Perú: Pedro Castillo le dejó claro a su propio partido que hará alianzas con la derecha

En la perspectiva de gobernar con un sector de la derecha política pro empresarial, el presidente electo Pedro Castillo confronto a Vladimir Cerrón y a un sector de su partido Perú Libre, dejando en claro que no permitirá la imposición partidaria en la designación de los nuevos funcionarios públicos ni en la línea política del nuevo gobierno.

 

Esta primera escaramuza publica entre Castillo y Cerrón se dio en el marco del primer Congreso Nacional de Perú Libre, el cual se desarrolló el pasado sábado 24 de julio en la ciudad de Lima. En este evento, denominado: “expectativas, objetivos y metas irrenunciables del gobierno”, participaron los máximos dirigentes de Perú Libre y el conjunto de sus Congresistas electos en el pasado proceso electoral.

Acá quedo demostrado lo que ya diversos sectores de la prensa venían especulando desde hace un tiempo atrás, o sea, que existirían dos facciones en el seno de Perú Libre: quienes seguirían a Pedro Castillo y quienes se alinean con Vladimir Cerrón, secretario general de esta agrupación política. Esta división, al parecer, también se expresaría en el bloque parlamentario.

En su intervención Pedro Castillo empezó agradeciendo el apoyo de Perú Libre en la campaña presidencial pasada, pero dijo que “no estaba obligado a seguir posiciones radicales”, esto para cuestionar los planteamientos que algunos seguidores de Cerrón han venido haciendo y que, a pesar de sus límites, escandalizan a los medios de comunicación.

Sobre el cambio de Constitución vía Asamblea Constituyente, Castillo fue muy enfático al señalar que “la Constitución se cambiará (solo) si el pueblo lo pide”. Sobre la denominada “gobernabilidad”, el presidente electo manifestó que “él está hablando con todas las fuerzas políticas dispuestas a dialogar”, esto incluye, obviamente, a los diversos partidos de la derecha pro empresarial como Somos Perú de Salaverry, el Partido Morado de Julio Guzmán o el nacionalismo de Ollanta Humala. En esa perspectiva y en función de construir el ya anunciado gobierno de unidad nacional o de “todos los peruanos”, Castillo dijo también que “no puede aceptar planteamientos de un solo partido y que no puede designar funcionarios en el Gobierno solo por ser de Perú Libre”.

De esta manera, oficializó ante los militantes de Perú Libre y ante sus seguidores, sus intenciones políticas de gobernar junto a la derecha. Esto ya lo había mencionado antes, sin embargo, el hecho de que ahora lo haya dicho en un evento institucional del partido y frente a Vladimir Cerrón – incluso desafiando su autoridad - pone en evidencia la determinación del profesor cajamarquino para llevar a la práctica su orientación política.

Al parecer, la posición de Castillo seria la mayoritaria en el seno de la bancada de Perú Libre la cual cuenta con 37 Congresistas, por esa razón, en la mañana del domingo 25 de julio se formalizo su lista parlamentaria para dirigir la mesa directiva del Congreso, la cual está encabezada por un representante de Somos Perú (partido del empresario y político Daniel Salaverry); un representante de Perú Libre; una representante de Juntos por el Perú y una representante del Partido Morado del derechista Julio Guzmán. Y para que no queden dudas de su apoyo a esta lista y de su política de unidad con la derecha parlamentaria, horas más tarde, Pedro Castillo hizo público a través de sus redes sociales lo siguiente: “Anunciamos la formación de una coalición por la gobernabilidad con la presentación de una lista para la mesa directiva plural, paritaria y descentralizada. Integran José Enrique Jeri (Somos Perú), José María Balcázar (Perú Libre), Ruth Luque (Juntos por el Perú) y Flor Pablo (Partido Morado)”.

Con esto, la propuesta que Vladimir Cerrón y sus seguidores venían voceando para presidir el Congreso, quedo desestimada por el mismo presidente electo. Recordemos que Vladimir Cerrón y sus allegados manifestaron públicamente su intención que Valdemar Cerrón (hermano de Vladimir Cerrón) presida la lista para dirigir la mesa del congreso acompañado mayoritariamente del partido Perú Libre.

Este proceder de Castillo ha causado revuelo en las filas de Perú Libre, quienes bajo la dirección de su secretario general, se aprestaban a dirigir el nuevo gobierno (poniendo a los nuevos funcionarios públicos), bajo una orientación política basada en la conciliación de clases y en el respeto al estado burgués, muy similar a la que ahora está llevando a la práctica Pedro Castillo, pero donde ellos pretendían ser la voz cantante o, como se dice coloquialmente, “los que cortan el jamón”. No es por tanto una diferencia estratégica o de principios lo que separa a Cerrón de Castillo, es más bien una disputa por el control del aparato público, donde Castillo, para quedar bien con la gran burguesía y sus medios de comunicación a empezado a separarse de Cerrón y de sus delirios políticos barnizados de radicalismo verbal.

De concretarse esta ruptura, definitivamente tendrá una expresión en el bloque parlamentario donde seguramente los 37 votos con los que hoy cuenta Castillo se reducirían, esto lo haría mucho más permeable y frágil de lo que ya es ahora.

Al parecer, y pensando precisamente en construir una popularidad y un liderazgo fuerte que le permitan sortear estas limitaciones, es que Castillo anuncio en el ya citado congreso de Perú Libre que durante su gestión como presidente de la Republica se bajará el sueldo y que hará lo propio con los sueldos de los Congresistas y los Ministros.

Esta medida seguramente caerá bien en el grueso de la población que mayoritariamente deplora el accionar de la denominada “clase política” y en la mayoría de sus votantes, sin embargo, no le será suficiente para superar las diferencias que ya se han abierto en el seno de Perú Libre, las cuales volverán a manifestarse en los próximos días cuando se anuncien los nombres del primer Consejo de Ministros del denominado gobierno del “Perú profundo”, para lo cual, Vladimir Cerrón y sus seguidores ya han anunciado a Roger Najar como el nuevo premier, sin que este aun goce de la venia de Castillo.

Dos posibilidades empiezan a flotar entonces en el devenir a corto plazo de Perú Libre: la primera tiene que ver con que Cerrón y sus seguidores se asimilen al rol secundario que Castillo y sus nuevos aliados les pretenden dar en su gobierno de ancha base y de conciliación con la burguesía, y la segunda es que pasen a la ofensiva y confronten al nuevo presidente, lo cual significaría una eventual ruptura en un partido de raíces provincianas que llego al gobierno en un momento de alta crisis orgánica y mostrándose como la novedad, sin embargo, en la práctica vemos que reproduce la misma fragilidad y los vicios de los viejos partidos de la izquierda reformista y conciliadora.

Por José Rojas Militante de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores "CST" de Perú

Lunes 26 de julio

Publicado enInternacional
Castillo aseguró que no traicionará las esperanzas que los sectores más pobres. . Imagen: AFP

Primer discurso como  presidente electo

La derecha derrotada afila las armas contra el gobierno que asumirá este miércoles y busca tomar la presidencia del Congreso, que se elegirá este lunes.

 

 “El pueblo es el gobierno. Esta lucha no puede ser traicionada”, exclamó el presidente electo Pedro Castillo ante una entusiasta multitud en un mitin realizado la noche del viernes. Poco antes había recibido formalmente de las autoridades electorales sus credenciales como ganador de las elecciones y presidente electo. En la ceremonia oficial y en la manifestación popular, el profesor rural y dirigente sindical insistió en sus llamados “a la más amplia unidad”. A pesar de esas exhortaciones a la unidad, la derecha derrotada en las urnas afila las armas contra el gobierno de izquierda que asumirá este miércoles. Esa derecha radical y golpista busca tomar la presidencia del Congreso, que se elegirá este lunes.

Desde el balcón de la plaza

Castillo habló a sus seguidores desde un balcón que da a la céntrica plaza San Martín, ubicada a pocas calles de Palacio de Gobierno y tradicional escenario de manifestaciones políticas y protestas sociales. Cuando apareció en el balcón se soltaron globos rojos y blancos, los colores patrios, se lanzaron fuegos artificiales y resonaron los aplausos y las consignas de apoyo al futuro gobierno de izquierda. Fue una noche de júbilo popular. El maestro y campesino que viene de una de las zonas andinas más pobres del país y que en unos días asumirá la presidencia del Perú, recordó su participación en las luchas gremiales en esa misma plaza, que esta vez lo recibía como presidente electo. “Yo aprendí a luchar en esta plaza del pueblo junto con ustedes, con los obreros y campesinos. El recuerdo más grato es la lucha con los maestros de todo el país. Gracias a la lucha tenemos ahora un proyecto político, una alternativa para el país”, comenzó su discurso, que como ya es costumbre fue breve. Duró diez minutos.

El presidente electo aseguró que no traicionará las esperanzas que los sectores más pobres y excluidos han puesto en él y le pidió a la población que sea vigilante a su gestión. “Les pido ser vigilantes. Ustedes han sido vigilantes antes, durante y también lo serán después en este camino que hemos emprendido. No solo vengo a pedirles que sean vigilantes del gobierno, sino que sean integrantes del gobierno. Ustedes son el gobierno. El pueblo es el gobierno. Ayúdennos hermanos a encaminar este trabajo. Este es el trabajo del pueblo peruano. Esta es la lucha de ustedes. No traicionaremos al pueblo. Esta lucha no puede ser traicionada”. La multitud rompió en aplausos y gritos de respaldo.

Castillo convocó a los distintos sectores políticos y sociales a trabajar juntos: “Desde este espacio abrimos las puertas a los que no piensan como nosotros, a las otras fuerzas políticas. Hoy es el momento de unir los esfuerzos. Hago la convocatoria al pueblo peruano, a toda la clase política sin distinción, a los gremios, a los colegios profesionales, a los universitarios, a la clase obrera, al magisterio, a todo el pueblo peruano, para que hagamos el esfuerzo más inmediato en el marco de la más amplia unidad para terminar con estas brechas que tiene el pueblo peruano”.

En el Congreso

Mientras Castillo llama a la unidad, la derrotada Keiko Fujimori y sus aliados, donde la extrema derecha marca el rumbo, mantienen su discurso golpista que le niega legitimidad a la elección del nuevo presidente alegando sin pruebas un fraude electoral inexistente. Este lunes será un día clave en la confrontación entre el gobierno elegido democráticamente y la extrema derecha golpista. Se disputarán la conducción del Congreso unicameral de 130 bancas.

En un Parlamento fragmentado en diez bancadas no está claro lo que vaya a ocurrir este lunes. Hasta el sábado, ninguno de los dos bloques tenía los votos necesarios para hacerse con la presidencia del Legislativo. El bloque oficialista de izquierda tiene 42 votos: 37 del partido de gobierno Perú Libre y cinco de sus aliados de la coalición progresista Juntos por el Perú. Según diversas versiones, para la elección de la mesa directiva del Congreso ya habrían sumado otros nueve votos de agrupaciones de centro y centroderecha. El oficialismo no ha hecho público quién sería su candidato a presidir el Congreso. Del otro lado, el bloque de extrema derecha suma 43 votos: 24 del fujimorismo, 12 de los fascistas de Renovación Popular (RP) y siete de otra agrupación de derecha. Su candidato a presidir el Congreso es el almirante en retiro Jorge Montoya, de RP, que ha exigido anular las elecciones y ha pedido una intervención militar para evitar que Castillo asuma la presidencia.

Ambos bloques negocian contra la hora con tres bancadas que no se han definido para conseguir los votos que les faltan. Estas tres agrupaciones que suman 36 curules se mueven entre la centroderecha y la derecha. La izquierda la tiene complicada. En medio de esta disputa, la centroderechista Acción Popular, que tiene 16 legisladores, busca convertirse en una tercera alternativa y presidir ellos el Congreso.

Si la derecha golpista logra hacerse con la presidencia del Legislativo se abriría un complicado escenario para la estabilidad del gobierno Castillo. 

25/07/2021

Desde Lima

Publicado enInternacional
Los 88 años de Costa-Gavras no se reflejan en la intensidad de las expresiones.

 

El director franco-griego presenta "A puertas cerradas", su film más reciente

La nueva película del director de "Z" es una exploración ficcional de los desafíos del gobierno de Alexis Tsipras, presidente de Grecia electo en 2015, en plena crisis económica. El punto de vista es el de su ministro de finanzas, Yanis Varoufakis. 

 “Buenas tardes. Para vos es la tarde, ¿no?”. El acento de la voz en el teléfono es particular, como si un extranjero en España se animara a imitar el voceo rioplatense. La conversación con Página/12 alternará el español y el inglés, dependiendo de la complejidad de los conceptos a expresar. El cineasta franco-griego Costa-Gavras, políglota y cosmopolita, cuyos 88 años no se reflejan en la intensidad de las expresiones y la jovialidad del tono, está en la ciudad de Cannes disfrutando del festival de cine de esa ciudad, y acaba de ver un discurso en vivo del presidente Emmanuel Macron. Cine y política, un combo inseparable a lo largo de su filmografía. Entre-nous, el festival de cine francés que continúa hasta el próximo miércoles 21 en formato presencial y online, está ofreciendo como parte de la programación su último largometraje, A puertas cerradas, una exploración ficcional de los desafíos del gobierno de Alexis Tsipras, presidente de Grecia electo en 2015, en plena crisis económica. El punto de vista excluyente es el de su ministro de finanzas, Yanis Varoufakis, interpretado por el actor Christos Loulis, a quien el film sigue en infinitas reuniones con enviados de la Unión Europea, el FMI y los bancos internacionales, en un intento desesperado por salvar a su país del desastre social.

Nacido en Atenas en febrero de 1933 como Konstantinos Gavras, Costa-Gavras –su nom de plume, que muchos aún confunden con un apellido compuesto–, comenzó a trabajar en el seno de la industria del cine francés luego de recibirse en el parisino IDHEC (Institut des hautes études cinématographiques). Como asistente de dirección de cineastas como René Clair, Henri Verneuil, René Clement y Jacques Demy a comienzos de los años 60, el joven aspirante a director se forjó un nombre como mano derecha profesional, confiable y creativa, entrando en contacto además con una importante cantidad de estrellas de la pantalla gala, que luego aportarían su talento en Crimen en el coche cama (1965), su ópera prima. Basado en la novela del escritor Sébastien Japrisot, Costa-Gavras escribió una primera versión de ese guion en soledad, sin poseer los derechos de adaptación al cine, que luego fueron adquiridos por el productor Julien Derode. Protagonizado por Simone Signoret, su hija Catherine Allégret, Michel Piccoli, Yves Montand, Jean-Louis Trintignant y Jacques Perrin, además de participaciones breves pero jugosas de figuras de la talla de Bernadette Lafont, Compartiment tueurs es un policial whodunit (la identidad del asesino sólo se conoce en el final) que parte de un misterioso homicidio en un tren de larga distancia y que bien podría definirse como un proto giallo.

“En cierto modo, lo que intenté probar con Crimen en el coche cama es que podía hacer una película. Y, al mismo tiempo, hacer algo diferente a lo que se producía en aquella época en Francia, particularmente los colegas de mi generación”. En cuanto al nutrido reparto, Costa-Gavras recuerda que “los conocía por mi trabajo como asistente y al preguntarles si deseaban participar la mayoría aceptó. Incluso algunos de ellos tienen roles muy pequeños. Debe haberse corrido la voz de que la historia era interesante”. Si se tiene en cuenta la temática de sus films más conocidos, no resulta sencillo definir ese debut como un film político. “Pero de alguna manera lo es: intenté hablar de la gente que mata por dinero. Esas también son personas a las que no les interesa la sociedad (risas). Sólo les preocupan sus propios problemas”. Luego de un segundo largometraje hoy algo olvidado, Un homme de trop (1967), la consagración internacional llegaría con Z (1969), el primero en una serie de thrillers políticos que tendrían en La confesión (1970), Estado de sitio (1972) y Desaparecido (1982) sus descendientes más potentes. En más de un sentido, esos son los films que cimentaron las claves de toda su obra creativa.

En su largometraje más reciente, Costa-Gavras vuelve a reflejar el estado de las cosas en su país natal. Aunque ahora el trasfondo no es ahora la inestabilidad política previa a la Dictadura de los coroneles descripta indirectamente en la novela Z de Vassilis Vassilikos, origen de la adaptación cinematográfica, sino la Grecia del siglo XXI, rotundo ejemplo del fracaso de las medidas de austeridad impuestas por los organismos internacionales. Basada en el libro Comportarse como adultos: mi batalla con el establishment europeo, escrito por el propio Varoufakis luego de dimitir como ministro, A puertas cerradas conjuga la sátira con los mecanismos del cine de suspenso político. “Es una película sobre las reuniones en Europa, en teoría muy serias e importantes, durante las cuales se tomaron muchas decisiones. Pero nunca sabremos bien cuáles fueron esas decisiones. Toda esa gente habla en nombre de los europeos y hay algo allí que podría definirse con la frase ‘somos serios, pero no tan serios’. Por eso intenté que hubiera un sentido de ironía presente durante la mayor parte del tiempo. Era importante mantener cierta distancia con la realidad de esas reuniones, que en el fondo no son otra cosa que una realidad falsa”.

-Precisamente, los espectadores que vieron sus películas más reconocidas en los años 70 y 80 seguramente lo recuerdan como un cineasta serio, pero A puertas cerradas tiene un tono diferente, muy irónico, incluso poco naturalista en varios momentos.

-Tuve presente todos los elementos de esas discusiones y la mayoría de los presentes no eran grandes especialistas, a pesar de haber sido presentados de esa manera. Lo importante era estar cerca de la realidad de lo que dicen y hacen los personajes.

-¿Qué cosas han cambiado en Grecia entre los tiempos de Z y los de A puertas cerradas?

-Es un país diferente, con una población diferente, más joven. También es un país con menos esperanza que el de los años 60. En aquella época había mucha esperanza, aunque todo fuera muy traumático. Ahora no se sabe hacia dónde están yendo las cosas, hay una suerte de posición negativa sobre todo: la política, la pertenencia a Europa, etcétera. Aunque la mayoría de los griegos desean permanecer en Europa. Por otro lado, la situación económica es muy dramática. No tanto como en el período que describe el film, pero aun así es preocupante.

-En varios momentos de su carrera la recepción política de algunas de sus películas ha sido muy diversa. Tal vez el mejor ejemplo de ello sea La confesión, que fue incomprendida y atacada tanto desde la derecha como por la izquierda. ¿Cómo fue recibida A puertas cerradas?

-Fue algo especial. Por ejemplo, en Francia algunos socialistas que vieron la película no fueron tan positivos, incluso en varios casos la recepción fue negativa. Todo depende del partido y de la ideología del periodista. En Grecia fue diferente: hubo algunas posiciones muy negativas y también todo lo contrario. Pero allí es muy particular la situación, porque todos vivieron estos hechos y cada habitante tiene en la cabeza su propia película. Así que hubo respuestas muy entusiastas y otras no tanto. Políticamente, la película no tiene una postura subrayada, no toma partido por Varoufakis o por aquellos en el gabinete que tenían otras ideas, sino que trata de estar cerca de la realidad, de lo que le ocurrió a la gente. Intenté hacer la película con dos cosas en la cabeza: la situación de los europeos en general y la de los griegos en particular. Han pasado diez años desde los momentos más dramáticos a nivel económico y muchos han hecho dinero gracias a ese período trágico. Es muy fácil hacer dinero cuando hay gente que está vendiendo todo lo que tiene para sobrevivir.

-El título internacional en inglés del film es Adults in the Room (“Adultos en la habitación”), el mismo título del libro de Yanis Varoufakis, que suena un poco más irónico que el español A puertas cerradas.

-Es posible. Sin embargo, el título en español está cerca de la realidad, porque dentro de esos lugares la gente puede decir cualquier cosa y luego salir y decir todo lo contrario. “A puertas cerradas” quiere decir que no se sabe lo que pasa adentro. De hecho, no se sabe exactamente qué se decía en esas reuniones, porque no se tomaban notas precisas.

-El reparto de la película está conformado por actores de diversos orígenes –griego, francés, alemán– y se escuchan muchos idiomas, no solamente el griego. Valeria Golino, actriz políglota nacida en Italia, de padre italiano y madre griega, tiene un rol secundario importante y habla perfecto griego. ¿Cómo fue el proceso de casting?

-Para poder encontrar dinero y financiar el film era importante tener actores reconocidos, y varios de ellos estaban listos para hacer la película… pero si la filmábamos en inglés. Y eso me parecía completamente ridículo, así que la decisión fue la de tener, en los papeles centrales, actores griegos para los personajes de ese origen, y actores de diversos países que representaran el origen de los personajes. Hay alemanes, italianos, españoles, y cada uno de ellos proviene de su país. Fue muy importante para mí, porque si bien en ciertos momentos hablan inglés, cada uno tiene su propio acento.

-¿Siente que es más sencillo o difícil hacer películas hoy cuando lo compara con los años 70? En particular cuando hablamos de películas que podrían definirse como thrillers políticos, aunque muchos espectadores sigan pensando en el concepto “cine de denuncia”.

-Siempre digo que no hago películas políticas. Yo hago películas sobre la gente, sobre lo que le ocurre a la gente bajo el poder. Y sobre cómo alguna gente utiliza ese poder. Pero todo es político, esta discusión que estamos teniendo es política, en cierto sentido. Todas las películas, desde el nacimiento del cine, desde Georges Méliès, son políticas, porque hablan sobre la gente. Todo film puede ser analizado políticamente. No hay ninguna duda sobre eso. Tampoco me gusta decir que tengo una “carrera”. Eso es para los militares y los políticos. Simplemente hago películas. En cuanto a las dificultades para hacer cine… hoy es más difícil, sin duda. Sobre todo cuando se quiere producir películas que hablan sobre las dificultades de la sociedad. La razón es que la gente que financia el cine hoy en día son las plataformas o la televisión, al menos en Europa, y esa gente lo que quiere es películas donde todo el mundo sea feliz, para poder venderlas fácilmente. Y la mayoría de ellos, sobre todo en las plataformas, no posee un programa cultural, sino simplemente un plan económico. Al mismo tiempo, creo que hoy muchos directores, mucho más que antes, quieren hablar de la sociedad, de cómo vive la gente en una sociedad que ha cambiado drásticamente y en la cual la religión es el dinero.

-Sigue existiendo esa falsa dicotomía entre el cine de entretenimiento y un cine supuestamente serio…

-No debería. Creo que una película, además de ser política, es un espectáculo. La gente va al cine a ver un espectáculo, no a escuchar un discurso político o académico. Van al cine a pasar dos horas sintiendo cosas: a llorar, a reír, a odiar. Todo eso que forma parte de la vida. No se trata de entenderlo como entertainment, como dicen los estadounidenses, sino como espectáculo: un drama o una comedia que hablan de la vida.

-Estado de sitio transcurría en Uruguay en el período de mayor actividad del Movimiento de Liberación Nacional. Desaparecido, en tanto, narraba hechos ocurridos poco después del golpe de Pinochet. ¿Sigue interesando en la coyuntura latinoamericana? ¿Se imagina filmando una película nuevamente en el continente?

-Sigo interesado, desde luego. Pero ustedes tienen realizadores extraordinarios en Argentina. Por supuesto que me gustaría encontrar una historia que me interesara directamente, pero al mismo tiempo hay tantas cosas ocurriendo en Europa… Y además, no es necesario mentir: a mi edad es muy difícil encarar ese tipo de producciones.

20 de julio de 2021

Publicado enCultura
Domingo, 18 Julio 2021 05:16

La revolución como problema

La revolución como problema

Pertenezco a la generación que creció influenciada por el clima político y cultural de la revolución cubana. Me contagié del entusiasmo que generaba, en particular, la figura del Che, quien no dudó en dejar las comodidades de la vida urbana posrevolucionaria para caminar selvas y montañas, porque «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución».

Hoy Cuba atraviesa una situación compleja, que me lleva a reflexionar en varios tiempos sobre la coyuntura, la estructura y el concepto mismo de revolución.

I

La soberanía nacional es intocable, tanto como el derecho de las naciones a su autodeterminación. La soberanía de una nación no depende de quién esté en el gobierno. Nadie tiene derecho a intervenir o subvertir el gobierno de una nación ajena.

El bloqueo a Cuba es inaceptable, como los intentos por derrocar la revolución, sistemáticos y continuos desde hace seis décadas. Nunca pedimos una intervención extranjera para poner fin a las dictaduras del Cono Sur, porque confiamos en que los pueblos deben decidir su futuro. Por eso tampoco pedimos que regímenes oprobiosos y genocidas (como el de Arabia Saudita, entre muchos otros) sean derrocados con invasiones militares.

Cuba tiene derecho a que se la deje en paz, como sucede con todas las naciones del mundo. Solo dos países apoyan el bloqueo: Israel y Estados Unidos.

II

La crisis actual tiene causas precisas. En 2020 la economía registró una contracción del 8,5 por ciento, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. La industria cayó 11,2 por ciento y el agro, 12 por ciento. La crisis del turismo es tremenda y repercute en toda la sociedad: en 2019 Cuba recibió 4,2 millones de turistas, en 2020 apenas 1,2 millones. En el primer semestre de este año solo recibió 122 mil turistas, según datos recabados por la periodista chilena Francisca Guerrero.

El turismo aporta en torno al 10 por ciento del PBI, emplea al 11 por ciento de la población activa y es la segunda fuente de divisas. La escasez de divisas crea enormes dificultades para la importación de alimentos: Cuba debe importar el 70 por ciento de la comida que consume, mientras los precios internacionales crecieron un 40 por ciento en un año.

El llamado ordenamiento cambiario, que eliminó las tasas diferenciadas con las que se cambiaban los pesos cubanos por dólares, decidido en enero, aunque necesario y deseable, llegó tarde y en un momento de aguda escasez de dólares. Lo cierto es que la población tiene grandes dificultades para acceder a bienes básicos.

Inflación y apagones son el corolario de viejos problemas nunca resueltos (como el deterioro de las infraestructuras) y de improvisaciones en la aplicación de cambios largamente postergados.

El bloqueo es un gran problema para Cuba. Pero no todos sus problemas pueden reducirse al bloqueo. Un problema del que no se quiere hablar, no solo en Cuba, es el de la revolución como problema. O sea, del Estado como palanca de un mundo nuevo.

III

Creíamos que la revolución era la solución a los males del capitalismo. No fue. Quizá la obra mayor de las revoluciones haya sido empujar al capitalismo a reformarse, limando durante cierto tiempo sus aristas más extremas, aquellas que todo lo confían al mantra del mercado autorregulador, que lleva a millones a la pobreza y la desesperación.

Revolución fue siempre sinónimo de conquista del Estado, como herramienta para caminar hacia el socialismo. Originalmente el socialismo debía ser, ni más ni menos, el poder de los trabajadores para superar la alienación que supone la separación entre los productores y el producto de su trabajo. Sin embargo, socialismo se volvió sinónimo de concentración de los medios de producción y de cambio en el Estado, controlado por una burocracia que, en todos los casos, devino en una nueva clase dominante, casi siempre ineficaz y corrupta.

El pensamiento crítico se sometió a esta nueva burguesía, o como quiera denominarse a esa casta burocrática que, no siendo propietaria, tiene la capacidad de gestionar los medios de producción a su antojo, sin rendir cuentas más que a otros burócratas, sin que los trabajadores, privados de formas de organización y de expresión autónomas, puedan incidir en las decisiones. Sin libertades democráticas, los Estados socialistas (contradicción semántica evidente) devinieron en Estados autocráticos y totalitarios, no muy diferentes a las dictaduras que sufrimos y a las democracias que no nos permiten elegir el modelo económico que nos gobierna, sino apenas a representantes ungidos gracias a costosas campañas publicitarias.

Las revoluciones socialistas y de liberación nacional, y aun los movimientos emancipatorios, se autodestruyeron en el rompeolas de los Estados: al institucionalizarse y perder su carácter transgresor y superador del estado actual de cosas; al relegitimar un sistema-mundo que pretendían desbordar; al trasmutar, por la vía institucional, la potencia rebelde de las clases populares en impulso para la conversión de los burócratas en nuevos opresores.

Como sostuvieron Fernand Braudel e Immanuel Wallerstein, y ahora Abdullah Öcalan, el Estado nación es la forma de poder propia de la civilización capitalista. Por lo tanto, dice el líder kurdo, la lucha antiestatal es más importante que la lucha de clases, y esto no tiene nada que ver con el anarquismo, sino con la experiencia de más de un siglo de socialismo. Es revolucionario el trabajador que se resiste a ser proletario, que lucha contra el estatus de trabajador, porque esa lucha apunta a superar y no a reproducir el sistema actual.

Para hacer política centrada en el Estado, las categorías de hegemonía y homogeneidad son centrales. La primera es una forma de dominación, sin más, aunque el progresismo y la izquierda crean que supera al leninismo. La segunda es una pretensión de quienes, desde arriba, quieren llevar a los pueblos de las narices. Agrietados el patriarcado y el colonialismo interno, hoy es imposible una sociedad homogénea, porque las mujeres, los jóvenes y todo tipo de disidencias (desde las culturales hasta las sexuales) rechazan el aplanamiento de las diferencias y diversidades.

Imponer homogeneidad con base en la hegemonía es una apuesta al autoritarismo, ya sea a través del mercado o del partido de Estado. La forma ideal de dominación es aquella que se presenta como democrática (simplemente porque hay elecciones), pero encarcela a la población en un modelo económico que vulnera su propia vida.

IV

La revolución socialista es cuestión del pasado, no es el futuro de la humanidad. Tampoco lo es el capitalismo. El binarismo capitalismo/socialismo ya no funciona como organizador y ordenador de los conflictos sociales.

Mientras las izquierdas siguen prisioneras de su visión estadocéntrica, los sectores más activos y creativos de las sociedades latinoamericanas (feministas, pueblos originarios, jóvenes críticos) ya no se referencian en Cuba, como lo hizo mi generación, sino en luchas concretas como las revueltas chilena o colombiana, en el zapatismo y en los mapuches, en ritmos raperos y en sueños de libertad imposibles en la Nicaragua de Ortega y en la Cuba del Partido, en la Colombia de los paramilitares o en el Brasil de Bolsonaro.

17 julio 2021

 

Publicado enPolítica
Viajarán a Europa 177 zapatistas, incluido el Subcomandante Moisés

Ciudad de México | Desinformémonos. 177 delegados zapatistas, incluido el Subcomandante Moisés, viajarán por vía aérea a Europa para formar parte de la Travesía Por la Vida. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) informó en un comunicado que la lista está integrada en su totalidad por personas originarias de raíz maya, de las lenguas cho´ol, tzotzil, tzeltal, tojolabal y castilla.

En el comunicado denunciaron que 62 de los y las delegadas todavía no cuentan con pasaporte debido a los trámites burocráticos que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ha interpuesto. “A pesar de que hemos demostrado identidad y origen, siguen existiendo más y más papeles”, comunican. Por ello, anunciaron que se trasladarán a la Ciudad de México a que “la SRE nos diga, de frente y en público, que no tenemos derechos por ser “extemporáneos”, y que su “aspiracionismo” le obliga a delegar su responsabilidad en burócratas racistas e ignorantes.”

La compañía aerotransportada fue bautizada como “La Extemporánea”, debido a que el Estado mexicano nombra a los y las zapatistas “mexicanos extemporáneos” cuando intentan realizar sus trámites de identidad. “Según vimos en los diccionarios, ‘extemporáneo’ quiere decir ‘que es inoportuno, inconveniente’ o ‘ que es impropio del tiempo que sucede’. Nunca antes nos habían definido tan adecuadamente,” afirmaron.

El Subcomandante Insurgente Moises encabezará la delegación aérea que, informaron, lleva preparándose desde octubre de 2020 y se ha mantenido en cuarentena durante casi un mes. La compañía está compuesta grupos de “Escucha y Palabra”, que llevarán la historia de la lucha zapatista desde los años previos al alzamiento; un equipo femenil de fútbol integrado por 36 milicianas que se identifican con el nombre de “Ixchel Ramona”; seis niñas y niños que se nombran el “Comando Palomitas”, del grupo “Juego y Travesura”; y el grupo coordinador del viaje que organizará y reforzará los grupos zapatistas a distribuirse en cinco zonas del continente europeo y atenderá a los medios de comunicación.

Además, viajará una delegación del Congreso Nacional Indígena del Consejo Indígena de Gobierno (CNI-CIG) integrada por 10 personas indígenas de las lenguas maya originaria, popoluca, binizá, purhépecha, rarámuri, otomí, naayeri/wixarika y nahua; así como 3 militantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Tlaxcala, Puebla y Morelos.

Finalmente, anunciaron que desde el país mexicano se hará saber próximamente de una nueva iniciativa nacional zapatista a la que estarán invitados el CNI-CIG, la Sexta Nacional, las Redes de Resistencia y Rebeldía, organizaciones no gubernamentales de defensa de los derechos humanos, colectivos de víctimas de violencia, familiares de víctimas de desaparición y afines, así como artistas e intelectuales. Se realizará en el marco de la llamada “Consulta Popular” del 1 de agosto.

A continuación el comunicado completo:

COMISIÓN SEXTA ZAPATISTA.

México.

Julio del 2021.

A [email protected] adherentes a La Declaración por la Vida:

A la Europa de Abajo y a la Izquierda:

A la Sexta Nacional e Internacional:

Al Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno:

A las Redes en Resistencia y Rebeldía:

Al Colectivo “Llegó la Hora de los Pueblos”:

Del: Subcomandante Insurgente Moisés.

Compañeras, compañeroas, compañeros:

Hermanas, hermanoas, y hermanos:

Les saludo a nombre de los niños, mujeres, otroas, ancianos y hombres de las comunidades zapatistas, y les comunico lo siguiente:

Primero.- Ya tenemos lista una compañía zapatista aerotransportada fuerte en 177 zapatistas. Está integrada en su totalidad por originarios de raíz maya, de las lenguas cho´ol, tzotzil, tzeltal, tojolabal y castilla. Somos nacidos en la geografía que llaman México. Nuestros ancestros nacieron y murieron en estas tierras. Como el Estado Mexicano no reconoce nuestra identidad y origen, y nos dice que somos “extemporáneos” (así dice la Secretaría de Relaciones Exteriores, que somos mexicanos “extemporáneos”), hemos decidido bautizar a esta unidad de Escucha y Palabra como “La Extemporánea”.

Según vimos en los diccionarios, “extemporáneo” quiere decir “que es inoportuno, inconveniente”, o “que es impropio del tiempo en que sucede”. O sea que somos inoportunos, inconvenientes e impropios.

Nunca antes nos habían definido tan adecuadamente. Estamos felices de que al fin el Estado Mexicano reconozca que así es como considera a los pueblos originarios de esta geografía llamada México. Creo que así es como lamenta el que no nos haya aniquilado… todavía; y que nuestra existencia contradiga el discurso oficial sobre la “conquista”. Ahora se entiende que la demanda del gobierno de México al de España, exigiéndole que pida perdón, es por no habernos exterminado.

De [email protected] 177 [email protected], 62 de [email protected] no tenemos aún el pasaporte. La Secretaría de Relaciones Exteriores está trincada en la “inconveniencia” que representamos. A pesar de que hemos demostrado identidad y origen, sigue exigiendo más y más papeles. Sólo falta que pida que los gobiernos de Centroamérica digan que no somos ciudadanos de esos países.

2.- La compañía aerotransportada “La Extemporánea”, conmigo al frente, ha estado preparándose desde octubre del 2020 y llevamos casi un mes en cuarentena. Está compuesta de:

.- Varios grupos de “Escucha y Palabra”. Zapatistas indígenas cuya existencia y memoria cubre la historia de nuestra lucha desde los años previos al alzamiento hasta el inicio de la Travesía por la Vida.

.- Un equipo femenil de fútbol. Lo conforman 36 milicianas (que también son “Escucha y Palabra”) que han tomado el nombre y ejemplo de la finada Comandanta Ramona, la primera zapatista en salir de Chiapas, y se identifican como “Ixchel Ramona” y así saldrán a los campos deportivos de Europa.

.- El autodenominado “Comando Palomitas”. Son 6 niñas y niños que son del grupo “Juego y Travesura”. Como [email protected] nosotr@s, se han estado preparando.

.- El grupo coordinador de la invasión. Son quienes se encargarán de organizar y, en su caso, reforzar los grupos de “Escucha y Palabra” que se distribuirán en las 5 zonas en las que hemos dividido el continente Europeo. Además atenderán a los medios de comunicación libres y de paga, participarán en mesas redondas, conferencias y actos públicos; y evaluarán el desarrollo de la invasión.

Con el Escuadrón 421 completaremos la primera oleada zapatista e iniciaremos las visitas a quienes nos invitaron y, con atención y respeto, les escucharemos. Si así lo piden, les platicaremos de nuestra pequeña historia de resistencia y rebeldía.

3.- Con [email protected] viajará una delegación del Congreso Nacional Indígena-CIG, fuerte en 10 indígenas de las lenguas: Maya originaria, Popoluca, Binizá, Purhépecha, Raramuri, Otomí, Naayeri/Wixarika y Nahua; así como 3 [email protected] del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Tlaxcala, Puebla y Morelos. En total 13.

4.- En razón de que a mí me toca lo de la Travesía por la Vida-Capítulo Europa, he encomendado al Subcomandante Insurgente Galeano que tome el mando en México y que inicie, a la brevedad posible, contactos con el Congreso Nacional Indígena-CIG, con la Sexta Nacional, con las Redes en Resistencia y Rebeldía, con Organizaciones No Gubernamentales de defensa de los Derechos Humanos, con colectivos de Víctimas de la violencia, familiares de [email protected] y afines, así como con artistas, científicos e intelectuales, con el objetivo de hacerles saber de una nueva iniciativa nacional e invitarles a organizarse para ella. Y así abrir un frente de lucha por la Vida en nuestro país.

5.- En unos días más, que les comunicaremos en su oportunidad, iniciaremos nuestro viaje. Ahora estamos tratando de vacunarnos [email protected] para no llevarles problemas de salud, y esperando a que baje un poco la llamada “tercera ola” de contagios en México.

Después iremos al caracol Jacinto Canek, en San Cristóbal de Las Casas, y ahí nos concentraremos. De ahí nos trasladaremos a la Ciudad de México donde iremos [email protected] 177[email protected] a las oficinas de la SRE a que nos diga, de frente y en público, que no tenemos derechos por ser “extemporáneos”, y que su “aspiracionismo” le obliga a delegar su responsabilidad en burócratas racistas e ignorantes. Después, tal vez, París, Francia.

Las fechas precisas les diremos después, porque parece que, para el gobierno francés, también somos inoportunos; además, claro, de la nueva ola mundial de COVID 19. Ni modos, debe ser la globalización.

6.- Estamos un poco nerviosos pero contentos -porque no es la primera vez que haremos algo sin saber qué nos espera-. Agradecemos desde ya a la Europa de Abajo, a la Sexta Nacional, las Redes en Resistencia y Rebeldía, las ONG´s solidarias de este y el otro lado del océano, y al colectivo “Llegó la Hora de los Pueblos” el apoyo económico y en especie que permitirá realizar el viaje aéreo. El costo del viaje marítimo y el de los pasaportes (entre 10 mil y 15 mil pesos cada uno, por los viajes continuos ida y vuelta a nuestros pueblos para cumplir los ridículos requisitos del Estado Mexicano por ser “extemporáneos”), fue cubierto íntegramente por el EZLN y nos dejó sin fondo de reserva. Pero no representó, para [email protected] de [email protected] delegad@s, gasto personal alguno.

7.- De la iniciativa nacional –de la que queda encargado el SupGaleano-, sólo les adelanto que arrancará con nuestro llamado a participar en la así llamada “Consulta Popular” del 1 de agosto, y a responder “Sí” a la pregunta sobre si se debe o no hacer algo para cumplir con el derecho a la verdad y la justicia de quienes han sido víctimas por acciones y omisiones del Estado Mexicano (que eso, y no otra cosa, es lo que señala la pregunta que elaboró la Suprema Corte de Justicia de la Nación del país que se llama México). Quienes allá arriba, en los partidos de “oposición”, se resisten a la consulta, no sólo temen lo que de ella se siga; también les aterra que las víctimas recuperen sus demandas del uso ruin y perverso que la ultraderecha hace de su dolor. Porque el dolor no debe ser negocio electoral, y menos para fines tan mierdas como que regresen al gobierno quienes son algunos de los principales responsables de la violencia y que antes sólo se dedicaron a acumular paga y cinismo. Por eso el INE, que también nos considera a los indígenas como “extemporáneos” y nos niega la credencial, está haciendo lo posible para que la consulta fracase, porque sabe que también le toca su parte del delito por su política exclusiva para la piel clara y urbana.

Hay que entrarle, no viendo hacia arriba, sino mirando a las víctimas. Hay que convertir la consulta en una consulta “extemporánea”. Esto con el fin de que así arranque, independiente de los de arriba, una movilización por una Comisión por la Verdad y la Justicia para las Víctimas, o como quiera que se llame. Porque no puede haber vida sin verdad y justicia.

Es todo por ahora.

Desde la Montañas del Sureste Mexicano.

Por los zapatistas extemporáneos.

Subcomandante Insurgente Moisés.

Todavía en México, Julio del 2021.

Publicado enInternacional
China, el gigante que avanza a zancadas

Se acaban de cumplir 100 años de la fundación del Partido Comunista Chino (PCCh), el partido que dirigió exitosamente una revolución campesina, derrotó a las potencias extranjeras in­vasoras, ganó una guerra civil, fundó una república popular y puso de pie a un gigante planetario.

Casi 28 años después, el 1º octubre de 1949, se proclamó el nacimiento de la República Popular China. Vicente Lombardo Toledano fue el primer mexicano en visitarla. Estuvo ahí junto a su esposa, Rosa María Otero, del 16 de noviembre al 1º de diciembre de ese año, para participar en la Conferencia de los Trabajadores Asiáticos. Era entonces vicepresidente de la Federación Sindical Mundial.

Lombardo quedó profundamente impresionado por el coloso asiático y su dirigente Mao Tse-Tung. Desde esa nación anunció: "Hoy tendré el privilegio de dar a conocer al pueblo mexicano y a los demás pueblos de América Latina, a la China nueva". Se dedicó a ello con entusiasmo hasta 1963, cuando tomó partido por la Unión Soviética en el conflicto que dividió al movimiento comunista internacional.

El triunfo chino impactó profundamente en los países coloniales y sus luchas por la liberación nacional. En la conferencia, Li Shaoqui anunció los planes de Moscú y Pekín para promover la Revolución china como modelo general de revolución en los países desarrollados.

Lombardo Toledano coincidía, al menos verbalmente, con este propósito. A Mao –a quien ubica como uno de los grandes hombres de nuestro tiempo– le explicó la similitud, existente en su origen, entre la Revolución mexicana de 1910 y la Revolución china. Y, en un discurso pronunciado en un banquete con el premier Chou En-Lai, hizo votos por el regreso de la nao a Acapulco, "no sólo para llevarnos y para traer mercancías valiosas, sino para comunicar a México los ideales de la República Popular de China y recoger las aspiraciones más altas del pueblo de México".

El integrante del grupo de Los Siete Sabios seguía teniendo entonces una influencia relevante en la política mexicana y en los movimientos obrero y campesino. Apenas un año antes había fundado el Partido Popular. De manera que, al volver a su país, divulgó la experiencia revolucionaria de la nación asiática a través de sus amplias redes y relaciones. Escribió Diario de un viaje a la China nueva, narrando sus experiencias; dio conferencias y entrevistas, y difundió la propaganda y literatura revolucionaria de aquella nación.

En 1953 se fundó la Sociedad de Amistad con China Popular en México, dirigida por Luis Torres Ordóñez, economista del Instituto Nacional Indigenista, muy cercano a Lombardo. La sociedad promovió activamente charlas y ponencias, como las impartidas sobre la dialéctica en Mao por el doctor Elí de Gortari, futuro rector de la Universidad Nicolaíta; intercambios artísticos en el que participaron muralistas como David Alfaro Siqueiros, y viajes de personalidades culturales y líderes sociales. Diez años más tarde, la sociedad se fracturó, y surgió otra, mucho más radical y comprometida con las luchas emancipatorias, conducida por la doctora Esther Chapa, microbióloga y feminista.

En parte gracias a la labor de Lombardo, el maoísmo se divulgó en México durante la década de los 50 y comienzos de los 60, e influyó en líderes rurales, como el sonorense Álvaro Ríos, quien a lo largo de 50 años fundó decenas de ejidos, impulsó la autogestión campesina y gestionó la entrega de cerca de un millón de hectáreas sobre todo en Durango y Chihuahua (https://bit.ly/3AkF65b).

Gran importancia en la difusión de la Revolución china en México tuvo, también, la participación en 1952 de Pekín, de una delegación en la Conferencia de la Paz de las Regiones Asia y Pacífico. Asistieron, entre otros, el doctor Ismael Cosío Villegas, extraordinario especialista en enfermedades respiratorias, participante en el movimiento médico de 1964; la arqueóloga Eulalia Guzmán; Ruth Rivera, hija del gran muralista; la filósofa Paula Gómez; Mario Pavón Flores, asesor de la huelga general del SME en 1936 y petrolera un año después, y del paro de 25 mil jornaleros de la Comarca Lagunera, que dio inicio a la reforma agraria cardenista, y el poeta cubano Nicolás Guillén.

El escritor Fernando Benítez se fascinó con la travesía, en la que encontró un hecho histórico de dimensiones colosales: la rebelión de los pueblos coloniales. Quedó tan impactado, que pasó tres primeros meses de su llegada a México hablando sin cesar de lo que había visto allí.

Pensar en esa nación –escribió en su crónica China a la vista– "es pensar en un gigante que después de estar dormido durante siglos se ha puesto de pie y trata de recuperar los pasos perdidos entregándose a una actividad portentosa". Añadió: su vida es ahora dinámica; se superan constantemente; inventan ­revolucionariamente.

Como ocurrió a Lombardo, Benítez halló grandes similitudes entre los pueblos chino y mexicano. "Lo que hace la grandeza de China, las pequeñas y fuertes manos de sus artistas y campesinos, es también lo que le da a México su fuerza", escribió.

Y, al analizar la matriz ideológica de esa revolución, concluyó: "La miseria no es la que inclina a los hombres al comunismo, sino la conciencia de que el capitalismo no es capaz de solucionar sus problemas".

Hoy, en el aniversario de los 100 años de fundación del PCCh, cuando el coloso chino sigue avanzando a zancadas en todo el mundo, vale la pena recordar cómo sus hazañas fueron anticipadas por los primeros intelectuales mexicanos que se asomaron en aquellas tierras.

Twitter: @lhan55

Publicado enInternacional
Chile: la historia de Elisa Loncón, la mapuche que fue elegida presidenta de la Convención Constitucional

La Nueva Constitución será liderada por una mujer de los pueblos originarios

La académica y activista fue votada por la mayoría de los 155 convencionales que redactarán la nueva carta magna que reemplazará a la de Pinochet  Una  jornada marcada por su discurso que promete cambiarle el rostro al país e incidentes que obligaron a retrasar la ceremonia. 

 

Finalmente se concretó la primera sesión de la Convención Constitucional, donde 155 ciudadanos elegidos en mayo pasado (con predominio de la izquierda e independientes) redactarán la nueva Carta Magna que sepultará, al fin la Constitución de 1980 instaurada por la dictadura de Pinochet, de carácter autoritaria y en beneficio de los grandes grupos económicos.

Y la elección de la presidenta, la lingüista mapuche Elisa Loncón Antileo, no pudo ser más simbólica. Ella encarna una de las principales aspiraciones del Estallido Social iniciado en octubre de 2019 —con más de un millón de personas marchando en las calles chilenas y obligando al gobierno de Piñera a negociar un proceso constituyente—: la horizontalidad en la distribución del poder, el reconocimiento a los pueblos originarios, la desmilitarización de la Araucanía y la regulación de las industrias extractivas como la forestal o la minera.

Y también porque esta jornada se celebró en el ex Congreso Nacional a un par de cuadras de La Moneda y la Plaza de Armas de Santiago, un lugar que fue clausurado tras el Golpe Militar y cuyas funciones se trasladaron a Valparaíso, en un edificio de arquitectura dudosa e inaugurado por el mismísimo Dictador. En rigor fue en una carpa, con todas las medidas de seguridad impuestas por la pandemia donde justo hoy se detectó un tercer caso de la variante Delta.

A pesar de los intentos de posicionar a académicos varones, figuras de la TV o rostros de centroizquierda —como el abogado Agustín Squella o la periodista Patricia Politzer, que votó por ella misma, generando risas entre los propios constituyentes— la necesidad de que este proceso lo liderara una mujer y además mapuche fue imponiéndose.

Un nuevo Chile

“Que se funda un nuevo Chile, plural, plurilingüe, con las mujeres, con los territorios. Ese es nuestro sueño”, dijo en un discurso improvisado, que comenzó en mapudungun, tras sumar 96 votos, superando por 18 los necesarios para obtener el cargo. Esto fue en una segunda vuelta donde recibió el apoyo de quienes habían votado por Isabel Godoy representante de otro pueblo originario: el colla. Investida con vestido e indumentaria tradicional mapuche y luchando con el tapaboca, logró sacar lágrimas de los asistentes a excepción de la derecha que, de todas formas, constituye la minoría en este proceso.

“Es posible establecer una nueva relación entre todos quienes conforman este país; esta es la primera muestra de que esta Convención será participativa”, afirmó Loncón, adelantando parte de los problemas que se trabajarán durante una etapa inicial de nueve meses: “por los derechos a la madre tierra, por los derechos al agua, por los derechos de las mujeres, por los derechos de los niños".

Además de agradecer el apoyo “por votar por una persona mapuche, mujer, para cambiar la historia de nuestro país", señaló su solidaridad con todos los pueblos originarios, incluyendo los de Canadá. "Esta fuerza es para todo el pueblo de Chile, para todos los sectores, para todas las regiones, para todos los pueblos y las naciones originarias que nos acompañan. Este saludo y agradecimiento es también para la diversidad sexual, este saludo es para las mujeres que caminaron en contra todo sistema de dominación (…). Por eso, esta convención que hoy día me toca presidir transformará a Chile en un Chile plurinacional"

Reconocida activista

Nacida en la comunidad de Lefweluan, en Traiguén —a unas ocho horas de Santiago— es una reconocida activista de la causa de su pueblo, formando parte del Consejo de Todas las Tierras y siendo una de las responsables de la creación de la bandera mapuche que desde 1992 ha ido ganando protagonismo en todas las marchas y manifestaciones, llegando en el Estallido a desplazar a la de los partidos políticos y la propia bandera chilena. Durante la dictadura estudió pedagogía en inglés y participó en un grupo de teatro con obras que cuestionaba al Regimen. Actualmente es académica del departamento de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile, Loncón tiene un magister de lingüística en la Universidad Autónoma Metropolitana de Iztapalapa (México), un PhD en Humanidades en la U. de Leiden (Holanda) y un doctorado en literatura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Nuevamente, la represión

La jornada estuvo marcada por un ambiente enrarecido en la mañana. PáginaI12 recorrió el perímetro que rodea al ex Congreso Nacional y la presencia de carabineros, con vehículos que ocupaban cuadras enteras como Santo Domingo y rejas que impedían el desplazamiento por la Plaza de Armas. Era el plan del gobierno por garantizar la seguridad del proceso, considerando que convergerían distintas marchas, siendo la más importante la que se iniciaría a las 8:00 desde la Plaza Baquedano —renombrada como “Plaza de la Dignidad”— en homenaje a los caídos en los violentos incidentes del Estallido.

Notable resultó la performance de Johanna Grandón, célebre por disfrazarse de Pikachu de Pokémon y participar en las protestas, una de las constituyentes que se sacó el traje e ingresó con una mascarilla en alusión al personaje al Congreso. Todo en medio de una gran tensión, motivada por cierta sensación de exclusión que reclamaba parte de los manifestantes que hicieron a carabineros repetir lo de siempre: lanzar agua y reprimir, mientras algunos periodistas de la TV abierta justificaban el accionar señalando que empezaron a lanzar piedras.

Sin embargo, fueron los mismos constituyentes independientes, agrupados mayoritariamente en la “Lista del Pueblo” los que obligaron a interrumpir el inicio de la sesión hasta que la policía dejara de atacar a los participantes. Carmen Gloria Valladares, secretaria relatora del Tribunal Calificador de Elección que inició la ceremonia aceptó. “Queremos una fiesta de la democracia y no un problema”. Posteriormente sería aplaudida de pie.

Jornada extensa

Pasadas las 17:30 (una hora menos que en Argentina) aún se seguía el proceso de votación por la vicepresidencia. Todo mientras la luz iba bajando y el frío hacía que los 155 (154 en rigor, ya que Felipe Harboe no pudo asistir por cuarentena) comenzaran a abrigarse. Debido a la obligación de la mayoría absoluta tuvieron que pasar tres rondas hasta que el abogado Constitucionalista e independiente de Convergencia Social —perteneciente al Frente Amplio— Jaime Bassa fuera elegido como vicepresidente por 84 votos después de tres rondas.

En una declaración conjunta Bassa junto a Loncón se despidieron juntos a las 18:49, declarando algo muy importante: este lunes a las 15:30 se estudiará una declaración sobre el camino a seguir, la exigencia de liberar a los presos del Estallido Social (lo que generará controversia ya que no tiene atribuciones para una Ley de Amnistía), reglamento feminista y determinar el formato en que se harán las reuniones (presenciales o telemáticas). Todo entre aplausos.

Una instalación de nueve horas, tan inédita como histórica, con imprevistos y donde la logística ha sido fundamental —oficinas nuevas recién implementadas en el Congreso, transporte para quienes viajan desde regiones, alojamiento—tanto como los pasos a dar, que deberían comenzar con un reglamento que podría tardar meses en tener su versión definitiva. Todo mientras el frío comenzaba a caer en la tarde invernal en Santiago Centro. 

Por Juan Carlos Ramírez Figueroa

Publicado enInternacional
"Nunca imaginé que Brasil fuera a elegir como presidente a un genocida, a un facho".. Imagen: Ricardo Stuckert

El líder del Partido de los Trabajadores tiene decidido viajar a la Argentina este año. Agradece la visita de Alberto Fernández cuando él estaba detenido en Brasil y el apoyo de Cristina Kirchner. Aboga por la unidad de América Latina y está seguro que "Bolsonaro será derrotado por el pueblo". 

 

Lula da Silva aparece en la pantalla del zoom y logra lo que muy pocos: su energía, su carisma, trasciende la distancia. Después de haber pasado 580 días en prisión acusado de corrupción, el ex presidente de Brasil se siente satisfecho porque la Corte Suprema anuló los procesos en su contra y le devolvió todos sus derechos políticos. "Demostré que soy inocente", repite. Está decidido a empezar a recorrer su país a mediados de este mes y advierte que todavía no es  candidato a suceder a Jair Bolsonaro. El líder del PT se aviene a un diálogo con Victor Santa María, coordinador del Grupo Octubre, y con Página 12 en el que confiesa: "Nunca imaginé que Brasil fuera a elegir como presidente a un genocida, a un facho al que no le gustan los negros o los LGBTI, es más, que no le gustan los sindicatos, no le gustan los trabajadores, no le gustan los indios, no quiere preservar nuestra selva amazónica". Lula está agradecido por el apoyo que recibió de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner mientras estuvo detenido. "Quiero visitar la Argentina este año y agradecerle al pueblo", anuncia. 

Se lo ve seguro como siempre, acostumbrado a ejercer el poder y dispuesto a seguir dando batalla. "Lamentablemente acá en Brasil la prensa no se ha preocupado en informar lo sucedido. Se ha preocupado en mentir contra el PT y contra Lula, un manantial de mentiras durante mucho tiempo. Y eso han conseguido: un fascista en la Presidencia de la República", señala, se entusiasma proyectando una "América Latina unida" y remarca que "Joe Biden tiene que entender que América Latina tiene que tener el derecho de crecer". Su fuerza conjura todo resentimiento: "No hay que rendirse jamás. Es necesario luchar para darle al pueblo el derecho de votar con conciencia", destaca y se esperanza porque "el retroceso que nosotros vivimos en América del Sur empieza a ser recuperado con la victoria de Alberto Fernández en Argentina, con el regreso de Luis Arce al Gobierno de Bolivia, con la victoria de Pedro Castillo, en Perú".

Victor Santa María --Tanto Brasil durante su gobierno y el de Dilma Rousseff como la Argentina con Néstor y Cristina Kirchner, y ahora con Alberto Fernández, priorizaron el rol de los trabajadores. Se generaron políticas de Estado que permitieron sacar a muchos de nuestros conciudadanos de la pobreza y de la indigencia. La pandemia hace ahora más difícil la tarea. ¿Cómo hará Brasil para retomar esas políticas?

Lula --Es un gusto enorme hablar con el pueblo argentino a través del diario Página 12. Nosotros vivimos realmente un momento muy raro en nuestra querida América Latina. Siempre digo que tuve el gusto de ser el Presidente de la República de Brasil en un momento en el que América Latina vivía su mejor momento político y posiblemente también el mejor momento de inclusión social, sea en Chile, en Argentina, en Ecuador, en Brasil, en Paraguay y en Uruguay. Un momento excelente en lo que concierne a la inclusión social de 2002 hasta 2014/2015. Tuvimos el problema de la muerte de Kirchner, de la muerte de Hugo Chávez. Tuvimos un golpe de Estado acá en Brasil, la salida de Michelle Bachelet. El golpe en Bolivia. Así es que las cosas han sucedido de una manera muy abrupta y nosotros de alguna manera volvimos hacia atrás. En América del Sur fue un retroceso. Cuando era presidente, tuve una relación con el movimiento sindical brasileño que posiblemente nunca había pasado, yo venía del movimiento sindical. Era una relación de respeto, de comprensión de que no existiría una democracia en Brasil ni en ningún lugar del mundo si el movimiento sindical no era fuerte, si los trabajadores no eran respetados, si no participaban en las mesas de negociación con los empresarios y con el gobierno mismo. En Brasil muchos decían que Lula debiera ir a un campo de golf, ponerse una ropa blanca y aprender a jugar al golf junto con la elite económica brasileña. Nunca lo hice. Durante los ocho años de mandato, cada 23 de diciembre, yo iba a un lugar en San Pablo, abajo de un puente para charlar con la gente que vivía en la calle. Esa política de inclusión y de respeto que tuvimos con el pueblo trabajador creo que nos ha creado realmente un buen escenario. 

--El retroceso ha sido muy significativo ¿cómo imagina la recuperación?

--El retroceso que nosotros vivimos en América del Sur empieza a ser recuperado con la victoria de Alberto Fernández en Argentina, con el regreso de Luis Arce al Gobierno de Bolivia, con la victoria de Pedro Castillo, en Perú. Y poco a poco vamos tratando de mostrarle a la sociedad que la democracia tiene que ser ejercida en toda su plenitud y que sólo tiene sentido si en ella están incluidas las personas más pobres, las más necesitadas.  Le confieso que estoy muy agradecido de la visita que me hicieron en Paraná, en Curitiba, y también agradezco muchísimo la visita que Alberto Fernández me hizo como candidato a presidente. Durante todo ese tiempo que estuve allá, no estaba muy preocupado por mí, estaba preocupado por la situación del pueblo brasileño. Ahora que tengo la libertad, ahora que estoy ganando todos los procesos en la Suprema Corte, ahora que está probada la parcialidad del juez Moro y de los procuradores, que la Suprema Corte me ha considerado otra vez inocente y que puedo participar en un nuevo proceso electoral, estoy muy contento de saber que hay una preferencia de la mayoría del pueblo brasileño en volver a elegir el Partido de los Trabajadores para gobernar este país. Evidentemente tenemos que trabajar. Queda mucho tiempo. Todavía no soy candidato, porque en este momento tenemos que pelear para que haya vacunas para todos, porque la vacuna es lo único que nos va a dar tranquilidad. Estoy luchando para que haya un auxilio. La urgencia ahora es que las personas que están desempleadas tengan qué comer para que haya un auxilio o una ayuda para los pequeños y medianos empresarios, para que puedan seguir adelante con sus negocios. Y después pensaremos sí en la cuestión electoral.

--Brasil ahora está atravesado por el debate en la Comisión de Investigación Parlamentaria (CPI) donde abundan las denuncias contra Bolsonaro por el manejo de la pandemia

--En Brasil, nosotros vivimos una situación muy desagradable. Tenemos un presidente  que no estimula el amor, ni la fraternidad, ni la solidaridad. Lo de él es odio, convocó paramilitares y ahora mismo circula en la CPI un proceso por el genocidio que él ha practicado en la cuestión de la covid19. Aparecen denuncias de corrupción todos los días. Nosotros estamos haciendo una comisión parlamentaria para saber qué es lo que sucedió. Estamos impulsando en el Congreso Nacional con un peso enorme --con muchas entidades-- el impeachment del presidente Bolsonaro. Vamos a ver si la Cámara lo vota porque han dejado de votar 120 pedidos de impeachment contra él. La sociedad empieza a moverse, a manifestarse, empieza también a participar de actos públicos contra el gobierno. Estamos caminando rápidamente para consolidar el proceso democrático en Brasil y hacer que la democracia sea recuperada. La esperanza es lo que nos mueve. 

VSM-En la Argentina, el Estado salió a apoyar fuertemente no sólo a los sectores populares sino también a las pequeñas, medianas y grandes empresas. Durante el 2020, con el aporte del Gobierno se pagó casi el 40 por ciento del sueldo de los trabajadores, se ayudó para que haya créditos, se trató de llevar una mejor conectividad para los chicos que no podían ir a la escuela. Se asistió al sistema de salud, duplicando las camas y creando nuevos hospitales. Se tomaron medidas que calificaron de antipopulares pero para proteger a la gente. Creo que en el mediano y largo plazo eso va a ser muy valorado por el pueblo argentino. Esta pandemia también es una oportunidad para discutir la desigualdad, el pensamiento de aquellos que creen que el éxito es tener mucho acumulado en los bancos y no promover la inclusión y la calidad de vida de los trabajadores. 

Lula --Es un tema que nosotros estamos discutiendo desde el día 12 de marzo del año pasado en Brasil. Tenemos ya quinientos dieciséis mil personas muertas por culpa de la pandemia del coronavirus y son 18 millones de casos. Esto podría no haber pasado si nuestro gobierno hubiese actuado como un gobierno. O sea, en una crisis como ésta, el rol del gobierno es crear un comité de crisis. Eso no ha sucedido. A su vez, Brasil ha tenido oportunidades de comprar vacunas. Al principio, la Organización Mundial de la Salud ofreció 70 millones de dosis y Brasil no quiso comprarlas. Ahora mismo hay una denuncia de corrupción en la compra de vacunas que está en la Comisión Parlamentaria. Vamos a ver cuáles serán los resultados. Hay denuncias aquí en Brasil de que personas ligadas al Ministerio de Salud del gobierno cobraban un dólar por cada vacuna. El hecho de que el Gobierno no cuide del coronavirus, sobretodo cuando llegó por el hecho de que el gobierno no creyó en el virus, lo negó. Decidieron que era un pequeño resfriado, que no afectaría nada.

--Bolsonaro ha sido calificado de genocida por el desmanejo de la pandemia...

--El gobierno ha recomendado medicamentos que no tenían ninguna validez científica para luchar contra la covid. El presidente Bolsonaro pasó a ser el representante de esos medicamentos contra la malaria que no servían contra la covid, los mandó a comprar. El Ejército también produjo millones de cajas de esos remedios sin ninguna utilidad. Todo eso está siendo investigado. Bolsonaro está siendo acusado de genocida porque tiene gran responsabilidad por gran parte de las muertes que podrían haber sido evitadas. No me siento a gusto en decir esto porque no tengo realmente las pruebas acá conmigo. Lo único que tengo, de hecho, son números y los gestos de incompetencia total, de mala voluntad, de mala fe de este presidente en cuidar del pueblo brasileño. Hasta hoy no usa barbijo y sigue mintiendo. Para que se hagan una idea: ha sido creado un observatorio de todas las mentiras contadas por Bolsonaro y han llegado a la conclusión de que Bolsonaro emitió 3151 veces desde que asumió la presidencia, o sea, un promedio de 4 mentiras por día. Yo soy un demócrata. Entiendo que tengamos que tener alternancia de poder, eso es saludable para la democracia. No hay ningún problema que gane a veces la derecha, después la izquierda. Eso está todo bien. Pero la democracia tiene que ser tratada con respeto a las instituciones, con respeto a las diferencias. Nunca imaginé que Brasil fuera a elegir como presidente a un genocida, a un facho al que no le gustan los negros o los LGBTI, es más, que no le gustan los sindicatos, no le gustan los trabajadores, no le gustan los indios, no quiere preservar nuestra selva amazónica. O sea, no tiene ningún límite para la maldad que se le cruza por la mente. Es un presidente que promueve la venta de armas. Libera con decretos leyes para que los brasileños puedan tener 4 o 5 pistolas, rifles y los libros. Tuvimos gobernadores de Brasil que han tratado de tener una política más independiente para cuidar de su pueblo y este presidente los ofende. Después de la Constitución del '88 nosotros no podíamos imaginar que nuestro país elegiría un presidente que es un facho. No imaginábamos que un golpe como el que le sucedió a Dilma fuera posible. Un golpe fascista que ha sido montado por la derecha y por los medios de comunicación y eso ha tirado a Brasil en ese barro en el que está hoy. Bueno, no podemos llorar, no podemos estar lamentando todo el tiempo. 

--Este panorama lo convence de la necesidad de seguir en la pelea política.

--Estoy dispuesto a seguir peleando para ver si conseguimos recuperar la democracia en este país, para ver si conseguimos recuperar el derecho a la libertad sindical, al respeto a los derechos humanos, el respeto a la vida para que las personas puedan trabajar, para que las personas puedan comer. Tengo 75 años pero me siento con una energía de 30. Hoy tenemos el mayor número de desempleados de la historia de nuestro país. Casi 15 por ciento de la población económicamente activa está desempleada, así que tenemos una precarización gigantesca. En Brasil las personas creen que son microemprendedores, cuando en realidad casi que no tienen derechos. Los derechos laborales han desaparecido, están destruyendo todas las conquistas de los trabajadores que tuvimos en la década de 40, en la década del 50, en nuestro gobierno. Tendremos un trabajo enorme para recuperar todo lo que habíamos hecho. Ahora mismo hay un proceso de privatización que está destruyendo a Petrobras, a nuestra industria naval, y están ahora tratando de privatizar también nuestra principal empresa de energía eléctrica, Electrobras, una estatal enorme. Esto es lo único que saben hacer. No estimulan ni usan la palabra desarrollo, crecimiento, empleo, generación de empleo, distribución de renta. No, no, no, no, no hablan de eso. Los distribución de ingresos. Tendremos una tarea enorme, una tarea gigantesca para recuperar a Brasil y hacer que el pueblo brasileño vuelva a tener esperanza, vuelva a sonreír, a trabajar, a que tenga el derecho de desayunar, de almorzar todos los días para que tenga el derecho de entrar en una universidad. Todo esto es lo que nosotros ya hicimos y es todo lo que ellos han destruido. He tenido una reunión esta semana con 52 rectores de universidad de los institutos federales acá en Brasil y lo que ellos cuentan de cómo están desmontando a estos institutos federales. Y ahora tendré una reunión con los directores y rectores de las universidades. O sea, el presupuesto no es ni la mitad de lo que había en nuestra época. En las universidades hay universidades que no tienen plata para pagar la cuenta de luz ¿Qué es esto? 

--La pandemia puso en evidencia la desigualdad del mundo y, particularmente, de la región. Se avizoran replanteos de las relaciones internacionales y cambios en  América Latina, ¿cómo evalúa el escenario?

--No va a tomar mucho tiempo para que Chile se recupere, para que Brasil vuelva a crecer, para que vuelva a ser respetado internacionalmente y para discutir algo que es sagrado para mí: América Latina tiene que comprender que tenemos que ser un bloque. Un bloque que piensa de forma económica, social, que piensa de forma unida. El mundo está dividido en bloques y nosotros no podemos seguir negociando por separado. Argentina unilateralmente con Europa, Bolivia sola,  tenemos que juntarnos. Tenemos que crear un bloque fuerte, como lo estábamos haciendo con la Unasur, para que podamos negociar con la Unión Europea, para negociar con China, para negociar con los Estados Unidos. Vuelvo a soñar con esto y le pido a Dios para que el PT con otras fuerzas democráticas pueda llegar al gobierno. No podemos seguir metiéndonos en estas peleas de Estados Unidos y China. No sé si ustedes percibieron el discurso de Joe Biden para el pueblo americano en el intento de destruir lo que Trump había creado. O sea, Trump fue elegido con el voto de trabajadores que no creían más en la democracia, que estaban desempleados. El discurso de Biden ha sido muy importante para recuperar la situación de credibilidad desde el pueblo americano, reivindicando a los trabajadores. Pero en política exterior Biden sigue conservador, sigue pensando que los Estados Unidos tienen que ser como el farol del mundo, que tienen que luchar contra la corrupción mundial, que ellos van a promover la paz mundial. Biden tiene que entender que América Latina tiene que tener el derecho de crecer. No es posible que en 500 años no tengamos ningún país en América Latina que esté altamente desarrollado. Siempre que hay un gobierno que empieza a mejorar las cosas, aparece un golpe de Estado y cae el gobierno. El continente latinoamericano tiene que desarrollarse. El africano también, de hecho. Y  China puede seguir creciendo. Los americanos también. Pero nosotros también queremos desarrollarnos. Queremos nuestra soberanía. Queremos que nuestros pueblos tengan autodeterminación. Y no veo flexibilización alguna en el discurso americano para América Latina. Es casi como si fuera un discurso de dominación: 'Ustedes no pueden crecer. No pueden tener soberanía. No pueden desarrollarse o cuando empiezan a desarrollarse, mandamos un embajador para organizar golpe de Estado en nuestro continente'¿ Se dan cuenta? Esto no es posible. Yo he vivido el momento más rico de América Latina en el tiempo de la Unasur, en el tiempo de los Kirchner, de Chávez, de Michelle Bachelet. Después con Cristina, Evo Morales, Rafael Correa, incluso compañeros como Toledo o Alan García. Teníamos una relación más latinoamericana. Teníamos una vocación que era más Sur-Sur y eso ha sido desmontado. Ahora tenemos que recuperar eso y por eso me parece que Alberto Fernández está teniendo un rol importantísimo. Veo que la situación está muy difícil. Pero si pudiera darle un consejo le diría: 'Alberto, no desanimes. Es difícil, pero no pierdas la esperanza. Hay que seguir dándole. Cuida de la salud de tu pueblo'.

--Con la premisa del cuidado de la salud como reclamo mundial, se enmarca el pedido de liberar las patentes de las vacunas ¿es posible?

--Escribí documentos con muchos cientistas pidiendo que la vacuna no tuviera una patente, tendría que ser un bien público para que todos tengan derecho a la vacuna. Hemos tenido entrevistas con los Estados Unidos, con los rusos, también con los alemanes, Francia e Inglaterra, dos entrevistas con los chinos también, pidiéndoles a los presidentes que transformen a la vacuna en un bien público.  La vacuna no es para enriquecer laboratorios. Es para salvar a la humanidad. Y los países ricos tienen que ayudar, financiar para que los países pobres reciban la vacuna en cantidad suficiente para garantizarle al pueblo el derecho de ser vacunado, que es la única garantía que tenemos de escapar del covid 19. Es una lucha muy difícil, extremadamente compleja, y le puedo decir que los trabajadores brasileños están viviendo un momento dificilísimo. Le estoy dando esta entrevista y media hora antes de empezar. Estaba reunido con el presidente de la central única de los trabajadores de Brasil, el equivalente a la CGT, y con los metalúrgicos de San Bernardo --un sindicato del cual fui presidente-- y discutiendo la situación y la situación, me cuentan ellos, no es buena. Vamos a tener que pelearla con todo para recuperar el placer que teníamos de ser brasileños, el placer que teníamos de creer en la democracia, y el placer que teníamos de creer en el futuro y estar llenos de esperanza.

--Hacía referencia a que Bolsonaro ha dicho cuatro mentiras promedio por día desde que es presidente. Teniendo en cuenta su propia experiencia,¿cómo ve el rol de los medios de comunicación en esa construcción de sentido común que hace que se crean determinadas mentiras que, en definitiva, terminan atentado contra la propia democracia? 

--Algo grave sucede en Brasil. Normalmente a los dueños de los medios de comunicación no les gusta cuando nosotros decimos que ellos no son democráticos. Evidentemente, a Clarín, por ejemplo, no le gusta cuando alguien dice que tiene un pensamiento de derecha. Hizo mucha oposición a Cristina, a los Kirchner y está haciendo seguramente mucha oposición a Alberto Fernández. Pero me parece que aquí en Brasil tenemos que tener conciencia que el odio que apareció en Brasil y la elección de Bolsonaro, se deben al comportamiento de la prensa.En su actitud de negar a la política, cada vez que uno niega la política, lo que viene después es peor, porque no hay salida para la democracia, sin el conflicto y la disputa política entre las partes organizadas de la sociedad, que son los partidos políticos para gobernar un país y que haya alternancia de poder. En Brasil ha sido vendido el odio contra el PT, han distribuido un manantial de mentiras. Nunca hubo en la historia de la democracia de América Latina la cantidad de falsas acusaciones contra un ser humano como lo que sucedió contra mí. Y yo quise pelear. Podría haber salido de Brasil, pero no quise. Decía: 'Voy a conseguir derrotarlos porque estoy seguro de mi inocencia'. Gracias a Dios, con el apoyo sobretodo de muchos argentinos y también de mucha gente que hacía esta vigilia en las puertas de la Policía Federal. Eso fue algo extraordinario. Nunca sucedió en ningún otro momento, que tanta gente estuviera quinientos ochenta días durmiendo con sol, con lluvia en la puerta de la Policía Federal gritando ¡Buenos días, Lula! ¡Buenas noches! ¡Buenas tardes, Lula!. La solidaridad internacional de políticos, de artistas, de cantantes, todo eso me ha ayudado muchísimo a tener fuerzas para probar mi inocencia. Qué bueno que todo esto sucedió. Muchos creen que fue la denuncia del hacker que se publicó en The Intercept Brasil, pero esto ya estaba desde 2016 en mi defensa, todo eso que apareció después ya estaba. En un momento me proponen una especie de tregua, me dicen que vaya a casa, yo dije no. No voy a cambiar mi dignidad por mi libertad, soy inocente. Hoy estoy contento porque los que están cabizbajos son los que me han acusado. Yo estoy con mucho respeto, sin odio, sin rabia, tratando de disputar las elecciones para presidente. Todavía no he decidido. Si tengo que disputar, voy a hacerlo para ganar las elecciones. Lo que no quería el presidente era ir con tobilleras electrónicas a su casa. Entonces, lamentablemente acá en Brasil la prensa no se ha preocupado en informar lo sucedido. Se ha preocupado en mentir contra el PT y contra Lula por mucho tiempo. Y eso han conseguido: un fascista en la Presidencia de la República.

VSM --La palabra que atraviesa la historia de Lula y su presidencia --como la de Dilma-- es dignidad. Los brasileños sintieron esa dignidad, el orgullo por estar insertos en el mundo con dignidad. Nos sentíamos orgullosos de ese país que crecía hacia afuera y hacia adentro. Como usted repite, con la gente que desayune, almuerce y cene. Con los trabajadores como centro, orgullosos de pertenecer a la mano de obra de un país que se siente orgulloso y digno. Pasaste por la cárcel con dignidad y ahora se presenta el desafío del futuro. ¿Cómo ve la relación con los trabajadores, con los movimientos sociales? Un presidente, como dice, que es un facho pero que tiene todavía un paoyo del 20 por ciento en los sectores populares ¿cómo va a avanzar esa película?

Lula --Yo he sido dirigente sindical durante mucho tiempo. Gran parte de mi vida ha estado ligada a movimientos sociales. Hay momentos que nosotros tenemos más dificultad para organizar, sobre todo en épocas de desempleo. Tenemos más dificultad de organizar a los trabajadores porque los trabajadores están preocupados en no perder su puesto de trabajo. Nosotros hemos tenido dificultades y esa es la verdad, sobre todo con la pandemia. El movimiento sindical se está despertando, los ámbitos sociales, los movimientos de los sin techo, los movimientos por vivienda, por salud, se están uniendo y se están organizando. Y la gente está en las calles. Hubo ya cuatro manifestaciones. Tendremos otras y a partir del día 12 o 14 de julio o por ahí empezaré a hacer un viaje por Brasil para charlar con el pueblo. Me tengo que cuidar. No quiero ser contradictorio. Le pido a la gente que se cuide. No puedo promover aglomeraciones, pero voy a tratar de encontrar la manera de viajar. Voy a adelantar algo. Pretendo este año ir a la Argentina. Una visita de agradecimiento al pueblo argentino, agradecimiento al comportamiento de Cristina y su solidaridad y, sobre todo, al comportamiento y actitud de Alberto Fernández.  Quisiera tomar un mate, un café con el presidente Alberto Fernández y otros compañeros con los cuales tengo tanta amistad. Argentina es un país por el cual tengo un cariño enorme. Soy un brasileño que admira incluso a Diego Maradona. Lo que me hacía admirarlo no era solamente ese gran jugador de fútbol que era, lo que me gustaba de Maradona es que él tenía esa dignidad política. Él no tenía vergüenza de decir a quien admiraba, quien le caía bien, él lo decía. 

--¿Cree que el neoliberalismo no podrá mantenerse en el poder?

--Estoy bien y creo que la derecha va a perderla. Creo que Bolsonaro será derrotado, no por Lula, ni siquiera por otro candidato, Bolsonaro será derrotado por el pueblo brasileño que lo va a sacar, porque queremos paz, queremos tranquilidad, queremos trabajar, queremos buenos salarios, queremos cultura, queremos deportes, queremos volver a desayunar, tomar café, queremos un lindo ocio, estar siempre con la familia, estar juntos sin preocupaciones tan grandes como las que vemos. Sólo hay una explicación para que esté sucediendo lo que me está pasando: está Dios, está la mano de Dios ayudándome, guiándome para que pueda mantener la calma, para que tenga la paciencia necesaria, para que no esté tomado yo por el odio que todo esto genera cuando uno tiene odio no está bien, no duerme bien. Uno no come bien, no digiere bien. Hay un malestar que sigue estando. Sé que es muy importante valorar el don de la vida. Esta es la cosa más sagrada que nosotros hemos recibido. Y por eso más allá de momentos de confusión para la sociedad hay que creer siempre que mañana será mejor.

VSM --Sus palabras me recuerdan siempre a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo que nunca buscaron venganza. Reclaman por sus hijos y nietos desaparecidos siempre con una misma consigna: Memoria, verdad y justicia. Un eje que guía su historia también. Será un orgullo recibirlo en la Argentina. Cuando en 2012 inauguró acá junto a Cristina nuestra univesidad, la UMET, dijo: 'Dénle una oportunidad a los trabajadores y ellos sabrán aprovecharla'. Y ése es nuestro orgullo también, mejorar la calidad de vida de nosotros como trabajadores, de la salud, de la educación. La alegría de verlo como, dice, "con la energía de un pibe de 30", con el amor por su pueblo y sin el odio que es tan dañino. No le voy a preguntar por la Copa América porque la final seguramente será entre Brasil y Argentina. Esperemos que se dé con total normalidad. 

Lula --Quisiera decirle a través de Página 12 una cosa que me parece muy importante al pueblo argentino. Mi indignación es que no existe ninguna razón para que la Argentina, que ha sido la quinta economía mundial, que que tiene un poder y capacidad productiva intelectual muy grande, tenga tanta gente ahora mismo pasando hambre. No es posible que Brasil, que ya fue la sexta economía mundial que casi había erradicado el hambre en 2012 tenga hoy tanta gente con hambre. Es muy importante, que podamos comprender que hay una élite económica en nuestros países, una clase empresarial, hay una clase que representa al sector financiero, que no tiene ninguna preocupación por la solidaridad. No es posible que haya un solo argentino o brasileño pasando hambre. Son dos países enormes, extraordinarios productores de alimentos para todo el planeta. Argentina se estaba recuperando en el tiempo de los Kirchner, entonces eligieron a un liberal y mira lo que pasó. En poco tiempo ha creado una deuda interna gigantesca. Y ahora Alberto Fernández está teniendo que pagar. Es importante que la sociedad perciba que cuando nosotros ganamos las elecciones, sea cual fuere el candidato progresista como Alberto, que ganó en Argentina, es necesario un tiempo para que podamos recuperar y poner al país en la normalidad de vuelta. Es necesario y quisiera que ustedes le transmitan por favor a Alberto Fernández y al pueblo argentino mi solidaridad. Las personas que crearon la deuda con el FMI están acusando a Fernández ahora, siempre es así. Siempre es así. Esos palos en la rueda, las personas que han robado han acusado al PT ¿ Quiénes son? Es necesario que tengamos una noción política clara de lo que está sucediendo para que no perdamos la esperanza, para que no estemos describiendo cosas equivocadas. Siempre los ricos se ponen como dueños de la prensa, de los medios de comunicación y acusan a las personas que quieren hacer política social en nuestros países. Le quisiera decir entonces que deseo que el pueblo argentino sepa bien quién causó daños a Argentina, quién está trabajando realmente para recuperar a la Argentina de la misma forma que vale para nosotros en Brasil. Cuando lleguemos a la Presidencia de la República de este país cuando se elija a un candidato progresista en Brasil, el que llegue va a encontrar a Brasil en una pésima situación económica, va a ser necesario recuperar y eso tarda. Al compañero Alberto Fernández también fuerza. No pierdan la esperanza. Nunca, nunca desistan de la única lucha que perdemos que es la lucha que no hacemos. No hay que rendirse jamás. Es necesario luchar para darle al pueblo el derecho de votar con conciencia. En Brasil, en Argentina y en América del Sur. 

--Los esperamos con Rosángela da Silva para la luna de miel en Bariloche.

--Vamos a ver, veremos, veremos. 

 

Por Nora Veiras

04 de julio de 2021

Publicado enPolítica
Sábado, 03 Julio 2021 05:40

El peligroso efecto Bukele

Nayib Bukele

Nayib Bukele era casi un desconocido en América Latina hasta hace dos años, cuando ganó las elecciones presidenciales en El Salvador con la audacia de los outsiders, dejando en la cuneta a los dos partidos tradicionales: la derechista ARENA y el izquierdista FMLN. A punto de cumplir 40 años, este antiguo publicista y ex director de una distribuidora de motocicletas, acapara hoy un poder casi absoluto. Ha desbaratado la Corte Suprema y su partido (Nuevas Ideas) controla cómodamente el Congreso. Sigue a rajatabla el manual del populista 3.0, con una presencia continua en las redes sociales y el látigo siempre a punto para atizar a la prensa crítica. Pese a su deriva autoritaria, su discurso anticorrupción le ha granjeado una altísima popularidad. Acaba de adoptar el bitcoin como moneda de pago en un país regado de pobres. Nada parece frenarlo. Pero, ¿quién es Bukele? ¿El azote de los corruptos o un encantador cibernético de serpientes?

Su carrera política ha sido meteórica. Primero fue regidor de un pequeño municipio. En 2015 llegó a la alcaldía de San Salvador de la mano del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Bukele quería volar alto y enseguida chocó con los dirigentes de la antigua guerrilla. Fue expulsado del partido en 2017 por discrepancias internas. A partir de entonces, perfilaría su propio proyecto político presentándose ante la sociedad como el hombre que acabaría con la corrupción y la inseguridad, los dos tumores malignos de El Salvador. No llegó a tiempo para presentarse a las elecciones de 2019 al frente de su propio partido y buscó la muleta de alguna plataforma política ya establecida. Sondeó a su izquierda, no tuvo suerte y entonces miró a su derecha. Es lo bueno de no tener principios.

Le debió de gustar el acrónimo del partido que finalmente utilizó como lanzadera electoral: GANA. La Gran Alianza por la Unidad Nacional era todo lo contrario a lo que su nombre sugería. Se trataba de un partido minoritario, una escisión de ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), el partido fundado por Roberto d’Aubuisson, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de monseñor Romero en 1980. Bukele no tuvo reparos en encabezar la lista de un partido, GANA, por el que había pasado el ex presidente Elías Antonio Saca (2004-2009), condenado por corrupción. Esa falta de escrúpulos, que tan bien define a los populismos de derecha, fue premiada en las urnas. Bukele obtuvo el 53% de los votos. Su estilo desenfadado y sus promesas de regeneración democrática cautivaron a los salvadoreños, hartos de una corrupción enquistada en las altas esferas del poder desde el fin de la guerra civil (1980-1992).

Una de las primeras muestras del estilo Bukele se escenificó en febrero de 2020, cuando el mandatario irrumpió en el Congreso escoltado por militares y policías armados para exigir la financiación de su plan de seguridad contra las pandillas del crimen organizado. Apeló a un artículo de la Constitución salvadoreña para llamar a la insurrección popular si los diputados de la oposición, que habían boicoteado la sesión con su ausencia, no acudían al Parlamento a votar su propuesta. Afuera, una multitud coreaba la consigna de su líder: "¡Insurrección, insurrección!".

Ese plan de seguridad había logrado reducir la alta tasa de homicidios en el país. El diario digital El Faro, referente del periodismo de investigación en Centroamérica, reveló en septiembre de 2020 que Bukele llevaba más de un año negociando con los líderes de la sanguinaria mara Salvatrucha (MS-13) sobre la reducción de homicidios y la concesión de beneficios penitenciarios. No era la primera vez que un gobierno se reunía en secreto con los pandilleros, responsables de cientos de muertes en El Salvador. En 2012 ya lo había intentado Mauricio Funes, del FMLN. Los asesinatos fueron a menos durante dos años pero cuando el proceso de negociaciones encalló, volvió la furia. En 2015 se batió el récord de homicidios. En cualquier caso, a Bukele no le hizo gracia la exclusiva periodística y anunció una investigación contra el diario por un supuesto caso de blanqueo de capitales.

El Faro no se arredra. Fue el primer medio digital fundado en América Latina. Sus reporteros han sufrido las amenazas de las poderosas pandillas y el acoso de las autoridades. A principios de junio desvelaron el "gobierno paralelo" de Bukele, un gabinete de asesores pertenecientes a la oposición venezolana que según la investigación, "sirven como enlace entre el clan familiar Bukele, el gobierno y el partido Nuevas Ideas".

Los escándalos no han quebrado la luna de miel que vive Bukele con gran parte de la ciudadanía. Con su gorra de visera calada hacia atrás, gafas oscuras y  vaqueros, se asemeja más a un rapero que a un líder político. Las redes sociales lo acercan a la generación millennial. Es para muchos el nuevo mesías centroamericano capaz de traer prosperidad y paz. Las elecciones legislativas celebradas en febrero certificaron esa feliz comunión. Nuevas Ideas obtuvo el 66% de los votos y junto a su socio GANA (5%) es dueño del Congreso con una mayoría cualificada (61 de los 84 diputados). ARENA (12%) y el FMLN (7%) son ahora residuales. Con ese abrumador respaldo legislativo, Bukele ha logrado destituir a cinco magistrados de la Sala Constitucional de la Corte Suprema y al fiscal general del Estado bajo las acusaciones de fraude a la Constitución, intromisión en las funciones del Ejecutivo y falta de independencia.

Las críticas internacionales por las arbitrariedades de Bukele van in crescendo. Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Reporteros sin Fronteras… Pero el joven mandatario sigue a lo suyo. Acusa a la prensa de mentir, anuncia decretos por Twitter y toma decisiones controvertidas en un abrir y cerrar de ojos. Su última apuesta ha sido la aprobación de una ley para adoptar el bitcoin como moneda de curso legal en uno de los países más pobres de América Latina. Asegura que generará empleo y atraerá inversiones extranjeras, pero sus detractores le recuerdan la alta volatilidad de la criptomoneda y el riesgo de que El Salvador se convierta en un paraíso para el lavado de dinero.

Mientras la platea aplauda, el encantador de serpientes seguirá con su espectáculo. El fenómeno Bukele ha revolucionado el tablero político de El Salvador y su efecto podría irradiar a otros países de la región, en un momento en que la crisis derivada de la pandemia ha agudizado las desigualdades y ha alimentado el desapego hacia la clase política tradicional. Centroamérica no se merece más vendedores de motos.

Por César G. Calero 

03/07/2021  

Publicado enInternacional
Claudio Katz

Entrevista al economista argentino Claudio Katz

 

En los primeros meses al frente del Gobierno de Estados Unidos, Joe Biden ha anunciado planes de expansión fiscal y un “giro” keynesiano. En cuanto a la política exterior, “China persiste como el gran enemigo a derrotar.

Con más diplomacia e hipocresía, continuará la estrategia de hostilidades en el Mar de China, la militarización de Taiwán y las provocaciones en Hong Kong”, afirma el economista argentino Claudio Katz. Frente al gigante asiático, “Biden intenta recomponer las alianzas con Europa”, añade el profesor de la Universidad de Buenos Aires, en la siguiente entrevista realizada por correo electrónico.

Claudio Katz ha participado recientemente en el curso internacional El mundo después de la pandemia, organizado por la Academia de Pensamiento Crítico y la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM). Es miembro de Economistas de Izquierda (EDI), investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y autor, entre otros volúmenes, de Bajo el imperio del Capital (2011); Neoliberalismo. Neodesarrollismo. Socialismo (2015) y La Teoría de la dependencia. 50 años después (2018). Sus artículos y reflexiones sobre Ciencias Sociales, Economía y Marxismo pueden seguirse en la página Web https://katz.lahaine.org

-A principios de junio, 6 meses después que comenzaran a aplicarse las primeras vacunas, la OMS señaló que los países de ingresos altos habían administrado cerca del 44% de las dosis del mundo, mientras que en el Sur global el porcentaje se situaba en el 0,4%. ¿Cabe atribuir alguna responsabilidad a los Estados del Norte y las multinacionales farmacéuticas?

Esa responsabilidad es tan evidente como chocante. Desde el descubrimiento de las vacunas una decena de países se apropió de esos remedios y acumuló dosis suficientes para inmunizar tres veces a su población. El grueso de la población mundial quedó marginado por la espantosa desigualdad que rige en el reparto de las vacunas. Esa inequidad es congruente con el principio del beneficio que ha gobernado toda la gestión de la pandemia.

Los laboratorios archivaron rápidamente su compromiso inicial de comercializar las vacunas a su costo de fabricación y optaron por el incremento de sus beneficios. Impusieron un patrón de precios elevados, en los contratos que suscriben con estrictas cláusulas de confidencialidad. Los países con más recursos abonaron el doble y acapararon de entrada toda la producción. Aunque el descubrimiento de las vacunas se financió con subsidios del estado, las empresas pudieron patentarlas y venderlas como si fueran el fruto de su propia inversión.

La dramática carencia de vacunas en África, América Latina y gran parte de Asia es una consecuencia directa del régimen de patentes. Muchas firmas no pueden fabricarlas por la negativa de los laboratorios a compartir el secreto de su elaboración. Hay empresas que cuentan con el equipamiento necesario para elaborar el producto, pero no tienen acceso a la fórmula o a los procedimientos necesarios para concretar esa tarea.

Algunos expertos estiman que por esa razón se está utilizando un bajo porcentaje de la capacidad instalada. El capitalismo impide la cooperación y refuerza la competencia entre los laboratorios para conseguir los mejores contratos.

Frente a tantas injusticias cobró fuerza la exigencia de anular las patentes del Covid. India y Sudáfrica encabezaron los reclamos para viabilizar esa eliminación, pero Estados Unidos y la Unión Europa han bloqueado esa posibilidad. En el caso precedente del SIDA se logró imponer la fabricación de un genérico, sólo diez años después de iniciado el reclamo y en un dramático contexto de infección. La urgencia de liberar las patentes del Covid salta a la vista. Cuando se difundió la primera propuesta, la pandemia había provocado un millón de muertos y en la actualidad esa cifra se ha triplicado.

-Pero las empresas argumentan que las patentes son imprescindibles para superar esta pandemia y afrontar eventuales situaciones de mayor dramatismo…

El lobby de los laboratorios difunde cataratas de mentiras para proteger sus patentes. Afirma que la producción no podrá incrementarse por falta de infraestructura o conocimientos en las firmas que operan fuera de su control. Pero olvida que los propios fabricantes ya fragmentan esas elaboraciones en cadenas de valor localizadas en numerosas regiones. Tampoco toma en cuenta la gran variedad de vacunas que han aparecido desde el inicio de la pandemia. Lo único que impide salvar más vidas es el inagotable apetito de lucro de Pfizer, Moderna, Johnson, Astrazeneca y cia.

Es totalmente falso que la anulación de las patentes imposibilite las inversiones requeridas para crear nuevas vacunas. El costo de esos descubrimientos es habitualmente asumido por sector público, mientras los laboratorios embolsan fortunas vendiendo esas mismas inyecciones a los estados. En el caso del Covid se ahorraron los gastos de investigación y se enriquecieron con los precios de comercialización. Por eso han logrado récords de ganancias en Wall Street.

Me parece que el rebrote de la pandemia y las mutaciones del virus reavivan la presión para modificar las patentes. Esas adversidades recrean el problema incluso en los pocos países desarrollados que han inmunizado al grueso de su población. Esa protección local no tendrá eficacia, si la enfermedad persiste en el resto del planeta. Una lenta inmunización de la periferia terminaría afectando a los propios centros del capitalismo, al obstruir la recuperación de la economía global.

En la pandemia se ha demostrado que un cataclismo global no puede remediarse con meros correctivos nacionales. La infección ha demolido también la absurda tesis neoliberal que atribuye a cada individuo la responsabilidad de su propia curación. Frente a esa tontería de libre mercado se ha corroborado la centralidad de la salud pública y la necesidad de un compromiso solidario para superar la infección.

El pasado 14 de junio el Gobierno de Argentina informó de que el país había recibido 20,6 millones de vacunas, de las que 9,4 millones corresponden a la rusa Sputnik V y 4 millones a la china Sinopharm. ¿Puede hacerse una lectura geopolítica de estos datos?

Sí, efectivamente corresponde una lectura geopolítica. El gobierno actuó con gran autonomía externa al concertar convenios que irritaron a los grandes laboratorios de Occidente. Resistió la presión de esas compañías para impedir el contrato con Rusia. El veto explícito que interpuso Washington a la adquisición de la Sputnik por parte de los gobiernos estaduales de Brasil ilustra la dimensión de esos aprietes.

Alberto Fernández optó por la compra de esa vacuna, cuando se desconocía su efectividad y sólo Bielorrusia solicitaba su provisión. Actualmente ese producto es apetecido por todos los jugadores del universo farmacéutico. El gobierno demostró la misma independencia cuando negoció con China la adquisición de varias partidas de Sinopharm.

El oficialismo acordó, además, la próxima elaboración de ambas vacunas en laboratorios instalados en el país. La Sputnik comenzará a fabricarse en la empresa Richmond y la Sinopharm en el laboratorio Sinergium Biotech. Si se concreta la rápida producción de las dosis previstas, Argentina podría reducir su actual dependencia externa en ese decisivo terreno.

-¿Qué ventajas tendría?

Ese logro permitiría afrontar en los próximos años la previsible demanda de inmunizaciones. En medio del fenomenal retroceso que padece la industria local se ha demostrado que el país preserva cierta solvencia en el campo farmacéutico. Esta elaboración local de las vacunas propina, además, un golpe simbólico a la habitual impugnación derechista de cualquier iniciativa nacional.

Pero los avances alcanzados con la Sputnik y la Sinopharm contrastan con la escandalosa inutilización de 40 millones de dosis de Astrazeneca, que fueron producidas y exportadas durante seis meses por un laboratorio de Sigman. Argentina ha sido el único país que fabricó vacunas en pleno Covid, sin poder aplicarlas en su propio territorio. El estado abonó 50 millones de dólares a esa empresa para elaborar la primera fase del remedio. Su envasado debía concretarse en México para asegurar la inmediata remisión del producto terminado. Pero recién ahora comienzan a llegar las primeras partidas de una inyección que debía aplicarse en enero.

¿Qué ocurrió?

Hubo una extraña maniobra de retención del producto -primero en México y luego en Estados Unidos- que fue amparada con el silencio oficial. Los pretextos que expuso la empresa carecen de credibilidad. Lo cierto es que el gobierno estadounidense aprovechó la colocación de un filtro fabricado en su territorio para bloquear el reenvío de la vacuna. El producto quedó inmovilizado en el Norte, cuando Trump prohibió todas las exportaciones vinculadas al Covid. Paralizaron esas remisiones para reforzar el monopolio de sus laboratorios, mientras Argentina padecía un dramático aumento de los fallecidos.

Frente a esa tropelía, la inacción de Alberto Fernández fue mayúscula. No denunció el bloqueo norteamericano y encubrió al socio argentino. Contó con el llamativo sostén de la derecha, que exceptuó el tema de su campaña contra el gobierno. La pasividad del gobierno frente a las vacunas retenidas en el exterior, contrastó con las acciones legales que por ejemplo inició la Unión Europea frente a maniobras semejantes de Astrazeneca.

Fernández no consideró la propuesta de prohibir la salida del principio activo fabricado en el país para exigir la entrega de los productos exportados. Tampoco evaluó la posibilidad de completar localmente el envasado de la vacuna. Los nuevos convenios suscriptos con Richmond incluyen esa terminación, confirmando la factibilidad de realizar ese proceso en Argentina. Esa inacción del gobierno ha sido congruente con la búsqueda del respaldo político estadounidense. Alberto y su canciller Solá equilibran los actos de soberanía con mensajes de fidelidad a Washington.

-¿Cuál es la situación actual de Argentina?

En la coyuntura actual el país padece la misma carencia de inmunizaciones que afecta al conjunto de América Latina, pero cuenta con más recursos de abastecimiento externo y producción local para revertir ese retraso. Argentina está ubicada en un lugar intermedio en el ranking global de vacunación y afronta una dramática carrera entre el ritmo de las inmunizaciones y los contagios. La segunda ola del Covid ha generado una explosión de contagios con un terrible récord de muertos.

El gobierno ha enfrentado ese rebrote a los tumbos, con grandes vacilaciones a la hora de instrumentar restricciones. Quedó muy afectado por el clima que instaló la derecha durante la cuarentena del año pasado. En lugar de explicar que ese cierre contribuyó a evitar la catástrofe sanitaria de Brasil o Perú, se quedó sin respuestas y ese vacío fue cubierto por la verborragia de los negacionistas.

-¿Se ha utilizado políticamente en Argentina la crisis sanitaria por la Covid?

La derecha transformó a la pandemia en un campo de batalla y utiliza el desconcierto creado por la infección para renovar sus mensajes de privatización. Impugna las experiencias de salud pública y ataca los cuidados requeridos para proteger a la población. Ha instalado, además, un cúmulo de mentiras en torno a las vacunas. Repite que el oficialismo fracasó en el aprovisionamiento de las inyecciones, sin mostrar algún contraejemplo de éxito latinoamericano con sus recetas. Silencia, por ejemplo, sus ensalzados modelos de Chile o Colombia que acumulan inocultables desaciertos.

La decisión oficial de suplir las carencias con la provisión de vacunas Sputnik directamente enloqueció a la oposición conservadora, que presentó incluso una denuncia penal para prevenir el «envenenamiento» que generaría esa inyección. Como esas tonterías quedaron rápidamente desmentidas, los cruzados de la campaña anti-rusa dieron vuelta a la página y optaron por el cuestionamiento inverso. Ahora patalean contra la lenta o parcial aplicación de esa vacuna. Obedecen en forma muy disciplinada las órdenes que reciben de la embajada estadounidense y se han convertido en lobistas de Pfizer. Alaban a esa empresa y enaltecen los viajes de vacunación a Miami, suponiendo que los ricos deben gozar de prioridad frente a la gran masa de pobres desechables. Por distintas vías, la derecha fomenta el descreimiento en los planes de vacunación y espera lucrar con el desánimo que genera la pandemia.

-¿Qué balance harías de la gestión del presidente de Argentina, Alberto Fernández, cumplido un año y medio de gestión? ¿Podría establecerse un hilo de continuidad respecto a los gobiernos de Cristina Fernández?

Fernández asumió el manejo de un país agobiado por décadas de primarización, endeudamiento y precarización y afrontó de entrada la durísima carga legada por el vaciamiento financiero perpetrado por Macri. Esperaba remontar esa adversidad introduciendo mejoras económico-sociales, que no cuestionaran los privilegios de los grupos dominantes. Pero afrontó la desgracia de la pandemia, debió gestionarla en un escenario de furibunda agresión de la derecha y optó por el vaivén y la indefinición en todos los campos.

En el terreno sanitario intentó una gestión progresista. Propició medidas de protección con la drástica cuarentena inicial y una acelerada inversión en camas y hospitales para evitar la saturación de las terapias intensivas. De esa forma logró sortear el tremendo drama atravesado por Ecuador, Perú o Brasil. No hubo muertos en las calles, sepulturas colectivas, ni venta de oxígeno a los desesperados. Esa activa intervención alineó al principio a todo el espectro político, revitalizó la auto-estima nacional y generó gran conciencia de los peligros de la infección.

Pero esos promisorios resultados duraron poco y el operativo sanitario quedó erosionado por la expansión de la pandemia. El resguardo se diluyó, la enfermedad se descontroló y el número de víctimas escaló en forma vertiginosa. Terminó imperando la disolución de las normas de cuidado, bajo la incansable campaña de erosión que la motorizó la derecha sin respuestas por parte del gobierno.

-¿Qué sucedió en otros campos, por ejemplo la economía?

En el plano económico la oposición conservadora impuso de entrada el freno a un proyecto de expropiar una gran empresa quebrada (Vicentin), mientras arrancó concesiones a los financistas mediante la presión cambiaria. Fernández violó ahí su promesa electoral, al sancionar una fórmula de ajuste de las jubilaciones que reduce la incidencia de la inflación. Pero al mismo tiempo resistió las exigencias de devaluación de los principales grupos capitalistas e introdujo un impuesto a las grandes fortunas, que sienta las bases para una reforma fiscal progresiva.

El gobierno navegó entre dos aguas y esperaba retomar el crecimiento por el simple efecto del arreglo de la deuda alcanzado con los acreedores privados. Pero ese convenio no contuvo el desmoronamiento del nivel de actividad, ni suscitó la prometida “confianza” de los mercados.

Como todos sus pares de la región, Alberto intentó contrarrestar el gran confinamiento generado por la pandemia, con mayor expansión del gasto público. Mediante ese auxilio limitó una retracción superior del PBI, pero potenciando el quebranto fiscal, el desplome de la recaudación y un desbarranque mayúsculo de la producción.

Ahora se negocia posponer los pagos de la deuda con el FMI legitimando el mayor fraude de la historia nacional y apostando a una imaginaria benevolencia del Fondo. Lo más preocupante es el continuado deterioro del salario como consecuencia del desborde inflacionario.

-¿Cuál es la conclusión, a tu juicio?

Yo creo que en ese mar de oscilaciones, Fernández no implementa el ajuste, ni la redistribución. Pretende transitar por un camino intermedio que no satisface las necesidades populares, ni avala las exigencias de los poderosos. Por un lado soslaya el freno a la carestía y por otra parte resiste el maximalismo de la derecha. Con emisión, recortes de gasto y un nuevo endeudamiento va tirando a la espera del rebote económico y del resultado de las próximas elecciones de medio término.

Los mismos vaivenes prevalecen en la política exterior. Ha buscado ubicarse en un lugar equidistante junto a México, para apuntalar una alternativa al declive del derechista Grupo de Lima. Pero emite guiños para todos los públicos. Condena y sostiene según la ocasión al gobierno venezolano y toma distancia de la OEA, mientras afianza los vínculos con Israel.

Pero también soporta una fuerte crítica de la derecha….

Sí. Efectivamente Fernández debe lidiar con una oposición que ha buscado instalar el caos, para judicializar y paralizar el sistema político. Los derechistas intentan recuperar el gobierno por cualquier medio, con un proyecto destituyente que ha incluido todo tipo de marchas contra el “totalitarismo populista”. Actúan con la descarada complicidad del Poder Judicial, que tiene en carpeta nuevas variantes del mismo lawfare que llevó a Macri a la Casa Rosada. Cuentan además con el sostén de los principales medios de comunicación, que recurren a una prédica virulenta para crear un clima de crispación.

Los derechistas apuestan todas sus cartas a los próximos comicios y esperan repetir el triunfo conseguido por el trumpismo madrileño contra otro oficialismo progresista. Pero olvidan las grandes diferencias con un contexto latinoamericano signado por el resurgimiento de la izquierda. Además, la marginalidad política del ejército les impide concebir el golpe militar que consumaron en Bolivia y el desprestigio del poder judicial anula el protagonismo que tuvieron los tribunales en Brasil.

-¿Cómo han respondido las clases populares de Argentina?

El lugar preeminente que ha logrado el espectro reaccionario se explica también por la infrecuente desmovilización popular. La pandemia afectó a los sindicatos, en un marco de gran retracción de las luchas y demandas de las organizaciones sociales. La infección desarticuló el funcionamiento de esos movimientos, obstruyó la deliberación, impidió las asambleas y acotó las manifestaciones. Sólo la izquierda de los movimientos sociales mantiene las protestas y por primera vez en mucho tiempo, un gobierno ha logrado desembarazarse de la presión directa que suele imponer la movilización social.

Tomando en cuenta esta variedad de acontecimientos y posturas, yo diría que por ahora Alberto Fernández se ubica en un cuadrante moderado del progresismo. Es evidente que no comparte el signo derechista de Macri, pero también transita por un sendero muy distante de la radicalidad de Evo Morales o Chávez. Es afín al rumbo que inauguraron Néstor y Cristina, pero en un contexto económico-social muy diferente. Todavía no se sabe qué tipo de peronismo prevalecerá con Fernández.

El justicialismo incluyó históricamente variantes de nacionalismo con reformas sociales, virulencia derechista, virajes neoliberales y rumbos reformistas. Menem y Kirchner fueron los exponentes más llamativos de ese pragmatismo, que aún no maduró una modalidad singular con Alberto.

Por otra parte el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció en mayo unos presupuestos expansivos, planes billonarios en inversiones públicas, empleo y la elevación del impuesto de sociedades. ¿Se trata realmente de un “giro” keynesiano en la política económica estadounidense?

Los planes económicos que mencionas son indudablemente significativos no sólo por la escala del gasto previsto, sino que también se auspician cuando la economía está encaminada hacia la recuperación. Ya no alientan estímulos para contrarrestar la pandemia. Buscan asegurar un repunte que empareje el crecimiento de Estados Unidos con China, frente al continuado freno que registra Europa y Japón. Biden quiere tomar la delantera en la competencia que libra con el gigante asiático.

Pero lo más llamativo es la orientación del nuevo paquete económico. A diferencia de las intervenciones de las últimas décadas, esta vez se avizora un incremento de impuestos a las grandes corporaciones, que será convalidado con el acuerdo internacional para obstruir la evasión de esos gravámenes en los paraísos fiscales. El tradicional socorro estatal a los grandes capitalistas esta vez será reemplazado por iniciativas de mayor recaudación que contradicen todos los dogmas del ofertismo neoliberal.

Hay un giro evidente, no sólo frente a la política de reducción impositiva que propiciaba Trump. El programa de socorro a los bancos con erario público que implementó Obama es reemplazado por medidas de compensación de las pérdidas sufridas por el grueso de la población. Se intenta recomponer los ingresos de los ciudadanos medios con transferencias directas a los contribuyentes. Este viraje en el direccionamiento del gasto público es un dato muy relevante.

Esa iniciativa tiene ingredientes tan keynesianos, como el énfasis puesto en la inversión en infraestructura. La retórica utilizada por Biden para exponer estos proyectos retoma el tono del New Deal, cuestiona espejismo del derrame, convoca a estimular la economía desde abajo y avala el resurgimiento de los sindicatos.

-¿Por qué razones se produce este viraje?

Biden ha tomado nota de enorme retroceso económico de Estados Unidos que se verifica en la pérdida de competitividad fabril. El continuado liderazgo financiero y la significativa supremacía tecnológica del país no contrarrestan ese declive industrial, ni revierten la crisis de largo plazo que afecta a la estructura productiva.

Al igual que todos sus antecesores Trump no logró modificar esa regresión. Su intento de restaurar la “grandeza americana” a costa del resto del mundo fracasó. Sólo pudo inducir un alivio de la coyuntura, sin contener los desequilibrios fiscales y comerciales. Acentuó el deterioro del medio ambiente con la renovada explotación del carbón y el shale-oil y aumentó el riesgo de nuevas burbujas con la desregulación financiera. Biden necesita cambiar ese libreto para buscar otro resultado y ha recurrido al acervo keynesiano.

Ese sorpresivo curso obedece también al resurgimiento de demandas populares, que vuelven a ejercer una influencia social significativa. Por eso Biden emitió un mensaje favorable al renacimiento de los sindicatos. Necesita además impedir la reaparición de Trump, que forjó una gran base social derechista e intentará el retorno si la decepción con los Demócratas se verifica con cierta celeridad.

Estas razones económicas, sociales y políticas internas explican el llamativo rumbo que ensaya Biden, para recomponer la insoslayable cohesión interna que se necesita para intentar restaurar el poder imperial estadounidense en el mundo. Para alcanzar esa ambiciosa meta, un viejo promotor de las reducciones fiscales conservadoras como Biden, ahora propicia medidas contrapuestas de expansión del gasto público social.

Intenta suturar las divisiones internas del país para sostener las acciones imperialistas en el exterior. El neo-keynesianismo de la Casa Blanca apunta todos los cañones a la gran contienda que se avecina con China. Lo ocurrido con Trump demuestra que esa batalla está perdida, si persiste la enorme grieta que fractura a la sociedad norteamericana.

El tono progresista que asume Biden apunta a comprometer a todas las fuerzas políticas del país, en una estrategia común para frenar a China. Busca neutralizar especialmente a la corriente de Sanders para sumarla a esta campaña Yo creo que existe un real peligro de cooptación, si en la izquierda estadounidense persiste la pasiva aceptación del padrinazgo internacional norteamericano.

-¿Opinas que funcionará el plan de Biden?

El nuevo curso recién debuta y conviene registrar sus propios límites. Aunque las mejoras sociales que propone son importantes, con su aprobación Estados Unidos recién comenzaría a aproximarse a las deterioradas prestaciones sociales que imperan en Europa.

Además, el plan de Biden no incluye el salario mínimo que demandan los sindicatos y no destina el grueso de las inversiones previstas a las comunidades más necesitadas. Prevé un número muy acotado de trabajadores alcanzados por la nueva creación de empleos y no incluye una efectiva ley de protección de los derechos gremiales.

En cualquier caso se avecinan grandes conflictos para la aprobación legislativa de las propuestas presidenciales. Los republicanos ya anticiparon su rechazo y la derecha de los demócratas pone muchos reparos. El lobby de los banqueros influye especialmente en ese sector y sus economistas ya están alertando contra el peligro de un “rebrote inflacionario”, si se aprueban las medidas expansivas que propicia Biden.

El próximo manejo de las tasas de interés indicará qué grado de recepción tienen esos cuestionamientos en la cúspide del poder económico. Pero incluso si termina efectivizándose, el nuevo plan keynesiano deberá traspasar el gran test de la utilización capitalista de los fondos públicos. Si en lugar de generar nuevas inversiones, esos recursos se canalizan hacia nuevas burbujas, el resurgimiento keynesiano quedará abortado.

La actual negociación sobre patentes puede anticipar el resultado de las tensiones económicas que se avecinan. Frente a la presión internacional creada por la pandemia, Biden sugirió suspender esas normas de protección para las vacunas del Covid. La Casa Blanca tiene enormes facultades legales para implementar esa decisión y afronta un novedoso escenario de excedentes locales por la inmunización ya completada de gran parte de la población.

Biden intenta tantear en ese terreno de las patentes la recuperación del espacio geopolítico, que Estados Unidos perdió frente a Rusia y China. El localismo egoísta que desplegó Trump debilitó seriamente a la primera potencia. Todos saben que durante la pandemia Washington distribuyó más cachetadas que auxilios entre sus socios y aliados. Pero los laboratorios, los bancos y el Wall Street Journal ya se subieron al ring para impedir cualquier alteración de los derechos de propiedad y la iniciativa oficial está frenada. Veremos si este desenlace anticipa lo que sucederá en otras esferas.

-En la última cumbre de la OTAN, celebrada el 14 de junio en Bruselas, el secretario general de la alianza militar, Jens Stoltenberg, afirmó que la relación con Rusia se situaba “en su punto más bajo desde la Guerra Fría”, y que China “también plantea algunos desafíos a nuestra seguridad”. ¿Auguras diferencias entre la política exterior de Biden y la de Trump?

Biden mantiene el propósito central del establishment norteamericano que es la recuperación del dominio internacional de la primera potencia. Seguirá buscando la forma de contrarrestar la pérdida de autoridad y capacidad de intervención de Estados Unidos y la consiguiente diseminación del poder mundial. Intentará reconquistar esa supremacía imperial para capturar riquezas y disuadir competidores. También perfeccionará la nueva variedad de guerras híbridas que propicia el Pentágono, combinando el cerco económico, la provocación terrorista y la promoción de conflictos étnicos, religiosos o nacionales en los países diabolizados.

Pero enfrentará los mismos problemas que encontraron sus antecesores para lidiar con los pantanos militares de Afganistán e Irak. El nuevo mandatario debe  convivir con el trauma de una superpotencia que pierde guerras y Biden tiene muy fresca la sucesión de frustraciones que tuvo Trump. El magnate no pudo lograr un relanzamiento de la economía utilizando la superioridad militar del país. No doblegó a China, no sumó a Europa a sus operativos, fracasó en el control de la proliferación nuclear de Corea del Norte e Irán y falló en los golpes contra Venezuela.

Para remontar esos resultados Biden pone ahora el acento en la recomposición de la cohesión interna y en la atenuación de la grieta política, las tensiones raciales y la división político-cultural, entre el americanismo del interior y el globalismo de las costas. Con ese nuevo sostén en la retaguardia retomará los propósitos estructuralmente agresivos del imperialismo. Ya seleccionó un equipo de asesores externos especializado en esa política. Todos mantienen estrechos vínculos con el complejo industrial militar.

¿China será el gran adversario?

Sí. El gigante asiático persiste como el gran enemigo a derrotar. Con más  diplomacia e hipocresía, Biden continuará la estrategia de hostilidades en el Mar de China, la militarización de Taiwán y las provocaciones en Hong Kong. Ya retomó la absurda campaña para culpabilizar a Beijing del coronavirus y se dispone a desplegar la tradicional demagogia de los demócratas con los derechos humanos para justificar las intromisiones imperiales.

Biden intenta recomponer las alianzas con Europa para reclutar aliados frente a la creciente tensión que avizora con China. Ya logró un cierto guiño de los socios transatlánticos en la última reunión del G7, pero todas las economías del Viejo Continente mantienen negocios con China que buscarán preservar. Por esa razón es incierto el alineamiento de todo el bloque occidental que demanda el nuevo ocupante de la Casa Blanca. Biden suspendió la guerra comercial de Boeing contra Airbus y parece dispuesto a olvidar las objeciones yanquis a la finalización del gasoducto Nord Stream 2 con Rusia, a cambio de una mayor agresividad contra Beijing. Pero reticencias de Europa al desacoplamiento tecnológico con China son muy grandes e incluyen también a los británicos.

La postura frente a Rusia es más ambivalente. Biden comenzó con insultos contra Putin, pero ya bajó el tono y renegocia un convenio de distensión nuclear. En Medio Oriente, no se avizoran cambios en la simbiosis con Israel y en el apuntalamiento de los sauditas. Pero la reacción frente a los desplantes de Turquía es por ahora tan incierta, como la postura frente al suspendido acuerdo nuclear con Irán. América Latina continúa en el tradicional casillero de patio trasero, pero con grandes tormentas en puerta que Biden aún no definió cómo manejar.

-El gasto militar de China alcanzó los 252.000 millones de dólares en 2020, según el instituto de investigación SIPRI, el segundo del mundo tras el de Estados Unidos. ¿Consideras acertado referirse a un imperialismo chino, por su influencia en África y América Latina? ¿Sería equiparable al estadounidense?

No. Creo que corresponde establecer una diferencia entre ambos contendientes, dado el perfil agresor de Estados Unidos y la conducta defensiva de China. Mientras que la primera potencia busca restaurar su alicaída dominación mundial, el gigante asiático intenta sostener un crecimiento capitalista sin enfrentamientos externos. China afronta, además, serios límites históricos, políticos y culturales para intervenir con actos de fuerza a escala global y por esas razones no integra actualmente el club de los dominadores del planeta. Me parece equivocado caracterizarla como una potencia imperial, depredadora o colonizadora.

Yo entiendo también que China dejó atrás su vieja condición de país subdesarrollado e integra actualmente el núcleo de las economías centrales. Desde ese nuevo lugar captura grandes flujos de valor internacional y comanda una expansión que lucra con los recursos naturales provistos por la periferia. Por esa ubicación en la división internacional del trabajo me parece igualmente desacertado ubicarla en el casillero del Sur Global.

China combina la expansión productiva con la prudencia geopolítica. No condice con el perfil imperial, que se define más por acciones internacionales de dominación que por parámetros económicos. El gigante asiático no participa hasta ahora en la política de sujeción internacional ejercida por los poderosos del planeta a través de sus estados.

Me parece que debemos prestar especial atención a la forma en que Estados Unidos hostiliza a su rival, desde que Obama inició el viraje hacia una confrontación más dura, Trump redobló esa embestida. Designó a China como el enemigo estratégico de su país, introdujo una virulenta agenda de presión económica mercantilista y acentuó la disputa por la primacía tecnológica.

Siguiendo estas pautas el Pentágono comenzó a erigir un cerco, mediante el acoso naval en el mar de China y la gestación de una “OTAN del Pacífico”. Todo el establishment de Washington apuntala esa presión geopolítico-militar. La política previa de asociación económica con China está agotada. Ese entrelazamiento quedó muy erosionado por la crisis del 2008 y ha sido fulminado por la pandemia.

La nueva potencia oriental mantiene una actitud muy distinta a su contendiente. No envía buques a navegar por las cercanías de Nueva York o California. Más bien ejerce su soberanía en un acotado radio de millas y mantiene un presupuesto militar muy inferior a su rival. La estrategia geopolítica china no enfatiza el aspecto bélico. Privilegia el agotamiento económico de su competidor, mediante una política que intenta quebrar el liderazgo estadounidense del bloque occidental.

-Por lo tanto, China actúa como una gran potencia…

Sí. China logró un impresionante protagonismo económico internacional, aprovechando las ventajas competitivas que encontró en la globalización. Pero no comparte la compulsión a la conquista territorial que aquejaba a las grandes potencias del silgo XX. Desenvolvió formas de producción mundializadas y consiguió expandir su economía con pautas de prudencia geopolítica inconcebibles en el pasado.

Los límites que afronta China para actuar como una potencia imperialista derivan del carácter inconcluso de la restauración capitalista y de la propia historia de un país acosado y carente de tradiciones expansionistas.

China obtiene grandes beneficios de sus inversiones en África, pero no despacha tropas hacia ese continente y su única base militar en el neurálgico cruce comercial de Djibuti, contrasta con el enjambre de instalaciones que ha montado Estados Unidos. Evita además involucrarse en los explosivos procesos políticos del continente negro.

También es cierto que lucra con la primarización de América Latina, pero se ubica lejos del intervencionismo estadounidense. No es lo mismo hacer negocios con la venta de manufacturas y la compra de materias primas, que enviar marines, entrenar gendarmes y financiar golpes de estado. China ha consolidado un comercio desigual con América Latina, pero sin consumar la geopolítica imperial que continúa representada por la presencia de la DEA, el Plan Colombia y la IV Flota.

-Por último, en un artículo publicado en La Haine (abril 2021), señalabas un “conflicto que opone a los sectores neoliberales y estatistas” en China. ¿En qué consiste y con qué implicaciones?  

La postura defensiva de China es coherente con el status de un país que se expandió con cimientos socialistas, complementos mercantiles y un modelo capitalista enlazado a la globalización. Esa combinación apuntaló la retención local del excedente. Además, la ausencia de neoliberalismo y financiarización permitió evitar los agudos desequilibrios que afrontaron sus competidores.

Yo creo que el conflicto con Estados Unidos tiene una enorme incidencia en el rumbo que seguirá China. Influirá en la definición del sector que prevalecerá en el comando de la sociedad. La contundente gravitación del capitalismo no se ha extendido aún a toda la estructura del país y una nueva clase dominante maneja gran parte de la economía sin controlar el estado. Ese sector logró revertir la transición socialista previa sin instaurar su preeminencia. A diferencia de lo ocurrido en Rusia o Europa Oriental, en China prevalece una formación intermedia, que no cohesiona a los funcionarios con los capitalistas, en un marco de legado socialista aún presente.

Esa peculiar estructura determina la política exterior diferenciada que te mencionaba en la pregunta anterior. China diverge de Estados Unidos por la vigencia de un status capitalista insuficiente que obstruye la implementación de políticas imperialistas.

Pero la continuidad de ese curso está sujeta al desenlace del conflicto que opone en el país a los sectores neoliberales y estatistas. El primer núcleo aglutina a los grupos capitalistas que auspician el libre-comercio con proyectos expansivos y tentaciones imperiales. El segundo segmento propicia reforzar la gestión estatal, moderar el curso capitalista y preservar la prescindencia geopolítica internacional.

Xi Jinping ejerce un fuerte arbitraje entre todas esas vertientes de la elite gobernante. Y para asegurar la cohesión territorial del país mantiene a raya a los enriquecidos acaudalados de la costa. Ha defenestrado a varios multimillonarios y multiplicado las campañas contra la corrupción, para sepultar los gérmenes que condujeron a la disgregación semicolonial padecida en el pasado.

China evita el conflicto con Estados Unidos, pero la propia búsqueda de ese compromiso está obstruida por la expansión del capitalismo. Las exigencias competitivas que impone el apetito por el lucro acentúan la sobreinversión y las consiguientes presiones para descargar excedentes en el exterior. La distensión con Estados Unidos es socavada por los proyectos expansivos que China acrecienta para atemperar la sobreproducción.

En síntesis: hay un conflicto irresuelto dentro del oficialismo y una tensión con la clase dominante que no maneja los resortes del estado y debe aceptar la estrategia internacional cauta que propicia el Partido Comunista.

Por Enric Llopis | 03/07/2021

Publicado enInternacional
Página 1 de 37