregularidad o falta en el procedimiento que se detecte es más útil que cualquier argumentación razonable. Y el señor Whitaker parece engolosinado con las lecciones aprendidas. En la carta no ahorra disquisiciones jurídicas y argucias de procedimiento de fastidioso estilo. De entrada sorprende la carga de adjetivos, indigna de la cultura anglosajona, que utiliza para calificar el delito del que se acusa al guerrillero. Despiadado e inhumano, sumamente violento y criminal, vil y cruel. Sin duda para reforzar la idea de que semejantes delitos están excluidos, en el proceso y los acuerdos de paz, de cualquier tratamiento especial y en particular de la exención de extradición. Y para abundar en razones desliza una sospecha que presenta como si fuese algo comprobado: al parecer el secuestro habría sido cometido para “beneficio personal”.


A propósito del acuerdo de paz, que dice apoyar y sobre el que se atreve a sentar doctrina, introduce una afirmación también preocupante: “Uno de los principios centrales de ese proceso es poder alcanzar una paz estable y duradera a través de la justicia”. La misma filosofía de “sometimiento a la justicia” que, según se dijo, se aplicó a los paramilitares.

 

No conocemos de una respuesta formal de parte de la Corte Suprema de Justicia. Solamente algunas alusiones del presidente Santos en su acostumbrado estilo sibilino. Sin embargo, sospechamos que sería muy sencillo intentarlo. Lo cierto es que al señor Lemos tendrían que argumentarle debidamente los cargos que le pudieran imputar tanto en Colombia como en los Estados Unidos, y para ello existe precisamente el procedimiento que lleva a la jurisdicción especial; sólo así podría definirse si se encuentra incurso en delitos de lesa humanidad que autorizarían la extradición. Más aún si se tiene en cuenta que no pocas veces se han extraditado inocentes, incluso por la simple confusión de un homónimo. Entre tanto, el señor puede permanecer en la misma condición que el resto de guerrilleros pues las órdenes de captura están suspendidas. Es lo que simplemente hizo la Corte.

 

No obstante, lo que hay en la carta, detrás de tan frondosa enredadera jurídica, no es más que una arrogante notificación, una escueta advertencia. No importa el enorme y barroco edificio jurídico para la paz que tan acuciosamente se propusieron hacer los colombianos, lo cierto es que el Tratado de extradición tiene primacía y las solicitudes que se hagan deben ser atendidas antes de cualquier otro procedimiento. Y esto, en relación con el proceso de paz, sugiere nuevas y particulares inquietudes. Cuando hace nueve años, el 13 de mayo de 2008, fueron extraditados por el delito de narcotráfico catorce jefes paramilitares que habían llegado a un arreglo judicial en Colombia, muchos sugirieron que el gobierno de entonces trataba con ello de evitar ser salpicado con sus posibles delaciones; no obstante, aunque tal explicación era plausible, había otro interrogante que casi nadie formuló con claridad: ¿hasta dónde llega la presión del gobierno de los Estados Unidos? La carta que comentamos nos recuerda, por lo menos, que su capacidad de intimidación es notable. Como para que se tome en serio va con copia al Presidente de la República y seis altos funcionarios más.

 

La conminación –y aquí sí que cabe el término en todo su rigor– no podía ser más clara: “Finalmente, informo a la Corte que mi gobierno continuará persiguiendo (sic) este caso para asegurar que todos los mecanismos legales que tenemos disponibles sean aplicados, con el objetivo de asegurarnos que Lemos enfrente la justicia en Estados Unidos por los graves delitos de los cuales está acusado”.

 

Tomado de:

Edición N°236, junio 20 - julio 20 de 2017

Publicado enColombia
Viernes, 23 Junio 2017 15:53

¡Nosotros somos la justicia!

Cualquier desprevenido pensaría que los diplomáticos gringos han terminado por aprender, y con asombrosa rapidez, el proverbial santanderismo colombiano. Por lo menos es lo que se deduce de la carta que el Embajador asignado a nuestro país acaba de dirigir –con fecha del 7 de junio– al presidente de la sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, el Magistrado Eugenio Fernández Carlier. Del contenido de sus tres páginas, en áspero texto de mecanografía descuidada, puede concluirse lo siguiente: a su juicio, la decisión de otorgar la libertad al guerrillero de las Farc, Julio Enrique Lemos, el mismo que estaba siendo solicitado en extradición por una Corte de los Estados Unidos, acusado de secuestro de un “ciudadano americano”, entra en contradicción con el espíritu de la cooperación entre las dos naciones en materia de justicia. Allí, detrás de la infaltable expresión del “respeto a la soberanía” aparece un concepto, de veras preocupante: “Justicia Bilateral”.

 

Pero la rabia, que la misiva no trata de ocultar, se produjo, al parecer, por un hecho meramente circunstancial. El guerrillero había salido de su zona veredal y se había desplazado a Medellín para una cita médica. Fue allí donde lo capturaron, el 22 de febrero. La oportunidad, según dicen, la pintan calva. La Embajada de los Estados Unidos hace saber, el 20 de abril, la solicitud de extradición. En este punto no queda claro por qué se dice que la captura se hizo precisamente para extraditarlo. En todo caso, resulta que el 31 de mayo la Corte decide ordenar su libertad. En pocas palabras: ¡ya lo tenían en sus manos y se lo arrebatan! Curiosamente, en la carta se dedica un largo párrafo a demostrar la ilegalidad del permiso otorgado al guerrillero para concurrir a la cita médica. ¡El colmo de la incoherencia si se tiene en cuenta que fue este desplazamiento el que permitió su captura!

 

La única explicación de esta incoherencia consiste en que, como lo sabe todo abogado, con tal de alcanzar el objetivo buscado, cualquier irregularidad o falta en el procedimiento que se detecte es más útil que cualquier argumentación razonable. Y el señor Whitaker parece engolosinado con las lecciones aprendidas. En la carta no ahorra disquisiciones jurídicas y argucias de procedimiento de fastidioso estilo. De entrada sorprende la carga de adjetivos, indigna de la cultura anglosajona, que utiliza para calificar el delito del que se acusa al guerrillero. Despiadado e inhumano, sumamente violento y criminal, vil y cruel. Sin duda para reforzar la idea de que semejantes delitos están excluidos, en el proceso y los acuerdos de paz, de cualquier tratamiento especial y en particular de la exención de extradición. Y para abundar en razones desliza una sospecha que presenta como si fuese algo comprobado: al parecer el secuestro habría sido cometido para “beneficio personal”.
A propósito del acuerdo de paz, que dice apoyar y sobre el que se atreve a sentar doctrina, introduce una afirmación también preocupante: “Uno de los principios centrales de ese proceso es poder alcanzar una paz estable y duradera a través de la justicia”. La misma filosofía de “sometimiento a la justicia” que, según se dijo, se aplicó a los paramilitares.

 

No conocemos de una respuesta formal de parte de la Corte Suprema de Justicia. Solamente algunas alusiones del presidente Santos en su acostumbrado estilo sibilino. Sin embargo, sospechamos que sería muy sencillo intentarlo. Lo cierto es que al señor Lemos tendrían que argumentarle debidamente los cargos que le pudieran imputar tanto en Colombia como en los Estados Unidos, y para ello existe precisamente el procedimiento que lleva a la jurisdicción especial; sólo así podría definirse si se encuentra incurso en delitos de lesa humanidad que autorizarían la extradición. Más aún si se tiene en cuenta que no pocas veces se han extraditado inocentes, incluso por la simple confusión de un homónimo. Entre tanto, el señor puede permanecer en la misma condición que el resto de guerrilleros pues las órdenes de captura están suspendidas. Es lo que simplemente hizo la Corte.

 

No obstante, lo que hay en la carta, detrás de tan frondosa enredadera jurídica, no es más que una arrogante notificación, una escueta advertencia. No importa el enorme y barroco edificio jurídico para la paz que tan acuciosamente se propusieron hacer los colombianos, lo cierto es que el Tratado de extradición tiene primacía y las solicitudes que se hagan deben ser atendidas antes de cualquier otro procedimiento. Y esto, en relación con el proceso de paz, sugiere nuevas y particulares inquietudes. Cuando hace nueve años, el 13 de mayo de 2008, fueron extraditados por el delito de narcotráfico catorce jefes paramilitares que habían llegado a un arreglo judicial en Colombia, muchos sugirieron que el gobierno de entonces trataba con ello de evitar ser salpicado con sus posibles delaciones; no obstante, aunque tal explicación era plausible, había otro interrogante que casi nadie formuló con claridad: ¿hasta dónde llega la presión del gobierno de los Estados Unidos? La carta que comentamos nos recuerda, por lo menos, que su capacidad de intimidación es notable. Como para que se tome en serio va con copia al Presidente de la República y seis altos funcionarios más.

 

La conminación –y aquí sí que cabe el término en todo su rigor– no podía ser más clara: “Finalmente, informo a la Corte que mi gobierno continuará persiguiendo (sic) este caso para asegurar que todos los mecanismos legales que tenemos disponibles sean aplicados, con el objetivo de asegurarnos que Lemos enfrente la justicia en Estados Unidos por los graves delitos de los cuales está acusado”.

Publicado enEdición Nº236
Suecia cerró su investigación de Assange

Agradeció a Ecuador y a Naciones Unidas su apoyo, aunque señaló que el Reino Unido sigue amenazando con detenerlo si abandona la embajada. “Eso no es sostenible”, aseguró, e insistió en su derecho al asilo político.

 

La máxima fiscal de Suecia anunció ayer el cierre de una investigación contra Julian Assange por denuncias de violación, siete años después de su inicio y a casi cinco de que el fundador de WikiLeaks se refugiara en la embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición al país nórdico.


Desde el balcón de la embajada Assange afirmó ayer que la decisión es una “importante victoria”. Sin embargo, señaló que era víctima de una terrible injusticia. El australiano, de 45 años, recordó que estuvo cinco años recluido en la embajada. “Detenido durante siete años sin cargos mientras mis hijos crecían y mi nombre se difamaba. No perdono ni olvido”, afirmó, dijo. “Eso no es algo que se espera de un Estado civilizado”, añadió y agradeció a Ecuador y a Naciones Unidas su apoyo, aunque señaló que el Reino Unido lo sigue amenazando con detenerlo si abandona la embajada. “Eso no es sostenible”, aseguró, e insistió en su derecho al asilo político.

 


Posteriormente, dijo que si bien celebraba la decisión de la fiscalía sueca como una victoria tenía en claro que la guerra acaba de comenzar. El periodista sostuvo: “El Reino Unido aseguró que me arrestará de todas formas, y Estados Unidos, la CIA y el fiscal general estadounidense han dejado claro que tanto yo como otros miembros de WikiLeaks no tenemos derechos y que nuestra detención es una prioridad”. El australiano también se congratuló por la victoria de la ex soldado estadounidense Chelsea Manning, quien salió de prisión después de siete años privada de libertad, y dio gracias a Ecuador y a su gente por haber estado a su lado soportando una presión asfixiante.


El principal temor de Assange era que de Suecia fuera extraditado a Estados Unidos, donde podría ser condenado por las revelaciones que hizo su plataforma WikiLeaks sobre las guerras de Afganistán e Irak. Así y todo, Assange aún no es hombre libre. La policía de Londres, Scotland Yard, aclaró que si abandona la embajada de Ecuador será arrestado. “Los agentes siguen obligados a ejecutar la orden de detención pese a la decisión sueca”, indicó Scotland Yard en un comunicado, porque el australiano sigue acusado de un delito mucho menos grave que la violación. Si bien no aclaró a qué hecho se refiere, el canal británico Sky News informó que se trataría de una violación de las condiciones de libertad bajo fianza que había obtenido el australiano en el 2012.


El gobierno británico, en tanto, evitó comentar sobre especulaciones según las cuales Estados Unidos podría haber pedido ya la extradición de Assange. “De acuerdo con sus políticas y prácticas de larga data, el Reino Unido no confirmará ni negará si se hizo o recibió un pedido de extradición hasta que se haya hecho un arresto en relación con ese pedido”, indicó en un comunicado. Preguntada durante un acto de campaña sobre Assange, la primera ministra británica, Theresa May, dijo ayer que el gobierno examina cada pedido de extradición caso por caso.


La fiscal Marianne Ny anunció en Estocolmo que su institución suspendía la investigación. “La decisión que se tomó hoy no tiene nada que ver con posibles acciones del gobierno estadounidense”, indicó Ny. En abril, los medios estadounidenses informaron que las autoridades del país preparaban una acusación contra Assange por haber publicado documentos explosivos sobre las guerras de Irak y de Afganistán. Por su parte, la fiscalía sueca no descartó que en el futuro se pueda reanudar la investigación si Assange pisa Suecia por voluntad propia antes de que prescriba el caso en agosto del 2020. Las acusaciones por violación datan del 2010. Ny no considera aclarados los cargos en su contra. “No hemos tomado la decisión de no seguir con las investigaciones porque hayamos analizado todas las pruebas en este caso, sino porque no vemos posibilidades de seguir adelante con las investigaciones”, dijo. “No hacemos ninguna apreciación sobre la culpabilidad”.


A su vez, el gobierno de Ecuador celebró la decisión de la fiscal sueca pero pidió a Reino Unido un salvoconducto para que Assange pueda viajar a Ecuador. “A consecuencia de esta decisión, la orden de detención europea que pesaba contra Julian Assange ya no está en vigor. El gobierno del Ecuador solicita a las autoridades del Reino Unido la concesión del salvoconducto que permita al ciudadano australiano disfrutar su asilo en el Ecuador”, advierte un comunicado de la Cancillería, entregado antes de una rueda de prensa del canciller, Guillaume Long.


El gobierno ecuatoriano reiteró la vigencia del asilo concedido a Assange en agosto del 2012 y reafirmó que la protección del Estado ecuatoriano subsistirá mientras concurran las circunstancias que motivaron la concesión de dicho asilo, en particular el temor de sufrir reales y potenciales actos de persecución política.


El abogado sueco de Assange, Per E. Samuelson, consideró la decisión de la fiscalía sueca una victoria. “Hemos ganado”, declaró a la radio sueca. “Es una victoria total para Julian Assange. Él está feliz y aliviado, como es natural.” Sin embargo, dijo que no sabía si Assange iba a abandonar la embajada para viajar a Ecuador. El propio Assange colgó en la red social Twitter una foto en la que se lo ve exultante. La prensa se reunió frente a la embajada, ubicada junto a los históricos almacenes Harrods. También se veía presencia policial.


Sus abogados habían solicitado una y otra vez el levantamiento de la orden de arresto. Después de muchas idas y vueltas, los fiscales suecos lo interrogaron en la embajada hace medio año. Por su parte, Elisabeth Massi Fritz, una abogada sueca que representa a la víctima de la presunta violación de Assange, señaló que era “un escándalo que un presunto violador pueda evitar la Justicia y un juicio ante un tribunal”. La mujer dijo que su cliente estaba conmocionada y que no había cambiado su opinión de que Assange la violó.


El periodista es uno de los principales fundadores de WikiLeaks, una plataforma creada para revelar casos de falta de ética en los comportamientos de gobiernos y empresas. Para sus críticos, el australiano no solamente es un personaje extravagante y egocéntrico, sino que con la publicación de informaciones clasificadas pone en peligro la vida de otros. La plataforma se hizo famosa, entre otras cosas, por la filtración de cientos de miles de documentos explosivos sobre la guerra de Irak y de Afganistán. En ese caso la fuente de la información fue la soldado estadounidense Chelsea Manning.

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Arrestar a Julian Assange es "una prioridad" para EEUU


El fiscal general de los EEUU, Jeff Sessions, aseguró que están aunando todos los documentos posibles para meter en prisión al líder de Wikileaks
El abogado de Assange afirma que no ha recibido ninguna noticia del Deparamento de Justicia norteamericano

Jeff Sessions, el fiscal general de los EEUU dijo el jueves que arrestar a Julian Assange es ahora "una prioridad". Según recoge la CNN, las autoridades estadounidenses están preparando una pila de cargos contra Assange, que actualmente se encuentra encerrado en la embajada de Ecuador en Londres.


Sessions, durante la rueda de prensa que dio el jueves en El Paso, Texas, dijo que el gobierno de EEUU "intensificará sus esfuerzos sobre todas los cables". También lo calificó como "un asunto que ha ido más allá de lo que sé. Tenemos profesionales que llevan en el negocio de la seguridad de los EEUU muchos años y que están impresionados por la cantidad de cables, muchos de ellos muy serios".


Donald Trump, que en octubre del año pasado decía irónicamente que amaba a Wikileaks, ahora considera que su fundador debe ser arrestado: "Sí, es una prioridad. Ya hemos empezado a intensificar nuestros esfuerzos y cada vez que podamos hacer algo para encerrar a unas cuantas personas en la cárcel, lo haremos", continuaba el fiscal general Sessions durante la rueda de prensa.


Ninguna noticia


Por su parte, Barry Pollack, el abogado de Assange, le contaba a la CNN que de momento no han recibido ninguna noticia del Departamento de Justicia de los EEUU, "que no me han dicho nada de si han interpuesto algún cargo contra Assange". EEUU lleva investigando a WikiLeaks desde que los primeros cables salieron a la luz, en 2010.


Julian Assange lleva retenido desde 2013 en la embajada de Ecuador en Londres ya que la corte de distrito de Estocolmo le considera sospechoso de una violación. Ello no le impidió el pasado febrero filtrar un paquete de datos de la CIA ni conceder esta entrevista a eldiario.es en junio del año pasado.

 

21/04/2017 - 12:17h

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“En el aborto hay algo potente: rompe el control de la dominación masculina”

Doctora en antropología, Susana Rostagnol estudia desde hace años las prácticas y representaciones en torno al aborto voluntario, cómo éstas son el resultado de las relaciones de género y cómo actúan para modificar o perpetuar esos vínculos. Entre juezas de concepciones puras y objetores de conciencia, la académica no duda: el éxito será mantener el derecho conquistado.

 

Casi diez años después de terminar el trabajo de campo, Susana Rostagnol parió 285 páginas que celebran su implicancia como antropóloga feminista y describen cómo el aborto “condensa relaciones de poder que corresponden a la dominación masculina”.


Su nuevo libro1 –presentado a fines de marzo– repasa el extenso trabajo de campo que realizó entre 2003 y 2007 –es decir, mientras el aborto era ilegal– en policlínicas barriales y en el hospital Pereira Rossell2 en una coyuntura que conjugó debates parlamentarios, la ordenanza 369/04,3 el veto de Tabaré Vázquez en 2008 a los artículos que legalizaban el aborto en la ley 18.426 de defensa de la salud sexual y reproductiva, y se extiende hasta el presente, tras aprobarse la ley de interrupción voluntaria del embarazo (Ive) en 2012.


“Mi subjetividad estuvo en juego durante todo el proceso de investigación. Mi compromiso político y académico con el proyecto de transformación social, y con la legalización del aborto en especial, me encorsetaron más de una vez. Las utopías exigen certezas (el feminismo tiene su propia utopía); la academia exige dudas”, confiesa en la introducción de su libro.


En el líving de su casa, con muebles y cuadros en tonos pasteles y celestes, que huele a sándalo y vainilla, Rostagnol recibe a Brecha y afirma: “Me tuve que separar un poco (de médicos y usuarias de salud) para poder escribir el trabajo. Tuve como una especie de saturación del tema y ahora volví desde otro lugar, no ya a observar tanto la atención en policlínica o en consultorio, sino con nudos como la objeción de conciencia”, de la que hacen uso algunos ginecólogos para no habilitar abortos legales.


Su implicancia con el objeto de estudio incluyó acompañar a mujeres en sus procesos de aborto, “con sus desesperaciones o con sus miedos”. Acompañar “es estar ahí. Y aprendí mucho, sobre todo de acompañar a mujeres que estaban y están en contra del aborto, aun después de haber interrumpido su embarazo”.


“Yo me sentí interpelada en muchas cosas. Al principio le adjudicaba al aborto –antes de saber mucho de él– un momento de empoderamiento de las mujeres. Y después me di cuenta de que para muchas no lo era. Incluso era todo lo contrario. Cada aborto es único, no es algo generalizable. Para algunas es un trámite, para otras es algo más difícil. Ninguna lo va a utilizar como método anticonceptivo”.

VÍNCULOS.


El libro aborda distintas relaciones de género que se producen entre pacientes, entre ginecólogos y entre ginecólogos y pacientes, a partir de la experiencia del aborto voluntario.


Entre sus notas del diario de campo que llevó a lo largo de su observación participante, la académica anota: “Los ginecólogos reparan sólo en aspectos estrictamente físicos, ignoran secretos familiares (que pueda acarrear la mujer al decidir abortar). Nadie le preguntó cómo se sintió frente al producto de la expulsión”, ni por los dolores o sensaciones que manifestó tener una adolescente de 17 años que había utilizado 26 pastillas y esperaba ser atendida. “Rara vez preguntan (a las mujeres que están pasando por una situación de aborto) cómo se sienten”, escribe, y más adelante analiza: “Los discursos médicos no hacen referencia a una mujer titular de derechos cuando están hablando de una en situación de aborto”.


Estas anotaciones se dan más en el Pereira Rossell que en las policlínicas barriales, donde los equipos de salud interdisciplinarios (compuestos por médicos, psicólogas, trabajadoras sociales) conocen las trayectorias reproductivas de las usuarias y las historias de vida de ellas y de sus familias: “Allí las ginecólogas saben si la mujer tuvo episodios de violencia, saben qué vínculo tiene con su pareja, cuántos hijos tiene, cómo y dónde vive. Hay un compromiso con la gente, que no está en el Pereira porque la gente cambia todo el tiempo, es imposible sostener un vínculo de mayor confianza”, comenta Rostagnol en la charla. Además porque en la sala de espera de la policlínica conviven todas: la que está embarazada, la que va a controlarse, la que va a abortar.


Rostagnol anota en su diario que el ginecólogo le habla “amablemente” y que no ejerce el “habitus médico de manera autoritaria”, aunque le cuestiona a la paciente: “Escuchame, chiquita, ¿por qué no usaste condón?”. Recordando esta escena ella enfatiza que estas relaciones de poder médico-paciente “no sólo están atravesadas por relaciones de género, sino también de clase, e incluso de raza-etnia”, por lo que deben ser estudiadas desde la interseccionalidad.


A esto le suma: “Hay que ver ciertos actos de subordinación como estrategias de resistencia, desde una aparente subordinación de las mujeres hacia los ginecólogos. Por ejemplo cuando una le dice a su médico: ‘Sí, sí, voy a hacer tal cosa’, y luego no lo hace y opta por tomar sus propias decisiones. En un primer momento puede leerse como un acto de subordinación porque no se sienten con fuerza como para responder, pero a la vez es un ejercicio de resistencia: no hago lo que me dicen, hago lo que yo quiero, pero no me enfrento”.


A la vez, durante sus observaciones en la sala de espera para recibir asesoramiento pre y pos aborto, destaca que se producía una suerte decommunitas: una comunidad entre esas mujeres. “Las veías como si fueran amigas de toda la vida, aunque después no se vieran más. El estar compartiendo una experiencia fuerte las unía”, dice. En su diario pone en valor esta capacidad de tejer redes, compartir sabidurías y “desdramatizar el momento vital que están atravesando”, a través de charlas, de compartir sus experiencias de aborto y sobre el uso del misoprostol que comenzaba a extenderse –e incluso a venderse clandestinamente en esas salas de espera.


Recordando sus observaciones a los ginecólogos, Rostagnol describe cómo operan las jerarquías en sus relaciones de poder: “Haciendo este trabajo tuve la impresión de que la medicina como profesión, convertirte en médico, es de una jerarquía súper estricta, similar a la de un régimen militar. El residente de primer año es el escalón más bajo, no puede tomar ninguna decisión, y la obediencia la cumple sin cuestionar. Está muy claro que quien ocupa el puesto más alto en el escalafón es quien está lidiando con vidas, no puede hacer ensayo y error. No sé si se podría hacer de otra manera, pero el tema es que es así”.


En tanto se sigue viendo el cuerpo de la mujer como “cuerpo de madre”, existe un “control patrimonial de los cuerpos”, dice la antropóloga uruguaya, retomando a Giulia Tamayo, y explica: “Patrimonial en el sentido patriarcal, pero también como cosa que tiene un valor. El cuerpo como patrimonio del macho”.

RIESGO DE QUÉ.


Rostagnol analiza el modelo de reducción de riesgos y daños implementado en nuestro país por Iniciativas Sanitarias, y critica que éste parta de la base de que el aborto es algo riesgoso para la salud.“Es tomar la parte por el todo, dejando al aborto como una cuestión epidemiológica, bajo el control ginecológico”, que lo vuelve “un acto de medicalización de la reproducción y del cuerpo de la mujer”. Un ejemplo del control patrimonial del cuerpo que “no promueve la libertad ni la expansión del derecho de la mujer como sujeto moral capaz de tomar sus propias decisiones”.


Abordarlo epidemiológicamente es otra estrategia del “biopoder sobre el cuerpo de las mujeres”, de “control de la población”, afirma, y no duda en calificar a la ginecología como una disciplina masculina, en su lógica y en su estatus, “independientemente del sexo” de la persona que ejerza la profesión: “La voz ginecológica es masculina”. Así como hay ginecólogas y ginecólogos que generan empatía con las mujeres, hay otros y otras que ejercen mucho control y dominación sobre las usuarias, “más del que ellos creen”.


“Muchas veces, hablando con ginecólogos fuera del consultorio, ellos te cuentan cómo están empoderando a las mujeres, pero luego los ves en acción y no lo hacen. Tienen sus mejores intenciones, pensando que las están respetando, y no: les están ordenando hacer algo; pero todos decimos que actuamos de una manera y a veces lo hacemos al revés. No son hipócritas ni están mintiendo. Somos gente contradictoria. También es cierto que en estos vínculos, que son de a dos, muchas veces las usuarias van esperando que les digan qué hacer. No van esperando tener una relación horizontal, donde ellas van a decidir qué hacer. E incluso se infantilizan porque no obedecieron a lo que el médico les indicó. Es un vínculo complicado que hay que deconstruir”, señala.


En todos estos años de debate, la discusión sobre el aborto ha quedado cada vez más vinculada a lo legislativo, a lo legal y a modelos de políticas públicas de salud sexual y reproductiva como “formas de controlar y normalizar” los cuerpos de las mujeres, en detrimento de considerar sus decisiones reproductivas.


El aborto voluntario “rompe el control de la dominación masculina”, evidencia una práctica sexual y, a nivel individual, supone una“subversión” de la mujer contra el control patrimonial que el biopoder ejerce sobre ella. “Acá hay algo muy potente –dice la antropóloga–: la mujer que aborta está decidiendo no ser madre, no cumplir con ese mandato, con ese atributo social asignado, no se subordina a ese supuesto destino de las mujeres de ser las reproductoras, se deslinda de eso y muestra que la vida de nadie se resume en ser madre.”


Sin embargo, ella sabe que aunque ahora abortar puede ser una decisión “más libre”, sigue habiendo distintos grados de aceptación respecto del aborto, en especial si es voluntario. “Todavía cuesta aceptar, e incluso entre nosotras nos cuesta escuchar, cuando una mujer manifiesta que no quiere ser madre. Otra cosa es si esgrime razones económicas, coyunturales, familiares, por las que en ese momento no puede llevar adelante un embarazo no esperado”.

CONDENADO, TOLERADO, NEGADO.


En Uruguay el aborto “siempre tuvo condena, tolerancia y negación”, afirma el trabajo de Rostagnol. “Yo creo que la condena empezó a acabar desde los años noventa. Antes de la dictadura creo que era otra cosa, pero no conozco bien; creo que había más libertad, por algunos cuentos y relatos. Pero sí podemos decir que hasta fines del siglo pasado el aborto era una acción socialmente condenada e individualmente tolerada. Y la manera de compatibilizar la condena social y la tolerancia individual era negando el hecho. A mí me parece que la ordenanza 369 cumple un papel fundamental, casi mayor que la ley de la Ive, en el sentido de que permitió que se hablara del aborto sin temor a represalias legales. Con la ordenanza el aborto toma estado público y se asegura que los médicos puedan guardar el secreto profesional. A esto se le suma, tiempo después, la denuncia de un médico a una paciente y se arma una movida de juntar firmas y apoyar a esta mujer”.

POS LEY, POS CRUCIFIXIÓN.

Según Rostagnol, cumplir con la ley 18.987“casi que parece una carrera de obstáculos”. “Se puede hacer, pero no es fácil, porque sigue habiendo dificultad para acceder a los servicios de interrupción voluntaria del embarazo, hay dificultades para que el equipo interdisciplinario se reúna y atienda de manera simultánea a la mujer que quiere abortar, hay altos porcentajes de objetores de conciencia en varios departamentos del país”, enumera.


“Antes –estoy pensando en las mujeres del Interior– quizás sabían de alguna clínica clandestina y se venían hasta Montevideo para abortar, porque no querían que alguien se enterase. Se me ocurre que ahora, como la práctica sigue estigmatizada, muchas mujeres no van tampoco a su lugar más cercano a hacerse un aborto (legal, en el sistema de salud), porque no quieren que su entorno lo sepa, entonces se hacen un aborto clandestino”, opina.
Ante los altos porcentajes de objetores de conciencia detectados en varios departamentos del país, en ciudades como Salto o Young, donde llegan al 100 por ciento de los ginecólogos,4 Rostagol subraya: “La mujer tiene el derecho legal y moral de hacerse un aborto. La objeción de conciencia en sí misma no es un derecho sino una práctica para resguardar su pensamiento o sus creencias. Cabe decir que si todos los médicos dijeran que objetan, estarían invalidando la ley y, por lo tanto, no estarían cumpliendo con el acceso a la salud”.


“El médico es un servidor público que tiene que bregar por hacer cumplir una ley sobre el derecho a la salud. En un caso extremo, es una desobediencia civil porque no está cumpliendo con su ejercicio como servidor público, y está negándole a una ciudadana su derecho a su cuerpo, a su decisión, a su libertad..., le está negando su libertad. Los médicos deben saber que (atender a una mujer que aborta) es parte de su trabajo, y que si no (quieren hacerlo) deberían cambiar de trabajo. Es un nudo. A veces se malentiende el uso de la objeción de conciencia por parte de los objetores.”


Sobre el presente, la antropóloga concluye: “Estamos en un momento bastante complicado. Los grupos neoconservadores antiderechos están teniendo más fuerza a nivel global. Esperemos ir a más, recuperando el aborto como un derecho de las mujeres, no sólo como un tema de salud pública, pero lo poco que tenemos en derechos reproductivos es tan frágil, que mantener lo alcanzado en estos años es un éxito en este momento. Alcanza con ver lo que ocurrió en Mercedes (véase “Amparo contra una ley”, Brecha, 03-III-17) con una jueza que dio lugar a un recurso de amparo al supuesto progenitor para impedir la interrupción legal de un embarazo y que hablaba de los derechos de un embrión. Estos cuestionamientos no han sucedido con otras leyes. Tenemos que pensar qué estrategias armar para sostener lo frágil de estas leyes que tanto nos han costado conseguir”.


1. Aborto voluntario y relaciones de género. Políticas del cuerpo y de la reproducción. Universidad de la República, Ediciones Universitarias, Montevideo, 2016.

2. En salas de espera, consultorios, salas de internación, emergencia y cuartos médicos del Hospital de la Mujer Doctora Paulina Luisi, del Centro Hospitalario Pereira Rossell, y en policlínicas públicas de atención primaria en barrios periféricos, así como en ateneos médicos y seminarios para residentes de ginecotología.

3. Ordenanza 369/04 del Ministerio de Salud: “Asesoramiento para una maternidad segura. Medidas de protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo”.

4. “Salud sexual y reproductiva y aborto en Río Negro, Soriano y Paysandú”, Mysu, Montevideo, 2015.

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