Lunes, 04 Julio 2016 08:29

Cuatro de julio

Cuatro de julio

 

El país festeja el 240 aniversario de su independencia este 4 de julio. El espectáculo patriótico, rodeado de banderas y hot dogs, que culmina con fuegos artificiales, todo acompañado por himnos que ensalzan a la república y a Dios (que aparentemente tuvo algo que ver), oculta –como en todo el territorio– más de lo que revela.


Tal vez por ello el himno nacional estadunidense es, posiblemente, el único en el mundo que está lleno de dudas e interrogantes, como reveló de manera brillante Laurie Anderson hace años. Es un himno que empieza con la pregunta ¿Aún puedes ver?, y acaba con ¿Dime si esa bandera de estrellas aún ondea?”. El himno no ofrece respuesta.


Cómo hablar de memoria nacional en un país que tiene una extraordinaria capacidad de amnesia –en parte por su mito sagrado de que hay que ver hacia el futuro, no hacia atrás (tal vez eso se explica en parte por ser un país de migrantes). Ese fue el argumento de Barack Obama cuando primero ocupó la Casa Blanca. Hay que proseguir hacia adelante, insistió al evitar investigar y fiscalizar a los oficiales responsables de ordenar la tortura y desapariciones forzadas en la guerra contra el terror. Tampoco el espionaje masivo ilegal de ciudadanos, sobre todo disidentes, ni los ejecutivos responsables del fraude más grande de la historia en Wall Street, que llevó a la destrucción de millones de empleos y a la crisis más grave desde la gran depresión. Absoluta impunidad encubierta por la exhortación al olvido, perdón, al futuro.


Este 4 de julio también se celebra la continuación de las guerras más largas de la historia del país (Afganistán e Irak). No pocos veteranos de éstas cuentan que los estallidos de los fuegos artificiales para celebrar este día –en honor, siempre, a las fuerzas armadas, que se sacrifican para defender nuestras libertades– les provocan temor y angustia, y no salen esa noche. En esas dos guerras, aproximadamente, un millón de estadunidenses han padecido heridas y daños físicos y mentales. Casi 7 mil regresaron muertos.


Mientras tanto, justo al iniciar el puente del 4 de julio, el gobierno de Obama difundió lo que había guardado en secreto durante años: su cálculo de muertes civiles, hasta 116, en ataques de drones en países en los que no están oficialmente en guerra (o sea, excluyendo a Afganistán, Siria e Irak). Por definición, son acciones ilegales. Asesinatos ordenados y cometidos en naciones soberanas. No se sabe cuántos estudiantes, artistas, maestros y niños más han perecido, ni cuantos más miran hacia el cielo todos los días para ver si un aparato está por matar a sus familias.


Al mismo tiempo, aquí se continúa nutriendo el temor, tan útil para imponer todo tipo de medidas de control y vigilancia masiva. Los políticos no se cansan de hablar de amenazas internas y externas a las seguridades nacional y pública, y no pocos suelen identificar al enemigo como proveniente de una raza, nacionalidad o confesión religiosa o ideológica ajena. Todo ello tiene ecos muy oscuros en el laberinto de la historia estadunidense.


Vale recordar que esta historia oficial nace con la llegada de los llamados puritanos –primeros migrantes indocumentados europeos–, quienes poco después comenzarían una guerra contra los enemigos: los indígenas, con los derrotados asignados a reservaciones, hasta hoy día –algunas siguen siendo las zonas más pobres y devastadas del país. Eso continúa con guerras, invasiones e intervenciones contra los que representan una amenaza, ya sea en América Latina, el Caribe, Europa, Asia o Medio Oriente. Vale recordar que ello fue acompañado por medidas de control y represión dentro del país, incluyendo redadas contra rojos durante la Primera Guerra Mundial (el caso de Sacco & Vanzetti parte de esto), la detención de unos 120 mil estadunidenses de origen japonés en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial (el japonés-estadunidense George Takei, actor famoso por su papel en Star Trek, y su familia vivieron en uno de ellos; los padres y abuelos del representante federal Mark Takano, también); el macartismo y sus decenas de miles de víctimas; las operaciones de represión y vigilancia del movimiento anti-guerra, y del de derechos civiles por las autoridades federales en los años 60. Ni mencionar casos más recientes contra las comunidades musulmanas, el movimiento altermundista Ocupa Wall Street y los migrantes latinoamericanos.


Estados Unidos –que hoy se congratula por ser el faro de la libertad en el planeta– tiene la población más encarcelada del mundo y sigue, algunos dicen más que nunca, violando libertades civiles. Su festejo democrático está manchado por un sistema electoral descompuesto; se ha comprobado que no sólo no se desea que todos voten, sino tampoco que todos los sufragios sean contados. Como resume el excelente reportero político Matt Taibbi, de Rolling Stone: “los votantes de América.... han sido sometidos a uno de los sistemas más brillantes de supresión del cambio jamás inventados. Tenemos elecciones periódicas, las cuales dejan a los ciudadanos con una sensación de autogobierno. Pero en realidad a la gente sólo se le permite escoger entre candidatos cuidadosamente evaluados por los donantes ricos. Nadie sin mil millones de dólares y la aprobación de media docena de empresas mediáticas gigantescas tiene posibilidad de alcanzar un puesto electoral alto”.


Pero, como siempre, brotan expresiones contemporáneas –algunas de manera masiva– de luchas por principios democráticos tan antiguas como el país y que se contraponen, cuestionan, esa historia oficial vacía, que encubre la impunidad de los que actúan contra los valores que supuestamente se festejan este día. O sea, la definición del 4 de julio aún se disputa.


Tal vez una versión más genuina del himno nacional para este 4 de julio es la de Jimi Hendrix en Woodstock, llena de furia y distorsión a través de su guitarra, acompañada en un momento por su mano ofreciendo el símbolo de paz. (https://vimeo.com/90907436)

 

 

Publicado enInternacional
El durante, el después y el para siempre

'Dentro de las jaulas. Liberación animal y encarcelamiento', la nueva publicación del colectivo Ochodoscuatro Ediciones, acerca a la experiencia de varias personas que se han visto privadas de libertad por ayudar a otros a conseguirla.

Dicen de la cárcel que no es ningún lugar. En el mejor de los casos se nos presenta como un contenedor de vidas entre paréntesis, fragmentos de existencia cercados por muros de tiempo y de hormigón. Pero, a la vez, es el único lugar posible, el único tiempo posible para las personas que se encuentran en él. Dentro de las jaulas. Liberación animal y encarcelamiento recoge la evidencia de que la vida y las ideas no se detienen dentro de esos muros, por mucho que lo intenten. Al menos no fue así para Lewis Pogson.


Pogson cumplió condena en Reino Unido entre 2008 y 2010 por su participación en una acción contra un criadero de conejos. La operación, reivindicada con las siglas del Frente de Liberación Animal, logró en una noche grandes pérdidas económicas para la empresa y que 129 individuos, cuyo destino habría sido un laboratorio de experimentación, fueran rescatados y conducidos a lugares seguros. Aquellos conejos dejaban atrás las jaulas. Unos meses más tarde, a Pogson le aguardaban las suyas.


Con una voz cargada de fuerza y optimismo, el autor ayuda a comprender desde dentro cada paso del camino que los Estados y sus fuerzas represivas obligan a andar a las personas consideradas "radicales de los derechos animales", "ecoterroristas", o "animalistas extremistas".


En muchos casos, son los mismos pasos que recorre cualquier otro preso: la misma rabia, dolor y miedo, los mismos anhelos y esperanzas, la misma supervivencia a la dinámica cruel de la prisión; pero, también, pasos guiados por un entramado muy particular, construido para enjaular a un movimiento que amenaza la existencia de cualquier jaula. El miedo para desmovilizar, los montajes para criminalizar, las condenas para neutralizar... Y, para Pogson, también la feliz ironía de que, si esto es lo peor que pueden hacerle a este movimiento, jamás podrán pararlo.


Y es que, durante sus once meses en prisión, doce en arresto domiciliario y dieciocho en libertad condicional, llegó a la conclusión de que, en lugar de contener su convicción, los policías, jueces, carceleros, agentes de la condicional, etc. le estaban demostrando constantemente que estaba en lo correcto al cuestionar su sistema.


Quizá por ello su mensaje es tan instructivo y empoderante en su humildad, profundamente personal y una gran herramienta política al mismo tiempo.

Útil para comprender lo que late en el corazón de alguien que lo arriesga todo para salvar a otro animal. Útil para entender por qué esto es una amenaza a gran escala para el sistema socioeconómico, y para aprender cómo se van implementando en diferentes países medidas represivas específicas para intentar frenarla.


Pero, sobre todo, es útil para recordar que las personas encarceladas son eso, personas encarceladas. No líderes, no mártires, no héroes. Gente que se ve privada de su libertad, con todas sus consecuencias, cada uno con su particular experiencia.


Por eso, el libro incluye un apéndice con los testimonios de otros activistas que han pasado por prisión, con mayor o menor "suerte". En lo que todos coinciden es en recalcar la importancia de recibir apoyo, no sólo durante, sino también después del encierro.


Las leyes específicas creadas en los últimos años en Estados Unidos y Reino Unido para proteger a las empresas de explotación animal permiten que el control sobre los condenados se extienda más allá de los muros y más allá de la mente.


Por momentos podemos creer estar leyendo una distopía, cuando se narra la forma en que se aisla al activista de su entorno y de sus ideas de tal manera que incluso el acceso a una determinada página web o relacionarse con una persona vegetariana puede conducirle de vuelta a prisión.


El trauma, la depresión, el terror, el recuerdo del tiempo robado y la tensión generada por el orden social de la cárcel, pueden acompañarles durante años, o para siempre. Pero la solidaridad también.


Al fin y al cabo, la prisión es el recuerdo de que hay un mundo fuera que la permite. Este libro no deja que nos olvidemos de ello ni un segundo. Es el deseo de cambiar ese mundo lo que llevó a Lewis Pogson y a muchos otros a la cárcel. Pero él pasó menos de medio día en su celda por cada vida que salvó en aquella acción. La historia de su encierro es la historia de su lucha por la libertad. Entre sus líneas se lee claramente que eso nadie se lo ha podido robar.

Publicado enInternacional
Jueves, 23 Junio 2016 06:50

Los medios masivos de colonización

Los medios masivos de colonización
Artistas, intelectuales, juristas, escritores y dirigentes políticos de varios países preparan un libro contra el golpe en Brasil, en apoyo a Dilma Rousseff. La psicoanalista argentina Nora Merlín participa del proyecto con un capítulo que detalla cómo operan los medios masivos sobre las subjetividades. Aquí, un fragmento de ese texto.

 


El poder político, económico, con sus medios de comunicación corporativos y parte de la Justicia, están poniendo en juego en algunos países de América Latina una nueva modalidad antidemocrática. Buscan desestabilizar gobiernos democráticos realizando golpes de Estado institucionales, con el objetivo de implementar políticas neoliberales. Los medios de comunicación corporativos asumen un rol crucial: configuran la realidad, operan sobre las subjetividades, manipulan significaciones; en definitiva, colonizan la opinión pública. En América Latina, los medios concentrados generan un orden homogéneo opuesto a lo que se entiende como una política democrática, que debe implicar disenso y pluralidad.


Brasil está atravesando un momento de suma gravedad institucional, en el que se juega el destino de este gran país. Los medios gráficos como Folha de São Paulo, Estado de São Paulo, Rede Globo, Editora Abril, Revista Veja, Midia Ninja y Jornalistas libres, y diferentes radios y televisoras, como Rede Globo, producen e imponen sentidos y saberes que por efecto de identificación se transforman en comunes, formando la opinión pública. Esos medios concentrados realizan una manipulación del pensamiento: las informaciones que transmiten funcionan como verdades irrefutables, ante la ausencia de voces alternativas. Se trata de un dispositivo que opera sobre la subjetividad, la condiciona a través de la sugestión y la reiteración de mensajes, que terminan imponiéndose como si fueran certezas. En Brasil esto apuntó a producir el desprestigio de la dirigencia del PT, repitiendo hasta el hartazgo el falaz argumento de la corrupción de sus líderes, para desestabilizar a la presidenta Dilma Rousseff a pesar de su legitimidad por haber sido elegida democráticamente, logrando impulsar un proceso de impeachment.


Según la teoría psicoanalítica, las relaciones sociales se normativizan con la instauración de un operador simbólico denominado Ideal del yo. El individuo espectador ubica a los medios de comunicación en el lugar de ese Ideal, y luego pone en juego un mecanismo de identificación. Esto produce una idealización de los medios y una identificación entre los espectadores, dando como resultado una psicología de las masas: una hipnosis adormecedora en la que el sujeto deviene un objeto cautivo, que se somete de manera inconsciente a los mensajes e imágenes que se le ofrecen. El sujeto de la cultura de masas es pasivo, servil, sugestionado; con un yo empobrecido obedece a un “amo” que articula ideologías e ideales. Al operar esta captura, los mensajes que emiten los medios terminan imponiéndose, condicionando opiniones, valores y pertenencias, lo que redunda en una manipulación de la subjetividad.


En democracia es fundamental regular el poder de influencia de los medios sobre la subjetividad, basado en el marketing político, y derivado de técnicas de venta exitosas que, a consecuencia de la rápida expansión de los medios, llegó a abarcar casi todos los aspectos de la cultura. Consiste en un dispositivo planificado de sugestión, cuyo fin es que el ciudadano devenga un consumidor que compra un objeto o un mensaje político. Mediante técnicas que implican una producción calculada de subjetividad construyen consenso, convencen, consiguen votantes, imponen valores, hábitos, posicionan un producto, una idea o un candidato. Muchas veces se adquiere una marca, una identificación y una pertenencia sin advertir que tras ello hay un proyecto económico o político.


A partir de Freud y Lacan, sabemos que las demandas no son necesidades naturales, básicas o biológicas, sino que son construcciones discursivas: la mercadotecnia impone demandas que luego aparecen como una elección libre del ciudadano. El actual modelo de los medios de comunicación de masas produce gente seriada por efecto de identificación, lo que tira por tierra la supuesta libertad que otorgan la información y los mensajes comunicacionales. Si bien en apariencia amplían la libertad individual, en sentido estricto se imponen, condicionan elecciones, llegando a colonizar y enfermar a toda una cultura. Freud vio en el rebaño, en la fascinación colectiva y en la homogeneización de la psicología de las masas un prolegómeno del totalitarismo.


La democracia no puede definirse por el sentido común, ni por el consenso de una masa de autómatas, producidos por un dispositivo de sugestión de los medios de comunicación concentrados. Una concepción democrática debe incluir pluralidad de voces, evitando la monopolización de la palabra y la instalación de un discurso único, tendiendo a que los mensajes se transmitan libremente, buscando asegurar el derecho que tienen los ciudadanos a una información veraz, vertida de manera responsable y racional.


Gran parte del espacio público ocupado por los medios de comunicación se transformó en la sede del odio y la agresión entre las personas. En esta versión, el derecho a la libre expresión se confunde con una libertad de agresión en la escena pública. En forma desmedida e insistente emiten mensajes agresivos, hostiles, que incrementan el miedo, la angustia, el terror y el odio. Los noticieros y los programas de “información” producen relatos falsos y teorías conspirativas, no comprobadas, de sospecha y complot, instalando el significante “corrupción” sobre los dirigentes del PT, apuntando a que el adversario político sea atacado como un enemigo. Esta modalidad va dando sustento a la hostilidad entre los miembros de la cultura, provocando sentimientos persecutorios e instalando los afectos señalados, que van a funcionar como desencadenantes de enfermedad psíquica. El “enemigo” es el prójimo que deviene en un objeto hostil al que se lo puede humillar, degradar, maltratar, etc. Se produce como resultado una sociedad transformada en un campo minado por la violencia y el odio en sus variadas expresiones. Una cultura así planteada está en riesgo.


Frente a este panorama, surgen algunos interrogantes: ¿dónde quedan las categorías de verdad, decisión racional y autonomía del sujeto, para filtrar y administrar la información y los afectos que éstas instalan? ¿Quién se hace responsable de los efectos patológicos que se constatan en la subjetividad y en los lazos sociales? Ante la constatación de la patología que producen los medios de comunicación y con el objetivo de proteger la salud de la población y la democracia, resulta imperioso desenmascarar los dispositivos con que operan. No se trata aquí de una práctica de censura ni un planteo de tipo moral, sino de asumir una decisión responsable fundamental a favor de preservar la salud de la comunidad.


El Estado, sus representantes e instituciones, deben encarnar una función simbólica de contención y pacificación social, garantizando el bien común, el ejercicio democrático, la disminución de la violencia y la hostilidad entre semejantes. Esto supone limitar la acción de los medios de comunicación de masas, para que dejen de calcular, de manipular la subjetividad, instalando el odio y la agresividad. Una cultura no sometida a un proceso de sugestión homogeneizante, capaz de reconocer el lugar y la dignidad de las diferencias, significará un gran avance en pos de la democracia y en contra del totalitarismo.

 


* Psicoanalista. Docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Magister en Ciencias Políticas, Universidad de San Martín (UNSAM-IDAES). Autora del libro Populismo y psicoanálisis, Editorial Letra Viva.
Fragmento del capítulo “Un nuevo dispositivo de sugestión: los medios masivos de colonización”, que formará parte del libro La resistencia internacional al golpe de 2016 y que será lanzado en Río de Janeiro en vísperas de la votación en el Senado, como apoyo a Dilma Rousseff. Colaboran artistas, intelectuales, juristas, escritores y dirigentes políticos de Brasil, Argentina, Alemania, Portugal, España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

 

 

Publicado enPolítica
Lunes, 25 Abril 2016 07:20

American Curios : El gran escape

Trabajadores de la compañía de telecomunicaciones Verizon, en Brooklyn, Nueva York, pararon el parsado 13 de abril para exigir un nuevo contrato laboral. La compañía ha declarado que debe negociar porque tiene problemas para cubrir gastos de atención médica para los empleados activos y los jubilados. De acuerdo con datos oficiales, la tasa de suicidios en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas. La pobreza y la falta de oportunidades aumentan cada vez más la desigualdad en el país

La tasa de suicidio en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas; los más pequeños hablan de sus temores y angustias provocados por los políticos, que dicen hacer todo en nombre de los niños; las guerras siguen sin cesar, pero ya casi nadie les presta atención; la desigualdad está a niveles comparables con la época dorada de los grandes magnates justo antes de la gran depresión de 1929; los más vulnerables son culpados de casi todo (crimen, economía, terrorismo), persiste la violencia armada, se documenta abiertamente la corrupción política, se intensifica la guerra contra las mujeres, parte de la cúpula insiste en que no existe el cambio climático y hay una lucha infernal de la cúpula política y económica del país por mantener el estatus quo.

 

De eso están muy llenos los días aquí, junto con la muy sencilla conclusión de que nada de esto tiene que ser así, y que las mayorías expresan un deseo casi opuesto a todo esto. Pero no importa; se impone lo absurdo.

 

Una maestra de prescolar nos cuenta que recientemente escuchaba una conversación entre sus alumnos en una escuela pública de Nueva York: una hija de un egipcio y una puertorriqueña dijo que Trump quiere poner un muro a través de México y Egipto, y con ello no podré ver a mi abuela; otra dijo Hillary y Trump son amigos. Otro más comenta: Trump nos está espiando.

 

Por otro lado, un informe del reconocido Southern Poverty Law Center (organización dedicada a la vigilancia de grupos de odio) encontró que la retórica antimigrante y violenta de la contienda electoral presidencial de 2016 provoca un nivel alarmante de temor y ansiedad entre niños de color y eleva las tensiones raciales y étnicas en las aulas. Muchos estudiantes se preocupan por la posibilidad de ser deportados. A la vez, continúa el informe, “maestros han reportado el incremento de bullying, hostigamiento e intimidación de estudiantes cuyas razas, religiones o nacionalidades han sido los blancos verbales de los candidatos en las campañas”.

 

El mensaje que los adultos responsables de este país hacen llegar a los niños es salvaje, lleno de temor... y parece dar legitimidad a la violencia armada como respuesta a todo. A la vez se vive un momento en el cual el futuro literalmente se está anulando. Se documenta el fin del sueño americano con una concentración de riqueza en la que el 1 por ciento tiene el equivalente a lo del 90 por ciento de abajo, mientras el consenso científico es que si no hay un repliegue dramático y casi inmediato en el uso de los hidrocarburos, el planeta está al borde de destruir la existencia humana.

 

Ante ello, no sorprende que el suicidio en este país esté llegando a sus niveles más altos desde 1986, según datos oficiales, con el alza más notable entre mujeres. La tasa de suicidios se elevó 24 por ciento entre 1999 y el 2014, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, para llegar a 13 de cada 100 mil (en 2014, 42 mil 773 personas murieron por suicidio). Esto es parte de un creciente patrón de evidencia que vincula la pobreza con la falta de esperanza y la salud, comentó Robert Putnam, profesor de políticas publicas en Harvard, en entrevista con el New York Times.

 

Al mismo tiempo se reporta, con gran admiración, sobre los nuevos servicios, edificios, vacaciones, modas y más, ofrecidos exclusivamente a los más ricos. El mismo día en que se informa en los medios cómo ha aumentado el hambre entre los menores de edad, o cómo se ha envenenado a miles de niños pobres en varias ciudades del país con plomo en el agua potable, se publica una nota sobre cómo dentro de los hoteles, los grandes barcos, los grandes edificios, hasta dentro de hospitales, hay secciones súper exclusivas y casi secretas, apartadas para los clientes más ricos. Para los mismos que hacen las grandes aportaciones a las campañas políticas de candidatos a todos los puestos, y que harán que esta elección presidencial sea la más cara de la historia.

 

Mientras tanto, aunque se afirma que la libertad de prensa en este país es un derecho sagrado y garantizado por la Constitución, resulta que Estados Unidos ocupa el número 41 en la lista elaborada anualmente por Reporteros sin Fronteras, en gran parte por las medidas contra reporteros que escriben sobre los poderes secretos del gobierno (https://rsf.org/es). O sea, que descubrir por qué las cosas están como están, a veces, está prohibido.

 

Ante este panorama, seguro que muchos ven con envidia la noticia del gran escape de Inky, el pulpo que la semana pasada logró huir de su prisión en un acuario en Australia para regresar al mar sin dejar ni una notita de despedida, como contó uno de los cuidadores. Algunos tal vez ya están comprando escaleras por si Trump u otros logran construir su muro, pero para escaparse de aquí para afuera de este país.

 

Pero hay aquellos que, como Camus, contemplan que ante lo absurdo el suicidio sí es un acto racional, pero que para superar esta conclusión la respuesta necesaria es la del gran amante del mar y el sol: me rebelo, por lo tanto somos (a veces traducido como yo me rebelo, luego somos).

 

La rebelión aquí se expresa diariamente en mil actos –casi todos sin llegar a ser noticia– en rechazo a una realidad impuesta por el cinismo que impera en las cúpulas actuales. Hoy día se ve en huelgas de casi 40 mil trabajadores de la empresa de telecomunicaciones de Verizon, en los ya más de 1400 arrestados en las protestas de la primavera democrática en Washington contra la corrupción del sistema político, en las acciones de los jóvenes inmigrantes contra las deportaciones en sus comunidades, en el abrazo de la esperanza de millones que creen que otro mundo es necesario, en los actos nobles de anónimos en el metro, o los artistas y periodistas que insisten en buscar algo llamado verdad. Esas rebeliones de cada quien que nos rescatan a todos son las que, a pesar del panorama que uno tiene que describir diariamente, ofrecen una invitación a escapar de lo absurdo.

 

 

 

Publicado enInternacional
Entrevista a Ignacio Ramonet, periodista y cofundador de ATTAC “Las empresas nos vigilan mejor que los Estados”

De la mano de Barack Obama, Google planea su aterrizaje en Cuba. Mark Zuckerberg pide en el Mobile World Congress de Barcelona internet “para los más pobres” y Apple se niega a dar los datos del teléfono de un presunto terrorista al Gobierno estadounidense. Las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), reinas de Silicon Valley, mueven ficha. Buscan mercado y fidelizar a sus clientes. En el mundo hay 4.100 millones de personas sin acceso a internet que viven desconectadas de ese Imperio de la vigilancia (Clave Intelectual, 2016) del que Ignacio Ramonet habla en su último libro.

 

Conversamos con este experto en geopolítica, cofundador de ATTAC y director de la edición española de Le Monde Diplomatique sobre la crisis sistémica global, sus vínculos con las tensiones entre seguridad y libertad y el panóptico tecnológico en el que vivimos.

 

¿Qué es esto del imperio de la vigilancia?

 

El imperio de la vigilancia es esta especie de articulación que se ha creado entre los Estados, las grandes empresas que dominan internet y los sistemas de inteligencia. Es el resultado de la facilidad técnica que existe hoy para vigilarnos a partir del momento en que cada uno de nosotros y nosotras, en los países desarrollados, decidimos voluntariamente equiparnos con aparatos como los teléfonos móviles, los Ipad o los ordenadores. Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos. Esto es lo nuevo con respecto a la vigilancia histórica. Consideramos que la existencia de estos instrumentos amplía el perímetro de nuestra libertad, pero al mismo tiempo ampliamos la superficie de nuestra vigilancia.

 

La vigilancia es un accidente. Paul Virilio dice que cada vez que se hace un avance tecnológico surge un accidente no previsto. Cuando se inventa la electricidad se inventa la electrocución, cuando se inventa internet se inventa la vigilancia de masas. Antes la vigilancia era un fantasma, un temor paranoico porque era imposible vigilar a todo el mundo. Hoy la vigilancia es posible.

 

Parece que esta vigilancia, que implica la pérdida de libertades, se ampara y legitima en un discurso sobre la seguridad. ¿Qué rol juegan los medios de comunicación avalando este paradigma securitario?

 

Los medios juegan un rol muy conservador con la idea de que si los Estados establecen un sistema de vigilancia es para protegernos. Es una especie de trueque. Yo te doy seguridad y tú me das tu libertad, o una parte de ella. Los medios se adhieren a eso. El problema es que si para combatir el terrorismo liquidamos el conjunto de las libertades democráticas, pagamos un precio demasiado alto y uno de los objetivos del terrorismo se consigue. Cuidado con este negocio falseado porque la seguridad total no existe, los propios gobernantes hablan constantemente de que están tomando todas las precauciones pero no pueden garantizar que no haya un atentado. En cambio, la libertad sí que se puede disminuir mediante leyes.

 

¿Qué riesgos tiene ese discurso?

 

Tiene el riesgo de que de esa manera estemos liquidando libertades fundamentales. ¿Qué diferencia hay entre una dictadura y una democracia? Que la dictadura te controla, te condiciona, te vigila sin que estés informado de ello. Pero si actualmente nos vigilan, ¿dónde está la verdadera democracia?

 

¿Existe un techo de cristal en este espionaje, en este control de la población? ¿Hasta dónde se pretende llegar?

 

El objetivo es crear lo que llamo la justicia predictiva. Existen dos obras que imaginaron sociedades distópicas, totalmente vigiladas. Una es 1984 (1949) de George Orwell y otra Minority Report (1956) de Philip K. Dick. 1984 es una sociedad completamente vigilada a través de la tecnología. Minority Report habla de un aparato que esencialmente sirve para prevenir el crimen. Se vigila a toda la población con un objetivo preciso de evitar el crimen. Se detiene a la persona por un crimen que aún no ha cometido. En Francia hay un artículo de la ley que lo permite. La intención del crimen ya es un crimen.

 

Hablas mucho de que el objetivo de este control es la supuesta seguridad pero también existe una parte comercial, de venta de datos a gobiernos y multinacionales.

 

La novedad es que ahora nos vigilan las empresas y lo hacen mejor que los propios Estados. Cuando el Estado quiere vigilarte le pide a tu proveedor telefónico la lista de tus llamadas. Es tu proveedor telefónico el que te vigila. El Estado, los gobiernos también le van a pedir a Google la lista de lo que has consultado, porque lo tiene todo. Esto es lo que explica que empresas como Google, que no venden nada, sean las más ricas del mundo, porque venden nuestros datos.

 

La otra cara de la moneda sería la potencialidad que tienen todas estas redes como Facebook o Twitter para promover movilizaciones.

 

No se trata de condenar internet, es un avance fundamental, se trata de estudiar el accidente, qué es la vigilancia y cómo reducirlo y protegerse.

 

Esa vigilancia se incrementó mucho a partir del 11S. Ahora, la situación en Europa ha cambiado mucho. La crisis de los refugiados o la guerra en Siria necesitan nuevos marcos de interpretación. ¿Qué análisis geopolítico hace?

 

Estamos en un momento de transición. El periodo de estos últimos 20 años ha estado marcado a escala geopolítica por la crisis de Oriente Medio, que ahora estalla con las cuestión de Siria, y también por la hegemonía de China. En este momento, China está cambiando de modelo económico y de desarrollo, lo que tiene una repercusión muy grande. La caída del precio de las materias primas es algo nuevo en estos 20 años, que se han caracterizado por una subida incesante de las commodities y por el hecho de que muchos países del sur aprovecharon esta situación para transformarse, hasta el punto de que se pudo hablar de países emergentes, los BRICS, se creó el G20... De los emergentes ya no se habla, muchos están en crisis. En América Latina el ciclo está cambiando y en Europa los partidos consolidados han visto reducir su solidez.

 

¿Cómo influye este cambio en las crisis de los distintos gobiernos de izquierdas de América Latina?

 

Mucha gente lee el cambio de ciclo en América Latina como si de repente la oposición tuviera argumentos, pero no los tiene. El cambio de ciclo político es consecuencia de un cambio de ciclo económico que se basaba en tres pilares. Por un lado, China tenía un crecimiento muy elevado, acompañado de una política de ser la fábrica del mundo para la exportación de productos, para lo cual tenía que importar muchísimas materias primas de América Latina, entre otros sitios.

 

En segundo lugar, el precio del petróleo ha caído por distintas razones muy complejas, como rivalidades entre Arabia Saudí y Estados Unidos o el fracking. En último lugar, el dólar ha subido mucho, lo cual encarece las inversiones, que ya no vienen a América Latina. Son tres parámetros que han cambiado la economía latinoamericana. Los países que antes tenían muchos recursos por el precio de las materias primas, por los inversores o por el precio del petróleo ya no pueden distribuir como lo hacían antes. Ecuador, por ejemplo, ha tenido que reducir su presupuesto en 2.000 millones de dólares a pesar de ser un país muy bien administrado. Otro ejemplo es Bolivia, que va a tener dificultades porque el gas es muy importante en la exportación.

 

En 15 años muchas sociedades en Latinoamérica han cambiado. Decenas de miles de personas han salido de la pobreza y se han integrado en las clases medias por lo que el discurso del poder no puede ser el mismo. Las ambiciones de estas clases medias no son las mismas que las de las clases populares anteriores. La gente ya no se contenta con tener escuela. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se eliminó el analfabetismo. En Venezuela se construyeron once universidades que no existían. Pero la respuesta mediante la cantidad ya no es suficiente para millones de personas que ya están acostumbradas a tener escuela. Lo que quieren es que haya una buena escuela, hospitales de calidad y transportes públicos eficaces. Muchos de estos gobiernos no han sabido contestar a estas demandas. En Venezuela se perdieron las elecciones legislativas, pero la oposición sólo ganó 300.000 votos. Quien perdió fue el chavismo, que perdió dos millones de votos. En Bolivia se ha perdido el referéndum. ¿Era necesario hacer este referéndum para alguien que está 10 años en el poder? La respuesta la ha dado la ciudadanía. No era indispensable. Has cambiado la sociedad. Ahora es más culta, está mejor cuidada, no la puedes tratar como si fuera lo contrario.

 

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 30 Marzo 2016 06:28

Comunicación y negocios

Comunicación y negocios

Apelando a la historia, Marta Riskin advierte que los peligros de la concentración mediática acechan incluso a los gobiernos elegidos por el voto popular y que las democracias mueren cuando la pluralidad de voces es reemplazada por su caricatura


“Proporcionaré un casus belli propagandístico. Su credibilidad no importa. El vencedor no será cuestionado por si dijo la verdad.” Adolfo Hitler


Después de la primera guerra del siglo XX y con el apoyo económico y financiero de los poderosos empresarios del partido conservador DNVP, el “Ministro del Reich para la Ilustración Pública y la Propaganda” Joseph Goebbels, diseñó la primera gran campaña de comunicación multimedio de la historia.


Con consignas, imágenes y el resurgimiento de mitos medievales, reforzaron al larvado antisemitismo europeo y re-direccionaron el rencor de un pueblo vencido y sometido, a los duros términos del Tratado de Versalles.


El judío sería el principal enemigo y el responsable de la pesada herencia pero, la violencia del régimen incluía a cualquier opositor a la hegemonía del régimen; en especial a intelectuales reacios a plegarse a la imaginería pulcra, práctica y eficiente del profesional ario.


Antes, durante y después del ascenso nazi al poder, la publicidad persuasiva se articuló con acciones de violencia en la producción de “espectáculos” de triste fama, como La Noche de los Cristales Rotos o El Incendio al Reichstag.


Cumplían dos objetivos: reforzar el espíritu de tropa e insensibilizar a la opinión pública respecto a la creciente desocupación y al próximo asesinato de millones de personas. La propaganda incluía cambios en los contenidos semánticos. Los criminales se convertían en “trabajadores que cumplían órdenes” y las deportaciones en “reasentamientos”. Al exterminio se lo llamó “solución final”, a los asesinos “grupos de tareas” y a las víctimas “muñecos”.


Las violaciones a la Constitución y las invasiones a Polonia, Francia, Rusia fueron en defensa de la seguridad nacional y justificadas con inexistentes agresiones previas. La misma simplicidad argumental que adjudicaba a los judíos el origen de todos los males, también sirvió para ocultar a los efectivos beneficiarios de las desgracias populares.


Eduardo Galeano dice en “Espejos”, “... la aventura nazi no hubiera sido posible sin la ayuda que de ellos recibió”. “Ellos” son, entre otros, el Deutsche Bank, financista de la construcción de Auschwitz, GFarben (hoy Bayer, Basf, Hoechst) que “usaba como conejillos de Indias a los prisioneros de los campos”; la Standard Oil (Hoy Exxon y Chevron) y Henry Ford el proveedor de jeeps y camiones; formalmente condecorado por Hitler, al igual que Thomas Watson, el presidente de IBM, cuya tecnología garantizó la eficiencia de la criminal maquinaria de los campos de concentración.
La lista sigue y es dolorosamente larga.


Para la economía global, los negocios nazis con las multinacionales son apenas un dato incómodo y relegado al olvido. En especial, los de aquellos monopolios que nacieron o se fortalecieron, gracias a la comunicación y propaganda del régimen.
Si bien, se sabe que el Ministerio de Propaganda nazi decidía y controlaba todos los contenidos y diseños de publicaciones, radios y películas; se ignoran sus planes de cooperación y tercerización con las 130 editoriales que simulaban una inexistente pluralidad de voces.


Dos editores como ejemplo.


Rienhardt, benefactor de las SS desde 1921, presidió la Asociación de Periódicos y Revistas Alemanes y Heinrich Mohn, patriarca de Bertelsmann fue, según el historiador israelí Saúl Friedländer, el mayor editor de propaganda nazi.


Luego de la guerra, Rienhardt fue CEO de la publicitaria Rienhardt Heumann y de la editorial Burda.


Actualmente, Bertelsmann es el cuarto mayor grupo de comunicación mundial. Entre otras empresas, posee Random House, asociada a Penguin del Grupo Pearson en la mayor editorial del mundo, Penguin Random House.


En diferentes campos de contienda del planeta, sean Estados Nacionales u Organismos Internacionales, basta arañar la superficie de consignas y banderas para toparse con las viejas disputas por el control político y el poder económico.


En democracia, las batallas culturales continúan enfrentando al poder de las corporaciones con las convicciones, la voluntad y la lealtad política de los representantes del pueblo y de la Justicia.


Los peligros de la concentración mediática acechan incluso, a los gobiernos elegidos por el voto popular y a las mayorías que valoran a la diversidad y a la libertad de expresión como garantías de sus derechos y libertades.


La memoria ofrece la oportunidad de la lectura crítica de los acontecimientos y de una perspectiva que convierte a la historia en una herramienta política, evitando la repetición de las trágicas experiencias.


No hay verdad ni justicia sin conciencia histórica. Hoy urge acordarse que las democracias mueren cuando la pluralidad de voces es reemplazada por su caricatura.

 

Por Marta Riskin, antropóloga, UNR.

Publicado enSociedad
Los tratados de libre comercio son anti libre comercio

El libre comercio es uno de los principales mantras del capitalismo como sistema histórico. El libre comercio se predica como el arreglo óptimo para expandir la producción, reducir los costos de ésta y, como tal, reducir los precios del consumo, lo que en el largo plazo incrementaría la igualdad en el ingreso. Todo esto puede ser cierto. Nunca lo sabremos, puesto que nunca de los nuncas hemos conocido un mundo de libre comercio. El proteccionismo ha sido siempre el modo dominante de las relaciones económicas entre los Estados.


Pero, pueden pensar, ¿no constantemente ratifican los Estados tratados que se califican como de libre comercio? Sí, lo hacen. Pero en realidad tales tratados no se basan en el libre comercio, sino más bien en el proteccionismo. Comencemos por el primer hecho básico. No existe algo como el libre comercio si no incluye a todos los Estados en el sistema-mundo.
Si un tratado incluye a algún número de Estados, desde dos Estados a N-1 Estados (siendo N la totalidad de Estados en un momento particular), esto por definición significa que algunos de los otros Estados están excluidos de las previsiones de dicho tratado. La colectividad de Estados dentro del así llamado tratado de libre comercio están de hecho creando una zona proteccionista contra el o los Estados excluidos.


Una de las razones por las que siempre es tan difícil para los Estados el aceptar un así llamado tratado de libre comercio es que los Estados involucrados tienen que negociar una compensación. Cada uno de estos Estados está decidiendo qué medidas proteccionistas está dispuesto a sacrificar vis-à-vis el grupo limitado de Estados que serán incluidos en el tratado, con el fin de obtener las ventajas que resultarán de la disposición del otro Estado o Estados para sacrificar alguna medida proteccionista particular.


Podemos constatar cómo funciona esto observando una negociación importante que lleva ocurriendo ya algún tiempo bajo el rubro de Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (o TPP, por sus siglas en inglés). Actualmente hay 12 Estados implicados en el tratado en perspectiva: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam. Este grupo de 12 comenzó negociaciones en 2008 y fijaron la fecha 2012 para completarlo. El año 2012 ya quedó atrás. Ahora afirman que será en 2015 cuando las actuales negociaciones lleguen a una fase final para culminarlo supuestamente este año.


Si uno mira la lista de los Estados involucrados, es una curiosa mescolanza geográfica. Además, los países son bastante diferentes en tamaño, en PIB y en importancia en la economía-mundo. Se dice que existe una larga lista de otros países potenciales que podrían buscar entrar, una vez que el TPP esté funcionando. Sin embargo, hay dos países muy grandes de los que no se dice que sean miembros potenciales: China e India. ¿Por qué será


Las listas actual y potencial están basadas obviamente en consideraciones políticas, no económicas. No obstante, en vez de discutir la política de elegir los límites exteriores de la zona del TPP, indaguemos por qué ha llevado tanto arribar a un tratado que 12 Estados están listos a ratificar.


Tomemos la cuestión de los productos lácteos. Canadá los protege. Nueva Zelanda los exporta. Canadá está a punto de celebrar elecciones. El partido que gobierna Canadá actualmente tiene miedo de perder estas elecciones. Por tanto, de ninguna manera firmará Canadá la reducción de sus protecciones a sus granjeros productores de lácteos. La prosperidad de Nueva Zelanda depende de ser capaz de expandir las ventas de lácteos.


Tomemos otro punto que compete a Nueva Zelanda. Ésta mantiene sus extensos beneficios médicos mediante el uso amplio de medicamentos genéricos. Así también lo hace Australia. Las compañías farmacéuticas en Estados Unidos están ansiosas de imponer severas restricciones al uso de genéricos, que dañan los ingresos de los medicamentos protegidos. Le llaman a esto salvaguardar la propiedad intelectual, siendo salvaguardar un eufemismo de proteger.


O tomemos otro punto: las preocupaciones en torno a los llamados derechos humanos. Los sindicatos en Estados Unidos aseguran que existe un éxodo de empleos de Estados Unidos porque otros países permiten condiciones para sus trabajadores que restringen severamente sus derechos, lo que por tanto disminuye sus costos de producción. A esta oposición de los sindicatos se suma la oposición de los grupos de derechos humanos


Para lograr este objetivo varios otros países en el TPP no sólo tendrían que prometer múltiples medidas nada agradables, sino que tendrían que cumplirlas. El problema político para Estados Unidos es cómo arribar a una redacción que mantenga a estos otros Estados en el TPP sin alienar al suficiente número de miembros del Congreso estadunidense como para que se ponga en riesgo la ratificación del TPP. Hasta ahora, esto ha resultado difícil.


Uno puede ir protegiendo el azúcar o definiendo qué es un camión producido dentro de la zona del TPP. El punto esencial es que los Estados del TPP ya perdieron la fecha final más reciente para llegar a un acuerdo. El encabezado del reportaje en el New York Times era lo que iba a ser la última de las sesiones del pacto para el tratado terminó en un amarrón de talones hundidos.


Debido a varios de los requisitos de los calendarios del Congreso estadunidense, aun si se alcanzara un acuerdo ahora, no podría votarse dentro del Congreso antes de 2016, un año de elecciones. Por lo menos, parece muy poco probable que el tratado se ratifique. Si esto es cierto del TPP, es mucho más cierto de las negociaciones en pos de un tratado tras-atlántico, que están ahora en una etapa más temprana de la discusión.


Retorno a mi punto fundamental. En los llamados tratados de libre comercio, de lo que se trata es de administrar los intereses proteccionistas de varias de las partes implicadas en ellos. Hagan lo que hagan, los resultados son contrarios al libre comercio. Para entender lo que ocurre, necesitamos comenzar con eso y evaluar cualquier propuesta teniéndolo en cuenta.


Traducción: Ramón Vera Herrera

Publicado enEconomía
"¿Qué significa, para el esclavo estadounidense, vuestro 4 de julio?"

"¿Qué significa, para el esclavo estadounidense, vuestro 4 de julio?". Esto se preguntó Frederick Douglass ante la multitud congregada en el Corinthian Hall de Rochester, Nueva York, el 5 de julio de 1852. Su discurso, leído por el gran actor James Earl Jones, continúa: "Yo respondería que un día que le revela, más que cualquier otro día del año, la inmensa injusticia y crueldad de la que es víctima constante. Para él, vuestra celebración es una farsa".

Frederick Douglass escapó de la esclavitud en 1838 y se convirtió en uno de los más poderosos y elocuentes oradores del movimiento abolicionista. Su conferencia del Día de la Independencia fue organizada por la Sociedad de Damas de Rochester Contra la Esclavitud. Douglass alabó las virtudes de los Padres Fundadores de Estados Unidos, que suscribieron la Declaración de Independencia. Luego cambió su foco de atención hacia el presente, en 1852.

"¡Este glorioso aniversario no me incluye! Su preciada independencia solo revela la inconmensurable distancia que existe entre nosotros. Las bendiciones que ustedes celebran en el día de hoy no las disfrutamos en común. La rica herencia de justicia, libertad, prosperidad e independencia que constituye el legado de sus Padres Fundadores la comparten entre ustedes, pero no conmigo. El sol que les ha traído a ustedes vida y sanación a mí me ha traído marcas y muerte. Este 4 de julio es de ustedes pero no mío. Puede que ustedes celebren, yo debo llorar. Arrastrar a un hombre encadenado hacia el grandioso e iluminado templo de la libertad y llamarlo para que se una a ustedes en sus himnos de regocijo constituye una burla inhumana y una ironía sacrílega. ¿Pretenden ustedes, ciudadanos, burlarse de mí al pedirme que hable hoy?".

Por supuesto que la Sociedad de Damas de Rochester Contra la Esclavitud no tenía intenciones de burlarse de él. Las ganancias de sus eventos se destinaban principalmente a financiar el periódico de Douglass. Apoyaban a Douglass y vieron la necesidad de hacer algo más, cualquiera fuera la acción que tuvieran el valor de adoptar. En la época en que fue pronunciado el discurso, Estados Unidos se encontraba a menos de diez años de entrar en una brutal guerra civil. La guerra se iniciaría formalmente con el bombardeo de los confederados a Fort Sumter, justo frente a las costas de Charleston, Carolina del Sur.

El Día de la Independencia es un momento adecuado para reflexionar acerca del rol que las organizaciones populares impulsoras del cambio social han tenido en la construcción de este país. La masacre perpetrada en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de Charleston, Carolina del Sur, nos obliga además a preguntarnos qué tanto hemos avanzado hacia los ideales consagrados en ese documento suscrito el 4 de julio de 1776, la Declaración de Independencia.

Fue en Charleston que un hombre llamado Denmark Vesey, un ex esclavo que compró su propia libertad, planeó una extensa rebelión de esclavos que tendría lugar en 1822. La conspiración fue descubierta y Vesey, junto a 34 presuntos co-conspiradores, fue colgado. Vesey fue uno de los fundadores de la Iglesia Metodista Africana de Charleston en 1818, que se convirtió posteriormente en la Iglesia AME Emanuel en la que Dylann Roof presuntamente asesinó a nueve personas el pasado 17 de junio, entre ellas, al pastor de la iglesia y senador del estado de Carolina del Sur, el reverendo Clementa Pinckney. Durante casi dos siglos, la renombrada iglesia, llamada coloquialmente "Madre Emanuel", ha ocupado un lugar central en la vida de los afroestadounidenses de Charleston y sus alrededores.

Por lo que cuando surgieron pruebas de que Roof habría actuado impulsado por motivos racistas, entre ellas un manifiesto publicado en Internet junto con numerosas fotos de él con la bandera confederada, creció la presión para quitar esa bandera del Capitolio Estatal de Carolina del Sur, ubicado en la ciudad de Columbia. El movimiento surgió de inmediato y compañías como Wal-Mart y Amazon retiraron de sus estantes todo objeto que hiciera referencia a la Confederación. El gobernador de Alabama, Robert Bentley, ordenó inmediatamente que todas las banderas confederadas fueran retiradas del parlamento estatal de Alabama. Sin embargo, mientras que la bandera de Estados Unidos y la de Carolina del Sur flamearon a media asta en la cúpula del Capitolio después de la masacre, continuó flameando a toda asta la bandera de batalla de la Confederación en un memorial de la guerra de Secesión ubicado en el predio del parlamento estatal de Carolina del Sur.

El viernes 26 de junio, más de 5.000 personas se congregaron en un estadio de Charleston para asistir al funeral del reverendo Pinckney. El presidente Barack Obama pronunció un emotivo discurso de homenaje que finalizó cantando "Amazing Grace" ("Sublime Gracia", en español) cántico al que se unió la multitud. Al día siguiente, al alba, Bree Newsome, una mujer afroestadounidense de 30 años de edad, trepó el mástil de más de nueve metros de altura situado en el memorial de la guerra en Columbia, con casco y equipo de escalar, y retiró la bandera confederada. James Tyson, un compañero activista blanco, vigilaba desde la base del mástil.

Tras desenganchar la bandera, Newsome enunció desde donde se encontraba posada: "Vienen a mí con odio, opresión y violencia. Yo vengo en nombre de Dios. ¡Esta bandera será bajada hoy!" Tras descender, ambos fueron arrestados y la bandera fue izada nuevamente en el transcurso de una hora. Sin embargo, lo que hicieron corrió como reguero de pólvora y destacados líderes y organizaciones defensores de los derechos civiles apoyaron la pacífica acción directa. Newsome y Tyson se enfrentan a tres años de prisión y a una fianza de 5.000 dólares. Mientras tanto, la bandera continúa flameando y no solamente eso, sino que además, desde que tuvo lugar la masacre de Charleston, al menos media docena de iglesias afroestadounidenses han sido incendiadas en el Sur del país. Se está investigando, pero cualesquiera sean las causas de los incendios, han despertado temor a que se repita una historia brutal y bien conocida.

Las palabras pronunciadas por Frederick Douglass en aquel lejano 4 de julio, cobraron vida nuevamente con la acción de Bree Newsome, 163 años más tarde: "No se necesita luz, sino fuego; no se trata de una suave llovizna, sino del trueno. Necesitamos la tormenta, el tornado y el terremoto. El sentir del país ha de ser avivado, la conciencia del país ha de ser despertada, la decencia del país ha de ser sorprendida, la hipocresía del país ha de ser expuesta y sus crímenes contra Dios y contra el hombre han de ser proclamados y denunciados".

 

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2015/7/3/que_significa_para_el_esclavo_estadounidense

Publicado enSociedad
Sé que la libertad de expresión es de quien la trabaja: Payán

En la recepción del Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, que cada año entrega Casa América Catalunya, el galardonado impartió una clase magistral de historia y periodismo.

El maestro Payán recordó los difíciles años fundacionales de La Jornada, en los que trabajó con personajes cruciales en la historia del pensamiento crítico y el compromiso por la defensa de los derechos humanos en México, como Gabriel García Márquez, José Saramago, Francisco Toledo, Rufino Tamayo, Carmen Lira Saade –directora general del diario– y todos los periodistas que contribuyeron a crear un periódico que este año cumple su trigésimo primer aniversario.


Casa América Catalunya decidió reconocer la trayectoria y aportes de Carlos Payán a la historia del periodismo en México en el siglo XX y de nuestros días. Este galardón tiene la tradición de exaltar la labor de defensa de las libertades y del ejercicio del oficio desde una visión crítica y de dar voz a los que no la tienen.


Ahora Carlos Payán figura en la lista que incluye personajes e instituciones.


El galardonado, quien desde hace un tiempo vive junto a su mujer, la escritora colombiana Laura Restrepo, en Ripoll, un pueblo de los Pirineos, enarboló con voz firme un discurso claro que tituló Sobre las dificultades del oficio*.


En esas páginas desplegó algunos pasajes de su singular biografía, pero sobre todo los principales aprendizajes en el periodismo. Destacó que las dos decisiones más importantes que había tomado fueron afiliarse al Partido Comunista Mexicano y abandonar la toga de abogado para cambiarla por la libreta y la pluma del periodista avieso e incisivo en que se convirtió en poco tiempo.


Para abrir boca compartió una de las muchas lecciones que le dio la profesión y haber estado durante 12 años al frente de La Jornada, hasta que en 1996 dejó la estafeta a la actual directora general, Carmen Lira Saade: Uno de los enemigos principales de la libertad de expresión y de su correlativo, la libertad de prensa, es la presión que ejerce el poder gubernamental desde sus diversas instancias.


Alusión al caso Aristegui


Luego de citar una trilogía de episodios curiosos de la historia de México, habló de lo que ocurre en nuestros días, para lo que recordó el caso del despido de Carmen Aristegui de la empresa MVS por las presiones del poder público.
Otra dificultad que enfrenta el periodismo, según Payán, es la presión de la Iglesia católica y sus jerarcas, que lo mismo se han opuesto de forma furibunda a la aprobación de leyes de interrupción voluntaria del embarazo que han estrechado un cerco de boicot de publicidad a los medios de comunicación que publican noticias polémicas sobre sus líderes espirituales, como ocurrió con el caso del fundador de Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, cuando desde La Jornada se denunciaron los casos de abuso de menores.


Carlos Payán Velver, quien vivió con emoción el homenaje de la institución catalana, también advirtió de las presiones de los empresarios.


"Hay que saber –señaló– que cuando los empresarios hablan de libertad de expresión, en realidad están hablando de libertad de empresa. Para ellos, sólo es libertad de expresión la que defiende sus intereses económicos y la ideología que los sustenta. No hay que olvidar que en la inmensa mayoría de los casos, los periódicos, y ni se diga ya la televisión, son propiedad de empresarios, y no de periodistas. Por tanto, de entrada los medios están copados, o coptados. Tienen dueño, y ese dueño tiene intereses particulares, y utiliza el medio a su favor. Es más, justamente para eso lo tiene."


También recordó su peculiar relación con Carlos Slim, a quien conoció mucho antes de que se convirtiera en uno de los hombres más ricos del planeta. "Cuando lo conocí, hace ya un chingo de años, no era tan millonario como ahora, y llegamos a ser grandes amigos. Desde el principio me pareció que el hombre poseía el más agudo sentido común que yo había visto. Un día cenando juntos me dijo: 'Oye, tocayo, tu periódico tiene muy poca publicidad'. Es cierto, le dije, el gobierno y los empresarios nos bloquean. Entonces me preguntó: '¿aceptarías que te enviara una?' Le dije que sí, y empezó a enviarme regularmente avisos de una llantera que poseía. Me dijo: 'cuando los demás empresarios de llanteras vean esto, pensarán, Slim lo hizo apoyándose en un buen estudio de mercadeo, y van a empezar a en-viarte publicidad ellos también'. Así fue, efectivamente. A partir de entonces, Slim nunca dejó de apoyar al periódico, pese a la presión del gobierno para que no lo hiciera, y pese a que los contenidos del diario no eran propiamente afines con su ideología".


Carlos Payán recordó la impronta y esencial aportación en la historia del periódico de personajes como Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez, José Saramago, Francisco Toledo y Rufino Tamayo, entre otros.


El director fundador de La Jornada también se refirió a la amenaza que supone para el periodismo en México la connivencia entre narcotraficantes y mafias con las instituciones públicas. Advirtió que 30 años después del asesinato de Manuel Buendía –acribillado antes de develar una lista de figuras públicas relacionadas con el narcotráfico– el crimen organizado campea por casi todas las regiones del país, amparado con frecuencia por las autoridades. Y tuvo unas palabras de recuerdo y de denuncia sobre el caso de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.


Advirtió que en este universo, en el que la democracia ha pasado a ser un espejismo, o un autoengaño, me atrevo a preguntar dónde existirá realmente esa libertad de expresión de la que hablamos. ¿Existe, o no pasa de ser un desiderátum? O quizás un comodín. Porque cuando tratamos de defenderla, ¿qué estamos defendiendo?


Payán añadió que tras su largo recorrido por la vida le quedan intactas sus convicciones profundas y las enumeró: que los medios deben tener un código de conducta periodística ceñido a una ética estricta; no se debe ejercer el derecho a la libertad de expresión para calumniar, mentir, injuriar o denigrar, pues con ello sólo la dejamos caer en el vacío; la libertad de expresión sólo existe como parodia allí donde se violan los demás derechos humanos; no olvidar que un periódico es producto de un quehacer colectivo; y estar del lado de las víctimas, de los ofendidos y humillados, de los pobres de la tierra, de los indefensos.


Y remató su reflexión con una deliberación sobre la verdad y la objetividad: ¡Cuidado con el uso de la palabra verdad! Pues la verdad es sospechosa. Quizá debiéramos mejor usar la palabra objetividad. Incluso a sabiendas de que ese también es un término resbaladizo y pretencioso. Debemos asumir que todo texto, todo titular, fotografía o caricatura, llevan un sesgo subjetivo. Pero aún así, debemos saber también que la subjetividad puede ser honesta. Una subjetividad honesta: esa es nuestra herramienta.


Finalmente, Payán recordó que dos son los hechos más importantes de mi vida: ingresar al Partido Comunista Mexicano e ingresar al periodismo, lugar este último donde he pasado grandes momentos, aventuras intensas y por supuesto los días más felices y gratos de mi existencia. Al recibir este homenaje, quiero decir ante ustedes una cosa que tengo muy clara en medio de tantas dudas, y que para mí es una certeza moral: sé que la libertad de expresión vive en quien lucha por ella, palmo a palmo, poco a poco, o, a veces, a grades saltos, sin descanso, sin temor, tratando de evadir las zonas de peligro. Sé que la libertad de expresión es de quien la trabaja, como la tierra que soñó Zapata.


Después de las palabras del maestro, Magú –carcaturista de La Jornada– entregó a Carlos Payán la litografía que realizó por encargo de la Casa América Catalunya.


Antes, el periodista español Jordi Évole, quien conduce el programa de televisión más crítico y con más éxito de españa–, elogió a Payán y La Jornada; reconoció que estar aquí es una buena cura de humildad, pues uno se siente muy pequeñito frente a un grande como es Carlos Payán.


Mientras, Antoni Traveria, director de Casa América Catalunya, celebró que se reconozca la trayectoria de un periodista que es referencia en México y en América Latina, quien siempre ha estado al lado de los indefensos y de los que no tienen voz, como prueba de su infatigable afán de construir una sociedad más justa y más democrática.


* El discurso íntegro de Carlos Payán se puede leer en La Jornada en línea.

Publicado enCultura
Universidad, conocimiento y educación pública

Los estudiantes de casi todo el mundo salen a las calles y protestan contra los programas y planes de estudios. Los parámetros sobre los cuales se mueven las reformas educativas han trasformado la educación en todos sus niveles. Los objetivos transmutan, el estudiante es un cliente y los centros educativos deben generar beneficios. El postulado sobre el cual se construye este nuevo sistema educativo es contundente: la institución educativa es una empresa. Si la actividad educativa acarrea pérdidas, sus opciones son: 1) adecuarse a las demandas del mercado; 2) sucumbir a la competencia; 3) cerrar sus puertas por ineficientes. En otros términos, la enseñanza, en la economía de mercado, transmuta sus fines. No se busca instruir, educar en el bien común, comportamientos éticos o formación ciudadana. En estos momentos transmitir valores democráticos, saberes humanistas y promover el desarrollo de la ciencia básica son obstáculos para implantar la reforma educativa.


Dos son los argumentos utilizados por los gobiernos para apoyar tal iniciativa de cambio educativo. La primera, de orden crematístico, marca la línea roja: rentabilidad. La educación pública no es sostenible, se subraya. Sus universidades son deficitarias, su personal está sobredimensionado y su oferta es inadecuada para los nuevos tiempos. Licenciaturas, maestrías y doctorados obsoletos se unen a una masificación estudiantil, la gratuidad de las matrículas y sueldos desproporcionados para el personal docente. El efecto buscado de estos tópicos tiene un fin: la enseñanza, en todos sus niveles, tal como la practicamos, es un lastre. Regenerarse o morir. El segundo postulado presenta una vertiente de alto riesgo. Orienta a los estudiantes a tomar decisiones, construir su horizonte profesional, renunciando a sus vocaciones intelectuales. Se trata de romper con el sentido vocacional a la hora de tomar una decisión. La vocación es un obstáculo. Estudie algo que sea rentable, tenga salida en el mercado y le permita obtener éxito social. No deje que su conciencia y su pensamiento se interponga en una decisión de orden económico. Nada se resiste a las exigencias y demandas del mercado.


Hoy, las universidades privadas muestran el camino. Elevadas matrículas y titulaciones acorde con las demandas de un sistema que potencia y gratifica el éxito individual y económico. Así, en España, que se apunta a lo peor de las ideas neoliberales, crea un nuevo grado universitario de cuatro años de duración: liderazgo emprendedor e innovación. Según su publicidad, los profesores mutan en entrenadores, coach. Sin apenas clases y aulas itinerantes, coworking, desde el minuto uno el objetivo consiste en crear un proyecto innovador y empresarial y lograr ubicarlo en el mercado. Para aprobar, el estudiante debe facturar un mínimo de 15 mil euros netos en el último curso. Si consigue esta meta, recibe el anhelado diploma universitario.
Dos universidades privadas ya lo han puesto en marcha y con éxito. La Universidad de Mondragón, en el País Vasco, y la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Castilla y León. La primera cobra una matrícula anual de 10 mil euros. Ya tiene mil 500 peticiones para sólo 72 plazas. Su publicidad advierte que el alumno deberá leer, como mínimo, durante sus cuatro años de formación, 20 libros de marketing, liderazgo o economía. Todo un logro. Según sus promotores, la metodología es una copia de la puesta en práctica por el profesor Johanes Partanen, desde hace 20 años en la educación pública finlandesa, para evitar el fracaso escolar o la falta de motivación. Transformado el método para la acción empresarial, ahora se divulga como parte de un proyecto innovador en el que los pilares básicos son: aprender haciendo, construir un equipo, convertirse en su líder y promotor, y realizar viajes de aprendizaje. El efecto es arrollador. En Madrid y Barcelona, tanto como en las grandes capitales, las universidades privadas están desarrollando proyectos similares de grado en liderazgo emprendedor e innovación. En otros términos, empodérese, consiga sus objetivos, no se ponga límites. Autoexplótese y tendrá un prometedor futuro en el mundo empresarial y la economía de mercado. No sea un fracasado.


La oferta de grados como único atractivo de ganar dinero prolifera en universidades privadas. El gancho: garantizar al cabo de cuatro años el puesto de trabajo. Dichas universidades establecen una lógica perversa y falsa. Promover un título donde el comprador ve su futuro resuelto y el vendedor un nicho donde acrecentar las ganancias. Así, emergen universidades virtuales con instalaciones precarias, sin profesores, sólo coach, entrenadores y personal auxiliar. Universidades dependientes de grandes trasnacionales cuyo objetivo es cazar los talentos argumentando, como hace uno de los promotores del título en innovación empresarial: Las empresas buscan historias inmediatas, ya no buscan gente con carrera (...) este mundo necesita personas con altas dosis de iniciativa y liderazgo, porque también las empresas necesitan hacer cosas que nunca antes habían hecho.


Efectivamente, el grado de explotación, sumisión e involución democrática presupone empresarios sin escrúpulos, sin formación humanista, sin sentido ético ni menos aún comprometidos con los derechos humanos y la defensa del planeta tierra. Por esta razón es urgente reivindicar la educación pública de calidad, gratuita y humanista, centrada en las vocaciones y el conocimiento científico y social.

Publicado enCultura