Domingo, 06 Diciembre 2009 11:56

La década dorada

Todo listo en Bolivia. Evo Morales dice que va a conducir a su país hacia su “década dorada” y el electorado parece dispuesto a creerle. Hoy se elige presidente y todas las encuestas le dan de 52 puntos para arriba, más del quince por encima de su más inmediato perseguidor. Y mayoría de dos tercios en ambas cámaras. Caudal más que suficiente como para gobernar sin problemas, dictar las leyes que necesita la nueva Constitución, y, como suele pasar en estos casos, empezar a soñar con la rerre.

Campaña aburrida, dicen allá. Monólogo de Evo. Lo más interesante que produjo la oposición son las declaraciones desde la cárcel del presunto genocida Leopoldo Fernández, candidato a vice de los cívicos. Dijo que tuvo una gran relación con el presidente, que le salvó el cuello durante el gobierno de Sánchez de Lozada, que dos veces rechazó invitaciones de Evo para integrar el MAS, el partido del oficialismo. Nada. Pero para un núcleo duro de la oposición, no más del 30 por ciento, Fernández, el Cacique de Pando, es una víctima. Para el resto del país es todo lo contrario. Es el autor intelectual del asesinato de 15 indígenas en el Porvenir, tal como reveló la comisión de expertos de Unasur que investigó la masacre. En todo caso, es el único preso por la violencia que desató el intento de golpe cívico del año pasado. Difícil entender cómo la oposición se buscó un candidato que provoque tanto rechazo en los sectores moderados que pretende seducir, salvo por la pobreza exhibida por su compañero de fórmula, Manfred Reyes Villa, y los demás candidatos, que sólo parecen servir para dispersar el voto opositor.

Y atacar a Evo, porque no tienen plan. Dicen que no sabe de economía, que no hay empleo, pero los indicadores muestran otra cosa. Según la encuestadora Mori de ese país, el “índice de bienestar” está en el punto más alto desde que se empezó a medir, hace ocho años. Esto es, los bolivianos sienten que están mejor que antes y que van a estar aún mejor en el futuro inmediato. Los índices de aprobación de Evo, alrededor del 71 por ciento, son los más altos desde que nacionalizó el gas, en los albores de su presidencia.

Evo hizo campaña a la vieja usanza, cortando cintas en todo el país. Con el programa Evo Cumple, subvencionado por el gobierno bolivariano de Venezuela, inauguró mercados, canchas de fútbol, parques, pequeñas obras aquí y allá. También anunció que consiguió un crédito de la Corporación Andina de Fomento para construir una autopista de seis vías entre La Paz y Oruro, para reemplazar a la vieja ruta de la muerte que serpentea el altiplano con sus dos carriles enfrentados. Y otro viejo anhelo de los bolivianos, también con un crédito de la CAF: la llamada Diagonal Jaime Mendoza, una ruta que uniría el sur de Chuquisaca con el Chaco boliviano, Sucre con Potosí.

La otra apuesta del MAS fue a judicializar la campaña. Está bien, se supone que la Justicia es independiente, pero la Oficina Anticorrupción esperó la ventana electoral para difundir su decisión de procesar a los principales líderes de la oposición por distintos crímenes. Costas, de Santa Cruz, y Suárez, de Beni, por los referendos autonómicos ilegales; Reyes Villa, de Cochabamba, por irregularidades en la construcción de una carretera; Cossio, de Tarija, por irregularidades en la compra de un generador eléctrico. Evo dijo en campaña que Reyes Villa va a ir preso y Fernández va a seguir preso por robar la plata del pueblo.

Las acusaciones son verosímiles y es cierto que la misma Oficina Anticorrupción, que depende directamente de Evo, acusó a varios intendentes del MAS por corruptelas con el programa Evo Cumple. Pero la oficina no tocó a ningún pez gordo cercano al gobierno. Y esperó 14 meses para acusar a Reyes Villa y 19 para acusar a Costa, justo a tiempo para el período electoral que habilita spots televisivos y avisos de diarios pagados por el Estado.

Es que no queda nada de la agenda grande, de los temas que llevaron a Bolivia al borde de la guerra civil. El proceso judicial por matanzas en la Guerra del Gas del 2003 está encaminado y ya hay fecha para el juicio oral. La Asamblea Constituyente ya se hizo, el pleito autonómico se dirimió y la nueva Constitución ya se plebiscitó.

Para esta elección el MAS llenó sus listas de profesionales –abogados, periodistas, médicos– relegando a los candidatos de los movimientos sociales a bancas uninominales. A los movimientos no les gustó pero lo aceptaron. Evo quiere técnicos para redactar las cien leyes que necesita la nueva Constitución y quiere cuadros capaces de pelear la letra chica. El perfil que se buscó es el de gente como Ana María Campero de Rodríguez, defensora del Pueblo durante los gobiernos de Banzer y Sánchez de Lozada, fama de honesta y valiente, buena llegada a los sectores medios, periodista, buena formación. Será presidenta del Senado.

Así las cosas, algunos ya están mirando la elección de gobernadores y alcalde de abril porque ahí sí hay algo en juego. En la Media Luna Evo tiene un índice de rechazo cercano al 40 por ciento. Si la oposición se uniese podría seguir ganándole, pero parece que no se va a unir y eso permitiría que el MAS penetre en un territorio que hasta ahora le es inexpugnable.

Mientras tanto Evo tiene planes. Va a pedirle un préstamo al Fondo Monetario Internacional. Va a pedir 10 mil millones de dólares, pero si consigue cinco se dará por más que satisfecho. Estados Unidos sigue siendo el diablo, nada cambió con Obama, Evo dice que es un prisionero del imperio. Pequeño detalle para las negociaciones con el Fondo, que por algo tiene sede en Washington.

Pero Evo tiene muchos amigos en Europa, especialmente en España. La última gira enamoró a los empresarios, según contaron los miembros de la comitiva. Bolivia es el principal receptor en América latina de ayuda directa del gobierno socialista español.

Más planes. Inversiones en el sector energético. Seis mil millones prometidos. Mil quinientos de Repsol YPF, otros mil de la venezolana Pdvsa, del consorcio ruso Gazprom y del gobierno de Irán.

El problema es que ahora nadie compra el gas. La demanda de Brasil y Argentina cayó un cuarenta por ciento, la recaudación de la renta por el gas se desplomó y Evo ha tenido que recortar las partidas a los municipios entre un 22 y un 45 por ciento. Como Chile tampoco compra vía Argentina como hacía antes porque ya hizo su propia planta de gas licuado de petróleo, la gente de Evo anda buscando mercados en Paraguay y Uruguay y quiere aumentar la demanda del mercado interno, pero igual se produce más de lo que se vende. Al final podría reflotarse aquel viejo proyecto de construir una planta transportadora en Chile para exportar el gas a Estados Unidos. Pero Evo no habla de eso porque aquel viejo proyecto fue el que desató la Guerra del Gas.

En tren de diversificar la economía, poco y nada, exceptuando la inteligente estrategia de la gente de Evo para explotar las cuantiosas reservas naturales de litio que alberga el país. Como antes hicieron con el estaño y ahora hacen con el gas, pero mejor. El litio sirve para fabricar las baterías de los celulares y de los autos eléctricos del futuro. Bolivia tiene la segunda reserva mundial de litio en el Salar de Uyuni, en Potosí. Todos quieren invertir. Toyota, Mitsubishi, las empresas de celulares, la Sumitomo japonesa, dueña de la mina de plata más grande de Bolivia, la Korex coreana, con inversiones en minas de hierro.

El gobierno controla la fórmula para convertir salmuera en el carbonato de litio que se usa en las baterías, fórmula desarrollada por investigadores de universidades bolivianas. Entonces exige que las empresas que quieran invertir usen esa fórmula y fabriquen las baterías en Bolivia.

Mientras sufre con el gas y espera que explote la fiebre del litio, Bolivia creció este año un 3,8 por ciento, la tasa más alta de la región, pequeño milagro del que no sería ajeno el fenómeno del narcotráfico, para muchos el sector más próspero de la economía boliviana, por más que Evo diga lo contrario. Aunque las cifras de superficie de áreas cultivadas con coca y el tonelaje de cocaína producida sean materia de discusión entre el gobierno y las agencias internacionales, lo que es difícil de ignorar es la burbuja inmobiliaria de Santa Cruz y las interminables listas de espera en sus concesionarias de autos importados último modelo. Allí en Santa Cruz, precisamente, es donde el Estado nacional boliviano da sus mayores muestras de debilidad.

Evo quiere agrandar la participación del Estado en el producto bruto interno (catorce mil millones de dólares), del 28 por ciento actual al 35 por ciento. Pero a los empresarios los deja hacer. Eso sí, les advierte que no se metan en política.

Después de todo lo que Evo tuvo que enfrentar durante su primer mandato, incluyendo un golpe fallido, hablar de década dorada parece mucho, pero Bolivia tiene derecho a soñar. Es que no todos los días un presidente llega al final de su mandato con el crédito intacto, reformas de fondo en marcha, continuidad garantizada y en las calles algo de paz.

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La economía boliviana creció con Evo más que en tres décadas


Hoy se celebran las elecciones en Bolivia y sus ciudadanos van a decidir si revalidan o no el mandato al líder indigenista y actual presidente del Gobierno, Evo Morales. Dejando aparte los matices políticy culturales que rodean a la figura de Morales, los resultados económicos de su gestión le avalan: desde que gobierna, el PIB boliviano ha crecido más que en las tres últimas décadas, a un promedio del 5,2%.

El crecimiento porcentual de la economía del país andino en 2009 "es el más alto del hemisferio" según un informe publicado por el centro estadounidense para la Investigación Económica y Política (CEPR, en inglés).

La crisis mundial no ha sido el único obstáculo en esta evolución. Desde que Evo Morales asumiera el mando la administración del presidente Bush se mostró hostil hacia Bolivia. Además de expulsar al Embajador de Bolivia, el 26 de septiembre de 2008, la administración de Estados Unidos suspendió las preferencias comerciales para Bolivia bajo la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y de Erradicación de Drogas (ATPDEA, por sus siglas en inglés). "La razón oficial fue que Bolivia no había cooperado suficientemente en la guerra contra las drogas", explica Weisbrot. Pero lo cierto es que, según el informe de las Naciones Unidas de 2008, la cultivación de coca en Bolivia había incrementado solamente un 5%, comparado con un 27% en Colombia, el mayor beneficiario de ayuda estadounidense en la región.

Dice el informe que, ante estas dificultades, el gobierno de Morales realizó una "reforma fiscal efectiva". Bajó en casi 6 puntos la presión fiscal y aumentó la inversión pública del 6,3% al 10,5% en 3 años. El resultado de esta política, según Weisbrot," se traduce en un incremento de los ingresos para el gobierno en casi un 20% del PIB". Es una cifra "enorme" si se tiene en cuenta que el ingreso medio del Gobierno federal de Estados Unidos en los últimos 40 años ha sido del 18,7% del PIB. "La mayoría de los ingresos provienen del aumento de los ingresos por hidrocarburos y la nacionalización de la industria", sostiene el informe.
Inversión pública

La inversión pública en Bolivia ha aumentado en más de 4 puntos porcentuales, al pasar de significar el 6,3% del PIB al 10,5%. Una parte muy importante, 1,5 puntos, han sido destinadas por el gobierno de Morales en infraestructuras, una carencia que mina las posibilidades de expansión del país. Según el Banco Mundial, los costos del transporte en Bolivia son hasta 20 veces mayores que en Brasil.
La extrema pobreza

En los últimos tres años el gobierno andino inició varios programas para los ciudadanos más pobres, un problema hasta el momento endémico en el país y en el que Morales apenas ha conseguido avanzar.

La apuesta para revertir esta situación han sido los subsidios a las familias pobres para aumentar la matriculación, la expansión de pensiones públicas para aliviar la pobreza extrema entre la población adulta y subsidios a las mujeres con hijos para intentar reducir la mortalidad infantil.

De este modo, el gobierno de Morales otorga 200 bolivianos (29 dólares) a cada niño que no abandonen los estudios, los ancianos en condiciones de pobreza reciben al año 1.800 bolivianos (258 dólares) y a las madres les otorga hasta 200 bolivianos para revisiones médicas de los niños.

El codirector de CEPR y autor principal del informe, Mark Weisbrot, dijo que las políticas del presidente, Evo Morales, "han sido claves", y destaca un factor por encima de todos: "La recuperación del control de los recursos naturales por parte del Gobierno".

No lo ha tenido fácil. Dos años después de su elección, En 2008 alcanzaba su mayor crecimiento registrado, un 6,2%, alcanzando en el tercer trimestre del año un tope del 7,1%, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando sobrevino el crash mundial que hundió a todas las economías del planeta.

Las previsiones del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia para este 2009 son más moderadas, ya que estiman un crecimiento de entre el 3% y el 4%. Con estas estimaciones, y con las del FMI, que proyecta un 2,8%, seguiría teniendo el mayor crecimiento del hemisferio.

No lo ha tenido fácil. Dos años después de su elección, En 2008 alcanzaba su mayor crecimiento registrado, un 6,2%, alcanzando en el tercer trimestre del año un tope del 7,1%, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando sobrevino el crash mundial que hundió a todas las economías del planeta.

Las previsiones del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia para este 2009 son más moderadas, ya que estiman un crecimiento de entre el 3% y el 4%. Con estas estimaciones, y con las del FMI, que proyecta un 2,8%, seguiría teniendo el mayor crecimiento del hemisferio.

JESÚS MORENO - Púlbico.es

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Las encuestas de intención de voto para los comicios generales de este domingo en Ecuador indican que el presidente Rafael Correa sería reelecto en primera vuelta.

Los datos de los últimos sondeos señalan que Correa obtendría cerca de 50 por ciento de los sufragios, con una distancia de 20 puntos porcentuales de su más cercano adversario, el ex presidente Lucio Gutiérrez (2003-2005).

El magnate bananero Álvaro Noboa se ubicaría en tercer lugar, y en cuarto puesto, con 10 por ciento de intenciones de voto, estaría la postulante Martha Roldós, hija del ex presidente Jaime Roldós (1979-1981), que lidera una pequeña alianza de izquierda y centroizquierda crítica del gobierno al que había apoyado en la Asamblea Constituyente del año pasado.

Según la ley electoral, para ganar la Presidencia en primera vuelta se necesitan más de 50 por ciento de los votos, o más de 40 por ciento con una diferencia de 10 puntos porcentuales respecto de los otros candidatos.

El marcado favoritismo de Correa impulsó a los demás postulantes, sobre todo a Gutiérrez, a centrar sus campañas en los ataques al mandatario.

La intención de voto de Gutiérrez creció en las últimas semanas, y el ex presidente puede conseguir un importante caudal de sufragios.

Varios aspirantes afirmaron que un segundo gobierno de Correa pondría fin a la dolarización de la moneda y llegaron a sostener que había llegado al país un barco cargado de billetes de una nueva moneda, llamada “cóndor”, lo que nunca se comprobó.

También hubo dardos específicos al Ministerio de Salud Pública, protagonista de algunos de los logros que esgrime la administración de Correa.

Una denuncia contra la ministra de Salud, Caroline Chang, intentó responsabilizarla del pago de sobreprecio en contratos de compra de camas para hospitales. Pero poco después se comprobó que el documento exhibido en los medios sobre esa irregularidad databa de 2006, cuando aún no había asumido este gobierno, y la fecha había sido adulterada.

Para el analista Santiago Pérez, director de la encuestadora que lleva su nombre, cree que fue un error de los candidatos enfocar la campaña en esos ataques.

“La que más se equivocó fue Martha Roldós. Ella tenía posibilidades de generar una voz alternativa de un proceso de cambio que podía ser vista de una manera diferente, pero se centró” en atacar a Correa y perdió posibilidades.

“El nerviosismo, incapacidad y falta de tiempo hicieron que (los estrategas) cayeran en los mismos clichés, que solo ensuciaron el ambiente”, dijo Pérez.

Para Simón Pachano, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, la ventaja de Correa provocó desinterés de la ciudadanía, reflejado en la ausencia de debates entre los candidatos, el poco contenido de la campaña y la escasa participación popular.
Uno de los temas ausentes del debate fue el potencial impacto que tendría en este país la crisis económica internacional. El presidente ha insistido en que Ecuador tiene una economía estable, por lo que no lo afectará la crisis, ni se reducirá la inversión social.

Gutiérrez, en cambio, opina que hay que reducir el gasto para enfrentar la crisis, porque el gobierno ha despilfarrado fondos públicos.

Las encuestas no arrojan resultados categóricos en cuanto a la distribución de poder que tendría la unicameral Asamblea legislativa. Los postulantes de la fuerza gobernante, el Movimiento Acuerdo País, carecen de la popularidad de Correa y muchos de ellos despiertan marcado rechazo.

En septiembre de 2007, cuando se eligieron los representantes a la Asamblea Constituyente, Acuerdo País se alzó con 82 por ciento de los votos.

Hoy, si bien algunas encuestas indican que Acuerdo País puede lograr 60 de los 126 escaños de la Asamblea, otros sondeos son menos optimistas.

En las dos últimas semanas, Correa tuvo que redoblar esfuerzos para fortalecer la imagen de varios candidatos a legisladores.

Quienes aspiran a alcaldías y prefecturas (gobernaciones provinciales) también podrían perder en muchas ciudades y provincias, contradiciendo lo pronosticado por analistas dos meses atrás.
La segura reelección del derechista Jaime Nebot como alcalde de Guayaquil, ciudad más grande y principal centro comercial, fortalecería a la derecha en ámbitos locales.

El comportamiento del electorado podría ser muy diferente al de la consulta popular que aprobó la vigencia de una nueva Constitución, en septiembre del año pasado.

Entonces fue fundamental la presencia de actores sociales y políticos para asegurar el éxito del proyecto constitucional que promovía Correa, tal como ocurrió en la segunda vuelta electoral de 2006, cuando el actual mandatario se midió con Noboa.

La participación de movimientos sociales, especialmente de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichua, la más importante de las organizaciones indígenas, movilizados barrio por barrio y comunidad por comunidad para difundir la Constitución, resultó determinante para el resultado.

En esa movilización de carácter nacional jugo también un papel importante el ex presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, ahora distanciado de Correa por discrepancias políticas.

Esa campaña nacional rescató el voto de mucha gente crítica del gobierno que, sin embargo, apoyó el texto constitucional en lo que se denominó un “Sí” crítico o de conciencia.

Ahora, varios de los sectores que apoyaron la Constitución, sobre todo el movimiento indígena, el mayor por su organización y capacidad de movilización, no respaldan al gobierno, con el que han chocado por sus políticas en minería y seguridad alimentaria, entre otros temas.

Se puso así de manifiesto la debilidad organizativa y de movilización y la falta de respuesta política de Acuerdo País, así como la escasa representatividad de los pequeños grupos que lo integran.

Los indígenas tampoco respaldan otra candidatura, y solo participan de los comicios con candidatos en el plano local. Acosta tampoco se pronunció públicamente por ningún postulante y prefirió mantenerse fuera de la campaña.

La mayor fortaleza de la campaña de Correa, entonces, es su popularidad, cimentada en las políticas sociales de su gestión, en especial en materia de salud.

La extensión de la atención en salud a consecuencia de la gratuidad progresiva y de la mejora de los servicios fue una de las mayores banderas del oficialismo.

En dos años, cientos de miles de ecuatorianos y ecuatorianas marginados de la atención sanitaria pudieron tener cobertura de salud pública.

“La inversión social ha estado dirigida principalmente a los sectores más desprotegidos”, dijo Correa a IPS.

“En estos dos años se han entregado más de 33.000 títulos de legalización de tierras, lo que no se ha hecho en ningún otro gobierno, se están entregando créditos a los campesinos y se está atendiendo las principales necesidades de la población, en salud, educación y vivienda. Se ha dado prioridad a lo social, y no al pago de la deuda externa, como hacían los gobiernos anteriores”, aseguró Correa.

Para algunos actores sociales e intelectuales, tras los comicios llegará el momento de profundizar cambios políticos, sociales y económicos, utilizando las herramientas de la nueva Constitución.

Pero todo dependerá de la correlación de fuerzas en el parlamento y el gobierno, así como en los ámbitos sociales.

Están habilitadas para votar un poco más de 10 millones de personas, que elegirán presidente y vicepresidente, legisladores, alcaldes y prefectos.

Tendrán la opción de sufragar los jóvenes de entre 16 y 18 años, los presos sin sentencia y los extranjeros con más de cinco años de residencia en el país.

Kintto Lucas
IPS
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Martes, 10 Febrero 2009 09:23

Irán, perseguido por su pasado

Todas las revoluciones, supongo, tienen un símbolo. En El Jardín de los Cerezos de Chejov, es el sonido de las cadenas que se golpean, como el de un balde en una mina. En Francia fueron los “sans culottes”. Quizás en Irán fue el descubrimiento que un colega mío estadounidense hizo cuando se aventuró a la frontera iraní-soviética. Descubrió que uno de los viejos puestos de escuchas estadounidenses estaba todavía operando, con cansados iraníes revolucionarios aún mirando con desgano las brillantes escenas, rastreando aviones dentro del espacio soviético. ¿Por qué estaban todavía operando estas bases de Estados Unidos? El problema era simple: los iraníes no sabían cómo apagarlos.

Para mí las revoluciones tienen que tener trenes –recuerdo el gran tren de Strelnikov en Dr. Zhivago– y los enormes trenes postrevolucionarios de Irán, con 20 o 39 vagones y las ventanas destrozadas que salían de Teherán, llevándome en viajes por el país. Llegamos a la estación Qom para encontrar una multitud en camino a un juzgado revolucionario, donde un joven oficial del ejército del sha estaba luchando por su vida, acusado de matar a manifestantes anti sha. Todavía recuerdo su nombre –Rustoni– y a su hermano llorando, rogándome para que interviniera. ¿Qué podía hacer yo? La multitud le aullaba, la misma muchedumbre, supongo, que se burlaba de los aristócratas en París cuando se enfrentaban a la guillotina.

No había mucha misericordia en la revolución iraní: lo único que hacían los juzgados era sentenciar a muerte. Pero tampoco hubo mucha misericordia antes de la revolución, cuando la guardia imperial del sha, la Javidan, o “inmortales” masacraban a las multitudes. Recuerdo otra corte en Teherán, donde un hombre le gritaba a un torturador del conocido servicio de seguridad Savak: “Mataste a mi hija. Le quemaron todo el cuerpo hasta que quedó paralizada. La asaron”. Y el torturador miró al desolado hombre y dijo: “Tu hija se colgó a los siete meses de estar en la cárcel”.

Los asesinos tenían pocos secretos para nosotros –su amigable relación, por ejemplo, con los agentes británicos y su contraparte Savak–. Era fácil escuchar la maldad. En realidad, había una máscara que se podía comprar por unos pocos riyales, una versión grotesca del rostro del sha con cuernos. En el momento que me la puse, una multitud de iraníes comenzaron a gritarme. Así que me la saqué.

Es fácil olvidar que el show más largo en la ciudad no eran los juicios y su brutal resultado –los hombres condenados aparecían en las primeras páginas al día siguiente en sus momentos finales– sino la toma de la embajada de Estados Unidos por los “Estudiantes que seguían la Línea del Imán”. Lo destruyó a Jimmy Carter, todos sus 444 días, y es notable, al mirar hacia atrás, ver cómo Carter, el sabio viejo pacifista de Medio Oriente hoy, simplemente no comprendía lo que había sucedido en Irán. ¿Cómo pudo aceptar al sha en Estados Unidos el catalizador para el saqueo de la embajada? Fue Henry Kissinger, por supuesto, siempre la eminencia gris.

Los estudiantes se pasaron años pegando la destruida información diplomática de EE.UU. e incriminando a los funcionarios iraníes pasados y presentes por sus contactos con la CIA. Conducidos por una mujer, otros equipos trabajaron como tejedores de alfombras, volviendo a la vida todo el corrupto imperio del Rey de Reyes. Anduve por sus bibliotecas; volúmenes encuadernados de Voltaire, Verlaine, Flaubert, Plutarco, Goebbels, Shakespeare, Charles de Gaulle, Churchill y Coleridge. Mi Pueblo de Abba Eban estaba dedicado por el autor a “Su Majestad Imperial, el Sha de Shas”.

Lo grandioso le sentaba bien. Montó un lastimoso rodeo en Persépolis para honrar a sus antepasados –la dinastía Pahlevi fue introducida en realidad como un proyecto colonial británico– al que asistió la gran y la buena princesa Ana. Hasta encontré el baño del sha, con sus canillas de oro, lo que indignaba a los millones de pobres en una nación que el mismo ayatola Ruholá Jomeini describió como una “pocilga”.

Y sí, por supuesto, era a ese otro hombre al que mirábamos. Cuando hablaba, el ayatola solía mirar hacia una pequeña emanación de luz en el suelo, como si representara algo sagrado. No Robespierre, no Trotsky. Esto era un asunto serio, la primera revolución islámica de nuestro tiempo, en la que el líder se proclamaba a sí mismo líder supremo y árbitro de todas las preocupaciones de la revolución. Mientras él permanecía igual, la revolución que él creo continuó hasta convertirse en una extraña criatura, brutal e ingenua a la vez, provocativa y peligrosa. Cuando fue invadida por nuestro buen amigo Saddam Hussein, envió a cientos de miles de sus hombres jóvenes a la muerte.

Una marea carmesí desbordaba la fuente en el gran cementerio de Behesht Zahra –cerca de donde yace el mismo gran hombre– y adonde más tarde veríamos venir cadáveres de a cientos. Creo que la guerra de ocho años entre Irán e Irak fue la prueba final de la revolución. Irán no se cayó a pedazos, como esperaba Estados Unidos, sino que entró en una suerte de estancamiento, un tipo de infantilismo del que nunca despertó. Era un gobierno para y por los muertos. Irán se había convertido en una necrocracia.

Hubo muchos que vieron lo que sucedía. El ayatola Talghani, por ejemplo, era muy crítico de la autoteocracia de Jomeini, sosteniendo que hasta los socialistas habían tenido mártires en la revolución, que ellos también deberían ser adoptados por los hijos de la revolución. Pero no debía ser. Cuando Mahammad Jatami, un hombre civil genuinamente bueno, trató de cambiar el legado del ahora muerto Jomeini, fue derrotado porque no dejaba que sus partidarios murieran en las calles de Teherán. De manera que esta semana es su sucesor, Mahmud Ahmadinejad, con su amor por todas las cosas nucleares –o quizá no, ya lo veremos– el que representa a esta gran nación, un niño más que un titán aferrado al poder, hablando sin cesar en “conferencias” del Holocausto y hablando de trivialidades con niños.

La verdadera prueba para Irán, por supuesto, es cómo sale a flote de este fantasmal germen. No es que los sacerdotes sean tontos –ése fue el error que cometió Carter– sino que para dirigir una nación moderna y poderosa se necesita más que un título en jurisprudencia islámica. En relaciones exteriores es donde siempre fracasó la revolución iraní. Permanentemente subestimó –o sobreestimó– a sus enemigos, aunque la fortuna le ha sonreído. Los mulás iraníes odiaron tanto al “Talibán Negro” como al malvado Saddam y los estadounidenses vinieron y destruyeron a ambos enemigos.

¿Y la revolución ganó? Hasta un cierto punto. Pudo haber fracasado en los primeros tiempos, cuando las cortes de Jomeini le temían a un contragolpe, que era el porqué de todos esos escuadrones de fusilamiento. No habían olvidado cómo la CIA y el MI6 destruyeron al gobierno de Mohammed Mossadeg democráticamente elegido en un golpe en 1953. Operación Ajax, la llamaban los estadounidenses (los británicos eligieron la más prosaica Operación Bota), y yo conocí a los británicos que la montaron. Christophen Montague Woodhouse era un gentil erudito griego, y un luchador implacable de guerrillas bajo la ocupación alemana de Grecia. Más de 40 años después recuerda sus propios sentimientos de culpa. “A veces me han dicho que fui responsable de abrirle las puertas al ayatola –por Jomeini– y los otros”, dice. “Pero es bastante notable que un cuarto de siglo pasó entre la Operación Bota y la caída del sha. Al final, fue Jomeini quien salió en lo alto. Supongo que se podría haber aprovechado mejor el tiempo pasado.”

 Por Robert Fisk *
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.
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Lunes, 22 Diciembre 2008 13:13

Cuba: 50 razones en 50 años de revoluciòn

50 años de Revolución implican más de mil razones para mantenerla,
defenderla, honrarla, amarla, entregarse a ella. Han sido muchos los
pasos que desde 1959 hasta la fecha se han dado en favor del pueblo,
de sus ciudadanos. Hemos vivido etapas que nunca antes soñamos
disfrutar, épocas de forjar, de crear, de mantener, de cambiar, de
defender; épocas de entrega, de luchas, de valentía, de
intransigencia, de carácter, de entereza. Han sido 50 años defendiendo
una obra nuestra, nacida del pueblo y emprendida por él.

50 razones son pocas, para los más de 11 millones de cubanos que
disfrutamos hoy de nuestra patria. Sin embargo, un recorrido
brevísimo, por algunos de aquellos momentos y decisiones, que nos han
marcado el futuro en esta isla; podría ayudarnos a todos, a recordar
por qué hoy, a 50 años del comienzo, seguimos entregando la vida por
cada minuto de Revolución.

1. La Liberación: desde 1959 nuestro pueblo quedó liberado de las
imposiciones de Gobiernos arbitrarios, corruptos, entreguistas, que se
desentendían del pueblo; para dar paso a un sistema socialista,
popular, democrático; en el que cada hombre cuenta, decide, participa.
En el que cada hombre es libre.

2. La Reforma Agraria en mayo de 1959, fue la medida más importante y
radical de la etapa inicial de la Revolución. Fue entregada la
propiedad de la tierra a los campesinos trabajadores que, en calidad
de arrendatarios, aparceros y precaristas, eran explotados por los
grandes propietarios.

3. Creación de Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI): surge
de la fusión del M26-7, el PSP y el Directorio 13 de marzo. Las ORI en
1962 pasaron a llamarse Partido Unido de la Revolución Socialista de
Cuba (PURSC); y luego, al realizarse una profunda depuración,
radicalización y ciertos cambios, devino en el Partido Comunista de Cuba.

4. Creación de organizaciones sociales, a inicios de los ’60, como:
- La Federación de Mujeres Cubanas: esta organización contribuyó a la
liberación de la mujer; a elevar su nivel cultural, dando atención
priorizada a las amas de casa. Incorporó a la mujer a las tareas de la
revolución, para así lograr su emancipación. Durante su existencia ha
alcanzado muchos logros, como por ejemplo: la creación de los círculos
infantiles, el porciento de mujeres trabajadoras y dirigentes que
mostramos hoy, entre muchos otros.
- Las Milicias Nacionales Revolucionarias: agruparon a todos los
hombres y mujeres para defender a la revolución cubana de la
contrarrevolución interna y externa. En la actualidad se le llama MTT
(Milicias de Tropas Territoriales).
- Los Comités de Defensa de la Revolución: surgen en la Plaza de la
Revolución, ante un suceso de impacto para el pueblo cubano, con el
objetivo de proteger nuestros barrios e instalaciones, agrupar al
pueblo todo en cada cuadra, prepararlo políticamente y combatir la
delincuencia y contrarrevolución desde cada barrio.
- La FEEM y la FEU: organizaciones estudiantiles que nacen con el
objetivo de agrupar a los estudiantes de diversas edades escolares,
hasta su conclusión de la vida estudiantil.
- La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP): surge con el
propósito de impulsar el desarrollo agrícola del país y organizar a
los campesinos y trabajadores del campo.

5. La UJC y la OPJM: han sido dos de las organizaciones de mayor
importancia para los niños y jóvenes del país; junto a la FEEM y la
FEU. La Unión de Jóvenes Comunistas fundada en abril de 1962, tuvo sus
antecedentes en la Asociación de Jóvenes Rebeldes y otros movimientos
juveniles. Ya antes había nacido la organización de pioneros, que en
sus inicios se llamó UPC. Ambas, han dado a niños y jóvenes la
atención adecuada, y han velado por sus deberes y derechos. Además,
han servido de cantera para la formación y futura incorporación –como
adultos, militantes- al proceso revolucionario.

6. Nacionalización de carácter antimperialista y socialista que abarcó
a las grandes compañías y demás empresas -esencialmente norteamericanas-

7. Ley de Reforma Urbana. Se desarrolló desde los primeros años de la
Revolución y permitió que cada ciudadano pudiese ser dueño de su vivienda.

8. La rebaja de tarifas y gratuidad de los servicios (agua, luz, gas,
electricidad, teléfonos, etc.). Se intentó reducir las diferencias
salariales entre los trabajadores, la rebaja de precio de los
medicamentos, el uso público y gratuito de las playas, instalaciones,
centros deportivos y culturales; entre otros.

9. La 1ra y 2da Declaración de la Habana (en 1960 y 1962); que
resultaron documentos capitales en la historia de la Revolución
Cubana, elaborados como reafirmación de la soberanía y voluntad
nacional ante agresiones injerencistas de los Estados Unidos.

10. Campaña Nacional de Alfabetización: condujo a proclamar a Cuba
como Territorio Libre de Analfabetismo el 22 de diciembre de 1961.

11. La Institucionalización del país: creación de instituciones,
organismos y entidades en cada uno de los diferentes frentes de
actividades económicas y sociales.

12. La planificación, organización y la prioridad a la Economía.

13. Operación Verdad: Esta operación fue la respuesta a las campañas
difamatorias del gobierno de los EE.UU. de que en Cuba se realizaban
fusilamientos masivos. En una gran concentración de casi un millón de
cubanos, se demostró su apoyo a la justicia revolucionaria. Asistieron
380 periodistas de toda América.

14. Victoria de Playa Girón: el 17 de abril de 1961, el pueblo cubano
fue al combate presto a derramar su sangre por la causa del
socialismo, y derrotó en menos de 72 horas la invasión mercenaria. Se
le propinó al imperialismo su primera gran derrota militar en nuestro
continente.

15. Creación de contingentes agrícolas como fuerzas organizadas y
sumamente productivas de trabajadores y jóvenes dedicados
fundamentalmente a la producción alimentaria. Ejemplo fueron las
Columnas Juveniles: que iniciaron todo un movimiento de jornadas
voluntarias a lo largo de todo el país, en la agricultura; y
devinieron en la EJT (Ejército Juvenil del Trabajo).

16. La Agricultura. Luego de la creación de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP), en el país se le brindó especial
atención a los campesinos, se priorizó la actividad agrícola para el
desarrollo del país y se transformó la vida en el campo, en lo social,
educacional y en las condiciones de vida.

17. La educación: desde los primeros años de la Revolución -junto a la
salud- ha sido una de las dos prioridades esenciales de la Revolución.
La nacionalización de la enseñanza de carácter gratuito, ha permitido
que hasta la fecha hayamos alcanzado el desarrollo educacional y
cultural que ostenta el pueblo cubano; que cada vez se perfecciona más
con nuevos proyectos educativos.

18. La vinculación estudio-trabajo: establecido como principio
cardinal de la pedagogía cubana en la Revolución. Cientos de miles de
estudiantes han realizado diversas jornadas y etapas dentro de su
calendario habitual.

19. La salud: ha sido otra de las prioridades de la Revolución Cubana.
Desde sus inicios se implementó una red sanitaria, para garantizar de
forma gratuita la asistencia a toda la población. Se crearon nuevos
hospitales y policlínicos, así como también, institutos de
investigaciones médicas, totalmente gratuitos para todo el pueblo
cubano. Indicadores como la esperanza de vida y la mortalidad infantil
que hoy mostramos, corroboran nuestros esfuerzos.

20. La defensa: se organizó la defensa del país con la participación
de cada uno de los cubanos, desde la lucha de todo el pueblo. Para
ello, cada hombre se prepara periódicamente y tiene conocimiento de su
lugar y función, en la defensa de la Patria.

21. El deporte: como derecho del pueblo, ha sido otro de los logros
evidentes de la Revolución. Se han alcanzado resultados meritorios a
nivel internacional, de manera que nos hemos situado en un lugar
reconocido y respetado en todo el orbe.

22. La cultura: El Estado cubano ha orientado, fomentado y promovido
la cultura en todas sus manifestaciones y particularmente preconiza la
libertad de creación artística y la defensa de la identidad de la
cultura cubana, la conservación del patrimonio cultural y la riqueza
artística e histórica de la nación y la protección de los monumentos
nacionales.

23. Igualdad de derechos de los seres humanos. Posibilidad de acceso a
la educación para todos los niños, a puestos de trabajo para todos los
hombres y mujeres; sin importar raza, religión, nivel social, recursos
económicos, género… o cualquier distinción.

24. Plan de construcción de escuelas, hospitales y viviendas; desde el
propio 1959. Se inició con la conversión de cuarteles en centros
educacionales.

25. La Seguridad Social: que garantiza la atención a los desvalidos,
ancianos y discapacitados.

26. La presencia de los ideales martianos: Antiimperialismo,
Independentismo, Antirracismo y Latinoamericanismo.

27. La Defensa Civil: ha potenciado y rectorado la preparación de todo
el pueblo, en situaciones excepcionales. Se ha dotado a la población
del conocimiento adecuado para enfrentar tales situaciones; y se
prioriza la seguridad de cada cubano.

28. Enfrentamiento al imperialismo. Desde el Triunfo de la Revolución
se inició una interminable lista de hostilidad y agresiones que ha
promovido el gobierno estadounidense, decisiones boicoteadoras y un
férreo bloqueo; acciones a las que Cuba ha tenido que enfrentarse por 50 años.

29. Un Partido único: el proceso de integración que dio origen a
nuestro partido se caracterizó por el alto sentido de responsabilidad
histórica, comunidad de objetivos, espíritu fraternal, generosidad y
fidelidad a los principios. En 1965, en histórico acto, se acordó
adoptar el nombre del Partido Comunista. El PCC ha constituido un
factor decisivo en la conducción, fortaleza y solidez de la
revolución, junto a la unidad entre todos los sectores y dirigentes
revolucionarios.

30. Congresos del Partido de 1975, 1980 y 1986. Estos Congresos
resultaron el espacio para realizar análisis cruciales sobre la
realidad y el futuro del país, tomar decisiones relevantes y construir
de manera coherente y firme: nuestro socialismo.
La constitución del Comité Central, resultó la culminación del proceso
de unidad de todos los revolucionarios y expresión del grado de
desarrollo de la conciencia político–ideológica del pueblo.

31. La Asamblea del Poder Popular: órgano supremo del poder del
estado, que ha fungido desde su creación, como la representación de
todo el pueblo de Cuba. Creación de los poderes populares.

32. La zafra de 1970: fue un suceso especial en la historia de nuestro
país, pues el país puso en ella todas sus energías para tratar de
alcanzar una producción de 10millones de toneladas de azúcar. El
objetivo no pudo lograrse, pero el episodio figura como una de las
mayores epopeyas de esfuerzo del pueblo cubano revolucionario.

33. La Constitución Socialista, de 1976. Fue aprobada por el 98% de
los hombres y mujeres cubanas el 24 de Febrero. Esta constitución
sustituyó a la constitución del 1940; estableció la nueva división
político-administrativa e instauró los principios socialistas que
nuestro estado ha promulgado durante estos años de revolución.

34. La política exterior de la Revolución. Basada en los principios
de: la Coexistencia Pacífica, el Internacionalismo Proletario y el
Latinoamericanismo. Ha permitido buenas relaciones diplomáticas y
comerciales con los demás países del mundo y de apoyo a las causas
sociales en diversos sitios del planeta. Hoy Cuba mantiene relaciones
diplomáticas, con más de 180 países.

35. La lucha contra el bloqueo en la ONU: A pesar de tantas presiones
y maniobras mentirosas para desacreditarnos, la verdad se impone y la
solidaridad contribuye a condenar tan desacertada medida coercitiva.
Se ha demostrado, una y otra vez el repudio del mundo, al bloqueo.
Cada año ganamos adeptos; este año tuvimos 185 votos a favor, 2 en
contra y 3 abstenciones.

36. La solidaridad internacional: hemos apostado por la ayuda a todos
los pueblos amigos que la han requerido, entregando parte de nuestro
principal tesoro. Por esta causa: médicos, maestros, combatientes,
deportistas y disímiles profesionales de otras esferas, han asistido y
asisten a naciones del tercer mundo: de Latinoamérica, África, Asia;
para cooperar y apoyar sus proyectos sociales.

37. La ayuda en la liberación de otras naciones: la liberación de
Angola, Namibia, Sudáfrica y otros países africanos, provocó que
centenares de miles de cubanos estuvieran dispuestos a combatir y
muchos de ellos ofrecer sus vidas, solo por solidaridad, en un intento
desinteresado de heroísmo como jamás se viera en esta Tierra.

38. La Decisión de Patria o Muerte. Esta consigna ha guiado el
accionar de los cubanos en cada una de las tribunas que nos ha tocado
defender, y ha sido más que un lema, una manera de asumir la Revolución.

39. El desarrollo de la ciencia y la técnica: desde los inicios de la
Revolución Cubana, el Comandante Fidel Castro tuvo la visión de
promover un movimiento profesional para sustituir importaciones por
productos de factura nacional. El primer movimiento que se desarrolló
con estos propósitos fue protagonizado por las Brigadas Técnicas
Juveniles; proyecto que a través de los años se ha desarrollado, y ha
evolucionado; hasta cristalizar hoy en los Forum de Ciencia y Técnica.

40. La investigación científica: ha permitido el desarrollo de la
industria farmacéutica. Se han elaborado varias vacunas y tratamientos
como es el caso de la vacuna antimeningocóccica, contra la hepatitis
B, VIH, entre muchas otras. Estos avances han permitido salvar varias
vidas, no sólo en nuestro país, sino también en el resto del mundo;
pues nuestros productos se exportan a otros países. De esta manera, el
desarrollo alcanzado por la industria farmacéutica se ha revertido
además, en ingresos para Cuba, en épocas de férreas restricciones
económicas impuestas por el bloqueo norteamericano.

41. La participación en el proyecto: Alternativa Bolivariana para las
Américas, ha abierto las puertas de todas las naciones
latinoamericanas para la cooperación mutua. El ALBA ha venido a unir,
fortalecer y dar esperanzas.

42. Los programas priorizados de la Batalla de ideas: Con la
movilización para liberar al niño Elián González, comenzó en Cuba hace
varios años la Batalla de Ideas, indetenible lucha del pueblo cubano
por consolidar al socialismo y a la Revolución, en el cumplimiento del
Juramento de Baraguá como continuidad histórica del pensamiento de
nuestros próceres. Más de 15 programas han contribuido al desarrollo
social de diversos sectores del país.

43. La Revolución Energética: de la cual todos conocemos y disfrutamos
sus beneficios, al eliminar los apagones y contribuir a garantizar
mejores condiciones de vida a la población.

44. Nuevos programas de la revolución (sobre todo en la salud, la
cultura y la educación): 70 nuevos programas para elevar la cultura de
la población. Estos programas pretenden rescatar a los jóvenes
desvinculados, les han regalado a los abuelos una universidad del
adulto mayor, han creado universidades en todos los municipios del
país y hasta las cárceles se están convirtiendo en escuelas.

45. La lucha por la liberación de los 5 héroes prisioneros del
imperio, esta lucha ha sido una de las más fuertes y dolorosas que
hemos vivido en Cuba durante los últimos años. Pues el proceso amañado
y turbio que han sufrido estos 5 cubanos, luchadores contra el
terrorismo; ha devenido en 10 años de injusto encarcelamiento, que el
pueblo cubano y sus amigos del mundo repudian incansablemente.

46. Los trabajadores sociales, que luchan día a día contra la
corrupción, por el mejoramiento humano y se han convertido en los
“médicos del alma”.

47. La existencia de la Central de Trabajadores de Cuba, que asegura y
prioriza a cada hombre o mujer trabajador/a; sus derechos y deberes.

48. Haber sido y ser el pedestal para los procesos sociales y
democráticos de América Latina.

49. La convicción de ser siempre: cubanos. De ser siempre patriotas,
revolucionarios, honrados, leales, valientes. La convicción de
dignificar siempre al ser humano, de defender nuestros deberes y
derechos, nuestra identidad, nuestro patriotismo.

50. Fidel: quien ha sido el punto de partida y guía para cada una de
las razones que han mantenido viva por 50 años esta Revolución. Porque
ha sido conductor, maestro, ejemplo. Porque su vida, su accionar, su
pensamiento, su existencia: ha sido y es razón de todas las razones.

 

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“Ustedes son testigos del parto de una nueva época”. Hugo Chávez se abrocha el cinturón de seguridad. El avión presidencial, equipado con una pequeña oficina, un cuarto y ceniceros dorados, sirve de escenario para la entrevista. “Vamos a hablar un poco, y después intentaremos descansar un rato”.

La conversación se remonta atrás en el tiempo. Hasta el piso de tierra, allá en Sabaneta, un pueblo humilde en el llano venezolano, donde Hugo Rafael Chávez Frías nació en 1954. Así que el descanso se quedará para más tarde. El vuelo sólo dura tres horas.

Mientras el avión despega, Chávez empieza aquel cuento largo que tantas veces ha contado: “Porque yo vengo de ahí. Yo vengo de las catacumbas de la pobreza. He vivido la pobreza. La he visto y la he sentido”. Sin embargo, sus dos padres trabajaban como maestros en una escuela. No es el peor destino para un niño en una zona donde la gran mayoría ni siquiera tenía oportunidad de terminar su educación básica.

“Yo fui un niño andante”, dice Chávez refiriéndose al tiempo que pasó vendiendo frutas y dulces caseros para ayudar a la apretada economía familiar. En escuelas, plazas, durante eventos deportivos y a bordo de todo tipo de medio de transporte. Incluso burros. De ese tiempo, durante las largas caminatas en ese campo pobre, proceden sus primeros pensamientos políticos.

“Fue una sensación de intranquilidad y malestar ante toda esta pobreza. Y yo creo que la política justamente se trata de esto. De dejarse mover por un impulso ético y espiritual que conecta la existencia de uno con la de los otros y el bienestar o malestar de la sociedad”. El presidente baja ligeramente la voz, echa una mirada hacia la ventana antes de concluir con un concepto más o menos prestado de Aristóteles: “Yo creo que nací un animal político”.

Chávez pudo haber nacido un “animal político”, pero como tantos otros niños venezolanos su gran sueño fue el de convertirse en pelotero y llegar hasta las Grandes Ligas, la división élite del béisbol norteamericano. En aquel entonces, como ahora, los equipos de béisbol norteamericanos buscaban jóvenes talentos venezolanos a precio de remate. La esperanza de Chávez fue llegar a ser descubierto por su equipo favorito, San Fransisco Giants.

La pasión por el béisbol le llevaría a una de las decisiones personales más importantes en su vida. Para un niño pobre del campo existía sólo un camino hacia el ambiente ‘beisbolista’ alrededor de Caracas y el centro del país: el Ejército. Según Chávez fue eso, y no una vocación militarista lo que lo hizo enrolarse en el Ejército a sus 16 años.

El soldado

La vida de soldado en Venezuela era dura, pero al mismo tiempo las Fuerzas Armadas eran un peldaño en la “escalera social”. A través del aparato educativo de las Fuerzas Armadas, hombres jóvenes de los sectores populares, que eran sistemáticamente excluidos de los estudios superiores universitarios, podían obtener posiciones altamente reconocidas de buen sueldo y beneficios para ellos y sus familias. “En ese tiempo nos mandaron a luchar contra la guerrilla. Pero esa guerra no me convenció”, sostiene Chávez.

El presidente venezolano cuenta que desde temprano “oyó sobre socialismo y revolución”, cuando como niño visitaba amigos cuyos padres pertenecían a la izquierda. “Yo recuerdo cuando mataron al Che Guevara clarito. Yo tenía, como el niño que era, la ilusión muy peliculista de que al Che no lo iban a matar. Porque salía por los periódicos y en la radio que estaba rodeado, que mataron a tantos camaradas. Y yo pensaba que Fidel Castro iba a mandar unos helicópteros a rescatarlo y llevarlo a Cuba”.

Quizás esa creencia de la infancia contribuyera a que el encuentro con la guerrilla venezolana y su fracaso en llevar a cabo una revolución a la cubana, despertara en Chávez más curiosidad que temor y rechazo. En 1977, diez años después de que muriera la ilusión de la inmortalidad del Che, el entonces joven oficial Hugo Chávez sopesaba su inclusión en la guerrilla a la que habían mandado eliminar.
“Hoy”, dice el presidente a través del ruido fuerte del motor del avión, “estoy feliz por no haberlo hecho”. Mientras los partidos tradicionales AD y COPEI institucionalizaban su monopolio de poder en un pacto de alternancia conocido como Punto Fijo, la izquierda fue excluida mediante asesinatos políticos, censura de prensa y la prohibición del Partido Comunista.

El comandante

El 5 de febrero de 1992 un desconocido coronel paracaidista aparecía en las pantallas de televisión en Venezuela. La rebelión armada contra el presidente Carlos Andrés Pérez, fruto de 15 años de conspiración dentro de las Fuerzas Armadas, tomó durante la noche el control de puntos estratégicos en las ciudades de Maracay, Valencia y Maracaibo. Según el entonces Ministerio de Defensa, 14 personas perdieron la vida durante los combates. La estabilidad democrática que reinaba en Venezuela desde 1958 se consideraba una luz en la oscuridad de un continente caracterizado por golpes y dictaduras. Entonces, ¿cómo puede el presidente, quien dice haber rescatado la democracia venezolana, justificar este intento de tumbar un Gobierno democráticamente electo? Resulta que para Chávez, el régimen vigente en Venezuela no era una democracia.

“Vivíamos bajo la dictadura de la oligarquía”, dice Chávez, para continuar hablando de corrupción, represión política y de un aparato estatal en plena descomposición. A pesar de los gigantescos ingresos del petróleo, la mayoría de la población vivía en la pobreza profunda. En los años ‘90 la desigualdad entre pobres y ricos sobrepasó la de Sudáfrica durante el régimen del Apartheid.

El Caracazo, una fuerte ola de protestas reprimidas con una auténtica masacre en febrero de 1989, marcó la época. El entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, luego de haber sido elegido con un programa de gobierno radical que prometía detener las privatizaciones, aumentar los servicios públicos y una ruptura con el FMI, dio un giro de 180 grados y decidió implementar una versión turbo de los programas de ajuste estructural.

“Esa traición fue la prueba del fracaso de aquella democracia falsa. Ya la miseria y la pobreza se había extendido por Venezuela. Y, para colmo de males, Carlos Andrés Pérez asumió la política de shock del FMI. Mucha gente ya no sabía cómo sobrevivir”, asegura Chávez. Sin embargo, la parte más traumática fue la respuesta del Gobierno. Organizaciones de derechos humanos calculan que el número de víctimas mortales producidas por la represión del Ejército se sitúa cerca de 3.000 personas.

“Eso era la libertad de expresión en aquel entonces. Aunque yo no participé en la masacre, sentía algo de culpa y una enorme vergüenza porque las Fuerzas Armadas, de las que formaba parte, había asesinado inocentes, mujeres, niños y ancianos. La indignación que muchos sentíamos estimuló la planificación de la rebelión armada contra ese Gobierno asesino tres años más tarde”, explica el presidente venezolano.

Pero el golpe de Estado contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez fracasó. Chávez fue rodeado y se entregó, con la condición de poder dirigirse a sus compañeros de armas en los medios de comunicación. Le fueron concedidos 30 segundos. “Nuestros objetivos no fueron alcanzados por ahora”, dijo, y asumió la responsabilidad de lo que denominó el “movimiento bolivariano cívico y militar”.

Las pocas palabras que Chávez alcanzó a pronunciar antes de que se lo llevaran detenido se quedaron grabadas en la conciencia colectiva de los venezolanos. El “por ahora” se convirtió en un eslogan que resumía la esperanza de quienes deseaban la muerte del sistema bipartidista. El resto del camino hacia el poder es un cuento conocido, que Chávez cuenta entre bocados después de recibir una sólida ración de comida aérea.

“Luna de miel con la burguesía”

La campaña electoral de 1998 ya estaba en marcha cuando las élites económicas venezolanas decidieron abandonar sus operadores políticos tradicionales y apoyar a una ex miss universo y a un multimillonario carismático para detener al recién liberado teniente coronel que no paraba de subir en las encuestas. Pero no pudieron, y mientras los fuegos artificiales

y “las hordas”, como se denomina a los pobres entre los capitalinos pudientes, gritaban en coro en escenas eufóricas, el nerviosismo se extendía en otros grupos. El programa de reformas fue bautizado como “la revolución bolivariana”. Entre sus promesas principales figuraba la lucha contra la pobreza y la corrupción y una ruptura radical con las políticas neoliberales.

“Al principio, cuando formamos el Gobierno, era como una luna de miel con la burguesía y el imperialismo”, recuerda Chávez. “Las élites en Venezuela no podían ganarme en elecciones y optaron por amansar el bicho. A través de familiares y persones claves en posiciones gubernamentales importantes querían influir en mi dirección para proteger sus privilegios”, dice Chávez.

“Así que empecé a buscar la soledad, a aislarme para reflexionar. Me alejé de amigos, supuestos amigos. Porque me di cuenta de que por esa vía, por la vía de la ingenuidad donde me querían empujar, ahí terminaría como un traidor. Uno de los muchos que prometen cambio pero dejan que las cosas sigan como antes”.

El bicho despierta

En el transcurso de 1999 los venezolanos eligieron una Asamblea Constituyente, que redactó una nueva Constitución, aprobada por el 70% en un referéndum popular en diciembre de ese año. El poderoso presidente de la petrolera estatal PDVSA, Luis Giusti, arquitecto de la liberalización de la industria petrolera, fue despedido junto al resto de la cúpula de PDVSA. La fuga de capitales se aceleró, y bancos inversores, terratenientes y empresas petroleras extranjeras veían con terror el paquete de reformas de 49 leyes que implicaba una expansión fuerte del papel del Estado en la economía. “El poder se le subió a la cabeza. Quiere convertir a Venezuela en otra Cuba”, fue el juicio unísono de los medios y la oposición, que a partir de entonces sólo llamaban a Chávez “el teniente coronel”, “el dictador”, “el loco” o “el mono”. La palabra “presidente” desapareció hasta del vocabulario de los telediarios.

“Cuando se dieron cuenta de que el intento de amansar el bicho había fracasado, las élites decidieron acudir a la violencia. Fueron las leyes revolucionarias las que provocaron el golpe de Estado”, dice el presidente. Durante el golpe del 11 de abril de 2002, Hugo Chávez fue hecho prisionero durante casi 48 horas, mientras el entonces presidente de la patronal y recién nombrado dictador, Pedro Carmona, disolvía la Asamblea Nacional y la Corte Suprema de Justicia, al tiempo que se concedía el derecho de nombrar y despedir alcaldes y gobernadores a su antojo.

Dos días después, corrientes leales de las Fuerzas Armadas y el apoyo popular se encargaron de que la dic- tadura de Carmona quedara como una de las más breves de la historia. En diciembre del mismo año, la cúpula y las capas medias de PDVSA pararon por completo la producción petrolera –y con ello casi la totalidad de la economía venezolana– demandando la dimisión de Chávez y el compromiso de que nunca se vuelva a presentar a las elecciones. Dos meses, varios llamados a otro golpe de Estado y 3.000 empresas quebradas más tarde, Hugo Chávez declaró que “ni siquiera el sabotaje petrolero puede parar la revolución bolivariana”, aunque se habían perdido al menos 14.000 millones de dólares.
El presidente Chávez salió fortalecido de los dos episodios, mientras la oposición perdió sus más importantes bastiones de poder dentro del aparato estatal, en donde empezaron a rodar las cabezas. El FMI y la Administración Bush, que dieron su apoyo incondicional a los golpistas, desde entonces se vieron obligados a dirigir su apoyo financiero a la oposición venezolana por vías más discretas.
“Como dijo Trotsky, toda revolución necesita el látigo de la contrarrevolución. Yo creo que se trata de un proceso de maduración, una decantación, de quemar etapas. Yo ya había cruzado mi Rubicón”, dice Chávez.

Socialismo casero

Chávez no duda al afirmar que las medidas que hicieron subir a la superficie la profunda división latente en la sociedad venezolana valen la pena. “La nacionalización del petróleo, por ejemplo. Si no hubiéramos asumido el control de PDVSA y hubiéramos fiscalizado a las transnacionales, ¿cómo haríamos para satisfacer las necesidades del pueblo? Estaríamos secos ya”. Frente a las medidas sociales y las 21 ‘misiones’ (programas educativos, médicos, asistenciales, etc.), algunos le acusan de populismo y compra de votos. “Yo lo llamo socialismo. Socialismo del siglo XXI”, responde Hugo Chávez. Después de salir victorioso en 11 procesos electorales, y pese a recibir en diciembre de 2007 un golpe cuando su propuesta de reforma constitucional perdió por un pequeño margen, todavía goza del apoyo de más del 60% de la población.

Los críticos mantienen que Chávez ha concentrado un poder casi totalitario en sus manos, atacado la libertad de prensa y que amenaza las instituciones democráticas del país. Pero el presidente no acepta que su “socialismo casero” cierre canales de televisión o reduzca derechos democráticos.

“Todo lo contrario”, dice Chávez, “uno de los errores más importantes de los intentos de construir el socialismo durante el siglo XX fue limitar la democracia. Yo pienso que debe ser al revés. Aquí los medios tienen plena libertad de hacer guerra mediática con llamados a golpes militares y el asesinato del presidente. Pero nuestra visión socialista de la democracia va más allá de las elecciones y el derecho de expresarse. El pueblo tiene que tener una posibilidad real de gobernar. Erradicar el analfabetismo, dar a los excluidos acceso a la educación... ésos son pasos importantes hacia la democracia verdadera. Hugo Chávez se entusiasma al hablar sobre cómo los repetidos llamados de la Administración Bush a los gobiernos de Brasil y Argentina para que aíslen a Venezuela encuentran oídos sordos, y cómo cada vez más países se declaran abiertamente seguidores del socialismo y de la idea integradora bolivariana.
“El nuevo ambiente que reina en América Latina, en los gobiernos y los pueblos, que están decididos a crear una región fuerte e independiente, me da mucho optimismo”, concluye el presidente.

Eirik Vold / Caracas (Venezuela)
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